One-shot Un regalo para ti [harvest moon]

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por Poemy, 15 Noviembre 2014.

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    Poemy

    Poemy Guest

    Título:
    Un regalo para ti [harvest moon]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1090
    Él era un chico de pocas palabras, la gente lo consideraba frío y serio, a algunos les causaba temor, y terminaban alejándose de él.

    ¿Qué importaba? Lo único que quería era paz, y tranquilidad, así podría concentrarse en su trabajo.

    ¿Amistad, amor, familia? No tenía ninguno, y realmente daba igual.

    Ese día llegó a la isla y fue directo a la tienda de Mirabelle, ella dijo que tenía a alguien a quien presentarle.

    —¡Vaughn! —exclamó la mujer feliz de verlo.

    —¿Dónde está? —suspiró con cansancio.

    —¡Pero qué linda vaquita! —parecía ser una voz femenina.

    —¡Chelsea, ven aquí, hay alguien a quien quiero presentarte!

    La muchacha se dio la vuelta y corrió hacia los presentes.

    —Linda, él es Vaughn, es transportista de animales, es un experto. Cuando quieras ayuda, recurre a él.

    —¡Encantada, soy Chelsea, la dueña de la granja! —dijo ella, y le tendió su mano al chico de cabellos grisáceos.

    —Mm... —dudó, sin embargo, le dio la mano.

    —Espero nos llevemos muy bien.

    La chica se despidió y salió del local.

    —¿Qué tal? —preguntó Mirabelle.

    —Da igual.

    Ella hizo un puchero, suspiró y volvió al mostrador a terminar los pedidos.

    Aquella chica parecía ser el estereotipo de castaña simplona, hueca y superficial. Realmente le aborrecía.

    Suspiró. Lo único que quería era descansar, y como Mirabelle lo dejaba hospedarse en una de sus habitaciones, era mucho más sencillo.
    Subió a la habitación y cerró las persianas, al acostarse, cerró los ojos y por fin pudo conciliar el sueño.

    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

    Cuando despertó, ya era de noche. Tomó una bocanada de aire y se levantó, se arqueó un poco y abrió la puerta.

    ¿Sería bueno ir a caminar a la playa a ésta hora? Quería estirar sus piernas.

    Sin problemas, caminó por la ciudad contemplando el cielo obscuro, las estrellas lo iluminaban y lo llenaban de vida, y sin duda, la luna era un detalle muy hermoso también.

    Al llegar a dicho sitio, se sentó en la orilla del mar.

    Miró el cielo nuevamente.

    El sonido de las olas era música para sus oídos. Eso lo hacía relajarse.

    —Sería lindo contemplar esto con alguien —sonrió.

    Un momento... ¿Qué había dicho? ¡¿Por qué?! Él siempre había pensado que al estar solo, estaría mejor, pero, ¿por qué de pronto sentía la necesidad de estar acompañado?
    Una sensación en su pecho lo inquietó. Un agudo dolor lo invadía, sentía mucho dolor.

    —No necesito a nadie, estoy bien así.

    A pesar de ello, no se lo creía.

    —¿Estás hablando solo?

    Reaccionó de golpe, y ahogó un grito.

    —¡¿Qué rayos te sucede?!

    —¡Lo siento, lo siento! Es que... no sabía cómo saludar a alguien que está sentado solo a las doce de la madrugada —dijo la castaña arrepentida.

    —No es excusa.

    —Perdón —hizo un puchero.

    Ella se sentó a su lado, lo miró fijamente a los ojos y sonrió.

    —¿Ves esa estrella en el cielo, la más grande?

    —Sí, ¿qué tiene? —interrogó él.

    —Cuando era pequeña, mi mamá me decía que quería ser una estrella, para cuidarme desde el cielo... y para que cuando mirara las estrellas, jamás me sintiese sola.

    —Ah.

    —Falleció hace dos años.

    —Lo siento mucho.

    —¡No te preocupes! —la contempló, ni una sola lágrima—. Salúdala si quieres —dijo ella sonriente.

    —¿Cuál es su nombre?

    —Claire —susurró.

    —Hola, señorita Claire.

    Chelsea soltó una risita y miró al chico que no pestañeaba.

    —¿Y qué pasó con tus padres?

    —Me abandonaron cuando era pequeño.

    —Vaya... lo siento.

    —No tiene importancia, sólo conozco sus rostros, pero no recuerdo nada más.

