de Inuyasha - Y él no vino nunca... no llegó.

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Heather, 11 Septiembre 2010.

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    Heather

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    Y él no vino nunca... no llegó.
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    Y él no vino nunca... no llegó.

    Fandom: InuYasha.
    Título: Y él no vino nunca... no llegó.
    Summary: Kagome se preparaba para su cita con el gran amor de su vida…pero algo sucedió con él que no llegó; la dejo plantada y no precisamente por otra mujer.
    Pareja: Inuyasha&Kagome.
    Tipo: Song.fic.
    Clasificación: T.
    Advertencia: Muerte de personaje.
    Género: Tragedia-drama.
    Terminado: Sí.
    Cantidad de palabras: 1.425

    Este song.fic ya lo había subido en enero del presente año, hace más de 9 meses. Pero lo quería subir nuevamente, obviamente está mejor escrito que la primera versión y un poco cambiado, pero se mantiene acorde a la canción de Floricienta: Mi vestido azul. También lo entregué para el concurso de Escritos de InuYasha 2010, en la categoría de song.fic.


    Y él no vino nunca… no llegó…

    Releyó la carta del correo que había recibido minutos antes. Era de su amado; Inuyasha, un chico de pocas palabras. “Nos vemos en el pasaje de los besos” era lo que decía el papel que la joven arrugaba entre su pecho.

    La chica suspiró y guardó la carta en un cofre color rosa. Se levantó de la cama con entusiasmo, mientras estiraba sus brazos y abría la boca. Luego, se dirigió hacía el baño; allí abrió la llave de la regadera y espero que el agua cayera sobre su cuerpo desnudo. Cuando pasaron veinte minutos, salió con el cabello mojado y una toalla sobre el torso del cuerpo. Miró la hora y sonrió. Después buscó en su armario un vestido que usaría para la cita. Lo había encontrado, era un vestido azul largo que tenía un pequeño escote en el pecho, en forma de v, era muy llamativo. Lo abrazó como a un peluche y sintió el aroma de éste. Lo tiró en la cama y se quitó la toalla, luego se colocó una prenda delicada entre sus partes íntimas, que hiciera juego con el hermoso vestido; aunque eso no importará mucho, la chica tenía esperanzas de que esa noche sería la mejor de su vida.

    Al cabo de unos minutos, se encontraba con el vestido puesto, luego, se miró en el espejo de cuerpo completo. Si éstos hablaran, de seguro habría dicho que era la más linda del lugar. Miró el maquillaje que se encontraba encima de la peinadora; lo pensó dos veces antes de maquillarse y, al final, decidió que por está ocasión, no usaría nada de eso.


    Y yo te voy a esperar…

    Y no me voy a pintar;

    Yo sé que te gustó mucho cuando me vez natural.

    Y llegaré tan puntual, no quiero perder más tiempo;

    Cada segundo que tardás… es un beso que te resto.


    Inuyasha salía de su trabajo como publicista de una empresa de calzado, miró la hora de su reloj y se dio cuenta que llegaría tarde para su cita con Kagome, debía preparase. Hace tres años que salía con Higurashi, al principio la relación había sido un poco fuerte; él, muy seco y arrogante; y ella, histérica y llorona. Pero ese día era el momento adecuado para pedirle matrimonio… Habían vivido muchas cosas juntas desde el comienzo de la relación, y era hora de pasar a otro nivel. Ese sería el día…

    Caminó rápido por las enormes calles, chocando entre la multitud de personas que corrían para llegar a tiempo a equis lugar; pensó que tal vez debía hacer lo mismo, pero volvió a mirar la hora y aún le quedaba tiempo.

    Y antes de llegar a sus aposentos, sonó el teléfono que guardaba en el bolsillo de su saco; lo sacó rápidamente y habló:

    —¿Quién es? —preguntó de un solo golpe. Él era de esos hombres impacientes, arrogantes, tercos y creídos.
    —Hola Inuyasha, soy yo, Kikyo —contestó una voz fémina al otro lado de la línea. Inuyasha torció el mentón mientras sacaba las llaves de su departamento.
    —¿Qué querés? —decía penetrando en el lugar; encendió la luz y lanzó las llaves al sofá.

