Viendo entradas en la categoría: Reflexiones

  • Liza White
    Uhm... Hey. Realmente no sé por qué estoy escribiendo esto, debería estar leyendo para un examen y todo eso. Pero no sé. A veces, mientras leo, le doy vueltas a muchas cosas. Y de un momento a otro me encontré con una molesta presión en el pecho, y sin ganas de hablarlo con nadie. Porque si lo hablo sé que no voy a encontrar ninguna clase de consuelo en verdad, si no indagar en aspectos aún más profundos y me voy a sentir peor. Prefiero no hacerlo, al menos no de momento.

    Y dado que no deseo desahogarme con nadie, mi único método es por medio de la escritura. Escribir me despeja, la verdad. Y quizás, escribiendo por aquí, me sienta algo mejor conmigo misma. Reflexionando para mí, sin nada planeado en verdad. Solo dejando salir lo que me llevo callando todos estos días.

    Todo esto viene debido a que se acerca la fecha de mi cumpleaños. Mis dieciocho, yep. Y tengo sentimientos encontrados al respecto.

    Hay dos tipos de personas durante estas fechas: las que aman celebrarlo, y las que lo ven innecesario y pasan del tema. Yo siempre fui del primer tipo, siempre. Mis cumpleaños los recuerdo como fechas especiales, en las que me reúno con gente que no tengo la oportunidad de ver todos los días, y por un día me siento... ¿especial? No sé, es bonito, al menos para mí. Y podéis decir que es una tontería en verdad, y no os culparía, hey. Pero me hacía feliz.

    Pero este año, de golpe y porrazo, ya no voy a celebrarlo. No quiero celebrarlo. No, eso es completamente mentira. No puedo celebrarlo. Porque de un año para el otro he perdido la relación con mucha gente, prácticamente todo el grupo con el que me juntaba, y otras personas que veía gracias a mi relación con los del grupo. Pero roto el grupo, rotas también todas esas ligeras pero bonitas relaciones. Al menos ellos me caían bien. Y es bastante triste, porque me demuestra lo mucho que importaba en realidad en ese círculo. Pero esa es otra historia.

    El caso es que me alegro, y mucho, porque yo no estaba a gusto allí. Y me alegra aún más saber que al menos cuento con la compañía de alguien, y que esa sí es una amistad de verdad. Y claro que lo tengo en cuenta, pero... Se sigue sintiendo triste y nostálgico que este año todo vaya a ser tan diferente. Llamadme dramática, quizás lo sea, pero me da pena. Y puedo celebrarlo perfectamente saliendo a dar una vuelta con ese alguien, y me lo pasaría muy bien, por supuesto. Y luego está la fiesta con mi familia, por lo que no debería quejarme de nada, pues siempre hay gente peor que yo y no es nada justo. Pero últimamente estoy sensiblona con el tema, porque soy muy así. Qué le voy a hacer.

    La cosa, en cambio, no termina ahí. Mis pequeños bajones son momentáneos, no duran demasiado en verdad. Pero aquí tenemos un problema, y es que entre mis amigos de clase, con los que me junto cada día, hay dos chicas que cumplen años en esta semana y la siguiente también. Y no dejan de hablar del típico: "oh dios mío, son mis dieciocho, es la edad más importante. Tengo que hacer algo increíble, invitar a miles de personas, y me voy a enfadar como no vengan. Ay, Andrea, es que este tipo no puede venir a la fiesta y me ha puesto de mala leche, ¿sabes? Uy, va a ser genial. Mira, me han dicho de encargar una limusina y todo, ¿tú te crees?".

    Y yo me limito a sonreír por cortesía, como si en verdad me diese ternura o me hiciese gracia. No, porque no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Es triste, pero tú al menos harás una fiesta y mucho es. Encima de que es el primer año que será distinto, me recuerdan que es una fecha importantísima y oh dios mío, y no sé qué. Solo es una fecha, joder. Pasas a ser mayor de edad, ¿y qué? "Uy, pues yo voy a comprar alcohol aunque ni me lo vaya a beber. Me hace ilusión poder comprarlo ya ay". "Pues vas a tener que enseñarle el carnet, ¿eh? Porque con tu estatura no te creerían para nada" "JAJAJA".

    ¿Y qué debería opinar yo? Si es que me conozco, y si las cosas fuesen distintas yo también estaría emocionada por la fecha. Pero no porque sea considerada importante, si no por el hecho de tener una excusa para hacer algo distinto, más bien. Pero todo lo bueno tiene un precio, y sí, ahora estoy con personas con las que en verdad me siento a gusto. Aún así, eso no quita que de vez en cuando me sienta sola.

