Historia corta ZERO ZONE: Zero Hour [Season 00]

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Zurel, 16 Febrero 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 01: Primigenia.
     
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    ZERO ZONE: Zero Hour [Season 00]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    4364
    El día de hoy vengo a publicar la versión re-escrita de Zero/Nova, ahora con su nuevo nombre como habrán notado en el título. Debido a esto las dos temporadas anteriores de Z/N decidí borrarlas.

    Antes que nada quiero informarles sobre algo importante.
    Esta historia mantendrá al menos el 50% de su versión anterior. Tendrá diversos cambios que llegarán a notar conforme avancen en la lectura, y estoy seguro que serán capaces de ver muchas mejoras en comparación a la anterior.

    Los personajes serán exactamente los mismos, pero no descarto la posibilidad de utilizar nuevos. La historia tendrá un 60% de similitud a la línea cronológica, esto no implica que los capítulos sean 100% iguales, ya que planeo renovar por completo las temporadas mostradas tiempo atrás. Así mismo la extensión de capítulos por temporada tampoco será la misma.

    Decidí a última hora empezar a re-escribirla por diversos motivos. Uno de ellos se debe por ser una historia que llevo escribiendo durante mucho tiempo, y es momento de renovarla, implementando muchos de los consejos que he recibido en los temas anteriores y sobretodo la experiencia que he ganado durante todo este tiempo

    Les aviso que a partir de ahora, aplicaré el permiso del foro respecto al contenido explícito, el cual implementaré solo cuando lo crea necesario. Si bien, el prefijo no será utilizado, daré una advertencia al principio del capítulo que así lo amerite.

    Aprovecho para agradecer aquellos que me dejaron sus comentarios en los temas anteriores. Y sobre todo a Sorel Rodriguez y Reydelaperdicion quienes me han apoyado con esta difícil decisión. Les agradezco bastante a ambos.

    Espero que disfruten de la lectura. Aquí comienza la historia que marcará un antes y un después. En mi opinión, Zero Hour es una temporada de la que me siento muy orgulloso en cuanto a lo que representa. Sin mas nada que decir, los dejo leer tranquilos.

    [​IMG]

    Capítulo 01: Primigenia.

    Fráncfort, Hessen, Alemania.
    Inicios de invierno del Año 2182...


    El sol brillaba en los cielos iluminando todo con el color del crepúsculo, faltaban algunos minutos para que oscureciera totalmente. Las luces de la ciudad de Fráncfort empezaban a encender conforme la oscuridad de las tinieblas se acercaba. La lumbrera menor apenas y era visible, señal de que pronto sería su turno de reinar en los cielos del país.

    Una hermosa joven de seis años. Dueña de una cabellera larga hasta la cintura color blanco y ojos verdes, ayudaba a su madre a regar algunas plantas que tenían en el jardín de su casa. Todo el jardín tenía diferentes clases de plantas, desde rosas hasta girasoles.

    —Liezel, dale un poco de agua a la planta de allí. —mencionó la señora de cabello largo color gris y ojos azules. Al señalar con su mano una planta que se encontraba a un costado de su hija.

    —¿Te refieres a la carnívora? —Observó a su madre un poco indispuesta a obedecer.

    —Sí —Asintió—, ¿Tienes miedo?

    —No es eso... solo que no me gusta acercarme a esa planta. —Su voz se notaba nerviosa.

    —Tranquila, no te hará nada, solo come insectos. Dale un poco de agua y eso será todo. —dijo su madre, tranquila y con una gran sonrisa.

    —Lo haré… —Asintió levemente.

    La joven Liezel se acercó un poco a la única planta carnívora que había en el jardín de su madre. El tamaño de tal planta equivalía a la mitad de estatura que la joven.

    Varias veces la planta le jugó algunos sustos, provocando que Liezel le tomará un poco de miedo. Cada vez que su madre le preguntaba si tenía miedo ella lo negaba sabiendo que en realidad le tenía terror.

    Tras suspirar un poco se acercó a la famosa planta carnívora y le dio un poco de agua, para su suerte esta vez no le hizo nada. Liezel se alejó lentamente pero a la vez lo más rápido que podía, no quería tener esa planta cerca de ella ni de broma.

    —Hija, si continuas teniéndole miedo. ¿Cómo cuidaras de tu propio jardín cuando seas mayor? —Sonrió la señora al acercarse a su hija, quien observaba fijamente la planta como si fuera un monstruo horripilante.

    —Mamá, sabes que no me gustan las plantas, no digo que sean feas, solo no me atraen la atención —Observó a su madre seriamente—. Si llegara a tener un jardín, créeme que no tendría una planta como esa nunca.

    —¿Por qué? —Su rostro mostró confusión— Son plantas muy hermosas —Sonrió.

    —Bromeas, ¿verdad? De tantas plantas que tienes aquí, ¿prefieres a la carnívora?

    —Es una planta hermosa, debes aprender a ver la belleza interna y no la externa, Liezel.

    —Mamá, nunca lograré entender tus gustos por ese tipo de plantas. —dijo, resignada, moviendo la cabeza a ambos lados levemente.

    —Entonces, si no te gusta. ¿Cuál planta te gusta más? —Tenía curiosidad de saber los gustos de su hija.

    —Si tengo que escoger un grupo determinado de plantas serían sin duda las rosas, y si es en base al color prefiero las rosas blancas.

    —¿Las blancas? —Su rostro se tornó pensativo—. Pensé que escogerías las rojas...

    —¿Las rosas rojas? ¿Por qué? —Observó a su madre con una mirada llena de confusión.

    —Porque las rosas rojas son muy bellas, además el color rojo representa la “Pasión”así como el “Amor”. —Sonrió algo coqueta al ver a su hija.

    —¿E-El amor...? —Un leve sonrojo se hizo presente en su rostro al percibir la sonrisa de su madre.

    La señora al ver que su hija cayó en la trampa rio de un modo maléfico pero cómico, a veces le gustaba molestar a su hija.

    —¡Oh! —Exclamó la señora con una sonrisa maléfica— Tú sonrojo te delata, hay alguien que te gusta, ¿verdad? —Indagó en son de broma.

    —¿Gustarme? ¿De qué hablas mamá? Sabes que no es así, solo me tomaste desprevenida. —Hizo a un lado la mirada para que su madre no lograra ver lo sonrojada que estaba.

    —Que linda te vez cuando te sonrojas. —Sonrió coqueta la señora.

    —No digas eso mamá, me da pena escucharte decir esas cosas...

    —Tranquila, hija, solo quería molestarte un poco. ¿Qué te parece si vamos a preparar algo antes que llegue tu padre? —Sugirió su madre al darle unas leves palmaditas en el hombro izquierdo a su hija.

    —Me parece buena idea. —Asintió levemente, su rostro aún seguía sonrojado.

    Ambas se marcharon del jardín para dirigirse a la cocina. La casa estaba conformada por dos plantas. En la primera estaba la sala de estar, comedor, cocina y el baño. En la segunda se hallaban tres habitaciones.

    En la sala había una gran pantalla hecha de una lamida delgada instalada en la pared. Frente a la pantalla un sofá blanco muy acogedor para toda la familia, además de una mesita con una consola de juegos ubicada abajo de la pantalla. En el comedor una mesa de cristal grande para un total de ocho personas. La cocina contaba con un mueble de madera color marrón donde guardaban todas las vasijas, vasos y utensilios, además del refrigerador que a pesar de ser grande, ahorraba bastante energía debido a la tecnología que tenía. El baño contaba con lo normal, incluso una bañera lo suficientemente grande como para tres personas.

    En la segunda planta estaban las habitaciones, una de ellas tenía varias vitrinas llenas de peluches de todas clases, una cama con una frazada blanca, acompañada de una mesita a ambos lados, así como un gran espejo. Por ultimo estaba el mueble de acero inoxidable que se ubicaba en la pared frente a la cama.

    En otra habitación se hallaba una cama con una frazada que tenía varios dibujos de instrumentos musicales. Las paredes se encontraban repletos de posters de video juegos. Lo último a notar era una gigantesca pantalla de 55” y debajo un pequeño mueble de acero para guardar diversidad de objetos. La última de las habitaciones contaba con una cama matrimonial y un gran mueble de madera color blanco junto a un enorme espejo en forma de ovalo.

    Cada rincón de la casa contaba con luces led. El suelo brillaba de un fuerte color blanco por la cerámica del mismo color que se encontraba en ambas plantas. En las paredes se podía ver diversos cuadros con paisajes y lugares hermosos alrededor del mundo como el puente Golden Gate, el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel e incluso el estadio que una vez tuvo por nombre Allianz Arena en Múnich.

    Cuando ambas mujeres llegaron a la cocina. La señora logró ver algunas pertenencias de su hijo cerca del sofá, frunció el ceño en señal de estar molesta con su único hijo.

    —Liezel, busca a tu hermano y dile que recoja sus cosas, inmediatamente. —Su tono daba un poco de miedo, una señal clara de que estaba molesta.

    —Está bien, mamá.

    La joven de cabellos blancos subió las escaleras que daban a la segunda planta para buscar a su hermano. Cuando llegó a la habitación de él, entró sin antes pedir permiso. Ahí estaba su hermano menor, entretenido con su computador portátil en la cama y con un par de audífonos negros en su cabeza en forma de diadema.

    El varón ni siquiera se percató de la presencia de su hermana, estaba sumamente concentrado en su computador. Liezel se acercó a él, tocó su antebrazo varias veces, pero a pesar de sus intentos su hermano no hizo caso alguno.

    Tras agotar su paciencia decidió quitarle los audífonos para que le prestara atención, el joven al percatarse de esto vio a su hermana con un leve ceño fruncido.

    —¿Qué pasa, hermana? —Observó a su hermana mayor a los ojos.

    —Ingel, mamá quiere que recojas la ropa que dejaste en la sala. —Fijó su vista en los ojos azules de su hermano.

    —Ahora lo hago, estoy muy ocupado aquí. ¿Sabes?

    —Hermano, no estás haciendo nada —dijo al verlo seriamente—. Será mejor que obedezcas a mamá, antes de que se moleste más.

    —Hermana, sabes que te amo —Sonrió levemente para después ponerse serio—, pero te pido que por favor, me dejes tranquilo con lo que estoy haciendo, te impresionarías mucho si supieras lo que he descubierto.

    —¿Qué es tan importante para no obedecer a mamá? —Sintió una leve curiosidad al escuchar las palabras de su hermano.

    —Siéntate a mí lado y te lo mostraré.

    Sin darse cuenta, Liezel ahora estaba de lado de su hermano, se le olvidó por completo el por qué estaba en la habitación de él.

    Al escuchar a su hermano, se sentó a su lado para lograr ver lo que estaba haciendo en el computador, al fijar su vista en la pantalla logró ver un gráfico de ondas sonoras. Unas barras de color indicaban el nivel de claridad e intensidad que representaba dichas ondas.

    —¿Qué es eso? —Su conocimiento era nulo al ver los gráficos.

    —¿Recuerdas el programa que me regaló papá? —Indagó el joven al ver a su hermana Liezel.

    —¿El que al parecer está conectado a los satélites que giran alrededor del planeta?

    —Sí, he estado rastreando señales sonoras desde que papá me otorgó el programa, y lo que he descubierto es algo sorprendente.

    —¿Qué has descubierto? —Sentía curiosidad por saber.

    —Ten, ponte esto y escucha con atención. —dijo al entregarle los audífonos.

    Ingel le dio los audífonos a su hermana, al recibirlos se los puso y tras hacerlo su hermano aumentó el volumen del sonido para que Liezel lograra escucharlo. Al parecer el sonido era completamente en vivo, y no lo que parecía ser una grabación del mismo.

    Liezel prestó mucha atención al sonido, era un poco difícil de percibir algo pero tras prestar bastante atención. Logró escuchar varias explosiones con un intervalo de tiempo aproximado a cinco segundos.

    La joven de cabellos blancos le devolvió los audífonos a su hermano, Ingel al ver el rostro de su hermana fue la clara señal de que estaba impresionada.

    —¿Lograste escucharlo? —El joven tenía una mirada muy seria al ver a su hermana a los ojos.

    —Sí... —Asintió levemente de lo impresionada que estaba.

    —¿Qué escuchaste exactamente?

    —Explosiones, cada cinco segundos.

    —¡Exactamente! —Exclamó con una gran sonrisa para después tornarse serio—. Espera... ¿Explosiones? —Su tono de voz demostraba escepticismo.

    —Sí, escúchalo tú mismo. —Insistió Liezel al entregarle los audífonos.

    Ingel se puso los audífonos y tras algunos segundos logró escuchar el sonido de las explosiones, una de todas ellas llamó aún más su atención. Una explosión conformada por otras más pequeñas y seguidas con un intervalo de un segundo cada una.

    El joven de cabellos rubios se quitó los audífonos, su rostro mostraba impresión pero a la vez una extraña sonrisa.

    —Esas explosiones deben ser estrellas. —Comentó la joven de cabellos blancos, impresionada.

    —No, esas no son explosiones estelares. —Negó levemente con la cabeza, su rostro se tornó serio.

    —Entonces, ¿qué son?

    —Una batalla. Sé que suena absurdo pero eso debe ser. Dos o más seres deben estar luchando en el espacio.

    —¿De dónde provienen esos sonidos?

    —No lo sé. El satélite al que estoy conectado simplemente recibió las ondas sonoras. A diferencia de las normales, estas ondas son en otra frecuencia, imperceptibles al oído humano.

    —Si son imposibles de escuchar. ¿Cómo has hecho para lograr escucharlas?

    —Utilicé un filtro especial, una función que sólo se activa con esta clase de sonido.

    Liezel al escuchar las palabras de su hermano quedó impresionada, era imposible que Ingel de apenas cinco años lograra dar con tal descubrimiento. Sin duda era impresionante, pero a la vez la idea de que fuera una batalla como su hermano sugería, era una enorme locura. Como hermana mayor responsable, decidió olvidar todo eso en menos de un segundo, sean lo que sean esos sonidos no le importaban en absoluto.

    —Ingel, eres un niño de cinco años, deberías estar jugando con juguetes y no metiéndote en problemas. —replicó molesta la joven.

    —Hermana, sabes que detesto los juguetes, prefiero pasarme el día entero en la computadora metiéndome en problemas, que pasarme el día hablando con un tonto muñeco que nunca me responderá.

    Esas palabras les parecieron muy maduras viniendo de su hermano, quizás, eran las mejores palabras que jamás escuchó decir de él. A pesar de tener tan solo cinco años, era muy realista y también inteligente. Después de todo, Ingel aprendió a leer y escribir con tan solo tres años y a kilómetros se notaba que le gustaba la investigación igual que su padre, por algo le otorgó el programa para conectarse a los satélites. Desde el principio su padre vio la petición de su hijo un tanto absurda, pero Ingel insistió durante varias semanas hasta que al final su padre optó por dárselo.

    Liezel notó que no eran simplemente tonterías de su hermano el hecho que deseara tener el programa que su padre una vez le enseñó, Ingel demostró haberle sacado el provecho.

    —Hermana, te pido de favor, que no le cuentes nada de esto a nuestros padres. —Fijó sus ojos azules en los ojos verdes de su hermana.

    —No te preocupes, haz lo que mamá te mandó hacer y no diré ninguna palabra sobre esto.

    —Está bien, trato hecho.

    El joven de cabellos rubios y ojos azules sonrió al estar de acuerdo con el trato, sin dudarlo salió de la habitación para hacer el mandato de su madre. Liezel observó fijamente la computadora de su hermano, quizás era imposible que olvidara esos extraños sonidos, pero debía hacerlo. Nada de eso le tenía que importar, ese trabajo les correspondía a los científicos. Ella era tan solo una niña de seis años. Al suspirar levemente decidió salir de la habitación de su hermano para dirigirse a la cocina a ayudar a su madre con la comida.

    Las horas pasaron tranquilamente, Ingel decidió seguir con su mini investigación en la sala de estar para evitar que su madre se quejara de que todo el día estuvo encerrado en su habitación. Liezel ayudó a su madre en la cocina como tenía por costumbre. La señora estaba feliz de tener una hija tan modesta en lo referente a la ayuda, se sentía muy orgullosa de ella.

    Cuando todos menos lo esperaron el señor Walden llegó a casa y lo primero que hizo fue dejar su portafolio en el sofá. Ingel inmediatamente guardó toda la información que había reunido para después cerrar el programa, volviendo así a la pantalla principal del sistema operativo. No quería que su padre ser percatara de sus descubrimientos, al menos, no todavía, quería tener información contundente antes de mostrarles sus descubrimientos.

    Al hacerlo dejó la computadora en la única mesita que había allí para después abrazar con todas sus fuerzas a su padre, Liezel hizo lo mismo. Todos los días esperaban ese momento para estar todos en familia.

    Walden correspondió el abrazo de sus hijos como tenía por costumbre hacerlo, después se acercó a su esposa quien seguía en la cocina y le otorgó un beso en los labios. Liezel continuó ayudando a su madre con la cocina, mientras su padre se sentaba en el sofá a encender el televisor, siempre solía hacerlo para desahogarse un poco de su largo día de trabajo. Ingel por su lado decidió ir a su habitación a dejar su computadora, y una vez lo hizo volvió a la sala para sentarse junto a su padre a ver la televisión.

    Minutos después la cena estuvo lista. Cada uno tomó su lugar correspondiente en la mesa de cristal que había en el comedor. La señora le sirvió a cada uno para después servirse ella y posteriormente sentarse a cenar junto a su familia.

    Durante la cena, todos hablaban un poco de sus días, en especial Walden y su esposa, ya que sus dos pequeños siempre estaban en casa. Llegó un determinado momento en que Walden decidió revelarle algo a su familia.

    —Les tengo una buena noticia. —Sonrió al ver a cada uno de los integrantes de su familia.

    —¿Qué clase de noticia, amor? —Observó a su esposo fijamente quien tenía el cabello al estilo militar color semi-rubio y ojos verdes.

    —¿Qué les parece si vamos a un viaje de campo?

    —¿De campo? ¿Adónde? —El pequeño de cinco años parecía algo extrañado.

    —Alven me invitó a ir al Bosque Bávaro. Debemos realizar algunas investigaciones en ese lugar... —decía Walden al momento de ser interrumpido.

    —¿Un bosque? ¿Y qué hay de interesante en un lugar como ese? —A Ingel no le parecía muy interesante la idea.

    —No es uno cualquiera, Ingel. Es uno de los bosques más grande de nuestro país. Suele ser visitado por muchos turistas. —dijo Liezel, quien conocía algunos datos del mismo.

    —Ya veo. —Musitó Ingel, desinteresado, al momento de tomar un poco de fresco.

    —Alven obtuvo un permiso especial —continuó diciendo Walden—, y me sugirió que los llevara. ¿Qué opinan de la idea? ¿Les parece?

