Pokémon: Bending The Destiny

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Jackpot, 18 Diciembre 2010.

  1.  
    Jackpot

    Jackpot Guest

    Título:
    Pokémon: Bending The Destiny
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    Total de capítulos:
    2
     
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    1805
    Hola, soy nuevo aquí, espero pasarmela bien y que les agrade mi fic :)

    Capitulo 1: Primer Encuentro.

    El chico corría desesperadamente por su vida, sus rubios cabellos se alborotaban al correr contra la corriente de aire, su aliento se estaba acabando y sus piernas no podían más, pero que hacer tenía un enjambre de Beedrill a sus espaldas. En esos momentos deseaba tener a su pequeño Oddish en sus manos, ¡un movimiento de somnífero y eso sería todo!, pensó, sin embargo la situación era otra, solamente contaba con Skorupi en sus brazos, cosa que disminuía su velocidad y acababa más rápido con su energía.


    Pero ¿qué más podía hacer? El pequeño escorpión no puede enfrentarse a todos solo. Pensó en utilizar el terreno en su favor, pero sería difícil por sus obstáculos, era un bosque con caminos llenos de troncos, rocas además al estar a las faldas de una cadena montañosa la irregularidad del suelo era otra desventaja frente a esos bichos, mas conocía el bosque como la palma de su mano, aunque la oscuridad podría desorientarlo, aún era algo temprano para que el sol alumbrara por completo los caminos.


    Los árboles prácticamente bloqueaban la luz del astro, solamente se colaban algunos rayos entre las ramas de las frondosas e imponentes plantas, no por nada le apodaban el “bosque negro”.


    La persecución continuaba, el chico mantenía su marcha, pero su mochila y su venenoso amigo parecían pesar cada vez más, salto un leño que yacía en el suelo, luego de ello cruzo entre un par de árboles, retrasando a algunos Beedrill, ya no podía más y recordó un movimiento que recientemente había enseñado a Skorupi, se dio la media vuelta y ordenó al ponzoñoso pokemon:


    – ¡Usa Rayo de Confusión! – gritó con desespero.


    Seguido de ello los furiosos pokemon se atacaron unos a los otros, cosa que dio la oportunidad de huir al chico.


    Saliendo del boque se pudo avistar una pequeña ciudad, o mejor dicho un poblado urbanizado, puesto que por la pequeñez de la localidad no podría considerarse ciudad. El muchacho camino un par de calles hasta llegar a su hogar. A primera vista se podía un arco floral a la entrada, la cual poseía peculiares rosas color rojo oscuro y otras negras, el chico cuidadosamente tomó una de ellas. Siguió su camino hasta llegar a la puerta de su hogar, giro la antigua manija y entró.


    – Marth, ¿has llegado? – pronunció la voz de una mujer, el sonido era leve, al parecer se encontraba algo lejos.
    – Sí abuela, soy yo – respondió el joven – traje la planta que encargaste –


    El chico recorrió un largo pasillo, la casa era antigua, o eso aparentaba, llegó hasta una puerta de la cual pendía un letrero que decía “farmacia”. La parte trasera de la casa era una farmacia que se dedica a crear medicamentos con ingredientes naturales, tanto para humanos como para pokemon.


    El joven entregó el paquete a su abuela. – Prepararé la medicina, estará lista en unos quince minutos. Necesito que corras con ella al centro pokemon, la enfermera Joy la necesita, tiene a un pobre Skitty con mucha fiebre – informó la anciana.


    – ¿Qué?, tuve que escapar de un enjambre de Beedrill por eso y todavía tengo que ir al centro pokemon – refutó el chico de ojos olivo – que vaya el abuelo – dijo relajadamente.
    – No seas soez – espetó la mujer – además tu abuelo fue a un poblado de los alrededores a ver a una pequeña niña con asma –
    – Está bien, pero antes voy por Oddish – se retiró de la presencia de la mayor – no vaya a suceder otra cosa – pensó con negatividad y con cara de cansancio.


