Historia corta ZERO ZONE: Lost Years [Season 01]

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Zurel, 8 Abril 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 10: Años Perdidos.
     
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Título:
    ZERO ZONE: Lost Years [Season 01]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    10
     
    Palabras:
    4459
    Reydelaperdicion Muchas gracias Rey, por tus comentarios y apoyo a esta historia, yo también estoy un poco triste porque es el último capítulo de esta historia, pero al mismo tiempo, siento una alegría de saber que la historia ya estará próximamente en su tercera temporada, y créeme que espero sea de tu agrado para ti y a todos los que se pasen a leerla. Una vez más, gracias, y ojalá sea de tu agrado el último capítulo de LY. Saludos.

    Procederé a publicar el último capítulo Lost Years, espero que sea de su agrado y que la disfruten tanto como yo disfruté al escribirla. Quiero agradecerle a todos los que me han apoyado y sobretodo a los que leen esta historia en la sombra. Gracias por estár ahí, nos vemos en la siguiente historia. Saludos.

    Capítulo 10: Años Perdidos.

    Trudering-Riem, München, Baviera, Alemania.
    4 de Diciembre del Año 2188…


    Cuando la madre de Zelig vio el estado de Keith llegó a preocuparse en gran manera. Kathrin ofreció llevar al pequeño al hospital, pero Keith se reusó ante esa idea, no quería ir a un lugar de esos sin importar su estado. El joven intentó tranquilizar a la señora tras decirle que estaría bien si tan solo descansaba.

    Así que en base a eso la mujer llevó a Keith hasta la habitación de Zelig para que descansara, el pequeño de cabellos negros dormiría por esta vez en la cama de su amigo, quien se la ofreció tras ver el estado en que se encontraba.

    Durante la cena los únicos tres que se encontraba en la mesa era la señora Kathrin y su dos pequeños. La cena transcurrió en silencio y en total tranquilidad, cuando terminaron Kathrin lavó las vasijas con la ayuda de Zellene, mientras Zelig se entretenía un rato viendo la televisión. La señora al terminar se marchó a la habitación de su hijo, donde se encontraba Keith viendo la televisión un rato. Keith al ver a la señora decidió apagar el televisor.

    —¿Cómo te encuentras? ¿Sientes algún dolor? —Indagó la señora, preocupada por el estado del pequeño.

    —Me encuentro bien, ya no siento ningún dolor. —respondió el pequeño, agradecido por la preocupación de Kathrin.

    La madre de Zelig le tocó a Keith la frente y se percató que tenía fiebre, no parecía nada grave, Kathrin pensó que se le bajaría con una pastilla, así que desde la habitación le ordenó a su hijo que le llevara las pastillas para la fiebre. Zelig llegó en menos de dos minutos con una pastilla y un vaso de agua. Keith al tomarse la pastilla se recostó en la cama y se acurrucó lo mejor que podía por el frío.

    Zelig y su madre salieron de la habitación para dejar a Keith descansar. Debido a la situación de Keith, la familia decidió irse a dormir para que llegara rápidamente el próximo día y así ver como mejoraba el pequeño de cabellos negros. De modo, que sin más, los tres se marcharon a sus respectivas habitaciones.

    Ya que Keith se encontraba en la habitación de Zelig, este dormiría con Zellene en su habitación. Los dos pequeños se acomodaron en la cama sin problemas mayores al momento en que apagaron las luces con un simple chasquido de dedos. Unos minutos más tarde, Zellene se recostó en Zelig, pero el joven no dijo nada aunque se encontraba despierto. La joven de cabellos plateados observó la luz de la Luna que entraba por la ventana al mismo tiempo que sus ojos cambiaban a un color rojo carmesí.

    Justo en ese momento, Keith empezó a sentir un fuerte dolor dentro de su cuerpo. El dolor empezó aumentar a tal punto que el joven deseaba gritar y así lo hizo, pero cubrió su rostro con la almohada para que nadie escuchara sus desgarradores gritos. Su cuerpo empezó a sudar sin control tras soportar los dolores, que cedían levemente y al poco tiempo volvían a aumentar.

    Keith maldecía con todo su ser los fuertes dolores que debía soportar, no sabía de donde provenían, pero, sin duda, nunca antes sintió dolores como esos, para él eran como estar en el mismísimo infierno. Unas horas después, Keith logró dormirse tras sentir que el dolor cedía totalmente, su cuerpo estaba exhausto a más no poder, así que no duró mucho en caer dormido.

    9 de Diciembre del Año 2188…

    Zelig y Zellene jugaban en el jardín de la casa, siempre teniendo cuidado de no arruinar las flores de Kathrin. Ambos estuvieron jugando durante algunos minutos, hasta que la señora les llevó una pequeña merienda. Mientras comían, Zelig no pudo evitar sentirse mal por la ausencia de Keith. El pequeño había sufrido diversos dolores en su cuerpo y debía descansar si quería recuperarse por completo. Zellene, por su parte, no le preocupaba mucho la situación de Keith, después de todo, no moriría por un poco de fiebre y menos por dolores en su cuerpo.

    Hangar Null Zone, Base Aérea de Ramstein, Kaiserslautern, Alemania.
    10 de Diciembre del Año 2188…


    Edmund había finalizado la construcción de todos los núcleos de las ojivas. Los cuales formaban parte fundamental en los misiles, y aunque deseó crearlos rápido, no fue capaz de hacerlo ya que un pequeño error y todos habrían muerto ahí mismo. Los núcleos fueron enviados a otro lugar de la base, donde armarían los misiles para posteriormente ser transportados a la Zona de Lanzamiento. Schneider al terminar su trabajo con los núcleos, se marchó al laboratorio donde desarrollaban las vacunas para el virus Krytus.

