Explícito The Rules.

Tema en 'Novelas' iniciado por Temarii Juuzou, 11 Febrero 2019.

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    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Orientador Estudiante de Edición

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    The Rules.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    608
    The Rules.
    Prologo.​


    Con cada penetración puedo sentir como cada artículo nuevo cae al suelo con un ruido sordo; mis caderas se contraen con cada embestida, mi espalda se arquea y mi respiración se agita. Puedo sentir el sabor a hierro de la sangre que escurre por mis labios; no es la hora en la que normalmente tengo mis citas, por lo que la secretaria aún no sale a su almuerzo y debemos mantenernos callados; Tulio dice que soy jodidamente ruidoso y, pese a que más que molestarlo, lo excita, no debemos ser descubiertos solo para deleitar sus oídos. Es un idiota.

    Quizá ahora mismo se preguntan qué diablos estoy diciendo y porque estoy teniendo sexo en un consultorio. Tranquilos. Tulio, el apuesto hombre que se dedica a penetrarme sin querer detenerse en este momento, no es un médico, no totalmente, al menos no para mí. Tiene 28 años y estudia su maestría en psicología, durante un año será mi psicólogo debido a que la mía está embarazada, pero no nos interesa hablar de mis problemas, preferimos tener sexo, porque es la única forma en la que podemos soportarnos.

    Si, lo sé: si no te agrada, deja las citas. Es lo que todos me dicen, que debería dejar de ir, pero es algo que no me puedo permitir. Dejar de asistir a mis citas con el psicólogo le dará un motivo a mi madre para creerme cuerdo y eso solo lograría que ya no tenga razón alguna para volver en cuanto mi psicóloga vuelva de su descanso. Eso es algo que no puedo dejar de hacer porque, pese a que está casada y con un bebé en camino, he estado enamorado de ella desde que tengo 16 y cinco años no se olvidan así de fácil.

    —Joder, tiraste mi taza, maldito idiota —me gruñe al oído Tulio para luego morder con fuerza mi lóbulo.

    —Jódete, idiota —le contesto en susurro, con una voz más aguda de lo que preferiría, mientras llevo mi mano hasta el bote donde guarda sus plumas y la tiro con brusquedad.

    —Harás que nos escuchen, maldito bastardo —vuelve a gruñir mientras penetra con fuerza, lo siento tocar mi próstata y mi labio vuelve a ser atacado por mis dientes.

    En verdad lo detesto, desde el primer momento en que lo vi, hace dos semanas. No es porque sea una persona desagradable, puedo incluso admitir que en otras circunstancias podríamos haber sido amigos. Es gracioso, inteligente, sarcástico y, claramente, muy apuesto. Su cabello es de un rubio precioso, tan largo como el de una princesa y tan suave como la seda. Al verlo, siempre creo que le queda perfecto para enmarcar esos preciosos ojos azules y pienso que es triste que siempre estén ocultos tras distintas gafas con más graduación que marco. Por eso me gusta más verlo mientras follamos, porque no lleva sus lentes puestos y puedo deleitarme con el brillo en su mirada.

    Sé lo que están pensando, pero no, no lo quiero. Está prohibido sentir algo más allá del deseo, ni siquiera podemos ser amigos, lo hablamos la primera vez, incluso hicimos una lista; reglas, necesitábamos muchas si queríamos satisfacernos mutuamente y nos enorgullece decir que las seguimos bastante bien, hasta el momento, porque realmente no tendría sentido contarles esta historia si no fuera porque las reglas se rompen una por una.

    Ahora mismo estamos en una pequeña habitación con las ventanas empañadas, con gemidos ahogados y nuestros cuerpos chocando con fuerza, pero de a partir de mañana la verdadera historia comienza, cuando rompemos la regla más inofensiva: vernos fuera del consultorio; que ilusos al creer que no nos afectaría.

