Long-fic de Pokémon - Pokémon Connection - [Capítulo II - 14/8]

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Lawl, 29 Julio 2019.

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  1. Threadmarks: Prólogo
     
    Lawl

    Lawl Memories of your prime, makes life feel so strange

    Capricornio
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    Pokémon Connection - [Capítulo II - 14/8]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2054
    Pokémon Connection


    Buenas! Aqui les presento mi largo proyecto, Pokémon Connection. Es un proyecto personal que estoy desarrollando ultimamente después de volver a estar enganchado en general con todo lo que tiene que ver con Pokémon. Siempre me gustó escribir y eso también es lo que hago para mis estudios, pero nunca escribi una fanfic, siempre me reservé para trabajos originales o de la universidad. Su género es mixto, por un lado tenemos una trama atravesada por un misterio, una conspiración se podria decir. Por otro lado, tenemos un elemento más tradicional de pokémon, un entrenador empezando su aventura por motivos personales. Se explora una región de Hoenn en la que, luego de algunos años después de los eventos de los juegos con Team Aqua y Magma, evoluciona, crece. Muchos elementos de la región fueron cambiados para evidenciar esa evolución, espero que mis ideas agraden. No voy a desarrollar más del plot por acá y voy a dejar que los interesados descubran poco a poco de lo que se trata.

    Dejando de lado eso, me gustaría saber como puedo mejorar mi trabajo, que errores de otrografía tengo, mejor manera de formatear el texto, etc. Otra cosa, soy de Buenos Aires, así que es muy probable que coloce en el texto algo de jerga o palabras medio raras, así que si tienen algún problema con eso, solo diganlo.

    En fin, espero que los que lean esto lo disfruten tanto como yo disfruto escribirlo. Mi estimado es un capítulo a cada semana o a cada dos, dependiendo del tiempo que puedo invertir en esto. Amo que comenten, me gusta la relación entre autor y lector. Voy a callarme ahora, si es que leiste todo esto, bye.

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    Prólogo


    3 de Enero, Localidad Desconocida, 18:20

    –Lo encontré. –Dijo una persona, analizando una muestra de ADN en una computadora–. No lo puedo creer que lo encontré.

    Al decir eso, otro científico, claramente un supervisor, se levanta de su asiento y camina por el inmaculadamente organizado y limpio laboratorio en que estaban situados. Los demás hombres que trabajaban allí paran lo que hacen y esperan oír el nuevo descubrimiento. El supervisor se acerca, mira la brillante pantalla de la computadora y lo mira al científico.

    –¡Creo que al fin los tres años que invertimos en este proyecto dieron frutos! ¡Encontramos al gen! –Exclamó el supervisor, con evidente felicidad y satisfacción en su cara–. Esto es un triunfo en el campo de la biología pokémon!

    –Así que encontramos al Gen Alfa, Supervisor Adams? –Preguntó un científico del lado más lejano del laboratorio–. Creo que nos merecemos ese descanso y aumento de sueldo que el señor Hill nos ha prometido, no? –Terminó, riéndose.

    Todo el laboratorio explotó con alegría, los científicos se abrazaban, aplaudían y festejaban, su tarea estaba completa. Por un lado del grande laboratorio se escuchaba el característico ruido del abrir de una botella de champagne.



    -x-


    4 de Enero, Ciudad Rustboro, 9:10

    Era un día común y corriente en Rustboro, estaba soleado y despejado con una leve brisa, las personas vivían su vida, los adultos iban a trabajar en las diversas oficinas que existían en la ciudad, los niños llenaban las clases de la Escuela de Rustboro y habían entrenadores ya listos para intentar al gimnasio de la ciudad, liderado por la inteligente Roxanne. Uno de los puntos más importantes de interés de aquella ciudad era, además, el gran edificio de la Corporación Devon, el más alto e importante de allí.

    Aquella mañana, frente las puertas del imponente edificio, una gran cantidad de reporteros se congregaba para poder transmitir un anuncio oficial de la compañía que se esperaba para aquella hora. Una figura sale del edificio; un hombre de mediana edad, alrededor de 55 años, alto y de buen porte físico. Tiene pelo corto y una barba candado, ambas de color grisáceo por la edad y usaba un traje gris informal con camisa blanca y zapatos negros. Se acerca a los reporteros y empieza a hablar.

    –¡Buen día! ¡Para los que no me conocen, mi nombre el Duncan Hill, dueño del Grupo Hill de empresas dedicadas a la investigación científica y el bienestar de ambos humanos y pokémones por todo el mundo! – Dijo, con un tono de voz bastante alegre y animador–. Me alegra mucho poder compartir este hermoso día y la noticia que tengo que dar con todos ustedes escuchando, es definitivamente un paso adelante para todo el Grupo Hill.

    Era imposible no conocer al Grupo Hill. Durante los últimos cinco años fue el grupo empresarial con más evolución y crecimiento en Hoenn a causa de varios descubrimientos y desenvolvimiento de medicinas nuevas, nuevas pokébolas, entre otras actividades. Había empezado como un pequeño laboratorio que terminó comprando empresa tras empresa, ahora estaba a punto de cementarse como el grupo hegemónico de la región.

    –¡El Grupo Hill orgullosamente anuncia la adquisición de Corporación Devon y su integración completa! ¡Termino recién de firmar los papeles con el Señor Stone, los equipos legales y el equipo estatal y puedo decir que estoy muy feliz en poder seguir brindando bienestar y tecnología a Hoenn y todos sus habitantes, ahora de mucha mejor manera gracias a la infraestructura perteneciente a la Corporación Devon! –Exclamó Duncan a las cámaras, con una sonrisa permanente en su cara medianamente arrugada–. ¡Muchas gracias y hasta pronto! – Terminó, dando las espaldas a las cámaras y volviendo al edificio.

    Los reporteros, desilusionados por la falta de interacción con la prensa, empezaron a gritarle preguntas al magnate, esperando poder sacarle algunas palabras.

    –¡Señor Hill! ¿No es intento de monopolio lo que está intentando hacer? ¡Devon era su competidor más importante! –Gritó una reportera.

    –¿Qué tiene usted a decir sobre las acusaciones de experimentación ilegal en pokemones? ¿No cree que debe usted ser un poco más humano para desenvolver sus productos? –Inquirió uno más de ellos.

    Duncan escuchó de lejos a todas las preguntas que le estaban haciendo, pero la verdad es que por el momento no le podría importar menos los variados juicios legales en los que él estaba metido o las acusaciones que algún grupo ambientalista podría hacer. Finalmente había concretado su plan para dominar el campo de la investigación en Hoenn y no podría estar más contento. Ya en el edificio, cuando está por entrar al ascensor para ir a su oficina, su PokéNav Plus recibe un mensaje de un laboratorio. Duncan lo abre, lo lee y su cara evidencia más felicidad todavía, hoy de verdad era su día.

    “¡Encontramos al Gen Alfa! Lo aislamos ayer y estuvimos haciendo pruebas de confirmación para estar 100% si lo encontramos. Esta vez no es solo un falso positivo, es real. Como dijo usted, las posibilidades medicinales de aislar este gen son tremendas, tengo que agradecerle por darme la oportunidad de trabajar en este proyecto. Llámenme cuando quiera que le presentemos los resultados de nuestro trabajo.”

    Inmediatamente le manda un mensaje, respondiendo.

    “¡Felicitaciones! Tráiganlo para Rustboro lo más rápido posible, el edificio de Devon va a ser nuestro nuevo centro de trabajo aquí en Hoenn.”




    -x-



    10 de Enero, Localidad Desconocida, 2:45

    En el medio de un campo muy abierto, yacía una Mansión de estilo antiguo, alta y ancha, paredes de piedra pulida, cuatro pisos y un techo enorme. A primera vista uno puede pensar que es el hogar de un viejo empresario que está disfrutando su jubilación, sin embargo, la fachada lujosa de la mansión encubría algo mucho más siniestro.

    Por un largo corredor con paredes de color beige, adornadas con varias pinturas antiguas caminaba una figura cubierta con una capa y una máscara blanca. Esa máscara se asemejaba a una máscara de teatro que encubría toda su cara, solamente dejando a la vista los cabellos blancos y largos de aquella persona. A su lado estaban dos hombres, vestidos con trajes, leyendo documentos en dos tablets. Estos lo acompañaban y le hablaban.

    –El equipo de Rustboro ya está listo y tenemos a nuestro hacker conectado al sistema de seguridad del edificio de Corporaciones Devon. Están situados en la entrada de carga trasera, esperamos a sus órdenes. –Dijo el hombre situado a la izquierda de la figura.


    –Tenemos también confirmación del equipo de Littleroot. Ellos están rodeando al Laboratorio del Profesor Birch y ya están en posición para ganzuar la puerta de entrada. –Continuó el hombre situado a la derecha, apretando algunos botones en la pantalla táctil de la tableta


    –Y con eso ya estamos listos para empezar. Todos los equipos por Hoenn ya reportaron y confirmaron que están en buenas condiciones para llevar a cabo la operación. –Terminó el primer hombre.


    La figura no dijo nada, solamente asintió con la cabeza y siguió caminando, en silencio. El corredor termina llevándolos a una enorme sala plagada de computadoras y pantallas, asemejándose a una sala de control de misiones espaciales. Una gran pantalla en la pared central del salón mostraba un enorme mapa de Hoenn y distintas localidades, cada una con un símbolo que significaba que había un equipo en cada una. Entre estas localidades estaban Rustboro, Littleroot, Lillycove, Mauville y Mossdeep. En cada computadora un agente estaba sentado, monitoreando cada uno sus diversas informaciones.

    La misteriosa persona al fin rompe su silencio. Con una grave voz, tan grave que parece que estuviera siendo distorsionada por algún aparato, declara:

    –Muy bien. Todos estamos en posición. Años pasaron desde nuestra creación y este es nuestro punto culminante. En este momento damos marcha a nuestro plan maestro hacia un mundo mejor.


    La gente que trabajaba en aquel salón empezó a aplaudir las palabras de la figura misteriosa.

    –El mundo se va a enterar que para tener la igualdad y perfección que tanto desea, uno tiene que hacer sacrificios. ¡Es hora de romper las cadenas! Vamos a empezar. –Completó, desplazándose a una computadora reservada para él.




    -x-



    En aquella sala el tiempo pasaba lento, cada minuto era lleno de tensión y cada reporte de los equipos de campo era una situación para preocuparse. Sin embargo, parecía que el trabajo se estaba llevando a cabo de manera correcta. Todos los reportes eran positivos.

    “Aquí es el equipo de Littleroot, infiltramos al Laboratorio silenciosamente y empezamos a recolectar los documentos y reportes de investigaciones de mayor importancia. Conseguimos abrir la caja fuerte de los pokémones iniciales y los adquirimos. Sin embargo en un momento el Profesor, que estaba durmiendo en su cuarto se despertó. Actuamos rápido y lo pusimos de vuelta a dormir con un golpe. No creo que vuelva a despertar. Tiempo estimado restante para la operación, 20 minutos.”

