Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

Tema en 'CLAMP' iniciado por Lady Kyros, 31 Agosto 2010.

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    Lady Kyros

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    Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]
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    Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    Lleva bastante tiempo, así que decidí republicarlo. Es una historia que en lo personal me gusta mucho. Basado en la canción "Se le apagó la luz"de Alejandro Sanz.

    Título:
    Se le apagó la luz
    Summary: Syaoran le compone una canción a su amada Sakura
    Fandom: CardCaptor Sakura
    Pareja: Sakura&Syaoran
    Tipo: Song-Fic
    Cantidad de palabras: 2,295
    Clasificación: K
    Advertencias: ---
    Género: Romance




    Se le apagó la luz.​


    El silencio que reinaba en el ambiente fue roto por el eco de las pisadas del joven que acababa de irrumpir en el lugar. Miró hacia todas direcciones, aunque ya estaba acostumbrado a no encontrar a nadie caminando por aquellos corredores a esas horas; aferró con fuerza la guitarra que llevaba colgada a su hombro, como si de ella dependiese el tener fuerzas para proseguir o no con su camino.
    Suspiró. Los últimos meses los había dedicado plenamente a la ardua tarea de preparar lo que haría aquel día, no podía desertar ahora. Observó el ramo de flores que llevaba en la mano..., los lirios blancos siempre fueron los favoritos de ella.

    Reinició su marcha bajo la mirada ausente de las muchas estatuas que bordeaban ambos lados del frío pasillo, y no pudo evitar sentir un escalofrío recorrer su cuerpo. Apresuró el paso, detestaba encontrarse en aquel lugar; cuando los rayos del sol besaron su rostro nuevamente supo que por fin había llegado a su destino.

    Frente a él se veía el campo abierto, las gotas de rocío aún brillaban perlando el verde prado. El joven ajustó su chaqueta al sentir el frío viento matutino en su cuello. Caminó guiado por nuevas estatuas, éstas más bellas que las anteriores pero con la misma mirada vacía; qué solas se deben sentir al tener un corazón pétreo, pensó.

    Dobló por un último recodo de árboles, y entonces la vio: sus cabellos dorados brillaban a la luz de un sol otoñal, sus ojos relucían cual esmeraldas, y una sonrisa cruzaba sus labios con una dulzura infinita.
    Él también sonrió, bajo la mirada silenciosa de la chica.

    —Hola, Sakura —saludó, mas no obtuvo respuesta—. Soy Syaoran.

    El joven guardó silencio, mientras en sus ojos achocolatados se podía ver el reflejo de la melancolía. Pareció vacilar antes de volver a hablar:

    —Feliz cumpleaños, amor, te traje flores —dijo al momento que le extendía el ramo. Tomó la guitarra entre sus manos para luego rozar suavemente las cuerdas —. Hoy daré mi primer concierto, gracias a la canción que escribí para ti...

    Aspiró profundamente una bocanada de aire, mientras cada rasgueo de su mano llenaba la atmósfera con armoniosas notas musicales. Ahora era el momento. De su garganta comenzaron a aflorar las palabras que ya tantas veces había cantado, aquellas que aún desgarraban su alma al recordar su real significado.

    Yo no siento nada,
    Pero presiento que a chorros se escapa
    La magia de mi alma gastada...

    Parecía que el tiempo se había detenido, para luego volver sobre su marcha hasta trasladarlo nuevamente a aquel fatídico día.

    No sabía dónde estaba, en su cabeza danzaban imágenes confusas: luces, un auto, su novia desplomándose como una hoja llevada por el viento.

    —¡Sakura! —vociferó, incorporándose costosamente. No podía creer lo que sus ojos veían.

    Ella en la calle tirada.
    Algunas sirenas lejanas
    Resuenan en la noche olvidada...

    Su amada flor de cerezo yacía a varios metros de él, descansando en un charco de sangre. Syaoran trató desesperadamente de abandonar el auto destrozado en el que estaba para ir en su ayuda, mas su puerta no quería ceder. Estaba atrapado.
    Hasta sus oídos llegó el sonido de la ambulancia. ¡Por Dios, que se den prisa!

    Veloz caballo de acero,
    Tu gasolina, mi sangre y su cuerpo,
    Se me mezclaron en el suelo...

