Escoltados por los Ferropaladines, caminasteis por la cubierta del barco con paso lento, Lucas andando justo delante de ti, y ambos, de un modo u otro, bastante contenidos e imposibilitados para actuar. No solo por las consecuencias que podía tener y estaban implícitas, sino porque tanto el pokémon de Lucas como Zuki habían quedado desgastados (unos más que otros, claro) tras aquel enfrentamiento. Hacía pensar que... quizá era todo parte del plan de Valiant. Desgastaros era la idea. ¿Podía ser? ¿O quizá pensar eso era algo paranoico? Con todo, no esperabas, probablemente, lo que pasó después. Te encontrabas siguiendo al Ferropaladín que tenías delante, que abrió una puerta que llevaba a una zona en la popa del barco, cuando un ruido empezó a hacerse bastante notorio, agrandándose más y más en la distancia. Eran pasos. Muchos, muchos pasos. Y gritos. Y golpes. Y... Os girasteis para ver cómo una horda de pacificadores había, aparentemente, salido del lugar donde estabais encerrados, a saber por qué motivo, y se apiñaban unos con otros, peleando con decenas de aquellos extraños Marowak que pululaban la zona. Sonidos de alarma empezaron a sonar por toda la cubierta, y los Ferropaladín que os acompañaban pronto se distrajeron y corrieron a la muchedumbre, uniéndose a la batalla. Todo se volvió caótico muy pronto: pacificadores revelándose y luchando contra las máquinas, una puerta abierta hacia quién sabe dónde, tú con un prisionero que parecía ser valioso para Chance y yendo donde Valiant quería, y Vince y Adam, pues... a saber dónde, pues era imposible ubicarlos entre la muchedumbre. Aquel escenario tenía muchos posibles desenlaces, y pocos de ellos terminaban bien. El caos en el SS Destino empezaba a desatarse, y tú te viste en medio de todo este. Y si no fuese porque Lucas no tenía en plena forma a su pokémon, quizá estarías en serios problemas ahora que estabais tú y él a solas. Ahora, técnicamente, tú eras la única persona que lo retenía. Si es que siquiera estabas reteniéndolo. Y a ti, bueno. A ti nadie te retenía en esos instantes, pero, ¿cómo acabaría todo aquello, al final? ¿Q-Qué debías hacer tú en ese escenario?
Era de película, en serio. El momento en que la puerta se abrió y me detuve un instante, dubitativa, antes de cruzarla, el rumor de un auténtico caos se precipitó sobre nosotros como una avalancha. Los pacificadores salieron a tropel y coparon la cubierta, luchando contra los guardias y distrayendo a nuestros escoltas. ¿Qué mierda había ocurrido ahí dentro? ¿De verdad se habían rebelado contra el Imperio? Hacer esto, aquí... ¿tenía alguna clase de sentido? Empecé a lanzar los ojos en todas direcciones, intentando decidir qué hacer. Cruzar la bendita puerta, obviamente, ya no era una opción. Con todo, agradecía la ventana. Había soltado a Diamond, pero pronto lo volví a jalar hacia mí, lo forcé a dar la vuelta y lo empujé, apresurándonos en la dirección de la que habíamos venido. —Esto se pondrá feo, estás indefenso y no me apetece cuidarte como princesa —le fui diciendo, alzando la voz para que me oyera en medio del bullicio—. Vamos a intentar despertar a tu Empoleon. Mueve el culo, anda. Mientras avanzaba intenté ubicar a Vince o a Adam entre la multitud, pero no hubo caso. Zuki nos seguía de cerca, con el martillo fuertemente agarrado en sus dos manos.
