Long-fic de Naruto - Renacimiento

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Hakuno, 2 Mayo 2022.

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    Ahora mismo me encuentro escribiendo el capítulo 12. El 10 es bastante más largo de lo usual, y el 12 parece querer serlo también. Espero que sean de tu agrado cuando los publique ^^

    El Slytherin saldrá cuando tenga que salir ;)
     
  2.  
    Hakuno

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    ¡Ey! Según yo iba a publicar los caps los Sábados, pero bueno, llevo escrito ya hasta el capítulo 13, así que, ¿por qué no adelantarme un poco?

    Espero que lo disfruten.

    Capítulo 08. Sharingan

    Al día siguiente, tras finalizar las clases en la academia, Naruto y Sasuke regresaron al segundo campo de entrenamiento.

    A pesar de su nombre y su propósito, pocos ninjas usaban los campos durante el año. Los clanes, aún desconfiados de sus compañeros dentro de la aldea, entrenaban en sus propias zonas y dojos, mientras que el resto aprendía sus habilidades en la academia. Tras convertirse en Gennin, la mayoría de los ninjas entrenaban y aprendían habilidades durante sus misiones.

    En el presente de Naruto, aunque los campos habían sido reconstruidos, dos de ellos habían terminado por ser remodelados y convertidos en parques recreacionales. Había sido una ingeniosa idea de Shikamaru para que los niños se interesasen por las artes ninja mediante el juego. Aunque en el fondo, ambos habían sabido que era un esfuerzo ineficiente, pues la relativa paz en el mundo había disminuido el interés por el modo de vida ninja.

    —Bien, —dijo Naruto en cuanto llegaron—. ¿Qué me puedes decir del Sharingan?

    —Que no es ningún secreto, —respondió Sasuke. Aún mantenía el ceño fruncido y una actitud distante, pero Naruto no había visto esa mirada llena de odio y rencor en todo el día.

    Naruto puso los ojos en blanco.

    —Sí, sí. Copia Jutsus, ve el flujo del Chakra. —Señaló a Sasuke con un dedo—. Lo que quiero que me digas es cómo lo obtienen los Uchiha.

    Sasuke miró a Naruto en silencio por unos segundos.

    —Entrenando. ¿Cómo si no?

    —Así es como se controla y mejora, —explicó Naruto—. No cómo se obtiene.

    —¿Te estás burlando de mí?

    Naruto frunció el ceño.

    —Cuando un Uchiha experimenta un sentimiento extremo, el cerebro desprende un Chakra especial que afecta los nervios de los ojos, y se produce el Sharingan. En este mundo, sin embargo, los sentimientos extremos suelen ser aquellos de odio o desesperación.

    Sasuke dio un paso atrás.

    —Si eso fuera cierto, entonces…

    —Sí, —dijo Naruto—. Tú ya deberías poder activar el Sharingan.

    La información sobre cómo el Sharingan se manifestaba no era precisamente conocimiento popular. Incluso dentro del propio clan, eran muy pocos los que realmente entendían su funcionamiento. Mientras que el hecho de que Sasuke ya lo había despertado sólo lo había sabido tras discutir y analizar los hechos con Shikamaru, Kakashi-sensei, y el propio Sasuke.

    —Eres el usuario del Sharingan más joven de la historia.

    Sasuke parecía aturdido, incapaz de hacer más que sólo parpadear por un rato.

    —Eso no puede…

    —Tu tarea será controlarlo, —le interrumpió Naruto—. Aunque primero tienes que lograr manifestarlo otra vez.

    —¿Cómo se supone que haga eso?

    Esa era una buena pregunta. Originalmente, Sasuke había logrado manifestar el Sharingan tratando de proteger a Naruto de los ataques de Haku. Así que, ¿cómo hacer que Sasuke lo manifieste ahora? Bueno, la respuesta anterior de Sasuke era la correcta. Sólo entrenando sería posible.

    —Bueno, los Doujutsu requieren de un flujo constante de Chakra, especialmente un Sharingan recién despertado. Así que, por ahora, intenta canalizar tu Chakra hacia tus ojos y, no sé, ve sintiendo qué pasa. Yo estaré aquí para comprobar que lo hayas despertado.

    —Vaya explicación más vaga…

    Naruto se encogió de hombros.

    —No sé cómo es tener un Doujutsu, ni cómo controlarlo, así que no puedo explicarlo mejor.

    Sasuke suspiró y sacudió la cabeza. Entonces se sentó en el césped, cruzando las piernas, y juntó sus puños.

    —En cuanto controle el Sharingan, quiero una revancha.

    Naruto sonrió.

    —Por supuesto.

    ~~~~~~~~​

    —... y el tratado de paz se firmó el 12 de abril del año 963. Con esta alianza en pie, se estableció un cese a las hostilidades. Más tarde, el 27 de junio del mismo año, la alianza Uchiha-Senju estableció un pacto de mutua protección con el País del Fuego, y el 2 de agosto se fundó oficialmente la Aldea Oculta de Konoha, poniendo fin al Periodo de Estados Combatientes.

    —Muchas gracias, Sakura, —dijo Iruka-sensei.

    Sakura sonrió y se sentó nuevamente.

    A Naruto siempre le había sorprendido la inteligencia de su compañera, pero ahora la admiraba incluso más, pues a sus casi ocho años se había aprendido ya toda la historia de las Aldeas Ocultas. A Naruto le había costado horrores memorizar toda esa información para su exámen Jounin.

    —Como pueden ver, —explicó Iruka-sensei—, nuestra aldea ninja es la más antigua. Algunos podrían pensar que cincuenta años son pocos, pero incluso hoy día las alianzas entre ninjas suelen durar un par de años como mucho. Ha sido mediante el esfuerzo combinado de todos los clanes de Konoha que nos hemos mantenido fuertes y unidos, incluso después de tres Guerras Mundiales Ninja.

    Y con un poco de suerte, pensó Naruto, No habrá otra guerra de ese calibre.

    —Así pues, el aniversario de la fundación de Konoha será la próxima semana. Por lo tanto, ese día no habrá clase.

    La clase estalló en gritos y vítores de celebración. Iruka-sensei necesitó de cinco minutos completos para calmar a los emocionados estudiantes.

    —Sin embargo, no quiero que descuiden sus deberes. Pero más importante aún, el exámen de Taijutsu será el día siguiente del aniversario, así que sigan entrenando los movimientos que les enseñé.

    Sonó la campana, y los niños se apresuraron a irse, mientras que las niñas habían intentado rodear a Sasuke para estar con él. Aunque, como siempre, Sasuke era capaz de burlarlas, así que siempre se adelantaba a entrenar. Naruto usualmente se apresuraba a alcanzarlo, pero hoy tenía que desviarse un poco.

    Encontró a Hinata en su asiento, pacientemente esperando a que disminuyera el flujo de estudiantes para poder irse.

    —Ey, Hinata, —saludó Naruto.

    Hinata se giró para verlo tan rápido que Naruto creyó escuchar cómo le tronaba el cuello. Sus ojos blanquecinos se ensancharon, y sus mejillas se sonrojaron.

    —¿N-N-Naruto-kun?

    —¿Qué tal estás?

    —Um… y-yo…

    —¿Tienes algo que hacer hoy? Si no, me gustaría que me ayudaras con un asunto importante.

    —Ah… y-yo… bueno, este…

    Naruto dejó escapar un suspiro por la nariz. ¿De verdad había sido tan difícil hablar con Hinata cuando eran niños? Tal vez porque la conocía mucho mejor siendo adulta, con un carácter afable y una confianza de hierro. Pero ahora que hacía memoria, definitivamente recordaba que Hinata era propensa a desmayarse cada vez que se le acercaba.

    No quería importunarla demasiado, pero Hinata era la única persona que podía ayudar. O mejor dicho, ella era la más adecuada.

    —¡Necesito tu ayuda, por favor!

    Hinata se tensó, pero su expresión cambió de confusión a una de incredulidad.

    —¿Necesitas… mi ayuda?

    —Sí. Luego te devolveré el favor.

    —Um… —Hinata bajó la mirada—. De acuerdo…

    —¡Gracias! —dijo Naruto, tomando a Hinata de la mano y haló de ella para que lo siguiera—. Estoy seguro que contigo conseguiremos entender el secreto detrás de… Bueno, ya lo verás.

    Naruto guió a Hinata por la aldea hasta el segundo campo de entrenamiento, sin darse cuenta que a momentos la había arrastrado como si de una estatua se tratase. Al llegar, vio que Sasuke ya estaba ahí, sentado encima de un tocón con las piernas cruzadas y formando el sello del tigre. Abrió los ojos en cuanto Naruto se acercó.

    —Ey, Sasuke. ¿Cómo vas?

    —Como siempre, —respondió Sasuke—. No hemos logrado nada en meses. Creo que te equivocas conmigo.

    Sasuke llevaba un par de semanas diciendo lo mismo, y Naruto notaba que su amigo se estaba desanimando rápidamente. Así que, tras considerarlo mucho, Naruto había decidido pedir consejo a la única persona de su generación con la capacidad de ayudar.

    —Por eso traje a Hinata hoy conmigo. Seguro que ella puede ayudarte.

    —¿De verdad? —preguntó Sasuke, escéptico.

    —¿De verdad? —preguntó Hinata, estupefacta.

    —¡De verdad! —afirmó Naruto, extático.

    —¿En qué estás pensando? —insistió Sasuke.

    Naruto posó una mano en el hombro de Hinata.

    —Ella tiene el Byakugan. Puede que sean Doujutsus diferentes, pero comparten los mismos orígenes, así que algo de lo que sabe Hinata debe serte útil.

    Sasuke frunció el ceño.

    —Los Hyuuga nacen con el Byakugan. Los Uchiha tenemos que despertar el Sharingan. No es lo mismo.

    —Um… De hecho… —Hinata dijo con una voz tan baja que casi parecía susurrar—. Eso no es… um… no es del todo cierto…

    Naruto sonrió, pero Sasuke sólo le clavó la mirada a Hinata.

    —Explícate.

    Hinata juntó sus manos y comenzó a juguetear con los dedos.

    —Bueno… nuestros ojos, um… aunque son de este color, bueno, vemos igual que tú. Um… La cosa es que, um, tenemos que entrenar para despertar el Byakugan.

    —¿Y tú ya lo despertaste?

    Hinata asintió.

    —Me tomó un año porque, bueno, no entendía cómo hacerlo, y…

    —Enséñamelo.

    —Um… —Hinata apretó los labios y desvió la mirada por unos momentos—. B-Bueno…

    Naruto se alejó un poco para darle espacio. Hinata se irguió, respirando hondo. Entonces cerró los ojos y comenzó a concentrarse. Movió sus manos y lentamente comenzó a realizar sellos. Caballo, Tigre, Liebre, Perro, Caballo… Cada sello lo realizó lenta y cuidadosamente, como temerosa de hacerlo mal. Cuando terminó la secuencia, colocó su mano derecha en forma de medio sello del Tigre a lo alto frente a su rostro y abrió los ojos.

    —¡Byakugan!

    Lentamente, las venas alrededor de sus ojos comenzaron a hincharse. Tímidas y dubitativas, pero constantes. Y sus pupilas se hicieron más nítidas. Era un error de comprensión el pensar que los Hyuuga no tenían pupilas, sólo porque era extremadamente difícil verlas cuando no estaban usando su Doujutsu. Naruto conocía la forma y el color de las pupilas de Hinata incluso en la más oscura de las noches.

    —Realizaste una secuencia de sellos, —observó Sasuke.

    Hinata asintió, y Naruto notó que el movimiento fue más enérgico que de costumbre.

    —Los sellos son para facilitar la canalización del Chakra correctamente, pero no son obligatorios, —explicó Hinata.

    —Los Uchiha no necesitamos sellos para activar el Sharingan, —dijo Sasuke mientras volteaba a ver a Naruto—. ¿Cómo se supone que ella pueda ayudarme?

    Hinata desactivó el Byakugan e inmediatamente se ensimismó, abrazándose a sí misma. Claro, Naruto recordaba que Hinata había tenido graves problemas de autoestima cuando era niña.

    —No descartes las cosas tan rápido, Sasuke, —dijo Naruto—. Estoy seguro que Hinata puede darte algún consejo que puedas usar. Sólo tienes que ser más receptivo.

    Sasuke se cruzó de brazos.

    —Bien.

    Naruto asintió y se volvió hacia Hinata.

    —Hinata, eres mucho más fuerte y hábil de lo que crees. Por eso te pido que nos ayudes. Estoy seguro que hay algo que sabes que él pueda usar.

    Hinata alzó la vista para ver a Naruto y se sonrojó. Entonces se volvió hacia Sasuke y, tras unos segundos, asintió para sí misma.

    —B-Bueno… P-Primero intenta, um, intenta canalizar tu Chakra…

    —¿Hacia mis ojos? —preguntó Sasuke, y Hinata asintió—. Llevo haciendo eso por meses.

    —Oh… Bueno, ese es el primer paso, —Hinata levantó dos dedos—. El segundo paso, um, bueno, intenta hacer que el flujo de Chakra vaya de tu estómago a tus ojos, de tus ojos hacia el centro de tu cabeza, y de vuelta a tu estómago.

    Sasuke cerró los ojos y comenzó a concentrarse.

    —Mientras mantienes ese flujo, um, haz que la parte que va a tus ojos se dirija al centro de tu pupila y, um… que se acumule. Deberías empezar a sentir, bueno, como que se te nubla la vista.

    Al cabo de unos minutos, Sasuke frunció el ceño y apretó los párpados.

    —Creo que lo siento.

    Hinata se animó.

    —¡Bien! Ahora, mientras mantienes los flujos de Chakra, aumenta la cantidad. Como, um, como un grifo de agua. Ajústala hasta que sientas que el agua… um, el Chakra… bueno, hasta que encuentres la cantidad justa para activar tu, um…

    Sasuke gruñó, luego jadeó. Naruto pudo sentir el Chakra de su amigo filtrándose en el aire y evaporándose mientras aumentaba la potencia. El Chakra se evaporó en una invisible ola de presión. Sasuke relajó los hombros y abrió los ojos.

    Hinata jadeó de sorpresa. Naruto sonrió de oreja a oreja.

    —Activé el… Sharingan, —dijo Sasuke en un susurro mientras se miraba las manos. Entonces alzó la mirada para ver a Hinata—. Gracias. —Entonces señaló a Naruto con el dedo—. Ahora, tú me debes un du…

    La voz le falló, y el Sharingan desapareció justo antes de que Sasuke cayera al suelo. Naruto apenas logró atraparlo para evitar que se hiciera daño. Sasuke parecía tener problemas para respirar.

    —¿E-Está bien? —preguntó Hinata.

    —Sí, —dijo Naruto mientras Sasuke intentaba no quedarse dormido—. El Sharingan, especialmente uno tan inmaduro, consume una cantidad monstruosa de Chakra en poco tiempo. Sasuke sólo necesita seguir entrenando para controlarlo, mejorarlo, y aumentar sus reservas, antes de que pueda usarlo efectivamente en combate.

    —Ya… Ya veo…

    Naruto ayudó a Sasuke a recostarse contra el tocón.

    —Um… Naruto-kun…

    Naruto se volvió hacia Hinata.

    —¿Sí?

    Hinata se sonrojó, mirando al suelo, y comenzó a juguetear con sus dedos.

    —Ustedes… bueno… ¿Entrenan juntos?

    —Sí, —respondió Naruto, cruzando los brazos detrás de su cabeza. Le ofreció a Hinata una amplia sonrisa—. Fuiste de mucha ayuda para que Sasuke pudiera mejorar. Te debemos una.

    Por imposible que pareciese, Hinata se sonrojó aún más.

    —Yo… bueno… sólo le dije lo que a mí me enseñaron…

    —No te subestimes. Supiste exactamente cómo guiarlo. Eso es de admirar.

    —G-Gracias… —Hinata presionó los labios durante unos momentos—. Um… Yo… Quería preguntarte una cosa…

    —Lo que quieras.

    —Bueno… Tal vez sea una molestia o… o un estorbo… P-Pero me gustaría saber si, bueno, si yo podría, um… bueno, si podría… ¿unirme?

    Naruto sintió que el pecho se le hinchaba de alegría.

    —¡Pero claro! Entre más, mejor.

