Saint Seiya Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por AMMU TEIKOKU YUDAINA, 15 Diciembre 2025.

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  1. Threadmarks: Capitulo 21 (Desesperados)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

    Aries
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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
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    --- (Tiempo después) Lado de los demonios---

    Shion, no había podido salir de aquella prisión, estando por completo encierro, apenas si le llevaban algo de comida, sus heridas han sido curadas por sí mismo.

    Sentía como su corazón se rompía, pues no podía ver a su querido Ángel, lo extrañaba tanto. No sabía nada de él.

    Lloraba en silencio, acurrucándose contra la pared, abarcándose a sí mismo, quien fuera quería saber que ha pasado con Dohko, pero nadie le diría, la persona que le llevaba los alimentos, no le dirigía la palabra, ni siquiera era un demonio con el que hubiera hablado alguna vez.

    Un ciclo lunar paso, y era la misma rutina, creía que su malestar que estaba sintiendo era por todo ese dolor que sentía, no volvió a ver el patriarca, sus amigos lo más probable es que estuvieran siendo interrogados.

    Se preguntaba qué pasaría con Dohko… Sabía que el rey de los Ángeles no era alguien fácil de tratar, no creía que aun viendo a su hijo herido, solo le interesaba acabar con los otros.

    Y aunque comía, devolvía su estómago continentemente, el agua apenas si era posible en ese lugar, tal vez toda la torre no sea una prisión pero donde se localizaba es subterráneo y es justo los calabozos.

    Ni siquiera se imaginaba lo que realmente le ocurría…

    -Por favor… Dohko, tienes que estar bien…- Su rostro manchado de sangre seca y tierra, no exista posibilidad de estar aseado por completo.

    Rogaba con su corazón que las cosas fueran mejores para su querido Ángel.

    Su vida no era nada, decidió que el sacrificio fuera por un tiempo, se encentraría la forma de estar a su lado.

    Ya no le importaba seguir las reglas, o buscar la paz… Se sentía traicionado por los suyos…

    Debía escapar primero y después encontrarían la forma de reunirse, siempre tuvieron un plan, por si algo pasaba de esta forma.

    Pero ya había pasado un ciclo lunar, y solo lograba sentirse muy mal… Nauseas, vómito y cansancio… No pensaba con claridad, su mente estando ocupada en encontrar la manera de recuperarse e irse.

    -¿Shion?- Una voz conocida lo llamo.

    Levanto su mirada apenas, estando en una esquían alejada de las rejas.

    -¿Qué quieres?- Su voz se notaba furiosa, y sus ojos rosas sin el brillo normal querían asesinarlos a todos.

    -¿Cómo estás?-

    -¿Qué te interesa?- Le contesto de una forma altanera.

    -Shion… Estas muy mal… Déjame…- Abrió la celda, pero la cerro detrás de él quiso acercarse.

    -¡¡¡NO QUIERO NADA TUYO!!! ¡¡¡SOLO LÁRGATE!!!- Le grito, se hubiera levantando, pero no tenía fuerzas necesarias.

    -Escúchame… No creas que te traicionaron… No es nada de eso…- Albafica, aun estando en su estado de gestación y con un vientre que se le lograba notar más.

    -¡¡¡¿ENTONCES?!!!- Levanto su mirada furioso, apretando su mandíbula.

    Se inclinó hasta su nivel, sacando un paño, para limpiarle un poco del rostro –El patriarca tenía sus sospechas… Entonces… Pidió a Manigoldo y Sísifo, que le informaran…-

    -Ellos le dijeron todo…- Aparto su rostro, para que no fuera tocado por el peli celeste

    -No Shion… Ellos guardaron tu secreto, pero…- Bajo su mirada –Decidió en ese caso seguirte, y los llevo, porque sospechaba que ambos ocultaban algo-

    El peliverde lo escuchaba, pero aún tenía sus dudas.

    -Shion, tus heridas no han sanado del todo…- Se notaba preocupado por su amigo.

    -¿Que sucedió después?- No lo quería ver, aun se sentía traicionado.

    -Intentaron evitar tu castigo… Por eso tuviste que esperar… A solas en la sala patriarcal, antes de lo que te ocurrió… Ellos pidieron que se les castigara en tu lugar… No querían verte sufrir, después de todo eres su amigo y te aprecian mucho…- Sujeto sus manos, haciendo una cara enternecida, sonriendo un poco.

    -¿Qué fue lo que les hicieron?- En ese momento se preocupó, si bien recibió un castigo físico, fue bastante menor de lo que creía…

    -Sísifo fue degradado de su rango, por el momento no es bienvenido en la zona central- Notando que el peliverde cedió un poco, comenzó a ayudarlo a limpiar su rostro. Una escena de hermanos cuidándose.

    -¿Y Manigoldo?- Su rostro notando preocupación, abriendo ligeramente su boca.

    -El también recibió azotes, y está castigado por ayudarte, sin embargo le toman consideración por haber herido a un eslabón fuerte del ejercito de los Ángeles- Suspiro –Sísifo sufrió graves heridas en sus alas, no podrá volver a volar, otra razón por la cual no puede ejercer su labor-

    Bajo su mirada, las lágrimas amenazando con brotar de nueva cuenta –Todo esto es por mi culpa...-

    -Shion, no digas eso… Es el egoísmo de estos reinos- Quería animarlo, abrazándolo con cuidado.

    -Si hubiera huido con Dohko, debí haberle hecho caso, ahora todos están sufriendo y s mi culpa- Lloraba a mares, parecía cambios muy radicales de ánimo, primero enojado y ahora llorando a mares.

    -No, no… Por favor… Tranquiló- Lo consolaba a cómo podía, dándole un abrazo y acariciando su espalda, reconfortándolo.

    -Albafica… Ayúdame a escapar de aquí- Lo sujeto fuerte de los abrazos –Necesito ver a Dohko, quiero estar a su lado, hare lo que sea para que me olviden… No quiero traer más sufrimiento a nadie, pero tampoco puedo dejar solo a quien amo.

    -Shion…- Cerro los ojos, no le podía decir lo que estaba ocurriendo afuera, de cómo esto ahora era un imposible.

    Sin embargo, el peliverde noto que su rostro se ensombreció, sabía que pasaba algo muy malo.

    -¿Qué es lo que pasa?- Lo encaro, con una mirada de súplica –¿Qué hicieron?... ¡¡¡DIME!!!-

    -En estos momentos… Se está tomando la decisión… De hacer la barrera Lapis Lazuli…- Le costó decir aquellas palabras.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! Pero eso… Se supone que es solo una teoría… No…- Miro desesperado hacia el suelo, si aquello ocurría, entonces todo podría estar perdido –Tengo que ir con él- Trato de levantarse pero, las cadenas que lleva en sus tobillos no se lo permitieron, tambaleándose y casi cayendo si no fuera porque el peli celeste lo ayudo.

    -Cálmate por favor… En tu estado no puedes hacer nada, debes recuperarte y…- Al momento de sostenerlo, toco su estómago, el cual le dio una señal extraña, aquellos que logran hacer maldiciones y bendiciones, tienen ese sensibilidad de sentir en los de su misma especie cualquier cambio en su cuerpo.

    No podía creerlo, pero es verdad… Aquello que sentía en su amigo, dentro de su vientre, es…

    Ayudándolo a sentarse de nueva cuenta, su rostro palideció… No sabía cómo decirle esto al peliverde, que su estado no era el mejor.

    -Shion- Le llamo con suavidad, debía calmarse también la vida de su bebe está estable, pero no podía alarmarse y se estaba esforzando por ayudarlo a no caer.

    -¿Qué?- Estando desesperado, quería quitarse esas cadenas, pero no podía hacer nada sin su energía vital estando tan atrofiada.

    -Estas… Esperando un bebe…- No supo cómo decírselo… Noto varias señales antes de que esto ocurriera, pero el tiempo concordaba.

    Los ojos rosas se abrieron de golpe, su cuerpo tembló, incluso sudo frio ante la noticia… No podía ser, bueno… Sabía que tuvieron varias veces que lo hicieron y su Ángel termino en su interior… Ni siquiera lo pensaron en el momento.

    Llevo su mano directamente a su vientre, por todo lo ocurrido, ni siquiera se le cruzo por la mente, pensaba que todo estaba siendo normal por la situación, pero no…

    Si el patriarca se enterara de este hecho, la criatura que lleva en su vientre corría el peligro de morir… Nadie dejaría que un hibrido naciera…

    -¡¡¡ALBAFICA, POR FAVOR… NO LE CUENTES A NADIE!!!- Le rogo llorando, no pensaba en su vida, si no en que ese ser en su interior, no tenía culpa alguna…

    Le dio un abrazo reconfortándolo –Tranquiló, no se lo diré a nadie-

    Albafica está dispuesto a guardar su secreto, nadie debía saberlo, tendría que hacer algunas cosas, pero para ayudar a su amigo, pediría ser él quien le llevara los alientos, podrían ayudarse… Al fin de cuentas los demonios tienen a ser leales con quienes aprecian mucho.

    Pero las cosas de aquí no serán buenas para nada.

    Justo el demonio que le lleva alimentos a ciertas horas, llego y se quedó detrás de la pared escuchando todo.

    Y esa información seria escuchada por el patriarca, quien decidiera la destino del fututo hijo de un Demonio y un Ángel.

    ---Lado de los Ángeles---

    -¡¡¡DEJA QUE ME LARGUE!!!- Le gritaba con toda su furia a su propio padre.

    -¡¡¡JAMÁS DEJARE QUE ESTÉS CON UN DEMONIO!!!- Le respondía, sin embargo… El castigo que el Ángel debía recibir fue contenido hasta que estuviera recuperado.

    Le daba azotes a su propia sangre, pero este no se inmutaba, solo le gritaba que volvería a irse, estaría con su demonio y jamás sabría de él.

    -Entonces… Tendrás que matarme padre… ¡¡¡POR QUE NO PIENSO DEJAR SOLO A SHION!!!- Aun le quedaba desafiarlo con la mirada, la sangre escurría de su espalda, pero eso no le importaba para nada.

    -¿Quieres que existan más muertes? ¡¡¡ENTONCES TENDRÁS TU DESEO!!!- Le doy un azote más fuerte en la espalda, su garganta se desgarrara por el dolor, por aguantaba gritar de esa manera.

    -¡¡¡DE ALGUNA FORMA U OTRA, REGRESARE CON MI DEMONIO Y NADIE NOS PODRÁ DETENER!!!- Teniendo su ojo morado, el labio partido y varias heridas abiertas, aun podía ponerse de pie.

    -Ni siquiera estas preocupado por tus amigos- Le dijo esto más que nada para atormentarlo con toda la verdad.

    -¿QUÉ TIENE QUE VER? ¡¡¡¿QUÉ LES HICISTE?!!!- No estaba al tanto de lo que había ocurrido, se mantuvo en encierro por órdenes del rey.

    -¡¡¡¿YO?!!! ¡¡¡DIRÁS ESOS MALDITOS DEMONIOS!!! ¡¡¡DEUTEROS ESTÁ CONDENADO A MORIR POR LA MALDICIÓN QUE LE ARROJARON!!! ¡¡¡Y TÚ AUN QUIERES IR CON UNO DE ELLOS!!!- Le gritaba enfurecido.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡¡¿CÓMO ES POSIBLE?!!!- Pensaba atento, no podía ser -¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ ASMITA?!!!- Sabiendo que su amigo es un experto en curar alguna maldición, pues alivio la propia de cuando era un niño.

    Sonrió satisfecho, sabiendo que su hijo tiende a guardar un gran cariño a sus amigos –Se la ha pasado día y noche tratando de encontrar alguna solución, pero… Es imposible… Y como Deuteros está actuando nos pone a todos en peligro, su muerte será dentro de poco-

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡TIENE QUE EXISTIR OTRA FORMA!!!- Le grito, levantándose tomando a su padre de la ropa –¡¡¡ENCONTRARE LA SOLUCIÓN… Y… SHION ME PODRÁ… AYUDAR…!!!- No podía negar que su mente se sentía atormentada, la culpa de que un amigo este herido y que su peliverde este solo, y más con las amenazas del patriarca.

    -¡¡¡IDIOTA!!! ¡¡¡TU QUERIDO DEMONIO, PARA ESTE MOMENTO YA DEBE ESTAR MURTO!!!- Le dijo aquellas crueles palabras, tal vez con eso podría manejarlo mejor.

    -¡¡¡NO, ESO NO ES VERDAD!!! ¡¡¡LOS DEMONIOS NO…!!!- Fue allí cuando recordó lo que el demonio de ojos rosas le conto.

    -Si un demonio se enamora de un Ángel, rompe las reglas de esa forma, no lo matan, pero cortan sus alas, los encierran… Y… La mayoría muere por que se desangran y se les prohíbe a los demás ayudarlo-

    Tomo su cabeza, con lágrimas saliendo de sus ojos a mares, negando con su cabeza -¡¡¡NO!!! ¡¡¡SHION NO PUEDE ESTAR!!! ¡¡¡ME REÚSO A CREERLO!!!- Se levantó, pero el dolor de aquellas heridas y la tormenta de creer la muerte de quien ama.

    -Aunque quisieras, está prohibido que salgas, ningún guardia te dejara ir- Sonrió satisfecho, conociendo que las habilidades de bendición de su hijo no son las mejores, en cambio podía detenerlo más fácilmente.

    Pero aun así, este castaño Ángel encentraría la forma de escapar de alguna forma u otra… Nadie no detendría…

    ---Habitación de Deuteros---

    Sin importar el tiempo transcurrido, sus intentos fallidos, no existía nada que lograra hacer que su peli azul de piel morena, dejara de sufrir… Lloraba su mala suerte, desgarrado su corazón por que la decisión fue tomada, solo le dieron un mes para poder salvarlo y no pudo…

    En ese momento Deuteros se encontraba consciente y en sus cinco sentidos, pero no duraba mucho tiempo.

    -Asmita…- Lo llamo con su voz gentil, y esa sonrisa que cada vez iba desapareciendo –Por mi culpa no has dormido… Por favor… Ve a descansar-

    -No… No lo hare… Yo… Tengo que salvarte…- Sus ojos presentaban ojeras, las lágrimas no lo dejaban solo ni una vez.

    Aquella maldición que el Ángel llevaba consigo, consiste en que su conciencia se valla desapareciendo… Existiendo momentos de locura, en donde no reconociera a nadie y atacara sin piedad, como si un monstruo fuera, incluso capaz de matar a los suyos.

    Esto sin duda un estado de locura, que de a poco… Se volvía más y más frecuente, sin lograrlo salvar ni hacer nada.

    Habiendo atacado a varios Ángeles, que les costó incluso alguna parte de su cuerpo, la fuerza que adquirió Deuteros se volvió aterradora, todos le temían, más el hecho de aquella maldición.

    Pero su rubio amado, se negaba a dejarlo solo, no podía permitirse que lo mataran, siendo la única solución que se encontraba.

    Aun en sus últimos momentos lucharía para salvarlo.

    -Mi amor… Sabes… No importa… No quiero lastimar a nadie más…- Lo miro a esos ellos ojos azules que le dolía verlos derramar lágrimas –Si te llegara a tocar… No podría perdonármelo, aunque se… Que mi mente de a poco se va perdiendo…-

    -¡¡¡NO DIGAS ESO!!! Te salvare… Te ayudare… Yo sé que puedo…- Su voz sonaba tan desesperada… No podría darse por vencido.

    -Asmita… Esto es algo que va más allá de tus habilidades, no te esfuerces… Tampoco quiero que te sientas culpable o… Culpes a alguien… Yo…-

    -¡¡¡¿POR QUÉ NO DEJASTE QUE EL REY LO RECIBIERA?!!!- Le tomo las manos, llorando con el ceño fruncido –Él ha provocado más daño… A todos nosotros…- Bajo la mirada –Impidiendo que Dohko este con ese demonio, si dejara las cosas así… Todos estaríamos bien-

    No tenía el corazón para odiar a su amigo por enamorarse… No podría culparlo, había averiguado todas las posibilidades… Pero es injusto que dos enamorándose tenga que esperar… Y más como lo vivía.

    Asmita tiene un gran corazón, en el no cabe el odio o rencor, y más cuando Deuteros siempre le dijo que ama su bondad, que sin importar nada su alma es pura.

    Es demasiado fuerte… No quiere que su Ángel se contamine por el odio que muchos tienen en su corazón.

    -Lo único que lamento es… No poder cumplir nuestro deseo- Sonrió triste, dejando escapar sus lágrimas.

    -¡¡¡NO DIGAS ESO!!! ¡¡¡NOS CASAREMOS Y TENDREMOS UNA HERMOSA FAMILIA!!!- Le doy un abrazo, recargándose en su pecho -¡¡¡ME LO PROMETISTE Y SÉ QUE CUMPLIRÁS!!!-

    -Asmita… Te amo… Perdóname… por dejarte solo…- Ambos se abrazaban con fuerza, debían aprovechar los momentos de estabilidad que el peli azul tenia, cada vez más escasos.

    Llorarían ese destino amargo que se les condeno por el egoísmo de otros. No culpaban a los dos tontos enamorados, si no a quienes lideraban que no podían ver más allá del odio de todo lo ocurrido, solo querían matarse, eso era injusto.

    Estarían juntos el tiempo que les quedara.

    Por la mente del rubio cruzo una idea… Podría ser… Una muy atrevida, pero… No quería estar sin su Ángel, además no sabía si existiría otra oportunidad.

    Los días de Deuteros están condenados a morir, solo tenía pocos y mínimo quería llevarse el mejor recuerdo de su amado.

    Levanto su rostro a la altura del Ángel maldito, sus ojos azules oscuros encontrándose con los zafiros llenos de dolor.

    -Deuteros- Toco su rostro, el gesto que tantas veces hacía, una muestra de afecto que compartían.

    Tocando su mano y aferrándose a ella –Dime, mi hermoso Ángel- Beso su mano, quería demostrarle todo el amor que ya no le podría dar.

    -No me dejes solo…- Se sonrojo, muy apenado, aun con su tristeza envuelta en su rostro –Por favor… Quiero que…- Tomo la mano del peli azul y la llevo a su vientre –Quiero… Tener a alguien que se quede conmigo… Algo que sea de ambos- Le dedica aquellas palabras como una propuesta indecorosa.

    El joven de piel morena, se sorprendió tanto por aquello, dejando que su rostro de enrojeciera levemente, entendía perfectamente a lo que se refiere.
     
  2. Threadmarks: Capitulo 22 (Eclipse De Amor)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    -Deuteros… ¿Esta bien… Si….?- No pudo terminar de hablar, pues su amado Ángel, comenzó a besarlo suavemente, sus labios encajaban perfectos en los del moreno.

    Tomar la suave mejilla de aquel rubio, acariciarla con cuidado, para darle confort.

    Las lágrimas que caían de aquellos zafiros, que preferían permanecer cerrados, ante el dolor de que no podrían estar juntos y no por una ley, sino por un destino que ninguno pidió.

    -Asmita…- Separan sus labios, pero no dejo de mirarlo, juntando sus frentes, mientras limpia esa agua salada, sonrió para tranquilizarlo, que no temiera por el mañana -¿Seguro… que… Deseas hacerlo?- Aun teniendo todo a que fuera afirmativo, no quería que esa hermosa unión, fuera solo por el momento, por el miedo.

    -Mi corazón no le volverá a pertenecer a nadie más… Así que… Aunque sea esta noche… Quiero que mi cuerpo y el tuyo se vuelvan uno…- Sonrió con amargura profunda, sus manos en el pecho, moviéndose con torpeza.

    -Te amo Asmita…- Apretó su mandíbula, sus ojos azules opacos dejaron que el dolor saliera, mientras abrazo con fuerza el cuerpo del contrario.

    Desde hace tiempo, la vida de ambos se había unido en una relación bastante hermosa, siendo novios, profesaban su amor para un día casarse y tener una hermosa familia.

    Por eso luchaban para acabar con todo este mal.

    Pero ahora, las cosas cambiaron, estando solos en esta habitación, en completa oscuridad, solo iluminados con el brillo de su dolor y el calor de su amor, haciéndolos entender que por ese momento, solo allí podrían dejar escapara todo lo que sienten.

    Es regla entre los Ángeles, esperar hacer la entrega carnal después del matrimonio, obvio algunos la rompen, pero la mayoría terminan casándose y está bien.

    En esta ocasión, el resultado sería muy duro.

    El peli azul, siempre respeto a su hermoso doncel, en cada momento, nunca se atrevía a tocarlo más allá de lo permitido, y eso siempre fue algo que le encantaba al rubio.

    Sin embargo ahora… No podía seguir así.

    Besos castos e inocentes, fueron los que envolvieron de a poco su amor, acariciando el cuerpo ajeno de a poco.

    Sujetando la estrecha cintura del rubio, la acariciaba con dedicación, deseaba sentir la suave piel, pero sentía tantos nervios y pena.

    Más una de las manos de Asmita, guio la del moreno a debajo de sus prendas, para que sintiera el calor en su cuerpo, y que estaría bien que lo tocara como deseara.

    Así fue como de a poco sus ropas fueron cayendo de aquel lecho, Deuteros al ver ese cuerpo frágil sin nada que lo ocultará, completamente al natural, notando el rojo de las mejillas, lo rozado de los pezones.

    Su cuerpo reacciono, provocando que su pene ya erguido, se endurecía más.

    Deseo, la palabra que su mente y cuerpo solo conocieron en ese instante.

    Volvió a abrazarlo, atrayéndolo a él, sentían como sus penes rosan, provocando leves gemidos en ambos.

    Beso sus hombros de a poco, mientras la mano que sujetaba al rubio por la espalda, bajaba con suavidad hasta el trasero de Asmita, antes no se imaginaba que podría hacerlo en estas circunstancias, ahora está a punto de volverse uno.

    -Eres… Muy hermosos…- No se atrevió a dejar alguna marca o mordida, no quería lastimar la piel del rubio, quería mantenerla intacta como siempre la conoció.

    -Deuteros… Te amo- Cada toque le provocaba un ligero espasmos en su cuerpo, estando muy feliz, lloraba, sus lágrimas no se detienen, no por miedo del dolor primerizo, sino porque… Como hubiera querido que todo fuera tan diferente.

    Siguió bajando con lentitud, tomaría su tiempo para tocar a Asmita con sumo cuidado, tenían toda la noche para hacerlo.

    Cada centímetro de esa pálida piel fue besada, al llegar a los pezones, regalo besos a ellos, y lamio con cuidado.

    Al notar que esa acción hacia gozar a su amado, decidió darle todo el placer posible.

    -Aaaaaah… Deu…- Callo ante las sensaciones en su cuerpo –Puedes… Ser… Mas rudo…- No es que no disfrutara esas caricias, pero… Pensaba que si el peli azul desea experimentar más cosas, puede hacerlo.

    Después de todo, esa noche el cuerpo de ambos le pertenecerá al otro.

    Un Ángel, estando en pleno acto sexual o un juego previo, puede dejarse llevar por sus instintos y más al estar con su amado.

    No hablo, solo siguió, dándole una suave mordida a los rozados pezones, mientras su mano apretaba el otro.

    El gemido que Asmita dejo escapara, fue lo más existente para sus oídos.

    -¿Te… Lastime?- No dejaba la precaución de lado.

    -No… Aaaaaahh… Fue… Bueno…- Sonrió, aun adornado por el calor del momento, con esas mejillas rojas, el sudor en ambas pieles, no importaba eso, el sabor de ambos para el otro es maravilloso.

    Siguió hasta saciarse de esa zona, con la punta de su lengua recorrió el abdomen del rubio.

    Sabiendo lo que seguía, y que aquella parte del cuerpo de su doncel, podría albergar vida con esta unión, beso desesperadamente su vientre.

    Dejo escapara lágrimas, pensar que… Dejaría solo a Asmita y que si es posible su hijo… No quería pensar en ello.

    -Te cuidare sin importar donde este…- Separó sus labios del cuerpo del rubio.

    Admirando su obra, se inclinó para besarlo, esta vez la pasión domino aquello, y su mano masturbando el miembro del rubio.

    No importaba si quería hacer otra cosa, deseaba hacer que Asmita disfrutara cada instante, hasta el final.

    Cada toque descarado, intensificaba el beso.

    Cuando el aire faltaba, solo un poco de desesperado para retomar a los segundos de nuevo.

    Las manos del Ángel rodearon el cuello del contrario, sus alas que reposaban en la cama, se estremecían por el placer que su miembro le brinda.

    -Deu… Siento que… No quiero… Venirme aun… Aaaaaaaah…- Trataba de trasmitir su sentir, aunque el placer no lo dejaba del todo, el jadeo dejaba ver su aliento que el calor del lugar intensificaba.

    -Asmita- Lo llamo, sus ojos entrecerrados por el placer de sus cuerpos, sentía la necesidad de penetrarlo, pero… Aun se preguntaba si era lo correcto, cambiara la vida del rubio para siempre.

    Lo miro con cuidado, dejando de acariciar el miembro ajeno, llevo su mano al rostro del rubio, para acariciarla de nuevo, luciendo tan hermoso.

    -¿Sigues desean hacerlo? ¿Quieres que yo… Te haga el amor?- Rogaba que diera su consentimiento, pero su ceño fruncido por la tristeza no lo dejo jamás.

    Las manos que aún seguían libres, sujetaron aquella que estaba en su mejilla, sonriendo y mirándolo a los ojos con un brillo muy especial, solo visto por los azules opacos.

    -Sí, solo una vez, en mi vida… Quiero hacerlo y será contigo- Lloraba, las lágrimas no se detenían, pero es verdad cada palabra.

    Bajo su mirada, asintiendo –Seré muy gentil, no deseo que te duela…- Otro beso más y su vista se volvió a aquella zona privada del rubio.

    La rosada entrada, se notaba húmeda, los fluidos naturales de los donceles preparan aquella área, para recibir el falo de quien tenía ese derecho y privilegio.

    Su mano roso con cuidado, para estimular un poco más y que la primera vez de ambos no trajera dolor al rubio.

    Un dedo penetro, sintiendo ese calor interno.

    -Aaaaaaaah… No… Deuteros… Aaaaaaah- Arqueo su espalda, y sus alas se contrajeron, negando con su cabeza.

    -¡¡¡AMISTA…!!! ¡¡¡¿TE DUELE?!!! ¡¡¡PERDÓN YO…!!!- Retiro aquel intruso rápido, nervioso por haberle provocado algún daño, recogió sus alas antes estiradas, sintiendo tanto miedo.

    -No… Pero… Aaaah…Por favor… Olvida hacer eso, solo… Entra en mí… Quiero que lo hagas de una vez… Por favor Deuteros, te lo ruego- Estiro sus manos para abrazarlo, y hacerle entender que su cuerpo no necesita aquello, solo a él.

    -¿Estás seguro? Te dolerá… Soy algo grande y…-

    -No importa… Te amo, te quiero… Deseo ser tuyo toda esta noche, no te contengas…-

    Apretó sus labios, y entonces hizo caso.

    Se posiciono en medio de las piernas del rubio, dirigiendo su miembro a la virginal entrada, rozándola con la punta.

    Hasta que de a poco, comenzó a penetrarlo, fue lento y despacio.

    Jamás creyó que el interior del rubio, se sintiera tan bien, cálido, estrecho, acompañado de lo suaves gemidos que Asmita trato de callar por vergüenza.

    -Argggg… Asmita… Déjame escucharte…- Jadeo profundamente, dejo que una fuerte y rápida estocada penetrara por completo, estando entero dentro.

    -Aaaahhhs… Eres muy grande…- Aguatando la primera penetración, sus lágrimas ahora siendo de un gran placer.

    -Me moveré… ¿Estás listo?- Posando sus manos a cada lado del cuerpo que hacia suyo, se apoyaba para ir más profundo.

    No hubo respuesta, solo asintió, sintiendo como su cuerpo le parecía tan extraño, pero feliz de estar haciéndolo con Deuteros.

    No importaba nada, no recordaban la maldición en ese momento, se entregaban a las sensaciones y placer de unirse de esa manera.

    Cada estocada, el vaivén que se volvía a un ritmo algo rápido y tosco.

    Deseaba volver a escuchar la voz de Amista, los suaves gemidos, su nombre siendo pronunciado por esos hermosos labios.

    Los gruñidos y sonidos guturales que de la boca del peli azul dejo escapar.

    Las grandes alas del mayor, rodearon ambos cuerpos, para protegerlos.

    Estarían así unidos por un buen rato, lo embestía con cuidado, pero profundo.

    Se prometían amor eterno y no es mentira, se amarían aun después de la muerte.

    El final llego, cuando en un punto su cuerpo necesitaba liberarse.

    Deuteros le aviso que se vendría en pocos momentos.

    EL rubio no podía hablar, se había venido antes, y su cuerpo aun necesitaba hacerlo, pero su mente estaba algo en blanco.

    Unas embestidas más, y cuando llego a su límite, levanto el cuerpo del rubio, para abrazarlo con fuerza.

    Las alas del rubio se contrajeron, al sentirse penetrado con mayor profundidad.

    Y las de Deuteros rodeo ambos cuerpos.

    Dejando que su semilla entrara por completó en le rubio, jadeo roncamente, sujetando a Asmita con cuidado.

    Lo abrazo con necesidad, aferrándolo al propio.

    La espalda del rubio sujetada con fuerza, unas ligeras marcas de aquellas manos tocas se dejaron impresas.

    No importaba que se hubiera venido en ese momento, no salía del interior del otro, al contrario ambo se recostaron aun estando unidos…

    Deseaban otra vez hacer, puede que sus cuerpos, corazones y mentes se necesitan, que el tiempo no pasara.

    Se entraron por completó, hasta que ambos terminaron agotados, y se a poco se quedaran dormidos, aun mirándose, dedicándose todas las palabra de amor que pudieran, abrazados, candas y sudados.

    El semen del rubio, mancho el cuerpo de ambos.

    Mientras el del peli azul, aun salía de a poco de la entrada que había sido penetrada varias veces.

    Lo más seguro es que, en un tiempo se supiera si han logrado procrear, pero en ese instante aquello no lo tenían en cuenta, solo mirarse a los ojos, hasta que estos se cerraron, para dormir.

    Y soñar, que su vida fuera así siempre.

    Todo esto, había resultado muy malo, dos corazones separados y dos destruidos.

    Es muy cruel esta verdad… Pero es la que todos están viviendo.

    Aun seguirían llorando después de esto… Y puede que siempre el corazón de Asmita sufra.

    Un sentimiento egoísta se podría decir, pues… Quería que Deuteros estuviera con él, en su interior… Y si de esto una nueva vida se formara, sería lo mejor.

    No podía dejarlo ir, sin un recuerdo de su vida.
     
  3. Threadmarks: Capitulo 23 (Decisión)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Solo pasaron unos días, y tantas cosas inevitables sucedieron.

    ---Lado de los demonios---

    -¿A qué has venido? Tu deber es custodiar a Shion- Hablo de manera seria el actual patriarca, que su semblante sereno se ha esfumado desde aquel acontecimiento.

    Un demonio que mantiene su postura de reverencia, se encuentra en la sala patriarcal –Lo lamento mucho su señoría, pero… Creo que es más importante informarle un suceso imperdonable-

    Hakurei afilo su mirada, pensando que nadie debía saber la situación de Shion, que está encerrado por haber estado con un Ángel, si no, por no cumplir con sus deberes y está siendo castigado.

    Solo algunos conocían la verdad.

    -¿Qué es?- Preguntó, apretando sus puños de manera discreta.

    Sin levantar su mirada, comenzó a relatar su noticia –El otro día, Albafica fue a ver a Shion, y tuvieron una conversación bastante interesante- Sonrió levemente apenas si perceptible.

    -Yo le indique a Albafica que fuera a verlo- Técnicamente esto no era cierto, nunca dio su consentimiento, pero no se interpuso al darse cuenta que el peli celeste visita al peliverde de vez en cuando.

    -Sí, pero… Lo que hablaron…- Callo un instante, como si tratara de dar un toque de incertidumbre –Me entere que Shion, su sucesor se encuentra encinta-

    Los ojos del mayor se abrieron de par en par, incluso se levantó de una forma agresiva que podría tomarse como un acontecimiento peligroso para cualquiera.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!! ¡¡¡¿QUÉ HAS DICHO?!!!- Comenzó a caminar con un paso firme y decidido, su furia reflejada en su mirada, sin poder creer lo que ha escuchado.

    -Su… Su… Señoría… Patriarca…- Comenzó a titubear, preguntándose si había hecho lo correcto, la energía del patriarca se volvió tan peligrosa para todos a su alrededor –Los escuché, Albafica confirmo esto, al tocar el vientre de Shion y ambos se alarmaron, pidió que nadie se enterara, que no se debería saber, mas creo… Que debía decirle- Espero que esa explicación lo satisficiera, hablo tan rápido como pudo, el terror en sus ojos se reflejó.

    El de cabellos blancos en una coleta alta, apretó los dientes y puños, su ceño fruncido da a entender lo que siente, una tremenda decepción, odio y un imposible.

    -Esto… No puede ser verdad…- Hablo entre dientes, incluso por la rabia dio un fuerte golpe en la mesa que tenía a su lado, quebrándola porque necesita sacar su frustración que incrementa.

    -Patriarca, le digo la verdad… Yo no ganaría nada mintiéndole- Ese Demonio, hablo por lo bajo, ahora se arrepentía haber ido de chismoso.

    -Eso ya lo veremos- Camino por un lado del subordinado en cuestión, para dirigirse a la salida, sin duda debía ir en ese mismo momento, saber si ese estado en su discípulo es correcto o solo la mentira de un demonio envidioso.

    Pero… Miles de ideas asaltaron su mente, si es cierto que está esperando un bebe, significaría que esa criatura es… Un hibrido de ambas especies.

    No cambia duda, Shion se había entregado por completó a un Demonio, esto es peor de lo que creía.

    Ahora la barrera Lapis Lazuli es la única opción.

    Se perdió entre los pasillos del recinto, dirigiéndose a quien sabe, solo él.

    -Esto… No puede ser… Shion… ¿Esta embarazado?- Un demonio bastante joven, de cabellos castaños, se quedó detrás de la puerta patriarcal, posiblemente con el objetivó de entrar a informar algo importante, pero sin querer escucho esa conversación y ahora no sabía qué hacer.

    Sus pasos fueron hacia atrás, retrocediendo de a poco, hasta que sus piernas recuperaron la fuerza de la impresión.

    ---Habitación de Manigoldo---

    -Tus heridas ya están sanando- El de cabellos peli celestes, lacios que se notaba apenas un ligero bulto en su vientre, limpiando aquellas zonas que pronto cicatrizarán.

    -Si- Sonreía, pues el dolor había desaparecido, miraba atento a su pareja -¿Cómo estás?-

    -Estamos bien, solo que es demasiado glotón- Suspiro en este punto, dejando ver una pequeña sonrisa.

    -Ya te quiero ver más gordito, lucirás muy hermoso- Bromeo, para animar a su amado Albafica.

    Pero como este demonio, no es partidario de algunas bromas, aunque sean hechas con amor, fue capaz de apretar algún punto en el cuerpo de Manigoldo para hacer que callara.

    -¡¡¡AY!!! ¡¡¡YA, YA ENTENDÍ!!!- Le rogaba para que lo soltará un poco.

    -No te burles de mi- Sonrió porque ahora él fue quien molesto a su amado peli azul.

    -No lo hago- Hizo una mueca de fastidio, pero duro poco al volver a verlo, en su imaginación solo podía pensar en escenarios tan hermosos para estar con su demonio, aun después del castigo que le han dado.

    Poco a poco, fue recordando de nueva cuenta, el motivo por el que decidió recibir aquello y no decir nada.

    -¿Cómo está?- Le hablo con un tono suave.

    Suspiro, había terminado su labor, bajando su mirada y posando sus manos en el regazó –Esta bien físicamente, pero… Emocionalmente…- Cerro sus ojos –Extraña demasiado a ese Ángel-

    Cruzo sus abrazos, molestó –Le dije que no debía enamorarse de alguien así, pero no… Nunca me hace caso- Se sentía enojado, pero no tanto por el castigó, o el hecho de que un amigo de la infancia rompiera las reglas, el hecho de no poder ayudarlo a estar con quien ama, le causa bastante enojo, pues conoció como mejoro su ánimo, y que volviera a ser infeliz, no le parecía justo.

    -Manigoldo…- Llamo suavemente el peli celeste.

    -¿Qué pasa? Encanto- Le hablo con un cumplido, aunque el contrario no es partidario de ellos.

    -Ahí… Algo más… Shion…- Pensaba que podría ser contraproducente esta información, pero sabe que su amado peli azul jamás haría nada contra ese peliverde que ambos quieren mucho.

    -¿Qué más le pasa?- Se giró a verlo, con algo de seriedad en sus facciones.

    -Él… Esta…- No termino de hablar, pues la puerta de la habitación se abrió de par en par, dejando ver a un demonio, demasiado agitado, casi al borde de caerse.

    -¿Es verdad?- Regulus hablo tan agitado que necesitaba tomarse un minuto, pareciera que hubiera volado por todos lados, para encontrar a alguien que le diera una respuesta.

    -¡¡¡¿QUÉ TE OCURRE MOCOSO?!!! ¡¡¡¿CÓMO TE ATREVES A ABRIR LAS PUERTAS DE OTROS DEMONIOS SIN TOCAR?!!! ¿Qué le hubiera dicho a tu tío si te enteras como se hacen los bebes?- Esta última fue ya de burla, para avergonzar al recién invitado no grato.

    -¡¡¡ES DE UN BEBE, A LO QUE VENGO HABLAR!!!- Su oración no tuvo mucha coherencia para los dos presenté.

    -Pues… Yo estoy esperando uno… Como debes saber y no te daré la charla, esa es obligación de tu tío- Albafica hablo, levantándose de su asiento y haciendo algunos labores para ignorar al joven.

    -¡¡¡YA SÉ CÓMO SE HACEN LOS BEBES Y POR ESO VENGO A PREGUNTARLES!!!- Volvió a tratar de recuperar aliento -¡¡¡¿ES CIERTO QUE SHION ESTÁ ESPERANDO UNO?!!!- Sus ojitos azules y grandes, se fijaron en ambos demonios adultos.

    Manigoldo, casi se le iba el color de la cara, pues él no sabía que eso había ocurrido, incluso se levantó de golpe.

    -¡¡¡¿QUÉ EL PACHONCITO ESTA EMBRAZADO?!!!- Exclamó con uno de los tantos sobrenombres que le ha dedicado al peliverde.

    -¡¡¡SI!!! ¡¡¡LO ESCUCHE EN LA SALA PATRIARCAL, UN DEMONIO DE JAMIR, LE INFORMO QUE SHION ESTÁ ESPERANDO UN BEBE!!!- Entro a la habitación, para hablar de frente con el dueño del lugar -¿Por qué esta en Jamir? ¿Es por él bebe?- Cruzo sus abrazos –Sé que los demonios que están destinados a ser patriarcas no deben tener familia de sangré, pero… ¿Por eso lo castigan?-

    -Yo… ¡¡¡¿QUÉ VOY A SABER?!!!- El demonio con una actitud bastante jovial y burlesca, comenzó a pensar en tantas cosas, que de la nada iba del enojo a la confusión en segundos.