Intenté entender los controles de la habitación sin éxito. No sabía exactamente qué estaba buscando, pero encontrar instrucciones detalladas era demasiado optimista. Antes de que pudiéramos avanzar, un Pokémon entró a la sala. ¿Drakloak? Parecia que íbamos en la dirección correcta. No pasó mucho tiempo antes de que por el umbral apareciera alguien más. Mi cuerpo se tensó de inmediato. Encontramosen la salida… pero no estábamos solos. ... ¿Otro humano? Hasta ahora había pensado que el barco estaba lleno únicamente de pacificadores y bichos de metal. ¿También había prisioneros? Lo observé con alarma. Por los golpes y moretones, cualquiera diría que había intentado escapar a base de fuerza bruta. ¿Estaba solo? Revisé rápidamente la habitación por la que había llegado, pero no parecía haber nadie más. Necesitábamos entender sus intenciones. No parecía saber de la rebelión que sucedía arriba, tal vez el traje de pacificador podría servir para algo... —Eh, quieto ahí, muchacho. ¿De dónde saliste? —pregunté con cautela. Al ver el Indeedee tras él, noté la preocupación cruzar el rostro de Vince—. ¿Conoces a Marcoh? Mientras examinaba sus heridas, una ola de compasión me atravesó sin permiso. Se notaba que había pasado por un infierno. Mi instinto de curandero se asomó… y desapareció tan rápido como llegó. Si intentaba atacarnos, su estado debilitado lo hacía fácil de reducir. Pero no podíamos confiarnos. Sin que se notara, estudié la sala en busca de algún instrumento que pudiera servirnos si la situación se tornaba… desagradable. Contenido oculto Naiki
La bola de pelos le costó pero al final pareció haber comprendido que no le estaba dañando, y dejo que le tratase... fui de forma metódica con los elementos más rudimentarios que había, y sin tener mucha experiencia, pero en su situación era lo mejor que podía tener. — Ya está. Por ahora, céntrate en descansar. — Le solté una vez termine de tratar su herida. Sin saber su futuro y en el lugar donde estaba, no le reconfortaría o daría falsas esperanzas. Pero mientras estuviese relacionado a mi tarea asignada, lo convertía en mi responsabilidad de cierta forma. En la otra sala, parecía que el asunto entre el polizón y la inquisidora ya había sido llevado a otra parte con la ayuda de las ordenes de Valiant. Y no me habían implicado en lo más mínimo por lo que era una buena señal. Sin embargo era extraño todo lo que había ocurrido, quizás tendría que estar un poco más alerta con cómo estaban funcionando las cosas en este barco. Hace unos días todo estaba tan tranquilo... Suspiré al escuchar que un ferropaladín se acercaba, pues dudaba que trajera buenas noticias tan pronto. Sin embargo cuando llego mantuve una expresión fría y escuché sus indicaciones. ¿Problemas con los motores del barco? . Las palabras de Lucas me vinieron a la cabeza "No me trates como si fuera un criminal" "No quiero causar problemas" . Vaya que debía tener una definición distinta de problemas... Era la primera vez que el barco parecía tener un fallo de este tipo, así que descartaba que fuese algo natural, recién había salido de una batalla y ahora me estaban mandando a otro lugar de riesgo. Simplemente maravilloso. No quedaba otra que resignarse y tratar de asesorar la situación. — Entendido, procedo a pillar mis herramientas y me dirijo allí. Necesito toda la información que haya sobre la posible causa del malfuncionamiento para arreglarlo, ¿Cuál es el análisis preliminar? ¿Hay alguna otra zona del barco relacionada que pueda estar comprometida?. Además necesitaré medicinas para mi Pokémon, en su estado actual no podrá asistirme en el trabajo — Si quería sacarle algo de información a estos robots, debía aferrarme lo más posible a los hechos lógicos. Con todo el secretismo y la poca comunicación que hubo, dudaba que me dijeran algo relevante solo si se los pedía por favor.
