Long-fic Un juego por la vida de... naraku?

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por InunoTaisho, 3 Octubre 2010.

  1.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

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    Título:
    Un juego por la vida de... naraku?
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    33
     
    Palabras:
    5298
    holaaaaaa de nuevo pues pa q ya no coman ansias lo que sigue

    Capitulo 9 parte 3

    El autobús turístico de dos pisos estaba listo para su recorrido por la gran avenida “strip” de Las Vegas, donde se encuentran los principales y más lujosos hoteles del condado. En el piso inferior viajarían Guinta y Hakkaku con los lobos que los habían acompañado en el viaje, los cuales dormían en un área especial del Hotel Caesars Palace en el que se hospedaban los protagonistas y algunos más de los personajes. También viajaría con ellos… Moryumaru.

    Naraku y sus “hijos” los habían alcanzado a la salida del restaurante para iniciar el tour… aunque todos le hicieran gesto de desagrado iría con ellos en el autobús. La excepción… Sesshōmaru viajaría en la limusina blanca convertible, la cual llevaba un remolque especial para Ah – Uh, que también disfrutaría el paseo con ellos. Kohaku era el invitado especial, cortesía de Lin, y recorrería la ciudad con su amiguita en el impactante vehículo.

    Kagura y Kanna tuvieron que regresar con Naraku… pues Lin les dijo de la forma más amable posible que el Señor Sesshōmaru agradecía su compañía pero que era conveniente que volvieran con su “padre” para no provocarle un infarto al “miocardio”. La realidad era… que ya había sido suficiente el soportar el “aroma” de Naraku en el ambiente… cosa que ni un buen perfume le quitaría a la Teynnō, porque la niña blanca no huele a nada, por algo es “La Nada”. La de ojos rojos no quiso abusar de su buena suerte… por lo menos pasó un buen tiempo junto al Daiyōkai y lo seguiría viendo. Así que resignada regresó junto a su malvado “creador”, acompañada de su hermana.

    Kagura… — le dijo Naraku de la forma más fría que puede — esta vez te la ganaste…

    Deja de molestarme Naraku. — le espetó altanera — Te dije que me devuelvas mi corazón para que ya no te sulfures.

    Más tarde, no comas ansias. — le contestó poniéndose un poco distraído al ver a Kikyō junto a Inuyasha y Aome — Te lo daré como te lo mereces.

    No me amenaces aún, — le contestó mirándolo feo — ya se te hará realidad en cuanto regresemos, así que deja que disfrute mientras pueda.

    Se acomodaron en el autobús, sentando a Naraku y a sus “hijos” en la parte de atrás: Kagura y Kanna se sentaron juntas, con Akago en los brazos de la última; Byakuya con Hakudoshi al lado de sus “hermanas”, a las cuales les lanzaron miradas de fastidio por haber comido de forma suculenta y en compañía del grande del anime; y Naraku ocupó todo el asiento posterior, pues con esa última apariencia no se puede acomodar mejor. En la parte delantera… Inuyasha con Aome y Shippou, acomodado en los brazos de la pelinegra; al lado Miroku y Sango con la pequeña Kirara, en las piernas de la exterminadora; atrás de ellos Kikyō con Kaede y en el siguiente asiento Koga con Ayame. El Ōkami les dio a sus subordinados las últimas indicaciones antes de partir.

    Que Shenzi no vaya a morder a María — dijo señalando a dos de las lobas que los acompañaban.

    Descuida Koga — dijo Guinta en posición de firmes, en lo que Hakkaku se comunicaba con ellas en lenguaje lobuno.

    ¡Ya me oyeron, peleoneras! — miró a las lobas con cara de enojo, y las aludidas agacharon la cabeza en señal de sumisión, metiendo también la cola entre las patas — Si me entero de algo más no cenan hoy.

    Koga, — le reprochó Ayame tiernamente — Balto tiene la culpa por ser tan grosero con ellas.

    Como sea, — dijo viéndola — no esta bien que peleen entre hermanos.

    Ahora recorrían la avenida; el guía turístico les señalaba los grandes hoteles y les contaba su historia. Admiraron absortos el Hotel Bellagio y sus fuentes danzantes; el Hotel París con su réplica de la Torre Eiffiel y el Arco del Triunfo en miniatura; el Planet Hollywood; el Hotel Luxor y sus adornos egipcios, etc. Varias grandes producciones hollywoodenses han tenido como marco la ciudad y su avenida principal.

    En la limusina… Lin y Kohaku también tenían esa expresión de admiración observando todo y escuchando la explicación de su guía personal, el señor Zaotome. El impactante vehículo iba adelante del autobús y andaba a vuelta de rueda para que la niña no perdiera detalle de nada, pues Lin señalaba hacia todos lados y preguntaba. Sesshōmaru… con su expresión imperturbable de estatua griega, como si no le interesara nada en absoluto. Y más con los lentes oscuros y el sombrero de ala ancha como el que utilizan usualmente los vaqueros, que combinaba perfectamente con su traje haciéndolo lucir… mejor que estrella de cine. Parecía el pistolero más sexy que se haya visto jamás. Muchos turistas también andaban por ahí. Al ver la caravana señalaron asombrados a los personajes, pues varios los reconocieron y les aplaudieron al pasar, dándoles saludos y muestras de apoyo, tomando fotos y… lanzando besos y otras cosas.

    En un momento Inuyasha lanzó una mirada de enfado hacia la limusina… hacia su hermano.

    ¡Keh! — gruñó como en un ladrido — ¿A quién se le ocurre traer a su mascota a pasear? — indicó con un gesto de la cabeza, señalando al dragón.

    Ejem… — carraspeó Sango viéndolo con molestia.

    Miroku también le dedicó una mirada fea y Kirara… maulló como diciendo “Yo no estoy de adorno”.

    ¿Qué me dices de Kirara? — le preguntó Shippou sarcásticamente.

    Eee… — tartamudeó el Hanyō — Eso es diferente, Kirara es transportable.

    Los demás sonrieron como tontos, menos los de Naraku.

    El paseo continuó, y después fueron a un importante casino ubicado en las cercanías de su hotel. Esto para poder aprender rápidamente sobre el juego de la noche… y algún otro que pueda improvisarse. A Lin, Kohaku, Shippou, Kirara y los “pequeños” de Naraku los llevó el señor Zaotome a jugar con las “tragaperras”. La chiquilla pelinegra estaba muy contenta y ganó en varias ocasiones. A las “mascotas grandes” las llevaron a la parte de atrás para darles algunos “bocadillos”.

    Los demás, los adultos, fueron con el hombre encargado del casino, el cual ya tenía varias mesas a su disposición, pues los casinos no abren al público de día. Todos se acomodaron alrededor para ver mejor.

    Muy bien, — dijo el encargado sacando un mazo de cartas — ahora les explicaré las reglas del juego.

    Barajeó las cartas en lo que les explicaba las reglas y otras cosas.

    “El póquer, es un juego de cartas de los llamados de "apuestas", en los que los jugadores, con todas o parte de sus cartas ocultas, hacen apuestas sobre una puja inicial (la cantidad que se apuesta al principio), recayendo la suma total de las apuestas en el jugador o jugadores con la mejor combinación de cartas.

    “Para jugar, se deben aprender, al menos, las reglas básicas y procedimientos de este juego, los valores de las distintas combinaciones de cartas o manos de póquer, y las reglas acerca de los límites de apuesta, así como familiarizarse con los diferentes objetos que se utilizan en el juego, como botones de repartidor o dealer y ciegas, fichas, etc.

    “Hay muchas variantes de póquer, entre las que caben señalar el póquer abierto, póquer cerrado, póquer de cartas compartidas y póquer surtido. Los más jugados de las primeras tres categorías son, comúnmente, el póquer tapado, cinco cerrado o draw poker, siete abierto o “seven-card stud”, “Omaha hold 'em” y “Texas hold 'em”; siendo cada una de las cuales un buen punto de partida para aprender los juegos de este tipo. Se usan todas las cartas, incluidos los joker, en algunas modalidades.

    “Las siguientes reglas generales se aplican al evaluar una mano de póquer, sin importar el conjunto de valores usados:

    • Cartas individuales se evalúan A (alta), K, Q, J, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2 (baja).
    Los valores de las cartas individuales generalmente se usan para evaluar manos que no contienen pares ni ninguna otra combinación, o para evaluar el kicker de juegos de otra manera empatados.

    • Los palos no tienen valor.
    Los palos de las cartas se usan principalmente para determinar si una mano calza en una categoría (específicamente, las manos Color y Escalera). En la mayoría de las variantes, si dos jugadores tienen manos que son idénticas excepto por el palo, entonces se considera un empate y se dividen el pozo. A veces, se usa una evaluación llamada carta alta por palo para seleccionar al azar el jugador que reparte.

    • Una mano siempre se compone de cinco cartas.
    En juegos donde el jugador dispone de más de cinco cartas, las manos se califican escogiendo algún subconjunto de cinco cartas, de acuerdo a las reglas del juego, y comparando esa mano de cinco cartas contra las otras manos de cinco cartas del resto de los jugadores. Cualesquiera sean las cartas que sobren después de elegir cinco cartas para jugar no tiene implicación al determinar el ganador.

    • Las manos primero se evalúan por categoría, y luego individualmente.
    Esto significa, que la mano mínima en cierta categoría vence todas las manos de todas las categorías inferiores. Por ejemplo, la mano de Doble Pareja más pequeña vence todas las manos que sólo tienen una Pareja o una Carta Más Alta. La evaluación se hace carta a carta sólo entre dos manos de la misma categoría.”

    Después de la breve explicación, se dispuso a mostrarles algunas de las combinaciones tradicionales de cartas, ordenándolas conforme les explicaba:

    “Hay muchas variantes de póquer, pero, a menos que se especifique en las reglas de la variación que se juegue, las manos se evalúan usando el conjunto tradicional de manos de cinco cartas. Estas son, en orden ascendente:

    • Carta más alta (por ejemplo, A-Q-10-5-2)
    • Par (por ejemplo, 10-10-K-7-4)
    • Doble Par o Dos pares (por ejemplo, K-K-9-9-J)
    • Trío, Tercia o Pierna (por ejemplo, 4-4-4-K-9)
    • Escalera o Corrida (por ejemplo, 9-8-7-6-5 de palos distintos)
    • Color (por ejemplo, K-J-8-7-4 del mismo palo)
    • Full (por ejemplo, 2-2-2-7-7)
    • Póquer (por ejemplo, J-J-J-J-6)
    • Re póquer (por ejemplo, J-J-J-J-Comodín)
    • Escalera de color (por ejemplo, Q-J-10-9-8 del mismo palo)
    • Escalera real o Flor imperial (solo A-K-Q-J-10 del mismo palo)”

    Existen muchas combinaciones probables en un juego de cartas — dijo hablando con rapidez, en lo que volvía a barajear.

    Exactamente 2, 589,960 combinaciones posibles de 5 cartas en un mazo de 52 — dijo Sesshōmaru con su típica expresión de Esfinge y su tono indiferente, sin mirar a nadie ni poner atención, aparentemente, a los movimientos del encargado al barajear.

    Los demás abrieron la boca con asombro y parpadearon con incredulidad ante esa información… ¿precisa?

    Perdón Gran Señor, — preguntó el encargado con sonrisa boba, pues ni él lo sabía — ¿acaso lo leyó en la “Wiki”?

    Esta vez el Daiyōkai lo miró brevemente como pensando que estaba operado del cerebro.

    Combinaciones numéricas — respondió, desviando la mirada una vez más.

    Todos, menos el encargado y Aome, pusieron cara de “¿What?” ante algo tan raro. La chica brincó de gusto e Inuyasha la miró extrañado.

    ¡Qué bien! — dijo la pelinegra — ¿Podrás ayudarme con mi tarea de matemáticas? — le preguntó al gran demonio un poco temerosa.

    El Hanyō se azotó de la impresión y Sesshōmaru miró a Aome por un segundo más en lo que levantó una ceja… y sonrió brevemente en una leve mueca de burla, indicándole que ni pensara en eso. Inmediatamente desvió la mirada… una vez más.

    Por favor, — suplicó la chica en un susurro — se me dificultan mucho las combinaciones numéricas y las probabilidades.

    Aome… — preguntó incrédulo Inuyasha, levantándose del piso, en lo que los demás personajes sonreían como bobos al no entender nada de lo que la pelinegra decía — ¿qué diablos es eso?

    Es que este año estamos viendo “Probabilidad y estadística”, — contestó ella con gesto triste y preocupado — y he tenido muchos problemas porque no lo he comprendido del todo.

    Eso es… ¿necesario ahora? — el peli plateado la miró asombrado — ¿Cómo puedes preocuparte por algo así cuando estamos jugando por este malnacido? — recuperó su tono habitual y señaló a Naraku de forma grosera.

    Para mi sí lo es. — respondió con molestia — Mi vida depende de ello.

    ¡Keh! ¡No exageres! — le espetó de mala manera — ¡Tú vida vale un rábano!

    ¡Osuwari! — le gritó con furia y lo mandó… de cara al alfombrado piso — ¡Eres un insensible! — y empezó a lagrimear — ¡Ya se que mis cosas no te importan!

    Aome… — refunfuñaba al levantarse, pero al verla llorar se sintió más despreciable que Naraku, peor que mal perro — No… llores — dijo en tono suplicante.

    Sus amigos, Kikyō, Kaede y los lobos lo vieron de fea manera…. Sesshōmaru ni les ponía atención y el equipo de Naraku consideraba todo esto fuera de contexto.

    ¡Es que no me comprendes! — siguió llorando la muchacha — ¡Tengo que aprobar el examen de ingreso al Instituto! ¡Y voy muy atrasada en la escuela! — no dijo nada más y se tapó la cara.

    ¡Bestia torpe! — le espetó Koga con rabia — ¡Mira lo que le hiciste a Aome! — quiso abrazarla para consolarla pero Sango se le adelantó.

    Grosero. — le dijo a Inuyasha y tomó a su amiga de los hombros — Tranquila Aome.

    A Miroku también le hubiera gustado asesinarlo y le dirigió a la llorosa muchacha unas palabras de aliento:

    No llore más señorita Aome, — le dijo en tono tranquilizador — recuerde que estamos de vacaciones y por el momento no volverá a la escuela.

    ¡Cierto! — Aome levantó la cara y se secó los ojos — Lo había olvidado por completo. — suspiró — Lo siento Inuyasha. — lo miró con carita de vergüenza en lo que el peli plateado hacía una mueca de enfado — Aún así Sesshōmaru… ¿podrías ayudarme… por favor? — volvió a mirar al gran demonio con ojitos suplicantes.

    El Daiyōkai… indiferente como siempre con su expresión de estatua, como si no la hubiera escuchado.

    Óyeme bien Sesshōmaru, — se le enfrentó el Hanyō — si puedes explicarle a Aome debes hacerlo, a ti no te sirve de nada.

    Esta vez el gran demonio… miró detenidamente a su hermano y sonrió una vez más con un poco de burla, para después volver a su indiferencia habitual.

    ¡Mierda! Di algo por lo menos, — le espetó con coraje — para que te obligué a hacerlo.

