Long-fic de Pokémon - Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por DoctorSpring, 7 Septiembre 2017.

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  1. Threadmarks: Capitulo 12
     
    DoctorSpring

    DoctorSpring Disgregrador Crítico

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    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    2093
    Capítulo 12: Batalla en el cementerio olvidado (parte 2)

    La deerling termina de entonar el discurso, oculta el rostro con su capucha para salir desapercibida. Se estaba muriendo de sueño y Hamlet solo la cansaba más. Logra salir del grupo de gente con éxito, sospecha que el pikachu la ayudo un poco. Entra a la iglesia y busca apresurada su habitación.

    Cierra la puerta de golpe esperando que no se escuche afuera, Harry aparece de golpe asustándola.

    —Lo hiciste muy bien—dice Harry Mel Letnik lamiéndose los dientes.

    —Gracias a ti—dice Alicia tímida—pero se supone que yo solo debo seguir órdenes de mi señor Arceus.

    Hamlet ríe.

    —¿Crees que soy una especie de demonio o algo así?—dice Hamlet incrédulo—en todo caso sería un ángel aunque eso es un adjetivo muy amable para alguien como yo.

    —¿Eres un ángel?

    —Algo así—dice Hamlet y luego sonríe—primera lección, pisa el suelo con tu pezuña.

    Alicia obedece sin saber exactamente porque, al principio no pasa nada pero un tallo empieza a crecer entre el mohoso piso, al final de este, terciopelo blanco entornado con morado se abre. La hembra capta los olores de inmediato, es la flor más olorosa y hermosa que ha visto.

    —¿Este es mi As o como se llame esa cosa?—pregunta la cervatillo verde, debería ser café pero en este pueblo siempre es verano.

    —Sí, ¿te gusta?

    —Es lindo—dice sonriendo.

    Hamlet lanza la gabardina al lado, aterriza sucia en el suelo. La deerling parpadea, en ese segundo ya volvía a tener otra puesta.

    —Convierte esa sucia ropa en un lindo adorno

    La tipo planta acata las ordenes, en el cuero viejo crecen diversas plantas, rosas, gardenias, cosmos, tulipanes y pasto. Al final, la vieja gabardina acaba irreconocible. Se imagina en un campo haciendo lo mismo, ahí no podrían encontrarla en un buen rato.

    —Tienes mucho potencial querida—dice Harry viendo satisfecho el resultado—vas a ser útil. Por ahora debemos dormir, confió en que estos olores te ayudaran a conciliar el sueño.



    Llego la hora de su muerte o al menos eso es lo quiere que Adán.

    No sabe porque pero siente que si le toca el haz, dejara de existir para siempre. No en un sentido metafórico sino literal.

    La situación es mala, Lilliana está demasiado asustada para ser útil y el inspector Magnet está herido; aparte de que un robot quiere borrarlos de la existencia. Debe pensar un primer movimiento si no quiere morir.

    Primero debería recargar la batuta, ya después se preocupara por conseguir una chaqueta nueva.

    El golem gigante se acerca lentamente sin dejar de retumbar el suelo.

    —Espero que no ofrezcan resistencia—dice Adán como si estuviera echando a unos rancheros de sus tierras.—solo hago mi trabajo y mi trabajo es eliminar cualquier rastro restante.

    Las dos manos desparecen, mostrando los dos cañones que lo pueden llevar a la oscuridad.

    El kirila rápidamente se para en una pata, usa una fuerza psíquica lo que provoca que el robot entre en estado “exterminar”. Primero se eleva sobre él e intenta una patada a la cara. Ricardo esquiva con facilidad y contrataca con un “Mental Cut”. Impacta en el pecho pero apenas saca unos guijarros; Adán reintenta en el estómago, causando un gemido de Liliana y que este cayera rodando hasta donde están sus dos “compañeros”.

    Se incorpora con una costilla rota, si “Mental Cut” no le hace nada y no hay nadie cerca para usar “Plunder of Souls”. Deberá usar su tercer As.

    Está en estado de prueba, puede funcionar como puede que no pero no hay tiempo para preocuparse por eso. En el peor de los casos podría usar “pulso oscuro” aunque sería devastador para él en su estado actual. El hijo bastardo de los Gallaway se mantiene firme.

    —¡Liliana!—exclama haciendo salir a la chica del trance—¡Esconde a ese inspector!, ¡rápido!

    La lilligant obedece; arrastra al agente detrás de unos árboles muertos. Ricardo hace un pequeño corte a sus piernas, intentando distraerlo para que esos dos no se conviertan en polvo. Fue en vano, los ojos de Golurk miran fijos a los pokémon. Prepara su cañón para desintegrarlos.

    El joven forma una bola negra en su pecho, la impulsa hacia la espalda de Adán. Se sobresalta un poco, suficiente tiempo para que logren esconderse detrás de unos árboles.

    «Los ataque eficaces normales logran herirlo un poco» piensa adolorido «espero que esto funcione»

    Ricardo suelta un bola sombra más que deja flotando en el aire, gira la batuta en círculos al contrario de las manecillas del reloj; logrando una especie de fricción cuántica.

    La antimateria se hace más grande y empieza a imitar los movimientos del instrumento, gira y gira. Entonces se convierte en un agujero negro el cual lo empieza a absorber. No se había fijado y la había colocado al lado; usa sus pies para aferrarse a la tierra. Lo teletransporta al frente antes de que el agujero lo trague.

    Es difícil mantenerlo abierto sin que te absorba, no sabe a dónde se dirige lo que es absorbido, espera que a la nada. Pocas cosas pueden sobrevivir a un agujero negro, incluso la luz no es capaz de ganar la batalla contra la oscuridad o al menos la de la galaxia.

    Un ataque de luz amarilla lo ayuda a espabilarse, traslada el vórtice hacia encima de él y salta. Antes de morir en la nada, empuja el vórtice al frente de él. Aterriza de pie y empieza a girar otra vez la batuta para evitar que desaparezca el agujero.

    —¡Oye my friend!—dice Adán el golem en una voz que se parece cada vez más a un bandido bienhechor—¡me estas desesperando!, pongamos algo de música.

    Entonces una canción tan azucarada que podría dar diabetes a un slurpuff resuena en los oídos de Ricardo. Unas hembras cantan encima de la música en una canción que nunca había escuchado en su vida.

    If you wanna be my lover, you gotta get with my friends


    Make it last forever friendship never ends

    If you wanna be my lover, you have got to give

    Taking is too easy, but that's the way it is

    —¡Para esa música por favor!—exclama Gallaway asustado—¡Me estas ar.

    Un ataque de tos interrumpe su amenaza, unas gotas de sangre en la tierra infértil le develan su temor. Si no termina este combate rápido, va a morir.

    La sonrisa torcida destella, empieza a cojear hacia el escondite de Liliana y Magnet mientras la canción sigue sonando. Cuando llega, cae al suelo sentado junto a ellos.

    —¿Que vamos a hacer?—pregunta la joven asustada.

    Si es cierto que cualquier cosa dejara de existir cuando lo impacte el rayo, piensa en que tal vez, solo tal vez; los recuerdos también lo harán.

    —Liliana—dice Ricardo demasiado herido ya—ayúdame a empujar al señor Magnet.

    Así lo hicieron. Sabe que tampoco recordara nada por lo cual no tendrá ningún arrepentimiento.

    —¿Oye, que están haciendo chicos?—pregunta el Inspector Magnet adolorido mientras lo dirigían frente al golem.

    —Lo lamento—dice Ricardo para luego volverse a Liliana—empuja con todas tus fuerzas hacia el robot cuando cuente hasta tres.

    Salen de su escondite. Adán estaba esperando pacientemente.

    —Los encontré my friends, son mis amigos y como amigos, quiero que estén bien en el limbo.

    —¿Qué le pasara?—pregunta la tipo planta nerviosa.

    —¡Cállate!—grita Gallaway amedrentándola, sonríe al ver como el acero del inspector se vuelve cálido—1, 2… ¡3!

    Adán ataca eliminando un pedazo vacío de metal.

    Ricardo salta antes de soltar un gemido de dolor y empuja el agujero hacia el golem, la estatua de roca es absorbida con facilidad.

    —¡Te tengo!

    Adán el golem ya está metido de cintura para abajo, Ricardo Gallaway vuelve a sonreír como antes y hace un movimiento de arriba hacia abajo con la batuta para cerrar el portal. Sin embargo, esa fuerza no fue suficiente para partir a Golurk a la mitad. Vuelve a intentarlo de nuevo, solo con un ruido de algo chocando y guijarros saltando como recompensa.

    Cierra el portal una y otra vez hasta que por fin el robot cae sin piernas; el agujero negro se cierra.

    Antes de terminarse el combate, el robot usa sus propulsores para alzarse frente a ellos; no parece haber sentido algún dolor.

    «Claro que no siente nada» piensa Ricardo sonriendo como los Gallaway «esta muerto»

    —Me quitaste las piernas—dice Adán flotando en medio del bosque negro—eso no lo hacen los friends.

    —Estas partículas en el aire no pueden ser buenas para la salud—dice Gallaway desviando la mirada.

    —No lo son—dice el fantasma sonriendo o al menos eso le parece—pero ya estoy muerto y ustedes van a dejar este mundo con la frente en alto.

    —Me temo que no.

    Ricardo aprieta la batuta con fuerza, su energía es suficiente para mantener un agujero negro abierto solo por unos segundos. La energía mental de la batuta también se va con el tiempo; más o menos le queda un minuto y medio para que la energía se vaya sola

    Este As aún no tiene nombre, supone que sería algo así como “Black Hole”.

    —Esto no ha terminado buddy.

    El fantasma aplaca contra él, lográndolo esquivar apenas por unos centímetros. Es mucho más rápido ahora que no tiene piernas.

    Intenta golpearlo de nuevo mientras lanza el haz.

    —¡Mi tarea no terminara en este pozo inmundo!—exclama Adán poniéndose melodramático de repente.

    Gallaway se agacha, la roca roza con su cabeza.

    Faltan cincuenta y seis segundos para irse a la mierda y no cree aguantar treinta minutos esquivando ataques mientras que su energía volvía al cerebro.

    Aunque ahora que lo recuerda, no esta seguro de cuando recargó la batuta por última vez. Fue en la batalla contra Danna pero eso fue hace mucho tiempo.

    No será…

    La batuta esta muy caliente, ardiendo como un comal. El kirlia empieza a reír.

    Su habilidad consiste en el tiempo, una fuerza psíquica cada treinta minutos, la carga de la batuta dura cinco segundos y disminuye o desaparece cada vez que usa una habilidad. Con un mundo donde el tiempo es un desastre por alguna extraña razón; todas esas reglas desaparecen en un parpadeo.

    Su dolor se fue.

    Antes de que el golem vuelva a atacar, lanza varias bolas sombras alrededor para convertirlas en portales a la nada.

    Adán jala su corbata nervioso.

    Los siete agujeros negros absorben al primer muerto inevitablemente.

    —¡Me has ganado señorito Gallaway!—grita el golem derrotado—¡has derrotado a la muerte, a la nada, pero no te preocupes!

    «¡Vas a acabar muerto igual!» continua asomándose desde el agujero «luego cuando tu alma este por ahí, me dedicare a borrarla y lo mismo contigo señorita!»

    Liliana se limita a mirar asustada, agarrándose del chico para evitar irse con el señor.

    Goodbye my Friends—dice para luego desparecer en la nada.

    Los dos sienten como el territorio se compacta, hay unos segundos de oscuridad. Cuando abren los ojos de nuevo; están en un campo con un pasto tan verde como el pincel de celebi.

    El cielo es azul, como si pudieras ver a Arceus entre las nubes.

    La hija del acalde voltea, viendo el caminito que dirige al cementerio. Lo único que quedaba del bosque es un tronco quemado con agujero en el centro.

    El camino del otro lado dirige a RON.

    Ricardo se acerca al tronco y lo toca, retirando la mano de inmediato.

    —Esta muy caliente—suspira Gallaway—el bosque se convirtió en un solo tronco.

    La batuta vuelve a ser fría de nuevo.

    —Te ves muy mal—dice tímidamente Liliana abrazándolo—mi pequeño héroe… vámonos a dormir.

    Lentamente lo recuesta en el pasto y Ricardo no muestra resistencia.

    —Liliana...—dice Gallaway segundos antes de quedarse dormido o tal vez inconsciente—¿otros pokémon entraron con nosotros, tuve otra pelea aparte de esta en los últimos minutos?

    —No empieces a delirar—dice la tipo planta triste—solo fuimos nosotros dos, ese gigante nos atacó en cuanto aparecimos. Lo único que recuerdo antes de eso es la cuando mataste a ese cangrejo gigante.

    Entonces duerme durante toda la noche.

    ……………………………………………………………………………………………………………………………

    Ases vol 4.

    Black Hole in the Sky (Ricardo Gallaway/Nymphe): El usuario lanza una bola sombra que convierte en un agujero negro que puede colocar en cualquier lado.

     
    Última edición: 20 Julio 2018
  2. Threadmarks: Capitulo 13
     
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    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
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    Capítulo 13: Madame Connie

    En un café del Este, dos pokémon están sentados frente a frente. Lo único que los divide es una mesa que en el centro tiene un jarrón con una rosa.

    El local está en el cercle d’amour que es una calle sin salida terminada en una rotonda donde alrededor hay múltiples locales como la tienda de perfumería llamada “Flower”. Al absol le hace recordar al alcalde de Nereida y por consiguiente a su esposa.

    Se había quedado de acuerdo con madame Connie, la dueña de uno de los burdeles más concurridos de por aquí. Es conocida por su tacto toxico.

    —Voy a ser directo—dice Víctor mientras sorbe del té—no me he quedado satisfecho con la hembra que me diste, devuelve mi dinero.

    La cara de su acompañante apenas visible entre las cortezas llenas de espinas muestra tristeza, decepción y preocupación a la vez. Aparte del maquillaje por la falta de sueño.

    —Te he dado a la chica más joven que tengo—exclama Connie dejando su taza al lado—no puedo darte más.

    Los ojos del señor Seed realizan un “cara susto”.

    —¿Acaso quieres que tu marido se entere de todo esto?

    Madame Connie sonríe aliviada.

    —Buen intento, pero después de pensarlo tanto me decidí a empezar los tramites del divorcio.

    El absol escupe la bebida de forma discreta para luego chupar sus dientes.

    —Tampoco va a hacer mucha diferencia—continua la fémina suspirando—hace trece años que no tengo marido; no desde que le dije de mi embarazo. Desde entonces retome el negocio de mi padre con los únicos cuatro mil poképesos que se dignó a enviarme, una moneda que vale una merde por cierto.

    —Eso ya lo sé—dice Víctor aun sin amedrentarse del todo—¿no crees que te costara la custodia ser una matrona?

    La tipo agua niega convencida.

    —Los tribunales me darán la razón, Jack no ha aparecido en mucho tiempo mientras que yo estuve manteniendo a mi niña. Aunque sea con métodos dudosos.

    —¿Y el dinero?—inquiere Víctor—se rumorea que está podrido en oro el capitán ese.

    —El ladrón cree que todos somos de su condición—deletrea la toxapex—no estamos en su sucio pueblo y mi hija es demasiado inteligente para dejarse engatusar.

    La madame le guiña el ojo al siniestro, enrojeciéndole de coraje. Se retira como si hubiera tenido una victoria aplastante.

    Menos mal que Víctor es un caballero pues de otro forma empezaría a maldecir.

    Paga la cuenta mientras la chansey oculta una pequeña sonrisa, por así decirlo. Seguramente cree que esa estrella de mar le ha roto el corazón pero se equivoca; nadie insulta al señor Seed y sale bien parado, aunque este flotando o volando.

    Esta conversación es señal de que tiene que volver con su esposa y su hijo, conociéndole, este ya se ensució de nuevo. Abandono la cafetería clásica con una mueca de desprecio.

    Por así decirlo.



    Copper no estuvo conociendo a la señora Durán por bastante tiempo pero cree que no se le perdía la mirada tan seguido.

    Además, a veces la ve hablando sola. Ahora están en el viejo calabozo donde Jenaire se encuentra recluida.

    La leafeon estaba dormida cuando llegaron. La joven reportera mira ansiosa entre los garrotes rechinando unos dientes imaginarios.

    —Ya vamos a cerrar el ayuntamiento—dice el inspector Wickeland—¿tu amiga se piensa quedar?

    —Supongo que sí—responde Copper desanimado.

    El granbull asiente.

    —Ojala no te moleste compartir colchón con la señorita.

    —Claro que no me importa—dice el eevee intentando disimular.

    —¡Señora, no puede visitar a la reclusa sin permi…

    Bajando las escaleras se encuentra una primarina desplazándose torpemente aunque al mismo tiempo con aires de superioridad. Cuando examina la escena sus ojos arden en cólera.

    —¿Dónde estarán esos mocosos ahora?—pregunta la señora Granat para si misma , luego se dirige a Copper—¿has visto a mi hija, Charles, o a Sebastian?

    —Me temo que no señora—dice Copper asustado de lo que sus palabras puedan provocar.

    —Esos niños no se separan ni un segundo—dice Granat pensando en voz alta.

    Mientras que la señora divaga, el tipo normal escucha una conversación entre un inspector y su subordinado.

    —¿Por qué le has permitido entrar?—pregunta el inspector Wickeland.

    —No lo sé—dice nervioso el agente Fluffy—me harte de decirle que no podía pasar pero ya conoce a la señora Granat.

    —Lo entiendo, si tuviera una hija tan caradura y desvergonzada también descuidaría mis modos.

    La primarina termina su discurso suspirando.

    —Me voy, seguramente este en la casa—suelta una risita—ya se que decirle a Juliette cuando la vea.

    Se retira tal como había llegado.

    Copper se acerca a Frida que seguía temblando.

    —Esperar ocho horas es un tormento.

    —Las horas se pasan rápido durmiendo—dice el eevee.

    —Hace mucho que no duermo.

     
    Última edición: 20 Julio 2018
  3.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    ¿Dos episodios por el precio de uno? Wow... vaya si escribes rápido wey. A menos que seas como algunos fickers que conozco y tengan respaldados sus 20 y pico episodios antes de publicar.

    Dejándonos de pavadas, la pelea entre Ricardo y Adán fue tan surreal... tan fantástica... huevón, me dejaste sin aliento. No me pondré a analizar, mejor será.

    Solo me queda decir que la trama sigue con el mismo ritmo y que Víctor Seed es todo un conchudo.

    Y claro, el acento de Adán me pareció increíblemente estrafalario O-o... Gringo al peo x'D.

    Por último una corrección

    Te comes algunas tildes compa xP. Yo hubiera puesto "Llegó la hora de su muerte... o cuando menos esa es la intención de Adán"

    Solo me queda decir... nos vemos en el siguiente episodio...

    Ah, y por cierto... ¿Qué chuchas pasó con la pobre de Jackie Shield? 0-oU
     
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    DoctorSpring

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    Creo que es obvio.

    Tanto Jackie Shield como el inspector Magnet fueron alcanzados por el As de Adán que tiene como funcion borrar de la existencia a cualquiera que lo alcance. Por lo cual para efectos de los personajes y los capitulos por venir, ellos ya no existen. Los recuerdos y su descendencia se borraron e incluso nacieron otros en el pasado para reemplazar su lugar.

    Saludos.
     
  5. Threadmarks: Capitulo 14
     
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    Capítulo 14: Wonder Wall (parte 1)

    En el reino KingSea, una reina gobierna con tentáculo de hierro. Una octillery más grande que las demás, da órdenes entre corales grisáceos. Como toda gobernanta, ella no hace nada mientras manda a otros hacer su trabajo.

    Su “esclava” favorita siempre ha sido ella, la mejor caballera del mundo submarino. Lady Granat II es la más noble y la mejor batallando. Junto con su fiel escudero Sebastian, los dos se encargan de mantener la paz en este mundo de sueños.

    ¿Qué hace la reina Octillery cuando la ayudan? Nada, nada de nada, seguramente, absolutamente, nada. Solo reciben más trabajo como recompensa. Es tan decepcionante que solo quiere despertar.

    Se incorpora en sus dos aletas mientras lame sus labios. Su cuarto está demasiado desordenado, todas sus cosas están tiradas por el suelo y lo único que esta reluciente es su colección de comics de “Las aventuras de rico Mcpsyduck”, solo lamenta el espacio vacío entre el 65 y el 67

    Se asoma tímidamente desde las escaleras, no hay nadie. Baja, aun con bastante cuidado.

    Encuentra sobre la mesa una nota que solo podía ser garabateada por una aleta, el mensaje que ve es sencillo: “Me presente como voluntaria para ayudar en el entierro, no quiero pedirte que vayas porque sé que no iras pero al menos pórtate bien. Volveré pronto”.

    A pesar de ser una chismosa, la señora Granat siempre ha ayudado en lo que ha podido. Supone que lo que dijo rico Mcpsyduck en el número 24, página 13, primera viñeta es cierto: “Si tienes un tumor, seguramente no tienes una enfermedad peor”.

    Ríe hasta que se da cuenta de lo obvio, no le dejaron de comer.

    Suspira para después buscar en el refrigerador. Saca una jarra con jugo y la echa toda en su boca.

    Para ella es suficiente desayuno. Alguien toca la puerta, seguramente es Sebastian o al menos eso piensa mientras la abre.

    En efecto, un sylveon está en la entrada.

    Los dos salen y cuando están saliendo de residencial del mar, el tipo hada empieza hablar después de no hacerlo hasta haber recorrido la mitad del camino de salida.

    —¿Tu madre no está?—pregunta Sebastian.

    —Fue a ayudar en el entierro—dice Larissa distraída.

    No dijo nada más.

    Esta empezando a sospechar que el chico quiere preguntarle algo pero no se atreve, al final toma aire cuando están parados en la plaza.

    —Lari, ¿tienes miedo?

    La chica se sobresalta por tener que responder semejante pregunta de repente, piensa que podría decirle una mentira para ocultar su miedo, porque tiene miedo. Aunque intenta disimularlo a ella misma, debería confiar un poco en su mejor amigo para variar.

    —Un poco

    —Bastante—corrige Sebastian de inmediato, ella odia admitir que tiene razón—querida, si quieres podemos olvidar esto, dejar que el capitán y esas muchachas se encarguen.

    —Suena bastante tentador—admite la brionne con los ojos brillantes—, pero entonces, esa cosa nos enterrara a todos como dictador en plena purga. ¿Recuerdas lo que nos dijo cuándo…

    La muchacha se detiene de repente.

    —Cuando…

    —Dijo que los fantasmas suelen calentar, antes de empezar de verdad—interrumpe el chico—sé lo que quieres decir, las tres muertes hasta ahora son solo “el cáliz”. No pasara mucho tiempo antes de que el fantasma ese decida hacer la gran entrada.

    —¿Cuántos pokémon podrían morir?—dice Lari recobrando su compostura—si nos descuidamos, el pueblo se convertirá en un cementerio gigante.

    —Eso es responsabilidad de los equipos exploradores, proteger a la gente, no crees que…

    —Esta bien—dice Lari mientras sus ojos empiezan a brillar—te voy a decir la verdad. En el mar hay varias maravillas; peces en forma de corazón, barcos sorprendentes, mantines y mantykes saltando al sol y demás. Si estando en este pueblo vi todas esas cosas, ¿te imaginas que cosas veré si viajo un poco más?, ¿recuerdas cuando me ayudaste a sumergirme en el mar?

    —Lo recuerdo bien—dice Sebastian disimulando su leve rencor—ambos teníamos once años y yo ya había evolucionado.

    Ambos estaban comiendo helado, viendo la marea moviéndose de atrás a delante. En ese tiempo, el amor de ella por los barcos ya había nacido.

    —Mamá me dijo que hay pueblos bajo el mar—dijo el recién tipo hada.

    La pequeña popplio estuvo a punto de tirar su helado de fresa.

    —¿¡Es enserio!?—dijo la tipo agua sobresaltando a su amigo.

    ֫—Al menos es lo que me dijo…

    Sebastian se daría cuenta después de que ha cometido un grave error.

    Dejo al joven vigilando y se sumergió. Volvió con unas algas enredadas en su pelo.

    —No encontré nada—dijo antes de dormir en la arena.

    Dos años después lo volvieron a intentar, aunque no hubo ningún rastro de civilización inteligente, la señorita Granat quedó satisfecha con las “reliquias” que encontró, consistían en basura acuática.

    A los trece años despierta diferente, tal vez se hubiera empanado antes si tuviera un espejo en la habitación de que ya no era una popplio. El día de su cumpleaños evolucionó por fin.

    La chica tardó en darse cuenta de las implicaciones que esto conllevaba, ya podía compararse con Sebastian. Lo primero que hizo fue presumirle su nuevo cuerpo a Sebastian—suena un poco mal dicho así—e incluso bailó torpemente para él—eso suena todavía peor—para darse cuenta que le salían mejor los bailes cuando no los intentaba.

    Sebastian la llevó a su madre que era y es la doctora del pueblo. Después de hacer varios exámenes médicos, la audino acarició la cabeza de la joven. Se extrañó un poco pero la señora Labelle le dijo que era un acto reflejo, aprendido por años de estudiar enfermería.

    —Eres una joven saludable Larissa y tienes un metabolismo increíble, aun así no te confíes y cuida lo que comes. También noto que eres un poco más pequeña que las de tu especie pero eso no debería ser un problema para ti.

    —¿Específicamente para mí?

    —Olvídalo.

    En cuanto salieron, Lari quiso intentarlo de nuevo. No encontraron nada, sino fuera porque Sebastian le compró un helado, hasta lloraría.

    Un año después cuando tenían catorce, los dos muchachos intentaron otra vez. Esta vez se encontró con una mantyke llamada Deona. Según ella, vivía en un pequeño pueblo bajo el mar más parecido a un hotel de paso.

    La cría tenía más o menos seis años, tal vez era demasiado pequeña para andar nadando lejos de su hogar. El dibujo en su espalda aún estaba borroso.

    —¿Cómo es la vida ahí?—preguntó Lari

    —Es un poco aburrida a decir verdad, el pueblo es demasiado pequeñito; solo hay cinco casas y una tienda, si yo o tía Daniela nos enfermamos, alguien tiene que cargarnos a un consultorio a unos kilómetros.

    —¿Cómo es tu tía?—preguntó Larissa sin saber que era lo más inoportuno que podría preguntar.

    —Daniela trabaja en muchas cosas según ella, fuma como locomotora pero es muy amigable. No sé exactamente que es lo que hace pero suele acompañar a pokémon a una habitación para luego salir minutos después, demasiado cansada.

    —Eh…fue un gusto conocerte.

    Se propulsó hacia la superficie, haciendo que Sebastian caiga de lomo en la arena.

    —¿Cómo te fue?—dijo después de levantarse.

    —Muy bien—contestó Larissa radiante—he conocido a alguien de ahí, los pueblos subacuáticos existen.

    —¿Ahora qué sabes esto podemos dejar de hacerlo?

    —Por ahora sí.

    —Haciendo esto—dice la joven en el presente—me demostrare a mí misma que puedo afrontar los peligros de un viaje.

    Sebastian no contesta.

    Los chicos llegan a la plaza y ven a una multitud de pokémon preparándose para el entierro, los pokémon tipo planta fabrican ornamentos de flores, algunos con su propio cuerpo. Los demás intentan ayudar en lo que pueden consolando a los familiares o repartiendo dichos arreglos mientras que otros pokémon fuertes como Brock se ofrecen a cargar los ataúdes pese al pequeño tamaño de estos

    Larissa recuerda con algo de tristeza cuando el padre de Brock falleció hace siete años, toda la familia tuvo que ayudar a cargar el cajón.

    —Pronto irán al bosque—comenta Sebastian, entonces parece recordar algo importante —¿Lari, recuerdas cuando fue la última vez que fuiste al cementerio?

    Ahora que lo piensa, ni siquiera se acordaba de que había uno.

    —¿Cuándo fue la última vez que alguien murió?—contesta la brionne.

    —¿Recuerdas cuando leímos esa novela? La del pueblo recién fundado donde nadie había muerto. Pareciera como si Nereida fuera así, pareciera como si hubiéramos tenido un periodo de inmortalidad, como si estas tres almas jóvenes compensaran las muertes que no hemos tenido desde la del padre de Brock.

    —Creo que estas delirando. A lo mejor hemos tenido suerte.

    —Eso es demasiado simple.

    —La solución más simple es la correcta.

    —Esa filosofía es de flojos—refunfuña Sebastian—, no descartaría que el fantasma haya sido creado para desquitarse esa suerte.

    La discusión es interrumpida por unos pasos que tiemblan el suelo.

    El machoke del pantalón café se acerca a los dos jóvenes.

    —Buenos días—dice Brock suspirando.

    Ese saludo es demasiado tranquilo viniendo de él.

    —Buenos días—responde el sylveon.

    —¿Hace buen tiempo, no?

    —Sí.

    —Necesito ayuda—dice Brock—he intentado entregarme pero la policía esta demasiado ocupada para tomarme enserio.

    En eso, el capitán Gallaway llega con las dos exploradoras, junto con una rockruff la cual es seguida por un pequeño cachorro que intenta seguirle el paso en vano.

    —¿Entregarte?—pregunta el tipo hada—¿Qué demonios has hecho Brock?

    Aunque el tipo lucha siempre lo ha insultado parece que Sebastian es quien toma las riendas de la conversación.

    —Rápido habla, se están acercando.

    —Yo he...he…matado a…

    —ATENCION POR FAVOR

    Todos los pokémon sienten sus tímpanos vibrar como tambores espaciales en medio del universo.

    —Perdón…—se disculpa la loudred apenada—hemos terminado los preparativos, muchas gracias a todos. PUEDEN ACOMPAÑARNOS AL entierro. Caminaremos paso a paso por el sendero que dirige al cemen…terio. Que descansen en paz estas tres almas y Arceus las tenga en su santa gloria.

    Todos los pokémon, excepto los tres jóvenes y los recién bajados del barco, empiezan a caminar uno tras otro, formando un desfile.

    —Me tengo que ir—dice Brock apresurándose para unirse a los demás.

    El capitán Gallaway se acerca con las manos dentro de la chaqueta.

    —Ya se fueron, vieja.

    La tipo roca/normal asiente.

    —Voy a ver si los alcanzo—dice mientras inclina su cabeza, el gallade se pone de cuclillas casi de inmediato y se dan un beso rápido en la boca.

    Cuando la hembra esta lo suficientemente lejos, el capitán se voltea.

    —¿Están listos? ¿Recuerdan el plan?

    —Creo que si—dice Sebastian—el chiste es que intente ir a por ambos y se confunda, entonces usted podrá golpearlo por el medio.

    —Así es—asiente Gallaway—, lo primero que tenemos que hacer es esperar en la playa hasta que ataque de nuevo.

    —¿Estamos seguros que volverá a atacar de nuevo ahí?

    —Tiene que—dice el capitán mirando al ayuntamiento—. Pero primero me gustaría interrogar a la señora esa.

    Ella y Sebastian se miran fugazmente.

    —Vamos con usted—dicen al mismo tiempo.



    La impostora de Frida intenta abrir los ojos poco a poco para simular que ha estado durmiendo aunque claramente no necesita dormir en un cuerpo que no es suyo. Sin embargo, las larvas moviéndose por todo su vientre si lo ocupan, cosa que le pone enferma a pesar de ya no tener ningún tipo de sistema inmunológico.

    Ve a la hembra durmiendo tranquilamente en su jaula, esta durmiendo de lado como un rockruff moribundo, con su costado subiendo y bajando.

    Se eleva poco a poco en el aire para mirar el resto de la escena. La mazmorra del ayuntamiento parece no haber sido usada por mucho tiempo, el moho se come las paredes como el fuego a su vida, entre la pintura blanca puede ver partes grises.

    La silla donde esta durmiendo el agente Fluffy esta astillada.

    ¿Recuerdas las camas que astillamos en nuestros tiempos?—dice Alex como si un cutiefly estuviera revoloteando cerca de su oído—¿en serio tengo que recordarte esa vez con ese rhyhorn?

    La sangre de la reportera se acumula en sus mejillas.

    —No recuerdo nada de un rhyhorn—en realidad si lo recordaba.

    ¿Cuántos años tenía?—insiste Alex—¿cuarenta?

    —Eso no te incumbe—murmura fastidiada.

    La risa de la joven inunda la sala, tanto que le parece increíble que solo ella se diera cuenta.

    En eso, el joven con el cual vino, empieza estirarse y a bostezar. El sucio eevee mira con decepción la jaula donde duerme su madre mientras ella aprieta sus puños imaginarios.

    —¿Cuándo demonios despertara?—pregunta al aire.

    —No lo sé—contesta Copper—, espera unos minutos.

    —No tengo mucho tiempo—dice la señorita Deunix—, voy por algo de comer, me muero de hambre.

    Dicho esto, sube las escaleras. Obviamente no necesita comer pero es una excusa para salir de ese lugar que solo la desesperaba.

    El ayuntamiento de este pueblo es bastante normal, está a la derecha de la plaza. La fantasma puede ver las puertas con letreros como el registro civil y demás. Un letrero sobre el escritorio anuncia que esta cerrado.

    —Esta cerrado—dice una voz ronca con un acento norteño como confirmándolo.

    Del otro lado se escuchan otras voces pero Alejandra es incapaz de oírlas por lo bajas que son en comparación a la del viejo.

    —Podemos esperar hasta mañana pero como decía mi tía, el tiempo suele chingarte por la espalda cuando menos te lo esperas.

    Entonces hay un pequeño trecho de silencio donde las demás voces responden.

    —Bueno, es putamente ilegal pero tengo que hacer esto, no es un puto capricho. Huercos, no hagan esto en casa y en ningún sitio. Tal vez en el Norte.

    El macho lanza una patada que abre la puerta de golpe, en cuanto ve quien es, los ojos de la sin identidad se llenan de ira.

    Antes de poderse esconder, un sylveon alerta al capitán de su presencia. Uno de los dos muchachos a los que intentó matar antes.

    Reacciona de inmediato y pone su mano sobre el alga, amenazando con quitársela y esperando que los dos jóvenes sepan lo que significaría para lo joven reportera sacarla así.

    —¿¡Entonces tu eres el fantasma!?—pregunta el viejo para luego sonreír presumido—como comprenderás, los muertos no pueden quedarse por más que nos duela.

    —Te olvidas de algo—dice Frida confiada—¿muchachos, saben lo que pasa cuando me quito a mí misma o delicadamente me caigo? Hay un pequeño niño que podría decirlo. Lastimosamente, pronto lo enterraran bajo tierra donde nadie lo podrá escuchar.

    —¿Entonces eres una hembra?, tal vez me debí haberlo imaginado desde el principio pero los errores existen para solucionarlos ¿ No crees muchacha?

    A mí me consta que no se arrepiente de muchos errores.

    —¡Cállate!—grita—en cuanto a ti, no te acerques más o matare a esta jovencita.

    —¡Que rápido resolviste mi duda!—exclama el galladle.

    Cuanto intenta llegar a la puerta, el sylveon le tapa el camino, se prepara para hacer un brillo mágico cuando siente algo a sus espaldas. Al voltearse, un borrón la golpea con tan velocidad que eso le desorienta más que el golpe.

    Afortunadamente consigue agarrar la bufanda antes de que salga volando. Un hilillo brota del borde de su boca. El capitán intenta golpear de nuevo, le esquiva volando hacia atrás.

    Están decididos a no dejarle salir. Tiene que hacer algo o todo se terminara.

    Unas cintas rodean todo el cuerpo que ella “alquiló”, escucha como alguien sube las escaleras. Es el agente Fluffy. Alejandra y Alex sonríen al mismo tiempo

    —¿¡Que está pasando aquí?—pregunta Fluffy buscando su arma entre los compartimentos de sus cinturones.

