One-shot Un momento mágico (Roy Mustang x Riza Hawkeye)

Tema en 'FullMetal Alchemist' iniciado por InunoTaisho, 14 Febrero 2020.

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    InunoTaisho

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    Título:
    Un momento mágico (Roy Mustang x Riza Hawkeye)
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4188
    Un momento mágico.

    [​IMG]


    Para la actividad de “Simulador de Citas” por San Valentín… me tocó la cita en un concierto o en un museo pero no se me ocurrió nada mejor para ambientar mi ship en el universo original. Recuerden, FMA y caracteres son propiedad de la autora, Hiromu Arakawa, y sus socios, sólo inventé la situación para divertirnos. Así que disfrútenlo y sean felices como yo.


    Havoc, Breda, Falman y Fuery se encontraban haciendo sus labores propias de papeleo en la oficina del comando Central que ocupaban como cuartel general, ya que en un par de meses todos serían nuevamente trasladados a la Ciudad del Este para empezar a formalizar relaciones comerciales con el no tan lejano país de Xing. A poco más de un año de lo acontecido en el llamado “Día prometido” su ahora nombrado general y famoso Alquimista de las Llamas, Roy Mustang, fue elegido como el encargado de confianza en la zona por parte del más alto mando y nuevo Führer, el general Grumman. Eso los había tenido bastante ocupados ya que debían preparar y ordenar toda la documentación que podían requerir.


    Por cierto que éste último ─Roy Mustang─ llevaba un par de días perdido en sus pensamientos, algo que en realidad no era demasiado extraño dado que generalmente era bastante distraído si de papeleo se trataba, cuando frente a él se cuadró respetuosamente Riza Hawkeye, la única chica del grupo, hablándole con voz clara y educada, y con el semblante serio habitual en su rostro.


    ─ General, solicito su permiso para ausentarme dos horas antes del horario de salida ─le dijo sin pestañear.

    ─ Dígame exactamente el motivo de su petición, capitán ─le respondió el hombre observándola con atención tras levantar la vista de su respectivo papeleo.

    ─ Necesito hacer unos trámites bancarios antes que abandonemos Central, señor, y precisamente hoy es el día en que el ejecutivo bancario podrá atenderme ─se explicó ella muy calmada, relajando el saludo pero manteniéndose en posición de firmes.


    Roy pareció meditar un momento en el asunto: si Riza salía antes significaría que todos, incluyéndolo a él, podrían relajarse un poco de todo el estrés acumulado por exceso de trabajo. Mientras los demás, manteniéndose ocultos entre la documentación sobre su escritorio, escuchaban con atención tratando de no perder detalle de la conversación.


    ─ Muy bien, capitán, puede tomarse su tiempo desde ahora si es necesario; así después me recomienda con su ejecutivo para poder abrir una cuenta de ahorros y no terminar en bancarrota antes de jubilarme ─comentó muy tranquilo cambiando la expresión por una levemente abochornada, sonriendo tontamente.

    ─ Disculpe la observación, señor, pero no debería gastar tanto dinero en sus citas ─le dijo la joven en leve entonación de reproche sin mudar el semblante serio, consiguiendo que el alquimista recompusiera un mohín como si fuera un niño regañado atrapado infraganti en una travesura. Después volvió a saludar como gesto de retirase, agregando antes de salir─. Y le recomiendo que no holgazaneé para evitar acumular más papeleo del necesario… con su permiso, buenas tardes a todos ─despidiéndose de sus otros compañeros con cortesía.

    ─ Que tenga buena tarde, capitán ─ellos correspondieron el saludo haciendo un esfuerzo para no reírse de la expresión anonadada de Roy Mustang. Podría ser un famoso alquimista estatal, héroe de guerra, el general de su escuadrón y de toda la región Este, pero quien verdaderamente mandaba en esa oficina era sin duda la capitán Riza Hawkeye.


    Al cabo de media hora todos parecían impresionados de que el general revisara minuciosamente su papeleo, firmando lo que tenía que firmar, ordenando lo que tenía que ordenar, corrigiendo lo que tenía que corregir, y mandando a Fuery al archivo para que así los acomodara en su correspondiente sitio. Todo eso sin siquiera quejarse ni un poco.