    Hinata sonrió, y a Naruto le pareció que esa era la sonrisa más honesta que Hinata había mostrado en toda su infancia. Por supuesto, Naruto no podía negar lo feliz que le hacía poder entrenar con su mejor amigo y con quien, esperaba, sería su esposa en el futuro. Si también conseguía que los demás chicos se unieran, podrían graduarse todos siendo mucho más fuertes que nunca.
     
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    Hakuno

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    ¡Ey!

    No mentía cuando dije que ya tenía varios capítulos escritos. Ahora mismo el 14 se me resiste, pero terminará por ceder. En fin, espero que les guste.

    Chapter 09. Compañeros

    En invierno, Naruto les enseñó el Jutsu de Escalar Árboles. En tiempos modernos se le conocía más como Jutsu de Caminata Vertical. Ambos nombres eran igual de insuficientes y errados. Después de todo, se podía escalar más que sólo árboles, y más que sólo superficies verticales.

    Sasuke la dominó primero, en sólo tres días. Hinata necesitó cuatro días. Ambos tiempos eran bastante buenos. La media estaba en una semana.

    Hinata ayudaba a Sasuke a controlar su flujo de Chakra para fortalecer su dominio del Sharingan, y a cambio, Sasuke le ayudaba a mejorar su manejo de armas. Luego, los dos se tomaban turnos para entrenar sus técnicas con Naruto, pues ambos habían aprendido rápidamente que, sin importar lo que le lanzaran, él era capaz de defenderse sin muchos problemas.

    Era interesante para Naruto el cómo tenían diferentes razones para pelear con él, pero les proporcionaban la misma cantidad de motivación para esforzarse a alcanzarle. A Naruto le alegraba lo mucho que se esforzaban para mejorar.

    —¡Byakugan!

    Tras realizar una secuencia de sellos más corta, Hinata activó su doujutsu antes de colocarse en posición.

    —¡Sharingan!

    Sasuke adoptó su pose de pelea.

    Hoy, Naruto les había pedido que tuviesen un duelo entre ellos. Habían mejorado mucho en los últimos meses, pero la diferencia entre ellos y Naruto aún era demasiado grande, y estaban comenzando a desesperarse. Especialmente Sasuke. Por ese motivo, necesitaban enfrentarse a alguien que estuviese más cercano a su nivel.

    —¡Comiencen! —gritó Naruto.

    Sasuke se lanzó hacia Hinata con una serie de golpes. Por fin había dejado de intentar sujetar y taclear de buenas a primeras. Hinata desvió cada uno de sus golpes, expulsando una pequeña cantidad de su Chakra con cada movimiento. Ella lanzó un golpe, pero Sasuke lo evitó con un salto, girando hacia atrás de ella. Intentó darle una patada, pero Hinata se cubrió con un brazo.

    Parecía que Sasuke aún no terminaba de comprender el campo extendido de visión del Byakugan.

    Hinata giró y lanzó golpe a la pierna de Sasuke, pero él se retorció de una forma que a Naruto se le antojó dolorosa, y logró sujetarle la mano lo suficiente como para impulsarse lejos de ella.

    Sasuke podía ver los movimientos de Hinata, que eran más bien toscos y rígidos, pero no podía arriesgarse a que ella le hiciese ningún rasguño y le bloquease los puntos de Chakra. Así mismo, era imposible para él intentar sorprender a Hinata, pues no tenía ángulos ciegos que supiera cómo aprovechar, y al mismo tiempo, ella no podía bajar la guardia ni un momento, pues él sabría cómo usar esas grietas en su defensa.

    Estaban mucho más parejos de lo que jamás habrían creído.

    Sin perder el tiempo, Sasuke realizó una secuencia de sellos, y luego infló su pecho con Chakra.

    —¡Arte de Fuego. Gran Bola de Fuego!

    Hinata realizó un sello y saltó hacia atrás, evitando el ataque por poco. Sasuke se abalanzó hacia ella desde el costado, pero ella ya lo había visto. Sasuke le arrojó un kunai, y ella lo esquivó sin mucho esfuerzo. Pero eso la había desbalanceado, y Sasuke aprovechó la apertura para girar sobre sí mismo y lanzarle una patada. Ella lo bloqueó a duras penas, y él continuó girando, golpeándola en el costado de la cabeza con su otro pie.

    Ella gritó al caer al suelo. Sasuke se incorporó mientras respiraba profundo.

    Hinata desapareció en una nube de humo. Naruto no pudo evitar sonreír ante eso. Sasuke jadeó de sorpresa, y apenas logró advertir a Hinata abalanzándose hacia él desde atrás. No logró girarse a tiempo, y ella lo golpeó en el hombro izquierdo. Sasuke saltó hacia atrás, pero el conducto de Chakra de su brazo ya estaba bloqueado. Ya no podría usar más Ninjutsu en ese combate.

    Sasuke apretó los dientes en un gruñido y saltó hacia Hinata con más ferocidad. Aún con su brazo debilitado, poco a poco estaba ganando terreno. Hinata apenas podía defenderse, y se veía forzada a retroceder. Su Taijutsu aún necesitaba mucho trabajo para igualar el de Sasuke.

    Al estar tan concentrada en defenderse, Hinata no notó una roca que sobresalía del césped, y la golpeó con el talón, perdiendo el balance y cayendo de espalda con un grito. Sasuke la sujetó de la cremallera de su sudadera y levantó el otro puño. Hinata se tensó y se le quedó viendo al puño, respirando pesadamente.

    —Suficiente, —dijo Naruto, aplaudiendo.

    Sasuke soltó a Hinata cuando ella recuperó el equilibrio.

    —Lo hicieron muy bien. Han mejorado muchísimo.

    —No hables como si fueras nuestro sensei, —dijo Sasuke, mirándolo fijamente—. Me das grima.

    Naruto suspiró.

    —¿Por qué no puedes alegrarte más? Eres cada vez más fuerte.

    —No puedo alegrarme cuando no mejoro nada. Apenas pude vencer a una debilucha. ¿En qué me convierte eso?

    —¿Pero qué dices? —preguntó Naruto—. Hinata es mucho más fuerte de lo que aparenta. Deberías ser capaz de verlo con tu Sharingan.

    Sasuke frunció el ceño y le mostró los dientes en un gruñido.

    —Además, el Sharingan usa una cantidad absurda de Chakra. Es normal que te canses más rápido.

    Sasuke se cruzó de brazos. No había forma de refutar esa verdad. El Sharingan era su mayor fortaleza y su mayor debilidad.

    —Es cierto, Sasuke-kun, —dijo Hinata—. Sólo te pude sorprender porque tu Jutsu te cegó por un instante, y aproveché ese momento para crear mi clon.

    Con un pesado suspiro, Sasuke relajó el cuerpo, aceptando por fin los cumplidos a su habilidad.

    —Terminamos por hoy, —dijo Sasuke y se giró para irse.

    Hinata se recargó en el roble detrás de ella y se dejó caer al suelo. Tenía la frente empapada de sudor y respiraba con dificultad. Naruto se sentó a su lado.

    —¿Estás bien?

    —S-Sí… Sólo estoy cansada… —Y aun así, encontró energía para sonrojarse.

    Naruto le ofreció una sonrisa.

    —Sí que me sorprendiste cuando usaste el Jutsu de Clones de Sombras. ¿En qué momento lo aprendiste?

    Hinata se miró los pies, pero sonrió un poco.

    —El mes pasado lo usaste contra Sasuke-kun. Usé mi Byakugan para observar tu control del Chakra. Me tomó… un poco más de tres semanas para replicarlo.

    —Eso es impresionante, —admitió Naruto. El Jutsu de Clon de Sombras era de rango A en esta época. Aunque la generación de sus hijos era mucho más hábil en el control del Chakra y el nivel de esa técnica había disminuido al rango C, no le quitaba mérito al hecho de que Hinata lo había aprendido con sólo verlo una vez.

    Hinata apretó los labios.

    —No realmente… Hacer un clon me dejó exhausta. Pero en tu combate con Sasuke-kun creaste dos clones y seguiste peleando como si nada.

    Naruto se rió un poco.

    —Bueno, es que yo tengo dos ventajas injustas en comparación.

    Hinata lo miró con el ceño un poco fruncido.

    —¿Ventajas injustas?

    Naruto asintió.

    —Soy del clan Uzumaki. Nacemos con una capacidad espiritual mayor a la del ninja promedio. En general, los Uzumaki tienen tres o cuatro veces más Chakra de lo normal.

    —¿El… clan Uzumaki? —preguntó Hinata—. No sabía que había un clan con ese nombre en Konoha.

    Naruto tomó una gran bocanada de aire.

    —No lo hay, —explicó Naruto—. Fue destruido hace tiempo. Los pocos supervivientes se dispersaron por el mundo. Mi madre llegó a Konoha cuando era niña, y ahora yo soy el único Uzumaki de la aldea. Una persona difícilmente puede considerarse un clan entero.

    —Ya veo… —dijo Hinata mientras jugueteaba con sus dedos—. Um…

    —Pero bueno, ese es el motivo, —continuó Naruto, forzándose en sonar alegre.

    Hinata le ofreció una pequeña sonrisa.

    —¿Y la segunda ventaja?

    Naruto cerró los ojos y se llevó la mano al estómago.

    —Tengo… un amigo cuya influencia potencia mis reservas.

    —No soy tu amigo, —dijo Kurama en su mente.

    Naruto lo ignoró.

    —Gracias a él, tengo mucho más Chakra que todos los estudiantes de la academia juntos.

    Los ojos de Hinata se abrieron como platos.

    —¡Eso es… muchísimo!

    Naruto rió de nuevo, esta vez más genuinamente.

    —Pero… —continuó Hinata, frunciendo un poco el ceño—. Cuando te observé usando Chakra, no vi que tus reservas fueran tan grandes… Bueno, son bastante amplias, pero…

    —Ah, eso es por mi sello, —dijo Naruto, alzando su mano izquierda y mostrándole la palma a Hinata. El rombo de color verde azulado pareció brillar bajo la luz del sol.

    Hinata se acercó para ver mejor.

    —¿Es un sello?

    —Sí. Guardo casi todo mi Chakra en él, todos los días. Así, cuando haya una emergencia, podré liberar todo ese poder y superar el desafío, —explicó Naruto, y se forzó en mantener su expresión alegre para no preocupar a Hinata—. ¿Sabes? El nombre de este Jutsu es Byakugou.

    Hinata jadeó de sorpresa.

    —¿De verdad? El nombre se parece mucho a Byakugan.

    Naruto asintió.

    —Ambas son técnicas antiquísimas. Quizá comparten historia, —dijo Naruto. Aunque realmente sabía que, de hecho, ambas eran técnicas que descendían de los Ootsutsuki, gracias a Kaguya y a las posteriores enseñanzas del Sabio de los Seis Caminos. Pero Hinata no necesitaba saber toda esa información por ahora.

    —Ya veo… —dijo Hinata.

    Se quedaron en silencio por unos minutos, y Naruto aprovechó para recordar el combate que habían acabado de tener sus amigos. Al final, Sasuke se había movido con mayor agilidad y precisión. Probablemente estaba muy cerca de evolucionar el Sharingan. Mientras tanto, Hinata refinaba cada vez más el uso de su Byakugan.

    Los dos ya eran más fuertes de lo que habían sido en el pasado de Naruto cuando se habían convertido en Gennin.

    Una vez que Hinata se recuperó, ella y Naruto continuaron practicando cómo mejorar el control del Chakra. Tras caer la noche, Naruto la acompañó a su casa.

    ~~~~~~~~​

    Al día siguiente, Naruto notó algo raro.

    Estaba llegando a la academia para empezar las clases. Al lado del edificio, pudo deslumbrar un pequeño grupo de niños que estaban muy juntos entre ellos. Sus poses daban la impresión de que estaban tramando alguna travesura, aunque Naruto sólo podía verles la espalda. Estuvo a punto de ignorarlos, pero entonces uno de ellos habló lo suficientemente alto como para escucharlo.

    —¡Pero qué raros son! —exclamó aquél niño.

    —¡Es un color rarísimo! —dijo otro.

    Naruto sintió un calor desagradable en el estómago. Decidió acercarse, y pronto notó unos cabellos azules asomando por sobre los hombros de los otros niños. ¿Acaso era…?

    —Mi abuela también tiene los ojos blancos, —dijo el tercer niño—. Pero ella está ciega.

    —¡Apuesto a que tú estás ciega también!

    —¿Quieres ser ninja estando ciega? ¡Qué gracioso!

    —Yo… n-no estoy… —dijo la voz de Hinata.

    —¿Qué? ¿Dijiste algo?

    —Yo no escuché nada.

    —¡Ciega y muda! ¡Qué gracioso!

    Naruto sintió que le hervía la sangre. Avanzó a zancadas con la intención de darle una lección a ese trío de mocosos. Pero justo cuando estaba a sólo unos pasos, Sasuke salió casi de la nada y, con la casualidad de quien paseaba por el parque, caminó entre Hinata y los bravucones, empujando a estos últimos con el hombro.

    —¡Oye! ¿Qué te pasa?

    —Es Sasuke Uchiha. El creído de primero.

    —¿Te crees muy chulo, Uchiha? No creas que puedes hacer lo que quieras sólo porque eres popular entre las chicas.

    Sasuke los volteó a ver con una expresión desinteresada, aunque Naruto notó que la estaba forzando.

    —Ustedes no deberían creerse mucho sólo porque son de tercero. Después de todo, son tan débiles que necesitan amontonarse para intimidar a alguien que ni siquiera se defiende. Patético.

    —¿Crees que puedes contra nosotros tres?

    Sasuke soltó una risita altanera.

    —No lo creo, —dijo, entonces los miró fijamente y activó el Sharingan—. Estoy seguro.

    —O-Oye, mejor vámonos… —dijo uno de los tres chicos.

    Sus amigos asintieron y el grupo prácticamente salió corriendo.

    Sasuke desactivó el Sharingan y caminó hacia la academia sin dirigirle la mirada a Hinata.

    Naruto decidió que hablaría con él más tarde. De momento, olvidó todo lo demás y se acercó corriendo a Hinata.

    —¿Estás bien?

    Hinata se estaba abrazando a sí misma, temblando, y le corrían lágrimas por las mejillas. No levantó la mirada.

    Naruto sintió un nudo en la garganta. ¿Qué podía decirle en este momento? Todo su conocimiento y toda su experiencia no le estaban sirviendo de nada para consolar a su amiga. Así que, siguiendo sus instintos, hizo lo primero que se le vino a la cabeza.

    Rodeó a Hinata con los brazos y la atrapó en un fuerte abrazo.

    —¿N-Na-Naruto-kun? —preguntó ella. Naruto sólo apretó más el abrazo. Hinata escondió el rostro en el hombro de Naruto y se permitió llorar.

    Pasaron los minutos, y Naruto no podía evitar pensar en la increíble diferencia entre la niña entre sus brazos y la mujer en la que se convertiría. Hinata era fuerte de cuerpo y espíritu, y era capaz de intimidar incluso al propio Sasuke. ¿Cuánto había tenido que esforzarse para crecer tanto? ¿Cuántas veces había tenido que soportar burlas e intimidaciones?

    Sintió que Hinata se movía, así que la soltó. Esperó a que ella se secara las lágrimas con las mangas de su sudadera.

    —L-Lo siento… Naruto-kun…

    —Está bien.

    —No… No está bien… —Hinata apretó los puños y cerró los ojos—. Yo… No me gusta ser así… Odio… Odio no poder decir… lo que siento…

    Naruto no respondió. Hinata abrió un poco los ojos, pero seguía mirándose los pies.

    —Pero… no quiero molestar a nadie…

    —Siempre habrá gente que se moleste contigo, —dijo Naruto. Hinata lo miró con sorpresa—. No importa lo que hagas ni lo que digas. No importa cómo actúes ni a cuántos intentes agradar, siempre habrá alguien al que no le caigas bien. Es inevitable.

    —Entonces…

    —Entonces, —dijo Naruto con fuerza—, lo único que te queda es ser tú misma. Actúa como crees que deberías actuar. Vive según tus propios valores. Sigue tus propios ideales. Camina tu propio camino.

    Hinata bajó la mirada otra vez.

    —No voy a mentirte y decirte que es fácil, —continuó Naruto—. Pero tampoco quiero que pienses que tienes que hacerlo sola.

    Por algún motivo, Hinata se sonrojó y levantó la mirada hacia él.

    —¿C-Cómo dices?

    Naruto le ofreció una amplia sonrisa.

