"No es lo que imaginaba" Mencionó Mara con dolor, cómo si una gravedad superior los clavara en el suelo "No, esto no debería ser así. Esto... todo esto es muerte..." Dijo ante Kuroki mientras en su mente se escuchó una voz lejana "¡Basta!" Se quejó Mara al ver su energía disminuir en aquel reino de manera brutal "Sólo tenemos una oportunidad... nosotros... nosotros somos inútiles aquí" Pequeñas mariposas de luz volaban hacia la luz en la lejanía. Volaban torpes, cansadas.
Kuroki Lo sé... sabía que esto sería muy duro para ella, decir lo que dije era delicado, pero también lo sentí necesario... Si no apurábamos esto, el mundo podría acabarse antes de lo esperado, y era eso lo que también me mantenía presionado. Afirmé en silencio cuando escuché la corrección de su nombre, no discutiría con ello, admito que me sentí mal por verla reaccionar así, no hacía falta ser avispado para verla vulnerable como ahora expresaba, pero con todo eso parecía suficiente para que se convenciera que esto iba en serio, por lo que aseguró que haría lo posible por ayudarnos, y de nuevo le afirmé en silencio. Observé cómo comenzó a escalar, y solo me quedó replicar como mejor podía sus movimientos, no me era complicado hacerlo, ya que después de todo como Humano podía escalar hasta las paredes más complejas, había escalado en el pasado la enorme muralla de Nagoya, después de todo. Pude ver en el proceso cómo alrededor habían más humanos que desesperadamente trataban de alcanzar el final del camino para alcanzar el Tendō... Cada uno fallaba a su modo y solo perdían avance, no reconocí a nadie; ni tampoco quise entretenerme mucho, pues debía seguir de cerca a Aki. Cuando alcanzamos a escalar el último tramo pese que nos llevó su rato, no evité mirar detrás mío... la enorme altura que debimos subir para llegar hasta este punto, luego volví a ver a Aki y avanzamos hacia un santuario, ahí dentro no nos recibió nadie... Solo había un enorme arco torii y un incensario, yo de todos modos miré alrededor, tratando de comprender qué estaba pasando... ¿Acaso habíamos llegado demasiado tarde? ¿El Kami de aquí también habría muerto? Cuando alcé la vista hacia el techo, pude ver una máscara de zorro con miasma, y las palabras de Mara solo confirmaron lo peor... ¿Y ahora qué se supone que deberíamos de hacer? <<Maldición... debe haber alguna manera, no creo que los kami dejen así como así esto, deben existir alternativas pero... si es energía lo que abre el portal>>. Comenté, volviendo a mirar el arco, preocupado... Nosotros usábamos Miasma, pero la energía contraria... eso era un gran problema. Sin embargo, fué la misma Aki la que decidió avanzar y comenzar a colocar tres inciensos para hacer un breve pero preciso ritual para, asumí, hablarle al kami que mencioné. Mara me explicó brevemente lo que la mujer hacía, y yo simplemente me quedé parado, observando en silencio. Yo jamás había visto estas acciones en el pasado, al final de cuentas, jamás me versaron tanto en estos temas. Aún así, Aki aplaudió una sola vez y con fuerza, volviendo a reverenciar y repitiendo el proceso, ahí me dí cuenta que la máscara reaccionaba, el miasma se iba disipando, y no fué que lo hizo en su totalidad que el arco se iluminó... Y el acceso fué abierto, cosa que me dejó sorprendido, tanto por la reacción como por la breve intriga de si genuinamente la misma Inari había accedido. Definitivamente los zorros no me agradaban, me habían hecho demasiado mal; inclusive a Mara, era irónico que yo acabase convertido, al menos en apariencia, en uno como Yokai, pero ver esto también me dejó aturdido por lo mismo. Aquello me hizo avanzar por mero reflejo hacia el portal, viendo que genuinamente el acceso estaba disponible, cuando estaba por decirle a Aki que todo estaba en orden y podía volver con mi ayuda, una sensación que hacía mucho que no sentía me invadió... Era... esa vibra en específico que solo como Shinobi reconocías, y al voltear, ahí estaba... Alguien más, alguien a quién reconocí gracias a las memorias de Aki, era Ogen. Me puse a la defensiva, pero una flecha fue hacia la mujer de improvisto, al mirar