    Quizás... Quizás solo sea algo pasajero. Pasará la fecha y ya está, ya está. No es el fin del mundo, si en verdad es una estupidez. Pero es normal que llegando estas cosas me ponga en modo nostálgica, tengo esos brotes de vez en cuando. Con un poquito de suerte, el año que viene será distinto. La verdad es que a veces me asusta ilusionarme demasiado, porque luego llega el golpe de realidad, y duele.

    Pero venga, ya está, se acabó mi momento emo. Se me está pasando la hora y tengo que seguir leyendo, así que nada, eso es todo. Hace poco leí en mi libro de psicología una especie de experimento, que consistía en plasmar tus emociones en un cuaderno tres veces a la semana, y más tarde comprobar si el método ayudaba a sentirte algo mejor. Y bueno, no está tan mal hacerlo por aquí. Tampoco me moriré porque lean mis reflexiones, todos las hacemos de vez en cuando por distintos medios, ¿no?

    Ahora sí, hasta la próxima. Gracias por leer esta entrada random y estar por ahí, lector no tan desconocido.
  • Liza White
    La verdad es que nunca me hago metas a grandes rasgos cuando llega fin de año, básicamente porque o no se me ocurren en ese momento, o porque a la hora de la verdad no las cumplo y me siento mal. Por qué soy así (?

    Peeero... ¡sorpresa! Este año fue diferente, y a finales del 2016 me empeñé fervientemente en querer escribir de una buena vez una historia como dios manda, completarla hasta el final y sentir esa satisfacción de haber hecho un buen trabajo. Tenía muchísimas ganas de escribir una novela original, un long-fic, ¡lo que sea! Y así fue que me propuse hacer (o al menos empezar) este proyecto de una buena vez. Me compré una libretita monosa (otra más) y decidí que ahí iría apuntando todas las ideas que se me fueran viniendo a la cabeza, pues no tenía muchas en mente aún, y toda emocionada empecé a investigar sobre los géneros que me gustaban.

    A principios de año ya tenía en mente personajes y una trama ligera. En abril o por ahí decidí comenzar de cero porque no me gustaba y comencé con otra. En las vacaciones de verano me compré otra libretita (sí, ya dije que me encantan, problem? (?) y decidí que esa sería la buena. Seguí desechando ideas una tras otra porque no me convencía nada y...

    ¡Sorpresa también! A día de hoy, esa libreta está intacta. Y va a acabar el año y estoy tal y como al principio, después de todo el interés al final no hubo manera xD ¿Veis? Por algo digo que me conozco. Me he dado cuenta de que todos estos años me estuve centrando tanto en fandoms que necesito explotar más mi lado en originales, porque me cuesta lo suyo a día de hoy xDD

    Ahora mismo realmente lo que más me apetece escribir es un long-fic original de Danganronpa, porque comencé este año con este fandom y lo voy a acabar con él. Así que... bueno. Quizás todo vaya a su debido tiempo, y deba esperar simplemente a que las ideas lleguen, no ir tras ellas. Así solo se consigue esa angustia por no lograr lo que te propones, cuando en verdad las cosas salen solas cuando menos te las esperas. Así que probaré a completar al menos un long-fic de la temática a la que más enganchada estoy ahora, y a raíz de eso al menos habré practicado para saber cómo se construye y solidifica un argumento hecho y derecho.

    Y nada, eso es todo por el momento. Si alguien se ha sentido identificado con esto, espero que al menos le sirva mi consejo de último momento; a ver si a mí me funciona de ahora en adelante (?
  • Liza White
    ¡Me toca, me toca! Tarde, pero segura igual uvu Vamos a veeer...


