Vamonos a Europa

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Yeny, 20 Julio 2009.

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    sanguitolove

    sanguitolove Entusiasta

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    Re: Vamonos a Europa

    Olas querida Yenny
    Los ultimos capitulos que lei estan demasiado divertidos,es decir, yo y mi hermana pequeña que tambien es fanatica de Inuyasha, no pudimos parar de reir, es que de verdad eres una gran escritora y no puedo esperar mas a saber que va a pasar ahora que has cambiado totalmente la historia, me muero de ganas por saber como avanzara la relacion de corazonInuyasha y Kagomecorazon, pero sobre todo, como comenzara esta vez la relacion de mi pareja favorita corazonSango y Miroku corazon. De verdad me muero de ganas por saber que loca idea se te ha ocurrido esta vez. Hasta la proxima actualizacion :)
    Tu amiga, Sanguitolovecorazon
     
  2.  
    Yeny

    Yeny Entusiasta

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    Vamonos a Europa
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    Re: Vamonos a Europa

    Hola a todos, primero que nada.... Mil gracias Barbie Girl, me has ayudado muchisimo.... con tus consejos conti a conti!! de verdad muchas gracias....

    Sanguito!! amiga! que bueno que te gusto.... ¿tu hermanita es fan de inuyasha? waaaa saludala de mi parte ¿si?

    Bueno.. y segundo discúlpenme por tardarme tanto, supongo que cuando me envicio con algo me es difícil pensar en otra cosa…. En los últimos días eh dedicado todo mi tiempo libre a un nuevo anime que me encontré por ahí…. el cual me gusto muchísimo, por lo que no podía pensar en la conti… hasta que yaaa por fin termine el anime aunque se me hizo súper corto…. Pero que Linda música!! Waaa!! creo que lo volveré a ver!! Jaja Bueno ya demasiado bla bla bla de mi parte…. Aquí les dejo la conti!! Espero les guste!!

    Capitulo 6: Intereses Ocultos

    — Bien, entonces…. vámonos – dijo la chica alegremente.

    — Pero… y el equipaje, aun no lo hemos recogido – dijo Sango.

    — Ah no te preocupes por eso. Hiten, no te molesta quedarte a recogerlo ¿Verdad? – aseguro Rin.

    — ¿Qué? ¿Yo? Pero…. –

    — Muchas gracias – dijo sin dejarlo contestar — Ahora, vámonos chicos.

    — Maestro, ¿No seria poco educado que dejemos a cargo de todo a alguien otra persona? – dijo Kagura, con la esperanza de que el maestro le pidiera que se quedara ella junto con Hiten, pues desde que lo vio le había interesado.

    — Tienes razón, ¿Fullutsuke, te importaría quedarte? – pregunto el profesor.

    — Ah… no, para nada – contesto Sango rápidamente.

    ¿Qué? ¿Por que ella? – pensó Kagura enfadada.

    Hiten examino a Sango de pies a cabeza y, a decir verdad, no le disgustaba lo que veía.

    — Sera un placer tener tan hermosa compañía – dijo él haciendo que Sango se ruborizara un poco.

    — Oye.. Miroku ¿No te molesta que…? – dijo Inuyasha en voz baja, pero cuando se dio cuenta su amigo ya estaba al lado de Rin sujetando su mano mientras ella mostraba cara de sorpresa.

    — ¿Ya nos vamos? – pregunto Miroku con una sonrisa.

    — Creo que no le importa – se dijo Inuyasha a si mismo.

    — Hasta luego sango – dijo Kagome mientras caminaba con los demás.

    Una vez ya fuera del aeropuerto los chicos pudieron observar el hermoso paisaje que la ciudad de Londres les mostraba. Las calles, aunque bastante transitadas, se veían tan pintorescas, como si te invitaran a ver mas de la ciudad, diciéndote: “Esta es una hermosa y misteriosa ciudad ¿Qué esperas para conocerla?”. O al menos ese fue el mensaje que capto Kagome al ver aquella imagen, ella nunca había salido de Japón, y ahora al ver aquel paisaje le hacia darse cuenta de lo hermoso que era el mundo.

    — ¿Qué estas haciendo ahí parada? – dijo una fastidiada voz varonil. — Si no te apuras nos iremos sin ti. – dijo Inuyasha mientras volvía a tomar el paso.

    — Ya voy… – contesto ella saliendo del trance.

    Justo al bajar las cortas escaleras que separaban la entrada del aeropuerto con la transitada calle, los chicos pudieron observar atónitos el auto que los aguardaba para llevarlos al lugar donde se hospedarían durante todo un mes. No podían creerlo ¿Eso era un auto? Era una larga limusina de color negro, estilo Hummer. Al lado había un hombre vestido de negro con una gorra, evidentemente era el chofer.

    — Excelente – se oyó decir a Kagura.

    — ¿Tenias que traer algo tan ostentoso? – pregunto Rin a Naraku. Pues ella prefería las cosas menos… llamativas.

    — Lo siento, pero no estaba totalmente seguro de cuantas personas vendrían, así que preferí estar preparado – contesto con elegancia.

    Los chicos empezaron abordar el vehículo y siguiendo con las sorpresas, el interior de la limusina era igual o más ostentoso que el exterior de esta. Los asientos estaban forrados de piel negra, había unas pequeñas mesas con botellas de vino perfectamente acomodadas sobre ellas, y una pantalla de televisión se hacia ver el final.

    Kagome no había abordado aun, pues los escalones para subir al auto estaban algo altos y estaba tomando cuidado de no caerse, cuando de pronto se interpuso en su vista una elegante mano ofreciéndole ayuda.

    Kagome se giro para poder así observar la sonrisa de Naraku.

    — Gracias…– dijo nerviosa.

    — Es un placer – contesto el, sin quitar la sonrisa.

    Kagome entro a la limusina con la misma sorpresa que sus compañeros, pero su sorpresa se termino al encontrarse con la mirada de Inuyasha.

    — ¿Te ocurre algo? – pregunto ella al notarlo molesto.

    — No – contesto el rápidamente, pero era evidente que si lo estaba, miraba a Naraku con recelo, por alguna razón le parecía…. ¿Sospechoso?

    El viaje estaba lleno de risas, sorpresas, intentos de Kagura por flirtear con Hakudoshi, la voz nerviosa de Rin ante los “invasiones” de espacio por parte de Miroku y el profesor, miradas asesinas y gruñidos entre Inuyasha y Koga, la tenue voz de Kikio conversando con Abby, y las risas de Hoyo grabando todo. Pero Kagome, ella no prestaba atención alguna a el interior del auto. No, ella estaba encantada posando su vista a los paisajes que pasaban fugazmente por la ventanilla del auto.

    Entre todo el bullicio que había en el auto, una leve tonada se dejo escuchar, y enseguida Abby contesto su teléfono. — ¿Allo? – contesto Abby. — ¿Mama? – pregunto en voz baja arqueando una ceja. Escucho atentamente lo que decía la otra persona al lado de la línea, y rodaba los ojos constantemente. Kikio sonrió un poco, conocía bien a la madre de su amiga, así que se era evidente que se iba a demorar en la llamada. Se dio la vuelta y se reposo levemente sobre el hombro de su novio. Inuyasha la miro de reojo, y enseguida vino a su mente la imagen de Kagome dormida sobre su hombro en la graduación, y después, como si fuera un flash de una cámara fotográfica, la imagen del beso que se dieron por accidente.

    Se estremeció al recordar esa escena y un leve escalofrió lo recorrió.

    — ¿Qué te ocurre? – pregunto Kikio.

    — Nada – contesto él nervioso.

    Kagome seguía pasmada observando la hermosa ciudad que se movía fuera del auto. Hermosas estatuas que datan de años pasados, edificaciones antiguas y perfectamente bien detalladas y conservadas. Todo aquello era un sueño para Kagome, se sentía en las nubes viendo tanta belleza artística. A ella le habían dicho desde pequeña que era toda una artista, por el hecho de destacar en el área de la gimnasia, y por que sus rutinas aparentemente lucían limpias, elegantes y totalmente naturales, al menos eso le habían dicho sus antiguos maestros. Pero ahora como llamarse ella una artista… cuando ante sus ojos estaban las magnificas obras de “verdaderos artistas”.