    No se movía. ¡Oh, Dios, que no esté muerta!, rogaba el joven con desesperación mientras aún seguía forzando contra la puerta del vehículo volcado. Podía sentir cómo punzaba de forma aguda una herida en su frente, seguramente hecha al estrellar su cabeza contra la ventana; la sangre emanada del corte bañaba su rostro casi en su totalidad.

    El gris de la carretera,
    Dibujando su melena...
    Y la luz se le apagó,
    Y su voz se le apagó...

    La ambulancia había llegado. Dos robustos sujetos descendieron de ella para sacar a un casi inconsciente Syaoran del vehículo. El joven observó cómo uno de los hombres que le había socorrido corrió hacia el lugar en donde yacía Sakura. Los enfermeros comenzaron a gritar instrucciones agitadamente, la situación era grave; el joven se incorporó con dificultad, a pesar de las prohibiciones expresadas por el sujeto que le acompañaba. Su amada estaba en peligro, y todo era culpa suya.
    Sus piernas respondían débilmente, ¡maldición, no me fallen ahora!, imploraba mientras en su corazón la angustia se propagaba como una peste.

    Podía verla, su rostro bañado en sangre, sus ojos cerrados, su pecho levantándose levemente; ¡estaba viva! Sólo un metro lo distanciaba del amor de su vida, estiró la mano para alcanzarla, mas las fuerzas abandonaron su cuerpo haciéndole caer.

    Se le apagó la luz, tembló.
    Y no llega la camilla,
    luché buscando una salida
    para ir a escuchar su corazón.
    Con las manos confundidas,
    no me mantengo en pie,
    no llego hasta la niña de mi vida.

    Emitió un largo suspiro, luchando por retener las lágrimas que comenzaban a acumularse frente a sus ojos. La tristeza quebraba su voz, mientras la melodía en su guitarra dejaba ver su alma adolorida.

    "... Cuando recuperó el conocimiento se encontró tendido boca arriba sobre una camilla. Ladeó la cabeza, para encontrar a una inconsciente Sakura en la camilla contigua; entonces lo recordó todo.

    Aquella noche iba a ser inolvidable, la fiesta de su graduación debería quedar para siempre en sus recuerdos. Syaoran había llegado puntual a la casa de su novia, donde el hermano de ella le esperaba en la puerta. Sintió los oscuros ojos de Touya clavarse en los suyos, como si desease penetrar su mente; sabía que nunca le había simpatizado a aquel joven, celos de hermano.

    —Espero que Touya no te haya molestado —dijo una suave voz a sus espaldas.

    El lobito volteó rápidamente y no pudo evitar quedar boquiabierto: ¡Sakura se veía hermosísima! Llevaba un largo vestido blanco, con detalles perlados, un corsé rojo estilizaba aún más su ya esbelta figura; sus cabellos dorados caían en forma de melena, siendo recogido, en parte, por una tiara; sus ojos estaban finamente delineados resaltando así su profundo color esmeralda, sus mejillas sonrosadas y sus labios rojos, cual carmesí.

    —Mas te vale que la cuides, ¿entendiste, mocoso? —la voz de Touya trajo al joven de vuelta a la realidad—. Quiero que la traigas de vuelta a las cinco de la mañana. Ni un minuto más —sentenció, clavando una dura mirada en el novio de su hermana.
    —A las cinco estaremos de vuelta —respondió Syaoran con seguridad.

    Tan absortos estaban en disfrutar de cada segundo de la celebración, que ninguno de los dos amantes se dio cuenta de lo rápido que corrían las horas. Cuando ya las parejas comenzaron a hacer abandono de la pista de baile, Sakura comenzó a mostrarse inquieta.

    —Syaoran, se nos hace tarde...

    El joven de ojos chocolate se apartó de su novia para observar su reloj: ¡mierda, sólo quedaban veinte minutos! Se tambaleó levemente, el alcohol que había consumido, aunque en pequeña cantidad, ya parecía hacer efecto.

    —Creo que mejor llamo a mi padre para que venga a buscarnos —comentó la chica, preocupado por el estado de su novio.
    —No, yo le prometí a tu hermano que te llevaría a tu casa. Eso haré —declaró con decisión.

    ¡Si tan sólo hubiese dejado de lado su orgullo y hubiese aceptado el consejo de Sakura!

    Ya en el auto, el joven pisó a fondo el acelerador; no podía fallar a su palabra de hombre. Las luces de los postes que alumbraban la solitaria carretera pasaban a su lado a una velocidad vertiginosa, al igual que el miedo entraba en el corazón de la flor de cerezo.