    Hubo un gran momento de silencio, un silencio tan profundo que se podía jurar escuchar el famoso “Tic-Tac” del reloj de agujas. Ingel y Liezel conocían muy bien a Alven, era un hombre muy energético pero, sin duda, una gran persona. Muchas veces habían viajado con él a otros lugares y sin importar a donde fuesen la pasaban de lo mejor. La señora tenía muy buenas impresiones de Alven, no lo conocía personalmente pero por las cosas que había escuchado de sus hijos, era obvio la clase de persona que podía ser. Tras algunos segundos de un obstinante silencio para Walden, finalmente la familia se decidió.

    —Me parece buena idea. —Sonrió Liezel.

    —Opino lo mismo, será interesante volver a ver a Alven después de tanto tiempo. —comentó Ingel, feliz. No le agradaba la idea de ir a un bosque, pero el hecho de que estuviera Alven cambiaba todo.

    —Genial —Sonrió al ver a sus hijos—, ¿Qué opinas tú, Kerstin? —Observó a su esposa a los ojos.

    —Suena bien. —Sonrió la señora al asentir levemente.

    —Entonces, está decidido. Me comunicaré con Alven para avisarle.

    Tras las palabras de Walden todos se dispusieron a cenar en silencio. Unos veinte minutos después, cuando apenas terminaron. Un pequeño reloj que Ingel tenía materializó un gran holograma, al mismo tiempo que se escuchaba el sonido de una alarma, muy similar al utilizado en los edificios.

    Walden al no poder ver con exactitud lo que indicaba el holograma desde su punto de vista, decidió preguntarle a su hijo, quien parecía sorprendido al ver la información que le indicaba el pantallazo que se materializaba desde su reloj.

    —Ingel. ¿Qué le ocurre a tú reloj? —Indagó el señor, con un tono de voz muy serio.

    —A-Ahora regreso... —respondió, preocupado.

    Ingel se marchó a su habitación a toda velocidad, ya que la señal de su reloj era una advertencia. De algún modo configuró el reloj con la computadora para que le avisara en caso de algún cambio radical en las ondas sonoras que había descubierto anteriormente.

    Cuando llegó a su habitación, notó que la pantalla de su computadora estaba activa, el programa se había abierto automáticamente, mostrando unas ondas sonoras que excedían la escala gráfica. Ingel se puso los audífonos para lograr escuchar un poco de lo que estaba ocurriendo en la presunta batalla que creía que había. Lo que llegó escuchar lo dejó impresionado.

    Dos estruendosos rugidos se escucharon para después simplemente escucharse el silencio mismo. Ante la impresión el joven no lograba volver a la realidad, logró hacerlo una vez cuando la pantalla hizo un leve sonido de estática. El pequeño vio que la pantalla se volvió negra completamente. En ese momento pensó que el sistema había caído completamente muerto y con él toda la máquina.

    Sin embargo, esa idea se desvaneció una vez que Ingel logró ver una larga lista de código subir, al parecer código binario. El pequeño no entendía lo que pasaba, pero logró acordarse que su padre una vez le dijo, que el programa solía hacer eso cuando ingresaba automáticamente al sistema principal de todos los satélites con el único fin de coordinar una imagen al azar.

    Tras esperar algunos minutos la pantalla se volvió negra y a los pocos segundos mostró la imagen en vivo del planeta Tierra desde el espacio.

    —¿Qué se supone que significa eso? —Se preguntó a sí mismo.

    No había terminado de decir eso cuando logró ver una corriente eléctrica salir de un punto del espacio mismo, cerca de donde estaba el polo norte del planeta. Por la vista que tenía en ese momento, Ingel entendió perfectamente, que tal chispa estaba encima de otro sector del planeta y no exactamente en el polo norte.

    Fue entonces que logró ver unas pequeñas chispas de luz caer a la Tierra. Sin perder tiempo decidió llevarse la computadora con él para salir de su casa y ver con sus propios ojos lo que pasaba.

    El señor Walden y la señora Kerstin al ver a su hijo salir de su casa decidieron ir con él. Liezel decidió hacer lo mismo, le parecía extraño que corriera de tal manera como si algo lo persiguiera. Una vez salieron de su casa, estando exactamente en la entrada de su hogar, vieron a Ingel con el computador en el suelo y con su vista en el cielo nocturno.

    —Ingel. ¿Qué es lo que ocurre? Estás actuando muy extraño. —Indagó Walden, preocupado.

    —Papá, observa…

    Al escuchar las palabras de Ingel los demás levantaron la vista al cielo nocturno. Todos quedaron impresionados al ver unos extraños fragmentos metálicos caer conforme se acercaban a tierra.

    La familia observó en todas direcciones logrando ver miles de fragmentos metálicos caer en todos los lugares donde alcanzaba la vista. Algunos fragmentos al tocar el suelo se desfragmentaban al instante como pedazos de cristal, otros se mantenían intactos. Las personas salían de sus casas para ver el extraño espectáculo.

    —¿Qué significa todo esto? —Walden no lograba creer lo que veían sus ojos.

    Frente a los pies de Liezel cayó un fragmento. La joven lo vio detenidamente, su forma era muy similar al de un rombo pero bastante irregular en aspecto. Las puntas tenían una inclinación de varios grados en direcciones contrarias. Una pequeña cinta metálica muy irregular y con bordes afilados comenzaba desde una de las puntas y rodeaba todo el fragmento hasta terminar en la otra.

    El fragmento medía unos siete centímetros aproximadamente. Liezel desconocía que el fragmento era sumamente afilado, así que desconociendo ese hecho, sin dudarlo lo tomó con su mano derecha. La joven observó el fragmento por todos lados hasta que, de pronto la cinta metálica le hizo una leve cortada en el dedo medio de su mano derecha. Del corte emergió un poco de sangre pero al instante la sangre se cristalizó y terminó desapareciendo, curando así la herida al instante. Liezel no hizo, ni dijo nada respecto a eso. Simplemente continuó observando la caída de esos extraños fragmentos.

    —Me gustaría saber qué es lo que ocurre... —dijo Walden, impresionado al ver que no cesaban de caer los fragmentos.

    —Papá, creo que eso puedo respondértelo.

    —¿Qué quieres decir, Ingel?

    Ingel comenzó a explicarle a su padre sobre los sonidos que empezó a escuchar desde hacía varios meses, incluso los ruidos actuales como los rugidos y lo que le ocurrió a la computadora antes de mostrar la imagen del planeta terrestre.

    Walden se impresionó al escuchar a su hijo, jamás imaginó que al tener tan sólo cinco años hiciera tal descubrimiento. El hombre de treinta y cinco años de edad se acercó a la computadora de su hijo, presionó algunas teclas para realizar un escaneo de los lugares donde caían esos extraños fragmentos.

    Se llevó la sorpresa cuando descubrió que todos los fragmentos caían solo en el país de Alemania. Eso significaba, sin duda malas noticias. Nadie se imaginaba que la caída de esos fragmentos convertiría al país en la Zona Cero.

    1: El nombre de Ingel se puede escribir como Engel y significa Ángel en alemán

    2: Liezel es la variante del nombre Elizabeth.

    3: Entre los apodos para el nombre de Liezel se encuentra el apodo de Liz.

    Aunque Liezel posee la variante del nombre Elizabeth, siempre se le conocerá como Liezel y nunca por su variante, ya que el nombre Elizabeth no existe dentro de la historia.
     
    Última edición: 12 Abril 2018
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    Reydelaperdicion

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    Hola. Gracias por avisarme de la publicación de la historia. Tengo que decir que fue un principio interesante y muy bueno. Me gustó más que el primer capítulo de Extinction, pero no más que el de Lost Years. De cualquier manera, todo eso ya no es canónico, por lo que solamente voy a nombrarlos para compararlos con esta versión.

    La familia de Liezel e Ilgen me recuerda mucho a la de Zelig, aunque son diferentes los siento muy parecidos. Los dos niños me llaman mucho la atención, y parecen ser muy inteligentes a pesar de su edad. Ya veremos a donde los termina llevando su inteligencia, principalmente a Ilgen.

    Tengo ganas de saber más sobre los eventos que ocurrieron en el espacio, y los que causaron la lluvia de fragmentos, aunque puedo imaginarme que se trata de dos seres teniendo una batalla. Seguro que son dos, y que lo que se vio en el capítulo 12 de Extinction entre ya sabemos quienes era una referencia a ello.

    Me gusta la narración en esta historia, al menos en este primer capítulo. Espero que siga así. También espero poder estar cuando publiques la continuación.

    Lo supe al momento de leerlo. Estaba seguro de que ella era Liz, y me gustaría saber si ya conoce a ya sabemos quien, dado a que se sonrojó un poco cuando su madre le habló del amor.

    Me gustaría preguntarte cuantos capítulos tendrá esta historia. Sé que serán menos de 10 por el prefijo, pero me gustaría saber bien cuantos.

    Eso será todo por ahora. Me gustó mucho el reinicio. Estaré esperando tu comentario en mi historia.
     
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    Sorel Rodriguez

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    Ya estoy aquí. Antes que nada, debo decir que este primer capítulo de esta versión fue más ameno. Me gustó que a Ingel, aun a pesar de tener solo cinco años y sea extremadamente inteligente, se explicara que desde pequeño ya manifestaba esa inteligencia, y dar el detalle de que su propio padre le impresionara el descubrimiento de su hijo menor; siempre esas cosas ínfimas sueles gustarme mucho y me fijo mucho en esos detallitos.

    Igualmente, me gustó la introducción de la familia, desde Liezel, a su madre y luego pasar a Ingel y finalizar con su padre, todo manteniendo un orden para no saturar al lector. También llama más la atención para seguir leyendo. Y el como llegaron esos fragmentos a Alemania estoy intrigada en saber exactamente el origen y el por qué solo cayeron en ese lugar.

    La recomendación que te puedo dar es, tener en cuenta las comas, me pareció que al escrito le faltaron unas cuantas comas y unas que estuvieron de más (fue mínimo). Pero en general, estuvo muy bien el capítulo. Espero el próximo, que sin duda leeré aunque tarde en hacerlo.
     
    Última edición: 20 Febrero 2018
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  4. Threadmarks: Capítulo 02: Phase 00 – Primal.
     
    Zurel

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    Reydelaperdicion
    Sé que me pediste que no te etiquetara, pero me gusta hacerlo para dejar mi impresión de los cometarios que recibo.

    Realmente tienes razón, la familia de Liezel es muy similar a la de Zelig. Y eso se debe porque todas las historias tendrán ligeras “referencias” de una a otra temporada. Sobre los sonidos que ocurrieron en el espacio, algo sobre eso será revelado próximamente. Así que paciencia.

    Me alegra que te guste la narración, a mí también me ha gustado más que la mostrada en la versión anterior. Yo también espero que siga así, créeme que estoy haciendo un esfuerzo por mantenerla.

    Gracias por tu “Me gusta” y el apoyo a esta historia. Espero que te guste este nuevo capítulo.

    Sorel Rodriguez
    Mil gracias por tu comentario, me alegra mucho saber que te has tomado un tiempito para leer esta historia. Me da mucho gusto que te gustara Ingel y que te fijaras en esos detallitos. Como sabes, antes hice un error similar en la versión anterior y no quería repetirlo aquí. Así que me alegra saber que hice un buen trabajo esta vez.

    Espero que siga siendo de tu agrado y descuida que las dudas que vayas teniendo se irán resolviendo poco a poco, ya me conoces. XD Muchas gracias por tu “Me gusta”. Abrazos.

    Hola a todos.

    Bueno, se supone que no publicaría por semana, pero he decidido hacer una excepción. Aquí está el siguiente capítulo. Gracias a todos aquellos que se pasan a leer esta historia, y sobre todo a los que me han dejado sus comentarios. Espero que les guste y que sea de su agrado.

    Les aviso que este capítulo es el más largo de esta temporada.

    Capítulo 02: Phase 00 – Primal.

    Observatorio Karl Schwarzschild, Tautenburg, Thüringen, Alemania.
    Días Antes del Suceso…


    Una día más en el observatorio Karl Schwarzschild. El astrónomo Ahren Böhm se preparaba para observar el cielo más allá de la Tierra.

    Con una tasa de café caliente en su mano izquierda y unas cuantas galletas en su mano disponible se acercó al telescopio. Esperó algunos minutos para que su ayudante activara el sistema de la computadora, que estaba conectado al enorme instrumento de dos metros de alto.

    —Hoy es una gran noche. ¿No lo crees? —Dio un sorbo a su café.

    —Así es, señor Böhm. A pesar que estamos en épocas cercanas al invierno. El cielo nocturno está despejado, perfecto para observar los astros celestes —dijo su ayudante al poner en marcha el sistema—. Todo está listo, es hora del espectáculo.

    —Veamos que descubrimos esta noche.

    El señor Ahren Böhm era un hombre de tercera edad. Llevaba años trabajando en ese lugar y su pasión era observar los astros. Su sueño era que algún día un cometa tuviera su nombre, adoraba esos objetos. Las estelas de hielo que dejaban desprendían una belleza inigualable ante sus ojos, y por esa razón los adoraba. A pesar de su edad aun no perdía la esperanza de cumplir su sueño.

    Dejó la tasa de café en una mesita ubicada a un lado de él. Acercó lentamente su rostro al lente del telescopio. Observó estrellas y más estrellas, unos segundos después, al moverse a otro sector del cielo estrellado logró notar algo extraño.

    —Realiza un acercamiento cerca de Júpiter, por favor. —Dirigió su vista a su ayudante, quién al recibir la orden se puso manos a la obra.

    El sistema de la computadora hizo un acercamiento al enorme planeta gaseoso, y automáticamente creó un escaneo para lograr encontrar meteoros o cometas cerca de su ubicación. Una alarma empezó a sonar de modo imprevisto. El ayudante la desactivó y se extrañó mucho por ello, poco después la computadora le mostró algo.

    —Señor, Böhm. Observe lo que ha encontrado.

    El mencionado se acercó donde su ayudante, una gran sonrisa se dibujó en su rostro al ver un cometa que viajaba a altas velocidades en el espacio.

    —Un cometa. —Sus ojos brillaron al ver la belleza que desprendía.

    —En efecto, acabo de revisar los registros y no hay nada relacionado a él. Es un astro recién descubierto.

    Una vez más la alarma sonó, el ayudante la desactivó y tras hacerlo el sistema de la computadora hizo un enfoque más nítido al cometa. El cometa era muy grande y en la estela de hielo que dejaba en su camino se lograba apreciar chispas eléctricas, algo para nada normal. Sin embargo, los astrónomos dejaron pasarlo por alto, y en lugar de eso se preocuparon más por la alarma.

    —¿Por qué suena esa alarma? —Indagó Böhm.

    —No lo sé. —Musitó su ayudante, extrañado.

    El ayudante hizo una especie de cálculo para que el sistema le indicara los datos del cometa como su tamaño, dirección, velocidad y también su material. La máquina le mostró todos los resultados del análisis con excepción de la velocidad, la cual marcaba error.

    —Qué extraño —dijo el ayudante al intentar realizar el análisis por segunda vez—. El sistema marca error al calcular su velocidad.

    —No importa, después nos ocuparemos de eso. Por ahora, ¿cuáles son los otros datos? —Böhm quería saber los materiales que lo conformaban.

    —El sistema indica que su tamaño equivale a la cuarta parte de la Luna. Se conforma en un diez por ciento por metal y el noventa por ciento entre hielo y roca.

    Una vez con los datos que conformaban el astro celeste. El ayudante intentó varias veces consecutivas analizar la velocidad, pero la computadora simplemente marcaba error. Tras intentar algunos minutos el ayudante se le ocurrió realizar un análisis cercano de la velocidad real del cometa. Los datos de velocidad y dirección que le mostró lo dejó pálido.

    —¡E-Es imposible! —dijo el ayudante, sorprendido como nunca antes.

    —¿Qué ocurre? —Indagó el científico, curioso. A su edad no podía distinguir muy bien los números de la pantalla.

    —El análisis indica que la velocidad del cometa supera los diez millones de kilómetros y sigue en aumento. —Informó al ver a su superior a un lado de él.

    —Eso es imposible. Un cometa a esa velocidad simplemente debería destruirse. —dijo Böhm, sin creerlo.

    —Lo sé, señor, pero todo parece indicar que esa velocidad es tan solo una pequeña parte de su velocidad real. La computadora no puede calcular más allá.

    —Olvidémonos de eso, ¿cuál es su dirección?

    —Espere un segundo —dijo el ayudante al realizar con más detenimiento el análisis de su dirección—. Señor…

    —¿Qué ocurre? —Böhm percibió un miedo indescriptible provenir de la voz de su ayudante.

    —Se aproxima a la Tierra.

    —Santo cielo. —El cuerpo de Böhm tembló sin control, necesitó sentarse en una silla para no caer al suelo. Su ritmo cardiaco aumentó, una clara señal de miedo.

    Böhm tenía claro que un cometa con ese tamaño crearía una destrucción total en todo el planeta, y eso sumándole la velocidad real, sin duda no quedaría nada. En ese momento lo único que le restaba saber eran los días que faltaban para el impacto.

    —¿En cuánto tiempo llegará?

    —Quince días.

    El astrónomo cerró los ojos en señal de perder esperanzas, solo quince días y el planeta sería borrado del Sistema Solar. Su ayudante al ver el silencio de su colega preguntó;

    —¿Qué haremos?

    —No hay nada que podamos hacer.

    —Deberíamos llamar a la prensa, explicarle al país la situación...

    —No tiene caso, si lo damos a conocer solo crearemos caos. Nosotros los humanos no tenemos escapatoria, la tecnología que poseemos jamás destruirá un objeto como ese. Además la velocidad a la que viaja lo hace invulnerable a cualquier ataque de misiles.

    —Pero, señor...

    —Sólo nos queda esperar al impacto, apaga todo, no tiene caso seguir con esto.

    El señor Ahren Böhm se levantó de su lugar para marcharse, había perdido las esperanzas en cuestión de segundos. Le parecía imposible que un cometa viajara a tales velocidades en el espacio, empezó a replantearse la probabilidad de que esa roca proviniera desde millones de años luz en el cosmos, más allá del universo observable.

    Quizás en aquel lugar existieran cometas capaces de soportar velocidades extremas sin llegar a destruirse. Ahora lo entendía, sus conocimientos en la astronomía no se comparaban en nada a la complejidad del universo. El hombre de tercera edad le otorgó su nombre. Le llamó Cometa Ahren el cual sería el causante de la extinción de la raza humana y por consiguiente el destructor del planeta.

    Fráncfort, Hessen, Alemania.
    Actualidad: Trece días después del descubrimiento del Cometa Ahren…


    Había pasado una semana desde la caída de los fragmentos metálicos. Muchas personas intentaron obtener uno como recuerdo, pero les fue imposible debido a lo peligrosos que eran. Hubieron reportes donde al parecer algunas personas llegaron incluso a morir por sus cortadas. Según informaron la causa principal de muerte se originó por desangramiento y no tanto por las cortadas en cuestión.

    Liezel y su hermano Ingel fueron de los pocos afortunados que lograron guardar un fragmento como recuerdo. Cada uno guardó su fragmento en un pequeño recipiente de plástico independientemente.

