One-shot What if? the walking dead game: hope

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por Fénix Kazeblade, 16 Diciembre 2014.

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    Fénix Kazeblade

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    Escritor
    Título:
    What if? the walking dead game: hope
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2192
    Que lo disfruten.

    Mi nombre es el Vigilante, una entidad cósmica celestial encargada de observar cada suceso que ocurre en cada rincón de la creación, en cada universo, galaxia o planeta. En miles de ocasiones he visto perecer a la humanidad por males que ellos mismos desencadenaron hasta su perdición: desastres, enfermedades, plagas, invasiones.

    La lucha constante de supervivencia por el hombre ante cosas que amenazan su extinción, rompiendo lazos que habían permanecido juntos y entonces de desvanecen. Pero en algunas ocasiones cosas que parece el fin suelen sólo ser un nuevo principio.

    Años atrás en esta realidad, Lee Everett era trasladado hacia la prisión por un crimen del que muchas personas hubieran presumido era a cierto modo justificado, él hubiera querido que fuera distinto, algo atravesó en el camino de la patrulla que lo llevaba y terminó volcada en medio del bosque, fue en ese momento al quererse liberar que el mundo había dejado de regirse por lo que estaba bien o mal, ya sólo importaba sobrevivir pues ahora los muertos caminaban sobre la tierra.

    Logró llegar hacia una casa donde conoció a Clementine una pequeña niña oculta de su nana convertida en una de estas criaturas, luego de que Everett acababa con ella decidía proteger a la niña, surgiéndole que salieran de su casa a un lugar más seguro, así emprendían una travesía donde ocurrían cientos de desventuras para ellos, aunque conseguían aliados, perdían a muchos y Clementine terminaba a manos de un extraño que la había manipulado haciéndole creer que tenía a sus padres con él.

    Lee era mordido al salir a buscarla y aunque le amputaban el brazo, terminaba pereciendo salvando a la niña que se había transformado prácticamente en su hija, por un disparo de ella misma para evitarle la agonía de ser un caminante.

    Pero ¿Qué tal si?...

    Un hombre corre en la oscuridad sin inmutarse ni un poco por los lastimeros y mortales quejidos de los muertos vivientes que rodean el lugar, pega un salto olímpico de uno de un camión de carga a un autobús escolar pasando por encima de las manos putrefactas de las criaturas que ansían su carne, hay un sólo objetivo en su mente, estos años en medio de este infierno le han enseñado que pensar así es lo que te mantiene con vida.

    Los gritos de la mujer se incrementan la valla que separaba el refugio de aquellas personas de los caminantes seha terminando rompiendo, ojala la historia de este pueblo se hubiera escrito con menos odio y egoísmo, así Crawford no hubiera sido condenado. Sin embargo no todos en el pueblo eran culpables y vale la pena buscar entre los escombros para encontrarlos.

    Dos tajazos de un hacha vuelve astillas la puerta de madera de lo que alguna vez fue un salón de clases, una mujer de cabello marrón hasta el cuello, retrocede por impulso aterrada al pensar que son los monstruos los que han derribado la puerta.

    —Soy un amigo, tranquila, todo estará bien—le indica mientras extiende su mano hacia ella, la chica la toma estrechándola con fuerza—¿Hay alguien más aquí? —pregunta el hombre piel morena.

    —Lily, su padre ellos…—presiona sus labios y cierra los ojos.

    —Lo lamento, supongo que has perdido a mucha gente. —la estrecha hacia él, ella no puede evitar acurrucarse por un momento, no creyó que en medio de apocalipsis pudiera volver a sentir un gesto así.

    La chica observa en este momento su brazo derecho y la ausencia de una mano en él, encuentra sus ojos presionando sus labios con un poco de melancolía.

    —Pero antes del amanecer la noche suele ser más oscura, yo tengo alguien que me hacer no perder la esperanza—agrega.

    —Lee, ¿encontraste a alguien? —murmura una voz desde su pantalón, se trata de un walkie-talkie que porta prácticamente de milagro.

    Él toma rápidamente el aparato entre sus manos abrazando el auricular.

    —Encontré a alguien pequeña, ya vamos para allá, ¿estás segura? .

    —Sip, no hay muchos de ellos cerca y abriré sólo hasta que reciba tu señal. —indica la niña del otro lado de la línea.

    —¿Es una niña?, ¿tienes a una niña contigo? —pregunta sorprendida, no creía que volviera a ver alguna—¿Es tu hija? —pregunta mientras sigue las indicaciones, huyendo ambos entre los pasillos.

