Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por SAKUSTARS, 14 Agosto 2009.

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    SaKuRiMoOn

    SaKuRiMoOn Iniciado

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    ¡Qué bien! Estaba esperando el nuevo capitulo.
    Al fin, esos dos están juntos. Pobre de Sakuno, a las fans de Ryoma no les gusto mucho la noticia.

    Me pregunto que pasara ahora que, le ha llegado esa carta a Sakuno ¿Quien se la habrá mandado? y ¿Que va a hacer Ryoma al respecto?

    Estaré esperando el próximo capitulo.
     
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    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

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    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    1580
    Capitulo 24: Lidiando con la verdad

    Sakuno Ryuzaki se volvió a mirar en el espejo del baño. Luego de lavar su rostro, y respirando controladamente, recordó lo conversado con su abuela:

    FLASHBACK

    –¿Y cuándo…se supone que debo marcharme?– cuestionó la joven.

    Sumire tomó un sorbo de su taza de café, como si lo que estuviese a punto de decir le ocasionara un gran dolor que en efecto, estaba sintiendo.

    – No quise decirte nada para que estuvieras feliz estos días, pero debido a los últimos acontecimientos no tuve más salida– se removió inquieta, su querida nieta la observaba afligida– Te iras tu primero este lunes, yo te acompañaré luego de que organice todo aquí– dijo.

    – ¿Lu-lunes, tan pronto…? Pero yo no, es decir…– la delicada adolescente se agachó compungida, dejando que las lágrimas brotaran y sintiendo la fría daga del destino clavarse en su corazón.

    Su abuela acudió al instante a abrazarle – Hija, debes ser fuerte. Sabes que siempre quiero lo mejor para ti y estoy segura que en Inglaterra podrás tener todo lo que aquí no puedo darte, una buena educación, un futuro profesional, tu familia quiere que estés bien– dijo, mientras acariciaba su rojizo cabello.

    La chica de ojos carmín solo se aferró al agarre de su abuela.

    FIN FLASHBACK

    – Mi familia– susurró Sakuno mientras cerraba la llave del agua.

    La verdad era que Sakuno no conocía al resto de su familia de Inglaterra; luego de que sus padres murieran hace tiempo, su abuela era la única familia del que ella tenía noticia. Y sin embargo ahora aparecen de la nada, queriendo llevársela a otro país, alejándola de todo lo que amaba.

    Quiso llorar otra vez. Que injusta era la vida, ahora que finalmente su príncipe y ella estaban juntos, debían separarse; quería llorar pero en vez de eso miró con determinación y se prometió ser fuerte. Si debía irse, si debía dejar a Ryoma-kun, le dejaría un recuerdo de una Sakuno feliz, y que lo amaba, pensó.

    En el momento en que caminaba por el corredor, se encontró a su amiga Tomoka.

    – ¡Tomo-chan! –.

    – ¡Sakuno-chan, finalmente te encuentro! – Su amiga la abrazó, y de inmediato notó el estado de ánimo de la chica.

    – ¿Pasa algo, Saku? No quisiste hablar ayer conmigo. Anda dime– Tomoka no soportaba ver a la cálida nieta de la entrenadora tan triste.

    Sakuno y Tomoka se sentaron en ese solitario corredor del edificio administrativo, conversando. Y a cada palabra Tomoka no podía evitar abrir más y más la boca por la sorpresa.

    – ¡Sakuno, porque no me contaste! Mou, escuché eso esta mañana pero no podía creer que la mejor amiga de Sakuno Ryuzaki no fuese la primera en saber que eres novia de Ryoma-sama– Osakada hizo un puchero que por un momento ocasionó una débil sonrisa en su amiga, que al instante se sintió decepcionada.

    – Lo lamento… en serio; sin embargo, con mi viaje a Inglaterra, bueno… eso será en tiempo pasado– contestó amargamente Ryuzaki. Su amiga la abrazó nuevamente, se sentía horrible de solo pensar en no volver a verla.

    – ¿Ryoma-sama ya está enterado, Saku-chan? –.

