Long-fic de Pokémon - Pokémon Terra —Preludio.

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Holmen, 23 Febrero 2019.

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    Holmen

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    Título:
    Pokémon Terra —Preludio.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    5627
    Lost Memory 01: Ferviente Determinación.




    En el mundo hay muchas clases de personas. De todo tipo, desde valientes héroes, hasta villanos desvergonzados.
    Este joven, de casi diecisiete años, había conocido a toda clase de personas, y se había enfrentado a varias organizaciones criminales en su viaje por convertirse en maestro pokémon. A sus once años se dio cuenta de la cruda verdad, en este mundo había muchas personas malvadas. Escorias que pisotearían al débil, y esparcirán la desgracia si con eso pudieran lograr su meta.

    Ahora se encontraba en unas ruinas en la región de Hoenn. Aquella antigua estructura se encontraba en una región inhóspita.
    Por fuera era tan alta que con facilidad superaba los quince metros de altura, imitando a una pirámide maya, se conformaba por enormes bloques de piedra. Tallados de tal forma que daban un aire majestuoso.

    El joven aun no sabía que estas ruinas antiguas cambiarían su vida.

    Está estructura era tan antigua que databa de hace más de 450 años. En estas ruinas habían esculpido en las paredes de mármol una leyenda bien conocida: Los humanos luchaban con fervor contra un violento y destructivo pokémon, Giratina. Este pokémon que fue desterrado a mundo distorsión había encontrado la manera de rasgar el tiempo y espacio para volver al mundo que le fue negado por Arceus, su creador.
    Lleno de cólera convertía todo a su paso en cenizas, ni los mismos pokémon junto a los humanos podían oponerse a él. Arceus, quien había estado durmiendo, despertó, pero para infortunio de los humanos y pokémon había perdido gran parte de su poder deteniendo la última pelea de Dialga y Palkia hace varios años atrás y todavía no se había recuperado. Sintiéndose responsable por los actos de su creación les cedió los poderes especiales de sus tablillas a un grupo de jóvenes adolescentes humanos. Elegidos por su bondad, justicia, amor por los pokémon y su ferviente deseo de paz. Aquellos humanos, junto a sus pokémon, enfrentaron a Giratina. La feroz batalla se extendió por días, arrasando poblados y bosques por la magnitud de la batalla.
    Cuando todo parecía perdido, y las esperanzas de salir victoriosos disminuían a medida que avanzaba el tiempo, los elegidos lograron llegar a la mega-evolución, solo así pudieron alzarse con la victoria y derrotar a Giratina.
    En su estado de debilidad, Arceus solo fue capaz de abrir el portal al otro mundo, pero aun el destructivo pokémon se resistía a volver al mundo del que no debió salir nunca, pero gracias a los pokémon de los jóvenes pudieron desterrar, una vez más, a Giratina.

    El dios Arceus agradecido con los humanos que lucharon contra Giratina les permitió quedarse con los poderes que les había dado, junto a la condición de que velaran por los pokémon y los humanos. Así fue como nació Terra, la organización formada por los elegidos que salvaron al mundo y se encargaban de mantener la paz.

    Para estos entonces el adolescente caminaba por el enorme pasillo, mientras leía la historia en la pared pulida de un blanco perlado, inconscientemente pasaba su dedo índice por los grabados del mármol, intentando obtener algo de la grandeza de aquellos héroes.

    Pero la arrogancia del hombre es temible. La humanidad y los pokémon volvían a estar en peligro. Ahora los humanos luchaban contra ellos mismos. Sin un enemigo en común alzaron las armas contra ellos mismos por tierras y riquezas. Siendo los pokémon el poder bélico de cada región. Las batallas fueron sangrientas, tal que aun siete años después, Terra no podía dar abasto para interceder en todas las batallas que se originaban, pero nunca abandonaron.
    Arceus, lleno de cólera al ver como utilizaban a sus creaciones desato toda su ira en los humanos. Una vez más la humanidad corría peligro y esta vez era el dios de los pokémon quien quería erradicarlos. Todo parecía perdido. Los ejércitos se unieron y pelearon bajo la bandera de Terra, estos hombres y mujeres lideraron a las seis regiones en una contienda directa contra este alado pokémon. Poco duraron los ejércitos, nada podían hacer frente al coloso que se les cernía con majestuosa brutalidad.

    El peli-negro leía fascinado y melancólico esta leyenda que las madres contaban a sus hijos como cuento antes de dormir.

