Tempus fugit

Tema en 'Fairy Tail' iniciado por LittleCrazy, 25 Abril 2015.

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    LittleCrazy

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    Hola a todos ^^ Aquí os traigo el primer fic que hago de este maravilloso manga. En él habrá aventura, magia y también alguna parte de parejas, pero pienso hacerlo todo muy en la línea de Fairy Tail. El fic está situado justo después de la saga de los Grandes Juegos Mágicos y de Eclipse de espíritus celestiales. Espero que os guste :3
     
    Última edición: 25 Abril 2015
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    LittleCrazy

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    Título:
    Tempus fugit
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1739
    Capítulo 1: la intuición de Charle

    Esta historia comienza en el gremio más poderoso del reino de Fiore, Fairy Tail. Aparentemente es un día normal en el gremio, con el caos rondando por todas partes…

    —¡Ehhh, tú! ¿Quieres pelea?— exclamaba un Gray muy furioso. Natsu acercó su frente a la del mago de hielo, frunciendo el ceño.

    —¡¿Me estás amenazando?!— exclamó el chico de pelo rosa.

    Sin previo aviso, el chico de hielo se quitó la camiseta y empezó a usar su poder contra el mago de fuego. Antes de que la camiseta callera al suelo, unas pálidas manos la agarraron. Juvia abrazó la camiseta, oliéndola.

    —Huele a Gray-sama— dijo la maga de agua suspirando. De su cabeza brotaban corazones y sus mejillas se sonrojaron.

    Los demás miembros del gremio contemplaban la pelea. Lucy estaba sentada en la barra, junto a Kana y Mira. Gajeel estaba con Levy, Elfman y Lisanna en una de las mesas. Tardó poco en unirse también. Uno de sus pasatiempos favoritos en el gremio era pelearse con Natsu y Gray.

    Happy descansaba encima de la barra y a su lado estaba sentado Lily. Junto a ellos Laxus observaba también la pelea.

    —Lo mismo de siempre—dijo Lucy suspirando.

    —¡Oye, eso no vale! No hagáis trampas… No vale aliarse—se quejaba Natsu. Parecía ser que Gray y Gajeel se habían puesto de acuerdo para atacarle a la vez.

    Detrás de ellos estaba Juvia. No para de quitarle el ojo de encima a Gray y de animarlo. De vez en cuando se llevaba algún golpe, pero no parecía importarla.

    —Cómo se nota que el viejo no está…— dijo Laxus entornando los ojos.

    —En realidad, aunque esté no creo que hubiera cambiado mucho la cosa—dijo Kana riéndose antes de dar un trago a su bebida.

    De repente la puerta del gremio se abrió. Natsu, Gajeel y Gray se quedaron inmóviles, con los brazos a punto de pegar un puñetazo. Miraron hacia la puerta. Por ella entraron Erza, Wendy y Charle. Estaban sonrientes, y llevaban un gran paquete entre las manos.

    Los chicos iban a reanudar con su pelea, pero una mirada de Erza les bastó para separarse.

    —Chicos, mirad lo que nos acaba de llegar al gremio— dijo Erza muy feliz. Levantó el gran paquete para que todos lo miraran. Se acercó a la barra para dejarlo. Todos los allí presentes se acercaron, con curiosidad.

    —¿Qué es?—preguntó Happy observando el paquete. Era más alto y pesado que él.

    Natsu empezó a olfatearlo.

    —Esto huele a…

    —¡Pastel!— exclamó Erza mientras abría el paquete. Los ojos la brillaban y la boca se le hacía agua. Sacó el gran y pesado pastel para que todos lo vieran. Era de varios pisos, hecho de fondant blanco y en el centro tenía el logo del gremio en color rojo. En su superficie también había varias chocolatinas esparcidas con el nombre de los miembros del gremio.

    Todo el mundo lo miraba, maravillado.

    —¿Quién nos ha mandado esto?— preguntó Mira asombrada.

    —No lo sabemos— dijo Wendy— Venía con esta carta.

    La muchacha le dio la carta a Mira para que la leyera.

    —“Para el mejor gremio de magos de todo Fiore, por su espectacular actuación en los Grandes Juegos Mágicos… Un fiel admirador”—leyó Mira.

    Todos la miraron, perplejos.

    —A mí esto me da mala espina— dijo Charle seria con los ojos cerrados. Cuando los abrió vio que nadie la escuchaba y todos miraban con deseo a la tarta. La verdad era que tenía muy buena pinta, pero eso de que no supieran quién la enviaba no la inspiraba mucha confianza.

    —Bueno… Pues si un admirador nos ha hecho esto con todo su amor para nosotros… Sería una pena desperdiciarlo— dijo Natsu acercándose cada vez más a la tarta mientras se le caía la baba.