     
    Última edición: 12 Febrero 2019
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    Neru

    Neru Gaymer Estudiante de Edición

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    Qué juerte. Eso es lo que puedo decir. Comenzar una historia con un prólogo tan atrevido es, sin dudas, una forma bastante buena de lograr que los lectores se interesen al instante. Y yo particularmente estoy interesado en esta historia ahora. Me gustó mucho el cómo describiste sin tapujo alguno la situación y hago énfasis en esto porque he visto historias explícitas que se toman la libertad que tú te tomaste al realizar el escrito.

    Seguiré leyéndote ♡
     
    Última edición: 12 Febrero 2019
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  3. Threadmarks: Capítulo 1.
     
    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Orientador Estudiante de Edición

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    Título:
    The Rules.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    1144
    Capítulo 1.

    Conozco a Yessika desde la escuela, ella fue mi primer amor y actualmente es mi mejor amiga. No ha cambiado nada y es lo que a mi y a mi hermana gemela nos encanta de ella; sin importar cuanto tiempo pase, Yessika sigue siendo la misma asombrosa chica. Nunca, que yo recuerde, he sentido algo negativo hacia ella… pero siempre hay una primera vez.

    Como hoy, por ejemplo.

    El día comenzó siendo caluroso y no ha parado de estar así, pero es viernes y eso solo podía significar dos cosas: mañana no tenía que ir a clases y todavía faltaban seis días para tener que volver a verle la cara a Tulio. Pero también es 3 de mayo, el cumpleaños de Yessika, lo que significa que estaremos despiertos durante la mayor parte de la noche y la mañana del día siguiente.

    —Mira, ahí está… y no está sola —dice mi hermana en cuanto llegamos al parque donde quedamos de vernos.

    — ¡Si era día de traer ligue nos hubieras avisado! —le grito a modo de burla, eso llama su atención, porque en cuanto las risas comienzan a salir, Yessika ya está parándose y corriendo con su mano levantada hacia nosotros.

    —Chicos —nos dice en cuanto está enfrente de nosotros, entonces me doy cuenta de que el hombre sentado a su lado, probablemente, ni siquiera estaba con ella, porque no se mueve de su lugar.

    — ¿Tu amigo no viene? —pregunta mi hermana.

    —Oh —Yessika voltea y nos toma de la mano para llevarnos hasta el desconocido, que, mientras más cerca, menos desconocido es. Mi estómago se revuelve —. Chicos, él es Tulio, es un compañero de una clase… está estudiando su maestría, es muy inteligente y me ha ayudado mucho con el desarrollo de mi tesis. Tulio, ellos son mis mejores amigos, Aranza y Ángel.

    El chico a su lado nos saluda con un movimiento de cabeza pero no soy capaz de responderle de la misma forma. Primera regla: No vernos fuera del consultorio. Y aquí estamos, en un parque y a punto de pasar toda una noche en fiesta… no puedo evitar sentir odio hacia la inocencia e ignorancia de mi mejor amiga, quien no se entera de lo que me ocurre y espero que siga de ese modo, sin enterarse.

    —Es un placer —mi hermana es la primera que habla.

    —Me tarde mucho en convencerlo, pero es lo menos que puedo hacer, ya que ha sido tan amable todo este tiempo —Yessika toma a Tulio de brazo y lo abraza, él parece un poco incómodo pero acostumbrado a aquel trato.

    Entonces llega el autobús que nos llevará a un bar donde Yessika planea celebrar sus 23 años, ella se sienta en el asiento del copiloto para dar instrucciones mientras que mi hermana se apodera de la ventana y pega su frente en el vidrio; término sentado a un lado de Tulio, quien parece tan tranquilo que tengo ganas de gritarle.

    Siempre es así. Incluso cuando terminamos de follar, siempre está tranquilo. Como si nada le importara.

    — ¿Hace cuánto conoces a este monstruo parlanchín? —dice mi hermana mientras despega su rostro del vidrio.

