One-shot Una buena noche

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Gold-Kun, 9 Septiembre 2018.

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    Gold-Kun

    Gold-Kun Filósofo de las referencias Game Master CoGM Pokémon: Tiendas

    Escorpión
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    Escritor
    Título:
    Una buena noche
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    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
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    2407
    Pues anoche me aburría y me puse a pensar en este fic, lo fui escribiendo y de a poco salió. Siento que le podría haber dado más, pero pese a que lo reviso no veo qué mejorarle ^^U Quizás soy weón (? Anyway, os lo dejo:

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    ¡Finalmente llegaba la época tan deseada! Era la última semana de clases en el instituto Galeia y finalmente llegaría la graduación de los jóvenes de último año. Ellos eran la tercera generación que saldría al mundo, muchos de ellos a la universidad, y realmente todo el mundo estaba emocionado por ello. Eran clases pequeñas, por ende la mayoría de alumnos se conocían entre sí.

    Dentro de todo, una de las personas más preocupadas por el llegar de la graduación era Mimi Honda, ella estaba a cargo de la organización de aquel evento, pues el Profesor Abeto, director del lugar, era absolutamente entusiasta en que los jóvenes del curso que saliese el próximo año debían organizar el evento. Véase que los de segunda le organizaron a los de primera, los de tercero a los de segunda y ahora los de cuarta a los de tercero. Era algo con lo que siempre se mostró muy atento, y para ello mismo siempre se colocaba como un crítico entre las cosas que se hacían y un concejal para muchísimas decisiones.

    Y bueno, nuestra rubia se estaba encargando constantemente de hacer que todas las cosas parecieran de una fiesta de la alta sociedad, pese a que el presupuesto a veces no llegaba a cuadrar, con intenciones de poder darles la mejor fiesta de despedida a sus amigas y a su querido e idiota senpai.

    La realidad es que ella estaba totalmente decidida a que sus amigas pudiesen recordar el momento para siempre, pero todo ello había traído un gran inconveniente para ella y que recién en el último minuto había logrado notar: Ella no tenía pareja para el final de la semana. Debía conseguir a una persona que pudiese recogerla, estar todo el evento con ella y finalmente ir a dejarla a su casa. Sin embargo, habían dos factores que realmente mermaban las posibilidades de la chica: Ella era hija del magnate Moura Honda, un hombre que era capaz de intimidar únicamente con su presencia y esos fríos ojos azules que miraban de manera tan penetrante; Ella era además una persona con un carácter bastante particular, una persona que explotaba de manera muy repentina si las cosas no salían como ella deseaba o incluso si las personas no mantenían un sentido común apegado a lo que ella consideraba lo correcto. En general, ella era una niña rica a la que pocos, en realidad casi únicamente gente de una clase más arriba, se atrevían a acercarse.

    Y se preocupó, pero realmente no podría hacerlo por mucho rato: Sonó la campana para el almuerzo. Debía ir rápidamente a tomar una mesa, un espacio para poder recalentar su comida, costumbre que poco a poco había odiado menos, y luego esperar a que todos sus superiores llegasen a sentarse y a compartir un momento lleno de risas y alegrías. Sí, era hora de eso.

    Se sentaron: Effy ,Emily y Mimi; Al otro lado: Alpha, Hubert e Ian.

    —¿Y cómo van las cosas con la organización, Mimi? Nos dijeron que estabas a cargo de todo—Emily, tan alegre y deslumbrante como siempre, cuestionó a su amiga. —. ¡Seguramente lo estás haciendo muy bien~!

    —Pobres chicos los que estén bajo su cargo.

    —¡Ya desearías estar tú bajo mi gran mandato, idiota! —Le atacó de manera inmediata al castaño, quien simplemente optó por reír. Posterior a eso decidió hablar con Emily. —. La verdad está siendo un trabajo arduo, quiero que la fiesta sea de lo mejor para que ustedes no la olviden nun—Se dio cuenta de lo que estaba diciendo, estaba abriendo su corazón y siendo completamente honesta sin ningún problema, pero eso no hizo otra cosa que hacer crecer un rubor enorme en sus mejillas.