    Eee… — intervino Aome tartamudeando y agarrándolo del brazo — no te molestes, no vayan a pelear por favor.

    La pequeña Lin llegó rápidamente, haciendo que Sesshōmaru le prestara toda su atención y se olvidara de Inuyasha y los demás.

    ¡Mire Señor Sesshōmaru, todo lo que le gané a los “hijos” de Naraku! — dijo sonriente mostrándole un montón de “monedas” del “tragaperras” — ¡Soy rica!

    Todos también la vieron y suspiraron aliviados… eso evitaría que Inuyasha se pusiera agresivo y se ganara… una buena tunda dada “generosamente” por su hermano… excepto Naraku y Koga, que les habría gustado ver al Hanyō recibiendo unos moquetazos de parte del Daiyōkai. El gran demonio la miró brevemente con “ternura” y después se dirigió al encargado con su expresión habitual.

    Sus ganancias — le indicó fríamente.

    Eee… — tartamudeó cohibido, al parecer la chiquilla había ganado mucho dinero — en seguida haremos las cuentas.

    Fueron hacia la caja junto con el señor Zaotome, y cambiaron las “monedas” por dinero de verdad.

    ¿Cuántos helados puedo comprar con esto? — preguntó dudosa al recibir los billetes.

    Muchos. — dijo el señor Zaotome — Ahora veamos como juegan el Señor Sesshōmaru y los demás — le indicó sonriente.

    ¡Sí! — contestó ella muy contenta y guardó el dinero en su bolsita.

    Kohaku, junto con Shippou y Kirara, se acercaron también a sus amigos.

    ¡Fue fabuloso! — dijo Shippou con los ojos bien abiertos como platos — Lin es muy buena, ¿cómo lo habrá hecho? — se preguntó dudoso.

    Ya habrá tiempo para saberlo. — dijo Aome con una linda sonrisa — Ahora jugarán un poco a la ruleta. Vamos a ver.

    El encargado les explicó como jugar a la ruleta y empezaron con una apuesta sencilla, 35 fichas cada uno.

    Bien, únicamente deben colocar una cantidad en el número y color donde crean que se detendrá la ruleta. — les indicó — Si se detiene ahí recuperan sus fichas y ganan las de los demás. Esto es más sencillo, así que hagan sus apuestas.

    Le dio vuelta a la ruleta y arrojó la pelotita en cuanto ya giraba. Los jugadores… los cuatro principales contendientes, que se encontraban sentados a la mesa especial para este juego. Inuyasha, Koga y Naraku se quedaron un rato absortos mirando la ruleta girar, y la alfombrada mesa en donde estaban los números anotados, para hacer sus apuestas, como tratando de pensar cual sería mejor. Sesshōmaru… aparentemente no puso atención a nada, divagando la mirada por la decoración del casino, y ni se percató en cuanto la ruleta comenzó a girar. Con la misma expresión característica colocó sin ver 5 fichas en el espacio del doble cero. Los otros tres parpadearon y… colocaron 5 fichas también: Inuyasha en el 3 rojo, Koga en el 3 negro y Naraku en el 5 rojo. La ruleta se detuvo, después de varios giros… en el doble cero.

    Gané — dijo el gran demonio así como si nada, observando por un instante el lugar donde se atoró la bolita, y se llevó… todo.

    Eso es… ¿cómo lo sabías? — espetó el Hanyō y después puso cara de asombro.

    Todos los demás, incluso el encargado, pusieron expresión de bobos. El Daiyōkai miró una vez más a su hermano con expresión burlona por un breve instante, para desviar la mirada dorada por enésima vez hacia la decoración y hablar con su voz profunda y sin emociones.

    Leyes de la probabilidad — dijo con su expresión de estatua.

    ¿Qué mierda es eso? — volvió a preguntar con mal tono.

    Ignorante — le espetó el gran demonio con calma.

    ¡Keh! Tú como siempre tan engreído, para lo que te sirve — le dijo en tono burlón y agresivo.

    ¡Guarda silencio Inuyasha, que deben de continuar! — intervino Aome con gesto de desesperación.

    Recuperando un poco la calma continuaron con el juego. Segunda apuesta de 10 fichas: Sesshōmaru apostó a par rojo, Inuyasha al 10 rojo, Koga al 5 negro y Naraku al 20 negro. Vuelta de la ruleta… y cayó en el 12 rojo. El gran demonio volvió a ganar… todo una vez más.

    ¿Por qué demonios…? — decía Inuyasha cuando fue interrumpido.

    Doce es par, yo gano. — habló su hermano con dureza mirándolo fijamente por un breve instante — Idiota — concluyó sin verlo ya.

    Inuyasha lo miró de fea manera pero se guardó lo que pensaba decirle… y una breve sonrisa se dibujo en esa expresión de Esfinge. Todos los demás miraban con asombro lo que estaba sucediendo. Sólo Lin parecía muy contenta y le dijo a Kohaku en voz baja:

    Yo sabía que el Señor Sesshōmaru es muy inteligente.

    El muchacho asintió con un movimiento de cabeza.

    Tercera apuesta: Sesshōmaru 25 rojo, Inuyasha 15 rojo, Koga 20 negro y Naraku 30 rojo. Vueltas de la ruleta… 25 rojo.

    Gané — una vez más con indiferencia, y volvió a tomar… todo.

    Esta vez Koga se enojó.

    ¿Qué mierda es la probabilidad? — le espetó al encargado.

    Son diversidad de cálculos matemáticos, — dijo el aludido con sonrisa boba — me llevaría tiempo explicarlo.

    El lobo miró incrédulamente al Inugami, como si lo viera por primera vez, y se dirigió a él de forma “educada”:

    ¿Cómo carajo lo haces?

    Sesshōmaru lo observó un poco, como si fuera un insecto desagradable, y le habló de forma fría.

    Un lobo estúpido como tú no lo entendería.

    Al Ōkami le brillaron los ojos de furia y pensaba abalanzarse sobre el gran demonio, pero Ayame y los otros lobos lo agarraron.

    ¡Koga! — le habló la pelirroja con molestia — ¡No debes pelear, y menos con él!

    ¿Ahora lo defiendes? — contestó el aludido con rabia, forcejeando un poco de su agarre — ¿Es que te importa tanto este perrucho?

    ¡PLONC! Koga no supo ni de donde le llegó el golpe y los demás parpadearon de asombro y pusieron cara de susto… menos Inuyasha y Naraku, a los cuales les pareció fabuloso el ver al tonto lobo querer ponerse al brinco con el gran demonio. Sesshōmaru sólo lo veía gélidamente, sin aparentemente haberse movido.

    Eee… — tartamudeó Aome por enésima vez — ¿Por qué no terminan sus apuestas? No vinieron a pelear entre ustedes.

    Este Sarnoso es un tarado — replicó Inuyasha mirando burlonamente a Koga.

    ¡Ni quién mierda te metió en esto Bestia! — le contestó enojado y…

    El Ōkami se olvidó del Daiyōkai y se abalanzó sobre el Hanyō. Todos pusieron ojos de puntito al verlos pelear como acostumbran… excepto Sesshōmaru, que hizo una breve mueca de aburrimiento y desvió la mirada ambarina de los dos peleoneros para contar mentalmente sus ganancias.

    ¡Osuwari! — dijo Aome con energía en lo que Ayame terminó de “noquear” a Koga con un buen zape exactamente dado en donde se debe… en el cogote.

    Los dos “animales” cayeron al alfombrado piso con estrépito.

    ¡Aome! — espetó furioso el peli plateado.

    ¡Ayame! — replicó el lobo en el mismo tono.

    Las chicas los miraron de forma agresiva… que mejor cerraron la bocota y se acomodaron nuevamente en sus lugares.

    Terminen el juego para que regresemos al hotel — indicó muy seriamente la pelinegra.

    Con los ánimos en su cauce… la última apuesta: Sesshōmaru impar negro, Inuyasha 31 negro, Koga 20 negro y Naraku 15 rojo. Las últimas 10 fichas de los perdedores. Giro de la ruleta y mucha expectación… al final 31 negro.

    ¡Gané! — brincó Inuyasha, y ya iba a agarrar todo cuando su hermano le tomó firmemente el brazo con la mano izquierda, casi le entierra las filosas garras con veneno.

    Técnicamente ganamos los dos — le dijo como si nada y sin voltear a verlo.

    ¡¿Qué?! — se asombró, y miró de forma dudosa al encargado.

    Así es, — dijo el aludido con un poquito de temor ante esos dorados ojos tan salvajes — porque 31 es impar, y el Señor Sesshōmaru apostó a impar negro. También gana.

    Mitad de las ganancias. — el gran demonio miró fijamente al Hanyō por un momento sin soltarlo, y con la derecha tomó lo que le correspondía sin equivocarse — El resto es tuyo.

    El Daiyōkai se levantó de su asiento y se encaminó elegantemente y sin prisa al área de cambio. El señor Zaotome le hizo una reverencia profunda y también una más leve a los demás, acompañándolo muy de cerca, seguidos de Lin y Jaken.

    Adiós, — se despidió la pequeña de todos con un agradable gesto de la mano — nos vemos en la noche — y sonrió como acostumbra antes de irse tras su Señor.

    Los demás los vieron alejarse con la boca un poco abierta, menos Koga e Inuyasha, que tenían un gesto de desagrado en el rostro, y Kagura, junto con Byakuya, de cuyas pupilas brotaban corazones.

    Un poco más tarde, el encargado se despidió cortésmente de ellos después de darle a Inuyasha sus ganancias, y juntos salieron para regresar a hotel y prepararse para la inauguración formal del torneo.

    Nota de la autora: Yo si saque algo de información de la “Wiki” jajajaja, es solo cuestión cultural y un aporte para entender un poco las acciones, en realidad me gusta jugarlo con mi mamá y mi hermano sin reglas, porque para ser sincera no las conocía bien, o sea a como le entendimos, y así voy a plasmar algunas partidas, recuerden que en sí el juego no es lo primordial, sino las situaciones alrededor de este acontecimiento. Y de aquí en adelante utilizare algunas expresiones de la jerga del juego. Diviértanse que apenas comienza lo emocionante para Naraku… su vida en juego, más bien dicho su muerte jajajaja y algunos enredos más con nuestros consentidos, Inuyasha y Aome, Miroku y Sango, junto con el lobo indeciso y su prometida…sin dejar de lado al más especial para mí… Sesshōmaru y compañía (el cual es lo máximo, por eso le irá muy bien en el juego, aún así hasta Naraku ganará algunos puntos por su vida… digo su muerte).
     
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  2.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

    Escorpión
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    Wiii la primera en postear GENIAL!!
    Jajajajajaj ese Sesshomaru jajaj que de bnas es Tn lindo Inuyasha todo ilusionado en que ganaria ^^ que pecaito jajajajaj que bn Miroku cuando lo logra sabe se galan jejejejej tmbn Rin super bna pa ganar tntas fichitas jajajaja xD
    pobre Kagome cuando se coloca a llorar....la entiendo a mi tmbn me va mal en ese tema de probabilidad y estadistica y otros temas de matematicas :S tn linda Sango eso es ser una verdadera amiga jejeje la quiero mucho
    jajajajaja me dio risa y piedra esta parte...

    En un momento Inuyasha lanzó una mirada de enfado hacia la limusina… hacia su hermano.

    ¡Keh! — gruñó como en un ladrido — ¿A quién se le ocurre traer a su mascota a pasear? — indicó con un gesto de la cabeza, señalando al dragón.

    Ejem… — carraspeó Sango viéndolo con molestia.

    Miroku también le dedicó una mirada fea y Kirara… maulló como diciendo “Yo no estoy de adorno”.

    ¿Qué me dices de Kirara? — le preguntó Shippou sarcásticamente.

    Eee… — tartamudeó el Hanyō — Eso es diferente, Kirara es transportable.

    jajajaajjaja ese inuyasha jajajaj ayyy por eso lo amo
    nunca me hubiera imaginado y Sesshito supiera todo eso O.O yo hubiera hecho lo mismo que Kagome "Señor Sesshomaru porfaaaa porfaaa ayudame con algebra porfaaa te cuido a Ah-Un (me corrigen si lo escribi mal) todo un mes o mas si quieres y si no es suficiente te lavo tu estola peludita y te cuido a Rin como si fuera yo una niñera y le pego a Jaken por ti poooorfaaa" xD jejejej no pero de vdd necesito ssu ayuda pero buehh ya que....
    tmbn me mato lo de "wiki" ejjejej yo le digo asi Wikipedia o mi querido wiki-sama es mi querido proofesor y me explica mejor que ellos jeje si wiki-sama me dice que 2+2 es 90.000...pues es porque es asi :D jejeej pero volviendo al fic...

    Exactamente 2, 589,960 combinaciones posibles de 5 cartas en un mazo de 52 — dijo Sesshōmaru con su típica expresión de Esfinge y su tono indiferente, sin mirar a nadie ni poner atención, aparentemente, a los movimientos del encargado al barajear.

    Los demás abrieron la boca con asombro y parpadearon con incredulidad ante esa información… ¿precisa?

    Perdón Gran Señor, — preguntó el encargado con sonrisa boba, pues ni él lo sabía — ¿acaso lo leyó en la “Wiki”?

    Esta vez el Daiyōkai lo miró brevemente como pensando que estaba operado del cerebro.

    Combinaciones numéricas — respondió, desviando la mirada una vez más.

    Todos, menos el encargado y Aome, pusieron cara de “¿What?” ante algo tan raro. La chica brincó de gusto e Inuyasha la miró extrañado.



    Bno que se le va a hacer.....espero la Conti muuuuuuy pronto jejej (sin presuones (: ) ahhhh esta super este fic meee encanta jejej bno ahora si Sayito cuidate y sigueme avisando amiga :D
     
  3.  
    Mar Sasha

    Mar Sasha Iniciado

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    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HOLA!!!!!!!
    ¡¡Sessho lo sabe todo!!! ¡¡Sessho es el mejor!!!!​
    Pobre Inu Yasha solo gano una vez​
    Pobre Aome... yo tambien soy un fracaso en mate...​
    Hayyy Koga es muy acomedido, queria consolar a Aome!!​
    En un momento Inuyasha lanzó una mirada de enfado hacia la limusina… hacia su hermano.

    ¡Keh! — gruñó como en un ladrido — ¿A quién se le ocurre traer a su mascota a pasear? — indicó con un gesto de la cabeza, señalando al dragón.

    Ejem… — carraspeó Sango viéndolo con molestia.

    Miroku también le dedicó una mirada fea y Kirara… maulló como diciendo “Yo no estoy de adorno”.

    ¿Qué me dices de Kirara? — le preguntó Shippou sarcásticamente.

    Eee… — tartamudeó el Hanyō — Eso es diferente, Kirara es transportable.
    Me encanto esta parte.
    Y esta:
    ¡Qué bien! — dijo la pelinegra — ¿Podrás ayudarme con mi tarea de matemáticas? — le preguntó al gran demonio un poco temerosa.

    El Hanyō se azotó de la impresión y Sesshōmaru miró a Aome por un segundo más en lo que levantó una ceja… y sonrió brevemente en una leve mueca de burla, indicándole que ni pensara en eso. Inmediatamente desvió la mirada… una vez más.

