Historia larga La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 1 Agosto 2018.

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    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    5618
    Hola. Bueno, después de que la parte II haya terminado en junio, ya es el momento de que se publique la parte III de LGC. Espero que a los que les hayan gustado las otras dos anteriores también puedan disfrutar mucho esta. Si tú eres alguien que no leyó las anteriores, y tienes ganas de leer esta, te recomiendo que primero leas las anteriores. Claro que no te puedo obligar, y si te quieres saltar todo lo acontecido anteriormente eres libre de hacerlo, pero es probable que pierdas de vista varios aspectos clave que han ocurrido durante la historia. Si te interesa, te dejo los links a las dos partes anteriores: Zenith vs Black Meteor - La Segunda Evolución

    Resistance espero que esta parte sea de tu agrado, porque para mí es mejor que las dos anteriores.
    Zurel espero que en algún momento puedas regresar al foro con tus problemas resueltos. Cuando lo hagas, podrás pasarte a leer el final de la segunda parte y luego el inicio de esta. Esperemos que sea pronto, y esperemos que también puedas publicar tu historia.
    Poikachum solo te diré que tu deseo de sangre se cumplirá. No será en el principio, pero esta parte tendrá más muertes que las que tuvieron las partes I y II XD. Solo es cuestión de que esperes. Mientras tanto, espero que te guste la historia.
    Trafalgar D Ace gracias por haberte leído las partes I y II en tan solo 5 días XD. Ahora las publicaciones irán más tranquilas, siendo una por semana, por lo que no creo que sea necesario que te apresures.
    Crofts una vez que termines con la parte II (solo son 10 capítulos) podrás pasarte por aquí a darle un vistazo a esta.

    A ustedes les agradezco todo el apoyo mostrado hasta ahora. Y bueno, es el momento de que empiece la lectura. Como dije, ojalá sea de su agrado. Si tienen dudas para recordar algo sobre partes anteriores, en mi blog hay una cronología. Me despido.


    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

    Última exploración:

    La nave del Zenith recorría el espacio exterior, cruzando el enorme vacío del universo mientras se dirigía de regreso hacia la Tierra. Había pasado un año desde la fecha de partida inicial, y en todo ese tiempo, no habían encontrado ni un solo planeta que presentara vida alguna en el sector 2-A. Quitando el planeta donde fueron atacados por los hostiles, el cual fue bautizado por ellos mismos como Fientlig, que es la traducción literal de “hostil” en el idioma oficial que se habla en el Zenith; no se había encontrado otros planetas donde habitara vida. No se sabía si la Catástrofe había ocurrido en esos planetas, por lo que era un misterio si esos planetas ya estaban muertos, o si la caída de meteoritos les había quitado toda la vida que habitaba en ellos. Sin importar cual fuera la situación, Richard tomó la decisión de dejar de explorar el sector 2-A cuando veía que los suministros enviados se les estaban agotando.

    Al no encontrar planetas de los cuales pudieran extraer comida segura para ellos, se vieron obligados a emprender un viaje de regreso a la Tierra para reabastecerse y poder continuar la exploración. Sin embargo, el comandante creyó que podrían tener algo de suerte en el sector 2-B, por lo que decidió que lo intentarían allí. Quedaban pocos suministros, y el camino de regreso a la Tierra no les tomaría más de dos semanas. Podían acelerar y regresar en menos tiempo a la Tierra, pero tenían órdenes de no recorrer zonas no exploradas a gran velocidad. Esto era para evitar accidentes, y para poder apreciar bien cualquier detalle que les fuera de utilidad.

    Todos en la nave, exceptuando a Ace y a Thomas, estaban dormidos. Los dos soldados se encargaban de asegurarse que la nave mantuviera su curso y se mantuviera a salvo. Habían estado hablando durante varios minutos.

    — ¿Ansioso por regresar a la Tierra? — le preguntaba Thomas a su compañero — El viaje ha sido algo aburrido. Yo realmente espero que cuando lo retomemos, nos encontremos con algo interesante.

    — La verdad es que no estoy ansioso por regresar — le respondió Ace pensando un poco en una charla que tuvo en el pasado — Pero cuando lo hagamos, le compraré algo a Agustina. Se lo prometí.

    — Mi teoría es cierta después de todo — decía Thomas confundiendo a su líder.

    — No entiendo de que estás hablando — fue la respuesta de Ace.

    — Estuve observándote desde un tiempo, y cada vez que hablas con ella, o de ella, te siento más alegre — explicaba Thomas — Creo que ella es muy especial para ti.

    — Lo es… — respondió Ace algo pensativo — Estar con ella me hace bien. Me hace sentir feliz. Lo que siento cuando estoy con ella es algo que no sentí cuando estaba con Natasha ni con Julie — el soldado tomó una pequeña pausa tras esas palabras — La amo, pero no se lo he dicho porque no encontré la forma adecuada de hacerlo.

    — Ace, piensa en todo lo que has hecho por ella — le respondió Thomas — Le diste el apoyo emocional que necesitaba, le salvaste la vida, e incluso has entrenado con ella enseñándole como defenderse de la misma forma que tú. En lo que a mí concierne, tú ya le has dicho que la amas. Solo que no has usado palabras para eso.

    — Aun así, ella es especial para mí, y tengo que decírselo de forma apropiada — decía Ace mirando a Thomas, que apartó un poco la vista de él — ¿Pasó algo?

    — No, no es nada — respondió Thomas sin devolver la vista a su lugar — Solo recordaba una charla que tuve hace unos días.

    Thomas fue a la sala de entrenamiento para realizar ejercicios de musculación. Sentía que la falta de actividad fuera de la nave le estaba quitando fuerza, y decidió que dejaría el entrenamiento de combate por un tiempo para centrarse en otro tipo de entrenamiento. Cuando entró, vio como Gwyn y Erin estaban descansando y hablando. El soldado escuchaba que ellas estaban hablando, y a pesar de que lo hacían en voz baja, podía escucharlas si se concentraba lo suficiente.

    ¿Y bien? — le preguntó Erin a su amiga — ¿Qué te dijo esta vez?

    Lo mismo que me ha estado diciendo hace tiempo — respondía su compañera — Que disfruta de estar conmigo, pero que sigue sin desear una relación oficial.

    O sea que Michael y tú todavía no son pareja — le decía Erin, cosa que llamó la atención de Thomas — Deberías buscar una forma de forzarlo a que acepte. Después de todo, ¿Cuánto tiempo han estado teniendo relaciones?

    Casi un año, pero yo no tengo problemas con eso — contestó Gwyn — Lo único que quiero es estar con Michael. Y si él no quiere una relación, me da igual. Mientras lo tenga solo para mí, me basta.

    Thomas no pudo evitar sentirse furioso al escuchar esas palabras. El soldado vio que las chicas estaban por retirarse del lugar, por lo que decidió llamar su atención.

    ¡Chicas, esperen! — gritó Thomas — Voy a subir un poco el peso, y me gustaría que alguna de ustedes me ayudara.

    Lo haré yo — respondió Gwyn — Te alcanzo después, Erin.

    Su compañera se retiró de la habitación de entrenamiento, mientras que Gwyn se acercó a Thomas, quien le aumentó cuarenta kilos de golpe al ejercicio que estaba realizando. Gwyn creyó que su compañero estaba loco por aumentar de esa manera. Sin embargo, Thomas no necesitaba su ayuda, solo quería retenerla para decirle un par de cosas.

    ¿Por qué dejas que te trate así? — preguntó el soldado, llamando la atención de Gwyn.

    ¿A qué te refieres? — le preguntó la chica.

    Me refiero a la forma en la que Michael te trata — le decía Thomas — Él tiene relaciones sexuales contigo, pero no quiere comprometerse a nada más que eso. En otras palabras, te está utilizando solo para sacarse las ganas. Y me decepciona que alguien como tú se deje tratar así.

    Michael me trata bien, y él realmente siente algo por mí. Es solo que es la primera vez que está experimentando algo así, y tiene miedo de dar el siguiente paso. En cualquier momento, lo hará. Él fue quien me lo dijo.

    Escucha lo que estás diciendo. Michael te ha usado para satisfacer sus deseos, pero realmente no le importas. Si lo hiciera, te habría pedido que fueras su novia. No niego que pueda sentir algo por ti, pero eso que siente no va más allá de una simple calentura que tiene.

    ¿Y qué te importa? ¿Acaso estás celoso? Te dije en la primera misión que yo sentía algo por Michael, y parece que eso te molesta.

    No me molesta que sientas algo por Michael. Me molesta que te dejes usar por alguien que no siente lo mismo por ti. Eres una chica hermosa, fuerte, e inteligente. Eres más que eso, Gwyn. Por eso me molesta que te dejes tratar así por él. Yo nunca dejé de sentirme atraído por ti, pero acepté que tú querías a Michael. Pero no puedo aceptar que tú te dejes tratar así. En cuanto él encuentre a alguien más, te va a desechar como si no fueras nada. ¿Qué es lo que harás entonces?

    Si eso es lo que sientes, entonces ve y habla con él.

    Lo lamento, pero yo no tengo una mierda que decirle a él. Es más, no le voy a dirigir la palabra más tiempo del que sea necesario.

    ¿Sabes qué? Ahora seguirás tu entrenamiento por tu cuenta — Gwyn dejó de ayudar a su compañero para retirarse de la habitación — Y no quiero que me dirijas la palabra más tiempo del necesario a mí tampoco.

    Thomas realmente no necesitaba la ayuda de Gwyn para ese ejercicio, por lo que no sufrió ninguna clase de daño al sostener el peso por su cuenta. Tenía ganas de dejar salir todas esas palabras, pero luego pensó que esa no fue la mejor forma que tenía para hacerlo. Sin embargo, poco le importaba. Le disgustó mucho escuchar la clase de relación que Michael tenía con Gwyn, y que ella aceptara formar parte de eso.

