Toda una vida de secundaria

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por Soft Colour, 15 Septiembre 2010.

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  1.  
    Soft Colour

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    Toda una vida de secundaria

    Estaba pensando publicar esta historia y quise comenzar con algo diferente. Espero les guste y que dejen comentarios críticos para que mejore. Sin más que decir, les dejo el prólogo.

    Toda una vida de secundaria

    Prólogo

    —Maldita sea —murmuró Jane levantándose de la cama mientras que yo abría las persianas.
    —Grosera. ¿Esa es la primera pa-palabra que se te ocurre decir en las ma-mañanas? —pregunté quitándole las sabanas del cuerpo después de que ella soltara un gruñido.

    Jane era mi compañera y hermana de cuarto. Literalmente no éramos hermanas, pero había vivido tanto tiempo con ella que así lo sentíamos ambas. Jane era, por así decirse, la segura y ruda mientras que yo era la tímida e insegura. Ella me había querido ayudar a superar mis miedos y mi timidez, pero eran tantos mis temores que no había querido ni siquiera intentar. Por ello, Jane decidió, hace dos años, que me iba a entrenar para sacarme esto.

    —Yo creo que sí. Ya, ya yo puedo arreglarme para ir a la escuela —anunció con fastidio como hacia todos los días.
    —Cuando termines baja pa-para que to-tomes el desayuno —comenté y me dirigí a la salida de su habitación.
    — ¡Quiero cereal con jugo de manzana!
    —Claro que no —murmuré para mí misma sonriendo levemente.

    Preparé unos huevos con chorizo para nosotras dos y llene dos vasos de cristal con jugo de naranja. Me senté en mi silla frente a la de Jane y comencé a desayunar pensando en mi madre. Hoy se cumplían cinco años desde que ella y papá viajaban por el mundo, y desde que yo no los veía. Mamá de vez en cuando me mandaba fotos sobre los lugares que visitaban, pero no era igual a tenerla conmigo.

    Jane bajó desarreglándo su cabello rojizo con luces de color chocolate, se acomodó la falda del instituto y me miró con gesto fastidiado con esos ojos caramelo. Jane era muy bonita, si le quitábamos esas luces, la actitud ruda y el tatuaje que se puso en la espalda hace tres meses sería una señorita de diecisiete años con muchos pretendientes.

    Yo, por el contrario, tenía el cabello castaño siempre atado en dos trenzas. Mis ojos eran de color carmín y mi piel era un poco pálida. Como Jane y yo siempre estábamos juntas nadie se me acercaba a menos de que estuviera sola. Gracias a Dios no me había dado cuenta de ello hasta dos años después de que ambas éramos amigas, porque si lo hubiera notado en aquel momento me hubiera separado de Jane y ahora no seríamos amigas.

    —Huele bien. ¿Qué es? ¡Huevo con chorizo! Sakuno, ¿te he dicho lo mucho que te quiero? —Jane se sentó en su silla devorando ese huevo.
    —Ridícula. Termina rá-rápido que tenemos di-diez minutos para llegar al in-instituto —me levanté de la mesa y después de recoger los platos me dispuse a lavarlos.
    —Claro jefa. Estas muy ansiosa, ¿eh? ¡Oh, recuerdo porque! Ese mirón ojo verde te cito en la mañana —Jane me guiñó el ojo y supe que aquí empezaban las insinuaciones de mi mejor amiga. Y que tonta era yo por sonrojarme.
    —De-déjalo ir J-Jane. Sa-sabes que Ka-Katsuo e-está muerto de a-amor por Rina —prácticamente corrí al cuarto de baño para lavarme los dientes y escapar de ella.

    Jane nunca se rendía, pero yo tampoco cedía fácilmente. Me recargué en la puerta suspirando y tomando mi cepillo colocándole pasta y después metiéndomelo a la boca. Cuando termine de lavarme los dientes salí del baño y Jane no estaba. Supuse que subió a lavarse los dientes arriba y decidí aprovechar ese tiempo para acomodar mis cosas en mi mochila.