    Por favor, — suplicó la chica en un susurro — se me dificultan mucho las combinaciones numéricas y las probabilidades.

    Aome… — preguntó incrédulo Inuyasha, levantándose del piso, en lo que los demás personajes sonreían como bobos al no entender nada de lo que la pelinegra decía — ¿qué diablos es eso?

    Es que este año estamos viendo “Probabilidad y estadística”, — contestó ella con gesto triste y preocupado — y he tenido muchos problemas porque no lo he comprendido del todo.
    Sera que a my si me puede enseñar aunque sea un poquito?
    Bueno me despido

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SAYONARA!!!!!!!!
     
  4.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    ¡¿¡¿Donde se hacen contrataciones al cerebro de Seshomaru?!?! (?) (yo lo quiero por que en Física y matemáticas YÓ soy la que piensa) pero yo te ordeno... Y me duele mas! Ya vienen los exámenes esta semana!! T.T
    Hahaha solo de imaginarme a Inuyasha azotado y kagome pidiendo ayuda... MUERO!! Hahaha! (yo la entiendo)
    Siento lastima por Inu... Ganó una vez... (Y a medias!) Hahaha pobrecito! Bueno... Mejor que no ganar nada, ¿verdad Naraku y koga?
    Muero por la cena de ignaguracion (ya nos llegó la invitación!) yyyeiii! Bueno aviso haha pero invitación!
    Estoy muy contenta por eso! Y muero por saber que va a pasar ya que me dolió mas la cabeza con la "pequeña" explicación del señor... Mis ojitos quedaron en forma de espiral @.@
    Ahhh! Que mas decir que solo no lo olvides!
    Tqm!

    KagomeG
     
  5.  
    pinkprincess

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    Holaa! Perdon por tardan tanto... pero se me hizo imposible! >< Pero bueno, ya estoy aquí ;D

    Dios! Si esq Sessh es el mejor! >//< Combinaciones numéricas? Creo que ni lo he dado! xD Pero de todas formas.... ya me gustría que me diese clases! XDDD Seguro que era mejor que el profesor que tengo ahora :p
    Porque Inu es tan mete patas?? ¬¬ Esq no tiene remedio! XD Pero también es un amor, en el fondo... XD :p
    Anda que.. xD "Transportable"?? No se le pudo ocurrir otra cosa... v.vU XDDD
    Ainss! Si esq me tienes de los nervios! >< Quiero saber quien es esa chica *perfect* para Sessh?? Dinoslo yaa! No nos tengas esperando como bobas! ><

    Bueno, ya me tengo que ir v.v Te espero prontooo! ;D Besitos!! -3-
     
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  6.  
    Kai

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    Esta parte me mató de la risa. Yo tambien quiero que me enseñe, voy de la patada en mátematica.
    Con sólo esto inició lo que mayormente me gusto del capi. Inu se sintió mal y Sessho, lo esperaba. Creo que lo hizo con una intención oculta.
    Bueno todo esta muy bien, aunque quede KO por lo del poker @.@.
    Quiero saber todo loq eu pasara y psps, súper impaciente.
     
  7.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

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    HOLA!!!
    jajajajaja me mato de la risa estos dos capis!!!
    xD eso de que sesshomaru resulto ser un genio matematico!!!WOW!!
    y que todos se quedaron con un signo de interrogacion de tres metros sobre la cabeza xD!!!
    y kagome con eso de que la ayudara!!!jajaja creo que la operada del cerebro es ella no me imagino a sesshomaru recostado en el cesped explicandole las leyes de
    probabilidad numerica xD(con lo trabajoso que es eso creo que ella ni le pondria atencion por estar viendo al profesor)tienes razon kimiko y quien no?
    bueno sobra decir que tambien ame cuando los idiotas de inuyasha y koga comenzaron a pelearse!!!toda la sarta de groserias xD
    bueno espero que pronto actualices!!!!!me encanta la historia!!
    XOXO
    bye!!
     
  8.  
    surisesshy

    surisesshy Usuario popular

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    Sesshoamru sama ¿me ayuda a repasar para el examen algebra? voy colada con eso.
    jajajajaja, esa si me gustó, Sesshy si que es inteligente, pobre Inu, ahora sí que no tiene ninguna posibilidad con Sesshy y Naracu mejor que se valla preparando, Sesshoamru ya tiene la partida ganada, jajajaajajajajjajaja, no espero por ver la fieta de inaugureación, de seguro estará mejor que la de bienvenida.

    Guau, al parecer Rin no solo es la compañera de Sesshy, sino que tambien su aprendiz, yo creo que ni con suerte yo hubiera ganado algo, jejejeejeje, una de las muchas ventajas de andar con nuestro gran Youkai, siempre aprendes. No espero por el proximo capitulo, continualo pronto, bey.
     
  9.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

    Leo
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    Título:
    Un juego por la vida de... naraku?
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    33
     
    Palabras:
    3729
    ok pos aqui les traigo lo que sigue de este fic espero que os guste y se rian tanto como yo jajaaja por cierto: feliz dia del amor y la amistad

    Capítulo 10 parte 1

    Al fin la hora esperada se acercaba. La inauguración formal del torneo de póquer por la vida de Naraku... perdón, por su muerte.

    Nuestros amigos habían comido en su hotel después del tour y se retiraron a sus habitaciones a descansar… bueno, Inuyasha le suplicó a Aome que le ayudara a practicar, así que las chicas estaban en la habitación de los muchachos para jugar alguna partidita y aprender bien las posibles combinaciones de cartas.

    — OK., Inuyasha, fíjate como se hace. — Aome barajeaba mirándolo fijamente — Y eso te pasa por nunca haber jugado con nosotros.

    — ¿En serio eso que “jugaban” era póquer? — preguntó incrédulo sentado en su misma posición característica.

    — No, pero pudo servirte de algo — terminó de barajar y repartió cinco cartas a cada uno.

    Estaban acomodados en el alfombrado piso, al lado de las camas de Miroku y Kohaku. Por cierto que el ojiazul se sentó lo más cerca que pudo de Sango, la cual estaba con la espalda apoyada en la cama correspondiente a su hermano y las piernas levemente arqueadas, y Kirara dormitaba encima del colchón. Shippou y Kohaku se entretenían con un programa de caricaturas en la televisión.

    — Bueno, jugaremos póquer abierto, en donde podremos escoger cartas del mazo. — indicó Aome muy sonriente — Recuerden las combinaciones básicas: Par, Tercia, Corrida sencilla, Full, Corrida de color, Póquer, y la mayor, la Flor Imperial o Escalera Real.

    — Bien señorita Aome, — dijo Miroku educadamente después de desviar la vista de las bien formadas piernas de Sango y tragarse la baba que amenazaba con escurrir de sus labios — ¿quién empieza?

    — Quién saque la carta mayor — respondió con la misma sonrisa, aunque puso un gesto de pena al notar hacia donde había estado viendo el mañoso pervertido.

    Tomaron una carta del mazo y quedaron en el siguiente orden: Sango, rey de corazones; Miroku, reina de picas; Inuyasha 6 de tréboles y Aome 5 de corazones.

    — Empiezo yo, ¡qué bien! — dijo la castaña con una sonrisa.

    — Muy bien, el as es el comodín — afirmó la pelinegra volviendo a barajar y colocando el juego abierto.

    Y en las cartas boca arriba dispuestas para tomar había… un as.

    — Es mío. — dijo la exterminadora y lo tomó — Va usted Excelencia — le dijo coquetamente dejando la carta que desechó.

    — Veamos… — el aludido revisó sus cartas — creo que la tomaré. — cogió la carta y desechó otra — Muy amable Sanguito — la miró con ternura haciendo que enrojeciera un poquito.

    — Por nada — contestó la chica.

    — Ya dejen sus payasadas, — Inuyasha los vio feo en lo que revisaba sus cartas, pues la actitud de los dos conflictivos le enfermaba — estamos jugando.

    — Inuyasha, no seas tan amargado — le recriminó el ojiazul desviando un poco la vista de su amado tormento.

    — ¡Keh! — contestó aquel retornando sus ambarinos ojos hacia su juego — ¡Esto es pura mierda!

    — Pues busca algo que te sirva. — dijo Aome seriamente — Si nada de lo colocado te es útil, toma del mazo.

    El Hanyō la fulminó con la mirada por un momento y tomó una carta del mazo cerrado, revisó lo que tenía y… no le gustó nadita.

    — ¡Carajo! — espetó — ¡Pura porquería!

    Sus amigos le lanzaron una mirada seria. Incluso Shippou dejo de ver la tele un momento.

    — Inuyasha… — dijo Aome de forma lúgubre — si no te sirve esa carta tírala al montón de aquí, — le señaló las cartas boca arriba — y espera tu turno en la siguiente vuelta.

    — ¿Hasta la siguiente…? — empezaba a decir tirando bruscamente la carta, pero se quedó callado al ver la expresión de furia de la pelinegra.

    A Sango y Miroku les brotó una gotita anime en lo que sonreían como tontos. Shippou volvió a ver la T.V.

    — Bueno, voy yo. — dijo Aome de mejor forma, retornando a su dulce carita — Nada me sirve, así que… — tomó una carta del mazo y reviso cuidadosamente lo que tenía — Mmm… me será útil. — se quedó con esa carta y desechó una de las que tenía — Vas Sango.

    La castaña miró cuidadosamente la carta desechada y las que tenía en su mano. Por su expresión se veía que no le era de utilidad.

    — Nada. — dijo, y tomó una del mazo, observándola — Puede servir. — y desechó una que tenía al tiempo que colocaba la que tomó entre sus cartas — Adelante Excelencia — le sonrió otra vez al ojiazul.

    — Gracias. — dijo este tomando la carta desechada después de un rápido vistazo a su juego y poniendo cara feliz — Con esto creo que ya estoy por ganar. — y sacó la que ya no le era útil, colocándola en el montón de “basura” — Tu turno amigo — le indicó al ojidorado.

    Inuyasha miró la carta y al fin cambió un poco su huraña expresión por otra más alegre también.

    — ¡Ya era hora de que me tocara algo bueno! — tomó la carta y se deshizo de una que no le servía.

    — Por cierto señorita Aome, — intervino Miroku en lo que ella iba a tomar la carta que Inuyasha dejó — ¿qué apostamos nosotros?

    Las chicas y el Hanyō lo miraron con expresión de sorpresa. La pelinegra se quedó con la mano al aire.

    — Eee… — tartamudeó el monje — creo que así sería… más interesante.

    — ¿Qué quiere perder monje Miroku? — le dijo Aome levantando ahora sí la carta y desechando otra, sin cambiar la cara de asombro.

    — Ejem… — carraspeó en lo que se sonrojó un poco y después… le lanzó a Sango una mirada significativa.

    — ¿Qué tengo que ver en eso, Excelencia? — la aludida lo miró con reproche sonrojándose de igual manera, sin continuar su turno.

    — No me malinterpretes, — se defendió poniendo cara de inocente — ¿qué me darías si te gano? — e hizo ojos de borrego tierno.

    La exterminadora lo observó como si estuviera enfermo del coco, en lo que Aome e Inuyasha pusieron ojos de puntito y miraban al monje con una expresión de… “¡Tenía que ser el pervertido…!”. Después Sango sonrió con una sonrisa seductora hacia Miroku.

    — Usted va a perder Excelencia, — le dijo muy segura al mirarlo con coquetería — o yo le doy un beso frente a todos — y tomó su carta sin verlo ya.

    — ¿En serio? — dijo esperanzado el ojiazul mientras sus amigos abrieron la boca incrédulos ante la apuesta de la castaña.

    — Pero debe ganarnos a los tres, no sólo a mí. — continuó diciendo ella, vio detenidamente sus cartas y desechó la que ya no le era útil — Le toca a usted, no se distraiga.

    Al parecer lo último no lo había escuchado bien, pues Miroku tenía expresión de bobo pensando en recibir un anhelado beso de la hermosa exterminadora, y recordando la noche anterior cuando fue cariñosa con él, aunque fuera un momento. Si no hubiera estado tan nervioso… pues… no la dejaba escapar.

    — Te hablan idiota. — ¡PAF! Inuyasha le metió un buen zape haciéndolo salir de sus pervertidas ensoñaciones — Te toca agarrar una carta.

    — ¡Auch!, oye no seas brusco. — dijo después de quejarse, mientras Aome ponía expresión de bobita y Sango los ojos en blanco un instante — Veamos… — ahora sí observó detenidamente sus cartas, y tomó una del mazo poniendo expresión seria — Esto no ayuda mucho. — dejó la carta entre las “basuras” — Y ustedes, ¿qué van a apostar? — miró al peli plateado y a la pelinegra en lo que el muchacho seguía su turno.

    — Eee… — tartamudeó el Hanyō con la carta en la mano — no creó que sea necesario… ¿o sí? — vio detenidamente a la azabache y después ocultó el rostro tras sus cartas, haciendo como que analizaba sus posibilidades.

    Ella sonrió tímidamente, con la cara enrojecida de pena.

    — Noo… — también se le atoró la lengua — lo creo.

    — Aome, — intervino Sango mirándolos a ambos con expresión de resignación — su Excelencia tiene razón. No sólo estamos jugando nosotros, ustedes también deben apostar algo.

    Los dos aludidos le lanzaron una mirada diferente a la castaña… el peli plateado casi la quiere asesinar con sus ambarinos ojos en tanto que la pelinegra se avergonzó más y la vio con reproche. El monje sonrió como bobo cuando Inuyasha desvió la vista de la exterminadora hacia él.

    — ¡Keh! — espetó — Mira lo que provocas torpe… ahora falta que Aome piense que la quiero besar también.

    — ¡Osuwari! — dijo enojada y… al suelo.

    — ¡Aome! — ¡PAF! se azotó pero no soltó sus cartas, aunque cayó sobre la “basura” — ¿Por qué carajo lo haces?

    — ¡Porque eres un…! — lo fulminó con sus ojos cafés.

    — Tranquilos por favor. — interrumpió Miroku queriendo saldar la discusión — No es necesario apostar… eso, podría ser otra cosa.

    — Sí. — dijo Sango queriendo apoyar al ojiazul — ¿Qué les parece la cena?

    Aome e Inuyasha se tranquilizaron en lo que el muchacho se enderezaba y… luego se vieron con expresión retadora.

    — Bien, — dijo la azabache — si yo gano comerás educadamente usando los cubiertos en forma correcta.

    — ¡Jah!, — dijo burlón el otro — si pierdes me comeré hasta tu cena.

    El monje le susurró a la exterminadora muy cerca del oído en lo que sus amigos se sostenían la mirada:

    — ¿No se te ocurrió algo mejor?

    — Fue lo primero que pensé — contestó ella con el mismo tono bajo para que no lo notaran.

    Los peleoneros se miraron un momento más a la vez que sus amigos suspiraron con la misma cara de alivio, exhalando la típica nubecita; después el ojidorado volvió la vista a sus cartas y… desechó la que tomó con expresión de enfado y en forma brusca.

    — ¡Puras cartas mierdas! — dijo resoplando.