    Debido a ese misterioso suceso el viaje de campo tuvo que posponerse. Walden tuvo que marcharse a su trabajo, recibió una llamada poco después de que cesara la caída de los fragmentos. Antes de que el señor se marchara hizo un respaldo de toda la información que había reunido su hijo, era muy probable que su información le ayudaría en un futuro.

    El suceso fue transmitido por la ARD y ZDF, dos de las cadenas televisivas más importante en el país, tras una semana del suceso aún seguían con varios reportes. La señora Kerstin tenía el TV encendido, sin embargo, al solo encontrarse con noticias sobre lo sucedido optó por apagarlo. Sus hijos estaban a ambos lados de ella.

    —No puedo creerlo, aún siguen con eso... —replicó un poco molesta la señora.

    —Solo transmiten noticias... —dijo Liezel, desilusionada, esperaba ver algún programa interesante.

    —Es natural, hermana. Nunca habían caído fragmentos metálicos. ¿Crees que tenga que ver con la batalla que escuchamos? —Observó a su hermana fijamente.

    —¿Realmente crees que haya sido una batalla? En mi opinión, pienso que solo fueron explosiones estelares. —Miró a su hermano seriamente.

    —Muy bien, si las explosiones eran realmente explosiones estelares. ¿Cómo explicas la caída de los fragmentos?

    —Ingel, no lo sé, no soy científica, y además esas cosas no nos incumben, dejémoslo a los científicos, después de todo ese es su trabajo. Investigar lo inexplicable.

    —Chicos, dejen de hablar del tema. Es suficiente con que transmitan noticias las veinticuatro horas del día. —Las palabras de su madre era una clara señal de que estaba molesta con el asunto de los fragmentos, todo el mundo hablaba de ello y ahora sus hijos también.

    —Lo sentimos, mamá. —dijeron ambos, apenados.

    —¿Por qué no van a preparar todo para el viaje? Mientras, yo cocinaré algo delicioso. —Les sonrió a sus dos pequeños.

    Los dos jóvenes asintieron con una sonrisa para después marcharse a sus respectivas habitaciones a preparar todo. Su padre les prometió antes de marcharse a su trabajo, que al transcurrir la semana todos irían de viaje. Y esa semana ya faltaba poco para que terminara, era un viernes lo que significa que al caer sábado el viaje comenzaría.

    Cuando llegaron a sus respectivas habitaciones empezaron a buscar todo lo que llevarían. Ingel estuvo buscando sus pertenencias durante unos pocos minutos hasta que, de pronto empezó a escuchar algo que se cristalizaba, pues el sonido era insoportable e imposible de pasar por alto.

    Giró levemente la cabeza a la mesita que estaba ubicada bajo la enorme pantalla. Su vista se postró en el recipiente de plástico que estaba allí. Sus ojos se abrieron levemente de la impresión al ver como el fragmento empezaba a propagarse por todo el interior del frasco. El sonido se detuvo cuando todos los fragmentos dejaron de cubrir la parte interna.

    Al ver lo sucedido con el fragmento salió de su habitación y entró en la de su hermana sin pedir permiso. Liezel estaba acomodando todas sus cosas en una pequeña maleta cuando su hermano entró.

    —¿Qué ocurre, Ingel? ¿Por qué entras a mí habitación de esa manera? —Su mirada era muy seria, señal de estar molesta con su hermano.

    —Lo siento, hermana. Quiero que veas esto.

    Ingel le mostró el recipiente a su hermana. Liezel al verlo se impresionó bastante, pero a pesar de todo no se veía aterrada. Su hermano por su lado parecía algo asustado.

    —El fragmento se propagó, empezó a reaccionar por sí solo. ¿El que tienes ha hecho lo mismo?

    —No lo sé. —Negó levemente.

    —¿Dónde está?

    —Espera, dame un segundo.


    La joven de cabellos blancos se acercó al mueble en donde guardaba toda su ropa. En un pequeño compartimiento tenía el recipiente guardado. Al sacarlo se llevó la sorpresa al ver que seguía exactamente igual.

    —No ha cambiado. —dijo Liezel, tranquila. Mostrándole el fragmento a su hermano.

    —¿Crees que los demás fragmentos hayan empezado a reaccionar? —Indagó su hermano, ligeramente preocupado por lo que pudiera estar pasando en otras partes del país.

    —No lo creo, Ingel. Quizás el fragmento que tienes reaccionó al estar cerca de aparatos eléctricos. Recuerda que papá siempre ha dicho, que los meteoritos y otras cosas del espacio pueden reaccionar a diversos objetos de nuestra tecnología.

    —Puede que tengas razón, Liezel. —dijo el joven más tranquilo. Ahora que lo pensaba mejor siempre mantuvo su fragmento cerca de la pantalla, y eso pudo causar que el fragmento empezara a reaccionar. Las palabras de su hermana tenían algo de lógica.

    —Por el momento, guarda el recipiente en un lugar lejos de aparatos eléctricos, solo por seguridad. —Sugirió Liezel con una sonrisa al ver a su querido hermano menor.

    —Está bien. Así lo haré. —Asintió el joven.

    Ingel regresó a su habitación para continuar empacando sus pertenencias. Una vez su hermano cerró la puerta, Liezel se acercó a un espejo que estaba a un lado de su cama. Se miró a sí misma durante algunos segundos y después con su mano derecha apartó algunos mechones de su cabello que ocultaban su oreja derecha. Liezel vio que algunos fragmentos metálicos ligeramente traslucidos se materializaron sobre su piel cerca de su oreja, pero a pesar de verlos no se asustó en lo más mínimo. La joven después notó que sus ojos cambaron de verde a rojos por unos segundos, Liezel voluntariamente los cambió otra vez al color original.

    Al ver eso, Liezel entendió que los fragmentos metálicos le estaban otorgando el control total sobre su cuerpo. Cosas que no podía, humanamente, controlar como el color de sus ojos, ahora si podía hacerlo. Tras ser testigo de esos cambios la joven continuó empacando sus cosas. El fragmento que guardaba en su recipiente lo dejó sobre su cama sin tomarle más importancia.

    Treinta minutos después, ambos jóvenes regresaron a la primera planta, aún su padre no había llegado. La señora Kerstin preparaba algo delicioso y eso le lograba notar por el olor a dulce que abundaba en el aire, una señal muy obvia.

    —Mamá. ¿Qué estás haciendo? —cuestionó el pequeño al acercarse a la cocina junto a su hermana.

    —¿No lo adivinan? —Vio a sus hijos a los ojos.

    —Espera, no lo digas —Liezel prestó atención al olor—. ¿Pastel de fresa?

    —Correcto. —dijo su madre, feliz.

    —Mi preferido. —Sonrió la joven de cabellos blancos.

    —Lo sé, hija.

    —Sabe muy bien, el problema es lo dulce que es, técnicamente te puede enviar al hospital por intoxicación de azúcar. —comentó Ingel.

    —No seas tan exagerado, Ingel. —Le reprochó su madre.

    —Es la verdad, mamá. No sé cómo hace mi hermana para comer algo así.

    —Bueno, a mamá le gustan mucho las cosas dulces y a mí es igual. —Agregó Liezel.

    —A tú padre le gustan las cosas saladas y tú eres igual. No hay duda que son nuestros hijos. —Sonrió la señora al ver a su hijo Ingel.

    En ese momento Walden llegó a casa, dejó el portafolio en el sofá y se acercó a su familia para abrazarla, tras saludarlos a todos con un gran abrazo y un beso a cada uno. Ingel le nació una duda.

    —Papá. ¿Cómo haces eso?

    —Hacer. ¿Qué cosa? —Vio a su hijo un poco extrañado.

    —Llegas siempre en el momento exacto en que te mencionamos. ¿Cómo lo haces?

    —No lo sé. ¿Qué hablaban sobre mí? —Observó a su esposa.

    —Nada amor, hablamos sobre los gustos dulces y salados que tenemos todos nosotros. —Sonrió la señora con un cierto aire coqueto.

    —Ya veo, ahora que lo dices —Prestó atención al olor—. ¿Estás cocinando un pastel?

    —Así es —Asintió—, el preferido de Liezel.

    —No me gusta para nada lo dulce... —Musitó Walden, disgustado.

    —Cambia esa cara, amor. Después de terminar el pastel haré unas galletas para ustedes dos. —Miró a los únicos varones.

    —Que sean dulces, por favor. —dijo Ingel.

    —¿Dulces? —Liezel miró a su hermano extrañada.

    —Quiero decir, saladas —Corrigió él, mientras caminaba con dirección al sofá—, ya me dio asco hablar de tanto dulce...

    La dos mujeres sonrieron ante el comentario de Ingel, sin duda era igual que su padre. Walden se sentó en el sofá a un lado de su hijo para jugar un rato video juegos, mientras Kerstin preparaba todo para las galletas, Liezel decidió ayudarla.

    Cuando el pastel estuvo listo la señora se encargó de la decoración, a pesar de que no era para ninguna ocasión especial decidió hacerlo, para ella un pastel no era un pastel si no estaba decorado como debía ser.

    Al terminar se encargó de las galletas junto con Liezel, colocaron la bandeja en el horno para que estuvieran listas en algunos minutos. Mientras esperaban, ambas mujeres decidieron preparar la cena, pues ya era cerca de las seis de la tarde. El pastel junto a las galletas sería el postre después de la cena.

    Tras unos minutos las galletas estuvieron listas y posteriormente la señora Kerstin colocó lo que iba a cocinar para esa noche. Walden y su hijo Ingel estaban muy entretenidos jugando en la consola. Ingel cruzó algunas palabras con su padre con tal de hacerlo perder en un shooter donde ambos debían acabarse entre sí.

    —Papá. ¿Cuándo comenzaremos el viaje? —Indagó Ingel, atento a cualquier error de su padre.

    —Mañana, tal y como lo prometí. —respondió su padre, sin siquiera quitar su mirada de la pantalla, conocía muy bien las intenciones de su hijo.

    —¿Lo dices de verdad? Eso es genial. —Sonrió el pequeño de cabellos rubios, cuando de repente fue asesinado con un disparo de francotirador.

    —¡Sí, he ganado! —exclamó Walden, emocionado.

    —¡Rayos! Eso no se vale. ¿Dónde estaba esa arma? —Indagó, molesto por haber perdido contra su padre.

    —¿Han logrado descubrir algo acerca de los fragmentos?

    Al escuchar esa pregunta de parte de Liezel. Walden presionó la pausa al momento de iniciar una nueva partida. Miró a su hija con una ligera seriedad. Ingel estaba impresionado de escuchar a su hermana, jamás imaginó que estaría interesada en los fragmentos, después de todo era una chica y algo como eso no le solía ser de interés a ella ni a ninguna, sin duda, era un caso extraño e interesante para él.

    —Aún es muy pronto, pero hemos descubierto que los fragmentos están hechos a partir de biotecnología, y no solo eso, también desprenden una extraña energía. Quizás de alguna especie de radiación proveniente del espacio.

    —¿Esa energía es peligrosa? —Indagó Liezel, interesada.

    —Hemos hecho análisis, y todo parece indicar que es inofensiva. De modo que no es peligrosa para el cuerpo humano.

    —Entonces, ¿eso significa que no hay problema en conservar los fragmentos? —Ingel también estaba muy interesado, la ciencia era una materia que le gustaba en gran manera.

    —Correcto —Asintió—, sin embargo, les recomiendo no tocarlos, solo por seguridad.

    Hubo un enorme silencio ante las palabras de Walden, el señor observó a su familia con un rostro que demostraba seriedad al máximo, en especial a sus dos pequeños.

    —Por el momento, lo importante es seguir con nuestras vidas, así que olvidémonos de esos fragmentos. Mi trabajo es investigarlos, pero cuando estoy en casa nada de eso importa.

    La señora Kerstin sonrió, algo que siempre le gustó de su esposo era que mantenía una línea en donde no mezclaba su vida laboral con la personal. Esa había sido una de las razones del por qué su matrimonio había durado tanto, y la idea era que siguiera así hasta el día de su muerte.

    Walden continúo jugando con su hijo durante algunos minutos más. La diversión terminó una vez que la comida estuvo lista. Cada integrante se sentó en su lugar correspondiente alrededor de la mesa de cristal. La señora Kerstin les sirvió a cada uno y después a sí misma, posteriormente se sentó para empezar a cenar todos juntos.

    Durante la cena hubo una ligera conversación, nada importante, el resto de la cena se mantuvo en silencio hasta que terminó. Pasaron algunos minutos para que entrara en escena el postre. Kerstin y Liezel le entregaron todas las galletas que habían cocinado a los únicos varones de la familia. Después de todo, ambas mujeres no les llamaba mucho la atención lo salado, ellas se comerían tranquilamente el pastel.

    Sin darse cuenta el tiempo transcurrido entre la cena y el postre fue muy largo, cuando vieron la hora se percataron que eran cerca de las nueve de la noche. Los niños como tenían por costumbre se marcharon a lavar los dientes antes de irse a dormir. Walden ayudó a su esposa a lavar todas las vasijas y utensilios de cocina.

    Una vez terminaron apagaron las luces y se marcharon a su habitación para preparar todo lo que llevarían al viaje de campo, esto les tomó aproximadamente treinta minutos. Cuando terminaron se dispusieron a descansar para el próximo día.

    A pesar de que los padres dormían no sucedía lo mismo con los pequeños de la casa. Ingel entró a la habitación de su hermana, esta vez pidió permiso antes de entrar. Una vez entró a la habitación vio a Liezel sentada en la orilla de la cama.

    —¿Qué ocurre, Ingel? —Observó a su hermano a los ojos.

    —Hermana. ¿Crees que debamos decirle a papá el cambio del fragmento?

    —¿Por qué? —Le resultó muy extraño el cambio de opinión tan repentino de su hermano.

    Ingel no sabía exactamente porque cambiaba de opinión, ya que él no solía ser así, sin embargo, al recordar la reacción del fragmento, causó dudas contra las palabras de su padre. De manera que se sentía inseguro al no saber qué hacer en esa situación. Su cuerpo se estremecía cada vez que recordaba como el fragmento se propagaba dentro del frasco.

    —No lo sé, creo que hay algo malo en esos fragmentos…

    —¿Algo malo? Papá dijo que no había problema en conservarlos. La energía que al parecer tienen no le afecta a nuestro cuerpo.

    —No me refiero a eso, Liezel.

    —Entonces. ¿A qué te refieres?

    —Creo que esos fragmentos son una especie de Virus, y uno muy peligroso.

    Liezel al ver el rostro de su hermano una expresión de terror, se acercó a él y lo abrazó. El pequeño se impresionó ante esa acción a pesar de que era su hermana quien lo abrazaba. La joven de cabellos blancos se separó levemente de él para después darle un beso en la mejilla derecha y decirle suavemente;

    —Ingel, eres un niño. No tienes que pensar como si fueras un adulto. —Sonrió levemente.

    —Pero, hermana…

    —Deja a los científicos hacer su trabajo, olvídate de lo sucedido últimamente. Nuestras vidas deben continuar igual a como era antes de que cayeran esos fragmentos.

    Ingel le dio la razón a su hermana, él tan solo era un niño y se estaba comportando como un adulto. Pero sin importar lo que hiciera, estaba consiente que esos fragmentos eran sumamente peligrosos. Quería decirle a su padre pero prefería saber la opinión de Liezel antes de hacer algo así.

    —Hermana. ¿Crees que sea correcto no decirle nada a papá?

    —No lo veo necesario. El fragmento que tienes solo reaccionó una vez, ¿verdad?

    —Sí. —Asintió.

    —Entonces, no creo que sea necesario alarmar a papá. Si ocurre algo más con los fragmentos, hablaremos con él, ¿de acuerdo?

    Al principio le pareció una idea tonta, sin embargo, el pequeño le dio una vez más la razón a su hermana. Después de todo, no tenía caso alarmar a su padre por un simple cambio que tuvieron los fragmentos. Además, si hablaran con él sobre lo sucedido, eso significaría más retrasos para el viaje.

    El joven de cabellos rubios asintió al estar de acuerdo con su hermana, y una vez lo estuvo le regaló un beso de buenas noches, fue así, que finalmente todos se dispusieron a descansar para el día siguiente.

    La Luna reinó en los cielos nocturnos durante toda la noche. Los rayos de luz solar apenas eran visibles por la nubosidad de la mañana. El reloj marcaba las seis de la mañana cuando los pequeños de la familia despertaron. Ambos salieron de sus habitaciones respectivas, topándose así a su madre en el pasillo. La señora sonrió al verlos, sin duda, habían esperado ese día con gran emoción desde que su padre les había comentado sobre el viaje.

    —Buenos días, chicos. —Sonrió la señora con una bata de dormir color rosa.

    —Buenos días, mamá. —dijeron ambos con una leve sonrisa. Liezel llevaba una pijama color blanco mientras que su hermano una simple pantaloneta negra y una camisa de tirantes, odiaba con todo su ser las prendas de dormir.

    —Quiero que vayan a ducharse. Su padre quiere que nos marchemos lo más pronto posible para evitar inconvenientes, yo prepararé el desayuno.

    —Está bien, mamá —Sonrió Liezel al estar de acuerdo con su madre.

    La señora al ver que no había problemas con su petición, decidió marcharse a la cocina a preparar el desayuno. Sus hijos esperaron hasta que su madre desapareció de su vista y una vez lo hizo, decidieron entre ellos quien se iría a duchar primero.

    —¿Quién es el primero? —La joven fijó su mirada en los ojos de su hermano.

    —Hazlo tú. —Decidió Ingel.

    —Está bien, me iré a... —No pudo continuar por la interrupción del menor.

    —No, no, no —dijo al retractarse de la idea—, mejor voy yo. Ustedes las chicas duran una eternidad, y solo pensar en el frío que va hacer una vez me duche provocará que a última hora no lo haga.

    —¡Oye! —Replicó en señal de estar molesta debido al comentario de su hermano— Yo no soy así, Ingel. ¿Acaso no me conoces? —Frunció levemente el ceño.

    —¡Oh! ¿¡Quién eres tú!? —Indagó Ingel en tono sarcástico— ¿Qué hiciste con mi dulce hermana mayor?

    —Muy gracioso... —dijo sarcástica la joven de cabellera blanca.

    —Voy a decirle a papá que busque a la policía, tenemos que encontrar a mi hermana, me hace mucha falta... —El joven se marchó mientras hacía el típico "Sniff" para darle más crédito a su escena.

    Cuando Ingel se marchó, Liezel hizo un gran suspiro. Amaba a su hermano, pero a veces, ciertos días al azar, amanecía siendo un gran insoportable y aún más con su tono sarcástico. Lo bueno era que una vez se duchaba volvía a ser el mismo de siempre. Para la joven era, sin duda alguna, un extraño complejo el que tenía.

    Tras unos pocos minutos Ingel salió del baño, siendo el turno de Liezel. La señora se encontraba en la cocina preparando toda la comida que llevarían al viaje de campamento. Walden estaba en el comedor leyendo las noticias del día en su computadora.

