Romántico Prohibido

Tema en 'Relatos' iniciado por Fersaw, 4 Febrero 2019.

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    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
    Miembro desde:
    18 Junio 2016
    Mensajes:
    305
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Prohibido
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1679
    P de PROHIBIDO
    (Días de abecedario)

    Era una tarde de verano, a estas horas las clases recién terminaban en la preparatoria de la ciudad. Puesto que era un viernes los alumnos poco tardaron en salir a toda prisa del recinto, el cual se vació rápidamente.

    En una de las aulas había todavía una mujer. Una preciosa mujer de cabellos rojos y ojos verdes, ataviada con una falda negra, camisa manga larga blanca, medias y zapatillas. Su rostro reflejaba respeto e inteligencia, a lo que ayudaban sus anteojos. Esta bella mujer es una profesora de matemáticas, considerada una de las mejores en todo el instituto. Su nombre es Amanda.

    Amanda tranquilamente estaba recogiendo sus cosas, guardándolas en un portafolio elegante. Sin que lo notara una persona ingresó en el aula, buscando hacer el menor ruido posible. Ella presintió algo y volvió su mirada, solo para toparse con una sorpresa que la sorprendió.

    –El aroma de las rosas me recuerda tu perfume en las mañanas –dijo un joven chico, con una linda sonrisa mientras le entregaba un ramillete de rosas.

    –A-Alan, ¿Q-que haces? –cuestionó sorprendida, pero sonrojada por el gesto del chico. No pudo evitar tomar las flores para olerlas y sentir su dulce fragancia.

    –¿Tú que crees? –sonrió–. Es un obsequió para la mujer más hermosa del mundo. Traté de encontrar algo que pudiera compararse con tu belleza, pero algo así no existe.

    –Alan, no digas esa cosas –sus mejillas se tornaron aún más rojas, para evitar que lo notara tuvo que desviar la mirada–. E-es un gesto muy lindo, gracias.

    –Lo que sea por ti –se acercó aún más y la abrazó por la cintura, ella lo miró y al instante la besó. Un beso delicado, pero algo intenso–. El dulce sabor de tus labios es lo que le hace falta a mis días para que sean perfectos.

    –Por dios –rio ella. Sin embargo, su sonrisa desapareció al poco tiempo, y con la cabeza agachada habló– Alan, no podemos seguir haciendo esto.

    –… ¿Perdón? –dijo él chico sin entender.

    –L-lo siento, pero esto no está bien, no podemos seguir…juntos –entonces se alejó de él retomando su maletín–. Lamento que gastaras tu dinero en estas flores, pero no puedo aceptarlas.

    –Oye, espera. ¿Por qué me dices eso? –cuestionó desconcertado.

    –Alan, ya lo habíamos hablado. Si alguien descubre esto tendremos serios problemas, sobre todo yo. E-en verdad lo siento, sé que esto es en parte mi culpa, pero lo mejor es dejar las cosas hasta aquí…

    –¿Porque? –interrumpió él con una mirada seria–. ¿Por qué esto importa de la nada? ¿Qué es lo que te hizo cambiar?

    –¿De la nada? Desde el primer día te dije que esto no estaba bien. Alan, solo piensa y te darás cuenta del porque esto está mal. Soy una mujer de veintiséis años edad, ya soy una adulta, y tú, tú solo eres un chico de dieciocho años. Soy tu maestra, y tú mi alumno, esto es algo que no debería ser, es algo malo, es algo prohibido –explicó tratando de no mirarlo a los ojos.

    –No confundas las cosas, Amanda. Prohibido no es lo mismo que malo. Si fuera malo no lo disfrutaríamos tanto, si fuera malo no nos haría felices, si fuera malo estaríamos dañando a alguien, pero no es así. Desde el primer día que esto comenzó no he podido dejar de pensar en ti y lo que siento cuando estoy contigo –trató de acercarse pero ella retrocedió.

    –N-no me recuerdes eso, por favor. Lo que hice fue alto tonto y terriblemente malo –tragó nerviosa.

    –¿Malo? No me lastimaste, no me obligaste a nada, lo que hice lo hice por voluntad, y te juro que no puedo olvidar ese beso, fue mi primer beso, y fue el mejor –sonrió él recordando.

    –¿No lo entiendes Alan? Lo que hice estuvo mal, besé a un chico de diecisiete años. Y desde entonces no he podido detener lo que hemos comenzado, es mi responsabilidad hacerlo, soy una adulta y por lo tanto… –antes que dijera más él se acercó rápidamente abrazándola y tomándola por la cintura, sin decir nada solo la besó.