    Cuando mi amiga bajo las escaleras camine tranquilamente a la puerta principal de nuestra casa sin mirarla y abrí la puerta encontrándome con ella. ¿Qué demonios? ¿Que ella no estaba bajando las escaleras? Volteé y me encontré con una serpiente enorme que había tirado una pelota.

    —Mierda. Sakuno, relájate, es solo… —
    —La. Quiero. Fuera —logré articular y corrí fuera de mi hogar.

    Odiaba a horrores las serpientes y Jane lo sabía. Cuando llegará a la escuela hablaría con ella muy seriamente, de eso me encargaba yo.
     
  2.  
    Eri

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    Re: Toda una vida de secundaria

    Me gustó mucho este primer capi, se podría decir que está muy bien la manera en que manejas los diálogos. Si es tu primer Fic, me quedaré loca xD

    Espero el personaje "Jane" no se convierta en un Mary Sue.

    Una Mary Sue/Gary Stu es un personaje que se introduce en un FF para unir/ser parejas Protagonistas. Normalmente son personajes "hermosos" en el que todo el mundo se "enamora" de ella :/


    Bueno, pones acentos donde no deberías:
    :no:

    Lo mismo que los puntos:

    En ves de poner uno debistes poner ters :)

    Recuerda que tambien está el ";" que es para pausas más largas.



    Espero continuación :P

    Chaíto~
     
  3.  
    LiFeInu

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    Piscis
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    Re: Toda una vida de secundaria

    Bueno Eril tiene algo de razón con todo eso... pero tambien en que tu hitoria es muy interesante... Tienes muy buena ortografia y narración aúnque en veces te fala la colocación de los acentos y en veces los puntos suspencivos... ejejexD Pero con forme vallas avansando tu historia, tu ortografia ira mejorando...:D Bueno Yana hasta tu proxima conti...xD
     
  4.  
    Soft Colour

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    Re: Toda una vida de secundaria

    Muchas gracias por comentar y criticar.

    Respondiendo la pregunta de si Jane es Mary Sue o no les diré que está muy lejos de serlo. Más adelante se darán cuenta que es todo un desastre y que pocas personas gustan de ella. Es bonita, sí, pero no como para que el mundo entero esté a sus pies. No me gusta crear personajes “perfectos”.

    Gracias por los consejos, los tendré muy en cuenta. Ya me he dado cuenta que se me escapan los acentos o me falta un punto o una coma, pero bueno, ya los iré corrigiendo. Sin más que decir, les dejo el primer capítulo.

    Saya Kimoo

    P.D: No es mi primer fanfic. XD Tengo varios y el primero que hice denota cuanto he mejorado en estos, no sé, creo que cuatro años. :D

    Toda una vida de secundaria

    Capítulo 1

    No iba a aceptar aquella ridiculez. ¿Volver a Japón, vivir mi vida allí, retomar mis estudios? Nada de eso estaba en mis planes y obviamente seguían sin estarlo. Yo vivía felizmente en Estados Unidos al cuidado de mi madre mientras que mi vida tomaba forma como un tenista profesional, y nada de lo que dijeran lo cambiaría.

    —Vamos Ryoma, vivimos aquí desde hace siete años. Tengo ganas de volver a Japón —insistió mi madre en un intento de convencerme.
    —Vuelve tú, si tantas ganas sientes. No pienso hacerlo —gruñí y me dirigí a mi habitación sosteniendo mi equipo de tenis.
    —Ryoma, no te… —

    Cerré de un portazo la puerta y me tire a mi cama mirando el techo muy enojado. Siempre habíamos vivido al estilo de mi madre, nos habíamos mudado de Japón por el divorcio de mis padres y ella se había quedado con mi custodia mientras que mi padre vivía en Francia con mi hermano mayor.

    Sabía que el matrimonio de mis padres no había funcionado por las constantes diferencias de opiniones que habían tenido hacia diez antes de su divorcio, cuando yo tenía diez y mi hermano Ryoga doce. Durante el proceso de separación ambos habíamos sufrido, pero eso se disolvió un año después de todo.

