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Tema en 'Academia' iniciado por Graecus, 30 Diciembre 2015.

  1.  
    Graecus

    Graecus uwu7 Acerosos Fan

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    Prólogo
    Días antes, habían recibido una carta.

    Los mundanos tuvieron que dar una larga explicación cuando dicha carta le explicaba a los padres y/o familiares que sus hijos habían sido aceptados en un colegio militar de alto prestigio, cuando algunos de ellos no parecían haber mostrado el menor interes al respecto en ningún momento. Anexado a esto se encontraba una hoja aparentemente en blanco, excepto que al tener la vista, podías ver lo que ellos no: información extra brindada por los Nefilim, pidiendote que les hicieras creer que ibas a la escuela militar, además de anexar la fecha y hora en que el portal se abriría, a dos cuadras de tu hogar. Esta hoja, al tener en el borde una runa Glamour, se mostraba a quienes no tuvieran la vista como una pagina en blanco para dar el visto bueno en caso de que el alumno fuera menor de edad. Así que los familiares, ignorantes, firmaron la hoja.

    Los Nefilim, sin embargo, pasaron los días anteriores al día de llegada a la Academia guardando en cajones todo lo que se encontraba en su cuarto, al no volver allí en al menos un año. Los mundanos, sabiendo que solo volverían al año siguiente para despedirse definitivamente de sus padres, no arreglaron mucho.

    El día había llegado. Eran las cinco y media de la mañana, faltaba poco para tener que salir de allí, pero justo en ese momento, todos, mundanos y nefilim, cada uno de ellos desde lugares diferentes, tenían el mismo enorme problema: no sabían como hacer exactamente las maletas.

    En el caso de los Nefilim: ¿Que llevar a un lugar donde de todas formas va a faltar casi todo?

    Los mundanos lo tenían mas dificil: ¿Que llevar a una Academia de guerreros celestiales con abdominales increíbles y enormes problemas de ego? ¿Camisetas divertidísimas?

    @Amane @Noir @MiLady Blanc @Liza White @Arno Dorian @Nekita @Lineve Kyoko @Passenger @EN Auditore @LuKe @Error Akazami @EliLover


    ¡Bienvenidos!

    Algo que deben saber antes de seguir, es que en el rol Narrativo hay dos versiones: Rol Individual, y Rol Grupal. En el individual, como en este caso, cado uno rolea la acción de su personaje, llegando al mismo lugar que los demás. En el Grupal, evitamos que cada personaje tome una decision diferente, sino que por grupos (Grupo general o separado, segun los que se encuentren en el momento) toman una decision. Así, en los grupales, una sola persona tomará una decision por el grupo. Verán esto en practica mas adelante. Y no se preocupen. Al final, solo quien ha tomado una mala decision es quien sufre las consecuencias, no el grupo entero.

    Ahora, a la hora de rolear, se necesita un encabezado. Este debe tener Nombre, especie (una sola letra) y el lugar donde se encuentran, en caso de que ser necesario especificar. Como ejemplo, para Scott en este momento el encabezado sería Scott Casttway (M), Casa Familiar. Para Allison, Sería Allison (N), Casa de la abuela.

    Rol Individual: Empecemos con el prólogo. Según mundano o nefilim, deben rolear los días anteriores lo mas acorde posible a lo que aparece en el prólogo, y luego el problema a la hora de hacer maletas. Determinen lo que terminan escogiendo para llevar a la Academia, y que salen de la casa luego de despedirse para esperar el portal. Luego de eso se les informará de lo siguiente. Suerte.
     
    Última edición: 1 Enero 2016
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  2.  
    Arno Dorian

    Arno Dorian Entusiasta

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    Wilson Knaur (M), Orfanato.

    5:30 am.

    El muy apenas estaba por salir, al parecer iba a ser un día bastante soleado, se sentía un ligero calor en la habitación, mi compañero de cuarto había sido adoptado previamente así que decidí escabullirme por la ventana, el día de ayer me había pasado lo mas extraño que me pude haber imaginado, ¿Un hada, enserio?

    Despeje esa idea momentáneamente de mi cabeza intentando olvidar lo sucedido, luego aparece ese hombre con extraños tatuajes, me dice que tengo un don y se va, no sin antes ponerme sobre aviso que tendría que dirigirme a una academia, el dijo que vendría por mi pero que antes preparara todo lo necesario, no es que tuviera mucho si no que simplemente dijo que no regresaría en mucho tiempo, acate sus indicaciones, después de todo no es que tuviera muchas cosas por hacer en este lugar, sin familia, sin nadie a quien tener que rendirle cuentas o decirle adiós.

    Me dirigí a la que era mi cama en aquellos días donde aun necesitaba que me cuidaran, debajo de ella saque una pequeña caja, al abrirla saque primeramente mi chaqueta verde, la había ganado en una apuesta de cartas apostando mi collar de zafiro, ese collar que nunca me lo quitaba y que según Nana Mía era con lo único que había llegado ademas de un sobre que nunca había abierto, en la escritura exterior decía que era para mi pero que lo abriera cuando cumpliera los 18 años.
    También saque de la caja aquellos guantes de piel sin dedos, recuerdo haberlos encontrado en un basurero, realmente no olían mal sin embargo les di una pequeña lavada por si las dudas aquel mismo día.

    Y justo en el fondo se encontraba la púa de una guitarra, un anillo de plata, el percing que iría en mi ceja si no me lo hubieran perforado de mas gracias a un golpe en una de mis tantas peleas, mi reproductor de música del año de los primeros pobladores, una navaja y la carta.

    Tome todo y lo puse en mis bolsillos del pantalón y de la chaqueta, me coloque la capucha de la misma, los guantes, el anillo y salí de la ventana, el sol estaba a escasos instantes de salir, me detuve unos instantes a ver ese resplandor tan hermoso que nos regalaba la mañana, después simplemente salte a la siguiente saliente del edificio vecino y comencé a caminar sin mirar atrás, por mi cabeza había pasado la idea de robarme una de las guitarras del club de música pero los niños no tenían la culpa de lo que me habían hecho, aun recordaba que en mis últimos días estaba por terminar de enseñarle el circulo de Sol a Timmy... Me detuve un momento pero sin tocarme el corazón seguí.

    Saque de mi zapato aquella pequeña piedra con un símbolo raro que el ''Cazador de Sombras'' me había dado, según el hombre que me salvo de aquella bestia con alas y cara bonita me había dicho que debía de tirarla sobre el agua, entonces el aparecería, así que sin mas tiempo que perder localice la fuente que estaba en la plaza cercana y la arroje con todas mis fuerzas cayendo la misma justo en la punta de la fuente.
     
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    Nekita

    Nekita Amo de FFL

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    Jesse [N] Casa de Mark.

    Finalmente, el día de la esperada carta había llegado.

    Junto con ayuda de Mark y su chica, habíamos comenzado a ordenar mi habitación lo más que pudiera, a pesar de que ellos insistieran que todo estaba por sin ningún lado, yo veía en su desorden... mi orden ya que jamás me había costado encontrar algo en mi habitación pero bueno, era momento de que todo estuviera acomodado y limpio para que al hacer la maleta resultara mucho más fácil y sencillo.

    Después de un laaargo tiempo, lo habíamos conseguido, entre pláticas durante las innecesarias pausas para merendar que hacíamos para recompensarnos de un "arduo esfuerzo" y alguno que otra broma por parte de Mark habíamos terminado más tarde de lo que habíamos anticipado, pero había sido una muy buena forma de aprovechar para pasar más tiempo juntos a pesar de que en algún momento sabían que iría a verlos.

    ap13409510.jpg

    ***​
    Aunque claro, no todo iba así de bien.

    El momento de hacer la maleta había sido ligeramente tortuoso, corría de arriba a abajo en la casa de Mark buscando una que otra prenda de ropa que por alguna extraña razón no se encontraban en mi armario y uno que otros zapatos que se encontraban acomodados en el pequeño espacio antes de acceder completamente la casa para que, cuando entraras los dejaras allí y evitaras llenar de tierra todo el suelo de madera.

    Luego había venido lo fácil, solo me había tomado la molestia de colocar las cosas básicas, desde diversas blusas [mangas cortas o largas], un par de suéter, botas...zapatillas.. jeans, faldas, básicamente: ropa limpia junto con mi ropa interior y cosas de higiene personal. Y aunque era relativamente muy temprano y había terminado en tiempo justo la maleta y de arreglarme, no tenía ni una pizca de sueño.

    De hecho, era todo lo contrario. Estaba emocionada y ansiosa de ya ir a la Academia así que cuando todos nos encontrábamos fuera de la casa de Mark, me encaminé hacia su chica, Zoe y la abracé un aceptable lapso de tiempo antes de alejarme de ella y asegurarle que trataría de no meterme en problemas, bueno... en no muchos. Luego vino Mark quien tomó la iniciativa de abrazarme a mí primero y desearme un buen viaje, a diferencia de su chica duramos más tiempo con nuestra despedida.

    Y con un "Hasta luego" de mi parte, me encaminé finalmente a esperar el portal, si no me equivocaba no debía de tardar mucho en aparecer.