    1.- Mi verdadero nombre es Andrea.
    2.- Me gusta mucho cuando me llaman por mi nombre porque lo siento como algo más cercano con las personas a las que conocí por Internet. Se me hace como una señal de confianza y de cercanía, por eso este año cuando empezaron a llamarme Andy entre los roleros fangirleé, es super cute el mote >< (?
    3.- Amo dibujar con toda mi alma. Cuando cojo un bloc y un lápiz puedo tirarme fácilmente cinco horas sin moverme de la silla, ni siquiera para comer, hasta que no esté satisfecha. En ese instante dejo la mente en blanco, y me encanta distraerme con ello.
    4.- Lo que más he frecuentado a lo largo de mi vida en cuanto a dibujos son los cómics, más cuando era pequeña. Ahora mismo estoy interesada en aprender a dibujar manga.
    5.- También adoro la edición gráfica, y hace unos meses me compré mi primera tableta.
    6.- Otra cosa que me encanta son los amv's y la animación en sí. Estoy aprendiendo por mi cuenta a manejarme en el Sony Vegas.
    7.- Soy muy crítica con mis propios trabajos, sobre todo con mis dibujos. Una vez casi borro un dibujo que me encantaba solo porque estaba demasiado a la derecha, lol.
    8.- Sin embargo cuando alguna creación mía me gusta mucho, me paro a observarla detenidamente muchas veces al cabo de los días siguientes, es una manía que tengo. Aún lo sigo haciendo con mi portada (?
    9.- Heredé el gusto por el dibujo de mi madre. De pequeña siempre admiraba sus cuadernos con retratos de personas en carboncillo. Algún día me animaré a tomar clases.
    10.- También me gusta mucho la fotografía, aunque hace tiempo que no cojo mi cámara. Como veis, soy una chica de artes (?
    11.- Soy más tímida detrás de una pantalla que en la vida real. Sí, como leéis. Soy una persona muy expresiva y necesito de la comunicación no verbal para sentirme cómoda con personas a las que no conozco aún. Las sonrisas y las miradas significativas me hacen ver que no molesto durante las primeras conversaciones.
    12.- Me siento entusiasmada cuando me encuentro en un grupo de gente con la que, aunque no sean muy cercanos a mí, me sienta a gusto. Soy extrovertida en ese sentido, me encanta hablar con todas las personas que pueda. Un simple intercambio de sonrisas me hace sentir bien.
    13.- Como ya dije antes, soy muy expresiva. Por este hecho me es imposible mentir, porque cada vez que lo hago y me observan atentamente sonrío inevitablemente o me echo a reír. Los que me conocen lo aprovechan bien (?
    14.- Mi número favorito es el 14, por mi cumpleaños <3
    15.- Nací el 14 de febrero, el día de San Valentín. Curioso, ¿verdad? Doble regalo... O quizás no.
    16.- ...Nope, porque nunca tuve pareja. Nunca me he enamorado, más bien. Pude tener pareja en varias ocasiones pero nada, siempre acabé declinándolo. Eso no quita que no me haya sentido atraída por nadie, eh. Quizás simplemente aún no ha llegado el momento, y no me avergüenzo de ello.
    17.- Una vez, cuando era pequeña y estúpida, un niño se me declaró. Yo me asusté y salí corriendo. Desde entonces huí de ese niño, muchas veces escondiéndome con mi madre mientras le rogaba que se marchara y me dejara en paz. Me siento mal pensándolo ahora... pero también me río con mi reacción xD
    18.- Mi cuarto apellido (el segundo de mi madre, vamos) es Cotilla. En serio, ese apellido existe (? Y sí, le hago honor a mucha honra, problem?
    19.- La primera vez que entré al foro me hice la promesa de no hablar con nadie, solo publicaría fics y ya. ¿El motivo? Mis padres me asustaron cuando comencé a tener libertad en Internet sobre los peligros de este, y yo me lo tomé muy en serio (? Tanto, que ignoré a mi pobre orientadora (que curiosamente, era Yáahl). Luego ya me solté y vi que eran gente muy agradable, but... Sorry (?)
    20.- Amo el chocolate negro por sobre todo.
    21.- Me encanta el pop rock o rock alternativo, con bandas como One Republic o Set It Off.
    22.- En cuanto a Pop, Maroon 5 forever <3
    23.- Me encanta comprar libretas con portadas y diseños bonitos, y sin querer las acabé acumulando. Creo que ahora mismo tengo seis.
    24.- En una de ellas me dedico a recopilar frases de libros, animes, películas... que me van gustando, con la intención de llenarla por completo. La mayoría de mis estados y las frases de mi blog vienen de ahí.
    25.- Por alguna razón, cada vez que hablo mal de algún profesor, y mira que lo hago muy de vez en cuando porque no es mi estilo, este aparece mágicamente a mi lado. Ya me ha pasado como cinco o seis veces, sin exagerar. Hoy por ejemplo pasó, pero la profesora estaba sorda (? El karma no me pasa ni una.
    26.- Soy, por lo que sé, la única atea en mi casa. Mi familia no es super religiosa, pero sí que necesitan creer en algo. Yo me aferro de alguna u otra forma a la idea de la reencarnación.
    27.- Soy un desastre andante, en serio. Tengo mi carpeta de clase hecha un caos, y suelo tener por ahí desperdigados y doblados todos mis apuntes. Este año intentaré cambiar eso (?)
