Disney Un Halloween Distinto [The Nightmare Before Christmas] (Día de Halloween)

Tema en 'Fanfics sobre TV, Cine y Comics' iniciado por Luncheon Ticket, 15 Octubre 2020.

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    Luncheon Ticket

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    Título:
    Un Halloween Distinto [The Nightmare Before Christmas] (Día de Halloween)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Fantasmas
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3203
    Este es mi segundo aporte para la actividad que figura en el título, entre paréntesis. Centrado en el afamado largometraje de Tim Burton, The Nightmare Before Christmas (conocido como El Extraño Mundo de Jack en Latinoamérica y Pesadilla Antes de Navidad en España), me tomo la libertad de narrar lo que sería una secuela ambientada en la actualidad. Salvo excepciones muy puntuales, preferí emplear los nombres o apodos en su idioma original (Sandy Claws en vez de Santa Atroz o Santa Clavos) para no generar confusión ni conflicto entre una y otra versión (aunque el resultado puede ser el mismo con el original, también he de decir que fue más cómodo a la hora de relatar). Espero les guste la idea que he planteado, y si es así (o no, igualmente), pues háganmelo saber con sus comentarios.



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    Sean ustedes bienvenidos a un mundo tenebroso y oscuro. Un lugar donde las pesadillas y todo lo que surge del miedo toma una forma tangible, donde el pavor y los sustos son moneda corriente. Este es Halloween Town, un sitio que es habitado por todo tipo de criaturas hórridas e irreales. Muchos ya conocerán la increíble leyenda del Pumpkin King, el gran Jack Skellington. Pero es sabido que las leyendas, además de que son eternas, también tienden a continuar. Habían pasado unas cuantas décadas desde que el buen Jack aprendiera su lección, y luego de esa asombrosa experiencia, ha vivido cada Noche de Brujas con suma dicha y gozo. Porque el paso del tiempo todo lo compone. O es que a veces no es así. Ciertas historias pueden volver a repetirse, como verán a continuación.

    Todos y cada uno de los temibles ciudadanos estaban reunidos en la plaza principal del pueblo. El intendente, un individuo orondo y de estatura baja que usaba un sombrero cuya copa era muy alta, dirigía con entusiasmo los preparativos, valiéndose de un conveniente megáfono. Había calabazas por todas partes: a los costados de las calles, sobre los peldaños de las escaleras y en los marcos de las ventanas. Los adornos que colocaban los habitantes en cada rincón de la ciudad consistían en imágenes o figuras a la semejanza de esqueletos, cuervos, brujas, lunas crecientes, estrellas, gatos negros, fantasmas, arañas, serpientes y otras caracterizaciones afines. Ninguno se quedaba quieto ni siquiera un segundo. Iban de aquí para allá llevando y trayendo objetos, a veces estudiaban los planos que contenían las pautas concretas de cada actividad.

    —¡Todo marcha estupendamente bien! —anunció el alcalde, sin poder contener su alegría—. Apenas faltan unos cuantos días para la llegada del Halloween, ¡y la preparación de la fiesta casi ha terminado! Solo queda obtener la aprobación de Jack —el Mayor añadió lo último con un tono de confianza, como dando por sentado que, gracias a su dirección profesional, los arreglos para el evento habían sido un éxito total.

    Más o menos una hora más tarde, todo estaba bien dispuesto. El firmamento del atardecer se tiñó de un color rojo vivo, como si los arreboles se hubiesen encendido por la intervención de un fuego infernal. Esa era la señal pautada para que Jack llevara a cabo la supervisión convenida. El variopinto grupo de monstruos se quedó quieto y expectante, mientras observaban detenidamente hacia la esquina desde donde el Rey Calabaza debía aparecer. Y por supuesto que eso mismo fue lo que sucedió. Quien era considerado como el monarca indiscutido de las festividades de aquellas tierras se apersonó después de unos minutos. Pero algo no andaba bien, y solo eso bastó para que la cabeza del intendente se girase en ciento ochenta grados, provocando que exhibiera un rictus pálido de inquietud.