el origen, fué la misma Aki quién había disparado y ahora se interponia entre mí y Ogen. Las palabras fluyeron, pero no evité sentir tensión ante la petición de Aki... ¿Dejarla aquí? Pero si hacía eso... Yo... —¡Pero-! Traté de hablar, de decir que aún debía haber un margen, sin embargo, Mara habló y... y tenía razón, maldita sea, tenía razón y me negaba a dejar esto así, hasta ahora había cumplido a todos que los devolvería a su plano, yo quería traer y devolver a Aki, nunca había sido una mentira aquello, sin embargo... la presencia de Ogen lo torcía todo, y la explicación de Mara de su actual aspecto solo daba una sensación mucho peor, al menos eso aclaraba mi duda de si era una yokai o no, pero... tener ahora que ceder esto, tener que dejar a Aki así... No la conocía, no al menos a nivel personal, y aún así, esto era muy incómodo. —Aki, no será en vano... Lo prometo—. Dije hacia la misma, antes de dar media vuelta y comenzar a correr hacia el portal, gruñendo de frustración por este giro de los acontecimientos, pero... cierto es que no veía más opción. Alcancé a escuchar las últimas palabras de Aki, las cuales parecían citar a alguien, y para cuando pude cruzar al fin, volteé por sobre mi hombro, alcanzando a ver un último gesto de amabilidad de su parte, a la par que Ogen gritaba frustrada y el portal se cerró abruptamente... Solo me quedó retroceder, lo cual era seguir avanzando pues estaba caminando de espaldas, aquello me hizo llevarme la diestra a la frente y a un costado, tratando de procesar lo que acababa de suceder. Igualmente me dí la vuelta, con intención de avanzar cuando me empecé a sentir cada vez más y más agotado, en un inicio pensé que por el pesar de esto, pero pronto me alarmé, preocupado que fuese similar a mi fallecimiento por el veneno, pero en realidad era algo peor, era como si la gravedad del sitio fuese miles de veces más fuerte, y acabé arrodillado debido a aquello, gruñendo entre confundido como frustrado... ¿Qué era esto? —N-No puedo moverme... No lo entiendo—. Dije profundamente intrigado, era... era como si el mala de nuevo nos estuviese aprisionando, no podía avanzar, siquiera levantarme, y peor aún, sentía la energía de ambos disminuir a una velocidad tal como quien tiraba el agua de una cubeta sin más, lo cual solo me asustó demasiado... No, no podía ser. ¿Acaso habíamos llegado tarde? ¿La influencia del Eclipse nos había alcanzado? Contenido oculto Gemí, entre intrigado como alarmado, tratando de poner todavía más empeño de la normal para levantarme, pero... Era inútil, simplemente inútil. Nada de lo que hacía o pensara funcionaba, aquello me hizo alzar la mirada para observar alrededor, algo que me ayudase a entender lo que sucedía, pero... No había nada, en especial al mirar enfrente, aquél panorama tan extraño, el cual en otro contexto tal vez hasta habría sido relajante, pero ahora... Era desolador a su modo. Mariposas de luz volaban con agonia y esfuerzo hacia la luz del fondo, mientras Mara me hablaba una vez más, a la par que negué. ¿Y si genuinamente ya era muy tarde? ¿O algo más podría estarnos obligando a estar aquí arrodillados? No lo entendía, por una vez estaba inseguro de todo, no solo por temor, ya que estábamos en terreno de los kami con la energía contraria a nosotros, si no que... simplemente, ambos no sabíamos lo que nos esperaba aquí. No parecía haber nadie, solo teníamos una oportunidad pero... Así... ¿Cómo se supone que actuaramos así? Escuché la misma voz que Mara, una que me provocó una sensación adversa pero aunque quisiera responder, la energía se nos iba de las manos... Volví a gemir, esta vez más desolado, llevando las manos a las rodillas, tratando de concentrarme. —... Ya había sentido esto antes... En dos ocasiones, pero siempre había sido interno. Ahora, es tan extraño sentirlo también de forma física—. Dije, en lo que trataba de pensar en algo. Las dos ocasiones a las que me refería, era precisamente al genocidio de mi hogar... Y posteriormente la muerte de Shiori ante Taiki. Sí, tal como sucede ahora, me había sentido exactamente así, como si algo drenase por completo