    Fue cuando Terra enfrento al dios que amenazaba lo que habían jurado proteger. La batalla de Terra contra Arceus fue brutal y encarnizada, no solo destruían y quemaban todo a su paso, aquellos imponentes ejércitos que acompañaron a los Terra fueron reducidos a cenizas.

    Solo gracias a su poder combinado pudieron hacerle frente a Arceus. La batalla duro siete días y siete noches, en donde la región de Hoenn casi es destruida ante esta batalla de titanes. Solo así pudieron apaciguar la ira de este ser supremo, pero el precio que pagaron fue alto. Ningún miembro de Terra había sobrevivido a la batalla. Cuando Arceus pudo calmarse, no solo había destruido los ejércitos junto a los pokémon, había destruido la tierra misma; había convertido los bosques en un mar de llamas, la tierra cercenada y hecha cenizas, los ríos y lagos habían sido teñidos con sangre.
    Esta trágica visión se extendía por cientos de kilómetros, pero aquellos salvadores que él había agradecido una vez en el pasado y se habían convertido en amigos, habían muerto, yacían alrededor de él. Con sus rostros hundidos en el fango, y su cuerpo abrazado por un charco de sangre. Al darse cuenta de lo que causo por su cólera lanzo un llanto de dolor al cielo, aquel llanto llego a los corazones de todo los humanos en el mundo, derramando lagrimas por el dolor que sentía Arceus, y comprendiendo que la guerra solo dejaba miseria y perdida, siendo esta la última guerra registrada en la historia.

    El dios pokémon en su dolor les concedió el don de la reencarnación. “Cuando el mundo vuelva a estar en peligro, los héroes volverán a nosotros para protegernos“.

    El joven mientras veía la ilustración en las paredes derramaba lágrimas, no solo por el dolor de Arceus y el paisaje desolado que habían explayado en el mármol, también por las pérdidas de pokémon, humanos y los Terra. Su sacrificio había sido muy grande, pero aun así su historia paso a ser un mero cuento de hada para los niños.

    Para estos momentos el pasillo desemboco en una enorme sala. Esta imponente estructura se elevaba unos doce metros por unos veinticinco metros cuadrados. En el centro de esta enorme sala había un templo, con unos dieciocho escalones, aquella estructura estaba rodeada por un lago artificial.

    Al subir por las escaleras vio que en un pedestal descansaba una caja negra, junto a un pergamino bastante antiguo.

    Fascinado repaso los bordes de la caja negra con su dedo índice, no se atrevía a abrirlo, aunque la curiosidad lo carcomía por dentro.

    —Red… —Escucho detrás suyo. La voz era melodiosa y suave, claramente femenina. Sin darse vuelta el joven le respondió.

    —Los cuentos sobre Terra son ciertos, estos héroes en verdad existieron… Yellow. —Al darse vuelta, la joven se sorprendió al ver ese destello de admiración y respeto en los ojos de su compañero. En ese momento el joven tomó una decisión.

    —Así parece ser. —Contesto algo desorientada. Red abrió su mochila, y con extremo cuidado, coloco la caja y el pergamino dentro de esta.

    —Deberíamos explorar a fondo estas ruinas, tal vez haya algo más. —Dijo con voz decidida, la rubia asintió con firmeza. Pero súbitamente se detuvo al darse cuenta de algo. —“Cuando el mundo vuelva a estar en peligro, los héroes volverán a nosotros para protegernos.”… imposible. —El oji-rojo tragó saliva ante esta idea. — ¿Podría ser cierta esa parte de la leyenda? —Sacudió su cabeza evitando esa tonta pregunta. Ante sus ojos veía que nada había sido un mito o un cuento, entonces. —Debemos hablar con el profesor Oak. Hay que revivir Terra. —Con esto dicho, Red había reafirmado aún más su decisión, volvería a fundar Terra y prepararía las cosas para cuando aquellos héroes volvieran al mundo. Yellow lo miraba entre entristecida y orgullosa, triste porque aquel joven se mezclaría en un asunto bastante peligroso, y orgullosa al ver que el peli-negro no vacilaba ante la idea de salvar al mundo.

    —Lo mejor sería que por ahora salgamos de la ruina y contactemos al profesor Oak para que venga hasta aquí. —Alego ella bajando las escaleras, Red la siguió con pasos monótonos. Lo que él quería hacer era seguir explorando las ruinas pero debía llamar al profesor.