    Trudering-Riem, München, Baviera, Alemania.
    11 de Diciembre del Año 2188…
    14:30/2:30 P.M.


    La señora Kathrin se había marchado a realizar algunas compras que necesitaba, Zelig la acompañó, mientras que Zellene decidió quedarse en casa para cuidar a Keith. El pequeño de cabellos negros se encontraba sentado en el sofá del hogar, a su derecha le acompañaba Zellene, quien leía una revista de moda que solía leer su madre adoptiva.

    Keith observaba el suelo fijamente que estaba siendo iluminado por la fuerte luz del sol que entraba por las ventanas. Aun sentía débil su cuerpo el cual pedía a gritos medicamentos, pero Keith se negaba a tomar muchos de ellos por el peligro de correr alguna sobredosis.

    Un silencio sepulcral reinaba en el ambiente, Keith no se atrevía a decir nada y Zellene solo leía la revisa sin mucho interés. Tras unos largos minutos el silencio se terminó.

    —Z-Zellene, ¿puedo preguntarle algo? —Indagó el joven, al ver a la mencionaba que estaba a su derecha.

    —¿Qué pasa? —Vio a Keith directo a los ojos al momento en que dejaba la revista en el apoyabrazos.

    —¿Crees que llegue a morir? —Keith quería saberlo, ya los dolores que sentía no eran para nada normales.

    —No lo sé —respondió la joven, sincera—. El poder que tienes actúa de muchas formas, puede que sigas con vida, pero igual puede acabar destruyéndote.

    —Es alentador escuchar eso. —Mustió con sarcasmo.

    —Aun te falta mucho para llegar a ser como Zelig. —dijo la joven, completamente seria.

    —¿Qué quieres decir? —El pequeño no comprendía las palabras de Zellene.

    —Zelig soportó el poder sin problemas, mientras que tú, no lo soportarse y por eso caíste al suelo.

    Keith se sorprendió por un momento al escuchar a Zellene, ella tenía razón, al ser débil su cuerpo terminó exhausto. Sabía que para eliminar ese hecho, debía volverse más fuerte y demostrarle a todos sus verdaderas capacidades.

    —Tienes razón, soy débil. —Reconoció Keith, molesto.

    —Veo que lo has comprendido. Quizás pienses que tienes un gran poder dentro de ti, pero no te dejes engañar. Si tuvieras el poder total que tengo, todo tu cuerpo se destruiría.

    Al escuchar a Zellene, Keith se sorprendió en gran manera, vio sus manos que temblaban inconscientemente sin poder controlarse. Las palabras de la joven le demostraron al pequeño, que Zellene no era humana, al menos, no una común. Su mente no era capaz de imaginar el poder que podría tener a esa edad de seis años, y mucho menos cuando llegara a ser mayor.

    Si bien, sentía miedo de ella, ese miedo se opacaba por el odio que había empezado a sentir contra Zelig. Simplemente, el odio fue en aumento con el paso de los días y no era capaz de negarlo. La mera presencia de su amigo le molestaba a tal punto que solo escuchar su voz aumentaba el odio contra él. Sin embargo, lo que más odiaba de Zelig, es que Zellene siempre estaba a su lado. Odiaba verlo con Zellene, siempre hablando, sonriendo entre sí, yendo de un lado a otro con ella.

    No lo soportaba, Keith deseaba eliminarlo de su camino a como diera lugar. Maldecía no ser él quien la conoció, quería estar en los zapatos de Zelig para tener todo lo que tenía su amigo.

    —Zellene, permíteme estar a tu lado. —dijo Keith viendo a la joven directo a los ojos.

    —Eso es imposible, yo he elegido a Zelig, y no voy a cambiar mi decisión por ti. —respondió, directa.

    —Yo puedo ser mejor que él y te lo puedo demostrar.

    —Tú no lo entiendes, Keith. No se trata de quien es el mejor, Zelig significa mucho para mí, no te pido que lo entiendas, porque nadie será capaz de hacerlo.

    Keith presionó los dientes al escuchar a la joven, odiaba con todo su ser escuchar a Zellene hablando de esa manera de Zelig, era consciente que nunca entendería porque significaba tanto para ella el pequeño de cabellos dorados, pero eso no significaba que habían cambiado sus planes de eliminarlo de su camino.

    Sala de Control, Base Aérea de Ramstein, Kaiserslautern, Alemania.
    17:45/5:45 P.M.


    El sol ya se encontraba en su fase de crepúsculo, su luz iluminaba toda la Base Aérea con un bello color naranja. Las luces de la base, poco a poco encendían conforme se acercaba la noche. Algunos misiles estaban siendo transportados a la Zona de Lanzamiento, otros ya estaban listos. El presidente alemán Heinrich Schwartz, se encontraba supervisando todo desde la Sala del Control de la base.

    En ese lugar le acompañaban varios hombres con distintos cargos del gobierno, incluyendo el vice-canciller Elster Wetzelr, pronto, también les acompañó Edmund, quien llegó a la Sala de Control. Una vez allí, saludó a cada uno de los presentes, muchos sintieron un gran honor tras conocer al creador del virus Krytus. Si bien, Edmund se sentía alagado, muy en el fondo sabía que Krytus no se comparaba en nada al virus Infinity, no creía merecer tantos halagos, después de todo, no estaba muy feliz de llegar a desarrollar un arma biológica.

    —Señor presidente, quiero mostrarle un gráfico. —dijo Edmund, viendo al mencionado, junto a todos los demás.

    —Adelante, profesor. —Le dijo el presidente, deseando ver el gráfico.

    A un lado de Edmund se hizo presente un gran holograma donde se veía la ciudad de Berlín y los ocho misiles en el aire, así como otro holograma de la estructura de los núcleos que portaban dichas armas.