Retrocediste junto a Lucas, en un acto que fue básicamente una pequeña rebelión contra Valthyria. Rebelión que, por otra parte, quedaba en nada comparado con la pequeña manifestación que se estaba armando a poca distancia. El caos, en todo caso, fue oportuno para que pudieses ir con Lucas de vuelta a la pequeña sala de máquinas, prisión de pokémon, o lo que quiera que fuera aquello; pero tampoco ayudó a que pudieses ubicar a Adam y Vince; era imposible entre tanta gente peleando, Ferrosoldados alzando sus espadas y pokémon lanzando ataques a diestro y siniestro. ¿Cómo se habían atrevido, en cualquier caso, a movilizarse de esa manera? Era casi suicidio, a este paso. Si no ahora, cuando llegasen a la costa. Si alguna vez llegaban. Cuando os acercasteis a las escaleras, Zuki se adelantó ligeramente, pero se detuvo en seguida, envarándose, en cuanto vio a un Ferropaladín salir corriendo de allí, uniéndose pronto a la pelea. No pareció veros, por suerte... pero sí visteis a alguien salir de allí, quien parecía estar caminando detrás de aquel Ferropaladín: el chico de pelos verdes que estaba allí cuando entraste en la sala. Parecía algo desubicado, también dudando sobre qué hacer o qué pasaba, probablemente. Pero pronto los tres entendisteis que aquella situación no iba a durar mucho. Porque a lo lejos, visteis a alguien acercarse, a paso lento, por el otro lado del barco, completamente inalterable pese al caos de la cubierta. A alguien, o, quizá, más bien "algo". *** El Ferropaladín te miró y sus ojos coloreados en amarillo parpadearon por unos instantes. Después, su voz robótica te dio respuesta: —ANÁLISIS PRELIMINAR: FALLO EN CALDERAS. SE REQUIERE ASISTENCIA TÉCNICA PARA SOLVENTAR FUGA DE GAS. ZONAS AFECTADAS: ZONA DE MÁQUINAS; PROBLEMA AISLADO POR EL MOMENTO, SE REQUIERE ATENCIÓN INMEDIATA PARA PREVENIR EXTENSIÓN DEL PROBLEMA. Luego agachó la cabeza, mirando a Bramblim, que le devolvió la mirada poniendo su mejor gesto cansado. Los ojos del Ferropaladín volvieron al rojo. —... MEDICINAS DENEGADAS. VALORACIÓN: POKÉMON INNECESARIO PARA LA TAREA ENCARGADA. Se giró, y comenzó a andar, subiendo las escaleras que llevaban al exterior. En su mirada robótica había una presión implícita a seguirle. Cargando con algunas herramientas básicas, le seguiste... pero pronto viste que empezó a correr, de repente, alejándose de ti. Entendiste el bullicio que se venía oyendo ya desde abajo cuando asomaste la cabeza a la cubierta y viste, por alguna razón, una enorme revuelta. Hombres, mujeres y pokémon peleando contra robots, todos ellos llevando trajes de pacificadores. ¿Qué pasaba ahora? El Ferropaladín que te escoltaba parecía haber ido rápidamente a unirse a la pelea, encarando a varios de los humanos. Y fue entonces cuando viste a aquella pacificadora y a Lucas, regresando hacia la sala de nuevo, libres del custodio de sus propios Ferropaladines. ¿Por qué regresaban? ... no hubo mucho tiempo de preguntarlo, en todo caso, sin antes darte cuenta de algo. Al fondo, una figura ominosa se acercaba. Un pokémon. O un robot, lo que fuesen aquellas criaturas. Plateado, caminando lentamente por el otro lado del barco, por la cubierta. En dirección al tumulto. Valiant, en persona. Se acercaba. Y parecía arrastrar algo tras de sí... Contenido oculto Kcalbdelaperdicion Naiki a vuestra parte no la respondo porque no sé si espero post de Nico o no, si por lo que sea no puedes postear, Nico, con que me lo comentes o me des un de acuerdo o algo me doy por informado y voy posteando sin eso, pero prefiero confirmarlo antes que seguir añadiendo posts a la cola de respuestas (?