    “Aquí es el equipo de Rustboro. Infiltración al edificio de Corporación Devon fue fácil, el hacker consiguió deshabilitar el sistema de seguridad y abrió las puertas traseras de carga. La seguridad era escasa y conseguimos ponerlos a dormir con la ayuda de nuestros pokémones con Hipnosis. Mitad del equipo se repartió por el resto del edificio para recolectar papeles y documentos importantes, así como dinero y artefactos de valor, la otra mitad subió hasta el último piso, la oficina principal, que no estaba vigilada por nadie y encontramos el objetivo principal. Los documentos originales que detallan todo sobre el Gen Maestro estaban en una caja fuerte en la pared de la oficina, nuestro Alakazam consiguió abrir la caja fuerte con sus poderes psíquicos. Tiempo estimado restante, 50 minutos, tenemos que reunir todo lo que adquirimos y esperar nuestro transporte.”

    Los reportes de Petalburg, Mauville, Mossdeep y Lillycove aunque eran objetivos secundarios debido a su menor importancia comparado con los primeros dos objetivos también eran cien por ciento positivos. En las siguientes horas los equipos empezaron a reportar la conclusión de sus tareas y el trasladó de vuelta a la mansión para poder depositar todo lo conseguido. La figura misteriosa esperaba pacientemente su premio, el Gen Alfa.
     
    Última edición: 7 Agosto 2019
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  2. Threadmarks: Capítulo I - Nuevos Comienzos
     
    Lawl

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    Pokémon Connection - [Capítulo II - 14/8]
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    A los que llegaron a leer el Prólogo, que les está pareciendo? Sin más ni menos, acá traigo el Capítulo I propiamente dicho.


    Capítulo I – Nuevos Comienzos


    10 de Enero, Pueblo de Littleroot, 10:00

    La mañana era hermosa en el Pueblo de Littleroot, el clima le fue fiel a la descripción popular del pequeño pueblo: “Pueblecito sencillo integrado a la perfección en la verde y exuberante naturaleza que lo rodea.”. El suave viento del mar soplaba en los árboles haciendo con que las hojas bailaran y dibujaran buenas sombras en el suelo cubierto por pasto. Los pokémones que allí vivían se podían ver saliendo de sus nidos, cuevas o árboles para disfrutar de la hermosa mañana, así como las propias personas salían de sus moradas para hacer sus tareas rutinarias. Aquel día también era especial ya que era el primer día en el que Profesor Birch abre su laboratorio y ofrece pokémones iniciales para los jóvenes que desean empezar su aventura en Hoenn y desafiar la Liga Pokémon o los espectaculares Concursos.


    Sin embargo, aquel día era también especial porque era el día después del ataque llevado a cabo por criminales misteriosos fieles a una figura aún más misteriosa. El modesto laboratorio pokémon de Birch, el científico pokémon más importante en Littleroot, situado en un lado más alejado de la zona residencial del pequeño pueblo, estaba custodiado por policías, casi todos los canales de noticias estaban transmitiendo imágenes de los distintos lugares asaltados durante la madrugada anterior. A raíz de eso y de que todos los iniciales que había reservado para entregar habían sido robados, Birch no estaba esperando que nadie pasara por su laboratorio por un buen tiempo.


    Sin embargo hay excepciones para todo. A las afueras de la zona residencial del pueblo, no tan cerca del laboratorio de Birch, vivía una familia, los Holter. Más bien vivian los que quedaban de esa familia, el padre y su hijo. Maxwell y William. En aquella mañana, el alarma del reloj de William inunda su desordenado cuarto, haciéndolo prácticamente saltar de la cama.



    –Aaaah! –Exclamó el joven de 17 años, levantándose de su comodísima cama y mirando a su ventana entreabierta–. Lindo dia! Por lo menos va a ser un lindo día de caminata hasta Oldale. La verdad es que no puedo esperar. –Dijo a sí mismo dejando escapar una sonrisa.


    William, o como le gustaba que lo llamen, Will, era pelirrojo oscuro, con corto pelo rizado que le hacía contraste con el marrón intenso de sus ojos y su piel clara. Tenía un rostro de forma más ovalada sin ninguna característica muy especial aparte de una chica cicatriz en su labio inferior causada por un corte cuando era chico. Con metro setenta de altura y una constitución tirando al lado atlético, Will se sentía orgulloso de su cuerpo. Le gustaba vestirse con una campera de cuero gris oscura con detalles rojos y blancos a lo largo de las mangas acompañada generalmente por una remera blanca, gris o negra. A eso le agregaba un jeans azul oscuro y zapatillas negras y blancas.


    Will se levantó de su cama, se dio una rápida ducha, se lavó, puso su ropa habitual, agarró su mochila, cargada de útiles y cambios de ropa para su aventura, que había armado la noche anterior y bajó las escaleras de su casa para su amplia sala de estar. En la mesa central estaba su padre, Maxwell. Él ya era un hombre grande, con 65 años en sus espaldas. Tiene sus pelos bastante cortos (malas lenguas dicen que se está quedando pelado), de color grisáceo tirando para blanco y sus ojos son idénticos a los de su hijo. Él estaba sentado en la mesa central sosteniendo una taza de café caliente mirando a la ventana cerca de la puerta de entrada. La televisión estaba apagada.



    –Buen día pa! ¿No pudiste arreglar la televisión todavía? –Preguntó el joven, dándose cuenta que su padre no estaba mirando las noticias, como lo hacía de a menudo–. Todavía creo que tenés que llamar al técnico. ¿Me preparaste el desayuno? ¡Gracias, sos un grande! —Dijo, ojeando a una taza fresca de café en el otro lado de la mesa, con un pote de yogur al lado.


    –¿Cómo estás hijo? Ojalá que bien. Más vale que te preparé el desayuno, no te podés atrasar. Y también ojalá que estés listo y seguro para hoy. –Respondió el padre, con una sonrisa, seguido por un sorbo de su café.


    –Sabés, siento que fue una buena idea decidir irme ahora y no a los diez años. –Dijo Will, atacando al pobre pote de yogur.


    –¡Y yo agradezco que por lo menos hayas terminado la escuela secundaria! –Dijo Max, soltando una gran carcajada–. Una pena que no pude ver el pronóstico del tiempo, así ya te ibas de acá por lo menos sabiendo si la semana se va a poner fea o no. Sabes qué, tu mamá seguro está orgullosa. –Mientras le decía esas palabras a su hijo, sus ojos miraron a una foto de Max, Will y su mamá, Anna. En esa foto Anna era la figura que llamaba la atención, principalmente por sus ojos verdes y su largo pelo pelirrojo–. ¿Me imagino que tenés todo ya listo para empezar? –Al escuchar eso Will también miró al cuadro de su familia y sonrió.


    –Yo creo que mamá se está haciendo la fiesta, esté donde esté. –Respondió Will, terminando su café–. Y sí, tengo todo listo. PokéNav, ropas, algo de comida y suficiente dinero para aguantar por un tiempo. –Dijo, chequeando por última vez su mochila y levantándose–. No me hagas llorar, vos sabes que odio despedidas. –Continuó, riéndose, anticipando que su padre se levantaba para ir a saludarlo.


    Maxwell lo abrazó en frente de la puerta de entrada, un último adiós antes de dejar a su hijo a que vaya a explorar la región de Hoenn por sí solo, en sus ojos, Will se estaba convirtiendo en un hombre. Además, se iba a quedar solo en la casa, sin la compañía de su fallecida esposa. Algunas lágrimas cayeron de los ojos de ambos hombres cuando terminaron de abrazarse y hicieron un último apretón de manos, gesto que vale más de mil palabras. Ambos se dijeron hasta pronto y Will salió por la puerta principal.


    –¡No te olvides de USAR tus preservativos, no los compré para que se queden en tu mochila! –Gritó Maxwell, riéndose, cuando Will ya estaba un poco más alejado de la casa. Se escuchó al joven riéndose en la distancia.


    -x-​


    Cerca del Laboratorio de Birch, 10:45

    El clima seguía perfecto en aquella mañana, Will la estaba pasando muy bien en su caminata. Disfrutaba ver a los pokémones caminando o volando por su ámbito natural, ya se imaginaba siendo el nuevo ganador de la Liga de Hoenn, el mismo sueño infantil que siempre tuvo. Capaz el sueño de la Liga era algo que trascendía las edades, quién sabe. Sin embargo, algo le había sorprendido durante su caminata. Había muy pocas personas en las calles y ni hablar después de salir de la zona residencial. Siendo el primer día de entrega de iniciales, la ruta en que el caminaba debería estar plagada de pequeños entrenadores, todos ansiosos para poder llegar temprano y conseguir sus nuevos compañeros, él lo sabía, ya que había presenciado ese hecho varias veces en el pasado. ¿Por ahí había ocurrido algo malo? ¿O por ahí la fecha de entrega se pospuso y él no se había enterado? Extraño o no, él ya estaba demasiado lejos para volver a su casa.

    Al llegar al lugar del Laboratorio, Will se sorprendió. El Laboratorio estaba custodiado por unos agentes de la policía, algo que no nunca había pasado en un día de entrega de pokémon, no había nadie, no se veía el profesor afuera del laboratorio y no había un solo pequeño entrenador. Will, intrigado, le va a hablar a uno de los policías, que lo mira y le responde que hubo un gran robo al laboratorio y que sería mejor que no perturbara al profesor por unos días.


    –¿En serio, se llevaron a todos los pokémones reservados para la entrega de hoy? –Exclamó Will, sorprendido y bastante decepcionado.

    Detrás de Will se escucha un voz femenina, de tono fuerte y demandante, que lo interrumpía.

    –¡Perdón agente, pero yo que la verdad tengo que hablar con el profesor, no puedo esperar a que se recupere de su “evento traumático”! ¡Yo también ya fui robada y no tuve que tener días para recuperarme, ahora déjame pasar! –Dijo una joven mujer que aparecía desde atrás de Will y que aparentemente había escuchado lo que el agente había dicho–. Además, tengo a mi hermana conmigo. –Terminó, yendo hacia la puerta del laboratorio y golpeándola fuerte varias veces.

    –Hannah, está bien, de verdad, podemos esperar unos días más, es una situación grave. –Respondió otra voz, esta vez más calma y baja.

    Estas dos jóvenes eran Hannah y Hope McCarthy, hermanas. La primera, Hannah, tenía 19 años. Su piel no era tan clara como la de Will pero no llegaba a ser morena, tenía pelos largos y rubios, era de cuerpo bastante atlético, usaba una camisa de botones blanca, un pantalón jeans gastado con rupturas y unas zapatillas color azul marino. A Will le gustó lo que veía. También llevaba una mochila, un poco más grande que la de Will.

    La segunda, Hope, tenía sus 17 años. Su piel era bastante pálida, su pelo también era largo pero bastante ondulado de color dorado claro y su cuerpo era más bien delgado. Sus iris eran blancas ya que Hope era ciega y por eso también llevaba un bastón especial para caminar. Llevaba un vestido casual de color rosa claro y sandalias blancas, así como una mochila en sus espaldas. Hope estaba sentada en el piso, un poco alejada de Will, en cuanto Hannah golpeaba la puerta. Will se quedó para ver lo que pasaba, los policías no gustaban de la situación.