    De repente se topó con la mano de Erza.

    —Espera…— dijo seria.

    —Bueno, parece ser que alguien me ha escuchado—dijo Charle suspirando y sonriendo triunfante.

    —Primero tenemos que cortar la tarta y repartirla en porciones… Es para todo el gremio. Es más, justo tocamos a una porción por chocolatina- dijo Erza mientras miraba sonriente a la tarta. Todos asintieron, conformes, excepto Charle que casi se cae de espaldas.

    —Serán insensatos…— dijo mientras volaba a un rincón y los observaba.

    Erza hizo aparecer un delantal sobre su armadura y sobre su cabeza un gorro de cocinera. En su mano derecha apareció un gran cuchillo. Se puso detrás de la barra, junto a Mira, la cual empezó a sacar un montón de platos. El resto del gremio hizo una fila para coger sus porciones una por una.

    —Venga, ven Charle… — dijo Wendy acercándose a la gata- Que seguro que el pastel está muy rico.

    —No…— dijo Charle enfadada y cruzándose de brazos- Si luego te pasa algo no me vengas llorando…

    —Vale, pero luego no me pidas pastel ehh…— dijo Wendy sonriendo y sacándola la lengua. Se puso a la cola junto a los demás.

    —Esto es increíble… Hasta Laxus y Lily están en la cola— dijo Charle suspirando y cerrando los ojos. Presentía que algo malo iba a pasar, pero no podía hacer nada para evitarlo. Todos eran muy cabezones cuando se trataba de comida dulce… Sobretodo Erza.

    La pelirroja y Mirajane fueron repartiendo las porciones a los allí presentes.

    —¡Gracias Mira-chan, eres todo un hombre!— exclamó Elfman tras coger el plato que le daba su hermana.

    Esta le sonrió y cortó otra porción más para Lissana. Los dos hermanos se sentaron en una mesa, junto a Kana, Gajeel y Levy que ya tenían sus porciones.

    —¡Dios, esto está buenísimo!— exclamó Gajeel empezando a devorar su pastel.

    —Come con más cuidado…— dijo Levy mientras le observaba. Ella también empezó a comer su pastel— Es verdad… Está increíble.

    —Tomad, vuestra porción— dijo Erza dejando un plato en la barra frente a Juvia y Gray. Era un trozo de pastel más grande que el resto, pero a cambio sólo había un plato.

    —¿Nuestra?— preguntó Gray incrédulo— ¿No tocamos a una porción por nombre?

    Erza giró el plato para enseñarles la parte de la chocolatina. Era una chocolatina más grande que las demás y en ella se podía leer: “Gray y Juvia”

    Juvia abrió los ojos y la boca, perpleja. Gray miró la chocolatina, aún más sorprendido.

    —Gray-sama y Juvia están unidos…— empezó a decir Juvia, desvariando.

    —No puede ser…— dijo Gray mientras fruncía un poco el ceño.

    —No hay ningún error Gray, la de Bisca y Alzack también es así.

    Juvia se sonrojó aún más y Gray no daba crédito a lo que oía.

    —La gente cree que Juvia y Gray están juntos… No es solo cosa de Juvia… Juvia es feliz— dijo la maga de agua mientras cerraba los ojos y sonreía.

    —Ahora iros a tomar el pastel, tengo que terminar de repartirlo y quiero comérmelo ¡YA!— exclamó Erza con una cara que daba miedo.

    Juvia y Gray, asustados, se dirigieron rápidamente al otro extremo de la barra, que estaba vacío. Gray suspiró cuando volvió a ver el pastel. Lugo miró a Juvia, que estaba en su nube, y suspiró aún más.

    —Está bien, creo que lo cortaremos por la mitad— dijo Gray cogiendo una de las cucharas que Erza les había puesto. Cuando fue a cortarlo se dio cuenta que la chocolatina ya no estaba.

    —Oye… ¿Y la chocolat...?— empezó a decir antes de ser interrumpido por Juvia.

    —Partamos también la chocolatina por la mitad, Gray-sama— Gray se giró para mirarla. Juvia tenía media chocolatina en la boca y estaba a unos centímetros de la boca del chico. Había cerrado los ojos y estaba sonrojada. Se acercó lentamente a él.

    Gray la miró, asustado y nervioso. Notó cómo sus mejillas se sonrojaban. Dio unos pasos atrás pero vio que Juvia se aproximaba cada vez más a él. Empezó a mirar para todos los lados en busca de una solución para frenar a la chica. Por suerte nadie del gremio se estaba dando cuenta de lo que pasaba. De pronto cogió un trozo de pastel con una cuchara y se lo metió a Juvia en la boca, tragándose así la chocolatina también. Esta abrió los ojos, sorprendida. Empezó a masticar el pastel.