Avancé con el corazón en la boca y los nervios a flor de piel, sintiendo la más pura adrenalina recorrerme el cuerpo y prepararlo para cualquier eventualidad. En el preciso instante que Zuki se detuvo, mis reflejos reaccionaron sin pedirme permiso y jalaron a Lucas conmigo, corriéndonos del flujo de las escaleras. Un robot salió disparado desde el interior de la sala y hacia cubierta, probablemente alertado de la situación y debiendo obedecer órdenes. Por suerte, siquiera nos llevó el apunte. Exhalé con alivio y entonces se sumó el doctorcito filosófico a la fiesta. Lo recorrí de arriba abajo, ceño fruncido, y estaba por abrir la boca cuando un movimiento al costado de mi visión captó la atención de todos. Un robot (otro, más bien), se zambullía dentro de la revuelta a paso lento y confiado, como si un único movimiento de sus brazos bastara para sofocar el levantamiento de un plumazo. No podía explicarlo, sólo sabía que me daba mala espina. Sería mejor si tampoco nos veía y debíamos apresurarnos con Empoleon. —Entremos ahora —susurré y, habiendo dirigido a Lucas al hueco de las escaleras, miré al otro hombre—. No sé de qué lado estás, verdecín, pero los Pokémon parecen importarte, ¿cierto? Podrías echarnos una mano intentando despertar al Empoleon de este chico. Será sólo un minuto y luego, libre como mariposa. O algo así, considerando nuestra situación dentro de este condenado barco. No esperé respuesta, de todos modos, no teníamos el tiempo de enfrascarnos en ningún debate, y bajé rápidamente las escaleras. Zuki se frenó junto al Pokémon inconsciente y me miró, expectante. Muy bien, ¿qué podíamos hacer? —A ver, dame esa poción. Dije eso, pero en verdad invadí el espacio de Diamond y la recuperé por mí misma. Con el objeto en la mano, me agaché frente al Empoleon y, primero, intenté despertarlo con unas cachetadas. Cachetaditas. Mitad cachetadas, mitad cachetaditas. Tenía como la piel bastante gruesa, ¿no? No estaba segura de cuánta fuerza imprimirle, así que fui probando diferentes intensidades.
... No sé porque esperaba que ese bicho abriera la puerta. Me quedé pasmado por un breve instante cuando desapareció a través del metal y solo tras parpadear lentamente me pude mover de nuevo, más pesado, más tortuoso. La derecha me tiraba como si fuera a partirse mientras la siniestra hacía lo que podía para sujetar los veintipico kilos cargados a mi espalda. Cada escalón se sintió como diez e incluso empujar la puerta me costó un esfuerzo desproporcionado. Ya podía ser la última. ... Mierda. Más robots, más pasillos, aceptaría cualquier cosa antes que esto. Dos tipos, uno fornido y otro delgado, el dragón se acercaba al primero... Bastardo. Mis ojos saltaron de arriba a abajo, izquierda a derecha, un escaneo acelerado que caló en mi garganta como un apretón bruto; Perros de Chance. Corriente sobre mi espina, sudor en mis manos, mi latido pronto acariciando mi sien y palpitando en el pulgar que iniciaba los zumbidos y el fuego. Rojo ardiente frente a mi ser, preparado para recibirlos con su hoja oscilante. Los dos pronto asumieron estancias de combate. No parecían querer iniciar, pero solo me tensó más. Resoplaba por la nariz buscando calmarme antes de nada. Necesitaba salir de aquí con cortes certeros; incapacitar y luego huir tras tirar esta bola de grasa y evitar cualquier bombardeo por parte del lagarto traidor. Así que... Primero por el pequeño. Hasta que las palabras del grandullón me detuvieron en seco. Miré por encima de mi hombro. ¿Ésta cosa era de Marcoh? ¿Lo conocían? No soy el único con dudas. Parpadeo con confusión al Minipult entre nosotros y como parece relajar un poco la postura de su amo. Sin embargo, yo no cedo. Un paso hacia atrás me da más libertad para estirar la punta hacia el frente, clara amenaza de no seguir acercándose. —¿Dónde está?—Tono carente de vida, sin contacto visual, pero miro una vez a cada uno. Cada vez siento mi cuerpo más y más rígido.—Marcoh. ¿Dónde lo tienen? Acabemos con éste estúpido juego ya. Ni siquiera sé cuanto tiempo ha transcurrido desde el inicio y tengo miedo de saberlo. Contenido oculto Una disculpa de nuevo por la demora. Mi esposa dice que ya puedo salir a jugar (?)
