Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)

Tema en 'Prince of Tennis' iniciado por SAKUSTARS, 14 Agosto 2009.

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  1.  
    ilkane

    ilkane Entusiasta

    Leo
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    Re: Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)

    AYYYY!!!!!!!!!! que cosa mas linda, no puedo creerlo...

    Que sería lo que le dió Inui a Sakuno, que l apuso así...:eek:

    Pero lo del beso fue muy lindo, y sobretodo la ctitud que tuvo Ryoma, en verdad que Sakuno lo está cambiando.

    Espero pronto la conti, que al parecer va a estar buenísima.

    Saludos...
     
  2.  
    Acero

    Acero Usuario común

    Escorpión
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    Pluma de
    Escritor
    Re: Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)

    Como diría Momoshiro: ay, el amor adolescente... :rolleyes:

    Esta conti es muy bonita, muy tierna. La verdad es que no me esperaba el beso, pero quedó muy bien.

    Lo que sí, tengo una crítica (ahora sí te daré una razón para asustarte, miedosa xD): procura separar los diálogos de los chicos; mezclas lo que dicen Sakuno y Ryoma, por ejemplo, y uno no termina de saber quién es el que habla. Por favor, separa esos diálogos en los próximos capítulos.

    Gracias a tí por el fic.
     
  3.  
    Zhiiny

    Zhiiny Usuario común

    Piscis
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    Re: Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)

    Todavia no entiendo como estuve tanto tiempo sin comentar, realmente meresco la muerte.
    Se me hizo muy interesante tu fic, es bastante original, recuerdo que hace tiempo que lo había leído y nose porque no comentaba, realmente me arrepiento.
    Aww Kintarou <3, creo que deberias cambiar el formato del guion cuando te refieres a alguien. Kintarou-kun, usar el corto, no para todo, solamente para pequeños detalles, porque el guion lo usas bien, pero me confundo cuando pones el guion así.
    Creo que no deberias abusar de la H, —Ah... . Creo que hubiera quedado mejor así.
    Oh Dios mio, no me lo creo, esa parte sin duda fue mi favorita, ademas del beso. Cuando leí la palabra beso, dije no puede ser, y volví a leer y sí, era un beso.
    Ese es un buen consejo.
    Realmente, espero que no te enojes por mi comentario, son solo criticas constructivas, ademas espero con ansias el proximo capitulo.
    Sayo~
     
  4.  
    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

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    *Editando, editando, editando*

    Yay, que bien que ya se puede editar!

    Traté de corregir un poco lo que me sugirió Acero; la verdad no se veia nada bien.

    Respecto a lo del guion, bueno, es que en el portatil no puedo sacar el guion largo, lo pasé a word, y cambie todos los guiones por el cortito...Y quedó así. Pero ya está corregido.

    Mientras tanto, bueno, no tengo fecha exacta para el proximo capitulo. Si, ya lo estoy escribiendo, pero mientras tanto, me pasé por aqui para corregir y tomar notas...de mi propia historia xD, Soy muy despistada...

    Eh, algo que olvidaba! Edité algo del último capitulo...Error de cuentas.

    Nos vemos!
     
  5.  
    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

    Capricornio
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    Título:
    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    3947
    *Suspiro*
    La navidad y año nuevo llegaron y pasaron, también Los Reyes, y yo igual, esperando. Si no fuera por el portátil de mi hermanita, ni en sueños podría subir este capítulo. Sin embargo, ya saben lo que es contar con algo prestado, es muy aburridor, un día te lo prestan y al otro te dejan en la calle. Esa es la razón de que no pueda actualizar con la regularidad que quisiera, y les pido paciencia. Este capítulo, bueno…es extenso, así que sin más preámbulos les invito a leer el nuevo apartado del fic:

    CAPITULO 19: DESCUBRIENDO
    El camino a casa se le hizo más largo de lo que esperaba. Con cuidado, deslizó la puerta de la casa del templo, y entró sin mucho afán. Pero con lo que no contaba, era encontrarse a su prima, con una apariencia que mostraba mucho enojo.


    — ¿Cómo te fue hoy, primito?—.


    — Bien, como todos los días…— Le contestó Echizen escuetamente, mientras sacaba una Ponta del refrigerador. Nanako lo siguió hasta allí.


    — Y… respecto a lo de tu dolor de cabeza— Respiró pesadamente— ¿Qué fue lo que realmente pasó? Mis tíos están muy preocupados por ti, ¿Sabias? ¡Vamos, cuéntame!—.


    —Al parecer…Un chico de Norte América tiene que ver con eso— Recordó molesto— Y lo peor, es que ése irresponsable lo mandó aquí…— Sentenció algo cansado.


    — ¿Irresponsable? ¿A quién te refieres?— Cuestionó su prima.


    — ¡Pues…A mi padre!— Alzó la voz para que su prima por fin entendiera sobre quien estaba hablando. Luego de preguntarle si quería algo de comer, su primo le respondió negativamente, dirigiéndose a su habitación.


    — Ryoma-kun…— Susurró su prima, preocupada.


    Cerrando la puerta ya un poco más calmado, el dueño del twist serve miró la hora. Eran las nueve y media de la noche, eso significaba que en Nueva York debía ser las siete y media de la mañana. Pensó que era perfecto, a su padre le exasperaba que lo llamaran “temprano”. A pesar de haber creído que lo mejor era llamarlo al otro día, marcó el largo código y el número telefónico de casa, y luego de un momento, esbozó una imperceptible sonrisa al escuchar la voz al otro lado de la línea.


    ¿Qui-quién es a esta hora?— Contestó Nanjirou, no sin antes haber bostezado durante un buen rato.


    — Desconsiderado…— Murmuró su hijo, esta vez serio, usando sólo esa palabra como saludo.


    ¡Vaya, Ryoma! ¿Cómo sigues después de la noche de parranda, eh? Aquí tu madre estaba a punto de subir al primer avión hacia Japón— Echizen abrió mas los ojos— Pero al ver como yo me reía tanto de la situación… ¡Debí haberte visto!—Comentó su padre, divertido.


    — Por eso precisamente llamé, y…—Aclaró su voz— ¿Qué pasó con mamá?—Preguntó.


    Es mejor que la llames mañana, supongo que ya tienes que irte a la cama, borrachito…—Respondió Nanjirou.


    Ryoma, no pudo evitar empuñar su mano…darle la oportunidad precisamente a su padre para que se burlara de él…iba a pasar mucho tiempo para que lo olvidara; mañana debía encarar a su progenitora, eso sí iba a estar peor.


    — Te-tengo que hablar contigo de algo muy serio, es sobre el equipo americano— Contestó su hijo.


    ¡Ah sí!—Recordó el viejo Echizen— ¿Has visto a Kevin? Bueno luego de que por fin se solucionaran los problemas que tenían…—.


    — ¿Cómo te enteraste de eso?—Preguntó Ryoma.


    Tengo mis fuentes…—Le contestó el monje— ¿Y, qué pasó?—.


    — Al parecer los problemas continúan…todo indica que él fue quien le dio la botella con el licor al chico del Shitenhouji— Ryoma se quedó callado, al parecer su papá también.


    Cuando volví a Nueva York, busqué al padre de Kevin. Le hablé sobre lo que había ocurrido entre ustedes y le pedí sinceramente perdón, ya que su depresión había afectado a su hijo…Él…me respondió que no era necesario, había comprendido la situación, al contrario, quien se había perdonado era a sí mismo…Sigue con los métodos espartanos para sus alumnos, pero los entrena en la parte mental de una forma integral…— Concluyó algo tensionado.


    Se produjo un raro silencio en la línea. El ambarino trataba de asimilar todo lo escuchado, y al parecer su padre también lo intentaba. No era muy común que hablaran tanto.


    Ryoma pasó una mano por su cabello, y sostuvo con más fuerzas el auricular. Lo había entendido, incluir a su padre en esto, no iba a solucionar mucho, y culparlo no arreglaría nada. Todo indicaba que Kevin aun le guardaba rencor por el pasado. Algunas personas cambian, otras no lo intentan.


    — Ya veo…—Le respondió Echizen— Ahora lo entiendo. Mejor sigue durmiendo, saluda a mamá de mi parte…— Se despidió el muchacho.


    Eh, si por supuesto…—Respondió Nanjirou — Y recuerda: ¡toma con moderación, ja, ja!—.


    Antes de escucharlo, Ryoma colgó el teléfono, ese padre suyo no cambiaria. Luego de de cambiarse, se recostó en la cama, tratando de conciliar el sueño.


    Tan poco tiempo luego de su regreso a Japón, y tantas cosas que le habían ocurrido. Lo principal sin duda, era Ryuzaki; tal parece, que luego de recuperar su memoria, se había vuelto más débil con ella. Pero, no podía decirle que quería que fuese su compañera, su ayuda idónea, su novia…cada vez que trataba de hablarle del tema, alguien o alguna situación lo interrumpía…de forma lenta y sin prisas la joven tímida y de largas trenzas se había ganado su corazón.


    Echizen suspiró y girando un lado, cerró los ojos. Era verdad, que le había dicho a la compañera de Ryuzaki, que debía descansar para el partido contra Kintarou, pero en realidad le había mentido para irse inmediatamente de allí; no sería mañana, sino al siguiente día. En lo que no había mentido era en que de veras necesitaba descansar. El sueño finalmente lo venció, a puertas del inicio de los partidos decisivos.


    Dando la bienvenida a un nuevo día, miércoles para ser exactos, parecía que todos los habitantes de la ciudad de Tokio tenían muy buen ánimo para comenzar con sus deberes. Ryoma despertó justo a tiempo, era muy raro en él, pero, esa mañana se había levantado extrañando a Karupin más que nunca…el gatito lo había acompañado mucho tiempo, y ahora que no lo tenía cerca, deslizando su esponjosa y suave silueta entre sus pies, se arrepentía por no haberlo traído consigo; sólo esperaba que sus padres lo cuidaran bien. Rápidamente se alistó para la escuela y bajó las escalas hacia la cocina, saludando a su prima, mientras se sentaba a la mesa. Ésta se percató inmediatamente de que su primo lucia algo triste, pero decidió saludarlo con una enorme sonrisa, al tiempo que le servía el desayuno.


    — ¿Vienes muy tarde?— Preguntó la chica de cabello azul, recostada en el marco del gran portón.


    — No, no lo creo— Contestó rápidamente Echizen.


    — ¡Que tengas un buen día, Ryoma-kun!— Su primito atinó a devolverle la despedida, alzando un brazo, caminando relajadamente, como de costumbre.


    Esa mañana el sol estaba en su máximo apogeo, brillando con intensidad sobre el firmamento. El chico de la gorra observaba todo esto, y lo veía como un factor decisivo en los partidos que seguían. Era innegable que con un clima así, a veces se volvía muy complicado el partido, y si tenías los rayos de sol en frente, tu saque podía fallar un poco. Para Ukiyo sin duda, sería un partido con muchos retos.


    La cantidad de personas que ingresaban a la escuela era impresionante, sin duda el inicio del torneo con estos primeros partidos seria todo un espectáculo, imposible de perder. El samurái junior esquivaba con facilidad a todas las personas, e ignoraba olímpicamente a cualquiera que tratase de pedirle un autógrafo. Es más, ni sabía exactamente porque le pedían que diera alguna firma. Llegó hacia la zona deportiva, y observó como la gran cancha de futbol había sido acondicionada para llevar a cabo los partidos; se sorprendió al no haber notado este cambio durante esta semana, aun así, siguió su camino hacia las canchas del equipo y justo al pisar el interior de las instalaciones, recordó algo que lo hizo abrir mucho los ojos: había olvidado llamar a su mamá. Sin pensarlo dos veces corrió a buscar algún teléfono.


    — Kaidoh… ¿Cómo van las cosas por aquí?—.


    —Profesora Ryuzaki…— El joven de la pañoleta verde se estremeció ligeramente.


    No había ido a visitar a los muchachos del equipo en mucho tiempo, y todo a causa de ese extraño torneo. Sí, muy extraño debido a los sucesos ocurridos en la famosa fiesta, y quería aclarar sus dudas de una vez, aunque ello implicara confirmar ciertas sospechas que tenía…


    — ¿Y, no piensas responder mi pregunta?— Insistió algo cansada.


    Trató de aclararse la voz, y por un segundo Kaoru Kaidoh pensó que no podría hablar. Poco, por no decir casi nunca, se quedaba sin algo que decir, y ésta era una de esas incomodas situaciones. Estúpido Echizen, estúpido chico que los metió en tantos problemas. Tosió un poco tratando de aclarar su voz, y por fortuna lo consiguió.


    — Todo anda bien, han estado entrenando fuertemente, y como ve, se iniciará muy pronto el partido de Ukiyo— Kaidoh trató de ser lo más breve, y no le fue difícil lograrlo. Sin embargo, la profesora arqueó una ceja.


    — ¿Eso es todo? ¿Seguro que no hay algo más que tengas que decirme?— Preguntó Ryuzaki, mucho más seria, terrorífica si le hubieran preguntado al capitán.


    — ¿Perdón?—.


