Saint Seiya Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por AMMU TEIKOKU YUDAINA, 15 Diciembre 2025.

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    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
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    Escritora
    Título:
    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    63
     
    Palabras:
    6593
    Sin embargo aunque se sienta realmente cómodo entre los brazos del pontífice, de quien acaba de saber una verdad que no esperaba conocer nunca…

    Su mente aún está bastante confundida, en un estado realmente caótico por todas esas palabras y acciones, que en ese instante una reacción tardía se hace presente…

    Sonrojándose por la posición en que se encuentran, sin tomar en cuenta que descansar su cabeza sobre el regazo del peliverde es algo que solo él podría tener derecho.

    De repente solo se levanta, apoyándose de sus manos, para alejar su rostro de las piernas del mayor, y como puede ponerse de pie. Ya que claramente no es digno de un soldado este comportamiento, y más teniendo a alguien cerca que podría dañar al peliverde.

    Claramente esto desconcierta a los dos adultos, al solo ver la reacción del menor, que con esa energía vital tan débil, no le ayudaría en nada para estar por completo de pie por mucho tiempo.

    -Lo… Lo… Lo siento… Patriarca…- Su rostro nervioso, rojo, bajando la mirada por su atrevimiento al estar dormido, poniendo sus manos delante, su mente es un caos, pero intenta mantenerse coherente –Yo…- Desde luego debe entender intentar tomarse todo con calma, ya que…

    Su vista se nubla un poco, el rostro proyecta signos de mareos al solo intentar equilibrarse mejor en sus dos pies, su cuerpo claramente aún no está del todo bien.

    Esta débil, su energía vital apenas se está recuperando para que esté consciente… Claramente aún le falta mucho para tener una resistencia que iguale a los soldados más experimentados.

    Nota que empieza a tambalearse, sabiendo que podría caer… Se da cuenta de esto desde un primer instante, y sin importar que pueda ser algo que alarme al pelilila, su actuar es sumamente rápido para sostenerlo, pasado su mano por detrás de los delicados hombros, mirándolo fijamente, sabiendo que aún está lejos de estar por completó recuperado.

    -No te excedas aun- Esa voz que es nueva para Mu, se escucha tan preocupada y suave –Debes descansar, mi querido hijo- No puede evitar decir esto, sonreírle para que confíe, y comprenda que las cosas ahora serán así.

    -¿Hijo?- Confundido, solo pronuncia estas palabras, sin saber qué hacer, o cómo reaccionar, pues su debilidad es mucha ahora, pero es allí que cuando todo lo que escucho comienza a tener sentido, aunque sea muy doloroso y sin lógica para él.

    -Mu…- Es extraño no tenerlo entre sus brazos, aunque estén en la misma habitación y claramente solo poca distancia los sepa, sus manos tiemblan al solo no tenerlo cerca, al no poder tocarlo, intenta juntar brevemente ambos extremidades, pues entiende que ahora es el momento de explicarle las cosas a su hijo viene de nuevo, pero esta vez será en calma.

    No con un caos en su propio corazón, en donde sabe que actuó mal por haberlo asustado, y prohibirle algo que es tan hermoso, y lo merece tener.

    Sus esmeraldas se fijan en el pontífice, nota ese rostro que deja ver un semblante de preocupación y ternura, el cual no lo puede dejar de apreciar, aun así una sonrisa ve dibujada, como si estuviera pensando en cómo iniciar la conversación…

    Para el pelilila, este ambiente es extraño… Se estremece un poco, porque puede sentir el clima frio un poco molesto, pero… El tener cercas a un ángel, que en cierta forma lo abraza y procura que no se caiga lo hace sentirse intimidado, cuando no debería haber permitido eso…

    Algunas veces le dijeron que los Ángeles no eran buenos, pero ¿Porque con él no siente nada de temor?

    No es el mismo sentimiento por conocer y ver a Shaka, sino… Es uno diferente…

    Sin embrago no es el tiempo correcto de pensar en eso, pues… Una idea lo atormenta de inmediato, que solo lo hace sorprenderse, siendo aún apoyado por los brazos del castaño que igual rodean sus hombros por detrás y la cintura al frente, sus ojos se llenan rápidamente de lágrimas, aterrado por lo que más teme –Pa… Patriarca…-

    Ese llamado que tartamudea, creía que lo llamaría como siempre deseo, pero… Solo fue para nombrar su título. Verlo derramar lágrimas de repente, le causa una enorme impotencia, queriendo volverlo a tener entre sus brazos.

    Para el castaño, este comportamiento le causa una enorme intriga, pensando que las cosas fueran diferentes, claramente no sabe la verdad de todo.

    -¿Es… Es... Verdad… Lo que dijo… El anterior patriarca, Hakurei?- Baja su mirada con confusión, ahora mismo ni siquiera sabe cómo es su nombre real –O… Sage… Yo…- Traga saliva, sintiendo la boca seca, pero el medio de que aquellas revelaciones, sobre todo la última fuera verdad -Mi... Mamá… ¿Ella… Está bien? ¿Cierto?- Sus ojitos cristalizados, el rostro en un puchero, con las mejillas rojas por el esfuerzo que hace, mientras espera una respuesta que solo creerá si el peliverde se la responde.

    La sorpresa en el rostro del pontífice, sabe que la precaución de su amado hijo va directamente a ese demonio, a quien… Le dio el amor que él no pudo…

    Obviamente, Shion no deprecia a quien lee salvo la vida a su niño, cuando lo aceptó cuidar… Y lo protegió tanto… Simplemente tal vez un poco de envidia… Sin embargo él no querría que ella estuviera muerta…

    La confirmación, esas palabras… Mu no debía porque escucharlas, sin siquiera… Haberlo preparado…

    Que crueldades aún sigue cometiendo ese maldito Demonio que se supone debería haber velado y cuidado de su propia sangre, pero solo provoco devastaciones…

    Su corazón está lleno de furia también, pero ese odio que se formó… Fácilmente pude ser eliminado con el hecho de saber que ahora tiene a Mu y a Dohko a su lado, que si bien, las cosas no son como desearía, aun así son sumamente perfectas.

    Por ahora… Debe ser sensato, y pensar muy bien las palabras, el cómo decir esa parte de su verdad a su amada familia…

    Lanza un suspiro discreto, para ver ese rostro que más se cansara de contemplar, junto al de alas blancas, que igual esta conflictuado, claramente… No comprende a que se refiere Mu, al decir esa palabra…

    En la mente de Dohko… No debería ser mamá… Sino Papá… Ese es el nombre del cual Shion debería gozar para que el pelilila se refiera a él.

    Pero, guardara silencio solo un momento más, para así darle una explicación a su amado.

    -Hijo, mi pequeño… Tu madre... Yuzuriha…- Desvía su mirada levemente, no se siente capaz de continuar, el causarle un peor dolor del que ya debe estar experimentando por ese terror que ve en su preciosa carita. Jamás… Jamás querría que vuelva a sentirse así… Nunca más… Debe solo tomar una decisión –No hemos tenido noticias de que… Algo le pasara al pueblo donde vivías…-

    ¿Cómo podría decirle en este momento que la muerte de ese Demonio femenino se ha confirmado, solo al intentar buscarla?

    Que sucedió todo porque él descubrió a su hijo… Y decidió mantenerlo cerca…

    El castigo por desobedecer al anterior pontífice aún sigue siendo terribles actos…

    Escuchar aquellas palabras, son una mezcla de confusión y algo de calma, dándole una pequeña esperanza que la proyecta, al alzar sus brazos al nivel del pecho, flexionados y en puño, con las cejas en forma de punto juntas, la boca ligeramente abierta, y sus ojitos aun con brillo de tristeza –Entonces… Aquellas palabras de esa proyección ¿Fueron mentira?- Solo eso quiere confirmar, solo que ella este a salvo, y aceptará lo que sea.

    Mentirle… Solo para no herirlo, sabe que es la peor decisión que pudo tomar, pero verlo derrumbarse de nuevo… No podría soportarlo, necesita que este bien.

    -Solo… De que ella fuera asesinada…- Aunque su rostro este dirigido hacia el pelilila, sus pupilas por un microsegundo miraron hacia otra parte, para no mentirle en la cara aunque lo ha hecho –Lo demás… Es por completo cierto…- Sonríe, también dejando escapar algunas lágrimas, aprecia a su pequeño que al fin esta con él.

    Jamás se cansara de seguir gradeciendo esta fortuna de tenerlo de nuevo cerca, con él y ahora a Dohko igual.

    En su sonrisa se refleja, sintiendo alivio… Simplemente las cosas van a ser mejor cada día a lado de quienes ama.

    Al igual que aquella pose que Shion deja ver, Mu también lleva sus manos a su pecho en puño, sintiendo que la clama vuelve a su pequeño corazón, aunque las lágrimas caigan, ya está tranquilo, confiando en que al menos ella está a salvo…

    Pero no todo podría ser calma desde luego.

    -Espera…- No deja de ser quien ahora mantiene en equilibrio a su pequeño, pero con esta conversación que no entiende nada, se le olvido que sería mejor idea hacer que se siente en algún lugar para que se recupere –Mi príncipe de pesadillas, ¿De qué está hablando, nuestro hijo?- Ahora es él quien reclama sobre aquella persona que menciono el pelilila, dejándolo bastante consternado, al grado de solo pedir una explicación son su tono y mirada seria.

    Ahora sí, ya estando un poco más calmado, y escuchar que de nuevo lo llame hijo, sabiendo que en realidad… El Demonio que lo trajo a este mundo es el mismo pontífice de los suyos, quien no deja de mirarlo con esa ternura y cariño únicos, que lo hace sentir nervioso, pero a la vez… Recuerda sus palabras, y aquellas que le revelaron hace poco.

    Simplemente, se gira levemente sin salir por completo del agarre del otro, cosa que quería un poco, pero Mu comprende que su propia fuerza no le ayudara para nada -¿Usted es el padre de Shaka? ¿Cierto?- Las primeras palabras que el pelilila le dedica, y tienen que ser el mismo mal entendido.

    -Mi pequeño bebé de pesadillas, te tengo que explicar muchas cosas, pero… Te aseguro que no es como lo crees- Rápidamente y sin pensarlo, menciona un sobre nombre que ha estado pensando, de hecho se le ocurrió en los momentos que paso a solas con ambos estando inconscientes, además que aunque sea algo repentino, no niega, ni deja de sonreírle al menor. -¿Verdad, mi príncipe de pesadillas?-

    El hibrido, se queda más confundido por como el ángel lo ha llamado, solo mira al peliverde, para que él pueda darle una explicación de todo esto…

    Aunque lo sepa con anterioridad por aquella proyección, no deja de ser impactante y algo muy lindo.

    -Dohko…- Sus mejillas sonrojadas, pero también sonriendo levemente, porque su ángel sigue siendo igual de tierno e impluvio en su manera de expresarse y referirse a los que ama –Pará de llamarme así… Solo un momento…-

    -Pero… Eso es lo que eres para mí, mi príncipe de pesadilla que solo tú tienes lugar en mi corazón, y ahora también nuestro pequeño…- Sin pensarlo mucho, abraza con cuidado al pelilila, para irle de una vez demostrando el inmenso cariño que ya le tiene, al solo saber que es su hijo que fue concedido con el inmenso amor que le tiene y siempre le tendrá a su amado Demonio –Además… Quiero saber ¿Quién es Yuzuriha? ¿Por qué nuestro bebé de pesadillas la llama mamá?- Preguntas que claramente son un conflicto en el corazón del castaño, pero no va a reaccionar mal, aunque si este bastante confundido, y ahora es él quién se aferra a cuidar de Mu.

    Sabe que llegaría este momento al fin… Es doloroso tener que volver a repartir en voz alta los tormentos que padeció, pero… Nadie lo volvería a herir, porque al fin esta con su familia…

    Su pequeña y rota familia que se vuelve a unir… Aunque el pelilila este confundido, y desee irse… Se detiene por sus pocas fuerzas, y por un sentimiento tan cálido en su corazón.

    Verlos a ambos, los mismos ojos, las expresiones similares, esas miradas que siempre dejan ver lo que en sus corazones se esconde…

    No puede creer que debió pasar años sin poder tener cerca a su niño, y ahora… Casi lo pudo haber perdido, no hubiera podido resistirlo, no de nuevo.

    -Les explicare todo… Sé que…- No puede evitar tener el sentimiento de vacío de nuevo en su ser –Deben tener una más dudas… Aunque…- Su rosto se frunce con la tristeza, apretando sus labios, reteniendo cualquier lágrima que desee salir.

    -Patriarca…- La voz suave de Mu, es tan dulce y delicada, queriendo trasmitir un único sentimiento –Usted, no debe explicarme nada, yo… Creo entender y…- No puede soportar que el mayor este mal, puede sentir como su energía vital revela una mezcla de tristeza y confusión, le desea evitar cualquier martirio.

