Colectivo de Pokémon - Pokémon Mundo Misterioso: Las aventuras de la dama y el verdugo [Cazadores de Recuerdos]

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por DoctorSpring, 5 Febrero 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 2 Parte 1 (Doc)
     
    DoctorSpring

    DoctorSpring Disgregrador Crítico

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    Título:
    Pokémon Mundo Misterioso: Las aventuras de la dama y el verdugo [Cazadores de Recuerdos]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    3106
    Buenos días gente. Acá esta la primera parte del segundo capítulo del colectivo.

    Así como lo oyen, las aventuras de Bartimeo y Susana Darling han vuelto. Por ahora debido a que nuestro amigo Morde advierte que va tardar un poco (o mucho, en mordonés)

    En fin, como diría un incomprendido poeta de nuestro tiempo: Yo no sé mañana, yo no sé mañana, si estaremos juntos, si se acaba el mundo.

    Sin más dilación, disfruten de la historia.

    Advertencia: Los chistes en este episodio no tienen la intención de ofender a ningún colectivo ni a ningún país. Todos los personajes de este fic son ficticios (duh) y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

    Tómense
    la vida con humor pues en el día de nuestra muerte, ella es la que se va reír de nosotros.

    Ahora que estamos, Pokémon pertenece a Satoshi Tajiri, aunque debería ser obvio para ustedes.


    Capítulo 2

    Primera parte

    I

    No tardamos demasiado en volver a nuestra cutre guarida en casa del señor Bartimeo; lo primero que hicimos fue guardar la gema en el fondo del sótano, no sin antes enseñársela al siempre diplomático hydreigon. Sus tres cabezas lo revisaron con atención, turnandolas para soltar murmullos pensativos exageradamente ruidosos para que su hijo los oyera.

    Las cabezas decapitadas también miraban al tesoro con un interés morboso.

    —No esta nada mal—concluyó.

    Al día siguiente, en la habitación del dragón, temprano en la mañana, mientras anotaba los sucesos importantes en los papeles baratos que mi padre accedió a costearme (incluyendo la perdida de pico del señor Frank), Barti desplegó los mapas encima de la cama. En cuanto terminé, me levanté del viejo escritorio y fui a escuchar sus conclusiones, las cuales no fueron muy satisfactorias.

    —¡No me acaba de convencer ninguno!—dijo el joven deino al borde de una crisis emocional.

    —¡Qué sorpresa! Dejame ver a mí.

    Pasé mis ojos por los pergaminos. Ninguno me convencía por diferentes razones a las del dragón hasta que una pequeña inscripción con letra morada me llamó la atención.

    Me contaba sobre un slowking que regentaba el pozo, según ellos, bastante sabio. Siempre me ha parecido fascinante la expectativa de hablar con un regio gobernante o al menos intentarlo con mis pobres habilidades sociales.

    Ya lo había decidido.

    Por mera cortesía, le enseñé el mapa a Bartimeo quien frotaba la pata contra el borde filoso del escritorio para intentar rasgarse las venas. A primeras, lo vio de una interesada hasta que el interés aumentó cuando pudo fijarse más en la ubicación del lugar. Una sonrisa apareció en su hocico y se abalanzó sobre mí para darme el abrazo menos consentido que me han dado en la vida, lo cual es un verdadero logro.

    Lo peor es que aprovechó para morderme el pecho de forma tan poco disimulada que a día de hoy, me pregunto si se excitó mas cuando azoté su cara contra la pared. Obviamente con cuidado para que los respetados clientes del señor hydreigon no se molesten.

    —Eres genial—dijo Barti sin disculparse—. Aun sabiendo que eso significaría nuestra muerte, quieres darme esta oportunidad. No te decepcionare.

    Tenía tantas ganas de gritarle…lo único que salió de mi boca fue un gruñido digno de un poochyena bebé.

    —Para llegar a ese pozo, necesitamos cruzar la granja de bayas de la familia de Ríos.

    ¿Como demonios pude olvidarlo? Los sucesos de los últimos días me han hecho olvidar cosas que sabía desde siempre.

    Ríos era una familia de pokémon de mayormente tortugas que se dedicaban al plantío de bayas, o al menos eso era puertas afuera. He leído montones de libros—la mayoría de autores que ahora están bajo tierra, si es que quedó algo de sus cuerpos—que contaban sobre el supuesto cultivo ilegal que vendían diferentes organizaciones, incluyendo los carteles.

    Es lo que se conoce como un secreto a voces.

    —¿Te imaginas lo que nos harán si nos encuentran en su propiedad?

    No estaba bastante segura si sería buena idea cortejar con la muerte de tal manera, aunque los otros mapas tampoco eran tan seguros que digamos. Además, solo tenemos que cruzar la propiedad con toda la velocidad que podamos hasta llegar al pozo del otro lado. Sin contar el hecho de que sería una buena experiencia para contar.

    —Esta bien. Solo prométeme que iremos rapi…

    Mis palabras fueron interrumpidas por un fogonazo que casi revienta la puerta, seguido de unos ruidos que no eran muy agradables. Parece que el hydreigon tiene algunos problemas.

    —Será mejor me quede para arreglar la casa—dice Barti—. Podemos ir mañana.

    II

    No tardamos demasiado en llegar frente a una cerca de alambre, la cual protegía la granja; un granero de un color rojo brillante corona el lugar, cerca de él esta la casa familiar que por lo que pude oír y leer, siempre tenía las cortinas cerradas. También hay un cobertizo con una azada tirada al pie de la puerta.