    Ella trató de alejarlo o de zafarse de sus fuertes, pero gentiles brazos. No podía, al principio era por el agarre del chico, pero a los pocos segundos fue ella quien quiso seguir el beso disfrutándolo hasta el punto de olvidar lo que hace un momento decía. Pero poco duró y recayó en sus pensamientos.

    –A-Alan, no, por favor, y-ya no lo hagas –suspiró desviando la mirada, mientras él besaba su mejilla.

    –Te amo, Amanda, te amo desde el día en que te conocí. Sé que puede sonar tonto porque soy joven, pero es la verdad, me cautivaste desde el primer día. Jamás he conocido a una mujer como tú, hermosa e inteligente por igual.

    –Una mujer mayor, tu profesora –suspiró alejándose otra vez de él. Se lamió los labios–. N-no puedo, no puedo seguir esto, lo siento. Esto terminará mal si alguien se entera.

    Tomó su portafolio y trató de irse, pero él no lo permitiría tan fácilmente. La tomó suavemente por el brazo.

    –¿Por qué te niegas? ¿Por qué tratas de escapar de lo que sientes? –cuestionó con un nudo en la garganta–. Te conozco, sé que no sabes mentir. Cada beso, cada abrazo lo disfrutas tanto como yo. No lo entiendo.

    –S-sé que no lo entiendes, eres demasiado joven. Cuando crezcas y seas un adulto lo entenderás. Entenderás que hay cosas que son prohibidas, y aunque te hagan feliz son incorrectas…

    –La última vez, cuando estábamos en tu casa, dijiste que estabas enamorada también, ¿qué cambió? –la soltó y agachó la mirada.

    –No lo puedo decir, pero así es mejor. Por favor, olvídate de lo que hicimos y lo que dijimos, es lo mejor para los dos –sus palabras sonaban serias, pero en verdad le estaban doliendo por dentro. Sus ojos estaban húmedos y se mordía el labio para no sollozar.

    Él no dijo nada, solo apretó los puños, con dolor y molestia al mismo tiempo. Ella le miró de reojo, no podía soportar verlo así, pero poco o nada podía hacer. Con el pesar de su alma, lo ignoró salió del aula, no sin antes él decir algo más.

    –¿Fue una mentira? –preguntó él con la voz quebrada–. Todo lo que dijiste que sentías por mí, ¿fue una mentira?

    No me preguntes eso, por favor –pensó comenzando a dudar en lo que hacía. Tragándose todo su dolor tuvo que decir algo, algo con lo que pondría fin a esa relación, pero causaría un dolor sin igual en ambos–… Si, fue una mentira. S-solo fue un juego para mí –su voz amenazó con quebrarse, y las lágrimas escaparon de sus ojos, estuvo a punto de retractarse y decirle la verdad. Era demasiado tarde, solo escuchó el sollozo del chico. Incapaz de mirarlo se fue solo pensando algo–. Perdóname, perdóname, no quería lastimarte.

    Alan se quedó allí, con un agudo dolor en el pecho. La fantasía romántica de un chico enamorado de su profesora, con quien creyó haber logrado una relación, se había roto cual cristal en un solo segundo. Amanda, con un dolor similar no pudo hacer nada para aliviar el sufrimiento del chico que tanto amaba, aunque en el fondo deseaba volver y decirle que era mentira, que en estaba enamorada de él también, algo la obligaba a no hacerlo.

    Llegó a su pequeño departamento hecha un mar de lágrimas. No dejaba de repetirse una frase una y otra vez, “lo siento” decía sin cesar entre llanto, dolor e impotencia. Dejó sus zapatillas en la entrada junto con su maletín, sin ganas de nada, solo sumida en su tristeza se arrojó en su cama llorando para desahogarse.

    En su mesa de noche una fotografía solo aumentaba más su tristeza. En dicha foto ella y Alan posaban abrazados en un festival, técnicamente esa había sido su primera cita. Fue pues que después de horas tratando de aliviar su pena ya por la noche logró calmarse un poco.

    Permaneció en la oscuridad de su habitación sin ganas de nada, solo pensando en todos los bellos momentos que pasaron juntos y que ya no volverían repetirse. Sus tribulaciones fueron interrumpidas por el sonido de su teléfono sonando, apenas tuvo ganas de contestar.

    –¿Qué? –dijo con voz apagada.

    Hola profesora ¿cómo está? –preguntó la voz de una chica al otro lado.