    Thomas salió de su tren de pensamientos cuando Agustina entró al lugar. La chica entró y saludó a los dos soldados, pero poniendo más entusiasmo en la forma en la que saludó a Ace. Ella le dio un abrazo, el cual fue correspondido por el soldado, y luego ambos se dieron un beso apasionado. Ver esa escena tras recordar su charla con Gwyn provocaron en Thomas deseos de abandonar el lugar. Ahora que Agustina había llegado, ella podría reemplazarlo. El soldado se retiró a su habitación a descansar, dejando a la pareja juntos.

    — ¿Cómo dormiste? — le preguntó Ace acariciando el rostro de su novia.

    — Muy bien, pero habría dormido mejor si hubieras estado conmigo — la chica hacía lo mismo que él.

    — Mañana es turno de Michael y Gwyn de quedarse aquí — decía Ace dándole un beso en la frente — Así que mi noche de mañana te pertenece a ti.

    — Me encanta pasar el tiempo contigo — le respondió Agustina — Ya quiero que regresemos a casa y podamos salir a algún lugar que no sea esta nave. Me estoy aburriendo un poco de ver siempre lo mismo.

    — Cuando estemos de nuevo en la Tierra, te voy a comprar algo — respondió Ace abrazándola — Te lo debo.

    — No, no me debes nada. Puedes considerar las lecciones que me diste en el entrenamiento como más que suficiente.

    — No, insisto. Te compraré algo. Nunca lo he hecho antes, y quiero hacerlo ahora.

    Los dos soldados permanecieron juntos observando el exterior del universo a través de la pantalla de la sala de comandos. En todo el tiempo que estuvieron allí, se mantuvieron juntos sin separarse.

    Pasó una hora hasta que todos los demás tripulantes de la nave, exceptuando a Thomas, aparecieron en la sala. Richard ya estaba bien despierto, por lo que tomó el control nuevamente de la nave por su cuenta. Michael, Gwyn, Erin y Devlin saludaron a sus compañeros tras haber entrado en la sala. El comandante les dijo que los llamaría si llegara a encontrarse con algún planeta en el visor de la nave, pero que, por el momento, los soldados podrían tener el día libre.

    Ace ya estaba algo cansado, por lo que se retiró a su habitación. Agustina tenía muchas ganas de ir con él, pero decidió que esperaría hasta la noche. Fue así que a Michael se le ocurrió una idea.

    — Vengan, vamos a la sala de entrenamiento — decía el soldado.

    — ¿Qué es lo que tienes en mente? — preguntó su hermano mellizo.

    — Una batalla en parejas — le respondió Michael — Pero esta vez no haré equipo con Gwyn, ni tampoco contigo. Esta vez, Erin y yo lucharemos contra ti y contra Gwyn. Tenemos que adaptarnos a luchar en equipos diferentes en caso de que nos dividamos en una misión.

    — Me parece una idea genial — respondió Erin ante la idea de Michael — Servirá para ponernos a prueba.

    — Imagino que Agustina también luchará — le decía Gwyn, creyendo que a Michael se le olvidaba que ella estaba con el grupo.

    — Claro, cuando un equipo gane, ella entrará para reemplazar a uno de los dos — ese era el plan de Michael para que todos participaran — Pero en esta primera pelea, ella se encargará de arbitrar las luchas. Usaremos las reglas que Ace utilizaba cuando estaba en Black Meteor. Nada de golpes debajo de las rodillas o a la cabeza.

    — Creo que es una idea genial para entrenar la lucha en equipo — respondió Agustina — He estado entrenando junto a Ace varios días, pero nunca he luchado contra él.

    — Entonces la próxima vez que lo hagamos, tú lucharás contra él — le respondió Gwyn — Si es que él se atreve a enfrentarse a ti.

    Los cinco soldados fueron a la sala de entrenamiento para tener los combates de la forma en que Michael lo había pactado. Antes de empezar, Devlin decidió que sería bueno limitar un poco la zona de pelea. Recordando que una de las luchas contra los hostiles fue hecha en una cueva con poco espacio para poder moverse, consideró que limitar la zona de batalla sería una forma práctica de entrenar en espacios reducidos. Esa idea, junto con la que Michael había propuesto, era excelente para que el equipo probara nuevos entrenamientos de vez en cuando. Aunque ahora probablemente no aplicarían lo aprendido, dado a que se encontraban de camino a la Tierra, sin embargo, cualquier cosa podría servirles.

    Los chicos pusieron algunos fierros del gimnasio para establecer el límite del campo de batalla. El salir del límite consistía en una eliminación directa del peleador. Sin embargo, dado a que era la primera vez que iban a aplicar esa práctica, si alguien caía fuera del límite por un golpe del adversario, sería tolerado y podría regresar al campo solamente una vez. Con esas condiciones en mente, los soldados darían paso al entrenamiento.

    […]

    Una de las naves de Black Meteor, la cual estaba comandada por Frans, avanzaba a velocidad media por el espacio. A diferencia del equipo del Zenith, ellos no se encargaron de dividir el universo en varios sectores y subsectores para realizar la exploración. Tenían su propio mapa del universo mismo, en el cual tenían las anotaciones más importantes de cada planeta, incluyendo también las que el Zenith realizaba. Por órdenes de Abel, toda la información recolectada debía ser transmitida al país para luego ser compartida con todo el mundo. El líder decidió utilizar la misma estrategia de Magnus, y publicar todo lo que encontraran en el espacio en un intento de limpiar la mala imagen que tenía. Aunque no le gustaba darle información de forma gratuita al Zenith, se veía obligado a hacerlo, o sino, permanecería como enemigo de la humanidad por varios años.

    Actualmente, la nave se encontraba explorando lo que sería el sector 2-C según la división que el Zenith había realizado.

    Frans se encontraba tripulando la nave, la cual tenía un diseño muy similar a la que usaba el Zenith, con la diferencia de que tenía un total de trece habitaciones para ser usadas, a pesar de que no se habían enviado a tantos al espacio. Abel decidió dejar a varios soldados atrás para proteger el país en caso de que algo pudiera llegar a salir mal.

    En la sala de entrenamiento, Xander y Shun estaban manteniendo un combate duro entre ellos. Por precaución, no dispararían energía, pero eso no era necesario para que la batalla fuera feroz. Todos sus compañeros estaban observando la lucha. Por una vez, decidieron utilizar las reglas que Stuart propuso, y que los golpes en la cabeza fueran válidos. Sin embargo, se intentaba no atacar en ese lugar. Lo cierto era que, al no restringirse, la batalla se desarrollaba de forma fluida, dado a que ellos no calculaban los golpes cuidando de no atacar a una parte del cuerpo prohibida.

    Xander le dio dos golpes en la cabeza a Shun, los cuales lo aturdieron un poco, pero no lo condicionaron en la lucha. El soldado decidió esperar a que Xander repitiera el ataque, y así fue. Cuando el rival se le acercó, Shun se apresuró y levantó su rodilla para darle un fuerte golpe en el estómago, el cual provocó que Xander se inclinara un poco. Inmediatamente después, le dio un codazo fuerte que lo derribó. Aunque el soldado reaccionó de forma rápida y evitó el impacto con el suelo al poner sus brazos por delante. Shun se acercaba para derribarlo, y fue ahí que Xander aprovechó su ventaja. Sin levantarse, Xander movió la pierna izquierda hacia arriba, logrando darle una patada en el estómago a Shun, la cual fue capaz de detener su avance. Tras asestar ese golpe, el soldado se levantó y le dio un golpe de puño en el cuello a Shun, para luego darle una patada con la pierna derecha en el costado izquierdo. La patada fue tan fuerte que el soldado cayó al suelo derribado, momento que Xander aprovechó para pisarle el cuerpo y evitar que se levante, ganando la pelea.

    — Era de esperarse este resultado — decía Claire, como si estuviera burlándose de Shun — Nadie puede vencer a mi Xander.

    — Aunque tengo que admitir que esta lucha sí fue un reto — le decía Xander extendiéndole la mano a Shun.

    Shun extendió su mano para que su compañero lo ayudara a levantarse, sin embargo, Xander retiró su mano rápidamente, evitando que Shun pudiera estrecharla. Claramente estaba burlándose de él, aunque lo disimulaba un poco.

    — Si puedes luchar de esa forma, te puedes levantar solo — respondió Xander soltando una pequeña carcajada.

    Shun se molestó con él, dado a que creyó que iba a recibir su ayuda. Si bien, sabía que a Xander le gustaba humillar a los soldados que derrotaba, era una actitud a la que no se había acostumbrado. Claire actuaba igual que él. Nunca se atrevió a preguntarles si ya eran así antes de conocerse, o si habían sacado esa actitud de alguna otra parte. Una vez que Shun se levantó, Xander y Claire abandonaron la sala de entrenamiento para irse a descansar.

    El resto del equipo quedó en la misma. Todos veían que Shun estaba algo molesto, y decidieron ir a tranquilizarlo un poco.

    — No dejes que te afecte — le decía Grace — Ellos son así. Supongo que es el precio que tenemos que soportar por no ser mejores que ellos.

    — Al menos serán de gran ayuda cuando encontremos al Zenith — respondía Stuart — Si es que no morimos de aburrimiento antes de encontrarlos.

    — Estoy de acuerdo contigo, desde que empezamos la misión, no hemos encontrado ninguna amenaza, salvo esas criaturas hostiles — respondía Paul ante los dichos de su compañero.

    — Tengo muchas ganas de encontrarlos y matarlos — Stuart solamente estaba pensando en eso en los últimos meses — Quiero la venganza por habernos derrotado antes, y no estaré tranquilo hasta conseguirla.