    [​IMG] [​IMG] Se que no son necesarias pero... me hace ilusión ponerlo :'D
     
    Última edición: 30 Diciembre 2015
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    Aimée Beilschmidt

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    Jev (N), Casa de sus padres

    4:00 a.m

    Mire con los brazos cruzados mi cama.
    Hace algunos días mis padres me habían mencionado la Academia a la cual podría asistir para ser lo que mis padres eran: Un Cazador de Sombras. No dude en aceptar y de inmediato me había puesto a hacer maletas, aunque ahora entendía lo que mi madre me había dicho: "No importa que tanto lo pienses, no sabrás que llevar", ya que me encontraba precisamente en esa situación.
    Puede que mi padre sea un Nefilim, pero el tampoco me había podido ayudar acerca de que llevar, diciendo algo como: "Los instintos son algo que deberás de utilizar mucho mientras estudies, es una buena oportunidad para comenzar a utilizarlos".
    Suspire mientras dejaba caer mis hombros y mi cabeza. Había escuchado que las mujeres tardan mucho en elegir la ropa, ¿es esto lo que sentían?, esperaba que no, puesto que yo estaba estresado y era la primera vez que lo hacia...Por Raziel, había tenido varios días para hacer esto, pero lo deje a lo ultimo...
    Me encogí de hombros y agarre un puñado de ropa al azar y mis zapatos para meterlos en una maleta.
    Si estaba en mi ropa lo que estaba llevando era porque estaba bien para mi, sino lo estaba para los demás, ¿qué?, nunca había prestado mucha atención a lo que decían los demás.
    Fui a darme una rápida ducha y me puse la ropa, después de intentar acomodar mi cabello salí de mi habitación con mi maleta en mano.
    Mis padres y mi hermana menor estaban esperándome en la sala.
    Mis padres no dejaron de darme ánimos acerca de que no me rindiera, mi madre dijo: "Pese a que tu eres un Nefilim también, ten cuidado, ¡todos son muy orgullosos!, que no te derrumben", mi padre solo me sonrió mientras apretaba afectuosamente mi hombro.
    Mis padres podían parecer animados, pero en sus ojos podía ver los destellos de tristeza: después de todo no estaba seguro de hasta cuando les vería. Los abrace mientras les daba las gracias y decía un "Hasta luego".
    Cuando lo solté mire a mi hermana, se notaba el esfuerzo que hacia por no llorar, le sonreí mientras le abrazaba con fuerza, diciéndole que cuando regresara, le podría proteger.
    Ella solo asintió mientras me ponía algo en la mano, sonriéndome entre lágrimas.
    Mire mi mano y vi un collar: era un collar hecho a mano de dos colores de pabil, con un cristal.
    Le sonreí de nuevo y le abrace.
    Finalmente me puse de pie y me aleje de mi familia mientras me despedía, agarrando mi maleta.
    Me dirigí con pasos seguros hasta donde se suponía que iba a estar el portal, sonriendo tranquilamente.
    Me preguntaba que tipo de aventura me esperaba.
     
    Última edición: 31 Diciembre 2015
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    LuKe

    LuKe Usuario popular

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    Max [M] Casa de familia

    En cuanto decidí que me convertiría en Nefilim, los hombres de vestimenta oscura me dijeron que subiera a mi cuarto e hiciera el equipaje. Me giré hacia mi madre y le dije que me acompañara. Nadie mejor que mi madre, la persona con la que más comparto, para hacer la maleta de mi nuevo viaje. Dejamos a mi padre con los extraños, el siempre ha sido un curioso y aprovecha cualquier momento para sacar información.He de decir que esa faceta la heredé de él.

    Subimos las escaleras de la casa, más pausadamente que de normal. Mi cabeza da vueltas por toda la información nueva que acababa de llegarme. Iba a compatir con las fuerzas demoníacas de este mundo, que sí existían... Como contara algo de esto en el pueblo me verían con muy malos ojos. Pero al ser yo, no renegarían de mi tan rápidamente. Ser buena persona también recompensa, no como dice Craig Jenkins... Estúpido engreído. Suerte que no volveré a verle la cara en un buen tiempo.

    Recorrimos el pasillo, pasando por la puerta entreabierta de la habitación de mis padres. Me vino el aroma a lavanda de dentro, ese aroma que me recordaba tantos buenos tiempos. La habitación de mis padres era muy austera, no tenía demasiados muebles, pero no necesitaban más. Y las sábanas, tan mullidas, eran las que poseían ese aroma embriagador que recordaría siempre. No me paré mucho tiempo, porque teníamos que ir al final del pasillo. Al final, a mi habitación.

    Entré y la vi como siempre está. Impoluta. En casa teníamos la costumbre de ordenar todo, por muy pequeño que fuera, para que no diera mal a la vista. Por ello, todo solía estar impecable, y mi cuarto no era menos. Me llenaba de una paz inmensa tenerlo todo en su sitio, ordenado. No poseía muchas cosa, el materialismo no iba conmigo. Lo que era mi habitación: La cama, un armario para la ropa, mi estantería de libros y una mesa de estudio. El libro de historia estaba abierto encima de la mesa, tenía examen la semana próxima. Me daba que nunca haría ese examen.

    Mi madre abrió la cama hacia arriba, que era canapé, y saco una maleta sencilla. empezamos a meter ropa, no demasiada, para todo tipo de temporales. Pantalones, camisetas, jersey, un abrigo... Al recorrer la vista por la habitación, vi que en la maleta cabía prácticamente casi toda mi ropa. No tenía demasiado, pero tampoco necesitaba más. Estaba guardando un par de zapatillas cuando mi madre me alargo la mano y me dejó algo en la palma. Era un crucifijo. "Para que siempre te acuerdes de tu camino" dijo. Era el amuleto que me había acompañado numerosas veces por la vida. Me lo regalaron mis padres cuando cumplí los 10 años, y desde entonces había sido muy especial para mí. Estaba claro que no me apartaría de él, me recordaría siempre lo que tuve y lo que tengo.

    Una vez terminamos la maleta, cerré la cremalleta y la puse en el suelo. Entonces mi madre se abalanzo a mí en un abrazo enorme. Tenía los ojos llenos de lágrimas, y se le escapaban unos pequeños gimoteos. Eso provocó que a mí también se me saltaran las lágrimas, y le devolví el abrazo. estuvimos así un par de minutos, hasta que se nos secaron los ojos. Entonces mi madre se apartó, se seco las mejillas y me dijo que a partir de ese momento teníamos que ser fuertes. Tanto ella como yo. y mi padre.

    Bajamos las escaleras con la maleta a cuestas. Los hombres estaban sentados en la mesa del comedor, conversando con mi padre, pero en cuanto aparecimos por los escalones se levantaron para dirigir la mirada hacia nosotros. "Es la hora".

    Deje la maleta en el resquicio de la puerta y corrí a abrazar a mi padre. A poco le tiro las gafas, pero él era un hombre fuerte y me agarró en el abrazo. Me susurro palabras de ánimo, que había tomado la elección correcta, que ellos siempre estarían orgullosos de mí y apoyándome donde quiera que esté. "Nunca lo olvides".

    Lo hombres me agarraron del hombro. Me giré y me dijeron que teníamos que irnos ya. Mi madre estaba al lado de mi padre, conteniendo las ganas de llorar de nuevo. En ese momento, mi padre fue a la repisa y cogió un marco de fotos de la familia. De él sacó la foto que se mostraba, una foto sacada en la puerta de casa. estábamos mis padres, la casa y yo con el fondo de mi pueblo y el amplio mar. Era un recuerdo perfecto, y mi padre quería que me la quedara. La agarré y la metí en el bolsillo de la chaqueta interior, al lado de mi corazón.

    Salí de casa siguiendo a los hombres. En el último momento, me volví para ver por última vez mi casa, con mis padres en la puerta para despedirme. era noche entrada, por lo que las luces de dentro del hogar vislumbraban la silueta, y al fondo las faloras del pueblo me proporcionaron una vista magnífica. El mar estaba oscuro, en calma. con un ultimo saludo de manos, me despedí de mis padres y del pueblo, gritando "OS QUIERO"
     
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    MiLady Blanc

    MiLady Blanc YOI♥

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    Ashley (N), Casa de Ash y Nathanaël.

    No dejaba de dar unos saltos de alegría cuando recordaba la carta que hace nos días me había llegado, ya por fin era el momento de ir al instituto.

    Cuando leí la carta había pegado un grito que hizo despertar a mi hermano, Nathanaël, e hizo que fuera corriendo a mi habitación con una escopeta que teniamos de adorno en la sala para "defenderme", esto hizo que lo mirara mal ya que esa arma no serviría para nada si algo de verdad hubiera pasado.


    Pero tenía un problema, un gran problema. El cual no era el hecho de que me fuera de casa por no sé cuato tiempo, sino que no sabía que llevarme para allá. Lo más probable era que debía llevarme lo normal: ropa, artículos personales y algo para entretenerme en los momentos que no estuviera en alguna mision, combatiendo e/o inventigando.

    **__**
    Espere a que llegará la noche para comenzar a armar la maleta, ya que me pase todo el día con Nathanaël como despedida antes de irme de la casa.

