Explícito Una súcubo incompetente

Tema en 'Relatos' iniciado por Kiwi Táctico, 14 Octubre 2020.

  1.  
    Kiwi Táctico

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    Título:
    Una súcubo incompetente
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2024

    Esta historia tiene clasificación +18 y contiene sexo explícito, conforme al artículo 21 del reglamento actual de Fanficslandia (a la fecha 14-10-2020).



    Esta es mi primera historia dentro del sitio, (Pero no es la primera historia que haya escrito) así que no me peguen si cometo algún error, pero sean libres de corregir todos los errores en los comentarios, por más mínimo que sea y nada, disfruten de la lectura, a pesar de que esté intencionalmente hecho con un montón de escenas incómodas.


    Me llamo Karth, soy un joven sencillo, que no se mete en muchos problemas, hasta ese fatídico día. Vivo solo en mi apartamento y estaba de vuelta en mi hogar esta tarde, luego de una larga jornada laboral, cuando entro a mi living, que tiene las luces apagadas, escucho una voz infernal y se ven unos ojos rojos ocultos en la oscuridad:


    —¡HUMANO, PREPÁRATE PARA SER DEVORADO POR TUS DESEOS CARNALES!


    Yo, pensando que era una broma, voy y prendo la luz y…

    Ahí veo a una chica de pie, más o menos de mi mismo tamaño, esbelta, con un tamaño de busto más o menos normal, pelo corto, de ojos verdes claros y vestida con un leotardo morado, zapatos sin tacos, mirándome con una expresión de vergüenza.


    —¿Quién eres tú? ¿Y qué haces en mi apartamento? —le pregunté a la chica.

    —E-eh… Y-yo soy… —la chica empieza a temblar de nerviosismo.

    —Además, ¿Qué hay con ese atuendo? ¿Estás haciendo cosplay?

    —¡N-no! No es un cosplay. Yo…—la chica dice en tono bajo— soy una súcubo.


    Casi me río, pero por suerte lo alcancé a contener.


    —De acuerdo chica súcubo, llamaré a la policía si no sales ahora —le dije amablemente, frunciendo el ceño.

    —¡Espera! —la chica junta sus manos sobre su cabeza, como si estuviera rezando— Ya pasé por varias casas y no había encontrado a nadie que fuera apto. Necesito que me ayudes.

    —¿Ayudarte? ¿Te presentaste con una especie de amenaza y quieres que te ayude?

    —¡Perdón! Es que estoy desesperada. El gremio de súcubos me matará si no consigo el jugo que producen los hombres. Hoy es mi último día de vida.

    —¡Lo dices como si fuera muy normal! Además, ¿Qué es eso del jugo de hombre?

    —S-semen —la chica desvía la mirada con vergüenza.

    —¿Eh? —Miré a la chica en shock—. Y... ¿A qué te refieres a que este es tu último día de vida?

    —El gremio me dió una una semana para encontrar un hombre apto, para que me diera su jugo. Pero hoy es el último día. Mira. —La chica mueve una parte de su leotardo, dejando su abdomen destapado, dejando expuesto una especie de tatuaje que tiene un corazón encerrado en un círculo— Este es el sello de los súcubos. Si no recibe él… ya sabes que, de alguna u otra forma, moriré.


    Pongo mi cara muy cerca de su barriga para observar bien el sello.


    —¡O-oye estás muy cerca! —me dice la chica, con la cara roja.

    —Tengo otra pregunta. ¿Cómo llegaste hasta aquí? Este apartamento está en el octavo piso.

    —Volando. Tengo alas y el gremio me entrega poder por un corto periodo de tiempo para volar y ese poder también se regenera con… él ya sabes que.

    —Ya veo. ¿Me dejas ver tus alas?

    —¿Eh? ¿Para qué? —pregunta la chica confundida.

    —Sólo las quiero ver, es todo.


    La chica con expresión de extrañeza, se da media vuelta y por su espalda, despliega unas pequeñas y delgadas alas, parecidas a las de los murciélagos.


