Historia larga Trinity Cross

Tema en 'Novelas' iniciado por Sahuaro, 10 Diciembre 2019.

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    Sahuaro

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    Trinity Cross


    En un mundo controlado por el dinero, la política y la religión, cosas como la fe y justicia se han convertido en conceptos de conveniencia. En un mundo así de gris, Virtutis Rubra Avis, un grupo de cazadores a sueldo mantiene un muy delicado balance en todo eso. Cazando a demonios, ángeles y demás entes sobrenaturales. Vahn Loreher, tras ser víctima del ataque de un demonio, ve en este grupo la oportunidad de descubrir la verdad detrás de la muerte de su padre y el cambio de su desaparecida amiga de la infancia, Evangeline. Pero lo que comienza como un interesante trabajo como cazador de lo sobrenatural y un medio para esclarecer su pasado, pronto se convierte en la línea divisoria, la única línea clara entre la vida y el mundo que él conoce, de un mal antiguo, imparable y creciente.


    Tres cruces abrirán el camino
    Dos almas se volverán una
    Quedará claro un solo camino, un solo destino





    Buenas tardes a todos.

    Hoy vengo a compartirles lo que es mi trabajo mas importante de momento. Esta es una novela que por años vengo ya trabajando... ha tenido sin numero de cambios, ediciones, fuentes de inspiración y bloqueos que me es imposible no llamarle el trabajo mas cercano a mi corazón. Es una historia en la que he puesto mucho empeño y aunque se aun tiene muchas fallas y áreas de oportunidad, hoy quiero compartirla con ustedes en esperanza de que sea de su agrado y que me puedan compartir sus opiniones, observaciones y criticas al respecto.

    Les comparto la portada de esta:
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    -- Novela en Hiatus por revisión y redacción --​
     
    Última edición: 23 Diciembre 2019
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    Sahuaro

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    Título:
    Trinity Cross
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    7991

    Primera cruz


    Aunque aquel día era gris, nublado y ligeramente húmedo, solo se requería la sonrisa de un pequeño niño para iluminar hasta el más pesado ambiente. La risa de ese pequeño llenaba de música aquel parque de diversiones dominado por el ruido de la gente, los espectáculos y los juegos mecánicos. Con alegría avanzaban por entre la muchedumbre, el pequeño niño en hombros de su padre, hacia el puesto de refrigerios. El infante, alzando los brazos, sentía que podía volar por sobre toda la gente e incluso alcanzar las nubes y hacer aparecer al sol. Con mesura el padre daba pequeños brincos para darle más aire a su hijo el cual dejaba escapar una carcajada con cada uno de estos. Finalmente, tras un corto recorrido, el padre coloco al joven a su lado para juntos esperar su turno y pedir un dulce refrigerio. El pequeño, el cual no dejaba ir de la mano de su padre, volteaba a todos emocionado de vislumbrar cuál sería su nuevo objetivo... que nuevo juego llamaría su atención o que camino los llevaría a encontrar nuevas experiencias. Sin embargo y a pesar de lo radiante de su mirada, el cielo alrededor de ellos no hacia otra cosa más que ennegrecer más y más... con cada instante aquellos que les rodeaban se vuelven más y más distantes. El pequeño niño es incapaz de ignorar lo que ocurría a su alrededor y voltea a ver su padre mientras jala de su mano. Este solo le mira y le sonríe, totalmente ignorante del cambio que les rodea.

    Aquel niño, aun en su inocencia e inexperiencia, puede notar que algo está mal... terriblemente mal. El miedo crece en su semblante a la par que la oscuridad se vuelve más profunda y, entonces, desde esta, una mano retorcida se extiende. El pequeño infante se paraliza aterrado, incapaz de gritar o voltear hacia un lado. La mano se abalanza al frente y se convierte en un brazo, el brazo en un torso y el torso en una figura negra y grotesca. Con su brazo aun extendido, apunta hacia ellos amenazantemente. El cielo, negro y escarlata, el horizonte, oscuro y pesado. Aquel padre se voltea lentamente y tras notar aquella ominosa presencia, salta sobre su hijo. El pequeño no puede respirar del miedo que le invade... solo puede ver directamente a los ojos rojos que aquella presencia que los observa. Entonces todos se apaga para el joven... puede sentir el pecho de su padre sobre su rostro y finalmente, un terrible y ensordecedor estruendo.





    —¡Ah! —La alarma del despertador me saca de mi incomodo sueño de manera súbita y violenta. Mi corazón pesa tanto por lo agitado que se encuentra como por aquella terrible pesadilla que no me dejo dormir bien. Dejo caer mi rostro sobre mis manos a la par que trato de recuperar mi calma como mi aliento... no he hecho más que despertar y ya estoy agotado este día, cielos. Volteo a ver el despertador con ojos cansados, jueves, 7 de la mañana.

    —Maldición, olvide quitar la alarma...

    Normalmente esta sería mi hora de levantarme, arreglarme, desayunar e irme a clases, pero hoy no tengo que hacerlo. No por el resto de esta y la otra semana. Agobiado por los recuerdos de aquella pesadilla me dejo caer sobre la cama, clavando mi mirada en el techo. Ya no puedo conciliar el sueño, mi mente y mi corazón están totalmente enfocados en ese desagradable sueño que desde hace ya años arruina mis noches. Al voltear a ver mi reloj para distraerme recuerdo el por qué tengo tan vivo en mi mente ese momento. Aunque sigo desganado y sin energías, logro levantarme de la cama y ponerme en marcha hacia la cocina.

    —Hoy se cumple otro año… —Por unos momentos lo había olvidado, entre recién despertar y el shock producto de mi pesadilla, no recordaba que hoy es el aniversario de la muerte de mi padre. Ya han pasado... aah… 6 años, y desde entonces no hay día alguno en que no deje de pensar en él y en lo que ocurrió.

    Bajo sin muchas ganas por las escaleras con dirección a la cocina, el hambre no me abunda pero sin nada mejor que hacer, cualquier cosa es bueno para distraerme de este terrible sabor de boca que me aqueja. Bajo la escalera, doy vuelta en un U al final de estas y ahí, cruzando el marco sin puerta se encuentra mi madre, cocinando de manera serena el desayuno. Un familiar dejo de vergüenza me inunda por lo ocurrido… pero no por nada es familiar, tanto que rápidamente lo supero, ella por su lado me ve entrar a la cocina y sin decir nada, solo deja escapar un suspiro. Sin sueño pero visiblemente agotado tomo asiento en una de las 3 sillas que rondan la mesa y mi madre sin necesidad de que le dijera algo al respecto, dispone un plato de huevos fritos y salchichas asadas para mi… lo cual solo puedo decir que me preocupa. — B-buenos días mama — digo finalmente rompiendo el incómodo silencio que había entre nosotros. No tuve respuesta. Ella seguía cocinando lo que sería su propio desayuno. Su molestia era más que clara a pesar de la falta de palabras. Su rostro no lo denotaba, pero su silencio sí.

    —Se va a enfriar tu comida Vahn —finalmente dijo tomando asiento frente a mí, colocando otro plato de lo mismo para ella. Todo lo que pude hacer fue bajar la mirada, un poco en molestia, otro poco en vergüenza. Ya sabía a donde iría esta conversación… no era la primera vez después de todo y a pesar de que ella deseara fuese la última, no podía prometérselo.

    —Vahn, esta es la segunda vez en este año y la quinta en lo que va de toda tu secundaria. Una mas y te expulsaran y con tus registros, no te aceptaran en ninguna otra escuela mas.

    Sus palabras fueron directas y sin colchón alguno. No era de sorprender como dije, con esta es la segunda vez que me suspenden de la escuela en este año y, si, la quinta en todo lo que llevo de esta escolaridad. Una mas y me expulsaran.

    —Lo siento mama, pero es que…

    —No lo digas, por favor… siempre es por lo mismo

    No pude ni siquiera terminar de decir lo que quería antes de que ella me interrumpiera, y si, era por la misma razón que en ocasiones anteriores. Pelearme con otros. Para la escuela no era importante el porqué, solo el hecho de que constantemente terminaba envuelto en peleas con otros chicos de mi escuela

    —Lo siento… pero tenía que hacerlo… — tras escucharme decir eso, todo su enojo y frustración se escapan en un profundo y largo suspiro. Inmediatamente después deja su tenedor sobre su plato y me voltea a ver por largo rato. Sus ojos se enfocan totalmente en los míos y no se dejan caer. Siempre que me ve con esos ojos, me siento quebrar. Con una voz resquebrajada, producto de la presión de aquel sueño y su mirada, trato de hablar. — M-mama… yo…

    —Vahn — dice interrumpiendo nuevamente, notando mi sentir. —¿y como está el chico al que ayudaste?

    Al escuchar eso mi corazón se agranda nuevamente. Nuevamente me siento quebrar pero ahora por razones totalmente contrarias.

    —El está bien, ahora lo está. Ya no se meterán con él. Les enseñe a esos brabucones a meterse con alguien de su tamaño y lo que pasa cuando abusan de alguien menor.

    —Hahahaha, ay Vahn… esas palabras, son justamente lo que tu papa hubiera dicho. — En los dos se dibuja una melancolía sonrisa —Estoy orgullosa de ti Vahn, hiciste lo correcto.

    —¡Mama, eso es justamente lo que hubiese dicho papa! Hahaha


    “Hacer lo correcto”, ese era el lema de papa… no, no era solo su lema, era su estilo de vida, su credo… y la razón por la que murió. Desde el momento que tengo memoria, lo más temprano que puedo recordar de él es diciendo es: “es lo justo” y “es lo correcto” por hacer, y esto lo llevaba desde el momento que se levantaba de la cama y pasaba tiempo con mi mama y yo hasta cuando se ponía su uniforme y salía a las calles a atrapar malhechores. De mas esta decir que él, él es mi héroe, no porque fuese mi padre solamente si no por la clase de persona que fue, por lo que me enseño y por…

    —Parece juguetón designio que hoy terminaras suspendido de clases — comento mama parando sus risas, viendo ahora con melancolía mas allá de la ventana de la cocina mientras descansa su mentón sobre su mano. Podía notar su semblante estaba enfocado en memorias mas allá de lo que sus ojos alcanzaban a ver. En ellos podía ver la misma tristeza que notaba en mi en el espejo. Dejando escapar otro suspiro, continuo —Me alegra que hayas aprendido tantas virtudes de él… eres su viva imagen, no solo en su apariencia pero también en su gigantesco corazón.

    No puedo responderle nada, no sé qué responder y no creo que pueda encontrar palabras para darle ante semejante comentario, tan triste y lleno de amor. Ambos guardamos silencio nuevamente por unos momentos hasta que notamos que ni siquiera habíamos terminado aun de desayunar.

    —¡Anda! —Me dice mi madre con un ademan a la par que ella retoma su comida —¿Qué dices si aprovechamos y le damos una visita larga a tu papa? Aprovechando que “estas desocupado”

    —¡Muy bien!


    El resto de la mañana paso de una manera muy rápida después del desayuno. Habiendo terminado de comer y ayudado a limpiar la cocina, nos preparamos para salir con rumbo a verle. En años pasados no hemos tenido la oportunidad de verlo por un buen tiempo, yo por tener escuela y mi madre por estar absorbida con su trabajo, sin embargo y como ella dijo, parecía peculiar oportunidad el que hoy justamente ambos pudiésemos estar “libres y desocupados” para estar entre nosotros y con él. Fuese como fuese, intervención divina o mera casualidad no pensábamos desaprovechar esta oportunidad. Por lo usual llegamos entrando el atardecer y podemos estar ahí con él solo media hora, máximo una antes de tener que regresar en uno de los últimos trenes del día, pero ahora podremos aprovechar mejor el tiempo. En retrospectiva parece una necedad haberlo enterrado tan lejos, en su pueblo natal, pero él amaba su pueblo. No hubiese sido correcto enterrarlo en cualquier otro lugar.


    Dadas las 10 de la mañana salimos, mama y yo, con rumbo al pueblo donde mi padre nació y siempre expreso que, de morir, le gustaría fuese donde lo colocáramos. Por nuestra situación económica, mantener un auto no es una opción… ya gasta bastante manteniendo la casa ella sola y pagando mis estudios así que no tenemos otra opción que movernos a través del transporte público. Ya estamos acostumbrados ambos a esto, ella para ir a trabajar y yo para ir a la escuela todos los días. El trecho hasta el pueblo es largo aun en tren, pero con el tiempo extra que le hemos ganado a otros años hace que el trayecto, por primera vez en años, sea uno sin presiones ni preocupaciones, o así me gustaría fuese. El tren se encuentra moderadamente lleno, nos cuesta un poco movernos entre la gente pero una joven pareja con una sonrisa nos regala a mama y a mí un par de lugares, los que ellos estaban apenas usando. Agradecidos, mama asiente el gesto con una sonrisa y se sienta junto a la ventana y yo de lado del pasillo. Nuestro viaje continuo y a pesar de la serenidad y motoneidad con la que el tren avanza y se menea debajo de nuestros pies, la verdad es que aún ahora no puedo evitar pensar en aquel sueño. De tantas veces que me ha despertado por las noches, ya le conozco a la perfección al punto donde incluso despierto puedo visualizar de manera perfecta todos los detalles. Volteo para ver por la ventana del tren el cómo lentamente se mueven y pasan las nubes y montañas a la distancia, con cada parpadear, el reflejo de aquella descarga se dibuja en las sombras dejadas atrás. Cada vez que el tren pasa por un cambio de riel, el golpeteo del cambio es reemplazado por el estruendo producto de un disparo. Cada vez que mi mirada se pierde en el horizonte, la retorcida sonrisa de aquel asesino se dibuja en la nada y no puedo evitar… no puedo evitar apretar el puño en… impotencia. Un dolor y una tristeza horrible me abruman, una impotencia indescriptible ahoga toda ira que pudiese tener dentro de mí y pienso que habría sido si aquel día no hubiese insistido tanto, si aquel otro día hubiese insistido mas… ¿habría el estado conmigo un día mas? ¿Habría aquel monstruo pagado el precio de su horrible crimen? Con otro parpadeo de ojos recuerdo aquellas injusticias, las noches de llanto de mi madre cada vez que le decían lo lento o difícil que se volvía la investigación. Incluso yo, un niño de solo 9 año podía comprender lo que estaba pasando, lo protegido que estaba ese maldito asesino… ¡podía ver como incluso aquellos que mi padre llamaba amigos se rendían sin ton ni son, sin esforzarse por darle justicia! Esa justicia por la que tanto lucho mi padre, esa justicia que el tanto protegía y valoraba… le dio la espalda el día que mas lo necesitaba… que mas mama y yo le necesitábamos.