    En la noche fue cuando me puse muy nerviosa mientras buscaba por todas partes lo que necesitaba, alguna ropa que pensaba llevarme estaba sucia así que tuve que ponerlas a lavar para poder llevarmelas, guarde mis articulos personales, una libreta de dibujo con lápices y uno que otro libro que me faltaban por leer (Los cuales no eran pocos).

    Después de terminar de empacar me fui a despedirme de mi hermano con un largo abrazo y unas cuantas palabras de aliento de su parte me fui corriendo muy animada hacia donde se suponía que iba a aparecer el portal, el cual no debía de tardar tanto.

    No era muy buena idea no haber dormido antes de salir, pero yo misma me lo había buscado así que tenía que resistir y quedarme despierta por más tiempo.
     
    Última edición: 30 Diciembre 2015
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  7.  
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Comentarista empedernido Hey Adora~

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    Amalia [M] Hogar de la familia Lowell

    Cuanto menos ganas tienes de que llegue un día en específico, más rápido se te pasa el tiempo hasta entonces. Esa es una verdad irrefutable, y el caso de Amalia no fue la excepción. Habían pasado un par de días desde la visita de aquellos extraños seres llamados Nefilim, y finalmente había llegado la hora de decir adiós. Decir adiós a su vida mundana, a su familia, a su hogar. Decir adiós a su vida anterior, y dar paso a una nueva y dura etapa en su vida, a pesar de que ganas le faltaban muchas. ¿Cómo dejar de lado a las personas que más quieres en el mundo para, probablemente, no volver a verlos más? ¿Y más sabiendo de que nunca había sido capaz de depender de ellos?

    La cabeza de la joven no paraba de dar vueltas mientras aún se encontraba acurrucada bajo las sábanas, aprovechando los últimos momentos antes de partir. No había sido capaz de conciliar el sueño, miles y miles de preguntas azotaban su mente, miles de preguntas que seguían sin tener respuesta. Trató de cerrar los ojos y dejarse caer en los brazos de Morfeo, pero la angustia que oprimía su pecho era mayor. No, no podía estar tranquila. Sabía que fuera de su hogar estaría sola e indefensa, y sería un blanco fácil para todos aquellos seres. No sobreviviría mucho allí, de eso estaba segura. Pero lo hacía por el bienestar de su familia, y eso le daba fuerzas para continuar.

    Dio una vuelta sobre sí y recostó su cabeza en la mullidita almohada que tenía a su alcance. Cambió su posición, pues seguía sin sentirse cómoda. Así repitió varias veces hasta que escuchó el repiqueteo de la alarma en el reloj de pared de su habitación, y el corazón comenzó a bombear frenético. Había llegado el momento, ya no había marcha atrás. Podía sentir los pasos de sus padres y la madera crujir bajo sus pies, estaban dirigiéndose hacia su habitación. Se levantó con suavidad y abrió un poco la persiana que mantenía sumida en la oscuridad a su habitación, y observó la entrada del hogar en mitad de la madrugada.

    Aquellos hombres ya estaban ahí. Uno de ellos alzó su cabeza, y pareció sonreírle desde su posición.

    ***

    Bajó apesadumbrada cada escalón de su extensa escalera de caracol, como si se dejase la vida con cada paso que daba. Sus padres la seguían, aguantando con templanza lo duro que resultaba decirle adiós a su querida hija, quizás para siempre. Con cada tramo que pasaba, iba dejando atrás todos los recuerdos del pasado, dejando hueco para los que estaban por llegar. Sus ojos se encontraban aguados, como si se estuviese conteniendo con todas sus fuerzas las ganas de llorar. No, no podía hacerlo. Sabía que si lo hacía sus padres se sentirían peor de lo que ya estaban, y eso era lo último que quería.

    Se detuvo en el umbral de la puerta con la maleta ya en mano, y en ella todas y cada unas de las prendas y demás objetos que sentía que necesitaría en su estadía en la academia a la que estaba a punto de partir. De todo, desde ropa para cada estación hasta libros y pasatiempos por si llegase a necesitarlos. Nunca se sabía, por lo que llevó un poco de todo. Los recuerdos no faltaron en su extenso equipaje, y se llevó consigo su álbum de fotos preferido donde guardaba todas las fotos de su familia. Al menos con él, sentiría que los tendría más cerca.

    Uno de los hombres les avisó de que ya era la hora, y el portal estaba a punto de aparecer. No había ni un minuto que perder, y sabía que era la hora de la despedida. Dio la vuelta para verlos, mordió su labio inferior con fuerza y...

    No aguantó más, y los abrazó con todas sus fuerzas.

    —Y-yo... yo... siento mucho irme así, de repente. Pero prometo que no os defraudaré, de ningún modo... —susurró la joven de cabellos rosados entre sollozos, sintiendo la mano de su madre acariciarle el rostro.

    —Tranquila, sé que no lo harás. Prométeme que pase lo que pase, siempre te levantarás tras una derrota y seguirás adelante. Prométemelo, ¿sí? —su voz maternal tranquilizó un poco a Amalia, quien asintió sin dudarlo.

    —Y prométenos también que no te rendirás, tú puedes superar tus miedos, sabemos que eres una chica valiente.

    El hombre, harto de tanta cursilería, avanzó hacia la escena familiar y tomó el brazo de la menor para separarla del abrazo y llevarla junto a ellos.

    —Se acabó, ya has tenido tiempo suficiente para despedirte. Nos vamos —y con un gruñido impaciente, avanzaron fuera de la casa con la pelirrosa al borde del llanto, mientras despedía por última vez a su familia.

    A cada paso que daba iba perdiéndolos de vista, y una sensación de soledad comenzó a manifestarse en ella. Se sentía sola y frágil en un mundo cruel y despiadado como este, pero no tenía otra opción. Admiró por última vez la sombra difusa que conformaba el hogar donde había vivido durante su corta vida, avanzando hacia el portal, y dejó escapar las lágrimas al fin con un pequeño susurro:

    "Cuídense, os quiero".
     
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  8.  
    Error Akazami

    Error Akazami Princesa de Dragones y Guardiana de Ilusiones

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    Skylar (M): Departamento Olsen

    Ultimo día en casa para irme a esa dichosa Academia... ¡Asombroso!
    ¡Ya no iba a lidiar con las montañas de aburridos libros que tenía que leer!, ¡Ni con los deberes de cuatro hojas!, ¡Ni con los estrictos de mis padres por un buen tiempo!
    El recordar el día en cuando recibí la carta me hacia tener los pelos de punta cada vez mas.

    ***

    — ¿Como que a un "colegio militar"?, ¿porque no nos dijiste de esto jovencita?

    —Bueno...yo—venga, piensa algo— ¡Quise que fuese una sorpresa!...¡Sorpresa!—¿una sorpresa? ¡¿Enserio?!.

    Pude sentir las miradas de ambos encima de mí, ya estaba, habían adivinado que era mentira.

    —Bueno, tu conducta no ah sido muy buen "recibida" en casa

    —Lo sé, y lo siento, por eso me inscribí en...ese colegio...para mejorar mi conducta y poder centrarme mejor en la educación

    —Espero no cambies de opinión, porque aceptamos tu decisión—Dijo mi padre firmando la hoja en blanco, la cual, decía la verdad de todo esto.

    Aquel peso que traía sobre los hombros se había desvanecido, di un suspiro de alivio al notar que se había tragado la mentirita que había sacado, ahora, ¡a esperar ese día!

    ***

    Finalmente, estaba a pocas horas de irme de aquí a lo desconocido. ¿De verdad nos iban a enseñar a pelear con aquellas criaturas?, Dios, entre todos los libros de aventuras que había leído jamás había visto algo como esto.
    Me levante de la cama para mirar a la calle por la ventana de mi habitación, aun era de noche y las cosas estaban con calma, desde que aquellos sujetos habían matado a esa cosa nada nuevo se veía por los rumbos, ya quería hacer lo mismo que ellos, poder matar a esas criaturas que solo molestan a la gente normal.

    Normal...

    Iba a ser una noche bastante larga.

    ***

    Ya eran las 5:00a.m, no había dormido en toda la noche y no sabía qué hacer primero, mis padres aun creían la tonta idea de que iba a un colegio militar y me habían preparado todo lo "necesario" el día anterior, sabía perfectamente que nada de eso me serviría.

    —Veamos—murmure abriendo la única maleta disponible y colocándola en la cama—, ropa y...ropa y, ¿debería llevar comida?...no, ¿que? agh, sí que es difícil preparar una maleta de viaje—me avente directo en la cama haciendo rebotar la vacía maleta.

    ¿Que rayos debía llevar? Claramente ropa, era lo único que tenía en la cabeza por el momento. Venga Skylar, te queda media hora y esa maleta no se va a llenar sola, ¡llevemos lo primero que encontremos!

    Al terminar de alistar todo lo necesario comencé a bajar las escaleras, mis padres seguían dormidos y no quise despertarlos. Les deje una nota en la puerta de entrada y, antes de salir, tome mi libro favorito de historias, aquel con el que comenzó todo y salí hacia la dirección indicada en la carta.
    ¡Ya no habia vuelta atrás!

    "Eh dormilones!
    No quise perturbar sus sueños, ya me eh ido al colegio de una vez por todas
    . No me digan desconsiderada de no haber ido a despedirme porque saben perfectamente que iba a inundar la casa por despedirme de ustedes y no quería llegar toda pegostiosa al internado.
    Y venga, tranquilos, no me eh llevado el refrigerador para el camino (quizá una que otra cosilla :p). ¡Verán que cuando vuelva no me reconocerán!.


