Long-fic Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por GalladeLucario, 8 Julio 2018.

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  1. Threadmarks: Prólogo
     
    GalladeLucario

    GalladeLucario Game Master

    Capricornio
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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    3811
    Prólogo: Bienvenidos a la Desesperación.

    Mi nombre es Pyro Re… Re… uh. Dejémoslo en Pyro. Desde que sucedió… algo que no recuerdo muy bien, he tenido una única preocupación en mi vida: derrotar a la desesperación, enfrentarme a los Seguidores de la Desesperación. Y, para ello, decidí unirme a… a…

    ¿A qué? Recuerdo… que debía tener algún tipo de talento, que solo escogían a los mejores. Pero, ¿por qué a mí, entonces? Soy tan normal, tan… poco talentoso. En serio, ¿qué era lo que pretendía hacer para luchar contra la Desesperación? ¿Por qué… mis recuerdos están tan borrosos?

    Cuando fui retomando poco a poco la conciencia y mi mente dejó de viajar hacia su interior, perdiéndose en un vasto mar de recuerdos mal entrelazados, me di cuenta de dónde estaba. Mis ojos anaranjados, poco a poco, pudieron adaptarse a la luz, y observé, frente a mí, una mesa llena de sabrosos alimentos, alargada y con mucha gente sentada a mi alrededor… gente que me era completamente desconocida. La mesa, rectangular, desembocaba, en uno de sus laterales cortos, en un magnífico trono elevado un par de metros por encima del resto de sillas. Sobre ese trono había… un oso de peluche.

    —Vaya, al fin te levantas, dormilón —me dijo, de pronto, la chica que se sentaba frente a mí, cabellos morados, llevando gafas y mirándome de forma extraña a través de ellas. Había ocho personas en un lado de la mesa, y ocho personas a otro—. Eres el último en despertar.

    —¿D-Dónde estoy? —pregunté, confuso, mirando a mi alrededor. Quise levantarme de la silla en la que me encontraba sentado, pero no pude. Con horror, observé que mis manos estaban sujetas por grilletes unidos a la silla—. ¡E-Estoy atrapado! ¡Socorro!

    —No montes un numerito —me espetó un chico, sentado a mi lado, en una silla distinta al resto, pues tenía ruedas—. No eres el único que está sujeto a estas sillas, ¿sabes? Así que deja de quejarte, y adáptate a la situación.

    Algo alejada de mí se sentaba una chica de cabellos rosados, con una flor en el pelo.

    —Aún no nos hemos presentado debidamente, ¿verdad que no~? —su tono de voz era… relajante. Hablaba con una paz indescriptible, con una serenidad impresionante.

    —No es el escenario ideal para unas presentaciones, sin duda —frente a la chica de pelos rosados, un hombre con un sombrero oscuro y algo de barba, visiblemente mayor al resto de los presentes, habló con un tono serio y formal—. Pero, dada la situación en la que nos encontramos, creo que lo más acertado es saber quién es el prisionero que tenemos al lado.

    —¿P-P-Prisioneros? —la joven que dijo aquello, vestida con un grueso abrigo y bufanda, tembló al escuchar aquella palabra—. ¿Crees que… estamos secuestrados?

    —¡Pues oye, tiene tooooda la pinta! —el que dijo eso… no era más que un niño con pelos castaños revueltos y ojos verdes, grandes y, pese a parecer inocentes en un primer vistazo, visiblemente llenos de picaresca—. Estamos secuestrados —y sonreía, casi como si aquello no le importase.

    —En una situación así, y rodeados de gente totalmente desconocida… no podemos confiar en los demás —argumentó un tipo serio y de cabellos negros, sentado en una de las esquinas—. Sin embargo, es un hecho que, de momento, debemos tratar de obtener la máxima información posible. Parece ser que los recuerdos de todos, por algún motivo, están algo difusos.

    >> Soy Hubert. Se me conoce como el Super Ajedrecista.

    —Ah, ¿juegas al Ajedrez? —inquirió de nuevo el hombre del sombrero—. Interesante. Estaría bien poner a prueba tu título con una partida.

    Hubert sonrió, mirando al tipo con orgullo.

    —Si logramos salir de esta, estaré encantado de enfrentarme con usted —le dijo, con respeto en sus palabras, pero, al mismo tiempo, en tono desafiante—. No soy un ultimate en vano.

    —Je —sonrió el otro—. Me quitaría mi sombrero para saludar, pero estos grilletes me lo impiden, tristemente; mi nombre es Stock. También yo llevo tiempo siendo considerado un ultimate, pese a que mi edad no sea comparable a la de ninguno de los presentes. Mi título es el de Super Empresario. Controlo gran parte de las empresas de Galeia.

    —Uh —habló entonces un jovencito, intentando hacerse notar entre el resto, con cabellos azules y ojos igualmente celestes, hermosos y delicados—. Yo me llamo Bubbly. Me llaman el Super Buceador. E-Encantado, pero…

    Fue interrumpido bruscamente por la joven sentada a su lado, de cabellos alborotados y morenos.

    —¡Bah! ¿Buceador? Seguro que no eres más que otro de esos jóvenes que terminan dejando sus estudios para hacer deporte.

    —Eh, no, yo… —de nuevo, la misma chica volvió a interrumpirle.

    —¡Respeta a tus profesores! ¡Interrumpir mientras otros hablan está mal!

    —¿U-Uh? L-Lo siento, yo…

    —¡Shh! —chistó ella, interrumpiéndole nuevamente. Algo me dice que debería aplicarse un poco sus propias palabras—. Qué falta de educación. Hmpf. Mi nombre es Gea, y soy la Super Profesora. De ahora en adelante, espero que te comportes, ¡si no quieres ser castigado!

    —¡Eek! —gimió Bubbly, encogiéndose en su silla, asustado—. Lo siento, lo siento…

    Pronto, alguien más decidió intervenir, alzando su voz sobre la del resto. Venía del otro lado de la mesa, y era una joven de cabellos lisos, rosados, y recogido en coletas.

    —No peleéis, ¿sí? —sonreía, transmitiendo paz con su rostro angelical. Realmente lograba calmar el ambiente con esa sonrisa—. Si pudiese moverme, pondría un incienso aromático la mar de relajante. ¡Solo con olerlo, notaréis que toda vuestra ansiedad decrece de forma exponencial!

    Y sonrió una vez más, antes de presentarse.

    —Mi nombre es Ixie. Soy la Super Naturópata. ¡Si alguna vez sentís alguna dolencia de cualquier tipo, acudid a mí! Tengo remedios naturales y alternativos para casi todo.

    La jovencita de gafas y cabellos morados reaccionó al instante al oír aquel título.

    —Bah, eso es un engañabobos. ¿”Naturópata”? Yo lo llamaría, más bien, timadora.

    —¡Ay, qué brusca! —reaccionó ella, algo conmocionada—. Querida, no se trata de ningún tipo de timo. ¡Hay muchas prácticas naturales con efectos mucho más eficaces que los fármacos! Cuando quieras, puedo demostrártelo, ¡la primera consulta es gratis!

    —Tsk —susurró la otra, molesta—. No necesito esos tratamientos inútiles —luego, miró al resto por encima de sus gafas—. Haced el favor de no creer en esos “remedios alternativos” y acudid a un médico de verdad si tenéis alguna dolencia. Y, si esa dolencia es emocional o psíquica… podéis contar conmigo. Soy Oxy, la Super Psicóloga.

    —¿Psicóloga, eh? —rio Ixie, de forma dulce y adorable, pero con algo distinto en su mirada. Era casi como si estuviese tremendamente resentida por dentro, pero se mostrase en todo momento alegre—. Y luego soy yo la timadora…

    —¡La psicología es una ciencia! —escupió Oxy, ante lo que Ixie respondió con una sonrisa inocente.

    —Tee-hee-hee —rio el niño, divertido—. ¡Los adultos os comportáis peor que muchos niños! Estáis secuestrados y atados a una silla y no se os ocurre otra cosa que poneros a discutir sobre estupideces. ¡Pfff! ¿Es que no veis que podéis morir de un momento a otro? No sé, lo mismo aparece ahora un asesino y ¡pam!, nos pega un tiro a todos.

    —¿T-Tú crees…? —susurró, aterrorizado, Bubbly. Y el niño, impasible, asintió con una enorme sonrisa dibujada en su rostro.

    —Uhm, aunque bueno, si fuese un tiro a todos, sería más que un “pam”, un… ¡Ra-ta-ta-ta-ta-ta-ta! Con una ametralladora y todo eso. ¡Sangre por todas partes! ¿Os imagináis?

    —Niño impertinente —recriminó Oxy—, ¿¡de dónde sales tú!? Esas ideas no son propias de un chico tan joven, ¿sabes? Esa frialdad en tu mirada y esas palabras tan fuertes me preocupan. Es un comportamiento disocial clarísimo.

    —Pfff, ¿vas a psicoanalizarme ahora? —se burló el chiquillo—. Preocúpate más por analizar la situación en la que te encuentras, ¿quieres? Porque, y si… no sé, ¿y si es Liza White la que nos ha secuestrado?

    —¿L-L-Liza White…? —tembló la joven del abrigo y la bufanda—. ¡N-No, por f-favor!

    —L-La Diva de la Desesperación —susurró Bubbly—. N-No, por favor, ¡ella no!

    —¿Creéis que puede tener algo que ver con todo esto…? —pregunté, preocupado.

    Estaba asustado, lo reconozco. Sabía que Liza White era la esencia de toda la desesperación, como parecían saberlo todos los presentes, cuyos rostros se tornaron preocupados al escuchar las palabras del niño. Sin embargo, por algún motivo… mis recuerdos estaban difusos. Recordaba ese nombre, Liza White, y sabía que era un nombre que debía hacerme temblar, un nombre que debía suscitar en mí poco menos que odio y terror, pero… tenía una especie de pálpito, como si hubiese algo que se me escapaba. Como si Liza White significase algo mucho más para mí, algo mucho más personal.

    —Liza White está muerta —espetó, de pronto, calmando el pánico, un joven taciturno, de ojos oscuros y cabello a juego, con la mirada seria e inexpresiva fija en la mesa—. Ella no puede estar detrás de esto.

    —… ¿y quién eres tú? —preguntó el niño, molesto, mirándolo con clara irritación en la mirada. Parecía molestarle que hubiese cortado de raíz la tensión y ansiedad que sus comentarios habían generado.

    —Soy Dante. El Super Guardián —alzó la mirada, severo—. El Guardián de la Esperanza.

    —Pffff. Patético talento —bufó el chiquillo, encogiéndose de hombros—. ¿Qué clase de habilidad te da ese talento? ¡Ninguna! Nada que ver con mi talento, el del gran Orm, ¡el Super Prodigio! —sonrió de forma cínica—. Soy un avanzado a mi edad, ptché. Mi Coeficiente Intelectual es de 175. ¡Y estoy seguro de que tengo más, pero esos imbéciles de los examinadores se sentían demasiado humillados por mi inteligencia como para reconocer que es aún mayor de lo que dijeron, ptché!

    Abrí mucho los ojos, impresionado. A-Aquel niño… ¿tenía semejante CI? ¿N-No era… muchísimo, más aún para alguien tan pequeño? Wow.

    —Y-Yo soy Frida —terminó por presentarse la joven del abrigo—. Soy la Super Sastre… h-hago mi propia ropa y puedo c-crear cualquier prenda de vestir q-q-que se me pida. P-Pero no soy nada valiente… y he de reconocer q-que estoy muy asustada. ¿P-Por qué creéis que nos están haciendo esto?

    —No hay duda de que fueron los Seguidores de la Desesperación —afirmó un joven de cabellos blancos y ojos rojizos, con una trenza cayendo bajo sus cabellos—. ¡Yo, mi nombre es Arie, y soy el Super Arquitecto! Si os soy sincero, no sé muy bien qué hago aquí… mis recuerdos están un poco difusos, ¿los vuestros no? … lo único que tengo claro es que pretendía enfrentarme a los Seguidores de la Desesperación, ¡y para eso iba a unirme a… a algún grupo que no recuerdo, damn! Y buscaban a los mejores, a los ultimates.

    —Sí, es cierto —asintió Hubert, reflexivo—. Yo recuerdo algo parecido. Tenía la misión de luchar contra la Desesperación, pero… hay algo… que no encaja. Es como si me hubiesen arrancado algunos recuerdos de raíz.

    —… —Dante guardaba silencio, observando a la nada, con la mirada perdida. Pero, por un instante, pude notar cómo sus ojos se desviaban mínimamente para mirar a Hubert, como si lo estuviese analizando. Casi como si le conociese bien. En su mirada había… una mezcla de desconfianza y familiaridad, de algún modo.

    De pronto, una jovencita menuda y con apariencia de adolescente habló, con un tono de voz jovial y bastante estridente.

    —¡Sea como sea, tenemos que salir de aquí! Quiero ver a mi familia, ¡seguro que me echan de menos!

    Y, al decir eso, la joven de cabellos rosados que no era Ixie reaccionó, alzando la mirada serena.

    —Oh… cierto, nuestras familias~. Qué contrariedad. Me he olvidado de ellos.

    Lo dijo con una calma infinita, pero, al hacerlo notar, fue como si todos pensásemos por un momento en ellos, en nuestros seres queridos, y… a juzgar por las caras de los presentes, a todos les sucedió como a mí. N-No éramos capaces de recordar. ¡Ni siquiera recordaba mi apellido! ¿P-Por qué? ¿Quién… era?

    —Ngh —el chico que se sentaba a mi lado, en la silla de ruedas, parecía molesto—. Seguro que el secuestrador ha hecho algo para manipular nuestra memoria. Parece que todos tenemos amnesia selectiva, huh. En cualquier caso, mi nombre es Ryu. Soy el Super Entrenador. Sí, soy un entrenador inválido, pero no necesito caminar para ser el mejor —sonrió con egocentrismo.

    No pude evitar mirarle, admirado. Entrenador… en silla de ruedas. ¿Habría sufrido algún accidente? Tenía un cuerpo musculado, sobre todo en la parte superior, pues sus piernas se veían algo atrofiadas por la falta de uso. Tenía aspecto de ser un gran deportista… pero, sin embargo, se encontraba privado de la facultad de caminar.

    —Tranquilo, Ryu —bufó Oxy, sarcástica—. Estoy seguro de que nuestra amiga la naturópata tendrá algo para curarte, ¿verdad?

    Ixie la miró entonces con una sonrisa inquietante. S-Suerte que la chica joven que habló antes interrumpió la discusión, pues la Super Naturópata no tenía aspecto de querer decir nada amable.

    —M-Mi nombre es Bezzy. Soy la Super Violinista. No tengo ningún talento especialmente destacable, yo solo… sé tocar el violín. Eso es todo.

    —… y yo soy Spok —he de decir que ni siquiera noté la presencia de aquel hombrecillo vestido de negro, con cabellos oscuros cubriendo sus ojos, silencioso y misterioso—. Se me conoce como el Super Ladrón.

    Sus palabras causaron, de pronto, una breve conmoción entre los presentes. ¿¡U-Un ladrón…!?

    —Ladrón, ¿eh? —dijo Orm, sonriente, divertido—. ¡Qué interesante, eh! Un delincuente entre nosotros.

    —¿Q-Qué clase de talento es ese? ¿Cómo puedes llevar por título, con toda la honra, de un delincuente? —preguntó, ceño fruncido y dientes apretados, Bezzy, la Violinista.

    Spok, sin embargo, se limitó a encogerse de hombros, indiferente.

    —Es lo que he hecho toda mi vida, a lo que me he dedicado. Fin.

    Ceño fruncido, le miré, curioso. Parecía reservado, con la mirada perdida… como si estuviese todo el tiempo pensando en algo diferente, como si no estuviese preocupado realmente de lo que sucedía a su alrededor. Casi como si estuviese en otra parte.

    Entonces, una de las pocas personas que faltaba por presentarse, la otra chica de cabellos rosados con flores sobre su cabeza, con rostro siempre tranquilo, habló.

    —Mi nombre es Leaffy…~. Soy la Super Jardinera, nada más que eso —sonrió, alegre—. Quería hacer una observación. O, bueno, más bien dos. La primera es… parece que todos somos ultimates, ¿no? ¿A qué se debe eso?

    El dato llamó la atención de varios de los presentes. A decir verdad, yo llevaba un tiempo dándole vueltas a ese hecho. ¿Por qué todos éramos ultimates? O-O bueno… yo… yo era la excepción, ¿no? Quiero decir, no tengo ningún talento… o, al menos, no puedo recordarlo. Si todos son ultimates, ¿por qué yo… soy el único que no lo recuerda? ¿Acaso soy la excepción, el normal dentro de un grupo de gente extraordinaria?

    —Es cierto, todos parecemos serlo —meditó Hubert—. Por algún motivo… todo esto me hace estremecerme. Tengo la sensación de que he olvidado algo muy importante.

    —Todos tenemos esa sensación —observó Ixie, susurrando.

    —Eh, el rubito —dijo Oxy, mirando sobre las gafas, con gesto pícaro—. ¿Tú también eres un ultimate, guapo? ¿Cuál es tu talento?

    … era cierto. Aparte de mí, solo faltaba un chico por presentarse. Un joven de más o menos mi edad, rubio, de ojos claros y aspecto bastante débil estaba encogido en su silla, apartado, en una de las esquinas. Alzó la mirada por un momento, y, cuando fue a responder agachó otra vez la cara.

    —… Chisp. Super Informático.

    —… oh —Oxy parecía interesada en el joven. Desde el principio pareció fijarse en su físico, pero, al ver que no hablaba mucho y que parecía ser muy callado e introvertido, fue como eso suscitase más interés aún. Sus ojos brillaron, y su sonrisa lo decía todo. Tal vez, como psicóloga, le interesaban enormemente ese tipo de personas, ¿no? —. Interesante…

    —¿Y tú? —me preguntó Orm, mirándome con malicia, con interés—. No nos has dicho aún tu talento, ¿eh? ¡Venga, tengo mucha curiosidad! ¡Suéltalo ya!

    —Oh, y-yo… —aparté mis ojos anaranjados, tenso. ¿Qué dirían si dijese que no tengo talento…? ¿O que ni siquiera sé si lo tengo? —. Soy Pyro, y… la verdad es que…

    Pero, por suerte para mí, no tuve que decirlo, pues fui interrumpido súbitamente por el oso que estaba encima del trono, que, para sorpresa e impresión de todos, comenzó a hablar.

    —¡Upupupupu! ¡Ya está bien! ¡Se acabaron las presentaciones, pesados! —sorpresivamente, se levantó de un golpe, colocándose de pie sobre el trono—. ¡Estáis aburriéndome! Se supone que deberíais estar confusos y desesperados, no así, hablando tan felices.

    —¡U-Un oso de peluche que habla!—exclamó Bubbly, asustado.

    —¡U-Uah! —gritó Frida.

    —¡Cómo mola! —exclamó Orm, sonriendo.

    Cute~—dijo Leaffy, sonriendo también.

    —¡No soy un oso de peluche! —exclamó el oso, mientras saltaba sobre la mesa y comenzaba a andar—. Soy Monokuma, ¡y seré vuestro director a partir de ahora! ¡Oficialmente, va a empezar el Segundo Juego de Asesinato Mutuo! Upupupu…

    Fruncí el ceño, confuso y, al mismo tiempo, curioso. ¿Juego… de asesinato mutuo?

    —¿Por qué me suena tanto ese concepto…? —susurró Hubert.

    —Ptché —Dante apartó la mirada, sin más.

    Pero Monokuma solo rio.

    —Upupupu. ¡Os lo mostraré! Todos recordáis aún a los Seguidores de la Desesperación, ¿verdad?

    Oh. Eso… eso sí que lo recordaba. Recordaba La Pérdida, la destrucción del mundo por la Desesperación, y a los Seguidores, que se infiltraron en Galeia, la última urbe donde residían los supervivientes de la catástrofe de la extinción de los pokémon y tomaron el control, a espaldas de la sociedad. Por algún motivo, sabía todos esos datos, pese a que era consciente de que la gente vivía en Galeia, engañada, pensando que la Desesperación ya se había extinguido. Y era consciente de que Liza White, una chica joven de ojos rojos, fue la que hizo manar la desesperación, la esencia de la misma. Con ella nació, y de ella surgía.

    Pero… según Dante, estaba muerta. Debía estarlo.

    Por eso, cuando el osito rio y apareció un monitor detrás de él, sentí un escalofrío. Pronto apareció un rostro sonriente, con una sonrisa macabra, ojos rojos y dos coletas sujetas por coleteros con forma de osos similares a Monokuma. Ella era… era… Liza White.

    Monokuma alzó los bracitos.

    —¡Dejemos que os explique en qué consistirá el juego la propia Desesperación en persona.

    Y, ante el rostro atónito de todos los presentes, Liza comenzó a hablar, al otro lado de la pantalla.

    —¡Hola, hooooola! ¡La Diva de la Desesperación está aquí, con vosotros! Ah, sé que me echabais de menos, lo sé, lo sé, ¡pero vuestra tediosa espera terminó! Ahora bien, dejad que os explique, ¿sí?

    La imagen cambió, pero su voz era la que seguía resonando. Ahora, mostraba a dieciséis chicos despertando en un aula. Pudimos identificar a Hubert y a Dante entre ellos con total claridad… y eso hizo que sintiésemos un escalofrío. Incluido el propio Hubert, que abrió mucho los ojos.

    —¿Q-Qué…? ¿Qué hago ahí?

    —¡El Primer Juego de Asesinato Mutuo! —exclamó Liza, feliz—. Yo misma fui parte del juego, para supervisarlo —y la cámara se enfocó en una Liza con un aspecto alegre, muy distinto al real—. ¡Porque mi misión era acabar con todos, claro! Pero… algo salió mal, y, en fin… fui derrotada. ¡Pero la desesperación nunca muere!

    Pronto comenzaron a sucederse imágenes: una chica siendo golpeada por un oso de peluche y muriendo en el acto, un chico muriendo en una explosión de… ¿cola?, luego dos jóvenes siendo empalados en una estatua con una espada, una chica siendo chamuscada por un extraño aparato, una joven siendo apuñalada por otro, un chico siendo cortado en tres trozos de una sentada, y un joven siendo tiroteado en una pista de tiro policial. Muerte tras muerte, las imágenes pasaron muy rápido, pero eran muy reales… eran, sin duda alguna, muertes auténticas. Esa gente… se estaba matando.

    —… ¿q-qué es eso…? —susurró Ixie, afectada por las duras imágenes.

    —¡Whoa! —Orm parecía estar disfrutando—. ¡¿Eso pasó de verdad?! ¿No son efectos especiales?

    —Upupupu —Monokuma rio—. ¡Claro que no! ¡Son reales, muy reales!

    —Exacto —habló Liza, guiñando un ojo—. Y ahora… vosotros… vais a…

    Entonces, sucedió. Por un instante, la imagen de Liza comenzó a difuminarse, a perderse, al tiempo que Monokuma parecía quedar apagado, sin reaccionar. Tras unos segundos, la imagen de Liza desapareció, y apareció, en su lugar, un chico con un gorro, cabellos negros y un brazo robótico. La imagen no era estática, como tampoco lo era el audio, pero pudo escucharse brevemente lo que quería decir.

    —¡… no podré aguantar mucho tiempo interfirien…! ¡Tenéis… correr! Desactivaré… podáis iros, ¡ahora, venga, no hay… que perder!

    De pronto, los grilletes que nos agarraban y mantenían atrapados se abrieron. Quedé inmóvil por un momento, y la imagen del monitor quedó en negro. Monokuma, poco a poco, comenzó a moverse. Fue cuando Hubert habló cuando reaccioné, y, de hecho, todos lo hicimos. El Ajedrecista se levantó y exclamó:

    —¡C-Corred, antes de que vuelvan! ¡Tenemos que salir de aquí!

    Y, como si fuese una estampida, todos salimos corriendo de allí.

    Pasó demasiado deprisa. Casi no me di cuenta de por dónde avanzaba… solo sé que atravesamos un pasillo, cruzamos un par de puertas, y… finalmente, llegamos a un gran portón de metal. Sin embargo, por más que lo golpeamos y tocamos, fuimos incapaces de abrirlo.

    Pronto, detrás de nosotros, la puerta por la que habíamos entrado se cerró, las luces se apagaron, y la única luz que iluminó la sala fueron las de los monitores que nos rodeaban por todas partes. En todos ellos apareció Liza White, sonriente, macabra, con los ojos rojos abiertos de par en par.

    —¿A dónde creéis que vais, eh? ¡Si ni siquiera hemos empezado!

    >> El Segundo Juego de Asesinato Mutuo… sucederá. Y no hay nada que podáis hacer para evitarlo.

    Sentí cómo el vello se me erizaba y el corazón me latía. Estábamos atrapados, por algún motivo. Obligados a participar en un… “juego”.

    Nuestra pesadilla… empezaba ese día.

    Lista de alumnos:
    1- Pyro: ???

    2- Ryu: Super Entrenador

    3- Chisp: Super Informático

    4- Frida: Super Sastre

    5- Hubert: Super Ajedrecista

    6- Dante: Super Guardián

    7- Bubbly: Super Buceador

    8- Leaffy: Super Jardinera

    9- Ixie: Super Naturópata

    10- Oxy: Super Psicóloga

    11- Orm: Super Prodigio

    12- Stock: Super Empresario

    13- Gea: Super Profesora

    14- Spok: Super Ladrón

    15- Arie: Super Arquitecto

    16- Bezzy: Super Violinista

    No pude resistirme >< (?)

    Lucas Diamond Nekita Liza White Amane Juanjomaster Gold-Kun SweetSorrow Graecus Bruno EVF Nami Roronoa
    No sé si me falta alguien. En cualquier caso, ¡hola de nuevo! Vamos a vernos por aquí bastante más a menudo ewe
     
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  2. Threadmarks: Interludio 1 (Mimi)
     
    GalladeLucario

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    Pluma de

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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
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    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
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    852
    Interludio 1: Femme Fatale

    Llegó a la puerta del edificio al que debía entrar, caminando a paso ligero, pero seguro. Llevaba unos tacones negros, de manera que debía calcular sus pasos, ¡sería patético caerse, mucho menos con las prendas tan divinas que llevaba puestas! Ni por asomo permitiría que se ensuciasen por andar con más prisas de las debidas. Bah, por supuesto que no… es cierto que tenía que llegar a la “reunión”, pero, ¡que la esperasen, demonios! Las verdaderas estrellas se hacen esperar, ¡hmpf!

    Y, por supuesto, es cierto que tenía que guardar las apariencias y no dejarse ver… ¡pero eso no tenía por qué ir reñido con la elegancia, obviamente! Su sombrero negro, sobre el cabello rubio y vivo que ella tenía, tan hermoso, tan envidiable, le quedaba genial, al tiempo que era discreto. Llevaba un traje también negro a juego con su sombrero y sus tacones, llevando un lazo blanco en el pecho, y unas gafas de sol de último modelo.

    … ser considerada como miembro de una banda terrorista por la sociedad no tenía por qué ir reñido con ir a la última, ¿verdad?

    —S-Señorita Honda, suerte que llega —le dijo un hombrecillo larguirucho y mediocre, nervioso. Estaba junto a un grupo de unos seis o siete personas más, todos ellos vulgares en apariencia… esos debían ser los mercenarios que había contratado, sin duda —. Estábamos esperándola para dar el golpe. ¿Está preparada…? Es decir, ¿lo hacemos ya?

    Ella, con elegancia, se quitó las gafas de sol y las guardó, y subió un par de peldaños de las escaleras de aquel edificio. Luego, giró su rostro levemente, para mirarles, y sonrió de forma algo perversa.

    [​IMG]

    —… nací preparada —dijo, ególatra, confiada, sonriendo con rostro ladino.

    Ah. Se sentía genial siendo la líder, a quién quería engañar.

    La panda de mercenarios pronto se movió, algo confusa, quizá, por la actitud de la jefa, y la siguió conforme ella entraba en el edificio. En un banco.

    No era la forma más ortodoxa de conseguir dinero, desde luego, pero, de nuevo, ¿a quién quería engañar? Se sentía viva. Y cualquier cosa de dinero tendría que llevarla ella, ¿no? La Super Millonaria. Por eso es que Emily confió en ella para conseguir recursos para el equipo. Y le dio completa libertad para decidir cómo lograrlo.

    … los bancos en Galeia los dirigía el Gobierno. Y el Gobierno estaba controlado por los Seguidores de la Desesperación. Atacar a un banco, ¿no era, entonces, atacar a la Desesperación? Bah. Quizá era una excusa barata para poder desahogarse, pero, si el mundo los iba a considerar erróneamente “terroristas”… al menos ella daría motivos para que les llamasen así.

    Con un chasquido de sus dedos una vez estuvieron dentro del banco, los mercenarios comenzaron el show.


    —¡Arriba las manos, esto es un atraco! —gritó el cabecilla mientras todos daban tiros al aire con sus pistolas. Sí, fue una buena inversión gastar los recursos en contratar a esos paletos. Servirían como una buena forma de conseguir el dinero y, al mismo tiempo, de carne de cañón por si tenía que escapar. Los Seguidores estarían demasiado ocupado deteniéndolos a ellos como para prestarle atención a ella.

    El pánico se sucedió a su alrededor: la gente se agachó, se ocultó tras mesas, tras sillas, cobardes todos. Y ella, sin temblarle el pulso ni un instante, se dirigió hacia una de las cajeras del banco.

    —Hey, seré breve —le dijo mientras sacaba la pistola que le habían dado y la movía en el aire de forma errática, amedrentando a la chica—. No vamos a hacerle daño a nadie, siempre y cuando te portes bien, ¿sí? Dame, digamos, ¿500000?, y mételos en un par de maletines, ¿sí? En billetes grandes, por favor, no quiero cargar con vulgares monedas.

    La empleada asintió, temerosa, y rogó por su vida, al tiempo que obedecía. Ante esa reacción, Mimiko Honda dio media vuelta por un instante, y, hastiada, suspiró.

    [​IMG]

    —Ay… estos pobres. Seguro que en este banco no hay ni la mitad de fortuna que una vez tuvo la familia Honda. Pero bueno, qué remedio, una propinilla es todo cuanto puedo pedir en un lugar tan mediocre.

    Volvió a girarse, y, al poco tiempo, vio de frente a la cajera, cargando un maletín y con otro sobre el mostrador. Sonriente, Mimi se recolocó sus gafas, cogió ambos maletines y, antes de dar media vuelta de nuevo y marcharse indiferente mientras los mercenarios seguían reteniendo a los clientes y trabajadores del local, le dijo a la cajera:

    —Muy bien. Y recuerda, cuando la policía llegue, dile a los agentes de la “justicia”... que la esperanza nunca se rinde.

    Y se marchó, con una sensación de satisfacción manando por cada una de las extremidades de su cuerpo.

    Si es que ella tenía madera de mafiosa, hombre. Claro que sí.
     
    • Fangirl Fangirl x 3
    • Gracioso Gracioso x 2
    • Ganador Ganador x 1
  3. Threadmarks: Capítulo 1 (Vida Diaria)
     
    GalladeLucario

    GalladeLucario Game Master

    Capricornio
    Miembro desde:
    12 Julio 2012
    Mensajes:
    12,162
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    6330
    ¡Buenas! En fin, ¡vamos a empezar ya con el primer capítulo, que ya es hora! Como en Pokénronpa 1, en este fic se seguirá la misma estructura: 3 capítulos de vida diaria, 1 de investigación y 2 de Clase de juicio por "Capítulo" o, si preferís llamarlo así, "caso". El punto es que, en tanto que seguirá la misma estructura, mantendré el método de elección de los free-time events. Es decir, si comentáis en este fic o me lo decís por privado, podéis decirme cuál de los personajes queréis que interactúe con Pyro en un free-tim event en el segundo capítulo de vida diaria... es decir, el capítulo que seguirá a este. Así las cosas, ¡ya sabéis como funciona! Espero que disfrutéis. Upupupu (?)

    Capítulo 1 – “Despair” rima con muerte.
    Vida Diaria, parte 1.

    Estábamos atrapados. No había forma de escapar. Por un momento, cuando aquel chico del brazo mecánico nos liberó del agarre de las sillas, pensé que podríamos escapar, pero… nada más lejos de la realidad. No iba a ser tan sencillo, claro que no. No si era Liza White, la Diva de la Desesperación la que estaba detrás de todo.

    Pero, ¿cómo era posible? Ella debía estar muerta. Eso fue lo que Dante afirmó con rotundidad, y, por algún motivo, dentro de mí palpitaba un recuerdo, el recuerdo de que, en efecto, estaba muerta. Liza White se acabó, Liza White murió, para siempre. ¿O no? ¿Por qué estaba allí? ¿Por qué aparecía su rostro al otro lado de la pantalla, rodeándonos con cientos de monitores que salían de todas partes? ¿P-Por qué… a nosotros?

    —Bueno, bueno, será mejor que dejéis de correr, ¿sí? —dijo ella, sonriendo de forma realmente siniestra, al otro lado de las pantallas. Su voz sonaba desde cada uno de los monitores al unísono, fusionándose todas las ondas sonoras en un solo eco sordo que lograba hacer que mi vello se erizase—. Es decir, no es como si no fuese a abriros las puertas, ¡pero primero tenéis que escuchar las reglas del juego, chicos!

    —¿N-Nos abrirás… las puertas? —susurró Bezzy, esperanzada por un momento.

    No way —dijo Arie, dientes apretados—. ¿Tan fácil? Solo tenemos que escucharte y nos abrirás el camino, right?

    Liza White asintió.

    —Yup. Así es. ¡Abriré la puerta del edificio tan pronto como termine mi explicación, os lo prometo!

    … algo no cuadraba. Y, a juzgar por el rostro de Hubert, Dante, Stock, Ryu y Chisp, no era el único que pensaba que no podía ser tan fácil. Los cinco tenían un aspecto completamente desconfiado, y esa desconfianza se reflejaba en sus miradas. Si bien Chisp y Dante no eran demasiado habladores, era cierto que tenían algo en común con los otros dos, y era algo que pude notar con facilidad: los cuatro eran ese tipo de personas… quienes lo analizaban todo, sopesaban bien las opciones y pensaban concienzudamente antes de actuar. Personas inteligentes, calmadas y con gran capacidad de adaptación y de análisis.

    —Está bien, habla —dijo Oxy, mirando a una de las Liza White por encima de las gafas. S-Siempre miraba por encima de ellas, ¿es que acaso le hacían falta? —. Tengo genuina curiosidad por saber qué es lo que planeas.

    —Sí… —susurró Ixie, preocupada, pero con un brillo especial en la mirada—. Explícanos tu “juego”. Solo si sabemos las reglas podremos actuar, supongo.

    Luego estaban esas dos… desde casi el momento en que se presentaron, comenzaron a llevarse mal por sus diferentes ideas, pero lo cierto es que ni Ixie ni Oxy eran muy diferentes, al menos no a primera vista: las dos eran también inteligentes, pero mostraban una temeridad impropia de los otros cinco. Oxy se dejaba mover por la curiosidad; era el tipo de persona que es capaz de llegar muy lejos con tal de satisfacer su ansia de conocimiento, que actúa siempre sin pensar mucho en las consecuencias, únicamente pensando en “qué sucederá a continuación”. Mientras que Ixie, bueno… sencillamente parecía ser algo más despreocupada. Cierto era que en su mirada y su expresión detectaba una capacidad de análisis muy fuerte, pero era como si… no estuviese tan preocupada como el resto, eso desde luego.

    —S-Solo sácanos de aquí… —sollozó Bubbly, tembloroso, agachado en cuclillas en el suelo y con las manos en la cabeza—. L-L-Liza White… e-esto no puede estar pasando.

    —¿Q-Q-Qué va a ser de nosotros? —comentaba Frida, abrazada a sí misma, en una esquina.

    Bezzy se pegó a ella, abrazándola, pero también visiblemente asustada, con los ojillos vivos mirando alrededor.

    Esos tres… eran otro tipo de persona, sin duda. Inocentes, asustadizos y vulnerables. Distaban mucho de tener la mirada fría de Oxy o la despreocupación de Ixie, y el miedo les nublaba la mente. Eran personas dependientes, sin duda. Personas que en una situación de riesgo, necesitaban resguardarse en otros.

    —Bien, bien, comenzaré a explicar las re-

    —… hey, no me dejastéis decir la segunda observación que quería hacer~ —intervino de pronto Leaffy, interrumpiendo a la propia Liza sin ningún tipo de pudor.

    Ella… no era capaz de leerla en absoluto. Permanecía en un estado de serenidad absoluto, tan grande, tan intenso, que me era difícil saber qué pensaba o cómo se sentía. ¿Era realmente así, o… su serenidad era una coraza para ocultar sus verdaderos pensamientos?

    —¡C-Cómo osas interrumpir a la Diva de la Deses-¡

    —¡Ostras, es cierto! Dijiste “quería hacer una observación. O bueno, más bien dos”. ¡Y nunca dijiste la segunda! —Orm interrumpió con todo descaro a Liza White por segunda vez, y la Súper Desesperación se mostró totalmente irritada por ese hecho—. No es nada personal, Lizzie, pero ella estaba antes que tú, tee-hee. ¿Y bien, Leaffy? ¿Qué es esa segunda cosa de la que ibas a hablar?

    Orm tenía las manos en la nuca y se mecía de un lado a otro, totalmente despreocupado. Era… era un caso muy especial, sin duda. Al igual que Leaffy, me era difícil leerle, pero… no era por los mismos motivos que a la Super Jardinera. Orm… era demasiado inteligente, incluso pese a ser un niño. Se mostraba despreocupado, sí, pero la malicia brillaba en cada uno de sus ojos, con un fuerte resplandor. Era como si estuviese constantemente maquinando algo. Como si cada una de las palabras que decía fuesen todas parte de un plan, perfectamente calculadas. Aunque sonase infantil y errático, era como si… como si supiese perfectamente qué, cómo, cuándo, por qué y a quién le estaba diciendo cada palabra. Y no dudaba que así fuese: no en vano era el Super Prodigio.

    —Es sobre las pulseras que llevamos en nuestras muñecas. Todos tenemos una, ¿cierto~?

    La pregunta de Leaffy hizo que todos nos percatásemos de que, en efecto, teníamos… una pulsera negra en nuestro brazo. Todos y cada uno de nosotros teníamos una pulsera de aspecto metálico, negra, ancha y simple, adherida a nuestro brazo. Y, cuando intenté tirar de ella, me fue imposible quitarla.

    —E-Es verdad —susurró Arie—. Damn. ¿Qué es esto, Liza?

    —¡Más te vale dar una explicación! —gritó Gea, señalando al monitor que tenía más cerca—. ¡Seguro que esto es obra tuya!

    Gea y Arie… otros dos completamente diferentes al resto. Eran enérgicos, impulsivos y más próximos al estereotipo de “actuar antes de pensar”. A su manera, cada uno de ellos parecía moverse más por impulsos que por la lógica, desde luego.

    Y… por último, estaba él. Spok. Era tan sigiloso, tan silencioso y tan poco destacable que casi tenía la sensación, a veces, de que no existía, de que no estaba allí. A veces se me olvidaba su presencia, a decir verdad. Y lo cierto es que es probable que esa fuese su intención: pasar desapercibido. No en vano era el Super Ladrón. Alguien así debía guardar siempre las distancias. Tenía la sensación de que Spok trataba de evitar a toda costa el contacto humano, quién sabe si por la naturaleza de su talento o… por una especie de mecanismo de defensa. La cuestión es que saltaba a la vista que no era una persona hecha para vivir en sociedad.

    —Es lo que pretendía hacer, explicarlo todo —gruñó Liza, ojos rojos enfocados en nosotros—. Ejem. Como parte del Segundo Juego de Asesinato Mutuo, ¡lo que tendréis que hacer es muy simple! Para lograr ganar el juego, tendréis que matar a uno de vuestros compañeros, ¡así de fácil! … bueno, pero no sería divertido si fuese solo así, ¿verdad que no? Por eso, ¡necesitaréis matar sin ser descubiertos! Una vez que matéis a alguien, el resto de supervivientes tendrá que averiguar quién fue el asesino. Si aciertan, ¡el asesino será castigado y ejecutado! Pero si fracasan y seleccionan como culpable a alguien inocente… ¡todos salvo el asesino serán ejecutados, y el asesino se coronará como ganador del juego! ¡Upupupu! ¿Verdad que es emocionante?

    Hubo un silencio breve que se apoderó de todos nosotros. “Juego de asesinato mutuo”. El nombre era bastante explicativo por sí mismo, pero, al conocer los detalles, fue como si fuésemos conscientes de que no era ningún tipo de broma. Como si, al fin, nos diésemos cuenta de que aquello iba muy en serio.

    —¡Por eso, mientras estéis participando en el juego, tendréis a vuestra disposición los Monolojs! Bueno, el nombre comercial es MonoWatch, pero a quién le importa cómo le llaméis.

    —¿E-Esta pulsera es ese… “Monoloj”? —dije, confuso, mirando mi pulsera. ¿Qué era eso de “Monoloj”? ¿Para qué se supone que servía?

    —Puhehehe —rió Liza—. Yup, esos son los Monoloj. Veréis, tienen una función básica de reloj, por supuesto, ¡de ahí el nombre! Pero hay mucho más en él. Si pulsáis los botones que hay debajo del brazalete, veréis que se activan diversas funciones. ¡Curiosead vosotros mismos!

    Con desconfianza, llevé mi mano a la parte trasera del brazalete, todo para, en efecto, darme cuenta de que había una serie de botones. Al pulsarlos, una especie de holograma se proyectó delante de mí, sobre la pulsera.

    —¡W-Wow! —exclamé, sorprendido. Lo cierto es que no me esperaba que un holograma saliese de aquella pulsera.

    En efecto, mostraba un reloj digital frente a mí, indicando la hora. Eran… las 11:23 de la mañana. Con curiosidad, seguí pulsando botones, y el holograma empezó a cambiar. Comenzó entonces a mostrar una serie de… “Reglas”. Empecé a leerlas, con un nudo en la garganta, en voz baja:


    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.


    … t-todo esto… era una broma, ¿cierto? De verdad nos iba a hacer matarnos unos a otros… las reglas estaban encaminadas, en su mayoría, a regular ese hecho. Clases de juicio, investigación, votos… ¡todo eso era una locura!

    —Uhm —meditó Ryu, en su silla de ruedas, mirando su holograma—. En esas “reglas” se habla del “hermano de Monokuma”. ¿Quién es ese? Que yo sepa, solo hemos conocido a un oso parlante.

    —Puhehehe —rio Liza White—. Tiempo al tiempo, ¡lo conoceréis llegado el momento! Reversekuma estará encantaaaado de veros, estoy segura!

    N-No entiendo nada. ¿Por qué las reglas hablaban siempre de Monokuma y su hermano, en primer lugar?

    —Pensaba que tú, Liza White, eras la artífice de este juego —le dijo, finalmente, Hubert, ceño fruncido, adelantándose a mis pensamientos—. ¿Cómo es entonces que siempre hablas de Monokuma y su hermano?

    —¡Vaya, vaya, no esperaba menos del Super Ajedrecista, conocido por sus increíbles capacidades lógicas! —se burló, más que alabar—. No te preocupes por los detalles. Monokuma y Reversekuma son mis símbolos, después de todo. Hablar de ellos es hablar de mí, ¿no crees?

    —… hmpf —Dante no parecía muy convencido, desde luego.

    —… hay más —susurró Chisp entonces, pulsando una vez más uno de los botones

    En efecto, había algo más. Una nueva pantalla holográfica. Esta vez, había dos páginas que podía alternar, como si fuese una suerte de documento de texto. En una, el título decía “Global”. En la otra, “Individual”.

    Leí con atención la frase que aparecía debajo del título “Global”: “1 – Vuestra identidad”. ¿Q-Qué era esto? Debajo de esas palabras, había más… “Instrucciones de misión actual: comenzad la primera investigación”. ¿¡Que dem…!?

    —¡Oh, lo habéis visto vosotros solos! ¡Estoy taaaan orgullosa de mis pequeños, aprenden tan rápido! —dijo Liza, con un tono irónico claramente hiriente—. Habéis descubierto las misiones, eh. Veréis, ¡es el nuevo atractivo de este Segundo Juego de Asesinato Mutuo, huh! Como habréis podido notar, tenéis dos misiones: una global y otra individual. Cada uno de vosotros puede ver la misión global, y será la misma para todos, ¡pero la misión individual es privada y exclusiva de cada participante!

    —¿M-Misiones? —preguntó, dubitativa, Bezzy, que miraba con terror su Monoloj.

    —¡Wow, cómo mola! ¡Es como un juego de rol sci-fi en la vida real! —Orm estaba… perturbadoramente emocionado, diría yo.

    —Yup —asintió Liza, divertida—. Vuestros recuerdos están un pelín borrosos, ¿no? Hay muchas cosas que no sabéis, ¡incluso de vosotros mismos! Por eso, las misiones os ayudarán a ir descubriendo más cosas sobre vosotros. En total, cada uno de vosotros tiene hasta tres misiones individuales que le revelarán datos importantes a cada uno de los jugadores sobre sí mismos o que le sean interesantes. Pero por otro lado… las misiones globales revelarán datos relevantes para todos vosotros. ¡Así que intentad cumplirlas, porque solo si cumplís una misión, obtendréis el dato en cuestión! ¿¡No es super cool!?

    —Pero, ¿por qué? —preguntó Oxy—. ¿Qué ganas dándonos esa información? ¿Es por diversión?

    —… principalmente —reconoció, despreocupada, Liza—. Pero no es la única razón. Pensad en las misiones como… motivos permanentes.

    —¿M-Motivos…? —dije, abriendo mucho mis ojos naranjas.

    —¡Exacto! Necesitáis motivos para mataros entre vosotros, claro. ¡De modo que, al margen de los motivos que os vaya dando, las misiones son un aliciente continuo, ¿no creéis?!

    E-Estaba loca. Estaba completamente loca. De modo que las misiones no eran más que un modo de incitarnos a jugar su juego. Su enfermizo juego de sangre y muerte. Por eso la misión global… implicaba, directamente, matar a alguien e iniciar una investigación, ¿no? De modo que las misiones individuales debían ser también… para incitarnos.

    Irritado, apagué el Monoloj sin siquiera pararme a mirar mis misiones individuales. Y, enfadado, miré a Liza y dije:

    —¡Ya está bien! Hemos escuchado tu explicación del juego. ¡Ahora, cumple tu parte del trato y abre la puerta! No tengo intención alguna de participar en esto, ¡quiero salir de aquí!

    Su sonrisa entonces… fue realmente maliciosa. Pero luego se encogió de hombros.

    —Está bien. Como quieras. Nos veremos pronto… ¡recordad que aquí tenéis un dormitorio por si lo necesitáis! Segunda planta. Upupupu.

    Y, sin más, los monitores se replegaron y se alzaron hasta perderse de nuestra vista. Liza White desapareció, al fin, y nos dejó tranquilos a todos.

    Parecía mentira, pero… nos iba a dejar salir. Sí, ¡nos iba a dejar salir! La enorme puerta de metal hizo un extraño clic, y, cuando Gea y Arie la empujaron, se abrió.

    Correteé, intranquilo, hacia el exterior. Y miré a mi alrededor, confuso por la vista que tenía ante mí. Aquello… era una ciudad, pero… no era Galeia. Cuando mi vista se enfocó en el cielo, pude ver que era oscuro, sin vida, negro. Pero, ¿no eran las 11? ¿C-Cómo era posible…?

    Parecía ser que estábamos en lo alto de una especie de meseta. Varias carreteras derivaban desde el edificio en el que nos encontrábamos y se dirigían hacia el horizonte. Y edificios podían apreciarse a lo lejos, mirases hacia donde mirases… todos negros y lúgubres, eso sí. No obstante, cuando miré alrededor, me di cuenta de que todos esos edificios quedaban separados por una verja enorme de la suerte de meseta en la que nos encontrábamos. Una verja gigantesca y aparentemente imposible de cruzar… y había seis enormes puertas, cada una con un rótulo muy grande sobre ellas, que decía: “Sector A”, “Sector B”, “Sector C”, y así hasta llegar al “F”. Y la única puerta abierta… era la del Sector A, ubicada justo frente a nosotros.

    —¿Qué es… esto?

    —Parece una ciudad, pero… no es Galeia, ¿verdad que no? —susurró Ixie, mirando a su alrededor con curiosidad y con un dedo sobre su labio inferior.

    —¡Whoa! —exclamó Orm, sonriente, con los brazos extendidos—. ¡Q-Qué pasada! ¿¡Qué es este lugar!?

    —¡Es Despair City! —gritó de pronto alguien, con una voz estridente, justo detrás de mí. De la impresión, caí hacia delante, pudiendo amortiguar la caída con los brazos. Luego, miré hacia el foco del sonido: era Monokuma—. ¡¿Os gusta la ciudad?!

    —¿T-Tú o-otra vez…? —susurró Frida, asustada, escondiéndose bajo su bufanda.

    El oso rio, al tiempo que dio un salto en el aire, girando sobre sí mismo y cayendo perfectamente de pie frente a nosotros.

    —¡Bienvenidos a la ciudad que ha sido construida por y para vosotros, los participantes del Segundo Juego de Asesinato Mutuo! Upupupupu… estamos ultimando los detalles del resto de sectores, pero ¡tenéis completa libertad para visitar el Sector A en su totalidad! Upupu… aseguraos, eso sí, de que volvéis al Hotel Despair tras el anuncio del tiempo nocturno, ¡a partir de la 1 de la madrugada, todas las verjas se cerrarán, y vuestros dormitorios están aquí dentro!

    C-Claro… a eso se debía referir aquella regla cuando hablaba de que el acceso a nuestros dormitorios quedaría cerrado.

    Pero entonces, esto quería decir que… que…

    —¿S-Seguimos atrapados? —dije, con la voz temblorosa. Sabía que tenía que haber algún truco—. Estamos… encerrados en esta ciudad, ¿verdad? Vamos a tener que jugar este absurdo juego sí o sí, ¿cierto?

    Da hell?! —exclamó Arie, sorprendido y con el puño cerrado, como si estuviese concentrando toda su ira en su mano—. ¿¡Que seguimos encerrados!?

    —¡Upupupu! ¡Muy bien! Pyro tiene toooooda la razón. Esta ciudad va a ser vuestro nuevo mundo a partir de ahora, ¡sí, señor! El único modo de salir de aquí es… ganar el juego.

    G-Ganar el juego… matar a alguien sin ser descubierto. ¿Estaba diciendo que no podríamos abandonar esta ciudad de ningún otro modo? ¿Qué no había… otra salida?

    —Upupu… de momento, os dejaré que exploréis la ciudad. ¡En un rato seguiremos nuestra conversación! Aún tengo que presentaros a mi hermano, en cualquier caso. ¡Ciao!

    Y, con esas palabras, Monokuma correteó carretera abajo, perdiéndose en el interior del Sector A.

    Todo lo que quedó fue una conmoción. La mayoría de nosotros estábamos completamente confusos y consternados… con un par de excepciones, claro.

    —¿Habrá algún jardín en este sitio~? —dijo Leaffy, mientras caminaba en dirección al sector A.

    —¡Hasta luego, pringaos! —exclamó Orm, que hizo lo propio.

    Pero… los demás… los demás no sabíamos muy bien qué hacer.

    —No es posible, ¿cierto? —exclamó Bezzy, con la mirada enfocada en el suelo, preocupada—. Tiene… tiene que ser mentira. Debe haber una salida, ¿verdad que sí? ¿¡Verdad que la hay!? —exclamó, ojos llorosos, mirando a todos los presentes.

    Pero nadie supo contestarle.

    Tuvo que ser Ryu, el Super Entrenador, quien, montado en su silla de ruedas, avanzó un poco y dijo:

    —Estando aquí parados no vamos a descubrirlo, eso seguro. Así que… yo seguiré el ejemplo de esos dos e iré a investigar. Quizá exista una forma de marcharnos de este sitio.

    Tras decir eso, se perdió, avanzando a una increíble velocidad carretera abajo con su silla, mientras todos lo mirábamos, atónitos por su entereza y su decisión. Fue Hubert, entonces, el que alzó la voz sobre el resto.

    —No sé de qué va todo esto, pero… Ryu tiene razón. Tenemos que movernos y explorar ese sector. Tal vez haya alguna pista o alguna forma de salir, o haya alguien en la ciudad que pueda ayudarnos. Si cooperamos entre nosotros… lo lograremos, estoy seguro.

    Y… así lo hicimos. Poco a poco, fuimos recuperando un poco de la esperanza que nos habían robado, que habían pisoteado delante de nuestras narices, que habían partido en pedazos. Y, con decisión… nos adentramos en el Sector A, y allí nos separamos para abarcar más zonas en menos tiempo. Tal y como dijo Hubert… teníamos que cooperar.



    El Sector A era bastante grande, a decir verdad… tendría, aproximadamente, el tamaño medio de un barrio de Galeia. Estaba constituido de varias calles paralelas y otras tantas perpendiculares a las primeras y paralelas también entre sí. Como si hubiesen sido perfectamente trazadas, formando una cuadrícula.

    El primer lugar en el que paré… fue una especie de supermercado. Sin duda, el lugar estaba lleno de todo tipo de productos alimenticios con excelente aspecto: desde carne y pescado, hasta frutas y verduras de todo tipo, pasando por cereales, leche, galletas, legumbres… había realmente de todo.

    —¡Qué rico! —comentó Bubbly, que andaba por la zona, mientras miraba la sección de frutas—. Realmente hay de todo aquí. Pero, ¿no es un poco… raro?

    —¿Huh? —le pregunté, acercándome a él—. ¿A qué te refieres con “raro”?

    —Hum… no he visto que haya nadie aparte de nosotros en esta ciudad —es cierto… yo tampoco había visto a nadie de momento. De hecho, los pocos edificios que parecían ser viviendas estaban cerrados y parecían estar completamente deshabitados. Y era extraño que hubiese muchos más comercios y otros establecimientos que casas en una ciudad, ¿no? —. ¿Cómo mantienen los productos? Es decir, si no se reponen, la fruta, la verdura, la carne, todo, se acabará poniendo malo, ¿no?

    Ese era un buen punto. De modo que… alguien debía estar encargándose de eso, ¿eh? Debía haber alguien que reponía los productos del supermercado.

    —En cualquier caso —dije, reflexivo—, la comida tiene muy buen aspecto, desde luego. Además, hay todo tipo de productos de higiene y limpieza, también, de manera que podemos usar este supermercado para subsistir si… si no encontrásemos una salida.

    —S-Sí… —al Súper Buceador no pareció gustarle demasiado el hecho de que, probablemente, no pudiésemos salir de allí. Recordarlo hizo que agachase la cabeza, frustrado y apenado.

    —¡Upupupu!

    La aparición repentina de Monokuma hizo que me sobresaltase. Aunque he de decir que me asustó más el grito que dio Bubbly que su aparición en sí… ese chico definitivamente era asustadizo, ¿eh?

    —¿Q-Qué quieres tú ahora…?

    —¡Este es el Supermercado Despair! —… ¿¡es que aquí todo se llama “Despair”!? —. Como bien ha dicho Pyro, podréis tomar lo que queráis de aquí gratuitamente. ¡Si dejáis una lista de la compra, el staff se encargará de transportar lo que solicitéis todas las noches al hotel! Así no tendréis que cargar con las bolsas todo el camino. Además, dicen que las bolsas de plástico son peligrosas para el medioambiente. ¡Y soy uno oso ecológico!

    Y, sin más, tras decir eso, el oso desapareció.

    —… con que el “staff” —dije en voz baja.

    Sí… definitivamente, estaba claro que había alguien controlando el supermercado. Sin embargo, no había rastro de esa persona ni de ninguna otra en ninguna parte. ¿S-Sería… Liza White…? No, no puede ser. Estaba muerta. ¿V-Verdad?


    El siguiente lugar que visité, cerca del supermercado, fue una suerte de farmacia. Tenía todo tipo de medicinas, incluso algunas que nunca había visto. Igualmente, había vendas y otro tipo de utensilios de primeros auxilios. Parecía… parecía estar perfectamente preparada para cualquier tipo de emergencia, desde luego. ¡T-Tenía hasta desfribiladores!

    —Vaya, vaya… —había dos personas allí… la parejita, como no. Oxy fue la que habló, acercándose a la otra, Ixie, que estaba analizando los productos que había en la farmacia con mimo—. La Super Naturópata, en una farmacia. ¿Es siquiera posible algo así? No sé, “farmacia” y “timadora” deberían ser conceptos incompatibles, ¿no? ¡Uy, perdona! ¿Dije timadora?

    La otra chica, la Super Naturópata, trató de mantener su sonrisa… pero, por mucho que su expresión no lo mostraba, su enfado seguía siendo claramente visible. Y el hecho de que sonriese mientras hablaba de esa forma tan evidentemente irritada… no servía para más que para hacerla ver… s-siniestra.

    —Precisamente estaba aquí para contemplar los horrores que es capaz de crear el hombre, no por otra razón. Porque supongo que os interesará saber que esta estantería está llena de venenos, ¿o acaso no?

    —¿Qué…? —exclamé, preocupado—. ¿V-Venenos?

    —Uhm —Oxy pareció suavizar un poco el tono en el que hablaba, siempre sarcástico cuando se dirigía hacia su eterna enemiga, y tomó uno de los frascos de supuesto veneno entre sus manos, analizándolo, una vez más, por encima de sus gafas—. Ya veo. Deben de estar aquí para que alguien los utilice si desea comenzar el juego, ¿eh?

    —… —no supe qué responder. Así que… era verdad. Ese lugar estaba preparado para que nos matásemos entre nosotros. Había hasta venenos en una farmacia. Venenos de todo tipo, de todos los colores, al alcance de cualquiera de nosotros… listos para matar.

    —Aunque he de decir que me sorprende —siguió Oxy. El hecho de que regresase a su tono anterior me hizo darme cuenta de que la guerra entre ellas no había terminado, ni mucho menos—. ¡Una estafadora como tú, sabiendo distinguir un veneno de fanta de limón, eh! ¡Sorprendente, sí, señor!

    Sonriente siempre, Ixie contraatacó.

    —¿Verdad que sí? Es casi tan sorprendente como pensar que sigue habiendo gente que cree que una estafadora… digo, psicóloga, va a solucionar sus problemas, como si sirviese para algo lo que hace, ¿no crees?

    Y a-al oír esas palabras supe que era mejor salir de allí… si no quería acabar herido por el fuego cruzado.


    ¿Qué más habría en aquel sector? Era algo abrumador encontrarse con tantos lugares que investigar… más aún cuando, dentro de mí, la sensación de que no encontraríamos ninguna forma de salir aún seguía palpitando.

    … como fuese, entré en lo que parecía ser una tienda de ropa. Había telas de varios tipos y multitud, multitud de prendas, desde faldas hasta camisetas. También había otros textiles, como alfombras, cortinas…

    Tal vez la enorme variedad de productos era lo que tenía a esa persona tan emocionada.

    —¡Kyaaaaaah! ¡E-E-E-E-Es s-s-seda de la b-buena! ¡Ah! ¡Y-Y esto e-e-es… n-no me lo creo, qué m-maravilla! ¡Mira q-qué suave! —¿t-tenía que tartamudear incluso cuando estaba emocionada…?

    —Frida está realmente entusiasmada con esto —dijo Bezzy, que se aproximó a mí al verme entrar—. Supongo que es normal… ¡es la Super Sastre, al fin y al cabo! —sonrió de forma amable. Su sonrisa… de algún modo, era muy pura. Dulce, amable, cálida. Todos esos adjetivos podrían describirla, pero se quedarían cortos incluso si los combinases. La Super Violinsta transmitía una paz encantadora, desde luego—. ¿Has encontrado algo, Pyro? ¿Algo… que nos permita salir de aquí?

    Negué con la cabeza.

    —No —respondí al final—. Pensaba dirigirme cuando terminase de explorar las calles al fondo de la ciudad. En los laterales hay verjas enormes, como las que separan el hotel de los sectores… y al otro lado continúa la ciudad, imagino que en otro sector. Pero no puede cruzarse, en todo caso, así que pensé que igual fuese buena idea continuar hacia el fondo de este sector. Quizá haya algún camino más allá, ¿no?

    —Pero, hum… —susurró—. ¿No debería estar todo allí fuera…? Ya sabes. Destrozado. La Desesperación provocó que todo salvo Galeia se arruinase, ¿no es así? ¿Cómo es posible que esta ciudad exista, entonces? Si está en el exterior de Galeia, debería de estar contaminada y destrozada, ¿no crees?

    … Bezzy tenía un muy buen punto. ¿Cómo era posible que estuviésemos en otra ciudad, si solo quedaba Galeia? N-No podíamos estar en el exterior… ¿verdad? Además, este cielo oscuro… era deprimente. Era casi como estuviésemos dentro de un edificio, pero, al mismo tiempo, en el aire libre.


    Con esa sensación de desazón e intranquilidad, seguí caminando hacia el fondo del sector… hasta que me topé con una tienda extraña, con un letrero luminoso muy llamativo, que parpadeaba en varios colores. La tienda tenía como logo el rostro de Monokuma, y el rótulo brillante de la puerta decía: “Tienda Despair”. … cómo no, ¿eh?

    Curioso, decidí entrar. Pero lo que encontré dentro… fue absolutamente desesperante, sin duda. Aquella tienda era… una tienda de armas. Armas de todo tipo. De fuego, cuchillos, espadas, katanas, porras, martillos, sogas, y un largo etcétera. Había todo tipo de utensilios para asesinar en aquel sitio, sin duda.

    Y… quienes estaban allí eran…

    —Curioso —Ryu tenía un enorme martillo en una de sus manos, y lo alzaba sobre él sin ninguna dificultad. ¡Caray! Debía tener, definitivamente, mucha fuerza en los brazos. Yo no podría levantar esa cosa ni con las dos manos—. Todo está, definitivamente, preparado para el juego.

    —… quieren que nos matemos a toda costa —wow, Spok también estaba allí. Ni siquiera había notado su presencia.

    —¡Mira, tienen katanas! ¡Y-Y pistolas! ¿¡Esto es un revólver!?

    El Super Prodigio iba cogiendo armas sin ton ni son, soltándolas aquí y allá sin ningún tipo de orden. ¿C-Cómo podía un niño como él mostrarse tan emocionado ante armas de ese tipo? Un niño normal estaría verdaderamente asustado, sin duda alguna. Claro que… el concepto “niño normal” difícilmente aplicaría a Orm.

    —Este sitio es horribla —sentenció Hubert, que también estaba por allí—. Es una clara provocación… Monokuma y Liza White quieren mostrarnos que matar, en Despair City, es muy fácil. Quieren que lo hagamos a toda costa… por eso… —miró su Monoloj con los dientes apretados, y pronto apartó la mirada, se cruzó de brazos y se tornó serio. Pero, por un momento… había mostrado una preocupación que no era propia de alguien como él. ¿Acaso habría visto sus misiones…?—. En cualquier caso. Cuando terminéis de explorar la ciudad, reunámonos en el gimnasio que hay al fondo del Sector. Gea y Stock ya están allí, explorándolo… allí podremos hablar tranquilamente sobre lo que hemos descubierto, ¿sí?

    Estaba actuando como un líder… se mostraba todo lo fuerte que podía, y trataba de dirigir al grupo y mantenerlo como tal. Sin duda, Hubert era una persona muy sensata. Tras avisar de la reunión, se marchó, con esa mirada seria que no podía esconder la preocupación que sentía. No pude evitar seguirle con la mirada mientras se marchaba.


    Así, continué cruzando calles, avanzando hacia el fondo del sector. Era posible que, como teoricé en un principio, la ciudad tenga algún camino que llevase hacia el exterior, ¿no? De modo que caminé y caminé, hasta que, de pronto…

    —¿¡Huh…!? E-Esto es…


    Cuando miré hacia arriba, mis ojos quedaron completamente atónitos. Estaba frente a un muro. Era un muro enorme, un muro que se extendía hacia arriba y parecía no tener fin. Un muro oscuro, tan oscuro, que se confundía con el horizonte. Casi parecía… que fuese una pared invisible.

    Horrorizado, observé cómo el muro se extendía hacia los lados, llegando más allá de los otros sectores. E-Era como si la ciudad… estuviese completamente rodeada por aquel impenetrable muro. Como si… como si Despair City…

    … fuese más una cárcel que una ciudad.

    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.

    Lista de alumnos:

    1- Pyro: Super ???
    WhatsApp Image 2019-01-04 at 01.31.21.jpeg
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Jardinera
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]

    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    12- Stock: Super Empresario

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    15- Arie: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy: Super Violinista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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    Lucas Diamond

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    Omg, me gusta mucho el tinte que está cogiendo está segunda parte, la verdad. Cierto es que no tenemos el mismo apego a los personaje, pero al igual que en el danganronpa original, poco a poco se les va cogiendo cariño. El dúo de Oxy e Ixie me resulta entrañable, sinceramente (??) Y Bezzy me parece idk como súper cute o algo así. Me cae bien ya (?)

    De los demás no tengo nada resaltable que decir. Todos tienen sus particularidades, como buen elenco de candidatos a matarse (?) No me imagino sinceramente quién puede matar/morir ahora mismo, solo sé que sea quien sea, no me lo voy a esperar. Todos parecen tan inocentes... (con sus excepciones, obvio). Spok me recuerda a Crowd, por algún motivo xD

    Well, la ciudad despair es realmente deprimente (? Yo me suicidaría ahí dentro, la verdad. Todo oscuro y con cosas pa matarte. Qué poco cuidado tienen de los inquilinos, a este paso ese hotel se va a quedar sin huéspedes... Oh, wait.

    Algo más que añadir, ¿en serio fueron tan estúpidos de pensar que podrían salir de ahí? En fin, me ahorro mis comentarios a Pyro and co (?)

    Estoy deseando ver cómo empieza todo esto y a quién matan primero, god. Qué sádico soy.

    Para el free time event, elegiré a Bezzy, porque me ha caído muy bien. Quería escoger a Hubert por ver si tenía algo que contar, buut... Bueno, él ya tuvo su momento de brillar, mejor dar pie a los nuevos.

    Eso es todo, tate. Enhorabuena una vez más, estoy seguro de que nos tendrás enganchados por mucho tiempo. Te amo <3

    Sigue así,

    Lucas Diamond~ <3
     
    Última edición: 18 Julio 2018
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    GalladeLucario

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    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    11102
    Bueno, por motivos de espacio, este capítulo me quedó demasiado largo y no pude hacer los 3 free-times (?) Por ello, he pensado que esta vez haré 4 free-times, dos en este capítulo y otros dos en el siguiente. Los que han votado ya no podrán votar de nuevo, obvio, pero si alguien más quiere votar, ¡adelante! De momento, en este capítulo haré los free-time de Orm y Bezzy, votados por Liza White y Lucas Diamond. El resto de votaciones están así:

    Oxy: 1 (Kurone)
    Spok: 1 (Bruno EVF)
    Ixie: 1 (juanjomaster)

    En ese orden. En caso de seguir en empate, tendrán prioridad los dos primeros (Spok y Oxy) por ser anteriores en el tiempo.

    Capítulo 1: “Despair” rima con muerte.


    Vida Diaria 2.

    Poco a poco, todos nos reunimos en el gimnasio, tal y como Hubert había propuesto. Al llegar, me encontré allí con Gea, Stock y Chisp, quienes parecían haber llegado antes que yo; y el resto fue llegando poco a poco, cada uno a su ritmo.

    En cualquier caso, mientras esperábamos, no pude sino fijarme en la extraña estructura del gimnasio del fondo del Sector A: para empezar, el suelo no parecía estar preparado precisamente para hacer ejercicio… de hecho, estaba compuesto por losetas pequeñas, cuadradas, que parecían estar mal conservadas, hasta el punto de que algunas se tambaleaban un poco al pisarlas, como si estuviesen sueltas. Asimismo, el techo era inusualmente bajo para un gimnasio, y había un par de vigas de acero a mitad de camino, a poco más de dos metros del suelo. Por lo demás, se suponía que aquellas losetas y el grueso en sí del gimnasio constituían una pista multiusos bastante extraña, donde parecían tener cabida todo tipo de deportes, desde fútbol, rugby, baloncesto, tenis… había redes extensibles, canastas, porterías, ¡hasta había aros de criquet en el suelo! Por curiosidad, tiré de uno de ellos, y, además de levantar por accidente una de las losetas del suelo, pude sacar el aro completo, como si este fuese de quita y pon.

    Al margen de la extraña, mal cuidada y poco práctica pista multiusos de losetas, el gimnasio contaba con un puñado de escalones que llevaban a una zona un poco más elevada, donde había una especie de asientos (probablemente con el objetivo de servir de “gradas” para el público), y una puerta que parecía conducir a un almacén, donde se guardarían las pelotas, raquetas y demás utensilios deportivos.

    —¿Estamos todos? —preguntó Hubert cuando vio entrar a Orm, con aspecto despreocupado y brazos sobre la nuca, en el gimnasio. El Ajedrecista llegó poco después de mí, y el Prodigio, sin embargo, fue el último en cruzar la puerta del gimnasio—. Bien. Recapitulemos un poco lo que hemos encontrado, ¿sí?

    —Hay un supermercado bastante práctico —dijo, sonriente e inocente, Bubbly. Su sonrisa insegura era verdaderamente adorable, a decir verdad. Como si estuviese totalmente asustado, pero, aun así, quisiese sonreír. Como si de verdad se esforzase por hacerlo—. Tiene muchas cosas, y parece que podemos tomar las que queramos de forma gratuita. También hay un servicio de envíos al hotel: solo tenemos que dejar preparada una lista de la compra, y lo enviarán, o eso nos dijo Monokuma.

    —Yo me he encargado de eso —dijo, de pronto, Dante, brazos cruzados—. He dejado una lista con productos para desayuno, almuerzo y cena. Ese oso… Monokuma me dijo que mañana por la mañana llegaría al hotel. Así tendremos provisiones.

    Dante parecía… tan callado, tan misterioso. Hasta su talento era misterioso: Super Guardián. Decía que era el Guardián de la esperanza, pero, ¿a qué se refería con eso?

    —D-De modo que tendremos que pasar la noche aquí, ¿no…? —intuyó Bezzy, alicaída.

    —Eso parece —dijo Ryu, con su cabeza apoyada sobre su mano, y el codo apoyado a su vez en el brazo de su silla de ruedas, indiferente e inexpresivo. Me fijé entonces en que llevaba unos curiosos guantes sin dedos, como esos que solían utilizarse para levantar pesas. N-No me extraña que parezca tan musculado en el tren superior—. No hay ninguna salida, claro. No iba a ser tan fácil. De hecho, este sector, el único que se nos ha abierto, tiene todas las comodidades necesarias para sobrevivir. Como si estuviese todo específicamente pensado para que desde el principio tuviésemos suficientes provisiones.

    —¿Habéis visto el muro? —susurró Hubert, preocupado. Los demás se miraron entre ellos, algunos con miradas preocupadas, otros desconcertados. Yo… yo sí lo había visto—. Es como si todo este lugar, toda esta ciudad… estuviese rodeada por un muro. Efectivamente, no parece que haya ninguna salida. De hecho, ni siquiera podemos ver el cielo. Está como apagado, difuso… oscuro.

    —Es que no es un cielo —comentó Orm de pronto, mientras curioseaba las losetas, levantándolas como si fuese un juego de niños. Todos volteamos repentinamente a mirarle—. ¡Es obvio, por favor! Estamos bajo tierra. Lo que veis no es el cielo, es un techo. Es el suelo. Visto desde abajo, claro. Lo cual lo convierte, a su vez, en suelo y en techo. ¡Toda una paradoja! —y sonrió, despreocupado y, de alguna forma, hiriente.

    —¿U-U-Una ciudad e-en el subsuelo…? —preguntó Frida, pálida de la impresión.

    —¡Inaudito! —vociferó de repente Stock, mano en el sombrero, ejerciendo un poco de presión sobre este, de manera que le tapaba ligeramente el rostro al inclinarlo hacia abajo—. ¿Cómo es eso siquiera posible? ¿Una ciudad… debajo de la tierra?

    —Tiene todo el sentido si lo piensas —siguió hablando Orm, que, esta vez, daba saltitos infantiles entre aro y aro de criquet, al tiempo que respondía sin el más mínimo ápice de preocupación en su tono de voz—. Fuera de Galeia está todo contaminado; no podríamos estar fuera, o seguramente no sobreviviríamos. Dentro de Galeia, sin embargo, no hay ningún barrio ni nada que se parezca a esto. Y debido a la enorme extensión de este sitio, es bastante complicado pensar que pueda ubicarse dentro de algún edificio de Galeia. Así queeeee...