    Mis ojos y mis pensamientos divagan entre la tristeza, la melancolía y la furia hasta que algo logra detenerme, unos ojos intensos fijos en mí, tan profundos que logran disipar cualquier otro pensamiento de mi mente. Su mirada instantáneamente me hace sentir incomodo y con mal estar, a pesar de la distancia noto el color ambarino de sus pupilas y el vacío en medio de ellas. El hombre está parado a la distancia, unos cuantos metros, lo suficiente como para que cualquier otra persona no molestase en fijar su atención de manera tan penetrante en alguien que no estuviese mas cerca. Era alto… muy, muy alto, casi topando su cabeza con el techo del tren, y su semblante era sombrío, en parte por la pesada gabardina marrón que llevaba puesta como por lo marcado y demacrado de sus facciones. Su rostro estaba lleno de arrugas y sombras, probablemente producto de lo alargada y afilada de su cara. Su mirada estaba clavada en mí y su expresión era una entre perturbadora a inexistente… un extraño y muy, muy incómodo punto medio. Pasaron segundos desde que sus ojos y los míos se encontraron y este no se inmuto. Yo por otro lado voltee la mirada varias veces esperanzado de que finalmente él también lo haría… pero no. Cada vez que regresaba la mirada, el seguir ahí, fijo, inmutado. Sus ojos, para hacerlo peor me comenzaban a recordar a los de aquel sueño, a los de aquel asesino. Desprovistos de sentimiento positivo alguno. Comenzaba a inquietarme, a sentir nauseas, coraje y hasta… un poco de miedo. Estaba acostumbrado a ser visto con furia, burla y muchas otras cosas más, pero nunca con semejante falta de emoción e intensidad.

    Y fue entonces cuando de la manera más terrorífica posible que puedo imaginar… se sonrió.

    No pude resistir mas. Aquella horrible y retorcida sonrisa me congelo hasta los huesos. En ese momento algo me toma de la mano y me saca de mi horrible trance.

    —¡Vahn! ¡Vamos a perder nuestra parada, apúrate!

    Tirando de mi brazo mi madre me saca de mi momentánea parálisis. Me cuesta reaccionar por unos instantes pero al escuchar lo que me ha dicho, rápidamente caigo en cuenta de cómo perdí la noción del tiempo. —¡Ah, ya voy! —Exclamo totalmente sorprendido, tanto por caer en cuenta que ya habíamos llegado como por el hecho de recuperar el control sobre mí mismo. Apresurados avanzamos a pasos largos hacia la puerta ahora abierta del tren, pero mientras lo hacemos no puedo evitar voltear hacia atrás. Mi corazón se hunde al no verle mas… aquel tipo no se encontraba mas. A pesar de la muchedumbre, semejante individuo de gigantesco cuerpo, sombrío porte y terrorífico rostro no se podía simplemente pasar por alto. ¿Acaso simplemente lo imagine? Pudiera ser… en aquel remolino de emociones, inconscientemente pude haber creado algo reminiscente de mis pesadillas, un sueño lucido. Eso explicaría el vacío que sentí en sus ojos y el sentimiento tan desolador que sentí en su presencia, mas no puedo quitarme de encima el horrible sentimiento de cuan real, cuan vivido se sintió…

    —¿Qué pasa Vahn? —Pregunta mi madre al notarme tan cabizbajo y perdido en mis propios pensamientos.

    —N-no es nada mama… solo estaba pensando —Le conteste de manera apresurada, buscando calmarla y de cambiar el tema, pero mi obvio tartamudeo me delata.

    —¿En tu papa? — Pregunta ella con una sonrisa melancólica

    —Si… —Miento

    Quisiera poder hablar mas abiertamente sobre mi papa, sobre lo mucho que significo para mí, sobre lo mucho que lo extraño y lo mucho que quisiera que viera cuanto nos esforzamos mama y yo en seguir sus pasos. No encuentro las palabras mas no es necesario… si hay alguien en este mundo que comprende lo que siento, esa persona es mi madre.

    —No lo pienses mucho Vahn. Recuerda, no lo pienses tanto con la cabeza, siéntelo mucho con el corazón. —Me dice con una sonrisa a la par que se pega a mí. No puedo evitar sentir un candor muy apacible tanto en mi brazo como en mi corazón…

    —Ay mama, ¿ahora quien está pensando en lo que decía papa? —Esas palabras eran las que usaba papa infinidad de veces para justificarse. Cada vez que hacía algo ridículo o tonto que hacía enojar a mama, o cada vez que brincaba a la acción para proteger y salvar a otros, esas eran las palabras que el usaba. Uno sabe lo que es lo correcto, no lo tiene que pensar mucho… pero incluso cuando uno no está seguro, lo correcto es lo que tu corazón te dicta a hacer. En el calor de la batalla, del peligro inminente, él siempre fue un héroe que sabía que era lo correcto y reaccionaba rápidamente si no fuese con la cabeza, con su corazón.


    El pueblo de mi padre era un lugar muy calmado y bello, una pequeña villa lejos del bullicio de la ciudad, con solo un puñado de dueños de automóvil y muchas casas que muchos podemos ya considerar como rusticas. Los tejados de colores contrastan de manera muy bonita con los colores mudos de la roca, ladrillo y madera de la que están construidas las casas. Conforme avanzamos la amabilidad de la gente que nos saluda mientras pasamos me hace olvidar a aquel hombre del tren, lo cual trae gran calma a mi semblante, y es gracias a esto que nuevamente reanudo conversación con mi mama, hablamos largo rato de su trabajo, así como de la pelea que, aunque épica, fue la desencadenadora de mi mas reciente suspensión. Entre risas y regaños, finalmente llegamos a la entrada de lo que es nuestro destino… el cementerio del pueblo. Ah pesar de ser un pueblo humilde y relativamente pequeño, su larga historia se denota en el tamaño de su cementerio. Su fachada gris con grandes portones de hierro negro daba una tétrica y típica sensación de escalofríos, sin embargo, ya estábamos tan familiarizados con esta que su mera imagen mas que asustarnos o deprimiros nos brindaba la alegría de saber estábamos ya a solo unos 10 minutos mas o menos de ver a aquella persona que extrañábamos tanto. Sin perder tiempo (a pesar de que no nos faltaba el día de hoy para variar) nos adentramos en el cementerio, caminando a lo largo de su pabellón principal de roca grisácea. El lugar estaba repleto de lapidas de todo tipo y tamaño y entre ellas gran cantidad de árboles y plantas crecían. Realmente si eras nuevo ahí, se te haría el lugar perfecto para grabar una cacería de fantasmas, pero también, cualquiera que fuese aficionado a semejantes temas o que siquiera se tomase la molestia de preguntar, sabría que este cementerio es tan pobre en historias de terror que bien podría estar bendecido hasta 10 metros bajo tierra.

    —Mmm, me pregunto si ya habrá pasado la misteriosa visita de tu padre… —Pregunta mama de manera repentina y particularmente interesante. Por 6 años ya, desde que murió hasta el año pasado, cada vez que venimos a visitar a papa encontramos un ramo de flores frescas dispuestas. No sabemos quien es ya que siempre que llegamos, que de por si es tarde, ya están ahí; asumimos quizá sea algún amigo suyo con el que se perdió el contacto ya que familia no tenemos, ambos mama y papa eran hijos únicos y jamás conocí a mis abuelos, murieron antes de que pudiese tener edad suficiente para recordarlos.

    —Mmm, no lo sé —respondí de manera honesta.

    —Sería interesante finalmente conocerle en persona, ¿no lo cree? —insistió. Honestamente, no lo sentía así…

    —No lo creo… —conteste de manera tajante lo que tenía en la mente. Me costaba mucho pensar que alguien así pudiese ser realmente alguien que valiese la pena conocer. Si era un amigo de mi papa, probablemente era alguno de aquellos que le dieron la espalda cuando mas los necesitábamos y en su sentimiento de culpa, hacen esto año con año para reconfortarse ellos mismos. Con mucha mas razón no puedo perdonar a esa clase de personas. Volteo para ver a mama y ella solo me ve con una cara de reproche, nada satisfecha con mi corta y negativa respuesta.

    —Ay Vahn… ¡Ah! —Repentinamente se detiene y, sobresaltada, da un brinco a la par que se voltea de regreso —¡Vahn, adelántate, hablando de flores recordé que no hemos comprado ni una nosotros!

    —¿¡Mama!?, ¿¡Que importan las flores!? —Exclamo tanto sorprendido como fastidiado de que se preocupe por eso, especialmente en este punto, sin embargo, ya es muy tarde… a pesar de su edad, mi madre corre como atleta olímpica… o esa impresión da al tan rápidamente desaparecerse entre los árboles a lado de camino. No iba a regresarme y perseguirle, no tenía objeto ya, lo mejor era simplemente seguirme de largo y quizá aprovechar para variar el tiempo que tengo solo para estar con él. Llevándome la mano a la nuca, dejo escapar un suspiro y a la par una sonrisa. Oh bueno. Dándome vuelta reanudo mi camino. El gris de las lapidas se perdía fácilmente entre el gris del nublado cielo si no fuese por la gran cantidad de árboles que acogen el cementerio, mas aun la humedad del ambiente les da un hermoso lustre verde a las frondosas copas. Es una lástima que nadie este alrededor para apreciar tan peculiar belleza. Es raro que un cementerio traiga tal paz...


    El camino lo conocía bien y reconocía todas las vueltas y lugares distintivos, así como incluso los nombres de aquellos que dormían en las tumbas más llamativas así que no me tomo mucho llegar a donde realmente quería llegar, el lugar de descanso de papa. Cual no fue mi sorpresa al dar la última vuelta y ver ahí, frente a la sencilla lapida de mi padre a alguien hincado, con un rosario entre manos, orando. Le observo de lejos, tratando de discernir quien es quien se encuentra ahí, mas no distingo mucho de esta persona y a su par, aquella persona no parece haberse percatado aun de mí. A pesar de la distancia puedo notar fácilmente el largo y negro cabello que le cubre tanto la cabeza como la amplia capa o gabardina que porta, la cual le cubre su cuerpo completo. Una chica se encuentra rezando en la lápida de mi padre. Intrigado, comienzo a caminar hacia ella, tratando de verle el rostro. Conforme avanzo distingo el movimiento de sus pequeños y rosados labios, puedo leer de estos el cómo recita un padre nuestro. En sus manos parece jugar con algo… un largo collar con una cruz y varias cuentas, las cuales las pasa entre sus dedos conforme ora a ojos cerrados. Al ya estar a solo unos 5, 6 metros me detengo… no porque quisiera hacerlo si no porque finalmente se percata de mi presencia y, sorprendida, se voltea hacia mi lado. Es entonces que la veo claramente, a ella, su rosto y en especial, por sobre todo, sus ojos.


    A diferencia de aquellos ojos ambarinos que tanto me paralizaron hace horas atrás, estos otros, estos ojos dorados de ella me brindaban una paz que no podía describir. Su mirada reflejaba una sorpresa serena y especial… ambos nos quedamos mirando fijamente por lo que se sintió un instante infinito. Una nostalgia muy diferente a las que había sentido en todo este tiempo me inundo… un sentimiento tan poderoso me inundo que las primeras palabras que salieron de mi boca al tratar de hablar fueron:

    —Yo… ¿te conozco?

    El rostro de la chica dio un pequeño brinco al escuchar aquellas palabras y una pequeña lagrima apareció rodando por su mejilla súbitamente. Tomando su holgada capa, descubrió una capucha y se la acomodo a la par que se ponía de pie y se acomodaba su muy largo cabello dentro de esta. Todo en su semblante me parecía muy nostálgico y familiar. Una agridulce felicidad me inundo al verla, pero al mismo tiempo una gran tristeza hallaba su camino hacia mi corazón. Era… sumamente confuso de comprender y su ligera y pequeña sonrisa no hacía mas que agregar peso al sentimiento.

