Saint Seiya Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por AMMU TEIKOKU YUDAINA, 15 Diciembre 2025.

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  1. Threadmarks: Capitulo 41 (Brillo De Amor)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Romance/Amor
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    Sin embargo lo hermoso de esta escena, la oportunidad de verse, de apreciar la belleza y gentileza del otro ser ante sus ojos.

    Se desvanece…

    Bloqueando de nuevo la posibilidad de verse, de posar sus manos tan cerca.

    Ambos no podían creerlo, de nuevo el inmenso mar, los aleja… Y moja sus pies, como si las olas desearan evitar de nuevo ese encuentro.

    -¡¡¡NO!!!- El grito desesperado del rubio se hace presente, queriendo golpear la barrera que le impide volver a ver la belleza de demonio que ha conocido.

    -¡¡¡¿SHAKA?!!!- Llama angustiado, su corazón duele, late demasiado apresurado contra su pecho, las esmeraldas se llenan de lágrimas.

    Era la primera vez que había visto a un ángel y no cualquiera, sino a su amigo desde hace cinco años, con el que ha podido hablar de cualquier cosa, sin ser juzgado, del que necesitaba escuchar para sentir calma, pedirle concejos, solo ser ellos mismos.

    Deseaba de nuevo verlo, una vez más… Por favor…

    Su deseo egoísta, así lo cree… Había pedido a la Diosa del lado del rubio que le concediera ese favor, ahora de nuevo lo ruega, sabía que no podría ser escuchado…

    -¡¡¡POR FAVOR…!!! ¡¡¡QUIERO VERLO DE NUEVO!!!- Sus piernas flaquean, no le importa terminar con las ropas mojadas, cae de rodillas ante la superficie ajena a la arena, las piedras alrededor, sin duda le han lastimado la piel, pero poco le interesa…

    ¿Por qué fue tan feliz un segundo y ahora siente que su mundo se ha derrumbado?

    ¿Es este el amor trágico?

    Al probar un pedazo de la dulzura, de ver a ese ángel, esa cara, sonreírle, solo conocerlo en persona, aun con esa maldición de la que ningún es culpable…

    No quiere dejar que esto acabe…

    Sus sentimientos están presentándose de golpe, lo extraño mucho, más de lo que se permitía percibir.

    No comprendía que fue lo que ocurrió, pero... Desea que de nuevo ocurra…

    -Por favor… Diosa de los ángeles… Quiero…- Su voz se va apagando en un débil susurro, creyendo que ya jamás podría ver al rubio y escuchar su voz, alterándose y aterrándose por este hecho.

    Por su rabia… Su enojo, por no poder volver hacerlo.

    El rubio, quería de nuevo esa oportunidad…

    También anhela verlo nuevamente, esos escasos segundos que tuvieron para contemplarse, lo aprovecho por completo, para memorizar el rostro delicado y gentil del demonio.

    Haciendo evidente que todo lo que otros han dicho de aquella especie, es falso.

    No tiene una mirada cruel, no puedes ver tu peor miedo ante sus ojos, sus rostros no son desfigurados por la maldad residente en su corazón.

    Son tan similares a ellos…

    Tendrá cuernos Mu, pero eso no lo hace un ser malvado u horrible, esas preciosas esmeraldas que contemplo con diminutas lágrimas, haciéndolo ver como pequeñas perlas, adornando la piel tan blanca y puro.

    El cabello lila, tan lacio… Se veía muy suave, deseaba acariciarlo, tocar esas mejillas sonrojadas, y darle un fuerte abrazo, estrecharlo contra su pecho… Que pudiera escuchar el corazón latiendo, el que posee Shaka y es solo para Mu.

    Los puños del rubio apretándose con fuerza, sus alas se expanden de golpe, demostrando su furia extrema, un sentimiento que los de su especie tratan de mantener bajo control en todo momento, pero… No puede evitarlo.

    ¿Por qué no podía hacer que el bosque de nuevo lo escuche y le ayude?

    Si lo hizo una vez, como lo cree…

    Debía ayudarle de nuevo, se lo exigía, sin embargo aquellas ramas como enredaderas, se quedaron inertes, no se movían, pero… Algo más ocurre con esas plantas que de la nada reaccionaron a un poder que corresponde a la sangre real.

    Flores nacieron de esas ramas y arbustos, algo que no corresponde con la especie de la que son.

    No podía ser…

    Aun así la impotencia de no tener de nuevo esa posibilidad, se hace latente.

    Sin embargo esto cambia al poner atención, y aun saberse que existe, lo que ya estaba en su corazón.

    Lo sollozos y suplicas del demonio alcanzan al ángel, el cual se da cuenta, para acto seguido, intentar calmar su condición malhumorada, respirando profundamente.

    Mu llora y eso no lo puede permitir, aun que desearía secar esas lágrimas con sus manos y brindarle un abrazo, calmarlo…

    Aun son un par de chiquillos que apenas conocerán la tristeza de la vida, pero la fortuna del amor a partes iguales.

    -Mu…- Llama con cuidado, acercándose un poco más… Aunque el oleaje parecía embravecido, por aquella debilidad de la barrera, no podría augurar nada bueno -¿Estas bien?-

    -¿Shaka?- Su tristeza inundad el inocente rostro, parece ser olvidado, con la alegría de escuchar esa voz llamarlo, no se habían perdido todas la esperanzas -¡¡¡¿AUN PODEMOS ESCUCHARNOS?!!!-

    Mu aún debe estar llorando, pero… Su voz suena alegre…

    Los pensamientos del ahora príncipe de aquella especia de alas blancas, suspira, sintiéndose algo aliviado de que el pelilila este calmado, pero su corazón aun teme tanto volver a la imposibilidad de romper la barrera.

    Pero lo que descubrió, la forma en que pueden verse…

    En algún momento, lo debió mencionar al pelilila, pero… Ahora con mayor razón deben llevarlo a cabo.

    -Al parecer si- Le responde con cuidado la pregunta.

    -Shaka…- Limpia sus lágrimas, sonriente, aunque no puede ser visto, y levantándose del suelo húmedo por el océano golpeándolo –Me gustó mucho verte- Habla desde el corazón, es como las palabras del pequeño demonio se guían.

    -Fue demasiado rápido…- El murmuro del rubio, desanimado por solo haberlo contemplado un segundo, pero… No puede permitir que su demonio lo note –Eres muy hermoso- Dirá la verdad de lo que piensa, ante el único ser que se lo merece, no dudara más.

    -¿He?- Las palabras del ángel, resonaron apenas por el golpeteo de las olas, pero fueron capaces de alcanzar al demonio, que se ha quedado perplejo…

    ¿Hermoso?

    Le ha dicho que es hermoso… Pero… Sus dudas se asemejan a una colmena que ha sido molestada y de la nada las abejas se arremolinan en el exterior para atacar.

    Más esto no quiere decir que sea malo, al contrario… Son sus sentimientos haciendo esto…

    Sintiendo un preciado sentimiento mucho más fuerte…

    Algo que creció en su corazón desde tempana edad, en el instante que se conocieron por la voz solamente, ahora… Al abrir creído que jamás volvería a escucharlo, que se olvidaría de él, su dolor creció, el temor a esto, lo oculto por su sueño ideal…

    El cual cumplirá de cualquier forma, pero… Dejar una parte de su corazón atrás… Le costaría toda la vida…

    Ahora ya no era así…

    Ambos se habían buscado desesperadamente, y en esta noche habían coincidido.

    -Gracias, tú te ves muy lindo- Responde, su sonrisa mostrando sus dientes, y unas lágrimas de alegría lo invaden, el sentimiento cálido vuelve a aparecer.

    -Mu, tu eres perfecto, realmente precioso… Y te quiero, por eso… Encontré la forma de romper esta barrera, porque…- Sus mejillas están sonrojadas, apretando sus puños con severidad, pero los zafios miran hacia el frente, pensando en el punto donde Mu se encontraría para decirlo de frente.

    Confiesa sus sentimientos, nada se lo impedirá… No sabe si volverá a tener una oportunidad, así que debe hacerlo, para que de esta forma el demonio que lo hace feliz, conozca lo que ha provocado en el corazón de un ángel.

    Y de paso pedirle, que si sus sentimientos son correspondidos… No vuelva a ver a nadie más… Que solo le pertenezca a él.

    Su deseo egoísta, un ángel no debería tenerlos, pero… No puede evitarlo…

    Como no perderá las esperanzas de volver a ver a ese demonio, encontrara la manera… Así que en esta ocasión no perderá más tiempo.

    -Yo también- La voz dulce y suave del demonio, posando su mano sobre su pecho, sonriente, no creía que podría suceder…

    Tal vez muy pronto está ocurriendo, pero… Son pequeñas oportunidades, que temen no volver a tener.

    -Shaka, yo te quiero mucho, extrañe escucharte demasiado y… Quisiera que el poder escucharte fuera a diario… No solo una vez al mes, o cuando tenga que ser castigado, quiero… De verdad… Verte de nuevo y permanecer a tu lado- Sus sentimientos salen de golpe, que importa qué el rubio ángel lo sepa, es verdad… Sus emociones, todo lo que ha guardado en su corazón, desea salir y confesarse.

    -Entonces... Debemos hacerlo- Su voz firme, pero con una determinación y alegría combinada.

    Mu le corresponde.

    Y ninguno desea alejarse del otro, al contrario… Piden un milagro que recae en ambos.

    O bueno, principalmente en uno, por el hecho de sus sentimientos vivos e inocentes de amor juvenil.

    -¿Qué cosa?- Sus mejillas aun no dejan de estar rojas, pero el ambiente ha cambiado por la confusión que Shaka le ha traído.

    -Mu… Juro por mis vivos latidos, que diré de nuevo estas palabras, cuando… Podamos vernos de frente y pueda darte un abrazo, lo volveré a decir, pero ahora… Debemos encontrar a quien tenga la sangre del antiguo patriarca- Lo que siente sigue allí, pero debe pensar con la cabeza y no solo con el corazón.

    Ese es su motivo principal, sabe la manera de derribar la barrera, se necesitan aquellos que hicieron este muro que impide verse.

    Al no estar, debe ser un heredero de sangre.

    Shaka, supuesto hijo del actual rey, tendría ese deber… Lo cree más, ahora que el bosque parece reconocerlo, o bueno eso lo intuye.

    -Pero… Shaka, existe una ley que les impide tener descendencia… El antiguó patriarca Hakurei, no tuvo hijos- Su rostro preocupado, bajando la mirada, algo angustiado por esta realidad que les podría impedir su amor.

    -Mu, se necesita a dos herederos sanguíneos… Yo estoy aquí, pero de los demonio debe existir alguien…- Pensativo, y decidido en su convicción, pues había pensado en aquella posibilidad mucho tiempo -¿El patriarca Hakurei… Era hijo único a lo que sabes?-

    Esa pregunta, tomo desprevenido al demonio, pero poco tiempo costo para dar una respuesta.

    -El patriarca… Tenía un hermano… Sage…- Parpadea varias veces, bajando la mirada, pensativo ante lo que ha descubierto –Él no estaría sujeto a las reglas… Podría ser…- Sonríe –Tal vez si tuvo hijos…-

    -Su descendencia podría funcionar, al final… Lleva la sangre del antiguo patriarca que formo la barrera- Un aro de esperanza se posiciona en los jóvenes corazones de ambos niños.

    Con esta posibilidad, podrían sentir que sus corazones se tranquilizan.

    -Mañana intentare investigar, sé que Afrodita podrá ayudarme- Sin pensarlo, comienza a hablarle de uno de sus nuevos amigos.

    Pero esto no lo pasó desapercibido el rubio, incluso sintiéndose algo serio y molesto por que mencione otro nombre…

    Ya que durante el tiempo que ellos se conocieron, en el pueblo natal del pelilila, nunca menciono a otro amigo, así que le parecía inquietante y temiendo que pudiera ser un rival.

    -¿Afrodita?- Pregunta, con un tono algo serio, intentando calmarse, sin mucha suerte.

    -Sí, Afrodita es mi compañero de barracas, es muy amable y me ha aconsejado que hacer y que no, y que tampoco me rinda- Su manera de hablar de aquellos que le han brindado su amistad, para ayudarlo a avanzar, es algo nuevo para Mu, pero fascinante –Es mi amigo…-

    .Oh…- Solo responde eso, mientas siente como su corazón se muestra molesto por pensar que alguien pueda verlo dormir… Y estar tan cerca.

    -Uno muy bueno, como los tuyos…- Rápidamente comienza a recordar, las pocas veces que Shaka, le hablo sobre aquellos con los que convive en el castillo real –Camus, Milo, Shura y Aldebarán…- Asiente bastante entusiasta, pues ahora tendría una noche entera para hablar con su amigo, su ángel… No sabe por cuánto tiempo pueda hacerlo, pero le contara todo, incluso su cambio de nombre –Es un doncel… Así como lo soy yo… Es hijo de un maleficiador muy bueno y de uno guerrero excepcional… Su familia es muy cerca al patriarca y, espero poder conocerlo pronto-

    -¿Aun deseas protegerlo?- Su pregunta sale, como si no conociera la respuesta.

    -Siempre…- Una respuesta corta y sincera.

    -Mu, cuando podamos romper esta barrera, yo… Te protegeré- Dicta lo que su corazón ha callado por estos cinco años.

    -Shaka, no habrá necesidad de eso, porque yo también podre protegerte y ambos lo haremos- No niega que esa idea es sumamente hermosa, pero… No quiere ser una carga para nadie, desea demostrar su verdadero valor ante cualquiera.

    Y así estos dos niños, se quedan hablando, sobre lo que ha ocurrido en sus vidas desde la última vez que se han visto hasta la noche de hoy.

    Puede que algunas cosas no sean muy relevantes, pero otras sí.

    Se confesaron de alguna manera sus sentimientos, mas prometieron volverlo hacer, en el momento que ambos se puedan ver en persona y tocarse, solo anhelan en sus corazones que ese evento no tarde mucho.

    Ya que al momento de haberse visto por un breve momento, ha sido completamente mágico, deseando seguir probando un milagro que se volvió vital muy rápido.

    Mientras ellos están en la seguridad de la oscuridad nocturna.

    Y que Albafica alcanzara al apresurado Regulus, para advertirle que eso no sería lo mejor, despertar sospechas así de la nada, solo los evidenciarían y pondrían en peligro al pequeño.

    Por lo cual se pactó entre ambos que seguirán como si nada… Más un evento que se llevara a cabo en unas semanas les podría dar la oportunidad a un papá y su hijo en volver a encontrarse.

    Solo que se presenta una pequeña cosita… Que Atla ante sus ojos demuestre un mejor control en sus habilidades de combate y maldecir, algo que sin duda está aún muy lejos de mejorar.

    Sin embargo si se trata del hijo de Shion, el impedimento es solo su voluntad, si confía en sí mismo o no.

    ---Pueblo Natal de Mu---

    Ante los fríos ojos de un demonio femenino, se encuentran aquellos que nunca han podido ser visto del todo, que se encargan de cumplir la voluntad del difunto patriarca.

    Tres de ellos intimidándola, aun habiendo irrumpido en su hogar, pero se mantiene firme, no es la primera vez que se enfrenta a ellos.

    Sin embargo esta podría ser una muy diferente.

    -¿Dónde está?- La voz de uno de ellos, refleja seriedad y suma molestia, dejando ver solo un ojo de una tonalidad rojiza, algo que demuestra un peligro latente.

    -Ya les dije que no se- Aquella que porta una coleta alta, seria, cruzada de brazos y mirando desafiante responde sin mucho importancia –Ese pequeño malagradecido, se escapó-

    -No pudo haberlo hecho él solo- Un demonio con una cabellera rubia, sonriente y de igual forma los ojos rojos fijos en la dueña de aquel hogar.

    -Pues lo hizo, y la verdad no me importa lo que pase, si se fue… Búsquenlo y déjenme en paz- Hablando de dientes para afuera, molesta por la intromisión de ellos en su casa, sabiendo a lo que venían, algo que sin duda se veía llegar, pero no creía que fuera tan rápido.

    -Yuzuriha, ¿Crees que nos engañas?- De nuevo aquel de un solo ojo mostrado, toma la batuda de la conversación.

    Sabía que esto no podría ser algo bueno, pero aun así… Los piensa desafiar, sonriente, pero temerosa que al final… Logren encontrar al pequeño pelilila, que ama como aquel hijo que nunca pudo tener.

    -No me importa si no me creen, esa es la verdad- Frunciendo el ceño, señalando la puerta –Ese mocoso, se escabullo por la noche, y se escapó, no me interesa donde este, se los he dejado en claro- Esperando que se creyeran esta gran mentira, haciendo su mejor esfuerzo por verse conviviente.

    -Lo que dices es mentira, hemos notado ese lado maternal que ese bastardo despertó en ti- Acercándose peligrosamente a Yuzuriha.

    -Nos dirás la verdad, ¿Dónde se fue? O…- Una sonrisa maliciosa se dibuja en la tercera figura de piel moran y cabellos blancos sueltos, y lacios -¿Acaso quieres sentir lo que colmillo rojo puede hacer?- Y de igual forma, sus ojos tornándose carmesí.
     
  2. Threadmarks: Capitulo 42 (Capullos)
     
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    ---Al día siguiente (Lado de los ángeles)---

    Encontrándose en un estudio privado, tan pensativo por la sensación que lo inundo la noche anterior, pero lo creía tan poco probable que algo así ocurriera…

    Ya ni el mismo logra comprenderse del todo, creía que su mente le jugaba bromas, pero… Eso no es algo que así de fácil se pueda explicar.

    Reconoce que por su sangre real, es el único que podría sentir algo así, sin embargo… Podría haber pasado… Que…

    -Y ¿Si Asmita tiene razón…?- Se hace la pregunta algo baja, necesitaba privacidad y se había quedado allí desde la noche anterior…

    Estuvo pensando tanto ir a revisar la maldita barrera, pero… Recordar las veces que lo había hecho antes, los recuerdos de su amado demonio, pensar en todo eso, solo le duele más… Y lo hace creer que no lo volverá a tener a su lado.

    Son los pensamientos que desea alejar de su mente a como dé lugar…

    -Anoche… Pude sentirlo, el bosque reacciono al pedido de alguien más, pero… No podría hacerlo, si no llevara mi sangre… La de la familia…- Sus ojos muestran ojeras, que demuestra que ha estado pensando en todo esto, sus ojos cansados, pero su mente demasiado activa con tantas posibilidades, y su corazón deseando que solo existiera una sola.

    -Primero ¿Cómo era posible?, fuera de mi no hay otro heredero, al menos que… Alguien de mi familia tuviera una aventura y engendrado otro hijo… Mas descendientes…- Cierra sus ojos, era una posibilidad factible –Pero eso explicaría lo del bosque… Sin embargo la barrera, se debilito demasiado, casi podría ser que se hubiera destruido…- Niega con la cabeza, no comprende del todo lo que ocurrió.

    -Es imposible, yo mismo lo se…- Apretando sus puños, sobre el escritorio –No existe ninguna forma hasta donde yo sé, para destruirla, si lo supiera ya me habría encargado de eso antes, pero… No hay manera- Siente que su mundo es solo un caos, desde hace trece años, su vida se convirtió en una prisión, en donde no tiene a quien ama, en donde jamás pudo tener esa oportunidad de ser feliz por completo.

    -Shion… No sabes cuánto te extraño… Quisiera volver a verte, si lo hiciera, no te dejaría ir nunca más…- Se odia a veces, por no haber sido más valiente, por ceder ante los deseos de los demás -¡¡¡SI HUBIERA SIDO LA MITAD DE LO FUERTE QUE SOY AHORA, NO HUBIERA PERMITIDO QUE TE HIRIERAN!!! ¡¡¡SOY UN IMBÉCIL QUE NO PUDO HACER MÁS QUE QUEDARSE, VIENDO COMO CONSTRUÍAN LA BARRERA, NI PUDE DECIRTE ADIÓS!!!- Golpea con fuerza la madera del escritorio causando que cediera y se desplomará dicho objeto -¡¡¡NO ME PUEDO DAR POR VENCIDO!!! Iré ahora mismo… Si encuentro algo, lo que sea… me daré una idea, o no se…-

    Cada día su desesperación se incrementa, solo desea volver a reunirse con quien ama, fingir delante de los demás una sonrisa, que todo está bien, que tiene una vida pacífica y agradable, cuando en su interior es todo lo contrario, sufre un horrible dolor en su corazón y pecho cada día…

    Se encuentra en un infierno, cosa curiosa si es un ángel, pero… Solo es una forma de hablar.

    Sin más que decir o hacer, dirige sus pasos hacia la salía de ese estudio, aún es muy temprano, no durmió, se puede ver en su rostro, necesita solo volver a ese lugar, el punto donde un amor surgió y se quedó atrapado por otros que no dejaron que siguiera, pero aún no se destruye, si no que sorprendentemente creció y dio vida a un ser combinación de ambas especies.

    ---Lado de los demonios---

    Es poco común ver al patriarca salir de sus recintos, pero… No se había sentido nada tranquilo en toda la noche, un estremecimiento causo una duda en su mente.

    -¿Qué ha pasado?- Eso surca su mente y se vuelve murmullos débiles en su interior.

    Sintió que la barrera se debilito tanto, al principio creyó que era un sueño, pues…

    Anhelaba en su mundo ideal, un instante de nuevo con el ángel que ama, y junto al pequeño que ambos tuvieron, siendo una hermosa familia, la que los tres hubieran deseado ser…

    No le importaba dejar el mando de los demonios en otras manos, de hecho lo había estado pensando desde hace algún tiempo, ¿Quién podría ser el indicado?

    Pero… No había encontrado a alguien, que quisiera condenar a esta miseria a la que él sufre…

    Después de todo… ¿Quién siquiera separarse de la persona que ama, no tener una hermosa familia, por un liderazgo que al final… No vale nada?

    Su caminar, se debe ver lo más tranquilo posible, después de todo se pude notar que es el único que sintió esa debilidad.

    No comprendía por qué.

    Se supone que eso solo podría sentirlo el patriarca que la levanto y nadie más o esos son sus conocimientos.

    Aun siendo demasiado temprano, sabría que solo es cuestión de poco tiempo, para encontrarse con los jóvenes aspirantes, aquellos que ya gozan de algún rango.

    No pasaría nada, salvo que a veces le molesta algo que se queden tan impresionados por su presencia, no sentía que fuera la gran cosa, como para que estuvieran así.

    Lo más seguro es que si conocieran más de su pasado, no lo admirarían, cosa que le da mucho igual, no negara el amor que siente aun por Dohko, mucho menos el deseo de encontrar a su pequeño.

    Lamentablemente colmillo rojo siempre está demasiado cerca, como para intentar algo y con el temor de que algo le ocurra a ese inocente que ama tanto, desiste en ir a buscarlo, pero no pierde las esperanzas de que algún día pueda encontrarlo.

    Sin alas, su recorrido es más lento, y tarda su tiempo, salvo que no es una larga distancia, llegando bien y revisándolo detenidamente.

    Si se encuentra debilitada por alguna razón, debía encontrarla, tal vez con ello podría destruirla, y que ambos extremos vuelvan a estar tan cerca como antes, aunque eso significa una guerra de nuevo…

    Esta vez… Los demonios no atacaran, será su orden…

    -Al parecer… Luce bastante bien…- Sus ojos rosas que ya no poseen su singular brillo, se fijan por completo en la inmensidad del océano artificial, quería tocar la barrera, lo había hecho antes, pero… Se fija para cerciorarse de que el colmillo rojo esté aún lejos de su presencia.

    Se supone que se le tiene en cierta forma prohibido, acercarse a este lugar, el antiguo patriarca sin duda, sabía cómo derribar la barrera, por eso un secreto que se llevó a la tumba, y que ordeno destruir cualquier evidencia que hubiera de ese hecho.

    Su deseo más grande en aquel momento, era mantener alejado a Shion de ese ángel, y de igual forma del hijo que engendro su sucesor, para ocultar la maldita evidencia.

    -¿Qué paso anoche?- Se pregunta, encerrando sus ojos… Su mente trae recuerdos preciosos, no es el mismo punto, pero la cercanía es la misma del sentimiento…

    Las lágrimas recorren sus mejillas, su dolor se incrementa y el miedo de que jamás pueda encontrar a los dos que más ama… Lo carcome.

    Si existiera solo una forma, una en donde pudiera volver a estar con ambos, claro que la tomaría, si esto significa abandonar su puesto como patriarca, claro que lo haría, quien quiera tomar el liderazgo se lo dejaría libre, solo… Pide reunirse con su amado Dohko y su pequeño…

    ¿Acaso es demasiado pedir?

    Como deseaba que existiera una forma de derribar esta cosa, pero… Era imposible a lo que sabe...

    Así que su mano se aleja, mirando con un triste suspiró aquel océano, no encontrando nada que le diera un indicio de que sucedió…

    -Tal vez… Solo fue mi imaginación… Anqué la sensación fue muy grande…- Listo para irse de retorno a los adentros del castillo donde reside, no deseaba toparse con esos imbéciles tan temprano.

    Escucha un aleteo muy sonoro, por un segundo creyendo que lo reconocía y que tal vez fuera ese ángel que anhela tanto.

    No entiende por qué lo piensa, si la barrera impide cualquier visibilidad y sonido hasta donde sabe… Sería imposible una cosa así…

    Mas para su corazón, eso es difícil de entender.

    -Shion ¿Qué haces aquí?- La pregunta resuena en el lugar, pero obviamente no es de la voz que desea escuchar.

    Sacándolo de goles de un ensueño, que ya es demasiado pensar, pero no dejara de imaginar nunca…

    Dándose vuelta, para toparse con un buen amigo, que igual conoce su condena.

    -Solo vine a revisar un poco los alrededores- Contesta en automático, limpiando disimuladamente sus lágrimas.

    -¿Algo ocurre?- Pregunta un demonio un tanto mayor que el patriarca.

    -No, solo fue un presentimiento mío, nada de qué preocuparse- Responde con una cara seria, y adolorida.

    -¿Esto te debe traer recuerdos no?- La sonrisa del otro, queriendo verse comprensivo ante su amigo.

    -¿De qué sirve que lo recuerde, si me negaron seguir a su lado?- Su ceño fruncido, el dolor en corazón solo puede dedicar palabras de odio, es incapaz de sentirse bien del todo.

    -Shion...- En cierta forma aún se siente culpable, por no haberlo ayudado en esa ocasión, pero debía seguir las reglas del patriarca, sin embargo aún recuerda como derramaba lágrimas, aferrándose a que ese ángel estuviera a su lado.

    Puede que no estuviera del todo de acuerdo en que esa relación se volviera verdadera, pues solo traería sufrimiento a su amigo, mas ahora… Siente que la vida ha sido muy injusta con Shion, solo por enamorarse.

    Lo que le causa peor dolor, es que el anterior patriarca hiciera que Shion se alejara de su bebe, sin siquiera haberlo conocido… Si se ponía a pensar…

    Si lo hubiera ocurrido a él... Si sus dos hijos, se los hubieran arrebatado desde bebes, hubiera hecho lo mismos que Shion, salvó que posiblemente ya se habría vuelto loco…

    -¿A qué has venido Sísifo?- Cierra sus ojos, lanzando un suspiro para ponerse a caminar en dirección hacia el recinto patriarcal.

    Es mejor no hablar de este tema, solo ocasiona más dolor al peliverde, ya ha tenido que sufrir mucho, sería mejor cambiar de palabras.

    -Solo para informarte, que el viaje programado para dentro de un mes, necesita tu revisión, sabes que a donde iremos hay muchos demonios renegados, que no están muy felices por la barrera- Habla serio, esperando la respuesta del peliverde.

    -No son los únicos- En efecto, como desearía derribarla por su cuenta, para volver a ver a quien ama, pero es un caso imposible, era mejor concentrarse en volver a tener al bebe que le arrebataron en sus brazos, donde nunca pudo estar –Vamos, revisaremos lo necesario de una vez- Un suspiro pesado sale, caminando con firmeza.

    Acto seguido, el castaño lo sigue, para seguir informándole algunos asuntos.

    -Por cierto, en este mes, poco antes de esta misión… Se escogerán a los dos aspirantes para ir contigo en esta ocasión-

    -Ese trabajo siempre lo tiene que decidir entre Regulus, Albafica y tu… ¿Tienen a alguno que cumpla los requerimientos básicos?- No dirige su vista hacia el castaño, pero espera la respuesta.

    -Sabemos que Afrodita es de los mejores, sin duda estará entre los dos aspirantes, la cuestión solo queda… ¿En quién será el segundo?- Responde tranquilo, intentando armonizar el ambiente –Las habilidades de Afrodita en ambas áreas son de las mejores, pero necesitaremos a uno que se sea capaz de estar a ese nivel o al menos se acerque-

    Cabizbajo, niega con la cabeza –Esto es necesario, así estos niño se darán cuenta que ser parte de la guardia, no es cosa fácil-

    -Recuerdo cuando te toco ir a ti, con Albafica… Ambos hicieron un pequeño caos, al sentir una amenaza, que solo era una rama, destruiste una gran área de bosque por ello- Los recuerdos de esa juventud que ya no volverá, ni la emoción de entonces, creía que sería agradable de recordar.

    -Jure lealtad a alguien que… Me condeno a esto…- Claro que guarda rencor al anterior patriarca, la barrera le impide ver al amor de su vida, pero… Haberle impedido sostener y conocer a su bebe, es algo que tampoco le perdonara, y más que se llevara su localización a la tumba.

    Deseaba tanto que estuviera sufriendo, aun después de la muerte.

    Sísifo comprende que es mejor mantenerse callado, o hablar explícitamente del viaje que habrá en poco tiempo.

    En donde dos seleccionados acompañará a su ilustrísima como dos pequeños escoltas personales, obviamente los demás soldados de elite irán a acompañarlos, pero… Son los que tendrán la oportunidad de proteger al patriarca, para que se familiaricen con sus futuros deberes, eso si es que no se retractan primero.

    ---Lado de los ángeles---

    Las tierras que rodean la inmensidad de la falsedad, el dolor se vuelve presenté ante lo inevitable, la miseria de tener que rememorar y no poder tener una solución…

    ¿Duele verdad?

    Es algo que a diario conoce el rey actual.

    Si existirá una forma de volver al pasado, la tomaría y esta vez no haría caso a lo que su demonio digiera, solo se lo llevaría lejos, muy lejos, hasta donde no pudieran tener forma de retornar, y así quedarse eternamente.

    Pero… Eso no pasa, las cosas tienen que seguir su rumbo eternamente…

    Sin embargo… Podría sentirlo… Algo o alguien había estado tan cerca… Que…

    -¿Qué fue lo que paso?- Pregunta hacia el bosque cercano, en donde nota esas raíces con flores que no corresponde a la especia que son.

    Los ligeros movimientos del bosque, como una suave brisa, dejando caer algunos capullos en las manos del rey.

    -¿Capullos?- Entrecierra sus ojos, intentado pensar que significa esta revelación.

    Claramente el bosque tenía la verdad, quería comunicárselo a como diera lugar al castaño, que quien estuvo a punto de hacer una diferencia en estas dos tierras es su único hijo, el verdadero heredero de su reino, y engendrado de su dulce príncipe de pesadillas.

    Pero eso debía esperar… Igual que cierto peliverde que estuvo unos minutos antes en ese lugar, más de su lado obviamente.

    Interrumpido por alguien más para atender sus obligaciones…

    Guardando rápidamente los capullos en donde lleva aquella pluma, el único recuerdo de su demonio, tendrá oportunidad más tarde de saber que podría significar.

    ---Lado de los demonios (Área de entrenamiento)---

    Hora de reunirse todos los aspirantes, y desde luego los castigados, sin dormir, por sus tonterías de riñas.

    No tendrían descanso obviamente, está la noche.

    Todos viéndose fáltales, aunque uno sonríe como si nada hubiera ocurrido.

    -Te ves demasiado feliz como para no haber dormido- Afrodita le dicta, mirándolo detenidamente.

    -Es que… No se…- No sabía que decirle, solo respondió en automático.

    ¿Cómo no va a estar feliz?

    Si pudo por un breve instante ver a el ángel que ama, se alegró tanto conocerlo, volver a hablar ambos, sin duda va a tratar de exponer su suerte mucho, pero… Intentará volver a repetirlo en unas semanas más…

    Aunque le cueste un castigo, necesita escuchar a su dulce ángel, es una promesa que hicieron ante el tiempo que les destina un acercamiento.

    Además que no podía caber en su felicidad por Shaka, ya que el bosque por fin, le había hecho caso.

    Algo que ilusiona mucho al rubio y a Mu, agradecer que sucediera.

    Ambos están cumpliendo sus deseos.

    ¿Cómo se lo tomaran al saber la verdad?

    -Más te vale seguir entrenando, y no enfrascarte en peleas de nuevo- Haciendo los estiramientos previos es como se mantiene el peli celeste.

    -Pero… Afrodita, ellos iniciaron, insultaron a mi mamá, no se los voy…- Su ceño fruncido, demuestra aun el coraje, pero es detenido de hablar por su amigo.

    -Lo sé, y creme que haría lo mismo si se atrevieran a ofender a mis padres, pero… Ciérrales la boca con tus habilidades, y fuerza- Suspira, mientras estira sus piernas.

    -Claro que si- Sonríe confiado, sus ojitos brillan, pues es algo que desea hacer, y ahora con más motivación y ánimo, no permitirá que nadie se interponga en sus deseos, alcanzara todo lo que se ha propuesto ahora.

    -Muy bien, mantén ese espíritu, pues…- No logra completar su oración, cuando unas palabras bastante vulgares se hacen resonar en sus oídos.

    -Que bonitas piernas y trasero tienes hermoso- El tono grosero y coqueto de un demonio se hace presenté.

    Provocando que los dos más jóvenes se giran y el peli celeste se cubre la retaguardia con sus manos, frunciendo el ceño y sonrojándose del coraje, nadie se atrevía a decirle algo así.

    -¡¡¡¿QUÉ TE OCURRE IDIOTA?!!!- Enfureció, pues esta clase de falta de respeto no lo va a tolera.

    -No te enojes, solo fue un cumplido- Esa sonrisa socarrona, los cabellos desordenados, de una tonalidad morada azulada, creyéndose un galán.

    -Uno bastante feo, si me lo preguntan- Atla, responde algo dudoso, pues de hecho tampoco le pareció agradable.

    -Qué bueno que nadie te pegunto niño-

    -¡¡¡OYE, NO TE VUELVAS A DIRIGIRTE A MÍ CON ESAS PALABRAS VULGARES, MALDITO!!!- Afrodita sí que no le agrada que le estén faltando al respecto de esta forma.

    -Oh vamos, no es como que no nos conozcamos- Intenta cercarse para darle un abrazo coqueto.

    -¡¡¡OJALA JAMÁS TE HUBIERA CONOCIDO ESTÚPIDO!!!- Furico, se aparta, para darse la vuelta y tomar la mano del pelilila –Vámonos que ya inicia el entrenamiento y no hagas caso a este imbécil-

    -Pero… ¿Por qué te enojas tanto?- Aun seguía mofándose, pero es su manera de demostrar sus sentimientos, según él.

    -Death Mask- La voz de otro demonio se hace presente a sus espaldas - ¿Qué estás haciendo aquí?-

    -Solo vine a ver a mi lindo novio-

    Se fija primero a quién se refiere y luego lo mira de forma desaprobatoria –Afrodita no es tu novio, solo lo molestas y creme que eso no es bueno para cortejarlo-

    -¿Qué va a saber tú?- Respondiendo malhumorado.

    -Lo sé, porque lo conozco desde que somos niños- Cruzado de brazos, sonriente bastante confiado el de cabellos castaños claro.

    -Sí, sí, lo que digas Aioria-

    -Vamos, que es hora del entrenamiento– Lo jala del brazo, pues no deberían estar allí, en el área destinado a los más jóvenes aspirantes, ya que ellos se encuentran en el siguiente nivel.

    -Pero... Yo quiero…- Hace su pequeña rabieta, por querer quedarse en esa área.

    -Si te viera su padre, créeme que no la contarías- Ríe, pues en efecto se imagina como actuaria el demonio en cuestión, nadie se mete con Afrodita de esa forma.

    Volviendo a los dos más jóvenes, que aun presenta el peli celeste bastante molestia, por ser burlado por el demonio de cabellos cortos y morados, que se cree muy guapo, pero ni por error este lo vería de esa forma.

    -Vamos Afrodita cálmate…- Con una risita tímida, trata de tranquilizar a su amigo.

    -Es que… Aaaah, ese idiota desde que llego aquí, se la pasa molestándome, es un maldito, idiota… Que ojala que fuera, pero no…- De vueltas alrededor del pelilla, exponiendo su disgustó –Sé que es uno de los mejores de su clase, junto con mi amigo Aioria, pero... Haaaa, quisiera que no se quedara-

    Mu con el nombre de Atla, sí que no sabe que más hacer que reír tímidamente y asentir para darle la razón a su amigo, pues… No tiene mucha experiencia en este tema.

    Pero no duraría mucho esta conversación.

    Regulus llega, como siempre su cara de pocos amigos, mirando fijamente a todos, pero sus ojos se detienen en el pelilila, que ya está en fila como los demás, que tienen que seguir esta regla al verlo llegar y estar preparados.

    No deberá levantar sospechas, solo tratar al pequeño Atla como a todos, aunque…Ya le gustaría reunirlo con su papá, podría hacerlo, llevarlo hasta donde Shion, pero… Las cosas no pueden ser nunca así de simple.

    -¡¡¡MUY BIEN!!! ¡¡¡Espero que los castigados, disfrutaran su noche y que no vuelva a repetir!!!- Desde luego la burla dada hacia quienes infringen las reglas.

    Solo mira la respuesta de estos mencionados, para acto seguido continuar.

    -¡¡¡A PARTIR DE ESTE DÍA, LOS ESTAREMOS EVALUANDO A DIARIO!!! ¡¡¡COMO SABEN ALGUNOS O SI NO, LO DIRÉ!!! ¡¡¡DENTRO DE UN MES, EL PATRIARCA TENDRÁ UN PEQUEÑO VIAJE Y COMO ES COSTUMBRE, DOS DE USTEDES PODRÁN ACOMPAÑARLO COMO PARTE DE SU ENTRENAMIENTO!!!-

    La emoción de todos se hace presente, sería un gran honor tener esa oportunidad, además que si el patriarca les agrada sus habilidades, podrían ser tomados como sus discípulos, bueno se supone que esa era la idea de esto, mas hasta el momento, nunca lo ha hecho, haciendo creer a todos los ya mayores que no son dignos en lo más mínimo.

    -¡¡¡SI, SI, MUCHA EMOCIÓN Y LO QUE QUIERAN!!! ¡¡¡PERO SOLO DOS VAN A IR, Y ESPERO QUE DEMUESTREN DE LO QUE SON CAPACES, ES UNA OPORTUNIDAD ÚNICA!!!- Su mirada vuelve a estar en el pelilila, a quién lo observa asombrado, con las esmeraldas más brillantes y hermosas de los dos mundos -¡¡¡NO LA DESPERDICIEN!!!- El tono cambio, a uno más suave, pero sigue hablando fuerte y claro.
     
  3. Threadmarks: Capitulo 43 (Prueba De Escolta)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Sin más anuncios de por medio, el entrenamiento transcurrió como normalmente es, la parte del combate físico por la mañana, un breve descansó y en la tarde continuar con la parte para para maliciadores, en esta etapa del entrenamiento todos están obligados a llevar ambas áreas como materias.

    Después conforme avancen en el entrenamiento, se irán dividiendo a sus respectivos gustos o habilidades, si llega a ser tan gloriosos sus avances y teniendo una buena capacidad en esto, pueden optar por practicar ambas habilidades, pero si les costara muchos, sin embargo el resultado es la posibilidad de entrar en la jerarquía elite.

    Aquella que esta solo por debajo a del patriarca.

    Durante uno de esos intervalos de descanso, podemos ver a Afrodita y Atla, conversando muy animadamente sobre lo que les parece esta oportunidad.

    El pelilila muy emocionado desde luego, este es sumamente único, no lo puede dejar pasar por nada del mundo, pero… Sus miedos e inseguridades no se dejan de lado nunca.

    -Afrodita… No puedo creerlo… ¿De verdad esta esto pasando?- Sus ojitos verdes brillan tan radiantes, sin creerlo en lo más mínimo.

    -Mmh… Puede que para mí no sea la gran cosa…- Suspira alzando los hombros ligeramente.

    -Pero es un gran honor- Mira atento al peli celeste, esperando la respuesta.

    -No me malinterpretes, es solo que… Yo conozco al patriarca, y la verdad he pasado mi vida entrenando, lo que para ti puede parecer impresionante, para mi es casi algo de todos los días- No es por ser arrogante, es solo que esta oportunidad no es algo que esperará, aun sabiendo que fuera a pasar, pues desde luego conoce las reglas y tradiciones.

    Además no tiende a ser especial, cuando algo pasa todos los días, el hecho de conocer al patriarca y haber sido entrenado por sus padres dos guerreros de elite, cosas así no llegan a impresionarlo.

    Y si, el hecho de que su combate, técnicas de maleficiador estén un poco por encima del promedio de su clase, ayuda a confiarse bastante.

    -Eso debe ser genial- Sonríe atento ante las palabras del otro –El poder conocerlo-

    -Cierto es uno de tus sueños…- Cruza sus brazos –Oye, no es bueno que tu felicidad y metas dependa de querer proteger a alguien… Digo, si es el patriarca, pero… Como te he dicho, él es muy poderoso- Al parecer el peli celeste va por un camino algo dudoso ahora.

    -No es que dependa del patriarca, si no que… Me gustaría mucho demostrar también lo que valgo, y… No solo me miren como un demonio que no tiene alas, o es un doncel…- Suspira ligeramente, mirando hacia el frente –Pero gracias a nuestro actual patriarca, y siendo un doncel, abre más las oportunidad, yo que sepa antes uno de los nuestros debería retirarse al dar a luz y tu papá solo lo hizo por un tiempo y regreso-

    -Si…- Le da bastante gracia este hecho –No podría quedarse en casa por mucho tiempo, siempre deseaba ir a su antiguo trabajo, y en algún punto lo hizo, y estaba tan feliz- Alza los hombros tranquilo.

    -Es a lo que me refiero, es que… Lo admiro demasiado, hizo tantas cosas buenas, y es alguien que abre oportunidades a todos y ¿Quién no lo admiraría?- Sonríe de nuevo con esa característica ilusión en sus ojitos.

    -Atla, pareciera que estuvieras enamorado del patriarca- Dudoso en sus palabras, pero es lo que llega a denotar ahora, pareciéndole curioso esto.

    -¡¡¡¿QUE?!!!- Ahora si lo tomo desprevenido –No, ¿Cómo puedes pensar en algo así? Yo solo respeto y admiro al patriarca, además ya existe alguien en mi corazón y…- Sus mejillas se comenzaron a sonrojar, sonriendo con la mirada baja, y jugando con sus dedos, no podía decir nada en lo absoluto.

    -Así que enamorado…- El tema le pareció interesante -¿Quién es el afortunado en tu corazón?-

    -Afrodita…- Le incomoda tanto ser interrogado, pero sobre todo tener que decir algo sobre su amor, que en este momento seria uno prohibido, solo por la reglas establecidas –Es algo privado-

    -¿Por qué no puedes decírmelo?- Más curioso con cada negativa del pelilila al decirle algo.

    -Es que… Debemos entrenar- Rapdiamente cambia el tema de una forma abrupta, levantándose del suelo, para sonreír e intentar que sus mejillas vuelvan a su tono natural.

    -Si claro, cambia de tema todo lo que quieras- Se levanta de igual forma, para acercare al pelilila y seguir molestándolo –Anda dime quien es el demonio que te robo el corazón-

    -No… No es algo que… Vamos a entrenar por favor…- Ya ni sabe que decir, cubriéndose el rostro por los nervios –Debo… De… Entrenar mucho, si quiero ganar un lugar para escoltar al patriarca…-

    -Ja, ¿Crees que tú, podría ser si quería considerado para ese honor?- Las mal intencionados brabucones, listos para molestar a Atla por no tener alas y sus habilidades están apenas dentro del promedio.

    Aún seguía molesto por lo ocurrido, pero debía estar calmado ahora, no dejar que estos bravucones se metan en su mente para ocasionarle desconfianza.

    -Y ¿Tú te crees digno de si quiera intentarlo?- Afrodita no dejara que se metan con su amigo.

    -No es contigo bonito- Uno de cabellos blanquecinos contesta ante el peli celeste –Es con el incapacitado de alas- Haciendo un ligero puchero de burla al decir lo último, para luego una risa a carcajadas se presente.

    Mas en esta ocasión un suspiro sale de los labios de Atla, recordando las palabras de dos seres que lo aman y apoyan incondicionalmente.

    No hacer caso a estas palabras, que no lo definen en lo más mínimo.

    -No tengo nada que demostrarles a ustedes, hare mi mayor esfuerzo para obtener lo que quiero y no me lo van a impedir- Frunce el ceño, apretando sus puños, denotando una mayor confianza de repente.

    Posiblemente una que obtuvo por haber visto aunque fuera solo un instante alguien muy importante y también… Porque su poder de maleficiador se pudo intensificar en un momento que ni siquiera noto…

    Lo que paso en la barrera con él, aun es un misterio para el pelilila, pero… Puede que se conecte mucho más fácil ahora con lo que lleva dentro.

    -Ja, ja, ja, ¿Oyeron? Atla piensa que podrá escoltar al patriarca-

    -Ay, deberías bajar de tu nube, es obvio que tú no vas a llegar a serlo-

    -Todos estamos de acuerdo que Afrodita ya ocupa un lugar, ja, por influencia de ser hijo de Albafica y Manigoldo, demonios que tienen un alto puesto en el ejército- Sus palabras acidas contra el peli celeste, indicando que gana todo en este mundo por nepotismo.

    -¿Quieres que te demuestre mi gran influencia que tengo?- El reto de Afrodita se hace presente, pero teniendo un as bajo la manga, sabiendo ya las reglas estipuladas, se aplican obvio a él.

    -Quisiera, pero esta noche si me gustaría dormir, en otra ocasión tal vez- Su sonrisa forzada, pues en efecto no ha dormido y luce bastante cansado, pero no tanto para andar de estúpido.

    -Entonces les sugiero que se vayan, hagan algo de provecho, como… Intentar de verdad ganarse un lugar por sus propios medios y no solo querer bajar el autoestima de otros, para que así, alguno de ustedes tengan una mínima oportunidad de sentirse superiores- Una sonrisita se dibuja en su rostro, demostrando un poco de su personalidad traviesa que tiene –Así que trio de idiotas, lárguense a sus barracas o a entrenar y dejen de estar fastidiando a los demás, si no quieren que les lance un maleficio, en donde sus ojos sangren, y sientan como sus vidas se les va en un solo segundo- Esta vez sí se enojó mucho y no está dispuesto a perdonar nada.

    Siempre luce tan tranquilo, serio, indiferente y a veces algo presumido con su habilidades, pero se le permite, después de todo se lo merece.

    Pero en esta ocasión, sí que no está de buen humor, todo comenzó con el hecho de que alguien del segundo año le digiera halagos insulsos y vulgares y culmina con las falsedades de estos imbéciles de su persona, además que nadie se mete con sus amigos.

    Se podía sentir que Afrodita no está para nada bromeando, y conociendo el castigo que les depara, no sería algo tan justo tener que desvelarse dos días seguidos, si según son las víctimas, aunque se lo merecen.

    -Bien, tranquilo, ya nos vamos…- Haciendo una mueca de molestia.

    -Atla, ¿Acaso necesitas que tu amiguito te defienda?- Unas últimas burlas.

    -De seguro siente lastima por ti, claro has de llorar cada noche por tu mami- Cada comentario para provocarlo –Pero un idiota dominio sin alas debe ser una vergüenza, que deseo deshacerse de ti-

    -¡¡¡MALDITOS!!!- De nuevo el único tema que lo puede hacer reaccionar mal, deseando irse a los golpes, su personalidad tranquila es dejada de lado, si se meten con los que quiere.

    Pero Afrodita de inmediato lo detiene, tomándolo de los brazos con rapidez.

    -No les hagas caso, eso es lo que quieren- Le habla serio.

    -Pero…- Se quiere defender, no puede dejar que esto sigua.

    -Si quieres callarles las boca de verdad, a partir de hoy vamos a entrenar mucho más duro- La mirada del peli celeste se afila, con una ligera sonrisa.

    -Afrodita… Gracias, pero yo me encargare de esto- El ceño fruncido no se aleja de su rostro.

    -Atla, tus habilidades físicas, no son las mejores debemos admitirlo- Es cruelmente sincero –Pero tus habilidades como maleficiador son bastante buenas de eso no tengo duda, lo malo, es que para ubicarte se toma en cuenta todos tus puntos, sin embargo para esa prueba final, solo necesitas ser bueno en un área y el otro escogido en la contraria-

    No sabía que decir, si enojarse contra su único amigo en ese lugar, o bueno la segunda opción aun no le llega a la mente.

    -Había pensado en ser el escogido para el área de maleficiador, pero… Demo mostrarles algunas lecciones a unos idiotas, así que me iré a lado físico, lo que te deja el camino libre para superarte a ti mismo en estas semanas en formarte como un maleficiador- Habla firme en esta cuestión.

    -No necesito que te hagas a un lado para yo lograr mis deseos, los alcanzare por mis propios medios- Ahora se siente ofendido de que siquiera su amigo dude de él.

    -No me hago a un lado por ti, solo que… Debo recordarles a esos imbéciles quien soy, además… La prueba se hace mediante competencias- Alza la vista triunfante –Los peleadores, se enfrentaran en rondas dependiendo de la cantidad que exista, hasta que solo quede uno- Sonríe gustoso –Esos tres van a ir a esa área, allí les demostrare que mi lugar lo ganaré por mis propios medios, y tú eres un buen maleficiador, solo necesitas más confianza en ti- Se lo dice bastante serio, no quería que pensara que era un favor por ser amigos.

    No sería capaz de insultar al pelilla de esa forma, pero sí de animarlo a que tome esto, ya que si se va al área física, seria completamente tonto, no es por ser cruel, pero debe mejorar mucho este ámbito, uno que no tiene el tiempo para hacerlo.

    Pero si mejora en donde tiene mejores resultados, sin duda lograra lo que desea.

    -¿Cómo puedo lograr tener mayor confianza?- Entiende ahora el juego, ambos necesitan demostrar su valía, aun en contra de lo que otros digan, pueden ayudarse mutuamente, para formular un plan, destrozando a esos imbéciles y de paso lograr algo que creen que es imposible por sus alas.

    Aunque obviamente no abandonará su deseo de formase en ambas áreas.

    -Te puedo enseñar, en eso tengo mucha practica- Una faceta algo más narcisista y frívola del peli celeste, pero… Puede hacerla, no tiene nada de malo demostrar lo que vales y presumir de ello, no es malo, solo si con ello deseas hacer daño a otros que no se lo merecen.

    Sin más el peli celeste extiende su mano, como si fuera un contrato verbal, que están por sellar al momento de darse un apretón, si es que acepta.

    Atlas no dudo en lo más mínimo, sonríe y suspira, pero es su mejor opción, así ambos amigos irían y conocerá al patriarca, uno de sus sueños, que lo acercaría a el primer cometido, volverse parte de la guardia de elite, y protegerlo.

    Asiente para estrechar esa mano amiga, que de ahora en más se volverán mucho más unidos.

    -Confiemos mutuamente entonces- Sonriente, y algo tímido de nueva cuenta, sin duda su temperamento se relaja bastante.

    Y acto seguido, ambos pequeño demonios, comenzaron a practicar.

    Afrodita mejorando sus aspectos que creía que son débiles, cuando son solo algunos donde baja la guardia por unos segundos, no quería dejar nada a la suerte, si no… Concentrándose en lo que un luchador debe ser.

    Sin duda las enseñanzas de Manigoldo son las mejores, en esto… Has llorar a tus rivales, para que muerdan el polvo de donde pises, y si puedes darles un golpe de gracia para que nunca olviden que jamás se deben meter contigo.

    Sí que el demonio peli azul, le ha enseñado como ser cruel a su hijo, no importa si es un doncel, debe defenderse de los desgraciados atrevidos.

    De igual forma, haciendo memoria y uso de las técnicas que su papá le ha enseñado desde que era un infante, para mejorar sus maldiciones, es como guiar al pequeño Atla en todo.

    Dándose cuenta que el nivel que tiene es bastante impresionante para alguien que no tuvo una base formal, de solo imaginar que estas instrucciones, lo ayuden a mejorar aunque sea un poco, podría darle ventaja, al menos hasta que se enfrente a los últimos dos contrincantes.

    Pero lo más impresionante de todo es que… Cada cosa que le enseña Afrodita al pelilila, este lo logra captar bastante rápido, sus habilidades están mejorando.

    Algo bastante impresionante, haciendo recordar no solo al patriarca, si no… A una vieja leyenda de los demonios, que en si… Sus técnicas melificadoras, solo han podido ser usadas por el actual patriarca y una perfeccionada por Regulus, pero solo tomando como base el principio de esta, dándole su toque durante el trascurso de mejoramiento.

    Esto perturbando mucho al peli celeste, que durante una noche, cuando Atla termino rendido del entrenamiento, y se quedó dormido.

    Afrodita aprovecho mucho, para ir de incognito a la biblioteca, en donde su papá esta, para hacerle un cuestionamiento de media noche.

    -Afrodita, ¿Qué haces aquí?- Impresionado porque su hijo rompa las reglas a tan poco tiempo de la prueba para acompañar al patriarca.

    -Papá, necesito consultarte algo- Su semblante algo preocupado, pero curioso.

    -¿Qué necesitas?- Ver ese rostro así de su pequeño, lo hace tomarle las manos con suavidad y sonreírle para que confié.

    -¿Recuerdas el libro donde hala sobre el legendario Avenir? Necesito que me lo prestes- Habla rápidamente, apenas si teniendo tiempo, antes de ser descubierto y recibir un castigó.

    -¿Para qué lo necesitas mi niño?- Curioso por esto tan repentino.

    -Es que… Veras…- Sonríe tímidamente -¿Ubicas a mi compañero de barracas, Atla?-

    -Si… Claro que si- Algo nervioso, por lo que ya tiene conocimiento.

    -Bien, hemos estado entrenando bastante, quiere enfocarse en al área de maleficiador, para ganarse su puesto, pero… Al momento de ayudarle, aprende las maldiciones muy rápido, y su técnica que antes no tenía una sólida, que parecía inventada es muy similar a la del legendario Avenir por lo que pude recordar y sin mencionar que también al patriarca Shion- La carita del peli celeste se queda atenta ante la posible respuesta de su papá.

    Albafica no sabía cómo podría disimular esta tensión repentina.

    Obviamente decirle la verdad a su pequeño no es ninguna buena idea, mientras menos involucrados en esto, es lo mejor, así no podrían la vida de su hijo en riesgo, pero… Esto causa ahora una incógnita muy grande en sus mentes.

    Desde hace mucho se había dado cuenta del parecido en las técnicas de melificador que Shion compartió con el legendario Avenir, un demonio que hizo grandes cosas en las guerras, demostrando tener habilidades superiores, que parecían no ser de este mundo.

    ¿Acaso esto podría conllevar otro secreto que encierra ahora a su buen amigo?

    Pero ahora no era el momento, es mejor responder para no crear sospechas a su primogénito.

    -Puede que solo sea una coincidencia mi niño- Mira atento al menor con una sonrisa bastante maternal.

    -Puede ser, pero… También es interesante que tanto Atla, como el patriarca Shion tengan esos puntitos que según son sus cejas, es algo curioso ¿No?- Es muy inteligente, puede que esto le traiga una idea, que podría sonar descabellada, pero… No la piensa compartir por ahora.

    -Aquí no hay muchos así, pero en algunas áreas de nuestros territorios, algunos demonios poseen tikas, no es algo fácil de encontrar, pero imposible- Saca esa información de golpe, solo queriendo desviar la atención del pequeño demonio con un gran parecido a él.

    -Bien, pero… ¿Me puedes prestar el libro?- Sus ojitos celestes analizan a su papá con total calma, podía verlo, algo está ocultando sin duda.

    -Claro que sí, te lo daré después, no lo tengo a la mano ahora ¿Esta bien?-

    -Si, como sea… Creo que ahora estaré más ocupado con la prueba tan cerca- Sonríe orgullos con los brazos cruzados –Soy el favorito a vencer- Se señala a si mismo con el pulgar.

    -Ese es mi hijo- Sonriente muy orgulloso, sabiendo las habilidades maleficadoras y de pelea que su pequeño ha aprendido toda la vida, no puede dejar de darse cuenta que Afrodita es una combinación perfecta de él y Manigoldo.

    Un abrazo entre ambos, para rápidamente despedirse y que el menor regrese sin ser detectado, algo que puede hacer fácilmente, conoce el área y no es una dificultad.

    Mas el peli celeste suspira, dejando en claro que su malestar se vuelve más grande con cada instante y a la vez, sus ganas de que ese amigo suyo recupere lo que es suyo.

    De solo pensar… El nunca poder abrazar a su pequeño de nuevo, que no pudiera verlo crecer, que estuviera en su lugar, es simplemente devastador y cruel.

    Quiere darle un feliz por siempre, ayudarle a que lo encuentre y el día llegara muy pronto de eso nadie tiene duda.

    ---Día de la prueba---

    Pasaron los días obviamente, el tan esperado evento llega.

    Con los tres jueces en cuestión y un cuarto fungiendo como el árbitro en sí.

    El que lleva el control y es ni más ni menos que el demonio encargado de la seguridad tanto interna como externa, y salvaguardando la patriarca.

    Manigoldo hace su presencia, demostrando que solo al estar allí, puede intimidar a cualquiera, es alguien que no se toma a la ligera.

    La competencia da inicio, las rondas se llevan a cabo primero con los del combate.