    Era cerca de las 9:30, el clima era fresco y agradable, debido a que había nevado en la madrugada. Se veían los cultivos cubierto de nieve, los cuales, estaban siendo resguardados por regadores automáticos hechos de barro en forma de magikarp mientras que un viejo carracosta estaba barriendo de forma casi autómata, intentando que las plantas no se echen a perder por el frío. Ambos sentimos la seguridad de que se trataba del más viejo de los Ríos.

    —Solo es un anciano—dijo Bartimeo decepcionado—. Puedo con él aunque no quiera.

    Ignorando esas palabras, caminé hacia la cerca al mismo tiempo que me acomodaba la fedora. Usando mis poderes psíquicos, retiré lo que estorbaba nuestro paso con sigilo para no llamar ninguna atención de nadie.

    —Te ordeno que dejes en paz al anciano.

    Por alguna razón me resultaba cada vez más fácil hablar con Barti. Seguro porque de lo tan estúpido que era, no podía considerarlo un ser pokémon.

    En esta ocasión, intenté usar la psicología inversa con la intención de que el deino hiciera el trabajo.

    —¿Desde cuando me das ordenes?—dijo Bartimeo ofendido—. Solo disfruta, a lo mejor después quieres morirte por verte tan humillada.

    Un pokémon normal procurará pasar desapercibido, así podría darle un buen golpe a la anciana tortuga, usando un par de Furia Dragón. No obstante, ustedes deben saber que el pokémon verdugo es de todo menos normal; una lopunny virgen es más normal que él.

    Imitando a un ponyta de un comercial de perfumes, Barti galopó por en medio del campo. La pobre tortugita tardó algunos segundos en darse cuenta del enemigo al que se enfrentaba.

    —No te lo vayas a perder—dijo Bartimeo con el poco animo que le caracteriza—. Furia Dragón.

    Escupió una llama azul que dio justo en el estomago del tipo agua y maldiciendo ese proceso natural que es envejecer, cayó debilitado.

    No lo podía creer, el cegato había acertado un ataque.

    —Lo que quería era darle en la cabeza para dejarlo ciego…igual sirve—dijo el dragón pisando a su rival.

    La dicha inundó nuestros corazones hasta que un caparazón volador impactó en su costado mientras otras tortugas de distintos tamaños y distintos géneros salían de los tres edificios visibles desde el lugar en el que nos encontrábamos. Antes de que pudiera levantarse, seis wartortle lo rodearon con miradas fieras, excepto una hembra que estaba extrañamente feliz.

    Quise salir huyendo pero diez squirtle me amenazaban con sus chorros de agua.

    Cuando estábamos rodeados, una gran tortuga salió del granero mientras una azumarill le seguía por detrás. Un Blastoise con una cicatriz que le atravesaba el vientre y unos cañones que tenían la apariencia de poder convertirte en una regadera por los agujeros que te iban a quedar después de un Hidrobomba.

    Sus ojos miraban con condescendía a sus nuevas presas. En cuanto abrió el hocico, pensábamos que diría una sentencia mortal.

    —¡Que andan haciendo aquí pendejos, váyanse a la verga!

    Aunque probablemente en unas horas nadie iba a saber de nosotros, no pudimos aguantarnos la risa por ese acento tan pintoresco que pretendía resultar amenazante. Por todo el rancho, las carcajadas se oían como si fueran transmitidas a través de altavoces.

    —¿¡De que pinches se ríen!?—gritaron todos al unisono.

    Los dos nos callamos en seco.

    —Mira nomas lo que tenemos aquí—dijo un wartortle con una gorra más grande que su cabeza—. ¡Dos putos machistas!

    —Es xenófobo…—dije ofendida por morir a manos de alguien tan estúpido.

    —¡Silencio!

    —Se ve que estos esquincles no saben con quien se meten—dijo el blastoise—¡Ándale José Alberto, vete por la cámara!, ¡Pidamos rescate por estos weyes!

    —¡No se vale!—dijo un squirtle jalándose el pañuelo alrededor del cuello—¡Yo quería preparar la sopa!

    —Eso luego, mijos. Sí va haber sopa.

    Recibe unos vítores como respuesta.

    —¿Sopa?—preguntó Barti.

    —Nos van a echar en ácido—aclaré.

    —¡Genial!

    Ahora el lector pensará que procesamos un plan super ingenioso para huir de varios inmigrantes enfurecidos, pero por desgracia, es más decepcionante.

    Un yunque cayó del suelo debido a la magia de las historias, sobresaltando a todos los presentes, sobre todo a la azumarill que no pudo evitar soltar un gritito. Ese yunque resultó ser nadie más ni nada menos que el señor hydreigon, intentando mantener sus cabezas frías pese a estar enojado.

    —¡Estos son mis protegidos, chicano!—dijo el padre de Bartimeo—¡Dejalos en paz!

    —¿¡Apoco!?—exclamó González el blastoise—¡No sabía que un puto sicario podía tener protegidos!

    —Amor…—susurró la señora González—¿No deberías revisar si mi padre esta bien?

    —¡Usted cállese, están hablando los machos!

    Esos segundos de distracción en maltratar verbalmente a su esposa, fueron aprovechados por el hydreigon el cual como un ariete aplacó contra la tortuga quien por su peso solo retrocedió unos pasos mientras trataba de empujar a la hydra.

    —¿¡En que demonios estaban pensando en elegir este lugar!?—dijo la cabeza derecha que es la que estaba libre—¡Rápido, al pozo, antes de que también les de una tunda por idiotas! ¡Y ni se les ocurra volver sin el tesoro!

