Historia larga La Gran Catástrofe IV Los Últimos Viajeros

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 1 Enero 2020.

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    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Escritor
    Título:
    La Gran Catástrofe IV Los Últimos Viajeros
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    5467
    Hola a todos. Finalmente, tras meses de pausa, llegó el momento de publicar la (quizá no tan) esperada parte IV de LGC. Quiero agradecer a Resistance y Poikachum por haber seguido la historia, desde sus inicios hasta el final, y también quiero aprovechar esta oportunidad para invitar a otros usuarios que no hayan conocido o leído las otras tres partes anteriores para ver si tengo la chance de hacerlos entrar en este universo. Sé que la posibilidad es poca, dado a que son tres partes, pero intentar nunca mató a nadie.

    Les dejo a continuación los enlaces a las tres partes anteriores.

    Parte I

    Parte II

    Parte III

    También, quiero dejar unas cosas para a aquellos que han leído las tres partes anteriores, y aviso a todos aquellos que no las hayan leído que puede contener spoilers.

    La cronología de la historia actualizada hasta el último capítulo de la parte III

    La guía de personajes que están vivos y muertos

    Lo diré desde el inicio. Esta parte, a diferencia de las tres anteriores, tendrá a los personajes de Zenith como protagonistas durante la mayor parte del tiempo. Sé que en la parte III ya pasó algo parecido, pero eso comenzó en el final de la parte. Pues bien, en esta, desde el arranque y casi hasta el final de la misma, Black Meteor estará bastante ausente. Seguirán apareciendo, pero el rol protagónico será en su mayoría del Zenith. No se preocupen mucho por esto. Se trata de una parte de la historia donde el Zenith tiene más protagonismo y ya, pero no he olvidado ni descartado a mis otros personajes. Ellos volverán a tener protagonismo en el futuro, solo deben tener paciencia. Elijo decir esto desde ya para que se sepa

    Sin más que decir, creo que simplemente dejaré el capítulo de una vez. Que lo disfruten.


    La Gran Catástrofe IV Los Últimos Viajeros

    El mensaje:

    Habían transcurrido tres meses desde que la guerra entre los garak y los berrod había terminado. La raza de invasores lanzó un ataque a gran escala en contra de Pgarak, el último planeta que estaba bajo el control de los garak. A pesar de sus esfuerzos, perdieron la guerra, y todos ellos fueron cazados hasta la extinción. Lo único que queda de los berrod en el universo es el recuerdo amargo que dejaron tanto a los garak como a los soldados del Zenith que tuvieron que enfrentarse a ellos.

    Magnus y Asmir, líderes de Zenith y los garak respectivamente, acordaron formar una alianza para descubrir las causas de la Gran Catástrofe una vez que la guerra terminara. La alianza se formó, pero hubo varios problemas durante los primeros meses. El satélite que se suponía debía conectar la base del Zenith con el planeta Garak, que recobró su nombre original, no estaba funcionando correctamente. Esos tres meses transcurridos fueron para encargarse de solucionar ese problema. Tratándose de una alianza con una raza de otro planeta a millones de años luz, la comunicación era fundamental, y no podían permitir que presentaran fallas.

    Una vez el problema se solucionó, Magnus insistió a sus soldados para que se animaran a aprender sobre el funcionamiento y reparación de satélites y terminales de comunicación, dado a que les vendría de utilidad que uno de ellos supiera cómo manejarlo. Ace y Agustina fueron los que se ofrecieron para eso, decididos a estudiar y prepararse para manejar esa clase de problemas.

    Hoy en día, los soldados del Zenith, junto a los dos garak que vinieron con ellos después de la guerra, se encontraban en la base, pasando el tiempo y preparándose para continuar con la exploración del espacio exterior. Una vez que Magnus y Asmir pusieran de acuerdo a sus tropas, dividirían el universo en varios sectores y enviarían a varios grupos en dichas direcciones para explorar más a fondo. Siendo varios explorando al mismo tiempo, estaban seguros de que podrían hallar las respuestas antes del transcurso de tres años, tiempo límite para que el Zenith o Black Meteor hallaran las respuestas de lo que causó la catástrofe.

    Thomas y Gwyn, quienes eran pareja desde hace mucho tiempo, se encontraban en la sala de entrenamiento, luchando en contra de Domir y Plamo, los dos garak que se ofrecieron a ir con ellos para ayudarlos en la exploración del espacio. Los dos soldados terrestres luchaban contra los dos soldados garak, era una lucha de parejas, y cada uno de ellos tenía puesta su armadura para que la lucha fuera más pareja de esa forma.

    Thomas avanzó hacia Domir, y le lanzó una patada, acción que el garak fue capaz de interceptar con su antebrazo izquierdo, para luego lanzar un puñetazo con su mano libre. Thomas devolvió su pierna al suelo para resistir el impacto, al mismo tiempo que levantaba su codo para que chocara con el puño de Domir. El choque de golpes no terminó dañando a nadie, por lo que Thomas decidió apresurarse y lanzar un puñetazo con su otra mano. Domir imitó la acción, y entonces, ambos puños chocaron. La mano de los garak es cubierta por un guantelete, mientras que Thomas y el resto de los soldados de la Tierra no utilizan guantes para poder disparar energía durante la batalla. A causa de eso, el impacto le dolió más a Thomas que a Domir. El soldado de la Tierra, apenas sintió el dolor del golpe, reaccionó tomando el brazo de Domir con ambos de sus brazos, para luego inclinar su cuerpo y arrojar a su rival al suelo.

    Plamo, que estaba luchando contra Gwyn, observó a su compañero caer y quiso ir en su ayuda. Thomas lo vio venir, por lo que puso ambos brazos frente a su pecho para cubrirse de un rodillazo de parte de Plamo. El golpe hizo que Thomas retrocediera un par de pasos, pero sin caerse. Gwyn se acercó desde atrás y le pegó una patada en la pierna a Plamo, la cual causó que perdiera un poco el equilibrio y cayera de rodillas al suelo. El soldado Garak no se dejaría derrotar tan fácilmente, por lo que giró su torso con el brazo extendido para golpear a Gwyn, quien se agachó rápidamente para esquivar el ataque y luego darle ella un puñetazo en el rostro, zona no cubierta por la armadura de los garak. Tras ese golpe, lo siguiente que Plamo recibió fue un rodillazo en la cabeza, el cual lo terminó tirando al suelo.

    — ¡Ganamos! — celebró Gwyn, dado a que los soldados acordaron que el equipo ganador sería el que fuera capaz de derribar por completo a los rivales — ¡Lo conseguimos, Thomas! — la chica se acercó para darle un abrazo a su novio — ¡Juntos somos casi invencibles!

    — ¡Lo somos! — Thomas correspondió el abrazo de su novia para luego mirarla fijamente — ¡El progreso en nuestras habilidades de pelea es increíble! ¡Ahora no hay nadie que sea capaz de rivalizar con nosotros mientras luchemos juntos!

    Los dos se dieron un tierno beso mientras que Plamo y Domir se levantaron del suelo mirando la escena con algo de ternura. Si bien, los garak no acostumbraban demostrar afecto en forma pública, entendían que los humanos sí lo hacían, y lo respetaban, incluso les gustaba.

    — No puedo creer que en una ocasión fui capaz de derrotar a dos de ustedes yo solo — Plamo estaba exhausto por la batalla.

    — Bueno, esa ocasión nosotros portábamos armadura y ellos no — Domir daba su punto de vista — Aun así, esto demuestra que nuestro combate tiene que mejorar mucho más. Nos están dejando atrás, Plamo — el garak se puso algo serio — En nuestros primeros días de entrenamiento con ellos, las victorias se dividían uno y uno. Pero ahora han pasado cinco días de nuestra última victoria. Quiere decir que progresan más rápido que nosotros.

    — Tranquilo, Domir — Plamo quería calmar a su compañero — No es el fin del mundo. Aún tenemos mucho que aprender y mejorar, y ciertamente lo vamos a hacer. De hecho, lo hemos hecho ya. Ahora mismo, cada uno de nosotros podría derrotar a veinte berrods sin ayuda de nadie. Eso es un gran progreso.

    — Es cierto, pero no por eso voy a querer que me dejen tan atrás — Domir se veía algo frustrado.

    — Lo que voy a preguntar es con todo el respeto del mundo — Thomas no se veía muy cómodo con lo que iba a decir — Domir, ¿Likar era alguien importante para ti?

    — Lo era — contestó el garak algo serio — Likar era el garak más fuerte junto con Asmir. La razón por la que el líder era Asmir y no Likar es porque a Likar no le gustaba ser un líder a nivel organizacional, a él le gustaba ser un líder en el campo científico y en el campo de batalla. Lo admiraba, y mi sueño era ser tan fuerte como él algún día, e incluso llegar a superarlo. Lamentablemente, él ya no va a estar para ver eso. Pero igualmente, yo quiero ser como él.

    — Deberías tomártelo más a la ligera — comentaba Gwyn, metiéndose en la conversación — Likar es Likar, y tú eres tú. Sé que puede sonar tonto, pero cuando tengamos un problema, lo intentarás resolver como Likar lo haría. Pero tú no eres Likar, y probablemente no lo puedas resolver de esa forma. Lo mejor es que busques tu propia forma de actuar.

    — Ella tiene razón, Domir — Plamo apoyó su mano en el hombro de su compañero — Está bien que admires a Likar, pero no tienes que comportarte como él. Estoy seguro de que cuando luchas, lo haces intentando imitar la forma en la que luchaba Likar. Busca tu propio estilo de batalla. Tu rendimiento será mejor cuando salgas del camino de alguien más para caminar por el tuyo.

    — Creo que tienes razón en parte — Domir escuchaba lo que le decían — Pero Likar era nuestro soldado más fuerte. Para hallar las respuestas a la catástrofe, necesitamos un Likar. Y con él muerto, alguien tiene que ocupar su rol. Eso es innegable.

    — Solo no dejes que te coma la cabeza — Thomas le daba ánimos a Domir — Tengo entendido que Likar era ocho años mayor que tú. Aún tienes tiempo para volverte como él.

    Desde afuera de la sala de entrenamiento, Wagner, hijo del comandante Zion y líder del equipo en el campo de batalla, observaba lo que ocurría. Le alegraba mucho ver que los dos soldados garak que se unieron a ellos se llevaban bien con sus compañeros. En un principio creyó que no se acostumbrarían a la Tierra, pero no tardó en darse cuenta que no tenía nada de qué preocuparse en realidad. Decidió dejar de mirar para irse a comer algo.

    Wagner ahora portaba un uniforme nuevo para todos los soldados del Zenith que partirían al espacio. Constaba de un pantalón negro, acompañado de una chaqueta azul con detalles negros en los bolsillos, hombros, codos, cuello y en la cintura. Las armaduras conservaban su color original, pero por orden de Magnus, los soldados que acudían al espacio, estaban obligados a usar un uniforme diferente del que utilizan todos los demás.

    Wagner llegó a la cocina y empezó a prepararse un sándwich para poder comer en tranquilidad. Mientras estaba en ello, Alicia, quien también portaba el nuevo uniforme, se acercó hacia donde estaba él.

    — Wagner — la chica llamó su atención — Hay un aviso para ti.

    — ¿Para mí? — Wagner miró a Alicia a la cara, quedando asombrado con el rostro tan hermoso que tenía — ¿Qué es? ¿Es importante?

    — No sé lo que es en realidad, pero tienes que ir a la base principal — contestó Alicia, dejando sorprendido al soldado — Magnus solicita tu presencia.

    — ¿Magnus en persona quiere que yo vaya? — Wagner estaba asombrado con lo que escuchaba.

    — Según tengo entendido, sí — contestó Alicia — No me han dado varios detalles, pero quieren que tú vayas para allá. ¿Tu padre no estaba ahí?

    — Sí, hace unos días Magnus lo mandó a llamar para discutir algo — fue la respuesta del líder del equipo — Pero me sorprende que me hayan llamado a mí. Usualmente, solo a los comandantes y los trabajadores personales de confianza de Magnus se les permite ir al Zenith.

    — No me preguntes los detalles porque no los conozco — Alicia se dio la vuelta — Solo me dieron la orden de avisarte.

    — Te lo agradezco mucho — Wagner miraba como Alicia se iba.