    —Los misiles viajarán a una velocidad de mach tres, cada uno de ellos impactarán en el centro de Berlín, causando la muerte de miles de personas, en un radio de cincuenta kilómetros aproximadamente. —dijo Edmund, en el holograma se mostraba todo lo que acontecería con lujos de detalles.

    Todos se sorprendieron, Elster prestó mucha atención a los hologramas, y también a cada palabra de Edmund.

    —La estructura del núcleo que portan cada uno de los misiles —Continuó diciendo Edmund—. Está diseñada para alterar el virus Krytus momentos antes del impacto. La alteración disminuirá la letalidad del virus en un cincuenta por ciento. Esto nos dará un aproximado de tres horas para ayudar a la población con las vacunas.

    —¿Cuan letal es Krytus sin sufrir esa modificación? —Indagó un hombre, muy interesado, Elster prestó mucha atención.

    —Muy grande, Krytus es capaz de extinguir una ciudad como Hamburgo en menos de tres horas, hay que tener en cuenta que el virus se esparcirá por el aire, y eso ayuda también en el radio de letalidad.

    Una vez más todos quedaron impresionados, sin duda, Krytus era un arma muy poderosa, incluso se atreverían a decir que su poder superaba al de un arma nuclear, ya que su forma de ataque no dependía de provocar gran destrucción, pues su método era muy silencioso.

    —¿No cree que la explosión termine destruyendo el virus? —Cuestionó otro hombre un poco escéptico.

    —El núcleo es una bomba de tiempo, cuando reciba un fuerte impacto el virus se esparcirá muy rápido. Hablamos de centésimas de segundo. Será más rápido el esparcimiento del virus, que la destrucción total del núcleo.

    Las respuestas de Edmund dejaron a todos callados, Heinrich disfrutó ver a todos sus colegas en silencio, el profesor sabía hacer su trabajo, eso estaba muy claro.

    —¿Alguna otra pregunta? —Indagó Edmund, viendo a todos los presentes, quienes guardaban silencio ante las palabras directas del profesor—. Muy bien, con su permiso, me retiro. —dijo Edmund al darse media vuelta para salir.

    —Aguarde un momento, profesor. —Le dijo el presidente. Edmund lo volvió a ver con solo girar levemente su cuerpo.

    —¿Ocurre algo? —Indagó, curioso.

    —Quiero felicitarlo delante de todos, usted ha hecho un gran trabajo, profesor. Le aseguro que su nombre estará en los más grandes de la historia de este país.

    —Le agradezco el reconocimiento, señor, presidente. Sin embargo, no será necesario, yo solo cumplo con mi deber.

    Edmund abrió la puerta de salida y justo cuando estaba por dar el primer paso, fue detenido por las palabras del presidente al decirle;

    —Me gustaría que nos acompañe cuando llegue el momento, profesor. Después de todo, es su creación quien dará inicio a una nueva era.

    —No se preocupe, señor, presidente —decía Edmund sin volver a verlo—. Estaré al pendiente.

    Dicho esto, Edmund se marchó del lugar para ir directo a su laboratorio, había finalizado el trabajado del arma biológica, pero aun no terminaba su investigación del virus Infinity. Heinrich sonrió, le caía muy bien la actitud de Edmund, era un hombre con grandes agallas y eso lo demostró al dejar callados a todos. Sin duda, lo tendría presente para futuras investigaciones, y sobre todo para el proyecto Null Heer que se realizaría en las instalaciones NGene en un futuro próximo.

    Heinrich y todos los demás presentes continuaron viendo desde la sala los últimos preparativos de los misiles. Todas las armas ya estaban en la Zona de Lanzamiento. Lo único que faltaba eran algunos preparativos para el despegue que se estimaba para dentro de siete horas.

    Trudering-Riem, München, Baviera, Alemania.
    20:30/8:30 P.M.


    Kathrin y su hijo Zelig habían regresado hace ya varias horas. La señora preparó la cena en poco tiempo, así que llamó a los tres pequeños para que cenaran. Durante la cena todo marchaba bien, entre los cuatro cruzaban algunas palabras para que el silencio no reinara entre ellos. Zelig le mencionó a Keith sobre algunos videojuegos que vio en algunas tiendas y hasta le dijo los que deseaba tener. El joven de cabellos negros solo se dignó a sonreír.

    Zellene fue capaz de ver en Keith la molestia que sentía cuando escuchaba a Zelig, estaba claro que no era el mismo que conoció al principio, eso significaba que había cambiado, y vaya que sí lo hizo.

    —Discúlpeme, señora, pero no tengo apetito. Aun me duele el cuerpo, así que mejor me iré a dormir. Buenas noches.

    Keith se marchó a la habitación, dejando a todos muy confundidos y extrañados a excepción de Zellene. La cena terminó y la señora lavó todo como solía hacerlo para después marcharse a dormir. Kathrin esperaba que Keith se sintiera mejor al día siguiente, porque esa noche ni siquiera probó vacado, empezaba a preocuparle su salud muy enserio.

    23:45/11:45 P.M.

    A altas horas de la noche, Keith salió de la habitación para tomar un poco de agua, caminó por la casa a oscuras, teniendo como su única ayuda la poca luz de la Luna que llegaba a los diversos rincones del hogar. Llegó a la cocina y ahí tomó un poco de agua, después se sentó en el sofá, quería pensar un poco en sí mismo.

    Zellene se encontraba durmiendo placenteramente con Zelig. Sin embargo, sintió algo que la hizo despertar, se sentó en la cama y vio a todos lados, con la esperanza de encontrar al responsable que le hizo despertar de su delicioso sueño. Al ver que no había nadie, salió de la habitación para ir directo a la primera planta con la intención de tomar un poco de fresco.

