Explícito de Pokémon - Spies

Tema en 'Hall de la fama' iniciado por Jetto, 27 Marzo 2017.

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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    No estoy 100% seguro al no ser un sabelotodo de la RAE, pero... creo que ahí debería ir "hubiera" n_nU (sí, estos documentos de respaldo deben ser antiguos xD)

    Dejando eso de lado, el episodio es otro más donde te das la paja mental de explicar más del sistema... y esta vez dejando en claro que Jorge fue asesinado. Y que el hecho fue una absoluta sorpresa (y un accidente, por parte de los otros)

    También se ve que respetan los logros de Eureka, y que ella fue bautizada como Spy-1 por Protón... ese pederasta de mierda ¬¬. Al menos está pudriéndose junto a Darkrai en el inframundo... si es que no lo han capturado a ese xD

    Ahora solo falta ver qué será de Jun en los siguientes episodios y qué chuchas pasará... y cuándo, porque te das unos saltos de tiempo que dan miedo :V

    Te leeré en otra ocasión, man :V
     
  2.  
    Jetto

    Jetto Latin groovin'

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    Una extraña sensación de vacío en su abdomen la obligó a inhalar con fuerza y despertarse de golpe.

    Sintió sus manos temblar y su vista no podía enfocar a nada. Tampoco respiraba bien.

    “¿Qué me pasó?”, se preguntó entonces, sintiendo el oxígeno reactivar sus neuronas con cada inhalación.

    Conforme su respiración se normalizó, su mente conjuró varias imágenes que al principio no tenían sentido. Solo pasaron algunos segundos hasta que la escena completa apareciera en su mente: Caminaba junto a Jun por el claro cuando el Arcanine apareció. Entonces las atacó, y regresaron el ataque. Ella logró herir su lomo, probablemente perforando sus pulmones, y entonces desapareció. Lo último que recordaba era, como en cámara lenta, que la furiosa mirada y colmillos afilados del Arcanine aparecieron frente a ella. Solo le dio tiempo para intentar atacar el cuello del gran perro, antes de sentir un golpe inmenso en el pecho, que inmediatamente puso su mundo negro.

    ―… Jun. ― Dijo por instinto, preocupándose inmediatamente por su amiga.

    Miró a su alrededor, notando que estaba cubierta por una muy vieja manta verde. Su abrigo y uniforme estaban abiertos, dejando ver vendajes en su pecho. Además, estaba sobre una especie de colchón hecho de hierba seca. Varios metros a su izquierda, una fogata relativamente pequeña quemaba leña. No era de noche, así que supuso que estaba prendida para cocinar algo o para dar calor. Y a su derecha, el Arcanine dormía.

    Se quedó en blanco al ver al gran can dormir tranquilamente. Tenía el cuello vendado, así supo que era el mismo pokémon que las atacó. Suponía entonces que su lomo también estaba curado. Quería decir que alguien los ayudó a ambos. ¿Habrá sido Jun? Ella muy seguramente podría curarlos a ambos, si las heridas no requerían atención muy especial… ¿Pero, por qué ayudaría al pokémon que las atacó? Jun no sabía, además, que ella llevaba consigo coagulante local, así que habría tenido muchos problemas para salvar al Arcanine por pérdida de sangre y curarla a ella de la contusión. ¿Y cómo la habría ayudado con un golpe interno?

    Eso quería decir que quizá había una cuarta persona. En todo caso, ¿dónde estaba? ¿Dónde estaba Jun?

    Intentó levantarse, pero su pecho y abdomen dolían como nada que haya sentido antes. “Al menos es muscular. No parece que tenga algo roto…”, pensó. Así que solo podía esperar recostada. Suspiró en medida de lo posible para su cuerpo y miró de nuevo a la fogata. Aunque algo llamó primero su atención: Un pequeño cuaderno, forrado de cuero, descansaba junto a ella. Probablemente el estar desorientada impidió verlo antes.

    Lo tomó con un poco de curiosidad. No tenía nada en la portada y podía ver que estaba encuadernado a mano con otra tira de cuero bien curado o un material similar. Era algo grueso.

    Lo abrió en una de las primeras páginas, y se topó con la sorpresa de que estaba escrito a mano. El ojear algunas otras páginas confirmó eso. Regresó a la página que estaba y comenzó a leer:

    “Pocas veces he sentido paz. Y el verla sonreír, con lágrimas en la cara, me trae mucha. No es raro, pero es algo que necesitaba hacer. Se lo debía, por todos estos años.”

    No entendió nada.

    “Supongo que tengo que leer desde el principio”, dijo, y fue a la primera página. Algo en su nuca generó una pequeña sensación de duda antes de ponerle atención a las palabras de esa página, no obstante. Pero, ¿qué podría ser? Solo lo leería porque no tenía nada más que hacer, y porque quizá allí aparecería algo que le indicara en dónde estaba. O quizá Jun se lo dejó allí mientras iba a hacer algo. No lo sabía, pero el no poder ponerse de pie era motivo suficiente para hacer a un lado esas ideas.

    Y el libro relataba un viaje. Muchos pensamientos de alguien, y la frecuente mención de ‘ella’, por lo regular de forma indirecta. A veces, por la manera en la que narraba, no sabía si hablaba sobre otra persona o sobre quien escribió el libro. Lo relataba como si fuesen una sola persona, que a veces se separaba en dos. Era raro. Tampoco daba ningún dato claro: Decía las cosas como si todo el mundo ya supiera de qué estaba hablando, como si fuera lo más lógico del mundo. Como si debería ya saberlo. Y más raro aún, es que lo entendía.

    Esa primera línea que leyó no tenía mucho sentido, pero con tan solo unas pocas páginas ya comenzaba a tener bastante, al punto de que podía incluso comprender las sensaciones que el que escribió quería transmitir.

    Y no solo eran las emociones, sino la lógica y los ideales que simplemente le entraban en la cabeza. Estaba prácticamente absorbiendo el contenido de ese libro. Un par de veces su lectura se detuvo y su mente divagó, como si predijera lo que vendría después, y así aparecía escrito algunos segundos luego, o al pasar la página.

    Algunas páginas tenían manchas. Unas parecían de aceite, y otros pequeños goteos indicaban agua. Quería decir que quien haya escrito ese libro había estado viajando por más paisajes de los que en realidad se relataba. Por goteos de agua, podría ser una cascada, oleaje o lágrimas.

    “Oleaje…”, retumbó en su cabeza entonces.

    De una de las bolsas de su abrigo sacó un pequeño y bien doblado pedazo de papel. Primero se topó con un número impreso, y al reverso estaba aquel mensaje para Uxie.

    El papel era diferente, pero tenía la idea de que pertenecían al mismo libro.

    No, estaba segura de que pertenecían al mismo libro.

    Siguió leyendo, topándose entonces con varios pasajes extraños:

    “Afortunadamente, tenemos el mismo destino que ellos, aunque quizá necesitemos esperar un momento a la deriva.”

    “No tardó mucho antes de llegar. Pero supe por ella que se hizo un sacrificio. No puedo decir que estoy feliz.”

    “Sabe que es increíble. Necesitamos más ayuda, de cualquier manera. Ambos somos los mejores.”

    Entre algunas otras contradictorias, de las que resaltaba la última.

    Pero siguió leyendo, en todo caso.

    Entonces, imágenes de Johto llegaban a su mente. Paisajes sumamente vagos se narraban, pero a ella le llegaban a la cabeza con la fidelidad de un recuerdo fresco. El sentir emoción en momentos, el saber exactamente cómo era algo en otros, y el saber exactamente cómo se sentía algo en otro… todo lo conocía.

    ¿Por qué? ¿Por qué comprendía con esa facilidad lo que un libro genuinamente mal narrado le transmitía? ¿Cómo era posible que palabras tan vagas, en líneas tan cortas, le hicieran vivir tantas cosas?

    Era totalmente opuesto a su libro de remedios. Ese bonito libro detallaba con tanta precisión e interés, que sentía el cariño del autor a través de las letras. Todos los dibujos estaban hechos a mano y los pies de página también, y estaba segura que eran del mismo autor. Pero ese cuaderno apenas decía nada. Y aun así… lo comprendía al mismo nivel.

    Siguió leyendo, hasta que otro pasaje llamó su atención.

    “Llegamos un par de días antes. Creímos que la respuesta sería más rápida, pero alguna otra cosa debió haber pasado. En todo caso, lloramos. Pocas veces me sentí tan contento. Tras calmarla, esperamos un punto muerto y entramos. Cambiamos lo que tuvimos que cambiar y esperamos. Lloramos de nuevo. Seguimos avanzando cuando se entretuvo. Su sonrisa es preciosa.”

    Pasó saliva y sintió su rostro cálido de pronto. No entendía por qué aumentó su temperatura de pronto. Quizá era un efecto retardado de algún remedio. Quedó con esa idea y decidió seguir leyendo. Ese pasaje la había hecho sentir alegre, pero no lo entendió en lo más mínimo, curiosamente. Ahora parecía que hablaba de más personas, pero tanto contraste entre llorar y estar contento la confundía. Quizá era algo que aún no vivía y por eso no lo comprendía al momento, como le pasaba con el resto del libro. “Quedemos en que por eso no lo entiendo”, se concedió.

    El libro terminaba poco después, pero la última nota era larga y más explicativa.

    “Llegamos al punto de entrada nuevo y nos recibió un Arcanine. Nos estudió un momento. Juzgando por su tamaño, ella supo que era viejo, pero estaba en buena forma. No nos daría problema matarlo, pero el que nos haya analizado es muestra de inteligencia. Seguía un plan.”

    “… Es el mismo Arcanine”, pensó. O sea que el autor del libro… también peleó contra el Arcanine. Y si pensó que podía matarlo sin problemas, “… probablemente está muerto, entonces.” Pero, ¿cómo sigue el texto? Tuvo que detenerse a escribir luego de pelear. Curiosa, siguió leyendo.

    “Nos acercamos cuando gruñó. Recordé cuando viajaba lejos hace años, y pensé que él estaba haciendo el mismo trabajo que una persona de seguridad haría. Entonces, el gruñido era señal para explicar nuestros motivos. En cierto momento, lanzó una llamarada. Cualquier diría que demostraba hostilidad”

    “Claro que lo hace por eso.”

    “, pero no somos cualquiera. Y este acertijo tampoco lo pondría cualquiera. El juntar las piezas del análisis anterior, el gruñido y la llamarada nos dio una respuesta tan obvia que reímos. Era un acertijo que solo unos pocos conocidos podemos resolver.”

    ― ¿Qué…? ― Preguntó en voz alta, despegando sus ojos del libro. ― ¿Cómo que un acertijo? ¿Qué otra cosa puede significar que lance una llama del hocico…? ― “¿Quién es esta persona?”, se preguntó al final. Si era un acertijo y había escrito eso, quería decir que lo había resuelto. Sin querer creer que alguien las había superado a Jun y a ella, regresó a la lectura.

    “El fuego no solo quema. Da luz. Y nosotros los humanos siempre consideramos la luz como una guía. El trabajo de Arcanine es simple: Estudia, pone a prueba, y resguarda. El quedarte quieto mientras te rodea es muestra de sumisión, lo que para él es muestra de cooperación. El acercarte al gruñir indica comprensión. Y el avanzar hacia la llama es aceptación. Es humano pensar que un pokémon como Arcanine te amenaza con eso, y es justo lo que aprovechó. Pero saber que el caos y la luz pueden tener el mismo origen es la clave; una muy bien disfrazada clave.”

    Quedó quieta entonces. Lo último que decía ese libro era “Fue bueno tener un rostro conocido abriéndonos la puerta”. No lo comprendió.

    Y en su cabeza resonaba muy intensamente la frase “el caos y la luz pueden tener el mismo origen”. Era algo que de alguna manera tenía grabado en su mente como correcto, pero en ese momento no lo vio de esa manera. El acertijo probablemente estaba dispuesto así. O sea que Arcanine también se lanzó hacia el autor del libro, pero él o ella no atacó. Esa fue la diferencia.

    Suspiró de nuevo y dejó el libro a un lado. A pesar de leer todo ese libro, no oscurecía aún, y nadie había aparecido. Miró hacia el Arcanine por instinto y lo encontró mirándola con tranquilidad. Ella misma se quedó viéndolo, y se sintió mal de pronto.

    ― Siento haberte herido. Creí que querías matarnos. ― Le dijo. El perro tan solo se volvió a recostar.

    ― Tómalo como un “disculpa aceptada”. ― Escuchó sobre su cabeza entonces.

    Al regresar la mirada, lo primero que vio fue a Jun a su lado, con alivio en su rostro e hincada junto a ella. Pero la voz de hacía un momento era de un hombre. Entonces alguien más entró a su campo visual. Un hombre, algo viejo, delgado y notoriamente ejercitado. Ojos verdes y cabello azulado y un poco canoso atado en una coleta baja.

    ― ¿Te duele el pecho? Intenté todo lo que pude con el golpe, pero necesitarás descanso. Tienes algunos analgésicos encima, así que si de pronto tienes mareos o sueño es normal. Procura tampoco moverte, tengo miedo de que una de tus costillas pueda rasgar tejido si está rota y aquí no tengo las herramientas para atenderte si eso pasa. ― Soltó Jun con prisa, obviamente preocupada. Ella solo pudo sonreír.

    ― Viviré. ― Se limitó a decir.

    ― No es la primera vez que le ganas a la muerte. ― Dijo el hombre tras Jun. Llamó la atención de ambas. ― Sé algo sobre ti. De boca de personas que mejor que nadie saben.

    Ese hombre entonces se acercó al Arcanine y se sentó junto a él, acariciando su pelaje.

    ― Soy el Teniente Roux. James Roux. Entrenador de este pequeño e investigador de la fauna.

    ―… ¿Entrenador? ― O sea, que antes de tener un papel en su nación, se consideraba un entrenador. Una profesión ya muerta.

    ― El último entrenador, quizá. ― Complementó. ― Ustedes son de ese grupo de élite, ¿no? ”Leal” o algo así.

    ― Noble. ― Corrigió Jun. ― Eje y Base.

    ―… Hemos llegado lejos para tener gente tan joven y tan capaz. ― Fue lo que dijo él. Suspiró y las miró unos largos segundos. ― Aunque en parte no me sorprende. Al menos de ustedes dos en particular. ― Ambas se miraron en duda ante eso. ― Se de quiénes son hijas. Lo tienen escrito… en todos lados.

    Jun no pudo sorprenderse mucho. Después de todo, había información sobre ella y para un Teniente, que rozaba con la categoría de Paladín, seguramente eran datos fáciles de obtener.

    A ella sí le sorprendía.

    ― ¿Conoce a mis padres?

    O sea, que sabía quiénes eran en realidad. Sabía sus nombres, y sus rostros. Porque de otra manera no podía saber de quién eran hijas. Jun tenía un expediente con información detallada de sus tiempos de desarrollo antes de nacer, incluso. Pero ella tan solo apareció un día, débil por nacer prematura y sin nombre. No aparecían datos reales de sus padres, más allá de sus profesiones.

    ― Sí. ― Se limitó a contestar. Después señaló el libro que había estado leyendo. ― Ese libro habla de ellos. Y tengo la sospecha de que recibiste ayuda para entenderlo más.

    No le puso atención a eso último.

    “O sea que el autor del libro… es uno de mis padres. De mis progenitores…”

    ― ¿Cómo sabe todo eso? ― Cuestionó Jun. ― ¿Puede estar seguro?

    ― Bastante. Recuerda que viví en el mundo antes del Día D. Quizá ustedes lo ignoran, pero los hijos son reflejo de los padres de más maneras que las aptitudes. Físicamente hay pequeñas señas. ¿Tú conoces cómo son tus padres?

    ― El Líder de Verde, mi progenitor, es un hombre con metabolismo alto y condición cardiaca regular, que-

    ― Me refiero a su aspecto. ¿Sabes de qué color es su cabello? ― Jun quedó callada. ― Tú no compartes el color de cabello de tu padre, pero sé quién es él por tu manera de mirar a las personas y en la que te explayas cuando estás segura de algo; por gestos. Eso está escrito también en el ADN. Por eso sé quiénes son los padres de ella. Tiene el rostro de su madre.

    ― ¿Hace cuánto los conoce? ― Preguntó ella entonces. El Teniente cruzó los brazos y respiró con fuerza, dudando un momento.

    ― Me… ‘topé’ con tu padre por… ‘intereses’ para nosotros cuando éramos una organización todavía. Junto con mi equipo vimos mucho potencial en él, pero no se nos tomó en serio en aquel momento. Serían más de 25 años desde que lo conozco a él. A tu madre la conocí unos años luego.

    Ambas pasaron saliva. Jun pensó algo entonces.

    ― ¿Por qué no se les seleccionó para la crianza? ― El Teniente sonrió y soltó una pequeña carcajada.

    ― Quizá por nuestra incompetencia. De mi equipo en aquel momento. Digamos que… lo seguimos tanto tiempo que información sobre su padre abundaba, y constantes fallas nuestras y de él hacían que sus logros parecieran suerte. Por eso se descartó, porque la suerte no se hereda. Y su madre era aún muy joven en su medio. Un par de años más con la dedicación adecuada habrían hecho de ella una entrenadora espléndida y así una candidata.

    “Según la teoría de Carter, tiene sentido que no los hayan escogido entonces…”, pensó ella.

    ― Pero, ¿no se pudo prever ese potencial? De esas dos personas nació una de las mejores agentes que quizá jamás tenga nuestra nación, incluso a pesar de ser prematura. ― Siguió Jun.

    ― Bueno, si mi equipo hubiese sido más competente, quizá los habrían seleccionado. Al menos a él. ― Repitió. ― Pero de haber pasado eso, probablemente ella no estaría aquí.

    “Sí, eso también es cierto”, se dijo Jun. Miró a su amiga, quien a pesar de no ser muy elocuente, estaba muy callada. Esa era la oportunidad más conveniente para saber sobre sus orígenes. Podría dejar de pensar en sus progenitores solo por lo que hacían antes de desaparecer. ¿Qué tal si ella ya tenía un nombre antes de nacer? Carter le dijo un día que no era raro que los padres eligieran nombres para sus hijos aún en el vientre. Le dijo que solían tener algún significado especial, más allá del número de letras, como hacía su nación: 3 letras para las niñas y 5 para los niños, de dos o tres sílabas, de cualquier lengua de cualquier región y con algunas excepciones de 4 letras. Conocía a su amiga lo suficiente para entender parte de la extensión de su curiosidad. En ese momento, podía preguntar todo lo que no podía porque no había respuesta. Frente a ellas, estaba alguien que tenía muchas. Si el Día D fue hace 21 años y el Teniente Roux conocía a sus progenitores hacía 25, los conoció durante 4 años, después de todo.

    ― ¿No quieres preguntar algo? ― Le preguntó Jun entonces. Ella pasó saliva.

    ―… ¿Cómo se bajaron del barco?

    Era una pregunta de prueba.

    Básicamente, un libro que hablaba sobre sus padres, escrito a mano, y que entendía de la manera en que lo entendía, juntaba algunas otras piezas: Alguien guiaba a Uxie al norte, o la guiaba a ella al norte. Si la guiaban a ella, debía ser alguien que supiera de su existencia, y las únicas personas que sabían de su existencia fuera de su nación deberían ser sus padres. El que el Teniente sepa cosas de ella y que sean cosas de certeza infalible indicaba que se las dijo alguien que la conocía, sin mencionar que ese libro estaba allí en ese momento. El final del libro solo decía que eran recibidos por alguien que conocían, lo que coincidía con lo que el Teniente también les dijo. Ellos pudieron decirle algo sobre su nacimiento, y quizá él solo se dio cuenta de que eran sus padres al verla en ese momento.

    Algo en particular: Si sus padres salieron de Hoenn, la ubicaron y guiaron al norte de Johto, quería decir que tenían algún tipo de poder o habilidad increíble. Prácticamente nadie además de Noble debería ser capaz de ocultar un rastro infaliblemente, y aún así, Reach podía seguir sus rastros. Si ni siquiera Noble y Reach podían encontrar ese rastro, se daba por hecho que no había un rastro.

    Por lo tanto, sus padres eran sencillamente superiores a Noble, o tenían ayuda de algún pokémon de tipo Psíquico.

    El Teniente rio un poco antes de contestar.

    ― Ustedes fueron quienes se envió a investigar ese barco, ¿entonces? Noble, quiero decir. ― Ella asintió. Jun no entendía la pregunta, aunque sabía de qué barco se hablaba. ― En realidad, se bajaron después de que ustedes se retiraran.

    “… ¿Qué?”, se preguntaron las niñas.

    ― De hecho, ¿no se preguntaron por qué mandaron a Noble a esta misión? Ustedes son los mejores combatientes y los asesinos más efectivos. ¿No sería más inteligente enviar al equipo de reconocimiento o al de supervivencia? Ellos saben leer mejor el entorno, y tienen más experiencia rastreando en ambientes abiertos.