    Un suspiro se le escapo sin que se diera cuenta, pero Naraku, quien había estado observándola desde que la vio en el aeropuerto no lo paso desapercibido. El semáforo se puso en rojo y el auto se detuvo, dejando justo frente a la ventanilla de Kagome una hermosa estatua. Estaba confundida, es personaje le parecía familiar pero no lograba ubicarlo. De pronto una seductora voz interrumpió los pensamientos de la chica.

    — Hermosa…– dijo el chico en un susurro, Kagome se estremeció al sentir el aliento del chico en su oído.

    — ¿Dis… culpa? – pregunto nerviosa.

    — La estatua, es hermosa ¿No lo crees? –dijo el chico alejándose un poco de Kagome. — Es la estatua de Eros, de Alfred Gilbert – explico el chico.

    — ¿Eros? ¿No es el Dios del Amor? – pregunto ella.

    — Si, lo es. – contesto él con una amplia sonrisa.

    ***
    La espera le pareció eterna, y se sentía incomoda con la mirada del chico. En cuanto vio el equipaje dio las gracias a Dios por terminar con esa tortura.

    Eran muchas maletas, entonces, sango pudo ver la maleta mas grande… la de Koga, puesto que él siempre llevaba consigo equipo para practicar. Era un bolso parecido al azul que todos llevaban, pero este era mas grande y de color negro. Sango se decidió a tomar aquella maleta, pero una mano la sujeto primero que ella.

    — Yo iba a…. – intento decir la castaña pero fue interrumpida.

    — Exacto, ibas. No quisiera que alguien del equipo japonés se dañe por cosas como estas – dijo el con un tono de arrogancia.

    — ¿Dañarme? – Pregunto ella ofendida — Muy amable, pero YO puedo sola. – la chica le quito la maleta y se la puso en el hombro como si esta no pesara nada.

    Hiten se quedo observándola por un momento, esperaba que de un momento a otro bajara la maleta con el hombro adolorido, pero eso no paso. El había sentido el peso de la maleta y aunque para el no fue difícil soportar el peso, supuso que para una chica seria mas severo. Hizo un gesto de aceptación, el cual nadie vio, al parecer esta competencia podría ser “interesante” tal y como lo había dicho Naraku.

    Una vez ya afuera Sango se encontró con un dilema que no se había planteado antes: ¿En que se irían? Eran demasiadas maletas como para irse en un autobús.

    El chico se acerco a ella y la miro un segundo, enseguida se dio cuenta de lo que estaba buscando.

    — Ese ser nuestro transporte – dijo el chico apuntando hacia un auto rojo, era un Suzuki Kizashi.

    La chica iba a mostrar su asombro pero se reprimió justo a tiempo, no quería parecer sorprendida ante aquel chico que, hasta ahora, le había parecido un arrogante. — Bien – fue lo único que dijo ella antes de empezar a caminar hacia el auto.

    Valla, tiene carácter – pensó el chico antes de seguirla.

    ***

    No fue mucho lo que tardaron en llega al hotel, de hecho a todos se les hizo demasiado rápido, puesto que entre risas y demás no sintieron el paso del tiempo.

    — Bien… ya llegamos – dijo Rin bajándose del auto, aliviada de poder recuperar “su espacio”.

    Ahora se encontraban ante el hotel San Sebastián, uno de los mas lujosos de Londres, y que verdaderamente era una edificación magnifica.

    — Bien, hay que entrar…. – dijo Rin empezando a caminar hacia la entrada.

    Los chicos la siguieron aun sorprendidos, al parecer toda su estancia estaría llena de lujos así que seria mejor que se acostumbraran.

    En cuanto Inuyasha bajo del auto, sintió como Kikio sujetaba su brazo y empezaba a caminar hacia el hotel. Él, no podía quitar la vista de Kagome y de su “nuevo amigo”, ambos estaban entre risas y no habían dejado de hablar entre ellos en todo el viaje, pero él ¿Qué podía hacer? El estaba con Kikio. Pero aun así, ese chico… simplemente, le daba desconfianza.

    — Señorita Catherine, un gusto tenerla aquí – dijo el guardia que se encontraba en la puerta del hotel, era un hombre de edad un poco mayor vestido con un uniforme rojo.

    — Gracias Chars. Es un gusto volver a verte ¿Cómo están tus nietos?– pregunto ella con una enorme sonrisa.

    — Muy bien gracias, ¿Quiere que la ayude con su equipaje?

    — No gracias, mira en un rato va a venir el señor Laurence, no el parlamentario, sino su hijo, el trae todo el equipaje, así que por favor ¿Podrías estar atento a cuando él llegue?

    — Por supuesto – contesto el hombre con una sonrisa.

    — Muchísimas gracias. Vamos – dijo dirigiéndose a los chicos.

    Los chicos empezaron a entrar al hotel y, de nuevo, otra sorpresa, el hotel era hermoso, aun mas que por fuera. Había un enorme lobby decorado como si fuera un palacio.

    Había personas entrando y saliendo, y ellos eran los únicos que estaban parados sin hacer nada.

    — Iré a registrarnos… Ahora vuelvo – dijo Rin, y el profesor la siguió casi instantáneamente.

    Inuyasha estaba cansado, lo único que quería era dormir, empezó a inspeccionar el lugar, cuando de pronto su vista se detuvo en algo, o mejor dicho en alguien a quien el conocía.

    — ¿Por qué demonios esta el aquí? – pregunto en un gruñido.

    Continuara…………..

    Bueno aquí el capi, espero con ansias sus comentarios, criticas constructivas, consejos y demás.


    :fler:V-S.O.S:fler:
     
  3.  
    Yeny

    Yeny Entusiasta

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    Re: Vamonos a Europa

    Hola a todos, primero que nada.... Mil gracias Barbie Girl, me has ayudado muchisimo.... con tus consejos conti a conti!! de verdad muchas gracias....

    Sanguito!! amiga! que bueno que te gusto.... ¿tu hermanita es fan de inuyasha? waaaa saludala de mi parte ¿si?

    Bueno.. y segundo discúlpenme por tardarme tanto, supongo que cuando me envicio con algo me es difícil pensar en otra cosa…. En los últimos días eh dedicado todo mi tiempo libre a un nuevo anime que me encontré por ahí…. el cual me gusto muchísimo, por lo que no podía pensar en la conti… hasta que yaaa por fin termine el anime aunque se me hizo súper corto…. Pero que Linda música!! Waaa!! creo que lo volveré a ver!! Jaja Bueno ya demasiado bla bla bla de mi parte…. Aquí les dejo la conti!! Espero les guste!!

    Capitulo 6: Intereses Ocultos

    — Bien, entonces…. vámonos – dijo la chica alegremente.

    — Pero… y el equipaje, aun no lo hemos recogido – dijo Sango.

    — Ah no te preocupes por eso. Hiten, no te molesta quedarte a recogerlo ¿Verdad? – aseguro Rin.

    — ¿Qué? ¿Yo? Pero…. –

    — Muchas gracias – dijo sin dejarlo contestar — Ahora, vámonos chicos.

    — Maestro, ¿No seria poco educado que dejemos a cargo de todo a alguien otra persona? – dijo Kagura, con la esperanza de que el maestro le pidiera que se quedara ella junto con Hiten, pues desde que lo vio le había interesado.

    — Tienes razón, ¿Fullutsuke, te importaría quedarte? – pregunto el profesor.

    — Ah… no, para nada – contesto Sango rápidamente.

    ¿Qué? ¿Por que ella? – pensó Kagura enfadada.

    Hiten examino a Sango de pies a cabeza y, a decir verdad, no le disgustaba lo que veía.

    — Sera un placer tener tan hermosa compañía – dijo él haciendo que Sango se ruborizara un poco.

    — Oye.. Miroku ¿No te molesta que…? – dijo Inuyasha en voz baja, pero cuando se dio cuenta su amigo ya estaba al lado de Rin sujetando su mano mientras ella mostraba cara de sorpresa.

    — ¿Ya nos vamos? – pregunto Miroku con una sonrisa.

    — Creo que no le importa – se dijo Inuyasha a si mismo.

    — Hasta luego sango – dijo Kagome mientras caminaba con los demás.

    Una vez ya fuera del aeropuerto los chicos pudieron observar el hermoso paisaje que la ciudad de Londres les mostraba. Las calles, aunque bastante transitadas, se veían tan pintorescas, como si te invitaran a ver mas de la ciudad, diciéndote: “Esta es una hermosa y misteriosa ciudad ¿Qué esperas para conocerla?”. O al menos ese fue el mensaje que capto Kagome al ver aquella imagen, ella nunca había salido de Japón, y ahora al ver aquel paisaje le hacia darse cuenta de lo hermoso que era el mundo.