El hombre que cruzó el umbral estaba listo para atacar. La seguridad de mi tono flaqueó y di un imperceptible paso hacía atrás cuando pude apreciar su semblante completo, no sé de qué infierno había salido, pero la forma en la que agarraba esa espada y la falta de brillo en sus ojos me urgían a huir. Maldita sea. Su voz solo confirmo lo que ya sabía, este tipo no venía con juegos, tal vez Vince podría detenerlo lo suficiente para huir, en el fondo sabía que eso no sería suficiente. — Marcoh — me tomé un respiro para intentar controlar mi creciente pánico— También lo estamos buscando, esos estúpidos bichos de metal se lo llevaron y no sabemos donde. Él presenció el suceso. Sus ojos me devolvieron una mirada fría y calculadora, como si no creyese lo que le estaba diciendo. Agarre levemente el brazo de Vince, empujandolo hacia delante. Retrocedí varios pasos, con suerte sería suficiente espacio para correr hacia la salida. Mi mente ya estaba trazando un mapa de los pasillos, escaleras y puertas que vi a la ida, definiendo la mejor ruta de escape. Mi Whopper también retrocedió, aunque podía ver su preocupación por el Indeedene, la espada que parecía estar viva fue suficiente para hacerlo correr tras mis pies.
Más y más interrogantes se añaden al asunto con nuestros pequeños intercambios. Es obvio que le conocen, pero ¿por qué lo buscan? El dragón al menos parece querer ayudar al compañero de Marcoh, pero no me compra, nunca lo hará. Siempre es así con el imperio. Una sonrisa de frente, brazos abiertos y un discurso grandilocuente; Después te enteras que el bombardeo que acabó con tus aliados es su "estrategia" para ganar la guerra e hincha su orgullo como los "pacifistas" que creen ser. Bastardos. Aun así, algo todavía mantenía mi cuerpo en su lugar. No era la tensión que sentía por parte del grandullón, sino el como podía ver en su compañero gestos esquivos. Ni él, ni su Wooper parecían querer involucrarse en combate, extraño sin duda; Tenían ventaja de número y factor sorpresa del fantasma. Y estaba lo otro también. Las dudas que su última oración plantaba en mi cabeza, suficientes para hacerme dialogar un poco en vez de solo luchar. —Explícate—Exigí con espada en alto, punta directa hacia el dueño del dragón.—. ¿Por qué buscan a Marcoh? ¿Cuándo y dónde lo vieron por última vez? ¿Qué diablos es ese suceso? >>Y tú no sigas avanzando. Eso último era para el moreno, de quien no apartaba los ojos por detrás de la cortina que eran mis cabellos desaliñadoss. Mientras más apretaba la vaina, la hoja respondía con más brillo y calor. La pelea empezaría apenas diera un mal paso.
Vince, al inicio, se dejó empujar levemente por Kris, pero no tardó mucho en hacer un gesto para liberarse del breve agarre y encarar a Alpha. Con todo, cuando empezó a pensar que quizá el chico no era una amenaza tan grave como pensaban, suavizó ligeramente su gesto, no sin dejar de permanecer a la defensiva. Quizá fue al ver que Drakloak se interponía entre él y Alpha, como tratando de mediar. Bloqueando la trayectoria del Ferrosable de Alpha, y bloqueando el avance agresivo de Vince. Y Alpha dijo entonces: "Y tú no sigas avanzando". Vince se detuvo. El ferrosable estaba frente a Drakloak ahora; eso era, para él, mucha mayor amenaza que tenerlo en su cuello. —... vale. Vale, amigo. Tranquilidad todos. Creo que aquí estamos todos, sorprendentemente, en el mismo barco. Literalmente, además. Se giró para mirar a Kris. —Adam, mira el aspecto que tiene, y sus ropas. Este tipo es un prisionero. Me creo que esté buscando a Marcoh, y- En ese momento, un golpe fuerte se escuchó. El metal resonó a vuestro alrededor, como si algo hubiese chocado bruscamente contra una pared, una puerta, o algo. Era difícil saber la procedencia exacta, pues retumbaba toda la sala. —¿Q-Qué cojones pasa ahora...? *** Te agachaste junto a Empoleon, y usaste tu fantástica técnica de las cachetad(it)as. No pareció reaccionar al principio, pero, finalmente, el pokémon reaccionó un poco. Pudiste darle una de tus medicinas, y empezó a