    Jun se tapó la boca por la incertidumbre, porque era cierto. Kat, Carter y su amiga eran sin duda los mejores asesinos de su nación, pero incluso Emile y ella superaban al resto de la Elite, con o sin armas. Su efectividad era prácticamente del 100% si no se consideraban los entrenamientos entre miembros de Noble. Nadie de Reach ni Zeta era capaz de darle una buena pelea a Noble―incluso en superioridad numérica―, pero quizá solo Kat y Emile tenían las cualidades necesarias para entrar a Reach como miembro de campo. De la misma manera, ella y su amiga podrían ser líderes de Zeta sin problema. Carter debía ser el líder de Noble por su experiencia, pero sin problema podría serlo también de Reach y Zeta. Y aún así, su efectividad en los campos de especialización de los otros grupos era menor. Sencillamente, Reach era mejor para esa misión.

    ― O sea que, en realidad, esta misión es de eliminación… ― Murmuró Jun. El Teniente asintió. ― ¿Por qué? ¡¿Y por qué no se nos dijo?! ¡Abríamos procedido bajo el protocolo de caza!

    ― Porque Petrel seguramente no sabe si ese protocolo sea un arma de doble filo.

    ― El barco tuvo que ser vigilado incluso después de que termináramos de revisarlo. ― Dijo ella. ― Si no se envió a Reach a esta misión, si ellos bajaron después del barco que nosotros y si llegaron hasta aquí antes que nosotros… Quiere decir que se tuvieron que mover muy bien… Y si se envió al equipo combatiente de élite a esto… ¿Asesinaron a gente de nuestra nación para avanzar, pero no se nos dijo? ― Nuevamente, Roux asintió.

    ― ¿Sabes quiénes son? ― Le preguntó Jun. Le sorprendió un poco, pero adivinó que quizá ella no leyó el libro.

    ― Sí. Según el libro y lo que el Teniente ha respondido, es muy posible que quienes bajaron del barco de aquel día sean mis padres. ― Su amiga pestañeó varias veces. ― Y por todo esto, parece que nuestra misión todo el tiempo ha sido matarlos.

    ― Tiene sentido, si consideramos que tu padre es un Paladín, que hayan podido avanzar causando bajas aliadas. Pero, ¿y tu progenitora? ¿No es solo una costurera?

    ― Sobre eso ― Interrumpió el Teniente ―, platicando con ella y conviviendo un tiempo, comprobé que aprendió muchas cosas. Sabe lanzar cuchillos bastante bien, y su nivel de combate es alto, sin mencionar su capacidad de supervivencia. Si fuese parte de nuestra nación, seguramente sería instructora. Les dije que solo necesitaba un poco de trabajo, ¿no?

    ― ¿Y dónde están? ― James sonrió un poco y dio un pequeño suspiro.

    ―… Están en una… ‘misión’ por su cuenta. Solo llegaron aquí porque es una parada obligatoria.

    ― Así que, ¿realmente son nuestros enemigos? ― Se preguntó en voz alta. Ni Jun ni James le dieron respuesta.

    Al final, su misión se trataba de lo mismo que hizo Petrel por última vez en Hoenn: Matar a un traidor. Su padre era un Paladín, y el asesinar a otro de su nación era considerado Alta Traición también. “Pero Petrel dejará el cargo”, se le vino a la mente. Y Carter tenía razón en pensar que ya era necesario un cambio.

    Ellos serían la nueva población que gobernaría la región de Johto. Y una vez se amasara una fuerza respetable, retomarían Hoenn y reactivarían el puerto. Podrían volver a fundar el CECoDe o alguna ciudad importante para distribuir la población en ese archipiélago. Tratar de encontrar de nuevo a Spy-1 y a Spy-2, y de ser necesario explicarles que ya su nación no sería lo mismo. Serían un país viendo a la cooperación para la subsistencia armoniosa. Se dedicarían a fortalecer la tecnología e, incluso, a recuperar regiones inhabitables o a la fauna desaparecida.

    Ellos harían del mundo lo que su nación inicialmente peleó por tener, pero lo ejecutarían bien. No cometerían los mismos errores de confiar responsabilidades a solo una persona.

    Pero eso no le quitaba el delito a sus progenitores.

    Porque incluso si ellos habían asesinado por defenderse… No, si ellos pelearon por su propia vida, podría discutirse. Pero de cualquier manera estaban invadiendo de manera ilegal su nación. O bueno, técnicamente no había ningún cargo contra gente que llegara sin antes avisar.

    Se llevó las manos al rostro.

    Debía sincerarse y admitir que no quería encontrar a sus orígenes para cortarlos. Tenía muchísimas preguntas qué hacerles. Debía recordar que su madre la gestó hasta algún evento que la obligó a dar a luz antes, y por tanto, cabía la gran posibilidad de que ellos realmente quisieran tenerla en sus vidas. ¿Sería realmente capaz de atacar con eso en mente? ¿Atacar, sabiendo que quizá ellos se estaban preparando para recibirla en Portual, a pesar del coliseo que llegaba a ser?

    “No…”

    Y además Jun tenía razón. El Teniente le dijo que sus padres desabordaron luego de revisar el barco, así que la nota seguramente era de ellos. La letra era diferente a la del libro, así que esa era probablemente la letra de su madre, pues la narración del libro era más de un varón.

    Su mente entonces quedó en blanco un momento, antes de que una duda resurgiera. El pasaje que antes la había hecho sentir alegre. Allí decía que habían cambiado algo, y también mencionaba que habían esperado o algo por el estilo. También, la nota de Uxie había sido arrancada de algún libro, pero en el libro de su padre no había ninguna página arrancada. De hecho, no había ninguna hoja enumerada.

    A pesar del dolor en su pecho y abdomen, giró sobre su estómago y se arrastró a su mochila, de donde sacó su libro de remedios. De su abrigo tomó la nota de papel nuevamente y miró el número que notó la primera vez que sostuvo ese trozo. Tenía el 7. En su libro buscó rápidamente esa página.

    El número estaba arrancado.

    “Espera…”

    Ella no traía ese libro consigo cuando fue a registrar el barco. O sea que su madre tenía ese mismo libro con ella, y de allí arrancó el papel. Y además estaba la inmensa coincidencia de que, semanas después, ella llevaría otra copia de ese libro. Entonces el pasaje cobró sentido:

    Ellos los observaron mientras acampaban, y en alguna noche, de alguna manera que no entendía, cambiaron su copia del libro, perfectamente intacta, por la que sostenía en sus manos, con la esquina de la página 7 arrancada y que les pertenecía. La página era el agradecimiento, en el que el autor escribió: “Para mi adorada familia, su paciencia y su cariño”.

    Sintió su mandíbula temblar un poco, y un raro cosquilleo en su nariz la obligó a ventear. Sus ojos se humedecieron un poco y se limpió las lágrimas, pero sonrió de cualquier modo. “No, no podría herirlos”.

    ― ¡No te muevas así! ― La regañó Jun, ayudándola a recostarse de nuevo. ― ¿Dolió mucho? ¿Sientes alguna punzada? ― Ella negó con la cabeza.

    ― Deberías estar mejor en un rato. ― Dijo el Teniente. ― Tus heridas en realidad no son tan graves. Solo necesitas reposar un poco y dejar que los desinflamatorios hagan efecto. Arcanine te iba a golpear con su Velocidad Extrema, pero al darle en el cuello interrumpiste la mayor parte del impacto. Realmente solo sentiste su peso caerte encima.

    ― Ya veo. ― Solo dijo.

    ―… Entonces, ¿qué harás? ― Escuchó de Jun nuevamente. La miró sin entender del todo a qué se refería. ― ¿Seguirás adelante? Ahora ya sabemos el por qué de esa nota. Sabes que tus progenitores viven y que estuvieron aquí. Muy cerca de nosotros, incluso. Pero ellos son nuestro objetivo principal.

    ―… Carter no sabe que la misión es de caza. No… Noble no sabe que la misión es de caza. Y nuestro objetivo en realidad sigue desaparecido. Si pasaron la línea habitable, no tenemos instrucción de seguirlos.

    ― Eso es negligencia de nuestra parte. ― Dijo, con mucha suavidad para el peso de las palabras mismas.

    ― Y es traición lo que haremos cuando regresemos a casa. ― Contestó. Escuchó a Jun reír un poco por la nariz. ― Tampoco sería el primer secreto que el Teniente Roux guarda.

    Y el susodicho, a todo esto, se levantó y alejó en una dirección que no supo identificar. Arcanine lo siguió haciendo poco ruido.

    Ella se sentó, con su amiga ayudándole un poco. Y luego quedaron así, en silencio. Con la mente en blanco. O forzando sus mentes a estar en blanco, pues quedaba un tema pendiente. Quizá el Teniente lo sabía y prefirió darles algo de espacio para hablarlo ellas. No lo sabían en realidad.

    El sonido de la leña crujir en la pequeña fogata y la ocasional y ligera brisa mover las hojas de los árboles a su alrededor fue lo único que sus sentidos realmente procesaron, quizá en un primitivo intento de mantener noción del tiempo y alerta entrenada.

    ― ¿Y tú qué harás?

    Sabía a qué se refería. Porque ahora podía actuar de 3 maneras diferentes. Podía ser la líder del Tridente y Noble, y perseguir a su objetivo extendiendo las viejas o nuevas órdenes. Podía seguir el indicio para ‘Uxie’ y seguir al norte, en búsqueda de quien la llamaba. O podía ser la niña débil que llegó de Portual y buscar a sus padres para, de una vez por todas, saber realmente quién era ella misma.

    Porque aunque estuviera orgullosa de todo lo que logró dentro de su nación, como asesina y científica, siempre tenía dudas de sus orígenes. Siempre estaba ansiosa y angustiada en partes iguales de ser alguien no planeado para su nación. Temía que en realidad su papel fuese innecesario, pues entonces su existencia misma sí sería lo que los números indicaban: Un error. Algo que debía corregirse. Y al menos para ella, los errores no se corrigen, se eliminan. No quería ser eliminada. Todas las noches, algunos años atrás, se iba a dormir con temor de no despertar de nuevo. Quizá su existencia misma, su conciencia en sí era un sueño. Porque, ¿qué era la vida, para empezar? Ella lo único que había hecho desde que tenía uso de razón era seguir órdenes. Y le eran fáciles, porque su cuerpo y su ingenio siempre le daban las salidas perfectas. Eso la hizo brillar, pero solo era eso: Una niña con habilidad.

    Porque no tuvo nombre.

    Nadie la llamaba por un nombre, como al resto de los niños con los que entrenaba. No tenía un código de 5 letras, como los varones, ni de 3 letras, como las niñas. Ella tuvo que aprender a identificar cuando las órdenes eran para ella. Reconocer por el timbre de voz eso, teniendo 5 años, era difícil. Muy difícil.

    Era diferente por muchas cosas, pero ella quería encajar. Quería demostrar que todo pasaba en el mundo que sus ojos veían. Demostrar su existencia, y la única forma de tener eso era mediante logros. Un registro de sus esfuerzos por ser reconocida. Por tener un nombre.

    Con esa idea eligió su tanto, que se convirtió en poco tiempo en su mejor amigo. Solo Jun sabía que incluso durmió separada del resto de los niños antes de unirse a Noble. Y por ello no podía hablar con nadie fuera de los entrenamientos. No podía abrir su mente un momento y solo decir lo que entrara a su cabeza. No podía hacer amistad fuera del compañerismo. Y su tanto fue por ende su confidente.

    Sabía que estaba mal. O que al menos era extraño. Su instructor les decía que sus armas debían ser una extensión de su cuerpo para poderlas dominar. Ella jamás lo quiso ver de esa manera, pues entonces las noches platicando con su arma se volverían monólogos; significaría que todo lo que habló en realidad se lo dijo al vacío de su oscura habitación.

    Cuando se enfrentó a Jorge y lo asesinó, Petrel le informó que se le daría un nombre y que se le incluiría en dos equipos a partir de la mañana siguiente. Esa noche, por primera vez desde que tenía memoria, había sentido su rostro mostrar una emoción diferente al cansancio y al dolor. No sabía qué era. Solo sabía que estaba algo nerviosa por ese cambio en su vida y por finalmente tener una manera de comunicarse con los demás. Por fin sería alguien.

    Y la primera en reconocerlo fue Jun. Porque, aunque Petrel, luego de bromear y llamarla “Goliath”, les dijo su verdadero nombre, todos la llamaban ‘Novata’. Su amiga no imitó eso. Siempre la llamaba por su nombre. Y con los días luego de compartir habitación con ella, notó que paulatinamente dejó de hablar con su arma y ahora el hablarle al vacío generaba una respuesta de otro ser vivo y consiente de su existencia.

    Jun la salvó. Siempre lo veía así. Y no era por quitarle mérito al resto de Noble en sus intentos de hacerla sentir más cómoda en el equipo, pero el solo hecho de reconocerla fue más que suficiente para, por fin, dejar de tener miedo por las noches. Conoció el verdadero descanso y tan solo sentía la necesidad de liberar algo de la carga de su nueva amiga ―por estos mismos días había buscado en un diccionario una palabra que asemejara sus sentimientos por esa niña bonita de ojos verdes―. Por eso siempre que la veía sonreír o que la hacía reír por cualquier motivo, se sentía satisfecha consigo misma, porque eso también significaba que su existencia era un hecho, y no una posible ilusión.

    Pero ahora tenía la posibilidad de conocer a las dos personas que le dieron la bendición de conocer a Jun. Sus padres, directa o indirectamente, eran tanto los causantes como los que remediaron su condición.

    Carter muchas veces le recordó que ella, a diferencia de la mayoría de la Elite, fue ‘pensada’ con otra intención. De hecho, le dijo que era probable que ni siquiera fuese pensada con un papel en mente. Solamente era el deseo de que naciera. El posible deseo de un motivo extra para trabajar, también le llegó a decir Carter, considerando la situación de Portual en aquellos días.

    Y si ella era un motivo… quizá en realidad más gente ganaría algo si fuera con ellos. Ella podría darles el motivo que buscaron en Portual, podía cumplir con su misión de búsqueda para su nación y podría darse la satisfacción de finalmente conocer a la mujer que la llevó varios meses en su vientre… darle las gracias por traerla a ese mundo y por ende conocer a Jun. Al menos para ella, cualquier noción de Uxie, sea metafórica o no, ya era irrelevante.

    Pero… debía tener en cuenta que sus padres habían asesinado a gente de su nación, y quizá por eso ellos pensarían que los estaban siguiendo con intención de eliminarlos. Había una buena posibilidad de que quizá hayan tendido trampas más adelante. Y si ellos dos habían podido escabullirse mientras dormían y cambiar sus pertenencias, el que pusieran trampas que ni ella pudiera esquivar era muy posible. ¿La reconocerían? Estaba segura que la habrían visto justo después de nacer, pero, ¿cuánta semejanza habría de ese entonces a lo que era ahora? Incluso si la pudieran ver y reconocer, si había trampas, quizá ellos mismos no pudieran detenerlas. Obviamente no arriesgaría a que Jun resultara herida. Jamás se lo podría perdonar y probablemente terminaría siguiéndola, en el caso más extremo.

    ― Dudas mucho, Uxie. ― Le sonrió su amiga.

    La miró, y encontró la paz solo con eso.

    “Uxie…”, pensó. Había pensado que eso era ya irrelevante, pero sus padres usaron esa pequeña nota para meterse en su cabeza y no dejarla pensar en otra cosa que no fuera ir al norte. “O sea que me esperan…” dedujo.

    Sí, al menos de eso debería poder estar segura.

    …Aun así, no se sentía segura de ir sola. No por miedo a lo que se enfrentase, sino por miedo a separarse de Jun. Porque, aunque su amiga fuese incluso más letal que Kat en combate frente a frente, no estaría para protegerla cuando eso pasara. Y sabía que Emile la defendería si ella faltaba, pero entonces dejarían la espalda de Carter descubierta.

    Sí, también temía por la seguridad de ellos. Porque sabía del valor de sus esfuerzos por hacerla sentir cómoda justamente. Que pusiera a Jun sobre ellos no significaba que no fueran importantes.

    Y el no poder estar en la revolución de su nación le daba algo de ansiedad. ¿No podía solo elegir una opción? ¿Asegurar el futuro de su nación, o asegurar su salud mental?

    Notó que no podía asegurar una sin perder la otra.

    Un pequeño suspiro la sacó entonces de sus pensamientos.

    Vio a Jun ponerse de pie, y luego le extendió la mano. Sin terminar de comprenderla, aceptó la oferta y su amiga la jaló para ponerla de pie también. Entonces se puso frente a frente con ella, con seriedad.

    A una velocidad que quizá por su estado dubitativo no pudo seguir, la castaña le quitó el tanto de su funda y lo sostuvo en su campo visual.

    ― ¿Jun?

    ― Vete.

    ―… ¿Qué?

    ― Tú, como líder de Noble y la superior entre nosotras dos, debes asegurarte que la misión se cumpla. ― Dijo con firmeza. Con destreza entonces acomodó el tanto en su propio cinturón. ¿Qué intentaba decirle quitándole su arma, y exigiéndole que continuara? ― Me quedaré con tu arma como garantía.

    ―… ¿Garantía de qué?

    ―… De que tienes que volver. Sé que tu tanto ya es parte de ti. Por eso quiero cambiar una parte tuya con una parte mía.

    “Te estoy obligando a regresar. Porque tu rango es mayor al mío, pero tú eres menor que yo en Noble.”

    ―… Entonces, ¿qué me quedo de ti?

    Jun miró hacia abajo un momento. Notó que sus mejillas tomaron un poco de color extra. No hacía calor, así que era bochorno. Pensó algo que le costaba trabajo decir. La castaña tomó un par de respiros pausados antes de volver a verla a los ojos, aún con algo de color en su nariz.

    ― Tú eres la razón por la que estoy en Noble. ― Ladeó la cabeza en duda. ― Cuando murió Jorge, pensé en desertar del equipo, porque él era el único que me reconocía individualmente. Para él, no era solo una Elite más, ni una niña prodigio. Me trató como una niña, y me ayudaba a su manera… Sentía más certeza de que soy una persona independiente cuando hablaba con él. No había logros, honores, rangos o especialidades entre nosotros. Solo experiencia. Como un niño y un adulto en la vieja cultura. ― Era la primera vez que escuchaba eso. Era normal, pues solo conoció de Jorge su perfil en el papel. Ni siquiera cruzó palabra con él antes de enfrentarlo. ― Por eso cuando se fue, pensé que regresaría a ser solo “parte de”… pero no fue el caso, gracias a ti. Contigo sentí que realmente crecí como persona, de la misma manera que sentí que crecí como Elite por Jorge. Así que si tú no estás allí… básicamente pierdo eso. Pierdo mi sentido de identidad.

    ― No puedo tomar eso.

    ― No puedes decidir algo que ya es. ― Sonrió de nuevo. ― Ya eres parte de mí. Pero no soy tan débil como cuando murió Jorge. No desertaré por una posibilidad, sino que tomaré las nuevas y las haré valer algo. Justo como tu existencia.

    ― Pero entonces no estarás tomando nada de mí. Tú eres lo mismo para mí. Si no te hubiera conocido seguiría en casa, metida en algún cuarto esperando la siguiente instrucción nada más… No sentiría realmente que estoy aquí, incluso con mi nombre…

    Y sintió un nudo en su garganta.

    Quería seguir diciéndole lo mucho que significaba para ella todo lo que su mera presencia logró, pero su boca tan solo se cerró. En cambio, su mente comenzó a procesar que ambas sentían lo mismo por la otra. Quizá con un objetivo diferente, pero el mismo a final de cuentas.

    ― Por eso me sentí tan cómoda contigo… ― Dijeron al mismo tiempo, en voz baja. Y rieron con suavidad.

    ― Creo que entonces no hace falta que me lleve esto. ― Comentó Jun mostrando su arma de nuevo. Tomó una de sus manos con delicadeza y dejó la hoja con cuidado en su palma. ―… en realidad quería algo para recordarte. Pensándolo críticamente, quitarte tu arma principal es algo sumamente tonto de mi parte.

    ―… Yo quiero regresar. ― Admitió. ― Quiero conocer a mis padres por fin y aclarar muchas cosas conmigo misma, pero mi hogar es aquí. Contigo. Con todos en Noble. Quiero regresar y entrenar contigo, o quedarnos despiertas luego de la hora de dormir. También quiero usar la máquina de centrifugado al vacío. ― Jun sonrió ante eso.

    ― Entonces, sí tenemos un objetivo en común al final. Yo quiero que sigas aquí y tú quieres seguir aquí.

    Ella asintió.

    ― Puedes llevarte mi libro. ― Dijo, viendo su libro de remedios sobre la cama improvisada. ― Igual tengo que entregarlo en cuanto regrese antes de que me castiguen. Pero preferiría que lo tuvieras tú.

    ― ¿No lo extrañarás?

    ― Sí, pero tengo la sospecha de que encontraré algo similar.

    ―… Puedo aceptar eso. ― Jun quedó callada entonces. ― Y creo que sé que ofrecerte a cambio, aunque tendrás que terminar tu misión antes de verlo. ― Ella ladeó la cabeza un poco. ― Un hogar. Puedo prometerte que tendrás siempre un hogar aquí. Y me aseguraré de que puedas traer también a tus progenitores. No será raro que los conozcas si todo sale de acuerdo a lo que planeo.

    Nuevamente, quedaron en silencio.