    Sakuno movió la cabeza negativamente varias veces, nerviosa – ¡No Tomo-chan, no le digas por favor! Si debo irme, quiero que Ryoma-kun me recuerde siendo feliz, como él siempre… me ha hecho sentir– Tomoka no pudo evitar un “awww” ante sus palabras, Sakuno sin duda era una chica muy madura.

    – ¡Ok! – Osakada se levantó en un instante, sorprendiendo a su amiga – El plan para que Ryoma-sama siempre te recuerde ¡empieza ahora! –.

    Sakuno la veía algo temerosa de lo que podría pasar.

    Ryoma Echizen observaba con algo de interés los partidos que determinarían la semifinal del torneo escolar, sin duda las demás escuelas habían desarrollado un gran nivel tenístico y bueno, desde que no podía ver a Ryuzaki en ningún lado, y siendo esta la única manera de escapar de sus sempais, no le parecía un mal plan. Mientras acomodaba sus lentes y bajaba un poco la protección de su chaqueta, recordó el embarazoso momento.

    FLASHBACK

    – ¡Oh, ahí llega nuestro súper-chico! –.

    Ryoma enarcó una ceja al escuchar y ver tanta algarabía a su alrededor. Cierto era que el día anterior había ganado no solo uno, sino dos partidos (Kintarou y Kevin, formidables rivales), pero no entendía el porqué del escándalo hasta que otra palabra, un nombre, empezaba a resonar entre sus compañeros del club.

    “Ryuzaki”.

    – ¡Así que ya te has decidido, eh Echizen! – decía un compañero.

    Momoshiro con bastante solemnidad le dio una palmada en la espalda, que aun así le causó algo de dolor al ambarino, mientras su amigo le daba una señal aprobatoria.

    – ¿Pero no te propasaste, verdad? – le preguntó Momo.

    – ¿De qué rayos estás hablando? – le contestó Echizen, confundido por toda la situación.

    Los comentarios y bromas, incluso por parte de Kaidou, llegaron a tal nivel que Ryoma, aprovechando un momento en que las chicas del grupo de porrismo realizaron un número sorpresa en las canchas se escabulló, ocultando su identidad de la mejor manera que pudo con unas gafas y una chaqueta que vio en la banqueta.

    Ya tenía suficiente.

    FIN FLASHBACK

    El sonido de los aplausos lo sacó de sus pensamientos. La gente rápidamente ovacionaba al ganador que sería parte de las cuatro semifinales: Marui Bunta de la gran pomposa y célebre escuela Hyotei; jugador que por supuesto pasaba de largo de todos los demás.

    Estirando con algo de dificultad su cuerpo, Ryoma descendió poco a poco las escaleras, buscando a algo, o mejor dicho, a alguien. Aunque creía que nunca se acostumbraría a ello, Ryoma no dejaba de pensar en Sakuno. Luego de que se separaran en la entrada de la Seigaku, no había tenido chance de verla y le preocupaba que todo el revuelo la hubiese afectado, conociendo a la frágil joven, no podía evitar sentir preocupación porque las malas lenguas y los rumores le afectaran. Él siendo Ryoma Echizen, ignoraba la opinión de los demás, pero Sakuno Ryuzaki quizá…

    Removió sus lentes. No, debía confiar en ella, si algo había aprendido en todo este tiempo, era en no subestimar a la chica; después de todo había sido precisamente ella quien lo besó primero…Ryoma acarició sus labios y suspirando reconoció que quería verla cuanto antes, se maravillaba de lo mucho que podía extrañarla. Se dirigió rápido a encontrarla.

    Como si el destino hubiese leído sus pensamientos la encontró, sentada y durmiendo en la terraza de la escuela, lugar que había vislumbrado varias de sus conversaciones. Agachándose frente a ella observó su rostro por un momento, se veía tan angelical y bella. Sus dedos acariciaron por un segundo sus finos labios, enviando un corrientazo por todo su cuerpo. No pudiendo evitarlo, se acercó lentamente, sintiendo la cálida respiración de ella en sus labios, cuando de repente, lo que parecía una lágrima lo alejo de inmediato.