    Varios minutos después, los chicos estaban en sus habitaciones terminando de alistarse, Liezel había terminado. Ella llevaba un vestido blanco de una sola pieza junto a unas sandalias blancas. Su cabello lo tenía completamente suelto, algo natural en ella.

    La joven al estar lista, tomó una pequeña maleta color rosa. Momentos antes de abrir la puerta giró su vista al recipiente de plástico, que se encontraba encima de la mesita a un lado de su cama. Liezel se acercó a la mesita y tomó el frasco, sin dudarlo en absoluto decidió abrirlo. En ese preciso instante el fragmento metálico se transformó en varios rayos metálicos con bordes irregulares. Los rayos giraron por toda la habitación descontroladamente como si buscaran algo o a alguien. Fue entonces que los rayos percibieron la presencia de Liezel, todos se envolvieron en el brazo derecho de la joven formando una especie de cadena de ADN. La cadena presionó con fuerza el brazo de la joven, quien no mostró dolor alguno. Finalmente la cadena ingresó a su cuerpo a través de su brazo, volviéndolo a la normalidad.

    Liezel una vez terminó, tomó su maleta y se marchó a la primera planta. Ingel por su parte, apenas estaba listo. Su vestimenta era simple; un suéter, camisa, pantalón y tenis negras. Su cabello estaba un poco despeinado pero nunca le tomaba gran importancia. El pequeño salió de su habitación sin problemas. Decidió dejar su fragmento ya que no tenía caso llevárselo.

    Cuando llegaron al comedor sus padres ya los estaban esperando, cada joven dejó su maleta respectiva en el sofá junto a la de sus padres. Después se sentaron junto a ellos para disponerse a desayunar todos juntos

    Media hora después el señor Walden llevó las maletas al automóvil mientras su esposa terminaba de lavar las vasijas. Cuando terminó toda la familia entró al auto. Un Volkswagen color negro de cuatro puertas, similar en aspecto al Volkswagen Arteon. Una vez todos en su lugar y con sus respectivos cinturones de seguridad. El auto se puso en movimiento, salieron de su propiedad para ir rumbo al bosque Bávaro, donde el colega de Walden, Alven, lo esperaba a él y a su familia.

    Datos Curiosos:
    1: Según Wikipedia la Luna mide 3.474 kilómetros. Tomando esta medida como referencia. El cometa que se menciona mide aproximadamente 868,5 kilómetros, que es el equivalente exacto a la cuarta parte de la Luna. Ahora bien, tomando como referencia el equivalente del cometa. El 10% del material metálico que contiene es de 86,85 kilómetros.

    2: El cometa recorre un total de 65 millones de kilómetros por día. Eso es lo que necesita recorrer un cometa para llegar a la Tierra en quince días exactos. Tomando como referencia el punto de partida desde Júpiter.

    3: Recuerda que el Cometa no es Normal. Por lo tanto, no está sujeto a las leyes y velocidades que solemos conocer de un astro celeste.
     
    Última edición: 26 Febrero 2018
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    Hola, paso a comentar el capítulo.

    No me pareció tan interesante como el capítulo anterior, pero aun así fue agradable. Seguro el cometa que Ahren descubrió es lo que trajo a Zellene a la Tierra, y lo que llevó a la familia de Zelig a dirigirse hacia el bosque en primer lugar. Me pregunto si Walden y su familia permanecerán tiempo suficiente para ver la caída del cometa en ese lugar, aunque estoy seguro de que así será.

    Me asombra las características de un cometa como ese. Por algunas cosas que se vieron en Zero/Nova, yo creo que ese cometa no vino desde algún lugar lejano del universo, sino de otra dimensión. Digo, se hacían referencias a una dimensión Z/N en la historia anterior, pero tal vez lo hayas cambiado.

    Siento curiosidad por ver si los seres que estaban luchando en el espacio (o al menos uno de ellos) tendrá que ver con la "salvación" de la Tierra. Ya que un cometa tan grande a esa velocidad debería ser capaz de exterminar el planeta, pero es obvio que no ocurrirá o de lo contrario, nos quedamos sin lugar donde transcurra la historia.

    Otra cosa que quiero ver es las consecuencias de la reacción de los fragmentos. Mientras el de Ilgen cristalizó el recipiente, el de Liezel terminó entrando en su cuerpo. Algo tiene que cambiar en ella, y está más que claro que el fragmento se unió a su adn. Tal vez eso tenga que ver en su madurez.

    Esperaré ansioso el siguiente. Saludos.
     
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    Feudalia

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    Veo la idea como muy original y no puedo esperar para ver que pasa.

    Igualmente tengo que decirte que eso de poner mayúsculas después de los guiones cundo antes no tienen un punto es algo que no se debería de hacer, tengo que ser sincera que el notar ese error en la primera parte apareciendo y desapareciendo hizo que me distrajera mucho en la lectura.

    Algo que sinceramente me confundió es eso de poner los nombres de los personajes que hacen una primera aparición en negrita, no lo entiendo y la verdad es que parece que estás poniendo en duda la capacidad de prestar atención de tus lectores. Yo de niña leía libros infantiles y ni en esos recuren a eso, recomendaría que por favor dejes de hacerlo.

    Diría algo de los personajes pero tengo que esperar a que siga la historia.

    Lo único que es algo más personal que técnico, es que para ser algo que pasa en un futuro tan lejano no vi nada maravilloso pero eso seguro es como yo veo al futuro, seguramente los Supersonicos Y Futurama tuvieron que ver en eso y por eso no lo pongo más que como un comentario.
     
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  7.  
    Sorel Rodriguez

    Sorel Rodriguez Robot que aparenta humanidad Comentarista empedernido Maratonista

    Leo
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    Por fin puedo comentar. Es cierto, el capítulo fue muy tranquilo y nada realmente fuera increíble, pero en éste se nos muestra un poco sobre la relación familiar que tienes. Siempre es agradable leer. Por cierto, me gusta mucho más el origen de Liezel y sus poderes que el de Zelig, subjetivamente hablando; está mejor contada y tiene más congruencia.

    Si bien, note una que otra coma faltantes y, también un un punto que debió ser una coma, estuvo casi impecable el capítulo. Lo que si debo decir es que hecho mucho de menos la naturalidad y emociones faltantes que muestran a veces los personajes. Como por ejemplo, cuando Liezel se observa en el espejo y ve como los fragmentos del meteorito están haciendo estragos en ella, ¿no se asustó? ¿No teme el que la descubran y la alejen de su familia, que por lo que vimos aquí, es muy unida a ella?

    Pero en general, la continuación me aprecio buena para el comienzo de algo mucho mejor. Y debo añadir que, se nota mucho la mejora que has tendido, te felicito y sigue adelante.

    Eso sería todo de mi parte, disculpa por el comentario tan corto. Nos estamos leyendo.
     
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  8. Threadmarks: Capítulo 03: Resonancia.
     
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    ZERO ZONE: Zero Hour [Season 00]
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Ciencia Ficción
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    5
     
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    Tus teorías sobre Zellene me parecen muy interesantes, y me agrada saber lo que piensas sobre ella. Como sabes, es mi personaje favorito. Me gustaría saber qué opinas acerca de la dimensión, ¿crees que los cometas provengan de una en este reboot?

    Feudalia
    Hola, me alegra que te guste la idea que planteo en esta historia, estuve pensando en lo que me dijiste, y te doy toda la razón. Nunca vi eso de remarcar los nombres como una idea mala, pero lo pensé y decidí eliminar la negrita en su totalidad de los nombres de los personajes. Solo la utilizaré para los cambios de escena. Espero que la historia siga siendo de tu agrado, y te agradezco tu comentario.

    Sorel Rodriguez
    Bueno, ¿qué te puedo decir? Por tu impresión del capítulo, puedo asegurarte que esta temporada es una de las más tranquilas por el inicio que tiene. En un principio, pensé que sería algo aburrida, ya que no posee mucha “Acción” por la clase de género que lleva como predominante, pero luego me di cuenta, que era necesario un inicio simple, para mostrar un poco de la familia de Liezel.

    Admito que tengo un severo problema con las comas, no es muy recurrente con los demás signos ortográficos, pero la coma siempre ha sido mi pesadilla desde que estaba en la primaria. T_T Espero mejorar en ello con el pasar del tiempo.

    Estoy feliz de que te agrade la continuación, y muchas gracias por tus felicitaciones, de verdad me ayudan a esforzarme un poco más con esta historia, gracias de todo corazón. ♥


    Hola a todos.

    Después de una larga espera, traigo la continuación de esta temporada, a partir de aquí las cosas se ponen un poquito más calientes conforme se acerca el cometa a la Tierra, y esto nos acercará un poco más al penúltimo capítulo de esta temporada. Muchas gracias a todos los que se pasan por esta historia. Los dejo leer tranquilos.

    Capítulo 03: Resonancia.

    El viaje al bosque Bávaro fue uno de los viajes más largos que había hecho la familia de Walden. Un viaje aproximadamente de cuatro horas. Habían salido a las siete de la mañana y cuando llegaron eran las once, casi medio día, quizás hubieran durado menos de no ser por un accidente ocurrido en plena autopista.

    Pero a pesar de todo, al final lo importante era que habían llegado al destino sin problemas mayores. El señor Walden estacionó el auto en un lugar cerca de la entrada del bosque, donde había una especie de barricada protegida por un policía. Al parecer de la rama de los guardabosques. No era extraño ver un guardabosque, después de todo el bosque era un parque nacional, uno de los más importantes del país, y era custodiado por diversos guardabosques a todo lo largo y ancho de la miles de hectáreas que lo conformaban.

    La familia salió del auto, Walden y todos los demás se llevaron la grata sorpresa al ver a alguien que se acercaba a ellos.

    —Me alegro de verte, Walden. Llegaron un poco tarde. —Informó, una gran sonrisa se dibujó en su rostro al verlos.

    Aquellas palabras eran de un hombre moreno de cuarenta años, cabello negro a lo militar, ojos marrones. Llevaba un chaleco verde oscuro con varias bolsas y debajo una camisa negra. Pantalón del mismo color del chaleco y unas botas negras, también un cinturón con algunas herramientas de guarda bosques, como una cuerda, guantes, alicates, tenazas, entre otras cosas. Como accesorio llevaba un micrófono pequeño ceca de su boca, conectado a un pequeño audífono alojado en su oído derecha.

    —Hola, Alven. Me alegra verte. —Saludó Walden al abrazar a su colega en señal de saludo.

    —A mí también, amigo mío —Correspondió el saludo.

    —Quiero presentarte a mí esposa, Kerstin. —dijo el padre de familia, presentado a su esposa,

    —Hola —Sonrió—, mi nombre es Kerstin Grünwald. —Se presentó la madre de Liezel.

    —Mucho gusto en conocerla, señora, creo que es la primera vez que nos vemos.

    —Así es —Asintió levemente—, el gusto es todo mío.

    —Al contrario, el gusto es mío. Es todo un placer conocer a la esposa de mi gran amigo y colega —decía Alven al momento de ver a los pequeños de la familia—. Hola, chicos, ¿cómo están?

    —Muy bien, Alven, gracias. —respondieron ambos pequeños, felices.

    —¿¡Listos para la diversión!? —Indagó el moreno con un leve tono a lo militar.

    —¡Si! —dijeron ambos.

    —¡No los escucho! —gritó como si se dirigiera a soldados del ejército.

    —¡Estamos listos! —Sus voces fueron más fuertes.

    —¡Así no se habla, soldados! —Frunció levemente el ceño al ver a los jóvenes.

    —¡Estamos listos, señor! —Sonrieron ambos, les parecía gracioso la actitud de Alven.

    —¡Muy bien!

    Alven sonrió, apreciaba a esos chicos más de lo que cualquier persona imaginaba. El hombre de cuarenta años ayudó a su colega a sacar todo de la cajuela del auto, posteriormente se marcharon al lugar donde realizarían el campamento.

    El guardabosque encargado de la barricada le dio permiso a la familia de Walden de entrar al bosque, pues sabía perfectamente que el señor de la familia estaba ahí por asuntos de trabajo.

    Al entrar al bosque lograron ver miles de hectáreas de solo árboles, Alven, Walden, Kerstin, Liezel e Ingel caminaron unos doscientos metros hasta que llegaron a una pequeña llanura donde los esperaba un colega en un auto 4X4 de color negro.

    Cuando todos subieron el auto se puso en movimiento. El colega que conducía tomó un camino que se habría en medio de tantos árboles, y que además se notaban algunas marcas de neumáticos en el terreno, lo más probable de algún vehículo pesado.

    —¿Adónde vamos, Alven? —Cuestionó Ingel, interesado.

    —Vamos a la Zona de Investigación, no está muy lejos.

    —¿Es necesario ir hasta ese lugar? —Indagó la esposa de Walden, extrañada.

    —Así es, señora.

    —Llámame Kerstin, por favor —Sonrió.

    —Muy bien —Asintió levemente—, más adentro del bosque tenemos nuestro equipo de investigación. Cerca de ahí tenemos que obtener algunas muestras.

    —¿Qué clase de muestras? —Kerstin tenía curiosidad de saber qué clase de muestras necesitaban obtener.

    —Muestras de suelo, plantas, entre otros. Usted sabe, cosas de biólogos.

    —Entiendo.

    —¿Por qué motivo hacen eso? —Ingel no entendía por qué hacían investigaciones en la profundidad del bosque.

    Ingel observó a Alven a los ojos, el hombre moreno guardó silencio durante algunos segundos. Walden lo llegó a notar y del mismo modo lo hizo su hijo.

    —¿Ocurre algo? —Ingel vio a Alven seriamente, su voz daba indicios de curiosidad.

    —Walden, temo decirlo, pero... —Su voz se notaba nerviosa y preocupada.

    —¿Qué ocurre, Alven? —Indagó el padre de los pequeños, preocupado.

    —Hablaremos de esto cuando lleguemos —Observó a la familia de Walden—, lo siento, es confidencial.

    La familia asintió, tenían claro que el trabajo de Walden era importante, ya que pertenecía a una de las ramas del gobierno. Transcurrieron algunos minutos hasta que llegaron al destino.

    Zona de Investigación, Bosque Bávaro.
    Último día... 12 Horas para el impacto del cometa Ahren...
    12:00 P.M.


    Una vez llegaron, todos bajaron del auto, Alven una vez más ayudó a su colega con todas sus cosas. El automóvil se marchó, dejándolos solos en el lugar.

    Los pequeños de la familia quedaron impresionados al ver que a unos setenta metros se ubicaban unas cuatro carpas de color blanco, a un lado de estas se encontraba una especie de laboratorio que era exactamente igual a un furgón, color negro la cabecera y el cajón blanco. Se lograba apreciar un pequeño logotipo con varios hexágonos de color negro y rojo a ambos laterales.

    —Señora, Kerstin. ¿Me permite a su esposo unos minutos? Necesito hablar con él.

    —Claro que sí, Alven. —Asintió la señora.

    —Vuelvo en unos minutos, cariño. —Le dio un pequeño beso en los labios.

    —No te preocupes, amor. Tómate tu tiempo.

    —Chicos, ayuden a su madre a armar todo. —Vio a sus dos hijos.

    —Está bien, papá. —Asintieron.

    Walden y su colega caminaron hasta llegar al campamento de investigación, allí estaban muchos de sus colegas quiénes lo saludaron al verlo. Ambos entraron al furgón, ya que ese lugar era un laboratorio con todas las de la ley.

    Adentro todo era blanco, iluminado con luces led fosforescentes. A ambos lados se hallaban decenas de pantallas holográficas, microscopios, computadoras, entre otras herramientas. El lugar solo contaba con un pequeño pasillo para poder moverse de un lado a otro a través del reducido espacio.

    Ambos hombres caminaron hasta casi llegar al final del furgón, topándose con una mesa blanca en donde había una pecera de tamaño mediano, donde tan solo nadaba un pez de unos diez centímetros, moviéndose suavemente en el agua como si nada le preocupara.

    —Muy bien, Alven. ¿Qué es lo que ocurre?

    —Walden, hemos descubierto que todos los seres orgánicos han cambiado su cadena de ADN.

    —¿Qué quieres decir?

    En una pantalla que estaba detrás de la pecera se mostraron dos imágenes que revelaban dos cadenas de ADN muy diferentes entre sí.

    —Creo que es mejor si te lo muestro —Fijó su mirada a la pantalla—. La cadena de ADN que se muestra a la izquierda es la cadena de ADN de un pez común. Ahora, la cadena del lado derecho es la misma del pez, pero con una compleja modificación, está alterada al máximo.

    —¿A qué se debe esa modificación?

    —Se debe a la caída de los fragmentos. Es posible que la energía de los fragmentos se haya esparcido por todo el país, alterando el ADN de toda criatura orgánica existente.

    —¿Nosotros hemos sido afectados?

    —Afortunadamente, no, por ahora. Sin embargo, aún hay algo que me preocupa.

    —Habla, Alven. Te escucho. —El silencio de su colega lo mataba.

    —La alteración reacciona a las Resonancias.

    —¿Resonancias? ¿Qué tipo de resonancia?

    —Resonancias sonoras, te mostraré a lo que me refiero.

    Alven presionó un lugar específico de la mesa, al accionarlo emergieron dos pilares pequeños con forma cilíndrica a ambos lados de la pecera.

    —Estos pilares liberarán una resonancia sonora a una frecuencia imperceptible al oído humano. Observa con atención.

    Walden fijó su mirada en el pez. El animal nadaba tranquilamente en la pecera hasta que Alven activó la resonancia. El pez empezó a moverse de modo violento dentro del agua, parecía que intentaba escapar de la resonancia.

    Unos pocos segundos pasaron hasta que, de pronto, del cuerpo del pez emergieron cientos de púas metálicas de un grosor de un centímetro. El cuerpo del animal cayó al fondo de la pecera sin vida. El agua se volvió roja por la sangre que expulsó su cuerpo al emerger las púas.

    Walden al ver esto se espantó, no podía creer lo que vieron sus ojos. Una sensación de terror recorrió cada hebra de su cuerpo.

    —Eso es lo que me temo. —Su voz era muy seria, se lograba apreciar preocupación.

    —¿Quién sabe acerca de esto? —Su rostro se tornó serio, sin duda, estaba preocupado y aterrado.

    —Todos los de la unidad, pero hemos llegado a un acuerdo. No revelaremos nada de esto al gobierno. Debemos encontrar un método para resolver esta alteración genética. Ya viste lo que puede pasar si alguien usa una resonancia, y sería incluso peor si se usara a nivel nacional…

    —Provocaría una terrible destrucción... —Completó de decir Walden.

    —Así es —Asintió levemente—, los del gobierno saben de la energía que expulsan los fragmentos, pero desconocen lo que hemos descubierto. Lamentablemente nos están exigiendo resultados y me temo que no podremos seguir ocultándoselos por mucho tiempo.

    —Entonces. ¿Qué sugieres que hagamos?

    —Buscar muestras, realizar pruebas y encontrar una solución rápida. Una última opción es borrar todo lo que sabemos acerca de esto, pero si llegamos a actuar así, sabes lo que eso significa.