    Se forman ocho grupos, dando un total de dieciséis participantes.

    Cada pareja compitiendo entre sí, dando lo mejor para así pasar a la siguiente ronda.

    Ocho eliminados, entre ellos unos de los brabucones que fastidian al pequeño Atla, cortesía de Afrodita, haciendo sentir orgulloso y divisando a los otros dos, de los cuales no tendría compasión.

    Ahora cuatro grupos más se forman… Siendo sorteado quién sería el contrincante a vencer.

    Nadie queriendo estar contra Afrodita, por que demostró que su apariencia no es lo único asombros de su ser.

    De nuevo cuatro eliminados, y quedando esa cantidad de vencedores.

    En esta ocasión Afrodita venció a uno ajeno a ese trio de idiotas, pero no por ello significa que no podría vengarse.

    Dos grupos finales…

    En solo un abrir y cerrar de ojos, el peli celeste demostró mayor fuerza y resistencia de la que imaginaban, el segundo vencido de ese grupo.

    Retando con la mirada al último que queda, para hacerlo morder el polvo.

    Nadie podría creer que de verdad fuera tan perfecto ese demonio, un magnifico maleficiador y ahora un extraordinario luchador.

    Sus padres orgullosos aunque no puedan demostrarlo del todo, sin duda… A solas les dirán todos los halagos posibles y algo más.

    El último encuentro.

    Entre Afrodita y ese otro demonio de cabellos blancos, arrogante como el mismo.

    Jactándose aun así de que no lograría nada hacer el peli celeste en su contra, pero hubiera ido mejor para él quedarse callado.

    El encuentro comenzó, creía tener la ventaja, pero… No fue así, desde un inicio Afrodita dominó el combate.

    El resultado final, es… Afrodita pasando a formar parte del grupo de escoltar y el otro a la enfermería, se pasó un poco, pero no tanto para que los jueces le dieran una represaría o sanción.

    Pudo controlarse y llevarse la victoria.

    Por su parte el cumplió su cometido, ahora todo queda en manos de Atla.

    Se dieron unos veinte minutos entre áreas.

    Cada uno a aprovecho para hacer lo que gustara, salvo que están para seguir en la competencia y no pueden distraerse.

    Un esperar muy duro, sobre todo para el pelilila, que podía escuchar a los demás compañeros, preguntándose si podría hacer algo mejor de lo que demuestra.

    Sus inseguridades volviendo, pero recordando las palabras de todos los que le han brindado apoyo, su madre, su querido ángel, su amigo, todos le dan la fuerza necesaria.

    Recuerda allí las palabras del peli celeste.

    “-Debes entrar a una burbuja, si escuchas las palabras de los demás, te sentirás inseguro y te desconcentraras, si vez a los demás preocupados o dudosos, te confiaras y podrías cometer errores, no te fijes en nadie más que no seas tú-“

    Debía seguir las palabras al pie de las letras.

    Comienza las competencias… Doce jóvenes demonios compitiendo.

    Formados seis grupos.

    Nadie espera nada de Atla, pero les cayó la boca desde la primera ronda.

    Saliendo ganador, inmovilizando a su oponente, solo maleficios defensivos, nada del otro mundo, pero… Suficientes.

    Aquellos que conocen su verdadero origen, sintiéndose aliviados un poco, tiene la oportunidad, aunque Regulus estaba dudoso y Albafica igual, pero no se puede desconfiar del todo.

    Segunda ronda, tres parejas, ahora están a la semifinal… Tres saldrían ganadores, y de allí se enfrascaran en una batalla los vencedores es lo más seguro.

    Sorprende, Atla sigue en pie, en la final ahora.

    Está demostrando toda su fuerza como maleficiador, solo un poco más y todo podría salir bien.

    Pero aquí, no podría solo defender e inmovilizar a sus oponentes, debería acabarlos con algún ataque formidable o llegar a tener un as bajo la manga de una defensiva muy poderosa, cosa que se duda mucho, incluso para él.

    El último enfrentamiento, los ojos de todos puestos en los tres demonios rivales.

    Nuestro pelilila no puede dudar más, es hora del último esfuerzo, ganarse la oportunidad de conocer a quien admira tanto, ponerse a sus servicios de una vez… Ni siquiera espera volverse su discípulo, nada de eso, solo conocerlo y decirle cuanto significa para él, y prometerle que algún día él lo protegerá de cualquier cosa.

    Comienza, dos a atacar por partes iguales entre sí, y obvio sin dejar fuera de esto a Atla, el cual solo atina a defenderse, pero si sigue haciendo esto, seria descalificador de por medio, algo más que solo defender, deberá ser necesario.

    Sin embargo, muy pronto se dará cuenta que sus habilidades van más allá de su comprensión, solo por la sangre que corre por sus venas y al sentirse desesperado.

    Todos quedan sorprendidos, incluso incrédulos de lo que han visto.

    La impresión es demasiado, no pensaría que fuera capaz de hacer algo así.

    ---Rio divisor---

    -¡¡¡SHAKA!!! ¡¡¡LO LOGRE!!!-
     
  4. Threadmarks: Capitulo 44 (Corazonadas)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Su carita de ilusión, esa sonrisa que claro desearía dedicársela de frente al rubio ángel que solo conoció de frente unos instantes, pero ese evento sigue en su mente.

    -Me alegro por ti- Su voz suena más tranquila de lo normal, un suspiro saliendo de sus labios, imaginar la emoción en ese rostro que no deja de recordar en sus pensamientos.

    -¡¡¡SI!!!- Quería seguir con ese mismo tono de habla, pero… Es muy malo seguir haciéndolo, al final de cuentas, porque de nuevo debió meterse en algún problema para reunirse con Shaka, cosa que le pudo haber costado el ser escolta, pero con este castigo y que sea el último en los próximos meses, si no, esa oportunidad se verá afectada.

    -Felicidades Mu, todo lo que te estas proponiendo lo cumples sin falta- Alaba la capacidad que posee el pelilila demonio.

    Modulando su voz, para no dejar que su emoción que posee en su cuerpo le gane y siga gritando.

    -Es que… Nunca creí que lograría hacerlo- Comienza a narrar como logro triunfar ante los demás, que incluso no se lo creyó –Logre hacer la colisión de estrellas… O ¿Cómo lo llamo Afrodita?- Intenta recordar el nombre correcto de lo que le dio la victoria –Revolución de polvo estelar, si… Eso…- No puede para de hablar con emoción de lo que logro obtener y se aprecia en sus palabras –Me dijo que esa técnica la llego usar el patriarca algunas veces… Shaka… Logre hacer algo que solo el patriarca pudo… ¿Yo? Es que no me lo puedo creer-

    Podría repetírselo mil veces, pero aun así su mente no alcanza a entenderlo.

    ¿Qué tenía de especial para hacer algo así?

    Y además, que en las prácticas intentaba tener técnicas propias, pero solo logrando hacer defensivas, el único ataque que pudo proyectar, fue cuando lo vio extremadamente necesario.

    Su miedo de perder esa oportunidad de poder conocer a quién admira tanto, no lo podía permitir, así que todo su poder debía estar en ese solo ataque y que lograrla vencer a sus dos oponentes.

    Aún recuerda esas caras de sorpresa, la mirada de los allí presentes incrédulos a lo que acaba de hacer.

    Como sus propios compañeros no daban crédito a lo que veían, incluso él mismo dudando si fue su energía vital quién le dio esa oportunidad.

    Que pudo lograrlo.

    Solo reaccionando cuando alguien tomo su muñeca, alcanzo su brazo, proclamándolo ganador indiscutible, para ser el escolta del patriarca por el lado de un maleficiador.

    Que si bien, se le nota una mejora bastante apreciable, tiene un largo camino por recorrer.

    Atla aún está por debajo de muchos, pero… Al menos está demostrando que su poder va más allá de este límite por falta de bases.

    Ahora puede ir creciendo de manera inmensurable.

    -Mu, tu eres especial... Para mí lo eres, y que lograras hacer algo de esa magnitud demuestra que sin importar la ausencia de alas, tienes la capacidad de lograr cualquier cosa- Las palabras sinceras del rubio ángel, sonriente porque su amado demonio cumple una meta que siempre le ha dicho.

    No niega que el hecho de que ahora este en un peligro, le aterra completamente…

    Había pensado en protegerlo de por vida, pero es imposible con la barrera, y sin encontrar al heredero del lado de los demonios.

    No se pueden dar por vencidos, su vida apenas inicia, así que el tiempo aun esta de su lado.

    Esas palabras dichas por el ángel, llegan al corazón del pequeño demonio, que sus mejillas rojizas se presentan y las manos tiemblan, pero su sonrisa se mantiene.

    Es especial para el ángel que es sumamente importante…

    Su vida desde que está en los territorios del ejército de los demonios solo ha ido mejorando, puede que muchas cosas aun le falten.

    Desea tanto ver a su madre de vuelta, contarle también estas cosas, pero está sumamente lejos y debe aguantar por verla y abrazarla.

    El hecho de conocer al patriarca, quien le inspiró a seguir adelanté sin importar su condición, ese hecho es algo que nadie le impedirá ahora.

    Saber que Shaka lo quiere… De verdad, y que la barrera se puede derribar, tantas cosas en tan poco tiempo reconoce… Solo falta ir cerrando los ciclos necesarios y encontrar ese demonio que tanto mencionan.

    -Gracias Shaka, tu… Eres sumamente importante para mí- Vuelve a poner su mano delante, deseando en su interior que vuelva a ocurrir ese milagro anterior… Pero un suspiro sale de sus labios, acompañado de una sonrisa inocente –Por eso, he estado investigando Shaka, hasta el momento Afrodita me ha dicho que de parte del antiguo patriarca, más específicamente de su hermano Sage, no existen registros de que tuviera un hijo, pero…- Calla un instante, entrecerrando sus ojos un instante.

    -¿Qué paso?- Le cuestiona rápidamente, por el silencio cortó que se instala en medio de ambos.

    -Según lo que se sabe, Avenir un demonio legendario fue muy cercano a ambos hermanos, de hecho se dice que primero el patriarca Hakurei parecía interesado en él, pero… De buenas a primeras Sage comenzó a pasar más tiempo con él…- Suspira, cruzado de brazos –Es algo triste de mencionar, pero… Avenir y Sage fueron encontrados asesinados en las ruinas de una torre, fue en una guerra pasada de entre los ángeles y demonios… Por eso no se cree que tuvieran descendencia…-

    -¿No existe posibilidad alguna de que sucediera?- El tono del ángel se vuelve algo sombrío, eso significa que no tendrían posibilidad… Y no pude si quiera darle cabida a esos pensamientos intrusos, que lo alarman.

    -Eso es solo hasta los conocimientos de Afrodita, pero… Me dijo que si necesito saber más, él me conseguirá un libro donde narra por completo más a detalle la vida del demonio legendario, pero que no lo prestan a cualquiera-

    -Veo que ese tal Afrodita es muy amable contigo- Los celos se proyectan, pero intenta estar tranquilo, después de todo, ambos demonios son donceles que no parece haber interés de parte de ninguno a lo que escucha.

    -Claro que sí, te he dicho que es mi amigo y te he platicado de él mucho, además… Él pobre sufre un acoso constante de parte de otro demonio un año mayor, que es muy mesto- Niega con la cabeza rápidamente, disgustado por que varias veces ese otro demonio ha ofendido a su amigo.

    -Has dicho que puede hacer, maldiciones para succionarles la vida misma, podría usar ese ataque contra ese idiota- Dando sus ideas y conocimientos más prudentes el mundo.

    -Si Afrodita hiciera algo así, seria severamente prendido, con algo más que un castigo nocturno de vela, la expulsión seria lo que le depara- Habla seriamente, preocupado por que algún día el peli celeste reaccioné así –Pero lo sabe bien, sus padres le dan el concejo de que no haga caso a esas palabras malintencionadas-

    -Tu tampoco haga caso a los comentarios de otros que están por debajo de ti- Aun recuerda la última vez que alguien ofendió a su demonio y solo está guardando esas palabras, para cuando tenga oportunidad, obviamente no iniciaría una guerra, pero si tomara venganza y dejara en claro que si alguien se mete con Mu, los hará pagar.

    -Desde que gane… Ellos prefieren mejor ignorarme, al parecer odiaron que lograra estar en la escolta del patriarca- Un suspiro vuelve a salir, con la sonrisa y emoción de vuelta –Es que… En un día más, voy a estar a centímetros del patriarca todo el tiempo, yo… No sabré como actuar al estar a su lado...- Ahora reacciona a preocuparse por que hacer -¿Qué le diré? ¿Podré hablar con él? ¿Y si por los nervios se me cae la armadura que usare? Bueno… Se supone que debo usar una, solo será prestada, pero lo usan demonios mayores, aunque… Se ajusta a tu cuerpo… O… Si de la emoción grito y cree que es una falta de respeto y… Lo ofendo, y me odiara por eso, seré expulsado y jamás…- Los nervios ya lo invadieron por completo y solo atina apenar al máximo posible con tantas posibilidades que lo aterran.

    -Mu, Mu, Mu, cálmate… Por favor- Llama al pelila, su adorable demonio inocente, esta sobre pensando y exagerando demasiado las cosas –No creo que te llegue a odiar, y no harás tales cosas, solo respira profundamente, recuerda que el patriarca es alguien que no te juzgará de esa forma, tal vez está acostumbrado ¿No?- Se le es difícil decir algo más para hacer sentir mejor a alguien, pero con Mu lo intenta sin importar nada.

    -Tienes razón… No seré la gran cosa para él… Pero, quiero demostrarle que estoy dispuesto a protegerlo, con mi vida si es…-

    -Para de decir eso por favor…- Ya no soporta más escuchar que su demonio está dispuesto a morir por el patriarca, le duele de solo escucharlo –Yo… No soportaría si algo así te pasara…-

    -Shaka, conoces mis deseos… Admiro mucho al patriarca, deseo serle útil de cualquier forma posible- Sorprendido un poco, por tener que explicar ese hecho que él otro conoce de ante mano, pues toda la vida se lo ha dicho.

    -Puedes servirle, pero… No quiero que mueras… Mu si a ti te pasara algo… Yo… No sabría qué hacer, te necesito en mi vida… Por favor no mueras, no lo hagas, necesito conocerte y abrazarte, decirte de frente lo que siento…-Es difícil para él expresarse de esta manera, pero no va a callar su dolor por tener la posibilidad de perder a Mu.

    -No puedo prometerte que renuncie a lo que deseo hacer, pero… Si a que esperare a conocerte para entregarme de lleno a mi sueño- Sus lágrimas brotan sin siquiera impedirlo, pero… Es más consiente con cada paso que da, el hecho de amar a un ángel es difícil, no por la barrera o la diferencia de especié, si no el simple evento de estar enamorado de alguien, y combinar ello con sus ideales, es peligroso…

    La posibilidad de estar juntos para siempre… No es imposible, mas sin la guerra, pero… Estará en peligro constante.

    Puede morir… Y eso no se puede evitar…

    Mas ahora es muy pronto para decirse algo así… Es mejor que calmen su dolor, actualmente nada les está obligando a morir…

    -Mu, cuando te conozca, no creo ser capaz de alejarme de ti, así que… Piensa en ello… Quiero estar a tu lado- Confesara siempre lo que siente, es sinceró, lo más posible ante sus emociones inocentes.

    -Shaka…- Su corazón late a mil por hora, está feliz y triste a la vez… Pero no quiere arruinar el momento, aunque una parte de él le dicta que nada le impide ser feliz con el ángel cuando la barrera caiga, otra parte le dice que deberá seguir su deseo a como dé lugar –Te quiero-

    Son las palabras que salen, de sus temblorosos labios.

    -Te quiero mucho Mu…- También algunas lágrimas salen de sus zafiros, pues ahora saben que se encuentran en una encrucijada, que algún día debían entender.

    Un deseo tan anhelado que es proteger a alguien con su vida, puede ser algo que les impide permanecer juntos por siempre… Aun mayor que la barrera, son los sueños…

    Aun son jóvenes para saber si lo logren o no.

    Pasan la noche hablando de otros temas, intentado estar tranquilos, pero sus corazones lloran lágrimas de sangre…

    Pensar que al final de todo no puedan estar juntos, su amor deberá ser más fuerte que cualquier cosa, pero… Si la muerte alcanza a uno, sabrán que estarán devastados…

    Antes del amanecer, Mu le promete que en esa misión, intentará recabar más información, tal vez si es valiente hablar con el patriarca Shion y preguntarle sobre ese tema, aunque con cierto modo de ser cuestionado por ese atrevimiento.

    No puede desistir de esta oportunidad que tiene para su mayor sueño y el deseo de ver al rubio amor suyo.

    Por su parte Shaka, seguirá volviéndose más fuerte, para cuando llegué el momento, nada de su lado pueda herirlo, proteger a Mu, aun en contra de lo que diga el pelilila.

    Para el ángel, si su demonio amado llegara a faltarle, no lo podría soportar…

    ---Día de la misión---

    Mu había estado muy nervios, el tiempo antes de llegar ese día, fue como una pequeña tortura agarbadle, solo pensando en ¿Que debía hacer?, ¿Cómo comportarse?, ¿Si estaba bien?, ¿Es apto al final de cuentas?

    Y teniendo los pensamientos que su ángel le ha dejado…

    Prometiéndole que no morirá, no al menos antes de conocerlo…

    Es lo único que pude jurarle, después… Con la barrera abajo, las cosas pueden ser diferentes, más… Mu no podría ser capaz de asesinar… No a uno de los suyos y mucho menos a un ángel.

    Esa idea… Le aterra… No sabe a ciencia cierta por qué, pero… Así siente que en el fondo de su corazón.

    Pero no permitirá que nadie toque al patriarca tampoco, está en medio de una cuestión muy difícil que ahora no es tiempo de atender.

    Esto es lo que cada vez deberá preguntarse al seguir alcanzado sus sueños.

    Sin embargo ahora debe estar sumamente atento, pues… Esta junto a Afrodita, recibiendo los ropajes que portaran para la escolta, además de un casco que bien puede ocultar parte de su identidad, pero que no estorbara en un combate.

    Al usarlos, podían ver que sin duda se ajustan a sus cuerpos más pequeños, que los antecesores.

    -Esta es la armadura que uso mi papá en su juventud- Afrodita orgulloso de este hecho, después de todo era más pequeño, cuando fue la última vez que lo vio portarla y guardarla, pues ahora sus responsabilidades del peli celeste son otras.

    -La que estoy usando… Yo…- Su voz tiembla, sintiendo que sus piernas se vuelve gelatina –Uso la que…-

    -La que el patriarca uso en su juventud, si- Le sujeta los hombros para evitar que se caiga –Ahora ¿Podrías calmarte? Estas casi a nada de conocerlo y aun no puedes controlarte-

    -Es que… Yo… ¿Por qué estoy usando su armadura? Es un gran honor… Yo…- Tiembla de emoción, y miedo de ser tan descuidado de provocarle algún daño a esas ropas.

    -Atla- Lo llama con un tono serio y severo a la vez –Contrólate, tenemos que ir ya, ponte el casco, que no querrás hacer esperar al patriarca o ¿Si?- Una sonrisa se dibuja en el rostro del peli celeste ondulado, cuando suelta al pelilila y se gira para ir a la puerta.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡CLARO QUE NO!!!- Acto seguido, se coloca el casco y se calma como su ángel amado le ha indicado.

    Así ambos jóvenes escoltas, están a nada de formar parte de esta formación.

    Siendo indicados por Manigoldo la posición que tomaran en esta misión.

    Uno a cada lado del palanquín, que llevara al pontífice, Atla estando en el lado de la puerta, donde tiene que estar atento en ayudar al patriarca en cualquier deseo, y mantenerlo seguro pues es donde podrían atacar como punto débil del transporté.

    Solo algunos segundos bastan, para tener la presencian del patriarca, desde luego los demás soldados hacen una reverencia ante él.

    Este asiente tranquilo, con esa túnica negra, su mirada al frente, pero reflejando la tristeza que no ha podido evitar.

    Pero algo siente en su interior, una corazonada, sentimiento, le indicaba algo importante.

    No comprende del todo porque esto ocurre, por dentro demostrando una gran ansiedad, como si fuera a reencontrarse con alguien….

    Es… Sumamente extrañó, pero emocionante, las lágrimas estuvieron a punto de manifestarse poco antes de llegar a ese punto, pero se contuvo, no piensa hacerlo delante de los demás.

    Sabe perfectamente que debe ir al palanquín, para iniciar esa misión en donde sabe que pasaran por territorio de rebeldes, pero debía hacerlo para encontrarse con un líder de una ciudad importante, y ayudarlo a resolver algunos asuntos.

    Sea como sea Shion, también ha pensado en esto, tiene el deseo inminente de proteger a los suyos también, su escudo es muy poderoso, posiblemente nada, ni nadie hasta el momento sea capaz de atravesarlo, al menos que tenga una ayuda extra.

    Sin más, los pasos llegan hasta la puertecilla del palanquín, siendo recibido por uno de los pequeños escoltas que sabe de antemano que lo acompañaran, para “Protegerlo” aunque desde luego el patriarca, no permitirá que mueran, pero si mostrarles lo difícil que es esa vida que han escogido.

    Atla, no cabe en su emoción, respirando sumamente apresurado, estar delante de su héroe, la figura de mayor admiración que tiene con respecto a volverse soldado.

    No quiere evidenciarse que esta emocionado, intenta por todos los medios controlar su respiración, baja la mirada y con la reverencia que es necesaria mantener, para no romper el protocoló.

    Uno que de seguro el peliverde desearía poder cambiar.

    Por un instante, Shion al ver su antigua armadura siendo portada por alguien más le trae nostalgia, recuerdos de un tiempo más fácil y su primer y único amor.

    Algo temeroso, prefiere ignorar esta terrible corazonada, tantas veces ha caído ante ella… Pensando que esto significa que su hijo está cerca, pero debe ser honesto consigo mismo, su pequeño no podría estar tan cerca.

    Mas su vista sigue fija en aquel que no le da la cara, pues se mantiene agachado, respetando la autoridad del peliverde.

    Quería ver su rostro, pero si hacia esto, colmillo rojo podría enterase, y de solo pensar en una consecuencia terrible por ese acto, le carcome el corazón.

    Tragándose su curiosidad y nervios, sube al palanquín.

    Para que acto seguido Atla, con cuidado cierra la puertecilla… Incapaz de ver al peliverde.

    Es uno de sus sueños hecho realidad, solo lo podría mejorar, si tuviera la oportunidad de hablarle, o lograr verlo a la cara sin tener que morir por sus nervios y alegría.

    Y así, con esto… Es como esa misión comienza…

    Donde sin duda… Una oportunidad de saber la verdad se encuentra…

    Pero… Lamentablemente, la identidad de Atla, o mejor dicho Mu, podría verse involucrada por colmillo rojo.
     
  5. Threadmarks: Capitulo 45 (Revelando La Fuerza)
     
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    Mientras esta misión se completa, en donde varios soldados escoltan al patriarca y de igual forma los dos aspirantes que se ganaron su puesto.

    Algo más está ocurriendo en las profundidades de los territorios de los demonios.

    Entre la oscuridad que los caminos desiertos pueden dar, colmillo rojo esconde su presencia.

    Desde las sombras atacar es su misión, y más con las antiguas reglas que el patriarca les dicto.

    Serán fieles a él, pues son de entre los demonios, aquellos experimentos de un rencor mayor contra los Ángeles.

    Fieles al patriarca anterior y si el actual hubiera seguido las reglas.

    De jamás haberse enamorado y engendrado un bastardo de ambas especies, lo obedecerían sin rechistar.

    Sin embargo ante sus ojos, Shion es un traidor, que solo continua en su posición por mero capricho del antiguo, y lo conserva al momento de no intentar encontrar a ese monstruo como ellos le han llamado.

    Pero ahora… Están desesperados, pues el hibrido ese… No está en donde debería, pareciera que estuviera perdido por un momento.

    Ya que están dispuesto a encontrarlo y con esto, darle fin de una vez a esa vergüenza en la historia, esa mancha que su simple vida constituye.

    El líder actual, lo había pensado en cuando el patriarca murió, pero… No se atrevían a cometer tal acto, al menos que huyera, o Shion se atreviera a intentar encontrarlo.

    Ahora que ya no estaba bajo la mirada del demonio femenino Yuzuriha, las cosas no terminaran bien por nada el mundo, de eso se encargaran.

    Su plan evidente, encontrar a Mu y acabarlo, sin que nadie más lo sepa, seguir controlando al patriarca y al final de sus días… Revelarle que ese pequeño del cual intento proteger, dejo de existir hace mucho tiempo.

    No sería difícil… Se imaginan donde se puede encontrar.

    Y moverán aquellos que se encuentran aun custodiando el recinto del ejército.

    Deberán encontrarlo rápidamente.

    Con las características que se han dado, todos aquellos integrantes del colmillo rojo, están buscando desesperados al hibrido que debe tener su muerte de una vez por todas.

    No permitirán que sea motivo de una unión.

    El corazón de todos estos demonios está lleno de odio y resentimiento, aquellos que alguna vez se utilizaron como método de tortura para los ángeles que capturaban.

    Servidores más fieles del patriarca en turno, o bueno eso fue antes.

    Ahora solo con una misión y al terminarla… Bueno, no se sabe que camino se tomen después.

    Pero de algo están seguros, ese niño morirá sin siquiera conocer su verdad.

    Incluso habían sido tan eficaces al momento de mover los hilos a voluntad, para aquellos que se oponen al actual patriarca, pues algunos demonios deseaban seguir con la carnicería.

    Y por esta razón, muchos pueblos o grupos errantes no reconocían el poder patriarcal en este tiempo, esto empezó desde que Hakurei hizo la barrera y sigue actualmente.

    Es un conflicto interno muy grande.

    Otro peligro que Shion debe afrontar, todo porque debía seguir reglas absurdas…

    Oculto su verdadera condición, que ahora ya no es necesario, al ser doncel, pero antes si lo tuvo que hacer…

    El amor que se le debía ser prohibido, todos los errores que cometió según los demás, ahora los está pagando.

    Recaen en él, y estaría bien… Si de verdad solo residieran en sus hombros no le importaría, pero…

    ¿Por qué su pequeño debía pagarlos?

    Si al menos lo tuviera a su lado, las cosas serían diferentes… Tal vez incluso se hubiera vuelto más temible por protegerlo de todos.

    Tomado otras decisiones, pero no…

    Sujetado de manos y pies, sintiendo como si una cuerda rodeara su cuello, asfixiándolo cada día más, de solo pensar en conocer a su hijo… Era lo único que deseaba con todo su corazón.

    ---Durante el camino---

    Ya han pasado algunas horas, es algo de lo cual los solados veteranos están sumamente acostumbrados, pero los más jóvenes aún no.

    O bueno, Atla no lo está del todo.

    Incluso con lo frágil que se pudiera ver Afrodita, esta como si nada, mantenido su postura y andar.

    Cada día demostrando que su futuro puesto será ganado por entrenamiento y mérito propio, no por herencia o influencia.

    Atla, debía seguir el paso… Mantenerse igual de firme que los demás, pero… Es cansado…

    Mas no se dará por vencido, debe seguir adelante, y no demostrar ni una pizca de dolor en sus pies.

    Si quiere ser un verdadero soldado, aguantar algo así es primordial.

    Y más al estar tan cerca de su héroe, la figura que lo inspira a ser un demonio capaz de protegerlo.

    Es su motivación principal.

    Curioso… ¿No?

    Aunque de forma negativa, Shion es motivado a seguir para conocer a su pequeño que se le fue arrebatado.

    Y Mu con la identidad de Atla, mantiene una de sus motivaciones más grandes en la figura del patriarca.

    Si tan solo supiera que ese demonio que va a escasos centímetros de él, es quien lo trajo a este mundo.

    Quien lo llevo en su vientre y cuido con tanto amor, intento luchar por tenerlo a su lado, sin importar que pudiera morir desangrado.

    Si supiera que su sangre es una combinación perfecta de demonio y ángel, con un linaje de sangre real de aquellos seres que se supone que los suyos odian.

    Y con la confusión… Que vendrá después con respecto al rubio ángel que ha robado su corazón.

    Pero son cosas que alguien día Mu deberá enfrentar y su reacción pude ser sumamente mala.

    Podría hacerle estragos si no se maneja de forma correcta.

    Un instante pensativo el joven pelilila, sintiendo un tanto el calor del lugar, acostumbrado debería estar, pero el casco cubriendo su cabeza y haciendo que el cabello le aumente la temperatura…

    Otra cosa más que era diferente, desde luego como cualquier demonio la temperatura de sus cuerpos es superior, por eso no molesta mucho el clima de sus territorios, pero a veces Mu sentía que esa capacidad en él era menor.

    Resintiendo mucho el clima en ocasiones.

    Y al parecer este sería uno de esos días, pero ni más que soportar…

    Aunque algunos pensamiento surcan sin quererlo por su mente.

    Que lo hizo fijar su vista en el palanquín que lleva al patriarca, preguntándose si algo así podría pasarle a alguien tan poderoso y asombroso.

    -Patriarca, ¿Se encuentra bien?- Cuestiono sin siquiera pensarlo, con una expresión de preocupación absoluta.

    Se suponía que no debería intentar una conversación con su ilustrísima.

    Esto llamando la atención de uno de los soldados que se encuentra a su alrededor, dedicándole una mirada furtiva, y desaprobatoria.

    Indicándole que debe guardar silencio y que no se volviera a atrever a hablarle al patriarca durante el camino, ya que se supone debe ser todo discreto su caminar, para no ser escuchados por los rebeldes que se encuentran en esa zona.

    Los ojitos verdes expresan ahora preocupación, incluso miedo de que esto se lo tome a muy mala forma el patriarca.

    Pero esa preocupación duro apenas segundos, cuando…

    Usando una voz calmada, bastante tranquila y suave, se escucha levemente –Si, lo estoy-

    Sorprendiendo al menor, que se gira para donde el palanquín, aunque el casco evite que sus ojos puedan ser vistos del todo bien, sonríe… Sonrojándose levemente, pensando que al menos a quien admira no se lo ha tomado a mal, pero que será más prudente la próxima vez.

    Pudo haber puesto en peligro a todos.

    Desde luego para el patriarca, esto no influye una molesta que ese pequeño demonio le hablar, pues… Le sirvió como forma de volver a la realidad.

    Todo el camino, sentía el corazón acelerado y adolorido, su alma igual se encuentra… Con el sufrimiento de siempre, pero una extra sensación invadiéndolo de golpe.

    Como una enorme desesperación, que le dicta algo que teme creer.

    A veces solo creía que su corazón maternal le juega malas pasadas, pero en esta ocasión le decía más fuerte que nunca.

    Que su hijo está cerca, una sensación que solo alguien que perdiera a su hijo, pudiera experimentar.

    Incluso se dice que es un sentido, una conexión entre aquellos que logran engendrar y llevar una pequeña vida dentro, que nadie podrá romper, sin importar el paso del tiempo.

    Tal vez por eso, las lágrimas cayeron de sus ojos varias veces, sintiendo el dolor y desesperación de nueva cuenta.

    Más Shion no podía dejarse guiar por esa sensación justo ahora.

    Debía volver a su realidad, y dejar los pensamientos dolorosos, al estar tan cerca de esa zona que necesitará de su completa atención por si las cosas se vuelven difíciles.

    Agradeciendo de antemano, cuando el joven aspirante a un puesto en el ejecito, le hablo.

    Esa vocecita… Una dulce hablar, a su parecer, le hace creer que si su hijo estuviera con él, ese sería el tipo de voz que tendría…

    Y que tal vez eso sentiría al ser llamado por él.

    Pero no quiere dejar que su imaginación juegue con él…

    Incluso por sus pensamientos cruza esa idea, de que tal vez al pueblo donde va a ir, algo le pudiera significar, que su bebe se encuentra allí, aunque solo una vez sintió aquello, justamente cuando fue a un pueblo o pequeña ciudad, donde varias familias de soldados caídos viven, un lugar solo para ellos y que el antiguo patriarca así manifestó, para que siempre estuvieran bajo el cuidado del ejecito y del mismo patriarca, como agradecimiento por el servicio de quienes no están ya.

    Más nunca pudo volver de nuevo… Las obligaciones que tuvo y en otros lugares donde debía ir

    Haciéndolo creer que en ese lugar su hijo se encuentra.

    Ya era mejor no pensar, solo se logra confundir, y creer cosas demás.

    Peligrosos para él mismo.

    Sin embargo, algo más lo ha hecho salir de sus pensamientos de golpe.

    Para concentrarse en su alrededor, y más al escuchar como los soldados se comienza a desplegar, algo malo debe estar pasando.

    Afuera la situación parece ser un movimiento defensivo preventivo, pues algo se logra presentar, la sensación de ser rodeados y observados por otros demonios.

    Es obvio, están en territorio rebelde.

    -Ustedes encárguense de que nada le ocurra al patriarca-

    Un soldado les ordena a los aspirantes, al encontrarse en el centro, tanto el patriarca como ellos dos están siendo regustados por los demás demonios leales al pontífice, pero ellos son la escolta personal por este momento deben tomarse su papel enserio.

    -Entendido- El peli celeste tranquilo con el ceño fruncido, preparándose por cualquier situación que necesite atacar.

    Sorprendido ante esto, no creía que tan pronto estuviera en una pelea de esta magnitud, pero no dudara, ni retrocederá.

    Firme son sus pies, dispuesto a lo que sea por defender al patriarca.

    -No se preocupe… Nosotros vamos a protegerlo- El tono fue diferente en esta ocasión, un poco más alzado y firme, queriendo transmitir tranquilidad al de mayor rango.

    Cosa que le hace gracia al peliverde, pues… Desde luego si las cosas se ponen difíciles no dejará que los dos pequeños se enfrenten a algo así en su primera misión.

    No querrá que nada les ocurra a pequeños demonios inocentes de este tema.

    Poco paso, cuando el primer ataque enemigo se refleja.

    Uno de los soldados en el frente, recibe el ataque de un demonio rebelde, unas garras que parecían estar cargadas de energía salvaje.

    Si no fuera porque coloco su espada enfrente, posiblemente le hubiera atravesado la carne de un solo tajo, pero solo su arma resulto destruida.

    Algo que significa que el confrontamiento físico sería difícil, era mejor usar a los maleficadoras del grupo para ataque a distancia o neutralizarlos de golpe.

    Pero, quiénes se oponen al patriarca y más el atacarlo directamente, deben morir sin duda.

    Con esto de inmediato se revela la cantidad de los rebeldes, aquellos que mantiene una guerra interna contra el patriarca.

    Demostrando su punto de vista de esto, que consideran una estupidez la barrera, deseando que se derribe para poder seguir la lucha, que esto no ha acabado aun.

    Desde luego quienes protegen al patriarca responden con sus ataques, maldiciones y defensa necearía.

    Lo malo que parece ser superados en número esta vez, por eso no significa que tengan el triunfo asegurado.

    Los soldados del ejército tienen mayor experiencia en guerra que los civiles, aunque crean que puedan tener las de ganar.

    La prioridad es proteger al peliverde.

    Aunque este, no pueda mantenerse quito en estas circunstancias, como si su corazón presintiera algo malo, dictándole que en esta ocasión podría perder algo importante.

    Ni el mismo entiende por qué la desesperación lo invade por completo.

    Y más al escuchar el grito del pequeño Afrodita, no de dolor, si no de advertencia hacia el otro pequeño aprendiz.

    -¡¡¡ATLA!!! ¡¡¡CUIDADO CON EL FLANCO IZQUIERDO!!!-

    El pelilila se gira rápidamente, notando lo que va directamente hacia él.

    Pensando lo más rápido posible en que hacer, recordando por un breve instante como por mero instinto, el escudo que logra hacer.

    Intentando concentrar lo más rápido posible su energía vital alrededor, para que el ataque no le llegue de golpe.

    Mas, cuando creyó que se había quedado sin tiempo de lograrlo, pensando que sería herido.

    Nunca llego a herirlo nada, sorprendiéndolo de forma surreal, al notar que había logrado formar ese escudo, pero no era todo por su energía vital, si no que se había combinado sin quererlo, ni pensarlo.

    Ni un solo rasguño parecía recibir esa barrera protectora.

    Se gira asombrado a ver quién había hecho eso, ayudarlo de esa manera…

    Sus ojos impresionados al notar que el mismo patriarca se encuentra mirándolo también con un gran asombro en esa expresión, que le causa algo extraño en su ser.

    Un instante que parecía un maravilloso sueño, algo especial fue ese movimiento de protección, el muro de luz que se logró formar gracias a ambos, parecía impenetrable, de tan solo apreciarlo.

    Pero, fuera de eso… Shion solo se pregunta internamente.

    ¿Por qué ambas maldiciones de protección se combinaron?

    Eso no tenía sentido.

    Pues de la única forma que sería posible… Que ellos dos tuvieran algún tipo de relación.

    ¿Acaso esa era la razón por la que se sentía así?

    Ese aspirante, ¿Podría ser?

    Más por esta razón, pero por esa razón baja la guardia, obviamente el escudo que ambos formaron, se debilito al gradeo de desaparecer.

    Sin siquiera prestar atención a la batalla que está a su alrededor.

    Mala idea, pues está completamente expuesto para que aquellos enemigos que están en una ubicación estratégica, puedan atacarlo sin ninguna tregua.

    Sin siquiera pensarlo más… Notando lo que está por ocurrir.

    Que esa lluvia de flechas va directamente contra el patriarca, para lastimarlo, se notan sumamente amenazadoras, la misma energía con la que esos rebeldes atacan, de una tonalidad rojiza en garras, y armas, estas las presentan.

    Se puede sentir el peligro.

    Es un insulto, si quiera tocar al pontífice sin su permiso, pero lo que el pelilila hace es empujarlo, su pequeño cuerpo apenas si tiene la fuerza para moverlo, apartándolo del camino de esas armas.

    Queriendo formar de inmediato el escudo, sin embargo es solo un aspirante aun, su energía como maleficiador aún es caprichosa cuando se requiere.

    Atravesando algunas de esas flechas, antes de siquiera cerrarla…

    Solo una incrustándose en su cuerpo, justamente en su pecho en el lado derecho, un punto donde el corazón no se encuentra, pero el peligro sigue siendo eminente.

    Pero al contrario de lo que se planeaba, no lograron derribar a ese demonio de inmediato, al contrario parecía sumamente enfadado ahora, porque estuvieran a punto de herir a quien admira tanto, que sin pensarlo más, sin reaccionar a otra cosa, su mismo cuerpo, su don de melificador, se intensifica, alcanzando el grado que logro en la competencia en donde se ganó esta oportunidad.

    Para repeler de inmediato al demonio que intento herir al patriarca.

    Mas no era el único rebelde que logro detener, la revolución de polvo estelar, siendo un éxito instantáneo, pero no permanente.

    Para este punto el casco que usa, cayo de su cabeza, por el impacto de su misma energía vital y maleficio.

    Revelando su caballera lila, no tan larga ahora, y esos ojos verdes que parecían furiosos, contra aquel que deseaba herir al patriarca.

    La revelación no fue notada por todos allí presentes, de hecho ni importaba, pero…

    Para alguien si…

    Quien estaba más cerca, para ese demonio que fue protegido por ese pequeño, por estar pensando en otra cosa y no prestar atención a su alrededor.

    Pudo recordar en ese instante algo muy importante… Los ojos verdes que posee ese pequeño aspirante, son los mismos que… Un ángel, uno que le enseño a amar…

    La misma expresión de enojo que pudo ver alguna vez…

    Su corazón se estremece, se acelera, y aterra de solo pensar que…

    Era imposible que algo atravesara la armadura, pero… Algo debía significar ese ataque que usan contra él.

    No era normal presentaba una energía diferente a lo antes conocido.

    No lo pensó más, cuando el cuerpo del pequeño Atla, comienza a tambalearse e ir cayendo para atrás.

    Sosteniéndolo de inmediato, sin importar que el peso recayera en su cuerpo por completo, ni siquiera al tener que estar hincado en el suelo por este hecho.

    La respiración agitada del pequeño, el sudor que se presenta casi instantáneo… No podía significar nada bueno.

    Las lágrimas caen sin si quiera quererlo de esos cuarzos rosas, sentía que la vida se podía escapar de ese pequeño, no podía permitirlo, debía hacer algo…

    Su corazón le dicta que debe protegerlo a toda costa…

    Las señales están enfrente, y debió pasar esto para darse cuenta.

    Sus ojitos verdes se abren, y sonríe, aunque se avergüenza al verse en esa situación, solo parece estar dando gracias por algo –Pa… Triarca… Me alegra… Que este bien…- Sentía que debía levantarse de nuevo, pero esa flecha en su cuerpo, comienza a enfriarse de una forma repentina, como si lo que llevara, fuera un tremendo veneno que se mezcla con su torrente sanguíneo.

    Provocan que sus ojos se cierren de inmediato, dejando ver una expresión de dolor.

    -¡¡¡NO!!!- Es lo que el patriarca pronuncia con dolor en su corazón, antes de sentir una enorme cólera, y darle igual dejar salir la energía acumulada, para detener esta disputa de una vez por todas.
     
  6. Threadmarks: Capitulo 46 (El Amor De Padre E hijo)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    En solo un abrir y cerrar de ojos, logro detener el desastre que se estaba llevando a cabo a su alrededor, todo contra su persona.

    Pero eso no le interesa en lo más mínimo, solo desea con todo su ser, que este jovencito, el pequeño que esta entre sus brazos, que lo protegió como es su deber, por esos anhelos infantiles, de resguardar la vida del pontífice.

    Sin saber que su lazo va más allá de la pequeña admiración del menor y el deseo de proteger por parte del mayor.

    Uno que solo Shion parece sentir, aferrándose a que nadie lo separe del de cabellos lilas, pero entendiendo que esa flecha que yace aun en su cuerpo, no conlleva nada bueno, al sentir como la piel de quien ahora llamamos Atla, empieza a enfriarse.

    Solo el patriarca podría ser capaz de hacer uso de su energía vital al grado de quienes representan un peligro se detengan.

    Por el miedo incesante de esa mirada, de ese poder que denomina, por el cual está en ese puesto, porque fue elegido desde un inicio.

    Aterrador si se lo propone.

    No se encargaría personalmente de detenerlos, pero los soldados quien lo acompaña, serán quiénes hagan pagar a los rebeldes esta falta.

    Pues en la mente de Shion no existe otra cosa más importante que es salvar a como dé lugar la joven vida que está abrazando, que fue él mismo que le dio la posibilidad de este mundo, obviamente con la ayuda de un ángel.

    Al ver que todo está en orden, o al menos eso sentir, fija sus cuarzos en ese inconsciente rostro, que aún sigue con vida, pues sus facciones demuestran un dolor incesante.

    Las lágrimas caen, manchando la pálida piel, ese sonido que recuerda bien cuando hace contacto con una superficie fría.

    Puede recordar cuando derramo algunas lágrimas sobre el hombro de su ángel, el sonido del contraste del frio y el calor, podría ser simples quemaduras para Dohko, pero no dejaban de serlo.

    En cambio con Atla, con quien está abrazando, aunque caigan y ese sonido se presenta de nuevo, no hiere la piel…

    ¿Por qué debían haberse coincidido en un ambiente así?

    Esto es un terrible peligro...

    Mas ahora, lo único que ruega es llevar al menor a un lugar seguro y que reciba la ayuda necesaria, los allí presentes, ninguno tiene tan grandes conocimientos de sanación, o bueno… No con algo así, nunca antes visto.

    Fue así, que como se pudo… Siendo el pueblo hacia donde se dirigían la única opción, es inevitable tener que llegar, antes de que algo peor suceda.

    Sin embargo aunque se deseara estar tranquilo, el escuchar las burlas de esos rebeldes.

    -Ja, no crean que salvarán a ese niño- La risa de burla, mirando fijamente el patriarca, el cual sin importar los ofrecimientos de los soldados en llevar al pequeño en brazos, él no lo entregara a nadie más -¡¡¡NINGÚN DEMONIO PODRÁ SOPORTAR ESE ATAQUE!!! ¡¡¡SU FRÁGIL CUERPO SUCUMBIRÁ ANTE ESTE MALEFICIO!!!- Goza en saber que alguien perderá la vida, sin importar que sea de los suyos, pues al fin de cuentas protege a un traidor como lo fue el anterior patriarca, al hacer la barrera.

    En ese momento el patriarca sintió el deseo inminente de acabar a ese demonio que festeja una calamidad así, pero… Lo haría después, cuando sepa que su hijo, porque así lo cree, sienta está a salvo.

    Solo así, podría pensar con claridad.

    No podía perderlo, no de nuevo…

    Su corazón y mente hechos un caos, por cómo tan rápido todo ha ocurrido, pero… Con el mismo deseo, salvar a Atla a como diera lugar.

    Pidiendo que de verdad nada malo le ocurra por ese maleficio.

    Las horas pasaron…

    Para este momento habían llegado a su destinó, sin importar los protocolos, la apariencia, nada…

    Se informó a líder de ese lugar, la llegada del patriarca, pero, que necesitaba con urgencia al mejor médico que tuviera, que es sumamente importante.

    Creyéndose que algo le ocurría al pontífice se apresuraron a este hecho.

    La sorpresa cuando en realidad era para un soldado, con exactitud un aprendiz apenas.

    Se podría decir que todo esto ayudo para que estuviera a salvo.

    Aquellos demonios que conllevan conocimientos de curación, no se explican como algo tan potente, que solo explicaron, como “Una maldición de enfriamiento instantáneo” conocimiento que los demonios no son capaces de soportar temperaturas que lleguen a un frio que congele sus cuerpos, los cuales mantienen un calor constante.

    Pero el cuerpo del pequeño pelilila, parece que esto no conllevaría más que un leve bajón de temperatura, soportable al parecer, pero que incremento un dolor incesante en si, además que tuvo mucha suerte que fuera en su lado derecho, si hubiera tocado el corazón, posiblemente otra cosa habría ocurrido.

    En la cual su vida no pudiera haber sido salvada.

    Aunque este en mejores condiciones, aunque solo sea cuestión de tiempo para que despierte, el patriarca de todo el territorio demoniaco, no podía mantenerse alejado del pelilila, sentía a cada instante la necesidad de estar a su lado.

    Es obvio, puede que no esté confirmado por una prueba ante su conocimiento, pero esos ojos verdes brillantes, la expresión que reconoció, perteneciente al amor de su vida, le indica que tiene que ser su hijo que le arrebataron.

    Concordando el cabello lila, con las palabras de Albafica, que fue el único que lo llego a ver, las marcas en su frente, todo le dicta que Atla, es su pequeño Mu.

    Su corazón así se lo dicta, el haber sentido como su alma se desgarraba al verlo caer en sus brazos.

    Se dice que la sangre llama, por eso… Puedes llegar a encontrar a alguien perdido de tu familia, claro si es así de importante.

    Este es el lazo que un papá que dio vida a su pequeño, tienen ambos, aunque uno no sepa que esto llegara a ocurrir.

    Parecía algo extraño que el peliverde se preocupe tanto por un simple servidor suyo, aunque... También no era secreto para nadie que es bastante cuidado cuando se trata de pequeños aspirantes.

    Como si sintiera un dolor, que tan jóvenes se enlisten en un ejército.

    Pero nadie diría nada, ni juzgaría las decisiones que tome, total es quien tiene el mayor rango en este lugar.

    Así que si desea permanecer a lado del aspirante de cabellos lilas, lo hará.

    Sin importar que le digieran que esta fuera de peligro, necesita estar a su lado para sentirse bien.

    Sobre todo protegerlo, de que nada le pase.

    Pues colmillo rojo es la peor amenaza a su parecer, quienes serían capaces de arrebatarle de nuevo a su hijo.

    Si lo ha vuelto a encontrar no dejara que nada, ni nadie se lo quite.

    Ya que por fin había vuelto a su lado, al único lugar donde pertenece.

    Mientras Atla descansa sobre una cama destinada cuando alguien herido o enfermo necesita ayuda.

    El patriarca se mantiene a su lado, al principio sentado en una silla a un lado, pero… Quería sostener la pequeña mano del menor en todo momento, sentirse lo más cerca posible.

    Así que, aun estando más incómodo, y algo que no estaría bien visto, estar en el suelo arrodillado lo más cerca de la cama, para mirar a ese inocente aprendiz dormir, admirando cada facción que posee, sostener la mano derecha del pequeño con ambas del adulto.

    No sabía cómo sentirse, desde luego está feliz, sumamente eufórico porque tiene tan cerca a su hijo, preocupado porque colmillo rojo pueda ir tras Mu ahora, pues en este momento están juntos, papá e hijo lo están.

    Sin comprender como el destino puede ser caprichoso, que los ha reunido en un momento así, no va a renegar de esto.

    Cual fuera el momento en que los reuniera, está agradecido que pasara.

    Tener a ese pequeño que le arrebataron tan cerca, a su lado ahora, es lo único que agradece profundamente.

    ¿Tiene dudas de que este joven demonio sea su hijo?

    Podría ser, pero… Cada aspecto del pelilila, le confirma que es su hijo aunque nunca lo ha visto, y claro, en la noche que nació, se lo arrebataron de una forma horrible, sin siquiera haber tenido oportunidad de conocerlo, de cargarlo, de sentirlo.

    Solo recuerda su débil llanto, que ese bebe rogaba por estar al lado de quien lo trajo al mundo y a los dos le negaron esa posibilidad.

    Pero deseara confírmalo, solo necesitaría con ver los ojos del demonio dormido, son iguales a los de su amado ángel, no podría existir dudas, al menos en su corazón no ahora.

    Además, desde poco antes de estar a su lado, sentía en su corazón que algo así podría ocurrir, una desesperación incontenible, como si le dictara que conocería a alguien o se reencontraría con alguien.

    La sensación al simplemente ver al pelilila actuar, protegiéndolo, la mirada, todo…

    Pero lo que más comprendió como destino, fue que ambos ataques, que se suponen no podían ser aprendidos del todo igual por otro que no conlleve su sangre.

    El aspirante a soldado, realizo ese muro de cristal, y no solo eso se combinaron perfectamente, una clara señal de que ambos pertenecen a una línea sanguínea, una muy grande e importante que es…

    De progenitor a primogénito.

    Shion deja que sus lágrimas caigan, sonriente ante que su pequeño por fin está a su lado, su corazón late de emoción absoluta, se siente en una maravillosa paz.

    No dejara de sostener esa delicada mano entre las suyas, necesita tener ese contacto para que le confirme que esto no es un sueño.

    Si lo llegara a ser, tal vez ya no soportaría su realidad.

    -Mu… De verdad eres tú… Mi pequeño, mi hijo, mi todo…- Susurra las palabras, no desea interrumpir el sueño de quien ama desde el momento que supo que crecía dentro de él.

    Con cuidado, zafa su mano izquierda de la mano del menor, sin alejar la derecha.

    Para acto seguido llevarla hasta la pálida mejilla del dormido demonio, notando que su piel es un poco más fría de lo normal, apenas perceptible, pero Shion conocía de ese contacto, ya lo había sentido antes.

    Además existía otro pequeño detalle, del cual se dio cuenta, al momento de permanecer a su lado, cuando el demonio encargado de la salud de ese lugar, lo tuvo que revisar, extraer la flecha y curar la zona dañada.

    Eso que intento ocultar el pequeño a todos, pero que una revisión así, no podría pasar desapercibido.

    -Eres lo más valioso que tengo… Una combinación de ambos… ¿Cuánto has tenido que vivir?- Sus lágrimas una mezcla de alegría y tristeza, por fin a su lado y nadie los apartara.

    Sonreirá de ahora en adelante de verdad y protegerá su hijo de todos.

    Antes su obediencia, silencio, aguantar su dolor era como podía proteger a Mu, pero ahora al estar a su lado, nadie dañara al menor, demostrara el poder contenido que lleva dentro, esos trece años en donde sufrió y que piensa que su hijo igual, no serán callados ya.

    Aunque deba volverse el enemigo de los suyos, defenderá al pelilila hasta la misma muerte.

    -Mu, estaremos juntos de ahora en adelanté… Te juro que nadie te va a lastimar, estaré contigo, pase lo que pase…- No puede dejar de verlo, de contemplar como duerme, de solo imaginar… Como debió ser de su crecimiento.

    Como lucia al ser un bebe, un infante, un niño, su alegría, sus tristezas, el dolor, el medio… Todo lo que no pudo ver.

    -Tus primeros pasos, tus primeras palabras… Todo eso me lo… Perdí… No puede… Estar contigo…- La voz del mayor se corta por el sufrimiento interno, la opresión de haber sido separado, de lo que jamás recuperara del pasado, pero si lo que tiene en su presente le da fuerzas.

    -Pero ahora…- Se acerca para depositar un gentil beso en la frente de su hijo, de todos esos que no pudo darle, como deseaba abrazarlo con todas sus fuerzas, pero ahora no debía moverlo tanto.

    Si no las heridas se abrirán y sería algo que atrasaría el alivio de su cuerpo.

    -Vamos a estar juntos… Yo me encargare de protegerte, todo el amor que no pude darte… Todo es solo tuyo, mi hijo, mi pequeño, mi Mu…- Raperita las palabras que jamás pudo dedicarle.

    Como cartas que nunca se escribieron, como lluvia que moja el corazón, ese sentimiento que se mantuvo, por alguien que le arrebataron de sus brazos, ya no debe ser contenido nunca más.

    Sin embargo… Existe algo que no ha contemplado por solo pensar en que lo ha recuperado.

    No se puede culpar al patriarca por solo pensar en lo maravilloso de esta noticia, en el hecho que ahora Mu está a su lado, que no dejara que nadie más lo vuelva a herir, lastimar, tocar, arrebatar de su lado.

    Por eso, las siguientes palabras que escuchara… Harán que su corazón…

    Repetirá el nombre que le dio con tanto amor y cariño que escogió para él, lo pensó durante esos meses de espera, era su ilusión decírselo algún día.

    Y aunque ahora duerma, lo hará, pues en cuanto despierte desea decirle tantas cosas.

    -Mu… Quiero saber todo de ti, ¿Qué te gusta? ¿Tus alimentos preferidos? ¿Qué te hace reír? ¿A que le tienes miedo?, todo… Y así yo contarte todo lo que desees, y que sepas que tú eres muy especial… Mu, tu eres un ser perfecto, alguien maravilloso, que eres el mayor milagro que me pudo pasar…- Sus palabras desean llegar de una vez al inconsciente pelilila.

    Mas, el sonido de pequeños murmullos, gestos del menor en su rostro de estar despertando, moviéndose en la cama con suavidad, pues de seguro ha de dolor aun su pecho.

    -¡¡¡MU!!!- Alza la voz sin pensarlo, su alegría es inmensa, los cuarzos se ilusionan, iluminándose como nunca había vuelto a ocurrir desde hace trece años, quería verlo despertar.

    La primera vez que abriría sus ojos delante de él, Shion, quería conservar cada recuerdo de ahora en adelante.

    Sonríe, esperando ver sus ojitos verdes de nuevo.

    Pero las palabras que salen del menor…

    -¿Ma… Mamá?- Aun con sus papados cerrados, frunciendo el ceño, pues se intenta sentir cómodo, pero en su mente solo existe un ser de entre los demonios que lo llama por su verdadero nombre y lo hace sentirse seguro.

    Su mente solo relaciona a un demonio con estas sensaciones que cree ser porque ella está cerca.

    Shion, siente como su corazón se estremece, levantando levemente su rostro, sin dejar de ver al pequeño.

    Es obvio… Debió pensarlo antes.

    Posiblemente alguien lo crio, pues… En si Mu luce bien, no tiene rastros de mayor maltrato que el entrenamiento, está en buen peso y estatura, una crianza excelente desde luego que debió tener.

    Y no fue él quien lo hizo, puede que eso es lo que más le duele.

    No ser el primer ser que su hijo llama al sentirse herido, sin embargo ¿Que puede hacer?

    La vida del pelilila obviamente es otra, en donde él no pudo figurar más allá del título del patriarca.

    Sus lágrimas no piden permiso para surcar sus mejillas, bajando la mirada, sintiendo que este dolor aunque sea menos, seguirá un poco más, pero es soportable, con tan solo saber que Mu esta con vida.

    -Mamá…- Sigue llamando a ese demonio femenino, mientras sus papados dan paso a que sus esmeraldas vean el recinto donde se encuentra, intentando acostumbrarse a la débil luz que lo puede deslumbrar, parpadeando varias veces.

    Localizando una imagen que cree ser a quien llama.

    Sonriendo, para volver a llamarla -¿Mamá?- Su pregunta, es solo de confirmación según para él, pero al lograr enfocar sus ojos y ver de quien se trata, esa sonrisa, se esfumo, sus esmeraldas contrayéndose, sonrojándose, pues se siente sumamente avergonzado por haber cometido esta terrible falta a su parecer.

    -¡¡¡¿PA… PATRIAR… CA?!!!- Sin si quiera pensarlo, por instinto, se incorpora por la impresión olvidando el dolor que esto le causaría de inmediato al hacerlo –Ay…- Los sonidos guturales de dolor se hacen presentes, llevando su mano que estuvo siendo sujetada por el peliverde, hacia la zona herida.

    -Cuidado…- Es lo que el de ojos rosas dice de inmediato, como si fuera un rasgo hereditario, se levanta del suelo, para tomar al pelila por los hombros, hacer que no es esfuerce demás –Intenta recostarte de nuevo-

    Cada instante que podía proteger al menor, tener el derecho de preocuparse por él, poder al fin cuidarlo, es su privilegio que al fin goza, aunque siga siendo solo por el nombre de patriarca.

    -Patriarca… Oh no, puede ser… Yo… Le falte al respeto…- Baja la mirada, sumamente nervioso, sería incapaz de verlo nuevamente a los ojos –Lo estuve llamando mamá, y… Lo confundí con ella y…- Entre los nervios, el miedo y la vergüenza no logra llevar un orden de sus palabras –Perdóneme… Por favor…- Es lo único que le logra angustiar a ese grado.