    ♦ ♦ ♦



    Ese año, y el siguiente fueron de investigación y búsqueda. Ante este descubrimiento los profesores de todas las regiones acudieron a la antigua ruina para investigarla. Fue cuando Red les mostro el pergamino junto a la caja, el pergamino contenía la leyenda escrita a detalle, contando suceso a suceso, sin omitir nada, hasta contenía los poderes que tuvieron estos seres temibles.

    El cuarto estaba sumergido en la más húmeda oscuridad. Todos estaban reunidos alrededor de una lámpara.

    —Red, ¿qué piensas hacer con esos niños? Nacerán con un poder temible, capaz de destruir una región entera. —El profesor Oak se encontraba sentado en una mini silla plegable bebiendo café caliente.

    —He decidido fundar una vez más Terra, como se menciona en la leyenda necesitaremos a estos héroes. Debemos encontrarlos y ponerlos a salvo. Tengo dinero de sobra para financiar las excavaciones, exploraciones y búsquedas, pero sin su ayuda me será imposible entender todo esto. Quiero darles una crianza sin igual, prepararlos lo mejor que pueda. Contratare a los mejores médicos, profesores y artistas marciales para que los encaminen de formar ejemplar.

    — ¿Y si se rebelan? Supongamos que se vuelvan arrogantes por el exceso de poder y educación que recibieron, y por esto comienzan a ver sobre el hombro a los humanos normales, ¿qué harás, Red? ¿Tienes la confianza necesaria para decir que puedes derrotarlos? —Ante esta repentina arremetida del profesor Serbal, Red apretó los puños.

    —Es absurdo. No harían eso. Ya lo han demostrado sacrificándose para que disfrutáramos de la paz que gozamos hoy en día. —Su tono de voz lo delato, estaba enojado. Aquella hipótesis lo había perturbado, pero en el fondo sabía que cabía la posibilidad y se preguntó si sería capaz de derrotar a un Terra.

    —Lo que dice el profesor Serbal es cierto, Red. Tal vez los antiguos Terra no se corrompieron por su poder, pero esto se debe a que nacieron como humanos normales, y continuaron así varios años de su vida. Lo que plantea el profesor no es descabellado. ¿Podrías detener a un Terra? —Ante la lógica del profesor Birch el oji-rojo guardo silencio un tiempo prolongado.

    —Yo creo en ellos. Si esto no les satisface les diré; la mente de un niño es moldeable. Les inculcare justicia e igualdad, sabrán anteponer el bien ajeno al propio.

    —Por cierto, Red. ¿Qué contenía la caja? —Pregunto curioso el profesor Elm. Todos estaban expectantes ante la respuesta del joven hombre.

    —Lo que contiene la caja son las Mega Stone y las Key Stone que usaron aquellos héroes de anteaño. Es un tesoro sin igual que guardare yo mismo.

    Los profesores juraron ayudar a la causa y poner bajo su cuidado a las reencarnaciones de los Terra. Luego se retiraron al campamento que yacía fuera de la enorme ruina. Solo un pequeño grupo se quedó acompañando al oji-rojo.

    — ¿Estás seguro de querer tomar ese papel, Red? —Preguntó de forma tajante un oji-verde. Estaba sentado un poco más lejos del grupo.

    —Por supuesto que no lo hare solo, Green. Reclutare camaradas fuertes, viajare por toda las regiones para buscar a las reencarnaciones. Tal vez no nazcan hasta dentro de varios años, tal vez no lo hagan en esta era. Lo único que puedo hacer es fundar una vez más Terra y apartar las espinas del camino de estos héroes. —Ambos intercambiaron una serie de miradas. Muchos pensarían que se estaban retando con la mirada, pero Yellow y Blue sabían que así dialogaban. No eran necesarias las palabras para que uno supiera los sentimientos del otro. Así de fuerte era el lazo de amistad que los unía.

    —Hay algo que me inquieta, ¿quién construyo esta ruina, y con qué propósito? La línea temporal concuerda, fue hecha, o terminada, treinta años después de la batalla contra Arceus. Si Terra pereció, y ningún miembro sobrevivió… ¿Quién dio la orden y el dinero para hacer tal edificación? —Estas preguntas que planteaba Blue eran de vital importancia para comprender aún más el pasado.

    —Debió ser alguien de la realeza de alguna de las seis regiones. En esa época no había muchas personas con tal influencia y dinero como para construir esto. Tal vez la realeza de Hoenn. —La respuesta de Yellow era la más lógica, además de la única que se les ocurría con una alta probabilidad de acierto.