    — ¿Qué estas haciendo ahí parada? – dijo una fastidiada voz varonil. — Si no te apuras nos iremos sin ti. – dijo Inuyasha mientras volvía a tomar el paso.

    — Ya voy… – contesto ella saliendo del trance.

    Justo al bajar las cortas escaleras que separaban la entrada del aeropuerto con la transitada calle, los chicos pudieron observar atónitos el auto que los aguardaba para llevarlos al lugar donde se hospedarían durante todo un mes. No podían creerlo ¿Eso era un auto? Era una larga limusina de color negro, estilo Hummer. Al lado había un hombre vestido de negro con una gorra, evidentemente era el chofer.

    — Excelente – se oyó decir a Kagura.

    — ¿Tenias que traer algo tan ostentoso? – pregunto Rin a Naraku. Pues ella prefería las cosas menos… llamativas.

    — Lo siento, pero no estaba totalmente seguro de cuantas personas vendrían, así que preferí estar preparado – contesto con elegancia.

    Los chicos empezaron abordar el vehículo y siguiendo con las sorpresas, el interior de la limusina era igual o más ostentoso que el exterior de esta. Los asientos estaban forrados de piel negra, había unas pequeñas mesas con botellas de vino perfectamente acomodadas sobre ellas, y una pantalla de televisión se hacia ver el final.

    Kagome no había abordado aun, pues los escalones para subir al auto estaban algo altos y estaba tomando cuidado de no caerse, cuando de pronto se interpuso en su vista una elegante mano ofreciéndole ayuda.

    Kagome se giro para poder así observar la sonrisa de Naraku.

    — Gracias…– dijo nerviosa.

    — Es un placer – contesto el, sin quitar la sonrisa.

    Kagome entro a la limusina con la misma sorpresa que sus compañeros, pero su sorpresa se termino al encontrarse con la mirada de Inuyasha.

    — ¿Te ocurre algo? – pregunto ella al notarlo molesto.

    — No – contesto el rápidamente, pero era evidente que si lo estaba, miraba a Naraku con recelo, por alguna razón le parecía…. ¿Sospechoso?

    El viaje estaba lleno de risas, sorpresas, intentos de Kagura por flirtear con Hakudoshi, la voz nerviosa de Rin ante los “invasiones” de espacio por parte de Miroku y el profesor, miradas asesinas y gruñidos entre Inuyasha y Koga, la tenue voz de Kikio conversando con Abby, y las risas de Hoyo grabando todo. Pero Kagome, ella no prestaba atención alguna a el interior del auto. No, ella estaba encantada posando su vista a los paisajes que pasaban fugazmente por la ventanilla del auto.

    Entre todo el bullicio que había en el auto, una leve tonada se dejo escuchar, y enseguida Abby contesto su teléfono. — ¿Allo? – contesto Abby. — ¿Mama? – pregunto en voz baja arqueando una ceja. Escucho atentamente lo que decía la otra persona al lado de la línea, y rodaba los ojos constantemente. Kikio sonrió un poco, conocía bien a la madre de su amiga, así que se era evidente que se iba a demorar en la llamada. Se dio la vuelta y se reposo levemente sobre el hombro de su novio. Inuyasha la miro de reojo, y enseguida vino a su mente la imagen de Kagome dormida sobre su hombro en la graduación, y después, como si fuera un flash de una cámara fotográfica, la imagen del beso que se dieron por accidente.

    Se estremeció al recordar esa escena y un leve escalofrió lo recorrió.

    — ¿Qué te ocurre? – pregunto Kikio.

    — Nada – contesto él nervioso.

    Kagome seguía pasmada observando la hermosa ciudad que se movía fuera del auto. Hermosas estatuas que datan de años pasados, edificaciones antiguas y perfectamente bien detalladas y conservadas. Todo aquello era un sueño para Kagome, se sentía en las nubes viendo tanta belleza artística. A ella le habían dicho desde pequeña que era toda una artista, por el hecho de destacar en el área de la gimnasia, y por que sus rutinas aparentemente lucían limpias, elegantes y totalmente naturales, al menos eso le habían dicho sus antiguos maestros. Pero ahora como llamarse ella una artista… cuando ante sus ojos estaban las magnificas obras de “verdaderos artistas”.

    Un suspiro se le escapo sin que se diera cuenta, pero Naraku, quien había estado observándola desde que la vio en el aeropuerto no lo paso desapercibido. El semáforo se puso en rojo y el auto se detuvo, dejando justo frente a la ventanilla de Kagome una hermosa estatua. Estaba confundida, es personaje le parecía familiar pero no lograba ubicarlo. De pronto una seductora voz interrumpió los pensamientos de la chica.

    — Hermosa…– dijo el chico en un susurro, Kagome se estremeció al sentir el aliento del chico en su oído.

    — ¿Dis… culpa? – pregunto nerviosa.

    — La estatua, es hermosa ¿No lo crees? –dijo el chico alejándose un poco de Kagome. — Es la estatua de Eros, de Alfred Gilbert – explico el chico.

    — ¿Eros? ¿No es el Dios del Amor? – pregunto ella.

    — Si, lo es. – contesto él con una amplia sonrisa.

    ***
    La espera le pareció eterna, y se sentía incomoda con la mirada del chico. En cuanto vio el equipaje dio las gracias a Dios por terminar con esa tortura.

    Eran muchas maletas, entonces, sango pudo ver la maleta mas grande… la de Koga, puesto que él siempre llevaba consigo equipo para practicar. Era un bolso parecido al azul que todos llevaban, pero este era mas grande y de color negro. Sango se decidió a tomar aquella maleta, pero una mano la sujeto primero que ella.

    — Yo iba a…. – intento decir la castaña pero fue interrumpida.

    — Exacto, ibas. No quisiera que alguien del equipo japonés se dañe por cosas como estas – dijo el con un tono de arrogancia.

    — ¿Dañarme? – Pregunto ella ofendida — Muy amable, pero YO puedo sola. – la chica le quito la maleta y se la puso en el hombro como si esta no pesara nada.

    Hiten se quedo observándola por un momento, esperaba que de un momento a otro bajara la maleta con el hombro adolorido, pero eso no paso. El había sentido el peso de la maleta y aunque para el no fue difícil soportar el peso, supuso que para una chica seria mas severo. Hizo un gesto de aceptación, el cual nadie vio, al parecer esta competencia podría ser “interesante” tal y como lo había dicho Naraku.

    Una vez ya afuera Sango se encontró con un dilema que no se había planteado antes: ¿En que se irían? Eran demasiadas maletas como para irse en un autobús.

    El chico se acerco a ella y la miro un segundo, enseguida se dio cuenta de lo que estaba buscando.

    — Ese ser nuestro transporte – dijo el chico apuntando hacia un auto rojo, era un Suzuki Kizashi.

    La chica iba a mostrar su asombro pero se reprimió justo a tiempo, no quería parecer sorprendida ante aquel chico que, hasta ahora, le había parecido un arrogante. — Bien – fue lo único que dijo ella antes de empezar a caminar hacia el auto.

    Valla, tiene carácter – pensó el chico antes de seguirla.

    ***

    No fue mucho lo que tardaron en llega al hotel, de hecho a todos se les hizo demasiado rápido, puesto que entre risas y demás no sintieron el paso del tiempo.

    — Bien… ya llegamos – dijo Rin bajándose del auto, aliviada de poder recuperar “su espacio”.

    Ahora se encontraban ante el hotel San Sebastián, uno de los mas lujosos de Londres, y que verdaderamente era una edificación magnifica.

    — Bien, hay que entrar…. – dijo Rin empezando a caminar hacia la entrada.

    Los chicos la siguieron aun sorprendidos, al parecer toda su estancia estaría llena de lujos así que seria mejor que se acostumbraran.

    En cuanto Inuyasha bajo del auto, sintió como Kikio sujetaba su brazo y empezaba a caminar hacia el hotel. Él, no podía quitar la vista de Kagome y de su “nuevo amigo”, ambos estaban entre risas y no habían dejado de hablar entre ellos en todo el viaje, pero él ¿Qué podía hacer? El estaba con Kikio. Pero aun así, ese chico… simplemente, le daba desconfianza.