    No lo puede soportar más… Sonríe, dejando que algunas lágrimas se escapen de sus cuarzos, cierra sus ojos, para dirigirse al pelilila –Por favor…Pará de decirme patriarca…- Su tono se quiebra ante esto, porque sabe que debería esperar hasta que nazca del mismo joven en decirle de otra forma, pero es difícil que su corazón lo comprenda –Sé que durante toda tu vida, te dijeron una cosa, te enseñaron que debes respetarme, y llamarme por mi título, pero… A ti… Mi pequeño y amado hijo, no aplica esa regla… Tú, puedes llamarme papá… Sé… Que es difícil, pero… No soporto que me llamas de esa forma… Yo sé que es complicado para ti, pero…- Respira profundamente, entiende que debe ser un desastre ahora mismo, pero es su corazón quien habla… -Lo siento… Es solo que… Todo es tan irreal y hermoso, que quisiera que así hubiera sido siempre… Yo…-

    -Mi amado Shion… ¿Qué fue lo que paso?- Entrecierra sus ojos, sintiendo igual sus ojos cristalizarse, por ver de esa manera a quien adora… Solo podía imaginarse por todo lo que debió pasar.

    Con solo verlo y no tener sus preciosas alas negras… Pero no sabía cómo tocar el tema… Supo de ese suceso, ya que aún conserva la pluma que siempre mantiene a su lado…

    El pelilila, simplemente al ver como logro lastimar al pontífice, se siente avergonzado por estar fallando como un futuro soldado, y un buen disculpó del mayor…

    Intenta controlarse, tampoco tiene las suficientes fuerzas para ponerse de pie… Pero aun estando mejor en su vitalidad, manteniéndose sentado en la orilla de la cama ajena, erguido, sin flaquear en su postura –Les diré ahora lo que sucedió en esos trece años… En que no separaron a los tres…- Calla un momento, para sonreírle de nuevo al menor, intentado que sus lágrimas desaparezcan de a poco –Pero antes… ¿Puedo seguir abrazándote, Mu?- Pregunta, estirando los brazos en dirección del pelilila.

    Impresionando al menor, quedándose bastante abrumado por la pregunta, aunque sabe muy bien que su sangre es la misma que corre en las venas de ambos seres… Sin embargo aún se siente bastante cohibido para un acercamiento así, ya con la información nueva y consciente de todo.

    -Sé que es extraño, pero… No puedo sentirme tranquilo, sino te tengo cerca… Tengo miedo… De perderte… Y… Que me vuelvan a arrebatar mi hijo… A…- Mira a Dohko, sonriéndole, mientras se limpia las lágrimas de nuevo –Nuestro hijo… Yo… Sé que puede ser raro para ti… Pero, solo pido eso… Por favor…-

    El rey simplemente siente que su corazón se destroza, al ver en qué estado se encuentra su amado príncipe de pesadillas, el cómo todo se debió desarrollar, para que aun sigua sufriendo tanto…

    Siente deseos tan fuertes de solo tener a ese patriarca, y a su propio padre de frente para hacerlo pagar…

    ¿Cómo pudieron hacerles tanto daño?

    Simplemente Dohko no los podría perdonar nunca…

    Mirar como el peliverde se comporta y actúa.

    Comprende todo aun con su corta edad…

    Se crearía que debería estar tal vez reclamándoles, odiando a todo el mundo, reaccionando de la peor manera…

    Sin embargo, su instinto y naturaleza es diferente…

    Con solo sentir que su corazón no desea ver herido o mal al pontífice, querer hacer lo que sea para verlo feliz y tranquilo…

    Aunque su madre sea Yuzuriha para él, no puede evitar también sentir una conexión con ambos allí presentes…

    Sobre todo con el patriarca, que lo hizo sentir muy feliz al escogerlo como alumno… Ahora entiende por qué lo hizo, pero… Eso no le molesta.

    Aunque el hecho de saber que Shaka y él… Están emparentados por ese ángel que aún lo sostiene en sus abrazos… Sí que lo hace enojar.

    Aun débil… Sus pasos se alejan simplemente del castaño, para tímidamente, acercarse al peliverde y sin pensarlo mucho… Titubeante y sonrojado, con la cabeza baja… Correspondiendo a los brazos abiertos del contrario, escuchando el latir desbocado del otro, al solo posar su cabeza en ese pecho.

    ¿Tal vez sea por que debe acatar cualquier orden del mayor?

    O

    ¿Qué igual… Desea sentir este contacto con quién es su papá?

    Aquel demonio que le dio la vida y sabe que lo ama, por su acciones y como lo ha protegido…

    Shion, simplemente sonríe, pues…Que su pequeño venga a él para abrazarlo, es algo hermoso, sin embargo entiende que esto llegara a tardar mucho para que sea algo espontaneo, sin que se lo tenga que pedir, pero… Se conforma con esto por ahora…

    Sonríe, solo quiere sentir a ese pequeño ser que le corresponde el abrazo, siente que no puede retener sus lágrimas, al querer cubrirlo con sus brazos por completo para que no sienta frio, aunque su cuerpo está un poco más cómodo con este clima… Por su condición de hibrido.

    Dohko al verlos, al solo contemplar a su pequeña familia… Aquella que siempre debió permanecer unida… Pero que fue separada por la crueldad de otros. Ahora ya no lo permitirá que nada los aleje, sin importar que deba traicionar a los suyos.

    Su corazón se derrite al ver como su príncipe de pesadillas vuelve a sonreír de verdad, y que el pequeño ser que ambos crearon esta con ellos…

    Las esmeraldas notan con más detenimiento esas pequeñas alas grises de su veredero y único primogénito, simplemente para el ángel esto tiene una explicación, que solo corresponde a su genética, pero… Ahora mismo no es el momento de decir algo al respecto.

    De forma cautelosa… Toma una de las innumerables sabanas y frazadas que tomo para cubrirlos a ambos para que el frio no les hiciera daño…

    Con delicadeza posa una de esas telas sobre los delgados hombros del pelilila y brazos de su amado, para cubrirlos más del frio y a la vez que sus alas estén tibias, no quiere que algo malo les pase, sin siquiera haber hecho la bendición para hacerlas crecer.

    Esto solo estremece al pelilila, que… Aunque no se sienta tan incómodo con el frio… Si, algo con el abrazo del pontífice y ese gesto del castaño, que solo piensa que este momento es extraño, pero… Muy lindo a la vez.

    -Cuando te sientas listo… Dinos que sucedió, mi hermoso, Shion- Mucho más comprensivo se nota a comparación de como actuó el pontífice antes, pero no va a ponerse a exigir nada, ya que se da cuenta que esto no fue algo que planeo su adorado Demonio.

    ¿Se podría ser más feliz, aun sabiendo que existen miles de cosas que deben revelarse?

    Solo abrazar a su hijo, y tener cerca al castaño, que sin titubear ni un segundo, se acoda para quedar junto a ambos, también abrazarlos… Ya que esta sería la primera vez de muchas, que esto llegara a pasar.

    Solo con unos breves minutos, el peliverde se comienza a sentir mejor, tranquilo, sin temer que alguien le arrebate a su pequeño y destruya su felicidad.

    Sera muy difícil aliviar ese dolor, pero lo intentará… Su mirada admira el cabello lila, su sonrisa se deja ver, aunque este por hablar de algo bastante cruel en su vida –Después de aquella vez que nos encontraron…Fui encerrado… Azotado… Y bueno…- Su voz suena aun con tanto rencor, pero solo quiere hablar de aquello para que ambos conozcan más de su verdad -Cómo pueden ver… Mis alas fueron arrancadas-

    Escuchar aquello… Sabía la información en cierta forma, por aquel último enfrentamiento en donde debió tragarse su desesperación para no provocar más al anterior patriarca, pero…No puede evitar sentir como sus puño se aprietan, mordiéndose los labios por la rabia que va creciendo –¡¡¡ESE MISERABLE… TE CASTIGO… Y YO… NO PUDE HACER NADA…!!!- Como se sigue lamentando por no haber hecho algo para evitar que eso ocurriera.

    -No te preocupes…- Una sonrisa le dedica al castaño, mientras puede sentir como el menor levanta un poco su confundida mirada, para contemplarlos mejor –El hecho de que mis alas fueran arrancadas, no me importa… Yo hubiera elegido mil veces más perderlas antes de que… No te permitirán nacer mi niño…- Le confiesa aquello, mientras admira sus pequeñas esmeraldas, que se contraen al solo escuchar aquello.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡¡¿CÓMO?!!!- El castaño solo frunce el ceño, ya estaba muy furioso por lo que debieron pasar ambos, y ahora esto -¡¡¡¿ACASO, NO SE SUPONE QUE ESO YA ES UN CASTIGO?!!! ¡¡¡¿CÓMO QUE DEBISTE ELEGIR?!!!-

    Asiente, lanzando un suspiro cansino –El patriarca… Sage… Se enteró que estaba esperando a nuestro hijo… A Mu…- No puede evitar sonreír cada que pronuncia ese nombre –Me advirtió que no permitiría que naciera… Pensó que dándome la elección de conservar mis alas a cambio de la vida de mi pequeño, sería buena idea… Pero no conto, conque yo jamás me elegiría por sobre lo único que me quedaba de ti en ese entonces…-

    Al fin se entera de esta parte de la verdad… Las alas del patriarca… No fueron arrancadas en una batalla o como un castigo por desafiar al anterior, sino… Que fue una decisión… En donde lo eligió a él, sin importar el dolor de lo que eso representaba…

    La sorpresa insuperable en su rostro, en donde no sabe cómo reaccionar, solo con los ojos bien abiertos y unos labios tembloroso.

    Se da cuenta de cómo esto es un impacto muy fuerte para el pelilila. Le sonríe y acaricia sus cabellos, por sobre la espalda, mientras acomoda esa frazada tibia en el pequeño cuerpo –Escogiera mil veces que a mí me pasara lo que fuera, si eso… Te mantiene a salvo a ti, mi hermoso y amado hijo- Su corazón late, queriendo confortar al otro para que no sienta mal.

    -¿Por qué debían ser tan crueles? Si el patriarca Sage, era su tío… ¿Cómo es que… Le hizo ese daño?- Para Mu, la maldad de ese anterior Demonio en el poder no tiene lógica, sabe la relación y verdad de ellos.

    -¿Tu tío?- La pregunta y confusión en Dohko se nota demasiado.

    Asiente tranquilo, calmando su respiración y con las lágrimas seca en sus mejillas, pues la alegría de tenerlo a ambos anula el dolor que sintió antes –Dejo un mensaje en la sala principal del patriarca, para que al momento en que Mu y yo nos encontráramos… Supiéramos la verdad- Guarda silencio un instante, mientras abraza con mayor fuerza a su hijo, aunque ahora mismo puede sentir como su amado ángel posa una mano en su hombro, acercándose más a él, para verlo a los ojos –Allí supe también parte de mi origen… Que yo no era un simple huérfano como me hizo creer… Sino que soy el hijo del verdadero patriarca de aquella generación, Hakurei era su nombre, pero Sage robo su identidad para que nadie sospechara, al ser gemelos… Bueno… El resto creo que se cuenta por si solo… Además que, mi papá fue una leyenda de entre los Demonios, Avenir… Yo…- Suspira, aun esta conflictuado por esta realidad.

    Nota este semblante que indica una enorme desesperación, como dolor –Si es demasiado para ti, está bien… Yo… Puedo esperar a saberlo después…-

    -Está bien… Quiero hablar de esto de una vez, y jamás tener que volver a mencionar nada de esto- La decisión se ve en sus cuarzos, pues es algo que le duele tanto, así que solo vuelve a tomar aliento y decide seguir –Supe de la barrera… Que sería imposible atravesarla para cualquiera… Los Ángeles y Demonios estarían separados para siempre… Y aun así… Yo creía que eso no importaría, pues… Mientras tuviera a Mu entre mis brazos tendría las fuerzas necesarias para continuar luchando… Aunque en ese momento aún estaba creciendo en mi vientre, pero soñaba con el día de conocerlo, y saber… ¿Cómo sería?- Su ser se estremece, solo al pensar que al fin lo puede ver, saber cómo es… Ya que es la combinación perfecta de ambos.

    Al ver como su amado Demonio habla del hijo de ambos, es algo que lo hace caer hipnotizado de amor, sin dejar de lado esa furia por solo pensar todo lo que debió pasar, y eso que aún no llegaba a la peor parte de escuchar.

    Mu, como lo había hecho antes, solo guardaba silencio y oía todo, para de vez en cuando conectar con los cuarzos del patriarca y al intentar esquivarlos, aprecia las esmeraldas de su padre, simplemente aun es complicado sentirse en competa comodidad.

    Pero… Una parte de él, se siente tranquilo… Al solo escuchar ese latir, como si en su inconsciente recordará que alguna vez ese corazón lo calmo y ayudo a dormir… Aunque fuera un recuerdo de hace tantos años…

    Sin embargo, aun con su felicidad y sonrisa, que se expresa en líquido, su mirada se ensombrece, y aprieta sus dientes repentinamente, tan solo por recordar uno de los peores momentos de su vida… Le hace hervir la sangre.

    -Aquella noche… En que Mu nació… Albafica estuvo conmigo… Me ayudó mucho… Aunque fue sumamente doloroso y me sentía tan débil, solo pensaba en verte y conocerte, Mu…- El tono rápidamente volvió a cambiar, para estar acorde con su rostro embravecido –Pero… ¡¡¡ESE MALDITO… SE INTERPUSO... CUANDO APENAS ME IBA A ENTREGAR A MI HIJO…!!! ¡¡¡LLEGO PARA HERIR A MI AMIGO, Y ARREBATARLE A MI PEQUEÑO…!!! ¡¡¡SIN DEJARME CONOCERLO, SIN DEJARME… CARGARLO, Y CALMAR SU LLANTO…!!!- Sus manos, sus garras, solo se aferraban al delgado cuerpo que tiene de frente, cuidaría de no lastimarlo, pero… De tan solo recordar sus lamentos, el llanto de su hijo y como los separaron, lo llena de una gran furia que solo se compara con la tristeza en ese entonces –Sentía que iba a morir en ese momento… Deseaba que si fuera, pensaba que te mataría… Solo rogaba que eso no fuera verdad…-

    -Fue allí… Cuando me entregaron a mi mamá Yuzuriha…- El menor habla con algunas gotas de sal que brotan de sus ojos, son tibias… Resbalando por sus mejillas.

