Tragedia Sacrificio

Tema en 'Relatos' iniciado por Liza White, 17 Septiembre 2015.

  1.  
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Talco's Crew An-chan ♡ Marida ❤️ Waifu de Pacman ❤️

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    Escritora
    Título:
    Sacrificio
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1163
    Este es un escrito para la actividad de DRex "Parejas al ataque". Es la primera vez que subo un escrito aquí, no me lo tengan en cuenta (? Espero que sea de su agrado~.

    Sacrificio

    Podía sentir su pequeña manita agarrar uno de mis dedos, como si aquello le irradiase la confianza que necesitaba en ese momento... Como si se cerciorase de que iba a seguir ahí, con ella, y que no la iba a dejar sola. La miré de reojo y vi aquella sonrisa capaz de iluminarlo todo, observando con gran curiosidad los niños de todas las edades que se encontraban allí. Llena de inocencia, de ilusión. Pocos quedaban como ella en este mundo destrozado y eso la hacía ver más valiosa, más especial aún de lo que ya era. Acaricié su cabello castaño y le devolví la sonrisa, indicándole que todo iba a ir bien.

    Lástima que no fuese así.

    Habían pasado dos años desde que la catástrofe comenzó, y la población mundial fue reducida a cenizas. Aquel virus Z había ido acabando con toda la humanidad y los pocos que aún seguíamos con vida solo tratábamos de defendernos como podíamos, a nosotros y nuestros familiares. Según había oído, quedaban menos de 10.000 habitantes en todo el mundo aproximadamente, y habían comenzado un plan de evacuación solo para mantener protegidos a los niños. Decían que eran el futuro de la humanidad... Pero yo no podía imaginarme la vida sin mi hermana. Ella era lo único que me quedaba, no podría soportar perderla a ella también...


    —¿Matty...? —una vocecita me sacó de mis pensamientos. Ella me estaba mirando, con aquellos ojos azules vivaces pero con la ligera diferencia de que esta vez, se encontraban apagados. Invadidos por la chispa de la incertidumbre que la aquejaba—. Tú no vas a ser como papá y mamá... Volverás, ¿verdad?


    Sentí como si algo se rompía dentro de mí con el solo hecho de verla en ese estado. Nunca me había costado tanto mantener una sonrisa, más cuando mi propio ser me impedía esbozarla. Aquello estaba siendo demasiado duro...


    —Claro que sí, pequeñaja. ¿Acaso lo dudas? —y con las pocas fuerzas que me quedaban, reí. O al menos, hice el intento. Reí con desgano, poniéndome de cuclillas frente a ella y colocándole bien la mochila que llevaba consigo—. Pórtate muy bien y haz caso de todo lo que te digan, ¿vale? Que no tenga que reñirte luego.

    —Sii~ —asintió sin reparos algo más tranquila, pero aquella tranquilidad se esfumó rápidamente al oír el aviso del capitán del barco; ya estaban a punto de zarpar.


    Me miró con nerviosismo, sin saber muy bien qué debería hacer. Estaba asustada y era entendible, todo esto debía afectarle mucho a una niña de tan solo seis años. Tomé sus dos manitas entre las mías sientiéndolas frías aquella noche de invierno, y las froté tratando de hacerla entrar en calor.


    —Tranquila, todo irá muy bien. Ya verás.

    —P-pero... Tú...

    —Ya te he dicho que no te tienes que preocupar por mi. Venga, ahora corre, ¡que te están esperando! No querras que te dejen aquí con todos los zombies feos, ¿no? —le incité haciéndole cosquillas y sacándole un par de risas para liberarle la tensión.

    —¡No, no! ¡Qué asco! —exclamó agitando sus brazos, y con un movimiento de manos y una sonrisa divertida echó a correr hacia el resto de niños, decidida.


    Noté una punzada en el pecho al verla alejarse de mí. Por primera vez en la vida, me sentí completamente solo, como si me faltase una parte de mí. De vez en cuando Chloe buscaba mi mirada y me saludaba tranquilamente desde la fila, como si nada, y yo le devolvía el saludo fingiendo naturalidad.

    Y cuando ya iba a tocarle subir al barco, me sorprendí al ver que echó a correr de la fila tras decirle algo al capitán y cuando fui a darme cuenta, estaba de nuevo conmigo, abrazándome con fuerza. Y yo le devolví el gesto, rodeándola con mis brazos sin querer dejarla escapar más.