    Jack Skellington se acercaba a ellos cabizbajo y a paso lento, mientras tenía ambos brazos en su espalda. Pero es necesario aclarar que su actitud no se debía a la tristeza, sino por elucubrar demasiado. A pesar de que su constitución física era exageradamente enteca, él era dueño de un aspecto un tanto intimidante, e inspiraba mucho respeto y admiración entre sus pares. Sus largas y finas extremidades se parecían a los de un esqueleto. Su cabeza se asemejaba a un cráneo esférico, tan níveo como la luna llena en las madrugadas invernales. Llevaba su clásico frac negro con líneas verticales de color blanco. La expresión de su cara se torcía en un gesto de disconformidad o desaprobación de tanto en tanto, como si en su mente se desecharan cientos de ideas a cada momento. Un espectro lo seguía volando a su alrededor, el cual poseía la figura de un simpático perrito. Se trataba de Zero, su fiel mascota.

    —Agradezco infinitamente su desempeño, compañeros, y sé que antes he prometido apreciar cada vez más nuestra propia festividad —empezó a decir Jack, justo en el momento en el que alcanzó al grupo. Por causa de su nerviosismo, caminaba en círculos y sin dejar de hablar. Parecía que llevaba a cabo un soliloquio público, dirigiendo sus palabras e impresiones tanto hacia los demás como a sí mismo—. Pero últimamente es como si nada me convenciera. Por más que intento echarle ganas, me siento disconforme. No es culpa de ustedes, claro está, sino mía. Estoy convencido de que ha de haber una manera de solucionar esto, de hacerlo aún más… interesante. Algo distinto a lo que estamos acostumbrados. Nada más me queda cuestionarme sobre qué hacer al respecto.

    Sally, quien era una muñeca de trapo tan esbelta como primorosa, se aproximó a él para darle la bienvenida. Le dio un tierno beso a su amado y tomó sus manos entre las suyas, antes de hacerle un comentario.

    —No estarás pensando en hacer lo mismo que aquella vez en el que secuestraste a ese tal Sandy Claws para usurpar su lugar, ¿o no? —ella lo observó gentilmente, esperando que él no volviese a tener una ocurrencia tan descabellada como esa.

    —¡Oh, no! Por supuesto que no, querida —Jack apretó firmemente las suaves manos de la muchacha como un signo de confianza mutua, antes de soltarlas para volver a sumergirse en sus abstracciones—. Aprendí que es mejor no meterse con los representantes de otras festividades o celebraciones, créeme. Esto debe resolverse por nuestra propia cuenta.

    El funcionario volvió a girar su cabeza, las palabras de Sally habían surtido un efecto inesperado en él. De repente había recordado todo lo acaecido hace tantos años, cuando Jack visitó el mundo real para repartir sus presentes. Algo de eso podría servirles para solventar la angustia del reconocido Rey Calabaza.

    —¡Ya lo tengo, Jack! —anunció el Mayor por todo lo alto, con las esperanzas renovadas al haber pergeñado lo que él consideraba como una excelente idea—. Vuelve aquí mañana a esta misma hora y te enseñaremos algo que sin lugar a dudas te devolverá los ánimos. Ya no te alteres por meras tonterías. Confía en nosotros, mi admirable rey. Será una recompensa de nuestra parte por todo el esfuerzo que has hecho año tras año —coronó esas palabras con unas palmaditas gentiles en el antebrazo de su interlocutor.

    A continuación, el alcalde pidió a todos los presentes, exceptuando a Jack, que lo acompañasen a su casa para planear lo que harían al día siguiente. A medida que ellos se alejaban de la plaza central, el caballero esquelético iba recuperando su entusiasmo poco a poco. Pensó que quizás no siempre él debía ser el único en tener una resolución efectiva para cada inconveniente que se les presentara. La larga cabellera escarlata de Sally se meneaba al ritmo de su andar, mientras ella se despedía de él saludándole con una de sus manos. Adoraba su forma de ser, cada una de sus costuras y sus parches. Sí, por supuesto que podía depositar su confianza en los demás. Esperaría tranquilamente a ver qué harían.

