Explícito de Naruto - Sakura en la anorexia (Remake)

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Sopita Maruchan, 28 Junio 2020.

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    Sopita Maruchan

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    28 Junio 2020
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    Sakura en la anorexia (Remake)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    1295
    ¡Hi! Antes de iniciar con este fanfic debo aclararles que no es completamente de mi autoría. Se trata del trabajo de una chica de nombre Kanie, perfil abandonado desde 2009. Su trabajo llamó demasiado mi atención, y aquí me tienen. Espero que disfruten de mi adaptación, a los que deseen darse una vuelta por la obra original, el enlace es el siguiente:

    https://fanficslandia.com/tema/sakura-en-la-anorexia.3359/

    Otro punto a aclarar, esta historia esta basada en un contexto diferente al mundo ninja de Naruto. Aquí el entorno es el de una ciudad contemporánea.

    Sin más que decir, ¡comencemos!

    Capítulo I: La aburrida vida de Sakura Haruno


    ¿Como comienzo esto? Nunca he sido buena para iniciar algo, es tan turbio y estresante pensar en las mil maneras que hay para comenzar. Los ensayos del colegio son una verdadera tortura para mi, puedo pasar horas tan solo buscando la manera de dar un inicio decente a mi escrito, aunque cuando al fin lo hago, el resto va en automático.

    Como sea, no quiero dar muchos preámbulos, comenzaré con mi nombre, lo más sencillo e importante, y dejaré las palabras fluir desde aquí.

    Mi nombre es Sakura Haruno, tengo 16 años recién cumplidos y vivo en Konoha City, un lugar tranquilo y ciertamente pequeño, tengo una familia ¿normal? Si, eso es, normal. Vivo con mi hermana mayor, su nombre es Ino. Media hermana por parte de mi madre, a decir verdad, aunque mi padre siempre la ha visto como su sangre, lo que considero algo muy lindo y sano.

    Del padre biológico de Ino nada se sabe, es una historia muy complicada, y preferimos evadir el tema, no necesitamos malos recuerdos.

    Mis padres son profesionistas hechos y derechos, personas importantes de las cuales me siento más que orgullosa. Ambos paleontólogos muy exitosos, debo recalcar, han sabido hacerse notar en este campo, incluso escribiendo libros sobre importantes hallazgos realizados. Se que es su vocación, es para lo que viven, su felicidad. Lamentablemente, no hay mucho por descubrir bajo el suelo de Konoha, cosa que los lleva a viajar constantemente, y he de decir, dejarnos a mi hermana y a mi en un frustrante segundo lugar.

    Las pocas ocasiones en las que se pueden dar el lujo de pasar unos días con nosotras Ino atrae toda su atención, realmente no los culpo, mi hermana es una chica de brillante cabello rubio, energía inagotable y una deslumbrante sonrisa que la acompaña a todos lados, tan solo llegar, ella y sus ocurrencias acaparan toda su atención, y bueno, yo con suerte recibo un pequeño abrazo a forma de saludo y un presente del lugar que visitaron.

    En la escuela mi vida social no es precisamente lo que quisiera, si, tengo algunos amigos, muy escasos a decir verdad, pero estoy feliz con ellos. Aquí el problema es que si soy conocida por alguien fuera de mi circulo social es por dos únicas razones. Mi cabello rosa, o mi parentesco con Ino Yamanaka, que a diferencia mía vive literalmente rodeada de personas.

    Me acuesto en mi cama mirando con atención el techo, como si fuese lo más interesante del mundo. Como es costumbre, estoy pasando el sábado en completa soledad, y el aburrimiento esta apoderándose de mi. Estoy por abrir mi computadora y ver una nueva serie en "Netflix" cuando el timbre de la puerta hace eco en la casa.


    Bajo rápidamente las escaleras, preguntando quien será esta vez, pensando en la probabilidad de que Ino olvidara sus llaves de nuevo, aunque es muy temprano para tenerla de vuelta. Giro la perilla y unos ojos color ónix se dirigen a mi, se trata de Sasuke Uchiha, mi vecino y mejor amigo desde que tengo memoria.

    -¡Hola Sasuke! ¿Algo nuevo?- Pregunto con una amplia sonrisa, agradeciendo mil veces a mi madre y a la suya por obligarnos a jugar juntos desde pequeños, y un poco a Sasuke por haberme rescatado de mi mar de aburrimiento

    -Te ves muy feliz hoy- Comentó con una media sonrisa- ¿Acaso ya me extrañabas cabeza de cerezo?- En respuesta mis labios forman una pequeña línea recta, y en un tono de voz que busca expresar formalidad me dirijo a el

    -¿Se le ofrece algo señor Uchiha? - Noto como reprime una risita antes de responder

    -¿quieres venir a mi casa? Itachi ha vuelto hace poco ¡tienes que ver lo que me trajo! - Asiento con la cabeza, dándole a entender que iré- Te espero en cinco minutos, ¡no tardes!- Dicho esto el sale por donde entró, yo por otro lado subo las escaleras con tranquilidad para cambiarme el pijama que aún llevo puesto, remplazando este por un short de mezclilla azul y una blusa blanca algo holgada. Escribo una nota, que estoy casi segura, nadie leerá, pues es muy probable que mi hermana no vuelva si no hasta en la madrugada. La dejo en la barra y salgo en dirección a la casa de a lado.

    Toco la puerta, y soy recibida por el mayor de los Uchiha, Itachi, no me deja si quiera articular una palabra cuando llama a Sasuke con un sonoro grito

    -¡SASUKE TE BUSCAN!- Dicho esto se retiró al piso de arriba, dejándome anonadada, haciéndome sentir ¿invisible? No lo sé, observé el suelo por unos momentos hasta que una voz masculina un poco menos gruesa que la de Itachi interrumpió mi ola de pensamientos

    -Hey Sakura- Me llamó Sasuke- Lamento la actitud de Itachi, ya sabes como es- Yo solo asentí con la cabeza de nuevo, dejando que el chico me tomara de la muñeca y me dirigiera a su recámara por un camino que ya conocía.

    Llegamos a su habitación, pulcramente ordenada como solo el sabía mantenerla, tomé asiento en su cama con toda la confianza del mundo.

    -¿Y que ibas a mostrarme? - Pregunté con la ceja levantada, el caminó a una repisa cercana en la cual mantenía diversos artículos arreglados a manera de exhibición, tomó uno de ellos que hasta el momento no había visto, un libro grueso con un forro que se veía en un estado antiguo, ligeramente deteriorado, me lo tendió para que lo tomase y así lo hice, abriendo este mismo y acariciando las páginas amarillas por el tiempo

    -¿Un libro?- Dije frunciendo levemente el ceño

    -¡Es un libro original del clan Uchiha!- Dijo tratando de reprimir su tono de voz claramente emocionado, a lo que yo reí ligeramente. Sasuke amaba coleccionar elementos relacionados al clan Uchiha, una familia de guerreros que se decía poseían "habilidades sobrehumanas" el estaba más que obsesionado con la historia, y solía decir de pequeño (y aún en algunas ocasiones) que era descendiente de ese clan, debido a su apellido y a los cuentos que le contaba su madre antes de dormir.

    -Wow Sasuke, es genial- Le devolví el libro y el lo colocó de regreso a su lugar, sentándose a mi lado posteriormente, pasamos unos minutos sentados en silencio, hasta que el habló

    -¿Quieres que bajemos un rato cerezo? - Dijo mientras sus ojos oscuros hacían contacto con los míos

    -Hasta la pregunta ofende Uchiha- Bajamos en dirección a la sala, era una especie de tradición nuestra. Sasuke fue a la cocina mientras yo encendía su televisor revisando el catálogo de películas de terror en "Netflix" finalmente elegí una, justo cuando Sasuke entraba con dos vasos de refresco de naranja y una charola de galletas, colocó todo en la mesa de centro y se sentó a mi lado, alrededor de las 10:00 p.m nuestro maratón dio fin, y volví a mi casa, tal y como lo esperaba Ino no había llegado.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo II: Un plato de pasta en mal estado
     
    Sopita Maruchan

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    Sakura en la anorexia (Remake)
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    El domingo pasó terriblemente lento y aburrido, obligándome a matar el rato metida en la mejor creación del ser humano, el internet, hasta que llegó el lunes ¡que divertido! Otra hermosa semana de nuevos aprendizajes en mi lugar favorito del mundo, (nótese mi sarcasmo).

    Con toda la fuerza de voluntad que poseía, me esforcé para poder salir de entre mis cálidas y reconfortantes sábanas, solo para quedarme sentada en la orilla de la cama, observando mis pantuflas como si fueran lo más interesante que hay en el mundo. Después de un largo rato de meditar sobre la mortalidad del cangrejo me levanté arrastrando kilos de pereza conmigo para poder iniciar mi rutina de todas las mañanas.

    Al llegar a la escuela caminé directo a mi salón, como siempre, abrí la puerta de este y unos extravagantes ojos color perla se posaron en mi, Hinata me llamó con una de sus manos y yo me limité a sonreír y acercarme para tomar el asiento a su derecha en el escritorio que desde hace más de un año compartimos.

    -Buenos días Sakura- La voz suave de Hinata inundó mis canales auditivos

    -Buenos días Hinata- Contesté con una pequeña sonrisa para mi amiga

    ¿Como estuvo tu fin de semana?- Preguntó bajando la vista a sus manos, entrelazadas en su regazo por debajo del escritorio

    -Lo mismo de siempre- Di un pequeño suspiro- Ver películas con mi vecino y morir de aburrimiento- Mis hombros se encogieron en un gesto que le restaba importancia- ¿Y tu Hinata? ¿Algo interesante?- Alcé una ceja mientras colocaba una de mis manos en mi barbilla, y mis ojos buscaban los suyos

    -La pasé con Neji y sus amigos, son buenos tipos, se que te agradarían- Justo iba a darle una respuesta a mi amiga, cuando una conversación ajena en el escritorio tras el nuestro llegó a nuestros oídos. Los susurros que se suponía buscaban discreción eran más que claros para nosotras, una voz que ambas teníamos la desgracia de conocer, su dueña era Karin, una pelirroja del entorno de Ino y cuyo apellido no recuerdo a pesar de que compartir varias clases con ella.

    -Si me acosté con el anoche, pero fue solo eso, un revolcón. Al menos ya puedo tacharlo de mi lista, mi objetivo ahora es el niño Uchiha- La mención de Sasuke llamó mi atención, y una ligera ¿molestia? Creció en mi pecho, me obligue a ignorarla, la vida amorosa de Sasuke no era un problema de mi incumbencia, y no era correcto escuchar conversaciones ajenas. Noté como Hinata tenía la intención de decir algo, intención que se vio interrumpida por la entrada de nuestro profesor, el cual después de un breve saludo comenzó con la clase de aritmética.

