Long-fic de Pokémon - PMDverse: Dance of Gods

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por jonan, 14 Septiembre 2018.

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    jonan

    jonan Jonan1996

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    14 Agosto 2016
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    Escritor
    Título:
    PMDverse: Dance of Gods
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    15
     
    Palabras:
    2392
    15º Capítulo: “Cuenta atrás”


    Riolu y Togetic habían llegado a su próximo destino, la Gran Galería, una gran tubería cristalina repleta de tiendas. Suelo de mármol de numerosos colores alternados como un arcoíris, bellas columnas dóricas de blanca roca y miles de puestos llenos de vendedores.

    –Tenemos que buscar a la Bayóloga Cherrim, seguro que tiene una Baya Yapati. –Dijo Togetic corriendo entre la gente.

    –Nos quedan unas doce horas. –Respondió Riolu con una mochila a la espalda donde guardaba las Bayas Caoca. –¿A cuánto del Monte Ígneo estamos?

    –No mucho... pero tampoco podemos retrasarnos.

    –Bien... pero... ¿Dónde encontramos la Bayóloga? Los puestos de este lugar cambian constantemente.

    –Danza Lluvia. –Dijo Togetic mientras lanzaba una esfera luminosa al cielo la cual se transformaron en nubes que cubrieron toda la zona.

    –¡Oh! ¿Quién ha cubierto el bello sol? –Dijo una voz a lo lejos.

    –Es ella. –Dijo Togetic sonriente. –¡Vamos!

    Corrieron hasta un pequeño carruaje viejo de madera y muy descolorido. Éste estaba totalmente cubierto de plantas, sobre todo enredaderas y rosales que de vez en cuando salían de forma preciosa.

    –¿Togepi? Digo... ¿Togetic? –Dijo Cherrim mientras se ocultaba bajo sus hojas.

    –Sí. Soy yo. Necesitamos una...

    –Cuanto tiempo sin vernos. –Dijo con una sonrisa y un tono de voz aparentemente ebrio.

    –Tenemos prisa...

    –Cabronazo... siempre con tantas prisas... anda pasa al interior de mi carruaje.

    –Pero la vida de mi amigo...

    –No te dejaré escapar, como la última vez. –La Pokémon comenzó a deslizar sus extremidades por el cuerpo de Togetic de forma sensual. –La evolución te ha sentado bien.

    –Eeeh... –Interrumpió Riolu. –Tenemos prisa.

    –¿Y tú quien cojones eres? –Respondió molesta.

    –Es un amigo. Necesitamos una Baya Yapati.

    –¿Tú? ¿Con amigos? No pensaba que fueras capaz de cambiar. –Se mofó la mujer con una ofensiva risa. –Al final ibas a ser mejor partido de lo que pensaba. Tendría que haberte drogado aquella noche y obligado a casarnos.

    –Cherrim. Necesito una Baya Yapati.

    –No tengo.

    –Necesito una Baya Yapati y me la vas a dar ahora mismo.

    –Lo siento, pero no tengo.

    –¿Qué?

    –Que no me quedan imbécil.

    –¿Cómo es eso posible? –Dijo Togetic nervioso.

    –Es una Baya rara. No suelo tener muchas y las vendo rápido. Tendréis que ir a buscar la baya en el castillo de Pueblo Vanidad. Es el único lugar donde sé que las cultivan. Hablad con la Condesa Mawile.

    Ambos Pokémon se miraron fijamente durante dos largos segundos. Después, asintieron simultáneamente y volvieron a salir corriendo hacia la salida.

    –¡Eh! ¡Togetic! ¿No me lo vas a recompensar?

    –¡Jamás volveré a acostarme contigo! –Gritó Togetic mientras Riolu se reía de la situación.


    *****​


    –¡Heatmor! –Dijo un pequeño Ponyta el cual se introdujo en

    –Tenemos problemas en la planta 10. Un Equipo de Rescate está creando graves disturbios.

    –¿Equipo de Rescate? –Gimió Kecleon como podía.

    –Ponyta sabes que no puedes estar aquí. –Dijo Heatmor tajantemente. El Jefe Shuckle, el cual se encontraba con Braixen, se separó de ella para acercarse al pequeño con un cuenco de Zumo.

    –Pero...

    –Tranquilo Heatmor. Toma pequeño. -Le ofreció el brebaje. -Cuéntanos que ocurre.