    Esa frase era del agrado de todos sus compañeros. Sentían que habían recuperado al Stuart original. Desde que habían capturado a Julie, lo notaban algo más distraído tanto en batalla como en misiones. Sin embargo, con todo el tiempo que pasó, Stuart fue capaz de dejar todo eso atrás y volver a concentrarse en su odio por el Zenith, junto con las ganas de matarlos. Había pasado mucho tiempo desde que mató a Harold, y tenía ganas de repetir la sensación.

    — Si es que llegamos a encontrarlos, quiero que me dejen a Ace para mí — decía Shun, muy frustrado recordando el resultado de su única pelea contra él — Le debo una paliza a ese idiota.

    — Estoy seguro que estás preparado para devolvérsela — le decía Casey a su compañero — Pero creo que es eso lo que te ha limitado en esta pelea. Has entrenado mucho como para poder vencer a Ace, pero te has quedado ahí. Xander está en un nivel más arriba, y es por eso que ninguno de nosotros puede con él.

    — Ya llegará el momento en el que lo derrotaremos — respondió Paul — Y entonces, dejará de burlarse de nosotros cada vez que nos derrota. Le haremos probar lo que él nos hace a nosotros.

    — No podría estar más de acuerdo contigo — contestó Natasha recordando varias derrotas que tuvo contra él — Y opino que deberíamos hacer lo mismo con Claire. Esos dos son una copia exacta del otro. Habrá que derrotarlos a los dos para que dejen de infravalorarnos.

    — Deberíamos entrenar mucho antes de volver a desafiarlos a un combate — decía Grace a sugiriendo una buena idea — La victoria de hoy será la última que tendrán en un tiempo.

    — ¿Les parece si comenzamos hoy con el entrenamiento? — preguntaba Stuart, ansioso por comenzar lo más pronto posible.

    — Cuanto antes mejor — respondió Shun a las ideas de sus compañeros — Ya me cansé de tener siempre a alguien superándome.

    Los seis soldados estaban a punto de empezar a entrenar, pero sus planes se vieron interrumpidos cuando su comandante los llamó para que atendieran a la sala de comandos. Aunque no les gustaba la idea de ser interrumpidos, consideraron que debía tratarse de algo importante. Cuando acudieron a ese lugar, vieron que Xander y Claire ya estaban allí. Los dos soldados estaban muy enojados, dado a que sus planes de descanso y de diversión se vieron interrumpidos por esa llamada.

    — ¿Qué es lo que ocurre? — preguntaba Natasha curiosa por la llamada recibida.

    — La sonda detectó vida en este planeta — le respondió el comandante, ganando la atención de todo su equipo — En cualquier momento vamos a recibir algunas imágenes de la misma. Quiero que las analicemos juntos, y luego que todos se pongan las armaduras y se preparen para descender al planeta.

    — Finalmente pasa algo interesante — Grace estaba feliz porque pronto pasarían a la acción.

    — Atención, aquí vienen — decía Frans ampliando el visor de imágenes y videos de la computadora.

    La sonda que habían enviado al planeta empezó la transmisión de las imágenes hacia la nave. Eran unas cinco en total. En la primera se veía un río muy ancho con agua cristalina. A simple vista, se veía totalmente potable, por lo que la misión de exploración ahora pasaba a ser también una misión de recolección de agua.

    La segunda foto mostraba unos árboles de altura muy baja, apenas llegando al metro sesenta de altura. Estos estaban llenos de frutos de un color naranja intenso, sin embargo, la textura de estos no era parecida a ninguna que habían observado en alguna fruta de la Tierra. Deberían escanear dicha fruta para asegurarse de que no hubiera peligro al ingerirla. Sin embargo, todos confiaban en que sería seguro.

    La tercera y cuarta foto mostraba una gran arboleda donde los árboles tenían una marca muy extraña en su tronco. Había varias líneas de corteza rotas, todas estas formando patrones desconocidos para los humanos, como si se tratara de alguna especie de señal. El observar esas fotos les confirmó a todos ellos que había seres vivos con inteligencia en ese planeta, y muy cerca de la zona en donde había caído la sonda. Nadie se preocupó al ver eso, dado a que lo considerarían como algo normal, sin embargo, fue la última foto la que les terminó despertando preocupación a todos ellos.

    En dicha foto se podían ver unos tres cuerpos tirados en el suelo. Los seres que se encontraban muertos no llevaban ninguna especie de vestimenta o armadura encima, sin embargo, su forma era muy parecida a la humana, con la excepción de que su piel era blanca y la altura de estos individuos era muy baja, por lo que se apreciaba en la foto. Tenían varios agujeros en el cuerpo, de los cuales brotaba un líquido color verdoso sin parar. Estaba claro que ese líquido era la sangre que circulaba dentro de ellos.

    Haber visto todo eso realmente terminó preocupando de forma seria al comandante y a sus ocho soldados.

    — Parece que acaba de haber un enfrentamiento — decía el comandante muy seriamente — Y esas criaturas tienen agujeros en el cuerpo. Eso quiere decir que hay seres vivos armados y hostiles esperando por nosotros.

    — No tenemos que preocuparnos — decía Stuart muy ansioso por bajar, pero eso no quitaba que tuviera nervios de lo que podría ocurrir — Tenemos armaduras para defendernos de ellos, y armas para pasar al ataque. Si se cruzan con nosotros, sus días estarán contados.

    — Ten cuidado con lo que dices, Stuart — le decía Xander poniéndose serio — No hay que subestimarlos. Recuerda que creíamos que nuestras armaduras podrían derrotar a las criaturas que nos atacaron en el primer planeta que exploramos. La muerte de Brandon fue una forma desagradable de confirmar que estábamos equivocados. No hay que confiarse demasiado.

    — Xander tiene razón — agregaba Claire, que se mostraba algo nerviosa por haber visto esas fotos — Estos seres que habitan en ese planeta claramente son inteligentes. Si no tenemos cuidado, esta podría ser nuestra última exploración.

    — Asegurémonos de que no sea de esa forma — respondió Shun pensando en algo para que no corrieran peligro — Deberíamos hacer que la sonda transmita más imágenes del terreno y así asegurarnos de aterrizar en un lugar seguro.

    — Es una buena idea, desconocemos la potencia de sus armas — Natasha estaba de acuerdo con Shun — Lo que menos queremos es que logren causar daños superficiales a la nave.

    — Ya mismo me encargaré de que la sonda haga un reconocimiento del lugar — informaba el comandante, accediendo a la idea de sus soldados — Ustedes vayan a tomar las armas y algunas provisiones para traer con nosotros. Lo que menos queremos es vernos encerrados sin nada para comer o beber.

    Mientras Frans se encargaba de programar la sonda para que capturara imágenes del lugar, y así decidir el lugar más seguro para planear un aterrizaje, el resto de soldados fueron a tomar comida y agua para bajar con ellos al planeta. A pesar de que se llegaron a quejar del aburrimiento, el pasar de golpe a tener que explorar un planeta en donde podrían encontrarse con seres hostiles era algo chocante para ellos. Tal y como Claire había dicho, deberían tener cuidado si no querían que esa fuera su última exploración.

    […]

    En el interior del planeta que estaba escaneando Black Meteor, más precisamente dentro de un lugar rodeado por árboles, se encontraban un total de nueve seres extraños, sentados formando un círculo mientras comían la carne de una especie oriunda del mismo planeta en el que estaban. En el centro del círculo había cenizas, las cuales eran del fuego que habían creado para comer. Estos seres eran similares a los humanos, pero presentaban varias diferencias notables con estos.

    Su piel era de color rojo intenso, y a simple vista se podía notar que era bastante áspera. Estos seres tenían una complexión muy parecida a un ser humano promedio, además de contar con dos brazos, dos piernas, y cinco dedos en cada una de sus manos. Los dedos de las mismas eran largos, y contaban con uñas realmente afiladas. Los dientes no se asemejaban nada a los de un humano, más bien se veían exactamente iguales a los de un zorro. La nariz de todos estos seres era muy pequeña, y solo tenía un único orificio por el cual respirar. Los ojos eran del mismo tamaño que los humanos, y el color de los mismos era azul. Sobre sus cabezas resaltaba un cabello de color gris para algunos, mientras que otros simplemente lo tenían de color negro. Ocho de ellos eran muy parecidos, mientras que el restante tenía rasgos femeninos en su cuerpo, denotando que se trataba de una mujer.

    Los nueve miembros de esa especie llevaban puesto una armadura de color negro claro, la cual les cubría el torso, las piernas y parte de los brazos, pero dejaba al descubierto los antebrazos. A un costado del lugar, había un total de nueve armas de fuego. Estas consistían únicamente en un cañón de gran tamaño y un mango. No había gatillo en ningún lado.

    Cuando terminaron de comer, uno de los seres se acercó a la única femenina del grupo, sentándose a su lado y empezando a pasar su mano cerca de sus piernas, cosa que resultaba molesto para ella.

    — ¡Déjame en paz, Cair! — gritó esa criatura en su idioma — ¡Sigo enojada contigo por hacernos venir aquí!

    — Sé que tú quieres que vayamos a vengar la muerte de tu hermano, Keren — respondió el que aparentemente se llamaba Cair — Pero Reinor dijo que el alimento se está terminando, y es por eso que debemos reabastecernos antes de organizar otra ofensiva. Te prometo que te traeré la cabeza del asesino de tu hermano, pero falta tiempo para eso. Así que, te sugiero que te relajes y disfrutes de mi tacto ahora que puedes.

    — Olvídalo — Keren, la mujer del grupo, se levantó y se movió unos centímetros para apartarse de Cair — Acabamos de comer y no estoy de humor.

    — Como quieras, yo estaré aquí cuando me necesites — le respondió Cair.

