Two-Shot Sixty-nine (Rin y Len)

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Ruki V, 1 Agosto 2012.

  1.  
    Ruki V

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    Sixty-nine (Rin y Len)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    5419
    Primero les contaré lo que nadie jamás pensó...

    Una vez en Japón, existió una famosa tienda donde fabricaban muñecas de porcelana. Los dueños de esa empresa ya se retiraban del negocio; orgullosos de su hijo, que a los 14 años aprendió el arte de fabricar muñecas de porcelana. Añora con 20 años cumplidos, le cederían el negocio a él para que por su cuenta lo siguiera sacando adelante. Sus padres eran algo viejos, así que a él no le molestó la idea: y sabía lo importante que era el negocio para ellos.

    Este era un joven de ojos azules, cabello rubio y altura media, que pasaba sus tardes de lunes a jueves haciendo muñecas de porcelana. Después, se dedicaba viernes, sábado y domingo a venderlas en su humilde tienda. Un día, llega una muchacha muy bella a la tienda, acompañada de una niña de 10 años: eran dos preciosas chicas de ojos claros, los de la mayor eran azules y los de la menor eran amarillos. La niña tenía cabello corto y negro como la noche, mientras que la otra poseía cabello rubio, corto también, acompañado de unos incaibles blancos. vestían sencillo; la pequeña con zapatos blancos, falda gris y camisa naranja claro con un girasol en medio, y la mas grande iba en pantalones de mezclilla, botas bajas color café y una camisa de cuadros rosas abotonada. El joven se quedó observando atento a sus primeras clientas del día; quienes sonreían a cada muñeca que observaban, como si las saludaran.

    -¿Puedo ayudarles en algo?- dijo el joven. La niña volteó y rió un poco.
    -Señor... ¿me podría mostrar la muñeca a la que peina?- dijo la pequeña. El joven sonrió y volteó a la muñeca para que la niña la apreciara. Cuando entraban niños a la tienda, siempre tenían curiosidad de tocar las muñecas; y una que otra vez le rompieron una. Pero la niña estaba tranquila mirando a la muñeca por todos lados.

    -Es tan triste que las muñecas más hermosas no sean para jugar... ¿verdad, Rin-chan?
    -
    Tienes razón, Rui. ¿Cuál crees que estaría mejor regalarle a la tía Neru?
    -Si me permite señorita, le aconsejaría pensar en que habitación situarán a la muñeca... Si es en un ambiente tranquilo, debería ser una sencilla muñeca de tez blanca y vestidos color claro; contrastados por su cabello obscuro... Daría más...
    -Armonía en la habitación. Eso es al menos lo que buscamos; y lo que nos describe suena perfecto.
    -Rin-chan, Rin-chan, mira aquella.- Rui señaló a una muñeca con cabellos cafe obscuro, un vestido verde y zapatos escolares; que dentro ocultaban unos diminutos pies cubiertos también con una calcetas blancas.
    -Es perfecta. A la tía Neru le fascinará. Si me permite...- se acerca al joven y lee la etiqueta en su uniforme -Kagamine-kun; deseo comprarle esa muñeca.
    -Lo siento señorita... Si quisiera escoger otra o volver otro día. Esa muñeca ha sido apartada para un cliente que llegará más noche. He estado trabajando en una idéntica para exhibirla... Pero cuando la termine, puedo vendérsela.
    -Oh claro; ¿en cuanto tiempo podría pasar por ella?
    -¿En tres días le parece bien?
    -Perfecto...- dijo Rin mientras encaminaba a Rui a la salida: y con una amplia sonrisa le dijo al joven-Es una cita


    Al escuchar esto, el joven Kagamine se sonrojó un poco. Desvió la mirada a la ventana y vió como ambas clientas se alejaban. Luego de eso; atendió a los pocos clientes que le quedaban por atender el resto del día: y las próximas horas las dedicó a terminar la muñeca prometida. No tuvo muchos pedidos para futuro cercano por parte de otros clientes, lo que le ahorró tiempo. Llegó el día en que llegarían por la muñeca en la que estuvo trabajando: era exactamente igual a la que estaba en la estantería, exactamente lo que las señoritas le habían pedido. Por la puerta se aproximó la bellísima rubia de ese día: esta vez llevaba un vestido naranja con un listón blanco y sandalias cafés.

    -Ejem, buenas tardes. He venido a recoger una muñeca- dijo la joven alzando la voz un poco al no ver señales del chico que la atendió. Entonces se asomó al mostrador; para luego recibir un golpe en la frente, al igual que el joven que se levantaba con una caja (caja que se le cayó), tirando su contenido. Empezaron a quejarse de dolor y a pedirse disculpas mutuamente; y acabaron riéndose de lo sucedido.

    -¿Me permites preguntarte tu nombre?- dijo la chica
    -¿Eh? Ah, si, me llamo Len, Kagamine Len... ¿Me permite preguntarle a usted el suyo?
    -Kagene Rin, pero por favor tutéame; no tienes que ser tan formal- Len se sonrojó, y Rin sonrió.
    -Este... Está bien, Rin... Oh claro, estás aquí por la muñeca que me encargaste. La terminé antes de tiempo y me tomé la libertad de detallarla un poco...