    Shion mira cómo se comporta su hijo, avergonzado por haberlo llamado “Mamá” cuando en efecto solo este pequeño pelilila tiene el derecho por nacimiento de llamarlo papá, incluso si desearía decirle el otro pronombre, lo aceptaría, con cual que este cómodo.

    Le da ternura, ese comportamiento, quisiera hacerle entender que nada de eso importa ante sus ojos, es un niño tan bueno, valiente, fuerte… Noble… Inteligente… Tantas cualidades que pudo ver en ese cortó enfrentamiento.

    -No existe nada que deba perdonar de ti- Su voz debía ser calmada, pues… Primero saber si sería prudente decirle la verdad, aunque entiende que ahora no sería el momento.

    -Pero… Yo… Soy solo un simple demonio, soldado…- Niega con la cabeza rápidamente -¿Qué digo? Ni siquiera soy uno, soy un aspirante y… Le falte al respetó- Recuerda que tuvo que empujarlo para que no lo hirieran, no lo ha llamado por el título oficial, según las reglas establecidas, Mu quien aún sigue portando fingidamente el nombre de Alta, ha faltado a ellas y con esto ofendido al patriarca.

    Si tan solo él supiera que de todos los demonios que existen, es el único que tendría el derecho de hablarle de otra forma al patriarca.

    Poder decirle papá, abrazarlo, confiar en él, es el quien debería hacerlo, y no sería jamás una ofensa, si no para Shion sería un privilegio que deseo por tantos años.

    -Cálmate pequeño…- Lleva una de sus manos hacia la mejilla del niño, para que lo vea, dedicándole una sonrisa, intentando que las pequeñas gotas de agua salada que deben quedar aun en sus largas pestañas no sean notadas –No has hecho nada malo, al contrario… Me protegiste, cuando… No debiste haberlo hecho…-

    La idea de que su hijo fuera herido por no haber reaccionado a tiempo, le causa una furia contra su persona.

    Es el papá de quien está en esa cama, su deber es proteger a su hijo, no al revés.

    -Claro que si- No puede negar que su corazón late muy rápido por los nervios, avergonzado por estar junto a quien más ha admirado gran parte de su vida –Patriarca, yo…- No sabe si sea prudente o no, pero es mejor que lo diga, si no se volverá loco –Yo desde que soy un niño, siempre he deseado conocerlo, formar parte del ejército y… Y…- Baja la mirada, pues fue capaz de verlo directamente a los ojos y siente que solo comete falta tras falta –Protegerlo… Sé que soy un pequeño… Me falta entrenamiento, pero… Le juro… Que cuando sea lo suficientemente fuerte… Yo lo defenderé de cualquier cosa, incluso si debo dar mi vida por usted, lo hare sin dudar-

    Las esmeradas, desprenden ese brillo de decisión inquebrantable, una fuerza que es de admirarse, con una dedicación única a su parecer, el ceño igual fruncido, demostrando su valía en todo momento.

    Ante Shion, ese rostro que está admirando, esas facciones solo le hacen pensar en el hermoso parecido que su pequeño tiene con el ángel que ayudo en concebirlo.

    Su amado, que desearía volver a ver.

    Es como ver una versión de Dohko, mezclando ambas razas.

    Con esto, jamás volvería a ver dudas en Shion, su hijo está a su lado, ha vuelto.

    Y lo único que atina a hacer ahora que le dedica estas palabras, es abrazarlo con sumo cuidado, estrechar ese frágil cuerpo contra el suyo, sentir que de verdad el destino al fin lo dejar de torturar.

    Mu nota que el patriarca, tiembla… Asustándolo en gran medida, pero… Aunque sus manitas no sepan que hacer, no se siente incómodo o intimidado, al contrario, su corazón por extraño que lo sienta, está calmándose.

    Como si, de alguna forma también su ser supiera que al estar al lado de Shion, del patriarca, de quien admira tanto, ese es su lugar y no solo como un soldado más, capaz de dar su vida por él.
     
  7. Threadmarks: Capitulo 47 (El Plan Inicia)
     
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    La estadía del patriarca no duraría mucho tiempo en esa pequeña cuidad, su plática con el líder de ese lugar, era algo que bien se podría arreglar, prometiendo de antemano que mandaría mayor refuerzo de soldados a los límites de su localidad, para evitar que los rebeldes sigan atacándolos.

    Desde luego viviendo esta amenaza de primera mano.

    El líder claro que le agradece que atendiera su llamado, pues es importante mantener a los demonios aliados y de gran importancia de su lado, si no las cosas podrían estar peor.

    Algunos agradecen el término de la guerra con la barrera, en su mayoría casi todos los demonios, pero otros, desean la carnicería a como dé lugar.

    -No debe existir angustia alguna, soldados experimentados vendrá a retener a los rebeldes- Su rostro parece serio, sin embargo sus tikas se muestran juntarse como signo de una profunda preocupación, que no logra controlar del todo bien.

    -Confió en usted patriarca, es un gran honor estar ante su presencia-

    -El honro es mío, ha fungido como líder en esta ciudad más de lo que yo como patriarca- Es cortes, retomando las viejas memorias, a cuando a él le toco ser un soldado acompañante del anterior pontífice y conoció a muchos funcionarios de los cuales conserva lazos de comunicación.

    Una sonrisa se dibuja ante el rostro del anciano, de cabellos blancos, y arrugas en la piel –Sé que tu antecesor Hakurei, estaría orgulloso de cómo has manejado el liderazgo de los demonios-

    Aprieta los puños, es un maldito recuerdo que digan esas apalabras, comparándolo con el demonio que le arruino la vida, que el arrebato a su hijo, ni siquiera le importaría saber la opinión de él ahora.

    Pero no dirá nada, no expresara su sentir aun.

    Una sonrisa forzada, sus ojos rosas cerrándose para asentir –Gracias- Sin haberse dado cuenta ha pasado cierto tiempo de la reunión, moviendo desesperado sus manos, como jugando con ellas algo impropio de su título, pero los nervios y preocupación de estar lejos de su hijo, es demasiado sofocante.

    Cosa que el otro ha notado, por esa angustia y deseo de ser el mismo patriarca quien cuidara a ese niño.

    Claro que no pensaría en otra cosa, conoce las reglas de los patriarcas, no pueden tener familia, pero eso no quita que desarrollen un cariño especial por un joven demonio que tomen bajo su tutela, para entrenarlos y tomar su lugar.

    -Si me permite patriarca- Habla con un tono sereno, y una sonrisa gentil de alguien de la tercera edad que ha vivido mucho, y ha llegado a tener una buena vida –Lo noto algo preocupado, ¿Tiene que ver con el pequeño que fue herido?-

    Shion sale de sus pensamientos momentáneamente, abriendo sus cuarzos de golpe, incluso levantando la vista para fijarse en los ojos color azul noche, que le dedican serenidad.

    -¿Disculpe?- No podía permitirse verse obvio, pero es imposible comportarse como el protocolo, cuando años de estar apartado del fruto de su amor, se han acabado por fin.

    -Creo que es normal, después de todo el jovencito debe ser importante para usted ¿No?-

    No podía ser… La mente del patriarca se siente como un desborde de miedos.

    Es imposible que sepa alguien más sobre su relación con Atla, porque esta tan preocupado por su bienestar…

    O ¿Acaso este anciano fue parte de ese evento?

    ¿Sabía algo?

    -¿A qué se refiere?- Jugara sus cartas con tranquilidad, pero siente su sangre hervir, puede que lo esté llevando por mal camino sus deseos de una venganza contra los suyos, pero…

    ¿Quién puede culparlo?

    -Es tu discípulo, por eso te debe llegar a preocupar, será tu sucesor ¿O me equivoco?- Sonríe despreocupado el mayor, esperando la respuesta del otro.

    -¿Mi discípulo?- Podía respirar tranquilo, todo ha sido una falsa alarma de su corazón.

    Aunque si, se ve muy evidente una extrema preocupación por el pelilila, por su bienestar, se puede concluir fácilmente que es por ser un discípulo.

    Esto dándole una idea.

    Sin embargo… Sería muy curioso y llamaría la atención, de ¿Por qué escogería a Atla como tal?

    Debía pensar rápido y formular un plan de la misma manera.

    Pues obviamente ya no permitiría que su hijo se aleje, mas debe saber cómo manejarlo, para no levantar sospecha alguna ante esto.

    -¿Acaso me equivocó?- En este momento el anciano demonio, mira incrédulo al más joven.

    -No es eso- Niega con la cabeza, guardando su compostura, recargándose en el respaldo del asiento –Es solo, que aún no decido si sería un ideal discípulo… Es muy joven aun…- Lo que sea para ir formulando su plan a seguir, todo improvisado.

    -Es mejor que lo entrenes desde una tierna edad, pero si ese niño tiene habilidades que logran impresionar, debe ser tomado bajo tu tutela, para desarrollarlas- Una risita se hace presenté –Después de todo, los patriarcas no son eternos, y uno de sus deberes es buscar un sucesor-

    -Eso… Lo sé perfectamente- El odio y dolor en su corazón se incrementa, pues por esa estúpida ley, de donde él fue condenado desde el momento que su destino fue sellado por una decisión que acepto como la mejor para su vida, pero en su juventud como deseo abolir.

    Nunca había escogido ningún discípulo para que fungiera como sucesor en un futuro, pues nadie debía ser condenado a una vida así, pero… Podría ser que si hacia esta proclamación como máxima autoridad, podría proteger a su retoño, pero las sospechas no cesarían ante colmillo rojo.

    -Pues piénsalo, a lo que se… Ese niño logro defenderlo, creo que eso es una muy buena señal de sus capacidades, que incluso llegue a ser sumamente poderoso como patriarca en su adultez- Asiente tan tranquilo el anciano, pues en su mentalidad esa posición es la mejor en obtener.

    Pero alguien que ha vivido las consecuencias por desobedecer… Sabe que es solo una maldita fachada de gloria a cambio de tu sufrimiento y bienestar de quien amas.

    Después de esta conversación, y haber terminado sus asuntos con el líder de esta ciudad de demonios alejada de la sala patriarcal.

    Era el momento de irse, pero lo principal para el peliverde era saber si su hijo se encuentra en mejores condiciones.

    La sorpresa de una rápida recuperación ante un ataque que desde luego iba dirigido para acabar a los demonios.

    Bueno demonios puros, no se descubrió por parte de los médicos el origen de Atla, solo refiriendo que debió tener suerte que la armadura lo protegiera y que posiblemente absorbió parte de la maldición.

    Pero Shion sabe la verdad, el ataque de ese frio tan letal para ellos, no afecto del todo al pelilila, por qué parte de sus orígenes son de ángel, de aquellos que el frio no es un gran conflicto en su cuerpo.

    Solo al verlo, es la confirmación de lo obvio, su corazón se lo dicta, su mente se lo ordena, todo es completamente verdadero.

    Su hijo volvió a él, y no permitirá que nadie lo aleje…

    Incluso, si debía compartir el amor de su hijo con el demonio que lo crio…

    Sin embargo primero debía saber más sobre esa tal Yuzuriha.

    Conocer ¿En qué circunstancias encuentro a su bebe?

    ¿Cómo es que acepto criarlo?

    Y ¿Por qué?

    Tantas preguntas en su mente, que tendrán respuesta al momento que pise de nuevo los recintos patriarcales.

    No tendría por qué temer en mover a los más fieles a él en esa búsqueda, pues mantendrá a Atla tan cerca como sea posible, estará a salvo cueste lo que cueste, y ya no lo estarían usando como marioneta.

    Solo fueron tres días en donde la misión se llevó a cabo, el primero en la recuperación del pelilila, que el patriarca no dejo solo ni un instante.

    Que incluso cuando tuvo que ir a la reunió con el líder, el cual mantuvo bastante paciencia en esperar que estuviera tranquilo.

    Ordeno al único en quién pudiera confiar, y si, fue una locura de tan solo pensar y hacer, pues también es otro joven demonio, pero conoce sus habilidades y la lealtad de Afrodita nunca ha estado en duda.

    Además, que ambos se notan muy unidos, es una suerte en la mente de Shion, que el hijo de los dos demonios que considera más que amigos, sino como una familia, sea amigo del suyo.

    Aunque también se planta muchas dudas…

    Conoce el examen que Albafica les toma a los aspirantes, si conociera o tuviera información de algo curioso…

    Claro que su amigo debía callar, conocía que su reacción podría haber sido la peor…

    Con ese conocimiento, Shion habría cometido una peor locura, de ir en ese momento a por Atla para conocerlo y las sospechas serian terribles para el bienestar de su hijo…

    Pero eso ahora no importa mucho, de hecho no tiene por qué atormentarlo, las cosas resultaron de una forma, que lograra mantener a salvo a Atla.

    Sin más, el regreso no resulto nada fuera de lo común.

    Aquellos rebeldes que intentaron acabar con la vida del pontífice, se quedaron encerrados en la prisión de la ciudad, pero… No sin antes sacar una buena cantidad de información.

    Desde luego torturarlos no fue prohibido para saber cómo habían logrado dichas maldiciones, y el patriarca sentía el deseo inminente de acabar con sus vidas, pero se contuvo en gran medida, no odiaría volverse un tirano, aunque lo deseara.

    Shion aun contra su corazón, teniendo que soportar en silencio lo que de verdad quería alcanzar su corazón, que su pequeño no se mantuviera en el peligro, que se quedará a su lado durante el largo camino, en ese palanquín, pero… Las sospechas no se harían esperar.

    Sin embargo, no fue un camino en silencio… El peliverde intento de forma sutil tener una conversación con el pelilila.

    Y este desde luego se sentía tan afortunado, pues quien admira tanto le esté sacando platica, solo creía que había hecho lo correcto al salvarlo, su deber…

    Atla creía que no merecía toda esta atención, pero no le disgusta para nada.

    Su corazón latiendo, sus mejillas sonrojadas y la emoción que debía controlar, incluso el guardia que con anterioridad le había dicho que se callara, ahora no podía decir nada, si fue el patriarca quien inicio la plática.

    Y Afrodita de repente agregaba algo a la conversación, después de todo… Fuera de encomiendas oficiales, o situaciones donde se debe mantener la postura, era capaz de llamarle más familiarmente al pontífice, pero… No por eso podía pasarse las reglas.

    Curioso al ver que Atla gane así de rápido el corazón del mayor.

    El peli celeste, se ha dado cuenta de muchas cosas… Pero no logra conectarla del todo…

    Es inteligente sabrá donde buscar y con quién.

    Al llegar de nuevo a los territorios del ejército y al recinto del patriarca, los soldados debían dejar todo en orden del viaje, igual los jóvenes aspirantes a este trabajo.

    Obviamente Shion no quería estar lejos de su pequeño, pero el acecho de colmillo rojo es inminente, sin embargo, no desistirá de su derecho ahora, y deber más importante, proteger a quien es, el único tesoro que le queda en este mundo, sin su ángel… La vida no le volvió a parecer hermosa, pero sin Atla ahora a su lado, no tendría sentido.

    Por esa razón, ha tomado decisiones en el camino, que llevara a la práctica.

    Y una de esas, será ejecutada ese mismo día del regreso.

    Mientras los dos aspirantes son guiados por Manigoldo a levantar el reporte de misión, algo que es bastante papelería y que odia incluso ese demonio en hacer, pero… No queda de otra y enseñar es algo que le ha tocado por ahora.

    Incluso lo hace con una sonrisa, pues le enseña a su hijo, aunque este ya tenga mayor conocimiento, pero igual al pequeño niño, que solo acepta por ser hijo de su amigo, de alguien que siempre lo ha considerado un hermano.

    Si ese es el caso, Mu aun simulando otro nombre, debería ser considerado como un sobrino.

    Es bastante caótica la situación, pero… Entiende que se debe hacer, y más al saber que el patriarca convoco a sus más cercanos a una reunión extraoficial en la sala patriarcal.

    ---Sala patriarcal---

    Las puertas cerradas, las ventanas igual, que quede todo sin ningún modo de escurrir información, pero lamentablemente se reconoce que el colmillo rojo puede tener oídos en todos lados y no precisamente significa que alguno de los presentes sea unos dobles caras u otro soldado lo haga.

    Los enemigos ahora del patriarca, peores que la rebelión, pueden llegar a tener métodos que conoce y otros que desconoce.

    Sin embargo, entiende mucho más por las caras de sus más fieles demonios, que por sus palabras.

    Es un hecho que todos ellos conocen la verdad, pero no podían decírselo por mera precaución y prudencia que se debía mantener.

    Su mirada rosa, denota bastante molestia, porque no le contaran esta hermosa verdad, pero… Si hubiera sucedido así, de seguro no se habría medido en nada, provocando que todos lo supieran, por su actitud.

    Por esa razón siempre se ha dicho que todo llega en el momento adecuado, así que Colmillo Rojo atacara contra el pequeño Atla, se recudiría mucho más.

    -Saben por qué los reuní ¿Cierto?- Su mirada se fija principiante en Albafica que lo reconoce como el que debió enterarse.

    -Si- Responde el peli celeste con un rostro serio, pero sintiendo una pequeña paz dentro de su ser.

    -¿Cómo fue en su misión?- Regulus pregunto, con su típico rostro severo, pero demostrando emoción a un bajo nivel, no deja de ser aun el más pequeño de este grupo.

    -Mejor… De lo que esperaba- Una leve sonrisa se dibuja en sus labios, la calidez de su corazón es infinita, la paz de encontrar a quien ama, es tan grande que la puede reflejar en su precioso rostro que antes la tristeza destruía.

    -Nos alegramos por eso, sabíamos que sería muy fructífero- Sísifo, si podía permitirse el sonreír ante este hecho, su semblante siempre ha sido así, pero… Aún no están del todo seguros.

    -Fue sumamente beneficioso, que he tomado la decisión de escoger un alumno personal- Su tono sereno, pero autoritario se hace presenté en el recinto, como una encomiendo oficial que dará a reconocer en cualquier momento.

    Los tres allí presentes, que previamente habían hecho al reverencia ante la presencia del peliverde, ahora se encuentran de pie, mirándose entre ellos con un tanto de confusión, pero… Sus mentes traen que es una buena opción, sin embargo, no cabe duda que las sospechas no serán mínimas con esto.

    Sin embargo… No lo pueden juzgar, ni cuestionar en su totalidad… Todos los allí presentes tienen hijos tanto de forma biológica como no, reconocen que si algo así les pasara… Harían hasta lo imposible por tenerlos de vuelta con ellos, aunque fuera con otro título o nombre.

    -¿Esta seguro?- La cuestión de Sísifo no se hizo esperar, pero no por una mala intención.

    -Sí, creo que es el tiempo para tomar ese asunto con seriedad- Comprende a donde va este tema –Por esa razón, estaré presente en los entrenamientos que tendrán los próximos días con los aspirantes, verificare todas las clases en las que los tres están a cargo y escogeré solo a uno que cumpla mis expectativas-

    Los allí presentes se conocen bien, y pueden llegar a formular un plan de esta magnitud sin siquiera dar a conocer detalles entre los cuatro.

    Sé que vea lo más natural posible, sin levantar sospechas, al final saben a quién escogerá, pero… Es mejor que se vea como una simple decisión de alguien que tenga un gran potencial.

    Y Atla sin duda las cumple, aunque sus maldiciones aún son algo volátiles si no se manejan bien, y su entrenamiento físico ha mejorado, pero aún lejos de ser perfecto.

    Además el plus que nadie dejara pasar, entre los soldados experimentados que fueron a esa misión, todos reconocen que Atla fue capaz de proteger de forma eficiente al patriarca y que es un pequeño muy fuerte, demasiado hasta para su gusto, pero que no quita su valía como futuro soldado.

    Algo que ya de paso podrá significa una ventaja sobre los demás.

    ---Sala de informes---

    -Entonces, solo terminas escribiendo la fecha de regreso y un breve resumen de solo dos líneas de la limpieza y resguardo de las armas, armaduras, con esto se concluye el famoso papeleo- Ya harto de tener que estar hablando del tema.

    Le hubiera gustado más ir a la reunión exprés que se resultó, pero alguien debía quedarse junto a su pequeño y el pelilila.

    -Comprendo- Atla asiente, mientras escribe el informe algo temeroso, pues había ya fallado en dos, y tuvo que rehacerlos desde un inicio, se podían gastar hojas, existiendo suficiente copias y más por ser su primera misión, así se entiende el margen de error.

    Algo que no cometió Afrodita, pero él tiene experiencia de haber visto a sus padres realizarlas y se ha aprendido mucho de esto.

    -Y dime… Mi pequeño pececito ¿Cómo resulto esta misión?- Sin duda le tiene sobrenombres a los demonios que quiere, y a veces demasiado, pero son con su cariño rebuscado.

    -Bien padre, fuera de ese ataque de esos idiotas rebeldes, y que casi parecían matar a Atla, fue una experiencia muy entretenida- Ríe pues intenta comportarse más educado al grado de su papá.

    -Ya veo- Con la mejilla apoyada, por su mano sobre la mesa, lanza una carcajada, y revuelve los sedosos cabellos de su primogénito e único hijo –Veo que estas a salvo y la verdad es lo más importante para mi florecita y para mí, aunque me agrada que seas lo suficientemente capaz de defenderte solo, eres un gran orgullo Afrodita- A veces le sale lo paternal y admite que está feliz por las habilidades del peli celeste.

    -Gracias, pero no es para tanto, me han enseñado bien… Y soy capaz de acabar con cualquiera que intente hacerle daño a los nuestros- Ya de por si se siente como un pavo real en su vida diaria, ahora con las halagos de su padre, esta con los humos algo elevados.

    Y no está mal, es algo normal sentirse sumamente superior al cumplir una pequeña meta, y festejarlo de alguna manera con quienes te aman y siempre confiaron en ti, además de sobre exigirte para sacar tu mayor potencial.

    Mientras estos dos festejan a su manera, Atla termina de llenar el informe que le corresponde, pero… Por un instante emociones diferente se comienzan a remolinarse en su corazón.

    Esta feliz por haber hecho esta misión, cumplir su deber como escolta personal del patriarca, haberlo salvado y conocido, además que este le hablara y conversará tanto en el camino, lo llena de una inmensa felicidad que jamás creyó ser digno.

    A la vez, desea tanto contarles a dos seres que ama con su corazón de forma distinta.

    Su madre, no la podrá volver a ver en mucho tiempo, pero… En cambio poder contárselo a Shaka es más cercano, solo desea que llegue el día, en donde el ciclo lunar se cumpla y puedan escucharse atreves de la barrera, aún falta algo pero… Lo puede soportar.

    Sin embargo algo más, de esas emociones cálidas se presenta.

    Ver a su único amigo en esas tierras, sonreír y celebrando junto a su padre, es algo que no pude permitirse… Pues, a lo que se basa de su propia historia que conoce, quien fungió como figura paterna de nombre, murió antes de que naciera… Así que no tendría jamás oportunidad de tener este momento.

    O al menos eso pensaría, pues pronto conocerá que su realidad es otra.

    ¿Enviada? Tal vez, es normal… Al anhelar algo que crees no tener.

    Pero al más le dice que no estará solo, ya que en el momento que por fin terminó y lo informo con una mirada algo triste, pero sonriente.

    Manigoldo acepto la hoja, dictándole que está bien hecha para su poca experiencia, pero con el pasar del tiempo mejorará mucho más.

    Además de que antes de que tuviera que regresar a las barracas, una idea surco por la mente del peli azul corto.

    A veces las reglas se pueden romper solo un poco, y Manigoldo es un experto en eso.

    -Vamos a casa a cenar algo y después, los dejare en las barracas- Sonríe, mientras los tres desalojan la sala de informes.

    -Me parece bien, de verdad quiero comer lo que haces- Afrodita no puede negar que sus padres son mejores cocineros, que quienes preparan los alimentos para los aspirantes, pero no se puede quejar tan libremente fuera de ese ambiente.

    -Claro extrañas como cocina tu padre, con mucho amor- Un toque de sarcasmos y superioridad en su hablar.

    -No, es que tú le agregas más ingredientes que dan una mejor sazón en la comida- Refuta la alegría inicial del otro.

    -Eres igualito a tu papá, así me trataba antes, ja, ja, ja- Viejos recuerdos de cuando estaba conquistando a su florecita.

    -Entonces vamos- Asiente para que su padre no vaya a empezar de molesto, pues… Es digno saber que es alguien de lanzar burlas a cualquiera para divertirse.

    Sin embargo Afrodita no dejara fuera de esto a su amigo, uno de los pocos que considera como tal.

    -¿Vienes Atla?- Un invitación a pasar un momento familiar.

    -Gracias, pero… Tal vez incomode… Yo… Puedo volver a las barracas, no hay problemas…- Nervioso, siente que sería una mala agregación a esa familia del peli celeste, después de todo no pertenece a este.

    -Tonterías- La mano tosca del peli celeste se posa sobre la cabeza del pelilila, para desordenarla –Eres amigos de mi pececito, y supe que hiciste grandes cosas allá afuera, tienes permitido venir a cenar con nosotros- Sus palabas son amigables para un niño, que no tiene la culpa de nada, lo tratara con cierta amabilidad, solo por ser hijo de Shion.

    -Pero… Yo…- Sabe que no podrá ganar en esta, con dos en su contra, es mejor darse por vencido en esta ocasión, con una sonrisa, en su gentil rostro, asintiendo –Gracias señor…-

    -Muy bien, vamos par de mocosos, es hora de cocinar algo, pero ni crean que no ayudarán- A ambos niños los lleva, con sus manos sobre su cabezas, desordenándoles el cabello como un gesto que sabe que molesta a su hijo, pero que no puede evitar hacerlo.

    Y aunque Afrodita le molesté esto, es agradable sentir ese gesto de cariño, pues… Lo más seguro es que en algún futuro lo llegara a extrañar.

    Además Atla… Se siente extraño, como si un sentimiento interno le dictara que lo vivido con el patriarca, ese cariño que le demostró y ahora esta muestra de la misma emoción, fuera algo que necesitara…

    Como si fuera perteneciente de alguna manera a este lugar… A una familia que no tiene tantos lazos sanguíneos, pero que el cariño esta presenté.
     
  8. Threadmarks: Capitulo 48 (Todo Por Él)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Romance/Amor
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    Algunos días pasaron, y obviamente los rumores de que el patriarca estuviera en los entrenamientos observando a los jóvenes aspirantes, no se hicieron esperar.

    Y claro, el saber que alguno pudiera llegar a ser el discípulo del patriarca, es una oportunidad única en un millón.

    Jamás se había dado en todos los años que lleva en el poder el peliverde.

    Así que todos intentando impresionar en los combates físicos, en las maldiciones.

    Haciendo de todo para que fueran si quiera tomados en cuenta, para su selección.

    Incluso hicieron cosas peligrosas, que por poco y si no fuera por la intervención del instructor en turno, habrían ocasionado un verdadero desastre.

    Y de paso sacar de quicio a Regulus por el comportamiento de los aspirantes, por esta situación, que aunque fuera injusto está arreglado desde un inicio.

    Todo es para que el patriarca pueda seguir protegiendo a su hijo sin siquiera levantar sospechas, pero era completamente inevitable ver como esos cuarzos miran con toda la ternura del mundo que contuvo, al pelilila al momento de entrenar, y hacer su propio esfuerzo para tener siquiera una opción de su aprendiz.

    Desde luego esta es una simple fachada, tener a su pequeño cerca bajo el título de su futuro sucesor, cosa que jamás dejara que pase.

    Atla no vivirá si quiera su mismo destino, si está allí para evitarlo.

    -¿Crees que tenga una oportunidad?- Pregunta algo inseguro, jugando con sus manitas, mientras el descanso es su opción.

    -Puede ser, demostraste ser fuerte en la misión- Afrodita con los brazos cruzados, pero el ceño fruncido, demostrando algo de inquietud.

    -¿A ti no te gustaría ser su aprendiz?- Cuestiona el pelilila, algo dudoso y temeroso a la respuesta.

    Pues si lo piensa bien, el peli celeste aun es capaz de ganarle de forma fácil en varios puntos del entrenamiento.

    Por lo cual sería el sucesor perfecto para el patriarca.

    -No, la verdad ese no es mi sueño, ni gusto- Responde sin más, dejando escapar un suspiro.

    -Afrodita, nunca te lo pregunte, pero… ¿Qué es lo que de verdad te gustaría hacer?- Era cierto, en todo este tiempo, Atla había hablado más sobre sus deseos, el por qué estaba allí, pero el pali celeste solo se limitaba a demostrar su valor y que todo lo que ha ganado es por sus propios medios, no por ser hijo de quien es.

    -La verdad Atla, solo quiero ser uno de los mejores maldecidores, y lograr encontrar antídotos potentes para los nuestros, así como lo que hace mi papá- Pensativo, abre los ojos celestes, mirando al frente sin mucho interés –No me gusta el combate cuerpo a cuerpo, prefiero algo que no me ensucie el cabello, ni la ropa- Un tono algo arrogante se deja ver.

    -Es algo genial, además creo que ya lo estás haciendo Afrodita- Se sienta al lado del peli celeste, para sonreírle –Eres muy bueno para las maldiciones curativas como me dijiste, pero tus ataques sin temibles-

    -Es solo el entrenamiento que mi padre me ha dado desde pequeño, no es la gran cosa- Le resta algo de importancia, mientras le dedica una sonrisa gentil a su amigo –Seré un maleficiador, y creo que si tú te volvieras en el próximo patriarca, haríamos un buen equipo- Le da una pequeña palmada en el hombro.

    -¡¡¡¿TU DE VERDAD LO CREES?!!!- Las mejillas sonrojas, la emoción tan grande, el corazón latiendo porque su amigo de estas tierras lo crea capaz de eso.

    -Te puedo asegurar, que el patriarca quedó impresionado por tus habilidades…- Baja la mirada, algo pensativo –Que hasta a mí me impresionaron… Siendo similares a las del tío…- Se queda un momento callado, no va a estar alardeando de cómo es que logra llamar al peliverde.

    El pelilila sonríe a su amigo, y asiente ansioso por saber el resultado –Solo quiero lograr serle de suma utilidad al patriarca, quiero protegerlo y…- Baja la mirada sonrojado –Quiero demostrar que aun sin alas yo puedo cumplir los sueños que tengo y así…- Su corazón es una revolución de cientos de emociones, pero todas son positivas –Le podré contar a Shaka que yo…-

    -Así que se llama Shaka tu enamorado- La risa burlesca del peli celeste, por conocer al fin la verdad que intentaba sacarle al otro.

    Y es allí que Atla se da cuenta, sobresaltándose del pánico, cubriendo su boca sin pensarlo, pero el hecho ahí está.

    -No, bueno si… Pero, no es algo serio, tal vez si… Yo… Solo…- No sabe ni que decir el pobre, por todo lo que podría representar que esté sepa su verdad.

    -Ja, ja, ja, tranquilo… No tiene nada malo que estés enamorado- Afrodita calma a su buen amigo, pero no deja de reír por la forma de actuar del otro -¿Es un demonio de dónde vienes?- La curiosidad comienza a absorberlo.

    Es allí cuando Atla, tiene que ser inteligente y saber disuadir a su amigo a como dé lugar, si supiera que no es un demonio, sino un ángel y que no es cualquiera de ellos, si no el supuesto príncipe de estos.

    Se volvería un caos y más al saber que están buscando a la descendencia del patriarca anterior para derribar la barrera, no podía decir nada.

    Solo preguntas curiosas, que no insiste para no decir más.

    -Creo… Creo que nos está llamando el instructor Regulus- Responde de inmediato, sonriente y levantándose de su lugar, para ignorar la pregunta.

    -No, claro que no lo hace- El peli celeste lo mira cuestionándose el comportamiento del otro, clara evidencia de evitar el tema -¿Por qué no quieres contarme nada?- Le canturrea la pregunta -¿Acaso es algún tipo de amor secreto?- Levanta una ceja curioso por naturaleza.

    Claramente se demuestra que con Atla, Afrodita se siente más cómodo en expresarse como es en realidad y no aparentar ser alguien solo soberbio e imponente.

    -No es nada de eso, solo que…- Sonrojado vuelve a su acción de jugar con sus dedos, está nervioso, y preocupado por decir algo, que claramente es un tema muy intimido.

    -Bien, no me digas si no quieres, pero… Algún día tendrás que decirme todo sobre tu “Amado” Shaka- La burla puesta, pero de una buena forma, levantándose igual de su lugar, para caminar hacia donde el pelilila –Vamos entonces- Sin más pasa de largo, al parecer el peli celeste sabe algunas cosas que no ha querido compartir, es misterioso en su comportamiento últimamente y de repente.

    Pero el pelilila no lo capta de inmediato, de hecho no por accidente, está más concentrado en saber si es un ideal para el puesto junto al patriarca, decirle la Shaka sus aventuras nuevas y desde luego, llegar a volver a ver a su madre muy pronto.

    Más ahora debe calmar esas ansiedad, pues el entrenamiento continuara, o eso es lo que se cree.

    Al volver de nuevo a la área de entrenamiento físico, se dan cuenta que no están por completo solos con el instructor Regulus, si no que el patriarca se encuentra aún allí, mirando a todos los jóvenes aspirantes.

    Se supone que debería ser una formalidad ahora, pero en sí, quería que fuera lo más rápido posible, ya no podía resistir, solo necesita tener al instructor de los aspirantes presente y decir a lo que viene y acto seguido declarar su decisión.

    Si, está actuando bastante fuera de las reglas establecidas, pero… No se puede contener más, es su propio corazón dictándole que tenga a su hijo con él de una buena vez y sin importar nada ahora podrá protegerlo de colmillo rojo.

    Incluso si alguno de ellos está observando, que es lo más lógico, ya no tendría por qué moderarse, aunque sí debería tener cuidado de cualquier ataque sorpresivo.

    Por esa razón, se puede considerar estar solo en aquella posición junto con el castaño demonio, pero alrededor en puntos estratégicos otros demonios tanto sus más fieles, como soldados igual de la misma condición, vigilan cuidadosamente que nadie se interponga.

    Por las amenazadas ya antes vividas de rebeldes, es mejor ser prudentes ante cualquier cosa.

    Los más jóvenes atentos a lo que fuera a decir, en su mayoría curiosos, ansiosos, por conocer quién sería el digno demonio que será tomado bajo la custodia del patriarca y eso los posicionaría a la posibilidad de pasar todo el tiempo con el peliverde, aprendiendo y siendo entrenado, un ejercicio que sería doblemente más difícil, pero que explotaría todas sus habilidades posibles.

    -Muy bien mocosos ingratos- No puede decir que está del todo feliz, por las tonterías que estos pequeños demonios han estado haciendo, ya lo tienen con la paciencia al límite –Sera mejor que se comporten y escuchen atentamente lo que el patriarca tiene que decir, ya que ha tenido que aguantar ver sus tonterías por llamar su atención- Los va a balconear, aun no olvida como una de esas imprudencias le provocó un buen golpe en el estómago, y obvio su enojo fue bastante grande, pero no podría desquitarse, pues fue un accidente.

    El tono molesto del demonios que los entrena, logra hacer que todos tiemblen y sientan la sangre congelarse, que en si sería una mala señal, pero se entiende por el miedo.

    Solo Afrodita se siente tranquilo, de que nada pueda ocurrir o pasar en lo más mínimo, incluso riéndose levemente, por el comportamiento de todos y la expresión de Atla, por la preocupación.

    Resopla muy fastidiado, pero cierra sus ojos, entendiendo que es mejor proceder, dejando escapar una leve sonrisa, las cosas van yendo perfectamente bien, y ver feliz al patriarca aunque deba ocultarlo este, es lo principal.

    Al fin parece que se hará justicia de alguna forma.

    -Escuchen bien, no hablaran, estarán calmados y si escucho alguna palabra o rechistar… ¡¡¡LOS HARE CORRER MIL VUELTAS ANTES DE IRSE A LAS BARRACAS!!!- Es su última advertencia.

    Y si bien deberían tener su clase de maleficadores, este día se canceló por un asunto relacionado con este nuevo nombramiento que se llevara a cabo.

    Un suspiro in más, para ver al peliverde –Son todos suyos patriarca- Puede llegar hablar un poco más relajado con el mayor de título, pero aun así guarda el respeto.

    -Gracias Regulus- Sonríe sin más, dándole gracia un poco el comportamiento del castaño, era algo extraño verlo con un gesto relajado, ya no debía sufrir más, todo estaría bien.

    Estando en aquella área alta donde el instructor se coloca para observar a los más jóvenes, imponente el patriarca con su túnica, pero su rostro es mucho más amable de lo normal, incluso sonríe y la mirada es cálida.

    Es normal, está en paz.

    -Jóvenes aprendices, como se habrán dado cuenta he estado en estos últimos días, observando su entrenamiento tanto en la área física, como maleficadores, solo por una razón es esto- Su tono como el de es usual en un pontífice, sereno, tranquilo, pero imponente, mirando a todos, pero sus cuarzos fijándose más precisamente en un pequeño –He decidido que uno de ustedes se volverá mi aprendiz, como tal deberá dejar el entrenamiento cotidiano y permanece a mi lado, para conocer todos los deberes y responsabilidades que conllevara su nueva posición, pero aclaro que el ser un aspirante para este título, no es un camino nada fácil- La pequeña advertencia, que dicta, aunque realmente no debería ser tomada en cuenta para el próximo demonio que obtendrá esta oportunidad.

    La mayoría de los jóvenes demonios sonríe, algunos ansiosos, otros más nerviosos y creyéndose incapaces de siquiera hacerlo posible.

    Si no soportan el entrenamiento de Regulus, que es sumamente feroz, el del patriarca posiblemente seria diez o mil veces más difícil, claro según su mente.

    Pero uno está más que nada emocionado, apretando sus pequeños puños, sonriente con las esmeraldas brillantes, solo desea escuchar su nombre, aunque las posibilidades sean bajas de que esto ocurriera.

    Parece que no fuera capaz de recordar que él fue quien salvo al patriarca de una flecha que podría acabar con su vida, pero se siente aun inferior en este punto.

    -Bueno quiero ser rápido, tengo asuntos de los cuales ocuparme, y que mi discípulo, empiece de inmediato a conocer- No se refiere solo a ese hecho, si no que ya desea ansioso por estar protegiendo a quien ama, para que nada malo pueda ocurrirle.

    En silencio comienza a reinar, como clara señal de que respetaran la palabra del peliverde, pero la emoción sigue en los jóvenes rostros.

    Todo está en orden, nada fuera de su lugar el peligro no es amenaza ahora, pero no puede quedarse mucho así, y poner en riesgo a otros inocentes.

    Sin más llega el momento, un leve suspiro, el corazón latiendo con emoción, los ojos rosas se cierran para tomar este valor, y controlarse para no actuar por impulso.

    Ahora abre sus ojos y se fija al frente, con los brazos en sus laterales, su cabello quieto, y una ligera sonrisa que proyecta su felicidad, con el corazón latiendo a mil por hora.

    -Atla, al frente- Llama con ese tono imponente.

    Y desde luego al sorpresa para todos.

    Incluso para el mencionado, que no sabe que decir ni actuar, salvo acatar la orden después de que sus ojos verdes demuestren una gran sorpresa.

    Relazando la acción ordenada, sintiendo las miradas de desaprobación de los demás compañeros, y hasta cierto odio, aunque otros demuestran algo de alegría y aceptación sin más.

    Después de todo se corrió por todo el lugar, que fue sumamente valiente en proteger al de mayor rango.

    Delante de todos, enfrenté del patriarca, no es capaz de levantar su mirada, sintiendo los nervios a flor de piel, pero calmándose, no debía gritar, ni temblar, nada más que la seriedad, pero es inevitable para él, jamás lo creyó, ni en sus sueños más locos que esto le ocurriera tan pronto.

    -Felicidades… Atla, a partir de ahora estarás bajo mi cuidado, te enseñare personalmente, espero que lo aceptes- Sonríe sin más, mirando ese pequeño demonio, que no es capaz de verlo a los ojos, pero no importaba reconoce que está feliz, o eso quiere creer.

    -Gra… Gracias… Pa… Triar... Ca…- Habla entre cortado, la emoción le impide pronunciar más palabras.

    No se hará un gran alborotó, no es digno del ejército o del mismo pontífice, pero… Eso no significa que por dentro la emoción ha crecido, pero a la vez las sospechas de seguro serán inminentes.

    Mas las reglas estipulan, que aquellos que se vuelven aprendices de algún patriarca, deberá estar bastante cerca de este, teniendo un lugar en el recinto del pontífice, preparándolo en todo momento en sus nuevas responsabilidades.

    El territorio donde el peliverde es quien tiene mayor control ante todo, aunque si bien tiene control en varias partes de los territorios demoniacos, hace referencia que allí tendrá con suma vigilancia a su hijo, para que Colmillo Rojo ya no tengan manejo sobre ellos, y puedan estar tranquilos, sin embargo no descansará aun, primero debe mantener seguro a su pequeño y a un demonio más.

    Después del nombramiento, claro que Atla ya no podría vivir en las barracas, y deberá ir de inmediato hacia el lugar que se preparó para él.

    Todo se tomó con antelación, incluso tendría una pequeña compañía por parte de los dos hijos de Regulus, que le indicaran su nuevo lugar de descanso y las reglas del recinto patriarcal.

    Obviamente harían caso a todo lo que su papá les pidiera y más siendo una orden del patriarca, sin contar que ver a ese pequeño demonio tan emocionado, hace que les de cierta ternura a ambos jóvenes.

    Pero no están del todo solos, el tío de ambos demonizo de cabellos azul, se dirige a vigilarlos de cerca, no pueden dejar nada a la ligera y el cambio de una barraca al recinto patriarcal puede ser una alerta para sus enemigos internos.

    Mantendrá esta protección extra, se la deben al peliverde en cierta forma.

    Sin embargo, mientras esto ocurre y ya llegada la hora nocturna, con los demás aspirantes entre decepcionados y aceptando que ese destinó no fue para ellos.

    Indicando que el entrenamiento ha terminado.

    Un mandado por parte del peliverde se da a conocer, más que nada para que Regulus esté en la sala patriarcal, a solas con el peliverde, para una última misión necesaria.

    ---Sala Patriarcal---

    El castaño claro con la reverencia de siempre ante el pontífice, le parecía algo sumamente extraño que no estuviera al tanto de como el pequeño Atla este acomodándose a su nuevo lugar de entrenamiento, pero no le va cuestionar, si le ha llamado de forma inmediata debe ser algo importante, pero es extraño aun así.

    -Buenas noches patriarca, ¿Necesita algo?- Baja la mirada, sin ponerse aun de pie, pero atento a su información.

    -Regulus, necesito que cumplas esta misión de manera urgente, pero con suma discreción- Le declara con seriedad, sentado en el trono símbolo de su título, pero con cierta preocupación aun presente.

    -¿Una misión?- Confundido pregunta, alza la vista, frunciendo el ceño, por el tono que ha usado el peliverde.

    -Deberás ir al pueblo de donde proviene Atla…- Aprieta los puños, aun es difícil acostumbrarse a toda esta mentira, pero no importa mucho ya –Quiero que traigas ante mí a ese demonio de nombre Yuzuriha- La mirada seria del pontífice, parece no revelar nada bueno.

    -¿Pu… Puedo… Saber… Qué ocurre?- Por primera vez Regulus siente une escalofrío ante la mirada rosa del pontífice, creyendo que esto puede ser algo sacado de la desesperación del mayor, incluso sin saber si debía obedecerlo, pero sería un desacato.

    -Solo quiero verla, conocer a quien fue el demonio que crio mi hijo y… También mantenerla a salvo de Colmillo Rojo- Frunce el ceño, al parecer el de mayor rango ha estado teniendo muchas cosas que hacer y en que pensar, pero quiere tener todo a su favor, pues ahora que esos enemigos jurados contra su persona se enteren que ese pequeño que debían apartar de él a toda costa, ya no se encuentra bajo su radar, lo comenzaran a buscar y dañar a todos los que pudieran ayudarlo.

    Por esa razón debía proteger de igual forma a la supuesta madre de Atla, se siente en cierta deuda por cuidar de su pequeño.

    Esperando que no sea demasiado tarde, mandara a uno de los suyos de mayor confianza y quien sabe habilidades fuera de lo común que sabrá defenderse perfectamente.

    ---(Días después) Lado de los ángeles---

    Al aleteo de unas alas que van a todo lo que pueden dar, pues necesita llegar con rapidez a una cita acordada, y escabullirse por la noche.

    Ha intentado ser discreto, a lo que cree nadie se ha dado cuenta, pues creen en la mayoría de los casos que solo va al bosque a entrenar y que este lugar lo escuche.

    Así que piensa que cree estar a salvo, con el hecho de cada mes va a escuchar y anhelando que en algún punto, de nuevo la barrera se desquebrajé y ser el primero en ver a su dulce demonio de cabellos lilas y ojos como las gemas preciosas que adornan la corona del reino.

    Mas por no prestar mayor atención a su alrededor, y creer que sus padres no lo notaran como extraño, ha olvidado el resto de los ángeles cercanos a él.

    Y que están dispuestos a encararlo y saber a dónde va con exactitud.

    Estando a poco de ingresar al bosque, es detenido de golpe, por un ángel de cabellos cerúleos que le corta el paso.

    Sorprendiendo al rubio y de paso hacerlo enojar.

    -¡¡¡MILO!!! ¡¡¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!!!- Habla molesto, deteniendo por este hecho, porque lo harán llegar tarde con su demonio.

    -Lo siento amigo, pero… Es que estamos algo preocupados…- Dice esto con una sonrisa nerviosa.

    -¿Todos?- Confundido, pero es cuando siente como dos aleteos se cesan detrás de él, dándose la vuelta para ver de quienes se tratan, aunque ya se lo imagina, enfureciéndolo por hacerlo perder tiempo -¡¡¡¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?!!!-

    -Príncipe Shaka, si sus padres se enteran que está viendo a un demonio a escondidas, podría ser peligroso para usted- Habla un demonio acompañado del peliaguamarino que mira a su rubio amigo algo compasivo.

    Los zafiros se abren de sorpresa, pero su ceño fruncido no se deja de lado, por el simple hecho de que estos se enteraran, se supone que había sido cuidado…

    ¿Cómo era posible si quiera, que Shura este enterado de esta verdad?
     
  9. Threadmarks: Capitulo 49 (Revelaciones)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    -¿Qué… Que están diciendo?- Su mente solo tiene que mantenerse alerta, no le interesa su propia seguridad, pero lo principal para el rubio es, que nada malo de debe a ocurrir a su demonio.

    -La última vez que vino aquí, lo seguí… Su comportamiento era muy sospechoso, y ya vemos por qué- Sin más el ángel de cabellos verdes cortos oscuro, y ojos como el mismo jade, con una túnica blanca cubriéndole en su mayoría, unos pantalones iguales, y sus alas saliendo de su espalda, demostrando ser más grande de edad.

    -¿Por qué no dijiste nada a mis padres?- No va a negar lo que es referente a su demonio, pero ira cuidadoso con esto.

    -Porque yo le pedí que no lo hiciera- El peliaguamarino amigo del príncipe, interviene en la plática serio, fijando sus violetas ojos en el otro.

    -Camus, ¿Qué estas planeado?- El nivel de desconfianza se dispara, serán sus amigos de siempre, pero esto no le representa nada bueno.

    -Eso es lo que deseamos saber, príncipe Shaka… ¿Por eso querías saber una manera de derribar la barrera? ¿Quieres que la guerra vuelva solo para estar al lado de un demonio?- A su parecer es bastante obvio lo que ocurre, el rubio ángel debe estar volviéndose loco por haberse fijado en alguien que solo ha podido escuchar, y más un enemigo.

    -No quiero que la guerra vuelva, pero es cierto… Derribar la barrera es uno de mis mayores deseos- Contesta serio, enfrentándose a los dos allí presentes con la mirada.

    -Es una locura- Shura responde frunciendo el ceño, pensado que era mejor ir directamente con los reyes.

    -Te debe estar manipulando, una trampa de los demonios, para que caigas, derribes lo único que nos protege de ellos, y te asesinen- La predicción parece por completo rebuscada, pero en sus inocentes corazones es una enorme posibilidad.

    -¡¡¡¿CÓMO TE ATREVES A INSINUAR ALGO ASÍ?!!!- Esta de muy pocas ganas de tolerar tonterías de esa magnitud, no dejara que nadie insulte y levante falsos de su amado demonio, sabe que no es así.

    -Es lo más obvio, ni siquiera lo debe conocer, lo que te digiera, puedo ser una completa farsa, sea prudente, aléjese del límite que nos protege-

    -No lo hare, no dejare que se interpongan en lo que quiero, y… ¡¡¡NO PERMITIRÉ QUE OFENDAN A QUIÉN AMO!!!- No ocultara este hecho, mas no dirá el nombre, si lo mantiene en el anonimato será lo mejor, pero el hecho de que tendrá que enfrentarse a sus amigos de la infancia y posiblemente a sus padres, se ve inminente.

    Tanto el peliaguamarino, como el peliverde oscuro, se quedan estáticos, esos ángeles no saben que decir o hacer para que su príncipe entre en razón.

    El tema puede inundar los corazones de todos por el miedo, que una guerra que no conocieran en vivo, pero saben los vestigios que se quedaron, los problemas que se desataron y las muertes que se dejaron.

    Es temible que pueda pasar, y más por la insensatez del mismo príncipe, que si el llega a morir, los ángeles no tendrían forma de sobrevivir, sin un heredero de sangre, su mundo iría pereciendo poco a poco.

    -¿Esa es su respuesta?- Pregunta el de mayor edad.

    -No dejare que nadie me aleje de quien amo, incluso si son ustedes, mis supuestos amigos, quienes me intentan convencer de lo contrario- Habla firme, deforma diplomática como ha sido su educación, enfrentándose a ellos es importante.

    Un suspiro sale de parte del peliverde, apretando sus puños –Entonces no me queda de otra- Camina hacia el rubio, con una cara de pocos amigos –Deberé llevarlo con sus padres ahora mismo-

    -¡¡¡SHURA!!!- Camus le grita, pues presiente que puede llegar hacer algo muy malo.

    -¿Vas a enfrenarte a mí?- El rubio le cuestiona, preparándose si es el caso.

    No importa que tengan una diferencia edad, superior a tres años, Shaka sabe pelear cuerpo a cuerpo, por el entrenamiento, al igual como las bendiciones de una índole superior, las realizara sin rechistar con todo su poder, no tendría piedad en todo caso.

    -Bueno, primero cálmense por favor- Milo quien ha sido el único que de verdad intenta poner las cosas en un marco de sensatez, raro en él, pero viendo que ninguno entenderá razones, es que debe intervenir con una respuesta bastante curiosa para todos.

    -Puede que no entiendan ahora, pero esto será peligroso si no se pone un alto- El peliverde oscuro, no es que sea malo, pero al ser un poco mayor que los allí presentes, presencio parte de esa guerra, aún tiene esas memorias muy presentes, y él no tuvo una familia que lo protegiera en todo momento, no hasta que alguien se apiado de él y lo tomo como alumno.

    De allí la razón de volverse muy recto y fiel en su convicción de guardia real, todo para honrar siempre al ángel que lo protegió en esos momentos más oscuros de la vida.

    Si algo amenaza la tranquilidad y paz que ha conocido desde ese momento, no lo permitirá.

    -Pero ¿Qué tiene de malo que Shaka este enamorado?- Para el peli cerúleo, la idea de que alguien posea esos sentimientos, no es algo malo, al contrario debe considerarse una enorme bendición.

    -Es un demonio, por todos los cielos- El peliaguamarino interviene, apoyando en cierta forma al ángel de mayor edad –Está prohibido siquiera acercarse a los límites de la barrera, y que esté hablando con uno de ellos… No ha medido las consecuencias-

    -No me interesan sus palabras, iré y no me van a detener- Frunce el ceño, se siente desesperado, pues ya se está pasando el tiempo acordado para escuchar a su Mu, no seguirá perdiendo tiempo aquí.

    Apenas si esta para dar media vuelta y darles la espalda, pero alguien no lo dejara ir fácilmente, incluso si debe luchar contra el mismo príncipe de los ángeles, algo que se considerará una ofensa grande, pero según justificada para evitar que siga empecinado con un amor impuro a los ojos de dos allí presentes.

    ---Lado De Los Demonios---

    Un par de pasos se pueden escuchar, caminando de una forma algo apresurada, pues habían cometido un terrible error, que los hacia angustiarse por las ordenes que tienen.

    Además que no eran órdenes de cualquier demonio, sino una del mismo patriarca, debían cumplirlas al pie de la letra, pues parte de no desear desobedecer o fallar, quieren hacer sentir orgullosos a sus padres, para que vean que pueden volverse dignos soldados del ejército de demonios.

    -¿Cómo se nos pudo haber escapado un pequeño demonio?- Desesperado se siente el de cabellos peli azul, frunce el ceño, mirando para todos lados.

    -Tranquilo Saga, no debe estar lejos- El de cinta roja, le sonríe y sigue el paso, buscando con igual precaución al pequeño demonio de cabellos lilas.

    -Es que… No entiendo por qué ese tal Atla, se escapa… Sabe perfectamente que los aprendices tiene ese toque de queda establecido desde siempre- Enfurecido, aprieta la lanza que sostiene en su mano derecha.

    -Eso es cierto, aun siendo el discípulo del patriarca no está exento de estas reglas… Pero- Sonríe de oreja a oreja, mostrando su gentil personalidad -Debemos admitir que es muy habilidoso y escurridizo, no cualquiera puede evadir la guardia- Denotando que está bastante sorprendido por este hecho de escape.

    Sin embargo para el demonio acompañante, esto no es algo de risa, entiende que es un cargo enorme estar custodiando y protegiendo al discípulo del pontífice, pues significa ser alguien valioso, que heredara el puesto algún día, y que les tocara a ellos ser su mano derecha algún día.

    -¡¡¡NO ALABES A UN NIÑO TAN TRAVIESO!!!- Enfurece de una manera curiosa, negando con la cabeza, y mejillas rojas por la enorme preocupación de imaginar que algo le llegara a pasar a Atla.

    -Saga, no te enojes, perdón… Pero es que es verdad…- Le sonríe intentando sujetar los hombros del otro con éxito desde luego –Además no creo que debamos preocuparnos tanto, está cerca, no puede volar, así que debe estar en los alrededores-

    -Aioros, ¿No lo entiendes?- Le mire a los ojos verdes oscuros, aunque se sienta algo abrumado por esa precipitada cercanía entre ambos –No quiero que se enteren de que perdimos a un niño- Declara un tanto su preocupación.

    -Pero, bueno… Un error cualquiera lo comete ¿No?- Aioros esta calmado, sabe que no es el fin del mundo, pues Atla debe estar con vida desde luego, solo un pequeño escapando, tal vez viendo a otro demonio por x razón o solo explorando, sabe que a esa edad son curiosos por naturaleza, ya lo vivió con su hermanito menor.

    -Yo no puedo cometer errores- Le dice sin más, demostrando un ceño fruncido y triste en los ojos Viridian.

    -Pero, ¿Por qué lo dices?- Le causa impresión esto, sabe que su querido demonio de cabellos azules siempre está exigiéndose de mas, poniéndose metas muy altas lo que ha demostrado ser un buen candidato para ser un gran soldados dentro de poco tiempo que les queda como alumnos del ultimo grado antes de graduarse.

    Al darse cuenta que hablo un tanto de mas, se sorprende de sí mismo, debía fijarse mejor, desvía la mirada de inmediato, soltándose del agarra del otro, para seguir buscando sin más al niño.

    -Eso no importa ahora…- Contesta dándole la espalda al otro, con su tono desesperado, apretando la mandíbula y puños –Sigamos buscando-

    -Saga, si algo ocurre puedes decírmelo…- Seguirá el paso de quien ama, para declararle esto, sabe que no puede interponerse cuando el peli azul actúa de esta manera.

    -No, no puedo decírtelo…- Le contesta de inmediato, pero apresurado su paso, estando entre el hecho de que estuvo hablando de más y que por un instante comenzó a percibir más cerca la presencia del pelilila –Ahora es más importante encontrar a Atla-

    A sabiendas que no le sacaría nada, algo debía estar atormentando a su preciado demonio de cabellos azules, pero no se daba una idea.

    Pensara que era por la sobre exigencia de Regulus, pero su tío… No era alguien que no demostrará amor sea como sea, felicitaba mucho a los dos gemelos que tomo como sus hijos al encontrarlos, lo sabía pues son familia…

    Pero algo más debía ser, o no se ha fijado en que está allí.

    Ahora Aioros aunque quisiera detenerlo para hablar con él seriamente, el hecho de captar que Atla está cerca es más importante pues así aliviaría la preocupación de Saga, en no meterse en problemas o que todos vean que ha fallado.

    Cuando seria, que ambos lo han hecho al ser los guardias que cuidan del menor a escondidas, una peticione extraña pero solo ellos podían cumplir.

    Bueno era su turno de hacerlo, ya que durante el día Kanon apoya a estos, manteniéndose cerca del pelilila, vigilándolo también.

    No se cuestionaban por que hacer esto, pero… Saben que siempre el patriarca destina a algunos demonios de suma confianza para mantener a su discípulo a salvo.

    Alguna vez Manigoldo y Albafica fungieron este trabajo, ahora le tocaba a los tres más grandes de esta generación para el trabajo.

    -Está bien, ahora no hablaremos de eso, pero me dirás que te preocupa Saga- Corriendo de esta forma detrás, pues si hacían uso de su salas, serian notados por los demás guardias y claro, explicar que hacen fuera del recinto de los soldados –Sabes que me importas mucho Saga, eres mi todo- Una confesión que no es la primera vez, pero que cada día que lo hace es más especial que la anterior.

    El castaño demonio, no es cohibido en decir lo que el peli azul le provoca y representa.

    Pero el demonio que iba un poca más adelante, se detiene en seco, no por lo que ha escuchado de parte de quien su corazón late, sino porque… Está escuchando la voz de justamente quien busca, y pareciera que estuviera hablando con alguien…

    -Atla… Está muy cerca de la barrera…- Declara sin más el peli azul, al apreciar el sonido de donde proviene.

