FanficsLandia Un Aniversario para Wababy (Suspicious Minds) [Aniversario Improvisado]

Tema en 'Literatura experimental' iniciado por Luncheon Ticket, 5 Agosto 2020.

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    Luncheon Ticket

    Luncheon Ticket THE BE(a)ST

    Virgo
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    Título:
    Un Aniversario para Wababy (Suspicious Minds) [Aniversario Improvisado]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4431
    Voy a dejar este one-shot justo aquí. Que quede claro de antemano que las responsables directas de esta idea demencial son quienes deberían responder por las consecuencias que la presente ejecución pueda generar (les estoy mirando, Wababy e InunoTaiyo). Sin más aclaraciones, a disfrutar de mi primer aporte para el aniversario del foro. Salutes.



    Un Aniversario para Wababy



    Acto I: One Fine Day

    La alarma del despertador comenzó a sonar, emitiendo ese sonido digital tan característico, el cual invitaba a apagarlo más que el intentar despabilarse. Y en efecto, eso fue lo que ocurrió. El muchacho levantó su mano únicamente para agarrar el aparato y, una vez entre sus dedos, arrojarlo a través de la ventana. Se oyó a lo lejos el ladrido de un perro y los insultos acalorados de un vecino que inoportunamente se lastimara al pasar por allí. Era muy temprano, dormir unos diez o quince minutos no haría ningún mal. Claro, si solo fuera ese lapso de tiempo; porque es sabido que esos mismos diez o quince minutos se perciben bien sobre el papel, hasta que se transforman en una o dos horas de sueño profundo. Y, por supuesto, así se dieron las cosas. O casi. Cuando abrió sus ojos, ya habían pasado como siete horas más.

    El joven, conocido también como “La Voz”, se levantó bastante apresurado; como si fuera movido por las ganas de no perderse algo planeado con anticipación o el no querer llegar tarde a un evento de suma relevancia. Se puso el pantalón, luego los calzoncillos. Su camisa estaba mal abotonada, además de que había considerado mejor no rasurarse. Salió de la casa a las corridas, no había tiempo que perder. A mitad de camino se dio cuenta que había olvidado algo, por lo que debía volver sobre sus pasos. Tuvo que entrar por la ventana que estaba en el patio trasero, porque creyó que había dejado las llaves adentro. Cuando reingresó a su alcoba para ubicar lo que necesitaba, sus ojos se posaron sobre el calendario. Faltaban unos veinte días para la fecha señalada, quedaba tiempo de sobra hasta su aniversario. Tanto alarmismo por nada.

    Se recostó sobre la cama una vez más, aliviado por no tener que precipitarse ya. Al menos hasta que le sorprendieron unos extraños, los cuales llamaron a la policía. En un gran despiste, había estado habitando desde hace dos semanas una vivienda que no era la suya, sino de una familia que se había ido un tiempo de vacaciones. Eso fue lo que quiso explicar a los agentes, que lo observaban con desconfianza, principalmente porque lo hallaron durmiendo en el cuarto de la hija menor de aquella familia, quien apenas tenía once años. Se lo llevaron esposado a la comisaría para hacerle un interrogatorio.



    Acto II: Dancing With Myself

    Los días parecían pasar muy lentamente. Aun yendo a declarar al juzgado en referencia a la causa que tenía por allanamiento de morada, él no podía evitar sentir que el tiempo no poseía esa celeridad tan particular, la misma que se daba al estar distraído o pasándola bien. Eso le hizo confiarse, claramente podría disfrutar despreocupadamente de las bondades de su tiempo libre. En cada oportunidad en la que revisara el calendario, éste como que le conminaba a que se entregara a la procrastinación de manera constante. Lo dicho, todavía faltaban varios días (alrededor de dos semanas) para la llegada de ese momento tan esperado. Salvo por las prolongadas charlas con su abogado y las acusaciones por la calle de que era un “pedófilo degenerado” (como un influencer más del montón), la rutina era lo normal. También debía conseguir un obsequio para el aniversario, pero eso tampoco le preocupaba. Al menos, no tanto como cabría esperar.

    Acostumbrado a que en la escuela primaria y secundaria aguardaba hasta el último momento para entregar los deberes (a veces los realizaba durante las primeras horas de clase) con resultados dispares (casi siempre negativos), decidió que conseguiría el presente uno o dos días antes, puesto que lo anterior se había vuelto una especie de “sana costumbre”. Se inclinaría a comprar algo no tan caro, por no querer demostrar un exceso de atención o consideración; ni tan barato, con el objetivo de no causar lo contrario, falta de empatía. Eso, o es que cada vez que revisaba su billetera (la cual carecía de billetes y apenas se encontraban unas pocas monedas) lo llevaba a considerar tales planteamientos. Su economía estaba realmente comprometida. No por nada sus inquietudes iban mermando poco a poco. Prefirió concentrarse en las habituales partidas de videojuegos, la actividad en diversas redes sociales o los siempre tan jocosos e ingeniosos comentarios en los videos de YouTube, una práctica tan realizadora como útil (incluso mejor que ver los propios videos; todos sabemos que uno entra a YouTube más que nada para poder leer los comentarios. O a lo sumo, para oír los videos mientras se leen los comentarios). La verdad sea dicha.