    ¡Y límpiense esa cara que hasta acá puedo ver como sacan un aguacero en segundos por las ventanas de la casa!, ¡un abrazo de oso y hasta pronto!
    PD: cuando vuelva quiero que hagan una fiesta de bienvenida, ¿vale?


    -Skylar=D
     
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    Graecus

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    Scott Casttway (M), Casa de sus padres

    —Así que...colegio militar—mencionó su padre.

    Scott estuvo algo incómodo. No por el hecho de que su padre creyera que estaba mintiendo, porque lo estaba. Iba más al hecho de que su madre podía leer la segunda carta sin problemas, y eso Scott lo descubrió por la cara que había puesto, como si "Escuela Militar" significara "Sacrificio Humano". Scott estaba seguro de que ella sabía lo que estaba pasando.

    —Pues...sí. Me he dado cuenta de que la universidad no es lo mío. Iré alla a formarme, aprender sobre la disciplina y estar en forma, e incluso tendré trabajo si me gradúo. ¿Porque no?

    Su padre alzó una ceja. Scott era estricto con su entrenamiento físico, pero poco más de eso. Tres horas de ejercicios al día, y luego a ver la tele o pasar horas en videojuegos. Obviamente su padre se preguntaba en que tiempo Scott había investigado sobre las Escuelas militares entre esas tres cosas.

    Sin embargo, que tu hijo fuera a una Escuela Militar no podía ser sospechoso. Buscó el sello de la Escuela, y lo encontró, todo en orden. Firmó la segunda hoja, que estaba en blanco, y se la dió a su hijo—Me gustará ver como habrás cambiado cuando vuelvas—y sonrió con confianza.

    Su madre se limpió las lagrimas, y miró a Scott con todo el temor que una madre podría reflejar, un rostro que casi hizo querer a Scott romper la carta y cambiar de opinión.

    Y entonces, asintió. Y Scott supo que tenia su permiso para ir a la Academia.

    ***
    5:30 AM

    ¿Que rayos llevar a una academia líderada por guerreros ángelicales caza demonios?

    El iba a llevar un poco de todo. Pero sin excederse, claro. ¿Necesitaría el desinfectante seco? quien sabe, ¿y....?—Hola.

    La voz de su madre lo sobresaltó. Empuñó el desinfectante en seco como si de una espada laser se tratara. Luego la puso de nuevo en el mueble.

    Su madre estaba en la entrada del cuarto, apoyada a la puerta. Parecía haber envejecido un par de años desde el día anterior.

    —Hey—dijo él.

    —¿Estás seguro de que es lo que quieres? Sabes que es peligroso, ¿no?

    Una parte de él quiso argumentar "bueno, solo es una escuela militar" pero supo que su madre se enojaría. Ellos siempre se habían tenido confianza.

    —Estoy seguro de que también es algo bueno, ¿no?—respondió.

    Ella suspiró—Lo es, y es la única razón por la que te estoy dejando ir. Si te soy sincera, yo tambien fuí a la Academia en su tiempo. Ascendí, pero también vi lo que le pasó a quienes no fueron dignos. Si algo así te pasara...

    Su voz se quebró. Scott no tardo en abrazarla.—Dí que no quieres que vaya, y lo entenderé. Papá también deberá aceptarlo, siempre has sido la mandamás de esta familia.

    Ella logró sonreír, y se limpió las lagrimas—No, eso sería ser hipócrita. No permití que mis padres me evitaran irme de casa. No puedo hacerte eso a ti. Solo prometeme que estarás bien.

    —Lo prometo.

    Asintió. Se alejó, hasta casi salir del cuarto—Por cierto, las habitaciones para mundanos son frias, lleva varias mantas—aconsejó. Luego, se fue, sin mirar atras.



    Allison (N), Casa de la abuela

    —¿Ya tienes todo listo, Ali?—preguntó su abuela, acercandose a la puerta.

    —Sí, abuela—fue la respuesta de la rubia.

    En su maleta llevaba todo lo que había creído necesario: ropa, algo de equipos medicos, por si acaso; sus zapatos y demás cosas necesarias. Guardó lo demás, no queriendo limpiar el polvo después.

    —Rafael irá contigo, ¿no?

    Allison sonrió un poco. No hubo forma de evitar que su mejor amigo la acompañara—Sí, el muy pesado. Trataré de traerlo vivo el año que viene...pero no prometo nada.

    —Si va contigo, también deberá beber de la copa.

    Esto la hizo temblar un poco—Ya lo sé.

    —Oh, ven aqui—su abuela la abrazó—no puedes salvarlos a todos. Debes dejar que tus amigos escojan su camino.

    Allison asintió, y cerró la maleta.

    —Ahora...vete de aquí, chica. Deja a una pobre anciana llorar la ausencia de su nieta sin ser vista.

    La abrazó de nuevo, y se separaron.

    Ya hay mayoría, continuamos.

    ***

    Atravesar el portal se siente raro, tanto para mundanos como para nefilim. Es como ser arrastrados hacia un mundo paralelo donde no hay nada creado, por lo que por nanosegundos estas flotando, sintiendo que caes y al mismo tiempo sabiendo que estas en el mismo lugar, y un segundo despues estas en el suelo, en otra parte. Nunca es agradable.

    Frente a ti, un edificio que se parece mucho a un castillo, aunque en su tiempo debió de ser formidable, mientras que ahora se ve...viejo. En estado deprimente, como si fuera una mansión abandonada. Y no, no es cosa de ningun Glamour. Las paredes parecen haber sido chamuscadas, como si alguien les hubiera atacado con un lanzallamas. Las puertas principales son de hierro, y tienen grietas. Una torre parece estar en proceso de derrumbamiento, pareciendose mucho a una versión mínima de la torre inclinada de Pisa.

    Atras del edificio, al lado derecho, se puede ver un campo de entrenamiento: neumáticos, varios murales con pinchos, cercas con púas para deslizarse por debajo, todo con un claro signo de haber sido muy muy usado. El lado izquierdo detras del edificio parece estar limpio, con unas cuantas huellas de herraduras.

    A tu alrededor, derecha e izquierda, hay mas personas de tu edad. Algunas tienen un par de runas en el cuello y brazos, sus runas de nacimiento. Otros, los mundanos, miran al edificio con admiración.

    Un balcón se abre en la torre mas alta, y de él sale ua chica. No debe llegar a los veinte años de edad, su cabello es rubio rojizo y sus ojos son azules. Sonríe al sol, agradecida de la mañana, y luego al bajar la vista, mira horrorizada a todos los demás.

    —¡Oh, ya están aquí!—exclama. Luego, salta por la barandilla.

    Los mundanos sueltan un grito colectivo. Scott, horrorizado, retrocede unos pasos. ¡Solo tenía unos minutos allí, e iba a ser testigo de un suicidio!

    Sin embargo, en el aire, la chica hace una pirueta tan elegante y perfecta que le haría ganar una medalla olímpica fuera cual fuera la categoría, y cae delicadamente en la punta de los pies. Si algún mundano tenía una duda de querer formar parte de los Nefilim, la perdió al ser testigo de este salto. Todos murmuraban “¿podremos hacer eso?”.

    La chica lanzó su mejor sonrisa, mirándolos a todos por igual, y juntó sus manos, satisfecha. –Mi nombre es Vivianna Penhallow –dijo, emocionada—y soy la Decana de esta Academia. ¡Sean ustedes bienvenidos a la Academia de Cazadores de Sombras…!

    Su saludo es interrumpido por un portal creado a pocos metros de ella, y del mismo sale un hombre, seguido de un mundano. El hombre es enorme, con pectorales más grandes que su cabeza, y un cuello imposible de estrangular con solo dos manos. Lleva un parche, ocultando lo que quedó de su ojo izquierdo luego de una batalla cuando era joven. Parece tener unos treinta o perfectamente cuarenta años.

    —Oh, conozcan a quien será vuestro profesor de Combate y entrenamiento—sonrió ella—¡El Profesor Delaney Scarsbury!

    El profesor Scarsbury esperó a que el mundano que había llegado con él se uniera al resto, y luego comentó—A la mitad de vosotros les falta mucho por recorrer, y algunos abandonaréis seguramente la Academia a mitad del curso—dijo, con cara de enojo. Vivanna, a su lado, le lanzó una mirada de reproche.

    —Vale, bienvenidos sean—dijo la joven Decana, ignorando olímpicamente el comentario anterior—ahora...eh...—se quedó ahí, obviamente olvidando lo que tenía que decir.

    —Divisiones—gruñó Scarsbury.

    —Oh, ¡si!—recordó la decana. No parecía ser muy experta en su trabajo, pero ahí estaba. Beneficios de ser la prima segunda de la Consúl.—Necesito que se separen, nefilim a la izquierda y mundanos a la derecha, ¡Rápido!

    Sin que la decana lo oyera, pero lo suficientemente alto para que los demás si lo hicieran, Scarsbury murmuró otro nombre a esas divisiones. "Élite y Escoria".