    Las palabras que querían decir estaban ya dichas. Sabían lo que la otra esperaba, y sentían un leve calor dentro de sus pechos al saber que se correspondían sus deseos. Pero era temprano para alegrarse. Demasiado temprano, quizá.

    ― Ve, novata.

    Ella asintió. Tomó su mochila, acomodó su uniforme y arregló sus armas en su posición correcta. Dio un pequeño suspiro al pensar que sus preparativos fueron demasiado rápidos.

    Miró a Jun de nuevo. Le sonreía con tristeza y dulzura. Supo que tampoco quería que se fuera, pero tenía que irse. Ella lo dijo: Tenía una misión. Una que solamente ella podía cumplir, por su propio bien. En respuesta a su sonrisa, llevó su mano a la tierna y fría mejilla de su amiga, absorbiendo los detalles de sus bonitas facciones y ojos verdes. Esta vez, ella sonrió.

    ― ¿Sabes por donde ir? ― Preguntó Jun. Y la respuesta les llegó a la mente a ambas de inmediato. Rieron un poco. ― Trescientos metros al norte, pórtico de 3 y medio metros. ― Asintió.

    Sin más palabras, entonces dio la vuelta y caminó, a paso firme en dirección al norte. Lejos de su hogar y su amiga, pero dispuesta a cumplir.

    Viendo su silueta alejarse, Jun entonces le dio la espalda.

    Ese día quedaría marcado también en el calendario de su nación.

    Ese día, la tercer Spy desaparecía.

    Las Spies tenían 6 letras en sus nombres, como muestra de sus proezas propias al superar la estadística y en homenaje a Spy-1.

    Una vez acabara la revolución, escribiría los nombres de esas increíbles personas en algún lugar de honor. A su manera, la desaparición de las Spies fue y sería un punto clave en el nuevo y justo mundo que crearían.

    Se aseguraría de que ese mundo no olvidara a Eureka de Luminalia, Nadine de Azafrán y Oriana de Portual, a su querida amiga.





    Dejaré esto aquí de manera provisional. Voy tarde, voy tarde ~

    Quick response a lo citado: Huebiese/hubiera son subjuntivos, y habría es condicional. En la frase completa a la que citaste, se emplea primero un subjuntivo, de acuerdo a la REA (Hasta donde tuve chance de investigar, porque igual no sé por qué sé que tambiés es correcto con habría), se puede emplear un condicional junto al subjuntivo siguiendo la forma

    Si -subjuntivo-, -condicional-
    Si -condicional-, -subjuntivo-
    Si -subjuntivo-, -subjuntivo-
    Si -condicional-, -subjuntivo-

    Por tanto, la frase completa

    Porque, si esa combinación de genes hubiese sido posible, ¿su nación no habría seleccionado a sus progenitores como lo había hecho con el resto de las personas óptimas?

    Sería correcta. Por falta de tiempo aún no puedo estar totalmente seguro tampoco, me daré el tiempo por la noche para arreglar eso si hace falta, igual el post y terminar de editar, así que una disculpa por errores o detalles. Recomiendo leer el capítulo de nuevo mañana lunes, y me disculpo por postear tarde.

    Later. ~


    EDIT

    Aún no tengo mucho tiempo libre, así que me temo que tendré que analizar la respuesta un poco más, así que ahora me iré a comentar sobre el capítulo...

    Que, bueno, creo que es fácil darse cuenta que este es uno de los capítulos finales.

    La novata, Autumn, fue nombrada Oriana. Si alguien juega League of Legends, quizá le suena mucho el nombre. Yo mismo dudé en usarlo porque es un personaje (Orianna de Lol) que disfruto mucho jugar. Lo terminé usando porque Oriana significa básicamente los motivos por los que Dawn y Ash la llamaron Autumn.

    También, aunque no sé si ya lo comenté, los miembros de Noble son, literalmente, los mismos miembros de Noble de Halo Reach. Aunque los roles están mezclados, todos los nombres corresponden a uno de los miembros de Noble. En Halo, Noble tiene 7 miembros: El que jugable, Noble-6, llega por reemplazo a Thom, análogo a Oriana reemplazando a Jorge, y la séptima es Rosenda, de la que no se tiene mucha información, pero yo consideré como el miembro que hubiera pertenecido a Noble si Eureka no lo hubiese asesinado. Así pues, Noble en Halo tiene 8 miembros en total, y Noble en Spies tiene 7, y el octavo miembro sería Eureka.

    Pues... me temo que dejaré esta nota hasta aquí. Ah, también, la mayoría de los títulos del cuarto arco son títulos de las cansiones del OST de Halo 3: ODST, con algunas excepciones, como "Jun" y "Anmanesis".

    Later2. ~

    Segundo EDIT:

    Vale, revisé un poco sobre lo de la corrección de Nathan y en realidad noté que son básicamente intercambiables. Así que sí, tanto 'hubiera/hubiese' como 'habría' pueden usarse en esa oración. Dejaré habría básicamente porque siento que tiene más impacto, aunque ahora igual me quedo más tranquilo de que el uso no es incorrecto.

    Finalmente, puedo mencionar algo que quería hacer notar y que realmente se toca poco en este arco: ¿No les parece que todo es demasiado bueno? Quiero decir: Tenemos un equipo de 5 jóvenes, entrenados como letales asesinos y combatientes, que además son bastante inteligentes y de hecho dominan partes imoprtantes de varias ciencias, como la medicina y la química. Pero, al mismo tiempo, sabemos que sus nombres están prácticamente definidos por la cantidad de letras y/o sílabas. ¿Cuántos nombres de 3 letras conocen? Pocos, quizá. ¿Eso quiere decir que hay nombres repetidos? Supongamos que sí, pero deberían tener alguna manera de diferenciarse, quizá por la edad. Quizá hay una 'Ana' cada 2 generaciones... Igual, eso hace que sean bastante pocos nombres. "Bueno, igual el espacio muestral de padres es poco", y si bien es cierto, sabemos que no está limitado. Hay Líderes de Gimnasio y Campeones, pero igual entrenadores promedio, como May e Iris. Incluso, en este capítulo en particular, se dijo que Dawn y Ash pudieron ser elegido también. Ah, y recordando el tercer arco, hubo una batalla que dejó a varios Elites muertos, lo que quiere decir que ese número uvo que ser importante porque de por sí eran pocos niños, que debían tener la edad de la primera hija de May.

    Finalmente, el detalle dicho en este capítulo por Oriana:

    Eureka fue desplazada de sus entrenamientos y antes de eso, fue usada para 'purgar' a los Elite. Oriana no quería ser eliminada porque estaba conciente de que era un error en los cálculos del Team Rocket el que fuera tan capaz. Quizá ella debía tener el nivel suficiente para llegar a ser una Guardia como mucho, pero no fue el caso.

    Así que... pues sí. El TR nunca fue tan bueno. Después de todo, su intención era repoblar el mundo con sujetos de élite, y por ello no debía haber errores. "Los errores se corrigen", decía en el momento narrado, porque aún no salían a relucir las capacidades de los Elite (Que es alrededor de los 10 años, cuando comienzan a estudiar para especializarse). Al quitar a Eureka de "su puesto", el TR tuvo que tomar otras medida que una niña lista, como Oriana sabría ver: Eliminar errores. Si llegaron a leer o a ver Shin Sekai Yori, pues la idea es similar. Aislas lo que no controlas y eliminar lo que controlas.

    El TR puede permitirse estar tan limitado con nombres, porque tras eliminar errores varios quedan sin uso. La idea de Portual de "la supervivencia del más fuerte" no cambia, y es algo que Petrel implementó forzadamente. De allí que la transición de Petrel a la cima del Team Rocket haya sido tan natural. Digo, al final, el mundo era lo que Petrel quería.

    Later. ~

    Btw, ¿notaron que no leyeron el piloto?
     
    Última edición: 11 Diciembre 2018
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Bueno, bueno, seguro que Plushy Berry y Siletek estarán contentas de saber que James hizo su aparición. Muy buen apellido le diste a James. No es tan épico como el que le diste a Jessie, pero tiene clase UwUr... como se esperaba de hijos de millonarios

    Y vaya si hay más lore por delante... y por detrás también. Al menos sabemos que a Autumn le pusieron "Oriana". No estoy familiarizado con los guiños a Halo ni a League of Legends (y en todo caso, me la sudan olímpicamente), pero al menos como nombres aislados, suenan muy bien.

    Vaya si Jun y la novata comparten un lazo especial, por cierto. Fue muy lindo y hasta casi romántico... cuando normalmente en estos universos distópicos no hay espacio para esas webadas xD. En fin, ni siquiera se sintió forzado... sino que muy natural y bello.

    Sea como sea, a ver qué nos espera en el siguiente episodio...
     
  4.  
    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    ¡Ahhh, el teniente Roux resultó ser James!

    Estoy tan feliz de que, aunque esté viejo, aún viva. ¿Ese Arcanine es el Growlithe que tenía de niño? Me imagino no sé por qué que fue a la mansión de sus padres, los mató y se llevó a su Growlie con él.

    Meowth no apareció. Eso quiere decir que... ¿murió? Malvado, seguro le diste una muerte horrible (?)

    Así que a los que estaban buscando eran a Ash y a Dawn para matarlos. Y estos dos fueron tan inteligentes para esconderse en el barco sin que ellos se dieran cuenta. Son bastantes vivos.

    Un saludo enorme.
     
  5.  
    Jetto

    Jetto Latin groovin'

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    Piloto




    Oscuridad.

    Caminó sin miedo y sin luz por el oscuro umbral indicado.

    Tan solo sabía que iba en la dirección correcta.

    Quería regresar, pero ahora sentía que el camino de regreso estaba al frente.

    Quería hablar, pero sentía que el tiempo le daría la ocasión ideal.

    Quería ver dónde estaba, pero sentía que ya lo sabía.

    “Pensar, sentir y confiar”, se dijo mentalmente. ¿Cómo podían esas tres ideas ser tan correctas en ese momento, cuando literalmente caminaba en penumbra?

    No importaba, concedió.

    Porque se sentía cómoda.

    Tanto que, sin mayor aviso, tan solo cayó.

    Y durmió.





    Fue de las semanas más rápidas que he vivivo. Y mira que el año me dio muy duro para mentalmente pensar que así fueron muchas.

    A pesar de eso, siento que el año fue exponencial para mí. Desde muy malo hasta malo y algunos buenos momentos. El que pasara la materia del tan mencionado proyecto significaba que no debía dejar la U (Porque si fallaba de nuevo en ese proyecto, me echaban), y el ir a concursar con la rondalla hace unas semanas y ser elegido (Aunque no hubo premiación individual) 'Mejor bajista' me hizo sentirme realmente destacado, aunque la celebración posterior se nos mermó por un toque de queda que no sabíamos que había. En fin, al final pasé el proyecto y el concurso fue bien. Ahora mismo, mientras escribo, está abierta la página del sistema de la U donde dice mis calificaciones. Tengo miedo, sinceramente, porque dejé morir mucho por salvar mi pellejo académica y emocionalmente. Temo poerder 2 materias, que ya había perdido antes, y que de perderlas me meterán en la misma situación que tuve con la del proyecto... solo que ahora serán 2 materias que pueden sacarme de la escuela. Hurra.

    Y, resulta que sí perdí una. Bueno, sinceramente, hubiera sido un robo que la aprobara. Solo tendré que tener cuidado con mi economía, porque las materias de electrónica son... costosas.

    Los capítulos piloto siempre fueron para mí más una idea de lo que quería. Al principio, en los arcos uno y dos, fue una pequeña guías/spoiler de lo que se trataba en el arco. Fue "fácil" deslindar la realidad cruda hacia la esperanza. Y era un tanto optimista de mi parte, porque siempre me he sentido más cómodo narrando lo pesado de la vida, aunque como se imaginarán, el meterme en Slice of Life fue justamente para evitar eso y poder narrar más las soluciones a lo cotidiano que lo negativo de lo cotidiano mismo. Aún no sé si debería terminar de extender el lore de esta historia. No tengo avance significativo en mis otras historias como para incursionar de lleno a ellas, y mi flujo creativo ha estado muy mermado justamente por la U, así que quedarme en Spies puede ser una manera de no alejarme de más... aunque, pues, Spies me ha acompañado todos estos años y quizá sea necesario un cambio de aire también en lo que escribo, como lo ha sido en lo que escucho y hasta en lo que juego. No sé... Realmente quisiera narrar desde la fundación a la caída de Portual y algunas de las 50 estrellas de Carter, así como la revolución, pero en lo que resta del año me pondré a considerarlo. Estoy cansado, sinceramente. No de Spies, sino del año. Mañana es la fiesta de graduación de un amigo en otra ciudad y podré pasarlo con él y otras amistades, luego otro viaje rápido a mi ciudad natal por un par de días y luego a la casa de mis padres, a jugar con su perro y dormir todo el día.

    Ya me sabe rara la comida cuando no la preparo yo mismo, y quizá tenga que considerar seriamente mudarme en un tiempo, pues ya quiero empezar a tener mi propio espacio, uno que pueda modificar a mi gusto. Aunque, mi intención igual es moverme de ciudad (Comenté alguna vez que detesto el calor y que en esta ciudad llegamos tranquilamente a los 32°C en invierno?), hacer experiencia y luego buscar trabajar fuera del país.

    Meh, estoy comentado demasiado.

    Intentaré, si mi mente me lo permite, entregar el último especial de esta historia el último sábado de este año. Antes de eso, tendré que comprar un teclado para mi laptop (Es horroroso usar un teclado mecánico completo en una laptop, lol) y cargar música nueva a mi teléfono. Y debería hacer la maleta. Mi autobús sale en 10 horas o algo así.

    En fin, dejo el Piloto y una disculpa por la inmensa divagación. Es una mala(?) consecuencia de haber leído y abrazado tanto 20 kilos de hielo.

    Gracias por leer!

    Later. ~
     
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  6.  
    Jetto

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    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    55
     
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    2177
    Génesis





    Abrió los ojos con relativa facilidad.

    No recordaba mucho luego de despedirse de Jun. Tan solo el caminar en la oscuridad, sin de hecho tomar siquiera la precaución de usar una de sus luces para ver. Sentía que no era necesario.

    Y luego… solo dejó de pensar.

    Sus oídos captaron entones un sonido extraño para ella. Ligeramente familiar.

    Escuchaba un golpeteo constante y sin nota, muy tenuemente, sobre ella. Era, por describirlo de algún modo, como si cientos de piedras pequeñas cayeran sin cesar sobre asfalto. Así lo reconocía.

    “¿Dónde estoy…?”, se preguntó entonces. Hasta ese momento notó que sus ojos captaban algo, para empezar. Podía verse. Estaba sentada, recargada contra una pared y abrazando su mochila y rodillas a su pecho. Supuso que quedó dormida así, aunque no tenía memoria de siquiera haberse detenido. La muy débil sombra le indicó que la luz venía desde su derecha, y miró buscando el origen. A varios metros, notó lo que vagamente reconoció como escalones bañados en una delicada luz verdosa de tinte amarillo. Curiosa, se levantó, sacudiendo su uniforme, y caminó hacia ellos.

    El sonido se amplificaba con cada paso suyo, confirmando su idea de que el golpeteo sucedía sobre ella. Y no se detenía, a todo esto.

    Al llegar a los escalones, notó que la salida no tenía una forma regular. Era extraño, pues los pasillos y los escalones estaban de hecho muy bien construidos para ser de una civilización perdida hacía muchos más años de los que quizá podría adivinar. Intentó no ponerle demasiada atención a eso ―después de todo, eran ruinas― y subió los escalones. A través de la salida solo veía la niebla.

    Cuando logró sacar su cabeza del túnel, sintió algo golpear su coronilla, e inmediatamente se agachó de regreso al túnel, alistando su arma de fuego mecánicamente. Revisó con su mano libre si estaba herida, pero no encontró nada. Buscó a sus pies el posible proyectil, pero tampoco encontró nada. Dudó si salir de nuevo, pero aparentemente no había sido nada.

    Nuevamente sacó la cabeza y confirmó que algo caía, pero quedándose un momento más notó que lo que caía era agua en gotas, efectivamente sobre todo a su alrededor.

    ¿Qué podía lanzar tal cantidad de agua? ¿Qué máquina o Pokémon podía tener tal poder?

    Los pastos alrededor de la salida del túnel eran dorados como en Trigal, pero podía ver desde su perspectiva baja que no estaban regulares. Algunos más bajos que otros, y otros incluso tenían semillas acomodadas en forma de hoja en la punta del pasto mismo. Salió un poco más para intentar encontrar el origen del agua, pero su vista se estancó en algo más.

    Montañas.

    De un tamaño que incluso la asustó. Podía ver que ella estaba básicamente en las faldas de ellas, en lo que alcanzaba a ver como un valle dorado, y aún así debía doblar su cuello para ver las cimas. Las puntas de unas superaban incluso a la niebla. “Quizá desde allá arriba estén lanzando el agua… Pero, ¿para qué?”, fue lo que ahora pensó. Abrochó bien su abrigo y salió completamente del túnel. Y fuera, fue recibida por una húmeda brisa, acompañada por un extraño e increíblemente refrescante aroma a hierba. El aire allí se sentía increíblemente ligero. Sentía que penetraba, incluso sin respirar, en sus pulmones. Era tan fresco, que sentía que tosería si daba un buen respiro.

    Su ángulo visual no era suficiente para ver la extensión de las montañas. “No recuerdo que hayan mencionado en algún libro un sistema de montañas tan extenso… ¿Dónde estoy? ¿Detrás de las montañas del Lago Furia?” Pero lo dudaba. Porque sería un sitio nevado donde estaría.

    El viento era fresco, pero no helado como el de Johto. Y el ambiente por sí mismo era incluso agradable. Necesitaba su abrigo para no sentir frío, pero podría estar allí durante muchas horas. Probablemente las noches sí eran más crudas, aunque quizá tampoco como las de Johto.

    Por instinto miró entonces de donde salió. Y pestañeó muchas veces, tratando de asegurarse de que no estaba viendo cosas. Porque en lugar de un túnel o escalones, veía un charco.

    Levantó un pie y de sus botas resbalaba el agua estancada. Se agachó y tocó el fondo con sus dedos. No pasó nada. Sus botas sentían tierra firme debajo y sus ojos la veían. El agua era cristalina y tan solo veía el manchón de tierra entre todo el follaje.

    “… Creo que me volví loca en la oscuridad”, bromeó para sí misma, levantándose.

    Suspiró y trató de enfocar su atención a otras cosas entonces. Lo más obvio era el agua que caía ―y no paraba de caer. ¿Para qué lanzarían tal cantidad de agua? ¿No pensaban en lo valioso que ese recurso natural era, como para estarlo desperdiciando de esa forma? Vio a la niebla, tapando sus ojos un poco para que no le entrara agua, y notó otro detalle: La niebla era irregular.

    Había manchas de tonos grises más fuertes que otros, y más claros, y además veía como si partes estuvieran más cerca de la tierra que otras. Y así se extendía por todo lo que alcanzaba a ver. Después de todo, el valle donde estaba parecía más bien el fondo de un tazón hecho con montañas. Por la inmensidad de las mismas, no obstante, no podía realmente calcular la distancia que había, como para pensar en escalar una y tratar de ubicarse. Tampoco tenía el equipo necesario y sus provisiones quizá no alcanzarían para tanto tiempo.

    Pensar en las provisiones le recordó que estaba en una misión. Debía buscar a sus padres, y tenía como límite de tiempo justamente sus recursos.

    Tratando de centrarse en eso, pues era realmente difícil dejar de ver las montañas, afirmó su mochila en su espalda y trató de elegir una dirección por la cual avanzar. Un pequeño instinto la guio en línea recta como si saliera del charco/túnel, y a varios metros más adelante veía como si la hierba hubiese sido pisada, formando un muy tenue sendero. Por la niebla irregular, le costaba trabajo saber qué dirección era o la hora, pero tenía la sensación de que era temprano por la mañana, y que la dirección era el noroeste.

    Y tan solo caminó, con su arma lista pero el seguro puesto, tratando de ignorar las cosas que de pronto le llegaban a la cabeza. Solo quería terminar su misión, obtener sus respuestas y regresar con Jun.

    Marchando poco, para sus estándares, y con una facilidad que le pareció extraña, encontró a la lejanía una cabaña. Pequeña, probablemente diseñada para tan solo pasar la noche y seguir viajando. Y tras ella, una colina poco inclinada hacia abajo por la que comenzaba un bosque lleno de árboles como los que rodeaban las Ruinas Alfa, con los pastos pasando a ser pequeños y verdes paulatinamente. “O sea que sigo en Johto… ¿no?”, supuso.

    Caminó hacia la cabaña, recordando la historia que le contaban de niña, sobre los Gyarados del Lago Furia danzando. Quizá ellos invocaban el agua, pero, ¿cómo lo hacían? ¿De dónde se disparaba esa agua?

    Más cerca finalmente de la cabaña, encontró también piedras dispuestas para una fogata, con dos varas en forma de Y a los lados, clavadas en el suelo y una tercera vara recta descansando en el ángulo de las antes mencionadas. Estaba dispuesto para preparar alimentos o calentar agua, al menos.

    Quitó el seguro.

