Long-fic Primavera, ocre y copos de nieve [Gakkuo Rolplay|Colección]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Mori, 5 Enero 2021.

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  1.  
    Mori

    Mori Orientador Warm heart Navegante de delirios

    Tauro
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    Título:
    Primavera, ocre y copos de nieve [Gakkuo Rolplay|Colección]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    203
    Aclaraciones.
    Pues nada, que últimamente ando con la inspiración bastante activa y ya me veo spameando mil leseras con facilidad (re exagerada era), así que me creo esta especie de colección de una vez para ahorrarme preocupaciones futuras por mis dedos inquietos jsjsjsjs.

    Voy a ir poniendo todo lo que se me vaya ocurriendo sobre cualquiera de mis tres chicas, aclarando de paso si son o no oficiales y tal (?) Aunque creo que si que lo van a ser la mayoría, pero bueno, que sabré yo de lo que aún no he hecho. Agregando que exceptuaré los flashback/historias pasadas de Nagi que sean demasiado pesadas y tal, que esos los iré a tirar en su correspondiente tema que es "Cosas de casa", al cual ahora mismo me da mucho corte entrar, la verdad jsjsj. Y puede que con Margarita llegue a hacer lo mismo, para escribir sus cosas pasadas más relevantes puede que abra otro tema, ya lo veré.

    Como último dato, solo le pongo +16 por sí las moscas (?).

    Y de momento creo que eso sería todo. No sé si tengo algo más que agregar, aparte de esperar que disfruten del contenido uwu.
     
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  2. Threadmarks: Decisiones [Masuyo]
     
    Mori

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    Primavera, ocre y copos de nieve [Gakkuo Rolplay|Colección]
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    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    1647
    Esto se debía terminar relacionándose con Nagi, de alguna manera, pero al final no se terminó aclarando del todo en el escrito XD
    Nada, un fic que parece de recuentos de la vida más que otra cosa.

    Ocurrido el año pasado a los acontecimientos del rol, en mayo, con una Mao de 14 años (?)

    Palabras: 1583

    Decisiones

    Llevábamos tan solo un par de meses de haber entrado a clases, y me quedé un par de horas más en la escuela debido a que el club de natación empezó dándolo todo, con nuevos integrantes y ánimos renovados, a pesar del par de bajas. Ya casi se había ocultado el sol cuando entré a casa, saludando con voz cantarina, aunque algo cansada, apenas crucé el marco. No demoré en notar cierta tención en el ambiente que me generó de inmediato extrañeza, porque no era algo común. Repesé veloz cada rostro, mis dos padres reflejaban clara preocupación, aunque mi madre se veía más enojada que él, y este último se mostraba algo más ansioso. Kimura se veía compungido, cabizbajo y me percaté de su mejilla algo hinchada, frunciendo el ceño ahora que la preocupación también me alcanzaba. La idea de que algo hubiera vuelto a ocurrir fuera de mi presencia en verdad me enfadaba, aparte de creer que los líos habían acabado el año pasado.

    Ambos mayores no demoraron en voltear hacia mí debido a mi saludo. Mi padre relajó la expresión un poco y me brindo una sonrisa, mi madre le siguió poco después al verlo, dándole de paso una caricia suave al hombro de mi hermano, quien no alzó la vista.

    —Bienvenida Masuyo, estábamos hablando algo acá. Nada muy grave —soltó con voz calma y grave mi padre, tono que contrastaba un poco con su delicado ser. Tanto mi madre como yo no demoramos en mirarlo con mala cara, una en desacuerdo y yo sin creerme del todo sus palabras.

    Mamá suspiró, entrelazando sus manos sobre la mesa, mandando quién sabe a dónde su enojo para mostrar simple preocupación.

    —Kimura ha vuelto a pelearse —aclaró con sencillez, a lo que yo solo solté un quejido bajo, acercándome a la mesa y tomando asiento frente a mi madre, ni me había sacado el bolso, y en diagonal hacia mí estaba el niño. Papá fue el siguiente en suspirar, el único de pie, al lado opuesto de la mesa desde el punto de Kimura. Se rascó las raíces del cabello un momento, cabizbajo y con la mano en la cintura.

    —Creíamos que ya iban a parar, hemos hablado con los profesores un montón de veces, pero parece no ser suficiente —habló bajo, a pesar de que su voz estaba lejos de vacilar. Yo apreté los puños sobre mi regazo, mirándolo preocupada, para después ser yo quien agregara otro suspiro a la cadena.