    —Somos compañeros, Hinata. Como alumnos de la academia, como aldeanos de Konoha, y como ninjas.

    Hinata sonrió.

    —Naruto-kun… —dijo Hinata al cabo de un rato—. ¿Podríamos… tener un combate?

    Naruto ladeó la cabeza.

    —Um… ¿Ahora mismo?

    —No, —respondió Hinata, sacudiendo la cabeza—. Después de clase, antes de entrenar con Sasuke-kun. Yo… Bueno, quiero intentar derrotarte con toda mi fuerza.

    —Por supuesto, —dijo Naruto y extendió su brazo hacia ella, mostrándole el puño.

    Ella sonrió y chocó su puño con el de él.
     
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    Hakuno

    Hakuno Entusiasta

    Aries
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    Renacimiento
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    Aventura
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    ¡Ey!

    ¿Ha regresado Fanficslandia? Espero que sí... En fin, aquí el cap. Finalmente llegamos al canon de la historia, con la graduación. Me debatí mucho tiempo sobre si debía cambiar mucho las cosas o no. Honestamente odio cuando las historias que "cambian" el canon se limitan a seguir los eventos tal cual suceden originalmente pero con distintos diálogos o un pesonaje nuevo que no cambia nada. A mi parecer, creo que llegué a un buen compromiso.

    Dejaré que ustedes sean los jueces.

    Capítulo 10. Graduación

    El Byakugou, el sello que almacenaba Chakra, requería un flujo constante para mantenerse estable, pero no requería una cantidad específica. Naruto podía guardar casi todo su Chakra, o casi nada. Para lograr cambiar la cantidad de Chakra que enviaba al sello, Naruto tenía que concentrarse y realizar el cambio con mucho cuidado para evitar activar el sello por accidente.

    Usualmente almacenaba un noventa por ciento de todo su Chakra al día. Hoy por la mañana, sin embargo, había cambiado el flujo para almacenar sólo un cinco por ciento.

    Después de todo, Hinata se lo había pedido.

    —¡Byakugan!

    Hinata adoptó su pose de pelea.

    Para este enfrentamiento, en lugar de ir al segundo campo de entrenamiento, Naruto había llevado a Hinata y a Sasuke al bosque, donde habrían muchas menos posibilidades de que alguien los viera. Naruto se concentró. Hacía mucho tiempo que no hacía esta técnica en particular. Dividió todo su Chakra en partes iguales y le dio forma. Tal como había aprendido tantos años atrás.

    —¡Jutsu Masivo de Clones de Sombras!

    Doscientas copias aparecieron alrededor de Hinata en una gigantesca nube de vapor. Por algún motivo, Hinata se sonrojó, aunque inmediatamente después sacudió la cabeza y frunció el ceño.

    Sasuke estaba sentado sobre la rama de un árbol, observando con su Sharingan activado.

    Naruto y sus clones comenzaron a correr alrededor de Hinata en patrones aleatorios. Aunque ella no se movió, Naruto sabía que podía verlos a todos al mismo tiempo. De pronto, muchos clones empezaron a saltar de un lado a otro, rodeando a Hinata incluso desde el aire. Otros se impulsaron entre ellos para cambiar de dirección. Uno incluso se puso a correr en círculos alrededor de un árbol.

    Al cabo de unos segundos, uno de los clones saltó hacia Hinata con el puño en alto. Hinata se agachó hacia el clon y, con una fluidez casi líquida, lo golpeó en la quijada con la palma de su mano. El clon desapareció en una nube de vapor, habiéndosele quebrado el cuello. Dos clones más se abalanzaron hacia ella, cada uno desde una dirección opuesta. Hinata giró sobre sus talones y golpeó a ambos clones al mismo tiempo, haciéndolos desaparecer.

    Diez de los clones encima de ella le lanzaron kunais y shurikens. Hinata tomó un kunai en cada mano y desvió todas esas armas. Pero cuatro clones más ya estaban a medio camino de atacar. Hinata le lanzó un kunai a uno de esos clones, y éste desapareció ni bien el arma se le clavó en el ojo. Entonces, Hinata saltó hacia uno de los otros tres clones y le sujetó el brazo, dando una voltereta y pateándolo en el rostro. Cuando ese clon desapareció, Hinata cayó al suelo y se impulsó hacia el tercer clon, al cual golpeó en el estómago con su codo.

    Finalmente, el cuarto clon desapareció tras un rodillazo en el cuello.

    Todos los demás clones dejaron de moverse. Los que estaban en el aire se detuvieron tan pronto llegaron a algún árbol o al suelo. Hinata caminó al centro del círculo de clones.

    —Muy bien, —dijo uno de los clones a su derecha.

    —Ahora, ¿quién es el verdadero? —preguntó otro clon, detrás de ella.

    Hinata tomó una gran bocanada de aire y lanzó su segundo kunai hacia su izquierda. El arma voló certera, y se detuvo cuando un par de dedos lo sujetaron en el aire. El Naruto que lo atrapó sonrió, y todos los clones desaparecieron en una nube de vapor.

    —Excelente, Hinata, —dijo Naruto, haciendo girar el kunai en un dedo—. Ni siquiera Sasuke pudo seguirme la pista.

    —Cállate, —dijo Sasuke desde su rama.

    —Gracias por ayudarme a entrenar, Naruto-kun, —dijo Hinata con una sonrisa. Su frente brillaba un poco por el sudor, y sus mejillas estaban un poco sonrojadas por el ejercicio.

    Naruto sintió que se sonrojaba también, y se forzó a ignorar esa reacción. Sasuke cayó a su lado con las manos en los bolsillos.

    —Los dos han mejorado muchísimo. Estoy seguro que ambos podrían ser ascendidos directamente a Chunnin si así quisieran.

    Habían pasado cinco años desde que Naruto, Hinata, y Sasuke habían comenzado a entrenar juntos. Naruto había intentado por todos los medios que el resto de sus amigos se les unieran, pero todos lo habían rechazado. Claro, tal vez Ino y Sakura habrían aceptado si hubieran sabido que estarían con Sasuke, pero Sasuke le había pedido a Naruto que no lo mencionara, pues quería que los demás se interesasen en mejorar, no en intentar acercarse a él.

    Naruto lo había comprendido, pero eso había significado que ninguno otro de sus amigos había tenido motivaciones suficientes como para entrenar. Bueno, no había nada que se pudiera hacer al respecto.

    —Entonces, —dijo Hinata—, tú deberías ser Jounin por lo menos, Naruto-kun.

    Sasuke asintió.

    —Yo también me lo he estado preguntando. Lo normal es que los ninjas se gradúen como Gennin, pasen un exámen para ser Chunnin, y luego una evaluación para ser Jounin. Pero a veces se hacen excepciones cuando hay ninjas excepcionales.

    Naruto rió un poco. Más que nada porque Sasuke difícilmente daba cumplidos como esos.

    —Tal vez sea cierto, —contestó—. Pero quiero graduarme con todos ustedes.

    Sasuke puso los ojos en blanco. Hinata sonrió.

    —¿Por eso es que has ocultado tu fuerza? —preguntó Sasuke—. Llevas cinco años manteniéndote el segundo de la clase.

    Naruto le mostró los dientes con una sonrisa.

    —Y aunque tú llevas cinco años siendo el primero, nunca has mostrado tus verdaderas habilidades tampoco.

    Sasuke le clavó la mirada por unos segundos, pero luego suspiró. Por mucho que no lo fuera a admitir, Naruto sabía que Sasuke también quería graduarse con él.

    —Mañana es el exámen de graduación, —dijo Hinata, emocionada—. ¡Demos nuestro mejor esfuerzo!

    Hinata estiró su puño, y Naruto chocó el suyo con el de ella. Ambos miraron a Sasuke, y después de refunfuñar, también colocó su puño contra el de ellos.

    ~~~~~~~~​

    Esa tarde, Naruto se encontró caminando entre las muchas tumbas del cementerio de Konoha. Los rayos del sol iluminaban el cielo de un anaranjado que a Naruto se le antojaba melancólico, y el viento invernal soplaba burlón en su cabello. Naruto se detuvo frente a una de las cientos de lápidas que decoraban el lugar. La placa de latón tenía los kanas cuidadosamente tallados.

    U. Kushina.

    La tumba de su madre.

    La academia ninja llevaba a los estudiantes del primer al tercer curso dos veces al año para limpiar y colocar flores en cada una de las tumbas. La primera vez que la clase de Naruto había ido a limpiar, Shikamaru había notado lo inusual que era que el apellido en esta tumba fuese sólo una inicial. Iruka-sensei había dado explicaciones vagas y excusas pobres. En su vida pasada, Naruto no había dado importancia, y tampoco habría podido descubrir el por qué, de esta rareza.

    —Mi madre, —dijo Naruto, llevándose la mano al estómago—, fue tu Jinchuuriki antes que yo.

    Kurama no respondió, pero Naruto podía sentir que le estaba escuchando.

    —¿Te llevaste bien con ella?

    Naruto se sentía tonto al preguntarlo. No porque supiera la respuesta, sino porque nunca le había pedido a Kurama que le hablara de su madre en su vida anterior. Había pensado que, después de conocerla él mismo y de lograr que otros le hablaran de ella, no había necesitado más.

    Pero ahora no tenía con quién hablar de ella.

    —Uzumaki Kushina, —dijo Kurama—, era una ninja con un carácter horrible.

    Naruto rió un poco.

    —Se enojaba con mucha facilidad, —continuó Kurama—, y se ofendía ante la más mínima burla hacia su cabello.

    —La conocías bien, entonces.

    —No dejaba de molestarme, queriendo que fuésemos amigos. Era casi tan insoportable como tú.

    —¿Cuándo admitirás que realmente te agradamos?

    Kurama resopló y dejó de responder. Realmente era reacio a aceptar la amabilidad de otros. Aunque era de esperarse, pues los humanos habían querido utilizarlo durante siglos.

    —¿Naruto? —dijo una voz desde atrás. Naruto se giró para ver a Iruka-sensei caminando hacia él—. ¿Qué haces aquí?

    Naruto sonrió. Durante sus primeros meses en la academia, se había preocupado por su relación con su maestro. En su vida pasada, Naruto había sido extremadamente ruidoso y problemático, intentando desesperadamente que la gente no pudiera simplemente ignorarlo. Eso lo había llevado a cometer muchas travesuras, cada una más grande e inconveniente que la anterior. Todo eso había hecho que Iruka-sensei estuviese siempre detrás de él.

    Pero en esta nueva oportunidad, Naruto no había hecho nada de eso. Había pasado demasiado tiempo entrenando con sus amigos como para querer pintar groserías en el monumento de los Hokages. Esta vez, no le había dado ningún motivo a Iruka para estar al pendiente de él. Así que, ¿cómo es que podrían haber desarrollado una relación?

    La respuesta fue bastante simple. Iruka-sensei sabía que Naruto era huérfano como él, y a diferencia de la mayoría de aldeanos, comprendía que sólo era un niño que no tenía la culpa del ataque de Kurama. Aún si ya no tenía que lidiar con las travesuras de Naruto, Iruka-sensei de todas formas lo invitaba a comer ramen de vez en cuando.

    —Nada, —respondió Naruto.

    —¿Nada? —Iruka-sensei llegó al lado de Naruto y miró la tumba. Se tensó al leer el nombre escrito en ella.

    —Sólo estaba pensando, —dijo Naruto—, que hay muchos ninjas aquí que nunca conocí. Y que habrán más que nunca conoceré. Y ya que seré Hokage, pensaba en lo triste que es eso. Cada persona tiene su propia historia y sus propios sueños. El hecho de que no los conozca nunca no significa que no importen.

    —... Y-Ya veo… —dijo Iruka-sensei. Tal vez el hecho de que Naruto estuviese en la tumba de su madre no ayudaba a su ansiedad—. Oye, ¿qué dices si te invito a Ichiraku?

    Naruto sonrió.

    —¡Claro!

    No sólo era su local de ramen favorito. Ichiraku Ramen, especialmente el de antes del ataque de Nagato, le provocaba muchísima nostalgia a Naruto. En esta nueva oportunidad de vivir su vida lo hacía incluso más feliz.

    El agradable olor de las diferentes especias que invitaba a la gente a pasar. El cálido vapor que hacía que la frente se llenase de sudor. La gran y amistosa sonrisa de Teuchi, el dueño. Y, por supuesto, el delicioso sabor del ramen que servían. El espeso caldo que calentaba el estómago, los tiernos y suaves fideos que eran fáciles de sorber, las verduras y la carne frescas y de calidad.

    Sin duda, era el mejor ramen del mundo, y Naruto no perdía oportunidad de comerlo, aún a costa de la cartera de Iruka-sensei.

    —¡Qué delicia! —exclamó Naruto tras beber el resto del caldo.

    Iruka-sensei rió. Aún no se había terminado sus fideos.

    —Es cierto que es muy rico, —dijo—. Pero, ¿no crees que comes demasiado ramen? No puede ser saludable.

    —También como otras cosas, —dijo Naruto—. Ayer comí okonomiyaki, y el día anterior comí yakiniku.

    Iruka-sensei suspiró, pero no dejó de sonreír.

    —Mañana es el exámen final de la academia, —dijo Iruka-sensei tras una corta pausa—. No creo que tengas problemas para aprobar, pero aún así asegúrate de irte a dormir temprano.

    —¡Ja! Después de comer ramen dormiré como un bebé.

    —No te vayas a quedar dormido, —bromeó Iruka-sensei—. Si llegas tarde, reprobarás.

    Iruka-sensei lo dijo en tono de broma, pero Naruto sabía por experiencia que su maestro nunca bromeaba cuando se trataba de seguir las normas. Por mucho que invitase a Naruto a comer de vez en cuando, Iruka-sensei no era un hombre que se dejase llevar por ningún favoritismo. Más bien, era el tipo de hombre que no dejaría entrar al Hokage mismo a una visita a los estudiantes de la academia hasta que se ajustase bien la gabardina.

    Eso también lo sabía por experiencia.

    Tras pedir un segundo tazón de ramen, Naruto se despidió de Iruka-sensei y se dirigió a su casa. El invierno estaba por terminar, aunque aún seguía haciendo bastante frío, por lo que Naruto metió las manos en los bolsillos de su chaqueta. Aun así, no tenía prisa por llegar a su apartamento.

    Miró al cielo y a las titilantes estrellas.

    Habían pasado ya siete años desde que había regresado al pasado. Había logrado evitar que el clan Uchiha fuera virtualmente erradicado, y aunque Sasuke seguía siendo distante, había aceptado que no tenía por qué estar solo para hacerse más fuerte. Naruto quería creer que había mejorado las cosas, pero en las noches, cuando la aldea se quedaba en silencio, no podía evitar preguntarse si terminaría fastidiando las cosas. Por mucho que se hubiera esforzado en mejorar su intelecto, seguía siendo bastante denso.

    ¿Debería contarle su secreto a alguien más? A Sasuke le había dejado caer que había algo oculto tras su inexplicable fuerza, pero no le había dicho nada más. Tal vez debería contarle, a él y al resto del equipo siete, una vez que estuvieran consolidados.

    Sus pensamientos se interrumpieron cuando notó que una persona le miraba desde uno de los locales cerrados, más adelante. Naruto se esforzó por no fruncir el ceño cuando le vio el rostro.

    —¿Mizuki-sensei? —dijo, sorprendido.

    —Hola, Naruto, —dijo Mizuki con una sonrisa—. Perdona si te molesto, pero, ¿podemos hablar un minuto?

    Naruto asintió y siguió a Mizuki por la aldea.

    Qué raro. Originalmente, Mizuki se le había acercado porque Naruto era el peor estudiante de la academia, y se había aprovechado de sus vulnerabilidades para manipularlo y convencerlo de robar un pergamino prohibido. Naruto había creído que, al ser el segundo mejor de la academia, Mizuki no habría intentado hacer nada.

    Por lo visto, Naruto se había equivocado.

    Mizuki llevó a Naruto al parque central Mito, que estaba a sólo unas cuantas calles de la oficina del Hokage. El lugar estaba desolado. Cuando se sentaron en una banca, Mizuki le ofreció a Naruto un té en botella que consiguió de la máquina expendedora en la entrada del parque. Naruto lo aceptó, pero no lo bebió.

    —¿Te sientes listo para el exámen de mañana, Naruto? —preguntó Mizuki.

    —Sí.