    —Lo sé, deberemos abandonar el país. El gobierno nos verá como traidores. —Se llevó ambas manos a la cabeza en señal de sentirse un poco estresado con tan solo pensar esa idea.

    —En efecto. Walden, amigo mío, sé que esto es muy grave, pero haz lo posible por disfrutar estos días con tu familia.

    —Intentaré hacerlo.

    —No lo intentes, hazlo. Yo también te ayudaré, sabes que amo a tus hijos. —Tocó el hombro derecho de su amigo en señal de amistad.

    —Gracias, Alven.

    —No me lo agradezcas, ahora ve. Tú familia te espera. Te buscaré cuando sea el momento de obtener muestras.

    Walden asintió ante las palabras de su amigo, sería difícil pasarla bien con su familia, teniendo presente los peligrosos descubrimientos que Alven le mostró, pero aun así intentaría lo posible por divertirse. El científico salió del laboratorio para ir con su familia, cuando llegó se llevó la sorpresa al ver que las dos tiendas de acampar estaban listas.

    Había dos tiendas de acampar color azul. En una dormirían Ingel y Liezel, mientras que la restante la usarían sus padres. Frente a las tiendas se encontraban cuatro pequeñas sillas blancas, estas formaban un círculo alrededor de una pequeña fogata hecha con varias rocas formando un círculo. La leña estaba a un lado.

    —Veo que todo está listo. ¿Tuvieron problemas en armar las tiendas?

    —Para nada, amor. Ingel y Liezel son muy buenos ayudantes. Incluso hemos hecho la fogata. —Sonrió la señora quien estaba sentada en una de las sillas.

    —Me alegra saber que todo está bien. —Walden se sentó en la única silla disponible.

    —Papá. ¿Dónde está, Alven? —Indagó Ingel, curioso.

    —Tiene que hacer algunas cosas, creo que vendrá dentro de un rato.

    —Ya veo... —Su tono parecía un poco desanimado.

    —No te preocupes, Ingel. Verás que ya tendrá tiempo para compartir con nosotros. —Sonrió Liezel tras cerrar un pequeño libro de ciencia que trataba de las diversas células del ecosistema.

    —Liezel, tiene razón. ¿Qué les parece si comemos algo mientras esperamos? —Sugirió su padre.

    —Suena bien, papá —dijo Ingel, completamente de acuerdo con la idea.

    La señora Kerstin sacó algunos embutidos de un pequeño recipiente que tenían. Walden encendió la fogata para ayudar a cocinar todo. Tras unos treinta minutos, terminaron de cocinar y una vez listo se dispusieron a comer.

    El ambiente era estupendo para pasarla al aire libre, a pesar de que estaban en épocas de invierno, aún no había comenzado a caer nieve.

    11 Horas para el impacto del cometa Ahren...
    13:00/1:00 P.M.


    Una hora después, Alven llegó donde se encontraba la familia de su colega. Los invitó a ir a un lugar determinado del bosque en donde tenían que conseguir algunas muestras de plantas, árboles y suelo. La señora optó por quedarse en el lugar, los chicos al ver a su madre se sintieron mal, ya que esperaban su compañía, después de todo, esa fue la razón principal del viaje; pasar el tiempo en familia. La tristeza de los pequeños desapareció cuando su madre les prometió que iría con ellos la próxima vez que Alven y su esposo tuvieran que conseguir muestras.

    Así, al final los únicos que se marcharon fueron Alven, Walden, Liezel e Ingel. La señora Kerstin se quedó en el campamento leyendo un libro, después de todo, una de sus pasiones era la lectura, y sin duda el bosque desprendería una tranquilidad indescriptible. Durante el camino Ingel recordó algo que le quería preguntar a su padre.

    —Papá, ¿han logrado saber de donde provenían los sonidos? —Indagó el pequeño, al recordar los sonidos que captó hace una semana aproximadamente.

    —Uno de nuestros colegas descubrió, que las explosiones provenían de una estrella supernova a miles de años luz de distancia.

    —Pero si provienen desde tan lejos, ¿cómo es posible que las captara el satélite? —cuestionó Liezel, interesada en el tema.

    —Las ondas de sonido en el espacio, viajan a través de ondas electromagnéticas y es por esa razón que pueden viajar grandes distancias. —Explicó Alven al ver a la pequeña Liezel con una sonrisa.

    —Eso explica que el programa decodificara el sonido, por tratarse de ondas. —Comentó para sí el pequeño.

    —Es correcto, Ingel —dijo Alven—. Nuestro oído no está capacitado para escuchar las ondas, y para hacerlo debemos depender de la tecnología.

    —¿Y qué hay de los rugidos? ¿Saben algo? —Ingel quería saber de donde provenían esos sonidos en particular.

    —Esos sonidos tan solo fueron interferencias, muy probablemente a una explosión de alta intensidad en el universo. Muchos de nuestros colegas analizaron los sonidos, y no encontraron nada que se asemejara a rugidos o algo por el estilo. No hubo tal cosa, lo siento, Ingel. —dijo Alven, quien sabía cuán emocionado estaba el pequeño ante la idea de una batalla espacial.

    —No te preocupes, Alven. —Sonrió Ingel.

    Ingel siempre usaba la lógica y ante las palabras de Alven, se dio cuenta que tenía mucha razón en todo lo que decía. No vio algún motivo para desconfiar de su palabra. Al final, no había tal batalla, pero por desgracia aquellas explosiones señalaban la muerte de una estrella del cosmos.

    Todos caminaron un largo tramo de un kilómetro aproximadamente con dirección al noroeste de la Zona de Investigación. Se detuvieron al toparse con un enorme precipicio. Ingel observó con atención el precipicio y con tan solo verlo le dio vértigo, de algo estaba seguro. Si alguien caía ahí, sin duda moriría. Debido a la caída de ochocientos metros, apenas y se veía un pequeño río al final.

    Un poco más lejos de ellos había un cable de acero inoxidable, conectado a ambos extremos del precipicio. Ahí se encontraba un joven esperándolos, tenía el mismo uniforme de Alven, su cabello era un poco largo, color negro, ojos verdes, tez blanca, quizás de unos veinte años. Cuando llegaron el joven sonrió al ver a Alven.

    —Hola, Alven. ¿Estás listo?

    —Por supuesto, Fredrick. ¿Tienes todo el equipo?

    —Claro, todo el equipo es nuevo, lo ordené especialmente por los chicos, tal y como me lo pediste.

    —Perfecto.

    Los chicos estaban un poco nerviosos, al menos uno de ellos.

    —No me digan… ¿Hay que cruzar al otro lado? —Ingel estaba muy nervioso.

    —Sí —Asintió—, ¿Tienes miedo a las alturas? —Alven lo miró con una sonrisa.

    —Bueno, no exactamente... es sólo que... —Vio el precipicio a la vez que tragaba saliva.

    —Hijo, si ves hacia abajo, es natural que tengas miedo. Intenta no hacerlo. —Le sugirió su padre.

    —Pero, papá...

    —¡Vamos, soldado! ¡Será divertido! —Rio a carcajadas.

    —Liezel. ¿No tienes miedo? —Vio a su hermana a los ojos.

    —No —Negó con la cabeza—, me siento emocionada —Sonrió—, además papá y Alven estarán con nosotros.

    —Con el debido respeto, hermana. Estás loca. —El sólo pensar lo alto que estaban le daba vértigo y ni siquiera había sentido la adrenalina.

    —Tranquilo, hijo. Todo estará bien, ya lo verás. —dijo su padre en un intento por tranquilizar a su hijo.

    —Eso espero.

    —Así se habla, soldado. A continuación el sargento Fredrick nos dará una pequeña explicación.

    Fredrick le pareció interesante la actitud de Alven, había escuchado sobre los hijos de Walden, pero jamás imaginó que su colega los apreciara tanto, incluso los trataba como si fueran soldados, sin duda, no había olvidado sus años en la Marina Alemana.

    —Lo que haremos es una actividad llamada Canopy, cuyo fin es desplazarse sobre o entre las copas de los árboles, empleando para esto sistemas de puentes y pasos de cable sujetos entre puntos fijos.

    —¿Cuál es el equipo necesario, sargento? —Cuestionó Alven tomando una postura recta como si estuviera listo para la guerra.

    —El equipo está conformado por casco, poleas, arnés, mosquetones y líneas de vida.

    —¿Cómo se debe colocar el equipo?

    —Primero que nada se colocan el casco, una vez asegurado correctamente. Lo siguiente es el arnés. Deben ajustar el cinturón de manera que quede ceñida en la cintura, de modo que estén cómodos y tengan libertad de movimiento. Uno de los extremos de las líneas de vida va unida al arnés, y el otro extremo al mosquetón. Finalmente el mosquetón se abre para introducir la polea y posteriormente se une al cable, se debe verificar que el cable se encuentre en los rodales de la polea y libre de cualquier objeto, listo esto se cierra el mosquetón.

    Conforme Fredrick explicaba se colocaba todo el equipo, mostrándoles cómo se debía hacer cada paso. Walden y Alven lo hicieron al mismo tiempo, una vez terminaron, Alven ayudó a Ingel mientras que Walden ayudaba a su hija Liezel.

    Todos estaban listos. El primero en lanzarse fue Fredrick, cuando se deslizó por el cable hizo un grito de emoción tan fuerte que provocó un enorme eco por todo el lugar, cuando llegó al otro extremo le hizo señas a Walden y Liezel quienes eran los siguientes.

    Walden colocó la polea en el mosquetón, se aseguró de que el cable estaba en el lugar indicado de la polea y posteriormente cerró el mosquetón, hizo el mismo proceso tanto en su equipo como en el de su hija.

    —¿Estás lista, Liezel? —Le preguntó su padre estando detrás de ella.

    —Sí, papá.

    —Muy bien, voy a sujetarte, estaré a tu lado siempre. ¿Entendido?

    —Está bien. —Asintió.

    Ambos se lanzaron al mismo tiempo, Walden sujetó a su hija para que ella se sintiera segura en todo momento. Ambos sintieron la adrenalina correr por cada centímetro de sus cuerpos. Ver el gigantesco precipicio desde las alturas era impresionante, a lo lejos se lograba ver un pequeño río, su tamaño era quizás más grande pero debido a la altura se veía pequeño.

    Una vez llegaron al otro lado Fredrick los ayudó a quitarse todo el equipo, pues ya no lo necesitarían. El cable estuvo libre para los siguientes en cruzar, Fredrick le hizo señas a Alven de que era su turno.

    El hombre de cuarenta años hizo el mismo procedimiento que Walden, al igual que ayudó a Ingel con su equipo. Cuando estaban por lanzarse, Ingel sintió una sensación que era mil veces peor que el vértigo, estaba aterrado, su cuerpo temblaba como si de un conejo se tratara.

    —Tranquilo, Ingel. Todo saldrá bien, no veas hacia abajo. —Su voz era tranquila, un intento para tranquilizar al pequeño.

    —¿Qué quieres que haga? —Su voz parecía desesperada.

    —Fija tu mirada donde está tu hermana —Señaló con su dedo el lugar donde estaba Liezel, quien le hacía señales con los brazos—, por más que nos movamos, intenta no ver abajo y si lo haces cierra los ojos.

    —Intentaré hacerlo... Alven, terminemos con esto rápido.

    —No te preocupes.

    Alven hizo una pequeña cuenta regresiva, iniciando desde el tres, al llegar a cero se lanzaron. Ingel hizo un gran grito que demostraba terror, pero conforme se desplazaban por el cable, su grito cambió a uno lleno de adrenalina, incluso empezó a reír sin poder controlarse.

    Cuando llegaron al otro lado, el joven de cabellos negros los ayudó a quitarse el equipo. Ingel no podía creer la adrenalina que sentía recorrer su cuerpo.

    —¡Eso fue increíble! —Dio un salto una vez le quitaron todo el equipo, su voz demostraba estar emocionado, aún sentía la adrenalina correr por su cuerpo.

    —¿Verdad que fue divertido? —Sonrió Liezel, igual de emocionada.

    —Claro que sí, hermana. —Asintió.

    —No fue tan difícil después de todo. —Rio a carcajadas el moreno.

    —Supongo que no, pero, Alven. ¿Cómo regresaremos? —Indagó el pequeño al ver al mencionado.

    —No te preocupes por eso, Ingel. Un helicóptero nos recogerá una vez obtengamos las muestras. —respondió su padre, tranquilo.

    —¿Un helicóptero? —Abrió un poco los ojos de la impresión— ¿No era mejor llegar al lugar en una máquina de esas?

    —Es verdad lo que dices, Ingel, pero si lo hubiéramos hecho no habría ninguna diversión. —comentó Alven, sonriente.

    —Alven tiene razón, hermano. El hecho de que estemos aquí con papá es para divertirnos. —Le recordó Liezel.

    —Lo sé, hermana. Ahora que lo pienso, tuvimos suerte que mamá no llegó a acompañarnos, creo que se hubiera desmayado con tan solo ver ese precipicio.

    —¿Tú crees eso? —Walden no evitó embozar una sonrisa ante el comentario de su hijo.

    —Sí, papá. —Afirmó el pequeño.

    —Bueno, ya que hemos cruzado. Es momento de continuar, el lugar no está muy lejos de aquí —Alven observó al joven de cabellos negros—, Fredrick, te avisaré cuando lleguemos.

    —Está bien, esperaré tu llamada.

    —Muy bien, continuemos.

    Todos asintieron al continuar con su camino, Fredrick se quedó en el mismo lugar. Alven aún tenía tiempo de llegar al lugar para obtener las muestras, por la luz solar logró darse cuenta que eran cerca de las dos de la tarde.

    Lamentablemente, se habían atrasado un poco con el asunto del precipicio, aunque era algo compresible. Los chicos nunca lo habían hecho y era natural que se sintieran un poco nerviosos. Sin embargo, ante los ojos de Alven, Liezel fue la única que lo tomó con tranquilidad, era muy valiente a pesar de ser una niña. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro al percatarse de ese hecho.

    Laboratorio, Zona de Investigación, Bosque Bávaro.
    10 Horas para el impacto del cometa Ahren...
    14:00/2:00 P.M.


    En el laboratorio donde antes habían estado Walden y Alven todo marchaba con tranquilidad hasta que, de pronto, una fuerte alama se disparó. El jefe de la unidad de investigación al ver que nadie apagaba la alarma, perdió la poca paciencia que tenía.

    —¡Que alguien apaguen esa maldita alarma! —gritó furioso el jefe al ver todas las computadoras con la esperanza de que alguien desactivara esa molesta alarma.

    La alarma dejó de sonar, el científico jefe prestó atención a una enorme pantalla donde se mostraba el espacio exterior.

    —¿Qué sucede? —Le preguntó al científico a cargo de la pantalla.

    —Señor, una de las sondas que se encuentran en la órbita de Saturno ha captado algo con dirección a la Tierra.

    —¿Sondas, dices? Nosotros no tenemos satélites en ningún planeta.

    —El programa que diseñó Walden, está conectado a todos los satélites que han enviado al espacio los de la NASA. —Otro científico respondió ante el escepticismo del jefe.

    —¿Los gringos saben de esto? —Observó fijamente a otro de sus colegas.

    —Lo sie... —No logró terminar por ser interrumpido.

    —Al demonio con eso —Fijó su mirada a la pantalla más grande—. ¿Qué captó la sonda? —Sacó una cajetilla de cigarros, al tener uno en mano se lo puso en la boca y le prendió fuego.

    El científico a cargo de la pantalla hizo el intento para triangular la señal, cuando logró hacerlo se recostó lentamente en su silla.

    —No puede ser... —dijo el jefe al tomar el cigarro con su mano izquierda.

    La pantalla mostraba la imagen de un cometa viajando a altas velocidades en el vacío del espacio. En la estela de hielo que dejaba se lograban apreciar algunos rayos de energía eléctrica que desaparecían rápidamente. Además se veían como algunos fragmentos se desprendían de la roca en cuestión.
     
    Última edición: 9 Marzo 2018
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    Hola. Bueno, me alegra de que publicaras el capítulo. Este ha sido un capítulo muy tranquilo. No puedo decir que me gustó del todo, dado a que hubo momentos que me resultaron algo pesados. Pero la escena del precipicio, y la charla entre Alven y Walden realmente fueron de mi agrado.

    Describes muy bien los ambientes, de hecho, están muy detallados y puedo imaginármelos a la perfección en mi cabeza. Las descripciones físicas y la vestimenta de los personajes también son buenas. Al ser cortas, no roban espacio a lo verdaderamente importante. Noté que hay varias partes donde pones un punto y debería ir una coma, y lo mismo al revés. Fuera de eso, creo que no encontré más errores. Aunque ya es algo tarde en donde vivo y no hice una lectura muy profunda.

    Me gustaría saber como funciona el invierno en Alemania. Dado a que se menciona que anochecería pronto y aun no eran las 14.00 hs. Me da curiosidad.

    La verdad es que estoy preocupado por lo que pueda pasar tras la charla entre Alven y Walden. Si los fragmentos reaccionan con el ruido, quiere decir que Liezel podría correr peligro si es expuesta a un ruido muy fuerte, dado a que el fragmento se introdujo en su cuerpo. Tal vez se necesite una intensidad más fuerte para matarla, dado a que un pez es un ser vivo de un tamaño pequeño, pero es posible que ella pueda correr peligro. En cambio, creo que Ilgen estaría a salvo, dado a que su fragmento sigue en el frasco. Sin duda será interesante.

    El aprecio que le tiene Alven a los hijos de Walden, sobretodo a Ilgen, es excesivamente sospechoso. Entiendo que es su amigo, pero cuando él mismo dijo que amaba a esos niños me parece algo extraño. Tal vez no sea nada, pero eso es lo que siento.

    Creo que la diferencia entre las reacciones de Liezel e Ilgen al cruzar el precipicio se deban a que Liezel tiene el fragmento unido a su cuerpo y eso la esté cambiando. Solamente es un año mayor a su hermano, y no creo que esa sea la causa por la que tomó el viaje con algo de calma.

    Solo queda esperar a ver cuando se estrellará el cometa con la Tierra, y ver que ocurrirá. En la historia anterior, un meteorito cayó en el Bosque Bávaro, así que creo que el cometa podría ser desintegrado y lo que quede de él caería en el bosque. Probablemente Kerstin se encuentre en la zona del impacto y muera, pero no debería sacar conclusiones tan rápido.

    Eso será todo por ahora. Esperaré ansioso los dos capítulos finales de esta temporada 0. Saludos.
     
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    Sorel Rodriguez

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    A mí también me pareció algo sospechoso los comentarios e insinuaciones de Alven con respecto a Ignel y Liezel, me parecieron muy sospechosas a tal punto en que el personaje no me agradó e igual, no ayudo mucho el hecho de que por varias veces se recalcara que el hombre tenía cuarenta años. Si bien, estoy solo exagerando y solo sea un malentendido y ese amor es cariño paternal... esa fue mi impresión.
    Aunque quizá se deba a otra cosa, un interés diferente. Pero ya veremos de lo que se trata más adelante.