    Volteé a ver a mi hermano, intentando sonreírle en un intento de transmitirle algo de calma, el pobre se veía abatido.

    —¿Te dolió mucho? —. Negó despacio con la cabeza—, ¿y cuántos fueron?

    —Dos —soltó desganado, con su vocecita de niño. Tensé los labios y terminé por apoyar mi mejilla en una de mis manos.

    —¿Y los otros?—. Se encogió de brazos, dándome a entender que no habían estado presentes, vaya a saber uno por qué. Puede y que al final los otros tres burlones ya se hubieran dejado de molestar.

    —... solo me peleé con uno, la verdad —agregó después, a lo que mi mamá asintió confirmándomelo. Volví a suspirar, ya sin mirar nada en concreto.

    —Supongo que es algo —murmuré, aunque no era un alivio demasiado grande. Miré de costado a mi madre, quien estaba delante de mí, sin demasiada tensión en las facciones—, ¿y qué piensan hacer?

    Mamá botó con calma el aire por su nariz, desinflando el pecho. Sus ojos dorados dieron con los míos poco después.

    —No estamos seguros, tenemos dos opciones—. Volteó el rostro hasta ver a mi padre, diciéndole en silencio que me explicara cuáles. El hombre dejó tranquilo su pelo y apoyó ambas manos en su cadera, algo encorvado, se notaba que no había llegado hace mucho del trabajo.

    —Bueno, tu madre está viendo la opción de cambiarlos de escuela a Kazuki y a él, a ti solo te queda un año y ya no tienes mayores problemas, así que te quedarías si así lo prefieres —habló despacio, cosa que no me perdiera en el intercambio de información. Lo escuché con atención asintiendo cada tanto, ahora con las manos entrelazadas sobre la mesa, siendo un reflejo de mi madre sin percatarnos—. Y bueno, yo pienso por mi parte que acá o en cualquier otra escuela, las posibilidades de que cosas así sigan ocurriendo son las mismas. Por lo menos acá conocemos a los profesores, y ya hemos lidiado con los niños más de una vez, con sus padres también...

    Vamos, el refrán de "Más vale malo conocido, que bueno por conocer" Solté un suspiro, a pesar de que entendía su punto, pero si él mismo era profesor, ¿no podía conseguir alguna recomendación con sus colegas o algo similar?

    —¿Y... qué más? —piqué extendiendo la "y" de más, tal vez demasiado ansiosa por todo el asunto. Papá se cruzó de brazos y sostuvo mi mirada sin mayor problema.

    —Creí que aprender un arte marcial podía ser buena opción, para defensa propia y tal —soltó con calma, sus pupilas viajaron con velocidad al entrecejo fruncido de mamá, Kimura por su parte a penas y alzó la vista para ver al hombre, indescifrable saber lo que sentía el niño cargándose un solo tipo de cara compungida todo este rato.

    Dejé escapar el aire por la nariz, pensando en el tema. Sabía demasiado bien que a mi madre no le agradaban las cosas violentas, aunque mi padre tampoco era muy partidario de estas, por lo que comprendía su expresión que reflejaba el desacuerdo que tenían. Pero también podía brindarle algunos puntos a papá, pues lo que ofrecía podía servirle a Kimura no tan solo para este problema en concreto, sí no que para varias cosas en general. En una de esas y se libraba un poco de su personalidad tan retraída practicando algo, podría hacer más amigos o que sé yo.

    Aparte de que sonaba algo menos drástico que cambiarse de escuela, supongo. Aunque lo importante era saber que quería el propio Kimura.

    —Hay artes marciales que son... bastante pasivas, creo —agregué al punto de mi padre, yendo a dejar mi mirada sobre la de mi madre otra vez. Ella relajó el gesto al observarme, aunque su seriedad seguía ahí. Le sonreí, tal vez tratando de ganarme su empatía en este debate—. Que practique alguna no significa que se vaya a volver un violento o tirano, mamá. Es más, creo que muchas tienen filosofías bastante más cuerdas que simplemente ir agarrándote con tus compañeros de curso.

    No fue necesario ver la mirada molesta que Kimura me clavó para sentirla, agregándole así una pizca de nerviosismo a mi sonrisa.

    >>Yo diría que no suena tan mal.