    Trató de despertar a Ryuzaki suavemente, aunque no hubiese querido que fuera de esa manera.

    – Ryuzaki, Ryuzaki–.

    – Mmm…Ryoma-kun…– la castaña abrió lentamente sus ojos, observando por algunos segundos a un Ryoma preocupado, algo que no había visto en su vida.

    Sakuno suspiró, mirándolo tiernamente y con sus delicadas manos delineó las perfectas facciones del chico, acercando su rostro al de ella lentamente. Lo besó despacio, acariciando cada uno de sus labios, tratando de grabar cada milímetro de esa piel que tanto quería. Involuntariamente Echizen soltó un pequeño gemido, tal beso era completamente diferente a los anteriores, era más ¿apasionado? Se cuestionó, y por eso se separó algo decepcionado de ella, debía preguntarle.

    – Ryuzaki…–

    – Ge-gemiste…–

    – ¿Por qué llorabas? – Ryoma ignoró el comentario de la chica, que lo había hecho enrojecer de vergüenza, afortunadamente los lentes y la chaqueta le ayudaban a ocultarlo bien.

    Entonces Sakuno lo notó. Ryoma Echizen, siempre tan guapo e inalcanzable, se veía condenadamente más apuesto con lentes, le otorgaban un aire de misterio irresistible, ¿eso había ocasionado tal comentario tan atrevido de su parte?

    Se sonrojó completamente, pero respondió la pregunta del chico – Sólo recordaba a mi familia…– susurró algo apesadumbrada.

    Echizen se quitó la chaqueta, y colocándola en los hombros de ella, la abrazó. Debía reconfortarla de algún modo, aunque él fuese tan frio como un cubito de hielo, o eso creía.

    – He escuchado muchas veces que todos en Seigaku somos una familia. El excapitán solía decirlo ¿sabes? – Miró algo nostálgico al cielo– Aparte de la entrenadora, yo…– Echizen escondió su cabeza en el cuello de la chica, incapaz de decir lo que pensaba. Sakuno retornó el abrazo conmovida, estaba segura que para él debía costar un mundo expresarse de una manera tan… débil y poco común en él.

    – Muchas gracias Ryoma-kun– susurró feliz la jovencita.

    – Ese beso me dejó sin aliento, Ryuzaki– Ryoma se separó un poco de ella, viéndola retadoramente.

    Ambos cerraron los ojos, besándose una vez más.

    – ¿Estás hablando de un baile de máscaras? – preguntó por segunda ocasión, exasperando a Horio quien lo volvía a confirmar.

    – Si, así es. Las semifinales serán el viernes, y el final será el domingo. En la noche se hará un baile como celebración. Debemos vestir con ridículos trajes de la época de María Antonieta, es una ridiculez– suspiró Horio.

    Tomoka lo ignoró, mientras se alejaba por los pasillos contenta. Al menos esto ayudaría a cumplir el deseo de Sakuno.

    CONTINUARÁ…

    Esta historia llegará a su punto crítico y final. En su momento volveré a realizar las respectivas correcciones. Gracias por apoyar esta historia.
     
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    SaKuRiMoOn

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    Oh! ¡Que bien! Al fin puede leer este capitulo, desde hace mucho tiempo quería leerlo pero mi tiempo se ha reducido mucho.
    Me da pena la pobre de Sakuno, ahora que al fin puede estar con Ryoma, le salen con que tiene que irse, pobre. Pero ya habrá tiempo para que pueda solucionar su problema, ahora que disfrute de la compañía de su novio.

    Estaré esperando el próximo capitulo.

    Nos leemos.
     
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    miku polo

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    hermosaaaa la nove continua que me muero de amorrrrrr [​IMG] ;)
     
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    SAKUSTARS

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    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
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    Romance/Amor
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    CAPITULO 25: El plan​

    La hiperactiva mejor amiga de Sakuno Ryuzaki caminaba a toda prisa por los pasillos de la escuela Seigaku, evadiendo de la mejor forma que podía a la gran cantidad de gente que se encontraba en las festividades del famoso instituto, por supuesto, el prospecto de ver a los mejores jugadores y futuras promesas del tenis Japonés siempre era algo que llamaba la atención tanto de familiares como de conocidos del deporte blanco.