    No tuvo que decirlo dos veces para que corriera como alma que lleva el yvetal, afortunadamente, la adrenalina hizo que el verdugo corriera junto a mí sin recordar sus tendencias autodestructivas. Hasta tal punto que casi nos olvidamos de saltar la cerca del otro lado; el cuerpo lleno de escamas de Barti se encargó de abrir paso, teniendo solo unos rasguños como consecuencia.

    Al final, en medio de un valle a unos metros de la granja, pudimos encontrar el pozo de piedra. Llegamos tan cansados que podríamos llorar por un poco de agua, al menos yo. Después de comprobar que mi sombrero seguía encima de mi cabeza, emprendimos nuestra segunda expedición, esta vez con el objetivo de llegar a lo más profundo.

    Antes de que a Bartimeo se le pasé la adrenalina e intenté tirarse dentro.

    III

    Primer Piso (P-1)

    El pozo al que entramos como si fuéramos Dante y Virgilio, era tan profundo que aunque la mitad estaba vacía, el resto inundando por el agua, bastaba para que los regadores automáticos se activaran cada tres horas sin faltar ni una sola vez. Nosotros teníamos que bajar por unas escaleras de caracol que un buen samaritano habrá puesto por algún motivo y mientras más descendíamos, más oscuro era, hasta que llegamos al punto donde no se veía nada. Unas tuberías oxidadas recorren las paredes repletas de moho.

    —¿No puedes prender una luz o algo?—preguntó Bartimeo—. Si no puedo ver, no puedo apuntar para caerme hasta el fondo.

    No me molesté en decirle nada.

    No podría contar los minutos que tardamos en encontrarnos con la primera plataforma del pozo, donde una especie de pared invisible nos impedía seguir bajando por los escalones. Sin mucha opción, recorrimos el piso, escuchando crujidos por pisar la madera vieja.

    Si se le hubiera ocurrido a Barti dar un salto, no sabría cuantos pisos caeríamos hasta acabar aplastados como manada de ditto siendo atropellados por una carreta que transporta lavadoras.

    —Haz el favor de ayudar en vez de quejarte.

    —¡Ahora mismo estoy más ciego que un zubat!—gruño el verdugo.

    —¡Yo tampoco soy una luxio!—repliqué para un segundo después, callarme—. Hay alguien más aquí…

    Esas palabras fueron una señal para que un chorro de agua a presión me diera en la cara, empujándome contra las piedras del pozo. Si no fuera porque el dragón estaba detrás de mí, hubiera caído desmayada o incluso muerta por un golpe en la nuca.

    —¡No le hagan daño a mi amiga!—exclamó Bartimeo dando un paso adelante—¡Si quieren matar a alguien, mátenme a mí!

    Nunca pensé que pudiera funcionar; un Rayo Hielo salido de la oscuridad le impactó en el cuello, provocando una lesión supereficaz.

    —¿Estas bien?—pregunté recargada en el muro.

    —Por desgracia—tosió—…sí.

    Mi cuerno solo me permitía (y me permite) enterarme de que hay pokémon escondidos debido a las diferentes emociones que ellos pueden sentir. En pocas palabras, no era capaz de encontrar donde estaban. Mis ojos rojos pasearon por toda la habitación, intentando ver a alguien, pero ni siquiera una sombra o bulto se mostraba.

    Otra estela helada estuvo a punto de darme en mi entrecejo, esquivándolo con un movimiento de cabeza.

    —¿Tienes alguna idea de como salir de esta situación?—pregunté sin muchas esperanzas.

    Unos cuatro rayos se dispararon de cuatro diferentes direcciones; uno de ellos dio en la pata de Barti.

    —¡Ay!

    El grito de dolor vino acompañado de una llamarada azul, la cual nos dio un poco de luz, logrando ver por el tiempo suficiente a unos psyduck que nos rodeaban en circulo, quienes se habían apartado un poco para que no notara que estaban ahí. Les debió haber ganado la desesperación pues todos decidieron disparar al mismo tiempo desde sus picos.

    Posteriormente, a esta estrategia la llamé «El Carrusel de los Patos».

    Bartimeo se había estampado contra la pared que nos impedía seguir avanzando y yo fui detrás de él, esquivando de nueva cuenta los disparos de hielo de los patos tramposos.

    IV

    Segundo Piso (P-2)

    Seguíamos ingresando a lo más hondo del pozo, mientras mi reciente compañero de aventuras comenzaba a contarme cosas que aunque en un principio sin importancia, terminó ganando mi atención en cuanto habló de otra manera de suicidarse.

    Sacudiendo los escombros sobre su cabeza, murmuraba sus estupideces.

    —Susi, encontré una nueva forma de llegar a mi muerte

    —No me llames así—murmuré.

    —¿Sabes? Desde que usé mi cabeza para romper muros y cercas, empecé a tener síntomas de una contusión cerebral.

    Aunque no pregunté cuales, prosiguió a responderme una pregunta que no le hecho.

    —Siento la vista borrosa, casi no veo nada…creo que con unos golpes más quedaré como un vegetal y al no haber una maquina cerca, moriré por fin.

    A la única que le iba dar una embolia es a mí, si quería comprender la lógica retorcida de este maníaco.

    Nos quedamos en silencio hasta que llegamos a la siguiente plataforma; estaba iluminada por un foco moribundo pegado en la pared, revelando apenas las caras de los cuatro pokémon que en ese momento andaban celebrando una especie de reunión.