    -¿Pero qué está haciendo allí?- Ahora el castaño entra en estado de pánico –Sabe que esos son lugares peligroso-

    Sin más ambos parecen tener que dejar de lado su conversación privada para otro instante, ahora era mejor saber que está pasando con el pelilila, y que significa estar hablando cerca de la barrera.

    ---En algún punto de la barrera---

    A unos buenos metros de los antes mencionados, dos demonios igual parecían ya estar allí, mirando con esos ojos rojos característicos, uno femenino con ambos puestos en el niño, que sonríe sin preocupación alguna, que parece estar hablando solo.

    Y el otro que solo deja apreciarse un ojo, pues pareciera que el otro le falla.

    -Ja, ja, ja, creo que tenemos mucha suerte de nuestro lado- La demonio de cabellos rubios y algo ondulados, sonríe gustosa, mostrando sus colmillos.

    -Espera Thetis- El contrario de cabellos verdes y una cicatriz en su rostro pasando por su ojo izquierdo, le habla con un tono serio –Esto es demasiado bueno para ser así de fácil-

    -Tsk, eres muy aburrido Isaac…- Posiciona sus manos en las caderas –Tenemos ordenes de nuestro líder, de acabar con ese bastardo hibrido de una vez por todas-

    -Sé que incumplieron la parte del trato que el anterior Patriarca les otorgo de buena fe, pero no podemos ser precipitados-

    Lanza un resoplido bastante molesta, sintiendo su sangre hervir por la forma tan serena de actuar de su compañero, pero entiende que tiene algo de razón.

    -Bien, solo unos minutos, después le arrancare la cabeza a ese monstruo impuro- Sus ojos se fijan más en el pequeño pelilila, que no nota la amenaza tan cerca.

    -Podrás hacer lo que desees con él, su vida es una mera mancha en la historia- El enojo que deja ver, igual refleja la maldad y violencia de su agrupación, que no perdonaran el hecho de que este en un punto que no es donde le corresponde ante su parecer.

    Mientras tanto, Mu es ajeno a todo lo que está ocurriendo a su alrededor, ni prestando la más mínima atención en las presencias que están y se acercan a él.

    En las cercanías de la división por la barrera, el joven demonio de cabellos lilas, sonríe de oreja a oreja, caminando de un lado a otro, hablando solo… Pero no porque estuviera mal de la cabeza, sino que está impaciente por contarle a su amado ángel todo lo que ha hecho desde que se volvió el disculpo del patriarca.

    -Shaka, te quiero contar, tantas cosas…- Su alegría no cambia en su corazón, su vida ha cambiado tanto y se siente afortunado, por las oportunidades ganadas –El patriarca es un demonio tan bueno y amable… Me tiene tanta paciencia, he aprendido tantas maldiciones, que jamás creí que lograría hacer-

    Posa sus manos sobre su pecho dando unas pequeñas vueltas de emoción.

    -Me ha felicitado incontables veces, incluso… Me ha dado abrazos, pensaba que eso no se debía hacer… Pero sé que es porque esta orgullos de mí y… No puedo creer que sea su discípulo… Es que…- Aunque su amor aún no llegue, es inevitable no decir todo lo que su dulce corazón guarda, las expresara, sin importar que deba repetirlas de nuevo –Soy el discípulo del patriarca Shion, de quién más admiro y… Soy el primero y el único a lo que se... Quiero demostrarle que soy digno…-

    Su alegría sigue expresándola, nada lo puede callar, solo desea hablarlo con quienes más quiere en este mundo, lejos su madre, Shaka lo sabrá antes, pero algún día ella tendrá esa información.

    -Aunque…- De repente se detiene en seco, como si su mente recordara algo repentinamente –No sé por qué… Pero a veces cuando el patriarca me mira… Sus ojos son muy tristes, en ocasiones se le escapan algunas lágrimas y pienso que es porque he fallado, pero… No podría ser esa la razón…- Frunce el ceño, borrando ligeramente su sonrisa y emoción, por algún tipo de preocupación y angustia -¿Algo le está pasando?- Claro que piensa de manera sencilla en este tema, pero no por eso deja de preocuparse por quien admira.

    -Si algo le está pasando al patriarca, debería intentar descubrirlo, después de todo, ha sido sumamente bueno conmigo, incluso preguntándome cosas, como… Mi comida preferida, color, gustos…- Ahora su cara muestra algo de confusión, entrecerrando sus ojos -¿Por qué preguntaría algo así? No debería ser algo importante para nadie ¿O sí?-

    Su duda la tiene impresa en su rostro, pues de hecho es un comportamiento atípico en el patriarca estar interesado en algún otro demonio.

    Pero ¿Cómo no estaría interesado en saber más de Atla? Si… Después de todo es el hijo perdido del patriarca, desde luego querría saber todo de él, hasta el más mínimo detalle conocer, pues es su misma sangre la que corre por esas venas, y quiere recuperar el tiempo que le han arrebatado con él.

    Podría estar más tiempo preguntándose varia circunstancias del comportamiento de su ahora maestro, pero…

    Dos cosas llaman su atención.

    Sus ojos verdes se clavan delante, después de salir de aquella duda, divisando por donde la barrera debe estar.

    -Shaka… ¿Dónde estás?- Es lo que primero lo aqueja.

    Sin embargo otra coa más, parece que alfan percatarse, impresionándolo de golpe, haciéndolo girarse repentinamente.

    Al sentir como dos demonios se le acercan de forma apresurada, sin tener la posibilidad de escapar rápidamente, pues apenas si reacciono cuando sus manos son atrapadas.

    Asustando al menor, pero sin poder hacer nada más, que un ruido de sorpresa lanzar.

    ---Sala Patriarcal---

    Los momentos de lamentarse ya son menos cada día…

    Aún sufre por su amor perdido, pero al menos tiene a su lado, a ese fruto de esa primera noche, que aun que deba ir despacio… No permitirá que nadie lo aleje de él nuevamente.

    Si pudo recuperar a su pequeño hijo, la esperanza de algún día ver a Dohko se refuerza en su corazón.

    Pero en esta noche, esa situación no es de pensarse ahora, ya que… Ha regresado el demonio de su plena confianza que mando a buscar a la madre de Atla.

    Sin embargo algo debe estar mal, pues Regulus está de regreso solo, y su semblante no denota nada bueno.

    Y eso lo sabe Shion de ante mano.

    -¿Qué ocurre Regulus? ¿Dónde está ese demonio que te pedí traer ante mí?- Le cuestiona con cierta preocupación, entrecerrando sus cuarzos.

    -Patriarca…- El tono del castaño claro denota una extraña impresión, con un leve enojo e impotencia –Me temo que su petición fue imposible de realizar-

    -¿Qué fue lo que paso?- Una idea se forma en su mente y sabe que debe ser la verdad.

    -Fui al lugar donde Atla creció, y a buscar a ese demonio femenino, Yuzuriha… La noticia de su asesinato es lo único que conocí como respuesta- Responde firme, ya de pie, pues la reverencia se había cumplido de ante mano.

    -¿Cómo ocurrió ese hecho?- Para el patriarca, esto tiene desde luego el nombre de “Colmillo Rojo” grabado por todas partes.

    Ese era el castigo, por haber permitido que Atla viniera para este lugar que de seguro se le fue prohibido…

    -Lo que dijeron los de aquel lugar… Es que… Unos soldados de nuestro regimiento la asesinaron- He allí el malestar de cólera en el rostro del castaño, apretando sus puños.

    Sin más el peliverde se levanta de golpe del trono patriarcal, abriendo sus ojos con mayor sorpresa, pero de inmediato frunciendo el ceño, mostrándose alterado -¡¡¡¿QUÉ?!!!-
     
  10. Threadmarks: Capitulo 50 (A Punto)
     
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    La expresión del peliverde denota la sorpresa desagradable que esa noticia le provoca.

    Su mente rápidamente trae consigo la única verdad coherente y que sabe que debía ser la que diera luz a este caso.

    Obviamente ninguno de sus soldados sería capaz de un acto así, lo sabía, porque… Eran evaluados constantemente y no había puntos muertos para que alguno cometiera algo así, sin embargo… Si recordaba bien su caso, existen maneras…

    Aun así, esto tenía el nombre de “Colmillo Rojo” grabado por todos lados.

    A diferencia del patriarca, el otro se encuentra tranquilo, o mejor dicho estoico, revelando información que sabe no sería agradable de dar.

    -Como se lo digo patriarca, ella fue asesinada, y su cuerpo, solo sé que fue encontrada por los demás habitantes del lugar, le dieron una sencilla sepultura…- Suspira, levantando su vista, para con el mayor –Lo que más les preocupa, era saber dónde estaba el pequeño hijo de ese demonio-

    -¿Cómo?- Su mente parece más confusa ahora.

    -A lo que se sabe, unas semanas antes de que esto ocurriera, su hijo- Hace una pausa –Un niño de cabellos lilas, ojos verdes, y sin alas, había desaparecido, pero ella estaba muy tranquila y después su asesinato- Entrecierra los ojos –Creen que ese niño debe estar con quienes la mataron-

    -Son las características de Atla- Menciona esto con cierta duda.

    -¿Estamos ambos de acuerdo que los de “Colmillo Rojo” tuvieron mucho que ver?-

    Un suspiro sale de los labios del mayor –Claro que lo se… Pero… De solo imaginar que…- Sus puños son aprestados por inercia, bajando la mirada rosa.

    -La ventaja que tenemos, es que tu hijo está aquí, al tomarlo como tu discípulo fue lo más congruente que pudiste hacer, al menos está a salvo en la residencia patriarcal- Menciona esto, con una falsa tranquilidad, sabe que esto solo se pondrá peor.

    -Si…- No puede estar para nada calmado y mucho menos ahora –Pero… ¿Cómo le diré esto a Atla?- Su preocupación sigue aumentando, aunque le duela admitirlo, ese demonio femenino, fue quién le dio todo el amor que no pudo él darle a su pequeño, sabe que ella tiene un lugar más grande en el corazón que siempre deseo proteger.

    -Si se entera por los de su pueblo, comenzara a repudiar a los soldados- Hace ver desde luego la relación que existe y al parecer esos bastardos quisieron dejar aquello en claro, para que todo apuntara hacia quien pudiera dar una orden de esa índole.

    -Tendría que explicarle todo lo que conlleva… Lo que…Sucedió… La orden que tienen… Y…- Frunce el ceño, sintiendo que su felicidad se verá arrebatada nuevamente por una cruda realidad, que esta vez tendría tiempo de solucionar –Decirle toda la verdad a Atla… Aun… No es una opción…- Musita esto con suma angustia, sintiendo que su corazón se estruja.

    -Mu- Regulus sereno dice ese nombre que se sabe desde luego el origen.

    -¿Qué?- Confundido, pues se supone que ese nombre se había perdido en todo caso, ya que el pelilila respondía ahora a otro y nunca conoció su verdadera identidad inicial, probando que el patriarca, frunza el ceño, sin ganas de una broma.

    -Supe por parte de los habitantes que el hijo de Yuzuriha, se llama Mu, no Atla como nos hizo pensar- Revela algo molesto, más que nada por el engaño que el niño decidió hacerles.

    Provocando la curiosidad del más joven y saber por qué debió hacer eso.

    -Entonces…- Las cosas eran más extras o a su favor, sin duda confusas y críticas se volvían.

    Desde luego, el hecho de haber vuelto a tener a su pequeño hijo a su lado, tendría muchos sacrificios que se debieron hacer y tal vez se seguirán haciendo, salvo que Shion no permitiría que Mu de nuevo fuera herido y alejado de su lado.

    -Por alguna razón, el nombre que le diste se volvió su verdadero nombre de siempre… O… ¿Tal vez el demonio que lo crio tuvo la misma idea de tú?- Para el castaño claro, era igual de confuso.

    Él de ojos rosas, entiende que el juego se está volviendo diferente, y lo sabía.

    No necesito pensarlo mucho, para darse cuenta que si ahora han acabo con ese demonio femenino, significa que saben que Atla o mejor dicho Mu, está con él o al menos cerca.

    -Regulus…- Menciona el nombre del contrario con un tono serio, que daría miedo a cualquiera.

    -¿Si?- Por un momento, siente un escalofrió, esa sensación solo se manifiesta, cuando el de cabellos verdes hace uso de su título, con esa energía vital elevándose y un toque de furia en la voz.

    -Prepara a todos de forma inmediato, quiero que los aprendices se mantengan seguros y los soldados de mayor experiencia colócalos en puntos estratégicos por toda la ciudad, y en la zona de entrenamiento, como en mi recinto, no permitan que nadie entre, ni salga sin dar su código de identidad- Da las ordenes que cree necesarias, lo más concisas posibles.

    Su sentir y corazón le indica que esto se volvería una guerra interna tarde que temprano, “Colmillo Rojo” atacara de alguna forma u otra.

    Reconoce que son extremadamente impredecibles, inteligentes y un nivel estratégico insuperable, sabe de qué habla, después de todo, si bien no los conoció muy bien en su época de ser el aprendiz del patriarca, si pudo tener acceso a un conocimiento y ¿Qué realmente eran?

    -Entendido- Asiente, con una reverencia -¿Qué ordenes debo darle a Albafica, Manigoldo y Sísifo?- Menciona tranquilo, comprendiendo la situación.

    -Ustedes se deben quedar en los territorios del ejército, nadie podrá acceder a estas zonas, sin que pasen por su supervisión y cualquier sospechoso, deberán inmovilizarlo de inmediato- Su orden es clara, no se quedara de nuevo sin hacer nada.

    En la época que le arrebataron a su hijo, no tenía mayores fuerzas, solo para rogar y pedir que no se lo quitaran, pero en este momento, Shion tiene todo el poder necesario, su condición física y de vida son óptimas, deberían matarlo antes de siquiera le pusieran un dedo encima.

    -Comprendo- Asiente, volviendo hacer una reverencia, pues debería salir de este lugar de forma inmediata, para preparar todo.

    -Tus hijos y los de Sísifo como el de Albafica y Manigoldo, se deben mantener la margen de esto- Menciona esto con severidad, no quiere a inocentes involucrados.

    -Sera difícil, Aioros y mis hijos son muy tercos en dejar algo así sin pelea- Mira al otro con atención, pero le dice estas palabras, no para desafiarlo, si no para que comprenda que los más jóvenes también querrían dar su apoyo.

    Aunque Regulus tampoco deseaba que se involucraran en esto, además aun caen en aprendices de último año, lo que significa, que en poco tiempo serán soldados por completo y listos para cualquier batalla.

    -Prefiero que ellos se queden aquí, como ha sido su nueva misión, custodiar a Mu…- Es hermoso y extraño poder decir ese nombre, refiriéndose a alguien que está a su lado y no de añoranza –Además de…-

    Pero de nuevo no se pudo completar estas palabras del pontífice, cuando la puerta de la sala patriarca que abre de golpe, llamando la atención de los dos allí presentes.

    Ver a dos jóvenes demonios uno de cabellos castaños y una cinta roja, a su lado uno peli azul, y en medio de los dos, el pequeño pelilila, que se encuentra casi siendo arrastrado por los otros.

    Ya que, es sujetado por los brazos y con algo de fuerza, más por lo que han visto.

    La mirada baja del menor al encontrarse delante del patriarca y que su secreto sea revelado.

    -Patriarca, tenemos algo importante que informarle- La voz firme del peli azul, denota su gran molestia, por haber encontrado al pelilila en la barrera, cuando es un punto prohibido.

    Shion apenas al ver a su pequeño siendo llevado de esta forma, le confunde, molesta, y no comprende que ha ocurrido.

    -¡¡¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!!!- El primero en reaccionar es Regulus, que le molesta el comportamiento de su hijo y sobrino.

    Se debe entrar con permiso a este lugar, y no como si no existiera el respeto.

    -Tío Regulus, patriarca- Recuerda en ese momento la reverencia principal que se debe hacer al pontífice y la hace de inmediato, llevando consigo al menor y a su preciado peli azul.

    A lo que Saga igual reacciona, inclinándose, pues la falta de respetó ya está aquí, pero al menos deben recuperar el decoro en esto.

    -Lamentamos mucho haber entrado de esta forma, pero debemos decirle…- Señala al pelilila con cierta compasión, el de cabellos castaños –Que encontramos a Atla en la orilla de la barrera…- Dudaba si era necesario informarle todo al pontífice, pues significa una condena al más pequeño y era lo que menos deseaba.

    Sin embargo para Saga, las reglas son claras, nadie debe tratar de hacer una amistad con los ángeles, es una ley dicha y escrita.

    -Estaba intentando hablar con un ángel, llamándolo… Por alguna razón, se puede comunicar con ellos- La mirada Viridian, puesta en las esmeraldas, que demuestran un enorme pánico.

    Escuchar esto, deja atónitos a ambos adultos, principalmente a Regulus, pues se supone que debería ser algo imposible, aunque Shion comprende que esto pasa, por el hecho de que por las venas de Mu, corre sangre de ángel igualmente.

    -Patriarca…- La mirada de súplica de parte del pelilila, hacia quién más admira, dejando escapar algunas lágrimas, estando de rodillas sometido por los otros dos –Lamento… No… Haber dicho nada… Pero…-

    Las cosas están pasando tan rápido, pero comprende y reacciona al ver esas lágrimas cayendo de las esmeraldas de su pequeño, como quería evitar cualquier sufrimiento, pero debía estar tranquilo, no podría herir a los dos jóvenes demonios, si ellos solo cumplen con su deber dictado.

    Esto le traía viejas memorias, de cuando descubrieron su romance con el amor de su vida, la diferencia aquí, es que por ningún motivo Shion le haría algún daño a su hijo, mucho menos… Negar la posibilidad de amar a alguien.

    Abre su boca, estaba a nada de decir el nombre del pequeño, el verdadero que tiene, pero se contuvo, para no levantar sospechas.

    Era como si algún tipo de fuerza externa, le indicara cada vez que era mejor confesarle toda la verdad el pequeño.

    -Atla, necesitó que me expliques que significa lo que has hecho- La mirada rosa, intenta verse sebera, pero es imposible hacerlo por completo al ver ese rostro tan preocupado y sus lágrimas.

    Las manos del peliverde tiemblan, quería abrazarlo y reconfórtalo, que no crea que esto es algo malo.

    El pelilila, no sabía que decir o hacer… Baja su mirada angustiado, no se siente digno de estar presente del patriarca, pues lo que ha hecho es considerado una enorme traición…

    ¿Cómo pudo ser capaz de estar haciendo algo así?

    -¡¡¡DEBES RESPONDERLE AL PATRIARCA!!!- El tono del peli azul, sin duda demuestra una total desconfianza hacia este pequeño.

    La mirada de Regulus va directamente hasta su hijo mayor, sabiendo que esto es una falta de respeto por completo, aunque Saga no tiene la culpa, no sabe realmente nada de todo lo que se lleva oculto desde hace años.

    Temía que Shion, fuera capaz de hacerle algún tipo de daño a su hijo por ser tan grosero con el de él.

    -¡¡¡SAGA!!! ¡¡¡AIOROS!!!- Llama firme a los jóvenes demonios.

    Ambos contestando de forma inmediata.

    -¿Si? Patriarca-

    -Interrogare a Atla en privado, por favor retírense- Está usando todo su autocontrol, para no hacer o decir algo que pudiera ser cruel hacia los dos niños, que ha conocido desde siempre.

    Obviamente a los dos no les parecía una buena idea, temían que el pelilila, llegara a ser algún tipo de doble cara, un demonio de los que están para eliminar al peliverde, como esos rebeldes.

    Algún infiltrado, o… Mil ideas se les cruzaban, no tenían tanta confianza ahora en Atla.

    Pero antes de que pudieran protestar, el castaño claro, camina directamente hacia ellos.

    -Ya oyeron al patriarca, vámonos de aquí- La orden del peliverde se intensifica ahora con la del papá y tío de los dos ajenos a la situación.

    -Pero…- Una pequeña protesta por parte del peli azul.

    -Saga- Le reprende con solo el nombre del mayor, para dirigirle una mirada severa y luego con el de cabellos verdes –Nosotros nos retiramos su ilustrísima- La reverencia típica, para salir y de paso llevarse a los dos más jóvenes.

    Los cuales, apenas si pudieron hacer la regencia y dejar al pelilila de rodillas en el suelo, sin ningún tipo de cadenas o esposas.

    Cuando la puerta de la sala patriarcal se cierra.

    Atla, no es siquiera capaz de levantar su mirada, tiembla por el miedo y pensar en el castigo que le dará el patriarca, seria merecido, pero… Por nada del mundo revelara el nombre de nadie.

    No dirá nada que pueda dañar a su amado Shaka, aunque tuviera que pagar por aun mayores crímenes.

    Traición contra los suyos, por enamorarse…

    -Atla… Por favor… Cálmate…- El tono suave del mayor se hace presente, su corazón esta acelerado, por como el pequeño esta en este estado, tan preocupado, nervioso, que no lo puede resistir más.

    Sus brazos van directamente a rodear el frágil cuerpo arrodillado delante de él, con la mirada baja.

    Atla o mejor dicho Mu, se sorprende demasiado por el abrazo que le dedica el pontífice, haciéndolo estremecer primero, pero comprendiendo la calidez y confort en esos brazos, como si hubieran sido hechos para protegerlo solo a él.

    -¿Pa… Triar… Ca…?- Pregunta con cierta duda, incapaz de calmar su angustia por la situación en la que se encuentra.

    -Tranquilízate…- Le ruega con un débil susurró, los ojos cerrados, apretando sus labios, para que no se le escapara más de lo que debía.

    Podía sentir como el menor esta contra su pecho, una de sus manos sujetándolo por la nuca y la otra acariciando con suavidad la espalda de quien lleva su sangre.

    En este momento, no dejara que Mu sufra ni un solo momento más, quiere que se calme y tranquilice para que le cuente lo que está pasando.

    El sentir del patriarca, es la nostalgia, rememorando viejas memorias de cuando estuvo en la misma situación que Mu, la diferencia, es que su hijo es un pequeño de trece años y él tenía dieciocho años en ese instante.

    Pero igualmente, no importa qué edad tenga, si Mu le confiesa que igualmente se ha enamorado de un ángel, no podría ser tan malo, después de todo… Sería normal que le atrajeran también…

    -No te preocupes… Cuéntame que está ocurriendo…- Las suaves palabras del peliverde, el ruego en que confié en él, para lo que sea, dándole a entender que estará para él sin importar nada.

    -¿Por… Que… Es… Es… Usted… Tan bueno… Conmigo?- La duda en el corazón del menor, pensando que la reacción del pontífice sería diferente, pero no es así, al contrario.

    Esta el peliverde de igual forma que él, de rodillas, abrazándolo, e intentando calmarlo, como si se lo mereciera de verdad.

    -Atla… No estoy aquí para juzgarte, jamás lo haría…- Se separa levemente del pelilila, para verlo a los ojos, esas bellas esmeraldas, herencia del amor de su ángel -¿Qué hacías en la barrera?-

    Le pide que le diga, con un tono tan suave, como si le estuviera hablando o le hiciera recordar el tono del demonio quién lo crio.

    -Patriarca… Por favor…- Sin pensarlo más, lleva su cabeza hacia el frente y directamente a arrodillarse hacia el de cabellos verdes, colocando la frente en el suelo, es la manera en que los demonios piden perdón por alguna falta, cuando de verdad están arrepentidos –Perdóneme Patriarca, pero… Pero… Yo… No puedo decirle nada… Si lo llegara hacer… Yo… Por favor…- La voz temblorosa, el miedo que esto tenga consecuencias.

    No quiere mal pensar, que sea solo un truco de parte del pontífice, para sacarle la verdad, pero debe irse con cuidado.

    -¿Te enamoraste de algún ángel?- Le pregunta directamente.

    Reconocía perfectamente esa forma de actuar, a mirada de preocupación y desolación, y el hecho de querer proteger a quien ama a pesar de todo, tener a todos en contra incluso al patriarca en turno..

    Es exactamente su forma de actuar, en aquella vez…

    Pequeñas cosas, que son aquellas que revelan mucho más de su hijo, y de sí mismo.

    Lo descubre sin duda.

    Claro que igualmente no quiere que su pequeño este inclinado de esa forma delante de él, no debería hacerlo nunca, no ha cometido ningún mal, y no quiere que se sienta menor en su presencia, cuando ese pequeño pelilila es todo en este mundo, en su vida, es su mayor motivación para seguir.

    Por lo cual, le toma las pequeñas manos, para hacerlo levantarse y que no vuelva hacer algo así.

    Que nadie merece una disculpa de esta índole, y más, si su hijo la hace, no la va a permitir.

    ---Lado de los ángeles---

    Tanto Dohko como Amista se encuentran en la sala el trono, conversando de manera casual.

    De temas referentes al reino, si bien Asmita apenas si le interesa, para Dohko ni siquiera considera temas que merezcan su atención, pero debían aparentar que es su labor más importante, cuando en su defensa desearían dejar todo este teatro de su matrimonio falso…

    Pero no tendrían más tiempo de hablar o terminar los arreglos previos para una festividad que dentro de poco tiempo se llevara a cabo.

    -Con esto, Shaka se dará cuenta…- Musita el rubio, arreglando algunos papeles.

    -La tradición dicta que… Cuando el futuro príncipe cumpla trece años, deberá realizar este ritual, para que su energía se complemente con la del resto de los ángeles- Mira serio hacia la mesa que está delante –Sé que esto será un gran problema-

    -¿Qué sucederá para ese momento?- Pregunta serio.

    -Le tenemos que decir la verdad- Suspira algo triste –No quisiera romper sus ilusiones, pero… Se entrara de esa forma y…-

    Unos gritos de niños que conocen muy bien se hacen presentes, justamente afuera de la puerta de aquel lugar.

    Llamando su atención, pero poco fue la espera de saber de qué se trata, pues se pide el permiso de entrar correspondiente.

    -Rey Dohko, ¿Nos permitiría pasar?-

    Dohko, como rey no lo pensó más, dando la autorización para que quien fuera entrara de una vez por todas.

    -Adelante-

    Solo dando el permiso, pues quien ha hablado, es alguien sumamente conocido.

    Confundiendo aún más, a los que están representes.

    Lo que los ojos de ambos ángeles ven, es como tanto Shura y su “Hijo” están con golpes, moretones, clara señal que ambos estuvieran en una pelea, pero… No solo ellos, si no que igualmente, Milo y Camus vienen con ellos, con un semblante bastante conflictuado.

    Milo igualmente presenta algunos golpes, sin duda debió recibirlos cuando trato de separarlos.

    -¡¡¡¿QUÉ PASO?!!!- Asmita se alamar al ver a su hijo con golpes y sujetado con fuerza por Shura.

    Y más al verlo tratar de zafarse, con el ceño fruncido.

    -Shaka, Shura, ¡¡¡¿POR QUÉ ESTÁN GOLPEADOS?!!!- El castaño mira a ambos, que parecen aun no dejar su riña del todo, delante del rey -¡¡¡¿QUÉ LES OCURRE?!!!- Se molesta al ver estas conductas de los dos.

    Sobre todo porque el rubio parece seguir desean pelar, pero se controla de no decir insultos, sin embargo su enojo se denota.

    Inclina la cabeza peliverde, en modo de saludo, sin soltar el agarre al príncipe –Rey Dohko, señor Asmita, debo informarles que el príncipe Shaka, se encontraba en la barrera protectora, esperando a un demonio, y tengo pruebas que ha estado manteniendo una relación aparentemente “Amistosa” con uno de ellos- Revela tal cual lo que ha sabido desde hace algún tiempo, pero Camus le pidió guardar silencio.

    Mas esta noche, no se pudo seguir mintiendo esto en secreto.

    Las reacciones de ambos líderes de este reino, se dejan ver de confusión, asombro y desconcierto, aunque el rostro más alarmado es el del castaño.

    Pues es mucho que asimilar y más, que existiera una forma de comunicarse con el otro lado, es algo que necesita saber con urgencia.

    Y al fin, un halo de esperanza para encontrarse nuevamente con su amado demonio, se puede ver.
     
  11. Threadmarks: Capitulo 51 (Cruel Verdad)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Título:
    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Género:
    Romance/Amor
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    Los ojos azules brillantes, se contraen de sorpresa por esta revelación, que su hijo lograra hablar con un demonio, es algo que desde luego la barrera protectora evitaría a toda costa.

    No debería haber posibilidad de esto, sin embargo al parecer el rubio encontró una manera.

    Aun así con esta sorpresa, Asmita después de ver a su hijo, posa su vista levemente en el castaño, con lo cual entiende que esto debe ser una de las mejores noticas de todas.

    -¿Co…Como… Que… Has hablado con un Demonio…?- Sus palabras en un hilo, su voz apenas perceptible por la sorpresa y desconcierto, su mirada se fija directamente en quien había figurado como su hijo por casi trece años.

    Pero Shaka no responderá, no lo hará, guardara este secreto sea como sea, ladea su cabeza, frunce el ceño, aun sostenido por el demonio de cabellos verdes, que se ha vuelto su peor enemigo desde ahora.

    -Shaka, hijo mío… Por favor… ¿Qué significa esto? ¿Cómo es que… Tú hiciste algo como eso?- Asmita, debe pensar rápidamente, sabe lo testarudo que es el niño, pero igual lo desesperado e impulsivo que llegaría a ser el castaño, ante esto.

    Que incluso podría revelar información delante de los otros tres niños, que no tienen por qué enterarse de esta situación en particular.

    -Lo siento… Papá…- Mira al rubio, para después posar su vista alzada contra las esmeraldas –Padre, no pienso decirles nada…-

    -Shaka…- El tono del rey es severo, ronco, y su presencia se puede denotar mucha más aterradora en un abrir y cerrar de ojos –Me dirás que es lo que has hecho, para poder comunicarte con los demonios… ¡¡¡AHORA!!!- En este instante ya no es el mismo ángel, tan amoroso y amable que siempre ha presentado esa imagen, al contrario… Su misma energía, su ser entero es sumamente diferente, sin dejar la blancura de su raza pura.

    Desde luego los menores se quedan incluso temblando por ver un enfado tan grande por parte del rey tan sonriente y pacífico.

    Tan grabe había sido el pecado del príncipe, que el castigo podría ser el más aterrador de todos.

    Miles de cosas se cruzan por la mente de todos, incluso Shura, comienza a sentir cierta culpa por haber hablado y delatado al rubio, pero ya nada podría hacer.

    Shaka, simple y sencillamente, no podría comprender como su padre, el ángel que siempre había fungido como tal, se muestre así.

    No concuerda para nada, con el hecho que siempre le habían dicho.

    Que los demonios no son como lo han pintado los libros de sus tierras o lo que cuentan los demás, al contrario algunos pueden ser buenos y se podría llegar a un tratado de paz, si la barrera no existiera.

    Eran las creencias que sus padres le inculcaron, y ahora el castaño se porta así.

    Desde luego cree que es por esto, y no por la desesperación que de verdad es lo que el corazón de Dohko presenta.

    ¿Quién podría culparlo?

    El rubio mayor de esa habitación, comprende esta situación perfectamente bien, haría lo mismo si supiera, que tuviera una sola oportunidad de volver a ver Deuteros, haría lo que sea por eso, pero debe ser el cerebro en esta ocasión.

    -Shura, Milo, Camus- Llama de forma firme, hace uso de su título como concerté del rey –Déjenos solos- Su tono es calmado, aunque sus ojos demuestren un poco de angustia, se mantiene firme en sus palabras.

    Quienes han sido llamados, no tienen de otra que obedecer, sin rechistar, después de todo Asmita tiene el mismo nivel de poder en la jerarquía de ángeles, y si no obedecen una orden de él, se podría decir que es un desacato, en tan solo dudarlo y pensarlo.

    -Entendido- Asiente el peliverde, soltando el agarre del príncipe.

    -Sí, señor…- Camus, baja la mirada, preocupado por uno de sus más cercanos amigos, sabiendo que esto daría un resultado sumamente difícil a su vida.

    -Por favor, no sean tan crueles con Shaka- El peli cerúleo aun sin medir las consecuencias de este hecho, pero intenta apoyar a su amigo.

    Ninguna respuesta se da a este pedido.

    Lo único que se deja ver, es que los tres se retiren cabizbajos, preocupados por el rubio, pero sin más que decir, cerrando la puerta detrás de ellos.

    Milo dedicando una mirada desaprobatoria a Shura, negando con su cabeza, dando a entender que fue mala idea haberlo delatado, y de igual forma sentirse algo decepcionado del de cabellos peliaguamarino.

    Los cuales no dicen nada más, pensaban que algo muy malo le pasaría a Shaka, un terrible castigo o una represión que sería muy cruel.

    Cual sea, deberán esperar a saberlo, cuando el rubio pueda volver a verlos, si es que eso llegara a pasar pronto.

    Aun así, regresando a lo que ocurre dentro de la sala del trono real.

    Sin duda, Asmita puede notar el conflicto tan grande que eso está ocasionando, su hijo terco en sus convicciones igual a su verdadero padre, y Dohko desesperado por conocer la verdad.

    Debe actuar rápido, si no las cosas podrían allí realmente salir mal y ocasionaría que todo se sepa, es una manera de proteger a su amigo y a su hijo.

    Un suspiro sale, cierra sus ojos un instante, para acercarse de manera tranquila a su hijo.

    -Shaka, por favor…- Usa la voz más suave y tranquila posible, dedicándola una mirada de amor incondicional –Dinos ¿Qué fue lo que paso?- Es un ligero ruego a su hijo, con el deseo de hacerlo entender, que es la mejor opción.

    -No puedo hacerlo… Papá… Si les digo algo, temo que existan represalias contra él- Es lo único que piensa confesarles, aunque sienta una opresión en su pecho por ver el rostro del castaño tan desesperado, que está intentando controlarse de hacer alguna tontería.

    -Sabes que no haríamos nada contra un demonio, te hemos dicho toda la vida que si fuera por nosotros y la barrera no existiera, podríamos intentar un tratado de paz, ¿Acaso no confías en nosotros de esa forma?- Usa un poco del chantaje emocional para descubrir si con esto, puede disuadir a su pequeño ángel.

    Las palabras son certeras en el corazón del niño, apretando sus dientes, bajando la mirada, pues reconoce que está en un dilema.

    Claro que confía en ellos dos, toda la vida le enseñaron que debe respetar a todos por igual, y que los demonios no son tan malos, todo lo que Asmita dice es cierto, se lo han inculcado, por eso, que ahora no quiera decirles algo así, es preocupante.

    -Si les digo algo…- Titubea, sin poder mirarlos al rostro –Temo que alguien lo use para el mal… Que lo usen para dañarlo…- Su preocupación solo va hacia el demonio pelilila que robo su corazón desde una temprana edad, y no ha podido dejar de hacerlo.

    -¿A quién?- Pregunta con ternura y una leve angustia.

    El rubio mayor se da cuenta que su hijo, un ángel puro se ha enamorado perdidamente de un demonio, del cual no saben ellos el nombre, es como ver la historia de su amigo repitiéndose, siendo ellos más jóvenes y con la barrera causándoles no poder verse.

    Es un trágico amor, que apenas inicia, según sus conocimientos.

    Niega con la cabeza –No diré nada, lo siento padres… Pero… No lo hare…- Mas es interrumpido por una escena que lo hará pensarse dos veces el tema ahora.

    -Por favor…- La voz quebrada del rey se escucha, su rostro bajo, siendo cubierto por su propio cabello castaño, dejando que al lagrimas recorren sus mejillas –Por favor Shaka, necesito… Necesito saberlo… Debo saber, si existe una forma para… Hablar con ellos…- La fuerza que le quedaba, solo era la esperanza de tener la oportunidad de volver a ver a su príncipe de pesadillas.

    Ahora parce ser que ese niño que tuvo que criar junto a su mejor amigo, para hacerlo pasar por su propia sangre, le da una posible solución.

    Pero este se niega a rebelarlo, no lastimaría a Shaka para que le hable de esto, después de todo, para él, es como si fuera un sobrinito, es el hijo de dos buenos amigos, la desesperación creció al grado de casi suplicar una respuesta.

    -Padre…- Los ojos azules se abren de par en par, regresando su vista al frente, asustado por ver al demonio más gentil y amable en esa situación, no deseaba hacerle daño, pero… Tantas preguntas rondan ahora su mente, más una sale de sus labios sin pensar -¿Por qué… Es importante esto?-

    Tal vez no la formula bien, o no sabe que decir, pero es lo que pude dejar en evidencia.

    El rubio mayor se queda en silencio, comprende a Dohko, y a su hijo, está en medio de esta situación y cree que es mejor no intervenir al menos que sea necesario, solo espera que la respuesta pueda ayudar a ambos a que esto se vuelva una calma total.

    -Porque con eso… Tal vez… Podamos hacer que la barrera se destruya, encontrar una solución a nuestros conflictos, han pasado algunos años…- Intenta hacer lo mejor posible, ahora no está en condiciones para hablarle de toda la verdad al niño, pero… En sí, no le miente del todo –Podríamos intentar vivir en una armonía, algo que siempre desee…- Sonríe sin pensarlo, dejando que sus lágrimas caigan, para tomar las manos del menor y bajar hasta su nivel.

    Algo que está completamente prohibido para el rey, quedar arrodillado delante de alguien que se supone tiene menor rango, en esta jerarquía angelical.

    Pero le da igual, con tal de saber si tiene oportunidad de volver a ver a Shion, al demonio que jamás saldrá de su corazón pase lo que pase.

    El rubio no sabe qué hacer o decir, en este momento todo es más confuso, que hace minutos, las heridas duelen menos, que hacer sufrir a la persona que cree como su padre, pero su mente no alcanza a entender por qué eso ocasiona tanto malestar al castaño.

    No entiende si algo más significa.

    -Pero… Los demás ángeles… Nuestro reino… No lo entenderían…- Sin saber por qué piensa ahora en ellos, cuando nunca le importó esas opiniones, pero su confusión ha crecido tanto.

    -¿Te importaría mucho lo que digan los demás, de tu amor por un demonio?- Dohko reconoce esa mirada, que él aún posee…

    Enamorándose de quien menos debería, y aun así, no le interesa lo que los demás digan.

    El amor que ha mantenido en secreto, para todos los de su reino, menos para sus cercanos, jamás se sintió tan vivo, con esta posibilidad.

    -Yo…- Descubierto, era demasiado evidente, los de sus especie tienden a hacer locuras por los que aman.

    Esa es un verdad absoluta de los ángeles, aman solo una vez, se enamoran profundamente de un solo ser para toda su vida y jamás puede ser cambiado.

    Si esto ha ocurrido en Shaka, su amor es eterno ahora.

    -Si me dices como has logrado hablar con ellos podremos buscar una solución, una forma de que igual estés a lado de quien amas- Tal vez un pequeño chantaje, hacer una cosa, y pedir algo para dar otra cosa.

    Algo que usaron contra él, de forma desgraciada para alejarlo de quien ama, pero aquí…

    Es sincero en sus palabras, si descubre cómo es que logro comunicarse con el otro lado, puede que se encuentre la manera de romper la barrera, así lograría estar al lado de su demonio y el rubio, de quien ama.

    Solo Asmita se mantiene algo conflictuado por esta situación, feliz porque su amigo pueda encontrar la oportunidad de volver a ver a ese demonio, pero preocupado por su hijo y que corra un gran riesgo.

    Mas no puede decir nada, está en un estado de confusión igual que los dos allí presentes.

    -¿De verdad harías eso?- Su pregunta ingenua, aun temiendo porque le estén mintiendo.

    -Claro que sí, buscaremos como derribarla, tal vez… Algún demonio más poderoso nos pueda ayudar…- Sin pensarlo, sus palabras vagan hasta la presencia de Shion.

    -¿Cómo el patriarca de los demonios?- Pregunta con cierta duda, pues sabe que ese demonio es el más poderoso del territorio “Enemigo”.

    -¡¡¡SI!!! ¡¡¡ÉL NOS PODRÍA AYUDAR!!! ¡¡¡SÉ QUE SÍ!!! ¡¡¡ASÍ QUE, SI SABES… COMO… HACERLO, YO TE APOYARE EN TODO!!!- Su alegra se manifiesta, su angustia se desvanece, con la ansiedad de saber de una buena vez, la forma en que este niño se comunique con los otros.

    Shaka duda un poco más, la efusividad del otro lo tranquiliza y extraña demasiado, algo mas está ocultando, pero no sabe si esta en lo cierto o no.

    Lo único que cree, es que las palabras de ambos ángeles, son sinceras… Nunca le han mentido hasta donde sabe, ¿Por qué lo harían ahora?

    Ya que eso iría contra lo que le han enseñado.

    Suspira y asiente sin más, resignado a que no puede seguir negándose a estos pedidos.

    -Está bien… Les diré, como conocí a Mu- Sin más revela el preciado nombre del demonio que tiene su corazón, para recitar la historia de cómo una noche de cuando tenía ocho años, se volvió el inicio de algo más que una amistad.

    ---Lado de los Demonios---

    Después de que el peliverde tranquilizará a su pequeño hijo, pues a su pregunta aún no ha recibido respuesta, pero no deja de abrazarlo, de una forma que entienda que pase lo que pase estará con él.

    ¿Acaso llego el momento de decirle la verdad?

    Puede ser una posibilidad con “Colmillo Rojo” tan cerca y posiblemente haciendo de las suyas para llegar al pelilila.

    -Rompí las reglas patriarca… ¿Por qué usted… No me ha castigado por lo que siento?- Sin decirlo de forma directa, ha respondido la pregunta, sabe que está cavando su propia tumba, pero no es capaz de negar algo que su corazón siente.

    -Porque yo no sería capaz de herir a alguien que este enamorado, no quiero ser yo quien reprima un sentimiento tan puro como ese- Apenas si se separa del menor, sin romper la cercanía del todo, solo para acariciar la mejilla tibia, y dedicarle una sonrisa, en donde las lágrimas han comenzado a brotar -¿Alguna vez… Escuchaste la historia, de un ángel y un demonio, que se enamoraron profundamente?- Lo ha decidido, seguirá este camino.

    El pelilila, abre sus ojos con sorpresa, pues esto, era algo que jamás se esperó en lo más mínimo.

    Claro que no la conocía.

    No sabe para nada la historia de sus propios padres.

    -No…- Incrédulo, y con la cabeza ligeramente abierta -¿Cómo es eso posible? ¿Cómo…?-

    -Fue hace unos años atrás… El ángel, encontró al demonio a la orilla del rio divisor y su amor surgió de una forma tan confusa, pero hermosa… Que termino atrayendo a ambos, aun sabiendo que esto era contra sus reglas…- Un suspira sale, como si estuviera volviendo a ver esas memorias en algún punto de la habitación –La barrera no existía, su amor fue lo que realmente la provocó…-

    -Pero…- Claro que desconcierta más al pequeño demonio, las cosas no las conocía esa forma –Han dicho que el anterior patriarca, fue quien la cello para mantener a salvo a todos nosotros-

    -En su pensarlo lo creyó así…- El tono de su voz cambia a una de desprecio, intentando controlar sus impulsos de ya dejar todo en claro, pero algo se lo impide del todo –Pero más lo hizo para alejar a quiénes se amaban con esa intensidad que desafío a todos…- Frunce el ceño, aun no es lo suficientemente valiente como para revelarlo, pero al menos una parte sí.

    Shion, está temiendo tanto que su propio hijo, lo desprecie al final por no mantenerlo a su lado, no poder cuidarlo y protegerlo…

    Y que por culpa de “Colmillo Rojo” lo culpe por la muerte del demonio quién lo crio, al saberse que entre la gente de ese lugar, se crea y diga que fue por parte de unos de los soldados al servicio del patriarca.

    Esos enemigos del peliverde, tienen todo bien planeado el terreno, que cualquier movimiento pueda ser en falso para alguien que ya sufrió demasiado, y al parecer la vida no le desea dar algo de tregua.

    -¿Qué paso con ellos?- Curioso como su naturaleza, aun estando en el suelo de rodillas, contemplando el rostro del peliverde que no se aleja de su lado, sujetándolo ahora del hombro.

    -Solo se sabe que el demonio no ha dejado de amar a su ángel, pero… No pueden volver a verse, ni tener contacto, ya que la barrera lo prohíbe…- Cierra sus ojos, para mirar de frente al niño, al abrirlos de nuevo –Pero, si tú… Has logrado hablar con un ángel, tal vez es nos de la esperanza que las cosas puedan mejorar- Sonríe para transmitirle confianza y sus lágrimas dejan de seguir brotando por un momento –Como patriarca, puedo intentar hacer algo, así que… Confía en mí… Ayudare en lo que sea- Para este punto sujeta ambas manos entre las propias, para llevarlas a su pecho y darle a entender que es verdad lo que promete.

    -Patriarca… ¿De verdad ayudaría?- Su corazón le dicta que debe confiar en el peliverde, que le dice la verdad, y más con esa historia que se asemeja a la propia del niño, quiere que todos sean felices en la vida, es su mayor deseo del demonio.

    -Claro que si- Asiente, aferrándose a esas manos que son de su hijo, con que ese niño le tenga confianza, será suficiente, para lograr que todo vuelva a la normalidad y al final pueda reencontrase con su ángel y que este conozca al fruto de su maravilloso amor.

    Asiente, con una gentil sonrisa, las lágrimas también se han detenido, si puede hacer algo para que todo este conflicto se solucione aunque sea un poco, lo hará.

    -Lo conocí cuando tenía ocho años, su nombre es Shaka… Cada mes nos encontramos en cada lado de nuestra barrera, y logramos comunicarnos- Le revela de a poco su información, no todo, pues existen cosas que tal vez sean irrelevantes.

    Tener la confianza del pelilila es lo único que siempre deseo, con esta revelación y con la seguridad que ahora se derribara la causa que ha mantenido separado a ambos mundos, aunque la forma aun es incierta para él.

    -¿Es el ángel que amas?- Como si no conociera la respuesta, pero le parece lo más adorable y tierno del mundo, que su corazón, busque a alguien de otro mundo para amar, es curioso este hecho, y sonríe sin más.

    -Si…- Revela con un sonrojo en sus mejillas, bajando la mirada –En un momento de esos encuentros… Pude verlo ¿Sabe?- Inocente, cuenta de esa noche en que puedo contemplarlo.

    -¿De verdad?- Impresionado el mayor, pues se supone que la barrera impide cualquier sonido o avistamiento y aquí se sabe más de lo que conocía, lo cual representa algo maravilloso.

    -Si… Él tiene cabellos rubios, ojos azules, una linda sonrisa que me hace muy feliz…- No teme en decirle todo eso al patriarca, confía plenamente en él, pues sabe qué hará lo correcto –Me ha dicho que existe una manera de derribar la barrera, la cual es…- Calla un momento, para respirar y calmarse, aunque no le hace falta por mucho tiempo, sentir de cerca así al patriarca le provoca tranquilidad –Se necesita un descendiente de cada uno de quienes la formaron-

    -¿Un descendiente de quienes la formaron?- Mucha información de golpe para él, pero intenta seguir el hilo de este hecho, sería difícil por no decir imposible en todo caso.

    Su pensamiento va directamente en que Mu al ser el hijo de Dohko, cuyo padre, formo la barrera, tal vez eso haga que él pueda comunicarse con los del otro lado, pero por su parte…

    No existe descendencia del anterior patriarca, no hasta donde su conocimiento capta.

    Sin embargo Mu no parece estar preocupado por esto, ya que sonriente, continúa su hablar.

    -Tenemos ya al descendiente de los ángeles- Le revela sin más.

    -¿Cómo?- Su sorpresa crece al grado de no lograr comprender las palabras del pelilila.

    Pues, ¿A qué se refiere con esto?

    -Shaka, es el hijo del rey Dohko, el único descendiente que nos podría ayudar, ya que su abuelo formo la barrera- Le dice sonriente, creyendo que podría ser una excelente pista, aunque pronto cambio esa idea al ver como el rostro del pontífice es diferente de una total calma y curiosidad, a una que proyecta un inmenso dolor… Confusión y enojo.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- El labio le tiembla, las manos igual, no sabe cómo reaccionar o que decir.

    Esta revelación, ha ido la más difícil y dura de este mundo, es completamente imposible que sea cierta.

    -Eh… Sí, es verdad… Shaka, mi amigo… Es hijo del rey Dohko y del señor Asmita, ellos…- No pudo continuar, cuando el agarre del patriarca se fue de sus manos, para dejarlas caer por sus laterales, con lágrimas en su rostro.

    -¿Có- Cómo… Có… Mo… pudo… Hacer eso?- Su mente es un tormento como su corazón.

    Acaba de escuchar la peor confesión de todas, su ángel… Quien aún ama con todo su corazón, con quién tiene un hijo, el ser que siempre creyó que volvería a ver…

    No le juro amor eterno como dijo, no fue capaz de mantearse fiel a lo que se supone sentían.

    Pues, ahora sabe que tiene un hijo, con ese ángel que se supone era solo su amigo…

    Las lágrimas caen como cascadas de sus cuarzos, con su cuerpo tembloroso, y el dolor que lo invade sin más, su postura aun es de rodillas, sus brazos a los laterales, con la mirada baja, sintiendo que esto debe ser un error.

    -Pa… Patriarca… ¿Se… Encuentra bien?- La preocupación del pequeño demonio crece al momento de ver esto, no lo entiende.

    Por qué el peliverde ha reaccionado de esta forma, su conocimiento no alcanza para descifrar todo esto.

    Su compostura debe ser guardada ahora… Pues un pensamiento, aterrador cruza por su mente, el cual debía evitar a toda costa.

    -Ese ángel… Q… Que… Has conocido… Es… Hijo del rey ¿Cierto?- Su voz temblorosa, con una rabia que de a poco está brotando.

    -Si… Pero… ¿Qué pasa? Su ilustrísima, ¿Algo malo está ocurriendo?- Su mirada de preocupación se deja ver, no comprende nada y aun así, intenta acercarse al otro, para ahora ser él quién lo calme.

    Esto es demasiado doloroso para el peliverde, una maldita ruin broma del destinó.

    Ya era suficiente con saber en este momento que toda su añoranza por algún día volver a ver al castaño y que ambos pudieran estar juntos con su pequeño, eran solo ilusiones de él mismo.

    Jamás debió confiar en un ángel.

    Su corazón ahora se lo dicta como su mente.

    Pero eso no era todo lo que le importaba, si no el hecho que está descubriendo con esas palabras.

    Mu, su hijo, el hijo del ángel que no pudo esperarlo, se ha enamorado de un ángel que vendría siendo su medio hermano, algo que ya no podría permitir…

    -Mu…- Ni siquiera lo pensó para decir el verdadero nombre del menor –¡¡¡NO QUIERO QUE VUELVAS A ACERCARTE A LA BARRERA NUNCA MÁS!!!- Sentencia sin importar sus anteriores palabras.

    El asombro y confusión, porque supiera su verdadero nombre y que ahora le esté prohibiendo algo que se supone no pasaría, alejarse de la barrera, es algo que no podría permitir aceptar.

    -¿Por qué? ¿Por qué no?- Confuso, titubeando en que más decir, queriendo ignorar lo que escuchó al principio.

    -¡¡¡POR QUE NO!!!- Le grita por primera vez al demonio, que siempre deseo tener cerca, para levantarse sin más del suelo, apretando sus puños, sin dejar de brotar esas lágrimas de rabia y un inmenso dolor, que solo el rostro de enfrente puede contener -¡¡¡NO QUIERO QUE TE VUELVAS ACERCAR A ESE ÁNGEL, A NADA QUE TENGA QUE VER CON ELLOS!!!-

    -Pero…- Está pensando todo muy rápido, ¿Cómo era que pasaron a una hermosa historia de amor y confianza, a un momento en donde le estén prohibiendo seguir con su mayor deseo de tener cerca a ese ángel?.

    -¡¡¡ES UNA ORDEN!!!- Le grita sin más, observándolo, sintiendo que lo único bueno que salió de ese supuesto amor, es el pequeño delante, le causa conflicto tratarlo de esa manera, pero no sabe que más hacer.

    -¡¡¡NO!!!- Le responde de una forma firme, y con el ceño fruncido, aunque algo asustado y nervioso por esto.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡¡¿CÓMO TE ATREVES A DESAFIARME?!!!- Enfurecido, pero intentando no hacer algún daño a su hijo, se acerca para encararlo, y sujetarlo por los brazos -¡¡¡TIENES QUE OBEDECER, NO PUEDES VOLVER A ESTAR JUNTO A ESE ÁNGEL, NUNCA MÁS!!!-

    -¡¡¡¿POR QUÉ NO?!!!- El pelilla se enfrenta al otro con ciertos nervios, pero eso no lo impide encararlo, aun siendo sostenido con fuerza por él.

    Se demuestra que tiene la misma ferocidad y decisión que Shion posee, algo que sin duda heredo.

    Por lo cual no dejara que su amor se vea arrebatado, las esmeraldas son rivales para los cuarzos.

    El patriarca, puede ver que esto es un enfrentamiento que solo traerá dolor, que ningún ganara, pero no puede hacer nada más…

    Su corazón y mente en conflicto, uno de sus anhelos se ha visto derrumbado para siempre, no lo piensa, no lo analiza, simple y sencillamente, deja que sus sentimientos se desaten.

    -¡¡¡PORQUE TÚ Y ESE ÁNGEL SON HERMANOS!!!- Lo grita sin más, respirando agitado, sin soltar al menor, ni darse cuenta que lo que ha hecho es algo que no tiene una solución.

    -¿Qué…?- Un balde de agua es arrojado en el rostro del pelilila, confundido, desesperado y sin poder decir más, su voz es apenas un susurró.

    Se da cuenta de lo que ha dicho, el agarre que mantuvo con el menor se retrae, por fin reacciona un poco.

    Ha revelado la verdad que debió ocular un poco más.

    -Mu…- Pronuncia con cuidado su nombre.

    -¡¡¡¿CÓMO SABE MI NOMBRE?!!!- Las lágrimas caen, lleva su mano directamente hacia a su pecho y otra a su cabeza, respirando agitadamente, negando con su cabeza -¿Có- Cómo… Cómo… Puede… Decirme… Eso…?- Su rostro contraído, con el dolor y confusión, pensando que esto es una terrible mentira, que se ha inventado el patriarca para mantenerlo lejos del ángel.

    No sabe si decirlo o callarse, no pudo evitar sentir que ha causado el peor dolor en su hijo, pero… Shion no está en sus mejores condiciones emocionales para hablar, sin embargo no existe vuelta atrás.

    -Es el nombre… Que yo te di…- Le dice esto, con cierta duda, temor de ser peor lo que dirá, pero era mejor hacerlo de una vez, pues, prefiere que sepa la verdad, y entienda –Tú… Mu… Tú… Eres… hijo de un ángel… De Dohko y… De un demonio, mi hijo…-

    La mentira que ha sido su vida, ahora se ve destruida ante el pequeño demonio.

    Pero esto, es de lo pero para Mu, todo lo que conoció, lo que sabía hasta el momento, es una mentira, y no puede comprenderlo, dejándolo en un shock demasiado potente, que sin más lo hace caer al suelo.

    Pues sus piernas tiemblan, cayendo de rodillas, temblando por las revelaciones no pedidas.

    Sus ojos bien abiertos, agitado, su respiración parece abandonarlo por la fuerte impresión, su misma energía vital pareciera que se acaba de remolinear en todo su ser, casi siendo visible.

    El pequeño demonio, con cuernos apenas desarrollados, que no deja ver sus alas, debe estar pensando en los momentos que han sido su vida, y el rostro de su madre es lo que se viene a su mente.

    -¡¡¡MU!!!- Se acerca de inmediato al demonio, para intentar tocarlo, hacerlo entender esta verdad, pero algo… Se lo va a impedir.

    Una voz, una que pensó y deseaba con todas sus formas, jamás volver a escuchar en toda su existencia.

    -Es el momento…-

    Shion sin pensarlo dos veces, abraza con fuerza a su pequeño, que aún no sale de su asombro, mirando para todos lados.

    Pensando que esto, atrajo la atención de sus propis enemigos.

    Ya que su misma fuerza vital que esta entrelazada con sus emociones, se está viendo afectada y ni se diga de Mu, que no sale de su confusión.

    Pero la voz que de nuevo resuena, es aterradora, pero solo causa odio en el corazón de Shion, jamás olvidaría al demonio que le arrebato todo.

    -En que conozca tu verdad… Shion-

    Con esto, un brillo cegador sale por todo el perímetro de la sala patriarcal, cubriéndose los ojos el peliverde y con su cuerpo proteger al pelilila, no comprende que está ocurriendo.

    Todo es tan confuso ahora, que no lo entiende, pero sabe que debe cuidar, que nada malo le pase a Mu, aunque le ha hecho peor daño sin quererlo de verdad.
     
  12. Threadmarks: Capitulo 52 (Memorias Del Pasado)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Romance/Amor
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    El deslumbre desde luego se puede ver por fuera del recinto patriarcal, llamando la atención de los demás soldados y buenos amigos del peliverde…

    Atinando a que deben ir rápidamente con Shion, pues algo debe estar ocurriendo, temiendo que “Colmillo Rojo” este ya dentro y siendo papá e hijo atacados.

    Sin embargo, algo más está pasando fuera de los territorios del ejército, un ataque que no creían posible, pero no por parte de sus antiguos enemigos, sino al parecer su misma especia ha comenzado a atacar a demonios inocentes.

    Un caos que se está presentando sin previo aviso, o tal vez si lo hubo, pero… No fue suficiente tiempo en reaccionar.

    ---Sala patriarcal---

    Segundos que parecen una eternidad, así es como se siente el momento.

    El peliverde de a poco va abriendo sus ojos, prestando atención de quien le está hablando, sin duda debe ser una completa locura, piensa de inmediato que un enemigo se ha logrado colar en esta sala, por lo tanto el peligro es inminente, pero así como lo ha prometido desde que el pequeño pelilila estaba en su vientre y laméntateme no pudo cumplir del todo en protegerlo, en esta ocasión lo hará, sin importar que le cueste la vida.