    —No es del todo errónea esa teoría, pero tampoco es la acertada. Para ser más precisos fue la segunda princesa de Kanto; Lakyus Alvein, quien proporciono los ingenieros, dinero e información para la construcción de este lugar. Solo recibieron la tierra y mármol de la realeza de Hoenn. —De un oscuro pasillo se visualizó una silueta femenina. Tras unos cortos segundos salió una joven mujer peli-negra. Detrás de ella se visualizaron otras dos siluetas mucho más robustas.

    —Crystal, buen trabajo. —Red recibió a su compañera con una sonrisa.

    —Sempai, terminamos de explorar el quinto subsuelo. Este lugar es enorme. —Un pelinegro oji-dorado entro a la sala acompañado de un pelirrojo. El otro joven oji-plateado guardo silencio, quedándose un poco atrás de su compañero.

    —Gold, Silver, buen trabajo. Descansen, se lo han ganado. —Alego Blue con una cálida sonrisa.

    — ¿Cómo sabes eso, Crystal? Que la segunda princesa de Kanto fue la responsable de esto. —Ante la pregunta de Green, la Holder de Johto asintió en silencio y su semblante se tornó un tanto melancólico. El oji-dorado se rasco la nuca incomodo, y el oji-plateado suspiro con cansancio.

    —Tal parece que Lakyus Alvein estaba enamorada de un Terra, y era un amor correspondido. Tras la muerte de su amado, la princesa cayó en una profunda depresión. Se dice que lloro durante cinco años, sin salir de su cuarto. “La princesa doliente”, es el sobrenombre con el que comenzaron a llamarla. Cualquiera que escuchara su dolor derramaba lágrimas de compasión. Una vez agotó todas sus lágrimas, emprendió su proyecto de inmortalizar a los Terra. Recolecto sus Key Stone y Mega Stone, de todos y cada uno. Recopilo toda la información de sus poderes, más el entrenamiento que hicieron para controlar sus habilidades, junto a un índice de edad recomendada para el uso de tal poder. Por ultimo convenció a la realeza de Hoenn para construir estas ruinas, además funcionarían como un homenaje a estos héroes caídos de antaño.

    — ¡¿Dices que hay un pergamino con la información del entrenamiento de los Terra?! —Exclamó exaltada Yellow.

    —En el quinto subsuelo, en la última habitación hay una tabla de piedra. De ahí supimos lo del pergamino de entrenamiento, lo demás no los dijo “Entidad”. —Los Holders de Kanto quedaron desconcertados ante lo último.

    — ¿”Entidad”? ¿A qué te refieres con esto? —Pregunto desconcertada Blue.

    —Sera más rápido si vamos y lo ven. —Tras decir esto Gold se irguió y camino hacia el oscuro pasillo. —Pichu, usa Destello. —De su Pokéball salió un pequeño Pichu, con un peinado idéntico al de su entrenador.
    El pasillo fue alumbrado por una luz tenue, gracias a esto podían explorar sin problemas.



    ♦ ♦ ♦



    En aquel oscuro cuarto reinaba un silencio sepulcral. La paz invadía el interior de uno, logrando tranquilizar hasta al más salvaje. Era un lugar perfecto para la meditación, y embarcarse en la búsqueda de uno mismo. Esa clase de ambiente era el que predominaba en esta sala.

    Este lugar era algo pequeño, en comparación a otras habitaciones de la ruina. La distancia del suelo y del techo no eran más de tres metros, y los metros cuadrados del lugar oscilaban los seis metros.
    Las paredes, a comparación de los pisos superiores, no estaban hechas de mármol pulido. Habían tallado a mano en la roca misma, tal era la finesa y dedicación, que le daban una hermosura que se compara a la de las paredes de mármol. Hasta tenía un mayor encanto. En las paredes de los costados se encontraban ilustrados los pokémon que lucharon contra Giratina, a tal nivel que parecían estar vivos en la fría roca. La pared del fondo estaba ilustrado Arceus, sobrevolando el cielo carente de nubes, en el suelo yacían los Terra, arrodillados y mostrando su benevolencia al dios de la creación. A un lado de Arceus, un poco más arriba, se mostraba un eclipse solar. La ilustración del eclipse era una bola oscura rodeada por un contorno más claro.

    —Hermoso… —Solo eso pudo decir Yellow mientras admiraba anonadada la habitación. Los demás tuvieron reacciones similares, aún los Holders de Johto admiraban los tallados, pese a que ya los habían visto.