    Keith estuvo ahí durante algunos minutos, hasta que empezó a escuchar algunos pasillos en las gradas. Keith pensó en esconderse, pero decidió quedarse ahí, ya que la persona que llegó no podía verlo en esa oscuridad tan espesa. El pequeño escuchó cuando Zellene abrió el refrigerador, se sirvió un poco de fresco en un vaso y guardó lo demás. La joven se tomó el fresco y justo cuando Zellene estaba por marcharse, escuchó la voz de Keith.

    —Z-Zellene… —dijo Keith al acercarse a la joven.

    —¿Qué haces aquí a estas horas? —Indagó la pequeña, viendo a Keith por el rabillo del ojo derecho.

    —Solo quería pensar en mis sentimientos. —respondió Keith.

    —¿En tus sentimientos? —Le pareció muy extraño que Keith pensara en cosas como esas, después de su actitud con Zelig. La joven giró totalmente para ver al pequeño.

    Zona de Lanzamiento, Base Aérea de Ramstein, Kaiserslautern, Alemania.
    23:50/11:50 P.M.


    El presidente Heinrich Schwartz desactivó el seguro del botón rojo y una vez listo terminó presionándolo, causando el despegue de todos los misiles uno tras el otro. Justo en ese momento, la IA de Edmund le alertó sobre la activación de los misiles. Un enorme holograma se materializó frente al científico, donde se mostraban las armas con dirección a la capital.

    Trudering-Riem, München, Baviera, Alemania.
    23:55/11:55 P.M.


    —Me he dado cuenta, que debo destruir a Zelig. —decía Keith, viendo la joven a los ojos.

    —¿Destruirlo? ¿Y qué ganarás con eso? —Zellene no se sorprendió, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver cuán engreído era Keith al pensar en algo como eso.

    —Voy a destruirlo para tenerte a mi lado. Te voy a demostrar que soy mejor que él en muchos aspectos.

    Keith se acercó a Zellene para acariciar con su mano derecha el bello rostro de la joven, esta acción por parte de Keith, enfadó en gran manera a la joven al punto en que sus ojos se volvieron rojos al instante. Rápidamente, Zellene apartó el brazo de Keith con su brazo izquierdo. El movimiento de Zellene fue muy violento, Keith se tambaleó a la derecha y fue en ese momento en que el pequeño sintió un fuerte ardor en su brazo.

    —¡No vuelvas a tocarme! —gritó molesta la joven.

    El joven de cabellos negros, vio que su brazo derecho tenía varias cortadas, donde salía bastante sangre. Keith volvió a ver a Zellene con furia y logró apreciar que en el brazo izquierdo de la niña, habían emergido diversos fragmentos metálicos muy afilados con forma de navajas. Al ver que Zellene le hizo daño, Keith inconscientemente le asestó un golpe en el rostro de derecha a izquierda con el puño cerrado. El fuerte golpe hizo que Zellene se moviera hacia el mueble donde estaban todas las figuras de cristal.

    El mueble se tambaleó violentamente, provocando que diversas piezas de cristal cayeran al suelo y se destruyeran. Zellene se hizo a un lado antes de que algunas figuras le cayeran encima. El fuerte sonido de los cristales resonó por toda la casa, esto hizo que Kathrin se despertara.

    Zelig se despertó por la fuerte voz de Zellene, el joven salió de su habitación lentamente y cuando se acercaba a las gradas que daban a la primera planta, escuchó el sonido de varios cristales rompiéndose. Aquel sonido hizo que el pequeño terminara por despertarse totalmente, caminó lentamente por las gradas para evitar algún accidente, ya que le era difícil ver en la oscuridad.

    Zellene estaba muy molesta, se acercó a Keith con gran furia, lo tomó de la camisa y lo empujó al mismo mueble, el impacto con él hizo caer múltiples piezas de cristal, causando de este modo aún más ruido por toda la casa. Fue en ese momento que Zelig llegó a la sala, vio todo el desastre con la poca luz de la Luna, que entraba por la ventana.

    Los pequeños continuaron peleando sin percatarse de la presencia de Zelig. Keith se abalanzó sobre Zellene igual de molesto que la pequeña. Antes de poder hacer algo, Zellene tomó a Keith del cuello con su mano derecha y lo levantó a varios metros de altura sin mucha dificultad, después lo lanzó a la mesa de cristal, donde Keith terminó cayendo, provocando la destrucción total del mueble.

    Del cuerpo de Zellene emergieron varios fragmentos metálicos con forma de púas. Los fragmentos se encontraban en sus brazos, piernas, espalda, rostro y manos. Los fragmentos de sus manos formaban extrañas garras que tomaban el lugar de las uñas. Ese aspecto tétrico en la joven causó terror en Zelig, quien no pudo hacer más que pronunciar el nombre de la pequeña.

    —Z-Zellene…

    Zellene volteó su mirada a Zelig, sus ojos se abrieron al máximo, pronto sintió un profundo terror al saber que el pequeño la vio con esa forma tan tétrica. La niña caminó lentamente hacia el joven, mientras que este solo retrocedía al mismo tiempo.

    —Z-Zelig… —dijo la niña, acercándose lentamente a él.

    —¡Aléjate…! —gritó el pequeño, aterrado.

    En ese momento, Zellene sentía tanto miedo que los fragmentos empezaron a propagarse poco a poco sobre su cuerpo. La joven al vivir eso en carne propia le asustó aún más.

    —Z-Zelig. ¡A-Ayúdame, por favor…! —gritaba la joven al ver como los fragmentos consumían su propio cuerpo.

    —¡No te acerques! ¡Aléjate!