    —Me alegro, —rió Mizuki—. Aunque, bueno, no me lo vayas a tomar a mal, pero, ¿no te gustaría graduarte como el mejor de tu clase?

    Naruto se giró para mirar a Mizuki y levantó una ceja.

    —Sasuke se ha mantenido como el primero desde que ingresaron a la academia. ¿Nunca te ha molestado eso?

    Así que es eso, pensó Naruto. En lugar de aprovecharse de su fracaso en el exámen, Mizuki ahora intentaba apelar a su orgullo. Este hombre de verdad estaba desesperado.

    —No realmente, —respondió Naruto con una sonrisa—. Sasuke es muy fuerte.

    El rostro de Mizuki se tensó, aunque logró mantener la sonrisa.

    —Sí que lo es, —dijo Mizuki—. Pero tú siempre dices que serás Hokage. El Hokage es el ninja número uno de la aldea, ¿sabes? ¿No crees que deberías ser el número uno desde el principio? —sonrió—. Si muestras un Jutsu avanzado mañana, te graduarías como el número uno.

    Naruto se esforzó por ocultar su molestia. Mira que usar su sueño para intentar manipularlo…

    —Estoy bien, —dijo Naruto mientras se levantaba de la banca—. Es tarde, será mejor que me vaya a dormir.

    —Naruto, espera.

    Naruto suprimió un suspiro exasperado y se volvió hacia Mizuki.

    —Naruto… la verdad es que hay algo que debería decirte. Se supone que nadie debe contarte esto, pero siempre has sido muy buen estudiante, y creo que tienes derecho a saberlo…

    Pues sí que estaba desesperado. Mira que desobedecer al viejo Tercero…

    —¿Nunca te has preguntado por qué la gente te mira con odio? —preguntó Mizuki.

    Naruto se encogió de hombros. Le costó mucho trabajo esconder su disgusto.

    —No realmente, —respondió Naruto. Con eso, se giró de vuelta para irse a su casa.

    —Naruto, —dijo Mizuki con más fuerza—. Sabes que, hace doce años, el Zorro Demonio de Nueve Colas atacó la aldea, ¿no es así?

    Naruto se detuvo en seco.

    —Al día siguiente, se creó una ley muy específica, —continuó Mizuki. Naruto se volvió y notó la sonrisa burlona en él—. Esa ley prohíbe que cualquier persona te diga a ti, Naruto Uzumaki, que tú eres la reencarnación de ese Zorro Demonio. ¡Ese es el motivo por el que todo el mundo te odia!

    El viento arreció por un momento, haciendo que las ramas y las hojas de los árboles crujieran al rozarse. Naruto sintió que le hervía la sangre. Ya era muy turbio que Mizuki rompiera la ley y que le contase la verdad a Naruto sólo para manipularlo. Pero, por si fuera poco, ni siquiera entendía cómo funcionaba el sello de los ocho trigramas. ¿Cómo era que un Chunnin tan inepto había terminado como profesor en la academia?

    Naruto tomó una gran bocanada de aire frío, calmando el calor en su interior.

    —¿Cuál es el plan, Mizuki?

    Mizuki parpadeó un par de veces, confundido.

    —¿Qué?

    —¿Qué esperas lograr al contarme esto? —preguntó Naruto—. ¿Creías que me enojaría tanto que te ayudaría a conseguir el pergamino prohibido sólo para fastidiar al Hokage?

    Mizuki dio un paso atrás.

    —¿C-Cómo supiste…?

    —¿O tal vez esperabas que perdiera el control y me transformase en el Zorro? —Naruto notó la expresión estupefacta en Mizuki—. ¿De verdad? ¿Usarías el caos para colarte en la oficina del Hokage y así robar el pergamino? Vaya que eres idiota.

    Mizuki apretó los dientes y sacó dos kunais de sus fundas.

    —Ya veo. Así que te crees muy listo, ¿no? —dijo Mizuki, irguiéndose y adoptando una postura arrogante—. Vas por ahí diciéndole a todo el mundo que serás Hokage. Pero nadie aceptará a un monstruo como tú. No eres más que una bestia esperando a atacar. Me sorprende que nadie haya intentado matarte hasta ahora.

    —Oh, ¿y tú serás el primero que lo intente? —preguntó Naruto. Aunque, realmente, Obito ya había intentado matarlo ni bien nació.

    —No necesito matarte, —respondió Mizuki, preparándose para atacar—. Sólo tengo que herirte lo suficiente como para que te transformes. Después de todo, tienes razón. Será la distracción perfecta.

    Naruto canturreó, tomando un kunai de su funda.

    —Lamento decirte, Mizuki, que no lograrás más que terminar en la cárcel, —dijo Naruto—. Eres un debilucho que se convirtió en Chunnin por pura suerte. Eres escoria. No le llegas ni a los talones a hombres de verdad como Iruka-sensei.

    —¡Cállate! —gritó Mizuki y lanzó sus kunais a Naruto.

    Naruto los desvió con el suyo sin ningún esfuerzo.

    Mizuki tomó un pergamino de uno de los bolsillos de su chaleco, lo extendió, y lo activó con un poco de su Chakra. Decenas de kunais y shurikens salieron disparados del sello. Naruto simplemente saltó hacia un lado. Las armas se clavaron en el suelo y en la fachada del edificio frente al parque.

    —¿Sabes qué es lo que le pasa a ninjas como tú cuando los arrestan? —preguntó Naruto—. Konoha no puede permitirse tenerte en una celda, dándote de comer y gastando recursos en ti. En cuanto la gente se olvide de tu traición, y lo harán rápido, pues eres un don nadie, serás trasladado a las instalaciones de Raíz. He escuchado que son particularmente viciosos cuando experimentan en los cuerpos de traidores.

    Mizuki invocó un shuriken de un metro y lo lanzó hacia Naruto, pero Naruto simplemente saltó, dejando que el arma pasase volando debajo de él y se clavase en un árbol. Cuando Naruto tocó el suelo de nuevo, hizo girar su kunai en un dedo.

    —Es increíble que aún siendo Chunnin, sólo estés usando armas. ¿Tanta es tu ineptitud que ni siquiera puedes hacer Ninjutsu?

    —¡Cállate, maldito mocoso! —gritó Mizuki. Entonces realizó el sello del doble tigre—. ¡Jutsu de Clonación!

    Una nube de vapor se levantó en el parque, y tras ella aparecieron unas cincuenta copias de Mizuki, todas con armas en las manos. Todas reían como si ya hubieran ganado.

    Naruto suspiró, sintiéndose decepcionado. Entonces guardó su kunai de vuelta en la funda.

    —Ahora te rindes, ¿no? —alardeó Mizuki—. Pero no creas que te dejaré ir. ¡Conseguiré ese pergamino sea como sea!

    Todos los Mizukis se abalanzaron hacia Naruto. Él se quedó quieto mientras los clones intangibles lo atacaban. Al ser simples proyecciones creadas con Chakra, ninguna hacía ruido tampoco. Al mismo tiempo, los clones no ganaban nueva experiencia ni información para el original tras ser destruidos. El Jutsu de Clonación no servía más que para enseñar las bases del Ninjutsu. Usarlo en un combate real era tan útil como intentar cortar un río con unas tijeras.

    —¡Ahora verás!

    El Mizuki real era el único que tenía un sable corto. Naruto se agachó para esquivar el corte, entonces dio un paso al frente y golpeó a Mizuki en el estómago. Todos los clones se desvanecieron, y Mizuki dio unos pasos atrás, sujetándose el torso y luchando por recuperar el aliento.

    —¿Sabes? —dijo Naruto—. Normalmente intentaría hablar contigo y tratar de hacerte cambiar de parecer. Pero te atreviste a insultar a mi querido amigo, llamándolo monstruo, y trataste de usarlo para manipularme. No te perdonaré aunque te disculpes.

    Mizuki tosió y jadeó.

    —¿Cómo… eres tan… fuerte…?

    —Yo no soy fuerte, Mizuki, —dijo Naruto—. Eres tú el que es débil.

    Con eso, Naruto saltó con un giro y pateó a Mizuki en la cabeza. El Chunnin cayó al suelo inconsciente. Naruto se le quedó viendo unos segundos.

    —Eso último que dijiste, —dijo Kurama en su interior—, fue sólo para hacerte el chulo.

    Naruto sonrió.

    —¡Pues claro! El Hokage es el más chulo de todos.

    Kurama suspiró exasperado y Naruto rió.

    —¡Naruto! —llamó una voz desde atrás.

    Naruto apenas se giró para ver a Iruka-sensei caer a su lado.

    —Escuché pelea, ¿qué…? —Iruka-sensei se interrumpió al ver a Mizuki—. ¿Qué pasó aquí?

    —Me dijo que podía graduarme como el primero de la clase si le conseguía un pergamino que tiene el Hokage en su oficina, —dijo Naruto, tratando de sonar inocente—. Cuando le dije que no me interesaba me dijo algo sobre un zorro, pero no le entendí bien. Se enojó y me atacó, así que me defendí.

    —Tú… —dijo Iruka-sensei—. ¿Derrotaste a un Chunnin tú solo?

    Naruto se encogió de hombros.

    —Era muy débil. No sé ni cómo pasó el exámen Chunnin.

    Iruka-sensei miró a Mizuki por unos segundos. Naruto fingía no saberlo, pero se había enterado que Mizuki había sido ascendido a Chunnin simplemente porque había participado en la defensa de la aldea cuando Kurama atacó. La cosa es que había robado el crédito a otro ninja que había protegido a una familia y muerto poco después. Un insulto al ninja, a su familia, y a Konoha misma.

    —Entiendo, —dijo Iruka-sensei, su voz tensa—. Puedes regresar a casa, Naruto. Yo me ocuparé del resto. No te vayas a perder el exámen.

    Naruto asintió y se fue, confiando en que Iruka-sensei se haría cargo.

    Al día siguiente, Naruto se presentó al exámen de graduación. Akira-sensei, el encargado del segundo grado, sustituyó a Mizuki para ayudar en las evaluaciones. Según Iruka-sensei le diría a Naruto en confianza días más tarde, Mizuki había sido juzgado como traidor y llevado directamente al calabozo de los Uchiha, donde ellos se asegurarían de que no pudiera ser una amenaza nunca más.

    —Muy bien, Naruto, —dijo Iruka-sensei con una sonrisa confiada—. ¿Estás listo?

    Naruto estaba más que listo. Realizó el Jutsu de Clonación y creó cinco clones sin problemas. La única otra vez que Naruto había visto a Iruka-sensei tan feliz fue cuando le pidió que ocupara el lugar de su padre en su boda.

    Tras recibir su nueva y reluciente bandana. Naruto salió del aula con los brazos cruzados tras la cabeza y se quedó en el corredor, recargando la espalda contra la pared. Por orden de lista, Sasuke tomó el exámen justo después que él. No fue ninguna sorpresa verlo salir minutos después con la bandana cubriéndole la frente.

    —Ahora somos ninjas oficialmente, —dijo Naruto con una sonrisa—. Se siente diferente de algún modo, ¿verdad?

    Sasuke se cruzó de brazos y se recargó en la pared junto a Naruto.

    —No puedo creer lo fácil que es el exámen final, —comentó Sasuke—. Cualquiera puede hacer clones ilusorios.

    —Vamos, no seas así, —dijo Naruto—. Al menos ahora podremos hacer misiones y ganar dinero. No sé tú, pero a mí me vendría bien poder pagarme una buena comida de vez en cuando.

    Sasuke esbozó una sonrisa pero no dijo más.

    Shikamaru fue el siguiente en graduarse. Naruto levantó su mano derecha y él se la chocó. No eran los amigos más cercanos, pero Naruto había hecho el esfuerzo por al menos estar en buenos términos con los chicos. Kiba y Shino habían aprobado el exámen antes que él y ya se habían ido a casa.

    Sakura fue la siguiente en aprobar. Tal como la recordaba Naruto, salió del aula habiéndose colocado la bandana como diadema. A diferencia de su vida anterior, Sakura no tenía a Naruto en una luz negativa. Sin embargo, sí que lo ignoraba por completo cuando Sasuke estaba en la misma habitación. O en este caso, en el mismo corredor. Ella se quedó al lado de Sasuke, intentando entablar conversación con él. Bueno, realmente era ella hablando sin parar y Sasuke mayormente ignorándola.

    Hinata fue la siguiente. Cuando cruzó el corredor hacia el aula de evaluación, Naruto le lanzó una sonrisa de confianza. Hinata asintió y se apresuró al exámen. Minutos después, salió del aula con la bandana de Konoha adornándole el cuello. En cuanto cerró la puerta del aula tras de sí, Hinata caminó hacia Naruto.

    —Bien hecho, Hi…

    Hinata extendió sus brazos y rodeó el cuello de Naruto con ellos, abrazándolo con alegría. Casi de manera instintiva, Naruto completó el abrazo.

    —Gracias por ayudarme, Naruto-kun, —dijo Hinata.

    —Por nada.

    Casi inmediatamente, Hinata se tensó, dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Dio unos pasos atrás, sonrojándose tanto que su rostro parecía brillar. No ayudó en absoluto que Sasuke y Sakura la estaban viendo con sonrisas cómplices.

    —Hinata, —dijo Naruto, haciendo que ella se sobresaltara.

    —¿S-Sí?

    Naruto se lo pensó por un momento. Había muchas cosas que quería decirle a Hinata. Quería decirle lo mucho que se divertía con sólo hablar con ella. Quería decirle lo hermosos que eran sus ojos, y lo preciosa que se veía con las mejillas sonrosadas. Quería decirle que quería pasar el resto de su vida con ella.

    Pero, lamentablemente, no era ni el tiempo ni el lugar. Ambos tenían que entrenar con sus respectivos equipos y crecer como ninjas y como personas.

    Así que, con una leve sonrisa, Naruto extendió su puño hacia Hinata.

    —Esforcémonos mucho para ser los mejores ninjas de Konoha.

    Sakura puso los ojos en blanco y se llevó una mano a la cara, sacudiendo la cabeza. Pero Hinata sonrió ampliamente y chocó su puño contra el de Naruto.

    —¡Claro!
     
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    Hakuno

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    ¡Ey!

    ¿Aún hay lectores de este fic? ¿Se han ido de fiesta? Como sea, estoy preparando una sorpresita para el siguiente capítulo. Si veo unos cuantos "ey" podría adelantar el capítulo 12. *guiño guiño*

    Capítulo 11. Konohamaru

    El viejo Tercer Hokage tomó la hoja de registro en su mano e inmediatamente gruñó con un deje de decepción. Naruto le mostró los dientes con una amplia sonrisa.

    En su pasado, Naruto había tardado unas tres horas en maquillarse al estilo de los antiguos guerreros mitológicos. Sus compañeros se habían burlado de él, y los adultos simplemente habían puesto los ojos en blanco. Pero, ¿qué podía decir Naruto? Esa fotografía le gustaba mucho, y estaba orgulloso de lo bien que había salido. Se había alegrado sobremanera al descubrir que las hojas de registro habían sobrevivido tras el ataque de Nagato. Y tras el término de la Cuarta Guerra Mundial Ninja, las nuevas generaciones habían comenzado a tomarse fotos similares para sus propios registros ninja.

    Naruto no se avergonzaba en lo absoluto de haber sido un niño tan simple. Si acaso, estaba orgulloso de haber comenzado una moda y una tradición.

    Por lo tanto, había hecho exactamente la misma foto, con el mismo maquillaje y en exactamente la misma pose.

    —Tómate otra foto, —dijo el viejo Tercero.

    —¡Ni hablar! —respondió Naruto felizmente.

    El viejo Tercero se pinchó la nariz con los dedos.

    —¿Por qué te tomaste una foto así, Naruto? Ciertamente no esperaba esto de ti, considerando… —el viejo se cayó, sabiendo que el director de la academia, Ren-sensei, que estaba sentado a su lado, no sabía el secreto de Naruto.

    —Es una obra de arte, —respondió Naruto, cruzando los brazos tras su cabeza—. Cuando sea Hokage, todo mundo querrá hacerse una igual.

    Con un jadeo exasperado, el viejo Tercero dejó caer la hoja sobre el escritorio.

    —Debería obligarte a cambiarla…

    Pero no lo haré, pareció implicar con su tono. Aunque no lo pareciera, el viejo tenía su sentido del humor. Incluso en el pasado, había terminado por ceder y la hoja de registro de Naruto se había quedado tal cual la había presentado. No había necesidad de causar una escena en este momento.