    –¿Qué quieres, Megan? –cuestionó molesta.

    Realimente nada. Solo quería saber si ya dejaste en paz a Alan, espero que sí, no me gustaria…

    ¡Si, ya lo hice! –gritó furiosa– ¿Ya estas feliz, Megan? Me obligaste a romperle el corazón a ese pobre chico. En verdad eres despreciable.

    Oye, tú fuiste la que se metió con uno de sus alumnos, y fuiste tan estúpida como para besarte con él en la escuela. ¿Quién es más despreciable? –dijo riendo.

    –…Y-ya hice lo que querías, dijiste que borrarías las fotos, hazlo… por favor –dijo suspirando profundamente y con una voz llena de tristeza.

    Relájate, ya las borré. Es una pena, se veían tan felices besándose y abrazándose en la foto. Pero bueno, ahora que ya no estás en su mente podré enamorarlo y será mi novio. Nos vemos, profesora, que tenga una linda tarde –Sin más solo colgó.

    –Te odio –gruñó apretando el teléfono.

    Ya no había vuelta atrás, sin importar lo que hiciera no podía volver con Alan y decirle que todo fue una mentira, que Megan, otra alumna, la había chantajeado con fotos de ellos dos besándose para obligarla a terminar su relación. Megan era una chica embustera, malvada e inteligente, era obvio que aun tendría las fotos guardadas por si acaso.

    Amanda solo miró la foto que tenía en su mesa, añorando lo feliz que fue aquel día. Aferrada a una almohada para desahogar su pesar solo pudo decirle a la nada lo que realmente sentía.

    –Alan, te amo, te amo y no podré olvidarte nunca –sus ojos se humedecieron una vez más, y se sumió en su llanto una vez más.
     
  2.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
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    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Okay. Mi comentario puede ser un poquito cruel, no es mi intención, pero así es como pienso. En sí, no terminó de gustarme.

    Tengo dos problemas con este relato. El primero es la historia en sí, no es muy original o innovadora. La historia es muy típica de este estilo de amores “prohibidos”; ya sabía de lo que trataría cuando se mencionó a la profesora, y antes de la aparición de él, sabía que se trataría de un romance entre profesor y alumno. Igualmente sabía que Amanda ante su “decisión” de romper la relación era por una amenaza. No tengo ningún problema con utilizar con que se utilicen los clichés, después de todo es imposible escribir algo sin darles uso. No obstante, si creo que se debe de explorar más, de innovar o contar ese cliché desde otra perspectiva; en especial en este tipo de relatos que todos son muy predecibles.

    Mi segundo problema es, Amanda. Ella se describe como una mujer inteligente, madura, pero yo vi otra cosa. Un mujer insegura que tartamudea y débil, que fue manipulada por una joven. En vez de verla como alguien de veintiséis años, se me antojaba, por su actitud, de dieciséis. Creo que en sí es el mayor problema que tengo con el relato, no es un personaje creíble, no teniendo esa edad, no siendo una profesora de matemáticas.
    Digo, ¿cómo no iban a ser “descubiertos” si hasta salían a fiestas juntos y se tomaban fotos como si fuese normal? Hacer eso está mal. Especialmente porque ella es profesora y seguro que la conocen.

    La narración está bien, uno que otro dedazos, algunas comas que van de más, pero nada muy grave que haya arruinado la lectura.
    Los pensamiento deben ir entre comillas; ya sean las comillas inglesas (" ") o españolas (« ») para poder separa pensamiento y diálogo. Y sin necesidad de poner el guión al principio.
    Ésto no es un error, es una curiosidad pues esa oración me dio a entender que Alan solo deseaba hacer esa fantasía realidad y que realmente no la ama¿?

    En fin, eso sería todo de mi parte. Hasta otra.
     
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  3.  
    Fersaw

    Fersaw ¿Os gusta el pan?

    Aries
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    18 Junio 2016
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    Pluma de
    Escritor
    Shaggy está molesto >:|

    Vale, debo decir que estoy de acuerdo, hubo cosas que no medité, sobre todo en la forma de actuar de ella, tienes la razón es incongruente con su edad (Eso pasa cuando se improvisa)
    Pero bueno, estoy experimentando con este género que es el romance (Soy nuevo en esto, vale)
    El punto, puede que este relato de cabida a una mas larga, detallada y profunda (aun lo estoy meditando)

    Vale, eso es todo, como siempre (cuando alguien hace un buen comentario en mis historias)
    Gracias por el comentario, y los consejos, nos vemos.
     
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