    —Kaidoh…— La entrenadora suspiró pesadamente, y descruzó sus brazos— Puede que el resto de miembros del comité hayan pasado por alto lo que ocurrió esa noche, pero para mí esto es mucho más serio de lo que te imaginas. Sakuno no me quiere decir nada y al parecer ustedes tampoco— Justo en ese momento pasaba el trío de chicos de séptimo, que salieron disparados hacia los camerinos al sentir las miradas asesinas de sus superiores sobre ellos— Así que, como tú eres el capitán, y por ende la persona más apropiada, Kaidoh, por favor, cuéntame lo que sucedió— Ryuzaki alzó la voz, mientras la mirada de su pupilo se tornaba más seria.


    El interrogado suspiró y dio su versión de los hechos — Esa noche, ni Echizen ni yo queríamos quedarnos en la fiesta. Al parecer ese enano se topó con el otro bicho del Shitenhouji y bebieron de una botella extraña. Cuando los volvimos a ver…— Se detuvo. La maestra hizo un ademan para que continuara—… Estaban borrachos—.


    El ambarino se dirigió lo más rápido que pudo hacia una cabina telefónica en las afueras de la escuela. Fue más fácil de lo que había pensado, ya que al estar por fin en el primer día de los partidos del torneo, muchísima gente había acudido a observar los partidos y demás actividades, así que se había tomado la decisión de dejar las puertas abiertas, aunque con vigilancia para entrar. El tenista sin embargo cruzó las puertas con la mayor tranquilidad y para su suerte, no lo notaron.


    ¿Hola?—.


    — Mamá…— Echizen tosió un poco— Hola…Mmm…Perdón por llamarte a esta hora—.


    Hijo…No te preocupes, van a ser las siete de la noche, estábamos a punto de servir la cena— El primogénito de Rinko esbozó una minúscula sonrisa— Tenía muchas ganas de hablar contigo—.


    Se lo esperaba, precisamente por eso estaba llamando. Bueno, también para saber cómo estaban, pero principalmente para aclarar todo este enredo con su mamá.


    ¿Ryoma, me escuchas?— El aludido tardó en responder— Sí, aquí estoy—.


    Bueno, adelante — Su madre era todo oídos para que su hijo le explicara lo que había ocurrido esa noche.


    Por otro lado, el silencio se había prolongado por un lapso entre capitán y profesora. Esta ultima trataba de asimilar todo, pensando en qué sería lo mejor en esta grave situación.


    — Kaidoh, te pido por favor que me mantengas informada de todas las decisiones que tomen respecto a esto— El muchacho asintió — Lamentablemente, no puedo ponerme al frente de lo que ocurre, el comité está pasando por muchos problemas; aunque lo hayan ignorado, para mí todo este embrollo es muy preocupante… Les pido que averigüen de una vez por todas quién lo hizo, antes de que pase a mayores…— Concluyó Ryuzaki, algo decaída.


    — No se preocupe, profesora Ryuzaki, ya atraparemos a ese tonto— Afirmó Kaoru.





    Ryoma, hijo… Esto me preocupa mucho, a tu padre y a mí. Luego te avisaremos cual será tu castigo, porque si algo pensamos que sabias era cómo ser un chico responsable, y esto no nos agrada para nada…Pudo haberte pasado algo malo, ¿No lo pensaste?— La voz de la madre reflejaba una infinita angustia, y el jovencito tan solo podía respirar pesadamente.


    — Lo siento mucho, mamá— las palabras no fluían bien de los labios del ambarino — Debo irme, pero te llamaré mañana—.


    Está bien, cuídate mucho por favor— Se despidió Rinko.


    —Ok—.


    Colgó lentamente el teléfono y se encaminó nuevamente hacia la Seigaku. Se cubrió con su gorra y ya estaba pensando en qué iba a hacer para poder entrar cuando se encontró con Kotoha. Sin embargo la mirada de Echizen no cambió, más serio que nunca, agitado por el reciente regaño, le daba igual con quien se pudiera encontrar en ese instante; podría ser Roger Federer y le importaría muy poco.


    Gracias a que la jovencita traía una gorra de color rojizo, Ryoma entró usándola y al lado de ella, sin levantar la menor sospecha. Mientras se encaminaban hacia las canchas hablaron sobre el tema favorito del chico, tenis. Por muy fastidiosa que fuera, Kotoha al menos estaba al tanto sobre ese deporte.


    — Toma, muchas gracias— Le extendió la gorra, dispuesto a marcharse.


    — No fue nada, my prince, supongo que tienes que ir al partido de tu compañero— Sonrió Kitazono. Ryoma asintió.


    El ambiente era propicio para que le preguntara, pensó Echizen.


    — Oye… ¿Tú tuviste algo que ver con lo que pasó en la fiesta, verdad?— Simplemente, el enano no podía ser más directo. La muchacha se paralizó, asustada. Ryoma cruzó sus brazos tras su cabeza, esperando una respuesta.


    — Nee, no le diré a nadie…— Musitó Echizen.


    — Yo…Yo no sé de qué hablas, Ryoma-kun— Pero ante la mirada sorprendida de su príncipe, Kotoha no pudo seguir callando— Yo… ¿Me perdonas, my prince?— Las lágrimas pronto cubrieron la tez de Kotoha, mientras Ryoma le dirigía una minúscula sonrisa algo compadecido.


    — ¿No te lo prometí? Te dije que no le diría a nadie, pero dime quién fué— Exigió Echizen.


    Entonces Kotoha terminó de confirmar, algo que aún Ryoma no quería creer.


    Al llegar a las canchas para los partidos del Seigaku Tenis Club, el encuentro entre Ukiyo y un estudiante del Fudomine había concluido con una victoria para el integrante de la escuela anfitriona. Luego de despedirse de Kotoha, a la cual no consideraba tan fastidiosa después de todo, Ryoma pudo ver como los demás chicos felicitaban a Ukiyo, mientras éste tomaba un refresco en las bancas. El sudado deportista le dirigió una mirada orgullosa que el chico de la gorra mantuvo sin vacilaciones. Entró tranquilamente, mientras sentía una fuerte mirada sobre él. Kaidoh no pronunció palabra esta vez, y en cambio fue Momoshiro quien le comunicó la noticia.


    A las nueve de la noche, cuando todos se hubiesen ido, se reunirían las pruebas finales contra Kevin.


    — Es él…— Susurró el ambarino.


    Se hallaban sentados en la terraza, Momo y Echizen. Aunque hubiera finalizado ya el partido del Seigaku, aún faltaban varios partidos de las otras escuelas por llevarse a cabo, y las actividades culturales le daban un toque extra al torneo. Alejados de todo esto un momento, Ryoma destapó una Ponta y la bebió sin prisa. El calor era insoportable.


    — Inui es increíble…Logró conseguir las grabaciones ¿Sabias?— Inquirió el ojivioleta.


    Ryoma lo miró intrigado, instigándole para que siguiera.


    — ¡No lo sé! Ya sabes cómo son los métodos de Inui para lograr lo que quiere— Ryoma asintió, no era muy necesario aclararlo— Bueno Echizen, nos vemos a las nueve—.


    El viento refrescó un poco el rostro del peliverde, que disfrutaba de la soledad en la que ahora se encontraba.


    Nueve de la noche. Una noche cálida, pero en la que el viento parecía querer formar un huracán, clara señal de que el verano estaba en todo su furor en Tokio. Poco a poco se reunieron los encargados de poner fin a todo ese lio: Kaidoh, Momoshiro, Eiji, Fuji, Ryoma, Kachiro, Katsuo y Horio.


    — Eiji- sempai, Fuji-sempai, perdón pero, ¿No están muy ocupados para que nos acompañen?— Horio ante la mirada reprobatoria de sus amigos, preguntó inocentemente.


    — Nya, no importa, Oishi no pudo venir, así que yo lo reemplazaré, ¡O´chibi es muy miedoso!— Dijo Eiji, que no pudo evitar soltar una carcajada.


    — Sempai…— Echizen escuchó perfectamente lo dicho.


    — A mi me parece muy misterioso, no me lo hubiera perdido…— Acotó Fuji, que provocó con su comentario escalofríos entre los presentes.


    — Shhh, basta de hablar, vamos a entrar de una vez— Exclamó el capitán.


    — ¡Sí!— Afirmaron todos.


    Justo por donde habían salido Ryoma y Sakuno la vez anterior, los chicos ingresaron a la escuela. De forma sigilosa, ya que habían guardias a las entradas de la institución.


    — Pasan ronda cada media hora por los pasillos— Señaló Kaidoh.


    — ¡Auch! ¡Me pisaste!— Horio se avergonzó al sentir la mirada reprobatoria de los demás que le pedían que guardara silencio. Su amigo Katsuo se disculpó.


    — Bueno, reúnanse— Kaidoh extendió un tosco mapa sobre una mesa en la sala de profesores— Inui dibujó esto—.


    — ¡Dibuja horrible!— Dijo Eiji.

    — ¡Que hables en voz baja, y no digas mas tonterías!— Eiji hizo una mueca mientras Kaidoh continuaba— Debemos conseguir las cintas—.


    — ¿Qué?— Echizen susurró sorprendido— ¡Momo-sempai!— susurró lo más bajo pero enojado que pudo.


    — Supongo que no te lo expliqué bien…— Takeshi rascó su cabeza, nervioso— Inui no consiguió precisamente las cintas…Alguien del comité las decomisó, pero él pudo conseguir la ubicación precisa de dónde están— Explicó.


    Ryoma jadeaba, intranquilo. De repente escucharon un ruido que provenía del corredor.


    — ¡La ronda! Vamos— Los chicos se ocultaron tras una enorme cortina, mientras Ryoma se asomaba discretamente para ver de qué se trataba. Eiji y los chicos de séptimo temblaban de miedo.


    — Nya, ¿Ya se fueron?— Preguntó el pelirrojo.


    — No sé, voy a mirar…— Dijo el enano.


    — Te acompaño— Le sugirió Momoshiro.


    Kaidoh estaba como una vela, absolutamente pálido, detestaba que lo asustaran. Así que no se inmutó en contestar con algún regaño o lo que fuera para detenerlos.


    Ryoma y su compañero se acercaron a un borde de la ventana, y se asomaron por esta. Nada. Ni una luz de linternas, un ruido, o una silueta, al parecer era una falsa alarma. De pronto oyeron un quejido, y los que estaban tras la cortina, a excepción de Fuji, temblaban como gelatinas.


    Los dos aventureros acordaron ir hasta la puerta y echar un vistazo, así que con sigilo se acercaron hasta el borde de ésta.


    — Echizen, mira…— Momoshiro señaló horrorizado, como un gran bulto cubierto por una enorme sabana se acercaba lentamente a ellos. La completa penumbra en esos instantes no permitía distinguir claramente qué era. Eso los dejó de una pieza, no tenían fuerzas para correr, ni mucho menos para enfrentar a esa cosa.


    ¡Ay, ay!— Se lamentaba una voz.


    — Es…la…la llorona…— Tartamudeo Momoshiro.


    Frente a ellos cayó el supuesto fantasma, y gracias a que la nubosidad abrió paso a la luna llena, pudieron ver claramente de quienes se trataban; nada más ni nada menos que Sakuno y Tomoka.


    — ¿Pero…qué?— Alcanzó a susurrar Echizen, antes de sentir el sonido de un silbato.


    — ¿Ryoma-kun…?— Sakuno sintió un fuerte jalón; tanto a ella como a Tomoka Echizen las ayudó a levantar, mientras Momoshiro no repuesto aún del todo por el susto también le ayudó.


    — Vamos— Ordenó Ryoma.


    En la otra salida de la sala, los esperaban los demás. Asustados pero completos, comenzaron a correr como locos por los corredores, hasta la salida de la Seishun, y luego de eso siguieron con su carrera algo más, hasta llegar a un parque. Jadeantes, aun los muchachos no entendían qué estaban haciendo las jovencitas allí.


    Luego de descansar un poco, Kaidoh les pidió que hablaran.


    — Bu-bueno, nosotras…Nosotras…Vimos que Atobe-san le entregó un paquete a mi abuela y…Pues…. — No pudo continuar, Ryuzaki estaba apenada y cansada. Su amiga la ayudó.


    — La abuela de Sakuno nos pidió que les entregáramos esto— Alzó su brazo con la preciada cinta, que llamó la atención de los demás.


    — ¿Cómo consiguió Atobe la cinta?— Preguntó Horio.


    — ¿Lo olvidan? Alguien de Hyotei grabó en los exteriores, seguro él se la pidió, y decidió entregársela a la profesora…—Señaló Fuji— Ya que ella no le diría nada al comité— Concluyó Kaidoh.


    — ¡Significa que lo de Inui fue mentira!— Exclamó Eiji.


    —No precisamente…Al parecer todo indicaba que llegaríamos al lugar que está señalado aquí… ¿Aquí?— Kaidoh se confundió; el lugar no era la escuela, tal parece que Sadaharu había trazado el plano de la casa de Atobe pero a juicio de Kaidoh, el plano representaba a todas luces la escuela, el chico de lentes no había especificado nada en absoluto…


    —Ese Inui, cuando lo vea…— Respondió enfurecido, el capitán.


    — Ja, ja, ya mamushi, lo importante es que tenemos la cinta— Lo palmeó Momo divertido.


    — ¡No, no tiene gracia y cállate!—.


    Mientras todos discutían, el ambarino sacudió su cabeza. Ya está, de una forma extraña tenían la cinta, y pondrían fin a esto, el torneo seguiría y también su entrenamiento, perfecto. De pronto sintió que alguien lo miraba.