    Antes de que el policía haga algo, el viejo corre hacia él. Consigue empuñar un pequeño artefacto negro con un cañón pero es en vano pues el capitán le da tres puñetazos en la cara a una velocidad sorprendente. Fluffy sale volando hacia la pared mientras que su agresor parece murmurar una disculpa.

    Mientras tanto, el machito sigue sosteniéndola con sus aprendices. No puede mover sus alas para deshacer el agarre.

    No obstante por algún motivo, el agarre se deshace un poco dejándola escapar rápidamente hacia afuera.



    —No creo que haya dado tiempo para que los demás entren al cementerio—sentencia Gallaway nervioso, es normal, después de todo su joven esposa esta entre ellos.

    Sebastian sale de sus pensamientos para enfocarse de nuevo en el presente. La ribombee sin duda esta embarazada, espera no haber hecho mucho daño a los pequeños. En cuanto se dio cuenta aligeró su agarre, lo que ocasiono que la fantasma huyera.

    Larissa esta bien pero un poco intranquila.

    —Capitán, la hembra esta embarazada.

    Gallaway reacciona de forma decepcionante a la noticia, simplemente asiente mientras piensa como distraer a la fantasma más tiempo.

    —¿Cuál es su preocupación capitán?—pregunta Sebastian dirigiéndose hacia la puerta.

    —Los fantasmas son fáciles de tentar mijo, supongo que la huerca apenas se enterara de que habrá un entierro, al ver a tanta gente caminando junta lo más probable es que empiece a atacar aunque en su estado actual deduzco que no puede hacer mucho. El chiste es que no sabemos donde habrá dejado la mierda acuática, si la tiene al alcance…

    En ese momento el “ilustre” capitán guarda silencio, temiendo continuar la explicación.

    —Vamos muchachos—dice saliendo al pueblo acompañado de Lari y de él.

    La ribombee se encuentra viendo hipnotizada la marcha, esta camina tan lento que apenas la madre debería estar viendo las casas de RON. Según recuerda el sylveon, el camino que lleva al cementerio tendría que estar a la izquierda de la casa donde vive la roselia americana. Un camino que nadie recordó hasta hoy.

    Las intenciones de la hembra se hacen evidentes cuando suelta una pequeña risilla y empieza a volar como alma que lleva el yvetal hacia el sur. Hacia donde está la playa.

    —¡Va a buscar la puta ancla!—exclama el norteño desesperado, después suspira en un intento de tranquilizarse—No la persigan muchachos.

    Los dos obedecen extrañados.

    —No me gusta enseñar esto a la yente, empiezan a chingar con preguntas, las madres sobreprotectoras alejan a sus pequeños críos de mí, en fin, todo un desmadre.

    Sebastian aun no entiende a lo que se refiere.

    Del cuerpo del capitán empieza a salir humo, tanto que piensa que su “habilidad” podría ser prenderse fuego a sí mismo lo cual sería decepcionante pero entonces el humo empieza a tomar una forma de pokémon bípedo.

    Poco a poco queda más claro hasta que un color opaco pinta las facciones de una linda hembra, cuya especie reconocen los dos.

    De pronto el chico no puede evitar por poco gritar.

    La hembra que se formó con el humo tenía una piel blanca, ojos azules, un collar en la cabeza con un jade arriba de su entrecejo, pelo verde adornado de tal forma que pareciera una partitura.

    Un audífono en forma de conejo en la oreja izquierda, un vestido que empieza desde su cuello y que enfunda sus manos. La falda de dicho vestido cubre un poco de su pierna derecha y deja la izquierda casi al descubierto.

    Aunque los ateos sigan negándolo, es la mismísima Meloetta. Una diosa famosa con miles de creyentes, sobretodo en el Sur y unos pocos en el Este. Larissa esta estupefacta mientras la mira con ojos brillantes.

    Sebastian también está en un estado similar pero hay algo que no cuadra bien. La Meloetta de los libros que te entregan señoras por las calles es más feliz.

    Esta parece haber perdido todo brillo en sus ojos, mira a los dos jóvenes desolada, como si solo tuviera ganas de morir o algo peor.

    —Sé que tienen muchas preguntas—dice Gallaway acariciando a la chica en la cabeza—pero solo les puedo contestar que sí, es la de verdad.

    Meloetta solo asiente.

    —Querida—dice el capitán haciendo que ella voltee como una autómata—, adelántate, busca a una ribombee con una cama colgando de su cuello, si la ve inutilízala, pero no dejes que te vea y tampoco seas tan violenta, no le quites la bufanda y procura que el vientre no sufra daños.

    La chica asiente, se convierte en humo de nuevo llevado por el viento.

    —Se podría decir que este es mi primer As o habilidad, es “Adante”. Me permite mandar a Meloetta a perseguir o asechar a una especie o pokémon en especial.

    El sylveon empieza a pensar. Según él, “Adante” es un movimiento más veloz que es el movimiento intermiedo en velocidad entre Adagio y Allegro.

    —Capitán, ¿a usted le gusta la música clásica?

    —No esperaba que un muchacho de pueblo supiera sobre eso, aunque también era uno cuando empecé a escuchar ese tipo de música. Mi tía me decía marica pero no hay mal que por bien no venga…

    Al parecer no es tan ignorante como creía.
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    Ases vol. 5
    Es discutible si las habilidades escritas a continuación cuentan como Ases. Tomaremos en cuenta que sí, pues fueron perfeccionados por el tiempo.

    Andante (Benjamín Gallaway/Meloetta forma lírica): El capitán puede hacer que la diosa persiga a una especie o pokémon especifico con sus instrucciones exactas, sin dejarse ver. Obviamente, aunque se le mande a matar/secuestrar/inutiliza a más pokémon, ella no atacara a otro hasta que haya cumplido la orden con el primero que ve que cumple con las características.

    PD: Cometí un error, resulta que me hice un pequeño lio entre los nombres pero bue, confío en que no sea demasiado tarde.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  6. Threadmarks: Capitulo 15
     
    DoctorSpring

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    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
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    Aventura
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    46
     
    Palabras:
    2995
    Muy buenas gente.

    Vamos directo al grano, tarde en escribir esto por varias razones. Dos son las principales. La primera es que estaba al final del semestre y la segunda es que estaba haciendo una especie de mapas para evitar confusiones
    Mis habilidades cartográficas son una mierda pero mis habilidades de escritura tampoco son nada del otro mundo y sigo aquí (¿)

    Saludos.

    PD: Región Mudbray, residencial del mar y RON no son edificios, son areas.


    Mapa Nereida.png


    Playa.png
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    Capítulo 15: Wonder Wall (parte 2)

    Los aleteos de Frida suelen ser imperceptibles pero la hembra busca con tanta rapidez la armadura que sus alas suenan como un ventilador a máxima potencia. Intenta recordar donde dejó esa basura acuática mientras revolotea por las calles del pueblo.

    «¡Piensa Frida, piensa. ¿Dónde dejaste esa cosa?»

    Se siente como una niña que ve a sus amigas jugando con los regalos traídos por Delibird y ella esta ansiosa de mostrar sus nuevos juguetes a los demás.

    Pronto esos mocosos molestos junto al viejo estarán persiguiéndole, tal vez debería encontrar un escondite para verlos pasar.

    Eh…Alejandra, ¿te puedo preguntar algo?

    ¿Qué quieres, Alex?—dice bajando a la playa.

    ¿Estas enojada conmigo?

    —¿Tu qué crees? Ya no soy una jovencita promiscua como tú, durante los últimos años de mi vida he sido una ninetales que elegía cuidadosamente. Sin embargo, te empeñas en que siga siendo como tú, ¡tepig!

    ¿Te das cuenta de que te estas insultando a ti misma? Recuerda, tú eres yo y yo soy tú.

    —Tu eres parte de mi pasado, querida—dice calmada, escondiéndose detrás del puesto que antes habían dejado a medio levantar por su culpa.

    Alex se calla un rato, aprovecha ese tiempo viendo aquí y allá a ver si uno de los tres se vislumbra.

    Lo único que ve es a una linda hembra mojándose las patas a pesar de estar en un vestido de noche demasiado caro.

    ¡Como se atreve a mojar vestido tan bello!—exclama Alex.

    —Ese vestido es barato, lo que me llama la atención es esa joya que tiene en la cabeza—dice Alejandra entrecerrando los ojos. Lo que quiero es atacarle, una hembra tan bella y tan sola…

    —¡Alguien que tiene mal sentido de la moda no merece vivir!

    Por alguna vez parece que las dos están de acuerdo en algo, pero eso no es en lo que piensa Alejandra exactamente. Cuando posea a esa belleza, Frida no tendrá más opción que morir junto a sus asquerosas crías.

    Va hacia ella, decidida a deshacerse de la joven reportera. Antes de acercarse unos centímetros, se voltea mostrando sus ojos azules. Cree conocerla de un sitio.

    —¿Te conozco, querida?—pregunta la señora Durán haciendo sonreír a la diosa—¿Tú no eres Meloetta?

    Meloetta se incorpora.

    —Creo que conoces a mi jefe…—dice con una voz demasiado ronca para una diosa.

    La chica del vestido aclara su garganta y empieza a cantar. Un canto que en otro momento sería hermoso pero ahora parecía un grito de dolor desesperado. Por un momento la fantasma piensa que Meloetta esta pidiéndole ayuda.

    Entonces una luz destellante la cubre, su falda se abre partiéndose, su cabello se vuelve naranja y se enrrolla en su cabeza siendo ajustado por el auricular en forma de conejo que esta funcionando como broche. La cinta que ciñe su vestido cambia al mismo color que el cabello. La joya de su frente también cambia a naranja.

    —Eres linda…—admite la ribombee.

    —Gracias—dice acercándose mientras gira—¡Espabila!

    Recibe un golpe en el cuello haciendo que ella salga volando.


    ...

    El capitán Gallaway suspira aliviado mientras la hembra vuelve dentro de él, hace unos segundos, Sebastian veía como rechinaba los dientes a causa de los nervios. Sin embargo, parece ser que al ver como las cosas se habían por ahora volvió a su forma de siempre.

    —Cómo pudieron ver—explica Gallaway—, esa era la “forma danza” de Meloetta. Una forma más ágil y con más ataque físico.

    —¿Ataque físico?—pregunta Larissa interesada.

    —Mejor olvídenlo.

    Lo que se preguntaba el sylveon es que harían ahora. Habían liberado a la chica pero esa alga aún seguía pululando por ahí.

    —¡Aun no podemos descansar, chamacos!, ¡Tenemos que ir a por esa “bufanda”!

    —Tengo la teoría—dice Sebastian—de que si haces que la chica que va contigo se convierta en humo de nuevo, a lo mejor podemos saber hacia dónde va el aire.

    —¡Buena idea!—dice Gallaway, se detiene un momento y otra vez ese extraño humo sale de su cuerpo—. Déjate llevar querida…

    Primero hace una vuelta alrededor del capitán, después vuela hacia un lado pasando por la nariz de Lari. Tal vez hubiera tenido tentación de aspirar un poco. El humo da una vuelta más para deshacerse en el aire. Logra ver una voluta de humo bajando.

    —Al oeste y después para abajo—murmura Sebastian—. Eso significa que esta en el muelle.

    Los tres pokémon corren hasta el lugar donde creen que podría estar el alga, cuando llegan a la zona de playa, ven al pedazo verde sobrevolando encima del mercado. El viento la lleva hacia encima del muelle, ahí se balancea como una pluma de un lado a otro como una pluma mientras baja y la pierden de vista.

    Frente a las escaleras encuentran a una hembra, un cervatillo de color verde como el pasto, con sus orejas cubiertas con una capucha de seda. Alicia sonríe tímidamente cuando los ve.

    —Buenos días muchachos—dice la deerling.

    —Buenos días—contesta Sebastian—. ¿Qué hace por aquí, no debería estar junto a la madre?

    —Me dio el día libre.

    Mentira, el tipo hada sabe que cuando Alicia sonríe así, seguramente esta mintiendo.

    —Te han dicho que eres muy mala para…

    —¡No tenemos tiempo para estas madres!—dice Gallaway sobresaltando el corazón delicado de la monja.

    —¡Ah, el capitán Gallaway!—exclama feliz Alicia, sonriendo de forma sincera—Lamento molestarlo, fui al muelle a relajarme un poco.

    La chica camina hacia al pueblo.

    Se apresuran a bajar al muelle, los tres pueden ver al “estrella del mar” con la rampa colocada, desde arriba Sebastian ve a un clawitzer sosteniendo dos pedazos de un alga.

    El capitán Gallaway suspira aliviado.

    —Creo que se terminó.

    Sebastian y Lari se miran por un momento. ¿En realidad todo terminó?, ¿Así de fácil? Es un poco decepcionante—más para Larissa—pero a la vez se siente una gran calma.

    Un tipo insecto se oye revolotear por ahí, esta sosteniéndose el cuello adolorida. Llega al final de la escalera con una leve sonrisa.

    —¿Te sientes bien?—pregunta Gallaway ayudándola a aterrizar en el suelo.

    —Más o menos—dice la ribombee suspirando—. Este…, soy reportera. Me gustaría entrevistar a la señora Jenaire Seed.

    —Sí insistes, esta bien, pero no deberías estar trabajando en tu condición.

    —Naaa—dice el hada buscando algo en su cuello—, esta es mi tarjeta.

    Los dos amigos se acercan a ver. “Frida Durán, reportera freelancer”

    —Si me dan permiso…

    La señora Durán sube volando las escaleras del muelle.

    —¡Eh!—dice el clawitzer desde el barco—¿Quieren subir a desayunar? Los chicos también.

    Sebastian acepta subir a la embarcación con Larissa. Mientras suben con Gallaway detrás, piensa en que si fue buena idea dejar a esa reportera hacer lo que quería.

    —No soy tonto, chamacos—dice el capitán como leyendo sus pensamientos—pienso dejar a alguien siguiéndola.

    —¿No podrías mandar a Meloetta?—pregunta Larissa absorta por subirse a un barco así por primera vez.

    —No creo Lari—contesta Sebastian—, Meloetta parece ser parte del capitán.

    El capitán sonríe mientras torce su sonrisa.

    —Exactamente, no se puede alejar demasiado de mí. Por eso caminamos detrás de ella.



    Cuando suben al barco, van directamente al interior. Larissa disfruta la vista mientras intenta seguir el paso de los otros pokémon más rápidos que ella.

    Ve las diferentes puertas dirigiendo a las diferentes habitaciones, una escalera que seguramente va hacia el sótano. Llegan a una puerta al final del pasillo y a continuación la abren.

    La habitación resultar ser el comedor del “estrella del mar”. Las mesas son de madera con varios condimentos sobre ellas, son cuatro con espacio para seis pokémon cada una.

    El piso es de baldosa con los colores blanco y negro, hay una vieja televisión desconectada en una esquina, dos ventiladores de techo esparce el humo que sale de la cocina. Lari quiere suponer que no ponen una ventana cerca de la estufa para no contaminar el mar.

    Una miltank con un pañuelo rosa atado al cuello sale atravesando una cortina, sostiene dos bandejas con plátanos cocinados conocidos coloquialmente como “frutos de topius”. La brionne es la primera en sentarse, luego le sigue Sebastian quien se sienta intentando no tocar algo raro con el trasero, después de eso el camarón que flota sin ningún sentido se coloca al lado del sylveon.

    El capitán Gallaway se pone enfrente de la tipo agua, haciéndola sonrojar. Ve con el rabillo del ojo como Sebastian suspira.

    —¿Dónde están las otras dos chicas?—pregunta el sylveon tímidamente.

    —¿Berenice y Jane?—dice Gallaway—Se fueron al entierro con mi esposa.

    Entonces la tipa normal pone las bandejas frente a ellos, sonríe cálidamente a los dos jóvenes.

    —¿Quiénes son estos dos muchachitos?—dice la miltank con un acento norteño muy marcado.

    —Son nuestros invitados, Aura—dice el clawitzer—. Por cierto, me llamo Jack.

    —No suele ser así de gruñón—sonríe el capitán—, Jack , me gustaría pedirte que vayas tras la reportera.

    —No—dice Jack sorprendiendo a los presentes—, en cuanto acabemos de desayunar, recojamos a tu esposa y dejemos a estos jóvenes a salvo, nos vamos al Este.

    —Creo que te olvidas de quien es el capitán aquí—dice Gallaway mientras Aura sirve café haciendo que Lari haga mueca—. Aun no podemos irnos, tenemos que negociar con el alcalde la libertad de la señora Seed y buscar a Ricardo.

    —Ya matamos al fantasma y Ricardo seguramente anda por ahí buscando una jovencita a quien engatusar.

    —No somos los putos cazafantasmas ni cazarecompensas. Los equipos exploradores…

    —Ayudan a los pokémon inocentes, ya lo sé. Pero, ¿no se ayudan a sí mismos?

    —¿Qué pasa?—pregunta Gallaway.

    —Un pokémon con voz ronca acaba de llamarme, me ha dicho que mi esposa comenzó los trámites del divorcio y sigue trabajando en ese negocio…

    —¿Necesitas que te ayudemos? Lo único que podemos hacer es darte una paliza entre todos. Las estrellas de mar no viven del aire, ¿Cómo esperabas que tu hija sobreviviera trece años sin comer?

    —¡Tu bien sabes lo que paso!

    —Te sumergiste en una depresión, ¿y? No nos vamos hasta que se me dé la gana, y como no me voy a arriesgar que quieras hacer una especie de motín…

    Los dos amigos en ese momento están intentando disimular no oír nada mientras comen con indiferencia. Larissa aleja el café de ella pero la taza se resbala, dejando que el líquido caiga lentamente. De hecho, todo el mundo de repente se puso en cámara lenta, el capitán no parece estar afecta por eso. Camina al lado de Meloetta hasta salir del comedor.

    Son unos segundos—o debería decir “segundos alargados”—donde terriblemente Sebastian intenta hablar con ella. Aunque nunca fue buena en física, las ondas del sonido también se mueven a la misma velocidad haciendo imposible la comunicación.

    Gallaway entra de nuevo por la puerta, cargando unas cadenas con él. Mientras tanto, Jack parece intentar levantar el cañón que tiene en su cuerpo.

    Antes de eso, el capitán ya lo había amarrado a la pared.

    El tiempo vuelve a su curso normal

    —¡LARISSA, QUE DEMONIOS ESTA PASANDO!, ¡NOS MOVEMOS DEMASIADO LENTO!, ¿¡QUE HIZO TU CAPITAN ESTA VEZ!?

    Todas esas palabras junto con algunos ruidos ambientales estallan en su pobre oído haciendo que se caiga de la silla

    —¡No me grites!—dice Larissa incorporándose.

    —No te grite—murmura Sebastian—, todas las ondas de sonido llegaron a tu oído de golpe. Por eso se escucharon más fuerte de lo normal.

    —Aura, ven con nosotros—dice Gallaway

    —¿Esta seguro, capitán?—pregunta Aura un poco nerviosa.

    —Claro que sí, Claire comerá luego y podrá cuidar el barco.

    Una pokémon que nunca había visto Lari entra en el comedor, tiene aspecto de zubat/drapion volador y su piel parece ser bastante dura. El iris de sus ojos es rosa, su torso es del mismo color y parece estar segmentado en pedazos al igual que sus brazos. Estos terminan en unas pinzas con pinta amenazante.

    Tiene unas pequeñas patitas a cada lado de su cadera, de la que cuelga una cola echa de bolas que termina en un aguijón.

    Unas alas negras están sujetas a su espalda. Sostiene una copa de un líquido azul brillante mientras mira a hacia ella y Sebastian.

    —Es una gliscor—le murmura el tipo hada a su oído.

    —¿Una?

    —¿Quiénes son estos chicos…?—dice la gliscor de forma burlona—Tus nuevos, amiguitos…

    —¿Esta borracha?—pregunta Sebastian.

    —No, siempre es así. Ella es Claire, líder del equipo negro tengan cuidado con las bayas que le ofrezcan.

    Claire se acerca al joven sylveon, se le queda mirando mientras él abre los ojos interesado y un poco asustado. Despues bebe un poco de la copa.

    —Cada vez traes a muchachas más bonitas, pillín—dice Claire dirigiéndose al capitán.

    —¿Sabe que soy macho, verdad?—pregunta Sebastian ofendido—¿Qué demonios estas bebiendo?

    —Jugo de aranja demasiado diluido—responde dando otro trago—, una vez le di un nombre pero se me olvidó. Me da energía.

    —Bueno, Claire—dice el capitán—Jack esta atado en la cocina, haz el favor de cuidarlo.

    —Claro que lo hare.

    Claire sigue bebiendo frente a Jack mientras los demás bajan del barco.



    Sebastian puede notar como la chica se muerde el labio para intentar no ceder a la emoción y reventar en halagos al capitán.

    A todo esto, ¿Por qué siguen aquí si el plan original no fue necesario? Piensa en que Lari y él deberían desviarse del camino en un descuido.

    Obviamente el plan se va por el agujero de Hoppa cuando antes de darse cuenta, habían llegado frente al ayuntamiento.

    «Menos mal que todo se solucionó» piensa mientras Gallaway empuja la puerta.

    Al entrar ven los papeles del escritorio desordenados, esta seguro de antes todo estaba en su sitio. El sylveon suspira, acercándose al escritorio.

    Una pluma antigua amenaza con caerse del mueble, el tipo hada estira uno de sus apéndices para guardarse la pluma en su oreja izquierda. Entonces escucha una exclamación de desagrado.

    —¡Sebastian!—dice Larissa desde abajo—¡Tienes que ver esto!

    El joven baja las escaleras, a simple vista la mazmorra esta como la dejó. Solo con el pequeño detalle de que Copper esta tirado boca arriba con los ojos abiertos.

    —Esta muerto—dice Gallaway.

    —No solo muerto…

    Todos los presentes ven en una esquina a la señora Durán, algunos exclaman sorpresa, otros indiferencia y Sebastian lo sabía en el fondo.

    Jenaire Seed esta al lado de ella mientras que la ribombee sostiene del cuello al agente Fluffy. Sus ojos brillan en un seductor tono naranja.

    —Buenos días, capitán—canturrea apretando su agarre—¿Creíste que te librarías de mí, mi amor?

    —Para serte honesto, ni madres—contesta Gallaway sonriendo con esa particularidad suya—. Fue demasiado fácil.

    La tipo insecto sonríe levemente.

    —¿Quieres ver algo genial?

    La reportera inhala con la boca, al exhalar una llamara de fuego hace gritar al tipo hada cubriéndolo. Los demás saben que lo único que va quedar es algodón de azúcar quemado.

    Sin embargo, Fluffy cae intacto al suelo de cemento. Al menos en el exterior, Sebastian estira sus cintas hasta agarra el cuerpo. Ya no esta respirando y tiene los ojos abiertos.

    Jenaire solo suspira.

    —Mi nombre es Alex, queridos—dice Frida montándose en la señora Seed cual ponyta de carrusel, ella solo mira hacia arriba indiferente—. Una pregunta, ¿Cómo es que el idiota ese murió quemado?

    Aura gime.

    —La respuesta es obvia, mi habilidad carboniza a los demás. Peroooo, no quemo el cuerpo sino el alma. Este es mi As, ¡Igneous Heart!

    Alex sonríe una vez más. Entonces acaricia el lomo de la leafeon, le empieza a dar pequeños golpecitos hasta que la madre de Copper galopa hasta las escaleras

    Se quedan quietos mirando a los cadáveres, la primera que reacciona es Lari. Sebastian vuelve la mirada hacia el difunto Copper y tiene una terrible visión que le hace ser el siguiente en subir; Seguido de Gallaway y Aura.

    La hembra cambia de dirección al salir del ayuntamiento. No obstante, Sebastian concentra su atención en alcanzar a Larissa cuando un golpe suena en el piso, voltea.

    Alicia esta mirando con los ojos al vacío mientras la tierra comienza temblar.

    Un muro de plantas crece tapando el acceso a Región Mudbray, Alex logra atravesarlo en el último segundo. Antes de que Gallaway logre maldecir, un color morado sale de la superficie del muro. Otros colores variados crecen alrededor de este último.

    Rojo, naranja, rosa, amarillo, morado y estos puntos florecen en distinta flora. Gardenias, girasoles, manzanilla, tulipanes

    Los miembros del “estrella del mar”, los jóvenes y sobre todo Alicia miran maravillados al muro que acaba de hacer su “misión”—o más bien la misión de ellos—mucho más difícil.

    El capitán gallaway rechina los dientes.

    —Ya sabía yo—dice guardando sus manos en su chaqueta mirando al camino de tierra cerca de Ron—, esto no podría ser tan fácil…

    ………………………………………………………………………………………………………………………………………………...

    Ases vol. 6

    Igneous Heart (Alex ¿Durán?): El usuario lanza una llamarada capaz de chamuscar el alma de la víctima, permitiendo una muerte más rápida y horrible al mismo tiempo.

    Wonder Wall (Alicia): Es capaz de crear flores pisoteando el suelo dependiendo de las emociones negativas que siente como los nervios o la tristeza. Dependiendo de eso, es capaz de hasta crear un muro.


     
    Última edición: 20 Julio 2018
  7. Threadmarks: Capítulo 16
     
    DoctorSpring

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    Capítulo 16: The Wall

    Estoy dentro de un tronco con una hembra durmiendo a mi lado. Su respiración es tranquila tanto que mientras escribo esto me dan ganas de ponerme a dormir otra vez.

    No tengo ni idea si es por el cambio de zona pero este último territorio ha sido muy extraño, más que de costumbre. Tengo la sensación de que Liliana y yo, no fuimos los únicos que entramos.


    Aun no comprendo del todo el efecto que sucedió con “nymphe”. La batuta se dio cuenta de alguna manera en su inconsciencia de que el talón de alquiles de su habilidad—el tiempo—había jugado chueco y decidió romper sus reglas. Da igual, gracias a eso logramos derrotar a ese “ángel”.

    Además, lo más importante sigue en mi cerebro. La fantasma es hembra, su nombre es Alejandra Deunix y falleció en un accidente de barco. Solo falta comunicarle estos datos al capitán para que no sea en vano el asunto.

    Ricardo Gallaway deja la libreta apartada para levantarse, la señorita Flower sigue dormida. El por su parte, no planea estar demasiado tiempo aquí.

    Agacha su cabeza, saliendo al exterior. Estira su lastimado cuerpo. Afortunadamente, su costilla no fue demasiado dañada como creía. Las quemaduras leves sanaron un poco en medio de la noche.

    En pocas palabras, no esta muerto ni tullido, es suficiente. Detrás de él, Liliana Flower sonríe somnolienta estirándose de forma más fina que los perfumes de su padre.

    —¿Ya nos vamos?

    Antes de contestarle que sí, una loudred vestida de monja mira alrededor un poco asustada. Siguiéndola están tres pokémon fornidos cargando los ataúdes. Interesado, sostiene la batuta casualmente como si fuera un instrumento más mientras camina hacia la tipo normal.

    La loudred entorna los ojos al ver a la lilligant, esta saluda animada.

    —¡Buenos días madre!

    —¿Es la madre de la iglesia?—pregunta Ricardo relajándose.

    —CLARO QUE LO SOY—dijo la madre haciendo que el señorito Gallaway retroceda unos pasos tapándose los oídos—, perDón.

    —La disculpo.

    —¿Y tú que haces aquí, chiquita?—le pregunta madre loudred a la tipo planta—. Tu padre esta demasiado preocupado, ¿sabes lo que pasó?

    —¿Pasó algo?—pregunta Liliana inclinándose hacia adelante, el kirlia siente un deja vú.

    —Sera mejor que tu padre sea el que te lo diga, querida.

    Mientras la conversación apasionante sucede, los otros pokémon cuchichean haciendo un juego inconsciente de teléfono descompuesto.

    La esposa del capitán se pone delante de la multitud, acompañada de Berenice y Jane como si fueran la guardia real. Cuando lo ve, siente un gran alivio.

    Su hijo pequeño anda dormitando en su lomo.

    —¿Ricardo, que haces aquí?—dice Anácris mirando a Liliana—¿Estás haciendo de las tuyas otra vez?

    Hace tres años solo era la concubina del barco. Ahora se siente con derecho de decirle lo que debe hacer.

    Jane uso su “Rocket 84” para ponerse delante de él. Berenice se acerca sosteniendo su móvil al mismo tiempo que su falda.

    —Chicas—declama Gallaway orgulloso—, he encontrado al fantasma. Su nombre es Alejandra Deunix.

    —El capitán está realizando un plan en estos momentos con otros dos chicos—dice Jane revoloteando—, a lo mejor tu descubrimiento ha sido en vano

    —Tchh, típico de él, ¿Tan desesperado esta por encontrar otros miembros?

    —Supongo que sí—interviene la señorita Gall—, después de todo a Jack se le ha estado detonando el coco y Aura solo es una sirvienta a pesar de haber pertenecido a otro equipo antes. Solo somos nosotras, tú amor, el propio capitán y Claire, aunque no contaría mucho con ella.

    —¡Disculpen!—dice una voz ronca.

    —Hablando del rey de roma—murmura Ricardo viendo como el capitán corría hacia su esposa junto con dos jóvenes pokémon.

    Por lo que ve, una de las chicas que es una sylveon no parece estar muy convencida de seguir estando ahí mientras que la otro mira todo como si hubiera vuelto a nacer.

    El capitán Gallaway corre hacia su esposa para alzarla en brazos y abrazarla, luego la baja al suelo.

    —¡No exageres viejo!—exclama riendo Anácris—A veces te preocupas de más.

    —En fin—dice el capitán Gallaway volteando a ver a ambos, sus ojos se fijan en Liliana para volverlos a poner en él—¿¡Otra vez!?

    —No te preocupes—dice el kirlia sonriendo como su padre para luego murmurar—. Ya me gustaría que tengas que hacerlo…

    Liliana decide no meterse en más problemas, yéndose junto a la madre.

    —Dejémonos de pendejadas—dice Benjamín con la voz más firme—Logramos ver al fantasma, creíamos haberlo derrotado pero paso algo bastante extraño.

    Antes de continuar, propone hacer un círculo con los exploradores e invitados—Liliana no cuenta—para que la información no se filtre.

    «Al parecer la segunda identidad que se formó como parte del ciclo normal de los fantasmas, se logró meter dentro del cuerpo de una reportera cuando rompimos la bufanda. Ahora mató al hijo de la ama de casa aparte de a un oficial»

    Ana Cristina baja la mirada, los demás solo asienten salvo la brionne que sigue la conversación con indiferencia y la sylveon que parece estar perdida en sus pensamientos. Un momento, ¿dijo chicos verdad? Entonces eso significa que una de ellas es un macho.

    «Eso no es lo peor de todo, una monja cuyo nombre no mencionaré, creó un muro de plantas tapando el acceso hacia donde están ellas, un barrio conocido como Región Mudbray»

    —¿Ahora qué?—interviene Ricardo un poco en voz alta.

    —Se soluciona fácil chamaco, afortunada e desafortunadamente todo el pueblo está reunido aquí. Bastará algo de veneno para que las flores se marchiten más rápido y podamos pasar con facilidad. Berenice, Jane, reúnan a todos los pokémon tipo veneno.

    —Algunos son demasiado tercos y desconfían de los forasteros—comenta el sylveon con un tono de voz aunque bajo, confirma que él es el macho.

    —Para eso están ustedes muchachos, necesitamos de su ayuda un poco más.

    El tipo hada suspira mientras la brionne ríe.

    —Ricardo, Aura y Ana, ustedes den la noticia al pueblo. No es bueno mantenerlos desinformados.

    —¿Tú que vas a hacer, viejo?—pregunta Cristina.

    Una gota de sudor baja por el rostro viejo del capitán.

    —Los acompañare a dar la noticia—dice Gallaway ocultando una cara de alivio—. Ahora, a chingarle.



    No puede creer que este haciendo esto, suponía que podrían librarse después de esa pelea gratuita con el fantasma pero parece que se equivocó.

    Sin embargo, Larissa esta muy emocionada. No le molestaría seguir con esto un rato más.

    Después del entierro, las dos “amigables” exploradoras reúnen a varios conocidos de los dos amigos.

    El señor Bay era uno de los que se ofrecieron a ayudar con los ataúdes no obstante, los años le pesan demasiado para permitírselo aparte de que arañaría el ataúd. Un Golisopod un poco jorobado por pasarse la vida de contable, unas piernas cortas como las promedio en su especie y unas gafas que reducen su apariencia sombría.

    —¿Quieren ayuda con eso?, creo que estoy demasiado viejo…

    —¡No sea tan negativo!—dice Lari sonriéndole—Cincuenta años no son tantos para una especie tan corpulenta.

    —Si usted lo dice…—suspira Bay—. Lamento decirle que no he combatido desde hace cuarenta y dos años. Afortunadamente unos amigos vimos una mt en un vhs cuando estábamos rentando películas. Pensamos que “bomba lodo” era una película sobre chicas guapas peleando en una lucha de barro, si eran lesbianas mejor.

    Sebastian decide fingir que no había oído ese último detalle dándole las gracias, dándole la instrucción de ir al muro y pasando al siguiente.

    Su verdadero nombre es Jacket Stiner, lo conocen en los bajos fondos—literal—como “Jitterbug”. Conocido por darle todo igual, no de forma entusiasta como Larissa sino una forma más desagradable.

    ¿Cuántas veces su madre le ha contado a la suya las barbaridades que le ha dicho/hecho su hijo? La señora Stiner es viuda por lo cual no se siente capaz de controlar a Jacket sola. Por lo que ha oído, suele concurrir al bar que hay en Región Mudbray pocas cuadras lejos de su casa.

    El ariados les mira con sus ojitos curiosos.

    —¿Entonces cuánto me van a pagar?

    —Yo no manejo eso—contesta Sebastian de forma simple—. Puedes ir con el capitán Gallaway si quieres.

    —Yo no manejo eso de trabajar gratis—responde Jacket audaz.

    —No lo consideres un trabajo—interviene Larissa risueña por la situación—, es…ayuda comunitaria.

    —Tú cállate, mi plan para el fin de semana no es aguantarte la cara. Ya con la escuela tengo suficiente.

    —¿Aguantar?—pregunta Lari—Creo que la palabra correcta es soportar.

    —¡Da igual!—dice el señor Stiner, mira al otro lado—No pienso hacer nada hasta tener dinero en una de mis ocho patitas.

    —¡Tú no tienes ocho patas!

    —¡Es una expresión!—reclama Stiner—Las hembras siempre son unas…

    Berenice toca el lomo del tipo bicho, luego le besa cabeza.

    —¿Qué paso, querido?—pregunta tecleando en su celular.

    —Muy bien—dice Jitterbug con la voz cambiada—, trabajare sin pagar un peso.

    Al ver la cara de confusión del sylveon, la señorita Gall da una pequeña risita.

    —Se llama “Call me”, me permite mandar mensajes de texto al subconsciente de cualquier pokémon. Solo ocupo darle un beso a la víctima.

    Recuerda los labios carnosos en su mejilla, también como se comportó agresivamente con Lari. ¿Entonces Berenice le lavó la mente para poner a Larissa a salvo?

    Por una parte se lo agradece, sin embargo, se siente manipulado de alguna manera. La jynx se despide guiñándole el ojo retirándose hacia el lugar donde el capitán intenta tranquilizar a los demás.

    El tipo hada sacude su cabeza eliminando esos pensamientos.

    «No vuelvas a hacer eso» piensa mientras se dirige al siguiente.

    Esta va ser un poco dura de roer; la señora Caren. Una Salazzle con un sombrero que los rumores dicen lo sujeta con pegamento.

    Otra viuda incapaz de controlar a su retoño, en este caso una niña “free” por decirlo amablemente. Nadie sabe si ignora las locuras de Mariah, las niega a sí misma o simplemente le da igual.