    —¡Basta, Syaoran, no corras tanto!
    —Tengo que llegar en diez minutos, amor —contestó con serenidad.
    —Tengo miedo... —confesó la chica, poniendo su mano en el antebrazo del lobito.

    El joven la miró, para luego bajar la velocidad. Tenía razón, su vida era más importante que ser regañado por Touya. Ella le sonrió, agradecida por su comprensión; desabrochó su cinturón de seguridad y besó tiernamente a su amado.
    Grave error.
    Tan entregados estaban al encuentro de sus labios que no vieron venir al camión frente a ellos. Todo transcurrió en cuestión de segundos; la luces y el sonido de la bocina del monstruo de metal quedarían grabadas al rojo vivo en la mente de Syaoran.
    Éste viró rápidamente el volante, para evitar el choque, mas impactó el vehículo por el costado delantero, provocando que se voltease violentamente. Pudo sentir cómo la mano de Sakura intentaba aferrarse a él sin resultado alguno antes de estrellar su cabeza contra la ventana, perdiendo así el conocimiento de la realidad.

    Ahora se encontraba mirando a su amada flor de cerezo permanecer inmóvil en la camilla contigua, completamente pálida, como si el calor de la vida hubiese abandonado su frágil cuerpo.

    Por qué no habla, no entiendo.
    Hace un momento me iba diciendo
    ‘no corras tanto que tengo miedo’...

    En la mente de Sakura los hechos acontecidos estaban siendo asimilados; se maldecía por haber actuado de aquella forma si no hubiese besado a su novio nada de aquello habría pasado... Lamentaba haber ido a la fiesta, debió haberse quedado en casa, con su padre y hermano; todo era culpa suya..., se merecía estar sufriendo.

    La ambulancia volaba.
    Entre la vida y la muerte pensaba,
    que echaba tanto de menos su casa...

    Fueron separados al llegar al hospital; la joven flor de cerezo fue derivada inmediatamente a la Unidad de Cuidados Intensivos. Las enfermeras limpiaron y vendaron las heridas de Syaoran, por suerte sólo eran leves; mientras que el joven lobito no dejaba de culparse por el accidente..., si no hubiese bebido, si hubiese llamado al señor Kinomoto para que los fuese a buscar...

    Entró cautelosamente a la habitación en que descansaba la chica, luego de ser advertido por el médico en turno: su estado era delicado.
    Sakura le sonreía débilmente desde su camilla. Sus heridas habían sido tratadas, una mascarilla cubría gran parte de su rostro, ayudándole a respirar; de sus antebrazos surgían varias agujas conectadas a extraños líquidos. El joven se sintió desfallecer, ¡era su culpa!
    Una risa gastada llegó hasta sus oídos, su amada le miraba dulcemente ignorando por completo su dolor; no dejaría que él se sintiese mal.

    Amarga risa en la cama.
    Imagina que es una diana
    con todas esas agujas clavadas.

    —¡Perdóname!

    Syaoran se dejó caer de rodillas junto al lecho de la chica de ojos de jade, mientras su rostro se ocultaba tras una máscara de lágrimas... Era su culpa, jamás debió dejar que todo ocurriera; se aborrecía completamente.

    —No fue... tu culpa.

    El lobito levantó la vista al oír la débil voz de su amada; ella se había desprendido de su mascarilla y le sonreía dulcemente.

    —El doctor me ha dicho... que el automovilista que nos impactó... huía de la policía... –narró con dificultad—. Nosotros lo detuvimos... No fue nuestra culpa —repitió.

    El joven no daba crédito a sus oídos, mas aquella repentina noticia no aliviaría mucho su pesar. Sakura seguía en estado grave.
    Sostuvo la blanca mano de su novia entre las suyas con delicadeza; sin importar qué ocurriese, él siempre estaría a su lado.

    —Tranquila, todo pasará.

    —Lo sé —contestó ella con ternura—. Cuando veas a mi padre y a mi hermano, por favor diles que los quiero mucho..., que siempre estaré con ellos, como la brisa.

    —Claro que sí, mi vida, pronto todo volverá a ser como antes...

    —Nos verán como los héroes que detuvimos a ese criminal, espero que no se te suba la fama a la cabeza —bromeó, haciéndole reír.