    Era Sakuno, igual de agitada, con sus mejillas adornadas por un espectacular tono escarlata, haciéndola ver más inocente y más tentadora.


    — ¿Qué hacían aquí?— Ryoma la miraba enojado, ella desvió la mirada y observó a su amiga, discutiendo con Horio.


    — Teníamos que hacer algo, todos…Están arriesgando mucho…Y…Por fin esto se acabará— Le sonrió, y de pronto su príncipe sintió que en efecto se había acabado, que todo sería como debería ser.


    — No vuelvas a asustarme así…En serio— Sakuno volvió a sonreírle, entendía el doble sentido de la frase— Nos atoramos en unas sabanas del grupo de teatro…Perdón, Ryoma-kun—Musitó la jovencita, mientras Ryoma le dirigía una sonrisa, de esas que solo la joven y su madre conocían, sincera, especial. ¿Por qué no era capaz de preguntarle o decirle algo respecto a esa propuesta tan importante? Seguro ella lo esperaba tanto como él lo hacía, y no le gustaría decepcionarla, pero al ver su expresión tan encantadora, no quería quedarse con esas palabras sin pronunciar.


    — ¡Nya, beso, beso!— Cantó el pelirrojo mientras los demás miraban sorprendidos, Ryoma los miró con cara de pocos amigos, mientras Kaidoh rompió la tensión.


    — Ahora que tenemos la cinta— La tomó con cuidado entre sus dedos— Me viene una gran duda a la cabeza: ¿El comité lo aceptará así como así, luego de que dieron otro motivo para encubrir todo?— Inquirió.


    Kaoru tenía razón, ¿qué se suponía que harían exactamente?


    Todos se quedaron pensando en ello, hasta que Fuji habló.


    — Atobe tenía sus razones para que el comité no se enterara de esto, es obvio…Sin embargo, es muy importante que aclaremos las cosas, ya que ese niño puede volver a tener la mala idea de estropear lo que falta del torneo…—.


    — ¿Y? Eso ya lo sabemos— Dijo Ryoma aburrido.


    La mirada de Syusuke se volvió tétrica, lo que asustó a todos— Echizen…Chantajearlo, esa es la salida, ver como sufre si se atreve a hacer o decir algo…— Concluyó el dueño de los ojos azul mar.


    Los demás se quedaron de una pieza…No sabían qué hacer…



    CONTINUARÁ…
     
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  6.  
    ilkane

    ilkane Entusiasta

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    Sakustars al fin la continuación de tu fic que bueno!!!!!
    Me alegro porque tu fic me encanta es súper genial.

    La verdad aún no había entendido lo de Kevin, quien diría y que supuestamente quedaron como amigos...

    Espero con ansias la conti, espero que la puedas poner pronto, aunque entiendo que tienes problemas.

    Saludos.
     
  7.  
    SAKUSTARS

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    3914
    Esto de no tener un computador disponible me está medio enloqueciendo, de verdad. Creo que hubiera avanzado mucho, pero ni modo…Igual espero que sientan que valió la pena la espera, porque yo sé que se siente muy feo cuando uno revisa si un fic tiene actualización y pasan las semanas y nada…

    Una última cosa, este capítulo es de mis favoritos, de principio a fin me agradó escribirlo; a pesar de que estuve enferma seguí con él y por eso, les doy una recomendación: antes de empezar a leer este capítulo, vayan al baño XD, tengan algo a mano para beber, porque me extendí mucho, mucho…


    CAPITULO 20: LO DECIDIMOS, EN LAS CANCHAS

    El silencio se mantuvo durante un buen tiempo en aquel parque, donde la brisa nocturna era cada vez más intensa. No sabían qué hacer, tenían las pruebas, por supuesto, pero presentarlas de forma abrupta al comité podría tener consecuencias graves…Ya se estaba haciendo tarde, y nadie parecía dar alguna sugerencia; Momoshiro de repente se decidió a hablar:

    — Bueno, quizá presentar esa cinta no sea la mejor opción, y chantajearlo pues…—La mirada de Fuji mostraba decepción— Entonces, ¿Qué tal si Echizen enfrenta a Kevin, mañana?— El recién nombrado se le acercó mirándolo sorprendido. No era necesario aclarar que los demás también lo estaban.

    — ¿Estas loco o qué?— Le espetó Kaidoh— Él tiene un partido mañana, ¿lo olvidas?— Takeshi negó con la cabeza, ya se le había ocurrido algo.

    — Echizen— El ojivioleta se dirigió a Ryoma, que lo observaba aún confundido— No podemos dejar pasar más tiempo, ¿Tú lo sabes, verdad?— El bajito asintió esta vez con su mirada más seria—Entonces también sabes que, si pasa más tiempo, Kevin hará alguna otra cosa, quizá peor que lo que le ocurrió a Tooyama y a ti— Dijo Takeshi.

    — Sempai…— Susurró Echizen.

    Su amigo se rió y rascó su cabeza para tratar de relajarse un poco — ¡Bueno, bueno, es que esto ya me tiene aburrido y supongo que a ti también!, entonces, ¿qué dices?— Le preguntó Momo. Ryoma se acomodó su gorra y suspiró — Ok, luego del partido, iremos a verlo…—afirmó el ambarino.

    Kaidoh tan solo suspiró. Odiaba admitirlo, pero Momoshiro tenía razón; estaba ya cansado de tantos problemas.

    Terminaron de concretar los detalles, si Ryoma ganaba el partido, Kevin debería pedir disculpas tanto a él como a Kintarou, y jurar que olvidaría todo ese asunto del rencor que le guardaba al samurái; de lo contrario, jamás se volvería a hablar del asunto y la cinta seria destruida.

    Luego de conversar un rato más, se despidieron. Tomoka, luego de despedirse de su amiga, se fue feliz junto a Eiji, Fuji y el resto de chicos, aunque claro, Horio le sacaba una que otra rabieta. Momo y Ryoma se ofrecieron a acompañar a Sakuno, la que aceptó algo apenada.

    — ¡Bueno, creo que hasta aquí los acompaño! ¡Nos vemos!— Antes de que los dos jovencitos pudieran decirle algo, Momoshiro se había esfumado entre los arboles del bulevar, dejando a solas a Ryoma y a Sakuno.

    La chica de repente empezó a temblar, el fuerte viento le estaba helando los huesos, no traía ningún suéter y su falda no le ayudaba demasiado a contener el calor. Echizen que caminaba un poco más adelante de ella, se detuvo y al observarla titiritar, le puso su saco negro de la Seishun.

    Estando tan cerca, se quedaron viendo un rato, el rubor empezaba a cubrir las mejillas de Sakuno, que no recordaba muy bien lo que había pasado la noche anterior.

    —Ryoma-kun…Esto…— La castaña se intimidaba con la penetrante mirada de su príncipe— Anoche…Solo recuerdo que te seguí…fuera del restaurante…— Ryoma miró para otro lado— Por favor dime, ¿Qué…ocurrió?— La pregunta de Saku los avergonzó más.

    El samurái junior aún tenía sus manos en los hombros de la muchacha, y sin rodeos le respondió—Ryuzaki, no sé qué tomaste anoche, pero te hizo mucho daño— La cara de Sakuno estaba roja— Te volviste muy cariñosa, pero yo te llevé a tu casa y punto—Concluyó.

    Los ojos de Ryuzaki estaban abiertos de par en par. ¿Cariñosa?

    — Pero… ¿No pasó nada, verdad?— A Ryoma casi le da un desmayo al escuchar semejante pregunta.

    El chico de mirada ámbar de repente se acercó al rostro de Sakuno, susurrándole palabras que ella no lograba entender; acarició su delicada faz con ternura y se alejó, con una imperceptible sonrisa en su cara, desconcertando a la jovencita.

    — ¿No tienes frio? Yo sí, vamos— Exigió Ryoma, acelerando el paso junto a ella.
    Al llegar a la casa de Ryuzaki, él se despidió dándole un casto beso en la mejilla. Quizá mañana, luego de su victoria contra Kintarou y Kevin, podría decirle a Ryuzaki todo lo que quería decirle. Al llegar a casa, Ryoma vio que en la mesa de la cocina había una nota, al parecer su prima había salido con unos amigos. Luego de tomar un relajante baño, se metió a la cama, ya que mañana tendría que estar con bastante energía para todo lo que pudiera pasar.

    Sakuno le contó a su abuela todo lo sucedido. Mientras cenaban, abuela y nieta hablaron sobre todo lo que había ocurrido en el torneo, incluso sobre el ambarino, aunque claro, la castaña se sentía con vergüenza al tocar ese asunto.

    — Entonces abuela, ¿Qué opinas, sobre ese tema?—.

    — Bueno Sakuno, creo que si lo piensan resolver de ese modo, por mí está bien— Contestó Sumire— Por momentos pensaba que se irían a los golpes— Concluyó seria.

    Se quedaron calladas, hasta que la mayor de los Ryuzaki no pudo evitar la incómoda pregunta:

    — Y…Veo que Ryoma y tú se están viendo mucho… ¿Cómo van las cosas con él, eh?— Su nieta casi deja caer la taza de té.

    — ¿Ry-Ryoma-kun?— Su abuela asintió— Bu-bueno— La castaña no sabía por dónde empezar— Ni siquiera yo sé cómo…Él…—La pequeña sonrió, mientras su abuela también lo hacía.

    — Él es un buen chico, y le estoy confiando lo más preciado para mí…— Aseguro su abuela, mientras la pequeña le sonreía, agradeciéndole por todo.

    — Pero, él y yo…Sólo somos amigos…— Susurró Sakuno. Su abuela la miró sorprendida. ¿Cómo?

    Jueves. Ryoma Echizen se encaminaba hacia la Seishun Gakuen pensativo y serio como nunca. Momo no había ido a recogerlo, y eso lo tenía algo molesto. Aún así, se encaminó rápidamente hacia las canchas, sin poder evitar todas las fans que querían un autógrafo suyo; no lo comprendía, ¿Por qué esa obsesión con él?

    Al llegar, pudo ver como Tezuka estaba jugando un partido contra Kaidoh; se quedó maravillado, era increíble cuanto había mejorado el ex capitán. Un estilo de juego impecable, su fuerza había incrementado sin duda alguna, y a Kaoru no le estaba quedando fácil jugar a su nivel. El ambarino siguió su camino, encaminándose hacia los vestidores; se cambió tan rápido como pudo y al volver a las canchas de cemento pudo ver el match point: un ace perfecto, Kaidoh no pudo hacer nada para devolverlo.

    — ¡Tezuka es increíble!— Gritó Momoshiro, mientras Ryoma miraba seriamente al joven de lentes, el cual se acercó hasta donde ellos se encontraban.

    — No por nada…Fue nuestro capitán, shhh…— Suspiró Kaidoh, visiblemente cansado, Kunimitsu le pasó una toalla para que se secara.

    — Echizen…— El chico de la gorra lo miró— Ya Kaidoh me contó todo…Si así van a arreglar esto, no hay problema— Tezuka se acomodó sus gafas— Pero, no pierdas— Sentenció mientras se alejaba hacia los camerinos. Ryoma lo miró sin poder evitar hacer una mueca, mientras Momo lo veía divertido.

    — Ya, Echizen…— Momo palmeó al chico, que se acomodó su gorra— Vamos a calentar— Le sugirió su amigo.

    — ¿Hasta cuando se quedará?— Preguntó Ryoma, mientras devolvía el drive de Takeshi.

    — Bueno, creo que no se quedará hasta el fin del torneo…— Contestó su sempai.

    — Betsuni— Dijo Ryoma, mientras remataba un smash de su compañero.

    En las canchas femeninas, los partidos no se habían detenido. Hikari Miyazaki, quien había vencido a Sakuno, jugaría ese día. Luego del partido, la relación entre ambas chicas era muy tensa; Ryuzaki la evitaba todo lo posible, pero la joven de cabello negro se había propuesto fastidiarla. Todo el equipo se hallaba en las bancas, listas para ver el partido que comenzaría contra la Tsubakikawa Gakuen; Ryuzaki y Tomoka estaban conversando, cuando observaron entrar a Kotoha. La chica de cabello largo y castaño las miró de reojo, y se situó junto con la comitiva de su escuela.

    — El partido de Ryoma-sama va empezar, ¡Yo quiero ir!— Exclamó Osakada, mientras su amiga le sonreía tímidamente— Si quieres ve tú, el partido de Miyazaki-san ya va a comenzar— Le sugirió la castaña.

    — ¡Sakuno-chan, no puedo creer que Ryoma-sama no te haya dicho nada aún!— Tomoka señaló tanto a Miyazaki como a Kotoha— ¡Sólo mira, esas niñitas lo único que hacen es verte feo, ya es hora de que las pongan en su lugar!—.

    — Tomo-chan…— Sakuno se reía nerviosamente al verla tan exaltada. El sonido del micrófono indicó que el partido empezaría, mientras las dos contrincantes ingresaban a la cancha, bajo el ruido ensordecedor de los espectadores.

    De repente Sakuno revisó su celular, era un mensaje de texto; Katsuo le preguntaba si no iba a ir al partido de Echizen. La joven de trenzas le mostró el mensaje a su hiperactiva amiga, la cual suspiró aburrida. Al instante otro mensaje había llegado.