    –¿Perdón, cómo te llamas? ¿Yo soy Will, vos sabias que no iban a haber pokémones iniciales hoy? –Le preguntó Will a Hannah, sorprendido por la situación. Hannah todavía golpeaba la puerta.

    –Creo que podes descifrar que no tenía idea ninguna de que esto estaba pasando, si no no hubiera venido desde mi casa hasta acá con mi hermana ciega, genio. –Respondió fríamente la chica–. Pero bueno, ahora que estamos acá no me voy a ir tan fácilmente, supongo que vos tampoco, ya que seguís acá. Yo soy Hannah, allá sentada está mi hermana Hope.

    –Eh, ya que estamos, no perdemos nada hablando con Birch, de última podemos intentar reservar nuestros pokémones para cuando tenga más. –Respondió Will, mirando de reojo a Hope–. Me gusta la voluntad de tu hermana, mismo ciega quiere empezar una aventura por Hoenn.

    –Sí, sí, te escucho, pero la verdad que no estoy con ganas de… –Dijo Hannah, pero fue casi instantáneamente interrumpida por un ruido de llave abriendo la puerta del laboratorio.

    –¡De verdad pensé que no iba a haber nadie acá hoy! –Exclamó una voz grave que salía del laboratorio–. Gran sorpresa, gran sorpresa. ¿Creo que es una sorpresa para todos acá no? De cualquier manera, no creo que ustedes sean los mismos que me entraron ayer la noche, entren, vamos a hablar.

    Ese hombre era profesor Birch, el científico principal del pueblo de Littleroot. Birch era un hombre bastante interesante, no era como los otros profesores, fácilmente era el más relajado y amistoso de todos, eso se notaba directamente ya que no parecía tan destrozado por los acontecimientos de la noche anterior. Tenía pelo y barba marrón, estaba un poco arriba de peso y usaba un delantal blanco, una remera azul oscura y bermudas caqui con sandalias.

    Will fue el primero a entrar al laboratorio mientras que Hannah fue a buscar a Hope y acompañarla al laboratorio. Mismo que Hope supiera cómo manejarse con su bastón y había escuchado la conversación entre el profesor y los jóvenes, Hannah todavía se sentía con la responsabilidad de ayudar a su hermana lo máximo que podía.


    Lo primero que vieron los tres cuando entraron fue el estado en que estaba el lugar. La primera palabra que podría describirlo sería “vacío”; no había una computadora en el lugar, se veían estanterías totalmente vacías que normalmente estarían llenas de libros o documentos y varios muebles habían sido tirados al piso y desordenados.

    –Arceus. De verdad no me había imaginado que algo así podría pasarte, profesor. –Dijo Will, dándole una mirada al resto del lugar.

    –Lo que me sorprende es que no se hayan enterado, según la policía, todos los canales están pasando algún tipo de programa cubriendo el tema, lo están llamando el “robo más grande de Hoenn”. –Respondió Birch, dejando escapar una risa.

    –¡Mi excusa es que mi televisión está rota! –Exclamó Will, riéndose–. ¿Y ustedes, chicas, por qué no se enteraron?

    –Mi excusa fue ser cabeza dura y apurarme para salir. ¿Vos sos Will, no? ¡Escuché la conversación que tuviste con mi hermana, yo soy Hope! –La chica de pelos dorados exclama, rompiendo su silencio–. Además, una de nosotros estaba medio atrasada en el baño. –Dijo Hope, tocando la pierna de su hermana con su bastón, riéndose.

    –¡Hope, ya te dije que mi alarma no sonó cuando debía! –Respondió Hannah, sonrojándose de vergüenza–. En fin, nos apuramos y salimos sin mirar la tele. Nuestros padres tampoco estaban en casa, se fueron de la ciudad por cuestiones de trabajo y no nos llamaron. Me impresiona lo poco preocupado que está usted profesor.

    Birch no evitó soltar una carcajada.

    –El pasado ya está, tengo cosas que hacer, un laboratorio por reparar, investigaciones para hacer e iniciales para conseguir. Como mínimo tengo un mes de puro trabajo para poner este laboratorio en buenas condiciones, no voy a deprimirme ahora. –Retrucó el relajado profesor, guiñándole el ojo a Hannah.

    Llegando a la sala principal del laboratorio, Birch y los jóvenes se sientan en un par de sillas frente a su vacío escritorio. Birch continuó hablando.

    –Como seguramente se dieron cuenta, no tengo más iniciales para repartir hoy. Así que nada de Torchics, Treeckos o Mudkips por un buen tiempo. Y sí, sé que es una pena y que eso va a cortar drásticamente la cantidad de entrenadores que van a empezar este año, pero no todo está perdido.

    Hannah y Will se miran, ambos decepcionados, Hope suspira. Birch abre uno de los cajones de su escritorio y saca una bolsa de cuero, apoyándola en el escritorio.

    –Hoy a la mañana, después de llamar a la policía y de reportar todo lo que pasó a los medios que vinieron a hacerme preguntas, un Pelipper del servicio de correo llegó con un paquete que venía de Kanto, del profesor Oak, con pokémones de Kanto que necesitaba para unos proyectos sobre adaptación pokémon entre regiones. La suerte que tienen ustedes es que todos esos proyectos fueron robados ayer así que los pokémones que me llegaron no me sirven, así voy a dejar que elijan uno cada uno; ¿les parece?

    Los tres jóvenes instantáneamente cambiaron la expresión en sus caras, no podían creer que después de un sube y baja de expectativas aquella mañana finalmente iban a poder conseguir su pokémon. Seguramente no era lo que esperaban, pero tomando en cuenta la situación, eso era mejor que nada. Birch sacó cinco pokébolas de su bolsa y suelta los pokémones en el piso.

    De la primera, sale un pequeño pokémon gris, musculoso, con tres rayas en su cabeza, imitando pelo. Al salir estiró sus músculos, flexiona sus brazos y deja salir unas palabras “Machop!”. De la segunda y de la tercera, respectivamente salen dos roedores, uno azul claro y otro violeta oscuro, ambos tienen espinas largas en su cuerpo y dientes grandes, al salir dijeron “Nidoran!”. De la cuarta sale una criatura de cuatro patas, marrón y blanca, que agita su larga cola y tímidamente dice “Eevee!”. Por último, sale una criatura parada en dos patas con una calavera cubriendo su cara y sujetando un hueso. Sin embargo el pokémon no dice nada y se sienta, con cara triste. Hope y Will se ponen felices al ver y escuchar los pokémones que fueron liberados, Hannah los miraba con cierta indiferencia.


    –YO QUIERO EL EEVEE! –Gritó Will, corriendo hacia el pequeño pokémon raposa, que instantáneamente se asustó, dejando salir un grito de susto y salió corriendo, poniéndose debajo de las piernas de Hope.

    –Parece que Eevee quiere a la chica, Hope; ¿cierto? –Dijo Birch, mirando a Hope–. –¿Te gusta?

    –¡Claro que lo quiero! ¡Súbete a mis brazos! –Respondió Hope, riéndose se la reacción de Eevee y del grito que había dado Will.

    Eevee no tardó en dejar de esconderse y subirse en los brazos de la joven chica. Hope lo acarició en la cabeza y Eevee se quedó quieto en sus brazos, uno estaba hecho para el otro. Will se había quedado decepcionado, ya no podía tener su inicial de Hoenn y el Eevee lo había rechazado. Fue ahí cuando vio al Cubone que parecía deprimido y le preguntó a Birch.

    –¿Le pasa algo a ese Cubone?

    –Hm, sí, buen ojo. –Respondió Birch, poniéndose un poco más serio–. Oak me dijo que había sido criado con su mamá y que la había perdido hace muy poco.

    Will miró al pobre pokémon y lo agarró. Cubone, sorprendido, lo mira a Will y larga una sonrisa al ver que el joven le estaba dando atención.

    –¿Cu-cu-cubone? –Indaga el pequeño pokémon, preguntando si ese joven iba a ser su nuevo compañero.

    –¡Sí! ¡Claro que voy a ser tu nuevo compañero, chiquito! Siento mucho por lo de tu mamá, te prometo que conmigo vas a tener una nueva familia. –Respondió el pelirrojo, abrazando a su nuevo compañero. Hannah, Hope y Birch miran a los dos y aprecian el gesto de Will–. ¿Y vos Hannah, vas a elegir a alguien? –Preguntó de manera amigable, mirándola.

    –Yo estoy aquí solo para acompañar a mi hermana, no pienso conseguir nada en especial. Además, no conozco a ninguno de estos. –Respondió.

    –Hermana, yo creo que el Machop va a ser perfecto para vos. –Sugirió Hope, demostrando más conocimiento de pokémones que Hannah–. –Es tipo Luchador, más o menos como vos. –Terminó, riéndose.

    Machop, escuchando que hablaban sobre él, miró a Hope y luego miró a Hannah, que también lo estaba mirando y apuntó a la rubia.

    –Machop! –Dijo el pokémon, desafiando a la joven.

    –¿Me estas desafiando a que te elija? –Respondió a Machop–. –¡Bien, dale, yo te elijo! Vamos a acompañar a Hope y a Eevee juntos, necesitamos a alguien bastante fuerte para ayudarlas.

    El pequeño Machop asiente con la cabeza y camina hacia Hannah y le choca los puños. Ambos Nidoran son retornados a sus pokébolas por el profesor que también les da a los dos entrenadores sus respectivas pokébolas.

    Todos parecían muy felices con el resultado de aquella reunión. Will ya había dado su primer paso como entrenador y las hermanas ya estaban equipadas para partir. Hasta Birch parecía haberse olvidado de lo ocurrido con sus pertenencias con el optimismo que la reunión había generado. ¿Pero hasta qué punto este optimismo podría durar? ¿Acaso la vida del entrenador promedio había cambiado para siempre después de aquella noche? Solo el tiempo lo dirá.
     
    Última edición: 6 Agosto 2019
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    Kuroneko

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    Jetto

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    Tengo un poco de... uh, sentimientos encontrados.

    Normalmente no sigo trabajos originales (No con seriedad, al menos) por lo difíciles que suelen ser. Me ha tocado sobretodo en otras dos populares plataformas de fanfics que fics así quedan descontinuados cuando el autor llega a un punto en el que no sabe cómo conectar las siguientes ideas con el punto actual. O, casos donde van tan rápido entre las ideas centrales que el desarrollo de los personajes es en general... pobre, por decirlo con tacto.

    Los sentimientos encontrados que tengo es porque tu fic empieza con una premisa básica, que es la conspiración, junto a otra premisa básica que es el viaje de estos entrenadores. Eso me da la parte "negativa" (No es que sea mala, solo no encuentro otra palabra para describir, de momento). Por otra parte, algo que me gusta mucho, es que empezaste de golpe con 3 facciones y un personaje muy especial. Las facciones serían el grupo Hill, el grupo delictivo en turno y los protagonistas que supongo que se verán mezclados en el problema más adelante lo quieran o no. Eso es lo que yo consideraría la parte positiva. Puntos extra por usar un personaje con una discapacidad.