    El momento indicado llegó en lo que dura un parpadeo. Jack ingresó al auditorio de la ciudad a la hora establecida. Se sentó en una de las butacas, mirando el telón que aún estaba cerrado. Rememoró que él había hecho algo similar con sus amigos cuando quiso demostrarles el significado específico de la Navidad, acaso ahora se habían invertido los papeles. El funcionario saludó a su invitado especial desde arriba y encendió las luces. El telón se abrió, dejando ver a todas las criaturas del pueblo que estaban sobre el escenario. Comenzaron entonces a cantar una canción disonante con una letra que apenas rimaba adecuadamente, acompañada de una coreografía excesivamente desorganizada. Había obsequios de la fiesta de Navidad, huevos pintados para las Pascuas que se estrellaban en las paredes o caían estrepitosamente al suelo, pavos del Día de Acción de Gracias corriendo por doquier, comidas y bebidas de Año Nuevo siendo devorados con fruición, chocolates de San Valentín con forma de corazón que no eran correspondidos por nadie, y hasta un pequeño televisor transmitiendo una película de terror. Era una escena perteneciente a Nosferatu, de Friedrich Wilhelm. Faltando poco para que terminase el show, el Mayor aplaudió con felicidad y orgullo. Pero Jack no opinaba lo mismo.

    —¡No! ¡No! ¡No! ¡Y no! —gritó el caballero de tez pálida, que estaba tan decepcionado como encolerizado. Se levantó de su asiento de inmediato, sin prestarse a seguir presenciando la función. Ante la potencia de su voz, los demás se quedaron petrificados—. ¿Qué se supone que es esto? ¡Solo tomaron diferentes conceptos y lo mezclaron todo de manera azarosa! No hay una identidad singular, nada que le otorgue a su idea una personalidad propia. Es un caos sin pies ni cabeza, el paroxismo de lo insustancial… ¡lo peor que he visto en mi vida! —concluyó, llevándose las manos a la cabeza.

    Nadie pudo siquiera pronunciar una palabra. El alcalde prefirió guardar silencio frente a su lamentable fracaso. Los hombros de Jack se cayeron aún más que antes. Lejos de mejorar, su zozobra aumentó significativamente.

    —Lo siento, amigos —musitó Jack, con un sentido lamento—. Me temo que solo los estoy importunando. Aprecio mucho este gesto que han tenido conmigo, a pesar de mi rechazo inicial. Ustedes no son merecedores de tales palabras. En verdad que lo siento. Me retiro.

    Cuando él se marchó de allí, las pesadas y ruidosas puertas del salón se cerraron tras de sí. Los monstruos estaban muy desanimados, tanto como su admirado adalid. Sally también se dirigió hacia la calle, posando una de sus manos sobre su otro antebrazo. Al doblar por una esquina, vio a un trío de músicos que tocaba una canción melancólica, bajo el resguardo de la lumbre de un farol. Parecía ser una estampa muy propicia para su derrota moral. Ella subió hasta el laboratorio de su creador, con la intención de distraer su congoja realizando alguna tarea o manualidad. El Doctor Finklestein disfrutaba de un buen masaje en su cerebro expuesto, de parte de su otra muñeca. Ésta había sido hecha a su imagen y semejanza, pero en versión femenina. Notando cómo se encontraba Sally, decidió hacer una observación.

    —No me digas que Jack Skellington de nuevo ha estado intentando probar otras ideas para reinventar Halloween —dejando las atenciones de su acompañante a un lado, el doctor dirigió su silla de ruedas motorizada hacia la doncella de cabellera rojiza—. Es un excelente muchacho, pero muy ingenuo también. Puede llegar a ser todo un experto en lo que a nuestra tradición se refiere, aunque siempre se olvida de lo más básico.

    —¿Lo más básico? —interpeló Sally, levantando la mirada de la prenda que estaba remendando en ese momento. Había dejado la aguja suspendida en el aire y parpadeó un par de veces. Su creador era capaz de captar toda su atención siempre que se lo propusiera de verdad.