    No diría nada, pues el pequeño Régulos no debía saber la verdad, siendo joven, que supiera que un colega se unió de forma carnal con un Ángel, sería imperdonable y muy malo para la reputación del peliverde.

    Por eso habían jurado no revelar nada, y el mismo patriarca se los ordeno aparte.

    Mientras Albafica, guardaba silencio y no se atrevía a mirar a ninguno, solo clavo su vista al suelo, preocupado por el bienestar de su amigo, ahora que el patriarca de seguro está enterado.

    -Yo creo… Que no debió ser por eso- De nueva cuenta el joven hablo –Si eso hubiera sido la razón, el patriarca no hubiera salido de esa manera tan brusca y… Creo que va a ir directamente a Jamir-

    Los ojos azul cielo de Albafica se abrieron preocupados -¿Cómo sabes que ira?-

    Manigoldo giro su vista a su amada florecita, con esa forma de actuar repentina, entendió que sabía al respecto y no le ha contado, se controló tanto en no empezar una discusión, solo por no revelar información del prisionero.

    -Cuando venía para acá, lo vi, dirigirse para allá- Bajo su mirada angustiado –No se veía nada feliz-

    Aunque sea joven y algo presumido por sus grandes habilidades, siempre ha tenido un gran aprecio por Albafica y Shion, sin contar a su Tío Sísifo y sus dos primos que aún son unos niños, esos dos se volvieron su familia no sanguina y los admira tanto, saber que una de sus figuras a seguir esta en un predicamento como este, puede causar confusión, decepción, y preocupación.

    Regulus sin duda se cuestiona tanto ¿Qué está pasando?

    -Tengo… Tengo que irme…- Albafica hablo, angustiado, pensando que el patriarca pudiera dañar a su amigo.

    -Ah no- Manigoldo lo sujeto de la mano, impidiéndole que avanzara –No irán a ningún lado los dos solos-

    -Pero…- Miro de reojo a Regulus, debía callar aun.

    -Iré con ustedes, no puedo permitir que esto sea peor- Sonrió decidido, pero su preocupación por el peliverde aumento, comprendió lo que ocurría, y sabía que esto traería consecuencias peores.

    -¿Qué está pasando?- El castaño, se volvió a sentir excluido de la conversación.

    -Regresa con tu tío- Manigoldo le ordenó de inmediato.

    -Pero… Quiero ayudar- Quiso detenerlos, pero no lo logro, después de todo, aun es joven y estos dos tiene más fuerza y rapidez para irse.

    Esto le causo más dudas, y preguntarle a su tío no era opción ahora, pues seguía reposando de una batalla que no le contó, cuándo siempre es costumbre saber de lo que hace.

    El menor, está teniendo tantas preguntas y nadie le desea contestar, sobre todo un embarazo…

    -¿Qué tan malo es esperar un bebe?- Dejo escapar esa pregunta al aire, mientras notaba como los dos demonios se alejaban volando.

    ---Torre de Jamir---

    Sin saber, tan ajeno del exterior y lo que está a punto de pasar.

    El peliverde, se había recuperado un poco, su deseo de dejarse morir se había sustituido por las ansias de conocer a su bebe, el saber de esa hermosa noticia, lograba formar una sonrisa en sus labios.

    Pensando que si se recupera rápido, podría tener la fuerza de ir a los límites y encontrarse a Dohko.

    Ni siquiera recuerda la amenaza de la barrera, pero si quería hacer funcionar el plan de emergencia debía ser ahora o nunca.

    Toca su aun vientre plano, pensando en cómo podría ser.

    Su pequeña ilusión crecería cada día más, al ver cambiar su cuerpo, sentirlo en su interior.

    Recordando como su dulce Ángel, le contaba lo ilusionado que podría estar al saber que esperaría un bebe.

    Siendo un hijo engredado por un Demonio y un Ángel.

    Debería ser la criatura más hermosa.

    -Te quiero conocer y te prometo que tu padre estará con nosotros muy pronto- Se levantó un poco, al estar comiendo de forma adecuada, y con una actitud más positiva ante su situación, solo crea mayores fuerzas.

    -No me importa si te pareces más un Ángel, te amare como seas- Esa mirada rosa se volvió tan cálida y dulce, que parecía que nunca hubiera sufrido, sonreía para él bebe que crecía en su interior.

    Un fruto de un amor prohibido, y que defendería de quien fuera.

    No sabía que eso debería hacerlo en cuestión de minutos.

    -Dohko… ¿Qué estás haciendo ahora?- Se preguntó, tocando su pecho, justamente en el punto en donde oculta una tela azul muy apreciada o pedazo de una.

    -¿Es cierto?- Una voz grave irrumpió en la tranquilidad de esa prisión.

    -¿Eh?- Shion dirigió su mirada al portador de aquella voz y su sangre se helo un momento, pero sus ojos se fruncieron, sin duda ahora reconocía al patriarca como un enemigo y no se dejaría doblegar tan fácilmente.

    -Dime… Shion- Le dedico una mirada cargada de enojo -¿Estas esperando un hijo?- No sería amable, mejor preguntar directamente.

    Apenas Shion si hizo una mueca de sorpresa, pero no podría creer que su amigo lo traicionará.

    -¿Quién le dijo eso?- Lo miro desafiante, estando a punto de llevar sus manos al vientre, pero se detuvo.

    -No importa quien fue- Alzo apenas la voz, apretando los dientes -¡¡¡LO QUE IMPORTA ES SI ES VERDAD O NO!!!-

    Trago saliva, pero no podía ser débil en estos momentos, pero tampoco podía arriesgarse a hace algún movimiento brusco, el patriarca podría herirlo o peor, a su pequeño que no tiene culpa de nada.

    -¡¡¡CONTÉSTAME AHORA MISMO!!!- Dio algunos paso directamente hacia el peliverde -¡¡¡¿TU Y ESE ÁNGEL, OSARON HACER ALGO TAN PROFANO?!!!-

    -¡¡¡LO QUE HICE CON DOHKO, NO LE CONCIERNE!!! Patriarca…- No dejaba de vigilar los movimientos del de cabellos blancos, notando su elevada energía acumulándose.

    Abrió sus ojos, y boca, pero rápidamente volvieron a ser de un eminente odio –Entonces… ¡¡¡ES VERDAD!!!- Grito y esta vez sí se fue directamente contra Shion, sujetándolo de los brazos y acorralándolo contra la pared de manera brusca -¡¡¡¿CÓMO PUDISTE COMPORTARTE COMO UNA RAMERA?!!! ¡¡¡ENTREGANDO TU CUERPO A UN ÁNGEL!!!-

    El peliverde comenzó a forcejar, logrando quitarse de encima las manos de Hakurei, para alejarse de inmediato, aunque la celda se encuentre cerrada con llave, todo fue calculado de inmediato.

    -¡¡¡ES MI CUERPO!!! ¡¡¡NO ME IMPORTA LO QUE ESTUVIERA DESTINADO, AHORA NO PUEDO HACERLO!!! ¡¡¡COMO LE DIJE Y LO SIGO SOSTENIENDO, AMO A DOHKO Y ÉL A MÍ!!! ¡¡¡LO QUE HICIMOS… NO LE INCUBE A NADIE, SOLO A NOSOTROS!!!- Dijo estas palabras con toda la firmeza posible, apretando sus dientes e incluso mostró sus colmillos de manera amenazante.

    -Es verdad… Llevas a un maldito bastardo en tus entrañas- Hablo como si tratara de calmar su voz, sin muchos logros.

    Que se dirigieran de esa manera su ser que fue creado con todo el amor que sus padres pudieran trasmitirle, no podía permitirlo.

    -¡¡¡NO SE ATREVA A LLAMARLE ASÍ DE NUEVO!!!- Su furia aumento, podía ser la primera vez que Shion muestra esa determinación en su ser, y sin duda, si no fuera porque el mayor tiene más experiencia, lograría intimidarlo.

    -¡¡¡¿CÓMO QUIERES QUE LE LLAMEMOS A ALGO QUE ES ASÍ?!!!- Le contesto, pero rápidamente suspiro, calmándose, porque sin duda aun debía informarle algo, que sabe perfectamente que es hora de pagar el castigó –Entonces… Te hare escoger entre dos opciones-

    Los ojos rosas, miraron detenidamente al mayor, tratando de descifrar a que se refería.

    -Tu castigo por haberte involucrado con un Ángel, aun no se ha cumplido así que- Camino quedando a una moderada distancia entre ambos demonios –¿Pierdes tus alas? O ¿A la criatura que llevas dentro?- Lo miro directamente a los ojos, logrando plasmar su autoridad, aun molestó en sus facciones.

    Shion, sintió como su sangre se fue a los pies, su piel palideció y el sudor frio recorrerle, por su ensoñamiento no recordó el castigo, si tan solo lo hubiera recibido antes de que supieran esta noticia… No le podrían dar esa terrible opción.

    Pero el mismo lo pensó, no importa lo que pase con él, con tal de que su hijo, logre tener la oportunidad de una vida feliz, haría cualquier sacrificio.

    Bajo su mirada, tratando de sacar fuerzas de donde fuera y sus ojos de nuevo se dirigieron a los contrarios, con una mueca de determinación.

    -Arránqueme mis alas, pero no lo dejare dañar a mi bebe- Le hablo fuerte, su postura demuestra toda la energía y amor que alguien podría darle a un ser que crece dentro de sí.

    Había pensado en no llevar a cabo el castigó correspondiente, después de todo le guarda un cariño al peliverde muy grande, no quería seguir con esta cuestión, hasta que la barrera estuviera lista y liberarlo, para seguir el plan de vida, pero un embarazo cambia las cosas por completó.

    Se sintió un tonto, al haber dado esas opciones, conocía la respuesta del demonio de ojos rosas antes de siquiera soltar la pregunta.

    -No prometo que logres sobrevivir, por lo tanto puede que… No logres darlo a luz- Le advirtió, creyendo que así lo convencería.

    -No pienso morir, sin que mi hijo logre ver este mundo, y le advierto de una vez… Pienso volver a ver a Dohko y que sepa que será padre- Sonrió de manera forzada, el dolor que le esperaría lo debilitaría tanto tiempo que el plan se puede venir abajo.

    ---Afuera de la torre Jamir---

    -¿Por qué no me habías dicho?- Manigoldo iba algo molestó por no enterarse de aquel secreto.

    -Shion, no quería… Aaaah…- No podía seguir, había hecho algo de esfuerzo y su estado le demandaba descansar, tuvo que detenerse y sentarse en el suelo rápido.

    El peli azul, rápidamente sostuvo a su amado, tratando de transmitirle algo de fuerza para que recupere el aliento -¿Estas bien?-

    -Si… Solo que nuestro hijo, me agota muy rápido- Sostuvo la mano del demonio –Él no quería que nadie supiera… Yo fui quien se dio cuenta y le informo… Tenía que respetar su decisión.

    -Pero… Ahora no lo podremos ayudar si el patriarca quiere hacerle daño- Hablo angustiado, mientras seguía sosteniendo a su florecita.

    -Manigoldo… Ve con Shion rápido…- Rogo, el estaría bien… Su embarazo no es algo de alto riesgo, y podía manejarlo, sin embargo el peliverde está solo, sin quien lo ame y en el peligro de que lo dañen.

    Giro su vista a la torre que aún se encontraba a una distancia considerable -¿Estarás bien?- Dudaba entre ayudar a su amigo y quedarse con su amada pareja.

    -Sí, solo es algo de cansancio… Te alcanzare rápido, pero no podemos dejarlo…-

    Ambos enmudecieron al escuchar un horripilante grito desgarrador, capaz de helear la sangre del más valiente.
     
  4. Threadmarks: Capitulo 24 (Un Ángel Desesperado)
     
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    -No, esto…- Manigoldo abrió sus ojos todo lo que pudo.

    -¡¡¡MANIGOLDO!!! ¡¡¡VE, POR FAVOR!!!- Le levantó la voz el peli azul, pero su rostro se tornó con una angustia, que le fue dejando paso a las lágrimas.

    No son tontos, sabiendo por completo que algo inevitable ha sucedido, salvo que piensan que otro fue el motivo.

    El demonio, solo miro a su pareja, notando en su cara lo que ambos presintieron, entendió que debía dirigirse rápido, si aún existía posibilidad de salvar a su amigo, debían correr el riesgo, pero… No quería dejarlo solo.

    -Iremos ambos a ayudar a Shion- Lo cargo como pudo, y se dirigieron a la torre, donde aquellos gritos cesaron.

    No había guardias cerca, era extraño, lo más seguro es que Hakurei les ordenara que se alejaran del lugar.

    Nadie puede ayudar a quien está siendo castigado por una falta tan grande.

    ---Dentro de la torre---

    La sangre se notaba en aquella celda, la espalda del peliverde, llena de este líquido.

    El cuerpo de Shion, temblando del dolor, no pudo mantenerse de pie, cayo de rodillas, lo que está sufriendo lo podía sentir recorrerle por todo su ser.

    Las lágrimas brotando, pero sus manos no se dirigieron por sobre sus hombros, para calmase aquellas heridas abiertas, de donde la sangre no para, alguna vez tuvo alas, esa sería la marca que nunca olvidara.

    Sus manos están abrazándose a sí mismo, justamente en el vientre, protegería a esa criatura que se está formando en su interior.

    Mas su preocupación está incrementando, no importa que escogiera la perdida de sus alas, si la sangre no se detenía, perdiera a su bebe, y lo más probable la vida.

    Los gimoteos de dolor tratando de ser aguantados, mientras muerde sus labios, respirando agitado.

    En ese momento parece que el patriarca, comenzó a sentir remordimientos, las alas recién arrancadas, serian marchitadas en cuestión de horas, si no están en el cuerpo de un demonio y son arrebatadas de esa forma, se secan y desaparecen como polvo.

    -Shion…- Susurró el nombre de su discípulo que ha dañado, todo por no aceptar que no todos pueden enamorarse de la misma especie.

    Podría ser que el gran patriarca, sintiera un arrepentimiento sin precedentes.

    Pero no tendría tiempo, al escuchar ruido afuera, solo se giró cuando ambos jóvenes que conoce a la perfección, entraron al recinto.

    -¡¡¡SHION!!!- Albafica, ignoro por competo la presencia del mayor, prefería ir directamente a auxiliarlo a su amigo, antes de que perdiera la conciencia –Resiste…- No le importa las leyes, ni reglas, no podría hacer de mucha ayuda, por su estado, pero mínimo detener la hemorragia sería suficiente.

    -Detente- Le dijo esto al peli celeste.

    -¡¡¡NO!!!- Manigoldo, se paró delante del de cabellos plateados, por primera vez mostrando los colmillos.

    -Sabes que eso significa una falta de respeto- Solo le dirigió una mirada fría a su otro discípulo.

    -Y ¡¡¡¿SABES QUE AUN DESPUÉS DE TODO LO QUE HA PASADO, ESE BEBE QUE CRECE EN SHION ES INOCENTE?!!!- Señalo al peliverde. Mientras los ojos azules parecían inyectados en llamas.

    -No es asunto tuyo, Shion debía pagar por sus crímenes- Frunció el ceño, apretando los puños.

    -¿Cuáles crímenes? ¿Enamorarse? ¡¡¡¿ACASO NUNCA SE HA ENAMORADO?!!!- Le volvió a levantar la voz.

    Si no fuera porque le tuviera un cierto respeto, como figura de autoridad y tal vez paterna, ya lo hubiera golpeado, ver a su amigo, casi hermano en ese estado, la sangre no se detiene del todo bien.

    Cerro sus ojos, bufando, paso de largo a Hakurei.

    -Aunque tengas que hacerme lo mismo, porque no te dejare que toques a Albafica tampoco- Lanzo su amenaza, a dañar a uno de los suyos por una razón que jamás debería ser uso de pecado alguno, ya no reconocía la autoridad de ese demonio frente a sus ojos.

    Fue a apoyar a su pareja, no podría hacer mucho, pero tiene conocimientos manuales de parar heridas profundas, cosa que los demonios que no han entrado en combate cuerpo a cuerpo son poco expertos.

    Es demasiado tarde para arrepentirse de lo que ha hecho, por una idea arraigada, demasiado profunda.

    Pero no podía decir ni un “Lo siento”, porque aún tenía otra cosa que hacer.

    Nadie sabrá que un hibrido nacerá, y hará lo posible para ocultar ese hecho.

    Incluso si eso significa hacer un trató con quien más ha odiado por su terquedad.

    ---Lado de los Ángeles---

    Desde que lo separaron tan abruptamente de su amado Shion, no ha dejado de tratar de huir, pero sus esfuerzos han sido inútiles.

    Primero la culpa que sentía por la muerte de un amigo.

    Su padre manipulo aquello, para mantenerlo bajo control, pero el corazón de Dohko, no descansará hasta tener a Shion de su lado.

    Incontables fueron las veces que Dohko, lo enfrento, diciéndole “Que se iría del reino, se llevaría a Shion del territorio de los demonios, pero que lo dejara ser feliz”

    Pero obviamente Itiá se negó.

    Aun así no se da por vencido.

    Seguía intentando escapar, pero su padre se previno ante todo.

    Una barrera al redor del castillo, en donde Dohko no podría liberarse tan fácilmente.

    La frustración llega hasta límites que no puede controlar.

    El mismo rey se da cuenta que su primogénito luchara por ese demonio, sin importar los trucos sucios que haga, ni la culpa lograra que desista.

    Así que la única forma de mantenerlo lejos de los demonios es… Lo mismo que quiso evitar hasta ganar la guerra, pero… Si su sangre se mezcla con la de un demonio seria el peor error de su familia real.

    Si tan solo supiera Itiá que en el vientre de un demonio está creciendo su futuro nieto, no sabría cómo reaccionar.

    Es mejor que no lo supiera, si no, la tragedia solo sería más inminente.

    Al príncipe lo han mantenido en reclutamiento forzado, siendo custodiado por alguien que lo aprecia, pero que no puede dejar de lado las reglas.

    Aunque le doliera ver a alguien tan joven sufriendo de esa manera.

    Intentando destruir su propia habitación más de una vez, para encontrar alguna salida, pero todo parece ser tan inútil.

    No puede dejar solo a Shion más tiempo, el lapso para su plan está por cumplirse.

    El plan que ambos habían pactado en un caso así, consiste en esperar alrededor de un mes, entonces se verían en el mismo punto donde… Se conocieron, de allí se alejarían de todo.

    Por esa razón, quería irse, el tiempo es tan corto y no podría dejar esperar a Shion, su príncipe de pesadillas esta de seguro esperándolo.

    Su corazón le dicta esas palabras, cuando no es consciente de lo que está ocurriendo.

    Sin embargo aquello se debía por su alrededor, tanta tragedia ocurriendo, no lo deja concentrase adecuadamente en lo que podría hacer.

    Mas detuvo su ira y frustración, cuando un punzante dolor sintió en su pecho, algo que de repente había sentido, creyendo que podría ser algún efecto de las heridas de esa batalla, pero… Se sentía tan diferente…

    Como si su corazón fuera desgarrado desde adentró…

    Llevando sus manos a su pecho, sujetando las ropas con dolor.

    -¿Qué es esto?- Murmuro con apenas fuerzas para respirar, teniendo que sostenerse de la pared más cercana, para no caer de rodillas –Esto… ¿Acaso…?- Apretó sus dientes, cerrando sus ojos tratando de controlar su respiración –Algo… Algo le está pasando a Shion…-

    Con la molestia en su pecho, se logró controlar y dirigirse hacia la puerta, dando fuertes golpes contra esta, intentando derribarla con su fuerza, desafiando así la bendición que ha creado su padre, para tenerlo encerrado.

    -¡¡¡SALDRÉ DE AQUÍ DE UNA U OTRA MANERA!!!- Haría todo lo que pudiera, solo quería salir, ir directamente a ver a su hermoso peliverde, no se quedara tranquilo así como así.

    -¡¡¡CÁLMATE POR FAVOR!!!- El guardia le tuvo que elevar la voz para que entrará en razón.

    -¡¡¡NO ME DIGAS QUE DEBO HACER, RASGADO!!!- Como si ese dolor en su pecho le hubiera inyectado nueva fuerza, aquella puerta está presentando desquebrajo rápidamente -¡¡¡YA NO PUEDO ESPERAR MÁS, HARE LO QUE SEA PARA ESTAR CON SHION!!!- Sus ojos verdes dejaron ver un toque de brillo, demostrando que su furia contenía ha incrementado -¡¡¡APÁRTATE DE MI CAMINO!!!-

    La energía vital de ese ángel, empezó a incrementar peligrosamente.

    Inclusive pudiendo superar las bendiciones que su padre ha dejado en su habitación, y alrededor del castillo solo para contenerlo.

    Se demostró, al momento en que aquella puerta fue completamente destruida dejándola en escombros.

    -¡¡¡¿PRÍNCIPE DOHKO?!!!- El mayor dio unos pasos para atrás, pero de inmediato se preparó, teniendo órdenes de no permitirle al castaño salir.

    -¿Sabes por qué me mantienen encerrado?- Miro fijamente al contrario Ángel, pero no dejo de caminar, sus pasos lo dirigiría a la salida.

    -Debes volver adentro- Solo le menciono esto, apuntándole son su arma de acero.

    Parecía tranquilo, pero solo porque dejo salir parte de su rabia con aquella barrera, lo más seguro es que los demás guardia se dieran cuenta o incluso su padre, pero ya mantuvo un perfil muy bajo, solo debe seguir y encontrarse con Shion, es lo único que hará ahora.

    -No… Mi padre te ordeno cuidar de que este dentro, ¿Sabes por qué?- Alzo la cabeza, su mirada mostrándose triste, pero aun así mantenido la decisión de seguir –Por qué me enamore de alguien que no acepta, pero no importa, ahora… Solo quiero estar con él-

    -¿Un demonio?- El ángel de cabellos largos y lacios, abrió sus ojos de par en par, no sabía por completo la razón por la cual está siendo castigado el príncipe de ese reino, pero… Ahora entendía el pecado que cometió, salvo si es que de verdad lo es.

    Asintió y siguió, aprovecharía que en este punto dejaría salir su mismo poder, que no quería usar contra los suyos, pero… No puede negar lo que su corazón siente, el miedo, el terror ese dolor que sintió, si es algo que Shion está viviendo, no puede dejarlo solo.

    -Dohko… Si eso es verdad… No puedes seguir, debes detener esta locura- Quiso interponerse, pero el Ángel no lo dejaría.

    Sus movimientos siempre han sido rápidos, ese Ángel tan calmado se ha ido para dejar paso a alguien dispuesto a luchar si es necesario.

    -¿Locura?- Frunció el ceño, molesto, aprieta sus puños -¡¡¡LOCURA ES SEPARAR A DOS ALMAS QUE SE AMAN, SOLO POR ESTUPIDECES DEL PASADO!!!- Cierra sus ojos -¡¡¡NUESTRA HISTORIA ESTÁ MAL, NO ES LA MISMA QUE LOS DEMONIOS TIENEN!!!- Levanta la mano para colocarla en el pecho -¡¡¡ESTO PUEDE SIGNIFICAR QUE LA RAZÓN PRINCIPAL HA ESTADO MAL TODO ESTE TIEMPO, SE LO DIJE A MI PADRE, PERO EL NO ESCUCHO, AHORA ME SEPARAN DE QUIEN AMO Y LO ESTÁN LASTIMANDO, NO… NO ME IMPORTAR DEJAR A ESTE REINO SIN UN HEREDERO Y SIN NADIE QUE PUEDA AYUDARLOS, CUANDO ESTÁN DANDO LA ESPALDA A LO QUE SE BASA NUESTRA CIVILIZACIÓN!!!- Algunas pequeñas lagrimas salen de sus ojos, pues se encuentra dividido, el amor hacia Shion es mayor que al de su gente, cuando se han portado tan ariscos de pensar que los demonios son de lo peor, sin darles una oportunidad.

    Rasgado, lo miraba como si fuera la primera vez, no sabía de donde pudiera ese Ángel tan dulce y amable, sacar ese tipo de energía tan peligrosa, pero después de todo se encuentra en su sangre, su padre ha estado mantenido esa misma esencia desde la muerta de la madre de Dohko.

    -Si te vas… Todos caeremos en desgracia- Le sonrió con algo de tristeza –Pero… Si has escogido… No pienso detenerte- El mayo se apartó, haciéndose a un lado –Siempre creí que harías algo muy importante para nuestra gente, pero… Tal vez amar a un demonio sea lo que falte para comprender más allá de lo que nos han revelado-

    -¿Qué?- Los ojos verdes, se sorprendieron al escuchar que su custodio le está dando la razón.

    Sonrió –Puede que no supiera de quien estás enamorado, pero tu rostro se notaba de esa manera, si estás dispuesto a todo por ese amor, hazlo… Intenta luchar- Le dedica una mirada triste –Pero no será un camino fácil, ¿Qué piensas hacer si la única forma en mantener a quien a mas a salvo es… Alejándote de él?- Aquella pegunta, posiblemente no se la ha planteado el castaño, pero es una fatídica realidad.

    -Mantendré a Shion a salvo, lo estará a mi lado- Suspiro, y sin más siguió su camino, con cuidado de que nadie lo viera, conociendo los pasadizos del castillo que en su infancia los exploró junto a su amigo Asmita.

    Lo había intentado antes, pero la barrera implantada no lo dejaba salir sin causar su evidencia, ahora con lo que ha hecho activo el interrumpir con su salida estrepitosa, lo más seguro es que aguarden en los pasillos que dirigieran a la salida.

    Aunque tuviera que ir por lo más bajo del castillo, lograría salir y llegar a la división.

    En ese camino que se volvía eterno, entre vueltas, y pasadizos, solo imagina el rostro de su demonio esperándolo en aquel punto, esa sonrisa cálida, su piel, sus bellos ojos, todo lo que es, lo quería ver de nuevo y lo haría.

    Pero no podía negar que duele, saber que su padre lo odiaría siempre y que… Un amigo perdió la vida, por su descuido, por no haberse armado de valor y llevarse a Shion aun en contra de su voluntad.

    No es tiempo de arrepentimientos, ya sufrirá después y llorara las muertes. Ahora solo importa llegar a donde Shion, incluso si no estuviera, sería tan loco para adentrase a los territorios de los demonios, para buscarlo.

    Poco a poco fue viendo la luz tan deslumbrante, que se refería a la parte posterior del castillo, saliendo de un ducto que se encontraba clausurado, pero eso no le impide alejarse.

    No podría usar sus alas, lo notarían, pero se dirigiría a aquél bosque, la vegetación lo ayudaría mucho.

    Un recuerdo que su madre le dijo al ser pequeño, ese bosque siempre estará de su lado.

    Ahora lo necesitaba más que nunca, solo un poco y llegaría.

    Pero sus oídos notaron unas voces que reconoció, aunque una solo la ha escuchado una vez.

    Y no se notan nada felices.

    No le hubiera importado, seguiría pero… Teniendo conocimiento que es muy negativo el asunto si… Ambos líderes de cada reino están en el mismo lugar, incluso el ambiente se siente tan pesado, que las criaturas de su lado se han ocultado advirtiendo de una posible tragedia.

    -Para alejar a ese infeliz Demonio de mi hijo, solo por eso esta barrera será creada- Refunfuño el rey, odiando tener que ceder.

    -Es lo que se debió hacer hace tanto tiempo- Hakurei sonando tranquilo, pero su mirada solo podía detonar un gran arrepentimiento ahora, pero debía seguir con lo planeado.

    De cada lado de esos dos, un gran número de sus subordinados, manteniéndose al margen pero cuidando de sus líderes.

    El rio dividiendo, es lo que se llama tierra de nadie, se verá acabado con lo que harán.

    -La barrera Lapis Lazuli, nos traerá por fin una paz, pero no la venganza que deseo- Ese es el único arrepentimiento de Itiá, no poder cobrarles la muerte de su amada, pero si los demás supieran que su propio hijo se enamoró de un demonio, sería el fin de su civilización sin duda.

    La mención de aquella barrera, se conocía los detalles al ser hijo del rey, la última defensa en caso de que se tuviera que detener un avance inminente.

    Cosa rara, que ambos lado tuvieran conocimiento de eso, cuando se supone que sus fuerzas y poderes vienen de diferentes origines.

    Posiblemente algo que se ha ocultado de algún lado, que nunca se sabrá el ¿Por qué?

    Dohko al escuchar esa información, comprendía que planean hacer la separación completa de ambas especies, para alejar todas posibilidades de volver a ver a Shion.

    Su sangre hirvió, no se dejaría que esto pase, si puede detenerlos lo hare, pero está en completa desventaja, mas eso no le importa, debería ser menos impulsivo, lo entenderá en pocos minutos.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO HAGAN ESO!!!- Grito, mostrándose ante todos, sin importar que su padre al verlo solo le dedicará una mirada de descontento.
     
  5. Threadmarks: Capitulo 25 (Desventaja)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

    AMMU TEIKOKU YUDAINA Usuario popular

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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    La voz de Dohko resonó por todos lados, llamando la atención de los guardias tanto de su especie como los contrarios.

    Y a su vez su padre y el patriarca lo vieron.

    Se quiso acercar a su padre, para tratar de convencerlo por las buenas o por las malas.

    Pero fue detenido por un amigo, Kardia de inmediato lo intercepto, siguiendo las órdenes del mayor, suponiendo que lo haga correctamente.

    -¡¡¡¿QUÉ HACES AQUÍ?!!!- Itiá lo miro con un profundo odio, algo demasiado drástico para alguien que se supone debería querer y orientar.

    Luchando por zafarse del peli azul, observando a quien lo cuestiona de esa manera -¡¡¡TE DIJE QUE NO ME IBA A RENDIR EN IR A BUSCAR A SHION!!!- Grito a todo pulmón

    Una muy mala señal para los líderes de ambos bandos, pues nadie aparte de aquellos que estuvieron en ese enfrentamiento, tienen ese conocimiento, sería lamentable que se enterasen los demás Ángeles.

    Empezarían a cuestionar la sangre y liderazgo del castaño, algo que no podía permitir el rey.

    -¡¡¡GUARDA SILENCIO!!!- Rápidamente le grito, dirigiéndose al Ángel que detiene a su vástago -¡¡¡KARDIA, LLÉVATELO DE INMEDIATO, AÚN SIGUE AFECTADO POR LAS MALDICIONES QUE ESTOS DEMONIOS LANZARON A DEUTEROS!!!- Dijo esto pensando que podría seguir con ese cuento, su mirada dirigida hacia el patriarca, el cual miro esta escena.

    -Si- Sosteniéndolo, usando toda la fuerza que pueda, el Ángel que siempre ha parecido más un demonio por su carácter l trata de someter –Vamos principito, es mejor que vayas a descansar-

    -¡¡¡SUÉLTAME KARDIA!!!- No lo pensó más y le dio un fuerte golpe en la cara, justamente en su nariz no quería hacer daño a nadie, pero si por una no le hacen caso por otra lo harán.

    Esto logro que lo soltara, para contener la leve hemorragia que ha salido de sus fosas nasales.

    -¡¡¡TE VOY A MATAR DOHKO!!!- Kardia no dejaría que nadie lo pusiera en ridículo

    Este comportamiento, solo deja en una posición vergonzosa al rey, mirando a su hijo como lo peor que lo pudiera pasar, su comportamiento es atroz, solo por el amor de un demonio que lo más seguro es lo olvidará pronto.

    Esa disputa retrasa los planes, aunque Hakurei mira atento esta demostración de rebeldía, no podía evitar pensar que si cediera un poco, logaría ayudar a que estén juntos.

    Pero negó rápidamente la posibilidad, eso está prohibido, y ahora no existe marcha atrás, una gran consecuencia que ha traído un amor de dos jóvenes.

    Si fueran de la misma especie, sería algo para festejar, pero Shion tiene más restricciones por ser el siguiente a patriarca.

    Más los ojos del peli plateado no son los únicos que se mantienen atentos.

    Un par de ojos verdes, más jóvenes que el resto, está observando con atención.

    Que ese Ángel hablara de Shion, y más al enterarse que esta esperando un bebe, le retumbo en la cabeza y podría ser que solo conectar los cabos sueltos le logrará hacer clic y entender.

    Llegando a la conclusión que la mayoría de sus allegados sabe.

    Murmuró para sus adentros, no podía alzar la voz a gran escala –Si es verdad… Entonces… Él… ¿Es el padre?- Existen tantas interrogantes en alguien tan joven, pero no es ningún tonto.

    -¡¡¡PADRE POR FAVOR... AL MENOS DEJE QUE YO…!!!- Suplico como última medida, pero ya se está acabando su propia paciencia.

    -¡¡¡SILENCIO!!!- Volviendo a repetirlo una vez más, gritándole en la cara a su hijo.

    -¡¡¡NO LO HARE!!!- Se giró para ver al patriarca, aun con el ceño fruncido se dirigió a él -¡¡¡¿SHION ESTÁ BIEN?!!!- Le pregunto, esa preocupación que ha sentido, el dolor que le afecto, sabiendo que su amado peliverde sufre algo, le carcome.

    Hakurei lo miro casi sin expresión en su rostro, pero comprendió algo muy importante, sus guardias se podrían enterar, con lo impulsivo que ese Ángel ha demostrado ser, correría peligro el querer mantener en secreto el fallo de su demonio más prometedor.

    -Retírense- Hablo solo para su gente.

    -¿Qué?- Uno de esos demonios de inmediato hablo, mirando al mayor –No lo podemos dejar aquí solo su ilustrísima y menos con ellos- Miro con fastidio a los de alas blancas.

    -Estaré bien- Respondió con un tono neutral –Si los necesito los llamare-

    Ninguno de ellos quiso irse, en su mayoría son rostros que no conviven para nada con el peliverde, salvo por el joven Regulus, que parece estar en trance, sin creerse lo que ha descubierto.

    -¡¡¡ES UNA ORDEN!!!- Alzo la voz para mantener su autoridad, dedicándoles una mirada furica.

    Su grupo de guardias, asintieron, y reverenciándolo se retiraron, dejándolo solo, pero parece que uno no ha logrado moverse por la impresión.

    -Regulus- Su voz sonó ronca, para llamar la atención del menor.

    -¿Eh?- Se sorprendió algo, abriendo sus ojos casi asustado, tratando de pensar en que es la nueva orden, se recordó al momento de encontrarse solo en ese lugar como guardia –Lo, lo siento… Con su permiso patriarca- Se reverencio, y con la misma se alejó, no sin antes dedicar una mirada hacia ese Ángel que aún sigue discutiendo con el rey.

    Con esta acción Itiá comprendió que es también lo mejor quedarse a solas, porque por la boca floja de su primogénito todos se darían cuenta.

    Aunque si supieran toda la verdad que encierra ahora Shion, ese castaño no le importaría que su cuerpo fuera atravesado por las armas de los demonios, aun con su último aliento llegaría a donde el peliverde se encuentra, para verse y amarse.

    Esto sería lo menos conveniente.

    Los guardias del rey, obedecieron cuando su líder les ordenó retirarse.

    -¡¡¡AHORA RESPÓNDAME!!!- Apretó sus puños.

    -No tengo nada que decirte- Hakurei le contesto tan fríamente, sus ojos reflejan un desprecio tan grande como el del padre del Ángel.

    -¡¡¡NO IMPORTA QUE ESTÉS AQUÍ DOHKO!!! ¡¡¡NADA CAMBIARA, LA BARRERA ESTA DECIDIDA Y LA HAREMOS EN ESTE MISMO MOMENTO!!!- Sonrió al decirle esto a su hijo, no le importa el dolor que le causa por esto.

    -¡¡¡SI NO LOGRO DETENER ESTA LOCURA EN ESTE MOMENTO, LO HARE DE ALGUNA FORMA!!!- Se giró a ambos -¡¡¡NO PUEDEN, NO LOGRARAN APARTARME DE SHION!!! ¡¡¡INCLUSO SI DEBO DESAFIAR TODAS LAS LEYES, VOLVERME UN PRÓFUGO EN MIS PROPIAS TIERRAS, ME DA IGUAL!!!- Su manera de hablar, sonando igual a su padre, con una determinación tan grande que podrían decir que el príncipe ha aprendido el valor de luchar por lo que desea.

    -¡¡¡¿ESTÁS DISPUESTO A RENUNCIAR A TODO POR UN DEMONIO?!!!- Itiá está a punto de aniquilar al castaño, por las blasfemias que está gritando a los cuatro vientos.

    -¡¡¡SI!!! ¡¡¡CLARO QUE LO HARE!!! ¡¡¡LO QUE SEA PARA ESTAR CON SHION Y PROTEGERLO DE LO QUE PRETENDEN HACER!!!- No dejaría que sus lágrimas cayeran, la desesperación, y el amor le da el valor necesario.

    -¡¡¡ERES SOLO UNA DESGRACIA PARA LOS ÁNGELES!!! ¡¡¡NUESTRA SANGRÉ NO SE DEBE MEZCLAR CON LOS DEMONIOS NUNCA!!!- Lo tomo por la ropa justamente por el cuello, para que lo mire, sus ojos están enfurecidos.

    -¿Harías lo que fueras por proteger a Shion?- El patriarca hablo calmado, directamente al menor.

    Ambos Ángeles miraron a quien ha hablado, Dohko se zafó del agarre de su padre, para contestar a esa interrogante.

    Sentía que podía ser un halo de luz y que al final el patriarca pudiera apoyarlos, se ilusiona creyendo que alguien esté dispuesto a recapacitar de esta ridiculez.

    -¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!- Contestó con firmeza, su lenguaje corporal solo demuestra que no fallara en su decisión.

    -Entonces deja que la barrera se haga, es la mejor opción para ti y él- Le soltó de esta forma la propuesta que pensó en caso de emergencia.

    -¡¡¡¿QUÉ?!!!- Los verdes ojos del Ángel, se abrieron de par en par, su boca igual, como si fuera un balde de agua fría con esas palabras, su oportunidad de encontrar ayuda en alguien que pudiera hacer algo al respecto, se ha esfumado.

    Itiá escucho esto atento, odiando que el patriarca haga uso de esos trucos baratos contra su hijo, pero si es la única forma de mantenerlo a raya, aceptaría por ahora.

    -Si intentas ir por Shion, nuestra gente no aceptara esa profana unión, a ti te puede castigar tu padre, pero él… Esta solo y el castigo debes saberlo ¿Verdad?- Lo mira como si conocería ya la respuesta –Es que pierda sus alas y en caso de sobrevivir y aun deseas verlo, no me detendré esta vez-

    -¿Qué le hizo?- La sangre del Ángel parece como si se hubiera helado, respiro agitado, dándose cuenta que posiblemente por eso sintió ese dolor en su pecho, el sufrimiento que sintió su amado -¿Por qué herirlo?-

    Hakurei lo miro algo extrañado.