    Así que, transcurrida una hora desde la salida de Riza, Roy se dispuso a hacer lo propio tomando su abrigo del perchero.


    ─ ¿Ya se va, señor? ─le preguntó Fuery un poco asombrado dado que aún no era la hora oficial de salida.

    ─ Hay un asunto importante del que debo ocuparme personalmente a petición del Führer ─respondió el hombre con gesto levemente retraído en un mohín de indolencia, como si en realidad no le importara mucho tratar dicho asunto.

    ─ ¿Una petición directa del Führer? ─Havoc intervino en la charla dejando caer su cigarrillo de la boca. Afortunadamente Breda colocó un cenicero justo a tiempo para evitar que las cenizas calientes ocasionaran una quemadura en los documentos que aún no habían revisado.

    ─ Es exactamente como dije, teniente Havoc, a petición del Führer ─reafirmó Mustang dándose sus aires de importancia, terminando de acomodarse el saco─. Les recomiendo, caballeros, que no se distraigan de sus deberes para no enojar a la capitán el día de mañana ─agregó y sin más salió de la oficina cerrando la puerta con cuidado.

    ─ ¡A la orden, señor! ─dijeron todos a una voz dirigiendo el saludo marcial a la puerta cerrada, e inmediatamente retomaron sus labores.


    Pero el silencio duró poco ya que Havoc habló una vez más encendiendo un nuevo cigarrillo.


    ─ Conque una petición del Führer… ─masculló al metérselo en la boca.

    ─ Una nueva forma de decir que tiene una cita y restregárnoslo en la cara ─completó Breda soltando un suspiro de rendición.

    ─ ¿Y con quién irá a salir ahora? ─preguntó Fuery algo desilusionado, ya que él aún no conseguía una cita.

    ─ Puede ser con cualquiera de las que le conocemos… ─respondió Falman con tranquilidad, dejando sus deberes a un lado mientras hacía las cuentas con los dedos─… como la recepcionista del hotel, la de la florería del centro, la cajera del banco, la enfermera que lo atendió durante su convalecencia…

    ─ ¿¡También la enfermera!? ─exclamó Havoc con sorpresa, aunque esta vez no tiró el cigarrillo─. Ese general se pasa de acaparador… no nos deja ninguna ─agregó, soltando su correspondiente suspiro de pesadez.

    ─ Y no olvidemos a la que atiende el comedor a la hora de la comida ─complementó Breda como quien no quiere la cosa, encogiéndose de hombros.

    ─ También está Elizabeth… ─habló Fuery en tono de conmiseración hacia sí mismo, ya que precisamente la señorita del comedor había rechazado educadamente su propuesta de salir juntos ese día, lanzándole una mirada de borrego tierno al general Mustang cuando pasaba por ahí a esa hora.

    ─ Podría ser pero… ─dijo Havoc pensativo exhalando una nubecita de humo─… Elizabeth es una mujer muy estricta.

    ─ Pues apuesto 500 cens a que esta vez sí sale con Elizabeth ─Falman intervino y, muy seguro de sí mismo, colocó sobre la mesa un billete de dicha denominación. Los demás le miraron asombrados─. Por más estricta que sea, una mujer es una mujer ─añadió con convicción.

    ─ Bien, si quieres perder esos 500 por mí no hay problema ─Breda tomó el desafío y colocó su respectivo billete al tiempo que sonreía retador─. Sin lugar a dudas puedo asegurar que irá a esa cita con la señorita de la florería ya que últimamente ha pasado a saludarla ─puntualizó a modo de explicación.

    ─ ¿Por qué no subimos la apuesta para hacerla más interesante? Que sean 1000 cens ─Havoc no quiso quedarse atrás e inmediatamente sacó el mencionado billete dejándolo junto a los otros dos, frotándose las manos saboreando por adelantado su triunfo─. Dos a uno a que sale con la linda enfermera.

    ─ ¿Tú que piensas, Fuery? ─le cuestionó Falman con seriedad mirándole con atención─. Mira que puedes obtener buenas ganancias si tu predicción es la correcta.


    El pobre muchacho suspiró abatido en tanto sacaba el único billete de su cartera.


    ─ Seguramente el general saldrá con la señorita del comedor ya que se fue temprano hoy y parecía muy contenta ─dijo con voz triste al tiempo que entregaba su apuesta─. Al menos eso me dijo su compañera cuando le pregunté por ella.