    El científico rió sonoramente al ver esa reacción. Un dejo de satisfacción se presentó en su rostro blanquecino. Él se regodeaba en la ignorancia o la falta de entendimiento de los demás. Presionó unos cuantos botones y palancas para disimular que estaba ocupado. A continuación, colocó sus ojos detrás de unos visores, decidiéndose a continuar con su explicación.

    —Claro, Sally. Lo básico es lo que en verdad importa —hizo una pausa para calibrar el aparato que tenía delante—. En el mundo real, donde existen esos seres llamados humanos, se celebra la Noche de Brujas con disfraces y elementos terroríficos, muy parecidos a nosotros. Ellos actúan como impostores, se comportan como algo que no son ni pueden llegar a ser. Esas mentiras les divierte, fingen que se transforman en otra cosa. ¡Son unos farsantes! Lo mejor es ser uno mismo, no eso de pretender ser algo distinto. Lo básico es poder conservar la propia esencia en todo momento, científicamente hablando.

    —¡Eso es! —exclamó Sally, iluminándosele el rostro—. Puede haber más de una forma de divertirse en Halloween. Caer en lo básico es lo que lo vuelve tan aburrido, ¡se debe hacer justo lo contrario!

    Diciendo eso, la damisela juntó en una pequeña cesta una buena cantidad de telas, varias madejas de colores y algunos alfileres. Luego, salió corriendo a toda prisa, dejando al doctor bastante confundido.

    —Vaya que esta muñeca ha sido el resultado de un experimento fallido —comentó el científico, abriendo nuevamente la tapa de sus sesos para rascarse un poco—. No se parece a ti ni un poco, mi cielo —se quedó cerca de su compañera con el propósito de reanudar la sesión de masajes—. Menos mal que la he cedido al buen Jack, de lo contrario empezaría a ser una molestia. ¿Sabías que antes de que te creara a ti, ella no me dejaba en paz ni por un segundo? ¡Era insoportable! Todo el tiempo encima de mí. Esa Sally no tiene remedio. No, no lo tiene. Pobre muchacha.

    Pasado un rato, la joven ascendió hasta donde estaba segura que su amado se había recluido para meditar. Se adentró al bosque de árboles de tronco grueso que estaba detrás del cementerio. Para su buena suerte, no demoró demasiado en hallarlo. Jack estaba sentado sobre una gran roca, pensando calmadamente bajo la luz de la dorada e inmensa luna llena. Zero flotaba cerca, intentando animarlo. Sally le anunció, muy contenta, que tenía una nueva idea. Una que en verdad funcionaría esta vez. Le pidió que dejara de lamentarse y que esperara a que llegara la Noche de Brujas sin más preocupaciones. Le dijo también que a partir de ese momento ella tendría el control, y que no lo decepcionaría. El caballero esquelético trató de comprenderla, pero no podía. Sally supo que la única manera de que pudiese entender era con una demostración.

    En la noche siguiente, Jack arribó al pueblo para comprobar lo que Sally le había dicho. Grande fue su sorpresa al descubrir a todos y cada uno de los siniestros habitantes vistiendo trajes coloridos o que no se correspondían con lo que ellos aparentaban ser en esencia. Los niños corrían alrededor de los adultos riéndose divertidamente. Ninguno se mostraba descontento ni apático, al contrario, estaban fascinados con la novedosa propuesta.

    —Disculpen, ¿a qué viene todo este alboroto? ¿Por qué están ataviados de esa manera? —cuestionó el Rey Calabaza, queriendo hallar una explicación sobre la naturaleza del espectáculo que estaba atestiguando.

    —En el mundo de los humanos, Halloween se festeja mayormente con disfraces de seres oscuros y misteriosos —Sally apareció detrás de él, entregándole amablemente la aclaración solicitada—. Por el contrario, nosotros nos disfrazamos de personas ordinarias. A su manera, ellos también son “monstruos” —entonces señaló a un conjunto de vampiros que justo pasaba cerca.

    —Nosotros somos vendedores de la Teletienda —declaró uno de ellos, usando un traje elegante—. Ofrecemos productos inútiles y de muy mala calidad a clientes que no los necesitan, estafándolos impunemente.