    Sus mejillas continuaban rojas con cada palabra que decía. Rin observaba la muñeca por todos lados, cargándola con muchísimo cuidado. Sonreía de una manera natural y hermosa; lo que atrajo la atención de Len. Ella sintió como su mirada la penetraba, así que volteó borrando poco a poco su sonrisa. Cuando sus ojos se cruzaron se sonrojaron por completo.

    -Este... Ah, ¿cuánto te debo por la muñeca?- dijo Rin. Len la miró con cara de confundido; y Rin al darse cuenta de ello supuso que había olvidado pensar en su precio.-Pues se ve que tiene un valor de al menos... 6000 yens
    -¡¿Cómo dices?! ¡Ah, claro que no!
    -Oh... ¿quizás mil yens más?
    -No... Rin, yo... ah quisiera.... quisiera regalarte esa muñeca
    -¡¿Qué?! ¡No, por supuesto que no! Vamos, solo dime una cantidad.
    -Hablo en serio... por favor... Dile...- se volvió a sonrojar- dile a la tía Neru que es un regalo de mi parte también-

    Los ojos de Rin brillaban; casi le daban ganas de llorar. Se sonrojó y bajo la mirada, y aunque quiso decir gracias, tartamudeaba de los nervios. Len notó esto y dijo (también con la voz algo temblorosa)
    -No tienes que agradecer...


    La siguiente semana Len estuvo atareado trabajando en tres muñecas que lucían exactamente iguales para un cliente frecuente. Su cabeza no dejaba de dar vueltas alrededor de ese día; la última vez que vio a Rin. Se hacía la pregunta de si volvería algún día a la tienda y miraba muy seguido hacia la puerta, con la esperanza de verla entrar.

    -¿Pero por qué iba a volver para comprar muñecas...?- dijo para si mismo; luego reaccionó con algo de tristeza y enojo, se sonrojó y cambió su pregunta -¿Por qué iba a volver... para verme? Aunque sea lo que quiero...-


    Una tarde se disponía a dejar la tienda e ir a casa. Fue hacia la puerta para cambiar el letrero de abierto a cerrado, cuando de pronto alguien abrió la puerta de golpe y lo hizo golpearse la frente y caer al suelo. El dolor le impedía abrir los ojos, pero agudizó sus oídos y le permitió escuchar sollozos. Al abrir los ojos vio que junto a él estaba sentada Rui, la niña que estaba con Rin la primera vez que entraron a la tienda.

    -¿Te lastimaste, estás bien?- dijo Len mientras la miraba de arriba abajo buscándole algún rasguño; entonces notó que se raspó la rodilla. Se levantó y la cargó; secó sus lagrimas y la sentó en el mostrador: luego sacó un botiquín y le curo la herida.

    -No debes entrar corriendo a los lugares de esa manera-dijo Len gentilmente
    -Pero... es que.. quería ver a ... Len nii-chan otra vez- decía Rui entre sollozos.

    Los ojos de Len se abrieron mucho al escuchar sus palabras, y de inmediato sonó la campana de la tienda y Rin entró gritando el nombre de Rui. La mirada de Rin y la de Len se cruzaron y sus ojos brillaron.


    -Lo siento... Rui, te he dicho un montón de veces que no corras ni te separes de mi.
    -Rin-chan... pero era la única forma de que me hicieras caso; y vinieras a ver a Onii...- Rin le tapó la boca a Rui y se sonrojó toda, al igual que Len.
    -En serio lamento que entrara corriendo así.
    -No no, no hay problema...- Len bajó la mirada. Sostenía una pequeña sonrisa mirando con ternura a Rui. Rin la cargó en sus brazos y sonrió de la misma manera; pero su sonrisa se desvaneció poco a poco mientras decía -Lamentamos la molestia... ya nos vamos...
    -¡Espera!- gritó Len tocando su espalda antes de que abriera la puerta. Se miraron fijamente mientras se escuchaban sus corazones palpitar; Len no se resistió por más para preguntarle... -¿Podría verte de nuevo?... Esta vez... no como clienta y vendedor...
    -Entonces... en una... ¿cita?- dijo Rin con una cara llena de ilusión.
    -Si- dijo Len sonrojado.

    Ambos se pasaron tarjetas con sus teléfonos y se despidieron: estaban más que felices. Mientras Rin y Rui se alejaban, Rin volteó hacia la tienda y observó a Len diciendo algo. Al día siguiente se la pasaron una hora al telefono charlando: acordaron una cita para el sábado que venía. Se les hizo eterno pero a la vez muy rápido; aunque tenían muchas ganas de verse, faltaban solo dos días desde su conversación telefónica para el día de la cita: sus pensamientos estaban muy atareados.


    Lo que pasaba por la mente de Len:

    "Oh Dios, que alegría que terminaron las vacaciones de verano; mis clientes están trabajando y solo veo a uno que otro entrar a la tienda sin comprar nada. Debo comprarle un regalo... Ah, este, ¿que será bueno? ¿Flores, chocolates, joyería? Ah, creo que pienso demasiado... Cualquier cosa que le de estará bien. ¿Pero como me vestiré? ¿Y a dónde la llevaré? Rayos tengo mucho que pensar..."