    ─ No sufras por ello, camarada, que ya encontrarás una chica linda allá en el Este ─Breda le palmeó un hombro en señal de comprensión y apoyo mientras Falman recogía los billetes para guardarlos en el cajón de su escritorio.

    ─ Faltaría adivinar a donde podría llevar el general a su cita… ─mencionó por su parte Havoc dándole una buena fumada al cigarrillo, volviendo a exhalar el humo─. Si yo fuera él llevaría a la linda enfermera a un elegante restaurante para cenar ─añadió.


    Se pasaron como media hora debatiendo sobre los mejores lugares de Ciudad Central para una cita romántica y exitosa, y cuando se dieron cuenta tuvieron que trabajar casi dos horas extras más para así acabar su correspondiente papeleo del día ya que nadie quería ser castigado por la capitán Hawkeye.


    A la mañana siguiente llegaron todos juntos por mera coincidencia y sin más entraron a la oficina haciendo mucho ruido. No les sorprendió encontrarla casi vacía ya que el general no acostumbraba llegar antes de las nueve, y menos después de una noche de desvelo en una cita. Sin embargo la capitán ya se encontraba ahí pues Black Hayate, su pequeño perro, les recibió ladrando alegremente.


    ─ Buen día, muchachos, me da gusto verlos ─ella les saludó con su correspondiente amabilidad aunque no varió mucho la expresión seria que suele caracterizarla como soldado modelo.

    ─ ¡Buen día, capitán! ─ellos se cuadraron respetuosamente devolviéndole la deferencia.

    ─ Les agradezco el haber terminado el trabajo de ayer, así podemos avanzar más rápido ─les dijo la joven llevando entre las manos la documentación señalada─. Los llevaré al archivo para guardarlos en orden ─agregó y sin más salió del lugar dejando la puerta abierta.


    Sus compañeros se relajaron por un momento y ni bien se acomodaron en sus respectivos lugares cuando la voz clara del general Mustang llegó a sus oídos, haciéndolos levantarse de un tirón.


    ─ Muy buen día, caballeros… ─les dijo calmadamente al entrar mientras se despojaba de la gabardina colgándola en el perchero.

    ─ ¡Muy buen día, general! ─dijeron al unísono cuadrándose una vez más, e incluso Black Hayate se sentó en pose de firmes sobre su peludito trasero absteniéndose de ladrar.

    ─ Relájense y disfrutemos del momento libre antes de que la capitán llegue con más trabajo burocrático para fastidiar ─el alquimista se dejó caer tranquilamente en su silla para ocuparse de leer el periódico que ya se encontraba sobre su escritorio, enfrascándose en la lectura. Los otros siguieron su ejemplo retomando sus asientos, limitándose a mirarle con curiosidad intentando descubrir alguna señal en su sosegada expresión.


    Al cabo de un minuto sin que el hombre al frente diera señales de vida más que por el movimiento de las hojas del diario al pasarlas con lentitud, Havoc no pudo aguantar más la curiosidad soltando la pregunta que todos tenían en mente.


    ─ General… ¿cómo le fue en su cita de anoche? ─dijo de forma educada y levemente ansiosa.

    ─ ¿Mi… cita? ─Roy levantó la vista del periódico, observándoles a todos con expresión impávida─. ¿Se puede saber de qué cita está hablando, teniente Havoc? ─le cuestionó de forma suspicaz.

    ─ Pues la salida de ayer sobre el importante asunto que atender a petición de Führer… era una cita, ¿o no? ─Breda intervino valientemente esperando que soltara toda la información al verlos así de expectantes.


    Porque uno de los defectos de Roy Mustang es el ser algo presuntuoso de su buena suerte con las damas y no dudaba en pregonarlo si alguien le preguntaba, sobre todo cuando Riza Hawkeye no se encontraba presente para regañarlo. Por alguna razón la joven parecía una de las pocas inmunes a lo que él solía llamar su “atractivo y encanto natural”; de hecho parecía que ella se tomaba a broma todos los alardes sobre sus conquistas, y le callaba la boca de forma puntual diciéndole que no perdiera el tiempo en tonterías que a nadie le importaban, haciéndole quedar muchas veces en ridículo. De ahí a que no hablara de sus citas delante de ella.