    –Hay un grupo de tres que se hacen llamar el Equipo Calavera. Exigen que aparezca Heatran o harán explotar el volcán.

    –No puede ser... –Susurró Heatmor muy preocupado.

    –¿Qué sucede? ¿Pueden hacer eso? –Dijo Krokorok.

    –Estarán en el Corazón del Volcán. Una sala que Heatran creó para controlar el volcán.


    *****​


    Tres horas después, esquivando las afiladas rocas de las verdes Praderas Vanidosas, Togetic y Riolu llegaron a Pueblo Vanidad. El poblado, colocado en la pendiente sur de una hermosa verde montaña, tenía en la cima el Castillo Bayero. Este edificio era un fuerte de planta cuadrada con cuatro torreones a cada lado. Dentro de las robustas murallas de oscura roca había un segundo torreón de apariencia inexpugnable con una pequeña plaza al frente, entre la robusta puerta con su rastrillo medieval y la alta torre.

    Togetic, sin temor alguno, ahorró tiempo dejando el zeppelín en medio del castillo, en medio de la plaza. Muchos soldados Sableye, Carbink y Roggenrola salieron con sus lanzas, amenazantes, para echar atrás las intenciones de dúo.

    Los dos bajaron del zeppelín a través de una soga y se vieron rápidamente rodeados por un amenazante medio centenar de solados con largas lanzas en mano.

    –¡No os mováis! –Gritó un Carbink algo más grande que el resto.

    –¿Qué hacéis aquí? ¿Quién os creéis? –Dijo un Boldore.

    –Creo que deberíamos matarlos antes de que la Condesa se entere. –Dijo un Sableye, entre risas, y cubierto por una robusta armadura.

    –Venimos en busca de una Baya Yapati, es urgente, la vida de un amigo está en juego.

    –¿Una Baya Yapati? –Dijo el Carbin, para luego mirar a sus dos compañeros. Carbink, Boldore y Sableye se miraron mutuamente.

    –Si queréis eso deberéis combatir a la poderosa condesa. –Dijo Sableye con su siniestra risilla.


    *****​


    Piso 10.

    Heatmor, sobre Rampardos y acompañado de Braixen, Krokorok y el herido Kecleon, llegaron a un extraño edificio metálico en medio de la décima planta. Una robusta puerta metálica tenía que haber detenido el paso de los intrusos, pero ésta había sido destruida a duros golpes.

    El equipo, viajando sobre Rampardos, se adentró en la cueva y observaron cómo una gran tubería de grueso cristal ayudaba a que el magma volcánico circulara adecuadamente al exterior. Al rededor, una tremenda maquinaria llena de engranajes hacía que este abrasador torrente de piedra derretida fuera empujado al exterior en dos movimientos de válvulas, como si de los latidos de un corazón se tratara.

    –Heatran creó esta sala para que ninguna erupción pudiera salirse del control de Heatran y trajera la desgracia. –Explicó Heatmor.

    –¿Pero quién se ha colado? ¿Y para qué? –Se preguntó Braixen. Krokorok y Braixen se bajaron de Rampardos a investigar en el asunto.

    –¿Así que tú eres la mano derecha de Heatran? –Preguntó una voz sin saber de dónde provenía.

    –Así es. Y espero que no hayáis hecho nada. Heatran aparecerá en cuestión de segundos. –Respondió Heatmor amenazante.

    –Esto podemos arreglarlo por las buenas. Solamente queremos el Tambor Fuego...

    –Caballeros, cuidado... –Dijo Krokorok al ver que un gas venenoso comenzaba a cubrir el lugar.

    –Dejádmelo a mí. –Dijo Heatmor seguro. –Alejaros del gas.

    Heatmor caminó hacia el gas ignorando las palabras del desconocido. Después, libero una leve llama contra el gas, el cual rápidamente prendió fuego. El gas, en cuestión de un segundo, se inflamó hasta llegar a su lugar de origen. Debilitado, un Weezing cayó a causa de las quemaduras.

    –¡Cabrón! –Gritó la voz al ver que su compañero había caído.

    –Los gases tóxicos pueden ser muy eficaces, pero también son muy inflamables. Habéis caído en vuestra propia trampa. Deberíais mejorar si queréis el Tambor Fuego.

    De la oscuridad, a una velocidad vertiginosa, un Pokémon rodeado de una potente aura azul salió despedido contra el viejo Heatmor.

    –Pájaro Osado.

    –Puño Trueno.