    —Ohh… Gray-sama le ha dado pastel a Juvia… Está actuando como los enamorados…— dijo la muchacha mientras se agarraba al brazo de Gray, para fastidio de este.

    Unos minutos después todos disfrutaban de su pastel, excepto Charle, que los miraba con desaprobación.

    —Deberías de probarlo, está delicioso— la decía Happy— Además, Gajeel, Natsu y Kana ya se han acabado su trozo por completo y nos le ha pasado nada.

    Charle negó con la cabeza.

    —Sigo sin fiarme.

    Poco a poco, los demás miembros del gremio fueron acabando sus pasteles también.

    —Vaya… Estaba delicioso— dijo Gray estirándose en uno de los taburetes de la barra.

    —Gray-sama tiene razón… Estaba delicioso… Pero no tanto como Gray-sama—Juvia se abrazó rápidamente a Gray, sonriendo.

    —Que alguien me quite a esta loca de encima— dijo Gray intentando escapar.

    Lucy comenzó a reírse. De pronto paró, y puso mala cara.

    —¿Qué te pasa, Lucy?— preguntó Natsu preocupado.

    —No se… Es una sensación extraña… Me duele la tripa— dijo Lucy mientras se llevaba las manos a la tripa.

    Charle, que seguía cruzada de brazos y con el ceño fruncido, dirigió su mirada a Lucy.

    —A mí también me duele—se quejó Levy.

    De pronto, todos los magos empezaron a llevarse las manos al estómago, doloridos.

    El enfado de Charle creció.

    —Os lo dije…

    Unos minutos después, empezaron a brillar.

    —¡¿Qué demonios está pasando?!— preguntó Laxus.

    Todos empezaron a chillar y a quejarse. Charle voló entre unos y otros, preocupada y sin saber qué hacer. Es sufrimiento duró apenas unos segundos.

    —¡¿Qué coj…?!— exclamó Natsu mirándose las manos. Miró al resto de sus compañeros. Todos tenían la misma expresión de perplejidad.

    —No puede ser…— dijo Charle mirándolos, atemorizada.

    De pronto la puerta del gremio se abrió. Todos, aún perplejos, se giraron a ver quién había llegado.

    —¡Ya estamos aquí chicos! Por fin el equipo “Shadow Gear” al completo— exclamaron Jet y Droy entrando por la puerta, sonrientes. Buscaron con la mirada a Levy, y cuando la vieron, junto al resto de sus compañeros, se quedaron petrificados.

    —¿Qu-qué narices…?— consiguió decir Jet.

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    ¿Qué les habrá pasado a los miembros del gremio? ¿Quién será el autor de la tarta y qué pretende hacerles? Todo esto y mucho más en el siguiente capítulo ;)
     
    Última edición: 25 Abril 2015
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    LittleCrazy

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    3
     
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    1919
    Capítulo 2: Como en los viejos tiempos

    Jet y Droy seguían estupefactos mirando a sus compañeros. Se frotaron los ojos varias veces y luego se pellizcaron para ver si estaban soñando. Sus quejidos de dolor les confirmaron que no.

    Natsu se volvió a mirar las manos y luego al resto del gremio. Se acercó mucho a Lucy, que era la que tenía al lado.

    Esta también le miraba, perpleja. Natsu acercó cada vez más su cara a la de Lucy, lo que hizo que esta se pusiera nerviosa.

    —¡¿Se puede saber qué demonios haces?!— exclamó Lucy con una voz más chillona de lo normal y apartando a Natsu. Cuando se dio cuenta de cómo había sonado su voz, se tapó rápidamente la boca con las manos, avergonzada.

    Todos en el gremio empezaron a murmurar, Elfman, Lissana y Wendy se pusieron incluso a llorar.

    —¿Se pueden saber que hacen convertidos en…?— empezó a decir Jet que seguía flipando.

    —… niños…— dijo Charle suspirando y negando con la cabeza. Se quedó en el aire observando el caos. Era como si todos los que habían comido el pastel hubieran rejuvenecido unos 7 u 8 años. Hasta Happy y Lily eran crías de exeed.

    —Esto es flipante— comentó Droy.

    Wendy apenas era una niña de unos 5 años, la más pequeña de todos, seguida de Lissana y Levy. Mira y Erza eran casi unas adolescentes y Laxus estaba ya en plena adolescencia. Los demás tenían casi todos 10 años. Todos iban vestidos con sus ropas de entonces, y sus personalidades parecían haber cambiado también.