    -¡¡¡¿POR QUÉ DEBE LASTIMARLO?!!! ¡¡¡SI QUERÍA LAS ALAS DE ALGUIEN, TOME LAS MÍAS TAMBIÉN!!! ¡¡¡PERO DÉJENOS ESTAR JUNTOS!!!- Ya no se puede calmar, ahora que todo cobra sentido.

    -¡¡¡ESO JAMÁS PASARA!!!-

    -Si vuelves a intentar cruzar este rio divisor, Shion morirá- Le dio la única información que necesita.

    -¡¡¡NO SE ATREVERÍA!!!- Comienza a desesperarse, a no pensar bien antes de hablar.

    -¿Crees que no?- De entre sus ropas, unas plumas negras fueron sacadas, arrojadas al frente y cayendo al agua.

    Ver aquello, paralizo su cuerpo, sintiendo que no puede continuar de pie, pero no se permitiría flaquear aunque… Se está encontrando encajonado entre querer ignorarlos, pero con el gran temor de que esas palabras se cumplan.

    Sabe que esas plumas pertenecen a quien ama.

    -Si fuera tú… Las tomaría antes de que la corriente se las lleve- Hakurei hablo tan serio –Sera el único recuerdo que te permitiré tener de Shion, deberías agradecerme… Si no te interpones en esta medida, vivirá, pero si deseas cruzar, una sola señal y no encontraras más que un cuerpo sin vida-

    Itiá sintió ahora un poco de compasión por su hijo, él sabe cómo se siente perder a quien amas, pero no lo va apoyar solo por equivocarse de especié.

    Que sufra lo que debe ser y pronto se le pasara, no debería ser mucho problema.

    Reacciono, sus lágrimas no pudieron retenerse en sus ojos, la corriente parecía que se hubiera llevado la mayoría de esas plumas negras, quedando solo una, atrapada entre las plantas que crecen en la orilla de los Ángeles.

    La tomo con sumo cuidado, sin importar mojarse.

    -¿Ahora entiendes Dohko?- El rey sonrió, que su hijo se encuentre de esa manera, casi derrotado, le conviene ahora.

    -Sera mejor así- Un breve silencio se depositó –Si tu no interfieres en la barrera, ni cruzas, Shion estará a salvo, podrían hacer su vida en paz, olvidemos que esto paso-

    La única pluma, con la que logro quedarse, aun esta algo húmeda, la acaricio con cuidado como si estuviera tocando la suave piel de Shion.

    No sabe qué hacer, no quiere estar lejos de Shion, estar a su lado es lo único que desea, cuidarlo, protegerlo, pero… Si es verdad… Lo que Hakurei le está amenazando…

    El patriarca le dio el castigo más alto, y están esas plumas como muestra, sabe que son de él.

    Puede que sea algo incoherente por el poco tiempo de estar juntos, pero… Siempre trató de grabar en su mente cada parte del cuerpo de Shion.

    En esas noches que estuvieron juntos, al dormir el peliverde, Dohko no descansaba de inmediato si no, que tomo la libertad de acariciarlo, mirarlo, apreciar la belleza exótica que es su amado.

    Son suyas… No puede negarlo.

    Si lo intenta en este momento o en cualquier otro, si por su culpa Shion muere, jamás se lo perdonaría.

    Merece vivir.

    Su mente solo repite la misma frase una y otra vez.

    “Si Shion vive… Aunque sea lejos de mí… Podré soportarlo… Aunque este muerto en vida”

    Se está entregando a la única posibilidad que le dan.

    Entendió que sin importar que sean allegados a sus líderes o no, ellos cumplirían sus amenazas.

    ¿Qué tanto odio se deben tener para hacer sufrir a los inocentes?

    Nadie se pudiera imaginar cómo reaccionaría Dohko, si tan solo supiera que Shion lleva en sus entrañas a un bebe que le pertenece.

    -¿Promete que nada malo le ocurrirá?- A su voz la pisca de desafío que le quedo, se ha apagado.

    -Si tu jamás vuelves a intentar cruzar o acercarte a alguien de los nuestros, Shion estará a salvo, su vida no correrá peligro- Lo miro por lo bajo -¿Estás dispuesto a ese sacrificio?-

    -Solo por Shion, si él está bien… No me importaría morir si fuera el caso- Su mirada esta clavada en esa pluma, sería el único recuerdo que le queda, pues aquellas estolas han sido arrebatadas de sus manos, esto no lo podría perder, es lo único que tiene.

    -Entonces podemos continuar- Le hablo al rey, sin ninguna expresión más que la seriedad enmarcada.

    Miro a su hijo que en ese momento ha perdido su fuerza, derrotado, tan perdido en su dolor.

    Todo buen padre, en este punto recapacitaría y pensaría en otra solución, todo para evitar el sufrimiento de su único hijo, haría el sacrificio de inclusive aceptar a quien fuera su felicidad.

    Pero Itiá no es así, ese Ángel no haría nada de eso.

    -Hagámoslo de una vez, ya no soporto estar cerca de los tuyos- Contesto con su mismo tono mal humorado de siempre.

    No presto atención a su alrededor, lo que fuera que paso en este instante, lograría marcar un nuevo inicio para ambas razas, pero fue el final de la vida de un Ángel… Su corazón estaría roto, sin posibilidades de recuperarse.
     
  6. Threadmarks: Capitulo 26 (Ayudare)
     
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    Lamentablemente para estos dos corazones, la barrera significa un acabose.

    Al momento de crearse, la posibilidad de ver el otro territorio se vuelve inexistente.

    Si un rio dividía sus mundos enteros, se volverá un mar… En donde se trata de cruzar, no se puede llegar a lo que no existe ante los ojos.

    Sin embargo… Puede existir una pequeña oportunidad.

    Solo una, que aún no está experimentando esta realidad.

    Pero el hecho de lo que no ves, no significa que no logres escuchar.

    ---Lado de los Demonios---

    Después de esa reunión en el antiguo rio, todos los soldados que esperaban ver a su patriarca, recibieron la orden de él, que debían dispersarse, ir informando a todos los habitantes de esta medida, para que tomen conciencia y sepan que hacer.

    A lo que se supone el peli plateado debería hacer, pero no se encuentra en condiciones de realizar, pues esto logro consumir gran parte de su energía vital.

    Lo resentiría mucho, pero… Aún le queda más por hacer.

    Pidió que todos se fueran, tenía un presentimiento de que alguien cercano a uno de sus alumnos, aquel que se encuentra encerrado en la torre, sea capaz de llevar esta información a sus oídos.

    Si eso ocurre… Su plan no funcionaria del todo bien.

    Debía detenerlo, pero es necesario tomar un pequeño respiro.

    ---Hogar de Sísifo---

    Regreso algo consternado y bastante pensativo, por aquel Ángel que vio, proclamando el nombre de un Demonio.

    Su mente hacia mil y un teorías de lo que esto significa.

    Sobre todo sigue pensando en que si Shion este embarazado, tendría una grave conciencia.

    Se supone que no deben tener familia, para así dedicar su vida entera a los demás demonios, que sus sentimientos no sean motivo de olvidar sus obligaciones. Eso es lo que todos los patriarcas aprenden desde que son seleccionados.

    Sus emociones solo pueden ir a sus habitantes, si alguien se enamora, deben dejar de lado sus sentimientos, no deben ignorar todo, por un simple amorío.

    Es injusto… Regulus siendo un demonio que ha dejado su infancia hace poco, comprende estas reglas, pensando que está bien, pero si al final el futuro patriarca se enamora antes de tomar posición, deberían darle a escoger.

    Llegar a su casa, que comparte con su tío y sobrinos, le podría traer algunas respuestas.

    Aunque la última vez que intento platicar con Sísifo, este no le quiso contar nada, en esta ocasión ya tenía una idea.

    -Regrese- Sonrió apenas entro, fue recibido por un niño bastante similar a su tío, hasta la cinta roja en su frente.

    -Tío Regulus, me alegra que regresaras- Un abrazo le doy aquel mini demonio.

    -Hola, Aioros… ¿Cómo está tu padre?- Pregunto, pues había estado ausente la gran parte del día.

    -Está mejor- La dulce vocecita del menor logra tranquilizarlo –Sus alas… Están muy lastimadas, pero me dice que no debo preocuparme, hasta cocino.

    -Entonces, ya está mejor- Asintió con la cabeza, no podía hablar del tema estando su sobrino –Aioros… ¿Podrías ir con Aioria un momento? Necesito hablar con mi tío- Le informo con suavidad, solo con esos dos tiende a hacer más calmado.

    -¿Eh?- Los pequeños ojos verdes del demonio, miraron detalladamente las facciones del contrario, pero siempre ha sido obediente y entendía a su corta edad, que existen cosas que no puede escuchar –Si, está bien-

    -Gracias- Le revolvió los castaños cabellos, regalándole una sonrisa.

    Cundo el pequeño fue a donde él bebe duerme tranquilo, sabía que es el momento e ir a interrogar a su propio tío, porque esto ya lo está entendiendo, pero debe confirmar.

    Sus pasos directamente a la habitación del mayor, toco esperando que no estuviera dormido aquel demonio que por el momento su labor de soldado ha sido revocado, por sus heridas.

    -¿Estas despierto?- Hablo dando leves golpecitos en la puerta.

    -No, puedes pasar- La voz tranquila y serena de Sísifo, dándole permiso, lo hizo tomar aire, pues de aquí no salía hasta conocer la verdad.

    La puerta se abrió, dejando ver al recién llegado, sin duda su rostro muestra que no se encuentra del todo bien y no lo trata de disimular.

    El otro demonio que se encuentra descansando pues su recuperación está siendo bastante lenta a comparación de otras ocasiones. Vio a su sobrino, y sabía que algo malo ocurría, lo escucharía, pero sabe que debe mantenerse callado.

    -¿Qué te ocurre?- Pregunto con una voz paternal como siempre le ha hablado, desde que el menor perdió a su padre.

    -Tío Sísifo…- Suspiro, sentándose en una silla, cruzándose de brazos, pensando en cómo decirle esto –Shion… Esta encerrado en la torre de Jamir… ¿Por qué… Está esperando un bebe de un Ángel?- Su pregunta, hecha a base de todo lo que ha escuchado y visto, aun creyendo que podría ser mentira, pero… Las evidencias están allí.

    Para el demonio con la cinta roja, la pregunta fue entre parte sorpresa y parte ya lo sabía… Pues como lo conocía antes.

    Sísifo descubrió que Shion se enamoró de un Ángel y viceversa, pero que estuviera en estado de gestación… Eso sí es algo nuevo y que jamás creyó posible.

    -Regulus… ¿De… De… Donde sacaste eso?- Los ojos del mayor se abrieron de par en par, pues esto solo traería un peor final al peliverde.

    Suspiro, cerrando sus ojos -¿Ahora si me dirás algo?- Le pregunto, pues se había ofendido que le ocultara cualquier información cuando antes siempre fue su confidente en todo.

    Negó con su cabeza –A veces tienes que hacer cosas para proteger a los tuyos, lo entenderás al ser mayor- Esto reflejo sin duda, el motivo del por qué se mantuvo callado todo este tiempo.

    -Entonces ¿Es verdad?- Sin mucha información logro terminar de atar los cabos.

    -Es mejor que no sepas mucho- Bajo la mirada, no quiere que su sobrino se involucre en una situación tan peligrosa y dolorosa.

    -Se supone que está prohibido, pero… Cuando…- Bajo la mirada, dejando un suspiro salir –Vi ese Ángel, correr desesperado, dispuesto enfrentarse al rey… Su padre, solo para volver a estar con Shion…-

    -¡¡¡¿HIZO ESO?!!!- Aquello sorprendió tanto al otro, creía que solo el amor venia del demonio, pero hacer esto, es una clara muestra de ese sentimiento, lástima que no pudo verlo y ayudarlo, sin embargó… Este detenido por su estado físico, y el cuidado de sus hijos.

    -Sera difícil que estén juntos, por no decir imposible, la barrera se ha levantado- Recargo su espalda en aquel asiento.

    -Entonces es imposible- Hablo por lo bajo, negando con su cabeza, el hecho de que esté sufriendo un amigo de esa manera, no lo puede soportar, sabe lo que es perder el amor…

    Cerro sus ojos, cruzando sus brazos por la nuca –Puede existir alguna manera…No me daré por vencido ante un reto así- Sonrió bastante confiado, tanto sea por la admiración que le tiene al peliverde y el cariño igual, sabe que el amor es un elemento muy fuerte, y le parece injusto que lo mantengan encerrado solo por amar y si existe un bebe en camino, no será sano.

    ¿Quién dice que un adolescente, no es capaz de ver más allá de sus intereses?

    -No Regulus…- Le hablo bastante serio.

    -¿Cómo dices?- Se levantó de su asiento algo molesto -¿Piensas que me quedare aquí, sin ayudar o hacer algo? Ja ¿Se han rendido? Porque yo pienso hacer algo-

    -¡¡¡¿CREES QUE EL PATRIARCA SE QUEDARA SIN HACER NADA?!!!- Rápido lo miro desafiante, incluso levantándose para quedar a un mayor nivel -¡¡¡EL ORDENO QUE NOS MANTENGAMOS AL MARGEN!!! ¡¡¡ES LO MEJOR PARA TODOS!!!-

    Frunció el ceño el menor, no es una actitud normal en su tío, pero podía entender que esto significa algo más allá del miedo.

    -Si te ha amenazado, no te preocupes, tu no me has dicho nada- Sonrió –Pero… Si Shion está esperando un bebe, ese pequeño no tiene la culpa de nada- Miro triste hacia su tío –Por lo menos… Lograr que estén a salvo, lejos del patriarca y que crie a su hijo sin que nadie lo molesté- Alzo los hombros –Eso puede ser una opción, mientras descubro la forma de derribar la berrera-

    -Nada puede derribar la barrera Lapis Lazuli- Le sentencio el mayor.

    -Por ahora- Sonrió bastante confiado –Iré en cuanto pueda a la biblioteca central, tengo acceso por ser un maldecidor, solo seré muy cuidadoso-

    -Regulus, sé que quieres ayudar, pero… Si algo malo te pasa- Cerro sus ojos, sujetando los hombros del menor –Estaré fallando en la promesa que le hice a tu padre-

    -Y si no hago nada, y esto solo significa que los lastimaran, me estaré fallando a mí mismo en proteger a los míos- Miro al otro con decisión, sin duda quiere hacer algo para mejorar la situación del peliverde aunque fuera un poco –Además, si Shion será el próximo patriarca, yo debo serle fiel desde ahora ¿No?-

    -¿No te detendré verdad?- Suspiro resignado.

    -Tratare de ser muy discreto, nada malo les pasara a ustedes- Una linda sonrisa en el rostro de aquel demonio se dejó ver...

    Su corazón está en el lugar correcto, pero si no se sabe cuidar las espaldas, puede que su vida corra un mayor peligro de lo que cree… Y no lograr lo que se proponga, eso solo dependerá de su capacidad e ingenió.

    Además… Quienes pueden sufrir peores consecuencias…

    ¿Por qué serán las próximas generaciones?

    ---Pasados dos ciclos lunares---

    Para este momento el demonio se encuentra con un pequeño vientre de esta temporada.

    Logro sobrevivir a la perdida de sus alas, gracias a que sus amigos lo auxiliaron, pero… No ha sido fácil…

    Aunque no quisieron decirle sobre la barrera, pues temían que pudiera ocurrirle algo peor…Sin embargo… Lo pudo descubrir por las miradas de ellos.

    Fingió estar tranquilo, solo por cuidar de aquella inocente criatura que crece en su interior, pero por dentro se encuentra muerto en vida.

    Si no fuera por él bebe, Shion se hubiera dejado morir ya hace tiempo.

    Aun dolían las heridas, pero han cicatrizado.

    Su corazón está roto, sin embargo su sonrisa de mantiene solo por su bebe.

    Una que quiere mantener dulce, pero no deja que las lágrimas se detengan.

    Las noches son difíciles.

    -¿Cómo estas hoy, mi pequeño?- La dulce voz de ese demonio, acariciando su apenas abultado vientre –Espero verte pronto…- Diciendo estas palabras sonríe… Aunque las lágrimas se escapen de sus orbes rosas.

    -Prometió que estaríamos juntos, pero… Ahora es un poco difícil eso…- La sonrisa forzada, como si su bebe lo viera –Pero te juro que haré todo lo posible, para que veas a tu padre, él estaría muy feliz de estar con nosotros- Como deseaba que su amado Ángel estuviera a su lado, tan solo para tocarlo y ver su sonrisa, mientras ambos esperan al fruto de su dulce amor.

    -No dejare que nada malo te pase- Sus lágrimas cayendo en las ropas algo malgastadas –Sé que intentaran hacernos mal, pero… Cuidaré de ti con mi vida-

    Recargo su espalda en aquella pared, su celda ha sido el único refugio que le han dejado estar tranquilo a veces.

    -¿Cómo te gustaría que te llamara?- Sonrió cálidamente -¿Cómo eras?- Suspiro enternecido –Todo me dijeron antes que un hijo de entre un demonio y un ángel, sería un monstruo, pero… Yo sé que tu no serás así- Callo un instante, para limpiar sus lágrimas –Vas a ser muy lindo, un pequeño muy adorable, que cuidaré con toda mi vida- La única fuerza que ahora le queda es esa criatura que aunque este en espera de nacer, ama con todo su corazón.

    Daria lo que fuera por mantenerlo a salvo.

    Es algo que se sabe de antemano, pero… Alguien se puede aprovechar de esto.
     
  7. Threadmarks: Capitulo 27 (Amigos De Verdad)
     
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    El peliverde, solo dedica dulces miradas a su vientre, imaginando como seria al nacer.

    ¿Tendría los ojos de Dohko?

    O

    ¿Los de él?

    ¿Cómo será su cabello?

    ¿Sus alas?

    ¿Tendrá cuernos?

    ¿Aureola?

    ¿Su sonrisa que tan hermosa será?

    Las preguntas que se formula en su mente, siendo una mínima alegría en medio de esta prisión.

    Sabe que su condición ahora es muy complicada, teme intentar huir y que a su criatura le pase algo malo, no podría soportarlo.

    Aunque está a salvo en su interior, no significa que puedan provocarle un aborto.

    Jamás dejaría que algo malo le pasará a esa criatura que ama con todo su corazón.

    -Te espero con tanto amor, mi pequeño- Susurro las dulces palaras, que un doncel le pueda dedicar a su futuro hijo.

    -¿Qué te gustará?- Su sonrisa manteniéndose en sus labios aun con lágrimas brotando de sus cuarzos.

    Sin importar nada, no puede dejar de pensar en Dohko, la tristeza de tener que separarse de esa forma tan cruel y que no pueda hacer nada.

    El dolor de no poder verlo de nueva cuenta, por la barrera, le causa tanto conflicto, solo desearía haber sido más valiente y atreverse a irse, cuando su Ángel se lo propuso.

    Si hubieran escapado en ese momento, posiblemente estarían juntos, huirían pero… No importaría.

    Seguirían unidos, y su bebe un gran motivo para seguir.

    Olvidarían a todos y formarían su familia.

    Sobreviviendo como pudieran, lo logarían, nada sería imposible si existe amor y determinación de cumplir sus sueños.

    Pero lamentablemente ese hermoso sueño se ha esfumado… Y puedo que no lo recuperen jamás.

    -Si tu padre supiera que estas aquí, sé que te protegería, te amaría tanto- Platicaba con su bebe, es lo único que logra calmarlo y no pensar en la realidad tan dura que vive.

    -Su nombre es Dohko, es un Ángel… Ahora no estamos juntos, pero algún día te juro mi dulce amor, que estaremos los tres y nada importará… Lo prometo- Esa mirada rosa, cálida, dulce aun con el dolor plasmado logra ser fuerte para quien lo necesita.

    -Al principio me parecía de lo más desesperante, solo quería que se alejara, pero… No sé en qué punto… Me enamore de él- Suspiro, recordando ese corto tiempo que el amor surgió tan rápido, que parece casi fantástico.

    -Aunque somos completamente diferentes, Dohko es el príncipe de los Ángeles y yo solo soy un demonio que no tiene mucho de especial- Levanto la vista hacia la pequeña rendija de luz lunar que se cuela por unos barrotes –Se supone que sería el próximo patriarca… Pero no, eso no me interesa- Frunció el ceño, apretando su mandíbula –Si me trata de manipular de otra forma, mi antiguo maestro… Sabe que voy a escogerte por sobre todas la cosas-

    -Solo quiero recuperarme un poco, lo suficiente para escapar de este lugar- Negó con su cabeza, esta algo cansado y el poco alimento que le llega apenas es adecuado –Lo lograremos, crecerás muy fuerte y… Cuando encuentre una forma, estaremos con Dohko, conocerás a tu padre y seremos felices-

    Seguiría hablando con el pequeño fruto de su amor, pero escuchó unos ruidos provenientes de afuera de la celda, lo que advirtió que alguien se acerca.

    Giro su vista mirándose bastante desafiante, no permitiría que alguien tratarse de lastimarlo, su mayor prioridad es traer a su bebe al mundo, haría lo que fuera para hacerlo.

    Afilo los ojos, su ceño fruncido, apretando sus puños, por si debía luchar… Aunque no quisiera llegar a ese punto aun.

    -¿Cómo estás?- Aquella voz familiar, no se veía muy bien, pero de a poco noto de quien se trata.

    -Manigoldo- Susurro el nombre del recién llegado, soltando el aire de alivió.

    -¿Cómo va ese pequeño?- Sabia la condición del peliverde, su pareja se lo comento.

    Si bien el peli azul al enterarse, se enfureció pues ve a Shion como una clase de hermano menor o primo, alguien que debería cuidar y enseñar algo de la vida.

    Pero sabe que no puede hacer nada, y él fue testigo del amor que ese Ángel le proclama al Demonio, no tenía otra opción más que apoyarlo de la forma que pudiera.

    -Está muy tranquilo- Dijo esto, aun sentando en aquel rincón, no tiene muchas energías para levantarse.

    -Para el quinto mes, Albafica sentía que Afrodita se movía demasiado- Dijo esto serio, mientras se sienta en el suelo, del otro lado de los barrotes.

    -Mu será un niño muy tranquilo- Sonrió al pensar en su pequeño.

    -Escogiste el nombre-

    -Sí, ¿Recuerdas esa vieja historia que nos contaban de esa tierra perdida?-

    -No mucho, éramos unos mocosos, pero… Tú tienes una muy buena memoria- Cruzado de brazos, sosteniendo algo en sus manos, para que no toque el suelo.

    -Es el nombre de esa tierra perdida, siempre me pareció muy lindo-

    -¿Crees que tu Ángel, estaría de acuerdo?- Tal vez no sería prudente tocar un tema así, pero deseaba hacer algo de platica.

    -Sí, lo estaría, y su nombre es Dohko- Hablo algo molesto por la forma en que se refiere al castaño.

    -Sí, si, como digas…- Sonrió algo burlesco, quiere que el peliverde este tranquilo y aliviar todo este caos.

    Un leve silencio se instaló entre ambos, no se sabía que decir, aun conociéndose de años, es difícil en un tema tan delicado.

    -¿Cómo esta Albafica y Afrodita?- Preguntó, curioso por el pequeño de sus amigos.

    -Mi hermosa florecita, esta algo cansado, él bebe consumió mucha de su energía vital, por eso está descansando casi todo el día y comiendo mucho- Sonrió de una manera paternal, ahora se daba cuenta de la dicha que posee –Nuestro mocoso… Sera muy fuerte, es tan parecido a Albafica- Suspiro sin darse cuenta.

    -Ja, ja, nunca te había visto así de feliz Manigoldo- Giro su vista al contrario.

    -Es hermoso…- Le dedico la misma mirada al peliverde –Te traje esto- Por los barrotes que llegan a tener un espacio considerable, paso una bolsa, con algo de fuerza para que llegue al otro demonio.

    -¿Qué es esto?- Pregunto algo inseguro, hoy en día tiene tanto miedo de que todo sea una trampa.

    -Es un poco más de comida- Ladeo su cabeza –Ahora que estas preñado, debes de alimentarte bien y sé que la poca cosa que recibes aquí no te ayudará para nada y quiero que mi sobrino este sano- Frunció el ceño, mirando para otro lado, no le gusta mucho mostrar ese lado bondadoso.

    Algo curioso, abrió la bolsa, encontrando en su mayoría fruta de su zona, y algunos panes.

    Comida que sin duda agradecerá tanto.

    -Gracias…- Sonrió con algo de pena, tal vez sea el gesto, las hormonas y su dolor, pero las lágrimas salieron de sus orbes rosas.

    -Oye, oye, no es para que llores, cálmate que si no tu hijo será un mocoso chillón que nadie soportará- Tan delicado al hablar, pero es porque no sabe cómo reconfortarlo, o se le dificulta hacerlo.

    Limpio sus lágrimas, y de paso su nariz, pues el gesto no lo olvidará jamás, comprende que esos dos son buenos amigos, que han estado al pendiente de él, cada que pueden romper las reglas.

    -Está bien… Es que… Nunca creí que fueras tan bueno…- Sonrió con los mejillas enrojecidas por tratar de calmarse.

    -Ja, lo soy por con quienes me caen algo bien- Volviendo a restarle importancia a su comportamiento.

    -Manigoldo, ¿Puedo pedirte un favor?- Hablo algo serio, pero su sonrisa se mantiene, tan cálida, completamente maternal.

    -No cambio pañales, eso si te lo digo- Tratando de hacer bromas en este momento, como si las cosas siguieran igual.

    -Si muero… ¿Me prometes hacer lo que sea para que Mu este con Dohko?- Hablo mirándolo directamente, sus ojos le suplican que cumpla, que lo intenté por lo menos.

    El peli azul nunca se imaginó esa petición del joven demonio que le han arrebatado las alas, por eso, necesito verlo a los ojos, pero comprendió que pedir ese favor le está doliendo tanto a Shion, ya que no tiene a nadie más.

    -Si existiera esa posibilidad, claro que me encargaría- Cruzo de nuevo los brazos por delante de su pecho –Ese Ángel debe sufrir los berridos de su crio, no solo dejártelo a ti- Sonrió, guillando un ojo, para transmitir algo de calma a su amigo.

    -Gracias- Recargo su cabeza en la pared de atrás, sintiendo que sin importa nada, su bebe estará a salvo, es lo único que desea en este momento y que lo hará de por vida.

    -Bueno pachoncito, me tengo que ir… Vine para ver como estabas y traerte comida, ahora ya duérmete, porque créeme en el momento que nazca, olvídate de tus sueños de belleza que se acabaran-

    Se levantó del suelo, listo para volverse a escabullir, pues la torre está siendo custodiada, pero sabe perfectamente como entrar y salir sin ser detectado.

    -Manigoldo... ¿Crees que la barrera Lazuli… Pueda caer?- Los momentos de dudas son crueles para cualquiera, el miedo deja ver todo lo que te atormenta.

    Sonrió, pues no está enterado el otro de lo que cierto Demonio está haciendo –Regulus está buscando la manera-

    Abrió sus ojos con sorpresa, jama creyó escuchar esa noticia y menos del más joven de la orden.

    -Es difícil creerlo, pero ese chiquillo, vio a tu idiota Ángel, desafiando al imbécil de su padre solo por ti y sin duda le sorprendió, pues se la pasa mucho tiempo en la biblioteca- La manera de referirse a los demás, no es con mala forma si no que es su manera de ser amable.

    -Son tan buenos…- Debía resistir a no llorar, si no el otro lo regañaría.

    -Tú fuiste el amargado que nunca quiso que nos acercáramos y que viniera ese “Angelito” a tu vida, para hacer que volvieras a sonreír nos ofendió- Su voz se nota de ofendido, pero no con mala forma –Aquí siempre has tenido amigos y te queremos mucho Shion, trataremos de ayudarte, pero solo promete que al ser patriarca harás que la guerra acabe de verdad, no solo que cese por una falsedad- La voz del mayor, se escuchó ronca, molesta, pero cargada de suma verdad.

    -No puedo prometer mejorar nada, yo ya no soy candidato a patriarca- Negó con su cabeza, pues no es posible esa realidad.

    -Pues… Hakurei, nos sigue diciendo que estas aquí para aliviar la bendición que un Ángel te lanzo y después seguirías con tu entrenamiento- Entrecerró los ojos, como si estuviera comprendiendo algún asunto importante.

    -No puede ser… Rompí la máxima regla de los patriarcas- Sus ojos se sorprendieron un poco, pero luego la furia lo invadió -¿Aliviar? ¿Acaso él… Planea…? ¡¡¡NO, NO SE LO PERMITIRÉ!!!- Sus manos fueron directamente a su vientre, entendiendo entre líneas lo que el patriarca planea.

    -Si es que está pensando en hacerle algo a tu hijo, no lo dejaremos…- No pudo seguir conversando, pues por el grito del contrario, se escucharon unos pasos apresurados, sin duda serían los guardias que están custodiando al peliverde, para que no salga por ningún motivo. –Me tengo que ir, pero no pienses mucho en eso, nada pasará, te lo prometemos-

    Los pasos se acercan cada vez más, sabiendo que debía irse.

    Y así fue, tuvo que escapar de alguna forma rápida, para que nadie se diera cuenta de su presencia.

    Shion por su parte, oculto rápido la comida que le trajo su amigo de la infancia, pues habría sospechas.

    Incluso fingió estar durmiendo, para que no lo cuestionaran, además que la orden que tienen esos demonios, es solo vigilar que se mantenga solo y estar en esa celda.

    Nada de molestarlo, o herirlo.

    Cuando sintió seguro estar en la soledad del recinto.

    Suspiro, con su cuerpo temblando, abrazándose a sí mismo.

    No se había percatado de la posibilidad, ahora temía más por el destino de su bebe.

    Antes no podría concebir la idea de que ese demonio que lo crio, fuera así de ruin, pero… En el momento que le dio a escoger entre sus alas o su bebe, supo la verdadera cara.

    -No te preocupes Mu, yo te protegeré… Nadie te alejará de mi lado, te voy a cuidar siempre- Le dedico esa pequeña promesa.

    El corazón de ese demonio está decidido a cuidar y proteger a su pequeño, a cualquier costo, solo esperemos que nada malo pase.
     
  8. Threadmarks: Capitulo 28 (El Dolor De La Vida)
     
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    Pasaron los meses, no tuvo más noticias de su Ángel, ninguna buena de hecho.

    El tiempo transcurriendo, su vientre creciendo, sintiendo las dulces patadas de su bebe, aferrándose a la hermosa idea de tenerlo entre sus brazos.

    Sus visitas constaron en su mayoría por Manigoldo y recientemente Albafica volvió a visitarlo, contándole como es la vida de un Demonio doncel con un bebe en brazos.

    Las maravillas de esa experiencia.

    Quería sin duda animarlo a que no piense solo en lo que ha ocurrido, en como la vida los ha separado.

    Aunque en esta ocasión fueron las diferencias de los líderes.

    Shion haciendo su mejor esfuerzo por sonreír y estar tranquilo, sus emociones influyen demasiado en su gestación.

    -Créeme Shion, cuando lo cargas y tienes que alimentarlo, es…- Sonrió enternecido, haciendo la misma acción de cuando amamanta a su pequeño hijo –Lo más maravilloso del mundo-

    El peliverde sonrió, mirando con atención todo lo que el peli celeste le cuenta.

    Ese brillo en los ojos de su amigo es algo nuevo, la inmensa felicidad, cada hermosa acción desea vivirla con su bebe, cuidarlo, darle de comer, abrazarlo y dormirlo entre sus brazos.

    No pierde el sueño, la esperanza de volver a estar con Dohko, pero lo más importante ahora, su pequeño Mu debe nacer.

    Y eso no tardara mucho, está a solo unos días de dar a luz.

    Tiene miedo, no se niega, teme que cualquier cosa pase, que lastimen a su pequeño y no poder hacer nada.

    -Albafica…- Lo llamo con algo de temor.

    -¿Dime?- Lo miro con una mirada fija.

    -¿Qué tanto te debilitas al momento de dar a luz?- Preguntó acariciando su vientre, pero su semblante luce de temor genuino.

    -No te mentiré- Suspiro resignado acomodándose a su lado –Tu energía vital baja mucho, si no estás bien alimentado- Le acomoda algunos mechones –Es complicado…-

    -Lo sabía- Suspiro, la preocupación no se ira ahora.

    -Pero no estarás solo- Le sonrió de manera protectora –Sé que… Es necesario que tu pareja este a tu lado en ese momento para brindarte energía- Suspiro entendiendo que está tocando una fibra muy sensible –Sin embargo yo asistiré tu parto, procurare que estés a salvo, y tu bebe también- Lo quiere animar como sea.

    -No será lo mismo…- Sus lágrimas comenzaron brotar –No quería pensar en ese momento, porque… Me da tanto miedo, si mi bebe muere por mi culpa… Yo… No lo podría soportar- Su llanto se volvió más doloroso, temblando sus manos en el vientre, por esos pensamientos tan crueles que invaden su mente.

    -Shion, por favor… Shion…- Sujeta sus hombros, para tranquilizarlo –Por favor cálmate, eso le hará daño a Mu- Lo trata hacer entrar en razón, usando el nombre del bebe.

    -Es que… Al estar aquí, no he podido alimentarme bien, lloro cada noche, no puedo controlarlo, pienso en Dohko y como seria nuestra vida, sé que debo ser fuerte y estar relajado, pero… Solo mi bebe me da fuerzas- Limpia sus lágrimas aun que van saliendo más, por cada miedo que refleja –Si por no poder controlarme mi pequeño muere por la poca fuerza que yo tenga… No me lo perdonare, pero… Albafica… Creo que querrán dañar a mi hijo-

    -No digas eso, no pasara nada, todo estará bien- Su mirada preocupada se fija en el peliverde, que no para de temblar.

    Levanto su rostro, suplicándole al peli celeste –Por favor Albafica, no permitas que nadie lastime a Mu, o que lo aparten de mi lado- Sujeto sus brazos con fuerza, de nuevo las lágrimas corriendo por las cálidas mejillas.

    -Te prometo, que haré todo lo posible para que estén ambos bien y cuidaré de que nadie, ni siquiera el patriarca toque a tu pequeño Mu- Lo miro con decisión, determinado a cumplir con esa promesa.

    Lo consolaría en esta ocasión, sabe lo que un embarazo puede hacer con tus emociones y conciencia, pero la situación de Shion es demasiado caótica, y más si no está Dohko, esto se volverá tan complicado.

    No esta siendo completamente sincero, pero… Aun con la comida que le ha mandado, sabe que no es suficiente.

    Aquí todo dependerá de la fuerza física de Shion, de la energía que pueda proyectar para el momento del parto.

    Además si esa criatura está destinada a nacer, sucederá… Si no… Esto podría significar la muerte para ambos, es lo que menos desea que ocurra.

    Unos días serán la diferencia entre tener a su bebe en brazos o no.

    Se conocen los síntomas antes del momento del alumbramiento, sentirá un fuerte calor en su cuerpo, después el dolor comenzara muy fuerte en su espalda y vientre.

    Luego dependiendo del tiempo, un líquido recorrerá sus piernas, indicando que pronto llegara esa criatura.

    Cando eso suceda, los custodios del peliverde están conscientes que la prioridad es avisar a Albafica, para ir a auxiliar a Shion.

    Pero después deben avisar al patriarca, es una orden directa que no pueden ignorar.

    Con todo esto preparado para el hermoso día, pero también uno que tendrá en jaque a ambos reinos.

    Un bebe de una unión de dos seres completamente diferentes.

    Si la criatura nace, sana, fuerte, con características de ambos padres, será un milagro tan hermoso, pero que nadie querra con vida.

    Debía ser ese momento, justo antes de que la oscuridad invada todo los rincones de la torre.

    Sintió ese calor recorrerle su cuerpo, se asustó, no podía creer que pasara en ese mismo instante.

    -Mu…- Murmuro el nombre de su bebe, con temor, pero aún se denota la chispa de emoción en sus ojos.

    Un poco más y el fuerte dolor en su espalda baja comenzó, indicando que el momento se acerca de una manera lenta y tortuosa.

    -No…- Jadeo por el dolor que va y viene repentinamente –¡¡¡POR FAVOR… LLAMEN A ALBAFICA!!!- No se podía levantar, sus piernas no responden bien.

    -¿Qué es lo que gritas?- Para nada amables estos demonios.

    Sus lágrimas comenzaron a caer por los síntomas, que están recorriéndole su vientre, levanto sus cuarzos angustiado, pidiendo el auxilio.

    -Por favor… Mi… Bebe esta… Por… Aaaaah…- Una punzada muy fuerte de nuevo agobiándolo.

    Ambos demonios lo miraron, entendiendo la situación, que debían comenzar con el protocolo que el patriarca Hakurei les ha indicado.

    -Cálmate, iremos por él de inmediato- Uno hablo firme.

    Para ambos dirigirse de nuevo a la salida.

    Decididos a llevar a cabo el plan que ya se ha planeado.

    Uno ira a avisar al peli celeste, mientras el otro directo a donde el patriarca está esperando noticitas.

    ---Lado de los Ángeles---

    Dohko se encuentra de rodillas sintiendo un dolor en su pecho que no lo deja respirar.

    Como si todas sus fuerzas se estuvieran alejando de su cuerpo.

    -¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?- Asmita se le acerco, intentando ayudarlo, sin comprender lo que le pasa.

    Hace unos segundos estaban hablando, expresando su sentir de no poder ver a quienes aman, y de la nada el Ángel heredero se desplomo en un dolor angustiante.

    -No… No se…- Apretó su ropa, tratando de anihilar aire, pero no logra tomar suficiente –Algo… Shion… Debe…- Hablando entre cortado.

    -¿Cómo puedes saber eso?- El rubio Ángel se cuestiona esa revelación, no se puede inclinar tan fácil ahora, su vientre esta algo abultado por su condición.

    -Shion está sufriendo…- Se levantó con cierto temblor, apoyándose de la pared, intentando ir a una ventana, dirigir sus ojos a lo que antes se podía admirar como el lado de los demonios.

    Pero solo alcanza ver el mar, un extenso cuerpo azul, que es mentira.

    Sus lágrimas recorren sus mejillas, sintiendo impotencia, un gran dolor en su cuerpo, pero si él lo siente de esa forma… No puede maginar como lo está padeciendo Shion.

    -Me prometieron…- Apretó sus labios con molestia –Prometieron si hacia todo lo que me ordenaran, a Shion no le pasaría nada…- Callo, pues la punzada en su pecho se hace mucho más grande e intolerable –Maldita sea…-

    Quiso extender sus alas, pero su propio cuerpo se siente tan ajeno, no le responde bien…

    -Debes tranquilizarte- El rubio trata de calmar al otro, pero comprende que nada de lo que diga… Logrará hacer la diferencia.