    ─ Definitivamente no sé de qué hablan ─claro que también podía darse sus aires de importancia haciéndose del rogar, así que retomó su lectura como si no hubiera pasado nada.

    ─ Por favor, señor, sólo díganos si salió con una chica linda anoche, eso es todo lo que queremos saber ─Fuery le pidió la información necesaria en tono suplicante, mirándole con el gesto de niño bueno que se le daba muy bien.


    Roy Mustang volvió a mirar a sus subordinados y por un momento sintió ganas de reír a carcajadas ya que, sin temor a equivocarse, habían estado apostando sobre su vida amorosa basándose en las cosas que se inventaban en Central sobre él, pero no se los daría tan fácil dado que debía mantener la buena reputación de alguien por sobre todo.


    ─ Bien, ya que quieren saber es cierto, ayer tuve una cita ─les respondió sin más dejando el periódico de lado

    ─ ¿Y cómo fue? ─preguntó Havoc una vez más mientras sus compañeros contenían la respiración… un poco más y lo sabrían todo antes de que la capitán volviera.

    ─ Mi cita fue con una doncella hermosa y encantadora… vivimos juntos un momento mágico en un sitio maravilloso ─dijo el general y por un momento su expresión cambió a una de tonto enamorado, indudablemente recordando la noche.


    Los otros hicieron las más variadas expresiones, entre el asombro y la envidia, sin entender muy bien a que iba toda esa palabrería. Ciertamente su superior podía ser muy cursi cuando quería, pero esa frase dejaba mucho a la interpretación personal.


    ********** La cita **********


    Evidentemente Roy Mustang había tenido una cita la noche anterior, y nada más y nada menos que con Riza Hawkeye, quien para sorpresa de ambos hacía pocos días se habían enterado de que ella es nieta del general Grumman, siendo el padre de su mamá. No era conveniente que todos se enteraran aún de ese lazo consanguíneo, y por ello el Führer estaba haciendo todo lo posible para la abolición de la Ley de Antifraternización en el Ejército. Mientras eso ocurría muy amablemente les había conseguido unos pases para la función de ópera que se presentaría esa noche en el lujoso teatro-museo de Ciudad Central, e insistió en que fueran juntos a divertirse antes de ocuparse demasiado en su trabajo en el Este. Obviamente que el joven general no desaprovecharía la oportunidad de salir con su compañera de armas, por la cual sentía un leve enamoramiento que no podía expresar con palabras delante de los demás, y para su fortuna parecía ser correspondido. Como no querían levantar sospechas quedaron de verse frente al teatro a una hora adecuada antes del inicio de la función.


    ─ Te ves tan hermosa con ese vestido, mi querida capitán ─le dijo Roy a Riza ayudándole a descender del taxi en el que llegó, dándole rápidamente su paga al chofer para que se retirara de inmediato. Valía la pena la espera de media hora por verla con ropa más ligera y adecuada a su feminidad que el pesado uniforme militar.

    ─ El Führer insistió en regalármelo pero a mí me parece un tanto… atrevido ─dijo ella enrojeciendo un poco de las mejillas ante la muestra de galantería y la mirada de fascinación de él, desviando la vista con leve coquetería. No solía ser muy abierta por las normas del ejército pero estando fuera del cuartel podía mostrarse más relajada en su trato, además de que sinceramente amaba al hombre que la acompañaba con todo su corazón y le gustaría demostrárselo siendo más que su guardaespaldas.

    ─ El gran Führer tiene muy buen gusto para consentir a su nieta ─observó el joven con una amplia sonrisa, concediéndole su brazo derecho para que pudieran entrar juntos al recinto teatral─. Y por favor, esta noche no soy el general Mustang sino simplemente tu querido Roy, ¿de acuerdo? ─añadió guiñándole un ojo de forma traviesa.

    ─ Está bien, entonces llámame simplemente Riza ─respondió la muchacha devolviéndole la sonrisa, tomándole del brazo con total delicadeza.

    ─ Definitivamente, Riza, de ahora en adelante el rojo será mi color favorito ─y sin más caminaron al interior para disfrutar de la exhibición de arte antes del inicio de la función.

    ─ Oh, Roy, eres un adulador de lo peor ─observó la joven soltando una risita cantarina mientras se apoyaba un poco en su hombro.