reaccionar más... hasta que, pese a estar aún débil, se levantó. Empoleon está en pie con 15 PS restantes. Anna pierde una de las pociones. Ahora teníais al extraño pokémon en pie, otra vez. Zuki, Bramblin y Empoleon, tres eran los pokémon que estaban allí. Bueno, no, cuatro. Cómo olvidar al Toedscool que, inmóvil pero aferrándose con fuerza, aún seguía enganchado a Lucas, habiendo saltado a él casi en cuanto lo vio. El chico, quizá, desprendía un aroma a pokémon que le atraía, al haber estado viviendo en un entorno bastante más salvaje y tener trato con ellos. O quizá Toedscool simplemente se encaprichó; a saber. Lo importante era que el revuelo que se oía fuera pronto se calmó. Y se convirtió en un silencio que se hizo incluso tétrico. Os pudisteis asomar brevemente al exterior, tratando de permanecer ocultos, y visteis que, por supuesto, todo se acalló en cuanto llegó Valiant. Y visteis por fin lo que venía arrastrando. Una persona. Un chico. *** Naiki Kcalbdelaperdicion Clang. Clang. Seguían los golpes. Vince, alerta, se dirigió finalmente a Drakloak. —Amigo, ¿puedes tratar de detectar de dónde viene? El pokémon empezó a mirar a su alrededor. Como si también él tuviese un escáner, igual que aquellos robots, parecía detenerse en las paredes metálicas a vuestro alrededor poco a poco. Y, finalmente, despareció. Se hizo un silencio de repente. Un silencio profundo, intenso. Y una puerta se abrió. La otra puerta, aquella por la que no vino Alpha. Drakloak la había abierto desde el otro lado, dejando pasar a un pokémon que, al inicio, entró corriendo, embistiendo despavorido. —¡Woh! —exclamó Vince, dando un paso atrás—. ¡Alto, toro! ¡Sooo! Ah, no, eso es a los caballos... El pokémon, una especie de Tauros negruzco, alzó las patas delanteras mientras bufaba, en el centro de la sala, abrumado por la presencia de tanta gente, de repente. Había estado chocando contra la puerta todo el rato, tratando de embestirla, pero al verse rodeado y atrapado en la sala, era evidente que el miedo le podía. Además, no fue del todo capaz de romperla porque uno de sus cuernos... estaba roto. —Tranquilo, ¡tranquilo! Adam, me cago en todo, ¿dónde nos hemos metido...? El pokémon seguía bramando, frotando el suelo con las pezuñas y alzando sus patas. Cualquier paso en falso podía ser percibido como una amenaza... *** Gigi Blanche Santygrass Lucas Diamond —ES HORA DE ACABAR CON ESTA FARSA. Valiant hablaba a todos los presentes con su voz robótica. Tan pronto como lo hizo, los Ferrosoldado y Ferropaladines pararon en seco, quedando firmes, como comandados por el líder. Y es que, cuando habló, sus ojos parpadearon en rojo, varias veces, en patrones repetidos. Era como si aquello fueseuna especie de señal que emitía... ¿acaso estaba mandando señales a los otros robots y controlándolos? Parecía posible. Y, sin duda, encajaba en la imagen de comandante que quería dar. —TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS. LO QUE ACABÁIS DE HACER ES ALTA TRAICIÓN AL RÉGIMEN DE VALTHYRIA —explicó, con una mano a la espalda y la otra sujetando al chico, al que alzaba como si pesase menos que una pluma—. TAL TRAICIÓN SE PENA CON LA MUERTE. UN GESTO MÁS, Y LA VIDA DE ESTE OTRO REBELDE SERÁ CERCENADA ANTE VOSOTROS, Y SERÁ LA PRIMERA DE MUCHAS. Silencio, nuevamente. Valiant siguió hablando después. —... NO OBSTANTE, COMPRENDO LA CONFUSIÓN QUE OS INVADE. QUIEN ANHELE COMPRENDER LA RAZÓN DE ESTA MISIÓN Y SER EXONERADO DE CASTIGO... PUEDE SEGUIRME. Se dio la vuelta. —ADVERTENCIA: CUALQUIER NUEVO GESTO DE REBELDÍA SERÁ CONSIDERADO MOTIVO PARA PROCEDER A EJECUTAR REBELDES. OBJETIVO DE LA EJECUCIÓN: VÍCTIMA ALEATORIA ENTRE TODOS LOS INFRACTORES. "¿V-Víctima aleatoria...?" Con un murmullo que se fue extendiendo de un lado a otro, varios soldados empezaron, dubitativos, a seguir a Valiant mientras se alejaba con el chico a rastras. Y escuchasteis parte de las cosas que murmuraban, y decían... —... tiene a Marcoh. —¿Qué hace Marcoh ahí? —M-Marcoh está inconsciente... Marcoh. ¿Era ese el chico que arrastraba?