    Otra cosa que me preocupa, es que si trato de analizar lo que das hasta ahora, quizá pueda ser algo duro. Eh... no me enorgullece decir que fics que he analizado luego no progresan, salvo una excepción de un fic +18 que estaba genuinamente bien pensado. En fin, lo que quiero decir es que la manera en la que nos has dado información es... "delicada", pero al punto en que es algo confusa. No sé si esa sea tu intención, pero al menos a mi no me quedó bien sentado lo que trataste en el prólogo. El desarrollo del lado de Will no lo puedo comentar porque narrar un viaje es complicado y solo se puede comentar sobre eso luego de... no sé, unos 5 capítulos, dependiendo de la densidad que les des. Del lado de la historia, a nivel analítico, solo puedo comentar eso. Más abajo dejo opiniones personales, primero quisiera tocar algunos aspectos más bien técnicos.

    Siguiente, sobre la elección de palabras y ortografía/gramática: Algo que salta rápidamente a la vista es que no usas la apertura de los signos de exclamación e interrogación. Generalmente no tengo problema con eso... pero porque generalmente leo fics en inglés (La U lo pide, así que why not). En español debemos añadirlos, porque nos dan los descansos que el inglés nos deja ver siguiendo el contexto. Segundo, sobre la forma en la que abres diálogo, no sé si sea estilo o si haya algún híbrido para el español, pero estoy más acostumbrado a ver espacio entre el guión y las palabras. De nuevo, esto puede ser solo estilo, pero quiero comentarlo por si más adelante sientes que el texto se ve muy "amontonado". Esa podría ser una solución.
    En cuestión de acentos/tildes, no encontré nada que saltara a la vista. Solo ten cuidado con las palabras que pueden acentuarse de diferente manera, como esta. Puede acentuarse como 'ésta' 'está' y puede no llevar tilde tampoco. Justamente en la última línea de Hannah pecaste de eso. Nada serio, solo detalles que pueden pasársenos en la primera leída. No comentaré sobre tu uso de 'sos', 'vos' ni derivados más propios del español de tu tierra. Es interesante de vez en cuando leer algo con esa chispa regional. Solo no lo forces mucho.
    Sobre la ortografía tampoco noté algo. De hecho, no se me viene a la mente algún error. Así que, al menos de mi parte, un 10 (O no sé cuál sea la nota máxima por tus rumbos. 10? 100? 7?).

    Gramaticalmente podría ponerme a escribir y a escribir, pero no vale la pena. Me desgasto, me aburro y te aburriré a ti también. Solo te haré el comentario de que de pronto das descansos (Puntos y comas) muy buenos, y en otros casos te vas de largo entre ideas con la coma. Si bien la coma es un descanso en la oración, el punto tiene la misma función y también te permite moldear la idea hacia otra dirección. Solo puedo decirte que confíes más en el punto que en el diálogo, sobretodo cuando usas al narrador. Puedes escribir una escena completa con poco diálogo si manejas bien las ideas con puntos y seguido.

    Finalmente, hay algunas cosas que me saltaron rápidamente. Listaré algunos fragmentos de diálogo acá abajo:
    Consideremos a los quote como 1, 2 y 3.

    En 1, luego de la parte narrada que explica quién dijo e hizo, marcada entre guiones, hay un punto. Pero la siguiente linea de diálogo, el "¿Te gusta?" está precedido por un guión, que a su vez está después del punto antes mencionado. En 2, en cambio, esto no se ve. Por cierto, también en 1, no estoy seguro de que el punto y coma sea el signo adecuado, pero como no estoy seguro, no diré que está mal o bien.

    Ahora, de vuelta a 2. Tienes el guión, el diálogo y el siguiente guión, que es el narrador hablando sobre Birch. Al terminar el narrador, tienes el guión, el punto y la continuación de lo que estaba diciendo el profesor. Lo marqué, sin embargo, porque tienes un punto de más. Más o menos siguiendo el estilo que has mostrado durante el capítulo, el punto que sobra es el primero, durante el "Hm, sí, buen ojo.", que sería justo el que está con 'ojo'. La idea del punto luego del guión que deja al narrador explicar es la de cerrar la oración anterior cuando no es la única idea que el personaje da. En otras palabras, si el personaje tiene una línea que podemos dividir en A y B gracias a un punto, el punto que las divide va al finalizar la intromisión del narrador, pues así le das al lector la pista de que va a seguir diciendo algo. En cambio, si es la última parte de la línea o no es una línea que se pueda dividir con punto, es más "limpio" cerrarla antes de la intromisión del narrador. Por ejemplo, supón la frase "El auto es rojo.". Es una sola línea, no dividible por un punto. Si la narrara, hay dos formas de escribirlo:

    — El auto es rojo — Comentó al azar. —.​

    o

    — El auto es rojo. — Comentó al azar.​

    En el capítulo, generalmente usaste el segundo estilo, por lo que el punto después del guión puede volverse redundante. Hay que tener cuidado con eso, pero es... eh... una mejoría de calidad que solo le da un plus visual, aunque en sí no aporta tanto.

    3 lo marqué por la misma razón que 2, y también por lo que comenté antes de separar con puntos. El tema es que la frase "¡Bien, dale, yo te elijo!" pudo tener más fuerza separándola como "¡Bien! ¡Dale! ¡Yo te elijo!". Esto es un detalle meramente de opinión, pero igual y te sirve para darle más fuerza a alguna línea más adelante.

    Y... quiero dejarlo aquí. Te digo, podría seguirme con pequeños detalles, pero no vale la pena, realmente. Lo que sí, si algo de esto quisieras aplicarlo, te recomendaría hacerlo a los capítulos más recientes o a los que estás por escribir. De esa manera no truncas tus ideas por ponerte a arreglar detalles. Primero las piedras grandes.

    Ahora, por fin, algo de comentario meramente personal:

    Siempre es interesante leer el enfoque que se le puede dar al mundo pokémon. Es en definitiva uno de los mundos más versátiles para el fandom, y escribir sobre el viaje de un personaje original siempre es un buen reto. Recae un poco en 'para quién escribes', pues si escribes para ti mismo, quizá no necesites un gancho argumental súper interesante para que estar siempre con la intriga de lo que pasará luego, ni necesites cliffhangers ni capítulos en la playa(???). Si escribes para alguien más o buscando exponer tu idea con personajes originales, tu argumento debe ser fuerte para que la historia no recaiga demás en lo que GameFreak nos dio ya. Lo mismo con los personajes. Uno de los motivos más importantes por los que los juegos de pokémon pueden ser jugados muchas veces es que los personajes no hablan como tal. No estás siguiendo la historia de alguien con una personalidad fija. Eres tú moviéndote a tu ritmo quitando obstáculos según vienen. Vamos, que es más fácil empatizar con los personajes así, pues los pensamientos son tuyos, no de alguien más.
    Eso es algo que siempre he respetado mucho de quien escribe con sus personajes en un fandom tan amplio como este. Nunca es fácil introducir y hacer a alguien más empatizar con tus personajes.
    No obstante, tu historia tiene al menos dos elementos interesantes: Como ya había comentado, un personaje con una discapacidad. Es muy raro que alguien use ese elemento, quizá por la falta de conocimiento de la condición, pero es algo que en lo personal encuentro bastante atrevido. Segundo: Sin iniciales normales. Habrá a quién le parezca algo más bien irrelevante, pero en el sentido meta de pokémon, te cierra y abre muchísimas puertas a futuro. Será interesante ver las combinaciones, si decides enfocarte un poco a la parte de los equipos.
    Y aunque me gustaría comentar sobre lo que sucede en la otra mitad del fic, que ciertamente es la más entretenida en un comienzo, no lo haré porque prefiero ver cómo se desenvuelve. Tengo mis teoría de lo que puede pasar después de ese lado, pero no es importante.

    Dicho eso, y aunque ya no soy tan activo como antes, me daré vueltas de vez en vez para ver el progreso de la historia. Un consejo: No prometas capítulos. O sea, no digas que tendrás un capítulo siempre cada semana. Porque, ya sabes, siempre pasa algo. Me pasó también, y tuve que dejar una historia en hiatus por más de un año.

    En fin, espero ver cómo sigue.

    Later, y perdón por el evangelio.
     
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  5. Threadmarks: Capítulo II - Destinos
     
    Lawl

    Lawl Memories of your prime, makes life feel so strange

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    Pokémon Connection - [Capítulo II - 14/8]
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    ¡Hola gente! Antes que nada, agradezco a todos los numerosos lectores que pasaron por la fanfic en la última semana, me alegro que les haya podido captar el interés. Espero que se queden para ver como se desarrolla la trama a lo largo del (bien largo) avanzar de la fic y que la disfruten. Sin mas ni menos, abajo dejo las respuestas a los comentarios arriba y vengo con una nueva parte de la historia. ¡Hasta luego!

    !Me alegro que te haya gustado, gracias por leer y espero que te gusten los próximos capítulos!

    No sé que decirte, creo que en mi vida como proto-escritor tuve un comentario tan extenso y detallado que me haya ayudado a mejorar la estructura de mis escritos. Primeramente, obvio, gracias por leer y principalmente por comentar de la manera que hiciste, lo valoro mucho y para mí, es uno de los mejores frutos de escribir una fanfic, estos es, interactuar con los lectores.

    No me di cuenta del error que tenía con los guiones y el punto final en el entremedio de la narración, ya lo estoy corrigiendo para este y los demás capítulos que ya estén listos pero que todavia contienen ese error, creo que nunca lo iba a identificar si alguien no me lo decía. Por otro lado también arreglé algunas frases en las tenía comas excesivas, terminé incluyendo más puntos finales, que de verdad ayudan a la estética y la estructura del diálogo.

    Sobre el uso de expresiones más bien locales, voy a tratar de no exagerar, el problema es que me salen solas, cuando por ejemplo quiero escribir un diálogo mas bien informal, como si fuera yo hablando con algún amigo, automaticamente me salen las expresiones y maneras locales de escribir ciertas palabras, pero lo tomaré en cuenta.

    En el sentido de los personajes, estoy tratando de evitar los cliches más básicos sobre los personajes principales y sus backgrounds y desarrollo personal. Igualmente, considerando que es una fanfic sobre pokémon, creo que se me va hacer imposible no pecar con alguno que otro cliché pero asegurado que trataré de minimizarlo lo máximo posible. Me alegro que te haya gustado el personaje de Hope, las hermanas van a tener un mayor rol en el futuro cercano.

