Por amor...

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Moliry, 14 Octubre 2009.

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    alma

    alma Entusiasta

    Acuario
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    Re: Por amor...

    bravo por elizabeth recordo a su familia porfin me siento mal por saber que james esta enfermo pero aun asi que malo de su parte solo esperar hasta que el se muriera y que ella supiera la verdad eso si es cruel , pero ya vendra lo mas emocionantes como dices Moliry

    buscara de nuevo a su familia pero como hara para explicar esta situacion y de lo que le paso hay esatre mas al pendiente de la continuacion ^^
     
  2.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...
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    Por amor...

    Capitulo 17

    Testamento

    Elizabeth ya no aguantaba el gran dolor que sentía por la perdida de James. El día siguiente de la discusión con él, había ido a su habitación y lo encuentra como siempre estuvo aterrada en encontrarlo... muerto. Después de eso la gente no dejo de llegar a la mansión para dar su pésame a la viuda del conde McGregor.

    - Lo lamentamos tanto, querida – Le decían una y otra vez, sus amigos y conocidos.

    James fue un hombre muy querido en Nueva York, por su forma de ser, tan alegre y cordial. Siempre dispuesto ayudar, que lo demostraba yendo muy seguido a los albergues, lugares que sabia que siempre necesitaría de muchas manos amigas.

    La joven ya no quería saber mas del asunto, quería ir a su habitación y llorar hasta quedarse sin lágrimas, pero no podía darse el lujo por sus hijos que estaban también destrozados y tenía que consolarlos.
    - ¿De verdad, mami? – Pregunto Melissa – ¿Papa estará siempre cuidándonos desde el cielo?
    - Si, princesa – Abraza a su hija – Él nos ama mucho y siempre nos cuidara, porque quiere lo mejor para nosotros – Les sonríe a los niños – Por eso no hay que llorar mas, él quisiera que no suframos.
    - Si mami, tienes razón, el siempre nos decía que reír es la medicina del alma – Dijo Nicholas tratando de sonreír un poco y secándose las lagrimas con las mangas de su saco.
    - ¡Claro! –Afirma con una pequeña sonrisa – Que mejor que él para decir eso, si era un excelente medico - Besa a Nicholas.
    - Yo también seré doctor, mami – La abraza - ¿Si crees que pueda?
    - Por supuesto, Nick.

    Al llegar la tarde, Elizabeth quería levantar lo ánimos para que sus hijos no se sintieran solos. Se levanta de la cama y se arregla un poco el pelo. Se dirige al estudio para recibir al abogado que había ido a buscarla.
    - Buenas noches, señor Rodson, ¿a que se debe su visita? – Pregunta al entrar.
    - Buenas noches, condesa McGregor – Inclina la cabeza en forma de saludo – Primero que nada, hoy en el entierro no pude acercarme a usted para darle el pésame, no tiene idea como lo lamento, apreciaba mucho al conde McGregor.
    - Mi esposo también lo apreciaba, Adam. Gracias.
    - También vine a leer el testamento que dejo el conde McGregor.
    - Por favor, hoy no – Exclama cortante y cansada – Venga en un mes, si es mas tiempo, mejor. Ahora no estoy en condiciones de…
    - Lo se condesa y créame me da mucha pena, entiendo su dolor, pero el conde así lo pidió, que el día de su muerte se leyera el testamento.
    Elizabeth suspira y asiente.
    - Esta bien – Dijo sin ganas – Tome asiento, por favor – Señala extendiendo su mano con elegancia el sillón – ¿Gusta algo de tomar? – Pregunta con educación.
    - No, muchas gracias, condesa – Le sonríe – Lo único que si le pido es que sus hijos estén presentes.
    - ¿Porque? – Exclama sorprendida.
    - Es que deben estar presentes las personas que menciona en su testamento – Le informa.
    - ¡Oh, entiendo! – Se levanta y se dirige a la puerta, ve a una sirvienta – Hannah, por favor, trae a mis hijos – Le pidió.
    - Claro, mi señora – Le sonríe y de dirige a las escaleras.

    Elizabeth estaba sorprendía por las palabras del abogado, < Deben estar presentes las personas que menciona en su testamento >, < ¿Melissa y yo en su testamento? > Medita asombrada.
    Ve a sus hijos correr escalera abajo. Les sonríe.
    - ¿Mami que pasa? ya tenemos sueño – Señala Nicholas.
    - Nada, tesoro – Lo tranquiliza con dulzura – Solo el señor Adam quiere leer unas cosas, que tu papá pidió que se hiciera.
    - ¿¡Mi papa!? – Dice feliz Melissa.
    - Estamos listos para escucharlo, señor – Dice Nicholas con toda propiedad.
    Adam le sonríe.
    Los niños corren a sentarse al sillón grande.
    - Mamá – Le grita Nick – Siéntate aquí en medio de nosotros.
    Elizabeth asiente y se sienta en donde su hijo le pidió.
    - Bueno – Interrumpe Adam – Ya estando todos lo que deben estar aquí presentes, empecemos.

    Los niños estaban ansiosos por oír que decía su padre, ven como el abogado saca de su portafolio un sobre grande, lo rompe de la orilla y saca el contenido.
    - Me voy atrever a saltarme todo lo formal e ir a lo que nos interesa – Señalo Adam.
    Tras la aceptación de Elizabeth, empieza a leer.

    “Por medio de la presente yo James McGregor Vohler en pleno uso de mis facultades mentales hago llegar mi ultima voluntad, que será informada por mi testigo y fiel abogado Adam W. Rodson.
    Quiero que mis vienes se repartan de la siguiente manera:
    Para la Duquesa de Saint Clair, Elizabeth Basset Holssing, deseo que sea única dueña se todos mis vienes que existen en Nueva York, que son:
    - La mansión en donde vivimos los5 años más gloriosos de mi vida y con todo lo que adentro posee, incluyendo los 12 caballos pura sangre que existen en la mansión.
    - Los terrenos de sembradío que tienes un valor de 550 mil libras (11 millones), que ella podrá vender cuando así lo decida.
    - Por ultimo, una mensualidad de 1 mil libras (20 mil), esto será hasta que regrese con el duque Anthony Farington Penwyck o se divorcie y se vuelva a casar.

    Elizabeth ya estaba asombrada por todo lo que iba a recibir pues era demasiado, suficiente como para vivir con el nivel de vida que estaba acostumbrada toda su vida. Pero nada se comparo su estado de perplejidad, que James mencionara a Anthony en su testamento.

    Adam al ver el asombro de Elizabeth, pregunto:
    - ¿Puedo seguir?
    - Si, por supuesto – Dijo seria, pensativa.

    Regresa a la lectura.

    Para Nicholas McGregor Basset mi amado hijo, su herencia se dará le la siguiente manera:
    - La mansión Remmington que esta ubicada en la ciudad de Londres, se le será dada hasta la edad de los 21 años, por mientras su tutora legal Elizabeth Basset Holssing será la albacea, la que se encargue de esa propiedad.
    - A mi muerte tendrá el titulo nobiliario de Conde de Remmington pero también se le dará a cumplir los 18 años, con todo lo que implica esa respondabilidad.
    - Recibirá 1mil libras (20 mil) mensuales hasta los 18 años que también será encargada de administrar la antes mencionada.
    - Cuando se case recibirá 500 mil libras (10 millones) y la mansión Ayrton que se encuentra en Escocia.
    - Si Elizabeth Basset no desea ser la titular de mi hijo, se pasara a mi hermana Clarissa McGregor. Pero si acepta se le entregara una carta donde el destino de mi hijo ya esta fijado y espero que se respete mi decisión, confió que escogí lo mejor para él y di mi palabra que aunque no estuviera se cumpliría.

    Adam levanta la mirada.
    - ¿Si deseas encargarte de Nicholas?
    La joven que tenia la mirada en sus manos, sube el rostro sorprendida por esa pregunta.
    - ¡Claro que si! – Exclama – Si es mi hijo y yo su madre – Estrecha a Nicholas que estaba a su lado derecho sentado.
    - Muy bien – Dice y sigue leyendo.

    Para Melissa McGregor Basset mí amada hija:
    - Todas las joyas de la familia, Rodson dará la llave para poder abrir el cofre donde han estado guardadas, que suman la cantidad de 250 mil libras (5 millones).
    - Recibirá 1mil libras mensuales hasta los 18 años que también será encargada de administrar su madre, Elizabeth Basset.

    - Todo lo demás son formalidades que no veo caso mencionar, ¿o quiere que lo lea? – Adam Pregunta.
    - No – Lo ve – No es necesario, muchas gracias – Le afirma con voz elegante.
    - Bueno – Comenta – El cofre que contiene las joyas se las entregare mañana a primera hora, es que se han guardado en el banco y hasta mañana…
    - No, no se preocupe, entiendo – Interrumpe sonriendo.
    - Y las mensualidades que se les darán las podrá recoger en cualquier banco cada mes con la identificación y documento correspondiente – informa.
    - ¿Podre también recoger las mensualidades en Londres? –
    - Si, claro - Le asegura – Perdón que me meta, ¿pero pretende irse a vivir para allá?
    - Todavía no lo se si viviremos allá, todo depende de lo que decida estando en Londres.
    - Entiendo – Le sonríe – ¿Quiere que le ayude en algo, aparte de lo que debo de hacer?
    Elizabeth se pone pensativa unos instantes, piensa todo rápidamente y asiente.
    - Si Rodson, le tomo la palabra – le dice con voz dulce – Necesito que me consiga clientes para vender los caballos y si se pueden también lograr vender los sembradíos, mejor – Agrega – Quiero partir en un mes.
    - De acuerdo señora yo le resuelvo todo eso.
    - Otra cosa – Se levanta del sillón – El dinero de que se adquiera en vender los terrenos y caballos, deposítelo con el dinero de mi hijo.
    - ¿Pero usted condesa? – Incrédulo pregunta el abogado.
    - Con las mensualidades es mas que suficiente – Con la seguridad que hablaba Elizabeth, hizo sentir incomodo a Adam por sentir que se estaba entrometiendo. Apenado asiste a sus deseos de ella.
    La joven ve que los niños están ya dormidos en el sillón.
    - Si me permite, señor Adam, tengo que llevar a mis hijos a descansar.
    - No se preocupe, yo ya me iba- Le informa – Mañana vengo a entregarle todo lo que falta y para que me firma unos papeles.
    - Claro que si – Dice mientras carga a Nicholas.
     
  3.  
    Moliry

    Moliry Fanático

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    Por amor...
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    Por amor...

    Capitulo 18
    Luz, alegria, vida
    - Disculpe, Su Excelencia, tiene visita – Le informa Petter – El conde Farington.
    Anthony desmonta a su caballo, se lo entrega a un lacayo.
    - Esta bien Petter, dile que lo veo en el estudio.
    - Como guste alteza, con permiso – Dice con reverencia y se retira.
    Anthony se quita los guantes y se encamina al estudio.
    - ¿Que quieres, Drew? – pregunta al verlo en el estudio parado – ya rara vez vienes – dice con tono frio.
    - Con esos recibimientos, créeme que vendré mas seguido – habla con sarcasmo – No quería molestarte, pero tuve que venir personalmente a pedirte prestado Sheffield, es que necesito ver unos negocios que tengo en Escocia y bien sabes que me encanta llegar ahí.
    - ¿A eso vienes? – Pregunta arto – Nunca me habías pedido permiso.
    - Es cierto – Le afirma – Pero antes no eras amargado como lo estas ahora.
    - No quiero…
    - Ese es el problema, nunca quieres, por tu bien…
    Derek entra corriendo, gritando.
    - Tío Drew – Lo abraza – Viniste, ¿donde esta Thomas, también vino?
    - No, es que no sabia que iba a venir – Lo abraza y lo carga – Pero si quieres te llevo a casa para que Thomas te enseñe su nuevo caballo.
    - ¿De verdad? - Derek voltea a ver a Tony – Padre, ¿me permites ir?
    - Claro que si, hijo – Dice Tony forzando una sonrisa – Y te puedes llevar a Rey.
    - ¿En serio? – Drew lo baja de sus brazos – Gracias padre – Le agradece abrazándolo – Iré a pedir que me preparen a Rey – Informa y sale corriendo.
    Drew lo observa ir.
    - Cada vez se parece mas a su madre – Comenta – Es tu cara, pero con los hermosos ojos, pelo, de Elizabeth, hasta el lunar en el mismo lugar – Suspira – Tiene la misma luz, alegría, vida que ella tenia.
    - No se que es lo que pretendes, Drew – Espeto enojado – ¿Que te rompa la cara?
    - No, solo que te des cuenta que siempre la tendrás presente.
    - ¿Crees que no lo esta? – explota con rabia – No hay día que algo o alguien me la recuerde y aunque nadie lo haga, mi mente lo hace – Reconoce con amargura.
    - No hables así, recuerda que esta muerta y no…
    - Por supuesto que esta muerta – señalo – Se murió el día que nos abandono por estar de ramera.
    - Eso nunca lo sabremos – Le dijo – ¿Nunca te has preguntado porque no vino por Derek? – le pregunto – A ti te pudo dejar y lo que quieras, pero él, su hijo, que siempre amo, ¿a él también lo iba a dejar? Claro que no. Nunca regreso, ni supimos de ella, puede ser porque a lo mejor algo malo le pasó.
    - ¿Como que? aparte de estar tan ocupada con su amante que se olvido que tenia un hijo – Grito furioso.
    - ¡Estar muerta! – Grita de la misma manera – Si, muerta. Si Derek cree que esta muerte, porque no lo intentas tu realmente, para que no te sigas guardando tanto odio, que solo te dañas a ti mismo – Agrega con dolor – Tony, ya es momento que lo superes, como hallan sido las cosas, ya pasaron mas de 5 años, no puedes vivir siempre así, lo único que has hecho bien y no sabes como me alegro es ser buen padre, pero… ¿y tú?