    Acto III: Welcome to the Jungle

    La Voz se sentía aburrido, estaba atrapado en una de esas mañanas en las que parecía que no había nada divertido que hacer; donde la quietud imperante podría ser hasta molesto. Probó matar el tiempo con diversas cosas, pero nada daba resultado, se sentía falto de estímulos. De pronto, tuvo una brillante idea: iría a visitar a su novia. Al menos para variar. Se puso su mejor remera (la cual, según su razonamiento, todavía resistiría un par de usos más antes de lavarse, solo por encontrarla sobre la silla y no en el suelo), se vistió con una cómoda bermuda que vio de casualidad entre una montaña de ropa arrugada y se calzó unas zapatillas deportivas ya desgastadas, pero aun así con buena apariencia. ¿Para qué asearse? Solo bastaba el uso de un confiable desodorante para disimular el tufo por no haberse tomado un baño desde hacía unas cuantas semanas.

    Salió a la calle, el panorama general estaba radiante. La tibia claridad del sol parecía afectarle, en su calidad de “vampiro asocial”. El límpido color celeste del firmamento y la tenue brisa del ambiente urbano le hicieron saber que el clima evocaba un lindo día de primavera. Tanta “buena vibra” terminaba por causarle un inusitado malestar. Comparado a la nauseabunda (y prolongada) toxicidad de las comunidades de jugadores del League of Legends y “Wowertatch”, un día soleado con aire fresco se le antojaba como un antídoto demasiado adverso, hasta el punto de que su cuerpo tardaba lo suyo en adaptarse. Estuvo a poco de volverse una o dos veces, hasta que se dio cuenta que solo faltaban un par de calles para llegar a su destino. Ya casi estaba allí, ¿para qué echarse atrás? Caminó lo que quedaba del trayecto y al llegar tocó el timbre para esperar a que ella le abriera la puerta.

    —Hola, ¿qué onda, mi vida? Vine de visita un rato —saludó él, al ver a Wababy en el umbral de la entrada—. No te molesta, ¿no?

    —Por supuesto que no es una molestia, adelante —dijo ella, invitándolo a pasar de manera gentil y sonriendo comedidamente.

    Al llegar al living, el muchacho se topó con una escena muy inesperada (e indeseada). Otro joven estaba sentado en un sofá, frente a un juego de mesa. Había un tablero, unos dados y unas fichas que se encontraban esparcidas por todo el lugar. La actitud de La Voz cambió ostensiblemente, para mal. La idea de una posible infidelidad le parecía ultrajante. No dudó en emitir una queja al respecto.

    —A ver, Wababy… quiero que me digas ya mismo algo como “amor, esto no es lo que parece”. Dale, decímelo —exigió el recién llegado, dirigiéndose a su anfitriona con cierto descontento en el tono de voz.

    —Amor, esto es exactamente lo que parece —respondió ella, volviendo a tomar asiento cerca del juego de mesa—. AshesNight y yo estamos jugando al Monopoly. A él le encantan estas cosas.

    La Voz saludó al otro invitado asintiendo modestamente desde la distancia, el gesto fue devuelto exactamente de la misma manera.

    —Mirá vos, che —comentó, acercándose a ellos—. Y, díganme… ¿desde cuándo Pornhub tiene su propia versión del Monopoly? No me había enterado —interpeló, mientras examinaba la caja del juego. Había una imagen muy explícita de la célebre Alexis Texas en la portada.

    —Lo correcto sería plantearse qué concepto ya existente no podría tener su propia versión de Monopoly —contestó AshesNight, con ingenio.

    —A vos no te pregunté —respondió La Voz, todavía algo ofuscado por la situación de encontrar a su novia en compañía de alguien más.

    —Basta, ustedes dos —dijo la muchacha, tornándose a detener las incipientes rispideces—. Amor, puedes sumarte a la partida. Somos pocos para el modo “Gang Bang”, pero podemos elegir la modalidad “Trío” —ella no pudo ver la cara de pocos amigos que exhibía su novio por estar acomodando las piezas del juego.

    —No me parece que eso suene bien, ¿eh? —opinó él.

    —A mí me parece que sí, va a ser muy divertido —comentó AshesNight.

    —Cerrá el upite, vos —volvió a exigir La Voz.

    Finalmente, luego de considerar que la partida se llevaría a cabo de todas formas, él prefirió jugar, pero sin demostrar tanto entusiasmo. Sin lugar a dudas, ésta sería una velada de lo más desopilante.