    Osakada se encontró a unos cuantos pasos de la escalera cuando vio descender de ella a Ryoma y a su amiga, viéndose con felicidad y la típica actitud de dos enamorados; Tomoka no pudo evitar sentirse mal por la terrible decisión de Sumire de alejar a Sakuno de su amor, así que verlos así le ayudó a confirmar su determinación en ayudar a su amiga.

    – Ryoma-sama, si me permites tengo que hablar con Sakuno-chan un momento– Tomoka se dirigió con total serenidad a Echizen, lo cual le sorprendió un poco, ella era tan escandalosa.

    – Claro– el chico se despidió con una media sonrisa de su novia, quien aún no acostumbrada a su cercanía solo se limitó a sonreír con timidez.

    Sakuno respiró profundo con la mano en su corazón, latía como loco y esto no pasó desapercibido para su amiga, quien comenzó a reír apenas Ryoma se había marchado.

    – Tomo-chan…–.

    – Perdón, perdón, es solo que ¡se ven tan tiernos! Es por eso Saku, que aquí hay una muy buena idea por parte de la escuela para ayudarte– Dicho esto Tomoka le enseñó el volante que había traído consigo.

    – ¿Fiesta de máscaras?– Susurró Ryuzaki.

    – ¡Así es! ¿Qué mejor ocasión para pasar una gran velada con tu príncipe que ir al baile? – Contestó feliz Osakada.

    La pelirroja se quedó pensativa por un momento, luego del fiasco del licor en la otra fiesta, ¿Ryoma estaba dispuesto a ir al baile de disfraces con ella? No creía que el chico fuese a aceptar tan fácilmente.

    – No sé si es muy buena idea Tomo-chan, la última vez que Ryoma-kun fue a una fiesta las cosas no salieron muy bien…–.

    Tomoka cruzó los brazos sumida en quizá un profundo dilema, para luego abrir sus ojos y mirar a su amiga dulcemente – No te preocupes Sakuno-chan, ¡ya verás que todo sale bien! –.

    Sakuno le sonrió nerviosamente, normalmente cuando le decían algo con total seguridad, en el caso de Tomoka especialmente, las cosas terminaban en desastre.

    En las canchas de tenis los entrenamientos seguían para las semifinales del torneo, ese día Ryoma lo usaría para descansar y prepararse contra su siguiente oponente, Oootori Choutaro de la escuela Hyotei. Un entrenamiento suave, nada agresivo, hasta que pronto la tarde llegó y los chicos ya estaban listos para ir al restaurante de Kawamura . Sakuno junto con Tomoka se encontraban esperando al resto del equipo.

    – ¡Sakuno-chan! – Una voz a lo lejos hizo que Sakuno observara a Kintarou corriendo agitadamente hacia ella, quién en dos segundos tomó sus manos entre las suyas.

    – Sakuno-chan, yo solo quería felicitarte, por lo tuyo con Koshimae…Sé que serás feliz, porque si no, ¡él se las verá conmigo! – Contestó visiblemente afectado.

    – Kintarou-kun yo… Muchas gracias, gracias, créeme que te has vuelto un amigo muy importante para mí, gracias por ser también amigo de Ryoma-kun…–.

    – Si, no te preocupes Saku-chan, bueno ya me voy ¡chau! – Sin decir más palabras el pelirrojo se alejó corriendo, Sakuno se dio cuenta de cuál era el motivo: los chicos de Seigaku ya se acercaban hacia ellas.

    – ¿Todo bien Saku? – le preguntó su amiga muy preocupada.

    – Todo bien– suspiró Ryuzaki.

    Rápidamente se dirigieron hacia el restaurante de Kawamura, no se demorarían demasiado ya que Ryoma tenía partido al día siguiente, sábado y la final sería justo al día siguiente. El nivel de exigencia del torneo era extremo, sin embargo para las ilusiones de los chicos que querían ser profesionales, era algo a lo que tenían que acostumbrarse poco a poco: exigentes horarios, viajes, entrenamientos, todo era parte del proceso de aprendizaje.