    —Mira que les avisé…— dijo Charle frunciendo el ceño. Luego fue a consolar a Wendy, Elfman y Lisanna que no paraban de llorar.

    —¡A ver, silencio!— exclamó con fuerza la pequeña Erza. Su voz sonaba infantil pero potente. Llevaba el pelo recogido en una trenza e iba vestida con su pequeña armadura. A pesar de su estatura seguía imponiendo el mismo respeto que siempre. Todos se callaron, hasta Elfman, Lissana y Wendy dejaron de llorar- Está claro que alguien nos ha envenado… Charle tenía razón, no deberíamos haber tomado el pastel- reconoció Erza algo avergonzada.

    La exceed sonrió, satisfecha.

    —Pero estar quejándonos no nos va a solucionar nada… Tenemos que encontrar una solución que nos haga volver a la normalidad.

    —¡Sí! ¡Y patearemos el trasero a quién nos haya hecho esto!— exclamó Natsu frunciendo el ceño—¿Quién está conmigo?

    Empezó a correr hacia la puerta del gremio, seguido del pequeño Happy que gritaba: “¡Aye!”

    —¡Un momento!— exclamó Erza cogiéndolos a ambos de la espalda. Estos apenas pudieron dar un paso- Antes de atacar a nadie tenemos que esperar que vuelva el maestro. Él será el que nos diga qué hacer… Por el momento sólo podemos buscar una solución para el tema de la edad.

    Todos asintieron, conformes. Todos menos Mirajane, que miraba a Erza con el ceño fruncido.

    —Mira que eres mandona— la dijo para provocarla.

    —¡¿Qué has dicho?!— exclamó Erza enfadándose.

    Ambas empezaron a pelearse como cuando eran pequeñas.

    —Se echaban de menos estas cosas— dijo Jet ya más tranquilo. Él y Droy se acercaron a donde estaba la pequeña Levy.

    —Yo me encargaré de investigar sobre el antídoto— dijo sonriente y con voz chillona. Antes de que nadie dijera nada salió corriendo hacia la gran biblioteca del gremio.

    —Espera Levy-chan, nosotros también vamos. El equipo “Shadow Gear” se encargará.

    Gajeel los miraba, con el ceño fruncido. A su lado estaba Juvia, que tenía la mirada perdida en el horizonte.

    —Vaya, ¿por qué están separados?— preguntó Lucy mirando en su dirección. Junto a ella estaban Kana, Natsu, Gray, Wendy, Elfman y Lissana.

    —A lo mejor es que ahora que estamos como niños actúan como entonces… Por lo visto no eran muy sociables… Por eso acabaron en Phantom Lord— dijo Lissana seria y asintiendo.

    —Gray, quizás deberías hablar con Juvia— sugirió Kana.

    —¿Qué? Yo paso… está loca

    —Venga ya… Si todos sabemos que te gusta. Me lo han dicho mis cartas.

    ¿Q-qué dices? Además, soy un niño… Yo no pienso en las chicas— dijo el niño cruzándose de brazos y cerrando los ojos. Cuando los abrió vio la mirada sus amigos. Todos le miraban alzando una ceja, hasta Wendy, que de lo pequeña que era parecía que no podía mantenerse en pie.

    —Está bien…— dijo el chico resignado. Se levantó de la mesa donde estaba y fue en dirección hacia Gajeel y Juvia.

    Antes de que llegara a donde estaban ellos, Gajeel se levantó. Se dirigió hacia la biblioteca, sin decir ni una palabra.

    De pronto, Gray se puso algo nervioso al ver a Juvia sola. Seguía con la mirada perdida y parecía triste. Murmuraba algo.

    —Nadie quiere a Juvia… Todo el mundo la odia por que provoca la lluvia…— decía en voz muy baja.

    —Ho-hola, Juvia…— dijo Gray intentando ser amable. Se le hacía muy rara esa situación. El casi nunca tenía que ir a hablar a Juvia, y encima eran niños. Se dio cuenta de que hasta el pelo de Juvia había cambiado, y volvía a tener esas extrañas ondulaciones.

    La muchacha levantó la vista, volviendo a la realidad. Empezó a sonrojarse al darse cuenta de que Gray era quien la hablaba.

    —Ohh… Gray-sama— dijo algo nerviosa. La pequeña Juvia era más tímida que la mayor, por eso apenas dijo nada más.

    —Esto… ¿Por qué estás aquí sola?— preguntó Gray, cada vez más nervioso.

    —Juvia está acostumbrada a estarlo… No tiene amigos.

    —Eso no es verdad… Piensas eso porque el veneno este que nos hemos tomado te está afectando, pero tienes muchos amigos y gente que te quiere…— dijo Gray. Se estaba poniendo cada vez más rojo. Sin darse cuenta, había pasado de tratar de animarla a estar declarándose.