    -Si… Si no hubiera sido por que ella… Fue valiente y no permitió que te… Hiciera daño…- Sus lágrimas son calientes, aunque quisiera cuidar de que no caigan sobre su pequeño, ya entendió que no le hacen nada, no queman a Mu –Por eso… A ella le estoy muy agradecido, ya que sé que te dio tanto amor… Que yo no pude darte, pero… Ahora te juro que tendrás todo mi amor y atención… Que nadie nos separar mi pequeño… Mi amado hijo, mi todo…- Ya no puede resistir hablando de ese cruel pasado…

    ¿De qué serviría seguir?

    Ya fue suficiente…

    Sin embargo, alguien no reacciona de la misma forma.

    -¡¡¡ESE MALDITO!!! ¡¡¡ESE IDIOTA TE HIZO TODO ESO!!!- Grita desesperado, mientras sus puños arden de cólera, al igual que su energía vital se muestra embravecida por todo lo que el peliverde y el menor debieron pasar -¡¡¡¿CÓMO PUDO HACERLO?!!! ¡¡¡SI QUERÍA HACERLE DAÑO A ALGUIEN, DEBIÓ HACÉRMELO A MÍ!!! ¡¡¡YO TUVE TODA LA CULPA… YO!!!- Su impotencia de no haber evitado todo ese martirio, de no haberse enfrentado a su padre y al anterior patriarca, de no haber podido evitar la formación de la barrera…

    Pero en ese momento que vio las preciosas plumas de Shion caer delante, el saber que eso sería uno de los terribles castigos que le depararían a su amor, no sabía que más hacer, se sentía culpable de todo el mal cometido contra su amado.

    -Si tan solo… Yo… No hubiera…- Por primera vez, se siente arrepentido de haberse atrevido a posar sus ojos en su demonio, por el dolor que le hizo pasar y no pudo estar con él.

    -No te arrepientas de que nos conociéramos…- Las voz de su príncipe de pesadillas es tan cálida y suave, aunque tenga dolor y furia, es tan reconfortante –Por qué… Aunque ese sufrimiento que pasamos… Dolió tanto, que es desgarrador aun…- Sus manos siguen aferradas a su pequeño –Pero, gracias a que nos conocimos, Mu está aquí, con nosotros, y eso… Es lo que importa ¿No crees?- Hace su esfuerzo, ya basta de tanto dolor en un reencuentro que debería ser alegre.

    -Pero…- Consternado, aprieta su mandíbula, dejando escapar lágrimas de odio e impotencia por su incapacidad de proteger a los que ama en aquella época –Yo debí haber luchado más por ti… Yo… Debí haberte llevado lejos en cuando nos descubrieron o antes. Era preferible huir juntos, a que pasaras por eso…- El saberlo, el entender que les hizo falta su presencia, como se arrepiente de no haber hecho nada al respecto…

    -Dohko… No llores… ¿Si?- Igual hace un esfuerzo por mantenerse estoico, cuando también deja ver su dolor y tristeza… Abrazando más a su hijo –Aunque pasáramos por cosas terribles, que lo único que yo agradezco es que Mu este bien, que no padeció nada malo… Que el hecho de tener que vivir trece años… Soportando chantajes, solo para que él estuviera bien, valieron la pena…- Sonríe amargamente, admirando ahora a su amado ángel que lo mira con compasión absoluta -El saber que… Aquellas sospechas mis eran mentira, que tú jamás me traicionaste que… Aun me amas, como yo a ti… Es…-

    Simplemente el dolor sigue su curso… Su lamento y lágrimas igual… Porque al fin de cuentas, el recordar pedazos de ese pasado… Que se esté hablando es tan terrible, que Mu lo escuche y ahora conozca detalles de sus padres, la confusión provoca que su corazón duela. Al igual que el de su padre, que siente solo la impotencia crecer por no haber evitado el infierno que vivió su amado.

    Ver que a su precioso Demonio, fue a quien le toco la peor parte…

    El rey de los Ángeles, no puede resistir más este sentimiento…

    Solo deja que su instinto hable, con un abrazo en donde envuelve a ambos, sus alas que demostraban su furia al extenderse, ahora solo lo hacen para cubrirlos, la forma en que un ángel demuestra que está dispuesto a proteger a quienes tiene bajo de su protección.

    -Tienes razón…- Entre la tristeza, alegría y furia, habla conteniendo su enorme enojo para mantenerse calmado, solo quiere tranquilizar a quien ya ha sufrido demasiado dolor –Ese pasado ya no importa, porque ahora estamos los tres juntos, y… Les juro que haré todo para cuidarlos, ahora yo estaré protegiéndolos en todo momento, nada les pasara, no lo permitiré…- Sus palabras son la promesa que Shion quiere escuchar, y la sorpresa en el rostro del menor.

    Sentirse envuelto en ese instante familiar, que… Se siente tan diferente a aquellos que tenía con su madre, en donde… Ella con un abrazo también lo envolvía, y le hacía sentir mejor, pero… Al estar entre los brazos de ambos hombres que le quieren demostrar su amor, cariño y el enorme deseo de protegerlo, es algo que… Lo conmueve y hace entender de a poco, que es allí a donde pertenece…

    Que el hecho de haber vivido otra vida, no fue culpa de ninguno de ellos, sino… De personas malintencionadas que los separaron, seres con un corazón cruel, y que lamentablemente eran parte de su familia… Eso es lo peor que logra entender, las terribles circunstancias que tuvieron que experimentar, pero que lograron al final hacer que este instante fuera un remolino de emociones, que los hace estar unidos.

    -Gra… Cias…- Es un susurro lo que pronuncia, para hablar, entre unas pequeñas lágrimas y una calidez única, porque su corazón late, sus mejillas se sienten arder, y una felicidad lo inunda de repente.

    Llama la atención de ambos hombres, por esta palabra tímida.

    -Sé que… Me tomará mucho para entenderlo… Pero… Sigo sin saber por qué… Escucharlos y… Saber que… Sin conocerme bien, me quieren… Yo… Estoy muy confundido… Pero no quiero herirlos porque no entienda nada, yo solo… No sé… Gracias… Por qué… Sin ustedes, yo… No hubiera nacido y… No estaría aquí… Yo…- Sus palabras entrecortadas, sin mucho sentido, solo habla un niño de trece años, que intenta comprender su alrededor, agradeciendo que… Aunque sean dos extraños en su vida y que él lo sea en las suyas en cierta forma, lo estén llenando de mucho amor sin saber cómo devolvérselo.

    Sus manos se aferran al pontífice, ocultando su rostro en el pecho ajeno, y sintiéndose seguro ya que no niega que el hecho de ser arropado por esas alas blancas, que lo cobijan con cuidado, mientras siente también como la mano del castaño, acaricia su cabeza, con mucha delicadeza para no alarmarlo.

    Además que al aparecer Mu no se ha dado cuenta que ahora posee una preciosa aureola de un color blanco brillante con destellos de peculiares colores.

    Ambos líderes de sus razas, saben que esto tomara mucho para hacer que el menor lo comprenda del todo, pero ahora estarán con él para secar sus lágrimas, conocer la sonrisa y risa de su hijo, saber todo lo que le gusta, le disgusta, demostrarle el amor que se les negó darle a alguien que es fruto de su amor, que al fin conocen… Y pueden permanecer por siempre unidos…

    Pues los trece años del pasado… Ya no seguirán guiando sus acciones, sino el amor que los tres se tienen, claro que aún falta, que Mu conozca que puede amar libremente a Shaka, pero eso… Ya es algo que pude intuir por ciertas palabras del pontífice.

    -No te reocupes Mu, todo estará bien… Veras que nada amalo sucederá, nada podrá separarnos, los tres… Seremos la familia que siempre… Siempre estuvimos destinados a ser…- El de cuarzos habla, entre felices lágrimas, por ser abrazado por los dos seres más valiosos en su vida.

    -Así es, nuestro pequeño bebé de pesadillas, no te preocupes… Todo estará bien… Vamos a consentirte tanto… Además…- No va a permitir que se haga una idea errónea –Debes saber que yo solo he amado a tu papá toda mi vida, y que tú, eres mi único hijo…- Ya no puede esperar más para dejárselo en claro -¿Lo entiendes?-

    Puede escuchar esas palabras y solo asiente, pero en ese momento se entrega a derramar lágrimas sin fin, pues así lo siente en su corazón, deseando solo dejar escapar su dolor, por las hermosas palabras que ambos le dedicaron, el conocimiento doloroso, que todo fue guiado y soportado por el amor…

    Dohko, no sabe por completo las amenazas y el tormento de “Colmillo Rojo, pero ese tema no tardará mucho en salir a la luz, ya que…

    Muy pronto deberán enfrentarse a la cruda realidad, que los espera afuera del resguardo de estas cuatro elegantes paredes.

    Ya que justo en ese momento, el llamado a la puerta de los aposentos del rey es escuchado por unos fuertes golpes.

    Esto alerta a los tres allí presentes… O mejor dicho de los dos adultos, que aunque sea un momento muy hermoso, ninguno permitirá que nada, ni nadie les arrebate a su amado hijo.

    Las esmeraldas del rey se posan de inmediato en la puerta, sabe perfectamente que el reino se encuentra en estado de alerta por lo ocurrido con la barrera, su presencia debe ser requerida de inmediato.

    Claro que preferiría pasar más tiempo con su familia, pero al pensarlo bien… Debe mantenlos a salvo, por completo ocultos hasta que se le ocurra una buena idea…

    -Iré a ver quién es… Quien sea, no le permitiré entrar.-

    -Debe existir un caos por la caída de la barrera- La realidad los golpea de repente para hacerlo reaccionar, recodando como dejo aquellos territorios que le corresponde proteger.

    -Tranquilos mis amores… Voy a hacer todo para que estén a salvo- Frunce su ceño, levantándose de su posición, dejando un momento a su familia, sin su abrazo y que sin sus alas los cubran, pero debe deshacerse de quien desesperado toca a su habitación.

    Los cuarzos igual se posan en aquel fuerte llamado, siente que deberá irse si esto se pone peligroso para su hijo, pero… Aunque no está del todo bien… Debe ahora pensar en una manera de escape, solo por si la situación se lo amerita…

    Sabe que Dohko los protegerá, confía en que lo hará. Entonces… Si es así… Podrían huir por el balcón los tres…

    Sin embargo su análisis se ve interrumpido, cuando una ligera tos de parte del menor se hace presenté, que incluso pareciera que se esté ahogando.

    -Mu, ¿Estas bien?- Pregunta algo alterado, nervioso, porque algo malo le estuviera pasando a su pequeño.

    Niega rápidamente con la cabeza, separándose levemente del contacto con el mayor, avergonzado por manchar la túnica del pontífice con sus lágrimas y fluidos nasales –Solo… Tengo… Un poco de sed…- Su mirada baja, sin lograr conectar con el peliverde.

    Es allí que reacciona que eso es bastante obvio, ya que Mu estuvo en un momento que casi lo lleva a la muerta…

    Es tan difícil mantener la calma siempre… Ya que era la segunda vez que pudo haberlo perdido desde que se volvieron a reencontrar y conocer su rostros, como si el mismo destino le digiera que el que estén juntos puede ser una sentencia de muerte para el menor.

    Sin embargo, nubla esos pensamientos de inmediato, para sonreírle, limpiando sus lágrimas con su dedo índice, girando su vista hacia la mesa que está a lado de la cabecera de esa cama –Perdón por no darte agua antes…- Se disculpara cada que pueda, quiere ser el mejor papá para su hijito toda la vida.

    Sin dudarlo, y sin importar que no sea digno de un patriarca, sirve un vaso de agua para un novato a soldado, aunque Mu no es solo eso, si no… Su pequeño niño. Ofreciéndosele de inmediato al tenerlo casi lleno.

    Mientras tímidamente, sonrojado y aun temeroso, el pequeño hibrido lo toma entre sus manitas, para beber aquel líquido vital que se siente tan refrescante, y que al solo saborearlo en sus boca es reconfortador.

    Es mejor prestar atención a esto, aunque… Shion está aún atento a ese ruido que se hace demasiado demándate.

    Dohko se posiciona delante de aquella puerta, listo para atacar, si es que sus aliados descubren a su familia, e intentan hacer algo estúpido -¡¡¡¿QUIÉN SE ATREVE A MOLESTARME?!!! ¡¡¡ORDENE QUE NADIE VINIERA A IMPORTUNARME!!!- Habla firme y serio, en este momento los dos seres que protege con su vida, son lo más importante para él.

    Incluso, le da igual todo lo que esté pasando afuera.

    Aun teniendo la puerta de por medio, quien ha llamado sabe que debe hablar primero antes de poder abrirla -Lamento la interrupción… Rey Dohko, pero… Necesito hablar con usted…- Una pequeña mentira, todo para que ese obstáculo sea abierto y le permita pasar.
     