    El deslumbre de ver todo color blanco, sus ojos debían acostumbrarse a ese brillo que creía que solo los ángeles poseían, pero… Cuando logro acostumbrarse, realmente no era en su totalidad así.

    Era simple y sencillamente, como si lograra ver el recinto patriarcal, pero envuelto en una película de energía o algo que opaca con un tono blanquecino el lugar…

    Es confuso verlo, y más porque esta energía vital que lo está provocando es demasiado conocida que solo atina a fruncir el ceño, mostrando sud dientes y claramente los colmillos, mirando al frente, buscando de donde proviene la maldita voz que por algunos años atormento su vida.

    Entre sus brazos encontrándose el fruto de su amor, apenas parece estar saliendo de la enorme noticia, pero ahora con esto, solo mira lo que puede, pues Shion lo tiene contra su pecho, protegiéndolo por completo con su cuerpo de ser necesario, es la primera barrera antes de que alguien toque a su hijo.

    Los cuarzos rosas poseen un brillo de furia, es como si de nuevo volviera el tiempo, recordando ese momento que marco su vida, en donde le arrebataron a su pequeño recién nacido, sin haberlo conocido, en ese momento sus fuerzas eran tan bajas, que fue un milagro que Shion sobreviviera a la pérdida de sangre que tuvo en más de una ocasión.

    De allí su fuerza vital y amenaza física, los demonios al tener hijos, se vuelven demasiado protectores, al grado de hacer lo que sea por sus crías, destrozaría a quien fuera, claro si eso igual no hiciera daño a sus pequeños.

    -¡¡¡MUÉSTRATE!!!- Lanza ese grito -¡¡¡ESTA VEZ, NO TE PERMITIRÉ QUE TE ATREVAS A TOCARLO!!!- Una de sus manos llevada a la cabeza de Mu, para sujetarlo con fuerza sin herirlo, y proteger esa zona si es necesario, su instinto maternal está a flote, siempre lo ha estado, pero en esta ocasión, esta vez, esta con quien debe proteger con su vida y así lo hará.

    -¿Esta… Vez?- El pelilila, solo murmura levemente aquellas palabras, sintiendo como el corazón del peliverde late acelerado, respire igual de agitado, y pueda sentir como la vitalidad le patriarca se vuelve amenazadora, que incluso a él le causa mucho temor.

    -No hay necesidad de hacerlo… Esta vez, no te puedo hacer daño, ni a ti, ni a tu hijo…- La voz monótona, claramente conocida y odiada, que incluso al mencionar aquello, parece morder su lengua.

    -¡¡¡NO TE CREO NADA!!!- Su vista se fija a donde escuchó aquello, pero nada se presenta -¡¡¡DEJA TUS MALITOS JUEGOS DE UNA MALDITA VEZ!!! ¡¡¡SÉ QUE ERES TU HAKUREI!!! ¡¡¡MUÉSTRATE MALDITO…!!! ¡¡¡¿CÓMO PUDISTE FINGIR TU PROPIA MUERTE!!!?- Tiene tanto que reclamarle, tanto odio contenido, como hubiera deseado haber sido él, quien le habría dado muerte, pero la situación en ese momento fue quien se lo llevo, pero aun así, ni en ese momento que sabía que morirá… No fue capaz de decirle donde se encuéntrala el hijo que tanto buscaba.

    Un resentimiento claramente valido de tener, sobre todo por que desearía matarlo de nueva cuenta y más…

    -¿Hakurei?- Sí que debía ser el momento más confuso de su corta vida del pequeño pelilila, pues a sabiendas de todos, en conocimiento general, de quien es esta voz es de un muerto -¿El patriarca Hakurei?- Pregunta alzando su mirada, con sus manos sujetas por sí mismo contra su pecho.

    -Tu hijo al fin está contigo, deberías estar feliz- Su tono es frio, pero melancólico a la vez.

    -¡¡¡DEJA DE DECIRME ESO!!!- Se levanta del suelo, sujetando con fuerza al pelilila, poniéndolo a un lado de su cuerpo, para que no se aleje, ni lo alejen de él, sus brazos son la barrera principal en donde nadie lo tocara -¡¡¡¿QUÉ QUIERES?!!! ¡¡¡¿POR QUÉ VOLVISTE?!!!-

    -No he vuelto, sigo muerto- Le contesta sin más.

    -¡¡¡ESO ES IMPOSIBLE!!!- Reclama Shion, esperando que de cualquier punto del lugar, alguien salga para hacerle daño a él o a su pequeño, su ataque está preparado para que cualquiera que lo intente, sea acabado en un abrir y cerrar de ojos.

    -Te enseño todo lo que pude, pero tú no podrías aprender del todo los ataques que yo poseí y de igual forma tu padre lo hizo-

    -¿Mi padre?- Pronuncia estas palabras con mayor confusión, pues a lo que sabía, lo que ese demonio le había dicho, era solo un huérfano encontrado en medio de un pueblo destruido, que jamás supo quiénes eran sus padres -¡¡¡¿Acaso lo conociste?!!!- Sin duda el anterior patriarca, le ha hecho más cosas del mismo grado que es arrebatarle a su hijo, le oculto también su origen -¡¡¡¿QUÉ LES HICISTES?!!!-

    Su mente trajo miles de ideas que sin duda una era peor que la otra, pero sabiendo que ese sujeto fue capaz de cosas tan atroces, como arrancar a un pequeño de quien le dio vida a solo minutos de nacer.

    -¡¡¡Eres un miserable, Hakurei!!!- La rabia aumenta, desearía tanto poder verlo y acabar con su existencia nuevamente, sin duda lo conocen a una vida de crueldad, sin siquiera saberlo hasta que se enamoró.

    De repente, ante los ojos rosas y verdes, uno con tanta furia que su misma energía vital se pude apreciar al fin como algo casi sólido, y el otro asustado, confundido, sin entender nada de lo que está pasando.

    Solo escuchando esa voz de ultratumba, al fin reconociéndola de una sola vez que llego a apreciarla en su pueblo natal, de alguna vez que ese patriarca fue, poco antes de que ascendiera al poder el peliverde.

    En donde el trono patriarcal se refiere, allí parado a un lado de este, una figura como si fuera translucida se presenta, se pueden ver sus rasgos, el color de cabellos, piel y la túnica que usaba en el momento que aún estaba en vigor su poder.

    Su semblante es ligeramente más relajado que antes, pero demuestra poseer algo de arrepentimiento, y más al estar contemplando con esos ojos melancólicos, al ver a su sucesor y ese niño que lo acompaña.

    -No deberías usar ese nombre conmigo…- De su boca salen esas palabras, siendo algo que sumamente confunde a los dos allí presentes, bueno… Más a Shion –No lo merezco-

    -¡¡¡¿DE QUÉ HABLAS?!!!- No puede siquiera modular su voz, solo le provoca ganas de gritarle -¡¡¡ES TU MISERABLE NOMBRE!!! ¡¡¡EL QUE MÁS ODIO EN TODO ESTE MALITO MUNDO!!!- Pocas veces el actual patriarcal se muestra de esa manera, tan amenazante, furioso, con dientes y garras siendo sacados para acabar con quién sea.

    Tomando el cuidado de no encajar esas garras en la piel de su hijo, las usara solo para destazar la carne de cualquiera que se atreviera a acercarse.

    -No, te equivocas… No lo es…- Habla con cuidado, sin acercarse, más que nada porque no puede en este punto, como si estuviera condenado a no alejarse del trono patriarcal, pero tampoco hacer mayor movimiento que su boca y ojos –Todos estos años, estando en este puesto… Tome el nombre de mi hermano mayor, para que el caos no reinara en aquella época- Un suspiro sale, bajando la mirada –Sé que Hakurei a mi jamás me perdonara por haberle hecho a su hijo…-

    -¿Q-Que?- La voz del peliverde tiembla, apenas si logro pronunciar esto, abriendo sus ojos de par en par, esto debía ser una broma, una maldita y jodida broma en donde esto no podría ser siquiera verdad.

    Ni entender las palabras de este sujeto, quien no debería ser llamado patriarca, por haber hecho tanto daño a los suyos, le está diciendo algo que claramente para Shion es una mentira.

    ¿Por qué debería de creerle?

    -Sé que esto es muy confuso para ti, incluso… Yo prometí que jamás te lo diría, pero… Sé que para cuando estés escuchando esto, habrás encontrado a tu hijo, y está a tu lado… Que desearía conocer la verdad y como una muestra del arrepentimiento que tengo, decirte tu propia verdad-

    -¡¡¡CÁLLATE!!! ¡¡¡LO QUE DICES ES COMPLETAMENTE UNA IDIOTEZ Y RIDICULEZ!!! ¡¡¡MIS PADRES MURIERON EN UNA BATALLA EN DONDE QUEDE SOLO… NO, NO SOY HIJO DE…!!!- Baja la mirada, observando el suelo, sintiendo que tanto peso que cae sobre él.

    Mu es aquí un espectador, aunque en si… Esta noticia también le incube a él por lo que ha mencionado el fantasma del anterior patriarca o lo que sea que sea ahora…

    Sin embargo ver el rostro de completa confusión del peliverde, incluso notando que esto lo hacía sufrir tanto, su primer pensamiento e instinto, es simple y sencillamente sujetar una de las manos con las cuales está abrazándolo, con la propias, dándole algo de confort, aunque en si el pelilila está también en un estado de confusión extrema aun por lo anterior.

    -Tus padres si murieron en una batalla, fueron asesinados por nuestros mayores enemigos, pero… tu solo conoces una parte de la historia. Permíteme contar la realidad…- Una súplica, como si de esta forma pudiera expiar los pecados que cometió contra un demonio enamorado y un pequeño bebe que no tenía ninguna culpa de nada.

    -Serán solo mentiras… Yo…- Shion ahora tiene la voz quebrada, es mucho que procesar, le ha causado un gran dolor de cabeza, sus cuarzos demuestran el malestar, odio y expresión de duda.

    -No lo serán, te mostrare lo que paso…- Solo cierra los ojos aquella figura, y sin poder dar más tiempo, como si fuera apenas medido para darle todo este conocimiento al peliverde, la sala patriarcal o mejor dicho la película blanquecina en donde se encuentran atrapados, se transforma en lugares que claramente eran el ejecito, pero en una época mucho más antigua.

    -¿Qué ocurre?- Mu es lo único que pregunta, asustándose por cómo ha cambiado aparentemente, teniendo aun la imagen de la sala patriarcal de fondo, apenas visible, su reflejo es sujetar las ropas del patriarca, aferrándose a lo único conocido y que… Al menos guarda respeto.

    Shion atina a no bajar la guardia, sujetar a su hijo con cuidado, tenerlo cerca por si fuera una trampa, no lo tomara desprevenido, mira con incertidumbre su alrededor, con todo lo antes dicho, lo cree como una falsedad inmensa.

    -Tus padres se conocieron justamente en el ejército, aunque… Realmente mi hermano mayor Hakurei ya se encontraba como patriarca a una edad bastante corta, pues el anterior había muerto ya por la edad, asumió ese deber sin rechistar, estaba bien para él-

    De repente la figura de un demonios de caballera lila, con una sonrisa de gentileza y cabellos atados en una coleta alta se presenta, con la misma túnica que usa el peliverde, al parecer solo son imágenes del pasado, no reaccionan a ellos.

    -Tu papá, era un soldado sobresaliente en sus maldiciones y ataques, se conocía como una leyenda, por ser tan fuerte, aun con la condición de ser un doncel, nadie al principio creyó en él, pero demostró que lograría lo que fuera si se lo proponía-

    De repente, la figura del primer demonio que se le vino a la mente al peliverde se materializo en la bruma, esos cabellos blancos esponjoso, piel un tanto morena, con sus alas imponentes, apariencia igual, mas ese rostro tan delicado que proyecta autentica alegría.

    De nuevo, recuerdos de aquella entidad que relata esta historia.

    -El legendario Avenir…- Su voz suena de sorpresa, porque en efecto es así, mira como lo que es un recuerdo del pasado, deja ver a quien siempre deseo conocer por las historias de sus aventuras, aun con la condición de ser doncel.

    Para el menor esto sí que debía ser la mejor y peor coincidencia del mundo, recordando como en algún momento, Afrodita le menciono que sus ataques, que guardan gran relación con el patriarca y el legendario Avenir, ese demonio de donde se encuentra los primeros relatos de ataques referente a la luz y las estrellas.

    Además que la misma armadura que utilizó para escoltar al patriarca, y que anteriormente fue de él, y que igualmente ese peliblanco la uso…

    Solo le confirma que en efecto esa tiene que ser una verdad absoluta, pero no por ello deja de ser sorprendente y cruda.

    -Como sabes… El que un patriarca se enamore esta por completo prohibido- Le sentencia, rememorando lo mismo que le dijo cuando supo del enamoramiento del peliverde –Pero mi hermano y Avenir, no pudieron contener su amor…- Otro suspiro sale, recordando que en aquella época, él fue quien más los ayudo, pues deseaba que su hermano fuera feliz –Al principio, era normal que el patriarca ya siendo un adulto por completó y el mejor soldado de todo el ejército, siendo por dos años menor que Hakurei, se encontrarán, hablaran y pasaron algunos momentos juntos, creyendo obvio que era solamente por felicitaciones por las batallas ganadas-

    El relato que este demonio dedica, es completamente una historia donde confiesa algo que se guardó por tanto tiempo.

    -Cuando alas cosas comenzaron a escalar, en donde sus sentimientos ya no se ocultaban con una simple amistad, necesitaban más tiempo juntos, así que mi hermano me pidió en muchas ocasiones que me hiciera pasar por él, para que de esta forma, y tomando mi identidad como Sage, pudiera estar tranquilo con Avenir- Calla un momento, incluso para él fue complicado, pero al final accedió –Yo, aunque fuera el gemelo de patriarca y su mano derecha, no estaba obligado a seguir las reglas obviamente, así que fue sencillo que se fingiera que el demonio Sage, estuviera en una estrecha relación con el legendario Avenir, a nadie le importo tanto en si-

    -¿Cómo?- En lugar de aclararle dudas, le está ocasionando más –Estas diciendo estupideces, ¡¡¡VILES MENTIRAS DE NUEVO!!!-

    -No, no lo hace- Mu rápidamente interviene, llamando la atención del peliverde –Es cierto que en el libro donde narra algo del legendario Avenir, así sucedió…- Está haciendo claramente memoria.

    -¿Cómo dices, Mu?- Aunque se encuentre en un mal estado, intenta hablarle lo mejor posible a su pequeño, de todo el mundo, es quien menos culpa posee.

    Levanta su vista, mirando a su papá a los ojos, con un gusto de decisión, tan similar al del ángel que es su padre –Se sabe que al principio fue cercano al patriarca Hakurei, pero después al hermano menor de este… Sage se volvió tan cercano al legendario Avenir, que… Se creía que salían a escondidas o algo, y estaba bien visto…- Asiente, pues son los relatos que Afrodita le menciono y logro leer brevemente en el libro que le presto por poco tiempo.

    Al parecer Shion ahora no recuerda mucho eso, puede que incluso ese libro no estuviera a su alcance por lo mismo, o simplemente no tuvo la suerte de encontrarlo, en este punto no se puede saber.

    Los cuarzos están muy confundidos, mirando a su pequeño, y luego al frente, una de sus manso es llevada a su frente, siente un terrible dolor de cabeza, sus lágrimas aún son retenidas, aunque su corazón este tan destrozado ahora.

    -Es tan curioso… Aunque ambos fueran demonio poderosos con una gran capacidad para destruir a muchos ángeles, ambo deseaban la paz… Y en esa época igualmente ese rey Itiá, y su reina… Estaban de acuerdo en hacer algo al respecto- Menciona ahora otro punto, de una forma tan repentina que puede confundir más

    Ambos vivos allí presentes, prestan mayor atención a este punto, claramente el saber de esto puede incluso asustarlos.

    -Se estableció una tregua muy delicada, y un dialogo que se podría hacer para llevar a un punto en donde un tratado de paz se firmara. El rey estaba aún renuente a siquiera intentarlo, pero era su esposa quien le decía que sería lo mejor, que un acuerdo era lo único capaz de hacer llegar la paz…- Mira a ambos de frente –Avenir también fue quien le planteo de mayor forma y ventajas que esto significaría a mi hermano, y de hecho lo tomo de mejor forma que el rey de los ángeles… Obviamente aún se tenían las dudas, pero era una realidad más que nunca que la guerra podía terminar-

    El silencio reino por un instante, donde solamente las respiraciones abrumadas de papá e hijo se notan, enterándose que en ese instante que ninguno de los dos aún existía o bueno… Uno aun no de forma física.

    -Ambos mundos, empezaron a redactar sus tratados de paz, las ventajas que querían y claramente lo que podían ceder. Se tomó un gran tiempo, algunos ciclos lunares, pero se había establecido una fecha donde ambos expusieran sus puntos de vista, hablaran, si de esta reunión se encontraba un punto medio, la guerra acabaría, si no… Se intentaría de nuevo- Suspira –Era un momento nunca antes visto, claramente algunos demonios estaban contentos, conformes, no querían más batallas y perdidas, pero otros…- El lugar se ensombreció, de haber estado mostrando imágenes del paso, recuerdos de quien ahora podemos llamar Sage, se vuelve en una terrible llamarada en donde el fuego reina y los gritos se pueden escuchar –No la querían, por eso… Cometieron el peor acto para que esta paz jamás se diera-

    La imagen de algunos demonios, tanto soldados como civiles, atacando el territorio de los ángeles, siendo apreciado desde un punto neutro que se encontraba cuando el rio divisor estaba, y aun la primera barrera que detectaba la intromisión de ajéanos a ambos puntos no se encontraba al cien.

    -En ese momento muchas vidas de ángeles se perdieron, más de las que las anteriores batallas se produjeron, pues la mayoría de sus soldados se encontraban donde le rey y los que restaban en el palacio real a lo que se sabía, custodiando a la reina y su hijo…- Entrecierra los ojos, pues sin duda saben exactamente de quién se trata.

    -La madre, de Dohko…- Shion susurra, conocía de ese evento, pero… Aun así es algo que le cusa peor impacto, pues fueron los suyos quiénes atacarán a traición.

    -Ella fue asesinada, al proteger a su hijo, y al momento en que el rey se enterara, claramente la paz nunca llegaría, nos declaró peor la guerra, mi hermano y yo tratamos de disculparnos que no teníamos idea de que esto ocurriera, pero obviamente no nos creyó, sino hubiera sido por algunos otros soldados, en ese momento habríamos muerto por la cólera de ese ángel-

    Sin saber por qué… Las lágrimas de los cuarzos salen, temblando su labio inferior, respirando con pesadez.

    Preguntándose, como era posible que en ese ángel que ama y que según el peliverde, alguna vez lo amo… Tuviera la capacidad de no odiar tantos a los demonios si le arrebataron a su mamá, no podía hablar, era mucho…

    Mu seguía mirando los fantasmas del pasado, negando con su cabeza, cerrando sus ojos en ocasiones, pues era muy fuerte aquello, aunque eso era la vida de los soldados.

    -Para ese momento… Algo también había ocurrido en el legendario Avenir, pues se lamentó no haber podido evitar esa revelación, aun cuando se quedó a cargo del ejecito restante. Ambos líderes pensaron en no llevar a sus seres más amados a la reunión por seguridad, cuando el lugar más inseguro es donde se quedaron- Un nuevo cambio de escenarios en medio de ambos, en donde los demonios, parecían estar hablando con alguien, sonriéndole y diciéndole una gran revelación –El poco tiempo, un ciclo lunar más o menos después, me dijeron que tendrían un hijo…- Mira de frente al peliverde –Ese niño que ahora se ha vuelto el patriarca…-

    Shion podía ver como en donde sus padres se notaban felices, esos recuerdos tan brumosos, que apenas si puede apreciar por las lágrimas que caen.

    Lo esperaban con tanta alegría en sus rostros, que le parecía imposible que fuera de él de quien se tratara su emoción.

    -El tiempo pasó demasiado rápido, y la barrera que antes se conocía se fortaleció. Hakurei hablo conmigo seriamente, informándome que su deseo era volverse solo un demonio normal, no quería ya el puesto de patriarca y que si yo estaba de acuerdo, me lo cedería por todas las de la ley. Yo le agradecí, pero le dije que él se ganó la confianza de muchos demonios, confiaban en él como líder, que en si… Debería seguir en el poder y yo claramente como su mano derecha-

    Una respiración agitada, cubre su rostro, apretando sus labios, se siente tan raro saber esto, no lo puede creer, aunque lo ve y varias historias coinciden…

    Su cuerpo ahora tiembla, por tanto en su interior, la impotencia, el coraje, el odio, y una pequeña alegría de ver por primera vez, aunque sea por una mera ilusión el rostro de sus padres, de aquellos que alguna vez fueron los únicos que lo esperaban con tanta emoción y alegría.

    Sabe lo que se siente ser amado, alguna vez lo fue, y el hecho de esperar a alguien tan especial, es lo más hermoso sin importar las circunstancias y cuando ya amas a esa criatura en tu ser.

    -¿Patriarca?- El pequeño pelilila lo mira angustiado, denotando que no luce nada bien, su mano va directamente al rostro de este, para intentar calmarlo, aunque no sabe cómo.

    -Tu mejor que nadie, sabe que algo así se debería castigar, pero… Al ser Hakurei el patriarca quien mayor rango posee, puede llegar a cambiar las tradiciones y leyes, con o sin aprobación de terceros…- Mira con un estado melancólico –Fue muy cruel de mi parte castigarte, y nunca tendré tu perdón, ni el de mi hermano, pero no puedo cambiar nada –Se planeaba dar a conocer su relación, que todos lo supieran… Pero… Cuando tú estabas a nada de nacer, los ángeles atacaron, se estuvieron preparando por esos ciclos lunares para atacarnos, lo hicieron en un momento en que jamás lo esperábamos, en donde el patriarca se había ido como de costumbre con Avenir, el cual… Para este punto se encontraba en una torre, donde podían refugiarse, como si se tratara de su hogar-

    No solo existía la torre donde Shion paso todo su embarazo, hubo una más… Que solo fue conocida por pocos.

    -Tome el lugar de mi hermano por un tiempo, para que él pudiera estar con Avenir y contigo, pues en cualquier momento nacerías y para que jamás corrieran peligro a quien mi hermano amo, le ayudaría en todo- Para este punto no existía un recuerdo en sí, solo como era aquella torre.

    -Atacaron en el mismo día que tú viniste al mundo… Hice lo mejor posible, nuestro ejército por increíble que sonara, estaba siendo sometido, sin duda el odio que provocamos era tanto… Tuvimos que usar nuestras ultimas armas- Una pequeña pausa, pues confesaría otra cosa –“Colmillo Rojo”, siempre ha estado a lado del patriarca, son fieles seguidores, y no hacen nada que no sea la voluntad del mismo, ellos son demonios que fueron modificados por maldiciones muy antiguas, para matar sin piedad a los enemigos, tuve que usarlos y me obedecieron como el patriarca que me presente ante ellos-

    Solo escuchar ese maldito nombre de ese grupo, hace que la sangre hierva en Shion, quería que se callará ya, no podía seguir escuchándolo, pero… Algo dentro quería saberlo todo…

    -Algo que te debo decir… Es que Colmillo Rojo, no se detendrá hasta que cumpla la petición del patriarca a que le son fieles, a ti jamás lo serán por involúcrate con un ángel y dar vida a aun hibrido- Habla de forma despectiva, pero cambia de inmediato –Aun así, la única forma de acabarlos a todos, es arrancarles la cabeza estando vivos, su maldición que tienen se verá destruida, pero es con todos… No puedes dejar ni uno con vida-

    -¿Por qué me dices esto?- Alza su vista, sin creer que ahora le dé una forma de acabar con los monstruos que el mismo mando contra él y su pequeño, se encuentra furico de nuevo.

    -Porque es mi manera de pedirte disculpas… Aunque no lo merezca, así podrás proteger ahora a tu hijo, ya que si esta con vida y a tu lado en este instante, significa que algo peor se viene… Lamento causarte problemas… Debí protegerte mejor… Eres mi sobrino y solo cause que tu vida fuera un infierno…- Otro suspiro más –Pero, me cegué por el asesinato de mi hermano, ya que los ángeles se vengaron también… Sin saber que acabaron con el verdadero patriarca, no con su hermano gemelo como creían-

    Esto le causa una terrible punzada a su corazón, algo le dictamina que esto debió ser lo mismo que sintió Dohko, o tal vez no… Ni bien puede pensarlo.

    La guerra les arrebato a quienes los amaban y que amaban.

    -Esto que verán, es de cuando yo llegue… Los recuerdos de la última vez que vi a mi hermano y las memorias de la torre…- Un gesto de tristeza se presenta en el ente –Algo que Hakurei y yo podemos hacer, es ver las memorias de los lugares, por eso, puedes ver la primera y última vez que tus padres te tuvieron en brazos-

    Y sin más, el desaparece, aunque su voz no, dejando paso a un instante en donde todo se parece salvo por lo que está ante los ojos de ambos.

    Un lugar que no se veía tan frio y lúgubre, si de roca, pero aun en este momento se pudiera notar que es un hogar improvisado.

    De repente, el instante de ver a dos demonios juntos, cargando a un pequeño bebe recién nacido, que da sus primeros gritos de vida, estando en los brazos del peliblanco, quien lo mira con una enorme sonrisa y lágrimas de alegría y cansancio en sus ojos color azulado.

    Y quien en ese momento era el legítimo patriarca, sonriendo y dedicando un fuerte abrazo a su familia, dejando que la alegría se expresé de forma líquida, mirando al pequeño que ambos dieron vida.

    Shion siente una horrible opresión en su pecho, verse a sí mismo, porque en efecto el bebe que está con ellos, era él… Sus marcas en la frente se ven, la pelusa de color verdusca en su cabeza, y que en un momento, solo en un instante logro escuchar esas voces…

    La que nunca conoció en perdona, pero si ahora en un recuerdo.

    -Bienvenido, Shion…-

    -Nuestro pequeño bebe, es tan hermoso-

    Su corazón esta desgarrado, sumamente herido, es la verdad que al fin conoce es terrible, que sus lágrimas brotan a mares, apretando sus labios para no mantearse más, su energía vital esta fluctuando a gran medida, atina a abrazar fuertemente a su hijo, recodando ese momento en que nació y no pudo estar como sus padres con él.

    Desearía que el pasado fuera distinto, solo para haber logrado cargara a ese adolecente a su lado, pero ahora lo abraza con todo el amor contenido, lágrimas que caen y manchan las ropas de su hijo.

    Mu solo atina a corresponderle, le molesta tanto, causándole impotencia que el patriarca se encuentre así, que este sufriendo, por algo que no era su culpa, o al menos el pelilila jamás podría culparlo.

    Ante el niño, Shion sigue siendo el patriarca, aunque le estén revelando que es alguien más en su vida, es imposible que lo entienda por completó a la primera.

    Mas sus pensamientos y emociones son interrumpidas nuevamente.

    -Eran felices, lo fueron por unos breves momentos… Lamentablemente, una vida feliz en medio de la guerra es imposible mantener…-

    La felicidad es interrumpida, un sonido que no saben de donde proviene se manifiesta.
     
  13. Threadmarks: Capitulo 53 (El Egoísmo De Dos)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Romance/Amor
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    Las imagines presentadas delante cambian… En donde se puede ver rostros de preocupación y desesperación por lo que sea ese sonido, desde luego no es algo externo del recinto patriarcal.

    Se puede escuchar las voces de quienes son protagonistas de la historia que están viendo.

    -Quédate aquí, iré a detener a esos malditos Ángeles- El pelilila de coleta alta, extiende sus alas, dispuestos a defender a su pequeña familia, no permitirá que invadan la torre.

    -Ten cuidado…- El rostro ojeroso del peliblando, sosteniendo a ese recién nacido contra su pecho, preocupado por quien ama.

    -No te angusties mi borreguito de lana blanca, todo estará bien- Le dedica un beso fugaz en los labios, antes de asegurarse de que la zona es segura, para evitar que tomen ese punto.

    Tiene que salir de allí, rápidamente hacer que se detengan mucho antes de siquiera puedan entrar.

    Lamentablemente, debió estar más atento no solo a los que combatían en el primer piso de aquella torre, si no de quienes tienen oportunidad de invadir de forma área hasta la parte donde están el peliblanco y el pequeño Shion.

    -Todo estará bien…- Le Sonríe al pequeño, que esta inquietó, acurrucándose contra el pecho de su papá, como si pudiera percatarse que el otro demonio tuvo que irse para mantener a raya a los enemigos –Tu padre es el demonio más fuerte de todos…-

    Mirar a esa criatura era lo único que deseaba hacer siempre, su pequeño bebe, un inocente por el cual deseaban acabar la guerra antes, los hijos no merecen una vida así, los padres deberían procurar un mundo diferente.

    Su seguridad se interrumpió, al escuchar otro estruendo que no pertenecía a la batalla que solo Hakurei mantenía con un número de ángeles indefinidos.

    Pedazos de cristal se escuchan, la ruptura de una de las ventanas en donde la poca luz del exterior se colaba.

    Avenir viendo invasores de ala blanca, su vitalidad está sumamente baja, sería casi imposible luchar en esas condiciones y poder salir victorioso, pero lo intentara, solo por Shion lo hará.

    Su mirada verde demuestra furia, sus colmillos son mostrados, como sus alas extendidas, intentara hacer lo que sea, para darle tiempo y salvar al pequeño, aunque sus piernas aún están demasiado débiles para sostenerlo.

    Los ángeles al ver que tienen el camino libre para asesinar a todos los demonios posibles.

    Esa es la orden del rey, acabar con los demonios, con cualquiera que se cruzaran, sea adulto o niño, no debían quedar con vida, pues el deber era vengar a los inocentes que atacaron ellos, cuando estaban en una pausa demasiado frágil.

    -¡¡¡MUERAN MALDITOS!!!- Sonaron los voces al unísono de los Ángeles, flechas dirigidas hacia Avenir, igual que una espada desenvainada para atacarlo.

    Sabe que no ganara, son muchos contra él… Su cuerpo está demasiado débil, su pequeño asustado, llora por los sonidos que se proyectaron, sin su amado Demonio, el cual está luchando sin saber que está ocurriendo allí.

    Ver esto, en los cuarzos y esmeraldas, es demasiado para ambos, el más joven se cubre los ojos por inercia, no es capaz de ver la escena que se presenta.

    En cambio el patriarca, ver lo que fue sus pequeños primeros instantes de vida, es demasiado atormentador, derrama lágrimas sin fin, temblando, solo sabe que esta aun en este mundo, por el contactó que tiene con su pequeño.

    Es como si los nacimientos de ambos, hubieran sido marcados por la maldad y tragedia…

    Las flechas son lanzadas en esa proyección, la espada lista para dar en el blanco.

    El sonido de carne siendo atravesada, con algunas plumas negras cayendo.

    El cuerpo de Avenir desde luego sería el mayor muro de protección para Shion, las alas las extendió hacia delante, haciendo un refugio para su bebe, su espalda sintiendo el frio metal atravesando hasta salir por el frente.

    No dejaría que ni una flecha o espalda toque a su pequeño, entre sus brazos donde Sion se encontraba de pequeño, allí a una escala solo para proteger al bebe, está la maldición de protección en un escudo, que no permitirá que atraviesen más allá de ese punto las armas enemigas, aunque deba mantenerlas incrustadas en su cuerpo y alas.

    Duele, claro que duele… Pero sería mucho peor si una sola gota de sangre saliera de su inocente hijo.

    -No temas… Shion, tu papá te protegerá…- Su boca escupe sangre, pero aun así sonríe, pues su pequeño parece calmarse, y eso alegra su corazón, sin importar el dolor en todo su ser.

    Pero sin posibilidades de moverse, tan débil que una simple maldición de protección le está causando estragos, no se diga de las heridas que en su conducido, serán fatales… Y a sabiendas que lo Ángeles tienen bendiciones poderosas, que deben ser esquivadas, solo ruega en su mente que su amado regrese pronto y salve a Shion, es todo lo que pide… Ya ni su vida es importante.

    -Acabemos con esto de una vez- Un ángel solo dicta esto a los demás, dispuesto a terminar a ese demonio, sin piedad que lleve a un bebe en brazos.

    Sin duda, demasiado cegados por muertes que no debieron pasar, desean una cruel venganza a como diera lugar.

    El honor en ellos se ha quebrado, por su odio influenciado por el rey.

    Pero no lograron más daño hacerle a ese demonio, que el piso ya posee parte de su sangre.

    -¡¡¡ONDAS INFERNALES!!!- No lo pensó, al ver esto y solo atino a darles uno de sus ataques más poderosos directamente, le da igual seguir asesinando, como ellos lo hicieron antes.

    Solo fue en un abrir y cerrar de ojos, la secuencia de esto es rápida.

    Los ángeles cayeron, como cascaras secas, sus almas se han perdido en este mundo y nunca encontraran la paz eterna prometida por su Diosa, pues están en otras tierras.

    El pililla, no puede creer esto, su cuerpo gravemente herido, no le duele más que su corazón al ver a su demonio, a quien ha amado desde que lo conoce, con tanta sangre brotando, sus piernas dan fuerza para ir a donde están ambos.

    -¡¡¡AVENIR!!! ¡¡¡SHION!!!- No le importa mancharse de sangre, solo desea que estén a salvo, aunque claramente eso no ocurrirá, solo uno está sin daño.

    Las alas tan heridas, descubren a su portador, el cual tiembla por su condición, pero sus ojos aun brillan al ver al pelilila, derramando pequeñas lagrimas –Sabia que vendrías…- Abraza como puede a su pequeño, para que nada pueda hacerle daño –Te dije que tu… Padre, vendrá a salvarte…- La sangre escurre por la comisura de su boca, para entregar al pequeño peliverde al demonio que ayudo en su creación.

    -¡¡¡TENEMOS QUE IR RÁPIDAMENTE AL PUEBLO MAS CERCANO!!! ¡¡¡ESTARÁS BIEN, AVENIR, LO ESTARÁS!!!!- Su desesperación crece a cada segundo, ver así a quien ama es demasiado para él, se siente tan torpe para siquiera sostener al bebe.

    -No tuve oportunidad de… Alimentarlo…- Sus gruesas lagrimas recorren sus mejillas, lamentándose lo que no podrá lograr, sabe que en este punto ya nada se puede hacer por él –Hakurei, protege a nuestro… Pequeño por los dos…-

    -¡¡¡NO!!!- Ruega como puede, notando la insistencia de que su peliblanco de al pequeño demonio, que al parecer esta inquietó derramando también lagrimas con su llanto desconsolado, como si entendiera que está quedando solo de a poco.

    Sus manos llenas de sangre de ángeles se extienden para sostener a pequeño, que necesita consuelo.

    Apenas si siente el pequeño cuerpecito de su hijo, viendo como esos pequeños cuernos están presentes levemente, sus mejillas rozagantes y piel que apenas va tornándose de un color más claro, es un pequeño que crecerá para tantas cosas importantes…

    El cuerpo de Hakurei no solo sostuvo a Shion, si no que a los segundos, siente como Avenir cae hacia adelante, chocando contra su pecho, su vida se acaba y las fuerzas igual, por eso ya no lograba tener al peliverde en brazos.

    -Per… Don… Los amo…- Su susurro de muerte, las últimas palabras que logra decir, antes de que su aliento sea expedido.

    En una noche de alegría, se volvió de dolor y amargura, Hakurei siente el profundo dolor de perder a quien más amaba en este mundo, sosteniéndolo, y en su brazo libre, al pequeño que sigue en llanto, al parecer comprende que quien le dio al vida murió apenas haberse conocido.

    Mu no quiso ver esa escena, por alguna razón le dolía tanto, sin siquiera ser protagonista, pero desde luego sabe que está relacionado con su vida, era el nacimiento de su papá, y la muerte de sus abuelos…

    El peliverde, ni siquiera parpadeo a todo esto, las lágrimas surcando sus mejillas, sus brazos solo siguen levantados para proteger a su hijo, en un abrazo que parece como si fuera conocido.

    -Cuando llegue, fue esta la escena que vi-

    Muestra ahora desde la perspectiva de sus ojos, no las de memorias de una torre.

    -No sabía qué hacer, Hakurei estaba desconsolado, llorando con el cuerpo de Avenir sujetado con fuerza y tú, siendo también calmado por él, intento sujetar sus cabellos largos-

    -Le dije que debíamos irnos, que una horda de Ángeles venia para ese punto, habían atravesado nuestras barreras, estábamos en una terrible desventaja, solo quería que mi hermano y sobrino estuvieran a salvo, pero…- Se debutó aquel fantasma, aun parecía dolerle aquella decisión.

    -Solo me dijo que me fuera contigo, que me alejara lo más rápido de la torre, que no mirara atrás y que te cuidara, intente decirle que estaba loco, que tú lo necesitarías más que nunca, que los demonios necesitaríamos a nuestro patriarca y en ese momento me dijo que yo debía ser el siguiente en la guía-

    Los cuarzos ven esas últimas escenas presentadas, como su padre lo dio a quién le hizo peor daño, pero claramente, ¿Cómo podría saberlo?

    Sage, llevando al bebe en brazos, cubriéndolo como pudiera para que estuviera tranquilo, mientras se alejaban a un vuelto rápido para que no los vieran y fue allí que de aquella torre solo un destello morado se denoto, arrematando con un efecto fulminante a cualquiera que estuviera a la redonda.

    -Un ataque mucho más poderoso, una maldición que proyecto a mayor escala, en donde tuvo que dar su vida, hasta la última gota de su energía vital para que las almas de todos los enemigos fueran arrebatadas de esos cuerpo y destruidas, incluso la de él en el procesó-

    -Una esfera de almas…- Conoce el nombre de la maldición, alguna vez la leyó, y reconocía el ataque, pues intento aprenderla, mas nunca pudo su tipo de energía vital era de otra índole.

    -Hakurei era muy ingenioso, aprendió cosas que a mí me tomaron años en desarrollar- No más escenas, todo sigue siendo borroso alrededor, como al inicio, no existe más que mostrar –Shion-

    No hace caso, para este punto prefiere aferrarse al pelilila, que se ha ocultado en su pecho para no seguir viendo, es demasiado que está procesando el adulto y es mucho peso, el sufrimiento que Mu tiene debe ser mil veces peor.

    El fantasma de Sage nota aquello, lanza un suspiro –Las alas de tu hijo son realmente extrañas, no son blancas, ni negras, sino de un color gris, fascinante y peligroso, nunca se desarrollaron…- Serio, mira sin mayor expresión –Tu hijo solo traerá una calamidad a nuestro mundo-

    Mu abre sus ojos estando protegido por quien es su papá, girándose asustado por aquella revelación, claramente era algo que solo su madre conocía, se asusta creyendo que algo más puede pasar, está muy nervioso, que comparte el dolor de cabeza con su progenitor.

    -¡¡¡¿ESO QUE IMPORTA?!!!- Aunque también está mal emocionante, cualquier cosa que diga el demonio delante es algo que no lo tomara a bien.

    -Solo lo digo, para que ese niño no dude de donde proviene- Serio, aprecia a ambos –No es disculpa, por haberlo arrebatado de ti, antes de siquiera pudieras sostenerlo, de haberte chantajeado todos estos años por mantenerlo con vida… Sacrificaste todo por la esperanza de que estuviera con bien y a salvo- Suspira -Yuzuriha al principio quería saber de dónde lo había sacado, dudaba en siquiera aceptarlo para cuidar, aunque era un regalo, bueno después de todo su esposo Yato murió en una batalla y jamás pudieron tener hijos por esa razón-

    Shion está furioso de nueva cuenta, como ese maldito pudo considerar a su hijo como un regalo para alguien más, como quisiera que tubería vivo para arrancarle las alas pluma por pluma, los ojos, degollarlo, tantas maneras de asesinarlo.

    -Le dije que si no lo quería, lo asesinaría allí mismo… Estaba dispuesto a hacerlo, engañarte para que pensara que estaba con vida, aunque el niño me recordaba a ti mismo, justamente te cargue a poco de haber nacido, sin embargo ella me detuvo, arrebatándomelo, sin importarle mi rango, no dejaría morir a ese bebe y supe que lo cuidaría bien, solo el di la orden de mantenerlo alejado del ejército, que jamás viniera a este punto y que le pusiera Mu de nombre-

    -¡¡¡¿ME ESCUCHASTE, MALDITO?!!!- pregunta tan furioso, que sus rostro ya no tienen otra expresión.

    -Una vez, quieras ese nombre para ese hijo tuyo, lo hice para que al menos si algún día lo encontraras fuera fácil- De a poco se va desvaneciendo, al parecer el tiempo se le está acabando –Eventualmente lo conocieras, pues se veía que es igual que tú de energético y disciplinado, aunque le ordenara a ese demonio que lo mantuviera lejos, si estás viendo esto, es que claramente llego aquí, aunque debo decir que desde luego…- Su cuerpo está desapareciendo, más sus rostro aún queda –Yuzuriha ya para esta hora debe estar muerta…-

    Fueron las últimas palaras que dejó escapar, antes de desaparecer por completo, dejando el peor trago amargo del adolecente, ciertamente su dolor no acabara, al contrario aumenta.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡¡¿QUÉ FUE LO QUE DIJO?!!!- El pelilila, alarmado al escuchar aquello, su boca se abre para intentar tomar aire, como si hubiera recibido un fuerte golpe en el estómago y faltándole el elementó vital, sus ojos igualmente como platos.

    -Miserable…- Murmura por lo bajo, la información de hace poco que recibió de Regulus, quería ocultarla aun de Mu, al menos hasta que pudiera ser prudente decirle.

    -Pa… Patriarca… Eso no es verdad… ¿Cierto?- Le pregunta, con un rostro aterrado.

    Claramente no puede reconocer a nadie más como su madre que a Yuzuriha, para Mu lo es ella todo y más, no puede haber ocurrido eso.

    -Mu, escucha…- No sabe que responderle, en esta noche ha sabido mucho más de lo que en toda su vida, ambos han vivido una vida falsa, que no les correspondía del todo… Se encuentra en un conflicto interno.

    Shion sabe que debe ser más fuerte que nadie, para ser el pilar de Mu, soporto mucha tristeza y amargura por trece años, seguir haciéndolo no sería difícil si es por ver tranquilo a su pequeño.

    -No, mi madre no pudo haber muerto, no…- Niega con la cabeza, no queriendo escuchar nada, temiendo que fuera verdad y no mentira, solo quería seguir pensando que eso no ocurrió jamás –Ella está en nuestra casa, esperándome, yo…- Respira apresurado, intentando cambiar en su mente de tema, pensar en otra cosa, su corazón le dice que algo pasa, pero su mente se niega a creerlo ahora.

    El patriarca desea abrazarlo, ya habiendo vuelto a la normalidad su entorno, quiere que no se vuelva a alejar, ya que se apartó bruscamente de él al momento de escuchar lo de sus alas.

    Sin embargo el pelilila, al sentir apenas sus manos, ese tacto caliente de un demonio, se aparta con brusquedad.

    Esta consternado, le han bombardeado con tanta información y luego esto, ninguna mente joven puede soportar tanto, sin colapsar.

    Y es allí cuando una idea, un pensamiento se viene a su mente, algo que debió tomar en cuenta desde el inicio del relato.

    -Soy… El nieto de un patriarca… Hijo de… Usted- Señala al peliverde -El… El… patriarca Sa… Ge… Es…Pariente mío, sanguíneo…- Habla entrecortado, como sí de a poco analiza la situación.

    -¿Mu?- Lo mira consternado, sintiendo un leve dolor por que se alejara de él, levantándose de donde había caído de rodillas por la impresión, queriendo calmarlo.

    -Sí, si yo soy también… Hijo del rey Dohko… Hijo del anterior rey Itiá… Yo…- Abre sus ojos esmeraldas, da algunos pasos hacia atrás, asustado.

    Al fin se daba cuenta de la verdad, de quien es el también…

    El único ser vivo capaz de derribar la barrera, es aquél que es descendiente de sangre de ambos líderes que la levantaron para separar a dos corazones enamorados y con ello condenarlos a un sufrimiento, que al parecer de él solo uno mantuvo y el otro traiciono.

    -Yo… Puedo derribar la barrera Lapis Lazuli…- Conecta todo para entendiendo, que en él reside el poder de destruir lo que separa ambos mundos.

    Aunque para este momento, es complicado saber si sea lo correcto no.

    -¿De que estas hablando?- Preocupado, con las lágrimas secas en su rostro, sin entender a qué se refiere su hijo.

    -Shaka, me dijo que solo los descendientes de quienes erigieron la barrera, podrían… Derribarla…- Sorprendido y aliado a la vez, no necesitaría buscar a nadie más… Con él tenían a ambos –Yo soy quien la puede…- Su vista había estado clavada en algún punto del suelo, analizando todo de forma rápida, solo lo que le interesa de verdad, alzándola para cuando la idea se le ha atascado en la mente.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡IMPOSIBLE!!!- Shion sin tomar en cuenta estas palabras, sujeta al pelilila por los brazos –¡¡¡MU, LO QUE DICES NO TIENE SENTIDO, NO HAY FORMA DE QUE HAGAS ALGO ASÍ!!!- Le intenta explicar, para que comprenda mejor las cosas.

    Puede que antes de saber que su ángel, el único amor de su vida lo traicionará, no hubiera dudado en que eso pudiera ser certero, pensando que deberían intentarlo, pero ahora… De forma egoísta no quiere volver a saber nada de los Ángeles, salvo por el pequeño que tiene sujeto.

    -¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!- Su angustia en el ceño, encarando al patriarca -¡¡¡INTENTÉMOSLO!!! ¡¡¡USTED QUIERE LA PAZ COMO EL REY DOHKO, COMO SHAKA Y YO…!!!- Intentando ser la voz de la razón, por su deseo de encontrarse con el rubio.

    Aunque aún en su mente resuenan las palabras de saber que es su medio hermano, pero… No puede aceptarlo, es negación por todo lo que sabe ahora.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO LO PERMITIRÉ!!! ¡¡¡QUÉDATE AQUÍ, NO HAGAS ESO!!!- Le ordena, desesperado, frunciendo el ceño.

    No sabe que sucederá si la barrera cae, no quiere ver a Dohko jamás, pues su corazón le duele tanto, no quiere perder a Mu, ni que cometa un acto más atroz, al haberse enamorado de quien es su medio hermano.

    -¡¡¡TENGO QUE HACERLO!!!- Aprieta sus puños, deja escapar lágrimas de desesperación, no siente deseos de esperar… Con lo que logro ver de las memorias del fantasma de ese tal Sage, darse cuenta que todo lo que ha ocurrido es por la maldita enemistad de los Ángeles y Demonios, piensa que puede existir alguna solución.

    Su lógica predomina en algo que muchos han dejado de lado, pero que él ahora no…

    Es la viva prueba de que las especies pueden coexistir en paz, pueden hacerlo, ya que él viene de una unión de esa índole y salvo por sus alas, todo es normal en él.

    Tiene que hacerlo, había sido uno de sus sueños que tenía desde niño al conocer de forma solo auditiva al rubio ángel, por eso intentaban buscar por todos los medios posible a quien debía ser heredero de los demonios en esto, pero se alejaron demasiado cuando en efecto estaba enfrente.

    -Mu… Entiende…- Niega con la cabeza, su desesperación y miedo aumentan, ver lo que sucedió poco antes de que naciera y lo que su llegada a este mundo provoco… No puede evitar pensar, que sin importar nada, este mundo destruirá a quien intenté ir contra esta maldita naturaleza…

    Vivió muerto en vida por trece años, solo habla por su dolor, y aun con eso, enterarse de algo peor… No puede soportar ahora estar cerca de los Ángeles, sin querer acabarlos, su corazón está en conflicto, solo tiene cordura por el pequeño niño delante.

    -Lo siento patriarca…- Le será difícil decirle de otra forma, aunque sabe mucho más de lo que alguna vez deseo, sus ojitos esmeraldas se fijan en los cuarzos y como pudo, haciendo uso de aquel escudo pasado de generaciones en generación aquella maldición, la uso para alejarse del peliverde, no herirlo, pero si para que lo soltara.

    Y en cuanto esto sucedió, que el patriarca fue alejado, apenas suficiente para que no tuviera control sobre él, no lo pensó mucho, emprendió la salida de aquella sala, para de una vez por todas poner en practica algo que deseo tanto.

    No sabe qué hará cuando le diga a Shaka esta verdad, que están emparentados de sangre, que lo que sienten es imposible, lo entiende, pero… Solo quiere, quiere hacer algo, bueno o malo…

    Cree en su ser que es lo único sensato y correcto que queda en los dos mundos que se pudrieron por guerras de venganza y aun así la principal ni siquiera es recordada, el verdadero motivo de odio inicial.

    Después de todo, Mu viene de dos familias… Que en algún punto, deseaban traer la paz a ambos sitios, pero que por azares del destino jamás se concretó, pero ahora esta él… Y sin importar que cueste intentara hacer este movimiento.

    Sus pasos recorren por todo el recinto patriarcal, buscando rápidamente la salida, percatándose a la vez de mucho ruido afuera de esos territorios, pero por alguna razón su mente no los toma en cuenta, como si quisiera ser ajeno a ello.

    Más era su deseo de derribar lo que todos amaban y odiaban en distintas bases…

    Y claramente no quería que el patriarca lo detuviera, pues sabía que si por alguna razón evitaba que llegara, jamás volvería a tener oportunidad de informar este descubrimiento a quien ama y es pecado.
     
  14. Threadmarks: Capitulo 54 (Derribo Y Arribo)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Sus pies no lo dudaron más, ni siquiera tiempo de esto tenia, pues su hijo ha salido corriendo de aquel lugar, ese punto que creía seguro de cualquier cosa.

    Las revelaciones de esta noche, fueron mucho peor de lo que creía, se siente traicionado por el amor de su vida, que creyó que se esperarían mutuamente, hasta que algún día pudieran volver a verse, saber que tuvieron un hijo y pasar lo que restara de su vida juntos, aunque… Fuera breve ese instante.

    Pero no sería sí.

    También de conocer su verdad, la de toda su familia, quien era él, lo que representaba en si… Saber de golpe que quien lo crio y daño peor que cualquier guerra, fuera su familiar, su propio tío y que a la vez le revelara que sus orígenes se remontaban al verdadero patriarca y al Legendario Avenir, que murieron ambos… Por salvarlo y dar una oportunidad a sus similares…

    Demasiada carga emoción en solo una persona, que si bien es adulto, a cualquiera puede llegar a destrozar de la nada, sin embargo solo se aferra a no enloquecer, pues en su corazón solo existe el único motivo de proteger al pelilila.

    A ese pequeño que acaba de huir de él, creyendo tantas cosas que pueden ser una locura.

    El egoísmo tan fuerte del peliverde, querer alejar a su hijo de todos los Ángeles, porque ellos son malos, ruines y crueles…

    Aunque no puede decir nada a favor de los suyos, cuando él mismo tiene las manos manchadas de sangre de ellos, y fueron los suyos quienes destruyeron una efímera paz, que se pudo formar de verdad, si el tratado se hubiera firmado.

    Tantas cosas, que se notan mentiras… Pero lo que vio ante esos ojos rosados y lo que Mu le dijo, lo tomo como la única verdad absoluta.

    No le importa nada, ni siquiera que colmillo rojo este cerca, solo quiere recuperar a su pequeño de vuelta, evitar que se exponga, si algo ocurriera y lo perdiera, ya no tendría vuelta atrás, haría lo que sea para acabar con su dolor en ese caso.

    Los pasillos se volvieron mucho más largos que en otras ocasiones…

    Puede escuchar un desastre afuera, y solo teme que en eso su hijo se viera involucrado, es asombroso como ese pequeño corre más rápido, sin duda la agilidad de su edad.

    -Mu, por favor… No lo hagas…- Desesperado, habla entrecortado, sin detenerse en lo más mínimo.

    Claramente cuando sale de aquel lugar destinado al patriarca, y ver a su mismo ejército acomodado como lo ordeno, pero al parecer nuevas reglas se ven involucradas, pues civiles se encuentran en estos territorios.

    Reconoce que es la estrategia para mantener a aquellos que no son parte del ejército a salvo, algo debe estar ocurriendo y sabe perfectamente el nombre de ellos pero poco le importa sin más en ese instante.

    Pasando de largo, solo en su mente tiene el hecho de ir por el pelilila, que debió atravesar este camino pocos minutos antes que él.

    Aunque desde luego lo detuvieron, pues necesitan a su patriarca para esto infórmale.

    -¿Patriarca? ¿Qué ocurre?- Uno de sus fieles soldados le habla, habiendo recibido las ordenes de estar alerta de parte de Regulus.

    Apenas si reacciona el peliverde en detenerse, solo por la voz conocida, sin embargo no para explicarle nada –Manigoldo…- Frunce el ceño –Encárgate de todo, si algo pasa… Tú deberás ser el siguiente patriarca-

    Ni tiempo dar de explicaciones, dejando a uno de sus más cercanos amigos y se podría decir una figura de un primo… Confiando en que si cualquiera cosa, lo que sea el resultado, él podría guiar a los Demonios a una seguridad aparente.

    Bueno, solo lo hizo por inercia, para no tener que estar ocupándose de tonterías a su parecer.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- Confundido el demonio, con el ceño fruncido igual -¡¡¡¿QUÉ TE PASA, SHION?!!!- Alarmado por esa actitud.

    Sin duda significa lo que cree, pero… No puede ayudarlo ahora, está a cargo de proteger este lugar, como un demonio cercano al actual patriarca y con esas responsabilidades, debe procurar defender a los suyos y a su familia.

    No permitiría que algo malo le pasara a su Florecita, ni a su Pececito…

    Solo niega con la cabeza, ante la breve interacción, para apretar sus labios, y regresar a seguir reforzando aquellos puntos de entrada y salía.

    Preguntándose que estará pasando, pero dejando que Shion se encargue de todo si es necesario.

    En esta ocasión no podrá ayudarlo, pues debe ver por los suyos también, como el patriarca ve por su hijo ante cualquier cosa.

    ---Punto de la Barrera Lapis Lazuli (Antiguamente Rio Divisor)---

    Corrió tanto como pudo, esquivando personas, saliendo por el lugar en donde nota a varios civiles que entraban, y decidió por ahí salir de contrabando.

    Incluso fue sujetado con fuerza por algún soldado, que lo reconoció como un aspirante y el discípulo del patriarca, para que no fuera a la boca del peligro, pero… Logro zafarse como pudo, siendo sujetado por la ropa de la espalda y ser rasgada, que en otras ocasiones le hubiera importado tanto, pero ahora… Ni el hecho de que aquellas débiles alas se puedan ver tenuemente expuestas.

    Su respiración agitada, sus ojos cubiertos de lágrimas que apenas si le permitieron ver el camino, no era imposible el notar lo que ocurría, aunque claramente no entendía que pasaba, pues al salir y ver parte el pueblo o ciudadela más cercana, como fuera… La veía más vacía que nunca, con todos alarmados y algunos rastros de fuego, pero no podía detenerse a hacer algo, creía que su única posibilidad de triunfo es… Derribar lo que separa a ambos mundos.

    Sus piernas flaquean, poseía una mejor condición física obviamente desde que ya era parte del ejecito como un novato, solo incrementó el entrenamiento a más no poder, pero… La condición de ser un hibrido lo hizo entender muchas cosas más.

    El calor, ese maldito calor que lo hacía sentir sofocado, aun perteneciendo a una especie que las altas temperaturas podrían soportar, su mente logra entender por qué a veces eso le afecta tanto como ahora.

    Derrumbándose sobre la arena, agitado, temblando aun por todo lo que sabe, por lo que representa ahora… Confuso en que pensar, temeroso en creer que alguien ya no este, desesperado al enterarse que una persona que quiere mucho, es alguien que comparte su sangre, es tan cruel su destino.

    Pero también es tan desagradable que muchos sufrieran… Todo por querer dar oportunidad de una mejor vida a muchos…

    Se limpia sus lágrimas, sus largas pestañas son movidas levemente por sus manos, para que la humedad se aleje, temblando su labio inferior, su mirada perdida al frente, de donde la ilusión de ese mar se expande.

    Es una falsedad, es algo que no debería estar, antes existió un rio que dividía y aun así una barrera para que si alguno cruzara se detectaba, cosa que claramente hacía difícil la convivencia y ponía en disputa a ambas razas.

    Imaginar que todo esto ocurrió por el amor de sus padres… Uno que existió y por el cual gracias a este, naciera…

    No sabía si debía tomarlo como una fortuna o calamidad… Su nacimiento estuvo marcado desde antes con la maldad de ambas razas, y aun ahora siente que es así.

    Pero quiere dar ese cambio, quiere cumplir los deseos de quiénes ya no están, aunque eso le conlleve una calamidad terrible a todos los suyos, pues… Mu pertenece a los Ángeles y a la misma vez a los demonios, pero de igual forma, podría no pertenecer a ninguno, no es puro como muchos dirían, sino un hibrido.

    -Quiero… Derribarla…- Susurra, mientras se pone de pie, tabaleándose, pues se encuentra mareado por el calor que lo inunda, por las cosas sabidas, todo le ha dado vueltas, pero debe recuperarse, negando con su cabeza.

    Caminando hacia delante con pasos torpes, para sentir el agua de aquél lugar, sin importar empaparse sus ropas, se siente demasiado refrescante.

    -¿Qué debo hacer? ¿Cómo… Lo hare?- Pregunta a la nada, mirando al frente, para alzar su mano con duda… Recuerda esa vez que por un instante logro ver la figura del rubio, que toco algo extraño que no podía traspasar con facilidad.