    Mi hermano y yo hablábamos de vez en cuando. Más bien, solo en las reuniones del de día de Navidad, día de Gracias o cuando alguno de los dos cumplía años. Éramos muy parecidos físicamente, pero mentalmente éramos todo lo opuesto. Yo era frío y distante, y él alegre y eufórico. Por esa razón no hablábamos con frecuencia.

    —Ryoma, ¿puedo pasar? Cariño, tenemos que hablar —tocó mi madre a la puerta veinte minutos después.
    Y una mierda —pensé —. Hmph —

    Mamá entró en cuanto solté aquel bufido. Tenía unas cuantas lágrimas en las mejillas y sus ojos se veían preocupados y arrepentidos. Se sentó en la cama y me sostuvo la mano izquierda con delicadeza. Eso solo podía significar una cosa.

    —Hijo, lamento no habértelo dicho antes… Perdóname por favor… no sabía la forma… no tenía idea… —
    —Dilo ya —solté con frialdad al tiempo que mis ojos se volvían oscuros y esperaba la noticia.
    —El abuelo ha muerto —Joder. Mamá se tiro a llorar sobre mí mientras que sentía los ojos arder.
    —Pasó ayer. Le dio un infarto después de tener un partido de tenis contra uno de sus mejores amigos. Su amigo decía que se veía en excelente forma y después… murió —quise maldecir todo lo que me fuera posible, pero eso no me iba a traer al abuelo.

    Mamá trató de clamarse pero solo conseguía llorar más. Yo estaba petrificado escuchando sus sollozos y recordando los viejos tiempos que tenía con el anciano. Los partidos eran ardientes cuando ambos entrabamos a la cancha. Era tanta mi emoción al verlo jugar de pequeño que desarrolle una obsesión por el tenis. Mi padre también era un excelente jugador, y gracias a ambos aprendí mucho de lo que ahora soy.

    Quería romper lo que estuviera en mi camino, gritar tan fuerte hasta que mi voz se desgarrara y llorar como vieja al punto de quedarme dormido entre mi dolor. Pero no, yo era fuerte y eso no ocurriría. Golpearía la pelota de tenis bajo la lluvia descargando toda mi frustración, ira, impotencia y dolor. Eso sacaba todas mis fuerzas y hacia que, en cierto modo, me sintiera mejor.

    —Debemos volver a Japón. Allí será el funeral y lo enterraran alado de su esposa. Es en tres días, así que debemos comenzar a empacar y viajar mañana para poder instalarnos en nuestra casa antigua. Nanjiroh y Ryoga ya están allá, ellos nos recogerán —anunció y asentí. Después salió de mi habitación.

    No me sentía con fuerzas de empacar, así que tomé mi raqueta, tres pelotas y salí por la ventana directo a las canchas callejeras. Era una noche fría y oscura, así que los rayos no debían de tardar en aparecer y eso haría que descargara todo con mayor facilidad. Debía aceptar que el ambiente que creaban los rayos y la lluvia era perfecto para estos momentos.

    Al llegar a la cancha comencé a botar la pelota y pegarle con la fuerza necesaria para hacerla regresar con intensidad. En el momento en el que una pequeña gota de agua descendió por mi mejilla supe que era tiempo de descargarlo todo. Y entonces la verdadera lluvia apareció. Sin darme cuenta lloraba, y sentía la cara caliente por lo que debía de estar roja.

    Regresé a la casa para eso de las nueve de la noche y mi madre yacía dormida en su habitación con los ojos rojos de tanto llorar. Fui a mi habitación y me di un baño de agua helada para despejar la mente y después me metí a la cama. Aun seguía en mi pecho aquel agujero, pero había logrado por lo menos sacar mi frustración.


    En la mañana había despertado con un coro de ángeles. Jane por fin había amanecido temprano y por si fuera poco había preparado el desayuno. Me sentía encantada, debería dejarla hacer travesuras una vez al mes para que me recompensara como lo había hecho hoy. Así que decidí prepararme para el instituto y no demorar mi cita con el desayuno.