    Para mi sorpresa el día pasó rápido, y en un parpadeo me encontraba ya en la última clase del día, nada más y nada menos que literatura.

    El profesor se encontraba dándonos las indicaciones de un nuevo proyecto s entregar la próxima semana, un resumen sobre una obra de teatro clásica que se llevaría a cabo en parejas, mi cabeza volteó en dirección a mi compañera con una mirada cómplice, Hinata y yo hacíamos equipo siempre, ¿y que puedo decir? Ambas sabemos trabajar muy bien juntas. Mi boca se abrió ligeramente para decirle algo a mi amiga, sin contar con lo que el profesor estaba por decir

    -Las parejas deberán estar formadas por un hombre y una mujer- Sonidos de disgusto inundaron el ambiente por parte de algunos de mis compañeros,yo me limité a morder mi pluma con nerviosismo, pensando en algún futuro compañero de equipo- Y para evitar malos entendidos he decido hacer los equipos yo mismo- Las voces de mis compañeros en desacuerdo no se hicieron esperar, protestando por la decisión del maestro, pero nada hubo por hacer, pues este no hizo más que ignorarlos y continuar hablando- A continuación mencionaré a las parejas y el clásico con el que estarán trabajando- Puse una mano en mi frente, rezando para que no me tocase trabajar con algún idiota, pasaron unos dos minutos llenos de tensión por mi parte, cuando al fin se mencionó el único nombre que me importaba- Sakura Haruno y Sasuke Uchiha. Romeo y Julieta- Dejé escapar un suspiro de alivio, agradecida por mi buena suerte, pues mi amigo iba en el segundo lugar de esa clase (después de mi) además, trabajar con el no sería tan incomodo como hacerlo con algún otro chico con el cual probablemente jamás hubiera cruzado palabra. Mi mirada recorrió el salón entero en busca de Sasuke, pero no lo encontré. Supuse que había decidido no asistir y pasear por ahí con algunos de sus amigos, así que no le tomé importancia.

    Pasados unos 10 minutos por fin el timbre de salida sonó, y el salón se vio vacío en menos de dos minutos. Me tomé mi tiempo para guardar mis cosas con calma y salir después, evitando la aglomeración de adolescentes que siempre se presentaba a esta hora.

    Al salir de la escuela caminé hacía mi casa sin prisa alguna, con mis audífonos colocados en cada uno de mis oídos, deleitando mi sentido auditivo con aquella melodía, tarareando involuntariamente aquella canción. Tan concentrada iba en mi mundo que no logré percibir el momento en el cual una sombra comenzó a caminar detrás de mi, y di un pequeño saltito al notar una mano posarse en uno de mis hombros, mi cabeza se giró lentamente y un suspiro salió de mis labios, mientras me quitaba los audífonos para guardarlos en mi mochila y prestarle total atención a mi nuevo acompañante-

    -Sasuke me has asustado- Dije mientras el pasaba de detrás de mi, para posicionarse a mi lado

    -Umph- Su respuesta, típica de Uchiha me hizo negar con la cabeza

    -Nada de Umph. No te vi en literatura- Le comenté con un tono de reproche -

    -Me llamaron a la dirección para ayudar con el festival- Mencionó

    -Bueno, espero que no te quite mucho tiempo porque tendremos que hacer un ensayo juntos- Dejé salir aquella información rápidamente

    -¿Que? ¿Acaso Hinata te ha abandonado y aprovechaste que no estaba ahí para no quedarte sola o terminar haciéndolo con Naruto?- Me reí ante su suposición y de nuevo moví mi cabeza de lado a lado en forma de negación

    -Kakashi ha puesto las parejas- Di un suspiro después de decir aquello

    -Ah- Bajó su mirada al suelo, como si pretendiera buscar algo que se le hubiese caído, estaba por responder, pero me quedé con las palabras en la boca cuando sentí un brusco empujón en mi costado

    -Hazte a un lado cerdita- Yo rodé los ojos, mientras observaba a Karin ocupar el lugar junto a Sasuke que antes yo tenía, el siguió caminando, y Karin no dejaba de pegarse a el en un irritante coqueteo más que intenso. Sasuke volteó entonces a mirarme, yo seguía en el mismo lugar. No supe interpretar su mirada en ese momento, pues mi atención estaba puesta en otra cosa, mi mente volaba una y otra vez en las palabras de Karin. "Cerdita" bien pudo referirse a mi cabello tan estúpidamente peculiar o a mi contextura física, no lo medite, pero en automático mi mente comparó mi cuerpo con el suyo, y mis ojos se posaron en su tan delgada cintura, y su abdomen jodidamente plano. Me rompí en ese momento, e ignorando los ojos de Sasuke que seguían sobre mi tomé mis cosas para perderme en uno de los múltiples callejones de Konoha, hoy tomaría el camino largo a casa.

    Al llegar Ino ya estaba presente, con su melena rubia atada en un moño maltrecho y un delantal de cocina amarillo. Hoy era su turno de cocinar, y el aroma que emanaba de lo que sea que hubiese hecho inundaba el lugar.

    -¡Sakura!- Saludó enérgica- ¿que horas son estas de llegar? La comida esta lista desde hace rato, te he dejado un plato en la mesa. Come de una vez, lamento no esperarte pero no pude almorzar por hacer un estúpido proyecto en el descanso- Mi hermana hablaba de una manera rápida como siempre, pero yo solo pensaba en Karin, en su estúpido comentario. Si quiero llegar a ser si quiera la mitad de delgada que ella no debo consumir tanta mierda

    -Gracias Ino, pero no tengo hambre.- Subí sin más las escaleras para encerrarme en mi habitación, mi estómago gruñó, pues al igual que Ino no había tenido tiempo de consumir alimento alguno, sim embargo lo ignoré.

    Al ingresar a mi cuarto visualice en mi repisa una de las revistas de moda de Ino que había dejado allí hacía unos días, por primera vez sentí algo de curiosidad por ella y la tomé para echarle un vistazo. Mi atención se fue directo a la delgada figura de la modelo, y la abrí pasando página por página, para mi suerte encontré ahi una tabla calórica, que no dudé en arrancar para conservarla conmigo. Dos toques a mi puerta me hicieron dejar esa hoja bajo mi almohada y la revista en la repisa mientras murmuraba un "pasa" y fingía escribir algo en el celular.

    -Sakura- Vi a Ino entrar a mi cuarto ya sin su kit de cocinera estrella- Tendré que ir a casa de Shikamaru, nos vemos en la noche. Más te vale que la comida no este ahí porque tardé mas de cuatro horas en hacerla- Iba a protestar que eso era imposible, pue hacía menos de una hora que volvíamos del colegio, pero Ino cerró la puerta y lo único que escuché fueron sus pasos alejarse y la puerta de la entrada ser abierta, avisando su salida. Me levanté de la cama y bajé las escaleras hasta la cocina. El apetitoso plato de pasta me esperaba ahí,colocado en la barra a lado del fregadero, justo bajo la ventana, con un delicioso aroma que inundaba mis fosas nasales y me incitaba a devorar todo su contenido. Tomé el tenedor que Ino había colocado a un lado y lo usé para tomar un pequeño porcentaje de aquel alimento, lo acerqué a mi cara, y justo cuando estaba por cometer el peor error recordé la tabla calórica. Todos los almidones y harinas que aquello contenía, y como si fuera veneno tiré el cubierto lejos de mí. Tomé el plato entre mis manos, y mirándolo con culpa abrí el contenedor de cocina que ahí se encontraba, arrojando todo a este.

    Al levantar mi vista me encontré con un par de ⁸.ojos abiertos que me miraban con sorpresa, nada más y nada menos que Sasuke. Sostuve la mirada con el por unos minutos, hasta que lo vi sacar su teléfono, y en mi bolsillo el mío vibró, lo desbloquee para leer su mensaje

    Sasuke:¿Porque hiciste eso? 15:04 pm

    Sakura : Una broma de Ino. Me dejó un plato de pasta en mal estado 15:06 pm
     
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  3. Threadmarks: Ana y Mía
     
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    Sakura en la anorexia (Remake)
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    Me recosté en mi cama, al parecer mi explicación había sido lo suficientemente creíble como para engañar a Sasuke, cosa que sin duda me tranquilizó. Pero ahora tenía que lidiar con un nuevo problema, un problema relacionado únicamente a mi misma, un problema que todo ser humano experimentaba alguna vez, y que sin darnos cuenta se convertía en nuestro peor enemigo, el hambre.

    Como toda persona racional haría abrí mi computadora e ingrese a Google, dispuesta a encontrar una solución.

    ¿Como controlar el hambre?

    Esa simple oración abrió un mundo nuevo ante mis ojos, un mundo del que jamás escaparía, y bueno, no quería hacerlo.

    Fui leyendo cada uno de mis resultados, hasta percatarme de algo extraño. La mayoría de estos incluían el término ‘Ana y Mía’ supuse que serían algún tipo de celebridad, y vaya que lo eran, sólo que no del tipo que pensaba. Abrí una de las muchas páginas que tenía a mi alcance, y fue ahí, en ese momento cuando la solución a todos mis problemas apareció.

    Fui leyendo atentamente todo lo que anotaba aquel blog, ese día aprendí varias cosas, cosas que nunca imaginé leer.

    Ana era anorexia

    Mía era bulimia

    Y yo sería una princesa

    “Los Diez Mandamientos de Ana” era el título de uno de los archivos en aquel blog, consejos para el autocontrol, que iban desde cosas simples como lavarte los dientes o entretenerte en otra cosa hasta métodos más agresivos como comer jabón o “castigarte” si llegabas a consumir alimentos.

    Mi curiosidad pudo más que mi criterio, y mi inseguridad más que mi sentido común.

    Pasé mas de una hora leyendo aquel blog, ignorando las constantes vibraciones de mi teléfono celular. No estaba de humor para hablar con nadie.

    Incluso ignoré los insistentes golpes a mi puerta, “que se joda Ino” fue lo que vino a mi cabeza mientras colocaba una canción en “Spotify” y subía todo el volumen de mi teléfono, para que nadie me distrajese de mi lectura.

    Seguí leyendo hasta que las puertas de mi balcón se abrieron de golpe. Cerré la computadora con rapidez y dirigí una mirada más que furiosa a Sasuke.