    —No sé dónde esta mi hija—admite nerviosa—. Según yo, debería haberse ido durante el velorio de ayer. ¿Se significa que esta atrapada detrás de ese muro?

    —Al parecer la pusieron al tanto—dice Sebastian intentando mantener un tono de voz tranquilo.

    —Si, por Arceus, pobre Charlie. No era una monedita de oro pero no dejaba de ser un niño.

    —También era valiente, seguro que murió defendiendo a su madre.

    —Arceus te escuche, querido. No necesito más razones, díganme lo que tengo que hacer. Aplacaré con “carga toxica” todo lo que pueda, mi marido que en paz descanse me convenció de aprenderla.

    Eso fue más fácil de lo que esperaba, unos pasos fuertes le revelan quien es el siguiente. Brock avanza hacia él con la cabeza agachada.

    —¿Ahora va resultar que eres el hermano perdido de Mariah?—dice Larissa riéndose.

    —¡Tienen que ayudarme!—exclama Brock con ojos llorosos—. Maté…maté a Mariah

    Los dos amigos abren los ojos sorprendidos, si fuera un macho le sorprendería menos. Pero para con una hembra, la yente como el susodicho Brock, tienen códigos de caballerosidad, dudosos pero los tienen.

    —Lo estás diciendo en serio…—murmura Sebastian.

    El joven expande sus cintas lanzando un “viento feérico” haciendo que el machoke de unos pasos atrás. Para fortuna de los dos, su poco entrenamiento resulta ser el suficiente para reducir los daños.

    Esperan un momento a que los demás dejen de poner atención, odia admitirlo pero esta disfrutando de esto. En cualquier caso, sabe que ya estarían en el hospital tan solo con el chiste de Larissa.

    —¿Una muerte más?—inquiere Sebastian—, ¿no tenemos suficientes?

    —Lo siento…se lo voy a decir a todos.

    —No, idiota, te van a linchar. Te diré una cosa, yo mismo me encargaré de convencer al capitán para que te lleve a la cárcel más cercana cuanto terminemos esto y de mencionarle las cosas a su madre.

    Se quedan en silencio unos segundos hasta que Brock se retira del pequeño bosque.

    La otra hembra que las exploradoras trajeron esta abanicándose mientras mira el espectáculo de lágrimas, no atreviéndose a intervenir. Al ver que era su turno, pliega el abanico con elegancia.

    Su caminar no se queda atrás, parece que si no camina en el ritmo exacto se va a morir.

    Cuando llega cerca de él, le dirige una leve sonrisa.

    —What´s happening? —pregunta Nancy.

    —I need your help—dice Sebastian dándole énfasis a la palabra “help”

    —¿No preferías que hable español, dear?

    —Eso facilitaría las cosas ¿Ya te han dicho algo las chicas?

    Yes, algo así como marchitar un muro. Me temo que no poder ayudarte, my father siempre evitó que yo jugará sucio, después de todo era su princess.

    —Ya veo, gracias de todas formas.

    —Aunque, maybe could preguntarle a mi marido—sugiere Nancy desplegando su abanico de nuevo—. No te prometo nada, el pobre es demasiado cascarrabias.

    —Nos gustaría—dice Sebastian pensando en el viejo roserade—. Muchas gracias

    La señorita Nancy asiente retirándose.

    —Van dos asegurados—dice Larissa—, aún quedan cinco a quien preguntarles.

    Los cinco pokémon restantes pertenecen a la llamada “familia los nidos”. La esposa es una nidoqueen que atormenta con su voz a media cuadra en región mudbray; el marido, un nidoking capataz de la fábrica textil “milagros”. Molesta a los empleados con el humo de su cigarro.

    Dos nidoran, un macho y una hembra que hacen una pareja envidiable, se la pasan pululando por región Mudbray haciendo sabe qué cosa. Finalmente, una nidorina con cara de aburrimiento eterno, típico de algunas muchachas de trece años.

    —¿Marchitar un muro?—pregunta el señor Nest con cara de incredulidad mientras se recarga en el tronco hueco—¿Qué barbaridad es esa?

    —Atacar al muro con vuestros ataques venenosos. Creo que mínimo todos saben “picotazo venenoso”.

    —¡Ah, ya entiendo!—exclama Néstor—¡Quiere que rompamos el muro!

    —Eso, las hembras y los machos.

    —Hoy no dormí muy bien…—susurra Victoria.

    —¡Todos!—enfatiza Lari—¡Al muro!, ¡ahora!

    La familia se retira después de que la hija mayor recibiera una colleja.

    —Creo que con esos tenemos suficientes—anuncia Sebastian mirando a Larissa—. Tenemos que ir al muro para prepararlos.

    —El muro…—dice la brionne masticando las palabras—, suena como el nombre de un álbum o algo así

    —Je, para serte sincero, no creo que a alguien se le haya ocurrido esa idea.



    Han de ser las una de la tarde en Nereida, es invierno, no obstante, hace un calor del infierno. El capitán Gallaway posiciona como sargentos a sus “demoledores”.

    El golisopod contable intentando mantenerse derecho, Jitterbug cargando un saco de patatas lleno de billetes—fue difícil negociar con él, al final quedaron en 90 pokédolares y un taco—preparándose para atacar. La señora Caren buscando donde dejar su sombrero, el señor Sinatra que pudo venir finalmente y la familia de los nidos.

    Gallaway mira a los dos jóvenes mientras sonríe, no esta muy convencido de lo que quiere hacer pero si seguían con pocos miembros sería como la paradoja de la serpiente; Se comerían a sí mismos hasta que el gremio desapareciera. Tampoco esta seguro de poder solo llevarse a Larissa, los dos amigos son un paquete combinado.

    Ellos se miran pensando tal vez en si seguir con él.

    Se enfoca en el presente. Iban a derribar el muro, derrotar la fantasma y salvar a la reportera. Solo así este pueblo podría descansar en paz. Luego ya veremos.

    —¡A por el muro!—exclama Benjamín Gallaway.

    Los pokémon empiezan a atacar con sus respectivos ataques, incluso Sinatra resultó ser buen pokémon al poner conectar sus raíces con las del muro. De tal forma que así podría marchitarlo más rápido.

    —¡Esta resultando!—anuncia alguien desde la multitud.

    Las flores poco a poco están desapareciendo, el color se pierde. El muro esta empezando a bajarse. El señor Nest aplaca contra el muro ya marchito, haciendo una puerta.

    —¡Contra el muro!, ¡contra el muro!, ¡contra el muro!

    Esta ocurriendo lo que temía, los pueblerinos quieren tener justicia por su propia mano. Saca a Meloetta aprovechando que los demás están distraídos, activa su habilidad.

    Las sinapsis de las neuronas también se ralentizan haciendo que el cerebro no se dé cuenta si lo hace solo un momento. La única excepción es cuando alguien esta emocionado o asustado. Lamentablemente, este era el caso.

    Sin embargo, nadie va a cuestionar nada en un momento así.

    Se para enfrente de todos pidiendo tranquilidad cargando a varios con él.

    —Nosotros nos encargaremos—dice Gallaway.

    —¡Oye!, eso no fue justo—protesta Sebastian—. Menos mal que nuestras madres siguen en el cementerio.

    —Demasiado conveniente—comenta Jane.

    Sí, demasiado conveniente.

    Los exploradores—porque él ya considera a todos exploradores, al menos temporales—se adentran en la zona residencial de la clase baja en Nereida. Región Mudbray.
    ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Ases Vol. 7


    Rocket 84 (Jane Ore): Permite al usuario moverse a la velocidad del sonido de un lado a otro dándole el efecto de tele transportarse .


    Call me (Berenice Gall): Mediante un beso, la usuario puede controlar el cerebro de alguien mediante su celular, más precisamente su subconsciente.

    Adagio (Benjamín Gallaway/Meloetta forma danza): Le permite ralentizar el tiempo para poder actuar en situaciones a contra reloj con calma.






     
    Última edición: 20 Julio 2018
  8. Threadmarks: Capítulo 17
     
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    Capítulo 17: Toxic Love.

    Sebastian ve a los que terminaron entrando aparte del capitán y de su amiga; Ricardo, Jane, Berenice y Aura.

    Región Mudbray luce igual, el camino de tierra, las casas derruidas con pintura descarapelada, los montones de ladrillos buscando la muerte de cualquier crio que se tropiece. Solo faltan las madres adolescentes con sus hijos llenos de hollín, los pandilleros creyéndose malos tan solo por tropezarse sin morir cuando eran niños y las esposas sumisas.

    —¿Dónde empezamos a buscar?—pregunta Ricardo.

    El joven hada recuerda su altercado con el machoke, si él tuviera que buscar a un fantasma, lo más probable es que empezará con un lugar donde haya ocurrido una tragedia. Larissa lo mira con atención, esperando a que diga lo que ella esta pensando.

    —Bien—suspira dirigiéndose al capitán—, durante el velorio, uno de los chicos de este sitio mató a una muchacha de por aquí.

    —¿Por qué no me lo han dicho antes?—pregunta Gallaway intentando ocultar sus nervios.

    —Nos acabamos de enterar durante la destrucción del muro—interviene Larissa.

    —En fin, vamos allá—dice el kirlia poniendo una cara de aburrimiento.

    —Sebastian sabe dónde vive Ma…esa chica—dice su amiga señalándolo—, le ayudó a hacer unas tareas.

    «Ese bidoof» piensa deprimido.

    —Esta bien—sonríe Gallaway—. Te seguimos.

    Después de un rato donde los exploradores recorren—es milagroso que puedan pasear por aquí sin cuidarse de ser asaltados—, llegan a la casa de la familia Caren, un poco diferente a como la recordaba Sebastian. Sigue siendo una casa casi idéntica a las demás pero hay una sensación extraña en el aire, como en esas películas de miedo o programas con chamanes.

    Sin embargo, Ricardo pone una mano sobre el pomo oxidado, la puerta se abre sin ninguna oposición más que la de echar un humo morado oscuro. El joven explorador reacciona rápido tapando su nariz.

    —Toda la casa esta llena de humo toxico—anuncia Ricardo Gallaway—, no sé qué efectos tenga pero solo con rozar mis brazos los siento un poco quemados.

    —Tal vez sea el humo de la descomposición—sugiere Sebastian.

    —Lo más probable es que sea un As, aunque no veo como una bicha pueda expulsar veneno así como así.

    —Sebastian—dice de pronto Lari—, creo que hay dos fantasmas.

    —En pocas palabras—dice Gallaway—, estamos ante una puta casa encantada.

    —Puta en todos los niveles.

    El humo sigue saliendo de la casa. Tal vez sea su imaginación pero Sebastian cree ver calaveras siendo formadas por el humo antes de desaparecer en el aire. De repente, una hembra sale de la casa sonriente luciendo un collar de perlas rojas.

    Sus ojos son amarillentos con pupila negra e iris rojo. Los mechones que tiene como pelo son soplados hacia atrás obra de un viento invisible, estos además tienen la punta rosa.

    Les sonríe a los invitados con amabilidad.

    —¡Buenas casi tardes!—dice la fantasma—, ¡me alegra tener invitados tan pronto!

    —¿Mariah, eres tú?—pregunta Sebastian.

    La chica carcajea dando piruetas en el aire, nunca grabó su voz pero tampoco le parece que pudiera ser tan graciosa.

    —¡No tonto!—dice Mariah—¡Ahora tengo un nuevo nombre, Misdreavus!

    Misdreavus, suena bonito, como una señora traviesa en un café del este ligando con dos machos al mismo tiempo. Se quedan callados un momento viendo como Misdreavus los mira con ansias. Ella rompe el silencio.

    —¿Entonces, quieren entrar a mi casa?—dice la señorita Caren moviéndose a un lado para que puedan apreciar la sala—¡Esta siendo afectada por mi “jas”! “Toxic Love”

    Al sylveon no le gusta cómo puede interpretarse ese nombre, aun no domina el tema de los Ases aunque parecen ser habilidades especiales o algo así. Aquí hay dos opciones; o su As es llenar una casa de veneno o la casa es su As.

    —Muy bien—dice Misdreavus—, las reglas de mi As son sencillas. Solo pueden entrar pokémon que tengan un lazo entre sí. Hay tres tipos de lazos; amor, sexo y amistad. Sí me derrotan, les daré la llave del sótano donde esta tita Durán.

    Todos se miran entre sí.

    Entonces Larissa se monta sobre él, rodeando su cuello con sus aletas. La respiración agitada de Lari lo pone un poco nervioso.

    —¿No crees que es mejor que se encargue padre e hijo?—pregunta Sebastian

    —¿No lo notas? Se odian a muerte…

    —¿Qué pasa si decidimos pasar nosotros?—pregunta Ricardo desafiante.

    Misdreavus ríe de nuevo mientras sigue dando vueltas, haciendo la ilusión de un círculo entero. Cuando se detiene, sus ojos giran dando la impresión de estar mareada.

    —¿Conoces este humo?—dice risueña, señalando al interior de su hogar—, sería muy gracioso que acabara disolviendo tus pulmones.

    —¡Buena suerte!—exclama el capitán.

    Los dos amigos entran a la casa, el humo hace imperceptible los muebles del hogar salvo las siluetas de varios sillones e incluso una mesa. Como prometió, este humo toxico no les hace ningún daño.

    —Huele a uvas o algo así—exclama Lari bajándose de él.

    —¿¡Lo aspiraste!?—pregunta Sebastian estupefacto.

    —Me sabe mal que personas sin ningún As se enfrenten a mí—susurra Misdreavus sin dejarse ver—así que les daré una pista; Rompan mi “caparazón” para acabar conmigo, suerte.

    Un ruido de algo absorbiendo el aire resuena en la casa. Mirando atentamente entre la penumbra, ve una “bola sombra” dirigiéndose hacia Lari, actúa rápido rodeando con sus cintas su cintura y jalándola hacia atrás.

    —¿Sabes dónde estará ese caparazón?—pregunta Larissa agachándose.

    —¿Sabes a lo que se refiere con ese “caparazón?, habla de su cuerpo. Quita esa cara, tonta, me refiero a su cadáver.

    Otra bola ataca del lado derecho, el chico esquiva para luego ver que otra sale del lado izquierdo.

    —¡Cuidado!—grita Lari.

    El sylveon se tumba al suelo, cuando esta a punto de incorporarse, otro vuelve atacar desde la derecha de nuevo. La velocidad de Mariah es impresionante.

    Otra “bola sombra” sale desde el frente, los muchachos al esquivarla ven como la antimateria regresa hacia ellos, esta vez desde atrás.

    Es imposible que pueda atacar tan rápido. Parece como si hubiera más de una Mariah. “Más de una Mariah”…

    Una forma humanoide como la de un lucario sale desde la niebla. Esta hecho de un metal rosado, parecido al cuarzo refinado, sin embargo no es cuarzo. Sebastian no cree que un mineral así pueda sostener el peso de un ser humano. Sostiene un rifle hecho del mismo material.

    Mientras la señorita Caren ataca desde norte, sur, este y oeste, el militar acerca su pesado cuerpo hacia ellos. Pone el fino cañón del arma entre los ojos de Lari. El tipo hada siente el disparo aproximado, casi puede oír el ruido de los sesos de su amiga esparciéndose por la pared. Esa terrorífica visión logra enojarlo, lanza un “viento feérico” contra el individuo solo logrando que trastabille.

    También logra disipar un poco el humo lo suficiente para apreciar la mesa de noche. Su mirada se pierde en el cenicero con detalles dora…

    —¡Sebastian!

    Durante su distracción, el soldado le mete un disparo en el cuello, hace la cabeza para atrás en un acto reflejo. Se da cuenta de que no le cuesta respirar y no siente la sangre cayendo. Cuando recuerda a Mariah, dos “bolas sombras” le golpean antes de poder hacer algo.

    —¡Sebastian!—grita Larissa arrastrándose hacia él—¿Estas bien?

    Esta adolorido pero sigue respirando. Le gustaría realizar otro ataque pero solo tiene el valor de usar “viento feérico” cuando esta enojado.

    —Más o menos—contesta sacudiendo su cabeza.

    —¡Vi que te habían metido un disparo!, ¿¡Cómo vas a estar más o menos?

    —Lari…,ese soldado es imaginado. Es una alucinación.

    La forma humanoide simula recargar para disparar de nuevo, la supuesta bala impacta en la frente de la brionne.

    —¿No estas muerta verdad?—dice Sebastian con gruñidos de dolor, la antimateria le esta haciendo efecto.

    Después de escrutar su rostro asustado pero a la vez aliviado, decide empezar a arrastrarse hasta donde pueda. Una bola de antimateria explota cerca de él. Otra se une a los demás de arriba, saliendo desde el suroeste y otra más desde el Noreste. Esta moviéndose a una velocidad anormal como si estuviera jugando al tenis consigo misma.

    —¡Sebastian, esas bolas no son normales!—dice la tipo agua aunque después de darse cuenta de lo que acaba de decir, intenta corregirlo—¡Esas pelotas no…

    —¡Ya entendí!

    —No sé si te das cuenta pero se hacen más rápidas cada vez que las lanza. Pero la bola de esquina a esquina es más lenta que las otras.

    En efecto, parecen ir cada vez más rápidas. En ese momento lo entiende todo.

    Usa una de sus cintas para agarrar la pluma que había antes en el escritorio del ayuntamiento, las empieza a usar todas para girarla cada vez más rápido. Al final, espera a la “bola sombra” del norte. Avienta el bolígrafo ocasionando un ruido de cristales. Entonces, la antimateria desaparece después de venir desde el sur.

    —¿¡Desde cuando puedes hacer eso?—pregunta Larissa volviendo a su actitud normal.

    —Lo descubrí un día, lanzando una pelota contra una pared.

    El macho agarra valor para correr hacia el sur, rompe el espejo arañándose un poco las patas. Lanza sus cintas contra algo que no sabe que esta ahí.

    Una ribombee sonríe intentando quitarse las ataduras de su cuello.

    —¡Felicidades!—anuncia Durán—¡Han ganado el juego!

    Poco a poco el humo se disipa, Sebastian ve a Lari inclinándose sobre un pedazo de plástico negra con algunos detalles morados mientras tapa un agujero con una de sus aletas. Esa bolsa de basura en realidad es el cuerpo de la verdadera Mariah o más bien era.

    Además, un sillón color verde se revela en donde Jenaire Seed esta teniendo un sueño intranquilo.

    —Creo que se te dan bien las deducciones…—dice Alex sonriendo—¿Por qué no adivinas lo que acaba de pasar?

    No sé le daban bien pero nunca esta de más intentarlo.

    —El veneno de las salazzle es usado por la industria de la perfumería para hacer un perfume demasiado fuerte. Al parecer, cuando alguien les hace un agujero, empiezan a soltar cantidades sobrehumanas de ese gas solo que en una versión más fermentada.

    —¡Adivinaste!

    —¿En serio?—pregunta Sebastian incrédulo—¡Ah sí, lo hice! En fin, esa versión más fermentada es tan fuerte que provoca alucinaciones como soldados con balas imaginarias, en pocas palabras; Toxic Love no existe, Misdreavus tampoco y en realidad la señorita Mariah Caren nunca fue un fantasma, ergo, este humo es completamente inofensivo para la salud física salvo algunos mareos.

    Dicho eso, el capitán, su hijo y las dos chicas entran desafiantes. Padre e hijo asienten entre sí, el kirlia muestra una batuta de cuarzo refinado a la vez que lanza otra “bola sombra”. En medio del aire, el cuarzo brilla convirtiendo la antimateria en un agujero negro.

    —¡Sujétala bien!—advierte Ricardo Gallaway.

    Una cabeza de una vulpix asoma por el cuello de la reportera, luego salieron las patas, los ojos negros de la tipo fuego miraron al joven con rabia.

    —¿Creen que me atraparon?—grita la verdadera forma de Alex resistiendo ser absorbida—¡Tengo otro As bajo la manga!.

    Logra liberarse del cuerpo de Durán, esta cae siendo atrapada por Sebastian. Alex da unas vueltas para volver a convertirse en esa basura acuática que habían visto antes. Haciendo esto, se impulsa fuera de la casa.

    Todos se miran entre sí excepto Ricardo que esta cerrando el agujero y Sebastian dejando a la reportera en la cama. Es hora de ejecutar el plan original. Los demás van hacia la batalla final mientras Berenice se queda a resguardar a la ama de casa.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  9. Threadmarks: Capítulo 18
     
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    Capítulo 18: Dulce o desaparición

    No quiere acabar su muerte aquí, en la peor zona de este sucio pueblo. El sol esta fuerte ahora mismo aunque su piel de hierro fantasmal no lo nota.

    Le gustaría ralentizar el tiempo para poder pensar un poco en lo que ha pasado pero solo atina a recordar algunas imágenes de como se separaron ella y Alejandra.

    Cuando el camarón que flotaba sin ninguna lógica rompió la bufanda en cachitos con demasiada ira, ella pudo colarse en un trocito para seguir volando mientras que la ninetales no corría con la misma suerte.

    Se pregunta si al morir por segunda vez podrá encontrar la paz que supuestamente venía con la muerte o seguirá sufriendo en un foso del infierno o como un ente perdido en el espacio-tiempo. Pensaba que estaban a punto de reconciliarse, que sus dos personalidades podrían encontrar la paz.

    Como ha visto era imposible, la única solución fue que una de ellas desapareciera.

    No tenía demasiadas oportunidades como un cachito de “franela” así que vio una solución evidente, lograr atorarse en el disparador de la cámara de la reportera para después enrollarse con precisión alrededor de una antena. Desafortunadamente sus habilidades de seducción eran peores que las de su contraparte, los machos son los que la seguían y la vulpix se dejaba engatusar.

    Apenas pudo susurrarle al oído un poco cuando la chica que se retiraba a entrevistar a la leafeon se quitó descuidadamente el trozo de alga. Lo volvió a intentar de nuevo. Esa vez escuchó unos susurros provenientes de la mente de Frida, ahí aprovechó para seguir hablando hasta tenerla entre sus manitas.

    El resto fue cosa sencilla, le bastó volar un rato mirando por todos lados sin preguntar nada hasta encontrar el ayuntamiento. Miró que todo estaba vacío. Sus conocimientos adquiridos al ver películas en su infancia—antes de dedicarse a ser una hembra galante gratuita—le bastaron para saber que esas sucias escaleras dirigían a una mazmorra.

    Se estiró mientras bostezaba, escupiendo una llamarada de fuego azul.

    «Lindura» pensaba Frida Alex Deunix Durán sonriendo con ojos brillantes.


    —¿Entonces quien va primero?—pregunta Gallaway mientras la fantasma mira fijamente al suelo pensando en algo desconocido para ellos.

    —Yo sugiero—dice Berenice— que Jane y el muchacho sean los que corran a cada lado para dejar vulnerable el medio. En ese momento Ricardo podría herir a la fantasma con un “pulso umbrío” o “oscuro” como lo llaman ustedes.

    Sebastian ve fácilmente la lógica del plan; el sylveon corre en cuatro patas y Jane puede volar lo que los convierte en los más rápidos. Mientras que Lari ni siquiera tiene piernas y Gallaway carga una lesión en la cintura aparte de sus años. Ricardo es el que se encarga de atacar.

    —No sé si Ricardo este en condición de aguantar un “pulso umbrío”, además esta el tema del ratio; no estamos seguros cuanto se tendrán que alejar para que estén fuera del peligro.

    —Yo no creo morirme de uno más—dice el pequeño Gallaway sonriendo como su padre, haciendo equilibrios en su cabeza para sostener su batuta en esta—, después de todo moriremos de todas formas si no hacemos nada.

    El kirlia echa una mirada a Alex.

    —Creo que esta demasiado distraída—susurra Ricardo.

    El capitán asiente, poniendo sus manos en los bolsillos de la chaqueta.

    —Es tentador—dice Gallaway—acercarse a ella mientras está pensando, pero los fantasmas suelen espabilarse rápidamente cuando alguien vivo se acerca ellos, simplemente lo saben.

    —¿No lo ibas a ser tu?—pregunta Sebastian recordando el plan anteriormente pactado.

    —Ninguno de mis ataques le podría hacer mucho daño, pero este huerco sabe un ataque bastante útil.

    Dicho esto, los dos jóvenes comenzaron a caminar mientras Ricardo les seguía desde atrás; Sebastian por el lado izquierdo y Jane por el lado derecho.

    El sylveon siente que la fantasma puede espabilarse en cualquier momento para matarlos, decide no pensar en ello y sigue adelante con pasos lentos pero largos. Esta tan nervioso que puede escuchar el ruido de sus pasos por la arena, el latir de su corazón, el aleteo de la flygon, las respiraciones de los demás e incluso siente palpitaciones en su cabeza.

    El espíritu sigue sin alarmarse, cree oír algunos violines de fondo tocando lo que parecer ser una tétrica danza. La danza macabra.

    Esos violines no pueden ser reales pues pertenecen a su imaginación, no cree que Larissa le haya dado por tocar el violín en estos momentos, ni siquiera es un violín es una orquesta entera. También tiene la sensación de que esa música esta siendo tocada justo al lado de su oído con una estridencia tal que los wingull huyen tan solo de escucharla.

    «No son solo violines mi amor, se puede escuchar una flauta, además de un xilófono» dice su madre.

    Un xilófono, este solo se escucha en partes concretas de la pieza, la mayoría de las veces antecedido por un estridente toque de violín.

    Ahora la música esta en una parte más calmada pero su mente insiste en recordar ese xilófono, el ruido de sus teclas parece simular huesos humanos traqueteando. Los huesos de él y Larissa. Esto es Danse Macabre.

    La música está acabando, los muertos vuelven a sus tumbas uno a uno. Tristes por no poder vivir aunque sea una vez más entre ellos. Lo comprende, los pokémon no quieren morir solos.

    Mira instintivamente a Jane, esta le guiño el ojo.

    Lo toma como una señal para empezar a correr, el ruido de sus almohadillas chocando contra la tierra aumenta haciendo que Alex se espabile por fin.

    Lo primero que hace es girar la ancla sobre su cabeza, lanzándola a él. Se clava detrás del sylveon.

    Sebastian confiado sigue corriendo mientras Ricardo aumenta el paso. El tipo psíquico llega frente a ella antes de que pueda desclavar su arma.

    Quiere dejar de correr pero prefiere estar seguro de encontrarse fuera del rango de “pulso umbrío”.

    —¡Pulso oscuro!—grita el Kirlia con todas sus fuerzas haciendo sonar un sonido indescriptible. Alex exclama un grito de dolor haciéndole saber al tipo hada que el ataque ha dado en el blanco.

    Contra su voluntad, una pequeña sonrisa se forma sobre su rostro.

    Esta se desvanece de inmediato cuando un sonido carnoso le llega al oído. Se voltea de golpe para ver que la flygon había sido atrapada por la enemiga—¿de quien, de ellos?—.

    Parece que nunca podrá volver a volar con esa ancla clavada en su espalda.

    Las gotas de sangre caen en la tierra poniéndola de un color rojizo. Siente el estúpido impulso de ponerse a olerla, afortunadamente la respiración agitada del hijo del capitán le llama la atención.

    «Gracias Camille» piensa sonriendo sarcásticamente «Sin embargo, tu composición no servirá de nada si no nos salva de esto»

    —Alex—dice Sebastian—, ¿por que quieres seguir siendo un fantasma?, ¿tienes algún motivo para matar a los pokémon que siguen vivos?

    Entonces ella se convierte en una joven vulpix, el pelaje que ostenta es más brillante que una fogata en una noche sin estrellas, sus ojos son como dos vidrios polarizados reflejándolo cada vez más. Sebastian vuelve a sonreír de nuevo y la tipo fuego le devuelve la sonrisa.

    Le avergüenza decirlo pero mientras Alex camina se pone nervioso pues observa como se contonea acercándose a él. Cuando están frente a frente, la vulpix alza la cabeza para mirarlo expectante.

    Aclara su garganta para empezar a hablar. Los demás pokémon miran confusos. Tal vez debería alejarse un poco por sí la hembra quisiera usar “Igneous Heart” contra él. Sin embargo, confía en que no lo hará.

    —Tal vez te enoja morir sola—continua Sebastian—, no te culpo, los pokémon no queremos estar solos en situaciones así. Mejor dime tu, ¿Qué es lo que pasa contigo?

    —No lo recuerdo—admite bajando la cabeza—. Alejandra estaba buscando algo pero yo no busco nada, ni siquiera se porque mate a ese niño o al policía, puede que tengas razón y quiera llevarme algunos cuantos conmigo.

    Escucha unos pasos detrás y alguien susurrándole al oído. El kirlia le da unas palmaditas en la espalda confiando en que esa información le sea útil.

    —¿Un macho, verdad?—pregunta Sebastian—Estas aquí por un macho, si quieres lo puedo buscar por ti.

    —¿Lo harías por mi?—dice Alex inclinándose hacia su emisor.

    —Por ti lo que sea—dice Sebastian echándole una mirada rápida a Larissa, a esta le brillan los ojos mientras mira perpleja.

    —¿Cómo sé que no me engañaras? Necesito una garantía, querido.

    No piensa arriesgar a Larissa, antes prefiere que todos mueran pero eso echaría todo su trabajo por tierra así que debería buscar otra alternativa. Ve a la hembra de Flygon temblando con Gallaway inclinada sobre ella.

    —Te doy a la Flygon—dice el sylveon—, después de todo ella puede morir si seguimos con esta tontería.

    —¿Una moribunda?—dice la chica mirándola con desdén como si fuera basura manchada de sangre—Se que puedes hacerlo mejor.

    Sebastian siente un beso en el cuello, se sonroja sin querer. Sonrojarse es una forma muy inocente para referirse que siente su pelaje erizarse. La hembra lo mira sensualmente lamiéndose los labios.

    —Ya te gustaría—dice riendo por debajo mientras él siente como algo se muere en el fondo de su alma—, la verdad es que prefiero hacer una promesa. Sí me engañas, tu amiguita morirá, lo prometo.

    —¿No hay otra opción?—pregunta el tipo hada suspirando—Esta bien, encontrare al macho de sus sueños.

    El joven se dirige fuera de Región Mudbray, temblando, no por los nervios precisamente.

    Sus pasos son más lentos de lo normal y siente demasiado frío pese a que el sol está en su punto más alto a esta hora.



    El sylveon observa los alrededores de la plaza, muchos se han ido pero los que quedaron cuchichean entre sí. Principalmente la señora Caren que está rodeada de varias señoras que están escuchando la interesante conversación sobre un tema cualquiera.

    Sin embargo, cuando pisa el centro del pueblo, sale su madre a su encuentro. Nota la falta de los demás pokémon, sobretodo la de Larissa.

    —¡Corazón!—exclama la señora Labelle asustada con ojos llorosos—¿estas bien?, ¿Dónde esta la muchacha?

    —Esta bien—dice Sebastian tranquilizando a la mayoría—.Necesito ver a Brock.

    Juliette mira un poco asustada a su hijo.

    —Estas muy nervioso, mi amor—insiste Juliette—. Necesitas descansar, llamaremos a la policía y ellos se encargaran de todo.

    Es demasiado tentador; estar echado en la cama mientras su madre sirve té, seguramente si se lo pide cocinaría sus panes favoritos y cantarle viejas canciones de su infancia. Así podrá quedarse dormido poco a poco al mismo tiempo que los gritos de Lari penetran en sus oídos.

    Pero a él le daría igual pues estaría relajado, con su pelaje expandiéndose, calentando su cuerpo como la mejor taza de té de la historia…

    Sacude su cabeza para quitarse esos pensamientos encima. Mira sobre el hombro de la audino buscando a una hembra en particular.

    —¿Dónde esta la señora Granat?—pregunta Sebastian observando toda la plaza.

    —Esta en casa, según yo estará emborrachándose—abre los ojos como si hubiera recordado algo—. Hablando sobre Brock, se fue con ella.

    Terminando de decir esto, rasca su oreja pensativa

    —Sabrá Arceus que harán los dos, el pobre es huérfano de padres y ella es una madre desnaturalizada, que el antes mencionado me perdone por lo que acabo de decir pero es la verdad.

    —Voy para allá—dice el sylveon marchándose sin dejar oportunidad a que su madre pudiera protestar.

    Cuando pasa cerca del “aquelarre” de hembras chismosas, la señora Caren alza la vista y se abre paso entre sus receptoras intentando evitar que su sombrero se cayera.

    Entonces logra recordar quien es ella o más bien su hija. Usa una de sus cintas para atar a la salazzle por la cintura, empieza a caminar y ella confusa le sigue el ritmo, sobre todo para no caerse.

    Los dos caminan al compás mientras Sebastian busca una palabra adecuada para anunciarle sobre la muerte de su hija.

    Últimamente todo ha sido malas noticias en este pueblo lo que posiblemente afecte la moral de todos los pueblerinos.

    ¿Cómo recordarán los habitantes de Nereida estos sucesos?, ¿acaso los futuros pobladores pensaran que habrá sido obra de yvetal o algo así?

    No tiene sentido hacer cábalas sobre eso, lo más prioritario en este momento es evitar que esa fantasma le ponga una garra encima a Lari o el pueblo tendrá que lidiar con otra mala noticia. En realidad dos.

    Traga saliva de forma extremadamente ruidosa.

    —Señora, su hija…

    —¿Esta muerta?—pregunta Caren sorprendiendo a Sebastian.

    La tipo veneno aprovecha eso para librarse de las ataduras y alejarse.

    Mira que un poco más adelante esta el camino que lleva a “Residencial del mar” donde el asesino y la señora Granat lo están esperando tal vez no muy contentos.

    Intenta seguir su camino cuando un sollozo callado le llega al oído.

    —Siempre supe que pasaría eso, Mariah nunca ha sido una hembra decente pero nunca espere que ocurriera tan pronto y en este pueblo.

    —¿A que se refiere?—inquiere Sebastian acercándose.

    —Esperaba que la encontraran en un hotel de otra isla, incluso hubo veces donde el teléfono sonaba y contestaba pensando que esa llamada sería la temida aunque Mariah este dormida en el sillón, por ejemplo.

    —Cuando nos mudamos aquí mi madre y yo, ella trabajaba en la fábrica textil como enfermera de emergencias antes de colocarse como la doctora del pueblo. Recuerdo estar frente a la puerta a la vez que estaba pendiente del teléfono. Cuando sonaba me alegraba pero a la vez me entristecía pensando en que sería la llamada para avisarme que me había quedado completamente huérfano.

    —Te entiendo perfectamente—dice la señora Caren lagrimeando—. Desde que me llamaron para avisarme que mi marido había muerto en la guerra del oeste, le pille alguna especie de manía a los teléfonos…

    Los dos quedaron en silencio por un momento mientras el sol les pegaba en sus respectivas pieles.

    —Me tengo que ir, nos vemos luego.

    Da la vuelta mientras escucha a la salazzle sollozar con más fuerza, retirándose por el lado contrario.

    ....

    Por un momento cree estar soñando pero incluso alguien tan ignorante como ella puede discernir entre la realidad y la ficción o al menos de momento.

    Despierta en una casa que no conoce, donde la trajo esa cosa.

    Es una casa de un solo piso donde los sillones son verdes, la mesa de centro tiene un bonito cenicero de bronce vacío y expele un ligero olor a uva.

    Se incorpora para tronarse todos los huesos de su lomo, adolorida por cargar a esa pequeña bichita que ahora duerme en la pequeña cama en medio de la sala mientras una pokémon de cara morada observa con atención su respiración o lo que sea.

    Recuerda cuando Charles estaba dormido, respiraba exactamente así. Ahora se podría decir que estará dormido por una buena temporada.

    Ese pensamiento le llena de ternura y sonríe levemente mientras se acerca a la rimbombee a la vez que se sienta sobre sus dos patas con una cara de neutralidad. Moviendo su cola al ritmo de una música inexistente.