    —Casi un año… tenemos una clase juntos —el giro su rostro para contestarle a Aranza, por lo que su aliento me da directo en la oreja y me siento estremecer. Tiemblo y de reojo puedo verlo sonreír. Comienza a mover mi pulgar más rápido en la pantalla del celular.

    —Felicidades, una vez que la soportas un año, ya no podrás alejarte —dice entre risas mientras Yessika se gira y le enseña la lengua.

    Pero es cierto. Yessika siempre ha sido amable y muy linda, la única en toda la primaria que no se acercó a nosotros por ser gemelos, sino porque en verdad quería ser nuestra amiga y saber diferenciarnos. Realmente, los tres, hemos hecho una imagen de amigos muy extraña. Ella, con su castaño, largo y ondulado cabello tan cuidado y reluciente, siempre feliz y alegre, hace un contraste bastante extraño estando con nosotros dos, los gemelos con menos sentido de la moda y la apariencia. Tanto mi hermana como yo, llevamos el cabello corto, ella un poco más largo que él mío, y es de un negro tan cenizo que una locomotora podría usar estos como el humo que expulsa. Nuestras caras de amargados no ayudan a mejorar.

    —Serían más atractivos si sonrieran —suele decirnos Yessika, pero ni Aranza ni yo sonreímos mucho. Solo cuando estamos con nuestra “persona” especial, como solemos llamarlo.

    Yo, con mi antigua psicóloga y ella con su profesor de literatura moderna.

    Y solo sonreímos con ellos porque no existe esperanza alguna para que la relación ficticia cruce la línea de lo ficticio a lo real.

    —Es aquí —Yessika se emociona y comienza a sacar su billetera, pero Aranza la toma de la mano, lo que significa que me empujo, obligándome a estar más cerca de lo que deseaba de Tulio.

    —Es tu cumpleaños, Ángel paga —dice mientras se aleja y sale del taxi, llevándose a Yessika una vez que abre la puerta del copiloto, el conductor se gira para mirarnos.

    —Tome...

    —Tenga —Tulio le pasa un billete y espera su cambio con paciencia, yo lo miro extrañado — ¿Te quedarás todo el día admirándome o piensas salir ya?

    Salgo del taxi seguido de Tulio. El día ya no esta tan caluroso como antes, pero mis mejillas aún sienten un extraño calor. Tulio saca un cigarrillo de su cajetilla junto a un encendedor y lo prende mientras lo tiene en sus labios. Lo miró con una mueca.

    —Si te molesta, puedes entrar, no tienes porque esperarme.

    — ¿Por qué actúas como si nada?

    Tranquilamente expulsa el humo de su cigarrillo y se toma su tiempo para verme, luego sonríe y me molesta ver su estúpida sonrisa.

    — ¿Acaso quieres que sepan que nos acostamos? —suelta una risa burlona y vuelve a llevar su cigarrillo a sus labios.

    —No, no quiero —le digo con mis mejillas sonrojadas. Él vuelve a calar de su cigarrillo —, pero es frustrante que el único nervioso aquí sea yo.

    Me mira, con esos penetrantes y hermosos ojos azules ocultos tras un armazón negro, algunos cabellos rubios cayéndole en la cara y el resto amarrado en una coleta; vuelve a sonreír y quiero golpearlo. Se acerca a mí, con la intensión de besarme. Entro en pánico. Regla número 3, nada de besos.

    Me siento estúpido por cerrar los ojos y aún más cuando siento el humo pegar directo en mi rostro.

    —Quizá es porque el único atractivo entre los dos, soy yo —abro mis ojos y en verdad deseo golpearlo ahora. Lo veo apagar su cigarrillo con la suela de su zapado y tirarlo en un bote —. Vamos, o saldrán a buscarnos.

    Lo sigo en silencio adentrándome en el local. Mis ojos buscan a las chicas, pero mi cabeza me sigue regañando. ¿En verdad esperabas que te besará? Patético.
     
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