    -Entrar a la habitación de una dama sin su consentimiento es algo muy desagradable señor Uchiha- Detrás de mi ridículo intento de acento Victoriano había un trasfondo que Sasuke conocía bien, la desagradable historia del porque dejamos de usar nuestros balcones

    -Sakura, te llamé trescientas veces y casi rompo tu puerta. ¿Se puede saber que es lo que estabas haciendo? - Su mirada acusatoria me puso bastante nerviosa, aunque trate de disimular. Sabía que era inútil, Sasuke me conocía bastante bien

    -Nada, sólo hablaba con Hinata por FaceTime y subí el volumen demasiado, lo siento Sasuke- Dos mentiras en un día después de 16 años sin secretos. Pero era por un bien común.

    -Oh vamos Sakura. Ni tu te crees eso- Rodó los ojos y se acostó a mi lado- ¿Acaso veías porno o algo así?- Negué con la cabeza sintiendo como la sangre subía hasta esta misma, y un notorio sonrojo se hacía presente en mi cara

    -¡Sasuke! ¡Claro que no!- Lo golpee con una almohada repetidas veces hasta cansarme y el solo me dio una media sonrisa

    -¿Entonces porque te has puesto nerviosa?- Volví a golpearlo una y mil veces, poniendo mis rodillas a cada lado de su cadera para inmovilizarlo y golpearlo con toda la fuerza que tenía

    -¡Pervertido!- Estrellaba mi almohada contra el sin parar, hasta que en un determinado momento logró lanzar la almohada lejos de mi alcance con una de sus fuertes manos, y aprovechando mi distracción cambió la posición, quedando el sobre mi, en una posición digamos..... comprometedora.

    Nuestras caras quedaron a sólo centímetros de distancia. Y el tomó mis manos con las suyas para impedir que me moviera

    -Sakura- Nuestras caras estaban tan cerca que incluso pude sentir su aliento salir de esos preciosos labios mientras pronunciaba mi nombre en un susurro ronco, desvíe la mirada sonrojándome aún más

    -¿A todo esto para que me buscabas?- Dije tratando de deshacer la incomodidad que sentía en ese momento. El pareció notarlo pues con cuidado se levantó de mi y carraspeó para aclararse la garganta


    -Lo que dijiste del ensayo de Kakashi. Pensé que podríamos hacerlo ahora para que no nos gane el tiempo- Yo asentí mientras me incorporaba de nuevo

    -Claro, aunque creo que primero debemos leer la obra- Le conteste mientras arreglaba un poco mi cabello

    -¿obra?- Había olvidado que Sasuke no había estado presente en aquella clase, así que suspiré y me dispuse a explicarle

    -Tendremos que hacer un resumen de Romeo y Julieta. Ya sabes, obras de teatro clásicas- Me encogí de hombros y el asintió


    -Claro, ¿la leemos ahora?- Preguntó mientras con toda la confianza del mundo abría la computadora de la cual me olvidé por completo. Y al estar sin contraseña Sasuke tuvo una visión de lo que leía en ese momento. Tomé el aparato y me apresuré a salir de ahí antes de que tuviera oportunidad de leer algo más que el título


    -¿Que era eso?- Preguntó alzando una ceja

    -Le he prestado mi computador a Ino y me suscribió como a quinientos blogs de moda- Me encogí de hombros- Me dió curiosidad y decidí leer uno

    -Ya, ¿y tu videollamada con Hinata?-
    Sasuke comenzaba a desconfiar

    -Debió haber cortado y la computadora regresó a esa pestaña- Ni siquiera lo miré a los ojos, sólo tecleé con mis dedos la obra, hasta entrar en uno de los múltiples enlaces- Mira, parece que esta es la correcta-

    Pasamos toda la tarde leyendo y tomando una que otra nota ocasional de lo que considerábamos más importante, alrededor de las 8:00 pm Sasuke se marchó, no sin antes acordar vernos al otro día para seguir con el trabajo. Por primera vez en mucho tiempo lo vi marcharse por el balcón de nuevo. Y la nostalgia se apoderó de mi. Pero esta se marchó en cuanto recordé mis acciones antes de la llegada de mi amigo, busqué de nuevo aquella página para seguir con mi lectura por varias horas.



     
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  4. Threadmarks: Capítulo IV: Primer día
     
    Sopita Maruchan

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    Sakura en la anorexia (Remake)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
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    1218
    Narrador Omnisciente:

    La mañana del martes de no se hizo esperar, y como todas las mañanas la chica de cabellos rosas despertó con gran dificultad, su cabeza se sentía más pesada de lo habitual, y al levantarse de su cama un ligero mareo se hizo presente, ¿la razón? No comía nada desde la mañana del día anterior, y tampoco planeaba hacerlo. No debía, no quería, tenía que iniciar de nuevo, una faceta diferente de su vida, un giro de 180 grados en su persona, sonrió al pensar en cómo cambiaría su vida cuando sus planes dieran fruto, aunque claro, faltaban meses para ello.

    Se animó a si misma y caminó hasta el baño de su habitación, comenzando con la tediosa rutina de su día a día.

    Salió de su casa un poco más tarde de lo habitual, su hermana aún batallaba para peinar sus rubios cabellos, por lo que decidió partir de una vez.

    Caminó con algo de prisa, temiendo no llegar a tiempo. Una presciencia se instaló a lado de ella, caminando con una calma envidiable, nada más y nada menos que Sasuke Uchiha

    -Parece que te atropelló un camión- Comentó el chico a lo que Sakura rodó los ojos

    -Me quedé leyendo hasta tarde y mi alarma no sonó- Se justificó mientras alisaba su cabello. Que mala forma de comenzar con “su nuevo yo”

    -¿Y que leías?- Preguntó con curiosidad el azabache

    -Nada importante- Se encogió de hombros restándole importancia al asunto

    Si tan sólo Sasuke supiera que aquella lectura la destruiría...

    Llegaron al fin al gran plantel educativo, donde ambos tuvieron que separarse. Para Sakura la primera clase de ese día sería matemáticas, mientras Sasuke se concentraría en aritmética.

    Al llegar a aquel salón, y como todas las mañanas su amiga la recibió con su tímida sonrisa. Hinata le saludó agitando ligeramente una de sus manos mientras Sakura se aproximaba a ella, comenzando el día con una agradable charla sobre el color de la camisa de la pelirrosa, la misma que se vio interrumpida por la presencia de su profesor, que tan rápido entró comenzó a anotar lo que para Sakura eran números confusos. Su dolor de cabeza persistía, y el hambre crecía con cada momento, sacó de su mochila una botella de agua para dar un sorbo, según su jornada de estudio eso serviría para matar el hambre.

    Un par de horas después llegó el tan ansiado momento del almuerzo, y como era costumbre salió del salón a lado de Hinata. No prestaba atención a su amiga, que iba contándole sobre alguna nueva serie que acababa de ver, su pesadilla crecía a cada paso que daban, mientras pensaba en una explicación prudente que dar.

    Ambas compraron sus alimentos, y caminaron hasta una mesa vacía. Sentadas una frente a la otra, Hinata comenzó a comer, mientras Sakura picoteaba con su tenedor el plato de ensalada que había comprado. Deseaba tirar eso a la basura e ir corriendo por un plato de pizza como el de Hinata, pero ni podía ni debía, así que se limitó a llevar un par de bocados a la boca.

    -¿Sakura te pasa algo? Casi no has tocado tu comida. Además tu nunca pides ensalada- Hinata la observó mientras la chica ponía una mano en su barbilla y continuaba jugando con su comida

    -No tengo mucha hambre hoy Hinata, tal vez me pasé un poco en el desayuno- Hinata se limitó a asentir, confiada en que la chica decía la verdad, después de todo ella nunca le mentiría


    Oh dulce Hinata, si tan sólo te hubieran dicho que no sería la última vez que escucharías esa excusa, si supieras que la red de mentiras de tu amiga apenas comenzaba........

    El timbre sonó y ambas chicas se levantaron de su lugar, pasando a desechar rápidamente sus residuos. Así pues, el plato vacío de Hinata y fue tirado al contenedor y justo después el de Sakura, con casi todo su contenido aún, revuelto por los múltiples jugueteos de la muchacha. Todo esto mientras desde la lejanía un muchacho de pelo negro observaba la escena.

    Si hubiese puesto atención a esas señales, si no se hubiese convencido de que estaba exagerando, tal vez él hubiera podido salvarla ....

    La siguiente clase fue química, una de las materias favoritas de Haruno. Se dispuso a caminar con su amiga cuando una voz conocida hizo acto de presencia

    -¡Sakura! ¡Hinata!- Gritó con su característica energía el rubio, haciendo que un fuerte golpe rojo invadiera la cara de la segunda, amabas voltearon mientras Naruto corría a su encuentro, seguido de un Sasuke que caminaba con su semblante relajado de siempre, manteniendo sus manos en los bolsillos.

    -Na-Naruto- La primera en reaccionar fue Hinata, por otro lado Sakura se centraba en el potente dolor de su cabeza, que precisamente empeoraba con los gritos de aquel rubio

    -Naruto, no grites por favor- Le regañó Sakura con una de sus manos masajeando su cien izquierda

    -Oh, ¿Estas bien Sakura?- Preguntó preocupado el rubio

    -Solo esta desvelada- Interrumpió Sasuke con su típico tono distante, utilizado más que nada en lugares públicos. Un ligero toque de ¿sarcasmo? Acompañó la voz del chico, Sakura al notarlo se tensó un poco

    “Estupida Sakura, apenas el primer día y el ya lo notó”

    Fue el pensamiento que llegó a su cabeza de inmediato.

    -Ah, esta bien- Naruto apartó la vista de Sakura, pero Sasuke no lo hizo, observando los ojos jades de la muchacha

    -¿Van a química también no?- Preguntó Hinata deshaciendo el ambiente incómodo que había comenzado a formarse

    -¡Si! Cuando las vimos corrimos para caminar juntos al laboratorio- Mencionó Naruto con su inagotable energía

    -Y será mejor ir de una vez si no quieren que Kurenai nos deje afuera- Dijo Sasuke avanzando, siendo seguido de inmediato por los tres acompañantes

    Los cuatros juntos acertaron a llegar momentos antes de que su profesora ingresara, con su bata de laboratorio puesta. Sasuke y Naruto se apartaron a una mesa del fondo, mientras Hinata y Sakura se posicionaban frente a ellos en la penúltima fila. Comenzaron las explicaciones sobre la práctica que llevarían a cabo ese día, y habló juguetona de una “pequeña dinámica” para la ocasión.