    La joven de grandes labios alza la mirada, dándole un beso imaginario.

    —Buenas tardes, pronto todo estará bien. Mi nombre es Berenice Gall, mucho gusto.

    Desvía la mirada un poco ofendida. No es que necesite ninguna compasión.

    Su hijo fue asesinado y Víctor probablemente la ahorque, no necesita mucha compasión que digamos.

    La asesina esta durmiendo con una sonrisa tranquila.

    —Lo lamento por tu hijo—dice Berenice inclinándose junto a Jenaire, adivinándole el pensamiento—, se que puede sonar extraño pero ella no es la asesina ni mucho menos. La verdadera asesina pronto va desaparecer, ya sea literal o no—le pone una mano sobre la cabeza—. Si me mataran a un hijo, seguramente no lo soportaría. Eres demasiado valiente por no echarte a llorar.

    —No necesito llorar—dice la señora Seed sonriendo sin mirarla—, pronto vendrá mi marido para matarme, así se acabará este sufrimiento.

    La señora Gall abre los párpados sorprendida.

    —Te diré algo, hembra. El capitán prefiere reventarse la cabeza antes que dejar que algo te pase. Sabes que seguimos aquí por usted—Berenice intenta ofrecerle un gesto tranquilizador—. De hecho estábamos a punto de irnos al este, pero el capitán se negó

    —No se hubieran molestado—dice Jenaire dirigiéndose a la puerta.

    —Yo que tu no saldría—dice Berenice parándose de pronto—, como te dije antes, pronto acabara todo. No es que me guste robarle a los muertos pero si quieres, puedes acompañarme a buscar algo en el refrigerador.

    Le ofrece una mano a la ama de casa. Alza los hombros mentalmente y con la ayuda de la jynx puede pararse en cuatro patas.

    —Mi padre era un guerrillero de la PUPEH en Isla Tropius, él era un electivire y como todo pokémon corpulento, iba enfrente de todos por su resistencia—dice Berenice Gall sin venir a cuento mientras caminan—. Por algún motivo solía pelear contra pelotones de hembras pues por varios problemas obvios, decidieron dividir los pelotones en sexos aparte de en rango.

    —¿Era?—pregunta Jenaire confuso por la cháchara—¿Murió?

    —Esta jubilado—aclara poniendo la mano sobre la puerta del refrigerador—. Como sea, lamentablemente tuvo que matar a muchas jovencitas que apenas sabían lo que hacían. Antes de darse cuenta, estaban en el suelo con quemaduras o goteando agua.

    —¿Por qué me cuentas esto?—pregunta la señora Seed.

    —Mi viejo cuenta en muchas reuniones que apenas se esforzaban en sobrevivir. Muchas lo tenían a punta de caramelito pero casualmente cometían algún error y el señor Gall como es obvio, aprovechaba para lo que sabes.

    La joven le da un mordisco a un pastel con glaseado blanco que encontró.

    —Yo tengo la teoría que ellas se ponían en desventaja, mínimo subconscientemente, y sus mentes cometieron un error voluntario. Lo que te digo es que no tienes que dejarte morir solo por ser hembra, puede que suene un poco cliché pero tu eres más fuerte de lo que crees—la joven escupe, el pastel está caducado—. De cualquier manera nos tienes a nosotros, el capitán matará a tu esposo cuatro veces antes de que te ponga una mano encima.

    Jenaire decide no responder, volviendo a la posición en la que estaba cuando velaba el sueño de la chica. Incluyendo el movimiento de cola involuntario.

    Se queda viendo de forma tonta el lavabo de la cocina, escucha unos pasos que sugieren que la muchacha la esta dejando sola, seguramente a propósito

    Honestamente, siente bastante cansancio.

    Vuelve a cerrar los ojos mientras un destello de pensamiento le dice que es mejor no despertar.



     
    Última edición: 20 Julio 2018
  10. Threadmarks: Capitulo 19
     
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    Capítulo 19: Adiós Nereida (parte 1)

    La señora Granat a ojos de Sebastian esta bastante cansada, algunas ojeras empiezan a mostrarse debajo de sus ojos como si fueran maquillaje. Mira por todos lados, buscando a su hija sin encontrarla.

    —¿Dónde demonios esta mi hija?—pregunta con una voz somnolienta.

    —Los demonios no existen, ¿Brock paso por aquí?

    —Decidió irse a su casa.

    —¿Puedo usar su teléfono?

    —Claro que si…—dice Granat apartándose para dejarle el paso.

    El joven entra en la casa, viendo que esta igual a como la dejo antes. Salvo por una botella de vino en una de las encimeras de la cocina, al lado está un viejo teléfono que ni siquiera tiene identificador.

    Levanta el auricular mientras marca al número de Lari con agilidad, aprendido anteriormente de memoria por si acaso había una emergencia. Su celular lo dejó en casa y no tiene tiempo para recogerlo.

    Después de unos cuantos pitidos, suena la voz monótona de una hembra avisándole de que fue mandado al buzón de voz. En vista de que la chica no está en condiciones de contestar, decide marcar otra cosa.

    —333—recita Sebastian pulsando las teclas.

    Con el timbre en sus oídos, espera tontamente que un número de solo tres dígitos pueda comunicarle con alguien. Cerca de colgar, escucha una voz seductora contestándole.

    —Eres un genio, Sebastian—dice Alex—. Me arrepiento por no haberte pedido lo primero que se me paso por la mente.

    Un día cuando Lari y él tenían doce años, se quedaron hablando durante casi toda la noche sobre un agua mineral que compraron esa tarde. Ella insistía que el agua sabía a refresco y Sebastian sostenía que era agua simple.

    El punto es que siguieron hablando hasta altas horas de la noche en la casa de Sebastian; los dos estaban acostados en una colcha en la habitación del sylveon mientras discutían cuando el antes mencionado decidió darle un vistazo al reloj. Eran las 3:33 de la mañana.

    —Ahora los fantasmas te van a comer—dice la chica riendo por lo bajo.

    —¿De que estás hablando?

    —Son las 3:33—dice poniendo su cabeza en la almohada—, la hora de Yvetal.

    —¿Qué estupidez es esa?—dice Sebastian incrédulo ante semejante tontería.

    —¿Nunca has leído la biblia?

    —Es demasiado aburrida

    —Dice que esa hora fue cuando quemaron la torre de babel donde murieron los tres evees que se convirtieron en los tres perros legendarios. Actualmente, dicen que los espíritus merodean por esa hora.

    —Supongo que no tienen tiempo de hacerme nada—dice Sebastian lanzando un largo bostezo—serán las 3:34 en unos segundos.

    Nunca creyó que semejante tarugada podría funcionar.

    —¿Bueno?

    —Su compra está llegando a casa, creo que está más o menos cerca de donde esta—dice el sylveon.

    —Ya lo veo—dice Alex emocionada—es demasiado hermoso, aunque acaba de vomitar.

    —Nadie es perfecto

    —Supongo que no. Has cumplido con el trato, Sebastian.

    —¿Entonces nos vas a dejar en paz?

    —Sí, solo a ustedes pues eso es lo que acordamos. Pienso volver a mi lugar natal, te regalo a Brock si quieres.

    —¡Eso no era el trato!—exclama el sylveon.

    —Creo que también estábamos diciendo que sí te atrevías a cuestionarme sobre nuestro trato, tu “amiguita” pagaría las consecuencias.

    La vulpix ríe mientras Sebastian tiene oportunidad de pensar en lo estúpido que ha sido. En realidad nunca hubo un trato bien establecido, solo le ha pasado el problema a otros.

    —¡Eres demasiado estúpido—exclama Alex entre carcajadas—, nunca hubo un trato bien establecido!, ¡Estaba bastante débil, solo faltaba un poco más para matarme!

    El tipo hada se siente como un completo idiota pero no se arrepiente de nada; Larissa y él seguirán su vida normal. Sin fantasmas, ases, demonios o horas malditas.

    Aunque Lari siga insistiendo sobre esos temas, simplemente sonreirá por la ingenuidad de su amiga al creer en esas estupideces. Pronto será una historia inverosímil para contar a sus nietos.

    “Mamá, el abuelo está delirando” diría su nieto en el futuro.

    “No te preocupes mi amor, no se tomó sus pastillas” diría amablemente su futura hi…

    —¿Muchacho, estas ahí?—dice una voz ronca sacándolo de sus delirios—Tu amiga está bien, pero Ricardo está que arde.

    —¿Capitán?—pregunta Sebastian pensando en que tampoco deberá esperar mucho para ser el loco del pueblo—¿Cómo Yvetal está hablando por la línea maldita?

    —¿De qué línea hablas?—pregunta Gallaway confundido—Deja de estar en las nubes, mijo. Hablaste directamente al celular de Berenice

    Supone que Alex desvió la llamada a un teléfono real.

    Nunca podrá convencerse de que esto está pasando. A lo mejor se encuentra en un asilo al borde de la muerte, alucinando gracias a la enorme cantidad de morfina corriendo por sus arrugadas venas.

    —¿Cómo está la reportera y la señora Seed?—pregunta mientras Granat entra en la cocina, sosteniendo dos copas de vino tinto.

    —La señora Durán sigue durmiendo y la señora Seed se encuentra sano y salvo junto a Berenice.

    —Me alegro—dice aceptando la copa, llevándose el líquido a la nariz para deleitarse con el olor de la baya fermentada.

    —Vete pal barco, huerco. Vamos a hacer una comida.

    —Voy para allá—dice Sebastian.

    Bebe de golpe el vino para intentar quitarse el estrés de la situación. Lo que fue una horrible idea pues nunca había bebido un vino tan fuerte en su vida como los que acostumbra beber la señora Granat.

    Mientras tanto, la primarina apura su copa como si fuera simple jugo diluido en agua. Los dos dejan sus recipientes en la estantería de los recuerdos.

    —Larissa está bien—dice Sebastian dirigiéndose a la salida.

    Antes de recibir preguntas, cierra la puerta detrás de él. Debería estar sonriendo, ha cumplido su objetivo de mantener a Larissa a salvo.

    ¿Pero a qué precio?



    La joven camina al lado de Ricardo mientras este parece estar echando chispas. No lo culpa y decide adelantarse para llegar al barco antes que los demás. Frente a él, esta Sebastian sosteniendo una bolsa de papel.

    Siente un poco de culpabilidad por lo que ha pasado. Siente que la fantasma huyo solo para mantenerla a salvo. Esta segura que podrían haber derrotado a Alex sin necesidad de que alguien muera. Encontrarían una manera para engañarla de cualquier forma.

    Pero Sebastian decidió ir por el camino más fácil.

    En cuanto la ve, se le queda mirando como si fuera la primera vez. Deja la bolsa en el piso para abrazarla con fuerza.

    Después de casi romperle las costillas, la deja en el suelo con delicadeza mientras sonríe. No es una sonrisa presumida como las que suele esbozar, siente que de verdad está bastante feliz de verla a salvo.

    —¿Crees que valió la pena?—pregunta mientras otros dos pokémon están acercándose.

    —¿A qué te refieres?—responde haciéndose el desatendido.

    —¿La señora Labelle no te ha enseñado a no contestar con otra pregunta?—inquiere con una sonrisa tonta.

    —No es necesario que finjas una sonrisa—dice Sebastian desviando la conversación—sé que la pasaste mal.

    —Fue bastante agobiante; desde que te fuiste nos ordenó que no moviéramos ningún solo musculo. Pienso que si no hubieras hecho nada, todos nos hubiéramos muerto de viejos esperando.

    —Tampoco exageres—dice sonriendo como siempre lo ha hecho.

    Larissa ve como la esposa del capitán camina hacia ellos con el pequeño cachorro montado encima, también Aura la está acompañando; con el pañuelo casi roto de tanto que lo habrá jalado por los nervios.

    —¿Dónde estaban?—pregunta el sylveon cuando están frente a frente.

    —Algunos pueblerinos nos invitaron a una fábrica de por ahí—explica la señora Gallaway mientras su hijo bebe con entusiasmo de un jugo de cartón.

    Cuando estuvieron todos, subieron al barco gracias a una rampa que Claire les hizo el favor de bajar.

    La brionne dirige una mirada rápida al camarón que sigue durmiendo mientras esta encadenado, luego vuelve al lado de Sebastian. Los dos se sientan, esperando que Aura prepare la comida con las cosas que adquirió el capitán en el mercado. El dueño no dejó que sus arrendatarios descansaran pese a las circunstancias.

    Los amigos se sentaron juntos uno al lado del otro, frente a ellos están el capitán, la esposa de Gallaway que sostiene a su hijo en el lomo y la señora Durán que sigue mirando a todos lados con la mirada perdida mientras sostiene la cámara aguantando el deseo de tomar fotos a todo. En la mesa de al lado están Berenice jugueteando con tristeza un celular un poco dañado, Jane con un parche en la ala y la gliscor antes mencionada que está llevándose varias capsulas a la boca para pasárselas con el líquido rosado.

    —¿Simplemente se fue?—pregunta Sebastian.

    —Desapareció en el cielo después de elevarse—comenta el capitán Gallaway distraído—, no sin antes darle un beso al machoke en la mejilla.

    —Ni siquiera pudo darle algo más—comenta Lari provocando una leve sonrisa en el gallade.

    —Esto es un poco decepcionante—dice Frida desanimada llamando la atención de los presentes en la mesa—¿No esperaban una batalla de épicas proporciones? Yo sí.

    —Solemos preferir la seguridad antes que las explosiones—dice el capitán.

    —¿Cómo se siente al no poder hacer nada?

    —Hice todo lo que pude—dice Gallaway sonriendo de oreja a oreja—Sí juzgas a un magikarp por su habilidad para subir árboles, pensará toda su vida que es un inútil. No es por presumir pero las anteriores veces aporte mucho más a la misión.

    Por algún motivo no puede terminar de creer lo que dice el capitán, aunque le encantaría. Sus pensamientos se desvían por culpa del olor proveniente de la cocina.

    La rimbombee asiente mientras revisa que la pequeña grabadora siga funcionando, no quiere demostrarlo pero Lari ve que está demasiado cansada. Incluso se descubre a si misma bastante preocupada por el estado de los huevecillos que están formándose en el vientre de la tipo bicho. Quiere preguntar, no obstante se niega a hacerlo ella misma.

    Le susurra a Sebastian algunas palabras, este asiente, acordándose de que esos pequeños existían.

    —Señora Durán, ¿Cómo están sus hijos?

    La reportera se palpa el estómago como respuesta.

    —Están completamente sanos, créame que lo sé—dice con una sonrisa demasiado radiante para su gusto—¿Cómo supo que estaba embarazada?

    —La llevamos al médico—interviene Gallaway de pronto

    Nadie sigue insistiendo en el tema y en poco rato, la puerta de la cocina se abre dando paso a una miltank que sostiene bandejas de lo que parece ser algunas bayas mezcladas con jarabe. Inclina su cuerpo sobre la mesa para dejar una de las bandejas encima.

    —En un momento les traigo de beber, provecho—dice Aura sonriendo de forma amable mientras dirige sus pasos a la mesa de al lado.

    La chica agarra su plato para luego revolver las bayas en el con un tenedor, logra identificar varias de sus favoritas. Todas están bañadas con jarabe de leche quemada.

    —Solo no pienses de donde salió la leche—susurra divertida al sylveon.

    El chico dirige su mirada al plato con un gesto de asco.

    Frida parece leer su mente pues deja soltar una risilla.

    —¿De dónde crees que sale la leche que sacas del refrigerador?—dice Durán, mordiendo un pedazo de baya aranja.

    Ella mastica también, asintiendo alegremente. Siguen comiendo sin fijarse en el pokémon que faltaba.



    Ricardo Gallaway mira con desanimo su reflejo en el espejo, sus ojos nunca tuvieron ojeras pero nota que están apareciendo poco a poco. Deja caerse en la cama con desanimo.

    La habitación del kirlia está al lado de la del capitán; pintada de un agradable color azul marino. Una estantería llena de libros de diferente índole—mayormente sobre reproducción de pokémon y bayas—, una cama con un viejo colchón que estaba guardado en la bodega antes de su llegada al barco, una mesilla de noche al lado con un retrato de un barco solitario en el oscuro mar.

    Por último, está el famoso espejo con marco dorado y un ropero donde están todas las chaquetas que recibió de regalo en sus cumpleaños celebrados a bordo. De hecho, siempre ha vestido la primera. Hasta ahora.

    Se pone la segunda que parece estar mordida un poco por los ratatta.

    Se arrepiente de haberle dado esa información a ese mocoso. No pensó que sería tan idiota y sentimental como para distraerse por culpa de su amiguita. Lo peor es que no será la única vez que los vea.

    Está completamente seguro que esos dos muchachos van a ser reclutados por el pendejo del capitán. Seguramente le habrá llamado la atención la relación que tienen los dos entre sí. Ricardo guarda a nymphe en su chaqueta antes de salir del cuarto.

    En el pasillo sigue recordando la espera interminable. Parecía una eternidad donde se debatía entre seguir quieto o sacrificar a la brionne para acabar con todo de una vez. Para fortuna de los dos, estuvo a punto de decidirse cuando por algún milagro, Sebastian descubre cómo llamar a Alex.

    Sin más dilación, abre la puerta del comedor.

    Las miradas de los pokémon se clavaron en él mientras se sienta frente a las exploradoras. Aura se acerca en cuanto lo ve.

    —¡Hasta que llegas, muchacho!—exclama alegre—he guardado comida para ti, ahorita mismo te la traigo.

    Ricardo murmura un agradecimiento sin mucho ánimo.

    —¿El plan no te salió bien, verdad Ricardo?—pregunta Jane burlesca.

    —Cierra el puto hocico de invalida que tienes—dice el kirlia irritado haciendo que Berenice deje su celular al lado.

    La jynx aprovecha para empezar a comer con rapidez, Claire deja la copa y sus capsulas al lado, sus ojos bailan un rato en la mesa vecina antes de concentrarse en su plato. Jane deja escapar una pequeña sonrisa para ponerse a comer después.

    Unos minutos bastaron para que Aura venga con su plato y un vaso de cristal con un líquido café claro. Se los deja en la mesa y al darle un sorbo descubre que es licor de café rebajado con leche recién ordeñada.

    Sin tener energía para protestar, simplemente sigue bebiendo.

    En minutos, los pokémon a bordo terminaron de comer; Ricardo junto a los demás llenaron de halagos a la miltank por esa comida tan deliciosa e sencilla a la vez. Poco a poco algunos se retiraron a sus respectivas habitaciones, quedando solo los dos muchachos, Ricardo, el capitán, y Aura en la cocina.

    —Ricardo, haz el favor de estar junto a mí.

    Obedece mientras ve que Sebastian está un poco incómodo, parece que se está oliendo lo que el capitán va a decirles. Sin poder hacer nada para evitarlo.

    —Muchachos—dice Gallaway tomando un largo suspiro—, debo decir que estoy un poco decepcionado.

    El kirlia ni siquiera puede creerlo, ¿acaso Gallaway está usando la cabeza por primera vez en su vida?

    Más que decepcionados, los jóvenes parecen estar sorprendidos con los ojos muy abiertos. El sylveon le susurra a su amiga mientras mantiene su mirada en el gallade.

    —¡Pongan atención,—reclama el capitán haciendo que los dos miren al frente sobresaltados—se supone que ustedes nos iban a ayudar a derrotar a la puta fantasma!

    —Hicimos todo lo que…—dice Sebastian antes de ser interrumpido

    —¡Cállate!—exclama fastidiado—¿Cuántos años tienen?

    —Los dos tenemos quince—dice Larissa un poco asustada.

    —Creo que ya están grandecitos como para hacerse cargo de sus responsabilidades, ¿verdad Ricardo?

    La sonrisa de en su cara se desvanece como si un “viento siniestro” la hubiera golpeado con tanta fuerza que su futuro hijo—si aún no tiene alguno—pudiera nacer muerto. Creo que ya sabe por dónde van los tiros. Uso su habilidad y seguramente descubrió que uno de ellos o ambos estaban perdiendo el entusiasmo.

    —Por eso les exijo que se conviertan en exploradores para saldar su deuda.

    —¿Por qué no simplemente lo pide?—pregunta Sebastian.

    El capitán sonríe como buneary asustado al verse descubierto.

    —¿Entonces aceptan?—pregunta Gallaway.

    Viéndolos un poco dudoso, le da un codazo. Ricardo suspira mientras aclara su garganta.

    —Como exploradores del pokégremio, tendrán derecho a alimentación, hospedaje, un sueldo inicial de 200 pokédolares que se les darán en cuanto se unan y 550 mensuales una vez que terminen el entrenamiento.

    Para su edad, es una cantidad de dinero millonaria.

    Los dos se miran entre sí sin saber qué hacer.

    —¿Aun tienes ganas de ser exploradora?—pregunta el chico mientras la hembra baja la mirada al suelo.

    —No lo sé—dice Larissa—¿Tú qué opinas?

    —¿Qué quieres hacer tu?

    La chica mira a su amigo, a Gallaway, a él y de nuevo a su amigo.

    —¿Te sentirías cómodo siendo explorador?—insiste la brionne viendo el nerviosismo del sylveon.

    El joven fue incapaz de sostenerle la mirada después de un rato. Se voltea intentando evitar la pregunta, dando una respuesta bastante directa sin querer queriendo.

    —¿No necesitamos permiso de nuestros padres?—dice Lari.

    —El dinero será suficiente para convencer a tu madre—dice el capitán con la mirada desviada—En cuanto a Sebastian, de eso me encargare yo.

    —Es que Sebastian no está muy convencido…

    —Lari—dice Sebastian mientras suspira—yo no soy tu padre ni nada para evitar que hagas lo que quieras. Puedes conseguir a otro compañero en región Mudbray—se detiene un momento, notando que se le estaba quebrando la voz—pero sí quieres, me sentiría más tranquilo si fuera tu compañero.

    La tipo agua se queda callada un momento mientras lo mira.

    —¡Por el amor de Arceus!—exclama una voz chillona arruinando el momento—¡Se nota a leguas que los dos serían un equipo perfecto! Después de todo, ustedes fueron los que sacaron esa basura de mi cuerpo.

    Frida Durán avanza hacia ellos sin tener la cámara en el cuello.

    —Nosotros estábamos escuchando—explica la reportera mientras sonríe de forma nerviosa, con una gota de sudor corriendo por su frente—y los chicos me contaron lo que me pasó cuando esa chica me poseía. También dijeron que arriesgaron su vida dentro de una especie de casa embrujada para salvarme.

    —De hecho, Sebastian hizo todo el trabajo—aclara Lari.

    Frida se sienta pensativa sobre una de las mesas del comedor.

    —Puede—admite—, pero creo que ustedes son un dúo inseparable. No estoy segura sí podrían funcionar por separado.

    Los dos se miran de nuevo. El macho asiente, intentando esbozar una sonrisa sincera.

    —500 pokédolares es bastante dinero.

    —¿Estás seguro de que quieres?—insiste la hembra acercándose a él.

    —No empecemos de nuevo con esto—dice Sebastian hastiado para luego volverse hacia el capitán—. Aceptamos.

    —¿Y usted, señorita?—pregunta Gallaway

    —Sí, claro—dice esbozando una sonrisa leve.

    —Entonces está decidido—dice el capitán mientras se metía las manos en el chaqueta, sacando dos fajos de billetes unidos con unas ligas y aventándolos a los jóvenes

    Estos atrapan el dinero y lo miran confusos, como si nunca hubieran visto un billete en su vida.

    —Vamos a avisar a sus padres, huercos.

    Asienten alelados mientras Gallaway sale, se quedan quietos por algunos minutos mirando el dinero que les habían pagado por hacer técnicamente nada.

    —Hay mucho más de donde salió ese—dice Ricardo dándole una palmada en la espalda a la chica, después sale por la puerta esperando que lo sigan.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  11. Threadmarks: Capitulo 20
     
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    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
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    Aventura
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    Capitulo 20: Adiós Nereida (parte 2)

    La mañana del domingo llega prácticamente de inmediato, tan pronto como la cabeza de Sebastian hace contacto con una suave almohada de marca genérica. Al despertar, puede ver en la ventana lo nublado que esta el día sin ninguna explicación aparente. Puede sonar estúpido pero puede que lo sucedido en el pueblo haya afectado al clima.

    Baja de un salto de la cama y mientras los huesos de su lomo truenan uno a uno, observa la pequeña maleta en una esquina de la habitación; preparada supuestamente para un viaje de estudios. No sabia que pensar cuando mamá se creyó lo de la escuela en alta mar. Y no una cualquiera, una de calidad superior a todas en la región.

    La elegante maleta de cuero contiene muchas bufandas de distintos colores; el tiempo viviendo en Nereida ha hecho que su pelaje perdiera resistencia al frío. También están varios productos de limpieza tales como cepillo de dientes, un peine y un perfume que nunca ha usado en su vida. Aunque para todo siempre hay una primera vez. Entre la lana hay oculta una foto de Juliette—se supone que habría una del señor Labelle pero no encontró ninguna—junto con el dinero del pago inicial.

    Su inventario mental es interrumpido por alguien tocando a su puerta con emoción aparente. Extrañado por esa conducta de parte de mama, se dirige a abrirla.

    Detrás de ella esta Larissa, para su sorpresa.

    —Vaya—dice Sebastian —, pensaba que tendría ser yo quien te despertase.

    La chica sostiene una maleta bastante vieja y desgastada. Sin mediar palabra, lo saca a tirones de su habitación. Los dos corren escaleras abajo, un poco en contra de su voluntad.

    En la mesa se encuentra la audino bebiendo una taza de café con una cara en la que las ojeras hacían acto de presencia después de tantos años.

    —Buenos dias, hijo—dice Juliette bostezando.

    —Bien, pero aun no han podido encontrar a Jenaire.

    Se había olvidado por completo de aquello, sin un fantasma o culpable, los pueblerinos no dejaran de pensar que ella fue la asesina de la espurr pues varios testigos la han visto con sus propios ojos; el mismo no se hubiera creído lo del espiritu vengativo, posiblemente se parta de risa en cara del quien se lo cuente.

    Entonces recuerda las últimas palabras del capitán cuando estaban bajando del barco, unos segundos después de haber recibido el pago.

    —No creo poder ofrecer una explicación sobre el asesinato de la pequeña—dijo Gallaway preocupado—. Me temo que será una prófuga toda su vida.

    La pobre señora Seed nunca podrá volver al pueblo y toda leafeon que quiera visitar Nereida podría estar en problemas.

    —¿No quieres desayunar algo, querida?—pregunta la señora Labelle.

    —No gracias—luego se vuelve hacia él—¿nos vamos?

    Sebastian asiente distraido.

    Sigue pensando en la situación de la ama de casa mientras caminan para salir de residencial del mar.

    En cuanto llegan al puerto, echa una mirada a Lari, eso le hace enfocarse en lo que de verdad importa.

    En eso está cuando ve a la leafeon observando el mar con ojos cegadores—incluso más que los de Larissa—como si fuera una cría conociendolo por primera vez. Se separa de su amiga y se acerca a ella sin que se de cuenta.

    Por unos segundos decide no decirle nada, intenta descifrar lo que esos ojos llenos de brillo pero vacíos de vida ocultan detrás. Luego recuerda que no cree en esas estupideces de la telepatía—por ahora—.

    —Señora Seed—pregunta Sebastian—¿Se encuentra bien?

    —Bastante bien—responde Jenaire balbuceando sin dejar de mirar el océano—aun recuerdo la primera vez que vi el mar en mi luna de miel. Copper aun no había nacido.

    La tipo planta se da la vuelta. Sus ojos melancólicos hacen contacto visual con la mirada preocupada del sylveon.

    —¿Usted vivía en otra región?—pregunta el tipo hada siguiéndole la corriente.

    —No, era la única hembra de siete hermanos, mi casa estaba en el centro del pueblo y mis padres nunca me dejaron alejarme demasiado por…

    Jenaire mira a Lari con discrecion.

    —Casarme con Victor fue como una bendición para mi, por fin tendría a alguien quien me proteja. Sebastian, ¿puedes quitarme el anillo de mi pezuña?

    Aun extrañado por todo ese discurso, usa sus cintas para sacar el anillo de oro y adornado con una piedra roja brillante. No es ningún joyero pero luce terriblemente caro. Su madre sería incapaz de pagarlo aunque trabaje por doscientos años.

    —Quedatelo—dice Jenaire dirigiéndose hacia el barco—, a alguien le haria muy feliz recibirlo.

    El sonido de la rampa cayendo en la arena interrumpe sus pensamientos.

    El chico camina rápidamente para subir al barco. Antes de subir del todo, le echa una última mirada al pequeño pueblo.

    Suelta un suspiro mientras pisa la borda y las velas se despliegan.

    La joven brionne se desliza hacia la parte frontal del barco, justamente donde se encuentra el timon. Ella intenta girarlo pero lo único que logra es sudar del cansancio.

    Va hacia ahí e intenta girar el timón también, fracasa a pesar de haber usado sus cuatro cintas al mismo tiempo. Los amigos se miran exhaustos por unos momentos, sin decir nada, intentan hacerlo entre los dos. Lamentablemente, el resultado es el mismo.

    —¿Por que hacemos esto?—pregunta Sebastian deteniéndose..

    —Me hacia...ilusion...girarlo—dice Larissa transpirando, suelta la rueda para secarse el sudor de la frente—. No me he bañado como en tres días.

    Antes de que pudiera pensar en eso lo demasiado como para sentirse asqueado, unos pasos de aguja resuenan en la superficie metálica. El ilustre hijo del capitán camina hacia ellos con una sonrisa burlona. Empuja amablemente a la muchacha, después gira el timón para la izquierda. Le da la vuelta completa y entonces lo gira a los dos lados con tremenda facilidad.

    —No se si lo han notado—dice Ricardo—pero este timón es bastante viejo. Necesitamos girarlo por completo para poder dirigirlo hacia la derecha—el kirlia se cruza de brazos—. Por alguna razón, el capitán se resiste a cambiarlo.

    —¿Por tacaño?—sugiere Larissa aún bañada en sudor.

    —¡Por pendejo!—exclama Ricardo Gallaway tapándose la nariz—. Chica, necesitas bañarte.

    Larissa ignora ese comentario de forma magistral, mira a Aura apoyada en la puerta que lleva al interior del barco. Sigue jalando su pañuelo pero esta vez de aburrimiento y no de ansiedad.

    —La sirvienta les mostrara su habitación.

    —¿Habitación?

    —Espero que no les moleste compartir cama—dice Ricardo con esa sonrisa apareciendo de vuelta en su rostro.

    De pronto, escucha al anillo dentro de su maleta como si tuviera vida propia o una especie de señal de radio. Mira a su amiga con un leve rubor en el rostro. ¿Acaso la señora Seed habrá sugerido que se casase con Lari? ¿Por que demonios se casaría con su mejor amiga y a una edad tan temprana? La pobre no está lista para casarse y nunca lo va a estar.

    —¿No se supone que tenían pocos miembros?

    —Nosotros creemos que los equipos exploradores deben estar unidos como un solo ser—dice Ricardo sin creerse lo que dice.

    —No pasa nada, Sebastian—dice Larissa ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora—. Hemos dormido juntos desde que eramos crias.

    —Es una broma—dice Ricardo—, en realidad son dos camas gemelas con un pequeño espacio entre si.

    Larissa y Ricardo estallan en carcajadas mientras procesa todavía la tontería en la que ha caído . De pronto, la primera hace una señal al pokemon de la chaqueta azul.

    —Hubieras visto te ruborizaste—dice mientras se acerca, pegándose a su cuerpo—, nunca pense que me verías como la hembra que soy.

    El rostro del sylveon parece un magikarp quemandose. Finalmente Larissa rompe el silencio con una risa estruendosa, el señorito Gallaway la acompaña, casi le salen las lagrimas. Pasa un rato donde los dos no paran de reir hasta que Ricardo decide obligarse a dejar de carcajearse.

    —Muy bien—dice Gallaway secándose los ojos con la manga de la chaqueta—, vayan con Aura.

    Los dos amigos obedecen, cuando se dan la vuelta, pueden escuchar al chico riendose aun.



    Mientras siguen a Aura por el pasillo, Lari puede ver a su amigo aun inquieto por alguna razón. Aunque sospecha de algo no puede asegurar que sea esa la razón.

    —¿Sebastian?

    El chico no contesta pues sigue metido en sus propias preocupaciones, la brionne no tiene ganas de insistir y sigue caminando. Pronto llegan al final del corredor donde la miltank se detiene frente a una puerta de madera sencilla.

    Saca una pequeña llave que tenia escondida en el pañuelo y con ella abre la vieja cerradura. Suena un chirrido como anunciando la llegada de los dos jóvenes. Los dos se apresuran a entrar mientras Aura les sigue por detras. Sebastian sigue sin poner atención a su alrededor.

    La chica recorre la pequeña habitación con la mirada. Como dijo Ricardo, en el centro hay dos camas gemelas separadas por un mínimo espacio. Están sobre un tapete con curioso diseño de varios seel lanzando un chorro de agua hacia arriba.

    Al lado derecho de la cama, hay un cofre de madera con una cerradura oxidada. Se pregunta que podría haber dentro y esta ansiosa por abrirlo.

    También hay un tocador antiguo con tres cajones, junto con unos estantes arriba de este.

    La sirvienta del barco se acerca a ella, saca otra llave del pañuelo para dársela. Esta es una llave de metal bastante oxidada, antes seguramente tenía un bonito color plateado arruinado por los años.

    —Hazme el honor de abrir el cofre, mija.

    No tiene que pedirlo dos veces antes de que este agachada frente al viejo baúl, La primera vez que intenta encajar la llave en la cerradura, falla, lograndolo la segunda vez. Tiene que hacer un pequeño esfuerzo para girar la llave mientras el sylveon sigue pensando en sus asuntos. Finalmente la tapa cae con un estruendo tal que Larissa teme haber roto el contenedor en su primer dia.

    Adentro hay una decepcionante bolsa de cuero descarapelada por la humedad. Cuando la agarra para examinarla, una nube de polvo llega a su rosada nariz haciéndole toser tan fuerte que se cae para atras.

    El sonido de su caída parece espabilar a su amigo, quien abre los ojos de golpe para luego relajarlos de nuevo.

    —¿Estas bien?—dice Sebastian ofreciendole una cinta para levantarse.

    —Si—responde incorporándose.

    Después de sacudirse el polvo de la falda, entre los dos quitan los seguros de la bolsa haciendo que muestre su contenido. Un papel enrollado y una botella de cristal con un liquido cafe dentro.

    Sebastian agarra el papel para despegarlo frente a él, es un mapa de la zona del sur en la región donde se encuentran. Extrañamente carece de polvo, lo que es una pena pues quería burlarse cuando el macho estornudara.

    Por su parte, sostiene la pequeña botella con un corcho de madera, la sacude asegurándose de que el liquido no se había puesto gelatinoso por los años. En la etiqueta, hay un machamp con bigote y un sombrero grande multicolor sobre la cabeza. Tiene ganas de probarla pero algo le dice que no debería desperdiciarla por si acaso.

    —Lo que sostiene el joven—explica Aura—, es un mapa mágico que muestra la zona de la región donde se encuentren.

    —Es un mapa bastante viejo—dice el tipo hada examinandolo de arriba para abajo—, tal vez esta obsoleto.

    —No te preocupes, joven. El mapa se actualiza solo conforme pasan los años.

    El pokemon de los lazos lanza una mirada incrédula a la trabajadora del hogar, haciendo que la hembra deje escapar una risita. Ella ríe un poco tambien.

    —¿Qué es esto?—pregunta Lari mostrando la botella, Sebastian revisa la etiqueta del frasco.

    —¿Eso es salsa?

    —En realidad es un tonificante para el ataque físico. Pica demasiado.