    —¿Ah, sí…?— preguntó la niña, confusa— ¿Cómo quién?

    Gray sintió que el corazón se le aceleraba aún más y se ponía aún más rojo. No sabía qué hacer. No estaba preparado para esto. Se acordó de los Juegos Mágicos, cuando habló con Erza sobre los sentimientos. También recordó la noche apocalíptica en la que los dragones les atacaron. Esa noche estuvieron a punto de morir los dos, de hecho él hubiera muerto si no hubiera sido por Ultear. Esa misma noche estuvo a punto de declararse, dado que la situación era extrema, pero ahora…

    La niña seguía mirando a Gray, confusa.

    —Esto…— empezó a decir Gray llevándose una mano a la nuca.

    Mientras tanto, en la biblioteca del gremio.

    —¡Vamos Levy-chan, tu puedes!— exclamaron Jet y Droy animando a la pequeña Levy. La niña sostenía un pesado volumen y lo leía con rapidez, gracias a sus gafas mágicas.

    —Pfff… Con esto de que nos hayan encogido tardo el doble que antes… Mi poder ha menguado— dijo la niña cerrando el volumen— Por no decir que apenas puedo sostener más de dos libros grandes. ¡Quiero mi cuerpo!

    —Ohh… Venga Levy-chan, no estés triste… Piensa en el lado positivo, estás tan mona— dijo Jet tratando de animarla. Él y Droy se pusieron a ambos lados suyos y comenzaron a abrazarla como si fuera un peluche. La chica se puso roja. De pronto, unos tornillos cayeron sobre la cabeza de los “Shadow Gear”.

    Los tres se giraron, sobresaltados. En la puerta de la biblioteca se encontraba Gajeel, cruzado de brazos y apoyado en una de las estanterías. Empezó a reírse con su risa característica.

    —¿Quieres pelea?— dijo Jet frunciendo el ceño. Ahora que Gajeel era pequeño no le imponía tanto respeto.

    Gajeel les echó una mirada desafiante y llena de odio, que les hizo temblar. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Levy, recordando esa mirada cuando el mago de hierro les atacó, hacía muchos años.

    —Tranquilos… Venía a ayudar, yo también quiero recuperar mi cuerpo y mi fuerza— dijo sonriendo.

    Levy y sus compañeros suspiraron, más tranquilos. Gajeel se aproximó a la chica y la ayudó a coger unos cuantos volúmenes más.

    —Vaya, veo que ahora eres más enana que antes- dijo mientras la tocaba la cabeza.

    Levy enrojeció e hinchó los mofletes.

    —Mira quién fue a hablar…

    Mientras tanto el resto del gremio seguía como antes.

    Mira y Erza seguían discutiendo, pero gracias a la intervención de Charle pararon.

    —Unas señoritas como vosotras no se deberían pelear, está mal visto. Además sois compañeras de gremio. Deberíais tomar de modelos a vuestras versiones adultas.

    —Lo sentimos— dijeron las chicas agachando la cabeza.

    Por su parte Laxus se encontraba en un rincón de la barra, apartados de todos.

    —Pff…Vaya aburrimiento… ¿Y tenemos que esperar a que venga el viejo? No me jodas…— Se colocó los cascos en las orejas y se puso la música a tope, para no escuchar a los demás.

    Detrás de la barra, los pequeños Happy y Lily estaban escondidos, buscando pescado.

    —Toma ete pecado, Lily…— decía Happy con una voz muy dulce— Ete pa mí…

    —Oye, no vale, ese es mad gande…— se quejaba el pequeño Lily.

    — Que cosa más mona, por favor— dijo Lucy que los estaba observando de lejos— Y tú también lo eres, Wendy.

    La pequeña estaba sobre las piernas de Lucy. Esta la estaba peinando el corto cabello. A su lado, Elfman lloraba.

    —Quiero volver a ser como antes— decía entre lágrimas.

    —Venga Elf-nichan, no te preocupes… Seguro que Mira y los demás consiguen pronto una cura— le intentó animar Lisanna.

    —Hay que ver… No se parece en nada al Elfman adulto… Este desde luego no es un hombre— dijo Lucy suspirando.

    —Oye, Kana… Tu siempre has usado tus cartas para predecir cuando llegaba Gildarts… ¿Por qué no haces lo mismo con el viejo?— preguntó Natsu. Estaba impaciente porque llegara el maestro y pudieran luchar de una vez contra quien les había hecho eso.

    La niña de la coleta cogió sus cartas y las separó por la mesa. Tras unos minutos de barajear y colocar las cartas, las levantó.

