Historia larga La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 1 Agosto 2018.

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    Reydelaperdicion

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    Escritor
    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    17
     
    Palabras:
    5618
    Hola. Bueno, después de que la parte II haya terminado en junio, ya es el momento de que se publique la parte III de LGC. Espero que a los que les hayan gustado las otras dos anteriores también puedan disfrutar mucho esta. Si tú eres alguien que no leyó las anteriores, y tienes ganas de leer esta, te recomiendo que primero leas las anteriores. Claro que no te puedo obligar, y si te quieres saltar todo lo acontecido anteriormente eres libre de hacerlo, pero es probable que pierdas de vista varios aspectos clave que han ocurrido durante la historia. Si te interesa, te dejo los links a las dos partes anteriores: Zenith vs Black Meteor - La Segunda Evolución

    Resistance espero que esta parte sea de tu agrado, porque para mí es mejor que las dos anteriores.
    Zurel espero que en algún momento puedas regresar al foro con tus problemas resueltos. Cuando lo hagas, podrás pasarte a leer el final de la segunda parte y luego el inicio de esta. Esperemos que sea pronto, y esperemos que también puedas publicar tu historia.
    Poikachum solo te diré que tu deseo de sangre se cumplirá. No será en el principio, pero esta parte tendrá más muertes que las que tuvieron las partes I y II XD. Solo es cuestión de que esperes. Mientras tanto, espero que te guste la historia.
    Trafalgar D Ace gracias por haberte leído las partes I y II en tan solo 5 días XD. Ahora las publicaciones irán más tranquilas, siendo una por semana, por lo que no creo que sea necesario que te apresures.
    Crofts una vez que termines con la parte II (solo son 10 capítulos) podrás pasarte por aquí a darle un vistazo a esta.

    A ustedes les agradezco todo el apoyo mostrado hasta ahora. Y bueno, es el momento de que empiece la lectura. Como dije, ojalá sea de su agrado. Si tienen dudas para recordar algo sobre partes anteriores, en mi blog hay una cronología. Me despido.


    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

    Última exploración:

    La nave del Zenith recorría el espacio exterior, cruzando el enorme vacío del universo mientras se dirigía de regreso hacia la Tierra. Había pasado un año desde la fecha de partida inicial, y en todo ese tiempo, no habían encontrado ni un solo planeta que presentara vida alguna en el sector 2-A. Quitando el planeta donde fueron atacados por los hostiles, el cual fue bautizado por ellos mismos como Fientlig, que es la traducción literal de “hostil” en el idioma oficial que se habla en el Zenith; no se había encontrado otros planetas donde habitara vida. No se sabía si la Catástrofe había ocurrido en esos planetas, por lo que era un misterio si esos planetas ya estaban muertos, o si la caída de meteoritos les había quitado toda la vida que habitaba en ellos. Sin importar cual fuera la situación, Richard tomó la decisión de dejar de explorar el sector 2-A cuando veía que los suministros enviados se les estaban agotando.

    Al no encontrar planetas de los cuales pudieran extraer comida segura para ellos, se vieron obligados a emprender un viaje de regreso a la Tierra para reabastecerse y poder continuar la exploración. Sin embargo, el comandante creyó que podrían tener algo de suerte en el sector 2-B, por lo que decidió que lo intentarían allí. Quedaban pocos suministros, y el camino de regreso a la Tierra no les tomaría más de dos semanas. Podían acelerar y regresar en menos tiempo a la Tierra, pero tenían órdenes de no recorrer zonas no exploradas a gran velocidad. Esto era para evitar accidentes, y para poder apreciar bien cualquier detalle que les fuera de utilidad.

    Todos en la nave, exceptuando a Ace y a Thomas, estaban dormidos. Los dos soldados se encargaban de asegurarse que la nave mantuviera su curso y se mantuviera a salvo. Habían estado hablando durante varios minutos.

    — ¿Ansioso por regresar a la Tierra? — le preguntaba Thomas a su compañero — El viaje ha sido algo aburrido. Yo realmente espero que cuando lo retomemos, nos encontremos con algo interesante.

    — La verdad es que no estoy ansioso por regresar — le respondió Ace pensando un poco en una charla que tuvo en el pasado — Pero cuando lo hagamos, le compraré algo a Agustina. Se lo prometí.

    — Mi teoría es cierta después de todo — decía Thomas confundiendo a su líder.

    — No entiendo de que estás hablando — fue la respuesta de Ace.

    — Estuve observándote desde un tiempo, y cada vez que hablas con ella, o de ella, te siento más alegre — explicaba Thomas — Creo que ella es muy especial para ti.

    — Lo es… — respondió Ace algo pensativo — Estar con ella me hace bien. Me hace sentir feliz. Lo que siento cuando estoy con ella es algo que no sentí cuando estaba con Natasha ni con Julie — el soldado tomó una pequeña pausa tras esas palabras — La amo, pero no se lo he dicho porque no encontré la forma adecuada de hacerlo.

    — Ace, piensa en todo lo que has hecho por ella — le respondió Thomas — Le diste el apoyo emocional que necesitaba, le salvaste la vida, e incluso has entrenado con ella enseñándole como defenderse de la misma forma que tú. En lo que a mí concierne, tú ya le has dicho que la amas. Solo que no has usado palabras para eso.

    — Aun así, ella es especial para mí, y tengo que decírselo de forma apropiada — decía Ace mirando a Thomas, que apartó un poco la vista de él — ¿Pasó algo?

    — No, no es nada — respondió Thomas sin devolver la vista a su lugar — Solo recordaba una charla que tuve hace unos días.

    Thomas fue a la sala de entrenamiento para realizar ejercicios de musculación. Sentía que la falta de actividad fuera de la nave le estaba quitando fuerza, y decidió que dejaría el entrenamiento de combate por un tiempo para centrarse en otro tipo de entrenamiento. Cuando entró, vio como Gwyn y Erin estaban descansando y hablando. El soldado escuchaba que ellas estaban hablando, y a pesar de que lo hacían en voz baja, podía escucharlas si se concentraba lo suficiente.

    ¿Y bien? — le preguntó Erin a su amiga — ¿Qué te dijo esta vez?

    Lo mismo que me ha estado diciendo hace tiempo — respondía su compañera — Que disfruta de estar conmigo, pero que sigue sin desear una relación oficial.

    O sea que Michael y tú todavía no son pareja — le decía Erin, cosa que llamó la atención de Thomas — Deberías buscar una forma de forzarlo a que acepte. Después de todo, ¿Cuánto tiempo han estado teniendo relaciones?

    Casi un año, pero yo no tengo problemas con eso — contestó Gwyn — Lo único que quiero es estar con Michael. Y si él no quiere una relación, me da igual. Mientras lo tenga solo para mí, me basta.

    Thomas no pudo evitar sentirse furioso al escuchar esas palabras. El soldado vio que las chicas estaban por retirarse del lugar, por lo que decidió llamar su atención.

    ¡Chicas, esperen! — gritó Thomas — Voy a subir un poco el peso, y me gustaría que alguna de ustedes me ayudara.

    Lo haré yo — respondió Gwyn — Te alcanzo después, Erin.

    Su compañera se retiró de la habitación de entrenamiento, mientras que Gwyn se acercó a Thomas, quien le aumentó cuarenta kilos de golpe al ejercicio que estaba realizando. Gwyn creyó que su compañero estaba loco por aumentar de esa manera. Sin embargo, Thomas no necesitaba su ayuda, solo quería retenerla para decirle un par de cosas.

    ¿Por qué dejas que te trate así? — preguntó el soldado, llamando la atención de Gwyn.

    ¿A qué te refieres? — le preguntó la chica.

    Me refiero a la forma en la que Michael te trata — le decía Thomas — Él tiene relaciones sexuales contigo, pero no quiere comprometerse a nada más que eso. En otras palabras, te está utilizando solo para sacarse las ganas. Y me decepciona que alguien como tú se deje tratar así.

    Michael me trata bien, y él realmente siente algo por mí. Es solo que es la primera vez que está experimentando algo así, y tiene miedo de dar el siguiente paso. En cualquier momento, lo hará. Él fue quien me lo dijo.

    Escucha lo que estás diciendo. Michael te ha usado para satisfacer sus deseos, pero realmente no le importas. Si lo hiciera, te habría pedido que fueras su novia. No niego que pueda sentir algo por ti, pero eso que siente no va más allá de una simple calentura que tiene.

    ¿Y qué te importa? ¿Acaso estás celoso? Te dije en la primera misión que yo sentía algo por Michael, y parece que eso te molesta.

    No me molesta que sientas algo por Michael. Me molesta que te dejes usar por alguien que no siente lo mismo por ti. Eres una chica hermosa, fuerte, e inteligente. Eres más que eso, Gwyn. Por eso me molesta que te dejes tratar así por él. Yo nunca dejé de sentirme atraído por ti, pero acepté que tú querías a Michael. Pero no puedo aceptar que tú te dejes tratar así. En cuanto él encuentre a alguien más, te va a desechar como si no fueras nada. ¿Qué es lo que harás entonces?

    Si eso es lo que sientes, entonces ve y habla con él.

    Lo lamento, pero yo no tengo una mierda que decirle a él. Es más, no le voy a dirigir la palabra más tiempo del que sea necesario.

    ¿Sabes qué? Ahora seguirás tu entrenamiento por tu cuenta — Gwyn dejó de ayudar a su compañero para retirarse de la habitación — Y no quiero que me dirijas la palabra más tiempo del necesario a mí tampoco.

    Thomas realmente no necesitaba la ayuda de Gwyn para ese ejercicio, por lo que no sufrió ninguna clase de daño al sostener el peso por su cuenta. Tenía ganas de dejar salir todas esas palabras, pero luego pensó que esa no fue la mejor forma que tenía para hacerlo. Sin embargo, poco le importaba. Le disgustó mucho escuchar la clase de relación que Michael tenía con Gwyn, y que ella aceptara formar parte de eso.

    Thomas salió de su tren de pensamientos cuando Agustina entró al lugar. La chica entró y saludó a los dos soldados, pero poniendo más entusiasmo en la forma en la que saludó a Ace. Ella le dio un abrazo, el cual fue correspondido por el soldado, y luego ambos se dieron un beso apasionado. Ver esa escena tras recordar su charla con Gwyn provocaron en Thomas deseos de abandonar el lugar. Ahora que Agustina había llegado, ella podría reemplazarlo. El soldado se retiró a su habitación a descansar, dejando a la pareja juntos.

    — ¿Cómo dormiste? — le preguntó Ace acariciando el rostro de su novia.

    — Muy bien, pero habría dormido mejor si hubieras estado conmigo — la chica hacía lo mismo que él.

    — Mañana es turno de Michael y Gwyn de quedarse aquí — decía Ace dándole un beso en la frente — Así que mi noche de mañana te pertenece a ti.

    — Me encanta pasar el tiempo contigo — le respondió Agustina — Ya quiero que regresemos a casa y podamos salir a algún lugar que no sea esta nave. Me estoy aburriendo un poco de ver siempre lo mismo.

    — Cuando estemos de nuevo en la Tierra, te voy a comprar algo — respondió Ace abrazándola — Te lo debo.

    — No, no me debes nada. Puedes considerar las lecciones que me diste en el entrenamiento como más que suficiente.

    — No, insisto. Te compraré algo. Nunca lo he hecho antes, y quiero hacerlo ahora.

    Los dos soldados permanecieron juntos observando el exterior del universo a través de la pantalla de la sala de comandos. En todo el tiempo que estuvieron allí, se mantuvieron juntos sin separarse.

    Pasó una hora hasta que todos los demás tripulantes de la nave, exceptuando a Thomas, aparecieron en la sala. Richard ya estaba bien despierto, por lo que tomó el control nuevamente de la nave por su cuenta. Michael, Gwyn, Erin y Devlin saludaron a sus compañeros tras haber entrado en la sala. El comandante les dijo que los llamaría si llegara a encontrarse con algún planeta en el visor de la nave, pero que, por el momento, los soldados podrían tener el día libre.

    Ace ya estaba algo cansado, por lo que se retiró a su habitación. Agustina tenía muchas ganas de ir con él, pero decidió que esperaría hasta la noche. Fue así que a Michael se le ocurrió una idea.

    — Vengan, vamos a la sala de entrenamiento — decía el soldado.

    — ¿Qué es lo que tienes en mente? — preguntó su hermano mellizo.

    — Una batalla en parejas — le respondió Michael — Pero esta vez no haré equipo con Gwyn, ni tampoco contigo. Esta vez, Erin y yo lucharemos contra ti y contra Gwyn. Tenemos que adaptarnos a luchar en equipos diferentes en caso de que nos dividamos en una misión.

    — Me parece una idea genial — respondió Erin ante la idea de Michael — Servirá para ponernos a prueba.

    — Imagino que Agustina también luchará — le decía Gwyn, creyendo que a Michael se le olvidaba que ella estaba con el grupo.

    — Claro, cuando un equipo gane, ella entrará para reemplazar a uno de los dos — ese era el plan de Michael para que todos participaran — Pero en esta primera pelea, ella se encargará de arbitrar las luchas. Usaremos las reglas que Ace utilizaba cuando estaba en Black Meteor. Nada de golpes debajo de las rodillas o a la cabeza.

    — Creo que es una idea genial para entrenar la lucha en equipo — respondió Agustina — He estado entrenando junto a Ace varios días, pero nunca he luchado contra él.

    — Entonces la próxima vez que lo hagamos, tú lucharás contra él — le respondió Gwyn — Si es que él se atreve a enfrentarse a ti.

    Los cinco soldados fueron a la sala de entrenamiento para tener los combates de la forma en que Michael lo había pactado. Antes de empezar, Devlin decidió que sería bueno limitar un poco la zona de pelea. Recordando que una de las luchas contra los hostiles fue hecha en una cueva con poco espacio para poder moverse, consideró que limitar la zona de batalla sería una forma práctica de entrenar en espacios reducidos. Esa idea, junto con la que Michael había propuesto, era excelente para que el equipo probara nuevos entrenamientos de vez en cuando. Aunque ahora probablemente no aplicarían lo aprendido, dado a que se encontraban de camino a la Tierra, sin embargo, cualquier cosa podría servirles.

    Los chicos pusieron algunos fierros del gimnasio para establecer el límite del campo de batalla. El salir del límite consistía en una eliminación directa del peleador. Sin embargo, dado a que era la primera vez que iban a aplicar esa práctica, si alguien caía fuera del límite por un golpe del adversario, sería tolerado y podría regresar al campo solamente una vez. Con esas condiciones en mente, los soldados darían paso al entrenamiento.

    […]

    Una de las naves de Black Meteor, la cual estaba comandada por Frans, avanzaba a velocidad media por el espacio. A diferencia del equipo del Zenith, ellos no se encargaron de dividir el universo en varios sectores y subsectores para realizar la exploración. Tenían su propio mapa del universo mismo, en el cual tenían las anotaciones más importantes de cada planeta, incluyendo también las que el Zenith realizaba. Por órdenes de Abel, toda la información recolectada debía ser transmitida al país para luego ser compartida con todo el mundo. El líder decidió utilizar la misma estrategia de Magnus, y publicar todo lo que encontraran en el espacio en un intento de limpiar la mala imagen que tenía. Aunque no le gustaba darle información de forma gratuita al Zenith, se veía obligado a hacerlo, o sino, permanecería como enemigo de la humanidad por varios años.

    Actualmente, la nave se encontraba explorando lo que sería el sector 2-C según la división que el Zenith había realizado.

    Frans se encontraba tripulando la nave, la cual tenía un diseño muy similar a la que usaba el Zenith, con la diferencia de que tenía un total de trece habitaciones para ser usadas, a pesar de que no se habían enviado a tantos al espacio. Abel decidió dejar a varios soldados atrás para proteger el país en caso de que algo pudiera llegar a salir mal.

    En la sala de entrenamiento, Xander y Shun estaban manteniendo un combate duro entre ellos. Por precaución, no dispararían energía, pero eso no era necesario para que la batalla fuera feroz. Todos sus compañeros estaban observando la lucha. Por una vez, decidieron utilizar las reglas que Stuart propuso, y que los golpes en la cabeza fueran válidos. Sin embargo, se intentaba no atacar en ese lugar. Lo cierto era que, al no restringirse, la batalla se desarrollaba de forma fluida, dado a que ellos no calculaban los golpes cuidando de no atacar a una parte del cuerpo prohibida.

    Xander le dio dos golpes en la cabeza a Shun, los cuales lo aturdieron un poco, pero no lo condicionaron en la lucha. El soldado decidió esperar a que Xander repitiera el ataque, y así fue. Cuando el rival se le acercó, Shun se apresuró y levantó su rodilla para darle un fuerte golpe en el estómago, el cual provocó que Xander se inclinara un poco. Inmediatamente después, le dio un codazo fuerte que lo derribó. Aunque el soldado reaccionó de forma rápida y evitó el impacto con el suelo al poner sus brazos por delante. Shun se acercaba para derribarlo, y fue ahí que Xander aprovechó su ventaja. Sin levantarse, Xander movió la pierna izquierda hacia arriba, logrando darle una patada en el estómago a Shun, la cual fue capaz de detener su avance. Tras asestar ese golpe, el soldado se levantó y le dio un golpe de puño en el cuello a Shun, para luego darle una patada con la pierna derecha en el costado izquierdo. La patada fue tan fuerte que el soldado cayó al suelo derribado, momento que Xander aprovechó para pisarle el cuerpo y evitar que se levante, ganando la pelea.

    — Era de esperarse este resultado — decía Claire, como si estuviera burlándose de Shun — Nadie puede vencer a mi Xander.

    — Aunque tengo que admitir que esta lucha sí fue un reto — le decía Xander extendiéndole la mano a Shun.

    Shun extendió su mano para que su compañero lo ayudara a levantarse, sin embargo, Xander retiró su mano rápidamente, evitando que Shun pudiera estrecharla. Claramente estaba burlándose de él, aunque lo disimulaba un poco.

    — Si puedes luchar de esa forma, te puedes levantar solo — respondió Xander soltando una pequeña carcajada.

    Shun se molestó con él, dado a que creyó que iba a recibir su ayuda. Si bien, sabía que a Xander le gustaba humillar a los soldados que derrotaba, era una actitud a la que no se había acostumbrado. Claire actuaba igual que él. Nunca se atrevió a preguntarles si ya eran así antes de conocerse, o si habían sacado esa actitud de alguna otra parte. Una vez que Shun se levantó, Xander y Claire abandonaron la sala de entrenamiento para irse a descansar.

    El resto del equipo quedó en la misma. Todos veían que Shun estaba algo molesto, y decidieron ir a tranquilizarlo un poco.

    — No dejes que te afecte — le decía Grace — Ellos son así. Supongo que es el precio que tenemos que soportar por no ser mejores que ellos.

    — Al menos serán de gran ayuda cuando encontremos al Zenith — respondía Stuart — Si es que no morimos de aburrimiento antes de encontrarlos.

    — Estoy de acuerdo contigo, desde que empezamos la misión, no hemos encontrado ninguna amenaza, salvo esas criaturas hostiles — respondía Paul ante los dichos de su compañero.

    — Tengo muchas ganas de encontrarlos y matarlos — Stuart solamente estaba pensando en eso en los últimos meses — Quiero la venganza por habernos derrotado antes, y no estaré tranquilo hasta conseguirla.

    Esa frase era del agrado de todos sus compañeros. Sentían que habían recuperado al Stuart original. Desde que habían capturado a Julie, lo notaban algo más distraído tanto en batalla como en misiones. Sin embargo, con todo el tiempo que pasó, Stuart fue capaz de dejar todo eso atrás y volver a concentrarse en su odio por el Zenith, junto con las ganas de matarlos. Había pasado mucho tiempo desde que mató a Harold, y tenía ganas de repetir la sensación.

    — Si es que llegamos a encontrarlos, quiero que me dejen a Ace para mí — decía Shun, muy frustrado recordando el resultado de su única pelea contra él — Le debo una paliza a ese idiota.

    — Estoy seguro que estás preparado para devolvérsela — le decía Casey a su compañero — Pero creo que es eso lo que te ha limitado en esta pelea. Has entrenado mucho como para poder vencer a Ace, pero te has quedado ahí. Xander está en un nivel más arriba, y es por eso que ninguno de nosotros puede con él.

    — Ya llegará el momento en el que lo derrotaremos — respondió Paul — Y entonces, dejará de burlarse de nosotros cada vez que nos derrota. Le haremos probar lo que él nos hace a nosotros.

    — No podría estar más de acuerdo contigo — contestó Natasha recordando varias derrotas que tuvo contra él — Y opino que deberíamos hacer lo mismo con Claire. Esos dos son una copia exacta del otro. Habrá que derrotarlos a los dos para que dejen de infravalorarnos.

    — Deberíamos entrenar mucho antes de volver a desafiarlos a un combate — decía Grace a sugiriendo una buena idea — La victoria de hoy será la última que tendrán en un tiempo.

    — ¿Les parece si comenzamos hoy con el entrenamiento? — preguntaba Stuart, ansioso por comenzar lo más pronto posible.

    — Cuanto antes mejor — respondió Shun a las ideas de sus compañeros — Ya me cansé de tener siempre a alguien superándome.

    Los seis soldados estaban a punto de empezar a entrenar, pero sus planes se vieron interrumpidos cuando su comandante los llamó para que atendieran a la sala de comandos. Aunque no les gustaba la idea de ser interrumpidos, consideraron que debía tratarse de algo importante. Cuando acudieron a ese lugar, vieron que Xander y Claire ya estaban allí. Los dos soldados estaban muy enojados, dado a que sus planes de descanso y de diversión se vieron interrumpidos por esa llamada.

    — ¿Qué es lo que ocurre? — preguntaba Natasha curiosa por la llamada recibida.

    — La sonda detectó vida en este planeta — le respondió el comandante, ganando la atención de todo su equipo — En cualquier momento vamos a recibir algunas imágenes de la misma. Quiero que las analicemos juntos, y luego que todos se pongan las armaduras y se preparen para descender al planeta.

    — Finalmente pasa algo interesante — Grace estaba feliz porque pronto pasarían a la acción.

    — Atención, aquí vienen — decía Frans ampliando el visor de imágenes y videos de la computadora.

    La sonda que habían enviado al planeta empezó la transmisión de las imágenes hacia la nave. Eran unas cinco en total. En la primera se veía un río muy ancho con agua cristalina. A simple vista, se veía totalmente potable, por lo que la misión de exploración ahora pasaba a ser también una misión de recolección de agua.

    La segunda foto mostraba unos árboles de altura muy baja, apenas llegando al metro sesenta de altura. Estos estaban llenos de frutos de un color naranja intenso, sin embargo, la textura de estos no era parecida a ninguna que habían observado en alguna fruta de la Tierra. Deberían escanear dicha fruta para asegurarse de que no hubiera peligro al ingerirla. Sin embargo, todos confiaban en que sería seguro.

    La tercera y cuarta foto mostraba una gran arboleda donde los árboles tenían una marca muy extraña en su tronco. Había varias líneas de corteza rotas, todas estas formando patrones desconocidos para los humanos, como si se tratara de alguna especie de señal. El observar esas fotos les confirmó a todos ellos que había seres vivos con inteligencia en ese planeta, y muy cerca de la zona en donde había caído la sonda. Nadie se preocupó al ver eso, dado a que lo considerarían como algo normal, sin embargo, fue la última foto la que les terminó despertando preocupación a todos ellos.

    En dicha foto se podían ver unos tres cuerpos tirados en el suelo. Los seres que se encontraban muertos no llevaban ninguna especie de vestimenta o armadura encima, sin embargo, su forma era muy parecida a la humana, con la excepción de que su piel era blanca y la altura de estos individuos era muy baja, por lo que se apreciaba en la foto. Tenían varios agujeros en el cuerpo, de los cuales brotaba un líquido color verdoso sin parar. Estaba claro que ese líquido era la sangre que circulaba dentro de ellos.

    Haber visto todo eso realmente terminó preocupando de forma seria al comandante y a sus ocho soldados.

    — Parece que acaba de haber un enfrentamiento — decía el comandante muy seriamente — Y esas criaturas tienen agujeros en el cuerpo. Eso quiere decir que hay seres vivos armados y hostiles esperando por nosotros.

    — No tenemos que preocuparnos — decía Stuart muy ansioso por bajar, pero eso no quitaba que tuviera nervios de lo que podría ocurrir — Tenemos armaduras para defendernos de ellos, y armas para pasar al ataque. Si se cruzan con nosotros, sus días estarán contados.

    — Ten cuidado con lo que dices, Stuart — le decía Xander poniéndose serio — No hay que subestimarlos. Recuerda que creíamos que nuestras armaduras podrían derrotar a las criaturas que nos atacaron en el primer planeta que exploramos. La muerte de Brandon fue una forma desagradable de confirmar que estábamos equivocados. No hay que confiarse demasiado.

    — Xander tiene razón — agregaba Claire, que se mostraba algo nerviosa por haber visto esas fotos — Estos seres que habitan en ese planeta claramente son inteligentes. Si no tenemos cuidado, esta podría ser nuestra última exploración.

    — Asegurémonos de que no sea de esa forma — respondió Shun pensando en algo para que no corrieran peligro — Deberíamos hacer que la sonda transmita más imágenes del terreno y así asegurarnos de aterrizar en un lugar seguro.

    — Es una buena idea, desconocemos la potencia de sus armas — Natasha estaba de acuerdo con Shun — Lo que menos queremos es que logren causar daños superficiales a la nave.

    — Ya mismo me encargaré de que la sonda haga un reconocimiento del lugar — informaba el comandante, accediendo a la idea de sus soldados — Ustedes vayan a tomar las armas y algunas provisiones para traer con nosotros. Lo que menos queremos es vernos encerrados sin nada para comer o beber.

    Mientras Frans se encargaba de programar la sonda para que capturara imágenes del lugar, y así decidir el lugar más seguro para planear un aterrizaje, el resto de soldados fueron a tomar comida y agua para bajar con ellos al planeta. A pesar de que se llegaron a quejar del aburrimiento, el pasar de golpe a tener que explorar un planeta en donde podrían encontrarse con seres hostiles era algo chocante para ellos. Tal y como Claire había dicho, deberían tener cuidado si no querían que esa fuera su última exploración.

    […]

    En el interior del planeta que estaba escaneando Black Meteor, más precisamente dentro de un lugar rodeado por árboles, se encontraban un total de nueve seres extraños, sentados formando un círculo mientras comían la carne de una especie oriunda del mismo planeta en el que estaban. En el centro del círculo había cenizas, las cuales eran del fuego que habían creado para comer. Estos seres eran similares a los humanos, pero presentaban varias diferencias notables con estos.

    Su piel era de color rojo intenso, y a simple vista se podía notar que era bastante áspera. Estos seres tenían una complexión muy parecida a un ser humano promedio, además de contar con dos brazos, dos piernas, y cinco dedos en cada una de sus manos. Los dedos de las mismas eran largos, y contaban con uñas realmente afiladas. Los dientes no se asemejaban nada a los de un humano, más bien se veían exactamente iguales a los de un zorro. La nariz de todos estos seres era muy pequeña, y solo tenía un único orificio por el cual respirar. Los ojos eran del mismo tamaño que los humanos, y el color de los mismos era azul. Sobre sus cabezas resaltaba un cabello de color gris para algunos, mientras que otros simplemente lo tenían de color negro. Ocho de ellos eran muy parecidos, mientras que el restante tenía rasgos femeninos en su cuerpo, denotando que se trataba de una mujer.

    Los nueve miembros de esa especie llevaban puesto una armadura de color negro claro, la cual les cubría el torso, las piernas y parte de los brazos, pero dejaba al descubierto los antebrazos. A un costado del lugar, había un total de nueve armas de fuego. Estas consistían únicamente en un cañón de gran tamaño y un mango. No había gatillo en ningún lado.

    Cuando terminaron de comer, uno de los seres se acercó a la única femenina del grupo, sentándose a su lado y empezando a pasar su mano cerca de sus piernas, cosa que resultaba molesto para ella.

    — ¡Déjame en paz, Cair! — gritó esa criatura en su idioma — ¡Sigo enojada contigo por hacernos venir aquí!

    — Sé que tú quieres que vayamos a vengar la muerte de tu hermano, Keren — respondió el que aparentemente se llamaba Cair — Pero Reinor dijo que el alimento se está terminando, y es por eso que debemos reabastecernos antes de organizar otra ofensiva. Te prometo que te traeré la cabeza del asesino de tu hermano, pero falta tiempo para eso. Así que, te sugiero que te relajes y disfrutes de mi tacto ahora que puedes.

    — Olvídalo — Keren, la mujer del grupo, se levantó y se movió unos centímetros para apartarse de Cair — Acabamos de comer y no estoy de humor.

    — Como quieras, yo estaré aquí cuando me necesites — le respondió Cair.

    En ese preciso instante, otro miembro de esa especie desconocida, un hombre para ser exactos, llegó caminando muy despacio hacia donde el resto de sus compañeros estaban descansando. Cair, que aparentemente era el que estaba al mando, se levantó para ver que ocurría.