    Por unos segundos, el líder del Zenith quedó con la mirada perdida mientras veía como Alicia se marchaba. Su compañera era realmente atractiva, al menos, lo era para él. Sin embargo, no duró mucho tiempo así ya que su compañero llamó su atención.

    — Hey, Wagner, ¿qué es lo que estás mirando? — Dustin se acercó hacia él.

    — Alicia se ve muy hermosa con el nuevo uniforme — decía Wagner sin apartar la vista de ella — Parece que hubiera sido creado para ella.

    — ¿Vas a organizar un concurso de belleza, o algo por el estilo? — su compañero bromeaba con él.

    — No está dentro de mis responsabilidades como líder. Así que no. No habrá concurso de belleza. Al menos no uno hecho por mí.

    — Igualmente, no sería necesario, ya sé de antemano quien ganaría — Dustin se acercó para prepararse algo para comer también — ¿Qué era de lo que hablabas con la chica de tus sueños?

    — No lo digas en voz alta — Wagner reprendió a su compañero — Aparentemente, Magnus ha solicitado mi presencia en el Zenith. Así que iré luego de que termine de comer.

    — ¿Tienes idea de para qué? — preguntó su compañero.

    — No. Pero la tendré cuando me lo digan. Espero que no sea nada malo. Si no me lo han dicho directamente, probablemente sea algo serio.

    — ¿Tú que esperas que sea?

    — La verdad es que no sé qué esperar. Pero no tiene sentido que me ponga a pensar en eso ahora. Solo debo ir y me lo dirán.

    — En ese caso, ¿quién queda a cargo del equipo? Con el comandante fuera, es el líder quien tiene la máxima autoridad. Pero ahora el líder también se va. ¿A quién hay que obedecer?

    — Te dejo a ti a cargo, Dustin — Wagner sorprendió a su amigo — Llevamos en el mismo equipo desde que nos convertimos en soldados. Sé que puedo confiar en ti.

    Las palabras de Wagner sorprendieron a Dustin. Si bien es cierto que ambos son compañeros desde hace mucho tiempo, el soldado no se imaginaba que fuera a ser considerado para un puesto como ese en caso de que Wagner debiera ausentarse por algún motivo. Aunque se imaginaba que ese puesto le correspondería a Bastien, su anterior compañero, que había fallecido en la guerra contra los berrod. Recordarlo de esa forma entristeció por momentos a Dustin. Él llegó a sentir algo por Bastien en su momento, y aunque supiera que Bastien nunca iba a corresponder sus sentimientos, no le interesaba en tanto pudiera mantenerse como un buen amigo suyo.

    Wagner notó que su compañero no se sentía muy bien, por lo cual decidió comer junto a él para que no se desanimara. Ambos hablaron sobre el entrenamiento y la futura misión de explorar el espacio una vez que Asmir y Magnus se pusieran de acuerdo para determinar cuál sector le correspondería a cada grupo.

    En otra de las habitaciones, Ace y Agustina se encontraban leyendo varios manuales de funcionamiento de satélites en sus dispositivos móviles. Luego de que el satélite que comunicaría al Zenith con Garak fuera reparado, ambos aceptaron estudiar para poder tener algo de conocimiento en funcionamiento y reparación de satélites. Los ingenieros del Zenith los crearon de forma en que no fuera necesario ser un experto en satélites para configurarlos luego de una reparación, pero se requería un nivel básico para comprenderlos. La pareja estuvo estudiando durante toda la mañana, y ya estaban exhaustos, por lo que decidieron detenerse y continuar más tarde.

    — Esto es muy aburrido — Agustina apagó su móvil.

    — Sí, lo sé, pero también es importante — Ace respondió imitando las acciones de su novia.

    — Que sea importante no lo vuelve entretenido o interesante — Agustina decidió guardar el móvil sobre la mesa de la habitación.

    — Tienes toda la razón — Ace hizo lo mismo.

    Una vez que habían dejado sus dispositivos en la mesa, ambos se tumbaron en la cama para relajarse tras haber estado leyendo por mucho tiempo. Inmediatamente después, ambos se giraron para mirarse fijamente, y no pudieron evitar sonreírse mutuamente mientras se miraban. Tras todo el tiempo que pasaron juntos, los dos ya estaban muy acostumbrados a tenerse mutuamente, y se sentían muy tranquilos cuando estaban a solas.

    — Ace — Agustina quería hablar con él — Dime… recuerdo que dijiste que una vez que lográramos descubrir lo que causó la Gran Catástrofe, tú y yo formaríamos una familia. Eso no ha cambiado, ¿verdad?

    — Por supuesto que no — Ace acarició el rostro de su novia — Desde que lo decidí, no he cambiado de parecer nunca. Pero primero, tenemos que descubrir que fue lo que ocurrió hace más de dieciséis años.

    — Lo sé — Agustina se acercó a él — Es solo que llevamos tres meses sin enfrentarnos a nadie. Y tengo mucho más tiempo para pensar en el futuro. Es por eso que lo pregunto.

    — ¿Estás diciendo que tienes ganas de que volvamos a enfrentarnos a alguien? — Ace preguntó dándole un beso.

    — No, es solo que con los tiempos de tranquilidad que estamos teniendo, lo único en lo que puedo pensar es en un futuro contigo — Agustina le dio un beso a su novio.

    Antes de que los dos pudieran avanzar un poco más, escucharon que alguien llamó a su puerta. Esto frustró un poco a ambos soldados, quienes se levantaron para abrirle a quien estuviera llamando. Al abrir, se dieron cuenta de que Michael estaba del otro lado. El soldado miró a sus compañeros a los ojos y se dio cuenta de que no se veían muy entusiasmados.

    — Lamento si interrumpí algo, pero tengo algo que contarles — Michael captó la atención de ambos — Ace, Magnus solicita tu presencia en la base del Zenith.

    — ¿La base de las alturas? — Ace estaba estupefacto al escuchar esas palabras — ¿Me ha pedido a mí?

    — Así es. Solo a ti — decía mirando a Agustina — Si no tienes nada más que hacer…

    — Si me han llamado debe ser importante — Ace tomó la mano de Agustina — Entre más rápido vaya, más rápido volveré.

    — Te estaré esperando — Agustina le dio un beso en la mejilla a Ace, sabiendo que no podía ir con él.

    — En un rato regreso.

    Ace se fue para poder irse a la base aérea del Zenith lo más rápido posible. Michael y Agustina salieron de la habitación y lo miraban alejarse. El soldado le dio un vistazo a su compañera, y se dio cuenta de que ella lo miraba de una forma muy tierna.

    — Se ven felices juntos — Michael llamó la atención de Agustina — Me alegro por ustedes.

    — Gracias, Michael — Agustina miró a su compañero, y se dio cuenta de que se veía muy serio — ¿Te pasa algo?

    — No, nada importante. Solo no puedo dejar de pensar en Devlin y en Erin. Ellos dos se veían igual de felices que ustedes dos. Y por culpa mía… no solo los maté a ellos dos. Maté a mi papá y a mi mamá, al comandante Richard, y a varios soldados que también tenían familias.

    — Tú no fuiste, fue Orz — Agustina veía que Michael estaba culpándose por cosas que él no había hecho — No lo podías controlar. De haberlo hecho, no hubieras hecho nunca cosas como esas.

    — Yo le di a Orz la libertad de que matara a quien quisiera — Michael agachó la cabeza, para posteriormente mirarse la placa de metal que mantenía a Orz controlado — Dejé a un asesino peligroso en libertad. Los que les dan libertad a los asesinos son los primeros responsables por los crímenes que cometen. Yo solo… no quería que se repitiera con Alicia lo que pasó con Julie. Yo veía a Julie como mi hermana menor. Aunque no lo fuéramos, siempre nos sentimos así. No podía dejar de pensar en que a Alicia le podría pasar algo parecido.

    — Te entiendo — Agustina comprendía a la perfección lo que Michael le decía — No sé qué es lo que habría hecho de estar en tu lugar. Una parte racional mía me dice que me mantendría calmada y haría lo posible para salvarlo sin comprometer a nadie más, pero una parte emocional mía no podría soportar perderlo. Casi lo pierdo una vez…

    Michael sentía que esa conversación no estaba llevando a nada bueno, por lo que decidió cambiar el tema rápidamente.

    — Escucha, esto no nos hará ningún bien — decía el soldado — ¿Quieres que busque a Alicia y a Dustin para entrenar un poco? Servirá para despejar la mente.

    — Me parece una buena idea — Agustina estaba de acuerdo en que recordar cosas dolorosas del pasado no le haría ningún bien a ninguno de los dos.

    Ambos compañeros fueron en busca de los demás para dar inicio a un entrenamiento con el cual pudieran despejar la mente.

    […]

    Ace y Wagner se encontraron en la salida de la base en la que se encontraban actualmente. No fue necesario que se dijeran nada, ya que supusieron que ambos debían acudir a la base principal del Zenith.

    — Veo que no iré solo — decía Wagner con alegría — Me agrada eso. Me sentiría muy incómodo siendo el único que va a la base por primera vez.

    — ¿Tienes idea de por qué nos habrán llamado a nosotros dos? — Ace quiso saber si Wagner lo sabía.

    — Sé tanto como tú — contestó su compañero — Pero mientras más rápido lleguemos, más rápido nos enteraremos.

    Ambos se subieron a un vehículo, Wagner en el asiento del conductor y Ace en el asiento del copiloto. Para acceder a la base aérea del Zenith se requería de viajar en helicóptero, por lo cual debían dirigirse al lugar en donde se almacenaban todos. Durante el camino, ambos hicieron suposiciones del motivo por el cual podrían haber sido llamados.

    El viaje se les hizo más ameno de esa forma, y no sintieron que tardaron demasiado en llegar. Una vez que llegaron al helipuerto, un helicóptero estaba esperándolos. El piloto los invitó a subir, y una vez que los dos estaban preparados, el vehículo despegó.

    — Solo a los comandantes y hombres de confianza de Magnus se les permite ir al Zenith — Wagner dijo en voz baja, pero Ace lo logró escuchar — Creo que tengo una idea de por qué nos están llamando.

    — ¿Crees que sea para eso? — Ace no lo había pensado de esa manera.

    — Podría ser como podría no ser — Wagner no quiso afirmar nada — Solo es cuestión de esperar.

    — Me siento raro — comentaba Ace, llamando la atención de su compañero.

    — ¿Y eso por qué?

    — Originalmente, yo fui soldado de Black Meteor. Uno de los mejores comandantes y hombres de confianza de Abel fue el responsable de mi educación y entrenamiento. Me siento muy raro siendo llevado al Zenith, mientras que la mayoría de soldados que nacieron aquí no son capaces de ir.

    — Ace, no tienes por qué sentirse de esa forma — Wagner quería que su compañero no pensara así — Eres un miembro valioso del equipo, y el que hubieras nacido en Black Meteor no cambia nada. Si nos llamaron para lo que creo que nos llamaron, te aseguro que es por mérito y no por país de procedencia.

    Desde esa frase, el viaje se mantuvo en silencio. Al pasar unos diez minutos ganando altura, los soldados vieron como el helicóptero empezaba a avanzar en línea recta hasta empezar a sobrevolar el océano. Era la primera vez para ambos soldados que tenían una vista como esta, y era impresionante el poder contemplar algo como eso. En un momento, empezaron a escuchar un ruido, y al mirar hacia arriba vieron como la base principal del Zenith empezaba a descender hasta acercarse a la misma altura a la que estaba el helicóptero. Una compuerta de entrada se abrió, y el helicóptero entró por ahí, posándose sobre una plataforma. Tras detenerse, ambos soldados bajaron y el helicóptero que no había apagado los motores, salió de la base para regresar a tierra firme, todo esto mientras la base comenzaba a ascender.

    Ace y Wagner empezaron a caminar hacia el interior del lugar, el cual era mucho más grande de lo que habían imaginado.

    — Tengo entendido que la base se localiza en un punto en donde la fuerza gravitacional de la Tierra evita que la nave salga de la órbita, al mismo tiempo que no es suficiente como para arrastrarla hacia abajo — Wagner le contaba a Ace las cosas que él había escuchado — En otras palabras, la base solo se mueve cuando desciende y vuelve a ascender para la entrada de personas.

    — Es sin dudas un lugar impresionante — Ace y Wagner atravesaron una puerta.

    Detrás de la puerta, había una gran cantidad de pasillos y habitaciones, junto con puestos de trabajo repletos de gente manejando el lugar. Una de las mujeres que estaba allí se acercó a los dos soldados y les indicó en donde se encontraba Magnus.