    —… solo queda la opción del subsuelo —meditó Chisp, silencioso, mirando hacia el suelo—. Estamos bajo Galeia.

    B-Bajo Galeia…

    —¡Bingo! —gritó Orm, sonriendo ampliamente—. ¡Wow! ¡Os ha costado, eh!

    —U-Una ciudad subterránea… —los ojillos de Arie brillaban de emoción. Lógico… él era el Súper Arquitecto, después de todo—. Amazing…

    —No puede ser, ¿no? —susurró, pensativa, Bezzy, con rostro afligido—. Una ciudad de estas características… tan grande, tan bien estructurada… y sin que nadie en Galeia lo supiese. ¿Cómo iba a poder construirse una urbe así debajo del suelo?

    —Es fácil si eres un Seguidor de la Desesperación —Orm cogió una pelota de fútbol que había en el suelo y comenzó a darle toques al balón mientras hablaba, más atento al balón que al resto de los presentes. En un momento dado, dejó de darle toques y comenzó a hacerlo girar con uno de sus dedos. C-Ciertamente era muy habilidoso. ¿También se le daban bien los deportes? —. Si los que nos han encerrado aquí son miembros del Gobierno, entonces son Seguidores de la Desesperación. Todos recordáis eso, ¿no? Recordáis que los miembros de ese grupo, el grupo causante de la extinción de los Pokémon y del caos del mundo, eran quienes dirigían Galeia a espaldas de la sociedad, ¿no?

    Asentí con lentitud. Sí… recordaba eso. Y también recordaba que mi único deseo en el mundo era acabar con ellos. Pero el resto de recuerdos al respecto comenzaban a hacerse más y más difusos conforme más me alejaba de la base, de los Seguidores. Cuanto más intentaba profundizar en los detalles de mi memoria, más confuso se me hacía todo.

    Y fue Arie el que habló.

    I said so. Los Seguidores de la Desesperación son los que nos han hecho esto, pretty clear.

    —Tiene toda la pinta, más aún teniendo en cuenta que Liza White es la que está detrás de todo —meditó Ixie—. Al fin y al cabo, ella es la Desesperación en sí, ¿no?

    Ajá. Ese era otro dato que tenía claro; que Liza White era una muchacha que encarnaba la mismísima esencia de la desesperación.

    Despair —susurró Arie—. Como el nombre de esta ciudad y de todos los edificios.

    Sí, era verdad… la Desesperación era una especie de virus. Surgió un buen día, como prototipo para un arma biológica, desarrollado por los miembros de los Seguidores. Lo llamaron “Proyecto Omega”. La Desesperación empezó a “infectar” a gente, y se iniciaron terribles guerras que conllevaron la destrucción de la mayoría de ciudades y la muerte de una grandísima parte de la población. Atentados, asesinatos, masacres enteras, todos esos atroces crímenes estaban a la orden del día. Poco a poco, fue afectando a los pokémon. Los humanos los utilizaban, presas del “virus”, como armas, como instrumentos, y poco a poco empezaron a ser destruidos por los humanos, infectados también. Los pokémon iniciaron su propia guerra, y, con la destrucción de la mayoría de los llamados “legendarios”, entidades protectoras y garantes del equilibrio natural, también la naturaleza comenzó a deteriorarse, a destruirse… a morir. Las plantas se marchitaron, el aire se contaminó, la tierra se agrietaba, los mares se secaban. La Pérdida supuso, definitivamente, el fin del mundo… salvo por la pequeña Galeia, el refugio de los humanos que logramos escapar.

    Y todo eso comenzó con Liza White. No se sabe cómo, no se sabe por qué. Pero sé, de algún modo, que ella causó que la desesperación se expandiese. Como si su misma existencia supusiese la existencia del virus. Como si ella fuese el virus, sin más.

    —Pero Liza White murió, ¿no? —cuestionó Bubbly, preocupado y asustado.

    —Creo recordar que sí —respondió, reflexivo, Stock, mano en el mentón—. Es más una suerte de presentimiento, pero… algo me dice que debe estar muerta.

    —Y, con todo, seguimos viéndola en los monitores. Qué contrariedad~ —comentó Leaffy, relajada, sonriente… ¿n-nunca variaba su expresión?

    —Estúpidos —siguió Orm, que colocó el balón en el suelo y lo mantuvo pisado con uno de sus pies, el izquierdo, mientras nos prestaba atención por primera vez, mirándonos cara a cara. Aun así, su mirada era extraña… casi como si se estuviese burlando de cada uno de los presentes, como si nos mirase por encima del hombro—. ¡Está claro que esa no puede ser Liza! De ser ella, se habría mostrado físicamente… y, sin embargo, no hace más que mostrarse a través de los monitores del hotel. Está claro que debe ser algún tipo de programa informático.

    —… una IA, probablemente —sospechó Chisp, siempre apartado y silencioso. Me di cuenta entonces de que Spok se encontraba detrás de él, casi escondido, aún más apartado que el resto. E-Ese tipo tenía tendencia a pasar tan, pero tan desapercibido, que era casi invisible. La mayoría de las veces ni siquiera recordaba que estaba ahí.

    —Oh, una inteligencia artificial, ¿eh? Un programa de ordenador con capacidad de interaccionar como si tuviese cerebro —susurró, reflexiva, la Super Psicóloga, Oxy, mientras miraba a Chisp con aires lujuriosos por encima de sus gafas.

    —En cualquier caso, poco podemos hacer para averiguar la identidad de nuestros captores ahora mismo —cortó de pronto Hubert, caminando en pequeños círculos, con las manos a la espalda y la mirada enfocada en el suelo—. Necesitamos más información… y eso es algo de lo que no disponemos. Lo máximo que uno puede llegar a deducir a raíz de las pistas que tenemos ahora mismo es que estamos atrapados sin posibilidad de ningún tipo de salida y que toda esta ciudad parece un decorado pensado para que nos matemos los unos a los otros.

    —¿De veras que esa es la única información que tenemos, Hubert? —la voz de Orm se tornó ladina, como si supiese ya la respuesta del Ajedrecista y solo quisiese jugar con él. Por eso, tal vez, Hubert reaccionó abriendo los ojos con sorpresa y mordiéndose el labio inferior con frustración, ceño fruncido.

    —¿A qué se refiere Orm, Hubert? —terminé preguntando, curioso, pero el niño volvió a intervenir.

    —¡Oh, oh, Pyro! ¡Casi olvidaba tu existencia! Ay, al fin y al cabo, tu presencia es más inútil e indetectable que la de Spok, es lógico que no me acuerde de que estás ahí.

    —¿H-Huh? —pregunté de pronto, sintiéndome atacado. Fue un ataque sin previo aviso, desde luego. ¿P-Por qué decía aquello con ese tono de desprecio patente en su sarcasmo?

    En cualquier caso, no hubo tiempo para seguir debatiendo sobre aquello: repentinamente, cayendo desde el techo, Monokuma apareció, provocando el sobresalto de Bubbly, que volvió a gritar de la misma forma en que lo hizo cuando el oso apareció en el supermercado.


    —¡Upupupu! ¡Hola, hola, queridos participantes! —exclamó el oso, manos alzadas y rostro feliz—. ¿Qué tal estáis? ¿Os gusta Despair City? ¡Es un lugar taaaan genial!

    —¡E-Es horrible! —exclamó Bezzy, furiosa, con los brazos en jarra—. ¡Es como si estuviésemos en la guarida de unos asesinos!

    —¿Upupu…? Bueno, es más o menos así. ¡Os recuerdo que esto es un concurso y que vuestro objetivo es, precisamente, mataros entre vosotros! Es natural que haya un par de venenos, algún cuchillo, pistolas, ¡todo tipo de utensilios! El Sector A está lleno de comercios con lo indispensablemente indispensable para vivir… ¡y para morir! Upupupu.

    —¡Esto es inaudito! —exclamó de pronto Gea, alzando la voz por encima del resto y con la mirada iracunda—. ¡Exijo, aquí y ahora, que se nos libere de este sitio!

    —Debes de ser imbécil si crees que será tan sencillo —bufó Orm, encogiéndose de hombros

    —¡J-Jovencito! —Gea parecía alarmada —. ¿¡Q-Qué forma de hablar a los profesores es esa…!?

    —Wow —Oxy miró por encima de sus gafas —. Realmente eres un caso digno de estudiar.

    —Oh, pero no dejes que lo haga, Orm —intervino, sonriente pero con tono hiriente, Ixie —. Seguro que te cobra. Es psicóloga, ¿no? Eso es lo que hace, cobrar por nada.

    —Habló “doña homeopatía”. O, mejor dicho, “agua sucia”, ¿no? —contraatacó ella.

    Monokuma comenzó a aclararse la voz, en un claro intento por captar nuestra atención. Sacaba ligeramente las garras, visiblemente molesto… pero, a decir verdad, todos estaban más pendientes de la disputa interna que del oso.

    —Más te vale no enfermarte aquí —susurró con desprecio Ixie, refiriéndose a su eterna enemiga —. No será mi “agua sucia” la que te cure, desde luego.

    —No contaba con ello, igualmente —Oxy se encogió de hombros, ladina.

    —Ejem… —susurró Monokuma, muy, pero que muy irritado.

    Pero la cosa seguía.

    —¿Podéis calmaros? —intervino Bubbly, con sudor frío recorriendo su frente, que se acercó a Ixie con cuidado, poniendo una mano en su hombro —. N-No es bueno que peleemos, ¿sí?

    —Estáis comportándoos como niñas —susurró, brazos cruzados, Stock —. Hasta el chiquillo muestra más saber estar que vosotras dos.

    —Oh. Mr. Monokuma parece enfadado. Adorable~ —intervino Leaffy, sonriendo y mirando al oso. Parecía la única que reparó en él.

    —¡Ya basta! —exclamó Monokuma, con un tono tan elevado que mis oídos chirriaron. Todos los presentes, salvo Chisp, tuvimos que taparnos los oídos. Su “basta” se extendió enormemente en la última sílaba, y por cada segundo que duraba su grito, más estridente se hacía. Era insoportable, pero a Chisp no pareció importarle en absoluto.

    —… ¿huh? —dijo de pronto, llevando un dedo a su oreja y sacudiéndolo con suavidad.

    Tras el grito, el silencio reinó. Monokuma dio un hondo suspiro, y fue entonces cuando volvió a su tono normal, chocando las dos garras entre sí.

    —Bien. Ahora que tengo vuestra atención, ¡es hora de presentaros a mi hermano! ¡Reeeeeversekuma! —sus garras apuntaron a la puerta del gimnasio, y todas nuestras cabezas se enfocaron en ese punto. No obstante, un par de minutos pasaron, y seguía sin aparecer nadie —. Ejem… ¡Reeeeeeversekuma! —gritó de nuevo.

    No fue hasta que una voz grave se escuchó justo detrás de nosotros cuando volvimos a girarnos, y Monokuma miró hacia arriba, preocupado.

    —Puhehehe.

    Pronto, un oso similar a Monokuma pero completamente blanco y con el ojo rojo de Monokuma de color azul apareció justo sobre él, cayendo desde alguna parte y aplastando al oso. ¿D-De dónde habían salido?

    —¡H-Hermano! —gritó Monokuma, aún aplastado, mientras su “hermano” estaba de pie sobre él—. ¡¡Se suponía que debías llegar por la puerta!! ¡Esto no es lo que acordamos!

    —¡Puuuuuhehehe! ¡No sigo tus normas, Mono-cosa! ¡Reversekuma sigue sus propias leyes!

    —¡Ngh! ¡Sabía que no era buena idea invitarte al juego! ¡Ya me estropeaste el de la otra vez! —exclamó Monokuma, al tiempo que se incorporaba, mandando por los aires a Reversekuma. Mientras estaba en el aire, el primero le apuntó con una de sus patas, sacó las garras, y, para sorpresa de todos, su puño salió disparado como si fuese una bala, impactando en Reversekuma, que seguía en el aire, y clavándose en su cuerpo—. ¡Toma eso! ¡El Golpe Mortal Budokai Tenkaichi-kuma!

    —Agh… tus fuerzas son mayores de lo que recordaba, hermano —Reversekuma cayó al suelo, malherido, mientras que un nuevo puño surgía en las manos de Monokuma. De pronto, el oso de ojo azul abrió su boca, y una especie de cañón salió de ella—. Pero… ¡yo también he mejorado! ¡Prepárate! Omae wa… mou shindeiru!

    Un haz de luz salió disparado del pequeño cañoncito, al tiempo que la voz de Monokuma se oyó como en un eco.

    N-Nani?!

    Tras el estruendo, una nube de polvo cubrió toda la zona. Cuando, al cabo de unos segundos, pudimos volver a ver, era, sorprendentemente, Monokuma el que estaba intacto, mientras que Reversekuma yacía en el suelo, bajo sus pies.

    —… me subestimaste, hermano. Ese fue tu primer y último error.

    Tras esas palabras, Monokuma se sacudió las manos y dio un saltito. El cuerpo de Reversekuma quedó tras él, bocabajo, magullado y lleno de golpes.

    —En fin… no ha sido como esperaba, pero, ¡al menos la habéis conocido a mi hermanito! ¡Upupupu! Bueno, tendré que seguir con esto yo solo. ¿Por dónde iba?

    —¿D-De qué iba todo eso? —exclamó Hubert, enfurecido—. ¿¡Es esto una especie de espectáculo absurdo para reíros de nosotros!?

    —Para nada, para nada. Son solo… peleillas fraternales. Pero tranquilos, ¡Reverse-como-se-llame —¿y-ya ha olvidado el nombre del que se supone que es su hermano? — no volverá a molestar!

    Pero entonces, Chisp, distraído, inclinó su cabeza hacia un lado y frunció el ceño.

    —Tengo mis dudas —dijo, de pronto, señalando tras Monokuma.

    El osito se giró, solo para ver que su hermano estaba de pie, con los ojos llenos de números, casi como si fuese la pantalla de un ordenador estropeado. Pronto comenzó a hablar de forma completamente robótica.

    —Error. Detectado acceso no autorizado al sistema. Tratando de reestablecer. Tratando de reestablecer. Tratando de… ¡bip! Iniciando reinicio. Modificando personalidad. Cambiando centro de mando del sistema. Cargando… cargando…

    —¿Q-Qué le pasa? —exclamó Oxy, confusa. Pronto se deslizó hasta colocarse detrás de Chisp, y le colocó ambas manos en los hombros, pegándose bastante a éste. Con todo, el chico pareció no inmutarse—. Ey, tú eres informático, ¿no? ¿Sabes qué está pasando?

    —… huh —susurró él, pensativo—. Diría… que alguien lo ha hackeado a distancia y está modificando su sistema.

    —… está siendo poseído —dijo, de pronto, Spok, apareciendo justo detrás de Bubbly, que en seguida gritó por el susto.

    Pero nuestra atención estaba centrada en el nuevo oso, que seguía emitiendo sonidos y pronunciando palabras robóticas. Finalmente, tras un rato así, momentos en los que Monokuma no supo cómo reaccionar, Reversekuma comenzó a cambiar de aspecto lentamente… su piel empezó a degradarse, adquiriendo tonos grisáceos y marrones; sus ojos comenzaron a normalizarse, y su sonrisa macabra comenzó a desaparecer. Parecía… un oso de peluche mucho más normal y menos inquietante, sin duda. Y, cuando terminó por volver a la normalidad… su forma de actuar y hasta de hablar distaba mucho de ser la normal.

    Monokuma.png

    —Phew —suspiró Reversekuma, con su nuevo aspecto y un tono de voz mucho más suave y amable—. ¡Me ha costado, pero aquí estoy! ¡Lo he logrado!

    —¡¿Q-Quién eres… y qué le has hecho a mi hermano?! —gruñó Monokuma, confuso y furioso.

    El otro oso se encogió de hombros.

    —Nada. Solo he modificado el programa y he sustituido su inteligencia artificial por un módulo de control remoto. ¡Oh, my! P-Pero si soy un oso de estos, necesito una risa característica —se quedó pensativo por un momento, mirando hacia arriba con la patita en la barbilla—. ¡Ya sé! ¿Qué tal “ñihihi~”? Suena adorable, ¿verdad? —llevó una manita a la nuca, sonrojado.

    —N-No estoy entendiendo absolutamente nada —susurró Bezzy.

    —¿Qué ha pasado? ¿Ahora es otro oso…? —se preguntó Bubbly.

    —Diría que ahora está siendo controlado por alguien —observó Dante.

    Chisp, tras mirar por un momento a Reversekuma con gesto sereno pero pensativo (y todo eso mientras Oxy seguía abrazada a su espalda) terminó diciendo:

    —… control remoto, ¿huh? … así que Reversekuma ante era una IA y dicha IA ha sido borrada…

    —¡Bingo! Wow, Chisp, ¡se nota que eres el Super Informático! —alabó el oso—. Pero no me llames Reversekuma. Ese nombre me trae malos recuerdos. Llámame, mejor… —agachó la cabeza, como si estuviese pensativo. Y, cuando la alzó, tenía la mirada decidida, y, al mismo tiempo, alicaída. Como si estuviese recordando algo doloroso, como si el nombre que iba a decir tuviese algún tipo de simbología para la persona que ahora controlaba a ese oso de peluche—. … Teddy. Llamadme Teddy.

    —… debes de ser alguien muy habilidoso si has sido capaz de hackear desde lejos a Reversekuma, borrar su IA e instalar un módulo de control remoto —observó el Informático—. … ¿quién eres?

    —¡Ñihihi~! ¡Me alegro de que me hagas esa pregunta! Duh, soy, uhm, cómo decirlo… ¿H-Hubert? ¿Dante? ¿No reconocéis… mi voz?

    —¿Eh? —susurró Hubert, alarmado al ver que le hablaban a él directamente. Confuso, miró a Dante. Si bien su expresión era mucho más estática y no parecía mostrar signos de sorpresa, era obvio que no se esperaba tampoco aquello—. ¿C-Cómo dices? ¿Se supone que debemos conocerte…?

    —Tu voz no me suena de nada —contestó Dante—. ¿… debería?

    —Ñiiii… —suspiró Teddy—. Supuse que os habrían borrado la memoria. Está repitiéndose de verdad, ¿eh? —luego, alzó la cabeza, y, frunciendo el ceño con seriedad, dijo—. ¡Escuchadme bien! ¡Aguantad! No comencéis la matanza… intentaré ayudar todo lo que pueda mientras llegan los demás. Aún soy incapaz de rastrear vuestra ubicación, pero lo lograré. ¡En cuanto ella regrese y averigüe dónde estáis, podremos hacer frente a los Seguidores y…!

    Pero, de pronto, Monokuma saltó sobre Teddy, tapándole la boca y agarrándole por detrás, al tiempo que le arrastraba. Teddy pataleaba sin cesar, intentando liberarse, pero era inútil.

    —¡C-Chicos, se suspende la reunión! —vociferó, tenso, Monokuma, mientras se marchaba junto con su “hermano” —. M-Mi hermano y yo tenemos un compromiso familiar, a-así que… ¡id a vuestros dormitorios y aseguraos de dormir bien! ¡Pronto será de noche! Tenéis que tener fuerzas para mataros, upupu…

    Y, sin más, ambos osos desaparecieron.

    Así, la escena extraña nos dejó a todos consternados, confusos y desorientados. Lo que en un principio se suponía que iba a ser una reunión para aunar información y tratar de hallar una forma de salir se convirtió en un mar de desilusión, al darnos cuenta de que no solo era imposible marcharse, sino que… definitivamente, estábamos en las manos de ellos. De los Seguidores de la Desesperación.

    De modo que, cuando el anuncio sonó y Monokuma apareció en pantalla, con Teddy amordazado detrás de él y bebiendo lo que parecía ser una copa de vino, nadie reaccionó con incredulidad, sino que simplemente, asumimos que era verdad. Que todas esas absurdas reglas iban a ser aplicadas desde el día de hoy. Que todo ese juego macabro donde nos mataríamos unos a otros se llevaría a cabo… y que estaríamos encerrados hasta que alguien lo ganase.

    —¡Son oficialmente las 10:00 PM! A partir de ahora comienza el tiempo nocturno. ¡Recordad descansar bien, chicos! ¡No queremos que el cansancio os impida matar! ¿Verdad, hermanito?

    —¡Mnfgh! ¡Nghfnm! —trataba de balbucear el amordazado Teddy.

    —¡Eso, di que sí, hermanito! Buenas noches…

    Y la pantalla se apagó, sin más. Nadie cuestionaba ya lo inverosímil que lucía todo aquello. Simplemente, lo habíamos aceptado. Habíamos aceptado que estábamos encerrados y que ese oso tenía el control. Bueno, o, al menos, casi todos… seguía habiendo quienes se empeñaban en no desistir de su búsqueda. Arie y Gea, tozudos, habían decidido permanecer fuera del hotel, empecinados en lograr encontrar una salida.

    Pero… por mi parte, no tenía energías para nada más. Mi cuerpo exhausto se dejó caer sobre la cama, la misma que había en el pasillo de la primera planta del hotel, lleno de habitaciones con carteles con nuestra imagen pixelada en la puerta, habiendo un dormitorio para cada uno de nosotros.

    Y, sin embargo, por más cansado que estaba mi cuerpo, mi mente no lograba descansar. Mi mente seguía dándole vueltas a la situación.

    Y fue entonces cuando lo recordé. Mi mano se alzó sobre mi vista, y, con un extraño pálpito en el pecho, pulsé el botón de mi Monoloj y me dirigí a la pantalla de “Misiones individuales”. No había comprobado cuáles eran las mías, de hecho… ¿habría alguien que hubiese completado alguna? ¿Qué revelarían esas “misiones”? ¿Y… por qué jugar así con nosotros? Algo me olía muy mal, pero… la imagen holográfica delante de mí era tentadora. El título de la misión, supuestamente una pista de lo que me revelaría completar aquel objetivo, me dejó ciertamente perturbado; decía: “El talento de Pyro”. ¿H-Huh? ¿M-Mi talento? ¿Monokuma sabía cuál era mi talento? P-Pero… honestamente, no destacaba en nada. Y un talento no es algo que pueda olvidarse fácilmente, ¿no? Por mucho que desaparezcan mis recuerdos sobre mi talento, si algo se me da especialmente bien, seguiría siendo bueno en ello, ¿verdad? Y yo… no era bueno en nada. Era el mejor ejemplo de la mediocridad.

    … sea como fuere, probablemente Monokuma logró lo que pretendía: que mi curiosidad se despertase. Pulsé la misión, y las instrucciones, claras, aparecieron delante de mí. Y dichas instrucciones solo sirvieron para que el pálpito en mi pecho se intensificase aún más.

    Descubre al participante con talento falso”.


    *Ding, dong, bing, bong*

    —Ejem, ejem —Monokuma volvió a aparecer, en la misma tesitura del día anterior. No supe muy bien cuándo me quedé dormido… la noche anterior se me hizo confusa, casi como si no hubiese sucedido. Pero, con todo, mi Monoloj seguía en mi brazo, y el recuerdo de aquella perturbadora misión era patente en mi cabeza. El participante con talento falso…—. ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nghmfpf! ¡Mmhmfgh!

    —¡Aw, qué adorable eres! ¡Ya sabéis, chicos! ¡Hacedle caso a las elocuentes palabras de mi hermano, y no dudéis en aprovechar el día! ¡Estoy seguro de que será un día muuuuy próspero para todos!

    La confusión era grande. Desperté con un amargo sabor en la boca, y un fuerte dolor en la cabeza. Realmente era como si… no supiese bien dónde estaba. La habitación se me hizo extraña, y con esfuerzo logré incorporarme de la cama. No fue hasta que estuve sentado con los pies sobre el suelo cuando me di cuenta de la realidad. Cuando asimilé, de nuevo, lo que estaba sucediendo, quién era ese oso y por qué estábamos aquí.

    Y, entonces, su voz sonó, y su imagen apareció en el monitor que había en mi cuarto.

    Liza White. Otra vez.

    —Eh, Pyro, ¿a qué esperas, huh? —decía, frívola, ladina, con un tono sarcástico y cargado de desprecio—. ¡No tenéis todo el día! La idea es que te levantes rápido y vayas de una vez a desayunar o algo, ¡pero quiero ver movimiento! No ponemos el anuncio a las 8 de la mañana para que pululéis por la habitación, ¿sabes?

    “Ponemos”. Así que eran más de uno… y Liza era uno de “ellos”. Pero, ¿no era, simplemente, una IA? Entonces, ¿quién era Monokuma? ¿Y Reversekuma? ¿Y quién modificó a este último y lo convirtió en Teddy? ¿Dónde estábamos encerrados? ¿Dónde estaba Ciudad Despair? ¿Por qué a nosotros? ¿Qué pretendían los que nos habían encerrado? ¿Realmente eran los Seguidores de la Desesperación?

    Todo era… confuso. Preguntas y más preguntas. Sin ninguna respuesta.

    —… veo que el ánimo está decaído hoy —susurró Hubert tiempo después, en la mesa del restaurante. Habíamos acudido al desayuno, y, sorprendentemente, el Ajedrecista se había ocupado, de forma servicial y desinteresada, de preparar varias tostadas, croissants, bacon, huevos fritos, cereales y todo tipo de productos para que todos pudiésemos comer. Debía haberse levantado con mucho tiempo para preparar todo eso—. No podemos perder la esperanza, chicos —dijo, severo. Sus ojos siempre me parecían severos—. Es lo que quieren.

    —Si seguís con ese aspecto de derrota, acabaréis desesperándoos, y sucumbiréis al asesinato. Porque os parecerá la vía fácil. La única vía. Eso es lo que pretenden los Seguidores de la Desesperación —sentenció Dante, en una esquina, cruzado de brazos y con la mirada enfocada en la pared que tenía frente así.

    Pero… era más sencillo decirlo que hacerlo. Además de ellos dos y yo, en la sala estaban Bubbly, Spok, Stock, Gea, Chisp, Frida, Ixie, Oxy y Arie. Bezzy, Leaffy, Ryu y Orm no se presentaron. Y, a decir verdad, ninguno de los que escuchamos las palabras de Dante y de Hubert parecimos reaccionar demasiado. Todos estábamos demasiado alicaídos.

    No fue hasta que la voz de Arie se alzó cuando el silencio volvió a romperse.

    —B-Bueno, puede que sí haya algo de esperanza, ¿no? I mean, Teddy fue reprogramado mediante control remoto, ¿verdad, Chisp? —el informático, tras un momento de abstracción durante el cual le miraba en silencio, terminó por asentir lentamente.

    —Eso parecía, al menos —dijo, en tono monocorde y en voz baja.

    —Entonces… es nuestro aliado, right?! S-Si antes era aliado de Monokuma y ahora que ha sido reprogramado es su enemigo, eso quiere decir que de verdad está con nosotros. ¡Debe ser así! —parecía forzarse a sí mismo a ser optimista.

    Pero pronto Oxy, con manos sobre sus gafas, rompió ese optimismo.

    —No tiene por qué —dijo, seria—. Puede ser todo una treta de los enemigos. O puede que sea un enemigo de Monokuma y quienquiera que le controle, pero también enemigo nuestro.

    —Ella tiene razón —afirmó Stock, brazos cruzados y mirada agachada. Su sombrero cubría parte de su rostro, dándole un aire enigmático—. No podemos confiar así como así. Podría tratarse de una trampa.

    —E-Entonces, ¿en quién podemos confiar…? —Bubbly dijo aquello con lágrimas en los ojos, temblando de miedo.

    Y volvió el silencio. Un silencio pesado, tenso. Cargado de desesperación.

    —Estoy seguro de que Teddy está a nuestro favor —concluyó, finalmente, y tras un tiempo que pareció ser de meditación, Dante—. Quienquiera que le controlaba se refirió a nosotros, a Hubert y a mí, y nos preguntó si reconocíamos su voz.

    —¿Y qué tiene eso que ver? —dijo Gea, irritada—. ¡Puede seguir siendo mentira! Volveríamos a la conclusión del principio.

    —… el punto es… que puede no serlo —Dante se cruzó de brazos una vez más, y su mirada enfocó al centro de la mesa. Cuando le miré a los ojos, sentí algo extraño en mi interior. Mi corazón, por algún motivo, latió con más fuerza. Como si estuviese notando una energía intensísima manando de sus pupilas—. ¿Recordáis el video que nos mostraron, donde aparecía Liza White en el que pareció ser el Primer Juego de Asesinato Mutuo? Hubert y yo aparecíamos en ese video. No obstante, no lo recordábamos. Es como si… hubiésemos sido participantes del primer juego. Supervivientes del mismo. Como si hubiésemos pasado por esta situación anteriormente. Y eso, de hecho, explica la sensación de familiaridad que he tenido todo este tiempo.

    —… —Hubert no decía nada, pero su mirada lucía tensa, como si la incertidumbre le invadiese.

    —¿Y bien? Eso es cierto, pero, ¿cómo se conecta ese hecho con Teddy y la persona que ahora le controla? —preguntó Stock, mano en el mentón, en gesto reflexivo.

    Fue Dante el que prosiguió con su argumento.

    —… en los videos, además de Hubert, Liza White y yo… aparecía alguien más a quien posteriormente pude volver a ver. Yo y todos nosotros.

    —¿Huh? —exclamé, al aire. Un pálpito me invadió. Y la escena de aquel momento, el día anterior, cuando estábamos todos encadenados a la misma mesa en la que ahora nos sentábamos, comenzó a recrearse poco a poco en mi mente. ¿A qué persona se refería el Guardián?

    —¿De quién hablas? —terminó por inquirir Ixie, curiosa.

    Dante se tomó unos segundos para contestar, y comenzó de forma pausada. De hecho, siempre solía hablar así. Quizá era su forma de expresarse, pero lo que lograba era parecer aún más misterioso de lo que ya era.

    —… el chico que nos liberó, claro. Su imagen apareció en el monitor, sustituyendo a Liza White, ¿no? Ese mismo chico apareció en el video, también, como uno de los participantes. Si él era otro participante superviviente, y nos había salvado en aquel momento desactivando el sistema que nos había mantenido sujetos a las sillas y había logrado infiltrarse en el monitor… ¿no parece lógico que sea él el que reseteó a Teddy? Alguien que desde el principio está intentando ayudarnos, con capacidad y conocimientos suficientes como para interceder desde fuera hackeando dispositivos… y que claramente nos ayuda. Alguien relacionado con Hubert y conmigo, supervivientes del otro juego, porque todos fuimos supervivientes. Alguien así solo puede estar contra Liza. Y estoy bastante seguro de que ese alguien es Teddy.

    —¡Coooorrecto! ¡Ñihihihi~!


    Teddy apareció entonces de la nada, saltando justo sobre la mesa. Su expresión parecía inusualmente feliz.

    —¡Waaaah! —gritó Bubbly, asustado por la repentina aparición del oso—. ¿¡D-De dónde sales tú!?

    —¡Uf! Me ha costado mucho librarme de las garras de Monokuma, y probablemente esté a punto de atraparme de nuevo. El maldito ha reconfigurado a este robot para que no pueda decir cierta información. Si lo hago, explotaré. Con todo, ¡he logrado mantener el control sobre el aparato! ¡Ñihihihi! Ahora solo necesito averiguar vuestra localización, y podré salvaros.

    —… ¿quién eres? —preguntó Dante—. ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres… nuestro amigo?

    El oso asintió, sonriente.

    —Me alegro de que lo recuerdes, Dante. No puedo decirte mi nombre ni nada de eso, porque duh, las malditas reglas de Monokuma me lo impiden. ¡Ya os digo que explotaré y perderé toda posibilidad de contacto con vosotros si eso sucede! E-En todo caso, permaneced firmes y con esperanza, ¿sí? ¡No caigáis en la desesperación! Es lo que ellos quieren.

    ¿Las reglas? Como por instinto, al oír esas palabras, llevé mi mano al Monoloj y comencé a desplegar los menús holográficos, hasta llegar al panel de reglas. Efectivamente, había dos nuevas reglas incorporadas al mismo:


    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.


    U-Uh… p-parecía ser que decía la verdad: quienquiera que fuese el que ha logrado hackear a Reversekuma y transformarlo en Teddy ha estado a punto de ayudarnos, pero… Monokuma y los que están detrás de todo se han asegurado de que no pueda interferir. Si lo que dicen las nuevas reglas es cierto, Teddy no podrá ayudarnos, o no solo él explotará y su controlador perderá el contacto con nosotros, sino que nosotros mismos correremos riesgo de muerte.

    Si… todo parecía ser como dijo Dante. Teddy solo quería ayudarnos. Pero… no podía hacerlo.

    —¿Qué me he perdido? —Ryu irrumpió de pronto en la sala, con guantes negros que cubrían sus manos pero no sus dedos, tirando de las ruedas de su silla. Leaffy venía tras él, sonriente y serena como siempre—. Oh, ese oso de felpa ha vuelto —observó con desgana al ver a Teddy. Me fijé en que sus ya de por sí prominentes ojeras habían aumentado muchísimo de tamaño. Como si hubiese pasado una mala noche.

    Leaffy, por su parte… se veía radiante. Siempre se veía radiante.

    —Buenos días, Teddy-kun~. Buenos días, chicos.

    —¡U-Uwa! —Teddy, de pronto, se cubrió los ojos y se puso rojo—. ¡L-Leaffy me ha l-llamado Teddy-kun! ¡Q-Qué adorable!

    Esos dos… llegaban tarde, y a ambos parecía no importarles en absoluto ese detalle. Fue Gea la que hizo hincapié en esa observación, de hecho:

    —¿Cómo es que os levantáis tan tarde? ¡El anuncio sonó hace una hora! ¡Es una desfachatez semejante tardanza!

    —Ñeh… —Ryu agarró un croissant con una mano y con la otra agarró una de sus ruedas. Para sorpresa de todos, logró hacer una especie de trompo, girando sobre sí mismo y colocándose en su hueco de la mesa a una velocidad impresionante. Sin duda, tenía un gran manejo de su silla y una gran fuerza en sus brazos—. Quería seguir durmiendo, pero esa zorra mala no me dejaba. Aparecía en la pantalla una y otra vez, diciéndome que me marchase de mi dormitorio, y no se callaba, la muy pesada.

    —¿H-Hablas de Liza, verdad? —susurré, con un nudo en mi garganta, y Ryu asintió con indiferencia—. A mí también se me apareció. Es como si estuviese en todas partes… pendiente de nosotros.

    —¡Y así es! —su voz se hizo eco en la sala. El gran monitor apareció de nuevo, mostrando los ojos rojos de Liza. Su rostro angelical, y, a la vez, endemoniado, estaba muy cerca de la pantalla. Tenía los ojos de par en par. Fuese una IA o no… lo que estaba claro es que daba verdadero miedo—. Os tengo perfectamente controlados. Al fin y al cabo, la desesperación anida en todos… o, bueno, casi todos los corazones, ¿no es así? ¡Mientras haya desesperación, yo, Liza White, la Diva de la Desesperación, seguiré existiendo!

    —¡E-Eeeek! —gritó Teddy, agachándose y ocultándose tras las piernas de Leaffy—. E-Ella está aquí…

    Dante, apretando los dientes, alzó la mirada con furia y quedó mirando a aquella pantalla. Dio un golpe contundente sobre la mesa, y eso me sobresaltó. Cuando me fijé en la misma, la madera estaba rota y resquebrajada por el golpe. ¡C-Caray, menuda fuerza…!

    —¡¡Ya está bien!! ¡Desaparece de nuestra vista! ¡No lograrás lo que pretendes, me oyes! ¡¡No nos harás pasar por esto otra vez!! —los ojos de Dante resplandecieron de un modo que me resultó completamente hipnótico. De pronto me fijé. Fue como si, por un instante, sus iris se tornasen rosados… quizá fue solo una alucinación mía—. Tú provocaste nuestro sufrimiento en aquel otro “juego”… aunque hayas borrado mis recuerdos, sé que fue así. Siento algo dentro de mí que me lo dice. Y también siento dentro de mí que logramos vencerte. Que la esperanza triunfó aquella vez. ¡De modo que triunfará esta! —su voz se elevó entonces en aquel preciso momento aún más de la que ya lo hacía, resultando en un grito que provocó un estruendo en la sala—. ¡¡¡Esfúmate!!!

    Y, como si hubiese habido un cortocircuito en el aparato, la pantalla volvió a su estado apagado, completamente negra. Sin Liza White cerca. Sin la desesperación atormentándonos.

    —D-Dante, eso ha sido… —Ixie quedó impresionada, con la boca semiabierta.

    —… espectacular —Oxy estaba enrojecida, como si la actuación del Super Guardián hubiese despertado en ella algo más que admiración.

    —… hmpf —fue todo lo que susurró Dante, enrojecido también, pero más bien por la vergüenza.

    —¡Dante, tu talento resplandece como siempre, eh! —Teddy se volvió a mostrar, sonriente, saltando una vez más sobre la mesa—. ¡El Super Guardián! ¡El Guardián de la Esperanza!

    El chico apartó la mirada, avergonzado por todos los piropos que estaba recibiendo. Pero pronto la brevísima atmósfera positiva que Dante había generado fue destrozada por la llegada de cierto Ultimate.

    —Vaya, vaya. Conque dando discursitos de esperanza desde bien pronto en la mañana, ¿eh? —Orm llegó con las manos sobre la nuca, despeinado y aún en pijama. Desde luego, no parecía preocuparse en absoluto por arreglarse o siquiera vestirse. No era el tipo de persona que se preocupase por la opinión de los demás, desde luego—. Tiene gracia que hagáis de líderes y de salvadores de la esperanza cuando uno de vosotros dos está, precisamente, ocultando información a los demás, ¿eh? ¡Si tanta confianza y esperanza queréis transmitirnos, que sea de verdad!

    Orm dio un saltito hacia una de las dos sillas que quedaban libres, se sentó en forma holgada y despreocupada, como el niño que era; pero, al mismo tiempo, su tono de voz y su mirada ladina distaban mucho de ser las de un niño normal y corriente.

    —… ¿a qué demonios te refieres? —aún quedaba algo de ira en la mirada de Dante, de eso no cabía duda… pero estaba mucho más relajado.

    —No hablo de ti —dijo, con la boca llena, Orm, mientras mascaba una tostada—. Hablo del otro. Del tipo del Ajedrez.

    Hubert, entonces, alzó la cabeza, alarmado.

    —No pongas esa cara —se encogió de hombros Orm, con un claro deje hiriente en la voz—. Sabes de sobra de lo que hablo. No soy el único que se ha interesado por sus misiones individuales, ¿eh? La información tan jugosa que te han revelado te tiene ciertamente intranquilo, ¿verdad, Hubert?

    —… pequeño mocoso, ¿¡cómo sabes tanto!? —exclamó él, visiblemente enfadado.

    Pero a Orm solo pareció divertirle su reacción. Con la mano bajo su nariz, hizo un gesto infantil, como mofándose de él. Y eso solo provocó que Hubert se molestase aún más. De forma brusca, se levantó de golpe, y comenzó a caminar sin mirar a nadie directamente a los ojos. Como si estuviese huyendo. Como si no quisiese enfrentarse a la realidad.

    —H-Hubert… —trató de llamarle Frida, extendiendo la mano hacia él, pero fue rápidamente rechazada por el Ajedrecista. No hubo forma de frenarle.

    —¡Hubert, no te vayas así, ay! —Teddy, de forma torpe, correteó detrás de él.

    Pronto todas las miradas se enfocaron en Orm. La mayoría de las mismas, con aspecto acusador. La de algunos, llenas de indiferencia. Otros tantos las tenían cargadas de curiosidad.

    —¿Qué? —dijo él, mirando a todos como si no supiese bien qué era lo que había hecho mal—. ¡Yo no he hecho nada! He dicho la verdad. Se supone que eso es lo que hay que hacer, ¿no? ¿Acaso ninguno de los presentes ha mirado sus misiones individuales?

    Y las miradas dejaron de enfocarse en él. La escena, más bien, se convirtió en un cruce tumultuario de miradas, unas con otras. Como si todos sospechásemos del prójimo.

    Esas acciones individuales… si todas eran como la mía… no me extrañaba que pudiesen generar discordia entre nosotros. Mi misión revelaba que había alguien con un talento falso. Y, si averiguaba quién era ese alguien, recibiría información sobre el mío propio. De modo que… tal vez las otras misiones individuales revelaban información sobre el resto. Tal vez alguien más supiese algo que le haría sospechar de otro. Quizá… quizá Orm resolvió alguna de sus misiones y averiguó algo sobre las misiones de Hubert. Y puede que este último descubriese a raíz de estas algún dato que le perturbaba.

    … agh, ¿qué demonios estaba haciendo? Yo mismo estaba comenzando a dudar sobre los demás. A dudar de Hubert, de Orm, de todos. Eso… eso era justo lo que pretendía Monokuma. Lo que pretendía la gente que nos estaba haciendo esto.

    Por eso sentí una sensación de desolación cuando, poco a poco, la gente fue marchándose del lugar, tensa y llena de dudas. Fui el único que permaneció en el restaurante… junto con Orm, que no paraba de comer. Me había quedado obnubilado mirando mi Monoloj, leyendo una y otra vez aquella frase.

    Descubre al participante con talento falso”.

    Y, una vez más, fue él el que me sacó de mis pensamientos.

    —¿Qué? —dijo el Super Prodigio—. ¿Preocupado por tus misiones individuales? Deberías intentar resolver alguna, ¡te irán dando más! Es como un juego de rol, pero en versión cutre. Más bien… parece que todo esto sea una aventura gráfica, supongo, ¿eh? De esas en las que… ya sabes, es casi todo leer y leer y leer, y aparecen sprites de los personajes y cuadros de texto. ¡Y al final hay que resolver algún misterio presentando pruebas que contradigan testimonios y gritando “te equivocas” o “protesto”!

    Su sonrisa despreocupada e infantil… llegaba a perturbarme. Era un niño muy, pero que muy inquietante. Pero, al fin y al cabo, estaba solo con él en aquella sala, y había sido él mismo el que dio pie a la conversación… así que quizá podría aprovechar para intentar conocerlo mejor. Para intentar averiguar lo que pasaba por su cabeza.

    Free-time event: Orm.

    —Sí… supongo que eso me tiene un poco preocupado —dije, respondiendo a su pregunta de la forma más sincera pero evasiva que pude. Y pronto quise desviar el tema de conversación.

    Quería saber algo sobre él, pero… no era un chico precisamente fácil de tratar. Por eso, supe que, quizá, la mejor forma de conseguir obtener algo de alguien como Orm era a través de la adulación. Así que tomé aire y dije:

    —Hey, recuerdo que, cuando te presentaste, dijiste que tenías un CI de 175, ¿no? ¡Eso es impresionante! Yo nunca me hice una de esas pruebas, a decir verdad, pero me consta que 130 es ya ser superdotado...

    —Tú seguro que sacabas 100 puntos.

    —¡Wow, gracias!

    Orm comenzó a reír.

    —¡Esa es la media, imbécil! Tener esa inteligencia implica que serías tremendamente normal. Y ser normal es aburrido, ¿sabes?

    —¿A-Aburrido?

    —Claro —Orm tomó un croissant y comenzó a masticarlo. ¿C-Cuánto comía ese niño? En cualquier caso, no se preocupó demasiado por tener la boca llena, y siguió hablando. Desde luego, sería muy inteligente, pero no era precisamente educado—. La gente normal es muy aburrida. Si eres normal, eso quiere decir que no tienes nada destacable, nada que te diferencie del resto. Nada en lo que destaques. Y si no destacas en nada, estás condenado a ser superado por los demás en todo. A ser invisible.

    Pude percibir… un cierto tono de rabia y, a la vez, frustración en sus palabras.

    —Ya veo… entonces, para ti, tener un talento lo es todo, ¿no?

    —… tener un talento te define como persona. Los demás te valoran si tienes un talento, ¿sabes? Si no lo tienes, pasas a ser parte del montón. Empiezas a ser tratado como si fueses invisible.

    —Orm, hablas como si… no sé. Como si hubieses sido víctima de eso que acabas de describir. Como si hubieses sido invisible para alguien en algún momento.

    A juzgar por cómo varió su expresión, había dado en el clavo.

    —Qué sabrás tú —me escupió—. Eres precisamente el menos indicado para decirme eso.

    —¿H-Huh? ¿Q-Qué quieres decir? —sus palabras sonaron especialmente hirientes. Más aún de lo que era habitual en él. Sin duda, había dado en la fibra sensible.

    Cruzado de brazos, apartó la mirada.

    —A veces, incluso aun siendo talentoso en casi todo, nadie se fija en ti —susurró él, cabizbajo, con un aire sombrío, al tiempo que se levantaba—. Por mucho que destaques en todo lo que te propongas, por mucho que desarrolles tus cualidades innatas hasta el extremo… puede aparecer alguien que, sin hacer nada, capte toda la atención. Solo porque es especial. Sin esforzarse. Sin mover un dedo. Pft.

    Con manos en la nuca, se marchó de allí, visiblemente molesto. Casi parecía como si… estuviese teniendo una rabieta. Como si estuviese celoso de alguien, igual que un niño se pone celoso de su hermano menor.

    Bueno… no logré sacar mucho de él, pero supongo que tuve la ocasión de ver su lado más humano, dentro de lo que cabe. Por muy especial que fuese, no dejaba de ser un niño, ¿eh?

    El nivel de amistad con Orm ha subido.


    Estuve a punto de marcharme, cuando apareció la única persona que aún no había llegado. Estaba sudando, agitada, y tenía aspecto preocupado.

    —Bezzy, no tienes buena cara. ¿Todo bien?

    Ella tardó en responder. Parecía angustiada.

    —N-No, tranquilo… es solo que… me he agobiado un poco. Tengo un poco de claustrofobia.

    —¿Huh? ¿Y? ¿Te has quedado encerrada en tu dormitorio o algo…? —traté de preguntar con el tono más suave que pude.

    Ella asintió, algo confusa.

    —Bueno, olvídalo. Siento haber llegado tarde —se excusó, haciendo una ligera reverencia. Wow. Menuda diferencia con Orm… ella sí que era una chica con modales—. ¿Queda algo de desayuno? Lo cierto es que tengo mucha, mucha hambre.

    Señalé entonces a la mesa.

    —Aún queda algo de comida, sí. Hubert ha cocinado todo esto para nosotros. Pero ahora estará frío, claro, es la única pega.

    —Oh, no importa —dijo, tomando asiento y colocando en un plato una de las tostadas, poniendo sobre ella un huevo frito y una loncha de bacon—. Me gusta la comida fría, no es un problema para mí.

    Y, mientras canturreaba, abrió el bote de la mermelada de fresa y comenzó a untarla. Horrorizado, seguí viendo lo que hacía con su desayuno… lo próximo que cogió fue una lata de paté, que untó en otra rebanada. Posteriormente, alargó el brazo hasta la caja de cereales de chocolate, y, en lugar de echarlos en la leche, vertió una generosa cantidad de estos sobre la otra rebanada de pan. Así, unió ambas tostadas en lo que pasó a ser uno de los sándwiches más raros que había visto en mi vida: mermelada, bacon, huevo, paté y cereales, todo dentro del pan.

    … por no hablar de que lo remató mojándolo todo en su taza de café frío. V-Vaya asco.

    No pude evitar quedar algo conmocionado ante el desayuno de Bezzy. Quizá por eso quedé mirándola con cara extrañada, y ella no tardó en darse cuenta.

    —¿Pasa algo? —dijo, justo antes de darle el primer bocado a aquella barbaridad culinaria. ¡S-Se lo estaba comiendo de verdad!

    —Oh, n-no… nada, nada.

    Avergonzado, decidí disimular… y, de paso, aprovecharía para charlar con ella un poco. De otro modo, las horas en aquella maldita ciudad se me harían insufribles.

    Free-time event: Bezzy.

    —Hey, Bezzy, ¿cómo es que te convertiste en la Super Violinista? Yo es que soy bastante negado para la música… me parece algo muy complicado.

    —¿Complicado? —dijo ella, sorprendida, limpiando las migas de pan con delicadeza de su boca, con una servilleta. L-La finura y elegancia con la que hacía todo no cuadraba con la contundencia de su desayuno, pero bueno—. Oh, a mí no me resulta nada complicado, de hecho. La música… creo que es algo que uno tiene que sentir, sin más.

    —¿Sentir…?

    Asintió, sonriente. Llevó una mano al pecho, con dulzura, y cerró los ojos.

    —La música tiene que sentirse. Hay que interiorizarla, como si los latidos de tu corazón fuesen al compás del ritmo de la canción que vas a tocar. Cuando oído una canción, todos mis sentidos se vuelcan en ella. Por eso, quizá, soy buena con el violín, ¿no? Porque tengo esa capacidad, supongo. La capacidad de sentir la música.

    —¿Y por qué precisamente el violín?

    De pronto, se sonrojó.

    —… fue porque alguien me dijo que creaba magia con él.

    —¿M-Magia?

    Bezzy asintió.

    —Lo cierto es que puedo tocar casi cualquier instrumento de música. Desde pequeñita, estuve en conservatorios. Tenía un talento natural, como digo, para la música: jamás fallé una sola nota. Llegué a tocar la flauta, el piano, la trompeta, todo tipo de instrumentos, todo lo que puedas imaginarte. Pero un buen día… durante uno de mis conciertos… toqué delante de gente bastante importante. No recuerdo muy bien los detalles de aquel evento, pero sé que en primera fila se encontraba alguien… alguien a quien ahora tampoco puedo recordar bien. Ni siquiera soy capaz de visualizar su rostro.

    Las lágrimas empezaron a brotar por los ojos de Bezzy. Apurado, no supe muy bien qué hacer para consolarla… parecía ser que no recordar a aquella persona tan especial le había afectado mucho.

    —T-Tranquila, Bezzy. Estoy seguro de que es todo culpa de Monokuma. Él ha hecho que olvidemos parte de nuestros recuerdos. Y-Yo ni siquiera recuerdo bien a mi familia. Demonios, ni siquiera recuerdo mi apellido.

    —… oh. No es mi caso —agachó la cabeza—. Recuerdo bien mi apellido. Me llamo Bezzy Hoffe.

    —Oh —aquello me dejó un poco contrariado—. V-Vaya.

    —… supongo que simplemente he olvidado a esa persona. Quizá sea culpa mía, y no de Monokuma, ¿eh?

    Negué con la cabeza.

    —No sé qué sucedió en ese concierto, Bezzy, pero seguro que, si has olvidado algo o a alguien importante para ti, no ha sido culpa tuya. Toda la culpa la tiene Monokuma —la miré de frente, sonriente, y ella, al alzar la cabeza y mirarme, me devolvió la sonrisa. Ella… transmitía muchísima paz. Como si se respirase ternura en cada uno de sus gestos.

    —Tienes razón.

    —¿Y bien? —le dije, curioso, apoyándome sobre la mesa—. ¿Qué sucedió en ese concierto? ¿Qué hizo aquella persona que estaba en primera fila?

    —… mirarme —dijo ella, sonrojada—. Me miraba… de una forma muy extraña. Y-Yo nunca había sentido el cosquilleo que sentí entonces, pero, cuando me di cuenta de que me estaba mirando así… mi corazón empezó a palpitar con fuerza —vaya… eso sonaba a un flechazo, sin duda—. Y fue entonces cuando fallé mi única nota. La única que fallé en toda mi carrera. Todo porque estuve nerviosa durante el concierto.

    —¿Y era el violín el instrumento que tocabas?

    Ella asintió.

    —Cuando el concierto acabó… se acercó a mí. Me dijo que le había fascinado mi forma de tocar… y que, con el violín, uno de los muchos instrumentos que toqué aquella velada, había logrado despertarle fuertes sentimientos. Como si crease magia con él.

    >> Desde ese momento… decidí que era el violín el instrumento que quería seguir tocando toda mi vida. Todo con tal de seguir creando magia para… para…

    Las lágrimas invadieron su rostro. N-No era capaz de pronunciar el nombre de la persona a la que más quería… debía ser muy doloroso para ella.

    El nivel de amistad con Bezzy Hoffe ha subido. El nombre de Bezzy ha sido actualizado.


    … y, tras eso, un día más pasó.

    Arie, incansable, seguía tratando de buscar una salida. Era el único que, empecinado en lograr encontrar algún recoveco en la ciudad, seguía insistiendo en esa posibilidad, después de que el resto la hubiésemos desahuciado por completo. Era un chico particular, muy enérgico y altivo, cargado de energía, y parecía demasiado tozudo como para aceptar una verdad que no le gustaba. Aunque, sinceramente, ojalá el resto tuviésemos parte de su coraje.

    No vi a Hubert ni a Dante en todo lo que quedaba de día. Era como si se hubiesen escondido de nosotros. Tampoco hubo rastro de Teddy. Por un momento, pensé que los tres, como viejos amigos que se suponía que eran, estaban intercambiando información. Al fin y al cabo, gracias a Orm descubrimos que Hubert sabía algo que le había inquietado, y… aunque no les recordase, Dante y el chico que controlaba a Teddy eran los únicos amigos que tenía allí. Seguramente, querría confiar en ellos antes que los demás.

    Ixie, Oxy, Leaffy, Ryu, Stock y Gea pasaron el resto del día intentando explorar más a fondo el Sector A, tratando de llevar la estancia en el lugar que habían aceptado ya como su prisión particular lo mejor que podían. Por su parte, Spok y Chisp pasaron la mayor parte del tiempo estáticos, pululando por el hotel, el primero como una sombra, y el segundo como una coraza vacía. Sin duda, ambos eran personas ciertamente particulares. Frida, Bubbly y Bezzy, por su parte, estaban asustados, tremendamente asustados, y pasaban juntos la mayor parte del tiempo. De algún modo, habían aunado fuerzas, quizá precisamente porque eran los más débiles, los más asustadizos, los más vulnerables. Tres palos juntos son más difíciles de quebrar que uno, por más quebradizos que sean individualmente.

    Y luego… estaba Orm. Nunca supe muy bien qué esperar de él, a decir verdad. En mis paseos por las calles de Despair City, tratando de hacer que el tiempo avanzase y el día acabase cuanto antes, pude cruzármelo en alguna ocasión… y siempre parecía estar analizándolo todo, como si su mente procesase cosas que nosotros ni siquiera alcanzábamos a entender. Como si viese, dedujese y concluyese respuestas y soluciones en cada una de las esquinas. Su sonrisa ladina y picaresca me inquietaba, y se preocupaba de dirigirme una todas y cada una de las veces que nos encontrábamos. Casi como si supiese que me inquietaba. Y quisiese, en efecto, inquietarme.

    Al pensar en todo eso, me di cuenta de que tenía miedo. Temía por mi vida. Por primera vez, durante la estancia en Despair City, consideré como una verdadera opción el hecho de que alguien pudiese matarme. Hubert guardaba secretos, Frida, Bubbly y hasta Bezzy lucían tremendamente asustados, personas como Stock, Ryu u Oxy parecían ser lo suficientemente fríos y calculadores como para poder trazar un plan de asesinato… hasta Orm, que no era más que un niño, me parecía extraordinariamente peligroso. Todos ellos podían serlo. Todos lucían como posibles asesinos.

    Por eso, cuando el anuncio sonó, yo ya estaba en mi cama. Temblando.

    —¡Son oficialmente las 10:00 PM! A partir de ahora comienza el tiempo nocturno. ¡Recordad descansar bien, chicos! ¡No queremos que el cansancio os impida matar! ¿Verdad, hermanito?

    —¡Mnfgh! ¡Nghfnm! —al parecer… Teddy había sido atrapado de nuevo.

    —¡Bien dicho, hermanito! Tú siempre tienes grandes palabras para nuestros participantes.

    … y, con la voz aguda y estridente de Monokuma penetrándome en mi oído, me dormí.


    A la mañana siguiente, ni siquiera presté atención al anuncio. El cansancio psicológico que sentía era tal que mi cuerpo no se despertó, por mucho que mis oídos hubiesen percibido el sonido del aviso y la voz de Monokuma. Solo di la vuelta en mi cama, y quise seguir durmiendo. En la calidez del sueño, al menos no estaba allí. Al menos… mi conciencia no me torturaba. Al menos podía desconectar de todo aquello por un instante.

    Pero por supuesto, ella no iba a permitirte.

    —Pyro, Pyro, Pyro —la voz de Liza White me crispaba los nervios. Tenía una especie de don para lograr molestarme, una forma de hablar y un tono de voz que me causaba angustia y rabia. Probablemente, lograba molestar a todo el mundo. Al fin y al cabo, ese era su poder, ¿no? Ese era el motivo por el que existía. Para lograr esparcir la desesperación—. No pienso funcionar como tu alarma personal todos los días, ¿sabes? El anuncio de Monokuma está para algo. Haz el favor de levantarte.

    Dijo aquello último con un forzado tono de madre molesta con su hijo vago. Mi respuesta, no obstante, se limitó a mirarla con desdén, agarrar uno de los cojines de mi cama y lanzarlo contra el monitor. Luego, logré balbucear algo, casi ininteligible:

    —Lárgate… pensaba que Dante ya te había echado para siempre.

    —Más quisieras —bufó ella. Así que había logrado entenderme… y mis palabras no le gustaron en absoluto. Sus ojos rojos se iluminaron con un destello cargado de desesperación. Casi podía sentirla al otro lado de la pantalla—. Esa esperanza tan patética no podría conmigo ni en mil años. Solo porque un destello de esperanza haya logrado alejarme un instante no significa que me vaya para siempre.

    Cogí la almohada y la puse sobre mi cabeza, apretando con fuerza. No quería verla. No quería escucharla. Solo quería que me dejase en paz.


    —… vale, ya veo que la desesperación está pudiendo contigo, ¿eh? —dijo ella, insistente—. Eso me gusta. ¡Eso me encanta! Ahora el toque final es que suceda el asesinato de una vez por todas. ¡Claro que sí! Y viendo cómo están las cosas… ¡será dentro de muy poco! ¡Sí, señor! Upupupu. Puhehehe.

    —¡Cállate! —le grité, aún debajo de la almohada—. N-No habrá ningún asesinato. ¡No vamos a jugar tu estúpido juego!

    —Oh, ya lo creo que sí. Y si sales de esa cama hedionda de una vez por todas y sales fuera… entenderás por qué el comienzo del juego va a ser inevitable.

    Eso último logró despertar un escalofrío en mí. Lentamente, saqué mi cabeza de debajo de la almohada, y mis ojos anaranjados observaron a Liza, sonriendo de forma maniática. Cuando fui a preguntarle por lo que acababa de decir, ella se limitó a reír en voz alta, y, poco a poco, su imagen fue desapareciendo.

    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.

    Lista de alumnos:

    1- Pyro: Super ???
    [​IMG]

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    - Misiones individuales: Talento: descubre al participante con talento falso.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Jardinera
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]

    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    15- Arie: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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    GalladeLucario

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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    6000
    Capítulo 1: Despair rima con "muerte".
    Vida Diaria parte 3.


    Bajé las escaleras del hotel con desgana y con pocas energías. Aquella situación estaba agotándome psicológicamente… y Liza White y sus indirectas no ayudaban en absoluto, así como tampoco servía para paliar esa desagradable sensación la incertidumbre e intranquilidad que me causaba el pensar en mi misión individual… el talento falso. Las misiones de los otros. La posibilidad de que alguien pensase que era una buena opción matar a otro para sobrevivir. No podía confiar en nadie.

    En nadie. En nadie.

    … en nadie.

    No mejoró absolutamente nada cuando entré al comedor y vi que no había absolutamente nadie allí. Miré el reloj de la pared, extrañado. Ya era tarde, debía haber gente desayunando, ¿por qué no estaban? Mi corazón, sin motivo aparente, comenzó a palpitar con fuerza. Y entonces, oí la voz de Bezzy detrás de mí.

    —Oh, ¡Pyro! Estás aquí —me dijo, preocupada. Pude notar que llevaba un papel en su mano izquierda. Se la veía especialmente nerviosa—. ¿No hay nadie más? T-Todos deben estar en el gimnasio, entonces.

    —¿Huh? —pregunté, confuso. ¿Por qué estarían allí tan temprano? Era inusual… y una mala sensación se apoderó entonces de mi cuerpo. Las palabras de Liza White resonaron en mi cabeza: “si sales de esa cama hedionda de una vez por todas y sales fuera… entenderás por qué el comienzo del juego va a ser inevitable.” —. ¿Por qué crees que están allí?

    Tragué saliva, instintivamente, cuando extendió el papel que tenía en la mano frente a mí para que pudiese leerlo. Y mis ojos recorrieron rápidamente las palabras que allí había escritas.

    “Monokuma nos ha convocado a todos para que vayamos al gimnasio. Dice que es muy urgente. Te escribo esto para que lo sepas, ya que no sales de tu cuarto”. Bajo aquellas palabras, la firma de “Frida” aparecía grabada.

    —No pude salir de mi dormitorio, otra vez. Es como si la puerta se quedase atascada —susurró Bezzy, confusa—, así que, cuando sonó el anuncio de Monokuma, me quedé un rato más en mi cama. Pero luego vi que alguien pasaba esta nota por debajo de la puerta, y me sobresalté. Pude abrir la puerta poco después y vine aquí corriendo. Parece que todos se han ido ya, ¿eh?

    … mientras Bezzy decía eso, no pude evitar apretar los dientes con algo de rabia. ¿P-Por qué la avisaban a ella pero… nadie me había avisado a mí?

    Con todo, no pudimos siquiera desayunar. Es más, Bezzy y yo fuimos prácticamente corriendo hasta la zona de encuentro. No queríamos, ninguno de los dos, que nuestra ausencia supusiese un problema para el resto, por mucho que la semilla de la desconfianza estuviese sembrada en mí, y hubiese comenzado a germinar por el hecho de que nadie me avisase de aquella reunión.

    —Vaya, ya creíamos que habíais muerto, upupupu —Monokuma, sobre un escenario que había en mitad de aquel excéntrico gimnasio, aplaudía con sus patitas redondas, pisando a un Teddy atado y amordazado que había bajo sus pies—. ¡Es una lástima, si uno de los dos hubiese muerto, esta reunión no sería necesaria! Aunque por otro lado, ¡me molestaría mucho haberme tomado la molestia de convocar la reunión para nada! Así que, ¡supongo que no pasa nada, lo contaré como una falta excusable, upupupu!

    —¡Habla ya, maldito oso de felpa! —exigió Oxy, señalándole con un dedo—. Que esos dos tortolitos estuviesen teniendo relaciones íntimas y llegasen tarde no le interesa a nadie, ¿sabes?

    —… a mí sí —dijo Spok, para sorpresa de todos.

    Noté cómo mis mejillas ardían de pronto, y Bezzy rápidamente hizo ademanes con la mano, al mismo tiempo que negaba vehementemente con la cabeza.

    —¡N-No es lo que creéis, es solo que…!

    —Dejemos eso para luego —zanjó Hubert, cruzado de brazos. Pude fijarme en que tenía un aspecto más desgastado de lo habitual, como si estuviese especialmente cansado: las ojeras profundas y oscuras se dibujaban firmemente debajo de sus ojos—. Antes deberíamos escuchar lo que Monokuma quiere decir.

    —A-Algo me dice que no será n-nada bueno —tartamudeó Frida, agarrada al brazo de un tembloroso Bubbly.

    —Claro que no será nada bueno —suspiró Orm, hastiado—, ¿eres imbécil o qué? Como si Monokuma fuese a darnos una alegría.

    —Tal vez nos va a decir que todo era una broma y que podemos irnos~—dijo con suavidad Leaffy, sonriendo e inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado.

    —… esta llega a ser más tonta y no nace —sentenció Oxy.

    —Entonces tú no habrías nacido —cortó Ixie, de pronto.

    —Y tú no habrías llegado ni a embrión —respondió su archienemiga.

    —¡Silencio! —espetó la Super Profesora—. Si no respetamos el turno de palabra, esta discusión se hará eterna.

    Monokuma asintió con lentitud, y dio un saltito hacia delante, dejando al pobre Teddy respirar por un momento. Luego, comenzó a hablar mientras daba lentos paseos alrededor de su “hermano”.

    —Veréis, veréis. Ya que no habéis matado a nadie todavía, me dije: “¡qué aburrido es esto! Están al límite de la desesperación, ¡pero no se matan! ¡Tienes que hacer algo, Monokuma! ¡Tienes que motivarles para que se maten!” Y entonces, en la soledad de mi alcoba… —cogió por la cabeza a Teddy, mirándole de frente, y, de pronto, lo lanzó por los aires—. Dije: ¡BINGO! ¡Un motivo!

    Con brazos extendidos a los lados, Teddy cayó al suelo después de ser lanzado, y comenzó a toser, ya libre de la mordaza que le cubría la boca.

    —¿U-Un motivo? ¿V-Vas a dar el primer motivo?

    —¡No un motivo cualquiera, querido personaje-de-relleno-sin-importancia! ¡Es el motivo! ¡El mejor, más original, más desesperante, más innovador motivo de todos los tiempos!

    ¿Motivo? ¿D-De qué hablaba? ¿Pretendía… instigar los asesinatos dándonos alguna razón para fomentar que nos matásemos? Pero, ¿cómo pretendía lograr eso? ¿Qué motivo podía ser tan fuerte como para hacer que alguien quiera matar a otro, más allá del motivo principal que era salir de allí?

    Lo entendí tan pronto como comenzó a hablar. Era un motivo cruel. Cruel, letal y… ciertamente, muy efectivo. El pánico corrió como la pólvora en aquel gimnasio cuando dijo aquellas palabras.

    —¡Sabed, queridos alumnos, que si no aparece un cadáver en el transcurso de dos días… todos vosotros moriréis! ¡Ese es mi motivo! ¡Un motivo único y genuino!

    —… pues a mí me suena familiar, como si lo hubiese visto en alguna parte —dijo Teddy, pero fue rápidamente acallado por el pie de Monokuma, que le pisó directamente en la boca.

    —¿N-nos matarás a todos? —palidecí tan pronto como escuché eso. ¿N-Nos daría dos días de margen y… si nadie moría, todos lo haríamos? ¡E-Eso era cruel! Era horriblemente cruel.

    Las miradas cargadas de miedo, sospecha, desconfianza y recelo comenzaron a entrecruzarse de pronto. Nadie confiaba en los demás, mucho menos después de oír eso. Si todos íbamos a morir, está claro que alguien, con tal de salvar su vida, mataría a otro para que solo fuese una la víctima. Y su acto, en cierto modo, estaría justificado: era justo lo que Monokuma quería, hacer que tuviésemos un motivo claro por el que matar. Forzarnos a matarnos, más que nunca.

    Fue la voz contundente de Dante la que rompió el silencio.

    —Miserable —susurró, para luego alzar la voz—. ¿Crees que esto es un juego? ¡Estás usando vidas humanas a tu antojo! No estoy dispuesto a participar en algo así, ¿me entiendes? Pretendes que decidamos entre una muerte u otra, ¡pero las dos son muertes, sea una persona o dieciséis quienes mueran! Y lo que quieres hacer es obligarnos a convertirnos en asesinos, ¡a ser como tú! ¡Me niego a ser parte de algo así!

    —… ¿es mejor entonces no hacer nada y dejar que muramos todos? —severo, Stock cubría su mirada con su sombrero.

    Dante apretó los dientes.

    —No soy un asesino.

    —Oh, pues yo creía que sí —dijo Monokuma, mano en el mentón, reflexivo—. Recuerdo que Dante Miles intentó matar a toooodos sus compañeros con un sucio truco que, encima, implicaba a su amada. ¿Eso no es ser un asesino?

    —… —Dante quedó mudo—. ¿Q-Qué dices? ¿¡De qué hablas!?

    —¡N-Nada! —gritó Teddy, apurado—. ¡No está diciendo nada, Dante, no le hagas caso!

    Pero, de pronto, le pegó una patada Monokuma, tan fuerte que salió disparado por los aires. Luego se envolvió Monokuma de un aura rojiza, y saltó, colocándose a la altura de Teddy. Antes de pegarle un golpe que le diese desde arriba para lanzarlo contra el suelo, dijo:

    —¡Kaio-ken!

    Y se colocó bajo Teddy, extendiendo el brazo hacia arriba y cayendo Teddy sobre su mano, magullado y herido. En sus últimos estertores antes de desmayarse, dijo:

    —¡I-It’s over 9000…!

    Respiré hondo, frustrado. La bizarra escena no había hecho que no me percatase de lo que había sucedido. Monokuma hizo una insinuación sobre los actos de Dante que el chico no pareció recordar, y Teddy trató de evitar que Dante se enterase de aquello. ¿Sería, entonces, verdad eso que Monokuma dijo? ¿Tendría alguna relación con el hecho de que Dante aparecía en aquellos videos del otro juego de asesinato mutuo…?

    Sin embargo, pronto se acabó olvidando aquella intervención, y comenzaron las primeras muestras de pavor. Solo Dante parecía seguir contrariado por aquella escena.

    —E-Entonces… no tenemos otra que matarnos —susurró, apesadumbrado, Bubbly.

    —Sugiero que elijamos a una persona para ser asesinada —comentó, de forma fría y serena, Ryu. Sus palabras parecieron causar un gran revuelo, pero él se encogió de hombros—. ¿Qué? ¿Qué problema hay? Si todos vamos a morir, es mejor que alguien sea ejecutado en pos de la superviviencia, ¿no? Por eso, votemos a alguien para ser la víctima y a otra persona para que haga de su ejecutor. Luego votaremos por el asesino como el culpable y todos los demás podremos salvarnos de morir.

    —Lo secundo —sonrió Orm, con manos sobre la nuca.

    —¿H-Habéis perdido la cabeza? —exclamó Bezzy, ojos muy abiertos—. ¡N-No podemos sacrificarnos así, sin más! Debe haber otra solución.

    —Sí, seguro que la hay~ —sonriente, Leaffy unió las dos palmas de su mano, en gesto esperanzado.

    —No seais ridículas —esgrimió Ryu—. No hay forma de salir de aquí, ¿lo habéis olvidado?

    —¡E-Entonces acabemos con Monokuma! —sugirió Arie, apretando el puño—. ¡Si le damos caza y acabamos con él, todo esto terminará!

    —No funcionaría —susurró, inexpresivo, Chisp—. Las reglas lo impiden.

    —¡Al carajo con las reglas!

    —Monokuma tiene el control de este sitio, hacer eso sería un suicidio —sentenció Stock.

    M-Mi… cabeza… duele…

    —¡Yo la voto a ella, entonces! —Ixie señaló, nerviosa, a Oxy. Por supuesto, le fue devuelto el gesto.

    —¡Y yo a ella! —exclamó—. Nadie necesita de su pseudomedicina inútil, después de todo.

    —Y-Yo no quiero q-que nadie muera… —susurró, entre lágrimas, Frida.

    —… puedo matar a alguien, si queréis —se ofreció Spok—. No me importa…

    —Perfecto, ya tenemos un candidato a asesino, ¿alguna víctima se ofrece voluntariaaaaa? —preguntó, divertido, Orm.

    M-Me pesa todo… n-noto como me mareo…

    —Mantened la calma… ¡no podemos comenzar a ponernos en contra los unos de los otros! —exclamó Hubert, tratando de hacerse oír entre el caos—. Es justo lo que quiere Monokuma.

    —¡Exacto! —secundó Dante—. ¡Esa no es forma de luchar contra él!

    —¿Y bien? ¿Cuál es la situación entonces? —preguntó Ryu.

    —No la hay —suspiró Chisp.

    Y fue entonces cuando todo se volvió negro. No sé si fue la tensión del momento, el cúmulo de cansancio, o quizá otra cosa, pero… supongo que me desmayé. Todo lo que recuerdo antes de caer es oír de fondo un murmullo, y, de fondo, una risa siniestra que rezaba “upupupu”. Y, cuando abrí los ojos… oí a dos personas discutiendo.

    —¿Y pretendes ayudarle con esa mierdicina tuya? ¡Quita, anda! Hasta yo, que soy psicóloga y no médico, podría atender a un enfermo mejor que tú.

    —Grrr. Haz lo que quieras. Con suerte tiene algún virus mortal y se te pega.

    —Ten cuidado al salir, bonita, no vayas a caerte por las escaleras.

    No hacía falta ni abrir los ojos para saber quiénes eran las dos chicas que estaban discutiendo. Todo lo que diré es que una de las dos abandonó la sala, y cuando abrí los ojos, quien estaba frente a mí era la de ojos morados.

    —Ah, despertaste. Te desplomaste de pronto, y tuve que venir en tu auxilio. Temía que las mierdicinas que esa timadora quería darte fuesen peores que el cianuro.

    Oxy siempre era… muy irónica, sin duda.

    —Uh… —susurré, con esfuerzo, incorporándome poco a poco—. No sé qué me ha pasado. De pronto, me comenzó a doler mucho la cabeza. Supongo que por la tensión…

    —No es de extrañar. Estamos siendo sometidos a una situación de vida o muerte extrema, y no es fácil para todos mantener la sangre fría. Era cuestión de tiempo que la mente de alguno colapsase y acabase cayendo como tú. Solo que esperaba a Frida o a Bubbly en tu situación, siendo sincera. Parecías más duro, y resultas ser un debilucho, ¿eh?