    28.- Ya no lo hago, pero antes practicaba mucho el baloncesto. También me gusta el beisbol y la natación, tengo ganas de apuntarme a una piscina climatizada.
    29.- Mi instrumento favorito es el piano, y tengo uno en casa, de hecho, pero hace tiempo que no lo toco. Siempre he tenido ganas de empezar a ir a clases.
    30.- Tengo varias manchas de nacimiento en mi cuerpo, y lunares bastante curiosos. Lo más significativo es la mancha con forma de nuez que comparto con mi padre justo en el mismo sitio: en el tobillo. Con mi hermana comparto un lunar en el hombro izquierdo.
    31.- Tengo alguna clase de Síndrome de Diógenes con mis cosas, en serio. He llegado a guardar carpetas libretas y papeles desde primero de preescolar (3 años), con fichas y garabatos inútiles que no me sirven de nada xD También me pasaba con los juguetes, que no era capaz de tirarlos o separarlos de mí, y acumulaba bolsas enteras.
    32.- Ahora lo que no soy capaz es de borrar la mierda de mi móvil, me da mucha pereza hacer limpieza y a la vez me gusta conservar todo, lol.
    33.- No puedo empezar a estudiar si no es una hora punta. A en punto o a y media, si no es esa hora no soy capaz.
    34.- No me gusta bailar delante de la gente, y tampoco sé, así que es probable que si algún día me diese por aprender, sería una manca total.
    35.- Suelo dejar las cosas para el final, y más de una vez esto me ha pasado factura.
    36.- Aún así, trabajo muy bien bajo presión, para mi sorpresa.
    37.- Soy una persona extremadamente tranquila en casa, capaz y no os daríais cuenta de que estoy aquí.
    38.- Me gusta encerrarme en mi mundo, estar sola en mi cuarto y que me dejen con mis cosas. Excepto cuando tengo que ir a la nevera a por comida o a estar con mi familia (?
    38.- Soy la positividad en persona la mayor parte del rato. Me anticipo a las cosas para evitar derrumbarme con una situación inesperada. Siempre que pueda evitarlo, claro.
    39.- Por otro lado, cuando me enfado de verdad me cuesta perdonar al rato. He tenido enfados que me han durado una semana, principalmente con mi familia.
    40.- También soy rencorosa, lo admito. Si me has hecho algo malo y que de verdad me ha afectado, al rato de que se enfríen las cosas no te voy a hacer ningún favor, no sale de mí.
    41.- Odio las multitudes, me hacen sentir muy agobiada. Por esta razón no me gustan las discotecas ni los centros comerciales.
    42.- No sale de mí querer ir de compras, no me apetece nada. El hecho de probarme cuarenta mil cosas en un lugar lleno de gente, a veces no encontrar nada de mi gusto o hacerlo al fin y justo no tener mi talla... Me pone de mal humor (? Eso sí, cuando encuentro algo que me gusta lo estreno en seguida.
    43.- El momento en el que más ideas se me vienen a la cabeza es cuando estoy estudiando. Doy fe de ello.
    44.- Me tranquiliza ver las estrellas y el cielo nocturno.
    45.- Tengo muy buena memoria para datos inútiles, por suerte o por desgracia.
    46.- A su vez, se me quedan bastante marcadas las situaciones vergonzosas y el sentimiento en sí.
    47.- Las únicas mascotas que tuve fueron dos periquitos, un hamster y peces.
    48.- A los 10 años tuve a Pichi, un periquito amarillo al que le enseñaba trucos y... le disfrazaba. Algún día pasaré fotos.
    49.- De pequeña tuve un pequeño trauma con los fuegos artificiales. El médico me dijo que tenía los oídos sensibles, y que por ende el sonido de estos se me hacía tanto. Y acababa llorando ridículamente, escondida en los baños de los bares o en el coche. Lo pasé muy mal.
    50.- Creo tener misofonía. En muy menor medida, pero ello explicaría por qué se me hacen insoportables ruidos cotidianos que a otras personas no les molestan.
    51.- Durante una época, a los siete u ocho años, no comía bien. Comía muy, muuy lento, y cuando todo el mundo había acabado yo seguía allí. Durante unas vacaciones no podía probar casi nada, y mis padres me llevaron al hospital. En ese entonces tenía placas, pero más adelante comencé a tomar un medicamento para el apetito.
    52.- Le tengo un asco terrible a los mosquitos. No los puedo ni ver, por mínimos que sean.
    53.- A su vez, le tengo fobia a las agujas. Cuando me puse la vacuna de los seis años, me dio tanto miedo que en el último pinchazo me moví y empecé a correr por toda la consulta, siendo perseguida por la enfermera. Al final me agarró por los hombros y me plantó otro pinchazo la hija de su madre.
    55.- Soy un poco hipocondríaca, sobre todo de niña. Una vez tuve neumonía y como me costaba respirar pensaba que me iba a morir xDD Igual con la fiebre alta. Soy un caso.
    56.- Tengo la costumbre de pasar el día entero con los cascos puestos, aunque no los tenga encendidos.
    57.- Mi autora favorita es Laura Gallego, as you know.
    58.- Como curiosidad en cuanto a roles, escojo los nombres de mis personajes a veces con cierto trasfondo.
    59.- Amalia y Evangeline, por ejemplo, son en honor a unas chicas y a una serie que amo: Wakfu.
    60.- Soy muy nostálgica para todo.