    El papá de Takeshi los recibió muy amablemente, les había preparado un pequeño festín con toda clase de rollitos y sushi que hicieron babear a más de uno de los invitados. Tanto Ryoma como Sakuno no pudieron evitar suspirar con el delicioso aroma y tomando rápidamente puestos cercanos agradecieron por la comida y así dio inicio el festín.

    – ¿Qué mejor forma de celebrar que todo salió bien, no? – Suspiró Momoshiro – Espero que no ocurran más inconvenientes.

    – Shhh es un alivio…Ese pequeño bastardo nos hizo pasar por muchos problemas– Suspiró el capitán Kaidoh.

    Ryoma asintió al escucharlo decir aquello, pero se sobresaltó al sentir su celular vibrando en su bolsillo. Al ver de quién era el mensaje se levantó de su asiento, dirigiéndose al centro del restaurante para que todos pudieran escuchar:

    “Echizen soy yo, Kevin Smith. Justo ahora estoy a punto de abordar el avión así que no tengo mucho tiempo. He decidido marcharme de una vez con mi padre para no causar más problemas, sin embargo quiero disculparme de nuevo contigo y con tus amigos por lo que hice. Prometo que trabajaré muy duro para que la próxima vez que nos veamos tengamos un partido justo y que no sea para ajustar cuentas. Adiós”.

    – Kevin…– Ryoma susurró, toda la profunda pena que el rubio sentía lo había dejado confundido.

    – Así son los jóvenes, cometen errores pero todo eso es para su bien, y espero que ese chico saque algo productivo después de todo esto– concluyó el padre de Kawamura, a lo que todos asintieron.

    – Bu-bueno, yo creo que es mejor si nos vamos ya. Ryoma-kun mañana tiene un partido– susurró Sakuno, apenas lo suficientemente audible para el resto. El ambarino la miró con cariño, ella era tan atenta con él.

    Todos estuvieron de acuerdo y decidieron marcharse a descansar, ya que en esta jornada que se avecinaba debían tener bastantes energías y no quedarse hasta tarde. Echizen acompañó a Sakuno hasta su casa, sentándose un momento en las escalas.

    – ¿Supongo que ya sabes de esto, no? – Ryoma sacó de su bolsillo cierto poster que la chica conocía y se lo entregó – Estaba en mi casillero, y sospecho que sé quién lo dejó ahí– Dijo con sorna.

    – ¡Tomo chan! Pensó Sakuno abochornada.

    El joven suspiró y tomó una de las manos de su novia, jugando con sus dedos – Tuve una experiencia horrible con las fiestas, pero esta vez… si tú te quedas conmigo toda la noche, creo que no me importaría ir– una sonrisa pícara se posó en sus labios, haciendo que Sakuno se sonrojara y tímidamente asintiera, a lo que Ryoma respondió dándole un largo beso.

    – Descansa por favor, Ryoma-kun, ah y toma esto– La pequeña le extendió un pequeño paquete– he escuchado que estas sales son excelentes para recuperarse, así que las compré…para ti…–.

    – ¿Qué haría sin alguien que se preocupa tanto por mí como tú? – Ryoma la abrazó antes de alejarse despacio.

    ¿Qué harías sin mi….? Sakuno quiso borrar de una vez lo inevitable de sus pensamientos, quería ser fuerte por él.

    Sábado. Ryoma se estiró un poco en la cama y con dificultad se puso de pie, era muy agotador ir a la escuela de lunes a viernes ¿y ahora debía ir el sábado y el domingo? Se dispuso a arreglarse y cuando bajó a tomar el desayuno su prima Nanako lo recibió con un gran abrazo.

    – ¿Pa-pasa algo? – apenas pudo articular Echizen.

    – ¡Felicitaciones, primo! ¡Tú y Sakuno-chan hacen una pareja tan encantadora, Sakuno-chan es tan adorable! ¿Cuídala muy bien, ok? –.