    Anthony golpea con fuerza el escritorio.




     
  4.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...


    A pesar de lo que hizo james a Elizabeth se gano mi corazon. Le dio felicidad. Fue un buen padre para Melissa y nunca le fui infierl como Anthony :mad: Sabiendo ya la verdad luchara para recuperar a su pequeño Derek, pero por desgracia como sus ultimos años no le sera sencillo como penso, pues toda su familia cree que se fue con su amante. Pobre de Elizabeth !!!! :( jaja

    besos
     
  5.  
    Dr Ruth

    Dr Ruth Entusiasta

    Géminis
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    Por amor...

    Con un testamento así yo tampoco le guardaria rencor al guapo de James. jo jo jo. Con razon James se caso con su esposa Zoe con una esposa así de rica yo me casaba. jo jo jo. Que interesada. es broma !!
    Ahora si saldra chispas cuando se encuentren Anthony y Elizabeth. QUE EMOCION !!
     
  6.  
    alma

    alma Entusiasta

    Acuario
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    Re: Por amor...

    a mi se me hace que ese james le dejo a elizabeth mucho dinero por que la culpa lo atormentaba por que separo a un hijo de su madre y mantuvo una mentira bastante tiempo,pero lo qeu mas quiero leer es el reencuentro de elizabeth de su hijo y como lo tomaron los otros 2 que tiene como explicarles la situacion a ellos
     
  7.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...


    Capitulo 19
    La verdad
    Elizabeth no podía dejar de pensar todo lo que ha vivido en los últimos 3 meses. Extrañaba mucho el apoyo, la compañía de James. Entre mas reflexionada sobre todo lo que había vivido los últimos años, se daba cuenta que realmente si fue feliz y sobre sus sentimientos sobre James no sabía si llego a convertirse mas que solo un amor de amigos. Sabía que si McGregor estuviera vivo y sano, lograría con los años a amarlo, pues era el marido perfecto y un padre maravilloso. Imaginarse todos juntos como una verdadera familia le daba mucha emoción; James, Nicholas, Derek, Melissa y ella siendo una familia sin duda seria muy maravilloso.

    Todo su viaje de Nueva York a Londres no dejaba de leer la carta que le dio el abogado, que James le había escrito días antes de su muerte explicándole todo y la otra carta donde mencionaba que Nicholas ya estaba comprometido con la hija del Lord Robert Cowdery un amigo de toda la vida de James y Elizabeth, conocía bien pues su esposa, Ema, y ella eran grandes amigas. A Elizabeth le sorprendió que McGregor hiciera eso sin comentarle nada, pero entendió que quería dejar a su hijo lo mas estable posible al saber que no estaría para aconsejarlo y apoyarlo.

    La joven Basset estaba muy agradecida con James, no podía ni quería guardarle rencor, porque no solo le había salvado la vida a ella y a Melissa, también le dio una vida de placer, de lujos, siempre la consintió, buscando siempre su felicidad y logro hacerla feliz, aunque nunca pudo quitar el vacio que sin saber siempre sintió, ahora entendía porque, era por su hijo Derek. Lo que también hizo que le agradeciera todo lo que le había dado, era que había recibido algo maravilloso que no cambiaria por nada del mundo, a su hijo Nicholas.
    - Buenos días lady McGregor, ¿me llamaba? – Pregunto la sirvienta.
    - Si Amelia – dice saliendo de su habitación – Necesito que mande al chofer que entregue esta carta a Lisa Smith, espero que trabaje todavía ahí, y si no es así que se regrese – Le informa – Pero pídale que sea muy discreto, si alguien le pregunta quien le manda la carta que diga que un familiar lejano – Le dice – ¿Entendido?
    - Si, claro mi lady – apenada le pregunta – Disculpe condesa, pero… - Suspira pues esta nerviosa y con cautela le dice: – Usted no es o era…
    Elizabeth le da risa que trata se ocultar con su mano.
    - Si Amelia – La interrumpe – Si lo que quieres es estar segura si soy Elizabeth Basset…
    - ¡Usted es la duquesa! – Afirma sorprendida – Pero esta muerta – apenada, baja la mirada – Perdón lady, pero eso es lo que todos sabemos, usted entiende.
    - ¿Como? – Dice atónita – ¿Muerta? ¿Quien dijo eso?
    - Su esposo, el Duque – Dice con un hilo de voz.
    La joven Basset no daba crédito lo que oía.
    - ¿Desde cuando dijo eso? – Pregunta molesta.
    - Pues… pues – dice titubea al ver a Elizabeth molesta - Hace… 5 años.
    - ¿5 años? – Grita – ¿Como es posible? – Se voltea y se va a la ventana – Por favor lleva esa carta – Pide con voz severa.


    Duro toda la tarde ansiosa esperando la llegada de Lisa, el chofer le había dicho que seguí trabajando en Saint Clair. < Ojala que pueda venir > se dijo la joven.

    Sentados en el comedor los tres terminaron de comer, Elizabeth no pudo comer nada pues seguía furiosa por lo que se había enterado. < ¡Muerta! > No dejaba de pensar.
    - Mami, ¿si iremos a montar? – Pregunta Meli interrumpiendo sus pensamientos.
    - Claro que si princesa – Le sonríe – Solo dejen que hable con alguien que estoy esperando y hacemos lo que quieran.
    - ¿Con quien, mamá? – Pregunta Nicholas parándose del comedor.
    - Es una vieja amiga, que me cuido desde pequeña, es como de la familia – Les comenta tratando se tranquilizarse.
    En ese momento el viejo mayordomo Félix entra para dar su aviso.
    - Condesa, ya llego la persona que esperaba, la hice pasar al estudio como me lo pidió – Le informo.
    - Muchas gracias – Alcanza a decir muy nerviosa.
    < ¿Porque siento que esta reunión no será nada agradable? > Pensó Elizabeth mientras se paraba de la mesa y respiraba profundo.
    - Nick, Meli – Gira para verlos - No tardo, por favor pídale a Amelia que sea tan amable de ayudarlos a ponerse su traje de equitación – Añade – Pórtense bien.
    - Esta bien mami – Dices ambos niños corriendo a la cocina.
    La joven camina hacia el estudio y en la entrada de la habitación respira nuevamente profundo y entra. Ve a Lisa de espaldas, que observaba a través de la ventana.
    - Hola Lisa – Logra decir con voz dulce.
    Lisa voltea al oír esa voz que ya no creía volver a escuchar después de tantos años, la ve con severidad.
    - Hola Elizabeth – dice fría – ¿O tengo que decir Condesa McGregor? – Pregunta con ironía.
    - Porque me hablas así, yo…
    - Me sorprende como fui tan ingenua, como pude defenderte por tantos años, diciéndole al Duque que no era cierto que te habías ido con un amante, que amabas a tu hijo – Exclamo con amargura – Todo eso lo creí hasta hoy, que recibo tu carta y me pides que venga a Remmington – Señalo – A que vienes, no tienes nada que…
    - Claro que si tengo – Dice furiosa al oír tales acusaciones – Tengo a mi hijo que no veo…
    - Desde hace mas de 5 años – interrumpe gritando – 5 años que nunca supo nada de ti – Suspiro – Mejor Elizabeth deja las cosas como están, Derek cree que estas muerta y vive feliz recordando a una madre que siempre lo amo, porque eso yo le hice creer todo este tiempo, creía que era así, pero veo que me equivoque – Su cara se llena de lagrimas- Lo mejor para todos es que te vayas y dejes a Derek en paz, para que ilusionarlo y luego largarte – Le clava una mirada de furia - Como al parecer estar acostumbrada hacer.
    Elizabeth le regresa esa mirada furiosa.
    - Como puedes creer eso de mi – Grita colérica acercándose a Lisa – ¡Es cierto! Me fui, pero no con mi amante…
    - ¿Y como explicas que vivas aquí y no hubiera sabido nada de ti en tanto tiempo? – La interroga exaltada.
    - Por eso te pedí que vinieras - Agrego – Para poderte decir todo, porque apenas vengo por mi hijo, el porque…
    - ¿Hay justificación para dejar 5 años a un hijo? – Le pregunta con la misma furia desde el principio.
    - ¡Claro que la hay! – explota – Si te disparan, y gracias a esa herida estas apunto de morir por perder tanta sangre, y una semana después de estar en el lecho de la muerte regresas a la conciencia, pero de nada sirve eso pues no recuerdas nada, no recuerdas ni quien eres, y el hombre que te salva de la muerte, te inventa toda una vida diciendo que eres su esposa y que tienen un hermoso hijo. Tú le crees todo eso porque no hay de otra y ese hombre te lleva a su casa en Nueva York y te hace creer toda una vida que jamás existió y así vives en el engaño por todos estos años. Hasta que una noche durmiendo en sueños regresa tu memoria y logras recordar todo – Le dice con lamentación con su rostro compungido.

    Lisa siente un fuerte dolor en todo el cuerpo, débil se sienta en el sillón mas cerca. Regresa la mirada a Elizabeth y ve que también ella se sentó en el sillón de frente y lágrimas caían sin parar de esos bellos ojos azules. Titubeante Lisa se levanta y se sienta a su lado.
    - Mi niña… lo siento tanto – Logra decir entre sollozos y la abraza muy fuerte con dulzura.
    - ¿Ahora entiendes porque apenas vengo? nunca quise abandonar a Derek, como si es mi vida. – dice en susurros – La noche que me fui mi intención era regresar por mi hijo el día siguiente, debes creerme.
    - Te creo, mi niña- La suelta y la ve a los ojos – Por favor dime, ¿porque te fuiste así de esa manera? ¿quien fue el hombre que te engaño y por que estas aquí en la mansión McGregor? – La interroga con una tierna sonrisa.
    Elizabeth suspira pues sabe que hay mucho que decir.
    - Me fui porque… - Dice con dolor- Descubrí que Anthony me era infiel – Elizabeth levanta la mano y la pone cerca de la boca de Lisa – No me interrumpas por favor, primero escucha todo lo que tengo que contarte – Le dice con voz dulce – No lo diría sin tener pruebas de ello, las tuve, yo mismo lo vi haciendo el amor en el cuarto de la sirvienta Grace, fui a hablar con ella, porque antes la había oído decirle a otra joven todo lo que vivieron Anthony y ella en Sheffield cuando el estuvo una semana allá – Le pregunta – ¿Te acuerdas cuando él se fue con Drew por una semana a Sheffield? – Lisa asintió – Imagínate como me sentí, fue un gran sentimiento de dolor y coraje, me sentí muy humillada, no nada mas me entere de eso, sino que Anthony no quería ya estar conmigo, deseaba el divorcio pero temía el escándalo y como amaba a Derek no quería afectarlo. Anthony siempre amo a otra, quiso amarme pero no lo logro – Lo señalo con una gran pena lo ultimo – Entonces me fui a la posada que esta en Montebello y ahí reflexione, que no debía de huir, como si fuera la infiel – suspiro – Al salir de la posada me encontré con el vizconde Richard y él se ofreció a prestarme su caballo ya que el mío estaba muy cansado. En el camino vi dos hombres que se pusieron en mitad del camino, uno de ellos me apunto con una pistola – Le informa seria – Después de eso no recuerdo nada, al despertar ahí estaba James, estábamos en un abadí, él fue el que me salvo – Suspiro con una sonrisa - Lo demás ya lo sabes.
    - Quieres decir que el hombre que me dijiste que te engaño por tantos años fue… el Conde McGregor.

    La joven asintió con una ligera sonrisa.
    - Y después de saber todo eso, ¿como puedes seguir con él? – Pregunta dudosa – ¿Estas en cinta?
    Elizabeth suelta una pequeña risa sofocada.
    - No, entre James y yo nunca hubo nada – Le informa con una sonrisa dulce mientras sus ojos veía su dedo donde esta el anillo que le había regalado en su cumpleaños – Al principio no hubo intimidad porque yo no me sentía dispuesta y él siempre respeto eso, me decía que no me preocupara, que entendía y después fue por su enfermedad…
    - ¿Que enfermedad? – Interrumpe sorprendida.
    - Leucemia – Logra decir con tristeza, sus ojos se empezaron a humedecer de nuevo – Nunca me dijo que dejo de insistirme por eso, yo lo deduje, pues cada día bajaba mas de peso y cualquier actividad que hacia aunque fuera la mas tranquila se cansaba.
    - ¿Entonces estas con él por eso, por su enfermedad? – Pregunta con mucho amor en la voz, dando entender que la entiende y la apoya.
    - No, el hace 3 meses… murió – Lo dice con gran nudo en la garganta.
    - ¡Oh, lo lamento mucho! – La abraza – Veo que te duele su muerte.
    - Si y mucho, porque aunque me engaño por muchos años, me encariñe aun mas de él – Suspira - Se que lo hizo por amor y me hizo feliz, siempre me dio todo su amor, me consentía… - Se calla, no logro decir mas, su garganta hinchada no se lo permitía.
    Nicholas y Melissa le gritan desde el vestíbulo, corren al estudio.
    - ¿Mami, donde estas? – Exclaman riéndose los niños.
    Entran y se paran en seco al ver la anciana gordita que tenia una mirada muy dulce.
    - Disculpe, lady – Dice Nicholas con elegancia y una linda sonrisa – Buenas tardes.
    - Buenas tarde, lady – Dice Melissa al agarrar la mano de Elizabeth - ¿Mami ya casi nos vamos de paseo? – Pregunta susurrándole a la joven.