    Pidió a Hinata pasar a la mesa de a lado, y una pelirroja con un par de lentes ocupo su lugar. Así pues, fue cambiando a todos los alumnos de lugar, sonriendo ampliamente con el resul

    -Muy bien chicos, ahora probaremos las habilidades de cada uno para trabajar en equipo. Se que la mayoría está familiarizado con su compañero, es decir, ya saben como es trabajar juntos. Por esta razón los he colocado así. La práctica será sencilla, cada uno pasará a tomar uno de estos recipientes de azúcar- Señaló la mesa de a lado con los pequeños tazones- Solo habrá que derretirlo al fuego con las parrillas que ya están en sus mesas, será fácil pero necesito que todos tengan precaución, estarán expuestos a materiales de altas temperaturas y no quiero ningún incidente





     
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    Akio

    Akio Satellite

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    Vaya, quedé atónito con este remake, es interesante, simple y ligeramente siniestro, sobre todo con imaginar el escenario que va más allá, y que estoy seguro de que dará un giro de 180°, inesperado. Su interacción con Sasuke también es agradable... me gusta como lo estás llevando a cabo, seguiré al pendiente.
     
    Última edición: 3 Julio 2020
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    Sopita Maruchan

    Sopita Maruchan Iniciado

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    Título:
    Sakura en la anorexia (Remake)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    1660
    Karin miraba a Sakura con atención, Nunca había tenido una buena relación con ella, era sólo una chica más, una chica a la cual podía denigrar a su antojo, exprimir su autoestima para lograr mantener el suyo propio.

    Envidiaba la serenidad que su rostro siempre expresaba, envidiaba la buena relación que sabía que tenía esta con el chico de sus sueños, y sobretodo, tenía cierto resentimiento contra su hermana mayor, a la cual trataba como “amiga” por el único interés de los beneficios sociales de juntarte con Ino Yamanaka, la respuesta de Sakura no se hizo de esperar, aún seguía dolida por aquel comentario, y se sentía tan miserable a lado de la belleza de Karin.

    Ambas sostuvieron sus miradas unos segundos, hasta que Sakura cedió. Suspirando y entablando una conversación con Karin, después de todo en cuanto antes terminarán el trabajo antes se libraría de la bruja. Pero, ¿que no se supone que las brujas son feas y horrendas? ¿Porque ella tenía a una modelo y no a una chica con verrugas y una gran nariz?

    -¿Te parece si yo preparo la parrilla mientras tú vas por la muestra?
    - Sakura no estaba ahí para pelear, no aún, por ahora no era competencia alguna para esa pelirroja

    -Como sea- Karin se levantó, caminando hasta la mesa de Kurenai mientras su compañera preparaba los elementos necesarios. Una vez regresó vació el producto en el recipiente que Sakura ya había colocado en el fuego, y no hicieron más que anotar el tiempo y cambios del azúcar sin mirarse, sin dirigirse la palabra, cada una concentrada en lo suyo, hasta que Karin dio fin al experimento apagando el artefacto. La pelirroja se levantó, y miró de nuevo a Sakura

    -¿Terminaste el tuyo?- Señaló el reporte que llevaba en su mano, en repuesta Sakura asintió, señalado el pequeño bulto de hojas a su lado. Karin sin decir más lo tomó, y fue directo al escritorio de Kurenai, que leía en suma tranquilidad. Dejó los papeles frente a ella e intercambiaron un par de palabras. Posteriormente Karin se retiró, habían sido las primeras en terminar, nada nuevo considerando que ambas chicas iban por sobre el resto de sus compañeros, teniendo Sakura el primero y Karin el cuarto lugar.

    -Sakura, puedes retirarte- Habló Kurenai a su alumna mientras revisaba lo que la muchacha de cabellera roja le había entregado. La chica se levantó, saliendo del laboratorio en dirección a los vestidores para cambiarse. En unos momentos tendría educación física con el profesor Asuna, una de las pocas clases que no compartía con Hinata, aunque sí con Naruto, Sasuke, y para su mala suerte Karin.

    Caminó hasta su casillero, abriéndolo con su llave, decorada con un pequeño llavero que formaba la mitad de un corazón, un pequeño presente de Hinata. Sacó su uniforme, formado un par de shorts negros de licra (demasiado cortos para su gusto) y una camisa deportiva en color amarillo pastel. Ahí mismo comenzó a desvestirse, estaba en total soledad. No había rastro de Karin, y probablemente las otras chicas de su clase se encontraban aún en su laboratorio, dirigió su mirada al reloj, quedando más que sorprendida, faltaban alrededor de 30 minutos para que el módulo diera fin. 30 minutos para comenzar con la clase que llevaba ansiando hace un rato.

    Sakura siempre había sido muy buena en los deportes, teniendo desde pequeña una excelente condición física. Pero ahora, sus intenciones eran otras, necesitaba más que nada realizar algo de ejercicio, de otra manera sus esfuerzos no ayudarían en nada.

    Dentro de nada comenzaría la temporada de competencias, en la que años anteriores ya había participado, destacando por sobre el resto con mucho orgullo. Su actividad favorita eran las carreras, y este año iba con todo para la prueba individual de los 100 metros.

    Sakura tomó el inicio de su camisa para deslizarla hacía arriba, quedando solo con su sujetador color rosa, de entre sus prendas sacó un top deportivo blanco, y justo cuando su mano izquierda iba a desabrochar la prenda que llevaba puesta la puerta se abrió, y exclamó un ruido de sorpresa, esto mientras Karin, con un porte elegante y una cara seria entraba en el lugar, caminando hasta su taquilla para buscar sus pertenencias. Sakura la ignoró, dándole la espalda para continuar con su trabajo, sacando por completo aquel bra para colocar en su lugar el top, lo dejó en una de las bancas y justo cuando iba a ponerse la camisa la voz de Karin inundó el lugar


    -Entonces...¿Eres hermana de Ino no?- Sakura se dió la media vuelta, sólo para encontrar a la chica también en prendas menores.

    “Algún día mi cuerpo será así”

    -Si- Respondió Sakura, que ahora si se colocaba su camisa

    -Ya veo, ¿pero tu apellido no era Haruno?- Alzó una ceja imitando a la chica

    -Es una historia complicada- Dijo bajando la mirada con algo de incomodidad

    -Oh, disculpa si he sonado imprudente, no era mi intención- Dijo forzando una sonrisa

    -Esta bien, no te preocupes- Otra sonrisa falsa se instaló en los labios de Sakura

    En un incómodo silencio ambas terminaron de vestirse. Karin ya no hizo algún esfuerzo de entablar conversaciones, pues entendió que su compañera no estaba de humor para eso, y aunque sus intenciones no fueran malas ¿que podía esperar? Siendo hermana de Ino era probable que ya tuviera ganado el odio de la pelirrosa, y su incidente el día anterior con Sasuke no se olvidaba.

    Sakura había logrado captar su atención, al observarla, nunca había prestado atención a esa melena tan peculiar o a esos ojos tan bellos como dos esmeraldas, su actitud tan distante y despreocupada y la gran capacidad intelectual que mostraba habían creado en Karin el deseo de conocerla más a fondo.

    Un deseo que pronto se arrepentiría de haber pedido.....

    Al terminar de vestirse Sakura salió de ahí, dejando a Karin en total soledad. Caminó hasta el gimnasio, sentándose en las gradas para esperar. Faltaban quince minutos para que la clase diera inicio, su cabeza aún dolía y su cuerpo se sentía algo débil. Así que se recostó ahí, cerrando los ojos para poder dormir mínimo unos momentos, y para su sorpresa lo logró.

    Pasados unos minutos un azabache ingresó al lugar, y percatándose de la melena rosa que dormía en aquel lugar caminó tranquilo para despertarla y así evitar que se metiera en algún problema.

    Observó su rostro detalladamente por unos momentos, contemplando las delicadas facciones de aquella chica, dio una media sonrisa inconscientemente mientras su mano tocaba su cara con suavidad.

    -Sakura, debes despertar- Murmuraba el chico con suavidad para sacar del sueño a su amiga. Mientras, alejada de ellos una pelirroja hervía de celos por la escena.

    Unos momentos después abrió los ojos, sonrojándose por el chico frente a ella

    -¿Sasuke? ¿Qué haces aquí?- Dijo mientras se incorporaba para quedar sentada a lado de su amigo

    -Pues estudio aquí- Contestó con sarcasmo- Kiba y yo terminamos después de ustedes, pero creo que él tenía historia. Así que estoy solo- Se encogió de hombros mientras Sakura asentía

    -¿Y en cuánto tiempo crees que lleguen los demás? -

    -No lo se- La miró por unos momentos- Al parecer si estabas cansada- Comentó

    -Un poco- Dijo avergonzada mientras recargaba su cabeza en el hombro del muchacho- No le digas a nadie ¿si?

    -Esta bien, pero quítate- La muchacha obedeció riendo un poco-Esta tarde irás a mi casa ¿no? Itachi no estará y mis padres volverán hasta el jueves, ¿pedimos pizza?-

    -¿pizza?- Se horrorizó ante la idea de consumir tal alimento- Claro- Su mirada era insegura y aunque Sasuke lo noto, pero no dijo nada al respecto.

    -Bien-

    El resto del tiempo libre se la pasaron hablando de cosas triviales, simples tonterías hasta que el profesor hizo acto de presencia en el lugar. Bajaron de las gradas para comenzar con el calentamiento.

    Para Sakura todo era mucho más que difícil en esos momentos, su cuerpo estaba pesado y el cansancio era extremo.

    “Maldito sobrepeso”

    Pensó, creyendo que sus dificultades eran debido a eso.

    El resto del día pasó tan lento y aburrido que a Sakura se le hizo eterno, como si no fuese a haber un fin. Su estómago, totalmente necio y molesto seguía exigiéndole alimentos, alimentos que no tendría.

    Ese día no se encontró a Sasuke en la salida, cosa que de una u otra forma le deprimió. Anduvo por las calles, pasando por un restaurante de comida rápida para comprar algo. Ese día era su turno de cocinar, pero no se sentía con ganas de hacerlo, y la excusa de comer pizza con Sasuke quedaba más que perfecta. Así que sólo pidió una hamburguesa acompañada de papas fritas para su hermana, sabía de memoria que eran sus favoritas.

    Llegó a su casa,Ino estaba sentada en la sala con su teléfono en una mano

    -Ya estoy aquí- Dijo poniendo la bolsa con comida en la mesa de centro

    -¿Donde estabas?- preguntó su hermana apartando la mirada de su teléfono para verla a ella- Dos días seguidos llegando tarde, ¿algo que contar frente de marquesina?- Alzó sus cejas repetidamente en un gesto de picardía y complicidad

    -Solo pase a comprar comida Ino-puerca- Contestó dándole un ligero golpe a su hermana- Iré a casa de Sasuke a comer, así que te traje algo- Se sentó a lado de la rubia

    -Así que Sasuke ¿eh? Vaya que es lindo, más te vale darte prisa o voy a hacer algo al respecto- Bromeó mientras abría la caja con la hamburguesa

    -No seas ridícula Ino- Rodó los ojos y corrió escaleras arriba, pues dentro de poco se encontraría con su amigo.
     