    De nuevo, recorre el largo pasillo, hasta llegar a otra habitación. La habitación de Marth para ser exactos, un par de cortinas color borgoña impedían el paso de gran parte de la luz a través de la ventana. Un edredón color negro forraba la cama del dueño del Skorupi. Dio unos cuantos pasos hasta llegar a una mesa de noche, en ella posaba un orbe que contenía al pokemon tipo planta. Frente al chico se encontraba un espejo que reflejaba desde la mitad de sus muslos hasta la cabeza, se acercó y acicaló su cabello y acomodó sus rompas, llevaba una camisa blanca con un par de rosas negras en el cuello de ésta, sobre ella, un sacó del color de las cortinas haciendo juego con un par de guantes negros, al igual placa con el símbolo de una rosa, al igual que la camisa. Rápidamente toma la pokebola de Oddish y sale a tomar el encargo de su abuela, luego de ello se dirige a toda velocidad hacia el centro pokemon.


    Recorría las calles esquivando a quien se le pusiera en su camino, después de cruzar cinco calles llega agitado al centro pokemon. No había tanta concurrencia como de costumbre; generalmente era un lugar de paso para viajeros, pero el rubio sólo pudo observar un rostro desconocido, al cual se quedó observando un instante. Era un chico, tal vez un par de años mayor que él, de piel clara un tanto pálida y cabellos negros. Su contextura algo robusta, portaba una camiseta negra con mangas muy cortas, sobre ella un chaleco color blanco con cuello, este contaba con correas negras para poder abrocharse y ajustarse. Poseía un brazalete de tela negra en cada brazo, mostrando un poco de piel entre la manga de la camiseta y el brazalete. Un par de guantes con los dedos descubiertos, las prendas negras como el carbón, al igual que su pantalón, portaba un par de botas estilo militar que llegaban hasta media pierna. El chico poseía un par de piercings en el cartílago de su oreja derecha.


    Sus ojos permanecían cerrados, al parecer porque usaba audífonos, el volumen era tan alto que la música llega a aproximadamente un metro a la redonda, aunque el sonido fuera casi inaudible, de repente el chico abre sus ojos, mostrando sus penetrantes ojos azules que se entrecruzan con la mirada olivo del “repartidor”.


    Marth disimula el haberle visto, y entrega el paquete a la enfermera. Luego se dirige hacia la salida pero siente la mano de alguien en su hombro, era el chico de antes.


    – ¿Por qué me observabas así? – interrogó el de cabellos negros.
    – Ok. No voy a mentir como otros lo harían. Me pareciste poco familiar, supongo que eres un viajero– contestó –Eres entrenador, ¿verdad? –
    – Supongo que tú también –
    – Algo así…– dijo el de chaqueta, un tanto desanimado.
    – Entonces te reto a una batalla – Marth sólo asintió con la cabeza.


    Ambos salieron al campo que se encontraba a espaldas del centro pokemon, el sol estaba en su punto más alto, un poco de calor y humedad invadían el ambiente, pero acompañados de una refrescante brisa.


    – Supongo que estás listo – habló el forastero.
    – Claro, que sea un dos a dos y por cierto soy Marth, ¿cuál es tu nombre? –
    – Ange – sacó una esfera de su chaleco, la lanzó al campo y llamó a su primer pokemon – Meowth –


    El pokemon gato salió de la luz que expulsó el orbe, posó en posición de batalla.


    – Ahora es mi turno – lanzó su pokebola y de ella emergió Oddish – ¡Perfecto!, el sol está de nuestra parte –
    – Como sea, Meowth usa Golpes Furia – el felino se arrojó hacia el pequeño pokemon planta – ¡evádelo!– ordenó el entrenador contrincante, caso seguido Oddish esquivó el ataque.
    – ¡Clorofila! – exclama Ange al darse cuenta de la habilidad de su contrincante.
    – Acertaste, pero ahora es nuestro turno de atacar. Usa hojas afiladas–


    El azulado pokemon giró su cabeza lanzando el ataque al pokemon gato, viajaron con mucha velocidad pero Meowth también logró eludir el ataque.


    –Doble equipo. Meowth seguido usa Arañazo–


    Siguió la orden de su entrenador, el felino se multiplicó rodeando al Oddish, los clones atacaban al pokemon tipo planta y este los eludía como si fuesen “ataque reales”, por último el golpe del contrincante fue directo hacia el hierbajo. Este rodó unos 2 metros, luego se puso de pie aparentando que nada había pasado, pero el daño ahí estaba.


    – Paralizador – seguido de la orden el pokemon del rubio comenzó a dar saltos, liberando un polvillo dorado que se daba a relucir a la luz del sol, se regó por todo el campo de batalla dando en el blanco, dejando paralizado al felino. – Oddish, Bala Semilla – de la boca del nabo comenzaron a salir disparadas una ráfaga de semillas que iban directo a Meowth, este por su estado estaba vulnerable, solamente esperaba la orden de su entrenador:
    – Bajo tierra, ¡ahora! – el gato excavó evitando ser golpeado por el ataque de su enemigo.