    En ese preciso instante, otro miembro de esa especie desconocida, un hombre para ser exactos, llegó caminando muy despacio hacia donde el resto de sus compañeros estaban descansando. Cair, que aparentemente era el que estaba al mando, se levantó para ver que ocurría.

    — ¿Qué tienes que reportar, Deren? — preguntó el que era el líder.

    — Acabo de ver un dispositivo extraño recorrer el lugar — dijo el que respondía al nombre de Deren — Alguien nos está observando.

    — ¿No lo derribaste? — preguntó Keren algo curiosa.

    — Estaba lejos, y se movía rápido — respondió Deren — Solamente habría malgastado munición.

    — Eso quiere decir que no fuimos los únicos que pusimos nuestros ojos en este planeta — decía Cair mientras se dirigía a tomar su arma — Prepárense, compañeros, porque parece que estamos a punto de ser atacados por una especie desconocida.

    […]

    Richard se encontraba en la nave espacial, esperando la respuesta del análisis de la sonda que acababa de enviar. Mientras observaba el vacío del espacio exterior, detectó la localización de un planeta de tamaño mediano a la distancia, por lo que cambió el curso de la nave para ir a explorarlo. No quería dejarlo sin explorar, dado a que, si lo hacía, deberían hacerlo al pasar nuevamente por ese lugar.

    Finalmente, la sonda regresó, y el resultado fue del agrado del comandante. La sonda había logrado detectar vida en ese planeta.

    — Ya era tiempo — Richard estaba feliz de que, después de varios intentos fallidos, consiguieran dar con un planeta donde hubiera vida — Tal vez podamos recolectar algo de información útil antes de regresar a la Tierra.

    Sin importar que pudieran encontrar provisiones en aquel planeta, estas no serían suficientes como para que duraran más de tres semanas en el espacio. El viaje de vuelta a la Tierra ya estaba decidido, y sería luego de explorar aquel planeta. Claro estaba que, si lograban encontrar provisiones allí, no se las llevarían, y las dejarían para recolectarlas en un futuro.

    Para agilizar las cosas, Richard llamó a todos sus soldados, los cuales se presentaron de inmediato en la sala de comando. Antes de aterrizar, deberían esperar a que la sonda les enviara algunas fotografías del lugar. Conocer el terreno era de gran importancia en una misión como la que estaban teniendo. Y esta vez, se llevarían las armaduras puestas, para evitar que una tragedia pudiera ocurrir otra vez.

    — Ya era tiempo de que encontráramos otro planeta con vida — Devlin festejaba por ese hallazgo — Estuvimos en peligro de morir de aburrimiento en estos últimos meses.

    — El primer planeta que exploramos aún tenía meteoritos con radiación en su interior — Erin recordaba la experiencia de la primera exploración — ¿Creen que ocurra lo mismo con este?

    — Yo espero que no — respondió Ace, recordando todo lo que sufrió tras la segunda exposición a la radiación — Ya fueron dos exposiciones, y no quiero arriesgarme a una tercera.

    Después de que dijera esas palabras, Agustina tomó a su novio del brazo. Este la miró y le sonrió al ver que ella se preocupaba de esa forma por él. A pesar de haber pasado un año desde aquel día, Agustina no olvidó el miedo que sintió cuando estuvieron en el planeta Fientlig.

    Lo único que debían esperar para poder dirigirse hacia ese lugar era que la sonda terminara de enviarles imágenes del lugar. La impaciencia aumentaba en ellos a cada instante. Con los pocos suministros que les quedaban luego de haber perdido tanto tiempo explorando el sector 2-A, la exploración que iban a realizar podría ser la última que hicieran antes de regresar a la Tierra. Y todos ellos esperaban que lo que fueran a encontrar en ese planeta mereciera la pena.
     
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    Hola amigo. Finalmente ha llegado la parte 3 de La Gran Catástrofe a mi vida, y por lo que me has dicho al principio refiriéndote a que para ti ésta es mejor parte que las anteriores, me hace tener mucha curiosidad. Por el momento no puedo comparar, conforme avance la historia podré decirte mi opinión.

    Tras decir esto, hablaré del capítulo. A mi parecer, ha sido un capitulo tranquilo, como una introducción que nos pone en un salto temporal de un año y donde vemos que siguen en el espacio. Las cosas no han cambiado mucho, sin embargo, lo interesante viene cuando BM detecta un planeta con vida. Al igual que hace el Zenith, aunque considerando que están en sectores diferentes dudo que se trate del mismo planeta.

    Vemos un poco a estos alienigenas y he de decir que parecen una especie nativa como que está empezando a desarrollarse y otra que parece ser mucho más inteligente y ha ido al planeta a conquistarlo. Estos últimos han visto la sonda, por lo que son conscientes de que no están solos. Esto tan solo me hace tener más intriga y desear el próximo capítulo, como siempre.

    Veremos que nos depara ésta tercera parte. Un saludo.
     
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    Poikachum

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    Otro comienzo de una larga historia, veremos que nos depara esta parte, muertes,muchas muertes espero...como siempre el primer capítulo es bueno y explicativo para ponernos al dia sobre la situación de cada grupo, sus miembros y como ha afectado los hechos ocurridos en la segunda parte.

    Tengo muchisimas ganas de ver que clase de criaturas se encuentran, yo creo que tras unas bestias toca algo pacifico pero oye...si matas dos,tres,siete personajes yo no me quejare, es mas, lo alabare ^^. Casi sin suministros pero creo que para el proximo viaje si es que llegan a volver, es que tengan lo que dije yo, alimentos que te llenan con una mordida (como un chocolatina)o algo para hacer su viaje más largo. (lo digo sin saber cuanto pasaran en el espacio).

    No hay más que añadir, solo toca esperar como se desarrollan los acontecimientos :D
     
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  4. Threadmarks: El conflicto de dos especies
     
    Reydelaperdicion

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    Saludos. Llegó el momento de publicar el segundo capítulo de esta tercera parte de la historia.

    Resistance claro que espero que vayas comparando esta parte con las primeras dos a medida que avance la historia. Igualmente tal vez no sea superior en su totalidad. Puede que un par de capítulos de esta parte te parezcan mejores que los capítulos de partes anteriores, o tal vez sea al revés. Pero ya me lo dirás cuando termines de leer.
    Poikachum ya he contado las muertes en total que habrá en esta parte, y son más del doble de las que hubo en las partes I y II juntas. No revelaré cuantas son, pero las partes I y II juntas suman un total de 6 muertes (de personajes conocidos), así que tienes un mínimo de 12 muertes confirmadas. Solo es cosa de esperarlas XD.

    Sin más que decir, los dejaré con el capítulo 2. A diferencia de las partes anteriores, en esta ocasión, el segundo capítulo ya trae acción en él.


    El conflicto de dos especies:

    Finalmente, la sonda que Richard había enviado a ese planeta donde se detectó que había vida, terminó de recolectar y enviar imágenes desde la zona en donde llegó a explorar. El comandante amplió estas imágenes para que todos pudieran verlas en la gran pantalla. En esas fotos se podían ver varias edificaciones muy cercanas una de la otra. Estos edificios eran de un tamaño mediano, llegando unos pocos a los dos pisos mientras que la mayoría alcanzaba solo uno de altura. Estos edificios se veían blancos desde el exterior, y no había ventanas a la vista, al menos no en las fotos que la sonda les había enviado. A diferencia de lo que pasó la primera vez, ahora se encontraban en un planeta donde claramente había vida inteligente.

    — Bueno, esto sí que es interesante — decía el comandante a todos los soldados — Si hay edificios, quiere decir que hay seres vivos con inteligencia, al igual que nosotros.

    — Eso nos deja con dos opciones posibles — respondió Ace ante las palabras del comandante — Podrían ser una raza gentil, o una hostil. ¿Ustedes qué creen?

    — Si son inteligentes como nosotros, podrían ser amables — decía Erin dando su opinión — Al menos creo que no atacarían si no les damos motivos para hacerlo.

    — Podrían creer que somos una raza que viene a conquistarlos — Thomas daba su punto de vista — Probablemente tengan preparado un buen sistema de defensa en contra de un ataque. Miren sus edificios, ni siquiera tienen ventanas. Eso quiere decir que deben tener algún procedimiento para enfrentarse a nosotros.

    — Las cosas no cambian — respondió Michael — Hostiles o no, tenemos que ir a su planeta y ver si hay algo allí dentro que pueda decirnos algo sobre la gran catástrofe.

    — Eso es verdad, sabíamos que algo así podría llegar a pasar — decía Richard pensando bien que hacer — Tenemos la orden de explorar cualquier planeta donde se detecte vida, sin excepciones. Contamos con armas, y también con la capacidad de lanzar fragmentos de energía de nuestro cuerpo. En caso de que esto salga mal, podremos defendernos.

    — ¿Qué es lo que estamos esperando, entonces? — preguntaba Gwyn ansiosa por empezar — Terminemos con esto lo más rápido posible.

    — Esperen un momento — Ace llamó la atención del grupo — Creo que deberíamos esperar un poco más. No sabemos qué es lo que nos podemos encontrar allí dentro, y si por algún motivo, llegamos a ser atacados por una raza hostil, nos veremos encerrados en un conflicto. Por eso creo que deberíamos ir a descansar bien nuestros cuerpos y mentes antes de ir a ese planeta. Necesitaremos estar al cien por ciento en caso de que sea necesario.

    — Ace dice la verdad, estamos a unas dos horas de irnos a dormir — les decía Richard a los soldados — Si nos atacan, podríamos estar muy cansados como para defendernos. Y esta vez no se trata de criaturas sin inteligencia como los hostiles. Ahora se trata de una raza inteligente. Quién sabe lo que pueden tener preparado para nosotros. Haré que la nave esté rotando cerca del planeta por unas horas. Mientras tanto, lo mejor será ir a descansar para prepararnos. Ya no quiero perder a más soldados.