    Respecto al capítulo, si me gustó, obviamente algunas cosas más que otras. Como por ejemplo, la conversación que tuvieron Alven y Walden me pareció muy interesante y ver la explicación sobre la reacción de aquellos peces infectados y fue mi parte favorita. Y comparto la reacción de Walden de sorpresa y pánico de lo que sucedería si los fragmentos alteran de esa forma a los seres humanos (aunque ya lo sabemos). Me pregunto como reaccionaría al enterarse que a su hija le sucedió algo similar; aunque pienso que quizá esa alteración de ADN sea diferente a los animales como a los humanos, o, como mencionaron arriba, se deba a que Liezel necesite una resonancia más fuerte.

    En fin, espero saber el resultado de estrellarse Ahren, solo quedan menos de diez horas.

    En donde yo vivo, los días más cortos son en invierno, a las 16:00 hr ya está completamente oscuro, me supongo que en Alemania, por ser del norte, también anochece temprano, aunque desconozco a que hora ya está oscuro. Aunque creo que, pueda que, sí oscurezca más temprano porque está más al norte o pueda que depende en que zona de Alemania se este.
     
    Última edición: 12 Marzo 2018
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  11. Threadmarks: Capítulo 04: Proximidad.
     
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Bueno, como le dije a Sorel, esta temporada es una de las más tranquilas hasta el momento, pero te aseguro que no siempre será así, ya me conoces XD. Me alegra saber que hubo momentos del capítulo que fueron de tu agrado, y espero que la historia siga siéndolo.

    A veces he pensado en realizar descripciones con más detalles, pero no me atrevo a hacer tal cosa para no robarle espacio a lo que realmente importa. En verdad, me alegra saber que estoy haciendo un buen trabajo respecto a ese punto.

    Respecto a las Resonancias, el capítulo anterior es el primero donde se mencionan, pero se sabrá más de ellas en las próximas temporadas. Apenas comienza lo bueno XD.

    Supongo que Alven se convertirá en la oveja negra de toda ZZ, es posible que en algún momento le acompañe otro personaje. Me alegra saber lo que piensas de él, lo cual te agradezco.

    Sorel Rodriguez
    Me parece curioso, pensé que Alven sería uno de los personajes que pasarían inadvertidos, pero me doy cuenta que es el más sospechoso. Igual, no puedo decirte si está bien o está mal que pienses así, lo único que te diré es que, me gusta saber lo que opinas sobre él. Me alegra que el capítulo haya sido de tu agrado.

    Y tienes razón, Alemania es un país muy grande y debido a eso, hay partes donde oscurece más rápido que en otras. Al menos, donde se basa la historia que es en el bosque. Empieza anochecer a las 18:15h. A lo que se refería Rey antes era por un error que cometí, el cual ya está corregido.

    Muchas gracias por tus comentarios, Sorel, me animan a seguir esforzándome con la historia. Te mando un cálido abrazo.

    Aquí traigo el penúltimo capítulo de esta temporada. ¡Sí, lo sé! Es muy triste que tenga que llegar a su fin, lo admito, pero todo lo bueno, debe llegar a su fin tarde o temprano. Antes de dejarlos leer tranquilos, me gustaría saber, ¿qué esperan de cara al último capítulo? Espero que el capítulo sea de su agrado. Sin más nada que decir los dejo con la lectura.

    Capítulo 04: Proximidad.

    Cuando el jefe observó detenidamente el cometa, sintió una indescriptible sensación dentro de su cuerpo, quería tener respuestas y las quería tener ahora. Deseaba con todo su ser que ese cometa cayera en cualquier lugar del planeta que no fuese el país bajo sus pies. De lo contrario, sería muy difícil seguir ocultándole información al gobierno.

    —¡Quiero saber su tamaño y a qué velocidad viaja! —gritó al ver a todos sus colegas.

    —Su diámetro equivale a la mitad de Luna —decía el científico a cargo de la enorme pantalla—. Señor, el sistema no puede indicar la velocidad exacta del cometa. —Informó.

    —Haz un análisis cercano, con eso bastará para conocer su velocidad real. —dijo el jefe, pendiente de la pantalla gigante.

    El científico tecleó varios símbolos holográficos para realizar un análisis que se aproximara a la velocidad real del cometa. En pocos minutos la computadora le otorgó los resultados.

    —Señor, el cometa viaja a más de diez millones de kilómetros.

    —Eso es imposible. ¿Cómo puede viajar a esa velocidad y no destruirse?

    —Es probable que se deba por su material —dijo el mismo científico—. El diez por ciento está conformado por metal. Un metal que no existe en el planeta.

    —¿Pueden saber dónde caerá? No importa si es un aproximado, o una teoría. Quiero saber lo que sea.

    Otro de los científicos que se encontraban presentes hizo el análisis en otra computadora, en pocos según la computadora les mostró el lugar donde caería.

    —Señor, caerá en el país. —Informó el joven que hizo el análisis.

    —¿Cuál país? Hay muchos. ¿Acaso no lo sabías? —Indagó con gran sarcasmo.

    —En nuestro país. —Reiteró él.

    —¡Maldición! —gritó furioso.

    El jefe maldecía a todo y a todos dentro de sí, sin duda, ese cometa causaría problemas con sus metas de ocultarle información al país.

    —¿¡Cuánto durará en llegar a la Tierra!?

    —Llegará dentro de treinta y cinco días, aproximadamente.

    El jefe al escuchar las palabras de su colega se sintió más tranquilo, aún faltaba mucho para que llegara. Sin embargo, esa tranquilidad no duró mucho cuando se escuchó otra fuerte alarma, que fue desactivada dos segundos después. Cuando el jefe estaba por preguntar a qué se debía otro de sus colegas intervino.

    —Señor, hay otro cometa con dirección a la Tierra. —Informó.

    —¿¡Otro cometa!? —Observó al científico con los ojos abiertos al máximo.

    En la misma gran pantalla se mostró en un pequeño cuadro el cometa más cercano a la Tierra. La estela de hielo que dejaba se mostraba varias chispas eléctricas, además se lograba apreciar como algunos pedazos se desprendían.

    —En efecto. Su tamaño es más pequeño. Mide cerca de trescientos metros y su velocidad oscila entre los setecientos y el millón de kilómetros por hora.

    —¿Cuándo llegará?

    —Señor... —Otro de los científicos deseaba responder, su voz daba señales de impresión y terror.

    —¿¡Qué!? —gritó desesperado al voltearse a ver a su colega.

    —Llegará esta misma noche.

    El jefe abrió los ojos como platos, parecía que las cosas empeoraban cada vez más con cada segundo que pasaba.

    A Dos Kilómetros al Noroeste de la Zona de Investigación…

    Finalmente habían llegado al lugar en donde tenían que conseguir las muestras, Alven y Walden se pusieron manos a la obra. Lo que debían hacer era recolectar muestras de diferentes tipos de árboles y plantas. Para lograr de ese modo, ver si era posible encontrar un antígeno que destruyera la alteración en la gran cantidad de organismos que fueron alterados por los fragmentos.

    Alven tenía claro que esto era muy improbable, un antígeno no podría combatir todas las alteraciones que hubiesen sufrido las plantas o los animales, pues eran millones de diferentes clases de ADN. Su fe era muy grande, tenía esperanzas de que existiera la posibilidad de reparar el daño con un solo antígeno.

    Mientras los adultos recogían muestras, Walden logró notar que sus hijos estaban jugando, pero durante sus juegos se estaban alejando un poco, al ver esto les llamó la atención.

    —Chicos, tengan cuidado de no alejarse demasiado. —Vio a sus hijos a varios metros lejos de él.

    —Está bien, papá. —respondió Ingel ante la advertencia de su padre.

    —Solo jugaremos un rato mientras terminan de conseguir las muestras. —Sonrió la joven de cabellos blancos.

    Al escuchar a su hija, Walden sonrió al confiar en su palabra. Tranquilamente continuó con su trabajo. En una de tantas Alven se acercó a su colega. Walden aprovechó uno de esos momentos para conversar un poco con él sobre lo de antes.

    —Alven. ¿Sabes cómo esas resonancias afectan en los cuerpos de los animales? —Indagó al guardar una muestra de una pequeña planta.

    —Primero que nada; La alteración se aloja en los metales del cuerpo, y a su vez cambia completamente el código genético para que el cuerpo anfitrión no rechace la mutación.

    —¿Se aloja? ¿Es una especie de virus o algo así? —Le pareció un poco extraño la explicación de su colega.

    —Al parecer, así es. La energía se materializa de algún modo por medio de los metales que hay en el cuerpo de los animales. Y al hacerlo hace exactamente los mismo que acabo de explicar.

    —Entiendo, prosigue.

    —La resonancia son vibraciones de sonido, nuestro oído no logra captarlas, pero la alteración en los animales lo hace. La resonancia provoca una oscilación en los metales alterados en el código genético. Este efecto de oscilación causa una inestabilidad en el ADN. Los genes de los metales al no poder mantener una estabilidad, desencadenan un efecto masivo a través de todos los genes alterados.

    —Y por esa razón las púas emergen de todo el cuerpo sin control alguno, porque todo el ADN está alterado. —Completó de decir Walden.

    —Así es, Walden.

    —Es algo increíble. Lo más impresionante es que nosotros los humanos, no nos hemos visto afectados por esa extraña energía.

    —Lo que me preocupa en estos momentos es no poder seguir ocultando esta información al gobierno, debemos encontrar un antígeno que podamos utilizar para destruir esas alteraciones genéticas.

    —Tienes razón.

    Una vez terminada la conversación continuaron tomando muestras. Walden observó a sus hijos quiénes aún seguían jugando a varios metros de su posición.

    10 Horas y 30 minutos para el impacto del cometa Ahren...
    14:30/2:30 P.M.


    Finalmente, después de unos treinta minutos los biólogos terminaron de tomar las muestras necesarias. Alven se comunicó por medio del micrófono que portaba.

    —Fredrick, hemos terminado de recoger las muestras.

    —Recibido, Alven. Me comunicaré con el piloto.

    —Muy bien. —El moreno esperó unos segundos para escuchar nuevamente a Fredrick.

    —Alven, el helicóptero viene en camino, llegará en cuatro minutos al punto de encuentro.

    —Recibido, nos dirigiremos al lugar acordado —Miró a su colega a los ojos—, debemos darnos prisa, Walden.

    —No hay problema.

    Walden llamó a sus hijos quienes llegaron corriendo hacia él. Una vez todos juntos, se dirigieron al punto de encuentro que no estaba muy lejos de su posición actual. Sin darse cuenta, extraños fragmentos metálicos empezaban a materializarse en algunos árboles, señal de que el cometa Ahren estaba más cerca de la Tierra. Su influencia era tan grande como para alterar los metales de algunas plantas.

    El lugar donde debían ir Alven y compañía era una pequeña llanura libre de árboles. Un lugar perfecto para que el helicóptero aterrizara sin problemas. Todos llegaron al lugar en tan solo un minuto.

    Cuando transcurrieron los minutos restantes se escuchó el sonido del helicóptero. Todos vieron la máquina de color blanco sobrevolar la pequeña llanura. El piloto con gran habilidad hizo aterrizar la aeronave justo a un lado de donde estaban Walden y los demás. Rápidamente subieron al helicóptero, Fredrick ayudó a Liezel a subir mientras que Ingel subió con la ayuda de un joven ayudante que viajaba junto al piloto. Todos al estar en sus lugares y con sus respectivos cinturones de seguridad puestos. La aeronave se elevó y se marchó del lugar con dirección a la Zona de Investigación.

    Laboratorio, Zona de Investigación, Bosque Bávaro.

    —¡Maldición! —gritó furioso el jefe.

    El jefe observaba fijamente la pantalla en donde se mostraba el cometa más cercano a la Tierra. No podía creer que esa cosa fuera caer en su país. Empezaba a preguntarse si cabía la posibilidad de que estuviera maldito, porque todo le salía mal a cada minuto.

    —¿Qué hacemos, señor? —cuestionó uno de los científicos sin saber qué hacer.

    —Establezcan comunicación con Alven, quiero hablar con él. —Ordenó el jefe.

    El científico a cargo de la pantalla gigante, utilizó una computadora a un lado de él para establecer la comunicación.

    —Está en línea, señor. —Informó el científico.

    —Alven. ¿Me escuchas?

    —Lo escucho, jefe. —respondió el mencionado a través de su móvil. Su voz se escuchaba en todo el laboratorio.

    —Tenemos un problema grande en nuestras manos.

    —¿Qué clase de problema?

    —Hay dos —Hizo un pequeño silencio—. Cometas que se dirige a nuestro planeta a gran velocidad.

    —¿Dos cometas? —Le apareció muy extraño escuchar eso de boca del jefe.

    —Así es. Uno de ellos durará treinta y cinco días en llegar a la Tierra. Una sonda cerca de Saturno lo captó. Todo indica que mide la mitad de la Luna.

    —¿Y el otro cometa?

    —Su tamaño es de trescientos metros, y su velocidad oscila entre los setecientos y un millón de kilómetros por hora.

    —¿Tiene la ubicación en donde caerá?

    —Siento mucho decir esto, pero... —Hizo otro silencio, con sus manos masajeó ambos lados de su cuello—. Ambos cometas caerán en el país.


    Alven no dijo nada, un silencioso extraño se apoderó del laboratorio durante unos segundos.


    —Jefe. ¿Hay alguna relación entre el cometa y los fragmentos metálicos?

    —Alven. ¿Qué tiene que ver el cometa con los malditos fragmentos? —Estaba tan estresado que maldecía a todos.

    —Me parece muy extraño que un cometa llegue a caer en nuestro país. Su llegada no creo que sea al azar. La energía de los fragmentos debe estar atrayéndolo.

    —¿Estás diciendo que la energía de esos pedazos de metal actúan como un imán? —Indagó el jefe, escéptico.

    —Así es, hagan un escaneo de energía. Comparen los resultados del cometa junto al resultado de los fragmentos. Llegaré dentro de poco.

    Alven cortó la comunicación. Los científicos empezaron a trabajar en el escaneo, debido a que es un objeto que no está frente a ellos físicamente, y en su lugar es una imagen en vivo les tomaría unos minutos realizar el análisis.

    Cuando el helicóptero aterrizó en la Zona de Investigación. Las puertas de ambos lados de la aeronave se abrieron, todos salieron sin perder preciados segundos. Los chicos se marcharon donde su madre. Walden quería ir con ellos pero Alven le hizo señas de que fuera con él al laboratorio.

    Los pequeños al llegar donde su madre la abrazaron. Ingel pensó que su padre estaba tras ellos pero al voltearse logró ver que entró al laboratorio junto a Alven. Liezel también fue testigo de esto pero no le importó mucho, pensó que su padre entregaría las muestras obtenidas.

    El helicóptero se marchó de la Zona de Investigación, aún debía recoger algunas personas en otros sectores del bosque.

    Walden y su colega entraron al laboratorio. Saludaron al jefe y de una vez entregaron todas las muestras a dos científicos para que empezaran analizarlas. Estos se marcharon a las carpas, ya que ahí tenían el equipo necesario para hacer el trabajo. Ambos biólogos al postrar sus ojos en la pantalla quedaron completamente impresionados.

    —¿Cómo es posible que ningún astrónomo lo descubriera antes? —Alven postró su mirada en el jefe.

    —No lo sé, esto es una locura. —Musitó el jefe con su cigarrillo en la boca.

    —¿Tienen los resultados de la energía? —Walden miró a varios de sus colegas con la esperanza de que dijeran algo.

    —Ambos resultados son exactamente iguales. No hay diferencia alguna. —Corroboró uno de los colegas.

    —¡Bingo! —Exclamó Alven al ver a su jefe directo a los ojos.

    —¿Qué demonios significa eso? —Indagó el de más alto rango con el ceño fruncido.

    —Esto no es coincidencia. La caída de los fragmentos no fue algo al azar. Estoy seguro que de donde sea que provenga esos fragmentos, esos comentas también vienen del mismo lugar.

    —Maldición, Alven. ¿Qué haremos una vez caiga el cometa? El ejército llegará a saber sobre esto, y el gobierno nos hará analizarlo. Tengo a mis superiores encima. Exigen resultados y el cometa empeorará las cosas si está vinculado a los fragmentos.

    —Escuche, Jefe, cuando caiga ese cometa, procederemos según las órdenes del gobierno. Si no logramos encontrar una solución, nuestra única alternativa será borrar toda la información respecto a los fragmentos.

    —Eso es un problema mayor. Si esa roca llega a caer a la misma velocidad que viaja, podrá destruir quizás todo el país.

    —Se equivoca, jefe. —Intervino Walden, serio.

    —¿Qué quieres decir, Walden? —El jefe vio al mencionado seriamente.

    —Conforme se acerca. El cometa va perdiendo velocidad y su tamaño es cada vez menor. Si sigue así, lo que caerá será un meteorito de unos cinco a seis metros, esperemos que no caiga en una zona poblada.

    —Espero que tengas razón, Walden. —dijo el jefe con ligeras esperanzas tras escuchar lo que decía su compañero.

    —Jefe, manténgame informado, iré analizar las muestras mientras llega esa roca —Observó a su colega—. Walden, ve con tu familia, ellos te necesitan. —dijo el moreno con voz tranquila a pesar de la situación.

    —Lo haré, Alven —Asintió.

    El jefe estuvo de acuerdo con Alven, él lo mantendría informado del cometa. Walden por su lado volvería con su familia, no quería dejar sola a su esposa con los pequeños, después de todo el viaje fue con ellos por una simple razón; pasar tiempo juntos.

    6 Horas y 30 Minutos para el impacto del cometa Ahren…
    17:30/5:30 P.M.


    Los dos salieron del laboratorio, cuando lo hicieron el crepúsculo había caído sobre ellos. El cielo se tornó de un color naranja, señal de que pronto llegaría la noche. Las luces de la Zona de Investigación se encontraban encendidas para ese momento, a pesar de que aun contaban con luz solar.

    Al llegar Walden con su familia se llevó la sorpresa al ver a su esposa sentada en una de las sillas y con la fogata encendida. Le pareció extraño no ver tampoco a sus dos hijos, quienes siempre solían estar con su madre acompañándola.

    —Amor, te pido que me perdones. —Su voz demostraba estar arrepentido, se acercó a su esposa para darle un leve beso en los labios.

    —No te preocupes, sé que tu trabajo te ha mantenido ocupado. —dijo Kerstin, compresiva.

    —Es verdad, pero esa no es razón para olvidarme de ustedes.

    —Tranquilízate, cariño, no hay ningún problema, de verdad —Sonrió.

    —¿Dónde están los chicos? —Se extrañó al no verlos.

    —Están descansando en su tienda de acampar, creo que fue una gran aventura lo que vivieron hoy.

    —Supongo que sí, después de todo el viaje fue un poco largo y además la aventura en canopy los debió dejar exhaustos, la verdad no los culpo.