    Continuaron por cuatro vueltas más, ya sin hablarse, hasta que…

    — ¡Magnifico! — dijo Sango y… realizó el “toque” final, indicando que ya tenía buen “juego” — ¡Lástima Excelencia! — lo miró coquetamente dejando su última carta de desecho.

    — ¿Está segura? — contestó el aludido mirándola entre serio y suspicaz. Ella afirmó sin dejar de sonreír — Espero no te arrepientas — tomó la carta dejada y desechó una más.

    — ¡Mierda! — espetó Inuyasha tomando también su última carta… y arrojándola al mazo de desecho.

    — ¡Aaahhh! — suspiró Aome — tiene que servir. — tomó una carta del mazo… y dejó una — Bien, — dijo en tono resignado — destapemos ahora nuestro juego.

    Todos bajaron sus cartas para mostrarlas… ya veremos quien ganó:

    Sango: corrida alta del mismo color, usando el as de comodín por un Joker = K, Q, A, 10 y 9.
    Miroku: full = K, K, Q, Q y Q.
    Inuyasha: dos pares = A, A, J, J y 5.
    Aome: corrida = 10, 9, 8, 7 y 6.

    — ¡Sí! — dijeron las chicas al unísono levantando los brazos — ¡Les ganamos!

    — Técnicamente usted es tercero señorita Aome. — observó educadamente Miroku — ¡Diablos! — hizo un ademán con el brazo por haber perdido su beso.

    — Pero le gané a Inuyasha. — sonrió complacida la muchacha — Comerás educadamente — le dijo en tono como quien le habla a un cachorrito.

    — ¡Carajo! — dijo molesto — Sango ganó y con ella no aposte, así que ni lo sueñes.

    — Claro, — dijo seriamente la pelinegra ahora haciéndole mala cara — y si el monje Miroku hubiera ganado no nos iba a besar a nosotros también… la apuesta fue entre tú y yo.

    A los dos hombres se les erizó tantito el cabello al pensar en que, si el ojiazul hubiera ganado… “¡Qué gran imaginación tiene la señorita Aome!” sonrió Miroku como bobito. Si alguna vez se le había ocurrido besar a la pelinegra… fue mucho tiempo antes de conocer a la hermosa exterminadora que lo puso a pensar en sentar cabeza con ella.

    — ¡¿Qué estupideces dices Aome?! — el Hanyō no pudo callarse — ¡Antes de permitir semejante atrocidad te beso yo primero!

    Una vez más sus amigos lo miraron fijamente en lo que él se sonrojó en extremo.

    — ¿Por qué me ven así? — se hizo el inocente.

    Shippou y Kohaku se acercaron brincando a la cama del chico.

    — ¿Ya acabaron? — preguntó el zorrito.

    — Si. — dijo Aome barajeando otra vez — Sango ganó e Inuyasha perdió; — lo miró escrutadoramente — así que comerá educadamente en la cena.

    — ¿Perdiste? — Shippou abrió los ojos verdes de más — Entonces Naraku te hará papilla.

    — ¡Keh! — se defendió — ¡Esto es una mierda comparado con lo que le espera!

    — Bien hecho hermana — dijo Kohaku muy contento.

    — Gracias. — contestó ella mirando a su hermano con cariño. Se apoyó un poco en Miroku — ¿Sin rencores Excelencia? — le habló con ternura dedicándole una caída de pestañas.

    — Es sólo un juego, — contestó muy sonriente, pues… la “mano maldita” hizo de las suyas — no significa mucho.

    Primero una cara de sorpresa y después de coraje. ¡PAF!, el cachetadón merecido en lo que la castaña se levantó molesta. Los demás pusieron por enésima ocasión la misma expresión resignada y Kohaku se avergonzó ante… el comportamiento libertino de su futuro cuñado.

    — ¡Usted no aprende! — le reprochó y se sentó con su hermanito en la cama, algo alejada del mañoso manolarga y lanzándole una mirada enojada mientras él se sobaba el cachete.

    — De veras eres tarugo — le soltó Inuyasha viéndolo con molestia.

    — Estoy pensando seriamente que a Miroku le gustan los golpes. — observó Shippou mirando al aludido también con reproche y burla, y acercándose a la exterminadora con su carita infantil — ¿Verdad Sango?

    — Creo que tienes razón — dijo ella abrazándolo con cariño y lanzándole una vez más una mirada dura al monje mañoso, el cual miró al kitsune de fea manera.

    — Cero y van dos Shippou. — le dijo el aludido seriamente sin dejar de sobarse — Ya hablaré contigo sobre lo que no debes hacer.

    — Celosote — le sacó la lengua en un simpático gesto.

    — Eee… — intervino Aome con sonrisa boba en tanto Kohaku parpadeó extrañado y Kirara se estiraba aún sobre la cama — Juguemos póquer cerrado para que nos vayamos a cambiar y descansemos un rato antes de la cena.

    Todos los que jugaron se acomodaron otra vez, aunque Sango no se bajó de la cama y así no darle a Miroku motivos para descararse por enésima ocasión; se recostó boca abajo con las piernas elevadas, cerca de la orilla para no perder detalle de las acciones. Shippou y Kohaku pusieron atención en lo que Aome terminó de repartir.

    — Esta vez no podremos sacar cartas del mazo. — puntualizó la pelinegra — Únicamente las que tenemos en la mano y las cinco que estarán cara arriba… así es más difícil. Empezara Sango y luego usted, monje Miroku. El 2 es el comodín.

    Las cinco cartas cara - arriba eran 3 de picas, 5 de tréboles, Joker de corazones, As de diamantes y 3 de diamantes. No muy buen juego para tomar si no tienes las combinaciones adecuadas.

    — Creo que esta vez no me irá muy bien. — observó Sango sus cartas y luego las cara – arriba — Veamos que sale — dejó la carta que no le servía y tomó el As.

    — ¡Qué pena! — observó Aome en voz alta — Yo lo quería — dijo triste — con él tenía asegurado algo.

    — ¡Keh! Aome — espetó Inuyasha — no seas… exagerada.

    Ella lo miró feo… haciéndolo callar.

    — Le toca a usted, monje Miroku — se dirigió al ojiazul con su expresión de siempre.

    Miroku tenía cara de felicidad.

    — ¿La apuesta sigue en pie? — dijo esperanzado nuevamente mirando a la castaña recostada.

    Ella lo miró seriamente… y dijo en un suspiro:

    — ¿Tiene juego Excelencia?

    — Con esta sí. — tomó el Joker y dejó otra carta — Creo que ya gané.

    — ¡Carajo! — espetó Inuyasha — ¡Esa era “mi” carta! — mirando al ojiazul con molestia.

    — Lo siento, — contestó el otro sin dejar de sonreír — era mi turno.

    — ¡Mierda! — dijo una vez más — ¡Esto es basura!

    — Me toca tomar a mí… — dijo la pelinegra con un poco de desesperación — Y si nada te sirve toca ya.

    — No… — tartamudeó tantito al verla mal encarada otra vez — Toma tú y veo que me sirve.

    La chica tomó su carta con gesto de resignación.

    — Ojalá sea útil — suspiró.

    Inuyasha miró rápidamente lo que había, y sólo tomó una carta… por tomar. Sango tomó nuevamente una carta más, desechando otra, y Miroku “tocó” indicando que ya tenía su “juego” armado.

    — Parece que ya no hay más que hacer — dijo muy contento.

    — Así parece. — confirmó Aome mirando sus cartas — El póquer cerrado es más rápido — y tomó su última oportunidad.

    — ¡Mierda! — espetó el Hanyō con rabia tomando también la que sería su carta final — ¡Otra vez porquería!

    Mostraron su juego… y esta vez le fue mejor de lo que creía.

    Sango: dos pares.
    Miroku: corrida con un comodín, por eso se había mostrado contento, pues el comodín puede sustituir algún valor que te falte, si es que tienes la suerte de tomarlo.
    Aome: tercia.
    Inuyasha: corrida.

    — Creo que perdí — dijo Sango resignada en lo que los varones tiraban sus cartas.

    — ¡Ganamos! — dijeron al unísono.

    — Aún así mi corrida es mayor que la tuya. — indicó Miroku con una sonrisa de satisfacción — Cuando gustes Sanguito — la miró con picardía haciéndola enrojecer, y casi para la trompita.

    — ¡Y yo cenaré doble! — dijo el peli plateado burlonamente a la pelinegra.

    — Momentito caballeros. — espetó la chica del futuro — Ganamos la anterior, esa es la que cuenta.

    La exterminadora también afirmó con presteza y un gesto de alivio en lo que los chicos parpadearon un poco, y Shippou, junto con Kohaku, hicieron cara de sorpresa.

    — ¡Carajo Aome! — se recuperó el Hanyō volviendo a hacer su cara huraña — Admítelo… perdiste… perdieron.

    — Entonces… — lo desafió la muchacha — si todo cuenta estamos empatados, y por lo tanto… — lo fulminó con la mirada — hagamos el desempate.

    Los dos peques parpadearon como recuperándose de la primera impresión, y pusieron sonrisa de bobitos. Sango miró a Miroku de forma sutil.

    — No coma ansias Excelencia — le puntualizó enfáticamente volviendo a sonreírle con coquetería.

    Kirara se estiró en la cama de Kohaku y se acomodó ágilmente y con cuidado sobre la parte de la anatomía de su ama que al ojiazul tanto le gusta. Le lanzó una mirada como indicándole que se calmara. El monje sólo hizo gesto de resignación. Aome comenzó a barajear un poco más rápido, sin dejar de ver retadoramente a Inuyasha, el cual la miraba con la misma expresión. Parecían echar chispas doradas y cafés por los ojos.

    — Y será abierto, para que no se quejen — puntualizó una vez más.

    Repartió las cartas y cada uno tomó las que le correspondían.

    — El tres es el comodín. — dijo la chica acomodando el mazo y las cartas cara – arriba — Empieza usted, monje Miroku.

    Jugaron como seis vueltas. Esta vez hablaron poco, concentrados en su juego… al final Miroku ganó otra vez, seguido de Aome, Inuyasha y Sango empataron… y perdieron.

    — ¡Comerás educadamente! — dijo triunfante la pelinegra arrojando sus cartas.

    Su amiga se sonrojaba levantándose de la cama para pagar la apuesta que perdió en buena lid y el Hanyō hacía mueca de enfado por haber perdido su cena doble.

    — ¡Me gané un beso! — dijo el mañoso arrojando sus cartas al mismo tiempo y levantándose con presteza para abalanzarse sobre la exterminadora, ahora sí con la trompita parada, esperando sentir los suaves labios de ella en los suyos.

    Y por un momento casi lo logra, pues la castaña, internamente, también quería besarlo; pero… su gran “mano maldita” arruinó todo como siempre al agarrar antes de consumar eso… lo que no debe. ¡PAF! La cachetada fue casi una trompada.

    — ¡Eso no venía en el trato! — le dijo con enfado al tiempo que le dio de lleno con la palma abierta — ¡Aprovechado sinvergüenza!

    Se alejó una vez más del descarado manolarga, que se sobaba… el hocico con mueca de dolor.

    — Perdón, — dijo hablando un poco raro — es que mi “mano maldita”…

    — ¡Entonces córtesela para que no arruine to…! — se sonrojó en extremo, saliendo presurosa del cuarto — ¡Nos vemos más tarde! — se despidió sin mirar ya a nadie.

    Kirara la siguió después de maullarle a Miroku y poner por un breve instante sus rojos ojitos en blanco. Aome sonrió por enésima vez como tonta, los pequeños tenían gotita anime en lo alto de sus cabecitas e Inuyasha un gesto resignado y molesto por el comportamiento tan… descontrolado del monje y tan… teatrero de la exterminadora.

    — Eee… — tartamudeó la pelinegra — Creo que me voy también. — se levantó y, antes de salir, les dio a Shippou y a Miroku una tarjetita — Ustedes serán parte del evento, aquí están las instrucciones de lo que harán.

    Los dos parpadearon con gesto dudoso.

    — ¿Será difícil? — preguntó el kitsune, porque el ojiazul aún sobaba su labio hinchado.

    — No lo se, — sonrió ella, ya con sinceridad — pero la producción confía en ustedes. Nos vemos más tarde Kohaku, Inuyasha — y salió de la habitación.

    La muchacha suspiró al encontrarse fuera en lo que el monje cerró la puerta.

    — Bien, — se dijo a sí misma — ahora a preparar a Sango para su papel.

    Y entró de forma cuidadosa a su habitación, pensando en la mejor manera de decirle a su amiga que también tendría una participación especial en el show.

    Nota de la autora: Muy pronto el primer juego y la cena especial con invitadas… ya verán la actuación de Miroku y Sango, junto a Shippou, en el show, aclarando que ellos no van a jugar. Sayonara y no dejen de leer también “Pasado mañana” que aun le cuelga un poco para concluir.
     
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  10.  
    Lucy J Watson

    Lucy J Watson Usuario común

    Aries
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    estuvo re bueno los capítulos perdón por habérmelos perdidos no se por que mi pagina(estúpida pagina) no me aviso.Bueno igualmente los capítulos estuvieron buenísimos. Sesshomaru es todo un genio(como era de esperarse)y encima aome le pide que la ayude con la tarea.A koga y inuyasha no van a cambiar(esos bestias son puros bestias).Y inuyasha es un desconsiderado como le habla así a kagome(como dije antes es un bestia).Ese monje nunca va a cambiar¿que hubiera pasado si inuyasha y aome hubieran apostado también el beso?(¡huy que romántico!).
    bueno continualo pronto y avísame.Y por si no te lo dije la que hablo entre paréntesis era hikaru que es como mi segunda personalidad aunque como recién la voy encontrando es un poco tímida pero tiene su carácter('si!¡que nadie se meta conmigo!)bueno me despido hasta la próxima(hasta pronto).
     
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  11.  
    pinkprincess

    pinkprincess Entusiasta

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    Ohh! Rebuenooo! jejeje xD

    Me encantó la conti :p A mi siempre me había gustado aprender póker, y la verdad, ahora que veo como es... me gusta más!! Está rebien :p
    Si es que no... Miroku siempre metiendo la pata -.- Es un torpe! Lo mejor fue cuando a Sango casi se le escapa lo de "siempre lo arruina todo" jajaaja habría sido muuy revelador -.- jejeje

    Bueno, lo siento por el comentario tan cooortoo... pero estoy fatal y me duele demasiado la cabeza....-.- jejeje Bueno, bss! Nos vemos pronto ;)
     
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  12.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Todavia no lo creo.
    ¡Inuyasha usará cubiertos!, eso es superior a mis espectativas.
    Miroku siendo él, mano larga y azorado.
    La verdad no tengo mucho que decir por que casi todo era poquer y sólo entendí As, y Joker creo que más nada.
    Espero la otra parte y sobretodo lo que haran en el inicio del evento. La palabra Show me dejo muy ansiosa. Sayo.
     
