Song-fic de Naruto - Yo quisiera ser (song-fic)(choino)

Tema en 'Fanfics Terminados de Naruto' iniciado por MelodiaVal, 3 Diciembre 2010.

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    MelodiaVal

    MelodiaVal Noctambula

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    Yo quisiera ser (song-fic)(choino)
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    Hola!!!! primero que todo, estoy mas que hiper mega archi feliz!!!!
    aprove matematicasssss!!!!!
    era la ultima que me quedaba y ya esta, termine el año y no me llevo ni una
    en fin, por fin puedo subir algo luego de tanta tension, un crack (o no tan crack -_-U)
    ChoIno, basado en la cancion de Reik "yo quisiera ser"
    espero les guste

    Soy tu mejor amigo, tu pañuelo de lágrimas
    De amores perdidos.

    —Hasta pronto viejo Ichiraku —saludó un muchacho rechoncho de cabello castaño y espirales en las mejillas, mientras salía del puesto de ramen luego de una buena dotación de fideos con carne de buey.

    Chouji comenzó a caminar pensativo en lo que tendría que hacer; debía pasar a comprar los víveres, algunas papitas para el camino, visitar a Shikamaru para averiguar sobre los exámenes chunnin —a petición de Naruto—y visitar a Ino que acababa de regresar de viaje luego de ir a buscar unas raras flores al país fluvial.

    —¡Chouji! —se oyó un desgarrador grito femenino a lo que el muchacho, librándose de sus pensamientos, volteó recibiendo en sus brazos a una muchacha albina de ojos azul eléctrico, que lloraba con desconsuelo—. Me siento mal —dijo esta arrojándose al pecho del muchacho. El castaño se sonrojó un poco a causa de abrazo de la joven, pero pronto se contuvo; debía da recordar que era su amigo y tenía que comportarse como tal.

    —¿Qué ocurre Ino? —interrogó el joven a la muchacha mientras observaba a su alrededor; la gente abundaba y las miradas, siempre acompañadas de los cuchicheos, no paraban de fluir—. Sabes, mejor vayamos a otro lado —mandó el joven a lo que la mujer Yamanaka se percató del gentío, y echando chispas por sus ojos lagrimosos, provocó la circulación de la gente.

    —Vamos al monte de los Hokages, allí probablemente no haya nadie —propuso la albina a lo que el moreno asintió.

    Te recargas en mi hombro, tu llanto no cesa
    Yo solo te acaricio

    —¿Me dirás que ocurrió? —interrogó el muchacho de ojos brunos mientras se sentaba en compañía de su mejor amiga y esta se escurría la nariz.

    No habían tardado mucho en llegar al monte de los Hokages, pero tuvieron un pequeño retraso a causa de que la fémina se colgó del brazo del chico rogándole que le comprara helado. <<Encima tenía que pedir el pote más grande>> pensaba el muchacho mientras recordaba el histérico episodio en la heladería. Ino, sin pudor alguno, tomó un cucharón y comenzó a comer helado de manera incontrolable.

    —¡Que rico, hace mucho que no comía algo dulce! —chillaba la joven Yamanaka mientras pensaba en las limitaciones de su dieta.

    —Oye Ino, si comes así estropearas tu figura —comentaba el castaño mientras observaba el mantecado relamiéndose los labios; tanto helado de tantos sabores en un solo pote lo tentaba de sobremanera.

    —Ya no me importa, no… no quiero saber nada más con la dieta —comentó la chica a lo que el joven Akimichi abrió los ojos como plato a causa de la sorpresa provocada por su compañera.

    —¿Qué ocurrió? —interrogó nuevamente y la joven, sonrojada, lagrimosa y con helado de vainilla escurriendo por su cara logró soltar la explicación.