    ¡El rol continúa! Lleguen a esta parte, y dividanse segun su especie. Solo deben aclarar que fueron a la izquierda o derecha, segun lo que sean.

    @Lineve Kyoko me hiciste recordar algo. Ahora la ubicacion en el encabezado es "Academia"
     
    Última edición: 31 Diciembre 2015
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    Aimée Beilschmidt

    Aimée Beilschmidt Adicto

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    Y de pronto, ahí estaba.
    El portal que me llevaría a la academia.
    Le contemple un poco y después mire mi mano con el collar que me había hecho y dado mi hermana, me lo puse y entre por el portal con paso firme, pero este vacilo un poco al atravesarlo.
    Sentía como si me arrastrara, luego sentía como si estuviera flotando, vacile porque yo sabia que realmente estaba en el mismo lugar, después, sentí como si cayera y mi estomago se oprimió. Finalmente estaba en el 'otro lado'.
    Esperaba que no tuviera que hacer eso de nuevo. Mire hacia enfrente y mire un poco asombrado el edificio que parecía castillo...cambie de opinión, no parecía para nada un castillo...o al menos como los que yo me imaginaba. Supongo que la realidad es mas cruel y dura que los libros, aunque esto era una desilusión total.
    Incline un poco mi cabeza para tratar ver mas allá y, efectivamente, pude ver.
    Acababa de ver lo que sería mi lugar de tortura, eh, mi lugar de entrenamiento.
    Mire a otro lado y vi un lugar limpio.
    Ahora mire a mis lados y note a otras personas como de mi edad, algunos tenían runas como la que yo tenia, otros, simplemente miraban asombrados el edificio.
    Escuche una voz del edificio y mire hacia arriba, una chica que nos miro horrorizada, me aguante una risa.
    Mire como se lanzo y me sorprendí al ver que algunos se sorprendían por lo que hacia la mujer que saltaba, entonces recordé: De seguro eran mundanos. Mi mamá me había dicho que, al ver lo que los Nefilim podían hacer, se sorprendió mucho. Como ellos, me imaginaba.
    Cuando cayo, nos dedico una sonrisa y un saludo interrumpido, ya que un portal apareció por detrás de la chica, del cual salieron dos hombres: me pareció que el alto era Nefilim y el otro mundano.
    Cuando lo presentaron y él hablo solo trague saliva e hice una débil sonrisa de lado.
    Así que él seria mi maestro...
    Si yo pensaba que la iba a tener difícil, me preguntaba como se sentían los mundanos.
    Nos hicieron dividirnos: Nefilim y Mundanos.
    Camine hacia la izquierda pero escuche algo y mire frunciendo el ceño al profesor.
    ¿Había llamado escoria a los mundanos...?
    Chasque la lengua mientras me acomodaba.
    Mi padre me había dicho que la mayoría de los Nefilim eran así, pero a mi personalmente me molestaba porque mi madre era, de hecho, mundana.
    Respire para tranquilizarme.
    Después de todo no podía pelear con mi profesor.
     
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    Nekita

    Nekita Amo de FFL

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    Cuando llegó el momento de atravesar el portal una sensación "única" [como lo había llamado Mark en nuestras pláticas] me inundó de repente, no era una sensación que me gustaría volver a sentir nunca más a decir verdad. Pero todo esa sensación desagradable podría verse opacada por la primera impresión de la academia, ¿no?, a fin de cuentas las cosas que habían platicado de esta eran siempre bue...

    Ay no...

    Lo que alguna vez fue en historias algo maravilloso y formidable en mi actual realidad era simplemente: viejo, descuidado. Y todo lo que podía salvar de esa edificación era el lado más "limpio" que había, con alguna u otra huella probablemente de algún caballo por la marca de la herradura, porque lo demás... no parecía realmente muy confiable, a pesar de que no sabía en persona como era un campo de entrenamiento estaba segura y podía afirmar que eran mucho más "cuidado" y menos usado que la que teníamos para entrenar.

    Después de un balcón salió una chica bastante joven quien parecía ser alguien bastante importante a decir verdad, porque la cara que tuvo al vernos simplemente fue... vaya, acogedora justo antes de lanzarse por la barandilla de ese balcón a lo cual escuché un coro de gritos probablemente asustados, que a pesar de haberme tomado desprevenida y hacerme pegar un pequeño salto de susto traté de pensar que nada de eso había pasado y continuar prestandole mi atención a nuestra nueva...decana, seguida claro de nuestro nuevo [e imponente] maestro de combate y entrenamiento.

    Y si ese hombre dijo algo para presentarse, yo no lo había escuchado si era sincera. Me había quedando observando con atención a los demás presentes, todos muy diferentes y probablemente con aun más diferencias a la hora de tener que demostrar sus personalidades, otro punto a favor de la academia, ya mi marcador estaba 2-2.

    "Necesito que se separen, nefilim a la izquierda y mundanos a la derecha, ¡Rápido!" ... "Elite y Escoria".

    Me dirigí a la izquierda, como lo había pedido la decana pero cuando logré percibir los otros nombres que había asignado nuestro profesor abrí mis ojos con notoria sorpresa, ¡que viva la hostilidad temprana!, de buenas primeras ahora sabríamos que los pobres chicos y chicas mundanos con ese profesor... probablemente la estadía aquí fuera mucho más amarga.

    Marcador: Cosas malas 3 - Cosas buenas 2.

    Suspiré y nuevamente me crucé de brazos después de colocar mi maleta al lado mio y saludé con una pequeña sonrisa a todos los presentes sin saber realmente si alguno me había visto, pero bueno, tan siquiera sabía que los había saludado a todos.
     
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    Arno Dorian

    Arno Dorian Entusiasta

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    Wilson Knauer (M), Academia, Sala Principal y Alrededores.
    Mire de reojo al tipo gigante cuando este apareció en el tejado, simplemente di un paso al frente y entre en el portal, tenía unos colores psicodélicos y extraños, era raro la forma en la que pasábamos por ahí sin hacernos papilla en el transcurso, luego aparecí ante una especie de fortaleza, castillo, escuela, cárcel que se yo, quizá todas juntas? Entonces fue donde aparecí que tenía frente a mi a una chica.

    —Disculpa cariño, el grandullón este de repente quemó un rollo de papel y entonces apareció algo loco y con colores psicodélicos y eme aquí, normalmente en los barrios bajos también quemaban rollos de papel, eran más pequeños pero tenían el mismo efecto!— heche una ligera risa hasta que pronunció lo siguiente.

    El grandullón me miró con cara de muerte y pronunció algo que intérprete como... "Si no eres digno ni fuerte más a morir basura..." Trague saliva y para terminar con broche de oro a la chica que había llamado cariño era la decana y el gigante mi profesor.

    —Excelente Knauer ya empezamos con el pie izquierdo... Bah hora de arreglarlo...— y de un salto perfecto con una pirueta en el aire me encontraba ya en lo que sería la explanada, había muchos tipos con tatuajes en el cuello, al parecer eran de los mios y habían tocado la correccional sin embargo mencionaron que los nefilim irían del lado donde se encontraban ellos.

    —Nefiquecua? Meh creó que no pertenezco a su clase social... Al parecer el profesor que me salvo el pellejo me llamó escoria.— me encogí de hombros y Sonreí puesto que iba a demostrarle que estaba totalmente equivocado entonces corregí mi camino hacia la derecha y me integre al grupo.

    Sin duda Wilson Knauer no venía a que nadie lo hiciese menos que otro, y al que se le ocurriera iba a tener su merecido.
     
    Última edición: 1 Enero 2016
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    Error Akazami

    Error Akazami Princesa de Dragones y Guardiana de Ilusiones

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    Skylar (M)

    Realmente me daba cierta tristeza no haberme despedido de mis padres personalmente, ¿habran encontrado la nota? claramente si, a mis padres casi nunca se les escapaban detalles asi. Crei jamas decirlo, pero voy a extrañar

    —Entonces...donde estara ese portal—Murmure mirando a ambos lados.

    La verdad, era muy mala orientandome, quiza me habia equivocado de lugar y el portal nisiquiera estaba a kilometros de aqui...Oh, no, olvidenlo lo encontre.
    Un escalofrio cruzo completamente mi espalda al localizar por donde iria a la academia, siempre habia querido ver uno de estos, ¿seria como en los libros?

    —¡Que mas da, vamos!—Pegue un grito de alegria para dirigirme en carrera hacia el portal. Lo cual, fue mala idea.

    Tan solo estar a unos centimetros del portal tropeze con la mas diminuto piedra del lugar, entrando de cara al portal soltando la maleta y haciendo que esta quedara flotando cuando el portal se cerro por completo.
    Cerre los ojos al pensar que iba a caer en un especia de suelo, para mi suerte no habia sido asi. Abri lentamente uno de mis ojos para darme cuenta que parecia estar levitando, y aunque estaba tratando de ponerme de pie en aquel epileptico pasaje hacia la Academia era en vano (ya que parecia un niño que no sabia nadar) logre tomar la maleta en el preciso segundo en que atraese por completo el portal, este parecia que me habia escupido bruscamente hacia el suelo.

    —Genial...—Me queje en el suelo.