    Última edición: 5 Julio 2020
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    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador del Mes Orientador

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    No vengo a leer en sí tu historia porque no soy fan de lo explícito ni del SasuSaku, sólo te haré unas cuantas observaciones para mejorar...


    Y es que varios capítulos han sido presentados como comentarios a pesar de que has tratado de incluirlos en la tabla de contenidos, por ello te sugiero que corrijas ese detalle para que estén contabilizados correctamente (en la parte de abajo de cada post hay unos letreritos donde se menciona que "Este comentario debe ser un capítulo", ahí lo puedes cambiar). De hecho se nota porque al inicio de cada capítulo siempre aparece el recuadro con el título del fic, la clasificación, el género del texto, el número de capítulos y el número de palabras; y del segundo al cuarto capítulo no aparece por ser tomados como comentarios. (link para el tutorial de capítulos y comentarios: https://fanficslandia.com/tema/capítulos-y-comentarios.60515/)


    Sobre que sea un remake tomado de un fic abandonado espero hayas checado el reglamento sobre eso y hasta tengas, de ser posible, el permiso del primer escritor del tema (no nos vamos al autor del manga pues eso ya raya en demasia). Aunque muestras el enlace al original lo más importante es cumplir el reglamento sobre eso...


    "II. SOBRE LA SUCESIÓN DE DERECHOS DE OBRAS

    6. Si el autor de cualquier trabajo escrito se ve imposibilitado en darle continuidad, puede ceder los derechos de su trabajo a otro autor que le solicite continuar con su escrito o a quien él/ella designe. Esta designación debe ser informada a moderadores, líderes o administradores para evitar malinterpretaciones de plagio.



    7. Se considerará un trabajo abandonado todo escrito que:

    a. Tenga un tiempo mínimo de dos años desde la última actualización.

    b. No posea una continuación a cargo del autor original en otro sitio.

    c. El autor no haya tenido ninguna clase de actividad pública y registrable en la red desde el momento de la última publicación.



    8. Se podrá adoptar un trabajo abandonado bajo las siguientes condiciones:

    a. La obra original se encuentra publicada dentro de FanficsLandia.

    b. Se dará crédito al autor original de la historia.

    c. La nueva obra debe ser publicada desde el capítulo uno con la redacción propia de quien retoma el trabajo.

    d. El nuevo autor tiene la libertad para agregar nuevos elementos al trabajo o separarse por completo de la idea original a medida que progresa."


    (Tomado del manual "The Rules" aquí en el foro)


    Bueno, son sólo sugerencias que no espero te desistan de continuar, pero sí que cumplas con la normatividad del foro para evitar problemas y malos entendidos.
    Ah, y como veo que habías escrito dos veces el tema te sugiero borrar el que no estás utilizando para evitar también confusiones (por ahí arriba también da la opción de" borrar tema"). Saludos y sigue adelante.
     
    Última edición: 4 Julio 2020
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    Sopita Maruchan

    Sopita Maruchan Iniciado

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    ¡muchas gracias por tu ayuda!

    No logré obtener la autorización del autor original, pero verifique su perfil e incluso pude notar que el fanfic original tenía la etiqueta de “fanfics abandonados de Naruto”

    Revise varias veces las normas para poder retomar historias abandonadas, y me apegue a ellas para no causar algún conflicto.

    Por la parte de los capítulos, te agradezco una vez más, aún soy nueva en este foro y no lo entiendo del todo ¡prometo ver él tutorial!
     
    Última edición: 5 Julio 2020
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    AkiSasu

    AkiSasu BloodyMonster

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    Es un concepto interesante y se ve como va tomando forma acorde al título del remake, además de eso me gusta como muestra el inicio de un problema que pasa desapercibido, pero que a su vez es tan mortal como cualquier otro mientras va creciendo. Unas simples palabras pueden cambiar el rumbo y la estabilidad mental de las personas inseguras. Lo que si te recomiendo es que tengas cuidado con los signos de puntuación y otros detalles de la ortografía.
    Muchas gracias por compartir, espero la continuación.

    Suerte y que tengas una excelente semana.
     
    Última edición: 6 Julio 2020
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  10. Threadmarks: Capítulo VI:
     
    Sopita Maruchan

    Sopita Maruchan Iniciado

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    Sakura en la anorexia (Remake)
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    Drama
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    En alguna otra parte de Konoha una muchacha de rojos cabellos avanzaba con tranquilidad a su residencia. Concentrada en sus pensamientos, los cuales tomaban un solo rumbo, y es que, por más que lo intentara no podía sacar de su cabeza a Sakura Haruno, parecía un parásito que había sido colocado en su cerebro, y eso le molestaba.

    Avanzó por las calles, pateando algunas piedras que encontraba en su camino hasta llegar a su departamento. Entro por el ascensor hasta llegar al cuarto piso, rebuscó en su chaqueta hasta encontrar su llave, y la metió en la cerradura para ingresar al lugar.

    No imaginó que ahí, sentado de espaldas en el lujoso sofá colocado en el centro de el espacioso salón estaba el hombre que tantas pesadillas le causaba, el mayor de sus temores.

    -Padre- Exclamó la chica con sorpresa, e inconscientemente tragó algo de saliva- ¿cuando has vuelto?- Cuestionó la muchacha

    - Siento no avisarte Karin. Ha sido alto imprevisto- Respondió con frialdad - ¿Como estuvo tu día?- El hombre volteó su cabeza para mirar a su hija

    -Todo excelente- Quiso tomar camino escaleras arriba y encerrarse en su habitación pero su voz la detuvo

    -Quiero detalles, ¿porque no te sientas y me lo cuentas? Después de todo un padre debe estar al tanto de la vida de su única hija- El hombre dio dos golpecitos a lado suyo, y la chica a pesar de desear esconderse y quedarse llorando en un rincón obedeció, pues le daba un terror inigualable pensar en las consecuencias que traería el no cumplir sus deseos

    -Hoy he trabajado con una chica a la que no conocía. Es linda y muy inteligente- Comentó, y no se detuvo a pensar en los adjetivos usados si no hasta que sintió como los ojos de su padre la miraban con molestia- Es muy cercana a Sasuke y estoy segura de que puede ayudarme a acercarme un poco a él- Corrigió de inmediato, logrando que el semblante de su progenitor se suavizara sólo un poco

    -Muy bien Karin. Iré a preparar algo de comer, puedes retirarte-
    En cuanto el hombre pronuncio estas palabras la chica salió disparada a su cuarto, y en cuanto puso seguro a su puerta se dejó caer en el suelo, temblando como una niña pequeña totalmente aterrada. Se abrazó a sí misma con fuerza, reprimiendo la lagrimas como podía. Se levantó y sacó de su escritorio un cuaderno con un forro color carmesí, tomó un lapicero de por ahí y abrió una página.

    Escribir siempre lograba relajarla, y si quería sobrevivir a la visita de su “amado padre” sin ayuda de un fármaco previamente solicitado relajarse es lo primero que debía hacer. Así pues, dejó que su mente volara, las palabras salieron solas transformándose en un precioso poema, que dejaba plasmada una idea positiva, el amor era lo único que lograría salvarla, lo que la sacaría de aquella oscuridad en la que estaba sumergida, su mano se movió trazando las letras en automático, sin detenerse a pensar si quiera en lo que estaba escribiendo

    Mi corazón late rápido cuando te veo
    Mis piernas tiemblan de repente
    Las personas a nuestro alrededor desaparecen
    Solo estamos tú y yo
    Solo importamos tu y yo


    Duele amarte como lo hago
    Duele saber que no eres para mi

    Tus ojos profundos iluminan mi día
    Me enloquecen, me hipnotizan
    Me duele decirlo pero ya soy tuya

    El grito de su padre llamándola para comer la interrumpió, y dejó el cuaderno abierto en aquel escritorio mientras respiraba profundamente, una y otra vez, repitiéndose a sí misma que todo estaría bien, que pronto aquel hombre partiría y ella regresaría a la tan retorcida paz que poseía.

    Mientras tanto, nuestra querida Sakura Haruno tomaba en sus manos todo lo que consideraba necesario para llevar a cabo su trabajo con el Uchiha, y lo colocaba con cuidado dentro de su mochila.

    Pensó un momento, y sin saber muy bien el porqué salió con las cosas a su balcón.

    Su habitación y la de Sasuke quedaban una frente a otra, y los balcones de ambos casi pegados les daban un fácil acceso a la habitación del otro.

    De niños solían tomar ventaja de esta cercanía, escapándose a todas horas para jugar o matar el tiempo juntos. Sus madres eran muy buenas amigas, así que no había inconveniente alguno en ello, pues su tan cercana relación en parte se debía a esta amistad.

    Recordó con nostalgia cómo saltaba cuando Sasuke era reprimido por haber hecho alguna travesura, llevándole dulces para comer juntos y subirle el animo, o como el se escapaba en las noches para cuidar de ella porque tenía miedo de la oscuridad, recordó lo bellos que fueron aquellos tiempos.

    Aunque claro, todo lo bello debe terminar.

    Hacía más de dos años que las puertas de sus balcones permanecían cerradas.

    Despejando su mente, Sakura saltó al otro lado del barandal, cayendo en el balcón de Sasuke. El día anterior él había hecho lo mismo, tal vez sería un buen momento para retomar la tradición ¿no? .

    Abrió ambas puertas sin tocar, dispuesta a entrar con toda confianza a la habitación de su mejor amigo, al hacerlo se encontró a este mismo, rebuscando en sus cajones con el torso completamente desnudo. Alarmado por el ruido el muchacho volteó, encontrándose con su amiga, que lo veía avergonzada.

    -¿que no te enseñaron a tocar?- Preguntó con burla mientras se acercaba a ella

    -Tu hiciste lo mismo ayer- Se defendió con un puchero

    -Yo te llamé cuarenta veces, toqué tu puerta hasta cansarme y te dejé un millar de mensajes, creí que te habías suicidado por eso lo hice- Sakura apartó la vista

    -Como sea, ponte algo y empecemos con esto- Sasuke obedeció, colocando sobre su cuerpo una camiseta color negro mientras la chica se acomodaba en su cama sacando su cuaderno y un par de hojas blancas para comenzar

    El trabajo no era nada del otro mundo una vez habían terminado de leer la obra, sin embargo entre sus risas y bromas se habían demorado alrededor de tres horas en completar aquel ensayo. Una vez estuvo listo Sakura comenzó a guardar algunas de las cosas utilizadas en aquel proyecto mientras Sasuke bajaba las escaleras para marcar a la pizzería que ya acostumbraban.