    — Es mi abuela…— Susurró sorprendida la ojicarmin.

    — Bien, vamos— Habló Tomoka en voz baja, haciendo obviamente un gran esfuerzo para conservar ese volumen de voz.

    Como el partido ya había iniciado, las dos muchachas se escabulleron con cautela del público; Sakuno se encaminó hacia la banca de los entrenadores, donde se encontraba su capitana. Le contó sobre el mensaje, a lo que Susuna respondió con un suspiro.

    — Ve, pero regresas a la brevedad— Le respondió.

    — ¡Sí!— Contestó Ryuzaki.

    Corriendo, las dos chicas se dirigieron hacia las canchas del equipo masculino, preguntándose para qué podrían necesitarlas. Otra persona les seguía el paso.

    Cuando llegaron, encontraron los palcos a reventar. No debía sorprenderlas, después de todo, el partido era entre las promesas del Seigaku y el Shitenhouji. La entrenadora Sumire las estaba esperando cerca a la reja, ya que no podía salir; su nieta junto con Tomoka se acercaron tanto como pudieron.

    — ¡Ni siquiera podemos entrar!— Dijo la castaña, mientras Tomoka asentía.

    — ¡Sakuno, sólo a ti…Y a tu amiga les puedo pedir este favor!— La frase se perdía entre el ruido de las personas— ¿Pueden traerme una carpeta que está sobre mi escritorio? Prometo que les ayudaré a entrar para ver el partido— Suplicó la entrenadora.

    Las chicas asintieron y en un santiamén estaban de vuelta con la susodicha carpeta. Como lo había prometido, Sumire, a empujones si era preciso, les abrió paso a las niñas, hasta unos puestos junto a su banca.

    — ¿No habrá problemas con mi capitana, abuela?— Le preguntó Sakuno.

    — Tranquila, hablaré con ella— Contestó Ryuzaki.

    — ¡Si, no te preocupes, Saku-chan! ¡Además mira, allá esta Ryoma-sama!— Señaló Osakada.
    En efecto, Ryoma ya se encontraba calentando junto a Kintarou en las canchas. Lo normal, devolver drives, revés, smash y practicar el servicio. Sin embargo la mirada de Tooyama era muy diferente a las demás ocasiones. Cuando el árbitro lo indico, ambos jugadores se acercaron hasta la red.

    — Ustedes realizaran el sorteo— Señaló el árbitro.

    — ¡Ok! — Respondió Kintarou— ¿Qué elijes Koshimae, M ó W?— Preguntó el pelirrojo.

    (N/E: este tipo de sorteo se realiza para decidir quien realiza el saque, con raquetas marca Wilson©; puede dejarse caer la raqueta al piso y dependiendo de qué lado caiga el símbolo, M ó W, y si la persona a la que se le pide que elija acierta con su elección; puede realizar el saque, en caso contrario, debe prepararse para devolver la pelota).

    — M…— Contestó fríamente Ryoma.

    Kintarou dejó caer su raqueta, la cual cayó del lado de la W. Luego de anunciar a los jugadores, una ovación acompañó a los tenistas, hasta que Kintarou hizo rebotar la pelota para realizar el saque. Ryoma estaba en posición, y Tooyama realizó un saque con muchísimo efecto. Echizen que por supuesto esta vez jugaba como zurdo, devolvió la pelota con un fuerte drive hacia el lado contrario de su rival que trataba de forzar al ambarino para que golpeara desde su lado más débil.

    Kintarou devolvió el golpe con un drive, que rápidamente envió al cuadro izquierdo de su rival, quien lo devolvió con un revés paralelo, el pelirrojo respondió con un fuerte golpe, que termino dando en la red.

    — 15-0…— Anunció el árbitro.

    Tooyama volvió a sacar, aunque dándole más efecto a la pelota. Echizen rápidamente avanzó hasta el extremo del lado derecho y apenas pudo devolverlo con un revés cruzado, poniéndose otra vez en posición de alerta. Kintarou sin embargo, devolvió la pelota con un poderoso drive que el bajito no pudo alcanzar.

    — 15 iguales— Se escuchaba por los parlantes.

    El partido se prolongó durante unos interminables cuatro sets. Ninguno de los dos muchachos parecía querer rendirse, mientras el público disfrutaba de un nivel de tenis que poco debía envidiarle a un nivel de universidad.

    — 6-2 para Ryoma, 7-5 para Kintarou, 6-3 otra vez para Ryoma y 6-2 para Kintarou. Ni modo, esto se resolverá en un quinto set…— Los cálculos de Horio, quien se encontraba junto a Tomoka y Sakuno, eran un vaticinio de lo que vendría…Un set definitivo.

    En cada silla, durante la pausa para el set final, los dos chicos trataban de recuperar el aliento para enfrentarse por el partido. Ryoma, durante todo este tiempo, tenía una sensación extraña, por parte del pelirrojo; parecía que jugara con rencor, se estaba sobre-exigiendo en cada devolución, y a menudo observaba al público…justo donde estaba la entrenadora Ryuzaki… Un momento, ¿La nieta de ésta también se encontraba allí, justo detrás de él? No lo había notado, es más, ella no había pronunciado una sola palabra, para colmo su gritona amiga tampoco, algo muy raro.

    — Koshimae…— Ese apodo hizo que el ambarino mirara a su oponente— Sakuno-chan…Ella…Ha sufrido mucho, lo he visto…— Ryoma abrió desmesuradamente los ojos— Luego de este partido…— Tooyama se levantó y caminó hacia él— ¡No voy a permitir que la lastimes más!— Finalizó, con una enorme sonrisa.

    Echizen se quedó estático, mientras caminaba como autómata hacia el lado contrario de la cancha; claro, ese muchacho nunca le había inspirado confianza, y esto se lo confirmaba… ¿Cómo fue tan tonto y creer por un momento que esa amabilidad hacia Ryuzaki no tenía ninguna segunda intención…? ¿Pero Shiraishi, acaso sabia de esto? ¿Él no había cortejado a la jovencita primero?

    Sacudió su cabeza, y miró hacia el frente. Era el momento menos indicado para pensar en algo así, cualquiera que fueran los motivos que tenia Tooyama para ganar, él no los compartía; le parecía ridículo que un partido determinara las cosas con ella, además, nunca había permitido ni permitiría que sus asuntos personales se mezclaran con el deporte que tanto disfrutaba… ¿Por qué a la gente le gustaba tanto apartarla de Ryuzaki?

    Kintarou sacaría en este set final. Realizó un servicio potente, el cual sin embargo Ryoma devolvió rápidamente; Kintarou se arriesgo a realizar un drop shot, sin embargo la velocidad de Echizen le permitió llegar antes de que perdiera el punto, rematando con un drive.

    — Echizen se ve nervioso…— Murmuró Tezuka, mientras Momo observaba a los dos chicos.

    — No lo sé, pero…Creo que hay algo más— Susurró el ojivioleta.

    — Hmp, debe ser por la nieta de la entrenadora, cuantos problemas ha habido por culpa de esos mocosos…— Acotó Kaidoh. Takeshi lo miró con una sonrisa picara.

    — Oye, Kaidoh, no sabía que supieras de esas cosas…— Dijo entre risas, provocando la furia de su capitán, mientras su ex–buchou suspiraba y volvía a mirar hacia la pista.

    Echizen, no pierdas tu enfoque…— Pensó Kunimitsu .

    El marcador iba 30 iguales, y para Ryoma…El público se veía a lo lejos como una estampa, un cuadro al que él no pertenecía; solo Kintarou y él, la cancha y la victoria, el orgullo y el fracaso ad portas de cualquiera de los dos. No iba a olvidar este encuentro, merecía todo el esfuerzo necesario, es más, el hecho de avanzar de ronda lo dejaba a un lado. Su mirada cambió, el brillo del sol se reflejaba como nunca en sus orbes dorados…Concentró todos sus sentidos, se sentía preparado. Podía escuchar los rebotes de la pelota contra el suelo, la agitada respiración de su rival, el viento…La velocidad de la esfera golpeó con suavidad el encordado de su raqueta, y Ryoma realizó un drive B, con tanta rapidez que Kintarou no tuvo oportunidad.

    — Ahora si lo entiendes, Echizen— Susurró Tezuka. Sakuno se aferraba a su amiga, la ventaja era para su príncipe.

    — 30-40— Dijo el árbitro.

    Un chasquido de desagrado por parte de Kintarou, denotaba su nerviosismo. Esta vez no se iba a equivocar. Luego de haber hablado con su capitán, menos.

    P.O.V. Kintarou

    —¡Oi, Buchou! ¿Entonces te gusta mucho la chica del Seigaku? ¡A mí me parece encantadora!— Exclamó el pelirrojo. Su capitán sonrió, aunque su expresión fue de total seriedad.


    — Kintarou…Yo sólo veo a Sakuno como una amiga…Nada más…— El pelirrojo lo miró desconcertado— Pero veo que, eres tú el que está interesado en ella, ¿No?— Tooyama se enrojeció por las palabras del chico.


    —Yo…Mmmm…— Kintarou parecía distraído.


    — ¿Te gusta, verdad?— Preguntó Kuranosuke.


    El extrovertido jovencito asintió lentamente. Así era.


    Fin P.O.V Kintarou

    No sé cómo, ni cuando…Incluso traté de ayudarte, Koshimae…Pero Sakuno-chan…Yo…— Tooyama trataba de reunir todos esos sentimientos, enfocarlos de una forma que pudiera ayudarle, de alguna manera, a forzar a un tie break…Simplemente, no aceptaba perder así contra Koshimae, no…Desde que lo conoció, siempre había querido enfrentarse a él, y justo ahora…Ganaría.

    La tensión se respiraba en esas pistas de tenis, toda la gente se mantenía en silencio, a la expectativa. El pelirrojo lanzó la pelota lo más alto que pudo, y estirando su cuerpo, golpeó la bola con un efecto envolvente, rematando en el borde del cuadro contrario; Ryoma lo devolvió con un suave revés el cual fue nuevamente devuelto por Kintarou.

    — Miden fuerzas…— Señaló Kaoru.

    — Ryoma-kun…— Ryuzaki creía en él, sabia, que no podría fallar, sin embargo…

    — Deuce…—Anunció el árbitro.

    — ¿Deuce, qué significa?— Preguntó Tomoka.

    — Ay Osakada, no sabes nada. El deuce se da cuando dos jugadores van 40 iguales, como ahora. Si alguno de los dos gana un punto, se le da una ventaja, y si consigue ganarlo otra vez, gana el partido, de lo contrario seguirían jugando hasta que uno de los dos gane— La explicación de Horio fue muy detallada, pero Tomoka casi lo ahorca, muerta de la furia por haberle dicho ignorante.

    El sonido del saque los interrumpió, nuevamente un intenso peloteo por parte y parte parecía no tener fin, ambos chicos estaban dejando alma y cuerpo en la cancha; Kintarou aprovechaba cualquier oportunidad para acercarse a la malla, sin embargo Ryoma avanzaba lo suficientemente rápido para responder.

    —Ventaja y Match Point, Echizen…—.

    El ambarino se alistó otra vez, mientras el pelirrojo realizaba el saque. Supo que no había mejor momento para probar esta técnica. Realizó un revés cruzado, y justo cuando Kintarou iba a devolverlo…La pelota parecía ser atraída hacia el bajito…

    — E-eso…Acaso es…— Tartamudeó Kaidoh.

    — ¡La Tezuka Zone!— Momo no podía creerlo aún.

    — El pilar de Seigaku…Por fin sentó sus bases— Señaló Tezuka, mientras los demás lo veían confundidos.

    La fuerte corriente que en ese momento azotaba a la ciudad, fue hábilmente aprovechada por Echizen para utilizarla a su favor. La brisa le permitía tener la pelota justo donde quería, con todas sus fuerzas, realizó un potente remate, el cual terminó en el cuadro izquierdo de Kintarou, quien asombrosamente, y aún sin darse por vencido, lo devolvió con un golpe muy parecido a la Jack Knife.

    Cuando todo parecía perdido, y la bola parecía haber salido de las líneas de la cancha, Ryoma avanzó en un segundo hacia donde la pelota se dirigía, ejecutando un limpio Gran Willie, que Kintarou no pudo devolver…

    — Partido para Ryoma Echizen, 6-2, 7-5…— Mientras el árbitro anunciaba los resultados, el ambarino suspiraba, emocionado.

    En los palcos la gente aplaudía al ganador, mientras en las bancas todos estaban felices por la victoria, incluso Tezuka no pudo evitar una pequeña, minúscula e imperceptible sonrisa.

    — ¡Ganó, ganó! ¡Sabía que podía hacerlo, lo sabia!— Exclamaba Tomoka, mientras su amiga asentía muy feliz, mientras observaba como los dos chicos se acercaban a la malla para darse el apretón de manos acostumbrado.

    — ¡Genial partido, Koshimae!— Le felicitó Kintarou.

    — Igual…— Le respondió Echizen.

    — No olvides lo que dije, fue en serio…— Dijo el pelirrojo, mientras Ryoma alzaba una ceja.

    — Claro— Contestó el ambarino.

    Al acercarse a las bancas, aquella persona que seguía a Sakuno y a Tomoka se acercó de improviso y abrazó a Ryoma, el cual quedó muy sorprendido, tardando en reaccionar.