    -¡¡¡¿CÓMO QUIERES QUE ME TRANQUILICE?!!! ¡¡¡SI SHION ESTÁ SUFRIENDO UN PEOR DOLOR QUE YO!!! ¡¡¡DEBO HACER ALGO!!!- Sus lágrimas combinadas con el odio en su voz, sin duda hace referencia a como su padre actuó después de perder a su amada.

    -Pero no puedes hacer nada, debes comprender…- Bajo la mirada -Que es imposible…- Cerro sus ojos, negando con la cabeza, incluso algunas lágrimas salieron de sus ojos azules, comprendía el sentimiento.

    La única diferencia es que… Dohko sabe que Shion sigue con vida, aunque la esperanza de volverse a ver sea nula… Saber que esta aun en esta tierra lo debe calmar.

    En cambio su preciado Deuteros ya partió, jamás volverá a tenerlo cerca, aunque… Lleva en su interior al hijo de ambos…

    Tuvo que hacer un trato también por la vida de su bebe.

    En este mundo parece que todos están sufriendo por el amor.

    ---Lado de los demonios---

    -Shion, tranquilo… Todo estará bien- Como pudo el peli celeste logro acondicionar la celda lo mejor posible.

    Improvisó todo, llevo de su propio hogar sabanas limpias para cubrir a la criatura, y poner cómodo al peliverde.

    Pero la situación no es para nada favorable en este lugar.

    -Al…Ba…Fica… Duele demasiado…- Sus lágrimas siguen brotando, el dolor está en todo su cuerpo, el líquido que indica la próxima llegada ya ha caído.

    La sangre obviamente también, es solo cuestión de minutos para que ese bebe pueda llegar a este mundo, pero la rapidez determina si con vida o no.

    -Lo se… Pero créeme valdrá la pena cuando lo tengas en tus manos- Hablo lo más rápido posible, mientras abre las piernas del demonio contrario –Esta coronando- Respiro profundo, mirando al otro –Tienes que pujar en cuanto yo te diga, tratare de darte energía vital-

    -Si…- Apretó sus dientes por el dolor, pero comprendía cada indicación que Albafica le da.

    -Muy bien- Espero solo un segundo, cuando supo que es momento –Puja ahora-

    Acto seguido el peliverde lo hizo.

    El pequeño ser, saldrá de su cuerpo por el mismo lugar donde fue tomado, es lo normal en los donceles.

    Sera un dolor muy fuerte, pero lo resistirá, no se dejará vencer si ha llegado hasta este punto.

    Puede que la gran cantidad de estrés, lo haga por un momento pensar que su dulce Ángel esta con él, apoyándolo en este instante, sosteniendo su mano, pero sabe que no es así, es sumamente imposible.

    Pero su mente le trae esa forma de soportar el dolor.

    -Solo un poco más- Hace su mayor esfuerzo dándole algo de energía, se está arriesgando después de hace unos meses haber tenido a su pequeño, pero no puede abandonar a Shion.

    Todo tiene que ser muy cuidadoso, sabe lo que es esa sensación de anhelar al bebe que ha crecido dentro de ti y lo quiere verlo, sentirlo, cuidarlo.

    Por ese sentimiento, por la amistad y por Mu, ayudara y hará lo que fuera.

    Un pujido más, luego otro, uno más fue allí cuando todo acabo.

    El sonido del llanto, de alguien que apenas conoce el mundo, es pequeño pero tiene fuertes pulmones, una pelusa lila que cubre su cabeza, su piel aún tiene ese tono morado de recién nacido, las mismas marcas de Shion en su frente.

    -Está aquí…- Lo sostuvo con cuidado, revisándolo si todo está en orden con su cuerpecito, se dio cuenta que está bien, es perfecto.

    Igualmente Albafica está cansado por realizar una transferencia de energía vital al peliverde para tener fuerzas en el momento del alumbramiento.

    -Quiero… Conocerlo…- Su corazón latió con tanta fuerza al escucharlo, sabe que es una buena señal, es fuerte, está bien, las lágrimas no se detienen a un después de haber parido, son de felicidad ahora, ya no de dolor

    Estiro sus manos, apenas si podía levantar su cabeza, buscando a su bebe, como desea conocerlo, sostenerlo, abrazarlo, alimentarlo, todo desea experimentar.

    -Claro que si- Se levantó un poco, para acercar al inocente bebe, al demonio que lo amara con todo su corazón.

    Pero antes de que Shion pueda conocerlo, de sostenerlo entre sus manos.

    Una mano retuvo con fuerza a Albafica.

    Obviamente este se giró con miedo, sostenido con cuidado al pequeño, esto no significa nada bueno.

    -Entrégame a ese bebe- Fue una voz ya conocida que ordeno aquello, con tal frialdad en sus ojos, que no parecía el mismo de tiempo atrás.
     
  9. Threadmarks: Capitulo 29 (Condición)
     
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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    63
     
    Palabras:
    2639
    -¿Pa…Patriarca?- El peli celeste sostuvo contra su pecho al recién nacido, tratando de ocultarlo.

    -No lo repetiré dos veces- Lo miro bastante serio, con el ceño fruncido, teniendo la vista directo al pequeño envuelto en esas telas improvisadas.

    -No… Por favor… No- La voz del pobre demonio, rogando que eso no ocurra.

    -No tienes nada que decir en esto- El peliblanco refuto aquellos lamentos, sin darles más importancia.

    -Por favor… El pequeño necesita estar con Shion… Debe darle su calor y… Alimentarlo- Se logró zafar del agarre, para tratar de acercarse con el peliverde.

    -¡¡¡ESO NO IMPORTA!!!- Camino de forma amenazante, para tratar de arrebatarle a la criatura que ha comenzado a llorar, por los bruscos movimientos -¡¡¡SE DEBE ACABAR CON CUALQUIER EVIDENCIA DE LA ESTUPIDEZ DE SHION!!!-

    Las lágrimas del peliverde, sintiendo como sus fuerzas se están desvaneciendo, con la impotencia de no poder hacer nada, sus ojos buscan desesperadamente a su hijo, pero solo ve de forma borrosa como Albafica trata de defenderlo y el patriarca intentando arrebatárselo.

    -No… No lo lastime…- Aun sabiendo que si se levanta le puede ocasionar una hemorragia o algo peor, quiere salvar a su bebe conocerlo, cuidarlo –Haga conmigo lo que quiera, hare lo que sea… Pero… No me arrebate a mi hijo…- Sus lágrimas caen una a una –Se lo ruego…-

    -Tus palabras ahora no significan nada- Hablo como si no tuviera la minina pizca de sentimientos, como si fuera ajeno al sufrimiento de ese demonio.

    -¡¡¡NO PUEDE HACERLES ESTO!!!- Albafica defendiendo a su amigo y ese pequeño -¡¡¡YA LO CASTIGÓ LO SUFICIENTE!!!- Mirándolo con bastante enojo -¡¡¡MIRE DONDE LO TIENE, DONDE DIO A LUZ, ESTE BEBE DEBE ESTAR JUNTO A SU PAPÁ, NO PUEDE HACER ESTO!!!- Sosteniendo a esa criatura con fuerza, para que no intente acercarse.

    Lamentablemente este demonio, tiene más trucos y poder que ellos dos…

    Después de todo el peli celeste sabe que está en desventaja, su energía vital está muy reducida, sin contar que los esfuerzos del peliverde por intentar hacer algo, le ocasionará que pierda más sangré.

    Sin duda está atrapado, debe hacer lo mejor que pueda.

    -No necesito tu permiso- Hablo esto de manera fría.

    Rápidamente se abalanzó contra el peli celeste, para arrebatarle por todos los medios posibles a la pequeña criatura, logro obtenerlo, dejando que el doncel cayera al suelo, bastante cansado.

    -¿Cómo… Fue…?- Sentía su cuerpo tan agotado repentinamente, con ese forcejeó, es algo que no debería pasar.

    -Mu… No…- Noto que su amigo está en el suelo, sin su hijo, alzo la vista para el patriarca, el cual sostiene a su mayor tesoro –¡¡¡LE RUEGO… POR FAVOR… NO LO HAGA!!!- Sus piernas flaquean, no logran sostenerlo, ni siquiera incorporarse, su cuerpo no le está respondiendo, pero intenta hacer lo que pueda.

    -Mejor olvida a esta criatura- Fue lo único que le dedico, antes de darse media vuelta para salir de la celda.

    -Espere…- El peli celeste intenta levantarse, pero su cuerpo no le responde del todo.

    -Sera mejor que te quedes en el suelo y ayudes a Shion, no serás capaz de hacer más-

    -¡¡¡¿POR QUÉ NO PUEDE DEJAR QUE TENGA A SU HIJO?!!! ¡¡¡ESTO NO ES JUSTO!!!-

    -Mejo preocúpate por tu propia familia- Lanzo aquellas palabras sin duda suena más como una amenaza.

    -¿Qué?- Los ojo celestes del otro se abrieron bastante preocupados –Ustedes… No lo… Haría…-

    -Si sigues interponiéndote, no tendré otra opción- Ni siquiera volteo para decirlo, siguió su caminar, con él bebe en brazos que no para de llorar.

    Como si el pequeño Mu, supiera que están alejándolo de su papá en estos momentos.

    -¡¡¡NO!!! ¡¡¡REGRÉSEME A MU!!! ¡¡¡POR FAVOR!!! ¡¡¡HARE LO QUE SEA, PERO NO LO LASTIME!!! ¡¡¡POR FAVOR!!!- intenta ir tras ellos, pero no puede más, por el parto, su condición es bastante critica, no tiene más fuerzas y aun así intenta sacarlas, pero la hemorragia que se está extendiendo por estar intentando luchar por su hijo.

    El llanto del peliverde, llegó a Albafica, ni el mismo pudo hacer algo, se lo había prometido, pero algo debió hacer el patriarca con él, para imposibilitarlo, y se contuvo al saber que su familia está en peligro.

    -Shion… Lo siento… Yo…- Quiso hablarle al otro, pero parece que sus palabras no llegan a sus oídos.

    Su voz desgarrándose por que le están arrebatando a su hijo, al pequeño fruto de su amor con su amado Ángel, su rostro llenó de lágrimas, sus manos temblorosas, se arrastraría por donde fuera solo para recuperarlo.

    -¡¡¡POR FAVOR!!! ¡¡¡REGRÉSEME A MU!!! ¡¡¡SE LO SUPLICO!!!- Sus gritos siguen, los intentos son nulos y sus fuerzas ya se agotaron.

    En su mente está el pensar que no pudo ni siquiera conocerlo, jamás lo logro sostener, ni ver su hermosa carita, se lo quitaron apenas a minutos de nacido.

    Sabe que si el patriarca se lo arrebato… Como lo dijo este, es solo para acabar con la evidencia de ese amor.

    Significa que su hijo morirá, sus lágrimas siguen corriendo, estira sus manos, como si pudiera alcanzarlo, cuando sabe que ya no está en esa celda.

    Su vista se empieza a oscurecer, sintiendo el frio del lugar, cosa tan rara… Pues en sus territorios son cálidos, pero esta vez, parece que todo le está cobrando factura.

    Su dolor, el parto, la sangre que no se detiene aun con los intentos de su amigo, que también lamenta no poder haber salvado a ese pequeño.

    Si dependiera de Shion, no dejaría que lo salvara… Se dejaría en esta ocasión morir, si el destinó de su hijo es ese…

    Sigue murmurando el nombre, el que ha escogido con tanto amor.

    -Mu… Mu… Por favor… Re…Gre…Sa…- Su voz se escucha tan lejana, el ruego por su hijo, se va apagando como sus ojos se cierran, lamentándose por no poder hacer nada.

    La oscuridad fue lo único que vio, su dolor se quedó, el físico se podría quitar, pero el del corazón no…

    El camino que tomo el patriarca con esa pequeña criatura es completamente incierto, para cualquiera.

    Nadie preguntara, para todos los guardias que custodiaron a Shion, esa criatura jamás existió y así se debe quedar.

    Como hubiera deseado que todo fuera muy diferente, haber huido con Dohko, en este momento estarían ambos con su bebe, juntos siendo felices.

    Lamentablemente… Esto no es así… Su realidad es otra.

    Aun susurra el nombre de su bebe… Su voz se está intensificando, sus manos intentan sujetar cualquier cosa, pero no logra obtener nada.

    Sus mejillas tienen lágrimas, todo el dolor de aquella perdida…

    ¿Estuvo soñando lo que acaba de pasar?

    -Por favor… No me lo quite… Por lo que más quiera…- Su voz ruega aun por su bebe.

    Siente como sus ojos se van abriendo, la ligera luz artificial que inunda el lugar donde se encuentra, algo que sin duda cambia el ambiente que antes presenciaba.

    -¿He?- No puede comprender en donde se encuentra, su mente esta solo en su bebe -¿Mu?- Quito esas sabanas que cubren su cuerpo, sin importarle preguntar ¿Cómo fue que llego allí?

    Mira su vientre, obviamente se nota que ya no está embarazado.

    Su respiración se volvió más angustiada, sus lágrimas vuelven a brotar, cubriendo su boca…

    -No… ¡¡¡NO!!!- Aun no está en buenas condiciones, duele su cuerpo, pero su corazón es lo que más le atormenta -¿Dónde está?-

    Se levanta de aquella cama, la reconoce es la suya… Desde que lo separaron de Dohko no volvió, pero no le interesa.

    Al tocar el suelo, intentar ponerse de pie, sintió aquellas punzadas en su vientre bajo, pero no le da más importancia, se sostiene de lo que puede.

    No podría estar así tranquilo y su hijo sufriendo, sin saber dónde está… Necesita estar a su lado, haría lo que fuera.

    -Iré por ti… Mi pequeño… Aaaaah- Cada paso es una ligera tortura física, pero sigue ignorándola, sin importar que de a poco algunas gotas de sangre corren por sus piernas.

    -Debo irme… Mu… Mu me necesita… Debo protegerlo…- Sus lágrimas no se contienen, intenta apoyarse de la pared, sin interesarle que su corazones está latiendo sobre forzado, por lo que le ocurre en su cuerpo.

    -No te preocupes… Mi pequeño… Papi ira por ti y estaremos juntos- Tiembla desesperado, su sudor se está volviendo frio, pero no se detiene.

    Esta cerca de la puerta, intenta abrirla, pero está cerrada.

    -No…- Sujeta el picaporte con fuerza, para intentar abrirlo, golpeándola con todas sus fuerzas -¡¡¡DÉJENME SALIR!!!- Grito lo más fuerte posible -¡¡¡POR FAVOR… DÉJAME IR CON MI HIJO!!!- Lagrimas salen de sus orbes rosas, sus piernas vuelven a flaquear, cayendo de golpe al suelo, sintiendo un líquido caliente que de a poco recorre sus piernas.

    -Quiero… Ir con mí… Bebé… Mi Mu… Por favor- Sujeta de nuevo el picaporte, sus fuerzas se le están yendo.

    Si muriera en ese lugar desagrado… No sabe si es la mejor opción o no.

    -Dohko… Perdón…No pude proteger a nuestro hijo… Yo…- Cierra sus ojos, dejando caer sus lágrimas con tanto dolor.

    Solo quiere tener a su hijo entre sus brazos, no pudo sostenerlo si quiera, no era justo… Le arrebataron a su bebe, sin importar que acabara de nacer.

    De pronto escucha como la puerta de su habitación se abre, pensaba que era el momento, pero no pudo si quiera moverse rápido, cuando se cerró de nuevo en su cara.

    -Por favor…- Suplicar es lo único que puede hacer.

    -Olvídate de ese bebe- Esa voz, de nuevo, la misma que le arrebató a su bebe, la que alguna vez fue dulce y bondadosa, ahora solo es fría y provoca odio a su persona.

    -¿Cómo me pides que haga eso?- Apretó sus puños, y mandíbula, en esta ocasión está furioso… El dolor en su cuerpo es ligero a comparación con el dolor en su alma, ver a ese sujeto que le quito a su criatura.

    -Es lo mejor- Suspiro, mirando al demonio en el suelo, con un pequeño charco de sangré rodeándolo –Ahora… Sera mejor que trates de calmarte y descanses-

    -No lo hare- Respondió molesto, sus cuarzos le dedican odio puro –Prefiero morir de una vez, si has…- Ni siquiera es capaz de decir esas palabras, le atormenta tan solo imaginar que no pudo protegerlo.

    -Olvida ese error y sigue con lo planeado-

    -¿Error?- La voz de Shion se intensificó con todo el dolor y furia -¡¡¡MI PEQUEÑO MU NO ES NINGÚN ERROR!!!- Sus lágrimas de coraje con el odio solmene en su corazón -¡¡¡EL SOLO… ES EL ÚNICO INOCENTE EN TODO ESTO Y TÚ… TU… LO MATASTE… LE HICISTE DAÑO…!!!- Su voz que quiebra, pero le sostiene la mirada, desafiándolo –Así que… Jamás… ¡¡¡EN TU MISERABLE VIDA, VUELVAS A DECIR QUE MU ES UN ERROR!!!-

    No contestó, Hakurei entiende de alguna forma que el peliverde deja escapar su dolor de esa forma.

    -¡¡¡MU ES LO MÁS IMPORTANTE EN MI VIDA!!!- Aprieta sus puños, no baja la mirada, es la forma de desafiar que le queda -¡¡¡LO QUE MÁS AMO, Y AUNQUE ME LO QUITARAS, NO DEJARE DE PENSAR EN ÉL, MUCHO MENOS DEJARE EL AMOR QUE SIENTO POR DOHKO!!!- Sonrió con todo su dolor, pero sabe que está dándole donde más le duele al mayor –Así que… Mejor déjame morir aquí, así el problema se acabara con mi muerte-

    Frunce su ceño, sabiendo que Shion cumplirá su promesa, se negaría a aceptar ayuda, podría cometer suicidio si así lo quisiera… Un demonio con ese grado de dolor es tan impredecible.

    Más si le están ordenando, solo desafiara.

    Pero este patriarca, puede llegar a ser tan ruin aun, teniendo algo que lo ayudará.

    -Tu hijo sigue con vida- Le dijo esto sin ninguna expresión en su voz.

    -¿Qué?- Lo miro con tanta desconfianza -¿Cómo podría creerte?- Frunce su ceño.

    -Esta con vida, no tengo por qué mentirte, y así puede seguir si sigues todo lo que te digo- Le hablo como si no le importara, pero en realidad, ese tema le causa bastante conflicto pero trata de disimular.

    -Si… Mu esta con vida…- Pensaba a todo con cuidado… Su corazón, todo su ser le dice que es verdad… O puede ser solo su ilusión intentando convencerlo –Debe ser solo un chantaje… Para manipularme y que haga lo que quiera-

    -De hecho si lo es- Le contesto de una forma sínica, pero volviendo a un rostro tan inexpresivo –Si tú haces lo que te digo, ese bebe estará a salvo-

    Apretó sus dientes, cerrando sus ojos, se levantó con todo el dolor en su ser, para encararlo, entendiendo el maldito juego que había hecho, lo planeo todo, y eso es lo que más le molesta, que utilice a su hijo como una moneda de cambio, para obligarlo a hacer todo lo que desee.

    -Te odio tanto- Dijo estas palabras, su rostro está completamente pálido, por la pérdida de sangre que está teniendo, lo único que lo tiene en pie es su voluntad y amor por su hijo.

    -Aunque lo hagas, es la única garantía que tienes, para mantenerlo a salvo- Lo miro, sintiendo bastante pena por su sucesor, pero no lo dejaría estar con ese bebe.

    -Si me niego… Tú lo vas a lastimar, y aunque… Acepte… Nada me asegura que esta con vida- Analizó y dio su respuesta, las lágrimas siguen saliendo, pero debe mantenerse firme, es lo único que le queda.

    -Tienes mi palabra de que aún está bien-

    -¡¡¡TU PALABRA NO VALE NADA PARA MÍ!!!- Tembló por todo el odio que está experimentando, jamás creyó que ese sujeto pudiera ser representante de ese sentimiento, pero se había metido con lo más importante para él.

    Lamentablemente Shion no tiene nada seguro, su bebe tal vez está vivo o muerte, no sabe… Jamás lo podría saber, pues el patriarca no le dirá la verdad, sin embargo no puede hacer más… Si obedece puede tener la esperanza de que este a salvo.

    Y algún día este de nuevo en sus brazos, conocerlo, darle el amor que en este momento se lo negaron.

    -¿Aceptaras Shion?- Lo miro con tanta frialdad, sin embargo su ojos se fijan en aquella sangre que sigue fluyendo.

    Bajo su mirada, apretando más sus puños, deseando querer molerlo a golpe, pero se contiene… La única posibilidad si existe… La debe tomar, en contra de su voluntad, pero si Mu sigue en estas tierras con vida, tiene que hacer todo para encontrarlo.

    -Solo si… Mu estará a salvo…- Está hablando con total derrota en su voz, pero aun quiere mantenerse firme, aunque su corazón se está muriendo.

    -Lo estará, si tú no te atreves a desobedecer y haces todo lo que te indique-

    Los cuarzos, en este momento perdieron su brillo, su rostro solo expresa el mayor dolor que ha vivido en su vida, pero si es la única forma de volver a tener a su pequeño con él, le duele no haberlo conocido, jamás lo cargo, no pudo ver su lindo rostro, sufrirá en silencio es lo que le queda.

    -Está bien…- Su voz manifiesta dolor, pero su rostro reta aun al peliplateada.

    Se mantendría en pie, hasta que se fuera, y después de derrumbaría… Sabe que no tendrá tiempo de llorar, pues su cuerpo ya no está aguantando, más se lo exige.

    En esa noche… Perdió su única razón para vivir y ahora parece que se la dan por condición.

    Ya no le queda de otra… Desea mantener la esperanza de que su bebe esta con vida…
     
  10. Threadmarks: Capitulo 30 (Ocho)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    ---Ocho años después (Territorio de los demonios)---

    -Mami… ¿Por qué esos niños me molestan siempre?- Un pequeño suspiro, esperando sentado en una silla delante de la mesa.

    -No les hagas caso mi pequeño, están celosos- Un demonio femenino de cabellos rubios, atados en una colea larga, sonríe, poniendo un plato de comida delante del menor.

    -¿Celoso?- Se preguntó, bajando su mirada -¿De qué?- Sin duda su voz se nota triste, casi llorando, pues este día también le fastidiaron.

    -Pues…- Se quedó parada un momento, y comenzó a caminar con cuidado, para quedar detrás del pequeño y de repente hacerle cosquillas –Puede ser por tu hermoso cabello, tus lindos ojos, la hermosa sonrisa que tienes mi amor o… Por qué tus pequeños cuernos son los más bonitos de todo nuestro territorio- Y con esta muestra de cariño, beso la cabeza del niño.

    -Mami, ja, ja, ja, por favor, ja, ja, ja, basta, ja, ja, ja- Este demonio, trata de detenerla, pero es imposible pues está riendo a carcajadas, porque lo trate de animar en este momento.

    Y logra sin duda hacerlo sonreír, para que olvide ese mal momento.

    El pequeño demonio es sin duda un niño bastante bonito, reconocido por todos los de esa pequeña ciudad alejada de la principal, tan al sur, que es muy difícil encontrar un camino a ella.

    Siempre sonríe, pero cuando tiene que ir a la escuela, es relegado por los demás niños, puede que si por algunos celos, es inteligente, carismático, tranquilo, un buen demonio sin duda todos los maestro y adultos lo aprecian.

    Aun así, sin importar nada su madre le saca una sonrisa, para que no piense en esos malos tratos, es el ser más importante para él, y se lo demuestra a diario de todas formas posibles.

    Sin embargo… En esta ocasión… No le dijo a ese demonio femenino, lo que le dijeron esos otros niños.

    Que lo hizo sentir tan mal, que comenzó a llorar solo en su habitación, sintiéndose tan triste, queriendo escapar, huir, para que nadie le vuelva a decir nada en su vida.

    Nunca antes lo ha pensado, pero esta noche quería irse, se sentiría muy mal por su madre, pero no puede soportar más, no quiere seguir escuchando esas feas palabras de su persona.

    Espero la ayuda nocturna y saldría por su ventana, después de todo su casa es de solo un piso y puede irse sin ninguna dificultad.

    Tomo su mochila de la escuela, guardando un poco de ropa y comida, sin importar que viaje tendría que hacer, debía irse.

    -Perdóname mami… Pero ya no quiero que me molesten- Sin duda no está pensando bien las cosas, pero el dolor y molestia que le hacen pasar cada día, a un pequeño de ocho años es muy cruel.

    En su caminar, sin saber a dónde dirigirse, solo sus pasos lo van a guiar, después de todo sus ropas negras lo ayudan a ocultarse, pero su cabello puede llamar la atención, por eso lo oculta, aunque sus pequeños cuernos no pueden ser fácilmente disimulados.

    En su mente recuerda cada palabra que le dijeron esos niños.

    ---Flash Back---

    -Ay si, el buen demonio- Le jalo su cabello, para lastimarlo.

    -El consentido de los maestros- Le hizo una meuca de burla.

    -¡¡¡YA!!! ¡¡¡DÉJENME!!!- Grito el pequeño, para que paren de acosarlo.

    -Intenta detenernos- Otro lo empujo por la espalda, para tirarlo al suelo.

    -No puede, sus cuernos son demasiado pequeños para su edad- Le sujeto aquellas protuberancias, para levantar su rostro.

    -Y sus alitas- Se sentó sobre el pequeño –Ni siquiera las muestras-

    -¡¡¡BÁJATE DE MÍ!!! ¡¡¡PESAS MUCHO!!!- Las lágrimas del que sufre maltrato, no dejan de salir.

    -No- Las risas de todos los niños se escucharon, para molestarlo.

    -¿Por qué no muestras tus alas?- Tomo su playera, para subirla y mostrar aquellas partes que el menor no permite ver.

    -¡¡¡NO!!!- Y con todas sus fuerzas, se giró sin importar el peso y, mordió la mano de ese niño para evitar que lo siguán molestando y vean lo que jamás quiere que observé nadie.

    Y así fue como logro zafarse de esos mocosos molestos, corriendo para ir a su casa, aunque durante el camino, se limpió sus lágrimas y tratara de tener su ropa un poco mejor.

    ---Fin de Flash Back---

    -Siempre me molestan por que no muestro mis alas, pero… ¡¡¡NO ME PUEDEN OBLIGAR!!!- Grito, limpiando de nuevo sus lágrimas, ni siquiera se dio cuenta de cuanto ha corrido, hasta que comenzó a sentir que el suelo ha cambiado, no se siente tan firme como antes, si no que ahora parece más suave.

    Se fijó rápidamente a sus pies.

    -Llegue hasta la playa- Suspiró, imaginando que ha corrido mucho, suficiente para alejarse de la pequeña ciudad, pero aun debía recorrer más, si se quiere alejar de verdad.

    Pero a cada paso, solo piensa en que su mamá estará muy triste, por dejarla sola… Su papá murió antes de que naciera, siempre se lo dijo ella.

    -Es que… No puedo soportarlo más- Solloza, mirando el mar delante –No es justo… Que dejen de molestarme…- Se dejó caer en la arena, limpiando su llanto, aunque prefirió dejarlo salir.

    -Yo no les hago daño a ninguno y me molestan- Toca sus cuernos –Voy a crecer y serán más grandes y mis alas…- Hizo un puchero –¡¡¡NO ES MI CULPA!!!- Grito de nuevo, sin duda está sacando su propia frustración, para estar tranquilo.

    Siguió llorando un poco más, hasta que de la nada escuchó algo.

    -¿Qué no es tu culpa?-

    El pequeño se sorprendió demasiado, miro por todos lados, pero no encuentra a otro demonio cerca, ni uno solo.

    Ahora si pensaba que está ante un fantasma, tembló por el miedo.

    -¿Qui… En… Eres?- Hablo entrecortado, sus ojos bien abiertos.

    -No me puedes ver- Hablo de nuevo esa voz extraña.

    -¿Eres un fantasma?- Miro para todos lados, abrazándose a sí mismo, cerrando sus ojos.

    -No, soy un Ángel- De nuevo esa voz calmada.

    -¿Un Ángel?- Levanto su vista, bastante angustiado por esa revelación –Oye… No deberías estar aquí-

    -Estoy en mi lado, y tú en el tuyo- De nuevo ese tono bastante monótono –Eres un demonio ¿Cierto?-

    -Si- Hablo algo preocupado –No debería estar hablando contigo- Se levantó con lentitud, preocupado que lo pudieran atacar.

    -Espera- Hablo de inmediato.

    -¿Qué quieres?- Su tono demuestra el miedo e incertidumbre.

    -¿Cómo son los demonios?- Esa duda la soltó.

    -¿Eh?- Ladeo su cabeza por aquella pregunta rara.

    -He querido conocer a un demonio desde que tenía dos años, pero la barrera Lapis Lazuli, no permite vernos- Su tono demuestra calma, pero ahora curiosidad.

    -¿Cuántos años tienes?- El pequeño demonio pegunto.

    -Ocho- Rápido respondió -¿Y tú?-

    -También- Pensó un momento, bajando la mirada, ahora que lo piensa seriamente, él tampoco ha visto a un Ángel en toda su vida y le comienzo a asaltar la curiosidad.

    -¿Me puedes decir?- Volvió a preguntar.

    -Está bien, te diré… Solo si tú me dices como son ustedes- El demonio propuso aquello, por mera curiosidad, acercándose un poco más, pero evitando entrar al agua.

    -Comprendo- Suspiró –Tu primero por favor-

    -Muy bien- El pequeño demonio suspiro –Los demonios tenemos cuernos, colmillos, algunos poseen garras, otros cola, todo de una tonalidad negra, con excepción de los colmillos- Sonríe como si pudiera verlo.

    -¿Tiene alas?- Pregunto curioso.

    El pequeño alzo su vista, un tema que sin duda no le gusta tocar en ninguna circunstancia, pero entendió que debía seguir.

    -Sí, tenemos… Son grandes y anchas, todas de color negras- Pensó mirando hacia otro lado –Algunos demonios… A veces… No tienen sus alas sanas y no se pueden desarrollar-

    -Es muy interesante- Un suspiro se escuchó del otro lado –A nosotros, cuando llegamos al año, nuestros padres bendicen nuestras alas y logran volverse más fuertes y comienzan a crecer de forma apropiada- Agrego esto a la conversación.

    -Eso suena muy lindo- Sonrió a medias.

    -¿Cómo te llamas?- Esa duda le asalto.

    -Me llamo Mu- Hablo con suavidad, dejando un suspiro salir -¿Cuál es el tuyo?-

    -Mi nombre es Shaka, príncipe de los Ángeles- Hablo con un tono algo arrogante.
     
  11. Threadmarks: Capitulo 31 (Curiosidad)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    El pequeño demonio lo escuchó, dejando ver una expresión de sorpresa.

    -Pero… Si eres un príncipe… ¿Qué haces en los límites?- Pregunto curioso ante la revelación.

    Suspiro –Escapé un poco del castillo real…- Su tono de voz cambio a uno tiste –Desde que mi abuelo murió, muchas cosas han cambiado-

    -¿Cómo qué?-

    -Bueno… Mi padre obviamente tomo el liderazgo completo del reino, está más ocupado- Bajo la mirada.

    -Mínimo tienes padre- Contesto el otro.

    -¿Tu no?-

    -No, murió antes de que naciera- Pero lejos de mostrar una tristeza, sonrió –Mi mamá me ha dicho que fue un soldado de nuestro ejército…- Dudo en seguir con sus palabras –Bueno… Fue un combate con los Ángeles…-

    -Sí, lo se…- El tono del contrario sonó bastante frio –La barrera fue erguida hace ocho años… Somos niños nacidos en una nueva era-

    -Creo que si- Sus ojos se fijan en la fina arena, jugando con ella, mientras descansa un poco, pues ahora muestra más curiosidad por el Ángel –Oye… Shaka-

    -Dime-

    -Entonces… Tienes un padre… Y ¿Tienes una mamá o un papá?- Sabe que existen relaciones entre diferentes géneros, pero no deja de ser un tema de curiosidad.

    -Mi papá se llama Asmita y mi padre Dohko- Hablo con orgullo, pues no es cualquier cosa ser el príncipe de su especie.

    -Yo solo tengo a mi mami Yuzuriha, es muy linda, buena conmigo y cariñosa la mejor del mundo- Su tono ahora vuelve a estar alegra, hablando del demonio que cree que le dio la vida.

    Sonrió pues él también está dispuesto a presumir a los suyos –Mi papá también es muy amable conmigo, me enseña modales importantes y manejar las bendiciones mejor, mi padre… Me ayuda a mejorar mi estilo de combate-

    -¿Sabes combatir?- De nuevo algo que sorprende a Mu.

    -Si- Y para la arrogancia del otro, esto le parece muy bueno –Puedo manejar la espada perfectamente para mi edad, como futuro rey tengo que saber defender mi reino-

    -Eso debe ser muy genial y hermoso- Sonrió tocando su pecho, como si su corazón latiera más acelerado por la simple idea –Defender a los tuyos, de cualquier cosa que pase- Suspiro triste –Me gustaría ser así de valiente-

    Escuchar esas palabras de ese niño lo hizo preguntarse por qué lo escucho triste al principio.

    -¿Por eso llorabas?- El Ángel pregunto con la voz más neutral posible.

    No podía negar lo que estaba haciendo, y pues este Ángel no podría detenerlo, sin embargo por alguna razón… Aunque no lo conozca en persona, y cree que nunca lo hará, y no sepa más que su nombre y título, sí que le dio un grado de confianza.

    Más nunca es bueno confiar en extraños.

    -Si… No soy el más valiente o grande, de los demás demonios de mi edad... Y… Por eso me molestan- Abraza sus piernas, tratando de retener sus lágrimas.

    -¿Por qué te molestarían?- Cada vez su curiosidad aumenta por ese otro niño.

    -No lo sé…- Sabe el por qué, pero no le gusta hablar de ese tema.

    -¿Cómo eres físicamente?- Inquirió a preguntar con sumo interés.

    -¿He?- Esto sí que no se lo esperaba.

    -Ya me dijiste como son los demonios en general, pero me gustaría saber cómo eres tu- Se calló un momento –Me gustaría imaginarte-

    -Oh… Está bien…- Bajo su vista, jugando con sus manos ahora –Tengo cabello lacio de color lila, unos pequeños cuernos, poseo unas marcas en mi frente de color rosa… Mis ojos son verdes…-

    -¿Verdes?- Le pregunto nuevamente –Imagino que oscuros-

    -Conoces mucho de los demonios- El pequeño pelilila le pareció curioso que supiera los estándares de los de su especie.

    -Te dije que me llaman la atención mucho, soy curioso-

    -Mmh… Mis ojos son verdes brillante…- Rio –Mi mamá dice que son como unas bellas esmeraldas- Sonrió de nuevo –Tengo colmillos, pero mis garras de demonio no son para nada filosas, al contrarió son uñas bastante normales- Se miró a sí mismo.

    -¿Tienes cola?- De nuevo el Ángel con sus preguntas.

    -No como tal…- Pensó nervioso –Solo algunos demonios las tienen, pero son de bajo rango ellos-

    -¿Cómo de bajo rango?- Esto le intereso más.

    -Bajo rango para estar en el ejército para proteger al patriarca- Aclaro el punto –Los principales demonios dentro son aquellos que poseen alas grandes y fuertes, los que tienen colmillos, cuernos, garras, aquellos que tienen cola lo ven como una desventaja pues pueden ser atrapados más fácilmente y es un punto bastante débil- Mu parece un sabelotodo en este caso, ganándole en conocimientos al otro.

    -Entonces… ¿Tú tienes colmillos, cuernos… Y…?- Se interesa cada vez más por el demonio.

    Suspiró –Tengo alas… Pero no sirven- Dijo esto en voz baja.

    -¿No se desarrollan aun?-

    -Creo que nunca lo harán-

    -¿Por eso te molestan?- Su tono sonó serio en esta ocasión.

    -Si… Aparte de que soy pequeño para mi edad y dicen que un sabelotodo, que maneja las maldiciones de una forma decente- Apretó sus puños –Pero… Lo hago porque algún día me uniré al ejército del patriarca, para protegerlo y defender nuestro territorio- Bajo la mirada –Sé que ya no estamos en guerra, pero aún existen demonios que culparon al patriarca por no acabarla de una mejor forma que solo crear la barrera-

    -Tengo entendido, que mi abuelo y el patriarca de tu lado, la crearon porque una calamidad podía pasar si no se hacía- Hablo como si sospechara que esa historia fuera falsa.

    -Sí, lo mismo se- Quedo serio como su compañero en esta conversación, pero sonrió confiado –Sabes… A veces creo que fue por otra cosa, pero no entiendo que podría ser- Rio –Pero sé que debió ser para algo bueno, el patriarca Hakurei fue bastante amable con todos, y siempre procuró esta pequeña ciudad, que en su mayoría somos de familias de soldados que fallecieron, proporcionándonos muchos beneficios- Relata la pequeña historia que ha conocido a su corta edad.

    -Entonces tenía razón- El otro hablo entusiasmado.

    -¿Razón en qué?- Confundido.

    -Mis padres me han dicho que no siempre los demonios son malos, que no debía juzgarlos, así que por eso… Quise investigar y confirme mis sospechas, que si es verdad- Alzo la voz bastante contento el orgulloso infante.

    -Y eso que no te he contándolo que ha hecho el nuevo patriarca- Mu se levantó, casi como si tuviera al Ángel delante para hablarle.

    -¿Qué ha hecho él?- De igual forma se levantó de la arena de su lado, para poder hablar mejor.

    -¡¡¡¿QUÉ NO HA HECHO?!!!- Su tono sonó más ilusionado y contento que anteriormente –Aparte de seguir las antiguas estipulaciones que dejo el patriarca Hakurei, el patriarca Shion, mejoro mucho el trato igualitario, dando oportunidades en demás campos, dedicándose más a procurar el bienestar de nuestra gente- Sus ojos brillan con gran admiración –Es un gran maldecidor, se cuenta que fue también un excelente combatiendo y aunque perdió sus alas en una batalla, nunca permitió que eso lo detuviera para seguir con el legado de ser patriarca- Poso sus manos sobre su pecho, sonrojándose por lo que ha dicho, pero es algo que no puede evitar.

    -Lo admiras mucho- El Ángel contestó bastante enternecido por las palabras el otro.

    -Mi sueño es volverme un soldado de su ejército principal- Alzo sus brazos, sonriendo a mas no poder, y brincando en su lugar –Así lo protegeré, además si él fue capaz de ser patriarca sin sus alas, nada me impide convertirme su protector, aunque las mías no sean capaces de sostenerme-

    -Te deseo mucha suerte- La alegría del demonio se la contagió al otro.

    Unos minutos pasaron en silencio, antes de que el pelilila fuera el próximo en hablar.

    -Te he dicho como soy… Ahora tú sigues- Aun con su alegría que posee, solo siente más curiosidad.

    -Tengo el cabello rubio, ojos azules, una aureola, alas blancas- Su contestación bastante tranquila.