    Se acercó a la puerta y miró con mucho cuidado lo que había dentro a través de la mira de hierro y detrás del marco de la puerta. La cabaña tenía una ventana sin cristal en dirección al bosque, por donde entraba luz y algo de agua, podía apreciar. Al pie de ésta, una mesa, de madera tan vieja que estaba gris, sobre la que podía ver algunos alimentos y bayas. Y sobre una cama muy vieja, junto a la ventana, encontró a dos adultos. De frente a ella podía ver al varón, de piel morena pálida y cabello oscuro. No podía ver mucho más pues el otro adulto, la mujer, le estorbaba. Solo veía porque abrazaba a la mujer, que tenía brazos obviamente ejercitados.

    Y a ella podía verla mejor. Tenía cabello lacio y color azul que por la luz creía que era índigo. El mismo apenas rebasaba sus hombros y estaba desparramado por la parte de la cama sin ocupar. Su piel era clara, estaba pálida también y tenía la figura de una mujer atlética. Y lograba ver un poco de su rostro. Su nariz pequeña y definida, pómulos y mejillas poco rellenos, mentón redondo y pestañas largas. Tragó saliva, porque pensó que no había visto a una mujer más bonita antes.

    Por la posición, adivinó que se fueron a dormir así pensando en guardar calor, pues no veía ninguna cobija o sábana. No sabía realmente qué tanto calor podían guardar en esa posición, pero podía asegurar que no fue suficiente.

    Suspiró por la nariz y entró con pasos ligeros y bajando su arma, un poco sorprendida porque el piso de madera no crujiera por su peso uniformada y con su mochila. Dejó la misma cerca de la mesa, donde encontró otras dos maletas, pertenecientes a su nación de acuerdo al escudo, pero sin duda más viejas que la suya. Debajo de ellas estaban dos abrigos, también viejos, de su nación, que notó húmedos.

    Miró de regreso a los cuerpos en la cama. Le colocó seguro a su arma y la dejó sobre la mesa. Quedó su mente un momento en blanco, sin saber realmente que hacer, hasta que se le ocurrió que era mejor comer. La caída de agua afuera no era tan fuerte como para apagar su fuego, aunque temía que tardara en encender por la humedad.

    Se detuvo al umbral de la puerta y notó que sería la primera vez que cocinaba para tres personas.






    Spies, en su momento, llegó a su final con la última línea indefinida. Básicamente, este fic pudo terminar como lo leyeron, "[...] sería la primera vez que cocinaba para tres personas.", o de la manera en que en su momento sentí más adecuada: "[...] sería la primera vez que cocinaría para sí misma.". También, la primera iteración de Oriana en realidad asesina a Emile, Kat y Carter cuando no pudo controlar su cuerpo, luchando con esa fuerza controlándola para no asesinar a Jun, que al final solo logra herir. Es sumamente diferente a lo que leyeron, y eso es porque decidí pensar más detalladamente en lo que era esa fuerza (Que sí, es una fuerza con un por qué). Y eso es lo que me llevó a desarrollar este cuarto arco de manera difernete a la inicial y mucha mmás cruda (Porque, también, Jun pediría refuerzos y la misión de caza sería contra Oriana, y el caurto arco narraría la huída entre dudas y voces en la cabeza).

    Al final no pasó directamente así. Si lo quieren ver de algún modo: Ese escenario era posible, pero se pensó en una mejor opción. Y no hablo de mí.

    Finalmente, un detalle: En capítulos anteriores, las respuestas le llegaban a la cabeza a Oriana. En este capítulo, ¿cuántas preguntas se hizo, sin poder respodnerlas con toda certeza?

    Ese detalle, esa fuerza, y muchos pequeños detalles se responden en el siguiente especial. Llevo más o menos la mitad. La base. Falta el plan, que ya lo tengo pensado, pero que igual y sí me toma los siguientes 7 días escribir y pulir.

    Me alegra que no se haya sentido forzado. Hay poco romance real en esta historia, como lo que fue de Serena y Ash, Annette y Citron, Dawn y Max (Estas fueron unilaterales en su mayoría, pero son... eh, canon. Kinda), Dawn y Ash (Un tiempo, básicamente durante el embarazo) y realmente nada más. El mostrarlas pero darles un papel muy poco relevante (salvo la última) fue algo conflictivo para mí. Al final, quería que se viera el afecto entre consciencias más que entre personas. De allí que en el caso de Oriana y Jun el contacto haya sido en extremo mínimo. Básicamente, el contacto mostrado en el capítulo anterior fue el único que ambas habrían tenido en sus vidas de forma afectiva.

    Sinceramente no pensé en cómo lo obtuvo, pero sí. Ese Growlithe es el que tenía de niño, y que luego evolucionó.

    Noble habló de tener algo como complicidad entre los zánganos y sus cuidadores para acercarse a ellos. ¿De dónde tomaron la idea? Bueno, de lo que ya estaba implementado para intentar entrenar con Pokémon. Y si los mejores humanos que se entienden con Pokémon no se les puede dar la libertad de acercarse a uno, entonces alguien más debía ser ese 'embajador'. Allí está la respuesta y otro concepto clave de la revolución: Los Elite y Espías tienen a los Pokémon de su lado porque los apoyan James y Jessie.

    Felices fiestas.

    Later. ~
     
    Última edición: 22 Diciembre 2018
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Este último episodio se sintió bastante corto... aún si añadimos el piloto como un preliminar xD.

    Oriana realmente se debe sentir perdida ahora. Y todo parece indicar que encontró a sus padres O__O OMA. (Oh my Arceus!)

    A ver en qué desemboca todo esto. Con cada episodio se avanza un poco más...

    Y bueno, al menos sabemos que Jessie y James están del lado... eeem... ¿Correcto?
     
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    Jetto

    Jetto Latin groovin'

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    Uxie






    Conforme pasan los años, más y más pequeñas cosas se suman a lo que sabemos. Cientos de millones de pequeños momentos crean escenas completas y terminan creando argumentos que tan solo buscan ser estructurados y dichos en el momento adecuado. Claro, esos argumentos pueden o no ser dichos, y esos momentos pueden o no llegar.

    Al menos en su experiencia, el saber confiar sus argumentos fue lo que le dio la vida. Aunque explicar su origen tampoco era particularmente necesario o sencillo. Si tuviera que dar un ejemplo de cómo fue, diría que nació de la necesidad de encontrar un porqué, y la necesidad de, de hecho, aprender esas razones. Podían ser millones o pocas, que podían responder nada o todo. Al final, era lo de menos, y solo algunos pocos humanos sabían verlo de la manera en que su consciencia lo entendía.

    Uxie por eso era particularmente celoso de lo que aprendía de los humanos. Pocos sabían ver al pasado para predecir al futuro, pues los humanos siempre terminaban corriendo en círculos al pasar las generaciones. ¿Por qué lo evitan, si son seres conscientes y sin duda inteligentes? Porque también de manera cíclica, la gente que sabía ver eso nacía a la par de la gente que los creía locos. Desafortunadamente eran más, y entre ellos nacían unos pocos tan inteligentes como ellos, pero mucho más ambiciosos y vanidosos para ver más allá de sus propias vidas.

    “Puedes talar mil árboles, pero tus hijos solo verán crecer quinientos. Yo quiero talar mil árboles, para acomodarlos y plantar mil y uno.”

    Era una de las tantas frases que un humano dijo muchos siglos atrás, y que lo atrajeron a él.

    Aquel hombre tenía una familia que adoraba con locura y una furia que asustaba hasta a los soldados. Era fuerte para empuñar dos espadas o para cargar a su esposa y su hija. Era inteligente para llevar a sus enemigos al fondo de una cueva llena de gas venenoso o para jugar con la luz y hacer reír a sus nietos.

    Fue un hombre al cual un rey le confió la voz del pueblo porque rechazaba ir al palacio y servirle como uno de sus consejeros. Y el pueblo mismo sabía que su juicio era tan firme y bueno para todos, que incluso las decisiones difíciles y poco populares eran consideradas y buscaban adaptarse a los cambios que, siempre en algunos veranos más, se demostraban ser mejores.

    El hombre podía poner la hoja de su daga en el cuello de un general o de un aldeano pobre si hacía falta. Todo para que sus mil y un árboles crecieran.

    Uxie encontraba muy honorable eso. Por eso cuando lo encontró en su juventud, muchos años antes de conocer a quien sería su esposa, decidió acercarse a él y aprender de su vida. No era el primer humano que elegía para estudiar, pero tampoco antes había, de hecho, sentido interés en alguien.

    Conforme pasaron esos primeros días, el joven hablaba solo. En su choza por las noches o paseando por los bosques buscando bayas para alimentar a otros pokémon que tenía a su cuidado que lo ayudaban también a mantener su huerto de legumbres y trigo. Desconocía en ese momento por qué, no habiendo cumpliendo aún sus 20 primaveras, veía por sí mismo. Vivía algo alejado de la ciudad más cercana e iba de vez en cuando por insumos que no podía generar por sí mismo. Debían pasar cerca del lago a su cuidado, así que un día muchas estaciones después, decidió que no era mal momento para mostrar que estuvo con él durante un tiempo. Uxie tenía las maneras de hacérselo saber. Según su reacción, decidiría si seguir con él o buscar otro sujeto.

    Normalmente sus sujetos intentaban hablarle para aprender de él o incluso aprovechar su poder para sus propios planes. Ese joven, no obstante, mostró una mueca que demostraba haber entendido algo. Se acercó a él con algo de curiosidad y lo vio un momento, frente a frente.

    ― Algunas veces sabía hacer las cosas. Cómo acercarme a alguien o algo con el tacto justo. Las palabras y el tono adecuado para las situaciones diferentes en estos últimos años. ¿Cómo pude saber eso, si muchas situaciones no las había vivido antes? ― Dijo en tono bajo, sin dejar de verlo directamente. ― Es porque tú las has vivido. Yo sé quién eres, y lo sé porque te muestras ante mí. Tú sabes quién soy, porque en algún momento decidí hablar en lugar de pensar. ¿Será un vínculo nuevo, o quizá los restos de nuestros vínculos anteriores, que nos permiten entender lo que el otro sabe, pero no dice?

    Pocas veces, Uxie se tuvo que detener a razonar algo. Lo que ese joven le proponía, era la idea de que él estaba más familiarizado con situaciones nuevas para él, porque alguno de sus sujetos anteriores ya las habían vivido. Y aunque poco, él mismo había aprendido cosas del joven que el mismo joven no había pasado, ni que sus anteriores sujetos habían vivido. Probablemente de los años anteriores a cuando lo tomó para estudiar.

    Supo que había encontrado el humano ideal para aprender finalmente.

    Así que ambos aprendieron a dejar ver más cosas de sus vínculos y lazos pasados de manera pasiva. Aprendieron a mostrar más sin de hecho mostrarse. Las oportunidades llegaron gracias al conocimiento compartido y ambos sabían también cuándo debían confiar solamente en sus propios conocimientos. Uxie apreciaba mucho eso, porque aquel ya hombre le demostraba así que no usaba su poder. Él sabía confiar en los conocimientos que compartían, pero dudaba aun así de ellos. No seguía ciegamente lo que pasaba por su cabeza, sino que le daba mil vueltas hasta crear sus propias conclusiones. Sus propios argumentos. Las oportunidades traían decisiones, y los argumentos propios de ese hombre demostraron durante toda su vida ser los más apropiados para sus escenarios propios. Y tenía sentido: No iba a viajar tres meses en la mejor ruta de sus recuerdos, cuando en los del hombre había un túnel o un barco que le permitía llegar en 3 semanas al mismo destino.

    Lo mismo sucedió cuando cortejó a su esposa o cuando educó a su hija. Lo mismo cuando al fin se abrió con los tres y les platicó que huyó de los padres que lo trajeron al mundo sin desearlo. Lo mismo cuando, de frente al rey, prefirió seguir viviendo en su cabaña con su familia en lugar de mudarla al palacio que incomodaba a su compañera. Lo mismo cuando decidió que era el acero y el fuego lo que ahuyentaría a los bandidos del pueblo, que ya había crecido hasta su nueva propiedad otorgada por palabra y tinta del rey.

    Uxie admitía para sí mismo y para quien hiciera las preguntas correctas, que los casi cien otoños junto a aquel hombre y su gran familia fueron los más interesantes y valiosos de su tiempo en el planeta.

    Se presentó visualmente frente a toda la familia en el lecho final del hombre. Fue la bisnieta más pequeña de la familia la siguiente que lo miró con curiosidad. El resto lo veían con sorpresa, pero un quedo de comprensión. El hombre, que se mantenía erguido sentado en su cama, sonrió.

    ― Ha sido un grato alivio tenerte siempre allí, amigo mío. Siempre dejándome estudiar y nunca limitándome a solo aprender. Me permitiste tomar mis decisiones y me ayudabas a lidiar con las consecuencias. Fuiste la voz opositora que siempre quise tener. Y nunca dejé de pensar en los vínculos que comenté cuando nos conocimos. He de admitir que aún no encuentro la respuesta que quizá nos satisfaga a ambos, pero si he de decirlo de alguna manera, diré que somos lienzos. Tú me permitiste ver tus colores, añejados y afirmados por el tiempo y el aire a cambio de dejarme pintar con tu ejemplo el mío, si del mío también crecías tu pintura. El estar tú cerca nos tiñe poco a poco, y tú permites sumergirnos en el color si lo consideras necesario. Sé que tú seguirás, y sé que de alguien más aprenderás. Solo espero, amigo mío, que ese deseo de aprender tuyo jamás se extinga.

    Aunque era una respuesta que sí le satisfacía.

    Él podía pintar más viendo las pinturas de los demás, y no se alejaba a los instintos humanos. Al menos para ellos, era una respuesta válida. Estar cerca de él, sea que se esté o no consciente, se reflejaba de alguna manera.

    Quizá prueba de eso era la familia del hombre, que tras las palabras lo miraron y reconocieron su presencia, sin querer tomar su saber ni su poder. Después de todo, ellos habían aprendido de aquel hombre también.

    Uxie regresó a su lago entonces, deseoso de analizar lo que esos años le habían aportado, pero algunos familiares del hombre frecuentaban el lago. Le dejaban algo de comer y jugaban en la orilla un rato antes de despedirse con un gesto que aquel hombre solía hacer, y dejar el lago hasta otra ocasión. Se volvió rutina, y le agradaba ver con el tiempo que la cantidad de personas no aumentaba. A veces veía rostros nuevos, principalmente de pequeños niños que tan solo veían su ida al lago como un pequeño viaje familiar, y así fue hasta que la bisnieta, aquella niña que lo vio con curiosidad, fue acompañada de dos niños y un hombre. Aquella pequeña de 4 primaveras ahora había construido su propia vida. Fue allí cuando decidió que era buen momento para volver a estudiar, y comenzó por ella, quien ya una vez le dio un gesto de confianza y que seguía dándole con cada visita.

    Ella se dio cuenta rápidamente cuando comenzó a seguirla, y ella lo saludó como aun viejo amigo, hablándole sin miedo de ser escuchada, hasta que su pareja le preguntó con quién hablaba, más preocupado que celoso. Uxie se percató que, a pesar de ser familia, no lo sentía como aquella niña lo había sentido muchos años atrás. Entendió que el ‘alcance’ del filtrado no trasciende sin su presencia. En otras palabras, debía presentarse nuevamente para que los siguientes familiares supieran de él sin tener que ser conscientes. Eso era sin duda conveniente para mantener bajo su perfil de observador.

    Nuevamente, se presentó, y descubrió que la pareja de la niña era en realidad un hombre muy parecido a su viejo amigo. Decidió abrirse un poco más con él, lo que demostró ser también una buena decisión, pues con él descubrió cómo habían avanzado los problemas y soluciones del mundo. Los nuevos gobernantes que en tan poco tiempo habían entrado estaban cambiando el mundo y creando una red de labores tan compleja y eficiente, que algunos modos viejos se estaban haciendo obviamente inútiles.

    Se le presentó mucha filosofía y el entendimiento de las personas a un nivel que su padre, Arceus, le había dicho que algún día debería ayudar a explicar.

    ― Debemos ser sabios, sensibles y valientes. Y debemos saber que las tres partes son importantes por igual. Un ser sabio y valiente puede ser cruel. Un ser valiente y sensible puede ser tonto. Un ser sabio y sensible vivirá metido en lo que no fue. Debe haber un balance, y en eso estamos de acuerdo. Pocas personas con tal balance nacen y muchas menos pueden desempeñar papeles importantes. Muchos cuya sabiduría se convierte en vanidad, o cuya sensibilidad se cataliza en odio, logran encontrar los medios para sus ideales sin balance. ¿No tienes tú, Uxie, una idea o un ejemplo para poder entender esto? ¿Puedes darme una solución o una guía a lo fundamental, para yo construir?

    Así que lo envió a un viaje por la región. Le otorgó la sabiduría necesaria para transmitir confianza a otros seres para ayudarle en el viaje, y le entregó la imagen de dos lugares a los que ir: A los lagos de sus hermanos.

    Aquel hombre aprendió tanto que, a su regreso, Uxie se llenó de orgullo. Y en lugar de una respuesta clara, aquel hombre decidió escribir una leyenda. Aprendió los nombres de sus hermanos también. Plasmó sus historias y parte de sus consciencias en palabras humanas que alguien con la audacia de cuestionarse, la empatía de sincerarse y la paciencia de aprender, sabría abrazar y transmitir. Su primer lector, la bisnieta de su amigo, lo entendió con naturalidad, y los hijos de ambos decidieron en su adultez salir y conocer el resto del mundo que su padre, en su misión, no logró ver.

    Regresaron años luego y despidieron a sus progenitores en la llegada de su último invierno, y decidieron salir a tierras más cálidas a vivir con sus familias. Se asentaron en un pueblo bajando la montaña, donde, al pasar los años, una de las hijas de ellos decidió mantener viva la leyenda como parte de la región.

    Uxie no quería dejar el lago, así que decidió usar una parte de su poder que no había sentido necesaria.

    Sabía que él era solo una instancia de una red de conocimiento. Que su padre había creado a más para el momento en que la tierra se separara. Podía cambiar su consciencia para aprender más sin tener que viajar grandes distancias, pero era complicado y con el pasar de los siglos el mundo cambió tanto que se volvió imposible. La red estaba viva para seguir aprendiendo, pero ya no era viable viajar por ella. Si quería salir sin dejar el lago, debía separar su cuerpo y su espíritu. Así, decidió dejar su cuerpo seguro en el lago y él viajar invisible para quien no entendiera la leyenda.

    La red le enseñó que había muchos individuos que aportaban partes pequeñas a su saber siempre creciente, por lo que el viajar solo era algo que podría hacer por gusto. De manera pasiva su espíritu aprendería y otorgaría el saber a aquellos que lo merecieran, y si algún nuevo individuo digno de estudio aparecía, podría ir con él solo en espíritu sin arriesgarse así también. Los humanos hicieron posible capturarlo, así que debía adaptarse para hacer eso, al menos, lo más difícil posible.

    Vivió otras tres generaciones así, regresando ocasionalmente a ver a la hija de su último acompañante, ya adulta y trabajando en investigaciones históricas junto a las ruinas que su amigo dejó como evidencia del poder más allá de su entendimiento. Esa mujer también tuvo familia y su nieta demostró tener un vínculo muy especial para comunicarse con otros pokémon. La apoyó un poco al notar su nobleza y unos años luego, llegó a ser una de las entrenadoras más fieras que jamás pisaron el mundo.

    Fue luego cuando, gracias a la red con sus hermanos, notaron algo curioso. Había tres jóvenes que, en conjunto, formaban un individuo balanceado. A él le pareció en particular importante porque de nuevo aparecía alguien que le recordaba a su viejo amigo. Eso se confirmó cuando los tres jóvenes pudieron ver el espíritu por separado de sus hermanos y suyo. El joven que lo vio, moreno y de una región lejana, demostraba una sabiduría curiosa, que incluso rozaba con la sensibilidad. Era audaz para arriesgarse por lo que creía justo, pero actuaba con cautela y un sólido plan. Le interesó bastante, pues era un balance inusual que muy pocas veces había visto antes.

    Por eso, cuando una catástrofe se avecinaba, se comunicó con él como una forma de ayuda cuando Azelf fue capturado, y cuando Mesprit y él también fueron capturados. Los esfuerzos, decisiones y agudeza que demostró luego para liberarlo y ayudarlo a calmar a Palkia y a Dialga fueron también muestras de que esos tres jóvenes eran otra reinterpretación de su amigo.

    Uxie terminó cansado, pero sentía necesario apoyar a que las metas de aquel joven se cumplieran. Por ello, dejó su cuerpo descansar y fue con él. Lo apoyó usando solo el efecto filtrado, que aprovechó solo para tomar las decisiones de qué tema era el mejor tomar después. A diferencia de sus anteriores compañeros, él no buscaba las respuestas ni argumentos pasados para tomar los suyos, sino que buscaba las siguientes piezas de los eslabones para construir su conocimiento. Era una manera un poco diferente de crear sus argumentos, pero sin duda era muy dedicada. Cada eslabón era importante. “Cada detalle es importante”, alguna vez se dijo el joven en voz alta, mientras estudiaba la anatomía de los pokémon de tipo roca. Logró su cometido y sus responsabilidades cambiaron, dejándo las anteriores al cuidado de uno de sus hermanos menores.

