Toxic (Jessie & James, Rocketshipping)

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Nami Roronoa, 3 Octubre 2010.

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¿Que pareja pondrias como secundaria? (si quieren otras dejenlo en su comentario)

Poll closed 23 Octubre 2010.
  1. Butch x Cassidy (Neoshipping)

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  2. Ash x Misty (Pokeshipping)

    100.0%
  3. Paul x Dawn (Ikarishipping)

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  4. Giovanni x Domino (Commandshipping)

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  1.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Escritora
    Título:
    Toxic (Jessie & James, Rocketshipping)
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    1
     
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    701
    Toxic (Jessie & James, Rocketshipping)

    ¿Te gustan los fanfics de Rocketshipping? ¿Te va el JessiexJames? Entonces te va a gustar este fic ;)
    ok, no soy buena para las publicidades xD no, no es lo mio, pero de verdad, este fic tendra mucho romance, mucha pasión, mucha acción, mucho drama, mucho de todo.
    Un Long-fic UA que se me ocurrió viendo el videoclip de Britney, "Toxic" xD
    Veran que les gustara, confien en mi :o
    les dejo el prologo, y si les gusta, diganmelo en sus comentarios, asi me pongo a trabajar en el primer capi :D



    Prólogo



    La mujer se deslizó con la agilidad de un gato entre las vigas rojas de la construcción. Un gran condominio de alrededor de cuarenta pisos estaba siendo eregido en aquella localización, y las barras rojas le servían de apoyo para dar grandes saltos. No solo su agilidad, pero su vestuario, completamente negro como la brea, la hacían dificil de ver en la noche, a pesar de la preciosa luna llena que adornaba el cielo brillaba con todo su esplendor. Su cabello rojizo largo como una serpiente era el único punto que permitía divisarla, pero, dada su velocidad, detectarla era una tarea imposible.

    El hombre llegó al final de las vigas, el último piso, sus temblorosos pies no le permitieron seguir caminando ya que el camino se acabó. Estaba sólo frente a la nada, la brisa revoloteó su cabello canoso. Era cincuentón, iba bien vestido, con un traje caro y un reloj de primerísima calidad en la muñeca derecha. Tembló como una hoja en un huracán mientras se daba vuelta con horror en sus ojos.


    —Hasta acá llegaste —susurró ella con una voz delicada.


    Curvó sus finos labios en una sonrisa. Usaba un rouge rojo como la sangre, del mismo tono que su largo cabello. La luna llena la iluminó y su rostro quedó descubierto. Sus ojos eran de un azul claro como el cielo diurno, su piel era nívea y blanquecina, y portaba aros dorados en sus orejas. Extrajo de su prominente escote un arma de fuego, apuntó, y disparó.

    El sonido del disparo se fue lentamente, la fémina se paró en el borde de la barra de metal y miró al hombre caer hasta dar con el suelo. Sonrió, su trabajo ya casi estaba completo.

    Descendió a la calle de a saltos para hacerlo más pronto y aterrizó junto al muerto con gran habilidad. Revisó el interior del saco del hombre hasta encontrar un sobre marrón, el cual se guardó. También se quedó con el reloj de él.



    A los quince minutos de la muerte, apareció en el pavimento un patrullero con dos oficiales dentro del mismo, conduciéndolo. No había ni un alma en la calle, nadie ni nada. Finalmente, divisaron un camión recolector de basura, un poco más adelante, y se acercaron para hablar con el recolector, un hombre uniformado con ropa verde caoba y guantes negros, con una gorra de beisbol que ocultaba su rostro debido a la oscuridad de la noche, la luna se había escondido tras un gran grupo de nubes negras.


    —Disculpe, señor —intervino el policía que conducía— Los vecinos reportaron haber oído un disparo, ¿usted no oyó nada?

    —Fue más adelante, por allí —respondió con una voz gruesa, señalando a su derecha.

    —Muchas gracias —le agradeció el oficial, y fue hacia el lugar de los hechos.


    O eso pensaba.

    El “recolector” se quitó el gorro, y suspiró aliviada mientras su larga cabellera colorada descendía hasta abajo de su cintura.


    —Hacer la voz tan gruesa me hace doler la garganta —se quejó la asesina, acariciando su delicado cuello con su mano derecha.


    Arrojó la bolsa de basura negra dentro del camión con fuerza, sin importarle el hombre dentro. De todas formas, ya estaba muerto, y no lo necesitaban. Cerró la parte trasera del camión y se fue a la parte delantera, al asiento de acompañante.


    —He terminado, vamonos de aquí, Domino —le informó Jessie a la conductora.


    Continuara…
     
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