    – ¿Y tú como te enteraste? – preguntó Ryoma.

    – El tío me lo dijo por supuesto, ya que tú no puedes decirme nunca nada– Nanako se alejó un instante y luego le acercó el teléfono, que Ryoma apenas pudo sujetar ya que estaba aún procesando lo que su prima le había dicho – ¿Hola? –.

    El nuevo novio de la señorita Ryuzaki por fin se digna a contestar, uh– Najirou parecía un poco menos burlón de lo normal, alertando a Ryoma – Espero que estés poniendo cuidado a tu entrenamiento, nada de distraerte con tu chica–.

    – ¡No me estoy distrayendo con ella! – Contestó Ryoma algo airado – ¿Y mamá donde está? –.

    Salió a comprar unas cosas para Karupin– dijo algo aburrido– pero en cuanto pueda te va a llamar eso es seguro–.

    – Ok… ¿Eso era todo? – Echizen no parecía muy confiado del porqué de la llamada.

    Así es, eso es todo. Nada de propasarse, no queremos tener sorp----–.

    Ryoma colgó el teléfono antes de tener que oír más sandeces. Desayunó rápido y se dirigió a la Seishun, su partido iba a ser de los primeros en comenzar.

    Todos los otros chicos le esperaban. El capitán Kaidou y Momoshiro le dieron sus últimos consejos, y de repente, Sakuno se asomó por una de las rejas, llamándolo. El tenista se escabulló hacia donde ella se encontraba, al menos podía verla antes del encuentro.

    – ¡Voy a estar animándote, Ryoma-kun! – sonrió delicadamente.

    – ¿Algo para la suerte quizá? – Ryoma la vio de reojo. Sakuno sonrió y acercando su rostro al de él lo besó, terminando con una suave caricia en su mejilla – Buena suerte…– susurró.

    Ryoma con más fuerzas besó su mano y se alejó corriendo de nuevo a las canchas, por poco y descubre al resto de sus sempais que los estaban espiando.

    – Ehem, ya es hora– dijo el capitán.

    El joven tenista se acomodó su gorra y con solemnidad se acercó, raqueta en mano, hacia la cancha donde ya lo esperaba su oponente. Los alrededores de la cancha estaban rodeados de muchos espectadores, quienes vitoreaban por su escuela favorita. Los chicos de Seigaku animaban a Ryoma con todas sus fuerzas, aunque alguien no se pudo quedar a ver el encuentro.

    – ¿Ryuzaki tuvo que irse? – preguntó Horio un poco sorprendido.

    – Si… Sakuno es muy despistada y no recordó que debía acompañar a las chicas en sus partidos, por eso ¡debemos apoyar a Ryoma sama el doble por la linda Sakuno chan! – exclamó Tomoka a la vez que agitaba una bandera de la escuela.

    Pronto los canticos cesaron al ver que el sorteo para el partido iba a comenzar.

    – ¿Listo Ryoma-kun? –.

    – Ajá, Ootori senpai…– Ryoma había ganado el sorteo, escogiendo el saque del lado con sombra de la cancha. Como siempre la escuela Hyotei contaba con un gran escuadrón de animadores.

    –Que molesto– susurró el bajito.

    Rápidamente Ryoma realizó el saque, el cual el chico de la Hyotei devolvió sin problemas. En general fue un partido muy igualado para fastidio del príncipe, ya que el cansancio no había desaparecido del todo. En el tercer set, a punto de ser definido, Ryoma decidió terminar todo con ayuda de su Twist Serve, el cual Oootori no pudo devolver.

    –6-2, 6-4, 7-5, el ganador es ¡Ryoma Echizen! Anunció el juez mientras que los dos jugadores se acercaban a la malla a darse la mano.

    En cuanto Ryoma llegó a la banca se dejó caer, se sentía realmente cansado, pero afortunadamente había llegado a la final y podía recuperar un poco de su orgullo si lograba ganar el torneo. Al menos el capitán Kaidoh no lo molestaría más.