    Lo que pasa por la mente de Rin:

    "Vaya ¿por qué tuve que decir sábado? Por suerte no tengo que cuidar a Rui ese día. Tengo que poner en claro mi mente sobre que ropa ponerme, que llevar a la cita.... Las mujeres no suelen regalar cosas pero... ¡Ah!! ¿Me llevará a cenar o al parque? ¿Debería cocinar algo yo? Ay pero puede que no le guste lo que cocine. ¿Qué voy a hacer?..."


    Sin mucho remedio, se llamaron de nuevo por telefono y su tremenda solución fue cambiar la cita para el domingo: lo cual increíblemente funcionó: estaban un poco más tranquilos y se pusieron totalmente de acuerdo para ir a cenar a un restaurante. Acabada la cena ambos se conocían mejor; e indudablemente Len preguntó a Rin si aceptaría una segunda cita, que claro sin dudas dijo que si. Pasó el tiempo y el número de citas perdió cuenta; sin haberlo propuesto formalmente alguno de ellos, ahora eran novios. Así de rápido se pasaron 5 meses volando; llegó la navidad y la pasaron juntos también. Eran inmensamente felices. Len no pudo pensar en el regalo correcto para Rin; cosa que ella ignoró y después obligó a Len a aceptar su regalo. Estuvieron hablando un buen rato junto a la chimenea de una librería pública que ofrecía una fiesta. Comenzó una charla en la que Len solo escuchaba atento a la ligeramente triste voz de Rin.

    -¿Puedo contarte algo? Yo siempre he aborrecido las navidades... Nací y crecí solamente junto a mi padre, mis tíos y mis abuelos. En mi tercera navidad, mi madre murió de cáncer pulmonar. Mis abuelos trataron de ocultármelo y no me dejaron ir a verla al hospital ni fui a su velorio porque ellos me habían dicho que estaba de viaje: pero siempre he sido buena leyendo los labios, así que una vez que salieron de la casa hacia el auto los vi por la ventana y traté de comprender lo que hablaban antes de entrar. Decían algo como "¿Cuando vamos a decirle? Cuando crezca ya no se creerá el cuento de que está de viaje. Por Dios, ha estado sin su madre durante casi siete años." y mi abuelo decía "¿Que quieres que haga? ¿Romperle el corazón? Si pudiera traería a mi hija de regreso de la muerte" Jamás les dije que lo sabía, hasta que a los diez años de edad me dijeron la verdad ellos mismos. Mi madre tenía una hermana menor, mi tía Neru; ella fue como mi madre el resto de mi vida. Mis abuelos me querían mucho y yo pasaba mucho tiempo con ellos también. A mi padre casi no lo veía; pasaban semanas para que eso sucediera. Tras la muerte de mi madre cayó en una depresión terrible; empezó a aborrecer la navidad, y en diciembre salía de viaje muy seguido para no tener que celebrarla. Yo nunca lloré o me quejé de extrañar a mi madre, y es que por qué hacerlo si yo pasé escasos tres años con ella; pero la navidad me entristecía mucho de todas maneras. No me gustaba ver a mi padre preparando sus cosas para escapar de la familia en épocas festivas. Hubo un tiempo, cuando yo tenía 16, medecidí por vivir con mi padre un tiempo: quería ayudarlo a superar la muerte de mi madre, pero sólo conseguí empeorar las cosas, ya que mi familia siempre me había dicho que me parezco mucho a ella. Pasó un año y el vivir con mi padre solo fue para recordarle que pagara las cuentas, comiera, se bañara. No era tan viejo, pero la tristeza lo cegaba mucho. Ni siquiera me miraba a la cara. Una noche llegué a casa de regreso de un trabajo de medio tiempo que conseguí y mi padre no estaba: era a mitad del verano y él no acostumbra salir mucho de casa, así que me preocupé. Lo llame a su celular y nada, a sus amigos y nada; les conté a mis abuelos y a mi tía que no lo encontraba. Me hice un té para los nervios que apenas y lo pude tomar. Mi último pensamiento fue llamar a la policía, pero mientras pensaba mi padre entró por la puerta. Estaba ebrio...- los ojos de Rin comenzaron a brillar en esa parte de lo que contaba: parecía que no tardaba en desbordarse de lágrimas. Len no quiso decirle nada, y la dejo seguir hablando. -Cuando llegó decía cosas como "Cariño, ya estoy en casa; lamento llegar tan tarde" pero esas palabras se me figuraron que se las decía a mi madre. "Papá... tranquilo. Ven y siéntate... ¿Por qué vienes así?" le decía con mucho cuidado en mi tono de voz; no quería imaginarme sus reacciones por estar ebrio. El seguía sentado en el sillón viendo hacia abajo. Le dije que le prepararía un té y reaccionó lentamente. Sentía como me miraba cada movimiento que hacía; aunque yo estaba en la cocina y él en la sala. Fui y dejé el té sobre la mesa y le dije a mi papá que cuando se sintiera mejor se fuera a dormir. Entonces yo empecé a irme a mi cuarto y pasé por su lado. Me tomó por la muñeca y se puso de pie. Me abrazó de una manera... no como un padre abrazaría a su hija... Luego besó mi cuello y me asusté; no hacía nada más pero temía que lo hiciera. Comencé a apartarlo poco a poco y en ese momento me miró y me llamó por el nombre de mi madre. Entonces entraron mis abuelos gritándole a mi padre; él y mi abuelo estaban a punto de pelearse pero mi abuela los detuvo; mi papá salió enojado... jamás lo volví a ver... Los abuelos me dijeron que lo mejor sería que me quedara con ellos. Unos meses después, descubrimos que mi tía Neru se había comprometido con un hombre divorciado que tenía una hija de un año. Al año se casaron y criaron juntos a Rui. Ella jamás la llamó mamá... se acostumbró a decirle tía Neru como yo lo hacía...-