    Emily, enternecida por sus palabras no hizo más que aplastarla contra su propio cuerpo mientras que la movía de un lado a otro con mucho cariño. Estaba completamente enternecida por la actitud que la menor había tomado.

    —Gracias, gracias, eres muy linda, Mimi~.

    Esa parte tan suave y voluptuosa. Honda no hacía otra cosa que arder en llamas.

    —Y tenemos el premio a la tsundere, Mimiko Honda. —Una sonrisa burlona se creó en sus labios, Ian Lockhart había hecho otras de sus pequeñas intervenciones donde creaba carcajadas inmediatas en el resto. Solía ser callado, pero sabía cómo sacar sonrisas del resto con su simple honestidad.

    —¡Jo, tío! No hagas eso cuando como—Alpha, quien se había ensuciado por completo debido a la explosión de la risa, había dado un pequeño empujón a Lockhart. —. Deberías hablar más seguido, siempre te lo digo… Tsundere, vaya qué buena fue.

    Gracias a dios, digo, a Emily, Mimi fue reducida rápidamente entre su cuerpo cuando la broma fue lanzada. De todas las cosas que le podrían llamar aquella palabra era una de las peores. No dejaría que nadie le llamase así, así mismo como Emi no dejaría que la rubia se escapase para agredir a Ian y Alpha.

    —¿Entonces ya tienen pareja? —Curiosa, Joy decidió intervenir en la conversación que había estado fluctuando por un rato más.

    —¡Emily no quiere teñirse de rubia y acompañarme! —Alpha se quejó cual niño, cruzando sus brazos y haciendo un puchero. Fue un puñal para Mimi, pero una risa para Emily.

    —Claro que no, Alpha, me gusta mi cabello de negro~ Si quieres una rubia mejor deberías llevar a Mimi, ¿no crees? O a Destiny.

    —Suicidarse es más fácil con un cuchillo.

    Segundo Strike, Ian, el tercero te haría tener una rubia rica enojada encima partiéndote la cara.

    Pero no sucedió, la charla continuó normal entre ellos. Establecieron que de ahí solo Effy y Hubert se tenían entre sí, Ian y Mimi no tenían pareja, Emily tenía muchísimos pretendientes y Alpha solo un par, pero nadie de su interés real.

    —Vamos, si alguien te rechaza puedes ir conmigo. —Bromeó hacia su rival.

    —Insisto con lo del cuchillo. —Ian contestó tajante.

    Y la charla continuó hasta que la campana volvió a sonar.

    Los días pasaron y todo estaba listo. La comida, las bebidas, la música, los discursos, todo se encontraba absolutamente en su lugar para poder llevar a cabo la fiesta.

    Pero Honda ahora estaba en un momento un poco incómodo.

    —B-Bueno…

    Frente a él estaba su querido senpai, con su uniforme tan desaliñado como siempre, sus cabellos hechos un desorden completo y esos ojos eléctricos mirando hacia abajo. Ella se sentía muy nerviosa, pues en el horario de comida él le había pedido tener un momento a solas con ella cuando las clases acabasen.

    —¿Quieres ir conmigo… Ya sabes, a la graduación? Emily me sugirió que fuese contigo y lo pensé… Creo que me parece una idea bastante agradable.

    Miró hacia cualquier lado, con un poco de rubor en sus mejillas y una mano detrás de su nuca. Era un gesto tan habitual en él que Mimi no tuvo otra forma que reaccionar que un rubor instantáneo. Su piel tan blanca y fina se había transformado inmediatamente en la cáscara de un tomate.

    —S-Solo lo haré porque eres el primer plebeyo que tiene la valentía de pedírmelo a mí, la gran Mimi Honda.

    Y aceptó, Alpha inmediatamente se relajó después de eso y no pudo evitar soltar una pequeña risa ante las palabras de la chica.

    —Entonces espero ganar un premio al más valiente—Comentó a modo de broma. —. Pasaré por ti una hora antes, ¿sí? Nos vemos mañana.

    Y se despidió con aquél toque en la frente tan característica, que tantos rubores y rabias le había provocado en el pasado… Pero ahora era una sensación de calidez la que le inundaba.