    61.- Soy fácil de alegrar. A veces, una simple conversación me deja la sonrisa todo el día.
    62.- Cuando tengo una idea en la cabeza, no paro hasta que lo consigo. O en su defecto, hasta que pierda el interés.
    63.- Me distraigo muy rápido con todo. De hecho, ahora mismo debería estar estudiando (?
    64.- Oh, ¿hace falta añadir que amo la saga de Pokémon? Ya sé que no, pero para completar.
    65.- Me pongo muy nerviosa por todo. Luego veo que no es nada, pero a veces incluso leer en clase hace que me ponga nerviosa los segundos antes.
    66.- Soy una buena estudiante, y me siento satisfecha con lo hecho hasta ahora.
    67.- Eso sí, soy muy vaga, y podría hacerlo mejor. Suelo estudiar el último día y sacar notables xD
    68.- Quiero estudiar Psicología o Psicopedagogía.
    69.- Tengo un don con los niños (?
    70.- Soy muy de ciudad, sé que no aguantaría más de una semana en el campo. Los bichos... iugh.
    71.- Eso sí, no hay nada que me guste más que estar en el campo cuando cae el atardecer. Las estrellas después se ven mejor que en ningún sitio.
    72.- Siempre me he quedado con las ganas de ser una scout, es mi sueño de preadolescente frustrado </3
    73.- ¡Y de ir de campamento! No sabéis las ganas que tengo de hacerlo algún día.
    74.- Me encantan la temática de zombies. Las sagas de videojuegos de The Walking Dead y películas como Guerra Mundial Z son geniales.
    75.- Siempre he deseado tener un perro o un gato, y estoy tratando de conseguir convencer a mis padres para mi cumpleaños 18.
    76.- Las palomas me parecen muy graciosas. ¿Vosotros habéis visto cómo andan?
    77.- Me fijo mucho en los detalles, por mínimos e insignificantes que sean.
    78.- No soy una chica "común" a las de mi edad. No me gusta salir de botellón, ni de discoteca, ni nada por el estilo. Prefiero mil veces una noche de juegos de mesa con mis amigos en casa.
    79.- No bebo, ni fumo, ni nada por el estilo. Y tampoco tengo intención de hacerlo.
    80.- Llevo casi cuatro años con brackets. Pero este año que viene será el bueno, yo lo sé.
    81.- No tengo muelas del juicio. Soy un caso "raro" en ese sentido. Ni me han salido ni me saldrán nunca, yay.
    82.- Soy más de Nestea que de Coca-Cola. Una vez salí con unas seis o siete personas y fui la única con Nestea, yeah (?
    83.- Actualmente no tengo una "mejor amiga". De hecho no considero haberla tenido nunca, aunque hace años creía que sí. Siempre me ha hecho falta eso, pero esto ya es algo más personal.
    84.- Soy muy blanquita, mi padre me dice pescailla (? Eso, sumado a que tengo los ojos claros, y hace poco me teñí el pelo más claro, acabaré pareciendo extranjera (?
    85.- No soy puntual, salgo de casa siempre muy justa. Pero como ando rápido, no problem (?
    86.- Tengo una colección de peluches debajo de mi cama <3 Y por todo mi cuarto realmente.
    87.- A lo largo de mi vida creo que no llego a la quincena de animes vistos, empezaron a interesarme allá por el 2014 y hace tiempo que no veo ninguno. En vacaciones a full (?
    88.- No le tengo miedo a la oscuridad, pero hay veces en las que me siento incómoda cuando le doy la espalda a un pasillo oscuro, como si me fuesen a asustar de un momento a otro.
    89.- De pequeña tuve un periodo repleto de pesadillas que aún recuerdo. Una de ellas era la más repetitiva: un ente entraba en mi cuarto y me hacía cosquillas hasta que me despertaba del susto.
    90.- Me encanta el tema de los sueños, pero últimamente con lo único que sueño son con exámenes nefastos y situaciones angustiantes. Reflejan muy bien mi estado actual (?
    91.- Me gusta el cambio, pero a la vez me da miedo salir de la rutina.
    92.- El fin de semana pasado fui a mi segunda convención de anime >u<
    93.- El lugar en el que más me pierdo en mis pensamientos es en la ducha. A veces tanto, que salgo sin haberme acabado de enjuagar o de echarme x producto xD
    94.- Viendo las caritas que puse antes, hablar con personas que no las usan me hace sentirlas serias y secas, aunque no sean así en persona y simplemente no les gusten usarlas xD Me incomoda el hecho de no poder discernir las emociones detrás de una pantalla, y saber qué tono está empleando al menos.
    95.- Durante dos años me sentí ajena al grupo de roleros, nunca hablaba y permanecía leyéndoles, sin saber qué decir o aportar. Me sentía muy tonta y tímida, pero... ¡bum! Este año cambio radical. An I'm so happy.
    96.- Referido a eso, estoy muy orgullosa de mi pequeño cambio de actitud durante este año. Me siento más extrovertida que antes al menos, asdf.
    97.- No hay nada más reconfortante que estar debajo de las mantas en los días de frío, como ahora mismo <3
    98.- Aunque los abrazos también lo son, pls.
    99.- Tengo dos exámenes mañana y he estado haciendo esto, yay. But el foro me sirve bastante para despejarme entre descansos. El otro día por ejemplo me liberé del estrés escribiendo una historia (?
    100.- A veces me pregunto cómo habría pasado los días aburridos sin FFL. Los roles y demás me han entretenido muchísimas horas, aish.