    —Aquí pone que queda al menos una hora— dijo la niña mientras las recogía.

    —¡¿Qué?!— exclamó el pequeño de pelo rosa— No me fastidies… ¿Y qué hago yo en una hora?

    Miró al resto del gremio y vio a Gray, que seguía frente a Juvia muy nervioso. Natsu frunció el ceño, sonriendo.


    —¿Y bien, Gray-sama? No has contestado a la pregunta de Juvia— dijo la niña que aún estaba confusa.

    —Esto… Yo…— empezó a decir Gray cada vez más nervioso. De pronto una bola de fuego impactó contra su nuca.

    Se giró rápidamente, exclamando una maldición.

    —¡¿Qué pasa, quieres pelea?!— exclamó Gray a Natsu cuando le vio. Antes de que Natsu contestara ya se estaban peleando.

    Juvia suspiró y volvió a dejar la mirada perdida.

    —Supongo que hay cosas que nunca cambian— dijo Lucy, con varias gotas de sudor en la frente, mientras veía cómo los chicos se peleaban.

    —¡Ya está aquí!— exclamó Kana feliz levantando la vista de las cartas. La dirigió hacia la puerta que justo se acababa de abrir.

    —¿El viejo?— preguntó Natsu confuso y parándose para mirar también a la puerta. Gray aprovechó ese momento para pegarle un puñetazo con su mano recubierta de hielo.

    —¡Kaaaaanaaa!— exclamó una voz masculina— Papá ya está aquí.

    Gildarts entró sonriente al gremio, como hacía siempre que llegaba de alguna misión. Su semblante cambió rápidamente cuando vio la situación. Sobre todo cuando vio a su pequeña Kana.

    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    ¿Qué opinará Gildarts al ver a su pequeña Kana de esa forma? ¿Llegará en algún momento el maestro para que Natsu pueda tranquilizarse? ¿Conseguirán volver a la normalidad? ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Gray será capaz de declararse a Juvia? Todo esto y mucho más en los próximos capítulos ;)

     
    Última edición: 26 Abril 2015
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    LittleCrazy

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    1756
    Capítulo 3: Tiempo perdido

    —¡¿Qué co…?!— exclamó Gildarts estupefacto al ver la situación.

    Charle suspiró y se acercó a él, volando.

    —Les han envenenado con algún tipo de poción o algo— dijo la gata blanca— Llegó un pastel anónimo al gremio. Todos los que comieron del pastel han rejuvenecido hasta ser niños… Yo, por supuesto, no me tomé ese pastel, no me fiaba.

    —Pero, ¿por qué han hecho esto?— preguntó Gildarts frunciendo el ceño.

    —No lo sé, pero quién lo ha hecho pretende quitarse a Fairy Tail de en medio. A lo mejor intentaban matarnos pero no han calculado bien la cantidad de poción y por eso solo han conseguido esto- dijo Charle, pensativa— Sea como sea han conseguido menguar también el poder del gremio. Ahora tienen la mitad de poder.

    —Ya veo— dijo Gildarts pensativo mientras observaba a todos los niños. Alzó la mano derecha, frenando así una patada de Natsu que iba directo hacia su cabeza. Gildarts sonrió, rememorando así viejos recuerdos.- Hola a ti también, Natsu.

    Luego fijó la vista en su preciosa hija.

    —¡Kana!— fue corriendo hacia ella, con la cara sonrojada y sonriente. Antes de que la niña pudiera escapar, Gildarts la daba un gran abrazo.

    —¡Ten más cuidado, Gildarts! La vas a romper— dijo Charle, que fue rápidamente volando a donde estaban— Ahora es más frágil.

    Gildarts la soltó rápidamente y dejó a Kana, algo mareada, en el suelo.

    —Mírate, estás tan mona… Igualita a cuando eras pequeña… Siempre con tus cartas, esperándome. Siempre me despedías cuando me iba a alguna misión. Si yo en ese momento lo hubiera sabido…— poco a poco el rostro de Gildarts se empezó a llenar de lágrimas.

    —No…. No te preocupes— dijo la pequeña Kana mirando perpleja a su padre.

    Gildarts rompió a llorar y volvió a abrazar fuertemente a su hija.

    —Vi-viejo…— consiguió decir Kana mientras intentaba respirar.

    De pronto Gildarts se separó de Kana y miró a Charle, que los miraba con curiosidad. Gildarts ya no lloraba, ahora tenía el ceño fruncido.

    —Oye, gata…

    —Me llamo Charle— dijo la aludida con varias gotas de sudor en la frente.

    —¿Tu eres la única aquí que no se ha convertido en crío?