    —Breves, pero sabias palabras. Les doy la bienvenida al Cuarto del Saber. Soy Entidad. —Justo al final del cuarto apareció una silueta femenina. Aquella mujer era hermosa, su belleza solo era opacada por la majestuosidad del cuarto. Sus sedosos cabellos caían como una cascada dorada sobre su espalda, sus ojos eran de un tono jade con unas largas y arqueadas pestañas, sus labios de color rosa pálido resaltaban ante su blanquecina piel. Su porte era elegante, a la vez de imponente. Portaba unos protectores de armadura completa en la parte inferior, llegaban a cubrir hasta la mitad de ambos muslos. En sus brazos era lo mismo, protectores de armadura completa que cubrían ambas manos y llegaban hasta la parte superior de los codos. Vestía un vestido negro que cubría parte de sus muslos y la parte superior de su cuerpo, llegando hasta por debajo de ambos hombros.

    — ¿Quién eres? ¿Qué se supone que significa “Entidad”? —Las preguntas de Green hicieron que la hermosa mujer inclinara un poco su cabeza hacia un costado.

    —Dos preguntas diferentes para una misma respuesta. Soy un pálido recuerdo perdido en el tiempo, una existencia que no debería existir pero que aun así existe. Entidad, ni más, ni menos. —Todo los Holders se confundieron ante la respuesta de la belleza en armadura.

    —No se molesten, ya intente saber quién es… solo sirvió para freírme el cerebro. —Dijo con sinceridad Gold mientras se sentaba a un costado del cuarto.

    —Veo que vuestro amigo no destaca por su inteligencia. —Varios le dedicaron una sonrisa nerviosa a la mujer. El oji-dorado solo la fulmino con la mirada.

    —Yo soy genial. No es mi problema que seas ciega. —Alego con arrogancia el Holder de Johto.

    —Por casi dos años se han dedicado a explorar estas ruinas, junto a los científicos que acampan fuera de aquí, ¿por qué? Su gente olvido hace mucho tiempo a los Terra y su sacrifico. —Ante la penetrante mirada de Entidad varios se quedaron rezagados y en silencio. Solo el oji-rojo respondió inmutable.

    —Para revivir Terra. —La mirada de la mujer se afilo aún más, si es que era posible. —Es un hecho innegable que un día ellos reencarnaran para enfrentarse a un peligro que amenace a los humanos y pokémon. Por eso quiero formar Terra, para darles el techo, comida y entrenamiento que necesiten. Por más que sean inimaginablemente poderosos, un bebe es un bebe. No es difícil secuestrarlos y moldearlos como uno guste. —Silver y Blue agacharon su rostro ante lejanos recuerdos lastimosos. —Quiero ser el apoyo que necesitan de jóvenes, y prepararlos lo mejor que pueda para lo que deban enfrentar. —Entidad camino hasta quedar frente al joven hombre. Lo observaba meticulosamente, tanto, que Red pensaba que estaba viendo su alma.

    — ¿Cuál es tu nombre, hombre? —El oji-rojo contesto casi al instante y con firmeza.

    —Me llamo Red.

    —Dejame hacerte una pregunta, Red. ¿Qué son para ti los pokémon?

    —… Irremplazables amigos.

    —Entiendo, ¿crees en el concepto de pokémon fuerte o débil?

    —No, yo creo que suponer eso es simplemente ignorancia. Cualquier pokémon es fuerte si es debidamente entrenado.

    —Entiendo… por último, ¿estarías dispuesto a sacrificar a tu amigo en una batalla que se decidan cientos de miles de vidas?

    —… ¿Me preguntas si estaría dispuesto a enviar a un pokémon mío a la muerte para beneficio de la mayoría?..... —Con un dolor palpable agachó su rostro y restregó el rabillo de ambos ojos. —Así que ese fue el resultado de la batalla contra Giratina. —Todos se desconcertaron ante esto, a excepción de Green que parecía entender de lo que hablaba su compañero Holder.

    —Eres perspicaz, Red. Así es, los pokémon de los Terra se sacrificaron para enviar a Giratina dentro del portal y desterrarlo una vez más a mundo distorsión. Arceus solo tenía la energía suficiente para abrir el portal, los Terra estaban muy heridos y débiles, así que los pokémon se unieron en un ataque combinado y pudieron empujar al dios de la destrucción dentro del portal... pero ellos quedaron atrapados junto con él.

    —Pero… ¿Qué sucedió con ellos? —Preguntó estupefacta Yellow mientras caía de rodillas. Imaginarse en esa situación no la ayudaba para mantener la compostura, y sus hombros temblaban ante la idea de perder a sus pokémon de esa forma.