    Mamá volvió a suspirar y con una expresión suave, aunque sin perder su seriedad, volteó hacia Kimura.

    —¿Qué piensas tú, mi sol? —preguntó con calma, con ese tono que la mayoría de veces era dulzón y cargado de cariño. Kimura le sostuvo la mirada un momento, con el ceño fruncido.

    —No sé —respondió encogiéndose de hombros y volvió a agachar la vista. Ahora más que compungido, se veía frustrado.

    —¿Quieres ir a la escuela mañana? Será viernes, así que puedes faltar si te apetece —agregó ella, extendiendo su mano para peinarle con cuidado el cabello, dejándoselo tras su oreja. Los miré expectante, con una expresión algo vacía, otra vez apoyando mi mentón en la mano derecha.

    Kimura se lo pensó un momento, para luego suspirar con pesadez.

    —Si, si voy —contestó desganado, pero no sonaba angustiado. Se rascó las raíces del cabello al hablar, lo que de manera inevitable me trajo la imagen de papá de hace unos momentos, logrando así traerme de vuelta la sonrisa.

    —Ya sabes Kimura, cualquier cosa me vas al buscar al salón—. Le recordé, levantándome del asiento tras verlo asentir, aunque la verdad el niño había dejado de depender tanto de mí a medida que subíamos de grado, y hasta lograba reflejar mi actitud protectora de hermana mayor con Hiro, a su manera—. Bueno, yo me voy a duchar —comenté después casual, dándole unas palmaditas en al hombro a mi padre en cuanto pasé a su lado, sonriéndole, a lo que él me brindo una de vuelta en un suspiro breve, antes de desacomodarme el pelo con una caricia suave a mi cabeza. Mamá se había levantado a estamparle un beso en la mejilla sana a mi hermano, a lo que el niño masculló un sinsentido, aunque no demoró en devolverle el gesto por voluntad propia.

    Al no ver a Hiro por ningún lado supuse que podría estar en su pieza jugando con sus figuritas, lo comprobé cuando me asomé por la puerta entreabierta y lo saludé con una sonrisa. Él me miró solo por un segundo soltando un simple "Ah, hola", para luego meterse otra vez de lleno en el mundo de ficción y explosiones imaginarias que se estaba montando con los autos de juguete entre otros, le respondí con una risa ligera antes de dejarle tranquilo, yendo de una vez por todas a mi cuarto.

    Una semana después, entre mis padres y Kimura tomaron la decisión de que asistiría a un club de aikido, el cual se lo había recomendado a mi padre un amigo suyo, en vez de cambiarse de escuela. Había que ver como conseguía ese tipo de información con facilidad cuando en verdad lo quería, mamá de seguro le agregó un par de condimentos de su desagrado a la comida que le preparó ella misma por unos días intercalados, para fastidiarlo un poco.
     
    Última edición: 5 Enero 2021
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  3. Threadmarks: Cambio de década [Margarita]
     
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    Primavera, ocre y copos de nieve [Gakkuo Rolplay|Colección]
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    Amistad
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    Palabras:
    916

    Cambio de década

    Era... extraño, peculiar, distinto. Agradable, todas... estas nuevas cosas que estaban surgiendo, no sé de dónde. Como sí hubiera sido renovada, como sí algo en mi interior no fuera lo mismo y terminaba reflejándose en el exterior. Con cada semana que pasaba, más veces podía mantener la apatía hacia las cosas que me ocurrían, con mucha más facilidad que antes. Me asustaba en verdad, nunca dejaría de temer por toda... la rareza que me cargaba; creo que fui consciente de eso desde demasiado joven. Ni siquiera recuerdo sí fui una niña alguna vez siquiera. Me di cuenta en cuantas cosas raras estaban pasando de más en cuanto intenté contarle a Altan sobre mis días en el orfanato, ahora trataba en lo posible hasta de evitar la palabra para no divagar en eso; porque había una reacción extraña, como sí mi cuerpo entero se fuera en mi contra, ocultando algo. Y no podía ganarme a mí misma, no a la fuerza bruta, me lo habían dejado claro varías veces en el internado y tal.