  2. Threadmarks: Capitulo 62 (Al Fin)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Género:
    Romance/Amor
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    No necesita pensar mucho para saber de quién se trata, desde luego identifica esa voz, después de todo, había pasado mucho tiempo conociéndolo, y viéndolo crecer.

    Es allí que la mente del castaño reacciona, para darse cuenta que igual ese niño necesita escuchar una explicación, solo que por su emoción inicial no tomo nada de eso e cuenta…

    ¿Y lo pueden culpar?

    Reencontrarse con su amor que había perdido, y el hijo que no sabía que tenía, pero ahora ya lo ama más que su propia existencia.

    Cierra sus ojos, dejando escapar un suspiro, sabe que con ese niño no tendrá ningún problema, después de todo… Es un ángel bueno, bastante amable y discreto, pues ayudo a criarlo y lo conoce bastante bien, por eso confía en él.

    Abre con cuidado la puerta, su imponente figura se deja ver delante de los ojitos azules que demuestran un poco de confusión, pena, pero a la vez preocupación e intimidación -¿Qué necesitas, Shaka?- Le intenta hablar con normalidad, pero sabe que eso nunca volverá a ser igual y está bien por él.

    Sería la primer vez que tome una acción diferente a lo cotidiano para él, ya que cuando… Lo miraba o tenía que hablarle, no estaba obligado a hacer la ceremonia que todos realizaban para presentar sus respetos ante el rey

    Al saber todo, entendió que las cosas cambiarían, pero… Para el rubio, eso realmente no le importa más de lo que ya comprendió…

    Sabe ahora su origen, y está conforme con eso… Su papá sigue siendo el mismo, y aunque su verdadero padre murió por alguien que no lo merecía… Hizo lo correcto, y eso le hace sentir orgullo de él…

    Y aquel que fue su padre solo por protección, para que nadie los lastimara, se lo agradece… Pero ahora mismo, algo más aqueja su joven corazón…

    El solo saber si alguien en particular se encuentra bien, el único ser que desde que conoce su voz y figura por un muy corto instante… No a parada de pensar en él… En imaginarse como seria su mundo cuando ambos estuvieran juntos por siempre…

    Y en este momento todo lo que había pensado antes, se puede hacer realidad, sin embargo, también lleva consigo noticias nada agradables…

    Asiente, posicionándose firme, bajando su vista, para inclinarse ante el castaño –Rey Dohko. Por favor, perdone mi intromisión, pero…- Es allí que su pequeño plan y deseos se detienen por no saber cómo continuar ablando, ya que… Igual esta intimidado y angustiado por que las cosas aunque se vean ahora claras, no lo sean.

    Los nervios lo invaden enormemente, lanza un suspiro, sintiendo que su alrededor es tan complicado ahora, pero tiene en claro que su mayor anhelo es verlo… Debe ser capaz de decirlo, sin sentir que hace mal o comete una imprudencia.

    El castaño lo mira atento, sus ojos verdes le muestran un grado de comprensión, pero igual tiene que estar atento a su alrededor, podría ser que sus soldados no estén cerca por al orden declarada previamente, sin embargo no puede arriesgar a su familia por un descuido, aún necesita más tiempo con ellos, la verdad el momento hermoso no lo piensa perder… Aunque claramente no se pueden quedar en esa habitación toda la vida.

    -Necesito… Saber… Si Mu…- Ya no siente que debe llamarlo solamente así… Ni mucho menos con el nombre que fingió tener por seguridad, sabe qué posición tiene ahora… Tal vez si empieza a usarlo, sería más adecuado y educado de su parte, pero… Es tan extraño como fascinante esta nueva realidad.

    Niega rápidamente con la cabeza, avergonzado –Perdóneme, por mi manera grosera de hablar- Vuelve hacer une reverencia, pidiendo así disculpas, para de nuevo elevar su vista y decidido a continuar hablando -El príncipe Mu… ¿Se encuentra bien? ¿Se ha recuperado?- Sin pensarlo, dio un solo paso hacia el frente, mostrando en esos zafiros una enorme preocupación, como el hecho de que su corazón está latiendo a mil por hora, pero debe controlarse, no puede ser altanero delante del rey.

    Una leve sorpresa se refleja en los verdes ojos, recordando así que ese rubio ángel, poco antes de esta enorme y grandiosa revelación, les había contado de una forma discreta que esta perdidamente enamorado de quien antes creían todos, un demonio, sin embargo ese hermoso ser es mucho más especial que solo eso…

    Si se remonta a su juventud, claro que hubiera deseado conocer a su príncipe de pesadillas mucho antes, y haber tenido mucho más valor… Y más fuerza para que nadie pudiera haberlos separado…

    Él no repetirá por nada del mundo esa situación que debió vivir, ya que… Si las palabras del adolecente de delante son también ciertas, significa que su pequeño hijo es correspondido en sus sentimientos, gracias a lo que escucho y supo de su hermoso príncipe de pesadillas, y aunque desearía tenerlo más tiempo para su pequeña y única familia, sabe que igual… Mu querría verlo, como el rubio a él.

    -Mi hijo, ahora está bien, se ha despertado y se encuentra estable- Contesta con un tono algo serio, pero a la vez dejando ver una sonrisa sincera, dando un vistazo fugaz hacia dentro, en donde claramente resguarda a sus mayores tesoros en este mundo, están tranquilos, un poco despreocupados en cierta forma de que algo malo ocurra, pues confían en él… Bueno al menos Shion lo hace.

    Siente que al fin puede respirar en paz, saber que el pelilila de sus sueños está a salvo, sin embargo… Desearía poder verlo, abrazarlo, conversar de frente con él toda la vida…

    Se supone que cuando se conocieran, se abrazarían y podrían pasar todo el tiempo posible juntos, era su promesa, pero… Debe entender que las cosas no relataron ser nada fáciles.

    -Es un alivio que este bien… Me alegra mucho. Lanza un suspiro, tocando levemente su pecho de alivio absoluto, pero de inmediato reacciona para hacer una pregunta por inercia -¿Necesita algo?- Su sonrisa se presenta, ya que nada malo le ha pasado a su ser amado, pero su deber de intentar cuidarlo se refleja de inmediato, olvidando igual que tenía otra misión aparte.

    -¿Quieres verlo?- Una propuesta de parte del castaño, sonriéndole al menor, que no le representa una amenaza alguna.

    Sus zafiros se sorprenden, claramente el rey antes había mostrado una actitud muy agresiva y feroz, algo bastante impropio de él, pero ahora está en absoluta calma… -¿De verdad… Puedo verlo?-

    Era obvia su actuar, se trataba de una gran revelación sobre su verdadera familia, que bien podría ser un caos si otros ángeles se enteraran, no podía permitir que algo malo les ocurriera, y sintió que todos eran un peligro para ellos, pero… Si confío en Shaka y Asmita, y lo puede seguir haciendo, además… Que sabe muy bien que Mu estará muy feliz por esto…

    Asiente, dándole un pequeño gesto de aprecio, revolviéndole los rubios cabellos –Claro, sé que puedo confiar en ti, Shaka- La calma al fin reina en el castaño, pero igual no se va arriesgar mucho.

    Comprende esto e imita el gesto de aprobación del rey, mostrando un rostro de calma absoluta y con la ilusión que se refleja en sus preciosos ojos azulados –Muchas gracias, rey Dohko- Hace nuevamente una reverencia, sintiéndose sumamente afortunado de tener ese permiso.

    La gracia del primer y único amor…

    Los Ángeles cuando se enamoran es para siempre, ellos no podrían amar a nadie más que no sea el ser escogido de su corazón… Sin importar que su amada pareja este o no con ellos, siempre permanecerán con su lealtad hacia su único amor.

    La necesidad de saber si está a salvo, lo entiende muy bien, como el hecho de sentir que su lugar está al lado de quien amas con todo tu ser, la desesperación es enorme, lo vivió y no le gustaría que Shaka o Mu pasaran por ello, incluso en un momento que no representaría gran problema…

    Levemente se aparta de la puerta, para dejarlo pasar y claramente en cuanto el rubio entra, cierra aquella entrada con cuidado de no llamar la atención, deben tener toda la privacidad posible a su favor.

    -¿Cómo se siente?- El pelilila aún sigue un poco preocupado por el pontífice, a pesar de saber la verdad, los nervios lo invaden como la incapacidad de expresar sus dudas por el miedo de ofender al peliverde.

    -Bien, bueno… Es muy complicado aún, pero…- No puede evitar seguir sonriente, con el corazón latiendo a mil por hora –Estoy tan feliz de tenerte a mi lado, como a tu padre…- La alegría es evidente, mientras abraza con total ternura a un confundido niño, que aunque su ser le indique que entre esos brazos está seguro, ni puede evitar sentir que igual esto va muy rápido, sin embargo… No desea alejarse del peliverde, ni del castaño.

    -Creo que… También estoy feliz…- Es norma titubear ante una enorme revelación –Pero… ¿Cómo fue que todos ellos… Fueran capaz de herirlos a ustedes…? ¿Por qué debieron ser tan crueles?- El menor, aún sigue incrédulo y atormentado por la maldad de sus propios antepasados, el hecho de conocer que quien fue su abuelo de parte de Dohko, lo obligara a casarse y hacer pasar a su amado Shaka por hijo de su padre, y que pensara que fueran medios hermanos…

    Mucho que procesar en tan poco tiempo…

    Su pensar desde luego está sumamente nublado, pero el solo pensar en el rubio, provoca que un rayo de luz se instale en su ser… No es que este despreciando el conocer a sus verdaderos padres de sangre, pero… Es complicado y mucho… No puede estar del todo conforme aun…

    Así que aferrarse a alguien que desea conocer, es algo que su mente y corazón hace, pues… Le encantaría ya ver verlo, conocerlo, pues ya no existe el mayor impedimento para también corresponderle un brazo, pero… Sabe que no puede irse así como así, y alejarse de sus padres.

    Es complicado, siente ya quererlos, pues se siente muy feliz a lado de ambos, pero… No puede dejar de sentir que esto es muy extraño y sorprendente a la vez...

    Solo necesita que el tiempo le dé forma a su nueva verdad.

    Sin embargo, por estar perdido en sus pensamientos… Siente cuando el peliverde que lo abrazaba con suavidad, lo aprisiona con mayor fuerza contra el pecho, sorprendiéndolo, alzando su vista, para notar el rostro amenazante del patriarca, confundiéndolo por completo.

    Ahora mismo ambos seres que venían de lado demoniaco se encuentran de pie, tratando de recomponer un poco de su energía vital, pero… Eso no quita que el pontífice deje de abrazar al menor, su miedo de perderlo no deja su mente en paz.

    -Mi príncipe de pesadillas, está todo bien… Shaka, quiere ver como esta nuestro pequeño hijo de pesadillas- No va a dejar los sobrenombres dulce a su ver, delante de quien sea, es cariñoso y lo demuestra, esa es su naturaleza por estar tan feliz.

    Shion desde luego reconoce al niño de caballera rubia, que estaba en aquella playa, estando tan preocupado por Mu, pero no le presto mayor importancia en ese instante, y ahora es aun difícil para él no ver a los Ángeles fuera de Dohko como una amenaza contra su pequeño, por esa razón se muestra tan territorial y protector.

    Pero en cuanto Mu escucho ese nombre, su vista dejo de inspeccionar al patriarca y se gira hacia donde escucho la voz de su padre, topándose con los ojos que anhelaba volver a ver, poder apreciarlo de frente, en persona...

    Sus esmeraldas brillantes, solo ven aquella figura, la presencia del ángel con quien había hablado por cinco años atreves de la barrera, y que sin importar que sea la primera vez que se ven en persona, conocen tanto uno del otro por las conversaciones y palabras que se han guardado en su memoria… Al igual que sentimientos muy fuertes que han ido desarrollado con el paso del tiempo…

    Su corazón late en un desenfreno que no pensaba detener, el miedo que vivió hace poco de que Shaka resultará ser su medio hermano, se había esfumado solo al saber la verdad de las confesiones previas

    Nadie les impediría estar juntos ¿Cierto?

    Igual para el rubio esto es tan fascinante y asombroso, el tener de frente a quien es su verdadero amor, a quien soñó conocer desde su infancia, desear tenerlo entre sus brazos, sonreírle, y decirle lo que su corazón ha estado resguardando por mucho tiempo atrás…

    Shaka, jamás dudo y siempre supo que su corazón solo latería por ese hermoso ser… Uno que es un ángel y un Demonio a la vez, que es lo más precioso y único en este mundo, solo quiere protegerlo y permanecer a su lado por siempre.

    -¿Shaka?- La débil voz del pequeño híbrido se hace presente, en un susurro, sus manitas sujetan los brazos del peliverde, como si necesitara apoyarse para saber si está en la realidad y fantasía.

    Sus ojos se contraen, casi cristalizados, frunce el ceño anonadado y ruborizado de su rostro.

    Intimidado se siente ante la mirada rosa que solo le dedica una advertencia, pero si se concentra solo en las esmeraldas del menor, que lo aprecian con suma atención... Nada más importa, sus mejillas se sonrojan como las del pelilila, y con cortesía y soberanía, hace una reverencia, intentando calmar su enorme deseo de abrazar al hibrido –Príncipe Mu… Qué bueno que se encuentre a salvo… Que su salud y…- Quiere verse tan educado y respetuoso ante quien ama, tal vez para no causar mayor impacto y ganarse a la vez una confianza que desde luego solo tiene de un lado.