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  13.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

    Escorpión
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    ahiii yo queria un BESOOO YO QUERIA UN BEEESOOO pero este idiota de Miroku como siempre las embarra jajaj esa Sango cuando casi se le escapa el "siempre lo arruina todo" jajajaj bno bno estuvo muy bn ahiii quieo jugar POKER T.T es muy interesante al parecer ahii quiero ver a Inu comiendo con cubiertos jajaj se veria chistoso y tierno ^^ jajaj ya me lo imagino y....de que e tratara el show?? mmm estoy muyy nerviooosaa ahii no aguaaanto wiii ^^ esta super interesante (mordiendome las uñas como en una caricatura xD) espero que no te demores con la conti SAYO!! :D
     
  14.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

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    Un juego por la vida de... naraku?
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    Para todas las edades
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    Comedia
    Total de capítulos:
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    4233
    Holaaa a todas de nuevo aqui les traigo loa conti de este intere3sante fic disfrutenla

    Capítulo 10 parte 2

    En cuanto Aome se fue… Miroku cerró la puerta y fulminó a Shippou con sus ojos azules. El zorrito se espantó un poquito.

    Se te va a deformar el rostro Miroku — dijo susurrando y haciéndose para atrás.

    Shippou aprovechado… — le dijo en tono serio y aterrador.

    El kitsune brincó hacia su cama para alejarse del monje pero… el Hanyō lo tomó en el aire de la colita.

    ¡Abusivos! — gritó el pequeño mientras Kohaku los miraba absorto.

    ¡Keh! Cállate mocoso entrometido. — le espetó Inuyasha sacudiéndolo con furia — Te haces el niño pero te encanta estar con las chicas, estas peor que este atarantado — señaló a Miroku con un gesto.

    Jajaja. — rió irónicamente el otro — No me defiendas compadre.

    Oiga Excelencia, — dijo Kohaku al ver las expresiones macabras de los dos varones — ¿qué le van a hacer?

    No te preocupes, — le dijo el aludido mirando al muchacho con una cara de bondad, como si fuera un ángel — sólo le daremos lecciones de buenos modales.

    ¡A ustedes les faltan buenos modales! — espetó el kitsune queriendo librarse del agarre del peli plateado — ¡Par de celosos inmaduros!

    Celoso sí, — confirmó Miroku — y mucho.

    ¡Para nada! — espetó Inuyasha al mismo tiempo golpeando al zorrito gritón — ¡Sinvergüenza!

    Los dos se miraron en lo que Shippou lagrimeaba y veía estrellas, Kohaku se ocultó tras su almohada.

    Oye Inuyasha, no seas agresivo. — dijo el monje con calma — Y admítelo de una buena vez que nada te cuesta.

    ¡Keh! ¡Todo eso de la estúpida entrevista era una mierda! — soltó con enfado y dejó caer al pequeño llorón — ¡Y pobre de ti donde le digas algo a Aome, te va a ir peor!

    ¡Mentiroso! — le gritó el zorrito fulminándolo con sus verdes ojos llenos de lágrimas — ¡Y el aprovechado es otro!— miró también a Miroku con furia.

    Shippou… — intervino Kohaku con voz temblorosa — ¿por qué no nos bañamos?

    Me parece bien. — contestó el ojiazul queriendo saldar la disputa del pequeño kitsune con el Hanyō, pues no pretendía que su cuñadito pasara un mal rato — Apurémonos para descansar un rato.

    Los chicos entraron al baño, y Kohaku le sobó el chichón.

    Con las muchachas… Ayame había ido con los machos, así que por el momento no se encontraba. Sango se mostraba bastante avergonzada por lo sucedido cuando Aome entró a la habitación. La exterminadora se tapaba el rostro con las manos, sentada en su cama. La nekomata estaba acostada en el sillón, relamiéndose la cola.

    Sango… — le dijo tímidamente su amiga — no tienes porque apenarte…

    ¡Es que es tan… bruto! — dijo ella sin cambiar de postura.

    Por lo menos no niega lo mucho que le gustas y te quiere. — suspiró la pelinegra — A Inuyasha le cuesta bastante reconocer… lo que ya ha reconocido. — y se dirigió al baño — Me bañaré — dijo en tono triste haciendo que la castaña dejara de cubrirse el rostro y la mirara con… algo de compasión.

    ¿Te gustaría que Inuyasha fuera… manolarga? — preguntó un poco asombrada.

    Y a ti, ¿te gustaría que el monje Miroku fuera tan… duro y testarudo como él? — le soltó Aome entrando al baño — No que fuera un completo manolarga, pero sí más sincero en lo que piensa y siente — culminó cerrando la puerta, dejando a su amiga pensando un poco en ello.

    “Sí su Excelencia Miroku fuera tan brusco como Inuyasha…” meditó acostada en su cama “creo que lo mató más rápido”, se sonrió como bobita en lo que le brotó una gotita anime ante el ocurrente cambio de personalidad que tendrían los dos torpes caballeros. Su mente empezó a divagar viéndose a sí misma dándole una buena tunda al monje por contestarle de mala manera y decirle… tonta, como acostumbra hacer el ojidorado con su amiga pelinegra. Ayame entró en ese momento con cara de molestia, sacándola de su imaginación y haciéndola volver a la realidad.

    ¿Quién se ha creído Koga que es? — dijo casi sollozando.

    ¿Qué pasó? — preguntó la exterminadora inocentemente enderezándose un poco para mirar a la pelirroja.

    Eso me pasa por ser tan considerada con él. — dijo a modo de respuesta y se tumbó boca arriba en su cama — Ya sabes, fui para ayudarlos porque él me lo pidió y luego… — le brotaron algunas lágrimas — me corre diciendo que soy un estorbo.

    ¿Eso hizo? — se enojó la castaña — Merece que tomes duras medidas.

    Claro, hice lo que tú le haces al monje. — puntualizó la loba y a Sango le brotaron más gotitas anime poniendo cara boba una vez más — Le dije que era un torpe, le volteé la cara y me salí del cuarto… pero no me siguió como te sigue el monje. — suspiró — ¡Aaahhh! Me gustaría que Koga fuera un poco como él.

    ¿Acaso su Excelencia es el mejor hombre del mundo? — sonrió como tontita y con un montón de gotitas anime en lo alto de su cabecita.

    Cada uno tiene lo suyo. — intervino Aome saliendo del baño, cubierta por una toalla blanca — Por lo menos el monje Miroku es más sensible con tus sentimientos… la mayor parte del tiempo. — sonrió también recordando que a cada pocas veces Miroku ponía muy celosa a Sango por ser tan “amable” con otras mujeres. Después miró a Ayame — No llores amiga, Koga e Inuyasha no dejaran de ser “animales”, y por ello son tan… insensibles.

    Las tres pusieron los ojos en blanco un momento y empezaron a reír sonoramente. Posteriormente, ya más tranquilas, se dedicaron a arreglarse. Aome le dijo a Sango sobre su participación en el show y le dio la tarjetita correspondiente donde se especificaba cual sería su papel y lo que haría. La chica se apenó un poco, sobre todo al saber que, aunque “no quisiera”, estaría muy cerca de su amado monje mañoso.

    ¿Qué había sucedido con los lobos? Al igual que Inuyasha, Koga le pidió a Ayame que… les ayudara para jugar, pues no pensaba estar ni un segundo más cerca de la Bestia tonta hasta la hora indicada. En realidad la llevó casi a rastras lo más rápido que pudo, despidiéndose únicamente de Aome.

    Kikyō y Kaede parpadearon también de asombro junto con nuestros amigos al ver al Ōkami alejarse precipitadamente con la loba. Guinta y Hakkaku sólo pusieron cara tonta y se despidieron educadamente de todos.

    Con permiso, — dijeron al unísono con una breve reverencia — nos vemos más tarde — y se fueron con paso firme tras su Comandante.

    A los demás les había brotado la típica gotita anime ante el extraño comportamiento del lobo y se despidieron agitando la mano, tomando rumbo a sus respectivas habitaciones.

    Ese Sarnoso… — murmuró Inuyasha en lo que Aome y Kikyō volvieron a tomarlo de ambos brazos.

    De camino a la habitación, Koga llevaba a Ayame de la mano y no había dicho nada más. Subieron por la escalera porque también se le hacía lento el elevador, y no quería estar encerrado con ella en un lugar tan estrecho… de pensarlo le dio un pequeño escalofrío.

    Koga… — le reprochó la loba con molestia y al fin se soltó de su agarre cuando llegaron al acceso del cuarto — no era necesario hacer esto así.

    El Ōkami la miró con cara de pocos amigos y luego se sonrojó al sentir la mirada esmeralda que lo veía fijamente. Lejos de Aome no podía negarse lo mucho que Ayame le gustaba… pero su pensamiento lo traicionaba cerca de la pelinegra, que le costaba admitir que la joven del futuro no lo veía como quisiera, y que la pelirroja lo amaba desde que le propuso matrimonio hace varios años bajo el arcoíris lunar, siendo ella aun muy pequeña, todavía una cachorrita, y él entrando a la edad de la punzada, mayor por lo menos con “ocho años” de diferencia (no años humanos, sino años yōkai). Ahora que la loba ya había desarrollado sus atributos era más bonita… sobre todo vestida de forma inusual. Tartamudeó al contestar.

    Perdón… — dijo — lo que pasa es que… — y se le acercó tratando de abrazarla.

    Koga… — ella reaccionó y dio un paso atrás.

    La conducta del Ōkami en esos pocos días le desquiciaba tantito, pues, a pesar de su rudeza habitual, a veces se portaba amable… para después salir con la misma burrada de que Aome es “su” mujer.

    ¡Los alcanzamos! — resoplaron Guinta y Hakkaku llegando del otro lado.

    La pareja miró a los jóvenes entre serenos y enojados, haciendo que bajaran la vista avergonzados.

    Lo sentimos… — empezaban a decir.

    Ya era hora. — bufó Koga interrumpiéndolos — Abre Guinta, que no tenemos toda la tarde.

    El aludido abrió y entraron a la habitación. En el casino le habían dado un juego de cartas a cada uno de los contendientes para que practicaran sus estrategias y se familiarizaran más con ellas, desarrollando mejor su juego. Por ello, a sabiendas que la Bestia tonta practicaría, y no dudando que Sesshōmaru y Naraku harían lo suyo, el Ōkami no quiso quedarse atrás.

    Bien, — Ayame barajeó — entonces… ¿recuerdas las combinaciones?

    Eee… — pensó un poco — eran… ¿cuáles eran?

    La loba y los muchachos pusieron los ojos en blanco por un instante.

    Par, dos pares, tercia, póquer, corrida… — dijo Hakkaku.

    Primero corrida y luego póquer — le corrigió Guinta.

    Al revés, tonto — lo retó su compañero.

    Guinta tiene razón. — dijo seriamente Ayame y después volvió a fijar la vista en Koga — Apréndelas, pues así sabrás que te conviene a la hora de jugar.

    Pues… a jugar se ha dicho — puntualizó el aludido volviendo a enrojecer un poco y desviando sus azules ojos de los verdes.

    La pelirroja les explicó unas cuantas lecciones más, porque en el camino de regreso al hotel había platicado con Aome y Sango otro poco sobre el tema, en lo que Kikyō se deleitaba platicando con el Hanyō, aunque era ella la que hablaba, y admiraron el hermoso paquete de naipes que les habían obsequiado por parte del casino. Dejaron a Naraku en las cercanías de su hotel y llegaron al comedor del Caesars Palace. Ahora que jugaban sobre el piso alfombrado… Ayame les dio un repasón a los machos, ganando tres juegos seguidos.

    Koga, — le dijo Guinta, pues a su Comandante no le fue muy bien — si sigues sin poner atención Naraku te ganará.

    Y ni que decir de Inuyasha y el Gran Sesshōmaru, — afirmó Hakkaku — vas a verte muy mal.

    ¡Cállense tarados! — les espetó arrojando sus cartas — Nadie les pidió su opinión.

    Contrólate Koga. — dijo seriamente la loba en lo que barajeaba una vez más — Ellos tienen razón, fíjate bien y no te distraigas para que puedas tener juego.

    ¡Tú eres la que me distrae! — le soltó sin meditarlo y se levantó — No se porque te dije que vinieras.

    ¡Ahora resulta que yo tengo la culpa! — se levantó también tirando las cartas y lo encaró.

    Los dos jóvenes miraron alternativamente a la pareja… y no supieron que hacer, más que sonreír tontamente y alejarse un poco en forma discreta. Ayame y Koga se miraban con rabia.

    Eee… — tartamudeó Guinta con poco valor — ¿continuamos?

    ¡Me voy! — dijo la chica, no sin antes lanzarle al Ōkami una última mirada furiosa — ¡Eres un… torpe!

    Le dio la espalda y caminó con paso firme hasta la puerta, abriéndola violentamente. Tanto Koga como los muchachos cambiaron su expresión al ver otra vez la blanca colita agitarse con su movimiento. Abrieron la bocota los tres. La pelirroja ni volteó y cerró de un portazo. Los machos parpadearon como si se despertaran, y Koga volvió a su carácter habitual al ver a sus subordinados con la expresión de idiotas que él mismo tenía… con alguien tenía que desquitar su coraje. ¡PLONC!, los golpeó fuertemente en la cabeza.

    La próxima vez que diga una estupidez me agarran, — les dijo con firmeza mirándolos con una mirada dura — ¿quedó claro?

    Si Koga — sollozaron con un gran chichón.



    En tanto, en el Hotel Wynn…

    Lin veía y veía las cartas, dándoles vueltas y tratando de barajear rápidamente, pero se le caían. Jaken la observaba de lejos y no le decía nada… no fuera a querer jugar con él y tendría que hacerlo. Sesshōmaru estaba nuevamente en el balcón y Ah – Uh dormía sobre la cama más grande. Al parecer el gran demonio no pensaba practicar, y se apoyaba indiferente en la pared, observando hacia la lejanía los perfiles desdibujados de las montañas y la arena del desierto, tan dorada como sus pupilas. Ya se había quitado el sombrero y las gafas, y sus facciones de estatua parecían tan serenas y sin emociones como los finos dibujos en las cartas.

    Señor Sesshōmaru, — Lin se había acercado llevando los naipes en su mano — ¿me lo explica por favor? — y lo miraba con su carita habitual de inocencia y sus grandes ojos achocolatados, esa expresión que amansaba al Daiyōkai.

    Sesshōmaru la miró fijamente y tomó cuidadosamente las cartas de sus pequeñas manos.

    Vamos adentro, — dijo gravemente sin dejar de observarla y como sopesando las barajas — ahí estarás mejor.

    ¡Sí! — dijo ella y entró seguida del gran demonio.

    La chiquilla fue por el sirviente, que se estaba quedando dormido en su cama, y lo jaló.

    ¡Ándele señor Jaken! — le sonrió — ¡Vamos a jugar!

    ¡Oye Lin, no tenías porque molestar…! — decía con tono de enfado cuando notó la presencia de su Señor en la estancia.

    El Inugami estaba sentado elegantemente en el sofá, con su expresión inexpresiva, observándolo fijamente… que mejor cerró el pico y tragó saliva. “¡Ay mamá, no hagas enojar al amo!” se dijo internamente e hizo una reverencia profunda. Los dos tomaron asiento acercándose y lo vieron con respeto.

    ¿Cómo se barajea? — preguntó la niña con curiosidad. Sabemos que ella no puede quedarse callada, menos con una duda.