    —También están Jet y Droy. Están en la biblioteca ayudando a la pequeña Levy a encontrar algo que nos pueda servir para devolverlos a normalidad.

    —Estupendo— dijo Gildarts sonriente. Luego miró a Kana, sonriendo más aún. Esta le miró, con temor.- Prepárate Kana, que nos vamos.

    —¡¿Qué?!— exclamaron la niña y Charle.

    —Vamos a recuperar el tiempo perdido. Ya que cuando eras pequeña no pude actuar como un padre contigo esta es la oportunidad perfecta. Te llevaré a un restaurante muy bueno a comer, y luego iremos al parque de atracciones…

    La niña le miraba, perpleja. A pesar de encontrarse en aquella situación, a la muchacha le apetecía mucho pasar ese día con su padre. Probablemente nunca más podrían repetirlo. Tras pensarlo unos segundos, la niña aceptó, lo cual hizo aún más feliz a Gildarts.

    —También investigaremos sobre este asunto— añadió el mago ante la mirada severa de Charle.

    —Haced lo que queráis, pero no creo que al maestro le haga mucha gracia-dijo la gata cruzándose de brazos.

    —Seguro que al viejo no le importa…— dijo Gildarts acercándose a la puerta con Kana.

    —¡¿Qué?! ¡Yo también quiero ir!— exclamó Natsu, que salió corriendo hacia donde estaban padre e hija.

    —Tú te quedas— dijo Charle muy seria, agarrándole de la camiseta. El chico puso cara de fastidio y se cruzó de brazos.

    —Además hemos tenido suerte, hoy hace un tiempo increíble— dijo Gildarts a Kana cuando ya estaban llegando a la puerta.

    De pronto esta se abrió y llegó Warren, empapado de pies a cabeza.

    —Chicos, no os vais a creer lo que ha pasado. Hacía un tiempo genial hoy, todo soleado, y de pronto, sin previo aviso se ha puesto a llover, y…— dejó de hablar de repente cuando se percató de la situación del gremio.

    —Eso ha sido por culpa de Juvia— dijo la niña con su voz triste. De pronto, casi todos en el gremio se sobresaltaron, dándose cuenta de la presencia de la niña. Había estado en el mismo rincón de antes, apartada, y no había vuelto a hablar desde que habló con Gray.

    Warren seguía petrificado, sin saber qué pensar. Charle suspiró y se acercó a él, cansada de repetir la misma historia.

    —Genial que estés aquí— dijo Gildarts. Warren le miró, luego reparó en la pequeña Kana, que estaba cogida a la mano de su padre, y abrió aún más la boca— Nos vamos, cualquier cosa hablamos vía Warren— dijo Gildarts mientras salían del gremio.

    —¡Oye, que no soy una lacrima de comunicación!— se quejó Warren. Luego suspiró y volvió la vista hacia el resto del gremio. Escuchó atentamente a Charle cuando esta le contó lo sucedido.

    —Ya veo…— dijo el mago algo más tranquilo. Luego reparó en la pequeña Wendy, que seguía sentada sobre Lucy. Fue rápidamente a cogerla.-Que cosa más mona.

    La niña sonreía, feliz.

    —¿Por qué todo el mundo los coge como si fueran peluches?— preguntó la gata mirando la escena, incrédula.

    Los grititos de Lucy llamaron su atención. Vio cómo Natsu corría detrás de ella con llamas en la mano y riéndose.

    —Natsu, deja de intentar quemar el pelo de Lucy, no tiene gracia…—le regañó Charle— Tampoco hagas eso.

    —¡Auuu!— exclamó Natsu dolorido. Lucy acababa de pegarle una colleja cuando este fue a levantarla la falda.

    —Para que vuelvas— dijo la niña rubia con su voz chillona.

    Charle volvió a suspirar. Luego se dio cuenta de que no veía a Happy ni a Lily por ningún lado desde hacía un rato. Empezó sobrevolar el comedor del gremio. Los vio tumbados, detrás de la barra. Tenían la tripa llena y varias raspas de pescado a su al redor.

    —¡¿Se puede saber qué estáis haciendo?!— exclamó Charle enfadada.

    Ambos gatos la miraron. Estaban tan llenos que apenas podían moverse.

    —El gremio se encuentra en esta situación y vosotros en vez de ayudar decidís comer pescado…— dijo Charle indignada.

    —Bueno… Los únicos que edtán ayudando ahoda mimo son Levy-chan y Gajeel-kun— dijo Happy con su voz infantil.

    Charle frunció aún más el ceño.

    —Ya podéis levantaros a ayudar— dijo la gata más enfadada.

    —A-Aye— dijeron Happy y Lily llenos de miedo.