    La mirada de molestia del patriarca se fija en ese niño, pero cambia rápidamente para ver con confusión al castaño, como si le recriminará un poco porque lo dejara entrar.

    Sin embargo no pudo hacer más, cuando Mu, sin previo aviso, y con parte de su pequeña fuerza, se zafa del agarre de su progenitor, para simple y sencillamente, encontrarse con el rubio…

    Sintiendo que su mundo ahora está de nuevo a salvo, es complicado… Shaka es quién más conoce de tiempo atrás. Con el patriarca siempre fue una vista de admiración absoluta, pero apenas son solo meses de conocerlo en persona, y con el rey Dohko, pues apenas se podrían decir menos de dos horas que esta consiente, para saber su verdad y conocerlo a él.

    Aunque este algo cansado, su debilidad pareciera esfumarse con solo tener delante al ángel con quien siempre hablo y aconsejo cada que lo necesitaba, siente que sus lágrimas caen, por al fin tenerlo de frente…

    Su corazón esta tan alegre que no le importa para nada que fuera algo atrevido de su parte el simple y sencillo hecho de correr para abrazarlo con todas sus fuerzas, al fin sentirlo a su lado, demostrarle que lo quiere tanto, como se lo dijeron una vez con timidez e inocencia.

    Los brazos del pelilila rodean el cuerpo del rubio ángel, sintiendo con sus dedos las suaves plumas blancas de las alas del contrario, como ese precioso cabello… Dejando escapar las lágrimas contenidas, por esta impresión…

    Su rostro ocultándose en el hueco del cuello y hombro del adolecente de frente, temblando por la enorme emoción, necesita tenerlo a su lado para olvidar aquella posibilidad tan cruel que se abarrota en su mente de que llegaran a ser medios hermanos, le carcomió y dolió tanto aquello, pero ahora, solo era un recuerdo horrible que ya no tiene cabida en esta preciosa realidad –¡¡¡¿SHAKA?!!! ¡¡¡¿ERES TÚ?!!! ¡¡¡AL FIN…!!! ¡¡¡AL FIN TE CONOZCO!!!- Su voz en grito no se puede detener, como el hecho de que se quiebra por el llanto que se desprende de sus ojos -¡¡¡QUE FELICIDAD!!! ¡¡¡QUÉ FELIZ ESTOY!!! ¡¡¡TE QUIERO TANTO!!! ¡¡¡YA NECESITABA CONOCERTE!!!- No le importa nada en absoluto en este momento al pelilila, solo el poder estar al lado del rubio.

    Pero es justo, de sentirse abrumado por todo, y de la nada sentir que su corazón late emocionado y así entender con eso que no debe volver a perder tiempo alguno, pues el mundo va cambiando siempre de una forma tan rápida que puede hacer que pierdas todo en segundos.

    Shaka, se sorprende al solo sentir ese cuerpo que vio aquella vez, que la barrera se volvió transparente, lo está abrazando, Mu ha sido capaz de tomar la iniciativa, le habla con esa preciosa y dulce amor que había extrañado tanto en volver a escuchar, de aquellas veces cuando se encontraban clandestinamente… Pensando que jamás lograrían conocerse en persona…

    Cuando se dijeron con timidez que se quieren, demostrando con eso que sus sentimientos ya eran correspondidos desde antes…

    Si, pude que el querer sea menos que el amor para algunos, pero para los dos adolescentes inocentes, que experimentan su primer y verdadero amor desde una tierna edad, es obviamente comprensible que esas palabras tengan un gran peso…

    El rubio por un instante siente que esta parte de su vida es un sueño, olvidando por completo en donde se encuentra, sus manos temblorosas por sentir el suave cuerpo del adolecente contrario abrazándolo, escuchar que derrama lágrimas, y le dice de nuevo las hermosas palabras de los adorables sentimientos que posee por él.

    También se encuentra de la misma forma, sorprendido, conteniéndose para estar tranquilo, pero no debe detenerse ahora que lo tiene delante, es… Su Mu, el Demonio… Bueno, el Demonio con el que hablo por mucho tiempo, y ahora conoce y sabe que es mucho más de lo que imagino…

    Corresponde el abrazo con tanta fuerza, que no desea, ni permitirá que nadie se lo arrebaté, si… Es algo egoísta y posesivo de su parte, aferrarse al pelilila, estrechándolo con mayor fuerza, sus manos puedan sentir la delicada espalda del adorable hibrido, al igual que el contrario, sus manos tocan las suaves y delicadas plumas de las pequeñas alas grises…

    Aunque esta mas hipnotizado por los cabellos lilas que despiden un delicado aroma que le encanta, con la suavidad enredándose en sus dedos, no puede evitar que unas lágrimas caigan también de sus orbes azulados, y sonrojarse hasta las orejas porque su Mu este con él.

    -Estoy tan feliz… Por fin estamos juntos… Mu… Te quiero tanto… Yo… Mu, al fin puedo abrazarte…- Es obvio que las palabras parecen sobrar en un momento como este, en donde las acciones hablan más que cualquier cosa.

    Las aureolas de ambos niños parecen tocarse, aunque no son por completo tangibles… Es curioso, pareciera que la de Mu estuviera brillando con mayor fuerza que cualquiera otra antes vista, no suficiente para cegar, pero si para notar esa singular diferencia.

    Dos inocentes de todo este caos formado por personas injustas, rompen de nuevo con las antiguas creencias, reglas y estereotipos de que los Ángeles y Demonios debían permanecer lejos, pero… Eso ya no significa nada para estos adolescentes, pues sí, antes se logró romper con esas malditas, terribles y absurdas reglas, y ahora ellos seguirán destruyéndolas.

    Sus brazos se aferran a los contrarios, aquel abrazo que se prometieron es sinónimo de amor e inocencia para ambos, que viene de la necesidad por conocerse y verse… De que sus mundos se combinen…

    ¿Cuánto tiempo lo soñaron e imaginaron la apariencia uno del otro?

    Para al final darse cuenta que la realidad supera la ficción…

    Ambos se admiraron primero por su amabilidad, dulzura, inteligencia y convicción… Se enamoraron primero del interior antes de lo que es su exterior representa, sus corazones están completos porque… Se conocen y abrazan al fin, significando que la barrera se ha destruido y pueden permanecer uno a lado del otro, y nadie se los impedirá.

    Dos corazones inocentes que gozan de alegría es muy evidente, y por eso es bueno darles un poco de espacio, mientras disfrutan el conocer al ser que a aman desde que se hablaron por primera vez en la clandestinidad.

    Por un lado… Shion, está invadido de emociones ambivalentes, quiere de nuevo abrazar a su hijo. Sin duda está algo celoso de que ese ángel llegara y capturara la atención de su hijo, pero igual está feliz porque entiende ese amor inocente que Mu posee, se lo confeso antes del caos… Está bien, pero… No se siente del todo convencido.

    Pero eso pasa a segundo plano, cuando siente como una frazada tibia cae en sobre sus hombros, y una ala blanca lo cubre con sumo cuidado del frio ambiente que es mucho para él, dotando de inmediato que se trata del ángel que le robo el corazón y sigue siendo así. Para acto seguido ser abrazado con delicadeza por la cintura, y así darle un beso en la mejilla con suma ternura.

    -Son bastante adorables ¿No crees mi príncipe de pesadillas?- Habla con cuidado el castaño, admirando la pequeña escena de dos menores enamorados, para luego mirar a su amor eterno, intentando descifrar sus pensamientos, mientras le dedica una hermosa sonrisa.

    Shion, quien está con los brazos cruzados, relajando un poco su postura de brazos cruzados sobre su pecho, lanza un suspiro, con sus curiosas cejas fruncidas y su corazón latiendo por la cercanía de quien ama, y a la vez reflejando un sonrojo discreto –Si lo son, pero… ¿No es demasiado pronto para que Mu se aleje?- Sí que piensa de más, es obvio que tenga demasiado temores, grandes e irracionales, pero su castaño lo entiende muy bien, ya que es complicada la situación.

    -No se alejará, aun son unos niños…- Le habla con dulzura su ángel el cual lo acerca más él -Están muy enamorados y creo que es lindo. Se nota que el amor que Shaka y tú me contaste si es correspondido- Se siente en cierta forma conmovido… Aunque no por completo aliviado, puede que no sea el típico padre celoso, pero si llegaría a ser extremadamente sobreprotector, salvo que conoce al rubio, y entiende que no le haría daño a su pequeño bebé de pesadillas por ningún motivo.

    SI lo piensa, es cierto… Se nota que en sus mismas energías vitales, ambos derrochan una enorme felicidad que parece completamente física, su cariño y amor sí que es inmenso, uno que se forma desde una muy corta edad, solo significa que no existe, ni existía nada que los separe… En este o en cualquier otro mundo -Si es lindo, pero… Sabemos que esto está muy lejos de terminar en una paz…- La realidad golpea el ambiente –Aunque se sientan felices juntos, nuestros territorios no están aún preparados para un amor así de puro… Además...- Avergonzado por ser demasiado sincero en este instante por sus celos paternales –Quisiera tener a mi pequeño aun entre mis brazos…- Lanza un suspiro, mientras habla en un susurro -Creo que aún me da mucho miedo que lo alejen de mi…- Cabizbajo, revela dos realidades, una del mundo exterior y otra de su corazón.

    Dohko lo admira con tanta atención y le sonríe, comprendiendo que las cosas sí que son sumamente complicadas allá afuera, tan solo el caos se debe estar formando sin medida entre los Ángeles, pero el instante hermoso que vivió de ese encuentro con su hermosa familia, claro que lo hizo ignorar su deber. Salvo que ahora están los adultos pesando suma concentración en que esto ya debe ser un peligro inminente –Mu es nuestro hijo, mi, príncipe de pesadillas no temas porque lo alejen, no permitiré que llegue a pasar, jamás dejare que algo así suceda ¿Si?- Le quiere reconfortar con la verdad de su corazón en un tierno susurro, para no molestar a los dos niños que se notan tan felices.

    Sin embargo necesitan ponerse bastante serios –Pero tienes razón, en que nuestros mundos están en conflicto desde tiempo atrás y ahora… Con lo que sucede en el lado de los Demonios… Es muy complacido…-

    Sus zafiros claro que están entusiasmados como lo deja en evidencia, al igual sus lágrimas caen por sus mejillas rozagantes, ya que al fin está al lado de quien anhelo por tantos años… No quiere que este momento acabe, pero… Lamentablemente, sabe que debe comunicar algo sumamente importante, que solo se le designo a él… Para que no solo tuviera oportunidad de estar al lado del pelilila sino… Que siendo el único que Dohko permitiría pasar, para informar algo de suma importancia.

    Se aparta levemente sin muchas ganas, y así ver las esmeraldas, que no paran de admirarlo con devoción, sonriéndole, mientras las mejillas rozagantes, y aquellas marcas de agua se deslizan por el contorno de su rostro. Su instintito es de limpiar las con su pulgar esas lágrimas, mirando con detalle esa dulce carita, grabándola en su corazón, fijándose que Mu ya no pose los cuernos que vio antes, son una aureola como la suya –Eres tan lindo y hermoso, mucho más de lo que imaginé…- La voz del ángel es sincera –Eres el más asombro que he conocido en mi vida- Solo tiene halagos tras halagos para el pelilila.

    -Shaka, soy tan afortunado por verte…- Sus pequeñas manos sujetan las contrarias que toman su rostro, pues su deseo es tocarlo, simplemente no perderá el contacto por nada –Por fin puedo ver al ángel que más quiero en mi vida…- Sus lágrimas vuelven a caen con una preciosa sonrisa, el momento mágico para ellos sigue –Eres un poco más alto de lo que recordaba- Le confiesa con timidez, el pequeño vistazo de lo que logro sentir por el abrazo.

    Una ligera risita de parte del rubio, que siempre es serio en su actuar, pero con el pelilila delante no puede evitar sentir una enorme felicidad para expresarle libremente al exterior, alimentara toda la vida esa inmensa felicidad que no ocultará jamás, y más cuando Mu este a su lado –Y tú… Muy adorable, y fuerte… Es sorprendente…- Un suspiro de sus labios escapan -Tú sólo fuiste capaz de destruir la barrera…. Pero…- Cierra sus ojos, para con un pequeño atrevimiento, besar la frente del pelilila, algo que deseaba hacer, siendo capaz de hacerlo aun teniendo a los padres del pelilila delante de ambos –Me asuste tanto que algo malo te hubiera pasado…- Confiesa su temor con los ojos fijos en preocupación del rubio.

    El cual solo se sonroja a mas no poder, pues el beso en la frente no se lo imaginaba, su corazón palpitante que golpea en su pecho, los nervios lo invaden , haciendo que sus manos bajen para quedarse debajo de su cuello, aferrándose a ellas, por la preciosa sorpresa de este instante como la enorme felicidad –No lo pensé… Solo lo hice, porque… Quiera verte sin importar nada…- Recordar ese momento, su desesperación por solo conocer a Shaka, y dándole en ese momento igual que sus mundos se derrumbaran en ese instante –Aunque eso… Pudiera ser… Peligroso…- Murmura esto, pero claro que llega a los oídos del ángel de ojos azules.