    El azulado pokemon miraba a todos lados, no sabía que esperar. De pronto el suelo se abre bajo sus patas, el felino sale disparado golpeando a Oddish, dejándolo completamente debilitado.


    – Muy bien – estiró su brazo, poseía la pokebola en mano y regresó a Oddish, caso seguid Ange también lo hizo, Marth lo vio extrañado, el de mirada azulada se dio cuenta.
    – No quiero que se canse mucho –comentó, el rubio sólo hizo una mueca mientras Ange hurgaba en sus ropas buscando al siguiente combatiente. – Absol, sal – llamó al siniestro pokemon al campo.
    – Skorupi es hora de pelear, utiliza Piquete Venenoso – el pokemon obdece la orden de su joven entrenador, los dardos venenosos recorren el campo de batalla directo a su objetivo que aún se encuentra inmóvil.
    – Absol, usa Flash – una onda de luz cegadora inundo el campo de batalla, reaccionando contra la habilidad del albino pokemon tanto el rubio como su pokemon cubrieron sus ojos, al normalizarse la visión pudieron notar que el pokemon contrincante no se encontraba. – Ahora, Viento Cortante – desde el aire, Absol lanzó el poderoso ataque, fue tan veloz que el insecto no pudo evitar ser golpeado y tan potente que lo dejo inconsciente. El chico regresó a Skorupi.

    – Buena batalla – el vencedor tendió la mano al rubio, este con gesto de capricho con un tono de enojo aparentemente la negó, más la terminó dando a favor de una buena actitud.

    – Gracias por el reto… – Marth contestó con la cabeza baja.

    – Debilucho, espero que el líder del gimnasio no sea igual que tú –

    – No… claro que no. Pero sí piensas retarlo será hasta mañana, el líder no está en el pueblo. –
     
  2.  
    Jackpot

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    2414
    Capitulo 2: Segundo Encuentro.

    El canto de las aves se hacía sonar avisando la salida del sol. La enfermera encargada del centro abría las puertas para comenzar un nuevo día de trabajo. Joy se acercó a Ange, el cual se encontraba recostado en el mismo sillón en el cual Marth lo había visto la primera vez, ella coloca su mano en su hombro y comienza a sacudirlo de manera leve, despertándolo de una manera maternal.

    – Despierta… – dijo suavemente, el joven de cabellos negros abría los ojos poco a poco, se levantó del mueble preguntando la hora a la mujer – Apenas son las seis treinta, recuerda que me pediste despertarte – ella sonrió.
    – Claro – correspondió la sonrisa – una pregunta ¿dónde se encuentra el Gimnasio de este pueblo? No encontré ningún edificio que siquiera se le pareciera –
    – Tienes razón, es por ello que no hay muchos retadores por aquí; los entrenadores viajeros solamente pasan por el Centro Pokemon y no se enteran de la existencia del gimansio – comentó la enfermera – Pero bueno, el gimnasio Pokemon de pueblo Echidna está a unas 5 ó 6 calles al norte del pueblo. Sí te pierdes busca la farmacia “El Jardín Negro”, ahí se encuentra el gimnasio –
    – ¿Farmacia? –
    – Así es, el líder de gimnasio es el doctor Fritz –
    – Que nombre “tan usual” – el chico habló con sarcasmo, y de ese modo se levantó de su cómodo lugar dirigiéndose hacia la parte trasera; el campo de entrenamiento.


    Durante casi dos horas Ange y sus pokemon acompañantes dedicaron a calentar para su batalla, hasta que joven entrenador decide retirarse para encararse con el supuesto líder.


    Ange se dirigió hacia el gimnasio siguiendo las indicaciones dadas por la enfermera Joy, más nunca encontró en lugar donde se desempeñan las batallas, solamente la farmacia a la cual decide entrar. Al abrir las puertas se topa con su contrincante del día anterior; el rubio acomodaba algunos frascos en los estantes del lugar comercial.