    En fin, creo que no me falta nada, haceme acordar sin me olvidé de algo. Gracias por leer y espero verte de vuelta en esta fic, tu presencia siempre será bienvenida :)

    -x-

    Capítulo II - Destinos​


    Sede Regional de la Policía Internacional, Mar de Hoenn, 10 de Enero, 11:15 AM

    Una de las características estratégicas más importantes de Hoenn es su gran cantidad de islas, esparcidas por su cuasi infinito océano. ¿Y qué mejor lugar para establecer la sede del organismo de seguridad más importante de la región que en una de esas islas? Al norte de Mossdeep se encuentra la llamada “Watcher Island”, nombrada por la propia Policía Internacional cuando decidieron establecerse en ella. Acá se localizaba el edificio supuestamente más seguro e importante para mantener la seguridad en Hoenn, lejos de cualquier intento de invasión o ataque, virtualmente era una fortaleza.

    Sin embargo, la fortaleza que emana desde su exterior, aquél día no se traducía en el personal trabajando en el edificio. La enorme estructura tenía diversos pisos que albergaba varios departamentos, todos estaban en un estado prácticamente de desespero. Y cuando la policía muestra desespero, nunca es una buena señal.

    “Detective Aaron! Presentarse a la oficina del Superintendente Rockwell de inmediato!” Este era el mensaje que el megáfono principal del despacho de detectives repetía. En una de las diversas salas del despacho, uno de los detectives se tomaba la cabeza con las manos, parecía frustrado.


    –¿Arceus, justo ahora cuando estoy lleno de trabajo por hacer, me llamás? –Gritó el detective, al aire.

    Este detective era Aaron Reiner, recientemente integrado a la fuerza. Tenía una piel color oliva, con ojos de color avellana. Su pelo era un negro oscuro, corto, para respetar las normas de la Policía. Regularmente se vestía con una camisa negra, saco y pantalones de color azul petróleo, zapatos negros y de vez en cuando se daba el lujo de llevar puesto un fedora también del color de sus pantalones. De cuerpo trabajado para mantener las exigencias de su trabajo, Aaron generalmente era un hombre alegre, siempre alerta y listo para trabajar. Sin embargo hoy no era uno de esos días. Había sido despertado en el medio de la madrugada en uno de sus pocos días de descanso para auxiliar en el caso del “mayor robo de Hoenn”. Su oficina estaba cubierta de papeles y su computadora no paraba de recibir correos electrónicos. La llamada del Superintendente era la frutilla del postre.

    En un rápido momento, se levantó de su silla, se limpió las lagañas de sus cansados ojos, tomó un último sorbo de café y corrió hasta el ascensor, apretando el botón del piso de su jefe. Al llegar, tocó su puerta y lo dejaron entrar.

    –Aaron! Antes de que me vengas a joder que no podés aceptar lo que te voy a dar porque estás lleno de trabajo, ya tengo un reemplazo para vos. Escúchame. –Dijo el superintendente, alzando la voz y fumando su cigarro.

    Aquél era Superintendente Rockwell, jefe de la división regional de la Policía Internacional. Un hombre de estatura tirando para abajo, tenía una piel blanca pero con tonos rojizos, especialmente si estaba estresado y empezaba a sudar. Ya tenía más de cincuenta años, evidenciado por sus blancos cabellos cortos, o falta de los mismos. Estaba vestido de manera común, un saco y pantalones marrones con una camisa blanca. El humo de su cigarro inundaba la oscura habitación, haciendo que Aaron tosiera al entrar.

    –Estoy necesitando más agentes en la isla de Hoenn, principalmente agentes como vos, detectives con experiencia en el campo. Yo hasta ahora no puedo creer que algo de tremenda magnitud haya pasado como si nosotros no fuéramos nada! Son unos inútiles los que están trabajando en el campo ahora, si seguimos así en cualquier momento empiezan a tomar control de ciudades. –Continuó el hombre, con su hábito de siempre exagerar y echar culpa a sus subordinados– Entonces, lo que tengo para vos es lo siguiente, te va a encantar. Yo quiero que vayas por Hoenn y hagas lo que hacés mejor, investigar. Tu primer objetivo va a ser Duncan Hill, el presidente del Grupo Hill, seguro ya escuchaste de lo que hizo últimamente. Quiero que vayas al antiguo edificio de Devon en Rustboro y lo cuestiones. ¿Ok? –Terminó, dando otra pitada de su cigarro, esparciendo más humo en la oficina.

    –Si señor, por supuesto. Por lo menos me libero del trabajo de oficina, no hay nada peor. –Respondió el detective.

    –Si, si, las bolas que te liberas. Completá tu trabajo hoy, andá a descansar y te vas para Rustboro mañana, te va a esperar un helicóptero a las ocho en punto. Ahora vamos, ¡tengo bastantes cosas que organizar por acá! Movete.

    Aaron asintió con su cabeza y salió de la oficina del superintendente, escondiendo su frustración por tener que seguir tratando con el papeleo que lo esperaba en su despacho. Por lo menos solo le quedaban un par de horas más.

    –Bueno, hora de recargar mi café. –Dijo a sí mismo, largando un bostezo al entrar al ascensor.


    -x-​


    Afueras del Laboratorio de Birch, 12:00 PM

    El trío se había despedido del optimista profesor, empezando cada uno a dar sus primeros pasos de su aventura en Hoenn. Ellos habían vuelto sus pokémones a sus pokébolas y empezaron a alejarse del famoso laboratorio, dejando para tras también a los policías que todavía custodiaban el lugar. En poco tiempo llegaron a la entrada de la Ruta 101, única salida de Littleroot que llevaba para el pueblo de Oldale. Will empieza a caminar hacia la entrada cuando se da cuenta que Hannah y Hope no lo van a seguir.

    –¡Chicas! ¿No van a seguir hasta Oldale conmigo? –Preguntó Will, rascándose la cabeza.

    –Eh, no. –Respondió Hannah, de su particular manera distante.

    –Han, no seas mal educada. –Dijo Hope, riéndose levemente– Yo le pedí antes de que fuéramos al laboratorio si nos podíamos quedar acá por Littleroot hasta mañana para poder descansar bien antes de empezar. Aparte, nosotras vamos a ver los Concursos por ahora, no creo que desafiemos ningún gimnasio. –Completó.

    –Ah. Yo ya estaba empezando a pensar que íbamos a seguir viaje, viste, la clásica. Pero bueno, totalmente, no hay problema. Ojalá las pueda encontrar de vuelta algún día, me cayeron re bien. –Dijo el colorado, medio tristón.

    –Nos podés agregar en la PokéNav! Así seguro algún día nos vamos a cruzar. Te digo, mi usuario es HopeStar. Y el de mi hermana es…

    –Y el mío, bueno, es, es, hmmm. –Dijo Hannah, visiblemente avergonzada.

    –¡El de ella es HanHan♡! –Dijo rápido Hope, para molestar a su hermana. Will largó una carcajada que solo hizo que Hannah se pusiera más roja de lo que estaba.

    –Bueno, bueno. –Dijo Will, intentando recomponerse de sus risas, agregando los contactos en su PokéNav– ¡Entonces listo, fue muy bueno conocerlas a las dos, que la pasen genial viendo los Concursos! Yo me voy yendo, tendría que llegar a Oldale todavía hoy. ¡Me tengo que apurar!

    Los jóvenes se saludaron y Will, después de un hondo respiro, empezó su caminata por la muy importante Ruta 101, el punto de partida para muchos nuevos entrenadores. ¿Qué será de su aventura? ¿Iba a ver a sus nuevas compañeras de vuelta? Todas esas preguntas volaban en la cabeza del colorado mientras se alejaba cada vez más de su pequeño pueblo natal, empezando una nueva etapa de su vida.


    -x-​


    Ruta 101, 15:00 PM

    Después de horas de caminata bajo el agradable clima de aquel soleado día, Will se tomó un tiempo para descansar, sentándose al lado de una serie grandes árboles que creaban una sombra agradable. Lo primero que hace el entrenador es liberar su nuevo pokémon al aire libre, Will lo quería conocer mejor, saber sus movimientos, ya que no tenía una pokédex para hacerlo.

    Cuando sale de su pokébola, el pequeño pokémon se ajusta la cabeza en su calavera y mira a sus alrededores, maravillándose con el espacio abierto y el hermoso día que hacía, según su reacción parecía que no había estado libre en un entorno natural por un buen tiempo. Cubone era un pokémon bípedo, de color beige, con extremidades más o menos cortas, incluyendo una cola y en sus pequeñas manos llevaba un hueso que lo usa para golpear, en su cabeza llevaba una calavera, que la cubría enteramente.


    –¡Hola Cubone! –Dijo Will, agarrándolo en sus brazos, para la felicidad de su nuevo amigo– ¿Lindo día no? El Profesor me dijo que tuviste algunos problemas últimamente. ¡Te quiero decir que yo te voy a cuidar lo mejor que puedo, la vamos a pasar muy bien juntos! –Continuó el colorado, recibiendo un gruñido de felicidad de Cubone– Ahora, hay algo importante que te quiero preguntar. Para que nosotros batallemos contra otras personas y sus pokémones, tengo que saber tus movimientos. ¿Cuáles son?

    El pequeño rápidamente entendió lo que su entrenador le estaba pidiendo y se alejó un poco de él para poder demostrar sus habilidades. Empezó con sus movimientos preferidos, primero apuntando a un árbol cerca de Will, corriendo hacia él y pegándole un tremendo golpe con su cabeza, dejando una ruptura importante en el fuerte tronco. El cabezazo de Cubone causó que ramas empezaran a caer de la cima del árbol, por lo que el pequeño pokémon agarra su hueso más fuerte y espera que las ramas caigan un poco más para poder saltar y empezar a acertarlas con su hueso. Su entrenador lo miraba atentamente y aplaudía después de cada movimiento. Sin embargo Will no entendió cuando Cubone empezó a gruñir y a mover su cola, debido a su inexperiencia, no conocía esos movimientos. La demostración continuó, hasta que ambos fueron interrumpidos por una voz medio desagradable.

    –Esos ataques son lo más básico de lo básico, cuando gruñe, tu pokémon intimida al otro y disminuye su capacidad de atacar, cuando mueve su cola, está provocando al otro pokémon, haciéndolo que baje su guardia, se llama Látigo. –Dijo una voz masculina, que se acercaba al dúo– Que pena, un pokémon tan raro en manos de alguien tan inexperto.

    La voz eventualmente dio lugar a la persona que le había hablado a Will y a su compañero. Era un joven, probablemente con menor cantidad de años que Will, pero no muchos menos. Tenía pelos marrones y desprolijos, piel blanca y ojos negros que desafiaban al novato entrenador. Se vestía de manera común, una camisa de botones y un pantalón de jeans. Will se levantó del pasto para responderle al joven.

    –Bueno, yo empecé hace muy poco a entrenar, no me sé todos los movimientos de cada uno. –Intentó responder Will, queriendo ser diplomático.

    –Sí, pero ya me doy cuenta que no vas durar nada en Hoenn. ¿Qué tipo de entrenador no tiene una pokédex para poder evaluar los movimientos de sus posesiones? –Dijo, sacando de su bolsillo un pequeño aparato rojo y analizando el Cubone de Will, era una pokédex– Como yo me imaginé, principiante que sale a su aventura mal preparado. Si solo pusieran un filtro para los nuevos entrenadores, no tendríamos uno de los peores records en las competencias internacionales.