    ¡Pero bueno! La cosa era que, con el aumento de los momentos en que la apatía se anteponía a la ira y rabia, poco a poco empecé a sentirme más y más feliz; aunque solo estando a solas, en casa o en el cole seguía moviéndome entre unos estados raros de furia y apatía, aunque con una pizca más de suavidad que con suerte Lily y Kate veían en mí. Ni siquiera yo veía esa suavidad más allá de mi figura femenina y mi cuerpo en sí, que vamos, era jodidamente suave o algo. Lo conocía, al fin y al cabo. Era lo único que no podía abandonarme, el único del cual no podía deshacerme. Así que un mínimo de respeto le guardaba también.

    Y ni sé como, pues no recuerdo cuando empezó la idea, ni cuando me animé por fin a hacer algo al respecto; pero terminé por ahorrar el dinero para un nuevo tatuaje. ¿Por qué?, ¿de dónde había salido la idea?, ¿y el concepto? Ni idea, pero lo sentía en cada célula de mi piel; el hormigue en las manos, el cosquilleo en el estomago y la emoción que me subí desde el centro de mi torso; desde altura de donde tenía la cicatriz hasta ir a parar en mi rostro, tensarla y, a veces, regalarme un sonrisa para mí. Para mis labios apretados, para mi frente tensada, para mis mejillas candentes; lo apaciguaba todo, permitiéndome relajarme y ser feliz.

    Ser feliz como nunca antes me había sentido. Siempre estuve agradecida con cada cosa que la vida me brindaba, siempre que no se sintiera como un puñetazo en la cara o una daga en el vientre, claro; pero esto era distinto, es como sí le sumara a aquel agradecimiento, las ganas de aprovechar al máximo las oportunidades y disfrutarlas en el proceso. Casi mágico y onírico, por poco sentía que podía sonreír como la niña que no recordaba ser, ni siquiera podía asegurar sí alguna vez fui.

    ¿No nací siendo la Margarita cambiante?, esa que en un momento sentía rabia, ira, caos y frustración; luego tristeza, arrepentimiento, impotencia. Sentía que, poco a poco estaban volviendo a quedar atrás, todas esas cosas. Que habían desaparecido del mapa; que, tal vez con algo de suerte, por fin dejarían de atormentarme todas esas pesadillas. Verdad, había periodos en que también tenía pesadillas, olvidaba eso también. ¿Debería preocuparme? Sonaba preocupante, pero... no quería preocuparme, y poco a poco, mandaba esa sensación inquietante a algún lado de mi cabeza, y tras un gélido momento, volvía a ser feliz otra vez.

    Cálida, un sol. ¿Verano?, ¿primavera?

    No, tan solo estabas en tu casa, abrigada; durmiendo en una cálida cama,
    soñando con este momento ideal,
    mientras yo me encargo de todo, cariño.
    De todas formas, había llegado al lugar donde me tatuarían. Como siempre, antes de que empezaran con la sesión y todo, me puse bastante nerviosa y ansiosa; logrando hacer tamborilear mis dedos al costado de mis pantalones, observando con movimientos de cabeza todas partes, curiosa. Totalmente distinta a la ansiedad antigua, tosca; caducada. Y lo hice, dolió lo que tendían a doler los tatuajes, pero poco me importaba. Otra vez había elegido la espalda, como si quisiera que, sí alguien me llegaba a ver con poca ropa quién sabe por qué azares del destino, por delante vieran mi cuerpo impoluto; por detrás todas las cosas que ya había acumulado.

    El búho, el perro de Kate y ahora la lechuza; en el omoplato derecho, en paralelo al búho. ¿Algún día me haría otro más? Lo veía factible, pero por ahora no sentía la necesidad. Lo que sí me causaba una gran pereza era que, bueno; tendría que cuidarme esa parte de la espalda constante mente y, dios, que aburrido.

    De la nada solo quería seguir, seguir y seguir divirtiéndome; divertirme todas las veces que no pude divertirme antes. Y de solo pensarlo sonreía, me entusiasmaba, y a veces hasta reía. Eufórica. Increíble; nunca en mi vida habría imaginado ver esa genuina alegría y confianza plena en mí a través del espejo.

    Y se sentía tan lindo, y tan bien.

    Que simplemente no quería volver atrás jamás.