    Ambos caminaron mirando en todas las direcciones, encontrándose con cosas que los dejaban maravillados.

    Magnus, por su parte, esperaba en una oficina junto con el comandante Zion. El comandante del Zenith miraba a su superior y se daba cuenta de que la preocupación predominaba en su rostro. Eso despertó su curiosidad y lo llevó a preguntarle algo.

    — ¿Sucede algo malo? — Zion lo notó cuando llegó, pero no tuvo tiempo suficiente para preguntarle antes.

    — Sí, y temo que pueda ser algo bastante malo — la respuesta de Magnus no agradó mucho al comandante — Se trata del comandante Roger Fields y su equipo. Llevan tres semanas sin actualizar su posición. Quería engañarme a mí mismo y creer que era el problema con los satélites los que causaban esto, pero ahora están totalmente reparados y seguimos sin noticias. Es obvio que algo les ocurrió.

    — ¿Considera que lo mejor es enviar un equipo de rescate a su posición? — preguntó Zion a su superior.

    En ese momento, Wagner y Ace entraron por la puerta. Al darse cuenta de que su comandante y su líder estaban allí, decidieron hacer un saludo respetuoso.

    — Comandante Stones, es un placer encontrarlo — Ace saludó como militar.

    — Recibimos su aviso, altísimo líder — Wagner hablaba con mucho respeto hacia Magnus ahora que estaba en su presencia — Vinimos apenas nos llegó el aviso.

    — ¿Podemos saber cuáles son los motivos por los que hemos sido llamados? — Ace sentía curiosidad.

    — Por supuesto, déjenme explicarles — Magnus los invitó a tomar asiento, cosa que ambos soldados hicieron.

    El comandante Stones se puso de pie para pararse junto al líder del Zenith. Ace y Wagner se sentían algo incómodos estando sentados mientras sus superiores estaban de pie, pero entendieron que esa era la intención de ambos.

    — Como ustedes dos sabrán, hace más de tres meses sufrimos una pérdida importante — explicaba Magnus a ambos soldados — El comandante Richard Sable fue asesinado por Orz. Claramente, las otras pérdidas que sufrimos fueron importantes, pero la de un comandante pesa todavía más.

    — Y a causa de eso, Hotfire ha decidido contactar conmigo en los últimos días — Wagner y Ace notaban que su comandante hablaba con mucho respeto hacia su líder — Me ha dicho que lo más conveniente es formar a un comandante desde una edad más temprana. Asegura que eso le dará mayor experiencia para momentos que podrían ser críticos, por lo que ha considerado la posibilidad de que un soldado de mi unidad se convierta en comandante y ocupe el puesto que el comandante Sable dejó tras su muerte. Analicé su rendimiento durante la guerra contra los berrod, así como también sus informes, y he llegado a la conclusión de que tanto Ace Lakor como Wagner Stones tienen las condiciones necesarias para tomar su lugar.

    — Sin embargo, solo hay un puesto libre, lo cual quiere decir que uno de ustedes se convertirá en comandante, mientras que el otro deberá esperar más tiempo. Por lo que me ha dicho el comandante Stones, ustedes dos son muy habilidosos. Eventualmente, ambos terminarán siendo comandantes del Zenith. Pero ahora solo requerimos de uno.

    Wagner se emocionó al escuchar esa noticia. Desde que era niño, su sueño era ser un comandante al igual que su padre. El estar escuchando esas palabras de parte del mismísimo líder en persona, era como si su sueño se acercara cada vez más a la realidad. La admiración que tenía por su padre era grande, pero creció aún más luego de que su madre muriera y su padre tuviera que cuidarlo estando solo. Claramente, para Wagner, su padre era el modelo a seguir.

    Ace, por su parte, no se sentía tan emocionado como Wagner. Apenas escuchó las palabras de Magnus, Ace sintió como si un recuerdo del comandante Morris Grant volviera a recorrer su mente. Estaba claro que el objetivo del hombre que manipuló sus recuerdos era convertirlo en un comandante, y eso era algo que en un momento le hizo ilusión a Ace. Sin embargo, luego de que descubrió el engaño del que formó parte, no sentía ese deseo con la misma intensidad. Quizá en algún momento lo volvería a sentir, pero en el presente no lo estaba haciendo. Por lo cual decidió dar su opinión.

    — Pido permiso para hablar, comandante Stones y líder Hotfire — Ace sonó algo avergonzado de lo que iba a decir — Con todo respeto, no quiero el puesto de comandante ahora mismo. No me siento preparado para eso. Además, Wagner es el líder del equipo, lo que quiere decir que es mejor soldado que yo. Él debería ser considerado para el puesto.

    Las palabras ciertamente llamaron la atención de Magnus, Zion y Wagner, quienes estaban sorprendidos de que la respuesta de Ace fuera esa.

    — Lamento comunicarte que las cosas no funcionarán así — Magnus sonaba muy serio con Ace — En el momento en el que te convertiste en soldado, sabías que, si aumentabas tu desempeño, podrías ser considerado para puestos superiores. Yo mismo he analizado los resultados de los informes del comandante Stones, y he determinado que, al momento de la guerra contra los berrod, tanto tú como el hijo de Zion estaban al mismo nivel.

    — Pero, señor, si Lakor en persona está diciendo que puede tomar el puesto, entonces no debería importar quien esté al mismo nivel de quien — Zion quería que su hijo fuera nombrado comandante luego de la respuesta que dio Ace — Después de todo, ser comandante requiere fortaleza física y psicológica.

    — Eso es verdad, comandante Stones — Magnus sonaba muy serio — Pero yo mismo he visto y reconozco la forma en la que Ace Lakor podría aportar al equipo siendo comandante. Tanto él como Wagner Stones están al mismo nivel ahora mismo, y quiero hacerles una evaluación más en una misión para saber quién de los dos es el mejor. Que Ace haya dicho que no quiere el puesto ahora mismo no quiere decir que sea débil, solo quiere decir que ahora mismo no lo quiere. Pero si Ace realmente fuera mejor que Wagner, y yo tomara la decisión basado en una sensación actual, podríamos estarnos perdiendo de un buen comandante. Así que no aceptaré las palabras de Lakor. Si él se considera inferior a su compañero, entonces deberá demostrarlo durante la misión que les voy a asignar.

    — ¿Y qué misión es esa? — Ace sentía curiosidad por saber que tan riesgosa sería esa misión.

    Zion se imaginaba cual sería la misión, y Magnus estaba a punto de responder cuando se escuchó la voz de uno de los trabajadores de la base.

    — Lamento interrumpir lo que pueda estar haciendo ahora mismo, Magnus Hotfire — el trabajador hablaba con respeto a su líder — Pero nuestros satélites han captado un mensaje.

    — ¿Un mensaje? — Magnus creyó que podría ser el comandante Roger — ¿De una de nuestras naves?

    — No. No es de una de nuestras naves. Y tampoco es un mensaje de los garak. Solo escuche. Lo transmitiré para usted.

    El soldado programó el mensaje para que se reprodujera y así todos en la oficina pudieran escucharlo. Una vez terminó, todos pusieron atención para escuchar a la perfección.

    — Si alguien puede escuchar este mensaje, les imploro que respondan — decía una voz desconocida, emisora de la señal que fue interceptada por los satélites del Zenith — Les pido que no tengan miedo de nosotros. Nuestra intención no es iniciar un conflicto hostil en contra de nadie. Solo somos un grupo de viajeros que han perdido su hogar, y que ahora están buscando uno nuevo. Por favor, respondan. Prometemos que no les haremos ningún daño.
     
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    Resistance

    Resistance Hope

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    Tenía muchas ganas de que LGC regresara de nuevo y finalmente ya está aquí. Tengo muchas esperanzas puestas en esta cuarta parte, porque hasta ahora para mí, la mejor parte es la primera. No quiero restar mérito a la segunda y la tercera, que tienen cosas espectaculares, pero en un cómputo general me quedo con la primera. Sin embargo, esta cuarta me intriga, por lo que creo que a medida que se desarrolle me podrá gustar mucho más que la primera o no. De todas formas, las tres partes hasta ahora me parecen increíbles, no me desagradan en absoluto. Sin más que añadir, comentaré el capítulo:

    Entiendo que siendo el primero no iba a ser una gran cosa y que sirve para ir sentando las bases de la trama de esta cuarta parte. Como Agustina ha dicho, ahora mismo están en un breve tiempo de paz y nos lo has ido mostrando en cada detalle, con los garak unidos al grupo, la pareja de Agustina y Ace... no veo que haya mucho que puntualizar, salvo lo sorprendente que me ha parecido el hecho de que, en vez de seguir con Zion como comandante, Magnus decida enseñar a uno de los jóvenes talentos para el puesto. Me parece algo arriesgado por un lado pero sensato por el otro, ya que cuanto más joven deba tomar decisiones tan difíciles, más experimentado será en el futuro.

    Más aún me ha sorprendido el hecho de que Ace no le apetezca pelear el puesto y espero que no se deje "ganar" por así decirlo. Ahora ya tenemos implantadas dos tramas en esta parte: la primera el hecho de que un grupo ha desaparecido y la segunda llega justo en el final del capítulo, con un mensaje intrigante y que me deja con muchas ganas de saber más. ¿Son otra especie extraterrestre que pide ayuda de verdad? ¿Es una trampa? ¿Son humanos extraviados?

    Estoy ansioso por saberlo. Esperaré a poder leer el siguiente capítulo con muchas ganas. Un saludo, amigo, y un placer ver avanzar esta historia.
     
    Última edición: 9 Enero 2020
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    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    La Gran Catástrofe IV Los Últimos Viajeros
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Ciencia Ficción
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    3
     
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    Saludos, voy a publicar el segundo capítulo de la cuarta parte. Como pueden darse cuenta, lo estoy publicando durante el día sábado, y a partir de ahora, este será el día predilecto para la publicación de los capítulos. Me gusta dejar una semana entre capítulo y capítulo, y el primero lo publiqué el día 1 de enero por tratarse del principio de año, y fue más un capricho mío para iniciar esta historia el primer día del año XD.

    A partir de ahora, cada capítulo que yo publique lo haré los días sábados, con una excepción especial, que voy a dejar para más adelante. No tiene sentido seguir quitándoles más tiempo, así que los dejo con la lectura.


    Nuevos extraños:

    Xander le pegó una patada en el estómago a su objetivo, que no era nada más y nada menos que un chico que tendría casi su misma edad con un par de años menos. Natasha, Paul, Claire y Casey se acercaron hacia él para quitarle la mochila que este llevaba encima. Cuando Paul abrió la mochila, notó que estaba llena de alimentos que pertenecían a Black Meteor.

    — ¡Lo sabía! — Paul le pegó una patada en la cabeza al chico, la cual no fue tan fuerte como hizo aparentar — ¡Tú eras el que estaba robando la comida!

    — ¡Haremos que te maten por esto, maldito ladrón! — Natasha estaba furiosa con el chico.

    — ¡Esperen! — el comandante Frans, que no se encontraba con ellos, estaba acercándose para ver qué es lo que ocurría — Antes de matarlo, tenemos que descubrir si tiene más amigos ladrones como él.

    — No los tengo — contestó el chico, sujetándose el estómago — Se los juro. Por favor, les ruego que no me maten. Yo no tengo nada, ustedes tienen mucha comida. No les hará ningún daño darme un poco.

    — ¡Cierra la boca, ladrón! — Casey era quien estaba furiosa ahora — ¡Sabes que Black Meteor pena con la muerte toda acción criminal, y mucho más si se trata de robo de suministros al ejército!

    — ¡Por favor, por favor, perdónenme la vida! — el chico imploraba perdón, no solo por sus actos, sino también por la vida — ¡Déjenme ir, y les juro que no me volverán a ver! ¡Me iré a otro país, desapareceré de su vista como siempre lo he hecho!

    — No, no voy a dejar que un criminal quede libre — Xander lo tomó del cuello — Voy a entregarte a Abel, para que él sepa que tú eres quien estuvo robándose la comida. Haré que él te vea antes de matarte.

    — Me parece perfecto — Claire apoyaba la idea de su novio — Sería un problema menos del cual preocuparnos.

    — Voy a llamarlo ahora mismo — el comandante Frans fue a la sala de comunicaciones para establecer una llamada con el líder de Black Meteor.