    Acto IV: Suspicious Minds

    El juego terminó de súbito. La Voz había arrojado el tablero al piso luego de encolerizarse por una mala racha y unas reglas que, bajo su inobjetable criterio, consideraba que eran injustas. Es que dónde se había visto que contratar a “Little Lupe” fuera más favorable que “Mia Khalifa”. Era algo inconcebible. Y para colmo, había caído en la infame casilla de “sífilis” unas siete veces consecutivas. Qué desatino tan burdo. Ahora se encontraban degustando unos snacks y tragos servidos por Wababy, pero en medio de un silencio un tanto incómodo. Ella disfrutaba levemente esos ataques de celos, consideraba que incluso era gracioso el tener la oportunidad de presenciar un comportamiento como ese de vez en cuando. Claro que tales impresiones eran infundadas, faltaba más. Ya iban unos diez minutos de puro mutismo, cuando sonó el timbre otra vez. Wababy se puso de pie para ir a abrir. No mucho después volvió acompañada de otro amigo: Raiden.

    —Ah, pero parece que de repente vos tenés muchos “amiguitos”, ¿eh? —comentó La Voz, con gesto airado al percatarse de que el recién llegado era otro chico.

    —Ya, amor. Te pedí que no te pongas así —comentó Wababy, intentando no reírse.

    —Buenas tardes a todos —saludó Raiden, y los demás presentes hicieron lo mismo—. Disculpen la demora, me detuve un momento al ver a un perro montando a otro en medio del camino. Esa clase de visiones me abstraen fácilmente —añadió, tomando asiento en uno de los sofás.

    «Jodéme que este pibe es alto zoofílico o algo por el estilo. Seguro que le va eso de los furros y todo ese mambo asqueroso. Capaz que incluso tenga fantasías con Wababy usando un traje del “Pimpachu” ese, de la serie “Ponchimon”. Será re desubicado, este man», pensó La Voz en ese mismo instante. Había cada personaje en el mundo, con todo tipo de fetiches y parafilias raras. Se sucedieron otros cinco o diez minutos de silencio, era como que nadie tuviera intención de romper el hielo y amenizar la velada. Después de mucho elucubrar, el novio de la anfitriona se decidió a decirle a ella unas palabras.

    —Estaría bueno si en una de esas usaras un traje de “Pimpachu”, ¿no, mi vida? —y acto seguido, tomó un sorbo de su vaso mientras la miraba de soslayo.

    —¿Perdón? —comentó Wababy, visiblemente desconcertada.

    —A mí me parecería genial si ella hiciera un cosplay como ese, si me permiten decirlo —se apresuró a añadir Raiden.

    —A vos nadie te pidió tu opinión, “amigo” —espetó el novio—. Que uno no puede tener una buena idea para “cosificar” a su novia y ya salta el entrometido de turno a querer “meter la cuchara” donde no lo llaman.

    AshesNight miraba para otro lado con el fin de contener sus carcajadas. Wababy consideraba que tal vez, si todo continuaba a ese ritmo, ya sería hora de ir ocupándose de contener a su invitado principal. O acaso no. De cualquier forma, dejaría que la reunión siguiera su curso un poco más. Deseaba saber qué rumbo tomarían las cosas. No descartaba sacar provecho de ello, quizás.



    Acto V: All the Small Things

    La muchacha tuvo que retirarse un momentito para preparar algunas cosas. Dejó a los tres varones a solas, con la firme esperanza de que pudieran llevarse bien. Qué equivocada estaba. La Voz aprovechó la oportunidad para realizar una escena que tenía en mente desde hacía unos momentos. Extrajo un teléfono móvil de su bolsillo, y entonces llamó a alguien con esa actitud de “como quien no quiere la cosa”.

    —Hola, vieja. Sí, todo bien —al iniciar la conversación se relajó lo necesario, extendiéndose sobre el sofá cuan ancho era—. Ya sé que casi nunca te llamo, pero esta vez como que tenía ganas, ¿viste? —y allí sacó el tema, que ya lo tenía en la punta de la lengua—. ¿Sabés qué? Estaba pensado presentarte a mi novia —remarcó bien esas últimas dos palabras, mientras miraba fijamente a los otros dos jóvenes—. ¿Qué te parece? Sería genial que la conocieras, ¿qué decís? ¿Que nunca te había hablado de ella? ¿No? No creo. Cómo es que no te voy a hablar de mi novia —otra mirada desafiante a los dos muchachos restantes—. Por ahí estás algo senil, vieja. Bueno, dale. En cualquier momento caemos por allá mi novia y yo, ¿sí? Bueno, te quiero, vieja. Hasta luego.

    Y volvió a guardar su dispositivo en el bolsillo, con gesto triunfante. Wababy se apareció con un par de cajas envueltas en papel de regalo y lazos de colores. Exclamó un risueño “¡feliz aniversario!” y se dio a la tarea de repartirlos entre los invitados. Todos, salvo La Voz, intercambiaron obsequios. El muchacho permanecía atónito. La chica le extendió una de las cajas antes de sentarse a su lado, dándole una señal para indicarle que lo abriera. Y él lo hizo, encontrando dentro una taza personalizada. Todo el asunto le causaba cierta extrañeza.