    … esa mujer era demasiado sincera, sin duda. No estoy del todo seguro de hasta qué punto eso era una cualidad buena en una psicóloga.

    Pero, tras un profundo suspiro, me decidí a preguntarle un poco sobre ella. Supongo que… lo único que quería era despejar un poco la mente, en medida de lo posible.

    Free-time event: Oxy

    —Oye, Oxy… tu enemistad con Ixie, ¿se debe a algo en concreto? Quiero decir, ¿hay algo que te haga odiar tanto como la haces las prácticas que ella realiza?

    Oxy elevó las gafas con el dedo, dándole un aspecto sombrío al reflejarse la luz de la sala en ellas.

    —Supongo que podemos decir que… tengo fobia a lo acientífico.

    —¿Huh? —honestamente, con eso me había perdido.

    —Sí, lo que no puede ser estudiado, comprobado, analizado… aquello que no se puede predecir, sin un procedimiento lógico y estructurado según unos estándares… me aterra. Detesto no entender cosas. Detesto la incertidumbre de no poder determinar si algo se desarrollará de un modo u otro por desconocer las reglas por las que se rige ese algo o porque estas sean incomprensibles y abstractas, ¿sabes? Por eso detesto lo que ella hace… porque no tiene un razonamiento lógico.

    y, por tanto, no puede deducir qué resultado se obtendrá o si funcionará o no, ¿eh? De modo Oxy era una persona tan metódica como para necesitar que todo cuanto la rodease fuese estructurado y entendible, ¿eh?

    —Por eso elegí la psicología —dijo ella, sonriente, prosiguiendo su monólogo—. Porque la psique humana, desde mi punto de vista, es una de las cosas más difíciles de predecir. Las reglas por las que se mueve una persona, lo que hace que reaccione de una u otra manera ante uno u otro estímulo, el proceso por el que unas personas se emocionan o se ríen al ver una película y otras no… para mí, era aterrador, porque no alcanzaba a entenderlo. Y por eso, me dediqué en cuerpo y alma a lograr entenderlo, y me hice experta psicóloga.

    >> Desde entonces, he llevado todo tipo de casos. Casos imposibles, incluso, y he podido solucionar muchos de ellos. Me produce una indescriptible sensación de satisfacción lograr desentrañar los misterios de una mente, lograr estructurar las reglas por las que se rige. Por ello, siempre busco casos más y más complicados, que desafíen de verdad mis capacidades y me obliguen a aprender algo nuevo, a descubrir nuevas reglas.

    Me quedé reflexionando por unos instantes. En cierto modo, sentía empatía con ella… porque yo también me sentía así, o eso creía. Yo también quería intentar entenderlo todo, desmenuzarlo todo. Pero su forma de verlo era… un poco obsesiva. Y, desde mi punto de vista, flaqueaba en algo.

    —Pero entonces, ¿por qué odiar a Ixie? Ella es la Super Naturópata, experta en un tipo de medicina alternativa que no está demostrado que tenga propiedades curativas, pero tampoco desmentido totalmente. Entonces, ¿no deberías interesarte por sus prácticas, más que odiarlas? ¿No debería de ser un reto para ti desentrañar sus misterios?

    —Es distinto… —meditó ella—. No creo que nunca pueda entender eso, porque no puede entenderse. Y es por eso que lo odio, porque me asusta que no pueda ser entendido. Es como hablar de una religión y pretender desentrañar la lógica que hay detrás de ella. No se puede, sencillamente; es una creencia que no puede ni probarse ni desmentirse lógicamente.

    … ya veo. Comenzaba a entender a Oxy. En el fondo, lo que Oxy tenía era miedo al fracaso. Miedo a todo lo que no pudiese explicar, no ya porque le tuviese “fobia a lo ilógico”, sino porque temía no ser capaz de buscar una explicación.

    —… no me gusta la sonrisa que estás esbozando, Pyro —dijo ella, siniestra, al ver reflejados mis pensamientos en mi rostro—. Me haces querer ahondar en ella, y no te conviene que yo, Oxy Gehirn, te interrogue.

    —¡N-No, no es nada, no te preocupes! —así que ella también recordaba su apellido, ¿eh?

    S-Supongo que ahora que entendía mejor a Oxy, mi relación con ella había mejorado un poco.

    El nivel de amistad con Oxy sube a 1.

    Y, tras eso… el día pasó, sin más. En el aire palpitaba la amarga sensación, el triste sentimiento de que todo se iba a desmoronar de forma inminente. Ryu y Orm seguían insistiendo en escoger a una víctima y a un asesino para ejecutarla, asegurando que era lo más práctico, en lugar de esperar a que alguien tomase acciones por su cuenta. Y había otros, especialmente Hubert y Dante, que insistían en que lo último que debíamos hacer era enfrentarnos entre nosotros.

    Ni siquiera podíamos ponernos de acuerdo, ¿cómo íbamos a salir de aquella situación? No, estaba claro que acabaríamos cayendo… y yo ya no tenía energías para hacer frente a aquella desesperación. Hubo un punto en el que casi me habría dado igual morir. Estuve a punto de ofrecerme como voluntario para ser asesinado, de hecho, pero… supongo que el miedo aún seguía haciendo mella en mí. Ni a eso me atrevía.

    Esto no era vida.

    Y oí el anuncio al abrir los ojos, tumbado en mi cama.

    —Ejem, ejem. ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nghmfpf! ¡Mmhmfgh!

    —¡Muy bien dicho, hermanito! Qué sabio eres, sí señor. ¡Hacedle caso a Teddy, chicos! ¡Estoy seguro de que será un día muuuuy próspero para todos!

    Otro día más, cargado de vacío. Cargado de desesperación. Aunque habría preferido quedarme en la cama sin hacer absolutamente nada, no me apetecía en absoluto dejar que aquella chica, que Liza White, volviese a aparecer para atormentarme con sus palabras crípticas y sus mofas. De modo que no me quedó otra que, con todo el peso de mi cuerpo, levantarme con esfuerzo y salir del dormitorio.

    Encontré a un cansado Hubert sentado en la parte superior de las escaleras, somnoliento, y no tuve más remedio que pasar por su lado. Traté de ignorarle, porque no me apetecía hablar con nadie, a decir verdad, pero… fue él el que me detuvo.

    —Eh, Pyro.

    Tras un suspiro apesadumbrado, me giré y quedé mirándole. Mis ojos naranjas debían hablar por sí solos: lo último que quería en ese momento era hablar. Pero a Hubert no pareció importarle.

    —¿Cómo te encuentras? Quedé preocupado después del… incidente de ayer.

    Me encogí de hombros por toda respuesta. Realmente, no habría sabido articular palabras que definiesen mejor mi estado de salud y de ánimo que aquel gesto. Hubert, enfocando la mirada en el escalón que pisaban sus pies, me dijo:

    —Todos están confundidos y desesperados. Y he de decir que yo soy el primero que se encuentra así… extremadamente confuso. No sé qué hago aquí, no sé cuál es mi papel en todo esto, a decir verdad. No sé por qué yo.

    Fruncí el ceño. ¿A qué hacía referencia Hubert? Daba la impresión de saber más que el resto sobre nuestra situación. Con todo, siguió hablando.

    —De modo que estos días he estado pensando justo sobre eso. Sobre mi papel. Quizá… tenga un objetivo mucho más importante que cumplir.

    >> Es por eso que no puedo dejar que muramos aquí, ¿me entiendes? No puedo. No debemos perder la cabeza, no debemos empezar el juego.

    —¿Y qué solución propones, entonces? —suspiré, hastiado—. No la hay. Es morir o morir.

    —La encontraremos juntos —Hubert apretó el puño—. En eso consiste la esperanza, ¿no? Algo… algo dentro de mí me impulsa a creerlo. Siempre hay una salida, siempre hay una forma de vencer a la desesperación. Siempre hay una cura. Tenemos que colaborar, ¡somos Ultimates! No podemos rendirnos así como así.

    H-Hubert… de algún modo, sus palabras eran sinceras, profundas. Sentía de verdad la esperanza, ¿eh? Entre toda aquella desesperación, él aún mantenía un poco de esperanza dentro de la misma. El Super Ajedrecista… de algún modo, me transmitió esa esperanza con sus palabras. Y no pude evitar sonreír.

    Tras el desayuno, vino el almuerzo. Y, cuando este terminó, todos procedieron a regresar a sus quehaceres habituales… y yo, que no tenía idea siquiera de qué hacer, decidí pasear por los alrededores del Sector A. Fue allí donde, de pronto, me vi sorprendido por una voz susurrante a mi espalda, tan siniestra, que no pude evitar sobresaltarme.

    —… Pyro.

    —¡Aaaaaaagh! ¡S-Spok, eres tú! M-Me asustaste —el tipo quedó mirándome, encorvado, con el pelo cubriendo la mayor parte de su rostro. E-Era ciertamente inquietante. Un tipo extraño y siempre, siempre inquietante—. Uhm. ¿Querías algo?

    —… —Spok, con una posición extraña, con los brazos cayendo como si colgasen de su cuerpo, me miró fijamente, sin articular palabra.

    Qué… perturbador.

    Free-time event: Spok

    —… un ladrón solo quiere robar.

    —¿E-Eh? —sonreí de forma preocupada. Noté, de hecho, que me temblaba el labio inferior—. P-Pero no tengo nada que puedes robar.

    —Siempre se puede robar algo —y, entonces, me señaló. Observé con confusión el punto de mi cuerpo que estaba señalando, y me di cuenta de que el botón de mi pantalón había desaparecido. Algo enrojecido, sujeté mi pantalón con las manos y exclamé—. ¡H-Hey, ¿dónde…?!

    Pero al mirar de nuevo a Spok, vi que tenía el botón en las manos, sujetándolo y mostrándolo con indiferencia. Lo dejó caer al suelo, y yo me arrastré para recuperarlo. Él comenzó a hablar entonces.

    —Soy el mejor ladrón de toda Galeia, de todo el mundo. Puedo robar… lo que sea, cuando sea, como sea. Pero…

    Mientras intentaba colocar mi botón en su sitio, pregunté:

    —¿Pero…?

    pero no me gusta robar.

    —¿Huh? —inquirí de pronto, confuso. Para no gustarle, se le daba genial.

    —… vivir robando no es agradable para mi. Pero se convirtió en mi único modo de vida después de que mis padres se marchasen y quedé solo.

    Aquello hizo que mi rostro se mostrase más serio. Por algún motivo, ese tipo estaba abriéndose conmigo, así que lo menos que podía hacer era ser agradable con él.

    —Tus padres murieron, ¿no? —asintió con lentitud, inexpresivo—. Debió ser duro perderles.

    —… no, no lo fue. Nunca los perdí. Murieron, pero no les perdí.

    Aquella última frase me produjo un escalofrío.

    —¿C-Cómo que no los perdiste? ¿No murieron?

    De pronto, Spok sonrió.

    —La muerte dista mucho de ser un adiós. Y los muertos me fascinan… los muertos… son los únicos seres a los que no puedo robarles, después de todo.

    —¿¡P-Pero qué dices!? E-Empiezas a asustarme.

    —… bah. No lo entenderías.

    Y, sin más, se marchó. ¿De qué iba todo eso, en serio?

    El nivel de amistad con Spok ha subido.

    Con el tiempo… llegó la cena. Todo transcurrió con aparente normalidad, hasta que el sonido de la silla arrastrándose al mismo tiempo que alguien se levantaba abruptamente me hizo sobresaltarme.

    —Chicos… —susurró Hubert, serio y con aspecto decidido—. Reunámonos mañana por la mañana en el gimnasio. Necesito que vayáis allí.

    —¿H-Hubert? —preguntó Dante, alzando una ceja, confuso.

    —¿Para qué, eh? —Ryu le miraba con desconfianza.

    —… porque vamos a acabar con Monokuma. Todos juntos. Evitaremos que el juego comience. Tengo un plan.

    —¿Un plan? ¿Y no podrías exponerlo ahora~? —cuestionó Leaffy, sonriente.

    Hubert tomó aire por unos instantes antes de contestar.

    —No, ahora no. Debe ser mañana. Tengo la forma de evitar que esto termine de la peor manera posible. La forma de lograr que nos salvemos. Pero debe esperar… no puede ser aquí, no puede ser ahora.

    Miré a Hubert con las cejas enarcadas, curioso. ¿Qué era lo que pretendía? De algún modo, confiaba en él. Sabía que si él decía que podríamos vencer a Monokuma, era porque de verdad existía esa posibilidad. Por primera vez en mucho tiempo, asentí con confianza, y mi voz se alzó en la sala.

    —Iremos, Hubert.

    —¿Huh? —dijo Orm, con la mano en el rostro—. ¿Qué dices? ¿Quién eres tú para decidir qué haremos los demás, don No-Tengo-Talento?

    Aquellas últimas palabras me afectaron especialmente. ¿Q-Que…? ¿Qué no tengo… talento? ¿Cómo sabía aquello Orm? Ya insinuó algo parecido en un par de ocasiones, pero esta vez estaba siendo directo e hiriente. Dijo claramente que no tenía talento, y las miradas de todos los demás se centraron en mí.

    No pude hacer mucho más que agachar la cabeza. N-No era cierto… tenía que tener algún talento, ¿verdad?

    No obstante, el silencio fue cortado por Stock.

    —Está bien, Hubert —dijo—. Iré.

    —Yo también. Creo que podemos confiar en ti —sonrió Ixie.

    —Si esa imbécil va, yo también, supongo —comentó Oxy—. Así vigilaré que no envenena a nadie.

    —Yo no hago venenos —sentenció la naturópata.

    —Claro que lo haces, todas tus mierdicinas son venenos, en el mejor de los casos —se encogió de hombros la otra.

    —… bien —Hubert sonrió—. Entonces hagámoslo. Mañana… mañana acabará todo.

    Así, el día terminó de forma agridulce. Amarga, porque las palabras de Orm perforaron mi mente y me mantuvieron dando vueltas en la cama durante un buen tiempo. Y dulce, porque por fin el sabor de la esperanza invadía mi paladar. Por pequeño que fuese, la más mínima posibilidad de poder salir de allí, de Despair City… era música para mis oídos.


    Y llegó la mañana.

    —Ejem, ejem. ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nghmfpf! ¡Mmhmfgh!

    —¡Vaya, qué profundo! ¿Es un proverbio chino, o algo? ¡Ya sabéis, chicos! ¡Reflexionad sobre esas palabras y… que tengáis un buen día!

    Por primera vez desde que me encerraron en aquel sitio, me levanté de la cama casi de un salto, emocionado, con el corazón a mil por hora. No tenía ni idea de qué sería lo que iba a suceder, de qué plan habría pensado Hubert, pero, ¡sabía que podía ser la llave que abra la puerta de mi libertad! Por eso me apresuré a reunirme con el resto a la salida del hotel y, juntos, caminamos hasta el gimnasio.

    —¿Estamos todos? —pregunté al ver llegar a Bubbly y a Leaffy, que parecieron ser los últimos. No obstante, tenía la sensación de que seguía faltando gente.

    —Ni Orm, ni Dante, ni Bezzy están aquí —observó, con tono preocupado, Chisp.

    —Hubert tampoco —hizo notar Gea—. Habrán madrugado y estarán ya en el gimnasio.

    —Supongo que no lo sabremos hasta que vayamos —comentó luego Ixie.

    —… vayamos, entonces —dije. Por algún motivo, el pecho me ardía, como si estuviese tratando de advertirme de algo.

    Las puertas del gimnasio estaban semiabiertas y abolladas cuando llegamos. La puerta estaba formada por dos hojas de metal correderas, y estaban terriblemente golpeadas, casi como si alguien hubiese forzado su entrada allí.

    —¿Q-Qué ha pasado? —dijo, curiosa e inquieta, Frida, con una mano en el pecho.

    El pálpito de mi pecho comenzó a aumentar en velocidad más y más y más. Tragué saliva, y fue como tragar una gruesa bola de lana. No pude sino apretar los dientes y, con ahínco, dije:

    —¡T-Tenemos que entrar!

    Y me apresuré al interior del local. Allí, todo lo que vi… fue a Dante, a Orm y… y…


    La sangre estaba por todas partes, y había hasta huellas sangrientas en la zona, de la puerta hasta el cadáver. Un cuchillo se clavaba en el estómago del fallecido, y su garganta estaba completamente rajada, como si quien lo hubiese hecho hubiese cortado varias veces la misma zona con tesón. Estaba tumbado en el suelo, y sus manos, colocadas encima de su cabeza, estaban atadas con una cuerda gruesa y firme. Sobre él, además, varias letras decoraban el suelo, pintadas con sangre. Se podía leer “DESPAIR”, escrito en mayúscula y abarcando gran parte del suelo.

    Hubert, el super ajedrecista, estaba muerto. Y había muerto de la peor forma posible. Quien hubiese hecho aquello… no tenía corazón, sin duda. Quien hubiese hecho eso, de hecho, había roto todas nuestras esperanzas. Las esperanzas que nos dio Hubert.

    —¡Pim, pom, pam, poooom! ¡Un cadáver ha sido encontrado! ¡Después de una cierta cantidad de tiempo de investigación, comenzará la clase de juicio!

    N-No… no podía ser real. El juego de asesinato mutuo comenzó, y nuestras posibilidades de salir de allí todos juntos se marcharon.

    Alguien… había matado a Hubert.


    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.
    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    Lista de alumnos:

    15 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Misiones individuales: Talento: descubre al participante con talento falso.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista [MUERTO]
    Hubert.png
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Jardinera
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]

    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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    Lucas Diamond

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    Oh, shit, no me lo puedo creer, QUÉ ACABA DE PASAR, CÓMO ES POSIBLE.

    ¡Pyro se ha desmayado!

    Qué fatalidad, pobrecito. Espero que se ponga bien y que estos desmayos no sean algo recurrente :c

    A ver, a ver; vamos al capítulo. Pues la verdad es que, para empezar, el motivo me ha resultado curioso. En la edición pasada Lady Lizzie no podía matar a nadie, ya que era la directora, pero ahora... ¿por qué de repente Monokuma sí tiene poder para matarlos? Cierto es que no están en la academia, pero idk, que yo sepa Monokuma no debería poder interferir... solo se dio el caso de que amenazase con matar en Danganronpa V3, pero porque eso es un caso especial (?) No sé, quizás es una tontería, pero es algo que me preocupa.

    Por otra parte, sobre los free times... No sé con quién relacionar a Oxy, la verdad. Me gusta su forma de pensar, es una tipejotote agradable (menos con Ixie (?)). Y me encanta el concepto de "mierdicinas". No obstante, me parece que está demasiado empecinada con Ixie (?) I mean, solo habla para insultarla, y viceversa, qué la pasa xD En nada que una muera, la otra se queda sin material, a menos que se marque un Himiko (y por eso mi teoría del rol de Oxy e Ixie (?)). Con respecto a Spok, hey, what the fuck. Is this Elisa 2.0? No sé si es lo que nos quieres hacer creer, o que realmente tenga algo que ver, pero es imposible no relacionarlos con lo que acaba de decir.

    Por último, el cadaver... me esperaba algo así, la verdad :( Imaginaba que Hubert o Dante se marcarían un Twogami, tras mucho reflexionarlo. Sobrevivir a dos juegos es mucha suerte. Aunque bueno, Dante técnicamente no ha sobrevivido al primero, pero eso son nimiedades (?) Y sabía que sería en el gimnasio el crimen e.e Ahora falta ver quién es posible sospechoso y por qué narices Bezzy siempre se queda encerrada en su cuarto :<

    Anyway, lejos de esto, no tengo mucho más que comentar, salvo que Orm y Ryu me han hecho mucha gracia con eso de elegir un asesino y una víctima xD Cuando Spok se ofreció fue como is this Ryoma? (?? El único apunte que te hago es que bizarro no significa extraño, sino valiente >:( Muy mal, te llevas una zurra. Pero con amor :c

    Y eso es todo, excelente capítulo, y espero que no nos dejes mucho tiempo con la intriga :'D

    Sigue así,

    Lucas Diamond~ <3
     
    • Adorable Adorable x 3
  8. Threadmarks: Capítulo 1 (Investigación)
     
    GalladeLucario

    GalladeLucario Game Master

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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    6361
    Un cadáver estaba frente a nosotros… el cadáver de uno de nuestros compañeros, Hubert Mattsson. No pude creerlo. Ni siquiera pude impactarme por lo grotesco de aquella imagen, porque la impresión, el shock, era demasiado fuerte.

    Poco a poco, el gimnasio se fue llenando de gente. Algunos reaccionaron con mayor brusquedad, desmayándose en el caso de Bubbly y Frida, y teniendo que retener las náuseas en el caso de Arie, Ixie y Bezzy. Otros parecieron indiferentes, hasta interesados; era el caso de Oxy, Stock, Orm y Ryu. Pero fue una persona la que caminó hasta el cuerpo, quedó mirándole, y cayó sobre sus rodillas, dientes apretados y mirada ensombrecida.

    Bezzy, tras recomponerse, quiso acercarse a él para animarle, colocando su mano en el hombro del Super Guardián… pero este, apartando la mano de un golpecito, se levantó, aún sin alzar la mirada, y dijo:

    —Él y yo fuimos amigos, aunque ninguno de los dos lo recordásemos. Y… y estaba dispuesto a todo para evitar que empezase el juego por segunda vez. Con todo, ha muerto. Alguien le ha matado, y… y si tengo claro algo —miró hacia atrás con los ojos cargados de energía. Por un momento, volvieron a brillar con ese tono rosáceo.


    >> … es que no dejaré que el que le ha hecho esto se salga con la suya.

    —P-Pero, ¿qué se supone que debemos hacer ahora? —inquirió Ixie, confusa y alterada.

    Chisp dio un paso adelante.

    —Investigar —suspiró—. Averiguar quién le mató.

    Dante asintió, puño apretado.

    —Si Hubert hubiese estado en mi lugar, habría hecho de tripas corazón por descubrir la verdad, habría dirigido la investigación, y habría aparado a un lado los sentimientos para desenmascarar al asesino. Así que no pienso ser menos. Tomaré su testigo.

    —¿En serio uno de nosotros fue el asesino? —se preguntó Bezzy, alicaída.

    —No cabe otra posibilidad —dijo Ryu, reflexivo—. Ya has oído a Monokuma en el anuncio.

    —¿No pudo haber sido el propio Monokuma el que le mató? —teorizó Arie—. U-Una muerte tan atroz…

    —Lo dudo~ —sonrió Leaffy, siempre indiferente—. Monokuma claramente quería nuestras muertes… y, con el motivo que nos puso, todos habríamos muerto en cuestión de horas, ¿no?

    —Cierto —asentí—. Le habría convenido, probablemente, dejarnos vivos para, así, dejar pasar el tiempo y acabar con todos a la vez —¿o quizá no le interesaba tanto aquello? No sabíamos si el oso tenía… otros planes. Quizá deseaba que el juego empezase, deseaba que nos matásemos entre nosotros… así que tal vez era el primer interesado en que el motivo no llegase a cumplirse, ¿no?

    Pero, de momento, la teoría de Leaffy era la que más debíamos valorar. Si uno de nosotros era el culpable de esto, debíamos descubrirlo… si queríamos sobrevivir.

    —Bien, propongo que nos dividamos —sugirió Dante—. Si uno de nosotros es el asesino, podría aprovechar si está solo para manipular evidencias… por eso, haremos grupos de tres personas. Somos quince, así que podremos hacer cinco grupos.

    —Está bien —asintió Stock—. ¿Quién viene conmigo?

    —Será mejor que te acompañe alguien de tu nivel —afirmó Gea—. Sería terrible que una persona tan importante como tú se viese rodeada de ineptos y tuvieses que cargar con ellos.

    —¿Y-Yo puedo ir con vosotros, también? —preguntó Bubbly, asustado.

    —¿Ves lo que te decía?

    Luego, Bezzy se acercó a Frida, y dijo.

    —Nosotras iremos juntas, y…

    —Yo os acompañaré —asintió Oxy, dando un paso al frente—. Si no me meto en algún grupo, al final acabaré con la mascahierbas, y eso sería peor que ser la víctima.

    —“¿Mascahierbas?” —repitió, incrédula y molesta, Ixie—. Tché. Yo iré con Leaffy, es una persona que transmite paz.

    —Tiene sentido, ella te da hierbas y tú las conviertes en agua sucia, ¿no? —criticó Oxy.

    Pero Ixie no tuvo tiempo de responder, porque pronto Orm les interrumpió.

    —¡Me uno al grupo! —dijo, sonriente, despreocupado y entusiasmado. Extrañamente entusiasmado.

    —¿Quién viene conmigo…? —susurró Arie, aún algo contrariado ante lo violento de la escena del crimen.

    —Supongo que me toca a mí —suspiró Ryu—. Y el silencioso viene con nosotros, también.

    —… —Spok, sin mediar palabra, se deslizó hasta la espalda de Arie, lo cual pareció provocarle un fuerte escalofrío.

    Miré entonces a Dante y a Chisp, quienes ya estaban examinando el cuerpo. Con la mano en mi cabeza, algo incómodo, dije:

    —Supongo que… nosotros tres hacemos grupo, entonces.

    Así las cosas, Bezzy, Frida y Oxy se marcharon a examinar la habitación de Hubert, deseosas las dos primeras de perder de vista toda aquella sangre; Arie, Spok y Ryu se encaminaron hacia el almacén del gimnasio; Stock, Gea y Bubbly fueron al exterior, al Sector A, a examinar los alrededores… y solo mi grupo y el de Orm, Ixie y Leaffy permanecimos en la escena del crimen, encargándonos nosotros del cuerpo.

    Me di cuenta de que Chisp estaba curioseando su Monoloj, con gesto serio. Alcé la cabeza para observar qué era lo que estaba mirando, y el informático, sin desviar la mirada, dijo.

    —… en tu Monoloj también debería haber aparecido este archivo, ¿sabes? No tienes por qué fisgonear el mío.

    —¿Uh? Eh, oh… yo solo estaba… —algo avergonzado, me aparté e inicié mi propio Monoloj, curioso por saber qué era lo que estaba mirando Chisp.

    Efectivamente, ahora, en la base de datos del cacharro, había un nuevo archivo: informe de Monokuma #1, era su título. Cuando lo abrí, el holograma se desplegó delante de mí, mostrando una figura virtual del cuerpo de Hubert, con varias líneas marcadas en rojo sobre su cuello, así como un gran punto rojo decorando su estómago. A su lado, un texto explicativo enumeraba los detalles a saber sobre la imagen.

    Comencé a leer en silencio: “la víctima es Hubert Mattsson, el Super Ajedrecista. Su cuerpo apareció en mitad del gimnasio del Sector A. Murió aproximadamente a las 6:00 AM. Tenía las muñecas atadas con una cuerda y múltiples heridas cortantes en su garganta, hasta el punto de que la cubrían por completo su cuello. Todas las heridas parecen haberse realizado con el mismo utensilio. La víctima murió poco después de recibir el primer daño mortal. También recibió una herida punzante en el estómago con el mismo utensilio, que fue definitivamente posterior al resto y post mortem”. Aquello parecía una especie de informe de autopsia, ¿no?

    —Según leo aquí —susurró Chisp, casi como si estuviese hablando para sí mismo—, deduzco que la mayoría de las heridas fueron post mortem. Hubert murió “poco después de recibir el primer daño mortal”, lo que hace pensar que la primera herida ya le mató.

    —¿Por qué ensañarse tanto, entonces? —pregunté, reflexivo, y mis ojos se centraron en el cuerpo. Allí estaba, con un aspecto tan lamentable, tan… vulnerable. Sus manos atadas, el cuchillo en el estómago, su garganta tan maltratada… casi parecía que le hubiesen torturado.

    Me agaché junto a Dante, que estaba observando de cerca el estado del cuerpo, visiblemente afectado. Y, cuando me quise enfocar en el cadáver, mis ojos se deslizaron y se escaparon de él, analizando en su lugar las letras pintadas sobre su cabeza.

    En efecto, la pintada en el suelo estaba hecha con sangre, con letras grandes y en mayúsculas, bastante separadas y bastante amplias, cada letra ocupando una baldosa distinta. La pintada era deforme, como si las letras no encajasen unas con otras, como si fuese aquella palabra un manojo de trazos de diferentes tipografías. Sin duda, encajaba con lo que tenía en mente de un mensaje a las puertas de la muerte… un mensaje escrito con tus últimas fuerzas, con poca coordinación, con el último estertor de vida.

    Pero entonces, ¿por qué el mensaje que había dejado era ese?

    —“Despair” —leí en voz alta, como si estuviese asimilándolo—. Desesperación —sin duda, parecía una broma de mal gusto. ¿Había sido Hubert el que había escrito aquello? Y de ser así, ¿por qué? ¿Qué quería decirnos?

    —Es extraño, ¿verdad? —me dijo Dante, con la mirada abstraída. Parecía completamente inmerso en la situación. Era como si hubiese bloqueado todos sus pensamientos y su mente solo procesase lo relacionado con la investigación de la muerte de Hubert—. La punta de su dedo índice de la mano derecha está ensangrentada, y todo apunta a que él mismo escribió el mensaje, pero… tiene las manos atadas con una cuerda. ¿Cómo pudo escribir entonces?

    Esa era una buena pregunta. El mensaje estaba sobre su cabeza, un poco hacia la izquierda desde su posición, y tal y como se encontraba y con las manos atadas, le habría sido imposible escribir ese mensaje. Con la mano en mi mentón, reflexivo, concluí:

    —Solo se me ocurren dos posibilidades… o él no escribió el mensaje, o le ataron después de escribirlo.

    —La segunda opción parece inverosímil —intervino, mirada adormilada, Chisp—. No me parece plausible que el asesino estuviese presente mientras escribía el mensaje y luego le atase.

    —Claro… en ese caso, no dejaría el mensaje escrito y lo borraría —sopesé.

    —O quizás quería que escribiese el mensaje. Puede que le estuviese obligando a escribirlo… o que simplemente le fuese beneficioso —meditó Dante.

    —En cualquier caso, ¿qué es lo que quiere decir el mensaje? “Despair”… a mí me suena más como a una especie de advertencia o amenaza dirigida hacia nosotros que como un mensaje dejado por la víctima, ¿no os parece? —sugerí.

    Dante y Chisp parecieron meditarlo por un momento, pero no volvieron a pronunciarse sobre el tema. Supongo que con tan poca información no íbamos a sacar nada en claro de aquello, y antes que dar vueltas y vueltas a lo mismo era más rentable seguir investigando. Había mucho que analizar, en cualquier caso.

    Por ejemplo, el cuchillo que estaba clavado en el cuerpo de Hubert.

    —¿C-Creéis que es el arma del crimen? —pregunté, con algo de aprensividad.

    —Tiene toda la pinta —dijo Dante—. El informe de Monokuma dice que todas las heridas fueron provocadas por un mismo instrumento, así que lo más plausible sería que el cuchillo sea lo que mató a Hubert.

    Asentí, en silencio, mientras de reojo no pude evitar notar a Chisp ciertamente reflexivo, como si hubiese percibido algo extraño en todo aquello. Y, como si fuese un destello, yo también noté algo fuera de lugar en ese mismo momento, sobre todo al oír a Dante hablar del informe de Monokuma.

    —Oh, ¡m-mirad! ¡El Monoloj de Hubert no está en su muñeca! —señalé, al fijarme en sus muñecas. En ninguna de las dos estaba aquel aparato.

    —¿Se lo habrá quitado alguien…? —meditó Chisp, en silencio.

    Me quedé mirando a Hubert por un instante, con la mente dispersa, pensando en otras cosas. Chisp y Dante parecían igual que yo, dispersos, pero… probablemente, por motivos distintos. Dante parecía estar bastante afectado, mientras que daba la sensación de que Chisp seguía notando algo raro.

    Desvié la atención por un momento hacia atrás, y pude ver las huellas ensangrentadas que llegaban hasta el cadáver. Hasta entonces no me había fijado, pero…

    —H-Hey, las huellas de sangre…

    Dante se giró hasta mirar también las citadas huellas. Eran de un par de zapatos normales, aparentemente de hombre, y lo más curioso de todo era que…

    —Oh, es cierto —susurró el Guardián—. Las huellas no van desde el cadáver hacia la puerta, sino desde la puerta hacia el cadáver.

    —P-Pero eso no tiene sentido, ¿verdad? —reflexioné—. Si mataron a Hubert dentro del gimnasio, la sangre acabaría aquí dentro, justo como puede verse. Entonces, si alguien pisó esa sangre, ¿no deberían de estar las huellas en sentido completamente inverso? Deberían ir desde Hubert hacia la salida, no desde la salida hacia Hubert.

    —Uhm —meditó Dante, reflexivo. Pero pronto su meditación se vio interrumpida, al fijarse en Chisp, que miraba hacia el techo con gesto intrigado—. ¿Qué sucede? —inquirió Dante, mirando también al techo, curioso.

    Pero Chisp tan solo bajó la mirada lentamente, con gesto despreocupado y ojos entrecerrado, y se encogió de hombros por toda respuesta. Ese tipo era… curioso, cuanto menos.

    —En fin —musitó el Guardián—. Creo que deberíamos hablar con Ixie y los demás. Llevan un rato dando vueltas alrededor del lugar, quizá han obtenido algo.

    Miré a lo lejos, en el gimnasio, y pude ver cómo, efectivamente, Ixie, Leaffy y Orm seguían por allí. Asentí decidido, y mi grupo se encaminó hacia el suyo.

    —¿Qué tal la investigación? —les pregunté. Fue la Naturópata la que tomó el papel de portavoz.

    —No hemos descubierto mucho —suspiró ella—. Hemos estado revisando si hay alguna pista o alguna mancha más de sangre por el gimnasio, pero no parece que haya nada especial. Todo cuanto hay en este sitio son baldosas y más baldosas… y además, se van a salir en cualquier momento. Tendríamos que dejar que Arie remodelase este sitio, desde luego.

    —... —Chisp parecía estar meditativo.

    —No sé yo si Arie mejoraría mucho esto… —susurré, con algo de sudor frío recorriendo mi frente. Arie era tan partidario de la “arquitectura moderna” que me daba miedo lo que pudiese hacer con el gimnasio, a decir verdad—. ¡Oh, Orm, por cierto! —recordé entonces, dirigiéndome al niño prodigio—. Tú y Dante fuisteis los primeros en llegar, ¿cierto? Recuerdo que cuando entré estabais los dos dentro ya.

    Dante se cruzó de brazos, reflexivo. Fue Orm el que me respondió.

    —Así es —se llevó los brazos a la nuca, en un gesto de excesiva falta de preocupación para mi gusto—. De hecho, yo llegué segundo… Dante ya estaba aquí cuando llegué.

    —… —Dante parecía estar meditando profundamente; tanto era así que tardó unos segundos en darse cuenta de que estábamos aguardando su declaración—. Oh, sí. Fui el primero en llegar. Me encontré la puerta cerrada, como bloqueada. De hecho, tenía un candado por dentro… tuve que golpearla hasta romperla al ver que no podía abrirse.

    A-Así que la puerta estaba abollada por eso, ¿eh? W-Wow, pero, ¿¡qué clase de fuerza tenía Dante!? Había roto él solo una maldita puerta de metal con candado…

    —E-Entonces, según tu testimonio, Dante, ¿la puerta estaba cerrada por dentro al llegar? —el chico asintió con lentitud—. Eso quiere decir que…

    —… que este crimen se convierte en un misterio de habitación cerrada~ —comentó Leaffy, con una sonrisa ciertamente perturbadora—. ¡Qué interesante se está poniendo esto!

    Palidecí al escuchar aquello. U-Un misterio de habitación cerrada, donde la víctima de un crimen aparece dentro de un escenario en el que, aparentemente, no pudo entrar ni salir nadie. Una escena que hacía que todo se complicase mucho más. Sin una vía de huida para el asesino, ¿cómo pudo escapar? ¿Cómo hizo para no estar dentro cuando Dante y Orm llegaron?

    Con aún más dudas en mi mente, mi grupo terminó saliendo a las calles de Despair City, en busca de más pistas, esperando reunirnos con los demás.

    Nuestros pasos nos terminaron llevando a la armería. Dante insistía en que podía haber algo de utilidad allí, ya que era el lugar donde más posibilidades había de encontrar los utensilios utilizados en la escena del crimen.

    … y así fue. El grupo de Stock, Gea y Bubbly se encontraba dentro, rastreando toda la tienda.

    —¿Habéis descubierto algo? —pregunté, dirigiendo la pregunta al aire.

    Bubbly estaba pálido… definitivamente, rodearse de armas no era lo ideal para él. Fue Gea la que me respondió, pues.

    —Falta un cuchillo de caza, que asumimos que es el arma del crimen…

    —Y también algunas cadenas y candados —observó Stock—. Como los que había junto a la puerta abollada.

    —Los que yo rompí —comentó Dante.

    —T-También falta una soga —dijo Bubbly, con aspecto de estar mareado—. La que usaron p-para atar a Hubert, seguramente.

    —En resumen, que todos los utensilios externos al gimnasio que aparecieron en la escena del crimen vinieron de aquí, de la armería… —pensé en voz alta.

    Sin embargo, el mayor del grupo, Stock, el Super Empresario, tomó la palabra, mano en el sombrero, con un aire sombrío que pronto se tornó egocéntrico. La sonrisilla que esbozó debajo de aquel gorro se me hizo tremendamente presuntuosa. Iba a disfrutar lo que iba a decir, y él lo sabía bien.

    —Pero esa no es la única pista que tenemos. Gracias a mi inestimable intelecto, tenemos otro dato extremadamente relevante para este caso: en esta armería entraron, en la noche de ayer, tres personas distintas.

    La declaración tan inesperada de Stock me tomó por sorpresa, sobre todo porque lo dijo de una forma muy convincente. Sin duda, estaba seguro de lo que decía, y se regocijaba en cada sílaba al declararlo.

    —¿Cómo? —preguntó Chisp, inexpresivo, inclinando la cabeza a un lado—. ¿Cómo puedes saber eso?

    —Je —la sonrisa orgullosa que esbozó el empresario era inmensa—. Así —con orgullo, apagó la luz de la armería pulsando el interruptor, y Bubbly no pudo evitar sobresaltarse, emitiendo un gemido agudo y breve.

    Lo curioso fue que en la oscuridad de la sala, en el suelo había múltiples puntos brillantes. La voz de Stock se alzó entre la oscuridad.

    —He aquí las huellas de quienes entraron en esta armería. Si las analizamos, veremos tres tipos de huellas distintas… dos que se dirigen hacia dentro de la armería y hacia fuera, y un tipo que solo se dirige hacia dentro —¿uh? ¿Solo hacia dentro? Entonces… ¿nunca salió de allí?

    —¿Cómo conseguiste que se dejasen estas huellas? —inquirió Dante, curioso—. ¿Es tinta luminiscente?

    Pulsando de nuevo el interruptor de la luz, las huellas desaparecieron de nuestra vista, y vimos a un Stock orgulloso y engreído, asintiendo.

    —Encontré varios tipos de pintura entre las cosas de la tienda de ropa tan extraña que hay en este Sector. Pinturas que, al parecer, según la modista —debía referirse a Frida…—, son especiales para tejidos, para decorar. Una de ellas era pintura transparente que solo brilla en la oscuridad —¿q-qué tipo de persona hacía ropa que brillase en la oscuridad con pintura? —. El caso es que vi en ella una oportunidad única para otorgarnos pistas una vez que un crimen sucediese. Sospechando que el potencial criminal querría venir a la armería, vertí la pintura en el suelo, junto a la entrada, justo la tarde de ayer… y el resultado ha sido el que veis.

    —Brillante, señor Stock —piropeó Gea, genuinamente sorprendida, con un tono de admiración sincera. Aquella profesora estaba completamente fascinada por Stock, sin duda—. Su plan nos ha permitido obtener valiosos datos… ¡ahora está claro que tres son los culpables! ¡Este crimen fue cometido por varias personas!

    —No es tan fácil —susurró Chisp, brazos cruzados. Tras eso, solo hubo silencio. Él desvió la mirada, pensativo, como si no estuviese con nosotros.

    Ese chico era… particular. Pero, en cualquier caso, yo sabía cómo completar la observación que Chisp había comenzado.

    —Que hayan entrado tres personas aquí no implica que tres personas participasen en el crimen. Tenemos el dato de que dos personas entraron y salieron, y una tercera solo entró… y las huellas no son lo suficientemente nítidas para distinguir el calzado —crucé también yo mis brazos, meditando—. Pero eso no quiere decir que los tres matasen a Hubert. Ni siquiera podemos saber qué objetos cogió cada uno, o si cogieron siquiera algún objeto utilizado en la escena del crimen. Y además… seguimos con la duda de esa persona que solo entró. ¿Por qué no hay huellas hacia fuera y solo hacia dentro?

    —Hum —susurró Bubbly—. T-Tal vez si comprobamos si en el gimnasio hay huellas luminiscentes de estas sepamos cuánta gente entró en la escena del crimen con los pies manchados… ¿no?

    La idea de Bubbly era buena, pero… Stock pronto negó con la cabeza. Agachó la mirada. Ya no se sentía tan orgulloso de su plan.

    —La tinta no duraría tanto… se desprende con facilidad. Dudo mucho que haya huellas en la escena del crimen, unas cuantas pisadas limpian el zapato —susurró, alicaído.

    Hmmm. La tinta luminiscente, ¿eh? Si era así de volátil, no serviría para determinar si existe relación entre las personas que entraron a la armería y el crimen de Hubert. ¿Y qué sentido tenían las huellas que solo iban hacia dentro del lugar?

    Cada vez teníamos más dudas, cada vez surgían más incógnitas. No tenía claro cómo había sucedido el crimen… no sabía cómo había podido entrar el asesino y luego salir de la escena estando la única entrada bloqueada; no sabía quiénes eran y qué hicieron las tres personas que entraron en la armería; no sabía qué había motivado al asesino a matar a Hubert y robarle su Monoloj. No sabía nada.

    Algo apesadumbrado, me encontré siguiendo como un zombi sin energía a Chisp y a Dante, que parecían mucho más centrados que yo en la investigación. Yo había entrado ya en una espiral autodestructiva… y cada vez que pensaba en la solución a alguno de los enigmas de este caso terminaba con más preguntas nuevas que soluciones.

    Así las cosas, Chisp había propuesto ir a los dormitorios, a buscar al grupo de Bezzy. Quizá allí encontrásemos algo, o eso creía el informático. A decir verdad, estaba sorprendido, gratamente sorprendido: Chisp parecía tan callado y tan ajeno a todo cuanto le rodeaba, que nunca hubiese dicho que tendría esa capacidad de liderazgo y esa determinación a la hora de tratar un asunto tan serio como era el que nos ocupaba.

    —Hola, chicos —saludé al ver a Bezzy, Frida y Oxy pululando por los pasillos de los dormitorios. La puerta del dormitorio de Hubert estaba abierta y ellas estaban frente a la misma, cuchicheando—. ¿Habéis descubierto algo?

    —Oh, Pyro, chicos —saludó Bezzy, algo pálida. Ella y Frida se notaban aún algo temblorosas y conmocionadas por la situación. Y, la verdad, no las culpaba—. Hemos investigado el dormitorio de Hubert, pero… no hemos encontrado nada especial.

    —No hay ni rastro de su Monoloj en su dormitorio —apuntó Oxy, mano en las gafas, en gesto intelectual—. Y dado que en la escena del crimen no estaba presente, todo apunta a que, en efecto, se lo han robado.

    —¿Nada más? —preguntó Dante, brazos cruzados.

    Frida, agarrada al brazo de Bezzy, negó con la cabeza, siempre con esa expresión de nerviosismo y preocupación.

    —No, nada… H-Hubert tenía u-una libreta en su escritorio, pero… estaba v-vacía, ¡no había nada escrito!

    —¿Ni siquiera páginas arrancadas? —inquirió Chisp, con rostro adormilado—. Es probable que alguien arrancase las páginas escritas.

    Bezzy meditó por unos segundos.

    —No me pareció notarlo. ¡Tomad! Cogí la libreta para que la vieseis… como veréis, está totalmente vacía. Comprobadlo vosotros mismos.

    Hmmm. Cuando Chisp cogió la libreta y la abrió, todo lo que pudimos ver fueron páginas en blanco. Y, en efecto, no había rastro de que alguien hubiese arrancado una página. Salvo, claro… por una parte en concreto.

    —Oh, ¡eso…! —exclamé. Sí, podía apreciarse algo muy curioso si se observaba con detenimiento. Y parecía ser que Chisp y Dante también se dieron cuenta.

    —Las costuras de la libreta están algo deshechas…—susurró Dante. Era cierto: la libreta estaba cosida con unos hilos gruesos, pasados por los agujeros de la libreta, que unían la cubierta y la contracubierta con el resto de páginas, todas ellas agujereadas con el mismo patrón.

    —… alguien ha podido tomar hojas de la libreta —corroboró Chisp. De pronto, comenzó a pasar páginas de forma rápida, delante de sí, mientras miraba con suma atención—. Pudo descoser la sujeción de la libreta y luego volver a meter los hilos. Pero se aprecia en la forma en la que está agarrado el hilo que alguien lo hizo y no lo dejó perfectamente pulido —al terminar de pasar hojas, comenzó a hacer lo mismo pero del revés, desde el final hasta el principio. Sin apartar su atención de aquellas páginas vacías, preguntó—. ¿Frida?

    —¿Uh? ¿S-Sí?

    —¿Cómo lo ves? —comentó el informático—. Como modista que eres, sabrás de costura. ¿Crees que es posible que alguien lo haga? ¿Que saque los hilos de la libreta, extraiga hojas sin dejar ni un solo rastro, y luego lo vuelva a unir todo?

    —Uhm —meditó ella, llevando el dedo pulgar a su labio en un tierno gesto meditativo que casi parecía infantil—. M-Mm-hm. Creo que s-sí se podría. Habría que hacerlo con mucho cuidado, p-pero, dado que la costura no es m-muy fina ni tiene un punto demasiado delicado, eh... diría que cualquiera podría hacerlo. A-Aunque ahora que lo señalas, es cierto que la costura no es perfecta, y eso es e-extraño.

    —… sí, entonces no hay duda —Chisp cerró de pronto la libreta y se la lanzó a Oxy, que reaccionó abruptamente, recogiéndola en el aire por los pelos—. Alguien se ha llevado seis páginas.

    —¿Cómo sabes que son seis? —preguntó Bezzy, curiosa.

    —… hay doscientas noventa y cuatro páginas. Y las libretas y cuadernos suelen tener un número redondo de páginas… así que apuesto porque tenía trescientas originalmente.

    —¿C-Cómo has podido contarlo? —e-estaba pasando las páginas a toda velocidad, ¿y tuvo tiempo de contarlas? ¡Wow! El Super informático no dejaba de impresionarme.

    —Vaya, vaya —Oxy se acercó pícaramente al chico, pasando sus manos por su hombro, ante lo que él no se inmutaba—. No solo eres guapo, sino hábil e inteligente, ¿eh?

    La libreta de Hubert tenía páginas faltantes, ¿eh? Hmmm… ¿era un dato realmente relevante? ¿Fue alguien el que las tomó, o fue el propio Hubert? ¿Y por qué, en todo caso? ¿Qué había escrito en ellas? ¿Tenía relación con su muerte?

    Fuese como fuere, los seis nos encaminamos al gimnasio de nuevo, dispuestos a reunirnos con el resto de participantes. Chisp y Dante coincidieron en cuál debía ser el último movimiento: dirigirnos al almacén del gimnasio y hablar con Arie y los demás, los únicos que habían estado allí. Pero… algo sucedió en ese momento.

    —¡Ejem, ejem! —se oyó, como un eco, la voz de Monokuma, retumbando en todo el Sector A—. Me estoy aburriendo, así que, ¡se acabó el tiempo de investigación!

    —¡Ngh-hm! ¡Nfghh! —la voz de Teddy, luchando por liberarse de su mordaza, podía oírse de fondo.

    —¡Exacto, hermanito! Tal y como ha dicho él, ¡dirigíos a la puerta roja que hay en la planta baja del hotel! Es un ascensor, y si os subís ahí, iréis a la zona donde se llevará a cabo la clase de juicio. ¡Mucha suerte! Oh, y no os demoréis más de cinco minutos, ¡os lo advierto! ¡Puedo enfadarme mucho!

    —… aún faltan cosas que debo comprobar —gruñó Chisp, mordiéndose el labio.

    —No te preocupes —le dijo Bezzy—. Arie, Spok y Ryu han estado en el almacén, ¡ellos podrán contarnos lo que vieron!

    —S-Sí —susurró Frida—. Lo mejor será que v-vayamos ya al sitio que dice Monokuma.

    Y dimos media vuelta, de nuevo rumbo al hotel… hasta la puerta roja. Chisp tenía un gesto disconforme todo el tiempo, una expresión cargada de malestar. Como si le irritase enormemente que le hubiesen interrumpido en mitad de su investigación. Como si tuviese la certeza de que debía ver en persona aquel lugar.

    ¿Había, acaso, algo que sospechase…? A veces, la mente de ese tipo se me hacía imposible de leer. O, más bien… siempre.

    Con todo, los quince nos reunimos dentro del ascensor. Algunos asustados, otros con gesto divertido en su mirada, y otros con determinación en sus ojos.

    Allí dentro, en Despair City, todos nosotros éramos, al fin y al cabo, compañeros…y, a la vez, rivales. Y la clase de juicio sería la primera de las batallas que libraríamos. Y ojalá la última. Una batalla entre los supervivientes y el culpable… una batalla por la supervivencia. Las amistades que hubiésemos formado, la confianza que tuviésemos los unos en los otros… todo eso no valdría nada en aquel lugar al que estábamos apunto de entrar. Era vivir o morir. Ganar o morir. Encontrar al culpable o morir. Morir… siempre morir. Y, si queríamos sobrevivir, no teníamos más remedio que dudar los unos de los otros.

    Así, la primera clase de juicio, la escena en la que los participantes de este sádico concurso de dolor, sangre y muerte se enfrentarían…

    … había dado comienzo.

    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.

    Lista de alumnos:

    15 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Misiones individuales: Talento: descubre al participante con talento falso.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista [MUERTO]
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Jardinera
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]

    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.

    Balas de la verdad:

    - Informe de Monokuma #1: la víctima es Hubert Mattsson, el Super Ajedrecista. Su cuerpo apareció en mitad del gimnasio del Sector A. Murió aproximadamente a las 6:00 AM. Tenía las muñecas atadas con una cuerda y múltiples heridas cortantes en su garganta, hasta el punto de que la cubrían por completo su cuello. Todas las heridas parecen haberse realizado con el mismo utensilio. La víctima murió poco después de recibir el primer daño mortal. También recibió una herida punzante en el estómago con el mismo utensilio, que fue definitivamente posterior al resto y post mortem

    - Motivo de Monokuma: Monokuma estableció como motivo que, si nadie moría y llegaba el final del día en que murió Hubert, todos serían asesinados.

    - Pintada en el suelo: pintada con sangre, sobre Hubert había un mensaje, diciendo, con grandes letras situadas en distintas baldosas del suelo "DESPAIR". Además, Hubert tenía el dedo índice de la mano derecha manchado de sangre.

    - Cuerda: Hubert apareció con las manos atadas con una gruesa cuerda, aparentemente conseguida en la armería.

    - Cuchillo: aparentemente, el arma del crimen. Se deduce que fue obtenido en la armería. Apareció clavado en el estómago de Hubert.

    - Monoloj de Hubert: el Monoloj de Hubert ha desaparecido, no encontrándose ni en la escena del crimen ni en su dormitorio. No obstante, Pyro recuerda haberlo visto mirando su Monoloj el día antes de la muerte. ¿Dónde estaría?

    - Huellas ensangrentadas: en el gimnasio, la escena del crimen, había una serie de huellas ensangrentadas. Sin embargo, las huellas iban de la puerta al cadáver, y no a la inversa.

    - Baldosas: el suelo del gimnasio está hecho de baldosas en su totalidad. Muchas de ellas están sueltas y pueden sacarse sin demasiados problemas de su sitio.

    - Testimonio de Dante: Dante afirma que la puerta del gimnasio estaba cerrada con un candado por dentro, y que él, que fue el primero en llegar, la tumbó de un golpe, provocando el estado abollado en el que se encontraba.

    - Utensilios de la armería: en la armería faltaban una cuerda, un cuchillo y un candado, justo los objetos encontrados en la escena del crimen.

    - Plan de Stock: Stock vertió tinta transparente luminiscente en la entrada de la armería para analizar quién entraba en la armería la noche anterior. Tres personas diferentes entraron, pero solo había indicios de que dos de ellas saliesen.

    - Tinta luminiscente: la tinta usada por Stock para delatar a quienes entrasen en la armería es volátil y poco adherente, por lo que no duraría más de unos segundos en los zapatos de quien la pisase, dejando huellas por un breve periodo de tiempo. La tinta, además, es invisible a simple vista, y solo puede verse en la oscuridad. Fue extraída de la sastrería.

    - Libreta de Hubert: al parecer, Hubert tenía una libreta de la que alguien extrajo, con sumo cuidado, seis páginas. El resto de páginas estaba completamente vacía. La libreta fue encontrada en el dormitorio de Hubert por Frida, Bezzy y Oxy.
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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  9.  
    Lucas Diamond

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    Omggg, el capítulo ha estado bien intenso ¿eh? Chisp es mi nuevo ídolo, sabía que tendría mucho carisma <3 Aún no soy capaz de ubicar a la waifu, espero que sea Chisp, fangirlearía mucho (??)

    No entiendo nada ahora mismo, lo cual supongo que será normal xD Me ha extrañado mucho el hecho de que tanto en el gimnasio como en el almacén hubiera huellas de entrada y no de salida. ¿Será que hay algún pasadizo debajo de alguna baldosa? También he pensado que esas hojas pudieran estar escondidas en alguna baldosa de algún modo, idk. Y CHIPS CONTANDO es como omfg lo amo. Para lo de las huellas pensé que Ryu pudiera andar y utilizase la silla solo para evitar dejar huellas.

    En cualquier caso, creo que el asesino será Dante, por algún motivo xD Es como si quisiera hacer un Kaede y dedicar el juicio a dar esperanza a todo el mundo... Lo único que me descuadra mucho es el mensaje de despair, wtf.

    A parte de eso, debo decir que la banda sonora me puso mucho en contexto esta vez xD No sé, creo que estaba con mono de capítulo, he disfrutado mucho. La muerte en sí me perturba mucho porque yk, no me gusta el cuello (?) Pero ha estado genial todo <3

    Muchas gracias por el capítulo y enhorabuena, nuevamente. Sigue así,

    Lucas Diamond~ <3
     
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  10. Threadmarks: Capítulo 1 (Clase de Juicio)
     
    GalladeLucario

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    Capítulo 1: Despair rima con muerte
    Clase de juicio, parte 1

    Allí estábamos… los unos frente a los otros, cada uno colocado en uno de los dieciocho atriles que había allí. Quince eran ocupados por los participantes de aquel sádico juego. Otro, el que pertenecería a Hubert, aparecía vacío, con su rostro sobre un cartel que sobresalía por detrás del atril, en blanco y negro, tachado con un dibujo rojizo de un caballo de ajedrez. Y los otros dos atriles, bueno… parecían ser para ellos.


    —¡Upupu! —empezó hablando Monokuma, que estaba sobre uno de los atriles vacíos—. Comencemos, pues, la primera clase de juicio. ¡Ay, qué emoción!

    >> Durante las clases de juicio, vuestro objetivo es simple: ¡averiguar quién es el culpable de la muerte de la víctima del caso en cuestión! ¿Y cómo lo haréis? Bueno, eso es cosa vuestra, ¡tenéis que debatir y discutir el caso para descubrir al culpable! Al final, se emitirán votos, y el más votado será el seleccionado. Si resulta ser el culpable, le castigaré… pero si resulta ser alguien distinto al culpable, ¡castigaré a todo el mundo salvo al culpable!

    —Tengo una duda —intervino entonces Dante, curioso, con la mano en el mentón—. … ¿por qué estás sobre un atril? Tengo la sensación de que… no deberías estar ahí.

    Monokuma pareció sorprendido.

    —¡Wow, impresionante! No en vano eres el Super Guardián, ¡a ti es difícil borrarte todos los recuerdos! Debes tener aún en tu conciencia vagas imágenes del primer juego, ¿eh? Eres muy especial, claro.

    —… ¿recuerdos del primer juego? —se preguntó, confuso.

    —Síp —dijo entonces una voz conocida. Teddy estaba trepando por el otro atril, justo el que estaba frente a Monokuma—. Anteriormente, en el primer juego en el que Hubert, Dante y yo participamos, Monokuma y Reversekuma no eran parte activa de los debates, pero… parece que aquí han querido hacer una diferencia, introduciendo en la sala un atril para cada uno. De esa manera, pueden participar, ¿no es así?

    —¡Sucio hermano bastardo, ¿qué haces aquí?! —irritado, Monokuma sacó las garras. En seguida se relajó—. Bueno, es parcialmente cierto eso que dices. La idea era que Monokuma y Reversekuma participasen, no de forma directa, sino como moderadores que, como mucho, pudiesen reconducir ciertos debates y dar alguna pista.

    —¿Pistas? —exclamó Bezzy, ceño fruncido—. ¿Y por qué querrías ayudarnos?

    —… pero ahora que Reversekuma ya no es Reversekuma —el oso había ignorado a Bezzy por completo—, la cosa es, ciertamente, más interesante. ¡Ahora podemos representar dos bandos! ¡Esperanza contra desesperación! ¿No te parece más emocionante así? No en vano, es una buena forma de tomar venganza…

    Y, de pronto, las luces se atenuaron, y una especie de aparato similar a un foco se situó sobre el atril de este, emitiendo una luz azulada. Como si fuese un holograma… la figura de Liza White se reflejó allí, detrás de Monokuma. Manos en la cintura, la Diva de la Desesperación sonrió.


    —¡Sí, ya lo creo que sí! —exclamó el holograma—. ¡Así es mucho más divertido!

    —¡Yikes! —exclamó Arie—. ¡E-Es ella, en carne y hueso!

    —Idiota, no es más que un holograma. Un proyección —explicó Oxy.

    —Exacto —corroboró el Super Informático—. Bien puede ser una mera representación de la difunta Liza como… como podría ser una proyección vía online de sí misma, si es que estuviese viva.

    —No, ella murió —intervino de pronto Teddy, poniéndose en pie sobre el atril. Otro de esos cacharros apareció sobre él, emitiendo una luz azulada también. La figura que apareció fue la de un chico no demasiado alto, con una gorra y un brazo y una pierna robóticos—. A diferencia de mí. Y si ahora quieres jugar a las venganzas, duh —se dio golpecitos en la cabeza—. Me temo que, aunque no me agrade la idea de volver a verte, no tengo más remedio que luchar contra este espejismo de la pesadilla que me perseguirá siempre.

    —¿Q-Quién eres tú…? —preguntó Dante, confuso.

    El chico del holograma se rascó la mejilla.

    —Caray, hola, Dante —dijo, algo avergonzado—. S-Siento todo lo que pasó y eso, nunca pude decírtelo a ti, aunque, bueno… en fin, no importa. Soy Lucas Diamond, la persona que controla a Teddy. Esto no es más que una proyección que transmito desde mi sala de trabajo, chicos. Quienquiera que controla este sistema en el que me he infiltrado me ha dejado llevar a cabo esta “videoconferencia”.

    —¡Upupu! —rio Liza—. ¡Claro que sí! Porque así es más divertido. Los traidores es mejor pisotearlos cara a cara.

    —… —Lucas le sostuvo la mirada a Liza con firmeza, tragando saliva.

    Pero de pronto, una tos forzada interrumpió la escena.

    —Sea como sea, ¿podemos reconducir el debate a lo que importa, por favor? —Gea se cruzaba de brazos, molesta—. ¡Prestemos atención al tema de la clase, ya basta de distracciones!

    Ella tenía razón. Había que hablar sobre Hubert. Sobre su asesinato… sobre su muerte. Ese era el objetivo, ¿no? Descubrir a quien lo hizo.

    —Exacto —dijo Lucas, asintiendo—. Tenéis que centraros en ese tema, chicos. ¡Debéis sobrevivir!

    E-Era fácil decirlo, cuando no se formaba parte de esta pesadilla. Miré a todos los que me rodeaban. A mi lado izquierdo tenía a Ryu, sentado en su silla de ruedas, con un atril algo más bajo para que pudiese alcanzar a mirar por encima de él aún sentado. A mi lado derecho, estaba Dante, reflexivo. El atril de Hubert… quedaba justo frente a mí, y mirar el rostro del difunto en aquella foto no me ayudaba a concentrarme.

    Por suerte, fue otro el que comenzó el debate.

    —Este caso me parece mucho más complejo de lo que parecería a simple vista —intervino Chisp—. Tenemos que empezar a abordar el debate con detenimiento. Lo primero que me gustaría debatir, si no os parece mal, es acerca de la escena del crimen.

    —¡Yupi, por fin empieza lo bueno! —Orm parecía feliz, manos en la nuca. Me di cuenta de que estaba sobre un par de cajitas apiladas para que el chico alcanzase la altura del resto—. Esa escena, eh. ¡Un misterio de habitación cerrada!

    —Así es —dijo Ixie—. No había forma de entrar o salir, ¿no? Eso complica muchísimo las cosas.

    —Bueno, debe haber una forma en la que se entró —siguió hablando Chisp, mano en el mentón—. De lo contrario, no tendríamos culpable. Y alguien debió haber provocado todas esas heridas a Hubert.

    —Ñeh, ¿estás seguro de eso, chico friki? —Orm sonreía ampliamente.

    —… ¿cómo dices? —Chisp, siempre impasible, solo se limitó a alzar una ceja.

    Estaba a punto de comenzar, ¿eh? El primero de los debates que acontecerían en esa clase de juicio. En las futuras clases de juicio… no quería pensarlo, pero, ¿sobreviviríamos a esto? Y de ser así… ¿sucedería más veces? ¿Tendría que soportar esta sensación en mi garganta… otra vez?


    Non-stop Debate!


    El escenario del crimen fue el gimnasio—comenzó Ixie.

    Bravo, la medalla a la intervención más obvia es para ti, chica —atacó de pronto Oxy.

    El problema es que el gimnasio estaba totalmente cerrado, ¿no? —Stock meditaba fríamente sus palabras, tratando de llegar a alguna conclusión.

    … y eso lo convierte en un misterio de habitación cerrada —siguió Chisp.

    >> Lo cual me hace preguntarme: ¿cómo logró entrar y salir el asesino?

    Tee-hee —Orm parecía pasarlo en grande—. No hay ningún misterio. La solución es bieeeen simple.

    ¿Y a qué esperas para decirla? —saltó entonces Bezzy, irritada.

    No hay misterio, ¡porque Hubert se suicidó! ¡Chas, sin más!

    ¿¡Qué demonios dices!? —Dante se había enfadado—. ¡Eso no es posible!

    B-Bueno, ciertamente eso explicaría cómo es posible que la puerta estuviese cerrada, ¿n-no?

    —… —Chisp parecía meditativo.

    ¡Pues hale, caso resuelto! ¡A votaaaar! —Orm sonreía, dientes blancos al aire.



    ¿Q-Qué dice Orm? ¿A qué cree que está jugando? ¡Que Hubert se suicidase, tal y como ha sucedido este caso, debería quedar totalmente fuera de toda sospecha! Y creo que tengo la forma de demostrarlo, solo tengo que hacerlo notar en la intervención de esa persona… ¡allá vamos!



    El escenario del crimen fue el gimnasio

    Bravo, la medalla a la intervención más obvia es para ti, chica.

    El problema es que el gimnasio estaba totalmente cerrado, ¿no?

    … y eso lo convierte en un misterio de habitación cerrada

    >> Lo cual me hace preguntarme: ¿cómo logró entrar y salir el asesino?

    Tee-hee. No hay ningún misterio. La solución es bieeeen simple.

    ¿Y a qué esperas para decirla?

    No hay misterio, ¡porque Hubert se suicidó! ¡Chas, sin más!



    No, las palabras de Orm no podían ser ciertas. Esa no era la verdad… eso no era…

    —¡Eso no es correcto! —la voz subió por mi garganta de pronto, manando con una inusitada fuerza. Todo el debate se interrumpió de pronto, y las miradas se centraron en mí. Me sentí algo nervioso al principio, pero pude hablar poco a poco—. E-El informe de Monokuma 1 determina que el primer daño mortal ya mató a Hubert. Y sabemos que tuvo muchísimos cortes en la garganta, el estómago apuñalado y las manos atadas. ¡Hubert no pudo hacer todo eso por sí mismo, habría muerto antes de poder siquiera darse más cortes!

    —Oh, eso es cierto~ —susurró, calmadamente, Leaffy, jugueteando con su pelo.

    —Pero, ¿podemos fiarnos de ese informe? —confrontó Stock, escéptico.

    —… si Monokuma es el que lo ha escrito… no sé si es confiable… —v-vaya, realmente casi ni recordaba que Spok estaba ahí. Era un chico que se hacía notar demasiado poco.

    —Claro que podéis fiaros de él —intervino el holograma de Liza White—. Todo lo dicho en esos informes es una prueba irrefutable, jamás se miente en lo que ahí aparece escrito.

    —… sí, tiene razón —Lucas parecía reflexivo—. Es una de las reglas de su juego, duh. Si aparece escrito en el informe, es que es cierto. No tiene sentido cuestionarlo.

    —… —Chisp parecía seguir meditando.

    —Entonces está claro que Hubert tuvo que ser asesinado —sentenció Dante—. Y eso nos lleva al punto de inicio: ¿cómo pudo entrar y salir el asesino?

    Esa… esa era una buena pregunta. El gimnasio estaba cerrado por dentro, por lo que quienquiera que cerrase el lugar no pudo salir, pero… con todo, al mismo tiempo, la lógica dice que tuvo que poder salir. Algo falla en nuestra lógica.

    —El asesino tuvo que salir del lugar después del crimen, es la única explicación… —intervine, reflexivo… y, para mi sorpresa, el Super Prodigio volvió a intervenir agresivamente.

    —¡Te equivocas! Ah, ah, querido sin-talento, ¿acaso crees que puedes debatir al mismo nivel que los Ultimates? Ubícate, ¿quieres? No tienes nada que hacer contra gente con talento… mucho menos contra el Super Prodigio, claro.

    —¿H-Huh? —tenso, miré a Orm. Sus ojos parecían brillar con evidente odio, como si realmente estuviese claramente molesto por el hecho de que, según él, yo no tenía talento.

    —No pudo salir nadie del gimnasio, estúpido. Eso es una completa estupidez…




    Rebuttal-showdown!

    Andas diciendo tooodo el rato que alguien debió salir de la escena del crimen, ¿no?

    >> Bien, ¡pues eso que dices es una tontería! ¡Es imposible!

    >> Ya sabrás que la puerta fue cerrada por dentro… y eso excluye toda posibilidad de que alguien pudiese salir del gimnasio, ¡no dejando la sala cerrada por dentro, desde luego!



    Pero, Orm, ¡tiene que existir una forma!

    >> Es un hecho que la escena del crimen estaba cerrada, pero si allí no había nadie, ¡es que debe de haber forma de cometer el crimen y cerrar la puerta después!



    ¡Que no lo hay, pesado!

    >> Todas las deducciones que has hecho son erróneas.

    >> Si alguien salió de la escena del crimen, entonces no hay forma de dejar la habitación cerrada por dentro.

    >> El suicidio es lo único que lo explica: ¡otra teoría es inviable!

    >> Al fin y al cabo, no hay pruebas de que alguien hubiese estado en la escena además de Hubert…



    —¡Corta ya, Orm! —exclamé, emocionado. El corazón me palpitaba con fuerza—. Eso que dices es mentira… sí que existen pruebas de que alguien más estuvo en la sala. Las huellas ensangrentadas.

    —Es cierto, había huellas manchadas de sangre ahí, ¿no? —Bubbly tragó saliva, incómodo por el ambiente general del juicio.

    Y Orm, sin más, se llevó una mano a la cabeza.

    —¿Os fijasteis en el cadáver, acaso? Tenía los zapatos manchados de sangre… está claro que fue él mismo el que se movió, con zapatos ensangrentados, hacia la escena del crimen —sonreía. Seguía sonriendo, como si aquello fuese algo alegre, algo divertido, un juego de niños—. De hecho, vosotros mismos tendríais que haberos dado cuenta de ello, ¿no es así?

    —U-Uh, es cierto, pero… —susurré, apartando la mirada. Odiaba reconocer que tenía razón, pero…

    —Las huellas iban de la puerta al cadáver, y no al revés —susurró Dante—. S-Supongo que es posible afirmar que las dejó el propio Hubert.

    —Pero, ¿por qué tenía los zapatos manchados de sangre? —quiso saber Bezzy, curiosa.

    —¿Se hirió antes, quizá? —propuso Arie—. ¡Tal vez el crimen sucedió en otro lugar, y Hubert luego fue a la escena!

    —… —Chisp parecía meditar.

    —Esto es un callejón sin salida, un círculo vicioso —exclamó Ryu, encogiéndose de hombros—. Si asumimos que el propio Hubert se hirió de alguna forma, bien a sí mismo, o bien en una confrontación con alguien más, fuera del gimnasio, ¿dónde fue? No hay más lugares donde exista rastro alguno de sangre. Además, recordemos que el primer daño mortal le mató poco después de sufrirlo: no cabe la opción de que Hubert se moviese hasta el gimnasio herido con una herida no mortal, cerrase la puerta y luego se tumbase allí y muriese desangrado, porque el requisito temporal no se cumpliría… y si se hubiese producido, en un hipotético caso, una herida extra para provocarse la muerte él mismo allí en el gimnasio, ese no sería el “primer” daño mortal, tal y como dice el informe… porque la herida anterior ya tenía potencial para matarle.

    —Probablemente una herida capaz de mancharle los zapatos tanto como para dejar esas huellas de sangre fuese lo suficientemente grave para matarle, sí —observó Oxy.

    —¿Acaso eres médica forense ahora? —atacó Ixie.

    —Desde luego, tengo más de médica que tú, bonita —respondió la psicóloga.

    —… coincido con su punto de vista, en cualquier caso —susurró Dante—. Si tomamos al pie de la letra, de forma literal, el informe de Monokuma, entonces parece imposible que una herida capaz de hacerle sangrar tanto como para dejar esas huellas no sea suficiente para matarle.

    —Los informes siempre son tremendamente literales —asintió Liza—. Todo lo que se dice en ellos se dice sabiendo lo que se dice.

    —… ajá —Chisp miraba con recelo al holograma de la chica, meditativo y casi musitando palabras hacia sí mismo.

    Gea intervino entonces.

    —De modo que alguien le mató dentro del gimnasio, ¿no? Esa es la única posibilidad.

    —De decir eso sin más, seguimos en la misma espiral sin final de la que hablo —repitió entonces el Super entrenador—. Si consideramos que murió allí dentro, no podemos explicar cómo se cerraron las puertas porque él no podría matarse y dejar la sala cerrada, y un asesino no podría cerrar la sala y salir después. Las dos hipótesis llevan a concluir la contraria.

    Agh. No habíamos hecho más que empezar y ya estábamos en un callejón sin salida, ¿eh?

    Pero, de pronto, alguien intervino.

    —¿Y si cambiamos, de momento, el enfoque? Ya sabéis… el mensaje~ —Leaffy, siempre adorable, inclinó la cabeza hacia un lado, serena.

    Oh, e-eso.

    —Te refieres a la pintada en el suelo. Aquella que dice “DESPAIR”, ¿no? —pregunté, reflexivo.

    —Uh-huh. Así es~. Si es un mensaje de la propia víctima, tal vez signifique algo, ¿no es así?

    Mientras la chica hablaba, me fijé en que Orm, que estaba situado más o menos frente a ella, la miraba con una sonrisa sombría. Sintiendo un escalofrío, no pude prestarle mucha más atención al prodigio, porque en seguida, el tema suscitó gran interés… y el nuevo debate comenzó.




    Non-stop debate!

    “DESPAIR”, eh —susurró, de forma casi inaudible, Spok.

    Es casi irónico que Hubert escribiese eso antes de morir, ¿eh? —intervino Ryu—. DESPAIR, Desesperación…

    ¿Es realmente eso lo que nos quería decir Hubert? —meditaba Bezzy—. ¿Y si realmente quería decir otra cosa?

    S-sí, p-puede que en realidad su mensaje f-fuese distinto. ¿Tal v-vez oculte alguna clave? —sugirió Frida.