    Unos minutos después su amigo subió, ella ya había terminado de guardar todo en su mochila color blanco, que reposaba sobre el escritorio del chico Uchiha

    -Llegaran antes de los quince- Dijo Sasuke mientras se sentaba en su cama a lado de Sakura

    -Después de los veinte- Contestó su amiga con seguridad

    Otra de sus pequeñas costumbres era esa, determinar el tiempo en el cual el repartidor llegaría con su comida, el que se equivocara tendría que pagar por esta.

    El silencio inundó la habitación, un silencio que era más que habitual entre ellos dos, un silencio que hacía bastante tiempo había dejado de ser incómodo, pues se habían acostumbrado demasiado a él.

    -Sakura- Sasuke rompió el silencio con un susurro- Tengo que pedirte un favor- Dijo el chico con los ojos cerrados

    -Te escucho- Contestó ella con indiferencia

    -Necesito que me acompañes a una de las reuniones de mis padres- Soltó como si nada, para ellos era ya algo habitual y mutuo llevarse como acompañantes a ese tipo de eventos, aunque a ninguno le gustaba demasiado iban más por obligación que por otra cosa, al ser ambos los menores en su respectiva familia podían salvarse de la mayoría de estos encuentros, pero había otros a los que tenían que asistir si o si. En caso de Sasuke el asunto era peor que el de Sakura, pues él heredaría si o si una parte del negocio familiar, y era necesario que los socios comerciales de la familia Uchiha lo conocieran.

    -En cuanto tiempo- Dijo mientras se recostaba en la cama con brusquedad, dejando caer su cuerpo hacia atrás

    -Dos meses- Contestó imitando su acción

    -Esta bien, tengo tiempo para buscar un vestido- Suspiró con aburrimiento- Le diré luego a Ino para que me acompañe, sabes que tiene buen ojo para esas cosas-

    -Mamá dijo que debía llevarte- comentó rodando los ojos- Ya sabes, ella y su idea de “Mis hijos deben ser unos caballeros”- Puso ambas manos detrás de su cuello- Además creo que aún no supera el vestido que llevaste a la cena de navidad hace cuatro años- Ambos rieron y Sakura se puso roja al recordar tan bochornosa situación

    -¡oye! solo era familia, creí que sería algo lindo crear una nueva tradición ¡No pensé que Ino fuera a traicionarme!
    - Se cruzo de brazos con molestia, y el sonido del timbre de la casa interrumpió la respuesta que el azabache iba a darle. Sacó su celular que se mantenía en el cronómetro probablemente desde el momento en el cual hizo la llamada. Sakura se levantó junto a él para poder leer el número que este indicaba

    -¡Veintitrés minutos! ¡Toma eso Uchiha!- Dijo con emoción mientras su compañero abandonaba la habitación para ir a recoger el alimento, ella lo siguió y se sentó en uno de los sillones de la sala en espera del chico

    -Eres una bruja- Dijo viéndola con los ojos entrecerrados mientras colocaba la caja en la mesa de centro

    -No, sólo tengo muy buena suerte para esto- Se encogió de hombros mientras buscaba el control de la TV

    -Como sea-
    El muchacho caminó a la cocina, regresando con dos platos vacíos, dejó uno cerca de Sakura y el otro lo mantuvo en su mano, posteriormente abrió la caja y sirvió una de las porciones para comenzar a comer mientras su amiga colocaba alguna película nueva.

    La chica presionaba los botones mientras su pierna se movía en un claro acto de nerviosismo, el olor que desprendía la comida era tan tentador, y la mirada acusatoria de Sasuke estaba presente en su mente, había estado meditando, y una idea llegó a su cabeza, ¿porque no intentarlo? Después de todo, no tenía muchas alternativas.

    Sirvió una porción de pizza en el plato que su amigo había traído para ella, lo tomó con mano y le dió una pequeña mordida. El sabor tan adictivo llenó su boca, el queso tan exquisito como siempre, y el sabor a pan recién horneado que la deleitaba.

    Estuvieron riendo y comiendo juntos, casi ignorando por completo la película colocada por la pelirrosa, el tiempo pasaba volando cuando estaban juntos, su compañía era motivo de disfrute para los dos.

    A las 9:00 pm Sakura volvió a su casa, utilizando de nuevo el balcón. Ni siquiera se detuvo a comprobar si Ino estaba en casa,tan sólo arrojó la mochila a algún lado de su cuarto mientras corría al baño.

    Metió en su garganta uno de sus dedos, pero sólo logró hacerse daño con su uña.

    No se rindió, metió dos dedos hasta el fondo importándole muy poco el dolor que esto causaba, los sacaba y metía rápidamente mientras sentía como la comida que había ingerido subía por su estómago de vuelta a su tráquea.

    Las arcadas comenzaban a llegar, tosía con dificultad, mientras notaba como cada vez se aproximaba un poco más a su objetivo.

    Al final, lo logró, el sabor amargo y asqueroso de su comida mezclada con sus jugos gástricos y el líquido caliente que expulsó le indicaron que lo había hecho.

    Siguió metiendo los dedos en su boca, hasta que no salió más que agua pura, estar ahí arrodillada mientras vomitaba lo que antes había sido una tan deliciosa comida le producía placer, estaba librándose del montón de calorías que su cuerpo hubiera acumulado.

    Lavó sus dientes, buscando sacar ese desagradable sabor de su boca, posteriormente se desvistió, entrando a la bañera para limpiar su cuerpo, hundiéndose en esta mientras el agua caliente abría sus poros, y la relajación se hacía presente en su cuerpo.

    Ya no había vuelta atrás, había dado el siguiente paso, desde aquel momento nada la sacaría de aquel mundo de básculas y ayunos en el que sin saber acababa de meterse.

    Se había condenado, desde el momento en el que comparó su cuerpo con el de otra, desde que tiró a la basura el plato de pasta de su hermana, cuando engañó a su amiga en aquel recreo, y ahora, aparentando que todo estaba bien mientras vomitaba en su baño la comida que había ingerido.

    Sakura Haruno había entrado ya al mundo de los trastornos alimenticios, un lugar del cual pocas logran salir, y quienes lo hacen jamás vuelven a ser las mismas.




     
  11.  
    Sopita Maruchan

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    Sakura en la anorexia (Remake)
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    El tiempo corría sin parar, ya los dos meses se habían cumplido desde el día en el cual decidió cambiar para siempre su vida.



    Había notado resultados, ¡claro que si! Y estaba más que feliz con ellos, si seguía así, pronto lograría su objetivo, pronto muy pronto alcanzaría a considerarse a sí misma perfecta.



    Aquella tarde de sábado en particular, estaba sentada frente al tocador de su cuarto, rizando ligeramente su cabello mientras analizaba que su maquillaje estuviese impecable.



    Terminó con aquella acción, colocó un broche cortesía de Ino en el lado derecho de su rosada melena, y se examinó severamente en busca de algún defecto.



    Y encontró varios, lamentablemente ninguno podía ser corregido con maquillaje.



    Camino a su armario, sacando de ahí el vestido de seda rojo que su hermana había decido, sería la opción perfecta para esa noche.



    Elegante, sostenido por unos ligeros tirantes y sin escote, se ajustaba en su cintura para después caer un corte recto sobre sus piernas, mostrando una de ellas debido a la apertura que poseía.



    Comenzó a colocarlo sobre su cuerpo, y no pudo evitar alarmarse al comprobar algo.



    El vestido le quedaba sumamente flojo, y si bien, era en parte una buena noticia, ahora tenía un problema más por resolver.



    Necesitaba a Ino.



    Así que corrió rápidamente en su búsqueda, tocando la puerta de su cuarto con desesperación.



    -¡Puerca! ¡Ábreme! ¡Necesito tu ayuda!-
    Gritaba Sakura, hasta que después de lo que le pareció una eternidad, su hermana se dignó a abrir



    -¿Sakura? ¿Qué ocurre?- Preguntaba la mayor, y su respuesta llegó sola al ver a la chica



    -¡No se qué pasó! Creo que el vestido se ensanchó o algo así
    - Dijo alterada, mientras su hermana la observaba extrañada- Debieron ser los idiotas de la tintorería- Afirmó Sakura, e Ino se limitó a asentir, algo andaba mal. Pero no iba a indagar sobre eso en aquel momento.



    -Ven, rápido. No entremos en pánico, voy a resolverlo- Aseguró, la chica hizo caso y entró en el recinto desordenado de su hermana, que corrió por su tan preciada caja de hilos y diversos materiales de costura



    -¿Que piensas hacer?- Dijo con desconfianza al ver como la rubia pasaba el hilo por la cabeza de una aguja, al mismo tiempo que separaba una bola de tela con alfileres clavados en ella



    -Haré unas pinzas para ajustarte esta cosa, párate recta y quédate quieta-
    Ordenó, y Sakura obedeció, a los minutos su hermana arrancaba el vestido de su cuerpo para comenzar a coser, y cuando hubo terminado le extendió la prenda para que se la probase y así lo hizo.



    Acarició las costuras que parecían no estar ahí, sin duda alguna Ino había logrado sorprenderla una vez más.



    -¿Como lo hiciste?-
    Preguntó entonces la chica, y su hermana sonrió con orgullo



    -Si quiero ser diseñadora algún día tengo que aprender a tratar con este tipo de situaciones ¿no te parece?- Sakura asintió, y se abalanzó sobre la rubia - Oye, se que soy genial pero suéltame- Dijo Ino, y ella como siempre obedeció



    -¡Eres mi puerca favorita en todo el mundo!
    - Aseguró sonriente



    -Y tu mi frentona preferida, ahora vete, tú noviecito debe estar por llegar
    - Exclamaba Ino con diversión al ver la cara sonriente de su hermana menor



    -En primera no es mi novio, solo mi amigo, y en segunda creo que tienes razón ¡nos vemos!- Salió disparada a la puerta de enfrente para tomar sus tacones y colocarlos en tiempo récord, su pequeño bolso a juego también lo tomó, y se sentó paciente a esperar por Sasuke.



    Este llegó a los minutos, cruzando por el balcón, con su elegante traje negro y una corbata roja que combinaba con el vestido de ella sus ojos se encontraron y una sonrisa cruzó imperceptible por sus labios al verla tan hermosa, leyendo inocentemente algo en su teléfono celular.