    — ¿Seguro que no tienes más amigos? — Paul se paró junto a él con una mirada intimidante.

    — Te lo juro, estoy solo — el chico contestó muerto de miedo — Llevo toda mi vida estando solo.

    Xander tomó al ladrón de los brazos mientras el resto de sus compañeros lo acompañaban hasta la sala de comunicaciones. Los soldados de Black Meteor estaban felices de haber podido capturar por fin al ladrón que había estado robando la comida de su base. Estaban impresionados porque se trataba de una sola persona, pero a la vez molestos de que les hubiera causado todos esos problemas. Los cinco soldados sobrevivientes del escuadrón del comandante Frans llegaron hasta la sala de comunicación, y vieron que el equipo estaba captando la señal de la base de Black Meteor. En una pantalla, Abel Hartka, el líder de Black Meteor apareció, y miró con un poco de extrañez a su comandante y soldados. Notó que había un chico con ellos, y le pareció muy sospechoso verlo.

    — ¿A qué se debe la llamada? — preguntó el líder, haciéndoles saber que no quería que tomara mucho tiempo.

    — Los soldados han encontrado y capturado al ladrón que estaba robándose nuestra comida — contó el comandante Frans, mientras Xander soltaba al chico para ponerlo frente a la pantalla.

    — ¿Un niño? — Abel preguntó asombrado al verlo — ¿Tú eras quien estaba robándose nuestra comida?

    — Así es, señor — el chico creyó que ser respetuoso le serviría — Le ruego que por favor me perdonen la vida. No volveré a robar aquí. Me iré del país por mi seguridad.

    — ¿Y a donde piensas ir exactamente? — Abel sentía curiosidad por las palabras del chico.

    — A otro. Cualquiera, menos este.

    — ¿Y qué harás en el país al que vayas?

    — Lo que siempre hice desde que tenía diez años. Escabullirme, robar y permanecer oculto.

    — ¿Cuántos años tienes ahora? — los soldados no entendían por qué Abel estaba haciendo esa clase de preguntas.

    — Tengo dieciocho.

    — Quiere decir que llevas ocho años siendo un delincuente. ¿Qué dicen tus padres al respecto? ¿Acaso no tienen vergüenza de que seas un ladrón?

    — Mis padres murieron en la caída de meteoritos — el chico relataba con algo de tristeza — Yo fui llevado a un orfanato. Me hicieron creer que podría tener una nueva familia, pero me mintieron. Todos los demás eran adoptados y a mí nadie me quería. Por eso, cuando cumplí los diez, me escapé y tuve que empezar a robar para sobrevivir. No me quedó opción. Lamento mucho haberles robado a ustedes.

    — No, tú no lo lamentas. Lo que realmente lamentas es haber sido capturado. Si no lo hubieras sido, seguro que te daría lo mismo robarnos o no. Pero quiero hacerte una pregunta. ¿Qué otros castigos te dieron las veces anteriores que te capturaron?

    — La realidad es que nunca me capturaron — contestaba el chico, con un poco de soberbia, pero midiendo su tono — Esta es la primera vez.

    — ¿Quiere decir que llevas años y años robando y nunca te pudieron detectar o capturar? ¿Ni siquiera con todos los avances tecnológicos que hubo en seguridad?

    — No quiero presumir, pero sí — el chico contestó sin preocupaciones.

    — Señor, con todo respeto, ¿por qué le está haciendo estas preguntas? — Xander sentía curiosidad.

    — Se me está ocurriendo una idea — el líder de Black Meteor pensaba en voz alta — ¿Qué te parecería si en lugar de matarte, te permito unirte a nuestro país?

    La propuesta de Abel dejó sin palabras a todos los demás presentes, sobre todo al chico, aunque los soldados también estaban muy sorprendidos. Nadie esperaba que el mismo líder le ofreciera la posibilidad de sumarse a ellos a un ladrón. A algunos no les agradó la idea.

    — ¡Pero es un ladrón! — Casey estaba sorprendida de que su líder considerara eso.

    — Sí, pero no un ladrón cualquiera — contestaba Abel — Se trata de un ladrón que nunca fue atrapado. Ha sobrevivido gracias a eso. Lo que quiere decir que no es solo un ladrón, sino también alguien capaz de escabullirse sin que nadie lo detecte.

    — Señor, ¿qué planes tiene para él? — el comandante Frans quería saber qué era lo que tenía en mente su líder.

    — Estoy pensando en convertir a este chico en un espía — fue la respuesta de Abel — Piensa. Ha estado en nuestro país hace varios meses y no fue hasta hoy que logramos capturarlo. Y solo fue porque necesitaba comida. Si se convierte en un espía para nosotros, ya no será necesario que robe comida, lo que quiere decir que podría aprovechar eso para mantenerse oculto, mientras obtiene información para nosotros.

    — ¿Información de dónde? — preguntaba el chico, quien se veía impactado por la noticia — ¿A dónde tendría que ir exactamente?

    — Al Zenith — Abel fue directo con él — Seguro habrás escuchado de lo que pasó entre nosotros hace unos meses. Desde ese día, no he vuelto a enviar más hombres al espacio, dado a que estoy en un proceso de reorganización para el ejército. Pero luego me di cuenta de que podríamos sacarles ventaja si supiéramos que tan adelante están de nosotros.

    — ¿Quiere que yo me convierta en un espía y me encargue de conseguir toda la información que pueda de ellos para enviársela a usted?

    — ¿Acaso no sabes lo que es un espía? — Abel preguntó con sarcasmo — ¡Por supuesto que quiero que hagas eso! Te infiltrarás en su país, de ser posible, en las bases militares, y te encargarás de reunir toda la información que ellos vayan diciendo creyendo que no hay nadie que los escuche. Me la traerás a mí, y a cambio yo te daré la comida y las provisiones que necesites.

    — ¿Qué pasa si me niego a hacerlo? — el chico lo preguntó con miedo.

    — Si te rehúsas, o si lo haces, pero nos traicionas, te esperará la peor muerte que te puedas imaginar — Abel sonó muy intimidante al decir eso — Después de todo, no tienes familia. ¿Quién podría extrañar a un ladrón como tú? Esta es tu mejor oportunidad de ser alguien en la vida. Y no se repetirá, porque es esto o tu muerte. Tú decides.

    — ¡Lo haré! — no tardó mucho en tomar una decisión — ¡Lo haré, se lo prometo! ¡Usted conocerá cada paso que Zenith vaya a dar antes de que compren sus zapatos para caminar!

    — No sé quién fue el imbécil que te enseñó esa frase tan patética, pero me alegra oír eso — Abel estaba contento de haber ganado la negociación — Voy a necesitar que me digas tu nombre, y si no lo tienes, invéntate uno ahora.

    — De acuerdo a los registros del orfanato, mi nombre es Lathan Gunner — contestó el chico, revelando su nombre finalmente.

    — Muy bien, Lathan — Abel se preparaba para cortar la comunicación con ellos — Te doy la bienvenida a Black Meteor. Frans, vigila al chico hasta que llegue el instructor que voy a enviar para que lo entrene.

    — Como usted diga, señor — contestó el comandante.

    Una vez que ya no quedaba nada de qué hablar, Abel fue quien cortó la comunicación. Tanto el comandante como los demás soldados estaban sorprendidos de que su líder aceptara a un ladrón como parte del ejército de Black Meteor. Ninguno de ellos veía a Lathan como un potencial espía, y solo lo veían como un ladrón común y corriente. Sin embargo, fue Abel quien se encargó de mirar más allá de lo que estaba a simple vista.

    Lathan, por su parte, estaba muriéndose de miedo. Podía sentir como las miradas de sus nuevos compañeros, o al menos lo eran en un principio, se centraban en él. Claramente iba a tener que ganarse su confianza. Solo porque el líder le hubiera hecho una propuesta como esa, no quería decir que todos los demás tenían que aceptarlo de primeras. Lathan empezó a pensar en lo afortunado que había sido en ese momento. Entró a robar comida, fue capturado, y en lugar de tener que irse a otro país o ser ejecutado, consiguió una oportunidad para formar parte de Black Meteor. Si hubiera robado en otro país, o si no fuera tan habilidoso como decía ser, probablemente el resultado habría sido peor.

    Paul, quien no estaba muy contento con la idea, decidió acercarse a él. Su mirada era seria e intimidante, pero no tenía intenciones de atacar a su nuevo compañero. Al menos, no las tenía de momento. Algo que Lathan mencionó le llamó la atención.

    — ¿De dónde eres? — preguntó el soldado, mientras todos los demás lo miraban.

    — No recuerdo el nombre del país, pero no soy de aquí — el chico fue sincero con ellos.

    — Claramente, en nuestro país no hay niños en adopción — Casey respondió de forma seria — Al menos, los informes dijeron que los desafortunados que perdieron a sus familias fueron adoptados rápidamente.

    — Pero lo importante es que no eres de aquí — Paul miró fijamente a Lathan — ¿Sabes que ahora formas parte de Black Meteor? ¿Y qué eso quiere decir que, si Black Meteor tiene un problema, ese también es problema tuyo?

    — Lo sé, aunque todavía no lo asimilé del todo — Lathan estaba nervioso, por lo que trató de decir cosas que no le disgustaran a los demás.

    — Ahora mismo, Zenith y nosotros nos encontramos en una especie de pelea — Natasha hablaba de forma muy seria — Imagino que lo que Paul quiere decir es que puede que a ti no te importe quién de nosotros gane, pero será mejor que eso empiece a cambiar.

    — ¡A mí no me interesan las personas del Zenith! — Lathan gritó, llamando la atención de todos — Su líder me dijo que me dará comida a cambio de que yo le dé información. No me interesa lo que hagan con esa información, y como pueda afectar al Zenith. Yo les daré lo que necesiten, y luego ellos se pueden ir a la mierda. Lo que me interesa es permanecer con vida.

    — Eso no me deja con la mejor impresión de ti — Xander se acercó a Lathan, causándole algo de temor al chico — Se supone que ahora formas parte de Black Meteor. Eso quiere decir que te tiene que importar lo que les ocurra a las personas del Zenith. Porque eso será lo que nos dé ventaja. Parece que no has entendido nada.

    — ¡Perdón, por favor, perdónenme! — Lathan suplicaba que no lo lastimaran — ¡Me equivoqué! ¡Lo reconozco! ¡No he tenido un hogar, ni educación apropiada! ¡Eso hace que me sea más difícil entenderlo! ¡Estaré de su parte! ¡Me encargaré de obtener toda la información posible del Zenith, para que podamos destruirlos!

    — Bueno, supongo que eso es un comienzo, al menos de palabra — Claire no se veía muy contenta con la situación, pero no podía hacer nada al respecto — Luego veremos si realmente cumples con lo que prometes.

    Los cinco soldados se retiraron del lugar, dejando a Frans a solas con Lathan. El chico sintió la mirada seria del comandante, y decidió devolverla para demostrar, aunque sea un poco de valentía. El comandante lo notó, y decidió mantener la vista seria sobre el nuevo espía de Black Meteor, para poder poner a prueba la mentalidad de quien sería el nuevo miembro del equipo.

    — Por tu bien, y el de todos nosotros, te deseo la mejor de las suertes — Frans dijo palabras amables en un tono tan frío que podrían confundir a cualquiera.

    — Gracias — Lathan contestó con timidez, para luego darse cuenta de que lo que el comandante quería era intimidarlo — Prometo que me esforzaré. Y que les ayudaré a derrotar al Zenith — eso último lo dijo con algo más de entusiasmo, causando una leve sonrisa en el rostro de Frans.

    […]

    El mensaje que habían escuchado dejó casi sin palabras a Magnus, Zion, Wagner y Ace. El líder del Zenith sabía que ese mensaje era de una especie que provenía de un lugar que seguramente debería estar muy lejos, y si los satélites que tenían eran capaces de captar el mensaje, quería decir que estaban acercándose a la Tierra. Con eso en mente, Magnus supo que debía tomar una decisión rápida.

    — Wagner, Ace, les pido disculpas, pero quiero que se retiren — ordenó el líder del Zenith — Discutiré esto con el comandante Zion. Más tarde continuaremos hablando del tema.

    — Como usted ordene, señor — contestaron Ace y Wagner al unísono, para luego retirarse de la sala.