    Por toda respuesta, Sesshōmaru movió ágilmente las manos como si no tuviera largas y filosas garras, y realizó varios movimientos veloces pasando las cartas de mano en mano y revolviéndolas con presteza. En ese breve lapso de tiempo su vista había divagado una vez más hacia el desierto, como si hubiera algo interesante que ver allí. Al finalizar puso el mazo en la mesa con cuidado.

    No todos pueden hacerlo, ni practicando. — habló pausadamente en lo que sus acompañantes tenían la boca abierta del asombro — No te preocupes tanto por eso. — volvió a fijar la vista en la chiquilla sonriéndole un poco — Ahora hazlo tú — y su expresión retornó a ser la de siempre.

    Bueno — dijo ella tomando los naipes.

    Hubiera querido realizar los movimientos de fantasía de su Señor, pero se conformó con barajear lo más rápido que le permitían sus pequeñas manos. Al final terminó con el mazo más revuelto que ordenado.

    No me salió bien — suspiró algo triste.

    Lo hiciste. — le dijo Sesshōmaru sin cambiar su expresión, aunque la miró brevemente con “ternura”, para después desviar la vista por enésima ocasión y agregar — Jaken no lo haría mejor.

    El sirviente se puso colorado de la pena y Lin miró al diminuto ser con dulzura… con tres dedos en cada mano sería imposible.

    Reparte — indicó el gran demonio sin verlos ya, como entretenido en Ah – Uh, que dormía sabrosamente en la cama con expresión de “mascotita consentida”.

    La pequeña pelinegra repartió cinco cartas a cada uno, recordando lo que el señor del casino y el señor Zaotome le habían explicado… y el señor Jaken le contó de camino al Hotel sobre los grandes conocimientos del amo Sesshōmaru, que también lo habían dejado anonadado, ya que no tenía ni la más remota idea del genio matemático de su Señor.

    Listo. — dijo la niña acomodando el juego — ¿Abierto o cerrado? — preguntó observando fijamente al Daiyōkai, que ni siquiera prestó atención directa a sus naipes.

    Como quieras. — indicó el gran demonio tomando sus cartas correspondientes y sin dignarse a voltear — Pueden empezar — agregó mirando, ahora sí, detenidamente su juego.

    Así que jugaron póquer abierto… por dos vueltas. Lin empezó y Jaken tuvo que colocar su baraja en una silla debido a que no puede sostenerlas. Al final Sesshōmaru hizo corrida de color y el sirviente perdió con dos pares.

    ¡Qué bueno es usted, Señor Sesshōmaru! — exclamó la pequeña barajeando otra vez — ¡Les va a ganar a todos!

    Él la miró una vez más con calidez, desviando la mirada dorada por enésima ocasión y diciendo con un poco de frialdad y aburrimiento:

    El azar y la probabilidad son tan engañosos… me gusta ir a lo seguro.

    Tronó un poco los largos dedos de su garra izquierda en lo que murmuraba, casi como un gruñido ahogado:

    Naraku miserable… por mí morirías hoy mismo.

    Sus dos acompañantes lo miraron algo serios, sin atreverse a hablar por el momento. Jaken estaba muy consciente que esto no era del agrado de su amo y más valía que el seudodemonio no lo hiciera enfadar en extremo… Lin, en su inocencia, consideraba que tal vez su Señor necesitaba algo más que un juego para no preocuparse por el feo de Naraku y disfrutar las vacaciones… una novia que lo hiciera feliz.

    Y hablando de Naraku… Antes de regresar al relleno sanitario con Moryumaru, pasó al hotel donde se hospedaban sus otros “hijos”, a su cuarto, para dar las últimas indicaciones.

    Byakuya, — le dijo con calma — espero que mi traje de piel de mandril esté listo como te ordené.

    Eee… — tartamudeó el aludido con su tono raro — ¿Por qué quieres ese traje pasado de moda?

    Tengo mis razones y no debo explicarte lo que no te incumbe — le contestó en tono duro.

    Hakudoshi y Akago estaban sentados en su cama y Moryumaru en el suelo. Kanna… perdida como siempre en su mundo, junto a sus jóvenes “hermanos”, “Los tres niños blancos”. Kagura se apoyó cerca de la ventana, lo más lejos que pudo de los demás y sin mirarlos. Sus rojas pupilas veían absortas hacia el dorado desierto, como los orbes de un ser especial. Suspiró por lo bajo.

    Por cierto Kagura, — Naraku fijó su vista en ella al sentir que la Teynnō volaba otra vez sin pluma — acércate.

    ¿Qué diablos quieres Naraku? — le soltó volviendo la vista con enfado.

    Su “padre” se abalanzó hacia ella y la jaló sin delicadeza del brazo, apartándola de la ventana y consiguiendo que la chica hiciera mueca de dolor.

    No me respondas así, malagradecida. — le habló amenazadoramente acercando su rostro al de la joven y mirándola con profundo odio — Encima de que te he cuidado… — fingió un dolor que no sentía — así me pagas.

    La muchacha lagrimeó un poco ante la presión de su brazo, pero no pidió disculpas ni piedad.

    ¡Déjate de cosas! — dijo con firmeza encarándolo — No seas más hipócrita de lo que ya eres.

    Naraku le rompió la blusa bruscamente, taladrándola con la mirada, y dejando su seno descubierto.

    Toma tu estúpido corazón que ya me trae harto. — dijo duramente, arrancándose de la mejilla el órgano palpitante y poniéndolo sin pudor alguno dentro del pecho desnudo de la Teynnō — Y agradece que aún tendrás la gracia de vivir… enamorada de él — y la soltó empujándola para atrás.

    Kagura cayó al suelo llevando las manos a su pecho, sintiendo nuevamente el palpitar de su corazón en donde debe ser, adentro de ella. Se sintió viva una vez más… aún así volvió a dirigirle a su “padre” una mirada de desprecio. El engendro también la miró de fea manera. Las heridas de ambos se cerraron. Los otros no cambiaron sus expresiones, sólo Byakuya cerró un poco los ojos ante su “hermana” semidesnuda.

    Oye, no te quedes ahí tirada. — dijo desviando la vista, hablando como “hombre” — Busca algo decente y vístete, que me provocas.

    Todos lo voltearon a ver con cara de “¿What?” y los ojos bien abiertos… incluso Kanna.

    Byakuya… — dijo Naraku un poco dudoso, mientras la Teynnō se levantó y entró velozmente al baño para cambiarse — ¿qué fue lo que dijiste?

    Ay Naraku, — respondió hablando rarito por enésima vez — no esta bien que mi “hermana” sea exhibicionista, ¿qué van a pensar los fans?

    Al equipo le brotó una gotota anime ante el cambio repentino de voz.

    Naraku, — dijo Hakudoshi viendo a su “padre” con cara de incredulidad — ¿éste es hombre o… mujer? — señaló al de larga coleta.

    En realidad… — tartamudeó un poco el aludido, con la cómica expresión anime de no saber que hacer ante una situación embarazosa.

    Tengo lo mejor de ambos mundos. — respondió el aludido muy orgulloso, y volvió a cambiar el tono — Soy tan hombre como el que más, no lo dudes. — miró al “niño” — Por algo soy Byakuya de las ilusiones — dijo triunfante y se abrió de brazos como esperando aplausos.

    Naraku, Akago y Hakudoshi hicieron gesto de resignación, con más gotitas anime en lo alto de sus cabezas, y Moryumaru estaba absorto viendo a su “hermano rarito”. Kanna… volvió a su indiferencia acostumbrada.

    Por cierto, — reaccionó Naraku — ¿ya llegó mi paquete? — preguntó a los “niños”.

    Sí, llegó algo para ti. — contestó Akago en lo que Hakudoshi sacó de debajo de la cama un gran paquete cerrado, envuelto en periódico y sellado — ¿Qué es? — preguntaron con curiosidad los dos.

    Ya lo sabrán. — contestó enigmáticamente su “padre” revisando cuidadosamente la caja, comprobando que de verdad estuviera sellada — Byakuya, mi traje — indicó al de las ilusiones, sacándolo de sus ensoñaciones.

    El aludido extrajo de su maleta la característica piel de mandril que utilizaba el engendro para pasar desapercibido, y que últimamente la había tenido abandonada.

    Listo, — dijo con su tono raro habitual — lo mandé a la tintorería y hasta le pusieron suavizante para que oliera mejor.

    Naraku le hizo una mueca de fastidio y tomó el “perfumado” traje sin delicadeza.

    Vámonos, — le indicó a Moryumaru — y por favor vuela con cuidado.

    Salieron sin despedirse y los de adentro no les dijeron “adiós”, sólo Byakuya agitó la mano a forma de despedida haciendo mueca de felicidad en cuanto se fueron.

    Nota de la autora: El preámbulo antes del juego… ya verán la puntada de Naraku en la inauguración, para partirse de risa… tiene que ver la forma de ganar puntos para su causa jajaja por ello tomó esa medida drástica… al final le costó mucho… ya lo leerán. Arigato por leer mis loqueras y no se pierdan también “Pasado mañana” que todavía falta para el final final… aunque Aome ya esta con Inuyasha y los demás en el Sengoku. Sayo.
    P.D.-¿ OoC. en Kikyō?, yo no lo veo tanto, pues para mi no aparenta mas que frialdad en el anime, pero en el fondo ella era una noble y dulce sacerdotisa, actuando así obligada por las circunstancias, pero fuera de eso puede mostrarse amable y comprensiva. Creo que el OoC se da en ciertas situaciones en algunos de los personajes, pero trato de que no sea tan descarado, como en el caso de Sango, que es un poco más coqueta con Miroku, y Ayame, la cual tiene que demostrarle a Koga que con ella no va a jugar… por algo Sesshōmaru no cambia la expresión por nadie más que por Lin, y Naraku es un maldito con Kagura.
     
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  15.  
    Niphredil

    Niphredil Entusiasta

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    Hola, perdón por no comentar solo que me falta demasiada inspiración.

    Estos capítulos me gustaron, bastante graciosos especialmente lo de Sango y Miroku.
    Creó que ya no tengo cerebro para escribir buenos comentarios, pero sobre lo que voz preguntaste sobre el Ooc en Kikyou es verdad que antes era dulce y compresiva, pero creo—sin ofender, porque historia es muy buena— que se te paso un poco la azúcar en ella, si me entiendes, su personalidad fría es lo que la hace un personaje intrigante.

    Bueno espero el próximo, Bye.
     
  16.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Umm.... no se por que el tonto de Naraku, y con lo que nos dijiste, va a hacer algo muy tonto en la inaguracion... (seria capaz de vestirse de Striper para ganar mas puntos por las fans?) hahaha simplemente de imaginármelo... hahahaha!!! seria tan vergonzoso!!! hahaha.
    Bueno... esas bestias no se les quita de nada lo tontos y babosos! Por eso hay muchas que quieren mas a Seshomaru, por inmaduros!, pero yo le sigo siendo fiel a Inuyasha.
    No se por que pero con el capitulo anterior le entendí mas a Aome que al tipo que les explico...

    WOW!!! hasme el favor querido!!! Fue la frase del dia! haha
    Si no fuera por el tonto de Miroku y su "manita" no se tendria que esperar hasta kanketsu-hen, tonto!

    Aun que ahora si senti feo por Shippo... pobresito!!
    ahhh! amiga! muero por lo de el espectáculo, lo de Sango... y Naraku... pero solo me queda esperar... gracias por avisarnos!!!
     
  17.  
    pinkprincess

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    Heeyy! Que tal?? Por fin contiii! Ya me estaba tirando de los pelos! XDDDD

    Bueno, este capitulo estubo muy bien :) Como no... xD Todos están perfect ;)
    Luego... SIII! Naraku le dio su corazón a Kagura! Jajajaja, me alegro por ella, es que me da penita la pobre :( La tiene maltratada u.u Asqueroso ¬¬ Sessh! Cárgateloooo! >< xD
    Ainss.. Koga no aprende ¬¬ Y encima les pega a sus pobrecitos subordinados! Malo, chucho malo! xD

    Bueno, me tengo que iiir! Nos vemos prontooo :) Bss! Conti prontooo! jajajaj
     
  18.  
    SangoxMiroKagoxInu

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    O si estoy muy deacuerdo con Sango Miroku en un BRUTO total y hay que agregar que es un MAZOQUISTA (o como se escriba -.-) bueno... pero es la verdad Miroku debe medirse un poco e Inuyasha debe....ser...un poco mas sincero con sus sentimientos
    AHIII DE QUE SE TRATARA EL SHOW??? piendo talvez como una remota posibilidad muy lejana a este presente alcanzable...que va a ser una obra....UNA OBRA ROMANTICA ^^ bueno espero no equivocarme jejejej
    me mato de risa lo que dijo Hakudoshi "Naraku....este es hombre o mujer?" jajjaajaj xD LOL creo que es un poquito hombre jajaj en algunas bueno muy pocas cosas jajaj xD QUE BIEEEEEN!!!- NARAKU LE ENTREGO EL CORAZON A KAGUTA JAJAJ QUE LIIINDO ^^ A NARAKU YA NO LE DOLERAN LAS MUELAS JAJAJAJAJ
    pobre Ayame ese..KOUGA ES UN CRETINO ESTUPIDO!! uhhh que coraje me da cuando se comprota asi me da pesar que...Ayame sufra tanto T.T pero bueno tambien rei y MUCHOO jajaj espero la continuacion con ansias

    SAYOOO!!! BSS
     
  19.  
    Whitemiko

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    hola!!!!jajajajajaja estuvo buenisimo este capitulo!!!
    awwwww sesshomaru enseñandole a la pequeña rin!!!COSA!!!que lindo!!!
    ese wei me da miedo!!!pienso igual que hakudoshi!!WTF!!!que es?????nunca lo e llegado a saber!!!!
    se pinta los labios lo han notado!!!me encanta!!!!!bueno sobra decir que muero por conti!!!!!y si no...CONTI CONTI!!!xD
    XOXO
    bye!!
     
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  20.  
    InunoTaisho

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    Un juego por la vida de... naraku?
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    Comedia
    Total de capítulos:
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    5280
    entre que me doy mis escapaditas y otras cosas no he perdido mucha continuidad, agradezco sus comentarios y la espera, diviertanse que para eso es este fic

    Capítulo 10 parte 3

    La hora de inicio del torneo estaba más cerca.

    Shippou y Miroku estudiaban detenidamente las tarjetas que les había dado Aome, con las instrucciones sobre cual sería su papel en el escenario y lo que harían. Los dos vestían elegantes para la ocasión. El ojiazul lucía un traje, no tan formal como el del baile pero si de buen corte, que le daba un aire distinguido. Era en tono café claro, con camisa amarilla y corbata a juego, y suaves zapatos coordinados. El kitsune traía puesto un pantaloncito en verde musgo y una camisita verde clara, se veía muy mono.

    — Bueno, — dijo el monje — no estaremos en la “porra”, ¡qué pena! Pero al menos… Sango no podrá enojarse conmigo, son órdenes de la producción — hizo gesto entre resignado y divertido.

    — ¿A qué te refieres exactamente? — preguntó el kitsune — ¿Pues qué vas a hacer?

    — Aquí me indica que conduciré el show, — señaló la tarjeta — y estaré acompañado de una linda señorita… si no me creen véanlo ustedes mismos — y le dio la tarjeta al joven exterminador.