    Un slowpoke se encontraba acostado en el suelo, mirando fijamente unas bayas enlatadas. Al lado, un chinchou quien nadaba sin agua por alguna razón, usaba su chispazo para cocer la comida de una forma inverosímil que me niego a explicar mientras que una azurill meneaba la cola al ritmo de la guitarra de un magikarp.

    Teníamos que atravesar la habitación para llegar al siguiente tramo de las escaleras.

    —Don’t worry, be happy—canturreaba el magikarp—. Dont worry, be happy now.

    En ese instante, Bartimeo se paró en seco y cuando procurábamos seguir bajando sin molestar a nadie, movió su cuello hacia atrás al mismo tiempo que corría contra el pez guitarrista. Usando la cabeza como un bate, le da un fuerte golpe a los bigotes de la carpa.

    O al menos eso le gustaría a Barti que escribiera, pero no fue así.

    La pokémon bebé quedó inconsciente después de ser azotada contra la pared. Si vemos el lado positivo, al menos así aprendió a no ofrecerse desde tan pequeña. Por supuesto que el resto de pokémon en la fiesta no pensaron así.

    El primer ataque fue el slowpoke que con sus pocas fuerzas psíquicas, le aventó la lata de bayas crudas al pobre dragón. La única recompensa que recibió ante tan valerosa acción, fue ser rostizado por su amigo; el cocinero del mar.

    —¡Casi lo tenía listo!—exclamó el pokémon de las antenas.

    —¡Tú provocaste eso!—le recriminé—¡Solucionalo!

    —No tengo ganas—sentencio sentándose sobre sus patas traseras—. Usa esa sombra tuya.

    —¡No hay suficiente luz para que proyecte sombra!

    —¡Ah, esta bien!—dijo Bartimeo incorporándose—¡Voy a acabar con esa carpa!

    Soltó otro Furia Dragón que dio justo dentro de la boca del chinchou, saliendo disparado mientras soltaba humo por la boca. Barti chasqueo la lengua de coraje y al intentarlo de nuevo, rompió en mil pedazos la guitarra del magikarp.

    —Eso me sirve.

    Soltando un suspiro, acabé con el cantante de un Confusión.

    —¿Por qué atacaste a esos pokémon? Por más que odie las reuniones, no nos han hecho nada.

    Ante la pregunta, los ojos del deino casi se salen de sus órbitas como si fuera un lililup rabioso.

    —Odio esa canción. Mi padre un día mató a la deidad de los mares, un feebas mafioso que era famoso por traficar sal en todo el continente.

    —¿Y?

    —Estaba tan orgulloso que lo mandó a disecar y no conforme con eso, le metió un mecanismo para que cantará esa canción de forma tan chistosa por solo pulsar un botón. El maldito me obligó a escucharla desde la boca de un cadáver cuarenta veces seguidas.

    —He leído cosas peores…

    Tuvimos un descanso donde disfrutamos del delicioso sabor del pescado asado, hasta invitamos a la azurril que tras recuperar la conciencia tenía demasiada hambre. Ahí la vimos como arrancaba a mordiscos la carne ahumada del cantautor.

    —Por cierto—preguntó la niña sentada en su propia cola—¿Donde esta Fernando?

    —Esta más cerca de lo que crees—dijo Bartimeo—. Susana, ¿estas segura que no es mala idea cocinar en llamas de dragón?

    —No creo.

    La realidad es que mucho después de esa aventura, tuve que ir al baño más veces al día ¿Por qué creen que tardo tanto en escribir esto?




     
    Última edición: 1 Septiembre 2018
    • Gracioso Gracioso x 3
  2.  
    Asael Martinez

    Asael Martinez Persona Imperativa

    Tauro
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    Holaaaa ¿como están amigos? Espero que bien y tranquilos, sean feliz :cref: pueden demorar el tiempo sea necesario, por x o y cosa, todos tenemos inconvenientes para escribir ustedes relajense y no se sientan presionados :cookie::cookie::cookie:

    Ahora muy bien hablando del capítulo en si, esta aventura que ahora tienen nuestros protagonistas me está agradando mas que las anteriores, siento que es más dinámica y rápida, sumandole el papi del dragón suicida que OMG es un sicario que se encargara de todo lo que intenté dañar a su hijo, en el fondo lo quiere LOL.

    Las risas no faltaron :chespin: el tipo de humor se a mantenido sólo que aquí veo que tuvo una ligera mejora (o soy yo que ya me acostumbré a ella xD)

    A este paso estoy pensando seriamente que nuestro amiguito "ciego" va a evolucionar no se porque tengo esa corazonada. Y que gracias a eso dejará sus instintos suicidas, es un pensar mio quien sabe porque.

    El capítulo me pareció muy entretenido y divertido, cada vez estos personajes tienen más quimica entre ellos y son un dúo casi invencible en las pocas aventuras que han tenido y las que les faltan xD.

    El objetivo de los tesoros es para poder disfrutar todo el mundo, para meterse en problemas con pokemon ¿Mexicanos? ¿What? Jaja estuvo bien esa implementación de las tortugas de agua/iniciales de kanto modo Mexicano, y... OMG crei que sólo en la vida Real ponían ponían prostituir a menores pero en el mundo Pokemon también que mala onda.

    Y bueno... eso a sido todo por mi parte, se han lucido en este capítulo la verdad sigan así chicos!!! Salu2!!!
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  3.  
    DoctorSpring

    DoctorSpring Disgregrador Crítico

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    Muchas gracias por tu comentario we :3.