    —¡Ah! ¡Lo siento, no era mi intención asustarte! Disculpa si hice algo malo, es solo que al verte te me hiciste muy familiar y… —comente apenado y sumamente sorprendido, apenas cayendo en cuenta de lo que acababa de preguntarle a esta chica y de su reacción, sin embargo, antes de que pudiese decir nada mas, ella coloco su dedo índice sobre mis labios. Su rostro blanco con tonos rosados estaba muy cerca del mío y sus ojos dorados, afilados como los de un gato miraban directamente a los míos. Con una muy suave sonrisa y una igual de suave voz, murmuro:

    —No has hecho nada malo Vahn. Todo lo contrario. Sin embargo, es mejor así… que no lo recuerdes.

    No pude decir nada… lo que dijo y sobre todo con la triste sonrisa con la que lo dijo. Sin agregar nada mas, la chica despego su mano de mis labios y, tomándose la capucha, se la coloco cubriendo bajo un velo de sombra su negro cabello, su blanca tez y sus dorados ojos. Con paso acelerado la chica avanza por donde yo vine y al tomar la vuelta desaparece finalmente de mi vista. A pesar de que pasan los minutos soy incapaz de reaccionar ante lo que acababa de pasar, ante el sentimiento tan abrumador que me inunda. Confusión por sobre todo, empapado en un amplio paño de nostalgia. El rostro de esa chica, su cabello y por sobre todo sus ojos, no puedo evitar sentir que la conozco de algún lado, pero sin un nombre y más aun, con tan misteriosas palabras no puedo evitar sentir un terrible vacío. Derrotado volteo hacia mi derecha… frente a la lápida se encuentra un ramo de flores azules, después volteo a ver la lápida de mi papa, no puedo evitar molestarme.

    —¡No te rías de mí, papá, ya sabes que nunca he sido bueno tratando con las chicas! —Sin mas que hacer, me volteo para verle de frente —¿Como has estado papá? Ya sé que es mas pronto de lo usual y que mamá no viene conmigo, pero realmente necesitaba verte.


    Es un poco raro hablarle a su tumba como si él estuviese aquí, pero para mí ya esto se ha convertido en algo de cada año. Esta es mi única oportunidad de poder contarle todo lo que ha pasado durante el año de frente. Él ya sabe cuántos problemas he tenido en la escuela por mis pleitos y aunque nunca me ha respondido... yo sé... yo quiero pensar que el estaría de acuerdo conmigo. Me diría que estoy haciendo lo correcto. Dejándome caer junto a un árbol que está a la derecha de la lápida, me recuesto y comienzo a platicarle todo lo que ha pasado, como me he sentido, como ha estado mamá y lo que paso con aquella chica que acababa de ver. Le hablo de como por proteger a un compañero de clases termine suspendido otra vez y como casi me peleo con mamá por eso. El no hace otra cosa mas que escucharme y eso es lo único que necesito.

    El tiempo pasa y el único sonido que se escucha en el cementerio es el de mi voz y el ocasional canto de algún ave. La tenue brisa de otoño acaricia mi rostro y se roba de mi boca un pequeño bostezo a la par que hago una pausa de mi unilateral conversación. Cansado y somnoliento, volteo en dirección al camino mas sigue sin haber señales de mama, luego volteo a ver las flores que dejo aquella muchacha. No me queda duda, son las mismas que año a año aparecen frente a la tumba. Sin falta ella ha venido todos los años a dejarlas.

    —Oye papá, ¿tú sabes quién era aquella chica? Ella parecía conocerte y, honestamente en cuanto la vi algo dentro de mi cabeza pareció encenderse. No sé porque, pero era como si ya conociera esos ojos dorados de ella... Aaauuhh... supongo que ya será... el próximo año cuando la... vea...




    La lluvia caía incesante y de manera monótona, ahogando el llanto de un pequeño niño cuyo mundo se derrumbaba. El chistar de las gotas era suficiente para opacarle mas no lo suficiente para silenciar de manera discreta las decenas de voces que llenaban a suspiros aquella amplia sala.

    “¿Aún no han atrapado al asesino?”, “Ya le decía yo que no se metiera con esa gente mas nunca aprendió a no meter las narices donde no debía” “Es una tristeza que los hombres buenos mueran así”

    Cada murmullo era como una navaja para el pequeño niño que moría por dentro, el hecho de tratar de comprender que su padre ya no estaría mas junto a él era suficiente para quebrantar su espíritu, sin embargo, la realización de que el fuese la razón por la que murió hacía que muriese en vida. Con cada palabra que involuntariamente escuchaba, una lagrima mas pesada que la anterior le acompañaba. Al fondo de aquella lúgubre congregación se encontraba, en una caja pesada de metal y seda, el cuerpo exánime de quien por toda una vida fue su super héroe, su mejor amigo y maestro de la vida. Aquel hombre que por años y años le enseño a lo que para él era una verdad absoluta… ser justo. Sin embargo, ese día no reino la justicia ni abría de gobernar en los años que le seguirían. Su cuerpo era ahora, junto con aquella caja que le envolvía, un testamento a la ironía y aquel niño lo sabía.

    Solo una idea atravesaba su cabeza, “no es justo”, es era lo que su mente gritaba y lo que sus lágrimas expresaban de manera silenciosa. La gente no comprendía… le pasaban de largo y otros le daban un vacío pésame. La gran mayoría de desconocidos que cruzaba aquella puerta de metal solo se paseaban y hablaban entre ellos e incluso algunos se sonreían. Ante tales compañías era imposible no sentirse igual de abandonado. Él se encontraba solo… igual su madre… hasta que un hombre apareció.

    Vestido casi totalmente de negro, solo contrastado por el blanco de su camisa, las puntas descoloridas de su cabello y las arrugas de su rostro, el hombre avanzo de manera lenta y solemne por entre la gente. Muchos no le prestaron atención ni a él ni a la niña de negro que venía agarrada de su mano. Aquel niño sollozante por su parte fallo en siquiera notarles por estar hundido aun entre sus propias lágrimas, y así hubiese continuado de no haber sido por sentir, de manera repentina, el peso de una mano sobre su cabello el cual lentamente le acaricio de una manera familiar y melancólica. Al alzar la mirada, a pesar de las lágrimas, pudo ver el rostro cálido de aquel hombre mayor...

    No hubo palabras, no dijo nada, solo le sonrió de manera agridulce y comprensiva. El infante, aun entre sollozos erráticos, solo le pudo devolver la mirada. Tras acariciarle nuevamente, levemente sus cabellos, el hombre se siguió hacia donde yacía aquella pesada caja de metal. El niño bajo la mirada y fue cuando sus ojos se encontraron con los de ella... aquella niña cuyo cabello negro contrastaba con el blanco de su rostro y el dorado de sus ojos. El joven al verla sintió quebrarse nuevamente, pero sus lágrimas fueron detenidas por la sorpresa de verse abrazado por aquella niña. Podía sentir la fuerza de su sincero abrazo, el calor de compartir su dolor...

    —Se muy bien que tanto duele... ya no tienes que sufrir solo. Yo estoy aquí. —Sus suaves palabras cual susurro resonaron en su oído, mas no se limitaron solo ahí, comenzando por su oído pasaron a resonar por todo el pasillo y finalmente haciendo un poderoso eco que ahogo hasta el caer de la lluvia. Fue entonces cuando aquel niño lo comprendió.





    —¿Eh?... —Un sueño como no había tenido con anterioridad. Estaba tan acostumbrado a las pesadillas que, sin estar seguro de porque, algo diferente a estas me traía gran desconcierto. No desperté de golpe, pero lo diferente del sueño hace que este igual de agitado... las diferencias continúan, no solo no fue la misma pesadilla de siempre, sino que también podía recordarle. Aquella niña era la misma, aquel cabello negro como la noche, su voz y más aún, sus ojos dorados. No solo era conocida de mi padre si no también mía. Aun no puedo recordar bien los detalles como su nombre, de donde y como la conocí, pero ahora estoy seguro de cuando menos una cosa... yo ya la conozco bien desde pequeño.

    No me había percatado inmediatamente pero el sol ya comenzaba a caer, el frió creciente y los colores violetas y grises mas marcados del ambiente lo denotaban. Ni me di cuenta cuando comencé a cabecear de sueño pero fácilmente una hora a 3 debieron de haber pasado tras prestar atención a mi alrededor. Al alzar la mirada, vi a mi madre frente a la tumba, rezando fervientemente. Estaba muy concentrada y solo podía verle murmurar muy suavemente alguna oración que muy seguramente en algún punto había intentado enseñarme pero había fallado en memorizarles. Bostezando y estirándome me pongo de pie a la par que nota que ya desperté.

    —Vaya vaya, miren quien finalmente despertó. —Dijo mama con un tono reprímente y un poco decepcionada.

    —Lo siento

    —Dios, me fui solo media hora y cuando llegue estabas tan dormido como una roca. Parecería que no duermes en casa. —Me dieron ganas de darle la razón, de como noche con noche en su gran mayoría, dormir de manera placida es mas un deseo que cualquier otra cosa. —Heh, te vi tan placido que realmente me sentí mal de siquiera pensar en despertarte. —agrega con una sonrisa. No puedo evitar sonrojarme un poco.

    Aunque habíamos perdido una parte del día por mi somnolencia y el sol ya se ponía, el simple hecho de que pudiésemos estar aquí los dos hacía que el viaje, el poder estar con él, hacía que todo valiese la pena...

    —Parece que nuevamente nuestro florista misterioso nos ganó este año —Comento mi madre apuntando hacia el ramo de flores que ahora estaban acompañados de otro enorme, frondoso y hermoso ramo de rosas. Parece que ya se resolvió el misterio de que porque mama llego tarde. Y hablando de resolver misterios…

    —De hecho me topé con el… o, mejor dicho, la florista misteriosa —dije llevándome la mano a mi labio inferior. Mama se voltea a verme con una cara que haría sudar hasta al mismo diablo —¡E-era una chica como de mi edad! —Agregue apresuradamente a la par que alzaba las manos comprendiendo lo pobre que había sido mi selección de palabras.

    —¿Una chica de tu edad? —pregunto intrigada

    —Si. No puedo poner el dedo en quien es exactamente o su nombre, pero al… al verla la reconocí —Titubeé un poco al decir eso, no estaba seguro que mencionar aquel sueño que justo tuve.

    —Mmm, ¿y cómo era? A lo mejor yo puedo recordarle —Comento mi madre ahora emocionada.

    —Bueno, primero que nada y quizá lo más importante de ella, eran sus oj-

    —Vahn, ven…

    Antes de que pudiese hacer siquiera mención de aquellos ojos dorados que tanto impacto tuvieron en mí, mama me coloco la mano sobre la frente y me hizo un ademan para que me moviera en dirección a ella. No comprendía que estaba ocurriendo y estaba a punto de renegarle, pero al ver su rostro serio y hasta preocupado, no pude evitar no hacerle caso. Sus ojos estaban clavados en algo mas haya de mi… detrás de mí. Una gota de sudor frio corrió por mi frente conforme me volteo a ver cuál es la razón para que mi madre este así de tensa… y cual no es mi sorpresa al hacerlo. Siento que quiero gritar, pero me los guardo para mis adentros. Ahí frente a nosotros, parado de una manera extraña e irregular o en mas cortas y sencillas palabras, de una forma no natural, se encontraba aquel hombre que había visto horas atrás en el tren. Sus ojos ambarinos estaban fijos en nosotros y una retorcida sonrisa se dibujaba de oreja a oreja de la manera más extraña que puedo imaginar. El tipo solo estaba parado ahí, viéndonos incesantemente, provocando en mi madre y en mí una repulsión tal que no podías evitar se reflejara en nuestros propios rostros.

    —¿¡Que quieres con nosotros!? ¡Nos vienes acosando desde el tren!

    No pude evitar contener mi miedo y mi coraje. Su sola presencia y mirada me revolvían el estómago de una manera que no había sentido en años y el solo verle ahí parado, observando de manera tan intensa a mama y a mí me preocupaba mucho.

    —Vahn… calma… solo vayámonos de aquí, con calma

    Mama trata de mantener la calma y la compostura lo mejor que puede pero es obvio que ella también presiente algo terrible de este sujeto. Disimuladamente se acomoda su bolso cerca de su brazo. Como la esposa de un policía mama aprendió que tenía que aprender a cuidarse. Ahí dentro, escondido entre sus cosas tenía un potente taser y un aerosol de pimienta. Aunque he estado en muchas peleas desde que mi padre falleció, jamás he peleado contra alguien tan gigantesco como este tipo, pero con las armas de mama, si trata de hacer algo nada gracioso, podremos entre los dos contenerlo… espero…

    —Heh… hehehe… ¡heheheheheh…! —Finalmente, después de guardar silencio por lo que se sintieron horas, tras solo observar de manera retorcida, finalmente abre la boca y de esta resuena una horrible y chillona voz que no hace juego con el tamaño de aquel sujeto. Es chillona y muy molesta por no decir nada de cuan lúgubre.

    —El miedo, puedo saborearlo en los 2… ¡es un perfecto sazonador para toda aquella culpa e ira que se cargan!