    Zellene deseaba la ayuda de Zelig, pero este solo la veía con ojos llenos de terror, y para empeorar las cosas. La señora llegó para ver lo que pasa, se impresionó al ver todo ese desastre, pero al ver a Zellene, su cuerpo se estremeció a tal punto que sintió su corazón detenerse.

    —Z-Zellene... —Los ojos de Kathrin se abrieron al máximo, no era capaz de concebir la tétrica forma en que se había convertido la joven.

    —M-Mamá… —dijo Zellene, sin creer que su madre la fuera a ver así.

    12 de Diciembre del Año 2188…
    00:00/12:00 A.M.


    Al marcar la media noche, el terror puro se apoderó de Zellene, la joven con todas sus fuerzas gritó «¡Ayúdame!». En ese momento, un poderoso destello emergió del cuerpo de la joven, el cual se fue esparciendo rápidamente. Todos los presentes se vieron envueltos tan rápido que nadie logró hacer algo.

    El destello se esparció con gran rapidez por toda Alemania, causando destrucción en todo lugar y matando a miles de personas. Aquel destello, no era más que una gran explosión de energía que Zellene liberó con una cepa extremadamente peligrosa del virus Infinity, llamada; Aclipse.

    La explosión destruyó los ochos misiles que contenían el virus Krytus en pleno aire, a tan solo un kilómetro antes de impactar en Berlín. Ya que la explosión liberada por Zellene cubrió toda Alemania, no había un lugar seguro ante lo que acontecía en ese momento.

    Durante cinco largos minutos se mantuvo aquella poderosa explosión de energía que causó destrucción en el país como nunca antes. El destello de energía desapareció totalmente, dejando mostrar un país destruido parcialmente. Miles de estructuras desde casas, edificios, torres, barcos, aeropuertos, aviones, ciudades enteras y hasta carreteras fueron destruidas. Las cifras de las personas muertas empezaban a contarse en miles y continuaban en aumento.

    El presidente Heinrich Schwartz al ver que sus misiles fueron destruidos, estableció la ley marcial en todo el país al ver la destrucción que había azotado contra Alemania. El ejército actuó inmediatamente ante la ley. Centenares de tropas se movilizaron a las ciudades más afectadas por el evento, una de ellas era la ciudad de Trudering-Riem en Múnich.

    Las fronteras de Alemania fueron cerradas para evitar que la pandemia se propagara a otros países. Los aeropuertos se vieron afectados por la ley marcial, ningún avión podía entrar o salir del país hasta que el presidente no levantara la ley. A todos los pilotos se les advirtió, que si despegaban sin autorización, derribarían los aviones sin importar la cantidad de personas que viajaran en ellos. Así mismo, los muelles se vieron afectados del mismo modo, y la advertencia también aplicó a todos los barcos.

    Millones de personas lograron sobrevivir, pero aquellos que lo hicieron fueron infectados por el virus, causando que los fragmentos metálicos se materializaran sobre sus cuerpos, convirtiéndose así en presas del virus Infinity. El cual los consumiría en un lento proceso que terminaría con su irremediable muerte.

    Los soldados se dividieron en parejas para buscar sobrevivientes en toda la ciudad, un equipo de soldados llegó a lo que antes había sido la casa de Zelig. Allí, encontraron a Zelig viendo fijamente el lugar donde antes se encontraba Zellene, quien había desaparecido. Atrás de Zelig los soldados vieron un puñado de fragmentos metálicos que tenía una forma humanoide.

    Uno de los hombres se acercó al niño para llevárselo de ahí y justo cuando lo tomó de los brazos. El fragmento humanoide atrás de él se desfragmentó en miles de pedazos que se esparcieron por el aire. Por suerte, el soldado llevaba una máscara para evitar ser infectado en caso que el propio aire lo estuviese. Nadie lo sabía, pero esa forma humanoide se trataba de la madre de Zelig, quien fue presa del virus en su estado puro.

    Los soldados buscaron entre los escombros rastros de algún otro sobreviviente, pero no hallaron nada. Al ver que Zelig fue el único que sobrevivió decidieron llevárselo, mientras uno de ellos le informaba a sus compañeros que habían encontrado a un niño y como consiguiente clasificaban el área como despejada.

    La destrucción que asoló Alemania el 12 de diciembre del año 2188 a las cero horas fue tal, que dicho evento se le conoció como El Diciembre Caído. Un evento que, sin duda, pasaría a los anales de la historia en ese país.

    En la cima de uno de los edificios de la ciudad se encontraba aquel misterioso joven de nombre Rainhard, observando el caos de toda la ciudad de Múnich con la Luna a sus espaldas. Rainhard al ver la destrucción de la ciudad, presionó ambos puños con fuerza en señal de sentirse molesto, todo indicaba que a pesar de los años la historia de Zenon aún no terminaba.

    Continuará…

    Dato Curioso:
    La fecha en que cayó el meteorito, durante los eventos de Zero Hour, es la misma en la que se desató El Diciembre Caído. Coincidiendo en día, mes y hora; 12 de diciembre - 00:00/12:00 A.M.
     
    Última edición: 9 Junio 2018
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    Reydelaperdicion

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    Hola. Llegó el momento de cerrar este capítulo en la historia de Zero Zone.

    Tengo que decir que fue el capítulo que más me ha gustado de todos, incluyendo ZH también. Estaba tan concentrado en la lectura que no encontré errores. No sé si los habrá o no, pero yo no di con ellos XD.

    Ahora paso a comentar. Uno de los motivos por el cual comparé esta versión con la anterior en el comentario que hice al capítulo 9, fue para no hacerlo en este. Así que comentaré exclusivamente de este capítulo y las diferencias con el de la versión anterior.

    Tengo que decir que me sorprende que Keith haya llegado a desarrollar un odio tan profundo para ser un niño. Pero en esta parte se vio mucho mejor y más detallado como se va construyendo hasta estallar. En la parte anterior se sentía forzado y era difícil de comprender. Ahora se sintió genuino, e incluso pude simpatizar un poco (solo un poco) con él.