    Levante la cabeza al escuchar que algunos de los que ya estaban en el lugar pegaban un grito, al cual, no tarde en enterarme el porque. Una chica se habia lanzado de la barandilla de uno de las torres, descuidada por cierto, hacia el suelo. Pero en pleno vuelo hizo una perfecta voltereta cayendo de pie.

    —¡¿Vamos a aprender a hacer eso?!—Exclame con emocion levantandome de golpe.

    Lo sucedido despues de eso era casi sin importancia, la chica que se hacia llamar Vivianna era la Decana del lugar, y el sujeto musculoso...Delantal...Delaley...¡Delaney! seria nuestro profesor y no parecia estar muy contento con la llegada de muchos de nosotros, ¿Nos habia llamado escoria?, pff, esta "Escoria" le hara entender de que esta echa.

    Necesito que se separen, nefilim a la izquierda y mundanos a la derecha, ¡Rápido!—Ordeno a todos los llegados. No tuve de otra que hacerle caso e irme a la dirrecion acordada que, por el momento, era casi la unica en hacerlo, ¿tardariamos mucho? me estaba comenzando a dar hambre.
     
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    Factummale

    Factummale Straightn't

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    Ash Medloc (M), Mansion Medloc.
    10:01 pm

    Mi familia era una basura.
    Corrí escaleras arriba, al llegar al final me detuve a escuchar el fuerte sonido del tacón de mi madre contra el piso. Frunci el ceño y continúe mi camino por el pasillo hasta mi habitación.

    Ya en mi cuarto me sentí más calmada, con la puerta cerrada y el ceño fruncido fui hasta mi cama, no me lancé a la misma como haría normalmente, sino que busque debajo del mueble. La mochila de emergencia llevaba lista más de un mes, era momento de dejar esta familia.

    *****

    Había salido por la ventana de mi habitación, después corrí sigilosamente por el jardín hasta la entrada a la propiedad de mi familia, mire por última vez la mansión. Me inundaron los recuerdos, la mayoría eran discuciones con mis padres y o invitados. Sonreí de lado y pase la cerca para salir de casa.

    ****

    Las calleseran iluminadas levemente, habían autos transitando de aquí a allá, era común a estas horas.

    Caminaba con normalidad, escuchando murmullos de las personas que paseaban por la misma calle, todos hablaban sobre la "gran" noticia de mi familia. Con cada mención de mi apellido yo dejaba escapar un gruñido. Así pasaron horas tranquilas, hasta que escuché de una pareja que me buscan, con una recompensa de por medio.

    Me invadió la molestia, esperaba no me encontrasen, necesitaba esconderme, y tenía un lugar apto para ello.

    No tarde en llegar al barrio menos transitado, los edificios estaban abandonados, excepto por uno, un edificio en perfectas condiciones, uno que yo solía visitar cuando era más niña.
     
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    EN Auditore

    EN Auditore La Hermandad de Asesinos

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    Seth (M), Casa de la Familia Lander

    Aún mi madre no se despertaba. Estos días habían sido un poco móvidos, la llegada de aquella extraña carta que igualmente me sorprendió, los hombres que habían venido anteriormente nunca me habían dicho que me enviarían eso, es más... pensé que sólo eran patrañas para darme esperanza o simplemente lo había imaginado. Jamás en mi vida había pensado seguir una vida régida por la milicia, tampoco mis padres lo deseaban. ¿Por qué mentirle a mi madre con una idea tan estúpida y errática? Me miró extrañada, y cuando pude "leer el papel en blanco" y mi madre no, me di cuenta que esto iba en serio.

    Sólo sé... que ella lloró. Estuvo toda una tarde frente al retrato de mi padre muerto, sollozaba ligeramente, y eso de cierta me entristezia. Me mantuve en mi habitación, pensativo con lo que haría o lo que vería, mientras ideas extrañas venían a mi cabeza: "¿Qué podría ser lo peor que podía pasar? ¿Que aquellos que vinieron sean algún tipo de especie egócentrica que mira a los demás sobre el hombro? Meh, eso sólo se ven en película, no creo que buscarían a un simple mortal para algo..." dije en tono de broma intentando no llorar por la situación en la que me encontraba.

    Mi deseo se había realizado, ser parte de algo para acabar con las criaturas de éste pueblo... no, acabar con las criaturas que probablemente asolen todo el globo. Poder acabar con la criatura disfrazada de persona que asesinó a mi padre. Cerré mis puños, no debía llorar, lo sabía... no lo haría. Quedé dormido, no soñé nada, sólo no quería despertar para no ver a mi madre en aquella situación. Al otro día, mi madre se levantó temprano, entró a mi habitación, la pude sentir, sobre mi mesa de noche, dejó la firma de los papeles, creo que sonrió...

    —Al menos saldrás a la realidad... Podrás salir al mundo real...—ella dijo para si misma en un susurro. Me mantuve en silencio con los ojos cerrados, ella sabía que mañana yo me iba, que era repéntino, pero aún así aceptó y eso hizo que el día se fuese muy rápido.

    Ahora aquí me encuentro, en la luz tenue de mi habitación 5:00 de la mañana, el sol aún no sale en: "Doomsbury" y la mayoría de las personas "normales" no salen de sus casas. "¿Qué podría llevar a un lugar como ese?" me pregunté mirando a mi alrededor, sabía que luego volvería, pero aún así... No encontré nada que llevarme, al menos no quería llevarme nada. "¿Cómo podré saber que llevar a un lugar lleno de criaturas "angelicales"?" me preguntaba un poco exasperado. Empaqué mi ropa y sólo... dos fotos. Dos fotos de las dos personas que necesitaba en mi vida: Mi madre y mi padre. Las pusé en el fondo de la mochila, la cerré y salí. Me coloqué la otra manga de la sudadera y ajusté la mochila a mi espalda, suspiré... Caminé con silencio por toda la casa, intentando hacer la menor cantidad de ruido con mis pasos. Pero, rápidamente me di cuenta que mi madre estaba en el sofá.

    Aún mi madre no despertaba. Debió dormir tarde, me acerqué a ella, parecía tranquila, casi en paz, arropada con una manta caliente, sonreí levemente... Me acerqué a su frente y la besé, me acerqué al refrigerador plateado y tomé un pedazo de papel de una de las gavetas y un bolígrafo, escribí tan grande como pude: "Volveré por mis cosas, lo prometo." Y así... salí de mi casa.

    Calles de Doomsbury

    Las calles estaban frías, el aire parecía inmóvil, seco, como si el tiempo se hubiese detenido sólo para dejarme pasear por las calles. Suspiré y boté al aire helado por mi boca que simplemente se transformó en humillo. Coloqué mis manos en mis bolsillo y caminé mirando al suelo, concentrado en que debía llegar al lugar a dos cuadras de mi casa, frente a la escuela del poblado. No había nadie, ningún ruido, sólo mis pasos que se movían con rápidez entre el pavimento un poco mojado por el rocio de la mañana. Crucé una calle, todo era solitario, crucé la segunda y doblé a la derecha para seguirlo recto, quedaban unos minutos, lo sabía... Una farola con un reloj me lo indicaba. La oscuridad aún era reinante en el lugar, la luna seguía en su posición y las estrellas extrañemente no estaban.

    Llegué frente a la extraña estructura de madera vieja y gastada, era la escuela... "Al menos es un lugar sagrado..." me dije soltando una leve sonrisa, mientras sacaba mis manos y las frotaba antes de soplar dentro para intentar opacar el frío. Esperé varios minutos: "¿Qué es un portal?" me pregunté dudoso, mirando hacia todos lados, intentando observar algo fuera de lo común, pero... no había nada.

    De un momento a otro... algo apareció frente a mi, no sabía que era, pero sabía que debía entrar y eso, extrañamente, sin ningún miedo hice...

    Academia

    Atravesarlo fue extraño, un extraño vertigo llegó a mi cuerpo, mareos, ganas de vomitar repentinas, siento como caigo hacia un abismo, pero extrañamente no veo nada, todo parece igual, comienzo a flotar, casi como si la gravedad fuese inexistente, todo pasó tan rápido y a la vez se sintió extraño... Abro mis ojos con agitación y me doy cuenta que estoy en otro lugar, no lo conozco, miro a mi alrededor, extrañado... un poco preocupado, el frío en mi cuerpo había desaparecido y el asfalto es diferente, aún más gastado que el del pueblo; ¿Cómo es posible?, me preguntaba, no pensé que literalmente fuese un "Portal".

    Frente a mí, que casi lo paso por alto se encuentra un castillo que parece un castillo medieval, extendiéndose por varios metros desde el suelo, aunque... no tenía belleza, sólo viejo y malgastado. Casi parecido a la Comandancia del pueblo, sólo que más grande y extrañamente más imponente. Esforzé mi vista y observé una pared negra, mientras restos de cenizas se movían con el viento, parecía quemado. Su puerta principal, de hierro y como podía esperarse, lleno de grietas. Algunas de las paredes también están agrietadas, pero una parecía a punto de caer sobre sus cimientos... Nota mental: "No pasar detrás de esa pared", pensé mirando con extraña fascinación el lugar. Quizás en alguna época lejana fue atacada.