    Zion se acercó a Magnus para así poder hablar con él en voz baja. El comandante supo que Magnus querría evitar un conflicto a toda costa, mucho más después de los incidentes que causó Orz.

    — ¿Qué tiene pensado hacer? — preguntó el comandante.

    — La última vez que un extraterrestre anduvo suelto por la Tierra sin que nadie lo supiera, perdimos un comandante y varios soldados — contestó Magnus sin responderle a la pregunta — No podemos dejar que eso vuelva a pasar. Voy a responderle el mensaje, y a decirles que aterricen en un punto específico.

    — ¿Pero qué es lo que piensa hacer después de eso? — la pregunta de Zion no iba dirigida a eso.

    — Veremos si podemos llegar a un acuerdo con ellos — respondió el líder del Zenith — Si tienen una nave, quiere decir que podrían brindarnos su ayuda en la misión para explorar el espacio. Y si no son hostiles, eso quiere decir que tenemos que aprovechar esta oportunidad.

    — Ellos han dicho no ser hostiles, pero nada garantiza que no lo sean — Zion se preocupó ante la confianza de Magnus — ¿Y si resulta ser una trampa? ¿Y si intentan llevar a cabo una especie de conquista en la Tierra?

    — Si ese fuera su objetivo, ¿Por qué están anunciando su llegada? Ellos envían un mensaje sin saber a quién va dirigido, y sin saber qué tipo de tecnología tenemos. Corrieron el riesgo de que podamos descubrir su posición y atacarlos, y aun así nos enviaron el mensaje.

    — ¿Y si eso es lo que quieren que pensemos? — Zion no se terminaba de convencer — Esto es muy arriesgado. Confiar en ellos solo porque parezcan amables…

    — No he dicho nunca que voy a confiar en ellos de entrada — Magnus se tornó serio — Voy a ver si podemos llegar a un acuerdo con ellos. Y si no es el caso, los exterminaremos. Prepara a tu equipo y avisa a varios soldados en la Tierra para que se movilicen a un lugar en específico. Le enviaré un mensaje a estos extraños para que aterricen en su posición. Yo también voy a estar ahí, pero necesito que se preparen lo más rápido posible.

    — Como usted lo ordene, pero sepa que me da un mal presentimiento — contestó Zion, haciendo una reverencia en señal de respeto.

    El comandante salió de la sala, al mismo tiempo que Magnus llamaba a varios de sus hombres de confianza para proceder según sus órdenes. Aunque el comandante confiaba en su líder, este plan no le parecía de lo más prudente para una situación así. Aunque luego recordó que el tiempo con el que contaban no era demasiado, y que tal vez fuera lo mejor que se le pudo ocurrir a Magnus en aquel momento.

    Aun así, eso no hacía que se sintiera mejor o más tranquilo, pero si eran las órdenes de Magnus, él debía cumplirlas.

    En otra de las salas, la cual se encontraba vacía, Ace y Wagner se encontraban esperando a que vinieran a buscarlos. Los dos soldados estaban algo pensativos. En primer lugar, la noticia de que uno de ellos iba a convertirse en comandante, y luego el haber escuchado el mensaje procedente de una especie desconocida, obviamente. Para ellos era muy repentino, tanto una cosa como la otra, y no podían evitar sentirse algo incómodos con la situación. Wagner miraba a Ace de forma muy seria. Ser comandante era su sueño, basado en la admiración que sentía por su padre, y ahora Ace, un amigo suyo sería su competencia para poder alcanzarlo. Sin embargo, recordó que Ace no quería el puesto, y el verlo ahora con una expresión tan seria le hizo querer preguntarle algo.

    — Ace, ¿por qué te encuentras tan serio? — Wagner creía que algo le pasaba — ¿Se trata de lo que dijo Magnus?

    — Sí, no puedo dejar de pensar en eso — Ace tenía un recuerdo de hace más de un año en mente — La idea de ser comandante no me parece muy llamativa.

    — ¿Por qué no? — Wagner quería saberlo.

    Ace recordó al comandante Morris luego de que Magnus le mencionara lo ocurrido. Pero no recordó el engaño, sino que recordó una parte de la historia que él le contó cuando lo atacó junto a Michael y Devlin.

    — ¡¿Ace? Ace! — Wagner no quería que Ace lo ignorara.

    — Lo siento, lo siento — Ace supo que quedó absorto por un momento.

    El soldado del Zenith tenía una frase que el comandante Morris le contó dando vueltas en la cabeza.

    — Él me dijo — pensaba Ace para sí mismo — Que tenía una mujer a la que amaba, y que su pérdida lo dejó destrozado. Y fue por eso que me adoptó.

    Ace no dejaba de imaginarse a él mismo siendo comandante y teniendo el mismo destino que el hombre que lo cuidó. Por alguna razón, se imaginó a su novia muriendo en una misión, y quedando solo tal y como su padre adoptivo, si lo podía llamar así, había quedado. Él no deseaba que eso ocurriera. El ser comandante quería decir que debía cuidar de sus soldados por igual, y que, si en algún momento tenía que salvar a varios de ellos dejando morir a Agustina, lo debía hacer. El puesto requería de más firmeza que ser el líder de un equipo, y Ace no estaba preparado para eso.

    — Wagner, tú eres el líder del equipo, eso quiere decir que eres un mejor soldado que yo — Ace mintió para no revelar la verdad a su compañero en aquel momento — Tú deberías ser el comandante.

    — Entiendo que eso te haga sentir mal, pero piensa bien, Ace — Wagner lo quería hacer entrar en razón — Tu rendimiento y el mío en la guerra contra los berrod ha estado muy parejo, y es por eso que se nos ofreció este puesto. Eso quiere decir que ahora mismo tú y yo estamos empatados. Y cabe la posibilidad de que seas mejor en el rol de comandante que yo. Si ese fuera el caso y tú renuncias al puesto, nos podríamos perder de un buen comandante. Además, no me agrada la idea de ser comandante solo porque tú te quieras retirar.

    — Es solo que no creo que merezca tener ese puesto — Ace no se sentía con ganas de revelar sus verdaderos motivos a su compañero.

    — Bueno, Magnus es el líder del Zenith y la última palabra es suya — contestó Wagner poniéndose serio — Dijo que se decidiría con una misión. Si no quieres el puesto, entonces deberás bajar tu rendimiento en la misma. Pero eso sería muy peligroso, Ace. Podrías morir. O incluso peor, podría morir Agustina.

    Las palabras de Wagner dejaron helado a Ace. Haber considerado la probabilidad de que su novia muriera era demasiado, y que ahora Wagner se lo dijera era como un balde de agua fría. Ace sabía que había riesgos, pero siendo un simple soldado, podría proteger a Agustina sin que se lo cuestionaran. Ser comandante quería decir que no podría hacerlo de la forma en que él quería.

    Antes de que la conversación pudiera seguir, el comandante Zion entró en la habitación.

    — Estuve buscándolos un rato — el comandante se sentía un poco molesto — Vengan. Es hora de que volvamos a la Tierra.

    — ¿Ya regresaremos? — preguntaba Wagner, quien no llamó a su padre de la forma en que él quería.

    — ¿Cuál es el plan, comandante Stones? — Ace quería saber cuál sería su procedimiento.

    — Vamos a guiar a esa nueva especie hacia un punto donde varios soldados del Zenith estarán esperando — contestó el comandante — Y luego veremos si podemos llegar a un acuerdo con ellos. Magnus quiere que se nos unan a la causa de explorar el espacio. En caso de que no quieran, no los dejaremos escapar.

    — Será mejor ir a prepararnos cuanto antes — contestó Wagner.

    — Lakor, ¿podría pedirte que te adelantes hacia el helicóptero? — pidió el comandante Zion — Quisiera hablar un rato con mi hijo.

    — Como usted ordene, comandante Stones — Ace salió de la sala.

    Wagner se sorprendió de que su padre quisiera hablar a solas con él, y supuso que se trataría de lo que habían discutido con Magnus hace tiempo atrás.

    — Escucha, hijo — Zion ya no hablaba como comandante, sino como padre — No quiero que pienses que tendrás el puesto de comandante asegurado solo por ser mi hijo. Como tu padre me honraría que lo tuvieras, pero como comandante, debo usar mi juicio. Tu rendimiento y el de Ace están parejos, por lo que tendrás que esforzarte si quieres tener el puesto de comandante.

    — Lo sé, papá — Wagner también hablaba de forma confiada con él — Siempre me he esforzado para ser el mejor. No dejaré de hacerlo ahora.

    — Voy a decirte una cosa importante — el comandante se había puesto algo más serio — No debes decir esto a nadie más. Es vital que consigas el puesto de comandante ahora.

    — ¿Por qué razón? — preguntó Wagner, sin entender a qué se refería.

    — Magnus ahora mismo es el líder del Zenith, pero él nunca se ha dispuesto a pensar en quién podría ser su sucesor. Él ha dejado en claro que quiere que alguien con experiencia militar tome el cargo una vez que se retire, pero nunca ha seleccionado a una persona para ese puesto. Yo le propuse una vez que tú serías ideal para el puesto, pero que para eso necesitarías experiencia.

    Las palabras de Zion se sentían fuera de lugar para Wagner. Por alguna razón, sintió que le estaban colocando una carga inmensa y muy pesada sobre sus hombros.

    — Pero para que seas el líder, primero debes ser comandante — Zion siguió con su charla — Si algo llega a ocurrir, lo más probable es que yo quede a cargo. Y no puedo nombrarte como sucesor de forma directa, porque eres mi hijo y eso causaría conflictos. Es por eso que necesito que te esfuerces ahora más que nunca, y que demuestres iniciativa tanto a Magnus como al resto de sus hombres de confianza.

    — ¿Qué ocurrirá si Ace llega a obtener el puesto de comandante? ¿Él se convertiría en líder?

    — No. Él es extranjero. Ha demostrado ser útil y leal, pero un extranjero no puede estar a cargo del país. El puesto de comandante es lo más alto que Ace podrá llegar. El caso es que puede terminar superándote y convertirse en comandante. Y si eso ocurre, no podré nombrarte como líder una vez que Magnus se retire. Es por eso que es importante que no permitas que Ace te supere ahora.

    Wagner se sentía muy extraño ahora. El peso en sus hombros se había multiplicado, pero así también la emoción. Su sueño desde que era niño era convertirse en comandante, pero ser el líder absoluto del Zenith es algo que nunca se le habría pasado por la cabeza, y ahora que supo que tenía una oportunidad de serlo, la emoción le recorrió por todo el cuerpo. Supo que ser líder era cosa seria, y que no debería emocionarse, pero no podía evitarlo.

    Supo que su padre esperaría lo mejor de él, y que claramente, como una persona competente, no podría darle ningún favoritismo por encima de Ace. Wagner tomó una decisión. Iba a esforzarse lo más que pudiera, y conseguiría superar a Ace para obtener el puesto de comandante, para luego convertirse en líder.

    — Papá, te prometo que daré lo mejor que pueda dar de mí, y todavía más — Wagner miró a su padre con una sonrisa — Ya lo verás. Entrenaré y observaré a mis compañeros para que no haya lugar a dudas en tu decisión y la de Magnus.

    — Me alegra escuchar eso — Zion se sentía muy orgulloso del hijo que había criado — Será mejor que nos pongamos en marcha para llegar al encuentro con estos nuevos extraños lo más pronto que podamos. Recuerda que no puedes hablar con nadie sobre esto.

    Padre e hijo se retiraron de la sala para dirigirse al helicóptero que los llevaría de regreso a la Tierra. Con un tema importante ya discutido, ahora lo importante sería encargarse de la situación actual más urgente en ese momento.

    […]

    Muy lejos de la Tierra, pero en el interior del Sistema Solar, una nave espacial se encontraba navegando sin ninguna especie de rumbo fijo. El mensaje había sido enviado, y ahora se encontraban recorriendo el sistema en espera de recibir alguna clase de respuesta.

    Desde el exterior, la nave se ve de un gran tamaño, y el interior se encarga de demostrarlo. La nave cuenta con una enorme cantidad de habitaciones y salas. Es espaciosa, contando con la capacidad de meter dentro a una cantidad aproximada de cien humanos adultos. La nave contaba con habitaciones comunales, en las cuales pueden habitar hasta veinte personas al mismo tiempo. En frente de dichas salas hay una sala con máquinas extrañas, al lado de la misma se encuentra lo que parece ser un laboratorio, y pasando esa sala, hay una aún más pequeña.