    Lisa se emociona grandemente al ver esos niños tan hermosos, con mucha alegría en sus miradas, caritas perfectas y unos ojos de color que cautivaban.
    - ¿Son tus hijos? – Pregunta con lágrimas en los ojos por la emoción.
    - Lisa, te presento a Nicholas y a Melissa, mis hijos – Le confirma con una deslumbrante sonrisa, esa sonrisa que Lisa tanto extrañaba y quería.
    - Nicholas, eres idéntico a James, igual de guapo – Le guiñe el ojo y lo abraza, voltea a ver a la niña – Es la viva imagen de su padre – Dice a Elizabeth mientras abraza a Meli.
    - Disculpe lady, pero esta usted equivocada, papá siempre me dijo que era igual al abuelo Henry – Le dice con una sonrisa muy alegre.
    - Si, claro – Le regresa la sonrisa – Eres igual a Elizabeth cuando era niña.
    - ¿Usted la conoce desde entonces? – Pregunta feliz Nicholas.
    - Si – Afirma – La conozco desde que tenía 5 años.
    - ¡Como yo mami! – Exclama feliz Melissa a Elizabeth.

    Lisa estaba muy emocionada, no podía creer que algún día conocería al hijo de Elizabeth. Melissa era idéntica a su madre, la misma cara, hasta el lunar que estaba cerca del los labios, lo tenia, ese lunar coqueto que hacia lucir a Elizabeth mas sensual, su hija lo había heredado como Derek. La diferencia que tenia con Elizabeth era su brillante cabellera era café dorada y sus ojos verde dorado almendra como su padre, Anthony. Lisa observo a Nicholas, pues por esos rizos abundantes negros carbón si podía pasar sin ningún problema como hijo de Elizabeth, pero conocía muy bien a James McGregor, sabía que era idéntico a él, con sus ojos verde platinado. Esos dos niños como Derek prometían ser la belleza y la guapura de todo Londres cuando fueran grandes.
    - Niños, vayan con Amelia y dígale por favor que traiga agua fresca y bocadillos.
    - ¡Pero mama! ¿Y el paseo? – Le recuerda molesta Melissa.
    - Ahorita cielo, todavía no termino de hablar con Lisa – Le dice con autoridad pero amorosa.
    - Vámonos Meli, las damas están hablando – Señala Nick con galantería - Por mientras hay que hacer lo que pidió mama y vamos con Félix para que nos enseñe su colección de monedas que nos prometió.

    Si lo que quería Nicholas era quitar la triste mirada de su hermana, lo logro, se despidieron y salieron los dos corriendo a la cocina.
    - Son hermosos tus hijos- Le dice con gran excitación – Soy muy educados, todo un caballerito y una damita hay en esta casa – Dice riéndose.
    Elizabeth se ríe y con tristeza pregunta.
    - ¿Que me puedes decir de mi hijo? – le regala una pequeña sonrisa a Lisa – ¿Es feliz?
    Lisa le agarra la mano para darle consuelo.
    - Es igual a ti, tiene tu misma energía, alegría, luz que tú siempre diste en Saint Clair – Suspiro – Es un niño muy feliz, también muy guapo, es igual a Anthony, pero con tu pelo y esos hermosos ojos azules que tienes.
    - ¿Me conoce? ¿Anthony lo quiere? – Pregunta angustiada.
    - Lo adora, es su luz, si no fuera por Derek, el Duque seria un hombre más frio y duro. Con Derek cambia su mirada, su tono de voz, su cara – Con desdén agrega – Bueno eso me dicen los sirvientes, pues yo prácticamente desde hace 5 años que no lo veo.
    - ¿Pero porque? – La ve con una mirada atónita.
    - Me dijo desde que te fuiste que no me quería ver – Suspira – Se amargo mucho desde tu partida.
    - ¿Todo ese cambio porque es? – pregunta expectante – Si debería estar feliz, esta liberado de mi, eso era lo que quería.
    - ¡No! – Exclamo enfadada – Él todo el tiempo a dicho que lo abandonaste y a Derek para irte con tu amante, habla pestes de ti, que eres una…
    - ¿Ramera? –Dice dudosa
    - Si – dice apenada – Como se atreve a decir eso, si él fue el que te traiciono.
    - Es obvio, quiere él quedar como victima – Comenta con amargura.
    - ¿Pero con quien? Los únicos que les dice eso, es su familia y tú…
    - Ya ves, el quiso ensuciar mi nombre con la familia.
    - Si – Frunce el ceño- ¿Vas a dejar que se siga saliendo con la suya y tu familia te siga despreciando?
    - No, claro que no, quiero que mi padre y mis hermanos sepan la verdad y tener a Derek a mi lado, que conozca a sus hermanos.
    - ¿Pero que le dirás al niño?
    - La verdad.
    - ¿La verdad?
     
  8.  
    Moliry

    Moliry Fanático

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    Re: Por amor...



    Capitulo 20

    La hija mayor Basset, se dio cuenta que no podía llegar a Saint Clair hablar con Anthony, pues él al sentirse descubierto en su mentira la correría inmediatamente sin dar de oportunidad de ver a Derek, por eso Elizabeth toda esa semana, después de la visita de Lisa, pensaba como podía lograr hablar con Anthony sin ser rechazada. La única manera que se le ocurrió es en un lugar público; como en una fiesta. Para esa idea, tenía que ofrecer un baile, pero no podía ser eso, porque Anthony sabiendo que ella era la anfitriona de esa fiesta no asistirá y lo sabría aunque ocultara su identidad al ser invitado a Remmington.

    Elizabeth al enterarse que su padre ya había regresado de su viaje, decide que ya es momento de presentarse a su familia. Por medio de Lisa sabia que su familia no la quería mas, pues creía que se había ido con su amante. Por eso, la joven uso un truco sucio y viejo, dar ternura y curiosidad, y eso lo lograría al llevar a sus hijos que conocieran al abuelo. Elizabeth conocía muy bien a su padre, sabiendo que su hija llega a su casa con 2 niños, William aceptaría verla solo para conocer a sus nietos.

    Esa tarde en Londres solo llevaba unos días que había entrado el frente frio. Elizabeth abrigo muy bien a sus hijos, temía que se enfermaran al no estar ellos acostumbrados a climas tan frescos.

    Todo el viaje de 2 horas a Sheldon, no pudo dejar de estar nervioso y preocupada, salió de su casa decidida que William al esterarse de su llegada con los niños no la iba a correr, pero entre mas se acerca a la mansión que había vivido toda su vida se daba cuenta que a lo mejor no seria así. No quería que Nicholas y Melissa supieran que su familia no la querían, pues no tenia manera de explicarles el porque su padre y sus hermanos la rechazaban.

    Al reconocer esas calles sofisticadas que siempre anduvo de niña, sus nervios ya no los pudo ocultar más.
    - ¿Mami, que pasa? – Pregunto Nicholas preocupado que era muy observador– ¿No estas feliz de volver a ver al abuelo?
    - Si mami – Dice entusiasmada Meli – Ya descubrimos que el abuelo no estaba muerto y que papá se confundió, porque no se llamaba Henry como nos dijo, sino William.

    Sonríe al ver la inocencia de sus hijos y que en ese momento más que nunca agradecía.

    - Es cierto - Dice un poco agitada – Tenemos que estar muy contentos – Trata de imitar la sonrisa de los niños.
    El carruaje se para.
    - Mi lady, ya llegamos – Dice el chofer abriendo la puerta.
    Elizabeth respira profundo y le da la mano para que la ayude a bajar.
    - Muchas gracias John – Le dice con elegancia.
    Los niños felices bajan corriendo el carruaje y se dirigen a la entrada imperial de Sheldon.

    La joven al decir quien era, el mayordomo abrió enseguida. < Bueno, por lo menos mi padre no ha prohibido mis visitas > Pensó con ironía para tranquilizarse un poco.

    Al entrar a esa elegante residencia, todo su pasado de felicidad se le removió, seguía todo igual como lo había visto la última vez. Elizabeth se le salen las lagrimas, pero se las seca rápidamente con su pañuelo para que nadie se de cuenta.
    - John, ¿serias tan amable de decirle a mi padre que vine a verlo? – Le dice con una nerviosa sonrisa.

    El mayordomo apenado, por no dejarla de ver asombrado a Elizabeth asiente.

    Voltea a ver a Nicholas y Melissa que no podían dejar de ver los retratos que están en el vestíbulo.
    - Mira mami, ¡eres tú! – Dijo Nicholas muy feliz al ver una mujer idéntica a su madre.
    - No Nick, ella es…
    - Tu abuela Charlotte, mi esposa – Las tres visitas giran para ver al hombre que dijo eso, William bajaba las escaleras con cara severa.
    Elizabeth observa que su padre casi no había cambiado, solo tenia el pelo más blanco que antes.
    - Buenas tardes, padre – Elizabeth se acerca para abrazarlo pero William con una mano la retira para evitar el abrazo.
    - ¿Ellos son mis nietos? – Quiso saber con voz seria.
    - Si – Dice Elizabeth con un hilo de voz – Es Nicholas y Melissa.
    Los niños corren y abrazan a su abuelo, William les regresa el abrazo y una gran sonrisa.
    - Nos da mucho gusto conocerte, abuelo – Nick comenta muy contento.
    - A mi también me da mucho gusto ver estos nietos tan lindos que tengo – Les dice dándole un beso a cada niño – Miren, vayan allá – Les apunta con el dedo – a la cocina y coman lo que quieran, ahí esta la cocinera para que los atienda – Les informa - supongo que han de tener hambre.
    - Si – Dice Meli y lo abraza – Te quiero mucho – Con voz muy angelical le dice – Me da gusto que sigas vivo – Le sonríe.
    - A mi también – Le dice confundido.
    Nicholas y su hermana se van jugueteando a la cocida.
    William regresa la mirada a su hija.
    - Entonces así es como has ocultado a tu familia – Dice con ironía – ¡matándola!
    - Claro que no padre – Dice sorprendida – Por eso vengo a explicarte…
    - No, no tienes nada que explicar, no me interesa – La interrumpe tajante – Solo con esto me di cuenta que hice muy mal en consentirte tanto, supusiste que podías pasar por esta vida haciendo todo lo que te plasta –La ve con frialdad – ¿Ya te hartaste de estar con McGregor, por eso estas aquí? – pregunta con crueldad.
    Elizabeth suspira.
    - Padre, por favor, podemos hablar en la sala – Le pide – No quiero que los niños…
    - ¿Escuchen el tipo de madre que tienen? –Dice con desdén – Entiendo.
    Ambos se dirigen a la sala y con inquietud cierra las puertas al tener claro a que se iba enfrentar.
    - Padre, ya hable con Lisa, me dijo todo lo que Anthony dijo de mi – Empieza diciendo – Nada de eso es cierto.
    - ¿Que no es cierto? – pregunta con sarcasmo – ¿Entonces cual es tu verdad? No creo que allá otra explicación, al dejar a tu marido e hijo. Y nunca fingir preocupación alguna. Como pudiste ser una…
    - Ramera – Interrumpe gritando Elizabeth pues ya no aguantaba que William fuera tan duro sin otorgarle el beneficio de la duda – No puedo creer que todos puedan haber pensar si quiera ese cuento que Anthony les dijo, yo no seria capas de tener un amante y mucho menos dejar a mi hijo…
    - ¿Y 5 años como le llamas? – Pregunta con rabia.

    La joven suspira al recordar esas palabras, las palabras que le había dicho Lisa.

    Elizabeth le cuenta todo; su huida, el porque lo hizo, lo cerca que estuvo de la muerte, la pérdida de memoria, su vida con James y le dice que sigue sin recordar, como llego al abadí. William quedo atónito, como su hija, su luz, tuvo que pasar por todo eso sola. Desde el principio de la historia Basset no dejaba de salir lágrimas de sus ojos. Esas lágrimas eran de sufrimiento y remordimiento. Se sentía muy culpable pues 5 años juzgo mal a Elizabeth y no nada mas eso, también renegó de ella.