    Ni siquiera podemos asumir que el mensaje lo dejase Hubert, pues sus manos estaban atadas cuando lo encontramos —señaló Dante—. Tal vez lo dejó su asesino, quién sabe.

    Como sea, lo que el mensaje quiera decirnos no nos va a sacar de nuestra espiral infinita —casi parecía que Ryu se divirtiese, también.

    ¡Agh, dejad de ser tan negativos! —exclamó, mofletes hinchados, Bezzy.



    … el mensaje, ¿eh? Es algo que siempre me ha extrañado… y creo que pienso igual que esa persona. ¡Solo tengo que mostrar la prueba que corrobora que su teoría puede ser cierta! Tal vez esto sí que nos lleve a una revelación importante, después de todo.


    “DESPAIR”, eh.

    Es casi irónico que Hubert escribiese eso antes de morir, ¿eh? DESPAIR, Desesperación…

    ¿Es realmente eso lo que nos quería decir Hubert? ¿Y si realmente quería decir otra cosa?



    —Sí, Stock, estoy de acuerdo con eso —medité por un momento—. El propio mensaje es la prueba. Hay un detalle en el que yo mismo me fijé cuando estuve analizando la escena del crimen… las letras con las que se ha escrito la palabra se ven diferentes, como si hubiesen sido escritas con distintas tipografías. De hecho, algunas letras están más difuminadas que otras… da la sensación de que hubiese algunas letras que se añadiesen con posterioridad al mensaje original, como si se hubiesen pintado cuando la sangre ya era más seca y resultase más difícil trazar algo con ella.

    —Es cierto —observó Bubbly—. De hecho, creo recordar que la D, la S y la P de “DESPAIR” eran las más borrosas, ¿no?

    La D, la S y la P. Huh.

    —En todo caso, ¿cómo pudo nadie alterar el mensaje con tanta facilidad? Si la D, la S y la P fueron añadidas con posterioridad al mensaje —reflexionó Ixie—, eso quiere decir que alguien introdujo letras en mitad de una frase, ¿no?

    —Sería sencillo hacerlo, realmente. Teniendo en cuenta que las baldosas son fácilmente despegables del suelo y tal, no costaría mucho moverlas para que las letras cambiasen de orden —respondí, meditando. Quitas la D, la S y la P y… queda… EAIR. Uh… uhm…

    —Ah, ya lo entiendo —dijo Bezzy, dando una palmadita—. Cada letra estaba justo en una baldosa, así que era tan fácil como mover las baldosas.

    —Oh, así que el mensaje ocultaba algo así~ —Leaffy se llevó el dedo índice a los labios—. Me pregunto qué sería lo que ponía originalmente, entonces. Quitando esas tres letras y dándole vueltas a las restantes hasta formar alguna palabra…

    … ¡oh! ¡N-No me digas que…!

    —C-Creo que lo tengo —dije, con voz temblorosa. Aquella persona parecía haberse dado cuenta también, ya que su rostro estaba totalmente pálido—. Las letras sobrantes, el presunto mensaje original, forman el nombre de uno de nosotros. E-A-I-R. Si las movemos como un anagrama… solo puede ser uno de nosotros: Arie, es tu nombre el que había escrito Hubert.

    —¡Vaya, vaya! —exclamó de pronto Liza White, al tiempo en que el atril de Arie se impulsaba hacia el centro—. ¡Parece que tenemos nuestro primeeeer sospechoso!

    —¿Uh? ¿Eh? Like, ¿¡qué!? Da hell?? ¡Y-Yo no he hecho nada! ¿¡Có-cómo podéis decir que soy sospechoso?

    —Ha quedado establecido que tu nombre es lo único con coherencia que podía acabar escrito ahí si suprimimos las letras que parecen haber sido añadidas con posterioridad, así que… —Lucas suspiró—. Sí, lo lógico es que sospechen de ti.

    —¡P-pero eso es totalmente uncool! Es decir, ¡y-yo no he sido!

    A-Arie… su nombre parecía ser el que Hubert pudo haber escrito. O Hubert o… el verdadero asesino. Tal vez todo esto sea la trampa de alguien… pero, entonces, ¿por qué alteraría luego el orden de su propio mensaje y lo modificaría? ¿O es que realmente lo escribió Hubert?

    Sea como sea, que aparezca su nombre no es motivo suficiente para asumir directamente que él es el culpable. Tendré que escuchar con atención las acusaciones que la gente realiza contra Arie y las respuestas que él da, ¡tal vez pueda dar con algún dato relevante para el caso!


    https://www.youtube.com/watch?v=APmmnq7EpPA

    Esto es nuevo, gente... ¡un Accusation Debate! En este formato, una persona será acusada de cometer el crimen, y el debate se estructurará de modo que las intervenciones del resto de participante serán acusaciones hacia la persona sospechosa, y ésta responderá a todas esas sospechas. Así, el objetivo de Pyro será encontrar un tema que pueda esconder más información e intervenir en dicho tema, participando en la conversación. Una vez que participe, puede que se extienda lo dicho, hasta surgir algún punto débil. El objetivo final es descubrir el punto débil que guarde una contradicción o con el que Pyro pueda estar de acuerdo. Este debate será muy muy simple, pero en el futuro los habrá más complicados, y quizá sea necesario ampliar más de un tema de conversación para ir obteniendo más info

    Hubert murió muy temprano en la mañana, ¡y casualmente tú no tienes coartada! Estuviste fuera toda la noche, ¿eh? —señaló Gea, acusadora.

    ¡Hey! ¡Estaba buscando una maldita salida, damn! ¡Llevo toda la noche fuera, n-no es mi culpa que justo a la mañana siguiente se encontrase el cuerpo!



    ¿Y no viste a nadie en todo el tiempo que estuviste fuera? —Ryu hablaba con un aire de superioridad evidente—. Sospechoso, ¿no crees? Hubert o el supuesto asesino debieron ir hacia el gimnasio, pero tú no les viste…

    ¡Agh, el Sector A es muy grande! Ya sería casualidad que justo cuando pasasen por el gimnasio estuviese yo allí, ¡hay muchos sitios que investigar!



    Tu nombre aparecía escrito, según esta gente~. ¿Qué clase de excusa tienes ante eso? —Leaffy siempre sonreía.

    ¡H-Hey, qué sé yo! ¡Igual alguien me quiere tender una trampa, o Hubert se equivocó de nombre, I don’t know!



    ¿No fuiste tú el que modificó el mensaje para ocultar tu nombre? —sospechó Chisp—. Alguien debió hacerlo, ¿no crees?

    ¡Claro que no! Yo no entré hasta después de romper la puerta Dante, ¡y el mensaje ya decía “DESPAIR” entonces!




    Hay varias personas que parecen focalizadas en Arie… pero, de entre todas ellas, una ha sacado a relucir un tema interesante. Creo que debería tratar de intervenir en ese tema en concreto, y extraer más información.



    Hubert murió muy temprano en la mañana, ¡y casualmente tú no tienes coartada! Estuviste fuera toda la noche, ¿eh?

    ¡Hey! ¡Estaba buscando una maldita salida, damn! ¡Llevo toda la noche fuera, n-no es mi culpa que justo a la mañana siguiente se encontrase el cuerpo!



    ¿Y no viste a nadie en todo el tiempo que estuviste fuera? Sospechoso, ¿no crees? Hubert o el supuesto asesino debieron ir hacia el gimnasio, pero tú no les viste…

    ¡Agh, el Sector A es muy grande! Ya sería casualidad que justo cuando pasasen por el gimnasio estuviese yo allí, ¡hay muchos sitios que investigar!



    Tu nombre aparecía escrito, según esta gente~. ¿Qué clase de excusa tienes ante eso?

    ¡H-Hey, qué sé yo! ¡Igual alguien me quiere tender una trampa, o Hubert se equivocó de nombre, I don’t know!



    ¿No fuiste tú el que modificó el mensaje para ocultar tu nombre? Alguien debió hacerlo, ¿no crees?

    ¡Claro que no! Yo no entré hasta después de romper la puerta Dante, ¡y el mensaje ya decía “DESPAIR” entonces!




    —Un momento, Chisp. Eso que dices… alguien debió escribir el nombre, sea Hubert u otra persona, y luego otra persona distinta modificó el mensaje, ¿no?

    —… —Chisp asintió—. Creo que estás llegando a la misma conclusión que yo.

    —Si eso fuese así… hay una contradicción flagrante en todo esto.

    Su mirada… él… ¿lo sabía ya? Sí, llevaba bastante tiempo dándole vueltas a algo, como si el informático se hubiese dado cuenta de una verdad que el resto pasábamos por alto.

    Bien, ¡es hora de que mi intervención no sea en vano! Tengo que mostrar la prueba que demuestra que el mensaje oculto puede darnos información muy relevante… y si la analizamos con detenimiento, ¡sabremos si Arie es o no culpable!



    Hubert murió muy temprano en la mañana, ¡y casualmente tú no tienes coartada! Estuviste fuera toda la noche, ¿eh?

    ¡Hey! ¡Estaba buscando una maldita salida, damn! ¡Llevo toda la noche fuera, n-no es mi culpa que justo a la mañana siguiente se encontrase el cuerpo!



    ¿Y no viste a nadie en todo el tiempo que estuviste fuera? Sospechoso, ¿no crees? Hubert o el supuesto asesino debieron ir hacia el gimnasio, pero tú no les viste…

    ¡Agh, el Sector A es muy grande! Ya sería casualidad que justo cuando pasasen por el gimnasio estuviese yo allí, ¡hay muchos sitios que investigar!



    Tu nombre aparecía escrito, según esta gente~. ¿Qué clase de excusa tienes ante eso?

    ¡H-Hey, qué sé yo! ¡Igual alguien me quiere tender una trampa, o Hubert se equivocó de nombre, I don’t know!



    ¿No fuiste tú el que modificó el mensaje para ocultar tu nombre? Alguien debió hacerlo, ¿no crees?

    ¡Claro que no! Yo no entré hasta después de romper la puerta Dante, ¡y el mensaje ya decía “DESPAIR” entonces!

    Si alguien, sea Hubert o no, escribió “ARIE” originalmente, luego otra persona tuvo que cambiar el mensaje —intervine en la conversación—. Lo cual implicaría que habría alguien que tuvo que alterar la escena del crimen con posterioridad a la muerte de Hubert.

    ¡Exacto! Y eso demuestra que hubo otra persona que intervino, ¡no yo!



    —¡Estoy de acuerdo con eso, Arie!

    Mis palabras calmaron el agitado debate que la presencia del nombre de Arie en la escena del crimen había generado. Todo el mundo parecía centrarse ahora en él, pero… ¿era eso lo correcto?

    —Vayamos paso a paso —comencé—. Hay dos personas que pudieron dejar ese mensaje: el propio Hubert o el asesino. Sin embargo, teniendo en cuenta que Hubert murió poco después del “primer daño mortal” según el Informe de Monokuma 1, es bastante improbable que fuese él el que escribió nada. Por lo que solo cabe la posibilidad de que el asesino fuese el que escribió “ARIE”; y dudo que el propio Arie se delatase a sí mismo.

    —¡Os lo dije, damn! ¡Estaba aquí siendo acusado por nada! ¡El que me haya elegido como cabeza de turco, que sepa que no ha tenido ninguna gracia! —su rostro estaba enrojecido, fruto de la tensión sufrida. Lentamente, su atril regresó a su sitio original.

    Decidí seguir mi argumento.

    —De modo que esto introduce un nuevo factor… y es que una tercera persona tuvo que intervenir en la escena. Alguien más participó en la escena del crimen.

    —… y esa posibilidad, de hecho, soluciona uno de los problemas que habíamos planteado, pero introduce uno nuevo.

    Sí, Chisp tenía razón. En realidad, lo complicaba todo aún más.

    —Ya entiendo —dijo Dante, que parecía estar pensativo—. Eso quiere decir que, tal vez, el asesino salió de la escena del crimen sin problemas… y fue la tercera persona la que creó la habitación cerrada.

    —Así es —asintió el informático—. Eso soluciona la vía de escape del asesino, pero mantiene el problema, pues ahora hay que averiguar cuál fue la vía de escape de la tercera persona… y averiguar quién fue.

    —De modo que no hemos solucionado nada —suspiró Bezzy—. Solo hemos introducido más incógnitas.

    —¡B-Bueno, pero ya es un paso! —animó Bubbly, tratando de ser optimista—. Estamos acercándonos a lo que de verdad pasó.

    —¡Y eso me excluye a mí de ser el asesino, yay! —Arie sonreía ampliamente, feliz y satisfecho.

    —Pero no te excluye de ser esa tercera persona, amigo —Oxy atacó, ocultando su mirada bajo las gafas.

    —¿Eh? ¡¿Más sospechas?! —el arquitecto hizo un gesto ciertamente cómico, dejándose caer sobre su atril, como si hubiese sido abatido.

    Pero era cierto todo lo que decían: seguíamos sin saber bien qué había pasado, pero estábamos en el buen camino, sin duda. Gracias al mensaje habíamos logrado deducir que lo más sensato es que una tercera persona interviniese en el crimen… y eso podía cambiar muchas cosas.

    —Vaya, vaya —Orm se llevó las manos a la nuca—. Ya imaginaba que la teoría de la tercera persona surgiría pronto, huh. ¿Y bien? ¿Cómo abordaréis la situación? ¿Quién es esa tercera persona, eh?

    ¿Quién…? Esa es una buena pregunta. Orm actuaba raro… como si supiese más que los demás. Siempre actuaba así.

    Pero, nuevamente, fue Chisp el que siguió reconduciendo el juicio, hablando de brazos cruzados, ante la atenta mirada de todos los presentes.

    —De hecho, me atrevería a decir que tres personas participaron en la escena del crimen.


    —¿Qué? ¡¿Otra más?! —Arie se llevó las manos a los cabellos, frustrado.

    —Esto empieza a ser tremendamente familiar… el primer asesinato, y tantas personas presentes en la escena del crimen —Lucas parecía melancólico…

    ¿T-Tres personas…? ¿Qué decía Chisp? Llevaba demasiado tiempo actuando raro. Casi como si se hubiese dado cuenta de la verdad. O, al menos, como si estuviese cerca de ella. Y, sumado a eso, la actitud de algunos de los presentes no me gustaba nada. Yo también tenía, por algún motivo, una especie de presentimiento…

    Parecía tan callado, tan poco participativo con su entorno, que jamás habría pensado que él llevaría adelante la clase de juicio de este modo. Realmente es un Ultimate. Chisp. El Super Informático.

    Señaló con el dedo al frente, ceño fruncido, en actitud decidida.

    —Hay una prueba que apunta, curiosamente, a la existencia de tres personas involucradas con el crimen de alguna forma, aunque sea indirectamente. ¿No es así, Stock?

    —¿Eh? —a Stock le tomó por sorpresa aquello, sin duda.

    Ah, ¡pero yo ya sabía a qué se refería! Hablaba de…

    —Te refieres al plan de Stock, ¿verdad? —dije.

    —Oh, ¡eso! —exclamó Gea, admirada—. Sabía que sus actos iban a ser trascendentales en el juicio, señor Stock. ¡Es usted admirable!

    —Je —con mucho ego, el Super Empresario llevó la mano a su sombrero, inclinándolo ligeramente—. Es lo menos que puedo hacer.

    —Stock colocó pintura luminiscente invisible en la entrada de la armería —explicó Dante, pensativo—. De ese modo, supimos que tres personas distintas habían entrado. ¿Te refieres a eso?

    Chisp, cruzado de brazos, asintió.

    —Pero, ¿qué tiene que ver la armería con este caso?

    Oh, vamos, Bubbly, ¿en serio…?

    —Hay utensilios de la armería que faltaban allí —expliqué—. Y todos fueron usados en la escena del crimen: el cuchillo, las cuerdas que ataban a Hubert y las cadenas que cerraban la puerta del gimnasio.

    —Entiendo —asintió Ryu—. Eso implicaría que quienquiera que entrase en la armería puede estar conectado con el crimen.

    —¡O-Oh! ¡E-entonces yo tengo algo…! —Arie alzó la voz, tembloroso, y todos le miramos. Eso parecía tensarla aún más—. Dude, no me miréis todos como si fuese sospechoso de nuevo.

    —¿¡Qué demonios tienes!? —exclamó Oxy, impaciente—. Dilo de una vez, hombre.

    —M-Me preguntasteis antes si vi a alguien por la noche, y os respondí que no… porque no vi a nadie entrar en el gimnasio, ¡pero sí que vi a una persona entrar en la armería!

    —¿Viste a alguien? —Dante dio un golpe sobre el atril—. ¿¡A quién!?

    —E-Eh, uhm… pues veréis, no sé si esto os ayudará en algo, pero… la persona a la que vi… fue… Hubert.


    ¿Q-Qué? ¿Vio… a Hubert entrar?

    —Tee-hee —Orm sonrió, manos en la nuca—. ¡Qué interesante! ¡La propia víctima!

    Niño del demonio, ¿qué sabes? ¿Por qué actúas así?

    —Vaya, uno nunca sabe las vueltas que puede dar la vida~ —susurró Leaffy, sonriente y serena.

    —Lo temía —suspiró Chisp—. La pregunta es… ¿viste a Hubert salir de la armería después, Arie?

    Arie pareció meditar por unos instantes, frotando su barbilla.

    —S-Sí, lo vi salir, creo. Tardó poco tiempo dentro del lugar, desde luego… cuando le vi salir, me marché de allí, así que no supe bien a dónde se dirigió ni nada.

    —… el sitio al que se dirigiese carece de importancia, en realidad, ahora mismo —matizó Chisp, serio—. Lo que importa que es que Hubert salió. Y si Hubert estuvo en la armería, él es la tercera persona que creía presente en la escena del crimen.

    Lo cual… vuelve a reducir el número de involucrados a dos. Los otros dos que entraron en algún momento en la armería.

    —Pero había algo raro en la armería —explicó Dante—. De las tres personas que entraron, solo dos salieron.

    —Así es —explicó Stock—. Las huellas luminiscentes en el suelo son prueba de ello.

    —Y sin embargo, todos nos reunimos allí, en el gimnasio. Por lo que, sea quien sea esa persona, tuvo que salir de la armería —Chisp miró con severidad—. Y dado que no pudo salir por la entrada, eso me hace pensar que alguien salió por otro sitio. Una especie de salida secreta.

    —¿S-Salida secreta? —exclamé, confuso.

    —Oh, interesante~ —Leaffy se llevó el dedo a la comisura de los labios, mirando hacia arriba, reflexiva—. ¿Una salida secreta?

    —Je —sonrió Orm, con las manos sobre la nuca.

    —¿P-Pero a dónde podría dar esa salida secreta? No hay más puertas exteriores en la armería ni nada así… —comentó Bezzy, meditativa.

    —¿Tal vez a un subterráneo? Una especie de pasadizo que conectase dos lugares… es lo único que me cuadra.

    Medité fríamente las palabras de Chisp. Sabemos que al menos dos personas intervinieron en la escena del crimen…

    —Es probable —asintió Stock—. De haber salido al exterior, habría visto restos de las huellas luminiscentes en los alrededores. La tinta dura poco tiempo en las suelas de los zapatos, sí, pero el suficiente como para que se viese en los alrededores de la armería.

    … una salida subterránea oculta que conecte con algún otro lugar. Y la persona que entrase en la armería, probablemente iría al gimnasio, ya que al menos dos personas participaron en el crimen: una escribiendo el mensaje (y seguramente matando a Hubert) y la otra alterando el mensaje escrito. Entonces… solo puede conectar con un lugar.

    —El gimnasio —dije, en voz baja. Luego alcé la voz—. ¡La armería conecta con el gimnasio!

    Da fuck?! —exclamó Arie, contrariado.

    —Pensaba lo mismo —asintió Chisp—. Y creo que aquí está la clave del misterio de la habitación cerrada. Si existe una vía de salida distinta a la entrada, entonces el asesino pudo, fácilmente, entrar por la armería y luego salir del gimnasio por donde había entrado… nada obstruiría la salida de la escena del crimen así.

    —… inteligente —asintió Spok—. Una ruta… digna de un ladrón.

    —W-Wow —Bezzy estaba sorprendida.

    —P-P-Pero, ¿quién usó esa r-ruta? Y-Yo no tenía ni idea de su existencia… —Frida se abrazaba a sí misma, como si estuviese atemorizada por todo cuanto le rodeaba.

    Cierto. Regresamos a la pregunta clave: el quién. Lo único que realmente importa.

    Pero entonces, una risa estruendosa se produjo. Alguien comenzó a reír a carcajadas. Carcajadas que me sonaron estridentes, diabólicas, siniestras… como una risa de alguien que no está bien de la cabeza, que ha perdido el juicio.


    —¡Sois tan divertidos! —gritó Orm, manos extendidas y ojos vacíos—. ¡Esta es justo la diversión que buscaba! —se secó las lágrimas que la risa le había provocado y, tras eso, tomó aire para seguir hablando, con la mirada perdida en quién sabe dónde—. ¡Con que habéis solucionado el misterio de la habitación cerrada! Ja, ja, ja. ¡Mwahahaha! Tal vez, tal vez. O tal vez no. ¿Recordáis que hay alguien que no llegó a salir de la armería? Descartando a Hubert, eso hace que una de las dos personas extra no regresó a la armería y salió por allí, ¿no? Mientras que la otra sí lo hizo. De hecho, es lo lógico que salgan por la armería: salir por el gimnasio solo serviría para aumentar las sospechas que caerían sobre sí mismo si alguien les viese: al fin y al cabo, Arie merodeaba por allí, y no sospecharía tanto de alguien que sale de la armería como de alguien que sale de la mismísima escena del crimen. ¡Por no hablar de la habitación cerrada! Uno de los intervinientes en el crimen tuvo que provocar la habitación cerrada, por lo que se vería forzado o bien a salir por la armería o bien a no salir.

    —¿Insinúas que nadie salió por el gimnasio, entonces? —inquirió Lucas, que daba golpecitos sobre su cabeza.

    —¡Aaaaaah, esa risa ha sido TAN desesperante! —gimió Liza White también, encogida y extasiada.

    N-Nadie salió por el gimnasio. Y, sin embargo, hay una persona que tampoco salió por la armería. ¿Es esa la conclusión a la que quiere llevarnos Orm? ¿Que alguien no salió en ningún momento?

    —Si asumimos eso que dice Orm —meditó en voz alta Chisp—, entonces hay alguien que estuvo todo el tiempo en el gimnasio.

    —Tal vez se escondió en la sala de almacenaje y luego se mezcló con todos los demás, ¿no? —comentó Bezzy.

    —Cuando investigamos esa zona no encontramos nada… pero puede ser que se nos escapase algo. Si había una entrada secreta, quizá estaba bien escondida —explicó Ryu—, pero no se me ocurre mejor lugar para conectar con el gimnasio que el almacén, la verdad. Apartado, escondido… idóneo para albergar un pasadizo secreto.

    —Entonces, ¿puede que uno de nosotros estuviese escondido allí antes de abrir las puertas? —dijo Bubbly, asustado ante la idea.

    … alguien… que estuvo allí escondido. Para hacer eso, querría decir que alguien se levantó mucho antes que el resto y estuvo allí, en la escena del crimen, entrando en ella desde la armería. Simplemente escondiéndose allí y luego saliendo entre la multitud tras encontrar el cadáver ya bastaría para simular que había llegado junto con los demás... esa sería la forma más fácil y sencilla de simular el misterio de habitación cerrada, sin siquiera necesitar de pasadizo secreto alguno. Quienquiera que hiciese algo así, tendría que ser alguien que no estaba con nosotros en la mañana, pero que, sin embargo, apareció en la escena del crimen pronto, como si nada. Uhm… los que estábamos por la mañana… si no recuerdo mal…


    —¿Estamos todos? —pregunté al ver llegar a Bubbly y a Leaffy, que parecieron ser los últimos. No obstante, tenía la sensación de que seguía faltando gente.

    —Ni Orm, ni Dante, ni Bezzy están aquí —observó, con tono preocupado, Chisp.

    —Hubert tampoco —hizo notar Gea—. Habrán madrugado y estarán ya en el gimnasio.



    Dante, Bezzy, Orm y el propio Hubert. Según Bezzy, ella volvió a quedarse encerrada en su dormitorio. No sé si eso es un testimonio creíble, pero… hay algo más raro aún. Cuando llegué a la escena del crimen…


    —¿Q-Qué ha pasado? —dijo, curiosa e inquieta, Frida, con una mano en el pecho.

    El pálpito de mi pecho comenzó a aumentar en velocidad más y más y más. Tragué saliva, y fue como tragar una gruesa bola de lana. No pude sino apretar los dientes y, con ahínco, dije:

    —¡T-Tenemos que entrar!

    Y me apresuré al interior del local. Allí, todo lo que vi… fue a Dante, a Orm y… y…




    Ellos dos estaban allí ya. Dante y Orm. Y… había algo que…

    Según recuerdo dije—, casi todos salimos juntos desde el hotel. Arie se unió a nosotros en la mañana después de haber pasado la noche fuera, no pudiendo regresar por las reglas… y ni nosotros ni él se cruzó con nadie por el camino. ¿Es así, Arie?

    Yo solo me crucé con Dante, que iba en dirección al gimnasio bastante temprano en la mañana, mientras yo me iba a reunir con todos en la entrada del hotel, como acordamos testificó él.

    Lo que imaginaba…

    —En ese caso, el testimonio de alguien nos confirmará quién es una de las personas que participó en el crimen —miré a Dante—. ¿Cierto, Dante?

    —¿Eh? —dijo él, que parecía distraído.

    —Hablo de tu testimonio. Según tú, fuiste el primero en entrar en la sala, y destrozaste la puerta que, hasta entonces, estaba cerrada. Y, sin embargo, cuando llegué yo allí, junto a los demás… había alguien más contigo.

    —Oh… es cierto —meditó el Guardián—. Alguien apareció antes de que los demás llegaseis. No me paré a pensar en ello, pero… lo cierto es que no sé de dónde salió.

    Como me temía.

    —Si eso es así, esa persona no parecía estar en las calles del Sector A, ni tampoco en el hotel… y sin embargo, llegó justo después de que Dante rompiese la puerta, antes que todos los demás. La única forma en que se me ocurre que eso sea posible es que esa persona ya estuviese allí, escondida, antes de que las puertas se rompiesen. Eso explicaría tanto el misterio de habitación cerrada como el misterio de las huellas de la armería. Y esa persona… es…

    Solo puede ser él, ¿eh?

    —¡Tú, Orm, el Super Prodigio!

    Su sonrisa se hizo gigantesca, y, con las manos en la nuca, me miró despreocupadamente.

    —Ya era hora de que os dieseis cuenta —dijo, sin más. Sus ojos volvían a lucir vacíos—. Je… jeje… ya es hora de que el juicio de verdad dé comienzo, ¿eh?

    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.

    Lista de alumnos:

    15 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Misiones individuales: Talento: descubre al participante con talento falso.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista [MUERTO]
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Jardinera
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario

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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
    [​IMG]
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.

    Balas de la verdad:

    - Informe de Monokuma #1: la víctima es Hubert Mattsson, el Super Ajedrecista. Su cuerpo apareció en mitad del gimnasio del Sector A. Murió aproximadamente a las 6:00 AM. Tenía las muñecas atadas con una cuerda y múltiples heridas cortantes en su garganta, hasta el punto de que la cubrían por completo su cuello. Todas las heridas parecen haberse realizado con el mismo utensilio. La víctima murió poco después de recibir el primer daño mortal. También recibió una herida punzante en el estómago con el mismo utensilio, que fue definitivamente posterior al resto y post mortem

    - Motivo de Monokuma: Monokuma estableció como motivo que, si nadie moría y llegaba el final del día en que murió Hubert, todos serían asesinados.

    - Pintada en el suelo: pintada con sangre, sobre Hubert había un mensaje, diciendo, con grandes letras situadas en distintas baldosas del suelo "DESPAIR". Además, Hubert tenía el dedo índice de la mano derecha manchado de sangre.

    - Cuerda: Hubert apareció con las manos atadas con una gruesa cuerda, aparentemente conseguida en la armería.

    - Cuchillo: aparentemente, el arma del crimen. Se deduce que fue obtenido en la armería. Apareció clavado en el estómago de Hubert.

    - Monoloj de Hubert: el Monoloj de Hubert ha desaparecido, no encontrándose ni en la escena del crimen ni en su dormitorio. No obstante, Pyro recuerda haberlo visto mirando su Monoloj el día antes de la muerte. ¿Dónde estaría?

    - Huellas ensangrentadas: en el gimnasio, la escena del crimen, había una serie de huellas ensangrentadas. Sin embargo, las huellas iban de la puerta al cadáver, y no a la inversa.

    - Baldosas: el suelo del gimnasio está hecho de baldosas en su totalidad. Muchas de ellas están sueltas y pueden sacarse sin demasiados problemas de su sitio.

    - Testimonio de Dante: Dante afirma que la puerta del gimnasio estaba cerrada con un candado por dentro, y que él, que fue el primero en llegar, la tumbó de un golpe, provocando el estado abollado en el que se encontraba.

    - Utensilios de la armería: en la armería faltaban una cuerda, un cuchillo y un candado, justo los objetos encontrados en la escena del crimen.

    - Plan de Stock: Stock vertió tinta transparente luminiscente en la entrada de la armería para analizar quién entraba en la armería la noche anterior. Tres personas diferentes entraron, pero solo había indicios de que dos de ellas saliesen.

    - Tinta luminiscente: la tinta usada por Stock para delatar a quienes entrasen en la armería es volátil y poco adherente, por lo que no duraría más de unos segundos en los zapatos de quien la pisase, dejando huellas por un breve periodo de tiempo. La tinta, además, es invisible a simple vista, y solo puede verse en la oscuridad. Fue extraída de la sastrería.

    - Libreta de Hubert: al parecer, Hubert tenía una libreta de la que alguien extrajo, con sumo cuidado, seis páginas. El resto de páginas estaba completamente vacía. La libreta fue encontrada en el dormitorio de Hubert por Frida, Bezzy y Oxy.
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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    Lucas Diamond

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    Oh my god esto está muy intenso. QUEZTAPAZANDO CON EZTO.

    Bueno, debo decir que me esperaba que hubiera alguna especie de pasadizo entre el arsenal y el gimnasio, aunque no que Orm estuviera dentro esperando (?) Ya hay que ser bicho xD Pero bueno, se lo perdonamos porque es cute uwu

    Realmente siento que es un caso muy simple, pero no acabo de verlo xD I mean, no veo como puede relacionarse todo, o cómo puede haber sido. Lo único por dónde podría tirar es del hecho de que en el informe de Monokuma dice "daño" mortal, y Liza acaba de decir que es muy literal lo que pone ahí. No sé, quizás es una tontería pero oye, yo lo resalto por si acaso xD

    Lets see, qué más. No mentiré si digo que me ha hecho ilu ver a mi bebé, no obstante, como ya dije, no apuesto ni dos duros por su supervivencia, al igual que por la de Dante xD I'm sorry neki, let's cry together.

    Por otra parte, cuando me preguntabas que quien era el antagonista, pensaba que no sería orm solo por el hecho de que insistías mucho xDDD No se, es como que lo asumí desde el principio (?) Y de nuevo chisp es husbando 100%

    OH, OH, y cuando he visto a Arie ha sido como wtf no bitch lo amo, pero luego cuando sacaron a relucir la prueba dije aaaaaa amigo, este es bueno (?) De momento, claro (??).

    Y pues... No sé qué más decir, la verdad. Está jodío el caso, ¿eh? (?) Estoy deseando saber que ha pasado, y seguir leyendo todos los capítulos que decidas publicar, porque eres el mejor <3

    Muchas gracias, y enhorabuena, tate.

    Sigue así,

    Lucas Diamond~ <3
     
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    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
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    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    9153
    Capítulo 1: Despair rima con muerte.
    Clase de juicio, parte 2


    De modo que Orm… el Super Prodigio… era una de las personas que estaba detrás de todo esto, ¿eh? Allí estaba, con su mirada vacía, su rostro despreocupado, su gesto victorioso.

    —¿Y bien? —dijo Dante, furioso, con el dedo acusador enfocándose en el niño—. ¿Algo que decir? Entenderás que eres el sospechoso número uno ahora, ¿no?

    —Oh, ¿es eso cierto? —se preguntó Orm, con el dedo en la base de sus labios, tratando de resultar tierno… pero lo cierto es que ya no engañaba a nadie—. Yo solo estoy reconociendo haber manipulado la escena del crimen… pero eso no quiere decir que sea el asesino.

    —¡Como si fuésemos a creerte ahora, bastard! —gritó Arie, molesto.

    Pero el prodigio se encogió de hombros.

    —No digo que me creáis… porque no lo necesito. Sois fácilmente manipulables, después de todo. ¡Y el inicio de este juicio ha sido la prueba de ello!

    ¿El inicio… del juicio?

    Orm sonrió.

    —Solo quería tomarme este caso como una prueba. Una prueba para saber qué tan manipulables son los competidores que tengo en este juego. Gracias a mi prueba, he logrado descubrir quiénes son más peligrosos, quiénes son mejores rivales… y quiénes no valen ni para estar de pie. Pero todos, tanto los “buenos” como los no tan buenos… sois igual de ingenuos.

    —¡Explícate! —gruñó Ixie, frustrada.

    —Supongo que no tiene sentido seguir ocultándolo más, ¿eh? Veréis, yo fui el que provocó la situación de la habitación cerrada. Sabía de la existencia del camino secreto en la armería porque, a diferencia de vosotros, soy lo suficientemente inteligente como para darme cuenta de esas cosas —dijo con un tono ególatra innegable—. Había visto movimiento en las habitaciones a tempranas horas de la mañana, casi de madrugada aún… y observé que Hubert se había marchado. No tardé en salir en su búsqueda para ver qué tramaba, y me adentré en el pasadizo secreto, al comprobar que todos los demás sitios estaban despejados; el gimnasio era la única opción. Al llegar allí desde la armería, con sigilo, vi la escena: Hubert muerto, lleno de sangre, con una cuerda a su lado, una pintada que decía “ARIE” y la puerta perfectamente abierta. Y supe que alguien más era listo, muy listo. Supe que alguien se me había adelantado.

    —¿Adelantado? —pregunté, curioso. ¿De qué… hablaba?

    Y Orm sonrió.

    —Sí. Aquello era obra de alguien, está claro. La única persona en este sitio capaz de enfrentarse a mí. Sé que hay alguien así… pero no sabía quién es. Por eso, decidí actuar: creé el escenario de la habitación cerrada para forzaros a pensar en el suicidio, y manipulé el mensaje para evitar sospechas directas hacia alguien. Até sus manos con la cuerda para que llegaseis a la conclusión de que él no había escrito eso, y… también hice algo más para sembrar el caos, y que la opción del suicidio planease por vuestras mentes.

    ¿Hizo algo más…? Algo que nos haría pensar que Hubert mismo había cerrado la puerta y se había dejado caer allí, ¿eh?

    —Hablas de las pisadas ensangrentadas, ¿no?

    —¡Din, din, din! ¡Bingo! —gritó de pronto, señalándome con una sonrisa infantil en su rostro—. Fue facilísimo, solo tuve que quitarle los zapatos a Hubert, mancharlos de sangre, meter mi pie en ellos y, desde la puerta, dejar un par de huellas… eso sería suficiente para confundiros.

    —Pero no entiendo —dijo, finalmente, Ryu—. Todo esto… ¿de qué te sirve a ti? ¿En qué te beneficia hacer todo eso? Estaba claro que la opción del suicidio sería descartada; solo conseguirías confundirnos haciendo todo eso.

    —Oh, pero he logrado justo lo que quería: averiguar quien es mi rival. Porque esa persona se ha delatado a sí misma.

    ¿Huh? ¿Que la otra persona… se ha delatado a sí misma?

    —La otra persona que participó en el crimen, dices… —Bezzy meditaba con tranquilidad—. Uno de los dos, o el propio Orm o esa persona, mató a Hubert, ¿no es así?

    —Todo apunta a ello —concluyó Dante.

    —… —Chisp, una vez más, parecía meditar.

    —¿Y quién es? —quiso saber Stock, cruzado de brazos.

    Orm sonrió.

    —Sabía que mis acciones iban a estropear el plan original de esa persona. Por eso… intenté frustrar todas sus intenciones con mis actos. Esa persona quería inculpar a Arie; era el objetivo perfecto, después de todo, pues era el único que estuvo toda la noche fuera. El mensaje, las puertas abiertas… todo apuntaría a él claramente, ¿no creéis?

    —V-Visto así… damn, ¿quién me tendió esta trampa? —susurró, dientes apretados, el Arquitecto.

    —Por eso me debes una, chaval —Orm se llevó de nuevo las manos a la nuca, indiferente—. Creé la habitación cerrada, cambié el mensaje… todo para que surgiese un debate entre dos opciones: o el asesino sabía de algún pasadizo secreto, o Hubert se suicidó. Pero, sin duda, Arie no podría ser el sospechoso con esas circunstancias que yo creé.

    >> Claro está que yo no sabía quién era esa persona, quien es mi rival. Por eso quise, en esta clase de juicio, comenzar desviando el tema hacia la tesis del suicidio. Porque sabría que, tarde o temprano, esa persona haría lo posible por reconducir el debate a su estrategia original: inculpar a Arie. Y, finalmente, lo hizo… y se notó mucho su malévola intención, ¿eh?

    ¿A-Alguien ha intentado… reconducir las sospechas hacia Arie en este debate, a pesar de la intervención de Orm? Si eso es cierto… la persona de la que Orm habla, la persona a la que él llama “rival”…


    —¿Y si cambiamos, de momento, el enfoque? Ya sabéis… el mensaje~


    Sí… fue ella la que sacó el tema a colación. Pero… es… ¿es eso siquiera posible? Es decir, de entre todos nosotros, ¿justamente ella haría algo así?

    —… —Chisp estaba mirando a esa persona, también. De modo que… él también compartía mis sospechas.

    C-Creo que eso me hace sentirme algo más seguro. Está bien… ¡vamos allá!

    —Creo que, de ser todo lo que ha dicho Orm cierto, la persona que buscamos es…

    >> ¡Leaffy, la Super Jardinera!

    —… oh, menuda sorpresa~ —no obstante, su rostro no mostraba sorpresa alguna—. ¿Estoy siendo acusada de algo? ¿En base a qué?

    —¿L-Leaffy? ¿Vas en serio? —exclamó Ixie.

    —No quieras acusar a proveedores de hierbas, Pyro, que la timadora se queda sin negocio —saltó en seguida Oxy.

    —Leaffy es como… la última persona en la que pensaría —dijo Bezzy, confusa.

    —Y sin embargo —argumenté, contundente—, ella fue la que sacó a relucir el tema de Arie. Quizá es una mera casualidad, pero… Orm tiene razón cuando dice que la persona que planeó la situación original de la escena del crimen haría lo que fuese por reconducir la conversación a su idea original. Y fue justo ella quien intentó que llegásemos a la conclusión de que Arie era el culpable, por lo que nunca está de más plantear la posibilidad.

    Miré a la super jardinera con un aire de sospecha en mi mirada. Ella seguía con su rostro impasible, sonriente, sumergido en ese aire de tranquilidad que la rodeaba, pero… de algún modo, ahora, al mirarla tras lanzarle esas acusaciones, algo vibraba en mí. Algo me hizo fijarme en su expresión, analizarla con más detalle. Y la vi… sonreír, sí, pero… de una forma siniestra. La vi, por primera vez, perversa de algún modo. Y me dio un escalofrío al pensar que siempre había estado ahí esa perversión, escondida de todos nosotros.

    —Vosotros creéis que este juego es una batalla de todos contra el culpable —argumentó Orm, encogido de hombros—. Pero os equivocáis. No es entre todos vosotros. Vosotros no importáis. La batalla… es entre las dos grandes mentes de este sitio. Es entre yo, el Super Prodigio, alguien bueno en casi todo, con una capacidad de razonamiento y unas habilidades por encima de lo común… y entre la Super Genio, alguien capaz de aprender a un ritmo vertiginoso, capaz de desarrollar cualquier talento como propio tan solo con entrar en contacto con alguien que le enseñe cómo funciona dicho talento.

    —¿S-Super genio? —Gea parecía impactada—. ¿Insinúas que es Leaffy la Super Genio, en realidad?

    Y el Prodigio sonrió.

    —Exacto. ¿Sabéis? —dijo, mientras jugueteaba con su monoloj—, las misiones individuales son muy interesantes. Ofrecen información muy útil, y van dando más conforme consigues resolver las anteriores. Gracias a estas misiones, he descubierto que nuestro querido Pyro aquí presente carece por completo de talento —¿y-yo carezco de talento…? ¿No era todo una invención de Orm… era real? ¿Se lo había dicho el monoloj? N-No podía ser cierto—… y que hay alguien entre nosotros que, en realidad, es el o la Super Genio. Mi rival. Mi némesis, la otra jugadora de este juego.

    —¿Y dices que esa persona es Leaffy…? —preguntó, extrañado, Stock.

    —… —Leaffy no parecía reaccionar, con la sonrisa estática dibujada en su rostro y la mirada enfocada en la nada.

    —¡Como si fuésemos a creerte! —exclamó Arie, irritado—. Eres uno de los que ha participado en este crimen, ¿¡qué tipo de credibilidad tienes, eh!?

    P-Pero, aunque no me guste el tono que está tomando esto, me temo que Orm puede tener razón. Yo tengo una información que cuadra con la del Prodigio, de hecho.

    —Según mi primera misión individual —dije, mirada agachada—, hay alguien con un talento falso. Eso cuadra con lo que dice Orm, pues: alguien de nosotros es el Super Genio —y… si es Leaffy, entonces había una forma de comprobarlo. Me dirigí a Liza—. Dime una cosa: si Leaffy ahora mismo dijese “soy la Super Genio”, y resultase ser cierto, ¿mi misión se consideraría cumplida? ¿Sería eso equivalente a “descubrir a la persona con talento falso”?

    —Je —el holograma de Liza alzó la mitad de su boca, sonriendo con satisfacción—. Eres hábil, chico. … sí, eso contaría. Y en caso de que no lo fuese, tu misión no se cumpliría.

    —¡Ah! —exclamó Lucas—. ¡Ya entiendo! Qué bien pensado, Pyro.

    Asentí.

    —Entonces es muy simple. Leaffy, di esa frase, sin más: di “soy la Super Genio”. Si lo dices y mi misión se considera cumplida, entonces todos podremos ver que la teoría de Orm es cierta. Si no sucede nada, pasaremos al siguiente sospechoso. ¿Te parece bien?

    Orm parecía tremendamente divertido ante la situación. Pero, sin embargo, todas las miradas se centraban entonces en la supuesta “super jardinera”, dubitativos. Y ella, tras un rato de silencio, agachó la mirada, siempre sonriente.

    —… ¿crees que me habéis arrinconado, acaso? —lentamente fue alzando la mirada, al tiempo que retenía su risa. Y, al final, comenzó a reír a carcajadas, también. De una forma caótica, estridente.


    Y el silencio se hizo, sepulcral, ante aquel drástico cambio de semblante. Pronto, la risa dio paso a su gesto calmado de siempre, pero, esta vez… ella tenía algo extraño en su mirada. Tiraba de los mechones de su pelo con calma, acariciándolos con una expresión de dejadez.

    —Yo solo soy… una amante de la esperanza.

    —¿A-Amante de la esperanza? —Bezzy, impactada, tenía la mano en el pecho.

    —… —Chisp la miraba, ceño fruncido con severidad.

    Ella, sin más, suspiró.


    —Es frustrante ser la Super Genio, ¿sabéis? Todo se vuelve… tan fácil. Por ejemplo, solo he intercambiado unas cuantas frases con Oxy, y ya estoy en condiciones de hacer un análisis psicológico a cualquiera de vosotros. He visto a Chisp analizar a Teddy y hablar sobre el proceso por el que Lucas pudo hackearlo, y sería capaz, solo con eso, de hackear un ordenador yo misma. Cualquier tarea se vuelve una insignificancia para mí. Solo necesito observación y buen oído~ —sonrió de forma tranquila, dulce, pero… siniestra. Ya no podía ocultarme esa malevolencia.

    >> ¿Sabéis qué es lo único que no puedo aprender? La esperanza. El talento de transmitir a otros esa sensación tan embriagadora, tan cálida… la sensación de que siempre hay que seguir hacia delante, la opuesta al caos que es la desesperación. Carezco del potencial de la Super Esperanza… y eso es, para mí, una maravilla. Hay algo, algo que supone para mí un reto. Algo que despierta la más intrínseca curiosidad dentro de mi ser, el más profundo interés. ¡Quiero ver esa esperanza fluir! ¡Quiero sentirla, poder observarla, poder aprenderla! ¡Quiero ser capaz de tener ese poder de mi lado!

    —E-Está chalada… —Arie dio un pasito atrás, en su atril, al observar cómo Leaffy.

    —Je —Orm parecía totalmente encantado con la situación—. Solo podías ser tú. De modo que tú eres la otra persona que participó en el crimen, ¿huh?

    Así que… era ella. Jugueteando con sus cabellos rosados, Leaffy frunció el ceño.

    —Claro que fui yo. No podía dejar escapar una oportunidad tan buena de crear esperanza, de observar surgir y nacer la esperanza de entre los rescoldos de la desesperación. Este caso iba a quedar totalmente desperdiciado si yo no hacía nada, y no podía permitir eso. ¡Necesito una vorágine de emociones! ¡La esperanza en la confrontación de un asesino! ¡Todos juntos luchando por encontrar al verdadero responsable de la muerte!

    —… ¿así que inculpaste a Arie solo por eso? —Bubbly abría mucho los ojos, atónito—. ¿Tú fuiste la que pintó su nombre con sangre… s-solo para ver la “esperanza” de todos luchando por arrinconar a Arie?

    —Por supuesto. El escenario de la muerte de Hubert… era realmente deprimente. No podía dejar esa oportunidad desperdiciada de ese modo —hablaba de que el crimen se iba a “desaprovechar” y de que la verdad era “aburrida”… por algún motivo, sus palabras me producían escalofríos. Como si intuyese, dentro de mí, a qué se refería con todo eso—. Así que aproveché la oportunidad para infiltrarme en la escena del crimen y daros a un culpable al que perseguir. ¡Un enemigo contra el que uniros, con la esperanza de vuestra parte, para derrocarle!

    —… eres estúpida —susurró Dante, apretando los dientes—. ¡Si hubiésemos votado a Arie, nos habríamos equivocado, y todos, incluida tú, estaríamos muertos!

    Leaffy sacudió su cabello.

    —El Super Guardián, ¿eh? —frunció el ceño, como si estuviese molesta con él—. Para tener un talento tan magnífico como es la protección de la esperanza, pareces rechazarla. ¿¡Qué mejor muerte hay que la que se consigue en pos de la esperanza!? ¿Qué mejor sacrificio que el realizado para que la esperanza pueda resurgir? No temo a la muerte. La muerte no es más que un estado. Con gusto moriría si antes lograse saciar mi curiosidad, si antes lograse apreciar con mis propios ojos esa esperanza que anhelo en un mundo contaminado por desesperación. Pero… pero todo se estropeó…

    —¡Por mi culpa! —Orm sonreía, de forma cínica, de forma ególatra—. No iba a dejar que hicieras aquello, claro. Yo ya sabía que la Super Genio iba a ser mi némesis en este sitio, ¡pero es mucho mejor ahora que sé que es una amante de la esperanza! La esperanza no sirve para nada. La esperanza es aburrida, previsible. Es la desesperación la que es caótica. Y tus actos no iban sino a traer una esperanza pasajera que luego se convertiría en desesperación, ¿no lo ves?

    Leaffy le miró con asco, sacudiendo su cabello con algo de egolatría en la mirada. Ambos, tanto el prodigio como la genio, se miraban con sumo desprecio, como si fuesen dos fuerzas opuestas enfrentadas entre sí.

    —Claro que lo veo. No me tomes por idiota. Pero no hay mayor esperanza que la que surge en contraste de una desesperación profunda.

    —… y no hay mayor desesperación que la que surge cuando muere la esperanza —Orm mostró sus dientes—. Es curioso. Hice todo lo que hice en la escena del crimen con el único propósito de revelar tu identidad, ¿sabes? Y ahora que la conozco, me pregunto si, quizá, no hubiese sido más divertido dejar que todo siguiese tal y como habías previsto —llevó las manos a su nuca, indiferente—. Claro que… si vas a perseguir algo tan aburrido como una esperanza fugaz pero intensa, me temo que no tengo más remedio que impedírtelo. Eso no es divertido, ¡el caos lo es! ¡La desesperación lo es!

    Estaban… estaban enfermos. Los dos. Cada uno a su manera.

    —Ya veo. Parece que vamos a pasarlo bien aquí dentro~ —Leaffy sonrió con una amabilidad y calma falsas—. ¿Qué es más fuerte, Prodigio? ¿Tu deseo de entretenerte, de disfrutar con el caos que es la desesperación… o mi sed de curiosidad y de provocar la mayor esperanza posible?

    —Je. Tenemos mucho juego para verlo, ¿no crees? —desafió el niño, mirada decidida.

    —… basta —pronunció entonces alguien, y todas las miradas se centraron en el Super Informático—. Dejad vuestras divagaciones. Estamos aquí para descubrir algo, y eso trasciende más allá de la esperanza o la desesperación. Me da igual lo que provoque el resultado obtenido. Lo único que importa ahora es la verdad.

    Chisp tenía toda la razón. Nos estábamos desviando de la senda, pero…

    … pero la forma de enunciar las frases de Leaffy me ha perturbado mucho. Ella hablaba como si hubiese encontrado la escena del crimen de un cierto modo y luego la hubiese manipulado. Y Orm, que llegó después de ella, también se limitó a manipular la escena. Entonces… entonces… ¿ninguno de los dos…?

    —Centrémonos, pues —Stock, brazos cruzados, parecía meditar en silencio—. Está claro que uno de los dos, Leaffy u Orm, son los culpables, ¿no es así? Solo ellos dos y Hubert estuvieron en la escena del crimen, además de la propia víctima.

    Solo… ellos dos y la víctima…

    —¡Debe ser Leaffy, es la que trató de inculparme! —exclamó, señalándola, Arie.

    —Todo apunta a e-ello, ¿no? —Frida se escondía en su bufandita—. L-Leaffy debe ser la asesina.

    —… ¡ah, qué genialidad! —exclamaba ella, feliz—. No era esto lo que pretendía, pero, ¡seguid así, claro! ¡Acusadme si eso os provoca esperanza! ¡Uníos contra mí, todos juntos, para derrotar con vuestra esperanza al enemigo! Seré ese enemigo, si es lo que necesitáis.

    —… eso no es esperanza. Esa esperanza es falsa —señaló con severidad Dante—. Y Hubert, como dice Chisp… querría la más pura y simple verdad, sin distinciones entre esperanza o desesperación. Por lo que lucharé por ella. No caeré en vuestros engaños.

    —N-No hay nada contra lo que luchar —se encogió de hombros, nervioso, Bubbly—. La única posibilidad es que Leaffy sea la asesina, ¿verdad?

    —… hay más posibilidades —asintió Chisp—. Solo tenemos que pensar más allá de lo obvio. Aunque nos duela.

    Aunque… aunque duela, ¿eh?

    Todos estaban posicionándose en uno u otro bando. Muchos acusaban a Leaffy: Oxy, Frida, Stock, Gea, Bubbly, Arie y la propia Leaffy.

    —Y-Yo confío en Dante y Chisp —dijo Bezzy, con la mano en el pecho—. Si tienen una corazonada, si creen que esto no puede ser tan simple, ¡quizá debamos pensarlo mejor!

    —Correcto —asintió Ixie—. Además, no es como si fuese a estar en el mismo bando que la matasanos.

    —… yo tampoco —Spok intervino, de pronto, para sorpresa de Oxy.

    —¿¡Ahora tú también te vas a poner en mi contra!? —exclamó irritada Oxy.

    Sí… el otro bando lo conformábamos Ixie, Bezzy, Chisp, Dante, Spok, Orm, Ryu y yo. Estábamos claramente divididos…

    —¡Ja, ja, ja, toma ya! ¡Por fin se ve una clara diferencia de opiniones entre vosotros! ¡Esto va a ser emocionante! —exclamaba de pronto Liza, frotándose las manos.

    —¡O-Oh, oh, lo va a hacer otra vez! ¿T-También aquí…?

    Pero Lucas no pudo ni terminar su frase, pues, pronto, los atriles comenzaron a flotar en el aire, llevándonos a las alturas y confrontándonos en dos filas, unos contra otros.

    —¡Vamos allá! —dijo Liza, cuyo holograma permanecía, junto al de Lucas, a nuestra altura—. ¡Es hora de que debatáis! ¡Defended vuestras posturas! ¡Solo uno de los dos bandos puede ganar en esta encrucijada, y el contrario deberá seguir la discusión dando por cierta la tesis del bando ganador!

    —¡Woah, mola! —exclamó Orm, mirando a su alrededor con entusiasmo.

    Así que… debíamos enfrentarnos unos a otros, ¿eh? Ahora más que nunca.



    Scrum debate!

    La verdad… la verdad iba a ser muy dolorosa, lo sé. Pero, ¿qué otro remedio nos queda? Si realmente esa era la verdad, ¡había que convencer a los otros para que no se dejasen engañar por las tretas de la Super Genio!

    Así, ante la pregunta que apareció en la gran pantalla, “¿Es Leaffy la asesina?”, el bando rojo, el contrario a mi bando, se alzaba defendiendo la tesis de que “Ella es la asesina”, mientras que el mío defendía que “No es la asesina”.

    Un todo o nada… ¡tenemos que esforzarnos al máximo!


    Si fui la primera en entrar en la sala del crimen, ¡eso quiere decir que yo maté a Hubert, no puede ser de otro modo! —argumentaba Leaffy, henchida de su falsa esperanza.

    Venga, Bezzy, ¡díselo!

    P-Pero había tres personas involucradas en el crimen, ¿no? Puede que la tercera persona matase a Hubert, y no tú.


    —¡Es absurdo debatir esto! —inició Arie—. ¿No recuerdas que la tercera persona era la propia víctima? Las huellas de la armería lo probaban, ¡y yo mismo vi que uno de los que entraron era Hubert!

    … existiendo dos vías de entrada y después de que Orm pudiese esconderse en el gimnasio, ¿podemos descartar que hubiese alguien más aparte de la víctima así como así…?

    Oh, Spok… bien dicho, supongo.


    ¡Bah, estáis dando vueltas en círculos! —Oxy se recolocaba las gafas—. No puede probarse que hubiese una tercera persona allí. ¡Esa teoría es muy débil!

    No hace falta ni que te diga que le respondas, ¿verdad, Ixie…?

    Tal vez, pero, incluso aunque no haya tercera persona alguna, ¿es eso motivo para asumir que fue Leaffy?



    La otra opción es que fuese Orm el asesino, ¿n-no…? —Bubbly parecía nervioso.

    Tú solo puedes defenderte, ¿no, Orm…?

    Serás estúpido, ¡si yo fuese el asesino, habría entrado antes que Leaffy, y alteré lo que ella hizo, así que tuve que entrar después!



    De modo que, ¿qué nos queda? ¡No tenemos asesino si descartamos a estos dos! —Gea señalaba, acusadora, al frente.

    Chisp, sé que será duro decirlo, ¡pero no queda otra!

    —… tal vez esa es la clave, ¡quizá no hay asesino!



    ¿Qué? ¿Volvéis a la estúpida teoría del suicidio? —Stock alzaba una ceja, sorprendido.

    … p-puede que tengamos que valorar con más detenimiento la posibilidad del suicidio.

    D-Dante, es duro, pero… gracias por decirlo.


    ¿E-Eek? ¡N-No puede ser! —Frida parecía totalmente afligida—. P-Pero, ¡ya habíamos dicho que era imposible que un suicidio sucediese!

    Ryu, dile que se equivoca.

    Teniendo en cuenta los nuevos datos que tenemos sobre la participación de Leaffy, ¿crees que sigue siendo tan imposible?



    ¡Pfffjajajaja! —reía maniáticamente Leaffy, manos a ambos lados, en gesto siniestro—. Claro que es imposible, ¡hay un informe que demuestra que Hubert no pudo causarse tales heridas!

    ¡Yo me encargo!

    ¡Esa es justo la clave, el informe de Monokuma! ¡Si lo unimos a tus actos en la escena del crimen, tendremos la verdad!



    Y así, lentamente, las luces se apagaron, y los atriles bajaron rápidamente, colocándose en el sitio. Antes de que regresasen las luces, apareció en grandes letras azules el mensaje que decía que “Gana el equipo azul”. H-Habíamos triunfado…

    … honestamente, tenía miedo de hacia dónde podía llevarnos esta verdad. Parecía mentira… que regresásemos al punto de partida, ese que Orm nos quiso hacer creer al principio del juicio, y que descartamos inmediatamente. Tal vez… tal vez no estaba equivocado.

    Demonios, tal vez hasta lo sabía. Su sonrisa ladina… sí, está claro que lo sabía, tanto él como Leaffy eran conscientes de la verdad. Pero era más divertido ocultarla. Y lanzándola contra nuestras narices como si nada nada más comenzar el juicio, Orm había logrado que lo descartásemos de inmediato.

    —¿Entonces estáis diciendo que Hubert se suicidó, dude? —Arie no daba crédito—. Like, what the hell?

    —… es lo único que tiene sentido. Si Leaffy u Orm no han sido, entonces… solo él estaba allí. El propio Hubert. Solo él pudo hacerlo. Solo alguien que entró en la armería y estuvo en la escena del crimen pudo hacerlo —Chisp… tenía razón.

    —Pero, ¿qué explicación le dais al maldito informe de Monokuma? ¡Ahí dice que Hubert murió con el primer daño mortal! —exclamó Gea.

    Observé de reojo cómo Liza White sonreía levemente… y entonces lo supe. El informe era vago al respecto de forma completamente deliberada, ¿eh? Ella también quería dar diversión.

    —El informe de Monokuma siempre es veraz —afirmó Lucas—. Pero eso no quiere decir que tenga que ser preciso.

    —¿Preciso…? —Frida parecía no entender.

    —¿Qué entendemos por “daño mortal”? ¿Un corte? ¿Una puñalada? ¿Un golpe? ¿O todo puede serlo? —cuestionó, lanzando las preguntas al aire, el Super Informático.

    —… agh —Dante apretaba el puño—. ¿Por qué, Hubert… por qué?

    —Para mí —expliqué—, un “daño mortal” es cualquier fuerza externa capaz de provocar una muerte. Cualquier injerencia al cuerpo. Y eso puede ser desde un corte en el cuello como cualquier otra cosa. Asumimos desde el principio que Hubert debió morir con alguna de las puñaladas porque su cuello estaba completamente lleno de cortes y el informe inducía a pensar en ello, pero… ¿os fijáis que en ningún caso dice que muriese por desangramiento, por hemorragia, o algo así? No. El informe lo omite a propósito.

    —Upupupu —rio, ladina, Lady Lizzie.

    —Ya veo —asintió Stock—. Entonces, ¿cuál propones que es la auténtica causa de la muerte?

    —… la clave está en la armería —explicó Chisp—. Tres personas entraron en la armería, y tres objetos fueron usados en la escena del crimen. La lógica nos dice que, si todos ellos participaron en el crimen, todos debieron coger uno de los tres objetos; de lo contrario, no tendría sentido que entrasen a la armería.

    —¿Y si entraron solo para tomar el camino secreto…? —propuso Bezzy.

    —En ese caso —argumentó Ryu—, solo Leaffy y Orm parecían conocer del camino; Hubert no. De modo que él tuvo que coger, como mínimo, uno de los objetos.

    —Ya sabéis lo que hice yo —dijo Orm, manos en la nuca—. Cerré la puerta con el candado, puse las huellas ensangrentadas y manipulé el mensaje. Por lo que yo cogí las cadenas, claro.

    —… —Leaffy se mantenía callada, jugueteando con su pelo.

    —Entonces hay dos opciones —dijo Chisp, brazos cruzados, mientras Dante agachaba la cabeza—. Solo puede, como mínimo, ser uno de dos objetos. Y si pensamos con frialdad, hay un objeto que no parece cumplir un papel vital en la escena. Un objeto que, hasta ahora, no tenía sentido… pero que si pensamos que fue Hubert el que lo tomó, le da la vuelta al caso completamente.

    Yo sé de qué objeto habla Chisp. Se refiere a…

    —… la cuerda, claro.

    —Exacto —asintió el informático—. ¿Y qué quiere decir eso, siguiendo nuestra tesis? ¿Cuál será, entonces, la causa de la muerte?

    … no podía creerlo, pero llevaba tiempo sabiéndolo, realmente. Más que no poder… era como si no quisiese creerlo.

    —H-Hubert… se ahorcó. Se suicidó usando la cuerda como soga.

    —¿S-Se ahorcó? —Bezzy se llevó, instintivamente, las manos al cuello, como si notase una especial presión de pronto.

    No freaking way! —exclamó Arie—. Pero, pero, ¿qué sentido tiene la escena del crimen entonces? ¡Había un cuchillo, sangre por todas partes, y Hubert tenía tantas heridas! Además, no notamos nada que hiciese pensar en ahorcamiento.

    —Justo esa es la clave —asintió Dante, mirada sombría—. … Leaffy es la responsable de eso.

    —… oh. Tal vez —de forma falsamente dulce, la genio inclinó la cabeza hacia un lado, con una frialdad apabullante.

    Lo que hizo Leaffy… tuvo que ser horrible. Por mucho que ya estuviese muerto, hacerle eso a un cuerpo humano era de no tener corazón. Sin duda aquella chica estaba totalmente enferma.

    —Si recordáis el cuerpo —dije—, el cuello estaba tan lacerado que casi no podía verse. Estaba cubierto de cortes. ¿No os parece que esas heridas cubrirían totalmente cualquier rastro de marcas de ahorcamiento? Es… demasiado casual que tenga tantísimas heridas. Desde el principio tuve la sensación de que era antinatural… pero ahora todo tiene sentido.

    —Si Orm cogió las cadenas y Hubert la soga, tiene sentido que Leaffy tomase el cuchillo —susurró Oxy—. Y es cierto que vuestra rocambolesca teoría tiene muchísimo sentido así. Estoy asombrada, a decir verdad.

    —Leaffy… solo tuvo que tomar el cuchillo y manipular la escena del suicidio para que pareciese un crimen —expliqué—. Por eso antes dijo que este caso era una “oportunidad desaprovechada”. Bajaría a Hubert de la soga, le cortaría el cuello muchísimas veces con el cuchillo para que no se viesen las marcas de ahorcamiento, y escribiría el nombre de Arie con la sangre de Hubert para inculparle a él, que tenía una coartada débil al haber pasado toda la noche fuera del hotel. Todo… todo nos haría pensar que Hubert había sido asesinado cruelmente. Pero la realidad es que se suicidó.

    —De modo que al final… Orm tenía razón cuando propuso el suicidio —Bezzy no daba crédito.

    —Hemos podido estar a punto de morir todos… si hubiésemos votado a cualquiera de nosotros… —Ixie parecía tener miedo en sus ojos.

    De modo que… esa era la verdad, ¿eh?

    —… un… un momento, Pyro.

    ¿Huh? ¿D-Dante? ¿Q-Qué demonios sucede ahora…?

    —No puedo dejar que esto termine así como así. Aún… aún no estoy satisfecho. No puedo aceptar esto si no es por una razón firme.

    —¿Q-Qué dices, Dante?

    —… déjame hacer esto, por favor. ¡Necesito… aclararlo!




    Rebuttal showdown!


    Aunque toda la teoría del suicidio cobre especial sentido ahora que sabemos de la intervención de Leaffy… ¡eso no basta!

    >> Hubert era alguien noble, luchador, valiente… ¡él no cometería un acto tan cobarde como un suicidio!

    >> Hay algo que no cuadra en esta teoría.



    Sé que es duro, Dante, ¡pero hay que aceptar la verdad!

    >> Después de todo… es lo que Hubert habría querido, ¿no?



    No se trata de eso. ¡Se trata de que quiero entender por qué demonios sucedió!

    >> Si Hubert decidió acabar con su vida, ¿por qué demonios fue? ¿Por qué alguien como él se suicidaría?

    >> ¡No existe ninguna razón para que Hubert hiciese algo así!



    —¡N-No, Dante, te equivocas! —ahora lo entiendo todo. El sacrificio de Hubert… fue por todos nosotros—. Hubert tenía un buen motivo para hacerlo. Un motivo, de hecho, basado en otro motivo. El motivo de Monokuma.

    —… ¿eh? —agachó la cabeza, cabizbajo. Realmente, estaba convencido de que el Guardián ya lo suponía. Solo necesitaba que alguien se lo dijese, supongo.


    —El motivo… —Bezzy agachó la cabeza.

    —A-Así que nos protegió… —susurró Bubbly, lágrimas en los ojos.

    Asentí, mirando con severidad a Liza White, que parecía estar encantada con el espectáculo.

    —Monokuma dijo que nos mataría a todos terminado un cierto plazo. Que todos íbamos a morir si no se producía una muerte. Ese fue su motivo. Y… Hubert… se sacrificó por nosotros. Para salvarnos.



    —Chicos… —susurró Hubert, serio y con aspecto decidido—. Reunámonos mañana por la mañana en el gimnasio. Necesito que vayáis allí.

    —¿H-Hubert? —preguntó Dante, alzando una ceja, confuso.

    —¿Para qué, eh? —Ryu le miraba con desconfianza.

    —… porque vamos a acabar con Monokuma. Todos juntos. Evitaremos que el juego comience. Tengo un plan.

    —¿Un plan? ¿Y no podrías exponerlo ahora~? —cuestionó Leaffy, sonriente.

    Hubert tomó aire por unos instantes antes de contestar.

    —No, ahora no. Debe ser mañana. Tengo la forma de evitar que esto termine de la peor manera posible. La forma de lograr que nos salvemos. Pero debe esperar… no puede ser aquí, no puede ser ahora.




    —En aquellos momentos… Hubert… se refería a esto. Hubert trataba de animarnos, pero… todo cuanto pretendía era evitar la muerte de todos nosotros. Aún a costa de su vida.

    —Pidió que fuésemos al gimnasio para que todos pudiésemos ver su suicidio —afirmó Chisp—. Para que el motivo de Monokuma caducase, quedase cancelado… pero no tuviésemos duda de la verdad. Si veíamos la escena del crimen original, veríamos claramente que aquello fue un suicidio.

    —P-Por eso Leaffy decía que era aburrido —comentó Ixie—. Y por eso manipuló la escena.

    —¡M-Maldita loca! —exclamó Bezzy, con lágrimas en la mirada—. Hubert se sacrificó por nosotros, ¿y tú haces eso solo por curiosidad…? ¡No solo has estado a punto de matarnos, sino que encima, has intentado echar por tierra el sacrificio de nuestro amigo!

    Leaffy, sin más, sonrió, haciendo tirabuzones en su cabello con su dedo índice.

    —Y, sin embargo, la verdad os está produciendo esta desesperación, ¿no lo veis? Mi verdad era más esperanzadora. Mi verdad era más fácil de aceptar —susurró, antes de alzar la cabeza con ego—. Pero habéis decidido tomar esta senda. Que así sea. Tomad… aquí tenéis lo que me llevé de la escena del crimen.

    Leaffy sacó, así, una nota de su bolsillo. Un papel manchado de sangre, con varias líneas escritas. Una… nota de suicidio. Con cuidado, Dante la tomó entre sus manos y la leyó en voz alta.


    “Queridos compañeros.

    Siento muchísimo haber recurrido a esto. Era la última opción que valoraba. En mi ingenuidad, pensé que podríamos llegar a derrotar a la mente maestra. Pensé que la esperanza prevalecería, pero… no tengo tiempo. Quien controla a Monokuma nos ha tendido una trampa, una trampa fatal… y ahora, vivimos contrarreloj.

    He perdido mis recuerdos, sí, pero sé que fui superviviente de aquella otra matanza que Liza White provocó. Sé que yo logré sobrevivir, mientras que otros muchos compañeros perecieron en aquel macabro juego. Yo… no quiero volver a crear recuerdos nuevos como esos. No quiero recobrar esas memorias y empeorarlas con las muertes de mis nuevos amigos… y de los viejos también. No. No puedo dejar que esta matanza vuelva a suceder.

    Por eso, no tengo más remedio que hacer esto. Yo ya tuve una oportunidad, y me salvé de las garras de la desesperación. Vosotros, chicos… merecéis también vuestra propia oportunidad. No puedo dejar que muráis por culpa de ese estúpido motivo. Y no puedo dejar que empecéis a mataros unos a otros. Que se repita el juego.

    Tomad mi sacrificio como un mensaje de esperanza. Hago esto por vosotros… y hago esto también por los que ya murieron en el anterior juego. No cometáis los errores del pasado. No empecéis la matanza. Yo os he salvado ahora, pero nada puede garantizarme que sigáis a salvo cuando yo no esté. Ya… ya no podré protegeros. Así que sed fuertes, por favor. Manteneos firmes, enfrentaos a la mente maestra, ¡y derrotadla de una vez por todas! No os rindáis. No caigáis en la desesperación.

    Vosotros sois la nueva esperanza.

    Hubert.



    El silencio se hizo. Solo lágrimas brotaban de los rostros de muchos de los presentes… entre los que me incluía yo. El noble sacrificio que había realizado Hubert… no podíamos dejar que fuese en vano. Vi cómo Dante apretaba la carta de suicidio entre sus manos, dientes apretados y lágrimas contenidas.

    Y, con sangre fría, Leaffy siguió hablando.

    —… esta desesperación es lo que quería evitar. Hubert creía que iba a transmitiros esperanza, pero… no sabe lo que es la esperanza.

    —Eres tú la que no lo sabe —dijo de pronto Dante, alzando la cabeza con furia—. ¡Eres tú la que no tiene ni idea!

    El golpe que dio en el atril fue contundente, e hizo que todos quedásemos, una vez más, en silencio. No obstante, Leaffy y Orm se limitaron a sonreír… ni siquiera eso lograba conmoverles.

    Tragué saliva. El caso… llegaba a su fin. Y alguien tenía que poner todas las cartas sobre la mesa, y alinearlo todo. Si tenía que ser yo… sería yo.

    —Antes de terminar… echemos un vistazo a todo este caso, desde el principio, ¿queréis?

    Tal vez solo así… podríamos aceptar la muerte de Hubert.



    Acto 1:

    Este caso comienza cuando la víctima nos avisó, en el día anterior a la muerte, para que todos acudiésemos al gimnasio. Por aquel entonces, la víctima ya tenía pensado todo su plan… y lo ejecutaría esa misma noche, de madrugada.

    Entrada la noche, pues, salió de su dormitorio, y allí fue visto por Orm… y probablemente también por Leaffy, quienes permanecían atentos a todo cuanto les rodeaba. Así, la víctima salió del hotel y se encaminó a la armería, dispuesto a coger una cuerda con la que ejecutar su plan final.

    El plan de la víctima… era un suicidio: se ahorcó, colgándose del gimnasio y dejando su nota de despedida a sus pies. El plan de la víctima era que le encontrásemos allí a la mañana siguiente y supiésemos del suicidio en seguida.

    Pero, por supuesto, su plan no salió como cabría esperarse.

    Acto 2:

    Leaffy fue la primera en salir tras la víctima, y posiblemente, vio el cadáver colgando en el gimnasio. Ahí fue cuando empezó su artimaña: ella conocía el camino secreto que unía gimnasio y armería, así que entró en la segunda, tomando un cuchillo, y desde ahí se dirigió a la escena del suicidio.

    Tras bajar a la víctima, ya fallecida, Leaffy cogió el cuchillo que había traído y, con sangre fría, cortó repetidamente el cuello de la víctima, cubriéndolo de sangre y cortes, todo para camuflar las marcas del ahorcamiento. Dejó el cuchillo clavado en el estómago de la víctima, manchó su dedo con sangre, y escribió “Arie” en las losetas, para inculpar al Arquietecto, quien era el único que había pasado toda la noche fuera del hotel. Tras eso, tomó la carta y se marchó, ocultándose en alguna parte del Sector A hasta la mañana siguiente.

    Todo esto lo hizo con el objetivo de crear un asesino para que pudiésemos perseguirle… en un delirio de esperanza.

    Acto 3:

    No obstante, la cosa no acaba ahí. Es hora de que Orm entre en escena; explorando todo el Sector A en busca de la víctima, nuestro Prodigio llegó a la conclusión de que debía estar en el gimnasio, pues era el único lugar que quedaba por investigar. De modo que, usando el pasadizo secreto que también él conocía, entró desde la armería y presenció la grotesca escena que Leaffy había preparado. Fue entonces cuando tramó un plan para estropear el de su rival y, al mismo tiempo, desenmascararla en el futuro juicio.