    Sakura cerró los ojos, con una radiante sonrisa en los labios. Syaoran la observó con dulzura, lucía tranquila, angelical; acarició suavemente sus mejillas.
    Fue entonces que la alegría se borró de su rostro.
    El agudo pitido que oyó a continuación fue el veredicto final que condenaba su vida a un profundo tormento.

    Bromea sobre su suerte,
    la hace sentirse más fuerte...
    Y la luz se le apagó,
    y su voz se le apagó...

    Los doctores irrumpieron en la habitación, levantando una cortina que separaba al lobito de la flor de cerezo. Un grito desgarrador emanó de la garganta de Syaoran, mientras éste luchaba contra los enfermeros que lo retenían, ¡tenía que verla!
    Luego el silencio reinó con aplomo.
    El médico meneó la cabeza, para luego anunciar la hora a la enfermera que le acompañaba.

    —Lo siento, chico, ella ya lo sabía..., su luz se ha extinguido.

    El suelo parecía abrirse bajo sus pies, devorando toda la felicidad que alguna vez había sentido. Observó el cuerpo inerte de Sakura descansar sobre aquel blanco lecho, aún sonriente...

    Se le apagó la luz, tembló.
    Le cerraron las cortinas
    y escuchó pasar la vida
    y el suave latir de un corazón.
    La indirecta comprendida,
    y una torpe despedida
    de la niña de mi vida..."

    Syaoran se acercó a la angelical joven, para depositar en sus labios un último beso, anhelante de aún encontrar el calor de su vida en ellos... Se alejó al sentir en contacto frío con el papel.
    Su novia le seguía sonriendo desde aquella fotografía con infinita dulzura. Tomó su guitarra y retrocedió un par de pasos, para leer aquella inscripción en la lápida que ya tanto conocía.
    Sakura Kinomoto
    (1991 - 2008)

    Amada hija,
    Querida hermana.
    La niña de mi vida.​


    Hace sólo un par de meses la había tenido junto a él, disfrutado del contacto de su piel contra la suya, deleitándose con el sabor dulce de sus labios y el placer de perderse en aquel mar esmeralda de sus ojos.
    Ya debía marcharse.
    Giró lentamente sobre sus talones; un cálido viento acarició su rostro y una suave brisa besó sus mejillas. Sonrió. A pesar de la distancia, Sakura y él siempre estarían juntos.
     
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    Suki90

    Suki90 Entusiasta

    Leo
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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    ;______;
    Lloré,
    ¡Maldito automovilista fugitivo!
    Mató a Sakura ;o;
    Continua escribiendo u_u -se va a llorar.-
     
  3.  
    Dead Uchiha

    Dead Uchiha Entusiasta

    Piscis
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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    Ah, rayos.
    Maldito automovilista fugitivo DDDDD:
    Sakura murió ToT
    Oh, pff, no puedo creerlo, Sakura ._.
    Sigue así, la forma de narrar está genial, ah rayos, fue trágico :llorar:
     
  4.  
    Lady Kyros

    Lady Kyros Usuario popular

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    Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]
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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    Sí, es bastante trágico. Pero me encanta esa canción y las víctimas perfectas fueron Syaoran y Sakura. ._.
    Muchas gracias por sus comentarios, ya escribiré finales más felices. :)
     
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  5.  
    mark yazaki

    mark yazaki Entusiasta

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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    triste pero interesante el fics. espero que sigas haciendo fics como estos
     
  6.  
    Pami

    Pami Guest

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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    A mí esa canción me da un no-sé-qué, es demasiado triste para mí.

    Pobre Syaoran ;___;! Pensar que si hubiera seguido rápido ella no se hubiera desabrochado el cinturón y no hubiera chocado en ese momento.
     
  7.  
    Lady Kyros

    Lady Kyros Usuario popular

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    Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]
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    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    ¿Pero no que te gustaba el Angst?

    Yo creo que de haber seguido rápido hubiesen muerto los dos. Y él no le podría dedicar la canción. D:
    Hasta a mí me da tristeza, pero adoré la idea de que le hablara a su fotografía y que aun después de muerta la siguiese amando.
     
  8.  
    Pami

    Pami Guest

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    Pluma de
    Re: Se le apagó la luz [SyaoranxSakura]

    Sí, sí me gusta el angst, pero esa canción me ha perseguido durante muchos años porque le gusta a mi papá. Es como... incompatible conmigo.
     
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