    Excepto…

    Naruto notó una pequeña sombra asomándose por debajo de la puerta.

    Había pensado mucho en cómo acercarse a Konohamaru. El nieto del Tercer Hokage era un ninja extremadamente talentoso y confiable, y era además el sensei de su hijo, Boruto. Si había un ninja con quien definitivamente no se podía permitir no interactuar, era él. Sin embargo, Konohamaru estaba constantemente bajo la atenta vigilancia de Ebisu, y el mismo Konohamaru aún era un niño pequeño que estaba demasiado centrado en sus propios problemas.

    Así pues, Naruto necesitaba que su pequeño estudiante se interesase en él nuevamente. Y, tal como Naruto lo veía, sólo había una forma de hacerlo.

    Por tal motivo, Naruto se levantó de su asiento con una pose agresiva, sorprendiendo al viejo Tercero y a Ren-sensei, y realizó el sello del doble tigre.

    Ya me disculparé después contigo, viejo, pensó Naruto.

    —¡Transformación!

    La nube de vapor que se alzó reveló a Naruto en su versión femenina. Aunque había decidido que llevaría ropa interior, por tener un poco de modestia.

    —No seas así, Lord Hokage, —dijo Naruto, doblando un poco las rodillas, con una mano sobre ellas y tocando su labio suavemente con la otra.

    El viejo Tercero se quedó como piedra mientras una pequeña gota de sangre le salía por la nariz. Ren-sensei no reaccionó mucho mejor, habiendo escupido su té sobre el escritorio.

    Naruto deshizo la técnica, orgulloso de tales reacciones. De adulto, su Jutsu Sexy era de conocimiento popular, y prácticamente nadie se sorprendía en lo absoluto. Tampoco era como que pudiera ir por ahí activando su técnica, pues tenía cierta imagen que mantener.

    —Qué… técnica tan… absurda… —dijo el Tercero mientras se limpiaba la nariz con un pañuelo.

    —¿Cómo te atreves a hacer semejante cosa en frente del Lord Hokage? —exclamó Ren-sensei—. ¿Es que no tienes vergüenza?

    Mojigato, pensó Naruto.

    —... De cualquier forma, —dijo el viejo Tercero—. Naruto, el registro ninja no es ningún juego. Tienes que…

    La puerta se abrió de golpe.

    —¡Llegó tu hora, vejestorio! —gritó Konohamaru, corriendo hacia el viejo Tercero con shuriken en mano—. ¡Lucha con…!

    Tal como Naruto recordaba, Konohamaru se tropezó con su propia bufanda y se estampó en el suelo. Eso tuvo el efecto de hacer que el asunto del Jutsu Sexy fuese olvidado por completo.

    —¡Cómo duele! —chilló Konohamaru, sujetándose el rostro.

    —¡Joven maestro! —exclamó Ebisu, quien llegó corriendo—. ¿Estás bien?

    —¿Caí en una trampa? —preguntó Konohamaru, levantándose un poco.

    —No hay trampas, joven maestro… —dijo Ebisu, mirando alrededor. Su mirada se posó en Naruto y su expresión se endureció.

    Naruto lo ignoró lo mejor que pudo.

    —¡Tú! —dijo Konohamaru, apuntando a Naruto con un dedo y acercándose a él—. Tú hiciste que me tropezara.

    —Te tropezaste tú solito, tarado, —respondió Naruto.

    —¿Cómo te atreves a hablarle así al nieto del Lord Hokage? —dijo Ebisu.

    —Como si es el nieto del mismísimo Lord Feudal, —respondió Naruto—. Un tarado es un tarado.

    —¿Ah sí? —dijo Konohamaru—. Pues tú eres un enano.

    Naruto reaccionó sin pensar, dándole un coscorrón a Konohamaru.

    —¡Tú eres mucho más pequeño que yo, tarado!

    Ups. Naruto no había querido pegarle. Supuso que aún mantenía cierto complejo por ser bajo de estatura. Sí, terminaría por crecer más y ser el más alto de su generación. Pero, bueno, era una piedra en el zapato de todas formas.

    —¡Joven maestro! —dijo Ebisu, tomando a Konohamaru de la mano y llevándoselo hacia la puerta—. ¿Ves lo que pasa cuando te relacionas con gente de su calaña? Nada bueno sucederá de juntarte con alguien así. Lo mejor es que te mantengas al margen…

    Ebisu continuó dando su sermón, aún si el mismísimo Hokage estaba ahí.

    Konohamaru volteó a ver a Naruto. Naruto le guiñó un ojo y le hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera. Cuando Ebisu se giró un poco para dar más dramatismo a su sermón, Naruto se apresuró a salir por la ventana, no sin antes gesticular una rápida disculpa hacia el Viejo Tercero, quien asintió, aceptándola.

    Naruto guió a Konohamaru por unas cuantas calles hasta una pequeña calle cerca de la plaza comercial.

    —Oye, —dijo Naruto, poniendo las manos en la cintura—. Siento haberte pegado, fue un acto reflejo. Pero si me vuelves a llamar enano te pegaré con ganas.

    Konohamaru lo miró en silencio por un momento.

    —No pasa nada. Después de todo, he decidido que serás mi maestro.

    —¿Ah, sí? ¿Desde cuándo puedes tú forzar a la gente a enseñarte cosas?

    Konohamaru frunció el ceño.

    —Te acaban de decir quién soy, ¿no?

    —Y yo dije lo que pienso al respecto, —respondió Naruto—. Dime, ¿te gusta que la gente sólo te conozca por ser el nieto del Hokage?

    Eso hizo que Konohamaru callara lo que sea que iba a decir. Bajó la mirada y sujetó su bufanda con fuerza.

    —No…

    —Entonces deberías dejar de esperar que la gente te obedezca sólo por eso.

    Konohamaru asintió.

    —Dicho esto, —continuó Naruto—. No veo por qué no puedo entrenarte.

    El rostro de Konohamaru se iluminó de alegría.

    —¿De verdad?

    —Claro. Me das buena espina. Seguro que te conviertes en un ninja talentoso.

    —Entonces, enséñame esa técnica que usaste para incapacitar al vejestorio. ¡Fue genial!

    Naruto sonrió, rodeando los hombros de Konohamaru con un brazo.

    —¿A que sí lo fue? Si te soy honesto, creo que es la mejor técnica de todo mi repertorio.

    Y no mentía. Claro, sus muchos Rasengan elementales eran extremadamente poderosos, y su modo Kurama era considerado un Jutsu de rango doble S. Pero todas eran técnicas para combatir o para afirmar su superioridad y nada más. El Jutsu Sexy, con todas sus variantes, sin embargo, era mucho más versátil. Después de todo, le había ayudado en su pelea contra Kaguya.

    Y, por supuesto, Hinata y él le habían encontrado muchos más usos.

    Naruto podía defender con toda sinceridad que su Jutsu Sexy era lo más cercano a lo que el Sabio de los Seis Caminos había querido que fuese el Ninshuu, o Ninjutsu. Un arte que acercase a las personas. Y vaya que se había acercado a…

    —¿Qué es lo que pasa, jefe? —preguntó Konohamaru—. Tienes la cara roja.

    —¡Ah! Nada, nada, —dijo Naruto—. Sólo tengo algo de calor. —Se aclaró la garganta—. Venga, vamos a practicar. Primero que nada, quiero que te transformes…

    El resto del día sucedió más o menos como Naruto recordaba, aunque con alguna que otra diferencia. En lugar de decirle a Konohamaru que se transformase en cualquier chica linda que vieran sin más, lo llevó al techo de un edificio cercano para evitar que las susodichas se enojasen. Luego, en lugar de ir a hojear revistas a la librería, Naruto le compartió a Konohamaru una de sus revistas de moda femenina (Konohamaru aún era demasiado niño para las más picantes).

    Finalmente, en lugar de intentar colarse a los baños públicos, que debía admitir era bastante turbio, Naruto llevó a Konohamaru al lago Nekomaru, llamado así por su particular forma de gato. Era un lugar público, así que, por mucho que algunas chicas disfrutasen jugar ahí en trajes de baño, no podían hacer nada si un par de niños iban a verlas durante un par de minutos.

    Y, claro, durante las últimas dos horas, Naruto guió a Konohamaru para que pudiese realizar la transformación correctamente. Debía admitir que, a sus ocho años, Konohamaru era bastante talentoso. Claro, las técnicas básicas como el Jutsu de Camuflaje le salían fatal, pero era impresionante que, a su edad, pudiese realizar Ninjutsu básico tras sólo un poco de instrucción.

    —¡Estoy muerto! —exclamó Konohamaru, sentándose en un viejo tronco caído.

    Naruto le ofreció una botella de agua y se sentó junto a él.

    —Ya casi lo tienes, —dijo Naruto—. Un poco más de práctica y será perfecto.

    Konohamaru sonrió victorioso y bebió un poco de agua.

    —Gracias, —dijo Konohamaru al cabo de un rato—. Por tratarme como a cualquier otro niño, quiero decir.

    —Debe ser duro que te etiqueten por algo sobre lo que no tienes control.

    —Ya lo creo que sí, —respondió Konohamaru—. Mi abuelo me nombró por la aldea, ¿sabes? Todos en Konoha lo conocen, pero nadie me llama así. Es como si sólo pudieran ver al nieto del Hokage, pero no pueden verme a mí.

    Naruto asintió.

    —Y por eso atacaste al viejo Tercero.

    —¡Pues claro! Si lo derroto tendrán que nombrarme a mí Hokage, y entonces todos tendrán que reconocer mi nombre.

    —Te equivocas, —dijo Naruto.

    —¿Qué?

    —Aún si pudieras derrotar al Hokage actual, nadie te reconocería. El Hokage no es sólo el ninja más fuerte de la aldea. Es también aquél a quien todos reconocen como un verdadero líder.

    Konohamaru se puso de pie de un salto y apuntó a Naruto con el dedo.

    —¿Y tú qué sabes de ser Hokage?

    Naruto rió un poco.

    —Sé que no podrás serlo si eres tan egocéntrico. Y también sé que, si de verdad quieres ser Hokage, tendrás que derrotarme a mí primero.

    Konohamaru boqueó, sorprendido. Pero antes de que pudiese responder, Naruto notó el Jutsu de Desplazamiento siendo utilizado.

    —Por fin te encuentro, joven maestro, —dijo Ebisu desde lo alto de un árbol.

    —¡Ebisu-sensei! —exclamó Konohamaru.

    —Sé un buen niño y ven conmigo. No deberías juntarte con… ese.

    Naruto se forzó a no reaccionar.

    En el futuro, Ebisu se convertiría en uno de los consejeros más fiables de Naruto, aunque le había costado años hacerse a la idea. Después de todo, Kurama había matado a su prometida durante el ataque a Konoha. Su odio hacia Naruto no era del todo irracional, aunque seguía siendo injusto.

    —¡No me iré contigo! —dijo Konohamaru.

    Ebisu bajó del árbol con el Jutsu de Desplazamiento.

    —No hay tiempo para hacer rabietas, joven maestro.

    —¡Que no! —gritó Konohamaru, realizando el sello del doble tigre—. ¡Transformación!

    Una nube de vapor se alzó, revelando a Konohamaru habiéndose transformado en una versión más adulta, femenina, y completamente desnuda, de sí mismo. Ebisu se quedó de piedra.

    —¿Qué te pareció eso? —dijo Konohamaru tras cancelar la técnica.

    —¡Pero qué técnica tan desvergonzada! —exclamó Ebisu—. ¿Es eso lo que estuvieron haciendo todo este tiempo? ¡No puedo creer que hayas aprendido semejante vulgaridad!

    Ebisu tomó a Konohamaru del brazo y comenzó a halarlo. Konohamaru se resistía, pero no podía luchar contra la fuerza de un adulto.

    —Konohamaru, —dijo Naruto.

    Tanto Ebisu como su estudiante se detuvieron por un momento.

    —¿Qué es lo que quieres, mocoso? —preguntó Ebisu—. ¿No crees que ya hiciste suficiente?

    Naruto lo ignoró, manteniendo su vista en Konohamaru.

    —Quieres llegar a ser Hokage, ¿verdad?

    —¡Pues claro que sí!

    —Entonces deja de quejarte y hazle caso a Ebisu-sensei.

    —¡Pues claro que…! —Konohamaru se detuvo en seco—. ¿Qué?

    —¿Qué? —preguntó Ebisu, igualmente sorprendido.

    —Puede que sea irritante, arrogante y ególatra, —dijo Naruto—. Pero es un Jounin de élite. Mejorarás mucho si aprendes todo lo que puedas de él. Aunque claro, también está bien escaparte de vez en cuando para entrenar tus propias técnicas.

    Naruto le guiñó un ojo a Konohamaru, dejándole saber que podían verse en cualquier momento para jugar y para entrenar.

    Ebisu se acomodó las gafas con un gruñido.

    —Eres un niño muy impertinente, —le dijo a Naruto—. Pero hasta tú sabes reconocer la grandeza, ¿no es así?

    —Cállate un mes, Ebisu, —dijo Naruto, frunciendo el ceño—. Tu actitud es el único motivo por el que no le caes bien a Konohamaru.

    Ebisu rechinó los dientes por un momento. Pero luego sonrió.

    —¿Ya te crees muy chulo sólo porque te acabas de graduar de la academia? Alguien debería darte una lección de realidad.

    —¿Y tú vas a ser quien me la de? —preguntó Naruto—. No estoy particularmente interesado en humillarte ahora mismo.

    Ebisu frunció el ceño.

    —Definitivamente, alguien tiene que darte una dosis de realidad.

    Con eso, Ebisu hizo dos sellos de medio tigre, cruzando los brazos. Era una pose de preparación para Jutsus relacionados con sellos en pergaminos. Aún odiando a Naruto, Ebisu no tenía intención de pelear en serio. Después de todo, su odio no sobrepasaba su lógica. Sabía lo que pasaría si Naruto moría.

    Naruto suspiró.

    —Anda, atácame.

    Ebisu dejó de sonreír.

    —¿Qué?

    —No me voy a defender ni me voy a mover, —dijo Naruto, cruzando los brazos detrás de la cabeza—. Haz lo que tengas que hacer.

    Ebisu se irguió, esbozando una sonrisa arrogante.

    —¿Así que admites tener miedo?

    Naruto puso los ojos en blanco.

    —Claro, porque definitivamente es peor que un Gennin le tema a un Jounin, a que un Jounin de élite como tú esté intentando intimidar a un Gennin recién salido de la academia, —dijo Naruto—. ¿Crees que esa es una lección que deberías estarle enseñando a Konohamaru?

    Ebisu se sonrojó, y durante unos segundos se mantuvo en silencio.

    —B-Bueno… sí… —Ebisu se aclaró la garganta—. Te dejaré ir por ahora, Naruto Uzumaki. Vámonos, joven maestro.

    Konohamaru miró a Ebisu y luego a Naruto.

    —Ve, —dijo Naruto—. Luego te enseñaré una técnica súper poderosa que ni siquiera Ebisu sabe hacer.

    Ebisu resopló con desdén, pero se giró para llevarse a Konohamaru, quien, tras dudar sólo un poco, lo siguió.

    Naruto se sentó de vuelta en el tronco y miró al cielo.
     
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    Paulo

    Paulo Athena no Seinto (Santo de Athena)

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    Después de una semana de lectura al fin lo consigo terminar, ahora toca comentar...

    Debo decir que al comienzo no le tenia tanta fe al fic, ya que es rarisimo que me lea algo a parte de Pokémon, pero al comenzar con esto pues no hubo cómo detenerme xD

    Al principio creía que con esa de que Naruto regresó al pasado con todos sus recuerdos intactos pues se pondría a hacerles spoilers a todos sobre cada mal que vendría, eso y sumado a que también pensaba que la historia se iba repetir de manera casi exacta al anime con cambios menores... y menos mal que no fue así.

    Hablando del trío, me gustó la manera en la que integraste a Hinata al grupo, dándole un valor más grande que el de solo estar con Sasuke y Naruto por amistad, pues con esa de que ella sirvió para aconsejar al Emo con el Sharingan pues comenzó siendo de gran utilidad para con él.

    Enseguida que pasamos a ver a estos tres entrenar, debo decir que hasta me gusta mucho más que en lo canon que está Sakura en vez de Hinata, y eso que no soy para nada heiter de la peli rosa, aunque tampoco es que me agrade ya que trataba mal a Naruto.