    La verdad es que pensaba que este capítulo iba ser un poco más impopular por lo de las tortugas mexicanas, al final salió a pedir del Doctor
    :bulbi:

    Y no sé en las barbaries en las que estarás pensando, la muchacha estaba bailando por voluntad propia, aca en las industrias del Doctor Dragón no apoyamos esos actos tan viles. Al menos de momento.

    Saludos.

     
  4.  
    Gold

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    Vengo desde lejanas tierras, después de mucho, mucho tiempo a comentar el cap (?).

    Debo decir que el cap me sacó varias sonrisas y una que otra risa. La verdad es que las tortugas ninjasnarcotraficantes fue muy lol, aunque me hubiera gustado que tuvieran más foco de atención, resta de puntos porque el Blastoise no tenía un grueso bigote mexicano para acentuar lo iletrado y machista.

    Fue un cap rápido, la verdad se me pasó como agua por los diferentes cambios de escenario, pero no por ello lo sentí tosco o malo. Otro punto a favor fue cuando Deino se lanza hacia los pobres indigentes solo porque no le gusta una canción xD aunque no lo culpo, escuchar esa canción 40 veces y desde la boca de un cadáver no debió ser algo muy lindo...

    Y para rematar a la pobre pequeña le hacen comer a su amigo muerto, eso es crueldad y maltrato infantil (?). Pobre, cuando sea mayor no tardará en conectar los puntos y tendrá traumas xD.

    El único error ortográfico que note fue "ojos rubias" y no pude evitar imaginarme a los ojos de Susana con una larga y abundante cabellera rubia (?). But de resto todo bien, no vi nada más.

    Me gusta mucho el tono tranquilo y casual con que se narra todo, casi sin tomarse en serio en algunas partes y para mí eso lo vuelve una lectura relajante. En fin, espero el siguiente cap Doc, Morde.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
  5.  
    DoctorSpring

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    Muchas gracias por el comentario, doradito.

    Usted comprenderá que los chistes xenofobos tienen un limite y si nos pasamos de eso acabaremos en la calle, vendiendo nuestros fics gracias a nuestra fiel Epson. Estoy seguro de que no quiere eso.

    Nosotros dijimos que en la industria del Doctor Dragón, el maltrato y prostitución infantil son aborrecidos, salvo si son pequeños boleros en la plaza de Talpa, esos son muy monos.

    Todos los errores son para desorientarte.
    En realidad no, aunque si nuestros personajes fueran rubios serían DI-VI-NOS.
    :shani:

    Muchas gracias por pasarte por aquí y perdón por tardarme, acabó de entrar a clases y vaya que va a doler mucho :,v

    Saludos.
     
    • Adorable Adorable x 1
  6.  
    Plushy Berry

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    Sgagsasfahs juraría que mínimo había comentado sobre la segunda parte del prólogo pero ni eso :c

    Me he leído hasta el primer capítulo y he sonreído bastante con la ironía y el cinismo de los personajes y la historia. Pobre barti, quiere matarse para no ser un granuja matón como su padre y en su camino suicida ya masacró a un montón de familias... lo peor es que ni siquiera se le ve mínimamente arrepentido, lo que me hace preguntar si en el fondo no será igual de sociópata que su padre D:

    Me preguntaba cómo era que el señor Darling siendo tan estricto iba a dejar a Susana salir de viaje con un pequeño suicida, pero teniendo a todo un matón disponible fue un buen uso de recursos. ASgshajfshajsa el Braviary gringo que más que un Frank era todo un Chad sgfahsfahjsfaghsahs y la respuesta de Bartimeo fue tan lololololol aunque al final se la pellizca de todas formas xD

    Pollas calientes... no wait.... xD

    Le sigo a la lectura a ver si más adelante encuentro qué fina hierba se mete el Scafty xD
     
    • Fangirl Fangirl x 2
  7.  
    Plushy Berry

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    Ese feel cuando la división de los capítulos para comentar te sale mal por no revisar primero el índice... bueh al menos así comento más a fondo del cap.

    OMG torturgas norteñas y narco!!! bueno, si pueden ser ninja por qué no narcos lol y cuando creían que ya se los iban a subir a la troca aparece un Draconian ex machima, me encanta que los personajes sean autoconcientes de que esto ocurre una narración aunque por lo que entiendo esto es en realidad un recuento escrito de Susy años después... so meta (?)

    Pinche Barti que en el fondo no puede negar ser hijo de quién es al grado de no tener reparo alguno por llevarse entre las patas a otros a su viaje de muerte o a aquellos que le quieran hacer lo que le resta de vida un poco más incómodo. Y respecto al momento pervi (?) ya los shippeo hard... lo peor es que hasta me vino a la mente una idea toda WTF para r34 pero mejor que ahí se quede pudríendose junto con mis ilusiones de terminar un longfic ;_;
     
    • Fangirl Fangirl x 1
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  8.  
    DoctorSpring

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    Muchas gracias por tus comentarios, Plushy :3.

    A mí también me gusta que Barti, en su viaje por la muerte, la haya encontrado para otros pokémon pero no para si mismo xd.

    Saludos.
     
  9. Threadmarks: Capítulo 2 Parte 2 (Morde)
     
    Morde

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    Pensabais que este fic había muerto... ¡pero no! ¡Estaba de parranda!