    El odio de William, ahora iba dirigida a Anthony, pues él era el culpable de todo lo que le había pasado a su amada hija. No podía creer que no le basto con serle infiel, además, tenía que enlodar a su nombre.
    - Lis – La levanta del sillón para abrazarla con fuerza - ¿Crees que algún día logres perdonar a este viejo, que te juzgo sin darte la oportunidad de la duda? – Pregunta con voz ronca, pues la garganta no le permitía hablar con claridad.
    - No tengo nada que perdonarte – Le da un beso muy dulce – Todo me acusaba, si hubiera sido tú, también hubiera pensado lo mismo – Se ríe para animar a su padre.
    - Pero como iba a pensar eso de ti, si nadie mejor que yo te conoce – Le agarra las manos y se las levanta para observarla mejor – Eres igual a tu madre, estas bellísima.
    - Muchas gracias – Le dice toda sonrojada.
    Abren las puertas con demasiada energía, era Regina que estaba con una radiante sonrisa, en sus brazos una niña.
    - ¡Elizabeth! – Exclama con gran euforia, la abraza con todo y la niña – ¡Realmente eres tú!
    Elizabeth feliz al ver que su hermana le da esa bienvenida.
    - Estas hermosa, Reggie – Le dice dándole un gran beso.
    - Tú no te quedas atrás- Le sonríe.
    - ¿Y esa niña?... ¿es tu hija? – le pregunta con gran sonrisa.
    - Si – Exclama – ¿Mi padre no te ha dicho que me case?
    - ¿¡Que!? – Logra decir sorprendida – Muchas felicidades – La abraza – ¿Quien fue el afortunado?
    - Yo – se oye la voz del otro lado de la sala, en la entrada – Mucho gusto, soy Alfred.
    Elizabeth esa cara, esos ojos grises y ese cabello ondulado rubio se le hacen vagamente conocidos. Regina al ver la expresión de su cara, le dice:
    - Si Lis, es hijo de los Petroff.
    - Si no me equivoco son los marques de Haardrad – Voltea a ver a Regina – Ya veo, siempre si te saliste con la tuya casándote con él – Ve a Alfred con una gran sonrisa – Nunca olvidare esa carta que me decía que creía haberse enamorado, que era amor a primera vista – Se ríe – Que no te dejaba de ver en ese baile que habían ofrecido los Marshall.
    - Alfred, nunca me ha creído eso – Lo dice besando a su marido.
    - Me permites – Le dice a Regina, al querer abrazar a la niña que tiene en brazos – Es una combinación muy hermosa de los 2 – Dice al tener a la niña en brazos.
    La niña era tan güera como su padre que tenía sangre Rusa al ser sus abuelos paternos rusos, fina como su madre, los mismos ojos verdes que ella.
    ¿Como se llama esta princesa? – La besa en sus mejillas regordetas.
    - Charlotte, como nuestra madre – Le dice Regina orgullosa- Tiene 2 años.
    - Yo le hubiera puesto así si hubiera recordado a mi madre – Piensa en voz alta, se ríe con nostalgia.
    - ¿Que? – Su hermana exclama.
    - Luego te contare – Sonríe a la niña blanca que tiene en brazos - ¿Es mi única sobrina? – pregunta esperando que no.
    - Si – Le afirma – Que querías, apenas llevamos 3 años de casados – Se ríe.
    - Como lamento no haber estado ese día tan especial- Dice con tristeza – De verdad lo lamento.
    - Yo mas – Dice frunciendo ceño – Tienes que explicarme todo – Ordena molesta.
    - Ya me lo conto todo Reggie, no era lo que pensaba – Dice William apenado.
    - Obvio que no era así – Afirma tajante Regina – Lis, no es esa clase de mujeres – Le sonríe a su hermana.
    - Bueno, les contare la historia – Suspiro.
    - No, todavía no – Exclama – ¿Crees que he dejado pasar el tiempo platicando de temas superfluos de gratis y no te he preguntado que paso contigo porque no se me ocurre otra cosa?
    Elizabeth ve a su hermana confundida.
    - Es que al saber que estabas aquí, le pedí a Alfred que le mandara informar a Jeremy que habías regresado– Le guiñe el ojo – Solo quiero que cuentes una vez mas tu historia.
    - ¿Jeremy vendrá? – Exclama feliz Elizabeth- ¿Como esta aparte de guapo? – dice riéndose.
    - Ni lo digas – Suspiraron al mismo tiempo William y Regina – Al parecer no somos las únicas que nos dimos cuenta de eso – Señala Regina frustrada – Jeremy es el libertino más famoso de Londres.
    Elizabeth contiene la risa al ver la expresión de su familia.
    - Es normal – Comenta Alfred – Si tiene con que, que aproveche – Regina le da un codazo con indignación.
    - Supongo que hablan de mi – Exclama con una bella sonrisa Jeremy – Todo lo que te han dicho Lis, no es cierto, son puras calumnias – Le guiñe el ojo y camina hacia ella – Tu siempre tan espectacular, hermanita – La abraza y la levanta con todo y su sobrina que agita las manos al verlo.
    - Tu siempre tan coqueto, Jery – Le da un gran beso – Ahora entiendo como no puedes evitar ser el libertino que eres – Agrega guiñándole el ojo.

    Los Basset, incluyendo los niños y el marques Petroff se veían espectaculares. Elegancia, finura, clase, desfilaba en Sheldon esa noche. Ambas jóvenes con vestidos divinos, eso es lo que se podía ver debajo de esos abrigos, y sus delicados collares adornando sus cuellos. Los hombres también vestían de lo más moderno, con sus pantalones obscuros y camisas un poco abiertas, ellos menos William, vestían con saco.
    - ¡Abuelo! – gritan los niños felizmente desde lejos – Mira lo que cocinamos.
    - ¿¡Abuelo!? – Los tres adultos presentes que todavía no los conocían exclamaron en unisonó.
    Los niños al entrar a la sala, se sorprenden al ver tanta gente.
    - Al parecer nos estamos haciendo expertos para interrumpir – Dice Nicholas en susurro a su hermana.
    - Creo que si – le contesta sonrojada, pues todos los de la sala los veían.
    William y Elizabeth que no están sorprendidos como los demás, se ríen al oír a los niños decir eso.
    - Niños, vengan – Les pide William – Vengan a saludar a sus tíos.
    - ¿¡Tíos!? – Niños y adultos se ven con sorpresa.
    - ¿Son tuyos, Lis? – Confundida Reggie lleva su mirada a Elizabeth.
    - Ni modo que míos – Dice con sarcasmo burlón Jeremy – No tenemos un hermano perdido, ¿cierto padre? – Voltea a ver a William preocupado.
    - Claro que no – Dice Elizabeth – Son mis hijos – Les sonríe a Meli y Nick.
    - No lo puedo creer – Dice Regina al acercarse a los niños con lindas sonrisas - Son hermosos –Los abraza a ambos – Yo soy su tía Regina, pero dígame tía Reggie – Les da un dulce beso.
    - Yo su tío Alfred, esposo de Reggie – Se pone en cuclillas y señala a la niña que tiene Elizabeth en brazos– Esa princesa que ven ahí es su prima Charlotte.
    - ¿Tenemos primos? – Los niños ven a la niña pequeña que tenia su madre en brazos.
    - Hasta ahora solo ella – Se levanta Alfred regalando una amorosa sonrisa.
    Nicholas y Melissa se sorprenden y se ríe al ver que estaban ambos siendo cargados por detrás.
    - Y yo mis queridos jovencitos, soy el tío Jeremy – Le da a un beso muy escandaloso a sus sobrinos – Soy el tío que malcría, pregúntele a Charlotte – Señala con su cabeza a la niña que exigía sus brazos.
    - ¡Oh, ya veo! – Sonríe Nicholas al bajar de los brazas de Jeremy – Veo que no entenderemos bien, tío – Le guiñe el ojo.
    Los adultos se ríen por la audacia del niño de 7 años.
    - Yo soy Melissa McGregor Basset y el es mi hermano Nicholas – Dice la niña orgullosa.
    Los adultos que aun no entendían, regresan la mirada a Elizabeth.
    - ¿McGregor? – Dicen sorprendidos sus hermanos.
    - Entonces… ¿es cierto? – Agrego anonadada Regina.
    Agarra aire Elizabeth.
    - Niños, vayan al salón de música y cuiden a Charlotte – Les ordena Elizabeth al bajar a la niña de sus brazos para que camine.
    - Esta bien – dicen contentos los niños. Nick se acerca a su prima para tomarla de la mano.
    - Les dejamos estas galletas que hicimos con la señora cocinera – Les informo Meli al ver las galletas que habían puesto en la mesita de la entrada.
    - ¡Tía! - habla Nicholas – ¿Le puedo dar una a Charlotte?
    - Si, claro mi niño – Logra decir pues seguía pensativa.

    Elizabeth ve las expresiones de ellos y ya en lugar de sentirse mal le da risa.

    Igual que a William y a Lisa, les cuenta lo que vivió, todo lo que solo puede recordar por desgracia al no ser todo.

    Esa fría noche de invierno hubo de todo; risas, lagrimas, coraje, sorpresa. Los Basset le cuentan todo lo que Elizabeth se perdió en ese tiempo, hasta lo que había pasado en la sociedad rica de Londres.

    Elizabeth y Regina suspendieron un poco la plática para poder ir a ver los niños y llevarlos a la cama, como ya era muy noche no era conveniente que se regresaran, William les pidió que se quedaran ya que hace muchos años que no estaban todos sus hijos en Sheldon. Todos aceptan gustosos pues la estaban pasando muy bien. Las mujeres no sabían donde estaban los niños, y visitaron toda la mansión hasta que los encontraron en la recamara principal, que era de su padre, en la cama ya dormidos.

    Las jóvenes les conmovió verlos así. Charlotte estaba dormida en medio de sus primos, con una galleta en la mano y su boca abierta llena de morusas. Elizabeth se acerca a los niños y los besa con dulzura el la frente. Les quita los zapatos y los tapa con el cobertor. Regina en la chimenea le estaba poniendo más leña al ser a esa hora más frio.

    Reggie limpiándose las manos de la madera, observa como su hermana atiende a los niños.
    - ¿Sabes? – Le dice en susurros, acercándose – Estoy muy orgullosa de ti. Siempre lo he estado.
    Elizabeth voltea con una linda sonrisa.
    - ¿Porque?
    - Por todo – Le señala – Desde tu fuerza de salir adelante cuando estabas herida, hasta tu amor maternal que tienes por tus hijos – Lo dice refiriéndose a Nicholas.
    Su hermana entiende a lo que se refiere y le añade:
    - Desde el primer día que lo vi me gano el corazón. Es un maravilloso hijo. Siempre esta pendiente de Meli. Es un niño de carácter igual que James, un poco enojón de repente y mando con su hermana, pero siempre con la mejor intención - Sonríe con dulzura - Me da mucha ternura que Nick es muy desesperado y con Melissa se controla – Suspira – El siempre será mi hijo, tanto como es Derek y Melissa.
    - Por supuesto que si – La abraza estrechándola de los hombros – Tú lo viste crecer, a ti siempre te ha dicho mamá, lo has cuidado con verdadero esmero, lo has educado – Vuelve la mirada a Nick – Gracias a ti, el un niño feliz y maravilloso.
    - ¡Verdad que lo es! – Le sonríe con lágrimas cayendo de sus ojos.








     
  9.  
    Moliry

    Moliry Fanático

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    Por amor...


    ;) Wola !!!

    Subi otros capitulos para que se acerquen al día del rencuentro con Elizabeth y Anthony.

    Ya aclaro las cosas con su familia. ¿Como lo hara con su hijo que la cree muerta? :(
     
  10.  
    Moliry

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    Por amor... (El plan)

    Capitulo 21

    Regina pasado toda esa noche sin dormir pensando todo lo que su hermana tuvo que vivir por culpa de Anthony. Quería que Elizabeth se le hiciera justicia y sabia que si no se hacia nada eso nunca iba a pasar. Por eso después de pensar todas las opciones que tenían, feliz al día siguiente, temprano va a la habitación de su hermana, la misma habitación que era desde que era niña.

    - Lis – Se avienta a la cama, un lado de Elizabeth como cuando era niña – Ya se como podemos enfrentar a Farington – Exclama contenta Reggie.
    Elizabeth cansada con una mueca de desagrado solo agarra el cobertor y se tapa la cara.
    - Regina, ¿sabes que hora es? – Dice con voz ronca – Hace apenas unas horas que nos venimos a dormir – Señala molesta – Déjame dormir. ¿Ni siendo la marquesa de Haardrad, puedes dejar de venir a saltar a mi cama? – se ríe aun modorra – Sigues siendo la niña juguetona que tanto queremos.
    Su hermana habla como si no escucho lo que Elizabeth.
    - Es perfecto – Le quita el cobertor a la joven para verle la cara – Una fiesta, en un lugar publico será muy bueno que te le presentes – Señala – Él siendo Duque tendrá que esforzarse por ser educado, para no dar imaginen no agradable a los demás que lo observen.
    - ¿Crees que eso no lo pensé? – Dice todavía con los ojos cerrados – Pero él no iría a un baile que yo de.
    - ¿Y tú crees que eso no lo pensé? – Dice perdiendo la paciencia – Esa fiesta no la darás tú, la dará el marques de Haardrad y será de disfraces – Le guiña el ojo.
    Elizabeth salta de la cama para abrazar a su hermana.
    - Es perfecto, Reggie – Expresa muy feliz – Lisa me dijo que después de que me fui, Anthony perdió todo contacto con ustedes, entonces no sabrá que estas casada con Alfred.
    Su hermana asiste levantando una ceja.
    - ¿Pero… Alfred? – Protesta preocupada – ¿crees que acepte hacer esa fiesta?
    - Claro que lo hará – Le dice poniendo su mano arriba de la rodilla de Elizabeth – Nunca me ha negado locuras, con mayor razón no lo hará con esto – Le sonríe – Si es para una buena causa.
    La joven ve a su hermana con una radiante sonrisa.
    - Te ama, ¿verdad? – La ve con dulzura.
    - Si – Dice radiante Reggie – Y yo lo amo mucho.
    - Me da mucho gusto que seas muy feliz, es lo menos que te merecías – Le señala abrazándola.




    [/quote]
     
  11.  
    alma

    alma Entusiasta

    Acuario
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    Re: Por amor...

    gracias moliry por subir estos capitulos seguidos y me da mucho gusto que con su familia haya hablado por que sera dificil sin tener apoyo pero con ello junto a su lado tendra mas valor para lo que venga de verdad gracias de verdad por tus capitulos sigue asi tienes mi apoyo
     
  12.  
    Moliry

    Moliry Fanático

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    Por amor...
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    Por amor... (La fiesta)

    [/quote]

    Capitulo 22

    Elizabeth no podía creer que esas dos semanas hubieran pasado tan rápido. Ya era el día del baile que se daría en Haardrad. La joven con sus hijos se habían ido una semana antes para poder ayudar con los preparativos de la fiesta a su hermana.

    Regina contenta y su hermana nerviosa, porque Anthony ya había confirmado su presencia y también la de Derek. Elizabeth tenía sentimientos encontrados, deseaba con toda desesperación por fin ver a su hijo, pero no deseaba ver a Anthony.