    — Señorita Catherine, un gusto tenerla aquí – dijo el guardia que se encontraba en la puerta del hotel, era un hombre de edad un poco mayor vestido con un uniforme rojo.

    — Gracias Chars. Es un gusto volver a verte ¿Cómo están tus nietos?– pregunto ella con una enorme sonrisa.

    — Muy bien gracias, ¿Quiere que la ayude con su equipaje?

    — No gracias, mira en un rato va a venir el señor Laurence, no el parlamentario, sino su hijo, el trae todo el equipaje, así que por favor ¿Podrías estar atento a cuando él llegue?

    — Por supuesto – contesto el hombre con una sonrisa.

    — Muchísimas gracias. Vamos – dijo dirigiéndose a los chicos.

    Los chicos empezaron a entrar al hotel y, de nuevo, otra sorpresa, el hotel era hermoso, aun mas que por fuera. Había un enorme lobby decorado como si fuera un palacio.

    Había personas entrando y saliendo, y ellos eran los únicos que estaban parados sin hacer nada.

    — Iré a registrarnos… Ahora vuelvo – dijo Rin, y el profesor la siguió casi instantáneamente.

    Inuyasha estaba cansado, lo único que quería era dormir, empezó a inspeccionar el lugar, cuando de pronto su vista se detuvo en algo, o mejor dicho en alguien a quien el conocía.

    — ¿Por qué demonios esta el aquí? – pregunto en un gruñido.

    Continuara…………..

    Bueno aquí el capi, espero con ansias sus comentarios, criticas constructivas, consejos y demás.


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  4.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Re: Vamonos a Europa

    ¡Hello!

    Me algas al decir eso de mí x'D
    Pues para eso están las amiguis, para ayudarse mutuamente. Me gusta demaciado tú fic, usas a muchos personajes del animé, algo que me agrada demaciado. Adoro a Naraku es tan sexy, nunca me lo imaginaba con Kagome.

    ¿Quién sería el chico que vio Inuyasha? O.o Espero que no te tardes en el proximo.
    Bye. Besos. Muack...Muack...
     
  5.  
    sanguitolove

    sanguitolove Entusiasta

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    Re: Vamonos a Europa

    Olas querida Yenny
    >__< que rabia me da con Miroku ¬¬ deberia haberle prestado mas atension a Snago que a Rin. MIROKU NO BAKA!
    Mi hermanita tambien te manda saludos amiga, me pregunto a quien habra visto Inuyasha, y Tambien me pregunto como continuara tu historia. YA QUIERO LEER EL PROXIMO CAPITULO! estoy segura de que sera muy interesante.
    Besitos Yenny-chan!
    De tu amiga
    Sanguito
     
  6.  
    carlotaa

    carlotaa Entusiasta

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    Re: Vamonos a Europa

    Nunca te había comentado y eh pensado qué ya era hora.
    me gusta mucho tu fic lo encuentro muy interesante nunca me uviera imaginado
    a Rin hermana de Naraku.jajaja.
    ya me imagino a quíen a visto inuyasha a Seshomaru...o talvéz no peroo
    ya se vera todo no jajaaja!
    me encanta tu fic apartir de ahora te comentaré.


    un besiito cuidate
     
  7.  
    Yeny

    Yeny Entusiasta

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    Re: Vamonos a Europa

    Hola!! Otra vez me tarde mucho en la conti…. Gomenasai!!! Es que no me gusta escribir cuando de verdad no me nace hacerlo…. Es decir, no me gusta escribir nada mas por que si!!, Y es que esta semana tuve que ir a los cursos de inducción a la prepa (Estoy feliz… me toco en el mismo salón que mi mejor amiga!!!:D), Y empecé un nuevo libro… de esos que me gustan donde aparecen vampiros, ángeles, demonios, seres sobrenaturales y demás, waaa que libro…. Aun no lo termino!, pero cuando estaba en leyendo un párrafo de la nada me vino a la mente el enfado de Inuyasha…..y no pude esperar para empezar a escribir la conti… pero bueno, bla bla bla bla bla…. Aquí ya se las traigo.

    Muchas gracias por sus comentarios, sus consejos y demás… y les pido…. Si no es mucha molestia que si ven un error o algo en lo que pueda mejorar me lo hagan saber!! Muchas gracias por todo….


    Capitulo 7: Recuerdos olvidados.

    — ¿Por qué demonios esta él aquí? – pregunto Inuyasha en un gruñido.

    ***
    Una enorme y muy bien surtida biblioteca, con volúmenes de casi todos los años y de todo género que pudieras imaginar, solo superada en esa nación por la biblioteca del parlamento, se había convertido en el lugar favorito de una joven chica. Le encantaba el poder devorar libro tras libro sin distracciones. Pero claro, que en este momento, ese no era el caso. Ya que, desde los últimos días, una compañera de instituto no la dejaba ni a sol ni a sombra.

    Desde ya hacia mucho tiempo no comprendía como era que alguien no prestara el mas mínimo atención a las clases, y que aun así le permitieran estar en el equipo de natación de la escuela, pero bueno tampoco es que le importara, simplemente no era su problema. Pero desde hacia poco mas de una semana, se había vuelto su problema.

    No es que le importara mucho el hecho de ser tutora, pero… ¿Por qué es que ella no prestaba nada de atención? ¿Es que acaso le daba igual el tener que salir de el equipo de natación si no pasaba el Tutorial? Por que eso parecía, y si era así ¿Entonces por que a ella le debía de importar?

    Daba igual, la chica ya había presentado el examen, solo faltaba ver si lo aprobaba. Así que.. ¿Por qué seguía siguiéndola hasta la biblioteca? Ya hacia tres días que la seguía sin hacer nada más que verla leer, y claro… distraerla de su lectura con conversaciones que a ella, en lo personal, no le interesaban en nada.

    Desde que les dieron la noticia de que una escuela japonesa había calificado para entrar en el concurso, esa chica no hacia mas que hablar de eso «¿Crees que realmente sean buenos? Lo tienen que ser si lograron entrar a la competencia, pero, no creo que sean competencia para nuestra escuela ¿O si? ¿Crees que sean un fuerte rival? ¿Tú que opinas?». Eran comentarios y dudas que ya había escuchado incontables veces en los últimos días.


    La chica de cabello blanco leía línea tras línea fingiendo poner atención a la ya tediosa conversación de la escuela japonesa.

    — Es hoy ¿verdad? – dijo la chica de cabello negro. — Hoy es cuando llega la escuela japonesa.

    — Si – contesto ella con voz tenue y desinteresada sin dejar de leer.

    — Oye, ahora que lo recuerdo, Tu eres procedente de Japón ¿cierto?

    — Si – contesto de nuevo con el mismo desinterés.

    La chica de cabello negro la observo por unos segundos. — ¿Es que acaso no te cansas de leer? – pregunto con molestia observando el libro que parecía tener alrededor de unas trescientas paginas. Pero no recibió una respuesta a lo cual solo suspiro. — Oye, dime ¿Cómo son las escuelas en Japón? – dijo ella tratando de entablar una conversación con su compañera. Pero de nuevo la chica no parecía estarla escuchando. — ¡Kanna! – dijo poniendo una mano sobre la lectura de la chica. Solo así pudo sentir por primera vez en el día, la mirada sin expresión de su tutora. Pero está no pronuncio palabra alguna. Después de unos segundos aparto su mano de la página del libro, dando un largo suspiro. La chica volvió a su lectura sin prestarle atención a lo sucedido. — ¡Cielos! Si todos son como tu, esto será algo muy aburrido – dijo en voz baja.

    ***
    Debían ser alrededor de las doce, tal vez mas tarde. Era tonto pensar que viniendo hasta aquí podría encontrárselo, pero aun así seguía buscando, analizando cualquier acto sospechoso que le pudiera ayudar en algo. Pero nada, todo estaba tan normal, tanto que llegaba a molestarlo. De pronto, sintió una mirada punzante hacia él. No pareció darle importancia, pero cautelosamente se giro hasta el lugar de donde provenía la mirada.

    Giro la mirada después de un par de segundos. ¡Cielos! Esto iba a complicar todo.