    Tras esas palabras del comandante, los soldados de su equipo se retiraron a sus habitaciones para poder descansar. Se suponía que se habían preparado para un desafío como ese, pero el pasar casi todo un año en el espacio sin encontrar una raza inteligente solo hacía que su incertidumbre aumentara. Con todo el tiempo que pasó desde que inició la misión, no tenían experiencia para afrontar un peligro como ese. En varios meses, solo tuvieron un enfrentamiento, lo que quería decir que no eran muy experimentados para llevar a cabo una acción como esa. Richard eligió la precaución, y fue por eso que decidió dar la orden a sus soldados para que fueran a descansar. Eran solamente él y su unidad en contra de todos los miembros de la especie que pudieran encontrar. Minimizar los riesgos era su principal tarea, sobre todo después de lo ocurrido con Zoey.

    Thomas se fue a descansar a su habitación. El soldado estaba dispuesto a darlo todo el día siguiente. No quería perder a otro de sus compañeros en lo que durara la misión. Eso quería decir que debería tener gran cuidado con todo lo que hiciera. Cualquier paso que diera y cualquier decisión que tomara sería crucial. El pensar en eso lo hizo pensar que tomó la decisión correcta al permitir que Ace fuera el líder del equipo cuando se habló del tema. Él claramente no estaba capacitado para algo así, y lo sabía perfectamente. Thomas no tardó en quedarse dormido.

    Gwyn se encontraba en su habitación algo pensativa. Ciertamente, tenía un poco de miedo con lo que se haría el día siguiente. La primera vez que aterrizaron en un planeta, una de sus compañeras murió. Y en ese caso se trataba de una raza sin inteligencia más allá de la de un animal. Ahora estaban hablando de aproximarse a una especie que claramente tenía capacidad de razonar. Cualquier cosa podría ocurrir. Incluso aunque no fueran hostiles, el ver una nave descender en su planeta podría ponerlos en alerta. Mientras pensaba en todo eso, Michael entró en su habitación directamente. Tras haber estado juntos por mucho tiempo, ni siquiera necesitaba permiso o un aviso siquiera.

    — ¿No puedes dormir? — le preguntó Michael abrazando a su compañera.

    — No, estoy algo nerviosa — decía Gwyn correspondiendo el abrazo — Esos edificios se ven resistentes, lo que quiere decir que claramente están preparados para enfrentarse a una amenaza potencial. Tengo algo de miedo por lo que pueda llegar a pasar mañana.

    — Escucha, en todo momento quiero que tú, Erin y Devlin permanezcan cerca de mí — decía Michael muy seriamente — Richard tiene razón con lo que dijo. No hay que perder más soldados. Ya perdí a Julie, no pienso dejar que algo malo les ocurra a las personas que me importan. No ahora que tengo el poder para evitarlo.

    Gwyn estaba muy asombrada por la forma de hablar de Michael, pero lo que más le llamó la atención era que ella, junto a su amiga Erin estaba dentro de las personas a las que Michael consideraba importantes para él. Eso la llevó a pensar que, tal vez, Michael estuviera listo para dar el siguiente paso en la relación que ambos tenían. Decidió aprovechar el momento para probar si realmente era cierto o no.

    — Dime, Michael, tú me has dicho que cuando llegara el momento, me pedirías empezar una relación contigo — le decía Gwyn, haciendo que Michael recordara sus palabras — He pasado mucho tiempo a tu lado, y tú y yo hemos tenido relaciones varias veces. Y ahora, quiero preguntarte si estás listo para pedírmelo.

    — Ahora estoy muy preocupado en lo que pueda acontecer el día de mañana — le decía Michael, entendiendo a donde quería llegar su compañera — No puedo dejar de pensar en las posibles situaciones en las que nos encontraríamos dependiendo de cómo reaccionen esas “criaturas” al momento en el que nos vean. Lo siento, Gwyn, pero ahora estoy muy preocupado para pensar en eso. Te prometo que hablaré contigo sobre esto cuando regresemos a la Tierra.

    — Lo entiendo — la chica realmente no estaba contenta del todo con esa respuesta, pero entendía la preocupación de Michael — Solo no tardes mucho tiempo. Yo te amo, Michael. Me encanta pasar el tiempo contigo, pero llevamos siendo solo compañeros por un largo tiempo. Creo que tú y yo ya estamos listos para algo más.

    — Tienes razón, solo que este no es el mejor momento para comenzarlo — respondió Michael — Por eso quiero que esperes a que regresemos a la Tierra. Pero por ahora, mejor centrémonos solo en esta misión.

    Las palabras de Michael aun daban esperanzas a Gwyn. La chica sabía que, dentro de unos días, ella y Michael finalmente empezarían oficialmente una relación juntos. Había esperado por mucho tiempo por algo así, y ahora, faltaba muy poco para que se hiciera realidad. Sin embargo, el peligro latente de encontrarse con una raza hostil nublaba la felicidad que ella estaba sintiendo. Era inevitable sentir miedo de que algo malo pudiera suceder durante el día de mañana, no solo a ella y a Michael, sino también al resto de sus compañeros.

    Erin y Devlin estaban juntos en la habitación del soldado. Los dos chicos estaban muy nerviosos por lo que podría acontecer el día siguiente. De alguna forma, los hizo recordar la noche en la que Black Meteor atacó su base. Ambos estaban asustados y ciertamente les estaba costando mucho dormir por separado, fue por eso que se habían reunido para pasar la noche juntos. Aunque eso no hacía las cosas más fáciles.

    — Estoy volviendo a sentir miedo — decía Erin recordando el final de la misión de recolección de recursos — Al igual que aquella vez donde Black Meteor entró en nuestra base.

    — Yo también estoy asustado — decía Devlin muy preocupado tras las palabras de su novia — Esa noche nuestra base fue atacada y sentí mucho miedo de lo que pudiera pasar. Ahora no vamos a ser atacados, pero no puedo evitar que este miedo se quede en mí. Tengo mucho miedo, Erin. Podríamos estar metiéndonos en el territorio de una especie muy peligrosa, que podría ser aun peor que los hostiles. Esto no me gusta ni un poco. La primera vez que tuve esa sensación, perdí a mi prima. Ahora no puedo evitar pensar que podría perder a alguien más. No quiero perder a nadie, pero sobretodo, no te quiero perder a ti.

    — Devlin, tenemos que pensar en alguna idea que nos pueda servir en caso de que esto salga mal — Erin sugería algo que podría funcionar bien para ellos — No teníamos nada preparado para cuando Black Meteor atacó. Pero tal vez nos sentiremos más seguros si tenemos algún plan de reserva.

    — Me parece una buena idea — respondió Devlin estando de acuerdo con su novia — Pero deberíamos discutir eso mañana, con el resto del equipo. Un plan hecho por nosotros dos no servirá de nada en un planeta desconocido. Mientras más elaborado esté, mejor será para todos nosotros.

    — Tienes razón — le respondió Erin acercándose un poco más a él — Ace y Richard de seguro podrán pensar en algo que nos pueda venir bien.

    — Intentemos no pensar más tiempo en esto — le dijo Devlin — Tenemos que dormirnos ahora. Mientras más tardemos en dormir, menos será el tiempo de descanso que tendremos.

    Los dos soldados hicieron un intento para poder dormir tranquilamente. El miedo seguía presente en ellos, pero tenían que buscar la forma de dejarlo de lado. La última vez que no lo hicieron, Julie terminó perdiendo la vida. Recordar eso era algo que no le gustaba a ninguno de los dos.

    Agustina se encontraba en su habitación pensando en el último encuentro que habían tenido contra una raza hostil, el cual también fue el primero que habían tenido. Se sentía nerviosa y asustada al recordar la muerte de Zoey en manos de esas criaturas. No solo eso, sino que también recordó cuando estuvo a punto de morir también. Si se tratara de otra especie poco inteligente, el nerviosismo que sentía no sería tan grande, pero ahora era una situación totalmente diferente. Mientras pensaba, sintió como alguien llamaba a su puerta. Se levantó para abrirle, y entonces fue ahí que vio a Ace.

    — Hola, cariño — decía Ace mientras sonreía tiernamente a su novia — Estaba preguntándome por qué no venías. Creí que habíamos acordado pasar esta noche juntos.

    — Yo pensé que tal vez querrías descansar bien antes de la misión de mañana — Agustina realmente quería estar con Ace, pero no lo quería molestar — Tú fuiste quien sugirió que descansáramos bien antes de dirigirnos a ese planeta.

    — Eso es verdad, pero te dije que esta noche sería para ti — le respondió Ace — Y tengo que cumplir con mi palabra.

    — ¿Aún quieres pasar la noche conmigo? — la chica no pudo evitar sentirse bien al escuchar lo que le dijo Ace.

    — Me gustaría pasar cada noche contigo — tras haberle dicho esas palabras, Ace la tomó en sus brazos para darle un beso — Agustina, yo te amo. No te lo he dicho antes porque no sabía cómo decirlo. Ahora no me importa. Ya no lo puedo callar más tiempo. Desde que estoy contigo ya nunca más volví a sentirme solo. Y no quiero que tu sientas lo mismo. Quiero que tú y yo pasemos esta y todas las demás noches juntos.

    La chica sintió una gran alegría al escuchar esas palabras, por lo que abrazó con fuerza a su novio. Este correspondió el abrazo con mucho gusto. Una vez que este terminó, ambos fueron a la cama de la habitación, recostándose juntos en ella. No había casi nada de distancia entre ambos. Agustina se aferró con fuerza a Ace, para luego colocar su cabeza sobre el pecho de su novio. Este la envolvió con sus brazos mientras disfrutaba de cada segundo que estaba pasando con ella. Ace notó que ella estaba algo asustada. La conocía bien y lo podía percibir con solo mirarla.