    La joven saco todo su guardarropa nuevo de invierno, que le habían entregado unos días antes. Elizabeth con tanta variedad de vestidos no sabia cual de todos ellos escoger para esa noche, después de un rato de meditar cual seria el indicado, se puso un vestido de terciopelo café obscuro bordado con exquisito hilo y listón oro. Con un escote profundo y enseñando los hombros. Su elegante y esbelto cuello estaba adornado con un espectacular y costoso collar de oro acompañado con unos delicados diamantes que James la había regalado la ultima navidad. El pelo lo llevaba recogido con un broche que era compañero del collar. Elizabeth para la fiesta se iba a poner una masca de color dorado que llevaba una pluma parada del lado izquierdo color café. La mascara tenia pintadas unas siluetas de hojas, también de lado izquierdo.

    El baile no seria nada más para los adultos como era la costumbre. Regina en las invitaciones les informo que si gustaban también podían llevar a sus hijos. Todo estaba preparado, hasta los niños iban a divertirse pues iban a contar con un salón con juegos y bocadillos propios para ellos.

    La joven como ya no podía con los nervios, fue a ver de nuevo si sus hijos ya estaban listos. < Por lo menos si habrá personas que disfruten de la fiesta> piensa desanimada Elizabeth al entrar a la habitación donde estaban sus hijos arreglándose.
    - Nick, te ves muy apuesto – Dice al acercarse a él, que se estaba acomodando el pelo – Sin duda romperás algunos corazones – Le da un beso en la nuca.
    - ¡Mamá! – Dice molesto – Me despeinas – Y se vuelve acomodar el cabello – Sabes que las niñas me desagradan – Le recuerda.
    Elizabeth se ríe.
    - ¿Porque siempre te acosan? – Le sonríe.
    - Aparte - Frunce el seño – Todas son muy delicadas, nada divertidas.
    - Claro que no – Melissa le pega en el brazo – Yo soy divertida, no todas somos así – Le dice enojada – ¿Verdad mami?
    - Eso es cierto, Nick – Le dice acomodando el cuello de la camisa de su hijo.
    - Mamá, ¿crees que vengan muchos niños? – Pregunta Nicholas todavía enfadado.
    - Si – Le da un beso en la frente – Tu tía me dijo que vendrán unos 500 invitados y de ellos vendrán unos 40 niños – Elizabeth ve que el niño sigue con su ceño fruncido.
    - ¿Porque estas enojado? – Pregunta con amor.
    - Porque dice que habrá muchos invitados y no podrá cuidarte todo el tiempo – Le informa Meli al señalarle el sillón para que se siente con ella.
    La madre sorprendida ve a su hijo.
    - ¿Cuidarme de que, príncipe? – Lo jala de la mano y lo sienta en su regazo.
    - Papá siempre me dijo que al no estar él, yo seria quien las cuidaría – Dice enfadado – ¿Lo he hecho bien?
    - ¡Excelente, mi corazón! – Los ojos se le humedecen y lo abraza con mucho amor.
    - ¿En serio? – Exclama feliz el niño.
    - Si – Le dice con una sonrisa – De hecho quiero pedirte que esta noche sigas cuidando a Meli – Le dice – A lo mejor no siempre podre vigilarlos, entonces quiero que Charlotte y tu hermana estén en buenas manos, y que mejor que mi mano derecha para que haga esto.
    - Claro que si, mami – Le da un beso y se levanta – Vámonos – Corre a la puerta y se para – Por cierto lady, usted se ve deslumbrante – Y hace una reverencia.
    Los niños salen a toda velocidad de la habitación para ir ya a la fiesta.
    - Es cierto eso, te ves deslumbrante – Dice Jeremy al entrar.
    - Muchas gracias, Jery – Los saluda con un beso – Te diría lo mismo, pero no quiero alimentar más tu ego.
    - Con eso dices todo – Le guiñe el ojo – ¿Gusta usted ser mi pareja de esta noche? – Pidió con fingida reverencia y poniendo su brazo.
    - Sera divertido romper corazones de ladies – Le dice con una coqueta sonrisa y toma el brazo de su hermano.
     
  13.  
    alma

    alma Entusiasta

    Acuario
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    Re: Por amor...

    que cruel como nicholas se entera de la verdad y anthoni que no deja de culpar y tratar ma a elizabeth, porfavor sigue continuando esta historia ando al pendiente a cada rato ya que si me atrapo esta historia y ya deseo saber mas del desenlace
     
  14.  
    Dr Ruth

    Dr Ruth Entusiasta

    Géminis
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    Re: Por amor... (Se quitan las mascaras)

    Ohhhh !!! Por fin, por fin ya de nuevo se ven despues de tantos años. :eek: k emocion !!!
    Que va a pasar ahora ??? Como arreglaran las cosas ???
    Muy buen capitulo moliry ;):P mua !!!
     
  15.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...
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    Re: Por amor... (Una verdadera madre)

    Capitulo 24

    Jeremy había visto salir corriendo a Nicholas llorando y lo sigue para averiguar que le había pasado. Llega hasta la habitación de arriba. Entra y no lo ve por ningún lado.
    - Nick, ¿donde estas? – Pregunta acercándose al tocador.
    Escucha debajo se la cama unos sollozos muy débiles. Se agacha para ver si estaba ahí el niño.
    - Nick, ¿que haces ahí? – Lo cuestiona preocupado. Y le agarra el brazo para ayudarlo a salir.
    - ¡Déjame! – Dice enojado y jala su brazo.
    - ¿Porque estas así? – sorprendido cuestiona – Ven y habla con tu tío favorito – dice con voz dulce.
    - ¡Yo no tengo tíos! – Le grita.
    - ¿De que diablos hablas? – Dice en tono molesto.
    Elizabeth entra a la habitación y alcanza a escuchar lo que Nicholas acababa de gritar.
    - Jery, déjame sola con él – Le pide su hermana con voz muy serena.
    Jeremy levanta la mirada para verla y asiente.
    - Nick, nunca olvides que yo soy tu tío y te quiero mucho… ¿de acuerdo?
    El niño no responde, Jeremy se levanta y al dirigirse a la salida le da un beso en la frente a Elizabeth.
    - Cada vez te veo mas pequeña – Le bromea para animarla.
    Logra conseguir su propósito pues Elizabeth le regala una sonrisa.
    - Tú eres el gigantón - Le sonríe. Jeremy le regala una cariñosa sonrisa, sabía que era cierto, su hermana era alta, pero él con un poco más de 6 pies y 2 pulgadas (1.87) le ganaba de estatura sacándole casi una cabeza.
    Elizabeth al salir su hermano cierra la puerta. Respira profundo y se dirige a la cama.
    - ¡Mi niño! – Se sienta en el piso un lado de la cama con las piernas cruzadas hacia delante – ¿Sabes? Te quiero más que mi vida.
    Nicholas gira su cara para verla. Elizabeth ve entre las penumbras que provocaba la oscuridad de debajo de la cama, como los ojos del niño brillaban como dos pequeñas bolas de cristal por aquellas lagrimas que ya habían cesado.
    - ¿De verdad? ¿Aunque no sea tu hijo? – Le brotan de nuevo las lágrimas – ¿Porque me mentiste?
    - No te mentí – Se defiende con dulzura – Tu eres mi hijo.
    - Pero ese señor dijo que no lo era – Lo dice en susurros y poniendo su frente recargada sobre la alfombra – ¿Lo eres?
    - Ven – Le pide y le extendió sus brazos. Nicholas sale debajo de la cama y se sienta en su regazo. Elizabeth lo abraza y su hijo se curruca en sus brazos – Tú responderás a eso – Le da un beso en la frente – ¿No es una madre la que cuida, enseña, da todo su amor y siempre esta en los mejores y peores momentos de su hijo?
    El niño la ve pensativo.
    - Para que me entiendas mejor – Le sonríe - ¿Quien te consintió cuando te rompiste la pierna y te has enfermado?
    - Tú – Apenas su voz su audible.
    - ¿Quien te enseño a tocar piano, violín, montar y muchas cosas mas?
    - Tú – Se dibuja una pequeña sonrisa en su cara.
    - ¿Quien es la mujer que mas te amaba en este mundo y te querrá por siempre?
    - ¿Tú? – Dice dudoso.
    - Claro que yo, Nick – Lo abraza llena de amor – ¿Entonces ya me puedes responder? ¿Soy o no tú mamá?
    - Si – Le levanta de su regazo y salta abrazarla – Tú si eres mi mamá.
    - Siempre lo he sido y siempre lo seré.
    - Entonces… – Le brillan los ojos pero ahora de felicidad – Meli si es mi hermana. El abuelo, mis tíos y Charlotte, si son mi familia, ¿cierto? – Pregunta con una gran sonrisa.
    - Por supuesto – Afirma con un beso – ¿Recuerdas lo que te dijo Jeremy? – El niño asiente – Ellos también te quieren mucho.


    Capitulo 25


    - ¿Papá, porque estas enojado? – preocupado Derek ve a su colérico padre.
    - No – Finge una tenue sonrisa – Es solo que estaba pensando.
    - Oh, yo pensaba que estabas enojado con Lisa y por eso no regresa con nosotros a casa.

    Anthony dirige su mirada por la ventana del carruaje para contemplar la noche fresca.

    Por estar tan furioso y querer salir ya de ese lugar, deja en Haardrad a Lisa, pero le agrado no verla así no tenia que estar en el carruaje, soportar su presencia. Tenía muchas cosas que reprocharle por no haberle dicho del regreso de Elizabeth, y esa noche no tenia ánimos ni fuerza de otra fuerte discusión.
    - ¡Derek! – Regresa la mirada a su hijo – Dices que Melissa McGregor es una niña muy simpática, ¿porque lo dices? – Le pregunta acercándose a él poniendo sus codos sobre sus piernas.
    - Si – contento ratifica – Es una niña muy divertida y alegre, no se cansa de jugar.
    - ¿Y como es físicamente, se parece a su hermano? – Cuestiona con expresión severa.
    - No, para nada – Reflexiona pensativo – Son muy diferentes – Observa a Anthony – De hecho Meli tiene tus mismos ojos y color de pelo – Se ríe – ¿Y sabes? Se me hizo chistoso conocer a otra persona que tuviera mi lunar- Se señala con su dedo índice el lunar cerca de la boca.
    - ¿Si te dijo su edad? – Pregunta cauteloso viendo el lunar de su hijo.
    El niño se queda pensando.
    - Creo que… 5 años.

    Farington siente un escalofrió al recibir otra afirmación, < sin duda Melissa es mi hija > Pensó sorprendió. Tuvo sentimientos encontrados, de gozo por su hija y odio por Elizabeth. < ¿Tanto ama a James? > Pensó con un gran dolor en su pecho. Derek nota que su padre otra vez queda sumergido en sus pensamientos, pero el niño nota que no son pensamientos agradables al ver la cara de disgusto de Anthony.
    ¿Porque papá? –Habla para distraer a su padre.
    - Solo preguntaba para conocer mejor a tus nuevos amigos – Le sonríe y lo agarra para ponerlo sobre sus piernas – Ya que no me los presentaste.
    - Si lo iba hacer, pero Nick me dijo que iría a recoger su chaqueta por que hacia frio, la había dejado en el salón de música cuando fuimos al piano, y quedamos en vernos en el jardín, pero nunca llego y luego tu me avisaste que ya no íbamos – Dice triste – No me pude despedir de ellos.
    - No te preocupes, te puedo asegurar que volverás a verlos – Dice con voz amargosa.
     
  16.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...
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    Re: Por amor... (patan - ramera)



    Capitulo 26

    Elizabeth en Remmington había logrado en esos días hacer que Nicholas olvidara esas palabras crueles de su todavía esposo. Nick ya no había pensado más y seguía siendo el mismo niño cariñoso y alegre que siempre había sido. Eso Elizabeth le tranquilizaba, saber que la dureza de Anthony no había tenido secuelas.

    La joven desde que llego a Remmington estaba ansiosa, porque sabía que en cualquier momento llegaría Tony a exigir explicaciones sobre su hija. Siempre reconocía que su esposo como padre era excelente y ahora sabiendo la existencia de Melissa no se quedaría con los brazos cruzados. < ¿Se atrevería a quitármela? > No dejo de pensar todo el tiempo. Pero se iba tranquilizando con el transcurso de los días, al no llegar Anthony ni dar señales que lo haría.

    Ese día Nicholas estaba muy contento porque su primer diente que se le había caído y Elizabeth le había dado una moneda de oro por su pequeña pérdida. Meli al ver ese deslumbrante regalo que su hermano recibió por su diente, alegre corre a la cocina, entra al almacén y agarra un elote para quitarle un grano, regresa a toda velocidad con su mamá que estaba tocando piano y le entrega el grano.
    - Mami, ¿me das mi moneda? – regala una deslumbrante sonrisa. Al ver que su madre solo la veía con ojos entre cerrados, agrega – ¡Por favor!
    - ¿Como es posible que me des tu diente, cuando veo que tienes todos? –Le pregunta actuando no entender.
    Meli se pone toda roja pues no había pensando en eso.
    - ¿No me vas a dar una moneda como Nick? – Dice con la carita agachada y desanimada.
    Elizabeth deja de tocar y se levanta del banco del piano para ir por su bolsa.
    - ¿Esta moneda es por el lindo grano de maíz que me trajiste? – Le guiña el ojo.
    - ¿Te diste cuenta?- Dice en siseo, toma la moneda que Elizabeth le daba – Es mas pequeña que la de Nick – Señala molesta, ve a su madre como levanta una sofisticada ceja – ¡Esta bien! – A regañadientes agradece - Muchas gracias - Le sonríe y la abraza – Ya estoy lista para irnos de compras a Fayette - Le informa.
    - De acuerdo – Dice al ponerse sus guantes y agarrar su bolso – Avísale a Nick.
    La niña obedece y va por su hermano.