    —No me gustan —le dije cortantemente.

    —Hehe… a mi tampoco —me dice ella, supongo que en tono empático.


    Nos quedamos mirando a los ojos por un tiempo y ella se empieza a poner nerviosa.


    —Esto… no queda mucho tiempo. ¿Me vas a ayudar? —Me dice ella con un tono preocupado.


    Yo inhalo y exhalo profundamente, preparándome, cómo si estuviera a punto de cometer un error.


    —De acuerdo, tienes suerte que no tengo novia ni nada por el estilo.

    —¡Si! ¿Lo quieres hacer acá? —Sus ojos brillan de alegría.

    —¿En el living? Claro que no. Vamos a un lugar más cómodo.


    Le tomo la mano y la llevo a mi habitación, siento que su mano está sudando mucho y está temblando, creo que hasta puedo sentir sus fuertes latidos a través de su mano. Le digo que se acueste y me hace caso. Yo por mientras me quedo pensando en el borde de mi cama.


    —Oye, se me había olvidado preguntar, ¿Cómo te…? ¿Eh? —Veo que la chica, estando acostada, nerviosamente se pinta sus pálidos labios con un pintalabios de tono rojo—. ¿Y eso para que es?

    —E-esto es un pintalabios con un afrodisiaco. Un solo beso debería volver loco a cualquier hombre. Además, las chicas dicen que me veo mejor con...


    Le arranco el pintalabios de las manos.


    —¡Oye! ¡Devuélvelo! —Me reclama la chica, levantándose de la cama.

    —No lo necesitas —le digo mirándola a los ojos, mientras sostengo el pintalabios en el aire, fuera de su alcance.

    —Pero…

    —Te veías bien como estabas.


    Ella frunce el ceño hacia arriba, mostrando preocupación, yo acerco su cara con la mía y le paso mi brazo suavemente por sus labios, sacando la pintura.


    —Te iba a preguntar tu nombre.

    —Yvette.

    —Soy Karth.

    —Karth… No sé como decirlo, pero… No sé qué hacer…


    De nuevo casi me vuelvo a reír, pero lo volví a contener, saliendo una especie de soplo.


    —¿Eres virgen? —le pregunté.

    —¡N-no! Claro que no…


    Cualquiera que vea su cara podría saber que está mintiendo.


    —No te preocupes, yo también soy virgen, la diferencia es que tengo experiencia al haber visto… material educativo —le digo, mientras le guiño el ojo.

    —Solo… hazlo suave —Me dice con su tierna voz y su cara roja como un tomate.


    La beso en los labios, ambos nos tiramos sobre la cama y la comienzo a acariciar.

    Mi mano recorre todo su cuerpo por sobre su leotardo hasta llegar a su entrepierna, por un segundo se me pasó por la cabeza un raro pensamiento que si ella tuviese un pene, me mataría aquí mismo y todo esta parafernalia fue por nada. Pero por suerte no encontré eso.

    Le moví el leotardo en la entrepierna, dejando al descubierto su flor húmeda y sin vello púbico. Cuando lo ví, casi me volví loco, pero logré controlarlo. Me preguntaba ¿Cómo es que alguien casi de mi edad no tuviera pelo ahí? ¿Es porque es una súcubo? No importa, la vista es genial casi se me caía la baba.


    —O-oye no mires tanto ahí… —Me dijo, mientras se tapaba la cara con las manos.

    —Perdón, es que es difícil contenerse.


    Liberé de mis pantalones a la bestia más dura que una roca y coloqué la punta dentro de ella, introduciéndolo lentamente e Yvette contrae las piernas por el dolor.


    —Me… ¡Me duele! —Me dice Yvette.


    De la desesperación, saqué mi pene y ví que tenía la punta ensangrentada.


    —¡Lo siento! ¿Estás bien?

    —Mi cabeza se siente… pesada. Creo que voy a…


    Veo que Yvette cierra los ojos y casi se me detiene el corazón por un segundo.


    —¡Hey! ¡Yvette! —le doy unas palmadas en la cara, pero no responde.