    Solo necesitó de unas cadenas con candado para cerrar la puerta y crear un misterio de habitación cerrada… posteriormente, añadió letras al mensaje con la sangre de la víctima y alteró el orden de las baldosas para que pasase a decir “Despair”… justo aquello que Leaffy parece odiar.

    Con eso hecho, usó los zapatos de la víctima para dejar huellas sangrientas de entrada al gimnasio, y luego ató sus manos con la cuerda, para que así, dedujésemos precisamente que Arie no pudo haberlo hecho, y que el suicidio era una posibilidad… todo era para provocar la revelación de su “rival” en el juicio, de Leaffy.

    Acto 4:

    Orm permaneció escondido en la sala de almacén del gimnasio… y eso explicaría las huellas de salida de la armería. Todo ello se debe a que Spock colocó tinta luminiscente en la puerta de la misma para detectar movimientos en la noche. Al permanecer en el gimnasio sin llegar a salir nunca Orm, huellas tres personas podían verse entrando, pero solo dos saliendo.

    En la mañana, todos nos reunimos para dirigirnos al gimnasio, como habíamos acordado con la víctima. Dante fue el primero en adelantarse, encontrándose con la puerta cerrada. Rápidamente la embistió, echándola abajo y pudiendo entrar… todo para ver la grotesca escena. En ese mismo momento, Orm salió de su escondite, mostrándose como uno más en la escena del crimen. Y Leaffy, por su parte, hizo lo mismo, mezclándose por el grupo.



    Y, al final… el verdadero causante de la muerte de la víctima, pese a todas estas tretas urdidas por el prodigio y la genio, es… ¡la propia víctima, Hubert, el Super Ajedrecista!


    Tras eso, el silencio se hizo, una vez más. No había ánimos para afrontar aquello…

    Observé entonces que los paneles de votación se alzaron ante nosotros en ese momento. H-Había llegado la hora, ¿eh?

    —H-Hubert… —Lucas parecía estar también llorando, afligido.

    Pero Liza… Liza no. Por supuesto que no.

    —Sí, sí, todo muy emotivo y tal. ¡Pero dejémonos de rollos! ¡Es la hora de la votación! Upupupu.

    >> ¿Elegirán los participantes al verdadero culpable? ¿O se alzará este con la victoria y podrá salir de aquí? ¡Lo sabremos en seguida, yay!

    Una ruleta apareció en pantalla entonces, con los rostros de todos los presentes. La ruleta, que comenzó a girar y girar, se detuvo finalmente en el rostro del propio Hubert… y un mensaje que rezaba “Felicidades” llenó la pantalla.

    —¡Bingo! ¡Habéis acertado! ¡Hubert se suicidó! —egocéntrica, Liza jugueteó con sus uñas, mirándolas con desinterés—. Ah, ese cobarde, ¡sobrevivir un juego de muerte para morir por su propia mano! Qué triste, qué triste.

    —… y ahora, ¿qué? —preguntó Dante, mirándola con severidad—. Tienes tu primer muerto, tienes tu primera clase de juicio. Y hemos ganado en este juego. ¿Qué viene ahora, Liza White?

    Ella sonrió con malicia.

    —Bueno, ahora viene la parte que más me gusta: la ejecución del culpable.

    —P-Pero… no hay n-ningún culpable —observó Frida, agarrando su bufanda.

    Y entonces Liza sonrió, mostrando un brillo rojizo en sus ojos ciertamente aterrador.

    —Oh, claro que lo hay. Está muerto, pero… a mí nadie, absolutamente nadie, me priva de mi diversión.

    Y así, el holograma pareció agarrar a Monokuma, lanzándolo por los aires. El oso, así, alcanzó un interruptor, y, al pusarlo, apareció una imagen en la pantalla. La imagen, con figuras pixeladas, mostraba a Liza White caminando hacia un Hubert tirado en el suelo, aparentemente muerto. Lo cogió por los cabellos y tiró de él, llevándoselo al exterior de la pantalla. Apareció sobre ellos una frase, que decía: “Hubert ha sido encontrado culpable. Comenzando el castigo”.

    Y el grotesco espectáculo comenzó.


    Ante nosotros, a través de la pantalla, se mostró lo que estaba sucediendo. Hubert, muerto, fue arrastrado por una garra que lo agarró del cuello. Le llevó a una especie de tablero de ajedrez gigante, donde todas las piezas eran… Monokumas. El Peón era un Monokuma normal, el alfil un Monokuma con lanzas, la torre era una especie de edificio con cara de Monokuma, el caballo llevaba a cuestas a un jinete Monokuma, y la reina y el rey eran figuras femeninas y masculinas respectivamente del condenado oso. No obstante… en la posición del rey blanco no había nada… tan solo un puñado de pinchos. Hubert fue colocado sin piedad sobre ellos, y los pinchos, que se clavaban en distintas partes de su ya sangriento y magullado cuerpo, se sostenía de pie por culpa de los mismos.

    Y entonces… las piezas empezaron a moverse. Los peones se movían a ritmos lentos pero seguros, dando paso luego al resto de fichas. Poco a poco, unas fueron devorando a otras, lanzándolas fuera del tablero. Solo quedaban, al final, los dos reyes. El negro caminó un paso, colocándose delante de Hubert… y Hubert se desplazó automáticamente sobre él, golpeándole y quedando el último en pie.

    Una musiquita de victoria sonó entonces, y la “pieza” de Hubert dio un par de saltitos, simulando alegría, en el sitio. La cámara que enfocaba al tablero se alejó ligeramente… mostrando que el tablero de ajedrez gigante era, en realidad, un tablero gigante, sí, pero portátil. Y, de golpe, se cerró, estripando a la única pieza que quedaba en el mismo: el propio Hubert. La sangre salpicó por todas partes, sobresaliendo por el tablero, mientras que la una pieza de rey blanco caía del cielo, cayendo derrotada justo sobre el tablerito.


    Aquello… aquello fue tremendamente horrible. Cruel. Despreciable. Quienquiera que estuviese detrás de todo eso era tan cruel como lo fue la propia Liza White. Era… alguien cargado de desesperación.

    Alguien dispuesto a llenarnos a todos nosotros de esa misma sensación.



    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.

    Lista de alumnos:

    15 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Misiones individuales: Talento: descubre al participante con talento falso.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu: Super Entrenador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert: Super Ajedrecista [MUERTO]
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante: Super Guardián
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly: Super Buceador
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie: Super Naturópata

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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy: Super Psicóloga

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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario

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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea: Super Profesora
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok: Super Ladrón
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie: Super Arquitecto
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
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    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.

    Balas de la verdad:

    - Informe de Monokuma #1: la víctima es Hubert Mattsson, el Super Ajedrecista. Su cuerpo apareció en mitad del gimnasio del Sector A. Murió aproximadamente a las 6:00 AM. Tenía las muñecas atadas con una cuerda y múltiples heridas cortantes en su garganta, hasta el punto de que la cubrían por completo su cuello. Todas las heridas parecen haberse realizado con el mismo utensilio. La víctima murió poco después de recibir el primer daño mortal. También recibió una herida punzante en el estómago con el mismo utensilio, que fue definitivamente posterior al resto y post mortem

    - Motivo de Monokuma: Monokuma estableció como motivo que, si nadie moría y llegaba el final del día en que murió Hubert, todos serían asesinados.

    - Pintada en el suelo: pintada con sangre, sobre Hubert había un mensaje, diciendo, con grandes letras situadas en distintas baldosas del suelo "DESPAIR". Además, Hubert tenía el dedo índice de la mano derecha manchado de sangre.

    - Cuerda: Hubert apareció con las manos atadas con una gruesa cuerda, aparentemente conseguida en la armería.

    - Cuchillo: aparentemente, el arma del crimen. Se deduce que fue obtenido en la armería. Apareció clavado en el estómago de Hubert.

    - Monoloj de Hubert: el Monoloj de Hubert ha desaparecido, no encontrándose ni en la escena del crimen ni en su dormitorio. No obstante, Pyro recuerda haberlo visto mirando su Monoloj el día antes de la muerte. ¿Dónde estaría?

    - Huellas ensangrentadas: en el gimnasio, la escena del crimen, había una serie de huellas ensangrentadas. Sin embargo, las huellas iban de la puerta al cadáver, y no a la inversa.

    - Baldosas: el suelo del gimnasio está hecho de baldosas en su totalidad. Muchas de ellas están sueltas y pueden sacarse sin demasiados problemas de su sitio.

    - Testimonio de Dante: Dante afirma que la puerta del gimnasio estaba cerrada con un candado por dentro, y que él, que fue el primero en llegar, la tumbó de un golpe, provocando el estado abollado en el que se encontraba.

    - Utensilios de la armería: en la armería faltaban una cuerda, un cuchillo y un candado, justo los objetos encontrados en la escena del crimen.

    - Plan de Stock: Stock vertió tinta transparente luminiscente en la entrada de la armería para analizar quién entraba en la armería la noche anterior. Tres personas diferentes entraron, pero solo había indicios de que dos de ellas saliesen.

    - Tinta luminiscente: la tinta usada por Stock para delatar a quienes entrasen en la armería es volátil y poco adherente, por lo que no duraría más de unos segundos en los zapatos de quien la pisase, dejando huellas por un breve periodo de tiempo. La tinta, además, es invisible a simple vista, y solo puede verse en la oscuridad. Fue extraída de la sastrería.

    - Libreta de Hubert: al parecer, Hubert tenía una libreta de la que alguien extrajo, con sumo cuidado, seis páginas. El resto de páginas estaba completamente vacía. La libreta fue encontrada en el dormitorio de Hubert por Frida, Bezzy y Oxy.
     
    Última edición: 3 Enero 2019
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  13. Threadmarks: Interludio 2 (Steve)
     
    GalladeLucario

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    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
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    Interludio 2: Amuleto con patas

    Avanzaba con cuidado por el estrecho conducto de ventilación, maldiciendo a Emily con cada uno de los pasos que daba a gatas. ¿Por qué tenía que mandarle a él a hacer esa misión tan peligrosa? Estaba tremendamente tenso, tembloroso, con una angustia subiéndole por el pecho que casi le ahogaba. ¡Él era una persona tranquila, pacífica, alegre… no una especie de ninja! ¡Encima la cosa esa estaba temblando! No iba a soportar su peso, ¡se caería en cualquier momento!

    —¿Steve? ¿Me oyes, Steve? —la voz de Emily se reconocía en sus oídos a través del pinganillo que llevaba en una de sus orejas. Trató de hablar con discreción, a un volumen bajo.

    —Sí, te oigo, Em.

    —¿Cómo vas? —le preguntó ella, desde el otro lado de la transmisión—. Mimi ya tiene los fondos, Lucas está estudiando el programa informático y Hubert y Dante están ya reunidos con los nuevos aspirantes a entrar al equipo… solo nos falta lo tuyo.

    —Ya, ya lo sé —dijo él, tras un suspiro—. Em, no sé para qué me mandas a mí, de verdad. ¡Dante lo habría hecho mucho mejor!

    Ella rio ligeramente.

    —Steve, créeme, ¡nadie mejor que tú para hacer esto! Limítate a seguir el plan, ¡estoy segura de que todo saldrá bien!

    Y volvió a suspirar.

    —Yo solo digo que si salgo de esta, me debes la comida más deliciosa que hayas siquiera soñado, ¿eh?

    —Prometido —dijo ella, con tono dulce—. Cuídate, ¿sí? Ya sabes que hay alguien que te espera ahí fuera, además de nosotros, ¿eh?

    Era verdad… él le estaba esperando. No en vano iba a ser uno de los nuevos Gamma, ¿eh? Pero no solo eso… todos los demás, todos los nuevos Gamma, eran el legado de sus viejos amigos y compañeros. Tanto de los que cayeron como de los que seguían allí. ¡Hasta Dante estaba con ellos de nuevo! Ni él mismo se explicaba cómo era posible, qué había sucedido con él, pero… Emily, después de todo, no quiso entrar en muchos detalles. Solo apareció, un día, acompañada de él.


    Chicos —recordó cómo entró aquel día en la sala de reuniones. Lucas, Hubert, Mimi y él estaban allí, esperándola; les había dicho que tenía una sorpresa que darles. Y esperaban todo, cualquier cosa, menos eso. Menos a él—. … traigo a un invitado especial.

    ¿Invitado especial? —Hubert alzó una ceja.

    Huh —Mimi estaba cruzada de brazos, dubitativa, con la mano apoyada en la mejilla—. ¿Y quién es? Estás hasta roja de la emoción.

    Era cierto. Steve pudo fijarse en aquel entonces en que las mejillas de Emily estaban sonrosadas, y jugueteaba con ansias con la llave que siempre llevaba colgada al cuello. Tomó aire profundamente, justo antes de dar un paso al lado. Fue entonces cuando Dante cruzó la puerta, provocando la sorpresa de todos. Llevaba el uniforme de los Gamma, y, al ver los gestos de estupor, se llevó la mano al cabello, acariciándolo, y apartó la mirada con timidez, serio, sin saber bien qué decir o cómo reaccionar.

    —¡Ta-dah! —dijo Emily, emocionadísima.

    —… hey —fue todo cuanto alcanzó a decir, ante la mirada atónita de todos los presentes.

    —¿”Hey”? —dijo Mimi, boca abierta—. ¿¡Hey!? ¿Eso es todo lo que dices después de plantarte aquí? ¡¿Qué demonios…?! ¿Cómo puede ser que…? ¿De dónde…? ¿Q-Qué es esto, Em?

    Ella miró a Dante, que seguía avergonzado, antes de responder.

    Es… una larga historia.

    Steve, al igual que sus compañeros, había quedado completamente contrariado. Pero entonces, lentamente, se levantó, ceño fruncido.

    —¡A mí no me engañas, eh! —caminó hasta Dante, colocándose delante de él. Miró a Emily y le dijo—. Es un nuevo miembro, ¿no? El super impostor, o algo así. ¡Está muy bien disfrazado, casi me lo creo!

    —… soy real —se justificó débilmente Dante, lo cual solo provocó que Steve, dubitativo, le mirase nuevamente. Pronto comenzó a manosear su cara, mientras decía:

    ¡Sí, claro, y yo me lo creo! ¿Qué es, una máscara? ¿Maquillaje?

    [​IMG]

    Pero, al ver que lo que palpaba era real, no pudo sino dar un paso atrás, mirarlo de nuevo de arriba abajo, y pronunciar, en voz baja:

    —… ¿D-Dante? ¿…de verdad… eres… Dante?



    Despertó de sus recuerdos rápidamente, pues, sin darse cuenta, había chocado con la pared frontal del conducto de ventilación, ya que se había quedado absorto en sus pensamientos. El golpe provocó un ruido que le erizó la piel.

    —¡Agh! M-Menuda suerte la mía.

    No tardó en oír pasos y voces de personas alarmadas, justo bajo sus pies.

    ¡Si es que no tendrían que haberle mandado a él esa misión! ¿Infiltrarse en aquel edificio custodiado por miembros de los Seguidores de la Desesperación para llevarse unos documentos? Vale que se habían ocupado de que hubiese poca vigilancia y todo el rollo, ¡pero él no tenía ni idea de robar cosas! ¡¡Y menos metiéndose por un conducto de ventilación!! Estaba claro que le iban a pillar.

    Miró hacia abajo, dándose cuenta de que estaba sobre una rejilla, y pudo ver a través de ella a tres hombres, justo bajo él, que miraban con sospecha a su dirección. De los nervios, se incorporó ligeramente, golpeándose también con el techo de aquel conducto, y… la tapa bajo sus pies cedió, cayendo de bruces al suelo de la sala sobre la que se encontraba segundos antes.

    Aturdido, se llevó la mano a la cabeza y la zarandeó.

    —¡Demonios, qué mala suerte! —musitó… solo para darse cuenta de que había caído sobre algo blando. Bajo él, inconscientes, había tres hombres. Había caído… justo sobre sus cabezas. ¡Menuda coincidencia!

    Se levantó y se sacudió el polvo. Si no había vigilancia… tal vez podría coger los documentos. El problema era, ¿dónde estaban?

    Se dirigió a unos cajones cercanos, y abrió uno de ellos. Para su sorpresa, allí había unos papeles. De un rápido vistazo, lo verificó: ¡bingo, eran los que quería! ¡Qué suerte!

    Sonriente, los tomó entre sus manos, y luego oyó un ruido tras él. Se giró lentamente…

    —¡Eh! ¡Tú! ¡Quieto ahí…!

    [​IMG]

    Un guardia más corría hacia él, pero… ese no era el ruido que había oído. De pronto, tal y como sospechó en un inicio que sucedería, el conducto de ventilación, que habría perdido un par de tornillos debido a su peso durante su travesía por él, cedió del techo, y cayó, justo a su lado. Para desgracia del guardia, él no corrió la misma suerte: le cayó encima, dejándolo, también, completamente K.O.

    Steve suspiró.

    —¿Em? ¿Me oyes? Ya tengo los documentos.

    —¿Y bien? —dijo ella—. ¿Estaba todo despejado?

    —Bueno… supongo que ahora sí —sonrió ligeramennte—. He tenido mucha suerte.

    Y Emily rio.

    —Eres un amuleto con patas, Steve.

    Y él, sin más, sacudió sus cabellos avergonzado. T-Tal vez era un poco suertudo, sí.
     
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  14.  
    Liza White

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    AAAAAAAAAAAA. Qué ganas tenía de estar al día por dios, eran tantas palabras y capis los que me quedaron atrás que pensaba que tardaría más, pero cuando lo retomé y me volvió el hype me lo ventilé en una noche. Amé un montón el capítulo 1, la verdad, sobre todo porque desde el v3 se empieza a llevar el sacar algo super inesperado nada más empezar, y ya rompiste con el esquema metiendo un suicidio en el capi 1. Y tiene sentido meter un suicidio que impacte dado que ya conocemos al personaje de PR1, da tanto en los feels teniendo en cuenta quién era, y por qué lo ha hecho, qué pena más grande me ha dado por dios xD Ojalá Bruno se ponga al día pronto, quiero ver cómo se queda :(

    Well, está de más decir que no me lo esperaba. Como ya te dije no tenía claro nada, solo lo de Bezzy (que quizás tenga relevancia más tarde, no sueles meter datos que no estén relacionados con algo), pero también parecía una pista falsa donde sacar sospechosos. Es una táctica muy buena, como con lo de Kirumi en el v3, metiendo sospechosos y descartando personajes de donde al final se sacó al culpable solo para confundirte más. El caso en sí iba a ser tan sencillo como encontrarse a Hubert ahorcado con nota y todo, pero oh, esto es Pokenronpa, no podía ser tan fácil. Y ahí es donde entran los dos super geniales antagonistas de esta historia.

    ¡Esperanza y Desesperación dentro del propio juego! Oh god, creo que ya les adoro xD Me encanta la mecánica de estos dos proclamados super archienemigos, van a dar tantísimo juego en los siguientes casos que sin duda lo va a hacer todo más interesante (y enrevesado, no me quiero imaginar el caso 5, va a ser genial). Cuando salió la tercera sospechosa, ya pensaba que sería ella. No recuerdo si el patrón eran tres sospechosos y el tercero era el asesino o tres y el asesino aparte, pero cuando se descubrió su verdadera identidad (ole Pyro y su táctica para descubrir si era ella o no), ya se veía venir que un personaje que daría tanto juego no moriría tan rápido. Me atrevería a decir que quizás estos dos estén envueltos en los casos finales, les pegaría mucho. Pero como supervivientes, sabiendo cómo es Dangi, no les veo.

    Me gustó también el nuevo estilo que agregaste a la clase de juicio, con los testimonios de Arie. Pobrecito, me cae muy bien este chico y mira lo que le hacen al pobre xDD También soy del team OxyvsIxie como mejor pareja de la historia (??) Me cae mejor Ixie que Oxy, esta última solo habla para meterse con ella, pero me encantan las reacciones de la otra xD Siniestras y adorables. (Mis yuri vibes detectan una química amor-odio toda chachi para fics, just saying (?) Y Chisp también mola un montón, parece durmiendo despierto siempre pero boom, cuando habla saca la bomba. Bezzy también me parece super mega cutie, seguro que es la waifu, y Bubbly también es kawaii omg. También me gusta Spok,no sé, es todo un personaje xDDD Me alegra encariñarme ya a varios personajes, eso hace que te enganche aún más. El prota también es chachi (a ver cuándo la prota es chica y no muere (??), seguro que irá tomando confianza conforme avance su experiencia allí.

    Y AAAA, la participación de Liza y Lucas en el debate fue sublime. ¡Teddy lo manejaba Lucas, qué fangirl me puso! Y ver a los dos enfrentarse de nuevo, cómo Lucas le sostenía la mirada a Liza todo firme ay, que orgullosa estoy del cambio de bando que hizo :'3 Gad, Liza me dio realmente miedo y asco cuando castigó a Hubert. De verdad, no me creía lo que estaba leyendo xD Qué horror, menos mal que no lo sintió ya pero uf... Desde luego una imagen horrenda.

    Eso sería todo por el momento, intenté compensar tooodos los capis que no pude comentar, pero ahora que estoy al día eso será más fácil :D Mucho ánimo David, que aunque seamos pocos, te seguimos leyendo con el mismo hype de siempre. ¡Sigue así, lo haces genial!
     
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  15. Threadmarks: Capítulo 2 (Vida Diaria)
     
    GalladeLucario

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    Capítulo 2: El dolor se toca en clave de muerte.

    Vida diaria, capítulo 1.


    Aquella noche me dejé caer en mi cama, exhausto. No habíamos hecho ningún tipo de esfuerzo físico ni nada así… pero, con todo, mis huesos me dolían y mis músculos estaban entumecidos, casi como si hubiese tenido una jornada de intenso ejercicio físico.

    Todo en aquel día había sido muy intenso. La muerte de Hubert, la revelación de Orm y Leaffy como los manipuladores de la escena del crimen, la trágica verdad del suicidio, las grotescas escenas de la “ejecución” que fuimos obligados a ver… todo resultaba demasiado cargante para mí. Para mí y para todos. Quedamos derrumbados, quedamos extasiados. Y no mejoró cuando, al salir de aquel lugar, de la clase de juicio, Monokuma habló con nosotros.


    ¡Upupupu! ¡Muy bien hecho, chicos! ¡Habéis derrotado al culpable!

    Da hell?! —exclamó entonces Arie, con lágrimas en el borde de sus ojos y puños apretados —. ¡No había ningún asesino! ¡H-Has aplastado el cadáver de Hubert sin ninguna compasión!

    Bezzy temblaba, agachada en el suelo junto a Frida y Bubbly, los tres acongojados por la escena que habían tenido que soportar. Bubbly, de hecho, se desmayó al ver dicha escena, y ahora lo ayudaban a mantenerse despierto sus dos amigas.

    H-Ha sido horrible —susurró entonces la Super Violinista, a la que casi le costaba emitir palabras.

    Yo también estaba, en esos momentos, muy afectado. Un amigo se había sacrificado por nosotros… dos de nosotros habíamos intentado sabotear dicho sacrificio… y todo culminó con la tortura del cuerpo de nuestro fallecido compañero, sin ningún tipo de piedad, de forma totalmente grotesca y frente a nuestros propios ojos.

    Upupupu. Eso son detalles, detalles. ¡Vamos a lo que realmente importa! —insistió el oso—. Habéis superado la primera misión global, ¡hurray!

    ¡¿A quién demonios le importa la misión global ahora?! —exclamó Gea, consternada.

    Calmémonos —dijo Ryu, fríamente—. Es cierto que existía una misión global… y tal vez, al haberla superado, se nos otorgue información relevante. Que la tensión del momento no nos impida pensar con calma. Tenemos que obtener cuanta más información, mejor.

    Ryu era tremendamente frío… hablaba con tal calma que la sangre se me heló al escucharle. Por mucho que tuviese razón, era demasiado pronto para pensar así, para dejar a un lado los sentimientos. Había que ser muy poco emocional para que no le afectase tanto aquello.

    ¡Exacto, cuéntame más! —exclamó entonces Orm—. Yo ya he completado las misiones individuales, ¡y me aburro sin más pistas!

    ¡Cállate, mocoso! —espetó Arie—. No digas ni una palabra, ¡es oír tu voz y… damn!

    Tee-hee-hee, ¿estás molesto conmigo? ¿Y qué hay de esa chica de allí, no te molesta ella?

    Leaffy, apartada en una esquina, sacudió su cabello con egocentrismo, sonriendo siempre con aquella calma irritante suya. Fue Oxy la que intervino, dándole la espalda.

    No se merecen ni que les prestemos atención. Ambos tienen una mezcla entre delirios de grandeza y personalidad sociópata… incluso me atrevería a decir que Leaffy padece algún trastorno paranoide. Es mejor hacerles el vacío mientras estén en ese estado, o me arrastrarán a su locura —luego, sin darse la vuelta, la psicóloga, miró ligeramente hacia atrás, dirigiéndose a Leaffy—. Puedo intentar trataros, si estáis de acuerdo… si os sometéis a mis sesiones, apuesto a que en poco tiempo puedo rehabilitaros.

    … ¿es que no me has entendido? —inquirió Leaffy, mirando con los ojos vacíos—. Puedo ser la Super Psicóloga también, si quiero. De hecho, es probable que sea mejor que tú… pero claro, no soportarías que te dijese eso, pues padeces de un marcado narcisismo, nacido fruto de traumas pasados que te han hecho desarrollar esa personalidad como mecanismo de defensa, ¿no es así?

    ¿C-Cómo…? —exclamó ella, girándose y ocultando su mirada bajo el reflejo de las gafas.

    Ixie casi no podía contener la risita de satisfacción al ver a su archienemiga acorralada, pero, con todo, decidió también apartarse lo máximo posible de los dos “locos”.

    Ninguno de nosotros quería tener nada que ver con Orm y Leaffy. Habían demostrado ser peligrosos… ser capaces de todo.

    Ejem —se aclaró la voz Monokuma entonces, atrayendo nuevamente la atención al tema que le interesaba—. Como decía, vuestra misión ha quedado cumplida… por lo que es hora de que obtengáis vuestra nueva información. ¡Mirad la sección de “misiones globales” de vuestro Monoloj!

    Con temblor en las manos, dirigí la muñeca donde tenía el aparato hacia arriba, y pulsé los botones correspondientes. Pude ver cómo la misión que rezaba “1- Identidades: comenzad la primera investigación” aparecía con un símbolo de verificado, un tic que marcaba que dicha misión había sido completada… y, bajo el título, un pequeño texto se leía. Mis ojos se abrieron mucho al leer aquellas líneas.

    ¿Eh? —nerviosa, Bezzy fue la que lo leyó en voz alta—. “Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego”. Y-Y le sigue una lista de nombres muy larga… ¿s-son todos los participantes?

    —“… Drake Orestes, Brendan Ruby, Emily Hodges, Liza White, Lucas Diamond, Hubert Mattsson, Talía Wells, Effy Joy, Elisa Daroch, Chad Redflame, Alpha Xenodis, Steve Stone, Mimiko Honda, Ukitashi, Dante Miles e Ian Lockhart.” —leyó Ixie con detenimiento—. N-No me suena ninguno de esos nombres… salvo el de Dante, el de Hubert, el de Lucas… y el de Liza White y Emily Hodges. La desesperación y la esperanza.

    ¡Upupupu! ¡Claro que no, porque os he borrado los recuerdos relacionados con eso! —Monokuma parecía divertirse muchísimo con aquello—. De hecho… algunos de vosotros ni siquiera recordáis vuestros apellidos, ¿no es así? Eso se debe, fundamentalmente, a que vuestro apellido es el mismo que el de uno de los participantes, ¡y por tanto, sois un familiar directo! Por eso no lográis recordarlo, ¡upupu!

    ¿Familiar directo? ¿¡Qué decía!? De pronto, todos empezaron a meditar fríamente, y las voces se fueron alzando. Cada uno pronunciaba, confuso, su nombre, en voz baja:

    Yo soy Bezzy Hoffe…

    Me llamo Ixie Brigitte.

    Oxy Gehirn.

    … Spok Krueger.

    M-Mi nombre es Bubbly Phelps.

    A-Arie O’Gehry.

    Soy Gea Lehrer.

    Y yo Ryu Guardane.

    Sin embargo, el resto de personas no dijo nada. Stock fue el primero que, frustrado, tiró de su sombrero hacia abajo.

    N-no recuerdo mi apellido.

    Yo t-t-tampoco —Frida parecía asustada, dándose cuenta de pronto de que, en efecto, desconocía cómo se apellidaba.

    Huh, es curioso —Orm pensaba, reflexivo, con una mano en el mentón—. Yo tampoco. ¡Qué interesante, así que eso significa que soy el familiar directo de alguno de esos! ¡Mola!

    Lo dijo con toda serenidad y calma, como si nada. Yo no pude sino fruncir el ceño. ¡En serio, no era más que un niño! ¿¡Cómo podía ser tan… frío!?

    Pero lo cierto era que… yo tampoco recordaba el mío. Y eso era algo en lo que había reparado bastante tiempo atrás, pero… ahora cobraba un significado tremendamente grande.

    Entonces yo y Hubert fuimos supervivientes de esa masacre —susurró, observando los nombres de los participantes del primer juego, Dante—. Él era Hubert Mattsson, y yo… Dante Miles.

    —… tampoco recuerdo el mío —susurró Chisp.

    Mis ojos quedaron entonces mirando a Leaffy, que, fascinada, miraba la lista de nombres en su monoloj. Sus ojos brillaban, pero lo hacían de una forma completamente siniestra, casi como si la luz con la que brillaban fuese, realmente, un mar de oscuridad.

    —… fascinante —la genio estaba temblando de la emoción—. Familiares desaparecidos… participantes de un viejo juego… algunos pueden estar vivos, otros muertos. ¡No sabremos con certeza si somos familiares de alguna víctima, de algún asesino o de algún superviviente! ¡No sabemos si hay alguien esperándonos fuera! —sonreía. Sonreía como una lunática—. Ah, ¿no lo veis? ¡Es el contexto ideal para que nuestra esperanza fluya! La esperanza por desear que nuestros seres queridos estén a salvo… la esperanza por salir y volver a verlos. Por lograr recordarlos —miró entonces a Monokuma—. Esto es magnífico, Monokuma. ¡Brillante!

    ¿P-Podemos creer lo que dice? —cuestionó, ceño fruncido, Bezzy—. P-Puede que nos esté tomando el pelo.

    El oso se limitó a reírse, y fue Ryu el que intervino, tratando de buscar un sentido a todo aquello.

    Pero tendría lógica que sea el caso. En nuestros recuerdos, o al menos en los míos, existe la imagen de una portadora de la Esperanza y un símbolo de la Desesperación, que se enfrentaron en un juego mortal: Emily Hodges y Liza White. Pero desconocemos al resto de participantes de ese juego. Con todo, todos nosotros tenemos en nuestra mente, también, la idea de que íbamos a unirnos para luchar contra los Seguidores de la Desesperación. Y tiene lógica, si somos íntimos de los participantes del juego original, que fuésemos a unirnos en la lucha contra ellos, tomando el testigo de los caídos.

    Bah, ¡qué aburrido sería el mundo sin desesperación! —dijo, manos en la nuca, Orm—. Todo sería un tostón, ¡dudo que yo me hubiese unido a algo así por mi propia cuenta! No es algo que me pegue hacer.

    ¡Pero es la verdad, ñihihi!

    La voz provino de alguna parte, cayendo el oso justo detrás de Bubbly, que gritó estridentemente por el susto. Teddy estaba allí, otra vez… o, bueno, más que Teddy…

    —¡Lucas! —exclamó Arie al ver aparecer al oso—. ¡E-Estás aquí!

    —¿Ñihihi? Duh, mientras tenga esta forma, prefiero que me sigáis llamando “Teddy”, ¿sí? —el osillo se dio golpecitos en la cabeza con su patita, en gesto meditativo—. Por culpa de las reglas de Monokuma, no puedo contaros lo que me gustaría, pero… sí que puedo hablar de lo que el propio Monokuma os haya revelado, ¡y tiene razón, chicos! Todos vosotros sois gente muy cercana de los participantes del juego original.

    ¿Hay alguien que tenga una conexión contigo, incluso? —cuestionó Leaffy, con los ojillos vibrantes—. ¿Con la propia Lady Lizzie? ¿¡O con la gran Emily Hodges!? ¡¡P-Puede que alguno de nosotros sea compañero, familiar o amigo de Hubert o de Dante, y no lo sabemos!!

    En efecto… estaba loca.

    Duh, no puedo responder a eso, tristemente… sabéis lo que sucedería. Las reglas… no me dejan revelaros nada, o explotaría y no solo perdería la conexión con vosotros para siempre, sino que, jo. Podría haceros daño, ¿sabéis?

    Era cierto, esas condenadas reglas le impedían a Lucas… o, bueno, a Teddy revelar nada sobre el exterior o sobre los miembros de la matanza anterior. Pero… él debía saberlo todo, ¿no? Debía saber quiénes eran quiénes. Él… tenía todos los datos sobre la verdad, al fin y al cabo. Por eso, pensé que él era la esperanza a la que podríamos aferrarnos. Mientras Lucas estuviese con nosotros, teníamos una oportunidad de salvarnos.

    Al aparecer aquí, nos mostraron videos donde aparecían varias personas sufriendo distintas muertes —comenzó hablando Dante—. Fueron imágenes rápidas y fugaces, pero Hubert y yo salíamos en ellas, por lo que… ¿quiénes eran los que morían y los que mataban? ¡Necesito… recordar eso!

    Upupupu —rio Monokuma—. ¿Seguro que quieres, Super Guardián? … bueno, está bien. ¡De todas formas, es hora de revelaros vuestra segunda misión global!



    Di una vuelta en la cama, tenso. Las imágenes del cuerpo sin vida de Hubert y de la brutal ejecución del mismo aparecían a cada rato en mi mente, dejándome un mal sabor de boca e impidiéndome dormir. A eso, claro… se sumaban las condenadas misiones.

    Me puse bocarriba, y, incapaz de conciliar el sueño, encendí por enésima vez el Monoloj, observando la nueva misión global que, aquella tarde, nos había encomendado Monokuma. La información con la que nos premiarían por completarla se enunciaba como “Víctimas, asesinos, supervivientes”. Según nos dijo el propio Monokuma… se nos revelaría, de una vez por todas, el aspecto de nuestros supuestos conocidos, amigos y familiares, y se nos diría el destino que tuvieron. Y, para conseguir esa preciada información, la misión a cumplir era…

    “Descubrir quién fue el aliado de Liza White”.

    El revuelo se formó cuando Monokuma actualizó las misiones globales, y un escalofrío recorrió mi espina dorsal en ese momento. Uno de ellos, uno de los participantes del primer juego de asesinato mutuo, ¿fue aliado de Liza White? ¿De la mente maestra, de la que provocó todo ese sufrimiento? ¿De la más profunda desesperación? Tenía miedo, a decir verdad: miedo de descubrir no solo si mi familiar, quienquiera que fuese, pero en definitiva, alguien importante para mí, estuviese muerto… sino de la posibilidad de que fuese culpable de todas aquellas muertes, junto con Liza White. ¿Y si… y si era mi familiar el aliado? ¿Con qué cara miraría a los demás, sabiendo que por culpa de mi hermano, mi hermana, mi primo o quienquiera que fuese, la gran mayoría de jugadores del primer juego estaban muertos? ¿Que por su culpa, ahora los demás no tendrían a un hijo, una hermana, un amigo, una pareja… a quien volver a ver cuando salgamos de aquí?

    No estaba seguro de si quería recordar, y, a la vez, me reconcomía la idea de no recordarlo. Era como si necesitase recordar, pero tuviese miedo de qué fuese lo que recordase. Supongo… que eso era la desesperación, en cierto modo.

    Y fue entonces, cuando fui a cerrar el monoloj para tratar de conciliar el sueño, cuando me percaté de que había olvidado una cosa muy importante…

    —M-Mi misión individual… —susurré, en la quietud de la noche.

    Era cierto: había cumplido mi primera misión individual, ¡por lo que debería haber obtenido tanto la información que servía como premio por cumplirla como una segunda misión! Según Orm, él ya las había cumplido todas, y le brindaron una información muy valiosa. Entre otras cosas, supo que alguien entre nosotros era la Super Genio. Y esa, de hecho, era mi misión: descubrir a la persona que decía tener un talento que realmente no tenía; un talento falso. Leaffy.

    Así, pulsé los botones del monoloj, tenso. La pista sobre la información que me daría la primera misión era “Talento”. Talento… t-tal vez ahí estuviese la verdad sobre mi talento. Orm había dicho que yo carecía de uno, pero… no podía ser cierto, ¿verdad? Con tensión, abrí la “pestaña” de mi primera misión, y comencé a leer. Mis ojos vibraron con incredulidad cuando leí aquello.

    “Pyro carece de talento alguno”.

    N-No… r-realmente yo no tenía talento. ¿Por qué? ¿Por qué estaba aquí entonces? Todos los demás eran Ultimates, eran completos maestros en algún área. ¡Hasta teníamos entre nosotros al Super Prodigio y la Super Genio, capaces de destacar en muchísimas áreas, no en una sola! ¿Por qué estaba yo entre ellos, si carecía de cualquier tipo de talento? No tenía sentido. Me negaba a creerlo cuando me lo dijo Orm, pero… ahora no tenía más remedio que aceptarlo. Me mordía el labio, furioso. Y mis ojos, deseosos de escapar de aquella realidad, pasaron a la segunda misión, recientemente desbloqueada.

    Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego”.

    ¿Compañero? ¿Se referiría a… mi familiar? ¿El participante del primer juego que tiene alguna conexión conmigo? Supongo que tenía lógica… la primera misión requería que encontrase a alguien con un talento falso para revelar algo sobre mi talento. De modo que era coherente que esta misión exigiese descubrir las relaciones de los demás para averiguar la mía propia.

    Así que… sin poder evitarlo, regresé al mismo tema del principio, lo mismo que no me dejaba dormir. Todo reconducía a las palabras de Monokuma en aquella tarde: los jugadores del primer juego y nuestra relación con ellos. Y yo era el familiar cercano de alguno de ellos… pero, ¿de quién? ¿De un superviviente? ¿De un asesino, de una víctima… del traidor? ¿Seguiría esperándome esa persona especial para mí cuando saliese de este lugar…?

    Con todos esos pensamientos arremolinados en mi cabeza, el cansancio terminó venciendo, y, aunque me supuso muchísimo tiempo y esfuerzo… quedé dormido.


    Y un día más comenzó.

    —Ejem, ejem. ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nghmfpf! ¡Mmhmfgh!

    Vaya… una vez más, Monokuma había atrapado a Teddy, eh…

    —¡Pero qué sabios consejos das siempre! ¡Prestad atención a la sabiduría de mi hermano, y no dudéis en aprovechar el día! ¡Estoy seguro de que será un día muuuuy próspero para todos!

    Y el mensaje se cortó. Como todas las mañanas.

    Salí de mi dormitorio apesadumbrado, rezando porque Liza White no apareciese en esa pantalla una vez más, recordándome que debía salir de mi dormitorio y torturándome con aquellos discursos de desesperación. De modo que caminé sin muchas fuerzas por el pasillo… y me detuve de pronto frente a una puerta.

    Era el dormitorio de Bezzy. Recordé entonces que la Violinista me había dicho, en más de una ocasión, que había quedado encerrada dentro de su dormitorio. Con curiosidad, llevé mi mano, temblorosa, hacia el pomo de su puerta, y traté de abrirla. En efecto… estaba cerrada. Alcancé a oír la melódica voz de la chica desde dentro.

    —¿H-Hola? ¿Quién está ahí…?

    —Oh, ehm, soy yo, Pyro —dije, algo avergonzado—. ¿Estás bien, Bezzy?

    La chica suspiró.

    —Lo de cada mañana, supongo… la puerta parece bloqueada. Supongo que en un rato se abrirá; siempre me pasa lo mismo —y repitió el suspiro.

    Qué… extraño. No parecía mentir cuando decía que, cada mañana, le pasaba lo mismo: su puerta parecía no responder hasta más adentrada la mañana. Como si no pudiese salir a la misma hora que el resto. Pero, ¿por qué?

    No tuve demasiado tiempo para reflexionar sobre ello, porque vi de reojo a Chisp caminar por el pasillo, meditativo.

    —B-Bezzy, nos vemos luego, ¿vale? Si veo que pasa mucho tiempo y sigues sin poder salir, ¡traeré ayuda! —le dije, antes de marcharme corriendo detrás del informático—. ¡Hey, Chisp! —exclamé, para llamar su atención, mientras lo alcanzaba—. ¿Ibas al comedor?

    Pero el chico, que solo me dedicó una mínima mirada, se detuvo delante de otro dormitorio, mirando hacia arriba con tranquilidad.

    —… en realidad no —reconoció—. Me dirigía aquí.

    Y, extendiendo su mano, abrió la puerta de aquel dormitorio. Lleno de dudas, seguí al Informático al interior del lugar, y solo con poner un pie dentro… un aire de melancolía y tristeza regresó a mi interior.

    —El dormitorio de Hubert, eh… —susurré—. ¿Por qué vuelves aquí?

    —Por el caso de Hubert, claro —con cuidado, Chisp analizaba cada detalle del lugar, abriendo armarios, hurgando en ropa, abriendo cajones. Lo observaba todo con detenimiento, con ojo crítico.

    Y yo no entendía qué pretendía encontrar.

    —P-Pero Chisp, ya resolvimos el caso…

    —Eso no es cierto —se limitó a decir él, al tiempo en que se agachaba para mirar la parte de debajo de la cama. Le miré, inclinando mi rostro hacia un lado. Ese tipo era muy raro.

    Quedé así, quieto, con expresión dubitativa, mientras él seguía analizando cada rincón del lugar. Esperaba que sobreentendiese que quería una explicación, pero… con un suspiro, llegué a la conclusión de que, quizá, no iba a dármela hasta que no se la pidiese expresamente.

    —¿Cómo que no es cierto? Ya determinamos que Hubert se suicidó.

    —Y es cierto —determinó él, sin más. Sin profundizar en absoluto en sus razonamientos. Como si estuviese demasiado ocupado en lo que estaba haciendo como para pararse a hablar conmigo.

    —¿Pero…?

    —Pero eso no significa que el caso esté resuelto —me respondió sin ni siquiera girarse. Estaba con la mirada fija en la mesilla de noche, estudiando el contenido del cajón que había allí. Y suspiró, al mismo tiempo en que cerraba dicho cajón y se incorporaba—. La libreta de Hubert. ¿Recuerdas que faltaban seis páginas?

    —Oh —susurré, desviando la mirada. E-Era cierto, ¿qué fue de aquello? Encontramos la carta de suicidio, la que se llevó Leaffy, por lo que aquello podía ser parte de su libreta, pero… era solo una hoja. ¿Y el resto…?—. Es cierto. Nunca llegamos a determinar dónde estaban.

    —Ni tampoco su Monoloj —meditó Chisp, cruzándose de brazos—. Desaparecieron. Y el caso se cerró sin determinar su ubicación. Alguien se los llevó. Por algún motivo.

    Me mordí las uñas, tenso. C-Chisp tenía toda la razón. Aquellos dos misterios seguían planeando sobre la muerte de Hubert. ¿Quién se llevó esas cosas…? ¿Y por qué?

    —¿Pudo ser Leaffy? —susurré—. Si ella fue la primera en encontrar el cuerpo, ella tuvo que ser la que se llevó su Monoloj, ¿no crees?

    —Puede ser. O tal vez no; no estoy seguro —y pasó por mi lado, saliendo del dormitorio—. Por eso intento averiguarlo.

    Le miré con una mezcla entre incomprensión y admiración. Era un tipo admirable, centrado, sereno… pero muy particular, excéntrico. Uno de esos pequeños genios con un mundo propio, supongo.

    Pero tenía toda la razón… la verdad sobre el caso de Hubert no había sido cerrada aún del todo, ¿eh? ¿Quién y por qué se llevó las hojas de su cuaderno y su Monoloj? ¿Tal vez había descubierto algo…? Recordé entonces que Orm hizo referencia a que Hubert se había interesado también por sus misiones individuales. Quizá obtuvo información importante y… alguien no quería que los demás la averiguásemos. ¿Era eso lo que sucedió, o algo mucho más complejo? Tristemente… de momento, no lo sabríamos. Pese a Chisp siguiese con eso rondándole la cabeza.

    De modo que, al final, todos estuvimos reunidos en el comedor. Todos salvo Bezzy, claro, que apareció algunos minutos después. Le sonreí al verla aparecer, ¡por fin había podido salir! Vi cómo se acercaba a mí y tomaba asiento a mi lado.

    —¿Todo bien? —preguntó, en voz baja. Yo no pude sino agachar la cabeza, antes de apreciar el ambiente que me rodeaba.

    La mayoría de nosotros estaba abatido. Bubbly, Frida, Gea, Stock, Ixie, Dante, Oxy, Arie, estaban visiblemente alicaídos; Chisp permanecía serio, ajeno al resto… y solo Ryu, Orm y Leaffy seguían con su actitud normal, casi como si nada hubiese pasado. De modo que tomé aire, y susurré, en respuesta a la violinista.

    —Supongo que no…

    Y, tras eso, el silencio se hizo, mientras todos desayunábamos, acompañados de una tensión incómoda que nos oprimía. Hasta que alguien rompió dicho silencio.

    —… deberíamos hablar de lo de ayer. De todo lo de ayer —dijo Dante, apretando el puño.

    Fue Arie el primero en responder.

    —Exacto. ¡Porque yo no entiendo que demonios hacen estos fucking idiots aquí como si tal cosa! —señalaba a Orm y a Leaffy, apuntándoles con el dedo—. Damn, ¡después de la que liaron, no entiendo como tienen la poca vergüenza de sentarse entre nosotros!

    —¿Y qué prefieres? —dijo la Super Genio, inclinando la cabeza hacia un lado, en un gesto de falsa dulzura—. ¿Qué vayamos a nuestro libre albedrío, lejos del resto? ¿No crees que así podríamos tramar cualquier cosa y nadie se daría cuenta~?

    Sus palabras fueron siniestras… y el Arquitecto no pudo sino apretar los dientes por la rabia. Fue Orm el que siguió hablando, poniendo sus manos en la nuca, indiferente.

    —Como no nos atéis y nos metáis en un zulo para que no hagamos nada, ¡no os podréis librar de nosotros!

    —En cualquier caso, podéis estar tranquilos —anunció Leaffy, sonriente—. No es mi intención asesinar a nadie… no aún. Ahora bien: si alguien desea cometer un crimen, con gusto participaría, siempre que dicho crimen sirva para promover esperanza.

    —¡Lo mismo puedo decir yo! —intervino Orm—. No me importa ayudar al asesino si eso va a causar caos y desesperación, tee-hee.

    —Enfermos —susurró Ryu, suspirando—. No solo estáis actuando como completos monstruos carentes de empatía una vez más, sino que sois imbéciles. Por mucha diversión o mucha esperanza que se genere, de poco os sirve ser cómplices: los cómplices no ganan nada, solo el asesino gana algo.

    —… no valoras lo suficiente la esperanza, me temo —suspiró, alicaída, Leaffy. S-Su concepto de esperanza era tan macabro…

    Fue Frida la que, ojos llorosos, intervino entonces.

    —¿P-Podríamos, por favor, o-o-olvidar todo esto de la esperanza, l-la desesperación y demás? N-No quiero seguir con ese tema… n-no quiero siquiera tener que pensar e-en un segundo crimen. ¿A-Acaso Hubert… no se sacrificó p-para eso? ¿Para evitar que… el juego siguiese?

    Y quedé enmudecido. Ella tenía toda la razón. Lo que quería Hubert era justo eso, que no nos matásemos, que no siguiésemos el juego. Sea por esperanza, sea por desesperación, él se sacrificó con ese único objetivo en mente: evitar el juego, evitar que hubiese víctimas en el futuro.

    —A eso me refería —susurró entonces Dante—. A hablar… de Hubert. De él y de todo lo que su sacrificio supuso para nosotros.

    —H-Hubert… —Bezzy estaba entristecida. Recordar el caso de ayer no parecía animarla en absoluto. Entendía que era duro para todos, y ella era especialmente sensible… personas como ella, Bubbly o Frida eran, con total seguridad, quienes estaban más entristecidos por todo esto.

    —… creo que, aunque es duro para todos —miró entonces, por un instante, a Leaffy y Orm. El desprecio se adivinaba en sus ojos—. O al menos para casi todos… debemos seguir adelante. No podemos permanecer deprimidos y dejar que todo el recuerdo de Hubert nos haga bajar la guardia. Él no quería eso…

    Noté cómo al propio Dante le costaba mantenerse firme en sus palabras. Era como si fuese el primero al que el tema le afectaba, pero se obligase a sí mismo a ser fuerte. Porque, tal y como estaba a punto de decir el Guardián… eso era lo que el Ajedrecista habría querido.

    —… Hubert quería que acabásemos con este juego. Que se terminase para siempre, que derrotásemos a quienquiera que estuviese detrás de todo, ¿no? Por eso se sacrificó, para darnos una segunda oportunidad —apretó los puños—. De modo que… aprovechémosla.

    —… Monokuma abrió ayer el Sector B —Chisp habló de pronto, con el codo apoyado en la mesa, y su cabeza echada sobre la misma mano—. Ni siquiera nos hemos planteado ir a explorarlo porque estábamos demasiado afectados por lo de Hubert y por todas las revelaciones… pero creo que es hora de que vayamos.

    Decidida, Bezzy asintió.

    —S-Sí, ¡tenéis razón! Además, ahora tenemos un pequeño cabo del que tirar: ¡sabemos que somos familiares y amigos de los jugadores del primer juego! Eso puede servir para tirar del hilo de nuestros recuerdos. ¡Exploremos, pues, la nueva zona que tenemos! Puede que encontremos más pistas, más datos, ¡lo que sea! De hecho… —entonces, la violinista mostró su monoloj, enseñando la que era su primera misión individual, aún desbloqueada— mi misión requiere que encontremos el auditorio. Tal vez la información que me den sirva de algo para todos, ¿no? ¡Compartamos toda esta información! Si trabajamos juntos, ¡tendremos una oportunidad!

    Leí con atención la misión de la Violinista: “Amor: encuentra el auditorio de Despair City”. Amor, ¿huh? ¿A qué se referiría?

    —¡B-Bezzy tiene toda la razón del mundo! —exclamó Bubbly—. ¡Si todos colaboramos entre todos, compartimos nuestras misiones individuales y nos apoyamos, podremos obtener mucha más información para todos! —tras decir aquello, el Super Buceador sacó su Monoloj y lo mostró, también—. ¡Mi primera misión exige solo que sobreviva durante una semana aquí! Y ya casi está… solo faltan un par de días, ¿no? Ya he perdido la cuenta, a decir verdad.

    Mis ojos, sagaces, buscaron curiosear la pista sobre la información que despejaría esa misión: “Supervivencia” ¿Qué? ¿S-Supervivencia? Básicamente, ¿la pista era lo mismo que la misión? Ya no es que estuviesen relacionadas, es que parecían ser lo mismo…

    Arie intervino también.

    —¡Este espíritu cooperativo es tan damn cool! Look, ¡voy a mostraros las mías también! —presionó, pues, el botón de su Monoloj—. La primera misión me pedía permanecer tres noches fuera del hotel.

    —Oh, vaya —apuntó Oxy, de pronto—. Así que por eso estabas tanto tiempo fuera, ¿eh? No tenía nada que ver con que buscases una salida.

    —¡Hey, eso son detalles! —exclamó él, quitándole hierro al asunto—. La cuestión es que, al cumplirla… descubrí algo que, well, no es muy revelador, a decir verdad. De hecho, no lo entiendo del todo bien.

    Todos pudimos leer lo que ponía en su reloj: la pista era “Trasnochador”… y la información desbloqueada decía así: “hay alguien que no puede salir por las noches”. Oh, ya veo… miré de reojo a Bezzy, y pude observar cómo su rostro palidecía un poco. La información de Arie había revelado un dato sobre Bezzy, ¿eh? Su puerta permanecía cerrada, y por lo que se ve, este hecho sucedía durante toda la noche, no solo en la mañana. Pero… si Monokuma lo había dejado como una información de misión, ¿era algo relevante? ¿No era… casual, acaso?

    No pude seguir meditando mucho más, porque la risa de Orm interrumpió el agradable ambiente que, de pronto, se respiraba.

    —Sois todos medio tontos. ¿Es que no os dais cuenta de que revelar vuestras misiones individuales es un movimiento suicida? ¿Qué parte de “individuales” no has entendido?

    —¿Huh? —Ixie inclinó la cabeza a un lado—. Explícate, Orm, ¿a qué te refieres con eso de “suicida”?

    El chico se llevó las manos a la cabeza.

    —¿No es obvio? Habláis de confiar y todo ese rollo aburrido, pero tenéis misiones que, en algunos casos, versan sobre otros. Que os exponen y os dejan vulnerables en otros casos… que os revelarán secretos sobre vuestros compañeros. Creéis que si mostráis lo que obtendréis de vuestras preciadas misiones podréis aumentar vuestra confianza, pero, ¿no sucederá lo contrario? Si yo quisiese matar, por ejemplo, sabría que Arie habría sido un objetivo fácil si conozco que va a querer estar solo en el exterior del hotel por las noches. ¿Verdad que sí, Leaffy? ¿A que era una víctima ideal? Suerte que tú no querías matarlo, ¿eh? Solo inculparlo de asesinato, casi nada.

    —… —la genio sacudió sus cabellos, apartando la mirada con soberbia.

    So messed up —dijo Arie, tenso, con la mano temblorosa sobre su Monoloj—. ¿E-Esto puede… exponerme… a cosas como lo que me hizo esa tarada…?

    —O, por ejemplo, Bubbly —señaló, divertido, Orm—. Debe sobrevivir una semana, ¿no? Y eso está a punto de suceder. Imaginad, pues, que alguien, por sus propias misiones, descubre que, si Bubbly obtiene la información, sabrá algo que perjudicaría mucho a ese alguien. ¿Qué creéis que pasaría? Que trataría de evitar que dicha información se supiese, claro. ¿Cómo? ¡Matándole, claro! Así la misión no se cumple. Tee-hee.

    Bubbly palideció por completo.

    —Esto es un juego de asesinato. No lo olvidéis nunca —Orm, de pronto, sonrió de forma tremendamente sombría—. El objetivo es lograr que nos matemos. Y, como dijo el propio Monokuma, estas misiones son motivos permanentes. Si queréis escupiros dicha información unos a otros en la cara, ¡adelante! Si preferís guardárosla y desconfiar de los demás, ¡adelante también! Los dos escenarios os harán estar en tensión, sabiendo el peligro que corréis… desesperados. ¡Los dos escenarios, pues, son divertidos! —y rio a carcajadas, completamente entretenido ante los rostros de diverso tipo que todos los presentes teníamos: algunos de miedo, otros de sorpresa, otros de indiferencia, otros de ira.

    Y el de Dante entraba en el último tipo.

    —… habíamos conseguido algo de paz y de confianza en el resto, ¡y tú tenías que estropearlo! —el golpe que dio en la mesa fue tal que todos los vasos, tazas, platos y cubiertos que había sobre ella vibraron, sorprendiendo a los presentes, yo incluido. E-Ese chico tenía una fuerza tremenda cuando se enfadaba. Pero pronto se relajó, y habló con su tranquilidad y suavidad de siempre—. … olvidemos a ese niñato, y centrémonos, pues, en lo importante. Tenemos un sector que explorar.

    —Con misiones de por medio o no, lo importante aquí es que somos compañeros —intervino Ixie, tratando de motivar a todos los demás—. O, bueno, casi todos lo somos —la mirada de odio a Oxy fue directa, y no trató de ocultarla lo más mínimo.

    Gea asintió.

    —Sí… lo primero es inspeccionar el terreno; no sabemos lo que puede haber en el Sector B, por lo que quizá haya alguna pista o alguna información sobre el exterior y sobre nuestros amigos y familiares. Sobre nuestros recuerdos, al fin y al cabo.

    —E-Exacto —asintió Frida—. ¡Colaboremos para r-recuperar esos recuerdos!

    —¡Yay! —intervino de nuevo Orm, hablando con tono sarcástico—. ¡Qué bien, revelemos quién es amigo de quién, así sabremos quién es el compañero del traidor y, por tanto, sabremos de quién desconfiar! Tee-hee.

    … ese maldito niño… ¿no podía estarse callado? Cada vez que hablaba era como si un dardo venenoso se clavase en la moral del grupo. Realmente disfrutaba haciendo que nos sintiésemos decaídos y tristes, ¿eh? Pues no iba a darle ese gusto. Cierto que el asunto del traidor del primer juego me reconcomía la cabeza… pero no iba a dejar que me alejase del resto, que me hiciese desconfiar. Me levanté abruptamente, y dije:

    —Vale, pues yo voy a ir a explorar el Sector. ¿Quién quiere acompañarme?

    —¡Iré contigo! —exclamó Bezzy. Sonreí ante su rápido gesto.

    El próximo en levantarse fue Chisp… pero lejos de acercarse a nosotros, comenzó a alejarse, sin decir nada, hacia el exterior.

    —S-Supongo que quiere ir por su cuenta —susurré.

    Poco a poco, todos fuimos decidiendo nuestras próximas acciones y nuestros grupos de exploración. Al final, a mi grupo se unieron Frida, Bubbly, Arie e Ixie. Ryu fue con Oxy, Gea, Stock y Dante; Chisp fue por su cuenta… y sobre Leaffy y Orm, pues… no tenía ni idea. Y, la verdad, tampoco me interesaba. Y, bueno, faltaba alguien, ¿no? ¿Quién era…? ¡Ah, sí! Faltaba…

    —¡Eeeeeek! —exclamó Bubbly, gritando exageradamente, mientras caminábamos sendero abajo, rumbo al Sector B.

    Me giré abruptamente, sobresaltado por el grito… y pude ver cómo Spok había estado todo el tiempo detrás de nosotros, y puso una mano en el hombro del Buceador, provocándole un tremendo susto. Aunque bueno, no era difícil asustar a Bubbly, la verdad.

    —Q-Qué susto, Bubbly —dijo Bezzy, mano en el pecho—. ¡Me has asustado más tú que Spok!

    —… perdón —musitó el Ladrón.

    —¡E-Es que ha aparecido de la nada! ¡Qué demonios…!

    —Soy sigiloso —explicó él—. Mi profesión lo exige…

    … ya, c-claro. Ese tipo era realmente extraño, pero sí que es cierto que tenía un don, supongo, para pasar desapercibido y no hacerse notar en absoluto. Probablemente habría estado con nosotros todo el tiempo, ¡y yo ni siquiera lo había notado! Eso era, supongo, lo que significaba tener talento, ¿no? Un don innato. Algo… de lo que yo parecía carecer.

    En fin, terminamos llegando al nuevo y recién abierto Sector B, y encontramos una gran plaza, con una fuente en el centro, brotando agua sin parar. Bubbly, entusiasmado, se acercó a la misma y colocó su mano dentro del agua, respirando hondo.

    —Este sitio es b-bonito —observó Frida, mirando a su alrededor. Había varios edificios, cinco en total, rodeando la plaza—. S-Si no fuera p-por ese techo oscuro, m-me gustaría estar aquí, seguramente.

    Era verdad: al estar bajo tierra, el extraño techo que teníamos sobre nosotros, oscurecido, dejando caer un mar de sombras sobre toda aquella plaza. Eso le daba un tono lúgubre que mataba toda belleza.

    —Bueh, no es para tanto —susurraba Arie, cruzado de brazos y analizando cada uno de los edificios—. Son construcciones simples, aburridas y que podría hacer hasta un niño pequeño. Hmpf. Si yo construyese una plaza, ¡sería freaking awesome, no una cosa así de cutre que puedes encontrar en cualquier sitio!

    Sonreí ante las palabras del Arquitecto, que no hacía más que refunfuñar.

    Pero, cuando mis ojos buscaron a los demás, pude fijarme en que Bezzy se había alejado un poco del resto. Había quedado mirando uno de los edificios desde cerca, con la muñeca alzada y la cara descompuesta. Me acerqué a ella, y al notar que me acercaba, se sobresaltó.

    —¿Todo bien? —pregunté, preocupado.

    Ella zarandeó la cabeza.

    —N-No sucede nada, es solo que… l-lo he encontrado.

    Incliné la cabeza a un lado entonces, confuso. Ella señaló hacia el frente, hacia el edificio que teníamos justo delante. Alcé la cabeza, y pude verlo: era grande e imponente; de hecho, era el edificio central de la plaza. Sobre la enorme puerta, unas letras talladas en acero anunciaban el nombre de aquel edificio:

    —“Auditorio Despair” —tenía que ser Despair, claro… pero ese era… ¡el auditorio! —. ¡Oh, ya veo! Tu misión individual —susurré, mirando a Bezzy.

    Cuando pude verle la cara, vi a la Super Violinista con el rostro desencajado, con la mano instintivamente agarrando su muñeca. No pareció reaccionar a lo que le dije. Todo cuanto pudo musitar fue:

    —… no lo entiendo.

    Pero no sabía qué era lo que no entendía. No sabía qué podría haber visto en su monoloj… qué información habría revelado su misión. Lo que si sabía era que, dada la expresión de su rostro, no iba a contarlo fácilmente.

    En cualquier caso, terminamos explorando los distintos edificios. Uno de ellos, el mismo auditorio, no era más que un gran edificio, con la estructura de un teatro: múltiples sillas decoraban casi todo el lugar, con un elegante y sobrio escenario al fondo. Había escaleras junto a la entrada, que llevaban al palco, donde algunos asientos se ubicaban a mayor altura que el resto. El sitio era absurdamente grande para la cantidad de “habitantes” que tenía la ciudad.

    —… tal vez antes había más gente aquí, en la ciudad —susurró de pronto Spok, apareciendo justo detrás de Bubbly, al que se le descompuso la cara, teniendo un fuerte escalofrío.

    Asentí. Era una opción: quizá Despair City estuvo habitada en el pasado. En cualquier caso, tras el escenario había un par de pasillos, con lugares que parecían camerinos y otras zonas para materiales y demás utensilios. Era un auditorio-teatro con todo tipo de instalaciones, a decir verdad: perfectamente preparado. Hasta Arie, que no dejaba de refunfuñar, reconoció:

    —Bueno, al menos por dentro tiene un buen diseño. La acústica aquí dentro debe ser buena, yeah.

    —Lástima no tener ningún instrumento —suspiró Bezzy, pasando la mano con nostalgia por las cortinas del “telón” del escenario.

    —Oh, es verdad, eres la Super Violinista —observó Ixie—. Este lugar parece hecho para ti, ¿eh? Si tuvieses un violín, apuesto que tú sola podrías dar un concierto excelente, ¿verdad?

    Bezzy se sonrojó, agachando la mirada.

    —S-Supongo. Es todo lo que se me da bien, después de todo… la música.

    No pude evitar mirarla con ternura. Era tan dulce… tan inocente. Pero, al mismo tiempo, tenía coraje cuando el momento lo requería. Lo pude notar en la clase de juicio: era la primera en atacar con ímpetu a Orm y a Leaffy cuando estos eran acusados, y la primera en criticar sus repugnantes actos con ceño fruncido. Era una chica que transmitía fuerza, de algún modo.

    Pronto salimos del lugar, que no parecía albergar nada más de interés, y nos dirigimos a otro de los edificios de la plaza: el que estaba más a la izquierda.

    Para nuestra sorpresa, el lugar parecía ser una tienda… grande, estrafalaria, llena de pelucas, disfraces, artículos de atrezo… aquello parecía una tienda diseñada para artículos de teatro, ¿no?

    —Qué guay —exclamó Bezzy, observando todo a su alrededor—. Aquí hay de todo, eh. ¡Mira, un lago! ¡Qué atrezo tan grande!

    Bezzy correteaba por la zona, observando con entusiasmo la gran lámina que representaba una suerte de “fondo” para obras de teatro. Se la veía emocionada…

    —Sí que estás emocionada —comentó Bubbly, sonriente.

    Ella se sonrojó un poco.

    —B-bueno, el teatro me gusta bastante —reconoció—. De hecho, he tocado en algún que otro musical justo por eso.

    —Veo que el arte es lo tuyo —asintió Ixie, y ella le devolvió el gesto.

    —A mí también me gusta mucho —susurró Bubbly, que curioseaba las cosas del lugar—, pero soy más de la pintura, escultura… el arte más visual.

    —¡Entonces debe gustarte la arquitectura! —saltó de pronto Arie, henchido de orgullo—. Créeme, mi arquitectura moderna es puro arte, ¡como las mejores esculturas!

    —N-No lo dudo… —dijo, complaciente, Bubbly. Aunque yo sí lo dudaba, no dije nada; no quería romper el ambiente tan agradable que se había creado, tampoco.

    Pero no hizo falta que yo lo rompiese. Ya se encargó de hacerlo otra persona, que entró en ese momento por la puerta.

    —Vaya… qué interesante~ —Leaffy caminó por allí, observando a su alrededor—. Una tienda muy particular, ¿no creéis? Salta a la vista que su función es servir para decorar el auditorio, claro, ¿qué si no?

    Todos la mirábamos con duda en los ojos. Alejándonos de ella… incluso con miedo. Sabíamos lo peligrosa que era, por mucho que mantuviese esa actitud calmada, serena y tranquila. Sabíamos que, en el fondo, era capaz de todo.

    —… veo que causo cierto rechazo, ¿no es así? —sonrió—. Tiempo al tiempo. Es lógico que la muerte en vano de ese ajedrecista haya afectado a vuestro ánimo, ¡pero la esperanza consiste en sobreponerse a esas muertes! ¡Una muerte no hace más que reavivar la esperanza! Estoy deseando que suceda otra, y que esta haga saltar esas chispas latentes en todos vosotros, ¡chispas de esperanza~!

    —H-Hubert no murió en vano —susurró Bezzy, para luego alzar la voz—. ¡C-Cállate ya! ¡No va a haber más muertes! P-Para eso se sacrificó Hubert, ¡para evitarlo!

    You fucking crazy bitch —susurró Arie.

    Pero ella… solo sonreía. Sonreía mientras caminaba con calma por la zona, analizando cada cosa que iba encontrando por el camino. Pronto clavó sus ojos en mí… y me sonrió. Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Como si estuviese intentando horadar dentro de mi cabeza.

    Por suerte, nos marchamos de allí tan pronto como pudimos, y visitamos un tercer edificio: tres de cinco.

    —¿Q-Qué demonios? —exclamó Bubbly, al ver el contenido del nuevo edificio.

    Este también parecía una suerte de tienda, pero mucho más lúgubre, extraña y… hasta esotérica. De hecho, era justo eso lo que había en la zona: productos esotéricos, desde cartas de tarot, lo que parecían ser ouijas, velas negras, calaveras… daba bastante miedo, a decir verdad.

    —E-Eeeek… —musitó Frida, temblorosa. Bueno, como siempre —. Q-Qué sitio más… más…

    Y entonces, Spok apareció detrás de Bubbly, que gritó del susto, y susurró:

    —… fascinante —por primera vez, vi los ojos de Spok brillando con entusiasmo ante algo. Curioseaba todo lo que había allí con sumo interés, completamente maravillado por lo siniestro de la tienda.

    L-La verdad, ese interés por lo esotérico no ayudaba a que Spok fuese mucho menos siniestro a mis ojos. M-Más bien todo lo contrario.

    —Bah, estas cosas son engañabobos —dijo Ixie, que tenía un par de velas negras en su mano. Pronto una risa familiar se escuchó.

    Y la guerra comenzó.

    —Caray, tiene gracia que justo tú digas eso.

    Oxy y Ryu entraron allí en ese momento, y la primera había escuchado, claro, las palabras de Ixie. Casi parecía tener un radar.

    —Ugh —musitó la Super Naturópata al verla aparecer —. ¿No estabas en otra parte? ¿Lejos? ¿Muy, muy lejos?

    —Más quisieras tú. Soy tu sombra, chica —le guiñó un ojo de forma sarcástica.

    Fue Ryu el que, con un suspiro, dijo:

    —Nos hemos dividido. Gea y Stock se han ido por su cuenta, y Dante se ha reunido con Chisp en la tienda de ordenadores.

    Oh, ¿Dante estaba con Chisp? Me pregunto si… estarán hablando sobre lo que Chisp me había dicho esta mañana. Los misterios que aún rodeaban al caso de Hubert, huh.

    En todo caso, me giré para darme cuenta de que Spok seguía ensimismado con sus cosas… y Oxy, con su aire de soberbia siempre presente, preguntó:

    —¿Qué es lo que te llama tanto la atención de estas estupideces?

    —Todo —dijo, conciso, breve, directo, Spok. Sus ojos vibraban con entusiasmo —. E-Es magnífico. Adoro todo esto. Fui enseñado por la más grande de todas las médium… —así, tocó su monoloj, todo para mostrarnos su primera misión individual, ya cumplida.

    —La misión, ¿huh? —curioso, Ryu se acercó con su silla de ruedas para poder leerlo.

    Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás”. Ya veo, debió cumplirse justo esta mañana, cuando todos comenzaron a revelar sus propias misiones. Y la información que desbloqueó… decía lo siguiente: “fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos”.

    —… esta misión —dijo entonces, cerrando pronto su Monoloj —. Me hizo recordar. Elisa Daroch. Fue mi maestra de espiritismo, la que me enseñó todo. Mi conexión con el primer… juego. La Super Medium.

    —Oh —exclamó Oxy —. Una Medium. Nos habríamos llevado bien, ciertamente —ironizó.

    Una… una médium. ¡Elisa Daroch! ¡En efecto, ese era el nombre de una de las participantes del primer juego! Así que solo con desbloquear su primera misión, Spok ya había logrado recordar su pasado… miré, pues, mi propio Monoloj, tembloroso. ¿Me sucedería lo mismo a mí si comenzaba a realizar las misiones? ¿Pero… y si era como decía Orm… y todo no era más que un gran motivo para instarnos a matar?

    Salí de mis cavilaciones tan pronto como vi a Spok seguir hablando, con la mirada abstraída en uno de los tableros de ouija.

    —… no sé si ella está en este mundo… o en el más allá. Pero en cualquiera de los casos, estará conmigo… —y sonrió, de una forma ciertamente espeluznante —. … estará conmigo. Solo tengo que llamarla. Je… je, je…

    —Q-Qué mal rollo da —susurró Bubbly, y no pude sino asentir. Tenía toda la razón.

    —En fin, nosotros ya hemos explorado todo, en cualquier caso —dijo Oxy, mirando a su alrededor con rostro asqueado —, y no hay nada especial. Esta plaza parece más bien un centro comercial exterior: todo lo que hay son tiendas y ese auditorio. Está esto, la tienda de atrezo, la tienda de informática, la de música…

    Y, tan pronto como oyó eso, los ojos de Bezzy se iluminaron.

    —¿T-Tienda de música, dices? ¿Hay algo así aquí?

    Ryu asintió.

    —Gea y Stock estaban allí creo —dijo, sereno —. Es el edificio que hay más a la derecha.

    —¡Q-Qué pasada! —exclamó Bezzy, entusiasmada —. ¡Pyro, vamos! ¡Vamos, corre!

    Y, sin darme siquiera cuenta, me tomó por la muñeca, arrastrándome al exterior y correteando hasta el lugar que Ryu había mencionado. En efecto, era una tienda de música, amplia, llena de todo tipo de instrumentos: desde un piano de cola, todo tipo de instrumentos de cuerda, flautas, clarinetes… y, al fondo, un enorme tambor, bombo, o lo que fuese aquello.

    —¡Woah! —exclamó, con los ojillos brillantes y una sonrisa de oreja a oreja —. ¡Mira, Pyro, mira! ¡Hay un piano, flautas… ah, y un violín! ¡Tienen violines, Pyro!

    La vi corretear hacia uno de los violines, cogerlo y estudiarlo de cerca, sonriente.

    —¡Es de buena calidad! Qué maravilla, ¡qué ganas de tocarlo! —y, de pronto, fue como si algo se iluminase en su mente. Se acercó corriendo a mí, me agarró de la camiseta y dijo, ilusionada —. ¡Ya sé, Pyro! ¿Y si organizamos un concierto?

    —¿C-Concierto? —aquello me tomó por sorpresa. ¿A qué venía eso?

    Ella, sonriente, se llevó una mano al pecho, mientras sujetaba aún el violín con la otra.