    Ehem, ¿vieron la imagen del perro en el video? Bueno; literalmente, esa era la Margarita de NITW
     
    Última edición: 10 Enero 2021
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  4. Threadmarks: Abrazo de consciencia [Mar|Mundo Interno]
     
    Mori

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    Palabras:
    536
    Este escrito es cannon

    Abrazo de consciencia

    El mundo era oscuro y vacío, o eso creía antes, cuando aún era incapaz de sentir algo cuerdo. La oscuridad que lo rodeaba todo desapareció sin siquiera cuestionarlo, de manera paulatina, pero rememorando parecía cosa de segundos. No sabía por qué, ni cómo, pero siempre solía terminar ahí; viendo sus espaldas, más bien su espalda. Ese cabello largo y con esencia de lacio, mientras se movía de manera sistemática; acá, allá, una mano, la otra. Era... increíble, asombroso. Nunca lo decía, demoré en llegar a esa conclusión, pero aquella chica...

    Me era indispensable
    Centrada en mi día a día,
    en mi pequeña cabina;
    me encontraba haciendo los informes de cada día, momento, circunstancia y otros asuntos memorables.

    Estaba feliz, calmada, productiva como siempre; centrada en lo mío, y a pesar de que sabía que la otra Mar estaba tras mis espaldas, como era común; procedí a ignorarla. Pues ella solo me ignoraba, así que no me molestaba en obligarla a hacer algo que no le apetecía.

    Tal vez fue por eso mismo que me agarró por sorpresa.
    No tengo idea de por qué lo hice, de por qué me moví. No tengo sentimiento más que... una peculiar emoción que guió mis pasos; una propia, no relacionada a las Margaritas, tampoco a mi duplica: Algo nacido de mí, y a pesar de que no podía dudar, temer, ni siquiera llorar aunque me desesperara la situación; sentí algo, mínimo, en cuanto mis brazos cruzaron los hombros ajenos de manera sinuósa.

    Fue como un viento gélido, agua de rocio, arroyo primaveral; pasó sus brazos por sobre mis hombros, apegándose a mi mientras yo tan solo me quedaba anonadada;
    Inmóvil,
    sorprendida,

    impotente...
    Nos abrazamos, a pesar de que solo ella hacía la acción. Fue raro, nos sentimos peculiares, por un momento dejamos de ser...

    Pero volvimos a lo de siempre de inmediato.
    Nunca me abandones, por favor —murmuró ella aquellas palabras, inaudible, pero compartíamos más cosas que la mera consciencia. Nos entendíamos muchas veces sin siquiera vernos ni mediar palabras; telepatía, predicción, sincronización.

    Me quedé en silencio, expectante a ojos cerrados, mientras tanto dejaba recaer mi peso sobre su espalda firme. Había cerrado los ojos, a pesar de que nunca solía hacerlo a menos de estar rodeada de vacío solitario...

    Tal vez esa era la respuesta.

    Mar topó con suavidad mis muñecas enlazadas frente a su pecho, algo cabizbaja; no podía verla, pero sabía que sonreía con nostalgia, melancolía y ternura genuinas.
    Solo con eso, pude volver a mi atezorada apatía, a mi culto sentimentalismo,
    a mi amada...

    Nunca te voy a dejar, Mar...
    PERSONALIDAD
    Nunca lo harémos.
     
    Última edición: 23 Febrero 2021
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  5. Threadmarks: No siempre tienes que ser tú [Masuyo]
     
    Mori

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    Palabras:
    891
    Nada, volviendo a las andadas intentando profundizar con esta chica. No sé en qué momento ocurriría esto, porque en verdad podría ocurrir en cualquier momento entre los 14 y 15 de Mao, así que nada. Tan solo dejémoslo en que es canon.
    No siempre tienes que ser tú


    Era de esas noches donde sin aparente motivo todo parecía pesar toneladas. Esos momentos en los que no podía hacer más que paralizarme, contener un llanto angustioso que olvidaba que solía cargar, esa angustia que prefería ignorar al no querer saber de dónde provenía. Al no querer culpables, no sentirme responsable. Era de aquellos días, aunque ya había caído la noche, donde no podía sentir nada más que un profundo dolor, uno oscuro, un sinsentido que me cuestionaba cuando se apoderaba de mí.

    Esas veces en que quería gritar, pero no podía; donde quería llorar, pero no me lo permitía. Donde deseaba sonreír, pero era imposible, no era capaz. Todos tenían un límite, y sentir el mío era lo más desastroso que, sentía, podía pasarme.