    —Buenos días —saludó en cuanto me vio bajar por las escaleras.
    —B-Buenos días —sonreí y me senté en la mesa mirando el desayuno —. ¿Es pa-para mí? —
    —Es mi disculpa del año. Por haber utilizado tu ropa interior para limpiar mis zapatos cuando se ensuciaban, por haber incendiado tu teléfono y por haber traído la serpiente —dijo ella con una sonrisa de arrepentimiento.
    —Está bien. Pero pro-promete no ha-hacerlo de nuevo —pedí y soltó una carcajada. ¿A qué venía eso?
    —Me disculpo, pero no prometo hacerme monja. Diablos, Sakuno, una chica debe divertirse, no ver la vida pasar— comentó y terminó de desayunar. Recargó los pies en mi silla y meció hacia atrás la silla cruzando los brazos sobre su nuca.
    —Bueno, es a-algo que se es-espera de ti —dije y quité sus pies de mi silla. Me levanté y deje todo en el lavaplatos saliendo de la casa con ella.

    Íbamos platicando sobre las tonterías que hacia Jane cuando yo estaba y cuando no en el momento en el que me calló. Se acercó disimuladamente al grupo de chicas que se amontonaba en la entrada del instituto todas las mañanas y se paró allí sin hacer nada. Fruncí un poco el ceño no entendiendo nada lo que hacía y luego corrió a mí con una sonrisa de oreja a oreja.

    Dio unos pequeños saltitos de emoción mal fingidos y cerró los ojos gruñendo y negando con la cabeza. Luego señaló en dirección al grupito y comenzó a decir lo torpe y estúpido que era que las mujeres chismorrearan con cosas tan tontas. Me sonrojé al pensar que cuando era pequeña yo era parte de ese grupito de chismosas. Jane lo notó y se mofó de mí rodando los ojos.

    —Patético. Joder, ¿Qué les está pasando a las mujeres? —se preguntó negando aun más con la cabeza.
    —P-perdón —me disculpe y me sonrojé aun más.
    —Lo que sea. ¿Qué te iba a decir? ¡Ah, sí! ¡Están diciendo que llegará un álien! —chilló emocionada. Jane era de vez en cuando muy infantil con ese tipo de cosas.
    —Y-yo no creo —susurré y mi amiga frunció el ceño notablemente ofendida.
    —Como si importará tu opinión —murmuró e hizo un gesto despreocupado con la mano.

    Estaba por decirle algo cuando una chica de cabello café claro, ojos enormes y de color caramelo y una sonrisa gigantesca me interrumpió preguntándonos se sabíamos de la noticia. Jane me miró y arqueo una ceja dándome a entender que no soportaba este tipo de cosas. Bufó y se marchó estirándose en el camino. La chica la miró y luego volvió a mí.

    —N-no sé de q-que noticia ha-hablas —dije sonrojándome por el carácter tan fuerte que tenía.
    — ¡No lo puedo creer! ¡Todos en la escuela lo comentan! ¡Unos dicen que llegará un álien, otros que vendrá un travesti aparentando ser hombre, pero yo digo que será un vagabundo!
    — ¿Cu-cuando? —pregunté esperando que no fuera hoy.
    —Akira, la gitana, dice que mañana —se acercó a mí como si fuera un secreto.

    Está chica estaba más que loca y yo tenía que alejarme de ella. Busqué a Jane entré la multitud que había en la entrada para escaparme e ir a ella, pero no la encontré por ningún lado. Seguí buscando disimuladamente para que la gritona que tenía enfrente no se diera cuenta, y entonces la vi caminando dentro del edificio acompañada del director. ¿Ahora que había hecho?
     
  5.  
    Lady Hope

    Lady Hope Guest

    Re: Toda una vida de secundaria

    Realmente me gusta tu fics, tiene mucha creatividad tienes aún ciertos errores, pero todo eso se puede arreglar, el formato que usas es el adecuado, y la temática es... diferente, aunque la pareja de RyoSaku es muy normal, tú usas creatividad. Me quede sorprendida cuando leí lo del divorcio de los padres de Ryoma. Espero lo sigas pronto, cuídate. Y no abandones la historia.
     