    —¿Quieres comer algo? —Indagó su esposa con una bella sonrisa.

    —Claro, me muero de hambre.

    Walden se sentó en una silla a un lado de su esposa. La señora calentó un poco de la comida que había preparado para todos en la fogata y al terminar le entregó un plato a su esposo, también le sirvió fresco. Durante la comida, Waldel le habló a su esposa sobre la aventura del día. Kerstin se impresionó al escucharlo, ella no se habría animado a hacer canopy a través del precipicio. En un momento específico, Walden vio el reloj que tenía en la muñeca derecha. Marcaba las cinco y treinta de la tarde.

    Vio al cielo y se sorprendió al ver como se oscurecía cada vez más con el pasar del tiempo, era natural, después de todo, Alemania era tan grande que en diferentes partes oscurecía más rápido que en otras, de modo que nunca se podría usar el mismo horario en todo el país.

    Una vez Walden terminó de comer, decidió recostarse para descansar un rato, antes de hacerlo habló con Alven. Le dijo que cualquier cosa que ocurriera le avisara sin importar la hora que fuese.

    Finalmente, entró con su esposa en la única tienda disponible para disponerse a descansar, su cuerpo estaba exhausto. Colocó su cabeza en una almohada y cerró los ojos, su esposa se acomodó a un lado de él a la vez que lo abrazaba.

    30 Minutos para el impacto del cometa Ahren...
    23:30/11:30 P.M.


    Ingel dormía placenteramente en su tienda cuando de pronto se movió al lugar donde se supone que dormía su hermana. Abrió los ojos, percatándose de la ausencia de Liezel. Al ver esto se levantó rápidamente.

    Sin dudarlo, salió de la tienda de acampar y se llevó la sorpresa al ver a Liezel despierta. De pie frente a la tienda de acampar y con su vista en los cielos nocturnos. Lo que impresionó aún más al joven fue ver a su hermana con el mismo vestido blanco de una sola pieza y sus sandalias blancas, normalmente ella usaba una pijama, cosa que él detestaba con todo su ser. Al verla ahí se acercó a ella, mientras restregaba sus ojos levemente para despertarse.

    —Hermana, ¿qué haces aquí afuera a estas horas? —Indagó el pequeño al momento que bostezaba.

    —Sólo observo las estrellas. —respondió la joven al momento en que le sonreía a su hermano.

    —¿Las estrellas? Siempre se ven iguales, no le veo lo interesante. —Musitó, desinteresado.

    —¿Tú crees? —Arqueó una ceja.

    —Sí, eso es lo que pienso y no dejaré de hacerlo. —Asintió para rectificar sus palabras.

    —Mmm... —Susurró levemente—. ¿Qué te parece si vamos más allá en el bosque?

    —Eso es muy peligroso, hermana. Además es de noche, podríamos perdernos.

    —Vamos, Ingel, no iremos muy largo, además te daré un regalo si me acompañas. —Insistió Liezel.

    —Se supone que tú eres las hermana mayor responsable, y yo el hermano menor irresponsable. ¿Desde cuándo se han invertido los papeles? —Estaba muy extrañado al ver ese cambio en su hermana, comenzaba a preguntarse si era un complejo el que tenía.

    —Bueno, si no aceptas ir conmigo, no te daré tu regalo. —Hizo a un lado el rostro, señal de estar molesta con su hermano.

    Las palabras de Liezel hicieron que la curiosidad de Ingel lo carcomiera, ahora la idea de adentrarse un poco más en el bosque no le era tan loca, además quería saber cuál era ese presunto regalo que le iba dar su hermana. Después de tanto pensarlo se decidió.

    —Está bien, hermana, pero procuremos no alejarnos demasiado. —Terminó diciendo, decepcionado de sí mismo al no poder combatir contra su hermana.

    —No te preocupes, Ingel —Sonrió—, solo serán unos minutos, después volveremos.

    —Muy bien.

    Los dos jóvenes se pusieron en camino. Ambos se alejaron de la Zona de Investigación, tras caminar en una misma dirección durante algunos minutos llegaron a una llanura ligeramente plana. En ese lugar se lograba apreciar el hermoso cielo estrellado que hacía esa noche de invierno, por el suelo había algunas hojas secas. Señal de que pronto llegaría el verdadero invierno, y con sigo la famosa época navideña.

    Tanto Liezel como Ingel fijaron su vista al cielo donde se lograba apreciar las estrellas. Una en especial llamó la atención del menor. Una estrella que brillaba intensamente, más fuerte que todas las demás.

    —Hermana, mira esa estrella. —Señaló con su mano izquierda al cielo.

    —Es hermosa. —Sonrió al ver la estrella que su hermano señaló.

    Pasaron unos minutos observando la estrella hasta que Ingel se acordó de algo.

    —Liezel. ¿Cuál es el regalo que ibas a darme? —Fijó su mirada en el rostro de la joven.

    —¿Eh? ¿El regalo? —Su rosto de tornó pensativo—. Es cierto —Sonrió al ver a su hermano—, quiero que cierres los ojos.

    —¿Por qué tengo que hacerlo? Sólo dámelo, nunca he entendido cual es el misterio de todo eso.

    —Tienes que hacerlo, si no lo haces, olvídate de tu regalo.

    —Está bien, está bien, ya cierro los ojos. —Musitó, obstinado.

    Ingel cerró los ojos ante la ligera amenaza de su hermana. Liezel se acercó a su hermano un poco y puso ambas manos tras ella, sin embargo, antes de lograr darle su regalo. Cuatro rayos metálicos muy brillante se materializaron de la nada al mismo tiempo que empezaba a girar a su alrededor lentamente.

    El pequeño Ingel al no recibir ningún regalo abrió los ojos. Al hacerlo vio a su hermana que expresaba un rostro lleno de asombro, su vista estaba fija en él. Ingel se impresionó al ver lo extraños rayos que giraban alrededor de su hermana, intentó acercarse a Liezel para tocarla, pero los rayos se lo impidieron al momento de girar más rápido alrededor de la joven, intentando protegerla.

    —Liezel. ¿Qué ocurre?

    Liezel no respondió ante las palabras de su hermano. La joven solo lo observaba a él, Ingel notó que alrededor de los pies de su hermana emergían fragmentos metálicos que se propagaban por el suelo con dirección a él. El joven al ver los fragmentos los reconoció.

    En ese momento se escuchó un gran estruendo. Ingel observó el cielo en cuestión de segundos. Lo que vio sus ojos fue algo que jamás creería su propia mente. Una bola de fuego se acercaba exactamente a la posición en donde ellos estaban. Detrás de la bola de fuego se creó una especie de onda sónica al momento de entrar a la atmosfera terrestre. Logró verla por la luz de la Luna que brilla intensamente en los cielos nocturnos.

    El pequeño sabía lo que era eso, un meteorito. Fue en ese momento en que Ingel le gritó a su hermana para que reaccionara, pero a pesar de todos sus intentos fueron en vano. El pequeño volvió a ver el meteorito que se acercaba. Ingel quería salir corriendo a todo lo que sus piernas le permitieran, pero no podía hacerlo. Su mente le impedía hacerlo. Dentro de sí, se decía que no debía abandonar a su hermana.

    Finalmente, al no poder ni siquiera moverse y tampoco al no poder hacer reaccionar a su hermana. El meteorito se estrelló exactamente en la posición en que ellos estaban. Un enorme estruendo se escuchó. Los árboles se agitaron con fuerza en todas direcciones, las hojas volaban por todo el lugar y en el suelo solo había un enorme cráter de diez metros de profundidad.

    Datos Curiosos:
    1: El tamaño exacto del cometa que se menciona y que está más lejos de la Tierra es de aproximadamente 1737 kilómetros. Lo mismo que mide la mitad de la Luna.

    2: El cometa viaja un total de 35 millones de kilómetros por día. Esa velocidad es lo que necesita para llegar a la Tierra en treinta y cinco días exactos. En este caso he tomado el punto de partida desde Saturno.
     
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    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido Maratonista

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    Bien, conseguí estar en mi casa para poder leer el capítulo, y tengo que decir que me ha gustado mucho. Ha sido el que más me ha gustado hasta el momento, y vamos a ver que hace el capítulo 5 para superarlo.

    En este capítulo, los personajes no han tenido mucho desarrollo, y solamente se han centrado en hablar sobre eventos que ocurren en la trama. Pero no hay problemas con eso, dado a que es el penúltimo capítulo y la trama es importante.

    Lo que más me gusta del capítulo son todos los interrogantes que plantea: ¿Los fragmentos metálicos son tan fuertes como para atraer cometas que se encuentran a años luz de distancia de la Tierra? ¿Cuales son las propiedades de esos metales como para que fragmentos pequeños funcionen como un imán? ¿Los fragmentos pueden hacer que los cometas caigan en el mismo lugar a pesar de que la Tierra gira alrededor de su eje y su órbita?

    Pero el interrogante que más me llama la atención es ¿de donde viene todo eso? Uno pensaría que los cometas habrían sido enviados a la Tierra a propósito, pero con lo que se explica, se puede entender que son objetos que se mueven por el universo y que fueron atraídos por los fragmentos. Ahora bien, ¿cómo llegaron los fragmentos a la Tierra? Dudo mucho que sea un accidente, algo o alguien debe haberlos enviado. Incluso aunque Alemania no fuera el objetivo original, algo debió haberlos enviado hacia alguna dirección. Creo que la intriga que se crea aquí es lo que hace que sea mi capítulo favorito.

    Ahora no se vio a Alven demasiado "pendiente" de los hijos de Walden, pero igualmente no quisiera quitarle la vista de encima.

    Tenía ganas de ver que era lo que Liezel le quería regalar a su hermano, pero ahora el meteorito los ha aplastado. Lo que me dijiste cuando hablé contigo me hizo pensar que Liezel no era la misma Liz que se vio en la anterior historia. Pero ahora, estoy empezando a sospechar que sí lo son y que tú has cambiado algo. Dudo mucho que mates a ambos niños de esa manera. Incluso aunque el cometa los aplastara, Liezel tenía fragmentos metálicos en su cuerpo, los cuales podrían haberle salvado la vida, o incluso reconstruir su cuerpo. Pero Ilgen no contenía esos fragmentos en su cuerpo, y es probable que él hubiera muerto de esa manera. Supongo que todo está por verse.

    Me pregunto cual será la reacción de sus padres al enterarse de que el cometa aplastó a sus hijos, y también me interesa la reacción de Alven.

    No noté errores en este capítulo, excepto que en algunas partes, usaste puntos donde deberían haber ido comas. Pero no es nada grave y no afecta a la lectura.

    Eso será todo por ahora. Puedes estar seguro de que quiero leer el final pronto.
     
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  13. Threadmarks: Capítulo 05: Hora Cero.
     
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    ZERO ZONE: Zero Hour [Season 00]
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    Me alegro que el capítulo haya sido de tu agrado. Todas las interrogantes que te ha planteado el capítulo serán respondidas a su debido tiempo. En realidad, yo no he cambiado nada referente a Liezel, ella sigue teniendo el mismo rol desde antes de empezar a escribir ZH, créeme, lo entenderás tras leer este capítulo.

    Espero que disfrutes de este último capítulo.

    El día de hoy no tengo palabras. Lo único que les puedo decir es que disfruten de este último capítulo, porque hoy termina esta parte de la historia. Espero que sea del agrado de todos. Los dejo con la lectura.

    Advertencia: Este capítulo puede contener escenas de violencia moderada, se recomienda discreción.

    Capítulo 05: Hora Cero.

    El equipo de científicos al que pertenecía Alven se percató de la caída del cometa, que ahora se había convertido en meteorito al entrar a la atmósfera del planeta. El jefe hizo que varios de sus colegas le informaran a Alven del meteorito. El moreno llegó donde su jefe, y se sorprendió al ver su rostro que expresaba seriedad al máximo, tenía años de conocerlo y nunca lo vio con una seriedad como la de ahora.

    —¿Qué ocurre, jefe? —Indagó Alven, ligeramente nervioso al ver la seriedad de su superior.

    —El cometa acaba de estrellarse. —dijo con el ceño fruncido al mismo tiempo que sacaba otro cigarrillo.

    —¿Dónde se estrelló?

    —Aquí mismo, a un kilómetro al Sureste de aquí, según el mapa del bosque, se estrelló en un valle.

    —¿Lograron saber los datos de la velocidad y tamaño aproximados?

    —Tal y como dijo Walden, perdió velocidad y tamaño. Al entrar a la atmósfera hizo que perdiera lo poco que le quedaba. Su tamaño es de cuatro metros de largo y su velocidad fue de unos trecientos kilómetros por hora —El jefe fijó su vista en el moreno—. Alven, quiero que vayas a ese lugar con Walden, quiero que me traigan información de esa maldita roca.

    —Lo haré. —Asintió.

    Alven se marchó del laboratorio. Llegó a las carpas y tomó su equipo que consistía en un bolso y una gran linterna, también tomó un equipo para su amigo Walden. Quien lo fue a buscar a su tienda de acampar, cuando se disponía a llamarlo, Walden salió de su tienda junto a su esposa.

    —¿Qué sucede, Alven? Escuchamos un estruendo horrible.

    —El cometa acaba de estrellarse, toma esto —dijo al entregarle el equipo—. Debemos ir al lugar, se encuentra a un kilómetro al Sureste.

    Walden recibió el equipo y sin perder tiempo se lo puso, antes de logar correr a la dirección del meteorito. Kerstin vio la tienda de acampar de sus hijos abierta. Se fijó para ver si estaban allí, pero no fue así. La señora empezó a perder completamente la cordura, en cuestión de segundos empezó a llorar desconsoladamente.

    —¡W-Walden… nuestros hijos no están! —gritó desesperada.

    —¿¡Qué!? —gritaron ambos varones al mismo tiempo.

    Ambos miraron en la tienda de acampar, Walden al ver que estaba vacía sintió como algo dentro de sí se perdía en la infinidad del universo.

    —¡N-No puede ser! —Se llevó ambas manos a la boca en señal de estar desesperado.

    —¡Tienes que encontrarlos, son nuestros hijos, por favor, encuéntralos! —La señora abrazó con todas sus fuerzas a su esposo mientras lloraba sin control alguno.

    —¡Lo haré, amor, no te preocupes! —Observó a Alven—. Dile al jefe la situación, después de encontrarlos iremos a investigar el meteorito.

    Alven asintió, se comunicó con su jefe por medio del micrófono que siempre portaba.

    —Habla, Alven, te escucho. —dijo su jefe, pendiente.

    —Jefe, ha habido un cambio de planes. —decía el moreno.

    —¿Qué quieres decir?

    —Los hijos de Walden han desaparecido, iremos a buscarlos y una vez los encontremos investigaremos el meteorito.

    —Santo cielo. ¿Cómo se encuentra su esposa? —El jefe se preocupó por la situación de Kerstin.

    —Destrozada... —Musitó Alven al verla llorar sin consuelo alguno.

    —Alven, búsquenlos durante una hora, si no han tenido resultados para entonces, avísame para enviar un helicóptero en busca de ellos.

    —Gracias, jefe. Así lo haré.

    Una vez de acuerdo, Walden le dio un beso a su esposa a la vez que le prometía que encontraría a sus hijos. La señora decidió esperar dentro de la tienda, mientras Alven y su esposo se marchaban a buscar a los dos pequeños.

    Ambos corrieron en una dirección diferente a donde había caído el meteorito, corrieron un par de kilómetros sin detenerse, a la vez que gritaban los nombres de los chicos con la esperanza de encontrarlos. Sin embargo, durante algunos minutos de búsqueda, aún no los encontraban. Alven se le ocurrió una idea.

    —Walden, toma esto —Le entregó un pequeño aparato que tenía el mapa completo del bosque. Una flecha señalaba su posición—, es un GPS. Los puntos azules indican el campamento. Lo mejor es separarnos, así cubriremos más terreno.

    —Buena idea, Si los encuentras avísame, yo haré lo mismo si encuentro alguno de ellos.

    —Claro, cuenta con ello, ahora démonos prisa.

    Dicho esto, cada uno tomó un camino diferente. En sus mentes estaba la prioridad de encontrarlos, tenían la confianza de que así sería.

    Lugar de impacto del cometa Ahren...
    00:00/12:00 A.M.


    Ingel recuperó la conciencia, aún no podía creer que estuviera vivo, juraría que el meteorito se había estrellado en su posición, pero al parecer había fallado en su cálculo.

    Su cuerpo tenía algunas heridas leves debido a las rocas que levantó el meteorito al momento de estrellarse, la onda expansiva había eliminado todas sus fuerzas, lo único que podía hacer era caminar a gatas, así lo hizo. Caminó lentamente hasta el cráter que no estaba muy lejos, conforme se acercaba miraba a todos lados para logra ver a su hermana, pero no había rastro de ella.

    Cuando llegó al borde del cráter abrió los ojos como platos. Se llevó la sorpresa al ver que el meteorito que se encontraba en el centro del cráter tenía un aspecto metálico, y aún más se impresionó al ver a su hermana en el suelo boca abajo muy cerca de la roca metálica, quizás a unos cinco metros o menos.

    La luz de la Luna permitió a Ingel ver muy bien como surgía del meteorito una especie de organismo conformado por miles de fragmentos metálicos muy pequeños. El extraño organismo se dirigió exactamente al lugar donde se encontraba Liezel Inconsciente, ignorando por completo su presencia. Sin embargo, al llegar donde Liezel y a tan solo segundos de cubrirla, se percató ella, Ingel logró escuchar una extraña voz casi imposible de entender.

    —¿Una humana?

    El pequeño estaba congelado al ser testigo de eso, siguió escuchando con atención lo que decía esa voz, a pesar que era muy difícil de comprender ya que hablaba un extraño lenguaje que el pequeño no conocía en absoluto.

    —Su cadena de ADN es sorprendente. No sabía que en este planeta existieran seres con un código genético como el de ella. Es un espécimen muy interesante, estoy seguro que me servirá. Serás mía, humana.

    Ingel notó que al terminar de escuchar el extraño dialecto de esa cosa. Empezó a cubrir el cuerpo de Liezel lentamente.

    Comenzó a cubrir su pies y después sus piernas. Llegó a su entrepierna y de ahí prosiguió a su espalda y torso, continuó con los antebrazos, brazos, manos, y finalmente su cabeza. Terminó cubriendo también cada hebra de su cabello.

    Una extraña fuerza se apoderó del cuerpo de Ingel, causando que se levantara y corriera donde estaba su hermana, pero desgraciadamente cuando llegó el extraño organismo metálico terminó de cubrir el cuerpo de Liezel.

    Pronto, emergieron de la nada dos rayos metálicos que formaron la estructura de un rombo algo irregular, con las puntas superior e inferior un poco inclinadas en direcciones opuestas.

    La estructura hizo un brillo muy potente, Ingel cubrió su rosto y al desaparecer el brillo, volvió a ver el rombo que tenía un aspecto plateado, pero su paredes parecían ser de cristal ligeramente opaco. Un rayo metálico muy peligroso empezaba desde la punta superior y rodeaba toda la estructura hasta conectar con la punta inferior.