    —La música tiene algo de magia, ¿sabes? La música tranquiliza, alegra, conmueve… hace que los sentimientos se remuevan. Y une a la gente. ¡Podríamos usar estos instrumentos y el auditorio para organizar un concierto! Mira, yo puedo tocar el violín, y si queréis incluso otro instrumento, ¡no me importa! Y podremos reunirnos todos juntos, y disfrutar de la música en compañía. ¡Tal vez es lo que nos hace falta para ganar confianza los unos en los otros! —chasqueó entonces los dedos, como si hubiese tenido una idea brillante —. ¡¿Sabes tocar algo tú, Pyro?! ¡Podríamos hacer un dueto!

    —Uh, eh… lo cierto es que no.

    —¡No importa, preguntaré a los demás! ¡Tal vez alguien sepa tocar algo! ¡O incluso cantar! —su sonrisa se amplió aún más entonces, tan pronto como otra idea pasó por su mente —. ¡Podríamos hasta organizar algo más, un teatro, o algo así! Tenemos materiales en la tienda de atrezo, al fin y al cabo. ¡Un musical, incluso! ¡O yo qué sé, cualquier cosa! La idea es disfrutar juntos. ¡Voy a ver si alguien se anima a organizarlo!

    Y salió corriendo, casi dando saltitos.

    —¡Eh, Bezzy, e-espera! —me rasqué la nuca. La música parecía volverla loca, ¿eh? —. Q-Quizá te estés precipitando… —susurré, aunque no alcanzó a oírme.

    Pero… por algún motivo, en el fondo no me parecía tan mala idea. ¿Quién sabe? A mí, Bezzy lograba alegrarme solo con su sonrisa… ¿por qué no iba a lograr crear esa magia con su música?

    Sí, ¡quizá era buena idea! No pude evitar sonreír en la soledad de aquel lugar, y, tras un suspiro, corrí detrás de Bezzy.

    Reglas del juego:

    Regla 1: ¡los actos de violencia contra Monokuma y su hermano están totalmente prohibidos! El participante que viole esta regla será inmediatamente castigado.

    Regla 2: del mismo modo, Monokuma y su hermano no podrán interferir en los asesinatos; además, toda la información que den sobre los mismos deberá ser fiable y cierta.

    Regla 3: se darán anuncios por la mañana, a las 8:00 AM, para despertar a los participantes. Una vez dado el anuncio, el participante tendrá 2 horas para salir de su dormitorio. ¡Nada de vaguear, el juego está para participar!

    Regla 4: igualmente, se dará otro anuncio a las 10:00 PM para indicar el comienzo del tiempo nocturno. Durante este tiempo, varias dependencias podrán permanecer cerradas y varios caminos permanecer cortados.

    Regla 5: en cualquier caso, entre las 1:00 AM y las 8:00 AM se considerará que transcurre el tiempo de sueño, y la entrada a las dependencias principales quedarán cerradas; no se podrá entrar, pero sí se podrá salir de ellas. Si decides permanecer fuera durante el tiempo de sueño, es bajo tu responsabilidad, ¡pero recuerda descansar lo suficiente!

    Regla 6: cuando se cometa un asesinato, se dará un anuncio tan pronto como tres personas o más descubran el cadáver. En ese momento, comenzará el tiempo de investigación, tras el cual empezará la clase de juicio.

    Regla 7: durante el tiempo de investigación, no aplicará ninguna regla concerniente a la restricción de acceso a ninguna dependencia, salvo excepciones que Monokuma o su hermano podrán valorar según el caso.

    Regla 8: en la clase de juicio, se votará al culpable, eligiéndose este por mayoría de votos. Cada participante tendrá un voto, que no podrá ser cambiado una vez realizado.

    Regla 9: si el elegido como culpable fue el asesino, dicha persona será castigada. En caso contrario, todos serán castigados salvo el asesino, y este habrá ganado el juego.

    Regla 10: en caso de que se produzca un empate en las votaciones entre dos o más personas, se repetirán las votaciones, pudiendo elegirse como posibles candidatos para ser votados únicamente a quienes empataron. Los que hubiesen empatado no podrán votar en esta segunda votación.

    Regla 11: ¡el hermano de Monokuma no podrá revelar ningún tipo de información sobre el exterior, sobre las identidades de los participantes de ninguno de los dos juegos, ni sobre nada que comprometa el equilibrio de este juego de asesinato mutuo!

    Regla 12: en el caso de que el hermano de Monokuma incumpla una regla, explotará en el acto, destrozando todo cuanto le rodee. Incluidas personas.

    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    "Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego".

    2- Víctimas, asesinos, supervivientes: descubrid quién fue el aliado de Liza White.
    Lista de alumnos:

    15 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Conexión con el primer juego: ???
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    - Misiones individuales:
    1) Talento: descubre al participante con talento falso >> Pyro carece de tarento alguno.
    2) Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu Guardane: Super Entrenador
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert Mattsson: Super Ajedrecista [MUERTO]
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante Miles: Super Guardián
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly Phelps: Super Buceador
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Supervivencia: sobrevive al menos una semana en Despair City.
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio[​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie Brigitte: Super Naturópata
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy Gehirn: Super Psicóloga
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea Lehrer: Super Profesora
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok Krueger: Super Ladrón
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: era alumno de esoterismo de Elisa Daroch.
    - Misiones individuales: Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás >> fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos.
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie O'Gehry: Super Arquitecto
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Trasnochador: pasa al menos 3 noches fuera del hotel > hay alguien que no puede salir por las noches.
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Amor: encuentra el auditorio de Despair City.
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
     
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    Lucas Diamond

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    Ay please Bezzy es tan cute <3 Realmente la amo, aunque me da miedo que parezca una víctima tan fácil (?)

    Well, vayamos poco a poco. Has conseguido hacerme sentir abatido hasta a mí (?) Todo tan lúgubre y tan decaído... ¿No puede ser siquiera un poquito bonito jo? :(

    Me ha sorprendido que efectivamente Bezzy no pueda salir de su dormitorio, y me pregunto por qué será eso, no tengo ni la más remota idea. Ah ah, pero luego la puerta de hubert bien abierta que está e.e Quiero saber ya que opina Chips, porque me está volviendo loco con tantas teorías secretas xD

    Asimismo, me encanta la complicidad entre Leaffy y Orm xD Son los dos geniales, más si están juntos. Omg, quiero saber más de Leaffy así que desde ya la voto para free time.

    Con respecto a las misiones globales, me gusta que se vayan sabiendo, aunque como bien dice Orm, revelarlas es un suicidio xDD Pobre Arie tonto (?? He de decir que no me esperaba su misión, ni tampoco la de Spok y su información. Me hace gracia además la de Bubbly porque lo veo tan poco sobreviviendo una semana... x'DDD

    Y al fin la nueva zona, el sector B. ¡Me encanta la idea del teatro! No sé si ha habido alguno en dr hasta ahora, la verdad es que no me suena (?) Me encantaría que el crimen fuese ahí. En el concierto de Bezzy please (??) Aunque me guste la idea y me parezca super cute.

    En fin, un capítulo más, genial, como siempre. Lo haces genial y estoy deseando seguir leyendo.

    Enhorabuena, tate.

    Sigue así,

    Lucas Diamond~ <3
     
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  17.  
    GalladeLucario

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    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
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    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    10037
    Capítulo 2: El dolor se toca en clave de muerte.

    Vida diaria, capítulo 2.



    El día siguiente amaneció, y el anuncio de Monokuma taladró mis oídos. Como todas las mañanas, un pitido estridente precedió a la voz de Monokuma.

    —Ejem, ejem ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nghmfpf! ¡Mmhmfgh! —vaya, Teddy siempre acababa capturado, ¿o qué?

    —¡Pero qué sabias palabras! Ya sabéis, chicos, ¡esforzaos mucho hoy! ¡Tened un graaaaan día! Upupu…

    Suspiré. Tenía mucho sueño… con ira, me di media vuelta, y decidí quedarme durmiendo un poco más. Pero, por supuesto, su voz resonó de nuevo, apareciendo en el monitor.

    Liza White. Como siempre.

    —¡Pyroooo! ¡Pyro-kun~! Onii-chan, ¡despierta!

    ¿P-Por qué ponía ese tono de voz tan agudo y desagradable? ¡Era tan contrario a su personalidad que me irritaba sobremanera! Le lancé la almohada al monitor, y volví a girarme. No quería mirarla, ni escucharla, ¿es que no podía, simplemente, dormir un poco más?

    —No soy tu “onii-chan” —exclamé.

    Pero sus palabras tras eso me helaron la sangre. Como en un susurro, dijo, saboreando cada palabra y con una mirada de satisfacción, como si predijese cuál iba a ser mi reacción. Como si conociese perfectamente mis pensamientos, mis preocupaciones, todo lo que pasaba por mi cabeza.

    Dio justo en el clavo; en lo que más me preocupaba en estos momentos.

    —… o quizá sí lo soy. Tal vez te apellides… Pyro White, ¿no crees? Puhehehe.

    N-No, ¿hermano de Liza White? No era posible. No sabía quién era mi pariente, qué persona del primer juego era parte de mi familia. Y cierto era que Liza podía ser una de las familiares, sí, pero… ¿m-mía? No, me negaba a creer eso.

    Pero, con todo, esa duda me reconcomía. ¿Era pariente de un asesino? ¿De la propia Liza White? ¿O de ese… misterioso “cómplice” que Monokuma nos reveló?

    No quería pensarlo. No quería seguir angustiándome con esa idea que me atormentaba todo el tiempo… y por eso no tuve más remedio que levantarme. Liza White siempre encontraba una manera de impulsarme a salir de mi dormitorio. Y suponía que no era el único: todos, probablemente, teníamos que soportar esa tortura a diario. Y tenía sentido, ciertamente… si pretendían que nos matásemos, había que obligarnos a salir de nuestros cuartos.

    Con desdén, caminé, aún adormilado y despeinado, por el pasillo de los dormitorios… y me sobresaltó un repentino ruido. Bezzy salió abruptamente de su dormitorio, sorprendiéndome.

    —¡Waaaah! —exclamé.

    —¡Ah, al fin se desbloquea! —dijo ella, melodiosa, entusiasmada. Al verme, me sonrió, y se puso frente a mí, acicalando mi cabello mientras tarareaba para sí misma—. ¡Vamos, Pyro, deprisa!

    Confuso y aún sin poder espabilarme del todo, zarandeé la cabeza ligeramente y luego la incliné hacia un lado, diciendo:

    —¿… eh? ¿Qué pasa?

    Pero no pudo aguantarlo más: agarró mi mano y comenzó a correr, casi arrastrándome. A punto estuve de caerme por las escaleras.

    —¡Wo, wo, wo, Bezzy, Bezzy! ¿Qué pasa?

    —¡Quiero que veas lo que he preparado para el concierto! ¡Tienes que ayudarme a organizarlo!

    Ah, cierto… estaba tremendamente ilusionada con su concierto, ¿eh? Ayer estuvo todo el tiempo, desde que tuvo la idea, hablando con todo el mundo y corriendo de aquí para allá, enérgica, entusiasmada. Lo cierto es que no la había visto tan contenta y con tanta energía desde que llegamos a Despair City… por eso, al final, no pude sino sonreír.

    La Super Violinista estaba decidida a montar un concierto en el Auditorio del Sector B, y, para ello, supuestamente había estado llamando a varias personas para ver si alguien quería actuar con ella. ¿Habría conseguido juntar a más gente? Estaba… a punto de averiguarlo.

    —¡Mira! —me dijo, una vez que habíamos llegado al Auditorio.

    Caminamos por la parte trasera del escenario, donde, curiosamente, había una serie de camerinos. En una sala parecida a un almacén, que fue donde me llevó, pude ver varios de los instrumentos que había podido ver en la tienda de música del mismo Sector: un violín cuidadosamente colocado sobre una silla, aquel tambor de tan enorme tamaño y una guitarra eléctrica apoyada contra la pared. Además de eso, había algo de atrezo allí, de la tienda de teatro.

    —Vaya —dije, observándolo todo—. Hay muchos instrumentos. ¿Los vas a tocar tú todos?

    —¡No, hombre! —rio Bezzy, que miraba con entusiasmo aquella sala—. He logrado encontrar a gente que también toca instrumentos, ¡y se han apuntado al concierto!

    —Oh, genial. ¿Quiénes van a tocar?

    —Pues Arie parece saber tocar la guitarra… y Bubbly tocará el tambor. No es una combinación de instrumentos muy usual, pero ya estoy pensando en muchas piezas que podemos tocar.

    Luego corrió hasta el atrezo, y cogió una especie de panel que servía como gran luna en una noche estrellada.

    —¡Tenemos hasta decoración! Pero… ¡pero, pero pero! —caminó a mi alrededor, manos en su espalda—. ¡Hay algo aún mejor, mucho, mucho mejor! Resulta que Gea y Orm se han ofrecido para hacer una actuación también. Creo que es una especie de monólogo cómico o algo así, ¡no importa, lo importante es que podemos crear toda una función, con actos de diferente tipo!

    Aquello hizo que frunciese el ceño.

    —¿O-Orm? ¿Orm va a formar parte de esto…? ¿Crees que es buena idea, Bezzy? O sea, es… es Orm. Ya sabes cómo es…

    Bezzy, de pronto, se detuvo en su inquietud, e hinchó los mofletes, en gesto de molestia.

    —Pyro, sé perfectamente cómo es él, ¿vale? Pero es un niño… y se ha ofrecido a colaborar. No tenemos más remedio que convivir, así que, ¿por qué no hacernos la vida más fácil unos a otros? Con este acto, pretendo que… que todos podamos estar unidos por algo, aunque sea un momento —me miró con severidad, totalmente decidida—. Y eso implica llevarnos bien con Leaffy y Orm. No tenemos que entenderlos, ni siquiera que ser sus amigos, pero… tenemos que estar juntos. Y, quizá, con un poco de música y unas risas… logremos hacer que ambos dejen de lado esa actitud tan rara y se unan al grupo.

    … pobre Bezzy. Me encantaría pensar como ella, estar tan entusiasmado e ilusionado con la idea como la violinista, pero… no sabría decir si por pesimismo o si por prudencia, pero me costaba imaginar a Orm o a Leaffy siendo “parte del grupo”. No, simplemente… veía que esos dos eran enemigos, de alguna forma. Ojalá, sinceramente, estuviese equivocado.

    Nada me gustaría más que no tener que desconfiar de nadie.

    En fin, nos encontramos, al final, caminando por el escenario, en aquel teatro. Bezzy, en su entusiasmo, seguía mirando a su alrededor, analizando cada detalle. Como si estuviese ya, mentalmente, visualizando todo el público allí sentado, los instrumentos sobre el escenario… en su cabeza, posiblemente, se estaba reproduciendo un evento magnífico.

    Por eso, quizá, fue mayor su shock cuando vimos a Monokuma aparecer, seguido del resto de estudiantes.

    —¿M-Monokuma? —preguntó ella, extrañada, al ver cómo el oso, con esfuerzo, “trepaba” las escaleras hasta subir a lo alto del escenario—. ¿Qué haces aquí?

    —Uf, puf —jadeaba el oso—. ¡Pues qué crees que hago! —parecía enfadado, y comenzó a empujarnos, uno a uno, para echarnos del escenario—. ¡Fuera, fuera, sentaos en el público, aquí no, aquí no! Este es mi momento, ¡niñatos egocéntricos!

    Sin entender nada, fuimos empujados hasta bajarnos del escenario, y terminamos sentándonos junto a los demás, que estaban cuchicheando entre ellos, en los asientos del público. Me coloqué junto a Arie, y, en voz baja, le dije:

    —¿Qué sucede? ¿De qué va todo esto?

    Man —dijo, también susurrando—, ¿no te has enterado? Monokuma… ha hecho un anuncio para llamarnos. Nos va a dar el segundo motivo, damn.

    —¿Eh? —pregunté, confuso—. ¿Cuándo ha sido eso? No me he enterado de ese anuncio.

    —Pues ha sido hace nada —advirtió el arquitecto—. Shit, a saber qué mierda nos cuenta ahora. ¡N-no quiero estar aquí!

    Ya… ni yo tampoco. Si Monokuma pretendía darnos un segundo motivo, las cosas se iban a poner muy malas. Solo de pensar en el primer motivo… a-aquello fue tremendamente letal, y vimos las consecuencias que tuvo. Más que motivarnos a matar, nos… obligó a matar. O, bueno, obligó… a Hubert a matarse. Por nosotros.

    —Upupupu —comenzó a reír Monokuma, en mitad del escenario. De pronto, los focos se encendieron, apuntándole a él—. ¡Bien, bien! —comenzó a caminar, con las manos a la espalda, reflexivo, mirando al suelo conforme se desplazaba—. Tenemos graaaaandes problemas, ¿eh? La muerte de Hubert fue terrible, sin duda, ¡sin ninguna duda! Pero, al parecer, no ha servido para que sigáis matándoos sin más, ¡¡llevamos un día entero sin muertes!!

    —Es la jodida idea —exclamó Oxy—. ¡No vamos a empezar a pegarnos sablazos unos a otros como psicóticos!

    —Pero eso es lo que Monokuma quiere, después de todo —comentó Ryu, sentado a un lado de la fila de sillas, sobre su propia silla de ruedas.

    —Sin duda sería una situación más divertida, pf. Esto está siendo muy aburrido —comentó Orm, manos en la nuca, casi tumbado en su asiento, más que sentado.

    Y Bezzy fue la última en alzar la voz.

    —¡Pero no os preocupéis, porque vamos a hacer un concierto y una actuación! Y si sale bien, ¡podemos repetir más actuaciones! Ese sí que es un entrenamiento genial.

    Pero Monokuma recuperó su protagonismo con un agudo grito:

    —¡Nooooooo estoy de acuerdo! Upupupu. Siempre es más divertido cuando hay muertes —caminó con lentitud hacia el fondo del escenario, tomando una serie de “papeles” entre sus manos—. Por eso, ¡no os preocupéis! Tengo justo lo que necesitáis para hacer las cosas un poco más… spicy. ¡Upupupu~!

    Así, todos aquellos papeles fueron arrojados por el aire, cayendo lentamente hacia nosotros. Algunos alcanzamos a coger varios de esos papeles, y, curiosos, todos comenzaron a mirarlos, extrañados. Yo solo alcancé a tomar uno… lo alcé ante mí y vi que era… una foto de gran tamaño de un chico.

    —¿Quién es… este? —dije, observando su rostro. Tenía los ojos oscuros, muy grandes, y un peinado destartalado.

    Me fijé en que, con letra infantil y extraña, y acompañado de un símbolo similar al rostro de Monokuma, aparecía una especie de “firma”… que, más bien, era el nombre del chico de la foto.

    “Drake Orestes”. Uno de los participantes del juego anterior, cuyo nombre, tras el caso de Hubert, se nos reveló. Miré a mi alrededor, confuso. El resto de papeles… eran otras fotos del resto de participantes. Todos estaban confusos, tanto o más que yo. Fue Dante el que, extrañado, alzó la voz, levantándose del asiento con un papel arrugado en cada una de sus manos.

    —Esto… es una foto mía —dijo, mostrando una de las dos fotos que portaba—. Y esta es una foto de Hubert —mostró la otra, pues: era cierto, eran sus fotografías. Sí, definitivamente, eran fotos de todos los participantes. Pero…—. ¿¡De qué manera se supone que esto es un motivo!?

    Sin duda, Dante seguía alterado por el tema de Hubert. Apretaba con especial fuerza la foto del Ajedrecista, que se veía especialmente arrugada en sus manos… pobre, él fue uno de los más afectados. Perder a tu amigo de esa forma… sin siquiera poder recordar los tiempos en que fueron amigos, pero sabiendo que lo fueron. Sabiendo que, ahora, nunca podrían compartir los recuerdos de esos momentos, aunque los recuperase. Ahora no eran recuerdos compartidos: ahora serían solo de Dante.

    —¿Se supone que esto debería afectarnos de alguna forma? —susurró Bubbly, confundido—. E-Es una foto de la tal Mimiko Honda —observaba su imagen: una chica rubia, con mirada arrogante, se mostraba en la misma.

    —Upupupu… sois familiares, amigos, compañeros, ¡de todo un poco!, de toda esa gente. Así pues, tenéis las caras y sus nombres, ¡ese es motivo más que suficiente! Con un poquiiiito de suerte, tal vez incluso recordéis algo, ¿no? Upupupu.

    P-Pero, ¿qué podríamos recordar como para cometer un crimen…? ¿Qué clase de idea tramaba Monokuma?

    —Ah, claro —Leaffy sonrió, con una fotografía en sus manos. Una de una niña con dos coletas, sonriente, con luceros azules por ojos—. Veo lo que pretendes, ¡claro que sí! Tus tretas de desesperación son sencillas a mis ojos. Pretendes…

    —… que el que amigo o familiar de Liza White o de su aliado lo recuerden, ¿eh? ¡Uno de nosotros es un traidor y lo ha olvidado! —en sus manos, Orm, que era quien completó la frase de Leaffy, tenía… la fotografía de la mismísima Liza White, con una expresión sonriente y amable, radicalmente distinta a la que, cada mañana, nos obligaba a salir de la cama.

    Aquello ocasionó un gran revuelo. Aquellos dos serían muy distintos, hasta “rivales” y “opuestos” en sus ideales (aunque a juicio de los demás, ambos eran igual de peligrosos con sus distorsionadas ideas), pero… los dos pensaban igual. ¿C-Cómo habían podido llegar a esa conclusión tan… retorcida?

    —Hmpf —Ryu parecía estar meditando. En sus manos tenía la foto de un chico con ojos rojizos y con cabello oscuro… el tal “Chad Redflame” —. Lo peor de todo es que tiene sentido. Si existe una conexión olvidada entre uno de nosotros y Liza White, es muy probable que la persona vinculada con Liza White sea igual que ella… igual de peligrosa. Y lo mismo aplicaría para el que esté vinculado con el traidor, claro. Y si estas fotos ayudan a recordar, entonces… es un buen motivo, lograr que alguien completamente psicópata recuerde los motivos para actuar como se esperaría de un Seguidor de la Desesperación.

    —Pero… —Bubbly parecía confuso—, ¡se suponía que éramos sustitutos de los Gamma, ¿no?! Que íbamos a retomar los pasos de la esperanza, todos nosotros.

    —O no —siguió Orm, manos en la nuca—. En aquel primer juego, con los primeros Gamma, hubo traidores, ¿no? Liza White y su cómplice, que acabaron con casi todos desde dentro. ¿Quién te dice que… aquí no sucede algo similar? ¿Qué no había un traidor entre nosotros que, ahora, ni siquiera recuerda ser un traidor? Heh.

    —¡P-Pues si alguien es sospechoso de ser un traidor, sois vosotros dos! Both of you! —Arie, tenso, señalaba a Leaffy y a Orm.

    El niño sonrió ampliamente, encantado con la acusación, mientras que Leaffy, apartándose el cabello con ego, bufó y dijo:

    —Pf, jamás me aliaría con la misma desesperación encarnada. No, yo busco la esperanza… ¿qué es lo que no entendéis de eso?

    —¡Nada, no entendemos nada! —chilló Ixie—. Tienes un concepto tan perturbado de la esperanza…

    —… bueno, y tú tienes un concepto muy perturbado de la medicina, chica, cada una con lo suyo —atacó, de pronto, Oxy.

    Sin embargo, Monokuma, que se reía a carcajadas, interrumpió la inevitable guerra que estaba a punto de empezar.

    —¡Upupupu! Sí, ¡ese es un buen motivo, claro que sí! Tal vez haya un traidor entre vosotros… tal vez recuerde algo. ¡Upupupupu! ¡Tal vez así pueda haber un asesinato de verdad, y no un aburrido suicidio, meh! Así que, ¡ya sabéis! Compartid fotografías, recordad, y… ¡a por todas! ¡Ánimo chicos! ¡A matar, a matar! Upupu…


    Y, como era costumbre en él, el oso terminó esfumándose, dejando un profundo desasosiego entre todos nosotros. La fotografía de Drake Orestes seguía en mis manos, confuso, sin saber muy bien qué hacer. Mientras caminaba cerca de la fuente del Sector B, no podía evitar analizar cada detalle de aquel muchacho. ¿Sería… sería él mi familiar? ¿”Pyro Orestes” sonaba bien? Era frustrante no poder recordar siquiera mi apellido… con lentitud, me senté en el borde de la fuente, y suspiré.

    Monokuma solo quería que nos enfrentásemos entre nosotros. Si había un traidor o no, eso era, realmente, lo de menos. El principal foco de conflicto no iba a surgir de la mera presencia del traidor, sino…. sino de las reacciones y las sospechas que la creencia en la existencia de un traidor traerá consigo.

    —¿Preocupado? —dijo una voz, que me sacó de mis cavilaciones. La que habló se sentó a mi lado, sobresaltándome, también ella con una fotografía entre sus manos, distinta a la de aquella niña que en un principio tuvo—. Debes andar muy despistado ahora mismo, ¿huh? Pensar que tu familiar puede ser un traidor… debe llenarte de desesperación —me entregó, así, la foto que ella portaba—. Toma. Quizá Drake Orestes no sea la persona que te haga recordar, ¿no? Prueba a ver el rostro de esta chica, de Effy Joy. ¿Quién sabe?, tal vez eso te haga recordar.

    Tomé, con algo de dudas, la foto que me dio. ¿Tramaría… algo? Desde lo de Hubert, no podía confiar en absoluto en ella. Ni en ella ni en Orm. La Genio y el Prodigio eran sumamente peligrosos. Y sin embargo, ahí estaba, a mi lado, ofreciéndome una fotografía para intentar ayudarme a recordar.

    La que salía en esa imagen, Effy Joy, era una chica que vestía una capucha con orejas de eso, de cabellos que casi le llegaban a los ojos y una mirada decidida, seria, hasta… hasta me atrevería a decir que valiente. Pero… mi mente tampoco reaccionaba con ella. No reaccionaba con nadie. Hasta… hasta empezaba a dudar que fuese a servir de algo mirar los rostros de los participantes del primer juego. No lograría recordar, era como si… como si, dentro de mí, estuviese convencido de ello.

    De modo que negué con la cabeza y le devolví a Leaffy la fotografía.

    Free-time event: Leaffy.

    —Hmm. Vaya problema —dijo ella, llevándose un dedo a la comisura de sus labios, reflexiva—. Debes buscar recordar, Pyro, como sea. Porque los recuerdos dan esperanza… ¡y buscarlos es, también, un síntoma de esperanza! La esperanza del que nunca se rinda, del que no parará hasta dar con aquello que ha perdido… y la esperanza que tendrá luego por ver a su ser querido, una vez que lo recuerde, si es que sigue vivo, claro. ¡Pero si está muerto, no importa, no es relevante! La esperanza seguirá fluyendo: esperanza por vengarle, esperanza por seguir sus pasos, ¡hay miles de caminos posibles!

    Comenzaba a… delirar. Debía confesar que, al principio, su discurso me había empezado a motivar, pero, poco a poco… comenzó a denigrar. Y siguió hablando, con los ojos perdidos en la nada.

    —Incluso si resultas ser el traidor, y de algún modo ver una fotografía de aquella otra cara de Liza White, o encontrar a su cómplice, te hace recordarlo… eso será una derrota para ti, y una victoria para la esperanza. Porque sentirás, aunque sea por un instante, esperanza: ¡la esperanza de poder volver a ser el amante de la desesperación que eras antes! Ja… ja, ja, ja… —estaba… completamente ida. Casi no tenía sentido nada de lo que decía. De pronto, se giró hacia mí, sonriendo de forma siniestra—. ¿No crees… que es maravilloso?

    —Uh… —dije, algo tenso. Me ponía tremendamente nervioso aquella mirada, aquella chica en general—. N-No, la verdad. Lo siento, pero… no creo que eso sea esperanza, nada de lo que dices, ¡especialmente esa última parte! Y aunque lo fuese, no sirve de nada tener esperanza si, en el fondo, eres pura desesperación, ¿no?

    Pero ella negó con la cabeza.

    —No. No existe pura desesperación, ni existe pura esperanza —aquella revelación me sorprendió. Me sorprendió, porque no esperaba que ella, tan obsesa como era de su “esperanza”, fuese capaz de admitir algo como eso. Algo como que no existía pura esperanza—. Son… luz y sombra. Ambas coexisten. No puede haber luz si no se genera alguna sombra, y… no pueden existir sombras sin luz. Pero… —apretó la foto de Effy entre sus manos, fruto de la emoción. Notaba cómo sus dedos temblaban mientras lo hacía. La mirada estaba perdida en algún punto fijo— se puede minimizar. Y tan pronto como una sombra se ilumine, dejará de ser menos sombra. Por mucho que la luz que la penetre sea ínfima. Además… la esperanza es contagiosa, y está en todas partes.

    Estaba… completamente loca, sí. Delirante, más bien.

    —¿P-Por qué amas tanto la… esperanza, Leaffy? —¿p-por qué intentaba entenderla? En el fondo sabía que sería en vano. Es más, me sentía bastante incómodo, solo… solo quería marcharme de allí cuanto antes, pero ella parecía entusiasmada con su tema de conversación, y, de algún modo, no me vi capaz de ignorarla.

    —… no necesito un motivo para ello —su rostro se ensombreció de pronto—. Ser la Super Genio conlleva… ciertos problemas. Creas expectativas enormes a tu alrededor. Todos pretenden que logres cosas que, quizá, no quieres lograr. Y te envidian. Y te odian. Tu presencia es como una sombra para el resto. Les causa desesperación. Y la desesperación puede llevar a hacer cosas terribles.

    V-Vaya… aunque no parecía muy dispuesta a ser demasiado explícita, creía estar entendiéndola, más o menos. Entre líneas podía leer que había tenido una infancia algo complicada por su talento. Y probablemente sufrió discriminación por culpa de su excelencia en todo. Levantaba envidias y asperezas, eso seguro. Pero, ¿pasaría algo más grave? ¿Alguna de esas “cosas terribles”…?

    —… por eso abrazaré siempre la esperanza —sin embargo, se estaba abrazando a sí misma, casi como si tuviese frío, y su mirada estaba ensombrecida—. La esperanza es el motor que mueve el mundo. Es necesaria para la vida. Y lo mejor de todo… es la satisfacción que siento cuando la esperanza erradica a la desesperación, aunque sea por un instante.

    Se miró las manos, mientras contraía los dedos.

    —Ah, es algo mágico. Por eso estoy deseando que el traidor descubra ya su identidad y decida matar. Porque gozaré por partida doble: la primera vez al ver cómo siente esperanza, aunque sea por un instante. Y la segunda, porque disfrutaré viendo cómo su asqueroso intento de mancillar la belleza de la esperanza queda pisoteado cuando le ejecuten en la clase de juicio —se levantó, mientras sacudía sus manos, casi como si estuviese ya saboreándolo, hablando de ejecuciones con una frialdad admirable—. Ah, sí, eso será… delicioso.

    Comenzó a caminar, abstraída, alejándose de mí. Y, en su trayecto, susurró unas últimas palabras.

    —… siempre habrá más luz que sombras.

    … Leaffy, ¿qué demonios te pasaría para… haber acabado así? Al menos ahora sé que no es simplemente porque esté loca, sin más. Algo terrible debió sucederle, algo que la hizo aferrarse tanto a un concepto que ella misma fue tergiversando y moldeando a su antojo que comenzó a depender de él. Casi como un drogadicto, en cierta manera.

    Pero, de hecho… a mí me parece que, en el fondo, la más desesperada es ella. Desesperada por esperanza, sí, pero… en su caso, las sombras parecían mayores. Aunque ella no quisiese verlas.

    Fin del Free-time event.


    Suspiré hondamente, solo en aquella plaza como estaba. El día empezó a terminarse, siempre con esa sensación permanente de desasosiego y de incomodidad que aquel motivo, que aquellas fotos, habían creado entre nosotros. Otra vez estábamos, de nuevo, en esa situación tan… desagradable.

    Hasta que Dante, al final de la cena, se levantó y comenzó a hablar:

    —Está bien. Haremos una cosa, si os parece… cogeremos todas esas fotografías y las guardaremos, bajo llave, para que nadie pueda recuperarlas. Y solo si en un futuro estamos convencidos de que no corremos peligro por existir un traidor o algo así, las volveremos a tomar para intentar recordar.

    —… heh, ¿y las vas a guardar tú? —dijo Orm, alzando una ceja—. ¿Y si tú eres el traidor? De hecho, eres el único que formó parte del otro juego y que está aquí presente, ¡no se me ocurre mejor persona para ser traidor!

    —Pero… —Frida temblaba, en una esquina de la mesa—. D-D-Dante es e-el único que no puede r-recordar nada con las fotos, ¿n-no? Al fin y al cabo, s-su conexión c-con el otro juego es… é-él mismo.

    Orm asintió, pero no dejó de sonreír con malicia.

    —Exacto… por eso, ¿y si todo esto del traidor es un sinsentido, igualmente? Si es Dante, no necesita recordarlo así: ya lo sabrá. De modo que esto de las fotos solo es una excusa de Monokuma para sembrar la desconfianza y la incertidumbre entre nosotros. ¡Y a la vista está que ha funcionado!

    Lo que decía Orm… en la segunda parte coincidía con él. Monokuma, claramente, pretendía en primera instancia que regresase este clima de desconfianza. Pero… ¿Dante, el traidor? No, no me parecía algo posible…

    —… es poco probable que Dante sea el traidor, de haber alguno —dijo de pronto Chisp, brazos cruzados y mirada enfocada en la mesa—. Emily Hodges triunfó frente a Liza White en el primer juego. Ella y algunos supervivientes, claro. Si logró vencerla, y Liza White tenía un aliado, entonces ese aliado debe estar igual de muerto que ella, posiblemente. Y Dante está aquí: vivo. No, el verdadero traidor, de haber alguno, debe ser alguien relacionado con el aliado de Liza White o con Liza White en sí misma. Y eso solo es posible si cualquiera salvo Dante es el verdadero “traidor”.

    C-Chisp era… impresionante. Se había adelantado a mis pensamientos, pero no solo eso, sino que había llegado a profundizar más en ellos. Era casi como si procesase todo a una velocidad superior, como si… estuviese siempre un paso por delante, de alguna forma.

    —Bueno, tal vez eso sea cierto~ —intervino ahora Leaffy, serena, sonriente—. Pero es lo de menos quién sea el traidor… lo importante es que puede existir. Y esconder ahora las fotografías, ¿qué soluciona? ¿El clima de tensión, acaso, terminará? Claro que no, porque es perfectamente posible que el traidor haya podido recordar ya. Yo, de hecho, he podido recordar. Heh.

    —S-Seguro que eres la traidora, bastard —sentenció Arie. Pero ella, frunciendo el ceño, molesta, dijo, o más bien, escupió.

    —Ya he dicho que jamás sería aliada de Liza White o de la desesperación de ninguna forma —su mirada estaba casi vacía, pero… la ira podía apreciarse dentro de ella. Realmente se irritaba al hablar de la desesperación. Más que amor a la esperanza, parecía tener completo odio a la desesperación—. En todo caso, no debemos preocuparnos. Las fotos nos ayudarán, no hay por qué sacrificarlas. Son un mecanismo perfecto para ayudarnos a recuperar la esperanza, ¡saber de dónde venimos, saber qué objetivos tenemos, saber quién era nuestro querido familiar, nuestra querida pareja, nuestro querido amigo! ¡Eso es la más pura esperanza!

    Estaba delirante, como siempre, pero… al observar las caras de los demás, pude notar cómo, más de uno, parecía relativamente convencido por aquello.

    —En cierto modo, tiene razón —intervino Stock—. Ni siquiera sabemos si es un riesgo real eso del traidor, pero… recordar quién era nuestro familiar nos puede ayudar a avanzar en el misterio de por qué estamos aquí, de dónde venimos, por qué lo hacemos, todo…

    —Pero es peligroso, señor Stock —dijo, tensa, Gea—. La posibilidad de la existencia de un traidor que haya olvidado que lo era es muy real. De lo contrario, Monokuma no habría dado estas imágenes como motivo. Si es un motivo… es porque nos instará a matar.

    —La desconfianza también insta a matar —afirmó con rotundidad Chisp.

    Dante, al final, no tuvo más remedio que dejarse caer en su silla, suspirando con angustia. Apartó la mirada, entristecido. Se notaba que él solo quería retomar el papel de Hubert, y liderarnos, de algún modo, para protegernos. Pero no lo lograba. De hecho, ya se había producido lo que todos temíamos: una división entre nosotros. Una división de opiniones y… una división de confianza.

    El silencio se hizo poco después de eso. Y el anuncio nocturno de Monokuma terminó por sentenciar aquel día, poniéndole un fin al mismo de una vez por todas.

    —¡Son oficialmente las 10:00 PM! A partir de ahora comienza el tiempo nocturno. ¡Recordad descansar bien, chicos! ¡No queremos que el cansancio os impida matar! ¿Verdad, hermanito?

    —¡Mnfgh! ¡Nghfnm! —trataba de balbucear el amordazado Teddy.

    —¡Así es, inspiradoras palabras! Buenas noches…

    Y, poco a poco, fueron levantándose los presentes… pero una vocecilla tímida y melodiosa interrumpió a todos. Era Bezzy.

    —… sé que quizá no es el momento, pero… —apretaba los puños, tras su espalda, alicaída—. … de veras creo que las actuaciones del auditorio nos pueden venir muy bien para levantar los ánimos. De modo que… Arie, Bubbly, ¿ensayamos mañana? Y Gea y Orm, ¿vosotros podréis preparar mañana vuestro número? He pensado que… podríamos organizarlo para pasado mañana. Así nos mantendremos ocupados mientras lo preparamos, y… y… —sollozó ligeramente—… tal vez nos sirva para volver a unirnos.

    Y comenzó a frotarse los ojos, para tratar, inútilmente, de ocultar el llanto de impotencia que comenzó a surgir de sus lagrimales. Tenso, miré a mi alrededor. Todos nos quedamos en el sitio, inmóviles.

    Y fue la persona menos esperada de todas la que habló.

    —¿Podríamos hacer otro acto? —fue Spok, que intervino de pronto—. Lo podré preparar… mañana. Y servirá, si todo funciona, para… unirnos un poco más.

    Bezzy, retirando las manos de sus ojos, asintió lentamente.

    Don’t worry, Bez —dijo, mano en la nuca, Arie—. T-Todo estará bien, ¿vale? Yo iré a ensayar, por supuesto. ¿Bubbly?

    —¡C-Claro, por supuesto!

    La chica sonrió suavemente, con algunas lágrimas aún recorriendo su rostro.

    —Vaaaaale —dijo Orm—. De acuerdo. Lo prepararemos mañana, meh. Aunque con esta tipa tan estirada no creo que pueda hacer reír ni a un niño —… ¿no era él un niño, de hecho?

    —Hmpf, te sorprenderías, pequeño Orm —orgullosa, Gea se cruzó de brazos y cerró los ojos—. Soy una mujer polivalente.

    —G-Gracias —dijo, finalmente, Bezzy—. Entonces… podeos reunirnos mañana, si lo preferís, y hablaremos sobre los tres números, ¿vale? Después del desayuno, ¡nos vemos en el auditorio!

    Y, al fin, la felicidad regresó, momentáneamente, a los ojos de Bezzy. Ella… se esforzaba tanto por intentar que todos nos llevásemos bien, por tratar de ayudar, por sembrar armonía… era una chica adorable, amable y muy, muy pura. Y descubrir el auditorio y la posibilidad de, de algún modo, usar su talento para ayudar, era algo que, claramente, la llenaba de ilusión.


    Aquella noche estuve un buen rato mirando al techo, reflexionando, dándole vueltas a todo… la fotografía de Drake Orestes descansaba en mi mesilla, así como cada uno de los demás se llevó alguna de las fotos. Muchas de ellas habían ido pasando de mano en mano, porque algunos se interesaron por intentar buscar a su “persona relacionada”. Fueron, especialmente, Ryu, Stock, Leaffy, Orm y Oxy los que parecieron más interesados en eso. De modo que era bastante difícil averiguar quién tendría ahora mismo la foto de quién.

    … pero yo empecé y acabé con la misma. La de aquel chico del que poco sabía, más allá de su nombre, su cara, y el hecho de que participó en el primer juego, como parte de los Gamma, los salvadores de la esperanza. No sabía si estaría vivo, muerto… o siquiera si sería mi hermano, mi primo, algo relacionado conmigo.

    Y la idea taladraba mi mente continuamente.

    —Si no recuerdo mi apellido es… porque coincide con el de uno de los jugadores del primer juego, ¿eh? —susurré en voz alta, solo para decírmelo, de nuevo, a mí mismo.

    ¿Sería Pyro Orestes? ¿Pyro Joy? No, eso sonaba fatal… ¿Pyro Xenodis? ¿Tal vez Pyro Redflame? ¿O quizá Pyro Lockhart? Eso sonaba mejor… “Redflame” y “Lockhart” eran apellidos muy chulos, ciertamente.

    … pero por más que le daba vueltas, no lograba recordar. Y sentía que nunca lo recordaría. ¿Sería verdad que otro podría llegar a recordar al ver a su ser querido en una imagen…?

    Con esa duda, irresoluble en aquel momento, me dormí.


    —Ejem, ejem ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    —¡Nhmfpf! ¡Mmghmfh! —balbuceó Teddy, amordazado.

    —¡Eres siempre tan elocuente, hermano! Ya sabéis, chicos, ¡esforzaos mucho hoy! ¡Tened un graaaaan día! Upupu…

    … y otro día más comenzó.

    Y el día comenzó. Me levanté de la cama con esfuerzo, y noté algo extraño. Al principio no supe muy bien qué era lo que había cambiado, lo que faltaba, pero terminé dándome cuenta.

    ¡L-La foto de Drake… no estaba! Habría jurado que la dejé en mi mesilla de noche, huh. Extrañado, rasqué mi cabello ligeramente, pero no le di mayor importancia. También es que estaba demasiado cansado como para ponerme a pensar demasiado en ello, y… terminé por dejarlo pasar, y me dirigí al desayuno, como siempre.

    En el comedor, los que solían despertarse antes se encontraban ya desayunando, y, poco a poco, todos nos reunimos. Todos salvo… Bezzy, claro. La chica, que, como ya era costumbre, llegaba tarde debido a su “problemilla” con el atasco de su puerta noche tras noche, terminó apareciendo, corriendo ajetreada, y tomó un par de magdalenas y un bote de zumo. Corriendo, pasó por el comedor y dijo:

    —¡Venga, venga, venga! ¡Arie, Bubbly, Spok, Orm, Gea! ¡Vamos, vamos! ¡Tenemos que ensayar!

    Orm suspiró.

    —¡Ni de broma, tía! Es demasiado temprano —y bostezó enérgicamente, pies sobre la mesa y manos en la nuca.

    De pronto, Gea se levantó, y comenzó a tirarle de la oreja.

    —Venga, niño-desesperación, ¡no seas vago y haz el favor de obedecer a tus mayores! —exigió la profesora.

    —¡Ay! ¿¡Qué haces, imbécil!? —Gea comenzó a arrastrarlo contra su voluntad, llevándoselo de allí mientras el Prodigio pataleaba enérgicamente.

    Bubbly y Arie fueron los siguientes en levantarse, y Spok… oh. Spok ya se había ido. Vaya, era tan sigiloso y pasaba tan desapercibido como siempre…

    En fin, finalmente, todos los que querían preparar algún tipo de número (¿qué tendría preparado Spok, a todo esto? No dijo nada sobre lo que quería hacer en el escenario) se marcharon al auditorio, a realizar los ensayos. Y mi mañana consistió en, aburrido, dar paseos por Despair City, primero recorriendo el Sector A y luego el B, pensativo, dedicando todo mi tiempo a reflexionar y a darle más y más innecesarias vueltas a la cabeza.

    … hasta que, junto a la fuente, me encontré con alguien que también estaba, en apariencia, inmerso a sus pensamientos, mirada fija en el auditorio. Me acerqué con algo de timidez.

    —Hola, Chisp —le saludé—. ¿Has estado viendo los ensayos o algo?

    Tardó en responder. De hecho, tardó hasta en, simplemente, reaccionar. Se dio la vuelta al cabo de unos segundos, y me miró fijamente, antes de comenzar a hablar. D-Debía reconocer que, al principio, pensé que estaba ignorándome.

    —… no. Lo intenté, pero no pude. Bezzy ha bloqueado la puerta del auditorio; quiere que quede en secreto para que mañana nos sorprendamos.

    —Oh, ya veo.

    Y así, volvió a centrar su mirada en el auditorio, fija, inmóvil, con los brazos cruzados. Casi parecía que estuviese escaneando el edificio, analizando cada uno de sus ladrillos. Algo incómodo por tanto silencio, terminé por intentar sacar algo de conversación. Al fin y al cabo, quizá así pudiese conocerlo mejor.

    Free-time event: Chisp

    —Hey, Chisp, tú… ¿recuerdas algo de tu vida pasada? De antes de entrar aquí, quiero decir, antes de que toda esta locura comenzase. Si no recuerdo mal… tú fuiste uno de los muchos que no recordábamos nuestro apellido, ¿no es así?

    —… sí, supongo que es así.

    —Entonces imagino que no recordarás gran cosa —suspiré, desanimado. Si él no recordaba su apellido, eso era porque era familiar cercano de alguno de los participantes del primer juego, supongo.

    Pero entonces comenzó a hablar.

    —Sí que recuerdo a mi padre —su mirada se perdió en el cielo… o, bueno, en aquel “techo” gigante que oscurecía toda Despair City—. Era un gran investigador, a decir verdad. Una especie de científico.

    —Oh —me sorprendí… especialmente por el hecho de que comenzase a contarme aquello. No lo esperaba en absoluto, pensaba… que se reservaría todo aquello para él. Chisp no parecía el tipo de persona que se abría a los demás.

    Y siguió hablando, sin necesidad siquiera de que le instase a continuar. Como si ya hubiese abierto su corazón y no hubiese forma de pararlo.

    —… era muy bueno conmigo. Siempre me trató bien. De hecho, era el favorito de todos mis hermanos… y eso que mi familia era numerosa. Mi padre siempre, siempre se preocupaba por mí y me daba caprichos. … debo decir que, en cierto modo, estaba muy mimado.

    V-Vaya, no parecía en absoluto un niño mimado.

    —¿Tenías muchos hermanos, eh? —Chisp asintió, melancólico. Todos los que participaron en el juego inicial eran jóvenes, así que no podían ser el padre de Chisp, pero… posiblemente uno de sus hermanos fuese su conexión con ese juego—. ¿Y qué hay de tu madre?

    Pareció tardar mucho en procesar esa pregunta.

    —… no lo sé. Solo me crie con mi padre, nunca tuve una madre. Éramos solo mi padre, mis hermanos y yo, nada más. Él fue… —miró sus manos, y las abrió y cerró repetidamente, perdiendo su mirada en ellas, en gesto melancólico— el que me enseñó todo lo que sé. Todo lo que sé de ordenadores y de informática lo sé gracias a él.

    —Ya veo…

    Realmente parecía querer muchísimo a su padre, ¿eh? Pero toda su historia me daba mucha curiosidad. ¿Cuántos hermanos tenía? ¿Quién era exactamente su padre, y qué investigaba? Pareció centrarse, de nuevo, demasiado en mirar la nada, en silencio… fue poco lo que logré sacar de él, pero no contaba con lograr conseguir mucha más información, a decir verdad. Aunque reconozco que, ahora, me interesaba mucho saber más cosas sobre Chisp, sobre su familiar, sobre cómo llegó a ser… tan genial como era.

    Fin del free-time event.

    De pronto, en su abstracción, Chisp volvió a reaccionar.

    —… hey, Pyro. ¿Tú también has perdido tu fotografía?

    Aquello me sorprendió, tanto por lo repentino que fue como por hacerme recordar que, efectivamente, la foto de Drake Orestes había desaparecido aquella mañana.

    —S-Sí, esta mañana me desperté y no estaba. ¿Te ha sucedido lo mismo a ti?

    El informático se volvió a cruzar de brazos, serio, con el ceño fruncido. Y asintió con lentitud.

    —… y, según he podido investigar, todo el mundo parece haber sufrido el mismo percance. Al menos todos a los que he podido preguntar.

    ¿H-Habían desaparecido todas las fotos? ¿Por qué? ¿Quién había sido la persona que… se las había llevado?

    Aquella noche, me dormí con una nueva duda y una nueva inquietud. Otra más que, como las anteriores, no podría resolver. No entonces, al menos.


    —Ejem, ejem ¡Buenos días! ¡Son oficialmente las 8:00 AM! ¡¡Saluda, hermanito!!

    El anuncio sonó tan irritante, tan alto y tan molesto como de costumbre. Quise cubrir mis oídos con la almohada, pero… el anuncio, por supuesto, no se detuvo.

    —¡Nhmfpf! ¡Mmghmfh! —balbuceó Teddy, amordazado.

    —¡Caray, estás hecho todo un poeta! Ya sabéis, chicos, ¡esforzaos mucho hoy! ¡Tened un graaaaan día! Upupu…

    Arrastré mi cuerpo magullado por el cansancio hacia el pasillo, con esfuerzo, una vez me hube duchado de forma apresurada y sin ganas. Estaba agotado… llevaba unos cuantos días sin descansar bien.


    Pero aquel día, durante el desayuno, apareció ella. Feliz, alegre, con el rostro radiante. Poco quedaba de la preocupación y los sollozos que se reflejaron en su cara el día anterior, cuando el dilema de las fotografías y el traidor la superó y rompió todas sus ilusiones momentáneamente.

    Y es que era el gran día, claro.

    —¡Chicos, chicos! —Bezzy, melodiosa, irrumpió durante el desayuno, dando más saltitos que pasos—. ¡Es el día, es el día~! ¡Hoy comenzaremos la primera actuación del Auditorio Hope! —¿H-Hope? Ah, vaya… Bezzy parecía haberlo “rebautizado”, ¿eh? No podía negar que aquel cambio era, claramente, muy positivo, sin duda—. ¡Orm, Gea, Spok, Arie, Bubbly, en cuanto terminéis el desayuno, corred al auditorio para prepararlo todo y realizar los últimos ensayos, ¿sí?! ¡Tenemos poco tiempo!

    Correteó hasta el mueble donde guardábamos parte de la comida, y tomó un croissant relleno de chocolate. Aún no había terminado de morderlo cuando ya seguía hablando, señalando a todos con un dedo.

    —¡Y los demás, cenad pronto hoy, porque la actuación empezará a las 20:30!

    —¿Y-Y los que actuamos, no comemos? —se quejó Bubbly.

    —¡Llévate un bocadillo~! —dijo Bezzy, ilusionada, mientras engullía el último trozo de croissant.

    Tras eso, se marchó, apresurada, y poco tardaron los demás “artistas” en seguirle el paso. V-Vaya, sí que estaba emocionada… era, la verdad, una alegría verla así de contenta. Casi se me partió el corazón cuando comenzó a llorar el otro día.

    —¿Qué curiosidad, verdad~? —susurró, de pronto, Leaffy, con una de sus sonrisas siniestras—. Me pregunto… qué será lo que tengan preparado.

    —Se supone que será un número cómico y un concierto, ¿no? —intervino Stock.

    —¿Y el ladrón? —preguntó Leaffy, dedo en la comisura del labio, como si estuviese pensativa—. ¿Qué clase de espectáculo será el que lleve a cabo? ¡Ah, qué curiosidad, ¿no es así?! Spok dijo que nos ayudaría a unirnos como grupo… y eso significa, claro, que su actuación nos llenará de esperanza.

    Se levantó, ante la mirada de desconcierto y, en cierto modo, desagrado de todos los presentes. Y dijo, melodiosa, sin perder su sonrisa extraña en ningún momento.

    —Sí, sin duda, lo de esta tarde va a ser un gran espectáculo~. La esperanza puede respirarse solo al pensar en ello, ¿no creéis? Tee-hee…

    Sus palabras me incomodaron e inquietaron mucho. Parecía que… estuviese tramando algo.


    Sin embargo, no hubo mucha posibilidad de preocuparse. Antes de que nos diésemos cuenta, la hora había llegado, y todos nos comenzamos a reunir en el auditorio. Tomé un asiento, justo al lado de Frida, en la primera fila. Al otro lado del pasillo central entre los asientos, en la primera fila, también, se sentaba Stock junto a Ryu, colocado en el propio pasillo con su silla de ruedas, y Oxy al otro lado. Detrás, Ixie, Dante y Chisp observaban, en segunda fila… y Leaffy quedaba, solitaria, en la cuarta fila de su lado de los asientos.

    Además de ellos… también estaban detrás de mí Orm y Gea. Extrañado, me giré y le pregunté a la profesora, en voz baja:

    —¿No deberíais estar en los camerinos, preparándoos, o algo así?

    Ella negó con la cabeza.

    —Bezzy ha organizado todo de forma que el mayor número de personas podamos estar en el público, sin perder capacidad organizativa. Ahora tocarán ellos su concierto, mientras que Spok se queda en bastidores ayudando a gestionar todo. Cuando Spok salga a escena, Orm y yo entraremos a la zona de camerinos para preparar la siguiente obra… y Bezzy, Arie y Bubbly bajarán al público para poder disfrutar de la actuación.

    —Seh, es un rollo —dijo Orm, a todo volumen, sin moderar en absoluto su tono de voz… y, por supuesto, con los pies sobre el respaldo de mi asiento, completamente cómodo—. Nosotros seremos los últimos en actuar, y, mientras lo hagamos, Arie, Bubbly y Bezzy serán los que gestionen todo en bastidores. Básicamente, irán recogiendo todo, ¡ja! Les toca la peor parte.

    —Y-Ya veo —Bezzy había organizado todo muy bien y en poco tiempo. Se notaba que estaba realmente entusiasmada…

    Finalmente, las luces se apagaron, y comenzó la actuación. Guardamos silencio… los telones, echados, no pudieron ocultar un ruido estridente que nos sobresaltó a todos, y un “¡ay!” se pudo escuchar al otro lado. Era Bubbly, sin duda, el que había proferido ese quejido. Tardaron unos segundos más en abrirse el telón, en fin, y pudimos ver el escenario: decorado con atrezo nocturno, simbolizando la luna y la noche estrellada, y acompañado de una tenue luz que invitaba a la relajación, Bezzy portaba su violín, en primera fila, y, detrás, Arie tenía en sus manos una guitarra eléctrica, y Bubbly se sentaba frente a aquel enorme tambor.

    Un micrófono frente a Bezzy hizo que se escuchase bien alta su voz. Estaba temblando: pude notarlo desde mi posición. Parecía nerviosa, y eso que, con seguridad, este era el concierto con menos público de todos los que habría dado en su vida.

    —Ejem… hola, ¡b-buenas noches! Vamos con un pelín de retraso, ¡pero no pasa nada! Intentaremos terminar antes de que llegue el tiempo nocturno, ¿sí? ¡Está todo calculado, no os preocupéis!

    Miró hacia atrás, buscando la atención de Arie y Bubbly, que asintieron a su mirada. Y luego siguió hablando.

    —Vamos a empezar con un concierto… un poco particular, sin duda, pero espero que os guste. He compuesto tres melodías… y la primera la he titulado… oda a la vida. Espero que os guste.

    Oda… a la vida. Bezzy, sin duda, estaba determinada a hacer que nos uniésemos más fuerte que nunca, y a evitar a toda costa que el juego de asesinato mutuo siguiese, ¿eh?

    En fin, pronto, comenzó a tocar. Fue ella la primera en tocar su violín, en un ritmo suave y melodioso que, pronto, cautivó a todos los oyentes, hipnotizados por la belleza de su música. Conseguía, de algún modo, calmar todas las preocupaciones, relajar el alma… hacía que la mente se despejase.

    Y, de pronto, el violín repitió unos acordes más alegres, y el ritmo subió. Bubbly y Arie se unieron en ese instante, y la música del violín sirvió como guía para las otras dos, haciendo un sonido que, sorprendentemente, funcionaba. Un sonido alegre, casi rockero, con un tono tremendamente movido y lleno de energía.

    El corazón me latía con fuerza, emocionado por la música. Sin duda, aquello era una verdadera… oda a la vida, sí.

    Así se sucedieron otras dos melodías, cada cual más sorprendente y emocionante que la anterior. Un enérgico aplauso resonó en todo el lugar cuando la última nota fue tocada, y los tres músicos hicieron una reverencia. Me giré, y pude ver, con asombro, como incluso Orm estaba aplaudiendo. No tardaron, sin embargo, en levantarse él y Gea y dirigirse a bastidores, mientras Bezzy, dirigiéndose al micrófono, comenzó a despedirse:

    —Bueno, espero que lo hayáis disfrutado, y que la música haya conseguido tocaros un poco el corazón, y sacaros una sonrisa, o una lágrima, da igual… siempre que sea de felicidad —sonrió con amplitud, emocionada—. ¡Bien, ahora, la actuación sorpresa! Spok va a llevar a cabo una ceremonia misteriosa, basada en las prácticas ancestrales que ha aprendido durante su vida, de manos de su mentora, la mejor médium existente. ¡Estad atentos, porque afirma que será capaz de lograr que todos nosotros recordemos, de una vez por todas, aquello que hemos olvidado, y que despejará cualquier duda o inquietud que tengamos!

    Y correteó, emocionada, junto a Bubbly y a Arie, bajando del escenario y tomando asiento detrás de mí. El telón bajó, poco a poco.

    —Enhorabuena, Bezzy —le dije, tan pronto como se sentaron—. Enhorabuena, chicos. Ha sido precioso.

    —S-Sí —le dijo Frida, asomada por encima de su respaldo—. H-Ha estado g-genial. P-Pero, oye, ¿qué es eso tan misterioso que va a hacer Spok…?

    Y Bezzy se encogió de hombros.

    —… ciertamente, la información que acabo de dar es todo lo que sé también yo. Spok ha pedido que, en su actuación, las luces se apaguen casi por completo, ha dado una serie de instrucciones de ambientación y… la promesa de que resolvería toda duda que nos haya surgido a raíz de… bueno, del motivo de Monokuma, ya sabes.

    Asentí, algo disconforme. Eso no ayudaba en nada… ¿qué sería lo que pretendía hacer Spok?

    Como sea, finalmente las luces se atenuaron más y más… y el telón se abrió, pero no pudo verse prácticamente nada de lo que había en el escenario: la oscuridad lo cubría absolutamente todo.

    Lentamente, una figura comenzó a encender velas en el suelo. La poquísima luz era insuficiente para verle por completo, pero era indudablemente Spok: sus ropas eran las que siempre llevaban, y se distinguía la silueta de lo que era su peinado y, vagamente, su cuerpo. Encendió velas, formando un círculo, y se sentó, micro frente a él, en una silla. Guardó silencio unos instantes… hasta que, al final, se pudo escuchar el sonido de su voz.

    —… hoy, celebraremos aquí, en este momento, una invocación de los espíritus de los caídos. Os ruego que permanezcáis tranquilos… no habrá peligro alguno.

    Los cuchicheos comenzaron a inundar la sala. ¿U-Una invocación de espíritus? ¿¡P-Pero qué demonios…!?

    Sin embargo, el hecho de que el público no guardase silencio no bastó para interrumpirle, y siguió hablando, sin más:

    —… trataré de llamar a todos y cada uno de los miembros del primer juego de asesinato mutuo. Podremos consultar con ellos sus relaciones con nosotros, su papel en el juego… incluso podremos hablar con Hubert.

    Más murmullos, más inquietud. Frida me habló al oído.

    —¿N-N-No es esto u-un poco… e-espeluznante…?

    Asentí, aunque posiblemente ella no pudo verme. Como sea, siguió hablando, explicando lo que haría:

    Uno a uno, Spok intentaría invocar a los espíritus, para que, a través de él, pudiesen hablar. Dedicó un largo tiempo a explicar cómo sus voces, si salía bien, podrían oírse a través de sí mismo, que sería como si escuchásemos hablar a los propios caídos… pero que requería de la participación de todos, de la máxima concentración posible y del mayor silencio que pueda haber. Afirmó que aquella técnica se la enseñó su mentora, Elisa Daroch, una de las caídas en el juego.

    Y comenzó invocándola a ella.

    —… Elisa Daroch, Elisa Daroch —repitió, sombrío, lúgubre, casi sin moverse de la silla—. Te invoco, a través de mi cuerpo y mi conexión con los espíritus, para que tú, desde el más allá, atravieses la frontera. Ven a mí, y dinos: ¿qué papel jugaste en el juego de asesinato mutuo? Si estás muerta, respóndeme: ¿mataste? ¿Fuiste asesinada? ¿Eres… la aliada de Liza White?

    Y esperamos. Hubo silencio, nada más. Esperamos un largo rato, tensos. Al cabo de un par de minutos que se hicieron eternos, Spok repitió la exacta misma frase. Siguió sin haber respuesta.

    Pasaron otros minutos… hasta que, al final, Spok comentó:

    —Si no hay respuesta de los muertos, tal vez es porque no estuvieron muertos en primer lugar.

    Y así, lentamente, volvió a repetir el proceso con otro nombre. Nos sentimos, todos, tremendamente nerviosos. Era como si, pese a que muchos no le creyésemos, tuviésemos un nudo en la garganta, deseando saber quién era nuestro familiar, nuestro amigo, y… saber si estaba vivo o muerto.

    Y siguió, continuando con Effy Joy, luego con Talía Wells, con Ukitashi, con Brendan Ruby, con Alpha Xenodis, con Chad Redflame, Drake Orestes… ninguno pareció dar respuesta. Spok iba, sin pausa, nombre a nombre, repitiendo siempre dos veces las mismas palabras. Esperaba unos minutos, y nada sucedía. Luego, continuaba con otro nombre, sin más.

    ¿T-Todos estaban vivos? ¿El ritual había fallado? ¿Era, desde un primer momento, una patraña? Lo supimos cuando comenzó a leer el último nombre:

    —… Hubert Mattsson, Hubert Mattsson. Te invoco, a través de mi cuerpo y mi conexión con los espíritus, para que tú, desde el más allá, atravieses la frontera. Ven a mí, y dinos: ¿qué papel jugaste en el juego de asesinato mutuo? ¿Eras tu el traidor? ¿Escondió tu muerte… algo que no supiésemos?

    Era el único con el que, claro, no cuestionaba si estaría vivo o muerto. Y, por supuesto, tampoco le preguntó su destino en el juego, pues todos sabíamos que salió con vida de aquel.

    Y, sin embargo, pese a estar muerto… no hubo ninguna respuesta.

    Sin embargo, justo al terminar, mientras esperaba el tiempo reglamentario entre pregunta y pregunta al “más allá”… el anuncio de Monokuma sonó.

    —¡Son oficialmente las 10:00 PM! A partir de ahora comienza el tiempo nocturno. ¡Recordad descansar bien, chicos! ¡No queremos que el cansancio os impida matar! ¿Verdad, hermanito?

    —¡Mnfgh! ¡Nghfnm! —trataba de decir, entre gemidos, el amordazado Teddy.

    —¡Así es, así es, mi hermano sieeeempre dice cosas tan profundas! Buenas noches…

    Y Spok, como si nada, repitió el mantra, la misma frase que dijo con Hubert. Tras eso… no hubo, tampoco, respuesta. Todo cuanto pudo decir Spok, que se levantó del asiento, aún bañado de oscuridad, fue:

    —… gracias por la atención. Espero que haya sido una sesión productiva.

    Y se apreció su silueta, desplazándose hacia el interior del auditorio, perdiéndose entre la oscuridad más aún. Las luces, poco a poco, volvieron, y el telón se cerró.

    No hubo aplausos. No hubo absolutamente nada, solo silencio, silencio y desconcierto.

    Bezzy, Arie y Bubbly, desconcertaros, se levantaron, y se dirigieron, prestos hacia bastidores. Ya era la hora nocturna… y corretearon, nerviosos, hacia el interior del auditorio, donde los camerinos.

    El telón se abrió al poco tiempo, y salieron allí, ante todos, Orm y Gea.

    El ambiente se había apagado mucho tras la actuación, a decir verdad… y el desconcierto era lo único que se respiraba en aquel sitio ahora.

    —… ejem —dijo Orm, hablando al micrófono—. Bueeeeeno… veo que eso ha “apagado” un poco los ánimos, ¿eh? ¿¡Lo pilláis!? ¡Por las luces!

    Silencio. Y más desconcierto.

    —Bueno —siguió Gea—. No prestéis atención a lo que dice mi compañero, ¡él es…!

    Pero no pudo terminar la frase. Un sonido, casi infernal, se escuchó. Un sonido, un anuncio, que ojalá no hubiese vuelto a escuchar. Ojalá no tuviese que haberlo oído, ni entonces ni nunca:

    —¡Pim, pom, pam, pom! ¡Se ha descubierto un cadáver! ¡Repito, se ha descubierto un cadáver! ¡Todo el mundo, rápido, empiecen a investigar! ¡En un breve tiempo, dará comienzo la clase de juicio! Upupupu.

    El horror llenó todas nuestras mentes. No podía ser. No era real.

    Miré a Frida, desconcertado. Pálida, la sastre buscaba con la mirada. Estábamos, entre el público o en el escenario, la mayoría de nosotros. Solo podía ser… los candidatos eran…

    —B-Bezzy —susurró ella—. N-No puede ser…

    —N-no —balbuceé—. ¡V-Vamos!

    Y salí corriendo, lo máximo que pude, hacia los bastidores. Abrí, alterado, todas las puertas que pude, buscando al grupo de los que se habían quedado revisando todo. No fue hasta que abrí la puerta del almacén… cuando vi a Arie y a Bezzy horrorizados, y a Bubbly desmayado en el suelo.

    Y… quien había muerto…


    Allí, apoyado contra una pared, yacía el ladrón, Spok. Sus ojos, en blanco, estaban abiertos, y su mueca de horror, con boca abierta, era intensa. Tenía las manos agarrotadas, cerca del cuello, y las piernas encogidas, casi en posición fetal.

    E-Estaba… muerto…

    No era posible… había… había sucedido otra vez.

    Aquella pesadilla se estaba repitiendo.

    D-Demonios… ¡p-por qué ahora… por qué justo… en este momento!


    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    "Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego".

    2- Víctimas, asesinos, supervivientes: descubrid quién fue el aliado de Liza White.

    Lista de alumnos:

    14 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Conexión con el primer juego: ???
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    - Misiones individuales:
    1) Talento: descubre al participante con talento falso >> Pyro carece de tarento alguno.
    2) Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu Guardane: Super Entrenador
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert Mattsson: Super Ajedrecista [MUERTO]
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    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante Miles: Super Guardián
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    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly Phelps: Super Buceador
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Supervivencia: sobrevive al menos una semana en Despair City.
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio[​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    9- Ixie Brigitte: Super Naturópata
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy Gehirn: Super Psicóloga
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea Lehrer: Super Profesora
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok Krueger: Super Ladrón [MUERTO]
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    - Conexión con el primer juego: era alumno de esoterismo de Elisa Daroch.
    - Misiones individuales: Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás >> fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos.
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie O'Gehry: Super Arquitecto
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Trasnochador: pasa al menos 3 noches fuera del hotel > hay alguien que no puede salir por las noches.
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Amor: encuentra el auditorio de Despair City.
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
     
    • Ganador Ganador x 2
    • Fangirl Fangirl x 2
    • Impaktado Impaktado x 1
  18. Threadmarks: Capítulo 2 (Investigación)
     
    GalladeLucario

    GalladeLucario Game Master

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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    5943
    Hola de nuevo. Tbh ni yo mismo creí que volvería a publicar, pero... aquí me tenéis, después de casi ocho meses (?) Quiero intentar, como mínimo, cerrar este caso, so... ¡aquí vuelvo con esta historia!

    Capítulo 2: El dolor se toca en clave de muerte.


    Vida mortal, investigación.



    No supe qué decir. Poco a poco, llegaron al almacén los demás, hasta el punto de que los últimos en llegar, Stock, Leaffy y Ryu, tuvieron que quedar fuera de la sala, pues no todos cabíamos allí.

    —S-Spok… —susurró, dientes apretados, Dante. Pude ver cómo apretaba el puño, conteniendo su ira—. ¿Quién ha sido…? ¡¿Quién ha vuelto a hacer esto?!

    Por supuesto, todo lo que hubo por respuesta fue el silencio. El Guardián no pudo sino chasquear la lengua, incómodo y frustrado. Y fue Orm el que habló.

    —Qué inoportuno, vaya —se llevó las manos a la nuca, en gesto completamente despreocupado—. ¡Justo en nuestra actuación! ¡El que lo haya hecho bien podría haber esperado un poco, duh!

    Y Dante, ante ese comentario, apretó aún más el puño, agachando la mirada. Se estaba esforzando sobremanera para contener su rabia… hasta que alguien, con delicadeza, le tocó el puño con la mano, instándole a calmarse. El gesto de Dante se suavizó al ver la cara de la Violinista, llena de lágrimas.

    —… no nos peleemos entre nosotros, por favor… —Bezzy trataba de evitar mirar al cuerpo de Spok, huidizas y temblorosas sus pupilas—. E-Este acto, este concierto… todo esto… l-lo hice para unirnos. Y estaba saliendo tan bien… ¡había comenzado tan bien! Pero, ahora, sucede esto, y yo… yo… no sé cómo ayudar a que nos llevemos mejor. Ya no sé qué debo hacer. Esto… esto es un infierno, y parece que no hay nada que pueda hacer por ayudar. Así que, al menos, por favor… no peleemos más. Por favor. No quiero que… desconfiemos y nos odiemos los unos a los otros.

    —Eres necia si eso es lo que opinas —habló Leaffy, apoyada en la propia puerta abierta del almacén—. Se nota que te encuentras hundida en la desesperación. ¡Un compañero ha muerto! Debemos desconfiar unos de otros. Solo así podremos perseguir la esperanza: descubrir al culpable y avanzar como grupo, con esperanzas renovadas. ¡Vamos, investiguemos! ¡Tal es nuestro deber!

    Chisp chasqueó la lengua. Brazos cruzados, caminó con cuidado hasta acercarse al cuerpo, y, con lentitud, se agachó hasta quedar en cuclillas junto a él.

    —… no coincido con la actitud y la forma de pensar de Leaffy, pero tiene razón en una cosa: ahora el objetivo es investigar y descubrir al culpable. Tenemos que sobrevivir.

    Tragué saliva. No pude evitar, al ver cómo Bezzy seguía llorando desconsoladamente, acercarme a ella y darle un fuerte abrazo. Ella reaccionó rápidamente, aferrándose a mi espalda y apoyando su rostro en mi hombro. Sollozó mientras seguía derramando lágrimas, mojando mi chaqueta.

    En la posición en que me encontraba con aquel abrazo, pude ver cómo los demás comenzaban a movilizarse: Bubbly se estaba recuperando de su desmayo, probablemente fruto de la impresión por encontrar el cadáver, y era ayudado por Frida y Arie. Ixie y Dante se encontraban en una esquina del lugar, analizando algo que parecían haber encontrado, y… el resto, poco a poco, abandonaron la sala, probablemente para despejarse o investigar otros lugares.

    Y yo, que me separé poco a poco de Bezzy, con mis manos en sus hombros y mi mirada fija en la suya, le dije:

    —Tienes que ser fuerte, ¿vale, Bezzy? Y créeme cuando te digo esto: tu concierto ha sido precioso… y ese aplauso que os hemos dedicado, todos en armonía, ha sido la prueba irrefutable de que has logrado unirnos y hacernos sentir esa paz, esas ganas de vivir, a todos. ¡Hasta Orm aplaudió, en conjunto con los demás!

    Ella, con lentitud, secó sus lágrimas con la mano, y, aún con voz entrecortada, dijo:

    —G-Gracias, Pyro. Eres… muy amable conmigo.

    Sonreí, algo avergonzado.

    —Gracias a ti, Bezzy. Anda, sal fuera, si quieres, ¿de acuerdo? No te preocupes, puedo investigar por ti…

    Pero ella me interrumpió, con una negación vehemente.

    —No, no. Yo he organizado este acto, y el crimen ha sucedido durante el mismo, así que me siento responsable de lo que ha sucedido. L-Le debo a Spok… hacerle frente a esto y participar en la investigación.

    Estuve a punto de preguntarle si estaba segura, pero, al ver la decisión en sus ojos, me retracté. Se la veía profundamente triste y abatida, sí, pero… nunca había visto tanta decisión y fuerza voluntad en alguien. Estaba más que dispuesta a afrontar aquello, por mucho que se sintiese derrumbada.


    —… de acuerdo. Entonces… vamos.

    Y, así, comenzó mi investigación.

    Lo primero que hice fue observar la sala en la que nos encontramos. Los instrumentos que Bezzy, Arie y Bubbly habían tocado estaban allí, en la sala. Un tambor gigantesco, el violín de Bezzy, y la guitarra de Arie.