    Le tomo el pulso en su cuello y es regular. Solo se desmayó.


    —Yvette, despierta, si no lo hacemos, te morirás. —le digo mientras la agito para ver si despierta, pero nada—. Vaya, qué desastre de primera vez.


    Estoy tan tenso, que mi cosa se puso inmediatamente flácida. Lo guardo y me pongo de pie para ver a través de las cortinas. Ya es de noche, veo la luz de la luna y me angustia saber el hecho de que si muere, será únicamente por mi culpa y probablemente quede poco tiempo.

    Me puse a pensar en lo que me había dicho… “Este es el sello de los súcubos. Si no recibe él… ya sabes que, de alguna u otra forma, moriré.”

    Miré fijamente su abdomen con la marca y se me ocurrió algo. Quizá todavía la pueda salvar.

    Voy a la cama de nuevo, me pongo cerca de ella, saco mi flácido miembro y comencé a agitarlo violentamente.


    —Vamos, ¡No me falles ahora! —le digo a mi cosa, mientras lo masajeo de forma brusca, mientras se vuelve cada vez más duro.


    Pasan un par de minutos hasta que suelto el preciado líquido caliente sobre su abdomen, justamente en el sello.


    Cansado, jadeo y veo que el sello se ilumina, junto con el rastro del líquido y flota en el aire de forma mística. Es tan brillante que apenas lo pude ver, por un breve momento y luego se apaga y el sello desaparece con el líquido.


    Reviso el abdomen de Yvette y veo que el sello ya no está. ¿Lo hice? ¿Ya no se morirá? Me siento tan cansado, que la cabeza me da vueltas. Me tiro a su lado en la cama y ni siquiera alcanzo a guardar a mi miembro y me quedo dormido.


    Al día siguiente, me despierto, escucho unos ruidos, levanto la frazada y veo que está ahí, chupando mi cosa.

    La miro en shock, pensando que se había ido.


    —Buenosh díash. —Me dice mientras sigue chupando.

    —¿Qué… estás haciendo?


    Ella deja de chupar para decir lo que parece una explicación:


    —Pues, me desperté y me enteré que me removiste el sello, así que ví tu duro pene mientras dormías y me dieron ganas de comer- digo, chuparlo en forma de agradecimiento.

    —Ajá. ¿No que tienes que ir de forma urgente a tu gremio de súcubos?

    —Iré más tarde a notificarles. —Ella vuelve a introducir el pene en su boca— Por chierto, ¿Cómo lo hichishte para remover el shello?

    —Pues… cómo lo digo…


    Ella me mira con los ojos abiertos mientras sigue moviendo su cabeza lentamente.


    —Me… masturbé sobre el sello —le digo desviando la mirada.


    Ella lo saca una vez más.


    —Aaw. Y yo que quería que lo hicieras adentro mio…

    —Pues… algo me dice que se vería mal si lo hiciera mientras estabas inconsciente.

    —Mm… ¿Eso significa que todavía soy virgen?

    —No lo creo, digo, creo que cuando lo introduje, rompí tu himen y por eso sangraste.

    —No es justo, ¿Cómo es posible no ser virgen sin tener sexo?


    Ella lo vuelve a introducir en su boca, pero esta vez lo hace de forma más brusca.


    —Ngh, para ser honesto, yo tampoco sé muy bien cómo funciona.


    Yvette lleva su cabeza tan profunda, que la punta de mi pene llega a su garganta y lo saca rápidamente, mientras tose.


    —¿Estás bien? —le pregunto.

    —No quiero que pienses que soy mala hasta para esto —me dice Yvette, que apenas le sale la voz.

    —No tienes por qué hacerlo —le digo preocupado.

    —¡Claro que sí! Es mi forma de…


    Me siento sobre la cama, la abrazo y se queda callada.


    —Soy la peor súcubo del mundo —me dice ella.

    —No me interesa.

    —¿Eh?

    —Seas la peor o no, tú me cautivaste, Yvette. Hiciste que estos días fueran memorables en mi aburrida vida diaria. Por eso, te agradezco.


