Historia corta Pequeñas pesadillas.

Tema en 'Novelas' iniciado por Mallupám, 8 Julio 2019.

  1.  
    Mallupám

    Mallupám Orientador

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    20 Marzo 2016
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    Escritor
    Título:
    Pequeñas pesadillas.
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    753
    Me remuevo entre las sábanas intentando despertar de ese sueño, aquel que me atormenta desde que era una infante.

    Grito con fuerza al despertar, inhalo profundo y empiezo a jadear con desesperación. Tomando una almohada entre mis brazos, aferrándome a esta. Buscando consuelo.

    — “Todo no es más que una maldita pesadilla”

    Un líquido que escurre de mi frente y me hace prender la luz rápidamente. Sólo sudor, agua, sólo agua.

    No sabía con certeza porque seguía teniendo esa pesadilla, ha pasado mucho tiempo ya. Debí de haberlo superado pero no es así, quizá sea algún tipo de maldición por no poder hacer nada o por hacer todo mal.

    Estaba agotada así que decidí no darle más vueltas, al menos no ahora e intente volver a dormir, ya más calmada.
    Por fortuna mía no soñé nada más aquella noche.

    Al día siguiente, mientras contemplaba la marca de un envase de leche medité el sueño como miles de veces anteriormente.

    Pero hace tres semanas algo cambio dentro del sueño, ya ni siquiera puedo levantar la cabeza, sólo estoy mirando a la nada y me hundo más mientras mis pulmones dejan de funcionar. Y yo, entrando en desesperación.
    Me gustaría saber el porqué de eso y si alguien más tendrá sueños de ese tipo. Seguramente que sí.

    —¡Hey!

    El susto me hizo botar el envase, haciendo que me quedara sin leche para desayunar, volteé molesta y mire a mi hermano mayor sonriendo radiante en la entrada de la cocina.

    — Llevo rato gritándote ¿En qué tanto piensas?

    —En nada, todo está bien. — Murmuro y le sonrió, lo suficiente para que me creyera.

    Salí de la cocina sin apetito a mi cuarto. Intentando recordar claramente que había pasado aquel día, aquellos días que me hiciese tener esos sueños.
    Todo era borroso. Mi mente suele borrar aquellas imágenes que en algún momento me hicieron daño.

    Era tal vez una mujer de cabello negro. Pero, ¿Qué había pasado con ella? No lo recuerdo, sólo sé que no supe más de ella o que posiblemente hayamos perdido comunicación.
    Sus mensajes son algo borrosos en mi mente y sus fotos también. Todo era confuso.

    Sin darme cuenta me quede dormida y como siempre cada vez que cierro los ojos sueño esa maldita cosa. Aunque esta vez fue distinta.

    Un día normal de hace unos cinco años, cuando era ignorante en todo sentido y era feliz sin saberlo. Tenía mi uniforme del colegio e iba llegando a casa pero parecía irse cada vez más lejos y no podía alcanzarle por más que corriera.
    Tenía miedo por alguna razón, como si alguien me estuviera persiguiendo pero no había nadie. Me rendí dejando de correr y tirándome, escondiendo mi cara entre mis rodillas.
    Mire de reojo al exterior y de nuevo estaba en mi cuarto, sin sonido alguno más que el tic tac del reloj. Vuelvo a levantarme pero no sé qué hacer, habían cuadros colgados en toda la habitación y alguno que otro tachado o rasgado, pero por alguna razón me siento familiarizada con ellos.

    En uno se mostraba una silla de madera oscura, sola en medio de un cuarto con paredes azules y suelo de madera, con muy poca iluminación.

    Otro era una habitación similar a la del cuadro anterior, esta vez había una cama pero lo que resaltaba del cuadro era un charco de líquido rojo carmesí, sangre tal vez.

    Rozo suavemente el líquido del cuadro con los dedos, parece tan real hasta incluso podría decir que la pintura era fresca. Tan fresca que el líquido empezó a recorrer mis dedos, hasta a consumirlos y llegar a cubrir rápidamente mi brazo. En un intento desesperado por quitármelo sacudí mi brazo fuertemente y con la mano libre desprenderlo pero solo logré salpicarme más para llenarme por completo de rojo.

    Vuelvo a mi pesadilla de todas las noches, pataleo en medio del mar para salir de él pero el agua ya no es azul. Poco a poco se pinta de un intenso color rojo a medida que yo pataleo para salir de ahí.

    El miedo del nuevo horripilante color y de la angustia de no hundirme me hace empezar a sofocarme dentro del sueñoy a toser cuando pruebo que en realidad se trata de sangre y que empezaba a ahogarme en ella.

    Despierto de golpe, sentándome en la cama jadeando, torciendo con fuerza y luego tomando bocadas de aire. Desesperada miro a los lados, a mi cuerpo y mis manos pero no hay nada raro. Ninguna señal de que el sueño haya sido real.
     
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