    El muchacho vestía un pantalón de mezclilla oscura con bolsas a los costados, en tela semi arrugada. Aun no se había puesto la playera y sólo traía su camiseta interior. El Hanyō se terminaba de duchar. Los chicos leyeron detenidamente lo escrito en la tarjeta.

    — ¿Y tú que harás Shippou? — preguntó Kohaku entregando el papelito nuevamente a su futuro cuñado.

    — Barajearé las cartas, — dijo el aludido — y les daré a los contendientes alguna explicación, además de llevar el puntaje.

    — ¡Qué buen trabajo! — dijo el pecoso muchacho — Estarás cerca de todo.

    — A mi la verdad me da un poco de miedo, — opinó el pequeño zorro un tanto tembloroso — estar con cuatro demonios que se odian… bueno, dos y dos medios.

    — No te apures, a ti no van a atacarte. — dijo Miroku terminando de ajustarse la corbata y mirándose bien al espejo — La producción confía en ti, dado que eres el único que podría resistir algún embate… por ser también yōkai.

    — Muy gracioso. — le recriminó el niño — Además… dudo que Inuyasha y Koga puedan mantener la serenidad.

    En ese momento salió el peli plateado del baño, vistiendo… su traje habitual, y con expresión relajada.

    — ¡Nada como mi ropa! — dijo inhalando una buena bocanada — Ya me había hartado de esos trapos raros.

    — Me imagino… lo bueno es que la producción les concedió la “gracia” de vestirse como en el anime — le sonrió el ojiazul en lo que se ponía un poco de perfume para caballeros.

    — ¡Keh! ¿Por qué quieres oler tan… raro? — le espetó tapándose la nariz.

    — Hay que causar una buena impresión — puso cara un tanto tonta.

    — Miroku… — intervino Shippou mirándolo con ojos de puntito enojado — nadie te va a oler por vía satélite.

    — Pero la dama que estará a mi lado si — sonrió sin cambiar la expresión.

    Kohaku sólo puso los ojos en blanco y se tumbó en su cama a ver la tele. Casi al instante se abrió la puerta… Aome entró muy sonriente.

    — Veo que ya están listos. — dijo acercándose un poco — Se ve muy galán monje Miroku.

    — Gracias señorita Aome. — contestó caballerosamente, y luego la miró de arriba a abajo — Usted luce divina… ¿Sango también lucirá así? — preguntó esperanzado, abriendo un poco la boca, imaginando a la linda exterminadora con un modelito similar.

    La pelinegra vestía una minifalda roja de tablones, como usan las porristas de los equipos de futbol, un bonito par de tenis blanco con rojo y coquetos tines. Y llevaba una pequeña y linda playera blanca ajustada, en la que se veía estampada… la cara de Inuyasha en una buena pose de un opening. A Aome le brotó una gotita anime ante la expresión de bobo pervertido del monje. Se fijó bien en su amado ojidorado.

    — ¡Inuyasha!, — se le acercó abrazándolo un poco— ¿verdad que son magnificas? — y casi le pone el busto enfrente de sus narices — ¡Luces genial en esta foto! — señaló el estampado.

    Éste también había abierto la boca al verla bien… rara, y se hizo un poco hacia atrás, para apartarse de la tentación. A los otros tres les brotó una gotita anime.

    — Oye Aome, no hagas eso. — dijo algo nerviosón — ¿Y por qué estás vestida así? — preguntó mirándola una vez más de arriba a abajo, bastante sonrojado.

    — Recuerda que somos la porra — confirmó muy sonriente.

    Kikyō llegó en ese instante… luciendo un atuendo como el de Aome, únicamente que el estampado era diferente perfil.

    — ¡Inuyasha querido! — se abalanzó sobre él y lo abrazó momentáneamente, separándose lo suficiente para mostrarle también la foto, en un movimiento similar al de la chica del futuro — Que guapo te ves aquí… y al natural.

    — Kikyō… — dijo el pobre Hanyō, con un tono subido de rojo hasta casi igualar al de su traje, y apartándose de la miko lo más que pudo — tú… ¿también eres de la porra?

    — Para eso vinimos Kaede y yo. — le sonrió dulcemente — Aome, ya estamos listas — miró a su reencarnación con amabilidad.

    — Bien, sólo falta… — decía la aludida con el mismo tono amable.

    — ¿Y Sango? — interrumpió Miroku con cara de estúpido y la baba casi de fuera.

    Sí las dos pelinegras lucían bastante bien sus lindas figuras… la castaña se vería como diosa de la seducción presumiendo su escultural anatomía con una ropita como esa. Todos lo miraron con cara de resignación al ver su gesto pervertido, señal de que la imaginación lo estaba llevando lejos.

    — Esta terminando su arreglo. — contestó Aome con sonrisa boba — Te traerá tu playera Kohaku — le indicó al joven exterminador.

    — Gracias señorita Aome — contestó el chico.

    La anciana Kaede entró también, pero ella llevaba unos amplios y cómodos pantalones de mezclilla, tenis como los de las chicas, y su playera no era tan ajustada.

    — Inuyasha, — le dijo señalando el estampado de su playera — cuando sonríes te ves encantador.

    Era una de las pocas veces que sonrió a lo largo del anime. El Hanyō exhaló un suspiro… sólo faltaba que Kaede también hubiera querido presumirle la foto de cerca. Kirara entró en ese instante cargando un paquete… la playera de Kohaku. Maulló y subió a la cama del muchacho, vistiendo por igual una diminuta playera estampada, hecha a su medida.

    — Muy amable Kirara — la acarició el jovencito, y se dispuso a terminar de vestirse.

    La llegada de Kirara sólo podía significar una cosa. Miroku no dejaba de mirar hacia la puerta, esperando una aparición celestial. Sus deseos se vieron complacidos… de otra forma.

    — Disculpen la tardanza, — dijo Sango al entrar, con el rubor en las mejillas al darse cuenta de que el mañoso manolarga la miraba con su típica expresión de idiota — me terminaba de peinar.

    La chica lucía un vestidito strapple corto al largo de una minifalda, en tonalidades anaranjadas, en tela vaporosa de bonita caída, no demasiado ajustado pero que remarcaba la curva de sus caderas. Completaba el atuendo con unas lindas sandalias de tacón alto en color dorado, largos pendientes y un dije de oro en una cadenita adornando su cuello. Se había levantado el cabello en una coqueta “cebolla”.

    — Luces muy linda hermana — saludó Kohaku, en tanto que los demás vieron al monje y les brotó su gotita anime por enésima ocasión.

    — Que amable eres hermano — contestó ella.

    Más tardo en contestar en que Miroku saliera de su estado de shock y se le acercara peligrosamente.

    — Sango… ¿serás acaso la hermosa damisela que estará junto a mí? — y le tomó una de sus manos, atrayéndola rápidamente a él, al tiempo que la otra, la mano “maldita”, la dirigió hacia… la parte más provocativa de la exterminadora.

    La hubiera echo perder el piso al sentirlo cerca, pero como siempre… ¡PAF!, por supuesto que la cachetada merecida no se hizo esperar.

    — ¡Y más le vale no hacerlo delante de la gente! — le dijo rabiosamente al tiempo que le metió el bofetón — ¡Aprenda a controlarse! — se sonrojó en extremo por enésima ocasión.

    — ¡Keh! Sango… — observó Inuyasha — le pides que se controle pero no dejas de provocarlo.

    Todas las damas lo miraron de fea manera, especialmente la exterminadora, haciéndolo retroceder asustado. Shippou, Kohaku y Kirara hicieron gesto de resignación y monje sobaba su mejilla adolorida.

    — Creo que es hora de irnos. — dijo Aome recuperando la compostura, tomando del brazo al miedoso Hanyō — Andando, Koga y los demás lobos nos deben estar esperando. Vamos Kikyō.

    Nuevamente el ojidorado fue conducido amorosamente por sus dos mujeres. El muchacho sintió que se ahogaba un poco. Esta vez Kohaku no quiso hacer mal tercio con su hermana y le ofreció a la anciana Kaede su brazo, llevándose a Kirara con él. Pero Shippou se metió entre Miroku y Sango lanzándose a los brazos de la castaña. El ojiazul sólo lo miró con mucha seriedad y con ganas de… darle un zape por metiche.

    Con los lobos… Koga también lucía sus habituales “garritas” y tenía expresión aliviada al sentirse en su medio. Sus muchachos vestían cómodos pants café oscuro, tenis negros y playeras amarillas… con Koga estampado en algunas de sus mejores tomas.

    — De verdad que te ves bien aquí — señaló Guinta.

    — Por algo eres el mejor lobo — observó Hakkaku.

    — Ya, no digan tonterías, — dijo Koga en tono modesto — sólo es… un dibujo mío.

    En ese momento alguien entró precipitadamente haciéndolos abrir los ojos y la boca de más.

    — ¡Koga! ¿Verdad que te ves genial?

    Ayame lucía un atuendo bastante similar al de las dos pelinegras, sólo que su falda era café en tono bajo, y en su playera amarilla… una muy buena pose del Ōkami. Y le presumió el estampado de cerca, como Aome y Kikyō con Inuyasha. Al pobre lobo también le subió el tono y se alejó un poco de la muchacha para no hacer algo indebido.

    — Sí… Ayame, — tartamudeó — ya me vi.

    — OK., vámonos que nos esperan, tenemos que ir por los “muchachos”. — dijo la pelirroja muy sonriente — También tenemos ropa para ellos.

    — Oye Ayame, — dijo Koga aun enrojecido — ¿por qué te vestiste así?

    — Somos la porra — contestó mirándolo muy contenta.

    — Ayame… — dijeron al unísono los jóvenes con la baba casi de fuera — te ves muy bien.

    Una vez más el Comandante los miró enfurecido por atreverse a ponerle los ojos encima a “su mujer”.

    — ¡Muévanse, animales! — les espetó — ¡Cierren la bocota y vayan por los lobos!

    — Si Koga. — contestaron temblorosos, y salieron rápidamente tratando de no tocar a la pelirroja — Con permiso.

    La loba parpadeó un poco al ver tan molesto al Ōkami.

    — Koga, — observó — ¿por qué te enojas tanto con ellos?

    — Para que aprendan a respetar lo que no es suyo — respondió sin meditar.

    — ¿A qué te refieres con eso? — preguntó extrañada y levantando una ceja.

    — Es obvio… te están mirando. — contestó viéndola fijamente — Eso no lo tolero.

    Ayame sonrió.

    — Koga, no seas celoso. — dijo con un poco de alegría — Vámonos ya.

    Y lo tomó del brazo con cariño. Koga parpadeó un poco y hasta entonces se dio cuenta de lo que dijo.

    — Oye… no es eso, — tartamudeó — lo que pasa es que… te miran como idiotas… no está bien que hagan eso — y enrojeció de más.

    — Tú haces lo mismo — le puntualizó la pelirroja y lo arrastró con ella a la puerta sin dejar de sonreír.

    Se encontraron en el lobby… y Guinta y Hakkaku abrieron tanto la boca que casi se les va la quijada al suelo.

    — ¡Tantas chicas lindas y ninguna para nosotros! — suspiraron en voz baja.

    — ¡Hola! — saludó Aome alegremente al ver llegara los lobos — Vamos a cenar y en una hora al show.

    — Aome… luces fantástica — Koga se soltó de Ayame y se dirigió a la chica del futuro tomándole las manos.

    Kikyō soltó a Inuyasha para que este se pusiera frente al lobo.

    — ¿Ya vas a importunar? — le espetó molesto — ¡Ah, y veo que traes tus harapos encima!

    — Mira quien habla de verse en fachas… Bestia histérica — contestó el lobo igual de molesto.

    — Comandante lobo, — intervino la miko detrás de Inuyasha y lanzándole al Ōkami una mirada entre dulce y seria — ¿podríamos ir a cenar y guarda todo su enojo para Naraku? Su prometida lo espera.

    Koga parpadeó otra vez ante el parecido entre las dos muchachas que acompañaban al peli plateado, después volteó a ver a Ayame con expresión un tanto apenada porque la chica le lanzaba una mirada de rabia.

    — Eee… — tartamudeó un poco asustado ante esa mirada inquisitiva.

    Todos los demás tenían expresión tonta con gotita anime en la frente. Aome recuperó la compostura una vez más.

    — Pasemos al restaurante — dijo tomando nuevamente del brazo a Inuyasha, y junto a Kikyō entraron con él.

    — Vamos — dijo seriamente la loba e ignoró una vez más al Comandante para agarrarse de los dos jóvenes lobos, caminando delante del jefe entre ellos, los cuales se avergonzaron pero se dejaron llevar.

    El Ōkami cambió la expresión por una de molestia al ver que su prometida lo cambió por sus asistentes. Los demás no modificaron la cara.

    — ¿Por qué no pasas Koga? — indicó Miroku con la sonrisa boba de la pena, cediéndole el paso y tomando a Sango suavemente por los hombros — Te sentaras con tus muchachos y la señorita Ayame.

    Sin dar gracias entró con paso firme tras ellos.

    — Señora Kaede, Kohaku, — dijo con amabilidad el monje para que entraran también — adelante por favor.

    Todos se colocaron en grupos, así que Inuyasha, sus amigos, Kikyō, Kaede y Kohaku se sentaron en una mesa, y los lobos en otra un poco apartada. La cena constaba de delicioso ambigú o ensalada de pollo acompañado de fresca guarnición de lechuga y galletitas saladas, café o té, y pastel de zanahoria de postre. Inuyasha se disponía a comer con toda su “educación” cuando…

    — Usa el tenedor. — le indicó Aome con seriedad — Recuerda que comerías educadamente… y lo debes cumplir.

    — ¡Keh! ¡Al diablo con eso! — espetó — ¡Sango no pagó su apuesta, yo no pago!

    La exterminadora lo miró de fea manera una vez más, en tanto que el monje sólo puso cara tonta fingiendo indiferencia.

    — Eso es porque su Excelencia… — habló la castaña con tono tétrico — es un bobo sin remedio.

    Kikyō y Kaede parpadearon sin comprender.

    — Es que el señor Inuyasha y mi hermana perdieron una apuesta, — explicó Kohaku a la anciana mujer — pero su Excelencia… trató de… usted me entiende — sonrió avergonzado.

    — Comprendo — dijo Kaede con gotita anime en la frente.

    — Si perdiste debes cumplir, Inuyasha querido. — dijo Kikyō mirándolo con ternura — Y me parece bien que muestres un mejor comportamiento.

    — ¿Tú también estás en mi contra? — la miró con molestia el ojidorado.

    — Compórtate como es correcto y cumple como hombre — le sonrió con cariño.

    Ante ese argumento… ya no había nada que hacer. Las dos jóvenes lo miraban de forma tierna, pero indicando que más le valía no fallarles, que el Hanyō tragó saliva y tomó el bendito tenedor para echarse un bocado con toda “educación”. Pero no podía sostenerlo de forma adecuada.

    — ¡Keh! ¡Carajo, esto es complicado! — dijo al doblar el cubierto sin querer queriendo.

    A Aome le brotó una gotita anime, todos los demás suspiraron resignados.