    — ¡My prince, you are great! — Kotoha le dio un beso en la mejilla al muchacho, el cual la apartó de inmediato.

    — ¿Y no podrías dejar a este chico genial en paz por cinco minutos, que tal diez o más?— Espetó Ryoma. De verdad que podían aguarle una victoria muy fácilmente.

    — ¡Que gruñón, pero está bien, luego nos veremos!— Se despidió la chica, Ryoma suspiró, mientras se dirigía a las bancas.

    — Buen trabajo, Ryoma— Dijo la entrenadora, mientras le alcanzaba una toalla al chico— Esa niña fue muy cariñosa, ¿No?— La pregunta Ryoma ya se la esperaba, la entrenadora no iba a ignorar las cosas, por eso ya sabía que responder, ésa y toda las veces que se lo preguntaran.

    — No me puedo quitar a esa niña de encima, es un fastidio— Contestó.

    Tezuka y los demás muchachos lo felicitaron, mientras el público comenzaba a dispersarse.

    — Bien hecho, Echizen— Ryoma asintió ante las palabras de su ex-buchou. Aunque claro, siempre quedarían cosas para mejorar.

    Luego de cambiarse, vio que Sakuno lo esperaba a la salida de los vestidores. Se veía algo triste, ya se imaginaba el porqué.

    — Ryoma-kun, ¡Felicitaciones…!— Hizo un vano intento en sonreír—Kotoha-san…— Susurró la chica—Ella…—.

    — ¿Ella qué?— Inquirió Echizen.

    — ¿La…quieres?— Preguntó Sakuno, avergonzada.

    — Claro…— Ryuzaki abrió los ojos como platos, por un segundo— Lejos de mí…— Completó Echizen.

    Sakuno esbozó una media sonrisa, que Ryoma correspondió con otra; que cruel podía llegar a ser Ryoma-kun a veces.

    —Ryoma-kun, yo…quería preguntarte… ¿Vas a enfrentarte a ese joven…de Norteamérica?— No creía conveniente ese partido, luego de ese agotador encuentro…

    —Ryuzaki…— Echizen, sin aviso alguno, la atrajo hacia él y la abrazó, mientras que Sakuno no sabía que decir o hacer— Yo necesito aclara las cosas, si es necesario hacerlo hoy mismo, que así sea— Afirmó mientras aún tenía en brazos a la chica— Pero…Tú debes confiar en mí—Susurró.

    — Sí…Yo soy tu…Amiga— Ryoma contuvo la respiración por un momento—Los amigos… están para eso— Concluyó, separándose de él y dirigiéndole una cálida sonrisa…

    Lo mortificaba…No tener idea de cómo preguntarle lo que quería preguntarle…Sacó fuerza de la flaqueza, y dirigiéndose con ella al encuentro con los chicos, se encaminó en busca del equipo de la costa oeste de los Estados Unidos.

    Kevin, allá voy…— Se repetía constantemente a sí mismo.

    CONTINUARÁ…

    Con todo mi cariño para mis lectores...
     
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  8.  
    ilkane

    ilkane Entusiasta

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    Sakustars, tu fic me tiene con problemas cardiacos, cada vez esto está mejor.
    Sabía que Ryoma no perdería contra Kintarou, y espero que no pierda contra Kevin.
    Y que Ryoma que no se decide a decirle a Sakuno lo que siente, pero quiza quiere esperar a arreglar todo el rollo que se armó con lo que hizo kevin.
    Bueno espero que pronto pongas el siguiente capitulo.
    Saludos.
     
  9.  
    Ladykagura

    Ladykagura Entusiasta

    Leo
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    Concuerdo con ilkane!!! si que se me paro el corazon xD
    esta super genialoso (esa palabra no existe pero la quice usar xD)
    me facino, OPD!! estoy anciosa, por la conti,
    super bueno, y quiero que Ryoma le diga a Sakuno de una vez,
    lo que tiene que decirle. >//< me desespera. *o*
    y a ver como arreglan las cosas. aw.
    lo esperare con ancias, chaito!!
     
  10.  
    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

    Capricornio
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    Hola muchachas. Más que nada vengo a avisar qué está pasando con el capitulo 21.
    No sé que me pasó, y en un acto de pura maldad borré el capitulo, cuando ya tenia más de la mitad.
    Aún me pregunto porqué lo hice. Ando muy irritable estos dias, y no me puedo concentrar demasiado, asi que por ahora, va a demorarse un poco.
    Perdón por las molestias.
     
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  11.  
    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

    Capricornio
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    Gente!

    Sólo avisó que luego de una crisis de ideas...FINALMENTE ESTÁ LISTO!!!!!!!!!!!!!

    Es cuestión de que me ponga a pasarlo a word, porque ya no cuento con el portatil (Tonta hermana:mad:)

    Preview:

    Luego de los ocurrido: incidentes, problemas, y la busqueda de la verdad, el partido decisivo ha llegado. Ryoma, Kevin, un versus que nadie querrá perderse...¡Se solucionarán los problemas? ¿O una tormenta estará a punto de ser desatada?

    En el próximo capitulo: Cara a cara.
     
  12.  
    Naru-Chan

    Naru-Chan Usuario popular

    Aries
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    koni!!!
    estube chusmeando un poco por aca y tu fic es el primero que leo, y es muy lindo, ryoma asi de tierno me muero =)
    yo soy mas de inuyasha pero tambien me gusta esta serie, aunque la vi hace como cinco años, fue unas de las primera que vi y le agarre un cariño especial...
    yo voy a esperar la conti no importa el tiempo que pase, solo si puedes avisame si??
    sayo!!
     
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  13.  
    SAKUSTARS

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    Título:
    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    3431
    CAPITULO 21: CARA A CARA

    El viento que había enmarcado la mayoría del día en Tokio, en aquellos instantes se tornaba en una brisa que podía llegar a helar incluso los huesos del más resistente a aquel temporal. Era alrededor de las cinco de la tarde, y el cielo estaba bellamente adornado de colores naranja, violeta y rojizo, trazando figuras y estelas juguetonas, casi enigmáticas para la mirada.

    Poco a poco la tarde cedía su paso a la noche y en el Instituto Seigaku, las puertas seguirían abiertas para las personas que desearan realizar algún deporte, o simplemente disfrutar las actividades culturales.

    Afuera de las duchas de las canchas masculinas, Ryoma abrazaba a Sakuno tratando de protegerla del frio; ninguno se atrevía a decir algo, luego de la frase tan contundente y llena de verdad pronunciada por Ryuzaki, el ambarino se sentía acorralado. No tenía la fuerza y el valor suficiente…creía que las cosas podían seguir así, pero en su mente retumbaba la posibilidad de que con esa indeterminación, tan impropia de él, terminará lastimándola.

    Echizen se quitó su chaqueta, colocándola en los hombros de la ojicarmin, mirándola fijamente.

    —Si no nos vamos ya, mis sempais me arrastrarán hasta Kevin— Ryoma susurró despacio, mientras sonreía apenas de forma perceptible. Sakuno lo notó de inmediato.

    — ¿Ryoma-kun, estas bien?— No pudo evitar la pregunta tonta, acariciando el rostro del chico, provocando que este se turbara un poco.

    —Sí, vamos— Respondió Echizen, tomando la mano de Ryuzaki en su rostro.

    Caminaron rápidamente hasta donde se encontraban los chicos. La actitud tranquila del bajito se esfumó casi de inmediatamente cuando vio que Kintarou, tan solo al ver a la castaña, empezó a prestarle miles de atenciones, alejándola de él, mientras ella en su inocencia, sonreía con cada comentario del pelirrojo.

    Tan solo observaba impasible, hasta que la hiperactividad de la mejor amiga de la muchacha, Tomoka, hizo su gran aparición, corriendo agitada, con las mejillas sonrojadas, y el peinado un poco deshecho.

    — Lo he encontrado, ¡Kevin, se encuentra en las canchas de baloncesto!— pronunció agitada, señalando en dirección contraria a las canchas de tenis.

    Sin mediar palabra, Ryoma se encaminó hacia allí. Sus compañeros optaron por seguirlo, mientras rumoreaban sin parar. Que si ese chico era muy fuerte, que si aún sentía rencor por Ryoma; las dudas abundaban y Echizen era el primero en querer aclararlas. Apretó un poco su raquetero, ciertamente no estaba en las mejores condiciones, y menos para enfrentarse a él, pero sentía que debía hacer este esfuerzo, y hacerle entender que no podía afectar a otras personas tal como lo hacia él…

    Por un momento quiso mirar hacia atrás, pero se contuvo. Ryoma Echizen encabezó el extraño grupo que acababa de entrar al gimnasio de baloncesto. Ni bien lo hizo, atajo con su raqueta una rápida pelota que por poco golpea a los demás, causando que los chicos de séptimo gritaran del terror.

    — Kevin Smith…— No pudo evitar sentir algo de furia al pronunciar su nombre— Finalmente te veo— Sentenció alzando su raqueta a la mirada del aludido.

    Allí, era el mismo, quizá el poco tiempo hizo crecer su rubio cabello, sin embargo su mirada altiva, marcadas facciones que gustaba adornar con unos lentes oscuros, no alteraban la esencia de Kevin Smith, uno de los mejores jugadores junior de Norte América. Con una mueca repleta de arrogancia, Kevin simplemente caminó hacia los bancos. El gimnasio había sido adecuado para que pudieran realizarse partidos de tennis, habiendo dos canchas en el lugar.

    — Echizen…Tiempo sin verte— dijo, luego de tomar un poco de agua. El resto de los muchachos lo miraban exasperados.

    —Mocoso—Kaidoh fue quien decidió hablar— ¡Pequeño diablillo, cuantos problemas nos has costado!— Por poco se abalanzó sobre él, pero Momo y el Ichinen trio lograron detenerlo.

    Smith empezó a reír suavemente, pero su sonrisa desembocó en una sonora carcajada — ¡Fue tan fácil, jajá! ¡Pude convencer a esa tonta para que les diera el sake, y luego…Ver cómo te humillabas, Echizen!— Las miradas de ambos se cruzaron, Ryoma quería destrozarlo.

    Otra persona sentía lo mismo; al lado de Sakuno, Tooyama pudo escuchar perfectamente la macabra confesión. No podía creer que el culpable de aquello estuviera diciéndolo todo tan tranquilamente, su cuerpo avanzó por inercia hacia aquella voz, percatándose Ryuzaki de ello.

    — ¡Kintarou-kun, por favor quédate aquí!—Suplicó la castaña— ¡No vayas!—.

    Kintarou no parecía escucharla— ¡Oi tú, desgraciado, enfréntate a mí si es que tienes el valor de hacerlo!—Espetó lleno de odio. Kevin y los demás voltearon a verlo, mientras Ryoma no sabía cómo detenerlo, pero Sakuno le ahorró el problema.

    Abrazándolo por la espalda, el calor de sus tibias lagrimas atravesando su camiseta le indicaban que, sus palabras la había lastimado; suavemente Kintarou giró hacia ella, secando las gotas que bajaban por la cara de ella.

    — Sakuno-chan…Yo… ¡Perdóname!— Gritó sonrojado, mientras los demás veían con una gran curiosidad. Retrocedió con ella hacia donde se encontraban los otros. Ryoma interrumpió el momento, gritando molesto.

    — ¡Tenemos cuentas que arreglar, he venido a retarte!—Espeto muy enojado, Kevin lo veía con una media sonrisa— Bien si eso quieres, de acuerdo—. Sentenció.

    Ambos jugadores se alistaron a lado y lado de la cancha sintética; Kaidoh sería el árbitro. El mejor de sólo dos sets, ganaría, el botín: si Kevin ganaba, Ryoma y los demás debían olvidar todo lo del incidente, no importara que quedara en la impunidad; pero si Echizen resultaba victorioso, el rubio debía disculparse frente a todos.

    — ¡Partido a dos sets, Ryoma Echizen versus Kevin Smith, Echizen al servicio!— Anunció el dueño de la bandana verde.

    Ajustando un poco su gorra blanca, Ryoma hizo rebotar lentamente la pelota, con un fuerte impulso la lanzó a toda velocidad, impactando con un gran efecto en la zona contraria. Kevin devolvió el golpe con un revés paralelo, el cual Echizen retorno con una suave volea.

    —Momoshiro-sempai…— Susurró Sakuno— Ese estilo de juego, en Ryoma-kun, es diferente, ¿no lo crees?— Inquirió algo asombrada. Los demás la observaron igual.

    Takeshi revolvió un poco su cabello, sonriendo ligeramente— ¡Ah eso…Bueno, Echizen me dijo que quería intentar jugar a ese ritmo, pero me impresiona que lo esté intentando!— Dijo.

    — ¿Habla en serio?— Preguntó Horio, en un esfuerzo por escuchar, casi aplasta a sus dos amigos— ¿Ha desarrollado un nuevo estilo?—.

    — ¡Sólo míralo y haz silencio!— Tomoka le jaló las orejas haciendo un gran esfuerzo por mantener baja la voz.

    —Ryoma-kun…—Susurró Ryuzaki, preocupada; Kintarou la observaba, algo pensativo, y luego observó a Koshimae…

    —Ahora Kevin al servicio— anunciaba Kaoru mientras anotaba en una hoja el marcador: tres a cero, Ryoma iba ganando.