    — No tengas miedo — le dijo el soldado hablando en voz baja — No pienso dejar que nadie te lastime.

    — Agradezco que cuides así de mí — le decía la chica sonriéndole, pero sin dejar de lado su miedo — Pero por favor, no te pongas en peligro tú tampoco. No quiero verte salir lastimado por mi culpa.

    — Tú no tienes la culpa de nada — le decía el soldado mientras acariciaba su rostro — Nunca la tuviste. Yo hice una promesa, y era mi obligación cumplirla. Así como es mi obligación cuidarte.

    Las palabras de Ace provocaron un ligero sonrojo en Agustina. Ella le tomó mucho cariño a Ace, al punto en el que también terminó enamorándose de él tras todo lo que pasaron juntos en el planeta Fientlig. Los dos decidieron dormirse de una vez para poder tener energías en la misión de mañana. Se dieron un beso de buenas noches y luego se durmieron mientras se mantenían juntos uno cerca del otro.

    La noche en la nave del Zenith estaba muy tranquila, dado a que ya todos los soldados, incluyendo también al comandante Richard, se encontraban dormidos. La nave se encontraba recorriendo una zona cercana al planeta, manteniéndose a una distancia prudente, de manera que no pudiera ser detectada. Una vez que los soldados del Zenith estuvieran bien descansados, estos procederían a descender al planeta y establecer contacto con la especie que habitara en él. Era una misión para buscar respuestas que beneficiaran a la humanidad, y estaban obligados a llevarla a cabo, ya sea para bien o para mal.

    En esta ocasión, utilizarían las armaduras que Magnus les había preparado, además de que portarían sus armas en todo momento, y estarían listos para luchar utilizando la energía que sus cuerpos podían desprender, si es que era necesario llegar a tales extremos. Tal y como habían acordado hace tiempo, la energía solo iba a ser utilizada en casos de emergencia dado a que esta era limitada y si la usaban de forma indiscriminada, agotarían todas las reservas que el cuerpo tuviera disponible para que ellos pudieran utilizar.

    […]

    Frans y sus soldados estaban preparados para que se efectuara el descenso al planeta donde habían detectado vida. El comandante y el resto de la unidad estaban nerviosos, dado a que una de las imágenes que la sonda había captado logró identificar a un ser extraño, con características parecidas a las de un ser humano, con la diferencia de que su piel era de color rojizo, algo muy llamativo. Sin embargo, el equipo de Black Meteor centró su atención en la armadura de color negro que llevaba puesta. Esta no se veía demasiado resistente, pero se trataba de una imagen captada por la sonda, y no había que sacar conclusiones solo basados en algo así. Frans les pidió a los soldados que se prepararan bien para el descenso.

    Shun y Natasha se encontraban junto a su comandante, dado a que habían tomado todas las provisiones necesarias en caso de que se vieran en dificultades para regresar a la nave. Poco tiempo después, Xander, Claire y Stuart fueron los siguientes en llegar. Grace, Shun y Casey llegaron al final. Con todo el equipo reunido, Frans inició el descenso en una zona que él había clasificado como segura. Los soldados ya estaban deseosos por ver qué era lo que podían descubrir con esa exploración.

    — Aquí vamos — decía Frans quien ya fijó el destino y la zona de aterrizaje — Finalmente obtendremos algo más de información para la humanidad.

    — ¿Cómo crees que nos recibirán las criaturas que habitan ese planeta? — preguntaba Grace algo curiosa por el posible encuentro.

    — No hay que preocuparse por eso — respondió Stuart ansioso por poner sus pies en el planeta — Si nos dan problemas, las exterminaremos. No suponen un reto para nosotros con nuestros nuevos poderes.

    — No te confíes demasiado — Natasha regañaba a su compañero — Llevan puesta una armadura que los cubre. Desconocemos la resistencia de su equipamiento ante nuestros ataques.

    — Eso quiere decir que solo tenemos que conocerla — Stuart seguía relajado ante la situación actual — No tenemos que ser nosotros los que tienen miedo, tenemos que ser los que lo causamos.

    — Será mejor que el equipo permanezca unido en caso de un ataque — sugería Shun creyendo que sería la mejor idea — Separarse para cubrir más terreno es una idea mala cuando no conoces el terreno a cubrir.

    — Concuerdo del todo con nuestro amigo — respondió Xander, estando de acuerdo con la sugerencia — Si nos quedamos juntos, no supondrán un peligro para nosotros.

    El grupo ya estaba listo, y finalmente, la nave se encargó de aterrizar en ese planeta. Una vez que se produjo el descenso, la compuerta de salida se abrió, permitiendo el paso de los soldados al exterior de la misma. Al bajar, se dieron cuenta de que la fuerza de gravedad del planeta era muy similar a la de la Tierra, pero por alguna razón, el aire se sentía algo pesado de respirar.

    — El medidor dice que no corremos peligro al respirarlo — indicaba Frans a los soldados — Pero sí que se siente algo pesado.

    — Será mejor que empecemos a explorar ahora mismo — dijo Claire, cosa que el equipo aceptó.

    Con Frans a la cabeza, seguido por Xander y Claire que iban uno a cada lado, el equipo de Black Meteor empezó a adentrarse en las profundidades de aquel bosque. Los árboles estaban muy pegados el uno al otro, por lo que debían ir en fila al principio, pero mientras más se movían dentro del mismo, el camino se iba ampliando cada vez más.

    No tardaron mucho en encontrarse con los árboles que producían frutos, los cuales observaron con las imágenes captadas por la sonda. El grupo sentía curiosidad de ver si estos eran comestibles, pero dado al hecho de que se encontraban a una distancia corta de la nave, creyeron que no habría problema si dejaban la recolección de los mismos para el viaje de regreso.

    Iban avanzando hacia el frente, lo cual quería decir que se estarían acercando al lugar donde las criaturas extrañas los estaban esperando. Conscientes del peligro, todos ellos tomaron las armas mientras caminaban a un paso más lento que el anterior. No había sonido de ningún animal en los alrededores, ya fuera terrestre o volador. Si se concentraban lo suficiente, podían escuchar el ruido de sus pisadas contra la hierba, pero nada más.

    — Está demasiado tranquilo — decía Paul muy preocupado mientras miraba en cada dirección — No me gusta nada.

    — Aprovéchalo — le respondió Xander sin apartar la vista del frente — Podría no durar por mucho tiempo.

    La caminata continuaba. Shun y Natasha se acercaban el uno al otro a medida que iban avanzando. Sentían un poco de miedo por estar en un lugar desconocido, y más aun sabiendo que una especie inteligente estaba dentro de ese lugar. Para sentirse más seguros, la pareja de soldados se agrupó más. Xander y Claire también hicieron lo mismo. A pesar de ser los mejores soldados del equipo, no se escapaban del miedo a lo desconocido. Stuart y Grace se acercaron el uno al otro, aunque más por seguridad que por comodidad. Paul estaba tan nervioso mirando el camino que no se dio cuenta de que Casey estaba cerca suyo. Al desviar su vista a un costado por un momento logró verla, lo cual quería decir que ella se sentía segura cerca suyo, o al menos eso pensaba él.

    — Veo que buscas un protector — susurraba Paul para que nadie más que Casey lo escuchara — Solo tienes que pedirlo y acudiré a tu rescate.

    — Que pesado eres — respondió Casey de forma muy fría — ¿Cuándo vas a entender que no me gustas? No estoy interesada en ti, ni ahora ni en la primera misión contra el Zenith. ¿Te cuesta mucho entender que solo quería hacer equipo contigo para matar a alguien del Zenith?

    — Vamos, no seas así — a Paul no le cayó bien ese comentario — Admite que al menos te sientes segura al acercarte a mí. Si no fuera así, no lo habrías hecho.

    — Guarden silencio — ordenó el comandante a sus soldados — Estoy escuchando algo acercándose. Quiero que todos presten atención.

    Dicho y hecho, los soldados detuvieron su avance y empezaron a escuchar atentamente como una gran cantidad de pasos lejanos empezaban a hacerse más ruidosos. Claramente tenían algo acercándose a ellos, y no faltaba mucho para encontrarse con los causantes. Para poder analizar una estrategia rápida, decidieron guardar silencio en un intento de descubrir cuantos se les acercaban, y también desde donde.

    — La nave aterrizó cerca de aquí — los soldados de Black Meteor escucharon esas palabras desde el interior del bosque — Y sus tripulantes podrían estar cerca. Empiecen a dividirse.

    Esas palabras dejaron casi sin habla al equipo de Black Meteor. Los oídos no les mintieron, habían escuchado a una raza extraterrestre hablar en su mismo idioma. Les parecía increíble que algo así fuera posible. En primer lugar, porque varios países de la Tierra contaban con su propio idioma, y el que una raza extraterrestre se expresara igual que ellos les parecía algo irreal.

    — No puedo creer esto — decía Claire muy asombrada con lo ocurrido — ¿Ellos pueden hablar nuestro idioma?

    — Eso es imposible — Stuart no comprendía lo que estaba ocurriendo — Creí que cada raza viviente debería tener su propio idioma.

    — Pero, ¿y si la Catástrofe tiene algo que ver en esto? — preguntó Shun sin que los demás lo entendieran.

    — ¿Cómo podría? — Grace no sabía lo que quería decir.

    — Digo que tal vez la radiación nos dio la posibilidad de comprender cualquier idioma — Shun se explicaba — Que no solo haya aumentado nuestra resistencia, sino que también haya aumentado nuestra capacidad de comprensión. Solo que no nos dimos cuenta porque nunca antes establecimos contacto con una especie antes.

    — Es una locura — Xander no sabía cómo reaccionar a eso — Pero hace un año nunca me habría imaginado con la capacidad de desprender energía desde mis manos, y ahora soy capaz de hacerlo. La Catástrofe es un misterio enorme, y con todo lo que está pasando, me doy cuenta de que ni siquiera hemos tocado la punta del iceberg.