    Kikyo había sido su ex novia antes de haber comenzado la relación con Kagome, a ésta última no le agrada mucho la presencia de la joven Kinomoto, y en un principio se molestaba con Inuyasha porque creía que salía con ella por el parecido físico su ex. Pero los malos entendidos habían quedado hacía un lado. Kikyo quería hablar con él, pero Inuyasha le comentó que no podía, que se vería con Kagome para pedirle matrimonio. Colgó la llamada y se adentró en el baño de su recamara, quitándose las prendas de vestir por el camino, hasta llegar a la ducha con el cuerpo desnudo.


    ***
    Kagome bajó las escaleras del departamento, abrió la puerta de salida y miró el vestido por última vez. Llamaré la atención de todos, pensó la joven con un sonrojo al salir de su casa. El cabello, suelto, bailaba con la brisa del viento. Brotaba ese exquisito aroma que envolvía a Inuyasha. Todos en la calle la miraban alagando su hermoso vestido; algunas chicas susurraban entre ellas misma, otros, como los hombres, se quedaban perplejos ante la dama que paseaba por las calles con ese vestido tan hermoso, sacado de un cuento de hadas, en donde ella era la princesa en busca de su príncipe azul.

    Cuando Inuyasha me vea… pensaba Kagome sintiendo como sus mejillas ardían; se había colocado el mismo vestido con el que conoció a Inuyasha hace tres años, qué bueno que al menos le quedaba todavía. Recordó como lo había conocido. Fue en una fiesta de disfraces, en donde ella cargaba ese vestido azul con un antifaz que cubría sus ojos; le había tocado bailar accidentalmente con Inuyasha; él lucia un hermoso traje de príncipe, con un antifaz igual, que sólo dejaba al descubierto esos hermosos ojos color dorado. Bailaron toda la noche como la tradición pedía, aunque a regañadientes; ella se quejaba de las pisadas de él, e Inuyasha se quejaba de lo parlanchina que era.

    Cuando llegó al lugar indicado, pudo notar que brotaba un aroma natural a flores. Respiró hondo cerrando sus ojos, mientras la brisa pegaba en su rostro, moviendo lentamente su cabello. Miró el reloj de la esquina: había llegado quince minutos antes. Era puntual y conocía a Inuyasha, no le gustaba esperar.


    Me pondré el vestido azul

    Que sé que te gusta más… Dejaré mi pelo suelto,

    Para que baile en el viento.

    Y en nuestra esquina de siempre el aire se ha perfumado.

    Porque en todas las ventanas el amor se está asomando.

    La hora había llegado. Inuyasha salía de su casa con una enorme sonrisa; vestía elegantemente, con un traje de príncipe, el mismo de hace tres años. Le había mandado hacer algunos ajustes, ya que él había hecho ejercicio y no le quedaba, mas la costurera hizo un milagro para que el joven volviera a entrar en ese traje.

    Avergonzado de las miradas de los desconocidos, entró en una tienda de flores y compró una rosa roja; las mismas que le gustaban a Kagome. Pagó la rosa y salió hacia su destino.

    Mientras seguía caminando, vio a su ex novia cruzar una calle, acechada por el peligro.

    —¡Kikyo! —gritó, y corrió rápidamente.

    Se oyó el chirrido de llantas, el sonido de vidrios que se rompen y el ruido seco de un cuerpo que cae al suelo, y luego silencio; seguido por la multitud de personas que rodeaban al cuerpo afectado.


    ***
    Se llevó las manos al pecho, agarrando con fuerza el dije que colgaba del cuello; aquello que Inuyasha le había regalado cuando cumplieron el primer aniversario. Sintió como la respiración le era agitada; cansada de esperar y del mal presentimiento que tenía, se sentó en un banco. Sacó su teléfono de la pierna, y no vio mensaje de él.