    No dijo nada mas antes de que se abalanzara contra nosotros. La sorpresa de verlo moverse tan rápidamente a pesar de su tamaño nos tomó desprevenidos, especialmente a mí, pero no a mi madre. Con velocidad ella dio un paso al frente y se interpuso entre ambos el hombre y yo y, sacando su taser, se lo pego al hombre en el pecho sin embargo lo que siguió no fue nada que ella o yo nos esperáramos. Aquel sujeto ni se inmuto ante el poderoso shock que hasta logro quemar el área de contacto de su ropa. Con sus largos brazos, este se abalanzo hacia mí y antes de que pudiese siquiera cubrirme, mi madre me envolvió en brazos y recibió la fuerza entera del impacto. No sé cómo, pero lo único que pude sentir después fue un horrible golpe y crujir. Ambos de estar parados en medio del camino ahora nos encontrábamos al costado de un árbol… en cuestión de unos instantes, con tan solo una sacudida de su brazo, aquel sujeto nos había arrojado a los dos contra uno de los árboles que se encontraban a metros del camino. No podía creerlo…

    —Vahn…

    Una voz junto a mí me hace regresar en mis 5 sentidos. Es mi mama que susurra a mi oído, no porque quisiera ocultar lo que dice de aquel aterrador sujeto si no porque no tenía las fuerzas para hacerlo.

    —¡¡Mama!!

    —Hu… Huye Vahn… sal… sal de aquí… r-rápido… —Habiendo dicho eso, con los dientes ensangrentados y sangre corriendo de sus labios, mi madre perdió el conocimiento.

    —¡Mama, no, no… despierta! —Aterrado de las heridas que tenía, la tome de los hombros y trate de hacerla reaccionar, no huiría solo, ¡tenía que hacerlo con ella!

    —Hahahaha… eso, desesperación y mas miedo, ¡sabía desde que te vi que tu serias el plato fuerte, chico!

    Aquel hombre nos seguía observando, como si nuestro sufrimiento y dolor fuese un circo para él. Hablaba de miedo y dolor como si de manjares se tratara, como si todo esto alimentara su retorcido apetito.

    —¡Eres un desgraciado! –Grite increíblemente molesto. No huiría, no abandonaría a mama a merced de este bruto desquiciado, menos aún frente a papa… nunca me lo perdonaría, ¡vivir de esta manera! He peleado contra brabucones más grandes que yo, esta vez será mi mayor reto, pero lo juro por dios, ¡¡saldré avante!!

    —Hahaha, ¿no me digas que vas a pelear por tu vida, niño estúpido? —Se burla al verme asumir una posición de pelea. Con mis brazos alzados a pesar del dolor y mis piernas titubeantes por el miedo, ¡no me la pienso dos veces antes de darlo todo por detener a este sujeto y proteger a quienes amo! Aquel bastardo solo se pone de pie y se vuelve a sonreír. —¡¡Suficiente de juegos, es hora de comer!!

    Me preparo física y mentalmente a la par que el tipo se pone de pie para abalanzarse hacia nosotros… y entonces…

    * Bang *

    Aquel gigantesco hombre se detiene en seco frente a mí, con su cabeza ladeada hacia su costado derecho y entonces cae. Aquel estruendo fue sin duda la detonación de una bala y aquel agujero que ahora se alojaba por arriba de su oído, en el costado de su cabeza era el impacto y la penetración de una bala. Me quede en shock al comprender lo que había pasado, lo que estaba viendo… todo estaba pasando demasiado rápido, de manera tan súbita. Veo la cara de aquel tipo y sus ojos están en blanco, perdidos en la nada… sin una sola gota de vida en ellos. Volteo hacia el otro lado del camino y a quien veo igual me deja sumamente sorprendido, ¡era aquella chica de hace unas horas! Aquella chica que en sueños había reconocido. A solo unos metros por detrás, ella se encontraba con el brazo extendido y en su mano una pistola cuyo barril se encontraba humeante. Ella le había disparado.

    —Aleja tus garras de él, demonio… —Dijo ella por debajo de su capucha de manera brutal y tajante. Su arma aun humeaba cuando bajo el brazo y le escondió por debajo de su capa.

    —Le disparaste… L-lo mataste… —Estaba en shock. La sangre comenzaba a brotar a borbotones de la herida producto del disparo y un enorme charco de sangre se formaba en el suelo. —Dios mío… ¡necesitamos hacer algo con el!

    —¡¡No te le acerques Vahn!! –Nomas comencé a caminar en su dirección, aquella chica brinco de manera impresionante en nuestra dirección, interponiéndose entre el cuerpo de aquel sujeto y yo. Tal pirueta me dejo sin aliento.

    —¿Qu… pero… que, que está pasando? —tartamudee ante lo profunda de mi confusión.

    —¿Estás bien Vahn? —La chica se voltea a verme, preguntándome mientras inspeccionaba mi cuerpo a detalle. Debajo de la capucha de su capa podía ver aquellos ojos dorados, los mismos que vi en sueños. Eran imposibles de no reconocer. Su rostro de mostrar una seriedad helada ahora mostraba una expresión llena de preocupación.

    —¿Eh?, s-sí, estoy bien.

    —¡Aaah, gracias al cielo! —su expresión se suavizo increíblemente ante la realización de que me encontraba sin daño alguno. Antes de que pudiese hablar de aquel hombre, ella extendió ambas manos, una hacia mí, colocándola en mi pecho y apartándome; y otra extendida con pistola en mano hacia él, lista para disparar nuevamente.

    —¡Oye, oye! ¿Qué estás haciendo? ¿Qué no ves que está muerto?

    —Muerto es lo que mas desearía que estuviese este monstruo. Míralo bien.

    Nada de lo que estaba pasando tenía sentido, aquel hombre se encontraba desangrándose en muerte y, aunque no me gustara la idea de acercármele, no era correcto dejarle ahí. O eso justamente pensaba hasta que de la nada, se comenzó a retorcer. Enderezando su espalda, aquel sujeto comenzó a hacer horribles sonidos como si todos los huesos de su cuerpo tronaran ante los violentos movimientos que le veía hacer. Finalmente, aquella horrible sinfonía termino con un ligero tic metálico. A sus pies se encontraba una bala plateada, parcialmente ensangrentada. Espera... ¿acaso esa era la bala que ella le había disparado?... pero que... ¿acaso su cuerpo la había rechazado?

    —Monja bastarda... interponiéndote... ¡bien, tú serás el entremés de mi plato fuerte! —Con una voz ya no agua y chillona si no profunda y retorcida, el hombre comenzó a convulsionar a la par que, de manera increíblemente grotesca su piel se estiraba y agrietaba. Mis ojos se abrieron de par en par ante lo que presenciaba. El tipo ya era de por si alto, pero con cada segundo que pasaba este se erguía aún mas y mas. Su piel se encontraba toda estirada como si de plástico derretido se tratara y cual papel, se agrietaba y desprendía, cayendo al suelo, dejando en su lugar una coraza de apariencia dura como el cuero y rojiza como la sangre. Sus extremidades finalmente libres de la cobertura que les envolvía se extendieron como largas ramas de árbol y gruesos dedos que terminaban con puntiagudas garras se sacudían de manera violenta y enfermiza. En donde una vez se encontraba su cabeza ahora se erguían protuberantes cuernos que crecían mas y mas y por debajo de estos, un par de pequeños ojos fijos en mi… sus pupilas brillaban con una intensidad abrasadora, como ver directamente al sol. Era casi hipnótico, pero más aún, desolador. Con un horrible y ahogado rugido, aquel monstruo se terminó de alzar… de medir casi dos metros, paso a medir otro más. Aquella “cosa” extendió sus brazos y abrió sus manos, ahora convertidas en letales zarpas coronadas por garras cuales cuchillas. De por entre los puntiagudos dientes que tapaban la mayoría de su boca brotaba y caían al suelo grandes gotas de un líquido espeso y nauseabundo… todo mientras me seguía viendo con esos fulminantes ojos retorcidos que hacían sentir como que le succionaba el espíritu a uno.

    —¿Q-Que demonios es eso? —Me faltaban las palabras para expresarme, para poder siquiera tratar de convencerme de que, fuese lo que fuese que se encontraba frente a mis ojos ahora, era real. Esto tenía que ser un sueño… o más bien una pesadilla. Aquella chica tomo un paso al frente y metiendo su mano dentro de su capa, saco otra arma, ahora armada con una pistola en cada mano. Sin siquiera titubear ni chistar, dijo de manera totalmente seria.

    —Es justamente eso … un demonio.

     
    Última edición: 15 Diciembre 2019
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    Ichiinou

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    Después de casi una hora he terminado de leer el primer capítulo (?) siento como que he desbloqueado un logro. La verdad, la historia es bastante interesante, a mí siempre me han molado las historias de demonios/seres sobrenaturales y esta pinta bastante bien. Quizás me esperaba que al ir a visitar la tumba de su padre pasase algo (era obvio también, si no no se relataría, creo yo) pero no sabía exactamente qué pasaría. Me quedé muy intrigada sobre quién será la chica esa a la que se dirige el demonio como monja. Entiendo por la sinopsis que se trata de una familiar/amiga de la familia o algo así. Y además con el recuerdo que tiene él del día del velatorio de su padre pues completo la teoría.
    No sé realmente cómo enfocarás la historia a nivel argumental, por lo que estaré pendiente para el segundo capítulo. A nivel técnico la sentí un pelín densa, en algunas ocasiones las descripciones se me hicieron un poco excesivas, como por ejemplo cuando iba en el tren cara el cementerio, sentí un tanto forzadas tantas descripciones. No digo que estén mal, pero bajo mi punto de vista a mí se me hace denso de leer.
    Te faltan varias tildes, las que más destacaré son en las palabras "mamá" y "papá" que es un error que repites con frecuencia. No es nada grave, no he visto faltas ortográficas graves, pero esto se solucionaría con una releída más a fondo, cuando tengas tiempo, ya que comprendo que seguramente tome su tiempo dada la longitud del capítulo e imagino de los venideros, que entiendo que ya tienes escritos.
    Te animo a continuar con la historia, que tiene una muy buena historia y espero que siga interesante. También espero que tomes mis consejos o por lo menos que no te ofendan, porque son con afán de que mejores. Seguiré leyéndote en la medida de mis posibilidades.
    Un saludo. :ditto:
     
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    Sahuaro

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    Hahaha, disculpa la lectura tan cargada, es algo que agarre desde que leí a Tolkein y sus libros. He estado considerando dividir los capítulos que escribo para hacerlos no solo mas fáciles de leer en una sentada si no también para facilitarme a mi mismo el tomarme mis sesiones de escritura. Muchas gracias por la observación, pensare en varias formas de volver mas fluido esto, ir trabajándolo. Mendigas tildes, siempre han sido mi talón de aquiles, hahaha, pensé había cubierto la mayoría pero le daré una revisada para cubrir las que mencionas y otras pueda detectar.

    Me da mucha alegría que te haya gustado este primer capitulo y esperes el segundo, muy pronto subiré el siguiente capitulo. Y por supuesto que tomare tus consejos, no me ofenden en lo absoluto si no lo contrario, me inspiran y motivan a seguir trabajando en mis habilidades como escritor y en la calidad de mis escritos. ¡Muchas, muchas gracias por tomarte el tiempo no solo de leer este 1er capitulo si no también de compartirme lo que te gusto, lo que no y recomendaciones para mejorar!

    ¡Nos estamos leyendo!
     
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  5. Threadmarks: Capitulo 2 -- Segunda Cruz --
     
    Sahuaro

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    Segunda Cruz



    No había, en efecto, otra forma de describir aquel ser que se erguía de forma imponente y retorcida frente a nosotros. La ya de por si deforme y extraña apariencia humana que aquel ser pudo haber tenido hace unos momentos fue mil veces más placentera de observar que aquello que ahora nos devolvía la mirada detenidamente. Aquellos ojos amarillentos, vacíos, solo alimentados por lo que parecía ser fuego sacado del mismo infierno nos observaba detenidamente a la par que de sus fauces escapaba un humo negruzco y pútrido. ¿Qué hago en esta situación? Me cuesta creer que lo que veo es cierto pero esta sensación, este miedo que me inunda no es algo que haya experimentado antes en los cientos de pesadillas que he sufrido en todo lo que va de mi vida; nada se le asemeja, esto lo siento a flor de piel y peor aún porque viene acompañada de aquella horrible sensación que había traído cargando desde que… que aquello puso sus ojos en mi en el tren.

    Sin gesto previo, aquella criatura dio un paso al frente y yo, sin siquiera darme cuenta de mis propios actos, di uno hacia atrás. Cual no fue mi sorpresa al notar ese sutil pero terrorífico movimiento involuntario. Sentí, muy dentro de mí, un primitivo instinto que me gritaba “¡Corre!”, “¡sal de ahí!”, tan fuerte que inadvertidamente terminé dando otro paso hacia atrás. Estando a punto de hacerlo, de salir corriendo de ahí, huyendo por cuanto pudiese lograr alargar mi vida, note que en todo este rato, mientras que aquello había dado un paso intimidante al frente y yo dos pasos aterrados hacia atrás… ella, aquella chica, no había dado alguno hacia ningún lado. Mantuvo su terreno sin titubear siquiera un poco. Volteándose por sobre su hombro, por debajo de su capucha pude ver sus ojos dorados fijos en mí; No pude escuchar lo que dijo mas noté que, al mover sus labios me pidió aquello que mi instinto mas quería hacer. “Huye de aquí”. Ganas no faltaban, todo mi ser me lo gritaba desesperado… sin embargo no podía dejarla aquí sola contra aquel infernal ser. No podría perdonarme a mí mismo ni mi padre a mi si le dejase sola contra aquello.

    —¡No te dejare sola contra esta cosa! —Exclame decidido, o eso quería, convencerme a mí mismo, a todo mi ser. A pesar de la aparente convicción de mi voz, mis piernas no estaban exactamente de acuerdo conmigo. El rostro de la chica se ensombreció ante mi declaración.