    Lari vuelve a meter la botella en la bolsa de cuero, el sylveon hace lo mismo con el mapa. Despues de guardar esos objetos, dejan la bolsa encima del cofre.

    Cuando Aura sale, el chico parece decidirse.

    —Me olvide por completo de Brock—dice Sebastian un poco ansioso.

    —Oh, es verdad. Sera mejor olvidarnos.

    Sebastian no contesta y mira fijamente la alfombra

    —Aunque le dieron una pasada, aun se nota bastante vieja esta habitación.
    No dice eso con intencion de que le contestaran, se sienta en la cama y mira a la pared con expresion preocupada e pensativa a la vez. La chica se sienta su lado.

    —¿Cuanto crees que tardemos en llegar al Este?—pregunta Larissa.

    —No lo sé, hace años que no he salido del sur—explica Sebastian—. Segun el mapa "mágico", Nereida esta en el centro de la zona sur. No tengo idea de que tan rapido va el barco pero supongo que no tardaremos mas de una hora en salir de nuestra zona.

    —Creo que nunca he salido de Nereida—comenta la brionne mientras ve distraida su aleta trasera.

    — Yo solo he ido a San Arceus, no esta muy lejos. Creo que podrias ir nadando.

    —¿¡En serio!?—pregunta la muchacha con los ojos brillando como joyas, mirando fijamente al sylveon.

    —¡No!—responde Sebastian asustado—¡Ni pienses en intentarlo por el amor de Arceus! No creo que estes acostumbrada a nadar grandes distancias.

    Lejos de decepcionarse, la chica empieza a reir.

    —¡Pero si eres ateo! No creo que puedas impedirme hacer algo con esa excusa.

    Sebastian voltea a otro lado irritado.

    —¡Eso no tiene nada que ver! Ademas, creo que despues de ver a Meloetta con mis propios ojos, tal vez deba cuestionar mis convicciones.

    —¿En serio?

    —¡Claro que no!—exclama Sebastian con su pedantería de siempre, la cual no había asomado en toda la mañana—Tal vez la magia pueda existir e incluso los fantasmas pero esa Meloetta puede ser creada por la habilidad del capitán. Como tu has dicho, por algo tiene el puesto que tiene, seguramente logró de alguna manera imitar lo que hay en los textos religiosos y llenó los numerosos huecos con su propia cosecha—se levanta para colocar su maleta encima de la cama de la derecha—. Es más, puede que todo esto no sea más que un engaño a gran escala.

    —¡Sí claro, un engaño!—exclama Lari con sarcasmo tan marcado que hasta un zubat sin sonar lo notaría—¿La muerte de varios pokémon es un engaño para ti?

    —¡No me refiero a eso!—aclara Sebastian—¿Cómo sabemos que esa magia no es capaz de hacer supuestos fantasmas?

    —Eres todo un caso—dice Larissa exhausta, acostandose de golpe en la cama de la izquierda y haciendola rechinar.

    —Solo estoy siendo escéptico, prefiero serlo antes que quedarme con cara de tonto cuando se descubra que todo es una mentira.

    Tardaron unos minutos más en zarpar donde los dos chicos seguían ordenando sus cosas sin hablar entre ellos. Por unos momentos pudo pensar en la posibilidad propuesta por el sylveon.

    ...


    —Sera un placer compartir el viaje contigo—dice Frida ofreciendole su pequeña mano a la leafeon—. Frida Durán, reportera freelancer, para servirte.

    La tipo planta saca un pequeño látigo de su pecho para estrechar la diminuta extremidad de la ribombee. Ninguna de las dos parecen tener equipaje pues Frida se niega a volver al hotel por sus cosas. después de todo tiene la cámara pero echa en falta la bufanda de su abuela. No importa, cuando vuelva al este con su marido podrá visitar la tumba en el cementerio, aparte de darle la noticia del nuevo artículo.

    Por el momento se siente bastante cansada, decide acostarse en la cama de la derecha sin molestarse en preguntarle a la hembra mayor cuál lado quería.

    —Estoy muy cansada,—dice la ribombee quejandosé—a pesar de que he dormido ccomo un tronco ultimamente.

    —Yo dormire muy pronto—dice la señora acostandose en la cama del otro lado.

    —¿Cuál es tu nombre, hembra?—pregunta poniendo sus pequeñas manitas debajo de su nuca.

    —Jenaire Seed, aunque si prefieres puedes llamarme por mi nombre de soltera. Jenaire Dewood.

    —Bonito apellido.

    —Gracias—dice Jenaire levantandosé—voy a pasearme por ahí.

    —Te acompaño—dice Frida llendo detrás de ella.

    ...
    Los ruidos de las voces de los muchachos llegan a la habitacion del capitán, lejos de exasperarse, esboza una pequeña
    sonrisa mientras escucha—o más bien intenta escuchar—la acalorada discusión. Al parecer, el huerco cree que Meloetta es una invención de él. Ojala fuera así.

    Anácris esta limpiando al niño con lo lengua, este no para de reír ante las lamidas de su madre. La rockruff voltea hacia su marido cuando las voces paran.

    —¿Estás seguro de que es buena idea, viejo?—pregunta preocupada.

    —Sí—responde Gallaway sentándose junto a su esposa—, estoy seguro de que podrán protegerse uno al otro. Además, si no se unieran a nosotros este solo sería un viaje con perdidas y estaríamos más jodidos que antes.

    —Por lo de Jane, ¿verdad?

    —Eso es lo de menos, seguramente la chica se recupere. Pero en cambio, no creo que Jack pueda recuperar la compostura.

    —¿Piensas echarlo?—pregunta Cristina mientras su hijo se acerca a ella y se recuesta en su costado.

    —Tal vez. Puede ser mi mano derecha pero la verdad es que ultimamente ha causado bastantes problemas. Ha cambiado mucho desde la muerte de
    Roy.

    El capitan se recuesta mientras empieza a recordar al pobre armaldo, un chico bastante descuidado e orgulloso. Lamentablemente murió en una de las misiones que el equipo dragoncífero realizó en su corta carrera en un territorio llamado "el pais de los espejos". El tipo roca/bicho fue achicharrado por una "onda de calor" lanzada por un pokémon salvaje.

    Justamente en ese encargo, el clawitzer quizo acompañar a los entonces jovenes de deciseis años. Jack vio al muchacho morir por lo que empezó a beber más de la cuenta y a decaer, aparte de estar en una permanente inactividad.

    —Lo unico que me preocupa—dice Gallaway volviendose a parar—es que uno de los dos quiera proteger más de la cuenta al otro.

    Sin dejar que Ana le preguntase, el capitan sale de su habitación. Camina por el pasillo hasta llegar a una puerta con un cartel de madera despintado que reza: "almacén".

    Abre la puerta y despues de toser por el polvo acumulado que se servía de los cachivaches como si estos fueran una especie de imán. Vio a Jack aun encadenado.

    Toma asiento frente a él.

    —Estarás contento—dice Jack en un tono de burla más decaido que el de costumbre—, tienes a tus nuevas "promesas". Claro que eso mismo pensamos del equipo dragoncífero y mira lo que paso.

    —¡Y una madre que si lo estoy!—dice el capitan sonriendo burlonamente, despues su rostro se pone serio—Aunque suene cliché, esto me duele más a mi que a tí.

    —Creeme que lo sé. Enserio. ¿Sabes? Si no me expulsas del "estrella del mar", yo mismo renunciare.

    Al viejo gallade esas palabras le sorprenden, nunca penso que fuera tan facíl.

    —¿Vas a intentar recuperarlas?

    El camarón asiente.

    —Ni siquiera me desates, yo he causado esta desconfianza que tienes en mí.

    —Como quieras.

    De su chaqueta, el líder del pokégremio "estrella del mar" saca una pequeña botella con un liquido ámbar. Los dos amigos empiezan a turnarse para beber de ella.

    ...........................................................................................................
    Aquí acabaría el primer arco de "Explorares del mar y se tomará un hiatus en lo que el siguiente es escrito y corregido para evitar inconvenientes futuros. No puedo asegurar de cuanto será pero lo que sí es que tardará un poco. Mientras tanto, no dejaré de publicar.

    Esta el colectivo con Morde(esto no es para hacer spam, ni siquiera yo soy tan patético :,v) y no descarto publicar otras cosas de un solo capítulo.

    Saludos.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  12. Threadmarks: Capítulo 21
     
    DoctorSpring

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    Arco del este

    Capítulo 21: Glommy Sunday and Happy Monday

    E
    l barco del «estrella de mar» cruza la mar solitaria en medio de una noche tranquila pues no existen apenas olas que puedan mover la gran embarcación. La marea está demasiado tranquila mientras que Ricardo conduce el barco o más bien vigila que este no pueda estrellarse contra ningún iceberg o algo así. Lo cual no es del todo imposible porque mientras más se acerquen al este más frió va hacer.

    Un agradable viento sopla a su favor por lo cual tardaran poco en llegar.

    El kirlia escucha unos pasos detrás de él. Pone su mano sobre nymphe preparándose para recargarla cuando pueda.

    —¿Cómo está el mar, mijo?

    Los hombros del tipo psíquico se destensan. Solo es el capitán Gallaway. Voltea a la vez que le muestra una sonrisa desanimada a su padre.

    —Tranquilo—responde Ricardo—. Aun es domingo, te toca hasta el lunes en la noche.

    —Si lo sé—responde el capitán—, pero quería ver como estabas.

    Ricardo da la vuelta, mirando a la luna.

    —Sé que estas urgido por más tripulantes pero no creo que sea buena idea reclutar a jóvenes, estos suelen ser más impulsivos.

    —Tranquilo, no te muerdas la lengua.

    —¡Es diferente!

    El gallade empieza a carcajearse mientras Ricardo sigue viendo irritado al satélite natural del cielo.

    —Sabes a lo que me refiero.

    —Por eso he modificado el contrato de explorador—dice Gallaway bajando la mirada, después saca de su chaqueta un rollo de papel.

    Un documento redactado a mano con el sello de la SPGRI (Sindicato de Pokégremios de la Región de Insel) estampado en el centro junto con el del pokégremio (el oficial sin gorrito que fue el registrado desde hace treinta años) y tres firmas abajo. La primera es demasiado sencilla y brusca a la vez como si fuera puesta sin mucho esfuerzo. Puede leerse claramente como «Granat». La de la izquierda es una firma más fina que aunque es del tipo garabato fue caligrafiada con cuidado. La del centro es la del capitán; su apellido escrito en cursiva. Seguramente aprendió a hacer eso después de recibir varios coscorrones.

    —Para que no te aburras demasiado—dice Benjamín volviéndolo a guardar—, en resumen le agregue que me comprometía como tutor de estos chicos mientras ellos sean menores de edad y estén en el pokégremio.

    —¿Ya lo firmaron?

    —Sus madres, el sindicato me recomendó que les diera la última palabra.

    El viejo capitán camina junto a su hijo, viendo el mar junto a él. Están hombro a hombro viendo como el barco poco a poco se desplaza sobre un mar oscuro.

    —Empezaremos buscando en ciudad Luz.

    —Sobre eso—dice Ricardo sacando el BI de su chaqueta, pulsa un par de teclas hasta llegar a la pantalla de mensajes. Después le pasa el pequeño aparato a su padre.

    —¿Una fiesta organizada por Madame Connie?—dice Gallaway pasando los ojos por las palabras—No creo que sea buena idea, mijo. Recuerda que tenemos a Jack con nosotros.

    —La invitación es para el «estrella de mar», sobre todo usted—dice Ricardo mientras sonríe con la sonrisa heredada de papá—. ¿Acaso rechazaras el ofrecimiento de una dama?

    Benjamín Gallaway le devuelve la misma sonrisa a su hijo.

    —¿Te olvidas de donde se celebra esa fiesta? Yo ya soy un macho casado, no puedo simplemente pararme en ese lugar esperando que mi vieja no me salte al cuello.

    —Esta no es una fiesta como las otras. Es una de gala. Es una perfecta oportunidad para enseñarles modales a esos muchachos.

    —Supongo que podemos ir…—dice el capitán accediendo—. Aunque esos chicos deberán primero conseguir su placa para poder entrar.

    —Sí causan algún destrozo tendrás que cargar con la culpa—dice Ricardo ignorando el «pero» de su padre—. Esto será genial.

    —Solo no debemos distraernos del objetivo.

    Ricardo sonríe.

    —La señorita Deunix murió en una fiesta de gala.

    —¿Crees que vaya a asistir?

    Se alza de hombros.

    —Solo hay una forma de averiguarlo



    En la noche del domingo en ciudad Luz, cae la nieve lentamente sobre las calles.

    Los pocos pokémon que no están abrigados en sus casas son policías, que vigilan las oscuras e glamorosas calles; vagabundos, que caminan en como en un día cualquiera e inspectores de calle; encargados de vigilar las áreas públicas de la ciudad, sobre todo las farolas pues cuando estas fallan es normal que una muchachita sea violentada.

    El resto de los pueblerinos ponen sus cabezas sobre la almohada dispuestos a descansar para un siguiente día, ya sea de escuela o de trabajo. Tal vez pueda un joven descuidado que intenta terminar recién sus deberes seguir despierto o incluso oficinistas de clase media baja usando cabezazo contra el escritorio al ver las cuentas no cuadrantes en el ordenador pero para el resto es hora de descansar.

    Salvo para una joven vulpix con pelaje opaco, viendo los locales cerrados de la plaza con una mezcla de melancolía y frustración.

    —Disculpe…—empieza a decir un tangrowth cuando de repente se queda de piedra.

    La mademoiselleque pensó haber visto no está por ningún lado. Viendo de un lado a otro, alza los hombros para seguir con su rutina que está resultando bastante tranquila.

    Siguiendo nuestro recorrido, vemos la recepción de un hotel donde madames ymonsieurs—con sombreros, relojes de oro y mirando a todos los que no son de su clase con una pena condescendiente—se registran con una agradable whimsicott. Los ya registrados están en cama como los demás. Traen en su equipaje los vestidos e chaquetas que usaran los pokémon que puedan usarlas en la fiesta del próximo sábado.

    El concierge del hotel responde varias veces las mismas preguntas con la paciencia que le valió su puesto. «¿Por qué la recepcionista tarda tanto?» «¿Dónde está el burdel de la fiesta esa? « Sin embargo, el onix sonríe cuando la recepcionista diurna llega acomodándose el uniforme.

    Otro lugar que nunca duerme sea el día que sea es un hospital en condiciones. Justo como el que falta en Villa Nereida. Un viejo anda exhalando sus últimos suspiros en una cama pero el paciente donde ocupan más esfuerzos es un joven smeargle muy malherido. La enfermera intenta disimular y atiende como igual al tipo que le robó una cadena de oro falso la pasada noche.

    En un almacén de una boutique, varias hembras acomodan los vestidos, botones y accesorios antes de poder irse a casa.

    Finalmente podemos ver la habitación de un hotel barato donde un umbreon vigila el teléfono un poco exhausto. Tiene una boina color café y unos ojos rojos perdidos en la ventana. Una cámara de vídeo colocada en la mesita de noche.

    Un famoso reportero conocido por demostrar la realidad de varios lugares lejos de los ojos de pokémon que ven la tele comoditos en su casa. Famoso por destapar varias conspiraciones enrevesadas. Famoso por nunca dar entrevistas pero sí realizarlas, dando preguntas certeras que han revelado a varios estafadores e mentirosos, incluyendo políticos corruptos. Famoso por parecer salido de la nada, convirtiéndose en el punto de mira de varios conspiracionistas. Famoso por nunca decir nada de su vida personal, salvo que tiene una esposa que está esperando.

    Desconocido por ser un hijo de puta. Desconocido por haber tenido una vida anterior. Desconocido por tener una identidad pudriéndose debajo de él. Desconocido por esa identidad que ha dejado a una viuda y a un huérfano.

    Aunque obviamente esto no lo está pensando. Si se fue es porque dejó de sentirse culpable por aquello hace un montón de tiempo.

    Una joven empleada del hotel toca la puerta mientras sostiene una bandeja con los platillos básicos de un hotel que no alcanza ni media estrella. No ha cenado por limpiar las habitaciones recien desocupadas y ha sentido en varias ocasiones ganas de engullirse lo que su huésped VIP pidió.

    El señor Durán abre la puerta y la cierra después de sostener la bandeja con el hocico. La deja en el suelo mientras escucha el teléfono timbrar.

    Sin esperar ni un segundo, responde.

    —Alló?

    —Buenas noches, señor Durán

    —No es necesario que me hables tan formal, Marianne.

    La chica del otro lado del teléfono se queda callada un segundo.

    —Bueno…mi madre quiere que le invite a la reunión elegante que va a suceder en…

    Johann baja la mirada.

    —No creo estar en condiciones de aceptar la invitación de su madre. No hasta que mi esposa vuelva.

    —Los pokémon no esperan a una esposa que sabe que no va a venir.

    —¿Por qué crees eso?

    —Usted nunca debería haber dejado a su esposa embarazada ir tan lejos, seguramente ya está muerta.

    Entonces cuelgan el teléfono de golpe. La mareanie coloca el auricular de vuelta mientras se pregunta si es que acaso dijo algo malo. Tal vez debió decir que las crías también están muertas.

    —Alguien no puede morir si no nace—dice Marianne inclinando la cabeza, como si estuviera intentando recordar algo muy complicado. Finalmente niega para sí misma—. No, no puede.



    Lo primero que se le ocurre a Sebastian al despertar, es revisar el mapa mágico. Para su sorpresa, parece mostrar que el «estrella del mar» navega por el oeste.

    —¿No podremos atajar por el centro?—pregunta el sylveon para sí mismo.

    Entonces recuerda que esa zona está restringida antes que el naciera. Hay muchas teorías al respecto; los más imaginativos—y estúpidos—piensan que se trata de una zona maldita que dominan los fantasmas, otros que el gobierno oculta algo que no quiere mostrar a los viajantes desafortunados pero los que tienen su cabeza sobre el cuello piensan sobre una especie de bandidos demasiado fuertes que se quedaron con la zona.
    Alza las cintas como si fueran sus hombros para guardar el mapa en la bolsa de cuero. Mira a la brionne aun profundamente dormida y vuelve a poner su cabeza sobre la almohada. Escucha unos golpes en la puerta. Antes de que pudiera levantarse, Larissa esta estirando su aleta para abrirla.

    Es Ricardo, mostrando una sonrisa burlona. También muestra unas ojeras y unos ojos cansados.

    —Buenos días ¿puedo pasar?—dice el miembro del equipo principal intentando retener un bostezo dentro de él.

    La habitación tenía algunos cambios. En uno de los estantes esta la foto de la señora Labelle que siempre lleva consigo, el pequeño barco a escala con su capitán tan lindo como siempre y una pequeña caja de música que nunca se la había visto a Lari en todas las veces que ha ido a su casa. El resto están vacíos.

    En cuanto a los cajones, el primero solo tiene las bufandas de Sebastian.

    El kirlia recién llegado toma asiento en una de las camas junto a Larissa.

    —¿Saben que tenemos una prueba para convertirlos en exploradores oficiales?

    —¿Una prueba?—preguntan los dos al unísono.

    —Tampoco es tan complicada—dice Ricardo jugueteando con su batuta, pasándosela de una mano a la otra ignorando las luces frente a él—. Solo ocupan conseguir su propio as. No hay tiempo límite.

    —Un as—repite Larissa con ojos brillantes—¿Qué opinas, Sebastian?

    —Suena fácil—dice Sebastian mirándolo fijamente—, pero sé que esa sonrisa no es por poder ayudarnos.

    —Tienen razón—dice Ricardo mientras saca una especie de aparato naranja parecido a un celular para después llamarlos y mostrarles un mensaje.

    Estimado capitán Gallaway

    Le invitó cordialmente a una fiesta de gala que se celebrara el próximo sábado a partir de las ocho de la noche sin hora de finalización fija. Se celebrara en el burdel de las rosas ubicado en el circle d’ amour. Es un gran edificio con un letrero de neón rosa en la fachada, no tiene perdida y a cualquiera que le preguntes sabrá a donde dirigirte.

    Habrá bebida, comida, entretenimiento e incluso un sorteo especial.

    Sin más que decir, espero poder contar con la asistencia de usted y todo su pokégremio. Cabe mencionar que esperó que todas estén vestidos adecuadamente (Los que puedan)

    Salutations amicales

    Madame Connie

    PD: No tengo ningún problema con que uno de sus miembros sean menores de edad, siempre y cuando se haga responsable de ellos <3.

    PD2: Todos sus miembros para ser admitidos deberán tener su placa de explorador.

    PD3: Bon Voyage!

    —¿Una fiesta en un burdel?—pregunta Sebastian levantándose de golpe —¿en realidad crees que queremos ir? ¡A saber que indeseable podría…!

    —Fiesta de gala—aclara el pequeño Gallaway—. Las actividades habituales del lugar estarán suspendidas.

    —Supongo que tiene sentido—dice el sylveon tomando su asiento de nuevo.

    —En fin—dice Ricardo cabeceando—. Una de las cosas que obtendrán al ser exploradores oficiales son sus placas.

    —Ya entiendo—dice Sebastian mostrando sus colmillos en una sonrisa—. Si queremos ir a esa fiesta llena de pokémon pijos debemos obtener nuestros ases antes del sábado ¿Tú qué opinas, Larissa?

    —Una fiesta de gala…—repite Larissa pensativa—Nunca he ido a una. ¿A qué se referirá con que se vistan adecuadamente?

    El zorro empieza a acomodar la estantería o al menos fingiéndolo, dejando que se de cuenta ella sola. No piensa llevarse un golpe en el hocico por siquiera insinuarlo.

    —¡De ninguna manera!—exclama la brionne—. Primero me metó a una olla hiviendo antes de ponerme v…—la chica comienza a sudar—eso…

    —Al parecer te falló tu plan—dice Sebastian después de dejar el barco de Lari tal como estaba después de moverlo tres veces.

    El kirlia estalla en carcajadas mientras cae al suelo de la habitación.

    —Bueno—dice mientras se limpia las lágrimas—, parece que falle. Solo recuerden, los ases empiezan con una pregunta.

    Las risas siguen sonando un buen rato después de que el muchacho haya abandonado la habitación. Los amigos se miraron entre sí haciendo un acuerdo tácito. Ninguno de los dos iba a obtener un as antes del sábado.

    —Vayamos a desayunar—dice Sebastian interrumpiendo el silencio. La chica asiente.

    Caminando por el pasillo pasan por una puerta que se abre, de ella salen dos pokémon, una con una sonrisa y otra con una mirada perdida.

    —Buenos días, señora Seed

    Jenaire solo alza su látigo en señal de saludo para seguir caminando. Frida sonríe nerviosa.

    —Buenos días, muchachos.

    —Te queríamos agradecer por convencernos de aceptar ser exploradores—dice Larissa olvidándose de su disgusto anterior.

    —De nada. Ahora íbamos a desayunar.

    Los tres pokémon—la señora Seed se adelantó—caminan juntos hasta llegar al comedor.

    —¿Su marido está en el este?—pregunta el tipo hada abriendo la puerta de dicho lugar.

    —Aja—responde Frida mientras se sientan en la mesa con la leafeon al lado—. Es un reportero famoso, se llama Johann Durán. Es un umbreon bastante guapo.

    El sylveon casi escupe la leche que había empezado a tomar.

    —¿Pasa algo?

    —No, nada.

    —Sebastian—dice Larissa—¿tu…

    Le lanza una mirada asesina a su amiga y no la deja hasta estar seguro de que va estar callada. Finalmente ella pide perdón levantando su aleta.

    —Es que me pareció una linda coincidencia—explica Sebastian con una leve sonrisa ante la mirada confundida de la ribombee—. Mis padres me pusieron «Sebastian» por el compositor Johann Sebastian Bach.

    —Que coincidencia—concuerda la señora Durán.

    «En realidad son dos coincidencias» dice su madre

    «Cállate»

    —¡Buenos días!—exclama Gallaway desde una bocina pegada a un poste que sobresalta a todos los presentes—. Pronto abandonaremos el oeste y nos detendremos en una pequeña isla del norte llamada San Altias. Nada más por ahora, disfruten del desayuno por favor.



    Amanece en ciudad Luz con una tranquilidad envidiable.

    Durante la madrugada ha dejado de nevar y el clima es bastante más agradable por el sol matutino que calienta a los jóvenes estudiantes caminando a sus respectivas escuelas. Los más pequeñas van junto a sus madres, algunas volverán para hacer los quehaceres del hogar y otras tendrán que trabajar. Los padres están entrando a las oficinas y fabricas.

    El hotel despierta a los huéspedes que lo pidieron. Algunos tienen que levantarse de sus cómodas camas para irse de la ciudad mientras que la mayoría, los pokémon invitados a la fiesta, despiertan para tener algunas visitas sociales con las familias más importantes del Luz.

    Un botones suspira al ver que aún faltan dos horas para que se empiece a servir el desayuno en el comedor. Las recepcionistas bostezan después de no haber dormido bien la noche anterior.

    El viejo murió durante la noche, la familia empieza a prepararlo para llevarlo a la funeraria y de ahí al cementerio de las afueras de la ciudad donde descansará para la eternidad. En contraposición, el asaltante sigue hospitalizado mientras una linda enfermera (una chansey) que cree reconocer le sirve la comida sin mirarlo directamente a la cara. El pokémon tipo normal mira confundido.

    Los vagabundos despiertan con los huesos adoloridos después de otro día de dormir en el suelo. Los policías comienzan su ronda en la comisaría haciendo papeleo mientras que los inspectores de la calle siguen haciendo su reporte del día anterior.

    Una de las empleadas de la boutique abre la puerta para empezar otro día de trabajo.

    Los bares echan a los borrachos y vagabundos más férreos como para beber un domingo por la noche.

    En una de las habitaciones de uno de los hoteles despierta el más o menos viejo umbreon mientras se da cuenta de que se había quedado dormido en el suelo. Aun un poco atontado se cuelga la cámara al cuello, junto con la bufanda y sale de la habitación. Recorre los pasillos hasta llegar al elevador que lo bajará hasta el último piso.

    Mientras el elevador empieza a bajar, Johann Durán, en otra vida conocido como Francis Labelle, piensa en su esposa. No la primera sino la segunda.

    Cuando intenta salir del hotel a la calle, la recepcionista diurna, una vieja servine, le llama animada. Lo cual es normal pues los pokémon ricos prefieren atacar sus venas con una hoja aguda antes que dormir en un sitio de esos, por ende pudo dormir perfectamente.

    —Señor Durán, tengo una llamada para usted.

    Sin mucho interés, el umbreon coge el teléfono. La voz que escucha del otro lado es le hace abrir los ojos e incluso soltar una pequeña lágrima.

    —Menos mal que estas bien—dice Johann ignorando a la recepcionista y al resto del mundo.

    —Mi amor, ¿te puedo preguntar algo y prometes decirme la verdad?

    —Dime.

    La ribombee toma aire antes de hacerle esa pregunta tan importante a su marido mientras se le erizan los cabellos del lomo.

    —¿Me extrañaste?

    Francis suspira de alivio y sonríe.

    —Sí, espero que llegues pronto. Tengo que contarte algo.


     
    Última edición: 20 Julio 2018
  13. Threadmarks: Capítulo 22
     
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    Capítulo 22: San Altias

    La atmósfera religiosa de la pequeña isla de San Altias no para de abrumar al joven sylveon. Las casas son bonitos pero en mal estado aunque la figura de yeso enfrente de la puerta nunca puede faltar.

    Los puestos de figuras religiosas son frecuentes en el centro del pueblo donde las crías juegan alrededor de una fuente agrietada mientras esperan a su madre. Un scyther vende globos en la esquina y por una tradición personal de la que seguramente Sebastian se burlaría, lanza una moneda en la fuente. De hecho el fondo de esta, parece estar forrada por el cobre.

    Unos ancianos no dejan de saludarlos desde sus sillas mecedoras; un shiftry y un rhyhorn mientras beben un liquido nauseabundo en unos vasos de plástico.

    En otra esquina, una vieja lilligant con un rebozo alrededor del cuello (quien no tiene nada que ver con la familia Flower) fabrica ramitos con sus brazos que crecen inmediatamente. Los vende al económico precio de un poképeso, o PP para los millenials.

    Larisssa mira de un lado a otro frente a la fuente.

    —¿No me dirás que esperas a que se distraigan para robar una?

    —Solo quiero una de recuerdo…

    Las calles son la mayoría de caminos de tierra aunque en algunas se pueden ver fragmentos de cemento.

    —El gobierno vino una vez a según pavimentar—comenta el shiftry a Sebastian sin preguntárselo, con una voz medio jodida por el tiempo y el alcohol adulterado—pero cambiamos de sexenio y lo dejaron a la mitad.

    —¿Hay algo interesante que ver en este pueblo?—pregunta Larissa.

    —No mucho. Los que están aquí son ancianos o adultos que aun no han tenido oportunidad, la mayoría de jóvenes se embarcan a otros mares.

    El shiftry señala con la hoja que tiene por brazo a los niños jugando alrededor de la fuente. Uno de ellos se tropieza pero después desenpolvarse vuelve a la carga hacia la pelota de plástico.

    —La mayoría de esos niños no estarán aquí antes de los veinte. Los machos van a partir con una pobre barca y las hembras se irán junto con visitante, sea este feo o no—sus ojos amarillos miran fijamente al sylveon—. Si quieres casarte, esta es tu oportunidad.

    Después de convencer al viejo de que Sebastian no esta interesado en desposar a su nieta (ofrecerle diez pokédolares para que la siga manteniendo), los chicos siguen caminando por las calles a medio pavimentar. Les queda treinta minutos antes de que Gallaway termine de abastecerse de bayas.

    Cuando se les pasa por la cabeza que tal vez seguir platicando con los viejos sea su mejor opción, ven a lo lejos una especie de capilla.

    El edificio en forma de cúpula esta hecho de ladrillo y pintado de color blanco con el símbolo de Arceus encima. A cada lado de la puerta, dos machop parecen reemplazar las figuras de yeso. Ambos están vestidos con traje, con gafas de sol en los ojos y pequeños audifonos en las orejas.

    Sin decirse nada, los muchachos se acercan poco a poco comprobando que los pokémon con aspecto de guardaespalda no parecen inmutarse en lo absoluto.

    —Disculpe—dice Larissa inclinándose frente a los guardias—¿Ustedes cobran la entrada?

    Ni una palabra.

    En eso dos niños corren a través del camino de ladrillos que dirige hacia la capilla; una pequeña shelgon y un bagon. El segundo sostiene una cadena de oro falso con un dije en forma del símbolo de arceus, en plata falsa también.

    —¡Devuelvemelo!—exclama la niña intentado correr detrás de su amigo con sus pequeñas patitas. Tal vez le vendría mejor rodar.

    El pueblerino se lo esta pasando tan bien que no se fija en el guardia frente a él. Los dos chocan, haciendo que la cadena salga volando al aire. Uno de los guardaespaldas, el de la derecha, atrapa el collar en el aire. Cuando parecía que iban a hacer su primera acción del día, el macho aprieta la palma de su mano. El dije de mala calidad se parte en dos partes las cuales acabaron a los pies de la aterrorizada shelgon.

    —¡Oye!—exclama la chica mostrando su carácter—¡Me lo regaló mi madre, me lo vas a tener que pagar!

    Como era lógico, ninguno de los guardias responde. Al ver esto, la joven sale corriendo con lágrimas en los ojos.

    —¡Eso fue abusivo!—exclama Larissa mientras el niño quien parece visiblemente ofendido se abalanza contra el guarda espaldas.

    —¡Cabezazo!—grita el bagon con un brillo en la cabeza.

    Las gafas del objetivo se resbalan, mostrando unos ojos llenos de ira. Extiende la mano para darle un puñetazo en la cara, lo manda a volar hasta caer de espaldas en el sendero. Sebastian y Larissa vuelven a mirarlo atónitos pero se limita a colocarse las gafas con indiferencia.

    Mientras tanto la víctima, se levanta con su dignidad rota en mil pedazos. Regresa al centro del pueblo sollozando.

    —Si hubiera sido un ataque especial—dice una voz femenina con un acento del este—. Ese niño estaría muerto.

    Los dos tipos lucha se desplazan al lado, dejando pasar a una linda pokémon que ninguno de los recién exploradores (bueno, casi) habían visto en su vida. Sus ojos son grandes, poseyendo unas pestañas raras. Muestra unas antenas largas que le llegan hasta la piernas, tiene una capa transparente enganchada atrás y un torso cuyo diseño a Sebastian le recuerda bastante a la falda de una brionne. Parece estar hecha de un material metálico o puede que sea directamente un robot, como esos que saben sudar en el senado. Además de ser bastante alta.

    Empieza a caminar hacia ellos con una sonrisa de suficiencia en el rostro. El ruido que hace al caminar es como el que hace un taco de billar al ser golpeado contra el suelo.

    —¿Pasa algo, Steven?—dice la extraña hembra dirigiendose al macho que había golpeado al niño hace unos momentos.

    —Nada, mademoiselle—suspira Steven para después mirar confuso a los muchachos—¿Desde cuando estaban aquí ustedes?

    —Vámonos—decide.

    Los tres se retiran con un paso tan seguro que no pueden hacer más que apartarse para dejarles pasar. Lo importante es que ahora la puerta esta libre.

    —Por fin vamos a poder ver algo interesante—dice Lari entrando a la capilla.

    Sebastian intenta recordar la especie de esa extraña hembra quedándose unos momentos más en el camino. Finalmente se rinde y entra detrás de su amiga.

    La entrada es tan pequeña que tiene que bajar un poco su cabeza para no chocarse con la parte superior. Un suave olor a humedad ataca a su nariz en cuanto entra a la oscura edificación salvo algunas velas alumbrando el ambiente. La cortina que funciona como puerta tapa el sol del exterior.

    Frente a ellos hay un pequeño altar con flores y dibujos de diferente calidad (algunos son obras de arte mientras que en otros solo se muestran garabatos). Todos los dibujos muestran a dos pokémon juntos en diferentes situaciones al igual que unas estatuas de yeso.

    Los dos son bastante similares salvo que de diferentes colores. Sus cuerpos llevan adosadas unas alas parecidas a las de una avioneta. Uno es azul y otro rojo.

    En el dibujo de hasta la izquierda tienen un picnic, al lado están bebiendo un refresco entre los dos, en otro están volando y en el ultimo están mirándose fijamente con un corazón encima de sus cabezas. Abajo del altar hay una especie de placa con una inscripción casi borrada por el tiempo.

    «En honor a Latios y Latias. Los hermanos que siempre van volando juntos en el cielo»

    Mientras los dos chicos ven la placa, otro pokémon con un aspecto extravagante entra en la capilla cuidándose de no golpearse con el techo. Al lado de él camina una vulpix con un pelaje blanco y unos ojos azules que la diferencian de Alex, sosteniendo un ramo de flores recién comprado en la plaza de San Altias.

    La brionne se aparta para dejar a la muchacha colocar el ramo a los pies del altar, después realiza una reverencia.

    —Gracias por permitirme despedirme de Latias—dice la vulpix a su compañero, este solo asiente.

    El hypno posee un sombrero de ala ancha ocultando sus orejas. Viste una chaqueta de cuero gastada con una placa en forma de estrella en el pecho. La vulpix mira un poco más el altar, luego se retira hasta la entrada sentándose con sobre sus patas traseras.

    Su compañero se da la vuelta con las manos cruzadas sobre la espalda, cuando ha avanzado lo suficiente la chica sale de la capilla detrás de él. Sebastian siente mucha pena de repente por esa muchacha, casi hasta el punto de romperle el corazón. En fin, tampoco es su problema ni tampoco quiere que lo sea.