mi ser, no sabría definir si la voluntad, la determinación, la inocencia, la bondad de uno o tal vez todo lo que te volvía persona. A pesar de ser esta la tercera ocasión, seguía sin poder entenderlo, y la sensación era mucho peor, porque sabía que de seguir así, seguramente seríamos los próximos en morir, ahora no solo era un drenado brutal de forma metafórica por... simplemente, sufrir una tragedia tan extrema en tu contra que te hacía sentir como ahora, si no que en estos instantes, al ser un drenado espiritual... era, extraño, abrumador... desesperante. —Tiene que haber un modo... Siempre la hay, siempre la hay. Me... me niego a creer que solo seremos unos inútiles ahora, más ahora. Maldita sea, no llegamos tan lejos solo para quedarnos aquí, al fin estamos en el último de los Reinos, al fin estamos a punto de dar con Rengo, me niego a dejar esto así—. Dije como pude, la sensación era asfixiante, y aún así, Mara podía ver una vez más la clase de determinación que cargaba conmigo, la misma que me ayudó tanto a anteponerme a Kyogi y sus planes, la misma que me ayudó a conocer más a Rengo, la misma que me ayudó a comandar a no uno, si no dos escuadrones en Shizuoka... La misma que fué capaz de ver el rostro de la muerte varias veces a lo largo de este viaje por la Guerra. >>Esperanza... Siempre debe haber esperanza. Fe en que todo puede cambiar en el último segundo. Es lo que siempre anhelé ser y comunicar a todos. Y si por una maldita vez puedo hacerlo... Eso es ahora, no pierdas la Esperanza, Mara—. Añadí poco después, en parte desvariando un poco, pero es que ahora más que nunca debía aferrarme a ese término tan variado y que podría significar muchas cosas para según qué persona le preguntabas. Al final, hice un esfuerzo enorme por alzar los brazos y comenzar con el ritual de invocación. En esos instantes traté de pensar qué opción podría ser mínimamente viable, ya que sin información, con este escenario tan extraño, realmente... era imposible adivinar nada. Estaba sometido por completo al mero azar, esperando que el que viniese pudiera ayudar en verdad. Nosotros simplemente no podíamos hacer nada, así que asumía que alguien con energía espiritual podría ser contraproducente, por lo tanto, aunque pensé en Byakko... Creí que no sería bueno. Luego hice esfuerzos por pensar en alguien más, unos pocos pasaron por mi mente, pero con este brutal agotamiento costaba demasiado inclusive pensar con claridad, por lo que acabé gruñendo, sin saber exactamente qué hacer. Gruñí, esto era tan humillante y frustrante, pero igualmente no me quise distraer demasiado, aún habían unos pocos que podrían servir, aún así, con este, digamosle, clima... Iba a acabar antes desmayado a poder lograr algo. <<S-Sé... que sobra decirlo pero... Ayúdame en esto, me está costando la vida realizarlo>>. Dije a Mara, refiriéndome a la invocación, ya tenía a alguien en mente, pero la elección era más por el agobio del clima que por otra cosa, solo rezando en silencio que genuinamente fuese lo mejor ahora mismo, todas las decisiones, hasta cierto grado, estaban más inclinados a lo que yo conocía y podría representarme... En esta ocasión, sentía que era justo que a Mara también le tocase algo, aún si eso implicaba un riesgo enorme también, tampoco es que se me ocurriese una mejor opción igualmente. Al final, la invocación fué realizada, y terminé soltando un muy pesado suspiró por el esfuerzo, bajando un momento la mirada... Agotado. —Lo... lo logramos. Al fin alcanzamos el Tendō, aquí tiene que estar Rengo, y la manera de restaurar el Sol. No estás muerto, a pesar de que también no deberías estar aquí—. Inicié, terriblemente agotado, alzando como pude la mirada hacia la persona invocada. >>Hay algo aquí... que nos resulta abrumador, y nos está drenando demasiado poder, no sé qué sea, no sabemos lo que nos espera aquí, lo siento, no pude pensar en nadie más. Solo... Creí que era lo mejor—. Añadí, haciendo un enorme esfuerzo por hablar, no hubieron presentaciones porque no hacía falta, y luego volví a mirar hacia el horizonte, en ese extraño escenario. >>El tiempo... se agota