    —Ah, una taza con una imagen de Winston de “Wowertatch”. Me encanta —comentó él, aunque le pareció raro que el susodicho personaje estuviera usando un traje de baño y realizando una pose algo sugestiva—. Nunca imaginé que se vería tan bien en zunga. Es muy guapo, el mono este. Aunque esta pose me parece que era el de Tracer, el que banearon del juego.

    —¿Y bien? —inquirió Wababy—. Es tu turno para darme el regalo de nuestro aniversario, amor. ¿Acaso te olvidaste? Nuestro aniversario de novios cae el mismo día que el del foro.

    —¿El aniversario? —y su rostro se iluminó de inmediato, lo había recordado con la misma intensidad de un chispazo— ¡Ah, claro! ¡El aniversario! ¡Que era hoy, cierto! Este, por supuesto que no me olvidé, tontita. Pedí algo que te va a fascinar, ya vas a ver —trató de improvisar, a duras penas—. Es un encargo a domicilio, seguro no tarda en llegar, je. Ya vuelvo, me voy un rato al baño.

    El chico salió corriendo del living como alma que lleva el diablo, ante la sorprendida mirada de su novia, AshesNight y Raiden.



    Acto VI: Don’t let me be Misunderstood

    Él se encerró en el lavabo con la desesperación a flor de piel, tomó su teléfono celular y empezó a buscar en el navegador algún negocio que se dedicara a hacer entregas de artículos para ocasiones especiales. Con el eventual peligro de que su irresponsabilidad fuera expuesta frente a toda la concurrencia, debía hacer todo cuanto pudiera para solventar tamaño inconveniente. Era incapaz de aceptar que se había olvidado por completo del aniversario, pero así fue. Por suerte no tardó en hallar un número que se apreciaba como una solución milagrosa. Puso el discado automático y luego de unos pitidos, una persona le atendió, anunciando el nombre de la tienda y preguntándole qué requeriría. Se dispuso a responder.

    —Hola, ¿qué tal? Mirá, andaba necesitando un regalo, lo que sea que tengan, pero rápido. Esto es urgente —desconfiado por que le oyesen en una situación tan comprometedora, se cercioraba de tanto en tanto que nadie anduviera cerca—. Bueno, eso. Eso está bien. ¿Cuánto sale? ¿¡QUÉ!? ¿Tan caro? ¡Qué ladrones, hijos de su…! Dale, está bien. Está bien, no me queda otra. ¿Que dónde deseo que se haga la entrega? Ah, esperáme un segundo, a ver —examinó su ubicación en Google Maps, para indicar la dirección exacta. Allí figuraba la calle denominada “Itzcuatlotlatlatlotlelpalpatelpec”—. Ok, enviámelo a la calle… Itzcual…, Itzcucuatl…, Itzcouat…, ¡¿CÓMO CARAJO SE SUPONE QUE SE PRONUNCIA ESTO?! ¡¿Pero a quién se le ocurre, la “fruta madre”?! No, pará, no te grité a vos. No, no me colgués. No me colgués, por favor. Ay, me colgó nomás.

    Suspiró, y varias gotas de sudor recorrieron el costado de su sien. ¿Qué podría hacer ahora? Tal vez encontrar algo que le ayudase a ganar un poco más de tiempo. Su vista repasó lo que había en ese mismo lugar. Estaba disponible un cepillo de dientes un tanto desgastado, un broche para pelo, una crema de manos a medio usar, entre otras cosas. Nada le convencía. Buscó un rato más, incluso en otras habitaciones, hasta que finalmente dio con un objeto que pudiera serle útil. Algo muy personal. Sabiéndose un caradura, regresó hasta el living. Allí encontró a Wababy esperándolo con los brazos entrecruzados. Aún con lo ridículo e irrisorio que era su idea, estaba dispuesto a arriesgarse. Su integridad como pareja dependía de ello.



    Acto VII: Final Song

    Las manos de La Voz permanecían detrás de su espalda, como si estuvieran a punto de revelar una sorpresa. Wababy aguardaba por una explicación satisfactoria.

    —No sabés lo que pasó —empezó a decir él, ciertamente nervioso—. Justo aproveché para averiguar qué onda con el pedido que encargué y, pucha, parece que se quedaron sin stock o algo, así que te conseguí otra cosa —Wababy ya fruncía el ceño—. Yo sé que te va a gustar, mirá, es un hermoso par de calcetines, me parece que te hacía falta unos. Son de colores diferentes, parece ser que así es la nueva moda. A que te quedás anonadada.

    —Pero esos son los calcetines impares que estabas usando tú hace unos momentos, te los acabas de sacar —puntualizó la chica, con gesto escéptico.

    —Ay, mi vida. ¡Qué exigente resultaste ser! Tengo un lindo gesto contigo y me lo agradecés así. Es obvio que solo sos una interesada —dijo él, ya que lo único que le quedaba a estas alturas del partido era hacerse el ofendido—. Encima que soy capaz de regalarte algo muy mío como si nada. Pero no me importa lo que digas, por esta vez te lo voy a dejar pasar. ¿Viste que soy re comprensivo?

