Comedia "Tenemos a su Timmy" [Diciembre te desafía]

Tema en 'Relatos' iniciado por Paulijem, 4 Diciembre 2018.

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    Paulijem

    Paulijem Hija de Aslan

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    Escritora
    Título:
    "Tenemos a su Timmy" [Diciembre te desafía]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1317

    "Tenemos a su Timmy, si yaman a la policía lo mataremos de hambre.
    Para rescatarlo deben seguir una serie de pasos:


    1-En la caja está el iPad con el cual nos comunicaremos.
    2-El dinero, 5.000.000 millones de dólares, deven colocarlo

    en una maleta asul en villetes de cien.
    3-El punto de intercambio cerá en el parque de Santa en 5 horas.

    4-Que tengan una feliz Navidad."


    —Oh, por Dios, Oliver ¿qué haremos? —Oliver miró a su esposa mientras se sacaba sus lentes para leer lentamente —, ¡di algo!

    —Los secuestradores tienen una horrenda ortografía —soltó con indignación —. Primero lo primero, Marta necesitamos un manual para usar ese cacharro. Y segundo, John y Lizzie no deben enterarse que perdimos al muchacho el primer día de haber llegado a casa —Marta asentía mientras estrujaba su mandil con sus manos nerviosas —. No queremos que nos traten de irresponsables, ¡no seré llamado irresponsable! —exclamó con sus dedo índice apuntando el techo y una mirada llena de determinación.

    —Buscaré ese manual en la internet —dijo Marta completamente inspirada por su esposo saliendo de la sala —, y prepararé tu lonchera.

    —Un segundo, ¿no irás conmigo?

    —Seré anciana, pero no tonta. Además, en caso de que las cosas se arruinen, ¿quién te llorará? —comentó alejándose.

    —Ya recuerdo porqué me casé contigo —refunfuñó el anciano con el ceño fruncido —. Era preferible tenerte de esposa que de enemiga.

    Escuché eso.

    ~•~


    Con su lonchera lista y el iPad en funcionamiento, Oliver se encaminaba a la salida de su hogar. Marta lo seguía por detrás dándole instrucciones. El tiempo era oro, cinco horas era muy poco para organizarse, en especial cuando eras sólo un viejo.

    —Recuerda apretar el botón verde y arrastrarlo hacia arriba.

    —¿Apretar o arrastrar? ¡Me confundes!

    —¡Apretar y arrastrar, apretar y arrastrar, Oliver!

    —Ya, no me grites —se colocó su sombrero grisáceo y miró hacia el frente tomando el valor suficiente para afrontar lo que se venía. De alguna forma le recordaba a sus tiempos en el ejército. Pero fue justo cuando, en el primer paso fuera de la casa, esa cosa comenzó a vibrar en su mano —. ¡Está vibrando, Marta!

    —¡Aprieta y arrastra, aprieta y arrastra!

    Toquetearon todos los botones hasta que el aparato cedió finalmente a sus torpes comandos. Oliver se lo llevó inmediatamente a la oreja, al revés y sin darse cuenta que la llamada en realidad era una videollamada.

    Oiga, viejo sólo le veo su oreja. Aleje esa cosa de usted —Oliver y Marta se miraron confundidos, hasta que el primero lo alejó tembloroso de su oreja —. Sí, así se usa una iPad.

    El tipo era horrendo, tenía orejas y nariz de perro, y una lengua larga salía de su boca. ¿Qué demonios era aquella cosa? Era lo más horrible que había visto Oliver en todos sus setenta y dos años de vida. Sin embargo, no hizo mención alguna de lo asqueroso que se veía. No deseaba que Timmy corriera peligro por ello.

    —¿Dónde está mi nieto?

    Está bien, por ahora —de repente el sujeto se acercó a la cámara y lo miró fijamente —. Sólo quería asegurarme que venían en camino; soy una persona decente, viejo lo menos que quiero hacer es dañar al niño. Así que espero que cumpla con lo que le hemos pedido.

    La llamada acabó sin darle tiempo a réplicas. Marta le palmeó el hombro y le tendió el bolso azul y la lonchera.

    —Todo estará bien, Coronel.

    —¿Hay suficiente dinero?

    —¿A parte de las fotocopias a color de la impresora HD que nos regaló John para nuestro aniversario y los kilos de lana estratégicamente acomodadas en el fondo del bolso? Hay suficiente para engañarlos, sí. ¿Pero estás seguro de que funcionará? —Oliver se encogió de hombros, le besó su mejilla y comenzó a bajar los cuatro escalones del porche.

    —Allá lo averiguaré.

    ~•~

    El parque de Santa no estaba lejos de su casa y llegar allí en su camioneta sólo le había tomado un par de minutos. Observó cada rincón del parque, iluminado sólo por un par de reflectores, el resto estaba engullido por la oscuridad y los árboles milenarios de frondoso follaje. Hacía frío, tal vez no tardarían en caer algunos copos de nieve, esa mañana había leído en el periódico que una vez más sería una blanca Navidad. Pero en ese instante poco importó, vio a Timmy siendo arrastrado por dos sujetos enmascarados.