    Aún así, aquella belleza se ve opacada, por algo que toma mi atención. En el lado derecho, hay lo que parece un campo de entrenamiento militar, sí, podía jurarlo, en el lado izquierdo a la misma distancia, el lugar en cambio estaba limpio, sólo restos del paso de algún animal de carga, sonrío, levemente es extraño, pero a la vez; fascinante. Pasaron varios minutos, pero varios murmullos, provenían de algún lugar detrás de mi espalda. Giré mi rostro y me sorprendo al ver como también hay muchas más personas de las que me imaginaba, algunos llevaban extrañas marcas en sus cuerpos y parecían más confíados, casi como si supiesen de que se tratara... tardé unos segundos, pero me di cuenta: "Son como los tipos que me vinieron a reclutar, no son sólo humanos..." me dije un poco preocupado, pero intenté ignorarlo...

    Pasaron varios segundos y en la parte superior, salió una chica... Exclama algo que no pude entender, pero parece feliz, de un momento a otro... simplemente ¿salta?. ¡Sí! La tipa saltó, mi corazón se detuvo, el asfalto estaba a pocos metros de ella, pero extrañamente comenzó a hacer piruetas y cayó perfectamente al suelo, casi de forma gracil. Estaba bien, parpadee varias veces confundido, pero luego sonreí levemente para mí, mientras pensaba. La mayoría murmuraba lo que había sucedido, yo sólo sonreía, quizás porque me pareció extraño y a la vez magnífico.

    "Mi nombre es Vivianna Penhallow... soy la Decana de esta Academia. ¡Sean ustedes bienvenidos a la Academia de Cazadores de Sombras...!"

    Dijo la mujer con una sonrisa, parecía demasiado joven para ocupar un cargo tan importante... pero no pude continuar con mi pensamiento, ya que un portal fue creado a pocos metros de ella, un hombre salió, parecía algún tipo de criatura "Berseker", desproporcional para su cuerpo, demasiados músculos, llevaba un parche en un ojo que le daba un toque más amenazador, a diferencia de la decana parecía mayor, apostaba por unos cuarenta años quizás más.

    "Oh, conozcan a quien será vuestro profesor de Combate y entrenamiento... ¡El profesor Delaney Scarsbury!"

    La mujer lo presentó como el profesor de combate y entrenamiento: "Delaney Scarsbury". A la vez que la mujer dijo eso, el acompañanete del hombre simplemente se unió a nosotros antes de que éste comenzara a hablar. Parecía algún tipo de charla para desmotivarnos, suspiré cansado, era lógico que comenzarían pronto con esto.

    "Vale, bienvenidos sean..." dijo casi ignorando el comentario del profesor, solté una leve risilla para mi mientras veía que la mujer dudaba por un momento.

    "Divisiones... Mundanos a la derecha."


    Fue lo único que escuché y vi como los que estabamos allí nos separabamos, miré confundido, pero por obviedad me uní al grupo en dónde estaban aquellos que podía categorizar como: "Realmente son humanos y no criaturas extrañas", mientras me acomodaba el hombre dijo:

    "Elite y Escoria..."

    La mujer no se había dado cuenta, pero aún así, fruncí levemente mi cejo, casi confundido, miré al hombre y me di cuenta a que se refería, probablemente nosotros sólo fuesemos simples humanos para él, a comparación de los otros.—Genial, el Hitler de los Ángeles.—dije en un susurro con una leve molestia, mientras en mi mente salía: "Entonces, mi suposición de egocentrimos e idiotez quedó validada." me dije mientras soltaba una leve sonrisa, más para mi, mientras miraba a todas las personas a mi alredededor... Todos parecían de mi edad y eso era extraño, en mi pequeño pueblo de Doomsbury, no habían tantas personas, mucho menos... Adolescentes, y esto de cierta forma era extraño.
     
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    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Comentarista empedernido Hey Adora~

    Acuario
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    Amalia [M] Academia de CDS

    ¿Ya está? ¿Lo había conseguido, había llegado viva a la academia? ¿Podía... p-podía abrir ya los ojos?

    Apreté mis ojos con fuerza al sentir como la cabeza no dejaba de darme vueltas, y ya casi no podía saber a ciencia exacta si de verdad estaba de pie o había perdido el equilibrio en algún momento del extraño viaje en el que me había visto envuelta. Mi respiración estaba más agitada que nunca, y podía sentir el corazón latir con rapidez, golpeando fuerte contra mi pecho. De repente, fui escuchando un cúmulo de voces, tantas que no alcanzaba a entender ninguna de ellas, todas eran desconocidas para mí. La incertidumbre comenzó a hacer mella y sentí la necesidad de abrir los ojos, necesitaba saber dónde estaba, y si de verdad me encontraba bien.

    Tenía miedo, mucho miedo. Y frío, el clima aquí se sentía diferente al de mi hogar. Pero necesitaba hacerlo, debía hacerlo. Y entonces, los abrí.

    Y hubiese deseado no hacerlo nunca.

    El lugar que tenía ante mí era triste y viejo, no se parecía en nada a lo que hubiese imaginado nunca. Era una especie de castillo a medio derruir, agrietado y con las paredes quemadas. Campos de entrenamiento terribles se extendía a uno de los lados, y palidecí de terror de solo imaginarme allí en medio. Escondí mi cabeza tras la maleta y la abracé contra mi pecho, desviando la mirada del lugar. Solo quería pensar que todo iría bien.

    Sabía que no iba a ser así.

    ***

    "Oh, ¡sí! Necesito que se separen, nefilim a la izquierda y mundanos a la derecha, ¡Rápido!"

    Alcé la cabeza, confusa y desorientada. Aquella mujer, la que se había presentado como la decana de la academia y la misma que había hecho aquella locura de saltar por el balcón, ahora nos pedía que nos dividiésemos en grupos. El hombre que la acompañaba nos miró con asco, y me encogí un poco cuando su mirada pasó fugazmente sobre mí. Me infundaba bastante temor, y solo de pensar en que sería mi profesor me hacía preocupar mucho, yo no estaba preparada para soportar pruebas como la de ese campo... Y-yo no...

    Sacudí la cabeza sin dejar de abrazar la maleta. No era hora de desvariar, sería mejor que obedeciese rápido si no quería tener problemas. Caminé entre las personas disculpándome ante los choques que iban dando, y me coloqué junto a los que parecían simples humanos. Tal y como lo era yo. Los miré, asomando mis orbes azules de entre la maleta con precaución, tratando de quedarme con alguna cara, y volví a desviar la mirada.

    ¿Ellos también habían dejado a su familia atrás para venir hasta aquí? Gemí, recordando la despedida de mis padres, y traté de guardar las lágrimas que amenazaban con salirse de mis ojos. Lo hacía por ellos, todo iría bien.

    O al menos, eso espero.
     
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    LuKe

    LuKe Usuario popular

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    En cuanto dejo mis orígenes detrás, me meto en un espacio que me desconcierta enórmemente. Es como estár en el espacio, flotando sin rumbo. Las tripas se me revuelven, pero me digo a mí mismo que me calme. Tengo que mantener la serenidad y observar todo. Esto es un mundo nuevo para mí. O me entero de todo o no duraré mucho.

    De repente, el espacio se convierte en suelo firme, como aparecido de la nada. ¿ O el aparecido era yo? Pienso en los teletransportes que ví en las películas. Supongo que era esta idea lo que querían plasmar. Levanto la mirada hacia mi alrededor, una vista que no me esperaba para nada. A mi lado, otros tanto chavales como yo, tanto chicos como chicas, se encuentran enfrente de una mansión... Poco agradable. Si te hablan de ángeles contra demonios y luchas del estilo, la Academia de entrenamiento te la imaginas como una localidad pulcra. Blancura de paz, simetría, limpieza, resplandor... No un castillo medio derruido, como si de una película de terror se tratara. Ya podía aparecer por una ventana la madre de Norman Bates. al lado de la casa se encuentra el campo más mortífero que he visto nunca. Una zona de entrenamiento donde seguramente nos harán sudar la gota gorda. Pero ese es mi fuerte.

    Pensando yo en mis cosas, una chica no mayor que yo aparece en la ventana. La muy loca, nos mira y se lanza de la ventana. ¡Se va a matar! Pero con unas piruetas llega al suelo sana y salva, como si hiciera eso cada día después de despertarse. Si ese es el poder de los Nefilim, espero con ansias poder dominarlo. Y al poco, de un portal como el que me ha traído aparece el hombre más grande que he visto en la vida. Y a la vez él que más respeto me influye. Disimulo mi sorpresa, y me yergo en mi posición como si un acto reflejo se apoderase de mí.

    Nos dice que es nuestro entrenador. Tiene toda la pinta de serlo. Tengo ganas de esforzarme todo lo que pueda y llegar a las espectativas que nos diga. Y a la vez me embarga un sentimiento de compañerismo hacia mis compañeros de viaje. Algunos llevan marcas por el cuerpo, esos parecen más confiados que el resto. Puede que no todo el mundo sea desconocedor de este nuevo mundo. Pero por una parte o por otra, al dejar atrás mis antiguas amistades no puedo esperar a relacionarme.

    La chica, nuestra decana (Me parece un poco joven para serlo, pero así funcionaran las cosas por aquí, no debo subestimarla), nos indica que nos separemos en grupo. Nefilim a la izquierda y mundanos a la derecha. Entonces, los chicos con tatuajes sí son Nefilim. No andaba equivocado. Y yo ahora me tengo que considerar mundano. Algo me dice que no es precisamente un elogio, sobre todo por la cara que pone el entrenador, y el leve detalle de llamarnos 'Escoria'. A ver si cambiamos ese concepto.