    Rin de seguro no se había dado cuenta, pero ya estaba llorando. A Len le daban unas ganas infinitas de llorar junto con ella, pero decidió abrazarla fuerte sin decirle nada. Se quedaron así los dos por un momento; luego se separaron y él le acarició la mejilla para luego darle un tierno y profundo beso. cuando la noche terminó, Len quiso llevar a Rin a casa caminando; no hacía tanto frío para ser navidad. Len decidió interrumpir un silencio incómodo que se presentó en el camino.

    -¿Sabes Rin? Cuando yo era niño amaba el trabajo de mi padre: creía que hacer muñecas era trabajo digno de un hombre. Nada mejor que esculpir porcelana en forma de diminutos cuerpos femeninos que servían de adorno. De pequeño tenía pensamientos muy irrelevantes, y cada año cambiaba mi forma de ver el trabajo de un fabricante de muñecas. Al final, cuando me adueñé del negocio, me di cuenta de algo que había olvidado: siempre entran personas a la tienda, aunque sea por curiosidad. Si no compran nada, igual preguntan cuanto cuestan, de que materiales están hechas y acabas haciendo platica sobre otras cosas irrelevantes que te llevan a hacer un amigo. Lo que yo había olvidado era la historia que mis padres me contaron; la de como se conocieron. Mi madre entró un día a la tienda; mi padre colocaba muñecas en los estantes. Se quedó mirándola cuando entró; no había visto mujer más hermosa en su vida. Estaba tan concentrado admirándola, que cuando ella le regresó la mirada se apenó mucho y se cayó de la escalera que lo ayudaba a poner las muñecas en el estante mas alto. Ese fue el instante que bastó para que se dieran cuenta que eran el uno para el otro. Y en el cumpleaños de mamá... Mi madre dijo que jamás le habían obsequiado algo tan especial...
    -¿Y que era ese "algo?
    -Te lo cuento después...-le susurró al oído para luego darle un beso en la mejilla e irse.


    Llegó el año nuevo. Len le dijo a Rin que en la mañana entregaría un pedido especial, así que no podría recogerla; entonces ella decidió ir a la tienda. Traía puesto un kimono color rojo, con detalles bordados en color blanco y un listó morado a la cintura; y el cabello recogido en una pequeña cebolla. Cuando llega, se encuentra a Len de espaldas a la puerta parado frente al mostrador; estaba algo jorobado, como si estuviera escribiendo.

    -¿Que haces, Len?- se acercó Rin a susurrarle al oído. Len se encorvó y se apenó un poco; estaba tratando de impedir que Rin viera lo que había en el mostrador.-¿Ya hiciste tu entrega y podemos irnos?- dijo Rin con voz dulce e impaciente
    -Ah... solo un momento Rin... Es que tengo que alistarme... Yo no... No, ahora vuelvo...- dijo Len retrocediendo al interior de la tienda con las manos en la espalda.


    Cuando Len se fue, Rin notó un marco que estaba boca abajo en el mostrador. Le llamó mucho la atención que estuviera así; y luego también noto un par de pequeños vidrios junto al marco, y una mancha negra en la madera del mostrador. Lo que hizo Rin fue poner como debía ser el marco, y como sospechaba no tenía vidrio, pero si tenía una foto. La foto mostraba a un hombre rubio, de ojos azules, que usaba lentes, junto a una mujer de cabello verde-azul y ojos del mismo color, que cargaba a un bebe recién nacido. Se quedó observando esa imagen, y poco a poco se le fue formando una sonrisa. De momento Len volvió con ella: traía un kimono azul con rayas negras: se dio cuenta que observaba la foto. Entonces sonrió y le preguntó si ya quería irse, y se fueron.

    -Len, ¿por qué traes esa cajita de cartón?
    -Oh... Es que el cliente llamó esta mañana y dijo que no podría recoger su pedido. pero yo no quería dejarte plantada así que le propuse entregársela en el festival más tarde.
    -Tiene un tamaño muy curioso. Creí que las muñecas que hacías solo eran tamaño de "bebé de un año"
    -Esta tiene el tamaño de una muñeca como las que se usan para jugar, pero sigue siendo una de adorno.