    ***
    Sin pensarlo siquiera empezó a caminar en dirección a él, debía de saber por que demonios se encontraba precisamente en ese lugar ¿Qué no se supone que se encontraba en Paris? ¿O era en Roma? ¿Eso que importaba? Pensó meneando la cabeza. El punto era que estaba en ese lugar, precisamente en ese hotel ¿Por qué?

    Estaba a punto de llegar a su objetivo cuando de un botones choco contra el.

    &shy;— Discúlpeme señor – se apresuro en decir muy apenado.

    Inuyasha no contesto y volvió la vista hasta su objetivo pero ¡Oh Sorpresa! Ya no se encontraba. Miro alrededor pero no vio a nadie, solo algunas personas caminado de un lado para otro en el lujoso lobby.

    Volvió a su grupo con cierta desconfianza ¿es que acaso había sido su imaginación? No. Estaba seguro de que no. Lo había visto, lo había visto a los ojos. Era él.

    — ¿Sucede algo? – pregunto Kikio cuando vio llegar a Inuyasha. — Parece como si hubieras visto a alguien conocido. – pero no recibió respuesta alguna, seguramente, por que en ese momento Inuyasha no la estaba escuchando.

    Paso un rato y Rin y el maestro aun no habían concluido con las cosas en la recepción. Kagome observaba todo a su alrededor como si fuera la primera vez que se encontraba en un hotel, lo cual, no era del todo falso, puesto que la ultima vez que se había quedado en un hotel fue cuando su papa había estado internado en la ciudad de Osaka y que su mama había insistido en que se fuera con su abuelo y con su hermano a un hotel a pasar la noche, ella solo había accedido con la promesa de su madre, de que al día siguiente, podría volver para llevar a papa de regreso a casa, promesa que, aunque era muy pequeña con apenas cinco años de edad, la recordaba perfectamente. Meneo la cabeza con brusquedad para alejar esos malos recuerdos, era un día estupendo, se encontraba en una de las mas hermosas ciudades de todo el mundo, asi que, no tenia tiempo para estar recordando aquella noche.

    El chico noto el brusco movimiento del cabello de la azabache, y después una mirada entre triste y esperanzadora ¿Qué es en lo que estaba pensando? No podría ni imaginárselo.

    — Muy bien, ya esta todo listo – dijo Rin acercándoseles. — ahora si quieren pueden subir a cambiarse a sus habitaciones. – dijo con su acostumbrada sonrisa.

    — Rin.. – interrumpió Naraku con voz apacible. — Tienen que reunirse con los delegados.

    — ¿Si? No lo sabia – contesto ella confundida.

    — Fue de último minuto, ya sabes como son.- dijo girando los ojos, a lo que Kagome soltó una risita espontánea.

    — Pero aun así, debieron de haberme avisado – dijo con un tono un poco más serio de lo usual. — En fin, ¿A que hora era la cita?

    — A medio día – dijo Hakudoshi — Y ya es media hora tarde – dijo mirando su reloj.

    — ¿Qué? Pero… que vergüenza, pensaran que somos unos impuntuales. – dijo el profesor preocupado mientras se pasaba una mano temblorosa por la frente.

    — Van con migo, así que no hay de que preocuparse – dijo Rin con una sonrisa.

    — Aun así hay que irnos ya – dijo el maestro.

    — ¿Y que pasara con Sango? – pregunto Miroku.

    — ¿Sango? Ah cierto, la chica que se quedo en el aeropuerto – dijo Rin pensativa.

    — No hay por que preocuparse, en todo caso esta con Hiten, Así que será mejor que ya nos – empezó a decir Naraku, pero de pronto un sonido, parecido al de un gruñido, llamo la atención de todo el grupo.

    — ¿Ah?...... ¿Kagome? – pregunto Hoyo extrañado viendo a su compañera. — ¿Te encuentras bien? – pregunto mientras que Inuyasha empezaba a reírse por lo bajo, y Kagome se ponía totalmente roja.

    — ¿Tienes…. Hambre? – pregunto Naraku viendo con una sonrisa a Kagome.

    — Es cierto, en el avión tú no comiste nada – recordó Hoyo.

    — Lo…. Siento – fue lo único que dijo la apenada Kagome.

    — No tienes por que disculparte – dijo Naraku pasándole una mano por el hombro. — Rin, yo esperare aquí a Hiten y me quedare con Kagome para que coma algo ¿No te importa verdad? Después de todo tenemos que encargarnos de que a ellos no les falte nada. – dijo con un voz elegante.

    En seguida dos miradas afiladas se posaron sobre él. — Amm no, para nada, de todos modos no creo que sea necesario que vallamos todos. – contesto ella.

    — Nos vemos después – se despidieron los chicos, y se fueron marchando rápidamente siguiendo a Rin y al Profesor. Inuyasha y Koga se quedaron viendo a Kagome mientras reía tímidamente ante la conversación de Naraku.

    — Eh Koga, vámonos – grito Bankotsu al lado del profesor.

    — Ah .. si – dijo siguiéndolo. Pero Inuyasha no se movía, algo le decía que no debía dejarla sola con él.

    — Inuyasha, vámonos…. – le dijo Kikio, y tras tomarlo del brazo se lo llevo con ella.

    Una vez ya solos en medio del lobby, Kagome se encontraba un poco nerviosa, se había quedado sola con un chico al que no conocía en una ciudad a la que no conocía ¿Era eso correcto? Pero no tuvo tiempo de cuestionarse nada mas, pues el frio contacto de la mano del chico que se encontraba con ella la trajo de vuelta al mundo.

    — Vamos – dijo sujetándole la muñeca.

    —Ah… si – fue lo único que atino a decir.

    ***
    — ¿Esta seguro de que esto es bien señor? – el hombre de aspecto maduro y de voz nerviosa, se notaba con miedo y se pasaba una mano temblorosa por el cabello café. Parecía totalmente diferente del Otro hombre que se encontraba a su lado, que aun cuando se veía mayor que el, lucia una seriedad extrema y una mirada que decir que no se detendría ante nada con tal de logar lo que él se propusiera.

    — ¿Cuántas veces debo de contestar la misma pregunta? – contesto el hombre con molestia. Su voz se escuchaba rasposa, como si acabara de fumar. Su aspecto, aunque ya algo mayor, lucia severo y, con la extrema iluminación del pasillo por el cual estaban caminando, su rostro daba…. Miedo.

    — Pero señor, ¿No cree que es demasiado arriesgado? Si alguien del parlamente lo descubriera nosotros…. – pero no puedo terminar de hablar ya que de pronto su espalda golpeo la pared y un puño firme sujetaba su cuello.

    — Cierra la boca, no tienen por que enterarse de nada…. – dijo el hombre mayor, sus ojos, de un extraño color carmesí, mostraban una llamarada de ira que hizo temblar al otro hombre. Después de unos segundos lo soltó.

    — Lo… lo siento… señor- dijo con una mano en la garganta tratando de recuperar el aliento — No volveré a mencionarlo.

    — Date prisa – dijo molesto — Que tendemos que reunirnos con esos mocosos, no harán mas que estorbar aquí – dijo mientras volvía a tomar la marcha.

    — Pero… Señor, tal… tal vez puedan ser una buena distracción – dijo tembloroso el hombre de cabello café. — Sobre todo con…. “él” aquí – dijo tragando saliva con dificultad.

    — Ni siquiera me lo recuerdes, que con gracias a ese bastardo he tenido muchos problemas, va metiendo las narices por donde no le importa, pero eso pronto se acabara.

    — ¿Ti… tiene planeado hacer algo señor? – pero en vez de una respuesta solo obtuvo una fulminante mirada. — Lo… lo siento señor, se que… no le gusta que pregunte – dijo bajando la cabeza.

    — ¿Sabes que? En algo tienes razón, tal vez esos tontos críos puedan ser… … de alguna utilidad – termino de decir, en ese momento salieron del corredor por el que habían estado caminando, para así poder encontrarse con una enorme cámara la cual, muy probablemente, era la recepción del lugar. En ese justo momento, afuera del lugar, los chicos empezaban a bajar de la limusina.

    ***
    — Te dije que podíamos ir a un restaurante – dijo el chico con amabilidad. Miraba como su compañera comía rápidamente la comida rápida que había insistido tanto en probar.

    — Esto esta delicioso – contesto ella. — Ah, estoy llena – dijo después de unos minutos. — Oh cierto… no te lo había preguntado ¿Tu también vas a competir?

    — Así es – contesto él con elocuencia.