    — ¿Qué tienes que reportar, Deren? — preguntó el que era el líder.

    — Acabo de ver un dispositivo extraño recorrer el lugar — dijo el que respondía al nombre de Deren — Alguien nos está observando.

    — ¿No lo derribaste? — preguntó Keren algo curiosa.

    — Estaba lejos, y se movía rápido — respondió Deren — Solamente habría malgastado munición.

    — Eso quiere decir que no fuimos los únicos que pusimos nuestros ojos en este planeta — decía Cair mientras se dirigía a tomar su arma — Prepárense, compañeros, porque parece que estamos a punto de ser atacados por una especie desconocida.

    […]

    Richard se encontraba en la nave espacial, esperando la respuesta del análisis de la sonda que acababa de enviar. Mientras observaba el vacío del espacio exterior, detectó la localización de un planeta de tamaño mediano a la distancia, por lo que cambió el curso de la nave para ir a explorarlo. No quería dejarlo sin explorar, dado a que, si lo hacía, deberían hacerlo al pasar nuevamente por ese lugar.

    Finalmente, la sonda regresó, y el resultado fue del agrado del comandante. La sonda había logrado detectar vida en ese planeta.

    — Ya era tiempo — Richard estaba feliz de que, después de varios intentos fallidos, consiguieran dar con un planeta donde hubiera vida — Tal vez podamos recolectar algo de información útil antes de regresar a la Tierra.

    Sin importar que pudieran encontrar provisiones en aquel planeta, estas no serían suficientes como para que duraran más de tres semanas en el espacio. El viaje de vuelta a la Tierra ya estaba decidido, y sería luego de explorar aquel planeta. Claro estaba que, si lograban encontrar provisiones allí, no se las llevarían, y las dejarían para recolectarlas en un futuro.

    Para agilizar las cosas, Richard llamó a todos sus soldados, los cuales se presentaron de inmediato en la sala de comando. Antes de aterrizar, deberían esperar a que la sonda les enviara algunas fotografías del lugar. Conocer el terreno era de gran importancia en una misión como la que estaban teniendo. Y esta vez, se llevarían las armaduras puestas, para evitar que una tragedia pudiera ocurrir otra vez.

    — Ya era tiempo de que encontráramos otro planeta con vida — Devlin festejaba por ese hallazgo — Estuvimos en peligro de morir de aburrimiento en estos últimos meses.

    — El primer planeta que exploramos aún tenía meteoritos con radiación en su interior — Erin recordaba la experiencia de la primera exploración — ¿Creen que ocurra lo mismo con este?

    — Yo espero que no — respondió Ace, recordando todo lo que sufrió tras la segunda exposición a la radiación — Ya fueron dos exposiciones, y no quiero arriesgarme a una tercera.

    Después de que dijera esas palabras, Agustina tomó a su novio del brazo. Este la miró y le sonrió al ver que ella se preocupaba de esa forma por él. A pesar de haber pasado un año desde aquel día, Agustina no olvidó el miedo que sintió cuando estuvieron en el planeta Fientlig.

    Lo único que debían esperar para poder dirigirse hacia ese lugar era que la sonda terminara de enviarles imágenes del lugar. La impaciencia aumentaba en ellos a cada instante. Con los pocos suministros que les quedaban luego de haber perdido tanto tiempo explorando el sector 2-A, la exploración que iban a realizar podría ser la última que hicieran antes de regresar a la Tierra. Y todos ellos esperaban que lo que fueran a encontrar en ese planeta mereciera la pena.
     
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    Hola amigo. Finalmente ha llegado la parte 3 de La Gran Catástrofe a mi vida, y por lo que me has dicho al principio refiriéndote a que para ti ésta es mejor parte que las anteriores, me hace tener mucha curiosidad. Por el momento no puedo comparar, conforme avance la historia podré decirte mi opinión.

    Tras decir esto, hablaré del capítulo. A mi parecer, ha sido un capitulo tranquilo, como una introducción que nos pone en un salto temporal de un año y donde vemos que siguen en el espacio. Las cosas no han cambiado mucho, sin embargo, lo interesante viene cuando BM detecta un planeta con vida. Al igual que hace el Zenith, aunque considerando que están en sectores diferentes dudo que se trate del mismo planeta.

    Vemos un poco a estos alienigenas y he de decir que parecen una especie nativa como que está empezando a desarrollarse y otra que parece ser mucho más inteligente y ha ido al planeta a conquistarlo. Estos últimos han visto la sonda, por lo que son conscientes de que no están solos. Esto tan solo me hace tener más intriga y desear el próximo capítulo, como siempre.

    Veremos que nos depara ésta tercera parte. Un saludo.
     
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    Otro comienzo de una larga historia, veremos que nos depara esta parte, muertes,muchas muertes espero...como siempre el primer capítulo es bueno y explicativo para ponernos al dia sobre la situación de cada grupo, sus miembros y como ha afectado los hechos ocurridos en la segunda parte.

    Tengo muchisimas ganas de ver que clase de criaturas se encuentran, yo creo que tras unas bestias toca algo pacifico pero oye...si matas dos,tres,siete personajes yo no me quejare, es mas, lo alabare ^^. Casi sin suministros pero creo que para el proximo viaje si es que llegan a volver, es que tengan lo que dije yo, alimentos que te llenan con una mordida (como un chocolatina)o algo para hacer su viaje más largo. (lo digo sin saber cuanto pasaran en el espacio).

    No hay más que añadir, solo toca esperar como se desarrollan los acontecimientos :D
     
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  4. Threadmarks: El conflicto de dos especies
     
    Reydelaperdicion

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    Saludos. Llegó el momento de publicar el segundo capítulo de esta tercera parte de la historia.

    Resistance claro que espero que vayas comparando esta parte con las primeras dos a medida que avance la historia. Igualmente tal vez no sea superior en su totalidad. Puede que un par de capítulos de esta parte te parezcan mejores que los capítulos de partes anteriores, o tal vez sea al revés. Pero ya me lo dirás cuando termines de leer.
    Poikachum ya he contado las muertes en total que habrá en esta parte, y son más del doble de las que hubo en las partes I y II juntas. No revelaré cuantas son, pero las partes I y II juntas suman un total de 6 muertes (de personajes conocidos), así que tienes un mínimo de 12 muertes confirmadas. Solo es cosa de esperarlas XD.

    Sin más que decir, los dejaré con el capítulo 2. A diferencia de las partes anteriores, en esta ocasión, el segundo capítulo ya trae acción en él.


    El conflicto de dos especies:

    Finalmente, la sonda que Richard había enviado a ese planeta donde se detectó que había vida, terminó de recolectar y enviar imágenes desde la zona en donde llegó a explorar. El comandante amplió estas imágenes para que todos pudieran verlas en la gran pantalla. En esas fotos se podían ver varias edificaciones muy cercanas una de la otra. Estos edificios eran de un tamaño mediano, llegando unos pocos a los dos pisos mientras que la mayoría alcanzaba solo uno de altura. Estos edificios se veían blancos desde el exterior, y no había ventanas a la vista, al menos no en las fotos que la sonda les había enviado. A diferencia de lo que pasó la primera vez, ahora se encontraban en un planeta donde claramente había vida inteligente.

    — Bueno, esto sí que es interesante — decía el comandante a todos los soldados — Si hay edificios, quiere decir que hay seres vivos con inteligencia, al igual que nosotros.

    — Eso nos deja con dos opciones posibles — respondió Ace ante las palabras del comandante — Podrían ser una raza gentil, o una hostil. ¿Ustedes qué creen?

    — Si son inteligentes como nosotros, podrían ser amables — decía Erin dando su opinión — Al menos creo que no atacarían si no les damos motivos para hacerlo.

    — Podrían creer que somos una raza que viene a conquistarlos — Thomas daba su punto de vista — Probablemente tengan preparado un buen sistema de defensa en contra de un ataque. Miren sus edificios, ni siquiera tienen ventanas. Eso quiere decir que deben tener algún procedimiento para enfrentarse a nosotros.

    — Las cosas no cambian — respondió Michael — Hostiles o no, tenemos que ir a su planeta y ver si hay algo allí dentro que pueda decirnos algo sobre la gran catástrofe.

    — Eso es verdad, sabíamos que algo así podría llegar a pasar — decía Richard pensando bien que hacer — Tenemos la orden de explorar cualquier planeta donde se detecte vida, sin excepciones. Contamos con armas, y también con la capacidad de lanzar fragmentos de energía de nuestro cuerpo. En caso de que esto salga mal, podremos defendernos.

    — ¿Qué es lo que estamos esperando, entonces? — preguntaba Gwyn ansiosa por empezar — Terminemos con esto lo más rápido posible.

    — Esperen un momento — Ace llamó la atención del grupo — Creo que deberíamos esperar un poco más. No sabemos qué es lo que nos podemos encontrar allí dentro, y si por algún motivo, llegamos a ser atacados por una raza hostil, nos veremos encerrados en un conflicto. Por eso creo que deberíamos ir a descansar bien nuestros cuerpos y mentes antes de ir a ese planeta. Necesitaremos estar al cien por ciento en caso de que sea necesario.

    — Ace dice la verdad, estamos a unas dos horas de irnos a dormir — les decía Richard a los soldados — Si nos atacan, podríamos estar muy cansados como para defendernos. Y esta vez no se trata de criaturas sin inteligencia como los hostiles. Ahora se trata de una raza inteligente. Quién sabe lo que pueden tener preparado para nosotros. Haré que la nave esté rotando cerca del planeta por unas horas. Mientras tanto, lo mejor será ir a descansar para prepararnos. Ya no quiero perder a más soldados.

    Tras esas palabras del comandante, los soldados de su equipo se retiraron a sus habitaciones para poder descansar. Se suponía que se habían preparado para un desafío como ese, pero el pasar casi todo un año en el espacio sin encontrar una raza inteligente solo hacía que su incertidumbre aumentara. Con todo el tiempo que pasó desde que inició la misión, no tenían experiencia para afrontar un peligro como ese. En varios meses, solo tuvieron un enfrentamiento, lo que quería decir que no eran muy experimentados para llevar a cabo una acción como esa. Richard eligió la precaución, y fue por eso que decidió dar la orden a sus soldados para que fueran a descansar. Eran solamente él y su unidad en contra de todos los miembros de la especie que pudieran encontrar. Minimizar los riesgos era su principal tarea, sobre todo después de lo ocurrido con Zoey.

    Thomas se fue a descansar a su habitación. El soldado estaba dispuesto a darlo todo el día siguiente. No quería perder a otro de sus compañeros en lo que durara la misión. Eso quería decir que debería tener gran cuidado con todo lo que hiciera. Cualquier paso que diera y cualquier decisión que tomara sería crucial. El pensar en eso lo hizo pensar que tomó la decisión correcta al permitir que Ace fuera el líder del equipo cuando se habló del tema. Él claramente no estaba capacitado para algo así, y lo sabía perfectamente. Thomas no tardó en quedarse dormido.

    Gwyn se encontraba en su habitación algo pensativa. Ciertamente, tenía un poco de miedo con lo que se haría el día siguiente. La primera vez que aterrizaron en un planeta, una de sus compañeras murió. Y en ese caso se trataba de una raza sin inteligencia más allá de la de un animal. Ahora estaban hablando de aproximarse a una especie que claramente tenía capacidad de razonar. Cualquier cosa podría ocurrir. Incluso aunque no fueran hostiles, el ver una nave descender en su planeta podría ponerlos en alerta. Mientras pensaba en todo eso, Michael entró en su habitación directamente. Tras haber estado juntos por mucho tiempo, ni siquiera necesitaba permiso o un aviso siquiera.

    — ¿No puedes dormir? — le preguntó Michael abrazando a su compañera.

    — No, estoy algo nerviosa — decía Gwyn correspondiendo el abrazo — Esos edificios se ven resistentes, lo que quiere decir que claramente están preparados para enfrentarse a una amenaza potencial. Tengo algo de miedo por lo que pueda llegar a pasar mañana.

    — Escucha, en todo momento quiero que tú, Erin y Devlin permanezcan cerca de mí — decía Michael muy seriamente — Richard tiene razón con lo que dijo. No hay que perder más soldados. Ya perdí a Julie, no pienso dejar que algo malo les ocurra a las personas que me importan. No ahora que tengo el poder para evitarlo.

    Gwyn estaba muy asombrada por la forma de hablar de Michael, pero lo que más le llamó la atención era que ella, junto a su amiga Erin estaba dentro de las personas a las que Michael consideraba importantes para él. Eso la llevó a pensar que, tal vez, Michael estuviera listo para dar el siguiente paso en la relación que ambos tenían. Decidió aprovechar el momento para probar si realmente era cierto o no.

    — Dime, Michael, tú me has dicho que cuando llegara el momento, me pedirías empezar una relación contigo — le decía Gwyn, haciendo que Michael recordara sus palabras — He pasado mucho tiempo a tu lado, y tú y yo hemos tenido relaciones varias veces. Y ahora, quiero preguntarte si estás listo para pedírmelo.

    — Ahora estoy muy preocupado en lo que pueda acontecer el día de mañana — le decía Michael, entendiendo a donde quería llegar su compañera — No puedo dejar de pensar en las posibles situaciones en las que nos encontraríamos dependiendo de cómo reaccionen esas “criaturas” al momento en el que nos vean. Lo siento, Gwyn, pero ahora estoy muy preocupado para pensar en eso. Te prometo que hablaré contigo sobre esto cuando regresemos a la Tierra.

    — Lo entiendo — la chica realmente no estaba contenta del todo con esa respuesta, pero entendía la preocupación de Michael — Solo no tardes mucho tiempo. Yo te amo, Michael. Me encanta pasar el tiempo contigo, pero llevamos siendo solo compañeros por un largo tiempo. Creo que tú y yo ya estamos listos para algo más.

    — Tienes razón, solo que este no es el mejor momento para comenzarlo — respondió Michael — Por eso quiero que esperes a que regresemos a la Tierra. Pero por ahora, mejor centrémonos solo en esta misión.

    Las palabras de Michael aun daban esperanzas a Gwyn. La chica sabía que, dentro de unos días, ella y Michael finalmente empezarían oficialmente una relación juntos. Había esperado por mucho tiempo por algo así, y ahora, faltaba muy poco para que se hiciera realidad. Sin embargo, el peligro latente de encontrarse con una raza hostil nublaba la felicidad que ella estaba sintiendo. Era inevitable sentir miedo de que algo malo pudiera suceder durante el día de mañana, no solo a ella y a Michael, sino también al resto de sus compañeros.

    Erin y Devlin estaban juntos en la habitación del soldado. Los dos chicos estaban muy nerviosos por lo que podría acontecer el día siguiente. De alguna forma, los hizo recordar la noche en la que Black Meteor atacó su base. Ambos estaban asustados y ciertamente les estaba costando mucho dormir por separado, fue por eso que se habían reunido para pasar la noche juntos. Aunque eso no hacía las cosas más fáciles.

    — Estoy volviendo a sentir miedo — decía Erin recordando el final de la misión de recolección de recursos — Al igual que aquella vez donde Black Meteor entró en nuestra base.

    — Yo también estoy asustado — decía Devlin muy preocupado tras las palabras de su novia — Esa noche nuestra base fue atacada y sentí mucho miedo de lo que pudiera pasar. Ahora no vamos a ser atacados, pero no puedo evitar que este miedo se quede en mí. Tengo mucho miedo, Erin. Podríamos estar metiéndonos en el territorio de una especie muy peligrosa, que podría ser aun peor que los hostiles. Esto no me gusta ni un poco. La primera vez que tuve esa sensación, perdí a mi prima. Ahora no puedo evitar pensar que podría perder a alguien más. No quiero perder a nadie, pero sobretodo, no te quiero perder a ti.

    — Devlin, tenemos que pensar en alguna idea que nos pueda servir en caso de que esto salga mal — Erin sugería algo que podría funcionar bien para ellos — No teníamos nada preparado para cuando Black Meteor atacó. Pero tal vez nos sentiremos más seguros si tenemos algún plan de reserva.

    — Me parece una buena idea — respondió Devlin estando de acuerdo con su novia — Pero deberíamos discutir eso mañana, con el resto del equipo. Un plan hecho por nosotros dos no servirá de nada en un planeta desconocido. Mientras más elaborado esté, mejor será para todos nosotros.

    — Tienes razón — le respondió Erin acercándose un poco más a él — Ace y Richard de seguro podrán pensar en algo que nos pueda venir bien.

    — Intentemos no pensar más tiempo en esto — le dijo Devlin — Tenemos que dormirnos ahora. Mientras más tardemos en dormir, menos será el tiempo de descanso que tendremos.

    Los dos soldados hicieron un intento para poder dormir tranquilamente. El miedo seguía presente en ellos, pero tenían que buscar la forma de dejarlo de lado. La última vez que no lo hicieron, Julie terminó perdiendo la vida. Recordar eso era algo que no le gustaba a ninguno de los dos.

    Agustina se encontraba en su habitación pensando en el último encuentro que habían tenido contra una raza hostil, el cual también fue el primero que habían tenido. Se sentía nerviosa y asustada al recordar la muerte de Zoey en manos de esas criaturas. No solo eso, sino que también recordó cuando estuvo a punto de morir también. Si se tratara de otra especie poco inteligente, el nerviosismo que sentía no sería tan grande, pero ahora era una situación totalmente diferente. Mientras pensaba, sintió como alguien llamaba a su puerta. Se levantó para abrirle, y entonces fue ahí que vio a Ace.

    — Hola, cariño — decía Ace mientras sonreía tiernamente a su novia — Estaba preguntándome por qué no venías. Creí que habíamos acordado pasar esta noche juntos.

    — Yo pensé que tal vez querrías descansar bien antes de la misión de mañana — Agustina realmente quería estar con Ace, pero no lo quería molestar — Tú fuiste quien sugirió que descansáramos bien antes de dirigirnos a ese planeta.

    — Eso es verdad, pero te dije que esta noche sería para ti — le respondió Ace — Y tengo que cumplir con mi palabra.

    — ¿Aún quieres pasar la noche conmigo? — la chica no pudo evitar sentirse bien al escuchar lo que le dijo Ace.

    — Me gustaría pasar cada noche contigo — tras haberle dicho esas palabras, Ace la tomó en sus brazos para darle un beso — Agustina, yo te amo. No te lo he dicho antes porque no sabía cómo decirlo. Ahora no me importa. Ya no lo puedo callar más tiempo. Desde que estoy contigo ya nunca más volví a sentirme solo. Y no quiero que tu sientas lo mismo. Quiero que tú y yo pasemos esta y todas las demás noches juntos.

    La chica sintió una gran alegría al escuchar esas palabras, por lo que abrazó con fuerza a su novio. Este correspondió el abrazo con mucho gusto. Una vez que este terminó, ambos fueron a la cama de la habitación, recostándose juntos en ella. No había casi nada de distancia entre ambos. Agustina se aferró con fuerza a Ace, para luego colocar su cabeza sobre el pecho de su novio. Este la envolvió con sus brazos mientras disfrutaba de cada segundo que estaba pasando con ella. Ace notó que ella estaba algo asustada. La conocía bien y lo podía percibir con solo mirarla.

    — No tengas miedo — le dijo el soldado hablando en voz baja — No pienso dejar que nadie te lastime.

    — Agradezco que cuides así de mí — le decía la chica sonriéndole, pero sin dejar de lado su miedo — Pero por favor, no te pongas en peligro tú tampoco. No quiero verte salir lastimado por mi culpa.

    — Tú no tienes la culpa de nada — le decía el soldado mientras acariciaba su rostro — Nunca la tuviste. Yo hice una promesa, y era mi obligación cumplirla. Así como es mi obligación cuidarte.

    Las palabras de Ace provocaron un ligero sonrojo en Agustina. Ella le tomó mucho cariño a Ace, al punto en el que también terminó enamorándose de él tras todo lo que pasaron juntos en el planeta Fientlig. Los dos decidieron dormirse de una vez para poder tener energías en la misión de mañana. Se dieron un beso de buenas noches y luego se durmieron mientras se mantenían juntos uno cerca del otro.

    La noche en la nave del Zenith estaba muy tranquila, dado a que ya todos los soldados, incluyendo también al comandante Richard, se encontraban dormidos. La nave se encontraba recorriendo una zona cercana al planeta, manteniéndose a una distancia prudente, de manera que no pudiera ser detectada. Una vez que los soldados del Zenith estuvieran bien descansados, estos procederían a descender al planeta y establecer contacto con la especie que habitara en él. Era una misión para buscar respuestas que beneficiaran a la humanidad, y estaban obligados a llevarla a cabo, ya sea para bien o para mal.

    En esta ocasión, utilizarían las armaduras que Magnus les había preparado, además de que portarían sus armas en todo momento, y estarían listos para luchar utilizando la energía que sus cuerpos podían desprender, si es que era necesario llegar a tales extremos. Tal y como habían acordado hace tiempo, la energía solo iba a ser utilizada en casos de emergencia dado a que esta era limitada y si la usaban de forma indiscriminada, agotarían todas las reservas que el cuerpo tuviera disponible para que ellos pudieran utilizar.

    […]

    Frans y sus soldados estaban preparados para que se efectuara el descenso al planeta donde habían detectado vida. El comandante y el resto de la unidad estaban nerviosos, dado a que una de las imágenes que la sonda había captado logró identificar a un ser extraño, con características parecidas a las de un ser humano, con la diferencia de que su piel era de color rojizo, algo muy llamativo. Sin embargo, el equipo de Black Meteor centró su atención en la armadura de color negro que llevaba puesta. Esta no se veía demasiado resistente, pero se trataba de una imagen captada por la sonda, y no había que sacar conclusiones solo basados en algo así. Frans les pidió a los soldados que se prepararan bien para el descenso.

    Shun y Natasha se encontraban junto a su comandante, dado a que habían tomado todas las provisiones necesarias en caso de que se vieran en dificultades para regresar a la nave. Poco tiempo después, Xander, Claire y Stuart fueron los siguientes en llegar. Grace, Shun y Casey llegaron al final. Con todo el equipo reunido, Frans inició el descenso en una zona que él había clasificado como segura. Los soldados ya estaban deseosos por ver qué era lo que podían descubrir con esa exploración.

    — Aquí vamos — decía Frans quien ya fijó el destino y la zona de aterrizaje — Finalmente obtendremos algo más de información para la humanidad.

    — ¿Cómo crees que nos recibirán las criaturas que habitan ese planeta? — preguntaba Grace algo curiosa por el posible encuentro.

    — No hay que preocuparse por eso — respondió Stuart ansioso por poner sus pies en el planeta — Si nos dan problemas, las exterminaremos. No suponen un reto para nosotros con nuestros nuevos poderes.

    — No te confíes demasiado — Natasha regañaba a su compañero — Llevan puesta una armadura que los cubre. Desconocemos la resistencia de su equipamiento ante nuestros ataques.

    — Eso quiere decir que solo tenemos que conocerla — Stuart seguía relajado ante la situación actual — No tenemos que ser nosotros los que tienen miedo, tenemos que ser los que lo causamos.

    — Será mejor que el equipo permanezca unido en caso de un ataque — sugería Shun creyendo que sería la mejor idea — Separarse para cubrir más terreno es una idea mala cuando no conoces el terreno a cubrir.

    — Concuerdo del todo con nuestro amigo — respondió Xander, estando de acuerdo con la sugerencia — Si nos quedamos juntos, no supondrán un peligro para nosotros.

    El grupo ya estaba listo, y finalmente, la nave se encargó de aterrizar en ese planeta. Una vez que se produjo el descenso, la compuerta de salida se abrió, permitiendo el paso de los soldados al exterior de la misma. Al bajar, se dieron cuenta de que la fuerza de gravedad del planeta era muy similar a la de la Tierra, pero por alguna razón, el aire se sentía algo pesado de respirar.

    — El medidor dice que no corremos peligro al respirarlo — indicaba Frans a los soldados — Pero sí que se siente algo pesado.

    — Será mejor que empecemos a explorar ahora mismo — dijo Claire, cosa que el equipo aceptó.

    Con Frans a la cabeza, seguido por Xander y Claire que iban uno a cada lado, el equipo de Black Meteor empezó a adentrarse en las profundidades de aquel bosque. Los árboles estaban muy pegados el uno al otro, por lo que debían ir en fila al principio, pero mientras más se movían dentro del mismo, el camino se iba ampliando cada vez más.

    No tardaron mucho en encontrarse con los árboles que producían frutos, los cuales observaron con las imágenes captadas por la sonda. El grupo sentía curiosidad de ver si estos eran comestibles, pero dado al hecho de que se encontraban a una distancia corta de la nave, creyeron que no habría problema si dejaban la recolección de los mismos para el viaje de regreso.

    Iban avanzando hacia el frente, lo cual quería decir que se estarían acercando al lugar donde las criaturas extrañas los estaban esperando. Conscientes del peligro, todos ellos tomaron las armas mientras caminaban a un paso más lento que el anterior. No había sonido de ningún animal en los alrededores, ya fuera terrestre o volador. Si se concentraban lo suficiente, podían escuchar el ruido de sus pisadas contra la hierba, pero nada más.

    — Está demasiado tranquilo — decía Paul muy preocupado mientras miraba en cada dirección — No me gusta nada.

    — Aprovéchalo — le respondió Xander sin apartar la vista del frente — Podría no durar por mucho tiempo.

    La caminata continuaba. Shun y Natasha se acercaban el uno al otro a medida que iban avanzando. Sentían un poco de miedo por estar en un lugar desconocido, y más aun sabiendo que una especie inteligente estaba dentro de ese lugar. Para sentirse más seguros, la pareja de soldados se agrupó más. Xander y Claire también hicieron lo mismo. A pesar de ser los mejores soldados del equipo, no se escapaban del miedo a lo desconocido. Stuart y Grace se acercaron el uno al otro, aunque más por seguridad que por comodidad. Paul estaba tan nervioso mirando el camino que no se dio cuenta de que Casey estaba cerca suyo. Al desviar su vista a un costado por un momento logró verla, lo cual quería decir que ella se sentía segura cerca suyo, o al menos eso pensaba él.

    — Veo que buscas un protector — susurraba Paul para que nadie más que Casey lo escuchara — Solo tienes que pedirlo y acudiré a tu rescate.

    — Que pesado eres — respondió Casey de forma muy fría — ¿Cuándo vas a entender que no me gustas? No estoy interesada en ti, ni ahora ni en la primera misión contra el Zenith. ¿Te cuesta mucho entender que solo quería hacer equipo contigo para matar a alguien del Zenith?

    — Vamos, no seas así — a Paul no le cayó bien ese comentario — Admite que al menos te sientes segura al acercarte a mí. Si no fuera así, no lo habrías hecho.

    — Guarden silencio — ordenó el comandante a sus soldados — Estoy escuchando algo acercándose. Quiero que todos presten atención.

    Dicho y hecho, los soldados detuvieron su avance y empezaron a escuchar atentamente como una gran cantidad de pasos lejanos empezaban a hacerse más ruidosos. Claramente tenían algo acercándose a ellos, y no faltaba mucho para encontrarse con los causantes. Para poder analizar una estrategia rápida, decidieron guardar silencio en un intento de descubrir cuantos se les acercaban, y también desde donde.

    — La nave aterrizó cerca de aquí — los soldados de Black Meteor escucharon esas palabras desde el interior del bosque — Y sus tripulantes podrían estar cerca. Empiecen a dividirse.

    Esas palabras dejaron casi sin habla al equipo de Black Meteor. Los oídos no les mintieron, habían escuchado a una raza extraterrestre hablar en su mismo idioma. Les parecía increíble que algo así fuera posible. En primer lugar, porque varios países de la Tierra contaban con su propio idioma, y el que una raza extraterrestre se expresara igual que ellos les parecía algo irreal.

    — No puedo creer esto — decía Claire muy asombrada con lo ocurrido — ¿Ellos pueden hablar nuestro idioma?

    — Eso es imposible — Stuart no comprendía lo que estaba ocurriendo — Creí que cada raza viviente debería tener su propio idioma.

    — Pero, ¿y si la Catástrofe tiene algo que ver en esto? — preguntó Shun sin que los demás lo entendieran.

    — ¿Cómo podría? — Grace no sabía lo que quería decir.

    — Digo que tal vez la radiación nos dio la posibilidad de comprender cualquier idioma — Shun se explicaba — Que no solo haya aumentado nuestra resistencia, sino que también haya aumentado nuestra capacidad de comprensión. Solo que no nos dimos cuenta porque nunca antes establecimos contacto con una especie antes.

    — Es una locura — Xander no sabía cómo reaccionar a eso — Pero hace un año nunca me habría imaginado con la capacidad de desprender energía desde mis manos, y ahora soy capaz de hacerlo. La Catástrofe es un misterio enorme, y con todo lo que está pasando, me doy cuenta de que ni siquiera hemos tocado la punta del iceberg.