    Recodando en ese instante, que le pidió a la Diosa de los ángeles que le ayudara a ver a Shaka, tenía un deseo genuino y puro, rogo por un milagro que no creía que pasara… Pensaba que eso fue porque el rubio era hijo del rey, pero… Podría ser por la fuerza de ambos… Al tener relación, pero a la vez si lo analiza mejor, tenía que ver más con él… Su origen.

    Sus esmeraldas se fijan en la barrera invisible, su mano quiere tocarla, pero no logra localizarla, está temblando, temiendo… Claro que la anterior vez fue inconsciente el resultado, en esta ocasión lo busca a fuerza…

    No desistirá, concentrará hasta la última gota de vitalidad que tenga para hacer algo…

    -Diosa de los… Ángeles…- Duda en como referirse a ella, ya que por herencia sanguínea, también vendría siendo la suya… Pero no está con eso ahora -¿Cómo puedo derribar la barrera?- Pregunta, claramente sin recibir respuesta.

    -Quiero… Deseo tanto, que… Lo que pasará… Se acabe…- Susurra, titubeando un poco, sintiendo que está pareciendo un loco, pero es algo que quiere tanto lograr… -Sé que soy egoísta… Por qué también lo hago… Para conocer a Shaka, pero… Sé que no debería… Es mi medio hermano… Y… Y…- Titubea, su voz quebrada, dejando escapar el llanto –Esta mal amarlo, lo se… Pero… ¿Qué puedo hacer?- De nuevo siente que sus piernas flaquean, pero no se derrumbará esta vez, su llanto está cayendo, pero su ceño fruncido, enmarado por los puntos en su frente.

    -Soy solo un…- Se detiene un instante, apretando su puño libre, respira agitadamente, con el corazón latiendo a mil por hora –Soy un hibrido… Pero… ¡¡¡ME HE CANSADO DE VER EL SUFRIMIENTO DE TANTOS!!!- Alza su voz, no piensa detenerse ahora.

    Como si algo en su interior le estuviera dando energía, fuerzas que jamás creyó tener de manera mental, pero está pasando.

    -¡¡¡SI YO PUEDO HACER QUE ESTA MALDITA GUERRA ACABE!!! ¡¡¡LO HARE!!! ¡¡¡ESTOY DISPUESTO DETENER ESTE DOLOR!!! ¡¡¡DEBEMOS HACER LAS PACES, LO SE…!!!-

    ¿De dónde provienen sus palabras?

    De lo que debió haber ocurrido en la época que sus abuelos querían firmar el tratado de paz y demonios malintencionados lo impidieron, viene de a ver visto como su papá, quedo huérfano por venganza… De saber que aun así, con los años pasados, que no sabe bien cuantos, sus padres… No pudieron estar juntos y que el ángel de quien heredó ese tipo de sangre, traicionará a quien lo trajo a este mundo…

    Del hecho que quien lo crio y protegido, que conocía como su madre pudiera estar muerta, la posibilidad tan grande ante él, que Shaka sea su hermano y el amor es imposible.

    -Todo han sido injusticias…- Susurra, con la mirada baja, pero algo más está ocurriendo con él…

    Su energía vital alrededor de él se está proyectando con una tonalidad dorada, muy diferente a la lila de aquella vez, una tan brillante que se va intensificando, que no lo nota por estar concentrado en tantos motivos.

    -Soy viva prueba que ambos pueden convivir… Nací de ellos y aunque ya no sientan lo mismo… Yo… Creo que…- Alza su vista, su cabeza firme, su mano es alzada con fuerza, mirando detenidamente -¡¡¡NO!!! ¡¡¡YO PUEDO DERRIBAR ESTA BARRERA!!! ¡¡¡TRAEREMOS PAZ A ESTOS DOS MUNDOS, Y ACABAREMOS CON LO QUE NOS SEPARA!!!- Grita con todas sus fuerzas.

    El ambiente de su lado se vuelve turbio, el agua que toca sus pies parece yendo en oleajes embravecidos, el viento ruge a su alrededor, está más que decidido en esta ocasión.

    -¡¡¡ESTA BARRERA SERÁ DERRIBADA!!!- Alza su voz con todas sus fuerzas, posando sus dos manos en la figura que al fin proyecta la barrera Lapis Lazuli.

    La toca, recordando la sensación de aquella vez, su mente se concentra en que caiga, imaginando como seria… Solo intenta darse una idea de sus deseos.

    Motivos para derribarla tiene muchos, deseos de que la paz venga igual… No quiere que nadie más sufra, que todo el mundo se arregle y pueda existir esto, al fin puede hacerlo.

    -¡¡¡SOLO QUIERO, QUE TODOS SEAMOS FELICES!!!- Sus lágrimas aún se escapan de sus orbes verdes, pero vuelan por el viento envolviéndolo con violencia, pero al parecer no logra lastimarlo por nada del mundo.

    Su cabello ondea por el aire, siendo un poco más largo de lo que fue la primera vez, todo su ser parece proyectar esa luz dorada con lila, que lo impulsa hacia delante, a que prosiga…

    No sabe en qué momento, ni por qué… Pero comienza a dar unos pequeños pasos hacia el frente, intentando empujar la barrera, destruirla con sus manos, para que sea derribara, es muy difícil hacerlo… Pero Mu es quien no se dará por vencido.

    Así como los deseos de sus antiguos antecesores pasaron a él… No se detendrán hasta que logre hacer esa proeza…

    -¡¡¡POR FAVOR DIOSA!!! ¡¡¡SI TÚ ERES LA ÚNICA POSIBLE PARA AYUDARME!!! ¡¡¡TE PIDO CUMPLAS MI DESEO!!! ¡¡¡QUIERO… DESEO… PIDO CON TODAS MIS FUERZAS…!!!- La fuerza que su energía vital proyecta es tanta que no cualquier cuerpo pueda contener, pero solamente él lo puede hacer…

    Nota como ambas energías de antaño… Una de color negra se ve, como las alas de los Demonios y una blanca, como son las de aquellos Ángeles…

    Envolviendo la barrera, como si fuera el sello permanente para que esto jamás ocurriera, su deber como al que cree está destinado, aunque no solo a eso, solo hace que fije sus ojos verdes en aquello, que pareciera repeler aquella vitalidad dorada que su ser proyecta directamente hacia la barrera como un lazo uniéndolo…

    Puede sentir como lo empuja hacia atrás, sus pies parecen retroceder, pero por cada paso que lo obligan a dar atrás, da dos más al frente… Esforzándose por no ser derrotado…

    Mirando con firmeza lo que es aquello…

    -Son ustedes…- Susurra, como refiriéndose a que esas dos marcas de vitalidad, como seres que no ve, pero imagina -¡¡¡NO ME RENDIRÉ ANTE LO QUE HAN HECHO!!!- Niega con su cabeza, cerrando sus ojos para volver a imponerse con firmeza…

    Siente como sus manos se queman y congelan rápidamente, causándole dolor, sin embargo continuar… Pues algo más lo está empujando a que no se detenga…

    De repente lo que su cuerpo rodea, la energía vital dorada con lila… Se vuelve de un tono más oscuro… Como si cambiara, pero no toma el color negro, si no… Como el de sus alas… Gris… Un color que no es de ningún lado…

    Que es en sí de él… Solo de él…

    Su manos Tiemblan… Pero su corazón no, siente miedo, es normal, pero también tiene la valentía de seguir, enfrentar lo que sea necesario para conseguir la paz que fue añorada de por vida por muchos…

    Sería casi imposible que algún demonio cerca no se diera cuenta de lo que esa energía tan poderosa está proyectando, pues es tan diferente a lo que habían conocido antes, en ningún lado podrían conocer algo así.

    No lo ve el pequeño, pues esta de espaldas a él… Pero si tan solo pudiera hacerlo… Se daría cuenta que no está del todo solo… y no por dos pares de ojos intrusos que guiados por la energía están a nada de llegar. Sino que… Aunque no de forma física, dos demonios están con él, por llevar su convicción y sangre…

    -¡¡¡ESTA VEZ…!!! ¡¡¡ESTA VEZ… LOGRAREMOS… QUE TODOS… VIVAMOS EN PAZ…!!!- Son las palabras que aun que entrecortadas, las dice con todas sus fuerzas, sintiendo como ya nada más le impedirá seguir…

    Sus pequeñas alas no desarrolladas las extiende por primera vez sin vergüenza, saliendo de sus ropas rotas de atrás.

    Un destello se ve, uno tan fuerte que nadie puede negar que lo verán… El color gris de nuevo siendo el representativo de él, como el lila…

    Como si en aquel cielo se expandiera, saliendo del punto que todos conocen como la barrera Lapis Lazuli, aquella que no permitiría jamás ver a sus enemigos…

    ---Lado de los Ángeles---

    -Y así… Es como se podría derribar…- Menciona el rubio ángel, serio, estando expectante de lo que estuviera pasando por la mente de los Ángeles delante.

    Asmita solo se ha quedado por completo sorprendido, cubriendo su boca con ambas manos.

    Pero su mirada va directamente al rey, que no para de proyectar una mirada de asombro, alegría, adornado por unas lágrimas…

    -Tal vez debí decirles que me podía comunicar con un demonio, pero… No quería que ustedes… Me lo impedirán-

    -Jamás, impediríamos algo así- El rubio mayor habla… Dándose cuenta que su amigo, esta sin poder hablar, cosa rara.

    -Solo haría falta encontrar alguien sanguíneo a ese patriarca, y podríamos derribarla- Habla desesperado, caminando hacia ellos, explicando con gesticulaciones –Encontrar la paz que la abuela busco y pidió…- Sonríe algo sonrojado, queriendo no ser visto –Quiero… También poder conocer a Mu…-

    -Podemos volver a vernos… Podremos… Volver a hablar…- Dohko susurra palabras sin mucho sentido, su corazón late desesperado, sonriente.

    La posibilidad de que logre volver a ver a su príncipe de pesadillas, es un poco más factible en este momento.

    Es cierto… Si se necesita alguien sanguíneo de los Ángeles, esta él… Lamentable para Shaka no comparte esa sangre. Sin embargo, pensar en el otro extremo, de los demonios… Es casi imposible…

    Pero no va a hundirse en la miseria o negatividad, no es su estilo, tiene una pequeña posibilidad, el simple hecho de poder hablar con su Shion, si pudieran estar al mismo tiempo en esa barrera…

    No piensa con claridad, solo sus deseos de volver a verlo, aunque sea por un instante, de hablar con él, de decirle cuanto lo ama. Buscará a toda costa encontrar a alguien que compartiera la sangre de ese patriarca, lo encontrarían sin duda… Podrían hacerlo…

    Pero antes de siquiera seguir hablando, de que algo más se diga en esa sala… El castaño rey siente una perturbación en sus tierras, más precisamente como si algo en su corazón estuviera inquietándolo de golpe.

    Apenas si atina a girar su vista a la ventana de donde se podía antes ver los territorios de los demonios, que lo vi… Lo vieron todos allí presentes.

    Esa luz de color gris… Cegadora como en aquella vez, que de su lado para levantar lo que los dividió por trece años, fue blanca, ahora es una muy diferente.

    -¡¡¡¿QUÉ ES ESO?!!!- Asmita pregunta, atinando a abrazar a su hijo, pues esto presagia algo muy extraño, o no tanto por los conocimientos previos.

    -¡¡¡¿LA BARRERA?!!!- Pregunta Shaka, desconcertado por lo que sus ojos azules ven.

    Pero Dohko puede verlo más precisamente, notar algo que tenía mucho sin que sus ojos lo notaran por la falsa ilusión del mar.

    De entre el polvo, la luz se va disminuyendo, poco a poco… Puede ver esa enorme e imponente estructura de tonos oscuros, tan diferentes al castillo de la familia real de las alas blancas…

    Lo que asemejaba a su castillo, el recinto del patriarcal, algo de los Demonios se está viendo, fascinando desde luego al castaño, solo dejando ver su asombró, con sus manos temblorosas, pero su sonrisa no se puede dejar de lado.

    Sabe que algo más está pasando, en lo que alguna vez fue la barrera, entiende que debe ir, no comprende por qué… O bueno si lo entiende, en su interior, en su corazón, en su ser, acepta que es su deber ir… Y encontrarse con alguien que entiende que estará.

    Aunque no tenga el conocimiento asegurado si es así.

    Y sin pensarlo un solo segundo, sin importa nada más… Sus pasos, sus alas lo conducen hasta donde el bosque que siempre a protegería a la familia real se encuentra, para adentrarse… Notando como algunas flores en capullo, en sus botones como se podría decir, están floreciendo, un espectáculo que no se entendía el por qué…

    O bueno… Tiene un significado que no ocurrió en un nacimiento real.

    El ángel rubio más joven, no puede tampoco evitar sentir que debe ir también con quién cree que es su padre, zafándose del agarre de Asmita, para asustar más a su papá, pero nada logro hacer, pues su hijo se ha marchado detrás de Dohko.

    -¡¡¡SHAKA!!!- Asustado grita ese dulce nombre que le dio con tanto amor… Sin saber cómo reaccionar, mirando que es la misma vista de hace años.

    Los demás Ángeles, tanto conocedores de los sucesos de hace trece años, como los ajenos, se asombran y alarman al ver esa aparición tan real, que podían sentir el aire caliente de aquellos lares golpeándolos… Pues al principio de todo, cuando eran las peores guerras de antaño, no existía ni la pequeña barrera de advertencia, se podía sentir el frio en el lado de los demonios en las cercanías y el calor en de los Ángeles, siendo algo que molestaba a ambos, pero al menos no para herirlo…

    ---Lado de los Demonios---

    Lo logro, como pudo logro hacer esa proeza… Pero su cuerpo esta tan agotado, que no pudo mantenerse de pie, su respiración agitada, sus ojos que se cerraron en cuanto su cuerpo cayó a la arena, a esa calidez que sintió tan agradable…

    Claramente esto agotado su ser por completo, no podría hacer más… Utilizo todo lo que poseía para hacerlo…

    Ahora un descanso necesita.

    -¡¡¡ESE MALDITO LO HA HECHO!!!-

    -¡¡¡DEBIMOS MATARLO DESDE UN INICIO!!!-

    -¡¡¡LO PODEMOS HACER AHORA!!!-

    -¡¡¡CIERTO, ESTA INDEFENSO!!!-

    -¡¡¡AHORA PODREMOS SEGUIR CON EL PLAN INICIAL!!!-

    -¡¡¡ACABEMOS CON EL INFELIZ HIBRIDO, DESTRUYAMOS A LOS ÁNGELES Y PONGAMOS A LOS DEMONIOS COMO LA SUPREMACÍA DE LOS DOS TERRITORIOS!!!-

    Colmillo rojo, no se dará por venido aun, viendo que la barrera fue deshecha, algo que no debieron permitir, pero que fallaron en cumplir, sin embargo, no dejaran que ese niño siga viviendo, recibirá su muerte por haber nacido.

    Y nadie parece estar cerca para protegerlo…
     
  15. Threadmarks: Capitulo 55 (Protección Del Bosque)
     
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    Se acercan, extendiendo sus alas... Teniendo la presa tan frágil ante sus garras, es obvio que no sería difícil acabarlo, y más que, dentro de un momento lo más seguro es que todos se alarmen porqué la barrera fuera destruida, por una simple alma.

    -Si lo hubieras asesinado horas antes, esto jamás hubiera pasado- La demonio le replica aun al peliverde con la cicatriz en su rostro, parece algo molesta, pero gustosa porque al fin terminar con esto.

    -No era el momento indicado…- Le molesta tanto que ella tenga en cierta forma razón, pues si hubieran hecho algo antes, la barrera que era su misión mantener en pie, no habría caído.

    -ja, dile eso al jefe- Sonríe gustoso, al pensar que su compañero recibiera una buena reprimenda por andar perdiendo tiempo en analizar todo –Ahora ya no importa- Sus pasos son cada vez más cercanos al indefenso hibrido, que yace inconsciente en la orilla de lo que ahora es el rio divisor, sin que nada lo proteja y sus pequeñas alas al fin expuestas.

    -No seas tan asquerosa al momento de asesinarlo- Le reprende el otro, mostrando sus ojos rojos más brillantes, con las garras sacadas y sus colmillos también prominentes.

    -Oh vamos…- Sonríe, presentando las mismas características que él –Un poco de diversión no vendría mal-

    Al parecer disfruta mucho de la tortura.

    -La última vez, hiciste un desastre que no pudimos quitar la sangre por un buen tiempo-

    -El agua del rio limpiara todo- Ella es quien está más ansiosa por acabar con el pelilila, que incluso se ha adelantado para atacar de una buena vez.

    Incluso sus ojos rojos brillan con una enorme intensidad, siempre deseo acabar con la peor mancha de la historia de los demonios y parece que lo lograra hacer.

    Sus garras listas para acercarse a ese pequeño, no quiere perder tiempo, no esperara a su compañero para atacar, el tiempo es precioso y medido en este entorno, solo un ataque certero será necesario.

    -Arrancare esas pequeñas alas de tajo, dejare que se desangre, destruiré sus costillas, su corazón lo arrancare de una sola vez y luego reventaré su cabeza, ja, ja, ja, ja. Ese estúpido patriarca mediocre, jamás podrá ser feliz con su bastardo- Su sonrisa malicioso, sus planes que incluso repugnan a su compañero, que preferiría solo acabar al niño de una forma rápida.

    Cada uno de los miembros de “Colmillo Rojo”, odian al pequeño Mu, por su simple existencia, que jamás debió ocurrir, al fin podrán acabar con lo único que representa una enorme amenaza contra ellos y los suyos en cuestión.

    Cumplirían la última petición del anterior patriarca, si se sabía la verdad o estaba a punto de ello, acabar con el niño era lo indicado, que la barrera jamás cayera, pero fallaron en esta última parte…

    Mínimo con la muerte de Mu podrían expiar sus estupideces cometidas.

    Estos dos se encercan de destruir al engendro del patriarca, como le han llamado, mientras los otros miembros que si bien no son muchos, pueden ser bastante letales y más al controlar en cierta forma a los rebeldes demonios que han odiado la barrera desde que se erigió.

    Lograron hacer un disturbio en los territorios del ejecito y el pueblo donde se encuentra, para mantener ocupados a los dolados, y de una acabar con el híbrido…

    Pero mirar que solo se ha apartado de los demás. Es pan comido…

    O eso creen.

    El viento se siente tan extraño, ambos demonios de sangre caliente sienten como algunas gotas húmedas caen en su cuerpo, por el sonido que hace al entrar en contacto el agua con el calor.

    No les dan mayor importancia.

    Isaac dejara que Thetis se divertida primero, no necesitan ensuciarse ambos.

    Pero al estar aquel demonio a nada de tocar al pequeño, para alzar sus garras y comenzar su tortura, ella solo logro sentir como algo la sujetaba con fuerza del abdomen, enredándosele.

    -¡¡¡¿QUÉ ES ESTO?!!! Incluso ella ni se lo explica, pues todo sucede en escasos segundos, cuando es arremetida contra los arboles detrás, sin la capacidad de volar con rapidez, pues la impresión es mayor.

    Isaac impresionado por esto, mira primero hacia donde cayó su compañera, para rápidamente girar sus ojos rojos contra aquello que protegió a ese niño, encontrándose algo asombroso…

    Enredaderas de parte de los Ángeles que sin importar que pudieran ser quemadas por la terrible temperatura que estos territorios poseen.

    Su propia vida es solo para proteger a quien herede la sangre real de los Ángeles, y sin duda Mu es el futuro de esas tierras, lo cuidaran sin importar que deba pasar.

    Se refleja con el simple hecho de haber arrojado lejos a uno de esos demonios, que se encuentran en una liga mayor en fuerza y locura.

    Y por acto reflejo, las enredaderas se comienzan a segregar alrededor del inconsciente hibrido, el cual cayo boca abajo, sus brazos flexionados, uno poco arriba de su cabeza y el otro cerca de su cabeza al nivel de sus labios, la gran carga de energía liberada, fue demasiada para él.

    Aquel peliverde de un solo ojo, se queda fijo mirando lo que está ocurriendo en su delante, analiza dicha situación, pareciéndole bastante confusa, aunque una idea se le ocurre, de viejos relatos que alguna vez logro apreciar, pro creía mentiras.

    Envuelven aquellas enredaderas al niño, cubriéndolo por completo, para no asfixiarlo, como si de un pequeño botón de flor se tratara, cuidando el interior de cualquier mal del exterior.

    -Ese bosque…- Mira de reojo hacia el lado de los Ángeles, el cual pareciera tener todos los arboles verdes dando frutos y floreciendo sin entender como ese proceso se diera de la nada –Tiene vida propia…-

    Aquella rubia demonio, regresa furiosa de haber sido estampada contra su propio bosque podrido, en muchos años jamás había sido atacada con tal fuerza, quería destruir y tajar de una sola vez a quien logro tocarla.

    -¡¡¡¿QUIÉN FUE EL MALDITO QUE ME LANZO?!!!- Sus ojos demasiado rojos, como llamas vivas, sus alas extendidas, los colmillos se muestran amenazantes, el ceño fruncido no refleja nada bueno.

    Pero su vista se queda en conflicto, cuando ve ahora el nuevo escenario, incuso incrédula y ciertamente asqueada porque algo estuviera invadiendo aquel territorio.

    -¡¡¡¿QUÉ ES ESTO?!!!- Sus pupilas se contraen con desagrado, admirando ahora que su víctima está siendo protegida por madera, hierba y demás materiales orgánicos que osaron atravesar el rio divisor y en las tierras de los demonios, donde no podrían sobrevivir por mucho tiempo.

    -El bosque de eso seres, se supone que protegen a los de la asquerosa línea real…- No le toma mucho para atender la situación, y su ceño enfurece de inmediato –Esto nos hará retrasarnos…-

    -Ja, habla por ti mismo- Ella no duda en lo más mínimo, para de nueva cuenta y con rapidez, estar exactamente en el mismo lugar para atacar a esas enredaderas que le impiden tomar a su objetivó, sus garras son tan fuertes y duras que bien pueden atravesar la carne de un solo tajo, son peligrosas sin duda para ambos territorios, y no va a dudar en usarlas contra unas simples enredaderas.

    Furiosa lanza su ataque, justamente a donde el capullo se encuentra, logra hacerle daño al mismo bosque que protege a su verdadero príncipe, pero sus marcas son lo que quedan, aunque claramente este ecosistema no se dejará vencer tan fácilmente, y más cuando su deber destinado desde tiempos antiguos se debe cumplir.

    Del bosque de los Ángeles, mas enredaderas van en contra, los árboles incluso mandando parte de sus ramas, para evitar que ella sigua intentando alcanzar al pequeño pelilila, volverán a atacarla con todo lo que tienen, arrojarla lejos, solo pueden defenderlo, el ataque de parte de aquel lado es mínimo, solo es para ganar tiempo.

    Quien su ojo fue cegado en una batalla, se interpone entre esta nueva oleada, para con sus maldiciones evitar que alcancen a su compañera y a él mismo…

    El bosque es débil en maldiciones y se sabe perfectamente, además que… Toda la fuerza que tienen, solo se concentra en la defensa para el hibrido, si aquello es destruido, no existirá más que lo proteja.

    -¡¡¡ESTO ES UNA VERDADERA MOLESTIA!!!- Thetis sigue en su labor de seguir rasguñando y desgarrando lo que evita que pueda llegar al niño, pero por cada rama destrozada, dos más se meten de por medio.

    -Incéndialas- Rápidamente contesta, al ver que cualquier bosque es nada comparado con la fuerza del fuego.

    La demonio reacciona y con una sonrisa en sus labios y aquellos ojos clavados en lo que es su objetivo inicial, convoca así su mejor maldición que tiene. Ver aquel elemento tan poderoso y destructivo en manos equivocadas.

    -¡¡¡SI NO QUIEREN ALEJARSE DE ESE MALDITO MONSTRUO, ENTONCES… QUÉMELO VIVO JUNTO CON USTEDES, AQUERESAS COSAS!!!- Los demonios como ella, no dudan en lo más mínimo en la hora de la batalla, pocos son los miembros de colmillo rojo en detenerse a analizar la situación.

    Esa era la estrategia, del por qué siempre ir en binas en situaciones como estas es una buena estrategia, ya que uno piensa con detenimiento y el otro se ciega por la furia y el gozo de matar.

    Sus manos se volvieron en llamas, dispuestas y listas paras tocar las enredaderas y dejar que su fuego convocado consuma todo, si no desean herir al menor, lo más probable es que se alejen a encontrar alivio en el rio, dejándolo desprotegido y ella no tardaría en atacarlo.

    A nada de aquel ataque que lo podría dar la victoria definitiva, su objetivo no logro conectar, pues un fuerte impulso es aventando contra ella, y de igual forma a su compañero, solo alcanzado a ver luces cegadoras, que hace a ambos caer bastante lejos de aquel punto.

    Desconcertados ambos, pues esa energía vital que pudo llegar a derribarlos, no es de un simple demonio, sintieron la maldición tan grande y abrumadora que los logra debilitar de alguna manera, adoloridos de pocas veces que sienten aquello.

    El polvo se levanta, teniendo que cubrir los ojos a como dé lugar, al igual que el agua del rio es molestada, para que salga en parte de donde recorre aquel camino antiguo.

    Al parecer nada, ni nadie permitirá que toquen al pelilila que juraron acabar con sus manos si era necesario, ni el bosque de los Ángeles, ni mucho menos quien acaba de llegar.

    Justo en el momento que la turbación del ambiente se disipa, la arena que vuela en el cielo, dejando ver a quién es. Desde que supieron su traición lo han odiado, pero debieron prometer jamás tocarlo, ya que fue nombrado como el mandamás de sus tierras y mínimo no matarlo era lo ideal.

    Aquel demonio que con su sola presencia impone respeto para la mayoría de sus aliados, su rostro está furioso, enojado y preocupado, las marcas de haber estado derramando lágrimas se puede ver, al igual que su deseo de proteger a su pequeño.

    No duda en lo más mínimo, alcanzó a ver a ese demonio femenino estar tan centrada en lo que aquellas enredaderas protegen, su instinto y corazón le dicta que su hijo, su amado pequeño está allí, siendo protegido.

    Odiaba tanto en esos momentos a todos los Ángeles, pero… No duda en que estar agradecido con el bosque de ellos, por haber protegido a su niño…

    Ahora era su turno de cuidarlo contra quién fuera.

    Aunque primero que nada, se arrodilla sobre la arena, sus manos tocan aquella protección vivida, puede ver entre las rendijas de aquello, como el pequeño esta inconsciente.

    Su mente solo logra entender que fue la causa de Mu, de que aquella barrera conocida como Lapis Lazuli cayera… Normal después de aquella muestra de gran poder, cualquiera estaría fuera de combate.

    Suspira, se siente aliviado que al menos no tenga más heridas fuera de estar sin fuerza ahora…

    -Mu… Mi pequeño…- Claramente las enredaderas no se quitan en lo más mínimo impiden que el patriarca lo toquen, por la simple naturaleza de ser un demonio, pueden verlo como una amenaza aun –Estas bien… Me alegro…- Sus manos tiemblan, esta tan angustiado y aterrado de que algo malo le hubiera ocurrido.

    Vio como estaba todo a su alrededor hecho un caos, aunque no vio a los enemigos en sí, solo el fuego destruyendo el pueblo cercano, su gente huyendo… Poco le importó en ese momento… En su mente lo único importante es ir por su preciado hijo.

    Los miembros de “Colmillo Rojo”, cuando al fin lograron ver, notan aquella presencia imponente de verdad…

    Ambos fruncen el ceño, saben que esto sería algo peligroso si es contra el patriarca.

    El poder que guarda un pontífice de sus tierras es superior, pero… No pueden permitir que el hijo bastado de esté siga con vida.

    -¡¡¡MALDICIÓN…!!!- Aquella rubia solo habla, apretando sus dientes, sintiendo todo su cuerpo pesado.

    Aturdidos por la poderosa revolución de polvo estelar… No es algo que pudiera aguantar cualquiera, salvo que estos demonios son más máquinas para matar… Si recibirán más ataques de esa magnitud saben que se debilitarían al grado de no poder sostenerse más…

    Temeroso por que el patriarca bien puede atacar varias veces, su energía vital es más grande que la de cualquiera, y eso era por el intenso entrenamiento que se llevó acabo. Aunque claramente no sabían que esto no solo era por el tiempo de aprender diferentes maldiciones, sino por herencia, Shion lleva en su interior mucho poder, que debió guardar para que jamás lo vieran como amenaza y que hirieran a su pequeño…

    Descubrió más de sí mismo en aquellos años de sufrimiento…

    -Esto es malo Thetis…- Susurra quien no posee un ojo, frunce el ceño, analiza que se puede hacer en esta situación.

    -Pues de todos modos morirá ese mocoso- Ella no se corta en hablar, aunque su cuerpo este algo herido, sonríe como una maldita loca sádica, se ha levantado también imponente, no piensa con claridad en las consecuencias –Hola, patriarca… ¿Esta aquí, para ver como su amado hijo, muere?- Es sínica en su habla, no se da cuenta que ahora están en mismas condiciones al saber sus puntos débiles.

    Shion al escuchar esto siente la sangre hervirle, aprieta sus puños, molesto, furioso, odiando todos esos años en que su supuesto tío… Y ellos se esforzaron por completo en alejarlo de su niño. En esta ocasión no permitirá que nadie le ponga un solo dedo encima al pelilila…

    Su corazón late desesperado, su misma energía vital se vuelve más turbia mostrándose a su alrededor con un profundo deseo de acabarlos sin importar lo que pase después.

    La mano que toca aquellas enredaderas, deja su impresión en esta, pero no para algo negativo, sino que… Igual hacer algo para una segunda protección…

    El escudo de luz, que su papá creo y le heredo en cierta forma, ahora será la segunda defensa para que a Mu no le pase nada… Sin importar lo que sucediera, su niño debe estar a salvo.

    -No sé... Si seas el mismo bosque u otra entidad, si vas a proteger a mi hijo… Está bien…- A regañadientes dice esto, sintiéndose bastante molesto también dejando la seguridad de su mayor tesoro en aquellos que no debería confiar de nueva cuenta, pero no tiene de otra…

    El bosque claramente no responde de forma negativo, no viéndolo como una amenaza, sienten el lazo que comparte con el verdadero príncipe de los Ángeles, y notando su corazón aunque sea demoniaco es puro, para con el niño inocente que todos han culpado de las calamidades de ambos mundos.

    -¡¡¡HARE PAGAR A TODOS LOS “COLMILLO ROJO”!!!- Su tono es fuerte, su rostro descompuesto en odio puro, ya no se va a contener más, ya no lo hará… Obtuvo tanta información, dolor y alegría en una noche que su mente puede estar a nada de quebrarse, pero no le importa nada -¡¡¡SERÁN LOS PRIMEROS EN MORIR!!!-

    No lo importa manchar sus manos de sangre con los de su misma especié, provocaron tanto dolor, y… Aun en su mente de forma inconsciente también tiene el hecho de que le traerán más dolor a su hijo, al saber que ese demonio que lo cuido también fue asesinada por esos bastardos…

    -¡¡¡THETIS!!! ¡¡¡TEN CUIDADO!!!- Isaac, también se ha levantado, en posición de combate contra el pontífice, saben que esta batalla será encarnizada, no dejara que ninguno salga con vida si es necesario, pero deberán medirse para no acabar con el patriarca en cuestione son ordenes directa del anterior.

    Por primera vez en todo lo que lleva siendo parte de esa agrupación, siente el verdadero terror. Nota como la energía vital del peliverde mayor, se descontrola a grandes proporciones, es algo que no creían ver… Saben que las emociones para un demonio son esenciales para dejar ver su poder, el patriarca esta descontrolado en este instante, y no es para nada favorable para ellos.

    -¡¡¡LO TENDRÉ!!!- Solo replica ella, para también mantener su posición, conocen que si no son cuidadoso, una muerte para ellos puede ser posible, ellos saben sus puntos débiles y se supone que solo los patriarcas lo saben, confían en que no sabe esté nada.

    ---Lado de los Ángeles---

    Nota como el bosque va en una sola dirección, esta tan cerca de aquel punto, de ese rio divisor, que no se detenido en analizarlo…

    Sus alas están ayudándolo muy bien a llegar, desesperado, siente y escucha algo que añoro tanto por hacer desde hace años.

    No había notado siquiera que quien fungió como su hijo por estos trece años, lo está siguiendo… Su corazón le dicta que debe ir rápidamente… Y así lo hace.

    Aterriza de forma rápida en las orilla de su rio, ve como aquellas enredaderas están trapazando lo que se suponen esta prohíbo, jamás habían hecho una cosa así… Nunca en todo este tiempo de vivir o que algún relato lo dictará…

    Puede ver como también han florecido y dando frutos de una forma que no creía posible, fuera de las fechas para esto.

    Su vista va directo al punto donde le ruega ver su corazón, esto pasando en segundos, al fin llego, para poder apreciar lo que sus esmeraldas deseaban…

    Sus ojos se abren de par en par, al momento en que al fin, después de tantos años… En un momento bastante delicado llegar a ver nuevamente… Ese cabello verde alborotado, esos hermosos cuernos, aquella mirada rosa que tanto ama aun ver…

    -¡¡¡SHION!!!- Grita ese nombre que tanto tiempo deseo decir a viva voz como en aquella época de juventud. Quiere ir de inmediato con él, abrazarlo, besarlo.

    No está midiendo siquiera la situación tan difícil que se presenta, poco le importa, al ver a su príncipe de pesadillas.

    Aunque su ilusión se viene abajo, cuando… El patriarca ahora le dedica una mirada de tanto odio, mostrándole sus colmillos, y por la misma emoción negativa que procede, sus lágrimas caen.

    Lo que menos deseaba Shion en estos momentos, era que justamente aquel ángel que le rompió el corazón se presentará… Como quería que en el momento que escuchó ese aleteo y aquel aterrizaje fuera cualquier ser menos él.

    No tenía tiempo que perder con alguien que lo traiciono, no debía distraerse del enemigo… Proteger a su hijo es lo único que le importa, incluso… Si Dohko se interpusiera en lo que debe hacer, no dudara en dañarlo…

    Ambos miembros de “Colmillo Rojo”, miran al recién llegado, solo fruncen su ceño, entendiendo que esto puede volverse más complicado de lo que planeaban, pero no pueden retroceder, al unico que no deben matar es al patriarca, los demás son blancos que bien pueden destruir a cómo de lugar.

    La situación está demasiado tensa, el Demonio a quien le arrebataron sus alas, bufa furioso, sus cuarzos miran a los miserable de “Colmillo Rojo” y también al ángel que con todas su fuerzas desearía ir a verlo, tocarlo y abrazarlo…

    Y para ser la situación mucho compleja y complicada, alguien más llega, otro ángel pequeño, de una edad similar al del pelilila.

    Aquella cabellera rubia ondeando en el aire, sus alas lo han ayudado a aterrizar, desconcertado por la escena, posicionándose junto al castaño, quien lo llama rápidamente.

    -¿Padre? ¿Qué sucede?- Confuso Shaka es lo único que pregunta, pero igualmente no presenta rastros de estar asustado, también está analizando la situación listo para atacar.

    Esa palabra, fue el golpe bajo que Shion sintió en su corazón, para sentir nuevamente el dolor de una traición del amor.
     
  16. Threadmarks: Capitulo 56 (Furia Y Amor)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Romance/Amor
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    Frunce el ceño, con sus singulares puntos semejantes a cejas, desvía la mirada, dejando que unas lágrimas resbalen de forma discreta, pues rápidamente las limpia, para ignorar a los recién llegados.

    No le importa ver a los ángeles, solo que Mu este a salvo, aunque esas enredaderas ayudan, no es suficiente para el peliverde…

    Con cautela debe vigilar que esos miembros de “Colmillo Rojo” se alejen, los matara de ser necesario…

    Y de hecho no lo piensa mucho… Si debe atacar lo hará, con lo más poderoso que tiene, manchar sus manos de sangre es algo que no le angustia… Aunque tenía mucho que no lo hacía.

    Una sonrisa algo burlona de parte de la rubia, pero su enfado se mantiene intacto –¡¡¡EL PATRIARCA PREFIERE ATACAR A LOS SUYOS, ANTES QUE A LOS ENEMIGOS JURADOS… QUÉ GRANDE ES USTED!!!- Solo quiere provocarle, recordarle que los prefirió al momento de revolcarse con uno de ellos y engendrar al pequeño hibrido que no han podido acabar.

    El patriarca no responde en lo más mínimo, sus ojos rosados demuestran una furia extrema, aprieta su mandíbula como los puños, le da igual esas palabras solo quiere asesinar a todos ellos, a esos idiotas que estaban dispuestos a matar a su hijo, como todo los “Colmillos Rojos”.

    Si no hubiera sido por las enredaderas del bosque vecino, posiblemente Mu estaría muerto ahora… Odia admitir que algo de los ángeles lo salvo… Después de todo, el pequeño pertenece a ambos mundos.

    Solo un corte de tajo, uno donde la cabeza de ambos volara, sería suficiente, solo piensa que si los detiene ahora, tendrá tiempo de proteger a Mu, pero… No sabe si sería conveniente volver a los aposentos en donde ha tenido que residir por estos últimos trece años… Solo desea ser feliz a lado de su hijo, para este punto el ángel que no sale de su asombro, no forma parte de la ecuación.

    Sin embargo aunque sea así… El castaño ángel ahora rey, no puede apartar su vista de su amado demonio, de sus orbes verdes caen gotas saladas que solo reflejan su inmensa felicidad.

    Lo ha vuelto a ver, lo ha encontrado, tantos años que pasaron, desde que tuvieron que alejarse de una forma tan cruel, contra su voluntad, habían deseado tanto compartir toda su vida juntos…

    Y ahora están de nuevo cerca, solo separándolos un rio, el mismo que los unió en cierta forma.

    No puede esperar más, su corazón le grita de forma desesperada, que vaya ahora mismo con él, sin importar el peligro debe estar a su lado.

    Solo quiere de nuevo sostener sus manos, abrazarlo, protegerlo de todo, ahora tendrían la oportunidad de cumplir sus sueños, ni le importa absolutamente nada.

    Ahora ellos deben ser los líderes de ambos mundos y con eso nadie podría hacer nada.

    Sus pies dan pasos apresurados hacia donde está el peliverde, poco le importa la humedad en sus ropas por atravesar el agua, solo quiere ir con Shion, demostrarle que su amor no ha cambiado y deseando que tampoco el de él.

    No entiende por qué lo mira con decepción, con odio… No se dio cuenta siquiera de como Shaka lo llamo, pues su shock queda en claro desde un inicio…

    Su mente y corazón conectados a una sola persona.

    -Shion- Exclamando ese nombre, una sonrisa se dibuja en sus labios, dejando que sus lágrimas caigan, deseando llegar a su lado para sin importar quien los vea o lo que sea, brindarle un abrazo, uno en donde quiere transmitir la emoción que le da verlo.

    Deseaba ser correspondido, el tiempo que ambos permanecieron lejos, dolió tanto, y aun así eso no importa para nada, todo eso era irrelevante ahora, pues el amor es lo que podría seguir uniéndolos.

    Pero, apenas el patriarca siente la presencia del castaño acercándose, sabiendo que por su impulsividad e imprudencia no ha cambiado en nada, no desea que lo toque, que ni siquiera esté tan cerca.

    No lo soportara, pues… En su mente solo resuena el hecho de que no pudo esperarlo y ahora ante su pensar, se viene a hacer el que lo ama…

    No necesita justamente eso ahora, no podría soportarlo, con un corazón roto, tan decepcionado… Un hijo que al fin tiene a su lado, y que no permitirá que nadie, ni nada se lo arrebaté…

    Sus garras amenazan como sus colmillos, sus ojos rosas son imponentes, llenos de odio extremo a cualquiera que se atreve a acercarse…

    Aquel escudo de luz, que usa de manera defensiva, lo invoca para que Dohko no se acerque a él, no quiere que lo toque, por nada del mundo lo quiere cerca, lo odia con todos su ser… Lo único bueno que pudiera recatar, es que sin él, no habrían tenido el pequeño que aun yace inconsciente rodeado de aquellas enredaderas protectoras.

    -¡¡¡ALÉJATE!!!- Un grito furico, aunque sus lágrimas no pueden evitar caer, han sido horas de tantas emociones que es imposible resistir, pero… Sera fuerte hasta donde pueda.

    -¿Qué?- Se impresiona al momento de que ese ataque se refleja delante de él, si no huebra sido por su reacción, posiblemente hubiera chocado de golpe, y dañarlo un poco.

    Desconcertado pues no ser la reacción que esperaba, sus orbes verdes cristalizadas, no dan crédito a esto, es tan confuso a simple vista…

    Que tantas preguntas surgen en su mente, y una importante ni siquiera la vuelve a tomar en cuenta.

    -¡¡¡SHION!!! ¡¡¡¿QUÉ PASA?!!! ¡¡¡SOY YO, DOHKO!!!- Se señala a sí mismo, confundido por cómo ha actuado su príncipe de pesadillas, pero no se dará por vencido por ninguno momento.

    Aprieta sus dientes, muestra sus colmillos, pero no quiere ver siquiera al castaño, su mente solo debe estar concentrada en la mayor amenaza, ni siquiera podría resistir el romper en llanto, pero debe ser fuerte, no le deberá importar el rey de los ángeles en este momento, pero duele… Sufrir en silencio es lo que el patriarca ha aprendido.

    -¿Padre?- El ángel más joven, observa esta escena sumamente confuso.

    Pues ver al castaño con tal desesperación queriendo alcanzar a un demonio, que son sus enemigos según las creencias populares, aunque no lo crea así, por el inmenso sentimiento de amor que posee por Mu.

    Además es imposible no notar los semblantes de sufrimiento y dolor que ambos expresan ahora.

    Sin embargo debe estar atento, presiente también el peligro en que se encuentran, ahora con la barrera destruida…

    Además que… Unos sentimientos extraños, una especie de sensación que le indica que lo ha sentido antes, peguntándose mil cosas ahora…

    Pero la principal es… ¿Dónde está Mu?

    Esa sensación, la sintió cuando lo vio por primera vez y la vuelve a sentir, pero no sabe dónde está ahora…

    Además que el camino que las enredaderas han recorrido para llegar hasta donde es el otro territorio, y ese montículo como si ocultara algo…

    Sumándole que el demonio peliverde, protege con sumo cuidado.

    No sabe si debe acercarse al castaño o analizar la situación y averiguar primero que se esconde detrás de esas enredaderas.

    Ambos miembros de “Colmillo Rojo”, miran la escena también curiosos, pero más sedientos de sangre… Para la rubia esto ni le interesa, solo está recuperando fuerzas para seguir atacando a quién se supone deberían proteger…

    Pero para quien le falta un ojo, la situación es bastante entendible ahora.

    -Ya veo…- Habla fuerte y claro, mirando al patriarca y de reojo a ese ángel.

    El cual sigue estando desesperado por acercarse, el escudo de luz que hizo es muy resistente y aunque no fuera a lo largo, bien podría evitar que se acerque…

    Sin contar la desolación que puede alcanzar a notar en el pontífice de sus tierras, entiende que le duele a esto, no reaccionó de forma correcta al verlo.

    -¿Ese es el ángel por el cual nos traiciono, patriarca?- Asiente, serio… Volviendo a ponerse en guardia, mirando sereno a los enemigos.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- Confundida la demonio, pero no falto mucho para que lo comprendiera, ahora gracias a su compañero –Oh, ja, ja, ja, que bonita reunión familiar- La burla se nota en su voz.

    Lo odio, por competo le molesta eso.

    No era una reunión familiar desde luego, no cuando uno de esa supuesta imagen feliz, ya ha hecho una vida con otro, y solo uno ha sido el idiota en esperar… No lo tomara a bien.

    Sus garras como puños, sin importar que las encaje en sus propias palmas, el llanto sigue, pero la furia igual… Incluso mayor que antes…

    -¿Reunión familiar?- Pronuncia esas palabras el castaño, no comprendiendo que está pasando ahora, pero si observando que el peliverde está en peor estado, furioso, dejando ver la propia energía vital que lo rodea, notándose relevante por como el propio cabello de su amado se eleva.

    -Ja, ja, ja, Oh, ¿Acaso no te dijo?- Ella no se va a morder la lengua, intenta provocar, mofarse, quiere ver destruido a todos –El patriarca… Dio a luz…-

    No termino de hablar… No lo vio venir… Ni siquiera pudo hacer algo para salvarse.

    Ni su compañero puedo prevenirlo…

    ¿Por qué Shion se quedó quieto, aun con toda su furia y desesperación?

    ¿Por qué no pronuncio palabra alguna con todo lo que estaba pasando?

    Solo dejaba que sus ojos demostraran su enojo y decepción, ese odio incontenible que se ha elevado esta vez.

    Ataques que logro aprender en estos trece años de soledad… En donde no podía ir a buscar a su hijo, donde debía solo hacer lo que se le ordenaba para asegurar la vida de quien más ama en el mundo…

    No los malgasto… Se preparaba en secreto para este momento… Para que algún día en donde el destino se apiadara de él, pudiera al fin tener a su hijo en brazos, protegerlo de todo mal… Dispuesto a hacer lo que fuera…

    Solo necesitaba cortarle la cabeza, con eso aseguraba que no volvería a levantarse jamás… Los destruirá de esa forma a las máquinas de demonios vivos, en que “Colmillo Rojo” se ha convertido… Pero solo son esbirros aquí… No la cabeza… Aun así lo hará…

    La mano derecha alzada al nivel del rostro, apuntando al enemigo que acaba de decapitar con un solo ataque…

    Uno que combinaba ese escudo de luz, de una forma tan delgada, como si fuera una hoja de diamante, que con un solo seguir la dirección que apunta su mano, directamente destruye lo que se encuentre a su alrededor hasta la energía que pone en eso se desvanece.

    No debía moverse, solo con su mano de forma rápida, nadie lo vio venir… Certero y discreto… Debía contener todas sus emociones, para liberarlas en un ataque, la fuerza a veces proviene de todo lo que sientes, y de una sola vez lo sacas, para desahogarse y poder seguir enfrentando lo que sea.

    La cabeza de ese demonio femenino se ve rodando a los pies de su compañero, la sangre sale a borbotones como si de una horrible fuente se tratarse, para que de una sola vez cayera al suelo, manchando la arena a ese tono carmesí.

    Isaac, se ha quedado impresionado, entendiendo en ese momento que el patriarca actual, sabe la única forma para derrotarlos, la cabeza, su punto débil y más vital, arrancándola de sus cuerpos no tendrán oportunidad de nada.

    El ángel castaño, sabe lo mortífero que puede ser su príncipe de pesadillas, pero… No sabía que tanto odia posee…

    ¿Qué había pasado?

    No actúa como normalmente lo hacía… Aunque han cambiado y crecido, han tenido que pasar tanto dolor, Shion… Esta tan cambiado a su parecer.

    Para Shaka era la primera vez que veía la sangrienta carnicería de una batalla de esa índole, jamás presencio una muerte así de atroz, por no decir que nunca vio algo así…

    Claro que es impactante, aun con eso, no dejara en claro que no lo logra soportar…

    Aunque sienta algo de malestar al ver ese macabro espectáculo, solo desvía levemente la mirada, justamente para ver las enredaderas que al parecer se van aflojando de a poco, como si supieran que el peligro está disminuyendo.

    -¡¡¡NO ME IMPORTA ASESINAR A LOS MÍOS!!!- Pronuncia esas palabras, entrecerrando sus ojos, aunque el cansancio le esté cobrando factura al fin, se mantiene firme -¡¡¡ALÉJENSE DE NOSOTROS!!!- Amenazante como ningún otro demonio, poderoso como su título lo menciona, al fin el dócil patriarca que debió fingir serlo, muestra los colmillos.

    -Eso no se puede- Su rival se mantiene firme, cuidadoso pues reconoce que esto ya no será nada fácil.

    -Morirás como tu compañera- Poco a poco el patriarca siente el cansancio que se manifiesta en su cuerpo… Ha estado en un constante estando de alerta y angustia, su energía se ha intentado mantener, pero… Se está agotando, con este último necesito toda la concentración posible aun con el corazón roto…

    El castaño ángel nota esto, el semblante de su príncipe de pesadillas es diferente… Lo puede sentir, sin importar la lejanía por el escudo de luz… Aunque de a poco parece ir desapareciendo.

    Aprovechando la oportunidad… Sin importa nada más… Se acerca ahora por fin al peliverde, sosteniéndolo de los hombros, pues ve que su semblante es de un tremendo cansancio que se va apoderando rápidamente de él.

    -¡¡¡SHION!!! ¡¡¡MI AMADO, SHION!!! ¡¡¡¿ESTAS BIEN?!!! ¡¡¡¿QUÉ ESTA PASANDO?!!!- Confuso, solo quiere saber cómo se encuentra el patriarca, lo ve mal, aunque no se parece desmoronar por defender a alguien más importante.

    Sentir ese tacto frio… Que antes lo añoraba, pero ahora… Le desagrada tanto, logrando hacerlo sentir que le rompe su corazón en miles de pedazos.

    Lo aparta con un movimiento brusco, aunque no surte mucho efecto… A veces no solo luchar y atacar puede desgastar a uno, simplemente las emociones descontroladas también provoca estragos sintomáticos en el cuerpo de cualquiera…

    -¡¡¡ALÉJATE!!!- No lo quiere que siquiera lo toque -¡¡¡Y NO MIENTAS!!! ¡¡¡YO NO SOY NADA DE ESO PARA TI!!!- Le reprocha el dolor incontenible en su ser, con las lágrimas brotando, y aun así no aparta su vista del miembro de “Colmillo Rojo”.

    -¡¡¡CLARO QUE LO ERES!!! ¡¡¡¿QUÉ ESTA PASANDO?!!! ¡¡¡SHION, SABES QUE YO TE AMO!!! ¡¡¡NUNCA LO HE DEJADO DE HACER!!!- Confundido el castaño, no logra entender nada de esto, pero… Algo es seguro ahora…

    Shion no podrá enfrentarse contra uno de los suyos en estas condiciones aunque se diga lo contrario por sus propias palabras.

    Shaka, quién ha estado contemplando la escena, escuchando todo esto, se queda impactado, las palabras de la boca del ángel que ha fungido como su padre y que cree que es de forma biológica, declarar que ama a un demonio.

    Que jamás lo ha dejado de amar… No, no puede procesarlo de forma rápida en su mente, frunce el ceño, sin entender lo que ocurre, sin saber que decir, más que llamarlo.

    -¡¡¡¿PADRE?!!! ¡¡¡¿QUÉ FUE LO QUE HA DICHO?!!!- Aprieta sus puños, está aumentando su enojo.

    ¿Acaso su padre siempre ha ido así?

    ¿Amar a un demonio?

    ¿Qué ocurría con su papá?

    -Shaka…- Claro que no midió sus palabras, que ni siquiera presto atención a que esto sería un terrible impacto para un niño inocente que es solo una víctima de todo este conflicto, que debió vivir una mentira para que estuviera a salvo…

    Pero, ¿Puede culpar la emoción del castaño?

    Al ver por primera vez en años a su amado, simplemente se dejó llevar.

    -¡¡¡TE LO EXPLICAREMOS DESPUÉS!!! ¡¡¡SOLO MANTENTE LEJOS DE AQUÍ!!!- La voz potente, de todo buen monarca, ordenando para que ese niño que ve como un sobrino, no más… Solo sabe que debe proteger a su amado demonio y cuidar de que nada malo le ocurra el pequeño rubio.

    -¡¡¡LÁRGATE!!! ¡¡¡VETE CON TU HIJO Y DÉJAME OCUPARME DE ESTO, YO SOLO!!!- Replica el patriarca, sintiendo que de nuevo el odio se apodera de su ser, pues… La conversación, demostrando que le tiene demasiado cariño al niño… Ve que esto es un escenario en donde no debería estar.

    Ahora lo entiende un poco… Debió escuchar cuando le dijo “Padre” aunque lo ha hecho muchas veces en esta reunión que le hubiera gustado fuera diferente.

    -Mi príncipe de pesadillas, no es… Lo que crees…- ¿Cómo le va a explicar en este momento todo lo que debió hacer?

    Shaka merece también la verdad como Shion, pero este no es ni el momento, ni mucho menos el lugar.

    Y más cuando el único enemigo, parece que está a punto de también ir directamente contra ellos.

    -Puede que no acabe con ese hibrido, pero…- Sonríe demostrando que también está listo para un ataque más que logre hacer daño y provocar que la evidencia de la pelea quede –Debe recordar patriarca, que ninguno de nosotros descansaremos hasta que muera- Sentencia, sin dar mayor importancia.

    El ataque de aquel demonio que augura los rayos que se acercan para quedar a su lado, dispuesto al ataque sin importar que.

    -¿Hibrido?- Confundido con esas palabras, pero no baja la guardia, solo ve cómo reacciona su amado… Su semblante está mal, está agotado a cada segundo, pero se mantiene de pie a como dé lugar.

    Sus ojos verdes se dirigen directamente hacia lo que el bosque sigue cuidando, pero… Yendo de a poco descubriéndolo, solo para que el aire sigua fluyendo bien, pues el peligro de nuevo se manifiesta

    Tiene una idea, pero… Ahora no es momento…

    El patriarca, dispuesto a hacer lo que sea… Su mayor ataque, esa revolución de polvo estelar, que solo él posee y anteriormente la antigua leyenda… Esta entre sus manos, dispuesto a salir directamente…

    Le enseño en cierta forma al ángel a como derrotar a esos demonios que sin duda no es tan a favor de su autoridad.

    Dohko por su parte… Tampoco es el mismo joven de hace años, sus bendiciones no eran para nada buenas antes, su ataque físico y condición era lo que siempre mejor controlaba, pero ahora en ese tiempo…

    Ha mejorado tanto… Que las armas están a su disposición con tan solo un chasquido de sus dedos.

    Apareciendo armas que fueron hechas con materiales de los ángeles, a su alrededor para que en cualquier momento que lo desee pueda usarlas.

    Las alas blancas extendidas, quiere proteger al peliverde, pero… Este no se dejara por nada del mundo y más por ser alguien que lo ha traicionado.

    Shion pelea por proteger a Mu, y Dohko por defender a su amado príncipe de pesadillas y el pequeño Shaka… Si supiera que en ese montículo que su propio bosque ha hecho se encuentra el fruto de su dulce amor que se vivió tan rápido y que se quedó perdido en ese tiempo.

    Los ataques culminarían en ese instante…

    Luchan por un bien común según cada uno…

    Isaac creyendo que es lo correcto por la orden de su líder y el anterior patriarca… No importa que, “Colmillo Rojo” seguirá para proteger el bienestar de su gente…

    Shion, decidido a que en este momento y en adelante no volverán a separarlo de su bebe, quien se lo arrebataron apenas nació, se perdió tanto de su vida, pero no dejara que siga sucediendo esto.

    Dohko, cuidara a su amado y al pequeño Shaka, sabe que esto se volverá una carnicería, pero… También debe dejarle en claro a Shion que nada de esto es vedad… No tiene un hijo biológico con nadie, solo hubiera deseado que fuera con él… Con su amado demonio… Pero a su entendimiento y saber, no es así…

    La impresión que se llevara al saberlo…

    Un fuerte destello de luz… Ciega a quien no este participando en esta lucha…

    El choque de una lanza se escucha… Luego el corte de algo suave, y un brote de sangre…

    Esto solo provoca que un impacto se sienta en esa tierra…

    La mancha de sangre se ve en la arena…

    El enemigo a caído… Gracias a que la combinación de ambos ataques, aunque no quisiera…

    Shion distrajo a Isaac, viéndolo como el principal rival, cuando este no se dio cuenta que el ángel con rapidez y sigilo se acercó para alcanzarlo primero con una espada, luego una forja… Y al final una lanza, que la uso para atravesar el abdomen, pero… Ve que no funciona.

    Aunque lo odiara, debía decirle el punto débil…

    -¡¡¡LA CABEZA!!! ¡¡¡SOLO CÓRTALA!!!- El patriarca grito, mientras mantenía su taque a la misma forma y grado que Isaac.

    Bien podría derribarlo más fácil, solo que está agotándose su energía vital… Ha usado mucho… Y se debilita a cada segundo, por sigue para mantenerse en postura, sin distracciones porque un movimiento en falso le podría costar que no pueda retener el ataque que sabe, va dirijo hacia lo único que desea proteger.

    Dohko entendió…

    Acato la orden que su amado príncipe de pesadilla le indico…

    No había matado a nadie… Jamás lo hizo pues nunca llego a estar en el ejército por ser el heredero de su padre… Así que mancharse sus manos era algo que no pensaba hacer aun… Pero, por su amado demonio lo hizo…

    Acabo en segundos… Su lanza se mancha de esa sangre caliente que solo hace ese sonido cuando se evapora se eleva al momento en que un líquido hirviente entra en contacto con algo tan frio…

    El bosque, solo sigue protegiendo al verdadero heredero, pero igualmente… Cuido de que el rubio no saliera herido con el impactó que se sintió por esta batalla rápida…

    Solo fueron segundos, no estaban para perder más tiempo…

    El silencio reino, cuando la arena dejo de estar volando alrededor…

    El rey solo se quedó sorprendido… Pues no se imaginaba que algo así llegara a pasar tan rápido, pero… Ni siquiera le importa el haber matado a alguien, solo quiere habar con Shion, es lo único que le importa de verdad.

    Deja el arma en la arena, no importa que se quede allí, al final volverá a su lado por la bendición que logro hacer, para invocar a todas ellas…

    La verde mirada se dirige directamente hacia quien ama… Pero no lo encontró de pie… Si no, dándole la espalda…

    Podía ver, que sus alas desaparecieron, fueron arrancadas, recordando que las plumas negras fueron arrojadas sin importa nada por el anterior patriarca y solo pudo rescatar una que guarda siempre con él…

    Se acerca con cautela… Solo desea hablar con él… Decirle y explicarle todo, pero… Nota la decepción que ahí ahora en su ser.