    -Sakura, hora de irnos- Pronunció, ella en respuesta levantó la mirada y asintió, con nerviosismo, cerró de inmediato la página pro-Ana que leía, justamente un artículo de cómo pasar desapercibida en una fiesta



    Ambos salieron por la puerta de su casa en dirección a la de el, donde Mikoto y Fugaku los esperaban



    El primero la saludó inclinando la cabeza, y la segunda no se contuvo y corrió a abrazarla de forma efusiva



    -¡Te ves preciosa!- Afirmó mientras besaba sus mejillas- El rojo siempre ha sido tu color- Comentó sonriente mientras continuaba repartiendo besos en su cara



    -Gracias tía Mikoto- Dijo Sakura con alegría- Tu también te ves hermosa- Y no mentía, la mujer era sumamente radiante pese a su edad, sin duda a Sakura le encantaría lucir como ella algún día



    -Mikoto, si no nos damos prisa llegaremos tarde-
    Le recordó Fugaku, ella asintió y se encaminó a la camioneta negra de los Uchiha, sentándose en el asiento del copiloto



    Sasuke, como todo un caballero abrió la puerta para Sakura, ante la mirada de su madre que por el retrovisor examinaba la actitud de su hijo.



    Sakura entró, con cuidado de no dañar su vestido, se sentó en la ventanilla y Sasuke hizo lo mismo del lado contrario.



    Pasaron el camino hablando sobre temas triviales, la escuela, los planes a futuro de ambos muchachos y ese tipo de cosas.



    Al final, llegaron a la casa en la que celebraba aquella fiesta, grande y elegante, poseía un estilo barroco que la dejó impresionada.



    Sasuke le extendió el codo, y Sakura lo tomó como era debido, con Fugaku y Mikoto tras de ellos ingresaron al salón.



    Era amplio y cerrado, de gran altura y con un candelabro colgando en el techo, las personas a su alrededor charlaban en grupos,otros cuantos se escabullían a las mesas de dulces con la intención de obtener una que otra golosina.



    Los camareros iban de aquí a allá, con bandejas que llevaban desde pequeños aperitivos hasta copas de vino u otras bebidas alcohólicas.



    Un hombre se acercó sonriente a los recién llegados, dando un saludo cordial a los cuatro, se trataba del anfitrión de aquella fiesta.



    -El es mi hijo menor, Sasuke Uchiha, y ella es una de las hijas de los Haruno, Sakura- Presentó Fugaku, y ambos jóvenes lo saludaron con cortesía



    Fueron dirigidos a una mesa, compartida con personas totalmente desconocidas para ella.



    Tomó asiento a lado de Sasuke, mientras acomodaba su postura y fingió poner atención a la plática que se estaba formando.



    Intervenía una que otra ocasión, cuando se le pedía opinión sobre algún tema, Sasuke por otro lado estaba completamente metido en esa charla, con su actitud seria y educada, tan característica de la familia Uchiha.



    La cena llegó, primero una sopa que Sakura veía sin atreverse a probar, de la misma forma, Sasuke la observaba a ella con atención, pues el, a diferencia de todos los demás en su entorno, sí que había notado la extraña actitud de la muchacha. Se acercó a ella, susurrando discretamente en su oído



    -¿No vas a comer Sakura?
    - Sorprendida por la pregunta ella asintió rápidamente, antes de llevar con cuidado una cucharada a su boca



    Sabía horrible



    Sabía a culpa



    No lograba terminar la mitad del plato cuando ya se sentía hastiada, para su buena suerte, pronto retiraron aquellos tazones, anunciando que se serviría el plato principal, y con la excusa de los "buenos modales" se salvó de continuar llenando su cuerpo con aquella cosa horripilante.



    Un corte de carne fue servido entonces, acompañado por una copa de vino blanco, tomó un sorbo de este antes de comenzar a cortar en trozos pequeños, lo más pequeños que le fue posible, pues había leído que de aquella manera la comida se digería mejor, a lo que además podía sumar el detalle de que facilitaba la purga también.



    Acabo de cortar y llevó un trozo con ayuda del tenedor, masticó un buen rato antes de pasar el bocado.



    El tiempo para Sakura se había detenido, todos en la sala de pronto habían desaparecido, en su mente solo estaban ella y aquel maldito plato de comida.



    Levaba los bocados con lentitud y miedo, sin poner atención a los ojos oscuros cual carbones que a su lado la observaban.



    Se vio interrumpida por una voz profunda, un hombre.



    Las arrugas cubrían su cara, su cuerpo era delgado y se veía notablemente débil, su cabello rubio y largo atado en una coleta, sus rasgos faciales masculinos pero con ese "algo" que le recordaba en automático a la muñeca de porcelana que tenía como hermana.



    Lo observaba curiosa, escuchó los cubiertos de Mikoto caer con sorpresa sobre su plato. El hombre dio una reverencia con ligereza antes de comenzar a hablar



    -Buenas noches, lamento mi tardanza, espero no les moleste que me una a ustedes- Hablaba con formalidad y educación, pero su mirada no se despegaba de Sakura



    La tensión rondaba en el ambiente, nadie decía nada, sus ojos viajaron a su tía, al escucharla gruñir con fiereza, cosa que no era nada común en ella. Un mal presentimiento se instaló en su pecho, no sabía quién era ese tipo, pero lo quería lejos, en ese momento.



    -..- Acusó Mikoto con una fiera mirada, siendo su cintura aprisionada por las fuertes manos de su esposo para que ella no se lanzase a él, Sakura, confundida observaba la escena, pues no logró siquiera ver el momento en el cual la menuda mujer se levantó- ¿como te atreves a aparecer ahora? Después de lo que hiciste- Murmuró con enojo, su marido susurraba cosas a su oído para tranquilizarla, buscando evitar un escándalo



    -Mikoto, querida, tantos años sin verte- Decía el tipo con una cínica sonrisa, como burlándose de ella- ¿Así es como recibes a un viejo amigo- Con una risita sarcástica se mofaba de la mujer, y Sakura se vio obligada a tomar de la mano a Sasuke, que también estaba a punto de levantarse a ver la marcada falta de respeto hacia su progenitora. Este gesto no pasó desapercibido para el hombre, que amplió su sonrisa para dirigirse a los muchachos



    -Vaya, veo que tú y nuestra querida rubia consiguieron lo que tanto querían ¿no es así?-
    Se reía viendo con burla a los jóvenes- Tú, niña. Eres la hija de Mebuki ¿o me equivoco?- Sakura asintió insegura de sí era correcto, intimidada en cierta forma por ese hombre, y ahora era Sasuke quien apretaba su mano para darle confort



    -Tienes sus ojos- Comentó tomando de la barbilla a la muchacha en un gesto sumamente tosco- Pero también tienes el estupido cabello rosa de Hizashi, él es tu padre, ¿Cierto?- Sasuke, al ver la acción enfureció aún más, e hizo ademán de levantarse, pero fue Mikoto quien lo impidió esta vez, librada del abrazo de Fugaku escapó hasta darle un manotazo con fuerza al hombre, logrando que soltara a Sakura



    -Ambas son hijas de Hizashi- Exclamó Mikoto con un tono duro, nada característico de ella. El hombre chasqueó la lengua con fastidio



    -Todos sabemos que no es verdad Mikoto. Lo creas o no, estoy aquí para recuperar a mi hija, ¿comprendes ?- Todo quedaba en silencio, las personas al rededor seguían en sus mundos, ajenas a la situación en la que ahora se encontraban



    -¿Con que derecho dices eso? ¡Esa niña no es tu hija! En dieciocho años no has visto por ella. ¿Y te crees con el derecho de aparecer como si nada?- Con molestia la mujer parecía echar llamas, y Sakura comenzaba a sospechar de la identidad del hombre



    -Mi madre ha muerto hace poco- Exclamó el con un tono que Sakura no supo identificar- En su lecho de muerte me pidió que la buscara, y es lo que estoy haciendo. Vine porque me informaron que traerías a la hija de los Haruno, nunca imaginé que la zorra de Mebuki hubiera tenido otra mocosa, y casi de la misma edad para colmo, no perdió el tiempo al parecer- Un sonido ensordecedor hizo que aquel rubio callase, la mejilla del hombre tornándose de un color rojizo mientras la delgada mano de Sakura chocaba con ella. Ya no había duda, era el.



    -Un caballero nunca se expresa mal de una dama, aunque ha dejado muy claro que usted no es más que un patan. No permitiré que se exprese de mi madre de esa forma en mi presciencia, siendo ella mujer tan respetable que es. Le pediré que se retire antes de que me haga perder los estribos. Y lamento informarle que mi hermana lleva muerta más de una década- Dijo Sakura con su voz llena de furia, y siendo ella tan serena como solía ser en esas reuniones, los presentes no daban fe a lo que sucedía. Sasuke, reaccionando al fin tomó a Sakura por la cintura, de la misma manera en la que observó que su padre, Fugaku había tomado a Mikoto hacia unos momentos



    -Heredaste su carácter al parecer- Dijo con diversión el tipo- Tendrás noticias mías, niñita. Voy a dar con tu hermana quieras o no, esa mierda de que ha muerto no me la tragaré tan fácil- Amenazó, y ahora de nuevo el azabache estaba por intervenir



    -Inoichi, retírate de una vez, no eres bienvenido en este lugar. Y no detendré a Mikoto ni a Sakura si por tu impertinencia deciden darte tu merecido- Habló por primera vez Fugaku, con su semblante tan imponente



    -Me voy, no porque me lo ordenes, sino porque no es mi intención llamar la atención por ahora. Si la niña no está aquí no tengo nada que hacer en esta fiesta - Se dio la media vuelta retirándose a la salida, Sakura se separó de su amigo dispuesta a caminar hacia el baño



    -Me temo que perdí el apetito, regresare en unos minutos- Dio una sonrisa a los otros presentes en la mesa, que habían observado la escena como si de una película se tratase, caminó en fingida calma hacia los sanitarios.



    Ingresó al último cubículo y se puso de rodillas.



    Dos dedos entraron en su garganta, las arcadas no se hicieron esperar.



    Tan silenciosa como le fue posible terminó de sacar todo lo que había ingerido.



    Bajó la palanca dejando que el líquido repulsivo se fuese por el desague, y recogiendo como pudo la falda de su vestido se sentó en el inodoro.



    Ese hombre.



    Inoichi Yamanaka.



    El "padre" de Ino.



    ¿Y si iba realmente por su hermana?



    No, ella no lo iba a permitir.



    Ese maldito no iba a poner una sola de sus asquerosas manos sobre Ino, a menos claro que su hermana decidiese darle una oportunidad, cosa que, dado a la actitud de la rubia desde que descubrió la realidad de sus orígenes tenía muy poca probabilidad de suceder.



    Salió entonces y se dio un vistazo en el espejo, su aspecto como era de esperarse era totalmente horrible.



    Cepilló sus dientes con rapidez, eliminando aquel aroma a vomito que llevaba en la garganta, tan rápido como pudo arregló también su maquillaje, limpiando el lápiz labial y la máscara de pestañas que habían comenzado a correrse.



    Roció algo del perfume de bolsillo que llevaba sobre su cuerpo, para ocultar cualquier deje de aroma que pudiese haber quedado presente, con cuidado revisó cada detalle en ella, hasta comprobar que todo estuviera de nueva cuenta en su lugar.