    La charla sobre ese hecho distrajo tanto a los soldados que no se dieron cuenta de que las criaturas de otro planeta se les estaban acercando cada vez más. Los pasos se escuchaban más cerca y cada vez más separados entre sí, lo que quería decir que pronto podrían ser rodeados. Finalmente, un grito se escuchó.

    — ¡Aquí están, Cair! — gritó una de las criaturas.

    Inmediatamente después, diez de esas criaturas los estaban rodeando formando un círculo para evitar su huida. Frans se sintió algo intimidado dado a que él y su unidad tenían una ligera desventaja numérica. Todos los que se encontraban allí levantaron sus armas. Black Meteor levantó sus rifles, mientras que esas criaturas extrañas hicieron lo mismo con sus armas extrañas. Frans quiso calmar las cosas y no iniciar un conflicto al estar en desventaja.

    — Tranquilos todos — decía el comandante, queriendo ver si sus palabras eran comprendidas por esos seres — Nosotros no estamos buscando ningún problema.

    — ¿Pueden hablar nuestro idioma? — preguntaba el que parecía ser el líder de ellos.

    — La sorpresa es mutua — Stuart no dejaba de mirar a ese que habló recientemente — Creíamos que solo nosotros podíamos.

    — Cualquiera puede — respondió otro de esos seres — No se sientan especiales.

    — Escuchen bien lo que tenemos que decir — Frans quería hacerles entender que ellos no eran una amenaza — Somos un equipo de exploración, y no buscamos problemas con ustedes.

    — ¿Eso es cierto? — preguntaba el líder, otra vez — ¿Quiere decir que su nave no es del tipo militar?

    — Como he dicho antes, somos solo un equipo de exploración — respondió Frans — Nuestra nave no está equipada para realizar un ataque, porque no hemos venido a realizar uno.

    — Eso quiere decir que no nos servirá de nada — decía la mujer del grupo.

    — No le quites valor a una nave, Keren — respondió uno que iba a su lado — Aún podemos utilizarla para transportar a nuestras tropas a territorio enemigo.

    — ¿De qué están hablando? — preguntaba Natasha muy confundida por esas palabras.

    — Estamos en medio de una guerra — respondió el líder de ese equipo — Vinimos a este planeta para abastecernos de alimento, dado a que es escaso en estos días. Pero parece que tuvimos un golpe de suerte, y añadiremos una nave más a nuestro arsenal.

    — ¡Esperen un poco, no tienen por qué hacer esto! — respondía Grace algo asustada por la forma de hablar de esos seres — ¡No vinimos a buscar pelea! ¡Si lo desean, podríamos unirnos a…

    — Lo sentimos mucho — respondió otro — Pero por regla, nosotros no nos unimos a nadie. Solo tomamos lo que nos puedan ofrecer y los matamos. No vamos a compartir nuestro nuevo hogar con ninguna especie.

    — ¡Mátenlos! — gritó el líder.

    Cair, que era quien lideraba a ese pequeño escuadrón, abrió fuego. Dado a que su arma no tenía gatillo, solo tuvo que mover el mango de la misma. Aparentemente, el arma se disparaba de esa forma, dado a que una bala salió disparada del cañón en dirección a la cabeza de Frans, dado a que él asumió que era el líder. El comandante de Black Meteor reaccionó a tiempo y logró levantar su brazo izquierdo para que el disparo no lo alcance. Fue así que se escuchó el ruido del impacto de la bala del atacante contra la armadura del humano.

    Inmediatamente después de eso, toda la raza desconocida para los humanos comenzó a abrir fuego en contra de ellos. Viendo que se encontraban en desventaja numérica, y que serían blanco fácil si se mantenían quietos, estos se dispersaron en todas las direcciones a medida que abrían fuego en forma de contraataque.

    Dos balas más impactaron contra la armadura de Frans, quien llegó a cubrirse tras de un árbol. El comandante buscó el momento oportuno para pasar al ataque, y cuando lo encontró, salió de la cobertura y disparó tres balas de calor hacia la cabeza del líder atacante. Sin embargo, de alguna forma que desconocía, las balas no impactaron en la cabeza, sino en el centro de la parte de la armadura que cubría el torso.

    — Juraría que le apunté a la cabeza — decía el comandante, empezando a creer que tal vez su armadura atraía los disparos.

    El atacante disparó varias veces contra él, lo cual obligó a Frans a cambiar de cobertura. Mientras corría observó cómo sus soldados también disparaban a sus enemigos para que las balas de calor solamente impacten contra las armaduras. Eso llevó a Frans a comprenderlo mejor.

    — ¡Sus armaduras atraen el calor! — gritaba el comandante, dando una advertencia a su equipo — ¡Disparen energía!

    Stuart decidió obedecer y apuntó con su mano derecha hacia la cabeza de una de las criaturas que tenía en frente. El fragmento de energía era de tamaño mediano, buscando herir al enemigo. El soldado liberó la energía, la cual iba en primer lugar hacia la cabeza del enemigo, pero luego se desvió para volver a impactar en la armadura.

    — ¡Hijo de puta, ¿de qué carajo están hechas?! — preguntaba el soldado muy frustrado de que su ataque no fuera efectivo.

    Entonces, Stuart recibió un impacto en su hombro. Aquel ser le había disparado, pero su puntería no le permitió dar en el blanco deseado. La bala se incrustó en la armadura del soldado, logrando agrietarla un poco.

    — ¡Infeliz! — Stuart no estaba contento con eso.

    El soldado se cubrió la cabeza con sus brazos y empezó a correr hacia el frente, buscando llegar hasta el enemigo y desarmarlo para una batalla cuerpo a cuerpo. El extraterrestre disparó una lluvia de balas sobre él, las cuales fueron frenadas gracias a su armadura. Al estar lo suficientemente cerca, Stuart movió su brazo derecho y le dio un golpe en la cabeza a su atacante, quien ni siquiera intentó esquivarlo. Fue así que logró desarmarlo, pasando a un combate físico. Stuart dirigió un golpe con su otro puño a la cabeza del enemigo, el cual no fue lo suficientemente fuerte como para tirarlo al suelo, pero sí lo hizo retroceder algunos pasos. El ser se recuperó rápido y lanzó un puñetazo al estómago del soldado humano. Gracias a la armadura, el golpe apenas fue sentido por este último, quien aprovechó su error para tomarlo del brazo. Una vez que lo tenía en su poder, Stuart dirigió un codazo fuerte a la frente de su enemigo, lo cual lo terminó derribando al suelo. El humano quería acabar la batalla rápido dado a la desventaja que tenían, por lo que se agachó y puso sus manos en la cabeza del enemigo. Mientras lo sujetaba, liberaba energía de las mismas. Dada la poca distancia del ataque, la armadura no sirvió, y la energía era liberada cerca del cráneo del enemigo, el cual empezaba a romperse en pedazos con cada ataque. Finalmente, Stuart le reventó el cráneo con la cuarta descarga de energía, desparramando sangre y sesos de esa criatura por todos lados.

    Un disparo de bala rozó su oreja, lo cual lo ensordeció un momento al mismo tiempo que le arrancó una parte de la piel. Stuart sabía que debía tirarse al suelo y esperar a que su armadura resista, dado a que no había forma de defenderse.

    — ¡Ayúdenme! — gritaba Stuart mientras una lluvia de balas impactaba contra su armadura.

    El enemigo que le disparaba estaba tan centrado en él que no notó como Shun se le acercaba poco a poco. El soldado humano dio un salto y levantó su pierna, logrando darle una patada en la cabeza que provocó que el enemigo perdiera su arma y cayera al suelo. Este se levantó a toda velocidad y se lanzó hacia Shun en un intento de taclearlo al piso. El soldado lo interceptó, y ahora ambos forcejeaban uno contra el otro en un intento de tirar al enemigo al suelo. Aunque estaban parejos al principio, el extraterrestre pasó a tener la ventaja, moviendo a Shun varios centímetros.

    — Cuanta fuerza… — Shun veía como cedía el paso ante los empujones de esa criatura.

    — ¡Te voy a eliminar! — gritó la criatura.

    Sin embargo, aquel guerrero recibió un tiro en la nuca con su propia arma. La bala impactó tan fuerte que hizo que la sangre salpicara en todos lados, al mismo tiempo que le hizo un gran agujero en la zona donde lo había recibido. La cara de Shun también se cubrió un poco de sangre, la cual se limpió de inmediato. El soldado levantó la vista y vio que Natasha sujetaba el arma usada por aquella criatura.

    — Me salvaste la vida — le decía Shun sonriéndole a su novia.

    — Por algo somos un equipo — respondió Natasha muy feliz de haber reaccionado a tiempo.

    El breve momento entre ambos duró muy poco cuando escucharon un grito del que era el líder.

    — ¡Ya vamos perdiendo dos! — gritó Cair a los suyos — ¡Tiren con todo a esos tres!

    El guerrero y los otros siete que quedaban vivos fueron corriendo mientras se cubrían con los árboles a la posición en que se encontraban Shun, Natasha y Stuart. Estos vieron como los enemigos se le estaban acercando, por lo que empezaron a correr lo más que pudieron. Sin embargo, se vieron rodeados por los ocho soldados enemigos, quienes no daban vías de escape.

    — ¡Mueran de una vez! — gritó otro de esos seres.

    Los ocho extraterrestres abrieron fuego con todo lo que tenían contra los soldados humanos. Estos se tiraron rápidamente contra un árbol, mientras usaban sus brazos para cubrirse la cabeza de los impactos de las balas. En un principio, las armaduras funcionaban bien, pero tantos disparos de balas empezaban a abrirse paso a medida que agrietaban las armaduras cada vez más.

    — ¡Maldición! — Frans veía como sus soldados eran disparados sin parar — ¡Creen una abertura para ellos y luego escapemos! ¡No podremos ganarles!

    Grace, Casey y Paul, quienes se encontraban más cerca del lugar fueron los primeros en llegar hasta ellos. Una vez allí, los tres empezaron a disparar energía en grandes cantidades contra los enemigos. Xander, Claire y Frans llegaron unos segundos después, uniéndose a los disparos. Las armaduras eran bastante resistentes, y lograban atraer la energía para evitar que esta impactara en la cabeza. Pero eso se convirtió en desventaja. Al recibir tantos disparos en el mismo lugar, las criaturas caían al piso debido al impacto de tantos ataques en el mismo lugar. Fue así como tres de ellos cayeron al piso, dejando una vía de escape a Stuart, Shun y Natasha.

    — ¡Corran, ahora! — gritó Xander sin cesar los disparos de energía.

    Shun, Natasha y Stuart corrieron hacia la zona despejada, y una vez que la atravesaron, buscaron la cobertura de los árboles. Xander, Claire, Frans, Casey, Grace y Paul continuaron los disparos hasta que la energía descartable de sus cuerpos se agotó. Tras haber luchado por varios minutos contra esa especie extraterrestre, la energía se les fue gastando, y ahora ya no tenían más.

    — ¡A la nave! — ordenó Frans con desesperación al ver que no tenían más energía — ¡No dejen de correr!

    Todo el equipo de Black Meteor abandonó el lugar corriendo de vuelta hacia el lugar de donde habían venido. Estaban desesperados por llegar y ponerse a salvo. Su segundo encuentro con una especie resultó en un enfrentamiento que no podían ganar, ni siquiera contando con sus armaduras sumado a su poder de lanzar energía. Ahora debían huir para evitar la muerte. Desconocían a esa raza, pero eran verdaderamente peligrosos.

    Cair los veía correr con frustración, por lo que le dio una orden a dos que estaban cerca suyo.

    — ¡Deren, Keren, vengan conmigo! — ordenó mientras se puso a correr — ¡No los dejemos escapar!

    Keren, que era la mujer del grupo, en compañía de Deren, empezaron a seguir a Cair a través del bosque. Estos disparaban balas en contra de los soldados de Black Meteor, quienes se movían en zigzag y usando los árboles para evitar los disparos. Cada uno de ellos temía por su vida. A pesar de quedar con ventaja numérica, nadie quería arriesgarse a quedar indefenso, y menos si no tenían energía que disparar.

    — ¡Mátenlos antes de que lleguen a la parte más espesa del bosque! — gritaba Cair mientras dirigía sus disparos sobre Grace.

    — ¡Sigan avanzando, la nave está a pocos kilómetros de aquí! — escuchaban como uno de los humanos alentaba a seguir corriendo.

    Dado a la dificultad de apuntar mientras corría, los disparos no daban en la cabeza, la cual era la única parte que la armadura no cubría. Cair se dio cuenta de eso, por lo que decidió dejar de disparar y centrarse solamente en correr para acercarse a Grace. La chica veía como se le estaba acercando, y sabiendo que no podía disparar energía, intentó despistarlo mientras se movía de un lado a otro, sin embargo, Cair ya tenía una idea clara de cómo era el bosque dado a que habían estado más tiempo en el planeta buscando comida para su especie, por lo que la estrategia de Grace no sirvió de nada y solo contribuyó a que Cair se acercara más. Viendo que ya estaba a punto de entrar a la zona espesa del bosque, este decidió impulsarse con sus piernas y saltar con dirección a los pies de la chica. Gracias al salto, consiguió darle una patada en la pierna y derribarla al suelo.

    Los soldados de Black Meteor se habían distanciado un poco para no estorbarse mientras corrían, por lo que ninguno de ellos notó que su compañera había caído. Grace quería llamar a sus compañeros para pedir ayuda, pero antes de poder hacerlo, recibió un disparo en el cuello por parte de Cair. La bala perforó su piel y le destrozó el hueso y todas las venas que tocó en su camino, causando que Grace muriera al instante mientras la sangre no dejaba de brotar de su cuello.

    Deren y Keren continuaban su persecución en contra de los humanos, pero esta cesó en el momento en que estos ingresaron a la parte más espesa del bosque. Sería inútil perseguirlos allí, dado a que, si no lograron alcanzarlos antes, ahora sería menos probable que lo hicieran. Los dos regresaron frustrados hacia el lugar donde estaba Cair.

    — ¿Y bien? — preguntó el líder de su grupo.

    — Se nos han escapado — decía Keren, la mujer, muy frustrada — Ahora ellos van a advertirle a los suyos que los hemos atacado.

    — Será mejor que nos apresuremos para terminar la recolección de recursos — agregó Deren — Hay que reabastecernos para dirigir nuestro ataque sobre los Garak lo más pronto posible. Tenemos que apoderarnos de su planeta antes de que esa especie extraña se cruce con ellos.

    […]

    En el interior de un planeta, más específicamente en el interior de uno de sus edificios, varios seres se encontraban moviéndose mientras se encargaban de monitorear sus equipos. Estos seres estaban cubiertos totalmente por ropa de color negro, dejando ver solamente su cabeza, el cual tenía una piel muy blanca y no había cabello encima. Contaban también con un mentón y mejillas de gran tamaño, una nariz pequeña, ojos medianos de color rojo, y orejas que, a diferencia de las de los seres humanos, se encontraban en el interior de la cabeza en lugar de encontrarse fuera, dejando ver dos grandes orificios por donde ingresaban los sonidos.

    En ese edificio había varias máquinas realizando análisis constantemente. Y cada una de esas máquinas estaba siendo monitoreada por un miembro de aquella raza. Entonces, en una de las máquinas comenzó a sonar un ruido de advertencia. Dicho ruido trajo la atención de una criatura que no estaba en la sala. Al entrar, se podía ver que físicamente era igual a los demás trabajadores del edificio, con la diferencia de que este portaba una armadura plateada que lo hacía ver muy grande.

    — ¿Qué está ocurriendo? — preguntó aquel ser con un tono muy serio.

    — El sistema detecta una nave acercándose a nuestra atmósfera, Likar — respondió el que estaba frente a la máquina — ¿Quiere que activemos el protocolo de defensa y la derribemos?

    — Dame una visual de la nave — respondió el que aparentemente responde al nombre de Likar.

    — Como ordene — aquel ser ejecutó varios comandos en su máquina.

    Tras haber procedido, la nave del Zenith, la cual era desconocida del todo para esa especie, se proyectó en la pantalla de su máquina. Likar se acercó para mirarla bien, mientras que el resto de trabajadores tenían la vista puesta en él.

    — No es una de sus naves — decía Likar observándola bien — Eso quiere decir que tenemos prohibido derribarla.

    — ¿Qué tal si la robaron? — preguntaba un sujeto que acababa de entrar a la sala — Ya sabes que a esos tipos les encanta apoderarse de todo lo que encuentran.

    — Incluso aunque lo hubieran hecho así, dudo que sean tan estúpidos como para intentar atacarnos otra vez con solo una nave — respondió Likar mirando al que acababa de entrar.

    — ¿Y qué tienes pensado hacer? Está claro que vienen hacia nosotros.

    — Esperaremos a que aterrice y luego me llevaré a un grupo armado para verificar que no sean hostiles — respondió Likar muy seriamente — Tú vas a quedar a cargo de la defensa de las instalaciones hasta que yo regrese, Plamo. Pero por ahora, veamos en donde van a aterrizar nuestros visitantes.

    Likar y Plamo centraron su vista a la máquina que obtenía imágenes de la nave que poco a poco empezaba a aproximarse a ellos. No tenían idea de quienes serían los que viajaran a bordo, pero estaba claro que lo descubrirían en poco tiempo. Cada segundo que pasaba, la nave se iba acercando cada vez más a la atmósfera de su planeta.
     
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    Al fin ha llegado el segundo capítulo. Y que capítulo. Bravo, amigo. Me ha encantado en todos los aspectos. Así que me pondré a comentar lo más destacado para mí.

    Primero hemos visto al grupo de Zenith tomar descanso para la importante misión que tendrán al día siguiente. Lo que más me ha llamado la atención de esta parte del capítulo es que no veo a Michael muy seguro de empezar una relación, Gwyn sigue insistiendo y eso puede derivar en que Michael se canse, pero bueno, el tiempo lo dirá. Lo más tierno ha sido lo de Ace y Agustina, con el salto temporal de un año parece que son una relación asentada, al menos para mí. Ojalá duren mucho tiempo :v

    Segundo, lo mejor. El aterrizaje de Black Meteor en el planeta ha terminado en una confrontación épica desde mi punto de vista. Además de descubrirse que La Gran Catástrofe podría tener algo que ver en que aliens y humanos se entiendan (en lo referente al lenguaje hablado) se ha visto las ventajas y desventajas claras de ambos bandos, sus puntos débiles y fuertes. La lucha narrada entre ambos bandos ha sido increíble desde mi punto de vista y me ha encantado, te doy un diez por eso. No me ha sorprendido la muerte acontecida porque viendo como se desarrollaba todo, lo estaba esperando. Pero esa parte del capítulo se ha ganado el oro por mi parte.

    Finalmente, vemos a otra especie que ve llegar una nave (supongo que se trata de la del Zenith, porque no tendría sentido que fuera la de BM si pretende irse del planeta). Estos si que parecen más razonables y creo que de alguna forma, el grupo que se encuentre con ellos va a aliarse con estos. Veo que BM y Zenith se van a meter de lleno en una guerra y van a tener que elegir pronto un bando. Por el momento es lo que parece.

    Esperaré el próximo con más ganas aún que antes. Un saludo.
     
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  6. Threadmarks: El descubrimiento - Parte 1
     
    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Ciencia Ficción
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    17
     
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    4923
    Hola. Llegó el momento de publicar el capítulo 3. Como pueden ver, es un capítulo que dividí en dos partes dado a que venía haciéndose muy largo y no había llegado a cubrir ni siquiera la mitad de lo que tenía planeado.

    No creo tener demasiado para decir, y lo mejor será que lo descubran ustedes. Con eso, les dejo el capítulo.


    El descubrimiento – Parte 1:

    Los siete soldados del Zenith fueron a la sala de comandos después de haber despertado. Las horas de sueño fueron agradables para todos, a pesar de los nervios de ingresar al planeta que acababan de descubrir. Al entrar en la sala, vieron que Richard se encontraba sentado con la cabeza apoyada sobre ambas manos. Su rostro mostraba una expresión muy seria, cosa que inquietó a los soldados.

    — ¿Qué ocurre, Richard? — preguntó Devlin, sabiendo que algo andaba mal.

    — Magnus acaba de darme un aviso — respondió muy seriamente el comandante — Es el grupo del comandante Zion Stones… Fueron atacados por sorpresa mientras exploraban un planeta.

    — Por Dios — Gwyn estaba horrorizada al escuchar que compañeros suyos fueron atacados — ¿Cuántos sobrevivieron?

    — Solo el comandante y cuatro soldados — Richard estaba muy preocupado — El resto fue asesinado en el ataque provocado por la raza del planeta.

    — ¿Cómo es esa raza? — Ace quería ver si había una descripción de los mismos.

    — Aparentemente, su piel es de color azul oscuro, casi negro — respondió el comandante del equipo — Es todo lo que pudieron recordar tras el ataque. Pasó muy rápido. No puedo dejar de pensar en que podríamos correr la misma suerte.

    — ¿Y qué es lo que vamos a hacer ahora? — preguntó Michael curioso por ver cómo sería el procedimiento.

    — Haremos lo planeado — le respondió Richard — Nos presentamos como una raza que simplemente está explorando el universo. Y si se vuelven violentos, vamos a responder. Vayamos a comer algo. Necesitaremos reservas de energía si es que vamos a luchar contra ellos.

    Mientras la nave seguía en camino hasta el planeta objetivo, Richard y el resto de sus soldados fueron a comer un poco. Si la misión resultaba en un enfrentamiento, les gustaría disponer de grandes cantidades de energía para disparar y defenderse. El peligro de agotarse fue reducido por completo, pero el cuerpo podría quedarse sin energía descartable para atacar. La comida se realizó en completo silencio. Nadie quería decir ni una sola palabra, por miedo a aumentar más de lo necesario la tensión que ya existía en ese momento. Al cabo de unos minutos, la comida se terminó, y los soldados fueron a la sala de comandos. Llegarían en poco menos de una hora, y nadie quería hacer nada que no fuera mantener la concentración en el destino. El miedo de que fueran atacados igual que uno de los grupos que exploraba los había invadido a todos. Sin embargo, el entrenamiento que habían tenido les exigía proceder según las órdenes de Magnus.

    Finalmente, la nave entró en la atmósfera del planeta desconocido. Richard buscó aterrizar de inmediato, preferentemente en una zona despejada. En caso de que tuvieran que huir, era mejor no tener obstáculos en el camino que pudieran entorpecer su escape. No tardaron en divisar un sector despejado apenas entraron, por lo que el comandante hizo las maniobras necesarias para aterrizar la nave allí. Tras tocar tierra firme, Richard programó la nave para que un escape pudiera efectuarse de inmediato, al contrario de como había ocurrido cuando llegaron al planeta Fientlig. Antes de descender, surgió un pequeño debate.

    — ¿Llevamos a Vigía? — preguntaba Thomas queriendo saber que pensaban sus compañeros — Él fue una clave de nuestro escape en Fientlig.

    — Yo no lo veo recomendable — le respondió Agustina — En Fientlig enfrentamos a una raza poco inteligente. Aquí estamos a punto de encontrarnos con una raza inteligente, y si ven a Vigía, podrían pensar que es un artefacto de guerra. Será mejor que lo dejemos.

    — Me parece que es un riesgo llevarlo o dejarlo aquí — decía Erin dando su opinión — Si lo dejamos, no tendremos visual desde las alturas. Pero si lo llevamos, y resultan ser agresivos, podría ser destruido.

    — Lo mejor será dejarlo, por ahora — Richard tomó la decisión — Optaría por llevarlo, dado a que vamos a correr el riesgo de cualquier forma. Pero tal como dice Agustina, podrían verlo y creer que es un arma. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para evitar un conflicto armado.

    Una vez que la discusión terminó, Richard abrió la compuerta para que se desplegara una plataforma de salida. El comandante fue el primero en bajar, claramente dispuesto a correr el riesgo por sus soldados. Ace, como líder del equipo, iba detrás suyo. En caso de que algo le sucediera a Richard, él debería mantener a salvo al equipo. Agustina y Thomas iban detrás de él. La chica se sentía protegida al ver a su novio al frente. Lo miraba fijamente y se dio cuenta de que no demostraba estar nervioso. Estaba reprimiendo el miedo para hacer su deber, cosa que lo hacía apreciarlo más. Thomas, por su parte, miraba a Ace y no podía evitar sentirse extraño. Al verlo sentía admiración, pero envidia al mismo tiempo. Admiraba a su compañero como líder del equipo, y sentía envidia de no poder ser como él. Mientras que Ace guardaba sus miedos en sus interiores, Thomas caminaba asustado mirando en todas las direcciones.

    Al final de la línea, Michael, Devlin, Gwyn y Erin caminaban muy cerca el uno del otro, y guardando un poco de distancia de sus compañeros. Tal como Michael sugirió, ellos se quedarían juntos para mantenerse a salvo.

    — Recuerden, no hay que separarnos — les decía Michael a sus tres compañeros — Sin importar que ocurra con el resto del equipo, nosotros cuatro nos tenemos que cuidar mutuamente.

    — Veo que estás intentando protegernos — Devlin se sentía muy orgulloso de su hermano — Tal vez puedas llegar a ser líder del equipo algún día si te lo propones nuevamente.

    — No puedo proteger a todo el equipo — Michael contestó algo pesimista — Pero haré lo que pueda para proteger a las personas que quiero. No perderé a nadie más.

    Gwyn se sonrojó al escuchar esas palabras. Ya sabía que Michael la quería, pero el escucharlo hablar de esa forma la hacía sentir bien. Él había dicho que hablarían sobre la relación entre ambos cuando llegaran a la Tierra. La chica deseaba que todo saliera bien, y que el grupo pudiera regresar a salvo a la Tierra. No quería que algo malo pudiera ocurrir ahora que Michael estaba a poco de decir lo mucho que le importaba.

    El grupo completo avanzaba por el planeta observándolo y estudiándolo. El suelo era de color gris, y tenía varias grietas en el suelo. Algunas corrientes de aire se filtraban desde el interior de la tierra del planeta, cosa que no dejaba de asombrar a los humanos. No había ni un solo árbol a la vista, ni siquiera la sonda que habían enviado fue capaz de captar uno en las imágenes. Eso los llevó a creer que el oxígeno, o cualquiera que fuera el aire que se filtraba desde el suelo, era lo que los mantenía respirando. Claramente, ese planeta era muy diferente a todo lo que conocían. El terreno al frente era llano, sin ninguna elevación a la vista.

    Durante la caminata de exploración, Richard les indicó a todos que frenaran.

    — Oigo a alguien — decía el comandante dando la orden de quedarse quietos — Hay más de uno.

    Ante esas palabras, todos tomaron los rifles, dispuestos a apuntarles en caso de que fueran a ser atacados por quien fuera que se acercara. De un momento a otro, pudieron ver como un grupo formado de unos quince seres extraños para ellos. Los quince portaban armas que parecían ser escopetas, o al menos, tenían un diseño similar. Dos de ellos, los que iban al frente, llevaban puesta una armadura de metal, mientras que los demás solo tenían ropa de color negro, sin una aparente protección en su cuerpo.

    Richard no quería causar la impresión de causar problemas, por lo que ordenó a sus soldados no abrir fuego al menos que fuera necesario. Los siete bajo su cargo se quedaron quietos, apuntando a esos seres mientras estos formaban un círculo para rodearlos. Entre ellos se apuntaban con las armas, listos para disparar cuando se vieran amenazados. Uno de los que llevaba armadura tomó la palabra.

    — Prepárense para disparar en cuanto yo de la orden — Richard y todos los soldados se llevaron una gran sorpresa al escucharlo y entender lo que decía.

    — ¡Espera! — Richard gritó, generando la misma reacción que tuvieron él y su equipo en esa nueva especie — ¡No hemos venido a lastimarlos!

    — ¡¿Hablan nuestro mismo idioma?! — el otro que llevaba armadura estaba impresionado.

    — ¿Su idioma? — Thomas estaba igual que él — Creíamos que este idioma nos pertenecía solo a nosotros.

    — ¿Acaso el idioma que hablamos es un idioma universal? — Michael no encontraba otra respuesta a ese hecho.

    — Eso parece — el primero de esos seres en hablar empezó a acercarse a ellos — ¿Quiénes son ustedes, y qué es lo que los trajo a nuestro planeta?

    — No vinimos para lastimar a nadie, te lo aseguro — respondió Richard tratando de tranquilizarlo, puesto que lo notaba tenso — Solo estamos explorando el universo.

    — ¿Por qué? — preguntó el otro que llevaba armadura — ¿Qué es lo que esperan encontrar?

    — Hemos visto que tienen unas instalaciones no muy lejos de aquí — respondió el comandante del Zenith — Nos gustaría verlas más de cerca. Prometo que les diré todo lo que quieran saber sobre nosotros si nos llevan hasta allí. Por favor, tienen mi palabra de que lo les haré daño.

    — Debes saber que hay más de nosotros en ese lugar — el primero en hablar estaba dándole una advertencia — Así que acepto tu oferta. Si intentas atacarnos, nos será mucho más fácil defendernos en ese edificio. Ya que no vienen a lastimarnos, no van a necesitar sus armas. Entréguenlas.