    La charla sobre ese hecho distrajo tanto a los soldados que no se dieron cuenta de que las criaturas de otro planeta se les estaban acercando cada vez más. Los pasos se escuchaban más cerca y cada vez más separados entre sí, lo que quería decir que pronto podrían ser rodeados. Finalmente, un grito se escuchó.

    — ¡Aquí están, Cair! — gritó una de las criaturas.

    Inmediatamente después, diez de esas criaturas los estaban rodeando formando un círculo para evitar su huida. Frans se sintió algo intimidado dado a que él y su unidad tenían una ligera desventaja numérica. Todos los que se encontraban allí levantaron sus armas. Black Meteor levantó sus rifles, mientras que esas criaturas extrañas hicieron lo mismo con sus armas extrañas. Frans quiso calmar las cosas y no iniciar un conflicto al estar en desventaja.

    — Tranquilos todos — decía el comandante, queriendo ver si sus palabras eran comprendidas por esos seres — Nosotros no estamos buscando ningún problema.

    — ¿Pueden hablar nuestro idioma? — preguntaba el que parecía ser el líder de ellos.

    — La sorpresa es mutua — Stuart no dejaba de mirar a ese que habló recientemente — Creíamos que solo nosotros podíamos.

    — Cualquiera puede — respondió otro de esos seres — No se sientan especiales.

    — Escuchen bien lo que tenemos que decir — Frans quería hacerles entender que ellos no eran una amenaza — Somos un equipo de exploración, y no buscamos problemas con ustedes.

    — ¿Eso es cierto? — preguntaba el líder, otra vez — ¿Quiere decir que su nave no es del tipo militar?

    — Como he dicho antes, somos solo un equipo de exploración — respondió Frans — Nuestra nave no está equipada para realizar un ataque, porque no hemos venido a realizar uno.

    — Eso quiere decir que no nos servirá de nada — decía la mujer del grupo.

    — No le quites valor a una nave, Keren — respondió uno que iba a su lado — Aún podemos utilizarla para transportar a nuestras tropas a territorio enemigo.

    — ¿De qué están hablando? — preguntaba Natasha muy confundida por esas palabras.

    — Estamos en medio de una guerra — respondió el líder de ese equipo — Vinimos a este planeta para abastecernos de alimento, dado a que es escaso en estos días. Pero parece que tuvimos un golpe de suerte, y añadiremos una nave más a nuestro arsenal.

    — ¡Esperen un poco, no tienen por qué hacer esto! — respondía Grace algo asustada por la forma de hablar de esos seres — ¡No vinimos a buscar pelea! ¡Si lo desean, podríamos unirnos a…

    — Lo sentimos mucho — respondió otro — Pero por regla, nosotros no nos unimos a nadie. Solo tomamos lo que nos puedan ofrecer y los matamos. No vamos a compartir nuestro nuevo hogar con ninguna especie.

    — ¡Mátenlos! — gritó el líder.

    Cair, que era quien lideraba a ese pequeño escuadrón, abrió fuego. Dado a que su arma no tenía gatillo, solo tuvo que mover el mango de la misma. Aparentemente, el arma se disparaba de esa forma, dado a que una bala salió disparada del cañón en dirección a la cabeza de Frans, dado a que él asumió que era el líder. El comandante de Black Meteor reaccionó a tiempo y logró levantar su brazo izquierdo para que el disparo no lo alcance. Fue así que se escuchó el ruido del impacto de la bala del atacante contra la armadura del humano.

    Inmediatamente después de eso, toda la raza desconocida para los humanos comenzó a abrir fuego en contra de ellos. Viendo que se encontraban en desventaja numérica, y que serían blanco fácil si se mantenían quietos, estos se dispersaron en todas las direcciones a medida que abrían fuego en forma de contraataque.

    Dos balas más impactaron contra la armadura de Frans, quien llegó a cubrirse tras de un árbol. El comandante buscó el momento oportuno para pasar al ataque, y cuando lo encontró, salió de la cobertura y disparó tres balas de calor hacia la cabeza del líder atacante. Sin embargo, de alguna forma que desconocía, las balas no impactaron en la cabeza, sino en el centro de la parte de la armadura que cubría el torso.

    — Juraría que le apunté a la cabeza — decía el comandante, empezando a creer que tal vez su armadura atraía los disparos.

    El atacante disparó varias veces contra él, lo cual obligó a Frans a cambiar de cobertura. Mientras corría observó cómo sus soldados también disparaban a sus enemigos para que las balas de calor solamente impacten contra las armaduras. Eso llevó a Frans a comprenderlo mejor.

    — ¡Sus armaduras atraen el calor! — gritaba el comandante, dando una advertencia a su equipo — ¡Disparen energía!

    Stuart decidió obedecer y apuntó con su mano derecha hacia la cabeza de una de las criaturas que tenía en frente. El fragmento de energía era de tamaño mediano, buscando herir al enemigo. El soldado liberó la energía, la cual iba en primer lugar hacia la cabeza del enemigo, pero luego se desvió para volver a impactar en la armadura.

    — ¡Hijo de puta, ¿de qué carajo están hechas?! — preguntaba el soldado muy frustrado de que su ataque no fuera efectivo.

    Entonces, Stuart recibió un impacto en su hombro. Aquel ser le había disparado, pero su puntería no le permitió dar en el blanco deseado. La bala se incrustó en la armadura del soldado, logrando agrietarla un poco.

    — ¡Infeliz! — Stuart no estaba contento con eso.

    El soldado se cubrió la cabeza con sus brazos y empezó a correr hacia el frente, buscando llegar hasta el enemigo y desarmarlo para una batalla cuerpo a cuerpo. El extraterrestre disparó una lluvia de balas sobre él, las cuales fueron frenadas gracias a su armadura. Al estar lo suficientemente cerca, Stuart movió su brazo derecho y le dio un golpe en la cabeza a su atacante, quien ni siquiera intentó esquivarlo. Fue así que logró desarmarlo, pasando a un combate físico. Stuart dirigió un golpe con su otro puño a la cabeza del enemigo, el cual no fue lo suficientemente fuerte como para tirarlo al suelo, pero sí lo hizo retroceder algunos pasos. El ser se recuperó rápido y lanzó un puñetazo al estómago del soldado humano. Gracias a la armadura, el golpe apenas fue sentido por este último, quien aprovechó su error para tomarlo del brazo. Una vez que lo tenía en su poder, Stuart dirigió un codazo fuerte a la frente de su enemigo, lo cual lo terminó derribando al suelo. El humano quería acabar la batalla rápido dado a la desventaja que tenían, por lo que se agachó y puso sus manos en la cabeza del enemigo. Mientras lo sujetaba, liberaba energía de las mismas. Dada la poca distancia del ataque, la armadura no sirvió, y la energía era liberada cerca del cráneo del enemigo, el cual empezaba a romperse en pedazos con cada ataque. Finalmente, Stuart le reventó el cráneo con la cuarta descarga de energía, desparramando sangre y sesos de esa criatura por todos lados.

    Un disparo de bala rozó su oreja, lo cual lo ensordeció un momento al mismo tiempo que le arrancó una parte de la piel. Stuart sabía que debía tirarse al suelo y esperar a que su armadura resista, dado a que no había forma de defenderse.

    — ¡Ayúdenme! — gritaba Stuart mientras una lluvia de balas impactaba contra su armadura.

    El enemigo que le disparaba estaba tan centrado en él que no notó como Shun se le acercaba poco a poco. El soldado humano dio un salto y levantó su pierna, logrando darle una patada en la cabeza que provocó que el enemigo perdiera su arma y cayera al suelo. Este se levantó a toda velocidad y se lanzó hacia Shun en un intento de taclearlo al piso. El soldado lo interceptó, y ahora ambos forcejeaban uno contra el otro en un intento de tirar al enemigo al suelo. Aunque estaban parejos al principio, el extraterrestre pasó a tener la ventaja, moviendo a Shun varios centímetros.

    — Cuanta fuerza… — Shun veía como cedía el paso ante los empujones de esa criatura.

    — ¡Te voy a eliminar! — gritó la criatura.

    Sin embargo, aquel guerrero recibió un tiro en la nuca con su propia arma. La bala impactó tan fuerte que hizo que la sangre salpicara en todos lados, al mismo tiempo que le hizo un gran agujero en la zona donde lo había recibido. La cara de Shun también se cubrió un poco de sangre, la cual se limpió de inmediato. El soldado levantó la vista y vio que Natasha sujetaba el arma usada por aquella criatura.

    — Me salvaste la vida — le decía Shun sonriéndole a su novia.

    — Por algo somos un equipo — respondió Natasha muy feliz de haber reaccionado a tiempo.

    El breve momento entre ambos duró muy poco cuando escucharon un grito del que era el líder.

    — ¡Ya vamos perdiendo dos! — gritó Cair a los suyos — ¡Tiren con todo a esos tres!

    El guerrero y los otros siete que quedaban vivos fueron corriendo mientras se cubrían con los árboles a la posición en que se encontraban Shun, Natasha y Stuart. Estos vieron como los enemigos se le estaban acercando, por lo que empezaron a correr lo más que pudieron. Sin embargo, se vieron rodeados por los ocho soldados enemigos, quienes no daban vías de escape.

    — ¡Mueran de una vez! — gritó otro de esos seres.

    Los ocho extraterrestres abrieron fuego con todo lo que tenían contra los soldados humanos. Estos se tiraron rápidamente contra un árbol, mientras usaban sus brazos para cubrirse la cabeza de los impactos de las balas. En un principio, las armaduras funcionaban bien, pero tantos disparos de balas empezaban a abrirse paso a medida que agrietaban las armaduras cada vez más.