  6.  
    Eri

    Eri Usuario popular

    Tauro
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    Re: Toda una vida de secundaria

    Se podría decir que me gusta la idea, y retiro lo dicho sobre el Mary Sue, se nota que no tiene nada así xD

    Me quedé en Shock cuando leí lo del divorcio, siempre supe que eran diferentes, pero no llegar a eso e____é

    Jajaja, álien, que cosas xD ¿Quién es ese Akira? o.o

    xD



    Espero conti, nos vemos~
     
  7.  
    ilkane

    ilkane Entusiasta

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    Re: Toda una vida de secundaria

    Hola Saya Kimoo!!!

    Tu fic está muy bueno, eso de Jane que ocupó hasta la ropa interior de la pobre Sakuno para limpiar sus zapatos, tienes una gran imaginación...
    lo del divorcio igual que a todas me sorprendió, pero era de esperarse con lo pervertido de Nanjiroh que mujer lo iba a soportar toda la vida.

    Lo de la gitana me gustó, y el alien, vagabundo y travesti, me imagino que es Ryoma, no?

    Bueno, espero que pronto lo continues...

    Saludos;)
     
  8.  
    Soft Colour

    Soft Colour Entusiasta

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    Toda una vida de secundaria
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    Re: Toda una vida de secundaria

    Aquí está el capítulo dos. Lamento la tardanza, no hallaba tiempo para pubicar. :) Sin más que decir, aquí va el segundo capítulo.
    Capítulo 2
    El día que llegamos a Japón mi padre y mi hermano nos recibieron atentos y responsables. Algo fuera de lo normal para cualquiera que los conociera. Como sea, cuando llegamos a la casa, mamá fue a su habitación disculpándose con todos y diciéndonos que tenía que dormir un rato. Quería jugar un partido de tenis en ese momento, y mi padre no me defraudo.

    —Vamos, Ryoma, juguemos un partido para despejar la mente —me dijo y asentí levemente saliendo al patio con él.

    Ryoga estaba hablando por teléfono con alguien, suponía que era una mujer ya que le decía cuanto la quería y que se disculpaba por no haber estado allí con ella. Mi hermano era un idiota. Le di poca importancia y me concentré en el partido que estaba por tener con el viejo. Seguía siendo el mismo viejo pervertido que conocía, y se lo hice saber para que se enojara.

    —Más respeto, jovencito —gruño y sonreí de lado bajando mi gorra para comenzar.
    —Mada Mada Dane —murmuré y él viejo se rascó el pecho restándole importancia.

    Estaba reñido el juego, y yo no podía parar de sudar al igual que mi padre. Los años lo habían vuelto lento y anciano, por lo que la fuerza que tenía antes había disminuido, pero aun daba pelea. Sabía desde el principio que esté no sería un juego fácil, ya que mi viejo padre no era de los que se daban por vencido fácilmente o dejaban ganar a su contrincante.

    Mamá nos llamó dos horas después de estar jugando diciéndonos que debíamos cenar. Ambos nos metimos a la casa a regañadientes enfurruñados como cuando era un niño, y eso hizo reír a Ryoga estruendosamente mofándose de mí porque seguía siendo aun un niñato. Encaré una ceja y me crucé de brazos, después ya no pareció tan divertido para Ryoga cuando se dio cuenta que me refería a él como el niño pequeño.

    El día siguiente era el funeral, así que mamá me hizo vestir un esmoquin para la ocasión al igual que a papá y a Ryoga. Ella tenía un vestido negro muy apropiado para la situación y llevaba una rosa blanca para dejar en la tumba. Salimos de la casa y llegamos al funeral diez minutos después.

    Había varias personas que lloraban y otras que trataban de hacerse los machos, como yo y como el viejo. Mamá estaba destrozada por que mi anciano abuelo había muerto y Ryoga soltaba unas pequeñas lágrimas diciendo que quería mucho al abuelo. El viejo se fue al coche por un momento para llorar allí por su padre, y luego regresó con los ojos un poco rojos al igual que su nariz.

    —Vámonos ya —dijo mi madre una vez que el funeral había acabado.