    —Yo soy un oficinista alcohólico que se queja todo el tiempo de lo malo que es su trabajo y que ha desarrollado ludopatía —confesó un hombre lobo, que vestía una camisa blanca y pantalones negros.

    —¡Aquí estamos los hijos del oficinista! —anunció uno de los niños del pueblo, levantando su manita. Se trataba de Barrel, quien también estaba con sus inseparables amigos Lock y Shock—. Nosotros despreciamos profundamente a nuestro padre, por lo que, en vez de ayudarle, nos inclinamos a rebelarnos, optando por un comportamiento insalubre y autodestructivo —luego, demostraron el significado de tales palabras con tatuajes, piercings, drogas y cajas de cigarrillos.

    —¡Esto es absolutamente genial! ¡Fantástico! ¡Extraordinario! —sentenció Jack, que no solo había recuperado su buen estado anímico, sino que incluso estaba aún más eufórico que nunca—. ¡Se han convertido en otro tipo de seres viles, mediocres, vulgares y de moralidad cuestionable! ¡No entiendo cómo no se me había ocurrido antes! —entonces continuó estudiando a los demás, con una curiosidad indomable.

    —Yo soy una vieja chismosa que dedica su vida a hacerle la vida imposible a sus vecinos y familiares, esparciendo rumores e infundios malintencionados sin otra razón más que entretenerse a sus expensas —comentó una bruja desaliñada, cuya ala de su sombrero era bastante amplia y que volaba en una escoba.

    —Nosotros somos bullies en etapa escolar —un grupo de niños se hizo presente—. Nos encargamos de acosar a un compañero de nuestra clase y nos burlamos de él constantemente para que deje de venir a la escuela o para que tenga una infancia desgraciada.

    El funcionario, habiendo llegado su turno, extendió sus brazos, como queriendo demostrar la grandilocuencia de su disfraz. Pero no había ningún cambio en su apariencia, era el mismo de siempre. Jack lo evaluó detenidamente más de una vez, pero no se le ocurría qué rol podría cumplir. El intendente tornó su cabeza en una mueca de desazón. Sally se encaró a Jack, para susurrarle unas cuantas palabras.

    —Es un político en época de campaña electoral —dijo ella, guiñando un ojo—. Se dedica a hacer promesas que no cumplirá de ninguna manera, con la finalidad de obtener muchos votos. Su objetivo principal es alcanzar el máximo poder para beneficiarse al desviar fondos, aumentando así su patrimonio. También ha de recurrir descaradamente al nepotismo o engañar al pueblo una y otra vez con la meta de ser reelecto todas las veces que le sea posible.

    Jack abrió las cuencas de sus ojos de par en par, dándose cuenta de ese detalle tan sutil.

    —Oh, ¡estupendo disfraz, señor alcalde! —comentó, dispensándole algunos golpecitos cómplices con el codo—. Ha hecho un gran trabajo para obtener este traje, y con el mínimo esfuerzo. No esperaba menos de un ingenio como el suyo, mi estimado —finalizó, logrando dejar conforme a su amigo.

    Y así fue como los habitantes de Halloween Town hallaron una maravillosa alternativa para festejar la Noche de Brujas, entendiendo finalmente por qué los humanos lo celebraban a su manera. El Rey Calabaza agradeció la dedicación y la inventiva demostrada por Sally, dándole un cariñoso abrazo. Las criaturas, desde la más pequeña a la más grande, se reunieron alrededor de los dos enamorados para animarlos. Es por todos conocido que, a partir de esa noche, Jack Skellington no ha vuelto a sentir ningún tipo de ansiedad por cómo se daba anualmente el evento principal. Ya sea por su propia identidad o por alguna otra, jamás faltarían las ganas de pasar un buen momento en compañía de sus camaradas.
     
    Última edición: 19 Octubre 2020
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    ¡Me ha encantado!