    Vale, quiero disculparme por haber tardado cinco meses en publicar. Me gustaría decir que intentaré que el próximo tarde menos pero no puedo asegurar nada, y menos en época de exámenes que voy a entrar pronto. Pero bueno, en cualquier caso espero que os guste y vamos allá

    PD: Plushy Berry como siempre te invoco para que me pongas esto bonito :bulbi:

    Capítulo 2. Segunda parte

    - I -

    Tercer piso (P-3)

    En el lugar se podía aún distinguir algo gracias a los restos de la luz del foco del piso anterior. O eso habría dicho un Pokémon que no hubiera tenido un pelaje denso cubriéndole los ojos. La realidad era que para mí llevaba viéndose igual de mal desde el mismo momento en que entramos al pozo. Sin embargo, sí que podía notar una pequeña corriente de aire que no era normal a aquella profundidad. Seguidamente, Susi susurró:

    — Noto muchas presencias.
    — ¿Pueden ser quienes provocan este aire?
    — Quizás. Será mejor pasar en silencio por este piso.

    Pero entonces mi instinto suicida actuó y grité:

    — ¡Los que causáis ese aire, salid!
    — ¡¿Qué estás haciendo, Bartimeo?!
    — ¿No es obvio? Si les asusto atacarán y me matarán.

    Y justamente eso fue lo que ocurrió. La corriente de aire se convirtió en algo mucho más fuerte y pude notar el ruido de un número indeterminado de Zubats, quizás centenares de ellos, que revoloteaban hacia nosotros.

    — ¡Sal de ahí, Bartimeo! —gritó Susi.
    — No quiero.
    — Tsk. Tendré que sacarte yo.

    De mi boca salió un Furia Dragón que era completamente involuntario y que, además de impactar contra varios de los Zubats y dejarlos así fundidos, permitió iluminar brevemente el lugar y corroborar que eran demasiados en principio como para poder derrotarlos a todos. Seguidamente, mi cuerpo fue transportado unos metros hacia atrás hasta dar con la pared. El ruido del aleteo era ensordecedor y estaba deseando morir allí. Pero Susi no estaba por la labor y se teletransportó justo detrás de ellos llevándome consigo. Y por si no hubiera sido suficiente con escapar de ellos, me hizo lanzar otro Furia Dragón que mató a otros tantos.

    Sin embargo, seguía habiendo muchos y seguíamos sin salir de allí del todo.

    — No te voy a dejar que te quedes quieto mientras yo huyo.

    Las palabras de Susi terminaron por frustrar mi enésimo intento de suicidio, así que decidí dirigirme hacia ella.

    — Sube. Iremos más rápido.

    Susi lo hizo y salí corriendo tan rápido como pude, hasta llegar a perder de vista a los Zubat. Claro que, primero, ello requirió una considerable cantidad de ataques psíquicos para terminar de ahuyentarlos y algunas instrucciones para evitar que mi ceguera nos hiciera chocar contra alguna pared.


    -II-

    Cuarto piso (P-4)

    La escalera se detenía ante una especie de lago, o al menos en un lugar con agua que no lograba distinguir entre mi propia ceguera y la oscuridad reinante. En cualquier caso, no parecía haber forma de pasar al otro lado salvo cruzando por el agua. Hice un intento de meterme y, en cuanto vi que era bastante profundo, me adentré con la intención de morir ahogado. Lástima que Susi había previsto que ocurriría y me hizo volver a la orilla.

    — ¿No podrías usar eso para teletransportarte al otro lado?
    — No. Es mucha distancia y estoy agotada. Debe de haber una forma de cruzar…
    — Por encima de los Lotad.
    — ¿Qué Lotad?
    — Los que he visto flotando en el agua.
    — No. ¿Qué pasa si se molestan y nos empiezan a atacar?
    — Que la muerte sería bonita.

    Hice ademán de empezar a avanzar saltando de Lotad en Lotad pero me di cuenta enseguida de que Susi tendría que estar de acuerdo, u ocurriría como antes.

    — ¿Se te ocurre otra forma?

    Susi suspiró.

    — No parece haber otro camino… —respondió. Se la notaba ligeramente frustrada—. Pero vas a ir delante, y ni se te ocurra tirarte al agua.
    — ¿Por qué debo ir delante?
    — Porque no pienso moverme si no.
    — Genial, moriremos aquí de hambre.

    En ese momento recibí un violento empujón que me llevó hasta la cabeza del primer Lotad. Traté de retroceder pero no podía apenas moverme allí encima y además el Lotad empezó a desplazarse. Abandoné entonces la idea y seguí saltando de uno a otro.

    — No tienes que saltar entre nosotros —se oyó decir a alguien.
    — ¿Has dicho tú eso? —pregunté a Susi.
    — Yo no he dicho nada.
    — ¿Entonces?
    — Mira abajo, dragón.

    Entonces me di cuenta de que quien había hablado era el Lotad en el que estaba subido.

    — ¡Somos la Patrulla Caronte! —dijo otro Lotad.
    — ¡Llevamos a Pokémon de un lado a otro de este lago! —continuó el primero.
    — ¡Y lo hacemos a cambio de compañía! —terminó un tercero.
    — ¿No vais a querer matarnos? —pregunté.
    — ¡Para nada! ¡Somos Pokémon altruistas!

    Agaché entonces la cabeza decepcionado y quedé en silencio hasta que llegamos al otro lado del lago.

    — ¡Pasad un buen día! —dijeron todos los Lotad al unísono.

    Cuando los Lotad se fueron, y en un último intento por sumergirme en el agua para siempre, me encontré con dos brazaletes flotando. Parecían convenientemente preparados para que los usara para ahorcarme, cosa que agradecí al destino, así que los cogí. Tardaron muy poco tiempo en volar a manos de Susi.