    Como lo había dicho Osakada, todos observaban este nuevo estilo de Ryoma Echizen. Movimientos más veloces, más finos y elegantes, parecían ser el resultado de un intensivo entrenamiento en Estados Unidos; incluso Kevin chasqueaba la lengua cada vez que observaba las devoluciones de su rival…

    —Ja… Veamos si eso será suficiente…—Espetó mientras sin piedad, un fuerte servicio que el ambarino no pudo devolver cruzó la cancha. Rápido y creando un pequeño remolino, que al cabo del primer set, parecían haber quebrado el servicio de Ryoma.

    La tensión se percibía en el ambiente, un juego abajo, era más que suficiente para haber hecho mella en el ambarino. Como lo suponía, luego de un partido a tal nivel con Kintarou, el tratar de jugar con Kevin a ese mismo nivel y más aún, sacando a relucir este nuevo estilo, era totalmente descabellado. Reflexionaba sobre esto sentado en una banca, con una toalla sobre su cabeza. Tomoka quería ir y animarlo un poco, pero fue la misma Sakuno quien se lo impidió. Precisamente ella, que se sentía tan confundida y que veía que no podía hacer nada por la situación…

    Era necesario, entonces que utilizara esa última medida, extrema pero necesaria. Con esta decisión tanto Ryoma como Smith se disponían a jugar el último set.

    ¿Listo para que te destroce, Echizen?— Amenazó un furioso Kevin, algo que el chico de Seigaku respondió con una mueca.

    — No entiendo…Porque… ¡Me odias!—La fuerza de su servicio hizo que Ryoma alzara la voz. En las gradas el silencio era inquebrantable.

    Kevin retornó el golpe con una derecha— ¿Preguntas por qué? ¡Aun no me cabe en la cabeza que te hayan perdonado a tu padre y a ti de esa forma!— El rebote inseguro de la bola en lado de Echizen le permitió que este definiera sin problema.

    — ¿Por qué tienes aun ese resentimiento? ¡Contéstame!— Ahora el twist serve lograba un valioso treinta a cero. Kevin jadeaba furioso, impredecible.

    ¿Sus razones? ¿De verdad quería saberlo?

    —Hace tiempo, cuando se enfrentaron nuestros equipos, mi padre decidió olvidar todo y perdonarlos. Así, de la nada, regresamos a América y él estúpidamente trató de seguir con su vida normal, como si nada hubiera pasado. Sin embargo yo no podía creer todo lo que estaba viendo; ¿Cómo pudo hacer a un lado a su hijo? ¡Cómo no pudo ayudarme!—Esas últimas palabras hicieron que todos quedaran sorprendidos, en especial Ryoma. Así que de eso se trataba, en un acto de desesperación, todo lo que él había hecho era un intento por llamar la atención…

    —Y no vi otra forma de desquitar este dolor…Más que contigo—El rubio sonrió; el príncipe simplemente ajustó su gorra una vez más, mientras Kevin se disponía a realizar el saque.

    —Kevin, ahora es muy claro...—Susurró. Si esa era la forma en la que el americano se arrancaría esa venganza del corazón, él estaba dispuesto a aceptarlo.

    Un fuerte servicio que rozó la delicada piel de sus mejillas, tendió a Ryoma al piso. Sólo los gritos de las chicas y los ánimos de los muchachos era lo que sentía Echizen. Con un estilo de juego que parecía demostrar la sevicia y el placer de lastimar, Kevin y Ryoma llegaron a un increíble marcador de siete juegos iguales, lo cual tendría que definirse con un tie break.

    — ¡Sempai! ¿Ryoma-kun podrá resistir esto aún más?—Las lágrimas no permitían que Sakuno hiciera otra cosa más que pensar en el bienestar del chico. Momo la observó un poco afligido.

    — ¡No dudes de Echizen, ya verás, como lo logrará!— Contestó Momoshiro, las chicas lo observaron un poco más esperanzadas. Sakuno de pronto observó que su abuela le había mandado un mensaje. No pudo evitar sonrojarse con el texto.

    — Echizen es increíble…—Susurró Horio. Sus dos amigos asintieron en silencio.

    —Bien, llegó la hora— Sentenció el dueño de los ojos ámbar.

    Kaidoh, aun conservando su aura misteriosa y algo siniestra, observó como el caminar de Ryoma hacia las canchas era un poco más diferente al de los demás. Más lento, pero más seguro.

    — ¡Tie break!—Anunció.

    A pesar de que no sería una definición espectacular, fue increíble dadas las condiciones de lo jugadores. A pesar de que Echizen estuviera sintiendo las consecuencias de su anterior partido, jugó a la altura de un rival como Smith. El marcador avanzó hasta un decisivo cinco a siete, a favor del ambarino, lo cual significaba que el siguiente punto seria decisivo.

    Bien, esto me dolerá más tarde…— Con una fuerza descomunal, Ryoma Echizen realizó un twist serve poderosísimo, el cual atravesó de lado a lado la cancha, dando solo tiempo a Kevin para parpadear.

    El peliverde tan solo quiso cerrar sus ojos, mientras su cuerpo rendido caía arrodillado al piso.

    —Y…cinco a siete, siete iguales y ocho a cinco el ganador es…Ryoma Echizen— La incredulidad y el orgullo poco a poco afloraban en el rostro de Kaidoh, mientras se apresuraba a bajar de la silla para socorrer a su compañero.

    — ¡Ganó, ganó, es increíble, Ryoma-sama es increíble!— Tomoka y Sakuno corrieron junto a los demás hacia Ryoma, mientras Momo le ayudaba a este a levantarse.

    — ¡Bien hecho, Echizen!—Lo felicitó, a lo que Ryoma le respondió con una minúscula sonrisa. Luego trató de buscar a Kevin con la mirada.

    — ¡Kevin!—.

    El aludido, quien estaba aún sorprendido, volteo a mirar. Allí, su padre, aun con las valijas en sus manos, lo observaba, con una mirada tan llena de emociones y una sonrisa que había jurado no verle nunca. Smith avanzó hacia él primero caminando, para luego correr y finalmente unirse en un abrazo, señal clara de que estaba arrepentido.

    —Padre, viniste—Susurró.

    —Perdóname no haber estado contigo, algunas personas me dejaron en claro que si queremos continuar, primero debemos sanear nuestras heridas, y tú necesitas de todo mi cuidado…—El señor Smith abrazó aún más fuerte a su hijo, quien ya empezaba a sonrojarse por el qué dirán de los inesperados observadores.

    Pero al darse vuelta, notó que todas aquellas personas estaban con una hermosa sonrisa en sus rostros. Avanzando un poco hacia ellos, y haciendo una gran reverencia, les pidió disculpas.

    —Realmente lo lamento— dijo el rubio.

    —Nee…Realmente me sorprendió que tu padre llegara hasta aquí, pero supongo que ya sé quién lo ayudó— Susurró maliciosamente Echizen, mientras miraba al padre de Kevin. El rubio lo veía confundido.

    — ¡Bueno, lo confieso! Fue tu padre quien me ayudó para que pudiera venir a Japón para encontrarte y espero haberlo hecho en el momento justo— Dijo.

    Kevin abrió los ojos de par en par. Aún quedaban muchas cosas para hablar con él, mientras se seguía disculpando frente a Ryoma y claro, frente a Tooyama.

    — ¡Mil disculpas a ambos!— Ya se estaba comenzando a molestar con ese cambio de actitud tan brusco que había tomado. Kintarou solo atinó a saludarlo de mano, muy sonriente.

    — ¡No te preocupes!— Contestó sinceramente, de verdad podia perdonar muy facilmente.

    A la salida de la escuela, un taxi los estaba esperando, eventualmente todos salieron a despedirlo.

    — ¿Y el resto de tu equipo, Smith?—Cuestionó el ambarino.

    —Ah, ellos salieron más temprano hasta el hotel…Gracias Echizen, gran partido, espero que nos podamos volver a enfrentar—Concluyó. Con un apretón de manos, Ryoma observaba como el automóvil partía hacia el centro de la ciudad, donde las cosas iban a mejorar.

    Una picada hizo que se agachara nuevamente. Sakuno corrió a su auxilio pero sorpresivamente un auto se estacionó al frente de ellos.
    — ¡Ryoma-kun!—La desesperada mujer saltó desde el coche a socorrerlo.

    —Nanako…—Susurró un agotado Echizen.

    Entre ella y Momoshiro ayudaron a que Ryoma ingresara al vehículo. El resto de chicos se había despedido de él.

    — ¡Y como ahora estas tan cansado, mañana celebraremos en el restaurante de Taka-san!—Exclamó contento Momoshiro.

    — ¡Waa! ¿Yo puedo ir, puedo?—Preguntó Kintarou, mientras los demás reían.

    Sakuno se había quedado un poco atrás; el mensaje la había sorprendido. Al notar esto, Tomoka se acercó para preguntarle si se iban ya…Pero la mirada de Sakuno hizo que ella tan solo la atormentara con más preguntas. Nanako, la observó y no pudo evitar sentir algo de ternura, realmente estaba avergonzada.

    — ¿Vamos, Sakuno-chan?—Le preguntó la prima de Ryoma.

    Todas las miradas se posaron en la castaña, incluso las de él. Si su rostro pudo ponerse más rojo, en ese instante lo hizo. Rápidamente canticos de amor se escucharon mientras los chicos se iban alejando. Kintarou no lo hizo; se dio su tiempo y besando con delicadeza la mano de ella, se despidió, con un sabor a despecho en sus labios.

    —Sakuno-chan, dulces sueños— La jovencita asintió mientras apenada vio como se alejaba corriendo

    Su amiga al ver esto se sorprendió y le hizo señas con las manos para que le contara como le terminaría de ir. La pobra muchachita quería que la Tierra se abriera y la tragase.

    — ¿Sakuno-chan, estás bien? Je, no te preocupes, no hay ningún problema en que te quedes en nuestra casa esta noche, ya sabes que tu abuela me pidió el favor y yo le hablé a mis tíos y ellos estaban de acuerdo, no podíamos permitir que te quedaras sola, entendemos lo ocupada que debe estar Sumire-san. Ella me dio las llaves y ya recogí todo para que puedas venir directamente mañana, ¿de acuerdo? Vamos que se hace tarde—.

    Ryuzaki de forma autómata afirmó con su cabeza, mientras daba pasos casi robóticos hacia el auto. Ryoma, quien estaba un poco alterado por la escenita que hizo su rival, lo olvidó y no pudo soltar una suave carcajada al darse cuenta de lo nerviosa que estaba, y al verla frente a la puerta, la invitó a sentarse a su lado, dando una ligera palmadita al sillón.

    —Tranquila, no te voy a morder…—Dijo, con un claro tono malicioso en su voz.

    Esta vez quien volvió a reír fue Nanako, ya que de esa misma forma, Sakuno se sentó al lado de su primo, guardando una gran distancia. Subiendo ella finalmente, los tres se dirigieron hacia la residencia Echizen.

    —Cuando lleguemos, prepararé muy bien la bañera con las sales medicinales que mandó la tía. Estas frito, primito—Bromeó la peliazul, mientras su primito fingía no haberla escuchado, mirando hacia la ventana. Su acompañante, Sakuno, parecía haberse fijado únicamente en los edificios que pasaban a su lado, negándose a abandonar su posición.

    —Sakuno-chan, ¿Y Sumire-san siempre se ausenta tanto tiempo?—La pregunta de Nanako la sacó de sus pensamientos—No, no tanto, sin embargo por todo lo que ha pasado con este festival…Bueno, debe estar muy ocupada—Suspiró la castaña.

    —Ella siempre está ocupada…—Espetó Echizen— ¿O no?— Inquirió a Sakuno, quien lo observó un poco preocupada.

    —Bueno, casi siempre…—Sonrió—Yo…este… ¡Felicitaciones, Ryoma-kun!—Esa frase sin sentido alguno en ese momento, hizo que el corazón del príncipe latera un poco más fuerte, que Sakuno volviera a estar sonrojada, y que su prima empezara a hablar por los auriculares, tratando de darles un tiempo.

    —Gracias…—De repente estrechó su mano con la de Ryuzaki, sorprendiéndola por lo que su príncipe había hecho.

    Ella entrelazó sus dedos con los de él. Amistad o algo más, no lo sabían, pero ese hermoso sentimiento parecía llenar el corazón de cada uno. La sensación en ese instante era de una profunda paz, aunque también parecía que en cualquier instante esa burbuja perfecta podría romperse. Sorteando metas el amor puede purificar el alma y regocijar al ser humano.

    CONTINUARÁ…

    Si alguien aun sigue este fic, HOLA! HELLO! HAI MINNA SAN!
    Luego de mucho, mucho tiempo, un nuevo capitulo de "Sé que aun nos falta mucho" puede ser publicado. Primero, quiero pedirles disculpas (Al igaul que lo hizo Kevin) por todo este tiempo en que no actualicé nada. La universidad cada vez se pone más dificil y estoy con un monton de compromisos, pero cada dia me mortificaba y se me ocurrian ideas que podian enriquecer la historia. He encontrado este capitulo muy especial y muy emotivo, asi que espero que pueda transmitirles la misma sensación.
    Con una sonrisa y pensando en un proximo capitulo, me despido, mil bendiciones y que tengan un feliz resto de semana.

    Ciao!!!
     