    —¡Vahn, no es hora de ha-!… ¡Cuidado! —Aquella chica no pudo terminar ya que ni ella ni yo nos habíamos percatado de que aquel demonio ya había comenzado con su ofensiva. De la nada, como si de una estrella se tratara, una gigantesca llamarada emergió y se abrió camino hacia nosotros. Mis ojos se iluminaron y enceguecieron ante tal fulgor.

    —¡Vahn! —Pude escuchar la voz de aquella chica gritando mi nombre, desesperada porque me hiciera a un lado… sin embargo todo lo que cruzo por mi mente en ese instante fue la trayectoria de aquel bólido ardiente. Detrás de mí se encontraba mi madre inconsciente… volteando a verle, sabía que no alcanzaría a moverla fuera de la trayectoria de aquella bola de flamas, así que hice lo único que podía hacer para protegerla. Dando un brinco directamente frente a ella, cruzo mis brazos frente a mí y me preparo para recibir el impacto. Ya era muy tarde para cualquier otro movimiento, pero sabía que con su agilidad la chica no tendría problemas para esquivarlo. Cual no es mi sorpresa el entonces verla a ella ya frente a mí. En cuestión de solo unos instantes ella se me acerco y por una fracción de segundo pude ver su rostro muy de cerca al mío… y entonces todo se oscureció; con un rápido movimiento la chica nos cubrió a ambos en su manto. No podía ver nada, pero si podía sentir el calor que aumentaba en la capa que nos protegía. Podía sentir el ardor junto a mi piel y el aroma de su cabello a mi lado, todo en aquel instante tan efímero, confuso. Ella se aferró a mí con gran fuerza, pero sin apretarme de manera innecesaria… por un momento sentí incluso el latir de su corazón. A pesar de su aparente calma y control, latía rápido, muy exaltado y con… ¿miedo?


    Antes de que pudiera nuevamente siquiera reaccionar a lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, la chica me soltó y con un simple pero rápido movimiento, se giró y con su capa termino de disipar las flamas que nos rodeaba. Brotes de fuego y llamaradas cayeron a en todo un cono frente a nosotros, mas el rocío que cubría todas las plantas evito que las llamas siquiera llegaran a consumirles, simplemente consiguiendo chamuscar ligeramente el verde que rodeaba y reinaba en el cementerio. Frente a nosotros, sin embargo, se encontraba todavía aquel ser de pesadilla, chispas y fuego caían como acero fundido de su boca, por entre sus dientes como si de roca derretida, combustible al rojo vivo y encendido se tratara. Su rostro alargado y de apariencia viciosa parecía sonreírse. Nosotros nos encontrábamos bien, pero me preocupaba mucho mi mamá. Volteándome a verle, esta seguía recostada contra aquel árbol que nos había detenido. No parecía haber recibido llamarada alguna mas el intenso calor lastimo su piel… podía notar ligeras quemaduras en sus brazos y rostro. Aliviado, deje escapar un suspiro, sin embargo, una voz retorcida resonó en aquel momento.

    —Sacerdotisa desgraciada, disfrutare mucho destrozarte miembro por miembro —Gruño de manera aberrante aquel demonio, su lengua de alguna manera vocalizando entre sus afilados dientes palabras comprensibles a pesar de lo retorcida y profunda de su voz. Por otro lado, la muchacha ni se inmuto; finalmente descubierta pude ver que no era alguien ni remotamente convencional… no estaba aquí por azar, estaba preparada. Por debajo de su amplia capa llevaba puesto lo que parecía ser ropas de combate, un leotardo de cuero y sobre este, varios cinturones, todos y cada uno de ellos cargando alguna clase de bolsillo o guantera para llevar armas de fuego u otros accesorios, todos con algún artilugio dentro. Sobre su cintura, municiones para las pistolas que portaba, así como lo que parecían ser botellas llenas de agua o algún otro líquido. Portaba guantes y vendas en gran cantidad de su cuerpo, facilitándole el ser ágil y tener amplia libertad de movimiento sin comprometer mucho su defensa o utilidad, todo gracias a especialmente su leotardo y los shorts que le llegaban poco arriba de las rodillas, así como las botas de combate que llevaba en los pies. Sin chistar, como si ni siquiera hubiese escuchado la horrible amenaza de aquel ser, la chica llevo sus manos a su costado y desenfundo una pistola mientras que con la otra saco un pequeño libro de una de sus muchas bolsas.

    —Vhan, toma a tu madre y huyan de aquí. Yo lo mantendré ocupado —Dijo la chica sin despegarle un ojo encima a aquel demonio, el cual solo rió de manera grotesca, pasándose la lengua de manera lasciva y grotesca por entre sus dientes.

    —Están locos si piensan que pueden huir… ¡Que siquiera les permitiré huir!

    Inmediatamente el demonio se dobló hacia el frente y con una gran velocidad acorto su distancia entre ambos. A pesar de su impresionante velocidad la chica no se dejó sorprender. Arrojando su libro al frente, este se abrió en el aire y frente a sus páginas un extraño muro de luz se materializo, haciendo que aquel demonio impactara con gran fuerza contra este, llegando a lastimarse por la sangre que dejo impregnada en la muralla de apariencia etérea.

    —¡No sé si pueda derrotarlo, es por eso que tienen que salir de aquí!

    La chica se notaba desesperada pero lista para pelear, dando un paso hacia adelante, se preparó y alzando sus brazos, apunto hacia el demonio el cual se encontraba rasgando con sus filosas garras aquel muro de luz que ahora se interponía entre nosotros y aquella bestia desenfrenada, la cual golpeaba, rasgaba y arremetía contra la pared improvisada. Por donde fuese que pasara sus afilados apéndices, una fractura aparecía en el muro como si estuviese hecho de cristal. ¿Cuánto mas resistiría?

    —Oh, no. Heheh, no, no… he encontrado la presa perfecta, desde aquí puedo saborear su dolor y su culpa… ¡no dejare que te interpongas ante tan exquisito manjar, monja maldita! —Los ojos del demonio se encendieron ante tal declaración, era como si algo bestial dentro de él despertara y se dejara suelto. Tomándose un instante, alzo el brazo, tomo vuelo y con puño golpeo una y otra vez el muro. Con cada golpe, una hoja de aquel libro se prendía en llamas y se consumía instantáneamente. El demonio entonces giro sus ojos de manera extraña hacia mi —¡No me importa si huyes de este cementerio niño, te encontrare y devorare esa triste carne tuya y después la de tu madre! —Gruño la bestia mientras continuaba golpeando de manera brutal el muro de luz.

    —¡Corre de una buena vez idiota! —Me grito desesperada la chica.

    No comprendía que estaba ocurriendo… solo comprendía que aquel malévolo ser me quería a mí. Justo como en aquella ocasión… nuevamente por mi otros tenían que pasar dificultades, sufrir.

    —No, si esa cosa me quiere a mí, me quedare a pelear. ¡Te ayudare! —La chica no respondió, solo me vio por unos instantes antes de regresar su mirada hacia el demonio. Pude notar el deseo de rechazar tan ridícula declaración mía pero ya no teníamos tiempo para eso, el muro acababa de ceder y se rompió como cristal siendo impactado por un martillo.



    Dos distintivos sonidos le siguieron, dos disparos surcaron el aire y casi cuan inmediatamente abandonaron la pistola de aquella chica, encontraron la piel dura y carnosa del demonio. Con un gruñido de dolor, dio un paso hacia atrás conforme el metal se hundía en su pecho. Cualquier persona hubiera caído fulminada en ese instante, dos impactos de bala casi a quemarropa, directos en el centro del pecho, sin embargo, aquel demonio todo lo que hizo fue dar dos pasos hacia atrás y voltear sus ojos de regreso hacia la joven, estos ahora mas enrojecidos de ira que antes. Unas pocas de gotas de sangre, tan roja como la piel de la cual emanaban, caían al suelo y entintaban las losas de roca que elaboraban el camino… y siguiéndoles casi inmediatamente, dos pequeños sonidos metálicos. Eran las balas que habían sido rechazada y expulsadas del cuerpo de aquel ente maldito el cual ahora se encontraba regenerándose como si lo que hubiese recibido fuese un irrelevante raspón, un piquete de abeja.

    —Necesitaras más poder que esas tristes lentejuelas para lastimarme, monja maldita —Dijo burlonamente el demonio

    —¿Qué tal esto entonces?

    Sacando un enorme revolver de su costado, la chica apunto con fría precisión hacia la cabeza del demoniaco ser. Este no se podía comparar en tamaño y calibre a la pequeña pistola que había usado hace solo unos momentos, tanto que hasta el demonio en su fanfarronería pudo notarlo. La chica disparo y un intenso sonido sobrecogió todos los árboles y tumbas alrededor. En solo cosa de la fracción de un segundo, una buena porción del brazo de aquel demonio había desaparecido… solo carne y hueso expuesto quedaban donde antes un brazo con la corpulencia de un tronco hubo. En el hueso fracturado de su brazo, aquel que había quedado a pesar de la potencia del disparo, se podía observar todavía la bala incrustada, quemando la carne alrededor que trataba de regenerarse como si estuviera al rojo vivo. El demonio dejo escapar un alarido de dolor, agudo, pero a la vez profundo… algo que uno solo escucharía en una pesadilla. Impresionado, retrocedí unos cuantos pasos y me coloqué junto a mi madre inconsciente. Quizá aquella chica no ocupaba mi ayuda después de todo, el poder de fuego que se carga consigo es, sin temor a equivocarme, increíble, si no es que hasta fuera de este mundo. Titubeante, tome a mi madre y la hale hasta unos metros alejados del combate. Voltee a ver hacia el camino que ya conocía bien después de haberlo transcurrido por tantos años. Aunque lejana, si corría alcanzaría el portal del cementerio entre cinco y diez minutos con mi Mamá en mi espalda, y si consigo avisarle a alguien, a algún oficial de policía puedo regresar con ayuda rápidamente. Aunque… ¿un demonio?... ¿quién me creería semejante cosa?


    Dando un brinco hacia adelante la criatura dio un zarpazo con su brazo bueno pero la joven le esquivo sin problemas dando un salto hacia atrás. Era impresionante su destreza, aquel monstruo a pesar de su tamaño era veloz, pero de todas maneras la chica le podía seguir el ritmo e incluso mantenerse un paso adelante… o eso parecía hasta que con un movimiento rápido y repentino, el monstruoso ser se giró y con ferocidad le propino un coletazo el cual le dio la distancia extra que necesitaba para alcanzarle. La muchacha apenas si tuvo tiempo para reaccionar. El golpe fue brutal, tanto que la arrojo varios metros en la dirección contraria. El grito de dolor de la muchacha fue tal que me estremecí… no era horrífico, pero si era desgarrador por la impotencia que producía en mí. Saliendo finalmente mi escondite, analice mis opciones… Conozco y tengo fe en mi propia fuerza, pero, juzgando por el tamaño y apariencia de esa cosa, hacerle frente físicamente era suicidio. No tenía tiempo para pensar en algo mas elaborado o para buscar ayuda, la matarían antes de que pudiese siquiera llegar a la entrada principal del cementerio. Mientras la atención de aquel demonio no está enfocada en mi puedo hacer algo y tomarlo por sorpresa, ¡pero sea lo que sea, necesito hacerlo ya!... Con cada instante se aproxima mas a ella. A pesar de lo precaria, de lo terrible de su posición, ella estruja con toda su fuerza y levanta su cuerpo con sus brazos, alza la mirada y me ve directamente por detrás de él y de manera que encuentro sorprendente, me regala una sonrisa y un ademan que me urge, me insiste nuevamente en huir. Ya no tengo dudas… no recuerdo quien sea esta chica, pero ir tan lejos por protegerme, incluso fuese una total extraña ¡Abandonarla no es lo correcto!


    Con el corazón acelerado corro y tomo el revolver de la chica… todo mi ser tiembla ante el solo sentimiento, ante el sentir de la culata tomar forma en mi mano. Con solo empuñarla, la memoria de aquel día se hace presente en mi mente, peor aún, frente a él, su lugar de descanso. Estas son las armas que se usaron para asesinar a la persona que mas estimaba en vida y la sola sensación de tenerla en mis manos produce una reacción horrible y negativa en mi cuerpo y mente. Después de aquel fatídico día siempre les aborrecí, mas nunca pensé que mi desagrado por sostener una llegara hasta este punto tan crítico. Mis manos apenas y me responden, mas difícilmente me obedecen. Torpemente trato de preparar el arma, levantar el martillo para luego disparar… pero… ¡pero ni eso puedo! Cada vez que mis dedos tocan el gatillo o el martillo, una horrible sensación se apodera de mí. ¡Maldición!

    Volteo para ver a la chica y al demonio, cada vez que parece cambiar su atención, esta le arroja algún artilugio los cuales solo logran hacer enfurecer mas al bruto animal. Como un último esfuerzo, le arroja un par de botellas las cuales al hacer contacto con su corpulento y carnoso pecho estallan derramando lo que parece ser agua sobre su piel. Repentinamente este se enciende en llamas y comienza a comerse lentamente su piel afectada… mas no es suficiente, ni siquiera logra detenerle aunque sea un instante, sea cual sea el caso, quizá hasta tuvo el efecto contrario, hacerle enfurecer mas. La chica se hace hacia atrás hasta que topa con una lápida la cual le corta el paso, el demonio se le abalanza encima aprovechando esto y agitando su brazo termina destrozando la roca maciza de la cual está hecha la tumba. La chica logro esquivarle, muy difícilmente, girándose por debajo de su monstruoso brazo mas no fue suficiente, con su cola el demonio nuevamente la toma por sorpresa y le atrapa por la cintura, con un brazo atrapado junto a su cintura por el fuerte agarre.