    —¿Aquí es donde guardabais las cosas durante las actuaciones? —pregunté a Bezzy. Ella, secándose una lágrima de su rostro, asintió.

    —Hay… varios camerinos. En este dejábamos todas las cosas que necesitábamos para el siguiente acto, lo usábamos como trastero. Spok… solía ensayar en otro, aislado.

    —¿Huh? ¿Solía quedarse solo para ensayar durante las prácticas de ayer y de hoy? —no era extraño, realmente. Era… algo que Spok haría. Siempre tan solitario, tan enigmático.

    —Para él era importante mantenerse aislado, para que su espectáculo fuese una completa sorpresa. Ni siquiera nos dio demasiados datos a mí y al resto de organizadores.

    Ya, lo entiendo… Spok quería que aquello fuese una sorpresa. Porque si lo hubiese dicho desde el principio, probablemente habríamos reaccionado de forma violenta. Él creía, genuinamente, que aquel ritual de invocación nos ayudaría a recordar, a ponernos en contacto con los caídos del juego anterior. Pero nosotros estábamos desconfiando los unos de los otros, preocupados por aquel posible traidor, la persona que se vinculase con aquel que ayudó a Liza White en la matanza original. De haberlo sabido, seguramente ninguno de nosotros habría querido que hiciese aquel espectáculo. Podría crear más desconfianza.

    Pero… si Spok siempre se aislaba en otro camerino, ¿qué hacía aquí, en el trastero? Es tan sigiloso, que cualquiera sabe cuándo pudo entrar en este lugar.

    En fin. Caminé un poco hasta acercarme a Chisp, que seguía agachado, taciturno, junto al cuerpo. La expresión de Spok era… tétrica. Q-Qué manera más horrible de morir. Se notaba en la expresión que retuvo tras perder la vida que había sido agónico.

    —… —Chisp no mediaba palabra.

    —¿Has descubierto algo, Chisp?

    —… uhm. El cuerpo no tiene signos de golpes, heridas, ni nada similar, salvo… por un golpe aquí —tomó el rostro de Spok de forma delicada, e hizo que su cabeza se inclinase hacia delante. Detrás, en la nuca, Spok tenía un gran moratón, una marca de un golpe que recibió por la espalda.

    —Vaya… ¿crees que eso pudo matarle? —susurré.

    Chisp negó con la cabeza.

    —Fue estrangulamiento. Lo dice en el Informe de Monokuma #2.

    ¡O-Oh, cierto! El informe. Tomé rápidamente mi Monoloj, y pulsé varios botones. En efecto, otro archivo virtual apareció, desplegándose el pequeño holograma sobre mi monoloj, y pude ver el contenido del informe sobre la muerte de Spok.

    “La víctima es Spok Kruegger, el Super Ladrón. Murió en algún momento entre las 20:00 y las 23:00, a causa de un estrangulamiento. El cuerpo no presenta heridas superficiales, contando únicamente con una marca de un golpe fuerte en la nuca y leves contusiones en uno de los costados de su cuerpo”. ¿M-Marcas de contusiones en el costado…?

    Chisp, analítico, levantó levemente la camiseta de Spok, y, en su pálida piel, pudimos ver que, en efecto, tenía marcas muy sutiles.

    —Me pregunto qué le habrá pasado para hacerse esas marcas… —medité en voz alta.

    Chisp, serio y callado, se levantó entonces.

    —… la hora de la muerte es también inquietante. Un intervalo muy amplio.

    —Sí… un intervalo de tres horas —susurró Bezzy—. El concierto empezó a las 20:30, aunque nos retrasamos un poco. Y encontramos el cuerpo de Spok a… a las 23:30, aproximadamente.

    —O sea, que el crimen pudo suceder tanto un poco antes de empezar el concierto y las demás actuaciones, como… durante el mismo.

    —Pero si descartamos el momento en el que vimos a Spok en el escenario —intervine, reflexivo—, el margen de tiempo se hace mucho más corto, ¿no?

    —Sí… —Bezzy reflexionaba, aún algo alicaída, con un dedo bajo sus labios—. Recuerdo que durante la actuación de Spok, el anuncio sonó. Así que… tuvo que ser entre las 22:00 y las 23:00, ¿no? No pudo suceder antes.

    —Eso… parece —susurró Chisp, reflexivo.

    Ya, es lo lógico. Pero… ¿por qué Monokuma nos da un margen tan amplio, siendo tan obvio que, por los horarios, tuvo que morir en un lapso de tiempo mucho más corto?

    En cualquier caso, el Super Informático se dirigió hacia la puerta, y yo, algo extrañado, le pregunté:

    —¿D-Dónde vas, Chisp?

    Él ni siquiera se detuvo cuando me respondió.

    —… a investigar. Hay cosas que me preocupan.

    … huh, era un tipo ciertamente misterioso.

    Me dirigí, entonces, hacia la esquina en la que se encontraban Arie, Frida y Bubbly. El último parecía haberse recuperado, aunque aún tenía que apoyarse en el primero para poder mantenerse en pie, mareado por la situación. Sus ojos azules trataban de esquivar, ágiles, al cuerpo del Super Ladrón.

    —¿Estás bien, Bubbly?

    Él asintió.

    —S-Solo ha sido un mareo…

    Damn it —exclamó Arie, molesto—. ¡Otra vez esta mierda…! Shit!

    Sí… a mí tampoco me hacía ninguna gracia tener que estar haciendo esto de nuevo, pero… no quedaba más remedio. Si Hubert nos viese… después de su sacrificio, nosotros…

    —Arie, vosotros descubristeis el cuerpo, ¿verdad?

    El Arquitecto señaló entonces a su guitarra, colocada en una esquina.

    Yeah, volvimos Bezzy, Bubbly y yo para recoger los instrumentos. Nos tocaba recoger a nosotros, así que íbamos a empezar por recoger los instrumentos. P-Pero entonces…

    —S-S-Spok… —susurró, apenada, Frida.

    Bezzy se mordió el labio, aún muy afectada.

    —Teníamos un plan de organización, ¿sabes? —me explicó.

    Sí… ya me comentaron previamente eso. Mientras un grupo actuaba, el siguiente en actuar preparaba las cosas en el backstage para la siguiente actuación y ayudaban a modular el sonido, a mover el atrezo, a todo lo que fuese necesario. Así, habría siempre el mayor número de personas en el público; si todos los que iban a actuar permanecían en los camerinos, se perderían todas las actuaciones. De ese modo, supuestamente, Spok era el encargado de gestionar todo mientras Arie, Bubbly y Bezzy tocaban; luego, Spok actuaría en su extraño show esotérico, mientras Gea y Orm estaban entre bastidores; y, mientras estos hacían su número, Arie, Bubbly y Bezzy irían recogiendo todo para dejarlo como estaba. Así pues… fue en ese último turno en el que Spok se encontró muerto, ¿huh?

    Di una palmadita en el hombro a Bubbly, tratando de tranquilizarle un poco. Y, de reojo, pude ver cómo Bezzy miraba la guitarra de Arie con ojos preocupados. ¿Q-Qué habría notado…?

    —Creo que esto es importante, chicos —avisó entonces Ixie, que estaba, junto a Dante, en otro rincón de la sala. Me acerqué a ellos, y todas nuestras miradas se centraron en lo que el Super Guardián tenía entre sus manos.

    L-Las… ¡las fotos!

    —¡S-S-Son las fotos de los anteriores participantes! —exclamó la Super Sastre.

    Las fotos que desaparecieron… estaban ahora en las manos de Dante.

    —… estaban aquí, escondidas tras este atrezo —explicó el Guardián—. Pero… faltan algunas. Faltan las fotos de Drake Orestes, Talía Wells, Steve Yops, Lucas Diamond y Emily Hodges.

    Así que hay fotos desaparecidas aún, ¿eh? Pero, en cualquier caso, casi todos teníamos alguna foto en nuestro poder, y, de pronto, todas desaparecieron de nuestros dormitorios. ¿Qué hacen aquí? ¿Y por qué no están todas?

    Pensativo, intentaba ordenar las cosas en mi cabeza. Había algo que no me cuadraba en absoluto, todo estaba siendo… raro. Spok en el “trastero”, los horarios de la muerte en el informe, las fotos desapareciendo y apareciendo incompletas en la misma escena del crimen, las heridas en el cuerpo de Spok, ugh. ¿Qué demonios había sucedido en este caso?

    —Hey, Bubbly —dijo de pronto Dante, brazos cruzados, reflexivo—. ¿Qué fue lo que pasó mientras estabais entrando al escenario?

    —¿H-Huh? ¿Lo que sucedió? ¡Ah, ya, te refieres a cuando…!


    Finalmente, las luces se apagaron, y comenzó la actuación. Guardamos silencio… los telones, echados, no pudieron ocultar un ruido estridente que nos sobresaltó a todos, y un “¡ay!” se pudo escuchar al otro lado. Era Bubbly, sin duda, el que había proferido ese quejido.



    Cierto, Dante tenía razón: Bubbly pareció quejarse por algo, gemir brevemente.

    —F-Fue porque el tambor se cayó sobre mi pie. ¡Me hizo mucho daño! Pero por suerte no se rompió ni nada —explicó.

    Arie asintió con la cabeza.

    Yup, llevábamos el tampor entre Bubbly y yo, porque es bastante pesado, y, bueno… se le escapó de las manos y se cayó al suelo. ¡Pam! Justo sobre el pie, ¿eh? —dijo, socarrón.

    —¡No tiene gracia, eh! Dolió mucho —se quejó, mofletes hinchados, el buceador.

    Dante parecía reflexivo. Pero, la verdad… no entendía bien qué estaría pensando. ¿Había algo raro que hubiese notado en aquel testimonio de Bubbly y Arie?

    —… como sea —dijo, finalmente, Dante—, no hay mucho más aquí. No hay sangre, no hay rastros de ningún tipo de arma, nada. Tal vez debamos mirar en otras partes del teatro.

    Ixie asintió.

    —Sí, hay más camerinos aquí, ¿no? Y uno de ellos debe ser en el que ensayaba Spok —Bezzy asintió a las palabras de la Naturópata, corroborando su teoría—. Entonces tal vez encontremos algo ahí.

    Así pues, salimos de la escena del crimen, y nos dividimos. Había cuatro camerinos, incluyendo la escena del crimen; Arie y Bubbly entraron en uno, Dante e Ixie en otro, y Bezzy y yo en el último. Y, al entrar en él… supimos que, en efecto, era el camerino de Spok. No había duda alguna.

    —¡¿Q-Qué es este… sitio?! Da mucho miedo…

    El lugar estaba completamente oscuro, con velas por todas partes, la mayoría apagadas y consumidas. En el suelo, una especie de pinturas dibujaban una suerte de estrella insertada en un círculo. P-Parecían elementos para una suerte de ritual. Asimismo, junto al círculo, había una especie de grabadora con un micrófono, y… u-una ouija.

    —E-Es muy tétrico, ugh —susurró Bezzy, aterrorizada—. Ha convertido este sitio en una especie de… sala de invocaciones.

    Sí. Tenía… todo el aspecto de ser eso. Pero, al fin y al cabo, era eso lo que quería Spok, ¿no? Hablar con los muertos. Invocarles.

    Curioso, me acerqué a la ouija, y la miré. Había un pequeño vaso sobre ella, y estaba libre de polvo; había sido usado hacía poco. Estaba claro que, en efecto, ahí era donde Spok ensayaba.

    Mis ojos se centraron entonces en la grabadora que tenía allí. Era pequeña, y parecía llevar una cinta puesta. Pulsé el botón de “play”, y… nada se oyó. Solo interferencias y el sonido estático del aire, vacío. ¿Había estado grabando todo el tiempo? ¿Para qué? ¿Para qué necesitaba esa grabadora Spok…?

    —¿Encuentras algo interesante, Bezzy? —le pregunté, curioso, mirando a mi alrededor.

    —M-Mm-hm —dijo ella, temblorosa—. M-Mira esto, Pyro. Estaba… junto a unas velas.

    Me enseñó lo que había encontrado, y… un escalofrío recorrió mi espalda. Era la foto de Talía Wells, una de las participantes del primer juego, y una de las fotos que faltaba en la escena del crimen. ¿Qué hacía aquí? Y-Y lo peor era que…

    —E-Está rota…

    En efecto, estaba rota; una de sus esquinas había sido arrancada bruscamente, cortando parte de una de las pequeñas coletitas que la adorable chica tenía en la imagen. P-Pero, además de eso, la imagen de Talía estaba completamente rasgada. Como si alguien hubiese arañado con algún objeto la misma, bruscamente. Casi no se identificaba la persona que había debajo de todas aquellas rasgaduras…

    —Q-Qué demonios —me mordí el labio, extremadamente confuso. No entendía nada, y, cuanto más íbamos investigando, más parecía enrevesarse todo. ¿Qué tenía que ver Talía Wells con todo aquello? ¿Por qué su foto estaba ahí, y por qué estaba rota? ¿Y-Y por qué su foto estaba… así de rasgada?

    —Hay algo más, Pyro —susurró Bezzy, preocupada. Apuntó a un punto concreto de la sala: una mesa que estaba junto al círculo siniestro pintado en el suelo.

    La mesa era una mesa común y corriente, que probablemente estaba ahí desde antes de que Spok, ehm, “redecorase” el lugar. Era tan común que no reparé en ella hasta entonces; honestamente, destacaba mucho más el resto de la sala. Pero, ahora que Bezzy lo señalaba, era cierto que había algo raro en esa mesa. Y es que…

    —Está rota, ¿ves? —me dijo Bezzy. Al mover una de las patas, fue obvio que estaba completamente suelta, despegada de la superficie de la mesa. Alguien había recolocado la pata en su lugar—. Y el mantel que hay sobre la mesa está mojado.

    Uh. Sí, cierto, lo estaba… se notaba aún húmedo, aunque empezaba a secarse un poco. Había un vaso encima del mantel, pero dicho vaso estaba vacío. ¿Se habría derramado en algún momento?

    Hm. Aquello era raro, sin duda. Mejor tomar nota mental de todo esto; esa mesa rota me daba mala espina.

    En ese momento apareció Ixie, asomando la cara por la puerta.

    —Hey, chicos, ¿cómo vais? —sus ojos se abrieron mucho al ver todo aquel escenario, alarmada—. U-Uh, ¿¡qué es esto!? Madre mía, parece algo satánico, ¡y que haya gente que crea en esas cosas!

    —Si hay gente que cree en tus mierdicinas, yo me lo creo todo —comentó una voz sarcástica e hiriente que provino de detrás. Oxy estaba allí también, y su contraparte, Ixie, no pudo sino hacer una mueca de desagrado al verla aparecer—. En fin, dejémonos de cosas acientíficas; Chisp dice que vayas a echarle una mano en algo, Pyro. Te está buscando.

    —… eso venía a decirle yo, lista —intervino Ixie, molesta.

    —Tché, no te metas en nuestra relación.

    —¿¡Qué relación!? Estás paranoica, cariño.

    —Ah, ¿me vas a hablar tú de trastornos?

    —Calma, calma —traté de decir, interponiéndome entre las dos chicas—. Voy… a ver qué quiere Chisp, ¿sí?

    Bezzy, confusa, me siguió con cuidado. Y las otras dos quedaron atrás, siempre discutiendo, sin parar ni un segundo.

    Chisp se encontraba sobre el escenario cuando llegamos. Daba vueltas de un lado a otro. Por otra parte, Gea, Ryu y Stock estaban allí, revisando los asientos o algo entre el público… y Orm se encontraba sentado en uno, aparentemente relajado, sin preocuparse lo más mínimo por el caso.

    —Hey, Chisp, ¿me buscabas?

    Al verme, el rostro pensativo de Chisp no varió ni un instante, y quedó mirándome, en silencio, por unos incómodos segundos. Finalmente, terminó por decir:

    —¿Has visto ya las fotos?

    —Oh, ehm… sí. Hemos encontrado varias de las fotos en la escena del crimen. Faltaban algunas… pero encontramos la de Talía Wells en el camerino que pertenecía a Spok, con una esquina rota. Y… t-tenía toda la cara rasgada, como si alguien la hubiese rayado a propósito.

    Chisp meditó por un segundo.

    —Ya, entiendo.

    —Y… bueno, ¿me has llamado para algo? —inquirí, tenso. El informático parecía tan absorto en sus pensamientos que, de no hablarle yo, probablemente no habría dicho nada.

    —Sí. Primero, discutamos esto —y Chisp mostró una cosa que me sorprendió ver: el Monoloj de Spok.

    No hizo falta que me dijera que era el suyo, sabía que lo sería; tan pronto como Chisp me lo mostró, se vino a mi mente la imagen del cuerpo del Ladrón, sin su monoloj en la muñeca. ¡Cómo no me fijé antes! Así que Chisp lo cogió nada más acercarse al cuerpo, ¿eh?

    —… tenía miedo de que alguien pudiese deshacerse de él. Recordemos que el asesino, técnicamente, estará investigando junto a los demás. Y huelga decir que al asesino no le interesa investigar, sino todo lo contrario —argumentó Chisp—. Y pensé que este Monoloj podría albergar información útil. Y… así fue, creo yo.

    Pulsó ante Bezzy y yo, así, el botón del aparato, y el holograma comenzó a proyectarse. Las misiones individuales comenzaron, pues, a salir, una a una. Las leí con detenimiento, interesado.

    Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás. Esa era la primera misión, la cual estaba completa. Su contenido, así, se reveló: “Fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos”.

    Sí… Spok ya me enseñó esa misión. Fue gracias a ella y a la revelación de los nombres de los participantes en el primer juego que él supo que Elisa era su maestra.

    Sin embargo, había más. Spok había… completado todas sus misiones. Y las otras dos eran…

    “Rostros: logra identificar a todos los participantes de este juego”. La pista, al haber completado la misión, rezaba lo siguiente: “Uno de tus compañeros usa la identidad de otra persona sin saberlo”.

    “Ladrón: roba al menos diez objetos de otros”. Al haberla cumplido, la misión revelaba la siguiente información: “uno de tus compañeros tiene algo que no le pertenece”.

    Quedé mudo al leer aquello. N-No entendía nada. ¿Qué demonios…? Uno de nosotros tiene algo que no le pertenece. Uno de nosotros… usa la identidad de otra persona sin saberlo. ¿Q-Qué querían decir aquellas pistas? ¿Había tantos secretos entre nosotros aún…?

    —E-Esto es… —dijo Bezzy, asustada, con el rostro desencajado— muy extraño.

    Asentí.

    —¿Alguien… suplantando la identidad de otro? —medité, fríamente.

    Sin embargo, para mi sorpresa, Chisp negó con la cabeza.

    —… eso no es lo importante de esta prueba. Pero… da igual. De todas formas, aún tengo que darle un par de vueltas más —se cruzó de brazos, reflexivo. Las misiones de Spok eran una prueba aquí, ¿huh? Tras eso, me dijo—. El punto es… Pyro. ¿Recuerdas haber visto a todos durante el evento?

    —¿Eh? Ah, entiendo —claro. Chisp trataba de asegurarse de saber quiénes estábamos entre el público y quiénes no en aquel momento. Posiblemente, para… descartar sospechosos—. Bueno, recuerdo que Arie, Bubbly, Bezzy, Gea y Orm estuvieron entre el público cuando no estaban en el escenario o en los camerinos. Frida estuvo a mi lado todo el tiempo. Y recuerdo bien a Ryu, sentado en mitad del pasillo. Por lo demás… sé que todos estuvieron allí cuando entré, pero no me percaté de si alguien se marchó durante las actuaciones. Especialmente durante la actuación de Spok: todo se puso tan oscuro que era bastante fácil para cualquiera moverse sin ser visto.

    Chisp asintió.

    —Ese es el problema. En ese momento, cualquiera pudo levantarse. Por eso es importante saber quiénes estaban y quiénes no.

    Sí… la iluminación durante la actuación pudo jugar un papel clave en todo esto.

    —Y-Yo pude ver a todo el mundo en su sitio durante el momento en que toqué, salvo al propio Spok, claro —intervino Bezzy—. Él estaba… en los camerinos preparándose, en ese momento.

    —… bien. Yo estuve todo el tiempo sentado junto a Ixie y Dante, y sé que ninguno de ellos se movió en todo el tiempo —siguió descartando Chisp—. También hablé con Ryu y Stock… y afirman que estuvieron sentados cerca el uno del otro todo el tiempo. Sus coartadas se complementan.

    Me puse a pensar, contando quiénes faltaban.

    —Así pues… s-solo hay dos personas, sin contar a los que participaban en las propias actuaciones, que no tienen a nadie que verifique que no se movieron en todo el tiempo, ¿no

    Y Chisp asintió. Las coartadas durante el espectáculo estaban claras, pues… y solo quedaban fuera…

    —Oxy, y… Leaffy.

    Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Ni siquiera había ni rastro de esa chica en ese momento, ¿dónde estaría ahora? ¿Se habría apartado de todos nosotros? ¿Estaría tramando algo, o…?

    Pero, entonces, el anuncio sonó.

    —¡Ding, dong, dang, doooong! ¡Se ha acabado el tiempo, chicos! Meh, me aburro un poco, ¡id tirando ya a la clase de juicio! ¡Quiero emoción!

    —¿Y-Ya…? —me quejé, asustado. N-No sabíamos aún quién había sido el culpable. N-No teníamos una solución al enigma.

    No obstante, el informático, serio, llevó un dedo a sus labios, y susurró:

    —… tranquilo. La verdad saldrá a la luz. Estoy seguro. Tenemos… suficientes pruebas como para exponerla.

    Y, tras eso, dio media vuelta, marchándose de forma enigmática, sin dudar un solo segundo. Ugh… ¿de veras las teníamos? ¿De veras seríamos capaces?

    Chisp… ojalá pudiese estar en su cabeza. Ojalá pudiese… sentirme tan seguro como se sentía él.



    Lista de alumnos:

    14 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Conexión con el primer juego: ???
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    - Misiones individuales:
    1) Talento: descubre al participante con talento falso >> Pyro carece de tarento alguno.
    2) Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu Guardane: Super Entrenador
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Chisp afirma que creció solo con su padre y sus hermanos. Afirma que no tuvo madre, que no sabe nada de ella. Asegura que su padre le enseñó todo lo que sabe sobre informática y que él era su hijo favorito. Al parecer, pese a que nadie lo diría, Chisp fue todo un niño mimado.


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert Mattsson: Super Ajedrecista [MUERTO]
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    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante Miles: Super Guardián
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    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly Phelps: Super Buceador
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Supervivencia: sobrevive al menos una semana en Despair City.
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio[​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Leaffy, parece ser, tuvo una infancia complicada. Al ser la Super Genio, todos esperaban siempre muchísimo de ella y muchos de sus compañeros la despreciaban y envidiaban profundamente por ello. Su talento, además, la hizo aburrirse fácilmente ante cualquier reto, ya que podía desarrollar fácilmente la capacidad que desease. Por eso, y tal vez como medio de escape de su realidad, comenzó a fascinarse por la esperanza, ya que, afirma, el talento de Emily Hodges es el único que no podría aprender.


    9- Ixie Brigitte: Super Naturópata
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy Gehirn: Super Psicóloga
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea Lehrer: Super Profesora
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok Krueger: Super Ladrón [MUERTO]
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    - Conexión con el primer juego: era alumno de esoterismo de Elisa Daroch.
    - Misiones individuales:
    Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás >> fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos.
    Rostros: logra identificar a todos los participantes de este juego >> uno de tus compañeros usa la identidad de otra persona sin saberlo.
    Ladrón: roba al menos diez objetos de otros >> uno de tus compañeros tiene algo que no le pertenece.
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie O'Gehry: Super Arquitecto
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Trasnochador: pasa al menos 3 noches fuera del hotel > hay alguien que no puede salir por las noches.
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Amor: encuentra el auditorio de Despair City.
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    "Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego".

    2- Víctimas, asesinos, supervivientes: descubrid quién fue el aliado de Liza White.
    - Informe de Monokuma #2: “La víctima es Spok Krueger, el Super Ladrón. Murió en algún momento entre las 20:00 y las 23:00, a causa de un estrangulamiento. El cuerpo no presenta heridas superficiales, contando únicamente con una marca de un golpe fuerte en la nuca y leves contusiones en uno de los costados de su cuerpo”. ¿M-Marcas de contusiones en el costado…?

    - Tambor: un tambor muy grande y pesado fue usado por Bubbly durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Violín: un violín fue usado por Bezzy durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Guitarra: una guitarra eléctrica fue usada por Arie durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Sorpresa de Spok: el espectáculo de Spok iba a ser una sorpresa, ya que, de haber revelado en qué consistiría, habría asustado a todo el mundo. Por eso, ni siquiera se lo confió a Bezzy o al resto de organizadores, practicando en privado y al margen del resto.

    - Plan de organización: durante los distintos actos en el Auditorio Hope, Bezzy organizó un plan para ir preparando las actuaciones contando, mientras tanto, con el mayor número de personas posible entre el público. De este modo, irían rotando, de manera que, primero, subirían al escenario Arie, Bezzy y Bubbly para su concierto, con Spok entre bastidores; luego, subiría Spok, y en bastidores quedarían Gea y Orm; y por último, Gea y Orm subirían al escenario y Arie, Bezzy y Bubbly se encargarían de ir recogiendo todo.

    - Horarios: desde prácticamente la mañana, Bezzy, Arie, Bubbly, Spok, Gea y Orm estuvieron en el auditorio, ensayando. El espectáculo iba a comenzar a las 20:30, pero se retrasó un poco. Spok subió al escenario y terminó su actuación después de las 22:00. Se encontró el cadáver poco antes de las 23:00.

    - Anuncio nocturno: a las 22:00, durante la actuación de Spok, el anuncio de Monokuma marcando el inicio del tiempo nocturno sonó.

    - Fotos desaparecidas: las fotos de los participantes del primer juego desaparecieron de entre las posesiones de todos, y se volvieron a encontrar, de pronto, en la escena del crimen. Con todo, faltan algunas fotos: las de Drake Orestes, Talía Wells, Steve Yops, Lucas Diamond y Emily Hodges.

    - Foto de Talía Wells: se encontró la foto de Talía en la sala de ensayos de Spok. Tenía una esquina rota y, además, toda su cara estaba completamente rasgada.

    - Testimonio de Bubbly y Arie: Bubbly y Arie cargaron juntos el tambor del primero al dirigirse al escenario. En el trayecto, según ambos, el tambor se resbaló de las manos del buceador y terminó golpeándole en el pie, provocando que emitiese un quejido.

    - Grabadora: Spok tenía en su sala de ensayos una grabadora. La cinta que estaba puesta en ella había estado grabando la nada hasta agotarse.

    - Misiones de Spok: Spok había completado sus tres misiones, que figuraban claramente en el Monoloj (pueden consultarse en la ficha de Spok).

    - Iluminación: durante la actuación de Spok, la luz fue apagada casi por completo, de modo que no podía verse casi nada en el teatro.

    - Coartadas durante el espectáculo: solo Pyro, Ryu, Ixie, Frida, Chisp, Dante y Stock tienen a alguien que verifique que, durante todo lo que duró la actuación, estuvieron sentados en sus asientos sin moverse. El propio Bezzy, Arie, Bubbly, Gea y Orm estuvieron en sus asientos cuando no estaban en el escenario o en camerinos; Oxy y Leaffy carecen de coartada en este sentido.
     
    • Fangirl Fangirl x 5
  19. Threadmarks: Capítulo 2 (Clase de Juicio)
     
    GalladeLucario

    GalladeLucario Game Master

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    12 Julio 2012
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    Escritor
    Título:
    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    44
     
    Palabras:
    7938
    Capítulo 2: El dolor se toca en clave de muerte.

    Clase de Juicio, parte 1


    Cuando el ascensor bajó con lentitud, mi pulso se aceleró. Otra vez estábamos ahí, ¿eh? Y esta vez… no tendríamos tanta suerte como en el caso de Hubert. Esta vez no sería un suicidio, no sería un sacrificio. Esta vez… era obvio que habría un culpable. Que perderíamos a otro amigo más.

    Mientras bajábamos, en silencio, los catorce alumnos que quedábamos, Chisp se acercó a mí, y, en un susurro, dijo:

    —… Pyro.

    —¿Huh? —pregunté, algo confuso. Su rostro, como de costumbre, se mostraba completamente serio, imperturbable. Pero su voz se me hizo distinta, noté en ella un… tono más cálido, de algún modo.

    —Ahí abajo vamos a tener que enfrentarnos los unos a los otros —me dijo, en voz baja—. No va a ser fácil. En el primer caso ya vimos que hay dos antagonistas en este juego, y no van a permanecer callados ante esta oportunidad. Van a tratar de confundirnos. Van a tratar de sembrar su “desesperación” y su “esperanza”.

    Mis ojos anaranjados bailaron entonces sobre Leaffy y sobre Orm, cada uno en una esquina de la sala, sonrientes, emocionados. Sí… esos dos… desde luego, eran un problema.

    —… y a ello debes sumarle al asesino —aseguró Chisp, tenso—. El asesino no va a dejarse atrapar fácilmente. Su vida, al fin y al cabo, está tan en juego como la nuestra. … puede que parezca que Leaffy y Orm son imbatibles. El Prodigio y la Genio son dos de los mejores Ultimate que existen, sin duda. Los mejores talentos. Pero… no te dejes amedrentar. Sé que hay algo especial en ti, Pyro —le miré, sorprendido. ¿A-A qué venía… todo esto? —. Tienes algo especial, lo noté desde la primera clase de juicio. Y no estás solo. Así que, ahí abajo… lucha. No te rindas. Yo… lucharé junto a ti.

    No pude evitar, aunque algo confuso por sus repentinas palabras, esbozar una sonrisa. Chisp parecía querer animarme. Y lo cierto es que… lo logró. Era cierto que no iba a ser fácil. ¡Joder, ni siquiera era fácil mantener la cabeza alta después de esta situación tan horrible! Pero… pero Chisp tenía razón. Teníamos que sobrevivir, y, para eso…

    … había que luchar.


    —Bueeeeno, bueno, bueno. ¡Se abre la sesión en esta segunda clase de juicio para decidir quién fue el asesino de Spok Krueger, el Super Ladrón! ¡Upupu! —Monokuma ya estaba subido a su atril, y, pronto, los hologramas comenzaron a reproducir, tras él, la imagen de Liza White.

    —Ya conocéis las reglas, así que, ¡que la desesperación comience!

    —Ñihihi —dijo Teddy, que, de nuevo, trepaba al atril que estaba frente al de Monokuma—. ¡H-Hola de nuevo, chicos!

    El holograma también comenzó a reproducir la imagen, y… la figura holográfica de Lucas Diamond apareció tras él. Lucas se veía algo… más alicaído que de costumbre, sin duda.

    —No dejéis que la esperanza desaparezca, ¿sí? —dijo, con su brazo robótico en el pecho.


    Bien… era el momento. El momento de comenzar la segunda clase de juicio, para decidir quién mató a Spok. Un debate de vida o muerte… o, mejor dicho, solo de muerte. Porque hoy, aquí, en este lugar… iba a morir alguien, sea el asesino, o sean… todos los demás.

    —Quiero empezar yo —afirmó Oxy, manos en sus gafas, reflexiva—. Vamos a ver… Spok murió por estrangulamiento, ¿no? Eso está claro, ¿cierto?

    —Bueno, creo… que es algo que podemos dar por hecho, sí —susurró Bezzy—. Aparece así reflejado en el Informe de Monokuma #2.

    —Y técnicamente, Monokuma no miente nunca en los informes, aunque sea… vago al respecto —comentó Gea, meditativa.

    Liza emitió una risita siniestra.

    —Upupupu~. ¡Exacto! Lo que ahí diga, ¡cierto es!

    —Yeah, podéis creerlo sin problemas —corroboró Lucas, brazos cruzados.

    Oxy, entonces, se recolocó las gafas.

    —De ese modo… —dijo, severa— creo que podemos descartar a una gran parte de los sospechosos. Heh.

    ¿D-Descartar sospechosos? ¿Así, sin más? Huh… ¿qué estará pensando Oxy…?



    Si asumimos que es cierto que Spok murió por estrangulamiento—comenzó Oxy, reflexiva.

    >> Entonces, ¡podemos descartar a gran parte de los sospechosos!

    —… explícate —inquirió Dante, dedo acusador—. ¿De qué manera descarta eso a nadie?

    La psicóloga estafadora ya empieza a delirar, ¿eh? —atacó Ixie.

    Tché. Pensad un poco, aunque sea pedir mucho para algunas —contraatacó la psicóloga—. Spok no era ladrón, y un chico: estaría en forma. Tendría la suficiente fuerza como para defenderse. ¿Cierto?

    Sí, de eso no hay duda —dijo Bubbly—. A-Aunque yo soy buceador y, con todo, no tengo mucha fuerza…

    De ese modo —siguió su argumento Oxy—, podemos descartar fácilmente a todas las chicas. Ninguna chica pudo haberlo hecho, pues hace falta mucha fuerza para estrangular a alguien.

    Ah, ya veo —asintió Gea—. Es un buen punto, ¡tienes un positivo en esta materia!

    ¡Heh! —Orm se llevó las manos a la nuca, sonriendo con malicia—. Entonces yo también estoy fuera de sospecha. Soy un poooobre niño inocente…

    —… de inocente tienes poco, pero supongo que tampoco tienes la fuerza necesaria, no —corroboró Ixie.


    Hum. El asesino tuvo que ser un chico adulto, porque solo un chico mayor tendría bastante fuerza como para estrangular a Spok, ¿huh? Entonces, Oxy pretende cerrar el círculo de sospechosos a… Chisp, Dante, Bubbly, Arie, Stock, Ryu, y yo mismo, ¿huh? Sí, bueno, es una lógica algo sólida, pero… ¿es realmente lógico descartar a todos esos sospechosos?



    Si asumimos que es cierto que Spok murió por estrangulamiento

    >> Entonces, ¡podemos descartar a gran parte de los sospechosos!

    —… explícate. ¿De qué manera descarta eso a nadie?

    La psicóloga estafadora ya empieza a delirar, ¿eh?

    Tché. Pensad un poco, aunque sea pedir mucho para algunas. Spok no era ladrón, y un chico: estaría en forma. Tendría la suficiente fuerza como para defenderse. ¿Cierto?

    Sí, de eso no hay duda. A-Aunque yo soy buceador y, con todo, no tengo mucha fuerza…

    De ese modo, podemos descartar fácilmente a todas las chicas. Ninguna chica pudo haberlo hecho, pues hace falta mucha fuerza para estrangular a alguien.



    —¡No, te equivocas, Oxy!

    —¿¡Huh!? ¿Q-Que me equivoco…? ¿Cómo osas ser tan brusco? —me recriminó, molesta.

    —O-O sea, tu razonamiento está bien, pero… creo que es muy apresurado afirmar que ninguna chica, ni Orm, pudieron ser los asesinos solo por una cuestión de fuerza. ¿Recordáis el Informe de Monokuma #2? Spok no solo fue estrangulado, sino que, además, recibió heridas no mortales. Una de ellas fue un golpe fuerte en la nuca.

    —Hum —bufó Oxy. Probablemente, ya había entendido a dónde quería llegar.

    —Un golpe así podría dejar a Spok inconsciente, o, como mínimo, tumbarlo y dejarlo a merced de cualquiera —reflexionó en voz alta el Super Guardián—. Sin duda, con un golpe así cualquier chica, u Orm, podrían haberlo hecho. No podemos descartar a nadie en función de la fuerza.

    Exacto. Dante ha llegado a la misma conclusión que yo. El golpe en la nuca pudo ser, ciertamente, después del asesinato, sí; nada indica que las heridas no fuesen post mortem. Sin embargo, tiene más lógica pensar que fue antes de la muerte. Porque, ¿por qué motivo querría nadie golpear así a Spok una vez muerto?

    —Tché —Oxy parecía molesta por no tener razón.

    —Bueno, bueno —siguió Ixie, que, por el contrario, parecía muy contenta de que Oxy no tuviese razón—. Entonces, ¿qué concluimos? Estamos en el punto en el que empezamos.

    Y entonces, Ryu intervino.

    —Revisemos las coartadas. Es una buena forma de eliminar sospechosos.

    —… según logré recopilar al preguntar a todos sobre sus coartadas —comenzó diciendo Chisp—, Ryu, Pyro, Frida, Stock, Ixie, Dante y yo estuvimos todo el tiempo entre el público. Eso deja como posibles candidatos a… Orm, Gea, Arie, Bezzy, Bubbly, Leaffy y Oxy.

    —Vaya, vaya, sin coartada, ¿eh? —recriminó Ixie a la psicóloga—. ¿Tratabas de escurrir el bulto antes, listilla?

    —… qué sabrás tú, comehierbas.

    E-En cualquier caso… es cierto que todas esas personas tienen coartadas, sí. Pero, de esa lista de sospechosos, en base a una prueba que tenemos, podemos hacer aún más descartes, si cabe.

    —Spok no llegó a ser visto nunca entre el público —observó Ryu—. Al menos no me consta.

    —… no, a mí tampoco, ahora que lo dices —aseguró Dante.

    Sí, es cierto. Aunque Spok solía destacar por no hacerse notar y ser extremadamente sigiloso, es cierto que no se le llegó a ver en ningún momento más allá del momento en el que subió al escenario. Pero…

    —El plan de organización que elaboró Bezzy nos puede ayudar a orientar un poco más los posibles sospechosos —aseguré—. Bezzy, ¿podrías explicárselo a todos, por favor?

    La violinista me miró, algo nerviosa, y, tras tragar saliva, dijo en voz alta:

    —Sí, bueno… consistía en que los que participábamos en las actuaciones íbamos rotando: un grupo actuaba, otro estaba en el backstage, y otro en la actuación. Así, iríamos alternándonos, de manera que después de mi grupo vendría Spok, que estaba en el backstage; luego subiría él y Gea y Orm quedarían en los camerinos… y luego ellos dos subirían al escenario y quedaríamos nosotros tres encargados de recoger todo. Fue ahí cuando… encontramos el cuerpo.

    Asentí.

    —Dado que vimos a Spok actuar en el escenario, sabemos que el crimen tuvo que suceder después de su actuación —completó Ryu.

    —Así es —asentí—. Y… teniendo eso en cuenta, solo nos queda comprobar los tiempos. Si a Spok lo golpearon en la nuca y luego lo estrangularon en la sala de los instrumentos, se requeriría algo de tiempo para ello, sin duda. Y Gea y Orm pudieron encontrarse con él por unos instantes justo antes de subir ellos al escenario, pues se cruzarían con Spok, que estaba entonces en la zona de camerinos. Sin embargo, creo que todos somos testigos de que ellos dos subieron al escenario prácticamente instantes después de que Spok terminase.

    —Sí… íbamos con retraso, así que había que darse prisa —corroboró Bezzy.

    —A-Así que, q-q-quieres decir que ellos dos n-n-no tuvieron tiempo para matarle, ¿n-no? —preguntó Frida.

    —Mm-hm —asentí—. Hey, Arie, Bubbly, Bezzy… cuando encontrasteis el cuerpo, ¿quién lo encontró primero? ¿Fuisteis… todos a la vez los que lo encontrasteis?

    Arie asintió instantáneamente, nervioso.

    —Hey, hey, dude. Todos estábamos juntos, ¿okay? ¡No vayas por ahí, que ya fui acusado de asesinato en el primer juicio y it’s totally uncool!

    —A-Arie dice la verdad, sí. Los tres teníamos que recoger, y todo el material estaba en la escena del crimen, así que fuimos hacia allí directamente, y… encontramos a Spok ya muerto. El anuncio saltó justo entonces.

    Bezzy asintió ante las palabras de Bubbly. De modo que… los tres se apoyaban en la coartada. Eso solo nos deja…

    —Eso solo nos deja dos sospechosas. Oxy, y… Leaffy.

    E, instantáneamente, Ixie aprovechó la oportunidad.

    —¡Mírala, qué lista ella! ¿Querías librarte del asesinato nada más empezar?

    —¡E-Estúpida timadora! —se defendió violentamente, tensa, Oxy—. Yo no lo hice. Estuve todo el tiempo sentada entre el público, ¡no es mi culpa que no hubiese nadie lo suficientemente cerca como para verme! Pero… la loca esa sí que se sentó totalmente apartada. Yo estaba en segunda fila, podría haber llamado la atención si me levantaba en algún momento, pero… Leaffy no.

    E, instantáneamente… todos volteamos las miradas hacia Leaffy.

    —Oopsie, Hope-girl —dijo, divertido, Orm—. Parece ser que la antagonista principal de este caso eres tú, ¿eh? ¡Qué rabia, yo quería el papel!

    —… —Leaffy, silenciosa, sonreía mientras acariciaba su cabello rosado.

    —¿Y bien, Leaffy? ¿Tienes algo que decir? —inquirió, agresivo, Stock, señalándola con un dedo.

    Pero ella no decía nada. Miraba a un punto fijo, hacia delante, impávida. ¿Qué demonios estaría pensando?

    —¡¡Habla de una vez, damn!! —acusó Arie, tenso.

    —¿P-P-Por qué tiene que ser t-tan s-siniestra? —se preguntó Frida.


    Y, entonces, comenzó a reír. Sus mejillas enrojecieron ligeramente, fruto de la emoción, y se llevó ambas manos a la cara, en gesto maniático.

    —Q-Qué emocionante —dijo, con tono extasiado—. ¡Estáis uniéndoos contra mí! ¡La esperanza… fluye con tanto fulgor entre vosotros…! ¡E-Es demasiado para soportarlo!

    —¡¡Responde de una vez y deja de tergiversar el significado de la esperanza!! —gritó Dante—. ¿Qué dirás en tu defensa, Leaffy?

    Ella no hizo sino… volver a reír. Cada vez parecía más entusiasmada. Cuantos más la acusaban, más parecía disfrutar.

    —¡Nada tengo que decir, chicos! —dijo, al fin, alzando los brazos—. Si vuestra esperanza os lleva a concluir que solo yo pude hacerlo, ¡debéis estar en lo cierto! No tengo coartada, no tengo excusa: podría estar desesperada, sí. Pero, ¿por qué estarlo? ¿Por qué defenderme de esas acusaciones? ¡Es mucho mejor dejarme llevar por ellas, y fluir con la esperanza que desprendéis! ¡Habéis encontrado a una culpable del asesinato de vuestro amigo! Eso… eso es pura esperanza.

    —Ugh. Vas a hacer que vomite como sigas diciendo “esperanza” —dijo Orm.

    M-Maldita seas, Leaffy. ¿P-Por qué no puedes responder a las acusaciones de forma normal, en lugar de reaccionar así?

    Suerte que… él intervino.


    —… Leaffy no es la asesina —sentenció Chisp, brazos cruzados. Toda la atención se centró entonces en él.

    C-Chisp… tenía la sensación, desde la investigación, de que iba un paso por delante de todos. En cierto modo… era como si él ya supiese quién es el asesino. Pero, si lo sabía, ¿por qué no lo decía directamente? ¿Por qué esperar? Él no era como Orm o Leaffy, él… él era sincero y siempre era de gran ayuda. Si sabía la verdad, la decía. Pero ahora… ahora era como si estuviese reservándose a propósito.

    —Estamos haciendo asunciones erróneas en este caso —continuó el informático—. Pero antes de nada, me gustaría reconducir el debate en otra dirección. En una dirección que necesita ser debatida. Hablo de… las fotos.

    Las fotos, ¿eh?

    —¿Hablas de las fotos de los participantes del primer juego? —preguntó Oxy.

    —N-Nuestras fotos… —dijo, apagado, Lucas.

    Chisp asintió.

    —Aparecieron en la escena del crimen, ¿cierto? Pero antes, casi todos teníamos alguna. Sin embargo, desparecieron de nuestro poder, de nuestros dormitorios. Lo lógico es pensar que… alguien se las llevó.

    >> Y la pregunta, cuya respuesta debería ser obvia, es… ¿quién se las llevó?

    ¿Quién… se llevó las fotos? Claro, es algo fácil de responder. Porque solo una persona tendría la capacidad de llevarse todas y cada una de nuestras fotos sin ser visto.

    —Fue Spok, claro. El Super Ladrón es el único capaz de cometer todos esos robos.

    —… yo también podría hacerlo —dijo, sonriendo con malicia, Leaffy—. Lástima que Spok fuese… poco hablador. De haber tenido algo más de tiempo para observarle, habría superado sus capacidades de ladrón, sin duda.

    Tsk. La Genio… daba miedo, ciertamente. Esa capacidad para aprender cualquier talento era… peligrosa. Tremendamente peligrosa.

    —Entonces, Spok robó las fotos… sí, tiene sentido —meditó, en silencio, Bezzy—. Pero, ¿por qué lo haría?

    ¿Por qué? Bueno… hay una prueba que nos indica por qué lo hizo. No sé si ese sería el único motivo por el que lo hizo, pero, sin duda, demuestra de sobra que llegó a robarlas.

    —Las misiones individuales de Spok le exigían, en un punto determinado, que “robase al menos 10 objetos de otros”. Y dicha misión estaba cumplida cuando Chisp revisó su Monoloj, así que… robar las fotos podría ser lo que Spok necesitaba para lograrlo.

    —Yo mismo hice una examinación rápida de su dormitorio mientras el resto investigaba la escena del crimen —comentó Chisp. ¿H-Había ido a su dormitorio…? Con el poco tiempo que tuvimos para investigar… Chisp, sin duda, tenía clarísimo qué investigar y cómo—. Y allí no encontré absolutamente nada robado. Así que hay que asumir que solo robó las fotos en todo el tiempo que estuvimos en la academia.

    —Spok se llevó la foto de Elisa Daroch —observó Ryu—. Me pude fijar en eso cuando comenzamos a intercambiarlas.

    —Tiene sentido, d-después de todo, ella era su mentora, ¿no? —dijo Frida.

    Asentí.

    —… así pues, si se llevó la foto de Elisa, quedan otras quince fotos. Y en la escena del crimen… encontramos que faltaban cinco. Había fotos desaparecidas, concretamente, las de Drake Orestes, Emily Hodges, Lucas Diamond, Talía Wells y Steve Stone.

    —De modo que pudo robar justo diez, ¿eh? —reflexionó Bezzy.

    —… ¿pero fue así? —sentenció Chisp.

    Chisp… ¿adónde querías llegar con todo esto?



    Spok tenía que robar las fotos por su misión individual —observó, correctamente, Stock.

    Y es cierto que en la escena del crimen se encontraron fotos —meditó Bubbly.

    Concretamente, diez fotos —dijo Ixie.

    ¡Vaya, vaya! —Orm, sonriendo con malicia y con sus manos en la nuca, inclinó la cabeza a un lado—. ¡Qué casualidad, huh! ¡Spok tenía en su poder justo la cantidad exacta de fotos que necesitaba para cumplir su misión!

    Pero, si Spok no se llevó el resto, ¿quién lo hizo? —meditaba Dante.

    yo pude hacerlo —Leaffy sonreía, dulcemente. O, al menos, esa era su fachada—. ¡Pude robar el resto de fotos~!

    —… —Chisp meditaba en silencio—. Spok pudo haber robado cualquier cosa, pero robó precisamente fotos.

    >> ¿Es casualidad, acaso? ¿Y si pretendía hacer algo más con las fotos?



    … Spok robó fotos… y fueron… ¿justo diez? Hum. Tal y como Chisp dice, puede ser que robase las fotos por algún motivo específico. Pero, si tenía algún motivo en mente, ¿qué criterio siguió para robar algunas y otras no? ¿Fue… fue acaso así como sucedió?

    Hmmm…



    Spok tenía que robar las fotos por su misión individual.

    Y es cierto que en la escena del crimen se encontraron fotos.

    Concretamente, diez fotos.

    ¡Vaya, vaya! ¡Qué casualidad, huh! ¡Spok tenía en su poder justo la cantidad exacta de fotos que necesitaba para cumplir su misión!



    ¡Oh, cierto! ¡No tenía en su poder solo esas diez, según lo que pudimos ver!

    —¡Te equivocas, Orm! Spok… Spok no tenia solo diez fotos. Tenía once.

    —Oops, ¡vaya error más tonto, eh! —dijo, irónicamente, Orm. Tsk. Era perfectamente consciente de que se había equivocado. ¿Acaso él también sabía ya cosas que el resto no…?

    Pero, si lo pienso, no encontramos solo diez fotos; había una más, que estaba claramente en poder de Spok.

    —La foto de Talía Wells no estaba desaparecida; estaba, de hecho, más en su poder que ninguna otra. Porque la encontramos, rota y rasgada, en la sala de ensayo de Spok.

    —Oh… ¿por qué la rayaría alguien de ese modo? Pobre chica… —se preguntó Gea, acongojada.

    Hmmm. En efecto, ¿por qué? ¿Y por qué precisamente con Talía? ¿Qué tenía ella para que su foto estuviese en un lugar distinto, de forma distinta, todo distinto al resto?

    —Lo que está claro es una cosa —siguió argumentando Chisp—. Y es que Spok no solo robó diez fotos, sino que, mínimo, robó once. Pero, si su misión le indicaba que debía robar diez objetos, ¿por qué robar más? ¿Y por qué robar precisamente once?

    —Tal vez porque… —Bezzy parecía reflexiva—. Porque quería las fotos para algo más.

    —Eso tiene sentido —señaló Ryu—. Pero, de ser así, nos queda la otra pregunta: ¿por qué robó once?

    Hmpf. Por qué, sí. No tiene ningún sentido que quiera precisamente once, y deje al margen justo cuatro fotos. Uno podría pensar que dejaría las fotos de Dante o Hubert al margen, porque sabemos que probablemente ellos no tuviesen conexión con ninguno de nosotros, por estar ellos mismos dentro del juego, pero… ¿esas fotos, precisamente? No tiene sentido si las quería para algo. No parece tenerlo, al menos.

    De modo que… la lógica dice que…

    —… posiblemente Spok sí robó todas y cada una de las fotos. Las quince.

    —¿Eh? —Gea se sobresaltó—. ¡Explícate, alumno! ¿Cómo puede ser que robase todas las fotos si solo se encontraron once?

    Bueno… es indudable que Spok no robó solo por su misión. Sí, sin duda cumplió su misión, pero de ser ese el único motivo, podría haber robado otras cosas, y podría haber robado solo lo necesario. Si fue tan específico con las fotos y robó más de las necesarias, es porque las quería para algo concreto.

    Así que si Spok robó todas, pero solo encontramos once, la respuesta es clara.

    Alguien se llevó las fotos que faltan. Posiblemente… el asesino de Spok.

    —¿Eh? ¿Alguien se llevó las fotos? —Stock parecía contrariado—. ¿Por qué tendría el asesino interés en llevarse las fotos? ¿Qué le aporta a él?

    Vale… creo… que empiezo a ver parte del razonamiento de Chisp. Entiendo por qué nos ha llevado por esta ruta de pensamiento. Chisp… sin duda es algo especial, ¿eh?

    —Si Spok quería las fotos para algo más que para completar su misión, se llevaría las dieciséis: la que él ya tenía y las quince que robó. Y se prueba que no quiso solo diez porque encontramos once. Por tanto, eso nos lleva a concluir que el asesino se llevó cuatro fotos. ¿Por qué? Tal vez… —tal vez porque quería ocultarnos algo, ¿no? ¿Es esa la conclusión a la que me estás llevando, Chisp?—. Tal vez porque quería que no supiésemos qué era lo que Spok buscaba robando las fotos.

    Bezzy frunció el ceño, confusa.

    —Pero, Pyro… no tiene sentido, ¿no? Porque encontramos once fotos. Y si el asesino quería que pensásemos que fue cosa de la misión de Spok, ¿por qué no dejó allí solo diez?

    —… es que no dejó allí once. Dejó diez —sentenció Chisp.

    S-Sí. Cierto. La ubicación de una de las fotos era extraña, sin duda. Pero justo eso explicaba muchas cosas. Otra vez… volvía a haber alguien molestando. Y mi mirada no podía sino acusar a Orm y a Leaffy. Esos dos… uno de ellos… tenía la impresión de que uno de ellos tenía gran culpa de todo esto.

    Para variar.

    —La foto de Talía apareció en un lugar distinto de la escena del crimen. Y en unas condiciones visiblemente distintas a las del resto —comencé a razonar—. Si el asesino acabó con Spok y se llevó cinco fotos… cabe la posibilidad de que luego dejase una de las cinco que se llevó y la colocase en otro lugar.

    —¡Uh! Pero eso que dices tiene taaaaan poco sentido, sin-talento —dijo Orm—. Si quería ocultarnos lo de las fotos, ¿por qué demonios iba el asesino a colocar una foto más en otro lugar? ¿No estropearía eso su plan? —y sonrió de forma falsamente adorable.

    —Sí. Estropearía todo su plan. Por eso creo que la foto de Talía era una de las fotos que el asesino se llevó, pero… otra persona la colocó posteriormente en la sala de ensayos de Spok. Precisamente para estropear su plan. Para sembrar caos.

    —¡Whoa, caos! —Orm parecía divertido.

    Hum. Leaffy no tenía coartada alguna… y, si estoy en lo cierto, dos personas participaron en este crimen. El asesino, y una suerte de cómplice. Pero el cómplice traicionó al asesino dejando la foto de Talía en otro lugar. Solo gracias a eso estamos consiguiendo avanzar, desenmascarar la razón detrás del robo de las fotos. Solo gracias a eso estamos logrando ver más allá de los planes del asesino. Eso… eso nos está dando esperanza.

    Y Leaffy… ella dijo…


    —En cualquier caso, podéis estar tranquilos —anunció Leaffy, sonriente—. No es mi intención asesinar a nadie… no aún. Ahora bien: si alguien desea cometer un crimen, con gusto participaría, siempre que dicho crimen sirva para promover esperanza.



    Tsk. Otra vez… esa maldita lo estaba haciendo otra vez.

    —Creo que Leaffy pudo haber sido cómplice del asesino.

    —… —Leaffy no decía nada. Solo sonreía, maliciosa.

    Arie, furioso, dio un golpe en la mesa.

    Damn girl! ¡Siempre metiéndose en todo!

    —… —Chisp, mano en el mentón, reflexionaba fríamente.

    —Sí… tendría mucho sentido así. Leaffy colaboró con el asesino, tal vez deshaciéndose de pruebas o algo por el estilo. El asesino tenía, por algún motivo, especial interés en hacernos creer que Spok solo había robado diez fotos, para ocultarnos el verdadero motivo por el que Spok quería las fotos. Por tanto, el asesino o Leaffy tendrían que dejar allí diez y llevarse cinco, pero… Leaffy traicionó al asesino y dejó la foto de Talía allí, en la sala de ensayos de Spok. De ese modo crearía “esperanza” en nosotros. … estoy en lo cierto, ¿Leaffy?

    Ella, sonriente, dijo.

    —Si tu esperanza te ha llevado hasta ahí, ¡claro que estarás en lo cierto~!

    M-Maldita seas, Super Genio.

    —… bien —Chisp parecía muy serio… más que de costumbre—. Sabiendo todo esto, ahora sabemos un dato muy crucial para este caso.

    —¡Hey, pero… Leaffy es la cómplice! ¿No podemos votar por ella, entonces? —inquirió Bubbly—. O sea, ella participó en el crimen.

    —El cómplice no gana nada, estúpido —sentenció, borde, Ryu—. Está bien claro en las reglas.

    —Leaffy debió colaborar por mera… locura. En su delirio, ella está dispuesta a colaborar pese a no ganar nada, porque “nos dará esperanza” —analizó Oxy.

    Fucking crazy —siguió quejándose Arie.

    —En efecto, poco importa ahora mismo que Leaffy fuese cómplice —descartó el informático—. Lo relevante es que ahora sabemos que Spok necesitaba las fotos para algo más aparte de su misión. Y deberíamos de preguntarnos…

    —… ¿para qué? —completó Ryu, reflexivo.

    Para qué, ¿eh? Es una buena pregunta. ¿Cuál sería el motivo por el que necesitaría las fotos?

    Fue entonces cuando la psicóloga intervino.

    —Bueno… yo soy especialista en desmontar cosas acientíficas, y estudié un par de cosas de esos timadores médiums que dicen hablar con los muertos —dedicó, mientras hablaba, a Ixie, lanzándole una clara indirecta con los ojos. Su guerra no acababa nunca, ¿eh? —. Y el “espectáculo” que hizo Spok en el auditorio encaja mucho con un proceso que suelen llevar a cabo.

    —¿Y qué tiene que ver eso con las fotos, bonita? —le dijo, hiriente, Ixie.

    —Si me dejases terminar, mascahierbas, lo sabrías —contraatacó la psicóloga—. Ejem. Para invocar a los fallecidos, tal y como Spok pretendía, se requieren dos cosas: el nombre de la persona a invocar y que el médium tenga en mente su cara. Solo así podría llegar a invocarle.

    —Uhm —Lucas, de pronto, pareció reflexivo—. Pues recuerdo que Elisa trató de invocar a algún fallecido cuando estábamos en el primer juego, y ella no necesitó saber siquiera a quién invocaba, duh. Solo llamó a los muertos que pululasen por la zona.

    —Bueno, qué decirte —Oxy se encogió de hombros—, los timadores tienen siempre excusas para todo: técnicamente, se supone que si alguien tiene “poderes espirituales” muy fuertes, no necesita nada de eso, puede atraer a cualquier espíritu. Pero si Spok era un aprendiz, necesitaría los nombres y las caras. Claro, que todo esto es una burda mentira, pero… Spok debía creérselo, lógicamente.

    Ya… ya veo. Entonces…

    —¿Entonces Spok cogió las fotos para poder llevar a cabo su ritual de invocación? —terminó diciendo Dante.

    Asentí.

    —Sí… tendría mucho sentido.

    —Pero… ¿hasta la foto de Elisa? —se cuestionó Ixie—. O sea, la foto de Elisa Daroch estaba ahí, también, ¿no? Como si Spok la hubiese llevado consigo. ¿Qué necesidad tendría de usar su foto para saber cuál es el rostro de Elisa? Si es su maestra, ¡debería haberla recordado perfectamente una vez que se acordó de ella!

    —Hum —medité—. Cierto es que todos estuvimos, además, compartiendo las fotos. Yo mismo recuerdo las caras de todos los participantes del primer juego; todos pudimos verlas.

    ¿Q-Qué… qué se nos está escapando?



    Según las teorías de los médiums estafadores estos —repitió Oxy—, se requiere conocer la cara y el nombre del invocado para contactar con espíritus e invocarles.

    Spok claramente pretendía realizar invocaciones —dijo Stock, reflexivo—. Todos pudimos verlo.

    Aunque no funcionó… —susurró Leaffy—. El pobre debió sentirse desesperado, ¡es horrible!

    ¡Cállate, you crazy bitch! —reprochó Arie.

    —… naturalmente no funcionó, ¡no es más que una estafa! —insistió Oxy.

    De todos modos, no tiene sentido que Spok necesitase todas las fotos —observó Dante—, y mucho menos la de Elisa. Podría recordar sin más sus caras, y eso bastaría, ¿no?

    Sí, bueno, si funcionase, técnicamente eso bastaría, sí —confirmó Oxy.

    Entonces, ¿por qué robar las fotos? —comentó Chisp, serio.

    … hum —dijo Bezzy—. ¿T-Tal vez nos equivocamos, y sí que fue por la misión, únicamente?

    O tal vez no podía recordar bien las caras, no sé —se aventuró a decir Bubbly.

    Qué tontería, ¡la cara de Elisa Daroch, al menos, la recordaría bien, digo yo! —recriminó Gea.


    Uhm. Se nos escapa algo. Algo sobre Spok. Algo que… tal vez, le dé una dimensión nueva a todo este caso. Tengo que pensar en las pruebas que tengo… ¡estoy seguro de que en ellas se esconde la verdad sobre el Super Ladrón!



    Según las teorías de los médiums estafadores estos, se requiere conocer la cara y el nombre del invocado para contactar con espíritus e invocarles.

    Spok claramente pretendía realizar invocaciones. Todos pudimos verlo.

    Aunque no funcionó… El pobre debió sentirse desesperado, ¡es horrible!

    ¡Cállate, you crazy bitch!

    —… naturalmente no funcionó, ¡no es más que una estafa!

    De todos modos, no tiene sentido que Spok necesitase todas las fotos, y mucho menos la de Elisa. Podría recordar sin más sus caras, y eso bastaría, ¿no?

    Sí, bueno, si funcionase, técnicamente eso bastaría, sí.

    Entonces, ¿por qué robar las fotos?

    … hum. ¿T-Tal vez nos equivocamos, y sí que fue por la misión, únicamente?

    O tal vez no podía recordar bien las caras, no sé.


    … bueno… t-tal vez Bubbly tenga razón, y Spok no podía recordar las caras de la gente, ni siquiera la de Elisa. Hey, ¡e-eso cuadra con… una de sus misiones! Aquella que decía “identifica a todos los participantes en el juego”. Era una misión muy rara, que no parecía tener sentido, pero… si Spok tuviese dificultades para recordar caras


    Según las teorías de los médiums estafadores estos, se requiere conocer la cara y el nombre del invocado para contactar con espíritus e invocarles.

    Spok claramente pretendía realizar invocaciones. Todos pudimos verlo.

    Aunque no funcionó… El pobre debió sentirse desesperado, ¡es horrible!

    ¡Cállate, you crazy bitch!

    —… naturalmente no funcionó, ¡no es más que una estafa!

    De todos modos, no tiene sentido que Spok necesitase todas las fotos, y mucho menos la de Elisa. Podría recordar sin más sus caras, y eso bastaría, ¿no?



    —N-No, ¡te equivocas, Dante! —… esto puede ser algo muy importante. Si estoy en lo cierto… tal vez Spok…—. Creo que Spok robó las fotos porque, genuinamente, no podía recordar las caras de nadie. Es incapaz de recordarlas, más bien.

    —¿Q-Qué demonios dices…? —susurró Bubbly, confuso.

    Sí… sí, es raro, pero… tiene mucho sentido. En este caso, eso le da significado nuevo a varias cosas.

    —Una de las misiones de Spok era identificar a todos los participantes de este juego. O sea, a nosotros. Al principio, pensé que era absurda. Quiero decir, ¿bastaría con presentarnos para que completase su misión? ¿Qué clase de dificultad tendría eso?

    >> Sin embargo… si lo enfocamos así, tiene mucho sentido que precisamente Spok tuviese esa misión. Si Spok fuese incapaz de reconocer y recordar caras, entonces… para él sería más difícil identificarnos.

    —Prosopagnosia, ¿eh? —meditó Oxy—. Es un trastorno psicológico muy raro… las personas afectadas por él son incapaces de retener los rasgos faciales de otros y de asociarlos a ellas. De manera que, aunque un enfermo de prosopagnosia te conozca desde siempre, no podrá recordar tu cara, y, si luego te ve en una foto, no sabrá que eres tú. Tienen una incapacidad enorme para asociar personas y rostros.

    —W-Wow, ¿existe algo así? —susurró Frida.

    Oxy asintió.

    —La mente humana es extremadamente compleja. Los enfermos de prosopagnosia suelen recurrir a otros métodos para identificar y asociar a las personas, para saber quiénes tienen delante. Se fijan en cosas como la vestimenta, la forma de hablar, los gestos… así que, sí, tendría sentido que para Spok fuese toda una misión lograr identificarnos y saber quién es quién. Y, por supuesto, para él sería imposible saber quién es quién de entre los participantes del primer juego solo tras haber visto unas fotos… incluida su propia mentora.

    Q-Qué duro… no poder reconocer a tus seres queridos. Probablemente, eso fuese una de las cosas que provocaban que Spok pudiese robar sin problemas a todo el mundo. Una persona incapaz de recordar los rostros de otros… para él, la gente sería como entes sin identidad, como cascarones vacíos.

    Pero… ¿dónde nos lleva esta nueva pieza de información?

    —… bien —dijo Chisp, severo—. Sabiendo de la enfermedad de Spok… ahora queda replantearnos las pruebas y pensar algo: ¿qué sucedería si al asesino no le interesase que Spok pudiese contactar realmente con el más allá y llamar a alguien concreto de entre los muertos del primer juego? ¿Qué haría si supiese de esta enfermedad y quisiese evitarlo?

    —¿M-Matarlo? —dijo Bezzy, con un nudo en la garganta.

    —Sí, sin duda matarlo habría servido para evitarlo, pero… apuesto a que esa fue la última opción del asesino. Si antes de recurrir al asesinato pudiese hacer algo, dime: ¿qué creéis que haría?

    ¿Qué haría? Alguien que supiese que Spok pretendía invocar a los muertos, y alguien que conociese de su enfermedad… y quisiese, por todos los medios, evitar que contactase con alguien en concreto…


    —… e-eliminar la foto. Destrozarla —dije. Ahora lo entendía. Ahora entendía por qué alguien haría aquello con esa foto—. La foto de Talía Wells tenía… todo el rostro completamente rayado. Alguien que supiese de su enfermedad y quisiese evitar que Spok hiciese el ritual para invocar a Talía, solo tendría que rayar por completo la foto. Así sería imposible para él recordar su cara.

    —Pero —Arie no parecía entender—, ¿cómo iba nadie a saber todo eso? La enfermedad de Spok, el espectáculo que iba a hacer… I mean, ¡era una sorpresa! Nadie lo sabía hasta el momento en el que lo hizo.

    Hum. Eso es cierto…

    —De momento, dejemos el cómo a un lado. Y pensemos en el cuándo. Porque el cuándo… nos llevará al quién. Y el quién, al cómo.

    Chisp… ya te entiendo. Sé dónde quieres llegar.

    Esta información nos hace darle un giro completo a este caso. Todo lo que habíamos asumido… quizá era falso.

    —Planteemos, entonces, siguiendo la lógica de Chisp —dije, seguro de mí mismo—, el siguiente escenario: el asesino, sabiendo de la actuación de Spok y de su enfermedad, quería evitar que hiciese la actuación para que no invocase a Talía.

    —Qué estúpido —susurró Oxy—. Creer en esas cosas…

    … como sea, tenía que seguir mi lógica. Si quería evitar eso, ¿cuándo rayó la cara de Talía?

    —… el asesino tuvo que rayar el rostro de Talía antes de la actuación.

    —Sí, tiene sentido —asintió Stock.

    —Sin embargo, con todo, mató a Spok —aseguró Chisp—. ¿Por qué?

    Bueno… si el motivo del asesino era evitar esa invocación, debe ser porque…

    —Porque, con todo, el asesino no estaba seguro de que Spok no invocaría a Talía. Seguía teniendo miedo… y quería asegurarse. Por eso lo mató.

    El revuelo no tardó en producirse entonces.

    —¿P-Pero… eso quiere decir que…?

    … sí, Bezzy. Eso quiere decir que… hemos asumido erróneamente, desde el principio, el cuándo de este crimen. Y eso, ahora, hace que todo tenga sentido. Hace que tenga sentido el lapso de tiempo tan grande que daba el Informe de Monokuma #2. Ese condenado… no quería revelarnos tan rápido cuándo se produjo el asesinato, pero tampoco podía mentir. Así que nos hizo creer que, simplemente, estaba siendo vago a la hora de precisar el tiempo. Cuando la realidad es que… por inverosímil que parezca…

    —… ¡Spok fue asesinado antes de su actuación!


    Lista de alumnos:

    14 vivos


    1- Pyro: Super ???
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales:
    1) Talento: descubre al participante con talento falso >> Pyro carece de tarento alguno.
    2) Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu Guardane: Super Entrenador
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Chisp afirma que creció solo con su padre y sus hermanos. Afirma que no tuvo madre, que no sabe nada de ella. Asegura que su padre le enseñó todo lo que sabe sobre informática y que él era su hijo favorito. Al parecer, pese a que nadie lo diría, Chisp fue todo un niño mimado.


    4- Frida: Super Sastre
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert Mattsson: Super Ajedrecista [MUERTO]
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante Miles: Super Guardián
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly Phelps: Super Buceador
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Supervivencia: sobrevive al menos una semana en Despair City.
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio[​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Leaffy, parece ser, tuvo una infancia complicada. Al ser la Super Genio, todos esperaban siempre muchísimo de ella y muchos de sus compañeros la despreciaban y envidiaban profundamente por ello. Su talento, además, la hizo aburrirse fácilmente ante cualquier reto, ya que podía desarrollar fácilmente la capacidad que desease. Por eso, y tal vez como medio de escape de su realidad, comenzó a fascinarse por la esperanza, ya que, afirma, el talento de Emily Hodges es el único que no podría aprender.


    9- Ixie Brigitte: Super Naturópata
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy Gehirn: Super Psicóloga
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea Lehrer: Super Profesora
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok Krueger: Super Ladrón [MUERTO]
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    - Conexión con el primer juego: era alumno de esoterismo de Elisa Daroch.
    - Misiones individuales:
    Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás >> fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos.
    Rostros: logra identificar a todos los participantes de este juego >> uno de tus compañeros usa la identidad de otra persona sin saberlo.
    Ladrón: roba al menos diez objetos de otros >> uno de tus compañeros tiene algo que no le pertenece.
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie O'Gehry: Super Arquitecto
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Trasnochador: pasa al menos 3 noches fuera del hotel > hay alguien que no puede salir por las noches.
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
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    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Amor: encuentra el auditorio de Despair City.
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    "Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego".

    2- Víctimas, asesinos, supervivientes: descubrid quién fue el aliado de Liza White.
    - Informe de Monokuma #2: “La víctima es Spok Krueger, el Super Ladrón. Murió en algún momento entre las 20:00 y las 23:00, a causa de un estrangulamiento. El cuerpo no presenta heridas superficiales, contando únicamente con una marca de un golpe fuerte en la nuca y leves contusiones en uno de los costados de su cuerpo”. ¿M-Marcas de contusiones en el costado…?

    - Tambor: un tambor muy grande y pesado fue usado por Bubbly durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Violín: un violín fue usado por Bezzy durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Guitarra: una guitarra eléctrica fue usada por Arie durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Sorpresa de Spok: el espectáculo de Spok iba a ser una sorpresa, ya que, de haber revelado en qué consistiría, habría asustado a todo el mundo. Por eso, ni siquiera se lo confió a Bezzy o al resto de organizadores, practicando en privado y al margen del resto.

    - Plan de organización: durante los distintos actos en el Auditorio Hope, Bezzy organizó un plan para ir preparando las actuaciones contando, mientras tanto, con el mayor número de personas posible entre el público. De este modo, irían rotando, de manera que, primero, subirían al escenario Arie, Bezzy y Bubbly para su concierto, con Spok entre bastidores; luego, subiría Spok, y en bastidores quedarían Gea y Orm; y por último, Gea y Orm subirían al escenario y Arie, Bezzy y Bubbly se encargarían de ir recogiendo todo.

    - Horarios: desde prácticamente la mañana, Bezzy, Arie, Bubbly, Spok, Gea y Orm estuvieron en el auditorio, ensayando. El espectáculo iba a comenzar a las 20:30, pero se retrasó un poco. Spok subió al escenario y terminó su actuación después de las 22:00. Se encontró el cadáver poco antes de las 23:00.

    - Anuncio nocturno: a las 22:00, durante la actuación de Spok, el anuncio de Monokuma marcando el inicio del tiempo nocturno sonó.

    - Fotos desaparecidas: las fotos de los participantes del primer juego desaparecieron de entre las posesiones de todos, y se volvieron a encontrar, de pronto, en la escena del crimen. Con todo, faltan algunas fotos: las de Drake Orestes, Talía Wells, Steve Yops, Lucas Diamond y Emily Hodges.

    - Foto de Talía Wells: se encontró la foto de Talía en la sala de ensayos de Spok. Tenía una esquina rota y, además, toda su cara estaba completamente rasgada.

    - Testimonio de Bubbly y Arie: Bubbly y Arie cargaron juntos el tambor del primero al dirigirse al escenario. En el trayecto, según ambos, el tambor se resbaló de las manos del buceador y terminó golpeándole en el pie, provocando que emitiese un quejido.

    - Grabadora: Spok tenía en su sala de ensayos una grabadora. La cinta que estaba puesta en ella había estado grabando la nada hasta agotarse.

    - Misiones de Spok: Spok había completado sus tres misiones, que figuraban claramente en el Monoloj (pueden consultarse en la ficha de Spok).

    - Iluminación: durante la actuación de Spok, la luz fue apagada casi por completo, de modo que no podía verse casi nada en el teatro.

    - Coartadas durante el espectáculo: solo Pyro, Ryu, Ixie, Frida, Chisp, Dante y Stock tienen a alguien que verifique que, durante todo lo que duró la actuación, estuvieron sentados en sus asientos sin moverse. El propio Bezzy, Arie, Bubbly, Gea y Orm estuvieron en sus asientos cuando no estaban en el escenario o en camerinos; Oxy y Leaffy carecen de coartada en este sentido.
     