    Y nada, eso es todo :3 He intentado poner más bien curiosidades y anécdotas en vez de datos más básicos sobre mí, idk, para variar. Y eso, si has llegado hasta aquí te llevas una piruleta.

    ¡Hasta la próxima!
    a Jaenie, SweetSorrow, Rider y 10 más les gusta esto.
  • Liza White
    No tenía muchas ganas de llegar a esta entrada, pero a la vez es en la que más quiero desahogarme. Básicamente esta es la razón por la que este año para mí ha sido regular tirando a mal, y gracias a la cual logré sacar en claro que cambiar de ambiente e irme a estudiar a otra ciudad me vendría muy bien. Realmente siempre tuve en claro que algún día mi grupo de "amigos" acabaría distanciándose, pero nunca creí que sería de una manera tan descarada e hiriente como esta...

    ...y que básicamente nos echarían a mí y a Lucas.

    Mi grupo de amigos se formó hace cinco años, lo recuerdo bastante bien. Comenzaba el instituto y empecé a juntarme un poco más con unos amigos del colegio, que dadas las circunstancias acabaron volviéndose más cercanos a mí. Lucas y yo seguíamos siendo tan amigos como siempre desde pequeños, así que eso no cambió mucho. Nuestros amigos íntimos de antes ya no estaban con nosotros, así que cambiamos de aires y conformamos un nuevo grupo. Por aquel entonces me sentía feliz de ver como, cada año, el pequeño grupo se iba haciendo cada vez más grande, e iban uniéndose personas de lo más variopintas en él.

    Pero no, ese tipo de personas, como comprobaría más tarde, no eran como yo. No eran como nosotros. Más bien, nosotros éramos los diferentes allí. Podía verse claramente que nuestras personalidades no se combinaban en lo absoluto, y lo peor: existía una clara burla hacia mi mejor amigo. Y eso hizo que desde ese entonces, Lucas lo pasase muy mal y yo no supiese qué hacer para remediarlo. Se reían de él, y yo siempre le contaba las cosas que hacían a sus espaldas, tampoco me iba a callar de ninguna manera.

    Pero éramos tontos, tímidos e inseguros. No teníamos otro grupo más que aquel, y callábamos. Y con el tiempo, Lucas estableció mejor relación con los integrantes del grupo, y la aparente burla desapareció, volviéndose en algo que similaba ser amistad. Aún así jamás se nos olvidaría todo lo que sucedió anteriormente. Pero nos lo pasábamos bien todas las tardes cuando salíamos. Éramos felices en nuestro grupito extraño, nos sentíamos integrados en algo, sí. Porque fuera de ese grupo no nos juntábamos con nadie más, eran nuestro bote salvavidas en cuanto a relaciones sociales se trataba. Eso era lo peor de todo, estar anclados a un lugar al que ni siquiera pertenecías.

    Digo que estos amigos nuestros eran muy diferentes a nosotros por obvias razones: algunos de sus integrantes tenían aire de cani (persona malhablada y brusca, barriobajera o como quieras decirle). Son las típicas personas que se preocupan por su imagen y sus seguidores en instagram. Cada día. Cada hora. Cada minuto. Siempre que salíamos había días que eran solo para fotos, todo para su postureo, pero oh, qué problema... a mí no me gustaban las fotos, era muy timidilla para eso. Con esto, ya me veían como una rarita sin redes sociales. Me quedaba apartada en su sesión de fotos, a veces hacía de fotógrafa y todo, y veía en la distancia cómo estrechaban sus lazos con una falsa sonrisa e irremediables ganas de irme a casa.

    Por suerte, Lucas siempre estaba ahí. Entre nosotros nos hacíamos compañía, sentíamos la misma incomodidad y frustración al respecto, nos apoyábamos entre sí. Y al final siempre acabábamos, cada vez que salíamos juntos, yo hablando con él y los otros cuatro un metro más adelante en la calle, como si no fuésemos juntos. La distancia entre nosotros era notable, pero todos seguíamos fingiendo. Algunos peor que otros, cabe destacar.