    —¡No!

    ¡Me rehusó a dejarle morir, no frente a mí, no cuando tengo la oportunidad de hacer algo al respecto, no como en aquella ocasión! Tomando el revolver por el cañón, corro hacia el demonio el cual ya se ha percatado de mi presencia… ¡así es maldito, yo soy a quien buscas! Ya estoy cerca… ¡es todo o nada!

    Yo pensaba que, como en aquellas películas o historias, alguna clase de milagro ocurriría en este momento. Tras ver a un demonio, a una chica usar magia… pensé que, en este punto, independientemente de si todo esto era un sueño o no… algo milagroso ocurriría. Que quizá, algún poder misterioso surgiría dentro de mí y me ayudaría a vencer a este formidable enemigo y que por lo que consideraría azares del destino comenzaría una increíble aventura para hacer de este mundo un lugar mejor. P-pero, lo único que termino saliendo de mi fue mi propia sangre. Mientras las garras de aquel demonio me atraviesan, pude ver todo en cámara lente frente a mi… el cómo me penetran el estómago sus afiladas garras, como mi propia sangre sale alzada por el golpe y la presión hasta llenar el rostro de aquel demonio, el cual solo se sonríe y de manera libidinosa se limpia con su lengua, y peor de todo, el rostro horrorizado de aquella chica… lo siento, no pude hacer nada para evitar esto… pero… si para ayudarte.

    —Hahahaha, ¡qué idiota!, ¿Qué esperabas lograr con eso? ¿Acaso no sabes siquiera usar una pistola? —Con increíble malicia el demonio se ríe de mi aparente idiotez… y, ahora que lo pienso, no está equivocado… si hubiese podido en primer lugar a empuñar esta estúpida arma como se debía… — Te agradezco hacerme la noche mucho más sencilla muchacho, y mas aun por ponerle sazón a ese espíritu tuyo, puedo sentir toda esa culpa y arrepentimiento creciendo dentro de ti aun en tus últimos momentos de vida. Prometo degustarte hasta la última porción de ser, hahah.

    —P-porque… porque no mejor degustas plomo… hijo de perra… —Dije sonriendo de oreja a oreja a pesar del dolor.

    Antes de que ese demonio pudiera siquiera comprender de que estaba hablando y porque me sonreía, cinco explosiones retumbaron nuevamente por todo el cementerio, logrando perturbar a todas las aves de aquel sitio, haciendo que se alzaran en vuelo, dando un curioso ambiente final a nuestro encuentro. En donde se encontraba la espalda y nuca de aquel demonio ahora solo se encontraban cinco enormes huecos. La cara de aquel demonio… heh, juro que se observa mucho peor de lo que yo me puedo ver en estos momentos, entre completo shock y un dolor inimaginable, bien merecidos. Sangre comenzó a brotar como agua sin control por las cuencas de sus ahora apagados ojos y aquella baba incandescente suya fue reemplazada por el mismo liquido carmesí que corría por sus venas. Aquella flama desoladora que avivaba sus amarillentos ojos ya no estaba mas, como si una imponente ventisca les hubiese esfumado. En cierta forma, era un poco poético y hasta empático… podía sentir lo mismo ocurriéndome a mí. Con las pocas fuerzas que me quedaban, tome su brazo y dejando escapar un alarido de dolor me lo quite de encima para finalmente dejarme caer en el suelo detrás en un charco de mi propia sangre. Todo lo que pude ver fue al demonio muerto sobre sus rodillas y a aquella chica, revolver en mano, zafándose de su ahora flácida cola. Heh… quien diría que mi estúpido plan daría resultado. Quizá sea un idiota, cobarde incapaz de siquiera empuñar una pistola cuando más se requiere… pero sabía que si no yo, había alguien mas que si podía… solo ocupaba entregársela y conseguirle el suficiente tiempo.

    —¡¡Vahn!!

    Su voz… a pesar del dolor punzante que sobrecoge todos y cada uno de mis sentidos, a pesar de todo aun puedo escucharle. Mi visión me comienza a abandonar, mis dedos solo sienten frió y mis oídos zumban tan estrepitosamente que cada instante siento que escucho menos y menos el mundo a mi alrededor. En general siento que… siento que este mundo me abandona, o mas bien seria lo contrario, que yo abandono a este mundo.

    —¡Vahn, oh dios mío… Vahn!

    Ah pesar de que mis sentidos están cada vez mas enmudecidos, puedo sentir un ligero movimiento. Cual cámara lenta, muy borrosa y torpe, mi vista lentamente se ajusta a dicho movimiento y puedo ver frente a mi… ¿dorado?... sí, ojos dorados… los mismos ojos dorados de aquella pequeña niña de mis sueños. Puedo verle hablar o gritar apresuradamente… quizá me está regañando por haber hecho algo tan estúpido, algo que literalmente consiguió me matara… pero no importa. Jamás me hubiese podido perdonar el haber huido, esto… esto está bien así. Puedo vivir, heh, mejor dicho, morir con esta decisión, sabiendo que logré salvar a alguien, que hice lo correcto. Su rostro, a pesar de la oscuridad que comienza a envolver mi conciencia, puedo notarle tan cerca y su mano en mi mejilla tan tibia, espantando el frio que desea hacerse conmigo. Realmente desearía poder recordar su nombre… ¿Cómo era?... E… ¿Elena?, no. Ugh… el dolor y el frio no me dejan pensar con claridad, aunque es irónico que pida claridad en este momento donde todo lo que soy es un completo caos… E… Ev…

    —¿E-Eve?

    De mi boca sale la única palabra que puedo recordar y que me quedan fuerzas para pronunciar. Ya no me queda nada mas… lo siento Mamá, pero quiero que sepas que al final… al final yo pienso que hice orgulloso a Papá, y espero que tú también lo estés de mí. Lo siento mucho… irme de esta manera, tan pronto. Sin embargo, me alegra saber que estas bien. Mis ojos ya no pueden con el peso de mis parpados y lentamente comienzo a cerrarlos, pero lo último que alcanzo a ver es a ella, acercándose mas y mas a mi hasta que finalmente… un candor inexplicable… en mi boca, en mi ser completo… ¿un beso?... heh… esta si es una forma romántica de… m-morir… heheh… heh…








    —¡Ah!...

    Un repentino dolor me despertó, fue como una punzada en el centro de mi ser, no exactamente en el corazón, pero muy cerca de este. Un momento, ¿Sigo vivo? ¿C-como puede ser? Recuerdo como si hubiese sido solo hace unos segundos cuando me encontraba tendido en el suelo con la espalda reposando en un charco de mi propia sangre. ¡Sangre! Recordándolo tan repentinamente no puedo evitar llevarme la mano a mi pecho, a mi estómago y cual no es mi sorpresa al sentir que… que todo estaba en su lugar, aquel agujero por el cual pudiese pasar mi brazo ya no se encontraba mas. Aún recuerdo las gigantescas garras de aquel demonio y como si de cuchillos al rojo vivo contra la mantequilla se hicieron camino por mi estómago y todo lo que estaba dentro. Pero ahora, ahora no había nada que siquiera reflejara daño alguno en mi cuerpo. Ni una cicatriz, ni un dejo de dolor, todo estaba en perfecto orden. Llevándome la mano a la cabeza no pude evitar pensar… sentir que quizá todo fue un sueño, una pesadilla o como siquiera pudiese llamarlo.

    Habiendo pasado el shock inicial caigo en cuenta de que me encuentro en mi cuarto. Aquellas paredes de madera café, recubiertas de posters de diversas bandas musicales y personajes de video juegos, aquel estante lleno de libros de la escuela, historietas y hasta en la orilla, muy escondida, una que otra revista prohibida. Todas mis cosas exactamente donde recuerdo haberles dejado, mi bajo, mi mochila, etc. Este era en definitiva mi cuarto. Confundido me bajo de la cama, tratando de hacer sentido de todo aquello que vi, sentí y puedo jurar haber vivido a flor de piel. Me siento cansado repentinamente por pensar esta situación tanto, de darle vueltas y vueltas en mi cabeza, simplemente no puedo quitarme este extraño sentimiento de encima… algo no está bien. Volteo a ver la ventana de mi cuarto la cual se encuentra cubierta por la persiana, a través de esta unos cuantos rayos de sol se filtran y le dan una muy tenue iluminación a la habitación. Juzgando por su intensidad e incidencia puedo pensar que es cerca del mediodía. Lentamente me pongo de pie y camino hacia mi celular el cual se encuentra sobre el escritorio que tengo al lado contrario de la habitación y veo algo que me hace caer en cuenta que, en efecto, no me estoy volviendo paranoico. La fecha es pasada el aniversario de la muerte de mi padre, tres días después para ser exacto.

    —¡¿Pero qué demonios?!

    ¿tres días? ¿Cómo puede ser posible que hayan pasado tres días desde su aniversario sin que siquiera me diese cuenta? Todo comenzaba a hacer mas y a la vez menos sentido. Esto indicaría entonces que aquello que paso en el cementerio fue, de hecho, real… pero de serlo… ¿Cómo puedo explicar mi perfecto estado? De ser el caso, de haber pasado eso, mi estomago debería ser un monumento al queso gruyere o cuando menos un desastre de cicatrices y puntos. Pero… no es el caso. La otra opción es que, en efecto, todo fue un sueño o algo por el estilo, pero eso no explicaría para nada como demonios termine perdiendo tres días de mi vida sin memoria alguna.

    —Uuugh… todo esto es tan ridículo que ya me está doliendo la cabeza…

    Las ideas no paraban de ir y venir, me era imposible decir si una era mas cierta que la otra. Ciertamente estoy inclinado a pensar que lo que ocurrió en el cementerio, lo que paso con aquella chica y aquel demonio es lo real... pero, aun así, incluso eso suena bastante loco en retrospectiva. Tanto pensar hizo que mi estomago rugiera hambriento. Fuese todo el esfuerzo mental o el hecho de que tuviese quien sabe cuánto sin probar algo, realmente disparaba mi apetito y mis antojos al máximo. Quizá un baño caliente y un rico bocadillo me ayudarían a calmarme y a poner en orden mis ideas. Necesito hacer algo para relajarme y enfriar no solo mi cabeza si no mi corazón… siento que late a mil por segundo, como si me encontrase aun eufórico o exaltado. Una sensación tibia y poderosa me envuelve desde dentro y me hace querer moverme.

    Salgo de mi cuarto y conforme lo hago, logro escuchar voces tenues viniendo del piso de abajo. Una de ellas la reconozco inmediatamente, es mi Mamá. De la nada un súbito alivio me inunda mi ser… rápidamente recuerdo el porqué. Aquella memoria de lo que ocurrió en el cementerio viene a mí, como aquel demonio disfrazado de hombre arremetió contra nosotros y mi madre en su esfuerzo por protegerme termino recibiendo la completa brutalidad de su golpe. Mi corazón se alegra y se acelera a la par que mis piernas. Bajo rápidamente las escaleras y ahí, a un costado, sentada en uno de los sillones de nuestra pequeña y humilde sala se encuentra ella con una sonrisa de oreja a oreja, platicando sobre algo que no he tomado la preocupación de entender debido a que estaba mas ocupado pensando en aquel horrible suceso y al hecho de que había salido bien. Al verla otro golpe de alivio y felicidad me inunda, tanto que ni siquiera noté cuando comencé a sonreír.

    —¡Mira quien finalmente ha decido levantarse! Anda, ven y saluda a las visitas

    Mamá me voltea a ver y me regresa la misma sonrisa que inadvertidamente se dibujó en mí, está no dura mucho al mencionar “visitas”. Rápidamente caigo en cuenta que aún sigo en mis pijamas y me encuentro todo desaliñado. En mi prisa y emoción, no note que ahí en la sala, en otro sillón que tenemos del lado opuesto de la estancia se encuentran sentadas dos personas, un hombre de apariencia mayor, de canusco cabello salpicado de la ocasional hebra negra y arrugas en el rostro. Este llevaba un atuendo bastante formal, llevando un chaleco por lo visto hecho a la medida, desabotonado, mostrando la camisa blanca que llevaba por debajo. Llevaba unos pantalones lisos del mismo color que su chaqueta y unos zapatos de apariencia muy refinada. Por otro lado, junto a él se encontraba una muchacha, sentada de manera muy conversadora, pies juntos y ambas manos sobre las rodillas, llevaba un vestido sencillo de una pieza, blanco, el cual contrastaba de manera increíble con su muy largo cabello oscuro y sus ojos… ¿dorados?... Oh dios…

    —¡¿E-Eve!? —No pude evitar gritar ante la sorpresa y la vergüenza

    La chica se sobresaltó y se sonrojo ante mi ridículo chillido. A la par, el hombre que le acompañaba solo se carcajeo y mi madre me volteo a ver con una cara de vergüenza por mi reacción, como preguntándome porque no podía ser un chico normal.