    —Qué lástima, no se dieron cuenta del gran hijo que tienen —halagó ella.

    —¿Buen hijo?

    —¡Sí!

    La miró confuso, sus ojos se veían grandes y brillantes a la luz de la luna. Tan azules como el mismísimo cielo, y la tenue luz iluminaba su rostro.

    —Te pareces a ella...

    —¿A quién?

    —Mi madre —explicó—. A ella la recuerdo bien, sus ojos azules... y su cabello castaño. Tenía la sonrisa más hermosa que jamás vi en mi vida.

    Ella lo miró con asombro.

    —Quizás tu madre deseaba una vida mejor para ti, Vaughn —comentó ella—. No lo veas de forma negativa, por favor.

    —Bueno, tal vez tengas razón.

    Chelsea se alegró. ¡Parecía que el ahora era más dócil!

    —¡Vaughn! —se le abalanzó encima y lo estrujó.

    —¡Ah! ¿Qué haces? —dijo alarmado.

    Se despegó de él y le mostró una sonrisa pura y dulce, parecía ser que esa chica era muy enérgica, también algo directa, y rápida, pero...

    —Vaughn...

    —¿Qué pasa?

    —Sonríe —dijo ella.

    Se levantó de un respingo y se sacudió la arena.

    —Ah, y... —carraspeó—. Gracias por ser dulce conmigo.

    —¿Fui dulce?

    —Sí, me contaste sobre ti, eso es lo más tierno que una persona puede hacer sin darse cuenta.

    Y el chico se cautivó. Esa muchacha era diferente, su voz, sus dulces palabras, su aroma, todo la caracterizaba.


    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~


    Los meses pasaron y la navidad llegó. Todos en la isla andaban felices. Los niños jugaban en la nieve, todos bebían chocolate... y desde entonces aquella mujer castaña le había cambiado la forma de pensar a él.

    La observó a lo lejos.

    Al parecer estaba acariciando a los animales, traía una bufanda en su cuello debido al frío, y se veía sumamente adorable.

    ¿Debía dárselo? Ya casi era nochebuena... y si no se lo daba, ella nunca sería consciente de sus sentimientos.

    Miró la cajita que tenía en sus manos, pequeña y frágil.

    —Chelsea... —susurró.

    —¿Vaughn? —se acercó por detrás.

    El chico sufrió un susto de muerte.

    —¡Deja de hacer eso!

    —¡Lo siento, lo siento mucho! —hizo una reverencia.

    Vaughn soltó una carcajada.

    —Tú... ¡Reíste! —dijo ella con algo de impacto.

    Él la despeinó un poco, se despidió de ella no sin antes decir:

    —Nos vemos ésta noche en la playa.

    Lo observó a lo lejos. ¿Qué estaría planeando?

    Estaba algo confundida, ¿qué le diría? ¿Cómo?

    —¡Qué nervios! —exclamó.


    Y esa misma noche, ambos se encontraron allí.

    La noche estaba helada, los copos de nieve caían con lentitud y las olas se sacudían.

    —Hola...

    La chica se espantó al oír eso de la nada.

    —Ahora sabes como se siente —rió un poco.

    —¡No vuelvas a hacer eso! —tartamudeó.

    —Bien —sonrió un poco—. ¿Sabes? Contigo puedo sonreír sin problemas...

    —¿Ah sí? —se sonrojó un poco—. ¡Es bueno saber eso!

    El chico bajó la mirada y carraspeó.

    —Bueno, como ya sabes. Es nochebuena, y quería entregarte esto —le entregó la caja.

    Ella la abrió con el rostro lleno de felicidad. Cuando lo abrió se alegró al ver un hermoso collar con la inicial de su nombre.

    —Vaughn...

    —Feliz navidad —dijo simplemente.
     
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  2.  
    DanDiamond

    DanDiamond Diablo acuático

    Tauro
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    Pluma de
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    Oh... Que hermoso!! Lo que no tengo claro es cual es la ciudad en la que esta inspirado, Mineral Town, La Villa o La isla de la Felicidad... Me encanta, de veras... Tampoco entiendo porque cuando uno se casa se regala una pluma (No viene al caso pero...) Esto es un Two-Shot, no? Pues continualo ^.^ Tengo una sensacion de que el nombre Vaughn me suena muchisimo... Y como, si hace años que no juego! Bueno, me gusta mucho eso de quedar en la playa, hermoso... Yo creia que el regalo era la pluma de matrimonio... Jeje, sigue asi.
     
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