    La noche de la gala finalmente había llegado. Alpha se encontraba en la entrada de la mansión Honda y todo el lugar no hacía otra cosa que amedrentarle. Era demencial la imponencia que podía darle un lugar a una persona que simplemente estaba en un instituto tan prestigioso por sus habilidades deportivas, pues académicamente solo lograba salvarse gracias a que Ian le solía dar lecciones básicas, como simplemente enseñarle una fórmula matemática y que con eso pudiese hacer todo… Sí, eran buenos amigos e Ian le tenía una paciencia de tamaño bíblica.

    Tocó el timbre y en poco un mayordomo le introdujo hasta el salón donde la presencia de Moura Honda se hizo notar en poco.

    —Mucho gusto señor, soy Alpha. —Le ofreció la mano de manera cordial, un tanto asustado y queriendo seguir las indicaciones que la rubia le había dado antes.

    —Moura—Se presentó y estrechó la mano de Alpha. —. ¿Qué intenciones tienes con mi hija?

    Xenodis tragó saliva en ese momento, no sabía en realidad a qué se refería, pero la presión del hombre simplemente pudo con él.

    —Pues… La invité para la noche… Creo que bailaremos, comeremos algo, beberemos seguramente algún refresco y la pasaremos bien en general—Contestó sin mucho esfuerzo. Era un poco inocente, él no sabría de inmediato a qué se refería. —. Creo que será divertido, ¿no tuvo usted una fiesta de graduación?

    —Por supuesto, fue un mar de lujos y preciosidades—Contestó de manera inmediata, tomando asiento e invitando a ojos ambarinos a hacer lo mismo. —. ¿Y qué planeas de tu futuro, Alpha?

    —Pues… Entraré a la universidad por recomendación deportiva—Colocó su izquierda sobre el bíceps derecho y entonces sonrió con mucha confianza. —. Actualmente juego football americano para el instituto, así que lo más seguro es que pueda destacar en la universidad y luego de eso unirme a las Moscas Esmeraldas en la liga nacional, ¿qué opina? ¿A que suena muy genial?

    —Déjame decirte que es un plan muy incierto—De manera inmediata el chico fue atacado por la honestidad del padre. —. Si quieres pretender a mi hija deberías reconsiderar tus opciones y comenzar a abandonar la idea de triunfar en algo tan irreal como lo puede ser el mundo de los deportes. Lo mejor para ti sería que pudieses crear tu propia empresa y así mantener a mi hija tan feliz como yo mismo lo hago; Ser deportista y triunfar es algo imposible.

    Golpe duro para Alpha. En ese momento sintió que todo el pequeño interrogatorio que había tenido tenía su propia razón. Papá Honda solo quería ver si él realmente pretendía a su hija y si sería digno de darle todos los lujos que estaban en la mansión. Por supuesto que él no podría de inmediato, sino que tendría que mostrar todo lo que valía en el campo y con ello lograr tener múltiples comodidades como estas, pero no de inmediato.

    —Señor Honda, déje-

    Fue interrumpido por la suela de unos tacones. De las enormes escaleras finalmente había bajado la señorita Mimiko Honda. Alpha la miró y en su mente se creó la imagen mental de su propia mandíbula cayendo. Se veía preciosa en aquel vestido rojo que resaltaba las pocas curvas que tenía y que tan bien se veía sobre esa piel blanca de porcelana suya. Por otro lado, Mimi echó una rápida mirada a Xenodis y su traje de colores ligeramente azulados que, para su sorpresa, estaba bien ordenado y era acompañado por unos mocasines negros y una corbata amarilla a juego con esos grandes orbes que adornaban su rostro.

    —Yo—Saludó energético el chico, sin despegarle la mirada de encima. Eso hizo a Mimi sentir aún más vergüenza de la que ya tenía. —. ¿Nos vamos? Gracias por la charla, señor Honda.

    —Igualmente, Alpha.

    Y tras eso, él le ofreció el brazo a la chica y se retiraron del lugar en una de las limusinas del propio dominio de los Honda. En el camino solo hubo silencio, a excepción de la pregunta sobre la charla que habían tenido, la cual Alpha decidió simplemente ignorar y decirle que solo fueron “cosas de hombre”.