    Claro, como en toda la historia de la humanidad, los errores se cometían de manera cíclica. Y Uxie sabía que la siguiente sería una catástrofe con muchas repercusiones, pero algo fuera de lo esperado sucedió, y los causantes del primer desbalance encadenaron varios sucesos más rápido de lo que él había previsto.

    Capturaron a otras instancias específicas del poder de su padre y en conjunto a sus ataques entre su propia especie, dejaron un riesgo demasiado alto para el resto de las instancias. Si actuaban, podrían ser capturados. Todos. Por eso, al comenzar la masacre de los humanos, no pudieron actuar en su defensa. Uxie no pudo defender a su sujeto.

    Tampoco podía alejarse de él, no obstante. Era una de las limitaciones de viajar sin un cuerpo propio, que tenía que unirse a alguien más, casi de manera parasitaria, si estaba muy lejos de su cuerpo. No absorbía nutrientes ni nada de él, pero tenía que estar vinculado a él.

    A su sujeto le hirieron con proyectiles de plomo. Uno en el cuello, del lado derecho, y otro en un muslo. Sus heridas no eran de gravedad, en realidad, lo que le llamó la atención pues al resto de los hermanos, salvo a los más pequeños, les dieron un tiro al centro de la frente. Sabiendo que el trauma probablemente dañaría su persona, decidió noquearlo. Sedaron a los más chicos y a él lo cargaron usando la fuerza psíquica de un Kadabra. Si él no fuese la instancia de la sabiduría, probablemente no hubiese podido mantenerse oculto.

    Lo llevaron a otra zona de la región, Ciudad Azafrán, donde se le atendió médicamente y se le tomaron muestras de sangre y otros fluidos seguramente para análisis. Cuando el trauma en su cuerpo fue menor, Uxie lo despertó y le brindó frialdad para analizar la situación. En esa habitación, veía a más gente con la que alguna vez compartió profesión.

    Algunos estaban muy confundidos y otros tenían recuerdos más frescos de lo que sucedió. Hablaron sobre la situación en voz baja, en precaución a ser escuchados y de inmediato formularon un posible plan de escape.

    ― Pero, incluso si salimos de esta habitación, ¿podremos defendernos? ― Preguntó una antigua compañera de viajes de su sujeto. ― No tenemos a nuestros Pokémon, y definitivamente no estamos en condiciones de pelear mano a mano.

    ― Además de eso, solo podríamos escondernos. ― Dijo un entrenador hábil con el tipo volador.

    ― ¿Por cuánto tiempo? No sabemos dónde estamos en realidad. No sabemos si podremos escondernos en algún lugar de la ciudad, si lo es, o del bosque, o de la cueva… El lugar donde estamos más seguros es este cuarto… ― Esta fue una entrenadora joven del tipo normal. Fue cuando su sujeto notó que hablaba solo con gente que conocía. Ellos 4 fueron Líderes de gimnasio. ¿No era peligroso tenerlos juntos, si estaban relativamente sanos?

    ― Ustedes allá atrás, ¿podrían presentarse? ― Les preguntó a los otros 2 humanos que solo los observaban con confusión. La más pequeña de ellos, y del grupo en total, habló primero.

    ― Roxie. Soy Líder de gimnasio en Unova. Tipo veneno. ― La última la siguió entonces, un quedo de sorpresa notorio en su rostro.

    ― Viola. Líder en Kalos. Tipo bicho.

    ― Así que los 6 coincidimos en eso. ― Concluyó su sujeto. Decidió hacer las presentaciones entonces, puesto que no sabía si era una coincidencia torpe del lado de sus captores o si era justo lo que los mismos querían. Comenzó desde la izquierda. ― Whitney, tipo normal de Johto, Falkner, tipo volador de Johto, Misty, tipo agua de Kanto y yo soy Brock. Era líder hasta hace unos meses, pero le dejé el cargo a mi herma-

    “Mis hermanos”, recordó.

    Uxie sabía que cualquiera de las partes de un humano era capaz de opacar al resto, incluso cuando no fuese la parte predominante. Un humano sabio, por lo tanto, podía volverse tonto al estar cegado por su osadía o por sus emociones. Eso sucedió con su sujeto en ese momento y decidió dejarlo derrochar. Podía luego apoyarlo para comprenderlo y vivir con ello. Uxie aprendió también que la muerte para un humano deja una marca que el mismo debe aprender a aceptar. La muerte no era uno de los obstáculos que se superan, pues no era un obstáculo como tal.

    Misty fue con él e intentó ayudarlo sin entender en realidad lo que le sucedía, pero él mismo se abriría poco a poco. Le dio, después de todo, la frialdad para sobreponerse más rápido de lo normal.

    Brock, más relajado, entonces habló de lo que pasó en su hogar. Describió cómo peleó y contuvo con fuerza el avance de sus enemigos, pero todo se vino abajo cuando ellos usaron armamento prohibido. Dijo cómo lo hirieron a él y cómo perdía sensibilidad y capacidad de concentración, haciéndose incapaz de reaccionar ante el tiro de gracia que la mayoría de sus hermanos recibió. Sí mencionó, con intriga, que a sus hermanos más pequeños no les hicieron nada hasta donde recordaba, antes de finalmente perder el conocimiento.

    Misty le siguió, narrando una historia similar. Lo mismo con los demás. Vieron también que tenían vendajes en zonas donde un disparo podía ser atendido con baja prioridad.

    ― Nos dejaron juntos por ser Líderes de gimnasio o por no necesitar atención…

    ― No, no. ― Habló Falkner. ― Hay algo que no cuadra. ¿Por qué, para empezar, nos dejaron vivos? Es imposible que el Team Rocket no sepa quienes somos, al menos los de Kanto y Johto. ¿Por qué nos dejaron vivos, pero asesinaron a personas menos… “peligrosas” para ellos?

    Porque, después de todo, habían asesinado a casi todas las personas presentes en la recopilación de sus recuerdos.

    ― Quieren algo de nosotros…

    ― ¿Y esperan que les hagamos caso? ― Resopló Roxie.

    ― Es eso o nos harán daño. Uno que nos doblegue. Si nos quieren para algo, nos querrán vivos. ― Whitney, no obstante, no podía imaginar el fin que querrían de ellos. Conocía bien a Falkner y un poco menos a Misty y a Brock. No encontraba sinergia o cualidades muy buenas para funcionar como un equipo en alguno de los escenarios que se planteaba. La mejor pista que tenía debía estar en los nuevos conocidos. Solo veía que no representaban al mismo tipo y que todos eran Líderes. También estaba el punto de que hayan dejado vivo a Brock y no a su hermano, quien se supone era oficialmente el nuevo Líder.

    ― Probablemente no seamos los únicos. ― Añadió Misty. No hubo necesidad de preguntar más, pues los 6 voltearon al fondo de la habitación. Había dos camas extra. Una sin uso aparente y otra con manchas de sangre del lado derecho, a la altura del hombro. ― Quizá incluso ésta sea solo una habitación de muchas. No sabemos quién estaba en esa cama, pero la sangre es reciente.

    Uxie notó para este punto que todos estaban más centrados de lo que normalmente estarían. Le llamó la atención porque no era algo común. ¿Tenía que ver que su filtrado con Brock influía mejor en gente con buen entendimiento de los Pokémon? ¿O que quizá, y en lo particular con Misty, sus lazos anteriores hacían más eficiente esa comunicación? La mejor manera que tenía de probarlo era con alguno de los otros jóvenes con los que viajó Brock cuando los notaron, en Sinnoh. Si podía vincularse a ellos y comunicarse con mayor facilidad, significaría que los restos de los lazos realmente tenían un efecto activo en sus poderes, como su amigo había sugerido muchos siglos atrás. El problema es que ambos estaban lejos. Uno hospitalizado y delicado en Ciudad Verde, y la joven cautiva y asustada en un campamento improvisado en Pueblo Primavera. ¿Y si lo intentaba aprovechando los vínculos restantes de aquellos dos jóvenes? Sabía que, en sus viajes, los tres jóvenes que encontraron en Sinnoh habían hecho contacto con la gran mayoría de las personas en el edificio donde estaban encerrados. Un par de pisos arriba estaba la más joven de la familia de su amigo con la que hizo vínculo por última vez, noqueada tras una pelea vital que desafortunadamente no logró ganar. Otros pisos arriba, en donde sabía que había muchos médicos especialistas, estaban dos de los mejores amigos del joven que estaba hospitalizado en Ciudad Verde, ambos siendo atendidos con cuidado por proyectiles en sus pulmones. Heridos, de hecho, por la misma persona. Uno de ellos, el de cabellera rubia, corrió suerte, pues el disparo que recibió primero casi revienta su corazón.

    Ese joven, notó, repetía constantemente ideas e imágenes en su mente, estando dormido. Palabras de profundo dolor, llamando a su hermana y a otra joven, pidiéndoles perdón a ambas por no ser más fuerte ni más rápido. Por no tener valor de sugerir huir antes. Por no quedarse con ambas todo el tiempo. Se disculpaba con su padre por no proteger a su hermana, y con la madre de la otra joven por no poder cuidarla tampoco. A la joven le rogaba disculpas por no saberla apoyar bien.

    Uxie notó que su parte de sabiduría y de emociones eran igual de fuertes. Una incluso mermaba a la otra, y su coraje relucía en los momentos críticos. Sabía que no actuó antes por miedo a dirigir los ataques de sus enemigos hacia donde su hermana o su amiga estaban. Sabía que el joven hospitalizado lejos y el que fue herido por el mismo hombre que él, tenían la fuerza para incluso retener al enemigo. Pero dudó demasiado tratando de ser estratega. Como dijo el esposo de la bisnieta de su amigo: “Un ser sabio y sensible vivirá en lo que no fue”.

    Ese joven podía ser objeto de estudio tanto de Mesprit como suyo. Si Mesprit lo apoyaba, no obstante, aceptaría la realidad y viviría para transmitir su experiencia. Claro, Mesprit estaba resguardado en Sinnoh. Se ocultó eficazmente a tiempo, igual que Azelf.

    Y aunque aún no recibía la señal de su padre, estaba muy consciente de que tendría que regresar a Sinnoh. La red de sus instancias estaba más débil que nunca antes, así que moverse sin vincularse era sencillamente imposible. Por lo tanto, debía aprovechar a cualquiera que en algún momento fuera a su región.

    El problema es que no podía ver al futuro. No sabía quién iría a Sinnoh. Su red solo le decía que la región sería erradicada, y que por lo tanto solo saldría gente de Sinnoh. No sabía cuánto tiempo pasaría para eso. Su poder le permitía ver al pasado porque lo vivió únicamente. Y sabía lo que pasaría a corto plazo porque podía deducirlo con los hechos actuales. No podía comunicarse con Dialga porque estaba en una dimensión diferente y su padre había bloqueado los accesos por prevención.

    Para regresar a su cuerpo y cumplir la voluntad de su padre, debía usar los recursos a su disposición para ello. Y frente a él, solo había humanos.

    Durante los días siguientes, cuando los humanos en la habitación dormían, un miembro del tal “Team Rocket” iba a dejarles comida racionada. Uxie aprovechó los nulos lazos y se vinculó a él. Así aprendía poco a poco sobre la situación en el edificio y con el resto de las personas en el mundo. Obtuvo, vinculándose a alguien de mayor rango, los números oficiales de muertes y los planes de transporte. Aparentemente, las personas al mando del genocidio no supieron ponerse de acuerdo y tomaron decisiones independientes al final. Se dividieron las regiones a su mando y, tras capturar a los que llamaban “Objetivos”, daban carta blanca a sus reclutas para hacer lo que quisieran. Muchos saquearon, torturaron, asesinaron a sangre fría o metódicamente, violaron y hasta devoraron a sus víctimas. Algunas regiones fueron básicamente erradicadas, salvo unos muy pocos números que su red detectaba. Los Pokémon se ocultaron por orden temprana de su padre, pero un buen porcentaje fue capturado por la fuerza. Los que se ocultaron luego fueron llevados por su padre a una dimensión diferente y otros pocos prefirieron quedarse. El plan, de cualquier manera, era que regresaran al planeta de cualquier modo.

    Los Objetivos fueron seleccionados para crear un siempre activo sistema de reproducción para el Team Rocket. Procuraban así no quedarse sin miembros, y además reclutarían activamente de los sobrevivientes. No todos los Objetivos, no obstante, resultaron ser óptimos para los planes de la organización.

    Uno de los Líderes de la organización, un hombre astuto y despiadado, con sabiduría y sensibilidad iguales, fue quien tomó un libro de historia para encontrar la solución a la problemática. Como hacía muchos siglos había aprendido, pocos hombres sabían ver al pasado para elegir el futuro. Ese sujeto, Petrel, podría ser un sujeto de estudio muy interesante, pero sus ideas en ese momento no lo llevaban a Sinnoh, sino a Hoenn, y aquel joven rubio aún le llamaba la atención. Era una inmensa fortuna el poder elegir entre sujetos. El reducir la población mundial hizo más eficiente su red propia.

    Petrel creía que los recursos invertidos en la munición especial y el tratamiento médico que se les invirtió a los Objetivos no-óptimos no podía solo tirarse al mar (Literalmente, como otro Líder sugirió). Algunos sencillamente no cubrían el perfil requerido y otros ya eran demasiado viejos. Si bien poco había qué hacer con los segundos, habría algo que los primeros podían hacer. Podría darles un papel. De aquel libro de historia rescató varias prácticas para mantener a los soldados mentalmente estables, pues a pesar del adiestramiento y a raíz del adiestramiento mismo, los que realmente pelearon manejaban estrés considerable. Y tanto él como Uxie sabían que una de las mejores maneras para despejar la mente era mediante el cuerpo. De aquel libro, de uno de los primeros conflictos armados humanos donde se usó un arma de proyectiles de gran velocidad, rescató lo que fue también el ‘Burdel Kalosiano’. Llamó entonces al resto de los Líderes del Team Rocket y presentó su idea, siendo aceptada. Así pues, se esterilizó a los Objetivos no-óptimos para el placer de sus soldados.

    Después de todo, la historia se repetía.

    Habiendo aprendido que no había una manera efectiva de regresar a su lago, Uxie decidió regresar con su sujeto original. En la habitación seguían los 6 Líderes de gimnasio, pero al día siguiente, en lugar de comida, llegaron once reclutas del Team Rocket. Uno tenía una lista en la mano e hizo el comentario: “Esta celda es de clase B. Llévenlos a sus áreas”.

    Se había estado preparando un recinto especial para comenzar con la concepción de las féminas. Una cápsula-cama que dejaba solo la parte inferior de sus cuerpos descubiertos y que las ataba del vientre, así como un banquillo especial pensado para básicamente prensar con fuerza suficiente al varón para que, si intentaba alejarse, lo empujara hacia la mujer, y un cinto que también los mantenía en posición. Eso era controlado mecánicamente, por lo que la única manera de liberarse era realmente cumpliendo el objetivo. La cápsula se abría con un contador digital sincronizado con el mecanismo para el varón, liberando a la fémina después de 900 pulsos de reloj.

    Separaron también a las mujeres de los hombres en dos pisos diferentes, se les vistió con camisones blancos y se les explicó rápidamente cuál sería su “papel” en la organización a partir de ese día.

    Por supuesto que hubo quien se negó, pero en respuesta a eso, solo recibieron una sonrisa de la Teniente a cargo de la crianza.

    Comenzó todo primero con la dieta. En las limitadas cantidades de comida, se añadían zinc, hierro, inhibidores de serotonina a cantidades muy específicas para aumentar la libido y cantidades medidas de estrógenos y andrógenos. Además, a cambio de agua, se les obligaba a hacer ejercicios. Varios notaron inmediatamente que eran en realidad cantidades de comida y ejercicios balanceados. Había algunos que se negaban a cooperar y pronto decidieron turnarse para hacer ejercicio y distribuir el agua. Nada que el Team Rocket no tuviera previsto.

    Fue cuestión de tiempo y reducciones sistemáticas a sus alimentos lo que los obligó a cumplir cada vez más al pie con sus órdenes, con tal de mantener la salud colectiva. Un par de meses luego, estando estudiados los ciclos menstruales de todas las mujeres, comenzó el “trabajo” real.

    Las jóvenes seleccionadas primero no habían siquiera pensado en su sexualidad al estar más enfocadas en sus metas de realización personal. Eso fue una decisión deliberada. Y tomaron a los varones más reacios a cooperar, también deliberadamente. La idea era romper un poco la moral de ambos grupos.

    Prepararon a las mujeres primero y luego acomodaron a los hombres, no dejando que se identificaran. Ninguna de las partes tenía el deseo, pero las hormonas en la comida comenzaron a tomar parte luego de varios minutos. Sea el calor, la sensación o incluso la idea, una de las dos partes comenzaba a flaquear y se les dijo que se quedarían allí indefinidamente hasta que no cumplieran su “rol”. En unos casos, el varón se disculpaba al no sentir más fuerza de voluntad para seguir resistiendo, y en otros era la joven la que pedía que terminara de una vez con el asunto. El que no se haya aislado la comunicación de las partes también era deliberado, pues los llantos, súplicas y disculpas eran escuchadas. Algunos intentaron hacer la situación menos fuerte y otros inclusive no se movieron tras penetrar, pero esos primeros sujetos, esos primeros ‘zánganos’ y ‘esclavas de rol’, tendrían una sesión especial.

    Se les dejó allí por horas. Moviéndose o no, exhaustos o no, quedaron unidos en la misma posición hasta que la resignación y la lujuria en algunos los hacía activos. Las máquinas apoyaban al sentirse acorralados y el estrés de la situación era remediado por la razón del estrés mismo.

    Al final, se separó al varón de la fémina y la cápsula se abrió. Se les dejó a ambos atados, viéndose a los ojos durante los 900 pulsos. Las parejas se pensaron para ser lo más crueles posibles, así que el coito forzado entre amigos fue común. Fue pensado para ser el golpe final a la moral. En algunos fue más efectivo que en otros, para la diversión de los espectadores.

    De regreso en sus respectivos niveles, los varones en general preferían no hablar del tema. Las jóvenes más afectadas se encerraron en sí mismas, y las otras solo callaban. Uxie parcialmente no lo entendía, pero no era necesario estar al tanto de las razones.

    Las semanas y los meses pasaron, y algunos nuevos varones aparecían. El joven rubio que había estado analizando pasivamente apareció, pero el estar frente a él le hizo ver lo mucho que había en realidad cambiado. Ese chico, Citron, era básicamente un reflejo de Petrel, con el conocimiento tecnológico al nivel del psicológico del Líder Rocket. Pero a diferencia de Petrel, la vanidad era más bien remordimiento. Muy constante, y debajo, como una brasa caliente, ira. Odio. Tanto contra sí mismo como contra los que lo separaron de su familia y asesinaron a sus amigos.

    En ese recinto, podía ver, los tres seres más inteligentes eran ese joven, Petrel y él por encima de ambos. Y Petrel sabía que Citron era un recurso tan poderoso que tenerlo procreando era incluso innecesario. Uxie estaba de acuerdo. Ese fue el momento en que se separó de Brock luego de varios años definitivamente para ir con Citron.

    De inmediato, incluso aunque no lo había admitido, el filtrado se activó con él. Ese joven era sin duda un genio. Entendía la naturaleza a un nivel sorprendente para su edad, pero le faltaba experiencia. Experiencia que él tenía. ¿Era necesario darle las herramientas para completar su sabiduría y hacerla más fuerte que sus sentimientos? Uxie determinó que no, al menos por ese momento.

    Atlas, otro de los líderes, lo llamó entonces un día. Fue llevado a una oficina groseramente elegante, donde en una silla cómoda y detrás de un escritorio bien lustrado estaba el principal Líder del Team Rocket.

    ― Varios en este edificio sabemos de tus habilidades con las máquinas. ― Comenzó. ― Y también es, por sugerencia de alguien de confianza, una mejor idea tenerte en tu papel… “original”, en vez del que nosotros pensamos para ti. Por ello-

    ― Puede dispararme de nuevo si cree que lo ayudaré. ― Interrumpió, pero el hombre en la silla frente a él no dejó de hablar.

    ―… pensamos en otorgarte el tiempo y los recursos necesarios para crear algo más práctico para nosotros. Un niño necesitará el tiempo, la educación y la nutrición necesaria por varios años, pero creemos que tú, en algunos pocos meses podrías dar herramientas a los miembros actuales para desempeñar mejor sus labores. En particular, con las herramientas de control. Con nuestras armas.

    Atlas entonces abrió una carpeta sobre la mesa. En ella estaba un diagrama de las armas de fuego que usaron varios meses atrás para masacrar a la mayoría de la población humana.

    ― La intención aquí es primero ponerte una prueba. Queremos que diseñes y fabriques un prototipo de nuestra arma, HG-1, de mayor capacidad, y otra de mayor capacidad y automática. Entiendo que la fabricación puede ser más complicada por el tamaño de las piezas, así que el plazo que tienes para entregar solo cubrirá el diseño de las armas. Tienes 2 meses para entregar el de la primera y 4 para el de la segunda.

    ― Si quiere un diseño mío, tendrá que arrancarlo con pinzas de mi cerebro. ― Sentenció Citron. Atlas sonrió.