    —Visto lo visto, creo que lo más conveniente ahora es que terminemos con esta relación —concluyó ella, siempre con el mismo tono de decepción.

    Y tales palabras fueron como un baldazo de agua fría. Él sintió que perdería la cordura. De tal magnitud era su falta, como para que su amada considerase eso como algo viable. Se tragaría su orgullo y actuaría con honestidad. Era suficiente: ya no más soberbia, prepotencia, egoísmo ni mentiras. Quizás había llegado muy lejos, y sin haberse dado cuenta. Asumió que los resultados terminaban por valer más que las intenciones, porque a pesar de que había estado atento al calendario, no pudo cumplir su promesa. No tuvo tiempo ni de considerar otras posibilidades, sus prioridades estaban claras y bien consideradas.

    —¡Pará, mi vida! No es para tanto —exclamó él, aferrándose fuertemente a la cintura de la muchacha—. Te juro que de verdad tuve muy en cuenta nuestro aniversario, no sé cómo es que justo se me pasó que era hoy, a pesar de haber intentado no olvidarlo —suplicó, pero ella prefirió ignorar sus excusas—. Por ahí ya estabas queriendo dejarme por lo que considerás un mejor partido. Pero de última, que sea con cualquiera, menos con esos dos —se dirigió a AshesNight y Raiden, que estaban sentados a unos metros—. O mejor, con nadie. A veces lo más idóneo en estos casos es quedarse sola, hasta darle otra oportunidad a tu ex. Y solo a tu ex. Las veces que sea necesario. Es una regla no escrita, creéme.

    Luego de aquel discurso de arrepentimiento, se sobrevino un silencio considerable, en el que apenas era audible el “tic-tac” de un reloj de pared. Esta vez Raiden fue quien decidió hablar.

    —Bueno, supongo que ya es momento de que nos retiremos —comentó, al mismo tiempo que se ponía de pie para abandonar el sofá—. Muchas gracias, Wababy. Fue una velada muy… delirante, y agradable también, debo reconocer.

    AshesNight se prestó a secundar lo expuesto por su compañero. Ambos jóvenes se tomaron de la mano y abandonaron la estancia después de las despedidas protocolares, cerrando la puerta cancel. La Voz, si ya se encontraba asombrado y fuera de sí, eso le dejaba aún peor. Esos dos tenían algo, y hasta ese momento no lo había percibido. «Ah, pero resultó ser que ese par andaba con lo suyo. Y yo que ni me di cuenta. Me preocupé al pedo, hice cualquiera. Quedé como un salame, qué aparato que soy», pensó él. Soltó a la chica y se dio a recuperar la compostura, permaneciendo avergonzado a causa de todo el malentendido y la confusión. Resolvió pedir una sentida disculpa también. Wababy se rió animadamente.

    —¡Cómo caíste en la broma! Debiste ver tu cara, no tiene precio. Fue chistosísimo —dijo ella, despojándose de toda animadversión.

    —¿Lo de esta reunión y el aniversario fue una broma? Menos mal —respondió él, tranquilizándose.

    —No, lo del aniversario no. Lo de terminar la relación, esa fue la broma —puntualizó Wababy—. Aún me debes un regalo, y que esta vez no se te olvide. O ya que estamos, me pareció oír que tenías planes para presentarme a tu madre, ¿verdad?

    El joven se dio por vencido. Y bien merecido que lo tenía. Se dejó caer sobre un amplio sofá porque ni su cuerpo ni su mente daban para más. Se supone que una promesa es una promesa, aún si solo se había hecho con intenciones de alardear. Por solo pensar en el día tan alocado que había tenido y que vendría otro similar en el futuro, se dejó dominar por una resignación catatónica. En fin, debía descansar para reponer sus fuerzas, este aniversario (y sus temidas consecuencias) quedaría marcado a fuego en su enrevesada memoria. Tanto como para no volver a olvidar jamás una fecha como esa.



    BONUS: "Here We Go Again..."

    La partida se desarrollaba con altibajos, pero con el disfrute que ocasionaba un buen videojuego multijugador en línea. El nivel de todos los participantes era el esperable, por lo que a cada minuto que pasaba, el encuentro se tornaba más entretenido. La voz, desde el otro lado del auricular, consideró tener una oportunidad para hacer un comentario.

    —Así que volviste hace poquito al foro, ¿eh? Seguro que ya tenés otra buena idea para una actividad —desde el fondo se oía el eco del sonido de unas teclas siendo oprimidas frenéticamente.

    Wababy sintió cierta sensación halagadora al escuchar eso.

    —Por supuesto, tengo pensado algo genial para el aniversario de este mes —dijo ella, con un poco de orgullo.

    —¿Aniversario? —la pregunta fue hecha con esa sensación de estar prestando la debida atención a la charla, pero sin desprender la vista del monitor ni por un segundo.

    —Sí, el foro cumple diez años estos días. Es mucho tiempo, la verdad —había un dejo de nostalgia en las palabras de la muchacha.

