Mitología You Are the Reason—Luisõ

Tema en 'Otros Fanfiction' iniciado por Laviuncchi, 1 Marzo 2019.

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    Laviuncchi

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    Título:
    You Are the Reason—Luisõ
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1421
    Allí va mi corazón latiendo...

    Las manos me tiemblan.
    El cansancio en los ojos es irrefutable... necesitan del descanso, necesitan de ti.

    Mi respiración no es tranquila aunque lo parezca, mi apariencia siempre ha contradecido a lo que dicen los demás, soy la oscuridad para los enemigos aquel ser que al cerrar tus ojos te hará temblar y quedar tieso cual gallina muerta por la estrangulación del humano que intenciones de alimentarse, yo apareceré para volver a transformarte en una misma maldición, la cual porto como condenado.

    Desde que llegué quise demostrar que no era igual a mis antepasados, que yo podría lidiar y sobrevivir al mal que poseía entre garras. Ser un ser como cualquiera, un héroe pero yo necesitaba de ti.

    Aquellos ojos brillosos cuales eras tú capaz de ver en el fondo del camino donde ni siquiera un alma caminaba, tú eras capaz de verme. De ver lo que de verdad cargaba con esa mirada ausente y presente al mismo tiempo.

    Tristeza, desasosiego para muchos, pánico para otros.

    Sé que intimido, que causó desastres imperdonables pero es parte de la naturaleza de "él", fui maldito por una unión prohibida de la diosa dormilona y el Dios del mal, hace más de miles de generaciones guaraníes, pero sé que aunque creas que soy una peste, con aquel fétido aroma, junto con mis gruñidos que se logran escuchar a distancias no muy lejanas, igual me lograrás salvar.

    Conocido por rondar cada martes, viernes y épocas de Luna llena en lugares santos, justo en dónde descansa para siempre el cuerpo de la gente, sólo sepultureros del cementerio me reconocen por la gran desconsiderada manía de roer y comer aquellos huesos unos con otros, con carne o sin ella en la manta oscura que posee la noche.

    Por la misma razón dicen que soy un caos andante, que rompo todo a mi alrededor. Es posible que sea cierto, mi familia se desmoronó por poseer la habilidad de advertir con solo una palmada fría en el hombro del próximo su día final, lo hice con mi madre solo surgió instintivamente, no era mi intención, pero sucedió.

    Días después ya era conocida como el Dios de la muerte, de mal augurio, mis hermanos dejaron de observar me con cariño, tan solo con miedo, asco, decepción.

    La primera vez en que te ví, supuse que eras un ente del más allá, lejos de ser alguien del pueblo de dónde nací, que ya iba portando esta maldición por lo que resta de vida.

    Al levantar la mirada...

    Te ví, sentía como mi corazón seguía sangrando por todo lo que había roto con el correr de los años. Pero aquello se había disminuido y el dolor era menos.


    Eras tranquilo, solitario, aquella mirada que pude percibir en ti se partía en dos versiones, tú eras consciente de ellos. Cuando te gruñí aquella noche no te alarmaste si no que, te quedaste estático sin saber que decir, comprobando una vez más que eras otro de los testigos de:

    "Ese ambiente fresco que cala los hueso, congela el alma y cuerpo, ante tal horrible apariencia."

    Ojos brillosos... Perro negro con una gran cabeza, más que su cuerpo con el aroma fétido de los muertos de cual este se alimentaba.

    Te gruñí de nuevo, diciendo que me dejarás sola, obligándote con esos dientes afilados que lo hicieras, quizás no era la nota más explícita pero no podía escribir siendo que tenía patas en vez de manos. Quería estar sola.

    Un hueso rozó tu hombro pero ante tal reacción mía, tan sólo esbozaste una sonrisa parecías divertirte pero negabas lentamente con la cabeza, te acercaste a paso firme en aquella oscuridad con la chamarra ocultando tu ser; tus dos versiones las cuales yo podría percibir con facilidad con mis ojos amarillos y tenebrosos.

    You Are The reason...
    (Tú eres la razón)


    Al escucharte pronunciar aquella frase me descolocaste. Sin embargo no hizo lo suficiente para salvarte de mi ataque.

    Ese gran perro de tamaño amenazante te saltó encima, tenía la alarma encendida gritando por cada fibra del pelaje suelto, cada fina fibra del ser estaba en total desconfianza. Con la misión de atacarte porque por el mismo hecho del cual todos huían de mi, el peligro en ti. Sin embargo, lo acunaste, le hiciste mimos que ninguno nunca fue capaz de hacer.

    Hace tiempo había roto toda unión del hilo de confianza en desconocidos como tú, e inclusive con los demás, por el dolor del que me causaban fuera de esta bestia, pero tu llegaste para salvarme.

    El tiempo pasó, de un momento a otro ya no te ví volver a visitarme.