Ver reaccionar al Empoleon fue la primera gran alegría que pude permitirme en este montón de hojalata imperial. ¡No, miento! La primera fue la setita... que me había abandonado, pero esto se le acercaba. Después de muchos "vamos", "ya despierta" y "no, Zuki, te dije que no le des con el martillo", la criatura empezó a abrir los ojos lentamente y reajustarse al entorno. Me incorporé de un brinco y di unas palmadas rápidas, buscando compartir la buena noticia con alguno de mis simpáticos nuevos compañeros. Claro que fue un caso perdido. —Ugh, en fin. —Suspiré y volví a hincar una rodilla en el suelo metálico—. A ver, Empoleon, di "ah". Una poción y quedó como nuevo. Recién entonces advertí el... silencio que provenía del exterior. ¿En qué momento se había callado la revuelta? Sin importar el motivo, dudaba que fuese bueno. Compartí un vistazo con Zuki y, a hurtadillas, nos asomamos por el umbral de la puerta arrancada. Allí estaba el robot que parecía de mayor rango, y lo que venía arrastrando era... una persona. Un pacificador. Su voz metálica se replicó en cada esquina, por cada recoveco, tensándome el cuerpo, y lo entendí: los pacificadores que removían de la sala y jamás volvían, los tenían ellos, ¿verdad? Y ahora planeaban utilizarlos de rehenes. Qué encanto de superiores. El nombre de Marcoh apareció en boca de los demás, recordándome a Vince y confirmando mis sospechas. Solté el aire de golpe, extenuada. ¿Qué se suponía que hiciera? ¿Reanudar mi misión inicial y llevarles a Diamond? ¿Fingir que se me había escapado en medio de la revuelta y confiar no sólo que me creyeran, sino que no tomaran represalias en mi contra? ¿Debía esconder a Zuki? Pero estábamos en un puto barco, ¿dónde se suponía que hiciera eso? ¿Cuál era nuestro objetivo? ¿Qué nos garantizaba un mayor éxito? ¿Y dónde mierda estaban Adam y Vince? Miré a Diamond de soslayo, también a su Empoleon. Ahora me apetecía aún menos entregarlo después de haber visto a Marcoh. Si nos encarcelaban y utilizaban de rehenes a nosotros, sus propios pacificadores, ¿qué harían con un supuesto enemigo de Chance? ¿Invitarlo a tomar el té? El pensamiento me arrancó una risa nasal, floja y amarga, y meneé la cabeza. Agaché la vista a Zuki. ¿Cómo podía protegerla? No tenía idea. —Escóndete en la sala del doc —le dije a Lucas, alcanzando su brazo para que me oyera atentamente, y giré el rostro hacia el chico verde—. Y tú haz como que no viste nada. Por favor. Me sentía un poco más tranquila sabiendo que, al menos, ahora tenía al Empoleon con él. Le rasqué la cabecita a la seta y, sin mediar mayores despedidas, me separé del grupo. Regresé a cubierta, Zuki siguiéndome de cerca, y busqué internarme entre la muchedumbre de pacificadores. —¿Eso era todo lo que hacía falta para acobardarlos? ¿Se pensaron que Valthyria no tomaría medidas? —intenté arengarlos, cuidando que los robots no me oyeran—. Si tan débil era su voluntad haberse quedado en la sala, bebiendo y jugando a las cartas, en vez de dárselas de héroes revolucionarios. Tengan huevos y terminen lo que empezaron, no sean cobardes. Intentaré conseguir respuestas o ayudar a Marcoh allá. Y a paso veloz y decidido, crucé la cubierta para seguir el camino que había hecho el mandamás. ¿Tenía un plan? Uno armado en cinco minutos, claro, y completamente de mi autoría, cosa que... no tendía a ser buena idea.