    No le interesa darle importancia a los ángeles que están allí, solo desea llevarse ahora mismo a Mu, sin este peligro pueden estar bien, sin embargo… No se sabe cuánto durara y la debilidad en el cuerpo del patriarca se denota cada vez más.

    -¡¡¡DEJEN QUE SALGA!!! ¡¡¡YA PASO EL PELIGRO!!!- Sus manos, intentan alejar las enredaderas, pero están no parecen ceder del todo… Para ellas no existe diferencia entre los sentimientos de Shion y que es un demonio, lo ven como una amenaza… Salvo que no lo atacan…

    Es confusa la reacción del bosque.

    -¿Shion?- Lo llama con cautela, estando a pocos pasos de él…

    -¡¡¡ORDÉNALES QUE LO DEJEN IR!!!- Le grita desesperado estando de rodillas en la arena, intentando seguir con su labor de alejarlas.

    -¿A quién?- Pregunta, la curiosidad y preocupación, por como esos ojos rosados que ama están angustiados, preocupados y enojados -¡¡¡SHION!!! ¡¡¡¿QUÉ TE OCURRE?!!!- Pregunta, se acerca a su nivel, sujetándole las manos para que deje de herirse aunque ya estén heridas por sí mismo.

    Desesperado por esto, sintiendo que su cuerpo está por poco de flaquear, sin embargo se mantiene, aunque su conciencia de a poco va parpadeando y querer descansar un poco, solo mira furioso al castaño, para querer alejar esas sucesoras manos a su parecer.

    -¡¡¡SOLO DILES QUE ME DEN A MI HIJO!!! ¡¡¡Y LÁRGATE DE AQUÍ!!!- Le grita desesperado, con lágrimas cayendo, mirándolo a la cara…

    Su primera conexión de ojos en tanto tiempo… Los verdes sorprendidos, los rosas furiosos…

    Y el impacto de una noticia que no esperaba.
     
  17. Threadmarks: Capitulo 57 (Negación Y Protección)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    ¿Q… Que… Dijis… Te?- Confuso por esta noticia.

    Su semblante mirando fijamente al peliverde, sus manos tiemblan con desesperación, pues no fue un sueño o una alucinación lo que acaba de escuchar.

    El patriarca no le interesa responderle, realmente solo quiere recuperar a su pequeño, saber que está bien, llevarlo lejos hacia algún lugar seguro, pues entiende que es cuestión de minutos preciosos donde esto estalle.

    -¡¡¡ALEJA LAS ENREDADERAS DE TU MALDITO BOSQUE!!!- Vuelve a repetir su orden con fervor… Las lágrimas de desesperación y enojo se combinan en un rostro que se contiene tanto, a la vez que el cansancio comienza a tomar posesión.

    -Dijiste hijo…- Murmura, mirando directamente a peliverde, buscando respuesta, pues una idea se refleja en su mente con lo que escucho de aquel miembro de “Colmillo Rojo”, le está dictando en su corazón algo más fuerte.

    -¡¡¡SI!!!- Declara sin más, no negara que eso es cierto -¡¡¡ES MI HIJO!!! ¡¡¡MÍO!!!- Le recalca principalmente esto, pues no le gustaría que este supiera la verdad del origen de quien el bosque protege, aunque es claro que significa esto.

    -Shion…- Desea tanto volver a sujetar esas lastimadas manos, que han dejado marcas en las enredaderas, pero poco le importa a su usuario, la desesperación de encontrar ese pequeño suyo –Eso…- El rostro de súplica, de saber que ocurre con certeza se manifiesta.

    Pasaron años en donde no pudieron estar juntos, por las malditas decisiones de aquellos que estuvieron antes que ellos…

    Ahora uno desea recuperar ese tiempo perdido, pues jamás lo olvido, siempre se mantuvo en su corazón firme aquel sentimiento, si hizo cosas para mantener a salvo a otros, pero eso no significa nada... Pues su verdadero amor, está ahora a su lado.

    Enterarse de una noticia de esta forma, aunque no le confirme nada el Demonio sin alas, sabe que eso significa más que lo que se calla.

    -¡¡¡YA BASTA!!!- La desesperación en su voz, no le importa hablar con él.

    Para el patriarca, esos sentimientos que posee por el ángel, se han transformado solo en rencor y odio puro… Saber que este lo olvido, para formar su propia familia.

    Ya no le importa del todo, duele, pero… Lo único que sabe es que no le permitirá que se acerque a su pequeño Mu, no le importa si lleve la sangre del castaño. Es su hijo y de nadie más… Así que, si Dohko tiene a uno de otro doncel, él solo necesita proteger y cuidar de Mu ahora, es lo único que lo mantiene aún en una cordura posible.

    -¡¡¡QUE TU BOSQUE SE ALEJE DE ESTE TERRITORIO AHORA Y ME REGRESEN A MU!!!- Su ojos rosas furiosos se vuelven a clavar en las esmeradas, aunque poco a poco va sintiendo las punzadas de dolor en su cuerpo, por haber casi agotado su energía vital, se notan ojeras repentinas, pues… Casi no ha podido descansar bien, ahora se evidencia de repente.

    -¿Mu?- Aunque esas palabras fueron dirigidas principalmente a los odios del castaño, el rubio que se mantiene en cierta forma al margen con un terrible conflicto interno, pues ahora… Solo tenía en claro que su padre, había tenido un romance con un Demonio… Y no sabía hasta donde habían llegado.

    La mirada azul, se fija directamente en aquellas enredaderas, no se podía ver nada, pero ahora lo sentía con mayor fuerza esa sensación que lo invadió al tener conciencia de esto…

    La presencia de Mu estaba allí… Atrapado por el bosque, pero…

    ¿Por qué este bosque que debe proteger a la familia real, está protegiendo a un Demonio?

    Simplemente en su mente se forman más dudas, como en la del castaño.

    Sin pensarlo dos veces, poco le importaba estar en territorio enemigo, sentir el calor que emana esa tierra, que es sumamente soportable, realmente no produce mayor estragos en los ángeles…

    No teme en enfrentarse a las consecuencias que el propio patriarca dicte, era una terrible broma y escena terrífica todo lo que está ocurriendo, pero en su corazón, saber que Mu está allí… Que puede estar herido o dañado.

    No se puede imaginar que ocurrió, pero no le interesa, ver que el pelilila Demonio que conoció este a salvo es lo único que necesita.

    Sus pequeñas manos tocan aquellas enredaderas, fijando su vista en esta, solo queriendo que esta barrera se deshaga.

    -Bosque… Por favor… Deja que Mu salga…- Sus palabras actúan como una pequeña petición, deseando que al fin esta vegetación lo escuche.

    Pero, no… No existe reacción alguna…

    Aunque Shion no estaba de acuerdo en que este rubio ángel se acercará a donde su hijo se encuentra, pues este sería el medio hermano de su pequeño, el ser que de alguna forma retorcida enamoró y ha amado a el pelilila.

    Debía alejarlos lo antes posible, pues esto sería peor que cualquier otra cosa…

    Pero igualmente piensa, que si Dohko no hace nada… Entonces este niño podría liberar de ese encierro a Mu, después de todo… Es hijo de ese ángel, la sangre de esa familia real corre por sus venas e igual será obedecido por el bosque, pero…

    Igual se queda impresionado por que la reacción fue nula.

    Está agotado, muy cansado… Desea con todas sus fuerzas, tener un respiró, pero… Su mente no dejara aun a su cuerpo tomar un descanso, no… Hasta tener a Mu en brazos y puedan irse…

    ¿Cuánto podría aguantar así el patriarca?

    -¡¡¡TE LO PIDO!!! ¡¡¡TE RUEGO POR FAVOR, BOSQUE… LIBERA A MU, DEBEMOS SABER SI ESTÁ BIEN!!!- Grita con desesperación, no le interesa que su semblante este mal, con sus lágrimas cayendo, tanto que debe procesar, pero lo primero es ver a quién ama a salvo.

    Aun con esa desesperación en su ser, el bosque no reacciona…

    No lo reconoce como alguien digno de ser escuchado.

    -¡¡¡¿POR QUÉ NO FUNCIONA?!!!- Se derrumba, con su llanto desesperado, y un ceño fruncido, mostrando sus dientes, sus manos en puño, golpea también las enredaderas, pues no ha logrado hacer nada por quien ama.

    Las esmeraldas ven con cierta compasión al pequeño ángel rubio… Lanzando un suspiro, le duele ver sufrir así a quien tuvo que proteger como a un hijo durante estos trece años, pero que no es…

    Después de todo, la vida de este ha sido una mentira, aunque fue por su bien, es terrible la verdad.

    -Es… Normal…- Susurra esto, para al fin hacer caso a los pedidos y reclamos de quien ama con todo su corazón.

    También desea conocer a ese pequeño que es hijo del patriarca ya que igualmente sabe que es suyo, no ignorará esta corazonada y el hecho de que el bosque sabe más de lo que él cree.

    Se coloca igualmente de rodillas, a lado de ese Demonio que jamás ha dejado de amor… Ante la mirada confusa de tono rosa, pues… Fue el único que escucho su susurro, cuestionándose internamente ¿Qué cosa es normal?

    Cierra primero sus ojos, dejando escapar un suspiro, sus manos sobre aquellas enredaderas, que al simple toque desprenden un tono más iluminado.

    -Bosque, por favor… Libera a quien estas protegiendo- Sus palabras son suaves, reconoce los comportamientos de aquella vegetación, pues algunas veces las logro ver cuando pequeño.

    Lo cual le dicta, aunque Shion lo niegue, quien vea al abrirse aquellas enredaderas… Sera el fruto de ese amor tan fugaz y apasionado que vivió con el Demonio que está a su lado…

    Siente como su corazón se acelera, al momento que el bosque responde a su pedido, moviéndose despacio, abriendo el camino de a poco…

    Para así de forma lenta, dejar ver a alguien… A un pequeño de no más de trece años, que yace inconsciente tumbado sobre la arena.

    El bosque volvió hacia su territorio original, pues atiende siempre al llamado del rey o de cualquier miembro de la familia real de sangre… Acudiría a su protección y no dejara que nadie lo toque sin importar quién sea… Solo hasta que el mismo lo pida o alguien más de la misma ascendencia o descendencia lo pida.

    Los orbes azules, poco le importo ahora que el bosque siga sin obedecerlo, se siente tan feliz porque este bien Mu, aunque no despierte…

    Sus manos tímidas desharían abrazarlo, pero… Sabe que ahora no podría, pues…

    Apenas se logra ver la imagen del pequeño pelilila, Shion lo tomo entre sus brazos, atrayéndolo hacia él, protegiéndolo con su cuerpo, sentir que está a su lado contra su pecho…

    El castaño, queda impresionado por ese pequeño ser que ha visto por primera vez… Un impulsó extrañó, comienza a sentir un deseo inminente de también querer sostenerlo, abrazarlo, conocerlo… Puede que tenga más la apariencia de un Demonio, pues sus cuernos lo delatan, sus ropas igual… El gran parecido con el peliverde es bastante por las cejas en punto que posee, aunque el cabello sea lila… Ante esa mirada verde es tan parecido.

    Pero igual… Le dicta su corazón que tiene también mucho de él… Es una sensación inexplicable, que solo aquellos que son padres podrían sentirla al momento de conocer a un hijo que creían que no existía…

    Sabiendo que el bosque fue capaz de reaccionar tan rápido y aguantar tanto para protegerlo, pues veía las marcas de otras garras no solo las del peliverde que poseía… Si protegió de esa forma tan feroz a ese pequeño a Mu, significa que no necesita ninguna prueba más, ni siquiera si Shion no desea decirle nada.

    Lo sabe… Lo comprende rápidamente…

    -Es… Nuestro…- No es una pregunta es una confirmación de un ángel que no cabe de su asombro, y sintiendo una infinita alegría al ver a quien ama, sostener a un pequeño que sin duda es de ambos.

    Sus manos desean rodear ese cuerpo del patriarca, para que así su pequeño quede en medio, quiere dictaminar que de esta forma ambos serán protegidos por él… Que desea saber todo… Y de igual forma él comprendería cualquier cosa…

    ¿Cómo reaccionar a estas situaciones, cada uno tiene diferentes maneras?

    Shaka sin saber que decir… Pues… Al ver esto… Al conocer parte de una verdad enterrada en el tiempo… Las reacciones de su padre…

    Solo pedía que lo que su mente le proporciona no sea cierto…

    Se queda expectante en ese instante, solo esperanzado de que en algún momento pueda acercarse a Mu, por primera vez tocarlo, sentirlo, abrazarlo y conocerlo mucho más de lo que a simples palabas pudieron darse.

    El Cataño posee una felicidad muy grande, comprendiendo lo ocurrido, ya solo quería que Shion escuchará todo, para que pudieran ser la familia que estaban destinados a ser…

    Miles de cosas pasan por su mente, pero solo un deseo se mantiene, abrazar a ambos…

    Pero en cambio el patriarca, al solo tener a su hijo en brazos, sabía que debía ir rápido de allí… Sin embargo…

    ¿A dónde podría ir ahora?

    Es consiente que “Colmillo Rojo” a planeado tantas cosas para el momento que recuperé a su hijo, para asesinarlo… Comprende que lo que ocurre en sus tierras cercanas es algo que planearon esos malditos…

    Regresar hacia los aposentos patriarcales sería un suicidio… No lo haría… Solo le quedaría huir lo antes posibles… Pero, lamentablemente para él, sus piernas ya no parecen tener fuerza.

    Además que su desprecio hacia esos dos ángeles va creciendo, no les permitirá acercarse a Mu, no mientras esté consciente.

    Ver que Dohko desea acercarse, sentir que esas manos están apenas rosándolo, lo hacen reaccionar mal.

    Su rostro demuestra la enorme furia contenida, aferrando más al pequeño contra su pecho, protegiéndolo con sus manos que se vuelven garras por el odio, mostrándole los dientes, como una bestia salvaje protegiendo a su cría de cualquier manera.

    -¡¡¡ALÉJATE DE NOSOTROS!!!- Le grita rápidamente, intentando levantarse sin ningún éxito… Pues al fin tener a Mu en brazos le da una calma, que no lograra ayudarlo a escapar.

    -Shion… Mu, él… Es nuestro hijo… ¿Verdad?- Aunque este feliz y desea estar a su lado, entiende que debe estar tan confundido como lo está el pequeño rubio –Escucha… Por favor… Debo explicarte tanto… Yo…- Sus manos sujetan con fuerza los hombros del demonio, aquellas prendas negras que lleva el de cabellos verdes tiene manchas de sangre y desgarres pero no importa para nada de eso ahora.

    -¡¡¡NO QUIERO SABER… NADA!!!- Aunque este mostrando bastante enojado aun, alejando las manos del ángel de él. Lamentablemente su cuerpo ya no puede dar más… El cansancio al fin se manifiesta de forma torrencial.

    La respiración agitada se manifiesta tan rápido, que es difícil ahora poder hacerlo con normalidad… Sus brazos no dejan de sostener a su hijo, pero su cuerpo comienza a temblar de todo lo que ha tenido que soportar.

    Es obvio… No importa si es muy poderoso, cuando has experimentado un gran grado de estrés, con tantas cosas que has sabido en tan poco tiempo y una batalla, que si bien… Uso gran parte de su energía vital, la dejo descontrolarse mucho por sus sentimientos.

    El castaño de inmediato se da cuenta de esto… Alarmándose del semblante del peliverde, le dan igual las protestas de su amado Demonio, que se aleje, que no lo toque, pues no lo escuchará… Lo ve mal… Puede sentirlo en su energía vital que está casi nula…

    Además, que en cierta forma puede sentir que igualmente Mu está en las mismas condiciones…

    -¡¡¡¿SHION?!!!- Se alarma rápidamente al ver como los ojos del otro se comienzan a cerrar, pero su ser no deja de sostener a su pequeño, jadeando por no alcanzar a respirar adecuadamente.

    -Ve… Té…- Aun niega ese acercamiento, pero ni fuerzas tiene de hacer más, su cabeza duele, todo le da vueltas… Su cuerpo pesa al grado de no poder sostenerse aun estando de rodillas sobre la arena.

    Poco le importa estas palabras, sus brazos van directamente para sujetar al Demonio que más ama en estos mundos…

    Sostenerlo con fuerza por los hombros, sin importar que el peso caiga sin remedio… Los ojos rosados intentan mantenerse un poco abiertos, pero de a poco el sueño se instala en su ser… Pero debe admirar que el hecho de no abandonar las fuerzas aun por proteger a Mu siguen, sus brazos rodean ese pelilila.

    Dohko aprovecha para sostener a ambos, rodeando al fin el cuerpo del Demonio con fuerza, para verlo directamente… Preocupado por lo que está ocurriendo, deseando que todo esté bien.

    Al final… Shion pierde la conciencia también, haciendo noción que su energía vital ha llegado a un estado demasiado critico… En otras circunstancias posiblemente el patriarca hubiera aguantado hasta que estuvieran a salvo ambos… Pero, al volver a sentir esos brazos que son fríos a comparación de su cuerpo… Inconscientemente lo hacen recordar… Aquellos instantes en donde eran jóvenes, y se sentían felices al abrazarse.

    Que en ese momento que su amor se fundió en una entrega tan pura, recuerda como lo rodeaba y se sentía tan feliz… Sus alas hacían la protección perfecta para ambos… Fueron buenos momentos que solo en ese sueño que se entrega se siente de nuevo a salvo.

    Tanto Shion como Mu están en los brazos de ese ángel, el único que podría protegerlos sin importar que sean de diferentes razas… Él cual… Siente la impotencia y desesperación como una inmensa alegría y amor de tenerlos… De volver a ver a alguien que adora tanto y conocer a otro que no sabía de su existencia pero… Que ya ama sin importar que.

    Sus alas se extienden, lo invade un deseo insuperable de querer cuidar a ambos…

    No es tiempo de quedarse allí… Están en un territorio enemigo… No tardaran las tropas de los Demonios en venir, aunque… Le causa intriga que estén tardando tanto…

    Las propias, tienen órdenes de que en cualquier suceso de esta índole… Primero debían resguardar a los civiles dentro del palacio real, amurallar a esta… Y así poner las tropas alrededor de las entradas del bosque, ya que… Esta vegetación será la encargada de repeler a los enemigos primero por ahora…

    Su única idea es llevar lo más rápido posible a su pequeña familia hacia donde los ángeles habitan…

    Podría ser una complicación muy grande, están las consecuencias del frio en sus cuerpos… pero… Podría arreglar eso… Entregando sus prendas superiores para que ellos están tibios por el momento del vuelo…

    Claro que también debía pensar en que el hablar con Shaka sería lo primordial al momento de llegar al castillo…

    Tantas cosas que debía pensar y solo segundo están de por medio.

    No dejaría de nuevo solo a Sion y mucho menos ahora que sabe que tuvieron un hijo… La prueba vivía que los ángeles y demonios juntos podrían crear cosas maravillosas, mucho más de lo que se creían… Ahora pueden unirse…

    Pero una paz tampoco es momento de analizar.

    Para el levantarse de aquella arena no representa nada difícil… Sostener en brazos a su Demonio, y su amado hijo no es ninguno peso extra…

    -Shaka… Debemos volver- Le indica al rubio, que aún sigue de rodillas en la arena, por toda la impresión.

    Abre la boca para decir algo, pero… La voz no le sale, aún está confundido… Demasiado alterado a su manera, que no sabe cómo reaccionar.

    -Sé que es muy difícil comprender esto, pero… Ahora no te lo puedo explicar- Revela el castaño rápidamente, sujetando son todo su agarre a su amado peliverde –En cuando lleguemos y estén a salvo… Hablaremos contigo…- Le duele también ver ese rostro confuso de ese ángel, sabe que todo lo que le dirán será un cambio radical, pero… Lo merece.

    Al fin llegó el momento en que esta verdad que se ocultó por años para él, sea dada a conocer… Después de todo… Ha llamado toda su vida a un ángel padre, que en realidad no merece ese título ante sus ojos.

    Las alas del castaño se extienden con más amplitud, denotando que sus alas al ser extendidas son más anchas que las de los Demonios, aunque estos los poseen un poco más altas…

    El rubio, reacciona ante este aleteo que indica que esta por volar, pero que lo esperará aunque debe ser rápido.

    Solo asiente, cabizbaja, su mente es un caos también… Sus alas más pequeñas en comparación, se abren para poder alzar el vuelo en el instante que lo haga el mayor…

    Lo imita en esta acción, volando lo más rápido posible, aunque el castaño lo hace más apresurado, sin importar el peso que lleve.

    Necesita tantas respuestas comprender que esto no puede estar pasando…

    Ya que, si es verdad… Si es cierto… Significa que se ha enamorado de un Demonio, que en si eso es lo de menos… Pues… Puede que al final resulte tener su misma sangre… O bueno parte de esta….

    Su medio hermano… Posiblemente… Sería un peor pecado que el de amar a un demonio, pero…

    Para Shaka, esto… Realmente el amar a un Demonio no representa ningún problema, puede que incluso si estuvieran emparentados con la sangre, tampoco le tomaría en cuenta.

    Ama a Mu, esa es la única verdad que conlleva su corazón, si… Debe desafiar todo lo bueno de sus creencias y territorio, lo hará…

    Es una decisión que va tomando durante el vuelo, que no dura mucho… Pues

    En cuestión de minutos llegan al castillo, no tuvieron que atravesar para nada a los soldados de forma terrestre, pues por los cielos no se encuentran resguardando aun, además que después de todo reconocen a su rey y príncipe por las alas blancas…

    Aunque el rey en estos momentos no lleve prenda alguna en su dorso, pues con estas protege y cubre a su verdadera y única familia que ama.
     
  18. Threadmarks: Capitulo 58 (Expresando El Dolor)
     
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    Lo que se vive allá afuera es un caos…

    Aquello guardias de ala blanca, ha resguardado a la mayoría de los civiles, dentro de los terrones del palacio Real, preparando de forma rápida las defensas que sean de utilidad.

    El hecho de que aquella barrera se viera derrumbada, solo significa un mal augurio para los Ángeles…

    No se ha visto ningún demonio a la redonda…

    No entienden que significa esto en sí, solo esperan el ataque de aquellos seres que odian con todo su ser, repudiándolos de la misma forma que los demonios a ellos.

    Se supone que debían esperar las órdenes directas de su rey, pero… Todo es extraño, ya que esté ni siquiera le ha importado darles esas instrucciones a los generales de su ejército…

    Solo actúan mediante el viejo protocolo que se conoce desde hace años, y claramente Kardia conoce perfectamente, así ha logrado dirigir las tropas por ahora, pero…

    Esto sin duda ha comenzado a levantar sospechas de aquella que conocen bien al castaño…

    Pues se supone que el rey debería estar al pendiente de su pueblo, de su gente…

    ¿Qué pude ser más importante, que proteger a su propio reino?

    Para Dohko, ese ángel de alas blancas, cabellos castaños y ojos verdes, no existe nada más valioso y que requiera su total atención, que…

    Aquellos que yacen descansando en aquella cama… En su habitación… Esa que debería estar bien resguardada.

    Sin embargo, no dudo en gritarles a los guardias que se retirarán, que hicieran cualquier otra cosa, solo que no estuvieran cerca por nada del mundo y menos perturbarlo.

    Era la primera vez en la vida de muchos, ver esa faceta del ángel de gentil sonrisa y mirada triste, ponerse así de furioso, mal y desesperado. Al grado, de no pensar con claridad… Solamente en sus pensamientos está la idea de proteger a los que en sus brazos cargo para que nadie los viera, y sus identidades permanecieran en la profunda confidencialidad.

    El tremendo impacto que cierto rubio se llevó ante aquella revelación que no esperaba, que cuando vio en los ojos verdes esa preocupación y desesperación que contemplo hace trece años… Entendió de alguna forma que algo importante estaba ocurriendo, y no podía creerlo cuando los vio.

    No pudo verlos de inmediato… Pero comprendió más, cuando su hijo a una forma desesperada deseaba seguir al castaño, sin embargo no podía hacerlo abiertamente, pues Dohko no lo permitió…

    Y Asmita, supo que llego esa hora tan temida y deseada.

    Las cosas son un tremendo caos en el lado de los Ángeles, como en donde lo demonios han vivido…

    Nada se sabe con certeza, todo es un lio terrible, en donde cada uno lucha por lo que desea proteger, por quienes ama…

    ---Aposentos del Rey de Los Ángeles ---

    Como pudo… Sus temblorosas manos, que han sujetado todo el tiempo a su amada familia, aquella no sabía que tenía.

    Pero sin embargo, que con todo su corazón deseaba volver a ver a ese demonio que yace aún inconsciente sobre ese tibio lecho.

    Su más grande deseo al fin se ha cumplido.

    Su amado demonio, el príncipe de pesadillas como cariñosamente le decía antes y aun ahora, para demostrarle que siempre sería lo más importante en su vida…

    Aunque ahora ya son dos.

    Inconsciente, herido, con su rostro aun de angustia plasmada, la desesperación tal cual.

    Cómo había deseado volverlo a tenerlo así, tocarlo, ver su rostro, sostenerlo de alguna forma, saber que su corazón aun late, su hermoso rostro permanece, pero… Se ha enmarcado con dolor y angustia, no creía que volvieran a verse en una situación así… Pero no reprocha por la forma en que sucedió, al contrario, agradece tanto esta oportunidad que se le brindó…

    Su rostro deja escapar una sonrisa, y lágrimas de felicidad, aclarando que ese milagro precioso que los ha traído de vuelta a estar así de juntos, lo agradece tanto, que no tendrá vida suficiente para pagarlo…

    Y más, al ver a ese pequeño… Poder contemplarlo con tanto detalle…

    Su rostro, tan similar al demonio mayor al estar ambos dormidos…

    El bosque le dijo todo con sus acciones, le enseñó sin palabras, confirmándole de ese modo, que ese niño de cabellos lilas, alas poco desarrolladas, y de un tono tan peculiar, es el precioso fruto de ese amor, que lamentablemente fue arrebatado de sus manos, para alejarlos toda la vida…

    El hecho de tener a su familia, a la verdad, a la que quería y deseaba con todo su corazón, quien lleva su sangre como la de Shion…

    Ambos descansan en su cama… Los ha abrigado bien… Las sabanas tan suaves, el lecho tan cómodo y tibio, para que su amado demonio y pequeño no pasen nada de frio, conoce la situación de aquellos que nacen del otro lado, lo que antes era el río divisor.

    El frio les haría daño.

    En algún momento, poco antes de esta calma, ordenó traer a Asmita… Casi al mismo instante cuando acomodo a su amada familia en aquella habitación.

    Estando recostados en aquella, los brazos del peliverde se niegan de cualquier forma a soltar al pequeño Mu, como si aún inconsciente su amor paternal siguiera protegiéndolo de todo mal.

    Se sentía desesperado, aguardo muy bien la locura que se le presentaba al pensar que algo malo les estaba pasando…

    Le ordeno con un tono severo que los ayudara como fuera, que cualquier cosa que fuera requerida, sería traída sin importar que.

    El rubio al ver a esos dos, su mente trajo de inmediato la imagen de esos días, se sorprendió mucho más… Y con lo poco que logro comunicarle Shaka, no existían dudas…

    Ese instante se podía decir que era como en los viejos tiempo, como hace trece años… Solo que ahora vidas inocentes están presentes y claramente demasiado involucradas.

    Le dio métodos para que la energía vital que ambos, fuera recuperada, mencionando que parecía como si algo drenara la del peliverde, pues parecía ir bajando lentamente…

    Y desde luego eso es sumamente peligroso para este punto.

    Dohko escuchó atentamente, mientras sin importarle su posición como rey y que no debía jamás arrodillarse ante nadie, lo hace para poder estar sujetando la mano de su amado demonio…

    Aquella que ha besado mil veces, demostrando su amor de esa forma, con la desesperación convertida en lágrimas, su voz de angustia plena, que pareciera de odio y enfado pleno.

    Shaka, admiro la situación que envolvía a estos dos Ángeles, que ahora como siempre, parecen dos amigos que se apoyan y entienden en cierta forma, jamás noto nada romántico y pareciera que entendía el por qué justamente ahora, pero…

    Pero eso no quiere decir que no tenga dudas o confusión en su ser…

    Su corazón solo le dicta que debe estar atento y ayudar en lo que sea que necesite su amado y precisado Mu, ese adolecente del cual se enamoró hace cinco años, y que aún sigue siendo asi, hasta mucho más…

    No le interesa que la sangre diga que son medios hermanos… Lo amara siempre, y aunque este mal, hará lo que sea para que no los separen.

    Pero, necesita respuestas claras, no entiende muy bien, como es que el rubio ángel que le dio la vida, no este enojado, mal, o consternado, más allá de una leve sorpresa.

    Entiende que debe ser difícil, o es lo que intuye…

    En cierta forma, para ese joven ángel, le parece un insulto que el rey, al que conoce como su padre, no le importará traer al demonio que dice amor, y sabiendo que en el castillo está su papá con quien se casó…

    Un descaro es todo esto para Shaka.

    Es difícil, es complicado, confuso… Hasta doloroso, pero… No por eso, pude alterarse, entiende que al ambiente debe ser tranquilo para que no existan complicaciones…

    Lo hace más por Mu, que por cualquier otra persona.

    Escuchar la voz desesperada de quién siempre considero como un padre ejemplar, calmado y amoroso.

    El rostro tranquilo y calmando de quien es el equivalente de reina ante los ángeles, dio las instrucciones precisas, ya que los remedios naturales de los Ángeles, podrían no ser buenos para los Demonios…

    Habían estudiado como destruir a los de aquellas alas negras, jamás ayudarlos, así que los resultados podrían ser negativos, y Asmita se lo informó al rey de inmediato.

    Cuando todo estuvo bien… O algo de orden comenzó a reinar, y todo podría ser manejado por el rey…

    Bueno, la protección de quienes representa lo más valioso en su vida. Ordeno con un tono más calmado que tanto Asmita como el pequeño ángel que lo consideraba un padre, se retiraran.

    Shaka, obviamente estaba por protestar, no deseaba quedarse sin poder hacer algo, sin ver al pelilila hibrido que ha robado su corazón, a quien al fin conoce… Todo ha pasado tan rápido, es confuso… Sus deseos de permanecer junto a Mu son muy fuertes…

    Pero, no pudo hacer nada… Ya que Asmita, quien ha fungido por trece años como el esposo del rey claramente es capaz de liderar el reino… Ya que sus órdenes tienen el mismo peso que las del castaño y es obligación de los subordinados acatarlas sin rechistar.

    Tomo la mano del menor, para así ambos retirarse de aquella habitación, aun con protestas físicas, aun con dudas, con tanto que preguntar, intentar comprender y mantener la calma pues entendió que no era el momento precisó para hacer aquello.

    Pero… El hecho de que entienda la situación, no significa que no esté molestó.

    Ya que… ¿Cómo su papá era capaz de entender el posible engaño de su padre?

    ¿Qué no le importe que descubra que tenga otro hijo?

    ¿Qué se enamorara de un demonio?

    Sabe ya en este punto que aquello no tiene nada de malo.

    Pero… Aun sabiendo esto…

    ¿Lo aceptará?

    Shaka esta tan perdido… Pensando que si así son las cosas, Mu… Su Mu, su amado y preciado Mu, de quien se había enamorado con el transcurso de aquel tiempo hablando, deseando conocerlo, y al fin sucede… Resultando que son medios hermanos.

    No le importaría pecar… Pues aunque todos estén en contra, luchará por que Mu y él permanezcan juntos por toda la eternidad…

    Aunque, ahora mismo… Debe hacer un cuestionamiento muy energético hacia su papá, de cómo es esto siquiera posible, y no reaccioné mal.

    Sin embargó, Asmita aún está obligado a cumplir sus deberes como parte de la familia real por matrimonio, y mantener el reino seguro hasta donde pueda.

    Pero, volviendo hacia donde el Rey se encuentra…

    Al fin esta solo… Con su amado Shion, su príncipe de pesadillas como siempre le ha dicho por su eterno amor y ahora con el pequeño fruto de aquello tan hermoso y fugaz, que fue cruelmente destruido por la maldad y soberbia de otros.

    Protegidos por sabanas tibias, para que sus cuerpos no se enfríen…

    Shion, ahora mismo sigue inconscientes, aun con sus prendas algo rasgadas por la batalla, claramente marcas de tierra en su ser, su expresión aun es de molestia, dolor y preocupación, tanto que sus brazos y mansos se niegan a soltar a su hijo.

    Su espalda descansa por completó en se mullido colchón, su cabeza en una de las almohadas de color blanco, con un toque de dorado en las orillas como detalle elegante.

    Los cabellos verdes espacios por ese lecho, dándole un toque tan precioso, elegante y hermoso, que provoca que el ángel castaño, solo desee admirarlo, sin dejar de sostener una de esas delicadas manos, la cual logro capturar como pudo.

    Mil veces Dohko la beso, acariciaba, sosteniéndola, para sentirla en su mejilla, envuelta en su agarre, para al fin poder volver a tener el contacto con la suave piel de su Shion.

    Su corazón latiendo desesperado, sonríe, lágrimas sin fin surcan sus mejillas, mirando atento a ambos seres que nacieron de un lado oscuro, pero no por eso significa que sean malos, como siempre se lo enseñaron a los Ángeles.

    -No dejare que nada les pase… Lo juro, haré todo lo necesario para que nunca nadie los aleje de mi…- No ha abandonado su posición de estar de rodillas, concentrándose en llevar a cabo las instrucciones que Asmita le indico para que esos dos no mueran.

    Si, así es… Estando en condiciones donde su vitalidad se encontraba tan baja, las emociones haberles dados golpes tan brutales, claramente había provocado que el pelilila, por haber derribado esa barrera tan compleja, utilizando casi hasta la última gota de su energía vital… Sin duda, un milagro debió ocurrió para que su vida allí no terminara…

    Tan joven, con una gran cantidad de energía que se dreno de su ser, por su deseo de destruir la barrera, por deseos tanto bondadosos como egoístas… Fue el blanco perfecto para poder haber sido asesinado en se instante por Colmillo Rojo…

    Pero, sin duda de lado de los Ángeles… No permitirán que tocaran a su verdadero heredero y… El milagro que lo protegió… Jamás dejaría que el único ser que podría lograr traer paz a estos dos mundos muriera, sin siquiera haber podido cumplir su deber, que ya nadie recuerda.

    Es pequeño, igualmente está descansando, sus mejillas rozadas, algunas lágrimas han surcado por sus mejillas, aun estando dormido.

    Su cuerpo, aunque estuviera sobre el colchón, el patriarca no ha dejado de cubrirlo con sus brazos, aunque ahora solo uno, pues su mano derecha es sujetada por el castaño, en la inconciencia del peliverde.

    Como si inconscientemente Shion buscara tener contacto con su hijo, para no volver a perder a su única razón de vida en este cruel y maldito mundo…

    Tanto dolor se ha guardado por estos trece años… Que al final exploto de una manera, que nadie deseaba, que no esperaban simplemente.

    Las pequeñas manos de Mu, estando junto a su pecho, y cerca de su boca, estando en una posición en donde su cuerpo busca calidez, intentando igual estar tan cerca del pontífice, acurrucándose junto a él…

    Es una imagen adorable de contemplar.

    El inocente pelilila, buscado la seguridad que solo su papá le puede proporcionar, Esos brazos buscan como protegerlo de todo mal, aunque ninguno este consciente…

    Se entiende que están juntos ahora.

    Y Dohko ahora… Esta allí para ellos, él… Su deber de proteger y mantener seguros a ambos, es lo principal en su vida.

    Ignorando a todo su reino.

    Pues su familia, la única que realmente le importa están allí, tal vez ahora allá afuera sea tan peligroso por no estar presente en su reino, pues el castaño se ha mantenido sujetando aquella mano que adora, dedicándole parte de su propia energía vital.

    Tal vez… El hecho de que un ángel y demonio compartan este tipo de conexión, fuera completamente imposible, que el cuerpo de aquel ser de oscuridad rechace la energía vital de alguien de alas blancas, pero…

    Al haber estado juntos, al notar que sus cuerpos siempre han sido compatibles, que en algún momento sus corazón se amaron con tanta devoción y profundidad, hasta que esto provocara una nueva vida, una que nadie pensó que existiera, hasta que Mu nació.

    No importaría si se agotara al grado que su cuerpo se debilitara tanto que no pudiera sostenerse en pie…

    Dara su engría vital hasta que el peliverde e hijo estén a salvo.

    Sn importar las horas que deba permanecer hincado, contemplar a los dos seres más importantes de su vida.

    Sus esmeraldas dejan que las lágrimas de felicidad caigan, no ha podido parar de agradecerle a la Diosa en la que creen los Ángeles, por haber permitido que al fin estén juntos los tres…

    Y aunque antes no tuviera la más mínima idea de la existencia de Mu, eso no le ha impedido amar con todo su corazón a su hijo, a ese pequeño que es producto del fuerte amor que su príncipe de pesadillas y él se han tenido.

    -Shion… Mi amado Shion…- Sus piernas parecen que flaquearan en algún momento, pues se intenta incorporar, sin apartar su agarraré de esa mano, que ha capturado para darle todo lo que pueda a su príncipe de pesadillas.

    Se podrá decir que debería también darle esa energía vital al pelilila, pero se dio cuenta que mediante el abrazo que Shion le dedica a su pequeño, le está brindando su propia vitalidad para salvarlo, como si inconscientemente el patriarca supiera que hacer.

    Tal vez Mu no moriría tan rápido, pero… Sí el cansado cuerpo de Shion, seguía dándole su propia vitalidad aun en la Inconciencia, sería cuestión de tiempo para que eso le cobrara factura.

    El patriarca es testarudo y terco, sin importar estar inconsciente o consciente, su corazón sabe lo que debe hacer aun con los ojos cerrados.

    Así que el ángel… Aquel que ama profundamente al pontífice, y es el padre de esa criatura, debe tomar cartas en el asunto, haciendo que su propia energía sirva, para que los dos seres más importantes estén bien…

    La habitación del castaño, es un conjunto de la misma elegancia, una mesa hecha de materiales que respetan la misma naturaleza, de aquellos árboles que se pueden talar para hacer uso de ello, sillas igualmente de estos, adornados con toques azulados en un estilo de incrustaciones…

    Sillones de tonalidades claras, repisas con algunos libros, y otras con las armas que aprendió a manejar, y de igual forma… Una montaña de lectura aún abierta, en cómo usar sus bendiciones para derribar esa barrera.

    No necesitaba como tal estudiar, pues es el rey, ha mejorado completamente, suficiente para hacer grandes actos.

    Pero para volver a estar con su amado demonio valía toda esa búsqueda.

    Claro que esto fue mucho antes de saber todo lo que ahora tiene delante, de la hermosa noticia que no puede expresar sin dejar de sonreír y llorar.

    Las alfombras de su habitación, hacen que el suelo sea perfecto para descansar si es necesario, pues no se apartará de su familia, y no invadirá para que ellos estén incomodos, aunque la cama sea lo suficientemente grande para que los tres duerman perfectamente.

    La puerta bajo llave desde luego, nadie entra sin que su autorización, el ventanal que tiene aquella habitación está muy bien cubierto, para que nada ni nadie molesté.

    Además, que de esta forma, intenta hacer que la habitación este tibia…

    Una bendición para que el calor este presenté, suficiente para que el frio no molesté, y aunque no esté tan acostumbrado a estas temperaturas, lo soportara todo, para que nada perturbe el descanso de quienes ama.

    Deseando verlos más de cerca y queriendo hacer más… Puede ponerse de pie, aunque este cansando, no dejara de brincar su energía a Shion… Para que así él le brinde al hijo de ambos la vitalidad necesaria.

    Los mira con tanto detenimiento… Al fin sentía que las cosas solamente podrían ir bien, alza una de sus manos para ir directamente a tocar esa mejilla que al fin toma algo de color…

    Aun dormido, sin reaccionar a ese delicado toque… Sentir su delicada piel debajo de las yemas de sus dedos, puede sentirlo algo tibio, debía mantenerlo así, para que nada malo le ocurriera…

    Pasa su pulgar por los labios que beso varias veces antes de la tragedia, y como extrañaba hacerlo, la sonrisa que deseaba volver a contemplar como los cuarzos, iguales a la piedra preciosa que se ganó por hacer aquel desafió, al que Asmita le reto, en donde hablar con un Demonio lo hizo tan feliz.

    -Nunca he dejado de pensar en ti… Ni un solo día…- Se acerca, sosteniendo la mano del peliverde con toda la fuerza posible, dejando que el brillo siga surgiendo con delicadeza, en donde significa que de forma física la entrega de energía vital sigue llevándose acabo –Te debo explicar tantas cosas, decirte todo… Que no se… Por done empezar, pero…- Acerca aquella extremidad delicada a sus labios para besarla de nueva cuenta –Ahora quiero que despiertes, aunque sé… Que debes odiarme… Yo te amo… Te amo tanto… Y…- Su vista se levanta, sus esmeraldas contemplan al pequeño hijo de ambos, que aun dormido y tiernamente acurrucado al costado del pontífice, provoca que el corazón del rey salte de emoción.

    -Nuestro hijo… Shion, mi príncipe de pesadillas, tenemos… Un hijo… Nuestro…- Muestra sus dientes, sonriendo, tensando su mandíbula, para que sus lágrimas resbalen por su barbilla y sin quererlo caigan sobre la sabana que cubre a sus dos amores.

    Estos dos seres que duermen en su lecho, sus amores… Sus razones ahora de vivir.

    Ya no es su pueblo, su reno, ni nadie más… Solo Shion y Mu, tienen el derecho de ocupar ese lugar, en el ardiente corazón del rey.

    La mano que acaricio la mejilla del peliverde, no puede evitar querer también darle parte de su cariño al pequeño.

    Con sumo cuidado, se acerca, sin dejar de tomar la mano ajena, y aunque se sienta algo débil… Ya no desea perder tiempo, el cual sabe que no podrá recuperar, pero… Eso no significa que no sea feliz de tenerlos a ellos.

    Su tosca mano, con cuidado y suma delicadeza, se posa en la mejilla rozagante del niño, acariciándolo primero con sus dedos, para después con el dorso y sonreírle…

    Darse cuenta de esa similitud que le parece asombrosa.

    -Eres igual a tu papá… Eres muy lindo Mu...- Se queda pensativo un instante, dedicándole sus mejores sonrisas a ellos, para tragar saliva, y sentir como en su corazón no cabe en su pecho por la enorme tranquilidad, como felicidad que le da por verlos –Mu, es un nombre precioso… Alguna vez… Mi Shion… Me dijo que desearía darle ese nombre a nuestro hijo… No creí, que…- Baja la mirada, para este punto sintiendo de golpe una gran impotencia y frustración que de repente comienza a surgir.

    Aleja su mano de aquel dulce rostro, para ahora dejarla en su propia frente, debajo del cabello que le cubre esa zona y hacerlo hacia atrás, por la desesperación que se presenta de la nada.

    -No pude estar con ustedes… No he podido cumplir lo que le prometí a mi amado Shion… Nos alejaron, pero debí luchar, aunque…- Su enojo se muestra con su ceño fruncido, su respiración que se agita de repente, aunque mantiene su tono bajo para no incomodarlos, es difícil no sentir ese coraje contenido –Te lastimaron… Arrancaron tus alas… Nuestro hijo… ¿Qué han vivido ambos? Yo…-

    Sí la felicidad es enorme, pero… Igual que esta situación, el pensar todo lo que ambos debieron soportar, solo son especulaciones suyas, parte del hecho de las alas que fueron arrancadas de tajo del pontífice…

    Sabe perfectamente que deberá explicar tantas cosas… Porque sin duda no perderá a quienes ama… No los dejara ir a ningún lado, no sin él.

    En el corazón del rey, en ese ángel castaño, el que la barrera fuera destruida por su hijo, tiene tanto significado, que así debieron ser las cosas, aunque este en desacuerdo. Ninguno de ellos dos debió sufrir nada para llegar a este punto…

    Tiene preguntas por ese hecho, y otro más que no se esperó por nada del mundo.

    Cuanta desdicha debieron vivir… Años sufriendo y soportando la cruda realidad de los hechos…

    Que los mantenían alejados el uno del otro…

    Simplemente… Esperaría hasta que ambos despertaran y poder explicarles su parte de la verdad, y que ellos, le digan todo lo que deseen, que le confíen lo que sufrieron si es que lo desean hacer, para ahora su cumplirles la promesa, el juramento que hizo de permanecer a su lado, ahora de ambos.

    Aunque, claramente Shion no permitirá eso, estaba aún tan impactado y furioso por saber que el castaño contrajo nupcias con Asmita, que no lo perdonaría jamás, no en esta vida.

    Cosas que se arreglaran o se intentará con el tiempo que transcurra…

    Aunque… Eso se tardaría poco en saber…

    Ya que de repente unos pequeños murmullos se hacen presentes, provocando que la atención del castaño, que volvió a estar de rodillas para seguir brindando parte de su energía vital, que al igual que el patriarca, no mide consecuencias al hacerlo sin descanso, centre sus ojos verdes en ellos.

    Espera con total emoción volver a ver esos hermosos ojos que desea seguir admirando hasta que su vida se acabe… Y que al fin cumplirá, sin importar que.

    -Mu… Mi… Hi… Jo… Yo… No…- Parecía estar saliendo de a poco de un muy mal sueño…

    Sus labios se mueven levemente, la respiración se vuelve profunda, como agitada, el movimiento de su cuerpo, al igual que el de su cabeza, dejando ver que deseara acomodarse.

    Sus manos se mueven, tensándose y aferrándose a lo que siente en ambas extremidades.

    El rey en este instante, vuelve a ponerse de pie, apoyándose levemente en la orilla de esa cama para poder contemplar ese despertar que tanto deseaba apreciar de nueva cuenta.

    -Mu, tienes que estar… Bien… Mi… pequeño… Nada… Malo…- Sus párpados se comienzan a abrir lentamente, como si estuviera tan agotado que pesaran al igual que el plomo, pero forzándose a hacerlo para lograr saber dónde está su única razón de ser ahora.

    Sus cuarzos debían acostumbrarse a esa “Luz” tan diferente a la de sus territorios, sintiendo dolor en su ser, pero peor el de su corazón que se encuentra aún roto, pero eso no le importa ahora…

    Microsegundo pasan de cuando al fin pudo tomar conciencia un poco de su alrededor, aun agotado, pero con una sola idea en mente…

    -¿Mu? ¿Dónde…?- Su tono se vuelve repentinamente angustiado, desesperado porque de nuevo su hijo fuera arrebatado de su lado, pero cuando su rostro se gira para el flanco izquierdo y ve al inocente adolescente, que ante sus ojos es su precioso bebé… Su corazón parece calmarse, sonriendo, dejando que lágrimas de paz al fin se apoderen de él –Mi pequeño… ¿Estas bien?- Pregunta como si le fuera a contestar, sujetándolo con fuerza con su único brazo libre, y moviendo la mano derecha para también abrigarlo con esta, pero…

    Dicha extremidad es detenida con un agarre que conocía muy bien, su cuerpo no ha olvidado nada de ese ángel que le hizo feliz, le ayudo a dar vida a Mu y le destruyó por completo el alma.

    -¡¡¡SHION!!!- Ese tono de voz de nuevo, como si realmente estuviera feliz de verlo despierto, taladrando los oídos del peli verde.

    Los cuarzos se abren de par en par, sintiendo el profundo odio que se ha instalado en su corazón.

    El hecho de que abriera los ojos, y buscara a su pequeño, es lo primordial para él, que ni recordaba con certeza su desilusión en aquel punto donde se encuentra.

    -Suéltame…- Es lo único que le dice sin siquiera verlo, intentando arrebatar su mano de ese agarre que se hacer fuerte, aferrándose a su amado, porque no lo perderá, no de nuevo.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡POR FAVOR…!!!- Su desesperación le hizo gritar, sabiendo que aún está el pequeño dormido, pero es que no puede controlar su enorme angustia.

    Aquella que se refleja en su rostro, sus ojos verdes e inundados en lágrimas, su boca hablando con suplicas, llevando aquella delicada mano que beso mil veces ahora y en el pasado a su pecho, para que pueda sentir el latir de su corazón, que solo es por el actual patriarca de los Demonios.

    -Tienes que escucharme… Tengo tanto que…- Intenta excusarse rápidamente, pidiendo que su voz sea escuchada, pero…

    ¿Servirá para un corazón que esta desbastado, y lo único a lo que se aferra es el niño que yace dormido a su lado?

    Shion, solo quiere ignorar esas palabras, no permitirá que lo vean llorar por su desamor, no quiere dejarse vencer, y que sea admirado como frágil.

    Concentrándose desde luego en verificar si su hijo está bien, mirando el rostro que siempre deseo contemplar desde que lo tuvo en el vientre, y se lo arrebataron el mismo día que llegó a este mundo…

    Al fin… Parecía tener algo de las paz que comenzaba a reinar en su ser, aun sufriendo por el desamor y la verdad, sin embargo… Nota algo muy extraño, algo que claramente no estaba antes y ahora ocupa su lugar… Una característica de los Ángeles…

    -¿Mu?- Los cuarzos se abren de par en par, tocando la cabeza de su pequeño, sintiendo la impotencia en su ser, porque algo malo estuviera pasándole a su bebé -¡¡¡¿QUÉ LE HICIERON?!!! ¡¡¡¿QUÉ LE HICISTE?!!!- Su desesperación, la angustia por notar algo extraño en su hijo, lo hace enfurecer tanto.

    Antes no podía protegerlo, no podía defenderlo como hubiera querido, de todo lo que le hicieran o digieran, pero ahora… Cualquier cosa que él considere malo, una amenaza, insulto o que vea como peligroso para su hijo, no permitirá que siquiera lo toquen o lo dañen…

    Pues ahora su papá lo defenderá de lo que sea, de cualquier cosa que llegara a ocurrirle, aquello que le negaron, ahora lo toma como su derecho y deber de progenitor.

    Aunque deba enfrentarse contra las esmeraldas que se han quedado sorprendidas por ver esa furia en los cuarzos

    Dohko también vio algo raro en ese detalle, pero… Imaginó que se debía a que Mu había cambiado de tierras y eso debió afectarle de algún modo.
     
  19. Threadmarks: Capitulo 59 (Reafirma La Verdad)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Título:
    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    63
     
    Palabras:
    4734
    -Mi Shion, yo no le hice nada… Jamás me atrevería a lastimarlos… A ti o a nuestro hijo…- Simplemente la situación para el castaño ángel es hermosa, y sumamente especial, no podía dejar de expresar su felicidad con palabras, aunque deseaba también hacerlo con fuertes acciones físicas.

    Pero, el siquiera acercarse a tocarlos, al estar el peliverde despierto, es una misión casi imposible y lo sabe.

    Solo su mano se aferra a la de ese demonio sin alas, no puede permitir que escape, no los dejara irse, ya no perderá a su familia.

    -¡¡¡CÁLLATE!!! ¡¡¡TE PROHÍBO DECIR QUE MU ES TU HIJO!!! ¡¡¡ES SOLO MÍO!!! ¡¡¡TÚ YA HICISTE TU VIDA CON ALGUIEN MÁS!!!- El dolor tan reciente en su corazón, no se dejara engañar por quien alguna vez amo profundamente y sigue siéndolo, pero… Es cruel para él, que al final no lo logro esperar.

    Su brazo izquierdo sigue abrazando a su pequeño, ni siquiera le parece importar el hecho de gritar, aunque podría despertarlo, pero es su corazón ahora se intenta expresar de forma desesperada, como si sangrara por el dolor de haber criado algo que no se pudo cumplir.

    Ver el perfil de ese delicado rostro que desde su último encuentro, no pasaba día que no lo recordara, que no añorara verlo una vez más, su sonrisa, sus preciosos cuarzos, secar las lágrimas que llegaran a ver, y darle todo los besos que guardo para él…

    Todo ese amor que ha mantenido solo par Shion, ha ido creciendo con el pasar de los años, ni un solo día ha disminuido en lo más mínimo.

    La opresión se apodera de su pecho. Entiende que debe explicar tantas cosas, y también conocer todo lo referente a su pequeño, que ama por completo con todo su corazón, sin siquiera haber escuchado su voz, o darse cuenta del parecido entre ambos.

    No importa que el otro lo niegue mil veces, su instinto paternal, el sentir algo especial solo al verlo… Le confirma que es producto de su amor.

    -Mi príncipe de pesadillas… Sé que Mu… Es nuestro…- Su tono quiere ser calmado, mientras su corazón desesperado late, haciendo que su respiración sea terrible de mantenerla a ritmo, por todo lo que siente y hace, pero es un pequeño precio a pagar por verlos bien ahora –Por favor…- Se hinca, sosteniendo esa delicada mano, que debe tomarla con fuerza para que no se aleje, y perderlos de nuevo.

    Un príncipe no debe suplicar, mucho menos un rey… Mucho menos al mismo enemigo, pero…

    ¿Qué importa eso?

    Si ese enemigo es el amor de su vida y no desea perderlo.

    Todo está pasando muy rápido, creía que pasarían años, hasta que sus vidas estuvieran casi acabadas para reencontrarse, y poder ser felices en el lapso que les quedara.

    La sorpresa que recibe de su parte es tan maravillosa que no quiere perderla para nada por nada del mundo.

    -Escúchame… Te lo ruego…- Le pide, dejando escapar un profundo suspiro, con la mirada clavada en el perfil del peliverde, que lo ignora para proteger al joven hibrido… Pues esta característica se nota mucho más ahora.

    -No tengo nada que escucharte, ni saber…- Su mano sujeta, temblando de rabia e impotencia por no lograr zafarla, esta aun agotado, sería difícil salir del castillo de los Ángeles sin ser detectados, debería correr, intentar escapar con su hijo en brazos para que nada les pasara, pero…

    ¿A dónde podría ir?

    Su territorio en este momento es un caos, y van tras la cabeza de su hijo, ahora mismo “Colmillo rojos” es la peor amenaza para Mu… A donde vaya, la seguridad de su pequeño está en juego.

    -Solo, quiero al fin… Vivir con mi hijo, en paz…- Su voz parece quebrarse, no deja ver su rostro del todo, es cubierto en cierta forma por su cabello de lado, mirando detenidamente como aquellos pequeños cuernos de Mu, habían desparecido para dejar ver una aureola.

    Era obvio que este niño, un ser de dos razas, tuviera características de ambas, aunque por él, se había sabido las alas grises, la mayor evidencia de que ambas razas pueden crear algo maravilloso y que sea único… Un color que sería la mezcla del blanco y negro en cuestión…

    Reconoce ese tono… Recuerda haberlo escuchado cuando hablaban de que su amor sería imposible, del tormento que podrían padecer y las veces que el ángel proponía huir, y el demonio no podía hacerlo, por no dejar sus responsabilidades de lado.

    Dohko no va a retenerse más, también tiene sentimientos encontrados, una sensación tan grande de felicidad y dolor se manifiesta…

    Quería volverlo a tener a su lado, y aquí esta… En sus territorios, en su habitación, lo debía proteger… Y no dejar que nada malo les pasara, como parte de esta pequeña familia, tiene todo el derecho de hacerlo, el cuidar de ambos, sin importar que esté en contra de su propia gente…

    Si consideran que el rey es un traidor, Dohko lo aceptara sin importar que. Nada, ni nadie los volver a separar, incluso si Shion le repudiara por siempre, estaría con ellos, los defendería de todos.

    -Podemos hacerlo…- Su corazón alebrestado habla, desea ser parte de ellos, de volver a estarlo, como siempre debió ser. Sin importar que las lágrimas surquen sus mejillas y que su cuerpo está debilitándose, proyecta una sonrisa, para besar esa delicada mano que no soltara –Ahora… Estamos los tres, Shion… Mi amor, por favor… Ya escúchame, sé que...-

    Se muerde el labio inferior para no hablar… Su cuerpo tiembla por la ira y sufrimiento contenidos, en este momento, no puede creerle a quién ama… No lo hará, ni siquiera escucharlo es algo que le interese, pues… Prefiere solo pensar en cómo escapar –Solo déjanos en paz…- Habla con un tono bastante indiferente, intentando contener las lágrimas que se quieren escapar de su cuarzos –Deja que nos vayamos… Debo regresar… Y mantener a Mu a salvo… Yo…- El frio también hace estragos en su cuero que intenta estar cubierto, pero es difícil para él soportarlo, ni puede siquiera imaginar cómo esto le está afectando a su pequeño.

    Escuchar que su amado desea irse, con la indiferencia que claramente es mentira. No puede permitirlo, su corazón parece romperse con la mínima idea de que nuevamente los perdiera, eso no podría pasar, no de nuevo.

    Nunca más lo permitirá.

    -Iré con ustedes- Habla firme, decidido, levantándose de su posición para quedar de pie, aunque cansado, está dispuesto a su idea –No puedo dejarlos solos, no de nuevo…- Su rostro enmarca las lágrimas, la mano que captura la del Demonio se aferra para mantenerlo a su lado y seguir dándole parte de su energía vital, aunque el otro lo desprecie.

    Como le molesta que Dohko actué siempre sin pensar en las consecuencias en todo lo que conlleva su alrededor, para Shion, este ángel es alguien que no entiende el concepto de responsabilidad -¡¡¡TÚ YA TIENES A OTROS!!! ¡¡¡DÉJANOS A NOSOTROS EN PAZ!!! ¡¡¡MU NO ES TU HIJO, SOLO MÍO!!! ¡¡¡¿CUÁNTAS VECES DEBO REPETIRLO?!!!- Lo reta, girando su rostro muy molesto, enfrentando las esmeraldas que tanto añoro ver por los últimos trece años y un poco más.