    ―… Entiendo que tienes una hermana pequeña. Y también entiendo que faltan algunos años para que entre a su periodo fértil.

    Uxie notó cómo la ira comenzaba a quemar los remordimientos de Citron como leña seca. La brasa crecía y se convertía en llama. Si intervenía en ese momento, quizá algo del filtrado llegaría a Atlas, pero si no intervenía, probablemente su sujeto de estudio dejaría de ser apto para él. El autocontrol del joven sería lo que determinara el resultado.

    ― Hay quien quiere que se crie de ella. Y, me temo, hay quienes no quieren esperar a que sea fértil para-

    ― ¡Lo haré! ― El joven temblaba conteniendo su ira. ― Fabricaré 4 armas, pero asegúrese de que nadie toque a mi hermana. Si quiere sus dos diseños, los haré bajo su trato. Si quiere 4, aceptará mis términos.

    Atlas sonrió de nuevo. “Tienes 5 meses para desarrollar mis armas. Y me aseguraré de que tu hermana reciba los cuidados, educación y nutrición necesarios, sin intervención alguna con la gente de crianza si apoyas a otra tecnología.”

    ― Ese no es el trato.

    ― ¡Oh! ¡Pero créeme que es mejor! ― Rio el mayor. ― Verás… la gestación de 9 meses es muy larga, considerando que solo estamos criando de las mujeres que escogimos para ello. La población será demasiado baja y tengo entendido que Petrel tiene planes para la población que no es necesaria ni en Kanto ni en Johto. Así pues, queremos métodos de inseminación artificial, y métodos para determinar que los transportes sean de máxima calidad. Tú ayudas con eso… y si tu contrato conmigo acaba, tu hermana solo necesitaría donar óvulos.

    El asco es una de las sensaciones que Uxie sabía describir pues tenía manifestaciones físicas y mentales. Era justo lo que Citron sentía, y el dolor volvía, apagando su ira, pero aun así dejando la brasa más viva que antes. Uxie también estaba interesado en verlo desarrollar la tecnología.

    ― Tendrá 4 armas y su incubadora in vitro.

    Se le dio un estudio y su dieta varió del resto de los varones. Se le incluían muchas más vitaminas y agua. Se le dotó de escritorio y máquinas para sus cálculos y diseños. Y con un vacío en el pecho, Citron comenzó primero con las armas. Tenía muestras de las balas, sin pólvora por si intentaba dispararse, y dos armas funcionales.

    Sus diseños progresaron con rapidez en cuando entendió la física de los aparatos, y encontró la solución a su primer diseño con rapidez: reducir el tamaño de la munición y del cañón. Por lo que procedió a pensar en el del arma automática. El mecanismo de la HG-1 permitía que, al jalar el gatillo, el gas contenido en el cañón hiciera retroceder otras piezas, dando espacio al resorte del cargador para alimentar de nuevo la recámara, y dejando el casquillo de la bala salir expulsado por el gas mismo. Su razonamiento fue simplemente mantener el mecanismo del gatillo abierto y reforzar el sistema de gas. Dejar además una cubierta de cañón más grande y rígida al cuerpo del arma permitía mejor disipación de calor. El accionar de un arma, por la explosión, generaba retroceso que lógicamente sería bastante más fuerte a alta velocidad, por lo que añadió también, bajo el cañón, una pequeña empuñadura para mantener el control.

    El concepto era “sencillo”, pero el diseño era otra cosa, pues debía mantener las medidas perfectamente para que el mecanismo no se trabara por la velocidad. Cambió algunas partes móviles y aprovechó el pequeño tamaño de los proyectiles para que dichas piezas se movieran lo menos posible.

    Así pues, sin ayuda de Uxie, Citron comenzó la construcción de las armas y entregó los diseños dos semanas antes de lo acordado. Dos semanas luego ya había terminado de fabricar los primeros prototipos de sus armas, que resultaron perfectamente eficientes. Atlas entonces le asignó un guardia personal que se encargaba de mantenerlo a raya y alimentarlo, y lo asignó al resto de ingenieros que trabajaban en la incubadora. Por orden de Atlas, en sus tiempos fuera de esos proyectos se dedicaría a diseñar las dos armas adicionales que había prometido. Citron tenía pensado complementar las existentes HG-1, HG-2 y AG-1 con armas de mediano o largo alcance y corto alcance de mayor poder. Las pensó de manera más bien rápida, reciclando los elementos de alimentación semi-automática de ambas, usando la misma fuerza del gas del disparo y cerrojo giratorio. También pensó que eventualmente los niños que se estaban engendrando usarían las armas y creía que serían muy pequeños cuando comenzaran a usarlas, por lo que igual decidió buscar la manera de reducir el tamaño de sus nuevos modelos, pero nunca comenzó a escribir ni a dibujar, creyendo que era mejor dejar que llegara el momento ideal y ganar otro favor del Team Rocket.

    Diseñaba otros aparatos de telecomunicaciones en prevención a lo mismo, con tal de asegurar que su hermana estuviera sana, pero dudó que la volvería a ver. Y si era más escéptico aún, quizá ni siquiera la tendrían. Se obligaba a creer lo contrario, pero debía estar abierto a la posibilidad de que los disparos que le dieron alcanzaron tanto a su amiga como a su hermanita, hiriéndolas y quizá también matándola. Él básicamente perdió el conocimiento por el shock tras el primer disparo, así que no sabía realmente qué fue de ellas.

    Logró sus diseños propios a tiempo, y en poco más de un año ya tenían tanto la incubadora como los aparatos de análisis para el semen y los óvulos que les hacían falta. Aunque técnicamente se acabó su contrato, Atlas lo dejó en su estudio desarrollando tecnologías. Decidió seguir diseñando armas, y convirtió durante los meses venideros su arma de largo alcance semiautomática, la CR-1, en una versión automática más ligera, que fue denominada AR-1. Decidió seguir en ese diseño y más meses después desarrolló la AR-2, de mayor poder, cadencia de disparo y capacidad, aunque menor rango y más voluminosa. Tomó el concepto de la CR-1 y siguió desarrollando la idea de un arma de largo alcance, lo que en conjunto con un juego astuto de cristales, una bala más poderosa y un sistema de alimentación manual, generó la segunda versión que alcanzaba, en las manos de un buen tirador, efectivos hasta a más de un kilómetro. Y por orden de Proton, trabajó en simplificar el trabajo en metal de la CR-1, generando una versión de menor alcance pero también más compacta y pequeña.

    Claro que para el Team Rocket, él era básicamente la mente detrás de su poder armamentístico, pero nada más. Durante esos años no hablaba de ninguno de los diseños incompletos que tenía en mente. Sistemas que jugaban con la mente humana usando luces ni sistemas de disparo más baratos de fabricar. La idea de armas capaces de disparar balas de varios tipos, o de hacerlo disipando el calor con el movimiento mismo del arma, armas cuyo destello al disparar se suprima e incluso suprimir el sonido del disparo. Si sus captores no le pedían el diseño, él no lo terminaba en su mente tampoco.

    ― Me alegra que te hayas adaptado bien a tus labores. ― Le dijo Atlas. En esos años, su cabello se llenó de canas y perdió mucho peso. Su manera de hablar también se había vuelto más tosca, como si tuviera que pensar una a una las palabras y decirlas en orden. ― Pero sentimos que tus- que has estado muy tranquilo en tus labores. Y creemos p- que hace falta algo de presión en… ti.

    No dijo nada más ese día e hizo que su guardia lo regresara a su estudio. Le dieron de comer y pasó el resto del día planeando cargadores circulares para aumentar capacidades de munición en todas las armas posibles.

    Al día siguiente se le llevó a la sala de coito. Allí, ya una esclava estaba preparada. Atlas y otro par de reclutas estaban también presentes.

    ― Creí que nuestro trato me excluía de esto.

    ― N-no. Solo hablamos de tu hermana. Presión. La presión de la que hablé, esta es. Que sepas lo que le sucedería con tu hermana si no cumples. Era cuestión de tiempo. ― Citron gruñó por lo bajo y miró a la cápsula. No veía más que las piernas, genitales y parte del vientre de la mujer allí. Suponía que era lo de menos. El problema real es que su dieta no estaba pensada para sentir deseo sexual, y su mente estaba tan centrada en sus diseños y en la salud de su hermanita que no encontraba lujuria tampoco. ― No será fácil por tu dieta. A ellas y a ellos los alimentamos para ser más preparados y cumplir su rol. La tuya potencia tu estabilidad y raciocinio. Toma píldora. Un uso.

    Uno de los reclutas se acercó a él y de su bolsillo tomó una envoltura metalizada. La abrió frente a él y esperó a que tendiera la mano. El joven rubio solo acató, y una pequeña píldora plástica de color morado rodó un poco sobre su palma. “Un afrodisiaco, seguramente.”, fue lo que pensó. Miró nuevamente a la mujer en la cápsula. Solo tenía que eyacular.

    Tragó el fármaco y se colocó en la máquina. La píldora no era tan fuerte como supuso, pero su cuerpo reaccionó de inmediato. Intentó penetrar un par de veces sin éxito, dada la inexperiencia, pero al entrar solo dejó a la máquina que lo sujetaba hacer el trabajo. La mujer soltaba un quejido ocasionalmente, pero nada más. No fue una experiencia rescatable, en su opinión.

    Uxie, no obstante,sí encontró algo rescatable en el momento del clímax del inventor. Porque anteriormente igual había acompañado a Brock en los coitos que participó antes de que llegara Citron. En esas sesiones, nada fuera de lo normal sucedía. Pero en esta particular ocasión, sintió de inmediato un nuevo lazo formarse. Lo sentía con algo dentro de la mujer. Dada la situación, entendió que de hecho había quedado en cinta, y que la nueva relación, nuevo lazo, que tenía sería con el bebé. Con la niña, según los cromosomas.

    Aunque ni él podía definirlo totalmente dada la absurda etapa del asunto, veía ciertas cualidades en la mezcla de genes, apuntando a un posible humano con fuerte afinidad a la sabiduría. Podía variar durante la gestación, eso lo sabía, pero decidió hacer algo que solo a tres personas en su vida había hecho. Algo que en idioma humano podría decirse “bendecir”. Lo hizo con su amigo y lo hizo con el esposo de la bisnieta de su amigo. A esa futura niña, si nacía, le otorgaba desde antes de nacer la sabiduría necesaria para entender y sobresalir. Le daría la fuerza mental para saber qué hacer, y si podía vincularse a ella, podrían pintar en base a sus lienzos abiertamente.

    Citron se separó y le pidió a su guardia regresar a su estudio. “Tendrás un arma nueva en 3 meses”, le dijo a Atlas sobre el hombro mientras cruzaba la puerta.

    Esa nueva arma, sin embargo, no llegaría. Petrel tenía tiempo que había regresado a Hoenn, como predijo, y había un plan para mover toda la facilidad durante los siguientes meses a Johto. La idea era reducir el consumo de gasolina tanto en transporte marítimo como terrestre, y la proximidad entre Johto y Hoenn era lo que lo hacía más óptimo. Leyó de Petrel también que Portual, la ciudad donde se fundó la nueva capital, se estaría manejando con mínimo esfuerzo y podría crearse una nueva facilidad de crianza en esa región. Proton y Petrel serían los encargados de la nueva zona, algo en lo que Athenea, la última Líder del Team Rocket, no estaba de acuerdo en lo más mínimo y comenzó a maquinar planes para independizarse de la organización.

    Así pues, Citron fue llevado a Hoenn, dejando todos sus diseños sin concluir (Los que estaban en papel) a voluntad, satisfaciendo a Petrel con el argumento de que podía solo volver a escribirlos. Brock y la niña hija de Citron serían llevados a Johto en diferentes tiempos, de manera que los niños en los vientres de sus madres nacerían en Azafrán y serían llevados junto a las madres a Johto hasta que todos estuvieran estables para viajar.

    Un poco para la sorpresa del rubio, no se le asignó un guardia personal, como hizo Atlas. En cambio, Proton lo citó personalmente en las nuevas facilidades y le dio una carpeta con papeles. Citron no estuvo seguro de abrirlos, a lo que el Líder Rocket habló.

    ― Es una prueba de que tenemos a tu hermana y que tu trato con Atlas se está cumpliendo. ― Esto fue suficiente para que Citron abriera la carpeta. Uxie comparó la imagen de Eureka, la hermana de Citron, de los recuerdos del joven y la foto. Sin duda, había crecido y también sabía que realmente era ella. La primera hoja tenía todos los datos físicos de ella y algunos médicos, como tipo de sangre y metabolismo. Las siguientes hojas respondían por alergias, resistencias y hasta gustos. La tercera hoja ya era nueva para el joven. Describía calificaciones de diferentes materias y su desempeño en varias habilidades diferentes. Por lo que entendía, su hermana ahora era una muy ágil jovencita, excepcional en el combate cuerpo a cuerpo, con una puntería increíble y una capacidad de reacción “destacable”. Muy inteligente y rápida usando números, excelente leyendo a sus oponentes, con un buen entendimiento del cuerpo humano y muy buena también en juegos de estrategia. La última hoja describía su comportamiento, que en reducidas palabras se limitaba a obediente y seria. La foto mostraba a una bonita adolescente con la que compartía algunos rasgos, de mirada fuerte, coleta de caballo y el copete, que antes mantenía peinado siempre igual por encantarle a su madre, ahora lo peinaba detrás de una de sus orejas. Sí, era Eureka, pero podía ver en los ojos de ella que ya no era su pequeña y acaso mimada hermana.

    ―… ¿Dónde está?

    ― Sigue su entrenamiento en Johto. La nueva facilidad en Ciudad Olivo y la repoblación de la ciudad estarán a cargo de ello, pero creemos que tiene potencial muy útil entrenando al resto de los niños. Creemos que ella puede incluso vencer a nuestros niños más fuertes.

    Citron era testigo de lo que esos pequeños niños, los Elite, podían hacer. No los entrenaban para combate, hasta donde entendía de las observaciones a las que era citado, justo por ser pequeños, pero pasivamente en sus clases físicas veía sus habilidades. Eran muy rápidos y algunos tenían una agilidad demencial. Necesitaban una colchoneta y quizá dos horas antes de hacer saltos mortales a la perfección y superaban campos de obstáculos corriendo mientras incluso reían divertidos. Los entrenadores que les enseñaban cómo saltar cada obstáculo terminaban, como poco, sudando. Incluso por orden de Atlas llegó a ayudar a evaluar los conocimientos en matemáticas de los niños. Esos pequeños de 5 años podían hacer aritmética hasta con 9 dígitos sin mucha demora y podían resolver ecuaciones que normalmente se enseñaban a niños de 13 o 14 años. Para ese entonces, esos niños tendrían unos 8 años.

    ― Probablemente la transfiramos para acá, también a algunas esclavas sin rol y esclavas de rol de baja categoría. Yo dejé algunos temas pendientes y deberé regresar a Johto en unos días, tan solo no sé cuánto tarde en volver.

    ― Negociemos ese “probablemente”.

    Se le encomendó un nuevo dispositivo punto a punto, de señal de radio propia, capaz de transmitir video de fidelidad decente a un televisor o monitor analógico, así como un decodificador de señal para el mismo. Citron accedió, tomando de nota mental que al parecer el Team Rocket había destruido esas formas de comunicación en Hoenn y que era más fácil fabricar nuevas. Proton prometió llevar a su hermana a Hoenn.

    Uxie sabía, no obstante, que ese Líder Rocket había estado abusando sexualmente de Eureka por ya un par de meses, y que no quería una nueva “compañera” sexual.

    En Hoenn, analizó en la red, las cosas habían cambiado bastante. La población en la región solo se concentraba en dos lugares además del recinto, antiguamente conocido como “Colina Desafío”, donde estaban: Al sur, un centro de avanzada de reclutas del Team Rocket en donde una vez estuvo Ciudad Malvalona, y más al sur aún, en la ciudad amurallada de Portual, ahora conocida como “Portual de Petrel”. Uxie ya había notado antes que la vanidad de Petrel era evidente, pero nunca estaba de más una prueba tangible de ello.

    Encontró también a los dos jóvenes que acompañaron a Brock en Sinnoh, y se dedicó a estudiarlos un poco con lo restante de la red y los lazos a sus hermanos. Ambos estaban sufriendo por diferentes causas y por otras similares. La principal era su separación con una niña engendrada de ambos, que, sabía, estaba siendo cuidada con algunas tecnologías que Citron ayudó a multiplicar, en Ciudad Olivo. Las partes emocionales de ambos desbalanceaban a las otras dos constantemente, pero notaba que lograban estabilizarlas con un poco de esfuerzo y atención del otro. Lo que descubrió poniéndoles algo de atención, no obstante, es que podía seguir dos lazos nuevos y bastante más fuertes, provenientes de la joven del par. Uno hacia su ascendencia y otro hacia su descendencia. O sea que podía leer propiamente tanto a la madre fallecida de la joven como a la hija de la misma, pues su parte de sabiduría era bastante fuerte también.

    La madre de esa joven, cuyos restos descansaban junto a otros miles en lo que un día fue Pueblo Verdegal, llamada Johanna, había muerto dado un paro cardiorrespiratorio. El mismo sucedió por varias de las causas presentándose frecuentemente, el uso de fármacos sin medida y nutrición insuficiente.

    Esa mujer luchó inteligentemente con y contra las reglas impuestas por Petrel en la ciudad, y de allí que su parte sabia haya dominado a la sentimental, que históricamente siempre fue la principal en ella. Trabajó su cuerpo día tras día, sin descanso y con un esfuerzo superior al del resto de las personas con las que laboraba en los diferentes servicios. Por las noches en particular su cuerpo sufría más. Se sometió a un tratamiento contra la fertilidad (Aunque dada su edad y baja nutrición, era básicamente imposible que quedase en cinta de nuevo) y se administraba analgésicos, píldoras de cafeína y estimulantes varios, así como afrodisiacos. La noche que murió era particularmente fría y la dosis de fármacos que tomó era mayor a la normal. Llegó a donde dormía básicamente de manera automática y la última charla que tuvo en realidad la mantuvo inconscientemente: Su mente se movió en una alucinación que convenientemente concordó con la realidad. Lo último que hizo en vida estuvo ligado a su parte sentimental, abrazando a los jóvenes a su lado y deseándoles lo mejor. A su muerte se le atribuyeron causas “naturales” dado que solo se estudió la razón de la muerte, pero no las causas de la misma, lo que ayudó a ganar una apuesta que firmó con su patrón en el prostíbulo y otros cuantos clientes frecuentes.

    La niña en Johto… aún era muy pequeña para cualquier cosa. Lo único que sabía es que su fuerza mental sería lo que la llevaría lejos. No podía bendecirla a través de su red, pero sí que podía brindarle pequeñas porciones de su lienzo. Necesitaría ayuda, probablemente, con su razón de ser. Dejaría que la necesidad de respuestas llegara, y le brindaría solo el empujón a la dirección correcta.

    Citron, unos meses luego de hablar con Proton, había terminado el diseño.

    Se le trataba diferente en Hoenn. Debía compartir la mayoría de las facilidades con otros humanos no afiliados directamente al Team Rocket, que principalmente se hacían cargo de darles de comer a los niños, apoyar con limpieza y construir las partes de la facilidad aún no terminadas. Entre esas personas estaba un hombre que, en palabras humanas, se podría considerar “muerto en vida”. Aquel hombre había tenido siempre la osadía como parte principal, con su sensibilidad y sabiduría a partes iguales. No era digno de estudio ni bendición de Azelf, pero era de confiar para escenarios normales. Citron, no obstante, congenió rápido con él y platicaban con muy pocas palabras.

    Además del transmisor, Citron trabajó en su propia versión de una bomba de humo o granada de gas. Era una cápsula o lata de aluminio, algo de nitrato de potasio y azúcar o harina común, que al combinarse con algo de calor y una chispa generaba una densa capa de humo. La chispa podía generarse aparte, con fósforo o hasta con una pequeña mecha y un seguro metálico.

    Ambos varones compartían poca información entre ellos. Cuando Drew, el nombre del otro varón, le dijo que lo llamarían para construir una parte exterior, Citron tuvo la idea de escapar del lugar aprovechando sus granadas. Les dejaría el papel en su estudio como recuerdo, pues así no incumpliría el trato con Proton y seguiría activo su trato con Atlas. Drew, escuchando el plan, aceptó.

    Citron eligió el diseño de cápsula con fósforo y de cápsula con mecha, de manera que tenían un explosivo por contacto y otro por tiempo. Preparó algunos y en una pequeña maleta de papel improvisado metió unas pocas herramientas y comida que logró esconder gracias a la poca seguridad del lugar. El día acordado, siguió con cuidado al grupo de hombres que iría hacia afuera y, abierta la puerta, lanzó su granada de contacto. La sorpresa en los reclutas fue la señal de Drew para lanzar su granada de mecha, que escucharon explotar un par de segundos luego y corrieron hacia allí. Siguieron formando un camino de humo, lanzando algunas al azar para no hacer evidente el sendero y así escaparon hacia el este.

    Durante los días venideros atravesaron ruinas de varios pueblos y se deshicieron de sus atuendos lanzándolos al mar. Recogieron cualquier provisión y maleta que encontraban, notando que el Team Rocket no había puesto atención en Hoenn de mirar en cada rincón, y siguieron las rutas del mapa, hasta toparse con un edificio que alguna vez fue un centro de investigación meteorológica.