    —Mucho tiempo, casi como los seis años que se está tardando el tarado de Yandere Dev para terminar su juego —los dedos no dejaban caer aceleradamente sobre el teclado—. Todo un loquito, ese pibe.

    Ella casi no entendió cómo era que habían terminado hablando sobre Yandere Simulator. Aunque no era la primera vez que una cosa llevaba a otra.

    —Y contáme, ¿en qué va a consistir esa actividad que tenés en mente —el tópico principal hizo su regreso de forma práctica y conveniente.

    Wababy se tardó unos segundos para responder, no tanto por sumergirse en el gameplay, sino por querer exponer adecuadamente la manera en que había alcanzado a pergeñar su idea.

    —Bueno, como la palabra “aniversario” puede tener una connotación sentimental, quise hacerlo a la manera de las parejas de novios, pero con algunas condiciones.

    —¿Cuáles serían esas condiciones? —interpeló la voz, llegando a la conclusión de que las condiciones eran un tropo magnífico para hacer todo mucho más interesante.

    —La norma es tirar un dado para elegir un objeto que sí o sí deberá ser incluido en el texto. Cosas como un suéter navideño, una pluma sin tinta, un broche para pelo, unos calcetines impares, y así —Wababy dio por concluida su aclaración.

    —Ah, cosas que vos misma habrás encontrado al revisar tu habitación —opinó la voz muy perspicazmente, aunque sin malas intenciones.

    —Eso no es cierto —se apresuró a contestar la chica, tomando todos los objetos que tenía alineados cerca de su PC y poniéndolos nuevamente en sus respectivos lugares.

    Desde el otro lado, la voz escuchaba el ruido de varios objetos cayéndose al suelo o unas estanterías que eran sacudidas inintencionalmente.

    —Ese debe ser tu perrito, otra vez haciendo bardo —dijo él, una vez que sintió que ella volvía a colocarse sus auriculares.

    —Sí, es mi perrito, claro —y se volteó para observar al can, que estaba durmiendo en un rincón. Dormitaba unas 23 horas al día, rara vez se lo veía despierto al “haragán” ese—. A veces se pone muy inquieto, el traviesillo —añadió Wababy.

    —Dale, después me contás cómo te fue en la actividad. Tengo un hambre, ya —la partida había terminado oportunamente cerca del horario de la cena—. Hasta luego.

    Después de la despedida, ella cerró sesión en el juego. Al recordar el concurso, pensó en la reacción que tendrían los demás usuarios al ver el tema. Recordó que era momento de crearlo, así que abrió la ventana de su navegador y se dirigió a la página del foro. Tocó el botón de “publicar tema” y comenzó a redactar.










     
    Última edición: 5 Agosto 2020
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    InunoTaisho

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    ☺☺☺☺... claro, no podías faltar tú por el título tan rimbombante!!! Gracias por participar, mi buen amigo.

    Y empiezo por el final, sin duda alguna tú y Wabita tuvieron cierta charla similar mientras destrozaban el foro Gamer intentando terminar su interminable juego de 999 vidas... ☺☺. Soberbia conclusión.

    Y ahora, entremos en materia... en serio que La Voz (el cual supongo no eres tú... ☺☺☺) al principio me dio algo de asquito con su falta de higiene y de madurez... en serio que sin bañarse por semanas, usar la ropa usada dos veces, allanar moradas ajenas, pasar unas horas en el bote, bueno, todo eso fue el preludio de algo hilarante al final. Sus celos enfermizos por "cachar" a su novia siéndole infiel, y con dos!!! OMG, Raiden y AsheNigth ─tengo que buscar las referencias─debieron estar muriéndose de la vergüenza por semejante espectáculo (y seguramente pensaron "Pobrecita de Wabita, ¡qué tipo tan desagradable y feo tiene por novio!"); al final tuvo que admitir, tras olvidar el obsequio con el cual pensaba impresionarla, que había sido un pobre idiota sin remedio y sin cerebro... menos mal para él que Wabita es muy comprensiva, yo lo hubiera mandado a la congeladora por un par de semanas a ver si así se le quitaba lo menso.

    Muy divertido sin lugar a dudas, tenés mi voto de confianza después (obviamente) de mi propio escrito, el cual espero subir pronto... ☺☺☺
     
    Última edición: 5 Agosto 2020
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    wasabi

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    Lo que me reí con la historia no es normal, jaja. Debo admitir que solté algunas carcajadas a costa del pobre Shushu, aunque leería tu fic mil veces sin dudar.

    Me encantó el enfoque que le diste y esos modismos argentinos, la verdad es que tengo una fijación por escuchar hablar a los argentinos (¿cuenta como fetiche?), te agradezco que los hayas incluido en el personaje de "La Voz". Que usaras a Rider y Ashen fue aún mejor, los pobres sufriendo por los celos de él sin entender nada y al final se fueron agarrados de la mano dejando todo aún más gracioso y confuso.