    — Y… ¿En que disciplina compites?

    — Prefiero… que sea una sorpresa – contesto con una sonrisa.

    Pero… – dijo con cara de desilusión — Ya se, si me dices tu disciplina yo te diré la mía ¿si?

    — Pero yo ya se en que disciplina compites – contesto él.

    — ¿Ah si? – contesto ella confusa.

    — Si, eres gimnasta ¿no?

    — ¿Cómo lo sabes?

    — Es bastante fácil de deducir… - contesto el con una sonrisa. Esos ojos carmesí hacían estremecer a la chica con cada leve mirada, pues mostraban como una extraña llama Kagome no lograba descifrar. Bajo la vista cuando se dio cuenta de que se había quedado mirando sus ojos por un largo rato.

    — Bien, Vamos – dijo con un tono mas como de una orden que el de una petición.

    — ¿A dónde? – pregunto ella siguiéndolo.

    — Tenemos que regresar al hotel – contesto Naraku.

    ***
    ¡Dios! ¿Será que ese viaje pudo haber sido mas incomodo? Ella no podía pensar que eso fuera posible. El sentir la mirada de aquel chico, «que aunque no era mal parecido», durante cada semáforo en rojo seguidos de un “mmm” , la habían hecho sentir tan incomoda que varias veces paso por su cabeza el abrir la puerta del auto y caminar hasta el hotel. Además ¿Qué era eso de abrirle la puerta del auto? Dios parecía salido de una película de esas donde el chico debe de salvar a la damisela en peligro. Pero resulta que ella no necesitara que la tratasen así, y mucho menos era una “damisela en peligro” le desesperaba que la tratasen así. Pero si le molestaba tanto ¿Por que seguía aguantando esto? ¿Era acaso por educación? ¿O había algo más? De pronto un a voz acompañada de una brisa la despertó de sus pensamientos.

    Hiten se encontraba ya abajo del carro con la puerta abierta para que Sango bajara de este, y le ofrecía una mano para ayudarla a bajar. Sango en seguida se puso nerviosa ¿desde hace cuanto que habían estacionado? Al mirar la mano, y la sonrisa del chico, Sango no pudo evitar ser “educada” y aceptar la ayuda para bajar, aun cuando no la necesitaba.

    Cuando bajo, Hiten le entrego las llaves a un chico de traje negro y después entro junto a sango al hotel, no antes de decirle al guardia (Chars), que bajara el equipaje.

    Cuando entraron al lobby del hotel, y se acercaron a recepción para pedir información sobre los chicos, una recepcionista le hizo saber que el grupo había salido acompañado de la señorita Van Tassel y que su hermano, el señor Naraku van Tassel, había llegado hace unos momentos junto con una chica de procedencia Japonesa, la señorita ….. Bajo la vista para leer el nombre, Higurashi y que ahora ambos se encontraban en sus habitaciones.

    Después de escuchar atentamente la información de la recepcionista Hiten se despidió cortésmente de Sango, y se fue.

    — Valla chica – dijo por lo bajo un vez ya en el elevador.

    ***
    Woow, definitivamente adoraba este hotel, estaba equipado con todo lo necesario para las prácticas de gimnasia, además cuando venia hacia aquí se había topado con la piscina de entrenamientos, definitivamente aquí no conocían la frase “escatimar en gastos”.

    Miraba impresionada el enorme gimnasio en el cual se encontraba, en medio del lugar se encontraban un campo con colchonetas azules destinadas a practicas de piso y situadas alrededor de esta, se encontraban los demás aparatos: el caballo (para chicas), el caballo con arzones (para chicos), las barras asimétricas, las barras paralelas, los anillo, la barra fija, la viga de equilibrio, Todo estará ahí, tal como si fuera una competencia olímpica ¿Este solo era el gimnasio de practica? ¿Entonces de que tamaño estaría el lugar donde competirían?

    Sin pensarlo más se empezó a quitar el uniforme deportivo que llevaba, tenia que probar los aparatos en ese mismo momento, no podía esperar mas. Debajo del uniforme llevaba puesto el leotardo azul que le había regalado su padre, no lo utilizaba en las competencias, pero le gustaba llevarlo siempre para prácticas, era una pieza de mangas largas de color rosa perla, era sencillo y le quedaba un poco ajuntado, sin mencionar que ya estaba gastado, pero ese había sido su primer leotardo de gimnasia el primero que su padre le había traído un día del trabajo. Le había dado una enorme sorpresa puesto que la noche anterior a esa, habían tenido una seria discusión ya que Kagome se había lastimado intentando hacer una rutina, tenia apenas 6 años, por lo que su padre con temor de que fuese a pasar a mayores, le había dicho que seria mejor que dejara la gimnasia, de lo cual se había derivado un pleito con gritos y lagrimas por parte de Kagome, terminando en un “Te odio Papa” y un portazo.

    Sacudió de nuevo la cabeza para alejar esos recuerdos, ¿Qué le sucedía ultimadamente? Años de no pensar en eso, y justo ahora se venían a su mente.

    Puso una sonrisa y se dirigió a aquel lugar, al cual, muy probablemente no tenia pensado dejar.

    Continuara……….

    Bueno aquí les dejo el capi, espero les guste y de nuevo Gomen por tardarme tanto!!

    V-S.O.S
     
  8.  
    Yeny

    Yeny Entusiasta

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    Vamonos a Europa
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    Re: Vamonos a Europa

    Hola!! Otra vez me tarde mucho en la conti…. Gomenasai!!! Es que no me gusta escribir cuando de verdad no me nace hacerlo…. Es decir, no me gusta escribir nada mas por que si!!, Y es que esta semana tuve que ir a los cursos de inducción a la prepa (Estoy feliz… me toco en el mismo salón que mi mejor amiga!!!:D), Y empecé un nuevo libro… de esos que me gustan donde aparecen vampiros, ángeles, demonios, seres sobrenaturales y demás, waaa que libro…. Aun no lo termino!, pero cuando estaba en leyendo un párrafo de la nada me vino a la mente el enfado de Inuyasha…..y no pude esperar para empezar a escribir la conti… pero bueno, bla bla bla bla bla…. Aquí ya se las traigo.

    Muchas gracias por sus comentarios, sus consejos y demás… y les pido…. Si no es mucha molestia que si ven un error o algo en lo que pueda mejorar me lo hagan saber!! Muchas gracias por todo….


    Capitulo 7: Recuerdos olvidados.

    — ¿Por qué demonios esta él aquí? – pregunto Inuyasha en un gruñido.

    ***
    Una enorme y muy bien surtida biblioteca, con volúmenes de casi todos los años y de todo género que pudieras imaginar, solo superada en esa nación por la biblioteca del parlamento, se había convertido en el lugar favorito de una joven chica. Le encantaba el poder devorar libro tras libro sin distracciones. Pero claro, que en este momento, ese no era el caso. Ya que, desde los últimos días, una compañera de instituto no la dejaba ni a sol ni a sombra.

    Desde ya hacia mucho tiempo no comprendía como era que alguien no prestara el mas mínimo atención a las clases, y que aun así le permitieran estar en el equipo de natación de la escuela, pero bueno tampoco es que le importara, simplemente no era su problema. Pero desde hacia poco mas de una semana, se había vuelto su problema.

    No es que le importara mucho el hecho de ser tutora, pero… ¿Por qué es que ella no prestaba nada de atención? ¿Es que acaso le daba igual el tener que salir de el equipo de natación si no pasaba el Tutorial? Por que eso parecía, y si era así ¿Entonces por que a ella le debía de importar?

    Daba igual, la chica ya había presentado el examen, solo faltaba ver si lo aprobaba. Así que.. ¿Por qué seguía siguiéndola hasta la biblioteca? Ya hacia tres días que la seguía sin hacer nada más que verla leer, y claro… distraerla de su lectura con conversaciones que a ella, en lo personal, no le interesaban en nada.

    Desde que les dieron la noticia de que una escuela japonesa había calificado para entrar en el concurso, esa chica no hacia mas que hablar de eso «¿Crees que realmente sean buenos? Lo tienen que ser si lograron entrar a la competencia, pero, no creo que sean competencia para nuestra escuela ¿O si? ¿Crees que sean un fuerte rival? ¿Tú que opinas?». Eran comentarios y dudas que ya había escuchado incontables veces en los últimos días.