    Después de un rato donde su amiga piensa lo mismo, deciden salir de la capilla yendo detrás del pokémon. Las orejas del hypno ocultas por el sombrero escuchan los pasos de los jóvenes, haciendo que se detenga de pronto para darse la vuelta.

    Unos segundos pasan donde el hypno les mira fijamente. Finalmente el psíquico emite un gruñido para seguir caminando, su joven esposa suelta un suspiro de alivio antes de continuar siguiéndolo.

    —¿Quien se cree ese tipo?—murmura Larissa.

    —No lo sé—contesta Sebastian—. Seguramente debemos esperar hasta que se retire.

    Eso hacen, se sientan en medio del sendero.

    Pasan cuatro segundos hasta que el sylveon asiente para después incorporarse, su amiga sigue su ejemplo.

    En cuanto vuelven al centro, viendo que no esta ese extraño pokémon por ningún lado, deciden preguntar por el nombre de ese tipo pero todos se limitan a negar con la cabeza mientras bajan la mirada. Al menos hasta que lo intentan con el viejo shiftry.

    Parece que el tipo roca se ha ido hace rato, seguramente a jugar domino por lo cual Larissa se sienta en la mecedora sobrante y Sebastian se recuesta en el sucio porche con las cuatro patas en el suelo, con su estomago tocando el suelo.

    El viejo tipo siniestro suelta un suspiro mientras ve los alrededores de la fuente. Se han quedado vacíos por culpa del Silverfield.

    —Silverfield es un sicario famoso por el norte—dice el viejo meciendose con los ojos relajados—. Dicen que si te le quedas mirando demasiado tiempo, puedes despedirte de tus piernas. Más que nada porque los muertos no las necesitan.

    Sebastian siente ganas de partirse de risa aunque Larissa esta asustada.

    —No se preocupen, para él es un desperdicio ir por ustedes si no le pagan. Dicen que tiene una especie de habilidad especial o algo así.

    —¿¡Un as!?—pregunta Larissa con sus ojos brillando.

    —No lo sé.

    —¡Sebastian!—exclama Lari con el miedo puesto al lado—¡quiero verlo!

    —No creo que te lo muestre si lo pides—dice el sylveon suspirando mientras se incorpora—. El barco nos va dejar atrás, vámonos.

    La chica se levanta de un salto de la mecedora y los dos abandonan el porche con el viejo saludando por detrás.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  14. Threadmarks: Capítulo 23
     
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    Capítulo 23: Ambrosius

    El smeargle, conocido como Ambrosius, pensó por un momento que todo se había acabado. Todo se derrumbó cuando creyó reconocer entre las lindas enfermeras a su pasada víctima del sábado.

    Cree que alguien la estaba acompañando aunque eso daba igual.
    En ese momento lo importante era que la puta chansey aprovecharía para llamar a la policía mientras estaba indefenso.

    Afortunadamente no ha pasado nada, le han dado el alta con total libertad e incluso devolviéndole su vieja chaqueta. Sin la navaja porque sería demasiado pedir.

    Agniel se limita a despedirse de la recepcionista del hospital de Nostra con una sonrisa en el hocico, sintiéndose con suerte.

    Mientras camina por los pasillos del edificio e intenta pasar desapercibido, piensa en lo que hará ahora. Sin un arma para seguir con su trabajo nadie lo tomaría enserio y no cree que la dueña de su departamento le permita volver después de haber sido echado por la fiesta de hace una semana.


    El aire fresco de una noche de lunes en Ciudad Luz sopla en sus orejas como el susurro de una joven hembra quitándose el vestido y baja las escaleras junto a él. Ha dejado de nevar hace poco. Algunos inspectores de la calle retiran la nieve con sus palas.

    Su sentido de orientación no fue afectado por el golpe, sabe que esta en una de las cinco zonas de Luz; Nostra.

    Las restantes son Circle D’ Amour, La Foi, Parie y The Center.

    Un pequeño pokémon esta sentado en el ante ultimo escalón sosteniendo un periódico frente a él. No se le ve ninguna parte del cuerpo.

    De repente, el pokémon lanza un tajo sorpresa hacia el smeargle. Este usa protección, salvándose en el ultimo segundo de ser rebanado.

    La criatura destroza el periódico mientras lo mira con furia con una especie de ojo amarillo en el centro de su cabeza que tiene una especie de pieza naranja detrás. Una piedra naranja le protege el estomago que es de donde salen sus dos brazos de papel. Da un respingo al recordar de quien se trata.

    —¿¡Creíste que ya te saliste con la tuya, no!?—pregunta el kartana.

    «Kartana» piensa Ambrosius confundido «¿Que demonios es eso?»

    —Putos embusteros, por eso no dijeron nada cuando estaba en el hospital. Querías matarme tu mismo.

    —¡Ahora resulta que los embusteros somos nosotros!—exclama el extraño pokémon con forma de origami—. ¡nos apuntaste con una navaja para robarnos!

    El señor Agniel alza su cola.

    —La navaja solo es para asustarte—dice el joven ladrón sintiéndose el migthyena de caperucita roja.

    —¡Muere!—exclama el kartana realizando dos cortes verticales que su adversario puede esquivar de puro milagro.

    Sostiene su cola con fuerza. Realiza un rapido corte en forma de equis que el pedazo de papel esquiva a una velocidad impresionante y entonces contraataca con un corte horizontal que intenta dar a su contrincante a los ojos para dejarle ciego. Este antepone su mejilla, recibiendo un pequeño corte debajo del ojo. Una sonrisa asoma en sus labios.

    —¡Te tengo!—exclama Ambrosius utilizando tijera x, el kartana lo contrarresta haciendo que las dos cuchillas choquen soltando chispas en el aire.

    Ambos retroceden. Los dos vuelven a intentarlo. Pasa lo mismo.

    Siguen así un buen rato, con las chispas saltando al aire. Ninguno de los dos piensa rendirse, sin embargo el que menos lo piensa es el smeargle con una idea en mente.

    Una de las chispas ocasionadas por los choques, cae en la pierna izquierda de la extraña criatura. Se prende y comienza a soltar un humo negro, producto de una mala combustión.

    Mientras el kartana esta distraido, el asaltante pone los ojos entre el torso y las piernas del origami.

    —¡Cuchillada!—exclama al mismo tiempo que lo parte a la mitad.

    Las piernas caen hacia atrás mientras que el torso flota de un lado a otro, cayendo como un péndulo hasta aterrizar en el suelo. Donde arde junto con los demás restos del cuerpo.

    —¡Esta puta cosa no sangra!—exclama en voz alta hacia la luna.

    Un estruendo resuena en toda la calle, varias enfermeras, pacientes y doctores salen a ver, Incluyendo la chansey que mira aterrada.

    El kartana se vuelve a unir como si nada, con un aura roja a su alrededor que levanta la basura y la nieve bajo sus pies.

    La chaqueta se le sale por el lado de izquierdo, antes de poder ajustarla de nuevo, la criatura gira en su propio eje convirtiéndose en una rueda mortal. Ambrosius salta hacia atrás mientras un pequeño pedazo de cuero sale volando.

    Cuando lo vuelve a intentar, trastabilla y en consecuencia recibe tres cortes rápidos en el costado. Gruñe de dolor. Alcanza a huir antes de convertirse en carne picada.

    Su rival vuelve a atacar.

    El ladrón realiza protección al mismo tiempo que el kartana gira para intentar romper el escudo.

    —¡Toma esto!—dice Ambrosius empujándolo con el escudo de fuerza.

    El origami solo retrocede un poco, dispuesto a seguir atacando.

    —¡Los dos están detenidos!

    Un tangrowth apunta con cuatro pistolas de chispa al mismo tiempo, sosteniendolas todas con sus latigos de hierba. Los dos combatientes se giran para verlo pero esa extraña bestia se abalanza contra el policía que no le da tiempo a reaccionar.

    Masacra con rápidos tajos al policía, derramando un liquido rojo por todos lados. Sin poder hacer nada más, el tipo planta cae herido.

    Cuando Kartana esta dispuesto a seguir atacando, su cabeza sale disparada hacia el aire por un corte del señor Agniel. El resto del cuerpo se desvanece en el aire.

    —¡Muere de una vez!

    Se da cuenta de que tiene que huir cuando un grupo de policías miran enfurecidos al joven. Otros varios fueron a atender al más grande.

    Una sonrisa asoma por su cara mientras empieza a correr y esquiva todos los proyectiles de plomo, en su camino encuentra una de las pistolas de chispa del tipo planta. La recoge para luego guardársela en la chaqueta.

    «La tomare prestada» piensa Ambrosius desapareciendo entre la oscuridad.



    El agua de la ducha resbala sobre la brionne mientras ella talla su cuello con la esponja enjabonada. El agua esta caliente lo que da una sensación de tranquilidad que le hace desear quedarse ahí toda la vida.

    Pero claro, en alta mar el agua caliente no es infinita.

    Sigue limpiándose mientras piensa en las cosas que han cambiado en tan poco tiempo pero sobretodo en lo que dijo Ricardo en la mañana. El liquido vital cayéndole por la frente para bajar entre sus ojos y luego caer caer al suelo por su nariz, le hace recordar que quiere encontrar su habilidad pronto pero espera que antes del sábado para no tener que ir a esa estúpida fiesta ni llevar puesto nada estúpido. Le dan temblores de solo pensarlo.

    Estira su aleta para abrir un poco la fría, así se quitará todo el jabón de golpe aparte de refrescarse.
    Lari abre los ojos cuando siente a su piel resentirse por el brusco cambio de temperatura.

    Los ases comienzan con una pregunta y mientras siente su cuerpo totalmente empapado piensa ¿Que pasaría si pudiera congelar el agua alrededor suyo? Sería lindo tener una armadura como la de sus sueños, puede que incluso Sebastian le deje montar en su lomo alguna vez.

    Sacude su cabeza para quitarse esos pensamientos de encima (excepto la parte de Sebastian, eso sería genial), cierra las dos llaves y abre desliza el acceso a la ducha para agarrar una toalla colgada al lado de la ducha. Seca su cuerpo con mucho cuidado e abre la puerta.

    Su amigo estaba esperando al otro lado.

    —¿Cuanto tiempo llevas esperando?

    —Solo unos cuantos minutos. Te tardaste media hora mas o menos, ¿qué tanto hacías?

    Ninguno de los dos insiste en su pregunta y caminan por el pasillo mientras Larissa lanza un bostezo.

    —Creo que mañana ya habremos salido del norte—comenta el tipo hada—, es más largo de lo que yo creía. El sur y el oeste son diminutos en comparación.

    Frente a ellos, aparece Ricardo somnoliento. Estuvo durmiendo toda la mañana para compensar las horas de sueño que no tuvo.

    —Oye, están aquí—dice el kirlia ofreciendo un disco en un estuche de plástico. Pegada hay un pedazo de cinta con la palabra «Escaldar» escrito en él—. Veanlo cuando puedan. Nos vemos.

    El joven alza la mano mientras se retira, dejando a los dos amigos pensativos. Sebastian rompe el silencio.

    —Vámonos a dormir.

    —Primero quiero verlo—dice Larissa juguetando con el disco.

    —¿Donde lo vamos a ver?

    —Mientras estaba buscando las toallas, vi una puerta que dice «Biblioteca». Seguro que también tienen vídeos educativos o algo así, me parece.

    —Es la biblioteca de un barco, no la sala didáctica de la guardería—el sylveon esboza una pequeña sonrisa—. Pero puede que tengas razón.



    La biblioteca del Estrella de Mar tiene montones de estanterías de madera por todos lados, llenas de libros más viejos que el anterior. Se encuentran en la habitación cuatro escritorios con una lampara de lectura cada uno. El suelo es de madera recién barnizada producto de Aura, siempre tan servicial.

    En los pocos espacios libres de las paredes, están colgados algunos cuadros como el de un hoppip pescando y un remoraid nadando junto a un sharpedo.

    Un ventilador gira agonizante, apenas echando un poco de aire sobre los pelos del hocico de Sebastian. Este caminana mirando a todos lados, con sus patas haciendo ruido en el piso hueco y Larissa mira la habitación al mismo tiempo que palpa los rugosos tomos.

    —No agarres nada—le recuerda el sylveon teniendo las mismas ganas de llevarse uno de los interesantes títulos.

    —¿Escuchas algo?

    —¡Tengo mejor oído que tú!—replica Sebastian escuchando como si alguien estuviera rebuscando en un baúl sin mucho cuidado.

    El tipo hada comienza a caminar lentamente mientras Lari le sigue por detrás, Intentando no ser escuchados por cualquiera que este ahí.

    No tardan en llegar a una puerta de cristal, dando a una pequeña habitación. El zorro coloca la oreja contra el vidrio opaco haciendo una señal a su amiga para que se detenga. A través del cristal, una figura con forma de bípedo escarba entre discos.


    Abre la puerta, convencido de que no hay ningún peligro.

    Larissa suelta una exclamación cuando el "intruso" resulta ser el pequeño cachorro sin nombre de Gallaway. Les manda una sonrisa tan dulce que podrían quedarse sin extremidades por culpa de la diabetes en cuestión de segundos.

    Pese a ser un recién nacido, se mueve con bastante independencia aunque no deja de ser un poco torpe. Los casi exploradores le miran mientras sale de la habitación con un disco sin nombre (como él) en el hocico.

    Cuando se había ido, se miran entre si. Ambos alzan sus hombros (cintas en caso de Sebastian) y se fijan en el reproductor que esta en frente de un televisor pequeño. Los dos están colocados en el suelo de tal modo que tenían que sentarse cerca de la tele para poder verla bien.

    Lari se inclina para pulsar el botón de eyección. Saca el disco de la caja y lo pone sobre la bandeja para luego iniciarlo.

    Después de unos cuantos ruidos, la televisión muestra una cuenta atrás. Al terminar la cuenta regresiva, un azumarill con un sombrero de copa aparece en la pantalla girando unos aros metálicos de diferentes tamaños mientras que una música de feria sale de los altavoces de cartón de la TV.

    Terminando el acto de los aros, realiza malabares con unas pelotas rosadas. En un momento dado, lanza las siete pelotas al aire y las mantiene ahí con un chorro caliente del que sale un poco de vapor.

    Las pelotas caen sobre el azumarill. Hace una reverencia y el vídeo acaba.

    —¿Eso es todo?—pregunta Sebastian molesto pero no tan decepcionado como debería.

    Cuando vuelve a mirar a su amiga, esta en medio de un sueño ligero con su cabeza apoyada en la aleta derecha. Podría llevarla a la cama pero si se encontrará con alguien en el pasillo...se puede prestar a mal entendidos.

    —Eh, Lari.

    La chica abre los ojos de forma natural, lanza un largo bostezo mientras se estira.

    —¿Ya es de día?

    —Solo has dormido como treinta segundos.

    —Perdón, Sebastian. Me dio mucho sueño de repente—de pronto la chica se sobresalta como si acabará de recordar algo importante y lanza un chorro de agua a la pared junto con un poco de vapor.

    —Vaya, sí funcionó.

    —Puede que sea hipnosis—sugiere su amiga.

    —Tal vez.

    Los dos exploradores pasan un rato mirando la estática de la televisión, con la palabra «VÍDEO» en la esquina. Después de una noche de sueño lo comprenderán mejor, tal vez.

     
    Última edición: 20 Julio 2018
  15. Threadmarks: Capítulo 24
     
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    Capítulo 24: Marianne

    Lo primero que hace Marianne Lamere al abrir los ojos en un martes por la mañana es ver satisfecha su colección de VHS. Son seis estantes, los tres primeros guardan la no ficción y los restantes almacenan la ficción como películas y series. Aparte de eso, los casetes están ordenados por abecedario.

    Los muebles de su habitación están en la posición ideal para no estorbar su paso. Las chaquetas de la escuela están puestas en el armario, ordenadas por la intensidad del color aunque todas son negras con cuello rojo y el símbolo de la escuela cosido en el pecho.

    El suelo de madera no tiene ni una mota de polvo gracias a la bendición de uno de sus tipos elementales.

    La señorita Lamere desliza su cuerpo hacia la estantería de los VHS, intentando mantener su cabeza recta. Por alguna razón su cabeza siempre le ha pasado demasiado desde que era una pequeña estrella del mar. A la Madame siempre le ha molestado a eso, por lo cual pensaba en ponerle un collarín a pesar de que nunca se ha rotó el cuello. La entiende pues tener una pequeña joroba a los trece es bastante inusual.

    Inspecciona con su mirada la colección cuando nota algo raro, vuelve a mirar y entonces su conciente y subconciente se conectaron para hacerle ver el problema; en la fila de no ficción al lado de «Alimento Sustentable» se encuentra «¿Como superar una rotura? La mareanie inclina su cabeza malhumorada, no recuerda haber tenido un vídeo así.

    La respuesta aparece en su mente (una respuesta no puede aparecer, solo se te ocurre, eres una tonta Marianne).

    Abre la puerta con su cuerpo mientras se viste con la chaqueta escolar como puede, cuidando de no tirar la figura de yeso de Meloetta que su madre había comprado en un mercadillo de La Foi. Mira de soslayo a las marcas de la estatua que tiene como ojos, después se dirige al comedor.

    El comedor de su casa es lindo, una mesa de cristal con una base de hierro. Tiene encima un pequeño mantel, además de un frutero con varias bayas colocadas en un desorden que pone a Marianne de los nervios. Las sillas son demasiado lujosas, son de madera cubiertas con terciopelo.

    Connie esta sentada sobre una de ellas, sosteniendo una taza de café con uno de sus tentáculos. Su rostro desmaquillado y ojeroso parece estar ansioso por beberse el café de un solo trago ¿Como demonios puede estar tan tranquila oliendo esa horrible bebida caliente con el desastre que hizo en su colección?

    —¿¡Tocaste mi colección de…

    —Perdón mi vida—dice Madame Connie dando su primer sorbo—. Una amiga me prestó ese vídeo y quise guardarlo por de mientras en tu habitación. Se me ocurrió cuando estaba limpiando tu habitación, cosa que nunca haces.

    —¡No le tienes que pedir disculpas a tu vida, aparte de que eso no tiene sentido, tienes que darme disculpas a mi!

    —Perdón—dice la toxapex bebiendo su segundo sorbo—. ¿Podrías dejar de gritarle a tu madre y desayunar? Se te va hacer tarde.

    Enfrente de la hembra se encuentra un plato de porcelana con unos panes tostados untados de mermelada sabor meloc (porque no era de meloc, esa marca de mermelada barata no es nada confiable). Toma asiento con cuidado de no tirar la silla como otras veces y encaja uno de los panes con ayuda de sus tentáculos para luego llevárselo a la boca.

    —¿Como sabe, mi vida?

    Mastica un poco antes de contestar, algunas migajas caen sobre la mesa pero la Madame podrá limpiarlas después.

    —Tu vida no se puede comer—responde Marianne entre mordiscos—. Dices cosas tan incompresibles que aveces me dan ganas de ignorarte.

    Las dos se quedan calladas un momento.

    —¿A como sabe?

    —¿Qué cosa?

    —¡La mermelada!

    Termina de comerse el ultimo trozo de pan con una sonrisa de satisfacción.

    —Demasiado dulce. Deberías comprar una mejor.

    Diciendo eso, la chica agarra su mochila y se acomoda la chaqueta.

    —Nos vemos al rato—dice Marianne.

    Cuando sale al Circle D’ Amour, una oleada de frío le azota por todo su cuerpo mientras unos copos de nieve caen sobre su cabeza. Había empezado a nevar durante la madrugada.

    Marianne mira entristecida el suelo. Parece que olvidó su bufanda. Una bufanda negra bastante bonita que le regaló Connie en una navidad, en esa época aun no tenía joroba.

    —No creo que importe demasiado—murmura, abandonando la entrada de su casa mientras intenta no ver el burdel de al lado.

    Varios dependientes de los negocios le saludan, ella solo levanta sus tentáculos en respuesta.

    —¡Camina derecho!—grita la señora Lamere saliendo con su respectiva bufanda.

    Endereza su cabeza, hastiada por tener que acordarse todo el día de hacerlo. Siente una punzada en la nuca que le hace soltar un pequeño gruñido de dolor junto con una mueca que cambio a una de hastió cuando escuchó esa molesta voz.

    —¡Eh, Marianne!

    Un toxicroak comienza a caminar junto a ella, vistiendo una chaqueta que obviamente no es de su talla. Tiene una mirada perdida por tanta sustancia que mete en su sistema de rana sin que su madre se de cuenta de ello.

    —¿Qué pasa?—pregunta Marianne sorprendida—. Tú sueles llegar tarde.

    —Mi padre trabaja en el muelle y me dijo algo interesante. El Estrella del Mar va anclar en el muelle de Nostra.

    Un barco tan grande como el de un pokégremio debe avisar con antelación su llegada al muelle de Nostra.

    —¡Eso no te importa!—exclama la muchacha recordando las menciones del barco por parte de…Connie. La mayoría de las veces mientras llora.

    —Perdón—dice Larry con una gota de veneno deslizándose por su frente—. Si quieres le puedo pedir a mi padre más detalles.

    La chica se voltea y le da una bofetada a Larry con sus tentáculos.

    —¡Los únicos detalles que se deben saber son los de tu sangre!

    —¿Que estas insinuando?

    —Diciendo—corrige Marianne llevándose uno de sus pinchos de su boca para chuparlo.

    —¿No te da asco beber mi veneno?

    —No. El veneno de las ranas es delicioso.



    Unas horas antes de que El Estrella del Mar llegue a Ciudad Luz, Aura seca el ultimo vaso mientras la leafeon observa ensimismada, como si viniera de un lugar donde los vasos no se limpian.

    —¿Qué piensas hacer en cuanto lleguemos?—pregunta la miltank.

    —¿Tienes marido?—pregunta Jenaire ignorando totalmente la pregunta como si fuera.

    —Tenía…

    —¿Como se murió?

    La miltank se voltea sorprendida por una pregunta tan cínica como esa, ni siquiera la tipo planta esta segura de que hubiera muerto, puede que se hubiera divorciado. Pero esta vez ha dado en el clavo.

    —Le dio un infarto—responde Aura volviéndose al lavabo, negándose a que esa ama de casa le vea a los ojos

    Lo que espera es que la señorita Dewood (o la señora Seed, no esta demasiado claro como quiere que la llamen) le diga una de esas típicas frases que había escuchado durante años que tiene de viuda. Un «lo siento» o al menos un silencio incomodo pero en vez de eso, Jenaire retrocede en el tiempo para responder la pregunta anterior.

    —Buscaré a mi marido y él decidirá.

    —¿Decidirá qué?

    No recibe ninguna respuesta.

    «No es asunto mío» se recuerda a si misma mientras se tira del pañuelo.



    El Collége de Les Sept Pidgey (un edificio de piedra con detalles pintados de color dorado) se encuentra en la zona más vieja de Ciudad Luz conocida como Nostra que es donde el mayor número de escuelas, oficinas y demás edificios de esta clase se encuentran. En otrora, era la zona residencial de clase alta más lujosa; todas las casas tenían canceles plateados, jardines más grandes varios parques y torres más altas de lo que puedas imaginarte.

    Aún puedes encontrar restos de aquello, algunas familias reputadas se niegan a mudarse al centro o a Parie debido a la historia que tienen sus hogares. La mayoría son viejos sin herederos que se asoman detrás de un cancel negruzco. Varias quedaran sin dueño y podrán ser demolidas sin ningún problema pero mientras se espera siguen ahí.

    El propio Les Sept Pidgey que es donde asiste Marianne a su educación secundaria, esta ubicada en un viejo castillo. Según ella ha escuchado por ahí, el ultimo miembro de la familia era un hembriego que había muerto hace treinta años. Crías no le faltaron pero en el este los bastardos no pueden heredar nada (solo las esposas e hijos legales, por ello la mareanie sigue conservando el apellido de su padre), el lugar se quedó sin dueño por lo cual el director de la escuela lo tomó y en vez de demolerlo, usó la estructura existente para construir el Collége dentro.

    Dentro de uno de los seis salones de la escuela, durante el ultimo modulo antes de irse a casa, Marianne intenta no dormirse al mismo que tiempo que mantiene su cabeza derecha.

    Están a punto de dar las 2 y la maestra explica sabe que de triángulos mientras su mente solo esta enfocada en la reunión del sábado.

    Nunca le ha gustado acercarse a ese negocio, por lo cual lo evitaba lo más posible. Pero ahora su madre quiere presentarla por algún motivo en esa reunión, a un grupo de pokémon de la que ella no sabía nada. Se llama «La Sociedad»

    —Me gustaría presentarte a la sociedad en una reunión que vamos a tener el sábado—dijo Madame Connie aquel domingo fatídico donde repetía y hacía énfasis en la palabra «reunión», tantas veces como le fue posible—. Te compraré un lindo vestido.

    —No quiero—contestó Marianne asustada.

    —Sí quieres—insistió—. No van a venir los típicos clientes de los que tanto te cuento, solo invitados respetables.

    «Respetables» piensa mientras mordisquea un lápiz

    Cuando decide prestarle un poco de atención a la maestra, suena el timbre de salida. Se lleva la mochila a la espalda después de guardar sus cosas. Larry se acerca sudando más de lo normal, es comprensible debido al altercado de esta mañana.

    —El Estrella del Mar acaba de anclar en el muelle—dice el toxicroak y empieza seguirle el paso mientras ella acelera—. ¿Me escuchaste?

    Pero Marianne esta sumergida en sus pensamientos, tanto que sin darse cuenta llega hasta el muelle que esta a solo unos metros de la escuela. Ahí lo ve. Un barco grande de color blanco con un lindo starmie pintado vistiendo un sombrero de marinerito.

    Alrededor de ella, los marineros descargan cajas mientras le dirigen miradas confusas.

    «¿Llegue al muelle yo sola?» piensa la tipo agua al mismo tiempo que una rampa cae del Estrella de Mar.

    La primera en bajar es una jynx vistiendo una chamarra rosa, se atusa el cabello mientras con la otra mano mira un celular rosado sin dirigirle ninguna mirada a la mareanie quien tampoco le presta demasiada atención. Siguiéndole por detrás, una gliscor sostiene los manillares de una silla de ruedas donde esta sentada una flygon con unas vendas cubriendo sus alas, suspirando aburrida.

    —Estas perdiendo el tiempo, Marianne—susurra para si misma.

    Decide retirarse cuando de repente una voz aguda que en otras ocasiones habría ignorado por completo, le llama la atención por algún motivo. Tal vez por lo fuera de contexto que esta en una escena tan épica como un grupo de exploradores profesionales (o al menos eso se supone) bajando de un barco para cumplir una misión.

    —Te dije que no voy a prestarte ninguna bufanda—dice la voz con lentitud como si lo hubiera repetido varias veces en un corto tiempo.

    —¡Eres un egoísta!—exclama una hembra exaltada—¡Tienes montones y ni siquiera las ocupas!

    —A mi madre le daría un infarto si una se rompiera…—replica el macho.

    La mareanie se queda mirando a quienes pertenecen esas voces, como si fuera tan importante para ella. Sus ojos se fruncen intentando determinar quien demonios es el macho y quien es la hembra. Recuerda la discusión y lo deduce de forma sencilla.

    El macho es un sylveon con una coloración en el pelaje alrededor de los ojos que lo delata como una persona un tanto nerviosa. Baja por la rampa del barco con una bolsa de cuero golpeándole el costado.

    Su amiga es una brionne, un poco más baja de estatura que el promedio de su especie según recuerda Marianne. La falta de marcas en su cuerpo le da el aspecto de una pokémon relajada. Eso esta bien, a ella no le gusta que se quejen de todo.

    —¡Hace mucho frío!—insiste la brionne derribando su ultimo pensamiento.

    —¿No puedes comprarte una?

    La chica junta las dos aletas como una colegiala avergonzada mientras mira a su amiga con una cara que da pena.

    —Le tuve que dar mi sueldo a mi madre.

    —¿Entonces no tienes dinero?—pregunta el sylveon con una gota de sudor bajándole por la frente.

    —¡Siganle!—exclama un kirlia enfadado que intenta bajar también, viste una chaqueta azul que le cubre la faldita al final de su torso.

    Los dos supuestos exploradores siguen bajando, el zorro avanza un poco más rápido para no escuchar los pucheros de su amiga mientras ella intenta seguirle el paso, deslizando su aleta trasera. Marianne se pone al lado para no estorbarles el paso más de lo que ellos lo hicieron.

    —¡No me ignores, Sebastian!

    El sylveon cuyo nombre parece ser Sebastian no dice ni una palabra, sus ojos se abren un poco al ver a un machoke cargando un contenedor de metal pero vuelven a su expresión desinteresada en poco tiempo.

    La tipo veneno no comprende porque sigue mirando la escena cuando debería haberse ido a casa hace unos minutos. No, espera, sí lo comprende.

    Quisiera intercambiar unas cuantas palabras con ese par tan curioso para poder dormir tranquila esta noche.

    Sus tentáculos se mueven de los nervios mientras intenta que una palabra salga de su boca.

    —Hola—susurra Marianne sin darse cuenta de que solo le esta hablando a un espacio vació.

    Finalmente emite un gruñido de frustración, se acomoda la chaqueta junto con la mochila y se dirige a su casa de una vez por todas. O eso es lo que planea cuando alguien toca su cabeza, con cuidado de no pincharse.

    El sonido de la saliva pasando por su garganta suena tan fuerte que se maldice a si misma por delatar su miedo.

    Las pupilas de Marianne le echan un vistazo al pokémon que esta detrás de ella. Suelta un suspiro de alivio viendo que solo es un viejo gallade decrépito, cuya flaqueza y que el hueso de cintura no este visible se deja intuir que el tipo psíquico ha sufrido un accidente importante en los últimos años.

    —No se asuste—dice la voz ronca del capitán—. ¿Usted es la señorita Lamere?

    —Prefiero que me llame Marianne—dice la chica mientras sus tentáculos ruegan por pincharle la pierna al viejo para poder escapar de ahí lo antes posible. Esta a punto de hacerlo cuando el tipo lucha clava una nota en su «cabello», acto seguido le da unas palmadas en la espalda para largarse de ahí.

    La chica siente como la nota del bloc se mueve con el viento y piensa en que acaba de pasar. Suelta un suspiro tan largo que podría morir por la falta de oxigeno en sus pulmones.

    Sacude su cabeza para quitarse la nieve que había quedado acumulada en sus tentáculos y comienza a caminar un tanto temblorosa cuando otra cosa le acaricia en la mejilla. Se voltea con la intención de pincharle el cuello al viejo decrépito cuando ve el rostro asustado del sylveon. Junto a ella esta su amiga quien la ve con una sonrisa burlona en su rostro.

    —Este…—dice Sebastian con la mirada desviada a un lado y entrelazando sus cintas mientras piensa en que decir—¿Quieres salir a un lado?—viendo la mirada ruboriza de Marianne, el chico aclara—. Con Larissa.

    —¿Por qué de repente quieren salir conmigo?—pregunta la mareanie.

    Por toda respuesta, le quita la nota y la muestra delante de ella para que la pudiera leer con comodidad. Entorna los ojos mientras cada palabra escrita en el papel con un lápiz barato le ocasiona sentimientos combinados como si fuera un licuado de esos extraños que Madame Connie le solía dar cuando era pequeña. Más pequeña todavía.

    «Me gustaría hablar contigo. Atte. Tu padre.»

    Creo que lo entiende, el capitán decrépito ha mandado a dos de sus exploradores para «prepararla» para ver a su padre. En vez de sentirse molesta, se siente bastante agradecida por tener a alguien que reconocer como progenitor sin sentir ninguna vergüenza.

    —Conozco un buen lugar—dice Marianne esbozando una ligera sonrisa.
     
    Última edición: 10 Septiembre 2018
  16. Threadmarks: Capítulo 25
     
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    Capítulo 25: Un payaso en el este

    Mientras los dos exploradores siguen a la señorita Lamere por el centro de la ciudad sin tener ni idea del destino, uno de los tantos artistas callejeros que se ganan la vida en las plazas de esta zona decide que su jornada ha terminado. Es un pokémon un tanto extraño que siempre ha aprovechado la peculiaridad de su cuerpo para ganar dinero de los turistas, incluso de los más adinerados y por ende, egoístas.

    No sabe porque pero desde pequeño puede separar la cabeza de su cuerpo sin resentirse demasiado, esto le hace capaz de ejecutar diversos movimientos capaces de hacer reír hasta al más amargado de los golem.

    —Tú harías reír hasta a un muerto—dijo su madre tal vez con la esperanza de poder reírse un poco varios metros bajo tierra.

    El payaso sonríe mientras mira dentro de la bolsa, cuenta los pokéuros recibidos escuchando unos pasos venir desde un lado del callejón. Se incorpora alarmado y mira a los dos lados. Desde que comenzó su «carrera» en la calle, ha sido asaltado por varios tipos de pokémon, la mayoría vagabundos que solo tuvieron éxito las primeras tres veces.

    Para su mala suerte, no es el caso.

    Un smeargle sosteniendo una pistola de chispa a un lado de su cuerpo mira desde el fondo del callejón. El extraño se acerca con sus patas acolchadas esquivando los pedazos de botella de la calle.

    —Usted es un ultraente—dice el supuesto asaltante sin prestar atención a la bolsa de monedas.

    —No sé de que me habla—dice Richard temblando.

    Entonces decide hacer lo que nadie debería hacer cuando alguien esta apuntándote con un arma. Darle la espalda y salir corriendo mientras rezas que ninguna bala te de. Desafortunadamente, Arceus piensa igual.

    El blacephalon cae al suelo con un solo agujero en su espalda que chorrea un liquido morado como si fuera la jalea de un pan dulce de los que venden en el norte. Un escalofrío recorre su parte trasera mientras el smeargle se acerca sin intenciones claras. De repente, ese escalofrío se convierte en energía que recorre todo su cuerpo.

    Se incorpora de golpe con un aura puntiaguda. Separa la cabeza de su cuerpo, pasándosela de una mano a otra.

    Una voz ronca susurra algo detras de él.

    —Ve a por ese vulgar ladrón, muchacho—dice una voz ronca detrás de él.

    El artista callejero conocido como Richard, comienza a bailar. La mejora se llama, «Dance me to the End of Love»



    El baile del utraente conocido como blacephalon es hipnótico en la manera que mueve sus caderas. No tiene ni idea de los tipos de esa cosa pero cree que una buena Cuchillada dará buena cuenta de él.

    Sin embargo, Richard sigue bailando mientras que las cercanías el suelo comienza a retorcerse en espiral, el cielo cambia de color de un azul claro a un morado chillón. Aprovechando la confusión, el payaso se acerca dando piruetas y antes de que el smeargle pueda preparar un ataque, un agujero aparece justo delante haciendo que casi se caiga adentro. Otros dos aparecen detrás.

    Richard usa su cadera para darle un fuerte golpe a su rival. Ofendido por esa técnica tan cobarde, el ladrón aprieta su cola mientras se levanta.

    —¡Garra umbría!—exclama Agniel abalanzándose.

    Sin dejar de bailar, el ultraente da una voltereta hacia la derecha.

    —¡Esta vez es mi turno!—dice Richard agarrando su cabeza para lanzársela al tipo normal.

    Ambrosius deja escapar un grito ahogado, se quita la chaqueta en un intento de detener la pelota. Funciona pero la prenda de vestir estalla en pedacitos con una explosión que resuena en los oídos del smeargle. Este sacude su cabeza para volver a atacar.

    Entonces el payaso inclina su cuello, mostrando un agujero negro donde debería estar la cabeza. El pequeño hueco absorbe aire haciendo que el tipo normal siente un azote de debilidad como si de repente pasara una noche ante sus ojos donde no ha dormido nada.

    El señor Agniel intenta atacar con lentitud, el blacephalon sigue absorbiendo mientras su rival da coletazos inservibles.

    Una risa resuena en sus oídos. Un pinchazo en la nuca le dice que le están robado algo muy importante.