    — Por supuesto — Richard dejó su arma en el suelo, ante la mirada asombrada de sus soldados — Háganlo, chicos.

    El comandante miró a sus soldados y les hizo un gesto con la mirada. Ellos entendieron el plan de Richard. Les había entregado su arma a esos seres porque aun contaba con la habilidad de disparar energía. Les hizo creer que quedó indefenso cuando en realidad no era así, por lo que todos los soldados hicieron lo mismo. Esa especie tomó las armas y empezó a caminar hacia el edificio. El primero de esos seres que había hablado se sentía muy confiado ahora que logró desarmar a sus visitantes. No iba a atacarlos si no suponían peligro, por lo que decidió llevarlos al edificio y ver como resultaban las cosas.

    — Empiecen a caminar — ordenó a todo el grupo del Zenith.

    […]

    Frans y los soldados de Black Meteor llegaron corriendo a la nave. El miedo que sentían por ser alcanzados por esas criaturas tan extrañas, luego de haberse quedado sin energías para disparar, era lo que los hizo correr a gran velocidad. El comandante y el resto del equipo subieron a la nave y la hicieron despegar lo más rápido posible. Gracias a la espesura del bosque que estaba cerca, sus perseguidores no los atacaron. La nave despegó rápidamente y en menos de un minuto ya se encontraba en la órbita del planeta, la cual no tardó en abandonar un segundo después.

    — ¡Maldición! — Stuart golpeó una mesa vacía en el interior de la nave — ¡Hemos evolucionado y no pudimos sostener una pelea contra ellos! ¡¿Quiénes mierda son? ¿Qué son?!

    — No puedo creer que nos superaran tan fácilmente — decía Xander muy aliviado de estar a salvo — Si nos hubiéramos quedado, nos habrían matado a todos.

    — Al menos pudimos escapar de ellos — respondió Claire muy tranquila ahora que estaba en la nave.

    — Chicos, esperen — Casey les llamaba la atención — No veo a Grace por ningún lado.

    — ¿Qué quieres decir? — Frans miró a todos lados y no encontraba a la chica — Oh no. Esto no puede estar pasando.

    — ¿La dejamos ahí con esas cosas? — Natasha no pudo creer lo que había ocurrido.

    — No, ella fue asesinada — respondió Frans muy apenado por la muerte de su soldado — Si ella se hubiera quedado atrás, nos habría avisado con el sistema de comunicación de su armadura.

    — Eso no puede ser posible — Casey sentía desesperación mientras activaba el comunicador de su armadura — Grace, responde por favor.

    Casey quería contactar con su compañera y verificar que ella se encontraba bien, sin embargo, no hubo respuesta. No estaba a bordo de la nave, y no respondía el llamado, lo cual quería decir que debía estar muerta.

    — ¡Grace! — Casey se negaba a aceptarlo — ¡Responde! ¡Responde, maldita sea!

    Fue entonces que el comunicador emitió una respuesta. Todos guardaron silencio con la esperanza de que Grace estuviera viva y les contestara el llamado. Sin embargo, solo se escuchó un disparo de un arma, claramente la que les pertenecía a esas criaturas. Eso les había confirmado lo que había ocurrido. Aquella raza a la que enfrentaron logró interceptar a Grace y terminaron asesinándola.

    La muerte de la chica entristeció a todos los demás, principalmente a los soldados que habían ido con ella a saquear los recursos hace más de un año.

    — ¡No, Grace! — Casey empezó a llorar sin consuelo por la muerte de su amiga — ¡No, esto no puede ser posible!

    — ¡Dios! — Shun se llevó las manos a la cabeza, mientras lamentaba la pérdida de su compañera — ¡No de nuevo! ¡Esto no puede haber pasado!

    — Volvemos a perder a una compañera — Natasha sentía lástima y tristeza, pero eso luego la llevó a sentir terror — Cada vez que vamos a un planeta, perdemos a alguien del equipo. El universo es habitado por criaturas muy peligrosas.

    — Maldita sea — Paul no dejaba de pensar en el futuro — ¿Qué mierda vamos a hacer si se les ocurre atacar la Tierra? Ni siquiera la energía que adquirimos fue capaz de atravesar sus armaduras.

    — Tengo que dar un aviso a Abel — respondió Frans muy frustrado y triste por perder a otro soldado de su unidad — La misión de explorar el espacio no ha terminado. Debemos continuar explorando hasta hallar las respuestas que necesitamos. Pero tengo que informarle de esto. Tal vez él pueda pensar en algo más.

    — Natasha, Stuart, miren nuestras armaduras — decía Shun, llamándoles la atención a todos, pero principalmente a sus dos compañeros.

    Cada uno de ellos dirigió su vista a las armaduras de ellos tres. Al mirar atentamente, vieron como una pequeña pero notable cantidad de balas que esa raza extraña había disparado contra ellos se había incrustado en las armaduras que tenían. La punta de las balas logró perforar la coraza, y de no ser porque las armaduras eran muy resistentes, los disparos habrían llegado a su piel.

    — Sus armas son potentes, y sus armaduras son resistentes — Claire estaba asustada al ver eso — Podrían perforar un escudo y un traje blindado normal. Si atacan la Tierra con estas armas, la mayoría de soldados estarían desprotegidos contra ellos.

    — Esto es grave — Paul se aterraba cada segundo — Podrían ser muy peligrosos si llegan a atacar la Tierra.

    — Abel debe saber esto — decía Frans listo para comunicarse con su líder — Déjenme sus armaduras para que pueda extraer las balas y analizarlas.

    Natasha, Shun y Stuart se quitaron las armaduras para entregárselas a su comandante. Este quería ver de qué estaban hechas, y ver si ese mismo material se podía encontrar en la Tierra, o al menos uno similar. Decidió darles a sus soldados un tiempo de duelo por Grace, ya que creyó que lo iban a necesitar. Los demás se retiraron y el quedó solo en la sala principal de su nave.

    Stuart se fue al gimnasio con una cara de frustración y tristeza en el rostro. No le gustaba el hecho de ser superado en combate, y la muerte de su compañera lo puso peor. Fue al gimnasio para entrenar, pero sabía en el fondo que era más para desahogarse que para otra cosa. Entrenó mucho tiempo como parte de su formación como soldado, y si eso no era suficiente para derrotar a esa especie, no tenía sentido seguir haciéndolo. Lo tranquilizaba saber que pudo matar a uno, pero eso se debía a que sus compañeros habían mantenido ocupados al resto. De no ser por eso, probablemente lo habrían asesinado antes.

    Casey se fue a su habitación mientras no dejaba de llorar. Grace era una compañera a la que quería mucho. Paul se dio cuenta, y tenía ganas de ir a consolarla, pero creyó que lo mejor sería respetar su duelo. Ella necesitaría un momento a solas, y su presencia probablemente podría malinterpretarse como un intento de interés. Lo que menos quería era darle a Casey a entender algo equivocado, por lo que simplemente se limitó a irse a su habitación.

    El soldado decidió que iba a hablar con ella, dado a que quedaría muy desconsiderado de su parte no hacerlo. El pensar en la muerte de Grace también lo entristecía. Sentía impotencia por no haber podido hacer nada por su compañera, así como también miedo de que volvieran a encontrarse con aquella raza. Después un pensamiento aterrador cruzó su mente. Paul pensó en lo que habría pasado si hubiera sido Casey la víctima en lugar de Grace. A él le gustaba mucho su compañera, y el imaginar que ella podría haber muerto, o peor aún, que pudiera morir en un encuentro futuro, era algo que no lo dejaba tranquilo.

    Supo que quedarse en su habitación no serviría para nada, por lo que fue al gimnasio a entrenar junto con Stuart. Al llegar, Paul vio que Stuart estaba levantando pesas para ejercitar sus músculos. Aparentemente, su compañero quería aumentar su fuerza física para poder desempeñarse mejor en batalla. Si perdían toda su energía disponible para atacar con ella, no les quedaría nada más que valerse con sus propias manos para escapar de ellos. Más aún si las armaduras de esa especie extraña podían absorber los disparos dirigidos al cuerpo.

    Paul tomó unas pesas y empezó a ejercitarse junto con él.

    — ¿Cómo te sientes? — preguntaba Paul, creyendo que sería bueno mostrarse preocupado por sus compañeros.

    — ¿Cómo te imaginas que me siento? — Stuart estaba algo molesto con esa pregunta — Aterrizamos en un planeta y Brandon muere. Aterrizamos en otro y Grace muere. Se supone que somos de los mejores soldados de Black Meteor. Incluso hemos obtenido poderes gracias a la evolución que sufrimos. Y, aun así, parece que perder compañeros es inevitable.

    — Las razas que habitan el universo son demasiado peligrosas — le decía Paul a su compañero — Sabía que la misión de ir al espacio sería difícil. De hecho, si Abel nos envió a nosotros supuse que no sería fácil. Pero nunca habría imaginado esto.

    — Yo tampoco — Stuart dejó sus pesas para ir a buscar unas más pesadas — Como desearía que el equipo del Zenith se encontrara con ellos. Me encantaría verlos morir en manos de esas criaturas. Casi tanto como me gustaría asesinarlos por mi cuenta.

    — ¿Aún sigues con odio hacia ellos? — preguntaba Paul, quien desde que habían obtenido los recursos necesarios, se había dejado de concentrar tanto en eliminar al Zenith.

    — Por supuesto que sí — Stuart pensaba en los que quedaban vivos — Tengo la corazonada de que los voy a ver morir... A todos ellos. No puedo esperar a que llegue ese día.

    La conversación entre ambos soldados proseguía mientras ambos entrenaban sus cuerpos para volverse más fuertes.

    Xander y Claire se fueron juntos a una habitación. Los dos soldados se sentaron sobre la cama del lugar, juntos. Una vez allí, Claire abrazó con fuerza a su novio. Sentía tristeza, pero también sentía miedo.

    — Grace murió, pero pudo ser cualquiera de nosotros — Claire no encontraba tranquilidad en ninguna parte — Pude haber sido yo, pudiste haber sido tú… Maldición, pudimos haber sido todos.

    — No puedo creer que nos hayamos quedado sin energía y solo lográramos matar a dos de ellos — Xander se sentía derrotado en todos los aspectos — Si no hubiéramos escapado, todos estaríamos muertos.

    — ¿Qué vamos a hacer si atacan la Tierra? — preguntó Claire muy asustada — No sabemos cuántos son en total. ¿Y si son miles de millones? Nos van a matar a todos.

    — Desearía que la Gran Catástrofe cayera en ese maldito planeta — decía Xander dando paso a su ira — En ese y en todos los demás en donde habiten esas cosas. Como me gustaría ver como los meteoritos arrasan todo el lugar. Y como los matan a todos.

    — Espero que Abel sepa que hacer al respecto — Claire se recostó muy asustada.

    La chica no soportaba seguir pensando en eso. La muerte de su compañera, sumada a la superioridad de las criaturas en combate no le permitían tener tranquilidad. Quería dormir y olvidarse de eso por un momento. Xander miró a su novia y no pudo evitar sentir lo mismo que ella. Estaba teniendo miedo de lo que pudiera ocurrir. Le costaba mucho creer que los mejores soldados fueran superados, incluso después de adquirir la habilidad de disparar energía de su cuerpo. Creyó que, tras haber evolucionado por segunda vez, todo el equipo de Black Meteor sería imparable. Acababa de verificar por las malas que no se daría de esa manera.

    Shun y Natasha también estaban juntos en otra de las habitaciones. La chica lloraba la pérdida de su amiga, mientras que Shun también hacía lo mismo. Si bien, su relación con Grace no iba más allá de ser amigos y compañeros, sentía mucha lástima por ella. Una vez que ambos agotaron sus lágrimas, Natasha miró fijamente a su novio.

    — Tengo miedo, Shun — le decía la chica buscando apoyo emocional — Geoff, Morris, Brandon, y ahora Grace. Cualquiera de nosotros podría ser el siguiente. Y podría ser uno de nosotros.

    — Me siento… como un inútil — Shun estaba muy decepcionado de sí mismo — Grace murió de la misma forma que Geoff. Dejamos que el miedo nos supere, y eso provocó su muerte. Sabemos cómo evitarlo, pero nuestros enemigos nos superan de todas formas. Si seguimos así, ninguno de nosotros sobrevivirá.

    — Desearía que Ace estuviera aquí — decía Natasha recordando el momento en el que él fue su líder — Todo empezó a salir mal desde que el Zenith lo capturó. Si él estuviera aquí, no habría pasado lo de hoy.

    — ¡¿En serio eso es lo que se te ocurre decir?! — Shun gritó muy furioso al escuchar como Natasha nombraba a Ace — ¡¿Crees que un traidor como él habría ayudado?! ¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡Ace es un traidor, y eso lo convierte en un inútil! ¡¿Qué te lleva a pensar que él habría servido de algo?!

    Shun sentía ganas de darle un golpe a Natasha por haber mencionado a Ace, sin embargo, contuvo su ira porque no quería lastimarla y mucho menos en un momento así. Aunque eso no hizo que el enojo despareciera.

    — Te recuerdo que yo me quedé a tu lado para apoyarte cuando Ace nos abandonó — Shun estaba muy furioso con Natasha — Te ayudé a superarlo para que no te afecte. ¿Y ahora sales con esa mierda?

    — Shun… — Natasha empezó a sentirle miedo — Yo te amo… no es necesario que te pongas así. Me refería a que querría tener a Ace como líder, no como pareja.

    — Probablemente Ace se iría con esa raza y buscaría como matar a Frans — Shun seguía muy enojado, pero luego buscó tranquilizarse un poco — Mira… lamento haberte asustado. Es solo que la tristeza de la muerte de Grace, el estrés de la lucha, y el miedo de lo que nos pueda pasar me afectó. Odio a Ace más que a nadie en el mundo, y que lo hayas nombrado de esa forma me hizo perder el control — Shun tomó la mano de Natasha — Yo también te amo, Natasha. Pero no necesito escuchar el nombre de un traidor de mierda como Ace. ¿Entendiste?

    — Déjame sola, Shun — Natasha no quería estar con él, al menos no ahora — Cuando quiera hablar contigo iré a buscarte.

    — Claro, si eso quieres, eso haré — Shun se levantó y se retiró de la habitación.

    El soldado creyó que tal vez había llegado muy lejos, pero el escuchar el nombre de Ace realmente le hizo sentir rabia. Lo odiaba por todo lo ocurrido entre ellos en el pasado, y ahora, lo único que ansiaba era ver a Ace encontrarse con esa raza y que sea asesinado de forma cruel.

    El miedo se apoderó momentáneamente de todos en la nave de Black Meteor, y cada uno lo estaba enfrentando de una forma diferente.

    […]

    Todos los soldados del Zenith estaban en el exterior de aquel edificio, frente a la puerta de entrada. Antes de entrar en el mismo, otro miembro perteneciente a la especie que los había recibido salió a su encuentro. Al igual que los dos que iban al frente, este tenía puesta una armadura que se veía muy resistente. Al ver que los visitantes no traían sus armas, se tranquilizó un poco. Todos querían respuestas, tanto humanos como los miembros de esa especie, por lo que decidieron cortar el silencio y empezar a hablar.

    — Basta de secretos — decía el que les habló por primera vez — Dado a que ustedes vinieron a mi planeta, yo empezaré con las preguntas. ¿Quiénes son?

    — Mi nombre es Richard — dijo el comandante presentándose — Ellos son mis soldados: Ace, Agustina, Thomas, Michael, Gwyn, Devlin y Erin.

    — No quería saber sus nombres, idiota — respondió con agresividad — No seré capaz de recordarlos a todos ahora. Me refiero a quienes son ustedes como grupo.

    — Somos humanos, una de las tantas razas que habitan el planeta Tierra — respondió Ace hablando por el comandante — Somos la única raza de allí que domina el viaje espacial. El planeta se divide en varios países, y el nuestro recibe el nombre de Zenith.

    — ¿Y por qué vinieron aquí? — preguntó el segundo en hablar con ellos — Recuerdo que dijeron que exploraban el universo. Pero no sé por qué.

    — Exploramos en busca de las causas de La Gran Catástrofe — respondió Gwyn confundiendo a los habitantes de aquel planeta.

    — ¿” La gran catástrofe”? — preguntó el que salió en tercer lugar.

    — Hace dieciséis años, unos meteoritos cayeron desde el espacio a nuestro planeta, liberando una radiación extraña a la atmósfera — explicaba Erin — La mayoría de los habitantes del planeta murió. Es por eso que salimos a explorar el universo, porque queremos saber que lo causó para evitar una segunda caída.

    — Así que ustedes también la sufrieron — decía el primero que habló de ellos — Creí que solo nosotros y los Berrod habíamos experimentado eso.

    Las palabras de aquel ser llenaron de intriga a los humanos. Acababan de descubrir que la catástrofe que cayó en la Tierra no solo también cayó en Fientlig, sino también en el planeta en el que estaban. Pero algo que llamó su atención fue el nombre que habían pronunciado.

    — Veo que están algo confundidos — dijo el segundo en hablar — Permítanme explicarles todo. Mi nombre es Plamo. Mi compañero es Likar, y él es Domir — señaló al tercero que había salido a recibirlos — Nosotros somos una especie conocida como Garak, y este planeta es Tgarak. Likar, Domir y yo controlamos este planeta bajo las órdenes de nuestro líder. Su nombre es Asmir.

    — ¿Y dónde está Asmir? — preguntó Michael algo curioso.

    — Asmir vive en Pgarak — respondió Likar a la pregunta del soldado del Zenith — Pgarak es un planeta que queda muy cerca de aquí. Originalmente, toda nuestra especie vivía allí. Y nuestro planeta se llamaba Garak.

    — ¿Qué fue lo que ocurrió? — preguntó Agustina deseosa de saber por qué ellos tres y otros miembros de su especie estaban en ese planeta.

    — Podríamos decir que todo cambió cuando nos golpeó eso que ustedes conocen como “La Gran Catástrofe” — respondió Plamo — Mucho tiempo después de ese día, una gran cantidad de naves espaciales llegaron a Garak. De esas naves bajaron unos seres con piel de color rojizo y armaduras negras. Se hacían llamar Berrod. Nos dijeron que los meteoritos golpearon su planeta de tal forma que se volvió inhabitable, y que estaban buscando un nuevo hogar. Nosotros les ofrecimos hospitalidad y los invitamos a quedarse con nosotros. Pero ellos no estaban dispuestos a compartir el planeta. Nos invadieron e intentaron asesinarnos. Asmir y nosotros tuvimos un enfrentamiento con su líder, Reinor. Lo derrotamos y ellos escaparon. Creímos que no los volveríamos a ver, pero regresaron intentando matarnos. Nuevamente, logramos derrotarlos, pero se nos volvieron a escapar. Sabiendo que las hostilidades se repetirían, decidimos establecernos en dos planetas habitables cercanos a Garak. Garak pasó a llamarse Pgarak, el planeta más próximo lo conocemos como Sgarak, y este lleva el nombre de Tgarak. Los Berrod siguen invadiéndonos, y nosotros usamos los puestos establecidos en Sgarak y Tgarak para evitar que lleguen a nuestro planeta principal y lo pongan en peligro. Lamentablemente, no tuvimos en cuenta que Sgarak tiene una órbita muy extensa, y se aleja mucho de Pgarak a medida que avanza el tiempo. Así que abandonamos nuestros establecimientos allí y nos dedicamos a defender este lugar.

    El equipo del Zenith no sabía cómo asimilar esta información. El saber que a varios millones de años luz de la Tierra, dos razas estuvieran luchando entre ellas tras haber sufrido la catástrofe era algo que los aterraba. Era probable que los Berrod no fueran los únicos seres en el espacio que perdieron sus planetas, y si eso era cierto, la Tierra podría convertirse en el objetivo de otra raza similar a ellos muy pronto.

    Sin lugar a dudas, este descubrimiento los había dejado impactados, pero aún les quedaban varias cosas por conocer, tanto sobre los Garak como de los Berrod. Y de seguro, descubrirían muchas más cosas que podrían cambiar el curso de la misión que estaban llevando a cabo.
     
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    Poikachum

    Poikachum Usuario VIP Comentarista empedernido

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    Como te dije por MP, aquí estoy, la verdad es que han sido 2 capítulos muy emocionantes, pero sobretodo explicativos y ahora por fin sabemos mucho más de la Gran Catastrofe...asi que no solo ha pasado en la Tierra sino en más lugares pero el origen es desconocido...

    Lo que me gusta de la historia es que sabes como manejar los personajes y usar su personalidad adecuada a la situación, creeme cuando digo que eso es algo dificil de lograr y más si lo haces en toda la trama. Se puede apreciar la evolución de los personajes y como Ace por ejemplo, ahora sigue siendo igual pero más maduro, mejor soldado y cuidando de lo que más quiere.

    Vamos viendo además de las bestias dos razas más, me gusta que sean totalmente opuestas, hostilidad-amabilidad...ya tengo ganas de saber más sobre esas criaturas y como saldrán las cosas para ambas partes. Espero con muchas ganas la continuación ^^

    Saludos Mortal!
     
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    Resistance

    Resistance Hope

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    Un capítulo excelente. Se confirma lo que me temía: hay una guerra entre dos especies que a priori, parecen superar a los humanos de Zenith y BM. Esto se está poniendo cada vez más interesante, así que te felicito. Dicho esto, iré con lo más destacado:

    La perdida de Gracie ha mermado a BM y está claro que a la raza a la que se han enfrentado... lo tienen complicado para ganarles. He podido sentir la frustración que los miembros del grupo sienten, la impotencia y la tristeza. Lo que más me ha sorprendido es que Natasha echara en falta a Ace, así de repente. Pese a que me agrada porque ambos son mi pareja favorita (de las que hay y ha habido) no entiendo ese cambio repentino. Y la reacción rabiosa de Shun me ha parecido genial, se nota que lo odia y se ha podido ver al verdadero Shun: alguien que guarda rencor y que es guiado por la rabia y el deseo de ser el mejor.

    Por parte del Zenith, parecen haberse encontrado con una raza pacífica, y creo que ésta raza es la que se enfrenta a la que atacó a BM. Veo que Zenith y BM podrían terminar aliándose con ésta especie para derrotar a la otra, que parece superior a todas. Sin lugar a dudas, cada capítulo va a más.

    Nos vemos en el próximo.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Bueno, por fin me he puesto al día con LGC III. Estoy tan emocionado que hasta me subo por las paredes XD.

    Debo decir que esta parte ha tenido un inicio muy tranquilo, y la acción no se ha echo esperar demasiado con el segundo capítulo. Finalmente, despues de tanto tiempo, ¡por fin sabemos algo nuevo de la catástrofe! Ahora se pone más interesante la cosa, ya sabemos que los meteoritos golpearon otros planetas incluyendo la Tierra, y que a causa de ello, dos razas se han visto en una guerra por el dominio del planeta.

    Por lo visto, Black Meteor ha tenido un encuentro muy hostil con los Berrod, mientras que el Zenith ha tenido un encuentro muy tranquilo con la raza Garak. Me pregunto que hara ahora Frans despues de un encuentro no muy amigable que tuvieron, y sobretodo el plan a seguir del Zenith.

    Algo que quiero hacer notar es que me parece que Shun ha tenido y tiene una actitud muy explosiva. Joder, ¿hablarle así a Natasha? Es verdad que tuvo motivos para enojarse, pero tampoco hace falta ir al extremo. Quedo a la expectativa de lo que pasará entre estos dos. Tambien la muerte de Grace, pobre, ni siquiera tuvo oportunidad de pedir ayuda, pero de seguro los chicos de B.M. les cobrará la factura a los Berrod por su muerte.

    Este tercer capítulo me ha parecido muy interesante por la nueva información que otorga acerca de La Gran Catástrofe, queda esperar a ver como continua la segunda parte. Te digo que va por muy buen camino la historia hasta el momento y estoy muy emocionado por saber lo que ocurrirá en futuros capítulos y entregas. Es todo por ahora, nos vemos la próxima vez, saludos.
     
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  10. Threadmarks: El descubrimiento - Parte 2
     
    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Ciencia Ficción
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    6505
    Bien, es la hora de publicar el capítulo 4 de la historia y la continuación directa del capítulo 3. Este será mucho más largo de lo que fue el anterior, y por eso no voy a hacerles perder el tiempo con una explicación demasiado larga. Solamente les agradezco a los tres por los comentarios, y estoy seguro de que este capítulo les va a volar la cabeza. Creo que es uno de los mejores de esta tercera parte, pero eso lo juzgarán ustedes.

    Sin más que decir, les dejo el capítulo.


    El descubrimiento – Parte 2:

    Un minuto después de las palabras que Plamo les había dicho, el equipo del Zenith se había quedado casi sin habla. El saber que la catástrofe había impactado en varios planetas era algo alarmante. Siempre sospecharon que aquel suceso no era una casualidad, pero ahora tenían más razones para creer que así era. Plamo no sabía que ocurría, ya que esperaba una respuesta de parte de los humanos y no la estaba obteniendo.

    — ¿Todo está bien? — preguntó el Garak — Han estado un tiempo sin hablar.

    — Estamos bien, es solo que… — Richard apenas podía hablar — El conocer todo esto nos toma por sorpresa.

    Tras decir esas palabras, el comandante tuvo una idea para analizar una posible alianza entre Zenith y esa nueva raza, ya que ese era el plan de Magnus para explorar el espacio en busca de respuestas. Todo dependería de la cooperación que los Garak estuvieran dispuestos a mostrarles.

    — ¿Podrías mostrarnos el interior del edificio? — Richard lo pidió amablemente — Nos gustaría ver de cerca lo que tienen ahí dentro. Les aseguro que no queremos causar problemas.

    — Ellos no tienen sus armas — decía Domir aceptando la idea del humano — Llevarlos al interior del edificio hará que matarlos sea mucho más fácil si intentan causar algún problema.

    — ¿Qué es lo que quieren en realidad? — Likar empezaba a sospechar del comandante.

    — Como dije, estamos explorando el espacio en busca de respuestas para la catástrofe — respondió Richard — Y nos gustaría ver qué tipo de tecnología tienen, y en base a eso, podríamos formar una alianza para que la exploración sea más sencilla. Piensen que, si eso ocurrió una vez, podría volver a ocurrir. Nadie estará a salvo hasta que sepamos qué fue lo que lo causó.

    — Yo les mostraré el lugar — Domir se adelantó a tomar la decisión sin consultar a sus dos compañeros — Tener aliados nos vendría muy bien. Sobre todo, si dominan el viaje espacial. Nos quedaremos con sus armas hasta que se retiren. En caso de que resulten ser hostiles, no podemos correr riesgos.

    — Ya hemos dicho que no lo somos — Ace decidió hablar.

    La puerta de entrada al edificio principal de Tgarak se abrió, permitiendo el paso a todos los que estaban afuera. Todos los garak y el equipo del Zenith entraron sin perder el tiempo. Una vez dentro, Domir empezó a caminar, haciéndoles señas a los humanos de que lo siguieran para poder contemplar las instalaciones más de cerca. Los garak que se habían quedado dentro estaban asustados al principio, pero al ver que sus líderes estaban allí, y que los visitantes no contaban con sus armas, supieron que no correrían peligro.

    Cerca de la puerta, Plamo y Likar estaban mirando muy atentamente a los humanos. Por alguna razón, a ambos les llamaba la atención su apariencia física. Sentían que algo estaba mal, y luego de unos segundos, Plamo decidió romper el silencio.

    — ¿Lo notaste? — Plamo no podía dejar de pensar en ellos — Se parecen mucho a…

    — Así es — Likar lo interrumpió — Son casi idénticos. No cabe duda que son ellos.

    — ¿Crees que sea por eso que estén aquí? — preguntaba Plamo.

    — Definitivamente — respondió su compañero muy preocupado por tener a los humanos en el edificio — No hay posibilidades de que no sea por eso.

    — Dijeron que querían investigar lo que causó la catástrofe grande, o como ellos la llamen — Plamo recordaba las palabras del comandante.

    — Seguro es una excusa — le contestaba Likar — No pueden engañarnos.

    — ¿Y qué vamos a hacer? — preguntaba Plamo algo preocupado.

    — El que estén aquí no quiere decir que ellos sepan que fuimos nosotros — respondió Likar igual que su compañero — Si lo supieran, no habrían entregado las armas. Yo digo que tenemos que ocultarles la verdad hasta que la guerra contra los Berrod termine. Es lo más prudente. Sigue a Domir y asegúrate de que no abra la boca más de lo necesario. Yo seguiré trabajando aquí.

    Plamo decidió seguir a su compañero y monitorear de cerca el recorrido que Domir le estaba dando a los humanos. Tanto él como Likar mostraban una expresión de preocupación muy grande. En un principio no se dieron cuenta, pero al observar más atentamente a los humanos, fue que comenzaron a sospechar. Plamo apresuró el paso y logró ponerse detrás de los humanos, para así poder escuchar atentamente cada una de las palabras que su compañero diría, y asegurarse de mantenerlo callado si fuera necesario.