    —Shika… Shikamaru m-me estaba… Shikamaru me engañaba —logró por fin musitar, bajo pero entendible. Chouji la miró con compasión mientras recordaba a su compañero planteándose el dilema de Ino-Temari. <<Al parecer Shikamaru ya eligió>>se dijo a sí mismo el joven robusto. Ino se recostó en el hombro del muchacho, aun comiendo mientras las lágrimas caían dentro del helado—. Le pedí una explicación… y que me dijera si me quería a mi o… a esa… Te-Temari, pero… rompió conmigo por ella —fue diciendo la muchacha absolutamente destrozada mientras el joven la acariciaba en silencio y corría el mechón de cabello que cubría el ojo de la joven.

    Y me dices “¿por qué la vida es tan cruel con los sentimientos?
    Yo solo te abrazo y te consuelo
    Me pides mil consejos para protegerte
    De tu próximo encuentro sabes que te cuido

    —Chouji ¿puedo preguntarte algo? —interrogó la mujer a su acompañante que observaba un punto fijo en la nada con ojos perdidos. El muchacho asintió levemente, pero lo suficiente como para que su compañera se percatara de ello—. ¿Por qué la vida es tan cruel? Es decir, en los cuentos que me contaban de niña, la princesa se enamoraba del príncipe, y él se enamoraba de la princesa ¿por qué no es igual en la vida real? —fue ilustrando la muchacha mientras volvía a meter el cucharón cargado de mantecado dentro de su boca. El joven de ojos brunos la abrazó entre sus grandes brazos mientras la joven buscaba soporte en él.

    —Pregúntaselo a otro, yo no te puedo responder —dijo el gordito observando ya asqueado a la chica manchada en su totalidad de líquido amarillento; ver tanto desastre ya le había quitado las ganas de comer.

    —Tengo miedo, no creo que sea capaz de soportar otra pérdida así ¿¡Que haré en las misiones cuando tengamos que salir juntos!? ¿Cómo haré para verlo a la cara? —chillaba la mujer como si del fin del mundo se tratara.

    —Ino, deberías calmarte, mírate, estás echa un desastre, tienes toda la ropa sucia y tu pelo parece maraña —decía el muchacho señalando la ropa manchada de la joven y el cabello suelto y enredado de esta. La albina se acarició un poco su cabellera mientras se relamía los labios, avergonzada.

    —Es que ya no se que más hacer, si nadie me va a querer y va a querer que me cuide o algo parecido, supongo que puedo hacer lo que YO quiera, ¿verdad? —preguntó asertiva la chica de ojos azules a lo que el castaño no pudo negarse.

    —Eres mi amiga y te quiero, ¿no crees que tengo derecho a decirte que no quiero verte así? —interrogó el chico a lo que la muchacha, roja de tanto helado engullido en tan poco tiempo agachó la cabeza.

    —Yo solo quisiera saber qué hacer la próxima vez que salga con alguien para no acabar así ¡intento ser lo más perfecta posible pero tampoco soy Kami-sama! —se quejaba la chica alterada como una muchacha de tres años. Chouji la miró con la típica gotita estilo animé recayendo en su nuca.

    —Pues… no soy bueno con esto de los consejos románticos, pero espero que te sirva el saber que si me necesitas te ayudaré —se explicó el hombre de ojos brunos con una sonrisa correspondida por su amiga.

    Lo que no sabes es que yo quisiera ser
    Ese por quien desvelas y te desesperas
    Yo quisiera ser tu llanto
    Ese que viene de tus sentimientos
    Yo quisiera ser ese por quien
    Tú despertaras ilusionada
    Yo quisiera que vivieras, de mí siempre enamorada

    El joven sonrió, pero en su interior lloró. Aguantaba a su amiga ante cualquier situación, pero ella no sabía que el mayor deseo del muchacho era ser él el motivo que el que lloraba. El mayor deseo de Chouji era hacerle ilusión a la joven, que soñara con él, que se enamorara de él, lo único que quería era alguien que lo quiera…

    —No es justo ¿por qué estoy tan sola? —chillaba Ino cosa que hacía a el joven Akimichi sentirse un hipócrita ¿cómo podía sentarse allí tranquilamente a fingir estar de acuerdo en que la muchacha no tenía a nadie que la amara, cuando en realidad moría por ser él quien la amara con su permiso? Un nudo se formó en la garganta del muchacho.