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  20.  
    GalladeLucario

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    Pokénronpa 2: el Resurgir de la Desesperación
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    Género:
    Misterio/Suspenso
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    44
     
    Palabras:
    11904
    Capítulo 2: El dolor se toca en clave de muerte.

    Clase Juicio, parte 2



    El silencio se hizo por completo en aquella clase de juicio tras decir que Spok tuvo que ser asesinado antes de su actuación. La verdad es que no esperaba algo distinto a aquel silencio, ciertamente. Era más que obvio que iba a quedar como un loco tras afirmar algo de ese calibre, pero… Chiso nos estaba guiando hasta este resultado. Y, siguiendo las pruebas que teníamos, era lo más lógico.

    —¿Qué clase de estupidez estás diciendo? —atacó Oxy—. ¿Cómo va a morir Spok antes de su actuación? ¿Qué crees, que es un fantasma o algo?

    —Mira que odio darle la razón a la matasanos esta, pero… —Ixie, reflexiva, parecía tener serias dudas, también—. Es que suena a estupidez, Pyro.

    Hm. Sí, sonará a estupidez, pero así tiene sentido todo lo que hemos estado hablando hasta ahora. Mis ojos, tensos, buscaron a Chisp… y pude ver en su mirada, casi impenetrable, pero, con todo, expresiva, cómo estaba en lo correcto. Había que seguir por esa línea, ¡estaba claro!

    Y entonces, la voz de Orm sonó, seguida de una risita.

    —¡Vaya, vaya, vaya! Así que Pyro va a ir por la vía difícil, ¿eh? ¿Por qué estás tan convencido de que Spok fue asesinado antes de su actuación? ¿Eres consciente, sin-talento, de que todos vimos a Spok en el escenario? Vimos y oímos a Spok, debo decir, ¿o no?

    —P-Pero la luz era muy tenue, casi imperceptible… —intentó ayudarme a justificar Frida, pero fue brutalmente interrumpida por Orm.

    —Ya, ya, vas a decir que pudo ser otra persona la que estaba sobre el escenario y que no lo vimos bien porque blablablá. ¿Y cómo se explica que hablase exactamente como Spok? Porque no me negaréis que era claramente su voz.

    —… Orm —dijo Dante, severo. Sus cejas se habían enarcado, y la vena de su frente se estaba hinchando. E-Estaba furioso—. … ¿has metido tus narices en este caso? ¿Has… hecho algo en este caso también?

    —¡Ay, Super Guardián! Siempre protegiendo la esperanza, ¿huh? ¿Por qué crees que yo he podido manipular algo, si puede saberse? ¡Es un ataque muy gratuito hacia mi persona!

    —… porque sabes que las luces se apagaron, que la persona que subió al escenario parecía Spok y que era claramente su voz. Y no deberías saberlo.

    ¿Eh? ¿N-No debería… saberlo? Cl-Claro, entiendo lo que Dante dice. E-Es cierto, Orm ha cometido un grave error al dar tantos detalles al respecto de la actuación de Spok.

    —Según el plan de organización de Bezzy, tú deberías haber estado en el backstage preparando las cosas para tu actuación. No deberías de haber presenciado la actuación, y, sin embargo, estás dando detalles muy precisos sobre ella.

    —¡Ja! You murderer! —exclamó Arie tras terminar yo de hablar—. ¡Has caído en tus propias mentiras, bastard!

    … ¿en serio había caído en un error tan burdo? ¿Alguien como el Super Prodigio? No… no, claramente Orm no cometería un error así sin querer. Quería revelarse de este modo, sin duda. Estaba buscando ser acusado.

    Y entendí qué pretendía tan pronto como aquella otra persona comenzó a hablar.

    —Hmpf. ¿Qué pretendes, pequeño incordio? —dijo Leaffy, gesto severo, mientras sacudía su cabello con desdén—. ¿Acaso… pretendes apropiarte de momento?

    —Huh, ¿tu momento, Hope-girl? —atacó Orm, ojos muy abiertos—. Yo creo que no. Acabo de revelarme, ¿no? Acabo de cometer un error muuuuy garrafal. ¡Está claro que quien ha participado en este crimen debí ser yo!

    —… los Ultimates ya han determinado que yo fui la que participó —furiosa, Leaffy comenzó a tirar de uno de sus mechones de pelo—. No les arrebates la esperanza que han creado, ingrato siervo de la desesperación.

    —Tee-hee —Orm se llevó las manos a la nuca, desinteresado—. Como si fuese a dejar que te llevases la gloria, Super Genio. Suficiente tiempo he mantenido la farsa, ¿huh?

    Estos dos… estos dos eran completos locos. ¿¡Estaban peleando de veras por ser acusados como cómplices!? Ugh, ¡¿a quién le importa?! Haya sido quien haya sido, ¡no es algo por lo que deberían sentirse orgullosos! Y, sin embargo… parecían completamente determinados a sobreponerse al otro.

    ¿Leaffy u Orm? ¿Quién de los dos participó en el crimen?

    —Ugh, callaos ya —dijo Ryu, mano sobre su frente, en gesto hastiado—. El punto no es si el cómplice fue uno u otro… el punto es quién fue el asesino. Nada más.

    —… pero, en función de cuándo sucedió el crimen, solo uno de los dos puede ser el cómplice —observó Dante—. Es algo relevante, de algún modo.

    Ya veo. Chisp tenía razón, ¿eh? El cuándo nos llevará al quién. Y el quién, al cómo.

    Solo teníamos que zanjar el primer punto, entonces.

    —¡Leaffy fue la cómplice! —gritó Arie—. I mean, cualquiera de los dos es igual de rata, ¡pero ella quedó expuesta mucho antes!

    —No estoy tan segura… —susurró Bezzy—. Orm… su actitud ahora es muy sospechosa. ¿Y si Leaffy solo nos siguió el juego antes?

    —Los dos están completamente locos, así que a saber —dijo Ryu—. Pero creo que es más sensato valorar la posibilidad de que Leaffy fue la que participó en el crimen. Que Orm haya sido el cómplice es absurdo.

    —Sí, no parece posible —corroboró Stock.

    —… ¿Pyro? —me dijo Chisp, mirándome seriamente.

    —¿H-Huh?

    —… si tenemos en cuenta cuándo debió suceder el crimen, sabremos quién de los dos fue el cómplice —sí… justo esa lógica estaba siguiendo ahora mismo—. Y tú y yo sabemos la respuesta, ¿no es así?

    Asentí.

    —Tuvo que ser Orm

    —Leaffy es mucho más sospechosa a mis ojos, debo decir —comentó Oxy—. Parece ser que estamos divididos…

    Y, entonces, a Liza White le brillaron los ojos.

    —¿He oído… divididos?

    —¡Yay, los atriles voladores! —exclamó, entusiasmado, Orm.

    —¡N-No, otra vez no, me dan mucho vértigo! —se quejó, aferrándose con fuerza al atril, Bubbly.

    Pero no hubo marcha atrás. Rápidamente, los atriles comenzaron a flotar, alzándonos en el aire levemente… y se comenzaron a alinear en función de las posiciones que cada uno defendíamos. Era… otro de esos debates. El grupo ganador del debate lograría que su postura se diese por sentada, y el resto no tendría más remedio que aceptarla y seguir discutiendo en base a esa posibilidad.


    Así pues… teníamos que ganar. Mi bando defendía la postura de que Orm fue el cómplice. Lo componíamos Dante, Chisp, Bezzy, Bubbly, Frida, el propio Orm y yo… y el resto defendía la tesis de que Leaffy fue la cómplice: Arie, Ryu, Stock, Gea, Ixie, Oxy y la propia Leaffy. Esos dos… cada uno defendía el bando en el que él o ella era el culpable, ¿cómo podían ser tan retorcidos?

    E-En cualquier caso, tenía que seguir los pasos de Chisp: el cuándo nos llevará al quién… ¡pero también a la inversa! Era fundamental demostrar que fue Orm el cómplice en todo esto, ¡y pensaba hacerlo!


    Si Orm fuese el culpable, entonces el crimen tuvo que suceder antes de la actuación de Spok, ¡y eso es un sinsentido! —argumentó Gea.

    ¡Bubbly, recuérdaselo!

    P-Pero, ¿no acaban de decir Pyro y Chisp que el asesino quería evitar que la actuación de Spok se llevase a cabo. ¡T-Tuvo que suceder antes!


    ¿Es que estáis ciegos? —atacó Ixie—. ¡Vimos a Spok allí mismo, en el escenario! ¿Cómo iba a estar muerto?

    Las luces estaban muy bajas, ¿podemos estar seguros de que era Spok realmente el que subió al escenario?

    ¡Bien dicho, Bezzy!


    ¿Y qué hay de la voz? —siguió Oxy—. No habéis explicado eso: todos escuchamos la voz de Spok alta y clara, ¿no es así?

    Dante, ¡te lo dejo a ti!

    Escuchar la voz de Spok no implica necesariamente que Spok estuviese allí… pudo usarse alguna grabación, por ejemplo.



    … hmpf. Con todo, yo pude haberlo hecho en cualquier momento, ¿no? ¡Que haya sucedido el crimen antes o después sigue sin excusarme de ser la cómplice!

    L-Leaffy está empeñada en acusarse a sí misma. Dejaré que Orm sea su adversario de nuevo, pues.

    Tee-hee. Cierto, pero… habrías sido vista por quienquiera que estuviese en el backstage en ese momento de haber ido allí, ¿verdad que sí?



    ¡Orm también habría sido visto, entonces! —argumentó Ryu—. Leaffy no deja de ser menos sospechosa que él.

    Ahí es donde se equivoca, ¿verdad, Chisp?

    … claro que Orm pudo ser visto, pero… precisamente por haber sucedido el crimen en otro horario, los sospechosos cambian drásticamente; y solo siendo Orm el cómplice se podría explicar.


    Es un debate interesante, pero inverosímil. ¿Cómo, exactamente, encaja Orm como cómplice con nuevos sospechosos?

    Frida, ¿serás capaz de contraargumentar a Stock…?

    P-P-Porque en el backstage siempre había más de una persona, pero si una de ellas es Orm, ¡podría ser e-e-el cómplice y su compañero el asesino sin problemas!



    Dude, ¡es muy rebuscado lo que planteáis! —se quejó Arie—. ¿Acaso tenéis pruebas de que alguien se hizo pasar por Spok, en primer lugar?

    ¡Yo me encargo!

    No solo todo el tema de las fotos apunta a ello, ¡sino que hay pruebas que demuestran que nuestra hipótesis es cierta!



    Y entonces, las luces se apagaron. Lentamente, notamos cómo los atriles comenzaron a descender, recolocándose en su posición original. Las luces se encendieron de nuevo, y apareció nuestro color en la enorme pantalla: habíamos ganado el debate.

    —Entonces… ¿Orm fue el cómplice? —Arie, confuso, se daba golpes en la cabeza.

    … en el debate… hemos podido ver claramente cómo todo conecta, poco a poco. Si el asesino quería evitar el ritual, el crimen tuvo que suceder antes de la actuación. Si el crimen tuvo que suceder antes de la actuación, Orm podría ser el cómplice. Si Orm puede ser el cómplice… solo alguien más puede ser el asesino.

    Pero para llegar a probar eso, primero tengo que probar que, efectivamente, el crimen pudo suceder antes de la actuación. Que el Spok que vimos en el escenario era un impostor.

    —Veamos —comencé a explicar—. Tal y como hemos dicho varias veces, creemos que Orm pudo ser el cómplice porque el crimen tuvo que suceder, para que tenga coherencia con el motivo de las fotos y el ritual, antes de la actuación de Spok. Y eso implica, naturalmente, que el Spok que vimos en el escenario era un impostor.

    —Sí, ¡y has dicho que tienes pruebas de que eso fue así! —me recriminó, dedo acusador en mí, Arie.

    Tenso, tragué saliva. S-Sí, dije eso, y sigo pensando que tengo pruebas que podrían hacernos pensar que eso es posible, pero… sigo viendo algunas lagunas.

    —Bueno… ya se ha hablado en el debate: la luz era casi inexistente, y cualquiera podría simular ser Spok en esas condiciones y estando a la distancia a la que se encontraba. Lo problemático sería, pues, simular la voz. Pero… encontramos algo que puede probar cómo lo hicieron. La grabadora.

    —¿U-Una grabadora? —inquirió, fingidamente tenso, Orm—. Q-Qué giro de los eventos más inesperado, eh.

    —En la sala de ensayos de Spok había una grabadora —aseguré—. Tenía una cinta con una grabación vacía, así que puede asumirse que Spok la usaba… probablemente para grabar sus sesiones de ensayo. Puede que intentase grabar a los muertos.

    —U-U-U-Ugh. Q-Qué siniestro… —comentó, asustada, Frida.

    —Si Spok se grabó a sí mismo repitiendo el mantra del ritual… el impostor lo habría tenido muy fácil. Solo tenía que reproducir las cintas correspondientes poco a poco durante su “actuación”.

    —Y, ¿quién sería este… impostor, si puede saberse? —preguntó, severo, Stock.

    … esta era la clave. El impostor solo podía ser una de dos personas. Teniendo en cuenta la complexión física de Spok y la complexión de las dos personas en cuestión, solo una de ellas podría haber simulado ser Spok. Altura similar, delgadez… solo tendría que recolocarse ligeramente el pelo y vestirse de forma acorde. La luz escasa y la distancia a la que se encontraba haría el resto.

    —Por ese motivo era tan importante determinar que Orm era el cómplice. Solo siéndolo tendría sentido todo lo demás —aseguró Chisp.

    Yo asentí.

    —Sí. Solo así tiene sentido, porque… la asesina, y la que se hizo pasar por Spok, es… Gea.


    La profesora, entonces, cambió su expresión lentamente.

    —¿E-Eh…? ¿Yo? ¿¡Por qué dices eso, alumno!? —me dijo, alterada, señalándome con un dedo—. ¡Acusar así a una profesora es muy grave, que lo sepas!

    Y-Ya sé que es grave lo que estoy diciendo, pero…

    —No es que quiera acusarte, Gea, pero… lo cierto es que tenemos que partir de la posibilidad de que tú seas la asesina por un instante, valorarla y estudiarla. Porque tú y Orm estuvisteis juntos en los camerinos; y sabemos que fueron dos personas las que participaron en el crimen. De modo que solo si vosotros dos colaborabais se pueden explicar los hechos. Además, tuviste perfecta oportunidad de salir al escenario en lugar de Spok…

    —Incluso en el escenario que planteas… —susurró Dante—, ¿no cabría la posibilidad de que sea al revés? Gea pudo ser la cómplice, y Orm el asesino.

    —Tee-hee-hee —rio Orm, divertido—. ¡Ya dije que no tengo interés en matar! ¿Qué clase de diversión sería si me arriesgo a morir de esa forma?

    … al margen de lo que Orm diga, tengo motivos para pensar que Orm fue el cómplice. Pero una cosa está clara, al menos: Gea fue la que se hizo pasar por Spok en ese escenario.

    —… la lógica de Pyro orbita en torno a la foto de Talía —adivinó Chisp—. Sabemos que el asesino tendría motivos para matar a Spok por todo el asunto de las fotos, y que el cómplice estropeó su plan, traicionándole, al colocar precisamente la foto de Talía en el lugar del crimen. De modo que hay una forma muy sencilla de probar quién de los dos era el asesino: averiguar quién tiene una conexión con Talía Wells.

    —P-Pero… es imposible que averigüéis eso tan fácil, tristemente —susurró Lucas, abatido.

    Hm. Sí, es imposible. Pero el asesino sí que lo averiguó. No hay más remedio. Si quería evitar que Spok invocase a Talía, es porque eso le perjudicaría. Probablemente, porque descubrió algo sobre Talía que no quería que viese la luz, ya que le comprometería a él también.

    Pero… no tengo cómo probarlo.

    —Es absurdo —se quejó Gea—. ¡Pyro, voy a tener que expulsarte de la clase! Yo no fui ni cómplice ni asesina. ¡Todo esto debe ser obra de esa chica malencarada! —señaló a Leaffy.

    —… —Leaffy parecía molesta. Molesta por haber sido descartada como la cómplice en todo esto, ¿huh?

    —Sin duda, es una ofensa que se trate así a Gea —recriminó Stock, muy serio—. Ella es una persona íntegra y una gran profesional. ¡Sin pruebas contundentes, exijo que se retiren los cargos sobre su persona a la voz de ya!

    Fue entonces Ryu el que habló, severo.

    —Bien. Recapitulemos brevemente, para ver cómo salimos de este atolladero: dado que estamos asumiendo que el asesino pretendía evitar la actuación de Spok, creemos que dicha actuación fue falsificada ante nuestros ojos. Eso, ciertamente, incrimina a Orm y Gea, por ser los únicos que no estaban presentes entre el público en ese momento.

    >> Sin embargo, deberíamos centrarnos en el crimen en sí y no en la falsificación posterior que se hizo para cubrirlo. ¿Cuándo y cómo murió Spok?

    Ya veo. Es cierto… tenemos que debatir acerca del “cómo”. La última de las partes del argumento que Chisp propuso. Del camino por el que Chisp me estaba guiando.

    No puedo rendirme ahora, ¡ninguno de nosotros puede!



    Si el crimen sucedió como lo plantea Pyro, entonces debió suceder antes de las actuaciones —comenzó teorizando Ryu—. Sabiendo que el lapso de tiempo existente es de 20:00 a 23:00…

    ¡Y no nos olvidemos de tener en cuenta que la actuación supuestamente falsa de Spok comenzó, más o menos, a las 21:40! —aseguró Ixie.

    —… sí, teniendo ambas cosas en consideración, el crimen se cometió probablemente entre las 20:00 y las 21:40 —concluyó Ryu.

    Eso cambia radicalmente los sospechosos, sin duda —siguió Oxy—. Entre las 20:00 y las 20:45, más o menos, solo los que estaban ensayando pudieron haberlo matado.

    —… Orm, Gea, Bubbly, Arie y yo —continuó Bezzy, alicaída.

    Valoremos, entonces, lo que sucedió antes de que el resto llegásemos —decidió Dante—. ¿Hubo alguien que se quedase solo en ese momento?

    Uhm… —pensó Arie, en voz alta—. Ensayamos por separado, en un lugar Bezzy, Bubbly y yo, y en otras dos salas distintas, Orm y Gea, y Spok.

    Así es —asintió Bubbly—. Cuando terminamos de ensayar… serían más o menos las 20:20.

    Mi guitarra se estropeó en los últimos ensayos, así que le pedí a Gea que me trajese otra antes del concierto… —susurró Arie.

    ¡Vaya! ¡Así que te quedaste sola, eeeeh! —le reprochó Orm.

    ¡P-Pero yo no lo hice, niñato impertinente! —se defendió la profesora—. Es cierto que fui a por una nueva guitarra y estuve unos minutos, pero, ¡no pude matar a Spok!

    >> Es decir, ¡él no llegó a salir en ningún momento de su sala, y Bezzy y los demás no salieron de la sala de instrumentos, que era la escena del crimen! ¿¡Cómo explicáis que haya podido matarle ahí, eh!?

    E-Eso es cierto —tartamudeó Frida—. S-Si no salieron de la sala donde se guardaron los instrumentos, no podría nadie haberlo matado…

    Tal vez el asesino sea Arie, Bubbly o Bezzy, ¡con dos cómplices por el precio de uno! —Orm parecía divertirse enormemente.

    ¡N-No fuimos nosotros, damn it! —insistió Arie—. Ya tuve bastante con el caso anterior, ¡dejadme en paz!



    Toda esta información es completamente nueva… como asumimos que el crimen fue cometido después de la actuación, no nos planteamos qué sucedió justo antes de que empezase esta. Pero hubo mucho tiempo en los instantes antes de cometerse el crimen, tiempo que pudo aprovechar el asesino para matar a Spok… y Gea, convenientemente, se quedó sola.

    Sin embargo, tal y como cuentan los hechos, ¡es imposible que ella le matase! Debe haber algo que se nos escapa. Tal vez… tal vez hay otra cosa que hemos estado asumiendo erróneamente todo este tiempo.


    Si el crimen sucedió como lo plantea Pyro, entonces debió suceder antes de las actuaciones. Sabiendo que el lapso de tiempo existente es de 20:00 a 23:00…

    ¡Y no nos olvidemos de tener en cuenta que la actuación supuestamente falsa de Spok comenzó, más o menos, a las 21:40!

    —… sí, teniendo ambas cosas en consideración, el crimen se cometió probablemente entre las 20:00 y las 21:40.

    Eso cambia radicalmente los sospechosos, sin duda. Entre las 20:00 y las 20:45, más o menos, solo los que estaban ensayando pudieron haberlo matado.

    —… Orm, Gea, Bubbly, Arie y yo.

    Valoremos, entonces, lo que sucedió antes de que el resto llegásemos. ¿Hubo alguien que se quedase solo en ese momento?

    Uhm… Ensayamos por separado, en un lugar Bezzy, Bubbly y yo, y en otras dos salas distintas, Orm y Gea, y Spok.

    Así es. Cuando terminamos de ensayar… serían más o menos las 20:20.

    Mi guitarra se estropeó en los últimos ensayos, así que le pedí a Gea que me trajese otra antes del concierto…

    ¡Vaya! ¡Así que te quedaste sola, eeeeh!

    ¡P-Pero yo no lo hice, niñato impertinente! Es cierto que fui a por una nueva guitarra y estuve unos minutos, pero, ¡no pude matar a Spok!

    >> Es decir, ¡él no llegó a salir en ningún momento de su sala, y Bezzy y los demás no salieron de la sala de instrumentos, que era la escena del crimen! ¿¡Cómo explicáis que haya podido matarle ahí, eh!?


    —¡Te equivocas!

    Ya lo tengo. Si lo pienso fríamente, es posible que nos hayamos equivocado por completo. Hay una prueba que no tenía mucho sentido, pero que ahora, sabiendo esto, cuadra con todo. Podemos añadir esa prueba en la lógica del caso, y sigue cuadrando Gea como la culpable. ¡Estoy seguro de que no me equivoco!

    —… en la sala de ensayos de Spok había una mesa rota —aseguré—. No solo una de sus patas estaba despegada del resto, sino que había un vaso que, probablemente, se había derramado sobre el mantel.

    —Casi como si hubiese habido una disputa ahí, ¿no? —se cuestionó Ixie.

    Exacto.

    —Así es… aunque, más que una disputa, yo creo que fue alguien cayendo abruptamente sobre la mesa. Si alguien cae sobre esa mesa, podría romperla con el peso de su cuerpo y derramar toda el agua, ¿no creéis?

    —Es ciertamente posible —observó Stock—, pero, ¿adónde quieres llegar?

    … al culpable, claro.

    —Quiero llegar a la conclusión… de que si Gea se quedó sola unos instantes y Spok siempre estuvo solo en su sala de ensayos, tal vez nos confundimos al determinar cuál fue la escena del crimen. Spok murió en su sala de ensayos.

    —¿H-Huh…? —exclamó Bubbly, contrariado.

    —Ya veo —meditó Oxy—. Y la mesa es prueba de que el ataque sucedió ahí.

    —¿El ataque? —se cuestionó Arie—, ¿Qué ataque? Si fue estrangulamiento, dude.

    —Ya, pero recuerda, Arie, que ya aclaramos que, probablemente, antes alguien le dio un fuerte golpe en la nuca a Spok, seguramente tumbándolo. Y fue después cuando lo estranguló —expliqué.

    —Oh, yeah —asintió él, reflexivo—. Cierto, por eso dijimos que no podíamos descartar a Orm o a las chicas.

    Asentí.

    —El escenario es el siguiente: Spok ensayaba tranquilamente en su sala, y Gea, al dirigirse a la salida en busca de una guitarra nueva para Arie, pasó junto a la sala. Husmeó en el interior y vio a Spok… y decidió atacarle. Entonces, le golpeó con fuerza, tumbándolo sobre la mesa, y luego, al ver que seguía con vida, lo estranguló con sus manos. En el proceso, la mesa se rompió, y ella no tuvo más remedio que recolocarla como pudo para no dejar evidencias. Seguramente, en ese momento se llevaría también todas las cintas de grabación y todas las fotos.

    —¡T-Te equivocas, maldito impertinente! —me replicó la Super Profesora, alterada.

    —¿H-Huh? —exclamé, sobresaltado.

    —Ah, ¡te vas a enterar! Te voy a dar una lección que nunca olvidarás…



    ¡Lo que dices es inviable, alumno! ¡Presta atención!

    >> Tema 1: El cuerpo fue encontrado en la sala de almacenamiento.

    >> Pregunta de examen: ¿cómo pudo entonces morir en la sala de ensayos de Spok?



    ¿C-Cómo? ¡Es muy fácil, Gea!

    >> Tuvisteis todo el tiempo del mundo para mover el cuerpo a la sala de música.

    >> Si Orm te ayudó, ¡los dos estuvisteis solos durante el supuesto espectáculo de “Spok”!

    >> Tú te hiciste pasar por la víctima, y Orm movió el cuerpo de sitio, ¡tan fácil como eso!



    Oh, veo que eres un alumno difícil. ¡Presta atención! ¡Esto entrará en el examen!

    >> ¡Tema 2: no tenía forma de darle un golpe de ese calibre a Spok!



    Ahí es donde está la clave. ¡Voy a cortar tu argumento de raíz, Gea!

    —Eso es falso. ¡Sí que tenías un arma para darle ese golpe a Spok! Un arma perfecta, además, pues ibas expresamente a deshacerte de ella.

    —¡Ah! —exclamó Arie—. A-Are you saying…?

    —Sí, Arie, ¡usó tu guitarra rota!


    D-dude… ¿¡es que en este sitio se empeñan en aprovecharse de mí para cometer crímenes, o qué!?

    Orm no pudo evitar reír ante ese comentario. Pero yo no dejé que me despistase de mi objetivo. Tenía casi todo atado. ¡Solo un poco más para llegar a la ver-!

    Pero entonces, Bezzy habló.

    —Hum, ¿Pyro? Estás diciendo, si no me equivoco, que… Gea salió del auditorio con la guitarra rota, y, en el camino, la usó para golpear a Spok, matarlo, y luego marcharse a por la nueva, ¿no?

    —S-Sí, ¿hay algún problema en eso? —pregunté, tenso.

    Bezzy pareció meditar.

    —Y luego… Gea u Orm movieron el cuerpo mientras la actuación de Spok, que uno de los dos falsificaba, tenía lugar, ¿verdad?

    Asentí.

    —… entonces todo el resto del tiempo, el cuerpo tuvo que estar en la sala de ensayos de Spok, ¿… no?

    ¿A-Adónde quería llegar Bezzy? Comenzaba a ponerme muy nervioso. Hablaba con miedo, como si temiese romper todos mis esquemas, pero no tuviese más remedio que hacerlo.

    —E-Es que… Arie, Bubbly y yo salimos de la sala de música un instante, para preparar todo el escenario con el atrezo y demás. Entonces, mientras estábamos sobre el escenario, Gea llegó con la nueva guitarra, y volvió al interior de los camerinos con Orm.

    —Sí, lo recuerdo… —asintió Bubbly.

    —… y, tras eso, volvimos los tres hacia la sala donde estaban los instrumentos para cogerlos y volver al escenario. Teníamos prisa, así que fuimos rápidamente, pero… —p-pero, ¿qué, Bezzy? —. Yo me asomé un momento a la sala de Spok, y él no estaba ahí. Su cuerpo… no estaba ahí.

    —Oh, es cierto —aseguró Bubbly, reflexivo—. Y-Y cuando entramos en la sala de música…

    —Tampoco estaba ahí —completó Arie—. D-Damn

    ¿C-Cómo? ¿El cuerpo no estaba en ninguno de los dos lugares en ese momento?

    —No me paré mucho a pensar dónde estaría Spok porque teníamos prisa, íbamos con retraso —dijo Bezzy—, pero no llegué a verlo en ningún momento.

    —Bueno, puede ser relativamente sencillo de explicar —dijo Dante, algo nervioso, también—. El cuerpo estuvo en esos momentos en otro de los camerinos.

    Pero, ¿por qué moverlo tanto entonces?

    —No… tampoco estaba ahí —aseguró Bezzy, negando con la cabeza—. ¿Verdad, Bubbly?

    —¡O-Oh, cierto! —aseguró el Buceador—. Yo ojeé todos, curioso, en busca de Spok. No había ni rastro de él.

    ¿Q-Qué dem…? Si mi teoría era cierta, entonces debería estar en algún lugar. No podía haber salido de la sala de camerinos, era imposible. Pero, ¿cómo puede ser que no lo encontrasen? ¿Qué pasó con el cuerpo?

    —Hmpf —Gea se cruzó de brazos, molesta—. Finalmente, la verdad salió a la luz. ¿Ves? No pude hacerlo.

    N-No, eso no… eso no puede ser. Tiene que haber algo en lo que esté fallando, pero… mi teoría no puede ser falsa, ¿verdad? ¡Todo encajaba en ella hasta ahora!

    —Me alegro de que hayamos podido limpiar tu nombre, Gea —aseguró, agarrando su sombrero, Stock—. Sabía que no harías una cosa así jamás.

    —Claro que no, señor Stock —sonrió la profesora—. No sería capaz de hacer algo así, ¡es impensable! ¡Inviable! ¡Inaudito!

    —… —Chisp no decía absolutamente nada. Llevaba un buen tiempo callado, en silencio. ¿P-Por qué no me ayudaba? ¿Por qué… no decía algo? ¡Él debía tener una idea!

    C-Chisp…

    —Hmpf —Dante no parecía muy convencido—. Entonces, ¿todo hasta ahora está mal? ¿Debemos volver a valorar la posibilidad de que sucediese el crimen en otro momento?

    N-No… ¿q-qué explicación tiene todo esto, entonces?




    Como podéis comprobar todos, ¡Pyro se equivocó! —aseguró Gea, señalándome con un dedo.

    Eso parece —Stock, brazos cruzados, me miraba severamente.

    Los testimonios de Bezzy, Bubbly y Arie parecen indicar que el cuerpo no pudo haber estado en ninguna parte de entre los camerinos. Así que, sí, todo indica que Pyro se ha equivocado —sentenció Ryu.

    —C-Chisp, ¡di algo!

    L-Lo siento, Pyro, yo… —B-Bezzy, no te preocupes… no es tu culpa.

    Entonces tendremos que valorar de nuevo que el crimen sucediese después, ¿nooooo? —preguntó Orm, entusiasmado.

    Y eso me permite volver a ser acusada como cómplice —Leaffy, igualmente, parecía entusiasmarse ante la idea.

    ¡Ah, de eso ni hablar, Hope-girl!

    Pero si Spok no estaba en ese momento en los camerinos, ¿dónde estaba? —quiso saber Dante.

    Tal vez fuera, o tal vez entre el público —justificó Gea.

    Spok era muy silencioso —aseguró Ixie—. Quizá hasta usó algún escondite. ¡Uno no se daba cuenta ni de cuando estaba detrás suyo!

    S-S-Sí, no en vano era el S-Super Ladrón —afirmó Frida—. P-Pudo pasar desapercibido en vida, p-pero una vez muerto, s-sería difícil pasarlo por algo, ¿n-n-no?

    Bien, ¡caso cerrado! —aseguró Gea—. No soy la culpable. ¿Pasamos a debatir otra cosa, pues?



    U-Ugh… toda mi teoría… todo lo que he hecho hasta ahora… ¿no ha servido para nada? ¿De veras me he equivocado? El testimonio de Bezzy lo ha estropeado todo. Sin un lugar en el que el cuerpo podría estar, no es posible que Gea cometiese el asesinato.

    Tal vez es cierto, y Gea no es la asesina. Agh, pero estaba tan convencido… ¡y sigo convencido! Tengo la sensación de que si dejo escapar a la profesora, ¡estaremos todos perdidos! P-Pero no sé qué decir… no tengo ni idea de cómo resolver esto.

    C-Chisp… ¡Chisp, a-ayúdame! ¡Tú sabes algo, ¿por qué no dices nada…?


    Como podéis comprobar todos, ¡Pyro se equivocó!

    Eso parece.

    Los testimonios de Bezzy, Bubbly y Arie parecen indicar que el cuerpo no pudo haber estado en ninguna parte de entre los camerinos. Así que, sí, todo indica que Pyro se ha equivocado.



    L-Lo siento, Pyro, yo…

    Entonces tendremos que valorar de nuevo que el crimen sucediese después, ¿nooooo?

    Y eso me permite volver a ser acusada como cómplice.

    ¡Ah, de eso ni hablar, Hope-girl!

    Pero si Spok no estaba en ese momento en los camerinos, ¿dónde estaba?

    Tal vez fuera, o tal vez entre el público.

    Spok era muy silencioso. Quizá hasta usó algún escondite. ¡Uno no se daba cuenta ni de cuando estaba detrás suyo!

    S-S-Sí, no en vano era el S-Super Ladrón. P-Pudo pasar desapercibido en vida, p-pero una vez muerto, s-sería difícil pasarlo por algo, ¿n-n-no?

    Bien, ¡caso cerrado! No soy la culpable. ¿Pasamos a debatir otra cosa, pues?



    N-No sé… no sé qué decir. No puedo hacer nada. No puedo decir nada. No se me ocurre nada. Vamos a perder la oportunidad de atrapar a la asesina, y todo es por mi culpa. T-Tché. No en vano soy un sin-talento, como bien decía Orm. Y-Yo no soy nadie especial, no soy el indicado para resolver esto. No puedo resolver esto.

    S-Solo quiero… que pare… m-mi cabeza…



    Como podéis comprobar todos, ¡Pyro se equivocó!

    Eso parece.





    La vista se me empezó a nublar. El sonido se difuminaba. No… no podía mantenerme… d-despierto… C-Chisp, a-ayúdame…

    En ese momento, me desmayé. No pude soportarlo más. No pude aguantar la presión, y mi cabeza colapsó.


    Cuando abrí los ojos, me encontré en un lugar oscuro, vacío. Y yo estaba solo, no había nadie para ayudarme… nadie a mi alrededor. Comencé a sentir un nudo en la garganta, y corrí hacia delante, hacia la nada, desesperado por encontrar a alguien en aquel enorme vacío. ¿Estaba siquiera despierto? ¿Era eso un sueño? ¿M-Mi conciencia? Me sentía vacío, solo, asustado. Siempre me sentía así, realmente. Desde que llegamos a esta Academia, desde que nos obligaron a matarnos, desde que supe que no tenía talento alguno. Vacío… aislado.

    Y, entonces, me detuve. Alguien frente a mí me miraba. Alguien… que era como yo. No. No era como yo. Era yo. Era exactamente igual que yo, pero con un semblante serio, y me miraba juzgándome. Sus ojos, de un naranja mucho más oscuro que el mío, me miraron profundamente.

    —¿Huh…? —susurré, en silencio, mirándole.

    —… ¿te has cansado ya de huir? —me dijo, con una voz más severa, más grave. Era yo, pero, con todo, no parecía ser yo—. ¿Te has cansado de suplicar que alguien te ayude?

    —¿C-Cómo…? —agaché la mirada, abatido. N-No podía hacerlo sin ayuda... ¡sé que siempre estoy huyendo, pero...! Simplemente...—. Y-Yo no puedo hacerlo solo. C-Chisp… Chisp siempre me ha ayudado, durante todo este juicio, durante las investigaciones… y ahora, guarda silencio, y nadie me tiende una mano amiga —suspiré, ojos empañados.

    Mi otro “yo” chasqueó la lengua.

    —… siempre me has necesitado, ¿huh? —susurró, brazos cruzados—. Pensé que, desde que te borraron los recuerdos, no volveríamos a vernos, pero… tu miedo y tu sensación de impotencia han sido tan fuertes que aquí me tienes. Tu mente ha acudido a mí, una vez más.

    —¿A-A ti…? —no entendía nada—. Pero, ¿quién eres? ¿Eres… yo?

    Se encogió de hombros.

    —Algo así. Soy tu ángel de la guarda, digamos. Siempre dependes de mí, desde hace mucho. Y ahora, me has despertado. Porque necesitabas ayuda, y ese Chisp no te la ha dado.

    —¿Te he… despertado?

    —… déjame ir, Pyro. Acabaré con esto —y extendió entonces su mano, ofreciéndomela. Yo, algo asustado, algo nervioso, la tomé, y… la luz bañó mis ojos por completo.





    Cuando desperté, después de tanto tiempo, miré a mi alrededor. El debate seguía en pie, todas las personas que me rodeaban parecían tensas y nerviosas. Miré mis manos, y las abrí y cerré con lentitud. Se sentía bien volver a estar despierto, ¿eh?


    Mis ojos, entonces, buscaron a ese chico. A Chisp. Valoré las opciones que tenía ante mí: Chisp debía ser, sin otra opción posible, el chico rubio que guardaba silencio. Me estaba mirando. Y lo hacía de forma inexpresiva, pero expectante. Hmpf. De modo que estaba esperándome, ¿eh?


    Pues… aquí estoy, Chisp. He llegado. Es hora de acabar con esto.
    Pyro, te echaré una mano, pues. ¿Por dónde lo dejaste…?


    Los testimonios de Bezzy, Bubbly y Arie parecen indicar que el cuerpo no pudo haber estado en ninguna parte de entre los camerinos. Así que, sí, todo indica que Pyro se ha equivocado.



    L-Lo siento, Pyro, yo…

    Entonces tendremos que valorar de nuevo que el crimen sucediese después, ¿nooooo?

    Y eso me permite volver a ser acusada como cómplice.

    ¡Ah, de eso ni hablar, Hope-girl!

    Pero si Spok no estaba en ese momento en los camerinos, ¿dónde estaba?

    Tal vez fuera, o tal vez entre el público.

    Spok era muy silencioso. Quizá hasta usó algún escondite. ¡Uno no se daba cuenta ni de cuando estaba detrás suyo!



    Ya veo. Un cuerpo desaparecido. Una sala de música, la imposibilidad de encontrarlo, pero la necesidad de que esté ahí para que todo cuadre. Bien. Los tales Arie, Bubbly y Bezzy parecen ser los músicos aquí. De modo que hay que tomar en consideración los instrumentos. Con esa posibilidad en mente, los escenarios se reducen a uno.

    Un escondite… pero no para el vivo, sino para el muerto. Esa es la única opción viable. Huh. Escondites y música. Hay que pensar desde otro ángulo. No puedo rechazar un argumento solo porque algo no encaja. Hay que ver cómo puede encajar, y, si es posible y todo tiene sentido, estaremos en la dirección adecuada.

    Apuesto a que había un tambor o algo similar, de grandes dimensiones. Ah, Pyro. No has considerado cada posibilidad. Los nervios y la presión te pueden, es tu gran defecto. Pero para eso existo yo. De modo que el tambor se usó como escondite. Sabiendo eso, es hora de atacar.


    Como podéis comprobar todos, ¡Pyro se equivocó!

    Eso parece.

    Los testimonios de Bezzy, Bubbly y Arie parecen indicar que el cuerpo no pudo haber estado en ninguna parte de entre los camerinos. Así que, sí, todo indica que Pyro se ha equivocado.


    —Te equivocas —sentencié, señalando al chico de la silla de ruedas con convicción, espalda erguida y mirada decidida. Todos giraron su vista hacia mí. Habían… notado el cambio en los ojos de “Pyro” y en mi voz. Heh. Hola a todos, chicos—. El cuerpo sobre el que discutimos pudo haber estado perfectamente en los camerinos. Solo hay una opción posible si nadie lo vio, y es que estuviese escondido.

    —¿… P-Pyro…? —preguntó Bezzy, confusa.

    —¿Q-Qué le ha pasado a tu… voz? —susurró otro chico. Arie, debía ser.

    Y Chisp, desde lejos, me miró, con una ligera sonrisa dibujada en su rostro. Lo has logrado, ¿huh? Lograste lo que pretendías. Despertarme. Te lo debo a ti, supongo.

    —¡N-No sé qué demonios te pasa, pero eso que dices es una barbaridad! —exclamó la clara asesina. Ah, por favor. No había más que verla—. ¡No había lugar alguno en el que esconder-!

    La interrumpí con brusquedad. No tengo tiempo para lidiar con burdas asesinas.

    —Sí. Lo hubo. ¿Bezzy? —claramente ella es la verdadera música aquí. Sus manos son las de una violinista, indudablemente—. Dime una cosa. Tocaste junto a Bubbly y a Arie. ¿Alguno de los se notó algo disonante al tocar?

    —¿E-E-Eh…? —Bezzy alzó las cejas—. B-Bueno, no son profesionales, así que no hay que tomarlo en cuen-

    —Responde a la pregunta, por favor —zanjé. Al grano, Super Violinista. No hay tiempo que perder—. ¿Sonó disonante?

    —… sí, debo decir que sí.

    —¿Fue Bubbly? —… de los dos, Bubbly tocó el tambor, obviamente. Arie es el tipo de persona que tocaría una guitarra eléctrica, o algo similar.

    —S-Sí.

    —… y-yo también lo noté —susurró Bubbly—. Con lo bien que me salieron los ensayos, y voy y lo estropeo.

    Oh, no. Tú no lo estropeaste.

    —Tu tambor sonó mal por causas ajenas a tu performance. Sonó mal porque tenía un cadáver dentro. Porque lo que se usó para esconder al cuerpo, y lo explica esta discordancia, es el tambor.


    —¿Q-Qué…? —exclamó, sorprendido, Dante—. P-Pyro, ¿qué dices? Es más, ¿¡qué te pasa!? De pronto has cambiado radicalmente.

    Hum. Un chico observador. Y de mirada penetrante. Está claro que es Dante, el Super Guardián.

    —¿Acaso existe algún contraargumento a mi teoría? —pregunté, brazos cruzados—. Si es así, ruego que me lo expongáis. El tambor sonó mal, el cuerpo no se encontró, y, además, fue movido de sitio, ¿cierto? Y se encontró en la sala donde luego se encontró el tambor. ¿Cómo se conecta todo? Sencillo: el tambor lo conecta todo. Porque el cadáver se ocultó dentro del tambor.

    >> ¿Cuánto pesaba el tambor, Bubbly? ¿Pudiste llevarlo tú solo?

    —N-No, ya dije que… tuvimos que llevarlo entre Arie y yo.

    Obviamente. Porque un cadáver estaba dentro.

    —D-De hecho, según nuestro testimonio, si lo recordáis, pesaba tanto que se nos cayó ligeramente al suelo.

    Ah, se cayó al suelo. Valorando esa posibilidad, estoy seguro de que existe una forma de probarlo, pues.

    —El informe de la autopsia, entonces, debe indicar que la víctima tenía ligeras contusiones en uno de sus costados, ¿cierto? —todos me miraron, confusos—. Si el tambor cayó al suelo con el cuerpo dentro, eso explica dichas contusiones.

    Es la única opción posible.

    —La asesina se deshizo del cuerpo dejándolo en el tambor, para ocultarlo, hasta que tuvo la ocasión de quedarse a solas para sacarlo. Ella o un cómplice, una vez acabó el concierto y el tambor regresó a la sala de almacenamiento, aprovechó para sacar el cadáver como si nada hubiese sucedido. El tambor tendría, probablemente, una base inferior fácilmente extraíble. Sería sencillo guardar ahí el cadáver, si tenía las dimensiones suficientes, sin dejar rastros de ello, más aún si no hay sangre involucrada.

    Chisp, desde el otro lado, me volvió a mirar. Tomó algo de aire, y empezó a hablar.

    Él tiene razón —ah, ¿así que no llamas Pyro? Naturalmente él me conoce. Sabe de mi existencia, ¿huh? —. Eso fue lo que sucedió, no hay duda. Gea, la asesina, y su cómplice, Orm, planificaron todo de ese modo: ella golpeó a Spok con la guitarra rota, luego lo estranguló, y aprovecharon cuando Arie, Bubbly y Bezzy salieron del lugar para esconder el cadáver en el tambor. Así, Bezzy y Bubbly no lo verían en ninguna parte. Porque estuvo todo el tiempo frente a todos nosotros.

    Sí. Es la única alternativa.

    —P-Pero… eso… —la asesina parecía muy tensa. La habíamos desenmascarado por completo—. ¡Eso no pudo ser! ¡E-El crimen tuvo que suceder después, y yo no pude cometerlo!

    No pudo suceder entonces. Cállate.

    Miré el reloj que tenía en mi muñeca. Ah, un aparato con información. Excelente. Lo ojeé rápidamente, leyendo las reglas, los perfiles… había cosas muy interesantes ahí. Y, mientras yo lo ojeaba, Dante y Chisp se encargaban del resto.

    —El informe de Monokuma #2 habla de un lapso de tiempo muy amplio: entre las 20:00 y las 23:00. Ese es margen suficiente como para que el crimen sucediese antes del espectáculo, como Pyro dice —aseguró Dante.

    —Sin duda —corroboró Chisp—. Pudo suceder entre las 20:00 y las 20:40, cuando el concierto comenzó.

    Y un niño, presente en la sala, me miró con gesto analítico. Sorprendido, de hecho, de verme. Él notaba mi cambio, y… en sus ojos notaba la fascinación por mí. Hmpf. Tan pequeño, y con esa mirada. Era el Super Prodigio. Y la otra chica que miraba con fascinación era… la tal Leaffy. En su ficha se la señalaba como la Super Genio. Capaz… de copiar cualquier talento. Si esa chica era tan peligrosa como aparentaba, debía mantenerme alejado de ella.

    En cualquier caso… hasta aquí habíamos llegado. Era bastante obvio cómo reconstruir lo que había pasado. Y Chisp, al hablar, me daba los pocos datos que podía necesitar para reconstruir todo en mi cabeza. Como si supiese que me vendría bien conocerlos. Como si supiese que era Pyro el que los conocía, no yo.

    —… de modo que Gea fue la asesina, mató a Spok por las fotos, y luego Orm le traicionó revelando la foto de Talía, la persona que, precisamente, no quería que Spok invocase.

    Invocar. Entonces, Talía debía estar muerta. Y si necesitaba una foto… ah. Prosopagnosia. Esa es la única opción. Entiendo. Entiendo este crimen al completo. Como el agua clara.

    —N-No, ¡no fui yo, maldita sea!

    Pero nadie parecía convencido de las palabras de Gea. El silencio se hizo. Y yo, ante ello, aclaré mi voz. Era hora de lucirme.

    —Bien. Repasemos, pues, el caso desde el principio —no es en absoluto difícil. Es… un juego de niños. Solo un par de datos son necesarios para comprenderlo.

    Pyro… qué harías sin mí.

    —Esta… ¡es la verdad sobre el caso!




    Acto 1:

    Este caso comienza cuando se organizaron los espectáculos en el Auditorio. La víctima realizaría un espectáculo sorpresa, mientras que la culpable y su cómplice realizarían otro, y Arie, Bezzy y Bubbly, el espectáculo inaugural. Todo sucedería en un orden determinado: primero Arie, Bezzy y Bubbly con su concierto, luego la víctima, y luego la culpable y su cómplice. Mientras tanto, el siguiente en actuar esperaría en los camerinos del auditorio.

    La víctima pretendía realizar un ritual de invocación usando las fotos de los caídos en el primer juego de asesinato mutuo, de aquellas personas vinculadas a nosotros, para ayudarnos a saber más sobre ellos. Necesitaba las fotos porque sufría de prosopagnosia, y eso le impedía recordar los rostros de otros. La culpable, probablemente, supo de este hecho, y, queriendo evitar que pudiese invocar a Talía Wells, aprovechó que la foto estaba en su poder y destrozó su cara por completo.

    Posteriormente, la víctima robó luego todas las fotos, incluida la de Talía, para su ritual. Pudo hacerlo porque era el Super Ladrón.


    Acto 2:

    Convencida de que no podría invocar a Talía, la culpable ensayó junto a su cómplice con tranquilidad, mientras el resto ensayaba en distintas salas, en el auditorio. En un momento dado, Arie rompió su guitarra, y se le pidió que la cambiase por otra. Con guitarra en mano, la culpable se marchó, pasando junto a la sala de ensayos de la víctima: la verdadera escena del crimen.

    Husmeó por la puerta, y le vio ensayar. Es más que probable que, al oírle ensayar, se diese cuenta de que, de algún modo, corría riesgo aún de que Talía fuese invocada. Por eso, entrando en pánico, abrió la puerta y lo sorprendió con un golpe en la nuca con la guitarra rota de Arie. El golpe hizo que la víctima cayese sobre la mesa y causase un gran destrozo, que luego trató de reparar como pudo, pero no sin dejar pruebas de por medio.

    Tomó todas las fotos, las cintas que la víctima habría grabado de sus ensayos, y se apresuró a deshacerse de la guitarra que había usado para el crimen, trayendo una nueva como si nada. Pero… tenía, aún, que esconder el cuerpo.


    Acto 3:

    En ese momento, justo antes de empezar el espectáculo, la culpable y su cómplice quedaron a solas en los camerinos, pues Arie, Bubbly y Bezzy se marcharon al escenario a preparar todo. Estando en soledad, la culpable decidió que no tenía más remedio que contar con la ayuda de Orm. Ahí fue cuando el Super Prodigio se convirtió en su cómplice.

    Juntos, llevaron el cuerpo a la sala donde estaban los instrumentos, el único sitio donde habría un escondite seguro: el tambor. Abrieron el tambor por abajo y escondieron ahí al cuerpo. Pero había que pensar con rapidez: el espectáculo de la víctima sucedería pronto. Y fue ahí donde desarrollaron el plan.

    La culpable dejó a cargo a Orm de preparar toda la escena del crimen falsa, mientras que ella se haría pasar por la víctima en su actuación. Usó una grabadora y las cintas de la víctima para simular su voz, y abusó de la escasa luz para ocultarse. Mientras eso sucedía… Orm, el cómplice, había preparado todo: distribuyó justo once fotos (la que portaba la víctima y diez de las robadas) junto al cadáver, que sacó del tambor para que pudiese ser encontrado. Con lo que no contaban era con que a Bubbly se le caería el tambor, creando contusiones en el cuerpo de la víctima sin querer… dato que nos llevó a la verdad.

    Pero… Orm tenía un plan más allá. Quería crear conflicto y caos. Por eso, colocó la foto de Talía Wells en la sala de ensayos de Spok, la verdadera escena del crimen, para revelar que la intención de la víctima iba más allá de su simple misión individual y, en definitiva, para terminar vendiendo a la culpable.


    Acto 4:

    Cuando la actuación de “la víctima” acabó, la culpable pudo volver por unos instantes a los camerinos, el suficiente como para dejar la grabadora en su lugar, llevándose las cintas de los ensayos de la víctima, por supuesto, pues eran una prueba de su suplantación. Sin embargo, las prisas le impidieron darse cuenta de que la foto de Talía… estaba justo ahí. Incriminándola.

    Tras eso, la culpable y su cómplice salieron sin más a su espectáculo… tranquilamente. Y fue entonces cuando Arie, Bezzy y Bubbly, que entraron de nuevo a la sala de almacenamiento, descubrieron el cadáver, que había aparecido “como por arte de magia” en la sala.

    Poco sabían ellos que la víctima había estado justo bajo las batutas de Bubbly todo el tiempo.


    … así pues, la asesina de Spok Krueger, y la culpable de este caso… ¡no puede ser otra que tú, Gea Lehrer, la Super Profesora!




    Se acabó. Esa asesina estaba completamente atrapada. Con frialdad y serenidad, pulsé sin dudarlo el nombre correspondiente en el marcador de votaciones que había bajo mi atril.

    El resto, sin embargo, no fue tan rápido en votar.

    —E-Entonces, Gea… ¿de veras tú…? —balbuceó Bezzy, ojos llorosos.

    —… qué decepción, Gea —susurró Stock, agachando la mirada bajo su sombrero.

    —¡Yup! ¡Todo es como… “Pyro”… ha explicado! —exclamó, feliz, Orm. Hmpf. También se imaginaba que no era la misma persona, ¿huh? —. ¡Vaya, qué despliegue de talento de repente, eh!

    —… —Leaffy, igualmente, me observaba con una enorme sonrisa siniestra.

    —Bueno, bueno —exclamó el holograma de Liza White, la diva de la desesperación—, ¡parece ser que hemos llegado a una conclusión! Todo el mundo, pues, ¡es la hora de votaaaar!

    Gea, alicaída, apretaba los puños. Hum. Se acabó. Esa era la verdad, y ella debía afrontarla. Seguir luchando… era un esfuerzo vano.

    Todos votaron, al fin, y el resultado fue claro: trece votos a Gea, uno a Orm. Heh. De modo que la asesina sigue empeñada en huir de la realidad. Qué persona tan débil e insegura. Tan... cobarde.



    —¡Din, din, din! —exclamó Liza White—. ¡Respuesta correcta! ¡Gea es la asesina!

    Todos nos separamos de nuestros atriles, por fin, y las miradas se concentraron alrededor de la ya declarada culpable. Ella solo agachaba la mirada, frustrada.

    —¡Responde, Gea Lehrer! —exigió Stock—. ¿Por qué lo hiciste?

    —… —Gea, lentamente, alzó la cabeza. Su rostro mostraba lágrimas, cayendo sin control por sus mejillas—. E-Estaba… estaba tan… asustada…

    —¿A-A-Asustada…? —se cuestionó Frida.

    Ella asintió, y, con lentitud, alzó su monoloj, mostrando los hologramas que reflejaban sus misiones individuales. Decían así:

    “Vínculos: averigua qué conexión tenéis con el juego de asesinato mutuo”. Al resolverse, se desveló la información siguiente: “Fuiste la representante y maestra de Talía Wells”.

    Ah… era evidente. Talía Wells era la Super Estrella Infantil, ¿no? Y Gea, una profesora. Tenían una relación estrecha, eso estaba claro: ya asumí que le habría dado clases. E, igualmente, actuaba como su representante. Uhm. Entiendo, entonces, por qué lo hizo. Solo hay una posibilidad.

    Pero me limité a seguir leyendo. Había más misiones:

    “Teddy: descubre quién es realmente Teddy”. Uhm. Teddy. Ese solo podía ser el otro oso, el que… estaba delante del holograma del chico de brazo robótico y pierna robótica. Solo podía ser Lucas Diamond, claro.

    —E-Esa misión, la segunda… —observó Bubbly.

    —Se cumpliría casi al mismo tiempo que la primera. De hecho, descubrimos que era Lucas antes de saber que todos tenemos una relación con los miembros del primer juego de asesinato —susurró Dante.

    Gea asintió.

    —Las dos… se despejaron a la vez, de hecho. Mi segunda misión apareció directamente resuelta.

    Y leí la pista que la segunda misión le proporcionó: “La propietaria de Teddy planeó traicionar a sus compañeros”.

    —¿T-Traicionar…? —Bezzy parecía afectada—. P-Pero… ¿quién es la propietaria de Teddy? ¿A qué se refiere con eso?

    Lucas, entonces, suspiró.

    —Yo bauticé Teddy a este oso en honor a Talía —confesó—. Teddy era… su osito de peluche.

    —Entonces, ¿Talía era la traidora a la que estábamos buscando? —susurró Ryu.

    Y Gea asintió. Oh, vamos. ¿En serio Gea pensó que Talía era la traidora? Estaba claro que no. Que la pista diga “planeó traicionar a sus compañeros” no implica que sea la traidora a la que estaban buscando. Pero ella debió convencerse de ello. Heh. Idiota. Cobarde e idiota.

    —Y, la última misión es… —leyó en voz alta Arie—. “Actores: ofrécete para participar en una actuación”. Y la pista por completarla… “Uno de tus compañeros es incapaz de reconocer los rostros de otros”.

    Ah, ya veo. Vaya. La mente maestra, sin duda, es una serpiente astuta… ha sugestionado a Gea hasta el punto de hacerla creer que era conocida de la traidora… para luego revelarle información sobre Spok, la justa como para iniciar el plan. Ha establecido todos los eventos para provocar este asesinato.

    Sin duda, nos enfrentamos a una mente maestra completamente ladina.

    —A-Al ver el título de la pista, “Actores”, asumí que la información que me dieron hacía referencia a otro de los que se plantearon actuar. Así que, cuando sospeché de Spok, lo confronté, y se lo pregunté —aseguró Gea—. Él me contó todo sobre su enfermedad. Me lo contó, y me confió que pretendía invocar a los muertos. Ahí fue… cuando entré en pánico. Me pidió que lo guardase en secreto, pero… yo no podía dejar que lo hiciese.

    —Sabías que necesitaba las fotos —observó la Psicóloga—, así que borraste la foto de Talía, ¿eh? La rayaste hasta que no pudiese verse su rostro.

    Ella, temblorosa, asintió.

    —Talía… era todo para mí. N-No podía dejar que se supiese que fue una traidora. Ella es una estrella, ¿sabéis? Siga viva o muerta, es un riesgo que no puedo correr: su imagen es un producto. Uno al que mucha gente aprecia y ama. Esté viva o muerta, sus programas, sus series, daban algo de esperanza al mundo podrido en el que vivimos. Como su representante, n-no puedo permitirme que la gente sepa que fue una traidora, arruinaría su imagen, y…

    —… y también tenías miedo por ti misma, ¿cierto? —adivinó Chisp—. También te arruinaría a ti, y... todos te cuestionaríamos aquí dentro.

    Y, de nuevo, la profesora asintió.

    —Todos hablábamos del traidor. De que, tal vez, el que tenía un vínculo con Liza White o con su aliado, también era un traidor. Si se sabía que yo estaba vinculada a Talía y que Talía era la traidora… y-yo…

    —Todos sospecharíamos de ti —completó Dante.

    Vaya. La paranoia les ciega. Si hubiese meditado un instante, esto no habría pasado. No piensa con lógica, sino con miedo. Con desesperación. ¿Es esto lo que la mente maestra pretende, acaso? ¿Lograr que nos desesperemos? Ptché. Qué aburrido. Qué patético.

    —Y yo… —dijo Gea, apretando los dientes—. No tuve más remedio que confiar en Orm. ¡Ese… bastardo… me traicionó!

    —Hehehe —Orm, feliz, se llevó las manos a la nuca—. Yo dije que ayudaría a crear un crimen siempre que causase desesperación. ¡Y mírate! ¡Miraos! ¡Está claro que lo he logrado! Tee-hee. ¡La desesperación fluuuuye por todo este lugar, desde cada uno de vuestros poros!

    —B-Bastardo —susurró Dante, furioso.

    —Pero… Gea —dijo Stock, algo alicaído. Saltaba a la vista que tenía en gran estima a Gea—. ¿Por qué tuviste que matar a Spok? Debió bastar con estropear la foto, ¿no es así?

    Pero Gea negó con la cabeza.

    —Yo pensé que sí, pero…

    Y nos contó lo que sucedió



    Yo caminaba, guitarra rota en mano, por los camerinos. Pero, de pronto, oí una voz familiar. Una voz femenina. Una voz de una niña. Asustada, me dirigí hacia el ruido, y pude espiar desde el otro lado de la puerta. Spok estaba dentro, sus ojos idos por completo.

    ¿H-Hola…? la voz que escuché, aunque ahí solo estaba Spok… era la de Talía. Talía… estaba ahí—. ¿Alguien me ha llamado?

    Spok parecía muy feliz. Completamente extasiado.

    Ah… l-lo he l-logrado. El poder espiritual… tenía la foto de Talía en una mano, arrugada—. No necesito los rostros más… ¡no los necesito! Maestra… maestra Daroch, yo… lo he conseguido. He alcanzado tu nivel. ¿Talía… me oyes?

    Uh… sí, te oigo.

    No lo entendía. No podía entenderlo. Estaba escuchando a Talía. Estaba allí. Estaba hablando con Spok. Y esa condenada grabadora lo estaba grabando todo. De modo que… no pensé. Entré en el camerino y le golpeé con fuerza, sorpresivamente, haciéndolo caer sobre la mesa. Pero… no se desmayó por completo, solo quedó aturdido. Fue entonces cuando… con mis manos…

    Y aún recuerdo cómo seguí escuchando a Talía.

    ¡N-No! ¡Profesora Gea, no, por favor! ¡N-No lo haga, yo…!

    Y, cuando su vida se apagó entre mis manos, dejé de oírla. Con fuerza, le arranqué la foto de las manos a Spok, rasgándola en el proceso, y la miré. Talía… l-lo había hecho… por ella y por mí, ¿verdad…?



    —… espera un momento —dijo Oxy, pálida, cuando Gea dejó de hablar—. ¿Estás diciendo que la invocación funcionó en el ensayo de Spok?

    Gea, secándose las lágrimas asintió.

    —No es posible —Oxy estaba completamente contrariada—. N-No puede ser, ¡eso no es científico!

    —… sé lo que oí —dijo Gea—. Spok lo había logrado, lo sé. Había… logrado hablar con Talía. De modo que, si ella está muerta, de algún modo, la había logrado traer de vuelta por unos instantes. Esa es… la verdad.

    Oxy quedó muda, impactada. Hmpf. No podía tolerar que algo así fuese posible y, con todo, parecía serlo. A veces… a veces la lógica y la ciencia no pueden explicarlo todo. Por eso es importante valorar todas las posibilidades. Por absurdas que parezcan en un principio.

    —… —Lucas, por su parte, estaba muy callado. Heh, era obvio. Él fue el traidor. Estaba clarísimo. Se debía sentir… terriblemente culpable. En parte, todo esto pasó por él. Por sus actos pasados, que debían seguir persiguiéndole a todas partes a día de hoy. Y las reglas... no le dejaron detener todo esto. No le permitían, aunque quisiese, decir la verdad.

    —¡Bueno, bueno, basta de charla! Es la hora del momento más emocionante de toda esta clase de juicio, ¡el clímax final!

    —N-No, ¡para!

    Pero Liza White no se detuvo ante la súplica de Gea.

    —¡Vamos a dar toooodo lo que tenemos, pues!

    —N-No, ¡no! —exclamó Stock, furioso, corriendo hacia Gea.

    —¡¡Eeeeeees la hora del castigo!!

    Y una garra, entonces, salió disparada hacia Gea, agarrándola por el cuello. Fuimos obligados a verlo todo.



    La garra soltó a Gea frente a una pizarra, sentada en una silla tras la mesa de un profesor. Frente a ella, una cinta transportadora se dirigía en la dirección opuesta. Talía parecía estar sentada ahí, con Teddy, el original, entre sus brazos, y le decía adiós con una mano, sonriente.

    La cinta se dirigía lentamente hacia una apisonadora que, a intervalos cortos, iba aplastando un punto determinado. Gea, tensa, comenzó a tratar de moverse, pero estaba amordazada a la silla, incapaz de liberarse. La mesa en la que se sentaba Talía, cada vez más, se acercaba al fondo del lugar. De pronto, centenares de rostros se vieron a ambos lados de la gente, mostrados en pantallas de televisión. Un montón de personas, tensas, parecían estar pendientes de aquella situación, de qué sucedería con Talía; con su ídolo televisivo.

    Gea palideció. Se dejó caer a un lado, con silla incluida, y logró romper uno de los brazos de madera de la misma. Así, logró sacar una mano y se desató, pudiendo correr sobre la cinta. Cuando alcanzó a Talía, su mano la atravesó, y la cinta se paró de pronto. Todo había sido… un holograma. Pálida, Gea miró a ambos lados. “Traidora”, “Traidora”, “Traidora”. Eso aparecía en todas partes, en todas las pantallas en las que antes había personas. Y, de pronto, la cinta empezó a moverse en dirección radicalmente opuesta, a toda velocidad. Y la pizarra, al extremo de la misma, se dio la vuelta, revelando una pared de pinchos afilados tras ella. Gea trató de correr en sentido contrario, pero fue arrastrada por la mesa de Talía, y terminó siendo empalada por todos los pinchos.

    Teddy, manchado de sangre, apareció entonces debajo de la mesa de Talía, y esbozó una sonrisa diabólica. Su ojo brilló en un color rojo. La palabra “Traidora” seguía brillando tras él.


    Lista de alumnos:

    13 vivos


    1- Pyro: Super ???
    [​IMG]

    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales:
    1) Talento: descubre al participante con talento falso >> Pyro carece de tarento alguno.
    2) Compañero: averigua las conexiones de, al menos, tres participantes del juego.
    - Datos obtenidos: ???

    2- Ryu Guardane: Super Entrenador
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    3- Chisp: Super Informático
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Chisp afirma que creció solo con su padre y sus hermanos. Afirma que no tuvo madre, que no sabe nada de ella. Asegura que su padre le enseñó todo lo que sabe sobre informática y que él era su hijo favorito. Al parecer, pese a que nadie lo diría, Chisp fue todo un niño mimado.


    4- Frida: Super Sastre
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    5- Hubert Mattsson: Super Ajedrecista [MUERTO]
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    6- Dante Miles: Super Guardián
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: participó en el primer juego.
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    7- Bubbly Phelps: Super Buceador
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Supervivencia: sobrevive al menos una semana en Despair City.
    - Datos obtenidos: ???


    8- Leaffy: Super Genio[​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Leaffy, parece ser, tuvo una infancia complicada. Al ser la Super Genio, todos esperaban siempre muchísimo de ella y muchos de sus compañeros la despreciaban y envidiaban profundamente por ello. Su talento, además, la hizo aburrirse fácilmente ante cualquier reto, ya que podía desarrollar fácilmente la capacidad que desease. Por eso, y tal vez como medio de escape de su realidad, comenzó a fascinarse por la esperanza, ya que, afirma, el talento de Emily Hodges es el único que no podría aprender.


    9- Ixie Brigitte: Super Naturópata
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    10- Oxy Gehirn: Super Psicóloga
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1- Oxy tiene fobia a lo ilógico, a aquello a lo que no puede dar explicación. Afirma que se hizo psicóloga porque la mente de las personas es una de las cosas más difícil de explicar de todas. Desde que se convirtió en psicóloga, llevó los casos más difíciles, siempre buscando lo más complejo de todo, porque afirma que encontrar explicación a cosas que parecen no tenerla es su especialidad. Por ello, parece que, más que fobia a lo ilógico, tiene miedo al fracaso, a no ser capaz de encontrar una explicación para ciertas cosas.


    11- Orm: Super Prodigio
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos:
    1. Orm detesta a la gente sin talento, por considerarlos simples, normales, y carentes casi de un rasgo distintivo que les haga diferentes. Odia la normalidad, y parece obsesionado con destacar en algo. Al parecer, aparentemente hay alguien en su vida que recibía toda la atención simplemente por ser "especial", mientras que él insistía en seguir esforzándose en ser el mejor en todo para lograr destacar.


    12- Stock: Super Empresario
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: ???
    - Datos obtenidos: ???


    13- Gea Lehrer: Super Profesora [MUERTA]
    upload_2019-12-16_12-54-58.png
    - Conexión con el primer juego: profesora y representante de Talía Wells.
    - Misiones individuales:
    1) Vínculos: averigua qué conexión tenéis con el juego de asesinato mutuo >> Fuiste la representante y maestra de Talía Wells.
    2) Teddy: descubre quién es realmente Teddy >> La propietaria de Teddy planeó traicionar a sus compañeros.
    3) Actores: ofrécete para participar en una actuación >> Uno de tus compañeros es incapaz de reconocer los rostros de otros.
    - Datos obtenidos: ???


    14- Spok Krueger: Super Ladrón [MUERTO]
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: era alumno de esoterismo de Elisa Daroch.
    - Misiones individuales:
    1) Aprendizaje: averigua al menos tres misiones individuales de los demás >> fuiste enseñado por la mejor médium de todos los tiempos.
    2) Rostros: logra identificar a todos los participantes de este juego >> uno de tus compañeros usa la identidad de otra persona sin saberlo.
    3) Ladrón: roba al menos diez objetos de otros >> uno de tus compañeros tiene algo que no le pertenece.
    - Datos obtenidos:
    1- Aparentemente, Spok es el mejor ladrón de toda Galeia, del mundo entero, pero detesta ser ladrón; afirma que sus padres murieron y que por eso tuvo que comenzar a robar. De hecho, dice que, pese a que murieron, nunca le dejaron. Dice que los muertos le fascinan, porque, en palabras del propio Spok, son los únicos a los que no puede robar.


    15- Arie O'Gehry: Super Arquitecto
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Trasnochador: pasa al menos 3 noches fuera del hotel > hay alguien que no puede salir por las noches.
    - Datos obtenidos: ???


    16- Bezzy Hoffe: Super Violinista
    [​IMG]
    - Conexión con el primer juego: ???
    - Misiones individuales: Amor: encuentra el auditorio de Despair City.
    - Datos obtenidos:
    1. Bezzy es una virtuosa con todos los instrumentos, pero parece ser que fue gracias a una persona muy especial para ella, aparentemente su interés romántico, que se comenzó a especializar e interesar por el violín en específico. Solo ha fallado una nota en toda su vida.
    Misiones globales:

    1- Identidades: comenzad la primera investigación.
    "Todos vosotros tenéis alguna conexión, familiar o no, con los participantes del anterior juego de matanza mutua, y fuisteis llamados por los supervivientes para conformar una alianza contra la desesperación, el Team Neo-Gamma, por ese mismo motivo: vuestra relación con los viejos Gamma. Dado que habéis perdido la memoria, no lo recordáis, pero todos tenéis alguna conexión entre los participantes del juego".

    2- Víctimas, asesinos, supervivientes: descubrid quién fue el aliado de Liza White.
    - Informe de Monokuma #2: “La víctima es Spok Krueger, el Super Ladrón. Murió en algún momento entre las 20:00 y las 23:00, a causa de un estrangulamiento. El cuerpo no presenta heridas superficiales, contando únicamente con una marca de un golpe fuerte en la nuca y leves contusiones en uno de los costados de su cuerpo”. ¿M-Marcas de contusiones en el costado…?

    - Tambor: un tambor muy grande y pesado fue usado por Bubbly durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Violín: un violín fue usado por Bezzy durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Guitarra: una guitarra eléctrica fue usada por Arie durante el concierto dado poco después de las 20:30 PM.

    - Sorpresa de Spok: el espectáculo de Spok iba a ser una sorpresa, ya que, de haber revelado en qué consistiría, habría asustado a todo el mundo. Por eso, ni siquiera se lo confió a Bezzy o al resto de organizadores, practicando en privado y al margen del resto.

    - Plan de organización: durante los distintos actos en el Auditorio Hope, Bezzy organizó un plan para ir preparando las actuaciones contando, mientras tanto, con el mayor número de personas posible entre el público. De este modo, irían rotando, de manera que, primero, subirían al escenario Arie, Bezzy y Bubbly para su concierto, con Spok entre bastidores; luego, subiría Spok, y en bastidores quedarían Gea y Orm; y por último, Gea y Orm subirían al escenario y Arie, Bezzy y Bubbly se encargarían de ir recogiendo todo.

    - Horarios: desde prácticamente la mañana, Bezzy, Arie, Bubbly, Spok, Gea y Orm estuvieron en el auditorio, ensayando. El espectáculo iba a comenzar a las 20:30, pero se retrasó un poco. Spok subió al escenario y terminó su actuación después de las 22:00. Se encontró el cadáver poco antes de las 23:00.

    - Anuncio nocturno: a las 22:00, durante la actuación de Spok, el anuncio de Monokuma marcando el inicio del tiempo nocturno sonó.

    - Fotos desaparecidas: las fotos de los participantes del primer juego desaparecieron de entre las posesiones de todos, y se volvieron a encontrar, de pronto, en la escena del crimen. Con todo, faltan algunas fotos: las de Drake Orestes, Talía Wells, Steve Yops, Lucas Diamond y Emily Hodges.

    - Foto de Talía Wells: se encontró la foto de Talía en la sala de ensayos de Spok. Tenía una esquina rota y, además, toda su cara estaba completamente rasgada.

    - Testimonio de Bubbly y Arie: Bubbly y Arie cargaron juntos el tambor del primero al dirigirse al escenario. En el trayecto, según ambos, el tambor se resbaló de las manos del buceador y terminó golpeándole en el pie, provocando que emitiese un quejido.

    - Grabadora: Spok tenía en su sala de ensayos una grabadora. La cinta que estaba puesta en ella había estado grabando la nada hasta agotarse.

    - Misiones de Spok: Spok había completado sus tres misiones, que figuraban claramente en el Monoloj (pueden consultarse en la ficha de Spok).

    - Iluminación: durante la actuación de Spok, la luz fue apagada casi por completo, de modo que no podía verse casi nada en el teatro.

    - Coartadas durante el espectáculo: solo Pyro, Ryu, Ixie, Frida, Chisp, Dante y Stock tienen a alguien que verifique que, durante todo lo que duró la actuación, estuvieron sentados en sus asientos sin moverse. El propio Bezzy, Arie, Bubbly, Gea y Orm estuvieron en sus asientos cuando no estaban en el escenario o en camerinos; Oxy y Leaffy carecen de coartada en este sentido.
     
    Última edición: 16 Diciembre 2019
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