    Los humanos no se dieron cuenta de eso, dado a que miraban alrededor del edificio, quedando maravillados al ver tantas máquinas y computadoras en las paredes o en los escritorios. Las paredes del interior eran totalmente blancas, y cada computadora era de color negro que sobresalía mucho. Era muy fácil darse cuenta donde terminaba una máquina y empezaba otra. Cada máquina estaba operada por un garak. En el centro había un pasillo de gran tamaño que conducía por todo el edificio. Se podían observar pasillos a la derecha y a la izquierda del principal. Los humanos creyeron que esos pasillos llevarían a habitaciones, cuartos de baño o de almacenamiento de piezas, por lo que creyeron que no verían ninguna de ellas. Finalmente, la caminata terminó cuando llegaron a una puerta de acero de gran tamaño, la cual estaba cerrada. De seguro ese lugar era exclusivo para los líderes, y los humanos supieron que no iban a entrar allí. Delante de la puerta, y a la vista, había máquinas de un tamaño muy grande, las cuales llamaban la atención de los humanos. Domir lo notó, por lo que empezó a explicar un poco sobre las mismas.

    — La mayoría de las máquinas son para defender el planeta de un ataque de los Berrod — explicaba Domir mientras los humanos estaban maravillados con las mismas.

    — Parece un buen sistema de defensa — Gwyn veía trabajar a los garak.

    — ¿Qué tan potentes son las armas que ustedes desarrollan? — preguntaba Erin muy curiosa.

    — No tanto como quisiéramos — respondió Domir ante las preguntas — Nosotros no somos una raza centrada en la guerra. Casi desde que tenemos registros de nuestra existencia, nos hemos dedicado al estudio de la mente, y de la conciencia. Hemos explorado eso porque sabemos que el poder estaba situado en el conocimiento. Y la única forma de conocer lo que piensan los demás, es a través de la mente.

    — ¿Qué es lo que han llegado a descubrir? — Thomas quería saberlo — ¿Qué avances han logrado?

    — Muchos, probablemente ustedes se sorprendan cuando escuchen esto — decía el líder garak — Hemos logrado eliminar la restricción a nuestra mente. Eso quiere decir que podemos acceder a los pensamientos de otros a través de máquinas especiales. No solo eso, sino que podemos modificarlos, borrarlos, e incluso explorarlos. ¿Ustedes han podido hacer eso?

    — Lo más cercano es el reemplazo de recuerdos — respondió Ace, recordando lo que el comandante Morris le hizo cuando era niño.

    — ¿Solo recuerdos? — preguntaba Domir en un tono presumido — Nosotros podemos hacerlo con pensamientos, recuerdos y deseos. Todo lo que se encuentre en nuestra mente puede ser modificado a través de las máquinas.

    — Eso es realmente increíble — respondió Agustina — La humanidad está muy lejos de llegar a algo como eso.

    — Y estoy hablando de algo completamente básico — decía Domir sabiendo que lo que iba a decir ahora los iba a sorprender — Hemos sido capaces de trasladar la mente de un ser vivo a una computadora, de manera en que podemos seguir teniendo acceso a sus pensamientos incluso si matamos el cuerpo.

    Esas palabras dejaron totalmente helados a los humanos. Lo consideraban como algo brillante, al mismo tiempo que era siniestro. Lo que los garak les estaban diciendo era que podían matar a sus enemigos, y, aun así, seguir teniendo acceso a los secretos que estos guardaban. Los humanos siempre debían torturar a los prisioneros para sacarles respuestas, teniendo mucho cuidado de no asesinarlos en el proceso, pero ellos podían matarlos sin preocupaciones. Nuevamente, el grupo del Zenith quedó en silencio de nuevo. Domir y Plamo no evitaban sonreír ante eso. Sus conocimientos sobre la mente eran superiores a los de los humanos, lo que les daba un cierto aire de grandeza.

    — Lamentablemente, toda esta tecnología está pensada únicamente para nuestra raza — Plamo quería hablar para no parecer sospechoso — Hemos logrado capturar a varios Berrod, y hemos movido sus mentes hacia nuestras computadoras. Pero el funcionamiento de sus mentes no es nada parecido a la nuestra. Lo que quiere decir que no podemos acceder a sus pensamientos. De lo contrario, ya habríamos ganado la guerra que nos declararon.

    — Las máquinas fueron muy útiles hace tiempo — narraba Domir — Antes de que nosotros naciéramos, se libró una guerra entre dos poderosos garak. Ambos tenían un fuerte arsenal, y ninguno cedía terreno ante el otro. Sin embargo, el más poderoso de ellos logró comprar las mejores máquinas. Solo tuvo que capturar a un escuadrón enemigo, y luego les sacó toda la información que ellos tenían. Así fue como logró asesinar al garak adversario. Llamamos a ese suceso como “la guerra de las mentes”. Fue hace mucho, y fue la única guerra que tuvo nuestro planeta entre dos de los nuestros. ¿Qué tal fueron las cosas en su planeta?

    — La Tierra no corrió la misma suerte — decía Michael recordándole a los garak el nombre de su planeta — Ha habido guerras desde el inicio de los tiempos. Y estas han causado mucho daño al planeta. Las guerras cesaron cuando la catástrofe ocurrió. Si algo bueno se puede rescatar de ahí, es eso.

    — Ya veo — decía Plamo analizando lo que los humanos decían — Si han librado muchas guerras, quiere decir que son una raza experimentada para llevar a cabo combates. Podrían sernos de utilidad en el conflicto contra los Berrod.

    Richard sabía que todo lo que él quería estaba bien encaminado, y que debía aprovechar ese momento para poder ganar aliados para la humanidad. Considerando que ellos podían trasladarse en el espacio, y toda la tecnología que habían logrado desarrollar hasta el momento, los garak podían ser aliados muy valiosos.

    — Escuchen, tengo algo que proponer — decía el comandante del Zenith — Según lo que ustedes nos han contado, llevan una guerra en contra de una especie que se hace llamar berrod. Nosotros estamos explorando el universo en busca de respuestas a la catástrofe. Mi propuesta es que nuestras razas deberían unir fuerzas para resolver ambas situaciones. Si los berrod son muy peligrosos, lo mejor será que los mantengamos lejos de la Tierra. Y la mejor manera para mantenerlos alejados es eliminarlos definitivamente.

    — ¿Nos ayudarán a pelear en contra de ellos? — preguntaba Plamo muy ilusionado con una posible unión con los humanos.

    — Los ayudamos a eliminarlos, y a cambio de eso, ustedes nos ayudarán a nosotros a explorar el universo — fue la respuesta del comandante Richard ante la pregunta del líder garak — Si ustedes exploran este sector, nosotros podremos dedicarnos a explorar otro. Obtendremos las respuestas mucho más rápido mientras más terreno podamos cubrir al mismo tiempo.

    — Eso parece ser una idea genial — Domir supo que, si formaban una alianza, sus probabilidades de victoria se verían incrementadas — Estoy seguro de que Asmir accederá.

    — Nosotros debemos preguntarle a Magnus si está de acuerdo, pero la idea de formar alianzas fue suya, por lo que es casi seguro que aceptará — respondió Richard informándole la situación a los garak — Ahora procederemos a regresar a la Tierra y le informaremos sobre esto. Pero antes, necesito que nos brinden toda la información posible sobre los berrod, y sobre la guerra contra ellos.

    — Será un placer — respondió Domir, que comenzó a acercarse a una de las computadoras del lugar.

    El garak les pidió a los humanos que se acercaran, y una vez que todos estuvieron allí, activó unos comandos que estaban escritos en su idioma. Podían comprender sus palabras al hablar, pero la escritura de ellos seguía siendo un misterio para la raza humana. Tras teclear unos códigos, se mostró un mapa de un sector de la galaxia. En dicho mapa, se podían observar a tres planetas. Estaba claro que se trataba de los planetas Pgarak, Sgarak y Tgarak. Domir hizo clic en el último de los planetas, y la imagen hizo zoom para poder contemplar mejor el lugar. Ahora se estaba visualizando un plano general del edificio, mostrando características de las instalaciones y posiciones estratégicas en caso de ataque. La ubicación y activación de armas preparadas para derribar una nave enemiga estaban detalladas en el esquema. Y cada sector del edificio tenía una breve descripción ligada a un punto interactivo del plano.

    — Este es el plano de nuestra base de defensa — Domir les mostraba la imagen a los humanos — Todo lo que quieran saber sobre nuestros protocolos de defensa ante un ataque se encuentra detallado aquí. Al igual que la función de cada máquina que esté operando en esta base.

    — ¿Qué es ese edificio que se muestra fuera del establecimiento? — preguntó Devlin, que notó como un edificio pequeño estaba marcado en el plano, pero que en el mapa general de Tgarak, se encontraba muy lejos del edificio.

    Domir miró a Plamo, el cual le lanzó una mirada muy seria luego de escuchar al soldado humano hacer esa pregunta. Afortunadamente para ellos, los humanos no podían leer en el idioma garak, lo que les permitiría mantener el secreto que les estaban escondiendo.

    — Ese edificio es donde almacenamos los restos de las naves que usan los berrod para atacarnos — respondió Domir algo nervioso, cosa que los humanos notaron.

    — ¿Nos dejarían echar un vistazo a lo que hay allá? — preguntó Thomas, creyendo que lo que tenían en ese lugar podría ser muy útil para ellos.

    — Es una pérdida de tiempo — Domir estaba más nervioso que antes — Las naves que nos atacaron fueron completamente destruidas y no hay forma de salvar los restos. Los dejamos ahí para no tener desperdicios cerca de nuestro edificio. Créanme cuando les digo que no hay nada de allí que les pueda ser de utilidad. Todo lo que hay ahí es nada más ni nada menos que desperdicio. No creo que ustedes quieran llevarse desperdicio de nuestro planeta.

    La forma tan nerviosa en la que Domir hablaba le llamó la atención a todo el grupo del Zenith. Sentían que ellos les estaban ocultando algo, sin embargo, no estaban precisamente interesados en restos de una batalla entre dos especies. Había algo que era de vital importancia para ellos ahora mismo, y eso era conocer la apariencia física de los berrod. Los garak les proporcionaron una pequeña descripción, pero no había sido muy completa, y ya se habían olvidado de lo que les habían dicho.

    — Quiero ver una foto de los berrod, si tienen una para nosotros — decía Ace, que quería saber a lo que se enfrentaban — Así seremos capaces de reconocerlos si nos encontramos con ellos. Incluso aunque no ocurra, podremos advertir a los nuestros sobre su presencia.

    — Por supuesto, enseguida se los muestro — decía Domir haciéndole caso, en busca de desviar el tema.

    Fue así que una imagen se mostró en la pantalla del computador. En esa imagen se podía ver a cuatro seres que tenían piel de color rojizo. Su cabello era de color gris en tres de ellos, pero uno tenía cabello negro. Los cuatro tenían rasgos parecidos a los seres humanos, pero con algunas diferencias. Y portaban una armadura negra que dejaba al descubierto sus antebrazos y la cabeza, pero cubrían por completo el resto del cuerpo. A simple vista no se veían demasiado resistentes, pero estaba claro que podrían estar equivocados.

    — Esa foto es de nuestro último enfrentamiento contra ellos — decía Plamo, creyendo que debía decir algo para que los humanos notaran que él hablaba y no le hicieran preguntas a él — Esas armaduras están diseñadas de forma en que pueden desviar los disparos de nuestras armas hacia el centro. No importa a donde apuntes, el disparo siempre impacta en el mismo lugar. Ahora mismo estamos buscando desarrollar dispositivos capaces de anular ese mecanismo de defensa.

    — Increíble, sus armaduras son superiores a las nuestras — Michael creía que no serían capaces de ganar un enfrentamiento contra los berrod si se los encontraran ahora mismo — Las nuestras son resistentes, pero la función de atraer disparos enemigos es algo que nunca se nos habría ocurrido. Y, aun así, sería imposible de desarrollar.

    — Creo que será mejor que esta alianza se lleve a cabo — decía Agustina muy preocupada por esa raza — Si llegan a atacar la Tierra, es posible que la mayoría de países no pueda detenerlos con armas convencionales.

    — Las armas nucleares podrían con ellos, pero su fabricación fue prohibida tras la catástrofe — Richard estaba muy preocupado por cómo podrían llevar una guerra en contra de una raza como los berrod — Estos tipos son una verdadera amenaza para la humanidad. Y si no vienen con la intención de ser amistosos, debemos eliminarlos.

    — Amistoso es la última palabra que yo utilizaría para describir a los berrod — Plamo tomó la palabra nuevamente — Son hostiles, agresivos, y muy egoístas. No serían un problema si la catástrofe no hubiera estropeado su planeta. Pero lamentablemente no fue el caso.

    — Otro motivo más para descubrir su causa y evitar que ocurra de nuevo — respondió Ace, a lo que todos sus compañeros estaban de acuerdo.

    — ¿Hay algo más que necesiten saber? — preguntaba Domir a los humanos.

    — Creo que con eso será más que suficiente — respondió Erin, quien creía que lo mejor sería partir a la Tierra lo antes posible — Hay que informarle esto a Magnus para que él tome una decisión rápida. Mientras menos tardemos en formar esta alianza, más rápido podremos eliminar a los berrod.

    — Estoy de acuerdo — Richard creyó que la idea de su soldado era prudente — Agradecemos la cooperación de su parte. Mi equipo y yo tomaremos nuestras armas y emprenderemos el viaje de vuelta a la Tierra. Le comunicaremos al Zenith todo lo que nos han dicho, y cuando nuestro líder tome una decisión, volveremos para ayudarlos en esta guerra.

    — Aprecio mucho la ayuda — Plamo estaba muy satisfecho y aliviado de que la conversación ya estaba por terminar, y que los humanos se retirarían pronto — Incluso aunque este conflicto no los involucra directamente.

    — Tenemos que proteger la Tierra — respondía Thomas muy determinado a ayudar a los garak — Y si los berrod son una amenaza, deben ser eliminados antes de que lleguen a nuestro planeta.

    Domir y Plamo acompañaron a los humanos hacia la salida del edificio. Una vez que llegaron hasta la misma, Likar y otros trabajadores más les entregaron las armas. Los otros dos líderes le explicaron a este último sobre el plan que tenían para librar una lucha en contra de los berrod, cosa que le agradó mucho a Likar. Los humanos agradecieron mucho la información que les habían brindado, y prometieron que en algún momento los llevarían a la Tierra y les explicarían gran parte del funcionamiento del planeta también. Finalmente, se retiraron.

    Después de que se marcharon, los tres líderes se tranquilizaron un poco. Estaban mucho menos tensos ahora que los humanos ya no estaban allí. Habían logrado mantener a salvo un secreto que no querían darles.

    Richard y su equipo se encontraba de camino a la nave, cuando Devlin tuvo una idea.

    — Escuchen, chicos — decía el soldado a todos los demás — Deberíamos echar un vistazo a ese edificio donde guardan los restos de la batalla.

    — Ellos mismos dijeron que se trataba de desperdicio — respondió Michael, creyendo que era mala idea — Son restos de naves destruidas que no pueden ser reparados.

    — Recuerda que ellos dijeron que se centraban en los estudios de la mente — respondió Devlin, defendiendo su opinión — Probablemente no sepan mucho sobre reparación de partes dañadas, y ellos las han tirado ahí, creyendo que no tienen arreglo.

    — ¿Sugieres que deberíamos llevarnos esas piezas? — preguntó Agustina queriendo saber lo que su compañero tenía pensado.

    — No digo que nos llevemos cosas, solo digo que echemos un vistazo — respondió Devlin — Si vemos que nada de eso sirve, lo dejamos como está. Pero si encontramos algo útil, nos lo llevamos. No hará daño ir a mirar.

    — Devlin tiene razón — Erin apoyaba a su novio — Si no encontramos nada útil, no perdemos nada. Pero si encontramos algo que pueda servir, nos lo llevaremos. Será mejor eso a dejar que se desperdicie aquí.

    — Creo que es una buena idea — Richard fue convencido — Vayamos a dar una mirada. No creo que haga falta que les avisemos, después de todo, son cosas que no les sirven. Pero tendrá que ser rápido, dado a que ellos se darán cuenta de que nuestra nave no despega si nos quedamos demasiado tiempo.

    Fue así que el comandante y los siete soldados de su equipo comenzaron a correr hacia la ubicación de aquel edificio. No podían dejar pasar la oportunidad de encontrar algo que pudiera ser de mucha utilidad para ellos.

    […]

    Frans reunió a todo su equipo en la sala de comandos. Los siete soldados que seguían con vida aún mantenían una expresión de tristeza y miedo en sus rostros, producto de la derrota en contra de aquella raza que los había atacado. El comandante estuvo analizando las balas usando máquinas que se encontraban en la nave, y los resultados mostraban algo poco alentador.

    — Estas balas vienen con un líquido en su interior — decía el comandante a sus soldados — Estuve comparando las muestras de ese líquido con toxinas conocidas… y los resultados muestran que son altamente tóxicos para nuestra sangre. Si nuestras armaduras no hubieran resistido los disparos, estas balas podrían haber entrado en nuestros cuerpos y matarnos a todos. Una simple herida liberaría el líquido suficiente para contaminarla y causar que todos nuestros órganos entraran en mal funcionamiento.

    — Mientras más sabemos de esas cosas, más miedo me dan — decía Claire muy aterrada tras haber escuchado esto.

    — Con unas armaduras como esas, y las balas contaminadas, podrían eliminar a la mayoría de ejércitos de la Tierra — Xander estaba horrorizado con solo pensarlo.

    — Y nosotros solamente enfrentamos a un escuadrón — decía Paul muy serio — Podrían tener armas aún mejores que esas, y no hay forma de confirmarlo.

    — Es una situación crítica — analizaba Shun, quien tenía miedo de un segundo encuentro con esas criaturas — No conocemos a esa raza, no conocemos su planeta de origen, no conocemos la potencia de su armamento… La Tierra podría estar en peligro.

    — Precisamente, es por eso que le informé a Abel sobre esto — respondió el comandante Frans a sus soldados — Iremos de regreso para que nuestras armaduras sean reparadas, y luego pensaremos en una estrategia para encontrar a esta raza y eliminarla. Está más que claro que no podremos seguir explorando el universo sabiendo que podrían aparecer en cualquier momento.

    — ¿Crees que tengamos la fuerza suficiente como para vencerlos? — preguntó Casey, muy asustada.

    — Lo dudo mucho — respondió Frans, alarmando a sus soldados — Pero estamos enemistados con el Zenith, y los otros países del planeta nos siguen considerando como enemigos potenciales. Ninguno de ellos creerá nuestra advertencia. Nos guste o no, es una guerra en la que estamos solos.

    Como si las cosas no fueran lo suficientemente tensas, el comandante acababa de poner mucho más nerviosos a los miembros de su equipo. No había ninguna forma de asegurar una victoria de Black Meteor en contra de aquella raza, y estaba claro que ellos no contaban con aliados dispuestos a ayudarlos. Frans informó que emprenderían el regreso a Black Meteor de inmediato, y que no seguirían explorando más planetas, por lo que les dio tiempo libre a sus soldados para que hicieran lo que más los pudiera tranquilizar.

    Xander y Claire se fueron por su cuenta a la habitación de la chica. Ambos se sentían demasiado desalentados como para ponerse a entrenar ahora mismo, y el convivir con el resto del equipo y ver la cara de miedo que tenían solo empeoraría las cosas. Buscaron una forma de tranquilizarse un poco, y aislarse temporalmente fue lo mejor que se les ocurrió.

    — Estoy asustada, chicos — decía Casey muy preocupada por el futuro — Ya han muerto varios de nosotros… cualquiera podría ser el siguiente.

    — Odio sentirme así — Stuart intentaba esconder los nervios que sentía a sus compañeros, pero no lo estaba logrando — Es la primera vez que estoy tan asustado en toda mi vida. Si encuentran el planeta Tierra… no quiero imaginar cómo nos van a eliminar.

    — Me siento como un niño asustado — Paul estaba muerto de miedo, incluso temblaba de los nervios — Ya no sé qué más podemos hacer. Entrenar no nos servirá de nada.

    — Lo único que nos queda es esperar porque Abel sepa que hacer — respondía Shun intentando buscar algún consuelo — Él siempre tiene una idea para que podamos salir adelante… espero que esta vez no sea la excepción.

    Stuart se retiró a dormir. Casey decidió hacer lo mismo. Aunque Paul tenía ganas de hablar con ella anteriormente, ahora mismo no sentía deseos de estar despierto y pensar en todo lo que se les venía encima, por lo que decidió irse a dormir también. Shun miró atentamente a Natasha, y veía que estaba preocupada. Desde que ella le pidió que se fuera, no volvió a oír una palabra más saliendo de su boca. Estaba claro que la muerte de Grace, sus gritos, y lo que el comandante Frans habían revelado la mantenían asustada.

    — Natasha, ¿estás bien? — preguntó Shun muy preocupado por ella.

    La chica estaba asustada y no le estaba respondiendo, cosa que aumentó al doble la preocupación que Shun tenía.

    — ¡Natasha! — Shun estaba asustado — ¿Qué tienes?

    — Tengo miedo de morir, Shun — respondió Natasha, empezando a derramar algunas lágrimas producto del miedo acumulado en tan poco tiempo — Ya han muerto varios de nuestros compañeros, incluso el comandante Morris. Ninguno de nosotros está a salvo.

    — Natasha, lamento muchísimo haberte gritado de esa forma — Shun colocó sus manos sobre los hombros de su compañera — Solamente empeoré las cosas. Te prometo que no lo volveré a hacer. Haré todo lo posible para que te sientas mejor.

    — Quiero dormir un poco — respondió la chica — Mientras más pienso en esto, más nerviosa me pongo.

    — Te acompañaré a tu habitación — respondió Shun empezando a caminar junto con ella.

    Los dos soldados se dirigieron a la habitación de la chica. Natasha entró y se recostó en su cama, lista para poder dormir una pequeña siesta. Al menos eso desviaría su mente por momentos. Shun cerró la puerta para dejarla tranquila. Decidió quedarse cerca por un momento para ver si ella necesitaba algo. Tras pasar unos minutos, el soldado decidió retirarse, pero unas palabras desde el interior de la habitación lo detuvieron.

    — Nunca tuve miedo cuando Ace era líder del equipo — Natasha hablaba en voz alta, creyendo que Shun ya se había ido — Como desearía que él estuviera con nosotros.

    De repente, el miedo de Shun se combinó con un odio repentino que llegó a su cuerpo tras escuchar esas palabras. Nuevamente, sentía deseos de golpear a Natasha por seguir mencionando al traidor de Ace. Él no sabía por qué ella seguía hablando de él, incluso aunque hubiera pasado ya más de un año desde que no lo veían. A pesar de sus esfuerzos, su novia no había olvidado a Ace todavía. Shun creyó que sí, pero estaba equivocado, y Natasha lo terminó de confirmar.

    El soldado no sabía que más hacer. Estuvo apoyando sentimentalmente a Natasha desde que él se marchó, y creyó que eso sería suficiente. Pero acababa de descubrir que no era así. El odio se mezcló con el miedo que sentía, lo que provocó que Shun empezara a temblar. El soldado de Black Meteor decidió irse a dormir para relajarse un poco, dado a que ahora mismo, eso era lo que más necesitaba.

    Varias horas después del encuentro con aquella especie, el miedo no se alejó de los soldados de Black Meteor. Solamente se hizo mayor.

    […]

    El grupo del Zenith había logrado llegar hasta ese edificio que los garak utilizaban para guardar desperdicios y restos de las batallas en contra de los berrod. Era un edificio de forma cuadrada, con paredes sólidas de acero que lo rodeaban, probablemente para que sea difícil acceder a los mismos. Las paredes no tenían ninguna ventana a la vista, por lo que todos asumieron que el lugar estaría oscuro por dentro. Vieron el hueco de una puerta, pero esta no tenía una manija para abrirla manualmente, o alguna especie de lector biométrico que diera acceso al edificio.

    — ¿Cómo demonios abren esta puerta si no tienen como hacerlo? — preguntaba Michael sin ver una forma de abrirla.

    Agustina avanzó y tocó la puerta. Nada más al tocarla, se dio cuenta de que era lo que estaba ocurriendo.

    — No es una puerta, es una pieza de metal — decía la chica, sorprendiendo a todos sus compañeros — Imagino que, si la empujamos con fuerza, caerá y nos dará acceso.

    Ace y Richard se acercaron para ayudar a la chica a empujar la pieza de metal que bloqueaba la puerta. Era realmente pesada, pero entre los tres lograron moverla. Tras empujarla un momento, la puerta se vino abajo, causando un gran ruido que se escuchó en el lugar.

    — Mierda, ¿crees que lo escucharon? — preguntaba Devlin algo asustado.

    — Están muy lejos como para que el ruido se escuche — respondió Thomas ansioso por entrar al edificio — Será mejor que entremos rápido antes de que se den cuenta de que estamos tardando mucho en despegar.

    El comandante Richard fue el primero en entrar al edificio, y sus soldados lo siguieron. Una vez que ya estaban dentro, empezaron a caminar. Tal y como habían dicho los garak, el lugar estaba repleto de restos de piezas de naves destruidas. Había muchas, y estaban desparramadas, por lo que en ningún momento pisaban el suelo al caminar.

    — Atentos por si ven algo que parezca estar en buen estado — decía el comandante.

    Miraran por donde miraran, lo único que encontraban era basura. Piezas de motor quemadas, puertas de metal y cristales partidos por disparos, incluso algunas piezas de computadoras que se veían insalvables. Era una decepción para ellos, dado a que se esperaban encontrar con algo en buen estado que pudieran llevarse. Sin embargo, acababan de entrar en el edificio. En el techo había lámparas largas que alumbraban el lugar con un brillo muy débil, cosa que obligó a activar las linternas de las armaduras al adentrarse más al interior del edificio.

    Gwyn caminaba buscando por todo el lugar, queriendo encontrar algo que pudiera servirles de utilidad, aunque fuera muy pequeña. De repente, vio una luz muy pequeña que parecía estar filtrándose por detrás de un trozo de metal de gran tamaño. La chica se acercó y quiso correrlo de lugar para ver que era, pero este era muy pesado.

    — Erin, ayúdame con esto — decía la chica a su compañera, que estaba muy cerca.

    — Vaya que es pesado — Erin intentó moverlo por su cuenta, sin resultados.

    Las dos chicas hicieron el mayor esfuerzo posible, y al trabajar juntas, lograron mover el trozo de metal que estaba apoyado en esa pared. Una vez que lo movieron, se dieron cuenta de que había un hueco detrás. Por ese hueco se filtraba una luz color azul muy brillante, ahora visible debido a que corrieron el trozo de metal. Ambas chicas entraron con cuidado, dado a que solo entraba una persona a la vez por ese hoyo. Mientras tanto, el resto de soldados continuaba con la exploración del lugar, sin éxito al buscar encontrarse con algo útil. De pronto, escucharon a sus compañeras llamándolos.

    — ¡Chicos, tienen que ver esto! — gritó Gwyn, haciendo notar que estaba sorprendida.

    Todos los demás se acercaron al hoyo que estaba en la pared. Richard fue el primero en entrar, seguido de Ace, Agustina, Thomas, Devlin, y por último Michael. Al otro lado del hoyo había una habitación con varios cables colgando en el techo, y lámparas pequeñas emitiendo luces de color azul. Gwyn y Erin estaban mirando fijamente a uno de los muros. No se podía ver desde la entrada porque una columna de cemento les bloqueaba la vista, por lo que tuvieron que acercarse.

    — ¿Qué han encontrado? — preguntó Devlin muy intrigado.

    — Solo acérquense y vean esto — respondió Erin a su novio, y a todos los demás.

    El resto del equipo se acercó con prisa para poder contemplarlo más de cerca.

    — ¿Qué demonios? — preguntó Thomas muy sorprendido — ¿Qué significa esto?

    Al acercarse a ese lugar, vieron que había una cápsula con vidrio transparente, por el cual se podía ver lo que había dentro. Lo sorprendente no era la cápsula en sí, sino lo que había allí dentro. En el interior, se podía ver a una chica joven, probablemente de la misma edad de los soldados. Su cabello era de color negro, y llevaba puesto un traje espacial de color blanco con detalles rojos y amarillos en las mangas. La chica estaba totalmente dormida.

    — Los garak… tienen a una humana aquí… — Richard no sabía cómo reaccionar a lo que estaban viendo sus ojos.

    […]

    Abel se encontraba en la oficina principal de su base submarina. Tenía ambas manos en la cabeza, mostrando una gran preocupación después de haber recibido el reporte que Frans le había dado sobre las criaturas extrañas que habían encontrado en aquel planeta. No tenía idea de que era lo que iba a hacer al respecto. Ninguno de los países le brindaría apoyo para una lucha contra una raza que no conocían, si es que le creían sobre el ataque en primer lugar. Dudaba mucho de que por sí solos pudieran derrotarlos, sobre todo por la poca información de la que disponían, y la imposibilidad de poder encontrar más.