    Y hablando un poco sobre lo que no me agradó tanto... creo que fue la personalidad de Naruto, me explico...

    Al comienzo decía que Naruto regresó al pasado, su cuerpo era el de un niño, pero su mentalidad era de su yo de más de 30 años, sin embargo en varias ocasiones no lo veo portarse como tal, si no que hasta engreído con sus enemigos en base a su superioridad, dos ejemplos mas rápidos de hacer mención fueron Mizuki y Ebisu.

    Sobre esto, hay un par de cosas que tenia en mente al comentar...

    La primera es sobre la extensión del fic, osea, la trama va bien, no está acelerada ni va tan lenta, pero yo en lo personal no consigo verle un fin a esto, no en menos de unos em... 50 capítulos mínimo.

    Vamos apenas en el 12, y por lo que veo ya hace ratos que ya nadie comenta, el problema de esta clase de cosas es que hacen que el autor abandone su obra tarde o temprano, por esa razón yo personalmente no aconsejo a iniciar un cuento tan largo, aunque ese consejo para este cuento ha llegado tarde. Igual, tampoco eres único en esto, yo hablo teniendo en mente a otra gente que pasó por esto antes.

    Yo en lo personal no considero tener problemas con seguir leyendo este cuento y comentar a su vez, por esa razón... de aquí en delante espero que al menos esto te anime a seguir escribiendo.

    Bueno, para ser 11 capítulos tenía muchísimo más que comentar, pero como no fui haciendo anotaciones de todo lo que quería hablar pues nada más esto es lo que diré de lo que recuerdo.

    En fin, creo que por ahora eso fue todo, ahora a esperar la continuación. :)
     
    Última edición: 5 Marzo 2023
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    Hakuno

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    ¡Ey! Gracias por el comentario y por darle una oportunidad a este fic.

    Justamente eso es algo que he visto en muchas historias que quieren "reescribir" el canon. Una vez vi uno que incluía a un personaje de la misma serie pero de otro "tiempo" y... nada, era exactamente la misma historia pero con los diálogos extra del nuevo personaje. Así que me estoy esforzando por cambiar la historia aquí pero de una manera creíble. Por ahora no lo parece mucho, pero ya estoy planeando cosas que harán cambios brutales después.

    Quería incluir también a los otros personajes, pero no estoy acostumbrado a manejar a tantos a la vez, así que me decidí por la waifu oficial jajaja.

    ¡Gracias por la retroalimentación! Con Mizuki quería que fuera una especie de catársis, o una revancha, pues Mizuki era un traidor que casi mataba a Iruka. Quería que se notara que Naruto de verdad estaba enojado con él. Con Ebisu lo que pretendía era simplemente que no terminase de la misma forma que el canon, es decir, que Naruto no hiciera su jutsu harem. Tal vez me pasé un poco con su actitud ^^ Pero bueno, espero que los próximos enfrentamientos no te saquen tanto del personaje :3

    Bueno, este fic para mí es una práctica para, en el futuro, escribir cosas más profesionales y complejas. Así que no lo dejaré simplemente porque la gente no comente (aunque sí es un desmotivador, no voy a mentir xD), ya que también quiero escribir esta historia y a dónde llega. Con eso de que Boruto sigue y sigue y sigue y nomás no acaba, lo más seguro es que termine inventándome el final. Lo que no puedo prometer es una consistencia semanal, ya que tengo que trabajar y tengo otras cosas que hacer, pero siempre que encuentre un momento, estaré escribiendo. De momento ya tengo empezado el cap 15.

    En fin, el próximo cap lo publicaré el siguiente viernes mas o menos.
     
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    Hakuno

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    ¡Ey! Como he comentado antes, me debatí mucho sobre si cambiar o no el equipo de Naruto. Al final di con una respuesta que creo aceptable, y con una buena razón. Tras esto, ya tengo planeadas muchas cosas. ¡Además! Hay sorpresa este cap escondida, así que toca leer. ¡Disfruten!

    Capítulo 12. Equipo Siete

    Al día siguiente, Naruto y el resto de sus compañeros se reunieron en el aula que los había visto crecer por los últimos cinco años. Iruka-sensei se tomó veinte minutos para contarles qué es lo que podían esperar los próximos días, y cómo sus vidas estaban a punto de cambiar. Luego comenzó a formar los equipos.

    Naruto había temido que los equipos fuesen a cambiar. Después de todo, los habían formado con la excusa de equilibrarlos. Pero para su alivio, los equipos se formaron con los mismos integrantes.

    —Muy bien, esos son todos los equipos, —dijo Iruka-sensei—. En unos minutos, los Jounins que liderarán sus equipos vendrán por ustedes, así que quédense aquí. Si su Jounin encargado viene y el equipo no está presente, o está incompleto, tendrán que recursar el último año de la academia, ¿de acuerdo?

    Con la amenaza en pie, Iruka-sensei se retiró. Inmediatamente, el aula se inundó con el bullicio de ninjas emocionados.

    —¡No puedo creer que esté en el mismo equipo que Sasuke-kun! —exclamó Sakura emocionada—. Esto tiene que ser el destino.

    —¡Sólo tuviste suerte, frentona! —gritó Ino desde su asiento.

    —¡Cállate, gorda!

    Naruto puso los ojos en blanco. Con lo buenas amigas que eran de adultas, a veces le costaba comprender que se llevasen tan mal de niñas. Decidió ignorarlas y girarse para ver a Sasuke, quien estaba al otro lado del escritorio.

    —Que bueno que estamos en el mismo equipo, ¿eh, Sasuke?

    Sasuke se giró hacia él.

    —Nunca me podré librar de tí, ¿no?

    —Ja, ja, ya quisieras.

    Sasuke se giró de nuevo para mirar al frente, haciéndose el interesante.

    —Naruto-kun, —dijo Hinata. Se había acercado a su escritorio y estaba jugueteando con sus dedos.

    Naruto se levantó y se recargó en el escritorio.

    —¿Qué tal, Hinata?

    Hinata apretó los labios y bajó la mirada.

    —Yo… Bueno… Quería agradecerte por ayudarme tanto…

    —No fue nada, —dijo Naruto con una gran sonrisa.

    Hinata sacudió la cabeza.

    —Sí lo fue, —insistió ella—. Me enseñaste muchas cosas y… y me ayudaste a confiar más en mí misma… Yo… Bueno, tenía la esperanza de que… um…

    —¿Que estuviéramos en el mismo equipo?

    Hinata asintió.

    —Así podría, um… devolverte el favor…

    Naruto se mordió el interior de la mejilla. La verdad era que él también, muy dentro de sí, había querido ese cambio en los equipos. Pero había tenido que ignorar ese deseo. Después de todo, sabía perfectamente la lógica de los equipos actuales. El equipo diez, especializado en ataques combinados y siguiendo una reciente tradición de cooperación entre sus clanes. El equipo ocho, especializado en rastreo y obtención de información. Y el equipo siete, especializado en Ninjutsu y fuerza bruta.

    Si Naruto hubiera hablado con el viejo Tercero, quizá habría logrado un cambio en los equipos, pero eso habría socavado el esfuerzo de los senseis de la academia y podría poner en riesgo la logística de asignación de misiones.

    Así que tenía que aguantarse.

    —No te preocupes, Hinata, —dijo Naruto, forzando una sonrisa—. Será muy bueno para ti entrenar con tu nuevo equipo. Kiba y Shino son muy buenos en lo que hacen, seguro que aprenderás mucho de ellos y de Ku… del sensei que les toque.

    —Claro… Tienes razón.

    —Sin embargo, —dijo Naruto, gentilmente tomando una de las manos de Hinata con la suya—. Las primeras misiones de Gennin son todas dentro de la aldea y los alrededores. Aún podremos reunirnos de vez en cuando y platicar sobre cómo nos está yendo. Seguimos siendo ninjas de Konoha. Aunque seamos de equipos diferentes, siempre podremos estar juntos.

    Entonces, sin pensarlo, se acercó la mano de Hinata y le dio un beso en los nudillos.

    [​IMG]

    Hinata ahogó un jadeo mientras su rostro se enrojecía tanto que parecía un tomate. Antes de que Naruto procesara lo que había hecho, la clase entera estalló en gritos de sorpresa y vítores animados. Naruto sintió el corazón dando tumbos en su pecho y su rostro calentarse.

    —¡Increíble, Naruto! —exclamó Sakura, recargándose en el escritorio—. ¡No sabía que tenías un lado romántico!

    —Lo que yo quiero saber es en qué momento pasó esto, —dijo Ino—. ¡Cuéntenmelo todo!

    —¿No te parece que se lo tenían muy guardadito? —dijo una de las chicas al frente de la clase.

    —Naruto siempre ha sido muy amistoso, —respondió la chica a su lado—. Pero no me esperaba que fuera a terminar con Hinata.

    —¿No les parece que Naruto no es mal parecido para nada? —dijo la tercer chica de ese grupito—. Si no la hubiera elegido a ella, no me importaría tener una cita con él.

    Los siguientes dos minutos estuvieron llenos de comentarios similares por todos lados. Fue una experiencia interesante, si Naruto era honesto. Cuando Hinata y él habían comenzado a salir oficialmente, en su pasado, eran ya bastante mayores, así que sus amigos y conocidos habían simplemente reaccionado con felicitaciones y comentarios de lo mucho que se habían tardado. Pero siendo jóvenes recién salidos de la infancia… Bueno, la reacción desmedida le daba un poco de pena a Naruto.

    Aunque, claro, parte de la reacción continuada de sus compañeros se debía a que aún tenía la mano de Hinata en la suya.

    La clase entera se silenció cuando la puerta delantera se abrió. Kurenai-sensei observó a los chicos por sólo unos segundos antes de hablar.

    —Equipo ocho, vengan conmigo.

    Kiba se levantó, riendo, y pasó al lado de Hinata.

    —No creo que nuestra sensei apruebe que te quedes atrás con tu novio, —dijo mientras seguía caminando.

    Hinata jadeó de sorpresa.

    —Él… Yo… Um… Nosotros no…

    —Apresurémonos, —dijo Shino, caminando detrás de Kiba.

    Hinata parecía a punto de desmayarse. Naruto le apretó un poco la mano, llamando su atención.

    —Luego nos vemos, ¿sí?

    Tras un par de segundos, Hinata asintió y se fue corriendo detrás de su equipo.

    Cuando se cerró la puerta, Naruto notó que Ino se recargaba en el escritorio frente al suyo.

    —¿Y bien? —dijo ella con una sonrisa y se cruzó de brazos.

    —¿Bien, qué?

    —No te hagas el tonto, —dijo Ino—. Tú y Hinata. Exijo explicaciones.

    —No hay explicaciones que dar, —se defendió Naruto—. Fue… un acto reflejo. Lo hice sin pensar. Sólo somos amigos.

    Ino frunció el ceño.

    —Tienes que estar bromeando. Eso no es algo que hagan simples amigos.

    —La gorda tiene razón, Naruto, —dijo Sakura.

    —¡Gorda tu abuela, frentona!

    —Todo el mundo sabe que ella siente algo por ti, —prosiguió Sakura, ignorando a Ino—, y tú acabas de demostrar que también sientes algo por ella. No me creo que sean sólo amigos.

    Naruto se encogió de hombros.

    Afortunadamente para él, cualquier otra pregunta fue interrumpida por la puerta abriéndose de nuevo. Asuma-sensei entró y llamó al equipo diez.

    —No he terminado de hablar contigo, Naruto, —dijo Ino mientras seguía a Shikamaru y a Chouji.

    Conforme los diferentes Jounin llegaban a llevarse a sus respectivos equipos, el interrogatorio hacia Naruto fue disminuyendo cada vez más. Hasta que, finalmente, sólo quedó el equipo siete.

    Naruto suspiró pesadamente, dejándose caer sobre el escritorio.

    —Árbol, —dijo, sintiendo haber perdido diez años de vida.

    —Lombriz, —dijo Sakura—. Sinceramente, no sé de qué te quejas. ¿Qué esperabas después de besar a Hinata de esa forma?

    —¡No lo digas como si la hubiera besado en la boca! Fue en la mano. ¡La mano!

    —Zircón, —dijo Sasuke, manteniendo los codos en el escritorio y los dedos entrelazados.

    —Te acabas de inventar esa palabra, —dijo Naruto.

    —Sólo porque no la conozcas, no significa que no exista, —dijo Sakura—. Y no cambies el tema. Un beso es un beso, no importa dónde se de.

    —Nariz, —respondió Naruto—. Y sí que importa la zona.

    —Zapato, —dijo Sakura—. De igual forma, el hecho es que la besaste en frente de toda la clase. ¿De verdad pensabas que nadie iba a decir nada?

    —No esperaba que me bombardearan con preguntas.

    —Aquí la única pregunta importante, —dijo Sakura—, es si Hinata te gusta o no.

    Naruto sintió que se sonrojaba un poco.

    —Sí.

    Sakura jadeó sorprendida.

    —¿Y lo admites así sin más?

    —¡Pero si me lo acabas de preguntar! Si quieres que te mienta sólo dímelo.

    —No, no es eso, es sólo que… bueno, no es común que la gente admita sus sentimientos por otros así de buenas a primeras.

    Naruto se cruzó de brazos.

    —Tú te la pasas gritando a los cuatro vientos lo mucho que te gusta Sasuke.

    El rostro de Sakura se enrojeció.

    —E-Eso… ¡Eso es diferente!

    —¿Cómo va a ser diferente?

    —¡Porque soy una chica!

    —A eso se le llama doble moral, —dijo Naruto—. Díselo, Sasuke.

    Naruto y Sakura lo voltearon a ver. Sasuke ni siquiera se había inmutado. Cerró los ojos por un momento antes de responder.

    —Ostracismo.

    Naruto frunció el ceño.

    —Vale, esa sí que te la has inventado.

    —De verdad, Naruto, —dijo Sakura—. Busca la palabra en un diccionario si no le crees.

    —¡Jum! Él sólo se aprovecha de que se me complican las palabras difíciles.

    —No hablen como si yo no estuviera aquí, —dijo Sasuke—. Además, Naruto, ¿cómo es que se te complican las palabras difíciles?

    —Sasuke tiene razón, —dijo Sakura—. Eres el segundo mejor de la clase, pero a veces pareces tonto. Además, es tu turno.

    Naruto gruñó.

    —Bien. Oso.

    —Ojo, —dijo Sakura.

    —Oxímoron, —dijo Sasuke.

    —¡Lo estás haciendo a propósito!

    —Naruto, si te ibas a quejar tanto, no hubieras propuesto que jugáramos shiritori, —dijo Sakura.

    Naruto estiró los brazos hacia arriba.

    —Ya, lo sé. Lo siento. Fue lo primero que se me ocurrió para pasar el tiempo en lo que llega nuestro sensei.

    —Hablando de eso, ¿en dónde estará? Ya todos se fueron hace más de una hora.

    Naruto canturreó un segundo.

    —¿Y si le jugamos una broma?

    Sasuke lo miró. Sakura alzó una ceja.

    —¿Estás demente? —preguntó ella—. ¿Quieres meternos en problemas?

    Naruto sonrió, recordando una de sus muchas charlas con Kakashi-sensei. El Hokage retirado le había confesado a Naruto que aquella broma con el borrador le había parecido hasta tierna, y que lo único que lo había arruinado había sido el hecho de la aparente falta de trabajo en equipo del grupo.

    —Vamos, Sakura-chan, —dijo Naruto—. ¿No crees que se lo merece por llegar tarde y hacernos esperar tanto?

    —Bueno, yo…

    —¿Tú qué dices, Sasuke?

    Sasuke se le quedó viendo por unos segundos.

    —Lo que sea que estés planeando no es importante. Lo que quiero saber es por qué.

    —Ya lo dije, —respondió Naruto—. Es de mala educación hacer esperar a la gente así sin más. Debemos hacerle saber que no estamos de acuerdo.

    —Podemos hacer eso con palabras, —dijo Sakura—. ¡No con una broma que podría hacerle enojar al punto de regresarnos a la academia! Díselo, Sasuke-kun.

    Sasuke se mantuvo en silencio por cinco largos segundos. Entonces dejó salir un suspiro.

    —¿Cuál es la idea?

    —¿Sasuke-kun? —preguntó Sakura, horrorizada—. No puedes estar hablando en serio.