    Este año todo se fue a la mierda, y no sé si alegrarme o entristecerme por ello. Hubo una riña bastante importante y acabamos diciéndolo todo, como tuvo que hacerse desde un principio. Todo empezó a desmoronarse desde ahí, sabíamos que el grupo se estaba desintegrando. Pero no nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde, que lo que ellos querían eran que nos fuésemos de allí, nosotros éramos los que sobrábamos.

    Este verano dejaron de llamarnos para salir. Salían entre ellos, subían fotos descaradamente a Whastapp y veíamos lo que nos habían hecho desde nuestras casas, aburridos y muertos del asco. Les dijimos de salir nosotros, fingiendo que no sabíamos nada, pero aquella última vez fue la gota que colmó el vaso. De camino a casa ambos estábamos tan entretenidos hablando que no nos dimos cuenta de que todos ellos habían cogido una distancia importante, y que doblaban la esquina y cruzaban por la calle contraria, marchándose frente a nuestras narices como si no nos conociesen. Y ambos seguimos nuestro camino a casa, dolidos por dentro. Porque dentro de ese grupo había quien nos caía bien, y que él también hiciese lo propio fue un golpe bastante importante.

    Este verano me sentí más sola que nunca. El sentimiento de frustración, soledad y envidia por aquellos grupos de amigos que veía por la calle reír y divertirse me fueron pasando factura. Una vez no pude más, y acabé quebrándome con mi familia. Les conté el motivo por el que no salía, el cual había estado ocultando porque no tenía ganas de confesar que mis amigos en realidad nunca lo habían sido. Que había sido cruelmente engañada e ilusionada por cinco años, y que en realidad su hija no tenía tantos amigos como habían creído.

    Y esto fue lo peor del año, sí. Ya no tengo un grupo de amigos con el que salir, pero realmente ahora mismo ya no me importa tanto. Ahora es cuando me doy cuenta de que estuve tan centrada en caerles bien a todos que siempre andaba tras ellos, y eso me impidió acercarme a otras personas dentro del entorno académico, incluso. Intentar ser quien no era no me ayudaba en nada, al contrario, me hacía muy mal. Ahora tengo una clase con la que estoy más tranquila y cómoda, en los recreos me junto con amigas de la infancia y en la salida igual, me vuelvo a casa con personas distintas. Y me siento bien, porque ya no estoy atada a ese grupo que me estaba haciendo daño. Con el que no me sentía plena y bien conmigo misma.

    Por supuesto que el brusco cambio duele, y aún estoy en transición de superarlo. De hecho, ayer Lucas fue a felicitar a una de las integrantes del grupo por su cumpleaños, y al rato vimos esto en su estado:

    [​IMG]

    Joder, duele. Duele que te lo restrieguen con tanta insensibilidad como si no pudiésemos verlo, como si ya no nos afectara. Pero mira, que sean felices. Que sigan saliendo y pasándolo bien, y espero que, cuando sea mayor, vuelva a encontrármelos y recordemos los buenos ratos que pasamos. Porque sí, ahora mismo esos son los recuerdos que más atesoro. He reído mucho con ellos, me lo he pasado muy bien, y para mí es con eso con lo que debo quedarme.

    Estoy segura que dentro de muy poco, cuando cambie de aires, encontraré mi lugar. Tengo fe en ello. Pero me alegra mucho que de entre todas las amistades erróneas que saqué a lo largo de mi vida, al menos me quede con una que espero continúe mucho tiempo más a mi lado. Después de todo, ambos hemos pasado por lo mismo, y necesitamos un buen cambio y un nuevo inicio con el pie derecho.

    Gracias por todo, Lucas, de corazón. Te quiero mucho <3
    a Bruno EVF, SweetSorrow, Rider y 10 más les gusta esto.
  • Liza White
    Si ayer me costó un buen rato re-ordenar mi cabeza hasta que di con algo con lo que responder con respecto a una sorpresa... ¡ahora no me pidáis elegir una sola cosa buena! Quizás si hubiese tenido un año movidito, con experiencias diferentes que me sacasen de mi rutina. Quizás si me hubiese ido de viaje a algún nuevo lugar. Quizás si me hubiesen dejado tener una mascota de una buena vez (por qué todos tenéis perritos y gatitos, por qué, voy a llorar). ¡Pero no, nada de eso!

    Podría definir mi 2017 como un año monótono, soso. No sé qué destacar de él porque no siento que hiciese nada destacable, lo cual es triste. Pero oh, en el ámbito emocional... Este año fue un vaivén de emociones increíble. Y es que no fue si no hasta este año que me di cuenta de la enorme crisis existencial que me estaba embargando. Sí, esa típica crisis pre-cumpleaños número dieciocho, en el que la realidad te choca como si te lanzasen un balde de agua fría a la cara. Te das cuenta de que la mayoría de edad sí que trae consigo cambios bruscos en tu vida, y oh, no sabéis la enorme contradicción que he tenido durante todo el año punzándome en el pecho.