    – ¡Echizen muy bien hecho! – Momoshiro le dio una pequeña palmada en la espalda, a lo que Ryoma le respondió con un pequeño gracias. Pronto los otros chicos se acercaron a felicitarlo.

    – ¡Ryoma sama eso fue genial, felicitaciones! – Tomoka le entregó una bebida energizante que el aludido aceptó y tomó de inmediato –Eso es de parte de Sakuno chan– dijo con picardía.

    Ryuzaki. ¿Dónde estaba? Ryoma hizo un ademan tratando de buscarla sin éxito, la joven de largas trenzas no se encontraba por ningún lado. Los demás sonrieron entre si al verlo tan decepcionado, Echizen sin duda tenía un lugar muy débil y tierno con ella.

    – Bueno, ve y cámbiate rápido, de seguro la inocente Sakuno chan está esperando a su príncipe– dijo con gracia Momoshiro, mientras Ryoma sin prestarle mucha atención se puso de pie lentamente.

    – Este torneo en verdad es agotador…– susurró el ambarino.

    – Te ordeno que te vayas a descansar de inmediato, Echizen– Habló seriamente Kaidoh– La profesora Sumire me entregó esta lista con varios consejos para que te recuperes lo necesario para mañana– dicho esto le extendió una hoja con un largo escrito.

    – Thank you– Ryoma se encaminó hacia los camerinos.

    Unos pasos rápidos alertaron a Tomoka y a Momoshiro, que se encontraban esperando a la pareja a las afueras del Seishun, aunque el festival continuaba no tenían muchas ganas de quedarse a participar de las festividades.

    – ¿Sakuno chan, porque vienes corriendo? – le preguntó Tomoka.

    – Uh, tenía que hablar con mi abuela– La forma en que Sakuno lo dijo hizo que Tomoka le entendiera y decidiera no preguntarle nada más.

    – Ese Echizen, siempre tan tranquilo– Momoshiro suspiró al ver a Ryoma caminando despacio hacia el grupo. Al parecer traía consigo una bolsa.

    –Oh senpai, no sabía que me ibas a esperar– dijo Ryoma medio sonriendo, mientras le entregaba la bolsa a Sakuno– Esto es para ustedes– espetó.

    Sakuno lo observó sorprendida y en el interior del paquete vió varios recordatorios del festival y dulces, empacados en forma de obsequio.

    – Ryoma sama…No era necesario– dijo despacio Tomoka al recibir su obsequio.

    –Son de parte del patrocinador del torneo y la escuela, y tal parece que alcanzó para que los compartiera con ustedes– dijo Ryoma al tiempo que los demás comenzaban a caminar.

    –Ryoma kun, muchas gracias– Sakuno lo observó con una sonrisa hermosa, a lo que Ryoma asintió y decidió sujetarla de la mano, ella era tan cálida.

    Caminaron largo rato hasta que llegaron a la intersección del tren, donde debían caminar por lugares contrarios. Sakuno y Tomoka siguieron su camino, mientras que Ryoma y Momoshiro siguieron adelante.

    – Hey Echizen, ¿Qué tal si antes de que te vayas a tu casa vamos a comer unas hamburguesas? – Sugirió su amigo, Ryoma bostezando un poco le dio a entender que estaba definitivamente de acuerdo.

    Se dirigieron al restaurante favorito de ambos, al que siempre iban a comer cuando salían destrozados de los entrenamientos, la verdad por el torneo no habían tenido tiempo de hablar y pasar tiempo de calidad como amigos, casi siempre habían salido en grupo, así que esta era la chance perfecta para hablar aunque fuese un poco.

    – De verdad te felicito Echizen, te tomó tu buen tiempo pero por fin decidiste tener algo serio con Ryuzaki– Comentó Momo mientras daba un sorbo a su bebida.

    – Bueno…– Ryoma tragaba de un mordisco un pedazo de su hamburguesa de doble queso– Ojalá pudiera decir lo mismo de Ann y tú, senpai–.

    – ¿Q-qué? – Momoshiro casi se atraganta con su bebida– Bueno, supongo que tienes razón, también debería hablar con ella–.