    Y aunque lo quisiera, la verdad era que no me encontraba sola. Claro que no, nunca lo he estado en realidad. Miraba mi regazo con los puños empuñados con fuerza, sin siquiera saber sí respiraba. Y él estaba ahí, sentado en el piso con sus manitas apoyadas a un lado de la cama. Me miraba con esa preocupación pueril, los únicos ojos que a ratos sentía que eran incapaz de juzgarme. Esa mirada que había protegido con tanto esmero, la sonrisa que atesoraba estaba borrada de su rostro.

    Todo por mi culpa, tan solo estaba entregándole una carga que no le correspondía.

    —¿Qué te ocurre? Hermana, ¿por qué no nunca me lo dices?— Empecé a respirar con dificultad, pesadez, mientras sentía la presión casi dolorosa de mi cráneo, la mirada abrumada en cristalino líquido.

    —¿Cómo quieres que te diga? —respondí aferrándome aún más a la tela de mis piernas, frunciendo todo el rostro, empezando por fin a soltar las lágrimas con una voz ronca y rota, pero entendible— ¿Cómo te voy a decir... sí eres mi hermano? —mantuve un volumen bajo, pero mis palabras sonaban desgarradoras. Solo decir esas cosas aumentaba el dolor de mi conciencia, tan solo sentir que estaba gritando provocaba que mi corazón se estrechara. Sentía que sonaba tan fuerte y detestaba un montón que ocurriera eso.

    A pesar que solo estaba sollozando, quería enterrarme y no volver en algún parque perdido.

    >>¿Co.... cómo te podría hacer cargar... cargar con todo...?— Era incapaz de seguir, mis lágrimas caían y mi voz había quedado muda, acorralada tras el nudo de la garganta. Me centré en respirar, en quitarme el peso del pecho... Sentí la mano de Kimura, cálida, sobre la mía fría.

    —Hermana... quiero saberlo...— Miré nuestro enlace, yo solo era consciente de nuestras manos y no de su rostro, no quería verlo con la angustia en sus ojos. En sus hermosos orbes—. ¿No ves que también nos duele verte así?

    Nos duele... era una idiota. Boba, estúpida, mediocre. Me cubrí el rostro con ambas manos y lloré con algo más de fuerza, por fin liberando parte de la carga que sentía dentro. Era abrumador, para él debía ser demasiado... traumante, talvez, verme ahí. Rota, sin nada que ofrecerle más que martirios. Pero no podía detenerme, había logrado sacar del todo ese gran tapón que poseía mi corazón, como solo él podía hacer se filtró en mí...

    Y se quedó ahí, con la mirada preocupada, entre serio e infeliz, con una postura pulcra digna de cualquier discípulo. Esperó, no derramó ninguna lagrima a pesar del brillo melancólico en sus ojos. Lloré como nunca, pocas veces lograba llegar a ese punto. Donde todo se desmoronaba, donde sentí que ya no era nada. El momento en donde perdía el sentido de mi presencia. Ese momento tan terrorífico al que no quería llegar porque me daba miedo afrontarlo sola. Porque no sabía hasta qué punto era capaz de llegar, porque nunca aprendí a pisar el freno.

    Pero el estaba ahí y posó sus manos con delicadeza sobre mis muñecas cuando mengue el llanto.

    —Mao...— Su voz era tan cálida y fresca, recordándome que tan solo era un crío—... Mao, por favor, quiero verte...

    Pero no quiero que me veas, detesto ser así. No quiero mostrarme de estar forma, porque no quiero ser lo que soy en este instante. Aplicó fuerza, lo sentí, y hasta soltó un pequeño sonido de frustración. Suspiré resignada, apartando por mi cuenta la manos, él siguió aferrado a mis muñecas. Sonrió aunque yo aun tuviera la mirada desviada al suelo.

    >>Por favor, recuerda que está bien llorar.

    Me sentía algo más sosegada, el dolor y el cansancio estaban a pesar de todo... Era la nube negra de tormenta. Era el problema, un torrencial, la catástrofe de esta lugar... Pero era correcto, ¿no? Por eso estaba bien llorar. Y, como pasaba a veces, tarde caí en cuenta que estaba abrazando a mi hermano en un profundo silencio. Un toque gentil y placentero que me provocó otro suspiro por la nariz, desinflando todo el pecho, dando paso al real cansancio.

    Me sobó un poco la espalda y ahí es cuando yo me preguntaba: ¿Qué sería de mi sin ellos? Sin ese par de revoltosos.
     