    Por un lado amo los cambios, salir de la aburrida monotonía que no me hace disfrutar del todo de los días que pasan. Hasta tal punto que a veces escojo caminos distintos para volver a casa del instituto, porque me cansa seguir siempre el mismo xD Pero por otro lado... estoy aterrada. Porque si este año fue soso y simple, el que viene va a ser totalmente distinto. Va a traer cientos de cambios, y viéndolos desde aquí, es normal que te den miedo. Miedo a la incertidumbre, más bien. A no saber cómo resultará el camino que has decidido escoger. Si el cambio será para bien o para mal.

    ¡Pero eh, eh, eeeeh! Andrea, para, mujer. Que esto iba en el de hablar de tus emociones al final del año. Deja un poquito para luego, anda.

    Vale, digamos que eso de antes sirve de introducción para entender por qué esto es para mí lo mejor del año. Hasta este año, mis planes de futuro estaban un poco dispersos. Desde que era niña siempre amé la enseñanza, estar en contacto con los niños. Los amo, y por lo que me dicen sus padres, suelo hacerme de querer también entre ellos, porque siempre suelo hacer juegos y actividades que los entretienen muchísimo, y awns. Pero luego el entorno a mi alrededor me sacó de la burbuja de tranquilidad al saber desde pequeña lo que quería ser. Me decían que eso no tenía futuro, que no hay empleo, que esa carrera es a la que va todo el mundo porque es un mero paseo.

    Que si tiras una piedra, salen tres personas con la carrera de magisterio.

    Joder, creas o no, eso me causó mucho conflicto. Mis notas son buenas, y un mero 5 para dicho carrera es fácilmente superable, lo sé. Puedo aspirar a más. Pero, ¿por qué demonios iba a ir a una carrera que no me gusta, solo para poder tener más posibilidad de empleo? Si no eres feliz en lo que te gusta, no lo harás bien en dicho lugar. No tiene sentido forzarte en vano durante toda tu vida si tienes la posibilidad de remediarlo.

    Pero desde el año pasado, una segunda opción apareció en mi vida de la nada misma. Psicología. Oh, dios, la amo. Este año tengo esa asignatura, y puedo decir con seguridad que es mi signatura favorita de todas las que estoy dando. Disfruto como nunca, y su contenido me es interesantísimo. Hasta la biología misma, el cómo funciona nuestro sistema nervioso y nuestro cerebro, ¡todo! Y de las patologías ya ni os cuento. Así que volví a estar tranquila, porque ya sabía qué podría hacer en el futuro.

    Pero una vez más, la vida me lo ponía difícil en ese sentido. Psicología era una carrera de ciencias, y podías entrar desde letras/sociales, de donde soy yo, únicamente en mi comunidad. Y diréis, ¡pues vaya suerte, si lo tienes en tu ciudad! Pero yo no quiero estudiar aquí. Quiero mudarme e irme a estudiar a Sevilla, una ciudad a tres horas de la mía. ¿Las razones? Ya habrá tiempo para hablar de eso luego. Pero el caso es que, si quiero ir a psicología en Sevilla, tendría que descontar una parte de las notas que saque en el examen de selectividad, y por obvias razones es más difícil llegar al 9 que te piden. Entonces... ¿qué narices hago yo ahora?

    Este año, al fin, pude resolver mis dudas. Centrar mi cabeza de una buena vez, y es sin duda esto lo mejor que me pudo pasar durante el año. Lucas me recomendaba una y otra vez que fuese a informarme con la orientadora del centro, que me dijesen las posibilidades que podría hacer, que me aconsejasen. Y eso mismo hice. Acabaron recomendándome algo que no se me hubiese ocurrido por mí misma: psicopedagogía. Hacer la carrera de magisterio, y después de acabarla, hacer dos años de psicología. Especializarme en esa rama de la psicología, la que está en contacto con los niños.

    ¡Juntar mis dos gustos en uno! ¿Acaso podía ser mejor?

    Y por eso ahora estoy mucho más tranquila. Estoy en mi último curso antes de ir a la universidad, pero ya tengo las ideas claras, y sé que seré feliz con mi decisión. ¿Que ambas carreras tienen poco trabajo actualmente? ¡Me da lo mismo! Yo haré lo que me gusta, y ya después me buscaré la vida. Pero están claras mis prioridades, y eso es lo que importa.

    Es por todo esto, que puedo considerar que esto es lo que mejor me vino en el año. Gracias a esto, podré enfrentar con algo más de seguridad el 2018, el año al que tanto temor le tengo. Y sé que, al final, acabaré saliendo victoriosa de ello.
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