    —Lo es ahora, ella, me mantiene vivo—señala con un gesto paternal—Me llamó Lee.

    Un zombi surge de uno de casilleros y derrumba al hombre de pronto, este presiona los dientes y empuja a la criatura a la pared, casi al mismo tiempo que la chica suelta un grito ahogado. Ella busca con que ayudarlo, pero él actúa rápido, mantiene al caminante a raya con el mango de su arma.

    Tiene algo muy grande por que luchar y no va rendirse jamás. Retrocede perforándole la frontal a monstruo en un ruido crujiente y acuoso producido por el hacha. Mira agitado a la chica, ella lo observa maravillada, algo ve distinto en él que ni en tiempos en los que todo era normal vio en otro hombre.

    —Soy Carley—le indica la chica con el nerviosismo de una colegiala.

    Ese brío protector que le rodea, tan fuerte y a la vez cálido le ha cautivado. Una historia de los dos aquí sí puede ocurrir.

    ***********************************

    Lee llega hacia su pequeña y la estrecha entre sus brazos, ella lo besa en la mejilla abrazándolo también, su inocencia ha perdurado a pesar de todo la oscuridad que la rodea y jamás se extinguirá.

    —Me da gusto que estés bien—le dice la niña sonriendo.

    —Siempre estaré contigo Clem—le responde acariciando su cabello.

    El lugar donde habitan se ve bastante acogedor para el mundo donde se encuentran sobre todo porque en la esquina de este hay un cálido fuego en donde se cocina algo apetitoso.

    —¿Tú lo has hecho? —pregunta la chica recién llegada sonriéndole a la pequeña.

    —Si—afirma tímidamente por la cabeza—es guiso de carne.

    —Pues huele riquísimo

    La niña sonríe y le da jaloncitos a Lee para que se acerque a ella.

    —Ella me agrada—susurra—tal vez, podría ser tu novia.

    El hombre no puede evitar sonrojarse pues lo último lo ha dicho tan alto que la chica ha desviado la mirada sonriendo al escucharlo.

    Aquella noche fue el inicio de una noche que no se extinguiría jamás.

    ********************************

    Lee corría desconcertado desde aquella patrulla volcada intentando que sus pensamientos se reordenaran en su cabeza, había matado a un hombre de nuevo, estababa desalmado, pero simplemente le había producido tanto miedo y repulsión que no pudo evitarlo, más de esas criaturas se acercaban a él, lo observaban desde los árboles, mientras otros caminan erráticamente hacia él.

    Están muertos, el oficial al que le disparó también lo estaba, lo sabía por su asqueroso aroma a podrido, por su piel y músculos expuestos, pero entonces ¿cómo es que seguían de pie?.

    Tropezaba y su pie lacerado le impedía levantarse con prontitud, estaban demasiado cerca para él, desesperado se volteaba de frente y tiraba manotazos al aire que para intentar ahuyentar a la criatura que ahora se lanzaba sobre él.

    Algo brillaba no muy lejos de él a la luz del sol, era un hacha suspendida en unos de los troncos de un roble. Se estira para tomarla, pero en ese momento siente un terrible dolor, la criatura se había presando de meñique y el anular de su mano derecha.

    —¡Nooo! —exclamaba la voz a lo lejos, una voz infantil, tan significativa que lo salvaría.

    Por un segundo esto hacía voltear a todos los no muertos hacia donde se encuentraba, incluyendo el que ha atacado Everett, él lograba tomar el hacha y empujarlo hacia atrás, estando colina abajo el zombie caía de espaldas encajándose en unas rocas. Lee se disponía a dar el golpe final, pero entonces recordaba la voz que lo salvó, era de una niña, estaba hacia la casa detrás de él y tal vez irían tras ella. Cruzaba la valla rápidamente percatándose que nadie lo seguiría.

    Del otro lado ya era prácticamente invisible para los no muertos que vagaban del otro lado. Entonces era cuando observaba la casa del árbol que esta frente a él.

    —¿Hay alguien allí? —preguntaba intentando parece amigable

    Unos pequeños ojos negros se asomaban por segundos, era una niña portando una gorra azul. Lo veía temerosa.

    —No soy uno de ellos, no tienes por qué temerme—le indicaba

    —Te mordieron, lo serás pronto…—murmuraba con su voz quebradiza.

    Ella había visto lo que le ocurrió a su nana, sabía que así es como ocurría la infección y quería llorar, pues al verlo había creído que ya no estaría sola.