    — Siendo así… — dijo la chica — permíteme.

    Tomó el cubierto doblado para agarrar una porción y dársela en la boca.

    — A ver Inuyasha, abre boquita — le dijo cariñosamente, hablándole como si fuera una criaturita.

    — ¡¿Qué?! — dijo entre sorprendido y molesto — ¡Oye, no soy un…!

    Sin embargo la muchacha le metió el bocado, porque el peli plateado como siempre abre la bocota de más.

    — ¡Buen chico! — le dijo Kikyō acariciándole una orejita mientras el pobre por poco se atraganta.

    A lo lejos, en la mesa del otro extremo, Koga se debatía entre disculparse con Ayame, la cual lo ignoraba olímpicamente, o irse a desquitar con la Bestia tonta… a lo mejor hasta conseguía la atención de Aome… ¡iluso! Pero la acción hecha por la chica del futuro si que le pareció un tanto fuera de lugar, al verla alimentar a Inuyasha como si fuera un niño pequeño, y a la miko acariciándolo como un “perrito”.

    — ¿Qué le pasa a Aome, — se quejó hablando un poco alto, apoyando una mejilla en su mano, con el codo en la mesa — y a esa mujer? Tratan a la Bestia como si fuera un discapacitado, dándole de comer en la bocota.

    Guinta, Hakkaku y Ayame voltearon a verlo, y los jóvenes lobos pusieron expresión avergonzada porque… la pelirroja estaba haciendo exactamente lo mismo que la pelinegra, y les daba de comer a los muchachos con expresión cariñosa. Koga se cayó de la silla de la impresión.

    — ¿Se puede saber que mierda hacen? — preguntó desde el suelo.

    — Cenando — dijo la loba mirándolo seriamente por primera vez desde que entraron al restaurante.

    — Lo sentimos Koga — dijeron ambos muchachos al unísono, al percatarse de que es lo que en esa ocasión había enojado al jefe.

    — Lo sentimos… — ironizó levantándose — ¡Compórtense como lo que son! — les gritó — ¡Y tú…! — señaló a la muchacha, para después volver a hacerse diminuto ante los ojos verdes como fuego.

    — ¿Te molesta, Koga? — dijo entre seria y enojada, poniendo énfasis a su tono — O… ¿acaso también quieres que te dé de comer? — le sonrió con un poco de sarcasmo acercándose tantito a él.

    — No… — tartamudeó tratando de hacerse hacia atrás, poniéndose un tanto avergonzado porque ahora la chica lo miraba pícaramente, con intenciones de meterle el tenedor en el hocico.

    En la otra mesa… todos se dieron cuenta de la acción de Koga, y lo vieron fijamente por un instante, poniendo ojos de rendija y con gotita anime por enésima ocasión.

    — Sarnoso idiota… — murmuró por lo bajo el Hanyō — Aome… ¿me das otro bocado? — la miró con ojos inocentes — Kikyō, ¿me rascas la otra oreja? — se dirigió a su antiguo amor con tono tierno.

    Las dos muchachas lo consintieron otra vez con una sonrisa en sus rostros. Shippou, Sango y Miroku pensaron lo mismo: “Y luego dice que no le gusta que lo traten así”, en tanto veían a su amigo con expresiones escrutadoras. Kohaku y Kaede parpadearon ante su conducta convenenciera y Kirara maulló en señal de… pensar lo mismo que todos.

    Un poco más tarde… la hora de la verdad sería pronto. Después de asearse se dirigieron al casino donde se desarrolló la cena y la entrevista del día anterior, para esperar en la sala de prensa a los demás contendientes… Sesshōmaru y Naraku con su respectiva compañía. Los verdaderos lobos lucían chistosos con playera para los machos y faldita para las hembras. Aome llevaba unos pompones para la porra.

    — Bien, con esto animaremos a nuestro favorito — y le dio un par a la anciana Kaede, a Kikyō y a Ayame.

    — ¿Qué son? — preguntaron las dos jóvenes en tanto la anciana los veía con ojos de asombro, junto a los demás personajes.

    — Nos servirán para la porra — indicó la chica del futuro con una sonrisa — Sango, monje Miroku, Shippou… ustedes entran por allá. — les señaló un corredor al fondo — Nosotros esperaremos a Sesshōmaru y Naraku para indicarles por donde se presentaran ellos.

    — ¿Veremos a Sesshōmaru antes del show? — dijo Kikyō con tono soñador y una amplia sonrisa — Lucirá tan atractivo como siempre.

    Todas las mujeres afirmaron poniendo caras de ensueño, en tanto los dos “caballeros animales” hicieron muecas de molestia, los otros varones sólo hicieron cara de resignación.

    — Vamos Sango. — Miroku la jaló suavemente del brazo, portándose amablemente y llevándose a su chica lejos del peligroso atractivo visual de la serie por un momento, siguiendo el camino que su amiga les indicó — Andando Shippou.

    El kitsune fue tras ellos, aunque sin animarse a meterse entre la pareja, porque el monje no se lo permitió al lanzarle una mirada fea sin que la exterminadora se diera cuenta. La abrazó con cuidado… controlando su mano “maldita”, sonriéndole de forma galante y un tanto apenado por lo que estaba pensando en agarrar.

    — Más le vale… seguir siendo así de educado — la castaña se sonrojó un poco ante su contacto, pero siguió andando con él.

    Los demás parpadearon un poco ante el comportamiento un tanto “anormal” del ojiazul, mientras los jóvenes lobos abrieron la boca por enésima ocasión al ver caminar a Sango y su lindo vestido moverse al compás de sus caderas.

    — El monje es un suertudote… — dijeron por lo bajo al unísono, soltando un suspiro.

    Casi al instante se apersonó alguien esperado… acompañado de una bella personita y una criatura… algo ridícula.

    — ¡Hola a todos! — saludó Lin al llegar — ¿Me veo bien?

    Vestía casi idéntica que las otras chicas… con una linda faldita blanca y una playerita negra con un buen retrato en una pose espectacular de Sesshōmaru. Jaken también traía una a su tamaño, pero no cambió su sombrerito… Ah – Uh llevaba unas banderolas en ambos hocicos.

    — Luces muy linda — dijo Aome sonriéndole.

    — ¡Qué gusto verte Sesshōmaru! — Kikyō lo saludó con una gran sonrisa.

    El gran demonio estaba frente a ellos, con la misma expresión de los dibujos de los naipes, y luciendo un traje tradicional y semejante al que utiliza en la época Sengoku… sólo que en azul marino. La única muestra de que no es una estatua, aparte de parecer que siempre lo acompañara una suave brisa que agita levemente su larga y platinada cabellera, es que les lanzó a Inuyasha y a Koga una mirada gélida, penetrante y con un poco de molestia, para después hacer como que no estaban y desviar la vista hacia la decoración.

    — Oiga señorita Aome, ¿qué es esto?... — preguntó inocentemente la niña y sacó de su bolsita… el brassiere que pescó el día anterior.

    Inuyasha y Koga se quedaron con la bocota abierta mientras Kohaku enrojeció. Los jóvenes lobos también parpadearon asombrados, junto con las otras damas, en tanto que Aome enrojeció de la vergüenza. Jaken le lanzó a Lin una mirada de duda y Sesshōmaru… con su aire de indiferencia habitual a lo que no es importante para él.

    — … porque no veo para que podría utilizarlos el Señor Sesshōmaru, — continuó hablando la chiquilla, sin preocuparse por las reacciones de los demás — y como está es su época… ¿me puede explicar cual es el motivo para que se los regalen al Señor Sesshōmaru si no son de utilidad?

    — Eee… — tartamudeó la joven con el tono subido de carmín y sonriendo como tontita — te lo puedo explicar más tarde Lin.

    — Pero… — dijo ella sin querer quedarse con la duda.

    — Ya en serio Aome, — soltó Inuyasha — ¿dónde mierda te pondrías algo como eso y para qué?

    — ¡Osuwari! — lo mandó de cara la piso de manera dura — ¡No te importa… torpe!

    A todos, excepto a ya saben quien, les brotó una gotita anime al ver al peli plateado fijado en el suelo.

    — Señor Inuyasha… ¿cuándo aprenderá a no ser tan grosero? — le reprochó Lin.

    Para su buena suerte… Naraku y sus achichincles llegaron justo al instante del azotón.

    — Inuyasha… — dijo el engendro al verlo en el suelo — como siempre, dominado por una mujer.

    — No me simpatizas Naraku — dijo el aludido levantándose y mirándolo de forma fúrica.

    El horripilante ser lucía… el traje de mandril tapándolo hasta la cabeza. Sus acompañantes también traían sus ropajes típicos del anime… excepto Kagura, que vestía de forma semejante a Lin y el estampado de su ajustada playera negra era otra pose impactante del Daiyōkai, y Byakuya, que utilizaba pantalones vaqueros y una playera… con la cara de Naraku sobre un fondo morado.

    — ¡Sesshōmaru! — se acercó la de ojos rojos presumiéndole la ropa y señalando el estampado — ¡Tienes fotos increíbles, luces maravilloso!

    La pose de la Teynnō fue la misma que adoptaron sus tres antecesoras, aunque sólo le hubiera faltado elevarse en su pluma para ponerse más cerca del rostro de estatua del gran demonio. Aún así, él le dedicó una breve y sutil sonrisa antes de desviar la mirada una vez más, para fulminar a Naraku y los otros con sus ojos ambarinos, y hacer de nueva cuenta que no había nadie a su alrededor.

    — Hasta Kagura ha lucido muy bien aquí — le susurró Hakkaku a Guinta.

    — ¡Qué pena que se fije en el indiferente y Gran Sesshōmaru! — opinó el otro y volvieron a hacer gesto resignado.

    “¿Será que no le provoque… nada?” pensó Inuyasha un tanto sorprendido de que el Daiyōkai conservara la expresión inexpresiva ante el coqueto atrevimiento de la manipuladora del viento, mientras que por su mente habrían desfilado en un momento Aome y Kikyō presumiéndole sus ropitas de cerca y él se había sentido bastante nervioso. “Que se me hace que es medio raro”. Ni bien terminó de pensarlo cuando ya se encontraba de cara al suelo otra vez… porque su gran hermano le metió un rápido y contundente zape que lo tiró de forma tan cómica como un “Osuwari” de Aome.

    — Deja de pensar idioteces — dijo hablando por primera vez desde que llegó, y mirando de fea manera al Hanyō por un instante con sus dorados y temibles ojos.

    Todos volvieron a poner la tonta expresión anime ante un suceso ridículo, sin comprender del todo porque el mayor había azotado al menor.

    — ¿Por qué carajo me golpeas? — dijo desde el suelo con tono molesto.

    El otro no se dignó en contestarle y entró por donde debían de entrar, pasando encima de él.

    — Bueno, — dijo Aome levantando a Inuyasha del suelo al reaccionar nuevamente — creo que ya deben pasar.

    Así que Inuyasha, seguido de Koga y Naraku, se fueron detrás de Sesshōmaru. Eso después de dirigir al de piel de mandril gestos de total desagrado y una mirada fea. El seudodemonio ni se inmutó.

    — ¡Estaré apoyándote Sesshōmaru! — gritó Kagura diciendo adiós con la mano.

    Los miembros de la porra se encaminaron a la siguiente entrada.

    — ¡Linda playera Kagura! — Aome le entregó a ella y a Lin unos pompones — ¿Te la obsequió la producción? Y estos son para apoyar a nuestro favorito.

    — Sí, — afirmó la de ojos rojos muy contenta — me la enviaron con dedicatoria.

    ********** Flash Back **********​

    — Para la señorita Kagura. — dijo muy sonriente el señor Zaotome entregándole un paquete a Byakuya, a la puerta de su cuarto — Esperamos le quede bien.

    El de las ilusiones le arrojó sin delicadeza el paquete, estando ella recostada en la cama, con las manos en su pecho y suspirando.

    — Te mandan esto. — le dijo en tono de hombre, un tanto agresivo — Ábrelo de una buena vez.

    Las playeras con el estampado de Naraku… habían ido a parar a la basura, pues ninguno de sus “hijos” lo pensaba apoyar. Sólo Byakuya era fiel por el momento y él si se vistió con la prenda. La Teynnō traía por el momento un short deportivo y una blusita de tirantes, porque aun no quería ponerse el kimono. Sacó el contenido del paquete y se le iluminó el rostro… era una linda falda corta blanca, una playera negra de corte femenino con una foto de Sesshōmaru a la altura del busto, para completar un par de tenis negros con blanco y hermosos tines a juego. El sólo ver al Daiyōkai en el estampado hizo palpitar su corazoncito.

    — ¡Qué bien! — brincó del gusto y fue rápidamente al baño para cambiarse, dejando a todos con la boca abierta ante su reacción, excepto… Kanna.

    Al salir… no se puede negar que bajo esa apariencia malvada y algo antipática hay una linda mujer. Se peinó en dos coletas y se maquilló un poco. La combinación de colores la hacían lucir muy bien. Hasta a Byakuya casi se le va la quijada al suelo al comprobar que su “hermana” podía verse sexy. Sin embargo…

    — ¿Por qué estás vestida así? — le dijo en tono de hombre altanero — ¡Yo la quiero! — súbitamente se abalanzó sobre ella cambiando al tono raro.

    — ¡Yo también! — Hakudoshi hizo lo mismo y empezaron a jalonear a la pobre Kagura de la ropa.

    Esta vez Kanna cambió la expresión ante la escena, e hizo gesto de incredulidad con gotita anime en su frente, mientras Akago se revolvía en el colchón.

    — ¡Abusivos! — gritó el infante — ¡Yo también la quiero, soy un bebé indefenso!

    — ¡Suéltenme descarados! — la pobre Teynnō fue manoseada por sus “hermanos”, que trataban de quitarle la playera con el estampado y casi le levantan la falda de más, haciéndola enrojecer — ¡Es ropa de mujer!

    — ¡Es mía! — dijo Byakuya con su tono raro y con expresión un tanto pervertida, como las de cierto monje mañoso, al tocar a su “hermana”.

    — ¡Es mía! — decía Hakudoshi mirando a su “hermano” de fea manera.

    Súbitamente cayeron los dos partidos por la mitad, aproximadamente a la altura de la cintura, si no es que más abajo, en tanto la manipuladora del viento los miraba fúricamente con expresión de enfado y con el abanico en la mano. Se espantaron al verla tan enojada, casi le brota el aura maligna como las de su “padre”.

    — ¡Esta ropa es mía! — les espetó con tono macabro — ¡No se atrevan a tocarme una vez más! ¡Aléjense de mí!

    ********** Fin de Flash Back **********​

    — ¡Qué gusto me da! — dijo Aome con la típica gotita anime en lo alto de su cabeza.

    — ¡Qué bueno! — intervino Lin con su sonrisa linda — Entonces estarás en la porra con nosotros apoyando al Señor Sesshōmaru.

    — Sí — afirmó Kagura en tono alegre y soñador.

    Entraron donde debían entrar y se acomodaron en sus lugares, siendo recibidos por los aplausos del público… que ya se encontraba ahí.

    Nota: La siguiente parte me mata… la entrada triunfal de los contendientes. Disfrútenla como yo al escribirla y Sayonara.
     
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