    – Así que decidiste retar al gimnasio ¿eh? – dice el rubio en tono de burla.
    – Justamente, y además pienso vencerle – retó el de ojos color zafiro.
    – ¿Qué es lo que pasa? – interviene la anciana con un tono amable.
    – Vengo a retar al líder – el de cabellos negros avanzó haciendo a un lado al de cabellos dorados.
    – Pues vamos al campo de batalla – la mujer sonrió – Marth, acompáñanos, necesito un juez. –


    Acto seguido, los dos jóvenes siguieron a la anciana, salieron de la farmacia y entraron al jardín de la casa, siguieron un camino de piedra llegando a un portón de madera.

    – Entremos – ofreció la mujer – Parece que mi esposo está dentro – dijo apuntando hacia el cerrojo, la puerta estaba entre abierta.
    – Oye… – susurra el retador hacia el nieto del líder.
    – Qué quieres – contesta el rubio en tono grosero.
    – ¡Que amabilidad!, pero supongo que aquí usan pokemon tipo planta ¿verdad? –
    – Se nota que no eres de por aquí. En esta región, el continente Kaia, los gimnasios no usan un tipo específico –


    Atravesando la puerta se pudo observar el campo de batalla, plano, no muy especial, solamente el campo estaba forrado de pasto de un color verde oscurecido, a los alrededores árboles parecidos a los del bosque que se encuentra a las afueras del pueblo, y arbustos y lianas llenos de rosas negras, rojas y espinas.

    – Entonces listo, jugaremos a batallas dobles – mencionó la mujer.
    – Que sea una batalla total – agregó el hombre mayor.
    – Sólo poseo dos pokemon –
    – Entonces sólo será un encuentro doble – habla el anciano – Por cierto soy el líder Fritz –
    – Y yo soy la líder Elizabeth –
    – ¡Comencemos! – dijeron los dos ancianos al unísono.


    Los líderes se dirigieron hacia su lado del campo, y Ange al suyo, mientras el de mirada olivo se movió hacia su lugar como juez, y comenzó:

    – Esta será una batalla pokemon doble, entre los líderes de gimnasio, Fritz y Elizabeth, y el retador Ange; por ser una sola batalla ninguno podrá cambiar de pokemon. La batalla será sin límite de tiempo – expresó Marth como juez.

    – Meowth, Absol salgan al campo de batalla – Ange lanzó el par de esferas al campo de las cuales surgieron sus pokemon.


    – Las damas primero – Fritz realizó un ademan con su brazo dándole a entender a su mujer que ella entrara al campo de batalla primero.
    – ¡Muchas gracias! – ella sonrió – Sal al campo, Roselia – la anciana lanzó su pokebola al campo dejando salir a su pokemon tipo planta, el cual poseía colores poco usuales. Una de sus rosas era negra, la derecha para ser exacto, y la otra poseía un color violáceo. Su cuerpo de una tonalidad verde algo brillante, tenía un aspecto algo perverso, hermoso y ponzoñoso.
    – Ahora es mi turno, Spinarak es hora de combatir – arroja la esfera al campo, saliendo de esta la pequeña araña verde. – Te concedemos el primer movimiento – dijo Fritz.
    – Muy bien, ¡Absol usa Flash!, Meowth aprovecha y ataca con Golpes Furia –


    Acto seguido, el pokemon oscuridad avanza unos cuantos pasos y de él libera un potente destello de luz que alumbra el campo de batalla, provocando poca visibilidad. Cuando el felino entro al ataque ninguno de los pokemon enemigos se encontraban. Ange miro hacia arriba y pudo observar que Roselia y Spinarak pendían de uno de los hilos del pokemon araña, sin embargo pudo observar otro detalle, el gimnasio no contaba con “techo”, éste lo armaban las hojas y ramas de los frondosos árboles que se encontraban alrededor de la zona de batalla. En sí ambos colgaban de las ramas de los árboles.

    – – Usa Picotazo Venenoso – ordenaron ambos líderes.


    Pronto ambos pokemon siguieron la decisión de sus entrenadores soltando una lluvia de veneno puro; la agujas prácticamente cubrían toda el área, sin dejar punto “ciego”.


    – – Meowth, ¡excavar!, Absol evade lo que puedas – el retador ordena con desespero a sus peleadores, el gato pudo escapar de la combinación de ataques, pero Absol aún se encontraba en la línea de fuego – Absol utiliza Viento Cortante contra el hilo de Spinarak – el pokemon de pelaje albino lanzó su ataque tumbando del aire a sus contrincantes, sin embargo al quedarse parado pudo recibir daño gracias al ataque de ambos pokemon tipo veneno.


    Spinarak tanto Roselia cayeron des de las alturas azotando contra suelo.