    —Piénsalo bien Ino, algún día encontraras a alguien a quien amar, alguien que te apreciará tanto como yo aprecio a quien me regale costillitas, ¿comprendes? —fue explicándose el chico mientras el hambre le invadía nuevamente luego de pasarle un dedo por la comisura de los labios a la mujer.

    —¿Pero cuanto debo esperar? ¿Y si jamás aparece? —se interrogaba la muchacha. El muchacho se cuestionaba internamente, ¿le decía o no le decía? El dilema lo torturaba profundamente, pero prefirió callar.

    Tú te me quedas viendo,
    Y me preguntas
    Si algo me está pasando

    La joven Yamanaka observaba con interés al muchacho; hacía rato que estaba extraño y evitaba su mirada. El muchacho notó la vista de la chica fija en él, pero volteó el rostro, prefería no observarlo directamente.

    —Chouji ¿qué te pasa? Estás raro hace bastante rato —interrogó la joven de ojos azules a lo que el muchacho agachó la cabeza dudando de que responder.

    Y yo no sé qué hacer
    Si tú supieras que me estoy muriendo
    Quisiera decirte lo que yo siento
    Pero tengo miedo de que me rechaces
    Y que solo en mi mente, vivas para siempre

    El castaño comenzó a dudar, no sabía qué hacer ¿debía explicarle a la muchacha que lo estaba matando internamente, o sería mejor callar y sufrir el castigo pero sin riesgo de perderla? El miedo era fuerte, él no quería arriesgarse a nada, los por qué inundaban su mente, al igual que los quizá.

    —Chouji, te pregunté algo —se hizo escuchar la muchacha ante la acomplejada mirada del chico de ojos brunos. ¿Y si Ino solo podía pertenecerle en su mente? Pero… ¿Y si le decía que sí? El muchacho despegó los labios en un intento de soltar respuesta.

    —Ino, yo…

    Una semana después, Chouji se veía a sí mismo detenido frente a la farmacia esperando a la muchacha albina salir del interior. La joven salió feliz y radiante y entregó un sobre al chico.

    —Toma, este antiácido es muy bueno, lo usaba en mi dieta a base de cítricos para poder comer sin que me chillara el estómago —fue explicándose la chica y el gordito sonrió agradecido con su amiga por ayudarle con su problema de acidez del que le había contado la semana anterior en el monte de los Hokages. El castaño no pudo evitar notar que la fémina traía detrás de ella una bolsa y la curiosidad fue superior que cualquier cosa.

    —Ino ¿qué es eso? —interrogó el muchacho señalando la bolsa. La muchacha buscó con la mirada hasta percatarse de que su amigo se refería a la bolsa.

    —Ah, esto, acabo de iniciar una dieta en base a soja, dicen que ayuda al tamaño del busto —confió la mujer mientras colocaba las manos en su cintura y el chico se sonrojaba ante el comentario y su pecaminosa mirada que no pudo evitar bajar a la altura de la delantera de la chica. Ino observó al costado y sonrió—. Allí está Sai, debo irme ¡Sai-kun! —gritó la muchacha luego de dar un fugaz beso en la mejilla al joven Akimichi.

    Chouji observó con una sonrisa melancólica a la mujer de sus sueños alejarse corriendo y colgarse del cuello del chico de cabellos negros que no era él. Su corazón dio un vuelco al ver como la albina feliz lo besaba, por lo que el chico se volteó y comiendo papitas de adentro de una bolsa, se alejó del sitio pensando en que mientras ELLA fuera feliz, el debía de sentirse dichoso, considerando que era su mejor amiga

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    espero les haya gusta!! sayo!!!! I am so very hapy!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
     
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  1. Daise
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