    La llegada al instituto fue muy calurosa, siendo el joven de tercera recibido de manera directa por sus compañeros de curso, entre ellos Ukita y su afición de ofrecer Frizz! a todo el mundo, incluso en situaciones así.

    —Tío, siempre te digo que no, ¿por qué lo haría hoy?

    —¡Porque es nuestra última noche juntos! ¡Vamos, Alf!

    Eso bastó para convencerlo: Bebería esa bebida rara.

    Lo hizo y sabía jodidamente amarga, pero tras beberla se sintió más despierto que nunca. Como si finalmente pudiese entenderlo todo y su idiotez no fuese más que un juego de niños. Con ese nuevo sentimiento, se despidió del chico para adentrarse con Honda a la pista de baile, donde cabe decir que él no podía decirse un buen bailarín a diferencia de la rubia.

    Pero entraron a la pista en el momento que la música comenzó a sonar. Ella se movía con la gracia de una hoja que era agitada por el viento: Era un talento natural que simplemente no podía ocultarse en un momento donde no solo debía impresionar por lo físico, sino que también por sus capacidades. Por otro lado, Alpha era casi como un tronco que habían lanzado o como si una persona tronco, que no fuese inmune a la electricidad, se viese electrocutada. Pero pese a eso ambos estaban disfrutando, disfrutando aquel momento de diversión y en ciertas ocasiones de cercanía que hacían a Mimi sonrojar y a Alpha temblar.

    Y la noche pasó de esa manera, entre danza, diversión, charlas, encuentros con sus amigos, comida y demás. Había sido una noche inolvidable tal cual como ella lo había deseado todo el tiempo que gastó en las preparaciones. Pero faltaba la fresa del pastel.

    —Mimi.

    Él le habló cuando se encontraban en la puerta de su casa, Emily y compañía se habían encargado de traerlos y por ello ahora compartían un pequeño momento de intimidad.

    —No sé qué diablos sea, quizás la Frizz!, pero algo esta noche me ha dicho que marque el touchdown.

    Y entonces, sin que ella entendiese nada, sintió como los cálidos labios de su compañero se apoderaban del terreno de los suyos. Como lentamente sus bocas se unían y entre ello se asomaban suaves mordidas y pequeñas caricias por la zona de sus costados. Las manos de Alpha le recorrían suavemente sin propasarse en ningún momento hasta que el beso acabó. Ella mantuvo el silencio y él también, ambos completamente imbuidos por un ardor gigante en sus mejillas.

    —Creo que me gustas, ¿sabes?
     
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    Kurone

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    Perdona Gold, que dije que te comentaría ayer y no pude ;-;
    Pero aquí estoy ahora, como te dije <3

    Ya te lo comenté por Discord cuando me lo mostraste, pero te lo vuelvo a repetir ahora: me ha gustado mucho. La idea de colocar a los personajes en un AU escolar es algo que me encanta. Son estudiantes normales enfrentándose a cosas normales, sin las frustraciones que provocan las derrotas, tan solo las frustraciones de los exámenes y las tareas y todas esas cosas que son aún peores que trazar estrategias en un combate pokémon x'D

    Me han hecho mucha gracia las ocurrencias de Ian— Ian siendo Ian as ever— y me ha encantado Emily porque es que Emily me encanta xD Y tienes una gran facilidad para adaptarte y plasmar las personalidades de personajes que no son tuyos. ¿Cómo lo haces? Dame un poco de esa habilidad por favor.

    Me hizo mucha ilusión que escribieras un Bakaship <3 Tú dices que lo notas apresurado, pero yo de hecho lo veo bastante fluido y posible y los personajes y la forma en que los manejas lo hacen un relato muy disfrutable. Se nota lo mucho que has mejorado desde que empezaste a escribir <3

    Creo que no tengo nada más que decir salvo que espero ver más cositas tuyas por aquí, que siempre son relatos que se disfrutan aunque tú no lo creas e.e

    Ja ne <3
     
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