    -¿Solo eso?- Le pareció curioso que no tengan más características, aunque también ha sabido como son por algunas imágenes que existen de su lado.

    -Si- Asintió como si lo pudiera ver –Es lo que la mayoría de los Ángeles poseemos, salvo que nuestros ojos casi nunca son de colores oscuros, si no todos brillantes-

    -Cierto- Asintió bastante convencido.

    -Oye Mu- Llamo con cuidado el rubio.

    -¿Si?-

    -¿Ibas a huir?- Le pregunto justamente lo que impulso a llegar hasta ese punto.

    No respondió, pues ahora que ha conversado con este niño, hacerlo recordar tantas cosas hermosas que tiene en su corta vida, lo está pensando seriamente.

    -No lo hagas, si es porque te molestan- Le dedica esta palabras con algo de seriedad –Demuéstrales a esos tontos, que serás capaz de convertirte en un gran soldado-

    -¿Shaka?- Le sorprendió aquellas palabras, sorprendiéndolo bastante, provocando un sonrojo que no noto, ni sintió, pero que en sus mejillas se proyectó.

    -Tengo que regresar si no me van a venir a buscar y me van a regañar- Hablo serio, pues es lo que le espera, además de tener preocupados a los otros dos Ángeles –Haz lo mismo, no asustes a tu madre-

    Bajo su mirada, algo avergonzado por que en efecto deseaba irse y nunca volver, pero eso solo podría complicar mucho las cosas, y no quiere hacer sufrir a nadie por su causa.

    -Bien…- Asintió.

    -Pero… Antes…- El rubio llamo -¿Podrías prometerme que volverás aquí?-

    -¿Por qué quieres que vuelva?- Ladeo su cabeza, como si no comprendiera la razón de esa pregunta.

    -Me gusto hablar contigo y quisiera repetirlo- El Ángel hablo bastante sereno, más en sus labio se refleja una sonrisa.

    -Sera difícil coincidir de nuevo- Agrego el demonio.

    -Dejare una marca en este punto, algo que no se pueda borrar y… Bueno… Puede que cada semana no tenga oportunidad de venir… Pero… ¿Cada siclo lunar?-

    El pequeño de ojos verdes, baja su mirada, pensando si sería buena idea esto, pero al final se dijo a si mismo que podría –Muy bien, cada ciclo lunar vendré aquí, tratara de que sea a la misma hora- Sus palabras se escuchan de nuevo entusiasmadas.

    -Te esperare entonces- Si pudiera ver al otro sin duda le dedicaría esa sonrisa que deja ver.

    Así en esta nueva generación dos pequeños, bastante ajenos a lo ocurrido hace ocho años se conocen, aunque en si… Puede que no tengan conocimiento de los verdaderos motivos de todo lo ocurrido y que pasa realmente con sus orígenes.

    Solo se les permite conocer las razones que se les ha dedo a los demás de su especie.

    Son dos niños que desde el primer momento han sido inocentes ante todo, y que lamentablemente sus vidas no son como deberían ser.

    ---Sala Patriarcal---

    En la soledad de la noche, las penumbras del recinto se pueden detectar, reflejadas en un rostro que no ha descansado bien en muchos años.

    Mirando por la ventana apreciando un punto que jamás volverá a contemplar.

    Dejando escapar sus cálidas lagrimas que han recorrido sus mejillas todos los días… Desde que se le fue arrebatado todo.

    No le importa estar en donde está, ni la posición que se le impuso, si no puede tener a su lado a quienes ama.

    Cada noche… Mira buscando a alguien… Pidiendo en su corazón que se encuentre bien.

    Rogando a que algún día pueda tenerlo a su lado, aunque jamás lo pueda lograr del todo con los dos seres que ha amado tanto.

    Viste ahora las ropas del patriarca, aquel que ordena, lidera, protege y debe guiar a los demonios, pero… Quisiera usar todo ese poder, para cambiarlo por solo poder encontrar a su hijo, aquella criatura que el anterior le arrebatado, solo para que nadie conociera que su verdadero amor es un Ángel.

    Tener que aguantar todo esto desde hace ocho largos y tortuosos años, es un peso que soporta, con la única esperanza de que su hijo vuelva a él.

    Pero… Esos deseos se vieron desgastados, cuando el patriarca Hakurei murió, sin revelarle ese secreto.

    Aunque se lo rogo, en el lecho de muerte de ese demonio, que para ese instante solo le digiera…

    “Algún día lo conocerás”

    Y así dejo de respirar, llevándose la localización del pequeño hibrido a la tumba.

    Desearía haberlo obligado antes, haber hecho una mayor investigación pero… Siempre lo tenían vigilado.

    Y aun puede sentir las órdenes de tenerlo lejos de esa criatura.

    -No importe lo que haga… Me mantendrán alejado de mi pequeño Mu- Cierra sus ojos, que las lágrimas lleven su lamento con el viento… Y tal vez lleguen como una suave brisa hasta donde su hijo este.

    -La guardia secreta de Hakurei, aún permanece en las sombras… Alejándome de Mu…- Murmura aquello para que nadie sea capaz de escucharlo –Los encargados de lastimarlo, si intento buscarlo- Aprieta sus puños, deseando acabar con todo ellos.

    Pero sabe que está atado de manos, sin importar su posición y que muchos estén con él, aún existen aquellos que se mantienen fieles al patriarca, aun después de su muerte.

    Sin embargo, los amigos que le quedan, aun después de que él mismo tuvo que pedirles con lágrimas y su rostro más serio que desistieran en su búsqueda de alguna solución, para derribar la barrera y encontrar a su hijo.

    Ahora, lo siguen ayudando sin que lo sepa por completo, pues… Se supone que mientras Shion no sea quien lo busque todo estará bien.

    -No me puedo rendir… Aunque lo quiera hacerlo… Debe existir una manera de abrazarlo de nuevo, y protegerlo como siempre fue mi responsabilidad, darle todo el amor que no puede- En esta ocasión se mantiene firme al decirlo… Lo lograra en esta ocasión.

    Sin importar el tiempo que tarde, debe confiar que lo tendrá entre sus brazos, aunque sea solo un intente, sin importar deba protegerlo de “Colmillo Rojo” Siendo el nombre que conoce de aquellos encargados de alejar a Mu de su verdadero papá.

    Si su destino desde un inicio es morir protegiéndolo, para que no le hagan daño, lo aceptará, pero no puede irse de este mundo tan ruin y cruel sin haberlo visto a la carita, para decirle cuanto lo ama, y que conozca el otro lado de su origen.

    Ese es lo único que Shion desea hacer, espera que algún día lo pueda encontrar, hará cualquier sacrificio.
     
  12. Threadmarks: Capitulo 32 (Solo Tiempo)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    ---Lado de los Ángeles---

    Antes un Ángel ajo problemático, siempre sonriendo, haciendo algunas tonterías con sus amigos, todo bien.

    Pero… Cuando le arrebataron a quien más amaba y que aún lo hace.

    Teniendo que renunciar a ese hermoso amor que nunca va olvidar, solo para que nada malo le ocurriera, amenazado con asesinar al demonio que robo su corazón.

    Accediendo a dejarlo… Es la única forma en la que podría alejarse de Shion, si su vida corriera peligro y el pudiera hacer algo.

    No pasa ni un solo día, sin que fije su vista a la dirección donde se supone que los demonios deberían localizarse, pero no encuentra nada más que un horizonte ficticio.

    Suspira cada noche, deseando poder contemplar a su amado solo una vez más, decirle cuanto lo ama, que solo ha vivido por órdenes, el deseo se fue la última vez que se vieron

    Han pasado tantas cosas en su vida, todas han sido por obligación, para salvar la vida de otros… Creyendo que se lo debe a todos.

    Sin embargo si existiera una solo oportunidad, una sola… De poder derribar esa maldita barrerá, lo haría, ahora es mayor, tiene más fuerza, sus bendiciones las comenzó a estudiar con mayor detalle, para enfrentarse en algún momento por su amado Shion.

    Abandonaría su hogar, la corona, todo solo por tener lo que quede de la vida a lado de su demonio.

    Desearía saber cómo se encuentra…

    Ya que sin explicación alguna, siente como su corazón se estruja, queriendo llorar por un dolor que parece compartir con aquel peliverde, pero no comprende de donde viene.

    Imagina que es el sufrimiento que tiene, desea aliviarlo.

    Sabe que esa barrera será difícil de derribar, pero no imposible.

    Aunque le tome todo el tiempo que sea, encontrara la manera, y lograra reunirse con su amado príncipe de pesadillas.

    Esa fe lo mantiene aún cuerdo, sin deseos de tomar venganza, no quiere convertirse en alguien similar a su padre.

    Sin embargó siente que sucedió, ya que en el momento de su muerte, no derramo lagrima alguna, siente aun culpa por alegrarse de ese hecho, jamás le perdonara lo que le ha obligarlo a realizar, solo para mantener la paz de un reino que ya no ama como antes.

    Ese bello jardín de las rosas de cristal, lo rodean, antes le parecía lo más hermoso del mundo, podía contemplarlas por horas.

    Pero ahora solo va para tener un momento en soledad, la tranquilidad del lugar siempre ha sido sagrada.

    Un sitio adonde puede contemplar la única pluma que le queda de su hermoso demonio, la cuida como su mayor tesoro, la lleva siempre, no se quiere alejar de ese bello recuerdo, porque siente que es algo que lo mantiene conectado a Shion.

    Se supone que las alas de un demonio desaparecen cuando son arrancadas de esa forma, pero esa pluma se ha mantenido con ese Ángel.

    La explicación puede ser más simple de lo que aparenta.

    -Han pasado ocho años… Shion…- Sonrió amargamente, sus esmeraldas perdieron su brillo -¿Cómo estás? ¿Qué estarás haciendo?- Aprieta más aquella pluma, contra su pecho cerca de su corazón, donde pertenece su amado -¿Sigues recordándome? ¿Verdad que si?- Deja escapar una dolorosa lagrima, que no desea limpiar.

    -Esa tontería de que un Ángel y un demonio no pueden estar juntos…- Suspiro apretando sus puños –Sé que nos separaron por ahora… Pero no pierdo la esperanza de volver a estar a tu lado, tú y yo, solos contra lo que sea que nos depare el destino-

    Habla de esta forma, esperanzado por su amor… Pidiendo, rogando a su Diosa que le ayude a encontrar una forma para estar con su amado, aun en contra de todo, que se lo otorgue a cambio de su vida.

    -Aunque pase el tiempo… No puedo negar que me hubiera gustado… Tener un hijo, un pequeño de ambos- Suspira bajando la mirada –Nunca ocurrirá… Ahora estamos lejos y puede que nuestra época para tener hijos acabe, pero no me interesa eso- Baja la mirada –Eso no importa, solo estar juntos-

    Deja escapar su dolor con lágrimas que caen al suelo y algunas en aquellas rosas de cristal.

    -Quisiera pedir… El cómo encontrar la forma de derribar esa barrera de una vez por todas- Hablo calmado, pero sabe que debe tranquilizarse, pues se pueden escuchar unos pequeños pasos que vienen directo a él.

    Negó con su cabeza, sus lágrimas las limpio, para volver a estar tranquilo, y sonreír aunque fuera fingida la alegría por completó.

    -¿De dónde vienes?- Preguntó con un canturreo, sin dignarse a girar.

    -¿He?- Un pequeño Ángel que trataba de pasar desapercibido, ocultándose entre los grandes jardines del palacio real.

    -Shaka… ¿A dónde fuiste?- Camino con cuidado para encontrarse y asustarlo un poco.

    -Ah… Padre- Se sorprendió que lo notará, pues creía que estaba siendo muy sigiloso, pero entiende que va tener que explicarle de donde viene y eso no es para nada bueno.

    El castaño Ángel lo miro con una sonrisa, pero de forma acusadora sus ojos verdes se posan en el pequeño -¿A dónde fuiste pequeño?- Lo trata con mucho cariño a pesar de todo.

    Sabe que debe mantener su postura de siempre, serio, tranquilo y calmado a su forma de hablar para no levantar sospecha de que lo está por hacer.

    -Fui al bosque- Contesto de forma rápida, sin bajar su mirada, porque en efecto estuvo allí.

    -¿Al bosque?- Ladeo su cabeza, algo extrañado por la hora -¿Qué hacías en el bosque?- Se cruza de brazos algo molestó –Cuando se supone que deberías estar dormido a esta hora-

    -¿Le dirá a papá?- Preguntó con algo de nervios.

    -¿Crees que debería hacerlo?- Levanto la mirada, tocando su barbilla algo confundido.

    -No creo que deberíamos preocuparlo- El pequeño rubio, bajo su vista.

    -Ja, ja, ja, Asmita te va a castigar si se entera- Le revolvió los cabellos lacios –No le diré nada, pero no lo vuelvas hacer-

    Suspiro aliviado, pues sin duda el castaño es más permisivo en su comportamiento que el Ángel de quien heredó por completó su apariencia.

    -Gracias padre- Cerro sus ojos, sintiendo que podía respirar.

    -Sabes que no debes ir tan lejos- Le comenzó a regañar levemente, mientras ambo se dirigen dentro del palacio.

    -Pero… Se supone que ir al bosque es bueno, ya que protege siempre a la familia real- El pequeño expone su punto –Así que, quiero ver cómo funciona-

    Miro con detalle al pequeño, sintiendo algo de pena por lo que está sucediendo, le tiene que decir algo que no funciona en él.

    -Ya lo has visto, cuando te mostré la otra vez- Sonrió nervioso, para hacer que el pequeño no piense en eso.

    -Sí, pero lo hace con usted- Pensativo -¿A qué edad el bosque me protegerá?- Le preguntó algo intrigado.

    -Cuando seas un poco más grande- Le volvió a revolver esos cabellos dorados, regalándole una sonrisa, aunque con esto parece que desea desviar la atención por completó.

    -El abuelo me conto que desde el primer momento que usted padre, piso el bosque… Todo floreció de repente, demostrando que está feliz, porque el príncipe este allí- Bajo su mirada, con tristeza, pues parece que eso no ha ocurrido con él.

    -Bueno… Eso… Shaka… No te debes preocupar- Levanto sus hombros indicando que no es muy importante –Creo que… Con tu abuelo… Se tardó un poco para esa reacción-

    -¿Enserio?- Sus ojitos azules brillaron, con una sonrisa que le da esperanza.

    -Sí, así que no te preocupes- Le sonrió –Pero ahora deja de pensar en eso y vez a descansar, que mañana tienes deberes que hacer- Camina a lado del pequeño -¿Has avanzado en tu habilidades de bendecir?-

    -Sí, creo que muy pronto poder hacer los mismos que realiza papá- Se siente orgulloso de sus habilidades tan bien desarrolladas.

    -Eso me alegra- Sonrió, mirando al pequeño que le cuenta un poco de sus tareas y deberes reales que realiza.

    Lo escucha con atención, pero su mente aún está lejos de aquí, pensando en su amado demonio.

    Deseando haber tenido la vida que quería junto a él, lamenta pensar en esto a veces, cuando ese pequeño existe, pero… Cambiaria esa vida, por una diferente si con ella estaría a lado de Shion y si la vida les hubiera otorgado un bebe, sería feliz.

    Aún lejos de todo su reino, aunque tuviera que perecer, no le importaría.

    Lamenta que ese sueño cada vez está más lejos, pero el de volverse a ver no lo dejara ir, solo hasta que su vida acabe.

    Tuvo que decirle esa mentira al rey, el que conoce como padre y para él lo es.

    Pero no le confesara que conoció a un demonio, aun con la barrera puesta, solo fue un pequeña conversación, mas teme que se lo prohíban, aunque siempre le han dicho que aquellos del otro lado que no pueden ver, no son tan malos como se creen en los libros de sus tierras.

    Está decidido en volver el próximo ciclo lunar para seguir conversando con ese demonio, que tiene una voz muy agradable, suave y calmada. Incluso atreviendo a decir que es muy angelical, curioso pues es un demonio.

    Más siente como si su simple voz fuera suficiente para que su interés crezca, además que necesita conocer más de los demonios.

    Y así pues, a partir de esa noche, cada ciclo lunar, esos dos pequeños se reúnen para hablar un poco, contar lo que sucede en sus vidas, escuchar historias de sus mundos.

    Hablar de cómo son de diferentes, pero a la vez darse cuenta que comparten muchas cosas.

    A veces Shaka consuela a Mu, cuando llega llorando, y aunque lo oculte, el rubio descubre que le ocurre.

    Le decía siempre que todo estará ben, que pensara en quienes más quiere, en como lo apoyan, en su sueño de que algún día se volviera un guardia de los demonios.

    Logrando consolarlo, y hacer que de nuevo ría, aunque solo lo escuche, pero el corazón del Ángel se calma al saber que ese demonio está tranquilo.

    Por su parte Shaka siempre le cuenta de cómo avanza en su entrenamiento, que logra hacer bendiciones mucho más precisas.

    Pareciendo dos muy buenos amigos, entre risas, consuelos, a veces se peleaban o discutían por algún desacuerdo, y creían que no volverían hablar, como pasa con cualquier niño.

    Pero sin falta, al próximo ciclo lunar regresaban, disculpándose, como muy raro en el príncipe de los Ángeles, cuando todos lo conocen por ser demasiado orgulloso y arrogante.

    Cambiando un poco su carácter con se demonio, ni el mismo comprendía por qué estaba pasando esto, solo entiende que su corazón late con fuerza al escuchar esa dulce voz.

    -Cada vez estoy más cerca- El demonio habla emocionado.

    -Cuando cumplas trece años, te iras…- Hablo triste el rubio, bajando la mirada, pues aunque falte tiempo, le duele ese hecho.

    -¡¡¡SI!!!- Su voz se denota de alegría máxima –Aunque no me gustaría dejar a mi madre sola, pero… Dijo que está bien, que estaría orgullosa de mí, sin importar que camino escoja- La tranquilidad de la confianza de quien cree ser su progenitora.

    -Tienes que hacer lo que debes hacer- Le dará el ánimo necesario, aunque le gustaría mucho decirle que no se valla, un sentimiento egoísta cuando ha conocido todo este tiempo que es lo que más desea cumplir.

    Pero le duele que no piense en él.

    -Shaka- Lamo el pelilila.

    -¿Qué ocurre?- Contesta en automático.

    -¿Sabes alguna forma de derribar esta barrera?-

    Se sorprende por esa pregunta, ya que muy pocas veces desde que se conocieron se ha hablo de ese tema.

    -¿Por qué quieres saberlo?-

    Bajo su mirada, aunque sabe que no lo ve nadie, más de la vergüenza por lo que ha estado pesando.

    -No te burles por favor… Pero…- Sus mejillas se sonrojan un poco, sintiendo un ligero latir que se vuelve demasiado para contener –Quisiera conocerte antes de irme-

    Esas palabras sorprenden al rubio, haciendo incluso que abriera con mayor fuerza sus ojos, sin poder dar crédito a lo que sus oídos han escuchado.

    -¿Quieres conocerme?- Le pregunto como si no hubiera escuchado bien.

    -Es que… Tú eres mi primer y único amigo… Sé que ni te conozco en persona, pero todo el tiempo que hemos hablado, no te he aburrido y…- Baja la mirada algo nervioso, pero sonriendo –Te voy a extrañar mucho… No sé si donde este poder ir a los limites, para tratar de escuchar tu voz así que… Si pudiera pedir un deseo para mi cumpleaños trece…- Sonrió jugando con sus manitas –Aparte de irme a volverme un soldado, quisiera conocerte y darte un abrazo- No sería capaz de hablar más, pues se siente muy nervioso.

    -¿Un abrazo?- Preguntó como si no pudiera creer, que suceda lo mismo con Mu.

    -¿Los Ángeles se dan abrazos? ¿Cierto?- pregunto dudoso, con las mejillas coloradas.

    -Si…- Respondió, marinado al frente, sabiendo que es imposible verlo.

    -Entonces… Si la barrera cae… ¿Te pudo dar un abrazo?- Su inocencia le hace pensar que puede demostrar el afecto que está creciendo con esa acción.

    -Claro- Respondió serio, pero si Mu lo viera se daría cuenta de sus mejillas sonrojadas, y como toca su pecho temiendo que su corazón salga de lo acelerado que esta.

    -Debo iré Shaka- Mu habla con suavidad, sintiéndose feliz por confesar algo que ha estado guardando.

    -Si…- Apenas si respondió.

    El pelilila noto esto, preocupándose por su amigo -¿Ocurre algo malo?-

    -Nada…- No le va a decir cómo se siente por esa declaración tan inocente, no es tan valiente como para dejar ver sus sentimientos –Solo que debo irme también, mañana tengo una demostración y debo practicar- Se sacó aquella excusa de la manga lo más rápido posible.

    -Oh, muy bien- Su voz risueña, fijando las esmeradas a donde la voz se escucha –Mucha suerte, sé que te ira muy bien-

    Esa despedida algo corta, pues cada uno debe atender asuntos importantes, aunque pasaron gran parte de la noche hablando, sí que son buenos escabulléndose, pues nadie se ha dado cuenta y es beneficioso que solo sea una vez al mes sus inocentes encuentros.

    Pero parece que para cierto rubio eso se ha vuelto más que solo platicas, como una necesidad de espera que se vuelve eterna cada vez.

    Sintiendo que no pude soportar todo un mes por solo escuchar su voz, deseando algún día verlo, abrazarlo, sentirlo, decirle lo que siente, aunque está temiendo por sus emociones que se desbordan, sin comprender lo que le ocurre.

    -El amor… Llega de formas muy extrañas- Se dice estas palabras, suspirando, pero de inmediato sonrió al recodar lo que ese demonio le dijo.

    “Quiero abrazarte”

    -Yo también… Mu- Sus alas se movieron como un revoloteo leve, al solo sonreír por esa posibilidad, extrañándole demasiado, incluso sintiéndose asustado –Esto solo pasa cuando…- Ahora su sonrojó se volvió mayor, ocultando su rostro detrás de las manos –Me enamore…- Susurro esto, creyendo que es imposible por su corta edad.

    Ya que el hecho de que sea Mu un demonio y él un Ángel no le interesa, pero aún existe una dificultad más grande la especie, y es la bendita barrera.

    -No sé cómo lo hare… Pero…- Sus ojos azules demuestran una decisión muy grande, serio de nueva cuenta pero feliz –Voy a destruir lo que nos separa-
     
  13. Threadmarks: Capitulo 33 (Investigación De Noche)
     
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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Sabiendo que tiene el tiempo en contra, muy pronto ese demonio con el que lleva ciertos años de amistad, y lo más sorprendente es que nadie de sus allegados se han cuenta.

    Sí que saben cubrir sus huellas o puede que la suerte este a su favor, por alguna razón debe existir una fuerza mayor que los protege.

    Sin embargó ese no es el caso del por qué el rubio Ángel está decidido a buscar por todos lados alguna forma para derribar la dichosa barrera.

    Durante ese tiempo, ha leído todo los libros posibles, referentes a la barrera, ninguno le da una buena señal de lo que pudiera hacer.

    Parece que no existen esperanzas para su pequeña ilusión, pero no se puede rendirse.

    Este abrupto interés por la lectura antigua y la barrera, despertó mucho la curiosidad de cierto Ángel, de dos años menor, pero que demuestra tener mejores conocimientos, por estar todo el día leyendo, al igual que el Ángel que le dio la vida.

    -Shaka… ¿Qué estás buscando de verdad?- Uno de esa misma especie de unos cabellos aguamarinos, ojos violetas, observa atento al mencionado.

    -Solo quiero conocer todo lo que algún día protegeré- Contesto sin muchas ganas, concentrado en la lectura.

    -Investigar sobre el territorio de los Ángeles está bien, es tu derecho de nacimiento pero…- Levanta uno de los libros que el rubio posee –Si deseas derribar la barrera, creo que sería el peor error de tu vida y lo sabes- Lo miro con el ceño fruncido, haciendo una referencia a su padre.

    -Eso no lo creo- Respondió tan tranquiló como siempre.

    -Aunque busques todo lo que quieras, la respuesta que deseas es imposible- Observo detrás del rubio, el estante con libros que posee la biblioteca del castillo.

    Es como si ese Ángel intelectual, buscara una información que ya sabe de antemano, pero no ha querido decir en lo más mínimo, hasta este momento.

    Puede que sospeche algo o solo ya le dé pena el príncipe de su especie, por dedicarse a leer todo el tiempo, incluso encontrándolo a la mañana siguiente muy temprano, denotando que no duerme a veces.

    -¿Cómo sabes que es imposible?- Shaka cuestiono, pero sin alejar sus ojos de la lectura.

    Tomando un pequeño libro de una tonalidad violeta, con unas letras en la portada apenas legibles, comenzó a hojearlo hasta llegar a una página que lleva la única información servible.

    Señalando con uno de sus delicados dedos, aquel párrafo contiene una terrible verdad –Lee esto con cuidado y sabrás a que me refiero-

    El príncipe se quedó pensativo… Alejando su vista de la lectura previa, para tomar entre sus manos el nuevo libro que le ofrece y que no había hojeado porque creía que no tendría lo que busca.

    -Es un libro de botánica, por alguna razón tiene ese tipo de información, solo por el efecto que tendría en las plantas el hecho de que se derribe la barrera o se coloque- Suspiró, cruzándose de brazos, para sentarse.

    En silencio comenzó a leer aquello, provocando que sus ojos se contrajeran, pero volviendo a la calma, con un suspiro cansado.

    Esto podría derribar sus esperanzas, pues solo se tenía una parte de lo necesario, faltando la mitad.

    -Por tu rostro veo que entiendes ahora- Comenzó a leer uno de los libros para las clases con su papá.

    -Se necesita que un descendiente de cada uno de los que ayudaron a formar la barrera- Apoyo su codo en la mesa, sosteniendo el mentón –Mi abuelo y el patriarca de los demonios, lo hicieron años atrás… Si se debe derribar… Se necesitaría a alguien que tenga la misma sangre que el patriarca…-

    Sus ojos se cerraron, como prosiguió a hacerlo con el libro, entiende la complejidad de esta acción.

    Los patriarcas demonios no tienen permitido tener hijos, así que uno de quien formo la barrera es casi nulo, al menos que tuviera uno lo hiciera de manera clandestina.

    Pero es tan poco probable que eso ocurriera.

    -Shaka deja eso- Le hablo cerrando el libro de repente –Sabes que eso fue lo mejor para todos, así podemos tener esta era de paz, sin conflictos- Mira con molestia a los azules ojos –No seas un futuro rey tan imprudente por favor-

    -Mis padres me han dicho que los demonios no son tan malos como nos lo han mostrado y hecho creer desde que somos unos niños- Habla molesto, pues no permitirá que digan algo grosero a la especia al que pertenece su Demonio del que ya se encuentra enamorado.

    -¿Cómo puedes estar tan seguro?- Aquel Ángel de cabellos aguamarinos, abrió sus ojos asustados, creyendo que su futuro príncipe está haciendo algo muy peligroso, imaginándose que es imposible.

    -Camus… Eso es solo asunto mío- No hablaría de su más preciado secreto, lo guardaría hasta el día que pueda solo decirle a esa persona lo que siente y aun después… Lo seguirá protegiendo a como dé lugar.

    -¿En qué te estas involucrado?- Le hablo con el ceño fruncido, esperando una respuesta.

    -En nada que te interese- Lo encaro, no dejaría que nadie le esté cuestionando sus asuntos privados, guardaría silencio todo el tiempo que sea necesario.

    Ambos Ángeles, que han sido muy buenos amigos, parecen tener una lucha de miradas, en donde el principal motivo sea el enojo y deseo de encontrar la verdad de un misterio que presenta el príncipe, en cambio el rubio lo desafía a tan solo seguir con ese comportamiento.

    Jamás va a revelar la verdadera razón, es demasiado discreto.

    Podrían haber seguido así, si no fuera por un Ángel que llego, con una sonrisa boba, directamente para abrazar al de cabellos peliaguamarino.

    -¡¡¡CAMUS!!! ¡¡¡TE ENCONTRÉ!!!- Aunque sea tres años mayor que el Ángel al que por fin tiene entre sus brazos, no puede negar que siente algo por él, expresándolo todo el tiempo.

    -Milo- Detestando tanto que lo toquen, sintiendo como sus mejillas se encienden por esa cercanía, de inmediato se apartó del otro Ángel de cabellos cerúleos y una sonrisa encantadora –En la biblioteca no se grita- Cerro sus ojos, alejándose, con el ceño fruncido.

    -Oh… Lo siento mucho- Se siente apenado, sin dejar de dedicarle una sonrisa al dueño de sus pensamientos, más de repente se dio cuenta de la presencia de ese Ángel rubio –Hola príncipe- Le da un golpecito en el hombro de manera amistosa.

    -Si… Hola- Tampoco partidario de las demostraciones públicas de afecto, tampoco las amistosas.

    Aunque lo más seguro… Cuando por fin vea a cierto demonio delante de su ser, no dudara en darle ese abrazo y puede que algo más.

    -Por cierto…- De inmediato reaccionó a su verdadera razón por la que fue a esa biblioteca –Camus tu padre, quiere que vayas a entrenar con él y después el señor Degel quiere que sigas tus estudios en el invernadero- Le dedicó la más enorme sonrisa, sosteniendo su mano.

    Lanzo un ligero suspiro cansado, pues le gusta pasar tiempo en el invernadero con su papá, pero… El entrenamiento físico es algo que no le agrada mucho, pero Kardia insiste en que su hijo no será ningún niño débil.

    -Está bien- Pero de inmediato aparto su mano del otro –Pero aléjate de mí-

    -¿Por qué?- Ladeo su cabeza, con una confusión fingida -¿Qué tiene de malo? Después de todo nos hemos criado juntos-

    -Pero eso no nos hace amigos, ni hermanos- Cerro sus ojos, dándole la espalda al peli cerúleo, para dirigir sus pasos hacia donde se supone lo espera su padre.

    -¡¡¡CAMUS!!! ¡¡¡ESPERA!!! ¡¡¡YO TAMBIÉN ENTRENARÉ CONTIGO!!!- Sin siquiera prestar atención que el rubio aun esta presenté, se fue sin siguiera despedirse.

    Podría ser tomado como una falta de respeto, pero realmente no le interesa en lo más mínimo ese protocolo, al contrario, prefiere quedarse solo, para seguir leyendo ese libro que solo le deja una gran intriga en su corazón.

    La única forma de derribar la barrera es, que quienes la hicieron la derriben o en su defecto sus descendientes, aquellos que lleven su sangre.

    Fuera de eso no existe forma alguna.

    Lo que ocasiona que sea muy frustrante ahora, Shaka cree cumplir con la parte de ser descendiente del rey de los ángeles, pero… ¿Quién podría ayudar a cumplir con el descendiente de los demonios?

    Si el patriarca… Ya no está y no existe modo alguno.

    -Mu… No me daré por vencido… Debe existir alguna manera…- Apretó el libro con fuerza, está decidido a conocer a ese demonio, pase lo que pase lo hare, sin importar el tiempo que le lleve.

    Para este punto queda en claro que el joven príncipe de los Ángeles esta perdidamente enamorado de un ser que no conoce, pero desea verlo, solo un momento.

    Aunque lo más probable es que si lo tuviera de frente, Shaka lo tomaría de la mano, para abrazarlo y no lo dejaría ir.

    Conoce las antiguas reglas, que es un terrible pecado amar a un demonio, que se castiga severamente, pero…

    No le interesa eso, hará lo que sea para ganarse el derecho de ser feliz con quien su corazón proclama y… El hecho que tenga este obstáculo, lograra que este tierno amor luche hasta el cansancio por tenerlo delante, entre sus brazos y jamás dejarlo ir.

    ---Lado de los demonios---

    Ya siendo de noche… Cuando es perfecto para celebrar u ocultarse de quienes pueden hacerte daño.

    -Mi dulce niño- El demonio femenino de cabellos rubios y atados en una coleta alta, abraza al pelilila –Felicidades por tu cumpleaños trece, ya eres un niño grande- Le toma de las manos para verlo, dedicándole una sonrisa.

    -Gracias mami- Le da un pequeño beso en la mejilla, sintiéndose tan afortunado de la vida que ha tenido hasta este punto.

    -¿Te gusto tu cena?- Le pregunto, pues se esforzó en prepararle algo delicioso, aunque la expresión del demonio se nota triste.

    -Si- Salto en su lugar, sosteniendo entre sus manos un pequeño regalo que ella le preparo, y aun no es abierto… Pues contiene algo que cambiara la vida del pequeño.

    -Me alegra tanto- Sin pensarlo y sin ni previo aviso, sus ojos se comenzaron a llenarse de lágrimas, volviendo a abrazar al pelilila con fuerza, aferrándose al pequeño –Mi Mu, te quiero tanto-

    -Mami… ¿Por qué lloras?- Sintiendo como las cálidas lágrimas de la mayor caen en su pequeño hombro, no comprende porque ella está llorando, y acariciando su cabello con tanto desesperó, asustándolo.

    Tomo un poco de aire… Sabiendo que debía darle esa noticia, mas no podía decirlo por completo el por qué… Pero solo desea que esto lleve a Mu por el camino que le corresponde.

    -Mi niño… Tu siempre has querido formar parte del ejército del patriarca ¿Cierto?- Se separó un poco de él, sin dejar de sostener sus manos, sonriéndole, pero con lágrimas cayendo por las mejillas.

    -Si…- Sintiéndose preocupado y hasta culpable por angustiarla –Pero… Si es muy doloroso para ti… Mami… Yo puedo quedarme aquí- Le dedico una enorme sonrisa –Este es el lugar al que yo pertenezco…-

    Sin saber por qué, sintió en su corazón una pequeña punzada, como si le dictará que lo que acaba de decir no es cierto, que ese no es donde debía estar.

    Negando con su cabeza, aquella rubia, le sonrió, acariciando sus hermosos cabellos lilas.

    -No mi pequeño, tú debes ir a cumplir lo que deseas… Pero…- Baja la mirada sabiendo que es la hora –Debes irte ahora mismo… Está noche-
     
  14. Threadmarks: Capitulo 34 (Abrir El Camino)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    -¿Cómo?- Abriendo sus ojos algo asustado no comprende lo que dice su madre -¿Por qué debo hacerlo? Yo…-

    En ese instante recuerda que su amigo del otro lado de la barrera, le pidió verse esa misma noche más tarde, solo por su cumpleaños.

    Así que no deseaba faltar a esa dulce cita, lo había pensado durante un gran tiempo, su corazón late por solo pensarlo, sonriendo al creer que ese día podría abrazarlo, aunque no lo pueden hacer tan fácilmente.

    -Mi pequeño…- Ella solo sonríe, tomando sus manos con delicadeza –Debes hacerlo hoy, no preguntes ¿Porque…? Solo confía en mi ¿Si?- El rostro de ese demonio femenino, sonríe pero demuestra una preocupación genuina, deseando no tener que revelarle la verdad.

    -Pero… Mamá… ¿Cómo me voy a ir así como así?- No logra comprender, las cosas están yendo muy rápido.

    -Es necesario que lo hagas, pronto iniciaran las primeras pruebas para alistarte en el ejército- Le habla con ternura, pero sus ojos están cristalizados por separarse de su hijo –Así que debes hacerlo ahora, para alcanzar a llegar a tiempo, además… Serán dos años en los que debes permanecer en los territorios del ejercito- Ya no aguanta más y sus lágrimas salen, demostrando que será la última vez que vera a ese demonio de cabellos lilas.

    Niega con la cabeza, pues sabe que así es el ejército, debía alejarse de su familia por dos años, para aprender todas las técnicas, llegar a ser un excelente soldado y proteger al patriarca, pero… Aun no estaba listo, él es un niño aun, que desea quedarse a lado de quien cree es su progenitora.

    -No puedo irme… Es… Es demasiado pronto- Se aferra a ella, llorando por tener que irse de su lado tan repentinamente –Mamá, no puedo irme así… No tengo uniforme… No quiero irme, y dejarte sola… No puedo…- Su voz entrecortada, quebrándose por como su corazón se siente agobiado.

    -Debes hacerlo…- Limpiando sus lágrimas, para tratar de sonreírle, animándolo a que siga lo que siempre deseo –Es tu sueño- Levanta el rostro del pelilila, limpiando con su pulgar esas cálidas gotas salinas de su pequeño -¿Qué clase de madre seria, si no te ayudara y apoyara a cumplirlos?- Besando con cuidado la frente del niño.

    -Aun así… Dejarte sola, es algo… Que no quiero…- Las lágrimas vuelven a salir de esos bellos ojos verdes, denotando la tristeza en ese hecho.

    -Nunca estaré sola- Toma sus manita de nuevo –Tenga el recuerdo de tu padre, y… Tu algún día… Dentro de dos años estarás aquí, vuelto todo un soldado- Le dedica esa sonrisa, pareciera falsa, porque… Ella comprende perfectamente, el hecho de que Mu se valla justamente a donde se lo prohibieron desde que lo sostuvo entre sus brazos, solo significa que “Colmillo Rojo” ira detrás del niño.

    Por esa razón debían hacerlo ahora, había trazado un plan para que Mu logara irse de aquel lugar a donde no le permitirían irse tan fácilmente, debía ayudarlo a llegar a su verdadero lugar.

    Yuzuriha sentía en su interior que Mu no está solo en este mundo, como el patriarca le hizo saber, que allá afuera deben estar los verdaderos padres de ese pequeño que ha amado como suyo, pero… No puede ser egoísta para retenerlo a su lado, debe encontrar a donde pertenece.

    Sin embargo no le puede revelar esa verdad, sería demasiado para que el pequeño demonio lo soporté del todo.

    Miro la hora, tenía el tiempo justo para que ese dulce demonio se valla.

    -Mu, en ese pequeño regalo que te di… Esta el uniforme de aprendiz, debes usarlo… Y…- Suspira algo preocupada –Ya no hay tiempo-

    -¿Tiempo?- No comprende nada de cómo está ocurriendo esto –Pero…-

    -Solo has caso y sigue mis palabras mi dulce niño-

    Sonriéndose mutuamente, las lágrimas entre ambos siguen saliendo.

    Mu sin querer separarse de ella, pero sabe que seguir lo que deseas conlleva un gran sacrificio.

    Para Yuzuriha, que ese dulce pelilila, aquel que ocupo ese lugar que jamás pudo llenarse, solo con esa pequeña llegada, se alejara y no poda verlo nunca más.

    Si lo mantiene a salvo por última vez estará bien, lo más seguro que a ella le esperé, será un horrible castigó, pero… No puede seguir haciendo que viva en un lugar que claramente aunque se esfuerzo mucho, él es infeliz.

    Mas una pequeña advertencia debía darle antes de irse.

    -Mu… Deberás cambiar tu nombre- Le indico tomándole de su mano, para colocarle una bufanda roja alrededor del cuello, y cubriéndole la cabeza de paso.

    -¿Cambiar mi nombre?- Todo le parecía tan extrañó de repente -¿Por qué?-

    -Es… Algo que muchos aspirantes hacen, así que debes hacerlo también- Saliendo adelante del pelilila, mirando disimuladamente de que no exista nadie vigilándolos, sintiendo alivio al ver que están a salvo por ahora.