    Ingel logró ver una figura humana en el centro del rombo en una posición fetal. A pesar de ser un niño de cinco años, entendió perfectamente que la persona dentro de esa figura metálica era su hermana Liezel, que parecía estar desnuda dentro del mismo.

    Un leve sonrojo se hizo presente en su rostro al imaginarse a su hermana así, fue en ese momento de distracción en que lo único que sintió, fueron dos pilares metálicos un poco delgados con bordes muy filosos e irregulares, atravesar su cuerpo a través del abdomen.

    El golpe fue letal, ya que ambos pilares se cruzaron en forma de equis, atravesándole su abdomen al mismo tiempo. Tan letal fue que estaba por perder la conciencia en pocos segundos, Ingel logró escuchar aquella misteriosa voz antes de perder los últimos segundos que le quedaban de vida.

    —No permitiré que mueras, al menos, no por ahora.

    Ingel logró ver con la poca visión que le quedaba, varios fragmentos metálicos que emergían de los pilares que lo atravesaron, los fragmentos empezaron a propagarse por su cuerpo con la intención de consumirlo.

    Sin poder hacer nada esperó el final, en su pensar sabía que ese era su fin, hasta ahí llegaría su hermosa y feliz vida junto a sus padres, y en especial junto a su hermana Liezel. Ya no conocería cuál habría sido su regalo. Cuando el cuerpo de Ingel fue cubierto completamente. Los pilares que lo atravesaron desaparecieron, dejando caer el fragmento en que se había convertido su cuerpo.

    Poco segundos después, los fragmentos que lo cubrieron se fueron contrayendo entre ellos hasta dejarlo libre. Ingel se levantó del suelo, sus ojos eran azul opaco, y en todo su cuerpo se lograba apreciar algunos fragmentos de metal, adheridos a las heridas que tenía. La extraña voz le habló, Ingel entendió perfectamente su dialecto, ya que a partir de ese momento, el pequeño dejó de ser lo que era. Un humano.

    —Hay un lugar del bosque donde no llegará ningún humano, logré verlo antes de impactar, es perfecto para llevar a cabo mi metamorfosis.

    Ingel estiró su brazo al rombo, apuntando con la palma de la mano al objeto, en cuestión de segundos desaparecieron en un puñado de rayos metálicos, y del mismo modo aparecieron en otro sector del bosque. Un lugar rodeado por una muralla de árboles que formaban un gran círculo, en el centro del mismo aparecieron.

    —Perfecto —dijo la voz—, ahora debes acabar con todos los humanos que tuvieron contacto con esta humana. No dudes, mátalos a todos, elimina toda la cadena.

    —Muy bien, así lo haré.

    Ingel desapareció, su meta era acabar primero con una de las personas que podrían ser un gran problema para llevar a cabo los planes de aquel misterioso ser.

    A Dos Kilometros al Oeste de la Zona de Investigación…

    Alven avanzaba a través del bosque, gritando a todo pulmón el nombre de los chicos que buscaba, deseaba con toda su alma poder encontrarlos. Durante sus llamados, escuchó una voz que conocía perfectamente.

    —¡Ingel! —gritó con todas sus fuerzas Alven.

    —Aquí estoy, Alven. —dijo Ingel, frío.

    —¿¡Donde estás!?

    —Atrás de ti.

    Alven se giró lentamente, logrando ver así a Ingel, quién tenía varios fragmentos de metal adheridos a su cuerpo, al verlo así decidió preguntar;

    —I-Ingel. ¿Qué te ha pasado? ¿Dónde está tú hermana, Liezel? —El solo ver a Ingel con esos fragmentos metálicos adheridos a su cuerpo le hacían sentir terror.

    —¿Mi hermana? Ella... se encargará de borrar tú especie. —Rio levemente a carcajadas.

    —¿De qué hablas? Tú madre está muy preocupada.

    —Ustedes han dejado de existir para nosotros.

    Ingel estiró su brazo derecho, en su mano materializó varios rayos metálicos que formaron una espada de un metro y medio con miles de fragmentos irregulares por toda la hoja. Levantó la espada al nivel de su cabeza y con un sablazo hacia abajo a gran velocidad destrozó el cuerpo de Alven. Todos sus órganos y partes del cuerpo quedaron tirados en el suelo, la corteza de los árboles se vieron impregnadas de la sangre que emergió del cuerpo de Alven al momento del devastador ataque.

    Sin perder tiempo, Ingel desapareció del lugar para encontrar a Walden. Este no estaba muy lejos del lugar, el hombre de treinta y cinco años de edad buscaba desesperadamente a sus hijos. Tras gritar sus nombres una y otra vez se detuvo. A su alrededor sintió que alguien lo observaba en la oscuridad.

    —¿¡Quién anda ahí!? —gritó asustado, esperanzado que alguien le respondiera.

    Solo es escuchó una ligera brisa del viento, y con ella el sonido de la hojas de los árboles. De pronto, Walden sintió algo frío atravesar su cuerpo desde atrás hacia adelante.

    —¿¡Q-Qué es esto!? —gritó al ver la gran espada en su cuerpo.

    Walden sintió un fuerte dolor en toda la zona del abdomen, con algo de dificultad logró ver a la persona responsable de atacarlo por la espalda. Sus ojos casi se salen de sus cuencas oculares al ver a Ingel, su hijo.

    —¡I-Ingel! ¿¡P-Por qué…!?

    Walden no logró terminar su pregunta, ya que antes de que pudiera decir algo más, Ingel blandió su espada hacia arriba, partiendo su cuerpo a la mitad desde su abdomen hasta su cabeza. El cuerpo del que era su padre cayó al suelo sin vida.

    —Ahora debo acabar con los últimos eslabones de la cadena...

    El próximo objetivo de Ingel era la Zona de Investigación. Su orden era acabar con todos y cumpliría al pie de la letra.

    Laboratorio, Zona de Investigación, Bosque Bávaro.

    El jefe de Alven y Walden estaba muy impaciente, ya habían pasado más de diez minutos de haberse cumplido la hora de búsqueda, y no tenía noticias de ninguno de sus hombres.

    —Establezcan comunicación con Alven, ahora mismo. —Ordenó, molesto.

    Unos segundos pasaron hasta que un científico le informó de algo.

    —Señor, según indica el GPS. Walden y Alven no se han movido del mismo lugar desde hace más de cinco minutos.

    —¿¡Qué dices!? ¿Es que acaso están tomando café y galletitas? Comuníquenme con cualquiera de ellos, inmediatamente.

    La poca tranquilidad que había en el laboratorio se esfumó en un segundo al escucharse varios gritos de hombres y varios disparos consecutivos. Un científico abrió la puerta del laboratorio y antes de lograr decir algo, una espada fue clavada en su tráquea matándolo en segundos.

    Todos en el laboratorio se espantaron ante eso, no sabía que ocurría y el jefe por más que intentaba exigir una explicación, solo escucha gritos y disparos.

    Cuando menos los esperaron, una enorme espada partió en dos el cajón que conformaba el laboratorio, llevándose consigo la vida de varios hombres. Ingel logró ver a los científicos que a cómo pudieron salieron huyendo, pero a velocidades asombrosas el niño los mataba antes de que lograrán alejarse más del zona.

    A uno de ellos le cortó la cabeza, rápidamente a otro de los científicos le cortó ambos brazos y después partió su torso a la mitad con un ataque vertical de arriba hacia abajo. Sin perder tiempo, Ingel localizó al científico jefe, que corrió a las carpas del campamento. El pequeño conforme se acercaba al lugar mataba a todos sin piedad alguna.

    Cuando Ingel llegó hasta el jefe, este se encontraba escondido bajo un escritorio. El pequeño tomó el escritorio en un extremo y con una fuerza descomunal lo mandó a volar a su izquierda. El científico jefe se reincorporó con dificultad por el terror que sentía.

    —¡N-No me hagas daño, te lo suplico! —Imploró el jefe, temiendo por su vida.

    Los ojos de Ingel que ahora tenían un color dorado intenso, observaban al jefe fijamente. De pronto, se escuchó un helicóptero muy cerca. Ingel giró un poco su cuerpo y vio la máquina que apuntaba hacia él. El piloto presionó un interruptor, y sin dudar lanzó un misil al lugar donde se encontraba tanto el pequeño como el adulto.

    Ingel estiró su brazo al misil y lo detuvo en pleno aire a pocos metros antes de impactar. El piloto del helicóptero al ver esto se aterró, intentó manipular la máquina para huir del sector pero le fue imposible. Los controles no reaccionaban a ninguna orden, Ingel no solo detuvo el misil, también hizo lo mismo con el helicóptero.

    El pequeño lanzó su espada como un bumerán en dirección al helicóptero, la cual cortó en dos el misil y siguió directo hasta la máquina. Una enorme explosión ocurrió a tal punto que el sonido se escuchó a varios kilómetros de distancia. La nube de la explosión se disipó rápidamente por los fuertes vientos, al momento que Ingel se marchó del lugar, al ver esto el científico respiró aliviado.

    Por desgracia, en cámara lenta el científico logró ver como la espada de Ingel daba vuelta y se dirigía al lugar donde se encontraba. Vio la espada incrustarse en los tanques de gas que allí mismo guardaban, y sin poder hacer nada tan solo inhaló levemente antes de que explotaran.

    La explosión fue tan fuerte que voló por los aires pedazos de toda la Zona de Investigación envueltos en llamas. El campamento terminó destruido, solo faltaba una persona más.

    Ingel caminó donde su madre, quién estaba en un grave estado de shock afuera de la tienda. La señora estaba sentada en una silla. El estado de shock evitó que prestara atención a los gritos y disparos de los científicos. Kerstin movió levemente la cabeza al lugar donde se hallaba el campamento, y llegando a ignorar la bola de fuego en que se había convertido.

    Logró ver a su hijo Ingel acercarse a ella, al verlo corrió sin dudarlo hacia él. Al llegar lo abrazó con todas sus fuerzas, Ingel presionó con fuerza el brazo izquierdo de su madre con su mano derecha. La presión que hizo esa acción causó que la señora dejara de abrazarlo, pero cuando lo hizo, notó como de sus brazos se esparcían extraños fragmentos metálicos, que la consumieron completamente en pocos segundos. Antes de morir lo único que dijo fue el nombre de su hijo, y una leve lágrima brotó de uno de sus ojos. Hecho eso murió al desfragmentarse en miles de pedazos metálicos.

    Los últimos eslabones de la cadena fueron destruidos, nadie sobrevivió. Ingel regresó al lugar donde estaba la muralla de árboles en cuestión de segundos.

    —He eliminado a todos, nadie quedó con vida.

    —Muy bien, ahora tan solo queda esperar a completar mi metamorfosis.

    —¿Qué pasará con la roca metálica? Los humanos la encontrarán.

    —No te preocupes, te aseguro que será el principio del fin una vez los humanos la encuentren.

    —Entiendo.

    —Ahora comenzaremos un letargo, es necesario completar mi metamorfosis antes que nada.

    Alrededor de Ingel aparecieron cuatro rayos metálicos que formaron la estructura de un rombo completamente perfecto, las paredes se cerraron dejándolo encerrado, de este modo cayó en un letargo.

    05:00/5:00 A.M.

    A tempranas horas de ese mismo día el gobierno se percató de la caída del meteorito en el bosque Bávaro. Enviaron varios equipos para que lo encontraran y se hicieran con él.

    A parte de los científicos también se hicieron presente muchas personas que trabajan para las diferentes cadenas de televisión en el país, ellos querían tener la oportunidad de ser los primeros en captar todo de primera mano.

    Cuando llegaron al lugar dos científicos se acercaron al meteorito y fue en ese momento, que varios rayos metálicos emergieron de la roca. Aniquilado sus cuerpos tras convertirlos en fragmentos metálicos en cuestión de segundos.

    Los demás hechos ocurridos después de eso se convirtieron en un completo misterio, incluso era un misterio lo ocurrido al equipo de investigación que estaba en el bosque. Algunos soldados del ejército llegaron a la zona en donde encontraron todo destruido, además no había rastro de ningún cuerpo humano, ni nada que indicara lo que debió ocurrir en ese lugar.

    Lo único que había eran cosas destruidas, así como dos tiendas de acampar con algunas pertenencias, pero solo eso. Al no saber que ocurrió, el gobierno ni siquiera se molestó en realizar investigaciones más a fondo, y debido a eso desconocían por completo lo que dormía dentro de ese bosque.

    El segundo meteorito que había sido descubierto y el que le faltaba treinta y cinco días para llegar, cayó a la Tierra una vez los días pasaron, su caída pasó completamente desapercibida ante el gobierno, ya que se había estrellado en la isla de Rügen. Su tamaño fue muy similar al que había caído en el bosque.

    6 Años Después...

    En las profundidades del Bosque Bávaro se encontraban dos rombos metálicos, uno de ellos empezó a resquebrajarse poco a poco. Conforme se agrietaba los pedazos de metal caían al suelo.

    Una joven abrió los ojos y en ese momento todo el rombo metálico fue destruido. La misteriosa chica movió su cabeza lentamente para ver su alrededor. Luego se vio a sí misma y notó que estaba desnuda, con un leve brillo de sus ojos hizo aparecer varios rayos metálicos que formaron su vestimenta, conformada por un simple vestido blanco de una sola pieza y su calzado, siendo este unas sandalias del mismo color.

    Aquel extraño ser que intentó usar a la niña para sus cometidos, fracasó totalmente. Su grito resonó por todo el bosque al darse cuenta que no podía manipular a la joven. Sin embargo, a pesar que su cometido falló, este no había muerto, ya que aún podía ser capaz de utilizar el ser dentro del segundo rombo metálico.

    La niña que parecía tener seis años de edad, ignoró por completo aquella voz, empezó a caminar hasta desaparecer del lugar en un puñado de rayos metálicos. No solo ignoró la extraña voz, sino también el objeto restante de ese lugar.

    Cercanías de la Ciudad de Cham, Baviera, Alemania.
    Otoño del Año 2188.


    En las autopistas cercanas a la ciudad de Cham. Una familia viajaba en automóvil, querían visitar el Parque Nacional Bosque Bávaro. Su hijo estaba muy impaciente por llegar, había esperado meses para ese día…

    Continuará…

    Aquí termina Zero Hour, y como pueden ver termina donde inicia la sucesora. Espero sus opiniones que para mí son muy importantes. Gracias a todos los que se han pasado por aquí a leer esta historia, nos vemos el 8 de abril cuando publique la versión re-escrita de Lost Years. Les mando un cálido abrazo a todos.
     
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    Hola. Bueno, he leído el capítulo y llegó el momento de comentarlo.

    Primero que nada, creo que mi cabeza va a explotar XD. Esta es literalmente la cara que puse cuando lo leía.

    [​IMG]

    Ahora, voy a pasar a comentar el capítulo. Me ha gustado, pero lo sentí realmente apresurado por momentos. Hubo partes que necesitaban un poco de más de narración y tomarse con más calma para que se pudiera sentir más intriga al momento de ir leyendo. También deberías revisar el texto y podrías darte cuenta de que unas comas que pusiste podrían haber sido reemplazadas por puntos seguidos. No creo haber encontrado errores ortográficos.

    Claramente tengo preguntas que no me van a dejar dormir, pero las voy a mencionar al final.

    Todo indica que ninguna de las teorías que te comenté se cumplió. El meteorito cayó cerca de donde estaban ellos, y simplemente los había lastimado. Algo que me alivia, ya que Liz e Ilgen son los personajes más interesantes que se han mostrado en la historia, y claramente, se irán relacionando con los demás. Yo sospechaba que Liz podría quedar "criogenizada en metal" o "metalizada" y que eso llevaría a que su edad coincidiera con la de Zelig, dado a que él no había nacido en el momento de desarrollarse ZH. Aunque había algo dentro de mí que no me convencía del todo. Ahora ya todo tiene más sentido.

    Ya lo he dicho, pero lo repetiré. Creo que las escenas donde Ilgen mata a los humanos debieron ser mejor narradas. Al menos en donde mata a sus padres y a Alven. Después de todo, ellos lo amaban, y me habría gustado que se describiera la felicidad de haberse encontrado con él, y la angustia al ver que estaban siendo asesinados por el mismo, aunque él los haya matado de forma rápida. No lo considero necesario para el jefe o para los científicos, dado a que no interactuaron con él lo suficiente como para que esa escena fuera importante. Ahora estoy más ansioso que nunca por el reboot de LY. Aunque seré paciente y entenderé por qué te tomarás un descanso entre esta y la anterior.

    Ahora a lo que me dejará despierto varios días: mis dudas existenciales respecto a la historia. Con un número te marco las preguntas que tengo y con una R, la respuesta que se me ocurre.

    1- ¿Por qué cayeron los fragmentos metálicos en Alemania?

    R: Se me ocurre que alguien los envió. Me parece mucha casualidad que hayan caído de un día para el otro.

    2- ¿Los cometas estaban en el espacio y se vieron atraídos por los fragmentos metálicos que cayeron, o fueron enviados por alguien más a la Tierra?

    R: Creo que cualquiera de las dos podría ser posible. Probablemente la criatura que salió del mismo se haya enviado a sí misma.

    3- ¿Quién es esa criatura?

    R: No se dio una descripción de la misma, y solo se habló de su voz. Tampoco se mencionó si la voz era masculina, femenina, o sin género. Así que podría ser cualquiera. Tengo el presentimiento de que podría ser Zellene, pero ya que ninguna de mis teorías acierta, no pondría las manos en el fuego por eso.

    4- ¿Por qué eligió a Ilgen y a Liz para utilizarlos? Si podía controlar a la gente, ¿por qué controló a dos niños pequeños en lugar de a científicos o militares?

    R: Lo único en que puedo pensar es que, la criatura habrá creído que controlarlos a ellos sería más fácil por su tamaño.

    5- ¿Por qué no logró controlar a Liz?

    R: Estoy seguro de que los fragmentos metálicos que Liz tiene en su cuerpo evitaron que pueda ser controlada. Pero ahora se forma una situación más compleja:
    La criatura llegó a la Tierra, cayendo en Alemania, donde previamente cayeron los fragmentos metálicos. Probablemente los fragmentos atrajeron el meteorito, pero si estos eran capaces de combinarse con el ADN humano y permitirle al usuario escapar de su control, no tendría sentido que la misma criatura los hubiera enviado a la Tierra. Si creyera que los fragmentos eran suficientes para exterminar a la raza humana, ¿por qué ir en persona para eliminar a la humanidad? No estoy entendiendo nada ahora. Cada hipótesis que tengo anula a otra que ya he creado.

    Bueno, esas son todas. La verdad es que espero que todos los interrogantes se vayan descubriendo a medida que la historia va avanzando. Como dije antes, esperaré ansioso por el reboot de LY. Ya quiero ver las diferencias que hay entre la nueva y la antigua, a pesar de que no recuerde mucho la antigua. Espero que la historia pueda ganar más lectores que dejaran sus opiniones, así podría analizar sus teorías. Saludos.
     
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