    Pasaron una muy buena tarde en el festival; comían takiyaki, también algo de ramen, probaron un té verde que vendían y después unos helados suaves con fruta. Había varios niños jugando, comprando algodón de azúcar, tratando de atrapar un pez con una redecilla, con globos de agua y gente comprando amuletos por todas partes. En la noche había un espectáculo de fuegos artificiales, y decidieron quedarse a verlos. Rin no pudo evitar notar como Len no soltó la caja en todo el festival; saludaba mucha gente que conocía y que eran clientes frecuentes, pero no vio que entregara jamás esa caja a nadie. Estaba a punto de preguntarle al respecto, pero entonces él la llevó al lago para que vieran mejor los fuegos artificiales.

    -Len... Yo quería preguntarte...
    -Ya se- la interrumpió -lo siento, estaba nervioso, no sabía si dártela o no...
    -¿Dármela?
    -Pero ya lo pensé bien... y tengo que decírtelo Rin. En estos cinco, casi seis meses a tu lado, he sido el hombre más feliz del mundo. Nunca había tenido esta clase de relación con alguien; eres muy especial para mí... Por eso, quiero darte un regalo muy especial; iba a dártelo en navidad pero tuve muchas dudas. Después de que me contaste esa historia sobre tu padre, comprendí la confianza que me tienes, y yo he decidido tenerla en ti también: así que... abre esta caja por favor.


    Rin estaba sonrojada. Tomo la caja y la abrió con cuidado. Vio que había una mesa de picnic y decidió colocar la caja ahí para no tirar lo que estuviera adentro. Len se paró junto a ella mientras sacaba el contenido de la caja; era una muñeca del tamaño que Len le había dicho y tenía la apariencia de la mujer que estaba en la foto que vio sobre el mostrador de la tienda.

    -Cuando mamá y papá se conocieron, papá le dio un regalo muy especial. Una muñeca idéntica a mi abuela; y tenía un significado muy especial porque en la familia Kagamine, cuando los hombres de la familia creen haber encontrado a la mujer de sus sueños, deben probar su confianza preguntándoles algo muy personal. Si tenían la confianza para decírtelo, ibas y le contabas a tu madre, no lo que ella te contó, sino que esa mujer si tenía absoluta confianza en ti. Entonces las madres daban su consentimiento sobre esas mujeres, y ese consentimiento se representaba en muñecas hechas a su imagen y semejanza. Tenían que ser a mano, de ese tamaño, y debía estar sonriendo; vistiendo un vestido blanco.

    Rin estaba empapada en lágrimas mientras escuchaba a len hablar y observaba la muñeca. la dejó sobre la mesa, se levantó y lo abrazó con todas sus fuerzas diciéndole una y otra vez "te amo": y en eso empezaron los fuegos artificiales. Len separó a Rin de su cuerpo por un momento, la miró, con unas cuantas lágrimas en sus ojos también; luego pasó sus dedos por su cabello, despeinándola: se sonrieron mutuamente y se dieron un beso muy profundo.

    El tiempo continuó pasando. Len seguía atendiendo la tienda, haciendo y vendiendo al menos ocho muñecas por mes; siempre tarareando, sonriendo, inundando de buenas vibras la tienda. Rin estaba igual de feliz: le había contado mucho a sus tíos y a sus abuelos sobre Len y lo bien que su relación avanzaba. Lo único que le molestaba era que su abuelo quería presionarla para que se casara; cosa que ni a su abuela ni a su tía Neru el parecía justo. Aunque a decir verdad, ella también pensaba en eso un poco: comenzó a pensar si tardaría más tiempo en casarse y tener al menos un hijo o hija, pero cuando veía a len dentro de esos pensamientos se apenaba un poco. No sabía si pensar que Len solo la veía como cosa temporal o si tendrían algún futuro: y cada que pensaba así, volteaba y veía la muñeca con la apariencia de su madre y sonreía.

    Nueve meses juntos. El cumpleaños de Len había sido el mes pasado; pero Rin no pudo pasarlo con él ya que estaba muy ocupada haciendo muñecas que le encargaban sus clientes recurrentes. Así, se llegó el cumpleaños de Rin y él decidió llevarla a cenar a un restaurante elegante; ya que ella se lo merecía y él podía pagarlo. Rin mantuvo ligera frustración durante la cena; ya que Len no le permitió pagar su parte.

    -¿Como quieres que te deje pagar? Si es tu cumpleaños y te traje aquí como un regalo.
    -Lo siento... Lo que en verdad me tiene preocupada es que a ti no te regalé nada el mes pasado.
    -Ay... ¿Que te andas preocupando? Y aguántate, porque aún me falta otro regalo...
    -Len, por favor no: esta cena en este lugar tan elegante ya es demasiado. No me digas con que otro regalo por favor... ¿Quieres hacerme sentir peor de lo que ya me siento por no regalarte nada en tu cumpleaños?
    -Pues mira.... si aceptas este regalo, me darás a mi uno que me hará feliz toda la vida.