    -Mi nombre me gusta… Tú me lo diste- El pequeño la encaro sumamente confundido.

    Para el pelilila ese nombre es hermoso, es corto, sonoro y lindo, le conto la historia de por qué se lo puso, le pareció tan bello.

    Aunque la realidad del por qué, es otra.

    -Entonces… Te doy otro ¿Si?- Le sonrió, tomando su manita para guiarlo, entre los arbustos y adentrándose en el bosque espeso a las afueras, conociendo el camino perfecto.

    -Mamá, esto es muy raro…- Cada cosa, le parece más disparatada que la anterior y ella sin querer revelarle la verdad del por qué está actuando así.

    Reconoce que puede ser extremadamente peligroso si le dice las verdaderas razones, así que debe callar, es lo único que cree conveniente, Mu descubrirá su propia verdad de eso está segura.

    Pensando un momento, ignorando al adolescente, cada paso le rompe el corazón, pero debe ser fuerte aunque llorara en silencio mucho tiempo.

    -¿Te parece bien Atla?- Le pregunto sonriéndole, sus lágrimas vuelven a brotar, pues el momento en que se separen está cerca.

    No importa que no lo hubiera engendrado, lo cuido y amo desde renciendo nacido, por obligación se puede decir, pero… Acepto con tal de salvarlo de cualquier cruel destino que el antiguo patriarca le hubiera dado, si ella no aceptaba cuidarlo.

    Ahora debía dejarlo solo, dándole las ultimas indicaciones para que encuentre lo que es… Aunque Mu no lo sepe del todo.

    -Pero…- Seguirá protestando, su ser está divido entre obedecer, como si algo en su interior le digiera que eso es lo mejor para él, pero… Su corazón… Le dicta que está dejando a dos seres muy importantes para él.

    Sin embargo ¿Qué puede hacer ahora?

    ---Territorio del ejército de los demonios---

    Un Demonio, ya más crecido, de cabellos castaños claros, organiza las barricadas para los nuevos aspirantes a soldados del ejército.

    -Listo, tenemos todo preparado para los nuevos- Sonríe tan confiado, pues está ansioso por conocer animados rostros de aspirantes y destruirles sus sueños, solo los mejores quedan en las primeras filas.

    -Tío Regulus, ¿Sera muy cruel de nuevo?- Un joven demonio de cabellos castaños oscuros, una mirada verde oscura, y cinta roja, muy similar a su padre le sonríe algo preocupado.

    -Claro que si Aioros- Mira al frente, donde el campo de entrenamiento se encuentra –Solo los más fuertes y capaces pueden aspirar estar aquí, como guerreros o maliciadores-

    -Papá siempre ha mantenido esa regla, desde que tiene el puesto de entrenador- Un demonio de la misma edad del joven de cinta roja, con la diferencia, de cabellos azules y ojos Viridian, se reúne con ellos, limpiándose la tierra de la ropa –Por eso ha logrado que solo los fuertes se superen-

    -Pero… Los que no pueden ingresar se decepcionan y no me gusta verlos tan tristes al final del primer mes- Diciendo esto, bajando la mirada, sí que Aioros tiene un corazón demasiado noble, que queda a la perfección con su fama de ser un guerrero feroz.

    -Por esa razón, es mi deber escoger a los mejores, para que mi tío Sísifo no tenga que batallar con debiluchos que creen que por tener a un familiar en el ejército deben tener esa capacidad- Se siente tan orgulloso al hablar de su gran puesto delante de esos niños a su parecer.

    Sonríe triunfante al escuchar como habla el demonio que lo ha criado a él y a su hermano gemelo, le tiene un gran agradecimiento, y más por haberlo entrenado desde muy joven para que sus capacidad salgan a relucir y ganarse un lugar en el ejército.

    -Aun así dan pena- Baja la mirada, dejando escapar un suspiro.

    -Aioros, no puedo creer que seas así de sentimental- Lo mira algo molesto, pero sonrojado por la cercanía en la que se encuentran.

    -Saga… Es que son de la edad de mi hermanito Aioria…- Frunce el ceño algo triste.

    -Pero si esta entre los mejores ahora de segundo año- Le habla sin entender el punto del castaño.

    -Aun así... No es lindo eso- Sin pensarlo abraza al peli azul, para hacerlo entender su punto.

    -¡¡¡OYE, DEJA DE HACER ESTO!!!- No le agrada para nada que lo toquen, aunque si es el de cinta roja es más por nervios.

    Sí que se llevan muy bien ellos dos, desde aquella misión en donde Regulus regreso con dos pequeños niños, complementen desamparados, desnutridos y uno de ellos algo enfermo, ese joven demonio se hizo cargo de ellos, con la ayuda de su tío Sísifo.

    Sonríe, verlos es algo muy agradable en su corazón, sintiendo que siempre hizo lo correcto, aunque aún existe un asunto pendiente desde hace trece años que no lo deja tranquilo del todo.

    Pero no se da por vencido, la razón por la que se volviera el primer maestro, para evaluar a los aspirantes, parece que algunos amigos del patriarca actual aún siguen tratando de ayudarlo a encontrar a su hijo perdido, aunque Shion les rogo que dejaran ese asunto por la paz, solo por el bienestar de ese pequeño demonio que debe algún día regresar a su hogar.

    Estaría muy atento a los nuevos aspirantes, solo tiene los datos que Albafica le dio, cabello lila, ojos verdes, piel blanca y cejas como los de Shion y pequeños cuernos.

    Es lo único que los puede guiar.

    Suspira algo cansado –Bueno ya par de mocoso, vallan de inmediato a sus dormitorios que mañana tienen entrenamiento a primera hora- Hablando firme ante los dos demonios.

    -Si papá- Asintió el peli azul, apartándose bruscamente del castaño.

    -Si tío Regulus- Sonrió, igual como su padre lo hace al estar tan feliz, sin pensarlo tomo el brazo de Saga, para irse juntos.

    -¡¡¡¿QUÉ ME DEJES TRANQUILO?!!!- Seguirían alegando.

    -Saga, dile a Kanon que tampoco se desvele estudiando- Sin duda el antes menor demonio de aquella generación de hace trece años, ya es todo uno de familia responsable y cuidadoso aunque no lo admita.

    Ambos jóvenes demonio se dirigen hacia sus dormitaros, entre una pequeña disputa iniciada por el peli azul, que el castaño solo sostiene al tenerlo tan cerca.

    Regulus sonríe al verlos alejarse, mirando atento después hacia donde el castillo se encuentra.

    Frunciendo el ceño, cruzado de brazos, suspirando –Shion… ¿Cómo puedes estar soportando esto?- Niega con la cabeza –Si que el patriarca Hakurei fue un maldito-

    Solo los más cercanos al peliverde, conocen esa verdad, queriendo ayudarlo, pero las advertencia del propio demonio sin alas, para que no lo hagan aunque están presentes.

    Todo a escondidas se hace, para ayudarlo.

    Son buenos amigos, aunque parece que por fin podrán lograr tener un halo de luz.

    ---Lado de los Ángeles---

    Un Ángel adolecente de cabellos dorados, sentado en la arena, abrazando sus piernas, colocando su cabeza apoyada en sus rodillas, suspirando triste, dejando ver en sus zafiros lagrimas secas.

    -Mu… ¿Por qué no viniste?- Su voz se nota triste… Sintiendo un pequeño dolor en su corazón.

    Ya ha amanecido en el lado de los Ángeles, paso toda la noche fuera, esperando a que su amigo demonio llegara para felicitarlo aun con la barrera de por medio, pero… Nunca lo hizo, jamás llego…

    Ocasionando mil preguntas en su mente.

    -¿Acaso… Algo le ocurrió?- Se pregunta para sí mismo.

    A su punto de vista, ese demonio de cabellos lilas como el mismo dijo, nunca ha fallado en ninguna de sus citas, ¿Por qué lo hizo justo ahora?

    -Mu, ¿Qué te paso?- Se pregunta con la mirada triste.

    El leve frio de esa mañana, no lo siente del todo, preocupado más por quien su corazón reclama a cada segundo.

    No puede creer que no llegara, que lo dejara allí plantado.

    Pero… ¿Qué puede hacer?

    -Si me quedo aquí… Se darán cuenta… Pero… ¿Qué importa?- No ha dormido, solo quiere escuchar esa dulce voz pronunciar su nombre.

    Más algo en su corazón le indica que no podrá volver a escucharla en mucho tiempo y eso lo destruye.

    -¿Acaso… Ya te fuiste?- Suspira… Pensado que eso podría ser una posibilidad.

    -¿Sin despedirte de mí?-

    -¿No te importo?-

    -¿No soy suficiente para que vinieras a decirme… “Adiós”?

    Más su mente le juega una mala pasada por el sueño, trayendo más temores a él.

    -O… Esos malditos… ¿Te hicieron algo?- Frunciendo el ceño recordando cuantas veces Mu llego a sus citas con lágrimas o contándole que le han hecho esos otros demonios que por alguna razón lo odiaban tanto.

    Si esa es la razón, como desearía derribar la barrera solo para darles una lección, y encontrar a su demonio amado.
     
  15. Threadmarks: Capitulo 35 (Estar Dentro)
     
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    Te Alcanzara Mi Corazón (DohkoXShion Y ShakaXMu) Yaoi
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    Más lamentablemente, en esta ocasión no pudo hablar.

    No es ningún tonto, entiende perfectamente que así es la situación ahora, si Mu no logro ir, debe ser por algo importante, lo único es que lo mata el no saber que sucede.

    Suponiendo que de verdad se fue para cumplir sus sueños…

    ¿No pudo esperar aunque sea para despedirse de él?

    Esa cuestión es lo que agobia su corazón, haciéndolo pensar que hay mucho más detrás de su falta a la cita mensual.

    El pobre Ángel de cabellos como el oro, suspira tan abatido, sintiendo una horrible opresión en su pecho, habían pasado algunos años desde que se conocieron y han sido amigos a distancia.

    Como un muro que separa dos almas, algo que no se puede ver, los hace evitar sentirse.

    Solo agradecen que la barrera les permitiera comunicarse.

    Pues ahora ya no concibe la idea de no poder escuchar su hermosa voz, sin embargo lo debe hacer, no sabe ningún medio posible, el poder llegar hasta donde sean los territorios del ejército.

    Pero… Si fue capaz de encontrar una forma factible para derribar la barrera, ¿Quién le podría evitar saber en qué punto sus reinos se pueden conectar de nuevo?

    Solo necesita información, posiblemente un mapa antiguo, de la época cuando la guerra estaba latente.

    Así era como antes podían planear estrategias para atacar a los demonios, con la diferencia que este Ángel jamás haría eso, al contrario desea solo encontrar a uno, aunque la barrera los siga separando, poder localizarlo, saber que está bien.

    Es demasiado terco y orgulloso como para darse por vencido.

    -Encontraré la manera de volver a escuchar tu hermosa voz- Sus suaves palabras salen como la verdad absoluta en su corazón que le da la fuerza para buscar una sola oportunidad.

    La única diferencia es que en esta ocasión debe apresurarse, no cree que pueda soportar mucho sin escuchar su nombre pronunciado por esa voz, sin tener esa dulce risa tan presente.

    -Mu, te necesito-

    Continua caminado, pensando que lo más probable seria que sus padres al verlo, lo reprendieran por no estar en el castillo, sabiendo que primero se ven en el desayuno, ya se imaginaba lo que le podrían decir.

    Por esa razón decide mejor caminar con cautela, no desea verse envuelto en regaños de forma rápida.

    Desde hace un tiempo… Se ha estado preguntando si sería adecuado decirles lo que pasa en su joven corazón.

    Aunque sus padres, le han dicho que muchos demonios pueden ser buenos y con un gran corazón, duda en saber si lo entenderán.

    Y más al no estar seguro de lo que Mu pueda sentir, dudas que lo atormentan desde hace cinco años.

    -A veces… Me preguntó… ¿Si esa noche que escape del castillo y llegue hasta ti… Fue un capricho de mi Diosa?- Pregunta como si fuera respondida de inmediato.

    Un suspiro, provocando que esos zafiros se cierren, siente que existen tantas cosas que no tiene explicación alguna.

    Pero como encontrarlas si ni siquiera sabe que busca en realidad ante todo esto.

    Hasta el momento luchara, buscara los viejos mapas de su abuelo, intentará descifrar lo que sea, y se aventurara cada que pueda a los límites de su reino, para buscar la dulce voz de Mu.

    Se lo habían prometido en unas de esas noches…

    ---Flash Back---

    -Sabes… Tengo mucho miedo…-

    -¿Por qué?-

    -Mis maldiciones han mejorado, pero el combate cuerpo a cuerpo… Es difícil- Hablo un pelilila cabizbajo de su lado.

    -Entrena contra esos idiotas cuando te molesten- El rubio hablando serio ante aquella posibilidad.

    -No sería prudente de mi parte hacerlo- Una ligera risita del demonio escapó –No quiero que sepan mi deseo, de hecho a nadie se lo había contado antes, salvo por mi mamá-

    -¿Soy el primero?- Sonrió al sentirse especial de alguna forma.

    -Sí, después de todo eres mi amigo, el único que tengo- Un suspiro sale de esos suaves labios –Shaka… ¿Me prometes que aunque me vaya… Seguirás siendo mi amigo?- De su lado Mu levanto su cabeza hacia el cielo, sonriendo esperando la respuesta del otro.

    Como deseaba el rubio decirle que no podía seguir siguiendo su amigo, cuando su corazón le demanda otra cosa.

    Más no puede asustarlo en este momento que necesita seguridad de algo.

    -Siempre seguiré creyendo en ti… Y jamás lo dudes que estaré para ti- Como si solo estuvieran de espaldas, mirando ambos al mismo punto.

    -Entonces… Cuando no esté en casa… Aun estaré allá buscando a las orillas de mi territorio, esperando a escucharte- Como si de una promesa se tratarse entre ambos niños.

    -¿Enserio lo harás?- Shaka jamás se esperó eso, la propuesta salió del demonio y provoco que sus mejillas se sonrojaran.

    -Sí, Shaka no quiero dejar de hablar contigo, intentaré encontrar la forma de poder escucharte… ¿Harás lo mismo?- Su voz sonando ilusionada.

    -¿Buscarte?-

    -Si, por favor ¿Me lo puedes prometer?- Un tono suplicante, como si temiera que el otro se olvide de su sola presencia.

    -No tienes que pedírmelo… Mu, yo te encontrare en donde sea que estés, lo juro por mi honor de Ángel- Hablando lo más serio y sinceró posible.

    Ambos cerraron esa promesa que no se la llevaría el tiempo, ni el viento, si dos corazones quieren estar juntos encontrarán la manera de hacerlo, siempre y cuando nadie salga herido más de la cuenta.

    ---Fin De Flash Back---

    Por esa promesa que se hicieron, no se puede rendir.

    Asumiendo claro que en efecto está entrenado para volverse un fuerte soldado, si no es así… Se enterara de cualquier manera, su corazón no dejara de latir con desesperación hasta que lo logre localizar.

    Sin importar cuanto le cueste va a luchar.

    Por pensar en esa dulce promesa de niños, el príncipe no se ha dado cuenta que ha llegado a la entrada del castillo, respirando profundamente, mirando por todos lados, intentando escabullirse de los soldados, que están tras su pista.

    Conoce formas de entrar sin ser detectado, las mismas por las que sale.

    Lo único es que todas atraviesan ciertos sectores en donde pudiera ser visto si no es precavido, en estos momentos es cuando agradece el entrenamiento físico, así no deja rastros de su mismas bendiciones.

    Uno de los jardines por caminar, es donde su papá y varios Ángeles expertos en bendiciones hacen sus experimentos y recolectan algunas plantas especiales para cualquier situación.

    Se alegra que no vea a nadie en la redonda, sin embargó eso se fue abajo al momento que escucho una voz tan conocida, salvo que la nota demasiado triste, llorando en efecto.

    -Por favor… Protégelo…- La voz quebrada de ese Ángel, llorando creyendo que algo malo ha pasado con alguien que ama con toda su alma -¿Dónde estás Shaka?-

    Aunque su ser busque con desespero a un demonio, no puede aceptar escuchar llorar al Ángel que le dio la vida, sabe que no fue prudente de su parte quedarse toda la noche, preocuparía a todos, pero en ese momento no pudo razonar, solo deseaba escuchar a Mu.

    No le importa el castigo, ira con él, para disculparse y que sepa que está a salvo, aceptará la sentencia que sea necesaria.

    Pero eso no significa que vaya a dejar de buscar los mapas antiguos del abuelo, solo para localizar la zona de entrenamiento de los soldados para encontrar a su Mu.

    -Eres el único que me escuchara… Por favor… Solo quiero que…- Se sorprendió al sentir la presencia de quien más está buscando, girándose de inmediato para encontrarse con ese adolescente -¡¡¡SHAKA!!!-

    -Papá… Disculpa por preocuparte- Suspiro resignado, sintiéndose mal ahora por otro motivo.

    -Hijo…- Dejando todo de lado, se dirige apresurado para abrazar el más pequeño -¿Dónde estuviste?- De inmediato le pregunto su paradero, sin dejar de sostenerlo entre sus brazos y dejando escapar lagrima de preocupación.

    -Lo siento… Me quede dormido en el bosque- Fue la única excusa que podía darle.

    -Pero… ¿Cómo se te ocurre dormir en el bosque?- Su semblante de precaución se refleja inéditamente, más rápidamente niega con su cabeza, moviendo sus largos cabellos iguales a los de su hijo –Lo importante es que estas bien… Me tenías muy preocupado-

    -Lamento haberlo hecho… Es solo… Que quería… Averiguar por qué el bosque sigue sin escucharme- El ceño fruncido del niño, denotando una determinación que no se parece a ninguno de sus progenitores reconocidos ante todos.

    El mayor lo aparto un poco para verlo de frente.

    Asmita nota cada gesto que su pequeño hace, no puede evitar sentir que sus lágrimas continúan acumulándose sin previo aviso, como si una punzada en su corazón hiciera que su respiración falle.

    Un suspiro largo dejo escapar, sus ojos se cierran –Sabes que para algunos les toma más tiempo…- intenta convencerlo, sonriéndole, y acariciando sus suaves cabellos lacios como los propios.

    -A mi padre lo escuchaban desde que era un niño- Imitando las mismas acciones de su papá -¿Por qué conmigo es diferente? Si soy su hijo-

    No se atrevía a darle la cara, sus labios se apretaron con todo su dolor guardado, su puño igual.

    Deseando tanto compartirle esa verdad, decirle que en efecto no puede comunicarse con el bosque, ya que eso solo lo hace la familia real, a la cual Shaka no pertenece.

    Contarle quien es su verdadero padre, el Ángel más bondadoso que pudo conocer, aquel que le entrego su corazón eternamente, la vida que siempre desearon se les fue arrebatada por cumplir su misión.

    Mostrarle un bello dibujo que había hecho Deuteros antes de que pasara la desgracia en donde están ambos, tomados de la mano, como si pudieran volver el tiempo con una simple imagen.

    Así lo conocería, sabría la verdad, pero no puede hacerlo… Siente que tiene que seguir callando, aunque el único Ángel capaz de dañar a su hijo ya no está, teme cómo reaccionará el pequeño rubio.

    Después de todo ve a Dohko como su padre, lo admira tanto y desea ser como él.

    Y aunque el actual rey sabe perfectamente que ese niño no es hijo suyo, pues jamás en ningún mundo podría estar con alguien que no fuera su hermoso demonio.

    Abre sus ojos color como el deslumbrante cielo de su territorio, no son como antes, su felicidad no está completa, pero trata de serlo.

    -Shaka, solo dale tiempo… Puede que algún día, el bosque te haga caso- Palabras de aliento es lo único que le queda, aunque le toma de raro que vuelva a ese tema, cuando hace algún tiempo lo había dejado de lado, como si algo mas ocupara su mente.

    Suspira, asintiendo gentilmente –Puede que tengas razón…- Mirando al otro con detalle -¿Cuál será mi castigo?- Prefiere que este ocupado pensando en cómo reprenderlo a que sigua derramando lágrimas, eso le causa peor dolor.

    -Primero que nada, vas a ir a disculparte con Dohko y los demás soldados que se han preocupado por ti toda la noche- Resoplo bastante enojado ahora, cruzado de brazos delante de su pecho.

    -¿Se dieron cuenta desde la noche?- Se sorprende por esto, posiblemente será más cuestionado, ya que si fue muy temprano… Ya habrían ido a buscarlo a ese lugar.

    -En la madrugada pase por tu habitación, me fije si estabas bien y ¿Cuál fue mis sorpresa que no estabas?- Sus ojos fijos en Shaka, sin duda el castigo será algo fuerte.

    -Lo siento…- Bajo su mirada, creyéndose perdido.

    -Vamos entonces, así les avisaremos que ya estás bien y no estarán buscándote en todo el reino- Toma esa mano que nota que ahora es un poco más grande, después de todo su niño está creciendo.

    -Si papá- Sin más obedeció, siendo llevado por el Ángel mayor, sabiendo que con el castaño el castigo será menor, pero en estos temas Amista manda y los otros dos solo asienten.

    En estos momentos… No, en todos, Asmita recuerda tanto a Deuteros en Shaka, puede que su hijo heredara mucho de su apariencia en casi todo de hecho, pero las expresiones y determinación que posee, es algo que solo había visto en uno, y ese Ángel… Ya no está en este mundo, jamás volverá… Pero el recuerdo que tiene de él, lo protegerá con su vida, dispuesto hacer lo que sea para cuidarlo.

    ---Territorio de los demonios---

    Habiendo pasado solo dos días de su cumpleaños, en los cuales el pequeño pelilila, debió viajar solo, para llegar hasta su destino.

    Obviamente el caminó es mucho más corto si se tienen alas fuertes, capaz de soportar fuertes rachas de viento y largas distancias.

    Lamentablemente Mu no posee las alas necesarias, así que debió solo caminar, pedir indicaciones y poder descansar en donde pudiera.

    No comprende cómo es que de la nada su madre le indico irse, sigue sin entenderla, pero… Ahora está muy lejos para regresar.

    Sabe que el día para enlistarse es hoy, apenas si tendrá tiempo de encontrar el área indicada.

    Notando a varios jóvenes aspirantes como él, llevando entre sus manos el regalo que Yuzuriha le dio, el uniforme que portaría a partir del día que sea aceptado.

    La bufanda que le dio, le ha ayudado para ocultarse, aunque no sabe de quién debe hacerlo.

    Se fue con tantas dudas en su corazón, dejando a su madre y mejor amigo atrás, está temiendo ser olvidado…

    -Shaka… Perdóname… Debí ir rápido a decirte lo que pasa, pero…- Un ligero suspiró sale de sus labios derrotado, ya no podía hacer nada.

    Está muy feliz, solo debe confiar que de verdad recuerde su sueño, porque tampoco concibe la idea de perderlo como amigo, aunque nunca se han visto, siente que lo conoce por la descripción, que se ha hecho una imagen mental de ese Ángel, que le provoca sonreír y su corazón latir fuertemente.

    Negando rápidamente con su cabeza, fija sus esmeraldas en el arco de piedra que divide la zona pública de la restringida, en esta ocasión está abierta para que todos los jóvenes aspirantes entren para registrarse y abandonar la vida antigua que han vivido hasta ahora.

    Pues se dedicaran por los próximos dos años de lleno a entrenar y ser dignos soldados, puede ser que aquellos que tengan una vivienda cerca, tengan la posibilidad de ver a sus seres queridos aunque sea unos minutos, al hacer patrullajes que todos los novatos comienzan, pero aquellos que vienen de muy lejos será meramente imposible.

    Sonríe sin siquiera pensarlo, sus ropas algo sucias por estar caminado por esos días, algo hambriento, pero está bien para él, apenas esta mañana comió lo último que su madre le tenía preparado, así que esta noche pueda que consiga algo de alimento.

    Está feliz, es donde siempre ha querido estar, en el ejercito de los demonios, donde solo los mejores entrenan y aquellos que logran volverse expertos en todas las áreas a dominar son la elite, quienes tienen el deber de proteger al patriarca, ese es su sueño, cuidar al demonio que los cuida a todos.

    Su corazón late de gran regocijó, piensa que es solo su emoción, por fin comenzar ese viaje que esperaba desde que tiene memoria.

    Ni siquiera se imagina que su corazón le indica que está muy cerca de donde pertenece.

    Inmerso en sus pensamientos, gira su cabeza, mirando justamente a lo lejos el recinto donde el patriarca de seguro se encuentra, sonrió mostrando sus dientes, incluso sus mejillas teniéndose de color carmesí, por su propia ilusión.

    -Ahí es donde el patriarca debe estar- Pronuncia estas palabras –Algún día yo estaré custodiándolo que nada le pase y podre decirle que ha sido una gran inspiración para mí-

    Habla sin importarle que lo puedan escuchar.

    De nuevo sus ojos se fijan alrededor de donde está, mirando a los demás demonios cercanos.

    Fascinado por cómo logra ver a los mayores entrenar, portando esos uniformes, incluso notando uno en especial que lleva una de esas armaduras simbólicas, que solo la misma elite logra portar.

    Solo de imaginarse llegar a usar una, sonríe como tonto, cerrando sus ojos, sin fijarse por esta razón por donde va, para de inmediato chocar contra alguien.

    -Ay…- Pronunciando ese sonido gutural de dolor, pero de rápidamente se apena por haber lastimado a alguien sin pensarlo –Lo… Lo siento… Yo…-

    -¡¡¡OYE!!! ¡¡¡FÍJATE POR DONDE VAS!!!- Un voz algo chillona se hizo presenté, mostrando que está molesto por ese comportamiento del recién llegado.
     
  16. Threadmarks: Capitulo 36 (Determinación)
     
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    El grito sin duda trae recuerdos al pequeño pelilila, creyendo de inmediato que su vida aquí sería igual que en aquel pequeño pueblo donde habitaba hasta hace unos días.

    Todos odiándolo, dedicándole insultos, estaba creyendo que la vida no podía ser igual aquí… Que tal vez, podría hacer amigos o al menos no ser blanco de bromas crueles por su condición, que sus alas no estén desarrolladas, que el hecho que sus cuernos y colmillos sigan siendo algo pequeños para su edad.

    Todo esto en solo segundos se arremolinó en su mente, sintiendo nervios ahora de enfrentar a esos ojos celestes que lo miran con cierta molestia.

    -Oye, ¿Qué te pasa?- Ahora el recién afectado por la torpeza del pelila, parece preocupado por cómo está mirando al frente, casi como temblando, con los ojos muy abiertos –Tampoco te grite tan fuerte- Indignándose por el comportamiento del otro.

    Fue así como reacciona de inmediato, dándose cuenta que parece un tonto por quedarse mirando a ese joven demonio de cabellos celestes, aun parece molesto con Mu, pero se nota que no es alguien malo.

    -Per… Don…- Su voz baja, algo nervioso por causar una mala impresión a alguien.

    Lanza un suspiro, cruzándose de brazos y girando sus ojos –Esta bien, debes venir de las afueras ¿No?-

    -Si… Vengo de un pueblo… Algo lejano…- Continúo con cuidado, se siente algo intimidado por el demonio que se denota ser alguien de apariencia frágil, pero con una personalidad deslumbrante.

    -¿Cuantos días te tomo?- Apenas si le dedico una mirada, cuando comenzó a arreglar su cabello, como si fuera la cosa más importante del mundo.

    Esto le parece bastante curioso al pelilila, sonriendo –Dos días-

    -Vaya, eso significa que llegaste hace poco- Suspira, mirando hacia el reloj que marca veinte minutos para las doce del mediodía -¿Ya te has inscrito?-

    -¿Eh?- Sorprendido, ya que está muy ilusionado por el lugar, ni se había acordado de ese detalle –No, aun no… De hecho… ¿Por…- Sin terminar de hablar, el peli celeste se gira para caminar delante de él.

    -Ay estos nuevos que no entienden las reglas- Dijo como si le diera igual el tema, para alejarse solo con burla.

    Mu bajo la mirada, sujetando apenas sus objetos personales, suspirando, creyendo que el otro se aleja porque lo considera algún muy tonto como para hablarle.

    Sí que este pequeño demonio, tiene algunos traumas por como lo trataron en el pasado, sabiendo que solo los únicos en quienes pueden confiar, son su madre y Shaka, pero ninguno de ellos está aquí con él, estando solo y siente que así seguirá.

    -¡¡¡OYE!!!- De nuevo esa voz chillona lo llama algo molesto para variar.

    Alza sus verdes esmeraldas, si entender por qué se aleja y luego lo llama con un tono de enojo.

    -Debes inscribirte antes del mediodía, si no perderás oportunidad este año- Le explica el peli celeste que se encuentra a unos cortos metros de distancia –Ven rápido- Señalándole con la cabeza para que lo siga.

    -¿Eh?- No podía creerlo, mostrándole algo de amistad, alguien que apenas está conociendo, aunque de una forma algo tosca, pero se alegra mucho –Si… Ya voy- Como pudo comenzó a seguir al peli celeste, para alcanzarlo.

    De esta forma el pelilila fue adentrándose más a la zona para los aprendices, quedando más cerca de los demonios experimentados, mostrándose cautivado, por la posibilidad de algún día estar en su lugar.

    Es todo lo que pide.

    -¿Cómo te llamas?- El demonio peli celeste es quien comienza a hacer preguntas, algo intrigado.

    -Me llamo…- Recordando de inmediato lo que su madre le aconsejó.

    “No digas tu verdadero nombre”

    ¿Por qué le dijo eso?

    No tenía mucho sentido, pero seguirá sus instrucciones, creyendo que esto tenía que ser así, por alguna razón… También lo creía conveniente, aunque no sabe por qué.

    Es como si algo dentro de su ser o tal vez algo externo que no comprende, lo tratara de proteger, para que no lo dañen en un lugar ajeno, en donde cualquiera pudiera hacer algo malo contra un recién llegado que nadie conoce, y por ende no extrañarían.

    -Atla… Me llamó Atla- Sonríe nervioso, desviando la mirada, una clara señal de que está mintiendo, pero al otro ni lo noto.

    -Yo soy Afrodita- Hablando algo arrogante –Este también es mi primer año, aunque yo he vivido toda la vida aquí, por lo cual conozco mucho- Sonríe confiado, ya que claramente esto le da una gran ventaja por sobre los aspirantes ajenos –Me especializare en maldiciones y ¿Tu?-

    Mucha información que procesar de golpe, alguien que viva en los territorios cercanos al recinto del patriarca, significa que sus padres deben ser soldados de elite, o que conozca en vivo al mismísimo pontífice.

    Pero debía seguir la conversación antes de parecer un tonto por emocionarse por esos temas relacionados con quien admira.

    -Bueno… Quiero aprender a realizar maldiciones mucho más organizadas, pero también el combate me llama mucho la atención- Sonríe tímidamente, con un leve sonrojo por su confesión.

    -Ja, aquí aprenderás mucho de combate sin duda, pero…- Lo mira de reojo –Creo que por tu condición, te vendría mejor ser maldecidor- Intentando sonar lo menos cruel posible.

    De estar en un principio sonriente, pasa a estar de nuevo cohibido y triste por ese pequeño defecto con el que nació.

    -Oh… Bueno… Si estoy aquí… Es para aprender y mejorar…- Ya no sabía que decir, es dura la realidad de aquellos que no poseen todas las condiciones necesarias.

    -No me malinterpretes, no hablo solo de que tus alas o no deben ser muy fuertes o estén incapacitadas, si no… Por lo que te conviene más- Puede parecer alguien que no le moleste insultar o subajar a los demás, y de hecho lo hace con aquellos que lo fastidian, pero en esta ocasión no fue su intención, sino un comentario que no supo medir.

    -Pero… Muchos de los soldados de elites no las tienen- Niega con la cabeza y frunce el ceño –Incluso el patriarca… Las perdió en una batalla y… Eso no le impide ser el más fuerte y quien nos protege- Defendiendo su punto con todo y pruebas, su deseo de ser similar a quien admira lo impulsa, demostrando un rostro más serio.

    -Ay pequeño Atla, tampoco te puedes comparar con el patriarca- Le declaro para suavizar el ambiente –Él fue un soldado primero, de elite desde luego, criado y entrenado por el anterior patriarca, junto a mi padre, sus alas eran fuertes, capaces de sobrellevar fuertes vientos y soportar heridas profundas, tu apenas eres un niño que entrara a este mundo, ni siquiera uno que vivió desde su nacimiento aquí- Cruza sus brazos, sobre el pecho –No quiero ser malo contigo, si no realista, te combine ser un maldecidor que un guerrero-

    -Lo siento… Pero aprenderé ambas clases, y me volveré un soldado digno de proteger a su ilustrísima, ese es mi verdadero objetivo por el que estoy aquí, y no pienso rendirme porque alguien me diga lo contrario- Frunce el ceño, demostrando la determinación en esos ojos verdes, apretando sus puños y parándose de forma firme, un porte bastante similar, que el peli celeste ha visto antes, pero en este momento no le da importancia.

    -Mmh… Eres terco, bien… Veremos si lo logras- Sonríe, pues la actitud del pequeño le da gracia –Mi papá dice que un melificador debe ser muy terco, y tienes esa cualidad-

    Mirando a Afrodita algo intrigado por quien podrían ser sus padres.

    -Allí está la mesa donde debes inscribirte- Señalo al frente, en efecto un espacio donde algunos demonios jóvenes se encuentran recibiendo a los nuevos, anotando sus nombres, les dan indicaciones de donde deben ir, incluso la barricada que compartirán con otros.

    -Oh… Muchas gracias- Asiente, mirando que le queda poco tiempo para inscribirse –yo…-

    -Ve de una vez Atla- Se gira sin más, dándole la espalda –Nos veremos después- Alejándose, para que el pelilila continúe con lo suyo.

    Ese demonio, se nota que no es alguien malo, tal vez algo realista, pero Mu o ahora falsamente de nombre Atla, no se puede dar por vencido, está en este camino, al anotar su nombre tendrá que esforzarse para llegar a donde quiere.

    Si debe trabajar el doble, el tiple, no se dejara intimidar, al contrario tomara esa fuerza para seguir.

    Tiene sus dediciones en claro, sus metas y no permitirá que nadie le diga lo contrario, incluso si debe demostrarle su valía al propio patriarca lo hará.

    Sin más que decir o pensar, fue directo inscribirse, en donde es recibido por Aioros, que está ayudando a su tío a recibir a los nuevos junto a sus “Primo” los hijos adoptivos de Regulus.

    Aunque esa no es la relación correcta, pero no ondeara en detalles.

    Es el primer día, de toda su vida, demostrara que puede lograrlo, ser un soldado, un demonio capaz de proteger a todos, aun aquellos que alguna vez fueron crueles y malos con él.

    No quiere guardar rencores, solo demostrar que es capaz de lograr cada una de sus metas, una determinación que se ha visto en otro antes, en alguien que se encuentra en la punta máxima de es jerarquía.

    Pero no solo de este mundo la heredo, si no… También que comparte ese gesto que hace en su rostro cuando trata de ser valiente.

    ---Recinto del patriarca (Por unos pasillos)---

    Dos demonios se encuentran cerca de una ventana, observando atento a los jóvenes que este año llegan para tratar de formar parte de las filas del ejército.

    Aunque están algo lejos para identificar a todos, no evitan sentirse curiosos por ellos.

    Tal vez uno más que otro.

    -Este año parece que no tenemos muchos aspirantes- Comento uno de cabellos celestes, largos y lacios, dedicando una sonrisa hacia esa zona.

    -Si…- Apenas si responde, esos ojos rosas miran como esperando encontrar un pequeño rostro que no conoce, pero que anhelaría ver con todas sus fuerzas.

    -Por una parte eso es bueno… Aquellos que estén deseando aprender maldiciones de forma adecuada, les podre poner la suficiente atención- Declaro con una sonrisa, tratando de animar al otro.

    -Este año… Afrodita comenzara su entrenamiento formal ¿Cierto?- Esa voz tan apagada, su mirada igual, lanzando un suspiro melancólico.

    -Sí, aunque lo hemos entrenado en todos los ámbitos posibles, desde que cumplió los tres años- Sabe que ese tema es difícil para el patriarca, pero ahora pareciera estar muy interesado en saberlo.

    -Trece años…- Susurro apenas, suspirando, con la mirada perdida en el firmamento.

    -Sé que ha sido difícil, pero…- No pudo continuar, pues de inmediato siente la presencia de alguien, cierra sus ojos entendiendo que el patriarca aun es espiado por colmillo rojo en todo momento.

    -Es mejor… No hablarlo…- Ya ha llorado demasiado, y lo sigue haciendo, pero no quiere causar más lastima de la que sabe sus amigos ya le tienen.

    Todos han gozado de formar una familia, independientemente si han encontrado una pareja o no, tienen hijos, unos biológicos y otros adoptados.

    Mirar su felicidad desde lejos, es la condena que tiene que sobre llevar, pero…

    ¿Qué tan miserable desean que sea?

    Su único delito fue amar a un Ángel y no puede negarlo, aun lo hace… Cada fibra de su corazón añora volver a verlo.

    Si tan solo hubiera aceptado irse con él, aquella vez cuando se lo propuso, ahora estarían juntos, con su pequeño Mu.

    Pero su cobardía, su miedo, se siente culpable por no haber sido valiente.

    Ahora debe sufrir en silencio, el no poder estar con ninguno de quienes ama.

    Aun cree que gracias a su sufrimiento al menos mantiene a salvo a Mu, y es lo único que lo tiene con cordura.

    Sin embargo, es una vida que nadie debe soportar.

    Albafica, también se considera culpable… El no poder haber protegido al hijo de su amigo, pero el patriarca le arrojo una maldición potente esa vez, que tardó mucho en recuperarse.

    Arrebatándole gran parte de sus fuerzas, fue algo que lo desconcertó tanto.

    Por eso, desde hace tres años… Junto con Regulus, Manigoldo, incluso Sísifo que después se enteró de la verdad completa, vigilan los nuevos aspirantes.

    Obviamente la edad requerida para entrar al entrenamiento es a los trece años oficialmente, aun así existen excepciones de jóvenes dotados que pueden ingresar desde temprana edad.

    Pensando que el hecho de que Shion fue un prodigio a su edad, podría ser heredado para su hijo, pero eso es algo que solo especulan.

    No le dirán nada, es mejor mantenerlo en secreto, existen tantas amenazas a su plan, no pueden arriesgarse que colmillo rojo descubra lo que hacen, han sido cuidadosos estos años, si la posibilidad de ayudarlo a encontrar a su niño existe, la aprovecharán.

    Por esa razón, Albafica se calla tanto, incluso si encuentran a un pequeño que cumpla todas las características, deben estar seguros antes de que Shion lo conozca si no… Podría ser peor.

    ---Zona de entrenamiento---

    Regulus de pie en un punto clave para observar a todos los novatos recién llegados, sonriendo por pensar en quienes serán los primeros en hacerlos llorar.