    Notaron de inmediato que el lugar estaba muerto, pero básicamente intacto. Podían repararlo. Fue cuando Uxie notó que era momento de apoyar. Dejó el efecto filtrado entrar en acción y así Drew y Citron revivieron una parte del lugar. La siguiente idea del rubio era liberar a los niños del recinto de donde huyeron, con la esperanza de que su hermana estuviera entre ellos. Su compañero accedió a ayudarlo.

    Viajaron a las ruinas de Ciudad Calagua y saquearon todos los químicos y materiales que les harían falta para, literalmente, hacer un agujero en la parte del recinto donde los niños solían pasar el tiempo, según las observaciones de Drew. Hicieron básicamente bombas. Y cuando estuvieron listos, regresaron a las facilidades Rocket, oficialmente llamadas “Centro de Entrenamiento de Colina Desafío”.

    Dejaron sus bombas en el punto ciego que planearon y con una chispa y algunos segundos, un buen agujero se formó. Se acercaron al hoyo y esperaron a que la nube de humo se despejara. Fueron recibidos por un rostro familiar para Drew.

    Del otro lado del muro, y al frente de muchos niños y jóvenes adolescentes, estaba un joven adulto llamado Max, hermano de una de las rivales y preciadas amistades del de cabello verde. Tan solo se miraron un rato, no terminando de entender lo que pasaba. Uxie notó la afinidad a la sabiduría de ese joven y le permitió algo del filtrado para acelerar las cosas. Citron buscaba a su hermana con la mirada, notando tras unos segundos que no estaba.

    ― Vámonos. ― Dijo el rubio. Drew asintió y giró un poco, esperando la reacción del joven de 22 años.

    Max, por su parte, sabía que no estaba obligado a seguirlos. Pero ahora también sabía que su intención era restaurar sus vidas. Y él estaba cargo de los niños ―Elites y Espías― tras él. Podía hacerles ver que la vida era mucho más de lo que él solo podía enseñarles, y de lo que quizá jamás sabrían si se quedaban con el Team Rocket. Pero tampoco podía obligarlos a nada. Decidió entonces darles libre opción.

    Así que cruzó el agujero del muro y los tres hombres caminaron, seguidos por todos los Elites y Espías presentes. Esos niños, sabía Uxie, eran educados para ser obedientes y tan solo obedecían: Debían seguir a su instructor.

    Viajaron por días en la ya fresca región de Hoenn, aprendiendo los dos mayores lo hábiles que realmente eran los niños entrenados, pues sabían sobrevivir incluso cuando nunca antes habían salido de los recintos Rocket. Podían encontrar agua y comida (Principalmente raíces y fruta) con relativa facilidad y sabían improvisar casas de campaña y fogatas, que luego supieron eran habilidades que Max les había enseñado.

    Al llegar al centro meteorológico, Citron les dijo que acomodaran el lugar como pudieran para estar cómodos. Mientras, él aprovechó el filtrado para planear un segundo ataque en esperanza de encontrar a su hermana y diseñar mecanismos de defensa del edificio. Decidió usar óptica para camuflar indirectamente el lugar y pidió también que se plantaran árboles en toda la ruta, de ser posible. Diseñó armas más sencillas para su nueva gente, pues no podía contar con los herreros experimentados del Team Rocket, y recreó parte de los mecanismos de la HG-1, AG-1, CR-1 de largo alcance y diseñó un arma nueva a corto alcance análoga a la WAG que dejó sobre el papel en Kanto. Para recordar que esas armas jamás deberían usarse salvo contra miembros del Team Rocket, decidió nombrarlas con tres letras que le recordaran eso: RK de ‘Rocket’ y G de “gnon”, de “golpear”. Su primera arma, análoga a la HG-1, fue nombrada RKG02, el ‘02’ conmemorando en realidad a los 2 amigos que perdió cuando se le hirió y a su hermana aún desaparecida. Cuando trabajaba con aparatos digitales, los contadores siempre consideraban el 0.

    A lo largo del año, ganaron fuerza y unidad, logrando incluso interceptar y asesinar miembros del Team Rocket, reclamando sus mercancías y las pocas municiones y armas que traían consigo. En las mercancías que capturaron encontraron revistas con información variada sobre su antagonista y pronto supieron algo que Uxie había notado hacía un poco tiempo también: Había llegado gente nueva, entre ellos la hija de Citron con aquella mujer (que casualmente era la hermana mayor de Max), la mujer recién mencionada y Eureka.

    Decidieron atacar aprovechando su variado armamento, ignorando que en el Centro de Entrenamiento de Colina Desafío (CECoDe, lo estaban convenientemente llamando para ahorrar saliva) solo había HG-1 y HG-2 disponibles hasta ese momento, pues las pocas AG-1 enviadas iban para entrenar a los reclutas en el Centro de Avanzada de la Ceniza en Malvalona.

    Sus explosivos y fuerza de ataque fueron principalmente lo que les dio la ventaja y victoria en la primera escaramuza, hasta que los nuevos Elites y Espías se rindieron. Uxie entonces sintió una inmensa afinidad a la sabiduría unos metros más adelante. Era la niña, y notó que su bendición de hecho se había desarrollado. Curioso.

    Lo notaba porque ella era como un distribuidor, entre todos sus hermanos. Servía como medio de comunicación entre todos y les permitía saber del otro. Esa niña era casi una iteración de sí mismo, y sabía que el Team Rocket, aunque no exactamente bien, sabía también que era alguien sumamente especial y debía ser analizada. El problema radicaba en que, para una niña de 4 años, mucho análisis puede provocar más daño que bien, y en ella notaba células cancerígenas creciendo en su médula. La pobre tenía los días contados. Pero era demasiado interesante para dejarla pasar.

    Decidió, contrario a lo que normalmente hacía, mantenerla viva más tiempo. Eso también reforzaría su propia red con sus hermanos. Así que, cuando sintió la afinidad suficiente, se desconectó de Citron y su forma espíritu casi orbitó hasta la niña. Al estar vinculado con ella, se fascinó de la complejidad y eficiencia de la misma. Era, realmente, una versión en miniatura de sí mismo. Era más fuerte que la red que Uxie tenía con sus hermanos, pero tenía más condiciones para funcionar.

    Si Uxie podía posicionar precisamente a sus hermanos contactándolos por la red, la red de la niña (Nadine, la llamaban en sus estudios) necesitaba partes de sus hermanos para generar resultados. Así, por ejemplo, su hermana mayor y su inmediato hermano mayor podían localizar a cualquiera de los hermanos geográficamente en cuestión de segundos, y si Nadine y el tercer hermano unían esfuerzos, podían predecir eventos a corto plazo analizando toda la información de la red, justo como él hacía para tomar decisiones. Y más interesante era porque en ninguno de sus hermanos predominaba la parte de sabiduría. Incluso el lazo se reflejó en la madre de los niños: Una plegaria de Nadine y la menor hermana, con su sabiduría aumentada, alteró la consciencia de aquella mujer. El deseo de “No sufras más, mamá. Olvida todo. Olvídanos a nosotros.”, bloqueó los recuerdos de la misma desde que fue capturada hasta ese momento, y veía que la mujer funcionaba como dentro de una ilusión utópica para ella. Sin duda, era fascinante, y valía la pena usar sus poderes para prolongar la vida de la pequeña, aunque no estaba del todo seguro si eso aliviaba el dolor de la misma.

    Los lazos restantes con Citron le dictaron la situación también. El rubio y varios Espías subieron a los niveles superiores a enfrentar a Proton y a otros rangos altos del Team Rocket. Con el inventor en la vanguardia, eliminaron fácilmente a los hombres allí y solo quedaba el Líder Rocket.

    Citron lo encontró en el último salón (Como si no fuera obvio) y al mismo tiempo varias explosiones demasiado familiares sonaron tras él. Lo único que vio fue humo y escuchaba gritos y quejidos de todos sus compañeros mientras sus cuerpos también caían al suelo. Cuando el rubio regresó la mirada al frente, Proton ya le estaba apuntando con una HG-2. Sus compañeros muriendo tras él, y él mismo en jaque, fue lo que le hicieron ver que no saldría de esa con vida. Como leyendo su mente, Proton disparó en su pecho, perforando sus pulmones, al tiempo que el humo se desvanecía. Cayó de espaldas e intentó respirar sin mucho éxito.

    Algunos pasos comenzaron a sonar y apareció entonces ante él una versión un poco más madura de la jovencita que vio en fotos varios meses atrás, pero con una mirada aterrada.

    ― Remátalo. ― Dijo Proton. Citron alcanzó solo a sonreír levemente, feliz finalmente de haber encontrado a su hermana. Pero ella no estaba feliz. La ira que durante tanto tiempo embotelló en sí por fin se desató y corrió empuñando su cuchillo hacia su jefe.

    Él disparó una vez hacia ella como advertencia, pero se heló al ver que ella adivinaba sus intenciones y explícitamente desvió la bala con su cuchillo. Por eso no pudo esquivar la brutal embestida/estocada ascendente que atravesó su corazón y lo levantó un par de centímetros del suelo. Mientras caía, Eureka tomó su segundo cuchillo de su cintura y lo clavó en la yugular de Proton, conteniéndose de quitarlo y apuñalarlo más veces.

    Su adrenalina bajó y volteó, confirmando que su hermano estaba allí atrás, sangrando ya sin respirar, con la sonrisa en sus labios. Se acercó a él y lloró en su pecho, hasta que Max subió y descubrió la escena.

    Había sido un día interesante aquel para Uxie. Había encontrado una red increíble, y la mayoría de los mayores de ese recinto se conocían o estaban involucrados. Citron era el hermano de Eureka, que fue apoyo moral de Max a su manera, que era hermano menor de May, quien era una antigua y querida amiga de Drew y que además era madre de Nadine, también hija de Citron.

    Sin más que hacer, los que quedaron en el recinto asesinaron a los reclutas faltantes y huyeron junto a las esclavas con y sin rol al centro meteorológico, donde el resto de Espías y unos pocos Elites los esperaban.

    Drew tomó las riendas del lugar y dejó a cargo del entrenamiento a Max y a algunos Espías de confianza del mismo. Además, conoció a Melany y la hizo parte administrativa del lugar y el médico de oficio. Era mucho mejor para ella ese papel que el de esclava sin rol que tenía.

    Durante los meses siguientes pocas cosas nuevas valían la pena destacar. Los diseños que dejó Citron, incluyendo los nuevos modelos de armamento, más pequeños y eficientes, quedaron estancados por la falta de experiencia para construirlos y hasta terminarlos. Eureka y Max decidieron tratar de descifrar los cálculos pendientes para terminar lo que pudieran y Drew se enfocó en la parte de fabricación.

    Dos años luego de la escaramuza en la que Citron murió, llegaron finalmente aquellos jóvenes que sus hermanos estudiaron en Sinnoh. Dawn y Ash, se llamaban, compartían un lazo emocional que a Mesprit le encantaría estudiar frente a frente, pero no era posible. Ash estaba también bastante dañado y su cuerpo necesitaba un descanso prolongado. Su parte de fuerza de voluntad y su sabiduría habían quedado a la par, mientras que con Dawn, la parte de sabiduría crecía constantemente empatando su parte emocional. Si seguían así, entre los dos podían formar a una sola parte capaz de ser analizada, y veía en la mujer el deseo de regresar a su región natal. Su padre aún no daba la señal para que regresara, pero creía que con ella podía encontrar una ruta de regreso. El lazo que compartía con la hija de ellos dos en Johto, crecía también muy fuertemente gracias al filtrado que pudo otorgarle, y el constante deseo de ser reconocida como existente y sus preguntas sobre su propia existencia hacían que, quizá, una puerta se abriera.

    Aquella niña que aún no tenía nombre, pero que sus padres comprendían como Autumn, buscaba orbitar lentamente hacia sus orígenes, hacia sus padres, y su madre quería regresar a Sinnoh. Aunque no había argumentos claros, creía que por allí estaba la solución. La niña podría ser su llave de regreso. Porque, después de todo, había maneras de ir desde Johto a Sinnoh. Maneras creadas antes de que su querido amigo incluso naciera.

    Si Dawn podía ir a Johto a esa puerta, él no podría abrirla, porque era sujeto de estudio de Mesprit. Tampoco podía abrirla con Ash por ser sujeto de estudio de Azelf. Para usar sus poderes y regresar a Sinnoh, debía estar vinculado a alguien con afinidad de nacimiento a la sabiduría. Aquella niña era la respuesta. El problema era llegar a ella, dado que ahora, tras un ataque de Athenea a Portual y el asesinato y tortura de la misma por parte de Petrel, solo Petrel mismo podía salir de Hoenn y acceder a Johto, y no había manera de llegar a Petrel desde donde estaba. De haberse quedado con Petrel desde el comienzo, quizá la manera de salir hubiese estado allí… pero en su red nada tan resaltante como lo que había presenciado ocurría del lado del adulto del Team Rocket. Antes que volver a casa, debía cumplir su función en el universo, y esa era aprender y recopilar conocimiento.

    Así que, hasta que sucediera algo, se quedaría con Nadine― con Nana, como la conocían en el centro meteorológico. De manera natural, ella encontró mucha comodidad y cariño con Dawn y Ash. Era, después de todo, la parte de la sabiduría necesaria para balancear al par antes mencionado. Nuevamente se creaba un grupo que le recordaba a su amigo, aunque en tiempos tan pacíficos, dentro de lo que cabía, vio un desarrollo un poco diferente.

    Cuando Dawn conoció a Nana, por ejemplo, supo que llegó a confundirla con su hija. Eso era en parte culpa de Mesprit y suya. Mesprit en su propia red le dio la tranquilidad de saber que su hija estaba bien, gracias a lo que Uxie sabía. Para comunicarle eso, le mostraba imágenes en sus sueños, pero la red de Mesprit estaba tan débil como la suya, así que los mensajes llegaban incompletos, y la situación por la que pasaba la mujer resultaba en imágenes diferentes. La niña rubia era resultado de Nana, que también estaba conectada a Uxie, como su hija. Ambas niñas, de edades similares y de distribuciones de partes similares, llegaban interferidas a los sueños de Dawn. Por eso sentía que veía a su hija, pero veía el reflejo de Nana y, por lo tanto, también de Citron y del viaje de Ash en Kalos, que ella sabía que había sido muy importante para dicho varón.

    Mesprit veía que las inseguridades de su protegida se mezclaban con sus propias ideas y poco podía hacer para apoyarla, por lo que debía confiar en las decisiones de Azelf con Ash para regresar algo de la seguridad. Esa confianza fue recuperándose poco a poco desde que salieron de Portual y hasta que encontraron el centro meteorológico, al punto que, tras una fuerte discusión con su compañero, ambos se dieron cuenta de lo necesario que era el otro para tener mayor potencial. Descubrieron que aquella vieja conexión en Sinnoh en realidad jamás dejó de existir, y la presencia de Nana suplía la de Brock, permitiéndoles ver más allá de lo que ellos consideraban incluso “Cosas de pareja”. Tan solo, por fin, la protegida de Mesprit notó que nunca dejó de ser igual. Solo necesitaba que el miedo a lastimarla de Ash pasara al verla nuevamente segura y capaz. Junto a la niña, eran un individuo balanceado de nuevo.

    Uxie sabía que era justo en ese momento cuando podía dejar a Nadine y unirse a ellos dos. Nadine y sus hermanos ―de hecho, nadie aparte de Dawn y Ash― veía más allá de ese edificio o quizá Ciudad Calagua. Estaban los planes a Portual, pero en el puerto amurallado no había nadie a quién dirigirse. Tendrían que convencer a decenas de personas para sembrar siquiera la idea de paz. El par excluido, no obstante, pensaba en una manera de explorar la zona norte de la región.

    Al norte había un buen barco varado, que necesitaba tan solo un empujón y la corriente correcta para tener el rumbo a Johto que a él le podría servir.

    Omnipresente, su padre entonces le habló. “Es tiempo. Regresa y comencemos.”, le dijo. Era su señal y le llegó una tarde cuando su grupo balanceado jugaba con cartas en su habitación.

    Aunque no tenía un cuerpo físico, sabía que los lazos lo harían suficientemente visible, sobre todo por estar vinculado a uno de ellos. Así que se presentó. Fue notado de inmediato, y recibido como a un viejo amigo. Abrió el efecto de filtrado y los tres humanos entendieron de inmediato que había que partir, pero Nana era necesaria para sus hermanos. Si Uxie la abandonaba, el cáncer en sus huesos volvería a desarrollarse y el conteo final de sus días se reanudaría.

    ― ¿Cómo pasarás tú, Uxie? ― Preguntó Dawn. Ella entendió rápidamente que, si Mesprit le abriría la puerta a ella, Azelf a su compañero y Nana se quedaría, su consciencia no podría moverse. La respuesta la tenía Drew, así que fueron los tres a él. Uxie se mostró ante él también, pero el varón no se sorprendió. Como la familia de su viejo amigo, tan solo comprendió varias cosas entonces.

    ― Algo importante pasó, pasa o debe pasar, si aceptas mostrarte a mí tras todos estos años. ― La sabiduría de Drew aún no era mayor a su audacia, por lo que no podía permitirle realmente usar su red, pero ese mismo coraje y la sabiduría que por su cuenta cultivó era suficiente para ganarse su respeto. Uxie le hizo ver que debía ir a Sinnoh. ― Eso explica por qué crees… o sabes, mejor dicho, que yo tengo una manera de apoyarlos. ― El hombre miró entonces a la pareja frente a él. Regresó a su escritorio y tomó una carpeta, donde hacía muchos años encontró un registro de una niña muy parecida a Dawn. ― Su hija está en Johto. Hasta donde sé, está siendo entrenada en Ciudad Olivo de la misma manera que fueron entrenadas Eureka o Annette. ― Les dio los papeles entonces, y ambos padres leían información que jamás habían visto o pensado antes. ― Según esos reportes, en unos años será igual de buena que nuestra Eureka. Supongo que heredó lo mejor que pudo.

    ― ¿Por qué nos dices esto ahora? ¿Por qué hasta ahora? ― Preguntó Ash.

    ― Es lo único de ustedes que sé que está fuera de la región. Si Uxie sabe que tengo una pista para guiarlos, yo creo que esa es la única. Lo digo hasta ahora, porque nunca ha habido un momento útil para hacerlo. ― Respondió. El otro varón miró la foto. Era como ver de nuevo a Dawn pequeña con otro corte. La fotografía era a blanco y negro, así que debían confiar en los datos escritos de la niña: Cabello oscuro lacio, ojos cafés, complexión normal, un metro diecinueve centímetros, veintiún kilogramos y entre 7 y 8 años de edad. Los papeles sin duda tenían algunos años.

    ― Lo que aún no entiendo es qué tiene que ver ella. ― Comentó ahora Dawn, viendo con un quedo de cariño la foto. ― Si está sana y la están entrenando, debería ser casi imposible llegar a ella. Más luego de los ataques que recibió el Team Rocket aquí.

    Los presentes miraron entonces a Uxie.

    Desafortunadamente, a la única que podía decirle lo que podía hacer era a Nana, y un impedimento de su red era la comunicación con otros humanos. Le pidió comunicarle la idea a Brendan, el único de la red de la niña que hablaba, y que él les dijera. La niña ya lo tenía previsto, por lo que su hermano llegó un par de minutos luego.

    ― Confíen. ― Fue lo que dijo. El preadolescente miró a Uxie un tiempo, fijamente y con un notorio dejo de molestia. Uxie estaba un poco decepcionado de que, incluso a través de la red de su protegida, su hermano no haya podido comprender los mensajes. Supuso que sería un resultado de tratar de vincular con un sujeto de estudio apropiado para Mesprit o por intentar conectar redes de dos especies diferentes sin una preparación previa adecuada. En todo caso, tanto Drew como él sabían que para mantener un perfil bajo debían mandar a la pareja a una misión de algún tipo muy particular. Una que ellos cumplieran mejor que cualquier otro grupo o dúo.

    ― Reconocimiento. Vayan al CAC y confirmen los reportes de abandono. Usen el Swellow de Eureka para comunicarse. Cuando estén listos, partan.

    ― ¿Max no iba a revisar eso? ― Preguntó Ash. Drew suspiró y el par de hermanos miraron a otro lado.

    ― Digamos que hay que tener más cuidado con el huerto.

    Drew dijo eso porque Eureka nunca fue muy buena diferenciando vegetales frescos de los pasados, y una salsa que hizo enfermó al joven instructor de Hoenn.

    En todo caso, con la primera parte del avance cumplido, Uxie se vinculó a Dawn y Ash en conjunto, separándose al fin de Nadine. Ambos notaron de inmediato que sus células cancerígenas volvieron a moverse. Era una lástima, pero era necesario para él. Para su padre, y para el mundo, era necesario que regresara a Sinnoh. Solo así podrían hacer algo para recuperar el balance.

    En silencio, por el lazo, le ofreció una disculpa y le dio las gracias por ayudarlo a entender mejor a su raza. Nadine le dio las gracias por ayudarlo a cuidar de su madre y de sus hermanos. Dawn y Ash la abrazaron, ahora concientes de lo que su partida generaría. La niña los despidió regresando el gesto.