    Rin no entendía del todo a lo que Len se refería. Se sonrojó y frunció el ceño un poco; mientras observaba a Len levantarse de su silla y caminar hacia ella. Se agachó un poco y la miró de una manera muy tierna; se sonrojó aún más, pero sonrió para disimular, y Len le devolvió la sonrisa. Después se arrodilló y le empezó a decir:

    -Rin... Podría decirte que si el mundo se acabara ahora mismo daría todo solo para estar contigo lo que queda de mi vida. Podría decirte que el comienzo de mi mundo fue nuestro primer beso. Podría decirte que tú y yo, un hombre y una mujer, somos como el día y la noche; y aún así, es como si nuestros corazones fueran uno. Lo diré claramente hacia el cielo, de modo que tú puedas escucharme claramente. Me alegra haberte amado desde el principio. Kagene Rin... ¿te casarías conmigo?

    Rin estaba tan feliz, que su cara se puso toda roja, y no podía dejar de llorar. Se levantó... bueno, prácticamente se cayó de la silla y se hincó en el suelo; luego abrazó a len con todas sus fuerzas diciendo varías veces "si" en voz baja. Len estaba llorando también.

    Su relación de novios duró dos años y medio y finalmente terminaron los preparativos necesarios y se casaron. Intentaron varias veces tener un hijo pero no podían creer que tardaron 10 años para que eso ocurriera. Rin descubrió que estaba embarazada, de hecho, un mes después de su décimo aniversario de casados; la noticia llenó de felicidad a toda la familia y amigos cercanos. Los ocho meses restantes de su embarazo pasaron sin ningún problema, pero en el momento de que naciera; algo, no se sabía exactamente que, salió mal. Rin tenía 33 años pensar que quizás por la edad no soportó el proceso no era la solución. Fue parto natural en vez de cesárea, así que tampoco era por un fallo de anestesia. Tanto ella como él padre y el bebe estaban perfectos de salud. Fue un enigma que no se pudo resolver. Cuando nació el bebe Rin y Len no sabían nada sobre el problema que los doctores trataban de encontrar: estaban muy felices. Había nacido una niña, saludable, de peso y estatura normales; esperaban que se pareciera a Rin. Len comenzó a sospechar de lo que estaba ocurriendo con los doctores. Rin se sentía muy agotada tras el proceso; se la pasó horas dormida, y Len temía que no se despertara... igual que los doctores. Cuando despertó, la enfermera le pidió que intentara darle de comer a la niña; pero algo andaba mal... ya que no podía. Rin se empezó a preocupar al darse cuenta de sus síntomas; le preguntó a la enfermera, y le dijo que nos abía nada. Se asomó por la ventana y vio a Len hablando con los doctores; ellos tenían rostros de preocupación, y una expresión similar, más profunda y angustiada, comenzó a formarse en el rostro de Len. Rin no se dio cuenta y empezó a llorar, llamando a su hija... -Lenka...- jadeaba -mi hija... Lenka...-

    La enfermera escuchó como Rin susurraba y le entregó a la bebe en brazos con mucho cuidado. En eso entró Len, con una sonrisa forzada; tristemente, era obvio. Rin cargaba a la pequeña niña; la miraba con gran ternura y tirsteza, sonriendo y llorando a la vez.

    -Nuestra hija... Espero haberte entendido bien ¿dijiste que su nombre es Lenka?
    -Si... Lenka... Mi linda hija... Deseo mucho que seas feliz... Y que no tengas una infancia tan dura como yo la tuve... Mira, que has nacido el 26 de diciembre... El invierno no puede ser visto como una época triste en el año...
    -Rin... Linda ¿por qué lloras?- dijo Len, que también quería vaciarse de lágrimas.
    -Es que... es tan linda... y la quiero mucho... Len... ¿crees que pueda ser buena madre... aunque en algún momento me distancie
    de ella?
    -¿Qué estas diciendo?
    -La verdad... Yo espero que no se parezca tanto a mi...- Len abrió mucho los ojos y sus primeras lágrimas comenzaron a salir -Ojala tenga fuerza de voluntad para enfrentar las cosas más duras... como yo cuando era niña... Pero.... mejor que tenga tu apariencia... Así no será tan triste... ¿verdad?


    Len no aguantó más y dejó fluir su llanto. Le quitó por un momento a la niña de sus brazos, la abrazó cuidadosamente y la besó sin dejar de llorar. Se quedaron abrazados unos minutos más y Rin pudo observar a los doctores charlar fuera de la habitación. Con su perfecta habilidad de leer los labios, y basándose en las radiografías que tenían, se enteró de la verdad. Rin iba a tener gemelos; pero la niña crecía muy rápido y hacía mas lento el crecimiento del feto varón. Un feto que se escondía cada que iba a hacer la radiografía mensual: un feto que seguramente tuvieron que sacar aunque no hubiese terminado de crecer. Otro hijo aparte de Lenka, un hijo varón, un hijo que seguramente... murió.