    —Hahahaha —Se seguía carcajeando el hombre ante mi reacción, lo cual me hizo molestar un poco en mis adentros. —Ah, joven Vahn, me alegra mucho ver que no se ha olvidado de mi pequeña nieta.

    —¿Eh? —La cara de aquel hombre, ahora que lo veía más detenidamente se me hacía familiar, un sentimiento muy similar al que Eve, esta chica, produjo en mi aquella cuando la vi en el cementerio. No podía poner el dedo de cuándo o donde sin embargo sentía familiar a dicha persona. Solo respondí negativamente con la cabeza a su pregunta.

    —¿No me recuerdas a mí? —Pregunto el viejo hombre apuntándose con el dedo —Eras un tanto joven y después de todo, ustedes dos se la pasaban juntos. Quizá por eso no me recuerdas, hahaha.

    Confundido, volteo a ver a mi madre y luego a la chica que ahora reconocía como Eve. Ese nombre definitivamente era nostálgico y familiar. El recuerdo de hace años haber jugado por horas y horas con una niña solo un poco mayor que yo me inundo a la par que su nombre se marcaba de nuevo en mi mente. Fue solo por un corto tiempo, quizá uno, máximo dos años… pero ella y yo fuimos muy cercanos.


    Con un ademan muy violento, pero según ella sutil, me indico que regresara a mi habitación para arreglarme y recibir propiamente a nuestras visitas. Recordando lo ridículo que debía de verme en ropa holgada y desalineada no me hice de rogar al respecto. Subí acelerado, con el corazón latiendo fuertemente tanto por la remembranza, como por haber sido visto en semejante estado y más aun, pero verle a ella, especialmente ahora que tenia de vuelta aquellas memorias de años ya pasados con ella. Mientras me ponía ropas mas presentables no podía dejar de pensar en ella, en el poco pero muy alegre tiempo que pasamos juntos, jugando… y en lo que paso, o creo que paso, hace tres días. Si no estoy equivocado, si no me estoy volviendo loco o paranoico por mis pesadillas… si no es nada de eso, entonces, Eve… ¿lucho frente a frente contra un demonio? La duda, la confusión es demasiada y me aqueja, pero mi corazón se acelera cada vez mas pensando en descubrir lo que realmente ocurrió. Esos tres días no desaparecieron simplemente porque si, su aparición aquí, no puede ser coincidencia.

    Me tarde mas tiempo pensando en todo lo que estaba ocurriendo que en el propio acto de cambiarme de ropa. Una vez que estaba listo, bajé nuevamente y los vi ahí a los tres, aun sentados alrededor de la mesa de centro de la estancia, compartiendo risas y anécdotas, o bueno, aquel hombre y mi madre lo hacían. Todo este rato Eve estuvo en la misma posición calmada y hasta cierto punto invisible con la que le encontré. Al entrar en la estancia, los tres nuevamente me saludaron y Mamá me invito a tomar asiento. Todo el rato que estuvieron conversando no pude despegar mis ojos de ellos, especialmente de Eve, quien solo escuchaba atentamente de lo que hablaban aquel hombre, el cual se había presentado conmigo como John Forlone. Hablo largo y a detalle del porque había venido y quien era, un tabernero con amplia experiencia que trabajaba a las orillas de la ciudad, en una de las áreas más antiguas de esta y, sobre todo, hablo de como conoció a mi padre y a mí. Conforme le escucho, muchas cosas comienzan a formar sentido con mis propias memorias. Tras escuchar en las noticias que mi Mamá y yo “fuimos atacados por un asesino, el cual, al fallar en su intento, escapo”, se enteró de nosotros y de quienes éramos y decidió venir a visitar. ¿Por qué? Por la relación que tuvieron él y Papá. Mi Papá no era un bebedor empedernido pero gustaba de un buen trago de vez en cuando, y John afirma que su cerveza, al ser la mejor del pueblo, fue de las favoritas de mi padre y, por lo tanto, un regular en su taberna, tanto hasta llegar al punto que muy frecuentemente después de sus patrullajes de rutina, en los cuales yo frecuentemente me veía envuelto, terminaba ahí con ellos… y fue ahí donde yo conocí a Eve.

    Tenía mucho sentido y de hecho conforme contaba sus anécdotas y experiencias, no solo de mi padre sino también de Eve y mías, mis propias memorias se armaban y se aclaraban. Recuerdo que en muchas de las veces que logre convencer a mi Papá de llevarme con él en sus patrullajes, muchas veces terminábamos en el pueblo aledaño, en un sitio que yo consideraba indiferente a cualquier otra tienda pero que me encantaba visitar porque ahí podía ver y jugar con una pequeña niña con la que me encariñe mucho. Esa niña era Eve. Aquel sueño que tuve… ahora tiene más sentido por igual. Cuando mi padre murió, aquel hombre canusco era John y aquella niña era Eve.


    John continúo conversando con mi Mamá por un rato mas y ella encantada de la vida le seguía a la par que constantemente le ofrecía algún refrigerio. Solo en contadas ocasiones les interrumpí para preguntar o contestar algo. Por su parte, Eve en ningún momento pareció tener la intención de decir algo a pesar de las muchas veces que mi Mamá se dirigió a ella, complementando su apariencia o comportamiento. Así siguió hasta que John volteo a ver su reloj y cayó en cuenta de que alrededor de dos horas habían pasado ya nada mas entre platica y platica. Poniéndose en pie, el hombre agradeció mucho la bienvenida y nuevamente sumamente de que estuviésemos bien. Por su lado, Eve solo siguió su ejemplo y con cada ademan que John hacía, ella le imitaba y le seguía. Yo no pude hacer nada mas que, al igual que ella, seguir el ejemplo de mi Mamá y responder con la misma cortesía que lo hacia ella. Todo este rato estuve muy pensativo, atento a lo que decía John al respecto de mi Papá, de mí, de Eve, tan atento que realmente no tuve tiempo para hacer preguntas propias… eso además de que las que quería hacer no sentía fuese la mejor idea hacerlas frente a mi Mamá, la cual no parecía tener idea alguna de lo que había ocurrido… de hecho, su idea por lo que menciono fue que estos tres días habían transcurridos como normal, no hizo mención sobre aquel incidente fuera de estar feliz de que ambos saliéramos ilesos, lo cual no tenía sentido alguno, especialmente porque no hizo mención alguna de los tres días posteriores. Para ella, los tres días estuve bien, haciendo lo que normalmente haría… eso es imposible. No recuerdo absolutamente nada de ese tiempo.

    Estando ya en la puerta, John se despidió de nosotros dos y Eve lo hizo de la misma manera, pero con un simple ademan, bajando de manera humilde su cabeza. ¿Acaso era esto todo? Mi madre les agradeció la visita y sin mas que decir, cerró la puerta frente a mí.

    —Qué cosas, ¿no? —Dijo finalmente dándose la vuelta y estirando las piernas después de haber estado sentada por prácticamente dos horas. —Recordaba a John, haberlo visto un par de veces antes con tu padre, pero nunca pensé fuesen tan buenos amigos. Y pensar que aquella persona que dejaba las flores en la tumba de tu padre era esta niña tan dulce, Evangeline.

    Mi Mamá estaba muy animosa de seguir platicando pero yo necesitaba responder estas dudas que tenía dentro de mí con respecto a todo aquello que había ocurrido hace solo unos días. ¡Necesitaba hablar con Eve y preguntarle directamente! Sin prestar mucha atención a lo que dijo mi madre, rápidamente di un paso al frente y tomé la chapa de la puerta, abriéndola de un rápido y decidido movimiento.

    —¿Vahn, a dónde vas? —Pregunto ella notando mi prisa

    —¡Ya vengo! —Le conteste saliendo de la casa.

    Mamá solo se sonrió de una manera picara, estoy seguro se hizo una idea errónea de lo que quería hacer. Muy probablemente pensaba que quería ver a Eve… y, no estaba equivocada, ¡pero no por las razones que se imaginaba!


    Rápidamente salgo de la casa hacia la calle y me sorprende el hecho de que ya no están. No pasaron ni diez segundos desde que se marcharon de mi pórtico al que yo saliera para seguirles. La calle era larga y nuestra casa se encontraba muy cerca de la mitad, incluso corriendo a alguien le tomaría unos quince segundos cruzarla y con el vestido que traía Eve así como la edad de John, el que haya corrido no creo sea una buena idea. Los carros y las personas cruzan de izquierda a derecha y viceversa, pero por mas que volteo la mirada no los veo en ninguna dirección. ¿Acaso los perdí de nuevo, ahora para siempre? ¿O quizá solo debo esperar a que se vuelvan a mostrar? John dijo trabajaba en una taberna en uno de los pueblos cercanos… pudiese preguntarle a Mamá que pueblo y que taberna es… sin embargo, esta sensación no me la puedo quitar de encima, algo dentro de mi pecho quiere respuestas, necesita verla. A ciegas elijo un camino y comienzo a correr, quizá pueda topármelos aun, no creo haya podido ir muy lejos. Empiezo a correr cuan rápido puedo y al llegar a la esquina tomo la curva a mi derecha y me sigo en línea recta. Nuevamente, al llegar al siguiente cruce tomo la vuelta hacia la derecha y cruzando la calle, me sigo. Continúo corriendo unos segundos mas y mi aliento me comienza a faltar… sin embargo, por alguna razón no siento este corriendo por el simple hecho de correr. Finalmente, conforme los pulmones ya me empiezan a doler, me detengo y, llevándome las manos a las rodillas, lucho unos momentos por recuperar mi aliento. Jadeante, volteo a toda dirección, tratando de vislumbrar hacia donde ir ahora… en mi correr había llegado hasta el parque que se encontraba a un par de cuadras de mi hogar, me encontraba en la esquina opuesta pero ya desde aquí se veía lo frondoso y tupido de sus árboles, así como del único camino que le cruzaba de punta a punta. No sé porque… pero en cuanto recupere mi aliento, mis piernas automáticamente comenzaron a caminar en esa dirección. Algo dentro de mí me decía que fuese hacia el parque. Lo pienso y suena bastante raro y meloso, pero… era como si lo sintiera en mi ser.

    Cruzo la calle y me adentro lentamente en el parque, el cual se encuentra entre verde y enrojecido debido a que comienza a entrar el frio otoñal. Son pocas las hojas carmesíes, y menos aun las que han ya han caído, pero pronto el suelo comenzara a tupirse con su habitual alfombra amarilla y roja. Conforme avanzo puedo sentir mi corazón latir mas, como si me acercara a algo… o a alguien. ¿Eve acaso? Me sentí presionado a gritar su nombre, no importase que estuviese en medio de un parque público, en medio del día. Esta sensación crece en intensidad y candor con cada instante, al punto que siento que, de hacerlo, obtendría respuesta. Finalmente me detengo y, tomando una bocanada de aire, me llevo las manos alrededor de mi boca y me preparo para gritar su nombre.

    —Calmado joven milagro, no hay necesidad de que hagas un escandalo

    Antes de que pudiese gritar, una voz me interrumpió, sorprendiéndome por lo súbito. Aquella voz, no tenía duda alguna, era la de John. Rápidamente me volteo y le veo ahí, reposando su espalda sobre un árbol, oculto de la vista al estar sobre el lado opuesto al camino. Me asombra no haberle notado antes… su ropa negra resalta mucho y estoy seguro de haber estar muy pendiente tanto del camino como de mis alrededores. ¿De dónde salió? Se encuentra serio mas con una mirada llena de serenidad. Me volteo para verle de frente mientras el solo lleva su mano a uno de los bolsillos internos de su chaleco y saca una cajetilla de cigarros. Sin prisas ni preocupaciones, John saca aprieta la cajetilla, saca un cigarro, lo toma con la boca y con su mano libre prepara un refinado y exótico encendedor de metal, el cual tiene grabado un emblema que jamás había visto.

    —Señor, necesito hablar con su nieta, con Eve —Le conteste de manera decidida pero respetuosa.

    —¿Es sobre el demonio contra el que lucharon hace tres días? –Me respondió con una pregunta. Mis ojos se abrieron de par en par al escucharle a él decirle tan abiertamente.

    —¿C-como sabe usted eso? —Pregunte sumamente intrigado y sorprendido. Tenía la suposición, pero… ¿Acaso John también está involucrado en sea lo que sea que Eve hizo?

    —Heheheh, chico…cuando trabajas en lo que yo, en lo que nosotros —dice viéndome de reojo —Esta clase de cosas son nuestro pan de cada

    Para este momento ya me era obvio, fuese lo que fuese Eve estuviese metida en, este hombre, John Forlone también lo estaba.

    —¿Qué paso? Porque… ¿Por qué estoy vivo? —Pregunte simple y directamente. Quería una respuesta a lo que había pasado… a porque no estaba muerto. John se sonrió al escucharme preguntar eso. —¿Realmente era aquello… un demonio?

    —Así es. Aquel día, en el aniversario de la muerte de tu padre, lucharon contra un demonio de clase cuatro…y moriste atravesado, casi partido en dos por su mano, pero venos aquí hoy, hablando al respecto. Joven Loreher, dicen que conocer la verdad nos hace libres… pero en este caso, hacerlo solo te condenara. ¿Quieres saber la verdad?