    Fue una velada maravillosa y Roy Mustang se sintió entre las nubes escuchando los acordes de una melodía clásica (la función de teatro era lo que menos le importaba en ese momento), con un coro de ángeles cantando alrededor de su adorada Riza Hawkeye quien con su hermosa y angelical sonrisa iluminaba todo con un brillo celestial. Se veía tan contenta disfrutando de su compañía sin la rigidez militar donde solían desenvolverse. Era ese aire inocente que desprendía el que sin lugar a dudas le había atraído de ella cuando la conoció hace varios años atrás, prometiéndose a sí mismo que la cuidaría aún si el padre de la muchacha no se lo hubiera pedido. Sin lugar a dudas se encontraba en el paraíso.

    Terminada la función y considerando la hora Roy desistió en llevarla a cenar, puesto que el siguiente día era laboral y tenían que presentarse para no levantar sospechas. Así que la llevó a su casa en su propio automóvil ─por lo menos esa fue la gran ventaja que tenía que aprovechar, dado que por ser tan tarde ya no había tantos curiosos husmeando por la calle. La acompañó hasta la puerta de su departamento y escucharon a Black Hayate ladrar.


    ─ Creo que Black Hayate quiere cenar antes de dormir ─dijo la muchacha y abrió la puerta para saludar a su mascota.

    ─ Así parece ─respondió el joven con calma concediéndole un poco de espacio para maniobrar.

    ─ En seguida te atiendo, Black Hayate, antes tengo que despedirme de Roy ─le dijo ella al animalito en cuanto éste se asomó moviendo la cola y dando saltos, como una manera de saludarles a ambos.

    ─ Hola, Black Hayate, ya traje a tu dueña de regreso así que no te enojes conmigo, ¿va? ─el alquimista correspondió el saludo del can abrazando a la chica con delicadeza por los hombros, como si estuviera presentándosela. Después, sin soltarla, le hizo la siguiente petición con la voz levemente nerviosa, aguantando mentalmente las ganas de darle un beso apasionado porque no quería disgustarla en su primera cita─. Espero podamos salir en otra ocasión, Riza… aunque ya estemos en el Este.

    ─ Pero por supuesto que sí, hay muchos lugares en la Ciudad del Este que me gustaría volver a recorrer contigo ─confirmó la joven dirigiéndole una mirada más dulce y una sonrisa.

    ─ ¿Aunque no sean lugares tan caros como el teatro? ─le preguntó él un poco abochornado sintiendo el calor en sus mejillas. ¡Por Dios que esa era la sonrisa más linda que había visto en su vida!

    ─ Eso no importa, el estar junto a ti me hace feliz… por eso te seguí al ejército aun sabiendo que a mi padre no le gustaría verme como soldado ─respondió Riza en un tono lleno de ternura y sin avisar le plantó un suave beso en la comisura de los labios dejándolo anonadado.

    ─… Riza, yo no… ─Roy la soltó despacio tocándose el sitio del beso… seguramente estaba soñando.


    En ese momento Black Hayate volvió a ladrar considerando que ya les había dado suficiente tiempo de romance.


    ─ Tienes razón, Black Hayate… Vaya a descansar, general, que mañana debemos estar temprano en la oficina; recuerde que tiene una reunión importante con el Führer y no es correcto hacerle esperar ─lo que fue considerado por la joven como el aviso de que era tarde así que, sin darle tiempo a otra cosa, se despidió amablemente entrando con el perro y cerrando la puerta.

    ─… Ni hablar… ─el hombre soltó un suspiro enamorado encogiéndose de hombros con resignación, y sin más se dirigió a su vehículo─. La próxima vez seré yo quien la bese primero ─se dijo a sí mismo, prendiendo el motor del auto para perderse en la noche.


    **********


    Justo entonces Riza entró a la oficina interrumpiendo las ensoñaciones de Roy, llevando, como bien lo había supuesto el alquimista, un nuevo paquete de papeles para revisar.


    ─ Muy buenos días, general ─le saludó educadamente al entrar, con la expresión ecuánime habitual en su rostro.

    ─ ¡Ah, capitán, nada mejor para iluminar esta oficina que su linda presencia! ─el aludido le sonrió grandemente con galantería empleando un tono de voz levemente seductor, incluso hasta su sonrisa desprendió un leve fulgor momentáneo para darle un aire más atractivo a su rostro.