    La chica de cabello blanco leía línea tras línea fingiendo poner atención a la ya tediosa conversación de la escuela japonesa.

    — Es hoy ¿verdad? – dijo la chica de cabello negro. — Hoy es cuando llega la escuela japonesa.

    — Si – contesto ella con voz tenue y desinteresada sin dejar de leer.

    — Oye, ahora que lo recuerdo, Tu eres procedente de Japón ¿cierto?

    — Si – contesto de nuevo con el mismo desinterés.

    La chica de cabello negro la observo por unos segundos. — ¿Es que acaso no te cansas de leer? – pregunto con molestia observando el libro que parecía tener alrededor de unas trescientas paginas. Pero no recibió una respuesta a lo cual solo suspiro. — Oye, dime ¿Cómo son las escuelas en Japón? – dijo ella tratando de entablar una conversación con su compañera. Pero de nuevo la chica no parecía estarla escuchando. — ¡Kanna! – dijo poniendo una mano sobre la lectura de la chica. Solo así pudo sentir por primera vez en el día, la mirada sin expresión de su tutora. Pero está no pronuncio palabra alguna. Después de unos segundos aparto su mano de la página del libro, dando un largo suspiro. La chica volvió a su lectura sin prestarle atención a lo sucedido. — ¡Cielos! Si todos son como tu, esto será algo muy aburrido – dijo en voz baja.

    ***
    Debían ser alrededor de las doce, tal vez mas tarde. Era tonto pensar que viniendo hasta aquí podría encontrárselo, pero aun así seguía buscando, analizando cualquier acto sospechoso que le pudiera ayudar en algo. Pero nada, todo estaba tan normal, tanto que llegaba a molestarlo. De pronto, sintió una mirada punzante hacia él. No pareció darle importancia, pero cautelosamente se giro hasta el lugar de donde provenía la mirada.

    Giro la mirada después de un par de segundos. ¡Cielos! Esto iba a complicar todo.

    ***
    Sin pensarlo siquiera empezó a caminar en dirección a él, debía de saber por que demonios se encontraba precisamente en ese lugar ¿Qué no se supone que se encontraba en Paris? ¿O era en Roma? ¿Eso que importaba? Pensó meneando la cabeza. El punto era que estaba en ese lugar, precisamente en ese hotel ¿Por qué?

    Estaba a punto de llegar a su objetivo cuando de un botones choco contra el.

    &shy;— Discúlpeme señor – se apresuro en decir muy apenado.

    Inuyasha no contesto y volvió la vista hasta su objetivo pero ¡Oh Sorpresa! Ya no se encontraba. Miro alrededor pero no vio a nadie, solo algunas personas caminado de un lado para otro en el lujoso lobby.

    Volvió a su grupo con cierta desconfianza ¿es que acaso había sido su imaginación? No. Estaba seguro de que no. Lo había visto, lo había visto a los ojos. Era él.

    — ¿Sucede algo? – pregunto Kikio cuando vio llegar a Inuyasha. — Parece como si hubieras visto a alguien conocido. – pero no recibió respuesta alguna, seguramente, por que en ese momento Inuyasha no la estaba escuchando.

    Paso un rato y Rin y el maestro aun no habían concluido con las cosas en la recepción. Kagome observaba todo a su alrededor como si fuera la primera vez que se encontraba en un hotel, lo cual, no era del todo falso, puesto que la ultima vez que se había quedado en un hotel fue cuando su papa había estado internado en la ciudad de Osaka y que su mama había insistido en que se fuera con su abuelo y con su hermano a un hotel a pasar la noche, ella solo había accedido con la promesa de su madre, de que al día siguiente, podría volver para llevar a papa de regreso a casa, promesa que, aunque era muy pequeña con apenas cinco años de edad, la recordaba perfectamente. Meneo la cabeza con brusquedad para alejar esos malos recuerdos, era un día estupendo, se encontraba en una de las mas hermosas ciudades de todo el mundo, asi que, no tenia tiempo para estar recordando aquella noche.

    El chico noto el brusco movimiento del cabello de la azabache, y después una mirada entre triste y esperanzadora ¿Qué es en lo que estaba pensando? No podría ni imaginárselo.

    — Muy bien, ya esta todo listo – dijo Rin acercándoseles. — ahora si quieren pueden subir a cambiarse a sus habitaciones. – dijo con su acostumbrada sonrisa.

    — Rin.. – interrumpió Naraku con voz apacible. — Tienen que reunirse con los delegados.

    — ¿Si? No lo sabia – contesto ella confundida.

    — Fue de último minuto, ya sabes como son.- dijo girando los ojos, a lo que Kagome soltó una risita espontánea.

    — Pero aun así, debieron de haberme avisado – dijo con un tono un poco más serio de lo usual. — En fin, ¿A que hora era la cita?

    — A medio día – dijo Hakudoshi — Y ya es media hora tarde – dijo mirando su reloj.

    — ¿Qué? Pero… que vergüenza, pensaran que somos unos impuntuales. – dijo el profesor preocupado mientras se pasaba una mano temblorosa por la frente.

    — Van con migo, así que no hay de que preocuparse – dijo Rin con una sonrisa.

    — Aun así hay que irnos ya – dijo el maestro.

    — ¿Y que pasara con Sango? – pregunto Miroku.

    — ¿Sango? Ah cierto, la chica que se quedo en el aeropuerto – dijo Rin pensativa.

    — No hay por que preocuparse, en todo caso esta con Hiten, Así que será mejor que ya nos – empezó a decir Naraku, pero de pronto un sonido, parecido al de un gruñido, llamo la atención de todo el grupo.

    — ¿Ah?...... ¿Kagome? – pregunto Hoyo extrañado viendo a su compañera. — ¿Te encuentras bien? – pregunto mientras que Inuyasha empezaba a reírse por lo bajo, y Kagome se ponía totalmente roja.

    — ¿Tienes…. Hambre? – pregunto Naraku viendo con una sonrisa a Kagome.

    — Es cierto, en el avión tú no comiste nada – recordó Hoyo.

    — Lo…. Siento – fue lo único que dijo la apenada Kagome.

    — No tienes por que disculparte – dijo Naraku pasándole una mano por el hombro. — Rin, yo esperare aquí a Hiten y me quedare con Kagome para que coma algo ¿No te importa verdad? Después de todo tenemos que encargarnos de que a ellos no les falte nada. – dijo con un voz elegante.

    En seguida dos miradas afiladas se posaron sobre él. — Amm no, para nada, de todos modos no creo que sea necesario que vallamos todos. – contesto ella.

    — Nos vemos después – se despidieron los chicos, y se fueron marchando rápidamente siguiendo a Rin y al Profesor. Inuyasha y Koga se quedaron viendo a Kagome mientras reía tímidamente ante la conversación de Naraku.

    — Eh Koga, vámonos – grito Bankotsu al lado del profesor.

    — Ah .. si – dijo siguiéndolo. Pero Inuyasha no se movía, algo le decía que no debía dejarla sola con él.

    — Inuyasha, vámonos…. – le dijo Kikio, y tras tomarlo del brazo se lo llevo con ella.

    Una vez ya solos en medio del lobby, Kagome se encontraba un poco nerviosa, se había quedado sola con un chico al que no conocía en una ciudad a la que no conocía ¿Era eso correcto? Pero no tuvo tiempo de cuestionarse nada mas, pues el frio contacto de la mano del chico que se encontraba con ella la trajo de vuelta al mundo.

    — Vamos – dijo sujetándole la muñeca.

    —Ah… si – fue lo único que atino a decir.

    ***
    — ¿Esta seguro de que esto es bien señor? – el hombre de aspecto maduro y de voz nerviosa, se notaba con miedo y se pasaba una mano temblorosa por el cabello café. Parecía totalmente diferente del Otro hombre que se encontraba a su lado, que aun cuando se veía mayor que el, lucia una seriedad extrema y una mirada que decir que no se detendría ante nada con tal de logar lo que él se propusiera.

    — ¿Cuántas veces debo de contestar la misma pregunta? – contesto el hombre con molestia. Su voz se escuchaba rasposa, como si acabara de fumar. Su aspecto, aunque ya algo mayor, lucia severo y, con la extrema iluminación del pasillo por el cual estaban caminando, su rostro daba…. Miedo.

    — Pero señor, ¿No cree que es demasiado arriesgado? Si alguien del parlamente lo descubriera nosotros…. – pero no puedo terminar de hablar ya que de pronto su espalda golpeo la pared y un puño firme sujetaba su cuello.