    Yvette gimotea, como si estuviera a punto de romper a llorar.


    —Si no fuera por tí… ya me habría muerto —me dice, ahora sollozando, mientras me abraza más fuerte.

    —Ya, ya, no te preocupes, no me debes nada —le digo mientras le acaricio el pelo.

    —Me gustaría quedarme contigo… para siempre.

    —¿Hay algún pero?

    —Pero tengo que seguir en el gremio de súcubos.

    —Puedes visitarme cuando quieras.

    —Bueno.

    —Prometeme que me visitarás algún día.

    —Lo prometo.


    Ese mismo día, ella se fue volando por la terraza, hasta que la ví desaparecer.


    Y bueno, aquí estoy, sentado en una silla, frente a una mesita, en la terraza de mi apartamento, mirando al cielo por si ella vuelve a aparecer. Han pasado días desde que se fue y todavía no ha vuelto. Ahora mientras narraba esto, jugaba con el pintalabios, moviéndolo de un lado a otro. Al menos me quedé con algo suyo, así que si regresa… quizá lo pruebe con ella.


    Ahora suspiro de arrepentimiento, pues, debería haberle prometido que me visitara pronto en vez de haberle dicho “algún día”.

     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos

    Esa debió ser la peor y más tierna sucubo del gremio, xD

    Parece que Karth quedó enamorado de la inocente (¿se le puede decir así a una sucubo?) Yvette. Por suerte le salvó la vida. Aunque me pregunto por qué estaría tan calmado el protagonista al conocer una demonio. No es como que sea el sueño de todo hombre conocer una sucubo...

    Me gustó en general. No esperaba resultara ser tierno con el tema del escrito.
     
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  3.  
    Kiwi Táctico

    Kiwi Táctico Iniciado

    Leo
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    Gracias por comentar Dark, pues la verdad es que se escapó ese detalle, la idea era que Karth reaccionara como si hubiera sido una broma (Y es así en un principio) y debí haber puesto algún tipo de reacción al haber visto las alas de Yvette. Estaba tan concentrado en las otras acciones, que a veces pasa que se me van cosas básicas. Lo tendré en cuenta para la próxima.

    Qué bueno que te haya gustado, planeo hacer más, pero probablemente sean de otras historias.
     
  4.  
    Ichiinou

    Ichiinou Maestre Líder de críticos Comentarista destacado Crítico

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    Bueno, llegué aquí sin saber muy bien qué esperarme, pero me quedé bastante sorprendida. Puedo decir que el relato en general me agradó, aunque me quedé bastante WTF en varias partes, pero supongo que la sorpresa no es del todo mala. En cualquier caso, se me antoja gracioso que sea una súcubo que le da miedo tener su primera relación sexual, supongo que a todos no les viene en la naturaleza sin más, pero al mismo tiempo, contrasta con su humedad en la entrepierna. Por lo que en general, sí lo estaba deseando, pero no podía hacerlo por los nervios o algo así, supongo.
    Tengo que decir, que tuve un pequeño ataque de pánico al pensar que en cuanto se desmayó iba a continuar con el tema por no dejarla morir, aunque bueno, como que hacer lo que hizo sobre una chica desmayada, es lo suficientemente turbio como para igualmente dejarte una sensación un tanto rara.
    Siento que este relato, podría formar parte de una historia más grande en general, es como un fragmento de algo, no en sí mismo algo que cuenta una historia cerrada. De hecho, con la promesa de que algún día volverá, queda bastante abierta.
    En cualquier caso, la redacción está bastante bien, aunque siento que en cuanto a la forma de narrarlo, fuiste bastante directo a la cuestión, en vez de dar algunos rodeos que hubiesen cautivado algo más al lector, haciéndolo esperar un poco por la parte "picante". Creo que hubiese sido más interesante. Como te dije, parece un fragmento, quizás precisamente porque es bastante directo.
    De todos modos, me agradó leerte, seguiré leyéndote en el futuro siempre que me sea posible. Sigue escribiendo.
     
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