    Cuando llegamos a la casa me fui a mi cuarto y traté de no pensar en el funeral. Así que sin darme cuenta me quede dormido. Para mi mal fortuna mamá me despertó diciendo que tenía algo importante que avisarnos a Ryoga y a mí, así que baje a la sala confundido y ambos nos sentamos frente a nuestros padres, que asintieron para después añadir:

    —Nos quedamos.
    — ¿Qué? —soltó Ryoga abriendo los ojos como platos. Yo no dije nada.
    —Su padre y yo lo decidimos y queremos que se vean, así que como a ninguno de los dos le gusta el país del otro, se decidió que viviríamos aquí en Japón de nuevo —comentó mamá y después dijo el viejo —. No viviremos juntos, Ryoga y yo viviremos en otra casa pero irán a la misma escuela —

    Después de platicarlo se decidió que en mañana entraríamos a Seigaku. Ryoga en preparatoria y yo en último año de secundaria. Ellos ya nos habían inscrito y no querían que perdiéramos un día más de clase, así que mañana iríamos a Seigaku aunque no tuviéramos nada de libros. Bueno, la mayoría de las cosas que decidían ellos no eran con anticipación, como su boda.


    Gracias a la inteligente idea de Jane de fumar en la entrada del colegio ella debía quedarse hoy en detención. Ayer la habían dejado ir porque según ella tenía que estar en el hospital para cuidar de su madre a quien le habían operado por ser atropellada por un loco camión de helado. Yo al principio me la creí, pero después recordé que la madre de Jane vivía en Hawái con su nuevo esposo vendiendo sushi.

    — ¿Por qué tienes que quedarte tu también? —preguntó Jane cuando le dije que yo debía estar presente.
    —P-porque no qu-quiero que te me-metas en pro-problemas —acoté y ella soltó un gruñido.
    — ¡Llegaron los áliens!
    —Vamos Sakuno, quiero verlos —me empujó Jane hacia la entrada del colegio haciendo que me golpeara con la puerta de la dirección.

    Había un gran tumulto, y Jane los dispersó con sus manos haciendo que todos se retiraran con tan solo unas palabras. Se decepcionó cuando vio que no había áliens, solo estudiantes nuevos. Tomoe, Tamara… Oh, era Tomai ¡No! Tomoka. Sí, Tomoka había empujado a todas para presentarse ante los dos estudiantes mientras que las mujeres a mi alrededor chillaban de emoción. Jane bufó soltando una maldición y se volteo hacia mi molesta.

    — ¡Demonios, porque no pudieron ser áliens!
    —O-olvídalo, Jane, va-vamos a cla-clase —dije dándole un suave apretón a su hombro.
    —Quiero un cigarrillo —murmuró y negué con la cabeza en desaprobación.
    —Jane, ya no te me-metas en tantos pro-problemas —le susurré al oído y gruñó haciéndome sonreír.

    El maestro de matemáticas había presentado a uno de los nuevos. Su nombre era Ryoma y su compañera, desafortunadamente, era Tomoka. Me imaginaba a la chica gritándole a todos los que caminaban por los pasillos que Ryoma Echizen era su compañero. Me enfermaba pensar que le daban tanta importancia a un chico que no llevaba ni una hora entera en la escuela. Y podía apostar que Jane estaba igual. Solo quería ver su rostro a la hora del descanso.

    Jane y yo no estábamos en el mismo salón porque ella era muy problemática. Se había peleado con dos compañeras porque según ella le quitaban los derechos de estudiante. Jane era tan dramática que el director le creyó y por estúpida la cambiaron a ella. Ella estaba furiosa porque nos había separado, y estaba a punto de demandar a la escuela si no fuera por qué le pedí que dejara sus dramas. Desde ese día hacia la vida del director un infierno y la mía también.