Esta interacción completa se sentía como intentar desarmar una bomba, la tensión se podía cortar con tijeras. Exhale despacio evitando que el temblor de mi aliento mostrara debilidad. Evalue nuestras opciones, no parecía que la puerta por la que vino Alpha llevara a la superficie, si eso solo bajaba más y más. Mis planes se vieron interrumpidos por un estruendo, el dragapult había dejado entrar a una oscura bestia. Los bufidos del Tauros asustaron al Wooper que corrió tras mi pierna, bajé la mirada, pero aún escondido su ojos irradiaban cierta curiosidad por el nuevo Pokémon. — E-ey Vince, que tu Dragapult se responsabilice — Mire al fantasma flotando alrededor, intentando identificar cual fue su intención al abrirle la puerta a esta bestia. Tenia 0 instinto de preservación, o tal vez, veía algo en ese Tauros que estábamos obviando. Es como cuando entró con el otro chico-... Maldita sea La conmoción había provocado que le de la espalda a la primera amenaza. Volteé mi vista y sentí que presionaba su poke espada con mas fuerza de lo que recordaba. Podría estar malherido pero no lo suficiente pa impedirle luchar. Su mirada estaba calculando cuál sería su mejor contrincante. Me coloqué lateralmente evitando darle la espalda a las dos amenazas. Por Arceus ni siquiera debería estar en este barco... — Vamos a calmarnos. Ahora. — me dirigí al chico — No somos una amenaza, no tenemos poder ni postestad para restringir tus movimientos. No somos tus enemigos. Ni siquiera soy parte de Valthiria, pensé. El corazón se me escapaba del pecho. Solo me quedaba rezar para que el chico no se avalance contra nosotros.
Drakloak mantiene sus ojos fijos en mí mientras ellos insisten en su inocencia con lo que respecta a la "prueba", hasta sueltan bromas en medio de tanta tensión. Quizás me hubiera reído tiempo atrás; Ahora solo puedo afianzar mi agarre hasta hacer temblar el laser, a la vez que mis ojos quedan fijos en el símbolo del imperio bordado sobre el uniforme del guasón. ¿Qué importa lo que realmente digan? Su insignia habla por ellos. Empiezo a moverme por esa misma razón. Paso a paso, sin que nadie se alerte. Si ellos se mantienen quietos no habrá pleito. Solo dejaré al bulto sobre mi espalda en el piso y huiré tan rápido como las piernas me dejen. No. Golpeteos metálicos pronto me detienen. Afilo la mirada para no perder una sola fracción de la escena ante la que mis expectativas están colmadas de seguridad en lo que viene: Problemas. Nada más que otro obstáculo planteado por esa estúpida máquina como otro nivel de su retorcido juego. Exactamente lo que me esperaba. Un bruto de los peores fuera de control ahora refunfuñaba en medio de taconeos imponentes luciendo pezuñas que bien podrían matar a alguien de una buena coz, o por otro lado podría irse ensartado dejando que la falta de la sangre hiciera lo suyo. Me estremecí por ese último resultado, mas las reacciones ajenas estaban... Fuera de lugar. ¿Por qué se sorprendían también por el Tauros...? ... ¿Podía ser que de verdad...? No. Una sonrisa más para la prensa, de seguro. Sin embargo, estaba el tercero en discordia en la situación. De explotar sería difícil detenerlo; otra pérdida de tiempo a la que no podía someterme. Viendo encima la reacción de los otros dos... —No lo ataquen, ni se acerquen—Subí la voz unos segundos después de los primeros bufidos. Me fui desinflando con lo siguiente.—... No son... Agresivos por naturaleza—Al menos los de Udan y el típico no eran así, a mi juicio.—. Solo... Dale algo de espacio. No miren a sus ojos y no hagan movimientos bruscos. O igual serían la pólvora que acabase quemando sus propios seres y en consecuencia a Marcoh.