    El colorado se vio visiblemente afectado por las palabras de aquel asqueroso joven. Él se hartó de intentar ser amigable y lo confrontó.

    –¿Perdón señor experto en tecnicatura pokémon, pero que hacés en la Ruta 101 si sos tán experto en batallas? –Preguntó, sarcásticamente– ¿No deberías estar entrenando en la Batalla de la Frontera? O capaz me equivoco, capaz empezaste hace poco, papá te compró una pokédex, conseguiste un par de victorias y ya te creés el padrino de la Ruta 101. –Terminó Will, haciéndolo al joven frente a él que se cambiara totalmente la expresión. Sus ojos evidenciaban soberbia hace pocos momentos, ahora solamente mostraban rabia.

    –¿De verdad? Me decís a mí principiante pero no sabés los ataques más básicos de tu primer pokémon. Por lo menos yo estudié sobre mi primer pokémon antes de conseguirlo.

    –Antes que tu papá te lo consiguiera. –Retrucó Will, entrando en modo cien por ciento provocador.

    En un brote de rabia, el joven tiró su pokédex en el suelo entre medio de los dos, cerró sus puños y le apuntó a Will con uno de sus dedos.

    –Ok, pedazo de idiota, ya me calenté. Ya que veo que te gusta tanto este pedazo de porquería de pokédex, hagamos algo. Batalla uno contra uno, si ganás, te doy mi pokédex, si perdés, vos me dás tu Cubone y te voy a mostrar cómo de verdad se entrena a un pokémon.

    En este momento Will se retracta un poco y lo mira a Cubone, empezó a pensar que la situación se estaba yendo de las manos. Pero al mirar a su nuevo compañero, este en vez de dudar, asintió con la cabeza y caminó hacia frente. Le apuntó al arrogante joven con su hueso y le gruñó, aceptando el desafío.

    –¿Estás seguro Cubone? –Preguntó Will, preocupado con su inexperiencia. El pequeño pokémon nomás asintió y se plantó, esperando su adversario.

    –Así que este Cubone parece ser igual de terco que vos. Voy a disfrutar cuando lo tenga en mi equipo. ¡Sal, Shuppet! –Dijo el entrenador, tirando una pokébola al aire, que materializa a un pokémon claramente fantasma, de color violeta oscuro, con dos enormes ojos amarillos y azules. Su cuerpo se asemejaba a una tela animada, suspendida en el aire.

    Will al verlo, se sorprendió, nunca había visto un pokémon de tipo fantasma en persona, solo en algunas batallas por televisión, verlo en persona era una experiencia diferente, el contraste de los colores del fantasma y la manera de que se movía ejercía cierto temor en Will, era desconcertante, intimidante. Sin embargo Cubone no tuvo la misma reacción, se plantó en su lugar, lo miró a su entrenador y le gruñó, pidiendo para que comience, tenía confianza.

    –Ok, Cubone, vamos a empezar. –Dijo, nervioso– ¡Bajále la defensa, como me mostraste! –Will podría ser novato, pero se acordaba del aviso dado por el joven.

    –Shuppet, no te preocupes por tu defensa, vamos por la ofensiva. Quiero que uses Desarme.

    Cubone parecía entender la lógica de Will, pero él estaba más preocupado por hacerle daño a su enemigo. Sin embargo obedeció el comando su entrenador y empezó a mover su cola, usando el ataque Látigo. Combinando el movimiento del pokémon tipo tierra y el comando de su entrenador, el fantasma se largó de primera al ataque, rápidamente golpeando a Cubone en su mano, haciendo que largara su hueso, que fue lanzado unos metros para atrás. Will intentó reaccionar rápidamente, le iba a pedir a su pokémon que utilizara Cabezazo, pero se acordó de último momento que ataques físicos de tipo normal, como Cabezazo, no afectaban a tipos fantasma. Tuvo que formar otra estrategia.

    –¡Cubone, quiero que uses Látigo una vez más y que retrocedas a buscar tu hueso! –Gritó Will, con una idea en mente.

    –¡Ja! Sin su hueso Cubone no es nada, Shuppet, tranquilo, solo tenés que seguir golpeándolo, esta batalla ya la ganamos. ¡Quiero que uses Tinieblas!

    El pequeño pokémon de Will parecía entender el plan de su entrenador, entonces volvió a abanicar su cola, provocando a su enemigo, que le clavó la mirada y lo volvió a atacar sin hesitar. Cubone empezó a correr hacia su hueso cuando de repente fue acechado por oscuras sombras que lo rodearon y parecían físicamente dañarlo, lanzando a Cubone unos metros para atrás, afortunadamente cerca de su hueso. Había vuelto a conseguir su arma, pero la fatiga era evidente, se lo veía medio agotado. Will apretó sus puños, preocupado.

    –Shuppet, vamos a terminar esto, Desarme. No quiero darle ninguna chance a este entrenador, quiero una victoria aplastante. –Así, fríamente, el entrenador intentaba derrotar a su oponente.

    –¡Cubone! ¡Vos sabés que hacer, aprovechá nuestra ventaja, Hueso Palo! –Evocó el colorado, limpiándose el sudor de su frente.

    Cubone rápidamente agarra su hueso firmemente, se posiciona frente al avance descuidado del fantasma y justo cuando iba a llevar a cabo el Desarme, el pokémon tipo tierra lo golpea fuertemente con su hueso en la parte que sería su cabeza, haciéndolo retroceder y mandandolo unos metros para atrás. El adversario de Will dejo escapar un ruido de incredulidad frente a la situación y rápidamente parecía desesperado. El colorado había leído bien la situación, sumando la baja habilidad defensiva base de Shuppet con los dos usos de Látigo, el pokémon fantasma estaba altamente vulnerable a cualquier ataque físico de Cubone. Will tenía la batalla en sus manos.

    –¡Shuppet, no te desesperes, todavía tenemos esto en nuestras manos, Tinieblas! –Exclamó el entrenador, sin captar la ironía de lo que recién había dicho.

    –Cubone, este es nuestro momento, te dije que te iba a cuidar de cualquier manera, no te voy a defraudar. ¡Último esfuerzo, vamos por otro Hueso Palo! –Dijo Will, motivando a su compañero.

    La batalla llegaba a su final. Ambos lados estaban exhaustos, pero uno parecía determinado a ganar más que el otro. Shuppet, recibiendo el nerviosismo de su entrenador empezó a perseguir rápidamente a Cubone, que lo fue a atacar de frente. Shuppet empezó a crear las oscuras sombras una vez más, pero en un sublime movimiento Cubone salta por encima de las sombras recién creadas y se tira sobre el fantasma, pegándole críticamente con su hueso, levantando una gran nube de tierra y polvo en el momento en que ambos pokémones chocan con el piso. Cuando la nube se disipa, solo hay uno que sigue parado y este es el Cubone de Will.

    Cuando Will lo ve, no lo puede creer. Corre a abrazar y a felicitar su nuevo amigo por la excelente batalla que hizo, sea principiante o no. El colorado estaba muy satisfecho, no solo porque lo había humillado a su enemigo si no porque finalmente había tenido su primera batalla. Cuando vuelve a Cubone a su pokébola, lo confronta a su enemigo.


    –¿Quién es el novato ahora, genio?

    –Tu vieja, pedazo de basura. –Le respondió el entrenador.

    En un acto de infantilidad, el entrenador agarró su Pokédex y la arrojó dentro de la serie de árboles cerca de ellos, probablemente se había adentrado por los arbustos y plantas que cubrían gran parte de la Ruta 101. Al hacer eso, vuelve a Shuppet y se va de ahí, corriendo.

    –Tarado. –Murmuró Will– Ahora voy a tener que buscar esta cosa. ¡Pero ey, una Pokédex gratis! Te digo que no estoy en ninguna condición de quejarme. –Terminó, riéndose solo.

    Will se empezó a meter entre la vegetación que, para decir la verdad, no era tan densa. Pero encontrar aquel aparato en el medio del pasto iba a probar ser difícil. Sin embargo, era definitivamente el día de suerte del colorado. Después de unos minutos de búsquedas, sacándose arbustos de enfrente, Will se encuentra con un pequeño charco de agua. Al lado de ese charco, yacía un gracioso pokémon azul, con un pico amarillo y una enorme hoja verde en su cabeza, desmayado. Y para el alivio del colorado, con la Pokédex en la cabeza. Era un Lotad, Will lo reconocía, un vecino suyo tenía uno. El entrenador debería haberla tirado tan fuerte, que cuando le pegó a este pequeño pokémon, lo desmayó de primera.

    –Aww, pobrecito. –Suspiró Will, con cara de pena– ¿Que puedo hacer con vos para que no te quedes así solo?

    Al agarrar la pokédex, sin embargo tuvo una idea. ¿Por qué no capturar su primer pokémon aquí y ahora? Aparte, era un Lotad. ¿A quién no le gustan los Lotads? Entonces abrió su mochila, sacó una de las pokébolas que su padre le había comprado y la arrojó al desmayado pokémon, capturandolo instantáneamente.

    –¡Vamos todavía! Una pena que esté desmayado, tengo que correr hacia Oldale. –Habló consigo mismo– Es mejor que siga camino, creo que ya gasté demasiado tiempo con todo este tema. Me imagino qué hubiera pasado si no me hubiera encontrado a aquel pedazo de idiota. –Terminó, mirando fijo al cielo por unos momentos.

    El joven rápidamente volvió al camino de la Ruta 101, apurando su paso. El atardecer ya se venía acercando en el cielo de Hoenn y el tono azul intenso del cielo empezaba a dar lugar a tonos naranjas y amarillentos. A medida que llegaba cada vez más cerca a las afueras de Oldale, él percibía más gente en la Ruta 101, esto lo dejaba un poco más aliviado, porque aunque intentara, un pensamiento no lo dejaba tranquilo. El robo que le hicieron al laboratorio de Birch. Seguramente no eran una pandilla de ladronzuelos que lo hicieron, se habían llevado de todo, no solo plata o pokémones. Tenía que justo haber pasado en el año en que empezaba su aventura, ¿no? Por lo menos sus pensamientos mezclados con el hermoso atardecer lo distrajeron por el resto de su caminata. Después un buen tiempo, Will ya podía ver algunas construcciones del pueblo de Oldale en el horizonte. Pero no podía parar de pensar. ¿Podría estar la vuelta de los viejos Equipos Aqua y Magma a Hoenn?
     
  6. Threadmarks: Capítulo II
     
    Lawl

    Lawl Memories of your prime, makes life feel so strange

    Capricornio
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    Pokémon Connection - [Capítulo II - 14/8]
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    4
     
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    Capítulo II


    Sede Regional de la Policía Internacional, Mar de Hoenn, 10 de Enero, 11:15 AM

    Una de las ventajas estratégicas más importantes de Hoenn es su gran cantidad de islas, esparcidas por su cuasi infinito océano. ¿Qué mejor lugar para establecer la sede del organismo de seguridad más importante de la región que en una de esas islas? Al norte de Mossdeep se encuentra la llamada “Watcher Island”, nombrada por la propia Policía Internacional cuando decidieron establecerse en ella. Acá se localizaba el edificio supuestamente más seguro e importante para mantener la seguridad en Hoenn, lejos de cualquier intento de invasión o ataque, virtualmente era una fortaleza.