    Sintiendo como mi corazón volvía a sangrar, mis manos temblaban, con aullidos a la luz de la Luna fui suplicando por ti.

    Perdiendo mi sueño en los recuerdos más dulces que ahupaban mi ser.

    Esa vez en el que pudiste percibir mi ser por esos gruñidos, el aroma asqueroso que emanaba y la sangre aunque te fuera manchando, parecía no importante tan solo abrazabas a la bola de pelos, le dabas el amor que siempre había deseado.

    Esas noches iba corriendo mi mente en forma de hilos sueltos siendo recuerdos nostálgicos y necesitados de ti.

    Ahora eras tú la razón de mi existir, con solo el comienzo de tú visita había hecho que me acostumbrara a sentir de nuevo lo que era ser protegida entre un abrazo, entre palabras dulces y desconcertantes.

    Con el pasar de las noches supe que no eras como el resto no fuiste llegando en medio de la noche a aventurarte en el cementerio como los hijos de hombre, valientes, que siempre terminaban huyendo cagados e impregnados del orín humano justo por el miedo de haberse encontrado conmigo.

    Tú, no huiste.
    Tú, me amaste.
    Te gruñí.


    Te toqué, y moriste al estar entre mis garras, tan solo pude ser capaz de reconocerte por que volviste a dejarme cómo en el comienzo de nuestra historia.

    Volviendo a romper todo lo que quería, y consumiéndote, cómo aquellos huesos del cuál fuiste testigo de ver.

    Esta vez solamente me rompí, te estaba consumiendo en huesos, tú carne, pero esta vez las lágrimas salían y tú sangre era quien me abrazaba. Esta vez si me sentía el verdadero monstruo que todos decían que era...


    Luisõ


    Un monstruo, ese perro negro que era conocido por pasar entre las piernas de personas pérdidas en el manto de la noche, no había ni tenía compasión si era mujer u hombre, cualquiera se convertía en el esclavo de esta maldición. Sin esperanzas mi descendencia ya estaba impregnado en los que había rosado mi ser, no importaba si la mujer no creía en mí al principio, al final en efecto, todo a su tiempo llegaba con parir al séptimo y último hijo varón/mujer.

    Hasta en la última y típica forma, desde que te convertí en mi comida dejé de preocuparme en lo que pudiesen decir, tan solo mordía y atacaba siguiendo pérdida en el mundo, sin un objetivo decidido, escalando montañas y océanos de palabras que se abalanzaron hacia ese perro de la noche.


    Ya no podía escapar de lo que había hecho, la mochila ya estaba hecha y esta para siempre estaría sobre mis hombros.

    Tan solo quería estar a tú lado, contigo. Deseando que volvieras a arreglar lo que había roto.

    Y allí va de nuevo temblando mi mano, siendo tú la razón, mi corazón sigue sangrando...

    Te necesito ahora.

    Si tan solo pudiera retroceder en el tiempo,
    protegerte como lo hiciste con solo ese abrazo, evitando, huyendo como una cobarde, probablemente estaría aquí, pero no lo hice y ahora quisiera poder demostrarte como soy en verdad, la bestia soy yo, nunca fue él, ese destino cruel y realista.

    Tan sólo quería que tu fueras desde el principio la razón, si tú, la caliopea tras estas palabras. Que te protegieras, que confiaras en ti mismo, para así dejar de lastimar, ni pelear más contigo mismo.

    Por eso quiero, que por ser Luisón te tengas más de cerca, más no dependas de los demás. Primero debes confiar y quererte a ti mismo para que los demás vean lo bueno en ti. Nunca olvides de dónde eres, o cual maldición te toma diferente. Porque cada persona es un mundo lleno de locura diferente. Y sólo tú puedes hacer real el motivo de ser un héroe.
     
    Última edición: 1 Marzo 2019
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    ¡Oye! ¿Qué es eso de utilizar el folclore local como trasfondo para un relato?
    Bueno, debo decir que fue inesperado. Por ahí habría quedado interesante con algún Yasy Yateré (nah, mentira... el Luisõ está más que bien).
    He captado ciertas connotaciones a lo que sería tu papel o el mío, pero como que no se termina de separar... es como que está demasiado diluído.
    (Bueno, lo esperable es que tú misma seas Luisõ, pero hay momentos en los que no pareces serlo).
    Sin embargo, es una idea muy buena esta. Y como que me doy cuenta que vas mejorando de a poco el empleo de ciertas palabras y conceptos.
    Muy bien por ti, de verdad.
    XD
     
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    Laviuncchi

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    ¿En que parte? O acaso te he desorientado al estilo kuroko-kun? Okno x"D
    Gracias, he estado trabajando y metiéndole a conocer la cultura folklorica a mis escritos. Por toda mi gente y lectores paraguayos que aun no saben tirarse al fuego o en este caso a la boca de las 7 bestias.
     
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