    Toda la tarde la pasaron fuera de compras por las calles de Fayette. Elizabeth mando hacerles más ropa para la temporada de frio a sus hijos y no pudo evitar también mandarse hacer algunos vestidos. Al salir del sastre fueron a comer a un restaurant que siempre le había gustado. La salida habría sido perfecta si no hubiera sido que muchas personas no podían dejar de verla, al parecer por sus miradas de hostilidad de la gente ya estaban enterados que el Duque decía que su esposa se había ido con su amante todo este tiempo. < Perfecto! > Se dijo irritada la joven una y otra vez. Pero con todo eso, no dejo de disfrutar la tarde en compañía de sus hijos. Melissa con su moneda se había comprado unos accesorios para sus muñecas, 2 vestiditos con zapatos. Nicholas en cambio guardo su moneda, decía que le daría buena suerte si siempre la conservaba con él.
    Ya casi entrando la noche llegan a su casa, los niños se van a jugar al llegar, Elizabeth se queda en el carruaje para darle indicaciones a su chofer donde quería que llevaran las cosas. Cansada se dirige a su habitación para darse un merecido baño que tanto deseaba. Pero sus deseos fueron interrumpidos por Eddie su mayordomo.
    - Lady, trate de impedirlo, pero se metió a la fuerza y no me atreví a sacarlo, pues es el Duque – Informa todo agitado al correr a la puerta para recibir a Elizabeth.
    - Eddie, ¿de que esta hablando? - pregunta impaciente.
    - Buenas noches, querida – Saluda con voz sensual.

    La joven siente un calor en todo su cuerpo, todos sus sentidos se pusieron en estado de máxima alerta, con la mirada trata de localizar a Anthony, estaba parado bajo el marco de la puerta del estudio, recargado y sus brazos cruzados. Elizabeth se queda sin palabras al ver semejante atractivo sexual que causaba estragos a unos metros de ella. Se aborreció por sentirse como antes, débil a sus encantos. Trata de concentrarse y olvidar esos deseos.
    - ¿Que estas haciendo aquí? – Le interrogo molesta, acercándose a él.

    Ver esos pasos tan sensuales hizo que deseara tenerla y su virilidad reaccionara. Nunca hubo mujer que le hiciera reaccionar así con solo verla, el trascurso de los años habían logrado que Elizabeth se viera mas deseable, de ser una bella joven atractiva, ahora era una joven pero < mujer hermosa y muy sensual > Piensa Tony sin evitarlo.
    - Estas bellísima – Elizabeth se para perpleja por el comentario fue de lugar y sobre todo inesperado – No tuve la delicadeza de decírtelo en el baile, pero sin duda sigues siendo la mujer mas atractiva de Inglaterra – Le dice con voz cristalina.
    - ¿Que estas haciendo aquí? – Repite con serenidad. Al escuchar el alago de Anthony le agrado mucho, tanto que quiso olvidar la traición de él y correr a besarlo. Pero la llegada de los niños la distrae de ese hermoso sueño. Respira profundo y agradece la interrupción de sus hijos.
    Los niños que venían bajando las escaleras al llegar abajo se paran al ver la presencia de Anthony.
    - Buenas noches – Saluda Nicholas serio.
    - Buenas noches, niños – Regresa el saludo con una gran sonrisa.
    - Hola señor, buenas noches – Meli se acerca a el para saludarlo.

    Anthony queda atónito al ver que de verdad Melissa tenía sus mismos ojos y pelo un poco mas claro. Se pone en cuclillas para darle un beso. Hace mucho que no sentía esa oleada de emociones tan tiernas y dulces, esos sentimientos que solo Derek era capas de hacer.
    - Tú has de ser Meli, ¿me equivoco? – Le sonríe con mucho amor.
    - No, señor – Le regresa la sonríe – ¿Me conoce?
    Elizabeth se pone tensa por ese acercamiento de padre e hija, temía que Anthony no pensara las cosas y en ese momento le dijera a Melissa toda la verdad.
    - Niños, por favor vayan a cenar, yo ahorita los alcanzo – Les pidió.
    - ¿Porque no vamos los cuatro a cenar, mami? – Pregunta con una traviesa sonrisa – Ahí tu amigo y tú pueden hablar.
    - Por mi estaría…
    - ¡No! – exclama histérica Elizabeth – Él… ya se iba, por favor obedezcan.
    - Esta bien – Dice Meli con alegría.
    Nick ve a Tony y frunce el ceño, agarra la mano se su hermana y van al comedor.
    Gira a ver a Elizabeth y con una amarga voz le pregunta:
    - ¿Cuando pensabas decirme lo de Melissa?
    - ¡Nunca! – le grita pasando un lado de él para entrar al estudio.
    - ¿Que dijiste? – Le grita al cerrar la puerta de la habitación – ¿Nunca?
    - Si, ¡nunca! – Voltea a verlo – No hay necesidad de lastimarla, creció creyendo que otro hombre es su padre y no puedo…
    - James – Señala con hostilidad – ¿Él?
    - Si, él – Le informa – James si supo ser un verdadero padre, no pudo tener mejor ejemplo que él.
    - ¡Demonios! – Grito y da un puñetazo al librero – ¿Tanto lo amaste que me separaste de mi hija? – Repite la misma pregunta que en el baile, pero ahora no se iría sin respuesta.
    - ¿Amarlo? Yo nunca lo ame – Le contesta del mismo tono que él.
    Anthony le penetra los ojos con mucha rabia.
    - Eres mucho peor de lo que creí, Elizabeth, el amor no hizo que abandonaras a tu hijo, ¿entonces que? - Se acerca más. Elizabeth le da la espalda, no desea que viera como sus ojos se humedecía, dolida al recordar el motivo de su huida. No pudo decir palabra, entonces Anthony sigue – Si tu no puedes contestarme, lo hará McGregor, ¿donde esta ese maldito?
    La joven gira rápidamente atónita.
    - No te atrevas nombrarlo así – histérica lo defiende.
    - De ese cobarde yo hablo como yo quiera – Le grita – ¿Donde esta?
    - ¿No sabes? – con un hilo de voz pregunta. Tony se le queda viendo al no entender la pregunta – Murió hace mas de 5 meses.
    El duque abre los ojos, sorprendido por la noticia, se sienta en la silla más cercana.
    - Ya entiendo porque regresaste – levanta la mirada- ¡Pero no entiendo para que!
    - Para tener a mi hijo – Le recordó.
    - Pero por muchos años no te importo – Habla con rabia – ¿Porque ahora regreso ese sentimiento maternal? ¿Que James no te dejaba verlo? – se burla al decir los ultimo.
    Al oír esa burla tan cruel de Anthony no pudo controlar más la poca cordura y educación que le quedaba. Y explota.
    - ¡Porque no lo sabia! – grita
    El joven se levanta de la silla.
    - ¿Como que no lo sabias? – Se pone delante de ella – ¿De que demonios hablas? – Le agarra el hombro con fuerza.
    Elizabeth se quedo callada. Al no desear decirle la verdad, prefería que Anthony pensara que le fue infiel y por lo menos por su orgullo, sintiera una milésima parte el infierno que ella ha vivido.
    - Elizabeth, por tu bien mas vale que te expliques, estoy perdiendo la paciencia – La amenaza y le aprieta más el hombro.
    - No creo que te importe lo que yo he hecho todo este tiempo – Dice agitada – ¡Suéltame! – Le ordena.
    - No me interesa tu vida, hace muchos años me dejo de interesar – No pudo desperdiciar el momento de señalar lo que ahora era para él – Solo quería saber como una mujer tan bella puede ser tan fría y cruel – Termina de decir y la suelta con rudeza.
    Esas palabras fueron como varias cuchilladas en su cuerpo, sintió un gran nudo en la garganta que Anthony le afirmara lo que ya sabia. < Nunca le importe > Pensó con tristeza. No era el mismo dolor oír eso en labios de una sirvienta a labios del hombre que algún día amo.
    - No puedo creer que me hables de ser fría y cruel, cuando tu eres mucho peor – Logro decir – ¡Maldito bastardo!
    Él cree que Elizabeth le dice así por humillarla en la fiesta, la ve con hostilidad y le grita.
    - Yo puedo ser un bastardo – La sujeta con una mano su fino y delicado rostro – Pero tú eres una mujerzuela – Le suelta su cara con despotismo.
    La joven no pudo aguantar tanta humillación, una humillación que no merecía.
    - Estas así porque crees que me fui con James, ¿lastima tanto tu orgullo creer que fue él y no otro? – Tony golpea con la mano cerrada el escritorio – Pues puedes levantar tu maldito ego de hombre macho, no me fui con James, por lo menos no por voluntad propia.
    - No me querrás decir que te llevo a la fuerza – Ataje con ironía.
    - No, no a la fuerza, pero si con engaños – Anthony frunce el ceño y la ve – La noche que yo me fui de Saint Clair, llegue a la posada de Montebello, ahí me di cuenta que no podía dejar a mi hijo ni siquiera un día.
    - Y por eso regresaste 5 años después, ¡esplendido! – señala con ironía.
    Lo ve con hostilidad, pero ahora estaba decidida decirle toda la verdad y no pararía hasta que supiera porque no regreso por Derek.
    - Salí de la posada y me encontré con el vizconde de Howard y al ver que quería salir pero mi caballo estaba muy cansado, muy amable me ofreció el suyo pues él al día siguiente iba a ir a verte…
    - ¿A verme? – Pregunta sorprendido.
    - Si, ¿no vino? – Le afirma – No se porque no lo haría si tenia su caballo, pero puedes preguntarle…
    Anthony se ríe con amargura.
    - ¡Que astuta! Un muerto nuca podrá negar tus palabras, cierto!
    - ¿¡Murió!? – Cuestiona perpleja - ¿Cuando?
    - El día que tú te fuiste, entonces es imposible…
    - Nada de imposible, pudo morir después – Le señalo
    - Que oportuno, ¿no lo crees? – Su voz más grave de lo normal habla con sarcasmo.
    - Escúchame y después piensa lo que quieras - Anthony asiente, se sirve una copa y se sienta.

    Elizabeth aprovecha ese tiempo para dejar el orgullo aun lado y hablar. <Todo es por mi hijo, no por él > Se trato de convencer, pues estaba muy molesta saber que realmente le importaba lo que Anthony pensara de ella. Nerviosa, empieza a jugar con el anillo que tiene en el dedo.
    - ¿No te vas a sentar? Al parecer tienes mucho que inventar.
    Jala aire para no perder la poca paciencia que pudo recuperar.
    - No – Dice cortante – Se que lo que te voy a contar va a sonar así, pero es toda la verdad – Suspira – Entonces monte el caballo del vizconde y cuando iba en el camino, vi a dos hombres que se pararon y uno me apunto con una pistola y me disparo en el hombro, no interrumpas! – Le advierte seria al ver que estaba apunto de replicar – No supe mas, hasta una semana después despierto en un abadí, estuve a punto de morir, pero James…
    - ¿James?
    - ¡James! – Remarco – Hizo todo lo posible por salvarme y como puedes ver lo logro.

    Se que has de estar pensando como él supo que estaba ahí, pues fue una coincidencia, él acostumbraba ir cada sábado y domingo a ver todos los enfermos del comento, pero al irse a Nueva York lo dejo, entonces aprovecho ir cuando estuvo aquí. Al despertar después de una semana no reconocí a nadie, no sabía ni siquiera quien era, al parecer…
    - ¿De que estas hablando? – pregunta incrédulo
    - Perdí la memoria Anthony, al parecer al caer del caballo cuando me hirieron, me pegue muy fuerte la cabeza. James al saber eso, se aprovecho se la situación y me invento toda una vida, me dijo que era su esposa, teníamos un hijo y estábamos felizmente casados. Yo por no recordar nada, le creí, ya que no se me hacia extraña su presencia. Me llevo a Nueva York. Me presento a Nicholas como mi hijo, que ese entonces tenia solo 2 años. Al abrazarlo supe que la maternidad no era desconocida para mi, 5 meses en mí nueva vida nace Meli. La noche que la vi por primera vez empezaron mis sueños confusos, extraños. Personas que creí que no conocía aparecían en ellos, ahora se que eran recuerdos borrosos. Hasta que en una noche recordé todo, tú, Derek, mi vida… ¡todo! Desperté agitada, no me importo la hora y fui a reclamarle a James, y él me confirmo todo. El día siguiente fui a verlo y ya estaba… - No quiso decir la palabra – Y luego nos venimos, ya lo demás conoces la historia – Termino con un suspiro.
    - ¿Ya puedo hablar? – pregunto hostil.
    - Si – Dijo fría, pues sabia que no diría nada bueno.
    - ¿Quieres que te crea que estuviste gravemente herida por una semana, inconsciente y no perdiste a Melissa?
    - No la perdí, pero fue un embarazo muy difícil, tuve 2 hemorragias, pero con los cuidados y el profesionalismo de James, no paso a mayores.
    - ¿James trato bien a mi hija? - Pregunto con voz baja pero furiosa.
    - Si – Sonríe al recordar a James – Fue un padre maravilloso; atento, cariñoso, tierno, le prestaba mas atención a ella que a Nicholas, sobre todo por su problema respiratorio…
    - ¿Problema? ¿Melissa tiene problemas para respirar? – Cuestiona alterado.
    - Si, te dije que no fue un embarazo fácil. Meli al nacer, nació así. Todavía sufre de eso, pero son muy raras las ocasiones.
    Anthony asiste.
    - Otra cosa, digamos que te creo sobre tu perdida de memoria, pero nunca te creeré que después de tanto años nunca recordaras nada, no soy tan estúpido para creerte eso. ¿Por que no eres sincera y dices que siempre quiste estar con él?
    - Todo lo que te dije es verdad, solo quería que supieras porque deje a Derek por tanto tiempo – señala en tono mordaz - ¡Lo que pienses tu me porta un bledo! – Le dice para tratar ella misma de convencerse de que así era.
    - Antes que se me pase, tengo que felicitarte, inventar semejante historia no es nada fácil – Le habla fingiendo asosiego – Ahora puedo decir que eres una mujerzuela con ingenio – Señala con rabia.
    - ¡Lárgate! – le grita – No voy aceptar que me ofendas y menos en mi casa – abre la puerta de un furioso jalón.
    Eddie queda sorprendido pues estaba en la puerta apunto de tocar.
    - Lady, tiene visita – Avisa apenado el señor al estar en una situación tan embarazosa.
    - ¿Quién, Eddie? – habla tranquila al tratar de regresar a su compostura de damisela.
    - Es el Lord Rousell, mi lady – Le informa – ¿Desea que lo deje pasar?
    - ¡No! – Exclama Anthony atrás de Elizabeth – Dígale que se largue – Le ordena al mayordomo.
    - ¿Si, mi lady? – Pregunta confundido.
    Elizabeth sin voltear a ver a Tony dice con una sensual voz:
    - Llévelo al salón de música, por favor ofrézcale algo y dígale que enseguida estoy con él – Le sonríe.
    El mayordomo asiente, hace una reverencia y se marcha.
    - No te permito que lo recibas - Dice furioso – No voy a dejar que sigas enlodando mi nombre y que todos sigan hablando de mi a mis espaldas – Le informa con los dientes apunto de rompérsele al apretar tanto la mandíbula – Si tantas ganas tienes de tener a un hombre en la cama, ese hombre seré yo y nada mas – La agarra de los brazos - ¿Me has escuchado?