    Y ninguno tenía orejas de perro, que fue lo más extraño.

    —Veo que es demasiado puntual, Coronel —la voz ronca del tipo de la izquierda era irritante, aunque lo que más le molestaba era que estuviera tocando a su nieto —. ¿Le molesta algo?

    —Hagamos el intercambio —dijo con firmeza sin caer en el juego de la provocación. Ambos se miraron y soltaron unas risitas —, ahora.

    —Tranquilo, viejo —el que no había hablado hasta ese momento agarró al niño, maniatado y silenciado por una cinta metálica, y lo llevó hasta el centro —, será un intercambio rápido.

    Oliver se acercó cauteloso apretando con fuerza el bolso azul. Timmy lo miraba fijamente, con sus ojos llorosos y tal vez, muerto de hambre. Llegó hasta ellos y lanzó el bolso estratégicamente a unos cuantos metros, el tipo le lanzó el niño el cual se cargó al hombro lo más rápido que pudo.

    —Negocio cumplido.

    Se despidió con un saludo militar y caminó con prisa hasta su camioneta, lanzó al chiquillo como una bolsa de papas al asiento de copiloto y estuvo a punto de apoyar su trasero en el suyo, cuando escuchó un click cerca de su cabeza.

    —¿Nos creyó estúpidos o qué? Salga del vehículo —levantó sus manos en son de paz, el caño del arma estaba muy cerca de su cabeza pero mantuvo la tranquilidad e intentó con un guiño calmar a Timmy —. ¡Patrick, revisa la maldita bolsa!

    —Patrick, no toques esa bolsa.

    De la nada una voz desde la oscuridad provocó que la incertidumbre los tragara a todos. Sin embargo, Oliver juraba conocer esa voz.

    —¿Marta? —murmuró sorprendido girando su cabeza hacia atrás. La susodicha fue apareciendo a medida que la luz recaía sobre ella. Cargaba una escopeta y una mirada que Oliver jamás había visto en ella —. Estás en problemas muchacho.

    —¡Cierre la boca! —quitó el seguro del arma —. ¡No se atreva, ancianita o juro que le disparo! —Marta cargó la escopeta con un sola mano y apuntó hacia el delincuente —, ya se lo advertí.

    Oliver cerró los ojos cuando escuchó el disparo. Pero al descubrir que aún estaba vivo, los abrió inmediatamente. Las sirenas de la policía aparecieron de la nada y luces encendiéndose por todas partes los enfocaron directamente. Patrick corrió y el tipo detrás de su espalda soltó el arma.

    —¡El iPad puede rastrearse, Oli!

    —¡Bendito cacharro!

    ~•~

    —Come, Timmy, come.

    —¡Está delicioso, abuela!

    Oliver le sonrió a Marta y ella le guiñó un ojo. Esa mujer sin duda era de temer, se sentía culpable por haberla subestimado tanto todos esos años. Pero se sentía afortunado de descubrir cosas nuevas de su querida esposa. Miró a su nieto y le desparramó el cabello, estaba feliz de que no le hubiera pasado absolutamente nada, más que un susto atroz.

    Aclaró su garganta y levantó su copa de agua.

    —Feliz Navidad, familia.

    —¡Feliz Navidad! —se escuchó desde el iPad apoyado en un vaso. John y Lizzie los miraba desde el otro lado de la pantalla con dos grandes sonrisas.

    Me alegra saber que por fin se hayan puesto al nivel de la tecnología.

    —Fue un regalo de unos buenos cristianos, hijo —comentó Marta con inocencia metiéndose una cucharada de puré de papas en la boca —. Me pregunto si habrán recibido su merecido.

    —Estoy seguro de que sí —susurró el coronel con una sonrisa cortando su pavo.
     
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    Pluma de
    Escritora
    What!!! xDDD ¿Qué rayos acabo de leer? Jajajaja. Dios, lo que me ha hecho sonreír esta aventura xDD
    Para empezar, en la vida me se me hubiera ocurrido que unos abuelitos fueran víctimas de algo como esto. Si el relato fuera algo más serio estaría aterrada por los pobre viejitos, pero como no, pfff, es que los abuelitos son la onda o qué :'v
    Lo de la ortografía sí fue pasarse, leyendo eso no pude tomarme en serio a los secuestradores xD Pero lo que más disfruté fue del "aprieta y arrastra" jajaja. Ay, que soy tan inmadura a veces :'D
    En serio que me ha divertido mucho y la abuelita Marta sí que se lució al final. La tecnología en serio puede salvar vidas, ¿eh? Pues nada, divertido relato. Allí seguiré leyendo cositas tuyas :3

    Hasta otra.
     
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