    Sin embargo, la fortaleza y seguridad que emana desde su exterior aquél día no se traducía en el personal trabajando en el edificio. La enorme estructura tenía diversos pisos que albergaba varios departamentos, todos estaban en un estado prácticamente de desespero. Y cuando la policía muestra desespero, nunca es una buena señal.

    “!Detective Aaron! ¡Presentarse a la oficina del Superintendente Rockwell de inmediato!” Este era el mensaje que el megáfono principal del despacho de detectives repetía. En una de las diversas salas del despacho, uno de los detectives se tomaba la cabeza con las manos, parecía frustrado.


    –¿Arceus, justo ahora cuando estoy lleno de trabajo por hacer, me llamás? –Gritó el detective, al aire.


    Este detective era Aaron Reiner, recientemente integrado a la fuerza. Tenía una piel color oliva, con ojos de color avellana. Su pelo era un negro oscuro, corto, para respetar las normas de la Policía. Regularmente se vestía con una camisa negra, saco y pantalones de color azul petróleo, zapatos negros y de vez en cuando se daba el lujo de llevar puesto un fedora también del color de sus pantalones. De cuerpo trabajado para mantener las exigencias de su trabajo, Aaron generalmente era un hombre alegre, siempre alerta y listo para trabajar. Sin embargo hoy no era uno de esos días. Había sido despertado en el medio de la madrugada en uno de sus pocos días de descanso para auxiliar en el caso del “mayor robo de Hoenn”. Su oficina estaba cubierta de papeles y su computadora no paraba de recibir correos electrónicos. La llamada del Superintendente era la frutilla del postre.

    En un rápido momento, se levantó de su silla, se limpió las lagañas de sus cansados ojos, tomó un último sorbo de café y corrió hasta el ascensor, apretando el botón del piso de su jefe. Al llegar, tocó su puerta y lo dejaron entrar.


    –Aaron! Antes de que me vengas a joder que no podes aceptar lo que te voy a dar porque estás lleno de trabajo, ya tengo un reemplazo para vos. Escúchame. –Dijo el superintendente, alzando la voz y fumando su cigarro.


    Aquél era Superintendente Rockwell, jefe de la división regional de la Policía Internacional. Un hombre de estatura tirando más para abajo, con una piel blanca y con tonos rojizos en diversas partes, especialmente si estaba estresado o empezaba a sudar. Ya tenía más de cincuenta años, evidenciado por sus blancos cabellos cortos, o falta de los mismos. Estaba vestido de manera común, un saco y pantalones marrones con una camisa blanca. El humo de su cigarro inundaba la oscura habitación, haciendo que Aaron tosiera al entrar.


    –Estoy necesitando más agentes en la isla de Hoenn, principalmente agentes como vos, detectives con experiencia en el campo. ¡Yo hasta ahora no puedo creer que algo de tremenda magnitud haya pasado como si nosotros no fuéramos nada! Son unos inútiles los que están trabajando en el campo ahora, si seguimos así en cualquier momento empiezan a tomar control de ciudades. –Continuó el hombre, con su hábito de siempre exagerar y echar culpa a sus subordinados– Entonces, lo que tengo para vos es lo siguiente, te va a encantar. Yo quiero que vayas por Hoenn y hagas lo que haces mejor, investigar. Tu primer objetivo va a ser Duncan Hill, el presidente del Grupo Hill, seguro ya escuchaste de lo que hizo últimamente. Quiero que vayas al antiguo edificio de Devon en Rustboro y lo cuestiones. ¿Ok? –Terminó, dando otra pitada de su cigarro, esparciendo más humo en la oficina.

    –Sí señor, por supuesto. Por lo menos me libero del trabajo de oficina, no hay nada peor. –Respondió el detective.

    –Sí, sí, las bolas que te liberas. Completá tu trabajo hoy, andá a descansar y te vas para Rustboro mañana, te va a esperar un helicóptero a las ocho en punto. Ahora vamos, ¡tengo bastantes cosas que organizar por acá! Movete.


    Aaron asintió con su cabeza y salió de la oficina del superintendente, escondiendo su frustración por tener que seguir tratando con el papeleo que lo esperaba en su despacho. Por lo menos solo le quedaban un par de horas más.


    –Bueno, hora de recargar mi café. –Dijo a sí mismo, largando un bostezo al entrar al ascensor.


    -x-​


    Afueras del Laboratorio de Birch, 12:00 PM


    El trío se había despedido de aquél curioso profesor, empezando cada uno a dar sus primeros pasos de su aventura en Hoenn. Ellos habían vuelto sus pokémon a sus pokébolas y empezaron a alejarse del famoso laboratorio, dejando para tras también a los policías que todavía custodiaban el lugar. En poco tiempo llegaron a la entrada de la Ruta 101, la única salida de Littleroot que llevaba para el pueblo de Oldale. Will empieza a caminar hacia la entrada cuando se da cuenta que Hannah y Hope no lo estaban siguiendo.


    –¡Chicas! ¿No van a seguir hasta Oldale conmigo? –Preguntó Will, rascándose la cabeza.

    –Eh, no. –Respondió Hannah, de su particular manera distante.

    –Han, no seas mal educada. –Dijo Hope, riéndose un poco– Yo le pedí antes de que fuéramos al laboratorio si nos podíamos quedar acá por Littleroot hasta mañana para poder descansar bien antes de empezar. Aparte, nosotras vamos a tomar el viaje un poco más lento, más turístico. –Completó.

    –Ah. Yo ya estaba empezando a pensar que íbamos a seguir viaje como un grupo, viste, a la clásica. Pero tranqui, no hay problema. Ojalá las pueda encontrar de vuelta algún día, me cayeron re bien. –Dijo el colorado, desanimado.

    –¡Nos podés agregar en la PokéNav! Así seguro algún día nos vamos a cruzar y mientras tanto, nos hablamos. Te digo, mi usuario es HopeStar. Y el de mi hermana es…

    –Y el mío, bueno, es, es, hmmm. –Hannah parecía estar avergonzada de decirle su usuario.

    –¡El de ella es HanHan♡! –Dijo rápido Hope, para molestar a su hermana. Will largó una carcajada que solo hizo que Hannah se pusiera más roja de lo que estaba.

    –Bueno, bueno. –Dijo Will, intentando recomponerse de sus risas, agregando los contactos en su PokéNav– ¡Entonces listo, fue muy bueno conocerlas a las dos, que la pasen genial viendo los Concursos! Yo me voy yendo, tendría que llegar a Oldale todavía hoy. ¡Me tengo que apurar!


    Los jóvenes se saludaron y Will, después de un hondo respiro, empezó su caminata por la muy importante Ruta 101, el punto de partida para muchos nuevos entrenadores. ¿Qué será de su aventura? ¿Iba a ver a sus nuevas compañeras de vuelta? Todas esas preguntas volaban en la cabeza del colorado mientras se alejaba cada vez más de su pequeño pueblo natal, empezando una nueva etapa de su vida.


    -x-​


    Ruta 101, 15:00 PM


    Después de horas de caminata bajo el agradable clima de aquel soleado día, Will se tomó un tiempo para descansar, sentándose al lado de una serie grandes árboles que creaban una sombra agradable. Lo primero que hizo el entrenador fue liberar su nuevo pokémon al aire libre. El colorado lo quería conocer mejor, saber sus movimientos y personalidad, especialmente ya que no tenía una pokédex para ayudarlo.

    Cubone era un pokémon bípedo, de color beige, con extremidades más o menos cortas, incluyendo una cola y en sus pequeñas manos llevaba un hueso que lo usa para golpear, en su cabeza llevaba una calavera, que la cubría enteramente. Cuando salió de su pokébola, el pequeño pokémon se ajustó la cabeza en su calavera y miró a sus alrededores, maravillándose con el espacio abierto y limpio cielo azul. Según su reacción, parecía que no había estado totalmente libre en un entorno natural por un buen tiempo.


    –¡Hola Cubone! –Dijo Will, agarrándolo en sus brazos– ¿Lindo día no? El Profesor me dijo que tuviste algunos problemas últimamente. ¡Te quiero decir que yo te voy a cuidar lo mejor que puedo, la vamos a pasar muy bien juntos! –Continuó el colorado, recibiendo un gruñido alegre del pokémon– Ahora, hay algo importante que te quiero preguntar. Para que nosotros batallemos contra otros entrenadores, tengo que saber tus movimientos. ¿Cuáles son?


    El pequeño rápidamente entendió lo que su entrenador le estaba pidiendo y se alejó un poco de él para poder demostrar sus habilidades. Empezó con sus movimientos preferidos, primero apuntando a un árbol cerca de Will, corriendo hacia él y pegándole un tremendo golpe con su cabeza, dejando una ruptura importante en el fuerte tronco. El cabezazo de Cubone causó que ramas empezaran a caer de la cima del árbol, por lo que el pequeño pokémon agarra su hueso más fuerte y espera que las ramas caigan un poco más para poder saltar y empezar a acertarlas con su hueso. Su entrenador lo miraba atentamente y aplaudía después de cada movimiento. Sin embargo Will no entendió cuando Cubone empezó a gruñir y a mover su cola, debido a su inexperiencia, no conocía esos movimientos. La demostración continuó, hasta que ambos fueron interrumpidos por una voz medio desagradable.


    –Esos ataques son lo más básico de lo básico, cuando uso Gruñido, tu pokémon intimida al otro y disminuye su capacidad de atacar. Cuando mueve su cola, está provocando al otro pokémon, haciéndolo que baje su guardia, se llama Látigo. –Dijo una voz masculina, que se acercaba al dúo– Que pena, un pokémon tan raro en manos de alguien tan inexperto.


    La voz eventualmente dio lugar a la persona que le había hablado a Will y a su compañero. Era un joven, probablemente con menor cantidad de años que Will, pero no muchos menos. Tenía pelos marrones y desprolijos, piel blanca y ojos negros que desafiaban al novato entrenador. Se vestía de manera común, una camisa de botones y un pantalón de jeans. Will se levantó del pasto para responderle al joven.


    –Bueno, yo empecé hace muy poco a entrenar, no me sé todos los movimientos de cada uno. –Intentó responder Will, queriendo ser diplomático.

    –Sí, pero ya me doy cuenta que no vas durar nada en Hoenn. ¿Qué tipo de entrenador no tiene una pokédex para poder evaluar los movimientos de sus posesiones? –Dijo, sacando de su bolsillo un pequeño aparato rojo y analizando el Cubone de Will– Como yo me imaginé, principiante que sale a su aventura mal preparado. Si solo pusieran un filtro para los nuevos entrenadores, no tendríamos uno de los peores records en las competencias internacionales.