    Dicha sala era la sala de comandos, y en el interior de dicha sala se encuentran dos seres peculiares. Dichos seres contaban con una altura aproximada de 175 centímetros, sus pieles eran de un color azul claro, cabello gris, ojos color rojo, y brazos y piernas de tamaño acorde al de sus delgados cuerpos.

    En el interior de la sala hay un total de seis monitores de gran tamaño, y dos equipos de sonido en la pared. En el centro una mesa con forma hexagonal, con una silla en cada lado de la figura. En el centro de esa mesa, y también en las paredes, hay varios equipos electrónicos, cada uno con una función distinta.

    Las dos figuras, que se aprecian de sexo masculino a simple vista, se encuentran en silencio, cuando una tercera entra en la sala.

    — ¿No han respondido al mensaje? — preguntó quién acababa de entrar a la sala.

    — Lamentablemente no, Lankir — fue la respuesta de uno de los que estaba en la sala desde antes— Quizá este sector tampoco tenga vida.

    — En un principio me rehusaba a creer que esos meteoritos acabaran con toda la vida en el universo, pero ahora… — el tercero se mostraba pesimista — Es probable que seamos los últimos seres vivos en el universo.

    — Ese pesimismo no es común en usted, general — el que responde al nombre de Lankir intentó levantar los ánimos — Es imposible que toda la vida en el universo haya sido erradicada. Nosotros sobrevivimos, quiere decir que otras especies más tuvieron que poder hacerlo.

    — ¿Y qué tal si sobrevivieron y están igual que nosotros? — preguntó el segundo en hablar — Podrían estar recorriendo el vasto universo buscando un nuevo planeta que habitar.

    — Si ese es el caso, eso quiere decir que estamos condenados a recorrer el universo sin encontrar nada — el general seguía mostrándose pesimista — Hasta que ya no quede ninguno de nosotros.

    Fue en ese preciso momento que una de las máquinas de la nave emitió una alarma. Lankir, reaccionó rápido y se acercó hacia dicha máquina, la cual era la que se encargaba de captar los mensajes. Echó un vistazo a la pantalla de la misma, y logró verificar, por su propia cuenta que un mensaje había sido enviado, y que la máquina lo captó de forma exitosa.

    — Ya puede dejar de preocuparse, general Orikrof — Lankir mostró una sonrisa al general para que pudiera levantar sus ánimos — ¡Es un mensaje real, y proviene de un planeta no muy lejano!

    — ¿Cuánto tiempo nos tomaría llegar hasta allá? — preguntó el que parecía estar a cargo.

    — Me arriesgaría a decir que nos tomaría solo poco más de un hasarb — contestó Lankir, expresando el tiempo en la medida de su especie.

    — ¿Y qué es lo que dice el mensaje? — preguntaba el general Orikrof, con curiosidad de saber qué era lo que le habían enviado.

    — Lo reproduciré para que todos en la nave lo escuchen — Lankir manipuló la máquina para que todos pudieran escucharla — Ahora empieza.

    — “Espero que esta respuesta sea capaz de llegar a ustedes” — la voz de Magnus se escuchó en toda la nave, al igual que su mensaje — “Logramos captar la señal que nos han enviado, y nos gustaría que pudiéramos ponernos en contacto lo más rápido posible. Si ustedes nos han dicho la verdad, y no son una especie hostil con motivos que podrían resultar perjudiciales para nosotros, entonces siéntanse libres de venir a nuestro planeta. Los estaremos esperando con alimentos listos para comer y armas listas para disparar. De ustedes dependerá con cuál de las dos los vamos a recibir cuando lleguen a nuestro encuentro”.
     
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    Zurel

    Zurel —Vuestras historias han terminado.

    Acuario
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    Tal como te prometí me he leído ambos capítulos y debo decirte que por el momento va pintando muy bien esta parte de LGC. Por ahora, no hay mucho qué comentar, ya sabes que al menos yo me centro en ciertas cosas de los capítulos, así que este comentario no va a ser muy extenso.

    Primero que nada, lo que más ha destacado en estos dos capítulos son dos cosas; el mensaje y el ladrón. Tomando como referencia este último quiero decirte que me morí de risa con estos dos diálogos.

    — [...] ¡Usted conocerá cada paso que Zenith vaya a dar antes de que compren sus zapatos para caminar!

    No sé quién fue el imbécil que te enseñó esa frase tan patética, pero me alegra oír eso [...]

    De donde sacaste ese diálogo? Me dio mucha risa porque parece sacado de una comedia XD. Ahora bien, en base al mensaje quiero recalcar varias cosas. Por un lado la especie, esta nueva y desconocida especie me recuerda mucho a las Asari del juego de Mass Effect (La trilogía y Andromeda) en especial por su descripción. Supongo que aquí hay hombres y mujeres lo que sería muy diferente a las Asari donde todas son mujeres.

    Quedé impaktado XD cuando me di cuenta que esta nueva especie ha estado, aparentemente, vagando por el espacio en una nave sin rumbo ni dirección. Lo que me resulta curioso es que yo usé en su momento esta misma idea en Genesis (Versión vieja/Ya no forma parte del canon actual), donde los seres que iniciaron todo vagaban por el espacio en busca de un nuevo planeta que habitar debido a que su planeta de origen lo perdieron a raíz de un problema en el núcleo.

    Así que por ese lado me sentí un poco más identificado ya que en su momento yo escribí algo similar. Retomando los nuevos extraterrestres, quiero decirte que no me trago del todo que esta raza sea pacifica, al menos hasta que no lo vea (lea). De modo que lo que tenga que opinar respecto a ellos lo dejaré para el próximo capítulo.

    Me sorprendió mucho que Ace no quiera el rango de comandante, pero teniendo en cuenta su pasado y lo que su padre adoptivo le comentó alguna vez, es comprensible el temor de Ace, y espero que nunca se haga realidad.

    Eso es todo hasta el momento, nos vemos la próxima oportunidad. Saludos y hasta luego.
     
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  5. Threadmarks: El descenso y el contacto
     
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Título:
    La Gran Catástrofe IV Los Últimos Viajeros
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    5015
    Saludos a todos. Llegó el sábado y es el momento de publicar el capítulo de la semana. Espero que lo disfruten, aunque sé que así será.

    Tengo una novedad, y es que, para ayudar al seguimiento de la historia, he decidido actualizar el día de ayer la entrada de blog que habla sobre los personajes de la historia, tanto vivos como muertos. Antes dicha entrada solo ponía el nombre de los personajes y se encargaba de informar si se encontraba vivo o no en el momento actual. He decidido agregar algo de texto informativo sobre la función de los personajes en la historia y de las causas de su muerte en el caso de los personajes fallecidos, para contribuir más y ayudar al lector a seguir a todos los personajes que hay, que sé que son varios y pese a las peleas y muertes que pueda llegar a haber, los personajes nuevos van a seguir llegando. Además, es muy probable que los personajes nombren en ocasiones a otros personajes de la historia que ya han fallecido, y que a ustedes quizá no recuerden demasiado a ese personaje. Por ende, esta guía los ayudará.

    Sin más que decir, más que desearles un buen fin de semana y que disfruten del capítulo, los dejaré con la lectura.


    El descenso y el contacto:

    El mensaje ya se había escuchado en toda la nave, y los tres seres que se encontraban en la sala de mando ahora se encontraban mirándose fijamente en silencio. Uno de ellos, el que responde al nombre de Lankir, se encontraba sonriente, mientras que el general Orikrof y el otro de los seres tenían la mirada muy seria. En ese momento, tres miembros más de esa raza entraron a la sala en donde se encontraban ellos. Dos de ellos, uno con rasgos masculinos y una con rasgos femeninos, se veían jóvenes de la misma forma que Lankir. El tercero se veía todavía más joven que los tres, y se notaba que era de rasgos masculinos.

    — Parece que el mensaje al fin fue respondido — dijo uno de ellos, el mayor de los tres — ¿Qué es lo que tienen pensado hacer?

    — ¿Qué es esa pregunta? — respondió Lankir — Es obvio lo que tenemos que hacer. Entrar en contacto con esa especie, fue para eso que se envió el mensaje en primer lugar.

    — Ya lo sé, Lankir — su respuesta fue mucho más seria — A lo que me refería es cómo íbamos a hacer eso.

    — Yo voy a llevarme a los dos guerreros silenciosos que tenemos — el general Orikrof se adelantó a los demás — Bajaré y observaremos si son una especie amigable o una hostil.

    — Pienso ir yo también — el que había hablado primero de los tres que recién llegados se mostraba decidido — Será una buena oportunidad de ver de qué se trata.

    — No deberías ir, Aurio — contestó el que ocupaba el rol de líder en ese momento — Eres joven, y eso te convierte en el futuro de nuestra especie.

    — No diga esas cosas, líder — contestó quien parecía llamarse Aurio — Yo no tengo una pareja con la cual reproducirme. Yo no soy el futuro de nada. Él futuro es su hijo, Lankir.

    — Aurio, no lo digas de esa forma — Lankir quiso tranquilizar a su amigo.

    — Es la verdad — contestó Aurio — Tú eres el futuro. Yo soy el presente, y es por eso que me corresponde ir a mí.

    — Si es así como te sientes, no te detendré — el líder se acercó al general — Será mejor que preparen las armas y los trajes de batalla en caso de que tengan que escapar.

    — Eso haremos — contestó el general, saliendo de la sala — Andando, Aurio.

    — ¿Quieren llevarse el cañón que inventé? — preguntó Lankir, ofreciendo su ayuda a pesar de no ir.

    — No es conveniente — contestó Aurio algo molesto — Si nos derrotan, lo perderemos y les daremos un arma muy útil a alguien que no lo merece.

    El líder, el general, y el joven se retiraron de la sala de mando, quedando solo Lankir, quien era hijo del líder, la mujer joven y el otro chico que era aún más joven que los dos. La mujer miró a Lankir sintiendo algo de tristeza, por lo que se acercó a él y le tomó la mano, sabiendo que eso lo haría sentir mejor.

    — ¿Estás bien? — preguntó la chica, mirando a Lankir con una mirada de preocupación — ¿Es lo que dijo Aurio lo que te preocupa?

    — Exactamente — contestó Lankir — Ha estado distante conmigo desde que tú y yo…

    — No es culpa tuya, ni tampoco mía — contestó la chica — Él tendrá que vivir con eso y aprender a manejarlo.

    — Aun así, no me gusta ver a mi mejor amigo así — contestó Lankir.

    — Entonces tengo una idea — dijo el joven — ¿Qué les parece si yo tomo su lugar y voy a ese planeta?

    — Ni hablar, Gan — contestó la chica muy enojada tras escucharlo hablar — No pienso ponerte en peligro. No después de lo que le pasó a nuestra familia.

    — ¡Pero se supone que soy un guerrero! — el chico, Gan se mostró furioso — ¡Así es mi naturaleza, y tú solo intentas que no la siga!

    — ¡Eso es por el gran peligro que hay! — contestó la chica, manteniendo su postura — ¡No te dejaré ir a un planeta desconocido, y menos en el primer descenso!

    Gan se dio cuenta de que no tenía sentido seguir discutiendo con la que era su hermana mayor, por lo que decidió retirarse sin decir nada más. Claramente se encontraba muy molesto, y Lankir también lo notó.

    — Tu hermano tiene el carácter de un guerrero, Wida — le decía Lankir acercándose a ella.

    — Pero no tiene la experiencia ni la sabiduría de uno — le respondió, imitando las acciones de Lankir — Por eso tengo que protegerlo, hasta que se haga más fuerte. Se lo prometí a mi madre.

    Lankir y Wida, quienes eran pareja, se daban cuenta de que estaban en situaciones similares. Ambos cuentan con seres queridos que se ven frustrados ante la forma en la que viven en la actualidad, y se sienten mal por tener que discutir con ellos, más aún dadas las circunstancias en las que viven. Ambos decidieron quedarse en la sala, sabiendo que el líder de la nave volvería pronto para cuando comenzara la operación.