    No es alguien que se tiente el corazón en decirles si son aptos o no, es muy estricto y a veces hasta cruel, algo que logra hacer pensar lo contrario con su apariencia tan juvenil y alegre.

    Espera a quienes lo ayudan para que le entreguen la cantidad de aspirantes, para de ese modo empiece a dar el discurso de cada año, intimidándolos por igual.

    -Ja, mocosos ilusos- Pareciera que los detesta con solo mirarlos, pero es todo lo contrario solo aceptará entrenar a los más fuertes y aptos, tampoco desea ver morir a los que no tienen la capacidad necesaria.

    Puede que la guerra con los Ángeles acabará, pero… Aún existe una interna, por ciertos factores de odio contra todos los que están alrededor del patriarca a este mismo.

    Solo por el hecho de haber formado la barrera y muchos no haber obtenido su venganza contra aquellos seres que contrastan a ellos.

    Por eso es estricto, incluso con los propios niños que ha criado y ahora son unos jóvenes, es inflexible, desea que sobrevivían a todo costo.

    Lanza un suspiro, imaginándose como sería la vida, si la guerra hubiera continuado, pensando en posibilidades que ahora no caben.

    Aun siente algo de rencor por el asesinato de su padre, pero es algo que ya no pude cambiar, además… El hecho de estar buscando a un pequeño niño hibrido, que solo acepta por ser hijo de quién admiraba de pequeño.

    No sería capaz de matar a un inocente.

    Al traer estos recuerdos, su vista se fija al frente, sin ver nada con atención, pero…

    Algo le perturbo.

    Dándose cuenta con el rabillo de su ojo, teniendo que salir de sus pensamientos de golpe, para fijarse con mayor atención.

    -Una… Cabellera lila…- Dedica estas palabras al aire en sí.

    Pues es una de las características que están buscando.

    Ha habido otros demonios con cabellos de esa tonalidad, pero todos resultaron negativos, sin embargó… Este año es especial, concuerda con la edad aceptable.

    Así que presta mayor atención en cada detalle, si es verdad cumplirá con la promesa que hizo en su juventud.
     
  17. Threadmarks: Capitulo 37 (Es La Verdad)
     
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    Pasando un cierto tiempo, es la hora de presentarse ante los recién llegados e informarles, que esta vida que pretenden tener no es la más fácil de todas.

    Alineados en filas, los jóvenes aspirantes a soldados, demonios de diferentes características, aspectos y de igual forma, femeninos, masculinos, donceles, están esperando con cierto miedo que hable ese demonio que los observa con tanto desdén, como si con la pura mirara digiera.

    “No sirven para nada, lárguense a sus casas”.

    Nada fuera de la realidad, pero Regulus no lo hace con mala forma, es su manera de buscar los mejores.

    -Muy bien…- Comenzó hablar, sus pies bien puestos en el suelo, extendiendo sus alas para mostrase más intimidante, demostrando que posee algunas cicatrices en ellas, sus brazos cruzados por detrás -¿Así que todos ustedes desean formar parte de este ejercito?-

    Los más jóvenes no sabían que responder, si decir un si en silencio, alto o mejor enmudecer, pues de verdad están temiendo hasta respirar.

    Puede que los que vivan lejos de la ciudad principal en donde reside el ejército y el patriarca, no estén enterados, pero los aspirantes que son de ahí…

    Conocen lo cruel y despiadado que puede llegar a ser, un verdadero demonio exigente con todo lo que se refiere a entrenamiento.

    Aunque eso sí, aquellos que logran soportar todas la lecciones, se vuelven guerreros formidables, capaz de soportar cualquier batalla en pie.

    Además que el también cataloga aquellos que no tiene habilidades para pelear, pero si para maliciadores.

    Pocos son los que logran dominar la pelea y maleficios.

    Delante de ellos se encuentra uno de ellos.

    -Pues les diré de una vez...- Sonríe como si quisiera darles confianza, alzando sus alas para volar hasta donde se encuentran y quedar a su nivel -¡¡¡AQUÍ SOLO VIENEN PARA VER SI ESTÁN CAPACITADOS PARA SOPORTAR EL ENTERAMIENTO!!!- Camina delante de la primera hilera -¡¡¡ESTAR AQUÍ SOLO LOS VUELVE ASPIRANTES, NO MOCOSO DE TRECE AÑOS QUE SON LA MAYORÍA!!!- Sus ojos fijos en todos ellos, pero principalmente buscando a esos cabellos lilas.

    Por un lado encontrándose Aioros mirando algo apenado, por como su tío empieza con el discurso anual desde que fue ascendido a este puesto, cada vez asustando más.

    Saga en el flanco izquierdo, mostrando una cara similar que la del castaño mayor, mirando a los aspirantes como si fueran menos que nada.

    Y por último, el gemelo menor del peli azul, al fondo, mostrando un rostro más relajado, pero el ceño fruncido, asintiendo lo que su figura paterna dice.

    -Siéntanse afortunados, que este primer día será el único relajado para ustedes- Pasando por las filas, mirándolos apenas de reojo pero inculcando algo de miedo en sus corazón –Buscaran sus barracas hoy, mañana los quiero a las cinco de la mañana en esta misma zona, no hace falta decir que las puertas estarán cerradas- Sonrió arrogantemente –Espero que se despidieran de sus familias, que no las verán en un buen tiempo-

    Se giró repentinamente a un joven demonio, que parece gelatina, por las palabras del mayor.

    -Tu, nombre, edad, razón por lo que estás aquí y ¿Clase a la que quieres unirte?- Habla con un tono militar, con la poca paciencia -¡¡¡AHORA!!!-

    Como puede ese demonio responde… Pero su miedo por Regulus sigue presenté.

    -Tsk, para ser melificador, necesitaras hablar- Pasando de largo –Aquí no enseñamos hablar a inútiles como tú-

    Burlándose del miedo infligido en el otro, para pasar a un demonio femenino, que se encuentra en las mismas condiciones que el otro y hacer las mismas preguntas.

    Esto siendo una técnica para intimidar y que se lo estén pensando dos veces los nuevos.

    Aunque todos tiemblen, uno esta como si nada, casi suspirando.

    -Ay el señor Regulus siempre tan amable- Sonriendo apenas, el peli celeste siendo un comentario para un demonio que está a su lado.

    -¿Eh?- Apenas si reaccionando para girarse a verlo.

    -No te preocupes tanto, en verdad está siendo amable con los nuevos- Afrodita volviendo a recalcar esas palabras –Lo peor viene mañana-

    -¿Lo conoces bien?- Susurrando un poco el pelilila, con sus ojos verdes demostrando el miedo que ha ejercido el otro en él.

    De igual forma el ojiceleste, sonríe con voz baja para seguir la conversación.

    -Claro, conozco a todos los soldados de por aquí, incluso al mismo patriarca- Guiña un ojo, demostrado superioridad con esto.

    Los ojos del pequeño Mu se iluminan, brillando por el hecho de que está hablando con alguien cercano a quien admira.

    No pudo resistir el hecho de hablar algo alto.

    -Wow… ¿De verdad lo conoces?- Cuando reacciono a sus palabras, o mejor dicho su tono de voz, fue tarde… Pues un par de ojos turquesa lo están mirando con el ceño fruncido y una sonrisa que demuestra que es una trampa.

    -Dinos… ¿Quién conoce a quién?- Su tono algo suave, porque parece como si estuviera viendo a un joven Shion con ciertas diferencias, pero el mismo rostro que recuerda de la juventud, pero no se dejara que sus sentimientos encontrados lo controlen.

    -Yo… Bueno… Lo siento… No quise…-

    -¡¡¡PRIMERA REGLA QUE DEBEN APRENDER!!!- Fija su mirada de molestia en el pelilila -¡¡¡NO ALZAR LA VOZ AL MENOS QUE YO LO ORDENE O ALGUNO DE LOS SUPERIORES!!! ¡¡¡NO HABLAN ENTRE USTEDES EN FORMACIÓN!!! Y…- Se acerca al menor, con la mirada afilada para intimidar -¡¡¡AHORA RESPONDE LO QUE HE PREGUNTADO!!!-

    Sintiendo que ya sería sacado del ejercito solo por hablar, trata de clamarse, por la voz alzada del otro.

    -Me… Llamo… Atla… Tengo trece años… Yo quiero…- Trata de respirar para hablar claro, de esto puede depender su estancia en el lugar –Quiero llegar a volverme un soldado para proteger a todos los ciudadanos y… Quisiera entrar a ambas clases- Baja la mirada pues en cuanto dijo esto, algunos voltearon a verlo, por su falta de alas, que en si es el único en ese grupo.

    -No- Respondió de inmediato el mayor.

    -¿Disculpe?- Lo mira algo confundido, sin embargo el temor aún sigue.

    -Dije la razón por la que esas aquí, no lo que vas hacer- Es la primera vez en todo el tiempo que se interesa por alguno de esos jóvenes.

    Para el pelilila, esas palabras lo comenzaron a trastocar un poco, quedándose pensando y sin levantar la vista, pues no sabe que responder de inmediato.

    -Bien- Solo lo mira de reojo, dándose cuenta de las cejas similares de Shion, el tono de piel, el cabello es lo que siempre busca y lo tiene como evidencia.

    Pasa de largo, para seguir con su tormento con los demás.

    -Espere…- Girándose rápidamente pues parece que entendió lo que quiere decir Regulus.

    -¿Quién te ha dicho que rompas la formación?- No será amable aun si se trata de ese niño que busca, pues deberá comprar si su fuerza y capacidades tienen algún rastro de familiaridad con las del patriarca.

    -Debo responderle…- Apretando sus labios y jugando con sus manos –Yo… La razón por la que estoy aquí es… Por qué deseo de verdad proteger a todos los demonios, con mi fuerza física o mis habilidades de maleficiador, sé que estoy por debajo del promedio, pero…- Alza su mirada para enfrentarse a los ojos turquesas –Me esforzaré mucho, para lograrlo y algún día ser capaz de… Incluso si es necesario dar mi vida por el patriarca Shion- Esto último hablándolo con firmeza, pues ese es su verdadero motivo.

    Regulus le presta toda la atención posible, aunque su semblante diga lo contrario.

    Puede que cuando Shion tuviera la edad de ese niño, Regulus fuera más pequeño, pero la fuerza y rostro con la que dice esas palabras es un rasgo similar al de cabellos verdes.

    Es como si las evidencias por si solas se estén dando, como si le gritaran en la cara al mismo instructor.

    “Este es el niño que buscan”

    “El hijo del patriarca”

    Pero no se puede dejar llevar por lo que solo ve, debe comprobarlo alguna evidencia, prueba, hecho.

    Se giró sin darle más importancia al menor.

    -Tienes suerte de que sea el primer día- Caminando, mirando a los demás apenas –Mañana este comportamiento será una falta y el castigo… Ja, ja, no será nada agradable- Con la amenaza lanzada, siguió con la intimidación.

    Obviamente esto no pasaría desapercibido para los demás jóvenes y mucho menos para los tres mayores que hacen de escolta ha Regulus, además de ser de un alto rango de confianza, para aquellos guerreros de elite.

    ---Más tarde (En las barracas)---

    -El primero en hablarle así a Regulus y vivió para contarlo- Una risita se puede escuchar por toda esa habitación –Debes tener algo especial-

    El pelilila, sintiéndose entre feliz por compartir este lugar con ese peli celeste, aunque lo esté atormentando por cómo se comportó en la formación.

    -No soy nada especial… Pero… Ahora de seguro seré el más odiado por él…- Abrazando su almohada, sintiendo que cualquier excusa tomaran para echarlo del ejército y no cumplir su deseo.

    -Refiérete a él como Sargento, así no se molestará tanto- Pensativo, cepillando su cabello –Has todos los ejercicios, no te quejes, ni lloriqueos, aunque estés casi desfallecido, si te mantienes aun de pie… Sin duda lo lograras- Restándole importancia, con una sonrisa plasmada en sus labios.

    -Sabes mucho…- Mirando a su compañero bastante asombrado.

    -Como dije, he vivido aquí desde que nací, me entrenaron en el área física y maldiciones, aunque no soy tan bueno en el combate cuerpo a cuerpo, tengo resistencia, así que mañana demostrare que no por mi apariencia- Sonríe triunfante –Que de hecho es una hermosa apariencia, no soy nada frágil-

    -Debe ser genial… Poder demostrar que todos se equivocan de inmediato- Suspira, buscar entre sus cosas, la ropa de entrenamiento que su madre le dio.

    -Si haces lo que te digo y te entrenas día y noche, lo harás tú también- Bostezando, para acomodarse en su propia cama –Sí que es más dura que la mía, pero… No puedo ir con mis padres, ni modo- Mirando al pelilila y notando su semblante triste –Oye, si de verdad quieres cumplir lo que deseas, eso de… “Proteger” al patriarca- Hace comillas en esa palabra, pues le parece casi imposible que Mu lo logre –No hagas caso a los insultos que recibirás-

    Sonriendo desganado, acomodando sus prendas sobre la única mesa que ahí en el lugar, para ir a su cama a descansar.

    -Estoy… Muy acostumbrado a los insultos… Sé que ya no me pueden afectar tanto…- Las mejillas del pelilila se comienza a sonrojar, bajando su mirada, pues aunque pasaron muchas cosas no olvida a quienes ama –Las palabras no me pueden afectar y si me golpean… Bueno debo defenderme-

    -Si estas involucrado en una pelea, a ambas partes las enviaran a la vigilancia nocturna- Otra advertencia que le da el otro –Así que evita llegar a eso si es posible, si no… No dormir te afectara y te dejara ojeras, que sería lo más horrible del mundo- Su rostro parece horrorizarse por esa cuestión, sin duda mostrando un lado vanidoso en un demonio que está inculcándose en el régimen del ejercitó.

    -Gracias por los concejos Afrodita- Sonríe, sintiendo tan cómoda la cama, acurrucándose aunque no sea la más agradable del mundo, pero funciona.

    -Ni se por qué te estoy aconsejando-La verdad el propio demonio de cabellos celestes, se ha cuestionado por que le intereso guiar a este otro, pero no va a estar averiguándolo –En fin, ya me dormiré, apagaré las luces y ni te atrevas hablar en voz alta, que necesito mis ocho horas de sueño embellecedor- Dicho esto, con sus propias habilidades, apaga las velas con algunas rosas que salen directo para detener las llamas y que se clavan en la pared tan precisamente.

    Esto llama la atención del pelilila, asombrándose y casi salta de su cama, porque no había visto este nivel de maleficiador en vivo.

    -¿Cómo hiciste eso?- Sonriendo como tonto.

    -Te dije que dormir- Le contesta ya con los ojos cerrados.

    -Quiero aprender… Dime como…-

    -Es algo hereditario… Mis maleficios vienen de lado de mi papá, están relacionados con las rosas, el veneno y la sangre, así que solo funciona conmigo- Aun con los ojos cerrados –Si tienes o tuviste algún maleficiador en tu familia, tus habilidades vienen de ellos…- Bostezando de nuevo –Ya duérmete que si no duermo bien, te clavo en la pared-

    Quedándose boquiabierto por la explicación más detallada, creyendo que los maleficios solo se pueden aprender, pero comprende que existen ciertas habilidades que solo se pueden desarrollar por una conexión familiar.

    Si bien, maleficios creados por algún dominio, si se puede aprender por libros o mínimo hacer alguna modificación para funcionar en los nuevos portadores.

    Parece ser que es más posible aprender maleficios familiares si se tiene la conexión se sangre.

    Todo dependerá de la fuerza y determinación de cada joven.

    Quedando en medio de esa oscuridad, sentándose en su cama, sus ojos verdes parecen brillar con tanta fuerza, que iluminarían el lugar. Obviamente esto no lo nota el propio Mu.

    Un suspiro lanzado al vacío, pensando en todo lo que aprenderá, en lo que tendrá que hacer, en si será apto, pero no quiere dudar más.

    Está en el ejecito, es su oportunidad de hacerlo, de lograr todos sus sueños.

    Pero si bien existe un sueño que parece más difícil de cumplir que su principal.

    -Mamá… Estoy bien…- Susurrando para que su compañero no lo escuche –Creo que hice un nuevo amigo, sería el segundo…- Su corazón latiendo de nueva cuenta como loco, llevando su mano al pecho para apretar sus ropas, sintiendo un calor en su rostro y unas lágrimas corren por sus mejillas –Perdóname Shaka… Tuve que irme… Y de seguro… Has de pensar que soy alguien muy malo… Prometo en cuanto pueda… Iré a la barrera Lapis Lazuli… Y… Intentaré contactarte… No te puedo olvidar…- Sonríe, a pesar de las gotas de sal cayendo –Quiero escucharte de nuevo… Te extraño mucho… Me gustas…-

    Susurra estas delicadas palabras, aquellas que parecen llevar una carga emocional muy grande, pero aun en su soledad… Bueno en la que goza al momento que Afrodita ha comenzado a dormir, no es capaz de decir sus verederos sentimientos hacia Shaka.

    Aunque solo es cuestión de tomar confianza para poder decirlo aunque sea para sí mismo.

    ---Afuera en la zona de vigilancia---

    -¿Cómo estás?-

    -Mejor ahora que veo a mi dulce florecita- Ese demonio de cabellos azules cortos, con sonrisa descarada, no le importa nada más que abrazar fuertemente al recién llegado.

    -Manigoldo…- No importa cuánto tiempo pase… Aun se siente avergonzado por las demostraciones de amor de su amado demonio.

    Besando esos labios que cada noche no pierde oportunidad de probar –Hoy nuestra florecita ingreso en el entrenamiento- Cruzado de brazos, aun acortando la distancia con el peli celeste de tez pálida –Aunque sabemos que pateara los tarseros de todos esos inútiles-

    Sonriendo, pues le parece adorable la confianza que su pareja le tiene al fruto de su amor –Le pedí que no exagere tanto o mínimo no presuma-

    -Pero… ¿Por qué?- Alza los brazos algo dolido –Es nuestro hijo, de dos guerreros de elite, debe demostrar que todo el entrenamiento que ha hecho desde ser un pequeño mocoso rinde frutos-

    -Ay no puede ser- Gira sus ojos algo fastidiado –Si ambos son iguales-

    -Oye mi amor… Si el tendrá tu apariencia física, pero tiene mi deslumbrante personalidad- Sonriendo triunfante el orgulloso padre.

    -Te amo Manigoldo, pero a veces eres imposible de soportar- Sonríe, apoyando su espalda en la torre de vigilancia, mirando al cielo -¿Por qué nos pidió vernos aquí?-

    Sin tomar mucha importancia, acorrala al peli celeste con sus manos, así evitara huir, sonriendo de forma lasciva –Aunque sea imposible… Me amas así y yo…- Besa la piel pálida del cuello –Puedo hacerte gemir cada noche-

    -Es… Pe… Aaaaaah… Manigoldo… Nos van a ver…- Intenta apartarlo, pues aunque es una zona bastante segura para hablar de lo que sea.

    Gruyendo levemente, pues de verdad necesita el cuerpo de su amado Albafica, pero debe ser consciente de que en cualquier momento Regulus podría llegar y arruinarles el momento.

    -Solo por ahora…- Besando esos labios de un tono rosado –Te dejare ir, pero… Ya que nuestro hijo está en las barracas… No te dejare descansar esta noche-

    Bajando sus miradas, sonrojado por completó, incluso temblando por esas palabras atrevidas –Manigoldo… No seas tan atrevido…-

    Justo en eso se escuchan un aleteo tan cercano, que ambos se separan de inmediato no porque nadie supiera su relación, si de hecho son de las pocas parejas aceptables en el ejercitó sin que el doncel tuviera que dejar todo de lado.

    Afirmando que volvió a recuperar un puesto en el ejercitó, pero ya no como el maleficiador principal, pero si como un instructor.

    Preparándose para atacar si es necesario.

    Sin embargo reconociendo rápidamente a quien acaba de llegar.

    -Lamento la demora…- Mirando los rostros, de satisfacción de uno y de sonrojo del otro –Creo que interrumpí algo- Regulus sintiendo bastante vergüenza, desviando la mirada, podrá ser delate de los demás casi un tirano, pero con los que son mayores que él aunque se apena fácilmente.
     
  18. Threadmarks: Capitulo 38 (Contemplar Las Posibilidades)
     
    AMMU TEIKOKU YUDAINA

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    Mas el peli azul sonríe, dándole bastante gracia la cara sonrojada del demonio menor.

    -Ay, ya no te avergüences, como si no supieras lo que hacen dos demonios enamorados- Su sonrisa confiada y algo picara.

    Más un ligero golpe en la cabeza, por parte del peli celeste, que aún sigue con las mejillas sonrojadas, por lo que acaba de ocurrir hace segundos a la llegada de Regulus.

    -No le tienes que decir nada de eso- Girando sus ojos, pues su querido y amado Manigoldo, tiende a ser tan imprudente en tantos sentidos posibles, mas lanza un suspiro, decidido, fijando su vista en el de cabellos castaños –Regulus, ¿Por qué nos citaste aquí?-

    De igual forma, algo sonrojado porque si entiende perfectamente el porqué de ellos, algo apenados, pero no es su asunto y el hecho de que tal vez no allá experimentado mucho de ese tema, le ocasiona algo de nervios.

    Mas es mejor dejarlo a un lado, si lo principal es otra cosa.

    Tomando una ligera bocanada de aire, cerrando sus ojos, para relajarse y proseguir a comunicar lo que ha descubierto recientemente.

    -Albafica…- Mira aun para todos los lados posibles, solo para sentirse seguro de que nadie este espiándolos, y dirigiendo su propia energía demoniaca a diferentes lugares cercanos, para que en un radio de cinco metros estén a solas.

    -Ese pequeño bebe… El hijo de Shion… Cabello lila… Las diminutas cejas similares a las de él de una tonalidad rosada… Y cuernos- Habla con la poca información que tiene de su apariencia.

    -Si- Asiente tranquilo, aun con la pequeña ilusión de haberlo encontrado -¿Hay alguien con esas características?-

    -¿Podría ser de verdad?- Manigoldo incluso se sorprende de forma grata, sonriendo porque eso es una buena noticia, mas debían estar seguros.

    -Un pequeño, que concuerda con la edad, esas características, además que…- Rasca su cabeza, suspirando –Puede que yo sea más joven que ustedes, pero… Por un momento cuando lo rete, parecía que estuviera viendo una versión adolecente de Shion, con algunos cambios… Su mirada…- Callando, pues era algo difícil de explicar ese hecho.

    Cerrando sus ojos, sintiendo la culpa de no tener mucho más con que ayudar –No pude ver sus ojos, estaba llorando al nacer, y no los abrió en ningún momento, apenas si fueron unos minutos- Baja la mirada, desando volver a ese tiempo, para haber ayudado más.

    -No te culpes mi florecita- El peli azul no dejaría que su amado Demonio se sienta mal, por algo que él no ocasionó, que el único con culpa es alguien que ni siquiera está aquí en este mundo, pero aun es capaz de hacer mal.

    -Manigoldo…- Asiente ante las palabras de quien ama –Si alguien nos hubiera arrebatado de esa forma a nuestro Afrodita, yo creo que no hubiera sido capaz de mantenerme tan estoico como Shion- Sonríe bajando la mirada, pues ha visto el sufrimiento de su amigo, aunque el otro se mantiene firme por obligación.

    -Es por que no le quedo de otra- El menor cruzado de brazos delante de su pecho, frunciendo el ceño por la injusticia.

    -Chantajeándolo, con que si hacia todo lo que ese viejo… Le ordenaba, su cría estaría bien- Su molestia solo aumenta, pues a hoy en día, recuerda todo el daño que le hizo a ese demonio, que considera como una familia.

    -Por eso… Si logramos encontrar a Mu… Le logremos traer esa felicidad que se le fue arrebatada injustamente- Albafica habla más tranquilo, intentando mantener la calma, mas por dentro, aún está enojado por todo ese daño a un amigo.

    -Ese niño, tiene de nombre Atla…- Mira al cielo –Obviamente se lo debieron cambiar, no conservarían su verdadero nombre…- Observa a Albafica y al peli azul –No será difícil no reconocerlo, es el único que tiene una cabellera lila, y se le asignó la barraca junto a Afrodita- Una risita se plasma en su rostro.

    -Buena idea, pequeñito- Manigoldo aprovecha cualquier oportunidad para bajarle los humos al otro, revolviéndole lo cabellos –De esa manera, tendremos forma de conocerlo y mi florecita podrá verificar si es hijo del pachoncito o no-

    Asinte gustoso por la posibilidad dada -¿Qué especialidad escogerá?-

    -Ja, por esa razón es que a mi parecer debe ser ese bebe perdido- Enfatiza su habla con unas señas en sus manos –Al igual que Shion, quiere aprender ambas, pero…- Lanza un suspiro cansado -¿Nació con alas no?-

    -Así es- Frunciendo el ceño, ahora confundido por esa pregunta.

    -O de dos… U oculta sus alas o no las tiene- Cierra sus ojos, caminando levemente hacia el frente –Y con eso ultimo puede que nuestra oportunidad sea mentira-

    Aprieta sus puños, demostrando mucha más cólera en su rostro –Podría ser… Que ese miserable viejo… Le hubiera arrebatado las alas a un pequeño mocoso… ¿Cómo forma de evitar encontrar a su verdadera familia?-

    Ambos demonios se sorprenden ante aquella declaración, pues no se escucha tan improbable, pero si cruel.

    Siendo un milagro que siguiera con vida, si para un adulto ese acto, es casi condena de muerte en la mayoría de los casos.

    -No pensemos en eso- Niega con la cabeza, de verdad desea que esa posibilidad sea cero por completo, dirige su vista al castaño de nueva cuenta –Regulus, mañana iré y observare a ese niño, si desea estar en ambas especialidades, será entrenado por mí, y solo allí podré confirmar si es cierto o no-

    -Muy bien- Lanza una sonrisa al peli celeste –Pero aun así, no pienso ser nada delicado con él, el entrenamiento le servirá para demostrar su verdadero linaje-

    -¿Qué haremos si en efecto resulta ser su cría perdida?- Manigoldo pregunta algo que se debe tomar en cuenta –Sabemos que colmillo rojo están obedeciendo las estúpidas reglas del viejo-

    -Primero verificaremos si es su hijo- Mostrando un rostro serio –Después de todo, tengo que hacer pruebas a todos los aspirantes a melificadores, hare una en donde se descubra la relación con Shion, si resulta positiva…- Sonríe, asistiendo y con las mejillas levemente sonrojadas, pues eso significa que por fin el corazón del patriara tendría la alegría que se la fue arrebatada hace trece años –Nos ocuparemos que se encuentren de algún modo-

    -Esa es mi florecita- Sin dudarlo más, se apodera de esos labios que desea cada noche.

    -¡¡¡MANIGOLDO!!!- Apenas si termino de ser besado, sus mejillas vuelven a estar rojas que llenan su rostro de ese tono, pues le da vergüenza que den esas demostraciones de afecto en público.

    Rojo por causa de la pareja de demonios delante, más algo aun asalta su mente de dudas.

    -Oigan…- Llamándolos de forma tímida, pues están en esto juntos, pero aún existe algo que hace por solitario.

    -¿Qué pasa?- No le gusta que le interrumpa sus momentos con Albafica, aunque… No estén haciendo nada atrevido.

    -¿Cómo podríamos lograr derribar la barrera?- Se lo prometió a si mismo hace trece años, poco antes de enterarse de lo que había ocurrido con él bebe del peliverde, y ha intentado encontrar la manera, pero… No hay nada claro para los demonios.

    Albafica y Manigoldo, se ven entre sí, el peli celeste es un tema que le incomoda y en cambio para el peli azul, frunce el ceño con algo de rabia.

    -¿Para que querríamos eso?- Pregunta alzando levemente la voz.

    -Bueno… La felicidad de Shion no estaría completa, aun teniendo a su hijo, creo… Que… Ese Ángel, debería… Estar a su lado…- Interrumpido de forma abrupta.

    Extendiendo sus alas, mostrando sus dientes por la rabia contenida –¡¡¡SHION NO NECESITA A ESE IDIOTA PARA CUIDAR A SU HIJO!!!-

    -Pero… Tiene derecho de saber lo que ocurrió, y… Seamos honestos, si no hubiera sido por que estaba encinta, se habría dejado morir- Intentando explicar el punto de vista –Yo sé que ustedes no lo vieron, pero… Su voz… Lo que alcance a ver…- Suspira –Sufría por no poder estar al lado de Shion, desafío a su padre… ¡¡¡ESO TIENE QUE VALER ALGO PARA COMPRENDER QUE DE VERDAD LO AMA!!!-

    Antes un demonio que también odiaba o más bien puede que aún lo haga, y desear que los Ángeles desaparezcan para siempre, por lo que cometieron contra su padre, pero… No puede seguir haciéndolo, tal vez no todos sean malos ante lo que ha visto.

    -¡¡¡VALDRÍA SI ESTUVIERA AQUÍ!!!-

    -¡¡¡PERO NO LO HIZO POR QUE EL MISMO PATRIARCA LO AMENAZO, CON DAÑAR A SHION ANTES DE QUE SI QUIERA LLEGARA A LA TORRE DE JAMIR!!!- Cierra sus ojos, negando con su cabeza -¿Cómo puedes querer reunir a Shion con su hijo? Si te comportas así por el padre de ese niño-

    -¡¡¡EL MOCOSO, ES HIJO DE UN DEMONIO, TIENE LOS MISMOS DERECHOS Y OBLIGACIONES QUE NOSOTROS, QUE SU PADRE SEA UN ÁNGEL ME TIENE SIN CUIDADO, GRACIAS A LO QUE SEA, EL NO HEREDO NADA DE SU PADRE!!!- Mantiene la mirada al más joven.

    -Sin duda debió heredar algo de su sangre de Ángel- Albafica siendo un punto medio, aunque no sabe si está bien o mal derribar la barrera a este punto de la historia –Pero escuchen, ese tema es aparte, lo principal ahora… Es que si se trata de ese pequeño, debemos mantenerlo lejos del peligro del colmillo rojo y que Shion pueda conocerlo, después…- Suspira –Según lo que desee hacer nuestro patriarca, debemos apoyarlo-

    -Pero eso solo atraerá, que las guerras internas se intensifiquen peor- Habla bastante fastidiado.

    -Todo el asunto de estas guerras es algo que podríamos tratar de solucionar- Pensativo ante lo que le peli azul ha dicho –Los lideres actuales de ambos bandos, son dos seres que… Bueno no puedo hablar por ese tal Dohko, pero sé que Shion no lo ha podido olvidar, tal vez ¿Se pueda llegar a algún acuerdo?-

    -Ja, Florecita… Eso sería difícil… Los Ángeles son obstinados y nosotros tercos- Sonríe, ladeando su cabeza.

    En esta conversación el castaño se queda meditando el asunto brevemente, recordando las palabras que el pelilila le dijo con voz firma ante su interrogativa.

    -Pues… Saben- Frunce su labio superior –Atla, dijo que está dispuesto a morir por el patriarca…- Baja la mirada, tan pensativo -¿Qué eso no fue lo mismo que dijo Shion alguna vez?-

    Sonriendo, rascando la frente, y negando con la cabeza nuevamente –Las mismas palabras del pachoncito, que dijo en nuestro entrenamiento, según él le daban fuerza- Golpeando parte de esa torre de vigilancia, con fuerza mínima para no destruirla –Si hubiera sabido que le ocasionaría todo este dolor, sé que se lo habría pensado mejor-

    Con esta oportunidad que se les está presentando, aun con desacuerdos y opiniones divididas, los tres están aliados solo por ayudar a su amigo, traerle esa alegría que le negaron hace años.

    Pero por su propio bien, deben mantenerlo en completo secreto, incluso de sus propios hijos, ya que si esto resulta verdad, un caos se formara.

    Sin embargó esta vez no dejaran que se cometan tantas injusticias.

    ---Lado de los Ángeles---

    En aquellos jardines llenos de rosas de cristal, el rey de los Ángeles las contempla, con una mirada triste, aun llevando a todos lados esa pluma negra, que le da un poco de confort, pero que le destruye el corazón, por recordar la última vez que vio al dueño de ese objetó.

    Torturándose por no haber podido protegerlo como se lo prometió, por no cumplir el estar toda la vida juntos.

    Deseando haber actuado diferente, pero no podía arriesgarse que asesinaran a su hermoso príncipe de pesadillas.

    -¿Por qué no me pueden mostrar una respuesta?- Parece estar hablando solo, y no habiendo otro Ángel a la redonda, pero está conversando con otra cosa.

    -Se supone… Que ustedes pueden narrar el pasado que han contemplado, pero… ¿Por qué no puedo saber el origen de esta maldita guerra?-

    Suspira, ya cansado de repetirlo por este día.

    Con anterioridad había hecho la pregunta

    ¿De cómo derribar la barrera?

    Pero no hubo repuesta, era obvio nunca se había formado algo así antes.

    Le parece curioso, cuando su corazón se calmó, que ambos lados tuvieran el conocimiento de esa técnica.

    Además… Al ascender como rey de los Ángeles, se le dio información que su padre y anteriores a él, sabían.

    Una de ella fue el secreto de ese jardín de rosas cristal.

    Conservan memorias del sitio en cuestión, toda la información del pasado está cargada en ellas.

    Con varias verdades del pasado, pero las únicas preguntas que le interesan, son las que parecen no tener respuesta.

    Aunque saber, el por qué inicio esa guerra, que ahora está acabada, es muy tonto, pero… A veces se necesita saber el pasado para salvar el futuro.

    Sin embargó… Necesita solo una cosa ahora… Volver a ver a su amado Shion, solo eso… Si se le concediera de nuevo esa oportunidad, abandonaría todo, solo para tenerlo con él un solo segundo.

    Una vez más observar esa pluma, dedicando un fuerte suspiro melancólico, dejando escapar sus lágrimas de dolor nuevamente.

    -¿Cómo puedo… Verlo de nuevo?- No pierde las esperanzas en poder volverlo a ver, aunque cada vez es más lejos ese hecho.

    -Solo… Denme una señal de ¿Q ue hacer?- Su mirada clavada en la pluma.

    -Sabe que te encontraría aquí- Una voz suave, pero portando el tono de tristeza, se presenta ante el rey.

    -¿Sucede algo Asmita?- Le pregunta sin verlo.

    -Solo quería preguntarte algo, pero… ¿Sigues intentándolo?- Su caminar lento, mirando al castaño.

    -No me pienso dar por vencido, existirá alguna forma posible-

    -Todos los días vienes, ordenas que nadie más venga a este punto mientras tu estas, te han revelado muchas veradas, pero… Las que buscas no…-

    -¿Qué puedo hacer?- Sonríe melancólicamente –Te he dicho mi buen amigo, que no importa el tiempo que tarde, aunque sea mi último minuto de vida, deseo contemplar esos cuarzos que me robaron el corazón-

    Acercándose al Ángel que ya estaba allí –Si no te hubiera retado en hablarle a un Demonio… Tal vez nada de esto habría pasado- Lanza un suspiro, proyectando en sus zafiros una tristeza que jamás perdonara.

    -Lo siento… Pero no me puedo arrepentir de haber conocido a Shion-

    -No te pido que te arrepientas, solo que… Estamos hablando- Cierra sus ojos, dejando escapar su propio dolor –Shaka es lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque… Su vida significo que mi Deuteros…-

    -Aún debe estar cuidándolos- Intentando reconfortar al rubio, pues ambos comparten el mismo dolor.

    -Eso lo se… Sin embargó sé que él no volverá… Mi esperanzas de verlo se quedan solo para la muerte- Mas abre sus ojos, para fijarlos en el castaño –Pero tu… Conservas la esperanza, aun a pesar de los años.

    -Y lo seguiré haciendo- Sonríe, pues recordar a su Shion, esas veces que estuvieron juntos, las ocasiones que se demostraron ese amor puro –La barrera es la parte complicada-

    -Pero… Si lo haces… Los demás Ángeles, pensaran que la guerra volverá-

    -Sabes que… En este punto, ya no siento mucho por ellos…- Serio en sus palabras, como si odiara a los demás por su propio cruel destinó.

    -Después de todo, sin un heredero sanguíneo, nuestra fuerza perecerá- Suspira asintiendo, pues a Asmita poco le importa que esto suceda.

    -Lo único que me da pena, es que Shaka… Este viviendo esta mentira a la que nos forzaron-

    -Algún día lo sabrá y… Cuando eso pase… Solo me ocupare de protegerlo-

    -Comprendo- Asiente con la mirada perdida – A todo esto… ¿Dónde está?-

    -Se la ha pasado todo el día en la antigua ala de estrategias- Mira las rosas cristal, ladeando su cabeza, admirando la tenue belleza que poseen.

    -¿Qué hace en ese lugar?- Dudoso, por lo que el pequeño haga.

    -Me dijo que desea conocer algo más del territorio de los demonios- Hablando muy tranquilo, pero entendiendo la situación.

    -¿El territorio de los demonios?- Confundido, por lo que ese rubio desee saber.

    -Mencionó sobre conocer por este medio a los demonios- Sonríe por como su pequeño es –Recuerda que siempre ha estado interesado en conocerlos-

    -Me parece muy curioso eso de tu pequeño- Asiente, pues después de todo se ha encariñado con Shaka, al fingir ser su padre en todo este caos.

    -Es curioso por lo que no conoce- Suspira –Pero temo… Que esté interesado en otra cosa-

    -¿Qué cosa?- El castaño sin comprender los “Acertijos” que Asmita hace en su forma de hablar.

    -Reconozco unos ojos enamorados-

    -¿Crees que se enamorará de un demonio?- Sorprendido, y algo alterado, pues eso significaría que mantiene contacto con alguno y eso podría darle un halo de esperanza.

    -Eso es imposible, lo sabemos perfectamente tú y yo- Mirándolo de una manera seria –Tal vez algún Ángel, y quisiera impresionarlo.

    Acabó con las esperanzas del rey, por pensar de haber encontrado una posibilidad, un hueco en la barrera, pero es prácticamente imposible.

    -Pues… Eso sería bueno- Ya desilusionado, pero manteniendo su sonrisa –Espero que sea correspondido.

    ---Ala de estrategias---

    Teniendo un gran desorden en esa habitación, con cientos de pergaminos regados por todos lados.

    Algo impropio de su personalidad y naturaleza, pero algo más importante lo mantiene ocupado, con solo una cosa en mente.

    Que ya ha pasado un gran tiempo en este lugar, sin mucho éxito.

    Pero puede que su suerte cambie, después de todo, no son tantos pergaminos comparados con la biblioteca, más si para desordenar y mantener a alguien ocupado por tres días.

    El rubio Ángel abre uno más, deslizándolo por la mesa, dándose cuenta que contiene algo similar a una estructura diferente.

    Que no forma parte de las conocidas por él.

    -¿Sera acaso este?- Su impresión de inmediato de sorpresa, pero debía estar seguro.