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    xinthiia

    xinthiia Entusiasta

    Acuario
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    Me alegra mucho que lo allas continuando, dedo admitir que me preocupe pensado que no lo continuarias.
    estuvo genial, ahora quede mas intrigada que antes ... pensado que ocurrira ahora que Sakuno se quedara el la casa de Ryoma, espero con ansias tu contii, espero que me asises cuando la tengas.
    otra cosa tengo que reconocer y tu fic fue unos de los motivos por el cual ingrese el foro, y me inspiro en mi fic.
    sin mas que decir me despido,
    bye
     
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    hokague sama tenten

    hokague sama tenten Iniciado

    Piscis
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    Woao! te a quedado ermoso y muy entretenido...Mi parte favorita fue cuando padre e hijo se abrazaron...que conmovedor! :oops:...Y mi intriga que es lo que pasara en la casa de Ryoma-kun... Después de eso creo que no vi ningún error ortografía :p y me ah encantado...Espero que me puedas avisar cuando pongas la contii ;)...
    Besos Hokague-sama
     
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    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

    Capricornio
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    Paso por aquí para reabrir el tema. Les comento, desgraciadamente no he tenido tiempo para nada, debido que aun me encuentro en clases, sin embargo, ya he escrito buena parte del capitulo. Es verdad que no he avanzado casi nada, pero el siguiente capitulo será muy sentimentaloide. Les pido paciencia!!!

    Benkyoshimashita!!!
     
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    Gabbap

    Gabbap Entusiasta

    Capricornio
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    La seguiste ! La seguiste!!!!
    Ohh Dioooss *-*¨ ya me imagino a Ryoma jugando, tan hermoso el *-*
    como siempre, el capitulo ...estuvo ...---> aaah *-*, fue conmovedor, chistoso y realmente me entretuvo =D
    ya estoy esperando el siguiente cap! =) x lo menos ya haz escrito una gran parte =)!
    saluuudoooss!
     
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    SAKUSTARS

    SAKUSTARS Iniciado

    Capricornio
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    Título:
    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    3202
    CAPITULO 22: ¿TÚ QUÉ DICES?
    El auto frenó suavemente, mientras esperaban que la reja automática les permitiera entrar. Cuando el mecanismo finalmente logró su objetivo, el vehículo ingresó de forma lenta hacia la residencia de los Echizen.

    Y el corazón de Sakuno palpitaba más que nunca.

    — ¡Mis tíos están a punto de llamar, Ryoma-kun, apresúrate!—Nanako se dirigió velozmente a la puerta, mientras su primo asentía un poco adormilado. Francamente sentía como si un camión le hubiese pasado por encima y no era capaz de moverse…Pero la otra razón por la que no podía mover un dedo era la nerviosa persona que estaba a su lado.

    Allí, enviando mensajes de texto a su abuela, la joven de radiantes ojos carmines había logrado distraerse un poco. Sentía un gran alivio al saber que su abuela se encontraba un poco mejor luego de saber de la victoria de Echizen contra aquel chico de América; además le deseo una feliz noche, a lo que su abuela le agradeció. Sin embargo, cada vez que trataba de presionar la tecla adecuada para escribir una palabra sentía esa mirada, tan imponente, sagaz y que sabía cómo hacerla sentir abochornada. Justo ahora lo único que podía hacer era sostener con fuerza el móvil entre sus delicadas manos.

    Pero sintió un corrientazo al ver como Ryoma desentrelazaba sus dedos, y tocaba su rostro. ¿Qué quería?

    —Ryuzaki…Llegamos— Pronunció fríamente, a lo que ella respondió con una dulce pregunta.

    — ¿Cómo te sientes, Ryoma-kun?—.

    El aludido no supo si burlarse por algo tan obvio o si darle un beso. Su mirada tan inocente, pura y sonrojada le enloquecía tanto que no sabía cómo era que podía controlarse. Quería besarla, pero justo en ese instante una efusiva prima gritaba que sus padres querían hablar con él. Se alejó algo decepcionado, mientras trataba de bajar como fuera del auto; Sakuno reaccionó rápidamente y bajando del otro lado, fue lo suficientemente rápida para ayudarle a avanzar hacia la casa. Algo extrañamente raro pasó en ese momento: ambos no podían evitar apartar la mirada. Era algo casi mágico, pero doloroso si se ponían a pensar en ello; a pesar de saber lo que sentían, parecía que no iban a llegar a ningún lado, ya que nadie parecía tener una pizca de iniciativa. Sakuno apartó la mirada lentamente, no pudiendo evitar sentir ese a dolorosa punzada en su corazón.Ryoma se quedó pensativo, él había adquirido la extraña habilidad de percatarse cuando Ryuzaki cambiaba de humor, y se sintió culpable.

    Luego de llegar al interior de la casa del templo, Nanako inmediatamente se apresuró a preparar el baño para su primo, el cual mientras tanto, le indicaba a la invitada cual seria su habitación para dormir.

    — Esta es la habitación de huéspedes. Curiosamente mi prima la organizó esta mañana, es como si tuviera un sexto sentido o…—Ryoma calló al ver como Sakuno maravillada contemplaba el cuarto. Tenía un aire tan acogedor y campestre que francamente le daba envidia. No era nada ostentoso, pero la delicada pared de ladrillo y el piso de madera le parecían hermosos.

    Sonrió para si misma y luego agradeció al chico de ojos ámbar — Gracias, Ryoma-kun… ¡Pero ahora lo importante es que te recuperes, rápido, Nanako-san debe estar esperándote!— Empujó al chico hasta el pasillo, lo cual dejó más que confundido al aludido.

    —Hmp, ya lo sé. Y recuerda no demorarte cuando sea la hora de la cena— Ryoma alzó un poco la voz mientras se dirigía a su habitación, a lo que Sakuno respondió con una pequeña sonrisa.

    Cerró con suavidad la puerta del cuarto, y luego corrió a caer de espaldas sobre la gran cama. Era tan suave. Sakuno creyó recordar que la ultima vez que había dormido en una cama así fue en un hotel, hace muchos años atrás; giró a un costado, y sintió sus mejillas arder como nunca. ¿Qué se suponía que debía hacer, llamar a Tomoka? No, si lo hacia lo único que conseguiría seria estar más nerviosa de lo que ya estaba: en la misma casa que su príncipe, bajo el mismo techo que él…Cerró fuertemente sus ojos, no debía pensar así, ella únicamente estaba allí porque a su abuela le preocupaba que ella llevara varios días durmiendo sola en esa casa y la familia Echizen se ofreció a cuidarla; sí, solo eso era. Hecha la conclusión decidió bajar a la cocina, para ayudar en algo.

    —No olvides dejar la ropa en la cesta—.

    —Ya lo sé— Espetó el ambarino.

    —Ryoma-kun, ¿qué crees que pueda gustarle a Sakuno-chan?— el comentario con tono tierno por parte de su prima logró que éste la mirara extrañado— ¿Y yo que sé?—Respondió Ryoma.

    Nanako, al observar la cara de su primo, no pudo evitar una pequeña sonrisa —Bueno, como parece que tú ella…—.

    —…Que ella y yo ¿Qué?— Echizen parecía no entender nada.

    —Bueno, olvídalo primito. Mejor apúrate, que debes comer y acostarte rápido— Nanako cerró la puerta, mientras tarareaba la canción que hace tiempo le había dedicado a su primer amor. A veces su primo era tan distraído.

    Pero Nanako estaba en lo correcto; Ryoma era distraído A VECES. Justo ahora, el orgulloso, imponente, el mejor y más seguro tenista de su edad, no sabia qué hacer.

    Muchas veces se había preguntado a qué punto podía llegar su relación con Ryuzaki, desde el principio había sido precisamente él quien le había hablado aunque solo fue para preguntarle por una dirección, dirección que además ella no supo darle. Y sin embargo, al ver como se comprometía con el deporte que él tanto amaba, comenzó a darle pequeños consejos, a explicarle, incluso a pedirle que se cortara el cabello, algo que solo era para verla enojada; y fue así que empezó a considerarla su amiga, y más que una amiga, alguien con quien podía sentir que la…

    — ¿La amo?— La pregunta hizo que se levantara de un brinco de la bañera. Temblando, se vistió lo más rápido que pudo, y mientras se miraba al espejo, notó como la conclusión llegaba claramente.

    —Ryuzaki me gusta. La amo. — Ryoma abrió lo más que pudo sus ojos, ¿la persona que se reflejaba en el espejo había dicho eso?

    Sakuno se había decidido a ayudar a la prima de Ryoma en la elaboración de la cena y no parecía haber fuerza humana capaz de convencerla de lo contrario, aunque Nanako quería darle una sorpresa, la chica de largas trenzas sentía que debía hacer algo por la estancia en el lugar. Sin embargo, la ayuda extra sirvió para tener todo listo para cuando Ryoma bajó a la mesa. Nada extravagante: arroz, vegetales, miso y un postre fue lo que habían decidido hacer para la noche.

    — ¡Gracias por la comida!— rezaron antes de dedicarse al festín.

    La cena pasó en casi un segundo. Nanako parecía una maquina de preguntas hacia Sakuno, que muy nerviosa apenas podía contestar. Era como si la prima de Ryoma quisiera saberlo todo, absolutamente todo de la castaña. Familia, hobbies, la escuela, el amor…

    — Nee, Sakuno-chan, ¿Alguien te gusta de la Seishun?— Inquirió la joven de cabellos azulados.

    Sakuno casi derrama el jugo que estaba tomando — ¡Nanako-san! Yo…— Cerró los ojos, no iba a mirar a Ryoma y delatarlo así de fácil —Este…No, nadie…— susurró la jovencita.

    Ryoma afiló su mirada al instante, adentrándose aun más en sus pensamientos; aunque las dos muchachas ya lo habían notado, pensaron que era mejor dejarlo así. Al acabar la cena, Ryoma se encargó de lavar los platos.

    — Yo te ayudaré a secarlos…Ryoma-kun…— Musitó nerviosamente la ojjicarmin, quien ya estaba guardando las tazas en el cajón.

    — Ryuzaki…No, espera— En un vano intento por detenerla, Ryoma sostuvo la mano de la chica, quien tenía el secador en sus manos. El contacto los hizo enfocarse en sus manos, mientras que lentamente, alzaban la mirada. Un terrible sonrojo adornó los rostros de los dos, lo cual los hizo separarse en un santiamén. Aun así, Ryoma no perdió la compostura.

    — Ryuzaki, tú como nuestra invitada no deberías hacer esto— Dicho lo anterior, le quitó el pedazo de tela a la joven de las manos —Mira, mi prima te está llamando— Finalizó.

    Sakuno parpadeó varios segundos antes de poder procesar la frase. De un santiamén, ya estaba al lado de Nanako, que la miraba sorprendida por lo tierna que podía ser.

    — Sakuno-chan, mira quería regalarte esto—Nanako puso un hermoso broche de estrella en el cabello de la niña. Los visos dorados y las finas piedrecillas de adorno, parecían iluminar el rostro de Ryuzaki.

    —Na...Nanako-san, ¡Muchas gracias!— Sakuno estaba feliz con su regalo, era sencillamente lindo.

    La prima de Ryoma, caminó con ella hasta el balcón — Ryoma-kun a veces puede ser muy tontito— Susurró— Pero él es un chico muy apasionado, una vez que fija sus ojos en algo…O en alguien— La forma tan extraña de su voz hizo estremecer a Sakuno—¿De que habla, Nanako-san…?— Preguntó la ojicarmin.

    — Ya lo sabrás…Buenas noches, Sakuno-chan— Nanako la acompañó hasta la puerta del cuarto, mientras esperaba a que su primo llegará a despedirse también.

    — Buenas noches, Ryuzaki— Se despidió el ambarino.

    — Buenas noches, Ryoma-kun— avergonzada, Sakuno no podía creer que estaba diciendo esas palabras.

    — Bueno, vamos a dormir ¡Rápido, a tu cuarto, primo!— Nanako jaló de la camisa a Echizen, logrando que este bufara molesto. Sakuno rio por la cara del chico, se veía tan lindo.

    Un instante luego de llegar a su cuarto, Ryoma se dejó caer rendido sobre el mullido colchón. No podía creer lo cansado que estaba, pero con toda la razón, dos partidos tan exigentes, ya le estaban pasando cuenta de cobro. De no ser por su meticuloso entrenamiento, sin duda estaría con alguna grave lesión y eso era algo que no podía permitir, de ninguna forma; se estiró lo más que pudo sobre la cama, boca arriba, mirando el techo.

    Se giró, y miró el reloj de la mesa de noche. Eran las nueve y media, y aunque normalmente y debido a su desgaste ya estaría dormido, no podía. Simplemente no podía.

    Once y media. De tanto girar en la cama, ya se estaba aburriendo. Ryoma decidió levantarse a toda costa y tomar algo caliente para conciliar el sueño, o si no, mañana no habría fuerza humana que lo hiciera levantar. Se incorporó como pudo y ya se encontraba caminando por el corredor, cuando sin darse cuenta, estaba al frente de la puerta de la habitación de huéspedes. De repente, las memorias de lo que le había dicho su prima retumbaron en su cabeza:

    —Bueno, como parece que tú ella…—.

    —…Que ella y yo ¿Qué?—

    Que él la amaba, y no podía hacerla sentir mal.

    Que él había sido un torpe por no haberle dicho esto antes.