    —Quedaron atrapados en mundo distorsión, peleando contra Giratina hasta que no les quedara energía y los matara a todos. —Contesto con voz frívola la mujer. Yellow decayó más ante lo dicho, no solo los Terra habían hecho un gran sacrificio por la paz.

    —Hay algo que quisiera preguntarte, ¿tuvieron descendencia? —Ante aquella pregunta los ojos de la belleza en armadura se ablandaron, y por un momento revelaron tristeza y melancolía.

    —Los Terra sacrificaron muchas cosas para obtener sus poderes. Una de ellas es su tasa de natalidad, es tan baja que se cree un milagro que llegaran a tener un hijo. Pese a eso, es alta la probabilidad del que el feto muera en las primeras semanas…

    —Eso no contesta mi pregunta.

    —… Si, joven hombre, hubo uno. Sir Aaron. —Los ojos de la mujer expresaban una profunda tristeza. —Doscientos años, ese fue el tiempo que tardo la humanidad en olvidarse del sacrificio de Terra. Olvidaron que sus egoístas guerras fueron la causa de la cólera de Arceus. Dos reinos estuvieron a punto de masacrarse, Sir Aaron acudió al Árbol del Comienzo, usó el árbol y a Mew para tranquilizar a ambos ejércitos. Tuvo que usar su energía vital para lograrlo, a causa de esto… murió. —La mirada pérdida de la belleza resplandecían en respeto, honor y melancolía.

    —Sir Aaron, ¿nació con algún poder especial? —De nuevo, Green hizo una pregunta que desconcertaba al grupo. Al parecer, solo Entidad y Red comprendían a lo que quería llegar.

    —Obtuvo perfecto control de la energía de la vida, también conocida como aura.

    — ¿Él tuvo hijos? ¿Hay registro de que hayan tenido poderes especiales?

    —La respuesta a esa pregunta esta ante tus ojos, joven hombre. Tu discípula es una descendiente de Sir Aaron. Él tuvo un hijo, su hijo tuvo tres, esos tres hijos tuvieron otros dos. Todo humano con un poder sobresaliente es descendiente de Sir Aaron, y lógicamente, de un Terra. Otra descendiente es una mujer de Kanto de nombre Sabrina. Pero son tantas generaciones y mezcla de sangre que prácticamente no les une nada sanguíneo con un Terra o con Sir Aaron. —Ahora todo era tan claro como el agua. La única desconcertada era Yellow, saber que su poder viene de tales héroes la hizo sentirse aún más orgullosa.

    —Entidad, vine para que me confíes el pergamino de entrenamiento de los Terra. —La bellísima mujer levanto su dedo índice en señal de que guardara silencio. Cosa que Red acato sin problemas.

    —Sé muy bien para que han venido hasta aquí, Red. No sería un problema confiar el pergamino en tus manos, eres un hombre de palabra, honesto y tienes un buen sentido de justicia… pero el problema es, ¿tienes la determinación necesaria para llevar esta tarea? —El oji-rojo abrió su boca para responder pero una vez más Entidad hizo señal de que guardara silencio. —Las palabras sobran. Quiero que se pongan esto. —La hermosa mujer abrió su mano y en su palma aparecieron una gran cantidad de brazaletes, estos resplandecían como la plata pulida. Algo llamativo en estos brazaletes era que en cierta parte tenían un glifo raro, nunca antes visto.

    — ¿Para qué son los brazaletes? —Pregunto con desconfianza Blue. Entidad traslado su vista hacia los objetos en su mano.

    —En estos brazaletes están todos mis recuerdos, experiencias y conocimientos. Sirven como una especie de vasija, si ustedes quieren, pueden extraer todo lo que necesiten de ellos. No hay nada más valioso en este planeta que estos brazaletes. Experiencia en combate, conocimientos en medicina, estrategia, negocios, recuerdos de los Terra. —Entre más explicaba Entidad, más valiosos y útiles parecían aquellos accesorios.

    — ¿Cuáles son sus consecuencias? Nada en este mundo es tan maravilloso sin causar daños colaterales. —Antes la imperturbable voz de Silver todos quedaron en silencio, observando a la peli-dorada.

    —En efecto, entre más usen estos brazaletes peor serán los dolores de cabeza que sufrirán. Una vez que este glifo se complete su cerebro sufrirá un reseteo completo. No quedara rastro de su personalidad y recuerdos, solo serán un cascaron vacío. Un pálido recuerdo de lo que una vez fueron. —Ahora todos los presentes entendían porque la hermosa mujer había dicho que no hacía falta de palabras para mostrar su determinación.