    Hay algo que no me cierra.

    ¿Por qué Keith pregunta eso cuando fue él quien extorsionó a Zellene para tener el poder? Incluso él mismo dice que quería ser igual a ellos, así que no le veo sentido a esa pregunta. A Zellene le interesaba salvarse de ser acusada de asesinato, no le interesaba la fuerza del chico.

    Es interesante ver como el vice canciller se ha mantenido callado y atento a todos los datos que revelaran. Espero poder ver mucho más sobre él para conocer sus motivaciones en esta historia.

    Imagino que eso es algo a explorar en la siguiente temporada. Espero no equivocarme.

    Sobre lo acontecido en el final, me gustó mil veces más esta que la versión anterior. Ver como Zellene se transformaba y como Zelig se asustaba y como su madre reaccionaba ante ella, además de ver como Zellene perdía el control de sus poderes fue mucho mejor que la versión anterior. En esa versión, Keith logró imponerse ante Zellene a pesar del hecho de que era más débil que ella. Esta parte fue mucho mejor respecto a la lógica de los acontecimientos y al desarrollo de personajes.

    Muero de ganas por leer la temporada que viene, dado a que es una de la cual no se sabe nada. Sin duda alguna, estoy impaciente por ponerle mis ojos encima XD.

    Eso será todo por ahora. Desearía que más gente leyera esta historia, porque realmente merece tener más lectores. Ojalá puedas ganar más dentro de poco. El reinicio ha sido una idea inmejorable. Ahora queda ver como termina todo. Tengo curiosidad por ver si Rainhard e Ilgen aparecerán en la historia. Además de ver que ocurrirá con Keith y Zellene, además de ver un poco sobre el tratamiento que Zelig ha sufrido.

    Con esto me despido hasta la próxima parte. Saludos.
     
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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Hola, Zurel, ¿cómo has estado? Por lo que he notado has estado inactivo, espero que muy pronto vuelvas para leer esto. Espero que toda vaya bien, te deseo lo mejor.

    Pues tarde pero seguro, aquí estoy para continuar leyendo.


    Capítulo 3:


    Wow, empezamos el capítulo muy fuerte, con una masacre impresionante. Ya en el último capítulo de Zero Hours Ingel demostró destrucción, aquí comenzamos de esa forma. Que pro cierto, ¿nadie ha notado que ese escuadrón ya no está vivo?

    Pasando con Zelig, pobre, romperse de esa forma el hueso, afortunadamente Zellene lo curó, y por ende, vemos como ella no ha sido corrompida como lo hizo su hermano. Pero lo que en verdad me intriga mucho es conocer la razón por la que ella no recuerda nada o después del meteorito; Han pasado seis años (si no mal recuerdo), me parece extraño que aquí Zellene diga que nunca a tenido familia, ni un nombre… aunque claro, quizá quien esté hablando no sea la Liezel que conocimos, y si es así, ¿la esencia de Liezel murió o todavía esta viva en algún lado?

    La verdad es que tengo muchas preguntas y sé que estás se irán respondiendo mientras la historia avance, hasta me atrevería a decir que algunas se responderán hasta futuras entregas. Así que no me queda más que continuar leyendo.

    Por cierto, en esta versión Keith está más desarrollado y me gusta mucho más, en realidad Zelig también. Me gustó mucho el agregado de que Keith se haya sentido culpable de la desaparición de su amigo.



    Capítulo 4:

    Olvida lo que comenté sobre el escuadrón anteriormente, ya leí que Ritter fue en busca de ellos :)

    Me encantó la resolución de Zelig de no dejar a Zellene, pero me impresionó (en cierto grado) las respuestas de ambos padres: por un lado, la positiva respuesta de Kathrin sobre aceptar sin meditar un poco las cosas, sin preguntarse si en verdad Zellene no tenía familia, aunque quedó enamorada y la pareció linda a primera vista, así que es lógico que deseara adoptarla. Por el contrario, la negativa de Edmund me pareció extraña, si bien es cierto que antes que decir si adoptarla o no, no creo que decir un “No” y ya fuera lo mejor, hubiera dicho que antes de eso lo pensaría. (Pero son cosas mías). A pesar de todo, y sabiendo que terminarían adoptándola, me alegró leer que Edmund haya aceptado al reconocer que era una chica muy agradable y la heroína de su único hijo. Ya desde el anterior capítulo se puede ver que Zeling y Zellene se complementan mutuamente, nacieron para estar juntos :)

    Bueno, sabiendo como se desarrollaran (más o menos) los sucesos entre los tres, yo no diría que tan bien.
    Siendo sincera, sentí un poco de miedo al leer que los soldados divisaron a Ingel en el bosque porque temí por ello. No es que haya sido un personaje de Ritter, pero me dio penita su lamentable muerte.

    Excelentes capítulos. Por ahora eso es todo, después paso a leer lo demás y a dejar mi respectivo comentario. Hasta otra, Zurel.
     
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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Capítulo 5:

    Me encanta la interacción que tiene la familia con Zellene, preocupándose por su pasado y por ella. Esas cosas hacen más amena esta versión. Cada uno de los integrantes los siento más reales y más vivos.

    La verdad no recordaba el nombre, me imaginé, pero a un así volví para atrás para verificar si se trataba de la madre de Liezel, y efectivamente, Kerstin es el nombre de ella. Quisiera saber si algún día la recordará tal vez por eso me pareció muy triste la reacción de Zellene respecto a su madre, si bien nosotros sabemos la verdad y ella no, crea que fue vilmente abandonada y en cierta forma está en su derecho, no sé, me apreció muy triste que a esa edad no le se interese un poco por su familia.