    Siendo un papel realmente grande, lo primero que ve en esa estructura ajena a la suya, denominando que podría ser la base principal de los demonios.

    Si es donde Mu está entrenando, estará por buen camino.

    Más debía reconocer de alguna forma como llegar por su territorio.

    Es una fortuna que el rey Itiá, hizo algo así en ese documento.

    Al extenderlo más, encuentra lo que podría ser el antiguo rio divisor y con esto el bosque de sus tierras, y desde luego el reino entero sin olvidar el castillo.

    Aunque del lado de los demonios no hubiera más letras, que aquellas denominando “Palacio” “Ejercito” “Lugar de entrenamiento”.

    Sin mucho detalle en aquel lugar.

    En el suyo si, cada lugar y que parte del bosque era tal cual.

    Con esto podría guiarse para encontrar a su lindo Mu.

    -¡¡¡LO ENCONTRÉ!!!- Alza su voz, tomando con cuidado el antiguo papel, dedicándole una sonrisa tímida –Te encontrare Mu…-
     
  19. Threadmarks: Capitulo 39 (Pruebas)
     
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    ---Territorio de los Demonios---

    Al día siguiente, la rutina inicia…

    Regulus comenzó a probar a cada uno de los aspirantes, que mostraba sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo, los mejores irán destinados al grupo uno, mientras los que tenían potencial pero pudieran no estar muy desarrollada, estarían en el dos, igualmente serán entrenados por él, sin embargo aquellos que no muestran mucha destreza en ese ámbito, tendrían que trabajar duramente, con el riesgo de ser expulsados si no mejoraban en poco tiempo y ese era el destino de los del grupo tres.

    Y eso es solo el aspecto físico.

    Tenemos el hecho de que los reclutas de este año, están interesados en maléficar, y para esa cuestión está presente Albafica, observando a los jóvenes y evaluando sus habilidades en este rumbo.

    También calificándolos en avanzados, promedio y necesita mejorar, más este demonio tiene una paciencia más grande que el joven castaño.

    Sin más así inicio la evaluación, algunos muestran gran potencial en combate, otros necesitando mejorar.

    Para Afrodita no existió mucho problema en ello, al haber nacido y siendo criado en estos territorios había aprendido a combatir de manera excelente, sirve mucho que tu padre sea un demonio con gran destreza, te entrenara desde muy joven y tu papá en maléficar sea de los mejores.

    Sin duda se vuelve rápidamente el centro de atención y el demonio a vencer para sobresalir, aunque realmente al peli celeste poco le interesa ser admirado por su habilidad física, prefiere la admiración por maldecir, que eso si le agrada mucho más.

    Quienes terminaban de dar su prueba, debían formar una fila para el examen médico que se les haría, en donde el mismo instructor de las maldiciones tomaría una muestra de su sangre para evaluar a detalle todo su potencial, si existía algún antepasado relacionado y así otra elección se podría contemplar.

    Solo podían permitirse a los mejores, y menos no aceptarían en las primeras tropas, aun así quienes pudieran tener algo de habilidad, se les permitirá seguir, pero solo siendo reservas.

    Así pues todos avanzaron, observando sin mucho interés en los demás, algunos con envidias, otros con asombro si era tan buenos como el primero hasta ahora del grupo.

    Pero las miradas de superioridad, muecas de burlas, aunque no se permitía ningún ruido que no fuera solo en el combate de quien le toca su turno.

    Si no, recibirán un castigo si alguna risita se escucha y con Regulus era mejor no tentar la suerte.

    Llego el turno de que el pequeño pelilila muestre sus habilidades físicas y luego técnicas de maleficiador.

    Los ojos del instructor que los recibió, esta sin duda expectante de que podrá hacer sin alas.

    Mientras los ojos celestes del demonio a su lado, pareciera que estuviera viendo un fantasma, pues no salía de su asombro, su boca ligeramente abierta.

    Recordaba sin duda ese rostro, aunque ahora con trece años, sin duda luce diferente, pero esa tierna carita de recién nacido, las pequeñas tikas en su frente, el cabello que en ese momento al verlo solo era ligera pelusa en su cabeza, pero sin duda el mismo tono.

    Tuvo el privilegio de cargarlo, de sostener a una inocente criatura que jamás tuvo la culpa de nada en estos mundos.

    Albafica sabía que debía guarda la compostura, no podía evidenciarse en lo más mínimo, aunque en su mente no existían dudas… Ese pequeño tiene altas posibilidades de que sea el hijo perdido del patriarca.

    Y si es así… Lo descubriría en breve.

    -Bien Atla, allí tienes una espada, deberás esquivar las rocas que ellos- Señala a su sobrino mayor e hijo de igual condición –Lanzaran, además quiero verificar que tan alto…- Estaba a punto de decir “volar”, pero al saber que no posee alas como tal, rectificar la oración –Logras saltar- Mira atento al pelilila –Bien comiencen-

    Suspira con cierto temor, pero asiente decidido, estos son los primeros pasos para cumplir su mayor deseo, no puede echarlo a perder.

    Toma la espada, es una que posee filo, ya no está en un entrenamiento para niños, no es una de madera, como antes solía usar, podía ver su propio reflejo en la hoja, y sentir las miradas expectantes de los demás.

    Que en cierta forma comprende, que deseaban tanto que fallara, que no pudiera esquivar ninguna, o partir algunas como otros lo hicieron, no creen que tenga fuerza alguna, juzgan a simple vista, creen que por aparentar un rostro gentil y sin alas, no es capaz de otra cosa que la propia sociedad dicta.

    No quiere solo ser un maleficiador, quiere ser un soldado completo, demostrar que es tan bueno como los demás, aun sin alas.

    Dara su mejor esfuerzo, lo lograra, y trabajara doblemente duro si es lo que debe hacer.

    Apretó la empuñadura de aquella arma, de pie, por completo erguido, asiente ante los otros, indicando que está listo.

    Sin duda Regulus está siendo amables, de que esperen a comenzar, hasta que el aspirante esté listo, pues les da un poco de lastima cada uno de ellos.

    Fue entonces que comenzó la lluvia de rocas hacia el demonio pelilila.

    No se dejara intimidar ante esto, esquiva cada piedra grande que puede, aquellas que no las desvía con la espada que se le ha otorgado, no es capaz de cortarlas, pero mínimo ninguna ha conectado con su cuerpo y eso ya es un avance asombroso por su condición de ser un demonio sin alas.

    Todos esperan que falle, que no logre pasar esta evaluación, pero… Les está callando la boca y burlas a los demás que no lo creían capaz.

    Aunque en el momento que se supone se debe alzar el vuelo, para esta parte de sus habilidades verificar, recuerda que debe usar lo que tiene.

    Un salto alto podría ser bueno, lo intenta y logra concretarlo, pero la distracción es una mala jugada al estar en una evaluación de esa índole.

    Y sin más una de esas rocas logro golpear justamente en su cabeza, el dolor no se podía evitar, sin embargo Atla no se da por vencido, aunque la sangre brote, seguirá adelante.

    De solo imaginar que esto es lo que viviría día a día pero mucho peor, ser un demonio dentro de este ejército te dicta que vivirás constantes peleas, en donde una gota de sangre no significa nada.

    Esperaban que fuera peor el resultado, sin embargo más de esos pedazos de roca conectaron con el pequeño cuerpo.

    Las meucas de burlas continúan, en silencio puro sin decir ni hacer algo más, que solo mirar…

    Nadie había recibido tanto daño como él, y sabían que ese no era su lugar, jamás podría ser capaz de combatir sin alas, aquellos que ahora no las tienen, ya sirvieron a los demonios y ahora gozan de un buen retiró, otro mejor puesto en completa tranquilidad.

    Bueno eso es lo que creen los más jóvenes.

    Afrodita por su parte, no estaba burlesco ante la situación del pelilila, al contrario lo observa tan atento, curioso por su manera de esquivar, dándose cuenta que su compañero de barraca trabaja con lo que tiene y eso es un gran talento para un soldado.

    No dirá que es el mejor de todos, puede que Atla no esté cerca de ingresar el grupo uno, pero… Sin duda lograra quedarse apenas en el grupo dos, de eso no tiene dudas.

    -Suficiente- Alza la voz Regulus, mientras escribe algunas notas en unos papeles.

    Los dos jóvenes mayores, se detienen obviamente, aunque el castaño de cinta roja se sentía realmente culpable por haber lastimado un poco a un joven aspirante, pero es su trabajo ayudar y asistir a su tío en estos momentos.

    Dolían los golpes, la sangre manchando su uniforme, pero alza la cabeza, el ceño ligeramente fruncido y la respiración agitada, mas no flaquera… Aún queda una cosa más que hacer y está decidido a seguir.

    Con un gesto el castaño claro, le da la palabra a Albafica para que inicie con su evaluación de maleficiador.

    Le causo un cierto dolor en su corazón ver al pequeño herido de esa manera, mas no puede dejar ver sentimientos por el demonio, si no… Levantaría alguna sospecha, debían ser cuidadosos pues colmillo rojo está muy cerca, aunque aquellos que están con Shion han intentado alejarlos de los territorios del ejército, sin embargó es difícil si son tan escurridizos.

    -Bien, tienes que maldecir esta planta, conviértela a una carnívora, debe durar así diez segundos y luego conviértela a la normalidad- Es lo más básico de las maldiciones, modificar la apariencia de algún ser vivo, por algo letal.

    Si hablábamos de maldecir a otros con ataques que dañe el sistema nervioso, el corazón, la mente, son ligas mayores y problemas mucho más terribles para un inexperto, pero el cambio de forma es lo más conveniente para los jóvenes.

    Sin más el joven demonio asiente, dejando la espada a un lado, y concentrándose en la pequeña planta que está delante de él.

    Algo que fue estipulado desde un inicio como seria la organización y ya la había visto antes.

    Toma aire, cierra sus ojos concentrándose a lo que debía hacer.

    Sabe que primero debe visualizar lo que desea hacer, y luego que su propia energía vital lo convierta en aquello deseado.

    Atla sabe que solo es una pequeña planta que la volviera pronto a la normalidad, pero… Le causa cierto dolor tener que lastimarla para un examen solamente.

    No negara que ha consumido carne, es algo bastante básico en la alimentación de los demonios, pero… Evita lastimar a cualquier ser vivo, sin importar la condición.

    Y las plantas no serán la excepción, mas al saber que en sus territorios la naturaleza es muy escasa, salvo que pueda soportar las altas temperaturas.

    Se concentra y lanza aquella maldición, convirtiendo a la planta en una carnívora, se ve algo feroz, pero…

    El demonio creador de esta maldición, siente el dolor de lo que ha hecho, nadie ha experimentado lo mismo que la planta.

    ¿Por qué el si podía sentirlo?

    Solo deseaba volverla a la normalidad.

    La culpa por hacerlo se va incrementando, no quiere hacer daño a un inocente… Aprendió que toda vida es importante, incluso con los enemigos uno debe ser benevolente, pensamientos que su madre le enseñó y otros que no sabe de donde surgieron pero los cree en su ser.

    Los diez segundos más largos de su vida… Cuando tuvo luz verde para poder regresarla a su estado original, sintió alivio…

    Intentando ocultar lo mejor posible las pequeñas lagrimas que salen de sus orbes verdes, no quería que los demás tuvieran motivos de burla.

    Esperaba haberlo hecho bien.

    -Muy bien, puedes pasar a la fila Atla- Señala con mirada seria al pequeño.

    -Sí, gracias- Asiente con timidez, bajando levemente su rostro, sus pasos van directamente a donde se le indica, para seguir con la próxima evaluación.

    Y así pues, todo continúo con suma normalidad, los faltantes concluyeron sus evaluaciones físicas, y de maleficiador, con puntaciones muy aceptables.

    Antes los ojos de los dos jueces, no van a decir que Atla fue de los mejores, sin duda entra en el segundo grupo apenas, pero… Tiene potencial, uno que han visto antes.

    Incluso más de lo que pudieran creer en algunos ámbitos.

    El hecho de esforzarse más por no tener alas, le da una ventaja de perseverancia que no cualquiera posee.

    Pasaron las horas, el examen médico se realiza de forma sencilla y tranquila.

    Nada fuera del lugar…

    Obviamente Albafica haría el examen a su propio hijo, que sin duda se podía ver el parecido entre ambos y las sonrisas que se comparten con suma tranquilidad, pero cualquier resultado que tenga el más joven, no será por intervención, si no que demostró sus habilidades y son muy altas.

    Al momento que debía tomar una muestra de sangre del pelilila, verlo de cerca era mayor el sentimiento de haberlo conocido antes, al tocarlo esa extraña sensación de nuevo lo invadió, era exactamente nostálgica, como si lo hubiera sentido antes.

    Y posiblemente así sea…

    Atla agradeció el examen, sumamente educado y tímido es su personalidad, dedicándole una sonrisa al mayor.

    Es igual, perfectamente encaja con el gesto que antes era genuino en el patriarca, una débil sonrisa que demuestra gratitud y felicidad.

    Solo se necesita que la prueba de sangre fuera compatibles con el peliverde, que sus ADN fueran de padre e hijo, con eso… Tendrían al bebe que han estado buscando de su amigo.

    Y lo mantendrían a salvo de “Colmillo Rojo”, para que no logren tocarlo y por fin Shion pueda estar con él.

    No podrían traerle toda la felicidad al pontífice, pero si al menos le devuelven al fruto de ese amor prohibido, sabrían que Shion continuara tranquilamente su vida.

    Esa siendo la rutina del segundo día, se debería esperar un poco para los resultados, pero obviamente al momento de que se tengan, Albafica informara a su pareja y amigos, con ellos sabrán si el pequeño Atla pertenece a ese lugar, y no solo con los demonios.

    ---Pasaron algunos días---

    Estando en la sala privada, donde realiza las pruebas para los aspirantes y de igual forma aquella de ADN.

    Por fin logro tener la respuesta.

    Tiene técnicas antiguas para encontrar muestras de antepasados, habilidades futuras y posibilidades en la sangre de cada demonio que debía evaluar.

    Cosa que sin duda, aunque tengas en tu sangre una habilidad, depende de ti hacerla realidad, con trabajo duro y esfuerzo.

    Trabajando, en una muestra con una gota de sangre en ella, haciendo uso de un pequeño gotero, deja caer otra de un líquido rosa, teniendo un efecto de cristalización al hacer contacto con el rojo.

    -El mismo efecto…- Niega con la cabeza, pero una sonrisa en sus labios –Atlas… Es el hijo de Shion, es el mismo resultado…- Cubre su boca, sintiendo que por fin lograra pagar por no haber podido evitar esa tragedia, sus ojos quieren dejar salir algunas lágrimas, pues también está contento por su amigo.

    Después de todo, Albafica tiene un hijo también… Si alguien le arrebatará a su pequeño… Haría lo que fuera por tenerlo de vuelta, pero con una gran amenaza de hacerle daño… Solo puede imaginarse lo que el peliverde puede sentir.

    Mas ahora eso se puede acabar, ese sufrimiento por trece años, tendría un fin.

    Uno donde padre e hijo se rencuentren y puedan vivir tranquilos, aunque faltaría una parte de ello aun, pero en eso no se puede meter, ni hacer nada.

    Con este descubrimiento, debía ser muy discreto, guardar el resultado bajo llave y solo entregárselo al patriarca en sus manos cuando se le pueda decir la verdad.

    Contará con la ayuda de todos los involucrados en esta búsqueda.

    Todos estarán felices de que el pequeño Mu vuelva a donde pertenece.

    Ahora solo debe informarle a Regulus, para que mantengan vigilado al pelilila.

    Es una gran ventaja que su hermoso hijo, comparta habitación con Atla, eso significa que podrá mantener vigilados a ambos sin levantar sospechas.

    Sonríe, mientras guarda los resultados extras, levantándose con suma alegría del asiento, para tomar todos los papeles de los resultados que se pueden compartir a la luz.

    Sabía que para esta hora los aspirantes estarían ya en sus barracas, preparándose para descansar, ni se había dado cuenta que la cena ya ha pasado y se imagina un regaño por parte de Manigoldo, por no alimentarse de forma correcta, pero después podría lidiar con su enojado demonio amado.

    Primero a buscar al castaño y decirle esta buena nueva, si de paso se encuentra con Manigoldo que está en servicio de vigilancia, le dirá sin embargo debe ser en total confidencialidad.

    Dirigiendo sus pasos hacia el hogar donde Regulus ahora está establecido con sus dos hijos adoptivos, está previsto en ir a buscarlo por tener los resultados de los aspirantes como escusa y tratándolo con privacidad de los oídos de los más joven del hogar.

    Es discreto en su andar, “Colmillo Rojo” podría estar en cualquier lugar, esperando a saber algo que los haga sospechar de que Shion o alguien más busque a esa criatura que tratan de negar su mera existencia.

    Pero al ser una figura importante y haciendo su deber, no levanta mayor sospecha.

    El llegar es afortunado y tranquilo, ninguno demonio externo o extraño a la vista, aun así trata de lucir lo más relajado posible.

    Sin más al estar delante de la puerta, toca con suavidad, apenas para llamar la atención de los habitantes del lugar.

    Y es recibido por el más joven de esa familia.

    -Buenas noches señor Albafica- Habla bastante educado, como lo ha criado Regulus de exigente, no se esperaba menos.

    -Buenas noches Kanon, ¿Dónde está Regulus?- De inmediato pregunta aquello, necesita ya informar su descubrimiento.

    -Está en la sala, puede pasar- Asiente tranquiló, dejando que el peli celeste entre a la modesta vivienda.

    -Gracias- Le agradan mucho los hijos de sus amigos, es tan curioso que nuevas generaciones hallan llegado de diferentes formas, pero… Es algo que no se puede evitar, el hecho de que el tiempo transcurra es la naturaleza.

    Así pues, comenzó a caminar hacia el punto donde el menor le indicó que se encuentra su papá, es una casa pequeña, suficiente para que tres demonios vivan, y no es difícil encontrar al instructor que revisa el nuevo itinerario para mañana y ver cómo podría sobre exigirles a los aspirantes.

    -Regulus- Llama con suavidad, siente una inmensa alegría por su descubrimiento recién.

    -¿Qué pasa?- Levanta su mirada, notando la presencia del otro, pero mantiene su seriedad en todo momento.

    -Tengo buenas noticias…Sobre Atla es…- Intenta mantener su voz baja, para que nadie escuche, mas su sonrisa se esfuma al ver el rostro del castaño.

    Lanza un bufido bastante molesto –No me hables de Atla, ahora no- Responde de mala gana.

    -¿Qué sucede?- Consternado por la actitud del otro, se supone que lo tenían en vigilancia por si llegara confirmarse lo que ya se sabe -¿Qué hizo?-

    -Tuve que castigarlo, bueno… No solo a él, sino a un grupo que cuando los encontré estaban golpeándose entre si- Lleva su mano hacia la cabeza, apoyándose con el codo sobre la mesa –De verdad creí que fuera más prudente-

    Niega con la cabeza, cerrando sus ojos, esperando que lo que pregunta, tenga una respuesta agradable.

    -¿Qué castigo… Le diste?-

    -El mismo que todos, vigilar el perímetro por la noche y llegar temprano, obviamente no dormirán, pero es lo que deben hacer para no volver a repetir su comportamiento- Dicta bastante serio en su aspecto, pero… El rostro del peli celeste pareciera que no da una buena señal.
     
  20. Threadmarks: Capitulo 40 (La Primera Mirada)
     
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    -¡¡¡¿QUÉ HICISTE QUE?!!!- Sin pensarlo mucho, su reacción fue de solo una. Sujetándolo con fuerza de la ropa, casi queriendo estrangularlo -¡¡¡¿SABES LO QUE ACABAS DE HACER?!!!- Sus ojos celestes, reflejan su inconformidad.

    El castaño, reacciona apartándose hacia atrás, sin mucho éxito por el fuerte agarre, que siente en este preciso momento que tiene sus minutos contados, aun así intenta encontrar una explicación.

    -¡¡¡¿QUÉ FUE LO QUE HICE?!!!- Se pregunta la verdadera razón.

    Se supone que si alguien comete una falta, se les castiga a todos por igual, independientemente quien inicio la disputa, y más si se llegó a confrontación física, debe mantener su autoridad.

    Aun si Atla podría llegar a ser el hijo de su amigo, no pueden darle un trato especial o si no todo se vendría abajo con la discreción.

    -¡¡¡REGULUS!!!- El ceño fruncido de Albafica, intentando recuperar la poca calma que le queda por el fuerte y tremendo impacto de esta noticia, debe ser precavido, pues al estar gritando de esa forma, podrían ser escuchados desde afuera y todos a la redonda enterarse y con el colmillo rojo como sombras detrás del pequeño Mu.

    Aquellos demonios que están dentro de esa orden, se pueden escabullir tan fácilmente, si bien se pueden percibir y saber su localización, son demasiado hábiles.

    Desde luego solo prestan atención en su misión principal que tienen.

    Suspira, bajando la mirada y soltando al más joven con cierta pereza.

    -Regulus…- Llamando algo apenado, pero no se le puede culpar.

    -¿Qué?- Ya mal humorado, por el maltrato a su persona, pero se contiene de golpearlo por el respeto que le tiene.

    -El resultado es positivo- De una vez por todas le suelta la verdad, así podrían armar el siguiente movimiento.

    -¿Qué?- Ladeando su cabeza el castaño, sus ojos verdes muy abiertos, casi sin creerlo, aunque era bastante obvio que sería afirmativo, pero… Muchas veces se tuvieron confusiones que el examen de ADN daba negativo, pero esta vez no es así –Atla… Él…-

    Albafica haciendo una señal de silencio con su dedo índice, debían guardar el secreto, saben que nadie debe enterarse de esto, hasta que sea el momento indicado.

    -Así es- Sonríe levemente, sintiendo una gran emoción interna, que por fin este martirio se pueda acabar para el patriarca, pero empezando uno diferente –Ahora… Que lo sabemos, debemos encontrar una forma de mantenerlo a salvo y reunirlo con su papá-

    -Lo de mantenerlo a salvo, lo dices porque lo mande a la guarda nocturna ¿No?- Sonríe nervioso, pues sabe que de allí viene la reacción más agresiva que tuvo el peli celeste en años.

    -Al principio sí, pero…- Suspira, demostrando algo de derrota en su sentir –Tienes razón en cierta forma… Si no lo hubieras castigado como a los demás… Podría haber levantado sospechas… Además, es lo que menso queremos-

    -Mi manera igualitaria para los aspirantes si funciona- Ahora se jacta de sus ideas y comportamiento, cruzado de brazos, sonriente triunfante, aunque… En cierta forma, si lo piensa.

    Acaba de mandar al hijo de su amigo, el pequeño que han estado buscando a los alrededores de la base de entrenamiento, en donde si algún “Colmillo Rojo” lo ve… Podría reconocerlo y… Tal vez no estar aquí al amanecer.

    -¡¡¡NO PUEDE SER!!!- Alarmado, aparta con cierta fuerza a Albafica, para salir corriendo de su hogar.

    -¡¡¡¿QUÉ TE OCURRE AHORA?!!!- Responde el peli celeste, bastante molesto por el repentino cambio de actitud.

    -¡¡¡YO, TENGO, QUE IR AHORA… POR…!!!- Hace señas en el aire, para ver si el otro las entiende, aunque la cara del maleficiador demuestra que no comprende esos movimientos –¡¡¡SOLO VEN CONMIGO, SERÁ MEJOR SI VAMOS LOS DOS, A POR ÉL!!!-

    -¡¡¡OYE, SI HACEMOS ESO, SE DARÁN CUENTA Y…!!!- No logra terminar, cuando el otro lo vuelve a ignorar, para dirigirse a su hijo menor.

    -Volveré en un rato, no le abras a nadie, practica tus maldiciones y que Saga te ayude con la cena- Dándole indicaciones, con algo más de calma, y sujetando los hombros del peli azul más joven.

    -Pero… Papá… ¿Estas bien?- Para Kanon, este comportamiento es tan inusual en el castaño que lo ha criado desde una temprana edad.

    -Tu solo hazme caso- Su mirada de preocupación y molestia se nota en esos ojos verdes, más la prisa está latente, que apenas si soltó al menor de sus hijos, salió por la puerta, y cerrarla detrás.

    -¡¡¡REGULUS!!! ¡¡¡QUE ASÍ NO DEBEN SER LAS COSAS!!!- El peli celeste, ya desesperado porque esto solo provocará que todo el mundo se dé cuenta, por un trato especial y es lo que menos desean.

    Apenas si reacciono para “Despedirse” de una forma cortes al joven demonio que quedo incrédulo por el comportamiento de ambos adultos.

    Solo esperaba que todo estuviera bien, pero… Hasta parece chiste, que estén tan apurados por ¿Quién sabe qué cosa?

    -¿Qué le ocurre a papá y al señor Albafica?- Entrecierra sus ojos, la comprensión es apenas posible, por lo que ha visto, solo entiende que debe ser algo urgente.

    Se encoje de hombros, sin mayor importancia, para cerrar la puerta de su casa, y asegurarla, como indico el mayor.

    Es un chico obediente, aunque solo con Regulus, fuera de este, desafía a veces las reglas.

    ---Cerca de la barrera---

    Los pequeños pasos de un joven demonio se pueden escuchar.

    Su rostro con algunos moretones y cortadas, al igual que el resto de su cuerpo duele algo, pero es obvio que sucediera sí estuvo en medio de una pelea, en donde tuvo que defenderse, no pudo aguantar más las burlas.

    No se arrepiente de haber sido castigado por dos razones.

    Una, defendió a su madre…

    Los otros aspirantes, empezaron a fastidiarlo, pero como este le da igual que digieran cosas de su apariencia y condición sin alas, solo sabía que debía esforzarse y podría ser incluso mejor que ellos.

    Además que al menos tenía un amigo que le ayuda a su forma a avanzar.

    Pero… Cuando lo insultos fueron escalando, hasta referirse a su mamá Yuzuriha, como un demonio defectuoso por dar a luz a uno sin alas.

    Sin cero habilidad para el vuelo.

    Es que ella debió tener la culpa.

    Todo esto no lo pudo aguantar el pelilila, podrían meterse con él, eso no le interesa, pero nadie debía, ni podía decir nada del demonio femenino que lo ha criado y brindado todo el amor posible y que para Atla, ha sido quien le dio la vida.

    Se fue a lo golpes, sin importarle las reglas que ya conocía.

    Incluso Afrodita intento detenerlo, pero fue inútil y los demás aspirantes, deseaban esto, provocarle para meterlo en líos.

    Creían que se saldrían con la suya, por no haber iniciado una pelea física, pero… No conocían la regla principal que se mantiene desde que Regulus está al mando.

    “Quienes estén involucrados en una confrontación física, todos serán enviados a la guardia nocturna sin excepciones”.

    Por lo cual, cuando este los vio y llamo la atención, todos recibieron su merecido de ir a vigilar las afueras, en diferentes puntos, para que ninguno se pudiera juntar, ni verse, además que si eso llegara a pasar, las consecuencias serían peores, con la posibilidad de una expulsión inmediata.

    Para Atla esto… Si es un castigo, que no hubiera deseado jamás, pero ahora estaba bien… Por una simple y sencilla razón.

    Si Atla está fuera de la zona de entrenamiento de los demonios, se encuentra la barrera algo cerca, además que parece cosa del destino que el tocara vigilar el perímetro Oeste, donde la división existe.

    Le trae la posibilidad de volver a escuchar a un amigo muy preciado, aunque sabe que nada se lo garantiza…

    Podía ser una posibilidad de éxito por debajo del 5% de éxito.

    Pero se dice por allí…

    Que mientras la posibilidad de triunfo no sea cero, puede llegar a ocurrir.

    Con eso en mente, aprovechara la noche… Esa vigilancia, para volver a escuchar la voz seria y algo fría de ese ángel con el que tiene una amistad, pero que su corazón proclama de otra manera.

    De allí prosigue la segunda motivación.

    Debe ser discreto, conlleva una prohibición muy grande el hecho de estar cerca de aquella barrera.

    Obviamente al ser un aspirante que vigila en la noche, se le concede la posibilidad de acercarse, sus ropas le dan esa ventaja y mencionar quien es su instructor.

    Por el momento no tiene por qué preocuparse, solo no verse muy evidente de estar buscando a alguien…

    Sin embargo no puede negar estar llamando al rubio con voz baja, apenas perceptible para ser escuchado a una muy corta distancia…

    Así fue como se conocieron y se llaman en la soledad de la noche, en la discreción de lo prohibido.

    -¿Shaka?- Llama ese nombre con cuidado, intentando callar casi de inmediato para agudizar su oído y logar escuchar algo.

    Pero nada… Lleva varios intentos y todos han tenido el mismo resultado.

    Completamente nulos…

    Atla… O mejor dicho Mu, para este punto, se siente desesperado… Solo tiene una oportunidad, una en donde puede tener triunfó o no…

    El hecho de meterse en problemas constantemente, le podría costar estar en el ejército, no quiere perder su oportunidad de cumplir sus sueños, pero tampoco puede ya estar sin escuchar la voz de su ángel, que le cuente algunas historias de su vida, con el que varias noches ha soñado, he imaginado su apariencia por lo que describió.

    El corazón del pelilila, late desesperado, quiere solo saber de él.

    Que no esté enojado con él, por haberse ido sin despedirse.

    Rogando que esto no rompa su amistad, aunque ya no se puede considerar como tal ahora.

    Para ambos ha escalado a otro nivel, Mu no puede decirlo abiertamente pero si lo siente…

    Ama a un ángel que no ha conocido en persona, pero… Es más fuerte que él mismo la emoción que su corazón proyecta cada que lo piensa y anhela.

    Su mirada baja, un suspiro sale de sus labios, el suelo se siente un poco más áspero que en el pueblo que vivió toda su vida…

    Como deseaba tan solo traspasar la barrera… Solo una vez, poder tocarla y estar del otro lado, para poder conocer al rubio, poder tocar su mano y sentir un tierno abrazo, conocer ese mundo que está a pocos metros de distancia, más a todo un mar de su alcance.

    -Shaka… Te extraño mucho…- Su mirada al frente, a aquél océano de mentiras, lo contempla con suma tristeza, aprieta sus labios, dejando que sus lágrimas escapen…

    Como deseaba escuchar que ese ángel rubio, le dijera que no permitiría que nadie lo hiera, y si un solo demonio quiere hacerle daño, que le rompa la cara.

    Obviamente esto lo decía Shaka, más que nada porque eso deseaba hacer, destruir a cada demonio que le dedicara alguna horrible palabra al pelilila…

    Pero hasta este momento Mu no sabe nada de los sentimientos del rubio, sin embargo parece ser que eso muy pronto se acerca.

    Miles de pensamientos se centran en la mente del demonio, que oculta un gran secreto…

    Sus lágrimas siguen recorriendo sus mejillas, no es por los golpes o heridas, si no… Por su corazón sangrante, por volver a escuchar la voz que lo alienta a continuar…

    Nunca tuvo esas creencias, para ellos no existía alguien más superior que el patriarca, sin embrago…

    ¿Qué tiene de malo en probarlo?

    Si Shaka varias veces le hablo de ella… Puede que no sea alguien malo…

    Aunque es alguien que de seguro solo escucha a los ángeles, a los demonios nunca les prestaría atención.

    -Hola… Diosa de los ángeles…- Susurra tímidamente, alza su vista hacia el cielo… y Después hacia el frente –Sé que… Soy un demonio… No debería estar pidiendo tu ayuda, pero… Por favor…- Junta sus manos al frente, estrechándolas al nivel de pecho y cerrando sus ojos, dejando escarpar sus lágrimas –Quiero volver a tener la oportunidad de escuchar a un ángel… Quiero que Shaka… El príncipe de ellos, quiero escuchar su voz una vez más… Por favor…-

    Su ruego es apenas un susurro, deseando ser escuchado por cualquier forma posible, intentaría esto toda la noche si es necesario, solo para lograr volver a encontrarse con Shaka, contarle lo que ha estado haciendo en este tiempo lejos.

    -Por favor… Shaka y yo… Somos amigos… Concédeme este favor, solo uno… Sé que nosotros no creemos en usted, pero… Si él lo hace, significa que puedes escucharme, como él lo hace… Solo una vez más…-

    Teniendo los ojos cerrados, aun estando de pie, de frente… A donde el mar puede tocar apenas sus pies… No ha notado un ligero brillo que emana de su propio cuerpo.

    Uno que pareciera que va directamente hacia la barrera, como si fuera un lazo de un tono similar a su cabello, intentando traspasar al otro lado.

    Sus ruegos al parecer quieren ser escuchados, y han llegado a alguna parte…

    ---Territorio de los Ángeles---

    Justamente en el mismo tiempo, solo que diferentes zonas…

    Un ángel de cabellos dorados como el sol, está de nuevo en su búsqueda del punto para intentar localizar el lugar de entrenamiento de los demonios y de esta forma, acampar todas las noches si es necesario.

    No le importaría dormir en el suelo, hasta que encuentre de nuevo a Mu y así conseguir otro lugar para lograr escucharlo cada que puedan ambos…

    De nuevos sus citas clandestinas que cada mes se reúnan, solo para contarse lo que habían hecho todo el tiempo separados.

    Aunque técnicamente nunca han estado juntos en toda la extensión de la palabra.

    -Mu… Sé que te voy a encontrar… No sé cuánto tarde… Pero no me daré por vencido nunca- La convicción en las palabras del joven príncipe, demuestra su mayor deseo.

    Alcanzar el corazón del demonio que sin conocer, ya ama con todo su ser…

    Los ángeles solo se enamoran una vez, de eso lo tienen claro y ese amor continuara aun después de la muerte…

    Podría ser… ¿Que esos dos jóvenes estén destinados desde hace siglos?

    Algo que no sabremos nunca.

    Aprovechando que tiene una excelente memoria, casi fotográfica, no necesito mucho tiempo para aprenderse el mapa de los demonios por completo, para localizar el punto exacto, pero debía recorrer los alrededores a los que tiene alcance hasta el momento.

    Sus pasos van hacia un punto, luego regresa, y de nuevo retoma otra dirección, pero siempre cerca de la barrera divisora, todo con esa esperanza.

    Un suspiro sale, sentía que esta noche de nuevo sería imposible encontrarlo.

    Sabía que sus padres ya deben estar dándose cuenta de sus escapadas nocturnas, no puede engañarlos siempre y… Con lo cuidadosos que son, será solo cuestión de tiempo para que lo regañen e interroguen…

    Aún no sabe si podría decirles toda la verdad…

    Teme su reacción, pero… Aunque fuera negativa, no va a desistir en sus sentimientos hacia Mu, incluso si tuviera que renunciar a su misma familia, lo haría… Con tal de tener a su amado demonio a su lado.

    Si tan solo supiera… Que hace años, existió una relación así… Que termino muy mal, aunque técnicamente solo es una pausa de su amor, a que ninguno ha renunciado, aunque sea en silencio esos sentimientos siguen y están más vivos que nunca en un solo ser.

    Por ir concentrado en su búsqueda, aun no se ha percatado de algo que se llega a mover en el suelo.

    Las ramas de los árboles, algunas enredaderas y arbustos, parecen crecer, en línea recta, para acercarse a un solo punto… Uno donde podría ser que la barrera diera un deslumbré diferente.

    Como si la naturaleza misma deseara alcanzar a algo o alguien que los está convocando, como pudiendo su ayuda.

    El sonido del follaje verde, se deja escuchar con mayor firmeza, al estar golpeando a la misma barrera, al parecer el punto que desean romper, se materializa como lo que es… Y no solo refleja un océano inmenso.

    -¡¡¡MU!!! ¡¡¡POR FAVOR SOLO QUIERO ENCONTRARTE!!!- Desesperado grita aquello, apretando sus puños, con toda la fuerza posible, dejando escapar sus lágrimas de desesperación por aquel hecho que no logra hallarle sentido.

    Más en cuanto esto lo dijo, gira su vista, para encontrarse con aquellas ramas indicando un punto en la barrera y dándole otro golpe.

    Desesperadas por atravesar, obviamente es un hecho imposible.

    Pero… Para el rubio, es algo asombroso.

    -¿Qué es esto?- Alza su vista, hacia lo que golpean, sus pies al principio no parecían moverse, pero solo unos segundos volvieron a recordar como andar, y rápidamente llegar hacia el frente de aquello.

    No sabía qué hacer, o cómo reaccionar…

    ¿Acaso su desesperación, había provocado que el mismo bosque le haga caso?

    Su deseo de alcanzar a Mu, ha sido suficiente para que por fin esa habilidad por su “Sangré Real” le ayude.

    Sin embargó, el asombro no solo recae en esta demostración de la naturaleza, si no que…

    Por un momento, apenas sus ojos azules logran admirar la barrera, esta pareciera dejar ver una figura del otro lado, apenas visible.

    Cabello lila algo corto, ropas de color negras con unos toques rojos, la típica camiseta sin mangas, pantalones.

    Mas lo que le ocasiona impresión es… Esas lágrimas que apenas se distinguen y el murmullo que es una oración.

    ¿Cómo es posible que este viendo a alguien?

    Además que se nota… Por los cuernos su condición de demonio.

    -¿Mu?- Llama como si pudiera tentar su suerte, firme por la hermosa figura, deseando con todo su ser que sea realidad…

    -¿Shaka?- No sabía si estaba en lo cierto, si su mente le está jugando una mala broma, o es el recuerdo de la voz que más anhela escuchar.

    -¡¡¡PUDO VERTE!!!- El grito desesperado del rubio, tocando la barrera con cuidado, deseando con todas su fuerzas derribarla, tanto quería poder abrazar al demonio que está delante.

    Al escuchar más fuerte el llamado, sus ojos se abren de par en par, dejando ver sus ojos verdes tan brillantes como nunca, su boca ligeramente abierta.

    Las lágrimas se han congelado en ese instante.

    -¿Eres tú?- Separando sus manos con cuidado, para estirarlas, intentar colocar las ajenas, en la misma posición que el rubio ángel las tiene, con ropas de un tono naranja claro, sus brazos cubiertos, al igual que sus piernas, esas alas blancas que sin duda son fuertes para volar y la aureola -¿Cómo es posible?- No logra entender que está ocurriendo… Es como si pudiera tocarlo tan fácilmente.

    -¡¡¡NO IMPORTA!!!- Sonríe, el corazón late desesperado, su emoción se denota, aunque aún existe la barrera que los separa, no despega su mano de ella, esperando a que Mu la ponga para aunque sea de esa forma sentirse cercanos -¡¡¡TE EXTRAÑE!!!-

    -Shaka… ¡¡¡YO TAMBIÉN TE EXTRAÑE!!!- Alza la voz, sonriente ante este hecho, lo está viendo, por primera vez en todos estos cinco años, ha podido contemplar el cielo de los ángeles en el rubio, es tan feliz por esto, no lo duda más y coloca su delicada mano en la barrera, justamente en el punto donde el otro tiene la suya.

    Pero… Algo sucede en ese hermoso momento, algo… Que no tiene explicación alguna.
     
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