    Y es allí que recuerda bien el segundo motivo por el que había ido a esa habitación, aunque no iba a dejar pasar la oportunidad de ver a Mu por nada del mundo, ya que ese es su mayor anhelo tenerlo a su lado, tanto es su deseo, que sus alas más grandes y altas que las de Mu, pero no tanto como la de un adulto… Se extienden para también ser capaz de cubrir al pelilila, pero no es necesario en sí… A Mu no le afecta mucho ese entorno más allá de sentir un muy ligero frio, pero no es preocupación alguna.

    Solo es su instinto de protegerlo, mas su rostro se manifiesta muy serio, aun tomando esas regordetas mejillas –Debo decirles algo…- Habla con un tono diferente, elevando levemente la mirada, para toparse con las de ambos adultos, que uno solo muestra su enfado por que ese rubio niño se atreviera a besar en la frente a su pequeño, y el otro solo se sorprendiera por aquello.

    -¿Qué sucede?- Mu es quien habla de inmediato, también cambiando su rostro de ensoñamiento y vergüenza, por una enorme preocupación.
     
  3. Threadmarks: Capitulo 63 (Preparación)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
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    Escritora
    Título:
    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
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    63
     
    Palabras:
    6438
    Lanza un suspiro sabe que es mejor hablar lo antes posible -El lado de los Ángeles por el momento está fuera de peligro, pero los ciudadanos están alarmados, aunque se encuentran resguardados dentro de los territorios del castaño- Revela con cierta seriedad el joven ángel de cabellos rubios -Los vigilantes han estado informando sobre el lado de los demonios. Se nota que están en una terrible batalla, por todos lados que alcanzamos a observar, se extiendes llamas altas y humo…- Confesa aquello, mientras baja sus manos lentamente, pero rápidamente captura la extremidad izquierda del pelilila, pues a partir de ahora no lo dejara solo ni un solo instante.

    Este acto sigue sorprendiendo al pequeño hibrido de alas grises, de ojitos verdes y muy abiertos, al igual que los cuarzos rosas, que empieza a tomar en cuenta el temor de lo que sus ojos vieron cuando buscaba desesperadamente a su hijo.

    - ¿Cómo que una batalla? - Pregunta, alarmándose a gran medida, Shion entiende que esto es complejo y terrible - ¿Qué es lo que se está viendo? ¿Qué es lo que se ha percibido? - Sus preguntas van contra el pequeño ángel.

    Pero lejos de que este sea intimidado, se posiciona firme y algo descarado por tener esa mano capturada, de quien es el verdadero príncipe de estas tierras –No tengo mayor información, lo siento mucho- Enmudece un instante, para continuar compartiendo un poco de información -Y que…- Mira al castaño atento –Rey Dohko, lo necesitan de inmediato en el concejo de guerra, los generales están esperándolo para una reunión de emergencia- Explica con detenimiento aun manifestando su decoro y educación como un príncipe -Necesitan tomar medidas sobre lo que ocurre, y como se actuara si lo que sucede en aquel lugar llegara a traspasar hasta nuestro reino- Comunica el mensaje que se le ha pedido.

    Aquello sorprende de ante mano a los allí presentes.

    Sin embargo, el castaño se queda inmutable, comprendía que esto ocurrirá, pues las circunstancias actuales, ya habían puesto ensobre aviso a los Ángeles a su alrededor –Me lo imaginaba- Su semblante serio, se endurece, pensando detenidamente sobre las acciones a tomar.

    -Dohko… Tenemos que…-Su preocupación desde luego va con los que son sus amigos, ya que... Gracias a ellos, volvió a tener a su hijo. Y no va a permitir que les ocurra algo malo a sus camaradas o a los niños, pero antes de terminar de hablar, es interrumpido abruptamente.

    -Claro que haremos algo- Serio, su rostro se define en cierta molestia, como decisión –No voy a permitir que el mudo del que vienen…- Mira a su dulce príncipe de pesadillas y al fruto de su eterno amor, quienes les dedica una suave sonrisa -Sea destruido. Y aunque se diga lo que se diga en aquella reunión, ayudare a defenderlo- El rey en este momento, habla con toda la certeza del mudo, a la vez de una enorme determinación, mientras toma las manos del patriarca de los demonios, a la vez que cubre con una manta la cabeza del peliverde para que no sean visto sus bonitos cuernos.

    Sus palabras sorprenden a los dos seres con puntos en sus frentes, admirando la firmeza del Ángel con corona.

    Ni tiempo da de hablar a nadie, su voz resuena casi como un potente rugir de un tigre –Shaka- Llama a aquel que fue su hijo por trece años -Necesito que te quedes aquí, y no permitas que nadie entre ni salga de esta habitación- Le indica con una voz autoritaria -Quiero que cuides y protejas a Mu en todo momento- Da la máxima orden al rubio Ángel, mientras encuentra una capa para que use su amado, ya que se da cuenta que esa sabana no ayudará en nada para encubrir su origen demoniaco.

    - ¿Eh? ¿Cómo que lo cuide? - Esto sorprende a Shion en gran manera, mientras aparta las manos ajenas con brusquedad.

    -Mi amor- Dohko jamás volver a perder tiempo, refiriéndose en todo momento al peliverde como el gran amor de su vida, sin importar estar ahora casado solo por obligación -Iremos a esa reunión- Entiende que el peliverde de sus sueños, al escuchar que sus tierras están en peligro, se podría ir de inmediato, cosa que no permitirá así de fácil, por eso y el amor que le tiene a su linda familia, hará algo sin importarle las viejas reglas –Hare lo que sea para que el peligro deje de existir en tu mundo, y de igual forma esta estúpida disputa ya acabe de una buena vez por todas- Habla serio, imponiéndose con firmeza, pues conociendo a quien ama, sí llegara a perderlo de vista, haría una locura, aunque tampoco arriesgaría a Mu, por eso necesita a alguien e absoluta confianza en que lo cuide.

    Se inclina con devoción, asintiendo de inmediato –No se preocupe rey Dohko- Lleva una mano hacia el pecho – Yo protegeré a Mu con mi vida de cualquier mal- La firmeza del Ángel rubio es tan enorme como la de ese castaño.

    Ambos van a mantener a quien aman a su lado, para brindarles una completa seguridad.

    -Pero, padres…- El pelilila, habla dando unos pasos hacia ellos -Déjenme ayudar- El hibrido, con su primer pensamiento, en que si su mundo está en peligro él tiene la obligación de hacer algo al respecto.

    -No- El rey habla con firmeza -Es sumamente peligroso ahora. Por el momento debes quedarte aquí- Su padre, le habla con sutileza, y una sonrisa en los labios –Tu papá y yo, lo vamos a solucionar todo ¿Sí? - No puede simplemente poner en riesgo su hijo ante los generales.

    De por sí, ya es una locura llevar a su amado demonio, pero necesita tenerlo cerca para no sentir desesperación y terror de que se vaya a enfrentar a ese caos por sí solo.

    Shion, es quien se sorprende a gran medida y a la vez que nuevamente admira la determinación de Dohko, la cual debió desarrollar en mayor medida por el tiempo de a ver estado reinando, le ha dado mayor autoridad.

    De igual manera, se siente estremecer un poco, hace mucho que no se sentía guiado por alguien, y es algo reconfortable.

    Ahora mismo entiende que a veces es necesario tomar un rumbo diferente en su mente y corazón, aun en contra de lo que realmente quiere hacer. Termina resignándose ante lo que menos quiere permitir, lanzado un pesado suspiro –Mu- Ve a su hijo, que le da una carita de preocupación -Regresaremos pronto- Le toma ambas manitas, con una necesidad de aferrarse a él -De verdad quédate aquí…- Le suplica con sus cuarzos rosas -No te vayas por nada del mundo ¿Sí? - Tal vez… Este decidiendo demasiado rápido, pero comprende que es la uncia forma posible que tiene para intentar salvar su mundo.

    Suelta suavemente sus manitas, para rápidamente darle un fuerte abrazo, pues no existe tiempo que perder y lo sabe muy bien.

    Y, aun así, mientras abraza a su amado hijo perdido, posa sus amenazantes ojos rosas en el rubio Ángel –Mas te vale que lo cuides bien- Sus colmillos se asoman como una advertencia, pues no es que no acepte esa relación, solo… Siente temor de que cualquiera pueda dañar a su hijo, por más mínimo que llegara a ser.

    Mu, claro que corresponde aquel abrazo, con sus dos manitas, pero… Fue tan fugas que le hace sentir confundido, pues… Quiere seguir más en ese contacto con el patriarca, incluso se sorprende por haberles dicho padres, sin siquiera a pensarlo antes.

    -Esas reuniones usualmente tardan algunas horas, pero… Trataremos de que sea lo más corto posible- Sentencia el castaño, mientras igual se acerca a su niño, para revolverle los cabellos lilas y darle un beso en la frente con todo su amor paternal –Mi pequeño, tú no te debes preocupar por nada. Tus padres lo solucionaremos todo, ¿De acuerdo? - Solo quiere que este calmado, teme que heredara la impulsividad de ambos y logre disuadir al rubio para que lo ayude a salir del castillo, aunque eso sí, confía en la determinación de Shaka, y presiente que no dejara que Mu se ponga en peligro

    -Está bien…- Termina aceptando, sin estar muy convencido, aun así, eleva sus ojitos a las esmeraldas de frente -Por favor… Cuídense…- Su rostro refleja la entera preocupación, su mano derecha libre, se aprieta para no estirarse e intenta ir con ellos, pues igual obedece, además que sabe que en sus circunstancias no será de mucha ayuda, pero eso no evita que se preocupe demasiado por ellos.

    Dicho esto, con las medidas tomadas… Y sin muchos deseos de dejar solo a su hijo, al que acaban de tener en sus brazos al fin.

    Ambos adultos se dirigen hacia el lugar de la reunión, en donde se toman unos segundos antes de salir, dejando un ambiente algo pesado en la habitación, por la enorme comulación de tensión en el reino de los Ángeles por lo que está ocurriendo en el lado de los demonios.

    Ninguno quiere dejar solo a Mu, y aunque está muy bien acompañado y tampoco temen que algo malo pase entre ambos adolescentes. Saben que son dos jóvenes inocentes a lo que han sabido y conocido… Pero eso no quita que, aunque mantengan a salvo a como dé lugar a su primogénito y único niño… El terror de que esta situación se vuelva aún más cruel está latente…

    Saben que sus mundos corren peligro, uno ya está enfrentando la calamidad y el otro lado de seguro no tardará en verse afectado, ya que Colmillo rojo busca el fruto de un amor prohibido, el cual se encuentra con los Ángeles y eso llegará a tener terribles consecuencias.

    La mano de Dohko sujeta la de Shion, ambos de nevo juntos contra el mundo… Una vez más los espera una lucha que los hará enfrentar su enorme amor, pero esta vez tienen más experiencia, fuerza, determinación y una mayor motivación, no solo su amor les dará fortaleza, sino que la vida de su pequeño, no deberá ser ni una mínima de lo infame que fue las suyas…

    Sin importa a quienes deban enfrentar o hacer, esta vez… Nada malo les ocurrirá y acabaran con esta guerra de una vez por todas, están decididos, aunque uno aun deba ocultarse, cuando todo se revelé ya no lo volverá a hacer…

    Salvo que…

    ¿Podrán hacer que su plan funcione sin tantas dificultades de por medio?

    ---Habitación Del Rey---

    En el momento en que ambos adolescentes se quedan solos, el silencio comenzó a reinar unos segundos. Es una situación aún confusa y extraña, ninguno podría decir que están por completo con el total entendimiento, de lo ocurrido, aunque lo sepan bien, es demasiado que procesar.

    Sin embargo, cuando sintieron que esto es real, que tienen a la persona que más aman a su lado, la calma empieza a reinar en sus corazones y así, se giran al mismo tiempo para hablar.

    - ¿Cómo te sientes? -

    - ¿Estas bien? -

    Se nota como la preocupación de los dos esta con la otra persona, esta confrontación de preguntas, los sorprende, haciéndolos sonreír, para desviar sus miradas y un leve sonrojo proyectarse en sus mejillas.

    -Ja, ja, ja…- Mu termina riéndose avergonzadamente -Creo que no estoy muy bien- Contesta Mu, en sí, no le puede dar palabras a lo que está sucediendo.

    Shaka suspira igual y mira de reojo al hibrido pelilila –Yo tampoco me siento muy bien, pero… Creo que eso ya no importa mucho ahora- Habla con bastante aceptación ante su nuevo mundo.

    Esto desde luego hace que Mu dirija su mirada hacia su ángel, pero rápido comprende que eso tiene que ver con su causa –Me siento… Culpable por haberte arrebatado todo lo que era tuyo…- Confiesa, bajando la mirada, apretando sus labios.

    Niega con la cabeza rápidamente, para tomar su mano y querer tranquilizarlo, mientras con ese toque, acaricia la suavidad de la tez que jamás creyó sentir –No me arrebataste nada a mí, solo…- Alza sus hombros, dejando escapar un suspiro -Recuperaste lo que habías perdido…- Un Ángel de nuevo se enamora de un demonio, aunque este es un claro ejemplo de que la unión entre razas se puede dar.

    Shaka, se siente tan alegre, su corazón late desbocado, ver de verdad a Mu, sentirlo con su mano, sentirse con la seguridad de que nada les arrebatará este momento, que no lo perderá nunca… Bueno eso es lo que quiere creer.

    De esta manera, también pude sentir el desbocado palpitar contra su pecho, sintiendo un hormigueo recorrer su mano, como una frialdad que lo reconforta, pues su piel aún tiene el calor de los demonios latente, más el frío aire del territorio de los Ángeles que le afecta.

