Otro Suerte [Sueños de Dioses y Monstruos]

Tema en 'Fanfics sobre Libros' iniciado por Fenix Parker, 21 Febrero 2019.

  1.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Spider-man Comentarista destacado

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    Escritor
    Título:
    Suerte [Sueños de Dioses y Monstruos]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    642
    La punzada del cuchillo fue sorpresiva pero no inesperada, un par de soldados habían visto como insólitamente su líder, el gran lobo blanco se atravesaba entre uno de los Dominantes y ellos, salvándolos.

    Había sido un gesto casi instintivo, el brío y la nobleza del alma del Kirin habían impulsado al cuerpo del líder de las kimeras a protegerlas sin dudar. Parte del impulso que ya guardaba ese cuerpo guerrero hizo que buscara defenderse, pero un corte entre los músculos del antebrazo le impedía tener control sobre sus garras.

    Se abalanzó rugiendo y alcanzó su cuello con el hocico así fue como dos estocadas más le atravesaron por detrás. Su vista se tornó borrosa, su cuerpo perdía calor rápidamente y una angustia como ninguna invadía su cuerpo. Ziri, el afortunado Ziri… él ya había palpado el beso de la muerte, ya se había en ese instante para abandonar su cuerpo original y fingir ser el lobo para seguir guiando a las kimeras a la alianza que en ese momento ya ocurría, kimeras e ilegítimos morían juntos.

    ― Manténganse juntos…― susurró a dos figuras frente a él.

    Por un efímero momento sus ojos le obsequiaron un instante y pudo ver nítidamente como ahora un serafín cuidaba la espalda de los que había protegido, entonces no pudo evitar sonreír, pues aunque tal vez sería aquel instante, la historia contaría como Eretz había cambiado y dos enemigos jurados, ya no lo eran más.

    Dando justicia al cuerpo que portaba, que para él como para muchos podría ser solo una criatura sanguinaria, para muchos otros sería un líder que entregó múltiples vidas por ellos, a quien seguirían sin dudar, quien les otorgaba fuerza para seguir, entonces si iba a morir, como probablemente fuera el destino de todos, lo haría luchando.

    Impregnado de este sentimiento impulsó su cuerpo al límite, buscando arrastrar al mayor número de Dominantes con él hacia el abismo.

    Su cuerpo había descendido con al menos tres de los soldados enemigos sobre él, mismos que ahora se encontraban en el fondo junto con él pero ya sin vida. Buscó levantarse y descubrió con miedo que ya no podía, al menos no con su cuerpo adherido a él. Se sintió desnudo, desamparado, como andando a ciegas entre la oscuridad, un oscuridad densa, embriagadora, invasiva, en la ocasión anterior, cierta chica de cabello azul había estado allí para cuidar de su alma, por lo que la situación había sido completamente distinta, en esta ocasión estaba seguro, iba a dejar de existir.

    Él como muchos que su vida entera había sido la guerra veían la evanescencia como la oportunidad para por fin encontrar la paz, en un mundo donde no había nada más que eso era el sueño ideal, pero ahora mismo no para él. Imaginó por un breve instante que la imagen que aparecería dibujada en su mente sería la de Karou, pero no fue así, pues recordó aquel sutil perfume natural, su rostro sublime como el de una bello lienzo, su fragilidad escondiéndose en esa fiereza que parecía verse siempre obligada a expresar, rememoró sus manos, su calor, la sensación de su cuerpo pegado al suyo en las aguas termales como si estas sensaciones fueran las únicas que hubieran estado presentes en toda su vida, como si el escuchar su voz, se la otorgara.

    Se imaginó andando entre bruma aún ciego, pero ya sin miedo. Algo guiaba sus pasos y le hacía seguir como un sendero trazado, algo en el viento lo guiaba susurrante, irresistible, onírico y al mismo tiempo completamente real, se antojaba como a su hogar, como si fuera un sitio donde por siempre quisiera estar.

    Tiempo después cuando por fin pudo despertar, cuando anduvo sobre pasos por los que jamás creyó volver a caminar y ansiosamente fue a su encuentro, mirando a Liraz, estuvo completamente seguro, la suerte le sonreía más que nunca.,
     

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