    Charle echó una última mirada a los gatos antes de salir volando otra vez. Se quedó en el aire un rato, vigilando a los allí presentes.

    Warren seguía con Wendy en brazos y jugaba con ella como si fuera un bebé. Elfman lloraba a ratos, y era consolado por Lissana y Mira. Al lado de Mira estaba Erza, ojeando un libro. Ella también estaba buscando información sobre el veneno.

    Natsu seguía persiguiendo a Lucy por el gremio. En la barra estaba Laxus, que los miraba a todos con cara de fastidio. Seguía con su música, pasando de todo el mundo. Al otro lado del comedor, Juvia seguía sentada, sola. Esta vez estaba mirando la lluvia por una de las ventanas. No muy lejos de allí, en otra mesa, Gray la miraba, inquieto.

    Al poco, llegó Natsu.

    —A Gray le gusta Juvia…— dijo para picarle. Gray le miró, furioso y muy sonrojado. La aludida giró la cabeza y también se sonrojó. Volvió a desviar la cabeza hacia la ventana, con timidez.

    —Serás…— dijo Gray enfadado. Ambos empezaron a pelearse de nuevo.

    Charle volvió a suspirar.

    —Me pregunto qué tal les estará yendo a Levy y los otros— dijo mientras volaba hacia la biblioteca— Warren y Erza, vigilad esta zona.

    Los aludidos asintieron. Erza se levantó de donde estaba y fue a separar a Natsu y Gray.

    Mientras tanto, en la biblioteca del gremio…

    —Nada… En este tampoco pone nada…— dijo Levy algo triste. A su lado, Jet y Droy también estaban leyendo unos cuantos libros, aunque eran mucho más lentos que Levy. Gajeel se encargaba de bajar los libros de las estanterías. Justo en el momento en el que llegó Charle, estaba bajando un par de tomos más para dárselos a Levy.

    —¿Cómo vais?— preguntó la exceed. Aunque por las caras que tenían se imaginaba que no muy bien.

    Levy negó con la cabeza, dando a entender que no habían encontrado nada.

    Charle suspiró.

    —Voy a volver al comedor, que alguien tiene que controlar la situación… Cualquier cosa avisadme.

    Gajeel y los “Shadow Gear” asintieron, mientras veían cómo Charle se marchaba.

    —Oye, Gajeel… ¿Por qué no lees tú también los libros que bajas? Así tal vez tardemos menos— dijo la peliazul sin apartar la vista de su libro.

    El niño de hierro encogió los hombros y se sentó a su lado. Abrió uno de los libros que acababa de bajar.

    —“Plaaaannnntaaasss meeeediiiciiinaaaleeessss…”— empezó a leer en voz alta. Los allí presentes le miraron, incrédulos.

    —¡¿No sabes leer normal?!— preguntó Levy exasperada.

    El chico de hierro se encogió de hombros.

    —Que esperabas, soy un niño…

    “No, si está visto que lo de Gajeel son los músculos” pensó Levy mientras varias gotas de sudor la caían por la frente.

    —Está bien, será mejor que tú te sigas encargando de bajar los libros…

    Gajeel suspiró y cerró el libro que había empezado a leer, dejándoselo a Levy al lado para después. Se levantó y volvió subirse a la escalerilla de la estantería para buscar más libros. Echó un último vistazo a Levy.

    —Mujeres…


    En el comedor del gremio la situación apenas había cambiado. Erza había separado de un capón a Gray y Natsu. Gray había vuelto a su sitio de antes, y observaba a Juvia con una mezcla de curiosidad y nerviosismo. Por su parte, Natsu había vuelto a ir tras Lucy.

    —Natsu… Que te he dicho de levantarle la falda a Lucy…— dijo Charle cada vez más cansada.

    Justo en ese instante se abrió la puerta del gremio. Por ella entraron Bisca y Alzack seguidos de Makarov y Asuka. El anciano llevaba a la niña cogida a caballito. Todos llevaban chubasqueros y estaban empapados.

    ¡Ya estamos aquí!- exclamó el anciano sonriente- Pff… Menuda está cayendo, esto no estaba previs…

    Se paró en seco al ver a todos.

    —¡Viejo!— exclamó Natsu radiante de felicidad al verle.

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    ¿Qué pasará ahora que ha llegado Makarov al gremio? ¿Conseguirán una cura o se quedarán así para siempre? ¿Gildarts se lo estará pasando bien con Kana, o acabarán discutiendo? ¿La lluvia parará en algún momento o por culpa de Juvia irá a más? Todo esto y mucho más en el próximo capítulo: " Teru Teru Bozu" ;)
     
    Última edición: 28 Abril 2015

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