    -¡¡¡HASTA QUE LO CREAS TÚ MISMO!!! ¡¡¡PORQUE YO SÉ PERFECTAMENTE QUE MU ES NUESTRO!!! ¡¡¡TAMBIÉN MI HIJO!!! ¡¡¡Y TENGO TODO EL DERECHO DE QUERER PROTEGERLO!!! ¡¡¡COMO A TI!!!- La desesperación le hace darle igual el invadir el espacio personal de un Demonio embravecido, pues puede ser peligroso. Se acerca para con su mano libre tocar ese perfecto rostro de un tono pálido aun por el cansancio, rogándole con la mirada nuevamente –En los límites de nosotros territorios, él tenía cuernos, pero aquí cambiaron a un aureola, no sé qué signifique… Pero me confirma que si es tu hijo, y es mío… Lo siento, lo se… Y no me digas lo contrario, que me duele, pero… Sé que es mi culpa por no haber sido más fuerte y rescatarte hace trece años…- La culpa aun lo carcome tan profundamente que no se perdonara jamás el no haber sido lo suficientemente capaz de hacer cualquier cosa, algo más que solo aceptar las condiciones.

    Escucha esas palabras, su corazón late terriblemente al ver esa cara tan cerca, recordar cómo eran esas caricias que añoro tanto, las suplicas de volver a tenerlo cerca, así… Para poder abrazarse y besarse, saber que con estar juntos nada importa ya…

    No se entregaría a sus deseos y pensamientos más profundos, pues no perdonaría que lo cambiará tan rápido, y engendrar a otro hijo…

    Aunque no tuviera el conocimiento de vida de Mu antes, es… Simplemente terrible todo lo que pasa…

    Shion tiene tanto en que pensar, pero se aferra a lo único que no puede perder, aunque ya no tenga el amor de ese ángel del todo, según lo que cree.

    -No puedes… Dejar a tu otro hijo solo… Ocúpate de ese hecho, y a mí… Déjame proteger a lo único que me queda en este mundo- No se amedrentar ante el rostro ajeno, pero aunque su ceño se frunza, enmarcado por sus curiosas marcas circulares, sus lágrimas ya no las puede aguantar, cristalizando sus rosadas orbes y sus mejillas pálidas se manchen de gotas saladas.

    -¡¡¡SHAKA NO ES MI HIJO!!!- Revelara sin más todo, total… La cosas deben ser así, en esta oportunidad tan pequeña de que Shion comprenda la verdad, la aprovechará aunque deba después volvérselo a explicar todo a Mu.

    Solo ellos dos merece sus explicaciones, es cruel pensar que ahora a quien crio durante este tiempo como un hijo, no representa mayor importancia, pero… No puede perder a su verdadera familia que deseo tanto tener, mucho menos por un malentendido.

    Las manos en este punto le comenzaron arder, dándole tantos deseos de romperle la cara al ángel de cabellos castaños… Le parecía tan cruel y repugnante de su parte decir algo como eso.

    -¡¡¡¿CÓMO PUEDES NEGAR A TU PROPIO HIJO?!!!- El tema de los vástagos para el patriarca es un tema bastante delicado, que no se debe tomar a la ligera…

    No soportara que un padre sea capaz de negar a su hijo, sin importar las circunstancias.

    Solo piensa en que él paso trece años haciendo todo para que nada malo le pasara a su hijo, aunque tuviera que estar lejos de él por obligación, todo para salvarlo, jurándose que lo encontraría pasará lo que pasara, y ahora… Aunque deseara golpear con todas sus fuerzas a Dohko, no alejaría su mano libre de su pequeño.

    Ver el rostro ahora si realmente furico de su amado Demonio, el cual le muestra los colmillos, que igualmente lo hace sentir un dolor punzante en su mano, pues las garras del peliverde se presentan por su mayor furia contenida, pero eso no importa, la sangre que caiga es completamente insignificante para el rey.

    -No lo estoy negando, es la verdad… Shaka no es mi hijo biológico…- Habla, será escuchado y si aun después su príncipe de pesadillas lo sigue despreciando, lo aceptará, pero no los dejara solo, aunque deba soportar lo que sea, hacer cualquier cosa por defenderlos. Las esmeraldas miran detenidamente a los cuarzos, ambos con los ojos cristalizados, pero con una enorme decisión.

    Después de todo, ambos al ser líderes de los suyos, han aprendido a mantener siempre la firmeza y decisión. Es algo que lo debe guiar, y más al tratar de hacer entender que su verdad es así.

    -Ese niño, nació del profundo amor que Amista y Deuteros se tuvieron- Conoció la trágica historia de sus amigos. Sabia en el fondo que aun tenia suerte, pues la esperanza no se había perdido del todo, en cambio con el rubio se perdió, con la muerte del peli azul en aquel entonces.

    Niega con su cabeza rápidamente, entrecerrando sus ojos, dejando su mano sobre el costado del pelilila que duerme ahora en su regazo, que ni los gritos parecen importunarlo, sin duda su cansancio es tal que no lo hace sentir el ruido –No mientas Dohko, no te creo… Nunca lo hare…- Le confiesa lo más temible para el rey.

    Siente como su corazón se estruja, en su rostro se refleja un gesto de dolor al contraer sus pupilas y apretar sus labios, mas no desistirá, sabe que tantos años pasaron y con todo lo que recién conoce es evidente que nada de esto será fácil de entender.

    -Aunque no me creas… Mi príncipe de pesadillas, yo te estoy relatando la verdad…- Suelta aquel agarre de forma rápida, para besar la mano que sostiene, sujetándola con ambas suyas, dedicándoles múltiples caricias, desesperado por que entienda que su amor sigue siendo solo suyo.

    Sentir los labios de su ángel porque seguían siendo solo suyos, aunque Shion ya no profesara ser su Demonio por ahora. Se estremece tanto, su felicidad era solo tener a su familia unida.

    Nadie puede culparlo por sentir la frustración repetitiva del dolor incesante por qué no lo espero, pero… Aunque no deseara escucharlo, y pensaba que no podría creerle, algo dentro de él le ruega que lo escuche, una mínima esperanza y señal de que al ver ese rostro descompuesto del ángel que amo, le diga la verdad.

    Pero su instinto es diferente ahora.

    -Estas casado con ese ángel, ¿Qué tan estúpido me crees, como para pensar que lo que dices de ese niño es cierto?- Sus garras que fueron proyectadas para hacer que su enemigo lo suelte, siguen desgarrando la piel.

    Solo son muy leves punzadas de dolor que siente, pues su corazón está más interesado como su mente, en hacer llegar esa verdad que nadie más que dos conocían –Me case con Asmita, porque… Si no lo hacía… Lo matarían, y a Shaka igual- El motivo principal es dicho, no existe amor… Es obvio.

    Los cuarzos se quedan impresionados por la revelación, confundido en si por lo que debió llagar a ser en cierto punto esta situación, su boca levemente abierta, mirando fijamente al ángel que no lo suelta por nada del mundo.

    Aunque su ser este sumamente agitado, pues no ha tenido fuerzas aun para abandonar esa cama, solo estando incorporando, sintiendo la calidez de las sabanas, cuidando del sueño de su hijo, que por aquella revelación no puede evitar sujetarlo con mayor fuerzas, aunque solo fuera su palma, sujetando las prendas del menor.

    Es el instinto del peor temor de alguien que se ha convertido en padre… En proteger a sus hijos y cuidarlos de cualquier cosa que llegará a pasarles, sobre todo cuando ha vivido de primera mano el dolor de no poder verlo crecer.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- Su voz sale en un susurro, su mente impresionada y su corazón acelerado -¿Cómo que los matarían?- Sus cuarzos simplemente se fijan completamente en el otro, intentando que le siga dando información, aunque parece que es más para saber ese hecho y significado, que comprender sus razones para disculparlo.

    Un suspiro sale de sus labios, al fin podría tener oportunidad de hablar correctamente de este tema. Solo quiere que su amado príncipe de pesadillas lo sepa, le crea, pues es la verdad y le perdone… Pues aunque las razones no sean nada que traicione su amor, el hecho también es algo que dañaría a cualquiera.

    -Ocurrió poco tiempo después de…- Muerde sus labios, es simplemente doloroso recodar la última vez que lo vio…

    Ambos siendo jóvenes, inocentes, creyendo que podrían arreglar ellos mismos un problema de antaño, la separación fue terrible, pero eso ya no importa tanto ahora que están juntos nuevamente.

    -Cuando nos separaron…- Sujeta con mayor firmeza aquella mano, no importa que este adolorido por las garras que fueron clavadas, no puede dejar que de nuevo sean alejados –De aquella batalla, Deuteros quedo gravemente herido con una maldición, sumamente peligrosa y mortal- No deja de ver al de cabellos verdes, para que le crea y entienda todo lo que ocurrió.

    Sabe que debe siempre ver a los ojos a quién ama y contarle todo, no desea que exista un gramo de duda entre los dos, nunca más permitirá que pase.

    Reconoce esto, recuerda el día, jamás olvidara lo que ocurrió, y el cómo.

    -El ataque de Manigoldo…- Asiente, negando con la cabeza, girándose para dejar de enfrentar las esmeraldas, y buscar cierto consuelo en el rostro dormido de su pequeño –Provoca locura lentamente, hasta que la persona se pierde y es un peligro para los demás…- Narra el conocimiento que tiene de aquella técnica de quien considera parte de su familia, y un buen amigo.

    -Eso mismo paso…- Asiente, ladeando su cabeza, para buscar el rostro de su amado, pero entiende que son temas difíciles de tocar sin sentir la terrible presión en su corazón –Después de que tuviera que morir, pues ya no era posible controlarlo…- No puede evitar sentir también pesar. En ese momento, su dolor era dirigido solamente para buscar a su amado Demonio, a quien más ama y amara por siempre, por eso y en cierta forma fue muy indiferente, pero ahora… El pensar en todo lo que padecieron sus dos mejores amigos, es simplemente cruel –El rey, le ordeno a Asmita… Que debía convencerme para contraer matrimonio…- Su tono siendo cansado, por su arduo trabajo, pero también por el pensar de ese entonces.

    Un sinfín de pensamientos cruzaron en ese momento la mente del peliverde Demonio, su rostro serio y bastante frio, alza su vista simplemente, mirando hacia el frente –Claro, un ángel es mejor para ti…- Un simple reclamo que sale de forma inconsciente, aunque fuera de lugar.

    -Para él, eso era mejor… Pero…- No aguanta más y también desea abrazar con todas sus fuerzas al Demonio, sube a la cama sentándose en la orilla, para poder sentir la cercanía de su amado –Para mí, solo tú Shion, solo tú mi amado príncipe de pesadillas, mi todo… Eres lo único e importante para mí, con quien quiero y deseo compartir toda mi vida-

    Impresionado por este atrevimiento, por las palabras que hacen temblar su cuerpo entero, y que su corazón reaccioné a latir desesperadamente, obviamente no cederá, aunque le hace sentir cierta alegría escuchar aquello.

    -La compartiste con un ángel ya- Si pudiera, en ese mismo momento se iría de aquel lugar, para alejarse y no caer en las palabras del otro, aun quiere mantenerse reacio en creerle.

    Baja su rostro, asintiendo, mientras sigue sosteniendo esa mano, para no perderlo en lo más mínimo –Se lo que hice, pero no me arrepiento- Habla firme, pues en cierta forma, no podría haber permitido que asesinaran a un inocente.

    Esta vez no dijo nada, solo sintió las punzadas en su corazón nuevamente, sintiéndose celoso, con un profundo enojo, de solo imaginar todo lo que debieron hacer, después de todo… No le puede creer del todo que ese niño sea de Deuteros.

    -Escucha mi amado Shion- Quiere llamar la atención del demonio, hablando sereno, pero firme ante todo para que lo entienda –Asmita claramente no aceptaría esa orden, deseaba guardarle luto a Deuteros por siempre, toda su vida, pero… El rey de ese entonces…- Es difícil a veces llamarle por el título de sangre que conllevaba su relación, cuando recuerda todas las desgracias que le hizo, por las estúpidas creencias –Lo amenazó, con que si no lo hacia lo mataría por traición, por no acatar las órdenes directas del mismo rey- Su rostro se presenta furioso de solo recordar todo lo que fue capaz de hacer Itiá.

    -En ese momento, Asmita ya sabía que estaba esperando un hijo de Deuteros, lo había confirmado por el tiempo que transcurrió, y algunos síntomas, solo dos ciclos lunares transcurrieron- Frunce el ceño, mostrando sus dientes por el enojo –Él creyó que ese tiempo fue suficiente, para el luto por alguien que lo salvo. Así que obligar al ángel con quien se casaría en algún futuro- Niega con la cabeza, sintiendo la cólera de nueva cuenta de aquel entonces –En su retorcida mente, eso era lo mejor… Y lo que convenía más-

    -¿No se negó por el bebé que crecía en su interior?- El patriarca habla serio, pero con una pisca de comprensión mutua hacia el rubio ángel que vivió algo parecido a él.

    -Lo intento, pero… Las amenazas serian cumplidas, y no quería perder el único recuerdo que le quedaba de Deuteros…- Lanza un suspiro, intentando acercarse más al reacio Demonio –Así que… Hablo conmigo, claramente le dije que no haría lo que ese sujeto ordenará, que lo sentía, pero no podríamos casarnos porque solo tú… Serias mi esposo algún día…- Sus palabras llenas de amor se combinan con el dolor incesante, de aquellos recuerdos.

    -Pero, lo hiciste…- Le vuelve a hablar de forma triste, y molesto… Sin embargo su sentir se va calmando, pues va comprendiendo de a poco lo que debió transcurrir.

    -Llorando me pidió, y rogo que nos casáramos, pues…- Traga saliva, es evidente que lo ocurrido aquella vez impacto en gran medida a este ángel –No quería perder a Shaka, que… Si no hubiera estado embarazado, claro que dejaría que lo asesinaran…- Con su mirada abajo, observando de reojo al Demonio que no da su brazo a torcer con todo este dolor y explicaciones.

    Asiente, con miles de recuerdos de aquel encierro. Como también tuvo los mismos pensamientos, que deseo con todas sus fuerzas morir antes de seguir viviendo sin Dohko, pero… Que el hecho de una pequeña vida en su interior, creciendo, producto de un profundo amor, aun con todo en contra…

    Da el valor para hacer todo lo necesario y seguir adelante.

    -Hacemos lo que sea por protegerlos…- Empatía es lo que su corazón siente, dejando escapar lagrimas que desea ocultarlas, aferrándose al pelilla dormido, y a la vez a esa mano que no lo suelta, y aun quiere seguir sujetando.

    Aunque comprende que no está para aceptar o no de nuevo, este profundo y apasionado amor.

    -Shion…- Llama con suavidad, vuelve a pronunciar ese nombre que al fin pude ver al dueño de este, ya no debe reprimirse al momento de hacerlo. Como todas esas ganas de abrazar a ambos, pero intenta estar cuerdo, para no provocar algo peor en su príncipe de pesadillas –Te juro, de verdad te lo juro y prometo, que entre Amista y yo jamás paso nada. Nuestro matrimonio solo fue una fachada, nunca existió ningún tipo de intimidad, ni besos, o que nuestras manos fueran tomadas- Y sin pensarlo dos veces, como un fuerte impulso que deja a plena evidencia sus deseos…

    Suelta esa delicada mano, por una sola razón, sin pedir mayor permiso, y al fin abrazar a su amado Demonio…

    Sus alas se extienden, como en aquella ocasión que por primera vez se entregaron, su instinto de proteger lo que ama, rodea el cuerpo por la espalda con su brazo izquierdo, acercando su cabeza hacia el del peliverde, dejando que lagrimas caigan y rueden hasta caer en algún punto… Y sin olvidar que ahora ambos tienen a alguien muy importante en común, su diestra va directamente a posicionarse sobre la mano que acaricia al pelilila.

    Como si en ese instante fueran por completo esa hermosa familia a la que estaban destinados a ser.

    El Demonio no tuvo tiempo de reaccionar cunado ya se encuentra capturado, no era que perdonaría todo de golpe, claramente esta información la debe procesar a su ritmo, pero… Extrañaba ese sentimiento de calidez profunda, que solo ese ángel le podía dar,

    Al ser ambos de diferentes especies, como temperaturas, el frio y el calor se necesitan mutuamente, para sentir un tiempo agradable.

    Escuchar el latir de ambos corazones, que por fin están juntos, claro que aún queda mucho de qué hablar, pero… Esta información se necesitaba dar lo antes posible.

    -Todo eso, todo lo que conlleva a una pareja, solo lo podría hacerlo contigo…- Le revela, posando su rostro en ese cabellera verde tan sedosa, para besar la cabeza e intentar hacer que sus palabras sigan llegando –Jamás te traicione de esa y ninguna forma, entiendo que debes odiarme por casarme con él… Y claro que… Shaka ocupo un lugar que no le correspondía, pero… No podía dejar que algo malo le ocurriera… Por qué… Por la amistad de Asmita y la de Deuteros, además que su muerte… Fue algo que no debió pasar… Sé que quería en algún momento tener un hijo con Asmita, pero… Por proteger a mi padre… Él no pudo hacerlo o mejor dicho, conocerlo y verlo crecer… No tuvo…- Aunque Ahora no sienta deseos de sonreír, ver ese pequeño rostro dormido en el regazo de su amado Demonio, lo hace formar una sonrisa de inmediato –La suerte de verlo…-

    Pero debía ser sincero, Dohko jamás quiso ocupar un lugar que no le correspondía, pero Shaka si uso uno que no debía…

    Los niños son los menos culpables de lo que sus padres han hecho, ellos… Todo lo que debieron hacer, sacrificar, fue porque no tenían de otra, hicieron lo mejor posible…

    En este momento, los culpables e inocentes pagan por los ideales y sucesos de un pasado que va más allá de los tiempos de sus antecesores.

    Ahora mismo… Dohko es quien deja expresar algunas lágrimas, pero sin dejar de aferrarse a los dos seres que ya no perderá, puede que este momento sea entre conmovedor y doloroso, que las acciones del Demonio mayor aún están entre la confusión, el solo pensar en proteger a Mu. Es difícil de procesar una información así de repente.

    Se necesitará tiempo, incluso Shion puede aún tener la idea de que miente ese ángel, aunque una parte de su mente le grita que no es así, pero su corazón tan herido y endurecido por lo que tuvo que pasar durante trece años, y solo aferrarse a su deseo de volver a ver a su pequeño.

    Pero está consiente a dejar que lo abrace, aunque no corresponde, y ambas manos estén solo cuidando de Mu, sentir el cuerpo de su ángel, porque es lo que sigue siendo aunque el Demonio lo niegue…

    Esta entre la felicidad, la alegría que se oculta detrás de la confusión y el coraje… Una decepción y celos de que alguien más ocupará ese lugar… Que no pedía ser parte de la realeza de estas tierras angelicales… Sino… Quien tuviera una vida entera a lado de Dohko.

    Uno de sus mayores deseos, se vio interrumpido hace trece años, y con ello lo más importante de su vida también, pero ahora…

    Aunque falta más que decir, el silencio se instala entre dos adultos que dejan escapar lágrimas, recordando en sus mentes y corazones el tormento que han pasado, aún falta conversar de mucho más.

    Dohko solo hablo de esto para que Shion lo entendiera y comprendiera, que nunca traicionó su amor, siempre le ha sido fiel en todo momento.

    Un matrimonio arreglado no significa nada, dejaría todo como lo está haciendo ahora por ellos, ya no solo por Shion, si no por ambos que están a su lado, agradece internamente a su Diosa que al fin esta con ambos, pero…

    Esto solo empieza, ya que… Shion y Mu no son los únicos que necesitaran saber más de esta verdad, como el rey actual de los Ángeles, que deberá saber lo vivido por ambos seres amados a su lado.

    ---Jardín de Mariposas ---

    -¿Él… Es… Mi… Pa… Pa… Dre…?- Su voz entrecortada, quebrada por la información que le dieron, sosteniendo entre sus manos un dibujo muy bien hecho y sumamente cuidado, que aunque el papel se ve viejo, lo trazado en esté sigue estando en perfectas condiciones.

    -Si…- La voz quebrada entre lágrimas, mirando como el pequeño ángel rubio, sostiene el recuerdo y segundo tesoro que tiene aún en este mundo de su amado peli azul, siente un gran alivio, de al fin contarle la verdad –Él es tu padre… Mi amado Deuteros…- Es el momento adecuado, Asmita tiene su oportunidad, la ha encontrado y toma.

    Para este punto, ocultarlo ya sería en vano, pues… Dohko le está hablando con la verdad a su amada familia, y claro que ahora Shaka tiene el derecho de saber la realidad de donde viene, y saber mucho más de lo que ha podido conocer hasta ahora.
     
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    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Título:
    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    63
     
    Palabras:
    5959
    Con tanta ternura y amor le deposita un beso en la frente, para sonreírle amargamente -Debes saberlo todo…- Le susurra, para seguir mirándolo a los ojos…

    Ambos del color del cielo de su territorio, tan iguales… Pero uno aún conserva la ilusión del amor… Mientras el otro perdió su brillo permanentemente.

    -Le confesé a Dohko… Que estaba embarazado, le rogué de rodillas que me ayudara, y…- Su lamento sigue en la forma en que deja escapar el aire de sus pulmones, demostrándolo con esos suspiros profundos y melancólicos -Acepto nuestro trato… Casarnos, aunque claramente ninguno sintiera algo por el otro…- Su mirada se endurece, sus lágrimas caen por los laterales de su rostro, sintiendo la sangre hervir -Nos casamos con todas las…- Aprieta sus labios, sintiendo todos esos recuerdos como un insulto a su amor eterno -Estúpidas ceremonial sagradas… En ningún momento fuimos capaces de traicionar lo que sentimos por quienes nos arrebataron-

    Escuchar estas palabras, lo ayuda a entender todo lo que siempre se cuestionó en silencio… O bueno, lo que antes si se pensaba mucho, pero después lo fue olvidando poco a poco.

    -Aunque era tradición, no nos dimos un beso delante de todos… El rey se enojo tanto por ese atrevimiento… Pero poco nos importo…- Sus manos que se encontraban sujetando los delgados hombros de su hijo, deshace su agarre de uno para apretar su puño… Por la terrible rabia interna -Debimos dormir la primer anoche “Juntos” pero… No compartimos la misma cama…- Niega con la cabeza, recordando como se sintió esa vez… Y como siguió su dolor -Debíamos hacer todo para que creyeran que tú… Mi dulce angelito, eras el hijo del rey…- Mira al adolecente que lo observa con completa atención -Perdóname por hacer pasar a otro ángel como tu padre… Pero… No quería que tú murieras, no quería que tú sufrieras… Yo… Hice lo que creía correcto. No habría podido soportar el haber provocado que algo te pasara… Por alguna venganza- Se vuelve aferrar al joven rubio por los hombros, mirándolo, mientras ambas aureolas parecieran tocarse, dejando que su dolor salga en estado líquido -¡¡¡TE JURO… QUE EN NINGÚN MOMENTO OLVIDE A TU PADRE…!!! ¡¡¡DOHKO Y YO JAMÁS HICIMOS NADA QUE PUSIERA EN DUDA NUESTRO AMOR POR AQUELLOS QUE NO ESTABAN…!!!- Su rostro descompuesto, derramando lágrimas a mares -Solo… Nos acompañamos en nuestro dolor…-

    Sin quererlo, comienza a imitar la acción de derramar incontables lágrimas… El saber por lo que tuvo que pasar su papá, y a la vez… Sentir un cierto agradecimiento por quien creyó su padre por trece años.

    No es que Shaka ahora aborrezca al castaño… Aunque cuando recién conoció esta verdad, no sabía que pensar o cómo reaccionar, mas allá de sólo sentir un profundo enojo contra el rey.

    Su mente en ese momento solo le traía el temor y cólera de pensar que su padre traiciono a su papá con un demonio.

    Con el cual había engendrado a un ser tan hermoso del que se había enamorado perdidamente.

    Shaka creía que Mu era su medio hermano.

    Eso lleno su corazón de tanto miedo, perturbación, dolor y desesperación, por que eso fuera verdad…

    Aunque en sí, eso no le impediría que cometiera el pecado del incesto, si con ello podía estar a lado de su amado Mu…

    Sin embargo y gracias a esta revelación… Claramente eso se descarta por completo.

    -Te causamos mucha confusión… Ver… Como reclamabas una traición que jamás existió…- Desvía su mirada, pensando en cómo debió abordar el tema antes, deforma correcta para que causará menor daño -Dohko, el actual rey… Amo desde el primer momento en que conoció a ese demonio… Y yo…- Lanza un suspiro, para seguir hablando con el profundo corazón en su mano -Sigo amando a tu padre desde que éramos unos infantes…- Hace esta comparación de inmediato para seguir con la conversación tan confusa y dolorosa -Te enseñamos una visión de un supuesto matrimonio “Perfecto…” Donde jamás ha existido ningún tipo de amor… Solo una genuina amistad…-

    -Por esa razón… Nunca se dieron algún tipo de afecto más allá de una palmada o apretón de manos…-

    Si se va a su infancia, recuerda que esos dos Ángeles, así siempre se demostraban aprecio entre ambos…

    -Si… Se que fue confuso para ti, vernos de ese modo mientras crecías… Que incluso no durmiéramos en la misma habitación, pero… Jamás haríamos algo así de desagradable- Habla firme, aunque su voz se entrecorta cuando necesita calma su dolor -Fuimos buenos fingiendo todo… Aunque… Le agradezco tanto que te quisiera mucho… Tal vez no como un padre, pero… Si como un tío que te cuidaba y protegía tanto…- No puede evitar sentir aprecio por su mejor amigo… Con el cuál se ayudaron mutuamente… Fingiendo un matrimonio que si bien no era amargo, pues su amistad ayudaba a que se llevarán siempre bien… Eso no significaba que fuera feliz… -Siempre fue muy amable contigo y se lo agradeceré eternamente… Sé que igual lo hizo por Deuteros, se ha sentido muy culpable por eso… Pero yo no lo culpo…- En ese instante la mirada del rubio adulto pareciera ensombrecerse…

    Aún tardará mucho para acostumbrarse a esta revelación… Le será tan difícil ahora su nueva vida, en donde sabe la verdad de su origen… Que quien creyó su padre por trece años, no lo es… Sino… Solo alguien que fue obligado como su papá a casarse para salvarle la vida al menor cuando aún no nacía.

    Ahora ya entendía muchas cosas.

    -Por eso… El bosque siempre me ignoro… No llevo la sangre del… Rey…- Era lo único que le causaba un tanto de molestia… Pero ahora lo comprendía perfectamente.

    Asiente entre el abrazo de ambos -Lo siento Shaka debí decírtelo antes… Pero… No sabía cómo iniciar y… Que lo entendieras- Cierra sus ojos derramando las últimas lágrimas del dolor que jamás superará -Pero… Cuando volviste, y reclamabas por que el rey me traicionará… No podía mantenerlo en secreto. Como sé que Dohko para este momento ya debió decirle a su familia- Es liberador, y reconfortante expresar la verdad… Pero con un ligero temor de que su hijo al final lo odiara por no decirle la verdad antes

    Shaka no piensa en nada negativo… Es toda una enorme confusión, que ahora los más inocentes están pagando…

    Pero… Aunque toda su vida fuera una farsa, una mentira que va conociendo, y tardará mucho en poder asimilarla… Algo más importante captura su atención de todo este problema.

    -Eso significa… Que Mu y yo… ¿Podemos amarnos libremente? Qué no somos medios hermanos ¿Cierto?- Es su enorme interés, lo único que le importa saber a cómo de lugar.

    Ya que su corazón sigue estando con el pequeño pelilila que al fin conoce en persona y eso le ha alterado tanto… No quita que su emoción es sincera, y solo quiere estar al lado de él por siempre.

    Ver el rostro de su hijo que se mantenía algo tenso y confundido, y ahora mismo refleja su deseo de felicidad, como la espera de una confirmación que necesita con urgencia.

    Sabe muy bien que existirán más preguntas que requerirán respuestas, y allí estará él para contestarlas, pero… Le ha revelado la mayoría de la información, lo principal lo sabe ahora el pequeño rubio.

    Sonríe débilmente, mirando a esos zafiros que eran como los suyo hace trece años, le acaricia la mejilla para asentir, con algunas lágrimas escapan de sus largas pestañas -Mu es hijo del rey Dohko y el demonio Shion… Y tú, eres hijo del más poderosos guerrero de este ejército de ángeles y mío… Un bendecidor… Que haría lo que fuera por protegerte… Mi pequeño angelito…- Le destroza revelar la verdad… Teme internamente que en algún momento Shaka lo desprecie, pero al ver que su hijo sólo piensa en quien ama… Y no le cuestiona otra cosa… Le reconforta, que solo desea seguir abrazarlo.

    Sabe que pronto deberá dejarlo ir, por que conoce los sentimientos que el menor le ha revelado, el amor que siente en su pequeño corazón es evidente… Conoce la intensidad con la que un ángel ama… Solo una vez se puede enamorar en esta vida, y aunque esa persona muera… El amor jamás se destruirá…

    Lo sabe muy bien…

    Ambos ángeles rubios, papá e hijo… Se abrazan… Sabiendo una verdad que se oculto por el bien de este inocente adolecente…

    Que al fin esta noche logro conocer estas revelaciones… Aunque están algo endulzadas para no herirlo y provocarle odio…

    Asmita se juro en una de esa noches que lo martirizaba el dolor de perder a su amado… Que él haría cualquier cosa para que Shaka jamás se envenene, incluso… Si él debe llenarse de todo el odio posible para que nada alcance a su hijo.

    Al parecer aún existen misterios que resolver…

    Secretos que se han ocultado bastante bien…

    Pero no, con Shaka no sería capaz de confesar los pecados que cometió por su desprecio hacia esta aberración que cometió…

    Aunque en este matrónimo jamás debió hacer nada… Solo aparentar, sin ningún beso, abrazo, o toque sucio… Pues… Ninguno deseaba que algo así pasara… Porque siempre seguirían respetando a sus amados, a pesar de lo que todos pensaran con el origen de Shaka…

    Asmita solo tiene desprecio en su corazón por esta orden que se le impuso… Y ahora que ya se sabe la verdad hará todo para que se anule… No será difícil, lo sabe en su interior…

    Añoro el momento en que pudiera decir la verdad, aun con sus miedos lo deseaba… Aunque al decirlo solo se libera de parte de su enfado…

    Que ese demonio ocupé el lugar que le corresponde, y ese bendecidor… Ocupará el que siempre debió tener… Solo un viudo ángel que criara a su hijo solo, y esperara el momento de ruinarse con su amado Deuteros…

    Solo eso pide ahora que todo está sobre la mesa…

    Sin embargo sabe… Que esto no será el final.

    Sus ojos azules sin brillo alguno, se fijan hacia algún punto indefinido, abrazando a su pequeño… Acariciando su delgada espalda, tocando las blancas alas de su pequeño, derramando lágrimas que jamás se detendrán… Aprieta sus labios… Pues reconoce que aún falta mucho mas de que hablar…

    ---Lado De Los Demonios---

    Los soldados están cansados…

    Haber tenido que luchar contra “Colmillo Rojo”, notaron que no son demonios normales… Sino máquinas de asesinar sin piedad…. Claro que no existieron bajas de ese lado…

    Aquellos asesinos sanguinarias, simplemente se alejaron al recibir una orden de uno de sus superiores…

    Dejando a los soldados que estaban resguardando ferozmente los territorios del imponente resintió patriarca, la mayoría que estaba afuera perecieron… Y aquellos que lograron sobrevivir... Quedaron con graves heridas y con terrores que no dejan de ver delante de sus ojos.

    Pensando que esos veteranos sobrevivientes han enfrentado cosas peores contra los Ángeles…

    Y sin contar que logaron colarse en el interior del refugio, aquellos que estaban en el interior pudieron mantener a los civiles a salvo, pero nada está bien ahora mismo.

    Un caos… Simplemente lo es... Un que se suscitó de la nada…

    O bueno, eso creen todos los demonios… Ajenos al asunto que rodea al patriarca.

    Entre la sangre derramada y las plumas negras que han quedado como la terrible evidencia que entre la misma raza se acaba de suscitar una lucha encarnizada.

    -¿Cuál es el reporte de bajas?-

    -Es mucho más de lo que pensábamos…-

    -No puede ser… ¡¡¡ESOS MALDITOS!!!-

    -Esto fue una emboscada…-

    -Estaban buscando al hijo de Shion… Es evidente…- Frunce el ceño aquel peli celeste -¿Hasta cuándo el patriarca Hakurei seguirá atormentándolo?-

    -A todo esto…- El demonio que poseía sus alas heridas e imposibilitadas de volar, con las ropas algo rasgadas por el combate que mantuvo y dejando escapara sangre de heridas pequeñas, mira para todos lados algo preocupado -¿Dónde está el patriarca Shion?-

    Un suspiro sale de sus labios, frunciendo el ceño algo malhumorado -En este momento… Solo esperemos que este a salvo… Él y ese mocoso-

    Los amigos que siempre lo han apoyado y ayudado, están reunidos ahora mismo, protegiendo a los civiles, mientras uno es quien predice las órdenes ahora, ya que ese derecho se lo delego a Manigoldo, en ese escaso momento en que se vieron…

    Debían proteger a los demonios de esos imbéciles de “Colmillo Rojos” que siguen con sus aberrantes órdenes de acabar con el fruto de un amor prohibido, que jamás debió suceder.

    Ellos no saben nada de lo que está ocurriendo con el patriarca… Solo entienden que deben confiar y proteger a los suyos.

    Aunque entre lágrimas, gritos y desesperación de los allí reunimos… Todo el pueblo cercano al recinto patriarcal se encuentra reguardado de aquellos desquiciados…

    Quienes son parte del ejército tanto activo como inactivo se encuentran curando a los heridos e identificando a aquellos soldados que aun tienen rostro.

    -¡¡¡¿QUÉ DEMONIOS HACEN AQUÍ?!!!- Grita alguien bastante desesperado, atrayendo la atención de todos los allí presentes, como de los tres que están por el momento a cargo.

    Lo cual provoca que giren sus cabezas hacia ese grito del más joven de los soldados experimentados.

    La sorpresa en el rostro del hombre de cinta roja en la frente, con la confusión y desconcierto en el peli celeste y peli azul presentes.

    -He, he, he. Hola, tío Regulus- El castaño de ese pequeño trio de jóvenes es que intenta romper la tensión.

    -¡¡¡GUARDA SILENCIO AIOROS, QUE TU PADRE TE VA A REGAÑAR EN CUANTO TE VEA AQUÍ!!!-

    Dicho esto, no tardó más que unos segundos para que el mencionado se haga presente a lado de los tres regañados.

    -¡¡¡HIJO!!! ¡¡¡¿QUÉ HACES AQUÍ?!!!- Aquel hombre asustado de ver a uno de sus pequeños en medio de los peligros del campo de batalla.

    -Oh… Padre… Yo…- Ahora se siente algo mal por provocar esa angustia en su progenitor… Pero no se arrepentía de haberse atrevido a desobedecer las órdenes previas.

    No pasó mucho para que Regulus viera a esos dos jóvenes peli azules que a criado desde que los encontró como sus hijos… A ambos les dedica unos ojos de completa furia y decepción…

    -¡¡¡¡¿PERO QUE ESTUPIDECES ESTABAN PENSANDO?!!! ¡¡¡SE LES DIJO QUE SE QUEDARÁN RESGUARDANDO A LOS JÓVENES ASPIRANTES!!! ¡¡¡¿CÓMO SE ATREVIERON A DESOBEDECER UNA ORDEN DIRECTA!!!- Frunce el ceño, para señalarse a su mismo -¡¡¡Y MÁS VINIENDO DE MÍ!!!- Espera una respuesta que le satisfaga, pero… Absolutamente nada podría hacer que deje de sentir ese gran enojo.

    -Papá… Yo, nosotros… Es que… Kanon y yo estábamos… Muy preocupados por usted…- La voz tímida del mayor de esos gemelos rápidamente intenta abogar por los dos.

    -¡¡¡¿PREOCUPADOS?!!!- Alza una ceja bastante fastidiado de esto, con algunos golpes en su rostro, cortadas en sus brazos y abdomen, pero nada de qué preocuparse -¡¡¡ES MI DEBER IR AL CAMPO DE BATALLA PARA QUE TODOS ESTÉN A SALVO!!! ¡¡¡¿QUÉ NO LO ENTIENDEN?!!!- Sus gritos son escuchado por todos los allí presentes, pero poco le importa a Regulus, que está regañando a sus hijitos, mientras sus alas a cada palabra parecen ir abriéndose más, volviéndose un signo de completa intimidación.

    Los cuales no responden, sólo bajan la cabeza, aunque uno esté mordiéndose los labios y apretando sus puños.

    -¡¡¡ESPEREN!!! ¡¡¡¿Y AFRODITA?!!!- De Albafica sale su principal preocupación, dándole igual su condición herida, al recordar que esos tres jovencito se encargarían de cuidar a los más jóvenes en entrenamiento para soldados.

    -No se preocupe señor Albafica, Aioria, Death Mask, y Afrodita están cuidando de los demás, ellos se quedaron defendiendo el área principal- Lo dice como si nada, aunque entiende la magnitud de la situación actual.

    -Oh, por todos…- Sin pensarlo más, despliega sus alas negras para dirigirse de inmediato hacia el refugio interno, donde se encuentran los aspirantes a soldados, no puede pasar más tiempo sin cerciorarse de que su amado hijo está a salvo…

    Después de todo Afrodita es lo más valioso que tienen Albafica y Manigoldo.

    Y aunque el peli azul también quiere ir a ver a su hijo, debe mantenerse tranquilo y ver por los que están aquí ahora… Después de todo Shion lo dejo a cargo de todo en su ausencia.

    Cada quien está en la suyo… Por ende Regulus aún mantiene una mirada fija y furica en los dos menores a su delante.

    -¡¡¡¿Y BIEN?!!!- Cruzado de brazos, ceño fruncido y molestia en su rostro como angustia total que se disfraza muy bien -¡¡¡¿ACASO NO ME VAN A RESPONDER A MI?!!!- Bufa fastidiado por esta imprudencia de estos dos jóvenes -Me di cuenta que estaban aquí, cuando note su maldición de distorsión dimensional- Niega con la cabeza -¡¡¡¿CÓMO PUEDEN SER TAN IMPRUDENTE?!!!- El regaño sigue, sin dejar de lado que uno de sus mayores miedos casi se pudo hacer realidad, para este punto sus alas están por completo desplegadas de su cuerpo, admirando a los dos desobedientes con sus ojos color turquesa, que ahora brillan en un destello de ira.

    Saga estaba a nada de responder, sin embargo alguien le gana.

    -¡¡¡SI NO LO HUBIÉRAMOS HECHO, TE HABRÍAN MATAR A TI!!!- Pocas eran las veces que Kanon gritaba, pero jamás lo había hecho contra el demonio que los había criado y amado tanto. Realizando la misma acción con las alas, aunque esto no es para intentar intimidarlo.

    La sorpresa en los presentes se nota, pero más en el rostro del castaño claro.

    -¡¡¡¿QUÉ ESTAS DICIENDO?!!! ¡¡¡FUERON UNOS MOCOSOS TAN IMPRUDENTES!!! ¡¡¡SI COLMILLO ROJO LOS HUBIERA ATACADO, NINGUNO DE LOS DOS ESTARÍA CON VIDA AHORA!!!- Su ceño fruncido, arrugado su frente, sus colmillos proyectándose, con la voz más ronca posible por el enorme enojo, discutiendo con el menor de sus niños.

    -¡¡¡TE DISTRAJISTE PAPÁ!!! ¡¡¡ELLOS ESTABAN A PUNTO DE ATACARTE POR DETRÁS!!! ¡¡¡SI SAGA Y YO NO HUBIÉRAMOS ESTADO ALLÍ!!!- Muestra sus colmillos por la enorme desesperación que siente al solo pensarlo -¡¡¡TÚ HUBIERAS MUERTO!!! ¡¡¡Y ESO NO LO PODRÍAMOS SOPORTAR!!!- Las lágrimas escurren de los ojitos azul oscuro del peli cobalto, que sin pedir permiso, sin importar que delante de las personas Regulus es bastante temido como soldado y maestro, para ellos es su papá, la persona que no querrían jamás perder.

    Lo abraza con fuerza, estremeciéndose por pensar siquiera en la posibilidad de que de nuevo se queden solos en este mundo tan caótico.

    Desde luego a Regulus le sorprende de esto, sus brazos cruzados se deshacen alzándolos por la sorpresa de este abrazo.

    -¡¡¡¿DE QUÉ ESTÁN HABLANDO?!!!- Sus pensamientos van directamente a cuestionar algo que no entiende por estos comportamientos tan poco normales en sus niños.

    Saga siendo el mayor de ambos… Tiende a ser más maduro, pensar antes de actuar, ser más calmado y sensato, pero… Demuestra que igual no podía permitir que nada malo le pasara al Demonio que los protegió cuando eran solo unos niños indefensos -Lamentamos haberlo desobedecido papá, pero…- Su voz se quiebra, aunque intente hablar firmemente, sus lagrimas se escapen -Teníamos mucho miedo de que… Algo malo le pasara, así que… No lo dudamos más, y fuimos al campo de batalla…-

    Escuchar, y ver para creer, como estos niños, por que es lo que son ante sus ojos, unos mocosos que apenas van iniciando su vida, y que casi la pudieron haber perdido.

    -¡¡¡PERO FUE UNA IMPRUDENCIA!!! ¡¡¡UNA LOCURA MUY GRANDE!!! ¡¡¡PUDO HABERLES PASADO ALGO!!!- Sin dudarlo más, corresponde el abrazo de su hijo menor, acariciándole la espalda alta y parte de las alas, para que con la mano libre estirarla y acariciarle los azules cabellos y cuernos negros al mayor -¡¡¡¿CREEN QUE HUBIERA PODIDO RESISTIR SI A USTEDES DOS LOS HIRIERAN O…?!!!- Muerde su lengua, dejando escapar lágrimas… Entiende al fin el sufrimiento que debió haberle provocado en su juventud a su tío cuando era exactamente igual o peor de imprudente que estos dos niños que tiene bajo su cuidado.

    -Papá Regulus… Nosotros…- Saga intenta decir o hacer lo que sea para calmar al Demonio castaño claro.

    Sin mas el otro que siempre se muestra algo cruel y exigente en todo, deja ver una muestra de su corazón amoroso y amable que tiene.

    Jala con fuerza al mayor para abrazar a ambos, y a la vez regañarlos un poco más.

    -¡¡¡SE QUE LES HE CONTADO HISTORIAS DE CUANDO NOSOTROS ESTÁBAMOS EN BATALLA, PERO ERA UNA ÉPOCA DE GUERRA, ERA ALGO QUE DEBÍAMOS HACER!!! ¡¡¡AQUÍ USTEDES NO DEBEN HACERSE LOS VALIENTES E IDIOTAS PARA IR A PELEAR CONTRA ENEMIGOS QUE CON UN SOLO DESCUIDO LOS HUBIERAN MATADO!!!-

    -Pero… Si a ti… Te pasaba algo… Nosotros estaríamos solos y… No te queremos perder papá-

    -Somos fuertes, podemos luchar contra el enemigo que sea, déjanos ayudar en algo…-

    -¡¡¡LES ENCARGUE EL PROTEGER A LOS MÁS JÓVENES, Y DESOBEDECIERON!!! ¡¡¡¿CREEN QUE LES CONFIARÉ ALGO AHORA?!!!- Puede ser un momento conmovedor, pero Regulus sabe lo complicada que es una batalla en época de guerra, es algo que ni siquiera los soldados más experimentos tienen a tener garantizado el hecho de volver con vida…

    Un enfrentamiento contra “Colmillo Rojo” pude ser uno mucho peor que contra sus enemigos naturales.

    Perder a sus hijos aunque no sean de sangre no es una opción…

    -Pero…-

    -¡¡¡NI CREAN QUE LES PERMITIRÉ HACER UNA ESTUPIDEZ!!! ¡¡¡SI LOS TENGO QUE ENCERRAR, LO HARÉ… PERO USTEDES DOS SE MANTIENEN LEJOS DE TODO ESTO!!!-

    ¿Qué padre no quisiera que sus hijos estén a salvo de una guerra inminente?

    La mayoría simplemente sacrificaría lo que fuera por defender a sus retoños…

    Regulus entendía ahora mucho mejor el como Shion sufría por la ausencia de su pequeño…

    Si algo les pasara a estos dos jóvenes, posiblemente no podría seguir viviendo hasta matar con sus propias manos a todos los enemigos que se atrevieran a tocar a sus hijos…

    Esos niños estaban solos, huérfanos de una batalla que no tuvo cuartel… Regulus los encontró, siendo de la misma edad que de su sobrino Aioros… No los podía dejar a su surte, los cargo aunque pudieran caminar y los llevó a su hogar…

    Se hizo cargo de ambos, los crio, educo y les dio mucho amor, volviéndose ambos sus dos mayores orgullos…

    Así que… La posibilidad de perderlos y ponerse en peligro, lo hacen desesperarse, angustiarse, y actuar de forma malhumorada.

    El ver a los gemelos que deberían representar para él que son sus primos… Aunque sólo el menor lo es ante sus ojos, el mayor le produjo sentir un gran amor… Por lo cual siempre lo apoyará y ayudará en todo lo necesario…

    -Padre- Llama al antiguo guerrero que perdió la posibilidad de volar -Nosotros también somos solados, aunque aún no estemos por completo graduados, podemos hacer algo para ayudarlos-

    -Aioros- Se preocupa al escuchar eso de su primogénito, sujetando los hombros del mayor.

    -Díganos que hacer, lo haremos, queremos ayudar en lo quesea- Habla firme, tan decidido, dejando ver en sus ojos verdes la fuerza que lleva en su corazón.

    -Hijo…-

    -Ja, ¿Con que los mocosos mayores quieren ayudarnos?- Habla algo burlón pero serio el peli azul de mirada penetrante y algo alarmado por la situación, debe mantenerse muy estoico, pues ahora mismo por orden del patriarca está a cargo de todo este desastre.

    La mirada de los padres se centra con cierta molestia en Manigoldo, por siquiera intentar darles algún trabajo a sus pequeños.

    -Bien, van a ayudarnos entonces- Sentencia todo sonriente, sin importar que los dos adultos lo quieran acabar ahora mismo.

    ---Lado De Los ángeles---

    -Dohko… Yo… No sé… Se que todo fue un caos… Pero… El que te casaras con Asmita- Los ojos rosas cual cuarzos aún se ven tristes ante esto.

    -Lo sé… Te debiste decepcionar, pero lo volveré a repetir las veces que sean necesarias, que jamás pasó nada entre los dos, nunca hicimos nada, ni siquiera tomé sus manos, y te pediré perdón todo a la vida… Si lo deseas- Las esmeraldas se notan cansada no por hablar, sino porque su entrega de energía vital sigue siendo constante.

    Es una fortuna que por pertenecer a la familia real de los Ángeles, esa vitalidad es constantemente regenerada, pero si pueden sufrir una debilidad enorme como consecuencia de no ser prudentes en este hecho, aunque eso poco le importa al rey.

    Un suspiro sale de sus labios, se siente mejor, ha logrado que su energía sea mayor… Pero su corazón aún está algo destrozado.

    -No lo pudieron evitar… Si no lo hacían… Ambos morirían… Y no hubiera sido justo para ese niño…- Su compasión va solo para el rubio adolecente, el cual no dudo en ningún instante demostrar el profundo amor que siente por el pelilila.

    -Los dos lo pensamos así… Pero… Shion, lo principal ahora es que estamos los tres juntos… Tú y yo y…- Posa su mano sobre la cabecita del dormido hibrido que aún sigue descansando, la aureola que ahora posee se acomoda perfectamente la posición que tenga -Nuestro hijo… Es lo único que importa ahora-

    Sonríe tenuemente, mientras siente como su corazón vuelve a latir como antes… Mucho antes de toda esta calamidad -Aunque… Esto fuera muy sorpresivo y no sé cómo reaccionar o pensar ahora… Debo decir que…- Sus mejillas se sonrojan un poco, las manos protegen a su hijo, aunque ya no siente como una amenaza el ángel que amo en el pasado y al parecer aun lo sigue haciendo -Me alegro volver a verte… Y… Yo… Te extrañe tanto…- Sus lágrimas brotan de tristeza y felicidad que se va abriendo paso después del desconcierto y dolor de la verdad a medias.

    La mirada esmeralda se sorprende tanto, siente su corazón tan emocionado y complacido de poder volver a sentir de nuevo a su hermoso demonio, su amor eterno… Su todo…

    -Mi amado Shion… Mi hermoso príncipe de pesadilla, yo… Te extrañe tanto… Como no tienes una idea y… Me siento tan afortunado de poder volver a verte, a verlos… Aunque jamás creí que…- Sonríe, admirando un segundo más a la hermosa creación que hicieron juntos, para luego ver a su amado peliverde, dedicándole una enorme sonrisa que las lágrimas de enorme felicidad inunda sus mejillas -Mi mayor sueño se hiciera realidad- Sus alas por inercia se han mantenido abiertas y hacia adelante, como si intentara hacer un refugio para su amada familia.

    Mira atento al otro, ahora sentado en la orilla de la cama, con los pies colgando, sujetando y velando el sueño de su amado hijo, su curiosidad siempre ha sido un defecto que le ha costado mucho en el pasado -¿Tu mayor sueño?-

    Sonríe, y aunque desearía plantar miles de besos sobre los duraznos labios de su amado, sabe que Shion aún está algo renuente, existen tantas cosas que asimilar y debe mejor ir aprovechando esta pequeña oportunidad de calma -Mi príncipe de pesadillas, la única persona con la que tendría un hijo seria contigo y… Así fue… Sé que…- Se sonroja enormemente, sin dejar de admirar los cuarzos que ahora ya no lucen cristalizados, solo sorprendidos y le regalan pequeños destellos de amor tímido que parece al fin descongelarse del tiempo perdido -Hicimos lo que debimos para concebir, lo logramos y… Todo es tan perfecto y hermoso- Suspira, mientras una mano toma la ajena que reposa sobre la cabeza del pelilila, mientras la izquierda es llevada a la mejilla del demonio sólo para acariciarlo con suavidad.

    -Dohko…- Murmura ese nombre, el que le causó mucho dolor en las últimas horas, pero tanta esperanza y amor durante años, y que ahora al fin su ilusión de volverlo a ver se ha hecho realidad, con el amor presente en sus corazones -Pensaba que nuestro encuentro sería… Muy diferente…- Baja la mirada, dejando escapar un suspiro triste, apretando sus labios, estando algo apenado.

    -No es tu culpa, todo fue un malentendido…- Aprieta su mandíbula, mientras las esmeraldas parecieran brillan con un profundo odio -Si mi padre… No nos hubiera a obligado a esto…- Frunce el ceño, resistiendo el hecho de apretar con fuerza sus manos, por no lastimar las ajenas, provocando que a la vez que su voz se vuelva más ronca de lo usual -Si jamás me hubiera separado de tu lado…- Ver los cuarzos y respetar el descanso de su hijo, es lo único que lo anima a estar tranquilo, pero la impotencia y frustración de haber pasado años sin verlos, está más presente que nunca.

    -Las cosas tuvieron que pasar así… Lamentablemente, es algo que no podemos cambiar ya- Sus mejillas ruborizadas, aun desviando su ver de las esmeraldas que jamás deseo dejar de contemplar, siente un pequeño escalofrió por el cambio de temperaturas, aun con la sabana gruesa que descansa en sus hombros, y con las alas blancas de su ángel, que le proporciona un cierto calor para cubrirlos a él y al fruto de su amor del frio.

    ¿Tal vez sea el estremecimiento por la sensación de ese amor tan profundo que ambos se tienen?

    Dohko hincado, su amado sentado y el pequeño de ambos, descansando en el regazo de su papá…

    Una familia tan diferente, tan fuera de lo común y aunque tanto han pasado, el amor se ha mantenido, alcanzado sus corazones desde el inicio, aunque muchos se interpongan y las circunstancias han sido tan difíciles, al fin ha llegado el momento de estar juntos.

    De sonreír y tener un momento de calma, que si bien… Shion, aún duda por el miedo y desconcierto de aquella noticia, pero… Al contemplar las esmeraldas que jamás le mintieron antes y tampoco lo harán ahora…

    Puede que sea muy loco pensar que ese amor tan fugaz que vivieron sea tan fuerte para seguir siendo fieles el uno con el otro, pero… Los ángeles por naturaleza lo son… Jamás traicionan al amor que se les presenta una sola vez en la vida, sin importar las circunstancias o motivos…

    Los demonios por su parte… Su enamoramiento es fuerte y apasionado, la única manera de hacerlos cambiar de opinión es una traición, y bueno aquí casi sucede ese hecho…

    -Mi hermoso Shion… Yo…- La mirada conecta con la rosa, siente deseos infinitos de volver a probar esos dulces labios de color durazno que lo tientan tanto… Su acercamiento es lento, pero notorio.

    -¿Dohko?- Su instinto es hacerse levemente para atrás, pero… A la vez su cuerpo desea quedarse inmóvil y volver a sentir ese sabor que extrañó, que anhelaba tanto, como el hecho de volver a estar así juntos, y ahora con alguien muy especula para ambos.

    Podría ser el momento de un instante en donde al fin se pueden reencontrar y reconciliarse, solo un beso podría ser su sello en donde sepan que todo estará bien de ahora en adelante…

    Aunque Shion aún no le ha hablado de todo, y Dohko desea pedir más disculpas por que no pudo protegerlo de todo el dolor que tuvo que soportar solo…

    Sin embargo…

    -¿Ma… Má…?- La suave voz de Mu comienza a hacerse presente…

    Llamando la atención de ambos adultos, que aunque rompa su instante que pudo ser un dulce reencuentro, es más importante el ver al pelilila despertar.

    Para Shion es la mejor noticia el que hable, lo hace sonreír y calmar su corazón… Y para Dohko… Escuchar la voz de su propio hijo por primera vez es maravilloso… Aunque le confunde el hecho de que pronunciara esa palabra.

    -Mamá… ¿Dónde… Estás?- Su pregunta sale de repente… Las facciones de su rostro se fruncen al ir despertando poco a poco.

    Sus parpados los aprieta, su boca se abre para pronunciar de nuevo aquellas palabras…

    Los movimientos de su cuerpo se hacen presente.

    Es un buen auguro, significa que su condición mejoró y ya no se encuentra al borde de la muerte…

    No se puede resistir el patriarca en acariciar esos lilas cabellos, dándole mimos a su manera, sintiendo una infinita felicidad que nadie le volverá a arrebatar en esta vida ni en la que podría seguir…

    Claro que los dos le tendrán que explicar muchas cosas, y hablar de otras que faltan, pero eso se debe hacer despacio… Ya que sigue siendo un terrible impacto, pero sobre todo lo es y será para Mu.

    -Mu, tranquilo… Todo está bien…- La suave voz de Shion, dedicada a su hijo, para que vaya calmando su inquietud.

    -¿Eh?- Confundido, la voz que escucha no es precisamente la de su madre, lo sabe…

    Abre sus ojos lentamente, sintiendo el cuerpo tan pesado, pero también tibio, arropado con aquellas sabanas abrigadoras para que los demonios no recientan el frío del lugar.

    Al momento en que sus preciosos ojos cual esmeraldas, herencia de su padre, empiezan a acostumbrarse a la luz tenue y tan diferente que existe en este lugar…

    Entre borroso distingue una figura… Su cuerpo y conciencia aún están débiles por haber derribado la barrera…

    -¿Mamá?- Pregunta algo aturdido, sus ojos no enfocan muy bien… Pero dirigiendo la mirada hacia quien le regala una sonrisa, y siente seguridad, recordando ese sentir de una sola persona.

    -No te esfuerces mucho mi pequeño…- No puede contener su voz, esta tan feliz de verlo despierto… Que una de sus manos se dirige para acariciarle la mejilla con el mismo cuidado que le dedica a su príncipe de pesadillas.

    Aquel llamado más grave lo confunde rápidamente, su mirada se dirige hacia ese sonido.

    Y poco a poco… Va enfocando, distinguiendo formas y colores…

    Parpadeando varias veces…

    Ambos estando cerca de él, en la misma dirección se encuentran, tal vez solo inclinando levente la cabeza, se enfocaría en uno solo… Pero…

    Los pudo ver muy bien…

    -¿Quién… Es… Usted…?- Su débil vocecita formula aquella pregunta, hasta que se da cuenta de la especie de aquel ser.

    Sorprendiéndose de inmediato, queriendo incorporarse, aunque su estado es aun completamente débil, y le imposibilita hacerlo -¡¡¡¿UN ÁNGEL!?!!!- Los débiles movimientos no lo ayudan a alejarse para nada.

    -Mu, está bien… Cálmate… No es alguien malo…- El patriarca de inmediato habla, sosteniendo a su pequeño entre sus brazos, para intentar tranquilizarlo.

    Al fin reconocía la voz que confundió con su madre… Sus ojitos se fijan en quién siempre quiso proteger.

    Sorprendiéndose de encontrarse con el peliverde, que vela por su sueño, mientras lo rodea y permite que duerma en su regazo.

    -¿Patriarca? Pero… ¿Qué suce…?- Fue en ese momento en que su mente trae los recuerdos de aquella terrible revelación…

    Confundiéndolo de inmediato, asustándolo de nuevo… Pero, sobre todo… Sin entender nada de lo que pasa… Su último instante de lucidez fue delante de la barrera Lapis Lazuli, la cual derribó, pero… El agotamiento fue tal que si no fuera por la entrega de energía vital en conjunto de ambos padres… Posiblemente no habría sobrevivido.

    Para hora tener que enfrentar una realidad a la cual claramente no está para nada listo.

    Su carita desconcertada, ver los cuarzos del patriarca que lo miran con una ternura y alegría sin par, que de ellos aquellos rastros de miedo y terror se han ido, para dejar apreciar una genuina paz…

    Frunce el ceño bastante temeroso y a la vez cauteloso, pues esté ángel en vez de comportarse reacio o amenazante, simplemente sostiene la mano del pontífice, y le acaricia su mejilla con mucho cuidado, le sonríe, y puede ver en sus ojos… El mismo color de la esperanza… Que él mismo posee.
     
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