    Su tren de pensamientos se detuvo cuando uno de sus trabajadores entró a la oficina.

    — ¿Qué ocurre? — preguntó Abel algo sorprendido, tratando de mostrarse calmado.

    — Es Magnus — dijo el trabajador — Desea hablar con usted. En este preciso momento.

    Abel tecleó unos comandos en su teclado, y fue así que inició una video llamada con el líder del Zenith. Este se encontraba en su base, tomando por sorpresa al líder de Black Meteor.

    — Vaya Magnus, finalmente te atreviste a llamarme desde tu base — decía Abel burlándose de él en un intento de sentirse mejor.

    — Acabo de actualizar el sistema de seguridad y rastreo del Zenith — respondió Magnus, mostrándose molesto por la actitud de su rival — Así que no podrás detectar mi base por más que lo intentes. Pero no llamé por eso. Hay algo de lo que quiero hablar contigo.

    — ¿Qué es? — Abel sentía curiosidad por lo que iba a mencionar.

    — Uno de mis grupos de exploración fue atacado en el espacio — decía Magnus con tristeza — Hubo bajas y…

    — Le pasó lo mismo a uno de mis grupos — Abel quería que Magnus fuera directo — ¿Qué es lo que quieres? ¿Una competencia para ver quién de los dos pierde menos soldados?

    — No, Abel, no quiero competir contra ti — respondió Magnus muy seriamente — Quiero que Zenith y Black Meteor se unifiquen en un solo país. Todos los recursos que tenemos pasarán a ser suyos, y todos los suyos pasarán a ser nuestros, si eso te hace feliz.

    — ¿Por qué haces esto? — preguntaba Abel muy intrigado — Creí que no volverías a hacerme una oferta de paz.

    — Lo hago porque es necesario — respondió el líder del Zenith — Llevamos en conflicto desde antes de la catástrofe. Es un conflicto estúpido por el poder, el cual lleva desarrollándose varios años. No hemos solucionado nada al pelear entre nosotros, incluso nos colocaron en la lista de enemigos de la humanidad por eso. Esto tiene que terminar, Abel, y tiene que ser ahora. Hay que demostrarle a la humanidad que podemos dejar nuestras diferencias de lado, y que no representamos una amenaza para nadie. Pero principalmente, tenemos que trabajar juntos para lograr nuestro objetivo. Ambos queremos las respuestas a la Gran Catástrofe, no tiene sentido que compitamos entre nosotros. Tenemos soldados excepcionales en nuestros equipos, ¿por qué hacer que se maten entre ellos, cuando podrían estar trabajando juntos? Ya hay varias especies en el universo intentando matarlos, y lo están logrando porque no hemos enviado a un grupo numeroso de soldados. Si nuestros países se unieran, los grupos de soldados en el espacio serían más numerosos, y eso evitaría que sufriéramos bajas innecesarias. Separados no vamos a llegar a ningún lado, y lo sabes.

    Abel empezó a reflexionar tras haber escuchado las palabras de Magnus. Pese al rencor que le guardaba, sus palabras decían la pura verdad. Si los grupos de soldados fueran más numerosos, la exploración del universo sería mucho más segura. Además, estaba el asunto contra esa raza desconocida. El líder de Black Meteor sabía que necesitarían aliados para eliminarlos, y Zenith era la única opción que había disponible.

    Magnus veía a Abel muy pensativo, cosa que nunca ocurrió cuando negociaron anteriormente. En todas esas ocasiones, Abel siempre respondía de forma negativa de inmediato, pero ahora era diferente.

    — Lo que dices es verdad, Magnus — respondió Abel, llamando la atención del líder del Zenith — Nuestro conflicto tiene que terminar algún día, y puede que ese día llegue pronto. Pero ahora necesito tiempo para pensarlo bien. Hablaré contigo cuando tome mi decisión.

    Magnus cortó la llamada muy satisfecho. Incluso aunque Abel no le hubiera dicho que sí, esto era un gran avance en comparación en las comunicaciones anteriores. Tras cortar la llamada, Abel reflexionó por unos segundos lo que iba a hacer. El trabajador que le informó sobre la llamada de Magnus no se había movido del lugar, por lo que escuchó toda la conversación entre ambos líderes. Tenía mucha curiosidad por saber cuál sería el plan a seguir.

    — Señor, ¿qué tiene pensado hacer? — preguntó aquel trabajador.

    — Magnus tiene razón — respondió Abel, tomando por sorpresa a aquel hombre — Nuestro conflicto se ha prolongado mucho tiempo, y una unión con el Zenith nos beneficiaría mucho… Pero eso no quiere decir que voy a olvidar la forma en la que Zenith nos ha robado y humillado tantas veces. Magnus no va a salirse con la suya, y su país tampoco. Tienen que pagar por todo lo que nos hicieron.

    — No lo entiendo — respondió el trabajador, algo confundido — ¿Qué planea exactamente?

    — Voy a atacar al Zenith — le contestó Abel muy determinado — Destruiremos varios de sus edificios, mataremos a algunos de sus habitantes, y les saquearemos varios recursos. Tenemos que demostrarles que nosotros somos más poderosos en todo momento — Abel se tomó una pausa antes de seguir hablando — Magnus tendrá la paz que tanto quiere. Pero esa paz se hará bajo mis términos, no lo suyos. Manda un aviso a todos los comandantes que se encuentran en el espacio y diles que regresen a la Tierra de inmediato. Una vez que todos estén aquí, daremos comienzo al ataque.

    — Como usted ordene, señor — respondió aquel hombre, retirándose para cumplir con la orden que su líder le había dado.
     
    Última edición: 22 Agosto 2018
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  11.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Paso a dejar mi opinion del capítulo.

    Este capítulo es el que más me ha gustado hasta el momento, si bien, no tuvo acción, mostró muchas cosas que me gustaron bastante. Lo primero es la razón del por qué los Garak escondían a esa extraña chica, tengo mucha curiosidad de saber su nombre, si tiene algun poder y si es realmente una humana. Pienso que si no es una humana, es una especie de arma creada por alguna raza, la cual no creo que haya sido los Garak. Quizás los Berrod la tenian en una de sus naves robadas y fue derribada por los Garak, permitiendoles a estos apropiarse de ella para estudiarla.

    Me ha parecido bien las acciones del Zenith al descubrir lo que escondian los Garak, ya que desde que se mostro a los lideres nerviosos, sospeché que habia algo grande en ese edificio donde guardaban pedazos de naves inservibles. Sin embargo, las acciones del Zenith les puede costar caro en su recien alianza con extraterrestres. Habrá que esperar a ver que pasa de ahora en adelante con respecto a ello.

    Por otro lado está Magnus y Abel. No puedo creer que Magnus acceda a alianzarse con Black Meteor despues de todo lo ocurrido entre ambos paises, pero comprendo su preocupación de que los extraterrestres ataquen la Tierra. Todo marcha bien, pero la decision de Abel de atacar al Zenith también le puede costar caro. Imagino que cuando Richard y compañia regresen a su país, encontraran todo su país destruido a causa del estúpido orgullo de Abel. Entiendo su molestia, pero, ¿acaso no es posible dialogar largo y tendido sus acuerdos de paz? Me parece que para ser un líder de un país tan grande, es muy extremista, ya que un buen lider buscaría un acuerdo dialogando y no a través de un ataque que pueda llevar a tantos inocentes a la muerte.

    El capítulo estuvo fenomenal y me la pasé demasiado bien leyendo. Lo único que me queda decir es que encontré algunos errores que te los citaré para que los busques y corrijas:

    Aquí me parece que el nombre va en mayúscula porque hacen mención del nombre de la raza enemiga, y aunque no fuera el nombre oficial, siempre va en mayúscula. El error se repite dos veces.
    Aquí la s sobra:
    Aquí me parece un error de mención. Recuerda que Frans y sus hombres encontraron a las criaturas hostiles en un planeta, no en un pais:
    Son los unicos errores que me parece haber encontrado. Espero el próximo capitulo con verdaderas ganas, nos vemos la próxima oportunidad. Saludos.
     
    Última edición: 22 Agosto 2018
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  12.  
    Resistance

    Resistance Hope

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    Ha sido un excelente capítulo, sin lugar a dudas de lo mejor hasta el momento. Comentaré por partes antes de quedarme sin tiempo XD

    Primero, he de reconocerte el trabajo que has hecho con los Garak. Son una raza muy interesante e intrigante y te felicito por ello, para mi el ser original en las historias (al menos lo máximo posible) es clave, y tú lo consigues. Enhorabuena por eso amigo.

    Algo que me pregunto es que esconden los Garak y que les ven a los humanos que los tiene preocupados. Al margen de eso, me ha sorprendido que el Zenith se lance así sin más a una alianza, pues acaban de conocerlos y podría ser fácilmente un error. Podrían los Garak ser los malos de la guerra y aprovecharse de la ayuda de los humanos para ganarla. Lo que ocurriese después, sería de esperar. Espero que no ocurra, pero si he de decir que me extraña que a las primeras de cambio se hagan aliados. No lo veo mal, solo precipitado.

    Hablando de BM, lo más destacable es lo breve pero intenso de Shun y Natasha. Sinceramente, me alegra que la chica no haya olvidado a Ace, me encantaban como pareja, y me encanta ver a Shun rabiar de celos. Ojalá se terminen separando :v

    Volviendo al Zenith... Joder. El secreto que escondían los Garak ha sido revelado y el ver que tienen a una humana... la intriga ha subido en mí al 200 por ciento. Estoy deseando saber quién es esa chica y todo relacionado a ella.

    Y finalmente, el trozo final del capítulo. Wow. Shock puro. Justo cuando pensaba que Zenith y BM iban a aliarse (sinceramente es algo que quiero ver, porque como trama sería increíblemente interesante ver como trabajan juntos y forman nuevas amistades o disputas) coge el cabrón de Abel y planea un absurdo ataque contra el Zenith. Sinceramente, lo veo una tontería por su parte, especialmente con la que se le viene encima referente a los Barrod. Me ha gustado la propuesta de Magnus, me está agradado mucho más que el tonto de Abel. Espero que el grupo de BM recapacite antes de meterse en otra batalla absurda.

    Sin nada más que añadir, decirte que espero el próximo con muchísimas ganas y que si el trabajo me lo permite, estaré aquí para leerlo nada más publiques.

    Un saludo, amigo.
     
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  13.  
    Poikachum

    Poikachum Usuario VIP Comentarista empedernido

    Cáncer
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    No puedo decir mucho dado que ya te han comentado todo xD. Pero me intriga saber quien es esa humana y como se relaciona con esas criaturas, lo que menos me esperaba es que fuera una persona, yo creia que habria un arma, una nave, restos humanos...nose...pero mañana es el siguiente capítulo y espero poder ver la luz que ilumine esa duda.

    En cuanto a Abel la guerra parece que le gusta demasiado no? xD. Es un hombre que no se lo piensa dos veces y desea acabar con todo, poco a poco la historia sobre estos dos grupos se van volviendo cada vez más complejos y es un conflicto que creo...creo que nunca acabara, tipo Coca-Cola y Pepsi o Nesquik y Cola Cao..

    De momento ya no hay más que añadir, el ritmo de la historia es buena, perfecta redacción y las acciones y emociones como de costumbre de 10.

    Hasta la próxima :D
     
    • Gracioso Gracioso x 1
  14.  
    Trafalgar D Ace

    Trafalgar D Ace Entusiasta

    Aries
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    Buenas Rey, perdona por la demora, ya me he leído el primer capitulo.

    Me ha parecido un capitulo de introducción, en el que nos posicionas un año después, la relación de Ace x Agustina ha evolucionado bastante (no se por que pero esta pareja no me termina de convencer del todo).

    Y ahora creo entender que cada uno ha descubierto un planeta distinto con vida (Debido a que están en distintos sectores), veamos como llevas los dos al mismo tiempo.

    Cuando lea el segundo dejare un comentario

    Pd: se de tu otro trabajo de lectura interactiva (rollo elegir un camino o otro y ver la consecuencias en el siguiente) aunque me gusta la idea la temática no me interesa demasiado, sorry
     
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  15. Threadmarks: Mente confundida
     
    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    17
     
    Palabras:
    5575
    Es el momento de la publicación del capítulo 5 de la historia. Estoy algo corto de tiempo, lo cual me obliga a ser rápido esta vez. Estoy seguro de que este capítulo les va a gustar, al igual que el número 6. Para los que estén esperando que haya acción, no se preocupen, la tendremos de vuelta muy pronto. De momento, disfruten de estos capítulos algo más calmados.


    Mente confundida:

    El equipo del Zenith veía a la humana metida en esa cápsula sin saber que decir al respecto. Tenían miles de preguntas en su cabeza. Preguntas que necesitaban una respuesta que lo explicara todo. Cada uno de ellos tenía una duda diferente, pero estaba claro que todos estaban intrigados respecto a lo ocurrido.

    — ¿Qué hace una humana aquí? — preguntó Ace muy confundido — Si solo nosotros y Black Meteor somos los únicos que estamos en el espacio. ¿Eso quiere decir que hay otro planeta donde viven humanos?

    — Tal vez — Devlin seguía impactado — Pero, incluso aunque lo hubiera, ¿por qué la tienen los garak? ¿Quién es, y cómo llegó aquí?

    — Y a todo esto, ¿por qué la tienen en una cápsula como esta? — Agustina también estaba muy confundida — ¿Por qué no nos han dicho nada?

    — ¿Realmente hay otros humanos viviendo en el universo? — Gwyn no veía otra explicación a ese suceso.

    — Tengo una teoría — respondió el comandante Richard — Pero no tenemos tiempo que perder ahora mismo. Tenemos que sacarla de aquí de inmediato, y preguntarle qué fue lo que le hicieron los garak. Estamos tardando mucho en despegar y van a sospechar si no ven a nuestra nave salir de la atmósfera.

    — Michael, ayúdame a sacarla de aquí — decía Thomas, abriendo la cápsula rápido y sin cuidado.

    Los dos soldados se metieron en la cápsula donde reposaba el cuerpo de esa humana. Ella estaba respirando de forma normal, y no tenía ningún cable, o algún otro dispositivo conectado a su cuerpo. Michael y Thomas la tomaron y empezaron a cargarla. Michael la acercó hasta él para que sea más sencillo llevarla hasta la nave. Al verla más de cerca, notó que su cara era muy bonita, o al menos lo era para él. El tenerla tan cerca provocó que se sonrojara un poco, lo cual hizo que se quedara quieto un momento. Todos los demás estaban caminando para salir de ese edificio, mientras que Thomas esperaba que Michael se moviera.

    — ¿Qué tienes? — preguntó Thomas pensando que algo le ocurría.

    — Nada, es solo que sigo sorprendido — Michael pensó una excusa rápida.

    — Lo entiendo, pero muévete — respondió el soldado — Hay que llegar hasta la nave antes que nos descubran.

    De esa manera, Michael y Thomas empezaron a caminar junto con la humana en sus brazos. Como era de su edad y casi de su misma altura, les estaba costando algo de trabajo moverla. Devlin y Erin los ayudaron a sacarla de la base. Ace y Agustina buscaron la forma de levantar el trozo de metal que cubría la puerta para que los garak no sospecharan que ellos lo habían movido. Una vez que ya todos estuvieron fuera, caminaron lo más rápido que pudieron hasta la nave. Cuando se estaban acercando, Richard corrió para activarla y prepararla para el despegue, de forma en que podrían abandonar el planeta en cuanto todos estuvieran a bordo.

    Cuando todos llegaron y subieron, el comandante despegó y fijó el rumbo hacia la Tierra. Casi sin provisiones, debían regresar para re abastecerse, además de informarle a Magnus todo lo que habían descubierto en el planeta Tgarak. Michael y Thomas dejaron a la chica en manos de Ace y Devlin, quienes la llevaron hasta la sala médica. Todo el equipo del Zenith se encontraba allí, observando como Richard activaba las máquinas encargadas de hacer un diagnóstico sobre la humana. Esperaron unos minutos, y los resultados indicaban que ella no estaba en peligro. Una vez que todo estaba resuelto, el grupo empezó a discutir sobre lo ocurrido.

    — ¿Cuál era la teoría que tenía? — preguntó Erin curiosa respecto a lo que Richard tenía en mente.

    — Se los mencioné una vez, pero fue hace más de un año — respondió Richard recordando su primera charla con su equipo — Es común que lo hayan olvidado, así que lo diré otra vez: dos años antes de que empezáramos con nuestra misión de recolección de recursos, un país envió una nave al espacio a explorar. Sin embargo, al poco tiempo, perdieron el contacto con la misma.

    — ¿Y usted cree que ella pertenece a ese equipo? — preguntó Gwyn creyendo que algo no encajaba — Pero esta chica se ve de nuestra edad. Nosotros tenemos veinte años, lo que quiere decir que ella tenía diecisiete años al momento en el que ese país envió a la nave. Era menor de edad, y no creo que tenga autorización para ir con un equipo al espacio.

    — Eso es algo que hace que frena mi teoría — respondió Richard pensando en ese detalle — Salvo que ella no tenga la edad que parece tener, no creo que mi teoría sea verdad. Pero es la única que se me ocurre.

    — Miren su uniforme — decía Ace señalando los detalles de las mangas — Sus mangas tienen detalles amarillos y rojos. ¿Hay algún país que use esos colores?

    — Esos colores pertenecían a un país llamado España — decía Richard recordando un poco de historia — Si no recuerdo mal, su país se unificó con Portugal y Francia para repeler una oleada de ataques en su territorio. Ahora se llama Coast Trident. El territorio de España fue elegido como centro de desarrollo de misiones espaciales, y los colores deben ser por eso.

    — ¿Tienes información sobre los tripulantes de la nave que fue enviada? — preguntó Michael teniendo una idea — Tal vez podamos ver sus perfiles y ver si ella pertenecía al grupo.

    — Coast Trident nunca nos dio esa clase de información, y después de que nos declararon enemigos de la humanidad, dudo que nos la vayan a dar ahora — respondía Richard muy serio — No nos quedará más que preguntarle a ella cuando despierte — decía refiriéndose a la chica.

    — ¿Y qué es lo que vamos a hacer con los garak? — preguntó Thomas pensando en algo que nadie parecía notar — Ella estaba encerrada en un edificio donde había restos de naves destruidas. Probablemente ellos estén detrás del incidente desconocido que ocurrió a la nave de ese país. Y si es cierto, quiere decir que podrían ser peligrosos para nosotros.

    — Les hemos dicho que una alianza era probable, pero que debíamos consultarlo con Magnus — respondió Richard — Vamos a esperar a que esta chica despierte y nos diga todo lo que sabe. Luego de eso, hablaré con Magnus y tomaremos una decisión respecto a los garak. Después de todo, tenemos que ir a la Tierra de todas formas.

    — Lo mejor será que alguien se quede aquí para vigilarla — sugería Erin — Podríamos tomar turnos para eso. Cuando despierte, quien esté vigilando llamará a los demás.

    — Es una buena idea — respondió Devlin creyendo que su novia tenía razón.

    — Agustina y yo tomaremos el primer turno — decía Ace, mirando a su novia — Si no tienes problema con eso.

    — Claro que no — respondió la chica — Después de todo, no hay nada más por hacer. Avisaremos cuando pasen dos horas.

    Richard y el resto de los soldados se marcharon del lugar, dejando a la pareja con la chica que acababan de encontrar. A pesar de haber expuesto sus teorías respecto a la humana, no había manera de saber qué era lo que estaba ocurriendo hasta que ella no despertara. La única opción en ese momento era esperar y ver.

    […]

    Una nave se encontraba recorriendo el espacio a gran velocidad. Dicha nave se encontraba dirigiendo en la posición opuesta a la del Zenith, y claramente se encontraba en otro sector. El exterior de la misma dejaba ver un ventanal por el cual se podía contemplar el espacio desde adentro, y encima de la nave se podía ver un objeto que tenía la forma de un cañón, claramente se trataba de un arma de ataque de la misma. El material del que estaba hecho la nave era de color negro mezclado con gris.

    Los que iban en el interior de la nave eran nada más y nada menos que el grupo de los berrod que había tenido un enfrentamiento con Black Meteor hace varias horas. Estos se encontraban algo afligidos por las pérdidas de dos de los suyos, y también sentían curiosidad por descubrir el nombre y la ubicación de la raza que los había atacado. Les parecía muy extraño que ellos fueran capaces de disparar energía desde sus manos, como si se tratara de una característica natural. Eso era algo que no habían visto nunca en ninguna otra especie, lo que les hizo preocuparse un poco por estos. El único alivio que sentían era que sus armaduras tenían la capacidad para desviar y resistir sus ataques. Sabían que, a pesar de enfrentarse a un enemigo desconocido, sus armaduras seguían siendo superiores a ellos.

    El interior de esa nave estaba conformado por una cabina para pilotear la misma, varias habitaciones individuales, e incluso algunas dobles. Había una sala donde tenían varias armas muy diferentes a las que habían usado en batalla, y varios blancos de práctica, dejando ver que se trataba de una sala de práctica de tiro. Igual que las naves de Zenith y Black Meteor, contaban con una sala de comando, una sala de almacenamiento de suministros, y una sala médica para tratar a los heridos.

    Keren, que era la única mujer del grupo se encontraba con Cair en una de las habitaciones dobles. Esta tenía paredes muy resistentes, y una cama de gran tamaño, la cual podía permitir que dos berrods pudieran dormir en la misma. Keren se encontraba recostada en la cama, mientras que Cair se encontraba sentado sobre la misma.

    — Escucha, una vez que le llevemos todo esto a Reinor, empezaremos a planear el ataque final para matar a los garak — le decía Cair a la chica — Y tal como prometí, te traeré la cabeza del tipo que mató a tu hermano.

    — No quiero que lo mates, quiero ser yo quien lo mate a él — le respondió Keren algo seria — Quería mucho a Orz, y el miserable que lo mató merece la peor de las muertes. Quiero que siga vivo para ver como todos sus amigos y familiares son asesinados, y como su planeta es conquistado. Y luego lo mataré de la forma más violenta que pueda.

    — Por eso me encantas — le decía Cair, empezando a tocarla de forma provocativa — Eres toda una guerrera. Ya que insistes, supongo que podré abstenerme de matar a ese tipo.

    — No te perdonaré que tú o alguien más lo mate — respondió Keren manteniendo la seriedad, sin importarle que Cair la estuviera tocando.

    — Entiendo, te prometo que será tuyo — le dijo Cair — Pero deberías disculparte un poco por la forma en que me trataste. Yo te dije que la orden de buscar suministros fue de Reinor, y no mía. Fuiste algo dura conmigo.

    — Tienes razón — Keren se sentó en la cama, y se puso cerca de Cair — Discúlpame por eso. Es que sigo enojada por haber perdido a mi hermano.

    — Disculpa aceptada — Cair le dio un beso a la chica — Escucha, será un viaje largo hasta que regresemos con el resto. ¿Qué te parece si nos divertimos un poco?

    — ¿Has decidido que te quedarás conmigo cuando la guerra termine? — le preguntó Keren muy curiosa.

    — No creo que encuentre a alguien más agresiva o que esté más buena que tú — respondió Cair de forma provocativa — Además, ya me acostumbré a tenerte cerca. Me gustas mucho, Keren.

    Ambos decidieron dejar de hablar de una vez por todas y empezar a tener relaciones. A diferencia de la raza humana, los berrod se desarrollaban mediante períodos de vida. El primer período era el período de nacimiento, que duraba una semana en tiempo humano. Ese período iniciaba con el nacimiento y terminaba al pasar una semana aproximadamente. El segundo período era la niñez. Dicho período duraba veinte años, desde que terminaba la semana de nacimiento. El tercer período era el de la adolescencia, el cual duraba cuarenta años. La madurez de los berrod era mucho más lenta que la de los humanos, y eso se notaba por la longitud de cada período. Un berrod salía de la adolescencia a la edad de sesenta años humanos. El período número cuatro, es el de la madurez adulta. El cual dura diez años, siendo un período corto en comparación con los otros. El quinto período es el de la madurez reproductiva, que dura treinta y cinco años. En ese período, los berrod podrían reproducirse las veces que quisieran, donde el embarazo duraba un total de dos años. El período número seis y último era la adultez definitiva. Era el período más largo, llegando a durar unos ochenta años. Pasando ese período, los berrod ya no podían reproducirse más por ningún método.

    Tanto Cair como Keren estaban en el cuarto período, por lo que no podían tener hijos sin importar que lo intentaran. De esa forma, aprovechaban cada ocasión que tenían para mantener relaciones sexuales. Después de todo, no había riesgo de que Keren quedara embarazada en el proceso.

    En la cabina del piloto, se encontraba el berrod conocido como Deren. Este estaba con la vista al espacio exterior, y con una mirada que mostraba seriedad. Iba muy concentrado viendo las estrellas y el universo a su alrededor. Le daba tranquilidad, de alguna forma. Era su método para desviar su mente, dado a que cuando estaba en un planeta, lo único en lo que podía pensar era en matar a los garak, o en su defecto, a alguien más de otra especie. Sus deseos de llevar muerte a otros solo se calmaban al estar mirando las estrellas desde el asiento de piloto.

    Uno de sus compañeros entró a la cabina para hacerle compañía, aunque no iba solamente por eso.

    — Parece que Keren y Cair lo están pasando bien — decía el berrod molestándolo.

    Deren no hizo más que emitir el sonido de un quejido, mostrando que estaba desconforme ante eso.

    — Te noto muy preocupado por tu hermana — el berrod lo volvía a molestar.

    — Claro que estoy preocupado — decía Deren muy enojado — Ahora que Orz fue asesinado por los garak, Keren es la única familia que me queda con vida. Y no me gusta para nada que ella y Cair estén juntos. Cair no me cae mal, pero no creo que sea la mejor opción para ella.

    — ¿Piensas hacer algo al respecto? — preguntaba su compañero.

    — No tiene caso que lo haga — respondió Deren — A pesar de que ella y yo nacimos al mismo tiempo, sigue insistiendo en que ella es la hermana mayor. Ni nuestros padres pudieron hacerla entrar en razón con eso. Ella nunca me escuchaba cuando yo le decía que no me gustaban sus relaciones sentimentales. Pero Orz era mayor que nosotros dos, y ella siempre le obedecía. Cada vez que él le decía que un tipo no le convenía, ella lo dejaba al instante. Ahora que él murió, ella hace lo que quiere y nadie le dice nada.

    — Bueno, está a punto de llegar al quinto período — decía el berrod poniendo su mano en el hombro de Deren — Lo que me lleva a esta pregunta. Deren, ¿ya has elegido a alguna de las chicas para que sea tu pareja? Recuerda que Reinor quiere que todos los berrod que puedan reproducirse lo hagan inmediatamente después de que exterminemos a los garak. Y tú estás a punto de llegar a ese período también. Debes elegir rápido.

    — Lo haré cuando sea el momento, ahora solo quiero venganza por la muerte de mi hermano — respondió Deren muy molesto con su compañero por sacar el tema.

    — Lo dices solo porque nadie se ha fijado nunca en ti — respondió su compañero, empezando a lanzar carcajadas — Descuida, Deren, yo tengo varias amigas. De seguro a alguna le gustarás.

    Su compañero se retiró de la cabina, mientras que Deren quedó muy molesto con él. Realmente le molestaba que le recordaran todo el tiempo que él nunca llegó a llevarse bien con una chica de su especie, y más en tantos años de vida que él había tenido. Sin embargo, no podía ponerse a pensar en eso ahora mismo. Volvió a mirar las estrellas desde la cabina, cosa que ayudó mucho a que pudiera calmarse.

    Deren estaba decidido a llevar la nave de vuelta al planeta donde Reinor había establecido un refugio provisional para su raza antes de que diera lugar el enfrentamiento contra los garak. Vengar a su hermano mayor y proteger a su hermana eran las prioridades número uno del berrod. Sin mencionar su deseo por eliminar a todos los garak y apoderarse de su planeta.

    […]

    El comandante Frans recibió el mensaje que Abel había enviado desde la base de Black Meteor. Aún tenían varias provisiones a bordo de la nave, como para poder continuar la exploración por unos cuatro meses más, por lo que le pareció un desperdicio que ellos tuvieran que regresar a la Tierra de forma inmediata. Sin embargo, al analizar mejor la situación, creyó que lo mejor sería someter al Zenith, y de esa forma, devolverles la humillación a la que se vieron sometidos por años. Mandó a llamar a todos sus soldados para comunicarles la noticia.

    — Abel quiere que regresemos a la Tierra de inmediato — les explicaba su comandante — Y como pueden suponer, ya estamos en camino. No tardaremos mucho en llegar.

    — ¿Por qué quiere que volvamos? — Casey no entendía las órdenes de Abel.