    — ¿Podremos quitarnos los brazaletes luego? —Entidad simplemente negó con la cabeza. — ¿Hay otros beneficios aparte de los mencionados? —Ante la siguiente pregunta de Crystal la oji-jade asintió.

    —Podrán gozar de telepatía compartida. No importa la distancia, ni las dimensiones, podrán comunicarse entre ustedes. Sería como el teléfono descompuesto. Dejan un mensaje en el brazalete, y otro lo extrae. Así podrán pasarse mensajes, sin importar donde estén. Otro uso es el de detectar a las reencarnaciones, también funcionan como un radar. Cuando un Terra esté cerca brillara, entre más cerca mayor será la intensidad con la que brillara. —Sin necesidad de oír más Red se colocó el brazalete en su brazo derecho, seguido de Gold, que se lo coloco en el mismo brazo. Poco a poco se colocaron los brazaletes, terminando con los hombres en el brazo derecho y las mujeres en el izquierdo. —He sido testigo de su determinación, puedo confiarles el pergamino y a los futuros Terra. Ahora podré mostrarles mi primer encuentro con estos héroes. —Poco a poco la habitación fue cambiando de aspecto hasta quedar completamente a la intemperie. Al observar los alrededores quedaron mudos ante el panorama que les daba la bienvenida.

    Si alguien tuviera que describir lo que sucedía ante sus ojos solo podría decir; locura y desesperación. Los humanos, aquellos seres que dominaban el mundo desde tiempos inmemorables se habían dado cuenta de la cruda y escalofriante verdad. No eran nada comparados con aquel ser vil que sobrevolaba sobre ellos.

    El valle, el prado, el lago y el bosque estaban sumergidos en un infernal mar de llamas. Un solo ataque de este alado pokémon basto para arrasar con la mitad de la ciudad. Centenares eran los cadáveres que se expandían en la distancia. Los pocos ciudadanos que aún podían moverse corrían sin un rumbo específico, estaban sumergidos en el pánico.

    Giratina, el dios de la destrucción sometía el mundo con su cólera, y ellos, presos del terror, corrían por sus vidas. En los pocos días que llevaba libre este ser había provocado tal destrucción que la gente dormía con pavor al pensar que es lo que pasaría si mientras duermen aparecía aquel oscuro pokémon.

    El cielo estaba oculto por las densas nubes de humo que se extendían por ciento de kilómetros. Aunque ahora debería estar brillando el sol, dándole esperanza y dicha a los seres vivos, este era ocultado por aquellas tenebrosas nubes de muerte.

    El dios de la destrucción se disponía a terminar con los humanos que quedaban con su siguiente ataque. Una enorme esfera negruzca apareció delante de su boca y luego salió disparada como un cañón. Los ciudadanos se rindieron ante su cruel destino, la muerte. Se quedaron estupefactos observando aquel cañón de energía que minutos antes había arrasado con la mitad de la ciudad.

    Un destello de color blanco plata brillo a las afueras de la ciudad. Cuando aquel resplandor disminuyó varias siluetas aparecieron junto a varios pokémon.

    Un enorme muro de hielo de proporciones gigantescas apareció delante de ellos. El poderoso ataque de Giratina impacto de lleno en la defensa helada. Por un instante todos quedaron momentáneamente enceguecidos por el destello de la explosión. Aquel muro de hielo resistió el ataque pero quedo hecho añicos, cuando la densa nube de polvo se disipo quedaron sorprendidos al observar que el enorme pokémon preparaba otra arremetida de ese terrorífico ataque.

    Una niña, que se encontraba tendida en la tierra, observaba a los jóvenes misteriosos. Fascinada veía sus espaldas que parecían tan enormes que daba la seguridad que podrían llevar fácilmente en sus hombros las penas del mundo.

    Una hermosa mujer con escamas y alas sujetó con majestuosa fuerza a la otra fémina y emprendió vuelo hacia el dios de la destrucción. Al estar sobrevolando al alado pokémon soltó a su compañera y está cayó sobre Giratina, después de esto ambos desaparecieron. Segundos después una enorme explosión ilumino las lejanas montañas del sur. Aquellas llanuras rocosas estaban a unos cincuenta kilómetros de la ciudad. Un bello hombre de cabellos negros tomó una forma muy parecida al Alakazam que estaba en el numeroso grupo, luego el estoico grupo desapareció sin dejar rastros.