    Me gusta mucho la película de Pesadilla antes de Navidad y Jack es un personaje fascinante, de hecho hace dos años me disfracé de él para el pasaje del terror, pero no viene al caso... Me encanta que hayas conseguido mantener la esencia tanto de la ciudad, como de los personajes. Has conseguido inventar una historia original manteniendo sus personalidades. Me siento como si hubiera estado leyendo la continuación de la historia, realmente la trama pega para una segunda película.

    Me gusta cómo has ido incorporando a los personajes, sus descripciones y presentaciones son muy acertadas. El papel de Jack obviamente es fundamental, con sus altibajos e influenciando a toda la ciudad. Es precioso ver cómo todo el pueblo lo admira, se unen para hacerlo feliz y aún cuando no lo consiguen no pierden del todo la esperanza y vuelven a intentarlo. Me hubiera encantado presenciar el pintoresco teatro sin mucho sentido que le hacen al inicio. Cuando Jack se enfanda me he sentido mal por todos sus amigos, sé que luego se disculpa con razón pero me he quedado con sabor agridulce. La intervención del Doctor Finklestein ha sido de mis partes favoritas, por ese aire de superioridad que se da y por cómo cuenta las cosas a su manera, muy propio de él.

    La vuelta de tuerca para celebrar la festividad de Halloween me ha parecido brillante. Una manera muy original de versionar "nuestra tradición", convirtiendo a los monstruos en nuestras peores versiones. De hecho, son cualidades que detesto ver en las personas y me cabrean de sobremanera. Así que es una manera curiosa de hacernos reflexionar, una buena crítica social dentro de un relato aparentemente más de entretenimiento.

    He disfrutado muchísimo de la lectura. Como siempre el manejo de las palabras es envidiable, siempre doy con alguna palabra nueva, la trama es muy interesante y la historia engancha de principio a fin. ¡Has hecho un gran trabajo! Muchas gracias por escribir sobre este personaje que adoro.
     
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    Luncheon Ticket

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    Virgo
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    Entonces estoy conforme.
    XD

    De repente ahora queda claro el origen de tu nuevo avatar (si es que la foto es de esa misma ocasión).
    :DD!

    ¡Qué bueno! Ese efecto era el que quería lograr, al menos en general. Al final como que derrapé un poco con la crítica o parodia social (ningún guionista haría eso para una secuela... o eso quiero creer), pero por lo demás, por suerte me ha quedado muy bien.
    :)

    Aquí me tomé una pequeña licencia, es verdad.
    Quise dotarle a la personalidad de Jack un poco más de temperamento (es evidente que a pesar de su jovialidad, puede llegar a ser un poco... malvado, digamos).
    La frustración podría ser una razón de peso.
    O también el hecho de que Oogie Boogie ya no esté.
    (Sería muy interesante explorar un más ese concepto, pero no quise alejarme más de la cuenta).
    :)

    De nada, y gracias a ti también por darme algo con qué distraerme; porque disfruté mucho escribiendo e imaginando esto, más allá de los detalles tanto propios de la obra como las personales y las que quise probar.
    Un saludo y nos seguimos leyendo.
    ;DD!!
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador del Mes Orientador "Vaya... al parecer está comenzando a llover"

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    Bueno, creo que Itsi se explayó bastante así que ya no tiene caso comentar que me ha gustado... XD

    Ya, en serio, sólo me queda agregar que en realidad eres un crack de la escritura: muy fluida la lectura, muy bien ambientado en una modernidad que no desentona nada con el mundo de su tiempo, por ello la temática es bastante ad hoc con lo solicitado en la actividad, los personajes y sus personalidades siento que fueron bien llevados... como bien dices, en el fondo Jack Skellington es un ente maligno, por ello es comprensible el tamaño de su enfado ante la situación; al final la forma en la que pide disculpas es verdaderamente mona, por eso lo amo.