    La besa con mucha fuerza, con mucha posesión. La suelta para abrazarla y atraerlo más para con él. Su beso se convertido mas sensual. Elizabeth ese beso le hizo recordar todas esas sensaciones tan fuertes que hace mucho no sentía y extrañaba, levanta sus brazos y lo abraza del cuello.

    Sus pezones se endurecen, no quería sentirse así, apenas podía creerse que todavía reaccionara de esa forma a su virilidad primitiva, después de todo lo que le había hecho, pero en ese momento no le importo, dejo que toda esa pasión guardada empezara a reaccionar. Lo abraza más fuerte y empieza a bajar las manos para disfrutar ese cuerpo.
    Anthony se aparta de ella con un movimiento brusco.
    - ¿Que pasa? – Pregunta jadeando con voz ronca Elizabeth.
    - Si vas a tener un hombre en tu cama, será cuando yo quiera… y hoy no quiero – con cruel desprecio le habla.
    - ¡Maldito engreído! – grito en un estado desconocido para ella de furia – ¿Quien te dijo que te quiero en mi cama?… ¡eso nunca!
    - No podrás negar, querida, que entre nosotros siempre abra un gran deseo – Le dijo con voz ronca.
    - ¡Lárgate! – Lo empuja hasta sacarlo del estudio.
    - No me iré hasta que ese se vaya – Le informa en susurro ya en el vestíbulo – Evita un escándalo, querida – Entendió muy bien a que se refería cuando Tony se quita su chaqueta y empieza a doblar su camisa café obscuro.
    - Esta bien – Dice con un hilo de voz furioso. Entra al salón de música y ve a Jerry Rousell de espaldas, toma aire y le habla con una gran sonrisa.
    - Jerry, que gusto es verte nuevamente.
    El duque que sigue en el vestíbulo para escuchar, aprieta los puños y los dientes al oír “nuevamente”.
    - Lis, espero no haber llegado en hora inoportuna – Le besa la mejilla y le regala una sonría sensual.

    Tony no pudo aguantar mas ese tomo de que ese hombre le hablaba a su mujer, se pone en la puerta del salón de música. < Que confianzas tiene para decir “Lis”, ni yo lo hago > Pensó furioso al verlo. Se sintió desconcertado al recordar el sentido de posesión primitivo que ella le había inspirado siempre.

    Jerry sin darse cuenta de la presencia del duque sigue sonriendo sensualmente a Elizabeth.
    La joven observa esos ojos plata y esa bella sonrisa del joven y le devuelve la sonrisa.
    - Jerry, tu visita nunca será inoportuna – Le da confianza – ¿A que se debe tu visita?
    - Vine a traerte esto que se te olvido en la sastrería – Le da una pequeña caja – La joven que atendía me dijo que era tuyo.
    - ¡Oh! – Exclamo con un bella sonrisa – Si es mío, muchas gracias.
    - Pero te confieso que eso fue un pretexto para verte, no me podía conformar irme a dormir sin ver esos bellos ojos – Le guiñe el ojo.
    Elizabeth se sonroja por el alago.
    - Mucho cuidado, lord – Entra Tony al salón y se pone un lado de la joven – Le esta hablando así a mi esposa.
    - Pero muy pronto, ex esposa – Informa Elizabeth harta.
    - Buenas noches, Su Excelencia – Le dice en tono retador – Se que fue su esposa, pero ahora que ya no lo va a ser, la cortejare si Lis me lo permite – Le guiñe el ojo a Elizabeth.

    Tony no aguanto tanto descaro de Jerry, lo agarra de la camisa y lo azota contra la pared.
    - Si yo fuera usted, me largaba en este mismo instante y nunca regresaría – Le recomienda furioso Anthony.
    - Y si yo fuera usted me soltaba, pues no tiene idea que bueno soy para los puños – Le replica enojado.
    - Déjense de estupideces – Les dice la joven acercándose – Hay niños aquí.

    El duque lo suelta pero antes lo vuelve azotar contra la pared. Jerry se acomoda la camisa, no le tenia ni un miedo a Anthony, aunque era unos centímetros mas pequeño, era verdad lo que él había dicho, era muy bueno para las peleas, pues su deporte favorito y que practicaba desde niño era el box.
    - Perdón Lis – Se acerca a ella – Ya me voy, ¿pero puedo venir mañana?
    - Claro que si, siempre serás recibido en Remmington – Le sonríe con cortesía. Oyen que
    Tony golpea la pared.
    - Bueno, me retiro – Le besa la mano – Que tengas dulce noche – Le desea con voz sensual.
    - Gracias – Dice incomoda – Cuídate.
    Lord Rousell que era un par de años más grande que Anthony, sale del salón y se marcha.
    - No vendrá él ni ningún otro hombre a esta casa – La amenazo Tony.
    Elizabeth regresa la mirada a él.
    - ¿Como te atreves a tratar a si a mi visita? – Se acerca a él – ¿Quien te crees que eres? – Le grita
    - Tu marido – La jala para abrazarla con fuerza, le ve los ojos – Aunque no te guste – La besa con mucha pasión, pero no duro mucho porque Elizabeth no caería de nuevo, lo empuja antes de no poder tener fuerza y cordura suficiente para evitar eso que tanto deseaba. Sabia que no se perdonaría si no era capaz de retirarse, por lo menos por orgullo.
    - ¡Maldito!, ¿que crees que estas jugando? – Levanta la voz – ¿Desde cuando quieres ser mi esposo, fingir ser el hombre posesivo, celoso y …
    - Eres mía, Elizabeth – Le dice mientras se dirige a la puerta.
    - Claro que no, lo deje de ser hace mucho, tu así lo…
    Se voltea para verla a los ojos y dice con voz fría.
    - Piénsalo bien querida, yo te pagaría muy bien, si no hubo amor en nuestro matrimonio, no podemos decir que no hubo mucha pasión – Ataje con voz ronca – Se que serias una excelente amante – Termina de decir y se va.
    - ¡Bastardo! – Grita histérica, agarra lo primero que ve, un pequeño pisapapeles de mármol, para aventárselo, pero ya no lo ve en la puerta. Tenía tanta rabia que lo avienta contra la pared. Se tranquiliza y se asusta de su propio comportamiento al ver el gran agujero que había dejado en la pared con el impacto del pisapapeles.

    Elizabeth no podía creer que ese hombre la sacara de esa manera de sus casillas, no era así, de decir palabras ordinarias y gritar como loca, ni eso en su presencia podía controlar. Siempre fue mujer fina, elegante, recatada. Nunca en pública expresaba sus sentimientos de enojo o inconformidad, pero con Anthony era imposible ser esa dama que siempre había sido.

     
  17.  
    Moliry

    Moliry Fanático

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    Por amor...
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    Re: Por amor... ( Amor )



    Capitulo 27

    A primera hora, Elizabeth recibe la visita del abogado que siempre ha sido amigo de la familia, al recibir la carta de ella que le decía que le urgía verlo. Después de varias horas hablando con él, no quedo muy contenta, porque el abogado le había advertido que no seria nada sencillo romper lazos matrimoniales con el duque de Saint Clair, pues eso solo lo puede hacer el rey de Inglaterra y su corte, y al no tener motivos de peso para que el rey acepte, seria prácticamente imposible. Pero lord McKennsy le prometió que haría todo lo posible para encontrar una razón para que él divorcio se logre pero no podría evitar el escándalo.

    Elizabeth un poco más tranquila pues eso no le importa, se dedico todo la mañana a sus hijos, como lo hacia en Nueva York. Les dio lecciones de piano y violín, y después de la comida pintura, esto Nick le aburría tomarlo.

    Desayunaron todos muy felices en el comedor, platicaban los niños como les estaba yendo con sus dos nuevas institutrices que Elizabeth había contratada, una les enseñaba, varios temas, como historia, geografía, caligrafía, arte e idioma (Francés). Y la otra institutriz solo estaba con Melissa los fines de semana que era para seguir refinando su educación, llegar hacer una dama en todos los sentidos. Nicholas por su parte también los fines de semana tenía su asesor de esgrima.

    La joven después de montar unas horas en los jardines grandes de Remmington y hacer un poco de equitación y enseñarle a sus hijos, se fue a dar un delicioso baño.








    Después de un par de horas de estar en la tina con agua caliente relajándose, se levanta al ver que ya era hora para comer. Se seca y se enrolla una toalla blanca en su cuerpo. Sale del baño dirigiéndose a la cama, donde ya estaba lista la ropa que se pondría esa tarde. Se disponía a ponerse su ropa interior, cuando le sorprende que la puerta de su habitación es abierta con fuerza.
    - ¡Elizabeth! – Grita Tony – ¿Aquí estas?
    La joven queda atónita al verlo entrar a su habitación.
    - ¡Por Dios Anthony! ¿que haces aquí? – logra decir perpleja al verlo ahí.
    - ¿Que demonios te crees al pedirme la separación? – La localiza y se acerca para aventarle el documentó donde redacta que desea el divorcio inmediato.
    - ¿Pero porque lo tomas así? solo estoy haciendo lo que se debió hacer 5 años atrás, tú así lo quisiste – Informa despreocupada.
    - ¿Lo quise? – Pregunta sin entender – Aunque así lo quisiera, el rey no nos otorgaría el divorcio. Me extraña que no te lo hubiera dicho tu abogado.
    - Si me lo dijo – Reconoce seria encogiendo los hombros mojados.
    - ¿Y aun así pretendes insistir? ¿Tanto te urge no tener un lazo conmigo, aunque sea en papel?
    - Si – Logra decir con un hilo de voz.

    Anthony le duele esa respuesta, trata de olvidar ese sentimiento y al regresar la mirada en Elizabeth, se da cuenta que su esposa esta envuelta con una toalla, al ver eso, su pelo húmedo como su cuerpo, no pudo evitar que su cuerpo reaccionara.

    Elizabeth al ver esa mirada de Anthony tan sensual, se pone sonrojada, y recuerda que solo tiene una toalla que tapa su cuerpo.
    - Por favor sal y déjame vestirme – Le dice en susurro sin mirarlo.
    - Para que, si de todos modos te desnudare – le dice con voz ronca, quitando esos metros que tenían en medio, se aproxima a ella.
    - Anthony, por favor… – Le suplica.
    - No tienes idea cuantas veces soñé con volverte hacer el amor – Le confiesa atrayéndola hacia él, la abraza con fuerza para besarla.

    La descarada introducción de su lengua en la humedad de su boca la estremeció hasta lo más profundo de su ser. Dejando a un lado la ira, la incredulidad y el disgusto, se vio liberado inmediatamente de su obsesión...

    La joven siente su virilidad al estar tan pegada con él. Un deseo electrizante se apodera de los dos.

    Elizabeth no pudo negarse, ni por orgullo, entonces deja de ser una pareja pasiva, lo abraza del cuello y corresponde a ese beso. Le empieza a desabrochar la camisa, solo quería volver a ver y sentir esa perfección de su belleza dura y varonil.
    - A tu lado nunca he podido controlarme – Le confiesa Anthony al apretarle con la mano un seno.
    Elizabeth le encanto escuchar eso, nunca se imagino que pudiera hacer sentir a un hombre que siempre pretendía lucir una imagen intachable, seria. La joven sonríe por dentro.
    - Anthony no tienes idea cuanto te he extrañado, yo…
    - ¡Shh! No digas nada, no hay que echar a perder este momento – pide con voz ronca y baja la mirada para quitarle la toalla.

    * * * Censurado * * *
     
  18.  
    Dr Ruth

    Dr Ruth Entusiasta

    Géminis
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    Re: Por amor...



    Wooooooow !!! ;)

    Que bien me encanto estos capitulos. De ser un patan Anthony en este capitulo todo un amor. Que lindo !!! por fin juntos. :P

    Ahora que va a pasar ? ? ? Ahora arreglaran las cosas ? ? ?