    Su respuesta fue simple y directa en juego perfecto con como lo fue mi pregunta. Aquel día yo morí, efectiva y literalmente en las garras de un demonio, pero hoy estoy aquí, parado frente a un hombre misterioso que habla de demonios como si fuese algo normal, mi amiga de la infancia, la cual derroto a ese demonio y de mi Papá. ¿Qué paso aquella tarde? ¿En que estaba metido mi Papá y que clase de relación tenía con John y con Eve? En este punto, con esta misteriosa sensación ahogando mi pecho no puedo frenarme ni echarme hacia atrás…


    —Si. Estoy listo. Cuéntemelo todo por favor.
     
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    ¡Hola! Logré terminar de leer el primer capítulo entre ayer y hoy, la verdad es que también siento que desbloqueé un logro.
    Pasaré con el comentario entonces, hablaré primero de las cosas técnicas y luego de la trama como tal.


    Voy a hacer un comentario del párrafo inicial y luego me meteré en el resto del texto.
    Primero, hay una mezcla de tiempo verbales un poco extraña, pero además una falta de tildes (colocó, hacía, qué —lleva tilde en este caso por ser una pregunta indirecta, es decir, sin signos) y algunas redundancias (más se repite cinco veces, todas muy cercanas entre sí).
    A decir verdad, lo que resulta más confuso es el cambio de tiempos verbales, ¿qué es lo que pasa? Que empiezas narrándonos el día en pasado y, cuando nos damos cuenta, estás hablando en presente.

    Donde todo está en azul, es donde empieza el cambio de tiempo verbal y resulta chocante, porque debía seguir:
    El pequeño niño era incapaz de ignorar lo que ocurría a su alrededor, volteó a ver a su padre mientras jalaba de su mano, este solo le regresó la mirada y sonrió, totalmente [....]
    Aquel niño, aun en su inocencia e inexperiencia, pudo notar que algo estaba mal... terriblemente mal. El miedo en su semblante creció, a la par que la oscuridad se volvió más profunda y, entonces, desde esta, una mano retorcida se extendió [...]

    Creo que hasta ahí me doy a entender. Igual de esta forma se arreglan unas cosas en la estructura de las oraciones que, por el cambio de tiempo verbal, se sienten extrañas.

    Ahora voy a entrar en el primer capítulo, que tiene bastantes cosillas, voy a señalar algunas y luego dejaré un comentario general:

    Lo que vuelve la lectura más densa, más que las descripciones que a veces se antojan forzadas, es nuevamente el cambio de tiempo verbal sin justificación, porque ni siquiera hay cambios de escena que lo expliquen. Todo es un continuo.
    Empiezas en presente, cambias a pasado y vuelves a presente en diferentes oportunidades, dejando tiradas las tildes de verbos en pasado cuando narras en este tiempo (comentó, pasó, expresó, olvidé). Pasa lo mismo con algunos verbos en futuros, que sí están bien utilizados, pero no les colocas la tilde (expulsarán, aceptarán). Sin embargo, donde más detecto errores es en palabras con tilde diacrítica (más/mas, mí/mi, sí/si) que te lo puedo explicar más detalladamente ya cuando trabajemos con lo que está sin publicar.
    Por otro lado, hay algunos fallos de cohesión (errores de género o número) donde por ejemplo hablas de la escalera, pero luego te refieres a estas en plural cuando lo escribiste en singular, referirte a las cosas y luego decir bueno, cuando las cosas es femenino y por defecto serían buenas. Ese tipo de errores son los marcados en azul.
    La frase en verde es solo porque me gustó mucho por su valor emocional ♥

    Ahora, yo nunca he sido partidaria de colocar las risas tal cual (es decir, en plan: jajaja, mucho menos, hahahaha que es la versión gringa y bueno...), porque siento que le quitan formalidad al texto. Lo ideal sería describir que la persona o lo que sea, se está riendo, así como describes voces. ¿Se ríe de forma genuina, sarcástica, enfermiza, etc, etc?
    Algo parecido ocurre con el *Bang*, porque corta la narración, restándole estética y formalidad al texto, de nuevo hubiera sido mejor que describieras el disparo. El recurso de los asteriscos no se utiliza siquiera en los roles narrativos.
    Igual con la cosa de meter números dentro del cuerpo del texto cuando no es estrictamente necesario, como en el caso del dos que es lo último que te señalé.
    También, si planeas seguir usando imágenes dentro de la historia, más allá de su portada, va en otro lugar y es el foro de Literatura Experimental, bajo el prefijo de Historia Ilustrada, pero bueno eso me lo puedes decir y cualquier cosa yo muevo el tema allí, para que no tengas que borrar y volver a publicar.

    En cuanto a la trama, por momentos me recordó al anime este reciente, Fire Force (?) por el rollo de los demonios y que este se refiera a la chica como monja, porque pues, en el anime aparecen monjas xd pero no tienen la labor de matar a los demonios directamente como esta chica.
    La verdad la trama es interesante, aunque en algunas ocasiones dejas poco a la imaginación, particularmente con la aparición de la monja, porque desde que la madre de Vahn pregunta que si tal vez topen con la persona que ha estado visitando la tumba de su padre pues se sabe que, en efecto, se la van a topar xD más sorpresivo hubiera sido que se la toparan y luego nos explicaras que era una persona que había estado llevando flores a la tumba, pero siempre llegaba antes que Vanh y su madre, por lo tanto no sabían quién era.
    Eres bueno con las descripciones, lo que pasa es que de repente los párrafos se te hacen grandísimos por ello y leerlos es cansado, así que tienes que saber que solo porque estés describiendo una misma cosa, no significa que todo vaya metido en un solo parrafón.

    En fin, por ahora eso sería. Como te dijo Ichii, la crítica no es para que te desanimes ni nada, sobre todo teniendo en cuenta que es una historia a la que dices haberle dedicado mucho tiempo y haberle hecho diferentes modificaciones (tengo mi propia historia de esta índole, así que sé el aprecio que uno le tiene); sino para que vayas viendo que hay cosas que se pueden pulir para que después el resultado sea todavía mejor :D
    Igual no te señalé todo, pues por comodidad y tiempo, así que en lo citado solo está lo más significativo o repetitivo.

    Sin más que decir, ¡nos estamos leyendo~!
     
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    Sahuaro

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    Buenos días Yáahl. Primero que nada muchísimas gracias por tan elaborada reseña y critica, especialmente por tomarte tiempo para revisar y leer a pesar de tu ocupado horario. No te preocupes, como le dije a Ichiinou, toda critica es muchísimo mas que bienvenida, realmente me ayudan a detectar faltas que tengo y poder corregirlas, ya sea ortografía, gramática o problemas narrativos/argumentales. Aprecio mucho todas las observaciones, tanto las que son criticas como las que son felicitaciones.

    En general admito las tildes son mis nemesis, mi talón de aquiles con los cuales batallo y me peleo mucho. Me apoyo principalmente de correctores ortográficos para cubrir esta deficiencia mas es obvio que un corrector no puede cubrir todo los huecos ni situaciones, necesito empaparme en un curso intenso enfocado en uso de tildes y demás, hahaha. Muchas gracias por hacerme notar en especial el uso de tiempos, creo que esto sera algo de lo mas difícil de corregir pero haré un esfuerzo activo para poco a poco ir mejorando esto y que los escritos tengas mas coherencia y un mejor flujo.

    Muchas gracias por el cumplido en cuanto a mis descripciones, y estoy de acuerdo... a veces con menos podemos decir mas, también haré un esfuerzo mas consiente de ser mas claro y mas conciso para evitar extenderme de manera innecesaria y así mismo aligerar los capítulos y hacerlos mas amigables y fluidos. En cuanto a los "Hahaha" y los números... esos números definitivamente se me escaparon XD. Al estar revisando el texto cambie la mayoría de los que encontré por números escritos pero por lo que veo se me escaparon un par, gracias por mencionarlos, y en cuanto a los "Hahaha", mmm, no lo había considerado pero ahora que lo mencionas puedo comenzar a reemplazarlo por menciones y demás, como dices.

    En cuanto a las imágenes, las quitare. Mi intención con esta historia es manejarlo en un formato de novela ligera, con el uso de 1 imagen cada tanto para mostrar alguna escena de lo que se acaba de leer, sin embargo para efectos de este foro no utilizare imágenes para evitar caer en el sub-foro de experimental.

    Me he dado muchos topes con la historia porque, como dice el dicho, no hay nada nuevo bajo el sol, en varias ocasiones he visto en animes o historias que muchos de los elementos que yo he querido usar para mi historia ya se han usado, de maneras similares o lo suficientemente parecidas como para decir "ah, esto es maso lo que yo quiero hacer!" y le dan ganas de arrancarse las greñas a uno, hahaha. Algunos los he dejado como están, otros los he modificado un poco y otros los he desechado del todo XD. Es imposible no hacer cosas o situaciones que otros ya han utilizado mas la marca de un buen escritor es agarrar esas herramientas y situaciones y darles un toque único y especial dentro del contexto de la historia en la que se desenvuelven... ya he hecho (en su mayoría XD) las paces con esta realización.

    Nuevamente, muchísimas gracias por todas y cada una de tus observaciones, definitivamente tomare todas en cuenta y haré un esfuerzo consciente por ir mejorando en todas estas áreas... no prometo que mis siguientes capítulos resuelvan todo, hahaha, pero definitivamente trabajare duro en ir corrigiendo estos malos hábitos, deficiencias y áreas de oportunidad. ¡Seguiré trabajando y escribiendo!
     
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    Geki

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    He terminado con la lectura. Bueno, ha sido como un expreso cargado. Corta en cuanto a capítulos, pero una verdadera cantidad de texto. Iba a acotar las menciones de ortografía y tiempos, pero vista la legendaria lista que hicieron antes, me evito el hacerlo y dejo la mención extra de que a mi consideración, creo que sería adecuado usar con mesura los puntos suspensivos. Estos hicieron la lectura un poco más lenta en cuanto a los párrafos más largos se refieren, además que en la línea de diálogos se siente que se clava un tiempo muerto al finalizar y encontrar el uso de estos.

    El argumento lógico de la historia es directo, pero por lo mismo considero que tienes el potenciar de manejar éste de maneras que puedan dar puerta a caminos muy distintos que, como mencionaste, veías en otros medios y que tú planeabas usar.

    Ánimo con la historia. Aquí esperando lo que esté por venir.
     
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  9.  
    Sahuaro

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    Buenas!

    Muchas gracias por tu tiempo y observaciones Geki, la verdad es que si, es un tema recurrente lo cargado de los párrafos y detalles ortográficos XD. Ha habido muchas áreas de oportunidad que me han resaltado y mencionado, mas por lo mismo creo que lo mejor que haré para solucionar esto sera revisar profundamente y redactar nuevamente todos los capítulos para enfocarme desde el comienzo y en cada uno, uno por uno.

    ¡Muchas gracias a todos por sus comentarios, espero pronto estar de regreso con las revisiones!
     
  10.  
    Hitori

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    ¡Aquí vengo de nuevo! Perdona la demora, quedé bastante desconectada luego de las vacaciones.

    En esta oportunidad no te señalaré tantas cosas técnicas, porque sería bastante redundante, me limitaré a dos o tres cosas:


    Esta construcción por sí misma jode bastante el resto del párrafo. Sin darle muchas vueltas, suena como si lo hubiese dicho Yoda de Star Wars.
    Ese hubo debería ir en otro lugar, más exactamente, junto después de antes.


    Algo pasa con esta palabra porque primero la vi tildada mal y luego la vi sin tildar, es: Frío.

    Esta construcción no sé si es que es incorrecta, tendría que fijarme, o si es que a mí me suena rara porque no me expreso de esta manera; y bueno, es la forma en que lo escribes siempre, creo. Ese "se", yo lo eliminaría.

    Creo que ya te lo mencionó alguien arriba, pero usas demasiado los puntos suspensivos, asumo que por un intento por generar suspenso. Es un error común, a decir verdad, que al final logra más bien obstaculizar la lectura pausando de forma innecesaria oraciones o párrafos que en sí, no están tan mal construidos. Eso sin mencionar siquiera, que le quita algo de solidez al cuerpo de texto tanto a la hora de leerlo como estéticamente.
    Sigue pasando también lo de la risa escrita, que me distrae muchísimo.

    Ya en lo que es trama, sigue recordándome a Fire Force (?) pero sin bomberos. Sigue pecando un poco de predecible, pero bueno, a estas alturas de la historia es un poco difícil hacer algo que no tenga siempre esa sensación.
    Aún así, lo que no me había maquinado es que el padre de Vahn estuviera involucrado de alguna forma con lo que sea que hagan Eve y John, quiero decir, consideré que solo había sido una muerte desafortunada de gente que estaba en el lugar y momento equivocados xD así que me queda la curiosidad de cómo vas a desarrollar eso después.

    Creo que por ahora no tengo más que decir, una vez hecho esto, podemos pasar a trabajar en lo que no ha publicado así que te espero :D

    Saludos~
     
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  11.  
    Sahuaro

    Sahuaro Iniciado

    Leo
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    Buenas Balam! (que por lo que vi eres Yáahl XD)

    Muchas gracias por tus observaciones. Así es, los puntos suspensivos son una mala maña mía con la que que he tenido que luchar constantemente. Según yo había reducido considerablemente mi uso de estos pero aun me queda mucho que hacer al respecto. En cuanto a la estética y las partes en especifico que has mencionado, tienes razón, ahora que lo leo con esa noción en la mente, definitivamente da esa idea o forma que mencionas.

    En cuanto a la historia, he decidido dejarla en stand-by hasta que modifique, arregle y este conforme con estos capítulos en base a las observaciones que me han hecho
     
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