    Rin estalló en lágrimas; volteó a ver a Len, que también tenía la cara empapada, y le dijo...
    -Te amo... Recuerda eso siempre... Y recuérdaselo a Lenka también... Yo se lo haré saber... a nuestro otro hijo... y a mi madre...- y se desvaneció. Len comenzó a gritar, lloraba aún mas y abrazó fuerte a Rin. Los doctores se dieron cuenta y entraron a calmarlo: tuvieron que sacarlo del cuarto y ver si podían hacer algo mas por Rin. Len no dejaba de gritar su nombre con desesperación mientras lo sacaban de la
    habitación. Lograron tranquilizarlo y lo mantuvieron desinformado durante horas: pero llegó un inevitable momento en que tenían que confirmarle que... Rin había muerto.
     
    Última edición: 26 Octubre 2019
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    NOTA: A los que leen este fanfic, les informó que muy seguido lo edito para ir alargando la historia.
    Cuando esté terminado verán escrita la palabra FIN. Muchas gracias por leer esta historia.
     
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    Ahora les he de contar lo que la canción nos quiso decir...
    Han pasado ya diez años... Oh Dios, como la extraño. No tenía edad para que te la llevaras... Tan solo 33... Ay, mi querida Rin... Si vieras cuanto éxito he tenido... Pero ¿como disfrutar de este éxito? Si no estás aquí conmigo... Vaya, de cierta manera no he podido disfrutar ni la niñez de Lenka... No se parece en nada a ti... Bueno, es lo que yo he notado a lo largo de los años... Nunca le he preguntado si te extraña, peor la verdad jamás me ha preguntado por ti, donde estas, que te sucedió... Aunque... Como alguna vez me dijiste "¿Como extrañar algo que jamas tuviste?"... Quizás en esa parte se parece a ti: ambas perdieron a su madre sin siquiera saber del todo como era... Aun así... es triste...

    La tienda Kagamine incrementó ventas con el paso de los años. Cuando Lenka cumplió cinco años, un buen amigo de Len se asoció con él para fabricar las muñecas que lo harían famoso: las primeras muñecas musicales de porcelana. Efectivamente fueron todo un éxito; pero lo que molestaba un poco a su socio era que no entendía porque la primer muñeca cantante que fabricó la usó solo de exhibición y jamás la vendió. Esa muñeca, la había hecho idéntica a Rin. En serio que, la muñeca sentada ahí en la tienda... pareciera que Rin siguiera viva. Un día, su inocente hija Lenka, que jamás preguntaba ni hablaba ni por accidente acerca de su madre, a los diez años de edad (aunque con la mentalidad y ternura de una niña de seis) se quedó un momento viendo la muñeca. Así, hubo varios días en los que le llamaba la atención, y en cierto momento del día, cada día, iba a observarla. Len se memorizó el momento exacto en que se paraba frente a la muñeca, y decidió ir unos minutos antes y la puso a cantar para ella. La niña oyó el canto hasta el final y no dijo nada ni puso expresión alguna... jamás hacía expresiones.

    Un día Len se fue a acostar tarde y tuvo un sueño extraño. En ese sueño veía a Rin despertarlo, mientras respiraba con dolor, y luego reía y lloraba.
    -He tenido una pesadilla.-le dijo Rin
    -Está bien- respondió Len- Esa es la prueba de que sigues viva...- Rin empezó a llorar
    -Eres preciosa- dijo él y entonces despertó.


    Esa mañana mandó a Lenka a la escuela y se sentó pacientemente en la tienda a esperar a un clienta; cosa que nunca ocurrió... Se decidió a animarse y poner a cantar a su muñeca favorita, pero estando a centímetros de ella, comenzó a cantar sola. Tenía los ojos cerrados y movía los labios como humana: Len no podía creer la visión que presenciaba. La muñeca interrumpió su canto al trabarse y abrió los ojos.
    -Hola Len.- Si... ¡la muñeca habló! ¡Con la voz de Rin! Len estaba demasiado impactado; creyó estar soñando.
    -Te extrañé tanto...- dijo ella
    -¿...Rin?- dijo él y ella sonrió. El comenzó a llorar sin cambiar la expresión sorpresiva de su cara.
    -¿Cómo has estado? ¿Y nuestra hija Lenka?- Len se aproximó a la muñeca que le hablaba de forma tan tierna y la abrazó con mucho cuidado.


    -Explícame Rin... Por favor, explícame... ¿como ha pasado este milagro?
    -Han pasado 10 años... Se me permitió volver a este mundo lo que dur el remplazo de mi cuerpo- Len observó como el alma de su esposa ahora estaba dentro de un cuerpo de porcelana creado cinco años atrás. -Tampoco creo que el cuerpo resista tanto mi alma, no solo porque es de porcelana vieja, sino porque mi alma tiene la pesadez de 69 años.
    -¿Como es eso?
    -Fallecí a los 33. Cuando una persona muere, se le permite volver a la vida al cumplir 10 años de fallecida. Siempre volverá en un cuerpo no humano cuya apariencia se le asimile a su antigua imagen; y claro, tiene que poder estar cerca de algún ser querido con quien estar el tiempo que ese cuerpo resista el alma. Hay una regla de que para poder meter un alma en un cuerpo sin vida, se tiene que duplicar el primer dígito de la edad en que falleciste, y el segundo debes triplicarlo. Así que, fallecí a los 33, mi alma dentro de este cuerpo tiene un valor de 69 años.
    -Todo esto sucede tan pronto y es algo muy extraño... pero nada me importa porque, el tiempo que estés aquí... podría ser un minuto más y aún así yo sería muy feliz.


