One-shot de Inuyasha - Vergüenza [Sango&Miroku]

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Kikuz-sama, 1 Agosto 2012.

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    Kikuz-sama

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    Escritora
    Título:
    Vergüenza [Sango&Miroku]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1108
    Aquí les traigo un intento de comedia, espero sea de su agrado :D
    Esta inspirado en algo que me paso xD



    VERGÜENZA

    El aeropuerto se encontraba lleno de gente que iba y venía con su equipaje, preparándose para salir del país o para regresar a casa; suspiré, estaba cansada, estaba a punto de ir a Europa y el viaje que me esperaba era bastante largo y no había dormido en las veinticuatro horas pasadas. Mis amigos, Kagome e Inuyasha organizaron una fiesta de despedida, la cual duro toda la noche, mi hermano Kohaku y ellos vendrían en media hora para despedirme al pie del andén.

    Suspiré de nueva cuenta y bostecé; que cansancio. Tomé mis maletas, las cuales eran más de las que verdaderamente podía necesitar y fui hasta la cafetería del lugar. Compré un vaso de café y un paquete de galletas de chocolate ya que con todo el ajetreo del viaje me fue imposible tomar un desayuno decente. Nuevamente agarré mis maletas y tropezando con ellas fui hasta una mesa desocupada.

    Acomodé como pude mis cosas y saqué de mi bolso el informe que la empresa me asignó para que me familiarizara con el nuevo puesto que iba a ocupar. Acababan de darme el puesto de directora de la empresa más grande de Londres y debía conocer como a la palma de mi mano el funcionamiento de esta. Sonreí pues esta era la oportunidad que había estado esperando, aunque tenía que pagar un precio bastante alto, tendría que irme por un año y si las cosas prosperaban, el tiempo sería indefinido.

    Estaba tan concentrada en las líneas que frente a mi estaban que no noté que alguien acababa de tomar el asiento desocupado que había a mi lado; sólo me di cuenta hasta que el característico sonido que produce una bolsa al abrirse, llegó hasta mis oídos. Despegué la vista de las hojas y observé al joven que estaba a escasos centímetros de mí, era un hombre de cabello oscuro y ojos azules, bastante bien parecido y pulcramente vestido. Lo miré con cara de pocos amigos al darme cuenta de que él se había atrevido a abrir mi paquete de galletas y estaba comiendo una.

    Fruncí el ceño, abrí la boca y volví a cerrarla; no estaba dispuesta a hacer una escena. Estiré la mano y tomé una galleta de chocolate y comencé a comerla; volviendo a clavar la mirada en las hojas que estaban inconclusas. Respiré hondo y de apoco el furor remitió, mi trabajo de nueva cuenta me atrapó. Nuevamente desvié la mirada en el momento en el que el ruido de la bolsa de celofán me dijo que el extraño estaba tomando otra vez una de mis galletas.

    ¿Es que era que ese hombre no quería gasta ni un peso?, ¿Tan tacaño era? Enrojecí a causa del enfado y le di un sorbo a mi café, aquella era una falta de cortesía. Agarré otra galleta y lo miré directamente a los ojos, él pareció un poco sorprendido pero me dedicó una sonrisa galante la cual no me tomé la molestia de responder. Así pasaron los minutos hasta que el joven me tocó el hombro y me ofreció la mitad de la última galleta. Le ofrecí mi peor cara y dejé que se alejara; ¡Ese hombre era tan grosero!

    Resoplé y de mala gana regresé la vista a mi trabajo; leí un par de líneas más, antes de que por el portavoz llegara hasta mí el aviso de que mi vuelo despegaba en un par de minutos. Guardé el documento y rebusque en mi bolso mi boleto de avión. Me llevé una sorpresa al darme cuenta de que el paquete de galletas que compré en la cafetería estaba en mi bolso, intacto. ¡Había sido yo la que estuvo comiendo de su paquete!

    Enrojecí de vergüenza, que grosera fui y él tan amable al compartir conmigo su última galleta. Cerré los ojos y golpeé mi frente con mi mano, que tonta, que tonta fui. Sintiéndome terriblemente mal, fui hasta el andén donde ya me esperaban mis amigos; Kagome e Inuyasha me dedicaban juna dulce sonrisa y a su lado Shippo y Kohaku reían alegremente de algo que al parecer era muy gracioso.

    Estaba a punto responderles su amable sonrisa cuando en su campo de visión entró el chico al que le había robado varias galletas, sintió su rostro enrojecer y sus cosas cayeron estrepitosamente en el suelo. Lo único que deseaba en ese momento es que se la tragara la tierra, rápidamente un par de manos llegaran un su auxilio y al levantar la vista sus ojos marrones se cruzaron con unos azules.

    –Sango, ¿te ocurre algo?

    –Probablemente sufra un ataque de vergüenza –Habló Kohaku sonriendo –él ya nos ha contado que comiste de sus galletas, ¿pensaste que eran tuyas verdad?

    Sus mejillas se colorearon de un rojo más intenso, de verdad estaba muy apenada por lo sucedido. Cerró las manos en puños, quería gritarles a todos pero… la única culpable era ella. Suspiró y sacó de su bolso el paquete de galletas, se acercó al amable desconocido y le dedicó una sonrisa tímida, que tonta fui.

    –Lo siento –Exclamé regalándole mi paquete de galletas.

    –No te preocupes, mi nombre es Miroku, ¿Cuál es el tuyo?

    –Sango.

    Ambos nos estrechamos la mano y pensé que para un mal inicio este era un excelente final.





     
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