    En tan solo un par de segundos varias explosiones resplandecieron en la oscuridad de las montañas, estas explosiones no se detenían ni por un instante. Las resplandecientes explosiones eran seguidas por otras más pequeñas y otras enormes. Aun a esa distancia las ondas de choque llegaban hasta la ciudad, haciendo tragar a más de uno. No se imaginaban como sería la situación en aquellas montañas.

    Toda la ciudad resplandeció por un enorme tornado que abarcaba casi toda una montaña, luego fue convertido en un ciclón de fuego, fundiendo hasta la estructura rocosa. Ahora, aquella montaña parecía un volcán en erupción. La roca misma se había fundido dando la impresión de ser lava ardiente.

    La niña de cabellos dorados aún continuaba debajo de una gran pila de escombros. Desde se rostro descendían varias líneas de sangre, al igual que en varias partes de su diminuto cuerpo.
    Los habitantes debían aprovechar el momento y escapar de la ciudad, pero simplemente no podían apartar la vista de aquella lejana montaña. Ahora un rayo de gran tamaño ascendió hacia el cielo, iluminando aquella oscura estructura rocosa. Su forma parecía a la de los árboles en otoño. Poco a poco la niña fue perdiendo la consciencia y cayó inconsciente en la fría piedra.

    Luego el recuerdo se volvió un mundo de oscuridad, por lo que poco a poco volvieron al majestuoso cuarto. Los Holders estaban sin palabras, las lágrimas que caían de sus ojos bastaba para decir lo que sentían, una profunda tristeza. Entidad camino hasta quedar cerca del mural trasero, le dedico una reverencia de profunda gratitud y respeto a los Terra, cosa que imitaron los jóvenes presentes.

    —Cuando el sol se oculte tras la luna los héroes volverán a este mundo. —Red observa con atención la espalda de Entidad, esta era oculta por aquellos esbeltos y sedosos cabellos dorados. Con lentitud la hermosa mujer acaricio el eclipse tallado en el mural. —Espero que es día no llegue nunca, espero que puedan descansar en paz. —Todos quedaron estupefactos al ver que Entidad lloraba. Se dio la vuelta y no oculto las lágrimas que caían de sus ojos color jade.

    — ¿Estás bien, Entidad? —El tono de preocupación de Gold fue sincero. La mujer solo dio una sonrisa amarga.

    — ¿Le preguntas a un muerto si está bien? En verdad que no eres muy listo. —Entidad levanto su mano y observo su palma. —Ya no sé cuántos siglos pasaron desde que me convertí en guardián del Cuarto del Saber, aunque estuviera encerrada podía ver lo que sucedía afuera de estas ruinas. Los tiempos que ciernen afuera son muy distintos a los de mi época… no saben la crueldad que es la reencarnación, el peso de sentimientos y recuerdos que no son suyos, pero que a la vez sí lo son. Nacer para un destino ya marcado, un camino de sacrificio, dolor y retención. Solo espero que puedan aliviar un poco de ese dolor, como lo hicieron conmigo. Fue corto el tiempo que hablamos… pero en verdad lo disfrute. —Su cuerpo poco a poco comenzó a hacerse translucido ante la sorpresa de todos. —Con esos brazaletes podrán abrir la puerta escondida detrás de este mural, en esa cámara están los pergaminos de entrenamiento y otros brazaletes. Red, te encargo a ti sus portadores. —Ahora la gran mayoría de su cuerpo había desaparecido.

    —Gracias por todo, Emilia. —Los ojos de Entidad y el resto se abrieron ante la sorpresa. El nombre que dijo Red con tanto cariño parecía repercutir en Entidad. —Se mejor que nadie lo que sacrificaste, eres un miembro destacable de Terra y una preciosa amiga y camarada. —Emilia cerró sus ojos con lentitud, mientras aun las lágrimas caían.

    — ¿Utilizaste el brazalete para sacar una información tan trivial? —Con ambas manos sujeto sus hombros. —Gracias, Red. Gracias a ti recordé cual era mi nombre. —Ambos se miraron a los ojos y pronunciaron al unísono “Larga vida a Terra”. Tras esto aquella valerosa mujer desapareció.



    ♦ ♦ ♦



    Hola a todos, me llamo Holmen, un nuevo usuario del foro. Les presento mi fanfic; Pokémon Terra —Preludio. Está ambientado en Pokémon Adventures, el manga que relata las aventuras de los personajes del juego de Pokémon, espero les haya gusto, un saludo a todos.
     
    Última edición: 23 Febrero 2019
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