    Mientras tanto, en otra sala de la nave, el general Orikrof, el guerrero Aurio, y otros dos guerreros quienes no habían dicho una palabra desde que estaban ahí, se encontraban poniéndose unos trajes especiales para la batalla, diseñados por otros miembros de su especie. Dichos trajes cuentan con un pantalón de color gris que cubre la pierna por completo, y una camisa del mismo color, hecha del mismo material que cubre el torso por completo. En lo que vendrían siendo las muñecas, contaban con un par de brazaletes de poca longitud y grosor, de color azul parecido al de su piel, pasado casi inadvertido si no se mira de cerca. Además, en el cuello cuentan con un protector de color blanco, que resalta mucho con el color de su piel. Una vez terminaron de cambiarse, cada uno de ellos se acercó hacia un contenedor en donde había guardadas armas. Estas tenían el diseño parecido a una escopeta humana, con la diferencia de que la culata era muy ancha y el cañón muy pequeño.

    Una vez que terminaron de prepararse, salieron y se encontraron con el líder, quien se encargaba de controlar todo lo que ocurría en la nave en la que viajaban. Todos se dirigieron hacia una sala ubicada en el centro de la misma, y en ella se podía ver una compuerta que se abriría para dar salida a un objeto de gran tamaño. En el centro de la sala había dos cápsulas de un tamaño muy grande, ancladas al suelo. Más allá de eso, no había ninguna otra cosa en la sala, probablemente para evitar que algo se desprendiera y cayera al vacío una vez la compuerta se abriera.

    — Por primera vez desde que abandonamos nuestro hogar las vamos a usar — decía quién era el líder — Lo mejor será que las enciendan y revisen que todas las funciones de una de ellas funcionan a la perfección.

    — ¿Cómo vamos a saber a dónde apuntar la cápsula? — preguntó el general — Te recuerdo que son artefactos de guerra programados para caer en una posición, y no se pueden maniobrar.

    — Analizaré la señal que hemos recibido y les enviaré la posición — contestó el líder — Por ahora quiero que se encarguen de revisar que funciona bien, del resto me encargaré yo.

    — Como usted diga, Terrior — contestó Aurio, revelando el nombre de quien era el líder de dicha especie.

    — ¿Ya tranquilizaste a todos los demás? — preguntó Orikrof, algo preocupado por la forma en que los otros seres que viajaban en la nave pudieran reaccionar.

    — Ellos confían en mí y en ustedes, así que ya están tranquilos — Terrior se disponía a abandonar el lugar para analizar la procedencia de la señal — Les deseo la mejor de las suertes.

    Estrechó las manos con cada uno de sus guerreros que iban a dirigirse a lo que sería un planeta desconocido para ellos, y luego se retiró ante la mirada de los cuatro. Todos lo respetaban y lo admiraban, ya que le debían la vida a esa persona. Así fue como el general y los tres guerreros abordaron una de las cápsulas para probar que todas y cada una de las funciones estuvieran en un nivel correcto de funcionamiento.

    […]

    Un vehículo llegó hacia la base del Zenith en donde se encontraban todos exceptuando a Ace, Wagner y el comandante Zion. Ellos tres bajaron de dicho vehículo y observaron a todos sus compañeros, incluidos los dos garak que estaban con ellos, se encontraban en las afueras de la misma esperándolos.

    — ¿Qué es lo que ocurre, comandante Stones? — preguntó Plamo, quien se veía algo alterado — Hemos escuchado varios vehículos moverse en una misma dirección, armando un gran escándalo. Estábamos esperando a que usted llegara.

    — ¡Una especie de otro planeta ha enviado un mensaje que fue captado por nuestros satélites! — el comandante Zion les hizo un gesto con la mano para que se dirigieran al interior de la base a todos — ¡Magnus ha respondido y les ha dicho que vinieran a la Tierra! ¡Quiere verificar si esa especie es hostil o no!

    — ¡¿No es un poco peligroso hacerlo de esa forma?! — preguntó Michael, a quien todo le parecía muy repentino — ¡No sabemos nada sobre ellos!

    — No, pero Magnus cree que, si fueron capaces de enviar un mensaje hacia nuestros satélites sin la necesidad de configurarlos, podría tratarse de una especie inteligente — explicaba el comandante dirigiéndose a la armería para tomar un rifle de combate — Pero sea cual sea el caso, vamos a recibirlos y ver cuáles son sus intenciones.

    — Una especie llega a nuestro planeta y nosotros enviamos un equipo para recibirlos — comentaba Gwyn mientras tomaba un arma, al igual que sus compañeros — Es muy parecido a lo que ocurrió con nosotros y los garak hace más de unos meses.

    — Así es, pero esta vez intentemos que no haya ningún malentendido — Thomas se mostraba muy serio al respecto — Nada de secretos.

    — Nosotros no tenemos nada que ocultar — contestó Dustin, mirando fijamente a Domir y a Plamo.

    — No es necesario que nos hablen de esa forma — respondió Plamo, muy molesto porque hayan sacado ese tema nuevamente — Cometimos un error por estar en medio de una guerra. Quizá ahora que estamos en un período de paz podamos hacer las cosas bien.

    — Por nuestro bien, será mejor que así sea — contestó Alicia, quien no guardaba rencor por lo ocurrido en el pasado, pero nunca olvidaría una cosa así.

    Los soldados humanos tomaron las armas, mientras que los dos garak que estaban con ellos tomaron las que les correspondían. Dado a que ya habían partido varios soldados hacia lo que sería el lugar del encuentro, no les daría tiempo a ponerse las armaduras, las cuales se las habían quitado tras el entrenamiento. Una vez que cada uno de ellos tomó un arma, todos salieron hacia afuera para dirigirse a los vehículos y partir hacia el lugar donde se encontrarían con otros soldados del Zenith.

    Agustina notó que Ace iba caminando al fondo del grupo, con la mirada puesta abajo. Eso le preocupó un poco, por lo cual decidió acercarse para hablar con él.

    — ¿Ocurre algo? — preguntó la chica con una voz dulce — ¿Qué fue lo que dijo Magnus?

    — Es algo serio — fue la respuesta de Ace, que no quería hablar sobre el tema ahora — Y ahora mismo estamos ante lo que podría ser un problema, así que lo discutiremos después.

    — Como quieras — Agustina supo que Ace no le diría nada debido a lo que debían hacer en ese preciso momento, por lo que no insistió más con el tema.

    Wagner miró hacia atrás y logró escuchar la conversación que ambos mantuvieron. Tras mirar a Ace, se dio cuenta de que el problema con el que le hayan ofrecido el puesto de comandante no se debía solo a lo que le había contado, sino que podría estar relacionado con su novia. Alicia y Gwyn, quienes también notaron la conducta extraña de parte de su compañero y la forma en que Wagner estaba mirando, se acercaron para hablar con él.

    — Dime, Wagner — Alicia llamó su atención — ¿Qué fue lo que les dijo Magnus?

    — Es algo que no tenemos permitido decir — Wagner recordaba las palabras de su líder — Y ahora que lo pienso mejor, Ace no debería hablarlo con Agustina.

    — ¿Es algo grave? — Gwyn quería estar segura de que no pasara nada malo — Imagino que eso si es algo que puedan decirnos.

    — No lo considero nada grave, pero puede que Ace sí — Wagner quería contestar sin revelar nada de información — De cualquier manera, no tienen que preocuparse. No es algo peligroso.

    — ¿Entonces por qué Ace se ve tan preocupado? — Alicia no dejaba de mirarlo y compararlo con la forma en la que se encontraba antes de irse.

    — Deberías preguntárselo a él — Domir se metió en la conversación, de una forma muy seria que no agradó a la humana — Pero ahora mismo nos estamos dirigiendo a un encuentro con desconocidos, y en estos casos es mejor no centrarse demasiado en lo que ocurre alrededor. Ace es un gran soldado, y lo ha demostrado al vencerme varias veces en los entrenamientos. No deberían preocuparse por alguien así.

    — Nos preocupamos porque es nuestro compañero — Gwyn no estaba muy contenta con las cosas que Domir dijo, a pesar de sus intenciones — Y lo que a él le pase, va a afectar al equipo.

    — Lo entiendo y lo lamento si no sonó bien, pero en estos momentos hay que centrarnos en otra cosa — Domir se disculpaba para evitar entrar en una discusión ahora mismo.

    — Él tiene razón, dejaremos esto para otro momento — Wagner le puso final a la conversación que estaban teniendo.

    Los soldados del Zenith y los garak subieron a los vehículos. Eran un total de once personas, por lo que necesitarían de tres vehículos en total para transportarlos a todos. El comandante Zion viajó en el primer vehículo junto a su hijo Wagner, Dustin y los dos garak. En otro de los vehículos iban Michael, Thomas, Gwyn y Alicia, dejando a Ace y a Agustina en el tercer vehículo al final de la fila.

    Durante el trayecto, Dustin tuvo una duda que lo estaba inquietando.

    — ¿Cómo vamos a saber en dónde van a descender? — preguntó el soldado.

    — Magnus está manipulando la señal de los satélites emisores para que parezca que sale de una de las bases militares — contestó el comandante Zion — Es la base que Black Meteor atacó hace tiempo. Eligió esa ubicación ya que se encuentra lejos de una zona residencial y cerca de la frontera con Black Meteor.

    — ¿Confía en que esa basura humana preste ayuda? — Plamo hablaba de esa forma acerca de los soldados de Black Meteor debido a las cosas que le contaron sus compañeros.

    — Este es su planeta, también — Zion fue directo con el garak — Si algo pasa, ellos van a tener que intervenir.

    — ¿Y qué nos garantiza que los que han enviado el mensaje realmente vayan a bajar en esa zona solo porque la señal proviene de ahí? — preguntaba Dustin, pensado en el caso en que no lo hicieran.

    — Según Magnus, se trata de una prueba para ellos — el comandante se veía muy serio — Si aterrizan en el lugar del que procede la señal, quiere decir que dijeron la verdad al decir que no eran hostiles. Y si no lo hacen, quiere decir que algo están ocultando.

    — Lo descubriremos al momento de que aterricen — fue la respuesta de Wagner, que miraba su arma de forma seria, sabiendo que, de producirse un enfrentamiento, eso contaría para la elección del nuevo comandante.

    En el segundo auto, viajaban Michael, Thomas, Gwyn y Agustina. El silencio dominaba en ese lugar, pero los pensamientos de cada uno de ellos no se quedaban callados. Thomas estaba esperando que la nueva especie que iba a llegar a la Tierra no se tratara de una especie hostil como las criaturas de Fientlig, o los berrod, ya que no se sentía lo suficientemente motivado para entrar en conflicto con alguien más ahora mismo. Owen, Bastien y Devlin habían muerto durante la guerra contra los berrod, y supo que, si iniciaba otro conflicto, alguno de sus compañeros podría morir. Era un escenario que quería evitar.

    Gwyn, por su parte, se mantenía muy seria respecto a lo que podía pasar. Al igual que su novio, ella no se encontraba mentalmente preparada para entrar en un conflicto con otra especie, sobre todo porque no conocían nada de ellos. Sin embargo, si había que pelear, era obvio que lo iba a hacer. Y ciertamente no iba a mostrarse blanda cuando llegara el momento de hacerlo, no después de toda la madurez que había podido alcanzar como soldado. La chica estaba preocupada por sus compañeros en el caso de que se desate un enfrentamiento, pero los que más le preocupaban eran los dos que viajaban con ella ahora mismo.

    Michael se miraba el brazo izquierdo, observando como aquel trozo de metal se mantenía clavado a su hueso, causando un daño que seguía sintiéndose en su cuerpo. Todo con el objetivo que evitar que el berrod que estaba encerrado dentro de él fuera libre. Cuando miraba hacia atrás, se dio cuenta de que su imprudencia era injustificable. Debido a lo que había hecho, debía tener un cuidado especial con su brazo por el resto de su vida. Alicia, quien no dejaba de mirar a Michael y la forma en que este se miraba el brazo, se sentía mal por él. Aunque no fue culpa suya directa ni indirectamente, no podía evitar sentirse así, por más que Michael o alguien más intentara convencerla de lo contrario. El hecho de enterarse de que una nueva especie había hecho contacto con ellos y había avisado de su llegada a la Tierra le hizo recordar el momento en el que la nave en la que viajaba junto a su familia fue derribada por los garak. No podía evitar pensar que podría ocurrir una situación parecida si ellos se veían obligados ahora a derribar la nave que iba a entrar a la Tierra, aunque no tuvieran los recursos armamentísticos para eso.