    — ¡Maldición! — Frans veía como sus soldados eran disparados sin parar — ¡Creen una abertura para ellos y luego escapemos! ¡No podremos ganarles!

    Grace, Casey y Paul, quienes se encontraban más cerca del lugar fueron los primeros en llegar hasta ellos. Una vez allí, los tres empezaron a disparar energía en grandes cantidades contra los enemigos. Xander, Claire y Frans llegaron unos segundos después, uniéndose a los disparos. Las armaduras eran bastante resistentes, y lograban atraer la energía para evitar que esta impactara en la cabeza. Pero eso se convirtió en desventaja. Al recibir tantos disparos en el mismo lugar, las criaturas caían al piso debido al impacto de tantos ataques en el mismo lugar. Fue así como tres de ellos cayeron al piso, dejando una vía de escape a Stuart, Shun y Natasha.

    — ¡Corran, ahora! — gritó Xander sin cesar los disparos de energía.

    Shun, Natasha y Stuart corrieron hacia la zona despejada, y una vez que la atravesaron, buscaron la cobertura de los árboles. Xander, Claire, Frans, Casey, Grace y Paul continuaron los disparos hasta que la energía descartable de sus cuerpos se agotó. Tras haber luchado por varios minutos contra esa especie extraterrestre, la energía se les fue gastando, y ahora ya no tenían más.

    — ¡A la nave! — ordenó Frans con desesperación al ver que no tenían más energía — ¡No dejen de correr!

    Todo el equipo de Black Meteor abandonó el lugar corriendo de vuelta hacia el lugar de donde habían venido. Estaban desesperados por llegar y ponerse a salvo. Su segundo encuentro con una especie resultó en un enfrentamiento que no podían ganar, ni siquiera contando con sus armaduras sumado a su poder de lanzar energía. Ahora debían huir para evitar la muerte. Desconocían a esa raza, pero eran verdaderamente peligrosos.

    Cair los veía correr con frustración, por lo que le dio una orden a dos que estaban cerca suyo.

    — ¡Deren, Keren, vengan conmigo! — ordenó mientras se puso a correr — ¡No los dejemos escapar!

    Keren, que era la mujer del grupo, en compañía de Deren, empezaron a seguir a Cair a través del bosque. Estos disparaban balas en contra de los soldados de Black Meteor, quienes se movían en zigzag y usando los árboles para evitar los disparos. Cada uno de ellos temía por su vida. A pesar de quedar con ventaja numérica, nadie quería arriesgarse a quedar indefenso, y menos si no tenían energía que disparar.

    — ¡Mátenlos antes de que lleguen a la parte más espesa del bosque! — gritaba Cair mientras dirigía sus disparos sobre Grace.

    — ¡Sigan avanzando, la nave está a pocos kilómetros de aquí! — escuchaban como uno de los humanos alentaba a seguir corriendo.

    Dado a la dificultad de apuntar mientras corría, los disparos no daban en la cabeza, la cual era la única parte que la armadura no cubría. Cair se dio cuenta de eso, por lo que decidió dejar de disparar y centrarse solamente en correr para acercarse a Grace. La chica veía como se le estaba acercando, y sabiendo que no podía disparar energía, intentó despistarlo mientras se movía de un lado a otro, sin embargo, Cair ya tenía una idea clara de cómo era el bosque dado a que habían estado más tiempo en el planeta buscando comida para su especie, por lo que la estrategia de Grace no sirvió de nada y solo contribuyó a que Cair se acercara más. Viendo que ya estaba a punto de entrar a la zona espesa del bosque, este decidió impulsarse con sus piernas y saltar con dirección a los pies de la chica. Gracias al salto, consiguió darle una patada en la pierna y derribarla al suelo.

    Los soldados de Black Meteor se habían distanciado un poco para no estorbarse mientras corrían, por lo que ninguno de ellos notó que su compañera había caído. Grace quería llamar a sus compañeros para pedir ayuda, pero antes de poder hacerlo, recibió un disparo en el cuello por parte de Cair. La bala perforó su piel y le destrozó el hueso y todas las venas que tocó en su camino, causando que Grace muriera al instante mientras la sangre no dejaba de brotar de su cuello.

    Deren y Keren continuaban su persecución en contra de los humanos, pero esta cesó en el momento en que estos ingresaron a la parte más espesa del bosque. Sería inútil perseguirlos allí, dado a que, si no lograron alcanzarlos antes, ahora sería menos probable que lo hicieran. Los dos regresaron frustrados hacia el lugar donde estaba Cair.

    — ¿Y bien? — preguntó el líder de su grupo.

    — Se nos han escapado — decía Keren, la mujer, muy frustrada — Ahora ellos van a advertirle a los suyos que los hemos atacado.

    — Será mejor que nos apresuremos para terminar la recolección de recursos — agregó Deren — Hay que reabastecernos para dirigir nuestro ataque sobre los Garak lo más pronto posible. Tenemos que apoderarnos de su planeta antes de que esa especie extraña se cruce con ellos.

    […]

    En el interior de un planeta, más específicamente en el interior de uno de sus edificios, varios seres se encontraban moviéndose mientras se encargaban de monitorear sus equipos. Estos seres estaban cubiertos totalmente por ropa de color negro, dejando ver solamente su cabeza, el cual tenía una piel muy blanca y no había cabello encima. Contaban también con un mentón y mejillas de gran tamaño, una nariz pequeña, ojos medianos de color rojo, y orejas que, a diferencia de las de los seres humanos, se encontraban en el interior de la cabeza en lugar de encontrarse fuera, dejando ver dos grandes orificios por donde ingresaban los sonidos.

    En ese edificio había varias máquinas realizando análisis constantemente. Y cada una de esas máquinas estaba siendo monitoreada por un miembro de aquella raza. Entonces, en una de las máquinas comenzó a sonar un ruido de advertencia. Dicho ruido trajo la atención de una criatura que no estaba en la sala. Al entrar, se podía ver que físicamente era igual a los demás trabajadores del edificio, con la diferencia de que este portaba una armadura plateada que lo hacía ver muy grande.

    — ¿Qué está ocurriendo? — preguntó aquel ser con un tono muy serio.

    — El sistema detecta una nave acercándose a nuestra atmósfera, Likar — respondió el que estaba frente a la máquina — ¿Quiere que activemos el protocolo de defensa y la derribemos?

    — Dame una visual de la nave — respondió el que aparentemente responde al nombre de Likar.

    — Como ordene — aquel ser ejecutó varios comandos en su máquina.

    Tras haber procedido, la nave del Zenith, la cual era desconocida del todo para esa especie, se proyectó en la pantalla de su máquina. Likar se acercó para mirarla bien, mientras que el resto de trabajadores tenían la vista puesta en él.

    — No es una de sus naves — decía Likar observándola bien — Eso quiere decir que tenemos prohibido derribarla.

    — ¿Qué tal si la robaron? — preguntaba un sujeto que acababa de entrar a la sala — Ya sabes que a esos tipos les encanta apoderarse de todo lo que encuentran.

    — Incluso aunque lo hubieran hecho así, dudo que sean tan estúpidos como para intentar atacarnos otra vez con solo una nave — respondió Likar mirando al que acababa de entrar.

    — ¿Y qué tienes pensado hacer? Está claro que vienen hacia nosotros.

    — Esperaremos a que aterrice y luego me llevaré a un grupo armado para verificar que no sean hostiles — respondió Likar muy seriamente — Tú vas a quedar a cargo de la defensa de las instalaciones hasta que yo regrese, Plamo. Pero por ahora, veamos en donde van a aterrizar nuestros visitantes.

    Likar y Plamo centraron su vista a la máquina que obtenía imágenes de la nave que poco a poco empezaba a aproximarse a ellos. No tenían idea de quienes serían los que viajaran a bordo, pero estaba claro que lo descubrirían en poco tiempo. Cada segundo que pasaba, la nave se iba acercando cada vez más a la atmósfera de su planeta.
     
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    Al fin ha llegado el segundo capítulo. Y que capítulo. Bravo, amigo. Me ha encantado en todos los aspectos. Así que me pondré a comentar lo más destacado para mí.

    Primero hemos visto al grupo de Zenith tomar descanso para la importante misión que tendrán al día siguiente. Lo que más me ha llamado la atención de esta parte del capítulo es que no veo a Michael muy seguro de empezar una relación, Gwyn sigue insistiendo y eso puede derivar en que Michael se canse, pero bueno, el tiempo lo dirá. Lo más tierno ha sido lo de Ace y Agustina, con el salto temporal de un año parece que son una relación asentada, al menos para mí. Ojalá duren mucho tiempo :v

    Segundo, lo mejor. El aterrizaje de Black Meteor en el planeta ha terminado en una confrontación épica desde mi punto de vista. Además de descubrirse que La Gran Catástrofe podría tener algo que ver en que aliens y humanos se entiendan (en lo referente al lenguaje hablado) se ha visto las ventajas y desventajas claras de ambos bandos, sus puntos débiles y fuertes. La lucha narrada entre ambos bandos ha sido increíble desde mi punto de vista y me ha encantado, te doy un diez por eso. No me ha sorprendido la muerte acontecida porque viendo como se desarrollaba todo, lo estaba esperando. Pero esa parte del capítulo se ha ganado el oro por mi parte.

    Finalmente, vemos a otra especie que ve llegar una nave (supongo que se trata de la del Zenith, porque no tendría sentido que fuera la de BM si pretende irse del planeta). Estos si que parecen más razonables y creo que de alguna forma, el grupo que se encuentre con ellos va a aliarse con estos. Veo que BM y Zenith se van a meter de lleno en una guerra y van a tener que elegir pronto un bando. Por el momento es lo que parece.

    Esperaré el próximo con más ganas aún que antes. Un saludo.
     
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