    Lee la miraba y observaba su mano, era apenas un rasguño pero brotaba sangre de la herida, su corazón comenzaba acelerarse con sólo pensar en la idea de ser una de esas cosas, le aterraba tanto, pronto buscaba tranquilizarse pues sabía que así la sangre así fluiría más rápido en su sistema y con esto la enfermedad, su mente es ágil y comprendía como tiene sentido, recordaba como la rabia se transmite, pensaba en las opciones que puede tener mientras el tiempo corría, presionando sus dientes sabiendo que sólo tenía una.

    —¡No quiero que bajes de allí si no te lo indico!—le señalaba y al instante la niña retrocede.

    Corría hacia la calle por impulso, hacia un extremo, cuando lo hacía miraba como un auto se alejaba de allí, en otro mundo los habría conocido. Presionaba el mango del hacha y cerrba los ojos, tomaba impulso y arremetía sin pensarlo dos veces fuertemente contra su mano apoyada en el auto, presiona sus labios para no gritar, se convencía que era la única forma, pensando que si había de esas cosas, no las estaban conteniendo, no había cura, no había otra forma de deternerlo que esto.

    Había criaturas muy cerca de allí y no valía la pena que si esto funcionaba lo atraparan, comenzaba a marearse, rompía su camisa y anudaba su antebrazo para detener la hemorragia, cuando terminaba envolvía lo que quedaba de su brazo en ella.

    Su cabeza daba vueltas, terminaba arrojando su mano amputada lejos para distraer a los caminantes habían sido llamados por su sangre. Se mantenía allí por varias horas hasta que el sol comenzaba a ocultarse. Fuera del dolor que le producía su brazo, se encuentraba vivo, herido, en medio de un mundo de pesadilla pero vivo.

    *****************************************

    Dos años después de los eventos en Crawford.

    Abre los ojos de pronto agitado, exaltado se levanta de la cama mirando hacia el vacío, ha sido una pesadilla, cada vez menos comunes, unos brazos lo rodean y él la abraza por la cintura, le besa el cuello y luego sus labios, esto lo tranquiliza por completo.

    —Me encanta como tus caricias me tranquilizan, Carley —dice Lee besándola —ahora son sólo sueños—sonríe.

    —Oh, pues ¿sabes?, pueden hace mucho más—le dice la chica en forma seductora mientras besa su cuello bajando poco a poco.

    —E-espera, hoy no…—le indica de forma cariñosa tomando su mano. —Recuerda que día es hoy.

    —¡Mamá!, ¡Papá! ¡Llegó Santa! —exclama Clementine lanzándose sobre ellos, abrazándolos.

    Lee recuerda haber ido hacia las ruinas en enormes camiones de carga para obtener algunas cosas junto con varias personas, la misión había sido un éxito, gracias a esto Santa había podido llegar este año.

    La niña los jala hacía de las ropas y logra sacarlos de la cama, cuesta creer una escena tan llena de luz y espíritu navideño pueda emerger en medio de este paisaje post-apocalíptico, pero en esta ciudad naciente lo es, hay un árbol, medias colgando, adornos y varios regalos con envolturas brillantes.

    —Creí que ya eras un poco grande para esto Clem—bromea Lee.

    —¡Papa! —exclama la niña sonriendo mientras ríe haciendo puchero— para esto no.

    Clementine recuerda que hace un año comenzó a llamarles así, era tiempo de continuar y lo haría con ellos. Se lo habían ganado.

    La niña descubre un regalo y da saltos, se revuelca en el piso rodando de felicidad entre peluches y el libro que había ansiado tanto.

    —¡Es genial! —exclama casi eufórica, ese brillo e inocencia sobrevivió a cada percance. —¡Iré a mostrárselos a Duck! —agrega la niña y sale corriendo hacia afuera de la casa.

    Lee la observa por la ventana que se aleja, Carley se acerca a él y se recarga en su hombro.

    —Espero que esto siempre sea así—susurra

    —Es la época de navidad cariño, la época de la esperanza. —responde la chica del cabello castaño entregándole un caja de obsequio pequeña.

    —¿Qué es? —pregunta Lee abriéndolo.

    Descubre la caja y toma ese pequeño objeto en sus manos mientras sus ojos se cristalizan sonriendo. La mira y ella afirma con la cabeza, Clementine se asoma desde la ventana y grita.

    —¡Voy a tener un hermanito!

    —Nuestras razones están a punto de crecer, feliz navidad amor—concluye Carley besándolo.

    Mi nombre es el Vigilante y les aseguro que aunque se tenga la evidencia de que ha de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza, pues ojos omniscientes han visto por eones, que vale la pena. ¡Feliz Navidad!.
     
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