    — Sé que vas a intentar matarte con esos brazaletes, así que mejor me los quedaré yo.

    No hubo más remedio que seguir adelante.

    -III-

    Último piso (P-5)

    Habíamos llegado ya al fondo del pozo y la luz era sorprendentemente cegadora. Aunque a alguien ciego por naturaleza como yo, eso le daba igual. Una gran cantidad de Slowpoke llenaban el lugar y daban una sensación de agobio. Enfrente, subido en una roca, un Slowking observaba aparentemente hacia la nada, mirando hacia la entrada.

    Fuimos sorteando los Slowpoke, que estaban tan embobados que ignoraban nuestra presencia, hasta llegar ante el Slowking, quien al vernos bajo sus pies nos habló:

    — Saludos, niños. Mi nombre es Shoko. ¿Qué os trae por aquí?
    — Queríamos… —empezó Susi antes de ser violentamente interrumpida.
    — ¡Buh!

    De aparentemente ningún sitio salieron muchos Wimpod que salieron huyendo del lugar en cuanto Shoko gritó. En muchas ocasiones pasaban por encima de los Slowpoke que, atontados, no se daban cuenta de que estaban siendo pisados.

    — Son muy molestos —dijo el Slowking—. Se comen la comida de los sermones. ¡Y eso no se puede permitir! ¿Verdad, hermanos?
    — Verdad —repitieron todos los Slowpoke al unísono
    — ¿Y qué os trae por aquí?
    — Queríamos… ¡¿pero no se habían ido ya los Wimpod?!

    En realidad, esta vez lo que Shoko hizo huir fueron unos cuantos Dewpider.

    — Sí. Pero los Dewpider se meten en el agua sagrada. ¿Verdad, hermanos?
    — Verdad —volvieron a repetir los Slowpoke.
    — ¿Y qué os trae…?
    — Venimos a por el tesoro —interrumpí—. Y seguro que no quieres dárnoslo así que, ¿podrías matarnos, por favor?
    — ¿Qué tesoro?

    Susi y yo nos miramos.

    — ¿Cómo que qué tesoro? —preguntó Susi.
    — Aquí no hay ningún tesoro. ¿Verdad, hermanos?
    — Verdad.
    — Pero, según esto —prosiguió Susi—, hay un tesoro ahí debajo —y señaló hacia una pequeña cascada de agua.
    — ¿Debajo del agua sagrada? ¡A-ahí no hay nada!
    — ¿Te importaría vaciarlo con tus poderes psíquicos? Nos gustaría comprobarlo.
    — ¡Hermanos! ¡Atacad a estos infieles!
    — Matar… infieles…
    — ¡Bartimeo, volvamos a la entrada! Allí no podrán atacarnos todos a la vez

    Aunque Susi parecía urgida a ello, yo no me moví ni un milímetro, queriendo morir a manos de aquellos Slowpoke. O más bien aquellos zombis.

    — No quiero —respondí—. Este sitio es perfecto para morir.

    Por desgracia, Susi nos teletransportó a ambos a la entrada y allí, sin quererlo, lancé un Furia Dragón en más direcciones de las que creía que existían y durante más tiempo del que me creía capaz. Jadeé. Pude distinguir una gran cantidad de cadáveres pero aún había muchos Slowpoke dirigiéndose hacia nosotros… a su velocidad. La suficiente para que a Susi le diera tiempo a mandarlos a volar hacia el agua sagrada, empezar a vaciar aquello como consecuencia, tomarse un café, romper la taza y herirme hasta desangrarme con los fragmentos. Claro que, a partir de lo del café, nada de eso ocurrió.

    — ¡Seguid atacando, hermanos! ¿Hermanos? ¿Qué os pasa?

    Para desgracia del pobre líder sectario, ya no quedaban más Slowpoke. Pero ambos estábamos cansados, lo cual por otro lado era bueno.

    — Tendré que ocuparme yo de vosotros entonces.

    Y así fue como Shoko finalmente decidió atacar. En cuestión de segundos el suelo había quedado congelado. De hecho, yo también habría sido congelado de no ser porque el Rayo Hielo había sido desviado por Susi, aunque no lo suficiente para evitarme la sensación de frío.

    — ¿Por qué no le has dejado que me congele? —pregunté sin obtener respuesta.

    Lo siguiente fueron dos ataques psíquicos chocando, pero fue Susi quien salió mal parada.

    — Escucha, Bartimeo —dijo aún en el suelo—. ¿Quieres morir rápidamente?
    — Claro que quiero —respondí con una sonrisa mientras no evitaba otro Rayo Hielo.
    — ¿Ves la…? —se interrumpió y luego prosiguió—. Es decir, ¿sabes que Shoko tiene un Shellder mordiéndole la cabeza? A él no le afecta, pero es tóxico. Si lo muerdes, tardas cinco segundos en morir.

    Al oír eso, me acerqué a Susi, la levanté del suelo y le dije:

    — Gracias por decirme eso. No hace falta que me eches de menos si no quieres.

    A lo que prosiguió una heroica carrera hacia Shoko para encontrarme con mi inevitable y mortal destino. O eso habría dicho de no ser porque resbalé por el hielo y de no ser por Susi y sus poderes psíquicos me hubiera caído. Que en realidad sí caí, pero no donde me hubiera tocado caer. Entretanto, el Slowking me golpeó con un Hidropulso que me desvió de mi objetivo. Pero no solo eso…

    — Oigan, ¿dónde han metido la droga? Quiero drogarme…

    Lo dije mientras me tambaleaba confuso.