    Me uno al grupo que se separa a la derecha, viendo las caras de todos. Chicos, chicas... Esto empieza, y tiene pinta de que nos depara un futuro interesante.
     
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  18.  
    Graecus

    Graecus uwu7 Acerosos Fan

    Libra
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    Una vez que se encuentran separados, la decana vuelve a elevar la voz.—¡Perfecto! Por ser vuestro primer día, se les dará un par de horas para que descansen y guarden sus maletas en sus habitaciones, luego serán invitados al desayuno.

    >>Antes que nada, debo explicar el deplorable estado en que se encuentra la Academia—infló sus mejillas al voltear la vista hacia la misma, para posteriormente señalarla como una guía turística.—La Academia de Cazadores de Sombras llevaba bastantes años fuera de uso, luego de varios ataques de demonios y subterraneos que la dejaron en mal estado. Sin embargo, hace menos de tres años fui escogida para ponerla en funcionamiento. Y aunque ha sido dificil, puedo decir con orgullo que los dos años de entrenamiento requeridos se han llevado a cabo en docenas de nuevos nefilim sin interrupciones—sonríe de nuevo, satisfecha consigo misma—Aunque claro, cada nuevo año empezamos con algo de problemas....¡pero se solucionan con algo de tiempo y trabajo duro!

    >>Ahora...dejadme contarlos...emm....¡Estáis todos! Me temo que la última vez que dejamos a todos venir en portales la cosa salió algo...mal. Esta es la última academia funcional que cuenta con su propio portal, creado por un nefilim hace más de cien años—comenta Vivianne—pero últimamente tiende a...fallar. En caso de que fallara, podría pasar de todo. Lamento decir que aun se esta buscando a gente que entró al portal hace unos cinco meses...no se sabe si salió en la Antártida o en Africa, o si sigue en el vacio magico que los portales abren....¡pero eso no ha pasado otra vez en meses!—acabó, tratando de quitarle hierro al asunto—Así que ahora, como decía, se les llevara a vuestras habitaciones. ¡Nefilim, seguidme! Los mundanos serán escoltados por el profesor Scarsbury. ¡Bienvenidos sean todos!

    Voy a crear un par de zonas que serán necesarias para seguir. En este momento están divididos entre Nefilim y mundanos, o como serán llamados por todos en la academia (pues los apodos no los creó Scarsbury) "Elite y Escoria". El apodo es tan usado que ha perdido su significado, se dice sin pensarlo. Muchos mundanos, lejos de sentirse ofendidos, tratan de demostrar que los Escoria son mejores que los Élite. En cualquier caso, es inevitable que sean llamados de esa forma. Por lo demás, no entren a las habitaciones hasta que el grupo tenga mi permiso de hacerlo, pues aún faltará algo. Los etiquetaré a la siguiente zona. Pueden rolear aqui sobre lo que han aprendido antes de seguir, pero si quieren salir de esta zona sin responder más, pueden seguir a la siguiente zona en cuanto la cree.
     
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  19.  
    Aimée Beilschmidt

    Aimée Beilschmidt Adicto

    Tauro
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    Jev (N)
    Después de un rato finalmente todos se enfilaron, mire con atención las caras de la fila de la derecha, que eran los Mundanos para después mirar a los de mi...eh...¿raza?, ¿compañeros?, no, espera, los Mundanos también serian mis compañeros...bueno, algo así.
    Había muchas personas, y trate de aprender sus rostros, me gustaría hablar con ellos mas adelante, aunque aparentemente solo podría hacerlo con los de mi fila por el momento.
    Al escuchar lo que la decana decía afirme lo anterior, y con un desayuno de por medio, así que sonaba genial.
    Seguí escuchando con atención lo que decía la decana, al menos el estado del edificio tenia una razón, mi imagen de los castillos podría volver a ser la misma. Al menos eso tenia explicación, pero me desencaje al escuchar lo siguiente.
    ¿Que el portal qué?
    ¿Aparte de desconcertante era peligroso?.
    Bien...en definitiva no quería volver a pasar por él.
    Agite la cabeza para quitar ese pensamiento y volví a sonreír para ir con la decana, teniéndole un poco de lastima a los Mundanos, serian dirigidos por la persona que les había llamado escoria. Esperaba que no se lo tomaran muy a pecho.
     
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  20.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Dancing Queen #TeamWarzone

    Piscis
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    Catherine Admas (M) — Casa de los Adams LOL, ahora me doy cuenta que somos como la familia de las pelis xD

    Cuando mis padres entraron aquella mañana en mi cuarto, no encontraron nada extraño. Solo estaba yo, en el suelo, leyendo uno de los tantos tomos que poseía gracias a ellos, pues hacían lo posible para comprarme libros a pesar de nuestra economía.

    — Cathy, pequeña, nos hemos enterado de tu decisión... — empezó a hablar mi padre, provocando que levantara el rostro para mirarlo confusa.

    — Y quiero que sepas que te apoyamos... pero nos gustaría saber el por qué — siguió mi madre en lo que me puse de pie.

    — ¿De qué habláis? — pregunté, totalmente perdida.

    Me extendieron una carta, la cuál leí con sumo cuidado y atención. ¡O-oh! ¿Qu-qué significaba todo aquello?

    >> Ehm... ¡s-sí! Es... B-bueno, vosotros ya s-sabéis mis problemas con la t-timidez, ¿no? Pues me recomendaron e-esto para solucionarlo — intenté explicar todo de la forma más convincente posible para que no se extrañaran tanto.

    Y parecía que lo había conseguido porque no mucho tiempo después se fueron de la habitación para dejarme libertad y así preparar la maleta. Debía irme al día siguiente.

    >> B-bueno... — fue lo único que pude articular mientras sacaba la maleta con manos temblorosas. Solo esperaba que el hecho de haber utilizado una "escuela militar" como tapadera no significase que la Academia iba a ser como tal.

    Lo primero que hice fue guardar todos mis libros. Me daba igual todo, eso era lo único que necesitaba para sentirme menos perdida en un lugar como ese.

    Pero también tuve que guardar algo de ropa, por lo que metí algo de prendas básicas y que me gustasen, poco más. Estaba convencida que poca gente se fijaría en mí pues solo iba a ser una humana más en el lugar, pero además, extremadamente tímida. Definitivamente, no debía haber problemas.

    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

    Al día siguiente, ya con las maletas listas y descansada, decidí vestirme para cuando vinieran a recogerme.
    Me puse una camiseta, que aunque era de manga larga, también era bastante fina, cómoda, de color azul con dibujos de anclas blancas. Lo acompañé con unos short de talla alta, colo azul marino, unos calcetines altos negros y unas sabrinas a rayas. También pensé que era buena idea ponerme un lazo azul en el cabello tras peinarme para separar el flequillo del resto de mechones.
    Finalmente me coloqué mis gafas y salí de mi cuarto arrastrando la maleta.

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    No podía creerme de ninguna de las maneras que estuviese haciendo aquello pero... sentía la necesidad. Sentía que era lo correcto y que era lo que me tocaba.

    La despedida con mis padres fue emotiva, pues siempre había sido muy unida a ellos y pensar que no los vería por mucho tiempo me destrozaba por dentro. Pero debía mostrarme fuerte, por lo menos aquella vez. Todos lo necesitábamos.

    — Estaré bien, ya veréis como vuelvo mucho más lanzada que ahora — fue lo último que dije, acompañado de un "os quiero" antes de partir.

    No podría soportar ver esos ojos llorosos por un minuto más.

    Academia de CDS

    Tras pasar por aquel portal —deseaba no volver a pasar por lo mismo de nuevo— llegué a lo que supuse era la Academia. Pero aquello... era bastante triste. Estaba prácticamente destrozado. ¡Aunque! Yo mejor que nadie sabía que no debía juzgar un libro por su portada.

    Miré alrededor, encontrándome con varias personas que parecían estar en ese lugar por lo mismo. No pude evitar sonrojarme y seguir mirando el edificio. ¿Tendría que convivir con todos ellos? ¡No sería capaz! Iba a pasarlo muy mal...

    Ni siquiera fui capaz de sorprenderme por la acción de la decana, pues estaba perdida pensando en como iba a arreglármelas para hablar con alguien... hasta que lo escuche. Debíamos separarnos en filas.

    Yo era mundana, eso era obvio, así que me moví con lentitud, debido a mis temblorosas piernas, hacia la derecha.

    Escuchar las palabras de aquel hombre hicieron que pegara un respingo. ¿E-escoria? P-pero eso él no podía saberlo. Quizás yo fuese tímida y poco aficionada a arriesgar mi vida pero eso no significaba que debían llamarme escoria. ¡Y e-estaban las demás personas! ¡Ellos parecían fuertes!

    No estaba segura de conseguir relacionarme con facilidad pero quería demostrarle a ese profesor que no eramos escoria.

    Con algo más de decisión seguí a la fila al interior.

    Creo que es el post más largo que he hecho y el final es apresurado porque me caigo de sueño xDD
     
    Última edición: 1 Enero 2016
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