    —Naruto tiene razón. Es de mal gusto hacernos esperar de esta forma. A mí tampoco me gusta esa falta de profesionalismo.

    —P-Pero… —Sakura se llevó la mano a la frente—. Bien… Me arrepentiré de esto, pero… Estoy dentro.

    Naruto sonrió de oreja a oreja.

    —¡Bien! Cada uno coloque una trampa para arrojarle algo.

    Los tres se movieron rápidamente. Naruto fue el primero en terminar, pues sólo atoró un borrador sucio entre la puerta y la pared. Ciertamente, los clásicos eran los mejores.

    —Naruto, —dijo Sakura, sacudiéndose las manos—, ¿no estás subestimando al sensei? Es un Jounin. No creo que caiga en algo tan básico.

    —Tal vez, —admitió Naruto—. Pero aún si falla, será una distracción para que las trampas de ustedes sí le den.

    Sakura sacudió la cabeza y se sentó en el escritorio justo cuando Sasuke regresó de colocar su trampa.

    —Espero que nuestro sensei sea una kunoichi. Estar rodeada de hombres no puede ser bueno para el corazón.

    —Bueno, mientras esperamos a que llegue, —dijo Naruto—. Creo que es mi turno. Um… Na… Nabo.

    Sakura abrió la boca para responder, pero la interrumpió el sonido de pasos. Los tres Gennin se giraron hacia la puerta justo cuando esta se abrió.

    Y tal cual Naruto recordaba, el borrador cayó certero en la cabeza de Kakashi-sensei, levantando una pequeña nube de tiza. Por mucho que fuera una broma infantil, Naruto no pudo evitar encontrarlo gracioso. Le costó mucho aguantarse la risa.

    Kakashi-sensei recogió el borrador y lo miró por un momento.

    —Mi primera impresión…

    Pero lo interrumpió el sonido de una cuerda cortándose, y de pronto una bolsa llena de arena lo golpeó en el rostro desde el costado.

    Naruto soltó una fuerte pero corta risotada. Sakura se llevó las manos a la boca, en parte por la sorpresa, en parte para aguantarse la risa. Sasuke fue el único capaz de mantenerse impertérrito, aunque Naruto pudo notar un leve movimiento en las comisuras de su boca.

    Kakashi-sensei se les quedó mirando un rato largo.

    —¿Terminaron?

    Justo en cuanto Kakashi-sensei terminó de hacer la pregunta, un cubo de plástico le cayó encima, empapándolo con agua. El cubo cayó al suelo con un estruendo.

    Naruto no pudo más y comenzó a reírse a carcajadas.

    —¡Lo siento mucho! —dijo Sakura con el rostro completamente rojo—. ¡Se suponía que se activaría sólo si me movía! N-No quería… esto… quiero decir…

    Naruto intentó disculparse también, pero no podía dejar de reír histéricamente. El estómago ya le estaba doliendo. Sasuke se mantuvo callado todo el rato, aunque al menos tuvo la decencia de sonrojarse un poco. Kakashi-sensei simplemente se sacudió la arena mojada y la tiza.

    —En fin, síganme, —dijo y se dio la vuelta.

    Kakashi-sensei los guió hacia el tejado de la academia, que había sido adaptado como una suerte de plaza miniatura para algunas ceremonias. Naruto, Sasuke y Sakura se sentaron en los pequeños escalones, mientras que Kakashi-sensei se recargó en la barandilla de protección.

    —A ver… Creo que lo normal es comenzar con una ronda de presentaciones, —dijo Kakashi-sensei.

    —¿Presentaciones? —preguntó Sakura. Sus mejillas aún seguían rojas—. ¿Qué deberíamos decir?

    —Lo que les gusta, lo que odian. Sus sueños, sus pasatiempos… —Kakashi-sensei se encogió de hombros—. Esas cosas.

    Los tres Gennin lo miraron por un rato largo.

    —... Supongo que empezaré yo. Me llamo Kakashi Hatake.

    Otro silencio largo.

    —¿Y lo demás? —preguntó Sakura.

    —A ver… No me interesa contarles lo que me gusta y lo que no. Sobre mi sueño… Bueno, tengo unos cuantos pasatiempos.

    Sakura frunció el ceño.

    —¿Así que sólo nos dirá su nombre?

    —Ahora es su turno, —dijo Kakashi-sensei, asintiendo hacia Naruto—. Tú primero.

    Naruto sonrió.

    —Soy Naruto Uzumaki. Lo que más me gusta en el mundo es…

    —Hinata, —tosió Sakura.

    Naruto la volteó a ver, pero ella simplemente miró hacia el cielo, silbando.

    —Lo que más me gusta es el ramen de Ichiraku, —continuó Naruto—. ¿Alguna vez lo has probado, sensei? Es el mejor de la aldea. —Kakashi-sensei no respondió, así que Naruto siguió hablando—. Lo que más odio en el mundo es el konnyaku. Mis pasatiempos favoritos son entrenar con mis amigos y la jardinería.

    Sakura hizo un sonido que pareció una mezcla entre tos y estornudo.

    —¿Jardinería? —preguntó ella—. ¿De verdad?

    —Pues sí, —respondió Naruto—. No se me da muy bien, pero me relaja.

    —Vaya… no te pega nada.

    Naruto se mordió la lengua para no responder. Estuvo a punto de decir que había comenzado a interesarse por la jardinería poco antes de volverse Hokage, cuando Hinata se había lamentado del triste estado de los arbustos de la casa. Originalmente, Naruto sólo había comprado un poco de fertilizante, pero al ver lo mucho que las plantas se habían recuperado se había sentido muy bien.

    En su lugar, se encogió de hombros.

    —¿Y tu sueño? —preguntó Kakashi-sensei.

    —Ser el mejor Hokage que jamás haya existido.

    —Ya veo, —dijo Kakashi-sensei con aire desinteresado—. Siguiente.

    Sakura alzó la mano y sonrió.

    —¡Soy Sakura Haruno! Lo que más me gusta en el mundo es… —le lanzó una miradita a Sasuke—. Bueno… quien más me gusta… Um… Mi sueño sería…

    —Sasuke, —dijo Naruto—. Sólo dilo. Lo sé yo, lo sabe Sasuke, lo sabe hasta el panadero del clan Akimichi.

    —¡Cállate, Naruto! —exclamó Sakura con el rostro sonrojado, y Naruto sólo se rió—. En fin… Me gusta pasar mi tiempo leyendo.

    —¿Novelas de romance? —preguntó Naruto.

    —¡Que te calles!

    —¿Y qué es lo que odias? —preguntó Kakashi-sensei.

    Sakura se lo pensó un momento.

    —Pues el konnyaku es bastante desagradable, —respondió al final.

    Kakashi-sensei dejó escapar un suspiro casi inaudible. Luego asintió hacia Sasuke.

    —Tu turno.

    —Me llamo Sasuke Uchiha. Pocas cosas me gustan, y hay muchas que odio. Y, más que un sueño, tengo la ambición de matar a cierta persona.

    Sakura lo miró, sonrojada. Naruto perdió su sonrisa y lo miró de reojo. Kakashi-sensei no pareció ni inmutarse.

    —¿Y tus pasatiempos? —preguntó Kakashi-sensei.

    —No tengo.

    —No seas mentiroso, —dijo Naruto. Sasuke frunció el ceño—. No creo que te quedes en esa pose chula todo el rato. Algo tienes que hacer para pasar el tiempo. Si hasta hace cinco minutos estábamos jugando shiritori para pasar el rato.

    —Cállate.

    Kakashi-sensei se rascó el costado de la cabeza por un momento.

    —Bien. Esto fue muy informativo, —dijo tras una pausa—. El día de mañana tendremos una misión de práctica.

    Eso llamó la atención de los Gennin.

    —¿Una misión de práctica? —preguntó Sakura.

    —Así es. Realizaremos una sesión de entrenamiento de supervivencia.

    —¿Más entrenamiento? —se quejó Sakura—. Ya hemos entrenado suficiente en la academia.

    —Ya, bueno. Este no será un entrenamiento normal.

    Sakura frunció el ceño.

    —¿A qué te refieres, sensei?

    Kakashi-sensei comenzó a reírse entre dientes.

    —Ah, lo siento, lo siento, —dijo Kakashi-sensei—. Me río porque lo que les voy a decir a continuación los sorprenderá mucho. Ja, ja. Verán Se graduaron veintisiete estudiantes, pero, ¿saben? Sólo nueve de ustedes serán aceptados oficialmente. Los demás tendrán que regresar a la academia. Ese resultado lo decidirá el entrenamiento de mañana. Ja, ja.

    Kakashi-sensei continuó riéndose por un minuto entero.

    —Ya me calmo, ya me calmo, —dijo Kakashi-sensei—. En fin. Los veo mañana en el tercer campo de entrenamiento a las cinco de la mañana. Lleven todas sus armas. Y no se molesten en desayunar o terminarán vomitando.

    Tras decir eso, Kakashi-sensei se despidió con un gesto de la mano y se fue.

    —¡Naruto! —exclamó Sakura, poniéndose de pie—. ¡Esto pasó por lo de las bromas!

    Naruto sólo le sonrió.

    —Algo me dice que esto iba a pasar de todas formas. Además, tú fuiste la que le tiró agua encima.

    Sakura se puso roja otra vez.

    —E-Eso es…

    Sasuke se puso de pie y se guardó las manos en los bolsillos del pantalón.

    —Naruto, ¿por qué estás tan tranquilo? —preguntó él—. ¿Qué sabes que nosotros no?

    Sakura los miró intercaladamente por unos momentos.

    —¿A qué te refieres, Sasuke-kun?

    Sasuke se volvió hacia Sakura.

    —Naruto ni siquiera se inmutó ante lo que acaba de decir Kakashi, —explicó Sasuke—. Y aunque nunca ha sido del tipo que hace bromas, antes nos convenció de hacerle una a un Jounin que no conocemos de nada y que pudo habernos regresado a la academia sin chistar. ¿No te parece raro?

    Naruto se esforzó por mantener su sonrisa.

    —Le estás dando demasiadas vueltas, Sasuke, —dijo Naruto.

    Sasuke gruñó.

    —Llevo entrenando contigo cinco años. Creo que te conozco lo suficiente para saber que estás ocultando algo. Además, también está lo que me dijiste aquella vez…

    —¿C-Cinco años? —preguntó Sakura—. ¿Aquella vez? ¿De qué están hablando?

    Naruto dejó escapar un suspiro y se puso de pie, cruzando las manos tras la cabeza.

    —¿Qué te parece si hacemos un trato? —preguntó, y el rostro de Sasuke se ensombreció—. Si pasamos la prueba y nos convertimos en Gennin de manera oficial, les contaré todo.

    —¿Estás diciendo que la prueba será tan difícil que confías en que no tendrás que decirme nada?

    Naruto se rió.

    —Te equivocas, Sasuke, —dijo Naruto—. No importa lo difícil que sea la prueba, ni tú ni yo podemos permitirnos fallar.

    —Entonces…

    —Lo que estoy diciendo es que, cuando la aprobemos, seremos compañeros oficialmente. Y no quiero tenerle secretos a mis compañeros.

    Sasuke se le quedó viendo por un rato largo, quizá tratando de analizar si le estaba mintiendo o no. Finalmente se relajó.

    —Bien, —dijo Sasuke. Entonces activó el Jutsu de Desplazamiento y desapareció.

    —... ¿Naruto? —dijo Sakura.

    —Nos vemos mañana, Sakura-chan, —dijo Naruto antes de irse también.

    ~~~~~~~~​

    Al día siguiente, a las cinco de la mañana en punto, Naruto, Sakura y Sasuke se encontraron en el tercer campo de entrenamiento. Sasuke se rehusó a hablar con Naruto.

    A las seis de la mañana, apilaron sus mochilas en el césped. Sakura se sentó, abrazando sus rodillas, y bostezó.

    —¿También llegará tarde hoy?

    —Probablemente, —dijo Naruto.

    —De haber sabido, hubiera dormido una hora más.

    Naruto rió un poco.

    —¿Quieren hacer algo para pasar el tiempo? Traje naipes.

    —Es muy temprano para eso, —dijo Sakura, sacudiendo un poco la cabeza—. Además, ¿y si Kakashi-sensei viene y nos encuentra jugando? Ya lo hicimos enojar bastante ayer.

    —Sí, tal vez tengas razón, —dijo Naruto, sentándose en el césped también.

    A las siete de la mañana, Naruto vio una nube en forma de Kurama.

    —¿Me van a decir de qué estaban hablando ayer? —preguntó Sakura de pronto—. Me quedé toda la noche despierta porque no pude dejar de pensar en eso.

    —No es algo que te concierna, —dijo Sasuke sin voltear a verla.

    —No seas grosero, Sasuke, —dijo Naruto—. Es normal que tenga curiosidad. Además, somos un equipo, ¿no?

    —Si somos un equipo, entonces cuéntanos lo que estás ocultando.

    Naruto rió un poco.

    —Ya te lo dije. Se los contaré cuando aprobemos la prueba. También quiero que Kakashi-sensei lo sepa, después de todo.

    Sasuke chasqueó la lengua, pero no dijo más.

    —En fin, —dijo Naruto, volviéndose hacia Sakura—. ¿Qué es lo que quieres saber?

    —Bueno… Dijeron que llevan mucho tiempo entrenando juntos, —dijo Sakura—. ¿Cómo es que nunca me enteré?

    Naruto se encogió de hombros.

    —Cada nuevo semestre te invité a ti y a los otros a entrenar, pero siempre me rechazaron.

    Sakura se sonrojó.

    —Espera… ¿Quieres decir que, todo este tiempo, estuviste entrenando con Sasuke-kun? —preguntó Sakura. Naruto asintió—. ¡Me lo hubieras dicho! Si lo hubiera sabido, habría ido con ustedes sin pensar!

    —Precisamente, —dijo Naruto—. Si hubieras ido sólo porque estaba Sasuke, no te habrías concentrado en entrenar de verdad.

    Sakura frunció el ceño.

    —Eso no lo sabes…

    Pero Naruto sí lo sabía. A Sakura le había costado entender lo que de verdad significaba ser un ninja. Incluso en estos momentos, Naruto sabía que a ella le preocupaba más su figura que su habilidad para el combate.

    A las ocho de la mañana, Naruto se puso a meditar para tratar de olvidar el hambre.

    —Creo que ya lo entiendo, —dijo Kurama.

    Naruto abrió los ojos, encontrándose en el espacio que compartía con su amigo. Aunque Kurama estaba recostado sobre sus patas delanteras, tenía que torcer un poco el cuello para ver a Naruto.

    —¿Qué entiendes?

    —Ese Uchiha, —respondió Kurama—, es el que dijiste que te ayudó a vencer a Kaguya, ¿verdad?

    Naruto sonrió.

    —Pues claro que sí.

    —Ya decía yo, —dijo Kurama, esbozando una sonrisa con demasiados colmillos—. Al principio pensé que era ese tal Itachi, y que estabas usando a su hermano para acercarte a él en el futuro. Pero ni siquiera a él le contaste tu historia desquiciada de viajes en el tiempo.

    —Aún no sé si le contaré todo a Sasuke, —admitió Naruto—. Fue forzado a madurar de una manera muy violenta, pero sigue siendo un niño. Aun así… —suspiró—. No lo sé…

    —¿Oh? Qué raro verte dudando tanto.

    Naruto se giró y apoyó la cabeza en uno de los barrotes de la prisión de Kurama.

    —Sasuke es muy volátil en este momento, aunque no lo parezca, —dijo Naruto—. Si no cuido lo que digo y cómo lo digo, podría hacer que deserte de la aldea mucho antes, y eso es algo que estoy intentando evitar a toda costa.

    —¿Antes?

    Naruto cerró los ojos.

    —Un ninja renegado lo tentó ofreciéndole poder, y Sasuke abandonó la aldea por eso. Aunque al final regresó como un héroe.

    Tal vez, pensó Naruto, debería hablar con Itachi la próxima vez que lo vea. Si podía convencerlo de contarle la verdad a Sasuke, podría evitar que Sasuke siguiera a Orochimaru.

    —Ya veo, —dijo Kurama.

    —Por cierto, —dijo Naruto, volviéndose hacia Kurama y ofreciéndole una gran sonrisa—. ¿Cuándo vas a empezar a admitir que te caigo bien?

    Los ojos de Kurama se ensancharon y su ceño se frunció.

    —¡¿Cómo te atreves a hablarme así?! ¡Soy…!