    Es una felicidad única, pero una revelación difícil de procesar, solo son minutos, tal vez una o dos horas de a verse ambos enterado de todo, pero muy poca de haberlo aceptado.

    -Aunque… Yo no sabía que lo había perdido…- Entrecierra sus ojos, bajando su mirada, aun dejando que la mano del rubio lo sostenga –Siempre me creí que era un demonio cualquiera, con solo una malformación en sus alas, que mis habilidades no eran tan buenas por mis propios miedos…- Sonríe elevando su rostro, observando lo amplio de aquel cuarto –Viví en una casita, más pequeña que esta habitación con una madre muy buena y amorosa… Pensando que mi padre había muerto en la guerra, admirando a alguien que…- Niega con la cabeza, pues esta misma le duele y leva sus manos a este punto, intentando que las lágrimas se retengan en sus ojos -¿Por qué todo tuvo que ser una mentira? Pero…. También ¿Por qué siento tanta felicidad y alegría, cuando un enorme enojo se apodero de mi hace poco…? - Se sigue sintiendo muy confundido, niega con la cabeza, sonriendo, con un pequeño temblor en su cuerpo.

    Aquellos zafiros, observando más detenidamente al pelilila, preocupándose mucho por sus reacciones -Mu…- Le habla con un tono suave, dándose cuenta que está muy afectado, tal vez mucho más de lo que él se siente.

    -No me malentiendas… No los odio a ellos…- Niega con la cabeza, cerrando sus ojos, dejando escapara algunas lágrimas, alzando sus brazos con las manos extendidas, con una enorme angustia en su joven rostro -Por favor… Son mis padres, pero… Lo que les hicieron, como los separaron…- Aprieta su mandíbula y sus manos se vuelven puños –Quienes les hicieron, ese tipo de daño… No sé, como sentirme, siquiera…- Su voz comienza a temblar, para dejar que algunas cálidas lagrimas caigan de sus orbes, para comenzar a llorar abiertamente, sin dejar que su mueca de una sonrisa forzada se desvanezca –No sé… No sé qué hacer ahora, Shaka…- Se está dando el permiso se dejar salir su confusión, su enojo, su tristeza, sin herir a los dos seres que le demostraron un amor desmedido desde que supieron quién era.

    Pero Mu, parece sentirse mal por no poder sentir del todo que corresponde ese cariño.

    El Ángel puro, se queda mirando esa fragilidad de su amado Mu, y sin pensarlo más… Le dedica un abrazo, uno en donde ambos al fin se pueden sentir completos.

    Solo tienen trece años, es verdad y sus mentes no llevan pensamientos sucios.

    Aquel contacto muestra la necesidad que el rubio tenía por saber que él a fin está al lado de Mu, aquella vocecita que le contaba tanto de su vida, que estaba prohibido para él conocer a alguien del otro lado de la barrera, pero en este momento… Ya nada de eso importa. En su mente, Mu es todo y mucho más lo que había soñado, se enamoró de alguien sin conocer por completo su rostro, pero sí sus emociones, sus alegrías, sus miedos, todo… Y eso es suficiente para que su corazón pueda tenerlo cerca, protegerlo y amarlo.

    Sí, solo unos niños, que ante confesaron sus grandes ideales para su edad adulta, que se entiendan, pero es difícil, madurar ante una guerra, ante conflictos políticos y una batalla sin fin, con amores que se congelaron en el tiempo y se destruyeron algunos en el proceso, mientras uno nuevo, pequeño e inocente quiere florecer.

    El rubio lo abraza con fuerza, mientras deja que llore en su pecho. Si se atreve a abrazar a su príncipe, pero esos protocolos entre Mu y Shaka, realmente no le interesa seguir, solo consolar a su hermoso amado, como también dejar que algunas lágrimas también escapen de sus zafiros, claro que se siente demasiado confuso aun a pesar de la explicación de su papá, pero saber que Dohko no es su padre y entender al fin como siempre fue rechazado por el bosque… Le hace darse cuenta de tanto y a la vez se siente solo, sin rumbo.

    Aunque ahora siente que su único camino que desea cumplir, es proteger al verdadero príncipe de los Ángeles, su hermoso demonio, y permanecer a su lado para siempre.

    El único lugar que siente suyo, en donde siente felicidad y confortable, en los brazos del otro. Solo allí cree que puede sentir que permanecer, que de verdad ha sido suyo desde el inicio… Así es como lo perciben ahora ambos.

    Lamentablemente el momento de desahogarse en su pequeña soledad se ve interrumpido, al escuchar el toquido de la puerta, alguien intenta llamar la atención, con bastante desesperación, incluso atreviéndose a llamar con una voz alta –Príncipe Shaka. Sabemos que está allí- Otro toquido fuerte se escucha contra la madera.

    Aquello, sobresalta un poco al pelilila - ¿Quiénes son? - Mu, se gira rápido hacia la puerta, sorprendiéndose ante este ruido.

    Entrecierra sus ojos, mostrándose algo molesto por la interrupción -Es Camus…- Reconoce la voz, pero evidentemente no va a abrir la puerta, pues se siente terriblemente traicionado por ellos al a ver hablado con sus padres sobre Mu, siendo malintencionado a su ver.

    -¡¡¡OYE, ¿ESTAS BIEN, PRINCIPITO?!!! – Milo, es quien lanza un fuerte grito, para que lo escuché el rubio.

    -Solo queremos saber si se encuentra bien. Escuchamos que estamos en alerta por posible guerra activa-

    Frunce el ceño, sabe bien que sus iguales deben estar asustados, pero sobre todo deben dejar de llamarle así, ya que no es su corona.

    -Si, estoy bien- Contesta con un tono fuerte y alto, sin tener que gritar -No existe nada de qué preocuparse ahora mismo- Claro que miente, no puede decir nada, esa era la orden que le indico el rey, y su mayor deber es proteger de todo y todos a Mu, es lo principal.

    - ¿Cómo que no existe nada de lo que preocuparse? - Habla Milo con cierta indignación –Se puede ver desde lo alto, como los demonios están en un caos y todos están temiendo que eso llegue hasta aquí- Exclama enfadado, apretando sus puños, dando un fuerte golpe en la puerta.

    -Príncipe Shaka, debe a ver algo que se puede hacer, para evitarlo- El peliaguamarinó, aun detrás de la puerta de madera, intenta llamar la atención del rubio, mostrando una terrible preocupación por su bienestar –Pero, primero queremos saber si está bien- Aprieta su puño contra su ropa.

    Al escuchar esas voces y como habían llamado el rubio, recuerda bien las historias que le regalo en su infancia - ¿Camus? - Se queda pensativo un momento, para después sonreír, dejando atrás la marca de la humedad en su rostro –Ellos son tus amigos, ¿Verdad? -

    La sonrisa del pelilila, claro que termino atrayendo total atención de Shaka, haciendo que ignore por completo los llamados exteriores –Si- Asiente de igual forma.

    El corazón curioso y amable de Mu, le trae tantas ideas inocentes e incoherentes de todo joven adolescente que no mide por completo consecuencias –Me encantaría conocerlos- Sin duda, parece querer ignorar la sensatez de su cabeza, por las ocurrencias de su corazón.

    Niega con la cabeza solemnemente –No, no debe entrar nadie aquí- Se gira por completo, mirándolo con suma atención -Tu seguridad es mi prioridad- Habla con seriedad, mostrando en esos zafiros una enorme decisión.

    -Pero, ¿Confías en ellos? ¿No? - Le pregunta con mayor curiosidad, ladeando levemente la cabeza -Si lo haces, no pueden ser malos- Su lógica es bastante cuestionable, pero… Tiene plena creencia que, si son amigos de Shaka, entonces no le harían mala cara.

    Shaka, sabe muy bien que ellos… Tal vez no tomen a bien de donde venga Mu, algunos podrían no decir nada sobre él, sin embargo… Tal vez uno si se atreva a esparcir el rumor… Aun así, podría equivocarse, solo está sobre pensando.

    -Príncipe Shaka, ¿Esta con alguien más? - Shura, se pega un poco más a la puerta, apartando al peliaguamarinó.

    Milo, entrecierra sus ojos prestando mayor atención a los sonidos dentro de la habitación -Si…- Asiente -Se escucha otra voz, y no la conozco. Ya está con guardias reales el principito y nosotros preocupándonos por él- Habla enfadado, denotando una enorme molestia contra el rubio.

    Tal vez… Los celos lo han estado inundando últimamente, pero… ¿Por qué?

    - ¿Por qué querrías conocerlos? - Alza una ceja confuso y dudoso.

    Aquel hibrido sonríe y pensativo, contesta con suavidad –Porque… Creo que es bueno que conozca a más ángeles, tal vez no aventurarme mucho, pero… Si… A lo que tú conoces…- Ni el mismo se entiende o logra explica –Bueno… La verdad, solo quiero que esto se vuelva más normal…- Sentencia, con un rostro algo contraído y cabizbajo.

    La idea de presentarles a Mu a sus amigos de toda la vida, Tal vez… En otras circunstancias distintas, en otro contexto, no por medio de una batalla civil entre demonios y que estos mismos puedan llegar a ser una amenaza a la misma especie de los Ángeles…

    Sin embargo, quiere hacer sentir bien a su amado pelilila, aunque no piensa romper las reglas y la seguridad que debe mantener para él.

    Tal vez no les guste, pero no niega que podría ser bueno… Ni el pobre rubio sabe que decir o hacer… Aun así, al escuchar como ellos no se irán fácilmente, porque sí que son enormemente tercos… Posiblemente, lo mejor sea solo abrir la puerta un poco y mostrarles que está a salvo…

    Pero… Si hace eso ¿Pondría en riesgo a Mu?

    ---Pasillos Del Castillo De Los Ángeles---

    -Dohko… Esto es demasiado riesgoso…- Habla por lo bajo, aquel que lleva una capucha en la cabeza.

    -No te preocupes, mi príncipe de pesadillas. Todo estará bien- Sonríe, extremadamente confiado, dándole una enorme sonrisa al peliverde que va a su lado.

    Se detiene en seco, al igual que toma la mano del Ángel para parar su caminar rápido –No, no me refiero a esa reunión- Muestra un rostro compungido, como una respiración agitada, y una mirada desesperada, mientras niega con la cabeza -Si no… Que no me siento tranquilo al dejar a Mu solo…- Su corazón palpita demasiado rápido, su cuerpo se estremece a pesar de ir cubierto ahora no solo para evitar ser descubierto, sino también para protegerse del frio –Tengo tanto miedo de que algo malo le pase, pero…- Desvía su mirada, dejando ver su enorme angustia en sus cuarzos rosas -Sé que no está seguro en ningún lugar…- Aquella voz se quiere quebrar, pero traga saliva para controlarse.

    -Shion, mi Shion- Lo toma de las mejillas de su amado demonio, para hacer que lo mire con cuidado -Cálmate un poco, por favor- Lo intenta tranquilizar, acariciando el contornó del rostro, deseando ver esos cuarzos que por tantos años espero una vez más volverlos a apreciar –Mu, está a salvo, sé muy bien que si nosotros no llegáramos a estar, Shaka lo defenderá contra todo- Le sonríe, dándole un beso en la frente con una enorme devoción -Después de todo, sé que lo ama y mucho…- Le quiere hacer entender que su hijo, esa pequeña criatura que ahora les une mucho más, estará a salvo, y que debe estar en paz ahora.

    Aunque esto, más bien enfada un poco al peliverde, pues los celos paternales están a flote –Me puedes decir eso, pero… No sé si sea verdad, sí pueda confiar en ese Ángel o… Que proteja a mi…- Calla un momento, apretando sus labios, para asentir a sus adentros y sonreír ante el castaño -Nuestro hijo- No es que no crea en la palabra de Dohko, pero ha vivido tantas traiciones en su vida, que el patriarca no puede evitar dudar de cualquiera, si incluso dudo de su más grande amor una vez.

    Sonríe, encantando de escuchar de esa preciosa voz, el reconocimiento que ahora tienen ambos por su amado hijito -Mi príncipe de pesadillas, ¿Recuerdas que te dije alguna vez, que los Ángeles solo amamos una sola vez en nuestras vidas? - Le intenta recordar sin importar estar algo descubierto en el castillo.

    Asiente solemnemente aquel demonio puro, sonrojándose un poco de las mejillas, desviando su mirada, recordando de igual forma su propia historia de amor con ese Ángel.

    Noto como ese precioso rostro, que sigue siendo tan lindo como recordaba, incluso mucho más hermoso que en su juventud -Bueno… Te aseguro que, así como yo daría mi vida por ti y por nuestro pequeño de pesadillas, Shaka lo haría por nuestro hijo- Sigue acariciando esa piel, ahora tomando sus manos, para besarlas con suavidad -Lo ama, incluso cuando no sabía nada de la verdad, que ocultamos a nuestros hijos… Estuvo decidido a retarme y desafiar incluso la naturaleza, y lo prohibido con tal de seguir amándolo- Le acaricia la mejilla derecha, intenta darle paz en ese corazón tan herido.

    Aprieta sus labios, suspira, aceptando la caricia del rey –No lo sé aun, pero… Este desastre que ha comenzado…- Niega con la cabeza, sintiendo una enorme desesperación, cerrando sus ojos -Puede que llegue a alcanzarnos a nosotros hasta aquí, y ni siquiera en este reino, Mu está a salvo de colmillo rojo- Alza su mirada, lanzando un suspiro, apretando sus puños y labios -No puedo dejar que nada malo le ocurra- Abre sus ojos, para ver directamente a esas esmeraldas, dejando ver la angustia que nunca ha desaparecido de su ser.