    Última edición: 21 Enero 2022
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  6. Threadmarks: Atardecer de viento impoluto [Nagi y Shiori]
     
    Mori

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    Amistad
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    Palabras:
    733


    Yáahl Al borde del llantito estoy con la canción de fondo, pero bueno, quería escribir algo más warm y menos trágico
    Atardecer de viento impoluto
    Frío y calor

    The world's so big and I'm so small
    The ocean's deep as the sky is tall
    Sometimes I feel like I'm nobody at all

    De mi voz escapó un quejido, me moví con pereza y fui consciente de que había despertado. De a poco sentía como algunas partes de mi cuerpo estaban más perezosas que otras, siempre me había costado iniciar la marcha en las mañanas... Oh, el sol se escondía en el horizonte, sabiéndolo gracias a los cálidos rayos que se filtraban por las cortinas traslucidas de la ventana. Tras haber estirado un poco las extremidades sin siquiera moverme en realidad, abrí los ojos con cuidado... levanté los parpados en silencio, una sorpresa resonó en mi cerebro y sentí como mi corazón empezó a palpitar con fuerza.

    Ella estaba ahí, durmiendo a mi lado. Claro, estuvimos viendo pelis luego de merendar algo y terminamos echadas en la cama hablando de cualquier tontería... nos habíamos dormido cerca... bastante cerca. Miré con nerviosismo y oji-platica como su mano se posaba con suavidad sobre mi costado. No quería moverme, pues no deseaba despertarle, por lo que intenté calmarme exhalando despacio. Miré sus pestañas negrísimas, siempre sentí que ella era una chica muy hermosa, a pesar de que ya lo fuera por dentro. Siempre agradable, amigable, hasta podría decir que maternal, era imposible que alguien no se enganchara a ese buen corazón. ¿Sería popular en su curso? ¡Yo creo que debería serlo en toda la academia! Divagar en eso me quitó una cuota de nerviosismo de encima, la observé con la intensidad del rojo en mis mejillas algo más calmado...

    Quería tocarla, acariciarle el cabello como yo a veces lo hacía con Kazuki o mi madre lo hacía conmigo... pero no sería lo mismo. Otra vez los nervios y el pudor, ¿por qué no podría? Aparte de no querer despertarla...

    Ah, pero ella despertó. Se quejó, se movió y de manera más rápida que yo pareció entrar en sus sentidos. Me miró perdida, con sueño, frunció el ceño un momento y luego se rio en mi cara. Esa risa refrescante y cálida, como el sol del atardecer o la frescura del cuarto.

    —¿Y esa cara, Watanabe? —soltó risueña, calmándose del pequeño ataque de gracia. Era de esperar que yo la mirara con un puchero, pues sí algo no me gustaba era que se rieran de mí, aunque con la Kurosawa igual era distinto.

    —D-desperté recién —traté de excusarme un con el ceño fruncido y mohín en cara, con la vista clavada en las sabanas para no mirar sus hermosos ojos atardecer.

    —Jejeje, claro, claro— Y me alborotó el cabello con suavidad y cariño, a lo que yo simplemente supe dejarla ser, solo soltando un pequeño quejidito de protesta al cerrar los ojos.


    Eran momentos raros los que ahora me estrujaban el corazón, situaciones que en verdad nunca había experimentado, aunque a veces me recordaran a momentos con mis otras amigas... esto por algún motivo era distinto.

    Nunca conocí a alguien como Kurosawa Shiori, dudaba hacerlo otras vez, por eso no quería perderla. Por eso, a pesar del miedo, quería luchar: Me había cansado de ser abandonada, de que las cosas se me escaparan de las manos y yo como tonta me quedara detenida, en un sinsentido solitario y amplio, como un eterno mar gris claro.

    No quería más lidiar con el dolor, con la tristeza y la decepción como sí fueran los únicos sentimientos que existieran. Detrás de eso había más, muchos sentimientos hermosos que sacaban a relucir con aun más brillo los otros desagradables. Y bajo esa idea lo sabía, todo lo que enturbió la figura de Shiori, la distorsionó, no era culpa de ella y nunca la culparía por ello.

    Talvez nunca sería capaz de enfrentarme una panda de criminales, pero me veía capaz de razonar con Shiori. Ella merecía más, mucho más que simplemente amargarse con personas que no la merecían.

    But you make me feel like I'm someone, you do
    'Cause I know I'm someone to you
    Make me feel like I matter, you do
    'Cause I know I matter to you
     
    Última edición: 21 Enero 2022
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