    –Supongo– dijo Ryoma terminando la primera hamburguesa.

    Hubo un corto silencio, mientras ambos terminaban de comer.

    – El partido de mañana, ¿cómo te sientes para enfrentarlo? – Preguntó Momoshiro.

    – Bueno…– Ryoma suspiró y se recargó en su asiento– Akaya senpai siempre ha sido algo extraño, pero supongo que ha debido mejorar, no por nada ha llegado a las finales– dijo con algo de pereza mientras salían del restaurante. De camino en el puente su amigo no pudo evitar preguntarle.

    – ¿Y tú Ryoma, cómo te sientes? – Preguntó Momo.

    – La verdad senpai, cansado– Se acercaban poco a poco a la esquina donde debían separar sus caminos – Pero voy a ganar, como sea– La determinación en su rostro hizo que Momoshiro sonriera con la actitud del enano, siempre tan confidente.

    – Entonces descansa bien y pruébalo mañana, Echizen– Ambos chocaron los puños y se alejaron a sus casas. Esto era una prueba para su futuro.

    Al llegar al templo, su prima Nanako ya tenía todo dispuesto para que Ryoma descansara lo máximo posible, luego de un baño con las sales minerales que Sakuno le regaló, que dicho sea de paso, habían servido para relajarlo bastante, su prima le preparó una cena nutritiva pero no muy recargada para que pudiese dormir bien, aunque al parecer su prima también había recibido los consejos de la entrenadora.

    – ¿De verdad necesito esto? – suspiró Ryoma al estar tendido boca abajo en su cama, mientras Nanako aplicaba el gel relajante en su espalda.

    – Es un masaje que sirve para relajar los músculos y para que puedas dormir mejor, primito– Nanako masajeó una parte del hombro de Ryoma que lo hizo dar un pequeño quejido– La tía me enseñó desde pequeña a dar masajes para eliminar los dolores, y son muy efectivos–.

    – Auch, espero que si valga la pena– susurró mientras se ponía de pie y se colocaba la camisa de la pijama– Mmm de hecho ya no me duele tanto la espalda…– dijo algo sorprendido.

    – ¡Ah! ¿Ves que sí sé cómo dar masajes? – la risa de Nanako continuó y ni cuenta se había dado de que el teléfono había empezado a sonar, el cual Ryoma contestó algo dormido.

    – ¿Hola? –.

    –Ryoma kun, soy yo, Ryuzaki–.

    Ryoma se despidió de su prima que lo veía con picardía y se dirigió a su cuarto. Rápidamente se metió bajo las cobijas.

    – Ryuzaki…– susurró Echizen.

    – Uh, lamento llamarte tan tarde, pero sólo quería desearte buenas noches…Mañana haré todo lo posible para estar…Junto a ti–.

    Ryoma sonrió para si –Claro, espero que vayas. Ya vas a ver cómo acabo ese partido en un santiamén– con orgullo escuchó como Sakuno reía del otro lado de la línea.

    – Hasta mañana Ryoma kun, ten dulces sueños. T-te quiero muchísimo…–.

    Antes de que Ryoma pudiera responder escuchó el tono del teléfono resonar una y otra vez. Permitiéndose sonrojarse al estar a solas, no pudo evitar dar un puñetazo a la cama para evitar sentirse tan abrumado por lo que Sakuno le había dicho; había sido casi en un susurro, casi inaudible, pero escucharla decirle palabras así lo hacían sentir muchas mariposas en el estómago. Sacudiendo su cabeza decidió que debía dormirse de una vez, mañana tenía un partido muy importante por su honor, y lo iba a ganar como fuera.

    FIN.

    ————————————
    Poco a poco ya tengo listo el final. Siento que a pesar de todo debo terminar este fanfic.
     
    Última edición: 23 Septiembre 2014
  6.  
    SaKuRiMoOn

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    Hay! Me da tanta pena Sakuno, todavía no encuentra la forma de decirle a Ryoma. Pero veremos que pasa.
    Estaré esperando el próximo capitulo.
    Nos leemos.
     
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