    En el último auto, Ace viajaba junto con Agustina. La chica era quien conducía, ya que había notado que Ace no se sentía del todo bien. No creyó que Ace pudiera perder la concentración, sino que lo hizo para que pudiera descansar en caso de que la reunión con Magnus lo hubiera estresado un poco. La chica sentía muchas ganas de sentarse con él para charlar de forma más tranquila lo que estaba pasando por su mente, pero supo que él no hablaría de algo así durante una situación como la que se encontraban ahora. Aun así, se vio en la obligación de hablar con él.

    — Ace — la chica captó su atención — Si algo grave llega a ocurrir cuando nos encontremos con esta especie extraña, quédate cerca de mí. Te protegeré.

    Las palabras de su novia realmente conmovieron a Ace, e hicieron que una sonrisa se formara en su rostro. El soldado se sentía muy feliz de tenerla a ella, y eso solo incrementaba su miedo de perderla en caso de que se convirtiera en comandante.

    — Recuerdo que era yo el que solía decir eso — Ace contestó intentando relajarse — Te has vuelto muy fuerte.

    — Eso te lo debo a ti — contestó Agustina sin desviar la vista del camino — Y es por eso que quiero asegurarme de que no te pase nada.

    — No pasará, quédate tranquila — Ace quería que no se preocupara tanto por él — Por ahora centrémonos en lo que importa ahora, tendremos tiempo para conversar más adelante.

    Tras un par de minutos en los vehículos, los soldados del Zenith, los dos garak y el comandante Zion Stones arribaron a su destino. La base en la cual se daría la reunión con los extraterrestres que habían contactado con ellos, en caso de que siguieran la señal enviada por Magnus, sería la misma que fue atacada por Black Meteor hace un par de meses. Cuando llegaron, bajaron de los vehículos y vieron que varios soldados se encontraban armados formando una especie de barrera humana, dejando al frente el camino a la frontera con Black Meteor y detrás el camino hacia el Zenith. El grupo se acercó para integrarse a ellos, siendo el comandante Stones el que se dirigió al frente.

    — Comandante Stones — dijo uno de los soldados asombrado de verlo en ese lugar — Que bueno que esté aquí.

    — ¿Usted está a cargo? — preguntó Zion, notando que el soldado era el mayor de todos los que se encontraban allí.

    — En principio sí, pero ahora que usted está aquí no es necesario — contestó apartándose para que tomara su lugar — ¡El comandante Zion Stones ha llegado, a partir de ahora él dará las órdenes!

    Los demás soldados aceptaron, ya que creyeron que un comandante sería mejor para organizar al grupo que un soldado. El grupo de Zion simplemente se mezcló con ellos. Wagner notó como nadie hizo un solo murmullo cuando su padre fue dejado a cargo, y como aquel soldado se retiraba.

    — Se ve que tu padre es muy famoso entre los soldados — comentaba Gwyn, que se encontraba cerca.

    — Lo es, pero no es por eso que ese soldado dejó el puesto — Thomas contestó a lo que dijo su novia.

    — ¿Qué te hace decir eso? — preguntó Gwyn algo confundida.

    — Se nota demasiado — Plamo daba su punto de vista — El soldado sabe que es mejor dejar a cargo a alguien más para no tomar responsabilidad por lo que pueda llegar a ocurrir.

    — Y considerando que se trata de una especie desconocida, es normal que quiera dejar a cargo a un comandante — Thomas complementaba las palabras de Plamo.

    — Pero no hay de qué preocuparse — Wagner no dejaba de observar a su padre — Él está listo para esto — luego de esa frase, el soldado candidato a comandante se sumergió en sus pensamientos — Y yo también debo estarlo, así que será mejor que observe con atención. Plamo y Domir tienen experiencia en esto, según lo que me contaron. Podré usar su ayuda si las cosas salen mal.

    La gran cantidad de soldados del Zenith se puso firme y con las armas en alto, a la espera de que aquellos seres que habían enviado un mensaje se decidieran a descender a la Tierra, para comprobar que tan verdaderas eran las declaraciones que habían hecho.

    […]

    La nave de esa especie cuyo nombre todavía es desconocido para los humanos se encontraba cerca de la Tierra, lista para entrar a la atmósfera en unos seis minutos en tiempo terrestre. En la sala donde se encontraban las dos cápsulas, donde una de ellas ya se encontraba desanclada y lista para el descenso, el líder de dicha especie, quien responde al nombre de Terrior, se encontraba junto a su hijo Lankir, la chica llamada Wida y su hermano menor, Gan. Ellos cuatro habían ido a desearles suerte al general Orikrof, al soldado Aurio, y a sus dos acompañantes, quienes por alguna razón no decían ninguna palabra.

    — Tengan mucho cuidado — Terrior mostraba preocupación por los suyos — Ya hemos perdido demasiado.

    — Seremos precavidos — comentó el general, sabiendo el riesgo al que se expondrían — Lamentablemente no hemos podido ensayar este plan más allá de la teoría, pero me alegra que por fin hayamos encontrado a alguien.

    — No disparen al menos que se vean obligados — Lankir parecía nervioso de que iniciara un conflicto entre sus amigos y los miembros de esta nueva especie — Y si ven que sus números son muy superiores, intenten huir.

    — No pienso instigar ninguna clase de conflicto — Aurio se tomaba las cosas muy seriamente — Aunque realmente no me importa si vivo o muero. Después de todo, no hay nada esperándome ni aquí, ni en nuestro planeta, ni en el planeta al que vamos a ir. Exceptuando a esos soldados que nos van a recibir, según el mensajero.

    — ¿Ya tienen decidido a donde van a caer las cápsulas? — preguntaba Gan, con mucha curiosidad por la misión, debido a que no le permitían ir.

    — Están programadas para caer en una coordenada específica — le comentaba Terrior — Ellos nos han enviado un mensaje desde una posición, pero manipularon la señal para que parezca que viene desde otra. Claramente no contaban con que nosotros pudiéramos descifrarlo.

    — ¿Y por qué motivo harían eso? — Wida sentía curiosidad por la forma de proceder de los habitantes de aquel planeta.

    — Asumimos que es para guiarnos hacia otro lugar — el general Orikrof logró adivinar las intenciones del Zenith — En cualquier caso, es ahí donde vamos a caer. Les haremos creer que nos han engañado, así tendremos una sorpresa para ellos en caso de que no sean tan amigables. Además, en caso de que sí lo sean, estaríamos quedando bien con ellos.

    — Ya estamos llegando al lugar — Aurio se percató de que la nave se estaba deteniendo, probablemente por detectar la fuerza gravitatoria del planeta — En marcha.

    — Regresen a salvo — Lankir esperaba que su gente no saliera herida en el encuentro que iban a tener.

    El líder y los otros tres soldados jóvenes que estaban allí se retiraron, dejando solamente al general y a sus tres soldados que acudirían al encuentro con el Zenith, tras haber enviado la señal. Los cuatro se sentían muy nerviosos al momento de subirse a la cápsula de descenso, pero era para eso que habían estado preparándose por un largo tiempo.

    La nave finalmente entró a la atmósfera del planeta Tierra, y luego, ahora comandada por el líder de dicha especie, se dirigió hacia el espacio aéreo que se encontraba sobre la posición que Magnus había decidido para que se reunieran. Al llegar hasta el punto exacto, la compuerta de salida se abrió. La cápsula que permanecía anclada al suelo se mantuvo firme, mientras que la que se encontraba suelta, salió por la compuerta que permanecería abierta. Eso último sería para permitirle a los soldados que irían a la Tierra un regreso rápido hacia la nave en caso de peligro.

    Tras salir de la nave, la cápsula de aterrizaje empezó a ser atraída por la fuerza de gravedad terrestre. Sin embargo, esto no duró mucho, ya que el general Orikrof activó un comando desde la consola de dicha cápsula, que estaba equipada con un sistema de navegación propio. Con esa acción ejecutada, la cápsula se estabilizó y comenzó a descender lentamente hacia el punto que tenían fijado. El general y los tres soldados esperaban pacientemente a que su medio de trasporte tocara tierra firme, para poder salir de dicha cápsula y encontrarse con los soldados que habían enviado el mensaje.

    Pasaron unos cinco minutos, y finalmente sucedió. La cápsula aterrizó despacio, lo que quería decir que ya se encontraban en su destino. El general se acercó a la puerta, dispuesto a ser el primer en salir.

    — Primero yo, y luego salen ustedes — ordenaba Orikrof — Y si notan que la situación se pone peligrosa, entren rápido a la cápsula y regresen a la nave.

    Todos asintieron, cosa que alivió al general de dicha especie, que sabía que sería el más expuesto, algo que formaba parte de su deber dada la posición que ocupaba. Lo dudó por unos segundos, pero luego despejó sus dudas y abrió la puerta de la cápsula para salir tres segundos después. Al mirar al frente, lo primero que vio fue a la gran cantidad de soldados que el Zenith había preparado para su bienvenida. Notó que algunos portaban armadura mientras que otros no, pero que todos estaban armados y apuntándoles a su dirección. Los dos soldados callados salieron de la cápsula, y vieron a los humanos formando una línea recta que podría evitarles el paso hacia una dirección, pero les dejaba el camino libre para ir a la otra.

    La tensión crecía demasiado, ya que los habitantes del planeta no bajaban las armas, cosa que ellos estaban esperando que hicieran debido a la ventaja numérica que tenían. Aurio y los otros soldados decidieron levantar sus armas ya que se sentían amenazados por la posición que tomaban los que debían recibirlos. Orikrof supo que no le quedaba otra opción más que levantar las armas al igual que sus soldados, dado a que los miembros de esa especie que era desconocida para ellos no bajaban las mismas, y de lo contrario, no podría defenderlos.

    Fue entonces como los cuatro recién llegados al planeta Tierra notaron que uno de ellos se separó del resto de su gente dando un par de pasos al frente, como si estuviera dispuesto a hablar.

    — Parece que no han tenido problemas para llegar hasta aquí — decía el comandante Zion, tomando la palabra por estar a cargo — Les doy la bienvenida a nuestro planeta llamado Tierra. Sé que ustedes pueden entender nuestro mismo idioma, ya que yo mismo escuché el mensaje que enviaron. Así que seré lo más directo posible — Orikrof asumió que él sería el líder por la forma en la que hablaba — Dígannos quienes son, y por qué están aquí.
     
    Última edición: 19 Enero 2020 a las 7:41 AM
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    Hola. Aquí estoy cumpliendo mi palabra, después de haber leído el capítulo anoche.

    El capítulo ha estado muy bien. Lo malo es que ha terminado justo cuando los nuevos seres aterrizan y me quedé con el clavo. XD.

    Debo decirte que esta nueva raza me ha llamado mucho la atención. Hay muchos misterios que los rodean y no puedo esperar por saberlos. Ahorita mismo es difícil opinar al respecto sobre uno en específico, esperaré a leer los próximos capítulos para saber más de ellos y poder opinar al respecto.

    La pregunta de ¿qué pasó con su planeta? Ha rondado por mi cabeza desde que leí el capítulo 2. Supongo que algo le habrá pasado porque de no ser así, esa raza no estaría en una nave vagando por el espacio sin rumbo ni dirección. Pienso que su planeta debieron perderlo a raíz de la misma lluvia de meteoritos que afectó la Tierra y el planeta de los Garak, pero habrá que esperar a ver si es así, o fue otra cosa por la que lo perdieron. Suponiendo que el planeta haya sido destruido o bien haya quedado inhabitable.

    Ahora esta raza ha llegado a la Tierra y aunque no se ha mostrado durante el capítulo que sean hostiles , todavía no me fío de ellos. Sí, somos desconfiados XD.

    Si estos tipos no son hostiles y logran un acuerdo con Zenith para explorar el universo. El Zenith tendrá una ventaja abismal contra BM, ya que el Zenith tendría dos tipos de razas como aliados y BM no tiene ninguna. Algo me dice que BM tendrá aliados extraterrestres en un futuro, pero estos no van a ser muy amigables en comparación a los que ha topado Zenith.

    Por otra parte, me preocupa la situación de Ace. El tema de ser comandante lo empieza a desconcetrar y aunque no lo desmuestre, pienso que es así. Espero que no afecte su rendimiento en las próximas misiones. Independientemente que quiera o no quiera el rango de comandante, no debe bajar su rendimiento porque algo así puede costarle caro al equipo.

    Por el momento eso es todo, toca esperar el próximo sábado para ver como sigue. Saludos y hasta la próxima.
     
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