    Técnicamente con sus ultimas fuerzas, Ambrosius ejecuta un Lanzarrocas, materializando varios pedruscos que caen desde el aire. Una de ellas tapa el agujero de Richard. Un subidón que pareciese ser producto de un café bien cargado, le sube por la espina dorsal al pokémon. Lanza una Cuchillada que hiere en el costado del blacephalon.

    La herida sumada con el peso de la roca, hace que pierda el equilibrio, cayendo al sucio suelo del callejón. Antes de pensar en como rematarle, la criatura se levanta con una nueva cabeza.

    —¡Estupido!—exclama el artista callejero al tiempo que vuele a contonearse.

    El espacio se distorsiona lo cual ocasiona que un portal se abra en medio del aire, desde ahí asoma una especie de dragón morado. Para desgracia de este, el portal cierra de golpe partiendo al nuevo ultraente por la mitad y acabando su participación en la batalla. La parte del cuerpo que queda de este lado del espacio-tiempo es la cola del bicho que asemeja a una especie de cañón. Richard lo sostiene triunfante.

    —Tú no eres el único con armas—dice el Blacephalon dando paso a una risa histerica mientras dispara pintura morada por todos lados.

    Eso no es pintura y el smeargle lo sabe, tomando en cuenta que eso sale de un aguijón, solo puede ser veneno.

    «Es imposible que nadie haya escuchado los disparo» piensa Ambrosius retrocediendo para evitar el viscoso liquido «La policía no tardará en llegar»

    Cuando su espalda nota un muro invisible detrás de él, sabe que esta en un buen aprierto.

    El veneno no tardará en alcanzarle y solo Arceus sabe que pasará cuando lo haga. Le echa una mirada a la pintura verde de su cola por ninguna razón aparente, lo cual le da una idea.

    Antes de que la pintura llegue al suelo donde pisa, el tipo normal salta e aterriza en la punta su cola, deslizandose como si una parte de su cuerpo fuera una fiable tabla de surf.

    Richard suelta un gruñido de frustración e intenta dar en la cara al smeargle mientras este se desliza con agilidad. El normal salta sobre el ultraente y cuando esta justo arriba, la pelota vuelve a estallar mandandolo a volar hacia atrás.

    Eso ocasiona que su propia espalda quiebre el extraño muro dimensional como si fuera una barrera de vidrio. El mono cae sobre los pedazos de la barrera. Agniel suspira mientras escucha las sirenas acercándose.

    —¡Los dos, quietos ahí!

    El asaltante salta olvidándose del golpe al reconocer la voz, voltea para ver al mismo tangrowth de antes que tiene a dos subordinados detrás. Las vendas cubriendo todo su cuerpo confirman la identidad del tipo planta.

    —¡JAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJJAJA!—exclama Richard mientras su cabeza vuelve a inflarse—. ¡Terminemos el show!, ¿te parece?

    Por primera vez en su vida, el smeargle decide pensar un poco antes de saltar a la acción. Dañándole el torso no sacará mucho, menos la cabeza pues puede reventarla e inflarla cuando quiera. ¿Entonces como demonios le podría hacer daño a esa criatura?

    Recuerda que cualquier ser vivo debe tener órganos, esos órganos generalmente están dentro. El agujero negro aparece en la mente del vulgar ladrón y sabe lo que tiene que hacer.

    Sin más dilación, Ambrosius lanza la pistola de chispa, reventando la gigante cabeza una vez más mientras corre hacia él.

    —¡Estupido!—exclama el blacephalon inclinándose—¡Me diste la oportunidad perfecta, ahora eres mio!

    El que sonríe al ultimo, sonríe mejor.

    Usando su cola para no pisar el veneno, salta directo al agujero con los policías observando perplejos. El señor Agniel muestra una sonrisa confiada en el morro y usa una Garra Umbría dentro del cuerpo del ultraente en forma de jarrón.

    El ataque es absorbido hacia dentro, realizando una especie de rueda espinosa que desciende hasta el fondo. En resumen, ha logrado una Garra Umbría infinita.

    Un liquido morado sale a montones del cuerpo de la bestia como si fuera una licuadora sin tapa que lo mancha todo y se mezcla con el veneno esparcido por todo el suelo. El smeargle cuenta mentalmente con sus dedos siete segundos, al tercero los pulmones revientan y al quinto, el aura se desvanece. Al séptimo, el blacephalon cae al suelo, derramando su sangre como si un apóstol de Mew hubiera tirado vino.

    El joven ladrón sonríe, saliendo con lentitud de la escena pues no es necesario correr. Ningún policía en su sano juicio se metería con él después de lo que hizo.



    Los tres chicos escucharon varias explosiones consecutivas mientras la mareanie sigue caminando tranquila. Tan solo escuchar el primero, Sebastian y Larissa pararon en seco. Marianne no se detiene hasta unos metros más adelante.

    —¿Eso fue una explosión?—pregunta Larissa, en cuanto las palabras salen de su boca, otro ruido fuerte resuena en la calle.

    —Dos explosiones seguidas—puntualiza Sebastian.

    —¿Cual es el problema?—pregunta Marianne impaciente.

    —¿No escuchaste las explosiones?

    —Sí, pero no me importan.

    Parece que la felicidad de la tipo agua ha durado demasiado poco. Lo más seguro es que este demasiado nerviosa como para preocuparse de un altercado en la ciudad.

    —Vamos a ese lugar de una vez—dice el sylveon después de suspirar.

    ………………………………………………………………………………….

    Ases Vol. 8


    Dance me to the End of Love (Richard): El usuario es capaz de crear una realidad alterna con baile, dividida de la normal por dos barreras invisibles, donde puede manipular el espacio alrededor de él, logrando aparecer portales, agujeros y deformar el suelo.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  17. Threadmarks: Capítulo 26
     
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    Capítulo 26: Un extraño recuentro.

    Si le hubieran dicho al joven sylveon que su primera misión como explorador era reunir a una niña con su padre lo más probable es que se reiría en su cara por el simple hecho de verlo como si fuera un futuro explorador. Ahora ni siquiera es uno de forma oficial, sigue en esa especie de examen para obtener su placa aunque tampoco le preocupa demasiado, ha quedado con Larissa a no intentar obtenerlo hasta después del sábado.

    En este momento están en la fila esperando a que les den una mesa en el restaurante Dolce Amour.

    —¿Dulces para comer?—preguntó Sebastian quien no siguió insistiendo ante la mirada asesina de la mareanie.

    El olor del Circle D’ Amour es embriagante, los habitantes lo llaman el circulo de las rosas. La calle tiene puestos a los dos lados con una maceta como mínimo en cada uno coronada con una rosa. Sumado con el hecho de que el local estrella es el burdel de las rosas, es un apodo que le queda a la perfección.

    La crepería luce una fachada de color rosa con dos mesas al exterior. Unas letras amarillas señalan el nombre del local.

    —¿Vas a pagar la comida de los tres, no?—pregunta Lari cuando casi llegan hasta enfrente.

    —¿Cuando dije eso?—pregunta Sebastian sacando la cartera para contar los pokéuros que posiblemente va pasar.

    —Parece que alguien no conoce el concepto de «invitar»—tercia Marianne con una pequeña sonrisa en su rostro—. Tú fuiste quien sugirió reunirnos en un restaurante y cuando vas a un restaurante tienes que comer para no quedar marginado.

    —Y tú sabías que no teníamos dinero…—murmura la brionne como si hubieran ofendido a su madre.

    —Por aquí por favor—interrumpe una dulce comfey.

    La mesera les ofrece uno de las mesas del exterior, desocupada en ese momento, y después dejarles tres menús. El sylveon se sienta en una de las sillas mientras su compañeras hacen lo mismo, se retira al interior del local, prometiendo volver pronto para tomar la orden.

    Sebastian le echa un vistazo al menú, el cual de primeras tiene una decoración tan empalagosa que sus patas podrían necesitar ser emputadas. Contiene una selección de crepas (crepes para los pijos y los habitantes del este) y croissants. Tampoco le gustan demasiado los dulces (es irónico si se toma en cuenta que es tipo hada) así que solo elige una crepa sencilla y un té de limón.

    Después que la mesera haya anotado la orden, Larissa es la que empieza la conversación.

    —Si no es mucha indiscreción…—dice Lari con la voz un poco dudosa—. ¿Extrañas a tú padre?

    Una de las cosas que pidió el capitán es que la preparán poco a poco para cuanto su padre llegue. Marianne pone la cabeza firme.

    —Según las leyes de la lógica, no puedes extrañar a alguien que nos has visto nunca—responde mientras mordisquea uno de los panecillos.

    —¿Te gustaría verlo?—pregunta la brionne un poco nerviosa por la respuesta de la muchacha.

    —Sería interesante, por eso les acompañé.

    «Esta mintiendo» piensa Sebastian bastante convencido mientras manda el mensaje para el capitán «en realidad esta ansiosa por conocerlo·

    Estuvo a punto de decir lo que piensa cuando la mesera llega flotando con su orden, aparte de dos crepas extras que seguro son para otra mesa. Para su sorpresa, las dos crepes que están repletas de fresas y chocolate fueron a parar frente a Lari y él.

    —Disculpe—dice el sylveon preocupado por pagar más de la cuenta—. Yo no pedí esto.

    —Son de parte del Monsieur de allá, señoritas.

    La cara de poker del chico es suficiente para que la señorita muestre una sonrisa nerviosa mientras una gota de sudor corre por el otro lado de su pequeña cabeza. Junta sus dos dedos de forma compulsiva como una colegiala.

    —Disculpe, señor—dice la mesera igual de avergonzada que él—. Considerelo como cortesía de la casa.

    La comfey corre como alma que lleva al diablo, sin mencionar a Larissa para no empeorar la situación.

    —Tienes un admirador secreto, Lari—dice Marianne llevándose otro pan a la boca, por alguna razón siente un poco de pena por ella.

    Suelta un gruñido casi imperceptible y dirige una fugaz mirada a la mesa donde come ese conquistador que ni siquiera puede reconocer el genero de un pokémon. Un charizard los mira con el hocico apoyado en su zarpa, al lado de él esta un kommo-o con una pajarita negra en el cuello quien observa divertido como su amigo el pejelagarto planea su próxima violación.

    Mordisquea un pedazo de fresa mientras murmura para si mismo.

    —Maldito pederasta…

    —No sabes quien es—dice Marianne—. Es un famoso cantante del norte conocido por toda la región, su apodo es Luis Flamante. Los que escuchan sus canciones sienten una enorme felicidad en su corazón e incluso ha hecho duetos con muchas personalidad del este. O al menos eso es lo que me dijeron.

    —Por mí como que cante en el coro de la iglesia. Esas arrugas no son de alguien menor de cuarenta años.

    —Además de eso es líder del pokégremio «La Luz que Sale por el Horizonte», siempre representa al norte en los evento internacionales.

    —Eso significa que…

    —Exacto, va a estar en la reunión de mamá.

    «Otra razón para no ir» piensa Sebastian.

    Entonces el cliente esperado llega al restaurante, después de compartir unas cuantas palabras con la mesera, permite pasar al padre de Marianne. El clawitzer toma asiento en la silla libre junto a la marenie quien tiene la boca llena de chocolate.

    —¿Lo conocen, chicos?—pregunta la tipo veneno pero mira con más atención— Cuanto tiempo.

    —¿Eso es lo único que vas a decir?—pregunta Jack—. ¿No vas a odiarme, rechazarme o algo?

    —El drama me aburre—dice Marianne terminando de comer—. Por cierto, ¿si eres mi padre me puedes comprar otra?

    —Esta bien…—tartamudea el camarón pasándose la pinza por la cabeza. No sabe si sentirse feliz, decepcionado o enojado.

    Sebastian le da un sorbo a su té, fingiendo que no esta escuchando nada de nada mientras Lari hace lo mismo con una malteada de vainilla al mismo tiempo que le hace una señal a la mesera, le susurra algo en el oído a lo que ella asiente.

    —Las pedí para llevar—susurra su amiga.

    Se bebe todo el té de golpe aunque su garganta arda y se levanta.

    —Sera mejor que nos vayamos—dice Larissa.

    —Que les vaya bien—dice la señorita Lamere sin ninguna preocupación—. Ojala volvamos a vernos.

    En cuanto pagan la cuenta, los chicos se retiran con sus cosas guardadas en una bolsa igual de empalagosa que el restaurante, dejando a padre e hija platicando tranquilos. Para ser honesto, esperaba algo mucho más dramático.

    —¿Te acuerdas del hotel que nos dijo el capitán?—pregunta Lari mientras salen de la zona comercial por el mismo camino en el que entraron.

    —No será necesario—dice una voz venida de la nada.

    Cuando ven a quien pertenece esa voz, lo unico que puede hacer es lamentarse de su mala suerte.

    Un smeargle esta frente a ellos con una venda rodeándole todo el torso y unas ojeras bastante notables debajo de los ojos. Si solo fuera eso sería un loco más pero también sostiene una pistola de chispa con las manos temblorosas.

    «¿Vamos a morir de una forma tan bizarra?» pregunta a su madre pero solo recibe sus pensamientos de vuelta como respuesta.

    —Tranquilos—dice Ambrosius con una sonrisa—. El primer disparo solo sacará su verdadero instinto, bestias.

    De todos los pokémon que viven en esta ciudad, ellos van a ser las víctimas de un loco psicópata. Hay muchas formas más improbables de morir.

    —¿Nos va a matar?—pregunta Larissa intentando disimular sus nerviosos.

    —No, solo nos va dar un abrazo…

    A Sebastian no le importaría morir aquí pues de ahora en adelante podía fallecer de formas más doloras que un simple balazo. Pero no esta solo por lo cual esa opción queda fuera de toda posibilidad.

    —Sí tienes razón, somos unos monstruos.—dice el sylveon mostrando sus colmillos.

    —Un momento, ¿lo saben?

    —Te vamos a comer…—dice la brionne siguiendo la corriente.

    —Ven con nosotros al mundo de las sombras—dice el tipo hada lamiéndose el hocico.

    Los ojos del smeargle no pueden creer lo que esta viendo. Esta temblando y unas gruesas gotas de sudor recorrer su frente como si estuviera cuestionando su religión por primera vez. Suelta una exhalación y cuando los muchachos se creen a salvo, levanta la pistola de nuevo.

    —¡Da igual!—exclama el asaltante levantando el arma por ultima vez o al menos la ultima vez que verían ellos—¡Correré el riesgo, no tengo nada que perder!

    La carrera de los dos exploradores casi acaba sin ni siquiera haber empezado como tal cuando un chorro de agua caliente impacta en el rostro del tipo normal quien lo agarra fuerte como si quisiera sostener el dolor de un liquido hirviendo y tirarlo como si fuera una mascarilla. Lari suelta un suspiro de alivio mientras unas gotas de agua caen desde su nariz.

    —Menos mal que funcionó—su cara tranquila cambia a una de terror—¿¡Le habré destrozado la cara!?

    —¡Vámonos!—exclama Sebastian.

    —¡No pueden hacer eso!—dice el smeargle revelando su cara en la que el pelaje desapareció, revelando una piel irritada mientras sostiene su cola.

    El zorro mira la pistola de chispa y la toma de forma que no se de cuenta.

    —¡Garra um…

    El señor Agniel es interrumpido por un golpe con el mango de su propia arma, haciéndolo caer al suelo. Un ronquido en medio de la calle vacía descarta que el sylveon haya matado a alguien aunque tampoco le importaría demasiado acabar con un criminal peligroso.

    Junto a Ambrosius, cae un cristal color naranja pero desaparece de inmediato.

    —¿Qué es e…

    Un fuerte sonido de sirenas interrumpieron las palabras del joven y varios pokémon los rodean sin que pudieran hacer nada. El que más destaca es un tangrowth con todo el cuerpo vendado, junto a él una pequeña granbull sostiene un palo que tiene amarrado una luz roja y azul junto con una bocina.

    ¡Problemas con la ley! ¡Lo que faltaba!

    —¡Alcen las manos!—exclama una voz a través de un megáfono para después retractarse—…perdón, las aletas y las cintas…¡están arrestados!

    El sylveon esta a punto de decir que son exploradores, entonces recuerda un «pequeñito» detalle. Estúpida prueba.

    —Tienen suerte de que la comisaría esta cerca—dice la granbull mientras dos policías se acercan con un par de esposas.

    —¡A comisaría, vamos!—exclama el tipo planta.
     
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  18. Threadmarks: Capítulo 27
     
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    Capítulo 27: La escalera al paraíso

    La mezcla de distintos tipos de perfume marean a Jack tan pronto como su sombra pise el suelo del burdel de las rosas. Un burdel que cuando se fue estaba cerrado.

    Aunque vomitar en medio del negocio de su esposa no sería bastante adecuado, a pesar de que no le guste, en el fondo sabe, que no tiene más derecho a quejarse que el que tiene un pokémon ya fallecido sobre sus propiedades. Pero aun así, no puede evitar sentirse irritado.

    El burdel de las rosas en la actualidad se encuentra dividido en cuatro pisos contando la planta baja como el primer piso. El primero es la recepción o el lobby, adornado con una alfombra morada con patrones de luvdis, lamparas de araña colgando del techo y un escritorio donde reciben a los clientes para cumplirles sus enfermas fantasías.

    A la izquierda se encuentra una puerta coronada por una frase con una variedad de interpretaciones; «Preparación para brillar».

    El clawitzer toca la cabeza de su hija para después señalar la puerta con curiosidad. Marianne suelta una pequeña sonrisa.

    —Es la habitación donde las prostitutas robot se arreglan—responde Marianne con tanta naturalidad que hace dar un respingo a su padre—. O al menos eso dice la Madame.

    Los dos siguientes pisos son como habitaciones de un hotel, solo que en estas van al grano y el ultimo piso en un salón de fiestas mixto donde puede celebrarse hasta la fiesta más vulgar con alcohol que te puede dejar ciego o la fiesta más elegante con un whisky de lo más caro.

    Mientras estaba en un pequeño limbo después de la muerta de cierto pokémon, en algunos momentos de lucidez, que podrían compararse como alguien que puede mantener la cabeza afuera del agua unos segundos antes de ahogarse, recuerda que con una sonrisa en su rostro, preguntaba que especie había heredado su querida hija no conocida. ¿Sera un o una clawitzer o un o una mareanie?

    La respuesta no le decepciona en lo absoluto (podría haber sido peor) aunque le da pena no poder verle ningún parecido con él.

    Padre e hija entran en el elevador y Marianne dispone de sus tentáculos para pulsar el botón que los llevaría al ultimo piso. Una suave pieza de Sebastian Bach empieza a sonar mientras el elevador sube poco a poco con el propósito de preparar al señor Lamere para lo peor, como alguien esperando noticias en una sala de espera o un estudiante esperando a que el maestro dicte sus calificaciones.

    —¿Madame Connie es el nombre que usa tu madre, no?

    La chica asiente sin mirarlo.

    —¿Como te va en la escuela?

    —¿Eh?—pregunta la señorita Lamere mirando a su padre con confusión.

    —¿Como son tus calificaciones?

    —Es que no te explicas…—se queja Marianne sacudiendo su cabeza—. Nadie se ha quejado.

    —A Connie nunca le ha importado eso—dice Jack intentando esconder cualquier rastro de rencor en su voz—. No es por presumir pero dudo mucho que tu madre haya terminado el lycée si no fuera por mí.

    Siente una decepción tonta viendo que su hija no ha hecho ni siquiera un ademán de sonreír un poco.

    El elevador tarda en subir una eternidad, tal vez porque es demasiado viejo, justo en el limite para que no tengan que usar a un elevadorista. Recuerda cuando se unió al pokégremio en el momento en que era un joven imberbe.

    No recuerda mucho porque alguien con el ego tan subido como el capitán en ese momento se haya fijado en él. Solo le viene a su memoria estar caminando por su pequeño pueblo del borde del este cuando una voz juvenil le llamó, aun con el tono tan particular de un egocentrista en su plena juventud a pesar de haber sufrido un accidente hace poco. Un egocentrista de lo más peligroso, sino que se lo pregunten a Melina.

    Después de subir al barco no pasó mucho tiempo cuando se ganó la confianza del capitán y se convirtió en su mano derecha.

    Años después caminando por el este, ya no como un jovencito estresado sino como un explorador importante, entró al burdel de las rosas por la magia de la inercia. Ahí pudo ver por primera vez a la mocosa (bonita, pero mocosa al fin y a cabo) de Connie.

    El resto es historia. No bastante agradable siendo sinceros.

    —Aunque eso no sirvió para nada—dice Jack recordando como suspiró de alivio en cuanto su prometida pudo terminar sus estudios. Entonces cae en cuenta de algo—¿Marianne, cual es tu apellido?

    —Me llamo Marianne Lamere.

    Le puso su apellido…eso significa que…

    —Ni te emociones—dice Marianne dándole en la cabeza con un martillazo contundente con un martillazo de palabras—. Solo tengo tu apellido porque si no sería considerada una bastarda.

    —Ah, es verdad.

    El ascensor se detiene con un ligero chasquido metálico al mismo tiempo que la relajante música de piano deja de sonar. Tan solo abrirse la puerta, pisa el salón de fiestas cuando ve a un pokémon conocido.

    —¿¡Tú que haces aquí!?

    Al kirlia casi se le cae la caja del susto al escuchar el grito tan fuerte de Jack pero en unos segundos se recupera, esbozando una de esas sonrisas peculiares de la familia Gallaway. Ricardo suelta la caja llena a rebozar de adornos.

    —Buenas noches, señor Lamere, solo vine a ayudar un poco junto al capitán pero se tuvo que ir porque los nuevos se metieron en problemas.

    —¡La verdadera pregunta es que haces tú aquí, Jack!

    Nunca habría adivinado a quien le pertenece esa voz aunque hubiera tenido muchas oportunidades. Nunca había imaginado que pertenecía a la hembra con la que se casó.

    Frente a él, esta una señora elegante, con caminar regio, maquillada a la perfección como si hubiera hecho cálculos matemáticos para ponerse la cantidad exacta de rubor, lo cual era irónico en contraste a la mareanie que le hacía ascos al maquillaje. Madame Connie había retirado las patas alrededor de su rostro solo para que Jack pudiera verlo.

    —¡Y tú!—exclama la toxapex dirigiéndose a Marianne—¿¡Qué te dije de irte con desconocidos!?

    —¡No desquites tu furia con la niña!

    —¿Desde cuando te preocupa tu hija?

    —Este…—murmura Ricardo rascándose la nunca pero Jack le conoce lo suficiente como para saber que esta disfrutando del espectáculo—. Sera mejor que me vaya…

    —No te preocupes, Ricardo—dice Connie esbozando una sonrisa confiada sin mirarlo—. Esto durara poco.

    —Solo quiero que hablemos…—ofrece el clawitzer.

    —A mí me hubiera encantado hablar contigo cuando quedé embarazada o al menos que ese viejo verde me dijera que tienes como capitán.

    —¿No estaba hace unos segundos ayudándote?—tercia Marianne.

    —¡Tú te callas!—exclama Madame Connie—, luego voy a tener una larga charla contigo. Ricardo, haz el favor de llevártela a la casa.

    En cuanto el kirlia hace ademán de acercarse a Marianne, la furia hace a Jack ponerse enfrente, apuntando su cañón hacia adelante.

    —¡Ni se te ocurra ponerle una mano encima a mi hija!

    —¡Desde que te fuiste dejó de ser tu hija!—continua la madrona.

    —¿¡Y entonces por qué tiene mi apellido!?

    —¡Tú sabes bien porque!

    —Y además, tu sigues teniendo mi apellido.

    —No por mucho tiempo—dice Connie usando el mismo tipo de martillos que Marianne.

    Esa respuesta es esta discusión es como si dos pokémon pelearan a puñetazos y uno sin venir a cuento, saca una pistola para reventarle la cabeza a su contrincante.

    —¿A que te refieres?

    —Inicie los tramites del divorcio—dice su próximamente exesposa—. No tengo tiempo para seguir discutiendo contigo, marchate antes de que llame a seguridad.

    Jack abre la boca para decir algo más pero antes de pudiera hacerlo, se cierra sola. Es inutil.

    —Sera mejor que tengas un abogado porque después de la fiesta te quitare todo.

    El clawitzer suspira y entra en el elevador. En cuanto sale del edificio ve una tienda de regalos y entra en ella.

    Mínimo podría dejarle a su hija un recuerdo de su existencia.



    Desde que Ambrosius Agniel entra en las cuatro paredes de la cárcel, se siente solo. Tiene la sensación de haber escuchado una especie de ruido ambiente que empezó a sonar en cuanto sus ojos se abrieron en esa habitación de hospital. Ese ruido desapareció junto al cristal en la lucha con esos dos muchachos que ahora no recuerda porque demonios empezó.

    En realidad no recuerda tampoco porque fue a por el payaso ese sin prestarle atención al dinero. ¿Acaso alguien le manipuló?

    —No seas estúpido, Ambrosius—dice con voz temblorosa—. Vamos a llevar casco de alumnio desde ahora si te parece…

    —¡Recluso!—exclama una voz—. ¡Tienes un regalo!

    Unas zarpas de ratón pasan por debajo de la reja un pastel de chocolate con una vela prendida que sus lágrimas apagan al ver el texto sobre el pastel.

    Gracias por tu participación. Atentamente, Nender Corporation.

    ¡No todo estaba perdido! ¡Seguro que hay algo en el pastel! ¡Eso siempre pasa en las películas!

    Empieza a escarbar en el centro del pastel como un psicotico. Siente como algo le corta la palma de la mano. Carbón comienza a crecer en varias partes de su cuerpo mientras saca el pedazo de carbón afilado desde el centro de la tarta.

    Es obvio el siguiente paso.



    Los dos chicos se encontraban en la sala de espera de la comisaría, al lado de ellos un grupo de policías discutían que hacer. Por alguna razón tardaron horas en concluir que al ser menores de edad no podían encerrarles así como así. Al final decidieron llamar a un tutor.

    No tuvieron más opción que mencionar al capitán que es el único número que tiene el celular prestado por el mismo.

    —Si le digo la verdad, Monsieur Gallaway—explica el tangrowth—, gracias a sus muchachos pudimos capturar a un asesino peligroso.

    —¿Entonces cual es el puto problema?—dice Gallaway.

    —Si fuera por mi no los hubiera detenido pero debe de comprender que ahora mismo tenemos una gran cantidad de turistas y el ataque ocurrió en una zona comercial bastante conocida. No es el mejor momento para saltarse el protocolo, si es que me entiende.

    —Lo comprendo—dice el capitán aunque algo en su tono de voz hace pensar que en realidad no es así—¿Me los puedo llevar?

    Afuera, los copos de nieve que caen del cielo hacen bien al sylveon, que se sentía sofocado dentro de la comisaría. Larissa es la primera en hablar.

    —¿Esta enojado con nosotros?

    —La verdad es que no pero debo fingirlo porque se supone que soy un adulto responsable y esas chingaderas—acto seguido—¡Ni siquiera tienen sus placas aun y ya se meten en problemas! ¡Tienen suerte de que haya sido un tipo cualquiera!

    —Lo sentimos—murmura la brionne aunque Sebastian no lo siente en lo absoluto.

    —Supongo que tengo algo de culpa por dejarlos libres en una ciudad que no conocen. También debo decir que tenía muy subestimada Marianne, estará bien sola. Ahora debemos enfocarnos en la misión.

    —¿Encontrar a Alex?

    —Exacto. El mapa de la señorita Serenidad solo dice isla pero no el lugar exacto. El plan original era esperar a la fiesta pero parece que no es posible.

    El capitán entra en un callejón mientras mira a ambos lados. Los dos jóvenes le siguen por detrás sin estar muy seguros.

    —Hay algo que tengo que decirles sobre los fantasmas ahora que son miembros del pokégremio. Se los iba a contar antes pero se me fue la Latias al cielo.

    Los tres pokémon se sientan en el sucio suelo del callejón mientras el capitán saca un pedazo de papel arrugado de su chaqueta y lo coloca frente a ellos. En este hay un dibujo hecho con un lápiz barato de lo que parecen ser escalones, cada uno con una palabra escrita en ellos.

    —Los que saben de fantasmas, lo llaman «La Escalera al Paraíso».

    —Es la que inventó ese drogadicto, ¿no?—pregunta Sebastian quien no había hablado hasta ahora.

    —Drogadicto o no, hemos visto nosotros mismos que se acerca bastante a la realidad.

    El total de escalones son cuatro. Gallaway señala al primero.

    —El primer escalón es la confusión—señala el capitán—. Los fantasmas vuelven a la vida sin saber que están haciendo, como nosotros al nacer. Nos vemos envueltos en este nuevo mundo cruel y jodido aunque hace unos segundos estábamos mamando del cordón umbilical dentro de nuestra madre o acomodaditos en un huevo. Por lo cual empezamos experimentar con nuestro nuevo cuerpo. La señora Seed fue víctima de uno de esos experimentos.

    «Esto termina cuando llega al segundo escalón; objetivo. Es cuando el o la fantasma encuentran una razón por la que esforzarse en este mundo» prosigue Gallaway «En el caso de Alex, el objetivo fuimos nosotros».

    «El tercero es la alianza, el fantasma se une con alguien para cumplir su objetivo. Esta unión puede ser voluntaria o no. La unión entre la señora Seed y Alex es el ejemplo perfecto de lo primero».

    —¿Cual es el ultimo y porque esta en dorado?—pregunta Larissa.

    —Lo alto de la escalera. Resurrección.

    —¿¡Resurrección!?—preguntan los dos al unisono.

    —Reviven. Varios se preguntan porque es malo que los pokémon vuelvan la vida, la pregunta tiene una respuesta sencilla; va contra la naturaleza.

    «Los pokémon que son capaces de volver de la muerte, vuelven como unos psicopatas desequilibrados. Hemos visto casos de crías de dos años que cuando reviven son capaces de matar a toda su familia»

    La cara de los dos chicos se queda en blanco ante tal testimonio. En pocas palabras, piensa Sebastian, sera mejor que encuentren a Alex antes de que reviva y se vuelva más fuerte de lo que ya es. Aunque ellos no podrán hacer nada en su estado actual.

    —Lo raro es que Sebastian ha hecho algo que nunca he visto en la vida. Es como si en una escena digna de una telenovela norteña, hubiera empujado a Alex escaleras abajo para que vuelva al inicio.

    —¿Estará buscando otro objetivo?—pregunta el tipo hada.

    —Sí, no creo que tenga otro.

    Dicho esto, Gallaway guarda el dibujo mal hecho.

    —Vamonos al hotel. Mañana vamos a dividirnos para buscar por la ciudad.

    El capitán sale del callejón, confiando en que sus nuevos exploradores le sigan pero el sylveon se queda pensando en el mismo lugar. Nunca ha creido en los fantasmas ni en la vida después de la muerte y ahora se supone que tiene que buscar a uno. Vaya ironía.

    —¡Lo vamos a perder, Sebastian!—exclama Larissa aun un poco nerviosa por lo de hace rato.

    —Sí, vamos.



    En los días entre semana, la noche de en ciudad Luz suele estar desierta como un supermercado en nochenueva. Las únicas excepciones son algunos parásitos de la sociedad que ni trabajan ni estudian, vagabundos e inspectores de la calle y policías haciendo su ronda. Alex los mira con un sentimiento de melancolía.

    Desde que llegó aquí, se impuso a si misma la regla cuidarse para no encontrar que ninguno de los muchachos. La chica suspira mientras la boina que había comprado en la boutique unos minutos antes de que cierren se desliza un poco y usa una de sus patas para devolverla a su lugar.

    Esta situación le trae recuerdos de cuando despertó siendo un pedazo de alga; esa sensación de estar fuera del mundo sin tener una razón para seguir aquí ¿Acaso los fantasmas pueden suicidarse? Lo más probable es que no.

    Sacude su cabeza para eliminar esos pensamientos en su cabeza, aunque cada vez son más difíciles de sacar. Como las pelusas en sus vestidos viejos de cuando estaba viva. Cada vez que las quita, aparecen con más fuerza en el fondo de su muerte.

    El ultimo negocio de Circle D’ Amour apaga sus luces y cierran sus puertas. Dejándole en la completa oscuridad, haciéndole pensar que si de verdad vale la pena.

    La tipo fuego nunca podrá estar tranquila pues seguro la están siguiendo.

    Empieza a caminar, a ningún lugar, solo caminar por la ciudad hasta que uno de esos muchachos la encuentren y la envíen al infierno o al abismo. Puede que tenga que volver al plan original después de todo.

    No obstante, la casualidad hace que un triste vendedor de seguros ande paseando por ahí. Al verlo por primera vez, uno pensaría que es un pokémon temible pero su autoestima y personalidad es similar a la del más pequeño de los caterpie.

    Sus cuatro patas que terminan en aguja caminan despacio. Sus ojos de camarón sueltan unas cuantas lagrimillas, justo debajo tiene un pincho largo de metal o una proboscide para los pokémon culto. Su cuerpo parece estar prendido en llamas y es musculoso pesa a que nunca ha hecho pesas en su vida. Unas alas anaranjadas permanecen quietas en su espalda.

    La fantasma tiene el hocico agachado hasta que choca contra el duro torso del pokémon. Alza la mirada sorprendida por la gran altura de ese individuo, pero lo que más le sorprende son esas lágrimas que caen de esos ojos de camarón.

    En ese momento desaparecería a su vista pero esta bastante pasmada para hacerlo. No por los motivos obvios.

    —Disculpe, señorita—dice el gigante pokémon con una voz tímida—. Estaba distraido.

    —¿Te pasa algo?—dice la vulpix mientras le sonríe.

    —¿Como puede interesar a una hembra tan linda lo que le pasa a un pobre individuo como yo?—pregunta el buzzwole más para si mismo que para ella.

    Como una respuesta a la pregunta, le dedica una sonrisa tan atrevida que le hace desviar la mirada avergonzado.

    —¿Crees que soy linda?—dice Alex, aliviada de recordar lo que era importante para ella antes de haya sido demasiado tarde.

    El extraño vendedor se sonroja todavía más.

    —Vamos, di que te pasa.

    —Soy vendedor de seguros. El problema es que por más que lo intento no puedo vender ninguno. Los más amables me suelen pedir que me vaya pero la mayoría me cierran la puerta en la cara.

    —No entiendo como una compradora puede rechazar a alguien tan lindo como tú ¿Cual es tu nombre?

    —Antoine…

    —¿Antoine que?

    —Antoine Armistead. Ese no es el problema, hay varios vendedores de seguros que son mejores que yo y un seguro no es algo que necesites tener repetido.

    —Entiendo—dice Alex relamiéndose el hocico. Por fin tenía un objetivo—¿Por qué no vamos a un lugar discreto para que me sigas contando?

    El señor Armistead inclina su cabeza pensativo.

    —Seguramente haya un bar abierto por aquí….
     
    Última edición: 10 Septiembre 2018
  19. Threadmarks: Capítulo 28
     
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    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    3892
    Capítulo 28: Por separado

    La luz del sol calienta poco a poco en un miércoles por la mañana, reflejándose en la televisión de pantalla plana; uno de los equipamientos de la habitación doble que Jack les había dejado en el Krystal Suicuine. Un hotel de cinco estrellas en el centro, cerca de la Torre Crystal y del Parc Das Lances.


    Durante la madrugada, había dejado de nevar.

    En la habitación, se encuentran dos camas individuales cubiertas con una cobija de color café, la televisión colgada en la pared frente a estas. La alfombra que cubre el suelo de madera luce un patrón de diferentes cristales de colores que brillan en la oscuridad. Se ve lindo pero es un problema bastante grave cuando quieres ir a dormir.