    — Me dijo que Magnus se puso en contacto con él — respondió Frans — Al igual que ocurrió con nosotros, uno de sus grupos fue atacado. Quiere que unifiquemos nuestros países, y que nuestro equipo se una a otro equipo del Zenith, porque considera que mientras más soldados haya explorando el espacio, más difícil será que otras razas nos maten.

    — ¿Y Abel aceptó así nada más? — Xander no podía creer que su líder estuviera dispuesto a terminar el conflicto por el Zenith de una forma tan fácil.

    — Abel considera que la única forma de que podamos cumplir nuestro objetivo es alcanzar la paz con el Zenith — decía Frans — Pero él nunca aceptará una oferta de Magnus.

    — Entonces… — Shun quería que Frans se dejara de jugar al misterioso.

    — Entonces, nosotros vamos a atacar el país del Zenith. Mataremos a varios de sus habitantes, y demostraremos que la fuerza mayor nos pertenece a nosotros. Será Magnus quien acepte la oferta de Abel, y no al revés. En otras palabras, nosotros no nos uniremos al Zenith, serán ellos los que se unan a nosotros.

    — ¿Creen que podamos vencerlos? — preguntó Natasha muy insegura respecto a ese plan.

    — Abel engañó a Magnus, por lo que él no está esperando un ataque de su parte — respondió Frans — Incluso aunque lo esperara, él tiene a varios grupos explorando el espacio. Nosotros y todos los demás equipos volveremos y nos sumaremos al ataque. De esa forma, tendremos ventaja numérica. Por eso es vital que regresemos rápido a la Tierra.

    — ¿Necesita algo en particular de nosotros? — preguntaba Stuart muy ansioso por regresar y atacar al Zenith.

    — Sí, y es que se pongan a entrenar desde ahora hasta que lleguemos a la Tierra — contestó Frans, sonando muy serio con esa orden.

    Dicho y hecho, los siete soldados de Black Meteor que seguían con vida hasta el momento, acudieron a la sala de entrenamiento. Xander estaba ansioso por lo que Frans había dicho, dado a que siempre quiso participar en un ataque al Zenith. Si bien, había formado parte de un ataque cuando participó de una misión de robo de recursos, no era lo mismo. Él creció odiando al Zenith, y si iban a unirse a ellos, no quería hacerlo sin matar, aunque sea a uno de los suyos. Claire se sentía igual que él, pero no veía mucho sentido atacar al Zenith antes de negociar por la paz. Consideró que sería más fácil de lograrlo si primero aceptaban unirse a ellos y luego los atacaban. Pero luego lo vio desde el punto de vista de Abel. Estaba claro que unirse al Zenith y luego atacarlos podría generar que ambos países se dividieran, lo que haría que la imagen de Black Meteor empeorara. Atacar y luego llegar a un acuerdo pacífico haría mucho mejor a la imagen pública que hacer las cosas en orden inverso. Además, superar al Zenith antes de unirse a ellos podría alimentar aún más su orgullo, dado a que estarían demostrando que ellos tenían más fuerza.

    Stuart quería matar a varios soldados del Zenith en el ataque. Recordó la sensación que experimentó cuando asesinó a Harold. Se sintió muy bien cuando por fin pudo matar a un soldado enemigo, y claramente quería revivir ese momento. Después de todo, una vez que ambos países se unieran en uno solo, ya no volvería a tener una oportunidad así. Además, seguía teniendo en mente la sensación de derrota que sintieron en el encuentro contra las criaturas hace apenas un día. La misión de ataque sería una forma de descargar sus frustraciones.

    Casey, Paul y Natasha no se veían muy entusiasmados por el plan. Si bien lo consideraban bueno, sentían miedo de morir en una misión como esa. A pesar de saber que contarían con ventaja numérica, el Zenith no era un país débil, y claramente se defendería ante una ofensiva. Los tres estaban muy asustados por morir en un ataque como ese. Lo único que les quedaba era entrenar y asegurar su supervivencia.

    Pero el que más estaba emocionado por lo que se vendría era Shun. Vio en ese ataque una oportunidad para que las cosas con Natasha salieran como él quería. Después de confirmar que su novia seguía teniendo a Ace en su mente, consideró que la única forma de hacer que se olvidara de él por completo era asesinándolo. Y el ataque al Zenith le venía como anillo al dedo. Deseaba intensamente que Ace estuviera en el país en ese momento, para poder encontrarse con él y asesinarlo. No le interesaba nadie más, solo quería asesinar al que una vez fue su líder. En su única pelea, su rival fue quien salió victorioso, afirmando su superioridad. Desde aquel momento, Shun entrenó con todo para poder superarlo y vengarse, pero no tuvo la oportunidad. Ahora esta había llegado sola.

    Mientras entrenaban, los soldados hablaban sobre lo que podría venir en el futuro.

    — ¿Creen que podremos vencer a esas criaturas si cooperamos con el Zenith? — preguntaba Casey, curiosa por conocer la opinión de sus compañeros.

    — Imagino que ellos tienen soldados muy hábiles — respondió Paul, queriendo hacerle saber su punto de vista — Estoy seguro de que, si nos unimos, podremos derrotarlos. Esa raza es un peligro para la humanidad. No me importa unirme al Zenith si es que con eso logramos eliminarlos.

    — Por más odio que les pueda tener, estoy de acuerdo — expresó Stuart, sorprendiendo a todos sus compañeros — No podemos solos contra ellos. Necesitamos ayuda para eliminarlos. Solo desearía que no tuviera que venir de ellos. Pero prefiero unirme al Zenith antes que morir.

    — Vaya, parece que no eras estúpido después de todo — Natasha habló recordando las actuaciones de Stuart en misiones anteriores — Creí que buscarías la forma de matarlos a todos. Sobre todo, considerando que la chica que te gustaba ya había muerto.

    — No quiero morir — fue la respuesta de Stuart — Y estoy seguro de que habrá peligros más grandes que ellos en el resto del universo. Cualquier cosa que nos evite morir como Brandon o Grace merece la pena.

    — Ya no puedo esperar a que llegue el día del ataque — Xander se mostraba emocionado — Le demostraremos a Magnus que nosotros somos mejores. Y él tendrá que aceptarlo.

    — ¿Creen que Abel acepte liderar junto a él? — preguntaba Claire — ¿O creen que él quiera tener el poder absoluto?

    — Abel reconoció que Magnus tenía razón sobre llegar a un acuerdo pacífico — respondía Paul ante la pregunta — Estoy seguro de que Magnus es un buen líder. Pero yo sigo creyendo que Abel es mejor. Trabajar junto a Magnus no le dejará tomar buenas decisiones, opino que él debería ser el cerebro detrás de todo.

    — Estoy de acuerdo contigo en eso — Casey coincidía con Paul en todo lo que él había dicho.

    Los siete soldados entrenaron de forma intensa hasta que ya casi era el momento de irse a dormir. El ataque al Zenith sería un momento clave para el país, llegando a estar al mismo nivel de importancia que la misión del saqueo de recursos. Ahora no había posibilidades de que perdieran, al menos, ninguna que alguno de ellos pudiera contemplar. A medida que los soldados se fueron cansando, se retiraban de la sala de entrenamiento.

    Los únicos que quedaban eran Xander y Shun. Claire se había ido hace cinco minutos, y Xander quería irse para pasar tiempo con ella, pero no quería dejar que Shun se quedara más tiempo que él entrenando. Sin embargo, ya se aburrió de quedarse ahí, por lo que decidió retirarse. No sin antes tener una charla con su compañero.

    — ¿Piensas quedarte más tiempo? — preguntaba Xander muy intrigado.

    — Estoy obligado a hacerlo — respondió Shun sin dejar de ejercitar, dirigiéndose a una barra para hacer ejercicios de pecho — El ataque al Zenith será mi última oportunidad.

    — ¿Tú última oportunidad para qué? — Xander quería saber a qué se refería.

    — Natasha sigue pensando en Ace — respondió Shun algo furioso, cosa que llamó la atención del otro soldado — Ya estoy harto de seguir escuchando su nombre, y más cuando viene de ella. La única forma de hacer que se olvide de él de forma definitiva, es asegurándome de mandar a Ace al olvido mismo. Cuando ataquemos al Zenith, lo buscaré y lo asesinaré por mi cuenta. Y quiero que no intervengas en esa pelea.

    Xander estaba asombrado con la determinación que Shun mostraba, no solo en su objetivo, sino también en el entrenamiento. Nunca lo vio de esa forma, cosa que era lógica, dado a que Natasha nunca había hablado de Ace antes. Realmente tenía ganas de luchar contra Ace por su cuenta, pero después de escuchar a Shun, le dieron ganas de ver un combate como ese.

    — Ya tienes veinte años, y tienes experiencia en combate — le decía Xander mientras veía como Shun levantaba la barra — Si crees que puedes derrotarlo por tu cuenta, entonces te dejaré hacerlo. Si te digo la verdad, estoy muy emocionado. Dentro de poco veré como haces pedazos a Ace… o tal vez me equivoque, y vea como él te hace pedazos a ti…

    Tras decir esas palabras, Xander vio que Shun puso una expresión de molestia en su cara, lo cual hizo que empezara a reír con fuerza. Tras unos segundos de risa, Xander se retiró para irse con Claire, dejando a Shun solo en la sala de entrenamiento. El soldado solo tenía un objetivo en mente, y era asesinar a Ace. Ya estaba cansado de que él le causara molestias, incluso aunque no estuviera presente.

    […]

    Michael se encontraba en la sala médica por su cuenta. Agustina y Ace estuvieron vigilando a la chica que habían encontrado por dos horas, pero ella no había despertado. Sus dos compañeros pidieron un relevo, por lo que Michael y Gwyn decidieron reemplazarlos. Pasó una hora desde que empezaron con su turno, y tenían un poco de hambre y de sed. Si bien, no se podía comer en la sala médica para mantenerla limpia, Gwyn fue a buscar algo para comer y beber. Una vez que ella llegara, los dos comerían fuera de la misma.

    Michael vio la puerta cerrada, por lo que supo que cuando Gwyn regresara, se escucharía el ruido al abrirse. Aprovechó que estaba solo para acercarse más a esa chica. Al mirarla de cerca, Michael no podía evitar sentirse cautivado por su belleza. Su rostro era muy bonito, y su cuerpo estaba muy bien dotado. El soldado tenía muchas ganas de que la chica abriera los ojos, y así podría observar cómo eran. Por algún motivo, no podía dejar de mirarla. Escuchó que llamaron a la puerta, lo que quería decir que Gwyn llegó con la comida.

    El soldado salió, y tanto él como su compañera comieron y bebieron rápido para poder continuar con la vigilancia sin problemas. Gwyn observaba a Michael fijamente, y se daba cuenta de que algo en su mirada era diferente.

    — ¿Michael? — preguntó Gwyn creyendo que se sentía mal — ¿Te pasa algo?

    — No… yo solo… — Michael no sabía que decirle — Quiero saber qué fue lo que los garak le hicieron. El pensar que podrían haberle hecho algo malo, y que nos estuvieron ocultando esto me aterra un poco.

    — Descuida, lo sabremos en cuanto ella despierte.

    Gwyn se acercó y le dio un beso en la mejilla a Michael. El soldado le restó importancia a ese beso, y solo quería volver a la sala médica para seguir con el trabajo que tenían asignado. Una vez que terminaron de comer, procedieron a continuar. Gwyn estaba invadida de preguntas respecto a la chica y su historia, tanto que no notaba la forma en que Michael la estaba mirando.

    Pasó una media hora, y finalmente, la chica empezó a moverse y a hacer ruido. Michael y Gwyn la miraron atentamente, sabiendo que podría despertarse, y así fue. La chica abrió los ojos. Al verlos, Michael quedó impresionado al ver el color castaño que tenían. Claramente, sus ojos eran hermosos al igual que su cuerpo. La chica se sorprendió al encontrarse en una camilla, y al ver a dos soldados desconocidos frente suyo la hizo asustar.

    — ¡¿Quiénes son ustedes?! — preguntó algo aterrada de quienes podrían ser y de lo que podrían hacerle.

    — Tranquila, tranquila — Michael levantó las dos manos, haciendo ver que no era una amenaza para ella — Nosotros no queremos lastimarte, lo juro. Me llamo Michael Umcali, y ella es mi compañera Gwyn Fairin.

    — Nosotros dos somos soldados de un país conocido como Zenith — explicaba Gwyn, quien no necesitaba presentarse.

    — ¿Zenith? — preguntaba la chica asustada y sin entender nada.

    — Así es, no tienes que preocuparte. No te vamos a lastimar — decía Michael — Gwyn, ve a buscar a Richard y al resto. Yo esperaré aquí.

    La chica estuvo de acuerdo, por lo que salió de la sala médica para dar aviso al resto del equipo. Michael, por su parte, se quedó mirando la belleza de aquella chica, aunque ahora apartaba la vista a cada rato, dado a que no quería asustarla. La chica, por su parte, seguía muy asustada, además de no saber qué era lo que estaba ocurriendo. En menos de cinco minutos, Richard y el resto del equipo entraron a la sala médica. El comandante decidió hacerle ver a su invitada que no eran una amenaza para ella.

    — Hola — decía Richard intentando sonar lo más amigable posible — Yo soy el comandante Richard Sable. Veo que ya conociste a dos de mis soldados. El resto son Thomas, Devlin, Erin, Agustina, y Ace — mientras los nombraba, señaló a cada uno de ellos — Somos un equipo de soldados que proviene del Zenith, y…

    — ¿Qué quieren de mí? — la chica no lo dejó terminar.

    — Te aseguro que lastimarte no es una de esas cosas — respondió el comandante — Escucha, te explicaré quienes somos y por qué estás aquí, pero primero tengo que hacerte un par de preguntas. Al igual que tú, nosotros también tenemos algunas dudas, y necesitamos tu ayuda para aclararlas.

    — ¿Me dirán todo lo que quiero si yo contesto esas preguntas? — la chica claramente seguía con miedo.

    — Totalmente — respondió Thomas levantando las manos — Puedes estar tranquila. Nadie aquí te va a lastimar.

    — Primero que nada, necesito saber qué es lo que recuerdas de antes de despertar. ¿Estás en condiciones de decirnos? — esa fue la primera pregunta de Richard.

    La chica se llevó las manos a la cabeza intentando recordar varias cosas. En su rostro se podía notar el esfuerzo que estaba haciendo para lograrlo. Esa actitud llamó la atención del equipo del Zenith.

    — ¿No recuerdas nada? — preguntó Devlin.

    — Sí, claro que recuerdo varias cosas — se podía ver que estaba confundida — Tengo varios recuerdos en mi mente, pero son cosas sueltas y no sé en qué orden van ni tampoco cómo hacerlos encajar.

    — ¿Al menos puedes recordar tu nombre? — preguntó Erin muy curiosa.

    Tras esa pregunta, la invitada del Zenith empezó a concentrarse más. No era ningún misterio para ellos lo que estaba ocurriendo. Claramente su memoria aún no estaba funcionando a la perfección, y eso llevaba a que ella estuviera confundida. Observaron cómo estaba concentrándose en recordar su nombre, y decidieron que no harían otra pregunta hasta que ella lo tuviera. La chica se llevó ambas manos a la cabeza y luego empezó a frotarlas, en un intento de recordar varias cosas. Al cabo de dos minutos, se calmó un poco y bajó las manos.

    — ¿No lo recuerdas? — preguntó Agustina pensando que deberían darle un poco más de tiempo.

    — Sí, recuerdo mi nombre… pero no completo — respondió algo intranquila — Me llamo Alicia.

    Esas palabras sorprendieron mucho al equipo del Zenith. Si bien sabían que la chica estaba empezando a recuperar la memoria, necesitaban asegurarse de que los recuerdos fueran correctos.

    — ¿Cómo lo sabes? — preguntó Ace queriendo estar seguro de que no era un error.

    — Ya recordé por completo un suceso que ocurrió — le respondía Alicia asombrando a todos mientras mantenía un poco su nerviosismo — Me encontraba en un pasillo, una alarma estaba sonando… Un hombre me miró fijamente y me gritó: “¡Alicia!” … y… y luego escuché una explosión… Y luego de eso me desperté aquí.
     
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    Resistance

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    En línea ascendente. Así definiría la forma en la que avanza esta tercera parte de La Gran Catástrofe. Ha sido un muy buen capítulo que, pese a no tener acción, no la ha necesitado para mejorar al anterior. Te diría incluso que es un poco mejor que el anterior. Te felicito, sin acción o con acción, me esta gustando mucho que lo veo. Sin más que decir, procederé a dar mi opinión de las tramas.

    Que Zenith se haya llevado a dicha chica de la instalación Garak lo veo por un lado como un error, pues ahora estos alienigenas podrían interpretar (seguro lo interpretan) como una mala acción y podría haber problemas con la alianza tan temprana que han sembrado. Sin embargo, veo lógico que se la lleven, pues es una humana y su sitio no es ese, además, es un acontecimiento extraño que obviamente debe ser descifrado. Tengo muchas dudas y preguntas sobre este nuevo personaje femenino.

    Ha sido interesante ver a los Barrod y conocer más acerca de como se reproducen y demás. En mi historia, Los Viajeros, aún no me enfoqué en el tema de la reproducción y el sexo entre neonianos, pero es algo que verás eventualmente (spam detected XD). Aún no se me han quedado los nombres de estos personajes alienigenas pero con el tiempo y el avance de la trama iré reconociéndolos poco a poco. Por lo que hemos visto, hay una especie de venganza personal entre ambos y una relación que no es muy bien aprobada. Estas subtramas que añades le dan más realismo y vida a la historia.

    Volviendo con BM y el plan absurdo (desde mi punto de vista) de Abel... pues qué decir. Creo que Abel es un poco infantil queriendo demostrar su superioridad a Magnus, es como ver quién la tiene más grande :v Dicho esto, me he fijado en algunos personajes, como por ejemplo Natasha, que desde hace varios capítulos parece una chica más vulnerable y frágil, cosa que me sorprende pero a la vez me intriga al saber que sigue teniendo presente a Ace. Por otro lado, veo a Shun con deseos auténticos de matar a Ace, y ahora sí, parece que lo va a buscar. No puedo esperar a ver ese combate de nuevo. La revancha XD y he de añadir que Xander me sigue pareciendo un prepotente, en teoría Shun es su líder y el tipo se ríe en su cara. Estoy deseando que Ace le de una golpiza :v aunque la frase final que le dijo a Shun fue épica, digna de joder el ego de Shun. Like a eso :v

    Y finalmente terminamos con el Zenith. Ya al comienzo del capítulo vimos a Michael un tanto atraído por la nueva chica, y creo que esto dará problemas con Gwyn, que parece algo posesiva. Ya sabemos que la chica se llama Alicia y estoy seguro de que iremos conociéndola a trozos, en lo que ella recuerde de su pasado. Me pregunto que tan buena será su incorporación al grupo (si es que decide unirse a ellos).

    Sin más que añadir, espero el próximo con más entusiasmo que antes. La historia va creciendo sin prisa pero sin pausa y eso me agrada mucho. Un saludo.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    El capítulo ha estado muy bien a mí parecer, pero hay cosas que siempre llaman más mi atención que otras, así que me centraré en ellas. Primero que nada, me parece que los del Zenith han tenido muchas agallas para llevarse a esa chica de ese lugar, sobre todo al tener en cuenta que quizás los Garak han realizado experimentos con ella. La verdad es que pensé que los Garak los descubrirían al no ver su nave despegar, y hasta aposté que se realizaría una batalla estilo Star Wars XD, pero me quedé de piedra cuando no sucedió nada de nada.

    Después está el plan de Abel que me sigue pareciendo una riña de un niño de cinco años. Insisto que pueden llegar a un acuerdo dialogando y sin necesidad de volarse la cabeza mutuamente. Pienso que Abel no tiene que demostrarle nada al Zenith, ya demostró lo grandes que han sido sus soldados en las primeras misiones de la misión de recolección de recursos, cuando B.M. superó al Zenith en varias ocasiones. Ante el panorama que se presenta por el futuro ataque de B.M. tenemos a un Shun que quiere eliminar a Ace sin importarle nada con tal de que Natasha se olvide de él. Debo decir que estamos ante un futuro encuentro épico entre ambos contenientes, ten por seguro que es el combate que más espero con ansias.

    Por ultimo tenemos a Alicia, esta chica me llama mucho la atención, en especial por las preguntas que giran en torno a ella. Lo que más me intriga de todo son esos recuerdos sueltos que tiene, mi intuición me indica que efectivamente podría provenir de la Tierra, pero hasta el momento no me atrevo a especular nada más acerca de ella.

    Las sub tramas que has ido agregando en torno a los Berrod le han dado más vida a la historia, así que ese es un gran punto a tu favor. Aun no me aprendo sus nombres y hasta veces confundo una raza con la otra, pero de seguro con el pasar del tiempo las distinguiré con más facilidad.

    Eso es todo por el momento, espero con muchas ganas el combate de Ace y Shun, nos vemos la próxima oportunidad, saludos.
     
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    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Hora de publicar el capítulo 6 de esta historia y ver si sus preguntas reciben alguna clase de respuesta XD.

    Entiendo lo que han comentado. Abel es un total idiota. Tiene la oportunidad de llegar a una alianza con los enemigos sin necesidad de recurrir a la violencia, y él quiere recurrir a la violencia de cualquier manera. Pero Black Meteor es un país que guarda un gran odio hacia Zenith tras todo lo acontecido tanto antes como después de la Gran Catástrofe. Lo mejor será que continúen la lectura para ver como avanza todo esto.


    Por primera vez:

    La respuesta que Alicia les había dado dejó helados a todos los miembros del equipo del Zenith. El hecho de que mencionara una explosión solo quería decir una cosa, había sido atacada. Todos tenían una teoría distinta sobre cómo era que ella había terminado en el planeta Tgarak, pero no tenían información suficiente para estar seguros de que era realmente como creían.

    — ¿Una explosión? — preguntó Richard algo curioso, sabiendo que podía significar un ataque intencional.

    — Así es — respondió Alicia intentando recordar más — Eso es todo lo que sé. No recuerdo quien era ese hombre, ni tampoco en donde fue que sucedió esa explosión exactamente. Pero recuerdo esa escena por completo. Mi mente lo puede ver claramente.

    — ¿Qué otra cosa recuerdas? — preguntó Michael queriendo saber más sobre Alicia.

    — Todo lo que queda en mi mente son recuerdos sueltos — respondió la chica, algo asustada — Voy recordando cosas nuevas cada minuto, pero aún no sé cómo atar todos los cabos.

    — Será mejor que le demos más tiempo — sugirió Erin, viendo que ella no recordaría más por ahora.

    — ¿Me dirán lo qué quiero saber? — preguntó Alicia esperando que la respuesta fuera un sí.

    — Lo siento, pero tenemos que tener más información — respondió Ace muy seriamente — Para serte sinceros, nosotros no sabemos bien del todo lo que ocurrió. Necesitamos que tú nos digas varias cosas. También tenemos cabos que atar.

    — ¿Y qué es lo que harán conmigo? — la chica estaba aterrada de lo que le podría suceder.

    — Tienes que dejar de reaccionar así — le decía Thomas, algo cansado de que repitieran lo mismo — Dijimos que no te lastimaríamos, y cumpliremos con eso. Confía un poco en nosotros.

    — No seas así, Thomas — respondió Gwyn, regañándolo un poco — Estoy segura de que, si estuvieras en su situación, también tendrías miedo.

    — Lo mejor será llevarte a descansar — le decía Agustina acercándose a ella para ayudarla a levantarse por si lo necesitaba — Ace, acompáñame a llevarla a una habitación.

    — Con gusto — respondió el soldado, obedeciendo a la sugerencia de su novia.

    — Yo iré a buscarte algo de comer y beber — respondió Michael — Iré en un segundo.

    Viendo que no recibirían más información, todos los demás soldados del Zenith, incluyendo al comandante, se retiraron de la sala médica. Richard fue a la sala de comandos, mientras que Erin, Gwyn y Devlin fueron a sus habitaciones. Thomas iba a irse a su habitación, pero luego decidió irse a hablar con el comandante. Mientras Agustina y Ace llevaban a Alicia hasta la habitación que le pertenecía a Zoey antes de morir, Michael fue a buscarle algo para comer y beber. No tenía idea de cuánto tiempo ella pudo haber estado en esa cápsula, y probablemente lo necesitaría.

    La pareja abrió la puerta, y luego de eso, Alicia entró a la habitación. Se sentía más segura ahora, y creyó que el equipo del Zenith era de fiar.

    — Muchas gracias por traerme — Alicia les agradeció el favor — Ustedes son…

    — Agustina — respondió la chica de manera amable.

    — Ace — el soldado dijo su nombre igual que su novia.

    — Son muy amigables — les decía Alicia sonriéndoles a ambos — Y creo que hacen una linda pareja.

    — Apenas nos conoces — Agustina rio ante el comentario de la chica.

    — Pero ustedes dos se ven muy bien juntos — respondió la chica — Una vez más, gracias por ayudarme.

    Ace y Agustina se retiraron a la habitación de esta última, dejando la puerta abierta de la habitación de Alicia, sabiendo que Michael vendría a llevarle algo para que ella pudiera comer. Unos dos minutos después aproximadamente, Michael regresó con un vaso de agua y un paquete de galletitas de agua. El soldado entró y los dejó cerca de la cama de Alicia.

    — Si necesitas o quieres algo más, no dudes en pedirlo — decía Michael sonriéndole a la chica.

    — ¿Seguro que no necesitan estas provisiones para ustedes? — preguntó Alicia muy sorprendida de la hospitalidad que le estaban mostrando.

    — Está bien, no te preocupes — le contestó el soldado — Nos quedan pocas provisiones, y es por eso que ahora mismo estamos regresando a la Tierra. No puedo darte más detalles hasta que recuerdes todo lo que ocurrió. Pero una vez que nos lo cuentes, te lo diré todo. Recuerda llamarme si necesitas algo o si quieres hablar.

    — ¿Cómo era tu nombre? — le preguntó la chica, algo sonrojada por la actitud del chico.

    — Michael Umcali — respondió Michael, dando su nombre completo.

    — Muchas gracias, Michael — respondió Alicia muy feliz por la atención que le brindaban — Es un gusto conocerte. Eres encantador.

    Michael sintió una pequeña sensación de felicidad al escuchar esas palabras de parte de Alicia. La chica era muy bonita, tenía una voz dulce, y también era muy amable. De alguna forma, Michael empezó a sentirse algo cautivado por ella, a pesar del poco tiempo que llevaba consciente. Se retiró de la habitación y cerró la puerta, y luego de eso sentía ganas de entrar otra vez y seguir pasando el tiempo con Alicia. Estaba claro que debían averiguar todo lo que pudieran sobre ella, pero ese no era el motivo. Ella realmente le caía bien, y por primera vez para Michael, sentía ganas de quedarse despierto por más tiempo hablando con ella.

    El soldado decidió que lo mejor que podía hacer era descansar para aclarar un poco su mente. No tenía idea de por qué sentía eso, pero creyó que se le pasaría si se iba a dormir.

    En la sala de comandos, Richard hablaba con Thomas acerca de la chica. Tanto el comandante como el soldado mantenían un punto de vista similar respecto a lo que creían que había sucedido.

    — Estoy de acuerdo — fue la respuesta de Thomas ante algo que el comandante dijo — Es más que seguro que su nave fue destruida por los garak. Ella estaba en un lugar en donde guardaban restos de naves que atacaban el lugar.

    — Además de que en una nave no puede haber una explosión de la nada — decía el comandante — Esa explosión fue provocada por alguien, y estoy seguro de que fueron ellos.

    — ¿Por qué lo harían? — preguntó Thomas muy confundido — ¿Por qué la dejarían en una cápsula como esa? ¿Y dónde está el resto del equipo?

    — Esa es una pregunta que solo ella nos puede responder — respondió Richard — Pero una cosa sí es segura. Los garak nos han engañado. Ni siquiera se dignaron a decirnos que la tenían.

    — ¿Y qué tal si lo que dijeron sobre los berrod era mentira? — preguntaba Thomas pensando en una posible teoría — ¿Qué tal si planeaban usarnos para acabar con una especie inocente?

    — Dudo mucho que ella pueda respondernos algo así — fue la respuesta de Richard, a quien no le gustaba nada lo que iba a decir a continuación — Pero no creo que necesitemos más información. Los garak nos han engañado, lo que quiere decir que podrían ser un peligro para nosotros, y para el resto del planeta Tierra. Imagina que estuvieran usando sus máquinas para acceder a la mente de Alicia y obtener la ubicación de la Tierra. Si eso fuera cierto, incluso aunque ellos no tuvieran la intención de atacarnos, los berrod podrían conocer nuestra ubicación.

    — En otras palabras, tanto los garak como los berrod son una posible amenaza para la Tierra — respondió Thomas, poniéndose nervioso de lo que podría ocurrir.

    — Lamentablemente sí — respondió el comandante — Tendremos que esperar para ver qué es lo que nos dice Alicia cuando recupere su memoria del todo.