    Salió del baño, y a la derecha de la puerta la esperaba Sasuke, con su semblante tranquilo e indiferente.



    La cena había terminado al parecer, ninguno de los presentes se encontraba degustando algo en aquel momento, las luces del salón habían bajado, dándole un toque mágico, digno de alguna novela de la época victoriana



    -Lo siento mucho- Dijo ella con vergüenza, realmente se sentía arrepentida de su comportamiento



    -¿Sentir que?- Respondió Sasuke alzando una ceja



    -No debí actuar así. Perdón Sasuke, entiendo si estás molesto- Bajó la mirada y entrelazó sus manos, el chico negó con la cabeza. A veces, Sakura podía llegar a ser desesperante



    -Tenías tus motivos, mi madre también golpeó a ese sujeto, y mentiría se te dijera que Fugaku y yo no estuvimos a punto de hacerlo .- Le tranquilizó, tomando su barbilla con suma delicadeza, como si de una pieza de cristal se tratase,acto contrario al brusco toque que había recibido de aquel hombre- Sakura, hace unos momentos abrieron la pista, ¿Te gustaría bailar un rato-



    Sakura se sorprendió, si bien, no era la primera vez que bailaba con Sasuke, el chico rara vez era quien hacía la invitación, durante la mayoría de los eventos era ella quien lo proponía, y su amigo tan solo por complacerla terminaba aceptando.



    Sin decir nada, tomó la mano que él le ofrecía, y juntos se encaminaron a la pista.



    La música clásica emitida por una orquesta reinaba en el lugar, un vals lento y conmovedor. Las parejas alrededor bailaban cada una en su burbuja, incluso vislumbró a Mikoto y a Fugaku, abrazados a lo lejos, desprendiendo un aura de puro e incondicional amor.



    Las manos de Sasuke fueron a su cintura, tan delgada como ninguna que él hubiese tocado, sus manos podrían rodearla por completo si quisiera, pero él se conformaba con dejarlas en la parte trasera como se debía hacer,las de ella se perdieron en su cuello, sintiendo los músculos de sus hombros como apoyo sus muñecas.Sus cuerpos pegados el uno con el otro, moviéndose al compás de la hipnotizante balada. Sus ojos se encontraron, sin querer despegarse, se dejó perder en aquellas iris oscuras que tenía completamente grabadas en la memoria.



    La mirada de él bajó por unos momentos a sus labios, aquellos labios delgados coloreados por un tono vino brillante, que le tentaban a descubrir su sabor.



    Sakura por otro lado analizó sus facciones, suaves y armónicas, tan varoniles como delicadas, no podía negarlo, con el paso de los años su compañero de travesuras se había convertido en todo un adonis, y la tenue luz que golpeaba su tan atractivo rostro, haciéndole ver como un sueño, no hacía más que confirmar su más reciente descubrimiento.



    Y en ese preciso momento, cuando la media luz del salón adornaba el lugar, con la melodía sonando y ellos danzando en perfecta armonía, viviendo un momento de total ensueño, sintiéndose una princesa de los cuentos que de pequeña solía leer con su hermana antes de dormir, se dio cuenta de algo que le revolvió el estómago.



    Tal vez, había una pequeña probabilidad de que su corazón comenzase a confundir las cosas.



    Tal vez, había una pequeña probabilidad de que el entorno tan armonioso de aquel lugar fuera responsable de lo que estaba sintiendo



    O tal vez, sencillamente se había dado cuenta de que "podría" estar comenzando a gustar de Sasuke.
     
  12.  
    Sopita Maruchan

    Sopita Maruchan Iniciado

    Cáncer
    Miembro desde:
    28 Junio 2020
    Mensajes:
    10
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Sakura en la anorexia (Remake)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    1130
    Diez de la mañana, del día domingo, su cabeza dolía de forma punzante mientras sentía como alguien le martilleaba el craneo desde adentro, trató de levantarse y al hacerlo tuvo que sostenerse de la repisa en la que apilaba algunos de sus libros favoritos para no caer.

    Los dolores de cabeza y mareos matutinos ya se habían vuelto una costumbre, luego del primer mes empezó a tolerarlos con más facilidad, pero en aquel momento su desvelo no la apoyaba.

    Bajó a la cocina dispuesta a servirse un merecido desayuno después de cuatro largos días en ayuno, una taza de yogurt sin azúcar acompañada de fruta picada que su hermana guardaba en pequeños recipientes.

    Degustó su comida con calma, organizando su cabeza, los sucesos con el supuesto Inoichi Yamanaka no dejaban de alterarla, y tenía miedo. Necesitaba hablar con Ino en cuanto antes, pero no, no podía simplemente ir y escupirle todo a la cara, ¿como podría darle aquella noticia a su hermana?

    Picó un trozo de fruta con el tenedor y lo llevó a sus labios, el dulce sabor de esta inundó su boca, y masticó gustosa saboreando cada parte.

    Por otro lado, el acontecimiento con su supuesto mejor amigo le hacía estremecer, su corazón latía con fuerza al recordarlo, y se reprimía a sí misma al encontrarse pensando en eso, teniendo frente a ella un problema con la magnitud del apellido Yamanaka.

    Pero, no podía negarlo, aquellas emociones que juraba haber enterrado hacía ya mucho tiempo regresaban, lo qué atribuyó a un capricho adolescente ahora se manifestaba por segunda vez, y aunque lo deseara, no lograría ignorarlo con tanta facilidad.


    Porque si, Sakura había tenido un flechazo con Sasuke a sus doce años, llegando al punto de pelearse con Ino, pues esta también llegó a sentirse atraída por la presencia del azabache.

    Con la llegada de la madurez, según ella, y después de un verano sin ver aquellas orbes negras que la hacían actuar como una chiquilla (aunque técnicamente lo seguía siendo) su enamoramiento había cesado, y su amistad continuó con ligeros altibajos, como todas, pero permaneciendo fuerte e irrompible como hasta el momento.

    Negó con la cabeza y abrió su teléfono mientras dejaba de lado su desayuno, él hambre había desaparecido, las ganas de comer de pronto se habían esfumado.

    Abrió la aplicación que tenía para dar seguimiento a su ciclo menstrual, se sorprendió, pues a estos días ya debería haber llegado, no le dio importancia, ese tipo de retrasos suelen ocurrir, así que lo dejó pasar, y atribuyó de paso el incidente de la noche anterior a los cambios de humor en los días pre-menstruales.


    Escuchó pasos en la escalera, Ino venía con una sonrisa radiante como siempre, pero era diferente, esta vez, destelleaba felicidad, y daba saltitos emocionada como una niña pequeña que ha conseguido una muñeca nueva.



    -¡Frentona!- Gritaba la rubia corriendo hacia ella para abrazarla -¡Te tengo noticias!- Afirmó, tomó asiento a su lado en la barra y se percató del traste que Sakura había dejado botado, sin embargo calló, estaba muy emocionada para preocuparse por su fruta robada


    -¿Que sucede Ino?
    - Alzó una ceja con curiosidad mientras continuaba con la vista fija en el teléfono


    -He hablado anoche con mamá y papá, te mandan saludos por cierto-
    Comentó, y volvió a centrarse en aquello que la tenía de tan buen humor- ¡Me han permitido hacer una pijamada!- Dio un saltito en su silla y comenzó a aplaudir, Sakura la observaba con una cara confundida ¿y se suponía que ella era la infantil?


    -¿Una pijamada?
    - Veía a su hermana como si se hubiese vuelto loca, y es que eso suponía. -Ino, las hacemos todo el tiempo con Hinata y tus amigas, no le veo lo especial- Se recargó en la barra y cerró sus ojos esperando el grito que suponía estaba por venir, pero no llegó, en su lugar la chica reía con simpatía, definitivamente había enloquecido,¿o tal vez estaría borracha?


    -¡No seas tonta! Será algo muy diferente a sentarte a trenzar cabello mientras hablamos de chicos, invita a todos tus amigos, entre más gente mejor
    - Aseguraba con una sonrisa, y ahí Sakura comprendió todo



    -¿Haremos una fiesta?- Ino negó efusivamente- Entonces, ¿tan sólo invitaras gente para tomar alcohol y permitir que tengan sexo en nuestro baño?- Ahora Ino asentía, y Sakura se dio un golpe en la frente, ¿que haría con ella?


    -¡No seas aburrida! Será divertido, te lo aseguro ¡Siempre he querido iniciarte en estas cosas!- Aplaudía sonriente y Sakura negó con la cabeza



    -Eso sonó muy lésbico-incestuoso, lo siento cerdita, yo paso- Y un golpe en la cabeza fue lo que recibió



    -¡Sakura! No me refiero a eso, te prometo que será algo tranquilo, tus amigos, los míos y no más, ¡lo prometo!- Hizo un puchero y Sakura asintió con un bufido



    -Dudo que el padre de Hinata permita que ponga un pie en esta casa si habrá chicos aquí, pero Naruto y Sasuke probablemente vengan- Dijo confiada



    -Por Hinata no te preocupes, invitaré a Neji y con eso tendremos a ambos Hyuga en la bolsa - Expresó su "brillante plan" y Sakura no hizo más que asentir



    -¿Cuando tienen que venir?- Preguntó ella, guardando su celular en el bolsillo. Era hora de hablar con Ino sobre lo que a ella le atormentaba



    -El próximo sábado para amanecer domingo, tu y yo compraremos las cosas el viernes así que más te vale no hacer planes ¿otra cosa-



    -Tengo que hablar contigo- Su semblante pasó de ser desinteresado a completamente serio y preocupado, dándole a entender que no era una broma



    -¿Es algo serio?-

    -Si-

    -¿Importante?-

    -Ajá-

    -¿Malo?-

    -Fuerte, diría yo-

    -¿Puede esperar?-

    -No lo se Ino-



    -Sakura, por favor, no quiero abrumar mi cabeza ahora, estoy feliz. ¿Puede esperar hasta después del sábado?- Pidió a su hermana con un puchero, Sakura lo meditó, pero finalmente asintió

    -Esta bien, pero no quiero reclamos después- Le advirtió, e Ino asintió

    -Ahora, empieza a contar ¿qué tal la fiesta con los Uchiha?- Preguntó con una mirada cómplice


    -Igual de aburrida que todas
    - Suspiró con la cabeza baja- Bueno, hubo algo interesante, pero tendrá que esperar hasta el sábado- Se encogió de hombros y sonrió al ver la mueca de su hermana



    -A veces te odio-
    Suspiró bajando la mirada- Iré arriba, saldré con Shikamaru más tarde- Y dicho aquello corrió hasta perderse en el segundo piso
     
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