    Y bueno, al fina hasta yo me asusté porque lo iba a dejar, me iba a reprender a mí misma el porqué se iba a enojar por ese regalo tan malo que resultó bueno con la actitud de ofendido.

    Es increíble que escribieras tan bien una comedia sin perder la calidad de tus historias y sin forzar ningún chiste, todo se siente tan natural y bien realizado que es aún más gracioso de lo que esperas. La extensión no fue ningún problema, comencé a leer y no pude parar por saber cómo terminaría el juego y aniversario más bizarro del mundo.

    Espero que en próximas actividades incluyas a "La Voz" que es sin duda una de tus mejores creaciones.

    Muchas gracias por participar. <3
     
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    Mana

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    Debo admitir que, después de la larga lectura de casi una hora (a veces mientras leo me distraigo y pienso en otras cosas y debo releer para comprender, me pasa muy seguido en casi todo lo que leo) fue muy agradable, gracioso e interesante de leer.

    ¡Ey! Dicc, sabes que adoro todos tus escritos y este te quedó hermoso uwu.

    Me encantó cómo el protagonista se fue desarrollando al principio a tal modo que hasta yo me lo imagino y eso es lo interesante el poder imaginármelo.

    Aunque también he de admitir que cuando leí que no se bañaba y eso, fue como un poco "¿Qué? ¿Semanas?" Wababy, date cuenta, es broma. ^^'

    Aunque admitiré que yo sí me hubiera enojado si se olvidan de una fecha tan importante, soy muy sentimental, perdón. :'c

    Fue inesperado el final cuando se toman la mano y se van, quedé... O.o

    Bueno, es divertido tener un novio celoso que te cele por cualquier cosa, más que todo es divertido ver cómo se ponen xd.


    Y bien, que más te puedo decir, halagar tu bella forma de escritura y redacción, con un amplio léxico uwu. Es hermoso y agrada tanto la lectura.

    Bello escrito, mucha suerte, y... :3


     
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    Lo primero que he pensado según iba leyendo ha sido ¿quién es "La Voz"? Sentía que me estaba perdiendo un chisme.

    El primer acto es el que más me ha sorprendido. Poder tirar el despertador me ha dado muchísima envidia, algunas mañanas me quedo con ganas de tirar el móvil al suelo en cuánto suena el despertador pero, mi mente racional me dice que no puedo hacerlo... una lástima. Es el relato que más me ha gustado por sus dos giros inesperados. Primero descubrir que estaba acelerado por nada, todavía quedaba tiempo para el aniversario. Segundo, y mi favorito, sorprenderme porque llevaba dos semanas viviendo en una casa ajena. ¿Cómo es posible estar en una casa que no es la tuya y no darte cuenta? ¡Ésto me ha matado! Tan divertido.

    El segundo acto referente al juicio me ha dejado con ganas de saber más, aunque todo un acierto hilarlo con la elección del regalo para relacionarlo con la historia posterior y que todo tenga una unión.

    La aparición de Wababy genial. Toda la escena de la pareja me ha ocasionado sentimientos encontrados, algunos ya los han mencionado. El hecho de que no se haya duchado en dos semanas, reutilizar tanto la ropa... ha sido en plan: ¡Haz que se duche por lo menos! La parte de los celos, que termina generando una situación muy cómica, con los dos amigos que terminan incluso siendo pareja y eso hace que "La Voz" sienta que sus celos eran infundados, me ha gustado ese broche final. El protagonista celoso, que ella se siente halagada de su reacción de vez en cuando, me cuesta entenderlo. Pero creo que eso es un problema mío de experiencias pasadas, así que todo ok. El regalo curioso a más no poder, calcetines impares. No sé qué cara pondría si alguna vez me regalan algo similar. Además, es genial que el protagonista intente darle la vuelta y hacerse el ofendido. No sé por qué, pensaba que al no conseguir un regalo material usaría la excusa de haberle dicho a su madre de querer presentársela como regalo, adornándolo con palabras sentimentales.

    Una de las cosas que más me ha gustado es el contraste, con un léxico más rico en el narrador y un vocabulario más informal en los diálogos de él. Mis partes favoritas son cuando habla por teléfono. Le sale ese acento argentino muy marcado y es súper divertido leer cómo se frustra y no le queda otra que retractarse en muchos momentos. Adoro cuando habla de forma tan coloquial.

    Esta parte brutal:
    Creo que es de las que más me he reído.

    Obviamente no puedo olvidarme del bonus. Transmite una camaradería envidiable, es una escena muy tierna y divertida. Especialmente por esas escenas que ambos intuyen que está pasando sin la necesidad de verlo, sólo con la ayuda de los sonidos, claro signo de conocerse en profundidad. Éste último definitivamente me ha encantado. Además, hace una clara alusión a la actividad que ha incitado éste gran relato.

    Sabes que me encanta cómo escribes, todas tus historias son muy interesantes, entretenidas y amenas. El vocabulario que usas es muy rico y siento que siempre aprendo algo. Disfruto mucho leyéndolas, así que gracias por compartir tantas historias en el foro.
     