    Lo que ocurrió luego de eso fue lo que bastante tiempo después me contó Susi que pasó. Susi me siguió la corriente e intentó decirme que la droga estaba en la cabeza de Shoko, a lo que yo entendí que me mordiera la cabeza despacio. ¿Pero cómo iba a morderme mi propia cabeza? Así que me puse durante un rato a intentar morder el suelo, casi quedándome sin dentadura por ello.

    Después Susi recibió un fuerte ataque Psíquico que la llevó otra vez a caer, aunque, en un último esfuerzo y mientras yo mordía el suelo, logró llevarme hasta la cabeza de Shoko, a la que seguí mordiendo pensando que seguía siendo el suelo.

    En ese momento retomé la conciencia y pude ver que lo que estaba mordiendo era el Shellder de la cabeza del Slowking, quien de repente dejó de lanzar ataques y se quedó atontado.

    — Bien hecho, Bartimeo.
    — ¿Por qué no he muerto ya? —respondí mientras seguía mordiendo.
    — Porque te he engañado y no vas a morir con eso.

    Al oír eso, me solté e intenté caer al suelo de una forma que me hiciera daño, cosa que no conseguí por culpa de los poderes psíquicos de Susi.

    — Señor Shoko, ¿podrías vaciarnos el agua sagrada? —se notaba que Susi estaba fingiendo su educación al preguntar.
    — Agua… sagrada… vaciar… no… es decir… sí…

    Shoko se dirigió entonces a la pequeña cascada a su velocidad. Es decir, mientras iba llegando daba tiempo a salir del pozo, coger un cubo y empezar a sacar agua. Cosa que, desde luego, no hicimos.

    Tras un rato muy largo, le bastó con lo que me pareció un pequeño ataque psíquico para hacer que la cascada dejara de echar agua y que la que había se evaporara.

    — Pasad… tesoro… abajo… usad… bien…

    Miré hacia donde estaba antes el agua y había una escalera que llegaba hasta el fondo.

    — No —dijo Susi cuando hice ademán de tirarme.

    Retrocedí resignado y le dejé pasar delante por un motivo que cualquiera podría imaginar y que tampoco es conveniente exponer. El espacio era estrecho y apenas se podía avanzar sin rozar con la pared. Estuve todo el camino tratando de rasgarme las escamas con la roca, sin conseguirlo. Finalmente llegamos al fondo y lo que encontramos fue algo extraño.

    — ¿Una esfera negra? —preguntó Susi—. ¿Eso es todo?
    — ¿La dejamos aquí? No parece ser tan valiosa.
    — No quiero ver a tu padre enfadado —otro intento de morir fracasado—. Mejor nos la llevamos.

    Y justo cuando Susi cogió el orbe, se oyó desde arriba la voz de Shoko. Aunque ya parecía haber vuelto en sí:

    — Ese orbe tiene en su interior un poder que no podéis imaginar. Guardadlo bien.
    — ¿No quiere matarnos por secar el agua sagrada? —pregunté.
    — Los Slowpoke están todos muertos y el agua ya volverá a salir. Lo único que me preocupa es volver a reunir al culto.

    Y así fue como salí decepcionado del lugar.


    -IV-

    Ya fuera del pozo, la situación parecía haberse calmado. Era ya de noche, el combate de mi padre había terminado y salimos de la propiedad de los Ríos sin contratiempos. Pero al llegar a casa, la tranquilidad se esfumó de golpe.

    La puerta había quedado medio destruida aunque aún impedía ver el exterior desde dentro o el interior desde fuera, cosa que por otro lado no era tan inusual. Pero nos encontramos a mi padre gruñendo y maldiciendo en voz baja, como si estuviera discutiendo acaloradamente con sus cabezas. Cuando oyó la puerta abrirse, se giró hacia nosotros y nos fulminó con la mirada. No estaba contento de vernos de vuelta sanos, salvos y con nuevos tesoros, sino al contrario. Estaba muy furioso.

    — ¡¿Pero cómo se os ocurre meteros en la propiedad de los Ríos?! —rugió mi padre sin siquiera haber escudriñado el orbe—. ¡Me habéis hecho perder a los clientes que mejor pagaban!

    Ambos agachamos la cabeza mientras Timeo relataba con todo lujo de detalles algunos de los encargos que había realizado para aquella familia, incluyendo el asesinato del mismísimo jefe de la familia rival, por el que había recibido medio millón de pokédolares y cuya cabeza estuvo colgada durante meses en el salón de casa.

    Adelantó entonces hacia nosotros la cabeza derecha. Tragué saliva y quizás Susi hizo lo mismo; eso indicaba que iba muy en serio. Si hubiera sido cualquier otro Pokémon quien nos estaba apuntando, habría estado feliz porque iba a morir en aquel momento, pero sabía que mi padre nunca me hubiera matado.

    — Vais a quedaros sin los mapas dos meses por lo menos. Y en cuanto a ti, Bartimeo…

    No llegó a terminar la frase cuando se escuchó la puerta sonar. Normalmente me habría resultado indiferente o incluso me habría ido a mi habitación con cierta resignación. Pero en aquel momento el sentimiento de alivio fue tal que me senté en el lugar brevemente antes de dirigirnos Susi y yo a nuestra habitación…

    El nombre de Shoko está tomado de Shoko Asahara, el líder de una secta que la lió parda en Japón
     
    Última edición: 5 Enero 2019
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