    — Cierra la boca, no tienen por que enterarse de nada…. – dijo el hombre mayor, sus ojos, de un extraño color carmesí, mostraban una llamarada de ira que hizo temblar al otro hombre. Después de unos segundos lo soltó.

    — Lo… lo siento… señor- dijo con una mano en la garganta tratando de recuperar el aliento — No volveré a mencionarlo.

    — Date prisa – dijo molesto — Que tendemos que reunirnos con esos mocosos, no harán mas que estorbar aquí – dijo mientras volvía a tomar la marcha.

    — Pero… Señor, tal… tal vez puedan ser una buena distracción – dijo tembloroso el hombre de cabello café. — Sobre todo con…. “él” aquí – dijo tragando saliva con dificultad.

    — Ni siquiera me lo recuerdes, que con gracias a ese bastardo he tenido muchos problemas, va metiendo las narices por donde no le importa, pero eso pronto se acabara.

    — ¿Ti… tiene planeado hacer algo señor? – pero en vez de una respuesta solo obtuvo una fulminante mirada. — Lo… lo siento señor, se que… no le gusta que pregunte – dijo bajando la cabeza.

    — ¿Sabes que? En algo tienes razón, tal vez esos tontos críos puedan ser… … de alguna utilidad – termino de decir, en ese momento salieron del corredor por el que habían estado caminando, para así poder encontrarse con una enorme cámara la cual, muy probablemente, era la recepción del lugar. En ese justo momento, afuera del lugar, los chicos empezaban a bajar de la limusina.

    ***
    — Te dije que podíamos ir a un restaurante – dijo el chico con amabilidad. Miraba como su compañera comía rápidamente la comida rápida que había insistido tanto en probar.

    — Esto esta delicioso – contesto ella. — Ah, estoy llena – dijo después de unos minutos. — Oh cierto… no te lo había preguntado ¿Tu también vas a competir?

    — Así es – contesto él con elocuencia.

    — Y… ¿En que disciplina compites?

    — Prefiero… que sea una sorpresa – contesto con una sonrisa.

    Pero… – dijo con cara de desilusión — Ya se, si me dices tu disciplina yo te diré la mía ¿si?

    — Pero yo ya se en que disciplina compites – contesto él.

    — ¿Ah si? – contesto ella confusa.

    — Si, eres gimnasta ¿no?

    — ¿Cómo lo sabes?

    — Es bastante fácil de deducir… - contesto el con una sonrisa. Esos ojos carmesí hacían estremecer a la chica con cada leve mirada, pues mostraban como una extraña llama Kagome no lograba descifrar. Bajo la vista cuando se dio cuenta de que se había quedado mirando sus ojos por un largo rato.

    — Bien, Vamos – dijo con un tono mas como de una orden que el de una petición.

    — ¿A dónde? – pregunto ella siguiéndolo.

    — Tenemos que regresar al hotel – contesto Naraku.

    ***
    ¡Dios! ¿Será que ese viaje pudo haber sido mas incomodo? Ella no podía pensar que eso fuera posible. El sentir la mirada de aquel chico, «que aunque no era mal parecido», durante cada semáforo en rojo seguidos de un “mmm” , la habían hecho sentir tan incomoda que varias veces paso por su cabeza el abrir la puerta del auto y caminar hasta el hotel. Además ¿Qué era eso de abrirle la puerta del auto? Dios parecía salido de una película de esas donde el chico debe de salvar a la damisela en peligro. Pero resulta que ella no necesitara que la tratasen así, y mucho menos era una “damisela en peligro” le desesperaba que la tratasen así. Pero si le molestaba tanto ¿Por que seguía aguantando esto? ¿Era acaso por educación? ¿O había algo más? De pronto un a voz acompañada de una brisa la despertó de sus pensamientos.

    Hiten se encontraba ya abajo del carro con la puerta abierta para que Sango bajara de este, y le ofrecía una mano para ayudarla a bajar. Sango en seguida se puso nerviosa ¿desde hace cuanto que habían estacionado? Al mirar la mano, y la sonrisa del chico, Sango no pudo evitar ser “educada” y aceptar la ayuda para bajar, aun cuando no la necesitaba.

    Cuando bajo, Hiten le entrego las llaves a un chico de traje negro y después entro junto a sango al hotel, no antes de decirle al guardia (Chars), que bajara el equipaje.

    Cuando entraron al lobby del hotel, y se acercaron a recepción para pedir información sobre los chicos, una recepcionista le hizo saber que el grupo había salido acompañado de la señorita Van Tassel y que su hermano, el señor Naraku van Tassel, había llegado hace unos momentos junto con una chica de procedencia Japonesa, la señorita ….. Bajo la vista para leer el nombre, Higurashi y que ahora ambos se encontraban en sus habitaciones.

    Después de escuchar atentamente la información de la recepcionista Hiten se despidió cortésmente de Sango, y se fue.

    — Valla chica – dijo por lo bajo un vez ya en el elevador.

    ***
    Woow, definitivamente adoraba este hotel, estaba equipado con todo lo necesario para las prácticas de gimnasia, además cuando venia hacia aquí se había topado con la piscina de entrenamientos, definitivamente aquí no conocían la frase “escatimar en gastos”.

    Miraba impresionada el enorme gimnasio en el cual se encontraba, en medio del lugar se encontraban un campo con colchonetas azules destinadas a practicas de piso y situadas alrededor de esta, se encontraban los demás aparatos: el caballo (para chicas), el caballo con arzones (para chicos), las barras asimétricas, las barras paralelas, los anillo, la barra fija, la viga de equilibrio, Todo estará ahí, tal como si fuera una competencia olímpica ¿Este solo era el gimnasio de practica? ¿Entonces de que tamaño estaría el lugar donde competirían?

    Sin pensarlo más se empezó a quitar el uniforme deportivo que llevaba, tenia que probar los aparatos en ese mismo momento, no podía esperar mas. Debajo del uniforme llevaba puesto el leotardo azul que le había regalado su padre, no lo utilizaba en las competencias, pero le gustaba llevarlo siempre para prácticas, era una pieza de mangas largas de color rosa perla, era sencillo y le quedaba un poco ajuntado, sin mencionar que ya estaba gastado, pero ese había sido su primer leotardo de gimnasia el primero que su padre le había traído un día del trabajo. Le había dado una enorme sorpresa puesto que la noche anterior a esa, habían tenido una seria discusión ya que Kagome se había lastimado intentando hacer una rutina, tenia apenas 6 años, por lo que su padre con temor de que fuese a pasar a mayores, le había dicho que seria mejor que dejara la gimnasia, de lo cual se había derivado un pleito con gritos y lagrimas por parte de Kagome, terminando en un “Te odio Papa” y un portazo.

    Sacudió de nuevo la cabeza para alejar esos recuerdos, ¿Qué le sucedía ultimadamente? Años de no pensar en eso, y justo ahora se venían a su mente.

    Puso una sonrisa y se dirigió a aquel lugar, al cual, muy probablemente no tenia pensado dejar.

    Continuara……….

    Bueno aquí les dejo el capi, espero les guste y de nuevo Gomen por tardarme tanto!!

    V-S.O.S
     
  9.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Re: Vamonos a Europa

    Hola.

    Bueno primero te diré unos pequeños errores que tienes. Osea es conmigo no con_migo.
    Acuerdate que cuando se trata de "El" pronombre lleva tilde; osea para que remplaze el nombre de la persona.

    También está el "Aun" lleva tilde cuando es adverbio. Aún.

    Bueno pero por lo menos mejoraste mucho en cuanto a la forma de narrar y también usaste el formato de los diálogos.

    El capítulo estubo increible, me gusto mucho, aunque tube muchas dudas. Me di cuenta que hay personas malas en esté fic. Y no logro entender a quién fue que vio InuYasha.

    Naraku siempre se me ha echo súper sexy, el villano más sexy, claro después de mí querido Bankotsu. Pero Naraku no sólo es sexy sino también inteligente. Lo amo, me alegra que no lo hayas puesto como malo, pero tampoco que lo hayas puesto como bueno. Osea él es un poco perverso.

    Espero que esto se vaya poniento interesante. Fue un capítulo largo, bueno osea era justo, te tardaste en publicar la continuación. Bueno bye. Kiis...
     

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