    Mis felicitaciones, Mayor, se ha ganado una medalla al mérito... ☺

    [​IMG]
     
    Última edición: 15 Octubre 2020
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    ¿Soy un crack?
    Ni tanto... pero aprovecho para afirmar que bien podríamos estar iguales en lo técnico: hay recursos, palabras y figuras literarias que tú empleas perfectamente y que yo hubiera querido dominar. Reconozco que soy más "rápido" y "ágil" si se trata de desarrollar ideas, pero en las extenciones y las historias largas, francamente tú eres mejor.
    Ahí va un merecido reconocimiento a tu talento e ingenio, señorita (el cual nunca está de más señalar).
    ¡Y gracias por la medalla!
    (Es una lástima que no la pueda exhibir como las stamps, pero sí que la guardaré con mucho celo, Coronel. Pierda cuidado).
    ;DDD!!
     
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    Ichiinou

    Ichiinou Maestre Líder de críticos Comentarista destacado Crítico

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    Desde que vi que habías publicado este relato, tuve muchísimas ganas de aventurarme a leerlo, ya que lo último que leí de tu creación me había gustado y esto no ha quedado atrás, de hecho me ha encantado.
    Como en el caso de Its, Pesadilla Antes de Navidad es una de mis películas favoritas, diría que Tim Burton es de mis directores favoritos, pero hay tantos que me gustan, que me quedaría corta si solamente me centrase en él. Pero bueno, al meollo que me lío un poco hablando de mí. Me agradó mucho el relato, he de admitir que como la mayoría de los habitantes de la Ciudad de Halloween yo también me encontraba un poco perdida en cuanto a cómo se iba a celebrar el Halloween, ya que no tenía ni idea hasta más allá de la mitad del relato por dónde ibas a ir. ¡Pero me sorprendió gratamente! Me pareció un total acierto hacer un halloween para los monstruos donde se disfracen de lo peor de la humanidad, que supongo que todavía faltarían muchas versiones, pero me hicieron "gracia" las que has usado. De hecho, me hizo especial gracia el hecho de que el alcalde no estuviese disfrazado y aún así, lo estuviese, porque solo las intenciones del ilustre alcalde ya pueden convertirlo en un total villano.
    De verdad, me agradó mucho, no puedo decir que me reí, pero sí me sacó alguna que otra media sonrisa, por la perspicacia a la hora de relatar algo y poder sorprenderme con algo muy distinto a lo que quizás estaba esperando. Que la verdad, ya esperaba que me sorprendieses, pero aún así no dejaste de hacerlo.
    Ya lo han señalado debidamente, pero no puedo dejar de decir, que me encanta como escribes, especialmente narras de una forma envolvente que te hace querer leer de principio a fin.
    Te señalo lo que a mi parecer es una errata:
    Sería "tez". Ahí una pequeña errata de cambiar la z por la s. Nada grave.
    En fin, no tengo nada más que decir, espero leerte en más ocasiones y bueno, como siempre te animo a seguir escribiendo. Sin duda me encantará leerte en el futuro, siempre que me sea posible.
    Un saludo y te deseo un bonito día.
    :Okibeta:
     
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    ¡Ea! Otro comentario, y yo, pues muy contento.
    Ya te había dicho, creo, que iba a probar escribir algo de crítica social, y pues este relato fue desarrollándose en ese mismo momento.
    Y concuerdo contigo, faltaría nombrar a varios monstruos y sus "disfraces" (y de hecho, la idea original era extenderse más al respecto), pero después me pasó que no se me ocurrieron tantos ejemplos como hubiera querido (vaya).
    Lo del alcalde sí que fue un buen remate, y hasta fue la primera idea que se me ocurrió al plantearme lo de personificar lo peor de nosotros (en sí, la "doble cara" del funcionario parodia la doble moral de los políticos... por lo que al parecer hice una parodia de una parodia; "maravillosa jugada", ¿eh?).
    Por supuesto, la errata ya fue arreglada (y me parece que esta vez es la segunda vez que me señalan esa palabra, no sé si habías sido tú o It's; qué descuidado soy).
    Me encanta que estos fics clásicos hayan gustado tanto, y más por la gente de mi misma generación, que se nota que aún conservamos nuestro/a niño/a interior y podemos seguir emocionándonos, recordando y sentir nostalgia.
    De nuevo, y como siempre, muchas gracias.
    C:
     
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