    — ¡Imbécil!
    —Jane cá-cálmate, ¿Qué pa-pasó? —pregunté sosteniéndola de los hombros al tiempo que ella salía de su salón hecha un demonio.
    —Itsuo. ¡Me tiene hasta la mierda con sus jodidos comentarios de porquería! —gritó mirando al chico que tenía enfrente.
    —No es mi culpa que seas una marimacha —murmuró y Jane se lanzó a él a golpearlo en la cara.
    — ¡¿Qué pasa aquí?!
    —Director —susurré y miré a mi mejor amiga sentándose en el suelo rápidamente mientras que el otro chico hacia lo mismo. Ellos dos estaban en serios problemas, al igual que yo.
    —Señorita Ryunami, no puedo creer que este castigada de nuevo. Y usted joven Morunno, jamás había presentado este tipo de comportamiento.
    —Traté de decirle director, pero no me escuchó —dijo Jane haciéndose la inocente.

    Y el resto era historia. El director volvió a reprimirla, ella protestó, él se enojó y le impuso el doble de su castigo anterior. A Itsuo también lo castigaron y tendría que quedarse hoy en detención archivando los documentos del profesor de castigo. Y yo, pues como no había detenido la pelea, me tocó vigilar al par de gorilas que tenía enfrente y también al maestro que de vez en cuando se quedaba dormido. Típico.

    Al finalizar las clases fui al salón de Jane para vigilar que no escapara o peor, volviera a golpear a Itsuo por una de sus estupideces. Ella estaba sentada en su banco, paciente, dibujando algo en un papel. Camine a ella y mire su obra de arte. Jane nunca cambiaría, de eso estaba segura y su dibujo lo mostraba en todos los aspectos. Era Itsuo siendo azotado con un martillo por ella, y yo también aparecía en el dibujo como su ayudante.

    —Vá-vámonos Jane —le dije y le quite el papel de las manos.
    —Oye perra, devue… —Jane me sonrió en disculpa al darse cuenta que la perra era yo.

    Reí por su expresión y camine hacia la salida delante de ella.

    El salón de castigo no era gran cosa. Era como todos los salones de la escuela excepto que este tenía a delincuentes en él. Jane era uno de ellos y tenía banco asegurado, el del centro hasta delante. Traté de no soltar una risita cuando saludó a unos compis con el puño y le alzó las cejas a otro. Gruñó cuando vio su banco, ocupado por dos grandes botes de basura reciclada y otra no reciclada alado de una chica de pelo café.

    —Jane, amiga, siéntate atrás con nosotros —le dijo un amigo y me miró. Sonreí levemente y ella negó diciendo que tenía guarura. No pude evitarlo y solté una carcajada que me costó un regaño del maestro.
    —Cállese señorita, ¿Qué no ve que hace mucho ruido?

    Me sonrojé furiosamente y me disculpe haciendo que la tonta de Jane riera. El maestro la miró furioso y ella reventó una bomba del chicle de mascar que tenía. Obviamente esto hizo que el maestro se enojará más y allí entré yo tratando de que no la cortaran en pedazos. No sé como o cuando sucedió que el salón enteró de castigo se involucró en el pequeño problema y si no hubiera sido por la persona que entró por la puerta alguien hubiera salido volando por la ventana.

    —Ándele, lo cacharon en plena escenita —dijo Jane recargada en la pared señalando a los dos chicos.

    ¿Cómo había llegado allí? Bueno; era Jane. El caso era que el maestro se veía muy incómodo y era porque él estaba sobre una estudiante de cabellera rojiza y ojos cafés oscuros. Uno de los chicos soltó una carcajada y el otro le regañó haciendo una “amigable” discusión de palabras. El maestro los reprimió y después de saber que era lo que querían, ambos se marcharon. No me había dado cuenta que uno de los chicos era Ryoma Echizen, y el otro se parecía a él demasiado.

    —Oye, Sakuno, ¿puedo ir al baño?
    —A m-mi no me pre-preguntes —respondí y después de mirarla a ella miré al maestro de detención.
    — ¿Puedo ir al baño?
    —No —contestó él y ella frunció el ceño.
    —Me voy a orinar en la esquina si no me deja ir —contraatacó ella y él frunció el ceño.
    —No.
    —Bien, aquí va —dijo y la tomé de la muñeca jalándola al baño.

    Salimos del salón y solté a Jane caminando con ella a su lado en dirección al baño. Estábamos por cruzar a la derecha donde nos esperaba el baño a dos salones cuando de repente caí al suelo estruendosamente. ¿Qué pasó?
     
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