    Heatmor con un simple paso esquivó el ataque de Crobat y acto seguido envolvió su puño en electricidad para darle un golpe descendente en la cabeza. El Pokémon no pudo soportar el potente ataque que lo incrustó en el suelo.

    –¡Malditos! ¿Cómo le haces eso al Equipo Calavera? –Dijo la voz de un Skuntank que salía nervioso. –Jamás te perdonaré lo que has hecho a mi Equipo de Rescate.

    –Vergüenza... –Susurraba Kecleon con las pocas fuerzas que tenía.

    –¿Qué dices? –Preguntaba Rampardos preocupado.

    –Equipo... Equipo Calavera... son corruptos. –Dijo Kecleon lleno de ira en su entrecortada voz. –Me dan vergüenza.

    –Heatmor. –Dijo Rampardos tras escuchas a Kecleon. –Si quieres encárgate tú. No tengas piedad.

    –Será un placer. Nadie osa amenazar el Monte Ígneo y a su señor, por lo menos si tiene intención de vivir mucho tiempo.

    –Está bien... –Finalizó Skuntank antes de atacar.

    Usó Persecución para lanzarse contra Heatmor mientras cargaba en su pata delantera un aura venenosa. Desde los aires intentó asestar Puya Nociva, pero golpeó al suelo tras ser esquivado por Heatmor con un simple paso.

    –No estás a mi nivel –Dijo Heatmor sin emoción alguna. –Onda Ígnea.

    Heatmor dobló sus brazos para estirarlos con total fuerza, expulsando una tremenda onda de aire anaranjada que achicharró al Pokémon en cuestión de segundos.

    –Es muy fuerte... –Exclamó Braixen.

    –No... puede... ser... –Dijo Skuntank antes de caer debilitado.


    *****​


    –¡Que le corten la cabeza! –Gritó la condesa Mawile al ver que la comida preparara por su chef Audino no era de su gusto. Togetic y Riolu miraban al suelo sin mediar una sola palabra.

    La sala estaba llena de lujos antiguos, lámparas de araña de oro y cristal, y grandes ventanales por el que entraba la luz. Una larga alfombra roja llegaba al final del lugar, donde una ancha mesa llena de comida acompañaba a la ofendida Condesa. Junto a ella se encontraban el consejero Gigalith y un Audino aterrado. Togetic y Riolu, junto a los tres generales, se encontraban frente a ella, la cual estaba sentada en un gran trono de oscura madera y terciopelo granate.

    –Pero Condesa, no podemos ejecutar a todos los chefs cuando no hacen platos de su gusto.

    –¿Por qué? Soy la Condesa Mawile y puedo hacer lo que quiera en Pueblo Vanidad.

    –No puedes porque nadie va a querer ser su chef.

    –Tonterías. Todo el mundo debería estar agradecido. –De repente, la Pokémon giró la cabeza hacia el dúo. –¿Quiénes sois vosotros? ¿A qué habéis venido? ¿Sois mis nuevos acompañantes nocturnos? –La condesa miraba a Togetic con cierta ansia.

    –No... venimos a librar un combate contra usted. Necesitamos con urgencia una Baya Yapati. –Explicó Togetic.

    –¿Urgencia? Aquí la única que puede tener prisas soy yo. –Dijo mientras se acariciaba con la pata su gran boca.

    –Claro, claro, Condesa Mawile.

    –Pero estoy de acuerdo. Me apetece un combate. Podéis atacarme.

    –¿Aquí mismo quieres librar el combate? –Preguntó Riolu extrañado. Sableye, Carbink, Boldore, Gigalith y Audino salieron corriendo.

    –Eso acabado de decir.

    Mawile se levantó de su lugar y abrió su gran boca hasta el límite. Un haz de luz salió de la boca y comenzó a envolver al Pokémon mientras iniciaba a transformarlo.

    –¿Otra puñetera Megaevolución? –Exclamó Riolu.

    –Esta vez no tenemos otra que vencer. –Dijo Togetic mientras se colocaba en posición defensiva.

    La enorme boca de Mawile se dividió en dos, el color de su cuerpo de cintura para abajo cambió a tonos rosas, al igual que los extremos de sus brazos, y los mechones de pelo se hicieron más largos.