    Conscientes del lazo con Uxie, Dawn y Ash le pidieron una idea de por qué ir a Johto era la solución. Logró darles una imagen mental de Brock y de su hija. Aparentemente, para ellos fue suficiente, pues dejaron las preguntas y se dedicaron durante muchos días a cumplir la misión. Estudiaron los patrones de conducta de la gente y sus horarios erráticos, detectaron quedos de psicosis en sus movimientos y finalmente quedó vacío. La respuesta que entre los dos encontraron fue que Portual definitivamente había quedado fuera de control. Una guerra civil. Fue lo que reportaron con una última carta y le dijeron al Swellow que su parte había terminado. Así pues, se encaminaron a donde un día estuvo Verdegal y visitaron el lugar donde estaban enterrados los restos, casi fundidos en el ambiente, de la madre de Dawn.

    Ash le pidió un último favor: Que le diera a su hija una manera de entender su viaje. Alguna manera para que entendiera que se trataba de ellos. Uxie accedió, y una vez, cada noche, Ash escribió las imágenes de su mente en un diario, como él las narraba. Si aquella niña lo leía, gracias a su parte sabia, entendería. Estaba seguro de eso, pues lo escribiría para aquellos nacidos bajo su bendición.

    Dieron meses después con el barco que Uxie había encontrado encallado con su red. Usando su fuerza corporal, ambos subieron al barco y aprendieron que sus motores estaban muertos y su tanque de combustible vacío.

    Sabiendo que tendrían que usar fuerza psíquica y la corriente para llegar a su destino, pidieron un estimado para preparar provisiones. Les dijo que juntaran pensando a meses, pues así aprovecharían el tiempo. Dawn preparó una pequeña nota, arrancando con cuidado un trozo de papel de un libro que llevaba consigo. Nunca le había pedido confirmación sobre su teoría del cambio en los polos (La cual no estaba muy errada), lo que llamó de su atención al anotar sobre ella, con pulso suave, “Hacia el norte, Uxie”.

    ― Supongo que viajaremos solos a la primera oportunidad que tengas de elegir a un acompañante. Esto puede ser útil, como una pista. Sé que la usarás en el momento adecuado. ― Le dijo, ofreciéndole el trozo de papel. Era una casualidad curiosa que madre e hija leyeran el mismo libro, pero no podía afirmar si sería del todo útil o no.

    Siguieron en su propia tarea de recolectar comida y agua, y a la señal de Uxie, abordaron y con su fuerza movió el barco. Tan solo se dedicaron a ver el paisaje cambiar, día con día, sobre aguas calmadas y brisas ligeras.

    Pasaban la mayor parte del tiempo en la borda, comiendo a manera de bocadillos durante todo el día, siendo muy cuidadosos con su consumo de agua. Platicaban y reían, recordando los tiempos antes del desbalance y contando anécdotas que jamás antes habían tenido un momento de salir.

    Con cada momento que la distancia se recortaba entre ellos y Johto, Uxie podía recibir más y más información sobre la niña en Johto. Pudo ver gracias a sus lazos gente increíble― niños y jóvenes, en realidad. Tenían capacidades de combate e inteligencia destacables. Los más cercanos a ella eran particularmente fuertes. Gente realmente capaz y con un futuro brillante en la senda correcta, con firmes ideas de lo que sus futuros debían ser y claridad de hacia dónde querían crecer. Un sentido de compañerismo que hubiese salvado al mundo 20 años atrás.

    Y ella había encontrado a alguien que la balanceaba casi perfectamente. Esas niñas, Oriana y Jun, como podía ver, compartían un balance preciso de audacia, emociones y sabiduría, casi al nivel de su querido amigo. Los miedos de Oriana y la insatisfacción de Jun se abatían mutuamente. La amistad era muy variable y hasta inestable en los humanos, pero esas niñas básicamente crecieron sufriendo lo que la otra necesitaba sufrir. Sin duda era una relación que Mesprit adoraría estudiar a fondo.

    Evitando distraerse en lo interesante de sus decisiones y argumentos, revisó el contexto de la joven. Ella era respetada como la joven más letal con armas de corto alcance y como uno de los individuos con mejor entendimiento de las reacciones químicas del cuerpo humano y cómo controlarlas. Por ello era integrada en un grupo de máxima élite como segundo al mando, dada su inexperiencia, junto a un estratega y asesino sumamente eficaz, una joven con una agilidad única, el humano que más entendía el mundo físico y un genio con puntería casi infalible. Su grupo estaba pensado para actuar en escenarios muy importantes, donde era totalmente necesario un resultado favorable o donde el riesgo era demasiado alto para todos los demás. Sus vinculados compartían un sentimiento de orgullo al saber que aquella débil pequeña terminó siendo de gran valor para quien la cuidó, pero no podían estar del todo tranquilos al estar en una facción opositora. Uxie no culpaba a ninguno, pues el Team Rocket que crio a su hija era diferente al que ellos enfrentaron en el pasado.

    Eso era algo que podía usar.

    Les informó a sus vinculados que tenía un método de acción, y que en cuando encallaran debían esconderse, que irían personas sumamente peligrosas.

    Uxie sabía que la joven genio, Jun, podría adivinar con unos minutos de análisis que el barco fue controlado por una gran fuerza psíquica. Si además el otro joven, Emile, la apoyaba, no deberían tardar mucho en determinar la presencia de un ser de su categoría, que usualmente llamaban ‘legendario’ por algún motivo. Prefirió entonces usar su poder para alterar lentamente la corriente hasta que la misma los dejara en una bahía adecuada.

    La nota que le dejó Dawn podía o no ser útil. Por una vez, dejó el tema al azar, y lo acomodó en la sala de controles del navío, cubriéndolo con una capa de polvo convincente.

    Después llegaron a Johto.

    Algunas personas fueron, gente que no destacaba realmente en nada, y veían el barco, platicando entre sí si era buena o mala idea abordar para ver. Al final decidieron que era algo fuera de su poder por tratarse de un barco de Hoenn que no tenía permiso de estar en Johto.

    La región había cambiado bastante en esos años, y Ciudad Olivo ahora estaba habitada como una ciudad normal por reclutas del Team Rocket. En el recinto principal, al oeste de la ciudad, los Espías no graduados y los Elite estaban. Entre todos, Oriana también tenía un rango propio.

    Una mañana finalmente sintió su lazo con Oriana más fuerte que nunca. Les dio la señal a Dawn y Ash de esconderse y ambos también se despidieron de él. Le dijeron también que llamarían la atención para que envíen un grupo de las capacidades del de su hija. Uxie además le confirmó a Ash que su favor para escribir el diario llegaría mientras tuviera el diario en sus manos.

    Fue lo último que les dijo, hasta que sencillamente no pudo ignorar a la hija del par. Se vinculó con gusto a ella e inmediatamente estudió su pasado con detenimiento. Sus dudas y sus argumentos, sus pruebas propias y su curiosidad. Esa niña era casi una versión humana de sí mismo, con las limitaciones claras de su raza y que no se dedicó puramente a alimentar su sabiduría. La niña adoraba saber hacer. Tras unos minutos entraron al cuarto de control junto al líder del grupo, Carter.

    ― Revisa esta zona, novata. Iré a los camarotes contiguos y regresaré en un momento.

    ― Sí.

    La pequeña pasó su mirada por todo a su alrededor, admirando y estudiando el entorno. Se suponía que debía buscar cualquier cosa fuera de lo común, pero tampoco estaba muy familiarizada con los barcos. Vamos, que era la primera vez que incluso veía uno, aunque sabía que fue llevada de Hoenn en uno cuando era recién nacida. “No tuve tiempo de analizar a gusto, en ese momento”, bromeó para sí misma. Veía y le daba un significado temporal a todo a su alrededor, haciendo una aguda nota de la uniforme capa de polvo en el barco. Así, se topó con la nota que Dawn le dejó. “Hacia el norte, Uxie”.

    La nota le retumbó un par de veces en la cabeza hasta que regresaron a la ciudad. Su primera idea era que se trataba de una trampa, pero las condiciones en las que dejaron el barco le parecían demasiado extrañas para pensar en eso. Carter les dio la orden de disolverse y Jun le dijo que la siguiera. Era la primera vez que Oriana también salía del recinto principal, así que cuando su amiga le dijo que la llevaría a un buen lugar a ver la ciudad, tan solo no pudo resistirse.

    Con agilidad y fuerza destacables, ambas subieron a la cúpula del faro y se sentaron hombro a hombro, platicando y buscando respuestas a preguntas mundanas y dando ideas para otras trascendentales. Viéndolo bien, Mesprit y él podrían estudiarlas al mismo tiempo, con charlas y amistad así.

    Al comenzar a caer la noche, ambas bajaron entre deslizándose y saltando del sitio y se reunieron con el resto de su grupo en las puertas del recinto principal. Entraron los 5, dejando sus armas a su regreso en la armería designada para su escuadrón y reportando sus descubrimientos finales: El barco había encallado, definitivamente, por movimientos no-naturales del barco o del agua, pero estaba desierto y no había ningún rastro de alguien desbordando de manera efectiva.

    Hacía varios años que no veía de frente a Petrel. Los años no le pasaron tanta factura a él como a Atlas, quien fue fusilado un tiempo atrás. Su mente seguía tan firme como antes, pero su vanidad había disminuido considerablemente. Las metas de ese hombre ahora eran diferentes. Quería dejar firme a Olivo, a prueba de los errores y los ataques que sufrió su orgullo, Portual, y que habían renderizado la región como hostil. Era una lástima que Noble, el equipo de su protegida, estaba a la vanguardia para quitarlo del poder. Petrel no debía temer, no obstante, pues no había odio en su contra. Respetaban su obra, pero creían que ya era momento de que los Elite y Espías criados en Johto tomaran control de su hogar.

    Así pues, el grupo fue a cenar y Carter los citó para el entrenamiento matutino a la hora usual en ellos. Oriana y Jun regresaron a la habitación que compartían, y para la hora en que se quedaron dormidas, Ash y Dawn se movieron.

    Con sigilo al nivel del equipo de su hija, entraron a la ciudad y eligieron a sus objetivos. Uxie se preguntó entonces qué podrían hacer para llamar la atención de Petrel al punto de querer enviar a Noble. La respuesta le llegó de manera inmediata cuando Ash atrajo a quien identificaron como un Teniente y Dawn le clavó un cuchillo a distancia en la nuca. El grito del hombre atrajo a otros reclutas, que sufrieron el mismo destino a manos de la mujer, mientras Ash se encargó de otro par que transitaban cerca y los llevó a donde el resto de los cadáveres. Luego, corriendo por las calles con destreza, huyeron de la ciudad en dirección al norte, siguiendo el camino que conocían hacia las Ruinas Alfa, al túnel que podrían usar para llegar al portal en las Ruinas Sinjoh.

    A la mañana siguiente, la noticia le llegó a Petrel a primera hora de la mañana: Un teniente y seis reclutas fueron encontrados muertos en un callejón cerca del muelle. Era un número y locación que le parecían familiares, pero tantos asesinatos en los últimos años no se lo dejaban muy claro. Ordenó la investigación a unos reclutas de su confianza, buscando posibles motivos para un asesinato así dentro de sus mismas tropas y ordenó a otro revisar los archivos psiquiátricos de todos los Reclutas y Espías graduados. Él fue a los viejos archivos de Portual, siendo también un puerto donde muchos agentes habían muerto. Le tomó solo unos días encontrar la respuesta: Un Teniente y seis reclutas fue el número de asesinatos que le otorgaron el rango de Desertor a Ash, pero su nivel lo clasificaba como Paladín, . Era demasiado obvio, aunque no tenía idea cómo a Noble se le pudo pasar la presencia de gente así. Dudaba, no obstante que estuviera solo por la forma en que murió el Teniente en particular. Al solo haber dos causas de muerte, supuso que serían dos, pero no podía reaccionar con el protocolo normal. Debía enviar a su gente más letal, a Noble. Uxie admitió que era una provocación muy buena.

    Así pues, unos días luego, Petrel citó a Noble y los envió bajo un protocolo más precavido al de caza. Silent Fiend básicamente había burlado ya a toda su gente, por lo que no debía dar información que pudiese volver a Noble osado. Además, debía enviar a quien sabía que era hija de ese hombre. No podía confiar en que la reconociera, y esa niña era quizá el recurso más valioso que tenían.

    Les dio las órdenes, los mandó a descansar y al día siguiente, salieron siguiendo el mismo rumbo que ellos.

    Los días pasaban y el efecto filtrado en Oriana cobraba su efecto pasivamente. Ella no sabía que él estaba vinculado a ella, pero su curiosidad básicamente activaba el filtrado. Los argumentos le llegaban a ella con solo pedirlos. Era la primera persona que tenía ese efecto en él. Era quizá otra prueba de que era como una versión humana de sí mismo.

    Cuando se acercaron lo suficiente a Dawn y a Ash, pidió a sus hermanos que les comunicaran la cercanía. Entre la información que les pasó, añadió que su hija también leía el libro que Dawn traía y que llevaba otra copia del mismo. Dawn le dio las gracias a través de la red de Mesprit. Uxie no entendió del todo a qué venía eso, hasta que vio que cambiaba su libro, con un trozo de hoja arrancado, por el intacto de la niña, y viajaron toda la noche, buscando ganar ventaja.

    Oriana no se dio cuenta de eso, aunque abrió el libro varias veces durante los siguientes días. Pero eso no fue realmente lo que Uxie estudió. Sucedía que durante el viaje, las dudas o preguntas que encontraba la niña, activaban el filtrado de inmediato, y mataban la curiosidad de la misma. También le llamó la atención que no solo él se dio cuenta, sino que Jun lo notó también. El lazo de ambas era sin duda bastante fuerte. Dado que Uxie no tenía mucho control sobre el filtrado con Oriana, sabía que en cuestión de días terminaría vinculado también a Jun, usando a su protegida como búfer.

    Y de hecho se dio antes, cuando la castaña llamó a Oriana una versión análoga a él. Fue lo que entonces él aprovechó para darles el empujón al deseo de ir al norte. O se lo dio a su protegida, pero al final alcanzó a Jun también.

    Dudó por un momento que realmente fueran las indicadas para llevarlo, no obstante, cuando intentaron conseguir permiso formal de Carter. Al final, lógicamente, se les negó. No conformes, siguieron pensando manera de alejarse y fue el libro quien le dio a su protegida la premisa de la idea para alejarse drogando al resto de su equipo. La vio trabajar, admirando el esfuerzo que logró por su propia cuenta, dándole también pequeños empujones de cómo aplicar el fármaco y finalmente se fue a dormir. Siguió su plan y la ayudó a mantenerlo en marcha. Luego de comer también y convencer a Jun de que todo estaba bien, alistaron inteligentemente sus cosas y partieron solas.

    Un par de días después, llegaron a un claro donde un viejo Arcanine les impidió el camino. El can lo notó de inmediato y lo saludó. Uxie le dijo sus intenciones y el pokémon de fuego le explicó por qué no podía incumplir sus propias órdenes. “Me parece justo, pero intervendré de ser necesario”, acordó con el can, y bloqueó todo lo que pudo el filtrado de su protegida. Al final, no pudieron resolver las cuestiones que debían y casi hieren a su protegida. De acuerdo a lo acordado, Uxie noqueó al can al mismo tiempo que su entrenador, un varón mayor con mayor parte sensible, intentó intervenir. Jun se desmayó de la impresión también.

    James, el hombre recién mencionado, se encargó de las heridas exteriores de Oriana y del Arcanine, y él apoyó con cualquier daño interno que encontró y que tratar no lo delatara. Cuando Jun despertó, el varón le explicó la situación a grandes rasgos y le pidió no intervenir cuando su protegida despertara. Un par de horas luego, la niña despertó y se encontró con el libro de Ash, que leyó y lentamente comprendió gracias a su mayor parte sabia. Sentía dudas, probablemente por lo súbito de las revelaciones, cosa que consideró normal. Notó luego al Arcanine y se disculpó. Jun corrió a ella y entablaron conversación con James, hasta que Oriana lanzó un anzuelo, preguntando cómo se bajaron sus padres del barco.

    Las piezas restantes cayeron mecánicamente hasta que Jun y ella se dieron cuenta de lo que debía pasar después. Allí fue cuando abrió nuevamente el filtrado y las niñas se comprendieron como Uxie un día lo hizo también. Entendieron también que era necesario para ambas el separarse y se prometieron volver. Buscaron el siguiente paso y su filtrado les dio la respuesta. Ambas rieron y finalmente se despidieron. Oriana caminó como el sujeto balanceado que ahora era hacia Sinjoh, igual que Jun de regreso a Noble.

    Su protegida caminó con seguridad, encontrando entre pensamientos al azar la esencia del humano que su padre tomó para darle nacimiento a él y a sus hermanos. Cuando llegaron al punto del portal donde podía activarlo, Uxie la puso a dormir.

    Habían sido muchos años desde que había dejado su hogar y debía admitir que estar tan cerca lo ponía algo ansioso. Juntó con paciencia la fuerza necesaria, otorgada con asistencia de su padre al no estar su cuerpo y su espíritu unidos, y activó la herramienta antigua.

    Lluvia escuchó entonces, y la unión con su cuerpo fue evidente. Llamó su forma física y la proximidad del portal a su hogar le permitió a la misma llegar en algunos segundos. Rompió su vínculo con Oriana y regresó a su cuerpo, sintiéndose renovado después de mucho tiempo.

    Acomodó a la niña en una posición más cómoda y salió del portal, volando hacia el norte sin miedo a ser visto.

    Entonces encontró la cabaña. Miró dentro, donde Dawn y Ash dormían.

    Evidencia de algo bien construido había en muchos lugares del mundo, pero para él, nada era mejor ejemplo que esa cabaña. Después de todos los siglos, seguía firme. Detrás de ella y desde donde él llegó, el campo de cultivo con el grano que dominó. Y colina abajo, el bosque de mil y un árboles que su querido amigo plantó.





    I got u, fam.

    Me temo que no he tenido tiempo de comprobar el estado de este capítulo, básicamente porque lo acabo de terminar. lol

    Se irá editando en los siguientes días, y para el 15 de enero añadiré a este post un PDF recopilatorio del fic.

    Así que, nuevamente, la perspectiva de todos los hechos, visto desde otro punto de vista, puede ser cosa o no seria. La muerte de Nana para Uxie fue una lástima, mientras que para Eureka representaba perder la única familia que le quedaba. La muerte de Citron y los eventos de la escaramuza fueron para él un evento interesante. Uxie no separa el bien del mal, solo lo que es o no parte de su misión.

    Es sencillo, quiero pensar, por qué este capítulo es así de largo. Y por lo mismo ahora mismo estoy medio frito. Estuve a punto de no subir el capítulo porque olvidé mi libreta de notas (Pasa que hago mis apuntes de mis fics a tinta todavía. Siento mejor control de mis ideas así) y allí venía una línea de tiempo muy importante. Al final tuve que re-hacerla en la marcha y vaya que eso consume tiempo.

    Así que, gente, no me queda mas que agradecerles por todo. Este año fue una verdadera patada en la entrepierna, pero ustedes y unos pocos eventos en los últimos meses hicieron que no diera todo por perdido. Los ILY mucho. <3

    Con esto, puedo dar por finalizado, oficialmente Spies. Pediré que se mueva a la sección de fics terminados en unos días, mientras aprovecho para revisar el fic. Igualmente, cualquier error o duda, por favor coméntenmelo para resolverlo y/o corregirlo. La idea es tener el PDF sin errores, pero un fic de 55 capítulos es complicado de mantener limpio, como bien entenderán.

    Infinitas gracias por el viaje, gente. Feliz fin de año, y espero que el 2019 traiga más positivos que negativos para todos.

    Later. ~
     
    Última edición: 3 Enero 2019
  9.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Bueno, al fin termino de leer... más de 16 mil palabras... ¡¡La concha de la lora!!

    ¿Qué puedo añadir? Uxie es un ente de lo más interesante... centrado en su misión. Y en recopilar información...

    Eso explicaría por qué tantos sucesos dentro de un solo episodio... ufff. Debe ser agotador ser Uxie :V. ¿Qué puedo decir? No lo envidio para nada.

    Me gustó la forma en que se narró todo el proceso de incubación para los nuevos reclutas... y la forma en que forzaban a varias parejas a reproducirse. Wow... vaya si no escatimaste en detalle. Y pensar que Clemont y May se vieron forzados a copular... me pregunto si veremos a la tal Nadine en otra ocasión xP

    También me encantó la escena en donde Bonnie mata a Protón luego de tantos años de maltrato. Realmente se lo merecía el hijo de fruta...

    (y no, weón, no me gusta usar sus nombres japos >:V)

    Pero equis... es un lindo final, la verdad. Los mil y un árboles plantados al inicio de la historia de Uxie... los vemos en la actualidad. Es una buena forma de "cerrar" un ciclo... y lo pongo entre comillas porque uno nunca sabe qué hará Uxie ahora...

    Como sea, en líneas generales, esto fue un buen fanfic. Vine por la muerte de Serena... me quedé por el detalle y el universo lúgubre que nos diste xD. Jajaja...

    Nos vemos en otra, compa...
     
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