    ─ Deje de hacerse el tonto que tiene trabajo pendiente antes de su reunión con el Führer, señor, la cual será en dos horas ─pero ella ignoró olímpicamente el cumplido sin modificar ni un ápice la actitud correcta y marcial propia de un soldado, dejando caer pesadamente un gran motón de documentos sobre el escritorio al tiempo que le lanzaba una sutil mirada de reconvención, haciendo que las cejas de él se encogieran en un tic de contrariedad ante la llamada de atención tan poco amable. Después se volvió a los demás entregándoles su trabajo del día, y todos recibieron su parte sin chistar.

    ─ No tiene por qué ser tan estricta conmigo, capitán ─el pobre regañado soltó un suspiro de pesadez dejándose caer al frente y sobre el escritorio nada más leer la primera hoja del informe que tenía que revisar─. Creo que por lo menos podría traerme un café para trabajar con ánimo ─agregó al tiempo que embarraba la cara en la madera como gesto de sentirse abrumado.

    ─ Por supuesto que sí, señor, no tardaré ─la joven se mostró ligeramente preocupada al verlo en ese estado y se dio prisa para cumplir la petición. Afortunadamente los demás estaban más entretenidos evitando reírse del mal momento de su general que no prestaron atención a ese detalle.

    ─ Definitivamente el general no salió con Elizabeth ─le dijo Breda a Falman en voz inaudible antes de empezar a trabajar en lo suyo.

    ─ Pero, entonces, ¿con quién salió? ─se preguntó Havoc más para sí mismo que para los otros, encendiendo su primer cigarrillo del día.


    Y Black Hayate se acercó al general para lamerle la mano como una forma de solidarizarse con él. Indudablemente el can sabía lo que había pasado en esa cita pero, como buen perro fiel, no le andaría contado a todo mundo los secretos de su ama y del amor de su vida.


    Más tarde Riza ayudó a Roy con algo de papeleo antes de dirigirse a la oficina del Führer para la reunión mensual programada. Para su buena suerte sus compañeros no son lo suficientemente observadores para notar las sutiles miradas cariñosas que se dirigieron ni bien abandonaron la oficina, marchando juntos por el pasillo aunque manteniendo una distancia prudente de acuerdo a su rango para evitar las habladurías de cualquiera que los viera.


    ─ Le agradezco su ayuda, capitán, en verdad no sé qué haría sin usted ─dijo él mirándola levemente de reojo, sonriéndole discretamente de forma cómplice.

    ─ Es parte de mi deber para con usted, señor ─respondió ella suavemente de forma dulce antes de recomponer el gesto de formalidad habitual.

    ─ Espero acepte mi invitación para comer ─agregó el hombre volviendo rápidamente la vista al frente, recuperando de igual manera la seriedad correspondiente a su estatus de superior.

    ─ Le agradezco pero me permito recordarle que aún tiene pendientes por hacer en la oficina, y si no quiere trabajar horas extras lo mejor es no amontonar el trabajo ─puntualizó la joven con simpleza.

    ─ ¡Ouch!... es usted muy cruel conmigo, capitán ─Roy Mustang hizo un leve puchero ante la observación y llamada de atención.

    ─ Alguien tiene que ponerlo en su lugar de vez en cuando, señor ─puntualizó Riza, tapándose un poco la boca para no soltar una risita.


    El Alquimista de las Llamas ya no dijo nada más guardándose un suspiro, como una forma de reconocer que la chica tenía razón, así que anduvieron los últimos cincuenta metros en silencio sólo saludando a los que se encontraron por el camino.


    Tal vez en el ejército ella siempre caminaría detrás de él cuidándole la espalda y cuidándolo de sí mismo; pero en la vida deseaba que caminaran juntos, lado a lado como una pareja, hacia un mejor futuro sin guerras que lamentar. Y sin lugar a dudas quería ser quién la protegiera con su vida de ser necesario.