    Ese es solo uno de los problemas que tuvieron a la hora de dormir, el otro problema es que tienen que compartir el fino cuarto con Ricardo. Por desgracia, los hoteles estaban y siguen estando tan llenos que no podían pedir camas extras ni conseguir otra habitación.

    —¿Están felices de poder dormir juntos?—preguntó el kirlia la noche anterior.

    Lari no se le ocurrió que responder, solo se sonrojó. Sebastian intercedió en su lugar.

    —Si te sientes incomoda, puedo dormir con Ricardo.

    —Acepta tu sexualidad de una vez…—dijo Ricardo haciendo que Larissa suelte una pequeña carcajada.

    Si la brionne hubiera ofrecido compartir su cama con alguno de los dos, el kirlia tendría más Stand Up para esa noche. La decisión final fue que el sylveon compartiera cama con Ricardo pese a las protestas de este ultimo.

    Por esa razón, el tipo hada despierta con un dolor punzante en el lomo por la mala postura en la que durmió. Aunque el kirlia sea un pokémon tan delgado, ocupa demasiado espacio en la cama, seguro que más de una señorita se ha quejado de eso.

    Se levanta sin el tipo psíquico presente, estirándose y lanzando el más grande bostezo de su vida mientras mira como su amiga sigue durmiendo, tan cómoda y tapada hasta la nariz por la cobija, en una cama solo para ella. Cuando esta pensando en despertarla, alguien toca a la puerta, ahorrandole el trabajo. Larissa despierta con desgana e intenta salir de la gruesas sabanas.

    —¿Quien sera?—pregunta Lari estirándose.

    El sylveon va a abrir la puerta, esperando al capitán del otro lado. En vez de eso, hay un sharpedo con un elegante traje que luce botones dorados.

    Es un misterio el como puede flotar así en el aire.

    —Es su servicio de despertador, Monsiuer Labelle. El capitán Gallaway esta esperando, en una hora dejaran de servir el desayuno.

    En ese momento, un lanturn vestido de forma similar pero de un color verde en vez de rojo, aparece por el pasillo con una carta en la mano. Se queda quieto cerca del botones mientras su superior le mira, después vuelve a enfocarse en el huésped.

    —Parece que el paje tiene una carta para uno de ustedes.

    —Es para…

    El delfín, conocido en el hotel como Jean, es interrumpido por un aletazo en la cabeza.

    —¡Recuerda ser discreto!—exclama Ryan—¡Me voy al elevador y espero no recibir ninguna queja tuya!

    El pobre paje mira a su superior retirándose por el pasillo para después ver la carta, mira a Sebastian y después mira a la carta otra vez. Suelta un suspiro mientras entrelaza sus dos aletas como si estuviera haciendo un nudo de esos que te enseñan en los cursos de verano, a los que el zorro solo fue tres días, antes de hacerse un esguince en una pata delantera.

    —Nunca fui demasiado discreto…—murmura para si mismo más que para los huéspedes.

    —No te preocupes—interviene Lari, liberando al empleado de su gran carga—. Los dos somos mejores amigos, no tenemos que ocultarnos nada.

    —Uff, menos mal—dice Jean como si se quitara una mochila llena de piedras—. Es una carta de Luis Flamante para la Mademoiselle Granat. Me gustaría pasar a leérsela pero creo que es mejor que la lea por usted misma.

    Sebastian frunce el sueño enfadado, las mejillas de Larissa se tornan de un color rosado y el lanturn solo sonríe sin estar consciente del grave error que cometió. Lo único que lo consuela de que su amiga este siento acosada por un pedofilo, es que no le mandaron una carta a él.

    —Por cierto, señor Labelle. Luis había mandado una carta usted pero cuando le dije sobre su genero…la quemó delante de mí.

    —Entiendo—dice el tipo hada sintiéndose aliviado.

    La chica guarda la carta en la bolsa de cuero, que hasta ahora no esta resultando bastante útil que digamos.

    Siguen a Jean hasta el elevador, pisando la alfombra de terciopelo del pasillo. Ven las puertas de las demás habitaciones como si fueran portales al otro mundo; seguro que una riquilla esta poniéndose un vestido en una y en otra estén haciendo el amor. Sería una indecencia que abrieran una puerta así como así, obviamente.

    En cuanto todos entran, el sharpedo pulsa los botones correspondientes para ir al ultimo piso. Jean se dirige a Lari con su inocente sonrisa.

    —Si quiere mandar una respuesta a ya sabes quien, no dude en pedírselo a un botones o a mí.

    Durante el descenso del elevador desde la cuarta planta hasta la planta baja, los cuatro permanecieron callados, sumergidos en sus propios pensamientos. Sobre todo Sebastian, que esta pensando en varios insultos posibles para cuando se encuentre con ese charizard. La mayoría bastante racistas para los pokémon del norte. Las puertas se abren cuando el descenso detiene su paso, para dejarlos entrar en la recepción. El paje va por su lado mientras que el botones acompaña a los dos amigos hacia el restaurante del hotel.

    El lobby del Krystal Suicuine tiene cuatro caminos en el centro, en forma de cruz.

    El camino del norte es donde esta la recepción junto con el concierge. Al lado del primero, esta el elevador y al lado del segundo, están las escaleras. El camino del oeste dirige hacia el restaurante que es su destino actual. Los otros caminos son el del este, que dirige a un lindo jardín con una fuente en forma de milotic y el del sur, que es para salir a la calle.

    El capitán les hace una señal para que se sienten en la misma mesa donde están sentado él, su esposa y Ricardo. Este ultimo le dirige una sonrisa burlona.

    —Buenos días, muchachos—dice Anácris mientras su hijo se divierte de lo lindo haciendo burbujas en la malteada.

    —¡Buenos días, señora Gallaway!—exclama Larissa demasiado efusiva a su parecer.

    —Les llamé mas tarde que los demás porque voy a proponer algo un poco delicado para ustedes.

    El vapor del café recién vertido por la mesera, llega a la nariz, avisándole de que se prepare para lo peor.

    —Es genial que sean tan amigos pero también deben aprender a trabajar con cualquier pokémon del pokégremio—explica la esposa del capitán.

    —¿¡Vamos a trabajar con los demás!?—pregunta Larissa sorprendiendo con su emoción a los presentes—¿Tú que opinas, Sebastian?

    —Si es lo que tenemos que hacer…—dice el sylveon fingiendo desinterés aunque en realidad esta preocupado.

    —Muy bien, les voy a decir como esta el asunto—dice el capitán Gallaway desplegando un mapa de la ciudad en la mesa—. Hay cinco zonas en Luz; Nostra que esta al sur, La Foi que esta al Norte, Circle D’ Amour que esta en el oeste, el centro que esta pues….en el centro y finalmente Parie, en el este.

    —Yo estoy asignado al centro—explica Ricardo—, Jack se ofreció como voluntario así que estará vigilando por Circle D’ Amour. Ahora aquí viene lo importante; Sebastian esta asignado a La Foi junto con el señor Durán y Berenice.

    —¿¡El señor Durán!?—replican los dos al unisono.

    —Sí—confirma Gallaway—, se ofreció como voluntario y nosotros no estamos como para hacerles feos a nadie.

    —Entiendo—dice Sebastian maldiciendo en silencio a la casualidad.

    —El capitán vigilará en Nostra—prosigue Ricardo—, y tu amiguita, trabajará junto con Claire y una colaboradora nuestra en Parie ¿Están de acuerdo?

    No esta nada de acuerdo en confiar la seguridad de su amiga a alguien que no juega con todos los jugadores del equipo, pero no tiene más remedio que asentir.

    —¿Por cierto, donde esta la señora Seed?

    —Insistió en irse cuando llegamos—responde Gallaway—. No me convencía dejarla a sus anchas pero ni modo que la detenga en contra de su voluntad.

    Los lideres del pokégremio se levantan de la mesa después de despedirse. Pasan el resto del desayuno en silencio.

    En cuanto terminan, salen a la calle, listos para separar sus caminos.

    —¿Estarás bien?—pregunta Sebastian.

    —¡Claro que sí!—dice Lari haciéndose la ofendida—¿No confías en mí?

    Estuvo a punto de responder lo típico del marido que tiene a su esposa con un moretón diario como si fuera parte de su look ;«Confío en ti pero no en los demás». Prefiere quedarse callado antes de que una feminista le parta el hocico.

    —Yo soy la que te debería preguntar si vas a estar bien…—murmura Larissa bajando la mirada.

    No hay necesidad de que la chica se explique, él puede comprender con exactitud a lo que se refiere. Por fortuna, toma su silencio como una respuesta satisfactoria.

    Al menos de momento, claro esta.

    —Nos vemos—dice Larissa no dejándole de mirar hasta perderse de vista.



    Siendo sincera, Larissa esta bastante nerviosa. Esperaba contar con Sebastian no porque no pudiera cuidarse sola, sino que se siente más tranquila teniendo a un amigo de la infancia al lado de ella.

    A pesar de eso, el capitán tiene razón; es mejor que aprenda a convivir con los demás miembros por si sucede una mala situación. Aunque claro, prefiere no mirar demasiado en el abismo inundando de tristeza que representa a la frase «mala situación». Lo mejor será concentrarse en lo que tiene que hacer.

    Pasan unos veinte minutos, donde la chica a base de preguntar direcciones, andar en círculos por las calles empedradas e incluso llegar al ayuntamiento por accidente, logra encontrar un enorme portón negro de acero. Al lado hay una caseta de seguridad de la que sale un dewong. Al lado de la puerta, se encuentra un arbusto en forma golduck al quien un pequeño psyduck con un gorro de invierno le quita la nieve de encima.

    El dewong, cuyo nombre según el gafete de su cuello es Florence Trean, se acerca a ella con la seguridad puesta en si mismo. Contrastando con Lari que intenta mantenerse firme sin ningún éxito en lo absoluto.

    —Buenos días, mademoiselle ¿Viene de visita o va a ver una casa de las casas que tenemos en venta?

    No tiene problemas en recordar el nombre que le dio Gallaway mientras aun estaban en la mesa.

    —Vengo a visitar a la señorita Bellerose.

    —¿Yvonne Bellerose?—pregunta el portero—¿Usted es exploradora?

    —Eh…más o menos—murmura Lari echando por tierra su intento de parecer dura.

    —Ya veo—dice Florece ofreciéndole una pequeña sonrisa—, aun no tu as. Llegará cuando menos te lo esperes, te aseguro.

    —¿Como lo sabes?

    —Es una larga historia—dice el dewong mientras un chimchar aparece en su cuello, el mono le sonríe a Larissa y ella le devuelve la sonrisa.

    —¿Que es eso?—pregunta mientras mira por todos los angulos al pequeño mono.

    De forma sorpresiva, el pequeñín tiene otro igual a él en su mano solo que más pequeño, este a su vez tiene a otra más pequeño que tiene a otro aun más pequeño. Formando un bucle infinito de monos. Estos desaparecen asustados en cuanto la joven gira de felicidad.

    —Se llama Infinity Monkeys, mi as—explica Florecence ignorando el movimiento involuntario de la recién llegada—. Puedo mandarlos dentro del pokémon que yo quiero y ellos se encargan de pinchar sus órganos internos como si fueran pequeñas cuchillas.

    —¡Es genial!—exclama Lari ignorando eso ultimo.

    —Bueno, no te entretengo más.

    Dicho esto, Florence desliza su cuerpo hasta la caseta de seguridad. Pulsa un botón y el portón empieza a abrirse con lentitud, dejando la entrada libre a la chica.

    —¡Muchas gracias!—exclama la brionne antes de salir.

    —De nada. Mucha suerte.

    En cuanto el portón cierra detrás de ella, Larissa ya esta sorprendida por la ciudad en miniatura que esta mirando ahora mismo.

    La zona residencial de Parie tiene el aspecto de un paraíso un tanto comunista. Todas las casas son exactamente iguales, al menos por afuera; son casas pequeñas pintadas de color amarillo y con un tejado naranja, de dos pisos cada una.

    Diferentes farmacias, tiendas además de otros locales están esparcidos por toda la zona residencial. Sobre todo en el centro. Incluso hay un parque de atracciones y Larissa puede imaginarse que para las crías debe ser un sueño cumplido tener una feria al lado.

    Los caminos de Parie están empedrados con alquitrán, con flores de distintos tipos a los lados. La mayoría son rosas, la flor favorita de la ciudad.

    Para evitar cualquier visita de alguien indecente, el lugar esta rodeado de muros naturales; arbustos altos coloreados por la nieve. Además de hembras humanoides patrullando las calles, como la que camina hacia la chica en este momento.

    Una pokémon bastante rara, hecha de hojalata, con un color rosa pálido. En el pecho tiene lo que parece ser su corazón; una esfera dividida en dos colores. Sus patitas hacen un ruidito igual al de la extraña hembra en San Altias.

    Sus ojos color rojizos están rodeados por un marco dorado mientras miran a la visitante sin ninguna expresión. Una voz robótica suena en el aire.

    —¡Buenos días, Mademoiselle Granat!

    —¿Como sabes mi nombre?—pregunta mirando a la autómata con curiosidad.

    —Mademoiselle Bellerose avisó que esperaba a una linda brionne pero nunca imaginé que fuera tan linda como usted.

    —Gracias…—no sabe de que manera tomarse eso.

    —Por aquí—dice la robot haciendo una reverencia—. Soy Magearna-003, para servirle.

    003 comienza a guiarla entre las casas idénticas, varios niños jugando con la nieve que quedaba le miran de reojo. Es bastante fácil perderse por aquí, seguro que esa es una de las funciones más importantes de estas maquinas. Caminan durante unos minutos hasta llegar a la casa de Bellerose.

    La autómata le invita a entrar para luego despedirse, Larissa inspecciona el entorno a su alrededor.

    La casa de la señorita Bellerose esta pintada de naranja por dentro. Nada más poner un pie (o en este caso una aleta) puede ver una sala normalita con sillones capuchino claro. En la mesa de centro esta una canasta con unos cuantos caramelos.

    Más adelante esta la cocina, en la barra hay más dulces de distintos países e incluso un cuenco medio lleno de grageas. Esos que te metes un puñado a la boca para saborear treinta sabores diferentes al mismo tiempo. Hace ademán de tomar algunos cuando escucha a alguien cortando el aire.

    Es una raichu con pelaje café, un estomago blanco y una cola que utiliza para deslizarse sin tocar el suelo. Además de unos brillantes ojos azules junto con unas mejillas de color amarillo.

    —Buenos días, señorita Granat—dice Bellerose estrechándole la aleta—. Toma asiento en el sofá, ¡siéntete como en casa!

    Larissa obedece sentándose en el sillón de la izquierda mientras Yvonne va por el de la derecha. La hembra agarra uno de los caramelos, lo desenvuelve para echárselo a la boca.

    —Tiene una bonita casa, señorita Bellerose—comenta Lari tomando un caramelo ella también.

    —Muchas gracias, querida—responde la raichu paseándose el caramelo por la boca—. Claire no tardará en llegar, tiende a quedarse dormida de vez en cuando.

    —No conozco suficiente a Claire, no sabría decirte…

    La nacida en el este asiente distraida.

    —¿Entonces estas buscando a una fantasma, no?—pregunta—. No termino de creerlo pero confío en Gallaway, he ayudado al capitán desde hace mucho tiempo.

    —¿En serio? —pregunta Larissa—¿Como?

    —Soy tutora de movimientos, ¿Por qué no jugamos un pequeño juego?

    Sin dejar responder a su invitada, va a a la cocina y vuelve sosteniendo el cuenco de grageas para dejarla en lugar de la canasta de caramelos con envoltura. Después saca un pedazo de cartón con una ruleta dibujada en él, tiene una flecha enganchada, gracias a un tornillo.

    —¡Juguemos a intentar adivinar el sabor de cada una de estas grageas—dice la tutora sonriendo,

    La brionne asiente mientras mira el cuenco con dulces de diferentes colores.

    —¡Tú primero!—ofrece Bellerose volviéndose a sentar en el sillón.



    Por alguna razón que ni siquiera quiere intentar comprender, los habitantes de La Foi evitan mirar a la cara a Sebastian. Lo único que se le ocurre es que estén avergonzados porque un sylveon de clase media este paseando por sus sucias calles sin pasear, vea sus sucias casas y sea testigo de sus sucios negocios, esto en más de un sentido.

    Los letreros de cartón colgados en las casas le dicen todo lo que tiene que saber. «En esta casa reparamos llantas de avioneta», «vendemos queso saludable», «dos pokeuros la…». Desvía la mirada para enfocarse en lo que debe hacer.

    Ah sí, esa posada de mala muerte llamada Vieux Cheval. Suelta un suspiro, soltando todo el aire de sus pulmones.

    Las casas de La Foi puede que sean más variadas que Parie, muestran variados adornos como ventanas rotas, partes grises en medio de la pintura llena de polvo, ladrillos amontonados por doquier (lo que recuerda más que otra cosa a Región Mudbray), agujeros que no quiere saber como demonios se hicieron, pedazos de tela ocultando las roturas, dibujos raros que ni el lingüista más experimentado podría interpretar y demás cosas.

    Es Región Mudbray solo que al otro lado del mar y sin Copper aunque este ya no se encuentre en ninguno de los dos lugares en realidad, salvo en el cementerio. Solo permite a su cabeza pensar en Brock unos momentos para luego sacudirse esos pensamientos de encima. Ha estado pensando demasiado tiempo, ahora debe de pasar la acción.

    Una leavanny aparece delante de él, caminando agachada.

    —Oye, disculpe…

    La chica levanta la mirada por un momento para volver a bajarla. Lo intenta con cuatro pokémon más de diferentes edades pero de igual manera lo ignoran.

    —¿La posada Vieux Cheval?—pregunta sin muchas esperanzas.

    Una cleafairy de no más de once años, mira un poco al chico con ojitos curiosos, como si fuera una criatura adorable salida de la caja de los cereales, luego, con total confianza que llega a asustar a Sebastian, le agarra de una de sus cintas.

    —¡Claro que sí, señor!

    Con toda la dulzura salida de su alma, lo guía por las mal llamadas calles de la fe. La linda voz de la pequeña mientras canta un sencillo «la la la la» inunda los pobres derroteros como el cántico de un ángel.

    —¡Mi nombre es Claudine, mucho gusto!

    —Sebastian. Bastante gustoso de conocerla, Mademoiselle.

    Después de unas miradas asustadas por parte de los demás habitantes, llegan a un viejo edificio alto hecho de madera apolillada con cuatro pisos. La fachada aunque sucia sigue estando mejor que la de las demás casas. A Sebastian le recuerda a una comisaría en un pueblo del lejano oeste.

    —¡Ese es!—señala Claudine contenta.

    —No veo ningún letrero.

    No hay ninguno de los famosos letreros de cartón que a estas alturas son el sello distintivo de la casa. Por fortuna no lo necesita, la pokémon que sale por la puerta le confirma el lugar.

    —¡Llegas tarde, Sebastian!—exclama Berenice con tanta furia que hace huir a la cría—¡Si mi madre estuviera aquí te daría quinientas bofetadas antes de que pudieras disculparte! ¡Ella aprecia demasiado la puntualidad! Una vez cuando tenía quince años llegue tres minutos tarde a la mesa y entonces nomas sentarme agarró un cinturón..

    El sylveon activa el filtro para no seguir escuchando las dramáticas historias de la jynx mientras ambos entran.

    —No sé que estoy haciendo contándote mi vida. ¡No vamos a hacer esperar más tiempo a un periodista tan famoso como Durán!

    Ojala pudiera hacerlo esperar hasta la tumba.

    La recepción de la vieja posada tiene tres sofás descarapelados enfrente del escritorio de recepción, al lado esta pegado el letrero (de cartón, obvio) señalando las horas de entrada y salida. A la derecha están las escaleras desvencijadas que dirigen a las habitaciones donde las bacterias son los que más se hospedan en ellas. Berenice sigue hablando de estupideces mientras suben hacia la segunda planta. A estas alturas, Sebastian solo oía un sonido muy molesto como el de un taladro en manos de un machop.

    Los dos pokémon miran a un patrat acurrucado en el pasillo al mismo tiempo que tocan la puerta de la habitación número quince. Pasan unos momentos hasta que la puerta se abre, mostrando una Frida con unos ojos llorosos.

    —¿Estas bien?

    —Sí—responde desviando su mirada—. Solo me dio una gripe por el estrés de los últimos días.

    —Haz el favor de cuidarte. No es bueno para el bebé.

    —Gracias. Pasen, pasen.

    En el momento en el que entran, el sylveon tiene el impulso de salir corriendo de inmediato. No cree mucho en los presentimientos pero tan solo con ver la boina de la cabeza del umbreon, esta seguro de que es quien cree que es.

    «Le regale una boina a tu papí por su cumpleaños» dice su madre en su mente pero esta vez no es una extraña mamitis, sino un sencillo recuerdo «Se puso bastante feliz»

    No obstante, el ahora periodista famoso no parece inmutarse en lo absoluto.

    —Me llamo Johan Durán, mucho gusto—dice el umbreon ofreciéndole una pata al chico.

    —Mucho gusto, señor Durán—dice Sebastian ofreciéndole una sonrisa falsa que parte de él quiere que ese tipo la note como tal.

    La ribombee sonríe, lo que no sabe es que con tan solo que él diga una palabra, esa sonrisa se podía romper en mil pedazos.

    —Este muchacho es uno de los que me salvaron—dice Frida abrazándose del cuello de su esposo—. Te presento a Sebastian.

    En ese instante, la mascará cae al suelo. Johan le mira con atención como intentando encontrar una contradicción en lo que esta pensando.

    —Mucho gusto, Sebastian—dice Durán.

    —Lo mismo digo.

    —Me gustaría hablar contigo a solas, joven.

    —Por…—comienza a decir la tipo bicho pero es callada con una mirada que le dirige su marido.

    —Solo quiero hablar con él. Por cierto, quiero a Berenice fuera.

    Sin mediar palabra, Francis Labelle sale de la habitación y el chico como alguien que espera a ser ejecutado en el corredor de la muerte, le acompaña. Sigue caminando detrás de él sin que le dirija la palabra hasta que llegan a alejarse lo suficiente para que esos ojos rojos se dilaten en señal de desprecio.

    —¿Me seguiste, verdad?—dice el umbreon con una sonrisa pedante

    —No eres tan importante—dice Sebastian devolviéndole el gesto—¿Por qué engañaste a mi madre?

    —Tu madre es la que te engañó a ti.

    —¿A que te refieres?—dice el sylveon maldiciendose por pensar en lo peor.

    —Tú nunca viste mi cadáver, ¿verdad?

    —Estaba demasiado pequeño cuando te fuiste. No me acuerdo muy bien.

    Pareciera que Francis fuera a desaparecer en cualquier momento, como el Glameow de Cheshire, solo dejando esa sonrisa maliciosa.

    —¿Por qué no le preguntas?
     
    Última edición: 20 Julio 2018
  20. Threadmarks: Capítulo 29
     
    DoctorSpring

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    Título:
    Pokémon mundo misterioso: Exploradores del mar
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    2185
    Capítulo 29: Skin Mask

    La tercera ronda pinta bastante complicada. En las dos anteriores, la señorita Bellerose no dudó ni un segundo en adivinar el sabor del dulce que se había llevado a la boca y esta no fue la excepción. En la pequeña ruleta dibujada de mala manera con lápiz, esta señalado el color azul por lo que lo lógico era aranja pero sin embargo, el sabor no recuerda nada a eso.

    —¿Mora?—propone Larissa después de estar pasándoselo por su boca durante unos minutos.

    —Sabor chicle.

    —¡El chicle no es un sabor!

    —¡Lo es!—dice Yvonne satisfecha mientras se recarga en el sofá—. Esta muchacha esta tardando mucho…

    A ella le toca girar la ruleta. La flecha de cartón se detiene de golpe, sin inclinarse como en los juegos anteriores.

    La raichu se inclina, una sonrisa aparece en su rostro.

    —Esta es la más difícil. La color plata.

    —¿Plata?—pregunta Lari medio en broma medio en serio—¿Eso no es toxico?

    —Tal vez—dice Yvonne mientras rebusca en el cuento—. Aja, ¡aquí esta!

    La tutora muestra una gragea plateada como si estuviera exhibiendo una obra de arte. La luz del sol que se cuela por la ventana la hace brillar. Le ofrece una a Lari.

    —¿¡Estas lista!?—pregunta Bellerose sin dejarle responder—1,2 y 3.

    En cuanto la tipo psíquico termina la cuenta, la chica, sintiéndose un poco amedrentada por alguna razón, echa la gragea dentro de su boca. En ese momento, un sabor metálico con un gusto desagradable, llena su paladar. Realiza una mueca desagradable que en otras circunstancias podría resultar comiquísima.

    —¿Que sabor es, niña?—pregunta la señorita Bellerose causando que Lari sienta un escalofrío corriendo por su espalda. Cree notar un acento extraño debajo de la dulce voz.

    —No lo—dice la brionne—. Sabe como metal…

    En el instante en que esas palabras salieron de su boca, un instinto demasiado fuerte hace que se levante de su asiento y una fuerte explosión resuena en el lugar haciéndola caer al suelo asustada. Se incorpora mientras aprieta una aleta contra su pecho.

    La raichu le apunta con un revólver, igual al que tiene Claire en la cintura.

    El sillón donde estaba hace unos momentos, tiene un agujero en el respaldo; un poco de humo sale por ese orificio.

    —Vaya…—dice el intruso sin molestarse en ocultar su acento norteño—. Voy a tardar más tiempo, no me gusta.

    Enfrente de Larissa, el rostro de Yvonne se desprende desde su cara, convirtiéndose poco a poco en papel mache y cayendo al suelo como una simple máscara para al final desaparecer.

    La verdadera identidad resulta ser un furret con unas ojeras notables bajo sus ojos.

    —Me temo que te acabas de chingar a ti misma—dice el tipo normal fingiendo verdadera lastima mientras una máscara de vaporeon se materializa en una de sus patas, en la otra sigue sosteniendo el arma—. Mi nombre es Edward, mucho gusto señorita Granat.

    —¿A que te refieres?—dice Lari aguantando sus ganas de llamarle Eduardo, como debería ser su nombre real.

    La mirada de Edward se ensombrece.

    —Se me acabaron las balas—dice mientras sonríe—. Pequé de sentido de confianza y solo traje una. Eso significa que tendré que usar otros métodos.

    Mientras el tipo normal le sigue mirando, la chica examina su cuerpo, buscando una manera de dejarlo en el sitio para escapar. No encuentra ninguna y algo le dice que da igual, que no se preocupe; él se encargará de decidir por ella. Será como casarse, con la diferencia de que no habrá más sufrimiento después.

    No teniendo más opciones, lanza un chorro de agua a la cara de Edward antes de que pudiera atacarla. Solo una gota le cae en la nariz pero es suficiente oportunidad para subir al piso de arriba.

    En el pasillo de las escaleras que dirige hacia la segunda recámara de la casa hay tres armarios y deja de dudar cuando los pasitos de su verdugo se escuchan debajo. Se mete a uno al azar y se esconde entre los montones de vestidos.

    Siente un bulto frío, obra de una horrible casualidad.

    —Solo estaba fingiendo, Larissa—dice una voz femenina tan delicada como la seda de los caterpie—. Ese golpe no me dolió nadita, más me dolió cuando por primera vez—se interrumpe a propósito—me caí en las escaleras.

    El armario como es obvio, es demasiado pequeño, más con ese bulto quitando la mayor parte del espacio. Intenta recordar como era el olfato de los furret sin ningún éxito. Unas gotas de sudor caen entre sus ojos. No se preocupa tanto por ser detectada, debido a un olor horrible que es capaz de camuflar su transpiración.

    El sonido de un interruptor causa eco debido al silencio que solo es acompañado por su respiración y los latidos de su corazón, además de las gotas cayendo al suelo. Sus ojos duelen por un momento cuando la oscuridad del armario es derrotada por la luz artificial.

    La luz le permite mirar con más atención el interior del armario. Tiene que morderse los labios para evitar lanzar un grito que delate su ubicación.

    Ese bulto frío es la señorita Bellerose. O más correctamente dicho, «era» la señorita Bellerose. Una mascada roja esta apretada a su cuello. La lengua descolorada de la raichu asoma por su boca de manera que puede resultar graciosa para alguien morboso.

    No sabe mucho sobre cosas forenses (¡ni quiere saber, por Arceus!) pero parece que lleva muerta un tiempo. Unas cuantas lágrimas caen desde sus ojos, salpicando en el suelo.

    —¡Te encontré!—dice Edward disfrazada de hembra.

    «Lo siento» piensa Larissa mientras se esconde detrás del cadáver de Bellerose.

    El armario se abre provocando que un enorme destello de luz como el supuesto túnel después de la muerte lo llene. Una vaporeon con una bufanda rosa alrededor de su cuello mira dentro del cubículo con unos ojos más grandes a causa del rimel.

    —El furret malo se ha ido…o puede que no—dice la chica soltando una de esas risas elegantes de su madre—. Parece que has conocido a Bellerose…—suspira como el quien viera una mala calificación en su examen—. La pobre nunca fue muy inteligente.

    Lo único que puede agradecer a la corte de legendarios es no tener un olfato tan desarrollado como su amigo. El aroma de la muerte debe ser insufrible para él.

    —Creo que te puedes hacer una idea de la principal condición de mi As. Solo puedo transformarme en los pokémon que he matado.

    En otra de sus patas, se materializa una mascara de papel mache. Sin ningún pokémon representado en ella, solo un color gris.

    —Si me estas viendo, reina—continua Edward—. Una vez que te mate puedo capturar tu alma y puedo convertirme en ti. No puedo ni imaginar todas las posibilidades que pasarían si me presentara ante ese muchacho que es amigo tuyo. Puede que lo vuelva loco poco a poco hasta que al final se muera por mí ¿Que opinas, Larissa?

    Mantiene la boca cerrada.

    —¿Que opinas, Bellerose?

    La lengua de la raichu no se mueve ni un centímetro.

    —No te puedes quedar ahí para siempre.

    Por más que cueste admitirlo, el chico tiene razón.

    Su atacante (o más bien acosador) sabe que esta ahí, solo tiene que hacer un movimiento en falso para que le encuentren y acabe todo.

    «El papel mache se deshace con agua, creo…»

    Agarra un poco de valor y sale de detrás del cadaver de la tutora de movimientos, lanza el chorro de agua caliente de su nariz. La vaporeon intenta hacer lo mismo pero el Escaldar le impacta en plena cara antes de que pudiera reaccionar. La máscara se cae poco a poco en pedazos al suelo y estos desaparecen en una luz que asciende al cielo.

    Sale corriendo del armario para esconderse en la segunda recámara. Más precisamente debajo de la cama.

    —¡Maldita lopunny, me tienes harto!—exclama Edward siendo un furret con la cara intacta, después suspira—. No podemos jugar para siempre, chiquita. Un juego, como todo, debe terminar.

    El alargado hurón entra en la habitación.

    —Atrasar lo inevitable es de estúpidos ¿Acaso eres una estúpida?

    No responde, su fino pelaje tiembla mientras esta empapado. Si el as de ese tipo son las máscaras de las personas que mató, entonces debe tenerlas limitadas.

    Destruir todas sus máscaras es un plan bastante vago pero es lo único que tiene.

    —Reconozco el olor de una muchachita asustada—continua el furret, sus pasos se vuelven más pesados y su voz más grave—. No puedes esconderte.

    Siente un asco tremendo cuando cae en la cuenta de que ese olor no es más que su transpiración. Sin apenas notarlo, siente frío, mucho frío. Como si su sudor se estuviera enfriando hasta el punto de crear una fina capa de hielo.

    —En otros casos te aseguraría una muerte rápida. Ahorita eso no es posible.

    Puede ver una almohada sin funda caer frente a ella. Siente ganas de gritar al captar las intenciones de su victimario.

    —Lo siento, Larissa. Soy tu mayor y tengo que mantenerme firme para castigarte, así funciona la sociedad.

    La joven exploradora casi le da un infarto cuando el furret disfrazado de garchomp voltea la cama con sus aletas. No pudo gritar antes de que una garra apriete su cuello y sea lanzada a un espejo que se rompe junto con sus esperanzas. Levanta la cabeza solo para ver a la señorita Bellerose una vez más, sosteniendo una funda de almohada.

    —No te preocupes, te prometo que seré lo más rápido posible.

    No es capaz de hacer ningún movimiento mientras Edward ata la funda en la nuez y comienza apretar con fuerza. El frío de su sudor se enfría todavía más sin que su verdugo lo pueda notar.

    Frío. Eso es lo que va sentir cuando este muerta, si es capaz de sentir algo.

    Siente una fina capa de hielo más frágil que su vida cubriendo todo su cuerpo, pronto deja de prestarle a atención a eso, el aire se esta acabando y lo único que hace es dejarse llevar, someterse a los movimientos involuntarios de su cuerpo que esta luchando por no convertirse en un ser inerte. Su cola es lo que no deja de moverse y es donde se siente mucho frío tanto que hasta comienza a doler. La aleta trasera hace un movimiento brusco, golpeando al furret en la cara.

    Cae al suelo mientras el aire entra a su cuerpo a bocanadas, sufriendo las consecuencias en un ataque de tos. Apenas se recupera cuando un garchomp corre hacia ella.

    La aleta izquierda de Larissa brilla, instándole a atacar de inmediato.

    Lo hace, conecta su puño contra el estomago del dragón, atacando con una doble eficacia sin ni siquiera darse cuenta. Los ojos del furret disfrazado se abren de par en par y la máscara sale volando para fragmentarse en el aire.
    Tal vez esperaba irse sin ningún rasguño.

    Por fortuna, no fue así.

    Edward se incorpora tambaleante, mirándola como si fuera una brionne de circo aunque como se muerde el labio mientras la quemadura de su cara esta ardiendole, parece imaginarse otras cosas. En la cola del tipo normal, quien tuviera parte del estomago al descubierto donde debería haber pelaje, aparece un brillo metálico en la punta.

    —¡Maldita rockruff, comete esta cola de hierro!—exclama corriendo en cuatro patas.

    El tajo falla por unos centímetros en dejarla ciega. La inercia se pierde, cayendo a sus pies de forma metafórica.

    Sabiendo que había perdido, levanta el rostro mientras siente un inmenso dolor por esa doble eficacia. Su habilidad fue lo que le derrotó. Materializa diez mascarás frente a él, las mira arrodillado.

    Es capaz de reconocer a una whimsicott, una cottonee, un scolipede, pero no reconoce nada más. Las máscaras se deshacen.

    —Has ganado—anuncia Edward.

    La chica cae al suelo por el cansancio mientras siente enormes ganas de echarse a llorar como cuando lloraba siendo una recién nacida, según le echa en la cara su madre de vez en cuando. La euforia que sintió en el momento de poder defenderse, desapareció, reemplazada por una tristeza tan agobiante como el queso añejo.

    Podría sacar todas las lágrimas disponibles en sus ojos, después de todo esta sola. Sin embargo, no quiere.

    Usa todo el valor que le queda para revisarle el pulso al furret, viendo que esta bien, escucha que la puerta se abre en el piso de abajo. Se sobresalta solo durante unos segundos antes de oír ese tono de voz tan característico.

    —¿Disculpa, hay alguien ahí?—pregunta Claire desde el piso de abajo.

    …………………………………………………………………………………………………………

    Ases Vol. 9

    Skin Mask (Edward/Eduardo): Esta habilidad le permite al usuario transformarse en los pokémon que haya matado con ayuda de unas máscaras, siguiendo dos condiciones.

    — La causa de la muerte debe ser estrangulamiento.

    — Sí la máscara se rompe, no puede volver a usarla.

    La diferencia crucial con ditto o otras habilidades de imitación, es que el usuario puede acceder a los recuerdos y parte de la personalidad de los pokémon de los que se disfraza.
     
    Última edición: 20 Julio 2018
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