    Su vestido comenzaba a mancharse y arrugarse. Hacia más de una hora que se encontraba en esa esquina, esperándolo, con el vestido azul… Trató de llamarlo pero no contestó; cubrió su rostro con las manos, mientras el clima se ponía en su contra y, lentamente, las gotas daban acto de presencia, cayendo a diestra y siniestra, sin importar qué mojaban a su paso.


    Pero no vino nunca, no llegó

    Y mi vestido azul se me arrugó… Y está esquina no es mi esquina,

    Y este amor, ya no es mi amor…

    Su vestido anhelado se encontraba empapado y su cabello humedecido. Se levantó y se fue llorando de aquella esquina; lloró despacio, sin mirar atrás, con los brazos sobre su cuerpo.


    Pero no vino nunca, no llegó

    Y yo jamás sabré lo qué pasó

    Me fui llorando despacio... Me fui dejando el corazón.


    Y me robaste la esquina, y me quedé tan perdida

    A donde vuelan mis sueños, a un callejón sin salida…

    Cuando llegó a su casa, entró con cuidado; mojando el suelo por causa de las gotas que caían de su pelo y el vestido mojado. Subió a su cuarto, cerrando la puerta con fuerza. Se quitó el vestido azul y quedó desnuda, colocándose sólo una bata de seda.


    Y me quité mi vestido, que tanto te gustaba,

    Total me siento desnuda; total ya no tengo nada…

    No quería imaginarse que le pudo haber dejado plantada por otra chica; por Kikyo, semanas atrás le había contado que ella lo perseguía, que quería volver con él. ¿Y sí volvieron? ¿Y si ahora eran novios? Las preguntas no dejaban de atacar a Kagome hasta que el timbre de la casa la sacó de sus pensamientos. Kagome tardó unos minutos en bajar y abrir la puerta; al hacerlo, un policía se encontraba parado en la entrada, con el sombrero en la mano, y en la otra mano una rosa roja.


    —Es usted Kagome Higurashi —preguntó con un poco de tristeza, se le podía notar en su voz.
    —Sí —respondió ella sin ánimos. El policía le entregó la rosa roja con una nota; Kagome sonrió al pensar que podría ser de Inuyasha… y así fue; era de su amado, con una nota que decía: Querés casarte conmigo. La joven sonrió a más no poder y olió la rosa.

    —Lamento informarle que el joven tuvo un accidente y… —hizo una breve pausa, mientras miraba el suelo, que aún estaba mojado. Kagome sintió que de un momento a otro algo dentro de ella se destruiría en mil pedazos—murió —concluyó el policía entregándole una bolsa con las pertenencias que tenía Inuyasha en el momento del accidente.


    Y él no vino nunca… no llegó…
     
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    Zhiiny

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    Re: Y él no vino nunca... no llegó.

    Omg Antonella fue un bello song-fic, fue tan hermoso que me puse a llorar, ademas justo en ese momento estaba escuchando esa canción.
    Me gusto mucho como narraste la historia, senti todas las emociones de Kagome, pude sentir como cambio el mundo cuando el policia dijo que Inuyasha había muerto.
    La cancion "Mi vestido azul" de Floricienta es mi favorita, le quedaba perfecta a la pareja.
    Ademas me robaste la idea, yo iba a escribir un song-fic de Inuyasha y Kagome con esta cancion.
    Adoro la idea, espero ver otro song-fic con canciones de Floricienta.
    Sayo~
     
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    Nopal

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    Re: Y él no vino nunca... no llegó.

    Lo adore y lo odie....
    Buaaaa, Inu lin do bello, queo como estampilla, buaaa no se vale...
    Que cruel es el destino buaaaa.

    Ahora si odio mas a Kikyo *si eso es posible*, Inuyasha por salvar a esa loca despechada dio su vida...buaaaa, ¿por que? eres mala y Kikyo malisima...buaaaa.
    Paresco una cascada...buaaaa...sayo...mamataa neee buaaaaaaaaa.
     

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