    Moliry no me hagas sufris, sigue con este fic. Ya esta cerca el final ? ? ? :eek:
     
  19.  
    alma

    alma Entusiasta

    Acuario
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    Re: Por amor...

    se quedo en una parte muy interesante ,deseo saber y como terminara las cosas con elizabeth y con su aun esposo porfavor como dice laurry continua poniendo mas capitulos siiiiiiiii ^_^
     
  20.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
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    Por amor...
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    Por amor... ( Amor )



    Capitulo 28

    Toda la tarde no hicieron mas que entregarse a ese amor puro que ni los años y ni otras personas pudieron desaparecer, al contrario , llegando al clímax una y otra vez de una manera sublime con el alma entregada a cada caricia, a cada beso, como queriendo recuperar ese día todos los años fríos perdidos.

    Todavía con mucho deseo pero exhaustos se duermen, ella con mitad de su cuerpo encima de él y Anthony estrechándola con fuerza como si por descuido la soltara cometería un grave error pues desaparecería nuevamente de su vida y eso al Duque con solo pensarlo le causaba no solo un dolor emocional, sino también un gran dolor físico.

    Después de varias horas de descanso, Anthony se despierta, sorprendido vea a través de la ventana abierta que ya es de noche. Feliz, por tener ahí a la mujer que siempre había amado, recuerda todo lo bello que es hacerle el amor. Sabia que ella nunca había déjalo de ser suya. < Solo mi mujer > pensó orgulloso Anthony por la manera que se había entregado a él, llena de amor, pasión, y dulzura. Volver a sentir su aroma, su esencia que salía de su cuerpo perfecto que tanto había anhelado de nuevo oler, hacia que ese día se convirtiera uno de los días más perfectos de su vida.

    La ve dormir como siempre lo había hecho y se le dibuja una sensual y coqueta sonrisa. Con la punta de los dedos de la mano que estaba disponible, pues la otra la seguía abrazando con fuerza, le retira el cabello largo negro a su esposa de la espalda para poder acariciarla. Al estarla acariciando, siente cerca del hombro izquierdo algo pequeño ondulado, extraño. Se levanta lentamente para evitar que Elizabeth se despierte y observa que lo que tocaba había sido una cicatriz. Siente hasta la columna vertebral una punzada fría. Rápido, sin casi moverla, le levanta un poco el hombro para ver si tenía una cicatriz enfrente. Al hacer eso, queda sin respirar al darse cuenta que efectivamente tenía otra, exactamente del otro lado. < La bala… es verdad todo lo que me dijo > Llega a la conclusión trastornado.

    Con cuidado logro levantarse sin despertarla, se viste a toda prisa y se va.








    La puerta alguien la estaba tocando, Elizabeth apenas lo oye, pero se despierta rápido al percatarse que estaba sola.
    - Lady, ¿esta despierta? – Le pregunta señora Amelia del otro lado de la puerta.
    Confundida se sienta en la cama y observa a través de la ventana.
    - Amelia, ¿que hora es? – Le pregunta todavía modorra.
    - Hora del desayuno lady, por eso vine haber si estaba bien, ya que ayer no bajo a cenar y no es común que los niños… – Dice preocupada.
    - ¿Cenar? ¿Como que desayuno? - Pregunta desorientada – ¿Que día es Amelia?
    - Jueves, lady.
    - ¡Jueves! – Exclamo sorprendida al darse cuenta que durmió como 15 horas.
    - Si lady, por cierto, tiene visita- Le informa – ¿Quiere que le diga al Conde Farington que esta indispuesta?
    - ¿El conde? ¿Drew? – Se pregunta con un susurro.
    - ¿Es lord Drew? – Pide saber desconcertada a Amelia.
    - Si, mi Lady.
    La joven se sorprende al recibir esa visita, nunca se lo hubiera imaginado.
    - De acuerdo, dile que en unos minutos estoy con él – Le pide.
    No oye respuesta de Amelia, supone que ya se ha ido.

    Recoge su ropa que estaba tirada un lado de la cama. Se viste toda confundida, triste. < ¿Porque se fue sin despedirse? > No dejaba de pensar Elizabeth. < Que querías, para él solo serás otra mas, el mismo te lo dijo, serias su amante > Se dijo con amargura en voz alta. Con un dolor físico entre las piernas y emocional por esa crueldad y frialdad de Anthony, se dirige abajo para encontrarse con Drew.

    El conde esta observando unas pinturas que eran paisajes de Nueva York, escucha que en el vestíbulo alguien saluda a una lady, gira a ver de quien se trata y ve entrando a Elizabeth. Queda atónito al ver por él mismo lo que toda la gente de Londres comentaba y los periódicos decían. < ¡La duquesa Farington no esta muerta! > Recuerda lo que había oído una y otra vez. Incrédulo estaba Drew al no entender porque Anthony no le había comentado nada. < Es cierto lo que él dice, ya no le importa Elizabeth > Había pensado muy contento desde que se entero de la noticia llegada de la joven.
    - Buenas días Elizabeth, que hermoso es volver a verte – Lo saluda con voz sensual y le regala una expendida sonrisa.
    Drew no podía dejar de ver a la mujer que siempre había sido el amor de su vida, con su vestido terciopelado pegado y escotado color vino, y saber que su gran amor no estaba muerta como él siempre había creído, no cavia de gozo. Y aparte de seguir viva, estaba más bella que nunca, todo su cuerpo era más provocativo; sus ojos, boca, pelo, pechos, cuerpo…
    - Muchas gracias, Drew, también es muy agradable volver a verte – Le sonríe con elegancia.
    - Perdón por llegar sin avisar…
    - Siempre serás recibido, Drew – Le avisa.
    - Muchas gracias, Elizabeth – Se acerca a ella.
    - Perdón, pero supongo que vienes por algo, ¿que es lo que deseas? – Le pregunta con mucha clase pero un poco tajante al desear llegar a la razón de su visita.
    El conde siente como su corazón acelera.
    - Es cierto, vine por algo… - Respira profundamente y logra decir: – ¡Por ti!
    - ¿De que estas hablando? No entiendo– Sorprendida, da unos pasos atrás.
    - Entendiste bien – Acorta la distancia entre Elizabeth y él – Yo… te amo, siempre te he amado, nunca logre sacarte de mi alma.
    Mortificada oye esas palabras, de repente imágenes por su cabeza pasan a toda velocidad, no entendía que es lo que estaba viendo. Elizabeth queda callada, tratando de saber que eran esas imágenes en su cabeza.

    Después de un silencia profundo. La joven levanta el rostro lleno de lágrimas, para ver a Drew.
    - ¡Recuerdo! – Exclama con un hilo de voz – Con esas palabras hiciste que recordara todo – Le grita.
    - ¿Recordar que? – Le agarra de los brazos.
    - ¡Tú! – Logra decir estupefacta – Tú te encontrabas ahí cuando estaba muy mal herida – Lo acuso – ¿Que hacías y porque no me ayudaste? - Le grita y le pega en el pecho para alegarlo.
    Drew queda congelado al saber que fue descubierto, nunca se imagino que Elizabeth al estar en el estado tan delirante que en que encontraba iba a poder reconocerlo.
    - Fuiste tu quien quería matarme, ¿porque? – Lo acusa histérica.
    - ¿Como demonios puedes creer eso?, ¡si yo te amo! – La abraza con fuerza.
    - Como puedes atreverte a decir que me amas, si me dejaste a mi suerte, no hiciste nada para ayudarme – Lo empuja.
    - Mi amor, escúchame…

    Capitulo 29

    No podía creer que todo lo que su esposa le había dicho sobre que estuvo a pasos de la muerte fuera verdad. Después de haber ido al abadí y confirmado lo dicho por Elizabeth, se sentía confundió, trastornado.
    - Si su alteza, hace como 5 años atendimos a una mujer de nombre Elizabeth, que estaba muy gravemente herida. De verdad se salvo de puro milagro. Una mujer muy fuerte, con muchas ganas de vivir – Señalo el abad - Después se fue con lord McGregor – Le informo – Él fue quien nos dijo quien era la lady y nos informo su amistad de muchos años.

    Anthony, ya seguro estaba de todo lo que su esposa le había dicho de cómo trascurrieron los hechos. Al ir al abadí y a la posada de Montebello, se dio cuenta de todo. Ya sabía porque por tantos años no supieron nada de ella, y nunca haber regresado por Derek. Pero Anthony no era eso lo que le dolía y se preguntaba desde la mañana pues él deseaba saber porque Elizabeth lo abandono, porque lo había dejado por otro, si siempre le decía que lo amaba. Le daba rabia y a la vez melancolía reconocer que todas esas palabras eran pura mentira, < ¿Pero porque mentir?> no dejaba de pensar el Duque.

    Llega a Saint Clair y oye como Derek intenta toca la melodía que Elizabeth le escribió para piano cuando era bebe.
    - Te esta saliendo muy bien – Entra al salón de música.
    Su hijo se para feliz a abrazar a Anthony.
    - “Ángel de luz” tiene una letra complicada – con tristeza le dice a su papá – Nunca podre tocarla como mamá lo hacia.
    - ¿Como sabes que tu madre lo tocaba bien? – Se pone de cuclillas Tony.
    - Porque para poder escribir una canción tan bonita, solo es posible por personas que toquen maravillosamente el piano.
    Entra Lisa y se para en seco al ver ahí al duque. Ya se estaba regresando cuando Tony la llama. Con mala gala gira para verlo.
    - ¿Si, su alteza? – Dice fría.
    - Derek, por favor déjame hablar a solas con Lisa – Le pide.
    - Lisa, te espero en el carruaje, recuerda que hoy vamos con Thomas – Le recuerda con una sonrisa.

    La vieja asiente regresándole la sonrisa.

    Tony al marcharse su hijo cierra la puerta.
    - ¡Hasta que por fin te veo! – La ve a los ojos.
    - Yo solo cumplo las ordenes que me dio – Le recuerda seria.
    Ignora lo que dice y la ve a los ojos con hostilidad.
    - Hace cinco años te pregunte porque Elizabeth se había ido y no supiste porque, ahora que ya regreso te pregunto lo mismo.
    - Con todo respeto, Su Excelencia, pero no se como tuvo el cinismo de ofenderla tanto por haberlo dejado, cuando usted es alguien mucho peor – Segura de si misma le dice.
    - ¿Peor de que?
    - Haga memoria y sabrá claramente por que mi niña se fue – Se sugiere y se marcha sin importarle las consecuencias de su altanería.
    Anthony al no entender lo que había dicho Lisa, queda sumergido en sus pensamientos, hasta que llego Franklin para interrumpirlo.
    - Alteza, tiene visitas, es lady McGregor.
    - Hágala pasar si es tan amable, Franklin – Dice rápidamente. Molesto porque Elizabeth usaba el apellido de James como suyo para presentarse con la gente.
    Queda sorprendido al ver que no era su esposa la que estaba enfrente de él.
    - Buenos días, alteza – Saluda la mujer.
    - Buenos días, perdón lady, ¿pero nos conocemos? – La ve confundido.
    - Por su puesto que yo si lo conozco, pero usted no a mi, soy Clarissa Wilson – Se presenta.
    - Pero usted se presento como McGregor.
    - Dije mi nombre de soltera, porque tenia la esperanza al oír ese apellido no quisiera recibirme – Logra decir con una pequeña sonrisa.
    - ¿No quería que la recibiera? No entiendo – Frunce el ceño.

    Suspira con gran lamentación y sin ganas.

    - Yo soy hermana de James McGregor, se que saber eso no le agrada nada, y mas con todo lo que me imagino que ya sabe que hizo mi hermano – Dice toda preocupada – Me he enterado que Elizabeth ya esta aquí y…
    - ¿Usted lo sabia? – Despótica furioso.
    - ¡No! – Se defiende rápidamente – Créame que si lo hubiera sabido seria la primera en confrontar esa insensatez.
    - ¿Entonces como sabe? – Pregunta perdiendo la paciencia.
    Clarissa intimidada da unos pasos atrás para sentarse.
    - James antes de morir me conto todo por medio de una carta – Temerosa lo ve – Yo no estaría aquí si él en la carta no me lo hubiera pedido, deseaba que hablara con usted para decirle toda la verdad.
    - ¿Que verdad? – La ve con desdén.
    - Sobre como Elizabeth estuvo con él y la vida falsa que la hizo vivir.
    - Eso ya lo se.
    - Lo suponía – Con miedo le dice: -Pero también quería que le dijera que no se arrepentía por lo que había hecho, fue muy feliz por estar con la mujer que siempre amo y por motivos ajenos a él nunca pudo estar con ella.
    - El mal nacido hasta después de la muerte quiere restregarme que me robo a mi esposa, que fue su mujer – Se dice con un susurro de ira.
    - Eso alteza es a lo James quiso que le aclarara, nunca Elizabeth fue su mujer… usted entiende – Señala avergonzada.
    - No cree que me voy a tragar eso, usted conoce a Elizabeth, es imposible que un hombre no…
    - Créame no tenia porque mentir ya muerto – Señala.
    - ¿Y porque tenia afán que yo supiera eso? – La cuestiona molesto – Eso ahora no importa.
    - Por lo que dice en la carta, quería que usted supiera eso porque sabía el gran amor que siempre usted y Basset se tuvieron.

    Anthony escucho el porque apenas ella esta ahí, tenia miedo estar frente a él y recibir toda su ira. Cuando Clarissa le había dicho todo lo que James le había pedido. También le dijo que sabía que su hermano le había dejado herencia a Elizabeth y a Melissa, y sobre su deseo de que Elizabeth fuera la tutora de Nicholas, al terminar decir todo eso, se marcho.

    Al llegar a Remmington se sorprende ver que el carruaje de su primo estaba estacionado fuera. Baja toda prisa del carruaje para dirigirse a la entrada pues un gran sentimiento de celos se lo estaba comiendo. Apenas el mayordomo le abrió la puerta y el se introdujo hasta llegar al vestíbulo. Oye a Elizabeth gritando en el estudio y corre a ver que sucedía.

     

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