    —Te quiero mucho hermanito.

    —Y yo a ti también, peque —susurré, sin intenciones de querer soltarla. Poco a poco sentí como ella se desprendía de mí y me sonreía por última vez, pero la detuve por la muñeca antes de que se alejase. Sin que se diese cuenta, le coloqué una pulsera negra con nuestros nombres, una que llevábamos con nosotros desde siempre y que ella creía perdida. Mis ojos comenzaban a mostrarse cristalinos, pero no perdí la sonrisa—. Para que no te olvides nunca de mí, ¿sí?

    —¿Pero por qué iba a hacerlo? ¡Si nos vamos a ver en unas horas! —me espetó inflando sus mejillas, y un nudo en mi garganta ahora me impedía siquiera respirar. Lo único que pude hacer fue negar con la cabeza, como si fuese una tontería.

    —L-lo sé, lo sé. Pero prefiero que la tengas tú —logré articular, y desvié la vista al sentir que podría ponerme a llorar. Y esa es la peor imagen que le podría a mi hermanita en un intento de irradiarle confianza. Chloe me observaba confusa, esperando alguna respuesta de mi parte. Respiré hondo y volví a verla algo más tranquilo; ya era hora de que se pusiese en marcha—. Venga, ahora sí tienes que irte.


    La niña asintió sonriente y dio media vuelta para embarcarse en lo que sería su pasaporte para poder sobrevivir. La vi, regalándome su mejor sonrisa antes de desaparecer entre el resto de niños hacia el interior del barco. La perdí de vista, podía ser que para siempre, y mis fuerzas me abandonaron. Los padres y familiares del resto de niños les despedían igual o peor que yo. Era un sacrifio, a fin de cuentas: a ellos les queda aún mucho por vivir, pero no podrían defenderse solos en estas condiciones.

    El barco partió finalmente ante nuestros ojos en esta noche de invierno, y a pesar de que ya casi no se veía en el horizonte, mi vista seguía clavada allí. Por primera vez todo estaba en silencio, sin escuhar la vocecita de mi hermana pequeña siempre detrás de mí. Sin sus juegos, sus bromas, sus risas... Acaricié la zona de la muñeca donde anteriormente se encontraba la pulsera y una pequeña y casi imperceptible lágrima se deslizó por mi mejilla.

    Podía oír aquellos asquerosos quejidos a lo lejos. Esos tan característicos que avecinaban lo que menos quería en esos momentos. Podía verse una gran cantidad de muertos vivientes, zombies, avecinándose a paso calmado pero peligroso. Toda una horda de ellos. Estaba más tranquilo ahora que sabía que mi hermana estaría a salvo de ellos, pero por primera vez tenía claro qué hacer. No podía dejarme morir, no ahora que tenía algo por lo que luchar. Me sequé el rostro y tomé una vara cercana, encarando lo que se nos venía encima con decisión.

    Iba a sobrevivir, y volvería a encontrarme con Chloe cueste lo que cueste.

    Es una promesa.
     
    Última edición: 19 Septiembre 2015
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    Emiya Shirou

    Emiya Shirou Entusiasta

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    Una historia muy emotiva que demuestra el vínculo que puede existir entre dos hermanos u amigos en casos extremos como este... Siempre se deberá priorizar la supervivencia de los menores de edad en catástrofes naturales, es una pena que no todos puedan ser salvados...

    La ortografía está genial, salvo en una pequeña parte en la que pusiste "convida". xD

    !Les deseo suerte en el concurso!
     
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    Casi pegadito al anterior, una quincena más tarde, conejita vuelve al ataque con las actividades, en un one-shot bastante espectacular.

    La adolescencia le estaba pegando fuerte, y un buen drama angst en un apocalipsis es lo que necesitaba para relajarse. También es un relato original (creo), y también es en primera persona.

    Más sorpresas. ¿Qué clase de escritora arranca escribiendo en tercera persona y después salta a la primera? Solo la loli-white. Esta vez alejado de los romances entre grupos de amigos, sin Pokémon, sin nada. Zombies y lazos entre hermanos. Copito backflipeó hasta el infinito esta vez, con algo sacado de la nada y lo cual sorprende mucho. ¿Será este el fin de los fics de Pokémon?

    De acuerdo al Excel, es el fin de las historias largas, al menos. Desde acá las historias nunca pasan las 3500. Y menos mal, porque con 74 historias que comentar esto se puede poner pesado.
     
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