    Ambos hablaron durante horas. Más que nada Len, acerca de su éxito con las muñecas musicales y su relación con Lenka. A Rin le entristecía que Len le mintiera sobre esto último porque entonces a Lenka podría pasarle algo parecido a lo de Rin y su padre. Cuando se llegaba la hora de que Lenka volviera de la escuela, Rin decidió no espantarla ni obligarla a entender lo que ocurría, así que volvió a su puesto como muñeca de exhibición.

    -Ya llegué papá.
    -¿Que tal te fue en la escuela hoy, Lenka?
    -Bien. ¿Vino algún cliente?
    -Por desgracia no...
    -Papá- decía Lenka acercándose a la muñeca exhibida junto al mostrador -He estado pensando... ¿Recuerdas que la navidad después de mi quinto cumpleaños dijiste que esta muñeca era mía.
    -Así es hija.
    -Es que, ya no suena tan bien como antes, y se está desbaratando... Me asusta un poco a veces; el como suena de vez en cuando cruje la porcelana vieja. Quiero otra muñeca.- Len estaba impactado al escuchar eso de Lenka; quién todos los días ponía a cantar a esa muñeca. Lenka se aproximó a la muñeca y apretó un poco su mano y crujió. Len abrió mucho los ojos y le pidió que la soltara. Lenka sentía algo mientras sostenía la mano de la muñeca... Algo que la asustó y la hizo retroceder algo asombrada. Se escondió detrás de su papá y agarro su camisa con fuerza. Len no comprendía.


    Lenka le comentó más noche a Len que una amiga suya la invitó a pasar vacaciones de primavera en su casa por unos días. Len dudaba el darle permiso para irse, y decidió preguntarle a Rin. Rin no tenía pensado mostrarse "viva" ante Lenka, así que Len le dijo que se podría ir por tres días únicamente.

    Rin y Len aprovecharon esos días de la manera correcta; estaban muy felices. A la madrugada del tercer día que Lenka no estaría en casa, Rin fue y despertó a Len.
    -He tenido una pesadilla.-le dijo Rin
    -Está bien- respondió Len- Esa es la prueba de que sigues viva...- Rin empezó a llorar
    -Eres preciosa- dijo él abrazándola y entonces se dio cuenta que su sueño se cumplió.

    -Len, hazme un favor y prométeme un par de cosas.
    -Lo que tu me pidas, Rin.
    -Prométeme que un día con mucha calma le contaras todo esto a Lenka, y le dirás lo mucho mucho que la amo, y pasarás más tiempo con ella. Su madre murió, pero su padre no debe parecer muerto para ella si aún lo tiene al lado: que no le pase como a mi. Y la segunda cosa que te voy a pedir es que seas tan feliz con alguien más al igual que lo fuiste conmigo... Y no llores...


    Rin cantó una vez más para él y su cuerpo fue destruyéndose poco a poco frente a sus ojos. Pero él sonrió; no de forma forzada... Estaba feliz de que Rin pudiera descansar en paz... Y de haber podido verla de nuevo. Pero sobre todo, se juró cumplir sus promesas. La última decidió cumplirla a su manera: jamás pensaría en salir con alguien de nuevo, casarse otra vez o darle una madrastra a Lenka; pero si viviría muy feliz... con su querida hija.

    FIN
     
    Última edición: 26 Octubre 2019
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    Asylum Rose

    Asylum Rose Iniciado

    Virgo
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    Maravilloso escrito Ruka-chan ^^
    Realmente eres una buenísima escritora, me tuviste todo el tiempo atenta y pegada al monitor. Que final mas triste pero genial has logrado crear.

    Para ser sincera solo he visto unos errores con la palabra "pero" ya que escribes "peor". Casi no encontré errores de ortografía pero si note la ausencia de tildes en alguna que otra palabra, pero no debes preocuparte mucho ya que solo eran algunas.

    Ademas me gustaría recomendarte que uses el guion largo ( — ), para los diálogos, puedes hacerlo apretando el botón "Alt" mas "0151". Tambien que separes un poco mas los diálogos solo para no confundir ni que los lectores se pierdan.

    Espero no haberte molestado ni nada por el estilo, no es una critica, solo consejitos para mejorar. En fin, la verdad es un fantástico escrito, lo amé, realmente lo amé. Soy una superfan de los gemelos Kagamine, los amo en especial a Len ^^

    Atte: ~Demon Rose~
     
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  5.  
    Ruki V

    Ruki V Usuario común

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    DE HECHO Muchísimas gracias; toda crítica es bien recibida. A decir verdad, aún no termino... pero puedo hacerlo ahora (hoy). Ya se siempre con el pero/peor >.< Gracias por los consejos Y una cosita ^^' Ruka-chan, no me gusta :D que bien que te gustara el fic.
     
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