    – –¡Ataca! – un agujero se abre y el felino sale disparado arremetiendo contra los contrincantes, luego de ello se dirige hacia su compañero albino hasta posarse junto a él.
    – –Buena táctica – expresa el doctor. –hace mucho que no teníamos retadores con tanto ingenio – este rió.
    – – Pero aun así no te dejaremos ganar, Roselia, Dulce Aroma – el campo se inundó de un agradable aroma que distrajó y atonto un poco a los pokemon de Ange.


    – –Ahora Spinarak, usa Telaraña – la pequeña y verde araña disparó una red para cada uno de los pokemon del pelinegro dejándolos inmóviles y vulnerables a cualquier ataque. – Ahora usa Doble Rayo [Rayo Señal] – el colorido ataque fue directo a Absol dejándolo completamente debilitado gracias a la ventaja sobre su tipo oscuridad.
    –– Ahora tu Roselia, Danza de Pétalos – el ataque acabo rápidamente con el felino, y al igual que su compañero de batalla, quedo debilitado. Ange regresó a ambos a sus respectivas pokebolas.
    – –Gracias por el encuentro – mencionó el pelinegro con un semblante de decepción en su rostro, pero también con un tanto de satisfacción por haber combatido hasta el final.

    Al día siguiente Ange se encontraba entrenando en el bosque Echidna, el nieto de los líderes de gimnasio lo observaba desde distancia, se ocultaba entre la vegetación de la zona, además de que sus trajes oscuros lo ayudaban a camuflarse en la penumbra. Marth se acercaba poco a poco, hasta que el forastero se dio cuenta de su presencia.


    – – ¿Qué haces aquí? –
    – –Nada, sólo observo – camino un par de metros para acercarse al pelinegro – supongo que los piensas retar otra vez –
    – – Si es así, no te ha de importar – contestó con tono grosero, llevo su mano a su cabeza y acomodó su cabellera negra – sospecho que quieres algo… – un silencio incomodo se apoderó del ambiente hasta que el rubio rompió el silencio:

    – –Pues, estás en lo correcto, quiero hacer equipo contigo para enfrentar a los viejos – al escuchar las palabras de Marth, Ange comenzó a reír; su risa se manifestaba un tanto sarcástica, pero al mismo tiempo fue espontanea provocado por la gracia del momento.

    – –Nunca hubiera pensado que le dijeras “viejos” a tus abuelos, te ves tan… – se pauso un poco – educado y formal. Pero dime ¿y tú qué ganas? –
    – –El derecho de largarme de este aburrido lugar, hace un tiempo mis abuelos y yo acordamos si les podía ganar en una batalla podría ganar, pero no ha podido ser así – el semblante de la cara del de ojos oliva decayó un poco – por eso te necesito, así tu ganas la medalla del gimnasio y ambos ganamos algo –
    – –Y ¿por qué crees que te necesito?, puedo ganar por mi propia mano – dijo de forma arrogante.
    – –Porque yo conozco su método de batalla mejor que otra persona – espetó.
    – –Supongo que es un trato – Ange extendió su mano hacia la del rubio y este la estrechó –

    Al día siguiente Ange se presentó en el gimnasio Echinda dispuesto a derrotar a los lídere, el anciano apareció frente a él; y junto a Fritz su esposa Elizabeth tomada de su brazo.
    – –Regresaste por más – habló la mujer.
    – –Y no sólo él – se presentó Marth – vengo a retarlos junto a Ange por largarme del pubelo –
    – –Pues que así sea, pero ya sabes que irte no será tan fácil – expresó el abuelo.
    – –Pues empecemos – retó el rubio.

    Los viejos lanzaron sus pokebolas al campo, de ellas salieron el Tangela y el Butterfree de Elizabeth y Fritz respectivamente.

    – –Ese es Tangela del que nos tenemos que cuidar ¿verdad? – pregunta el pelinegro hacia su compañero de combate.
    – –Le contaste algo sobre nosotros – expresó la mujer al escuchar a Ange.
    – –Algo así, pero no ignoras que me quiero ir, así que ¿por qué te sorprende? – lanzó su pokebola al campo y de ella emergió… – ¡Oddish! –
    – –Meowth, ahora sal tu –
    – –Ya conocen las reglas – dijo Fritz.
    – –Sólo que esta vez serán cuatro pokemon por equipo – impuso el ojos azules.

    Elizabeth se permitió realizar el primer movimiento.