    Su seriedad vuelve a reinar en sus ojos esmeraldas, asiente con solemnidad –Por eso no lo permitiremos- Su mirada se afila, detonando un destello inquebrantable de confianza y autoridad -No dejaremos que ustedes padezcan todo esto, si existe una manera de detener a colmillo rojo, que ahora mismo es la mayor amenazada de todas- Sentencia, hablando como el rey que es, y dándole la completa seguridad a Shion que todo estaría bien.

    -Dohko- También se acerca a él, para sujetar sus hombros y verse de frente - ¿Crees en verdad que tus ángeles, quieran ayudarnos? - Pregunta aún demasiado preocupado para calmarse -Ellos nos odian, y los demonios no somos mucho mejores, no van a querer la ayuda de los Ángeles a pesar de toda la masacre que está pasando- Cabizbajo, sigue hablando algo avergonzado -Conozco a mi gente, ellos son muy orgullosos- Niega con la cabeza -Preferirían morir antes de recibir la ayuda de ustedes- Baja sus hombros, sintiéndose ya derrotado.

    Esa confusión y preocupación en el peliverde es evidente para el castaño, que con confianza y convicción habla –Entonces…- Deja ver una sonrisa cómplice -Sí ninguno desea nuestra ayuda, tendremos que obligarlos-

    Aquello hace que el demonio se sobresalte, quedándose con los labios abiertos - ¿Qué? - Pregunta sin poder creer lo que ha escuchado.

    Sin embargo, el rey continuo con una amplia sonrisa y una mirada retadora -No dejare que tu mundo se destruya, ni tampoco el mío- Toma los brazos que sujetan sus hombros, para llegar hasta las manos y sujetarlas con fuerza -Mu tiene que vivir en un mundo donde el amor y la paz reine- Aquel hermoso sueño, que ambos habían tenido desde la juventud, desea que sea una plena realidad para su hijo.

    Por unos segundos, sonríe, ilusionándose con aquella hermosa promesa, sin embargo… Su ánimo se va desvaneciendo poco a poco -Y sí ese mundo perfecto, que ambos deseamos, ¿En realidad jamás existirá? - Ya Shion, empieza a dudar de que siquiera esa utopía que imaginaron de jóvenes se pueda dar.

    Sin embargo, el castaño jamás perderá esa esperanza, si nunca perdió la ilusión de volver a ver a su amado príncipe de pesadillas, ahora menos en poder formar un mundo ideal para su familia y su gente -Entonces, lo crearemos, lo haremos para Mu, así como logramos que nuestro amor que decían ser prohibido e imposible… Logro creer a un ser de dos, de estos dos mundos que jamás deberían unirse, nosotros lo hicimos realidad- Besa los dorsos de aquellas manos con suavidad y su rostro se ilumina con su gran amor -Así que tenemos el poder de hacer maravillas- Para Dohko todo es claro, de una u otra forma hará lo que su corazón desea para su amor.

    Las palabras tan decididas del castaño, esa confianza, esa forma de calmarlo con sus palabras, de tranquilizarlo con su valentía y voluntad, recordándole que su amor aun es tan fuerte y poderoso, que pueden lograr maravillas.

    Solo quiere creer que una vez más, pueden hacer un milagro realidad, asiente, dejando que solo una lágrima caliente salga de sus orbes –Esta bien- Sonríe, cerrando sus ojos, asintiendo varias veces -Confiare en ti rey Dohko- Una burla quiere dar para dejar esa preocupación atrás por un segundo.

    Pero el coqueteo entre ambos no se pude evitarse, a pesar de los años, devastaciones y malos entendidos, aún está en sus corazón ese amor infinito, y sin pedir algún permiso, roba un beso de esos cálidos labios, que le comienza a preocupar la frialdad que están adquiriendo –Solo confía en nosotros, patriarca de los demonios- Vuelve a acariciar esas mejillas con el dorso de su mano izquierda, mientras aun sujeta con su diestra esa preciosa mano -Mi amor, mi príncipe de pesadillas- Le ajusta la capa real, que había tomado para cubrirlo del frio y al llevar su esencia en él, y depositar una bendición en ella, para protegerlo del ambiente helado, espera que eso ayude a que mantenga una temperatura levemente más cálida su amado.

    El final del pasillo se conecta la puerta, aquella donde las reuniones reales se llevan a cabo en donde las estrategias se hablan, las posibilidades de guerra se manejan con miles de planes que se fueron erigiendo por tantos años, por siglos de reyes y sus Ángeles de confianza, aquellos generales importantes y bendecidores ejemplares.

    Dohko, abre la puerta de golpe, sin necesidad de anunciarse en un momento como este, los protocolos salen del lugar

    Los allí presentes se quedan sorprendidos de la estruendosa llegada de su rey, pero ya lo esperaban, allí vio a sus generales y bendecidores más poderosos, bueno… Faltaba uno…

    Kardia, se cruza de brazos, esbozando una sonrisa al verlo.

    Degel, hace una reverencia, mientras lee pergaminos de invocación invernal, y señalar en el mapa del territorio donde deberían prestar mayor atención.

    Rasgado, asiente confiado al verlo, entre todos los presentes, es el primero en darle la bienvenida –Que bueno que llego, su alteza- Baja su cabeza, en señal de reverencia.

    -Tardo mucho, ¿No cree? - Kardia, no deja pasar la oportunidad para ser descortés ante el castaño. Sin embargo, gira sus ojos y chasquea la lengua –Pero lo importante es que llego, debemos tomar cartas en el asunto de una vez por todas-

    -Rey Dohko, he detectado los puntos de mayor debilidad de nuestro territorio, ya hemos mandado soldados en esos puntos para reforzarlos. El peliverde de lentes, frunce el ceño, en señal de mayor concentración -Aun así, estoy creando una bendición de extremo frio para tenerla como trampa en las orillas, por si algún demonio intenta pisar nuestro territorio- Habla serio, suspira, pues es un tema complicado hablarlo con el castillo -Con esto, será suficiente para mantenerlos a raya el tiempo necesario para eliminarlo- Sin embargo, no dejara que alguno de aquel lado maldito amenace sus tierras, y más la seguridad de su amado hijo.

    -No sé qué este pasando con esos malditos demonios, pero si se han vuelto locos y se están matando entre ellos, no nos importa ahora- Sonríe gustoso, sin dejar de mostrar un ceño fruncido y unas venas saltantes en la frente -Lo principal es que, si ellos desaparecen, nuestra gente estará a salvo de pro vida- Simplemente no puede caber de su felicidad, al imaginarse aquel escenario.

    Niega con la cabeza, el peliverde, bajando levemente la cabeza, cerrando sus ojos y suspirando -Kardia- Lo llama con seriedad.

    - ¿Qué? - Responde a la defensiva, mira a su esposo, para después girar hacia los demás -Es la verdad- Es allí que recuerda el pasado del príncipe y frunce el ceño para mirar a otro lado –Bien…- Bufa fastidiado, tampoco es el afán de hacer recordar el amor perdido a su rey.

    Claro que Dohko desea callar a su general, puede sentir como su amado demonio, se está enfadando cada vez más por las ofensas, pero se está conteniendo tanto.

    Saber… que todo se está derrumbando en sus tierras, donde debería estar protegiendo, le causa un enorme conflicto a Shion, sintiendo una terrible rabia contra sí mismo ahora.

    El castaño no va a seguir permitiendo estas crueles palabras.

    Así que hablar de forma calmada y políticamente correcta es lo mejor ahora ambos, sin embargo, no va a esperar más tiempo, para revelar lo que está sucediendo ahora mismo –Entiendo perfectamente lo que ocurre- Aun se ha quedado delante de la puerta un poco entreabierta, con un semblante estoico y serio -Lo que debemos hacer. Claro que mantener a nuestra gente e hijos a salvo es lo principal, por eso…-Los mira a cada uno de los allí presentes, esos tres ángeles de extrema confianza, los únicos que conocen su historia y que no fueron de malditos chismosos a destruir su felicidad, quienes esperaría que sigan siendo sus amigos y que lo apoyen, aunque si no fuera el caso, dolería tener que enfrentarse a ellos. No hace mayor meuca o reacción en su rostro, solo mantiene su postura en alto -Considero que lo mejor es que sepan lo que realmente está ocurriendo-

    Claro que los presentes se quedan aún más confusos al escuchar esas palabras venir de su rey, ¿Cómo que saber lo que en realidad pasa? -

    - ¿De que estas hablando? – El peli azul se queda impaciente - ¡¡¡¿SABES QUE OCURRE EN AQUEL LADO?!!! Y ¡¡¡¿POR QUÉ LA BARRERA LAPIS LAZULI DESAPARECIÓ?!!! – Se comienza a exaltar a cada minuto más, pues aquello ya le está dando una mala espina.

    Degel, el único capaz de calmar al salvaje ángel -Kardia, debes calmarte y dejar que hable- Le regaña, tomándole la mano que esta sobre la mesa.

    -¡¡¡¿CÓMO CREES VOY A CALMAR?!!!- Habla con fuerza, negando con la cabeza, apretando aquella mano helada y suave -¡¡¡ESTO SE ESTÁ VOLVIENDO UN DESASTRE ENORME Y PUEDE QUE INCLUSO LLEGUE A TRASPASAR PARA ACÁ!!!- Niega con la cabeza desesperado -¡¡¡NECESITO URGENTEMENTE TENER TODO PREPARADO PARA QUE NO LLEGUE A TOCARLOS NI A TI, NI A CAMUS, NI MILO!!!- Tiene en mente sierpe a su amado esposo, al hijo que ambos dieron vida y aquel niño que encontró y ha entrenado sin piedad hasta volver extremadamente fuerte.

    Los ojos violetas, se abren de par en par, ver esos azulados orbes, demostrando su desesperación y ferocidad por proteger a los que ama, suspira para negar con la cabeza -Pero dejarte llevar tus emociones y estar gritando y exaltándote, no nos ayudará en nada- Lo mira atento, moviendo sus pupilas en dilatación -Debemos pensar con la cabeza fría, ¡¡¡ENTIÉNDELO!!!- También termino desesperándose por esta actitud extrema de su esposo, pensando en lo mismo que él, pero tratando de estar enfocado aun.

    -Rey Dohko, ¿De qué está hablando? ¿Como puede saber que está pasando en el lado de los demonios? - Pregunta Rasgado con una notable preocupación, manteniendo su postura firme y honorable ante su rey.

    Aún se encuentra con la puerta abierta a sus espaldas, había indicado a los guardias de afuera que se alejaran, que debían ir a resguardar a los civiles, que dentro del castillo esa es la prioridad.

    Su postura soberbia, implacable y autoritaria se hace presenta, obviamente el estatus de rey es evidente e imperturbable, nadie ira contra él, pues es quien más poder posee en este reino, y también, una bendición que ha logrado superar y demostrar porque es el rey de estas tierras.

    -Quiero que tengan el conocimiento, que esta vez no podremos ir contra los demonios, sino…- Lleva sus manos hacia atrás, teniendo una pose muy similar a la de su padre, cuando hablaba con autoridad alguna orden, mostrándose imperturbable y amenazante -¡¡¡QUE DECRETO QUE DEBEMOS AYUDARLOS!!!- Su voz firma claro que impone, pero sus palabras dejan a los presentes pasmados.

    Los cuales… Solo dejan sus ojos bien abiertos y la boca igual.

    - ¿Cómo… Ah dicho? - La voz suave de Degel tiembla levemente, jadeando, sin poder creerlo.

    - ¿De qué está hablando? - El hombre de mayor edad, con una cicatriz atravesando su ojo que lo dejo ciego, queda completamente estupefacto, sin poder creer lo que ha escuchado.

    -¡¡¡¿TE HAS VUELTO LOCO?!!!- Kardia, arrebata su mano que fue atrapada por al del peliverde, y se acerca para encarar de frente al castaño, atreviéndose a gritarle con prepotencia a su rey.

    Se para con mayor fuerza, mirando con una enorme furia al peli azul, ese ceño fruncido y amenazante aspecto deja en claro su postura -¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO ME HE VUELTO LOCO!!! ¡¡¡YA QUE DEBEMOS TAMBIÉN SALVAR EL MUNDO DEL DEMONIO QUE AMO!!! ¡¡¡DE MI PRÍNCIPE DE PESADILLAS!!! ¡¡¡EL PATRIARCA SHION!!!- Y es allí que toma con mayor fuerza la mano del peliverde y lo hace presente a su lado, en donde se baja la capucha de inmediato, dejando ver orgulloso sus cuernos, con una mirada penetrante, y también tomando un aire defensivo.

    Desde luego los Ángeles presentes se quedan mudos ante tal revelación, confundidos a mas no poder, sin entender como un demonio logro entrar aquí sin ser detectado a tiempo, pero sobre todo... ¿Cómo era posible que su rey se atreviera a tanto?

    ¿Acaso quería cometer una estupidez?

    ¿Es una amenaza?

    ¿Una locura?

    Tantas preguntas cruzan por las mentes de los tres Ángeles en solo cuestión de segundos, sin duda y con esto se necesita un sinfín de explicaciones, pero… Tal vez no se tenga el tiempo suficiente para discutirlo.
     
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