    Nota: algo de miel pero es que sin lugar a dudas la pareja lo amerita sin necesidad de sacarlos de su personalidad habitual. Sé que la autora no definió del todo si Roy Mustang está enamorado de Riza Hawkeye, aunque sí quedó claro que ella está enamorada de él. Pero por lo menos podemos estar seguros de que el alquimista le tiene a la joven un afecto muy profundo y especial (en el manga se nota más) que incluso la considera su reina, y pudimos ver que los enemigos se aprovecharon muchas veces de esos sentimientos tratando de hacerlo perder. Menos mal que en los fics podemos darle rienda suelta a la imaginación. Ojalá les haya gustado.

    P.D Tampoco quedó muy claro si se enteraron de que el viejo Grumman es abuelo de Riza, pero me gusta pensar que en algún momento se los dijo.
     
    Última edición: 15 Agosto 2020
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    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos

    No soy experto en anatomía animal, pero estoy casi seguro que los perros, incluyendo a Black Hayate, solo tienen un trasero, XD.
    Así que aquí debe ser "cuartos traseros".
    [​IMG]

    Esta definitivamente la mejor pareja de FMA, tanto el Brotherhood como el primero. Ellos dos están hechos el uno para la otro.

    Efectivamente las personalidades se sintieron correctas en todos los personajes.
    No pude llegar a imaginar a Riza en vestido, es como que siento que terminaría teniendo un arma a la vista todo el tiempo, algo tipo Ada Wong en RE4.
    Y según parece, nadie ganó la apuesta, XD

    Me gustó bastante y me alegra ver que FMA no se ha perdido con el tiempo.
     
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    wasabi

    wasabi Flamer Comentarista empedernido

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    ¡Hola! Debo comenzar diciendo que me gustó mucho que tu historia sea tierna e inocente. Toda la situación se torna graciosa sin perder el ambiente de amor genuino y puro.

    Ahora, no conozco mucho de los personajes pero creo que no es del todo necesario para entender la historia y la situación, muchas gracias por eso.

    El pequeño beso me emocionó bastante. Y aunque me da pena como Riza trató a Roy después de la hermosa cita, me agradó que no hayan perdido su personalidad por forzar alguna situación romántica aún delante de sus compañeros. Aunque continuó la evidente relación que se tienen, supiste manejarlo de una manera excelente.

    Me gustó mucho en general, puedes invitarme a más historias que seguro las leeré.

    Saludos c:
     
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    Luncheon Ticket

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    ¡Bien! Que ya me vine para acá.
    Debo recalcar, antes que nada, que la lectura fue eficaz y muy amena. Las personalidades de cada personaje y las situaciones fueron descritas de manera impecable.
    Sobre la parejita, debo decir que Roy me cae muy bien, al menos más que Riza. Es como que noto que él es más sincero, más abierto, pero pese a ello, se hace respetar mucho a su manera.
    En cuanto a la señorita Hawkeye, ¡qué estirada! Se la nota más fría y seria, pero igual sabe despojarse adecuadamente de esa actitid severa para corresponder cariñosamente las atenciones de su cortejante (por lo menos, en el resguardo de la intimidad).
    No quería dejar de hacer una mención a los subordinados. La manera en que apostaban me recordó a ese epidodio donde Havoc debía tener una cita con Catherine Armstrong (GRAN momento) y los demás lo ayudaban para que tuviera confianza, fue gracioso.
    Ok, eso es todo. Que vas pero excelente.
    Hasta la próxima, InunoSanryo.
    :)!
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador del Mes Orientador

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    Nadie lo olvidaría, y menos el pobre Havoc con sus ilusiones embarradas en el piso... ewe
     
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  6.  
    AkiSasu

    AkiSasu BloodyMonster

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    Excelente ortografía y narración, pero destaco lo más importante, que es el como se desenvuelven dos personajes que siempre están con la guardia alta y pasan de estar en un entorno rígido, a uno enternecedor, diferente de lo habitual y muy agradable, además de tener cierto toque divertido. Me lo imagino apegado a su historia realmente, como dices, lo bueno es que podemos darle rienda suelta a la imaginación, y tu lo lograste con creces, mis respetos.

    Sin duda conservaste la esencia tan característica de ambos, y los toques mezclados con Black Hayate lo hacen todavía mejor, un ambiente cálido rodeando la escena, disfrute mucho leerte.

    Muchas gracias por compartir, me encantó.

    Suerte y que tengas una excelente semana.
     
    Última edición: 3 Julio 2020
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