    Que si quería algo con ella, debía tomar la decisión.

    Que era ahora o nunca.

    —Ryuzaki…—.

    Echizen regresó rápidamente a su cuarto, y luego de encontrar lo que buscaba, caminó sigilosamente de nuevo hacia la susodicha puerta. Dudó varios minutos en si era adecuado hacer esto. Al final, con su acostumbrada determinación se decidió…

    Si Nanako viera lo que estaba haciendo, ya seria tenista muerto. Con un sigilo gatuno, el ambarino logró abrir la puerta sin que ésta hiciera un sonido delatador. Muy despacio se acercó hasta la cama de la joven, para despertarla. El solo hecho de verla le daba remordimiento de hacerlo.

    Un ángel dormía en su casa y él no se había dado cuenta.

    Se tomó su tiempo para contemplar como los cabellos desmarañados enmarcaban esa faz de absoluta paz, hasta que la meció suavemente del hombro para despertarla.

    — Ryuzaki…—.

    — Mmm…—.

    —Ryuzaki, despierta— Susurró el ambarino, temeroso de ser descubierto.

    — ¿Abuela?— Sakuno no tenia ninguna sospecha de quien era quien la despertaba— Eh ¿Ryoma-kun…?—.

    Ryoma le tapó la boca para que no se atreviera a seguir alzando la voz.

    — Shhh…Necesito hablar contigo, pero no hagas más ruidos— Ryoma trató de hablar lo mas bajo posible, a lo que Sakuno asentía lentamente.

    Como si de dos espías se tratasen, tanto Ryoma como Sakuno, se escabulleron ágilmente, hasta llegar al frente de la cancha de tenis. Aquel lugar era bañado exquisitamente por la luz de la luna, y en el se podía hablar sin miedo a ser escuchado en el campanario del templo.

    — Ryoma-kun…— Sakuno definitivamente veía que al gran prodigio algo le estaba ocurriendo, de repente esa aura de seguridad ya no lo acompañaba — ¿Pasa…algo? — Susurró.

    Echizen, que estaba concentrado observando la cancha, sintió un corrientazo cuando la mano de la castaña se posó en la suya. Miró sorprendido a la castaña, quien comenzó a sentirse nerviosa. Era impactante el rastro que dejaba el reflejo de la luna en los ojos de su amado, brillaban como nunca había creído verlos, tan hermosos como estrellas fugaces.

    — He viajado tantas veces…Desde que era pequeño, ya tenia quemada en mi memoria la sensación de surcar el cielo…— Una suave brisa meció las hebras verde oscuras del chico, dándole un aspecto melancólico— Mi padre desde pequeño me enseñó a amar el tennis, y creo que lo logró muy bien— Aunque Sakuno lo sabia, no entendía porque eso la entristecía un poco.

    — Y entonces comencé a jugar. Un partido tras otro, un torneo más y yo, empecé a sentir que debía ser el mejor, superar a mi padre…Y llegué aquí. Conocí gente muy fuerte, gente a quien quiero superar…Comprendí algo…—La voz comenzaba a temblar— Que igual que los profesionales, no puedo hacer esto solo…— Fijó su mirada en Ryuzaki.

    — Ryoma-kun?— Sakuno se sentía confundida por el arranque de sinceridad del chico, era por lo menos, increíble.

    Echizen sacó del bolsillo lo que había guardado desde hace rato — Cuando me diste esto en el aeropuerto, aquella vez que casi no llegas a tempo— La ojicarmin suspiró— Supe que yo…Yo…Ryuzaki…— Las palabras no querían salir. Por Dios ¡Ryoma Echizen nervioso, eso jamás! Respiró profundo.

    — Ryuzaki, me di cuenta que te necesito como apoyo, como mi amiga, como la fuerza en mi debilidad…Tu ya sabes lo que siento…— Ryoma soltó la pelota de tennis, y ahora sostenía con fervor las manos de la castaña— ¡Sé parte de mi equipo!— Confesó el ambarino.

    Las neuronas en funcionamiento de Ryuzaki hicieron corto circuito por un momento. ¿Parte de su equipo, a que se refería? ¿Ryoma estaba reclutando personas para su futura carrera tenística, y hacia esto con cada persona que necesitaba?

    —Ryoma-kun… ¿Quieres que trabaje para ti? Yo…— La castaña fue interrumpida por un rápido movimiento de Ryoma, que la llevó a caer presa de sus labios.

    Tonta. Ya no aguantaba más. ¿Trabajar con él? ¡Él la quería junto a él, ése es el por qué! Besarla era casi una necesidad, y quizá de esta forma ella entendería, que él la quería como algo más, que el solo ser amigos lo único que lograba era martirizarlos más.Acariciaba con desdén los labios de la chica, arrancándole suspiros que lo hacían sentir muy…feliz; eso sentía con ella, felicidad. Luego de unos momentos del apasionado beso, aun aprisionada en sus brazos, Ryoma la miró completamente enamorado.

    —Quiero que seas la única, Ryuzaki…Mi…Novia—Susurró el ambarino, exaltado y sonrojado hasta las orejas.

    Sakuno, quien se sentía desfallecer, no cabía de la felicidad. Finalmente, finalmente su príncipe tenía el valor de decírselo. Aunque muchas veces era ella quien sentía urgente hablar del asunto, el miedo no le dejaba hacer nada, y creyó que él se encontraba en la misma situación. Pero ahora, verlo así, sonrojado, con la vista únicamente en ella, besándola y declarándola su novia…Era como el paraíso.

    — Yo…acepto…Ryoma…—.

    Un último beso, antes de separarse, finalizó la propuesta, decorada por escurridizas estrellas que parecían querer descender a contemplar tan singular situación, acompasando el brillo del broche de cierta novia de cierto tenista.

    CONTINUARÁ…

    Ha pasado, ufff tanto tiempo. No sé si poner o no razones, pero la universidad me tiene completamente ocupada, eso y el japones. Asi que es escaso el tiempo que dedico a esto, pero hoy quise terminar de una vez por todas el capitulo. Debe vomitar OoC de Ryoma hasta por los poros, pero traté de que se confesara a Sakuno al mejor estilo del chico. No lo creen? xD. Ah si, y vi necesario que Echizen recordara que la amaba, que le gustaba. Espero vernos pronto en un nuevo capitulo. Bye.

     
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    Hola chicas!

    Uhh...Ha pasado mucho tiempo, no tengo excusas. Pero ultimamente he estado al tope con examenes, mis clases de tenis, japones y karate. Casi nada xD. Espero en los proximos dias tener un dia libre y seguir escribiendo, porque siento que la historia no avanza un ápice y es hora de darle giros dramáticos a esto.

    Muchas gracias por sus comentarios, la verdad es que me gusta mucho el personaje de Ryoma, y creo que el enano puede demostrar lo que siente a su manera, algo que es dificil de plasmar.

    Espero vernos pronto en un nuevo capitulo.

    Chau.
     
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    Sè que aun nos falta mucho ( RyoSaku)
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Romance/Amor
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    25
     
    Palabras:
    906
    CAPITULO 23 . UNA CARTA
    Sakuno Ryuzaki se removió entre las sabanas de la mullida cama. Se sentía tan adormilada que no pudo evitar despertar algo asustada al sentir como un objeto, redondo se encontraba en sus manos. Levantándose lentamente, y observándolo, recordó todo. Como Ryoma Echizen, su príncipe, finalmente se había decidido a pedirle que fuese su novia, y entregándole precisamente aquella pelota de tenis, de la cual ella no tenia idea que él hubiese conservado con tanto fervor.

    Se dejó caer de espaldas, observando el gracioso dibujo de su ahora, novio.

    — Ha de ser un sueño, ¿no?— Dijo en voz baja.

    De un salto, se preparó para ir a la Seishun Gakuen, el torneo del festival escolar continuaba y en las estancias finales los chicos necesitaban de todo el apoyo posible. La jovencita de grácil movimientos abrió la puerta de su habitación despacio, dirigiéndose hacia la cocina. Allí, la prima de Ryoma se encontraba sirviendo el desayuno, y Ryoma...

    ...Ryoma le sonreía en la típica forma en la que sólo él sabia sonreír.

    — ¡Sakuno-chan! Dime, ¿has dormido bien? Vamos, deben desayunar como se debe para que tengan éxito en la secundaria— Nanako de inmediato guió a la chica a la mesa, así como ella tomaba asiento.

    — Si, muchas gracias, Nanako-san. Ry-Ryoma-kun, ¿has dormido bien?— Cuestionó Sakuno.

    — Mejor que nunca, Ryuzaki— Contestó de forma audaz el ambarino.

    Sakuno rió de forma nerviosa, mientras Nanako le seguía cuestionando, esta vez, sobre cocina.

    — ¡La próxima vez que vengas te puedo enseñar la receta de los raviolli!— Dijo Nanako.

    — Muchas gracias Nanako-san, gracias por su hospitalidad, de verdad lo aprecio— Se despidió la jovencita, quien ya salia junto con el chico hacia la Seishun.

    — ¡Primito, sé un caballero con ella!—

    — Si...— Contestó Ryoma aburrido.

    Mientras caminaban lado a lado, tanto Ryoma como Sakuno actuaban de forma introvertida, pero tierna si alguien más podía describirlos. Rozaban sus dedos unos instantes, mientras él le miraba curioso.

    — Hoy no te esfuerces demasiado, Ryoma-kun. Yo...trataré de estar junto a tí...todo el día— susurró algo avergonzada Sakuno. Le era imposible ser más natural, aún si ya tenían algo serio.

    Ryoma suspiró, arriconandola contra un pequeño callejón cerca de su destino.

    — No se como, pero hoy me siento mejor que nunca. Saber que el decírtelo me haría tanto bien, hace que me cuestione el porque no te lo dije antes, Ryu...— Sin esperar a terminar de decir su nombre, Ryoma acercó sus labios a los de ella, acariciándolos con una ternura tan nueva que hizo estremecer a la chica. Sus manos la abrazaban posesivo, su boca la dejaba sin aliento, era increíble lo bien que el chico la besaba.

    Se separaron por la necesidad de aire, manteniendo las frentes unidas.

    — Mi novia...— susurró a centímetros de la boca de Ryuzaki, ganando una bella sonrisa por parte de ella.

    Luego de esto, y con determinación, Ryoma Echizen y Sakuno Ryuzaki, llegaron tomados de la mano a la Seishun Gakuen.

    Y llegar tomados de la mano, en especial en esta situación, generó un gran alboroto en toda la escuela.

    Como siempre, Ryoma ignoró todos los rumores mientras avanzaba con la joven hacia las canchas de Seigaku. Sakuno por su parte, estaba roja como un tomate, escuchando los comentarios de los asistentes ajenos a la escuelas, y de los estudiantes.

    — ¡¿Ryoma junto a esa niña tímida?! ¿Cómo es posible?—

    —Bueno, ya debes saber que su abuela es la entrenadora. Será por interés—

    —Hacen una linda pareja, ¿no crees?—

    La dueña de las largas trenzas suspiró, muchas cosas vendrían para ella, y debía estar preparada para enfrentar los malos comentarios. Ryoma era muy popular entre el público femenino después de todo.

    Al llegar a las canchas, ambos se encontraron con la cara nada amable de Sumire Ryuzaki. Ambos tortolitos tragaron hondo, sujetando con más fuerza sus manos.

    — Entrenadora...— Saludó Echizen. Sumire arqueó una ceja, no lo había escuchado tan formal desde que lo conocía.

    — Echizen, veo que has cuidado bien de mi nieta. Según he escuchado DEMASIADO BIEN— comentó fríamente la mujer.

    — A-abuela, no se que has escuchado, pero...—

    — Tu no me digas nada, Sakuno; necesito que hablemos, es algo muy importante— dicho esto y sin esperar, Sumire se encaminó hacia las oficinas.

    Ryoma tomo ambas manos de la joven, mirándola con su encantadora determinación.

    — Sólo dile la verdad, tu y yo sabemos que no hemos hecho nada malo— dijo con naturalidad.

    —S-si— respondió Sakuno tratando de fingir una tranquilidad inexistente.

    Soltando despacio sus manos, dividieron caminos. Una hacia una conversación con su abuela, otro hacia un interrogatorio por parte de sus compañeros.

    Ryuzaki caminó rápidamente por los corredores del edificio administrativos. El ruido a lo lejos, eclipsaba el ambiente y la hacían sentir inquieta, nerviosa. ¿Qué habrá escuchado su abuela, le prohibiría su noviazgo junto a Ryoma-kun? Suspiró tratando de calmarse, debía recordar las palabras de su novio, debía ser sincera.

    Entró despacio a la oficina, donde su abuela revisaba unos documentos.

    —Sakuno, siéntate—.

    La joven obedeció torpemente.

    — Ryuzaki, sé que quizá te sientes muy asustada, se que debería estar muy enojada por los comentarios...—

    —Abuela...—

    —Pero— la interrumpió Sumire — Hoy recibí esto en el correo, toma—.

    Sakuno tomó el sobre, por el tipo de estampillas, era del extranjero. Inglaterra.


    ...

    Sakuno Ryuzaki sólo quería llorar y nada más.


    CONTINUARÁ

    He decidido dar un buen fin a esta historia. Si estás dispuest@ a aceptar el reto, bienvenid@ de nuevo a este fic.
     
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