    No estoy segura si ya lo había mencionado pero Zellene siempre me a parecido demasiado fría, a excepción de con Zelig que suele ser muy cariñosa, pero con los demás, su modo de hablar su actitud, es muy fría.

    La aparición de ese Rainhard fue lo mejor del capítulo; no sé quien es, de dónde es, no sé nada de él pero me gustó y espero saber su historia y el destino que tendrá en la historia. Es inevitable, siempre me han gustado esa clase de escenas por ello, personalmente, fue la que más me gustó porque me intriga quien es.

    El capítulo fue bueno, mas hubo un detalle que me hizo ruido, la escena final, ¿por qué Katherin decidió o vio apropiado que Zellene durmiera en la misma habitación que Zelig? Lo más lógico sería que Keith y Zelig estuvieran en una habitación y en la otra Zellene (ya sabes, por ser una niña). Ahora, si es para que ella no se sintiera sola, ¿por qué no poner junto a los tres? ¿Por qué separarlos de Keith? Si fuera este último, me sentiría muy mal, quizá hubieran aprovechado eso para describir cómo se sintió el joven ante esa decisión, cuestionarse por qué a ellos sí y no a él.

    Ese momento me pareció una excusa para que Zellene y Zelig estuvieran juntos. Ya me imaginé a Katherin deseosa de juntar a sus hijos, a tan corta edad… y eso no me gusta, pero bueno, esa fue mi visión. Lamento si soné cruel o aguafiestas, pero soy un tanto quisquillosa con esas cosas aunque parezcan ínfimas. Si algo no me gusta, lo digo.


    Capítulo 6:

    Fue tierno y lindo cuando ambos estaban acurrucados, sobre todo las palabras de Zelig le dijo. Aunque me hubiera gustado más si por ejemplo, como lo mencioné en el anterior capítulo, Zellene hubiera ido a buscarlo a él y así aprovechar eso para provocar más impacto en el lector, o por el contrario, haber sido Zelig quien salió de su cama para no dejarla sola y ya luego haberle dicho eso; desde mi punto de vista, la conversación que tuvieran ambos hubiera impactado más. Aunque como lo mencioné, es solo un comentario.

    Realmente me sorprendió lo que Zellene le hizo a ese pobre trabajador, debo decir que al principio sospeché en él y que ella había actuado de esa forma porque lo reconoció y le tuvo miedo o algo así, a aparentemente fue un accidente y ella no quiso hacerlo. Debe sentirse con mucho miedo de ella misma, si no controla bien sus poderes puede perjudicar a los demás. Sé que es una niña pero creí que los controlaba bien.

    Sin embargo, lo que en este capitulo, a mi parecer, sobresalió fue Keith y su forma chantajear a Zellene. Ya desde corta edad muestra un ingenio en eso; si es así no me imagino cuando sea mayor. Debo mencionar que cuando él comentó sobre las dos cámaras de seguridad me pregunté cómo lo sabía, fue una mentira para poder obtener el poder que ambos tenían. Me gusta ese ingenio maloso que inspira Keith en esta versión, aunque más que nada siento que actúa de esa forma porque en cierta forma siente que lo apartan y hasta cierto punto tiene miedo de ser olvidado; es el aire que siento de él, y no es tan descabellado pues sus padres lo dejaron a cargo de los padres de Zelig, así que puede que desde el hogar haya crecido de esa forma.

    Al principio Keith (mejor dicho a anterior versión) no me llamaba la atención y hasta lo llegué a ver como un relleno pues no estaba bien desarrollado, en esta versión, aunque sigo creyendo que sale muy poco, está mucho más desarrollado y eso me gusta. Es el personaje que más llama mi atención.


    Eso es todo por hoy, después pasaré a leer lo siguiente. Un saludo, Zurel.
     
    Última edición: 18 Agosto 2018
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    Kay Greenwish

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    No cabe duda, Zellene sabe más de lo que aparente por lo que mencionó del virus, si es un poco complicado su funcionamiento, pero creo que necesito de leer lo en acción para poder disipar toda dudas. Me gustaría poder ver en próximos capítulos como intentar utilizarlo, por lo menos un poco. Sabemos que ahora ambos varones poseen poderes, y quisiera saber como planear utilizarlos, aunque seguro que eso será en un futuro y no por ahora pues la historia tiene pocos capítulos y ye estamos al final.


    Me imaginé la tierna escena de Zellene le da un beso a Zelig. Por fin llegaron al hogar de la familia de Zelig y me alegra que a ella le gustara su nuevo hogar junto con su habitación. Igualmente, se encontró con una familia muy agradable, que la aprecia y la quiere mucho. A tal punto de quererla como a una hija aunque la hayan conocido pocos días atrás.

    Y bueno, a esperar lo que hará y descubrirá Edmund.

    Otra cosa que disfruté del capítulo ocho fue leer las descripciones de cómo Edmund comienza con sus investigaciones. Estuvo bien descrita y hasta logré imaginarme todo detalle. Y el que se enterara de que Zellene es Liezel me sorprendió y quisiera saber como lidiará con eso. Tal vez no mencione nada y lo deje como solo algo que él descubrió o, en privado, le pregunte algunas cosas a ella haber como responde. Por como se a estado mostrando Edmund, me imagino que pude ser eso último.

    Disfruté mucho la interacción que tuvieron Zellene y Keith; y que este último intentara controlar su poder y ver como se siente, lleno de celos y envidia como Zelig pudo lograr cristalizar la planta cuando él solo pudo fragmentar casi nada de la planta. Keith son duda está odiando cada vez más a Zelig y tal vez éste crezca más debido a las últimas palabras de amenaza que le dijo Zellene.