    –¡Mega Mawile! –Gritó llena de ira. –Danza Espada. –La Pokémon se concentró y varias espadas de un aura azulada que giraron sorbe ella, para luego disolverse contra su cuerpo. Su ataque aumentó considerablemente. Después fortaleció su cabeza y se lanzó contra Togetic asestándole el golpe con fuerza.

    –¡Cabeza Hierro!

    Togetic, dolorido, salió despedido contra una de las paredes. Mega-Mawile se recompuso, pero no lo suficientemente rápido para ver que Riolu se acercaba. Éste le asestó un Cola Férrea en la cara, pero no pareció afectarle mucho.

    –Si vas a pegar a una dama por lo menos hazlo bien. –Mawile le respondió con un ataque Demolición, con la mano vertical, el cual lo tumbó en el suelo.

    Riolu comenzó a retorcerse en el suelo al sentir un agudo dolor de cabeza.

    –¿Qué te pasa? –Dijo extrañada al verlo así en el suelo. –El golpe no creo que haya sido para tanto. Bueno, da igual, calmaré tu dolor.

    –¿Qué? –Dijo Togetic sorprendido al ver que la condesa estaba dispuesta a matar a su amigo. –¡No!

    Mega-Mawile se lanzó a Triturar a Riolu con sus temibles bocas. Togetic, desesperado, salió corriendo a salvar a su amigo. Preparó un Bofetón Lodo que tiró a los ojos de la condesa, cegándola por unos pocos segundos. Tras ello, con un leve Viento Feérico empujó a Riolu para sacarlo de la zona de peligro. Finalmente, lanzó Llamarada contra Mawile, la cual intentó contraatacar con Carantoña. Mawile de un golpe de su boca intentó desplazar el ataque, pero fue inútil. Mawile gritó de dolor mientras ardía en aquel temible fuego.

    –Cabrón. –Dijo Mawile con una sádica sonrisa tras liberarse de las llamas con Viento Feérico.

    –Ojalá tener la poción de Braixen en este momento... –Dijo Togetic mientras protegía a un Riolu que se retorcía en el suelo.

    –No sé qué le pasa a tu amigo, pero parece que esto va a ser un combate de hada a hada. Me caéis bien, lástima que os quede poco tiempo de vida.

    –Esos... esos malditos generales... qué cojones querían con enfrentarnos a este monstruo... –Exclamó Riolu intentando soportar el dolor.

    –Esos cabrones solamente quieren que alguien me mate. –Dijo Mawile con aquella sádica sonrisa. –Ahora mismo serán unos trescientos Pokémon que han caído intentando conseguir alguna de mis bayas.

    –Parece que eso es un problema... habrá que darle al ingenio. –Dijo un Togetic pensativo.

    –No pienses tanto. –Le dijo Mawile que a una tremenda velocidad se había puesto cara a cara. Después, comenzó a golpearlo una y otra vez con sus grandes bocas negras. –Carantoña. –Dijo con su sádica carcajada.

    –Maldita... –Exclamó un Riolu que observaba como su compañero recibía la paliza.

    –Triturar. –Dijo Mega-Mawile sentenciando el destino de Togetic.

    Lanzó sus bocas con idea de enganchar una mitad del cuerpo con cada boca y partirlo en dos.

    –Mierda. –Exclamó Togetic al verse sorprendido por la gran velocidad de la condesa.

    Inesperadamente Mawile salió volando en la dirección opuesta tras recibir un puñetazo de un Riolu que soportaba el dolor a duras penas.

    –Pa... palmeo.

    –¡Riolu! –Exclamó Togetic al ver que su cuerpo se iluminaba de forma cegadora.


    *****​


    –Os llevaré a donde Heatran y ahí esperaremos a que lleguen vuestros compañeros. La verdad me parece raro que no se encargara de estos tres. –Dijo un Heatmor pensativo que miraba al Equipo Calavera debilitado mientras que Krokorok y Braixen los ataban con una cuerda. –Luego vendrán a buscarlos. Seguidme.

    Con su mano, como si de una llave fuera, abrió una puerta oculta en una pared a la que se había acercado. Todos se introdujeron en la puerta y se dieron cuenta de que aquello era un ascensor. El oculto artilugio tenía acceso a los doce pisos del Monte Ígneo, a los dos del Pico Ígneo y a la Sima. Heatmor pulsó el botón del Piso 2 del Pico Ígneo. Rápidamente subieron al piso y finalmente se abrieron las puertas que llevaban a Heatran.

    –¡Coraza Trampa! –Dijeron tres voces al unísono.
     
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