    El colorado se vio visiblemente afectado por las palabras de aquel asqueroso joven. Él se hartó de intentar ser amigable y lo confrontó.

    –¿Perdón señor experto en tecnicatura pokémon, pero que hacés en la Ruta 101 si sos tán experto en batallas? –Preguntó, sarcásticamente– ¿No deberías estar entrenando en la Batalla de la Frontera? O capaz me equivoco, capaz empezaste hace poco, papá te compró una pokédex, conseguiste un par de victorias y ya te creés el capo de la Ruta 101. –Terminó Will, haciéndolo al joven frente a él que se cambiara totalmente la expresión. Sus ojos evidenciaban soberbia hace pocos momentos, ahora solamente mostraban rabia.

    –¿De verdad? Me decís a mí principiante pero no sabés los ataques más básicos de tu primer pokémon. Por lo menos yo estudié sobre mi primer pokémon antes de conseguirlo.

    –Antes que tu papi te lo consiguiera, seguro. –Retrucó Will, entrando en modo cien por ciento provocador.

    En un brote de rabia, el joven tiró su pokédex en el suelo entre medio de los dos, cerró sus puños y le apuntó a Will con uno de sus dedos.

    –Ok idiota, ya me calenté. Ya que veo que te gusta tanto este pedazo de porquería de pokédex, hagamos algo. Batalla uno contra uno, si ganás, te doy mi pokédex, si perdés, vos me dás tu Cubone y te voy a mostrar cómo de verdad se entrena a un pokémon. Total, no necesito de un aparatito para ser buen entrenador.


    En este momento Will se retractó un poco y lo miró a Cubone, empezó a pensar que la situación se estaba yendo de las manos. Pero al mirar a su nuevo compañero, este en vez de dudar, asintió con la cabeza y caminó hacia frente. Le apuntó al arrogante joven con su hueso y le gruñó, aceptando el desafío.


    –¿Estás seguro Cubone? –Preguntó Will, preocupado por su propia inexperiencia. El pequeño pokémon nomás asintió y se plantó, esperando su adversario.

    –Así que este Cubone parece ser igual de terco que vos. Voy a disfrutar cuando lo tenga en mi equipo. ¡Sal, Shuppet! –Dijo el entrenador, tirando una pokébola al aire, que materializa a un pokémon claramente fantasma, de color violeta oscuro, con dos enormes ojos amarillos y azules. Su cuerpo se asemejaba a una tela animada suspendida en el aire.

    Will al verlo, se sorprendió. Nunca había visto un pokémon de tipo fantasma en persona, solo en algunas batallas por televisión, verlo en persona era una experiencia diferente. El contraste de los colores del fantasma y la manera de que se movía ejercía cierto temor en Will, era desconcertante, intimidante. Sin embargo Cubone no tuvo la misma reacción, continuó firme y desafiante, lo miró a su entrenador y le gruñó, pidiendo para que comience, tenía confianza.

    –Ok, Cubone, vamos a empezar. –Dijo, nervioso– ¡Bajále la defensa, como me mostraste! –Will podría ser novato, pero se acordaba del aviso dado por su adversario.

    –Shuppet, no te preocupes por tu defensa, vamos por la ofensiva. Quiero que uses Desarme.


    Cubone parecía entender la lógica de Will, pero él estaba más preocupado por hacerle daño a su enemigo. Sin embargo obedeció el comando su entrenador y empezó a mover su cola, usando el ataque Látigo. Combinando el movimiento del pokémon tipo tierra y el comando de su entrenador, el fantasma se largó de primera al ataque, rápidamente golpeando a Cubone en su mano, haciendo que largara su hueso, que fue lanzado unos metros para atrás. Will intentó reaccionar rápidamente, le iba a pedir a su pokémon que utilizara Cabezazo, pero se acordó de último momento que ataques de tipo normal, como Cabezazo no afectaban a tipos fantasma. Tenía que formar otra estrategia.


    –¡Cubone, quiero que uses Látigo una vez más y que retrocedas a buscar tu hueso! –Gritó Will, con una idea en mente.

    –¡Ja! Sin su hueso Cubone no es nada, Shuppet, tranquilo, solo tenés que seguir golpeándolo, esta batalla ya la ganamos. ¡Quiero que uses Tinieblas!


    El pequeño pokémon de Will parecía entender el plan de su entrenador, entonces volvió a abanicar su cola, provocando a su enemigo, que le clavó la mirada y lo volvió a atacar sin hesitar. Cubone empezó a correr hacia su hueso cuando de repente fue acechado por oscuras sombras que lo rodearon y parecían físicamente dañarlo, lanzando a Cubone unos metros para atrás, afortunadamente cerca de su hueso. Había vuelto a conseguir su arma, pero la fatiga era evidente, se lo veía medio agotado. Will apretó sus puños, preocupado.


    –Shuppet, vamos a terminar esto, Desarme. No quiero darle ninguna chance a este entrenador, quiero una victoria aplastante. –Así, fríamente, el entrenador intentaba derrotar a su oponente.

    –¡Cubone! ¡Vos sabés que hacer, aprovechá nuestra ventaja, Hueso Palo! –Evocó el colorado, limpiándose el sudor de su frente.


    Cubone rápidamente agarra su hueso firmemente, se posiciona frente al avance descuidado del fantasma y justo cuando iba a llevar a cabo el Desarme, el pokémon tipo tierra lo golpea fuertemente con su hueso en la parte que sería su cabeza, haciéndolo retroceder y mandándolo unos metros para atrás. El adversario de Will dejo escapar un ruido de incredulidad frente a la situación y rápidamente parecía desesperado. El colorado había leído bien la situación, sumando la baja habilidad defensiva base de Shuppet con los dos usos de Látigo, el pokémon fantasma estaba altamente vulnerable a cualquier ataque físico de Cubone. Will tenía la batalla en sus manos.


    –¡Shuppet no te desesperes, todavía tenemos esto en nuestras manos, Tinieblas! –Exclamó el entrenador, sin captar la ironía de lo que recién había dicho.

    –Cubone, este es nuestro momento, te dije que te iba a cuidar de cualquier manera, no te voy a defraudar. ¡Último esfuerzo, vamos por otro Hueso Palo! –Dijo Will, motivando a su compañero.


    La batalla llegaba a su final. Ambos lados estaban exhaustos, pero uno parecía determinado a ganar más que el otro. Shuppet, recibiendo el nerviosismo de su entrenador empezó a perseguir rápidamente a Cubone, que lo fue a atacar de frente. Shuppet empezó a crear las oscuras sombras una vez más, pero en un sublime movimiento Cubone salta por encima de las sombras recién creadas y se tira sobre el fantasma, pegándole críticamente con su hueso, levantando una gran nube de tierra y polvo en el momento en que ambos pokémones chocan con el piso. Cuando la nube se disipa, solo hay uno que sigue parado y este es el Cubone de Will.

    Cuando Will lo vió, no lo podia creer. Corrió a abrazar y a felicitar su nuevo compañero por la excelente batalla que hizo, principiante o no. El colorado estaba muy satisfecho, no solo porque lo había derrotado a aquel tipo si no porque finalmente había tenido su primera batalla.


    –¿Quién es el novato ahora, genio? –Indagó el colorado, de la manera más sarcástica que pudo concebir.

    –Tu vieja, pedazo de basura. –Le respondió el entrenador.


    Para la sorpresa de Will y Cubone, en un acto de infantilidad, el entrenador agarró su Pokédex y la arrojó bien al medio de la multitud de árboles e infinidad de arbustos y plantas en general cerca de ellos, que conformaban la vegetación que acompañaba todo el trayecto de la Ruta 101. Luego de tirar al aparato, volvió el pokémon fantasma demsayado a su pokébola y se fue corriendo del lugar, yendo hacia Oldale, furioso.


    –Tarado. –Murmuró Will– Ahora voy a tener que buscar esta cosa. ¡Pero ey, una Pokédex gratis! Te digo que no estoy en ninguna condición de quejarme. –Terminó, riéndose con Cubone.


    El pelirrojo y el pokémon calavera entonces se adentraron en la vegetación, que al parecer no era tan densa como pensaban, para buscar su merecido premio. Él se imaginaba que iba a tardar bastante en encontrar la Pokédex, pero valdria la pena intentarlo. Sin embargo, era definitivamente el día de suerte del colorado. Después de unos minutos de búsqueda, sacándose arbustos y ramas de la cara, Will y Cubone se encuentran con un pequeño charco de agua. Al lado de ese charco, yacía un gracioso pokémon azul, con un pico amarillo y una enorme hoja verde en su cabeza, desmayado. Y para el alivio del colorado, con la Pokédex en la cabeza. Era un Lotad, Will lo reconocía, un vecino suyo tenía uno. El entrenador debería haberla tirado tan fuerte, que cuando le pegó a este pequeño pokémon, lo desmayó de primera.


    –Aww, pobrecito. –Suspiró Will, con cara de pena– ¿Qué hacemos con él, no lo podemos dejar solo por acá, no Cubone? –Preguntó, mirando a su compañero, que negó con la cabeza.


    Al agarrar la pokédex, sin embargo tuvo una idea. ¿Por qué no capturar su primer pokémon aquí y ahora? Aparte era un Lotad. "¿A quién no le gustaban los Lotads?" Pensó. Entonces, sin más dudar más, abrió su mochila y sacó de ella una de las pokébolas que su padre le había comprado y la arrojó al desmayado pokémon. Tanto Will como Cubone se quedaron mirando fijos la manera en el aparato de captura hacía su magia, viéndola moverse tres veces hasta finalmente hacer un firme click.


    –¡Vamos todavía! ¡Lo hicimos! –Exclamó, chocando su mano con la del pokémon terrestre– Tenemos que llevarlo al Centro Pokémon de Oldale, no tengo nada acá para ayudarlo. ¿Vamos yendo? Me gustaría llegar todavía hoy al pueblo, nos tenemos que apurar. –Terminó, con una risa.


    El joven rápidamente volvió a Cubone a su esfera y agarró la del reciente capturado Lotad, ya apuntando de nuevo al camino de la Ruta 101, apurando su paso. El atardecer ya se venía acercando en el Hoenn y el tono azul intenso del cielo empezaba a dar lugar a colores naranja y amarillentos. A medida que llegaba cada vez más cerca a las afueras de Oldale, él percibía más gente en la Ruta 101, dejándolo un poco más aliviado, porque aunque intentara un pensamiento no lo dejaba avanzar tranquilo. El robo que le hicieron al laboratorio de Birch.

    No podían ser simplemente una banda de ladrones simples que solamente quería robar pokémon y documentos para vender, todo parecía haber sido demasiado elaborado. Tenía que justo haber pasado en el año en que empezaba su aventura, ¿no? Perdido en pensamiento, Will ni siquiera se dió cuenta del tiempo que pasaba mientras estaba caminando. Eventualmente, hacia la distancia, el jóven ya podía ver algunas pequeñas casas, evidenciando la entrada del pueblo de Oldale. Pero no podía parar de pensar. ¿Podría estar la vuelta de los viejos Equipos Aqua y Magma a Hoenn?
     
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