    –– Tangela, Constricción – obedeció a su entrenadora enrededando a ambos pokemon contrincantes entres sus lianas, contrayéndolos entre ellas.
    – –Te tengo donde quería, Oddish, usa Paralizador –
    – –Butterfree aléjate – ordenó Fritz mientras el polvillo desparramado afectaba a Tangela.
    – –¡Tonto!, Meowth está a rango de alcance – expresa la mujer.
    – –Recuerda que tú fuiste la que me enseñó que el sistema nervioso de Meowth, tanto como el de Persian son prácticamente inmunes al paralizador – contraatacó el nieto.
    – –Meowth libérate y utiliza Golpes Furia – el felino se acercaba al ataque cuando aparece el Butterfree de Fritz y usa –Protección en defensa de su aliado. – Meowth bajo tierra – el gato excavo retirándose de la superficie del campo de batalla dejando sólo a Oddish.
    – –Psicorrayo – mandó Fritz a su pokemon.

    La aurora arcoíris se formaba alrededor de los ojos de la mariposa; cargaba la energía para atacar en el momento preciso. – Tangela de nuevo, constricción – el pokemon tipo planta atrapó a Oddish de nueva cuenta dejándolo vulnerable al ataque psíquico de la mariposa, el cual dio justo en el blanco dejando casi debilitado al pokemon de Marth.


    – –Tu amiguito huyó y te dejo el castigo para ti solo – comentó Fritz.
    – –No lo creo, sal ahora – el felino sale disparado desde la tierra para atacar al insecto – ¡Golpes Furia! –
    – –Protección –
    – –Marth, era tal y como dijiste. Meowth usa Amago. –

    El felino golpeo el brillante y verdoso escudo que rodeaba a Butterfree. La protección fue rota y el gato atacó ferozmente arañando al insecto dejándolo completamente debilitado.

    –Cariño, hay que ser más rudos. Venasaur yo te elijo – Fritz mandó al pokemon de etapa final al campo, era un poco más grande de lo normal.

    – –Tangela sube al lomo de Venasaur –

    Tangela utilizó sus lianas y se trepó al pokemon de Fritz. Sus movimientos fueron algo rápidos a pesar de la paralisis. – Venasaur usa Terremoto – el grandulón saltó y seguido de ello la tierra se comenzó a sacudir derribando a ambos pokemon contrincantes, luego de ello se formaron grietas que repentinamente fueron abiertas golpeando a los rivales y dejándolos debilitados.


    – – Creo que olvidaste mencionar a este chico – dice el de ojos azulados apuntando al Venasaur de Fritz.
    – –No pensé que lo usaría – contestó el rubio algo despreocupado. El joven hurgó en su chaqueta buscando la pokebola de Skorupi.
    – –Entonces seguiremos –

    Los retadores lanzaron las esferas al campo, ambas se abrieron casi de una forma sincronizada, primeramente del brillo emergió el pokemon albino, Absol; seguido de ello el pequeño escorpión venenoso entró en combate.

    –Skorupi, utiliza Misil Aguja –
    ––Absol, combínalo con Viento Cortante –

    Los misiles fueron expulsados del escorpión, estos se dirigieron directamente a Venasaur, este ataque acompañado del filo del ataque del pokemon oscuridad. El golpe dio justo en el blanco, pero el daño provocado fue poco, sin embargo Tangela cayó del lomo de Venasaur.

    –¡Está vulnerable!, Absol, un segundo Viento Cortante –
    – –No lo harás, Venasaur usa Látigo Cepa – ordenó Fritz a su pokemon. Mientras el pokemon de Ange realizaba su ataque la liana lo golpea directamente enviándolo hasta el otro lado del campo de batalla.
    – –Tangela, azota a Skorupi – el pokemon enredadera tomo entre sus cepas al escorpión, luego lo azotó brutalmente.
    – – Acaba con ellos, usa terremoto. –


    Ambos tuvieron el mismo desenlace que sus predecesores.


    – –Bien, perdieron. Lo siento pequeño pero un trato es un trato – expresó el anciano.
    – –¿Nos volverás a retar? – preguntó la anciana.
    – – No lo creo. Me iré y conseguiré más experiencia –
    – –Qué envidia… – Marth manifestó su enojo, luego alejándose poco a poco – Pero antes de irme, gracias – estrechó la mano con Ange, se lo acercó y abrazó – te esperaré en la salida del pueblo en unas horas… – susurró.
     

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