    Mientras ellos dos mantenían su charla, Ace y Agustina se encontraban en la habitación de la chica. Ambos estaban recostados juntos sobre la cama, estando muy cerca el uno del otro. Ace tomó a su novia en brazos y la acercó hasta él, una vez allí, ambos empezaron a besarse apasionadamente. Tenían una gran preocupación por lo que pudiera acontecer en ese planeta, pero afortunadamente, ninguno de los dos salió herido. Eso los había dejado aliviados, y querían aprovechar ese momento para disfrutar la compañía del otro. En medio de los besos, Agustina detuvo a Ace para decirle algo.

    — Ace, espera — le decía la chica llamándole la atención — No sé cómo debo pedir esto. Pero ya pasamos mucho tiempo juntos… creo que deberíamos…

    — ¿Eso quieres? — preguntó Ace sabiendo a donde quería llegar.

    — Ya hemos pasado mucho tiempo juntos, y tengo muchas ganas de hacerlo — respondió la chica — Pero si tu no quieres…

    — Quiero hacerlo — le respondió su novio, dándole a entender que no tenía problemas — Te amo. Y creo que no hay nada de malo en esto.

    — Yo también te amo, Ace — le respondió Agustina muy feliz de que su novio haya aceptado — Te amé desde el día que te acercaste a ayudarme. Y después de todo el tiempo que pasamos juntos, ya no quiero seguir esperando.

    Fue así que ambos reanudaron lo que estaban haciendo, sin embargo, esta vez la pasión era mayor. En un momento, ambos empezaron a quitarse la ropa, dejándola en el suelo o sobre la cama. Esa noche era la primera vez en la que tenían relaciones sexuales, por lo que iban muy despacio.

    — Lo… lo siento. Yo no quise… — dijo Ace algo avergonzado — Me dejé llevar y…

    — No seas tímido — le decía Agustina muy suavemente — Soy tu novia, y tú eres mi novio. Así que puedes tocarme si quieres.

    Mientras tanto, Devlin dormía junto con Erin en la misma cama. Los dos estaban descansando, pero el ruido que sus dos compañeros estaban haciendo, aunque era mínimo, los había despertado.

    — Que molesto — decía Devlin quejándose un poco.

    — ¿Quieres que lo hagamos también? — le preguntaba su novia, riéndose un poco de la reacción de Devlin.

    — Escucharlos me saca las ganas — decía el soldado, el cual se levantó de la cama algo molesto — Vamos hasta la última habitación. Allí podríamos dormir más tranquilos.

    — Como quieras — Erin volvió a reírse — Te ves muy tierno cuando estás enojado.

    — ¿Cómo que me veo así cuando me enojo? — preguntó Devlin, riéndose un poco de esa frase — Si estoy enojado, no debería ser tierno.

    — Eres un amor, Devlin — respondió su novia — A ti el enojo no te sale y te ves muy tierno.

    — Bueno, supongo que tengo que trabajar un poco más — tras decir esas palabras, Devlin comenzó a reírse también.

    La pareja de soldados se dirigió hasta la última habitación, y se recostaron en la cama que había en ese lugar. Tal y como Devlin lo dijo, no se escuchaba nada en ese lugar. Erin y Devlin no tardaron mucho en dormirse. Ansiaban la tranquilidad, y finalmente la habían encontrado.

    Gwyn, por su parte, estaba esperando en su habitación a que Michael entrara para dormir con ella. Sin embargo, se sorprendió mucho al ver que este no iba a ese lugar. Le sorprendió mucho esa actitud por parte del soldado, así que se levantó y se dirigió a su habitación. Al abrir la puerta, lo vio dormido sobre su cama. Creyó que tal vez el estrés por la exploración, y todas las dudas respecto a lo que los garak habían hecho con Alicia lo habían preocupado mucho y que él decidió irse a dormir solo. La chica se acercó hacia él, le quitó las sábanas que tenía encima, y luego entró a la cama con él, colocándose muy cerca suyo. Se sentía mal por no haberle pedido permiso, pero consideró que a él no le importaría. Gwyn pensaba en algo que Michael le había dicho antes de descender a Tgarak. Una vez que llegaran a la Tierra, Michael le pediría a ella que empezaran una relación oficial. Eso era lo que Gwyn llevaba esperando desde que se acercó a Michael por primera vez, y no quedaba mucho tiempo para que se hiciera realidad.

    […]

    Shun siguió su entrenamiento por varios minutos más. Natasha entró a la sala en donde él se encontraba realizando ejercitación muscular de los bíceps, muy intrigada porque él no iba con ella. Al verlo allí, se preocupó mucho porque Shun estuviera tomándose el ataque al Zenith muy en serio, y que eso pudiera provocarle una lesión muscular por entrenar demasiado. Si bien sabía que el ataque al Zenith era algo muy importante, Shun lo estaba llevando muy lejos cuando no era algo necesario. La chica se acercó a él, y le hizo una seña para que se detuviera. Shun decidió obedecer, y dejó las mancuernas que usaba en el suelo.

    — ¿Piensas seguir aquí más tiempo? — preguntaba Natasha, muy preocupada por Shun.

    — No, la verdad es que no — le contestó Shun, levantándose para guardar lo que había usado en su lugar — Se ve que extrañas tenerme cerca. Iré a darme una ducha y luego iré a dormir contigo.

    — Ya has entrenado demasiado — le respondió Natasha muy aliviada de que Shun se hubiera detenido — Tenemos mucho tiempo para prepararnos para la misión. No tienes que entrenar como si fuera el último día.

    — De acuerdo, de acuerdo — respondió Shun muy feliz por la forma en que Natasha se preocupaba por él — Espérame un momento más. Quiero quitarme todo este sudor de encima.

    Tras decir esas palabras, Shun le dio un beso en la mejilla a su novia. Natasha vio como él iba al baño de la nave para poder darse un baño. Estaba segura de que Shun ya no iba a entrenar más en lo que restaba del día, a pesar de que no estaba segura de cuánto tiempo podría ser, dado a que era imposible de determinar sin consultar con el reloj interno de la nave. Decidió no darle importancia, ya que Shun dijo que pronto iría con ella.

    La chica lo esperó unos minutos en la cama de su habitación, hasta que finalmente Shun apareció. Ella se sentó en la cama para recibirlo, y Shun se sentó al lado de ella. El soldado iba a pedirle que tuvieran relaciones, pero había algo en el rostro de Natasha que le llamaba la atención. Aunque ella quisiera ocultarlo, se notaba que estaba preocupada.

    — Nat, ¿qué es lo que tienes? — preguntó el soldado algo preocupado por verla así.

    — Solo pensaba en el ataque que vamos a realizar sobre el Zenith — respondió la chica, intrigando a su novio.

    — ¿Y te preocupa eso? — preguntaba Shun sin entender el motivo — Somos mucho mejores que ellos, podremos matarlos sin dificultades. Además, ellos no llamarán al resto de sus naves hasta que hagamos el acuerdo de paz. Tendremos la ventaja numérica en este combate.

    — No estaba pensando en eso precisamente — le respondió su novia — Estaba pensando en los soldados a los que vamos a matar. Zenith tiene a soldados muy hábiles, tales como los que enviaron a cumplir la misión de saqueo de recursos. Deberíamos tener cuidado de no asesinar a los que nos puedan servir.

    — El problema es que no los conocemos a todos — respondió Shun, quien tuvo una idea para ver como reaccionaba Natasha — Pero podemos decidir ahora sobre los soldados que conocemos. Michael era el líder en las misiones, y Thomas es un buen soldado. A ellos dos los dejaremos vivos. Devlin y Erin, pues, la verdad es que Devlin no me pareció un mal soldado, pero no vale la pena tener a Erin. El matarla a ella podría hacer que él se vuelva imprudente. Y las otras chicas no han demostrado mucho, pero tal vez no debamos matarlas a todas. En un principio, creo que Michael y Thomas no deberían ser asesinados. Podremos prescindir del resto.

    — ¿Y qué hay de Ace? — preguntó Natasha muy extrañada al ver que Shun no lo mencionó.

    — Ace debe morir — Shun sintió un poco de furia al escuchar ese nombre, otra vez desde la boca de Natasha — Es un traidor que nos abandonó y causó nuestra derrota. No podemos dejar que siga vivo después de lo que nos hizo.

    — Ace es un soldado muy hábil — le decía Natasha, ganándose una mirada furiosa de Shun — Él de seguro se ha mantenido entrenando en todos estos días. De seguro se ha vuelto más fuerte que antes. No sé si lo recuerdas, pero él te derrotó en una pelea. Además de que tiene experiencia para liderar soldados en batalla. Necesitamos a alguien así para nuestro equipo.

    Shun ya no lo pudo soportar más. Después de toda la ayuda que le dio a Natasha, ella seguía considerando que se trataba de un buen soldado. Los elogios que venían de su parte lo enfurecieron demasiado. Shun odiaba a Ace con todo su ser, y lo que menos necesitaba era que le dijeran que su enemigo era mejor que él. Sobre todo, que se lo dijera Natasha, su propia novia. Ya se hartó de escucharla decir lo mismo, por lo que le dio un puñetazo en la mejilla. Ella fue tomada por sorpresa, y no consiguió hacer nada para evitar el golpe.

    El puñetazo de Shun fue muy fuerte, pero Natasha no lo sintió demasiado gracias a la resistencia que había obtenido su cuerpo. Sin embargo, se asustó mucho de que Shun la hubiera atacado de la nada.

    — Shun, ¡¿qué te pasa?! — gritó un poco asustada — ¡¿Por qué me golpeaste?!

    — ¡Porque ya estoy cansado de que hables de Ace como si fuera el soldado perfecto! — gritó muy furioso su novio — ¡Tu príncipe nos abandonó, y nos cagó la misión! ¡Se fue con el Zenith, ¿acaso no lo recuerdas?! ¡Estoy harto de escucharte decir que él es mejor soldado que yo!

    — Te recuerdo que con Ace ganamos varias peleas contra los enemigos, y que contigo como líder no ganamos ninguna — Natasha respondió muy seriamente.

    — ¡Cállate! — Shun le dio otro golpe a Natasha, idéntico al primero.

    Ese golpe fue mucho más fuerte que el anterior, y Natasha sintió un dolor leve por el golpe. Su novio la había golpeado dos veces seguidas, cosa que la asustó más que antes, y provocó que algunas lágrimas empezaran a caer de sus ojos. No tanto por el dolor, sino porque era su novio el que la había golpeado.

    — ¡Deja de golpearme! — Natasha estaba asustada de lo que iba a hacer Shun — ¡Yo no te hice nada!

    — Tal vez un par de golpes de acomoden las ideas — Shun ya no gritaba, pero seguía furioso con Natasha — Si crees que Ace le hará bien al equipo, estás realmente equivocada.

    — Di lo que quieras de él, pero Ace nunca me atacó así — le decía Natasha buscando calmarlo — Ni siquiera cuando estaba en el Zenith. Te enojas porque digo que él es mejor que tú, pero solamente estás demostrando que tengo razón.

    — ¡Te dije que te calles! — gritó Shun, quien ya no podía controlar su enojo.

    Tras decir esas palabras, Shun golpeó a Natasha tres veces con los puños. La chica dio gritos de dolor por los ataques que recibió. Los golpes fueron tan rápidos que ella no pudo responder a tiempo.

    — Deja de provocarme, Natasha — le decía Shun muy enojado — Solo estás haciendo que me enfurezca.

    En ese momento, la puerta de la habitación se abrió. Stuart, Paul y Casey entraron queriendo saber qué era lo que estaba ocurriendo allí. Natasha y Shun los miraron atentamente.

    — ¿Qué demonios es este alboroto? — preguntaba Stuart, sin saber que ocurría.

    Paul vio la expresión de enojo en la cara de Shun, y también vio como Natasha estaba llorando y se alejaba cada vez más de él. Eso fue más que suficiente para él para saber qué era lo que había ocurrido.

    — Shun, ¿en serio? — Paul se sentía decepcionado de su compañero — ¿Realmente golpeaste a Natasha?

    — ¡¿Qué mierda tienes en la cabeza?! — le preguntó Casey sabiendo a lo que se refería Paul — ¡¿Por qué la atacaste?!

    — No lo entenderían — decía Shun mientras salía de la habitación, abriéndose paso entre sus compañeros — Son muy estúpidos como para entenderlo.

    — ¿Natasha, estás bien? — preguntó Paul acercándose a su compañera.

    Casey hizo lo mismo que él, mientras que Stuart decidió seguir a Shun.

    — Oye, ¿qué mierda estabas intentando hacer? — preguntó Stuart, queriendo respuestas a las acciones de su compañero.

    — Cierra tu puta boca, Stuart — Shun no se volteó para dirigirle las palabras.

    En ese instante, Xander y Claire aparecieron frente a ambos. Los dos soldados escucharon el ruido y quisieron ir a ver qué era lo que ocurría.

    — ¿Qué pasó? — preguntaba Claire algo intrigada — Escuchamos gritos.

    — No pasó nada — respondió Shun muy seriamente.

    — Shun golpeó a Natasha — dijo Stuart, con el mismo tono que su compañero — Estoy intentando que me diga por qué.

    — Creo que sería bueno que te explicaras — decía Xander, mientras se ponía en frente de Shun.

    — Apártate, Xander — ordenó Shun muy furioso con él, al igual que con Stuart.

    — Me parece que no voy a ir a ningún lado — respondió el soldado de forma muy severa — No hasta que me expliques por qué atacaste a tu novia.

    Shun no quería darle explicaciones a nadie, dado a que el motivo le daba vergüenza, por lo que decidió apartar a Xander por su cuenta. El soldado lanzó un puñetazo a la cabeza, el cual fue muy rápido y fuerte, pero nada que Xander no pudiera esquivar. El soldado solo tuvo que retroceder unos pasos para evitar el ataque de Shun. Este último luchaba dominado por la ira, por lo que no pensaba claramente sus ataques. Shun se acercó intentando darle otro golpe con la otra mano, pero Xander retrocedió exactamente igual que la primera vez que Shun lo atacó, para inmediatamente después encajarle un rodillazo en el estómago que Shun sintió muy potente, provocando que se inclinara. Con un codazo rápido en la cabeza, Xander derribó a Shun al suelo. Debido a la poca preparación para el combate, Shun cayó muy rápido.

    En eso, el comandante Frans llegó queriendo saber por qué dos de sus soldados estaban luchando entre sí.

    — ¡¿Qué mierda significa esto?! — el comandante no entendía nada, por lo que estaba muy furioso — ¡¿Por qué están atacándose entre ustedes?!

    — Shun golpeó a Natasha, y luego me atacó — respondió Xander, dejando impresionado al comandante — Se puso violento con nosotros sin una razón alguna.

    — ¿Eso es cierto, Shun? — el comandante se refería al motivo del ataque, y no al ataque en sí.

    — ¿Para qué mierda voy a gastar saliva? — Shun respondió de forma descortés a su comandante — Ninguno de ustedes lo entenderá.

    — Realmente estoy muy decepcionado de ti, Shun — decía Frans, mostrando pena por lo ocurrido — Eres un gran soldado, pero si vas a atacar de esa forma a tus compañeros, no tengo más opción que castigarte. Durante un día, no vas a comer nada. Vuelve a atacar a otro de tus compañeros y haré que sea una semana. Stuart, ve hacia la sala de almacenamiento de suministros, y vigila que Shun no robe nada.

    — Entendido, comandante — respondió Stuart, dispuesto a cumplir con esa orden.

    Stuart fue al lugar que Frans le había ordenado, mientras que el comandante fue a ver a Natasha para comprobar que los daños no fueran graves. Xander y Claire, por su parte, decidieron dejar a Shun y retirarse a su habitación.

    — Si vuelves a atacar a alguien más, te daré una paliza, ¿me oíste? — le decía Xander muy furioso con Shun — Y si me atacas a mí o a Claire, usaré la energía de mi cuerpo si hace falta.

    Los dos soldados se alejaron del lugar. Shun pudo ver que cometió un error, y que ahora estaba en la mira de todo el equipo. Pero no se mostraba arrepentido. Natasha ya lo tenía harto hablando de Ace como si fuera una especie de héroe, olvidándose de que él había traicionado al resto del equipo. Suprimió las ganas de golpearla porque creyó que solo sería una ocasión, pero se repitió más de una vez, cosa que lo hizo enojar casi hasta el límite.

    Frans, Casey y Paul se encontraban con Natasha. El comandante apenas había llegado, y lo primero que hizo fue revisar el estado de su soldado. Quería asegurarse de que no había recibido daños, por más leves que sean. Natasha se encontraba bien. Gracias a la mutación que sufrieron gracias a la catástrofe, su cuerpo ganó resistencia ante los ataques de su novio. El comandante estaba aliviado de que no fuera nada grave. Pero sabía que el motivo del ataque tenía que conocerse.

    — Dime, Natasha — decía Frans, viendo que ella aún estaba asustada — ¿Por qué fue que te atacó?

    — Porque es un tipo muy celoso — respondió Natasha, dejando confundidos a todos — Dije que Ace me parecía un buen líder para nosotros, y creyó que yo quería volver con él. Por eso me dio un golpe. Lo quise tranquilizar, pero eso solo lo enfureció más.

    — Shun es un malnacido — Paul no podía creer lo que escuchaba — No puedo creer que sea tan tonto. Recuerdo sus enfrentamientos y discusiones con Ace, pero nunca había llegado tan lejos.

    — ¿Te sientes bien? — preguntaba Casey, creyendo que Natasha tal vez estaba ocultando algo.

    — Me siento bien, en serio — respondió su compañera — Pero no puedo creer que mi propio novio me atacara de esa manera. Ya no quiero tener nada que ver con él.

    — Escucha, Natasha, Shun seguirá formando parte del equipo — le respondió el comandante Frans — No lo puedo sacar solo por esto. Pero si te vuelve a golpear, o incluso si lo llega a intentar, avísame. Hablaré con Abel y haré que lo quiten del equipo. Acabamos de perder a Grace, y no me sirve de nada un soldado que ataca a sus compañeros.

    — Si se me acerca, yo misma le daré una paliza — decía Natasha, ahora recuperando el espíritu de lucha característico de ella — Él no tiene derecho de golpearme de esa forma. Y no dejaré que lo vuelva a hacer.

    […]

    En medio de la noche, Michael se sentía un poco incómodo mientras dormía, lo cual lo llevó a despertarse. Al abrir los ojos, a pesar de que su habitación estaba oscura, vio como Gwyn estaba durmiendo junto a él. El soldado estaba un poco molesto con su compañera, dado a que esa noche él quería dormir solo. No lo dijo porque no tenía ganas de que se sintiera mal, pero creyó que lo mejor habría sido decírselo.

    Gwyn dormía de forma tranquila junto a él, y Michael no quería despertarla para pedirle que se fuera. Consideró que una actitud así sería un poco cruel, más con alguien como Gwyn. Pero lo cierto es que él quería pasar esa noche solo, y no podía con ella en su cama.

    — Es un poco molesta — pensaba Michael levantándose de la cama — No me deja solo ni un segundo.

    El soldado salió de su habitación y entró al pasillo en donde estaban las demás habitaciones. No tenía idea de que era lo que iba a hacer ahora. Todos los demás seguían dormidos probablemente, y era muy temprano como para ir a la sala de entrenamiento, aunque no le vendría mal pasar algo de tiempo ahí. Consideró la idea de ir a buscar algo para comer, pero debían racionar la poca comida que les quedara para que les durara hasta regresar a la Tierra. Entonces creyó que lo mejor que podría hacer sería ir a la sala de comandos de la nave para ver si Richard necesitaba algo de ayuda o si quería charlar un poco.

    Sin embargo, su recorrido se detuvo cuando pasó por al lado de la puerta de la que había sido habitación de Zoey, ahora ocupada por Alicia. Al pasar por allí, escuchó un ruido que llamó su atención. Prestó un poco de atención y pudo distinguir que se trataba de un llanto leve. Aterrado de que Alicia pudiera tener algún problema grave, decidió entrar abriendo la puerta despacio para no despertar a nadie. Fue así que vio que la chica se encontraba sentada sobre la cama, con las manos cubriéndose los ojos mientras lágrimas caían por ellos, además de que la escuchaba sollozar sin consuelo.

    Michael se asustó en serio de verla así. Realmente no le gustaba verla llorar, pero lo único que podía hacer era preguntarle que tenía. Le hizo saber que se encontraba ahí para no asustarla.

    — Alicia — Michael habló bajo para que solamente ella fuera capaz de escucharlo.

    La chica quitó las manos de sus ojos y levantó la cabeza para ver al soldado que estaba ahí. Ella lo reconoció y recordó perfectamente quien era. Sin embargo, esto no evitó que continuara llorando. Michael no soportaba observar una escena como esa, y quería saber qué era lo que estaba ocurriendo.

    — ¿Qué tienes? — preguntó muy curioso — ¿Por qué lloras?

    — Por mi familia — le respondió Alicia sin interrumpir el llanto.

    — ¿Qué ocurrió con tu familia? — le preguntó Michael algo asustado por la forma en la que ella hablaba.

    — Están muertos, Michael — Alicia empezó a llorar más fuerte — Fueron asesinados.

    Esas palabras golpearon a Michael como si se tratara de un balde de agua fría. Aparentemente, Alicia había logrado recordar algo importante, y eso le ocasionó alguna especie de trauma. Probablemente lo hubiera recordado de forma muy repentina. Michael se acercó a la chica, se sentó a su lado, y luego la abrazó para consolarla. Alicia apoyó su cabeza en el hombro de su compañero, y empezó a llorar en él. Michael se sentía muy mal por eso. Tenía ganas de levantarle el ánimo. Se dio cuenta de que, sin querer, desarrolló sentimientos hacia la chica que habían encontrado en Tgarak. Estaba sintiendo algo que no había sentido nunca antes en su vida por alguien más, ni siquiera cuando estaba junto con Gwyn. Ante eso, decidió que ayudaría a la chica nueva a superar esa experiencia, pero primero debería averiguar bien que era lo que le había pasado.

    — Yo sé que debe ser difícil para ti — decía Michael abrazándola con más fuerza — Pero necesito que me digas que fue lo que ocurrió. ¿Crees que puedes?

    — Quiero decírtelo ahora — el llanto de Alicia seguía, pero ahora era más débil — No quiero tener que seguir recordando algo como esto.

    — Dímelo — respondió el soldado dispuesto a ayudarla — Y no te preocupes, yo se lo diré todo a Richard. No tendrás que seguir hablando de esto si no quieres. Así que dime, ¿qué ocurrió con tu familia?

    Alicia lloró por un minuto más para asegurarse de desahogarse por completo. Una vez terminó, se secó las lágrimas que le quedaban, y empezó a aclarar su voz para que Michael pudiera entenderla.

    — Ya recordé todo lo que pasó antes de que me despertara aquí — narraba Alicia, mientras Michael prestaba atención total — Mi verdadero nombre es Alicia Noble. Yo vivía en Coast Trident con mi padre, mi hermano mayor, mi tía y mi tío — Michael supo que Richard tenía razón en su teoría cuando mencionó a Coast Trident — Después de la catástrofe, mi madre, mis primos y mis abuelos murieron. La radiación los asesinó. Mi padre quería ir al espacio e investigar qué era lo que había pasado. Tras haber perdido a mi madre y a sus padres, él quiso descubrir por qué había ocurrido. Dijo que tenía que conocer la razón por la que nuestra familia fue destrozada. El gobierno de Coast Trident le dio una nave después de que el luchara mucho tiempo por conseguir una autorización. Mi padre era científico, y mi tío y mi tía eran militares. Fue así que mi hermano mayor y yo aprendimos mucho sobre ciencia y combate. Porque mi padre quería llevarnos al espacio una vez que todo estuviera listo.

    Alicia se tomó una breve pausa para secarse unas lágrimas que empezaban a caer de su rostro otra vez, mientras que Michael la miraba sintiendo mucha lástima por lo que le había ocurrido.

    — El 17 de septiembre del año 13 después de la Catástrofe, partimos al espacio. Mi padre tenía prisa por explorar el espacio, por lo que la nave que nos otorgaron no era la mejor ni la más rápida. Pasaron dos meses hasta que detectamos un planeta con vida por medio de una sonda. Nos empezamos a acercar a la atmósfera para aterrizar en él, pero entonces nos empezaron a disparar. Como nuestra nave no tenía buenas defensas, los disparos de los cañones impactaron y provocaron varios agujeros en la misma, activando la alarma que te mencioné. La nave contaba con un sistema de aterrizaje suave que se activaba en caso de una emergencia como esa, pero los disparos de los cañones seguían viniendo. Mi hermano mayor y mis tíos murieron por esos disparos. Cuando todo eso pasó, mi padre me gritó y luego escuché una explosión. Caí al piso y cuando estaba a punto de quedar inconsciente, vi como un disparo impactaba cerca del lugar donde mi padre se encontraba. Toda mi familia murió en ese día, Michael… alguien nos disparó… yo fui la única sobreviviente… y me dejaron totalmente sola… Me quitaron la única familia que me quedaba…
     
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    Poikachum

    Poikachum Usuario VIP Comentarista empedernido

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    Otro gran capítulo y ya sabemos un poco más sobre esa mujer, lo que me pregunto ahora que papel tendrá una vez lo cuente todo al lider de estos, se quedara en un personaje que enlazara con otra trama o esta mintiendo y es en realidad uno de esos seres transformados en humanos donde la Alicia murio en el planeta hace años?...interesante...hay muchas posibilidades.

    Shun no actuó bien pero Natasha es una tocapelotas sin pelotas que cada cierto tiempo recuerda a Ace, ya veriamos si ella lo hace mejor como lider, ser traicionado nunca es agradable y mas si es alguien con quien te llevas mal. Espero que Shun la mate y arroje su cuerpo al Sol para que se queme mientras ve como este esboza una sonrisa desde la nave...

    En fin no hay mucho mas que añadir tras este planteamiento sobre Alicia y mi odio a Natasha que esta en mi lista negra :D

    Hasta la proxima -^^
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Aquí estoy, como siempre, fielmente leyendo LGC.

    Este capítulo me ha parecido interesante, lo sentí un poco más tranquilo que lo anteriores, pero es lógico teniendo en cuenta lo que se viene más adelante. Por lo visto, Shun terminó explotando peor que la bomba de Hiroshima, pero ciertamente lo comprendo, osea, su propia novia le recalca en su cara que Ace fue esto, fue aquello, y para peor Natasha actua como si Ace nunca los hubiera traicionado. La verdad es que la mayoría de soldados (no todos) actuarían como lo hizo Shun, sin embargo, te digo que no me sorprende sus acciones, y tampoco veo que esté mal su actuar. (Cuidado, no estoy diciendo que apoye esa actitud en un hombre, solo expongo mi punto de vista tomando el de Shun) Se veía venir desde hace tiempo que Shun terminaría atacando a Natasha de esa forma, y no me sorprende, la verdad, la misma Natasha debería reconocer que ella también tuvo la culpa en lo sucedido y que hizo un mal en donde solo provocó a un Shun que solo actuó ante lo que escuchaba, y bueno, claro, Shun también debe reconocer que hizo algo que no debía, y menos tratándose de que se trataba de su novia y compañera de equipo.

    Por otra parte, Alicia finalmente ha logrado recordar parte de su pasado y por lo visto, proviene de la Tierra. Pienso que si su nave fue atacada, quizás los Berrod tienen la culpa de la muerte de su familia, en especial porque ella se encontraba entre los restos de una nave (suponiendo que la nave era de los Berrod). Pero aún el panorama no está muy claro, dado que los Garak también podrían ser los culpables, lo que aún me tiene con el clavo es que, ¿por qué estaba en una capsula? Esa es la única pregunta que me ronda en este momento por mi cabeza.

    También por otro lado, no podemos dejar afuera a Michael, el tío parece estar enamorado de Alicia y en la de menos manda a Gwyn a volar (como decimos aquí XD). Realmente lo entiendo, creo que ningún hombre se sentiría a gusto con una chica que lo sigue de un lado para otro y no lo deje respirar. Gwyn es una chica cariñosa, pero el cariño que siente hacia Michael no es cariño ni mucho menos amor, me parece que es obsesión y en base a eso, no está tomando en cuenta lo que siente Michael. Menos cuando le ha estado pidiendo decenas de veces que sean novios, cuando claramente Michael no quiere nada serio con ella. Puede sonar mal y todo pero hay que ser realistas, Michael solo usa a Gwyn para sacarse las ganas, y si no fuera así, esa presión que ejerce la chica sobre él va a causar que su relación se termine más rápido, total, Michael le gusta Alicia, así que no me sorprendería que acaben su relación antes que el gallo cante. (¿Dondé habré leído esa frase?)

    Eso es todo por ahora, quedo a la expectativa de lo que pueda ocurrir con el problemón en que se ha metido Shun, también lo que hará Michael, y sobre todo descubrir la importancia que tendrá Alicia en todo esto de La Gran Catástrofe. Saludos.
     
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