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    Brunchi

    Brunchi Usuario popular

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    Buenas, después de días y casi un año, me encuentro en esta situación de comentar.
    Sin duda, debo ser sincera porque no puedo mentir,
    "No entendí ni un huevo" pero en ciertas partecitas como:
    Me dio cierta empatía, y recordó a la frase de una maestra de literatura, una peruana que calcó en mí, la frase:
    "lindo, barato, bonito".
    Y esta parte sin dudas si logró hacerme reír, porque de ser sincera.
    Me leí el texto DOS VECES, porque la primera no entendí nada y realmente me quedé en blanco ante todos los actos, me sentí ridícula de no saber objetar algo, me sentí muy sacada de onda por no entender de quienes se hablaba, ni conocer, (estar desaparecido hace mal), la segunda vez ya lo leí en compañía de un amigo medio gamer y valga la redundancia hace unos pocos días el mismo había caído en esta petulante y dichosa mala suerte en un monopoly en Plato. Por ende, se sintió identificado, por lo que tal vez, en sí éste nuevo género al que has intentado escribir y desenvolverte, no me haya generado una gracia como lo esperado, pero la reacción comprensiva por otra persona cercana, si que me generó gracia.

    En general, todo ha sido sin duda, bastante interesante, creo que volver a leer escritos tuyos me creó más desorientación que de
    "costumbre", y como siempre con tus grandes proezas de hablar tan culto que han revuelto "nuevamente" mi mente, ante mi vocabulario común y que tuvo que ir a buscar el diccionario. Gracias por las vistas(?

    Buen intento, pero creo que no soy de este tipo de humor o ambiente de comedia. Esperaré una que me pueda hacer reír, haber si lo logras. Suerte!

    Salud y mucha lokura!
    Labiuncchi se despide owo7
     
    Última edición: 18 Agosto 2020
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    Donna

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    Ah pero este tipo es un mamarracho total; digo, no sé, al principio pensaba que "La Voz" se trataba de una representación de algún ente o algún rasgo personal común (tipo, todos tenemos un "La Voz" dentro nuestro que nos saca a relucir nuestro mamarracho interno), pero al final resulta que literalmente el tipo es una voz tras el auricular que por ahí te lo encontrás en el quiosco de la esquina cual vampiro evadiendo la luz y comprando frituras.
    Y digo, también, pobre Wababy, y yo que estaba contenta de que le iba a cortar al mamarracho, y al final le perdonó. A lo mejor es porque inconscientemente teme quedarse sola, por lo que terminó saliendo con el tipo más mamarracho que se encontró, ya que sabe que no va a ser más que una simple voz tras el auricular; entonces, uno, satisface su necesidad psíquica de no estar "sola" y, dos, tener un novio que casi no está presente, lo que te permite "putiar" por ahí como una campeona. (?)
    Es que esa es realmente la única forma que tengo de explicarme por qué sigue con él. A lo mejor es una mina piolita o que se yo que le vio... en todo caso "La Voz" es un tipo re afortunado por tener a alguien así a pesar de las mil y una cagadas que se mandó en cada acto, te juro no dejó ningún acto sin un pedacito de roña. Pobre Wababy, creo que ella es la verdadera víctima de esta historia.
    No te voy a negar que el escrito me hizo reír bastante, y cada acto me pareció más hilarante que el anterior. Entre que me sorprendía de las tantas desgracia de La Voz (muchas de ellas con las que, con mucha culpa, me identifiqué) y de las situaciones taaaan inoportunas que le ocurrían desde que llegó a la casa de su novia, llenas de desafortunadas y coincidentales referencias sexuales.
    En fin, creo que esto es un buen retrato de la comunidad o colectivo "mamarracho" que aún luchan desde sus sofocados y oscuros habitáculos para tener algún tipo de reconocimiento oficial y así exigirles a nuestros gobernantes mejores equipos y fibra óptica para mamarrachear como la gente, que algunos encima que son mamarrachos pretenden jugar en un Windows XP todo baqueteado de 16bits y que el juego les corra bien. Me encantó, que querés que te diga, tiene todo lo que me gusta en una buena obra de fin de semana, sátira y referencias para ociosos.
     
    Última edición: 20 Agosto 2020
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    AshenKnight

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    La verdad, mi aparición aquí, ha sido una de las mayores sorpresas en linea que he tenido. Me divertí bastante leyendo este relato, quedo increíble.
    Fue divertido pasar una velada con Wababy, Raider y "La Voz", a pesar de esa escena algo incomoda que ocurrió por los celos del novio
    Y bueno, esa retirada con Raider...jeje...no sé que decir.

    En cuanto al prota, a pesar de que no cuido mucho de si mismo que digamos, me saco varias risas con su actitud y esas improvisaciones que se le ocurrían.

    La narración esta genial, tus léxicos argentinos me encantaron y me los imaginaba con el acento respectivo, la verdad ha sido una tarde interesante y divertida gracias a esta historia, felicidades colega.
     
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