    —Sí, sí. Eres odio. Que ya me lo has dicho. De verdad, Kurama, se vuelve cansino después de las primeras doscientas veces.

    —¡No uses mi nombre como si fuéramos amigos!

    Naruto puso los ojos en blanco.

    —Bueno, te dejo hacer tu rabieta. Hasta otra.

    Y con eso, Naruto salió del espacio compartido con Kurama. Aunque aún podía sentir al viejo zorro gritarle majaderías.

    A las nueve de la mañana, Naruto logró convencer a Sakura de jugar con los naipes. Ella era sorprendentemente buena. Menos mal que no estaban apostando nada.

    —Estoy comenzando a pensar que Kakashi-sensei no va a venir, —dijo Sakura mientras acomodaba sus cartas en su mano.

    —Pues espero que sí venga, —dijo Naruto—. Sería muy incómodo después del trato que hice con Sasuke.

    Sakura alzó la vista para ver a Sasuke, quien obstinadamente se mantenía de pie.

    —¿Seguro que no quieres jugar con nosotros? —preguntó Sakura—. Ganarle a Naruto todas las veces no es muy divertido.

    —¡Me estoy dejando ganar!

    Sasuke miró a Sakura por sólo un instante y volvió a observar los árboles.

    —No. Ya lo dijiste tú. Si llega Kakashi y los ve jugando, podría enojarse y mandarlos de vuelta a la academia.

    A las diez de la mañana, Sasuke cedió y se unió al juego. No le importaba ganar o perder, pero tenía una cara de póker impenetrable.

    —Así que… —comenzó a decir Sakura mientras repartía las cartas.

    Naruto alzó la vista hacia ella, sospechoso.

    —Hinata, ¿eh?

    Naruto se recargó hacia atrás, dejando las cartas en su regazo, y suspiró pesadamente.

    —Vale, pues. Dí lo que tengas que decir.

    —¡Es que fue muy sorpresivo! —dijo Sakura—. ¿A que sí, Sasuke-kun?

    En lugar de responder, Sasuke simplemente acomodó sus cartas.

    —Nadie pensaba que había nada especial cuando le hablabas, —continuó diciendo Sakura—. Eras igual de amistoso con ella como lo eres con todo mundo. Y de pronto se abrazan el día del exámen de la nada. Y ayer le besaste la mano como si fuera una princesa. ¿Y te atreves a decir que sólo son amigos?

    —Ya dije que fue un acto reflejo, —dijo Naruto. Y era verdad.

    Aún después de casarse, Hinata había desarrollado un miedo irracional a que Naruto fuese a cancelar el matrimonio en cualquier momento. Ino lo había definido con muchas palabras complejas que Naruto no había entendido, pero sí sabía que Hinata estaba sufriendo. Así que había comenzado a besarle justo donde tenía el anillo de matrimonio todas las mañanas y todas las noches para asegurarle que la quería de verdad y que nunca la iba a abandonar.

    Cuando Boruto nació, Hinata logró superar ese miedo, pero el hábito había permanecido de cierta forma. Antes de irse a estudiar para ser Hokage, besaba a Hinata primero en el anillo y luego en los labios.

    Menos mal que la clase había comenzado a hacer escándalo antes de que Naruto hiciera lo segundo.

    —Bueno, —dijo Sakura—. Sólo son amigos. Vale. ¿Cuándo le pedirás que sean más?

    Naruto sintió que le hervía el rostro.

    —E-Esto… ¿Cómo dices?

    —Es más que obvio que tú le gustas, —afirmó Sakura—. Y tú admitiste que ella te gusta. ¿Por qué no empiezan a salir oficialmente?

    —Eso… Um… —Naruto buscó las palabras adecuadas—. Eso sería un poco complicado…

    Sakura suspiró exasperada.

    —¿Cómo que sería complicado? Sólo ve y díselo.

    —¡No!

    —¿Por qué no?

    —¡Porque soy…! —se interrumpió a sí mismo.

    Soy un viejo de treinta años, pensó, sintiendo un nudo en la garganta.

    Ya lo había considerado hacía años. Por mucho que estuviera en el cuerpo de un niño de doce, seguía siendo su yo adulto, mentalmente hablando. Y si consideraba los siete años que habían transcurrido desde que comenzó a revivir su vida, estaba ya rascando los cuarenta. Por mucho que lo desease, no era correcto intentar acercarse a Hinata de esa forma.

    Simplemente no lo era.

    Pero entonces, ¿en qué momento se volvería correcto? No había querido pensar en eso, pero… Bueno, ahora estaba obligado a hacerlo.

    —¿Naruto? —preguntó Sakura más suavemente.

    Naruto notó una pequeña lágrima tratando de escapar por su ojo izquierdo. Rápidamente se secó con la manga de su chaqueta y tomó una gran bocanada de aire.

    —Lo entenderás cuando les diga lo que les prometí…

    Sasuke alzó una ceja.

    Sakura dejó sus cartas sobre el césped y se inclinó hacia él.

    —¿Por qué tienes que esperar a que aprobemos? —preguntó ella—. ¿No somos ya un equipo?

    Naruto bajó la mirada.

    —No sé si estoy listo para decirlo… Creo que… Creo que lo estoy retrasando sólo para tener unos cuantos minutos más para mí… —suspiró, sintiéndose de pronto muy cansado—. Además… seguro que tu opinión cambiará en cuanto te lo diga…

    —¿A qué te refieres?

    Naruto giró la cabeza, sintiéndose avergonzado. Quería decirlo, pero no podía. ¿Por qué no podía? Se lo había dicho al viejo Tercero y a Kurama sin problemas. ¿Por qué de pronto dudaba tanto? Sí, tenía miedo que Sasuke reaccionara negativamente, pero… No, no era sólo eso. Ahora que sus sentimientos hacia Hinata habían salido a la luz, supuso que también le preocupaba lo que fueran a pensar de él.

    Afortunadamente, antes de que Sakura pudiera terminar de quebrar la voluntad de Naruto, escucharon unos pasos acercándose hacia ellos.

    Voltearon hacia la fuente del sonido y vieron a Kakashi-sensei a tan sólo tres metros de ellos.

    —¡Buenos días! —saludó Kakashi-sensei.

    —¿En qué momento llegó? —exclamó Sakura, sorprendida. Pero entonces frunció el ceño—. ¡Llegas tardísimo! Nos citaste aquí hace más de cinco horas.

    —Ja, ja, lo siento mucho, —dijo Kakashi-sensei—. Ya venía de camino, pero se me cruzó un gato negro, así que tuve que dar un rodeo por toda la aldea. Entonces, una señora mayor me preguntó cómo llegar a la zona del clan Nara, que estaba al otro lado de la aldea, y…

    Mientras Kakashi terminaba de contar sus mentiras, Naruto aprovechó para calmarse. Qué vergüenza, poniéndose a llorar frente a Sakura-chan.

    —En fin, —dijo Kakashi-sensei—. Guarden sus juguetes, que vamos a empezar el entrenamiento.

    Naruto se apresuró a guardar los naipes en su mochila y los tres siguieron a Kakashi-sensei unos pocos minutos hacia el lugar de las tres estacas. Kakashi-sensei colocó un reloj alarma en la estaca central y lo activó.

    —Bien, el tiempo límite es hasta el mediodía.

    —¿Tiempo límite? —preguntó Sakura.

    Kakashi-sensei sujetó en alto un par de cascabeles.

    —Su objetivo será quitarme estos cascabeles antes de que suene la alarma. Quien no lo consiga se quedará sin comer. Además, lo ataré a esas estacas y lo forzaré a que me vea a mí comer.

    La mención de comida hizo que los tres Gennin recordar su hambre. El gruñido de su estómago hizo que Naruto olvidase un poco lo que había ocurrido hacía unos minutos.

    —Un momento, —observó Sakura—. ¿Por qué sólo hay dos cascabeles?

    Kakashi-sensei soltó una risita taimada.

    —Para que al menos uno de ustedes termine atado, claro, —respondió Kakashi-sensei tan tranquilo como quien respondía la hora—. Además, quienes terminen atados serán descalificados y deberán regresar a la academia. Tal vez sólo uno termine así, o tal vez los tres. Así que les recomiendo que usen todas las armas a su disposición. Después de todo, no podrán conseguir el objetivo si no me atacan con la intención de matarme.

    —¿Cómo dice? —preguntó Sakura, llevándose las manos al pecho—. ¡Eso es peligroso! Podríamos lastimarlo de verdad.

    —Sólo aquellos que carecen de habilidad se preocupan por eso, —dijo Kakashi-sensei—. Un verdadero experto en el uso de armas sabe exactamente cómo herir, pero no matar.

    Sakura frunció el ceño, pero no respondió.

    —En fin, comiencen cuando de la señal, —dijo Kakashi-sensei. Se esperó unos segundos antes de continuar.

    —¡Ahora!




    Ofrezco disculpas por el dibujo. No sé replicar el estilo de Kishimoto :|
     
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    Que tal amigo, apenas me registre para poder comentar, realmente es una historia buenísima, hace años había perdido el interés en seguir leyendo fics de Naruto (seamos sinceros desde que se acabó la serie dejaron de escribir buenos fics) hasta que hace poco me dio curiosidad de leer uno, busque y busque y daaaa más de lo mismo por lo cual había dejado de leer, fics malos, fics con buena trama pero ortografía horrible, fics sin sentido y muchísimos fics buenos pero ya abandonados. No se como pero llegue a esta página que jamás había visto (comencé a leer fics en 2012) y más de lo mismo, bueno eso era así hasta que vi el titulo de tu fic, supuse en un comienzo que era un típico fanfic de Naturo volviendo al pasado, pero Dios mío! Encontré esta agradable sorpresa en forma de fanfic, buena ortografía, buena trama y sobre todo un autor que la sigue escribiendo y mejor aún con sucesos recientes de Boruto, Solo espero que lo llegues a terminar.

    Por cierto, desde que comencé a leerte e notado que en esta página hay muy poca actividad y casi nadie te comenta. Quisiera sugerirte que quizás te motivará más si más personas te comentan por lo cual te recomiendo te mudes a wattpad o vamos puedes publicarlo aquí y en wattpad, considero que es una plataforma de aun más alto alcance y seguramente será más visualizada esta obra.

    Sin más por el momento me despido, amigo. Excelente obra.
    Saludos.
     
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  10.  
    Paulo

    Paulo Athena no Seinto (Santo de Athena)

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    Es bueno ver a alguien más comentar a parte de mí... despues de todo eso motiva al autor a seguir con esto.

    Aunque debo decir que concuerdo en parte con lo que dice, antiguamente cuando comencé por aquí había mucha actividad, pero hoy en día es todo lo contrario lamentablemente, ya que esta es la única página en la que la gente te deja un comentario bien hecho, a diferencia de Watpadd, o incluso Foro DZ.

    En fin, yendo al fic...

    Debo decir que me sorprendió aunque paresca raro, eso del equipo siete realmente pensé que pondrías a Hinata en el lugar de Sakura.

    En una ocación se hace mención del equilíbrio de los integrantes de un equipo, pero yo no le vi el sentido a esto, porque en lo Canon Naruto es el peor, Sasuke el mejor, y Sakura la más inteligente. Pero aquí naruto es diez veces mejor que en lo original, por lo que pienso que hubo un fallo con eso del balance.

    Algo en que estaba pensando a su vez es que noté que a pesar de toda la charla entre Sakura y Naruto no haz hecho la payasada de la chica pegandole al protagonista, eso sí que es hasta nefasto de recordar, y se agradece que no hayas incuido esto en tu obra.

    Sobre la Broma, debo decir que tambien la sentí algo más exagerada que en lo original, aunque tras caer en ella no me esperaba un simple, ''en fin, siganme'' por parte de Kakashi, ya que lo habíano mojado, aunque igual no me quejo, ya que fue algo distinto.

    Tenia que marcar esto, fue una de las cosas que más me hizo reír xD

    Esto me recurda un poco a las inseguridades que tenía en la pelicula, ya que todos sabíamos que Naruto quería a Sakura, incluyendo a la misma Hinata, hasta que llegó la peli rosa a justificar esto para calmar a la Hyuga.

    Sobre esto debo decir dos cosas;

    Desde mi punto de vista, creo que es inecesario insertar una imagen a mitad de un fic, aunque entiendo que lo hayas hecho con tal de dar a entender mejor lo que nos querías contar.

    Ah y sobre lo segundo... pregunto, ¿tu hiciste el dibujo? De ser así debo decir que me gusta mucho tu arte.

    En fin, no recuerdo qué más tenía que agregar, así que si lo recuerdo quedará para la próxima.

    Ah, y hablando de próxima, ya me preocupaba que dijeras que tenias echo ya varios capítulos y este se estuviera tardando en salir n_nU

    Bueno, con esto me despido, y a esperar por la conti.
     
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  11.  
    Hakuno

    Hakuno Entusiasta

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    ¡Ey! Definitivamente leer comentarios me motiva a seguir escribiendo. Gracias por tomarte el tiempo c:

    Estuve a punto de poner a Hinata, la verdad, pero el motivo de dejar así los equipos lo puse en el propio cap, aunque quizá me faltó explicar un poco. Verás, en el segundo episodio del anime, Iruka dice que los equipos los hicieron para balancearlos. Por eso el equipo siete tiene al mejor y al peor de la academia. Sin embargo, mucho más adelante (no recuerdo exactamente cuándo), hay un flashback con el tercer hokage donde explican que esto era sólo una excusa para poner a Naruto y a Sasuke en el mismo equipo, que desde el principio los equipos ya estaban determinados. Ino, Shikamaru y Chouji por la colaboración entre sus clanes; Kiba, Shino y Hinata porque los tres son muy hábiles para el rastreo y la recolección de información, y finalmente, Sasuke siendo el mejor de su generación, y Naruto teniendo al nueve colas, serían el equipo más poderoso.

    Me pareció que este motivo era definitivamente mejor que simplemente "balancearlos", así que decidí dejarlo así. Por supuesto, no dejaré que Sakura sea tan exageradamente débil a comparación con sus compañeros. Planeo hacer algo al respecto.

    Jaja, yo también siempre pensé que eso era molesto. Además, habría sido bastante tonto que Sakura le tuviera tanto odio a Naruto siendo que, en esta nueva línea temporal, el prota ya no hace bromas ni comentarios impertinentes.

    Aquí hice referencia a uno o dos capítulos de Boruto con flashbacks que explican lo que pasó con Kakashi desde la muerte de Rin hasta convertirse en sensei del equipo siete. Él había reprobado ya a dos equipos por ser incapaces de trabajar en equipo. Luego, cuando va a buscar a los protas al aula, se da cuenta del borrador y decide dejarse caer en la broma, pensando "bueno, si al menos los tres trabajaron juntos para hacer esto..." sólo para descubrir que eran tan discordantes como los otros equipos.

    Por ese motivo, en esta nueva línea temporal, al Naruto convencer a sus compañeros a todos hacerle bromas a Kakashi, está haciendo que trabajen en equipo. La idea aquí es que sepas que Kakashi se dejó caer en todas las trampas sólo para ver sus reacciones, y el "En fin, síganme" es él tratando de que no se le note la felicidad al ver el trabajo en equipo.

    Espero que esto haya resuelto las dudas c:

    La verdad es que me divertí mucho escribiendo este cap. Cambiando los diálogos y los eventos lo suficiente como para demostrar que las cosas sí que están cambiando.

    Me alegra saber que lo notaste c:

    Bueno, más que dar a entender la escena, sólo quería dibujar a Naruto besando la mano de Hinata xD

    Sí, lo hice yo. ¡Me alegra que te guste! La verdad es que, intentando replicar el estilo del manga, me di cuenta que tiendo a dibujar a los personajes, o mejor dicho, sus ropas, demasiado pegadas, y siempre me salen muy delgados, y aquí salieron raros por eso. Pero bueno, me alegra que te gustase.

    Siento si me tardo un poco en publicarlos ^^U He estado un poco ocupado y se me olvida. Pero has de saber que llevo la mitad del cap 15 escrita, así que definitivamente aún hay capítulos por venir.

    Y con esto, espero que más gente lea y comente el fic ^^
     
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  12.  
    Dembles

    Dembles Iniciado

    Leo
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    Me encanta esta historia, sigue así... te invito a que pases por mi perfil para que veas mi último proyecto que estoy trabajando
     
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  1. Raimor
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