    Disculpa que este comentario no haya sido muy elaborado, la verdad no estaba muy inspirada a la hora de comentar. Pero ambos capítulos fueron muy buenos. Siempre disfrutando cuando se trata de escenas de los tres niños.

    Y bueno, me faltan dos capítulos más para terminar Lost Years. Pasaré a leer cuanto pueda.
     
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    Kay Greenwish

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    Capítulo 9 y 10:

    Un gran dilema por los científicos como Edmund, tienen miedo de que utilicen de que utilicen sus inventos e investigaciones con el fin de hacer un arma destructiva, y por lo visto, el presidente así lo hará. No obstante, él continuará con sus investigaciones porque lo tiene en sus genes y eso mismo lo sabe el presidente. Sin contar que demostró ser valiente para ocultar lo mejor posible la verdadera raíz de sus investigaciones al superior.

    Además, ya analizó la sangre de sus hijos, así que gracias a la sangre de Zelig creó el virus Krytus. Ahora me queda más claro la diferencia de ambos virus; siendo el creado mucho más primitivo que el Infinity, el original.

    Lo que me sorprendió demasiado fue que Keith, en el capítulo nueve, se disculpara con Zelig, y se tragara su propio orgullo para poder hacerlo. Eso solo demuestra lo complejo que es y será ese personaje. En este capítulo se mostraron muchos acontecimientos, pero estuvieron muy bien llevados porque no se me hizo que la historia fuera rápida. Y no digo nada de cómo terminó éste capítulo, me dio mucha pena y asombro ver lo que le sucedía a Keith. ¿En verdad Zellene le estaba haciendo eso? Es más bien por el virus que ahora tiene. Esa escena me dejó literalmente con la boca abierta.

    ¿Y qué puedo decir del último capítulo? Fue digno para terminar con Lost Years. Leer como Zellene se transformaba al perder el total control de su poder fue alucinante y leer como quedó todo el país tras El Diciembre Caído fue impactante.

    El único error que noté fue este:

    Es, "pedirte" no perderte.

    Esto no sé si sea un error, pero llamó mi atención:

    ¿Aquí la palabra es fresco o refresco (soda), lo dijo porque al principio pensé que se trataba de que ella iba a tomar un poco de aire fresco porque sintió aquello que la despertó, pero luego, se menciona:
    Dandome a entender que fue a tomar (beber) refresco.
    Y mi duda en sí es, ¿se escribe así la palabra dónde vive quizá? ¿O fue un error?

    Lo único que me hizo ruido y no me gustó fue el comienzo del capítulo diez; la negligencia que la madre de Zelig al no llevar a Keith al hospital al verlo en su estado, no importa que él se haya negado, es un niño que está a su cuidado, con mayor razón debió haberlo llevado o mínimo informarle a los padres del niño el estado en que se entrababa.

    Pero bueno, ahora que he termianado de leer Lost Years, dejaré un pequeño resumen:

    Personajes:

    La madre de Zelig no sobresalió mucho, no obstante, no quita impacto, hizo bien su papel de una madre amoroso que se preocupa por la seguridad de sus hijos.

    Edmund es sin duda un personaje que mueve la historia, en realidad, podría decirse que tiene un gran protagonismo pues fue él quien descubrió todo lo relacionado con el virus Infinity. Y gracias a él se creó el arma y por consecuencia El Diciembre Caído, un suceso que marcará un antes y después en todo Zero Zone.

    Zelig, debo admitir que a pesar de que en esta versión esté más desarrollado, todavía, y también, hubo momentos en que me desesperaba por su inocencia, lo cual no debe ser algo raro teniendo en cuenta su edad. Pero al estar rodeado de niños como Zellene y Keith, me supo a poco. Pero a pesar de ello, sé que esto a penas ese le comienzo. Y un dato es que a veces sentía aborrecerlo por él simplemente porque me daba la sensación de que Zellene lo sobrevaloraba mucho; al decir que era “esto y aquello” cuando yo solo veía a un chico en su más pura inocencia.

    Zellene, nunca me agradó, la verdad, ni siquiera en la anterior versión, y en está mucho menos. Había momentos en que solo no me agradaba y en otros que la odiaba tanto como Keith a Zelig. Una chica muy fría y mezquina, que solo se interesaba en Zelig y que cuando se describía una emoción que sentía, inmediatamente una acción que ella hacía, demostraba que tal vez esos “sentimientos” eran más bien reflejos de su anterior humana que la actual ella. La verdad nunca me han gustado ese tipo de personajes, así que es más un gusto mío que nada. Convirtiéndose en el personaje menos favorito.

    Keith, lo amé en está versión. Me gustó mucho el personaje, tiene muchas debilidades, un anhelo, una amor completamente imposible, una fuerza de voluntad muy fuerte pues hacerle frente a Zellene a pesar de saber que es débil, uf, y esos pequeños detalles siempre me han fascinado a la hora de analizar a un personaje. Mi personaje favorito de esta temporada.

    Mi capítulo favorito es el nueve, fue perfecto en mi opinión. Las escenas y momentos estan perfectamente bien alineadas, las descripciones estuvieron muy bien, sin ser cansinas ni pesadas de leer, y literalmente es el capítulo que me leí en una sentada. El que menos me gustó, diría que el siete; Hogar, por decir uno, aunque también tuvo sus partes muy buenas. Pero si fue el que tardé más en terminar de leerlo, más que nada por las descripciones cargadas que tiene.

    Partes favoritas: En todas las que Keith apareció. Y debo decir, que la escena de Rainhard, y el final donde se muestra a él observando toda la devastación.


    Y pues nada, eso sería todo de mi parte para Lost Year. Como noté que ya has comenzado a publicar la temporada dos, me dispongo a leerla cuando tenga tiempo.
     
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